Los Juegos Olímpicos: proeza, belleza y destreza
 
En agosto de este año los aficionados al deporte tienen otra cita: los Juegos Olímpicos de Rio 2016, en donde una vez más los deportistas de más de 35 disciplinas lucharán por vestirse de gloria deportiva. Juegos Olímpicos herederos de los antiguos, aunque no son tan populares ni representantes genuinos de los deseos de los pueblos de fraternidad, inclusión y diversidad. Hoy debe preguntarse si el deporte puede aportar a resolver problemas de disciplina, higiene, voluntad y tolerancia, como en los antiguos juegos. En estas notas un acercamiento a la historia de los Juegos Olímpicos.

 

El origen de los Juegos Olímpicos es la mezcla de mitos y realidades. Cuenta Hesíodo en su Teogonía que el titán Prometeo se hizo amigo de los humanos y los defendió de Zeus que los quería destruir y reemplazarlos por una especie mejor. En su amistad, Prometeo le enseñó a la humanidad a hablar, les dio el fuego, les enseñó la escritura, a domesticar animales, a trabajar los metales, construir viviendas y también les dio la gimnasia, el atletismo y el deporte con el fin de que mantuvieran “un alma bella en un cuerpo bello”.

 

Desde allí comenzó el camino de los Olímpicos, pero según cuenta Píndaro, fue con Hércules, llamado el Dáctilo (también conocido como Heracles) que tomaron forma los juegos. En efecto, cuentan que este descendiente de dioses llevó a sus cuatro hermanos en una carrera desde Greta hasta la ciudad de Olimpia, y al ganador lo ciñó con una rama de olivo, árbol traído de la legendaria tierra de los hiperbóreos y plantado en la ciudad “con el fin de que fuera el más bello recuerdo de estas competencias”. Hércules en homenaje a sus hermanos estableció que los juegos se celebraran cada cuatro años. Otra leyenda dice que cincuenta años después del diluvio universal mandado por Zeus, un descendiente de Hércules reino en Olimpia y apoyó los juegos.

 

También Píndaro refiere que pudo ser Pélope el fundador de los Juegos, después de participar en unas justas por el derecho a casarse con la hija del rey Elide. En fin, la mayoría de los historiadores descargan en Hércules el origen de los Juegos Olímpicos.

 

 

La historia

 

Lo anterior muestra que los Juegos tuvieron un origen y práctica religiosa durante inmensidad de tiempo. Un festival religioso en honor a Zeus. La administración de los Juegos la ostentaban familias que representaban actividades religiosas de tipo mistérico y ninguna otra como la de los Oxilidas. Familias de eleos y etolios se disputaron ese honor de organizar las agonothesias, como les decían a los juegos. Los etolios fueron excluidos de ese honor cuando tuvieron responsabilidad en la violación de la tregua sagrada, considerando no sagradas las olimpiadas que no fueran organizadas por una familia designada; desde el año 320 a.d.n.e. hasta la llegada de los romanos, los Juegos fueron organizados por los eleos. A los Juegos Olímpicos en la Grecia antigua también les llamaron agon epitaphios, o juegos en honor de los muertos.

 

Según los registros históricos, los Juegos Olímpicos arrancaron en el año 776 a.d.n.e. y fue a raíz de las guerras médicas, o entre griegos y medos o persas en el siglo V a.d.n.e. cuando el espíritu atlético griego llegó a la celebridad. El primer campeón que registra la historia fue Corebo, un cocinero que triunfó en las carreras de relevos en el año 776 a.d.n.e.

 

Al inicio de los juegos solo existió una competencia: la carrera por la pista de Olimpia, hasta el 724 a.d.n.e. después en el 708 a.d.n.e se introdujeron la lucha libre, el pentatlón –que incluía el salto–, la carrera, el disco, la jabalina y la lucha. En el año 688 a.d.n.e fueron introducidos el boxeo y el hipódromo. En el 618 fue incluido el pancracio o boxeo, y lucha combinados y las carreras a caballo.

 

Las olimpiadas antiguas duraron cerca de mil doscientos años desde el 776 a.d.n.e hasta el año 394 cuando fueron abolidos por el emperador Teodosio. Treinta años más tarde el emperador Teodosio II ordenó incendiar el gran templo, bajo cuyas ruinas quedaron sepultados para siempre los doce siglos de los juegos en honor a Zeus olímpico.

 

 

¿Y las mujeres?

 

Han dicho muchas veces que la sociedad griega era machista, que no permitía la participación de las mujeres en los Juegos. Sin embargo, las investigaciones muestran lo contrario; mucho antes de que tomaran forma los Juegos Olímpicos existieron los juegos en honor de la diosa Hera, las heraclidas, desarrolladas cada cuatro años también en Olimpia, cuyas actoras eran mujeres, tanto niñas, como jóvenes y adultas; estas competencias arrancaban después que el comité de las Dieciséis tejía una manta para Hera. En Esparta las mujeres competían en gimnasia. Platón en su República y Las Leyes extiende una serie de recomendaciones para la participación de las mujeres en el deporte.

 

 

 

Los juegos modernos

 

El Barón de Coubertin propuso la realización de los Juegos Olímpicos en 1890 como homenaje a los antiguos Juegos, e inspirado en la teoría del gimnasio griego de 1896 y del “cristianismo muscular” de 1897. La primera edición de los Juegos Olímpicos fue desarrollada en Atenas en 1896.


Los actuales Juegos Olímpicos son de verano y de invierno, intercalados cada cuatro años. Corresponde este año los de verano; los próximos serán en Japón en el 2020, mientras que los de invierno fueron en Sochi, Rusia, en 2014 y los próximos serán en 2018 en Corea del sur. El lema de los juegos es: “Más rápido, más alto, más fuerte” (Citius, Altius, fortius).

 

En 1920 se estableció el juramento y la bandera Olímpica, en 1924 se arrió por primera vez esta bandera; en 1928 se estableció la antorcha Olímpica; en 1950 fue creada la organización técnica; en 1936 aparecieron los relevos. Las mujeres participaron por primera vez en unos Juegos Olímpicos en 1900, en tiro al arco y tenis. En el año 2002 se establecieron las reglas de los “cinco añillos” por medio de la interdisciplinariedad de los comités Olímpicos. Esa regla consiste en que el país que participe en cinco deportes olímpicos: fútbol, baloncesto, balonmano, hockey sobre césped y voleibol, y clasifica en cuatro de ellos, queda automáticamente inscrito. En la actualidad participan 28 deportes y 37 disciplinas.

 

 

Los otros juegos

 

 

Pero no todo es triunfo. Los Juegos Olímpicos han sido cuestionados por su falta de democracia y por incurrir en acciones ilegales como sobornos, y por asumir posiciones políticas contrarias al espíritu olímpico, como el racismo y la exclusión.

 

Producto de la mercantilización de la vida cotidiana, el deporte, y estos Juegos como expresión del mismo, han terminado sumidos en un bazar de ofertas y compras, obnubilando la importancia del juego y la recreación, y elevando a la cúspide la competencia. Tal inversión de valores terminó por sumir a las olimpiadas en la dinámica de la lucha de poderes entre las potencias, de ahí la exclusión este año de los atletas rusos bajo cargos de dopaje.

 

Resistiendo y mostrando otras alternativas. En la década de 1920 surgieron las Olimpiadas Obreras, tan fuertes y poderosas como las de los JJOO e incluso mejores; después las olimpiadas populares de Israel, las pruebas multiétnicas, las espartaquiadas de Moscú y las de la Amistad de Moscú, las dos últimas como parte de los conflictos de la Guerra Fría.
Sobre los deportistas partícipes en estos Juegos, ganen o no, puede decirse con el poeta Píndaro: “derramar el dulce roció de sus elogios”.

 

 

Publicado enEdición Nº226
Sábado, 23 Julio 2016 07:51

Terror y muerte en un shopping de Munich

Cerca del shopping atacado se apostaron miembros especiales de comandos policiales y varias ambulancias que asistían a los heridos.
 
AL MENOS DIEZ MUERTOS EN UN ATAQUE CON ARMAS LARGAS EN LA CIUDAD ALEMANA. EL AUTOR SE HABRIA SUICIDADO


Según la policía, un joven alemán-iraní disparó a mansalva en un restaurante de comida rápida, en uno de los centros comerciales más grandes de la capital de Baviera. Para los investigadores, aún no hay indicios de que se trate de un atentado de islamistas radicales.

 

El terror se apoderó ayer de la ciudad alemana de Munich al producirse un ataque en el centro comercial Olympia-Einkaufszentrum con un saldo de por lo menos diez muertos y 21 heridos. La policía declaró un “alta alerta terrorista” tras el tiroteo.


La policía local informó al principio que habían actuado tres atacantes, pero luego aclaró que casi con seguridad había sido uno solo, un alemán de 18 años de origen iraní que vivía en Munich desde hace muchos años. El atacante se habría suicidado después de la masacre, agregó el vocero policial. El terrorista, pertrechado con un arma larga, se dio a la fuga después de haber disparado en un restaurante de comida rápida en uno de los centros comerciales más grandes de la capital de Baviera. La policía dijo que no hay indicios de que se trate de un atentado de islamistas radicales. “Es prematuro especular sobre el motivo de los atacantes”, aseguró el portavoz policial Marcus da Gloria Martins. “Hablamos de un ataque terrorista porque ante esta alerta alcanzamos el mayor despliegue de seguridad”, explicó un alto funcionario de seguridad. Tras varias horas de búsqueda de los supuestos fugitivos, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, dijo que el motivo del horrible ataque no está claro y que las evidencias son contradictorias.


Horas más tarde la policía informó que el cadáver de un hombre que fue hallado cerca del centro comercial correspondería al único atacante que habría actuado en el atentado, quien luego se habría suicidado. El hombre llevaba una mochila que está siendo examinada por expertos en artefactos explosivos.


“Estamos analizando de forma intensa la posibilidad de que se trate de un atacante”, dijo un portavoz de la policía de la ciudad alemana. En Internet y en los medios circula un video sobre un hombre vestido de negro que abre fuego a quemarropa contra gente en la acera delante de un restaurante de cómidas rápidas. No está confirmado si fue grabado durante el ataque de ayer. También se especula con que el ataque podría haber sido perpetrado por radicales de derecha. Un video en Internet del que se hicieron eco los medios alemanes muestra a un presunto agresor discutiendo a gritos con un vecino en el que dice “Soy alemán, nací aquí”. Testigos citados por CNN y medios alemanes aseguran que los atacantes gritaban “extranjeros de mierda”.


Las autoridades llamaron a la población a no abandonar sus casas. Todo el transporte urbano (metros, autobuses y tranvías) quedó paralizado y también fue suspendido el tráfico ferroviario. La estación central de Munich fue evacuada. La policía pidió a los conductores que abriesen paso a los patrulleros y vehículos policiales en las autopistas hacia la capital bávara. Médicos y enfermeras fueron llamados a asumir turnos adicionales en los hospitales.


Tras el atentado en el centro comercial conocido como #Oez que está en el distrito de Moosach cercano al Parque Olímpico de la ciudad, trascendieron versiones de un tiroteo en una plaza del centro de la ciudad. La policía desplegó un gran operativo en el centro después de que muchas personas corrieran en la zona presas del pánico, pero luego aseguró que se trató de una falsa alarma. Policías fuertemente armados patrullan también en estaciones de metro del centro. Poco después del atentado las autoridades efectuaron un llamamiento a la población a través de un sistema de alarma de teléfonos celulares instándolos a permanecer en sus hogares. “No sabemos dónde están los agresores. Cuídense y eviten los lugares públicos”, habían alertado a través de la red Twitter.


El primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, y el titular de Interior bávaro, Joachim Herrmann, pusieron en marcha un gabinete de crisis. Policías de toda la ciudad acudieron al centro comercial que fue escenario del tiroteo y acordonaron ampliamente la zona. Varios helicópteros sobrevolaban la ciudad, a la que fueron destacadas tropas de elite procedentes de Bonn.


El tiroteo comenzó a las 17.52 hora localen un restaurante de cómidas rápidas en el centro comercial Olympia, dijo el viceportavoz de la presidencia de la policía de Munich, Thomas Baumann. El centro comercial se encuentra enclavado en un área residencial y está a dos estaciones de metro del Estadio Olímpico de la ciudad. Tiene 135 locales comerciales y es uno de los mayores centros de compras de Munich. Al principio, la situación era muy confusa, y diversos videos y fotos empezaron a circular por las redes sociales mostrando escenas de pánico, con personas corriendo por el centro comercial a la búsqueda de un refugio, policías ingresando a los estacionamientos, e incluso posibles tomas de los tiradores saliendo del lugar. Otros archivos que circulaban por las redes sociales dejaban oír el sonido de los disparos, que empezaron en el local de la hamburguesería McDonald’s integrado al shopping.


En el noreste de la ciudad, allí donde se registraron los disparos en el centro comercial, regía el estado de excepción. Rápidamente la policía cercó y evacuó la zona. Seguía prevaleciendo la incertidumbre y la policía pidió a los ciudadanos que permanezcan en sus casas. Un viernes por la tarde normalmente la zona está en plenitud. Todas las grandes marcas tienen tiendas en el centro comercial.


La policía llamó a la población a no publicar fotos ni videos de los operativos policales. “Por favor, no publiquen en la red fotos/videos de las medidas policiales en el lugar del hecho. ¡No apoyen a los agresores!”, tuitéo. Facebook activó en horas de la tarde el “Safety Check” a través del cual los usuarios pueden dar señales de que se encuentran a salvo. Asimismo, habitantes de la ciudad emplearon en Twitter el hashtag #OffeneTür (Puertas abiertas) para ofrecer o recibir refugio en la ciudad. Los pasajeros que hayan quedado varados por la suspensión del tránsito ferroviario hacia Munich por el ataque en un centro comercial podrán pasar la noche en trenes en las afueras de la ciudad alemana, informó ayer la compañía ferroviaria Deutsche Bahn. Además, varios hoteles se ofrecieron a albergar gratuitamente a gente que quedó varada en Munich.


