“El papa Bergoglio ha comenzado muy bien una reforma del gobierno de la Iglesia”, dice Accattoli.

 

Jorge Bergoglio cumple hoy cuatro intensos años de pontificado, durante los cuales ha defendido la causa de los refugiados, reformado la estructura económica de la Iglesia y luchado contra abusos sexuales, explica Luigi Accattoli.

 

Desde Roma

 

Cuatro años pueden parecer pocos en el contexto de la larguísima historia de la Iglesia. Pero los cuatro años de pontificado cumplidos hoy por un papa venido “del fin del mundo”, que defiende a los pobres, a los inmigrantes, a los refugiados, que ha emprendido reformas dentro del Vaticano y de la Iglesia que a su vez han desencadenado agresivas campañas contra él – la reforma del IOR o banco vaticano y de la Orden de Malta, las batallas contra los abusos sexuales, el respeto de los homosexuales y de los divorciados, entre otras cosas– hablan de un Papa diferente. Luigi Accattoli, periodista italiano y vaticanista que desde hace 42 años escribe sobre los eventos de la Santa Sede para prestigiosos diarios italianos como La Repubblica e Il Corriere della Sera, que ha hecho decenas de viajes al exterior acompañando a distintos papas en sus giras por el mundo, incluida América Latina, tiene una visión particular de estos cuatro años de Francisco.

“La novedad más importante de estos cuatro años ha sido el lenguaje –dijo Accatoli en una entrevista con PáginaI12–. El papa Bergoglio ha cambiado el lenguaje de los papas mucho más que sus predecesores del último siglo. Los últimos papas, después del Concilio Vaticano II, han hecho cambios, han dado entrevistas, han actualizado el lenguaje, pero la novedad radical es que el papa Bergoglio habla como si fuera un párroco en vez de un pontífice, sin ciertas presunciones, sin esa seguridad en la elección de las palabras. No quiere rever las entrevistas que concede porque se confía en los que lo entrevistan, improvisa, expresa sus opiniones diciendo ‘yo pienso así’. Y esto ha redimensionado la figura del Papa y es la novedad más grande de la cual no se podrá volver atrás”.

-No se podrá volver atrás... ¿pero esto significa que la curia romana, la Iglesia en general y la gente aceptan que hable de este modo...? Ha tenido muchas críticas por esto. No ha faltado quien lo llama “populista” por las palabras que usa y el modo en el que habla.

–Digo que no se volverá atrás en el sentido de que el próximo papa no podrá no tener en cuenta estos cambios. Cuando Juan XXIII empezó a salir del Vaticano –el Papa precedente, Pío XII, no salía– no se pudo volver atrás. Los papas siguientes debieron seguir ese camino. Pablo VI empezó a viajar y los papas que lo siguieron viajaron por todo el mundo. Yo considero que esta novedad del lenguaje, un lenguaje de dimensión humana, es decir de un papa que ya no es un pontífice que habla desde trono, es un cambio que los sucesores deberán aceptar. Porque es un cambio que cuenta con el sentimiento y el favor popular.

–¿Esto quiere decir que lo que él está tratando de hacer por ejemplo en el banco vaticano o a nivel de los abusos sexuales o de la familia, sólo por dar algunos ejemplos, no es tan importantes en comparación con el nuevo lenguaje?

–Pienso que no son tan importantes porque la reforma de la curia, de lo IOR, de la disciplina del clero, son cosas que han hecho también otro papas. Cuando él fue elegido era un momento de conocida crisis en el gobierno del Vaticano y estaba claro que el papa que fuera elegido debería hacer una serie de reformas. Fue elegido Bergoglio, un latinoamericano corajudo como es él, precisamente porque el colegio cardenalicio quería las reformas. Benedicto XVI había empezado algunas de ellas como la del IOR o de como reaccionar ante la pedofilia. En consecuencia creo que lo específico de papa Bergoglio es el cambio en la figura papal. El hecho de bajar al nivel de la gente , de ponerse en directo contacto con ella, de hablar de modo libre, de ponerse en juego con espontaneidad y esto no habría sucedido fácilmente con otro papa.

–En estos últimos meses se ha desencadenado una batalla pública bastante agresiva de parte de sectores conservadores contra el papa Francisco. ¿Usted cree que se puede hablar de una Iglesia dividida?

–En mi opinión no se deben dejar de lado estas críticas. No se debe descuidar esta oposición pero tampoco se la debe agrandar. Hay que ver un poco la historia. Todos los papas han tenido opositores, sobre todo los papas reformadores. Un ejemplo es Pablo VI que fue muy criticado cuando hizo la reforma de la liturgia. Este Papa tiene más opositores porque está intentando llevar adelante más reformas que otros pontífices. Pero también porque él no trata de atenuar los contrastes. Y parece que hasta le gusta responder a las acusaciones y lo hace de manera sincera y muy libre e invita sus interlocutores a tener libertad de palabra. Y él mismo la practica. Los que se oponen a las reformas son testarudos, dice, y los que quieren volver atrás se equivocan. En mi opinión los contrastes son similares a los que han tenido otros papas solo que un poco más vivos.

–¿Cuál es su balance de estos cuatro años del papa Francisco al frente de la Iglesia?

–El papa Bergoglio ha comenzado muy bien una reforma del gobierno de la Iglesia constituyendo un grupo de cardenales de todo el mundo (conocido como el Grupo de los 8 o G8 Vaticano aunque ahora son nueve) para ayudarlo en el gobierno de la Iglesia. Y parece que lo están ayudando verdaderamente. Este es el primer resultado de estos cuatro años. Además ha reformado las instituciones para la nulidad del matrimonio y la pastoral matrimonial con su Exhortación Apostólica Amoris Laetitita (donde entre otras cosas se propone dar la comunión a los divorciados, cosa que desató muchas críticas de parte de algunos cardenales). Y esta es la segunda empresa que ha llevado adelante de manera eficaz. La tercera creo que es su capacidad, como ha demostrado repetidamente, de concretar actos nuevos en relación a la tradición papal como los distintos encuentros ecuménicos con el Patriarca ortodoxo ruso, con los luteranos, con el Patriarca ortodoxo griego, entre otros. Ha dado pasos importantes en el camino ecuménico que se creían todavía lejanos y difíciles de realizar. Estos tres puntos han sido, en mi opinión, los más importantes de estos cuatro años.

 

 

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Los movimientos populares debemos retomar nuestra autonomía: Joao Pedro Stédile del MST de Brasil

 

La reconfiguración del escenario político en América Latina también es eje de los debates en los movimientos populares. Sobre todo para aquellos que alimentan su construcción con una impronta marcadamente latinoamericanista como el Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, la organización más grande de la región. En esta entrevista, su referente João Pedro Stedile analiza el complejo vínculo con los gobiernos progresistas y enumera los desafíos para esta etapa. También destaca la relación que mantienen con el papa Francisco, a quien caracteriza como “un personaje revolucionario”

 

La relación de los movimientos populares con el Estado fue sometida a fuertes debates en las últimas décadas. ¿Qué balance arrojan los vínculos que se han dado con los gobiernos protagonistas de este “ciclo progresista”?

En cada país hay distintas circunstancias de correlación de fuerzas y subjetivas de las fuerzas populares, por lo que no me atrevo a hacer un balance general del continente. Nosotros procuramos, como MST, actuar siempre bajo el principio de autonomía, pero, lastimosamente, esa no fue la práctica de todos los movimientos.

Hemos vivido un período en el que las masas, satisfechas con algunas mejoras, no se propusieron movilizar, y entonces nos faltó la presión de masas. En el campo lo intentamos, con millares de familias que hicieron tomas de tierras, pero aun eso fue insuficiente para romper la alianza del gobierno con el agronegocio y acelerar la reforma agraria. También podemos hacer un balance crítico del hecho de que muchos dirigentes populares, ilusionados por el espacio institucional, se fueron de los movimientos y ocuparon espacios en el Parlamento y en el gobierno. Eso quitó experiencia acumulada a los movimientos, que no tenían cuadros suficientes para conducir la lucha de clases.

En esa relación gobierno-Estado-movimientos populares, el error principal fue de los movimientos. El Estado siguió siendo burgués, y los gobiernos atados en sus programas sociales y de redistribución de renta. Los movimientos populares debemos retomar nuestra autonomía, nuestra independencia de clase, entender que solo la lucha de masas altera la correlación de fuerzas en la sociedad y en la gestión del Estado, sea quien fuera que lo ocupe, y que solo la lucha eleva el nivel de consciencia de las masas. Al interior de los movimientos, debemos dedicarnos a la formación de cuadros y de militantes, que son la columna vertebral de cualquier proceso organizativo de la clase.

 

En este momento complejo de América Latina, ¿por dónde pasan las principales tareas de los movimientos?

Tenemos muchos retos y desafíos. El más importante es que necesitamos hacer luchas de masas, contra las empresas transnacionales. Tenemos enemigos comunes de los movimientos populares en todo continente, relacionados con las semillas y los agrotóxicos (Monsanto, Bayer, Basf, ADM, etc.); tenemos enemigos comunes como las petroleras y mineras gringas y canadienses que nos explotan en el continente. Enemigos que vienen a explotar el agua potable. Enemigos que nos imponen gobiernos de mierda.

Y también tenemos el reto de impulsar más formas comunes comunicacionales, potenciar más el uso de radios, de TeleSUR, de periódicos y otras formas culturales de comunicación y formación. Tenemos el reto de tener, en cada país, nuestras escuelas de formación política para elevar el nivel ideológico de nuestra militancia.

 

¿Hay fuerza suficiente en el movimiento popular para alcanzar esos retos?

Esperamos que, en los próximos años, fruto de la crisis profunda del sistema capitalista, en términos económicos, políticos, y de la propia naturaleza del Estado burgués, se genere en nuestro continente un proceso de reascenso del movimiento de masas. Y con él, surgirán nuevas formas de lucha, nuevos liderazgos, nuevos gobiernos, y una nueva etapa histórica para el pueblo latinoamericano. Estoy muy optimista y confiado porque, más allá de nuestras debilidades, de la correlación de fuerzas adversa, tenemos un sistema económico moribundo, que es cierto no se va morir por sí solo, pero que ya no representa esperanza o posibilidad de progreso social como fue en el siglo pasado.

