Martes, 17 Noviembre 2015 19:19

París: la sombra de Argelia

París: la sombra de Argelia

No sólo uno de los atacantes se esfumó después de la matanza en París. Tres naciones cuya historia, acción –e inacción– ayudan a entender la carnicería cometida por el Isis han escapado en gran medida a la atención entre la casi histérica respuesta a los crímenes de lesa humanidad en la capital francesa: Argelia, Arabia Saudita y Siria.

La identidad franco-argelina de uno de los atacantes demuestra de qué modo la salvaje guerra francesa de 1956-62 en Argelia continúa infectando las atrocidades de hoy. La absoluta negativa a contemplar el papel de Arabia Saudita como proveedora de la forma más extrema del islam, la wahabita sunita, en la que cree el Isis, muestra de qué manera nuestros líderes aún rehúsan reconocer los vínculos entre el reino y la organización que atacó a París. Y nuestra falta total de voluntad de aceptar que la única fuerza militar regular en combate constante con el Isis es el ejército sirio –que lucha por el régimen que Francia desea destruir– nos impide aliarnos con los inmisericordes soldados que están en acción contra el Isis con mayor ferocidad aún que los kurdos.


Siempre que Occidente es atacado y nuestros inocentes perecen, caemos en borrar el banco de memoria. Por tanto, cuando los reporteros nos dijeron que los 129 muertos en París representaron la peor atrocidad perpetrada en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, omitieron mencionar la masacre en París de hasta 200 argelinos que participaban en una marcha ilegal contra la salvaje guerra colonial francesa en Argelia, en 1961. La mayoría fueron asesinados por la policía francesa; muchos fueron torturados en el Palais des Sports y sus cuerpos arrojados al Sena. Los franceses sólo reconocieron 40 muertos. El oficial de policía a cargo era Maurice Papon, quien trabajó para la policía colaboracionista de Petain en Vichy en la Segunda Guerra Mundial y deportó a más de mil judíos hacia su muerte.


Omar Ismail Mostafai, uno de los atacantes suicidas en París, era de origen argelino, y acaso también lo eran los otros sospechosos identificados. Said y Cherif Kouachi, los hermanos que asesinaron a los periodistas de Charlie Hebdo, eran descendientes de argelinos. Procedían de la comunidad argelina en Francia, integrada por más de 5 millones de personas, para muchas de los cuales la guerra en Argelia nunca terminó, y que hoy viven en los barrios bajos de Saint-Denis y otros enclaves argelinos en París. Sin embargo, el origen de los asesinos del 13 de noviembre –y la historia de la nación de la que proceden sus padres– ha sido casi borrado de la narrativa de los horribles sucesos del viernes. Un pasaporte sirio con un sello griego es más emocionante, por razones obvias.


Una guerra colonial de hace medio siglo no justifica un asesinato en masa, pero ofrece un contexto sin el cual cualquier explicación de por qué hoy Francia ha sido tomada de blanco tiene poco sentido. Al igual que la fe sunita-wahabita saudita, que es fundamento del "califato islámico" y sus asesinos, presuntos practicantes de ese culto.


Mohammed ibn Abdel al Wahab fue el clérigo y filósofo purista cuyo implacable deseo de purgar a los chiítas y otros infieles de Medio Oriente condujo a las masacres del siglo XVIII, en las que la dinastía original al Saud estuvo profundamente involucrada.


El actual reino saudita, que con regularidad decapita a supuestos criminales tras someterlos a juicios injustos, construye un museo en Riad dedicado a las enseñanzas de al Wahab, y la furia del viejo prelado hacia los idólatras y la inmoralidad ha encontrado expresión en la acusación del Isis contra París como centro de "prostitución". Gran parte del financiamiento del Isis proviene de los sauditas, aunque, una vez más, este hecho ha sido borrado de la historia terrible de la matanza del viernes.


Y luego viene Siria, cuyo régimen Francia demanda destruir desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el ejército de Assad, rebasado en número y armamento –aunque ha recapturado algún territorio con ayuda de los ataques aéreos rusos–, es la única fuerza militar entrenada que combate al Isis. Durante años, estadunidenses, británicos y franceses han dicho que los sirios no combaten al Isis. Pero esta es una falsedad palpable: en mayor, las fuerzas sirias fueron echadas de Palmira cuando intentaban evitar que los convoyes suicidas del Isis se abrieran paso hacia la ciudad... convoyes que podían haber sido atacados por aviones estadunidenses o franceses. Unos 60 mil soldados sirios han perecido en Siria, muchos a manos de islamitas del Isis y de Al Nusra, pero nuestro deseo de destruir el régimen de Assad tiene prioridad sobre nuestra necesidad de aplastar al Isis. Ahora los franceses alardean de haber golpeado 20 veces la "capital" del Isis en Siria, Raqqa: un ataque de venganza por donde se le mire. Porque, si fue un asalto militar serio para liquidar la maquinaria del Isis en Siria, ¿por qué los franceses no lo hicieron hace dos semanas? ¿O dos meses? Una vez más, por desgracia, Occidente –y Francia en especial– responde al Isis con la emoción, más que con la razón, sin ningún contexto histórico, sin reconocer el sombrío papel que nuestros "moderados" y decapitadores "hermanos" sauditas representan en esta historia de horror. Y así creemos que vamos a destruir al Isis...

Traducción: Jorge Anaya

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Brasil da un giro ultraconservador de la mano de los diputados evangélicos

La parálisis del Gobierno y el empuje de parlamentarios religiosos impulsan leyes retrógradas relacionaddas con la familia, el aborto o a la posesión de armas

 

Esta semana, la Suprema Corte de Justicia mexicana ha abierto la puerta para legalizar el consumo de marihuana; hace unos días, Colombia aprobó la adopción para las parejas homosexuales. El 22 de octubre, Chile celebró su primera unión homosexual. América Latina avanza hacia conquistas sociales cada vez más abiertamente. Brasil, por el contrario, hundido en una crisis política y económica que se retroalimenta periódicamente, desanda el camino y retrocede en esas mismas conquistas sociales a paso ligero a base de proyectos de ley impulsados por la parte más ultraconservadora del Congreso. El Gobierno de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), anulado, incapaz ya de por sí de sacar adelante sus propias medidas de ajuste, asiste inoperante al giro.

Un ejemplo: el Parlamento brasileño aprobó la semana pasada poner en marcha un proyecto de ley, que aún deberá ser aprobado por la Cámara, que restringe los derechos de las mujeres violadas a la hora de abortar o que, al menos, se los dificulta. La iniciativa, que aún debe ser aprobada por el Senado, ha sido elaborada por el conjunto de diputados evangélicos comandados por el ultraconservador miembro de la iglesia evangélica –y acusado de corrupción por la Fiscalía- Eduardo Cunha, presidente de la Cámara. En la acutalidad, el aborto es legal en Brasil en casos de violación, si el embarazo acarrea riesgos para la mujer o en casos de malformaciones cerebrales del feto. Y una mujer violada en Brasil puede acudir a un ambulatorio donde, tras pasar una serie de entrevistas, los médicos le proporcionan o bien la píldora del día después si aún está a tiempo o, si ya está embarazada, le prescriben el aborto. Todo esto (incluido el acceso a la píldora del día después en los centros públicos de salud) se va a complicar con esta ley, que prevé, entre otras cosas, que esa misma mujer deberá pasar antes por una comisaría y denunciar el hecho, además de someterse a un examen médico.


El giro retrógado brasileño no acaba aquí. Otro grupo de parlamentarios aprobó esta semana pasada otro proyecto de Ley que da poderes a las iglesias católica e evangélica para acudir al Tribunal Supremo e impugnar leyes consideradas, según ellas, inconstitucionales. O, más específicamente "que interfieran directa o indirectamente en el sistema religioso o en el culto". Hasta ahora estas prerrogativas estaban reservadas, entre otras instituciones, a la presidencia dela República, y al Congreso y al Senado. La iniciativa corrió de parte también de los activos e inevitables diputados evangélicos, de partidos diferentes unidos bajo un credo común y una común tendencia ultraconservadora. Son 75 en una Cámara de 513 diputados. Parecen pocos, pero sólo lo parecen, ya que el Parlamento brasileño es, por su propia naturaleza, una Cámara hiper-fragmentada en la que abundan las alianzas y contra alianzas de partidos minoritarios e ínfimos. El PT, la formación del Gobierno, por ejemplo, sólo cuenta con 64 diputados.


Además, estos parlamentarios evangélicos no están solos en esta cruzada regresiva y militante. Forman parte de un grupo más amplio, de más de dos centenares de diputados, denominados la "Triple BBB", por Boi, (Buey en portugués), Bala y Biblia. Son parlamentarios que representan los intereses, respectivamente, de los terratenientes y ganaderos proclives a la desforestación de las tierras vírgenes para que sirvan de pasto, a los lobbies de empresas de seguridad y de las empresas de armas y a los que –a su juicio- deben velar por la moral religiosa de la sociedad. Los primeros han conseguido desbloquear recientemente un viejo proyecto de ley paralizado desde 2000 que, de hecho, restringe las tierras destinadas a los indios. Por su parte, los diputados de la Bancada de la Bala, siguen tramitando una ley para liberalizar las armas que, de aprobarse –y tiene muchas posibilidades de que lo haga- permitirá que profesionales tan variopintos como camioneros, taxistas y diputados, entre otros, puedan llevar pistolas por la calle sin mucha complicación burocrática, con un permiso menos restrictivo que el que se emplea para sacarse el carné de conducir. Los diputados evangélicos, en un reverso sintomático de lo que ocurre actualmente en los países latinoamericanos, han puesto en marcha un proyecto de Ley que tiene por objeto restituir exclusivamente a las uniones compuestas por un hombre y una mujer la categoría legal de matrimonio. Con esto tratan de que los matrimonios de personas homosexuales, actualmente legales en Brasil, dejen de tener derechos en materia de herencias, custodia de los hijos o a la hora de compartir los seguros sanitarios.


