Colaboración saudí-iraní: una historia olvidada

El 2 de enero de 2016, el gobierno sunni del reino de Arabia Saudita (RAS) ejecutó al imam más importante de la comunidad de la Shía en el RAS. El gobierno shiíta de Irán denunció esta ejecución, como lo hicieron los gobiernos de todo el mundo, y advirtieron que habría consecuencias. Desde ese momento la retórica ha seguido escalando y los políticos y los medios mundiales han hablado de una posible guerra directa entre Arabia Saudita e Irán. Casi todos tienden a encuadrar esta tensión a partir de la grieta religiosa entre los sunni y la Shía, que se dice tiene unas muy largas raíces en el pasado, y que define que la presente situación se debe a esta grieta religiosa.


Mientras ambos lados se echan para atrás ante una confrontación directa, existen combates en Siria y Yemen conducidos por grupos que se dicen cercanos a los saudíes y los iraníes. Aquellos que pelean en el escenario de Siria y Yemen no parecen alentar a nadie a que actúe como mediadores cuasi-neutrales. Los grupos tanto de Siria como de Yemen desconfían profundamente uno del otro y parecen considerar inviable cualquier mediación. Esto hace en extremo difícil, si no imposible, darle prioridad a cualquier estrategia que combata efectivamente la fuerza todavía muy extendida del Estado Islámico, que Estados Unidos (y otros) han proclamado como la prioridad número uno.


Nuestra memoria tiende a ser tan de corta vida que ya hemos olvidado por entero que la Arabia Saudita sunni y el Irán shiíta fueron alguna vez cercanos colaboradores geopolíticos. Y esto fue hace no tanto tiempo.
Necesitamos no llegar hasta la creación del Reino de Arabia Saudita en 1932, cuando Irán le brindó al nuevo Estado un crucial reconocimiento diplomático, lo que condujo a la aceptación generalizada de Arabia Saudita en la comunidad de los Estados soberanos. El periodo más interesante fue el de la década de los 60.


Cuando los distribuidores mundiales de crudo de repente y unilateralmente redujeron los precios que estaban dispuestos a pagar por el crudo, el gobierno de Venezuela (anterior a Chávez) sugirió al gobierno de Irán (anterior al Ayatola) que se reunieran, invitando también a Irak, Kuwait y Arabia Saudita, para considerar si podían darse pasos para contrarrestar este ataque a su ingreso nacional. Estaban muy enojados y culparon a los bancos principales, a los distribuidores de crudo (las llamadas Siete Hermanas) y al gobierno estadunidense, que miraban que respaldaba a estos bancos, si no es que de hecho instigaba sus decisiones.


Ocurrió una reunión en Viena entre el 10 y el 14 de septiembre de 1960. Los cinco Estados fundaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Invitaron a otros Estados a unirse a la OPEP. Con el tiempo otros lo hicieron –como Argelia, Angola, Ecuador, Indonesia, Libia, Nigeria, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Gabón (que luego se retiró).
Al principio, la OPEP fue meramente un locus de discusión e intercambio de información. Cuando, sin embargo, Israel derrotó a algunos Estados Árabes en la llamada Guerra del Yom Kippur, en 1973, con un respaldo abierto y crucial por parte de Estados Unidos, la OPEP declaró un boicot mundial de crudo. Éste fue propuesto por Arabia Saudita e Irán. La idea de una acción militante por parte de la OPEP habia sido propuesta por miembros más radicales de la OPEP. Pero hasta 1973 no había obtenido el respaldo ni de Arabia Saudita ni de irán.


A estos dos Estados se les consideraba los Estados más cercanos, en ese momento, a Estados Unidos. Que se conjuntaran en ese viraje de postura marcó un hito en la historia de la OPEP.


Pero miremos el central hecho geopolítico. Arabia Saudita e Irán colaboraban directamente. No había mención alguna a la milenaria rivalidad sunni-shiíta. Por el contrario, colaboraban. Y funcionó. De ahí siguió un importante aumento en el precio mundial del petróleo, que benefició tanto a Arabia Saudita como a Irán.


En 1974, la reunión de ministros de la OPEP en Viena fue invadida por simpatizantes de los movimientos palestinos encabezados por "Carlos, El Chacal". Amenazó con ejecutar a muchos, en particular al ministro iraní de Petróleo. La historia de cómo lograron liberar a los rehenes y a cambio de qué precio nunca quedó clara, en realidad. No obstante, hay un detalle crucial. Alguien pagó el rescate del ministro iraní. Los analistas han llegado a pensar que fue el gobierno saudí quien lo hizo para liberar a su colega iraní. Una conducta extraña si uno pensara que ambos gobiernos se movían basados en una discordia religiosa.


Y un crucial momento final. En marzo de 2007, hubo una reunión de la Organización de Cooperación Islámica en Riad (Riyad), Arabia Saudita. El gobierno del RAS invitó explícitamente a Irán a que enviara a alguien para asistir. El entonces presidente Ahmadinejad, de Irán, considerado en ese momento como el líder iraní más opuesto incondicional y verbalmente a cualquier vínculo con el mundo occidental, aceptó la invitación. Fue recibido en el aeropuerto por el rey Abdullah de Arabia Saudita, lo que fue un gran gesto. Abdullah saludó la llegada de naciones hermanas. La reunión no llegó a nada, pero de nuevo indicó que las relaciones geopolíticas no estaban gobernadas exclusivamente por criterios religiosos.
¿Por qué pudo lograr la OPEP el boicot y el aumento mundial del crudo en 1973 y de nuevo en 1979? ¿Qué era diferente de entonces a ahora en Medio Oriente?


Dos cosas sobre todo. En 1973 Estados Unidos era todavía lo que ya no es en 2016: la decisiva y crucial nación en el ámbito geopolítico. Al final todo mundo tenía que acomodarse, más o menos, a los deseos de Estados Unidos.


Por otro lado, el poderío geopolítico estadunidense trajo presiones consigo. Cuando concedió su imprimátur (su respaldo oficial) a los israelíes en la guerra del Yom Kippur, de inmediato necesitó balancear esto con algún gesto en la otra dirección que apaciguara al menos a Arabia Saudita, un aliado crucial. Hay mucha gente que piensa que Estados Unidos dio su visto bueno a Arabia Saudita y a Irán para que lanzaran el boicot. Además de apaciguarlos, Estados Unidos obtuvo la ventaja económica de fortalecer su mano en la competencia trilateral con Europa occidental y Japón.


¿Entonces dónde estamos ahora? Arabia Saudita e Irán han colaborado cercanamente en el pasado. No es del todo inconcebible que puedan volver a hacerlo en el futuro cercano. El torbellino geopolítico es muy grande, y ningún analista debería eliminar algún posible viraje. La geopolítica podría de nuevo remontar las diferencias religiosas. Esto es especialmente cierto debido a la relativa decadencia de la influencia de Estados Unidos en la región.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Revuelo por la ejecución de un clérigo

El gobierno de Arabia Saudita decidió ayer romper relaciones diplomáticas con Irán tras el asalto de anoche a la embajada saudí en Teherán y su consulado de la ciudad de Mashhad, que se produjo como respuesta a la ejecución.

La ejecución del clérigo chiíta opositor Nimr Baqir al Nimr por las autoridades de Riad ha disparado la tensión entre Arabia Saudita, por un lado, e Irán y los chiítas de Oriente Medio, por otro, que ya se enfrentan en varios conflictos en la región. El gobierno de Arabia Saudita decidió ayer romper relaciones diplomáticas con Irán tras el asalto de anoche a la embajada saudí en Teherán y su consulado de la ciudad de Mashhad, que se produjo como respuesta a la ejecución, anunció el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Adel al Yubeir. En una rueda de prensa, Al Yubeir añadió que el embajador iraní y el resto del personal diplomático en Riad tienen 48 horas para salir de Arabia Saudita.

Horas antes, el líder supremo Ali Jamenei, condenó la muerte del clérigo chiíta disidente y amenazó a los políticos saudíes con que pagarán por ello. Jamenei dijo que "sin lugar a dudas, el injusto derramamiento de la sangre de este mártir inocente, actuará de forma rápida y los políticos saudíes se enfrentarán a un castigo divino", señaló en su página web oficial.

En Irak, la máxima autoridad chiíta del país, Ali al Sistani, calificó la ejecución de "injusticia y agresión". Asimismo, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, señaló en un comunicado que recibió con "todo pesar y gran sorpresa" la ejecución del clérigo chiíta. Además, precisó que los derechos humanos garantizan la opinión y la oposición pacífica, que a su vez están protegidas por la sharia (ley islámica) y las leyes internacionales. Por ello, según Al Abadi, violar esos derechos "tendrá una influencia en la seguridad, la estabilidad y la cohesión social de los pueblos de la región".