 

joaostedile

 

El papa Francisco se abrió al diálogo con los movimientos populares de América Latina y del mundo. Usted lo calificó como un “Papa revolucionario”...

El papa Francisco es un personaje revolucionario, por la postura revolucionaria que viene tomando a partir de los cambios que propone en la Iglesia Católica y su relación con la sociedad en general.

Desde que asumió, buscó a los movimientos populares, a partir de su confianza y vivencia con movimientos populares argentinos. Montamos entonces encuentros anuales de movimientos populares de todo el mundo con él. Siempre nos afirmó que quería hablar con los trabajadores, los que estaban organizados para hacer cambios en sus vidas, sin esquemas burocráticos, sin esas personas a quienes les gusta siempre hacer viajes internacionales. No quería movimientos de carácter pastoral, no impuso ningún condicionante de religión, fe, etnia, opción sexual... y así se conformó un espacio con participación básicamente de movimientos que actúan en el mundo del trabajo, de la lucha por la vivienda y en el campo.

Esos espacios son muy, muy importantes porque, además de la práctica de diálogo -nunca había ocurrido que un Papa convocara a dirigentes de movimientos populares de todos continentes, ¡y eso también es una señal revolucionaria!-, son espacios de reflexión sobre los dilemas de la humanidad, en los marcos de una grave crisis capitalista, política, ética y ambiental.

 

¿Qué es lo que dialogan con él, en concreto?

En el último encuentro en Roma, en noviembre pasado, los temas principales fueron el tema del Estado burgués y de la democracia representativa, que está fallida; y por otro lado el tema de los refugiados. Estábamos más de 200 dirigentes de los cinco continentes. Invitamos a pensadores para debatir los temas, allí estuvieron [el expresidente uruguayo José] Mujica, Vandana Shiva, entre otros.

Consolidamos diversas propuestas y visiones. Vimos cómo el Estado burgués no funciona; la democracia burguesa, representativa, oriunda de la Revolución Francesa, se acabó. Debemos pensar nuevas formas de ejercicio de la democracia participativa, popular, en que el pueblo organizado pueda ejercer su poder político y hacer que el Estado funcione a su favor, no en su contra, como sucede ahora.

En su locución final, el Papa nos sorprendió a todos y todas cuando expresó conceptos radicales; dijo que los verdaderos terroristas en estos tiempos modernos son los Estados, porque ellos promueven la venta de armas, promueven la discordia entre los pueblos, en disputa de los bienes de la naturaleza y de los mercados. También hizo duras críticas a la posición de los gobiernos europeos, que gastan billones de euros para salvar bancos pero se esconden con centavos para socorrer a los millones de refugiados que llegan a Europa, expulsados por las armas que los ellos mismos venden en África y Oriente Medio.

 

¿Cree que Francisco puede ocupar el lugar que dejó vacante Hugo Chávez para los pueblos de Nuestra América, ser un líder ético y político para quienes impulsan las luchas anticapitalistas en el mundo?

No se debe comparar a Francisco con Chávez, Fidel, Maduro o Lula; él actúa en un espacio distinto, es un líder religioso. Pero es revolucionario, porque desde un espacio religioso, eclesial, asumió radicalmente la causa del pueblo. Así que, en la correlación de fuerzas internacional, él es nuestro aliado, y nos va ayudar a concientizar a la gente, sobre quiénes son los culpables por la desgracia de la humanidad, que son las empresas transnacionales, el capital financiero y sus gobiernos.

 

Usted siempre ha tenido un rol protagónico en la Articulación Continental ALBA Movimientos. ¿Desde cuándo existe ese espacio y cuáles son las fortalezas de los movimientos populares hoy en la región?

En Latinoamérica hemos construido en los últimos años una unidad muy importante entre todos los movimientos populares (en el sentido genérico, que agrupa múltiples formas de organizarse). Esa unidad la construimos en la lucha concreta, continental, desde los tiempos del neoliberalismo. Enfrentamos al neoliberalismo y a las ceremonias colonialistas de los 500 años. Nos organizamos contra el ALCA [Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, impulsado por EEUU], y lo vencimos. Luego, en muchos países hubo luchas masivas contra las privatizaciones del agua, contra las bases militares, etc.

A partir del gobierno de Hugo Chávez establecimos con él un dialogo sobre cómo ir concretando y organizando esa articulación. Al principio pensábamos que podría ser junto con los gobiernos progresistas, en el marco del ALBA [Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América]. Pero luego, de común acuerdo, mantuvimos la autonomía de los movimientos y nos conformamos como una articulación independiente.

Articulamos a movimientos populares desde Canadá hasta la Patagonia. Somos más de mil movimientos populares en el continente. Ya realizamos dos asambleas continentales, una en Brasil y otra reciente, en diciembre de 2016, en Bogotá, donde se consolidó una visión política común, una plataforma de luchas comunes, y diversas iniciativas colectivas continentales en términos de comunicación, de formación de cuadros, con diversos esfuerzos de construir escuelas nacionales que a la vez cumplen programas hacia otros países.

Tenemos articulación de los movimientos con TeleSUR y la Radio del Sur; tenemos brigadas internacionalistas comunes que actúan en Centroamérica, Venezuela, Haití; tenemos la voluntad política de impulsar los programas de alfabetización de adultos con el método cubano Yo sí puedo... En fin, estamos avanzando.

 

*Entrevista realizada conjuntamente para Marcha y Lanzas y Letras

 

 

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Ernesto Cardenal en su casa de Managua, en 2015.

 

El poeta nicaragüense y antiguo dirigente sandinista denuncia su situación política y considera que la muerte no es definitiva: "Creo en la resurrección"

 

Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) recibe a EL PAÍS en su casa modestamente amueblada del barrio de Los Robles, en Managua, de cuyas paredes cuelgan obras del poeta y pinturas primitivistas, técnica desarrollada en la comunidad de artistas que impulsó en el archipiélago de Solentiname. Allí llegó en los años sesenta del siglo pasado para fundar una utopía que aún hoy sigue atrayendo el interés de periodistas, documentalistas, investigadores, escritores y lectores. El lugar, en concreto la propiedad de un hotel llamado Mancarrón, está en el centro de una disputa en la que ha intervenido la justicia nicaragüense, que lo condenó al pago de una multa de 753.000 euros por supuestos daños y perjuicios a favor de Nubia Arcia, esposa de Alejandro Guevara, uno de los miembros de esa comunidad, fallecido en los noventa. Ella reclama el hotel como una herencia.

Cardenal ha denunciado una persecución política en su contra por parte del presidente Daniel Ortega y lo que ha llamado la instauración de una nueva “dictadura” en Nicaragua. Tras la presión generada por esta manifestación de solidaridad, un juez de Managua declaró nula la orden judicial que obligaba a Cardenal, de 92 años, a pagar la multa.

“Me alegra que el mundo entero se esté enterando de que soy un perseguido político en Nicaragua. Perseguido por el Gobierno de Daniel Ortega y su mujer [Rosario Murillo], que son dueños de todo el país, hasta de la justicia, de la Policía, y del Ejército. No te puedo decir más, porque esta es una dictadura”, explica Cardenal.

En Solentiname, Nubia Arcia prefiere guardar silencio sobre este caso. Consultada al respecto, la mujer catalogó como un “teatro” la reacción de Cardenal tras conocer el fallo inicial en su contra. “Ernesto Cardenal hizo un teatro. No siento que yo tenga que aclarar algo. Tengo todo en los juzgados, por lo que prefiero no hablar del tema”, responde.

A pesar de que el fallo que obligaba al pago de una indemnización fue congelado, la demanda contra el poeta Cardenal sigue en los juzgados, a la espera de que otro juez la reviva. “Ellos [Ortega y Murillo] son dueños de todos los poderes de Nicaragua. Tienen un poder absoluto, infinito, que no tiene límites, y ese poder está ahora en mi contra”, continúa Cardenal, que deja los comentarios políticos para hablar del tema que más le apasiona: la poesía y su acercamiento a la ciencia, que magistralmente trató en su obra cumbre: Cántico cósmico. “Siempre he tenido interés por las ciencias naturales, por libros sobre los océanos, sobre las mariposas, sobre las tribus primitivas”.

 

Pregunta. ¿Se define entonces como un innovador?

Respuesta. Sí. Creo que soy el único poeta, o al menos el único que yo conozco, que está haciendo poesía sobre la ciencia, poesía científica.

 

P. ¿Qué relación hay entre ciencia y religión? ¿Hay un punto de unión entre ambas?

R. Richard Feynman, un científico de física cuántica se pregunta, y leo: “A nadie inspira nuestra actual imagen del universo este valor de la ciencia, sigue sin ser cantado por los cantores. Uno está reducido a oír no una canción o un poema, sino una conferencia en la noche”. Yo soy una excepción, yo hago poemas sobre ciencia. Te leo lo que ha dicho el biólogo inglés (John Burdon Sanderson) Haldane: “La ciencia es más estimulante para la imaginación que los clásicos”. Y el físico Paul Davies ha dicho: “La ciencia es un camino hacia Dios más seguro que la religión”. Y yo así lo creo, porque las religiones dividen a los pueblos y la ciencia no. Otro científico ha dicho: “Demasiados poetas, y durante demasiado tiempo, han ignorado la mina de oro de la inspiración que ofrece la ciencia”. Estas son las razones por las que yo he hecho estos poemas con temas científicos. Y en cuanto a lo de Dios, estos también son poemas sobre la creación. Para mí es casi como una oración leer libros científicos. Veo en ellos lo que algunos han dicho que son huellas de la creación de Dios.

 

P. ¿En ese proceso de investigación, durante sus lecturas científicas, se le plantearon dudas sobre la religión, su fe?

R. No, porque simplemente mi fe cristiana me explica lo que la ciencia también dice en su lenguaje científico: la creación, que para mí es hecha por Dios. Creo que Dios también ha hecho la evolución de la creación.