El ministro del Interior de Alemania, Thomas de Maizière, que al momento del atentado se encontraba en un avión que lo llevaba a los Estados Unidos, donde iba a iniciar sus vacaciones de verano, retornó inmediatamente al país. Cerca de las 21, hora local (16 hora argentina), la cancillería federal convocó a una reunión de crisis para seguir la evolución de la situación. La canciller, Angela Merkel, no se encontraba presente, pero presidirá hoy una reunión del Gabinete Federal de Seguridad, junto a los titulares de las principales carteras, para analizar la situación tras el brutal ataque, comunicó la cancillería alemana. A la reunión asistirán, además de Merkel, su jefe de Gabinete, Peter Altmaier; la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen; el vicecanciller, Sigmar Gabriel; el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier; el de Justicia, Heiko Maas; el de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y el de Cooperación, Gerd Müller.


Alemania es sacudida por segunda vez en pocos días por un acto de terror. El lunes, un refugiado afgano de 17 años atacó con hacha y cuchillo a pasajeros en un tren regional al grito de “Alá es grande” dejando un saldo de cuatro heridos graves. El joven fue abatido por la policía. Los especialistas en terrorismo habían avisado de la posibilidad de atentados en “objetivos blandos” poco vigilados como centros comerciales, escuelas u hospitales.

 

 


 

 

Confrontación confesional, xenofobia y exclusión

 

Por Eduardo Febbro


Desde París


Ben Laden y el entorno teórico de Al Qaeda están obteniendo una horrenda victoria póstuma a través del Estado Islámico. Las miles y miles de personas que mueren víctimas de los atentados en varias regiones del mundo tienen un origen teórico común, una decisión estratégica fundacional pactada por Estados Unidos y Arabia Saudita y un error garrafal cometido en Irak luego de la invasión de 2003. Esos tres elementos van a diseñar el espantoso mundo en el cual vivimos.


El jihadismo que conocemos hoy se nutre de tres fuentes. En primer lugar, es hereditario de la política que Washington y Riad implementaron a finales de los años 70 (1979) mediante la cual islamizaron, con la ayuda de Bin Laden, la resistencia interior contra la invasión soviética de Afganistán. Por ese diseño pasó también, aunque con otras intenciones, una multinacional argentina, Bridas, cuando, antes que los enceguecidos norteamericanos, va a descubrir la utilidad de los talibanes en su proyecto de trazar el recorrido de un gasoducto de cerca de 1500 kilómetros que iba dese Turkmenistán hasta Pakistán. En segundo lugar, los atentados en Occidente se inspiran en una obra teórica de 1.600 páginas escrita por Abou Moussab al-Souri, el teórico de la tercera jihad y ex mano derecha de Ben Laden. Este sirio nacido en Alepo hace 60 años plasmó en en el libro “Llamado a la resistencia islámica mundial” lo que el Estado Islámico está llevando a cabo en la realidad, o sea, la Jihad global del pobre. La obra, aún accesible en internet, se ha convertido en una biblia y en el manual de iniciación básico para todos los candidatos a la guerra santa contra Occidente. El tercer elemento es la invasión de Irak, la disolución de la policía y el ejército iraquí decidida por un analfabeto critico de las relaciones internacionales, el administrador civil de Irak, el norteamericano Paul Bremer, el montaje posterior de un gobierno iraquí de mayoría chiíta pero tan violento como corrupto y el aislamiento de la minoría sunnita en el seno de la cual estaban los altos mandos del ejercito iraquí, los servicios secretos, los miembros del partido Bass y la policía, hoy espinas dorsales del Estado Islámico.


Pero la cuna es siempre una combinación de la confrontación durante la llamada Guerra Fría entre las dos potencias, Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, los intereses gasíferos y petroleros, Irak y el extremismo islamista, el cual, con la ayuda de Arabia Saudita, Estados Unidos y Pakistán, será propagado, armado y entrenado por la primera potencia mundial con el objetivo de desalojar al ejército rojo de Afganistán. Todos los hechos terminan componiendo el eslabón de una cadena que llega hasta nuestros sangrientos días y en la cual el libro de Abou Moussab al-Souri es una pieza fundamental. El “Llamado a la resistencia islámica mundial” es, ante todo, el producto del desacuerdo entre Osama Bin Laden y Abou Moussab al-Souri, nombre de guerra con el que remplazó al auténtico, Mustafá Setmariam Nassar. Al-Souri estaba totalmente en contra de actos terroristas tentaculares y espectaculares como el que Bin Laden cometió en Estados Unidos en septiembre de 2001. Para él, ese tipo de estrategia sólo podía acarrear consecuencias destructoras porque accionaban dos resortes de una potencia con una capacidad de intervención militar enorme: primero, el aumento de los créditos militares, dos la invasión de los llamados “territorios cuna”, es decir, Afganistán. No se equivocó, el 11 de septiembre atrajo a Estados Unidos a Afganistán y esa expedición militar terminó con el desmantelamiento casi total de Al Qaida. La ex cabeza pensante de Bin Laden criticó a su jefe en un correo electrónico donde decía: “nuestro hermano fue contaminado por la enfermedad de las pantallas, los flashes, sus admiradores y los aplausos”. Abou Moussab al-Souri propuso cambiar la meta y apuntar no hacia los Estados Unidos, país muy alejado y potente, sino hacia lo qué el llamaba “el vientre blando” de Occidente, es decir, Europa. Para ello, el sirio -más tarde nacionalizado español en virtud de su matrimonio con una española–, inventó el término de “nizam la tanzim”, un “sistema pero no una organización”: es decir, una estructura terrorista compuesta por células auto gestionadas, sin lazo con un órgano central, una suerte de jihad horizontal autónomo, separado de cualquier idea piramidal. Ya hemos visto su eficacia en los últimos años. Internet y las redes sociales serán en esa visión otro aporte clave porque ambos, en la idea de al-Souri, ocupan el lugar de las mezquitas o los imanes. Sin contacto físico, sin frecuentación de lugares vigiladas, los individuos se empapan en esa opción.


En su libro, Abou Moussab al-Souri calculó las consecuencias en el seno mismo de las sociedades occidentales: confrontación racial, xenofobia y exclusión por parte de los occidentales y, por consiguiente, radicalización de los musulmanes víctimas del racismo. Por curioso que parezca, ninguno de los muy publicitados servicios de inteligencia de las potencias mundiales prestó la debida atención a ese libro. No sólo aún se lo encuentra en Internet sino que, además, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, las decenas de think tank que se crearon en Washington para pensar el mundo gozaban de créditos millonarios pero sufrían de una falencia absurda: en esos think tank casi nadie hablaba árabe. El Estado Islámico aplicó con letra de sangre esa yihad horizontal pero también introdujo blancos nuevos que no estaban en el libro de Al-Souri: Arabia Saudita, Yemen, Túnez, Libia, Turquía y Rusia con el atentado contra el avión ruso derribado el 31 de octubre de 2014 por el ISIS. Las peregrinaciones de Abou Moussab al-Souri no están tampoco exentas de interés para comprender las barrabasadas cometidas por los servicios de inteligencia. El sirio fue arrestado en 2005 por los servicios secretos de Pakistán cuando huyó de Afganistán y entregado a Estados Unidos. Washington tenía la perla entre sus manos pero se la entregó a la Siria de Bachar el-Assad en 2011 (otras fuentes hablan de 2007). Assad lo liberó el mismo año con una intención semejante a la que llevó a Washington a armar la resistencia afgana: islamizar las revueltas árabes que estallaron en 2011 y, con ello, restarles legitimidad. Hoy nadie sabe donde está.


El perfil de guerra confesional que Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán trazaron en torno a Afganistán explotó en las manos de todos. Ningún cerebro de la CIA o la NSA previó la expansión posterior. La mayoría de los llamados “hombres más buscados” por Estados Unidos fueron, en su momento, aliados de esos tres países. Los llevaron a Pakistán, los adiestraron en las famosas escuelas coránicas de Peshawar y luego los soltaron en Afganistán con armas en las manos. “El enemigo es fuerte y poderoso, nosotros somos pobres. La guerra será extensa”, escribió Abou Moussab al-Souri en su libro. El Estado Islámico se empapó en esa literatura y llevó a la realidad esa guerra “nizam la tanzim”, es decir, el sistema de lobos solitarios que azota a Occidente. Su yihad descentralizada se extiende ahora por las capitales del Viejo Continente, y más allá: la matanza de Niza, el atentado en el aeropuerto de Turquía, el atentado en el aeropuerto de Bruselas, las matanzas de París, y, en estas horas, tal vez Monich. Abou Moussab al-Souri conocía muy bien ese “vientre blando” de Occidente. Vivió exiliado en Francia, en Londres y luego, con su esposa, en Andalucía. Abou Moussab al-Souri presidió el nacimiento de las dos primeras yihad e inventó la tercera. La primera se articuló contra el ejército soviético en Afganistán: la segunda contra la invasión norteamericana de Irak en 2003 y, esta, la tercera, una fuerza heredera de cada uno de esos hechos, el Estado Islámico, la siembra en occidente. La obra de Abou Moussab al-Souri no habría tenido la influencia que tuvo si Estados Unidos y sus lacayos no hubiesen despertado y alimentado el islamismo radical, si no hubiesen luego fracturado de una manera espantosa Irak. A ello se le sumaron la exclusión, el racismo y el desprecio de que son objeto los musulmanes en Europa. Las palabras de al-Souri se convirtieron en semillas de bombas humanas que no sólo destrozan vidas en París sino, también, en Irak donde, casi en silencio, centenas de vidas humanas desaparecen tragadas por bombas activadas hace mucho por las potencias occidentales.

 

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 Miles de seguidores del presidente Erdogan han salido a las calles durante este sábado para celebrar.

 

A partir de la escasa información disponible sobre los acontecimientos del 15 de julio, se me ocurren las siguientes ideas:


1. Aunque el régimen de Recep Tayyip Erdogan es capaz de cometer un atentado de bandera falsa (había planeado destruir el mausoleo de Sha Solimán, fundador de la dinastía otomana situado en Siria, y lanzar un misil sobre sus propios ciudadanos culpando de ambos actos al gobierno de Bashar al Assad, como se reveló el marzo del 2014), no lo haría desde el ejército. Sería demasiado arriesgada una operación con armas reales desde una institución en la que desconfía el presidente turco.


2. También es dudoso que Fathola Gülen, el clérigo sunnita turco afincado felizmente en EEUU, haya podido, como señala Erdogan, movilizar a miles de militares de un ejército profundamente laico. Además, su método es tomar el poder infiltrándose en los puestos claves del poder, que no patrocinar un alzamiento de amateurs.


3. ¿Es posible organizar un golpe de Estado en un país de la OTAN (que no sólo está ubicado en la región más estratégica del mundo, además está en guerra) sin el conocimiento y/o la autorización del Pentágono? Los al menos 1.500 militares de EEUU presentes en las bases de Turquía deberían saber algo del plan de unos golpistas, que para más inri, actuaron como aficionados.


4. EEUU pretende acabar con el régimen unipersonal de Erdogan. Esta chapuza de golpe, al igual que el atentado del aeropuerto de Ataturk dos semanas antes, suceden justo cuando Ankara pretendía corregir, a su manera, los graves errores en la política exterior que le ha enfrentado con todos sus vecinos. El diálogo entre EEUU y Turquía se ha roto: a las discrepancias sobre la situación de Siria, Irak y la cuestión kurda, se ha añadido la solicitud de Turquía a ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde el presidente turco participó el 29 de junio en Tashkand, diciendo que “es mucho mejor que la Unión Europea”. ¡No puedes ser miembro de la OTAN y acercarte a China y Rusia (en parte como consecuencia del Brexit y la pérdida de interés de Bruselas por integrar a Turquía) ofreciéndole a Rusia suculentas propuestas comerciales que romperán las sanciones impuestas por Occidente, o estar en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC), en vez de potenciar la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP/ATCI)! EEUU necesita un socio obediente en la región que lleve adelante la estrategia de la contención militar y económica de Rusia, China e Irán. Algunos medios rusos apuntaron el 31 de marzo también a este deseo o plan de EEUU a un “cambio de régimen” en Turquía.


5. Barack Obama, que empezó su mandato respaldando a los Hermanos Musulmanes, apostó fuerte por el Islamismo de corbata frente a la nefasta alianza de Bush con el islamismo de turbante de los jeques wahabíes de Arabia Saudí. Recibió con brazos abiertos a Erdogan y su esposa, y aplaudió las conversaciones de paz con la guerrilla kurda de PKK, ignorando que el astuto dirigente turco había tendido una trampa a los kurdos. El desencanto posterior de Obama hacia el líder turco no fue por haberle visto sin máscara, sino porque su aliado tenía su propia agenda en la política exterior, saliendo de la órbita de EEUU. Por lo que le castigó duramente, empujándole al infierno de la guerra de desgaste de Siria. El 28 de marzo pasado, Obama rechazó recibirle en audiencia en Washington e inaugurar juntos una mezquita turca en Maryland.


6. Más allá de la responsabilidad del Erdogan y su partido en la deriva del país, Turquía ha sido víctima de las estrategias equivocadas de Washington (incluso para sus propios intereses). Convirtió al peso pesado de Eurasia en “Pakistán 2.0”, desde donde la CIA envía grupos terroristas religiosos al país vecino, Siria, para desmantelar su gobierno semilaico, perdiendo a un aliado clave como Turquía. ¿No ve que Pakistán ha sido recogido por China?


7. Aunque hoy el presidente de Turquía se presenta como el “héroe nacional” y parezca el principal beneficiario del motín militar, no lo es: El fin del erdoganismo empezó con su derrota en las elecciones del junio del 2015. Ahora, ni podrá controlar a tantos enemigos que se ha creado dentro y fuera del país, ni gobernar a la sociedad que ha fragmentado tan vilmente.


8. Este no iba a ser un golpe contra la democracia. El golpe le asestó el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo, cuando bombardeó la población kurda, retiró la inmunidad de los parlamentarios opositores, cerró a decenas de diarios, encerró a un cientos de periodistas, estudiantes, alcaldes, jueces y políticos.

 

 

La pantomima de un golpe de Estado


Sorprende que los golpistas de un ejército de medio millón de hombres y un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares no siguieran los más elementales pasos de tomar el poder:


9. Contar con las figuras más destacadas y de mayor rango del ejército. Los comandantes de las fuerzas terrestres y marina turcos no se involucraron en la intentona.


10. Haber inmovilizado los aviones y buques militares, controlando los aeropuertos, carreteras principales, etc. ¡los golpistas fueron atacados por un cazabombardero, por tanques y helicópteros!