El grupo chiíta Asaib Ahl al Haq (Liga de los Justos) pidió a las autoridades iraquíes que ejecuten a los condenados sauditas y extranjeros por terrorismo en el país, en respuesta a lo sufrido por Al Nimr. En el Yemen, el movimiento rebelde chiíta de los hutúes, contra el que Arabia Saudita interviene militarmente en el país, se sumó a las condenas y tildó la actuación de Riad de "crimen atroz".

El Consejo Político de los hutúes, órgano ejecutivo del grupo, dijo en un comunicado que esa ejecución "se produce en el contexto de las tendencias y políticas imprudentes en la zona" de Oriente Medio por parte del gobierno saudí. Este nuevo suceso puede aumentar la intensidad del conflicto en el Yemen, donde una coalición árabe-sunnita liderada por Arabia Saudita bombardea a los hutúes, supuestamente apoyados por el régimen chiíta de Teherán.

En el Líbano, el líder del grupo chiíta libanés Hezbolá, Hasán Nasralá, acusó ayer a Riad de haber desvelado su "verdadera cara despótica, criminal, terrorista y takfirí (sunnita radical)", tras la ejecución de Al Nimr. "La ejecución de Al Nimr es un crimen grave cometido por la familia de los Saud (reinantes en Arabia Saudita) y tendrá repercusiones en el mundo y más allá", añadió Nasralá en un discurso retransmitido por la televisión Al Manar, que pertenece a Hezbolá.

En Barhein, cuya población es mayoritariamente chiíta pero está gobernada con mano de hierro por una monarquía sunnita, se registraron hoy nuevos enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, que provocaron decenas de heridos. Además, Sayed Yusef al Mahfada, del Centro de Barhein por los Derechos Humanos, dijo que la ejecución de Al Nimr va a tener repercusiones y va a fomentar los conflictos sectarios en la región. "Los discursos del clérigo siempre han llamado a la paz y a la unidad entre los sunnitas y los chiítas, pero, a pesar de eso, fue ejecutado mientras que otros que incitan al sectarismo están libres en Arabia Saudita", aseguró.

Por otra parte, Amnistía Internacional condenó la muerte de Al Nimr y las otras 46 ejecuciones y añadió que con ello buscan "aplastar" la disidencia y "saldar cuentas". AI destacó la presencia del clérigo y otras tres figuras chiítas entre los sentenciados, así como la condena de Al Nimr en un juicio "político" y "sumamente injusto" en una corte especial del reino saudita.

Anoche, grupos de manifestantes en Teherán y la ciudad iraní de Mashhad atacaron e incendiaron la embajada y el consulado saudíes en protesta por la muerte de Al Nimr, lo que fue condenado ayer por la Liga Arabe y otros países de la región de Oriente Medio. Cuarenta sospechosos de participar anoche en ese asalto e incendio fueron detenidos ayer, informó el fiscal de la capital iraní, Abas Yafari Dolatabada.

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Sábado, 28 Noviembre 2015 16:55

El poeta, el fotógrafo, el piloto y el monje

Fotógrafo: Ashraf Fayadh

Un poeta ha sido condenado a muerte. Si la sentencia se cumple, Ashraf Fayadh será decapitado en Arabia Saudita por cargos de apostasía. El proceso ya lleva más de dos años y comenzó mientras la obra de Fayadh estaba expuesta a ojos del mundo en la Bienal de arte de Venecia. En 2013 un hombre lo denunció ante el comité para la promoción de la virtud y la prevención del vicio, que lo fue a detener a un café donde –dijo el chivato– el poeta acababa de proferir comentarios ofensivos contra el profeta Mahoma, su dios, y el Estado. La sagrada trinidad de los potentados sauditas.

Ochocientos latigazos fue la primera sentencia, emitida un año más tarde, continúa Human Rights Watch, que tuvo acceso al expediente. Pero ahora la pena fue aumentada y de los azotes se pasó a la decapitación, condena que Ashraf Fayadh tiene hasta el 20 de diciembre para apelar.


Los antecedentes corren en su contra. No los del acusado. Los del gobierno que lo acusa. En lo que va del año Arabia Saudita ha ejecutado a 152 personas, casi siempre mediante decapitaciones públicas. Contra toda lógica, salvo la de la inasible "comunidad internacional" y las bizarras alianzas de Occidente, un delegado saudita preside el Comité de expertos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.


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La Bienal de Venecia ha sido para quienes trabajan con el arte contemporáneo, lo que Ciudad de México para los periodistas que denuncian el poder de los gobernantes locales ligados al narcotráfico. En los Jardines, en el Arsenal, o en los pabellones desplegados en los antiguos palacios reciclados en provisorias galerías, se ha venido fustigando, bienio tras bienio, con las armas de la belleza o la provocación, la trata de personas, el sometimiento de las minorías, las injusticias económicas, la guerra, la violencia contra la mujer. Una Atlántida aislada del tiempo que parecía ser una escafandra que protegía el cuello de los que se sumergían en las fétidas aguas de lo real.
Algo similar pasaba con Ciudad de México.


El conteo permanente de periodistas asesinados en "el interior" se detenía cuando buscaban refugio en ese ambiente más cosmopolita y más amparado, relativamente, por el imperio de la ley.
Sin embargo, ocurrió.


A mitad de este año el fotógrafo Ruben Espinosa, de la revista Proceso, que había huido a la capital por temor a las represalias del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, fue asesinado junto con otras cuatro personas en un barrio del Distrito Federal. Pocos meses han pasado y este viernes 20, con la condena a muerte de Ashraf Fayadh en su país, participar en la Bienal de Venecia comenzó a perder su carácter de escudo protector.


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En 2013, en el viejo depósito de los importadores de sal de Dorsoduro, se presentó, como evento colateral de la edición 55 de la Bienal, una muestra de artistas sauditas: Rizoma, generación en espera. Palabra, rizoma, que en la antigua Grecia se le daba a las raíces que se extendían en diversas direcciones, "desafiando la fuerza de la gravedad" (como si eso fuera posible), y que se entendió adecuada para describir "la vibrante escena cultural subterránea" del reino que custodia las dos ciudades más sagradas del Islam. Un trabajo de 26 jóvenes artistas que incluyó una serie fotográfica construida alrededor del poema "En un lugar frío y seco", de Ashraf Fayadh.


"Tengo el desencanto atravesado en la garganta como una espina de pescado", decía el texto, presentado en inglés y en árabe. Y en un eco dariano: "suerte es la de las plantas, que no disponen de sistema nervioso". Porque "somos objetos opacos que nos movemos en una esfera opaca que cuelga del espacio" y en esa opacidad, la mente del poeta escapa "y se desvanece como el humo en un cuarto bien ventilado". Es que nada es claro, ni siquiera la luna, de "detalles confusos y camuflados" como si en vez de un satélite bien definido fuese "una pastilla efervescente nadando en el agua de medio vaso vacío".


Junto al poema se exhibieron fotografías tomadas por el propio Ashraf Fayadh y publicadas en su cuenta de Instagram ("porque Internet es nuestro oxígeno", se dice en los materiales de Rizoma...). Caminos polvorientos. Puentes de hormigón. Un árbol desolado rodeado por una guirnalda de luces. Figuras solitarias perdidas en medio de un paisaje, a veces rural, a veces urbano, pero siempre expulsivo y hostil. Un auto abandonado en una banquina. Columnas y cables del tendido eléctrico.


Junto a la voz de Ashraf Fayadh, la propuesta visual del resto de las 26 jóvenes voces de esa "generación en espera". Un Yoda de la Guerra de las galaxias junto con un jeque de cera representando al país ante Naciones Unidas. Una mujer con niqab, velo integral que la cubre de pies a cabeza, llevando con naturalidad unas orejas de Mickey. Otra mujer, con una túnica y un velo que le deja la cara a la vista, donde porta, como un bozal, una máscara antigás color fucsia. Dos mujeres de niqab destruyendo un enorme televisor a golpes de pala. Y una mezcla general de claustrofobia, por lo que no se puede, y alivio, por poder asomar la cabeza al menos en esa burbuja véneta de respiración asistida.
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Hubo defensa de organizaciones de derechos humanos y colectivos artísticos, especialmente amplificada en Gran Bretaña donde la escena local tiene muchos lazos con el núcleo saudita al que pertenece Ashraf Fayadh. Más allá de esto, el "mundo", sea lo que sea que eso signifique, está demasiado atareado como para levantar su voz por "un poeta menor de la antología", dijera Borges. La ocupación principal del momento es contener la respiración mientras se dilucida qué hará Rusia con el derribo de uno de sus aviones a manos de Turquía, país miembro de la Otan.