Detrás de todo este giro ultra-conservados, como elemento aglutinante, se encuentra el polémico presidente del Congreso, Eduardo Cunha, acusado por la Fiscalía de regentar cuentas millonarias en Suiza alimentadas de sobornos provenientes del pozo sin fondo de corrupción que durante unos años fue la petrolera pública Petrobras. Cunha necesita a todos estos parlamentarios más o menos afines para no verse descabalgado de un poder que se le cuartea cada día, no perder su condición de aforado y no acabar en un tribunal o con los huesos en la cárcel.


Cunha ha negado siempre –incluso en una solemne comisión parlamentaria- tener cuentas en Suiza. Ahora, tras las evidencias incontestables aportadas por la Fiscalía, afirma, en una sorprendente y algo surrealista entrevista publicada el sábado a Folha de S. Paulo, que las citadas cuentas están a su nombre pero pertenecen a un "trust", del que él es sólo "usufructuario en vida". Y añade que nunca se enteró de que una de esas cuentas recibió en 2012 un jugoso ingreso de 1,3 millones de francos suizos (1.200.000 euros) procedente de uno de los implicados en la trama de Petrobras.

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Sábado, 07 Noviembre 2015 07:07

"Cristo, el primer socialista"

"Cristo, el primer socialista"

"El papa Francisco ha entendido muy bien la situación. El no se olvida de rezar por los pueblos y es para mí un verdadero hermano. También pone en discusión las políticas capitalistas. Debemos rezar por él, para que siga en su lugar," dijo Evo.


Desde "Cristo ha sido el primer socialista del mundo, ha luchado por la dignidad y la igualdad de los seres humanos". Con estas palabras que recuerdan a la Teología de la Liberación de los años 70, el presidente de Bolivia, Evo Morales, contestó a los periodistas que durante su visita a Roma le preguntaron sobre una cruz en forma de hoz y martillo que le regaló al papa Francisco. El presidente boliviano le había entregado ese regalo al Pontífice cuando éste visitó Bolivia en julio pasado. La cruz desencadenó varias polémicas entonces. El presidente agregó que esa cruz fue concebida por un jesuita, Luis Espinal, que fue asesinado en Bolivia en 1980 durante la dictadura de Luis García Meza. "Yo soy católico y amo a Jesús y su lucha no terminará jamás. El papa Francisco ha entendido muy bien la situación. El no se olvida de rezar por los pueblos y es para mí un verdadero hermano. También pone en discusión las políticas capitalistas. Debemos rezar por él, para que siga en su lugar lo más posible", subrayó.


El presidente Morales llegó esta mañana a Roma desde Alemania, donde hizo una visita para encontrar a inversionistas y a la primera ministra Angela Merkel. Apenas su avión aterrizó en el aeropuerto militar romano de Ciampino, el presidente visitó en la misma pista de aterrizaje varios aviones y un helicóptero fabricados por el grupo controlado por el Estado italiano Finmeccanica, además de un dron de reconocimiento producido por Selex, siempre de Finmeccanica, aparatos que al parecer interesan a Bolivia para la protección civil del país. Durante la mañana en Roma, el presidente Morales –que estuvo en Italia en junio pasado en ocasión de la Expo de Milán– visitó al presidente del Senado, Pietro Grasso, y a la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini. A los encuentros en el Parlamento el presidente llegó acompañado por un grupo de colaboradores y pese a que numerosos periodistas y fotógrafos lo esperaban, no quiso en ese momento hacer declaraciones. Al cabo de una hora de reunión con Boldrini ambos se prestaron sólo para las fotografías. "Bolivia está interesada en intensificar las relaciones con la Unión Europea, que representa un indiscutido punto de referencia de los valores de la solidaridad y de los derechos humanos", dijo el presidente durante el encuentro, según un comunicado de la oficina de prensa de Boldrini.


En breves declaraciones a los periodistas después, Morales se refirió a la Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático que se hará en París a partir del 30 de noviembre. Indicó en ese sentido que su país impulsará propuestas fuertes y vinculantes, como la creación de un tribunal internacional que persiga a los países contaminantes. Se trata de una propuesta que ha despertado el interés del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, explicó el presidente. "La ONU de hecho ha reconocido los derechos de la Madre Tierra", dijo Morales, y "la propuesta no viene de Bolivia sino de todos los pueblos de la tierra". La propuesta del tribunal fue elaborada en efecto durante la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre cambio climático que se realizó en la ciudad boliviana de Tiquipaya en octubre. "El hombre no puede vivir sin la Madre tierra pero la Madre Tierra puede vivir muy bien sin el hombre", subrayó.


En declaraciones a la agencia Efe, por otra parte, el presidente de refirió al trabajo infantil en su país. "Hay trabajo infantil, que está descuidado, pero no explotación infantil. Nosotros queremos poco a poco erradicarlo", dijo. Y recordó que la gente pobre trabaja desde que son niños. El mismo lo hacía, dijo, llevando agua y leña y ayudando a su madre con las ovejas y las llamas. "Creo que los niños que han crecido estudiando y ayudando a la familia, tienen más conciencia social". "Yo recomiendo a todo el mundo que no hay que dar mucho lujo a los hijos. Los hijos también tienen que saber sacrificarse", concluyó.
Por la tarde de ayer el presidente boliviano recibió una laurea Honoris Causa en Comunicaciones Sociales de la Universidad La Sapienza de Roma. "Un reconocimiento que fortalece la lucha del pueblo boliviano" dijo en la lectura magistral luego de recibir la distinción. Poco después, Morales partió a Francia para continuar la gira europea que lo llevará luego a Irlanda y España.

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Lunes, 28 Septiembre 2015 11:10

Intervención divina

Intervención divina

Hace años conocí a un estadunidense; era un hombre del mundo, con una curiosidad inteligente, con manos que habían trabajado en crear cosas, vestido como cualquier otro. En la plática entre varios fuimos conociendo poco a poco que ahora se dedicaba a proyectos para alimentar a los que no tenían suficiente para comer en el país más rico del mundo, los sin techo en las calles de Chicago, y para defender la dignidad de familias marginadas. Por fin alguien se atrevió a preguntarle si esto era un proyecto personal o de una organización, o sea, para quien trabajaba. Respondió: soy un pequeño burócrata de la primera empresa trasnacional del mundo. Mientras todos intentaban adivinar cuál, por fin aclaró: La Iglesia católica. Era un cura rebelde clandestino.

La Iglesia católica en Estados Unidos es la denominación religiosa más grande (y por decenas de millones) de este país fundado, y casi siempre gobernado, por protestantes. Hoy día, buena parte de la cúpula política estadunidense se dice católica, incluido el vicepresidente Joe Biden, el hasta ahora presidente de la cámara baja, John Boehner, casi un tercio de los representantes y seis de los nueve jueces de la Suprema Corte, entre otros.
También hay múltiples corrientes –muchas en eterno conflicto– en las bases católicas, desde fascistas de larga trayectoria hasta todo tipo de progresistas que han jugado papeles críticos en las luchas sociales de este país.


En este contexto, dentro y fuera de la Iglesia estadunidense, una de las grandes sorpresas de la visita del papa Francisco fue su decisión de mencionar a Dorothy Day en un grupo de cuatro representantes del pueblo estadunidense, entre ellos Lincoln y Martin Luther King.


Day (1897-1980), neoyorquina fundadora del Movimiento del Trabajador Católico, fue una de las figuras más radicales de la Iglesia estadunidense que abogó por los derechos de los trabajadores y los marginados y en contra de las guerras de este país, empleando la acción directa no violenta y el apoyo cotidiano a los más jodidos. Considerada comunista por su feroz crítica al sistema que generaba masas marginadas y la explotación, antecedió y fue parte de una corriente que es tal vez la más sintonizada con la teología de la liberación en Estados Unidos.


Periodista y activista social, fue hasta el fin de su vida editora del periódico Católica Worker, que fundó. Anteriormente Day trabajó en varios medios socialistas, incluido The Masses (donde trabajó John Reed y publicó sus reportajes sobre Pancho Villa). De joven se nutrió de corrientes anarcosindicalistas, pero siempre afirmó su convicción en el pacifismo. También fue una combatiente pro derechos de la mujer, en particular para ganar el derecho al voto. Nunca ocultó que de joven se practicó un aborto (algo que incomoda aún a sus admiradores católicos). Se enamoró de un líder comunista y fue íntima amiga del dramaturgo Eugen O'Neill y de la gran dirigente comunista Elizabeth Gurley Flynn. Poco más tarde, se interesó intensamente en el catolicismo y en 1927 se bautizó en la Iglesia católica. Pero su compromiso con la justicia social la llevó a crear un nuevo movimiento con el inmigrante francés Peter Maurin, dentro de la Iglesia, dedicado a los trabajadores y los pobres, inaugurado el primero de mayo de 1933, junto con el primer número de su periódico, el cual llegó a tener un tiraje de 150 mil ejemplares en su mejor época.