 

P. ¿Tras esa inmersión científica y mística cómo se ubica a sus 92 años?

R. Tengo una visión distinta de la que antes se tenía, de que la tierra era el centro del universo, y de que todo giraba alrededor del planeta. Después se fue descubriendo que somos simplemente una galaxia y que son miles de planetas en la galaxia y de que son miles, millones, de galaxias las que hay en el universo. Creo que cada vez nos sentimos más pequeños ante esto, pero al mismo tiempo más grandes, porque nosotros, así tan pequeños como somos, comprendemos el universo, nos damos cuenta, somos la evolución consciente de sí misma. Somos también el centro del universo.

 

P. ¿Siente miedo a la muerte?

R. Sí. Cada vez estoy más cerca, pero al mismo tiempo pienso que la muerte no es definitiva; creo en la resurrección.

 

P. ¿Cómo afronta el erotismo?

R. Yo he sido muy erótico, muy enamorado del sexo, debo decir. Muy obsesionado incluso por el sexo en mi juventud y aun después de mi juventud. Mi poesía siempre había estado inspirada en el amor humano, hasta que descubrí el amor a Dios, la boda con Dios, ese erotismo también místico o religioso.

 

P. ¿Y el sexo entre dos hombres o dos mujeres?

R. También es amor.

 

P. Ha mencionado su obsesión por el sexo. ¿Cómo enfrentó el dilema de elegir entre el amor, el sexo, frente a la unión con Dios?

R.Hay una mística que dice que el sexo es parte de uno con Dios. Yo esto lo comencé a descubrir mucho tiempo después. Me doy cuenta de que si lo hubiera descubierto antes no hubiera entrado a la vida religiosa, no hubiera sido célibe, hubiera tenido una familia y entonces hubiera tenido menos contacto con Dios y menos compromiso político.

 

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Así echó raíces el islam en una de las ciudades más peligrosas de Colombia

La ciudad porturaira de Buenaventura es el hogar de una pequeña comunidad musulmana que abrazó con éxito la Nación del Islam.
El islam llegó a finales de los años 60 de la mano de Esteban Mustafa Meléndez, un marinero afroamericano originario de Panamá
Los musulmanes de Buenaventura, asentados entre la jungla y el Océano Pacífico, son negros, pobres y poco conocedores de las creencias y tradiciones del islam.


Los ritmos de salsa a todo volumen que llegan desde un bar cercano no perturban al Sheik Munir Valencia mientras se inclina durante la oración en una casa familiar convertida en mezquita en la pobre y violenta ciudad colombiana de Buenaventura. Sus rezos terminan, Valencia se quita la túnica marrón, se sienta en una mesa de plástico y relata cómo es ser el líder espiritual de una atípica comunidad islámica.


La pequeña comunidad musulmana afrocolombiana en la principal ciudad portuaria del Pácifico en Colombia ha adoptado en los últimos años las enseñanzas de la Nación del Islam, del islam suní y también de la interpretación chií.


Al principio atraídos por la fe de las promesas del poder negro, los musulmanes de Buenaventura aseguran que han encontrado en el islam un refugio de la pobreza y la violencia que carcome la ciudad. Buenaventura tiene una de las tasas de asesinatos más elevadas de Colombia.


El islam llegó aquí a finales de los años 60 de la mano de Esteban Mustafa Meléndez, un marinero afroamericano originario de Panamá, que difundió las enseñanzas de la Nación del Islam –un grupo nacido en EEUU que mezcla elementos del islam con nacionalismo negro– entre los trabajadores del puerto.


"Habló de la autoestima de los negros y esto causó un gran impacto. Esas enseñanzas llegaron a las cabezas y a los corazones de mucha gente", cuenta Valencia, añadiendo que el mensaje llegó durante un periodo de profundo cambio social. La visita de Meléndez se produjo en un momento en el que muchos campesinos colombianos estaban migrando a las ciudades. Así lo explica Diego Castellanos, un sociólogo que ha estudiado diferentes religiones en Colombia, un país eminentemente católico.


Una ola de conversiones políticas


La primera ola de conversiones fue más política que espiritual. En sus oraciones (en inglés o español) leían más panfletos políticos que el Corán, y tenían un precario conocimiento de los postulados centrales del islam, comenta Valencia.


La atracción de la Nación del Islam fue disminuyendo gradualmente a medida que los viajes de Meléndez se hicieron menos frecuentes y el mensaje de supremacía negra comenzó a sonar hueco en una comunidad que –aunque sí que ha sido víctima de una importante discriminación estructural basada en su raza– nunca ha sufrido el mismo odio racial y las leyes segregacionistas que habían existido en EEUU.


Siguiendo el ejemplo de Malcolm X –que rompió con la Nación del Islam y abrazó el sunismo antes de su muerte en 1965– un miembro de la comunidad de Buenaventura viajó a Arabia Saudí a estudiar el islam y regresó para convencer al grupo de que abrazase una fe más ortodoxa.


"Fue así como nos hicimos suníes", narra Valencia, que fue criado en el catolicismo y planeaba convertirse en sacerdote antes de convertirse al islam. "Aprendimos a leer árabe; ahora leemos el Corán y dejamos de fijarnos en EEUU para mirar hacia Arabia Saudí".


La comunidad musulmana de Buenaventura se dirigió a grupos suníes en el país para conseguir apoyo, pero estos dos mundos no podrían ser más diferentes.


Los musulmanes de Buenaventura, asentados entre las vastas extensiones de jungla y el Océano Pacífico en el suroeste de Colombia, son negros, pobres y relativamente poco conocedores de las creencias y tradiciones del islam. La comunidad suní colombiana establecida era de herencia árabe, formada por prósperos comerciantes y se ubicaba en su mayoría en Maicao, una bulliciosa ciudad comercial situada en el desierto del noreste, en la frontera con Venezuela.


Becas para estudiar el Corán en Argentina e Irán


Aparte de algunas donaciones de alimentos de la comunidad árabe, las relaciones eran distantes. La revolución islámica de 1979 en Irán dio un soplo de aire fresco a la comunidad de Buenaventura. Las misiones chiíes contactaron con el grupo y ofrecieron becas y apoyo financiero. Valencia consiguió una beca para estudiar en la mezquita de At-Tauhid en Buenos Aires y después continuó sus estudios en la universidad de Qom en Irán.


A mitad del relato, suena el teléfono del Sheik. Su tono de llamada es un cántico árabe. Valencia responde: "Salaam alekum", e inmediatamente después entabla una conversación en el trepidante español de la costa pacífica de Colombia.


Retratos de Malcolm X y del ayatolá Alí Jamenei adornan las paredes de los muros de la habitación trasera de la casa, la que sirve como centro comunitario y mezquita para aproximadamente 300 personas. Un mural colorido cubre otra pared, en el que se puede ver un frondoso árbol genealógico titulado "Genealogía islámica de los profetas". Cualquier viernes se presentan entre 40 y 50 personas para la oración.


Valencia cuenta también que los vínculos con Irán han sido objeto de investigaciones secretas y no tan secretas por parte de los servicios de inteligencia tanto de Colombia como de EEUU. "No tengo nada que esconder", asegura. "Los iraníes nos apoyan, pero no somos yihadistas".


Valencia también dirige dos escuelas privadas subvencionadas donde 180 niños procedentes de los vecindarios más pobres de la ciudad no solo aprenden el ABC sino también el alfabeto árabe. Alojada en la planta baja de un edificio de tres plantas mal cuidado, la escuela de Silvia Zaynab se encuentra en uno de los vecindarios más violentos de Buenaventura, donde las bandas criminales luchan por control del territorio y los vecinos, a menudo, se ven atrapados en el fuego cruzado.


La escuela ofrece un pequeño refugio de esta realidad. Los estudiantes dan la bienvenida a los visitantes con canciones en árabe sobre la grandeza de Alá. En español cantan sobre los "cinco profetas de la creación": Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Mahoma. Un estudiante de segundo grado corre a la pizarra para escribir con orgullo un número de tres dígitos en árabe.


Solo cinco de los niños que asisten a estas escuelas son miembros de la comunidad musulmana. "No tratamos de convertir a nadie; solo les enseñamos a los niños a respetar otras religiones y otras tradiciones", defiende.

 

Sibylla Brodzinsky - Buenaventura
28/01/2017 - 19:34h

theguardian
Traducido por Cristina Armunia Berges

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“Simple: EE.UU. primero, EE.UU. primero”

Trump echó mano al libreto nacionalista y prometió una fuerte inversión en obra pública para modernizar el país y generar empleo. Dejó en claro su inclinación proteccionista y su disgusto con la globalización. Dios, patria y “la gente”.


Duró apenas 16 minutos y dejó sin aliento a los analistas de la derechista cadena Fox. En las escalinatas del Capitolio, frente a una multitud de caras blancas, Trump dio el mejor discurso de su vida, coincidieron unos cuantos. En todo caso fue el más escuchado. “Juntos haremos a Estados Unidos fuerte otra vez. Haremos que Estados Unidos sea rico otra vez, haremos que Estados Unidos sea orgulloso otra vez, haremos que Estados Unidos sea grandioso otra vez.”.
El mensaje podrá gustar o no, lo mismo que el personaje, pero como en los mejores momentos de su reality show “El Aprendiz” de la década pasada, Trump fue claro, directo, conciso y eficaz.


Después de los saludos de rigor y de agradecer la hospitalidad del matrimonio Obama, casi sin cambiar el tono de su voz, y sin mirarlos, trató de usurpadores al presidente saliente y a los congresistas que rodeaban el podio. Con su llegada a la presidencia “la gente” había recuperado el gobierno que había perdido a manos de la elite política capitalina, dijo el magnate inmobiliario neoyorquino. “Hoy no estamos simplemente transfiriendo el poder de una administración a otra, o de un partido a otro, estamos arrebatándole el poder a Washington D.C. y se lo estamos devolviendo a ustedes, la gente.”


Y siguió: “ Desde hace demasiado tiempo un pequeño grupo en la capital de nuestra nación se ha alzado con los beneficios de pertenecer al gobierno mientras la gente pagó el costo. Washington se enriqueció, pero la gente no compartió esa riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. El establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de este país. Todo eso cambia a partir de este momento porque este es su momento.”


No fue un discurso conservador. Trump debe ser el primer presidente Republicano de Abraham Lincoln a esta parte que no habló de bajar los impuestos ni recortar gastos del gobierno. Al contrario, prometió una fuerte inversión en obra pública para modernizar el país y generar empleo. “Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles a lo largo y a lo ancho de nuestro maravilloso país. Sacaremos a nuestra gente de los programas de desempleo y la pondremos a trabajar en la reconstrucción de nuestro país con manos estadounidenses y trabajo estadounidense.”