Ankara dice que reaccionó a la violación de su espacio aéreo. Moscú dice que nunca entraron. Las versiones medianamente independientes hablan de un ingreso de un máximo de 30 segundos –hay quien dice 17– y del avión abatido cuando ya estaba saliendo o afuera. Para justificar cada postura se han dibujado variados mapas, pero tampoco la cartografía es inocente. La Bbc británica, por ejemplo, en su sitio en español mostraba este miércoles 25 un croquis de la pequeña franja de tierra turca que habría atravesado el Su-24 ruso, y el lugar del impacto del misil, ya en terreno de Siria. El sitio en inglés de la Bbc muestra el mismo croquis, sólo que omite el dato de dónde fue que el misil turco golpeó al avión.


***


Hace once años, Brecha publicó la crónica de un encuentro en un monasterio de Montenegro con un monje ortodoxo, Miroslav, que pronosticaba una guerra entre Rusia y Turquía que devolvería Constantinopla a "la Cristiandad".


Después del derribo del Su-24 las redes sociales rusas hicieron de "puñalada por la espalda", como calificó el incidente Vladimir Putin, una de las frases más repetidas. A la vez, varios rusos comenzaron a subir imágenes guerreristas dirigidas a los turcos, con quienes han cruzado armas en más de una ocasión a lo largo de la historia.


Una de esas imágenes, muy alejada de las intenciones del Kremlin, que al menos hasta este miércoles 25 se había comportado de manera extremadamente responsable, mostraba la iglesia de Santa Sofía ya sin los minaretes que le añadió la conquista turca de Estambul. Con la foto una fecha: 1453, el año del tiempo detenido de los cristianos ortodoxos más nostálgicos. El año de la caída de su ciudad sagrada, capital de la segunda Roma que Miroslav sueña con recuperar. "Porque Moscú es la tercera Roma, y una cuarta ya no habrá".
Refiriéndose a este lema y a los jinetes de la Guerra Fría a los que este diferendo Rusia-Otan podría insuflar de mayores bríos, el mexicano Carlos Fuentes escribió en 2008: "Quienes leemos la historia a través de las culturas mantenemos la fe en el alma de los Estados Unidos –Melville, Dickinson, Faulkner– y en el alma de Rusia –Pushkin, Dostoievski, Pasternak–. Ésta es la Roma de la cultura y nos pertenece a todos".


La reciente premio Nobel de literatura, Svetlana Alexiévich, no estaría de acuerdo. Al menos en un nombre. Demasiada retórica guerrera hay en Pushkin, dice. Para Alexiévich todo se reduce a que un día deje de parecernos normal un humano asesinando a otro humano.
Sea decapitado en una plaza de Arabia Saudita por supuesta apostasía, sea al caer en paracaídas en la frontera turco-siria derribado por el tecnicismo de si un avión estuvo algunos segundos de un lado u otro de una minúscula porción de mapa.
O abajo, en las aldeas que ese avión, o un avión como ese, venía de bombardear.

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Martes, 17 Noviembre 2015 19:19

París: la sombra de Argelia

París: la sombra de Argelia

No sólo uno de los atacantes se esfumó después de la matanza en París. Tres naciones cuya historia, acción –e inacción– ayudan a entender la carnicería cometida por el Isis han escapado en gran medida a la atención entre la casi histérica respuesta a los crímenes de lesa humanidad en la capital francesa: Argelia, Arabia Saudita y Siria.

La identidad franco-argelina de uno de los atacantes demuestra de qué modo la salvaje guerra francesa de 1956-62 en Argelia continúa infectando las atrocidades de hoy. La absoluta negativa a contemplar el papel de Arabia Saudita como proveedora de la forma más extrema del islam, la wahabita sunita, en la que cree el Isis, muestra de qué manera nuestros líderes aún rehúsan reconocer los vínculos entre el reino y la organización que atacó a París. Y nuestra falta total de voluntad de aceptar que la única fuerza militar regular en combate constante con el Isis es el ejército sirio –que lucha por el régimen que Francia desea destruir– nos impide aliarnos con los inmisericordes soldados que están en acción contra el Isis con mayor ferocidad aún que los kurdos.


Siempre que Occidente es atacado y nuestros inocentes perecen, caemos en borrar el banco de memoria. Por tanto, cuando los reporteros nos dijeron que los 129 muertos en París representaron la peor atrocidad perpetrada en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, omitieron mencionar la masacre en París de hasta 200 argelinos que participaban en una marcha ilegal contra la salvaje guerra colonial francesa en Argelia, en 1961. La mayoría fueron asesinados por la policía francesa; muchos fueron torturados en el Palais des Sports y sus cuerpos arrojados al Sena. Los franceses sólo reconocieron 40 muertos. El oficial de policía a cargo era Maurice Papon, quien trabajó para la policía colaboracionista de Petain en Vichy en la Segunda Guerra Mundial y deportó a más de mil judíos hacia su muerte.


Omar Ismail Mostafai, uno de los atacantes suicidas en París, era de origen argelino, y acaso también lo eran los otros sospechosos identificados. Said y Cherif Kouachi, los hermanos que asesinaron a los periodistas de Charlie Hebdo, eran descendientes de argelinos. Procedían de la comunidad argelina en Francia, integrada por más de 5 millones de personas, para muchas de los cuales la guerra en Argelia nunca terminó, y que hoy viven en los barrios bajos de Saint-Denis y otros enclaves argelinos en París. Sin embargo, el origen de los asesinos del 13 de noviembre –y la historia de la nación de la que proceden sus padres– ha sido casi borrado de la narrativa de los horribles sucesos del viernes. Un pasaporte sirio con un sello griego es más emocionante, por razones obvias.


Una guerra colonial de hace medio siglo no justifica un asesinato en masa, pero ofrece un contexto sin el cual cualquier explicación de por qué hoy Francia ha sido tomada de blanco tiene poco sentido. Al igual que la fe sunita-wahabita saudita, que es fundamento del "califato islámico" y sus asesinos, presuntos practicantes de ese culto.


Mohammed ibn Abdel al Wahab fue el clérigo y filósofo purista cuyo implacable deseo de purgar a los chiítas y otros infieles de Medio Oriente condujo a las masacres del siglo XVIII, en las que la dinastía original al Saud estuvo profundamente involucrada.


El actual reino saudita, que con regularidad decapita a supuestos criminales tras someterlos a juicios injustos, construye un museo en Riad dedicado a las enseñanzas de al Wahab, y la furia del viejo prelado hacia los idólatras y la inmoralidad ha encontrado expresión en la acusación del Isis contra París como centro de "prostitución". Gran parte del financiamiento del Isis proviene de los sauditas, aunque, una vez más, este hecho ha sido borrado de la historia terrible de la matanza del viernes.


Y luego viene Siria, cuyo régimen Francia demanda destruir desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el ejército de Assad, rebasado en número y armamento –aunque ha recapturado algún territorio con ayuda de los ataques aéreos rusos–, es la única fuerza militar entrenada que combate al Isis. Durante años, estadunidenses, británicos y franceses han dicho que los sirios no combaten al Isis. Pero esta es una falsedad palpable: en mayor, las fuerzas sirias fueron echadas de Palmira cuando intentaban evitar que los convoyes suicidas del Isis se abrieran paso hacia la ciudad... convoyes que podían haber sido atacados por aviones estadunidenses o franceses. Unos 60 mil soldados sirios han perecido en Siria, muchos a manos de islamitas del Isis y de Al Nusra, pero nuestro deseo de destruir el régimen de Assad tiene prioridad sobre nuestra necesidad de aplastar al Isis. Ahora los franceses alardean de haber golpeado 20 veces la "capital" del Isis en Siria, Raqqa: un ataque de venganza por donde se le mire. Porque, si fue un asalto militar serio para liquidar la maquinaria del Isis en Siria, ¿por qué los franceses no lo hicieron hace dos semanas? ¿O dos meses? Una vez más, por desgracia, Occidente –y Francia en especial– responde al Isis con la emoción, más que con la razón, sin ningún contexto histórico, sin reconocer el sombrío papel que nuestros "moderados" y decapitadores "hermanos" sauditas representan en esta historia de horror. Y así creemos que vamos a destruir al Isis...