Hubo diferendos y hasta enfrentamientos con los comunistas, sobre todo por el tema de la religión organizada, pero el periódico y su movimiento prosperarían y continúan hasta hoy día. Entre sus fieles estaban los famosos curas Berrigan, tan prominentes en las protestas –y acciones directas no violentas– contra la guerra en Vietnam y después contra las armas nucleares. El movimiento se opone absolutamente a todo tipo de guerra.


Pero Day tampoco fue ortodoxa en aplicar sus principios de manera mecánica a todo. Elogió el triunfo de movimientos de liberación, como el de la revolución encabezada por Fidel Castro en Cuba, y afirmó: mucho mejor rebelarse violentamente que hacer nada por los pobres desamparados, y viajó a la isla en 1962 para hacer reportajes (a pesar de que Castro fue excomulgado).


También apoyó el movimiento de los jornaleros de Cesar Chávez, viajó a varios países y condenó políticas estadunidenses de guerra en el mundo, trabajo que no interrumpió hasta su muerte. A lo largo de su vida asustó a las cúpulas políticas y religiosas e inspiró a pacifistas radicales por todo el país, mientras continuaba el trabajo cotidiano de la red de comunidades del Trabajador católico.


El Papa la elogió en su histórico discurso ante la cúpula política de Estados Unidos congregada enel Congreso la semana pasada al declarar que su activismo social, su pasión por la justicia y su causa a favor de los oprimidos fueron inspirados por el evangelio, su fe, y el ejemplo de los santos. Poco después, las búsquedas en Google sobre ella registraron una alza dramática, ya que Day no es ampliamente conocida por su pueblo e indudablemente la gran mayoría de los políticos que escucharon al Papa no tenían idea de ella, y si lo tenían, era alarmante (con ciertas excepciones notables).

Que el ejecutivo en jefe de la primera empresa trasnacional rinda honores y ponga de ejemplo a una rebelde dentro de sus filas –y que sea mujer– seguramente sorprendió al burócrata y cura clandestino en las calles de Chicago.


Al calificarla entre los representantes de este pueblo, obligó a que se refresque la memoria colectiva. Y tal vez eso será entre lo más importante que dejará el efecto Francisco en este país después de esta gira: cambiar los referentes del debate público, imponer un vocabulario moral en lo político y elevar la idea de que no se puede hablar de salvación espiritual sin liberación en la vida material. Al elevar la figura de Day, revela que ese mensaje no es nuevo, sino parte vital de la historia estadunidense.


Es una intervención divina bienvenida.

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Lunes, 28 Septiembre 2015 10:50

El efecto Francisco

El efecto Francisco

El papa Francisco está culminando hoy su visita a Estados Unidos participando de un acto en el marco del Encuentro Mundial de las Familias. Será un encuentro eminentemente religioso después de días muy intensos que tuvieron, tanto en Cuba como en territorio norteamericano, una fuerte marca política. El hecho de que Jorge Bergoglio haya elegido cerrar su periplo con una celebración de tono religioso, que además será la más masiva de todas, también debe leerse como parte de la estrategia del Pontífice. En Filadelfia se dará el más grande "baño de masas" (se esperan más de dos millones de personas) y se referirá a cuestiones claramente "pastorales". Un doble límite para aquellos que critican su perfil "político" pero al mismo tiempo una nueva manifestación de respaldo popular que lo reafirma en su rol de liderazgo. Un broche de oro para un periplo exitoso que comenzó en Cuba y que culmina en Estados Unidos después de haber pasado en Nueva York por la Asamblea de las Naciones Unidas.

 

Difícil de descifrar


Para muchos analistas, este Papa se está convirtiendo en una figura indescifrable en términos políticos e ideológicos clásicos. ¿De derecha? ¿De izquierda? ¿Liberal? ¿Marxista? Dependiendo del lugar en que se ubique quien está haciendo el análisis, cada uno, más de uno y todos estos calificativos valen para Francisco. Es más. Si alguien se pone a analizar su historia personal y sus pronunciamientos en la Argentina sobre muchos de los mismos temas que ahora aborda (desde la diversidad sexual hasta su posicionamiento político) seguramente podrá leer contradicciones. Salvo en un punto: la defensa de los pobres que ha sido una constante siempre, antes y ahora. Los admiradores y defensores de Bergoglio sostienen que no hay ni en sus manifestaciones ni en sus prácticas ningún tipo de diferencias o contradicciones. Francisco, para ellos, es un auténtico Bergoglio. Existen otras miradas.


El periodista norteamericano Rush Limbaugh, habitual vocero de la derecha de aquel país, sostuvo sin pelos en la lengua que la exhortación apostólica Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), documento papal difundido en el 2013, es "puro marxismo". El texto, mucho más "religioso" que la reciente encíclica Laudato si (Alabado sea) sobre la cuestión ambiental, incluía sin embargo una dura crítica al capitalismo salvaje. Stephen Moore, economista de The Heritage Foundation, dijo en Washington que el Papa "se ha mostrado muy escéptico con el capitalismo y el libre mercado y creo que eso es preocupante" y coincidió en que Francisco tiene "claramente tendencias marxistas". George F. Will escribió en The Washington Post que "con el celo indiscriminado de un converso, (el Papa) abraza ideas impecablemente de moda, demostrablemente falsas y profundamente reaccionarias". Y remató diciendo que sus propuestas "arruinarían a los pobres en cuyo nombre pretende hablar".


La izquierda


Parte de la izquierda, sobre todo la de tradición marxista más ortodoxa, sigue recelando de Francisco. No termina de creer en la sinceridad de sus propuestas aunque los temas de agenda y también muchas de las posiciones coincidan con sus propios postulados. Existe casi una cuestión visceral de rechazo a la Iglesia Católica y a su institucionalidad. Y más allá de lo que diga, Bergoglio es el Papa del catolicismo, al que se considera retrógrado, reaccionario y aliado al poder antipopular. Para quienes así lo miran no bastan los "baños de masas" ni el respaldo popular que probablemente se leen como una expresión más de "alienación" religiosa.


Las manifestaciones de entusiasmo frente a las posiciones del Papa expresadas por el presidente Barack Obama y otros voceros norteamericanos operan a favor y en contra, según los casos. John Kerry, el secretario de Estado norteamericano, dice estar "profundamente satisfecho porque las prioridades de política exterior de Estados Unidos y los buenos oficios de la Santa Sede coinciden en muchos temas". Y no se cansa de agradecerle a Bergoglio, como también lo hace Raúl Castro, la colaboración para el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Bergoglio reedita con Obama y desde otro lugar ideológico, el diálogo y las coincidencias que en los años ochenta unieron a Juan Pablo II y Ronald Reagan, entonces para luchar contra el comunismo.


Frei Betto, un sacerdote católico brasileño identificado con la teología de la liberación y un gran aliado de Cuba y de Fidel Castro, sostiene en cambio que "toda la izquierda latinoamericana que conozco está muy feliz con el papa Francisco" porque "es el primer Papa que tiene claramente una opción con los pobres y que denuncia las causas de las injusticias, no solamente los efectos".


¿Cómo ubicarlo?


Pero volviendo a lo anterior. ¿Se puede ubicar con sensatez al papa Francisco en algún "casillero" político ideológico? Fortunato Mallimaci, reconocido y prestigioso sociólogo de la religión argentino, dijo en declaraciones a la agencia Paco Urondo, que "un periodista del New York Times me preguntó si el Papa era liberal, conservador o de izquierda. Nada de eso. Es católico, porque es la catolicidad como otra manera de enfrentar esa concepción liberal y la marxista. Acabado hoy ese marxismo la Iglesia retoma su discurso antiliberal, anticapitalista para catolizar", agregó. Y sostuvo que "el catolicismo no piensa la política alejada de la religión". Para Eduardo Valdes, embajador argentino ante la Santa Sede, "el Papa no es marxista, ni populista, ni peronista. Es un cristiano en el sentido más profundo y quiere llevar adelante la palabra de Cristo y la conducta de San Francisco de Asís".


Lo real es que el papa Jorge Bergoglio se ha transformado en una figura política de relevancia internacional que participa activamente de la agenda política, introduce temas en la misma, y fija posiciones desde una perspectiva católica, cristiana, pero también humanista e interreligiosa. Para hacerlo pone el acento en la defensa del hombre y de la vida, y muy especialmente en el cuidado de los pobres, los excluidos, los desplazados de cualquier tipo. El cuidado de las personas y sus derechos, es el punto que conecta todas las preocupaciones. Y su eslogan político son las tres T: techo, tierra y trabajo.


Puede ser prematuro hablar de Francisco como líder mundial. Pero nadie puede negar ya su incidencia. Por méritos propios para leer la coyuntura internacional y, desde allí, interpretar cuál puede ser el aporte de la Iglesia y el suyo personal. Pero además por la importancia que la religión (las grandes religiones) juegan en concierto mundial en el resquicio que dejan las crisis políticas e ideológicas.


En la Iglesia


Dentro de la Iglesia Católica también hay temblores de cambio. Muchos conservadores están "decepcionados". Probablemente porque a la luz de algunos antecedentes (de los anteriores papas y los de Bergoglio obispo) esperaban otro discurso y mayor cercanía al poder hegemónico. No conciben una Iglesia enfrentada al poder. Lo dicen pero también recelan de lo que llaman "relativismo doctrinal" aludiendo a las aperturas de Francisco ante temas que habían sido tabú para la Iglesia (aborto, diversidad sexual, matrimonio) así el Papa hasta ahora no se haya movido un milímetro de la ortodoxia doctrinal. Lo que ha cambiado es la actitud pastoral poniendo el acento en el acercamiento a las personas concretas, a sus problemas y angustias.