11. Haber detenido o asesinado al jefe del Estado o al resto del gobierno. Se cuenta que llegaron a bombardear el hotel donde estaba Erdogan, pero sólo cuando él ya lo había abandonado. Luego aterrizó en el aeropuerto internacional de Ataturk, que no había sido ocupado por los golpistas.


12. Haberse hecho con el control de todos los medios de comunicación. Salvo la Radio Televisan turca, donde dieron una penosa imagen de golpistas sin ánimo de triunfar, se olvidaron del resto de los medios, incluidas las redes sociales (que Erdogan suele bloquearlas incluso cuando hay manifestaciones pacíficas en su contra). Desde la televisión no presentaron a un líder decidido y firme, ni leyeron una declaración de intenciones atractivas, ni dieron la imagen de personas que iban a tomar el poder de verdad. Así, era imposible reclutar a los sectores sociales anti-Erdogan ni mucho menos a los indecisos. En cambio, el presidente (al parecer) sólo con un móvil y con la CNN turca, consiguió arrastrar a miles de sus seguidores a las calles. El resto lo hicieron las mezquitas, animando a los fieles para que fueran a la guerra contra “los enemigos del Islam”.


13. Los militares se equivocaron pensando que la actual sociedad iba a apoyar un golpe de Estado. Los ciudadanos, los partidos de la oposición, e incluso los kurdos que viven una verdadera masacre, recuerdan aún las dictaduras despiadadas de los uniformados: “Ni Erdogan, ni militares”, ha sido el lema de los partidos de izquierda.


14. No atrajeron el apoyo de otros países. En las tres primeras horas que Obama mantuvo un extraño silencio, Irán y Qatar se opusieron al golpe, y Arabia lo consideró un asunto interno.


15. No hubo ninguna condición objetiva, ni subjetiva para el triunfo del levantamiento. “Alguien” se la jugó a los amotinados, tendiéndoles una trampa. Lo cual no impide que en el futuro el ejército turco actué, pero de verdad, y esto será cuando EEUU no vea la posibilidad de una transición no violenta para desmantelar el régimen de Erdogan.


16. Los militares forman una casta, lo cual significa que se protegen desde la lealtad corporativista. Por lo que cuando fracasa su intento de golpe de Estado, los mandatarios suelen moverlos de sus puestos o jubilarlos, en vez de detenerlos o ejecutarlos. Así, evitarán contragolpes. Lo que haga Erdogan al respecto, mostrará el grado de su habilidad y el sentido común.


17. La principal lección de estos hechos es que Erdogan no controla la situación, y su permanencia en el poder podrá empujar a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas: nadie puede garantizar que Turquía estará inmune a caer en una “sirización” total.

 

 

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Los rostros otros de las iglesias protestantes en Bogotá

Organizaciones religiosas protestantes de corte pentecostal o neopentecostal dominan el campo religioso secundario en Bogotá, incluso en toda Colombia. Importante incidencia en un país donde el 94 por ciento de sus habitantes manifiestan ser creyentes (1). Estas organizaciones –sobre las cuales apenas existen estimaciones en el número de fieles que congregan, así como sobre los multimillonarios montos de dinero que manejan–, poseen características mucho más “terrenales” que aquellas en las que inscriben los objetivos de funcionamiento y sus misiones organizacionales. La lectura cualitativa (2) aquí expuesta puede motivar la ampliación del debate sobre las mismas, enfatizando en otros significados e influencias poco consideradas en las discusiones.

 

Las categorías de Mega iglesia, Multinacionales de la fe, Denominaciones, Empresas Religiosas Centralizadas Multisedes e Informalidad Religiosa resultan útiles para aproximarse a la comprensión del denominado “campo (3) religioso secundario” en la ciudad de Bogotá. Aunque esta interpretación pueda resultar confusa, adquiere relevancia en la medida que es útil para analizar comparativamente un tipo de organizaciones religiosas no católicas (4) que producen, administran, distribuyen bienes simbólicos de salvación, al tiempo que compiten por la apropiación de capitales religiosos.

 

Bogotá es otro de los escenarios donde tiene lugar esta lucha por feligreses y sus capitales entre estas instituciones que promueven el acceso a bienes inmateriales y/o simbólicos como la prosperidad, la redención de los pecados y la salvación, además de otros intangibles a los que suelen restringir los objetivos y el sentido ulterior de sus operaciones. Sin embargo, no son los ámbitos subjetivos o religiosos donde exclusivamente influyen estas instituciones: desbordan los espacios inmateriales introduciendo determinaciones sobre ordenamientos políticos, económicos y sociales en la capital y en el resto del país.

El debate acá propuesto sobre estas organizaciones prescinde de juicios valorativos sobre su veracidad, pertinencia o validez, mediante el uso de acepciones éticas o morales particulares. Pretende aproximarse a la interpretación secular de estas instituciones en aspectos como sus relaciones con los fieles, sus vínculos con el Estado y las incidencias en la sociedad, aspectos que contribuyen a develar una faceta mucho más terrena que la autopromulgada por estas empresas religiosas.

 

Las piezas del campo religioso secundario

 

Beltrán Cely, en su trabajo “De la informalidad religiosa a las multinacionales de la fe. La diversificación del campo religioso en Bogotá” (5) define: “Según el grado de burocratización alcanzado, el número de seguidores, la infraestructura material, y el poder económico y político el campo religioso secundario en Bogotá puede estructurarse en cuatro grandes tipologías 1) las Mega iglesias, 2) las Multinacionales de la fe, 3) las Denominaciones, 4) la Informalidad Religiosa” (6).

Las Mega iglesias pueden definirse como organizaciones religiosas de corte pentecostal o neopentecostal, conformadas por un número elevado de feligreses, propietarias de millonarios templos con capacidad para albergar miles de integrantes; iglesias organizadas de acuerdo a los principios racionales de la burocracia y provistas de sofisticadas estrategias de marketing para disputar capitales en el campo religioso. Cuentan además “[...] con una infraestructura ampliada que incluye templos, seminarios, colegios, hasta pequeñas organizaciones informales que funcionan con una precaria infraestructura material en garajes, locales o viviendas” (7). Entre algunas de estas iglesias se encuentran: Misión Carismática Internacional, Centro Misionero Bethesda, Iglesia Casa sobre la Roca, Avivamiento Centro para las Naciones, El Lugar de su Presencia.

Estas Iglesias se caracterizan por su religiosidad cálida y afectiva donde el contacto con Dios o la presencia del Espíritu Santo prevalecen sobre la posibilidad de aprender una doctrina con sistematicidad. En ellas las emociones, al igual que las palabras, se imponen sobre los textos escritos. Este tipo de instituciones se caracterizan por buscar su reconocimiento social y legitimidad a través de su crecimiento numérico, a ello se debe la plasticidad de sus estrategias de organización, liturgia, y doctrina.

Predicación y glosolalia (8) son elementos fundamentales en su liturgia, de la misma manera que la música moderna dotada de sentido religioso y producida en vivo sobre escenarios provistos de sofisticados sistemas de luces, máquinas de sonido y video, escenifican en conjunto una especie de “concierto masivo”. Amplía Beltrán: “Esta forma de adoración musicalizada que integra ritmos contemporáneos (pop, rock), folclóricos y tropicales, ha hecho que el neopentecostalismo sea especialmente atractivo para jóvenes y adolescentes, pues permite los movimientos rítmicos corporales y la manifestación de emociones” (9).

Otra característica se encuentra en sus líderes. Los pastores de las Mega iglesias en Bogotá –y en todo el país– son hombres, pero sus esposas, reconocidas como pastoras, desempeñan un papel fundamental en estas empresas religiosas. A este modelo de las “parejas pastorales” alude Beltrán Cely: “[...] constituye un cuestionamiento implícito al celibato de los católicos. [...] En tanto las Mega iglesias pentecostales constituyen el paradigma de las empresas religiosas exitosas, el modelo de las “parejas pastorales” tiende a imponerse entre los evangélicos como modelo legítimo de liderazgo religioso” (10).

Modelo de liderazgo sustentado en el carisma de los pastores que erigen su autoridad sobre el pretendido hecho de ser portadores de las revelaciones divinas, acreedores de bienes espirituales susceptibles de ser constatados. Son estos líderes los que a su vez desempeñan como fundadores, pastores y gerentes de sus Iglesias que en general cuentan con una organización eficiente, buenas estrategias de crecimiento, y una poderosa “economía del diezmo” capaz de conducirla por el sendero de la acumulación de enormes capitales destinados a ampliar su infraestructura religiosa y financiar millonarios espacios en los medios masivos de comunicación

La categoría de Multinacionales de la fe integra a un tipo de organizaciones transnacionales dotadas de un gran poder económico, productoras de bienes simbólicos de salvación y servicios religiosos en todo el mundo. Tienen una organización mundial centralizada desde donde coordinan sus estrategias de funcionamiento, de expansión, su unidad corporativa y doctrinal de forma estandarizada. Entre algunas de las Multinacionales de la fe en Bogotá, y en Colombia, se encuentran: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días y los Testigos de Jehová.

Este tipo de organizaciones tienen millones de fieles en decenas de países. En términos de organización, comparten similares características a las Mega iglesias, pero en este caso son capaces de enlazar sus sedes en diferentes países a través de una red de administración centralizada y transnacional. Beltrán Cely, señala: “Teniendo en cuenta que, históricamente, la acción de las iglesias cristianas no ha estado sujeta a las fronteras nacionales y que la tendencia transnacional de las empresas religiosas se ha acentuado gracias a la globalización, podemos añadir, como uno de los indicadores de éxito de las empresas religiosas contemporáneas, su capacidad de superar su carácter de ofertas locales para constituirse en empresas religiosas transnacionales o, en el mejor de los casos, “multinacionales” (Beltrán, 2006)” (11).

El crecimiento es la prioridad. Tal como pude mostrarlo el caso paradigmático de la Misión Carismática Internacional, con más de 40 sedes en diferentes países, exhibe la tendencia de las Mega iglesias para convertirse en Multinacionales de la Fe; precisa Beltrán: “Inicialmente consolidan una sede principal en una de las ciudades más importantes del país. Paso seguido fundan nuevas sedes en otras ciudades, preferiblemente en las capitales de los departamentos; para este propósito utilizan las mismas estrategias exitosas de su sede principal. Por último abren sedes en el extranjero, con la intención de consolidarse como empresas religiosas multinacionales” (12).

Otro tipo se encuentra en las Denominaciones, estas comprenden: “[...] organizaciones religiosas doctrinalmente homogéneas que cuenta con sedes en diferentes lugares de la ciudad y el país, cada una de las sedes se conocen como "congregaciones locales" y funcionan de forma similar a las parroquias católicas", gozan de un grado relativo de autonomía a la vez que responden a una organización central”. Algunas de las denominaciones que destacan por su número de congregaciones y por la cantidad de miembros, son: las Asambleas de Dios, la Iglesia Cuadrangular, la Iglesia Adventista del Séptimo Día y la Iglesia Pentecostal Unida.

Las Denominaciones se diferencian de las Multinacionales de la Fé, y de las Mega Iglesias, por el tipo de vínculos que se mantienen cuando son abiertas nuevas sedes en regiones o nuevos países. A diferencia de las Mega Iglesias, las iglesias en las Denominaciones se independizan en términos administrativos, se vuelven autónomas al tiempo que suelen mantener afinidades doctrinales con las iglesias madres. Algunas de las grandes Denominaciones, como las Asambleas de Dios, permiten cierta diversidad de “matices y tendencias en su seno” y “[...] el grado de las congregaciones locales es tan alto que las funciones de la denominación a nivel central se limitan primordialmente a representar a las diferentes congregaciones ante el gobierno y la sociedad” (13).

Las Empresas Religiosas Centralizadas Multisede (14) son “[...] grandes organizaciones pentecostales de estructura centralizada, que funcionan bajo la autoridad de un líder carismático. En estas organizaciones, cada una de las sedes es un eslabón que replica los planes y estrategias de la autoridad central; por lo tanto, tienen una escasa autonomía local y pueden ser observadas como «sucursales» de una única empresa centralizada” (15).

No funcionan en torno a una sede principal multitudinaria, pero a su vez comparten muchas de las características de las Mega iglesias: fueron creadas por la iniciativa de un líder carismático, emplean los medios masivos de comunicación, están especializadas en segmentos del mercado religioso, tienen una poderosa infraestructura y también tienden a convertirse en Multinacionales de la fe.

Tres de estas organizaciones con presencia en Bogotá integran este tipo: La Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia (Cepc), la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional y la Iglesia Universal del Reino de Dios. Sobre ellas precisa Beltrán Cely. “Ninguna de estas organizaciones hace parte del Consejo Evangélico de Colombia (Cedecol) y ninguna se identifica como protestante o evangélica; no obstante, cada una de ellas constituye una versión específica del pentecostalismo” (16).

Por último, encontramos la categoría de Informalidad Religiosa donde se encuentran “iglesias de garaje” que han nacido por la iniciativa de un líder carismático, o por la fragmentación de una iglesia ya instituida. Son congregaciones que nacen a partir de inversiones económicas bajas, en locales alquilados, en pequeños espacios dispuestos para tal fin. Pueden ser descritas dos tipos de organizaciones informales: pequeñas congregaciones con una clara curva de crecimiento en busca de convertirse en Mega iglesias o Denominaciones, por otro lado se encuentran pequeñas congregaciones que no crecen, pero tampoco dejan de existir manteniéndose en los límites de la informalidad religiosa.

La mayoría de estas iglesias están ubicadas en barrios de estrato bajo y en sectores periféricos de la ciudad, según Beltrán: “[...] puede considerase como una forma de resistencia social dada la precariedad de espacios de participación social y política para los sectores marginales de la ciudad. Estos movimientos religiosos propician espacios de organización comunitaria para todo tipo de población pero especialmente para los pobres, desplazados y marginados que encuentran en el seno de la comunidad la posibilidad de reestructurar el sentido de su existencia y su identidad” (17). Al mismo tiempo, estás iglesias se constituyen en alternativas para el ascenso social para quienes no disponen de los recursos o capitales culturales para hacerlo a través del empleo formal. En la actualidad el pentecostalismo representa, incluso estas pequeñas organizaciones religiosas, una alternativa para que individuos en comunidades vulnerables transformen su carisma social en valores como el dinero y el reconocimiento social.