Traducción: Jorge Anaya

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Brasil da un giro ultraconservador de la mano de los diputados evangélicos

La parálisis del Gobierno y el empuje de parlamentarios religiosos impulsan leyes retrógradas relacionaddas con la familia, el aborto o a la posesión de armas

 

Esta semana, la Suprema Corte de Justicia mexicana ha abierto la puerta para legalizar el consumo de marihuana; hace unos días, Colombia aprobó la adopción para las parejas homosexuales. El 22 de octubre, Chile celebró su primera unión homosexual. América Latina avanza hacia conquistas sociales cada vez más abiertamente. Brasil, por el contrario, hundido en una crisis política y económica que se retroalimenta periódicamente, desanda el camino y retrocede en esas mismas conquistas sociales a paso ligero a base de proyectos de ley impulsados por la parte más ultraconservadora del Congreso. El Gobierno de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), anulado, incapaz ya de por sí de sacar adelante sus propias medidas de ajuste, asiste inoperante al giro.

Un ejemplo: el Parlamento brasileño aprobó la semana pasada poner en marcha un proyecto de ley, que aún deberá ser aprobado por la Cámara, que restringe los derechos de las mujeres violadas a la hora de abortar o que, al menos, se los dificulta. La iniciativa, que aún debe ser aprobada por el Senado, ha sido elaborada por el conjunto de diputados evangélicos comandados por el ultraconservador miembro de la iglesia evangélica –y acusado de corrupción por la Fiscalía- Eduardo Cunha, presidente de la Cámara. En la acutalidad, el aborto es legal en Brasil en casos de violación, si el embarazo acarrea riesgos para la mujer o en casos de malformaciones cerebrales del feto. Y una mujer violada en Brasil puede acudir a un ambulatorio donde, tras pasar una serie de entrevistas, los médicos le proporcionan o bien la píldora del día después si aún está a tiempo o, si ya está embarazada, le prescriben el aborto. Todo esto (incluido el acceso a la píldora del día después en los centros públicos de salud) se va a complicar con esta ley, que prevé, entre otras cosas, que esa misma mujer deberá pasar antes por una comisaría y denunciar el hecho, además de someterse a un examen médico.


El giro retrógado brasileño no acaba aquí. Otro grupo de parlamentarios aprobó esta semana pasada otro proyecto de Ley que da poderes a las iglesias católica e evangélica para acudir al Tribunal Supremo e impugnar leyes consideradas, según ellas, inconstitucionales. O, más específicamente "que interfieran directa o indirectamente en el sistema religioso o en el culto". Hasta ahora estas prerrogativas estaban reservadas, entre otras instituciones, a la presidencia dela República, y al Congreso y al Senado. La iniciativa corrió de parte también de los activos e inevitables diputados evangélicos, de partidos diferentes unidos bajo un credo común y una común tendencia ultraconservadora. Son 75 en una Cámara de 513 diputados. Parecen pocos, pero sólo lo parecen, ya que el Parlamento brasileño es, por su propia naturaleza, una Cámara hiper-fragmentada en la que abundan las alianzas y contra alianzas de partidos minoritarios e ínfimos. El PT, la formación del Gobierno, por ejemplo, sólo cuenta con 64 diputados.


Además, estos parlamentarios evangélicos no están solos en esta cruzada regresiva y militante. Forman parte de un grupo más amplio, de más de dos centenares de diputados, denominados la "Triple BBB", por Boi, (Buey en portugués), Bala y Biblia. Son parlamentarios que representan los intereses, respectivamente, de los terratenientes y ganaderos proclives a la desforestación de las tierras vírgenes para que sirvan de pasto, a los lobbies de empresas de seguridad y de las empresas de armas y a los que –a su juicio- deben velar por la moral religiosa de la sociedad. Los primeros han conseguido desbloquear recientemente un viejo proyecto de ley paralizado desde 2000 que, de hecho, restringe las tierras destinadas a los indios. Por su parte, los diputados de la Bancada de la Bala, siguen tramitando una ley para liberalizar las armas que, de aprobarse –y tiene muchas posibilidades de que lo haga- permitirá que profesionales tan variopintos como camioneros, taxistas y diputados, entre otros, puedan llevar pistolas por la calle sin mucha complicación burocrática, con un permiso menos restrictivo que el que se emplea para sacarse el carné de conducir. Los diputados evangélicos, en un reverso sintomático de lo que ocurre actualmente en los países latinoamericanos, han puesto en marcha un proyecto de Ley que tiene por objeto restituir exclusivamente a las uniones compuestas por un hombre y una mujer la categoría legal de matrimonio. Con esto tratan de que los matrimonios de personas homosexuales, actualmente legales en Brasil, dejen de tener derechos en materia de herencias, custodia de los hijos o a la hora de compartir los seguros sanitarios.


Detrás de todo este giro ultra-conservados, como elemento aglutinante, se encuentra el polémico presidente del Congreso, Eduardo Cunha, acusado por la Fiscalía de regentar cuentas millonarias en Suiza alimentadas de sobornos provenientes del pozo sin fondo de corrupción que durante unos años fue la petrolera pública Petrobras. Cunha necesita a todos estos parlamentarios más o menos afines para no verse descabalgado de un poder que se le cuartea cada día, no perder su condición de aforado y no acabar en un tribunal o con los huesos en la cárcel.


Cunha ha negado siempre –incluso en una solemne comisión parlamentaria- tener cuentas en Suiza. Ahora, tras las evidencias incontestables aportadas por la Fiscalía, afirma, en una sorprendente y algo surrealista entrevista publicada el sábado a Folha de S. Paulo, que las citadas cuentas están a su nombre pero pertenecen a un "trust", del que él es sólo "usufructuario en vida". Y añade que nunca se enteró de que una de esas cuentas recibió en 2012 un jugoso ingreso de 1,3 millones de francos suizos (1.200.000 euros) procedente de uno de los implicados en la trama de Petrobras.

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Sábado, 07 Noviembre 2015 07:07

"Cristo, el primer socialista"

"Cristo, el primer socialista"

"El papa Francisco ha entendido muy bien la situación. El no se olvida de rezar por los pueblos y es para mí un verdadero hermano. También pone en discusión las políticas capitalistas. Debemos rezar por él, para que siga en su lugar," dijo Evo.


Desde "Cristo ha sido el primer socialista del mundo, ha luchado por la dignidad y la igualdad de los seres humanos". Con estas palabras que recuerdan a la Teología de la Liberación de los años 70, el presidente de Bolivia, Evo Morales, contestó a los periodistas que durante su visita a Roma le preguntaron sobre una cruz en forma de hoz y martillo que le regaló al papa Francisco. El presidente boliviano le había entregado ese regalo al Pontífice cuando éste visitó Bolivia en julio pasado. La cruz desencadenó varias polémicas entonces. El presidente agregó que esa cruz fue concebida por un jesuita, Luis Espinal, que fue asesinado en Bolivia en 1980 durante la dictadura de Luis García Meza. "Yo soy católico y amo a Jesús y su lucha no terminará jamás. El papa Francisco ha entendido muy bien la situación. El no se olvida de rezar por los pueblos y es para mí un verdadero hermano. También pone en discusión las políticas capitalistas. Debemos rezar por él, para que siga en su lugar lo más posible", subrayó.


El presidente Morales llegó esta mañana a Roma desde Alemania, donde hizo una visita para encontrar a inversionistas y a la primera ministra Angela Merkel. Apenas su avión aterrizó en el aeropuerto militar romano de Ciampino, el presidente visitó en la misma pista de aterrizaje varios aviones y un helicóptero fabricados por el grupo controlado por el Estado italiano Finmeccanica, además de un dron de reconocimiento producido por Selex, siempre de Finmeccanica, aparatos que al parecer interesan a Bolivia para la protección civil del país. Durante la mañana en Roma, el presidente Morales –que estuvo en Italia en junio pasado en ocasión de la Expo de Milán– visitó al presidente del Senado, Pietro Grasso, y a la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini. A los encuentros en el Parlamento el presidente llegó acompañado por un grupo de colaboradores y pese a que numerosos periodistas y fotógrafos lo esperaban, no quiso en ese momento hacer declaraciones. Al cabo de una hora de reunión con Boldrini ambos se prestaron sólo para las fotografías. "Bolivia está interesada en intensificar las relaciones con la Unión Europea, que representa un indiscutido punto de referencia de los valores de la solidaridad y de los derechos humanos", dijo el presidente durante el encuentro, según un comunicado de la oficina de prensa de Boldrini.