En el aparato de la Iglesia hay quienes se preocupan porque ven llegar aires nuevos que quizá les hagan perder poder. Algunos, incluidos muchos obispos, prefieren no darse por enterados de que algo está cambiando o que cambió ya. Otros, en cambio, señalan que "hasta el momento Bergoglio no hizo nada" argumentando que habrá verdaderos cambios cuando se modifique la forma de gobierno y la estructura de poder todavía vigente y se avance hacia una conducción colegiada. Para ello se necesitan iniciativas muy fuertes de Francisco que, si bien ha dado indicios de caminar hacia allí, todavía están lejos de concretarse. Los "progresistas", por calificarlos de alguna manera, están satisfechos con la agenda de Francisco y sus pronunciamientos. Confían en que se está produciendo un cambio que, admiten, era inesperado para ellos en el momento en que Bergoglio inició su pontificado. Basta escuchar las lisonjas hacia Francisco de teólogos como Leonardo Boff o Gustavo Gutiérrez.


Se sabe que los contenidos no son separables de las formas. Menos en este tiempo en que la cultura de la comunicación todo lo traduce en símbolos, en gestos, en imágenes. Y Francisco apoya su discurso en una gestualidad de cercanía, de jovialidad, de sencillez y austeridad que repercute muy positivamente en las audiencias en general, católicas o no. A tal punto es así que L'Osservatore Romano, diario oficial del Vaticano, ha comenzado a publicar, por primera vez en la historia de la Iglesia, caricaturas del Papa. Como el hecho de que el Bergoglio hay elegido vivir en una residencia austera este también es un símbolo de una nueva época.

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Sábado, 26 Septiembre 2015 12:39

El Papa Francisco, ¿hace una revolución?

El Papa Francisco, ¿hace una revolución?

Las revoluciones en el cruce del desierto

 

El éxodo bíblico1 ocurrió muy seguramente cerca del año 1450 antes de nuestra era y debió de suceder bajo el reinado del faraón Amenhotep II, el séptimo de la dinastía XVIII de Egipto. El hecho es que el pueblo de Israel, con sus distintas tribus, vivía en ese país, muy cerca del delta del Nilo y en calidad de pueblo extraño. Era oprimido con durísimos trabajos y con brutales malos tratos. Un líder muy fuerte y decidido, nombrado en la biblia como Moisés, acaudilló la salida masiva del pueblo con dos propósitos, romper la opresión y establecerse en una tierra de libertad o "tierra de promisión". La travesía fue larga y penosa hasta llegar a la región de Canaán, entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán, región que hoy corresponde al Estado de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza.

 

Moisés representaba en los años de peregrinación por el desierto, la ortodoxia, es decir, lo que la oficialidad religiosa consideraba mandato y voluntad de su dios Yahveh. Sin embargo, cuando se empezaba a sentir que algo no funcionaba o que sería mejor de otra forma, cuando sentía que el guía y legislador Moisés se equivocaba y que su equivocación empezaba a imponer cargas innecesarias a los agobiados caminantes, el pueblo se rebelaba y actuaba de otra forma. Moisés, entonces, conciente que las cosas no volverían atrás, asumía pose de legislador, convencido de cuidador del "orden establecido" y, con tono mayestático, declaraba "a partir de hoy manda Yahveh..." y estatuía el cambio como voluntad de Dios y nueva norma. Es apenas normal suponer hoy que el pueblo debía de reírse socarronamente y decirse: "¡cuál Dios, cuál Moisés! ¡Hemos sido nosotros quienes lo hemos hecho!".

 

Cuando las revoluciones vienen de arriba, por decreto o por golpe de estado, cuando no tienen un pueblo en su base, un pueblo que las haya querido y buscado, que las haya luchado y exigido, es imposible que se sostengan. Una revolución, para que sea digna de su nombre, para que se construya y perdure como tal, debe ser construida por el pueblo que, fatigado de una situación amarga, injusta e indeseada, se rebela y se organiza para hacerla. Así, al menos, en la saga mosaica que acabamos de evocar.

 

Los papas del siglo XX que intentaron revoluciones

 

Saltando siglos y ubicándonos en la segunda mitad del siglo veinte, nos encontramos con tres papas de la iglesia romana que intentaron, el primero iniciar y los otros dos madurar procesos revolucionarios intensos al interior de su propia iglesia2. Juan XXIII, quien había llegado incluso a proponer una reconciliación de la iglesia católica con el socialismo como doctrina –como socialismo utópico– y a encontrar afinidades entre su propuesta de sociedad y las derivadas de las utopías cristianas, propició el gran revolcón que se llamó "Concilio Ecuménico Vaticano II"3 entre 1962 y 1965. Se abrieron las puertas a una gran revolución eclesiástica que continuó Paulo VI a la muerte de su mentor. A pesar de todos los empeños de la curia vaticana por abortar las transformaciones emprendidas por Juan XXIII, Paulo VI las ahondó con valentía y en extrema soledad, las mantuvo y las defendió de los ataques de los centros de poder del mundo entero. A su muerte, Juan Pablo I, el Papa que sólo duró 33 días, pretendió radicalizar aún más lo iniciado: el retorno a la pobreza evangélica, la renuncia a ser un Estado, el divorcio de los grandes centros de poder político del mundo, la alianza estratégica con los empobrecidos de la tierra. Hay pruebas documentales de que fue envenenado. Luego se desató una furibunda contrarreforma que se mantuvo por 35 años y retrocedió lo avanzado a épocas de mayor oscurantismo que el abordado inicialmente. Un Papa polaco, visceralmente anticomunista, y un Papa alemán –que había participado en las juventudes nazis– reversaron a la Iglesia hacia una época entre medieval y barroca4. ¡Tres papas revolucionarios!, los tres boicoteados sistemáticamente, uno asesinado, sus revoluciones reversadas. Una vez más, como en los tiempos del éxodo y de Moisés, la revolución no se hace si no nace desde las bases de un pueblo o de una organización.

 

Para entender la agenda política del papa Francisco

 

Francisco llegó al Vaticano cuando la contrarrevolución marchaba a galope firme y daba señales de instalar a la Iglesia para siempre en las glorias y esplendores del pasado. Cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio, una vez elegido, adoptó el nombre de Francisco, se estremeció de susto la anquilosis eclesial. Ese nombre susurraba cosas y evocaba las viejas rebeldías del Francisco del siglo trece, el de Asís, el poeta, pacifista y transgresor.

 

Si uno se atiene a la historia de Bergoglio, nada nuevo habría que esperar de él y de su presidencia de la Iglesia romana. Sus posturas como superior provincial de los jesuitas, como Obispo auxiliar y como Cardenal primado de Buenos Aires frente a las mujeres, el movimiento social, las diversidades sexuales y de género, los sacerdotes apresados por la dictadura, los religiosos en barrios de miseria, la teología de la liberación, los procesos libertarios y liberacionistas del continente, dan fe de un religioso conservador del statu quo político y religioso, centrado puramente en los intereses de la Iglesia como aparato controlador de los cuerpos, las opciones y las conciencias.

 

Si uno se atiene, en cambio, a la sensibilidad humana y espiritual de Francisco -hombre capaz de llorar con los más empobrecidos y enfermos, de oír a la gente triste, abandonada y sola–, y a su simplicidad de vida –hombre de pocas insignias de poder y jerarquía, de predicación sencilla y al alcance de los más humildes, capaz de andar en autobús y en metro como un ciudadano común, de comer y gustar lo que come y gusta la gente del pueblo–, puede esperar de él posturas con fuerza profética y capacidad para desmontar el aparataje imperial y soberbio del Vaticano y sus enclaves pequeños y grandes a lo largo y ancho del mundo. Esto solo contiene, ya de suyo, chispas capaces de incendiar revoluciones.

 

Si uno considera lo que ha pasado con jerarcas de la Iglesia –caso de Hélder Cámara en Brasil, de Oscar Arnulfo Romero en El Salvador y de Gerardo Valencia en Colombia, entre muchísimos otros– que al ser elegidos representaban lo más conservador, intransigente y cerrado de la Iglesia alrededor de proyectos políticos radicalmente de derechas y burgueses, pero que al comenzar a andar con los pueblos pobres asumieron una radical conversión cristiana hacia su proyecto político liberador y hacia sus luchas, queda mucho por esperar de Francisco en la línea de un apoyo decidido y eficiente a las luchas de los pueblos por su dignidad, sus derechos y sus libertades. Al fin y al cabo, nada es rectilíneo en la historia humana ni en la historia de las personas.

 

Francisco ha dado claras señales de una radical conversión a las luchas y búsquedas, aún revolucionarias y estructurales, de los pueblos, desde el momento mismo de su instalación en el máximo poder eclesiástico romano. Leamos algunas de las más sintomáticas: a) Ante los movimientos sociales, en Roma (2014) y en La Paz (2015), el Papa ha reiterado su compromiso y su alegría de ver a la iglesia involucrada plenamente con los movimientos populares porque "Queremos un cambio de estructuras, este sistema ya no se aguanta: no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos, no lo aguanta la tierra"5; b) La encíclica "Laudato sí" –"Alabado seas"–6, toda ella está confeccionada como un análisis estructural del problema ambiental del Planeta, no como un mero problema coyuntural; su análisis desemboca en audaces denuncias al sistema neoliberal de mercado y a los centros de poder imperial que masacran y aniquilan pueblos y la vida misma, convocando a todos los pueblos del mundo a rebelarse activa y organizadamente.