Dejó en claro su inclinación proteccionista y su disgusto con la globalización con una frase lapidaria. “Nos manejaremos con dos reglas muy simples: compre estadounidense y contrate estadounidense.” Para martillar el mensaje hasta disipar la última duda insistió, solemne: “Los aquí reunidos hemos decretado, para que se escuche en cada ciudad, en cada capital extranjera, en cada centro de poder. A partir de hoy, sólo será Estados Unidos primero, Estados Unidos primero”


Prometió “recuperar las fronteras” pero evitó frases irritantes sobre muros y criminales venidos de otros países. Habló directamente de “terrorismo islámico radical”, algo que sus antecesores habían evitado, al prometer que trabajará con otros países para “erradicarlo de la faz de la tierra.”


Significativamente, Trump anunció que durante su gobierno Estados Unidos no intentará exportar sus ideas acerca de la democracia y la sociedad civil. “No buscaremos imponer nuestra forma de vida a nadie, sino que brillaremos como ejemplo. Brillaremos y los demás seguirán.”


En un estudiado intento por dejar atrás su larga lista de comentarios racistas y xenófobos, el flamante presidente parafraseó el famoso discurso “I have a dream” que Martin Luther King diera en esa misma ciudad en 1963. En la versión de Trump, los ciudadanos “de montaña a montaña, de océano a océano” no serán olvidados, y tanto en el conurbano de Detroit (de población negra) como en las planicies de Nebraska (población blanca) “miran el mismo cielo y llenan sus corazones con el mismo sueño.”


No olvidó a los veteranos de guerra y abundó en invocaciones al patriotismo, a Dios, la Biblia y El Creador.


Mezcló a Dios con el patriotismo: “No debemos tener miedo. Estamos protegidos y siempre estaremos protegidos. Estaremos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y, más importante aún, estaremos protegidos por Dios.”


Y mezcló el patriotismo con la lucha contra el racismo: “Es hora de recordar un consejo sabio que nuestros soldados nunca olvidan: seamos negros o marrones o blancos, todos sangramos la misma sangre roja de los patriotas, todos gozamos de las mismas gloriosas libertades, y todos saludamos la misma gran bandera estadounidense...cuando abres tu corazón al patriotismo, no hay lugar para la discriminación”


Aunque el tono nacionalista-aislacionista sobrevoló todo el discurso, Trump también le dedicó un párrafo o dos a lo que será su política exterior. “Buscaremos la amistad y la buena voluntad de las naciones del mundo, pero lo haremos con el convencimiento de que todas las naciones priorizan sus propios intereses.”


En un hombre tan autoreferencial, que le puso su apellido casinos y rascacielos, a perfumes y canchas de golf, llamó la atención el uso constante que hizo del “nosotros”, evitando en todo momento a la primera persona.


También, para alguien tan pendenciero y provocador, llamó la atención que no dedicara tan siquiera un sarcasmo a su larga lista de enemigos, empezando por los medios de comunicación.


No es el primer presidente que llega a Washington con promesas de sacudir el establishment a favor del bienestar de “la gente”, de vencer a la burocracia capitalina y a los grupos de interés que atentan en contra del bien común. Sus antecesores fracasaron, pero hoy es hoy y Trump es Trump y Estados Unidos nunca tuvo un presidente como él.


Traje azul, corbata roja, jopo naranja sacudiéndose en el viento, su esposa-modelo Melania de celeste, pelo recogido a lo Jackie Kennedy. Durante toda la ceremonia Melania pareció poco más que una figura decorativa a la que en ningún momento su marido le dedicó una mirada, ni hablar de un gesto afectuoso, en marcado contraste con los Obama, los Biden o los Pence. Hasta los Clintons parecían acaramelados en comparación.


Podrá gustar o no, podrá dar asco o meter miedo. Pero después del discurso de ayer nadie podrá decir que no estaba avisado.
@santiodonnell

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Martes, 29 Noviembre 2016 06:40

Antes que creyente, coherente con su vida

Antes que creyente, coherente con su vida

En el camino del acercamiento entre Fidel y la Iglesia jugó un gran papel el cardenal Jaime Ortega. Cuba recibió la visita de tres papas. Francisco eligió La Habana como escenario para su acercamiento con la iglesia ortodoxa y para sentar las bases del deshielo entre la isla y EE.UU.


“Creo que Fidel murió feliz por la coherencia de su vida”, dijo el fraile dominico brasileño Frei Betto, reconocido teólogo de la liberación y amigo personal del fallecido líder de la revolución cubana. Según Betto, se trata de la muerte de “un amigo íntimo” y con él se fue “el último gran líder del siglo XX; el único que sobrevivió al éxito de su propia obra: la revolución cubana”.


Fidel y Betto forjaron, a tenor del diálogo y la reflexión conjunta, una sólida amistad, con claras consecuencias políticas reflejadas en la relación entre el líder cubano y el catolicismo, y que tuvo una de sus expresiones más significativas en el libro Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto (1985), una entrevista de 23 horas realizada en tres tramos por el cura brasileño al dirigente cubano. El trabajo se plasmó luego en un volumen de 379 páginas (editado en 32 países y 23 idiomas).


Un año después, en 1986, Betto le regaló a Fidel una Biblia católica en español, en la que se podía leer la siguiente dedicatoria: “Al Comandante Fidel, en quien Dios cree y a quien ama”. En realidad se trataba de una devolución de gentilezas del fraile dominico hacia el propio Castro. Cuentan los testigos que una de las noches en las que estuvieron reunidos para realizar la entrevista que culminó en el libro, Fidel le obsequió a Betto un afiche utilizado en los primeros años de la revolución con una leyenda: “Aún no lo ha logrado, pero si alguien puede hacer de mí un creyente es Frei Betto. Fraternalmente: Fidel Castro”.


Con la entrevista y el posterior libro Fidel y Betto generaron un acontecimiento político-religioso-cultural que trascendió largamente las fronteras de Cuba y que, sin duda, estuvo encuadrado dentro de una estrategia mayor destinada a recomponer los puentes rotos entre el líder cubano y la Iglesia Católica, institución que había sido protagonista fundamental en su etapa formativa. Según el propio Betto “Fidel Castro es un hombre privilegiado por su formación cristiana, su opción marxista y la asimilación de la prédica martiana”.


No solo Fidel sino también su hermano Raúl han tenido vínculos cercanos con el cristianismo y con la Iglesia. “Pasé tantos años en colegios internos que asistí a misa por toda mi vida”, reconoció el propio Raúl Castro. “Fui alumno de los hermanos de La Salle y de los jesuitas. (...) No me quedé en la Iglesia, pero me quedé con los principios de Cristo. No renuncio a esos principios. Ellos me dan la esperanza de salvación, pues la Revolución los realiza en la medida en que despide a los ricos con las manos vacías y da pan a los hambrientos. Aquí todos se pueden salvar, pues no hay ricos y Cristo dice que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”, dijo en la misma ocasión.


Sin embargo, más allá de estos acercamientos y coincidencias, sobre todo en los primeros años de la revolución el enfrentamiento entre el gobierno y la iglesia cubana fue frontal, en particular porque la revolución acusaba a la institución católica de conspirar contra el régimen ya declarado abiertamente comunista. Gran parte de la jerarquía católica actuó deliberadamente contra el gobierno, muchos sacerdotes y religiosos fueron expulsados, se cerraron colegios religiosos, se prohibieron las manifestaciones públicas de fe católica y la sola condición de católico era motivo suficiente para ser considerado contrarrevolucionario.


Si bien la constitución cubana de 1976 determinó la separación entre el Estado y la Iglesia, formalmente no existía ninguna restricción a la libertad religiosa. El propio Fidel en diálogo con Betto decía no estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación. Pero admitía: “si me preguntan si existe cierta forma de discriminación sutil con los cristianos, te digo que sí, honestamente tengo que decirte que no es una cosa superada todavía por nosotros. No es intencionada, no es deliberada, no es programada”.


Hubo que esperar hasta la década de los noventa para que, al compás de una mayor apertura de Cuba al mundo de las relaciones internacionales y después de la caída de la Unión Soviética, también comenzaran a modificarse los lazos con la Iglesia Católica. En 1991 el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba admitió el ingreso a sus filas de todos aquellos que acepten sus estatutos y programa, con independencia de sus creencias religiosas, dejando atrás los enfrentamientos de los años iniciales de la revolución. En el camino del acercamiento jugó también un gran papel la relación personal y el diálogo entre Fidel y el entonces arzobispo de La Habana y luego cardenal Jaime Ortega quien apenas dejó su cargo en el 2016 después de 35 años.


“El dogma tan predilecto de los reaccionarios sobre la imposibilidad de entendimiento entre cristianos y comunistas se viene al suelo sobre el fundamento de una comprensión profunda de ambas doctrinas”, decía por entonces Fidel.
Resulta por demás significativo que Cuba sea el único país del mundo, junto con Brasil, que recibió la visita de tres papas católicos. El último de ellos, Jorge Bergoglio, eligió a Cuba como escenario para su acercamiento con la iglesia ortodoxa y para sentar las bases de la reaproximación entre el gobierno de la isla y Estados Unidos.


En 1998, el polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II), lanzaba desde La Habana un pedido: “Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba para que este pueblo pueda mirar al futuro con esperanza”. Según muchos analistas ese fue un paso sustancial en el comienzo de la ruptura del aislamiento de la revolución cubana. Antes de la llegada del Papa el gobierno de Fidel había permitido el ingreso de sesenta sacerdotes católicos a la isla, se restablecieron los permisos para realizar cultos al aire libre y el cardenal Ortega habló por la televisión oficial mientras el diario Granma publicaba un mensaje navideño de Juan Pablo II.


Benedicto XVI, estuvo en Cuba en el 2012, cuando Fidel ya estaba retirado y Raúl Castro ejercía la conducción del gobierno. Después de criticar el embargo de Estados Unidos y al despedirse de los cubanos Joseph Ratzinger pidió que “Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos”.