En breves declaraciones a los periodistas después, Morales se refirió a la Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático que se hará en París a partir del 30 de noviembre. Indicó en ese sentido que su país impulsará propuestas fuertes y vinculantes, como la creación de un tribunal internacional que persiga a los países contaminantes. Se trata de una propuesta que ha despertado el interés del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, explicó el presidente. "La ONU de hecho ha reconocido los derechos de la Madre Tierra", dijo Morales, y "la propuesta no viene de Bolivia sino de todos los pueblos de la tierra". La propuesta del tribunal fue elaborada en efecto durante la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre cambio climático que se realizó en la ciudad boliviana de Tiquipaya en octubre. "El hombre no puede vivir sin la Madre tierra pero la Madre Tierra puede vivir muy bien sin el hombre", subrayó.


En declaraciones a la agencia Efe, por otra parte, el presidente de refirió al trabajo infantil en su país. "Hay trabajo infantil, que está descuidado, pero no explotación infantil. Nosotros queremos poco a poco erradicarlo", dijo. Y recordó que la gente pobre trabaja desde que son niños. El mismo lo hacía, dijo, llevando agua y leña y ayudando a su madre con las ovejas y las llamas. "Creo que los niños que han crecido estudiando y ayudando a la familia, tienen más conciencia social". "Yo recomiendo a todo el mundo que no hay que dar mucho lujo a los hijos. Los hijos también tienen que saber sacrificarse", concluyó.
Por la tarde de ayer el presidente boliviano recibió una laurea Honoris Causa en Comunicaciones Sociales de la Universidad La Sapienza de Roma. "Un reconocimiento que fortalece la lucha del pueblo boliviano" dijo en la lectura magistral luego de recibir la distinción. Poco después, Morales partió a Francia para continuar la gira europea que lo llevará luego a Irlanda y España.

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Lunes, 28 Septiembre 2015 11:10

Intervención divina

Intervención divina

Hace años conocí a un estadunidense; era un hombre del mundo, con una curiosidad inteligente, con manos que habían trabajado en crear cosas, vestido como cualquier otro. En la plática entre varios fuimos conociendo poco a poco que ahora se dedicaba a proyectos para alimentar a los que no tenían suficiente para comer en el país más rico del mundo, los sin techo en las calles de Chicago, y para defender la dignidad de familias marginadas. Por fin alguien se atrevió a preguntarle si esto era un proyecto personal o de una organización, o sea, para quien trabajaba. Respondió: soy un pequeño burócrata de la primera empresa trasnacional del mundo. Mientras todos intentaban adivinar cuál, por fin aclaró: La Iglesia católica. Era un cura rebelde clandestino.

La Iglesia católica en Estados Unidos es la denominación religiosa más grande (y por decenas de millones) de este país fundado, y casi siempre gobernado, por protestantes. Hoy día, buena parte de la cúpula política estadunidense se dice católica, incluido el vicepresidente Joe Biden, el hasta ahora presidente de la cámara baja, John Boehner, casi un tercio de los representantes y seis de los nueve jueces de la Suprema Corte, entre otros.
También hay múltiples corrientes –muchas en eterno conflicto– en las bases católicas, desde fascistas de larga trayectoria hasta todo tipo de progresistas que han jugado papeles críticos en las luchas sociales de este país.


En este contexto, dentro y fuera de la Iglesia estadunidense, una de las grandes sorpresas de la visita del papa Francisco fue su decisión de mencionar a Dorothy Day en un grupo de cuatro representantes del pueblo estadunidense, entre ellos Lincoln y Martin Luther King.


Day (1897-1980), neoyorquina fundadora del Movimiento del Trabajador Católico, fue una de las figuras más radicales de la Iglesia estadunidense que abogó por los derechos de los trabajadores y los marginados y en contra de las guerras de este país, empleando la acción directa no violenta y el apoyo cotidiano a los más jodidos. Considerada comunista por su feroz crítica al sistema que generaba masas marginadas y la explotación, antecedió y fue parte de una corriente que es tal vez la más sintonizada con la teología de la liberación en Estados Unidos.


Periodista y activista social, fue hasta el fin de su vida editora del periódico Católica Worker, que fundó. Anteriormente Day trabajó en varios medios socialistas, incluido The Masses (donde trabajó John Reed y publicó sus reportajes sobre Pancho Villa). De joven se nutrió de corrientes anarcosindicalistas, pero siempre afirmó su convicción en el pacifismo. También fue una combatiente pro derechos de la mujer, en particular para ganar el derecho al voto. Nunca ocultó que de joven se practicó un aborto (algo que incomoda aún a sus admiradores católicos). Se enamoró de un líder comunista y fue íntima amiga del dramaturgo Eugen O'Neill y de la gran dirigente comunista Elizabeth Gurley Flynn. Poco más tarde, se interesó intensamente en el catolicismo y en 1927 se bautizó en la Iglesia católica. Pero su compromiso con la justicia social la llevó a crear un nuevo movimiento con el inmigrante francés Peter Maurin, dentro de la Iglesia, dedicado a los trabajadores y los pobres, inaugurado el primero de mayo de 1933, junto con el primer número de su periódico, el cual llegó a tener un tiraje de 150 mil ejemplares en su mejor época.


Hubo diferendos y hasta enfrentamientos con los comunistas, sobre todo por el tema de la religión organizada, pero el periódico y su movimiento prosperarían y continúan hasta hoy día. Entre sus fieles estaban los famosos curas Berrigan, tan prominentes en las protestas –y acciones directas no violentas– contra la guerra en Vietnam y después contra las armas nucleares. El movimiento se opone absolutamente a todo tipo de guerra.


Pero Day tampoco fue ortodoxa en aplicar sus principios de manera mecánica a todo. Elogió el triunfo de movimientos de liberación, como el de la revolución encabezada por Fidel Castro en Cuba, y afirmó: mucho mejor rebelarse violentamente que hacer nada por los pobres desamparados, y viajó a la isla en 1962 para hacer reportajes (a pesar de que Castro fue excomulgado).


También apoyó el movimiento de los jornaleros de Cesar Chávez, viajó a varios países y condenó políticas estadunidenses de guerra en el mundo, trabajo que no interrumpió hasta su muerte. A lo largo de su vida asustó a las cúpulas políticas y religiosas e inspiró a pacifistas radicales por todo el país, mientras continuaba el trabajo cotidiano de la red de comunidades del Trabajador católico.


El Papa la elogió en su histórico discurso ante la cúpula política de Estados Unidos congregada enel Congreso la semana pasada al declarar que su activismo social, su pasión por la justicia y su causa a favor de los oprimidos fueron inspirados por el evangelio, su fe, y el ejemplo de los santos. Poco después, las búsquedas en Google sobre ella registraron una alza dramática, ya que Day no es ampliamente conocida por su pueblo e indudablemente la gran mayoría de los políticos que escucharon al Papa no tenían idea de ella, y si lo tenían, era alarmante (con ciertas excepciones notables).

Que el ejecutivo en jefe de la primera empresa trasnacional rinda honores y ponga de ejemplo a una rebelde dentro de sus filas –y que sea mujer– seguramente sorprendió al burócrata y cura clandestino en las calles de Chicago.


Al calificarla entre los representantes de este pueblo, obligó a que se refresque la memoria colectiva. Y tal vez eso será entre lo más importante que dejará el efecto Francisco en este país después de esta gira: cambiar los referentes del debate público, imponer un vocabulario moral en lo político y elevar la idea de que no se puede hablar de salvación espiritual sin liberación en la vida material. Al elevar la figura de Day, revela que ese mensaje no es nuevo, sino parte vital de la historia estadunidense.


Es una intervención divina bienvenida.

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Lunes, 28 Septiembre 2015 10:50

El efecto Francisco

El efecto Francisco

El papa Francisco está culminando hoy su visita a Estados Unidos participando de un acto en el marco del Encuentro Mundial de las Familias. Será un encuentro eminentemente religioso después de días muy intensos que tuvieron, tanto en Cuba como en territorio norteamericano, una fuerte marca política. El hecho de que Jorge Bergoglio haya elegido cerrar su periplo con una celebración de tono religioso, que además será la más masiva de todas, también debe leerse como parte de la estrategia del Pontífice. En Filadelfia se dará el más grande "baño de masas" (se esperan más de dos millones de personas) y se referirá a cuestiones claramente "pastorales". Un doble límite para aquellos que critican su perfil "político" pero al mismo tiempo una nueva manifestación de respaldo popular que lo reafirma en su rol de liderazgo. Un broche de oro para un periplo exitoso que comenzó en Cuba y que culmina en Estados Unidos después de haber pasado en Nueva York por la Asamblea de las Naciones Unidas.