 

Francisco en Cuba y en E.U., ¿con que propósitos?

 

Cuando este periódico se difunda estará en curso o habrá trascurrido la visita a Cuba (19–22 septiembre) y habrá sucedido lo mismo con su visita de seis días a los Estados Unidos (22–27 septiembre) y tendremos balances de ambos eventos. Me aventuro, sin embargo, a unas suposiciones que derivo del comportamiento que ha adoptado el pontífice en sus largos dos años de gobierno de la iglesia católica: a) Se habrá afirmado como hombre de espíritu libre y profundo que anima a la revolución cubana a seguirse construyendo como alternativa frente a la deshumanización del libre mercado; la habrá invitado a la plena acogida de todas las diversidades humanas, incluidas las diversidades religiosas; desde la isla habrá llamado al gobierno de los Estados Unidos a un sincero y efectivo levantamiento del bloqueo, del embargo económico y de todas sus funestas derivaciones contra los derechos humanos. Obviamente, habrá hecho una defensa radical de los derechos humanos amenazados en el mundo entero, sobre todo en los países del que se cree primer mundo. Habrá valorado el socialismo como vía para la racionalización del uso de la tierra, del suelo y del subsuelo y para la garantía de un mundo en equidad y en justicia. Habrá levantado una vez más su voz contra los muchos crímenes que contra la humanidad ha cometido el capitalismo neoliberal depredador y eliminador de la vida; b) En los Estados Unidos, y ante la ONU, habrá repetido los mismos mensajes anteriores y algo más: habrá denunciado la pasión imperialista de los americanos y todas las formas de imperialismo. Se habrá ido lanza en ristre contra el colonialismo en todas sus formas, particularmente contra la colonización de los cuerpos y de los espíritus, de la economía, de la geografía y de la vida. Habrá desenmascarado los consumismos como rostros brutales del despiadado saqueo planetario, como irracionalidad y como evasión de las sendas espirituales del vivir humano.

 

Pero nunca un Papa va a hacer una revolución

 

Como no pudo el viejo Moisés hace 36 siglos, tampoco podrá un Papa solo promover revoluciones en lugar alguno del mundo o de la historia. Tal vez sí, y esto ya es un aporte valiosísimo, un Papa que se decida con audacia a cuestionar los aparatos de poder, las hegemonías capitalistas y las omnipotencias del mercado, a señalar nuevos caminos para la fe, a convocar a los pueblos a la unidad y a despertar conciencia crítica, vigilante y participante en sus feligresías del mundo, podrá promover revoluciones aplazadas y urgentes por distintos lados del Planeta. Queda claro que un Papa a solas no hará una revolución ni siquiera en su propia casa –allá donde se cree que él manda más–, pero puede, si pone su poder simbólico al servicio de esa causa, promover e impulsar el milagro político-religioso de las nuevas alianzas entre cristianos, otros creyentes, movimientos sociales de base y movimientos políticos revolucionarios.

 


 

* Animador de Comunión sin fronteras - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 El libro del Éxodo es el segundo de la Biblia cristiana y forma parte del llamado Antiguo Testamento. Es una saga que recoge distintos momentos del pueblo de Israel en su cruce del desierto hacia tierras de libertad, historia que se da, según "el libro de libros", en un período de cuarenta años.
2 Juan XXIII, papa entre 1958–1963; Paulo VI, entre 1963–1978; Juan Pablo I, un mes del año 1978.
3 Un concilio ecuménico es una asamblea magna de la iglesia católica que, convocado por el Papa, reúne a todos los obispos del orbe alrededor de asuntos conexos con el derecho eclesiástico, con los dogmas y sus interpretaciones, con sus posturas morales y/o con sus prácticas litúrgicas
4 Juan Pablo II gobernó entre 1978 y 2005; Benedicto XVI, entre 2005 y 2013.
5 Papa Francisco en La Paz, Bolivia, frente a los movimientos sociales, Julio de 2015.
6 El título "Laudato sí" es tomado del "Cántico de las criaturas" de San Francisco de Asís que en su original italiano empieza "Laudato sí, mi signore – Alabado seas, mi Señor".

Publicado enEdición Nº 217
Martes, 22 Septiembre 2015 06:27

Espontaneidad sí, improvisación nunca

Espontaneidad sí, improvisación nunca

El papa Francisco transmite imagen de espontaneidad en cada uno de sus gestos. También se ufana de ello, como lo hizo ahora en Cuba especialmente durante el encuentro con los religiosos y religiosas y con los jóvenes. En las reuniones con las autoridades se lo ve distendido y alegre. Pero sería un error confundir todo lo anterior con improvisación. Bergoglio es un hombre sumamente inteligente que piensa cada movimiento como un hábil ajedrecista. Nada está librado al azar.

Tampoco los gestos, las palabras y hasta los silencios. A lo anterior le agrega, como parte fundamental de la estrategia, la discreción acerca de cada movimiento. Tal como lo admitió el cardenal cubano Jaime Ortega en una entrevista ofrecida a la televisión cubana, éste también es un ingrediente "que le permite alcanzar los objetivos" que se propone.


La visita que está realizando a Cuba tiene, tal como el propio Bergoglio lo señaló, un objetivo inocultablemente "pastoral". Es decir, terminar de reinstalar a la Iglesia Católica en la vida de los cubanos, tarea iniciada por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI después de años de ostracismo durante la etapa más ortodoxa de la revolución. Pero las condiciones hoy son otras. Porque cambió el momento histórico para los cubanos y porque este papa cuenta con el prestigio y la legitimidad de haber colaborado efectivamente en el restablecimiento de las relaciones entre la isla caribeña y Estados Unidos. Este es un enorme saldo a favor que aumenta su crédito tanto ante el pueblo como frente a las autoridades cubanas. Así lo admiten todos los actores y hasta las críticas de los disidentes –que objetan que el Papa no los escuche– pierden significación en este contexto. Ayer en Holguín el Papa reconoció "el esfuerzo" de la Iglesia Católica cubana. Francisco quiere dejar como saldo de su visita una Iglesia fortalecida tanto en lo institucional como en cuanto a su feligresía.


Pero lo "pastoral" no excluye lo político. No todo lo que ocurre es lo que se ve y se transmite. Junto a las concentraciones multitudinarias hay también diálogos reservados que están ocurriendo en forma simultánea durante la visita y que apuntan a facilitar el fin del bloqueo. Y lo que resulta más curioso es que tanto las autoridades norteamericanas como las cubanas confían en que el Papa "convenza" a la otra parte de acceder a ciertas condiciones o facilitar determinadas cuestiones que harán más posible ir derribando todas las barreras existentes. En otras palabras: unos y otros aspiran a que Bergoglio se convierta en vocero y embajador de sus puntos de vista. Pero no menos cierto es que unos y otros también consideran que Francisco es el garante e impulsor del acercamiento y nadie se atrevería a imponerle una condición. Tampoco el Papa lo permitiría. Mientras tanto Francisco espera llegar en los próximos días a Estados Unidos con una carpeta llena de sus diálogos con los cubanos en la que se incluyen pedidos y también propuestas y concesiones. Con esos argumentos intentará, ante Obama y los suyos, dar un nuevo paso significativo hacia la total normalización de las relaciones entre los dos países.


Pero este propósito tampoco es una jugada aislada de su estrategia respecto de la búsqueda de paz en el mundo. En La Habana dijo que el proceso de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos es un "ejemplo de reconciliación para el mundo entero", en medio de la actual atmósfera "de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo". Esta es la idea que el Papa tiene acerca de lo que está sucediendo en el mundo. Y está convencido de que la Iglesia Católica, en general, y él, de forma particular, tienen un aporte que hacer en ese sentido.


Por eso también insiste en que lo logrado entre Cuba y Estados Unidos después de tantos años de enfrentamientos es un ejemplo que puede servir para otros. "Es un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo... por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos", dijo el Papa. Por ese mismo motivo también hizo una pedido en favor de los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), intercambios que se vienen realizando precisamente en La Habana. "No podemos permitirnos otro fracaso", dijo el Papa al respecto. El presidente colombiano Juan Manuel Santos se apresuró en agradecer las palabras de Francisco.
También dijo Francisco que "nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas".

Ese es el lugar donde quiere pararse. En una perspectiva humanista y al margen de las disputas políticas. No porque no las reconozca o porque no valore la política. Sí porque entiende que es el compromiso con el hombre el lugar desde el cual la Iglesia Católica y, en general, las religiones, pueden hacer sus mejores aportes al mundo. El cardenal Jaime Ortega, en la mencionada entrevista concedida a la televisión cubana poco antes del viaje de Francisco, sostuvo que "la Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos. La Iglesia está en el mundo para penetrar con el Evangelio el corazón de los hombres. Y los hombres cambiarán el mundo". La frase fue adjudicada por el propio Ortega al papa emérito Benedicto XVI pero, según relató, fue la idea que él transmitió a Bergoglio el mismo día en que fue proclamado como papa Francisco. Ortega asegura que Francisco hace suya esa perspectiva: una Iglesia que incide, que alienta, que ayuda pero, al mismo tiempo, deja las soluciones finales en manos de los dirigentes. Ese es el sentido de la estrategia político-institucional de Bergoglio.