Las aristas terrenales de las organizaciones religiosas protestantes

 

Un capital que se homologa

 

Entre los determinantes comunes a este tipo de organizaciones se encuentran el hecho que compiten por capitales en el mercado religioso. A estos capitales se refiere William Mauricio Beltrán: “Como cualquier capital simbólico, el capital religioso se puede convertir en privilegios, autoridad, prestigio y riquezas; esto motiva a los agentes en competencia a implementar diversas estrategias para su apropiación, monopolización o desmonopolización” (18). La lucha por estos capitales a través de estrategias debe entenderse a partir de la consideración que también es una lucha por autoridad, prestigio y riqueza en situación de pluralismo religioso (19).

El capital religioso no se mantiene en su versión intangible, también se objetiva, se vuelve concreto en la capacidad de movilización social que puede engendrar, la misma que otorga soporte material, legitimidad y capacidad de reproducción. Pero esta capacidad necesita para hacerse efectiva la configuración de un aparato burocrático y racional, es decir, que se instituyan iglesias eficientes, capaces de volver cotidiano el carisma de sus líderes fundadores para asegurar su conversión en bienes tangibles que determinen la expansión de la organización. Tal determinación parece haber sido entendida muy bien por empresarios religiosos del talante de Cesar Castellanos, Jorge Enrique Gómez o María Luisa Piraquive.

 

El sostenimiento del orden

 

Otro de los aspectos más importantes de estas organizaciones, en semejanza a la Iglesia católica, tiene que ver con el hecho que contribuyen al sostenimiento del orden político de diferentes maneras: inculcando matrices de percepción, pensamiento y acción orientadas hacia la legitimación y perpetuación de las estructuras políticas, o empleando su autoridad para contrarrestar la subversión al orden dominante desde iniciativas proféticas y sectarias que puedan presentarse (20). A pesar de la secularización, en la sociedad colombiana la religión se resiste a circunscribirse a los límites de la esfera privada, y sigue actuando en la esfera pública como un factor de presión política y social (21). Con pocas excepciones, la aceptación del orden político dominante es tacita en las organizaciones religiosas pentecostales o neo pentecostales en Colombia, a menos que las disposiciones provenientes de ámbitos de gobierno controviertan su doctrina o la imagen de sus líderes (22).

Decisión estratégica. No es rentable generar controversias políticas con el Estado en ámbitos que van más allá de lo religioso cuando es el mismo que instaura normas para garantizar su viabilidad, funcionamiento, reproducción e igualdad. Un ejemplo de ello se encuentra en el “concordato evangélico” (23), donde fueron concedidos algunos derechos como el reconocimiento de los derechos civiles de los matrimonios, la posibilidad de impartir su doctrina en instituciones educativas del Estado y su participación como capellanes en cárceles, hospitales y establecimientos asistenciales. Es de manera precisa esta capacidad de convivir con el Estado lo que ha potenciado la victimización de algunos de sus líderes en escenarios del Conflicto Armado en Colombia.

 

El mercado y los bienes religiosos

 

El mercado religioso sigue siendo el espacio de mayor interés para todas las doctrinas religiosas en Bogotá y en Colombia, pues en una situación pluralismo se enfrentan a los desafíos de retener o aumentar sus membresías y, tal como lo precisa Beltrán: “Para este propósito, recurren a los mismos métodos que utilizan las demás empresas que enfrentan problemas similares, es decir, a las estrategias de marketing (Berger, 1971, pp. 169 – 174) (24)”. A esto se debe el hecho que la mayoría de las iglesias protestantes hayan adaptado su liturgia para poder reclutar y satisfacer a feligreses de segmentos juveniles y profesionales de la población, adaptándose a la demanda de sus consumidores.

El tema de la regulación estatal del mercado religioso también es imprescindible para comprender el funcionamiento de estas organizaciones. En Colombia este mercado se encuentra virtualmente desregulado, pero en términos prácticos el Estado continúa proporcionando privilegios superiores a la Iglesia católica. Sin embargo, como lo muestra el concordato mencionado, no ha sido poco lo avanzado en la instauración de una situación de pluralismo religioso. Esto ha estimulado la competitividad por los fieles, la baja regulación interna de estas ofertas religiosas, así como una mayor incidencia (empoderamiento) de los individuos en el mercado de la religión.

A este, u otros mercados, no puede accederse si se adolece de mercancías para efectuar intercambios. Aquí la mercancía encarna en los denominados bienes religiosos (25) que pueden ser: a) promesas de compensación futuras o trascendentales (curaciones, disfrutar del cielo); b) beneficios que se desprenden de la membresía del grupo religioso (privilegios, contraprestaciones, acceso a capitales sociales y beneficios de sus dinámicas solidarias); c) servicios (bautismos, matrimonios, funerales, visitas a enfermos consejerías); d) actividades colectivas o bienes comunitarios (cultos, coros religiosos, oraciones comunitarias, fiestas religiosas); e) bienes públicos o servicios caritativos (servicios a los sectores vulnerables); e) estatus (beneficios económicos y simbólicos a sus fieles relacionados con las posibilidades que otorgan a sus miembros para alcanzar puestos de prestigio, influencia o autoridad dentro del grupo religioso).

Tales son los bienes que encarnan el objeto de los intercambios con los feligreses, quienes aportan en contraprestación sus capitales humanos, energías vitales, trabajo, voluntades y valiosos recursos económicos, que constituyen uno de los pilares materiales más fuertes de estas organizaciones ofrendados en el contexto de las doctrinas de la “teología de la prosperidad” y “súper fe” donde, según Beltrán: “El dar actúa de forma análoga a la siembra: "el que abundantemente siembra, abundantemente cosecha", suelen decir los predicadores de la prosperidad citando el texto bíblico. En la medida en que el creyente done (ofrendas y diezmos) a su congregación garantiza la bendición divina (26).

Este es precisamente una de las determinaciones que sesga muchos análisis hacía la hiper significación de los mecanismos de apropiación de recursos latentes en estas organizaciones religiosas, así como las posibilidades de enriquecimiento individual proporcionada por sus economías del diezmo ,pobremente reguladas en términos tributarios por parte del Estado. Al igual que con la Iglesia católica, los gobiernos las hicieron declarantes pero “no contribuyentes”, es decir, las exoneraron de pagar impuestos sobre la renta, el patrimonio o ganancias, incluso, hicieron extremadamente permisiva a su principal agencia de tributación (Dian) ante el incumplimiento del compromiso de declarar renta y patrimonio, su única obligación.

Aunque pueda ser objeto de encarnizadas discusiones, los bienes religiosos ofrecidos tienen pleno valor para miles de feligreses que han encontrado en estos la fuente de sentido, familia sustituta o comunidad terapéutica, el Estado –a quien nunca han conocido–, espacios de construcción de nuevas solidaridades (así como los beneficios derivados), instituciones mediante las cuales han mejorado objetivamente las condiciones de su existencia.

Es necesario tomar en cuenta estos matices en el debate, pues el desenvolvimiento de estas organizaciones religiosas no puede reducirse a su naturaleza económica, política, financiera, pero tampoco, como pretenden algunos de sus líderes, reducir su operación a las subjetividades y la espiritualidad sobre los feligreses que las integran, recibiendo un trato gubernamental pletórico en consideraciones y laxitudes. Hay una compleja interrelación entre estos ámbitos, una transferencia de bienes y contraprestaciones capaces de otorgar esta compleja corporalidad a instituciones religiosas que proliferan hasta en los más recónditos lugares del país.

 

La voz del sociólogo de la religión

 

William Mauricio Beltrán Cely habló con el periódico desdeabajo. Es un destacado investigador del Centro de Estudios Sociales (CES) y profesor del departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, artífice de las obras retomadas para este artículo, las mismas que han llamado la atención en la comunidad académica latinoamericana. A continuación el diálogo sostenido:

Allan Bolivar. (AB): Existe mucha resistencia entre los líderes protestantes a ser definidos y tratados conceptualmente como empresas religiosas, ¿cuál es el motivo de esta oposición?

William Beltrán (WM): Esta resistencia tiene que ver con que ellos tratan justamente de negar que sus proyectos religiosos tienen algún interés de lucro (los pastores especialmente). Es decir, hay un vínculo muy fuerte entre lógicas empresariales y proyectos religiosos porque las iglesias, sobre todo las grandes, las que llamamos Mega Iglesias, movilizan cantidades inmensas de dinero, no se sabe cuánto porque ellos tienen mucha reserva con esos datos [...]; que nadie sepa puede ser preocupante. La Dian ha tratado de indagar al respecto, pero es difícil, habría que ver hasta dónde llegó la Dian. Obviamente, en mi papel de investigador, no les puedo preguntar a los pastores cuánto dinero ingresa a sus iglesias, eso no es información que ellos suministren, o la dan con mucha desconfianza. Todo tipo de información que puede implicar para ellos alguna posibilidad de ser gravados con impuestos, pues la manejan con mucha prudencia [...].

 

AB. Enormes cantidades de dinero que no son objeto de tributación, ¿por qué no ha sido posible gravar a este tipo de organizaciones religiosas ni aún ahora, cuando son requeridos tantos recursos para financiar la paz?

WM. Cualquier intento de gravar las nuevas organizaciones religiosas implicaría, por la Ley de Libertad Religiosa, aplicar los mismos gravámenes financieros a la Iglesia católica. Eso no va a ocurrir, la Iglesia católica no aceptará que la graven. Las grandes iglesias, sobre todo la Católica, tienen –todavía– un gran poder de movilización social, de protesta [...]. Esto implica que cualquiera de estas propuestas tiene un costo político muy alto. Es decir, que un senador, un congresista, no quiere medírsele a eso por el costo político que le implica [...] además porque las organizaciones religiosas manifiestan que son entidades sin ánimo de lucro y que sus servicios son para la comunidad. [...]. Puedo equivocarme, pero veo muy difícil cualquier intento de gravar con un impuesto para la paz, a las organizaciones religiosas. Siempre será una cuestión voluntaria, les pueden proponer que contribuyan voluntariamente, pero como una obligación no me parece realista.

 

AB. Una de las críticas a estas iglesias tiene que ver con la contribución de la mayorías de las organizaciones religiosas (ubicadas entre las categorías de Informalidad Religiosa y Multinacionales de la fe) al sostenimiento de los ordenamientos establecidos, ¿qué puede decirnos usted al respecto?

WM. Algo propio del cristianismo en general (incluso del catolicismo). El protestantismo ha considerado un valor someterse a las autoridades legalmente instituidas, es un valor cristiano que está presente en el evangelio y que se expresa un poco en el mandato que le da Jesús a los discípulos cuando les dice, “dad a Dios lo que es Dios y dad al César lo que es del César”. Las iglesias mantienen ese principio, hay argumentos bíblicos que usan para decir que una institución religiosa debe obedecer al gobierno, incluso cuando éste es un infiel o un impío. A menos de que ese gobernante los obligue a hacer algo que vaya en contra de sus demás convicciones religiosas. Pero si ese orden no los obliga a negar su fe o actuar en contra de su fe, ellos creen que deben someterse.

En general, esta ha sido la actitud tomada por las iglesias cristianas, con muy pocas excepciones; de hecho, una excepción se observa en lo sucedido hoy con la Misión Carismática Internacional (MCI) que ha hecho parte del bloque constituido por el Centro Democrático para oponerse al proceso de paz. En ese sentido la MCI se ubica más en la oposición al Gobierno. Digamos que han existido otros casos en América Latina –como la Teología de la Liberación–, donde sectores de la Iglesia católica se pusieron del lado de la protesta, de la revolución, del movimiento social. Pero [...] las iglesias cristianas, en general, han tratado de mantenerse dentro del orden establecido, y de verse en muchos aspectos como aliadas del Estado, lo cual le ha generado muchos conflictos en zonas donde hay presencia guerrillera, porque allí su afinidad con el Estado se lee como contrarrevolucionaria. Hay episodios recientes de nuestra historia –finales de los años 90 e inicios de la década del 2000– donde se multiplicó el asesinato y secuestro de pastores evangélicos, vistos por la guerrilla como “objetivo militar” [...] en buena medida porque se oponían a que la guerrilla reclutara a sus jóvenes o que estos portaran armas, y porque no se identificaban con la propuesta política de la insurgencia.

 

AB. Considerando que también han sido víctimas en el conflicto armado, ¿cuál es la posición de estas organizaciones religiosas frente al postacuerdo?

WM. Dentro del protestantismo evangélico hay un sector que está muy a favor del acuerdo, y ya se está movilizando para buscar la reconciliación. Ese sector está liderado por figuras muy reconocidas, entre ellas Viviane Morales, Jimmy Chamorro y Darío Silva Silva, tal vez ellos son los más destacados [...]. Un abanderado de la reconciliación que es muy influyente en el mundo protestante es Darío Silva Silva, él tiene programas de televisión donde promueve todas las ventaja de la reconciliación. De hecho, él estuvo presente en momentos simbólicos importantes, como la campaña de Santos por la reelección, o la sanción presidencial de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

De hecho, usted puede consultar en la página Web de la “Casa Sobre la Roca”, donde aparecen registros de escenarios donde esta organización religiosa ha propiciado encuentros con guerrilleros, con paramilitares, con excombatientes, en zonas de conflictos, haciendo pedagogía por la paz. En otras palabras, ya hay iglesias muy comprometidas con el proceso de reconciliación. Por ejemplo, ésta ha sido durante muchos años la bandera de la Iglesia menonita y de su ONG Justapaz [...]. Allí hay procesos muy interesantes, hace poco celebraron jornadas de oración por la paz, muy de estas minorías, de iglesias muy pequeñas, que muestran mucho compromiso con las víctimas, movilizan recursos, difunden a nivel internacional lo que está sucediendo en Colombia cuando las amenazas a las víctimas se multiplican.

 


 

Una importante afluencia de protestantes llega al país

 

Entre 1930-1946, durante el periodo de dominio liberal, arribó al país una ola importante de misiones protestantes procedentes de Estados Unidos y Canadá. Tal como detalla Beltrán Cely en su libro, “Del monopolio católico a la explosión pentecostal”, durante este periodo la Iglesia luterana inició labores en Boyacá, también las primeras misiones pentecostales se instalaron en el país: las Asambleas de Dios en Boyacá (1932) y la Iglesia del Evangelio Cuadrangular en Santander.