 

Difícil de descifrar


Para muchos analistas, este Papa se está convirtiendo en una figura indescifrable en términos políticos e ideológicos clásicos. ¿De derecha? ¿De izquierda? ¿Liberal? ¿Marxista? Dependiendo del lugar en que se ubique quien está haciendo el análisis, cada uno, más de uno y todos estos calificativos valen para Francisco. Es más. Si alguien se pone a analizar su historia personal y sus pronunciamientos en la Argentina sobre muchos de los mismos temas que ahora aborda (desde la diversidad sexual hasta su posicionamiento político) seguramente podrá leer contradicciones. Salvo en un punto: la defensa de los pobres que ha sido una constante siempre, antes y ahora. Los admiradores y defensores de Bergoglio sostienen que no hay ni en sus manifestaciones ni en sus prácticas ningún tipo de diferencias o contradicciones. Francisco, para ellos, es un auténtico Bergoglio. Existen otras miradas.


El periodista norteamericano Rush Limbaugh, habitual vocero de la derecha de aquel país, sostuvo sin pelos en la lengua que la exhortación apostólica Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), documento papal difundido en el 2013, es "puro marxismo". El texto, mucho más "religioso" que la reciente encíclica Laudato si (Alabado sea) sobre la cuestión ambiental, incluía sin embargo una dura crítica al capitalismo salvaje. Stephen Moore, economista de The Heritage Foundation, dijo en Washington que el Papa "se ha mostrado muy escéptico con el capitalismo y el libre mercado y creo que eso es preocupante" y coincidió en que Francisco tiene "claramente tendencias marxistas". George F. Will escribió en The Washington Post que "con el celo indiscriminado de un converso, (el Papa) abraza ideas impecablemente de moda, demostrablemente falsas y profundamente reaccionarias". Y remató diciendo que sus propuestas "arruinarían a los pobres en cuyo nombre pretende hablar".


La izquierda


Parte de la izquierda, sobre todo la de tradición marxista más ortodoxa, sigue recelando de Francisco. No termina de creer en la sinceridad de sus propuestas aunque los temas de agenda y también muchas de las posiciones coincidan con sus propios postulados. Existe casi una cuestión visceral de rechazo a la Iglesia Católica y a su institucionalidad. Y más allá de lo que diga, Bergoglio es el Papa del catolicismo, al que se considera retrógrado, reaccionario y aliado al poder antipopular. Para quienes así lo miran no bastan los "baños de masas" ni el respaldo popular que probablemente se leen como una expresión más de "alienación" religiosa.


Las manifestaciones de entusiasmo frente a las posiciones del Papa expresadas por el presidente Barack Obama y otros voceros norteamericanos operan a favor y en contra, según los casos. John Kerry, el secretario de Estado norteamericano, dice estar "profundamente satisfecho porque las prioridades de política exterior de Estados Unidos y los buenos oficios de la Santa Sede coinciden en muchos temas". Y no se cansa de agradecerle a Bergoglio, como también lo hace Raúl Castro, la colaboración para el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Bergoglio reedita con Obama y desde otro lugar ideológico, el diálogo y las coincidencias que en los años ochenta unieron a Juan Pablo II y Ronald Reagan, entonces para luchar contra el comunismo.


Frei Betto, un sacerdote católico brasileño identificado con la teología de la liberación y un gran aliado de Cuba y de Fidel Castro, sostiene en cambio que "toda la izquierda latinoamericana que conozco está muy feliz con el papa Francisco" porque "es el primer Papa que tiene claramente una opción con los pobres y que denuncia las causas de las injusticias, no solamente los efectos".


¿Cómo ubicarlo?


Pero volviendo a lo anterior. ¿Se puede ubicar con sensatez al papa Francisco en algún "casillero" político ideológico? Fortunato Mallimaci, reconocido y prestigioso sociólogo de la religión argentino, dijo en declaraciones a la agencia Paco Urondo, que "un periodista del New York Times me preguntó si el Papa era liberal, conservador o de izquierda. Nada de eso. Es católico, porque es la catolicidad como otra manera de enfrentar esa concepción liberal y la marxista. Acabado hoy ese marxismo la Iglesia retoma su discurso antiliberal, anticapitalista para catolizar", agregó. Y sostuvo que "el catolicismo no piensa la política alejada de la religión". Para Eduardo Valdes, embajador argentino ante la Santa Sede, "el Papa no es marxista, ni populista, ni peronista. Es un cristiano en el sentido más profundo y quiere llevar adelante la palabra de Cristo y la conducta de San Francisco de Asís".


Lo real es que el papa Jorge Bergoglio se ha transformado en una figura política de relevancia internacional que participa activamente de la agenda política, introduce temas en la misma, y fija posiciones desde una perspectiva católica, cristiana, pero también humanista e interreligiosa. Para hacerlo pone el acento en la defensa del hombre y de la vida, y muy especialmente en el cuidado de los pobres, los excluidos, los desplazados de cualquier tipo. El cuidado de las personas y sus derechos, es el punto que conecta todas las preocupaciones. Y su eslogan político son las tres T: techo, tierra y trabajo.


Puede ser prematuro hablar de Francisco como líder mundial. Pero nadie puede negar ya su incidencia. Por méritos propios para leer la coyuntura internacional y, desde allí, interpretar cuál puede ser el aporte de la Iglesia y el suyo personal. Pero además por la importancia que la religión (las grandes religiones) juegan en concierto mundial en el resquicio que dejan las crisis políticas e ideológicas.


En la Iglesia


Dentro de la Iglesia Católica también hay temblores de cambio. Muchos conservadores están "decepcionados". Probablemente porque a la luz de algunos antecedentes (de los anteriores papas y los de Bergoglio obispo) esperaban otro discurso y mayor cercanía al poder hegemónico. No conciben una Iglesia enfrentada al poder. Lo dicen pero también recelan de lo que llaman "relativismo doctrinal" aludiendo a las aperturas de Francisco ante temas que habían sido tabú para la Iglesia (aborto, diversidad sexual, matrimonio) así el Papa hasta ahora no se haya movido un milímetro de la ortodoxia doctrinal. Lo que ha cambiado es la actitud pastoral poniendo el acento en el acercamiento a las personas concretas, a sus problemas y angustias.


En el aparato de la Iglesia hay quienes se preocupan porque ven llegar aires nuevos que quizá les hagan perder poder. Algunos, incluidos muchos obispos, prefieren no darse por enterados de que algo está cambiando o que cambió ya. Otros, en cambio, señalan que "hasta el momento Bergoglio no hizo nada" argumentando que habrá verdaderos cambios cuando se modifique la forma de gobierno y la estructura de poder todavía vigente y se avance hacia una conducción colegiada. Para ello se necesitan iniciativas muy fuertes de Francisco que, si bien ha dado indicios de caminar hacia allí, todavía están lejos de concretarse. Los "progresistas", por calificarlos de alguna manera, están satisfechos con la agenda de Francisco y sus pronunciamientos. Confían en que se está produciendo un cambio que, admiten, era inesperado para ellos en el momento en que Bergoglio inició su pontificado. Basta escuchar las lisonjas hacia Francisco de teólogos como Leonardo Boff o Gustavo Gutiérrez.


Se sabe que los contenidos no son separables de las formas. Menos en este tiempo en que la cultura de la comunicación todo lo traduce en símbolos, en gestos, en imágenes. Y Francisco apoya su discurso en una gestualidad de cercanía, de jovialidad, de sencillez y austeridad que repercute muy positivamente en las audiencias en general, católicas o no. A tal punto es así que L'Osservatore Romano, diario oficial del Vaticano, ha comenzado a publicar, por primera vez en la historia de la Iglesia, caricaturas del Papa. Como el hecho de que el Bergoglio hay elegido vivir en una residencia austera este también es un símbolo de una nueva época.

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Sábado, 26 Septiembre 2015 12:39

El Papa Francisco, ¿hace una revolución?

El Papa Francisco, ¿hace una revolución?