El Papa que se da espacio para la espontaneidad, que se presenta como el hombre que no escatima franqueza y jovialidad, no deja nada librado a la improvisación. Cada paso está previsto, calculado y meditado. Tiene conciencia de que todos los ojos están puestos en él y que eso acrecienta las posibilidades de éxito en lo que se proponga. No está dispuesto a perder la oportunidad.

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Domingo, 20 Septiembre 2015 06:02

Una visita político-pastoral

Una visita político-pastoral

Francisco llegó ayer a La Habana e inicia hoy sus actividades formales con una misa multitudinaria en la Plaza de la Revolución, a la que también asistirá Cristina Fernández. Se espera que la Presidenta, que viajó especialmente, salude al Papa al término de la ceremonia pero no está prevista una reunión privada ante ambos. Será esta la séptima vez que se encuentren desde que el argentino asumió como papa hace poco más de dos años. Cuatro de esas ocasiones fueron audiencias privadas.


Jorge Bergoglio permanecerá en la isla hasta el próximo miércoles y si bien ninguna fuente oficial lo confirmó, muchos trascendidos indican que tendrá un encuentro con Fidel Castro. El vocero vaticano Federico Lombardi dijo que "con toda probabilidad es previsible que (el encuentro) vaya a suceder". El Vatican Insider, un medio italiano que habitualmente maneja información de primera mano, afirmó citando "fuentes cercanas al entorno papal" que "el coloquio (...) lo solicitó el Vaticano y la diplomacia cubana dio su beneplácito".


El martes 15 de septiembre el diario Granmma, del Partido Comunista Cubano, le dedicó la tapa al papa. En el editorial se señala que "escucharemos las palabras de Su Santidad con respeto y atención, mostrando que somos un pueblo educado y noble, que como digno anfitrión, le presentará su historia, cultura y tradiciones". Y recuerda también que Cuba se encuentra "inmersa en el proceso de actualización de su modelo socioeconómico, comprometido en la defensa de la soberanía popular" para "preservar sus conquistas sociales y alcanzar el mayor bienestar para todos sin exclusiones". El primer encuentro entre Fidel Castro y un papa ocurrió el 19 de noviembre de 1996 cuando el entonces presidente de Cuba fue recibido en el Vaticano por Juan Pablo II. Dos años después, Karol Wojtyla visitó Cuba y Castro estuvo presente en la misa en La Habana. Benedicto XVI estuvo en Cuba en marzo de 2012 y en esa ocasión también hubo un encuentro con Fidel Castro –quien para entonces ya no era presidente– que se celebró en la sede la nunciatura (embajada del Vaticano) en La Habana.


En 1997, hablando en Jamaica, Castro había dicho que "Cristo fue un gran revolucionario... Era un hombre cuya doctrina toda se consagró a los humildes, a los pobres, a combatir la humillación del ser humano. Yo diría que hay mucho de común entre el espíritu, la esencia de su prédica, y el socialismo". En una introducción de 1998 para un libro que recogió las intervenciones de Juan Pablo II y Fidel Castro durante la visita del polaco a Cuba, Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro, el entonces arzobispo Jorge Bergoglio admitió que "desde que en 1980 Fidel Castro propone 'una alianza estratégica entre cristianos y marxistas', no ha cesado en sus intentos por encontrar y demostrar convergencias o puntos de conexión entre el catolicismo y los postulados de la revolución".


Frei Betto es un sacerdote católico brasileño, teólogo de la liberación, que tuvo gran acercamiento a la Revolución Cubana y permanente diálogo con Fidel. En mayo de 1985, el cubano y el brasileño se reunieron para conversar sobre religión y acerca de la experiencia personal del dirigente cubano sobre el tema. El encuentro dio lugar luego al libro Fidel y la religión. "Recuerdo esas horas de entrevista con mucha emoción", dice Frei Betto. "Esa entrevista fue un regalo de Fidel al pueblo de Cuba, que es un pueblo que tiene profundas raíces religiosas, un pueblo creyente, un pueblo que vive los valores del Evangelio, de la solidaridad, el altruismo, la creencia de que es posible crear una civilización y que todos vivan con sus derechos, o lo que teológicamente decimos, que todos vivan como hijos de Dios".


Guzmán Carriquiry, un laico uruguayo muy cercano a Bergoglio y que ocupa la vicepresidencia de la Comisión Pontificia para América Latina, dijo en un reportaje concedido a Vatican Insider que es "erróneo dar una lectura principalmente política al viaje de Francisco a Cuba y Estados Unidos" y sostuvo que el Papa "va a Cuba para abrazar el pueblo cubano en la caridad de Cristo, para confirmar a los fieles en la fe y para agradecer a la Iglesia de la isla por su fidelidad durante tiempos duros y difíciles que pertenecen al pasado".


De hecho las autoridades de la Iglesia en Cuba admiten que hoy las relaciones con el gobierno de Raúl Castro son buenas. El principal interlocutor eclesiástico es el cardenal Jaime Ortega, un hombre en buena sintonía con Bergoglio. La Conferencia Episcopal cubana reaccionó rápidamente "con profunda satisfacción" al indulto de más de 3500 presos anunciado por el gobierno con motivo de la llegada de Francisco. Se sabe también que discretamente, pero sin pausa, el Estado cubano ha reintegrado a la Iglesia Católica templos, recintos religiosos, casas parroquiales, terreno y edificaciones que le pertenecían y que habían sido confiscados por el gobierno revolucionario.


Por otra parte la disidencia cubana solicitó también una entrevista con Francisco y las llamadas Damas de Blanco pidieron hablar con el Papa "para que sepa qué está pasando en Cuba". Nada se conoce ni se ha confirmado sobre esta posible reunión. Pero, desde Miami, la vocera de las Damas de Blanco María Elena Alpizar dijo que es necesario que el Papa escuche directamente a los disidentes "porque su cardenal (Ortega) no le va a decir la verdad". El portavoz vaticano Federico Lombardi manifestó antes de partir de Roma que el Papa "no tiene en su agenda" una reunión con los grupos disidentes.


En declaraciones periodísticas Carriquiry admitió "la mejoría de las relaciones entre la Santa Sede y Cuba", respecto de las anteriores visitas pontificias, resaltó que "esta vez hay un papa latinoamericano" y subrayó "el reconocimiento que el presidente cubano, Raúl Castro, ha hecho por el aporte diplomático del Vaticano, un factor que refuerza aun más la autoridad y la esperanza que Francisco lleva consigo viajando a la isla".


Durante los cuatro días que durará su visita además de La Habana el Papa visitará Holguín y Santiago de Cuba y celebrará tres misas de las que se anticipa participarán multitudes. Si bien apenas el cinco por ciento de los cubanos se declaran formalmente católicos en la actualidad, el pueblo cubano mantiene una tradición religiosa en la que predominan los cultos sincréticos de origen africano. La Iglesia, que ha tenido un peso político institucional importante en la historia del país, perdió esa ascendencia con la llegada de la revolución, con quien también libró duras batallas. Las relaciones se recompusieron a partir de Juan Pablo II y el catolicismo sigue teniendo influencia cultural sobre todo en los sectores dirigentes. También dirigentes políticos identificados con el proceso revolucionario muestran hoy apertura a lo religioso e incluso insinúan su regreso a filas del catolicismo del que alguna vez formaron parte ellos mismos o sus familias.


EXPECTATIVAS, FESTEJOS, REACCIONES A LA VISITA DE FRANCISCO


En el viento de La Habana


La cobertura especial de Radio Rebelde, los que pasean por el Malecón, la historia de enfrentamientos entre Iglesia y gobierno revolucionario, que se está cicatrizando, y la muchedumbre de periodistas que cubre el evento.

 

Por Darío Pignotti
Desde La Habana


Francisco bajó del avión a las 16.04, en pleno viento de la época de tormentas cubana. Las sotanas y guayaberas flameaban, su solideo se voló. Unas cien mil personas saludaron el papamóvil, mientras Radio Rebelde, la estación fundada por otro argentino, el Che, hacía una cobertura especial sobre la visita de "Su Santidad". Los mensajes incluían criticar las medidas de EE.UU. sobre el embargo como "limitadas" y darle bastante espacio a la presencia de Cristina Fernández de Kirchner. Raúl Castro dio un discurso de bienvenida al Papa que incluyó un tema de la presidenta argentina, "la desestabilizadora" contra los gobiernos progresistas de Latinoamérica.


La Habana es una Babel de periodistas internacionales, peregrinos venidos de Latinoamérica y Estados Unidos, turistas transparentes de tan blancos que pasean con sandalias y medias por el Malecón, a la altura del Monumento al Maine, el navío norteamericano hundido en 1898 cuando estaba fondeado frente a costa. Uno de los viajeros "gringos" fotografía las dos columnas que recuerdan el incidente que sirvió de pretexto para la invasión a la isla. Otros se desentienden del monumento, que está a pocas cuadras de la embajada norteamericana reabierta en julio pasado.


"Es bueno que el papa argentino nos venga a visitar –dice una de las espléndidas morenas que pasean por el Malecón–. No soy católica pero me doy bien con los católicos." Esto es típico y si bien la acogida a Bergoglio es afectuosa, expansiva, bien a la cubana, no se percibe el fervor de México u otros países más arraigadamente católicos.