El último papa en pisar tierra cubana fue Francisco, en setiembre de 2015. Al llegar a Cuba y en directa alusión a la recomposición de la relaciones diplomáticas con Estados Unidos, el argentino dijo que “estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos tras años de distanciamiento. Es un proceso, un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo”. Horas después Jorge Bergoglio y Fidel Castro tuvieron una entrevista privada. Pocos recordarían entonces que en muchos años antes, en la década de los setenta, Fidel había afirmado que “Cuba volverá a tener relaciones con Estados Unidos, cuando el presidente de Estados Unidos sea un negro y en Roma haya un papa argentino”.

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El voto evangélico clave en la victoria del ‘no’ en el plebiscito de Colombia

El líder de las iglesias protestantes calcula que dos millones de fieles votaron en contra del Acuerdo de Paz

“Jesucristo es el único que puede traer la paz que tanto anhelamos”. El mensaje que envió el 28 de septiembre el futbolista colombiano Daniel Torres a través de su cuenta de Facebook resultó ser premonitorio, además de viral. El 2 de octubre a las 17.00 de la tarde, Colombia rechazó en el plebiscito los acuerdos de paz negociados durante cuatro años con la guerrilla de las FARC en La Habana. El presidente Juan Manuel Santos perdió contra los efectos del huracán Matthew que impidió que muchos votantes salieran a votar. No consiguió frenar el mensaje del expresidente Álvaro Uribe, principal opositor al proceso. Y fue incapaz de convencer a los 10 millones de evangélicos que hay en el país, según cálculos del Ministerio del Interior, de que lo pactado no ponía “en peligro a la familia tradicional”.


Algo más de 12 millones de colombianos acudieron a las urnas, más de seis mostraron su disconformidad con lo pactado. “No tengo cifras oficiales, pero si salieron a votar cuatro millones de evangélicos, posiblemente la mitad de ellos rechazara los acuerdos”, dice Edgar Castaño, presidente de la Confederación Evangélica de Colombia. “El 99% de nuestros fieles dijo ‘no”, asegura Héctor Pardo, asesor del Consejo Evangélico de Colombia y representante de la Confederación de Libertad Interreligiosa (Confilerec). Dos días después del plebiscito, estos dos pastores estaban sentados con el presidente Santos y una delegación de colectivos religiosos en la Casa Nariño para acercar posiciones sobre los acuerdos con las FARC.


A los grupos cristianos de Colombia no les gusta la política del Gobierno en lo relativo a derechos sociales como el matrimonio entre homosexuales, la adopción para parejas del mismo sexo, la ley del aborto y las iniciativas educativas incluyentes. Además, consideran que los pactos con la guerrilla privilegian a la comunidad LGTBI. “Tienen sus derechos, pero no pueden primar sobre los del resto”, opina Pardo. El pastor aclara que su voto fue en conciencia, no político. “En las misas explicamos los acuerdos para que los fieles entendieran la posición del ‘no”. Y con base a esta interpretación consideran que el punto sobre enfoque de género va en contra de sus principios aunque en el propio texto se especifique que es “un tema de igualdad para que hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales y personas con identidad diversa, participen y se beneficien en igualdad de condiciones” de lo pactado.


“Los cambios que reclaman son precisiones. Vamos a sacar todo aquello que amenace a la familia, que amenace a la iglesia y vamos a buscar una frase, una palabra, que no le dé temor a los creyentes”, dijo el presidente a la salida del encuentro con los líderes religiosos. “Nos ha dicho que cree en la familia”, aseguró en ese momento Castaño.


Los evangélicos, explican ambos pastores, trabajan desde entonces en dos mesas temáticas para presentar un documento el próximo 20 de octubre. Un equipo de expertos se encarga de los temas de educación y familia para salvaguardar sus principios en los acuerdos. “La Iglesia tiene una tarea importante: poner los valores del Reino en el país y construir”, dicen. En paralelo, demandan el reconocimiento de sus víctimas y que se incluya la libertad religiosa. “Esperamos que las propuestas lleguen a la mesa de La Habana y ojalá tengamos un representante”, plantea Pardo.


El poder de estos creyentes fue infravalorado en las encuestas que apostaron por la victoria del ‘sí’ en el plebiscito. “Estamos presentes en los sectores políticos, culturales, económicos y sociales del país”, recuerda Pardo y pone como ejemplo las multitudinarias manifestaciones que protagonizaron el pasado agosto.


Miles de creyentes salieron a las calles de distintas ciudades de Colombia en contra del “adoctrinamiento hegemónico en identidad del género” que, en opinión de los creyentes, estaba ejerciendo el Ministerio de Educación. “Se nos unió hasta la Iglesia Católica”, dice el pastor. Aunque esta institución se mantuvo neutral durante la campaña y pese a que más de 100 líderes religiosos manifestaron su apoyo al proceso de paz, al día siguiente de la votación del referendo, cuando el país aún despertaba, Gina Parody, titular de la cartera, dimitió.


Este malestar transformado en poder fáctico que no previó el Gobierno durante la campaña del plebiscito, fue recogido por Uribe. El exmandatario hizo de la defensa de la familia tradicional uno de sus argumentos electorales, consciente del granero de votos que hay en las 6.000 iglesias evangélicas del país.


El 26 de septiembre, cuando la comunidad internacional se reunió en Cartagena para la firma de la paz con las FARC, el político congregó a cientos de personas para mostrar su rechazo, entre ellas, el pastor Miguel Arrázola, importante figura evangélica en la ciudad y apoyo habitual del uribismo. Y esta misma bandera la volvió a ondear en su reunión con Santos tres días después del plebiscito: “Hemos presentado nuestras preocupaciones por los valores de la familia”.


“Nosotros no apoyamos a Uribe, ni al procurador Ordóñez, ni a Santos ni a las FARC”, dice Pardo al mismo tiempo que reconoce la cercanía del Centro Democrático, el partido del expresidente, con sus ideas. “Queremos vivir en armonía y el Gobierno tendrá que ceder, pero el pueblo no. Y las FARC tienen que entenderlo”, concluye Castaño.

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Sábado, 24 Septiembre 2016 06:51

Qué tipo de familia quieren

Qué tipo de familia quieren

El 2 de octubre los colombianos votarán por sí o por no a los acuerdos de paz de La Habana. Paralelamente, sectores organizados de la vida política y de la sociedad quieren convocar a los ciudadanos, por medio de otro referendo, para que establezcan cuál ha de ser la “familia colombiana”.


Los días 24 y 31 de agosto cerca de cien ciudadanos se acercaron al Senado para expresar su posición sobre la adopción por parejas homosexuales. Las audiencias públicas tuvieron lugar frente a la decena de senadores miembros de la comisión primera, que deben decidir si le dan paso o no a esta iniciativa.


La solicitud de abrir este debate fue hecha por la senadora Viviane Morales, liberal y cristiana. Ella es una figura pública y miembro de la poderosa Iglesia Casa sobre la Roca, que dirige un antiguo e influyente periodista anticomunista. En los años noventa Viviane Morales había logrado hacer adoptar por el Congreso la ley de libertad de cultos, que permite desarrollarse a las iglesias diferentes a la Católica. Hoy en día estas iglesias (pentecostales, cristianas, evangélicas) son una de las fuerzas mejor organizadas del país. En el Congreso tienen más diputados que la izquierda.


Viviane Morales llevó a cabo su campaña actual con la ayuda de su marido, Carlos A Lucio, un ex guerrillero del M 19, antiguo compañero de clase en el Liceo Francés de Bogotá de Ingrid Betancourt (en los ochenta había hablado de secuestrar a los niños de su ex colegio), que por los vaivenes de la política colombiana se convirtió en asesor de los paramilitares y, más recientemente, en ferviente evangélico.


Luego de las decisiones recientes de la Corte Constitucional de permitir a las parejas homosexuales casarse y adoptar, Viviane Morales inició una recolección de firmas contra la adopción de niños por estas parejas. Las más de 2 millones de firmas recogidas le permiten pedir que se haga un referendo sobre el tema.


Colombia es laica desde 1991, pero el nombre del dios de los cristianos figura en el preámbulo de la Constitución; muchísimas escuelas son administradas por órdenes religiosas; hay crucifijos en muchos edificios públicos, incluso en las altas cortes; por último, en este país donde las costumbres han cambiado mucho, es sin embargo difícil decirse ateo.
En las audiencias de agosto los ciudadanos fueron al Congreso para presentar sus argumentos. El “interés de los niños” fue invocado de manera sistemática, especialmente por quienes se oponían a esta adopción. Siguiendo la argumentación de la senadora, la decisión de la Corte considera la adopción como un derecho de las parejas homosexuales, en vez de tomar en cuenta el interés de los menores.


Su proyecto de ley busca una familia colombiana ideal para adoptar a los niños. Según el grupo que la respalda, esto se garantiza con un hombre y una mujer. Este criterio sería determinante para asegurar la calidad de la educación de los niños. El argumento es curioso, especialmente en un país donde los menores han padecido enormes violencias: según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, entre 2008 y 2016 cerca de 250 mil niños sufrieron agresiones, violencias, violaciones, maltrato y abandono. La mayoría de estas violencias fue ejercida por el entorno cercano de los menores: su familia heterosexual “normal”.


Pero los 32 senadores pertenecientes a todos los partidos (salvo el Polo Democrático Alternativo, de izquierda) que han anunciado su respaldo a Viviane Morales no parecen preocupados por este tipo de preguntas. Por lo demás, las violencias contra los niños son pocas veces discutidas en el espacio público. En cambio, el “interés de los niños” despierta fantasmas increíbles sobre los homosexuales.


NO SE PUEDE.


Las lesbianas y los gays serían fundamentalmente inaptos para educar a los niños. Apoyándose en un informe financiado por organizaciones ultra conservadoras de Estados Unidos –un estudio que ha sido ampliamente criticado por académicos y médicos1–, el proyecto de ley del referendo sostiene que, en comparación con niños de otras parejas, “los hijos de parejas homosexuales tienen tasas más altas de de-sempleo; votan menos; son menos buenos en la escuela; han sufrido agresiones sexuales por sus padres o por otros adultos; han sido forzados a tener relaciones sexuales; tienen una mala percepción de su familia; consumen más marihuana y tabaco; han tenido más problemas con la ley; cuando son mujeres, han tenido un mayor número de compañeros sexuales”.