Vinieron estimuladas por las políticas de diversidad y modernización de los gobiernos para desarrollar ambiciones proyectos de evangelización con los que pretendieron “civilizar” áreas apartadas y marginales en Colombia. Sin embargo trajeron consigo un estilo de adoctrinamiento fundamentalista que poco contribuyó con la difusión de ideas modernas, estilo que proliferó pues los misioneros usaron las potencialidades de la radio como medio masivo de comunicación para expandir sus ideas. Fue así como inauguraron emisoras protestantes en Barranquilla y en Bogotá, de la misma manera que lo hizo el evangelista Paul Epler en los años 40 en Sogamoso.

Beltrán Cely destaca de las misiones, respecto a los programas de desarrollo impulsados desde los Estados Unidos que: “Las misiones protestantes norteamericanas se autoproclamaron defensoras de la democracia, del libre comercio y de los derechos individuales. Al mismo tiempo, se opusieron al catolicismo, al que acusaban de ser responsable del atraso y del autoritarismo político en América Latina. Las políticas del «buen vecino» promovidas por el gobierno Roosevelt (1933-1945) observaron las iniciativas misioneras como funcionales al mejoramiento de las relaciones comerciales y políticas entre las dos Américas (Damboriena, 1962, vol. 1: 26-27; Bastian, 1989: 14; Piedra, 2002, vol. 2: 9-10, 129-130)”*.

 

* BELTRÁN CELY, William (b), op. cit., p. 60

 


 


El estigma y persecución del protestantismo

 

A finales de la década de los 40, y durante los 50, los protestantes tuvieron que afrontar la persecución de la Iglesia católica, del Estado y de la sociedad. El clero lo asoció al comunismo diciendo que juntos pretendían desestabilizar la Nación; el mismo Gustavo Rojas Pinilla, en su discurso de posesión, pretendió granjearse la simpatía de los jerarcas católicos denunciando al movimiento protestante, y sectores de izquierda empezaron a asociarlos desde aquella época con una estrategia de expansión del imperialismo norteamericano.

Uno de los más importantes focos de combate al protestantismo fue la Revista Javeriana, usada por los jesuitas como medio para denunciar su avance. Todo desencadenó en una persecución religiosa abierta entre los años 1948 – 1958, que los protestantes recuerdan bastante bien. Durante este periodo fueron destruidos sus templos e iglesias, cerradas sus escuelas por orden del Gobierno, asesinados protestantes por motivo de su credo y sufridas considerables pérdidas materiales.

 


 

Algunas Megas iglesias en Colombia

 

 Tomada de  BELTRÁN CELY, William (b), op. cit., pp.233-235.

 

1 En una encuesta realizada en el 2010 (consultar obra “Del monopolio católico a la explosión pentecostal”) sobre 3.853 persona en las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Maicao, Bucaramanga, Barrancabermeja y varios municipios del Urabá, el 94 por ciento de los encuestados de declararon creyentes, el 73 por ciento asisten a una iglesia o grupo religioso. El 70, 9 por ciento de los encuestados se identificó como católicos, el 16.7 por ciento como protestante, el 4.7 por ciento como ateos y agnósticos, el 1.8 por ciento como Testigos de Jehová. El 68.3 por ciento de las mujeres encuestadas pertenecían a una membresía religiosa y el 78.8 por ciento de los hombres también.

2 Se aclara que el manejo teórico propuesto de las temáticas no es estrictamente cualitativo, pero se enfoca en él para efectos de los propósitos expositivos en el presente artículo.

3 El campo, se refiere al espacio teórico donde se lleva a cabo la competencia por apropiarse de capitales religiosos entre las empresas que producen, administran y distribuyen bienes simbólicos de salvación.

4 No se incluyen en estas las propias de la denominada “nebulosa místico – esotérica” que incluye movimientos de raíces diversas como los inspirados en las religiones orientales, sincretismos esotéricos, religiosos y los pertenecientes a las artes de la adivinación como la astrología y el tarot. Este artículo no aborda a la Iglesia católica por motivos metodológicos, pero el tema no puede considerarse como fruto de un sesgo analítico pues lo concerniente a esta empresa multinacional religiosa está siendo trabajado y será publicado en próximas ediciones del periódico desde abajo.

5 BELTRÁN CELY, William (a). “De la informalidad religiosa a las Multinacionales de la fe”. Revista Colombiana de Sociología, No. 21. Editorial Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2003. pp. 141-173

6 Ibíd., p. 143.

7 BELTRÁN CELY, William (b). “Del monopolio católico a la explosión pentecostal. Pluralización religiosa, secularización y cambio social en Colombia”. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas. Centro de Estudios Sociales (CES). Maestría en Sociología, 2013. p. 148

8 Capacidad o acto de hablar en lenguas que desde el pentecostalismo se percibe como un don, una señal de poseer bienes espirituales otorgados por Dios. “Estas señales acompañaran a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas;” (Marcos 16:17). “a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas” (1era Corintios 12:10).

9 BELTRÁN CELY, William (a), op. cit., p. 145.

10 BELTRÁN CELY, William (b), op. cit., p. 187

11 BELTRÁN CELY, William (c). “La teoría del mercado en la pluralización religiosa”. Revista Colombiana de Sociología, No. 33. No 2. Editorial Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Julio - Diciembre 2010. p. 60.

12 BELTRÁN CELY, William (b), op. cit., p. 252.

13 BELTRÁN CELY, William (a), op. cit. P. 163.

14 Esta categoría se agrega de manera complementaria debido a su inclusión en la obra “Del monopolio católico a la explosión pentecostal” publicada con posterioridad a las demás referidas. 

15 BELTRÁN CELY, William (b), op. cit., p. 260

16 Ibíd., p. 261.

17 BELTRAN CELY, William (a), op. cit., p. 166

18 BELTRÁN CELY, William (c), op. cit., p. 42

19 Situación en la que un Estado tolera, sin hacer suyo, diferentes grupos religiosos en competencia. En términos teóricos no existe ningún el monopolio religioso y ninguna organización de este tipo hace uso de la fuerza legítima para excluir a sus rivales.

20 BELTRÁN CELY, William (c), op. cit., p. 45

21 BELTRÁN CELY, William (b), op. cit., p. 369

22 Movimiento Mira y su  iglesia protestan en apoyo a María Luisa Piraquive http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/movimiento-mira-y-su-iglesia-protestan-en-apoyo-a-maria-luisa-piraquive/20140126/nota/2063329.aspx. 26 de enero del 2014.

23 Decreto 354 de 1998. “por el cual se aprueba el Convenio de Derecho Público Interno número 1 de 1997, entre el Estado colombiano y algunas Entidades Religiosas no Católicas”.

24 BELTRÁN CELY, William (c), op. cit., p. 48

25 Ibíd., p. 55

26 BELTRÁN CELY, William (a), Óp. Cit., p. 145

Lunes, 04 Julio 2016 08:19

Un Ramadán sacudido por el horror

Bomberos, rescatistas y policías buscan sobrevivientes y pruebas entre los destrozos.

 

Dos atentados en Bagdad, en el mes santo de los musulmanes, dejaron un saldo provisorio de 130 muertos y más de 160 heridos. El más sangriento fue reivindicado por el Estado Islámico. Del otro todavía nadie se hace responsable.

 

Unas 130 personas murieron y más de 166 resultaron heridas en dos atentados en Bagdad. El más sangriento, reivindicado por el Estado Islámico (EI), tuvo como objetivo un abarrotado centro comercial, justo cuando cientos de familias salían a la calle a la madrugada tras romper el ayuno diario de Ramadán, el mes sagrado del Islam. El atentado golpeó la zona comercial de Al Karrada después de la medianoche, especialmente la heladería más popular y antigua de la capital iraquí, uno de los puntos más concurridos durante las madrugadas del mes de Ramadán, cuando las calurosas noches de verano se convierten en el principal momento de socialización. Según fuentes policiales y sanitarias, un camión frigorífico lleno de explosivos se estacionó frente a la heladería y estalló, matando al menos a 125 personas, entre ellas niños y mujeres, y unas 150 resultaron heridas.


Poco después, un coche bomba explotó en otro mercado popular, en el barrio de Shaab, en el noreste de Bagdad, otra zona de mayoría chiíta, una de las tres comunidades étnicas o religiosas que componen el país y la que desde la invasión de Estados Unidos en 2003 dirige el gobierno nacional. En ese segundo atentado, que al cierre de esta edición no había sido reivindicado por ningún grupo terrorista, al menos cinco personas fallecieron y otras 16 resultaron heridas, informaron fuentes policiales que se resguardaron en el anonimato, según la cadena de noticias Al Jazeera.


Es difícil establecer una cifra definitiva de muertos por el fallecimiento de personas heridas y por los cuerpos que se encontraban atrapados bajo los escombros, señaló un funcionario del Ministerio del Interior iraquí, que pidió no ser identificado. La mayoría de las víctimas murieron quemadas o sofocadas dentro de un shopping y un centro de entretenimientos de varios pisos, el eje alrededor del cual giraba esa zona comercial. El enorme edificio quedó en pie, pero calcinado casi por completo. Lo mismo sucedió con los autos y todo lo que estaba alrededor. Cuando la policía empezaba a recolectar los cuerpos de los cuerpos que habían quedado calcinados y desparramados en el suelo, el EI reivindicó la autoría del ataque en un comunicado difundido en las redes sociales y páginas web vinculadas a milicias extremistas.


“En el marco de las permanentes operaciones de seguridad de los soldados del califato en la ciudad de Bagdad, el hermano muyahidín (combatiente santo) Abu Maha al Iraqui logró hacer estallar su coche bomba en una concentración de renegados”, señaló la milicia, haciendo referencia a la comunidad chiita. “Con el permiso de Dios proseguirán los ataques de los muyahidines contra los renegados”, advirtió el grupo radical.


El gobierno de Haider al Abadi decretó tres días de duelo nacional y anunció el endurecimiento de las medidas de seguridad, en medio de críticas y cuestionamientos hacia la figura del primer ministro iraquí. El Ejecutivo intentó aplacar el enojo popular por los cada vez más seguidos atentados en la capital atribuyéndolos a una consecuencia del avance en el plano militar contra la milicia. “Están tan desesperados por elevar la moral de sus combatientes, mucho de los cuales abandonan al grupo (el EI) de manera cotidiana, que creo que este tipo de ataques comenzará a crecer”, advirtió el dirigente Mowaffak Baqer al Rubaie en diálogo con Al Jazeera.


“El EI, después de haber sido aplastado en los campos de batalla, comete ataques con explosivos en un intento desesperado”, coincidió Al Abadi al visitar la zona devastada por la explosión, según un comunicado difundido más tarde por su oficina. Al Abadi intentó tranquilizar a la población y vaticinó que la victoria está muy cerca. Esa explicación, sin embargo, no le alcanzó a la población de Bagdad, que recibió al premier con piedras y abucheos en el lugar del atentado.


Lo cierto es que el EI viene sufriendo sucesivos golpes y reveses en el campo militar. En los últimos meses, el Ejército iraquí, con ayuda aérea de la coalición internacional liderada por Estados Unidos y asesores en el terreno de Washington y de Irán –países que no suelen pelear del mismo lado en un conflicto– recuperó mucho del territorio ganado por el EI desde 2014. La última gran derrota de la milicia se registró hace una semana, cuando el Ejército anunció, victorioso, que había recuperado el control de toda la ciudad de Fallujah, una de las localidades más importantes del oeste del país y ubicada a sólo 65 kilómetros de la capital del país, Bagdad.


Actualmente los islamistas del EI sólo controlan una gran ciudad de Irak, Mosul, la más importante del norte y la segunda de todo el país. Desde hace semanas el Ejército comenzó una ofensiva para empezar a recuperar las afueras de esa localidad. Y ayer anunció que tomó el control de tres pueblos al sureste. Mientras el Ejército, con ayuda de sus aliados internacionales, avanza sobre el EI, cercándolo, también es cierto que los atentados, especialmente dentro de Bagdad, se multiplicaron y son cada vez más masivos.


En mayo pasado, el EI mató a 93 personas y dejó más de 160 heridos en tres atentados coordinados en dos barrios de mayoría chiíta y otro sunnita –la misma rama del islam que esa milicia profesa– en Bagdad.


Seis días después, 45 personas fallecieron en otra ola de atentados en la capital iraquí y hace menos de un mes otro ataque suicida provocó una masacre. Los atentados fueron repudiados por un amplio arco que inlucuyó a organismos y a la comunidad internacional.

 

 

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Wassyla Tamzali: “El feminismo no habla de moral, habla de libertad”

Wassyla Tamzali (Béjaia, Argelia, 1941) ha dirigido durante 20 años diversos programas de la Unesco sobre los derechos de las mujeres. Esta abogada denuncia el papel de la religión como elemento de control.

Los medios occidentales difunden una imagen de las mujeres árabes como mujeres oprimidas. ¿Qué hay de mito y qué hay de realidad?


Hay una realidad: la única región del mundo que rechaza reconocer el principio de la igualdad de los hombres y las mujeres son las regiones del mundo que dicen pertenecer al islam. He dicho reconocer, porque en muchas regiones del mundo que reconocen la igualdad no la aplican. Pero el primer paso de reconocer la igualdad de los hombres y las mujeres en la sociedad no se ha dado en los países árabes. Sin embargo, hay una utilización por los medios de esa imagen de la mujer árabe. Los medios no están realmente interesados por la realidad de las cosas, sino por la diferencia. Es eso lo que les interesa. Por ejemplo, si en esta sala hay cien mujeres árabes de las que hay dos con velo, van a fotografiar a las dos mujeres con velo y no a las otras 98. Me ocurrió en España.

Cuando inauguramos un centro de mujeres árabes en Madrid, éramos unas 200 mujeres, muchas españolas de origen magrebí, y vinieron tres mujeres de la mezquita para participar en el proyecto. Y al día siguiente todos los periódicos las habían fotografiado a ellas.


Telefoneamos a todos los periodistas, y tuvimos una respuesta terrible de un gran periódico, que nos dijo "pero hemos fotografiado a las mujeres con velo porque así no podemos equivocarnos, son marroquíes". ¿Qué interesa a la prensa? No es tanto la condición de las mujeres árabes, sino lo que las diferencia de la condición de las mujeres occidentales. Si muestras que hay una sola manera de ser, prácticamente haces una definición racista de un pueblo.


Las mujeres jugaron un papel importante en las revoluciones árabes. ¿Qué queda de aquello?