En la catedral, una joya de la arquitectura barroca, donde hoy estará el Pontífice, decenas de jóvenes oraron y cantaron hasta casi la medianoche del viernes, ellos sí con un entusiasmo místico. Los cubanos católicos representan una minoría de una población que es "muy religiosa" pero en su mayoría cultiva la santería, traída por los esclavos africanos "como sucede en Bahía", comparó ayer el teólogo Frei Betto. "Francisco merece recibir el Premio Nobel de la Paz por todo lo que ya ha hecho" para aproximar a los gobiernos cubano y norteamericano. "El hecho de que el Papa haya venido a Cuba antes que ir a Estados Unidos es un reconocimiento a la soberanía de este país. Alguien se preguntó por qué eligió ir a Holguín, es porque es la ciudad más cercana a la base de Guantánamo."


Betto recordó que en los años sesenta, la revolución enfrentó una verdadera sedición católica, con las iglesias funcionando como centros políticos. Hasta hubo "un cura loco" que llevó 14.000 chicos a Estados Unidos diciendo que "el comunismo los iba a apartar de sus padres". Sólo en los '80 y en parte gracias a Betto, mejoraron las relaciones con la institución.

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Sábado, 19 Septiembre 2015 05:16

Cuba se viste de blanco y amarillo por el Papa

Cuba se viste de blanco y amarillo por el Papa

En Cuba todo el mundo habla del "Papa argentino" y su colaboración en el deshielo con Washington, mientras aguardan sus palabras sobre el bloqueo. Avenidas y algunos organismos públicos están decorados con los colores del Vaticano.


Milagro cubano sin ayuda de dios: el haber vivido bajo el yugo del bloqueo durante más de medio siglo y mantener en pie la revolución. Faltando horas para el arribo de Francisco, aquí todo el mundo habla del "Papa argentino", su colaboración en el deshielo con Washington y aguardan sus palabras sobre el bloqueo.


Avenidas y algunos organismos públicos están decorados con listones amarillos y blancos, los colores del Vaticano, que se repiten en las lonas que cubren el tablado erigido en la Plaza de la Revolución donde Francisco celebrará misa el domingo, bajo la bendición de la imagen del Che Guevara.


El canciller, Bruno Rodríguez, declaró que aguarda el discurso papal por sus implicancias en la relación con Estados Unidos. "Lo escucharemos en todo lo que tenga que decir... lo escucharemos con profundo respeto sabiendo que el Santo Padre tiene una extraordinaria autoridad no sólo religiosa sino también ética a escala mundial". Por lo pronto, y pese a los progresos alcanzados en lo diplomático, gracias a la voluntad política de Barack Obama que Cuba reconoce como valiosa, el hostigamiento no cesó, afirmó Rodríguez, ante corresponsales extranjeros.


"En los últimos años, incluso en el período de diálogo y conversaciones confidenciales con el gobierno de EE.UU., ocurridas en los años 2014 y 2015, el bloqueo continuó fortaleciéndose con marcado y creciente carácter extraterritorial, en particular en el ámbito financiero". El jefe de la diplomacia cubana adelantó que el tema será planteado una vez más ante la ONU, donde se recordará que Obama cuenta com atribuciones constitucionales para mitigar la guerra comercial y financiera.
David Hernández es un taxista joven, menos de 40 años, que tiene su parada frente al Hotel Nacional, junto al mítico Malecón habanero. Comenzó a llover, Hernández desplegó el techo corredizo de lona blanca, antes de iniciar el viaje hacia el barrio La Habana Vieja en su Ford Victoria 1953 "V 8, de ocho cilindros", que está pintado de un furioso color rosado. "La pintura es nueva, se la hicimos hace dos años; el carro está viejo pero sigue aguantando. El problema de estos carros es que consumen mucho combustible, son carros americanos, ellos hacen carros para consumir combustible porque tienen de sobra, a nosotros nos falta."


Hernández, como todo cubano, hace gala de su sentido del humor: "Espero que este papa nos dé una ayuda para que se termine el bloqueo; mi carro ya tiene más años que el bloqueo, pero no sé cuánto tiempo más va a seguir andando, ya está viejo y las calles están llenas de pozos".


El mundo posó su mirada en Cuba: mil periodistas extranjeros solicitaron su acreditación ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para acompañar la visita del Papa, informó el jefe de prensa de ese organismo, Alejandro González. "A nosotros nos gusta hablar con la prensa para que afuera de Cuba se sepa que acá estamos luchando cada día, estamos esperando que las cosas mejoren, que haya más prosperidad, y tenemos fe en que este papa traiga un buen mensaje. Fíjate, he dicho que tengo fe, pero no soy creyente, soy uu ateo que tiene su propio dios", cuenta David, que me deja en la esquina de la angosta y bonita Calle Campanilla, una arteria colonial, donde se despide con un cordial "cuando quieras cuenta con nuestra ayuda".


El canciller Rodríguez anunció el viaje del presidente Raúl Castro en Naciones Unidas, en lo que será su primera visita a Estados Unidos desde 1959, cuando integró la comitiva encabezada por Fidel Castro pocos meses después del triunfo de la revolución. Raúl hablará posiblemente ante la Asamblea de la ONU, donde también pronunciarán discursos Francisco y Obama. Que la "troika" RaúlFranciscoObama coincida en el mismo recinto de la ONU ha dado lugar a todo tipo de especulaciones entre los periodistas que ya están trabajando en la sala de prensa del Hotel Nacional, decorado com imágenes del Che y Fidel durante sus años de combatientes en Sierra Maestra. Algunos colegas comentaron, entre otras tantas especulaciones, que hasta podría haber un encuentro entre ellos, lo cual sería, seguramente, la "foto del año". Por lo pronto lo único cierto es que el jefe de Estado cubano viajará a Estados Unidos con un clima de aproximación que anteayer fue celebrado por el canciller al hablar ante corresponsales extranjeros.


Por cierto, lo que ocurra este mes en Nueva York será el reflejo de los cabildeos diplomáticos discretos que ocurren en estos días en Cuba, el Vaticano y Estados Unidos. Contactos que seguramente se intensificarán a partir de hoy cuando el Papa desembarque en el aeropuerto internacional José Martí, tras lo cual podría tener un encuentro con Fidel. Es sabido que este Pontífice es un "animal político" habituado a la negociación cara a cara, un estilo muy personal que desplegó el año pasado durante sus encuentros privados, y por separado, que mantuvo con Raúl y Obama en la Santa Sede.


Más allá de que Raúl y Obama vuelvan a encontrarse, como ocurrió este año en la Cumbre de las Américas en Panamá, la visita del mandatario cubano a Nueva York trae a la memoria otros viajes legendarios. Como aquel de Fidel Castro hace más de medio siglo cuando se alojó en un modesto hotel del Harlem, luego de abandonar otro en el que su propietario temía que su imagen se contaminara de reputación "comunista". Ante ello Fidel fue acogido grandiosamente por la comunidad de ese barrio negro, y fueron los propios vecinos quienes establecieron un cordón de seguridad en torno del hotel, donde el líder de la revolución fue visitado por el presidente soviético Nikita Kruschev, el mandatario egipcio Nasser y Malcolm X, líder de la Nación del Islam estadounidense. Fidel literalmente revolucionó a los neoyorquinos fascinados con el guerrillero que había derrocado a la dictadura de Fulgencio Batista, y sobre quien había mil preguntas. Una de ellas era si Fidel era o no era comunista. Quien respondió esa pregunta fue el propio Kruschev, al decir: "No le pregunté a Fidel si era comunista, lo que yo sé es que soy fidelista".

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Miércoles, 09 Septiembre 2015 07:38

Para entender la visita a Cuba del Papa Francisco

Para entender la visita a Cuba del Papa Francisco

"Lo que voy a publicar aquí va a irritar o escandalizar a aquellos a quienes no les guste Cuba o Fidel Castro. Eso no me preocupa. Si no ves el brillo de la estrella en la noche oscura, la culpa no es de la estrella sino tuya". Leonardo Boff (1).

El 8 de julio de 2015, en el camino entre el aeropuerto de El Alto y la ciudad de La Paz, en Bolivia, el Papa Francisco se detuvo para orar cerca de Achachicala, sitio donde fue torturado y asesinado el sacerdote Luis Espinal en la noche del 21 de marzo de 1980, sólo dos días antes del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador y justo en el mismo año de la asamblea de obispos de Medellín, en la que sectores de la Iglesia elaboraron fundamentos teóricos y prácticos de una proximidad a las luchas de los pobres y oprimidos: la Teología de la Liberación. Luis Espinal ("Lucho" para los bolivianos), periodista y crítico de cine, además de sacerdote, fue asesinado por denunciar la situación miserable del pueblo boliviano y la represión militar. "Me detuve aquí –dijo el Papa a la muchedumbre reunida en el lugar- para saludarlos y sobre todo para recordar, recordar a un hermano, un hermano nuestro, víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia".

Mucho se ha especulado con el regalo de Evo Morales al Papa de un crucifico tallado en el cual la cruz está formada por una hoz y un martillo. Los detractores de Morales creyeron ver la oportunidad para acusar al mandatario boliviano de burlarse del Papa regalándole un "crucifico comunista". Sin embargo, la historia detrás del obsequio es que se trata de la copia de una talla realizada por el sacerdote Luis Espinal para expresar el anhelo común de cristianos y marxistas de una sociedad más humana y más justa. Además, después de recibir la Orden Nacional Cóndor de los Andes, el Papa fue condecorado con la Orden al Mérito que lleva el nombre del mártir jesuita. En esta última se encuentra también la imagen de Cristo sobre la hoz y el martillo.