¿Cómo se articulan las posiciones frente a este tipo de razonamiento? Estuve presente en las audiencias y pude observar ciertos aspectos que resultan reveladores del proceso colombiano. Así, resulta interesante anotar que la mayoría de los ciudadanos presentes eran juristas (abogados, estudiantes de derecho...).


A menudo en Colombia este tipo de temas, que repercuten en el conjunto de la sociedad, se abordan desde el punto de vista legal. Pero las leyes nacionales son un laberinto, con lo que inscribirse estrictamente en este campo puede dar lugar a debates interminables. Así, mientras para algunos el contenido del referendo respeta el orden constitucional, ya que la Carta define a la familia colombiana, “núcleo fundamental de la sociedad”, como estando formada por un hombre y una mujer, para otros viola los tratados internacionales y la Constitución, pues los derechos de las minorías deben ser respetados. En la misma lectura estrictamente jurídica, algunos se interrogaban no sobre el contenido del referendo sino sobre la posibilidad de someter esta pregunta a la decisión del pueblo colombiano.


Un segundo aspecto interesante fue observar que las personas más favorables a la adopción fueron académicos, sobre todo provenientes de las facultades de Bogotá, madres solas con hijos a su cargo, y por último algunos militantes de los derechos Lgbt. Las madres solteras asistieron al debate porque el proyecto de ley considera que la única familia idónea para educar a un niño es la que está constituida por un hombre y una mujer. Estas madres recordaron al auditorio que tan sólo una tercera parte de los hogares en Colombia funciona así. Algunas hablaron como madres que se volvieron cabeza de hogar después de la partida del cónyuge (un caso frecuente en este país); otras, como madres por decisión (por inseminación). Si se aprobara el proyecto de ley, la adopción por una persona sola sería imposible.


Una fracción de los expositores provenía de los grupos Lgbt. Un hombre gay y cristiano, una madre lesbiana, y jóvenes que han crecido con padres homosexuales dieron sus testimonios. Sus argumentos mostraban la normalidad de sus vidas. Refirieron el no abuso por sus padres o los amigos de ellos, su excelencia académica e incluso su falta total de interés por las drogas o el alcohol.


Este proyecto debe ahora transitar por el Congreso y por la Corte Constitucional. Grosero en su concepción, es muy posible que no prospere. Sin embargo, los movimientos cristianos no darán su brazo a torcer. Varias batallas se avecinan, y prueba de ello son las grandes manifestaciones a que ha dado lugar la promulgación de manuales escolares con un enfoque de igualdad de género.


En suma, están llegando nuevos temas a la escena política y pública, como son estos relativos a la “cuestión” Lgbt, un tema más asociado a los derechos individuales, al tipo de vida urbano antes que al rural, y en consonancia con debates de la modernidad que también se dan en muchos otros países. Queda sin duda mucho camino para ampliar la democracia en esta nueva etapa colombiana del “posconflicto”.

 

Por Olga L González, socióloga.


Véase https://en.wikipedia.org/wiki/New_Family_Structures_Study . Para las críticas véanse Ryan Jaslow (12-VI-12): “Kids of gay pa-rents fare worse, study finds, but research draws fire from experts”, en Cbs News, recuperado el 21-X-14; “Letter to the Editors and Advisory Editors of Social Science Research” (Pdf), julio de 2012; “Amicus Brief in Golinski versus Office of Personnel Management”, pág 23 (Pdf); John Becker (28-II-13): “In Supreme Court Brief, American Sociological Association Obliterates Claim That Same-Sex Couples Are Inferior Parents”, en el Huffington Post.

 

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Los rostros otros de las iglesias protestantes en Bogotá

 

 

Organizaciones religiosas protestantes de corte pentecostal o neopentecostal dominan el campo* religioso secundario en Bogotá, puede incluso decirse que en Colombia. Importante incidencia en un país donde el 94 por ciento de sus habitantes manifiestan ser creyentes. Estas organizaciones sobre las cuales apenas existen estimaciones en el número de fieles que congregan, así como sobre los multimillonarios montos de dinero que manejan–, poseen características mucho más “terrenales” que aquellas en las que inscriben los objetivos de funcionamiento y sus misiones organizacionales. La lectura cualitativa aquí expuesta puede motivar la ampliación del debate sobre las mismas, enfatizando en otros significados e influencias poco consideradas en las discusiones.

 

 

Iglesias protestantes, que con seguridad todas las persona que leen esta nota han visto proliferar y crecer en muchos de los barrios de nuestras ciudades, han sido estudiadas con rigurosidad desde el ámbito académico, efectuándose una interpretación “secular” y poco conocida de las mismas. Erigida sobre nuevos conceptos que pretenden organizar la complejidad organizacional y operativa de estas instituciones, fue elaborada una lectura de realidad que vale la pena conocer pues proporciona nuevos elementos para el análisis y el debate de estas organizaciones religiosas, tan presentes en la cotidianidad.

 

Estos conceptos o categorías, como Mega-iglesia1, Multinacionales de la fe2, Denominaciones3, Empresas Religiosas Centralizadas Multisede4 e Informalidad Religiosa5, resultan útiles para aproximarse a la comprensión del denominado “campo religioso secundario” a partir de la desagregación de sus tipos en la ciudad de Bogotá. Aunque esta interpretación pueda resultar confusa, adquiere relevancia en la medida que es útil para analizar comparativamente un tipo de organizaciones religiosas no católicas que producen, administran y/o distribuyen bienes simbólicos de salvación, al tiempo que compiten por la apropiación de capitales religiosos.

 

Bogotá es otro de los escenarios donde tiene lugar esta lucha por feligreses y sus capitales entre instituciones que promueven el acceso a bienes inmateriales y/o simbólicos como la prosperidad, la redención de los pecados y la salvación, además de otros intangibles a los que suelen restringir los objetivos y el sentido ulterior de sus operaciones. Sin embargo, no son los ámbitos subjetivos o religiosos donde exclusivamente influyen estas instituciones: sus propósitos desbordan los espacios inmateriales, introduciendo determinaciones sobre ordenamientos políticos, económicos y sociales en la capital y en el resto del país.

 

El debate acá propuesto prescinde de juicios valorativos sobre la veracidad, pertinencia o validez de los mensajes difundidos por estas instituciones, y sí pretende aproximarse a la interpretación secular de éstas en aspectos como sus relaciones con los fieles, sus vínculos con el Estado y las incidencias en la sociedad, aspectos que contribuyen a develar una faceta mucho más terrenal que la autopromulgada por estas empresas religiosas.

 

 

 

 

 

Las aristas terrenales de las organizaciones religiosas protestantes

 

Aunque heterogéneas, estas iglesias tienen determinantes comunes, por ejemplo, el hecho que compiten por “capitales” en el mercado religioso. A estos capitales se refiere William Mauricio Beltrán: “Como cualquier capital simbólico, el capital religioso se puede convertir en privilegios, autoridad, prestigio y riquezas; esto motiva a los agentes en competencia a implementar diversas estrategias para su apropiación, monopolización o desmonopolización”6. La lucha por estos capitales a través de estrategias debe entenderse a partir de la consideración que también es una lucha por autoridad, prestigio y riqueza en situación de pluralismo religioso7.

 

Otro de los aspectos más importantes de estas organizaciones, en semejanza a la Iglesia Católica, tiene que ver con el hecho que contribuyen al sostenimiento del orden político de diferentes maneras: inculcando matrices de percepción, pensamiento y acción orientadas hacia la legitimación y perpetuación de las estructuras política o empleando su autoridad para contrarrestar la subversión al orden dominante desde iniciativas proféticas y sectarias que puedan presentarse8. Decisión estratégica. No es rentable generar controversias políticas con el Estado en ámbitos que van más allá de lo religioso cuando es quien instaura normas para garantizar su viabilidad, funcionamiento, reproducción e igualdad9.

 

De manera semejante a las empresas comerciales participan de un tipo de mercado, en este caso del religioso. Ese es el espacio de mayor interés para todas las doctrinas religiosas en Bogotá y en Colombia pues en una situación de pluralismo se enfrentan a los desafíos de retener o aumentar sus membresías y, tal como lo precisa Beltrán: “Para este propósito, recurren a los mismos métodos que utilizan las demás empresas que enfrentan problemas similares, es decir, a las estrategias de marketing (Berger, 1971, pp. 169-174)”10. A esto se debe el hecho que la mayoría de las iglesias protestantes hayan adaptado su liturgia para poder reclutar y satisfacer a feligreses de segmentos juveniles y profesionales de la población, adaptándose a la demanda de sus consumidores. La competencia ha estimulado la competitividad por los fieles, la baja regulación interna de estas ofertas religiosas, así como una mayor incidencia (empoderamiento) de los individuos en el mercado de la religión.

 

Si hay mercado, tiene que existir la mercancía. Aquí encarna en los denominados bienes religiosos11. A partir de estos se llevan a cabo intercambios con los feligreses quienes aportan en contraprestación sus capitales humanos, energías vitales, trabajo, voluntades y valiosos recursos económicos que constituyen uno de los pilares materiales más fuertes de estas organizaciones. Son ofrendados en el contexto de las doctrinas de la “teología de la prosperidad” y “súper fe” donde, según Beltrán: “El dar actúa de forma análoga a la siembra: “el que abundantemente siembra, abundantemente cosecha” suelen decir los predicadores de la prosperidad citando el texto bíblico. En la medida en que el creyente done a su congregación (ofrendas y diezmos) garantiza la bendición divina”12.

 

Esta es precisamente una de las determinaciones que sesga muchos análisis hacía la hiper significación de los mecanismos de apropiación de recursos latentes en estas organizaciones religiosas, así como las posibilidades de enriquecimiento individual que proporciona sus economías del diezmo pobremente reguladas en términos tributarios por parte del Estado13. Aunque pueda ser objeto de encarnizadas discusiones, los bienes religiosos ofrecidos tienen pleno valor para miles de feligreses que han encontrado en estos la fuente de sentido, familia sustituta o comunidad terapéutica, el Estado a quien nunca han conocido, espacios de construcción de nuevas solidaridades (así como los beneficios derivados), instituciones mediante las cuales han mejorado objetivamente las condiciones de su existencia.