Las revoluciones en el cruce del desierto

 

El éxodo bíblico1 ocurrió muy seguramente cerca del año 1450 antes de nuestra era y debió de suceder bajo el reinado del faraón Amenhotep II, el séptimo de la dinastía XVIII de Egipto. El hecho es que el pueblo de Israel, con sus distintas tribus, vivía en ese país, muy cerca del delta del Nilo y en calidad de pueblo extraño. Era oprimido con durísimos trabajos y con brutales malos tratos. Un líder muy fuerte y decidido, nombrado en la biblia como Moisés, acaudilló la salida masiva del pueblo con dos propósitos, romper la opresión y establecerse en una tierra de libertad o "tierra de promisión". La travesía fue larga y penosa hasta llegar a la región de Canaán, entre el Mar Mediterráneo y el río Jordán, región que hoy corresponde al Estado de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza.

 

Moisés representaba en los años de peregrinación por el desierto, la ortodoxia, es decir, lo que la oficialidad religiosa consideraba mandato y voluntad de su dios Yahveh. Sin embargo, cuando se empezaba a sentir que algo no funcionaba o que sería mejor de otra forma, cuando sentía que el guía y legislador Moisés se equivocaba y que su equivocación empezaba a imponer cargas innecesarias a los agobiados caminantes, el pueblo se rebelaba y actuaba de otra forma. Moisés, entonces, conciente que las cosas no volverían atrás, asumía pose de legislador, convencido de cuidador del "orden establecido" y, con tono mayestático, declaraba "a partir de hoy manda Yahveh..." y estatuía el cambio como voluntad de Dios y nueva norma. Es apenas normal suponer hoy que el pueblo debía de reírse socarronamente y decirse: "¡cuál Dios, cuál Moisés! ¡Hemos sido nosotros quienes lo hemos hecho!".

 

Cuando las revoluciones vienen de arriba, por decreto o por golpe de estado, cuando no tienen un pueblo en su base, un pueblo que las haya querido y buscado, que las haya luchado y exigido, es imposible que se sostengan. Una revolución, para que sea digna de su nombre, para que se construya y perdure como tal, debe ser construida por el pueblo que, fatigado de una situación amarga, injusta e indeseada, se rebela y se organiza para hacerla. Así, al menos, en la saga mosaica que acabamos de evocar.

 

Los papas del siglo XX que intentaron revoluciones

 

Saltando siglos y ubicándonos en la segunda mitad del siglo veinte, nos encontramos con tres papas de la iglesia romana que intentaron, el primero iniciar y los otros dos madurar procesos revolucionarios intensos al interior de su propia iglesia2. Juan XXIII, quien había llegado incluso a proponer una reconciliación de la iglesia católica con el socialismo como doctrina –como socialismo utópico– y a encontrar afinidades entre su propuesta de sociedad y las derivadas de las utopías cristianas, propició el gran revolcón que se llamó "Concilio Ecuménico Vaticano II"3 entre 1962 y 1965. Se abrieron las puertas a una gran revolución eclesiástica que continuó Paulo VI a la muerte de su mentor. A pesar de todos los empeños de la curia vaticana por abortar las transformaciones emprendidas por Juan XXIII, Paulo VI las ahondó con valentía y en extrema soledad, las mantuvo y las defendió de los ataques de los centros de poder del mundo entero. A su muerte, Juan Pablo I, el Papa que sólo duró 33 días, pretendió radicalizar aún más lo iniciado: el retorno a la pobreza evangélica, la renuncia a ser un Estado, el divorcio de los grandes centros de poder político del mundo, la alianza estratégica con los empobrecidos de la tierra. Hay pruebas documentales de que fue envenenado. Luego se desató una furibunda contrarreforma que se mantuvo por 35 años y retrocedió lo avanzado a épocas de mayor oscurantismo que el abordado inicialmente. Un Papa polaco, visceralmente anticomunista, y un Papa alemán –que había participado en las juventudes nazis– reversaron a la Iglesia hacia una época entre medieval y barroca4. ¡Tres papas revolucionarios!, los tres boicoteados sistemáticamente, uno asesinado, sus revoluciones reversadas. Una vez más, como en los tiempos del éxodo y de Moisés, la revolución no se hace si no nace desde las bases de un pueblo o de una organización.

 

Para entender la agenda política del papa Francisco

 

Francisco llegó al Vaticano cuando la contrarrevolución marchaba a galope firme y daba señales de instalar a la Iglesia para siempre en las glorias y esplendores del pasado. Cuando el argentino Jorge Mario Bergoglio, una vez elegido, adoptó el nombre de Francisco, se estremeció de susto la anquilosis eclesial. Ese nombre susurraba cosas y evocaba las viejas rebeldías del Francisco del siglo trece, el de Asís, el poeta, pacifista y transgresor.

 

Si uno se atiene a la historia de Bergoglio, nada nuevo habría que esperar de él y de su presidencia de la Iglesia romana. Sus posturas como superior provincial de los jesuitas, como Obispo auxiliar y como Cardenal primado de Buenos Aires frente a las mujeres, el movimiento social, las diversidades sexuales y de género, los sacerdotes apresados por la dictadura, los religiosos en barrios de miseria, la teología de la liberación, los procesos libertarios y liberacionistas del continente, dan fe de un religioso conservador del statu quo político y religioso, centrado puramente en los intereses de la Iglesia como aparato controlador de los cuerpos, las opciones y las conciencias.

 

Si uno se atiene, en cambio, a la sensibilidad humana y espiritual de Francisco -hombre capaz de llorar con los más empobrecidos y enfermos, de oír a la gente triste, abandonada y sola–, y a su simplicidad de vida –hombre de pocas insignias de poder y jerarquía, de predicación sencilla y al alcance de los más humildes, capaz de andar en autobús y en metro como un ciudadano común, de comer y gustar lo que come y gusta la gente del pueblo–, puede esperar de él posturas con fuerza profética y capacidad para desmontar el aparataje imperial y soberbio del Vaticano y sus enclaves pequeños y grandes a lo largo y ancho del mundo. Esto solo contiene, ya de suyo, chispas capaces de incendiar revoluciones.

 

Si uno considera lo que ha pasado con jerarcas de la Iglesia –caso de Hélder Cámara en Brasil, de Oscar Arnulfo Romero en El Salvador y de Gerardo Valencia en Colombia, entre muchísimos otros– que al ser elegidos representaban lo más conservador, intransigente y cerrado de la Iglesia alrededor de proyectos políticos radicalmente de derechas y burgueses, pero que al comenzar a andar con los pueblos pobres asumieron una radical conversión cristiana hacia su proyecto político liberador y hacia sus luchas, queda mucho por esperar de Francisco en la línea de un apoyo decidido y eficiente a las luchas de los pueblos por su dignidad, sus derechos y sus libertades. Al fin y al cabo, nada es rectilíneo en la historia humana ni en la historia de las personas.

 

Francisco ha dado claras señales de una radical conversión a las luchas y búsquedas, aún revolucionarias y estructurales, de los pueblos, desde el momento mismo de su instalación en el máximo poder eclesiástico romano. Leamos algunas de las más sintomáticas: a) Ante los movimientos sociales, en Roma (2014) y en La Paz (2015), el Papa ha reiterado su compromiso y su alegría de ver a la iglesia involucrada plenamente con los movimientos populares porque "Queremos un cambio de estructuras, este sistema ya no se aguanta: no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos, no lo aguanta la tierra"5; b) La encíclica "Laudato sí" –"Alabado seas"–6, toda ella está confeccionada como un análisis estructural del problema ambiental del Planeta, no como un mero problema coyuntural; su análisis desemboca en audaces denuncias al sistema neoliberal de mercado y a los centros de poder imperial que masacran y aniquilan pueblos y la vida misma, convocando a todos los pueblos del mundo a rebelarse activa y organizadamente.

 

Francisco en Cuba y en E.U., ¿con que propósitos?

 

Cuando este periódico se difunda estará en curso o habrá trascurrido la visita a Cuba (19–22 septiembre) y habrá sucedido lo mismo con su visita de seis días a los Estados Unidos (22–27 septiembre) y tendremos balances de ambos eventos. Me aventuro, sin embargo, a unas suposiciones que derivo del comportamiento que ha adoptado el pontífice en sus largos dos años de gobierno de la iglesia católica: a) Se habrá afirmado como hombre de espíritu libre y profundo que anima a la revolución cubana a seguirse construyendo como alternativa frente a la deshumanización del libre mercado; la habrá invitado a la plena acogida de todas las diversidades humanas, incluidas las diversidades religiosas; desde la isla habrá llamado al gobierno de los Estados Unidos a un sincero y efectivo levantamiento del bloqueo, del embargo económico y de todas sus funestas derivaciones contra los derechos humanos. Obviamente, habrá hecho una defensa radical de los derechos humanos amenazados en el mundo entero, sobre todo en los países del que se cree primer mundo. Habrá valorado el socialismo como vía para la racionalización del uso de la tierra, del suelo y del subsuelo y para la garantía de un mundo en equidad y en justicia. Habrá levantado una vez más su voz contra los muchos crímenes que contra la humanidad ha cometido el capitalismo neoliberal depredador y eliminador de la vida; b) En los Estados Unidos, y ante la ONU, habrá repetido los mismos mensajes anteriores y algo más: habrá denunciado la pasión imperialista de los americanos y todas las formas de imperialismo. Se habrá ido lanza en ristre contra el colonialismo en todas sus formas, particularmente contra la colonización de los cuerpos y de los espíritus, de la economía, de la geografía y de la vida. Habrá desenmascarado los consumismos como rostros brutales del despiadado saqueo planetario, como irracionalidad y como evasión de las sendas espirituales del vivir humano.