Lucho era un jesuita, al igual que el Papa Francisco y su alineamiento con los oprimidos y con la justicia desde la fe cristiana estaba en armonía con el compromiso de la Compañía de Jesús definido en la Congregación General 32, a partir de la cual más de 50 jesuitas darían su vida, luchando al lado del pueblo, en diversos países, para defender una forma de fe concebida desde la comunión con los pobres, una fe ligada a la justicia.

La Congregación General 32 (1975) tuvo lugar en el espíritu del Concilio Vaticano II y de los Sínodos de Obispos que la precedieron con los temas: "La justicia en el mundo" (1971) y "La evangelización del mundo contemporáneo" (1975). Esta congregación redefinió la misión de los jesuitas, la cual se enfocaría en lo adelante en la consagración al servicio de la fe y a la promoción de la justicia. A ella asistió como Provincial de Argentina Jorge Mario Bergoglio, que más tarde sería Obispo y Cardenal de Buenos Aires y, por último, elegido Papa con el nombre de Francisco. El Papa Francisco es pues, un sacerdote jesuita comprometido con el Decreto 4: "Nuestra misión hoy" de la CG 32 de la Compañía de Jesús, el cual contiene impresionantes pronunciamientos. En ella los jesuitas afirman clarividentemente que "no trabajarían por la promoción de la justicia sin pagar un precio", y es ciertamente alto el precio que han tenido que pagar, regando con la sangre de numerosos mártires el suelo de América Latina y de otras regiones del mundo.

En el Decreto 4 se habla "[...] de la posibilidad evangélica, que es don de Dios, de una comunión entre los hombres basada sobre la participación y no sobre el acaparamiento, sobre la disponibilidad y la apertura y no sobre la busca de privilegios de castas, de clases o de razas, sobre el servicio y no sobre la dominación o la explotación" (4,16). Se afirma que "[...] no hay verdadero anuncio de Cristo, ni verdadera proclamación de su Evangelio, sin un compromiso resuelto por la promoción de la justicia" (4,27). Y sobre las estructuras de dominación explica: "Las estructuras sociales –de día en día se adquiere de ello más viva conciencia- contribuyen a modelar al mundo y al mismo hombre, hasta en sus ideas y sentimientos, en lo más íntimo de sus deseos y aspiraciones. La transformación de las estructuras en busca de la liberación tanto espiritual como material del hombre queda, así, para nosotros estrechamente ligada con la obra de evangelización [...]" (4,40). El Decreto 4 no sólo define líneas de pensamiento y de acción que se sitúan inequívocamente al lado de los pobres y de los oprimidos sino que proclama la necesidad de transformar las estructuras de la sociedad.

En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), que tuvo lugar en el Santuario de Aparecida, en Brasil, el entonces Cardenal Jorge Bergoglio fue elegido para presidir el comité encargado de redactar el documento final. Su elección, por supuesto, no fue accidental sino en reconocimiento de su relevante protagonismo en eventos similares anteriores que conformaron una tradición teológica y pastoral en América Latina: "La opción preferencial por los pobres y los marginados", que la Conferencia de Aparecida reafirmó y actualizó y en la cual se confirmó la decisión de dar la vida entera y llegar hasta el martirio en el ejercicio de este apostolado. Seguramente tampoco fue accidental que el encargado de revelar al público las palabras del futuro Papa Francisco durante su participación en la congregación general previa al cónclave fuese el cardenal cubano Jaime Ortega y Alamino. En ellas Bergoglio argumentó que la misión de la Iglesia debía ser "salir de si misma e ir a la periferia, que no es sólo geográfica, sino también existencial: donde hay pecado, dolor, injusticia, ignorancia e indiferencia religiosa, donde hay miseria humana".

Fidel Castro, antiguo alumno jesuita, reconoció la influencia de los maestros del colegio de Belén, rigurosos en organización, disciplina y valores -sacerdotes que sabían inculcar un gran sentido de la dignidad personal- en ciertos elementos de su formación (2). En 1985 el teólogo brasileño Leonardo Boff visitó Cuba por invitación de Fidel. Afirma Boff que en el contexto de las conversaciones que sostuvo con el líder de la revolución, éste confesó: "Cada vez me convenzo más de que ninguna revolución latinoamericana será verdadera, popular y triunfante si no incorpora el elemento religioso" (3). Su hermano, el actual presidente de Cuba, Raúl Castro, después de reunirse con el Papa Francisco en su visita a Italia en mayo de 2015, expresó: "El es un jesuita y yo, de alguna manera también lo soy, siempre estuve en escuelas de jesuitas [...]".

Ahora se produce un reencuentro en Cuba con los jesuitas, pero esta vez con un papa latinoamericano que conoce, porque las ha vivido, las desigualdades extremas de la sociedad en el continente y que sueña con una iglesia pobre y de los pobres mientras denuncia proféticamente la injusticia de un sistema económico que pone el dinero por encima de la persona humana. No escapa a Fidel la base común que existe entre militantes religiosos y revolucionarios: "[...] Estoy seguro de que sobre los mismos pilares en que se pueda asentar hoy el sacrificio de un revolucionario, se asentó ayer el sacrificio de un mártir por su fe religiosa. En definitiva, la madera del mártir religioso, a mi juicio, estuvo hecha del hombre desinteresado y altruista, de la misma que está hecho el héroe revolucionario. Sin esas condiciones no existen, ni pueden existir, ni el héroe religioso ni el héroe político"(4). Esta base común es la que permite que el Papa Francisco pueda dialogar con el gobierno y el pueblo cubanos utilizando un mismo idioma ético compartido.

¿Mantiene vigencia la Teología de la Liberación? –La actualidad de una teología, como muy bien explica Gustavo Gutiérrez (5), "depende en gran parte de su capacidad para interpretar la forma como es vivida la fe en unas circunstancias y en una época determinadas", es decir, de su contextualidad. La teología que comenzó a surgir en los tiempos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, protomártir colombiano de la Teología de la Liberación, el de la famosa frase: "Si Cristo estuviera vivo sería un guerrillero", pertenece a una época en que la lucha armada era seguramente la única opción viable para los pueblos oprimidos. Las circunstancias han variado mucho desde entonces, y Bergoglio, aclaremos, discrepó en ocasiones de algunos aspectos de esta teología, pero es incuestionable que la pobreza, la injusticia y la desigualdad, factores que se sitúan en el origen de la Teología de la Liberación, continúan, hoy más que nunca, como temas centrales de la reflexión teológica.

En el intervalo entre las Conferencias de Medellín (1968) y Puebla (1979), América Latina se convirtió no sólo en el centro demográfico del catolicismo sino también en su centro teológico y, dentro de este ámbito latinoamericano, Cuba ocupa una posición de extraordinario interés para los teólogos porque –digámoslo con palabras del dominico brasileño Frei Betto- "desde el punto de vista evangélico la sociedad socialista, que crea las condiciones de vida para el pueblo, está realizando ella misma, inconscientemente, aquello que nosotros, hombres de fe, llamamos los proyectos de Dios en la historia" (6). No por casualidad Cuba, un país de extensión territorial y población relativamente pequeñas, tendrá próximamente el privilegio de haber recibido la visita de tres papas en un corto período de tiempo.

El Papa Francisco visitará un país en el cual durante más de medio siglo se han exaltado los valores ético-morales; donde el precepto cristiano de amor al prójimo se traduce en igualdad, fraternidad, solidaridad e internacionalismo; donde la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre (Ochún en los cultos sincréticos) forma parte raigal de nuestra cultura; donde existe una amplia coincidencia entre el pensamiento cristiano y el pensamiento revolucionario. ¡Qué otra cosa ha sido el programa revolucionario cubano sino una "opción preferencial por los pobres"! Pero téngase en cuenta que el "pobre" cubano no es igual al pobre de otras latitudes donde la pobreza no solamente es carencia de bienes materiales sino privación de servicios de salud, educación y asistencia social, donde la pobreza significa ignorancia, alienación, discriminación, opresión, desempleo, exclusión, violencia, enfermedad e injusta muerte prematura. El niño "pobre" cubano puede que no tenga juguetes electrónicos y quizás no posea más de un par de zapatos, pero tiene médico, maestro, alimentación y techo asegurado y, lo más importante, se cría en un entorno de protección y amor.

El término "socialismo", como sabemos, abarca un amplio espectro semántico. El socialismo cubano es consecuente con una tradición revolucionaria que se puede seguir, sin solución de continuidad, desde los orígenes de nuestra nacionalidad, con la semilla sembrada por las enseñanzas del Padre Félix Varela a comienzos del siglo XIX y con gigantes del mundo ético-moral como Martí y Fidel. Si el bien común es la principal preocupación al definir la propiedad de los medios de producción, no debe haber dudas de que el socialismo cubano es el que mantiene más arraigo y solidez en los principios. Perfeccionar el socialismo cubano, hacerlo cada vez más participativo, más justo, más humano y, ¿por qué no?, más cristiano, debe ser la aspiración de todos y, en este sentido, estoy seguro de que la visita a Cuba del Papa Francisco, que se anuncia como pastoral, será también profética.

Bibliografía

- Leonardo Boff: "Los 80 años de Fidel: confidencias", CUBADEBATE, 24 de Agosto de 2006.
- Frei Betto: "Fidel y la Religión – Conversaciones con Frei Betto", p. 155, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1985.
- Leonardo Boff: Artículo citado.
- Frei Betto: Idem, p. 157.
- Gustavo Gutiérrez: La Densidad del Presente, p. 89, Ed. Sígueme, Salamanca, 2003.
- Frei Betto: Idem, p. 261.

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