Es necesario tomar en cuenta estos matices en el debate pues el desenvolvimiento de estas organizaciones religiosas no puede reducirse a su naturaleza económica, política, financiera, pero tampoco –como pretenden algunos de sus líderes–, reducir su operación a las subjetividades y la espiritualidad de los feligreses que las integran, recibiendo un trato gubernamental pletórico en consideraciones y laxitudes. Hay una compleja interrelación entre estos ámbitos, una transferencia de bienes y contraprestaciones capaces de otorgar esta compleja corporalidad a instituciones religiosas que proliferan hasta en los más recónditos lugares del país.

 

 

La voz del sociólogo de la religión

 

William Mauricio Beltrán Cely habló con el periódico desdeabajo. Es un destacado investigador del Centro de Estudios Sociales (CES) y profesor del departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, artífice de las obras propuestas en este artículo, las mismas que han llamado la atención en la comunidad académica latinoamericana. A continuación el diálogo sostenido:

 

Allan Bolivar. (AB): Existe mucha resistencia entre los líderes protestantes a ser definidos y tratados conceptualmente como empresas religiosas, ¿cuál es el motivo de esta oposición?


William Beltrán (WM): Esta resistencia tiene que ver con que ellos tratan justamente de negar que sus proyectos religiosos tienen algún interés de lucro (los pastores especialmente). Es decir, hay un vínculo muy fuerte entre lógicas empresariales y proyectos religiosos porque las iglesias, sobre todo las grandes, las que llamamos Mega Iglesias, movilizan cantidades inmensas de dinero, no se sabe cuánto porque ellos tienen mucha reserva con esos datos [...] que nadie sepa puede ser preocupante. La Dian ha tratado de hacer indagaciones al respecto, pero es difícil, habría que ver hasta dónde llegó la Dian. Obviamente, en mi papel de investigador, no les puedo preguntar a los pastores cuánto dinero ingresa a sus iglesias, eso no es información que ellos suministren, o la dan con mucha desconfianza. Todo tipo de información que puede implicar para ellos alguna posibilidad de ser gravados con impuestos, pues la manejan con mucha prudencia [...].

 

AB. Enormes cantidades de dinero que no son objetos de tributación, ¿por qué no ha sido posible gravar a este tipo de organizaciones religiosas ni aún ahora, cuando son requeridos tantos recursos para financiar la paz?

 

WM. Cualquier intento de gravar las nuevas organizaciones religiosas implicaría, por la Ley de Libertad Religiosa, aplicar los mismos gravámenes financieros a la Iglesia católica. Eso no va a ocurrir, la Iglesia católica no aceptará que la graven. Las grandes iglesias, sobre todo la Católica, tienen –todavía– un gran poder de movilización social, de protesta [...]. Esto implica que cualquiera de estas propuestas tiene un costo político muy alto. Es decir, que un senador, un congresista, no quiere medírsele a eso por el costo político que le implica, [...] además porque las organizaciones religiosas manifiestan que son entidades sin ánimo de lucro y que sus servicios son para la comunidad. [...] Puedo equivocarme, pero veo muy difícil cualquier intento de gravar con un impuesto para la paz, con una contribución para la paz, a las organizaciones religiosas. Siempre será una cuestión voluntaria, les pueden proponer que contribuyan voluntariamente, pero como una obligación no me parece realista.

 

AB. Una de las críticas a estas organizaciones tiene que ver con la contribución de la mayorías de las organizaciones religiosas (ubicadas entre las categorías de Informalidad Religiosa y Multinacionales de la fe) al sostenimiento de los ordenamientos establecidos, ¿qué puede usted decirnos al respecto?


WM. Algo propio del cristianismo en general (incluso del catolicismo). El protestantismo ha considerado un valor someterse a las autoridades legalmente instituidas, es un valor cristiano que está presente en el evangelio y que se expresa un poco en el mandato que le da Jesús a los discípulos cuando les dice, “dad a Dios lo que es Dios y dad al César lo que es del César”, donde está implícito un sometimiento al orden legal establecido. Las iglesias mantienen ese principio, hay argumentos bíblicos que usan para decir que una institución religiosa debe obedecer al gobierno, incluso cuando el que gobierna es un infiel o un impío. A menos de que ese gobernante los obligue a hacer algo que vaya en contra de sus demás convicciones religiosas. Pero si ese orden no los obliga a negar su fe o actuar en contra de su fe, ellos creen que deben someterse.

 

En general, esa ha sido la actitud tomada por las iglesias cristianas, con muy pocas excepciones, de hecho una excepción se observa en lo sucedido hoy con la Misión Carismática Internacional que ha hecho parte del bloque constituido por el Centro Democrático para oponerse al proceso de paz. En ese sentido la Misión Carismática Internacional se ubica más en la oposición al Gobierno. Digamos que han existido otros casos en América Latina –como la Teología de la Liberación–, donde sectores de la Iglesia católica se pusieron del lado de la protesta, de la revolución, del movimiento social. Pero [...] las iglesias cristianas, en general, han tratado de mantenerse dentro del orden establecido, y de verse en muchos aspectos como aliadas del Estado, lo que le ha generado muchos conflictos en zonas donde hay presencia guerrillera, porque allí su afinidad con el Estado se lee como contrarrevolucionaria. Hay episodios recientes de nuestra historia –finales de los años 90 e inicios de la década del 2000– donde se multiplicó el asesinato y secuestro de pastores evangélicos, vistos por la guerrilla como “objetivo militar”, [...] en buena medida porque se oponían a que la guerrilla reclutara a sus jóvenes o que estos portaran armas, y porque no se identificaban con la propuesta política de la insurgencia.

 

AB. Considerando que también han sido víctimas en el conflicto armado, ¿cuál es la posición de estas organizaciones religiosas frente al postacuerdo?


WM. Dentro del protestantismo evangélico hay un sector que está muy a favor del acuerdo, y ya se está movilizando para buscar la reconciliación. Ese sector está liderado por figuras muy reconocidas, entre ellas Viviane Morales, Jimmy Chamorro y Darío Silva Silva, tal vez ellos son los más destacados. [...] Un abanderado de la reconciliación que es muy influyente en el mundo protestante es Darío Silva Silva, él tiene programas de televisión donde promueve todas las ventajas de la reconciliación. De hecho, él estuvo presente en momentos simbólicos importantes, como la campaña de Santos por la reelección, o la sanción presidencial de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

 

De hecho, usted puede consultar en la página Web de la Casa Sobre la Roca, donde aparecen registros de escenarios donde esta organización religiosa ha propiciado encuentros con guerrilleros, con paramilitares, con excombatientes, en zonas de conflictos, haciendo pedagogía por la paz. En otras palabras, ya hay iglesias muy comprometidas con el proceso de reconciliación. Por ejemplo, esta ha sido durante muchos años la bandera de la Iglesia menonita y de su ONG Justapaz [...] Allí hay procesos muy interesantes, hace poco celebraron jornadas de oración por la paz, muy de estas minorías, de iglesias muy pequeñas, que muestran mucho compromiso con las víctimas, movilizan recursos, hacen difusión a nivel internacional de lo que está sucediendo en Colombia cuando las amenazas a las víctimas se multiplican.

 

También hay otro sector, liderado sobre todo por la Misión Carismática Internacional, por los esposos Castellanos, que están en la oposición, que están con el Centro Democrático. Ellos se manifiestan afines con el discurso de que el acuerdo de paz promueve la impunidad, llamando a rechazarlo porque perpetuaría la impunidad... en fin son muy cercanos a Uribe.

 

Para consultar una versión ampliada de este artículo ir a:http://www.desdeabajo.info/component/k2/item/29263-los-rostros-otros-de-las-iglesias-protestante-en-bogota.html

 

* El campo, se refiere al espacio teórico donde se lleva a cabo la competencia por apropiarse de capitales religiosos entre las empresas que producen, administran y distribuyen bienes simbólicos de salvación.

1 Mega iglesias: Organizaciones religiosas pentecostales o neopentecostal conformadas por un número elevado de feligreses, propietarias de millonarios templos capaces de albergar miles de integrantes, organizadas de acuerdo a los principios racionales de la burocracia y provistas de sofisticadas estrategias de marketing para disputar capitales en el campo religioso. Algunas de ellas son: Centro Misionero Bethesda, Iglesia Casa sobre la Roca, Avivamiento Centro para las Naciones, El Lugar de su Presencia, Misión Carismática Internacional.

2 Multinacionales de la fe: Integra a un tipo de organizaciones transnacionales dotadas de un gran poder económico, productoras de bienes simbólicos de salvación y servicios religiosos en todo el mundo. Tienen una organización mundial centralizada desde donde coordinan sus estrategias de funcionamiento, de expansión, su unidad corporativa y doctrinal de forma estandarizada. Entre algunas de las Multinacionales de la fe en Bogotá y en Colombia se encuentran: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días y los Testigos de Jehová.

3 Denominaciones: Son organizaciones religiosas doctrinalmente homogéneas que cuentan con sedes en diferentes lugares de la ciudad y el país. Gozan de un grado relativo de autonomía a la vez que responden a una organización central. Algunas de las denominaciones que destacan por su número de congregaciones y por la cantidad de miembros, son: las Asambleas de Dios, la Iglesia Cuadrangular, la Iglesia Adventista del Séptimo Día y la Iglesia Pentecostal Unida.

4 Empresas Religiosas Centralizadas Multisede: son grandes organizaciones pentecostales de estructura centralizada, que funcionan bajo la autoridad de un líder carismático. En estas organizaciones, cada una de las sedes funciona como un eslabón que replica los planes y estrategias de la autoridad central; por lo tanto, tienen una escasa autonomía local y pueden ser observadas como «sucursales» de una única empresa centralizada.

5 Informalidad Religiosa: Comprende congregaciones que nacen a partir de inversiones económicas bajas, en locales alquilados o en pequeños espacios dispuestos para tal fin. Pueden ser descritas dos tipo de organizaciones informales: pequeñas congregaciones con una clara curva de crecimiento en busca de convertirse en Iglesias, Mega iglesias o Denominaciones, por otro lado se encuentran pequeñas congregaciones que no crecen, pero tampoco dejan de existir manteniéndose en los límites de la informalidad religiosa.