Túnez y Egipto son los dos países interesantes para analizar. En Egipto hubo una revolución rápidamente cubierta por una contrarrevolución. De Egipto todo el mundo guardó la imagen de la mujer que fue violada en la plaza. Esa imagen circuló mucho y fue interpretada de manera distinta. Los que estaban contra las revoluciones utilizaron esta imagen para mostrar que las revoluciones iban a ser peores que la situación en ese momento. Para la gente como yo, feminista, demócrata, no es la revolución la que violó a esa mujer. Es la contrarrevolución. Publicaron fotos de mujeres sin sujetador en la plaza de Tahrir, y las mujeres se quedaron en casa. Utilizaron el elemento sexual como un medio de opresión, para que las mujeres se queden en casa.
En segundo lugar, las revoluciones árabes me han hecho pensar en el deshielo de los glaciares. La gente ha dicho “es la primavera”, luego dijeron “es el otoño, el invierno”. Yo diría que es el deshielo. Es decir, que durante 50 años esas sociedades han estado bloqueadas, han estado heladas, sepultadas bajo capas de hielo: el nacionalismo, el islam, la policía, el Ejército... La revolución hizo que el hielo se fundiera.


En el caso de Túnez hemos visto que la revolución se abría sobre un mundo en el que el lugar de las mujeres era primordial. Cuando los islamistas llegaron al poder, cuando quisieron cambiar en la constitución la palabra "igualdad" por la palabra "complementariedad"... todos los tunecinos bajaron a la calle, no sólo las mujeres, y también las mujeres con velo. No se puede imaginar la revolución con una mujer que va a volver al hogar, no es posible.


¿Qué opina del feminismo islámico?


No existe. Es imposible. Puedes ser musulmana y feminista, pero no puedes hacer feminismo con el islam. En primer lugar, el papel de la religión no es el feminismo y no es la democracia. No se puede querer que la religión haga lo que no le corresponde. La religión conduce a la espiritualidad o a la moral y puedes estar a favor o en contra. El feminismo es otra cosa. El feminismo no habla de moral. Habla de libertad.


Sabemos que históricamente, por tomar como ejemplo el cristianismo, ha hecho falta que el movimiento feminista se confronte violentamente con la Iglesia para poder avanzar. Por ejemplo, con el aborto, con el divorcio. En un momento dado, en la religión hay un obstáculo que sólo se puede superar saliendo de esa idea conservadora. ¿Estás contra la poligamia? Entonces di que estás contra la poligamia, di "soy musulmana pero estoy contra la poligamia porque mi conciencia me lo prohíbe". No hay que explicar que la poligamia es una mala interpretación del islam. Pero las feministas islámicas retoman un viejo discurso que ya vimos en los años 70 para explicar el lugar de la poligamia en el Corán y decir que no existe.


El trabajo que hacen sobre la interpretación ya se hizo en los años 70, y en 30 años se explicó todo, también se usó la lingüística, todos los medios modernos, para tratar de comprender lo que estaba escrito en el Corán, para extraer elementos a favor de las mujeres. ¿Por qué se hizo esto? Se hizo porque querían llegar a las mujeres que creían en dios y en la religión. Y a esas mujeres había que hablarles, darles argumentos. Pero una vez que ya no hubo más pasos que dar, se decidió dejar de lado la religión porque no se puede reducir el islam a una interpretación jurídica, y no es el objetivo del islam reglamentar la familia.


En segundo lugar, es peligroso. Primero porque es un movimiento que nació para deslegitimar el feminismo. Y porque reúne una serie de imágenes sobre el mundo femenino en el mundo árabe. Es decir, volviendo a los medios, ellas van hacia los medios y los medios van hacia ellas. Hay hoy una especie de conspiración general que quiere que una mujer árabe sea una mujer con velo, pero el velo es un símbolo de opresión, lo mires por donde lo mires. Yo no estoy contra el velo, estoy contra el discurso sobre el velo. Porque una mujer que quiere estar oprimida, tiene derecho a estarlo, no puedo obligarla a ser libre, pero hacer un discurso de libertad sobre el velo es peligroso.


Tras las revoluciones, parece haber una situación de regresión en el mundo árabe... ¿Cuál es la situación en Argelia?


Los movimientos no son fuertes, porque en Argelia hay un régimen político que ha roto la sociedad civil. El movimiento feminista no es fuerte, pero sigue habiendo un movimiento de las mujeres. Y hoy el contexto político, el contexto internacional, no es muy favorable a un discurso sobre los derechos de las mujeres, porque hoy tenemos preocupaciones graves por las que los derechos de las mujeres pasan a un segundo plano. Desgraciadamente es así. Porque en menos de diez años se han destruido cuatro países árabes importantes, entre ellos Iraq y Siria, el corazón de la civilización mediterránea, y Libia y Yemen. Otra preocupación es el camino tomado por El Cairo, que en vez de ir hacia adelante, ha vuelto atrás. Han hecho un poco lo mismo que hicieron en Argelia en el año 2000 cuando los islamistas fueron elegidos y los militares volvieron a tomar el poder.


La situación tunecina es la que trae esperanza, aunque sea muy difícil. Pero trae esperanza porque continúa y está viva. En Argelia la sociedad civil está empezando a organizarse. Yo trabajo mucho en el ámbito del arte, porque el discurso político no existe ya, así es que me centré en el arte contemporáneo, la escena artística argelina, que nos permite comprender mejor la situación. Hay un discurso muy rico sobre las mujeres, sobre la democracia, sobre el individuo, que están en el interior de esas expresiones artísticas, y hay una movilización, aunque no sea grande, incluso en los pueblecitos, hay asociaciones culturales que se han creado. La cultura parece ser hoy el territorio sobre el que se ha concentrado un poco la vitalidad de la sociedad.

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Padre Dan Berrigan: un profeta de la paz se ha ido

Un profeta de la paz se ha ido. Daniel Berrigan, sacerdote católico jesuita, activista por la paz, poeta, abnegado tío y hermano, falleció la semana pasada a los 94 años de edad. Su pasaje de casi un siglo por esta Tierra estuvo marcado por la compasión y el amor por la humanidad, así como por un inquebrantable compromiso con la paz y la justicia. Pasó años en prisión por sus valientes acciones pacifistas contra la guerra. En cada acción de su vida llevó a la práctica el Evangelio que predicaba. Dio impulso a diversos movimientos, inspiró a millones de personas, escribió de una manera hermosa y con una ingeniosa sonrisa compartió su amor por la vida con sus familiares, amigos y con todos aquellos con quienes rezó y luchó por la paz.

 

Dan y su hermano Philip Berrigan, junto a otros activistas católicos, irrumpieron en un centro de reclutamiento militar en 1967 y derramaron su propia sangre sobre las citaciones de reclutamiento en alusión a la sangre derramada en la guerra. Al año siguiente, el 17 de mayo de 1968, pocas semanas después del asesinato de Martin Luther King Jr., los dos hermanos y otras siete personas se hicieron famosos por retirar citaciones de reclutamiento del centro de reclutamiento de Catonsville, en Maryland, y quemarlas con napalm de fabricación casera en el estacionamiento de las oficinas. Mientras cantaban un himno reunidos alrededor de la fogata fueron finalmente arrestados.

 

Dan Berrigan expresó en un comunicado emitido por el grupo antes de la acción, dado que sabían que serían arrestados: “Nuestras disculpas, buenos amigos, por quebrantar el buen orden, por quemar papeles en lugar de niños, por despertar la ira de los personeros de la muerte en la antesala del osario”. Y agregó: “No podíamos hacer otra cosa, así que ayúdanos Señor”.

 

Las acciones de Los Nueve de Catonsville, como se conoció al grupo, hicieron que aumentara la intensidad de las acciones contrarias a la guerra en todo el país. Algunas personas habían quemado sus fichas de reclutamiento antes que ellos, pero después de la acción de Catonsville esto se volvió una táctica emblemática y cada vez más frecuente para demostrar la oposición real y simbólica a la guerra. Dan Berrigan expresó: “Elegimos ser criminales sin poder en tiempos de poder criminal. Elegimos ser etiquetados como criminales de paz por los criminales de guerra”.

 

Daniel Berrigan fue sentenciado a prisión pero antes de entregarse para cumplir su condena, pasó a la clandestinidad. A pesar de figurar en la lista de los más buscados del FBI, Berrigan aparecía repentinamente en diferentes rincones del país y pronunciaba discursos contra la guerra. Habló durante un gran acto en apoyo a Los Nueve de Catonsville en la Universidad de Cornell, donde era capellán. Luego del discurso, al verse acorralado por el FBI y la policía, Berrigan se escondió dentro de una de las marionetas gigantes de la compañía de teatro con contenido político Bread & Puppet. Disfrazado de esa manera logró salir del Barton Hall de la Universidad de Cornell y evitó ser arrestado. Finalmente, las autoridades dieron con su paradero en Block Island, frente a las costas de Rhode Island, y lo arrestaron. Una famosa fotografía capturó el momento en que dos tristes agentes del FBI que se hacían pasar por observadores de aves en la isla se llevaban esposado al sonriente padre Berrigan.

 

Berrigan escribió en sus memorias, tituladas “No Bars to Manhood”: “Dado que la maquinaria estadounidense no funciona bien, ni en sus mecanismos internos, ni en sus engranajes con el mundo, los hombres de bien deben tomar medidas”. Y aclaró: "Algunos de ellos han de estar dispuestos a ir a la cárcel".

 

En 1980, Berrigan, una vez más con su hermano Phil y otras personas, irrumpió en una planta de misiles de General Electric ubicada en King of Prussia, Pennsylvania. Allí golpearon con martillos cabezas de ojivas nucleares hasta dañarlas de modo que no pudieran ser reparadas y luego derramaron su sangre sobre las partes dañadas. Las acciones que llevaron adelante ese día dieron inicio al Movimiento Plowshares, que creció hasta convertirse en un movimiento mundial. Las acciones de Plowshares se inspiran en un versículo del libro de Isaías, del Antiguo Testamento:

 

“Convertirán sus espadas en arados
y sus lanzas en hoces.
No levantará espada nación contra nación,
y nunca más se adiestrarán para la guerra”.

 

La lucha por la paz de Dan Berrigan desafió al Gobierno de Estados Unidos, al Pentágono y a la jerarquía de la propia Iglesia Católica. Por ese último pecado, fue apartado de su labor eclesiástica en Estados Unidos. Su exilio incluyó viajes a América Latina y Sudáfrica, que lejos de curarlo de su compromiso con la lucha por la justicia, solo lo reafirmaron.

 

Vimos por última vez a Berrigan, a quien nosotros, al igual que muchos otros, llamábamos cariñosamente “Padre Dan”, hace dos años en un hogar para ancianos jesuitas de la Universidad de Fordham, en el Bronx. A los 93 años de edad, su estado era frágil pero sus ojos brillaron cuando le dimos su comida favorita: helado. Su devoción al helado y a la justicia social lo hicieron acreedor a su propio sabor de la marca de helados Ben & Jerry’s, así como al suministro vitalicio de esos helados para él y para el Movimiento del Trabajador Católico, que tanto amaba.

 

Daniel J. Berrigan vivió una vida fiel a su vocación y practicó literalmente lo que predicaba. Descansa en paz, Dan Berrigan, de la misma manera en que has vivido.

 

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Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

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Bar Les Beguines, propiedad de los hermanos Abdeslam, supuestos protagonistas de los atentados de noviembre de 2015 en París

Molenbeek, un popular barrio de Bruselas, es identificado, desde los atentados en París de fines del año pasado, como “la cuna del terrorismo europeo”. Ahora, con los bombazos en la capital belga, ha vuelto al centro de la escena. Esta crónica1 desmonta estereotipos e indaga sobre la fascinación que ejerce el yihadismo sobre algunos jóvenes musulmanes.

 

 

Souad se hundió en lágrimas y oraciones cuando supo que dos de los hermanos Abdeslam estaban involucrados en los asesinatos de París. Que el primero, Brahim, se había inmolado frente a un bar del distrito XI “como si estuviera en Kabul” y el otro, Salah, había huido. “Sentía que la desgracia se acercaba una vez más al barrio.” Ya el pasado verano durante las vacaciones, en su pueblo natal del norte de Marruecos, le había pedido a su marido que convenciese a sus hijos de quedarse allí. “Marruecos es una dictadura, pero prefiero la dictadura a la anarquía, allí los policías dan miedo, pero nuestros nietos estarían controlados. No como en Molenbeek, donde todo vale y los niños andan por la calle día y noche.”

 

Souad ya se encontraba mucho antes “traumatizada, sobrepasada” por la historia de la familia N. Eran unos primos lejanos, inmigrantes en Bélgica como ellos, que habían organizado una talba –lectura del Corán– en memoria de uno de sus hijos pequeños, velozmente radicalizado y que, siguiendo la llamada del Estado Islámico, se había marchado a Siria. Murió meses más tarde, “mártir”, según un breve mensaje de la organización, que había sumido a la madre en la locura y al padre en la depresión. Souad, de unos 60 años, se veía a menudo con las mujeres de esta familia, y tomaban té de menta para pasar la tarde, “pero desde esta tragedia no se tratan con nadie, la yihad es un tema tabú, las familias se avergüenzan, como si hubieran sufrido la ira de Satán”.

 

En su salón oriental y bajo una foto de La Meca, donde fue de peregrinación, Souad, con un rosario en la mano, se pregunta “qué droga damos a nuestros hijos para que se conviertan en monstruos”. Dice que ya no sale por miedo a ser acosada por los periodistas. “Nos toman por animales”, señala. Llora por las víctimas de París, por “los musulmanes de Europa que van a estar aun más estigmatizados”, pero también por “el infierno que debe vivir la madre de los Abdeslam”.“Esto es un pueblo, nos conocemos todos”, cuenta a Magreb TV, un canal de la televisión belga comunitaria que trasmite en árabe.

 

El barrio de Molenbeek es una de las grandes almas que conforman Bruselas, la capital de Europa. Los jueves se celebra un mercado que, según comenta un comerciante que se presenta como “uno de los pocos blancos” del lugar, “da la impresión de estar en Tánger”. A su juicio, Molenbeek se ha convertido en “un laboratorio de una población 90 por ciento musulmana, un gueto étnico”. Casi 100 mil habitantes en apenas seis quilómetros cuadrados, más del 50 por ciento de ellos inmigrantes marroquíes y sus descendientes, concentrados en la parte baja de la ciudad.