 

Pero nunca un Papa va a hacer una revolución

 

Como no pudo el viejo Moisés hace 36 siglos, tampoco podrá un Papa solo promover revoluciones en lugar alguno del mundo o de la historia. Tal vez sí, y esto ya es un aporte valiosísimo, un Papa que se decida con audacia a cuestionar los aparatos de poder, las hegemonías capitalistas y las omnipotencias del mercado, a señalar nuevos caminos para la fe, a convocar a los pueblos a la unidad y a despertar conciencia crítica, vigilante y participante en sus feligresías del mundo, podrá promover revoluciones aplazadas y urgentes por distintos lados del Planeta. Queda claro que un Papa a solas no hará una revolución ni siquiera en su propia casa –allá donde se cree que él manda más–, pero puede, si pone su poder simbólico al servicio de esa causa, promover e impulsar el milagro político-religioso de las nuevas alianzas entre cristianos, otros creyentes, movimientos sociales de base y movimientos políticos revolucionarios.

 


 

* Animador de Comunión sin fronteras - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 El libro del Éxodo es el segundo de la Biblia cristiana y forma parte del llamado Antiguo Testamento. Es una saga que recoge distintos momentos del pueblo de Israel en su cruce del desierto hacia tierras de libertad, historia que se da, según "el libro de libros", en un período de cuarenta años.
2 Juan XXIII, papa entre 1958–1963; Paulo VI, entre 1963–1978; Juan Pablo I, un mes del año 1978.
3 Un concilio ecuménico es una asamblea magna de la iglesia católica que, convocado por el Papa, reúne a todos los obispos del orbe alrededor de asuntos conexos con el derecho eclesiástico, con los dogmas y sus interpretaciones, con sus posturas morales y/o con sus prácticas litúrgicas
4 Juan Pablo II gobernó entre 1978 y 2005; Benedicto XVI, entre 2005 y 2013.
5 Papa Francisco en La Paz, Bolivia, frente a los movimientos sociales, Julio de 2015.
6 El título "Laudato sí" es tomado del "Cántico de las criaturas" de San Francisco de Asís que en su original italiano empieza "Laudato sí, mi signore – Alabado seas, mi Señor".

Publicado enEdición Nº 217
Martes, 22 Septiembre 2015 06:27

Espontaneidad sí, improvisación nunca

Espontaneidad sí, improvisación nunca

El papa Francisco transmite imagen de espontaneidad en cada uno de sus gestos. También se ufana de ello, como lo hizo ahora en Cuba especialmente durante el encuentro con los religiosos y religiosas y con los jóvenes. En las reuniones con las autoridades se lo ve distendido y alegre. Pero sería un error confundir todo lo anterior con improvisación. Bergoglio es un hombre sumamente inteligente que piensa cada movimiento como un hábil ajedrecista. Nada está librado al azar.

Tampoco los gestos, las palabras y hasta los silencios. A lo anterior le agrega, como parte fundamental de la estrategia, la discreción acerca de cada movimiento. Tal como lo admitió el cardenal cubano Jaime Ortega en una entrevista ofrecida a la televisión cubana, éste también es un ingrediente "que le permite alcanzar los objetivos" que se propone.


La visita que está realizando a Cuba tiene, tal como el propio Bergoglio lo señaló, un objetivo inocultablemente "pastoral". Es decir, terminar de reinstalar a la Iglesia Católica en la vida de los cubanos, tarea iniciada por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI después de años de ostracismo durante la etapa más ortodoxa de la revolución. Pero las condiciones hoy son otras. Porque cambió el momento histórico para los cubanos y porque este papa cuenta con el prestigio y la legitimidad de haber colaborado efectivamente en el restablecimiento de las relaciones entre la isla caribeña y Estados Unidos. Este es un enorme saldo a favor que aumenta su crédito tanto ante el pueblo como frente a las autoridades cubanas. Así lo admiten todos los actores y hasta las críticas de los disidentes –que objetan que el Papa no los escuche– pierden significación en este contexto. Ayer en Holguín el Papa reconoció "el esfuerzo" de la Iglesia Católica cubana. Francisco quiere dejar como saldo de su visita una Iglesia fortalecida tanto en lo institucional como en cuanto a su feligresía.


Pero lo "pastoral" no excluye lo político. No todo lo que ocurre es lo que se ve y se transmite. Junto a las concentraciones multitudinarias hay también diálogos reservados que están ocurriendo en forma simultánea durante la visita y que apuntan a facilitar el fin del bloqueo. Y lo que resulta más curioso es que tanto las autoridades norteamericanas como las cubanas confían en que el Papa "convenza" a la otra parte de acceder a ciertas condiciones o facilitar determinadas cuestiones que harán más posible ir derribando todas las barreras existentes. En otras palabras: unos y otros aspiran a que Bergoglio se convierta en vocero y embajador de sus puntos de vista. Pero no menos cierto es que unos y otros también consideran que Francisco es el garante e impulsor del acercamiento y nadie se atrevería a imponerle una condición. Tampoco el Papa lo permitiría. Mientras tanto Francisco espera llegar en los próximos días a Estados Unidos con una carpeta llena de sus diálogos con los cubanos en la que se incluyen pedidos y también propuestas y concesiones. Con esos argumentos intentará, ante Obama y los suyos, dar un nuevo paso significativo hacia la total normalización de las relaciones entre los dos países.


Pero este propósito tampoco es una jugada aislada de su estrategia respecto de la búsqueda de paz en el mundo. En La Habana dijo que el proceso de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos es un "ejemplo de reconciliación para el mundo entero", en medio de la actual atmósfera "de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo". Esta es la idea que el Papa tiene acerca de lo que está sucediendo en el mundo. Y está convencido de que la Iglesia Católica, en general, y él, de forma particular, tienen un aporte que hacer en ese sentido.


Por eso también insiste en que lo logrado entre Cuba y Estados Unidos después de tantos años de enfrentamientos es un ejemplo que puede servir para otros. "Es un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo... por sobre el sistema, muerto para siempre, de dinastía y de grupos", dijo el Papa. Por ese mismo motivo también hizo una pedido en favor de los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), intercambios que se vienen realizando precisamente en La Habana. "No podemos permitirnos otro fracaso", dijo el Papa al respecto. El presidente colombiano Juan Manuel Santos se apresuró en agradecer las palabras de Francisco.
También dijo Francisco que "nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas".

Ese es el lugar donde quiere pararse. En una perspectiva humanista y al margen de las disputas políticas. No porque no las reconozca o porque no valore la política. Sí porque entiende que es el compromiso con el hombre el lugar desde el cual la Iglesia Católica y, en general, las religiones, pueden hacer sus mejores aportes al mundo. El cardenal Jaime Ortega, en la mencionada entrevista concedida a la televisión cubana poco antes del viaje de Francisco, sostuvo que "la Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos. La Iglesia está en el mundo para penetrar con el Evangelio el corazón de los hombres. Y los hombres cambiarán el mundo". La frase fue adjudicada por el propio Ortega al papa emérito Benedicto XVI pero, según relató, fue la idea que él transmitió a Bergoglio el mismo día en que fue proclamado como papa Francisco. Ortega asegura que Francisco hace suya esa perspectiva: una Iglesia que incide, que alienta, que ayuda pero, al mismo tiempo, deja las soluciones finales en manos de los dirigentes. Ese es el sentido de la estrategia político-institucional de Bergoglio.


El Papa que se da espacio para la espontaneidad, que se presenta como el hombre que no escatima franqueza y jovialidad, no deja nada librado a la improvisación. Cada paso está previsto, calculado y meditado. Tiene conciencia de que todos los ojos están puestos en él y que eso acrecienta las posibilidades de éxito en lo que se proponga. No está dispuesto a perder la oportunidad.

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