6 Beltrán Cely, William (c). “La teoría del mercado en la pluralización religiosa”. Revista Colombiana de Sociología, N. 33. N 2. Editorial Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Julio-Diciembre 2010. p. 42

7 Situación en la que un Estado tolera, sin hacer suyo, diferentes grupos religiosos en competencia. En términos teóricos no existe ningún el monopolio religioso y ninguna organización de este tipo hace uso de la fuerza legítima para excluir a sus rivales.

8 Beltrán Cely, William (c), Óp. Cit., p. 45

9 Un ejemplo de ello se encuentra en el “concordato evangélico” (Decreto 354 de 1998. “por el cual se aprueba el Convenio de Derecho Público Interno número 1 de 1997, entre el Estado colombiano y algunas Entidades Religiosas no Católicas”) donde fueron concedidos algunos derechos como el reconocimiento de los derechos civiles de los matrimonios, la posibilidad de impartir su doctrina en instituciones educativas del Estado y su participación como capellanes en cárceles, hospitales y establecimientos asistenciales. Es de manera precisa esta capacidad de convivir con el Estado lo que ha potenciado la victimización de algunos de sus líderes e escenarios del Conflicto Armado en Colombia.

10 Beltrán Cely, William (c), Óp. Cit., p. 48.

11 Pueden ser: a) promesas de compensación futuras o trascendentales (curaciones, disfrutar del cielo); b) beneficios que se desprenden de la membresía del grupo religioso (privilegios, contraprestaciones, acceso a capitales sociales y beneficios de sus dinámicas solidarias); c) servicios (bautismos, matrimonios, funerales, visitas a enfermos consejerías); d) actividades colectivas o bienes comunitarios (cultos, coros religiosos, oraciones comunitarias, fiestas religiosas; e) bienes públicos o servicios caritativos(servicios a los sectores vulnerables); e) estatus (beneficios económicos y simbólicos a sus fieles relacionados con las posibilidades que otorgan a sus miembros para alcanzar puestos de prestigio, influencia o autoridad dentro del grupo religioso.

12 Beltrán Cely, William (a). “De la informalidad religiosa a las Multinacionales de la fe”. Revista Colombiana de Sociología, N. 21. Editorial Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2003. p. 145.

13 De acuerdo a la de libertad de cultos manifiesta en la Constitución Política de Colombia, todas las demás iglesias reciben el trato de la Iglesia católica quien es declarante, pero no contribuyente.

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
Los Juegos Olímpicos: proeza, belleza y destreza
 
En agosto de este año los aficionados al deporte tienen otra cita: los Juegos Olímpicos de Rio 2016, en donde una vez más los deportistas de más de 35 disciplinas lucharán por vestirse de gloria deportiva. Juegos Olímpicos herederos de los antiguos, aunque no son tan populares ni representantes genuinos de los deseos de los pueblos de fraternidad, inclusión y diversidad. Hoy debe preguntarse si el deporte puede aportar a resolver problemas de disciplina, higiene, voluntad y tolerancia, como en los antiguos juegos. En estas notas un acercamiento a la historia de los Juegos Olímpicos.

 

El origen de los Juegos Olímpicos es la mezcla de mitos y realidades. Cuenta Hesíodo en su Teogonía que el titán Prometeo se hizo amigo de los humanos y los defendió de Zeus que los quería destruir y reemplazarlos por una especie mejor. En su amistad, Prometeo le enseñó a la humanidad a hablar, les dio el fuego, les enseñó la escritura, a domesticar animales, a trabajar los metales, construir viviendas y también les dio la gimnasia, el atletismo y el deporte con el fin de que mantuvieran “un alma bella en un cuerpo bello”.

 

Desde allí comenzó el camino de los Olímpicos, pero según cuenta Píndaro, fue con Hércules, llamado el Dáctilo (también conocido como Heracles) que tomaron forma los juegos. En efecto, cuentan que este descendiente de dioses llevó a sus cuatro hermanos en una carrera desde Greta hasta la ciudad de Olimpia, y al ganador lo ciñó con una rama de olivo, árbol traído de la legendaria tierra de los hiperbóreos y plantado en la ciudad “con el fin de que fuera el más bello recuerdo de estas competencias”. Hércules en homenaje a sus hermanos estableció que los juegos se celebraran cada cuatro años. Otra leyenda dice que cincuenta años después del diluvio universal mandado por Zeus, un descendiente de Hércules reino en Olimpia y apoyó los juegos.

 

También Píndaro refiere que pudo ser Pélope el fundador de los Juegos, después de participar en unas justas por el derecho a casarse con la hija del rey Elide. En fin, la mayoría de los historiadores descargan en Hércules el origen de los Juegos Olímpicos.

 

 

La historia

 

Lo anterior muestra que los Juegos tuvieron un origen y práctica religiosa durante inmensidad de tiempo. Un festival religioso en honor a Zeus. La administración de los Juegos la ostentaban familias que representaban actividades religiosas de tipo mistérico y ninguna otra como la de los Oxilidas. Familias de eleos y etolios se disputaron ese honor de organizar las agonothesias, como les decían a los juegos. Los etolios fueron excluidos de ese honor cuando tuvieron responsabilidad en la violación de la tregua sagrada, considerando no sagradas las olimpiadas que no fueran organizadas por una familia designada; desde el año 320 a.d.n.e. hasta la llegada de los romanos, los Juegos fueron organizados por los eleos. A los Juegos Olímpicos en la Grecia antigua también les llamaron agon epitaphios, o juegos en honor de los muertos.

 

Según los registros históricos, los Juegos Olímpicos arrancaron en el año 776 a.d.n.e. y fue a raíz de las guerras médicas, o entre griegos y medos o persas en el siglo V a.d.n.e. cuando el espíritu atlético griego llegó a la celebridad. El primer campeón que registra la historia fue Corebo, un cocinero que triunfó en las carreras de relevos en el año 776 a.d.n.e.

 

Al inicio de los juegos solo existió una competencia: la carrera por la pista de Olimpia, hasta el 724 a.d.n.e. después en el 708 a.d.n.e se introdujeron la lucha libre, el pentatlón –que incluía el salto–, la carrera, el disco, la jabalina y la lucha. En el año 688 a.d.n.e fueron introducidos el boxeo y el hipódromo. En el 618 fue incluido el pancracio o boxeo, y lucha combinados y las carreras a caballo.

 

Las olimpiadas antiguas duraron cerca de mil doscientos años desde el 776 a.d.n.e hasta el año 394 cuando fueron abolidos por el emperador Teodosio. Treinta años más tarde el emperador Teodosio II ordenó incendiar el gran templo, bajo cuyas ruinas quedaron sepultados para siempre los doce siglos de los juegos en honor a Zeus olímpico.

 

 

¿Y las mujeres?

 

Han dicho muchas veces que la sociedad griega era machista, que no permitía la participación de las mujeres en los Juegos. Sin embargo, las investigaciones muestran lo contrario; mucho antes de que tomaran forma los Juegos Olímpicos existieron los juegos en honor de la diosa Hera, las heraclidas, desarrolladas cada cuatro años también en Olimpia, cuyas actoras eran mujeres, tanto niñas, como jóvenes y adultas; estas competencias arrancaban después que el comité de las Dieciséis tejía una manta para Hera. En Esparta las mujeres competían en gimnasia. Platón en su República y Las Leyes extiende una serie de recomendaciones para la participación de las mujeres en el deporte.

 

 

 

Los juegos modernos

 

El Barón de Coubertin propuso la realización de los Juegos Olímpicos en 1890 como homenaje a los antiguos Juegos, e inspirado en la teoría del gimnasio griego de 1896 y del “cristianismo muscular” de 1897. La primera edición de los Juegos Olímpicos fue desarrollada en Atenas en 1896.


Los actuales Juegos Olímpicos son de verano y de invierno, intercalados cada cuatro años. Corresponde este año los de verano; los próximos serán en Japón en el 2020, mientras que los de invierno fueron en Sochi, Rusia, en 2014 y los próximos serán en 2018 en Corea del sur. El lema de los juegos es: “Más rápido, más alto, más fuerte” (Citius, Altius, fortius).

 

En 1920 se estableció el juramento y la bandera Olímpica, en 1924 se arrió por primera vez esta bandera; en 1928 se estableció la antorcha Olímpica; en 1950 fue creada la organización técnica; en 1936 aparecieron los relevos. Las mujeres participaron por primera vez en unos Juegos Olímpicos en 1900, en tiro al arco y tenis. En el año 2002 se establecieron las reglas de los “cinco añillos” por medio de la interdisciplinariedad de los comités Olímpicos. Esa regla consiste en que el país que participe en cinco deportes olímpicos: fútbol, baloncesto, balonmano, hockey sobre césped y voleibol, y clasifica en cuatro de ellos, queda automáticamente inscrito. En la actualidad participan 28 deportes y 37 disciplinas.

 

 

Los otros juegos

 

 

Pero no todo es triunfo. Los Juegos Olímpicos han sido cuestionados por su falta de democracia y por incurrir en acciones ilegales como sobornos, y por asumir posiciones políticas contrarias al espíritu olímpico, como el racismo y la exclusión.

 

Producto de la mercantilización de la vida cotidiana, el deporte, y estos Juegos como expresión del mismo, han terminado sumidos en un bazar de ofertas y compras, obnubilando la importancia del juego y la recreación, y elevando a la cúspide la competencia. Tal inversión de valores terminó por sumir a las olimpiadas en la dinámica de la lucha de poderes entre las potencias, de ahí la exclusión este año de los atletas rusos bajo cargos de dopaje.

 

Resistiendo y mostrando otras alternativas. En la década de 1920 surgieron las Olimpiadas Obreras, tan fuertes y poderosas como las de los JJOO e incluso mejores; después las olimpiadas populares de Israel, las pruebas multiétnicas, las espartaquiadas de Moscú y las de la Amistad de Moscú, las dos últimas como parte de los conflictos de la Guerra Fría.
Sobre los deportistas partícipes en estos Juegos, ganen o no, puede decirse con el poeta Píndaro: “derramar el dulce roció de sus elogios”.

 

 

Publicado enEdición Nº226