 

Abandono escolar, desempleo (60 por ciento en el caso de los jóvenes), discriminación desde la escuela a la contratación. En Molenbeek existen muchas familias hacinadas en pequeñas viviendas, que en algunos casos no alcanzan las condiciones necesarias de salubridad. Tráfico de drogas, vandalismo... Apodado como el “pequeño Manchester”, este barrio obrero florecía en los sesenta cuando de golpe se tuvo que enfrentar al proceso de desindustrialización. Cincuenta años después del primer acuerdo bilateral de contratación de mano de obra entre Bélgica y Marruecos, Molenbeek es el emblema de la creciente pobreza y delincuencia de Bruselas. Todos los indicadores sociales son negativos, a pocos quilómetros de las instituciones europeas.

 

Los medios de comunicación de todo el mundo tratan de comprender cómo es este barrio, que el ministro del Interior belga, Jan Jambon, de la muy derechista N-VA, quiere “limpiar” porque se ha convertido en “un nido de yihadistas”. Los medios ocupan la plaza del ayuntamiento con sus furgonetas con satélite. Van y vienen de la casa consistorial, contigua a la comisaría de policía, en el número 30, en el otro extremo de la plaza, un pequeño edificio de tres pisos encima de una tienda paquistaní en la que se venden telas orientales. Es aquí, en una vivienda social, donde vive la familia Abdeslam, bajo una presión mediática máxima.

 

Al final de la tarde del 16 de noviembre, a la puerta del edificio, Mohamed, el hermano mayor de los dos presuntos terroristas, empleado en el ayuntamiento desde hace diez años, habló bajo los flashes: “He sido acusado de actos terroristas, pero nunca he estado vinculado de ninguna manera a una intervención en París. La gente del barrio sabe lo que soy, y no soy capaz de hacerlo”. Momo, como le llaman sus colegas, asegura que “no había notado nada” en sus hermanos. Como todos los que conocían a Salah y a Brahim Abdeslam.2

 

 

ESCEPTICISMO.

 

Un trabajador social comenta desde el anonimato: “Los dos hermanos habían cometido pequeños delitos, pero pertenecen a una familia de ideas moderadas, abierta, originaria de Tánger, que nunca había dado de qué hablar desde el punto de vista religioso”. “Los conozco desde que eran pequeños y nunca los he visto en la mezquita”, añade Jamal Habbachich, que preside un comité consultivo de 16 mezquitas en Molenbeek. Abdel, de 26 años, que alterna el paro con trabajos temporales, pasaba día y noche en el Béguines, el café que pertenecía a Brahim Abdeslam y que llevaba Salah. Era un bar de hombres en una zona donde la mayoría de las mujeres llevan velo y donde “nunca verás a una en un bar o en la calle por la noche a menos que salga de una boda”. “Llevábamos una vida de juerga, fumábamos porros, bebíamos té de menta o Jupiler (cerveza belga) mientras jugábamos a los dados o veíamos partidos de fútbol. Eran todo menos radicales, que ven la vida como haram (ilícito) o halal (lícito). Que yo sepa, no hacían la oración. Lo que les copaba eran las chicas, las discotecas, la fiesta”, cuenta Abdel.

 

Abdel no cree lo que trasmiten en bucle los canales de noticias sobre los Abdeslam y el presunto cerebro de los atentados de París, Abdelhamid Abaaoud, también de Molenbeek y muy conocido en el barrio, muerto en el asalto lanzado en un apartamento en Saint-Denis. Todos ven “otra conspiración de la gran potencia, Estados Unidos, y de Francia para ensuciar a los musulmanes”. Ninguno fue a la manifestación en la plaza del ayuntamiento en memoria de las víctimas de París, donde 2.500 personas, entre ellas un hermano de los Abdeslam desde un balcón, se reunieron encendiendo velas.

 

Karim, que abandonó la escuela a los 16 y vive del trapicheo, no siente que todo esto le concierna: “No fuimos Charlie en enero porque no se puede uno reír de todo y burlarse de la religión, del profeta, como hacía la revista. No vamos a ser París ahora. Ha habido muertos, de acuerdo, que descansen en paz, pero no creemos en el terrorismo, es una invención de Occidente. Cada vez que hay ‘un ataque’ o ‘una tentativa’, siempre pasa por casualidad por Molenbeek y por los barrios donde se concentran los musulmanes. Es el único momento del año en el que se habla de nosotros en los periódicos, nunca para hablar del racismo, del paro, de la pobreza, de la violencia policial que sufrimos. De un día para otro descubrimos que un tal con el que íbamos a la escuela, jugábamos al fútbol, o boxeábamos, se ha convertido en un verdugo y posa con un Kalashnikov en Face¬book en medio de cadáveres. Pero, ¿qué hace la policía si somos un foco del yihadismo mundial desde hace tantos años?”.

 

Ante una de las dos últimas escuelas de Bruselas que aceptan el velo (ambas en Molenbeek), chicas cubiertas o con el pelo suelto salen de las clases entre afirmaciones como “es falso, es una conspiración” o “es verdad, hace bien Francia bombardeando Siria”. Numerosos habitantes del barrio, muchos de ellos jóvenes, se niegan a creer que este sea un centro del islamismo radical europeo, una base de retaguardia de las células yihadistas francesas. Las teorías conspirativas circulan de boca en boca, lo que revela la magnitud de la brecha entre la población de estos barrios excluidos y el resto de la sociedad.

 

Desde la ofensiva mediática, la paranoia se ha extendido entre los habitantes, que ven “agentes externos”, “espías al servicio del rey de Marruecos”, “policías belgas camuflados” en todas partes, hasta entre los periodistas. “Yo robo, pero no soy un terrorista, soy incapaz de matar una mosca”, bromea un argelino sin papeles. Lleva todo falso –vaqueros, chaqueta de cuero, reloj, bandolera...– y fuma un porro en la Avenida de Gand, la calle principal y comercial del barrio, poblada de tiendas étnicas de precios baratos, carnicerías y snack halal, tiendas de muebles, vajillas y accesorios orientales, ropa islámica “made in China”.

 

 

ACOSO RELIGIOSO.

 

Sin embargo la realidad está ahí, indiscutible. Cuando no son de aquí, los islamistas radicales se forman, se esconden, surgen detrás de las paredes, en los sótanos y garajes de las pequeñas casas de ladrillo rojo de Molenbeek. A pesar del endurecimiento de la legislación antiterrorista belga y el desmantelamiento de los canales de reclutamiento desde los noventa, los caminos del terrorismo conducen repetidamente a este barrio pobre, lo que le valió el apodo de “Molenbeekistán”.

 

“La religión llevada al extremo por los oscurantistas se ha convertido en la principal ocupación de los desempleados, que sólo tienen la posibilidad de elegir entre el tráfico de drogas o la yihad. ¿No tenés trabajo? Orá cinco veces al día y esperá la llamada del imán en el café fumando un porro. ¿No estás casado, estás frustrado sexualmente, socialmente? Te daremos 70 vírgenes si te inmolás”, suspira un comerciante musulmán al que le gustaría “un poco de diversidad, de blancos”.

 

Hoy son Abdelhamid Abaa¬oud, los hermanos Abdeslam, el francés Bilal Hadfi, que se inmoló frente al Estadio de Francia y que vivía en Bruselas, los que llenan los titulares. Ayer, y la lista no es exhaustiva, eran Hassan el-Haski, uno de los autores intelectuales de los atentados de Madrid de 2004 (191 muertos y 1.800 heridos); Mehdi Nemmouche, autor de la masacre del Museo Judío en Bruselas en mayo de 2014, oriundo de Roubaix; Ayoub el-Khazzani, que fracasó en el ataque contra el Thalys Bruselas-París en agosto; o los integrantes de la célula de Verviers desmantelada durante una operación de la policía tras los atentados a Charlie Hebdo, Montrouge y el HyperCacher en enero de 2015.

 

Y están también los predicadores Jean-Louis Denis y Fouad Belkacem, actualmente en prisión (condenado a 12 años en febrero). Este último, a la cabeza de Sharia4Belgium, abogaba por la yihad armada entre Amberes y Bruselas. “Este barrio es, para ellos, un distrito de París. Pueden conseguir fácilmente armas, documentación falsa, gracias a las redes criminales, esconderse debido a la densidad de viviendas y fundirse entre la población de tipo árabe musulmana”, analiza el antropólogo y activista Johan Leman, que ha seguido todos los cambios del barrio, desde la llegada de las primeras generaciones de inmigrantes para trabajar en las minas o excavar el metro de Bruselas, a las primeras radicalizaciones de sus hijos nacidos en suelo belga. Es aquí también donde los tunecinos Dahmane Abd el-Sattar y Bouraoui el-Ouaer alentaron el asesinato del comandante afgano Massoud, asesinado dos días antes del 11 de setiembre de 2001, siguiendo las órdenes de Bin Laden.

 

El-Sattar era el marido de Malika el-Aroud, “la viuda negra”, musa del yihadismo belga, dos veces esposa de mártires. Hija de un obrero marroquí, condenada en 2008 a ocho años de prisión y bajo un procedimiento de pérdida de nacionalidad, envió a decenas de jóvenes a Afganistán. Dirigió durante 20 años, con su hijo (muerto en Siria en 2013), el Centro Islámico Belga de Molenbeek, un santuario del salafismo radical que envió a muchos combatientes a Afganistán, Irak y Siria y que hasta 2012 no fue desmantelado por la justicia.

 

“Molenbeek está pagando por décadas de hostigamiento religioso y laxismo político. Dejamos a los fanáticos, religiosos, salafistas y Hermanos Musulmanes, pagados por Qatar, Arabia Saudita, Egipto, Marruecos, sembrar la desgracia, el caos, el velo. Han hecho del islam sectas que imponen un Corán del terror en personas fragilizadas, ignorantes, niños que han abandonado la escuela y cuyos padres son analfabetos, que no hablan el árabe ni el idioma de los imanes.” El gerente de la librería El-Itra sentencia en su local desierto de la calle Ribaucourt, leyendo a Grabovoi, “un gran pensador ruso que puede sacar nuestras conciencias de la degeneración”. Sin concesiones, el librero, “un musulmán laico”, pone “en el mismo saco” al terrorista Bassam Ayachi y al erudito islámico Tariq Ramadán, que da conferencias regularmente en la ciudad.

 

 

LA CONEXIÓN SAUDITA.

 

Por delante de su escaparate pasan tres ancianos, barbas largas y pobladas, anoraks sobre chilabas hasta las rodillas: “Hace 30 años bebían alcohol, fumaban, pero les han lavado el cerebro. Llevo la única verdadera librería del municipio que tiene una oferta religiosa y laica frente a las incontables librerías coránicas, todas afiliadas a un grupúsculo”. Un día de campaña electoral, “un político” entró en su librería: “Me preguntó qué quería. Le dije ‘cerrá las mezquitas y te votaré’. Me tomó por un musulmán loco y se fue. Pero ahí está el gran problema de Molenbeek”.

 

Este barrio cuenta oficialmente con 24 mezquitas, organizadas por países, de las cuales sólo cuatro son reconocidas por la región de Bruselas-Capital (las autoridades pagan a sus imanes). También con decenas de lugares de culto o de asociaciones privadas, en casas antiguas de obreros, que nadie realmente sabe cifrar ni vigilar. Dieciséis de las 24 mezquitas (once de lengua árabe, dos paquistaníes, una africana, una turca y una bosnia) están controladas por un consejo consultivo.

 

Jamal Habbachich, de 59 años, un belga originario del sur de Marruecos, preside este consejo. Nos cita en la mezquita Attadamoune, y llama a la comunidad a reflexionar: “Estamos como Bélgica, divididos, comunitarizados en nuestras mezquitas. Cada uno en su país, su tribu, sus mentalidades. El Magreb es una anarquía total, en contraste con Turquía o Pakistán, que están muy estructurados. Ninguno de sus jóvenes participa en la yihad, a diferencia de nuestros hijos del norte de Marruecos y del norte de África”.

 

Según él, “el mal proviene de las monarquías del golfo, Arabia Saudita a la cabeza, que vierten sus petrodólares en Occidente e imponen en nuestros barrios corrientes peligrosas y una lectura muy rigurosa y binaria del islam. Para los marroquíes es muy importante y es un terreno abonado para los reclutadores radicales que quieren lavar el cerebro a nuestros jóvenes”. Rachid Madrane, ministro de Ayuda a la Juventud en la Federación Valonia-Bruselas, reconoció el pecado original: “Hemos confiado las llaves del islam en 1973 a Arabia Saudita para asegurar el suministro energético (...) el resultado es que la práctica del islam moderado de las personas que vinieron de Marruecos se ha visto infiltrado por el wahabismo, por el salafismo”.

 

El reino de Bélgica descubre de esta manera que ha mirado para otro lado durante mucho tiempo ante la influencia wahabí. La gran mezquita del Cincuentenario, en Bruselas, financiada en los sesenta por la Liga Islámica Mundial, una asociación al servicio del régimen saudita, es un emblema de esta relación peligrosa. Rachid Madrane desea más imanes formados en Bélgica, que prediquen en francés, en holandés, más árabe parlantes en los servicios de información.

 

“Las mezquitas son menos problemáticas que Internet. Lo eran hace diez años pero hoy están vigiladas. Los islamistas lo saben y actúan fuera, en privado, en Internet. Vemos a pocos jóvenes en nuestras mezquitas por falta de imanes que sepan responder a sus preocupaciones”, dice Jamal Habbachich.

 

Profesor de religión musulmana en las escuelas de formación profesional de la red oficial (los belgas tienen una definición de la laicidad radicalmente diferente a la de los franceses), Jamal Habbachich tiene muchas dificultades para convencer a los muchachos desorientados por los predicadores de la web.

 

En su despacho del ayuntamiento, bajo un cartel sobre la lucha contra la discriminación racial, Sara Turine, del Partido Ecologista, concejal para la Juventud, la Cohesión Social y el Diálogo Intercultural, islamóloga de formación, comparte los mismos temores y el mismo análisis: “La lógica maniquea wahabí causó mucho daño en Molenbeek. Después de los atentados del 11 de setiembre y la primera ola de islamofobia, los jóvenes de segunda y tercera generación, no sintiéndose reconocidos como totalmente belgas, sobre todo los varones, han izado el estandarte de su identidad musulmana. Apenas nos damos cuenta hoy de las consecuencias del repliegue religioso que hemos permitido que se instale para comprar la paz social”.

 

Los políticos se echan unos a otros las responsabilidades.

 

Sarah Turine no quiere “entrar en la polémica”. Cuando se enteró de los tiroteos de París, se dijo: “Con tal de que no exista un vínculo con Molenbeek... Un fin de semana como éste destruye todo el trabajo de los asistentes sociales y va a estigmatizar un poco más a los habitantes del barrio, musulmanes normales, pacifistas que soportan ya muchas injusticias”. Y recuerda que, en los cinco barrios de Bruselas oeste, entre ellos Molenbeek, unos cincuenta jóvenes se han unido a las milicias en Siria desde el comienzo del conflicto.

 

“Hemos sobremediatizado un fenómeno, sin duda de una extrema violencia y barbarie. En Bélgica, los yihadistas son 500 personas entre alrededor de 600 mil musulmanes. Las tasas de desempleo y de abandono escolar son mucho más alarmantes”, sostiene Corinne Torrekens, investigadora en la Universidad Libre de Bruselas, especialista en radicalización. “Los periodistas sólo vienen cuando hay un atentado o el rodaje de una película. Nunca hablan de la impresionante energía que desprende esta ciudad, su terreno asociativo, artístico”, se indigna el actor Ben Hamidou.

 

 

MESTIZAR.

 

Ben Hamidou es un niño de Molenbeek, “mi madre adoptiva”, según dice este nativo de Orán en Argelia, que monta desde hace 15 años obras de teatro, solo en escena o con gente del barrio. Actúa en Yihad, la obra de Ismael Saïdi que se representa desde 2014. Tragicomedia que sigue la odisea en Siria de tres fracasados de Molenbeek que la ociosidad y la búsqueda de identidad les conduce a la guerra santa. Declarada de interés público a raíz de los ataques a Charlie Hebdo, Yihad se ha convertido en una herramienta educativa en las escuelas de los guetos para entender y calmar la locura del mundo.

 

“Molenbeek es una localidad de tamaño humano en el centro de la ciudad en donde todavía hay inversión”, dice el profesor de urbanismo Eric Corijn. Nos encontramos con él en “un lugar positivo. La ciudad está cambiando poco a poco, el viejo Molenbeek está en plena revitalización, se abren hoteles, vemos tiendas con minifaldas en los escaparates de la Avenida de Gand, algo impensable hace tan sólo cinco años. Necesitamos que el ayuntamiento se espabile para que esto sea un lugar híbrido donde se pueda beber té de menta y vino”. Acabar con los guetos, “hacer comunidad juntos”.

 

Éste es uno de los mayores retos de Molenbeek, roto por la mitad: la ciudad alta, burguesa, de moda, blanca, y la baja, popular, miserable, árabe musulmana.

 

“Va a ser difícil. El daño está hecho, la integración ha fracasado. Incluso si se diera trabajo a todos los parados del barrio, las familias permanecerían replegadas en sus tribus, casándose entre primos, desanimando a las niñas a estudiar. Las calles están sucias, el cannabis está en todos los sitios, en los cafés legales y en otros clandestinos detrás de las persianas metálicas. Las autoridades no hacen nada, dejan que la droga destruya a nuestros hijos.” Mounir está “deprimido”. Quiere mudarse a un barrio tranquilo, inscribir a sus hijas en una escuela con blancos, porque aquí no hay mezcla y el nivel es muy bajo. Quiere “sentirse en Bélgica”.

 

No muy lejos de Ribaucourt, centro del tráfico de drogas, se divisa un café con cristales tintados. En el interior, olor a porro, “este olor sin el cual Molenbeek no sería Molenbeek”, comenta Soufiane. Dos televisores, uno poniendo fútbol y el otro soul con videos sugestivos. Ni un cenicero. Un argelino sin papeles que lleva el bar de sus patrones barre regularmente las colillas. “Esta es la técnica para mantenerse limpio si es que en algún momento la policía hace una redada”, explica Soufiane. Esta es su hora de descanso después del trabajo, temporal. Aquí se encuentra con sus amigos que, como él, son originarios del norte de Marruecos. Soufiane soñaba con una vida mejor, con estudios, fuera de Molenbeek. “Aquí, el sistema nos tira hacia abajo, la exclusión comienza en la escuela. No tenemos derecho a tener ambición. Nos quieren en las fábricas como a nuestros padres, pero ya no existen.” En su barrio, una mujer se ha ido con los hijos a Siria para unirse a su hermano. Sin decir nada a su marido, que se encontró la casa vacía a la vuelta del trabajo.

 

Al otro lado del canal, un armenio dice que “todo esto es culpa de las políticas que han dejado a los árabes imponer su cultura en Europa”. Esta es la profesión de fe del Vlaams Belang, el partido flamenco de extrema derecha racista y xenófobo. En el exterior, un sirio de Homs, que pasó por los Balcanes, mendiga unas monedas con su esposa y sus dos hijos. Tienen miedo de ser expulsados “a causa de los terroristas”.

 


1. Publicada originariamente en el sitio francés Médiapart en noviembre pasado.
2. Salah Abdeslam fue detenido cuatro días antes de los atentados de Bruselas de este mes.

 

 

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Domingo, 03 Abril 2016 08:27

La pobreza no es bella

La pobreza no es bella
Este año 2016, el 4 de setiembre, habrá otra santa: Teresa de Calcuta. Pero “La madre Teresa será la santa patrona de los blancos que se vayan de año sabático, no de ninguna persona de color”, se expresa la intelectual Krithika Varagur en The World Post.

 

Santa Teresa, la de Ávila, fue, además de fundadora de caminos funcionales a la Iglesia Católica, preclara pensadora que en los caminos del misticismo encontró una manera posible de hacer oír su voz intensa y particular. Y tres siglos más tarde, la joven y luminosa Thérese de Lisieux se convertiría en santa Teresita del Niño Jesús. Este año 2016, el 4 de setiembre, habrá otra santa Teresa mucho más cercana, tanto, que no se precisa ser viejo para haber sido su contemporáneo: Teresa de Calcuta. La muy romana y apostólica no se tomó, en su caso, el tiempo acordado necesario para obtener para ella el título de beata, paso previo a la santificación. Juan Pablo II no esperó los cinco años reglamentarios, después de la muerte de Teresa en 1997, para empezar el proceso de beatificación: lo inició sólo un año después. Ayudó quizá el Nobel de la Paz que Teresa recibió en 1979. El Nobel, después de todo, es lo más parecido a la canonización que la sociedad occidental, laica y obligatoria, aunque no gratuita, puede brindar a sus habitantes.


Pero ni las dos santas Teresas anteriores ni ningún agraciado con el título tuvieron que convivir con un tiempo como éste, en el que, supremacía de los medios mediante, todo se ventila y todo se discute. La monja de Calcuta, en cambio, no sólo convive viva y muerta con los medios sino que su imagen se construyó, en buena medida, gracias a ellos. Y la amplificación mediática, ya se sabe, tiene sus pro y sus contras. Por ejemplo, el polémico, brillante y ateo Christopher Hitchens (1949-2011), una de las figuras públicas del siglo XX –y un poquito del XXI–, más dispuesto a pelearse con dios y con el diablo en cualquiera de sus versiones celestiales o mundanas, dedicó a sor Teresa un documental para la televisión titulado Ángel del infierno (1994), con guión del propio Hitchens y del historiador y periodista pakistaní Tariq Ali. Y según esa película, Teresa trabajó para que los pobres aceptaran su destino de sufrimiento como una manera de estar más cerca de Jesús, y por lo tanto las condiciones de los hogares de la orden por ella fundada no aliviaban el dolor ni buscaban la salud de los pacientes. Además, Teresa consideraba al sida como un castigo divino por un comportamiento sexual inadecuado, se oponía al aborto aun cuando el embarazo fuera fruto de una violación, y llegó a expresar que no permitiría que una mujer que usara anticonceptivos o hubiera abortado adoptase a un huérfano puesto que alguien así “no puede amar”. Intervino en el referendo sobre el divorcio en Irlanda, abogando por su prohibición, aunque mantenía excelentes relaciones con la divorciada princesa Diana de Gales, así como con el dictador haitiano Jean-Claude Duvalier o el albano Enver Hoxha.


En el mismo sentido, pero con un matiz que incluye los efectos del colonialismo, se expresa la intelectual Krithika Varagur, quien escribe, en The World Post: “Lo peor de todo es que ella fue la persona blanca por excelencia que se puso al servicio del tercer mundo –la razón de su imagen pública– y la fuente de desmesuradas cicatrices en la psique poscolonial de India y su diáspora. (...) Aunque tenía 517 misiones en 100 países en el momento de su muerte, el estudio reveló que casi nadie que iba buscando cuidados médicos los encontró allí. Los médicos observaron condiciones antihigiénicas, incluso insalubres, comida inapropiada y ningún analgésico, no por falta de financiación –ese no era un problema para la orden de la madre Teresa–, sino por lo que los autores del estudio califican como una ‘concepción particular del sufrimiento y la muerte’. Incluso teniendo en cuenta la noción cristiana de la humildad, ¿qué tipo de pensamiento perverso subyace tras este razonamiento? La respuesta es el colonialismo racista, como era de esperar dado el lugar donde centró su trabajo. Pese a los 100 países, la madre Teresa es de India e India la consagró como Teresa de Calcuta. (...) Su imagen se encuentra completamente circunscrita en la lógica colonial: la del salvador blanco que enciende una luz entre los negritos más pobres del mundo”. Y culmina: “La pobreza no es bella, es terrible. La madre Teresa será la santa patrona de los blancos que se vayan de año sabático, no de ninguna persona de color”.


Para que la Iglesia acepte convertir a alguien en santo, necesita de milagros probados a favor del candidato a la santidad. No se aclaró de qué color o cultura son, o eran, los que vivieron los milagros que convertirán a Teresa de Calcuta en santa.

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Domingo, 03 Abril 2016 07:44

El fanatismo instigado

El fanatismo instigado
Los últimos atentados en Pakistán dejan patente la tensión existente entre cristianos e islamistas radicales. Los cristianos representan tan sólo una minoría de 1,6% de la población del país, y suelen ser descendientes de indios de las castas bajas, convertidos al cristianismo durante la época colonial británica.

 

El pasado domingo de Pascuas, Facebook mandó un mensaje erróneo a miles de usuarios: “¿Estás bien? Parece que estás en la zona afectada por la explosión en Lahore, Pakistán. Avisa a tus amigos que estás bien”. Muchos usuarios, a más de una decena de miles de quilómetros de distancia, se preguntaban qué demonios era la explosión en Lahore, e ironizaban con publicaciones sobre el milagro de mantenerse con vida.


Lo cierto es que para muchos la notificación de Facebook debe de haber sido el único indicio de que existen atentados terroristas más allá de Europa y que hubo uno terriblemente sanguinario durante la noche de Pascuas en la capital de la región de Punjab, al noreste de Pakistán, que se llevó la vida de más de setenta personas e hirió a más de trescientas. Una facción local del Talibán se adjudicó la autoría del ataque, aclarando que su objetivo era ir contra las familias cristianas que celebraban Pascuas en el parque Gulshan-e-iqbal.


La situación deja patente la tensión existente entre cristianos e islamistas radicales en Pakistán. No se trata del primer gran atentado contra la población cristiana allí, sino del segundo. Los cristianos representan tan sólo una minoría de 1,6% de la población del país, y suelen ser descendientes de indios de las castas bajas, convertidos al cristianismo durante la época colonial británica. Hoy mismo muchos de ellos siguen ocupando los estratos más bajos de la sociedad y se desempeñan en tareas que los locales evitan; son víctimas de una saña permanente, no sólo por parte de grandes sectores de la población civil, sino también del gobierno.


Así es que en Islamabad, la capital de esa república, paralelamente a la explosión, una turba de miles de radicales se movilizó para agilizar la ejecución de Asia Bibi, una campesina condenada a la horca por el delito de blasfemia contra Mahoma. En el año 2009, mientras trabajaba cosechando bayas en el campo, Bibi fue a buscar agua a un pozo, pero al servirse un poco para tomar en una vieja copa de metal, un grupo de mujeres le dijo que, como ella no era musulmana, iba a contaminar el recipiente volviéndolo impuro. Según relató la misma Bibi, esas mujeres comenzaron a cuestionar su religión, y ella les respondió que “Cristo murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y las increpó preguntándoles qué había hecho Mahoma por ellas. Las mujeres, indignadas, acudieron al imán local, que acabó denunciándola a la policía por el delito de blasfemia. La casa de Bibi fue invadida por una turba enfervorecida, que la golpeó a ella y a miembros de su familia hasta que la policía intervino. Una vez apresada, un juez le ofreció convertirse al islam para salir libre, a lo que ella respondió que prefería morir siendo cristiana que abrazar la fe musulmana.


El caso tomó conocimiento internacional e incluso, en su momento, el papa Benedicto XVI pidió el indulto para la mujer. Cbn News ha constatado que desde entonces se encuentra recluida en confinamiento solitario y, según señala The Daily Mail, incluso se cocina su propia comida para evitar ser envenenada. En 2011, en un mercado de Islamabad, el gobernador de Punjab, quien había defendido a Bibi y se había expedido contra la ley de blasfemia, fue asesinado por un miembro de su propia seguridad. Tras ser apresado, el guardaespaldas argumentó que lo había matado por haber cerrado filas con la campesina y ser, por consiguiente, un “blasfemo”.


Los manifestantes islamistas que hoy se enfrentan con la policía, incendian autos en torno al parlamento y claman por el ahorcamiento inmediato de Bibi plantean también su desaprobación por la ejecución del guardaespaldas, a quien respaldan en su accionar y piden al gobierno un reconocimiento de su “martirio”. El veredicto final sobre la acusada aún no está confirmado, pero la Corte Suprema debe tomar una decisión con respecto al recurso de apelación presentado por su defensa.


Como informa El País de Madrid, las autoridades paquistaníes en un principio habían negado que el atentado terrorista del domingo hubiera tenido como objetivo a los cristianos; luego del comunicado del Talibán, el jefe de gobierno calificó a los ataques de “cobardes” y prometió derrotar la “mentalidad terrorista”.


El problema es cómo vencerla si el mismo gobierno la incita y estimula, desde una república islámica que ordena la muerte de quienes osan tan sólo profesar otra religión.

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