Desde el cable telegráfico hasta el Twitter, un proceso algo cómico

Decenas de afganos se manifestaron ayer en la ciudad de Kabul contra la publicación de caricaturas sobre el profeta Mahoma en la revista francesa Charlie HebdoFoto Xinhua


Tras escuchar mi punto de vista sobre Medio Oriente y mi habitual discurso indignado sobre Internet, los alumnos de la universidad St. Brendan, en Killarney, Irlanda, me dieron un regalo por demás apropiado: un trozo de cable, de casi ocho centímetros de grueso, para transmitir telegramas que el Islamabad del Gran Brunel Este tendió hace 147 años desde la costa del Atlántico, a las orillas de la isla Valentia –que entonces era británica–, hasta Heart's Content, en la bahía Trinity, en Newfoundland.


El interior de mi trozo de cable muestra su centro dorado hecho de cobre que servía de trasmisor, y que está forrado con gutta-percha –la resina de látex producida por árboles malasios y que se usaba como aislante–, cubierta a su vez de yute. Todo lo anterior está sujeto con alambre de acero. La labor de tender este cable a lo largo del fondo del mar recayó sobre un capitán de barco de la compañía Wicklow llamado Robert Halpin. Mi regalo está hoy montado sobre una placa hecha de la pizarra típica de la isla de Valentia.


El primer mensaje que se transmitió a través de este cable fue un editorial telegrafiado por The Times: Es un gran trabajo, decía la rimbombante nota con imperial convicción. Es una gloria para nuestra era y nación, y para los hombres que han logrado merecer un lugar de honor entre los benefactores de nuestra raza. Firman tratado de paz Prusia y Austria.


Dejo a los lectores la tarea de averiguar qué paz particular fue la que construyó la fantasmal infraestructura de la futura Alemania. El telégrafo por cable también se utilizó para dar noticias sobre la Gran Hambruna Irlandesa, el levantamiento de Pascua de 1916, y, desde luego, el tratado angloirlandés que separó 26 de los 32 condados de Irlanda de un reino y un imperio.


Pero volvamos al editorial del Times por un momento. Para estándares actuales es un exceso de grandilocuencia, pero en todo caso se trata de una entrada informativa llena de seguridad: cuatro verbos y los sustantivos trabajo, gloria, era, nación y honor. Ya no se encuentra algo así en el ciberespacio; aun cuando la frase sobre Prusia y Austria parece un encabezado contemporáneo, al dejar fuera la construcción fue firmado.


Al consultar mis archivos la semana pasada encontré una columna de opinión de 1973 de la revista Observer escrita por John Grigg, cuyo padre fue corresponsal del Times antes de convertirse en miembro del gobierno de Churchill. Conocí a Grigg hijo cuando escribía el volumen sexto de la historia oficial del Times. Él falleció hace 13 años, pero en esos días previos al correo electrónico Grigg despotricaba contra el efecto negativo de la televisión contra la corrección indiomática* y la aún más mortal influencia del teléfono. Grigg hijo aseveró que tendíamos a convertir todo en una perorata al hablar por teléfono, mientras por escrito teníamos más tacto y éramos más profesionales.


Escuchen, escuchen, digo yo. Grigg promovía la antigua y verdadera carta en papel que, sostenía, alentaba a la gente a escribir correctamente. Pero el efecto del teléfono se apropia de nuestros nervios y procesos de pensamiento. Esto es, ciertamente, muy extendido y negativo, afirmaba. Sospecho que esto mismo es lo que diría ahora sobre el correo electrónico, los mensajes de texto, Facebook o Twitter.


En cierto sentido el ciberespacio es una extensión del teléfono, no de la carta. El temor de Grigg a la televisión sería parte de la misma preocupación, pues la pantalla es el elemento constante y, por tanto, contribuye a un cierto grado de trastorno de déficit de atención. Yo estoy en contra de esas frases, pero el regalo de Navidad del escritor canadiense Michael Harris, que es el excelente libro El final de la ausencia, me convenció de que dichas frases tienen su utilidad. Harris sospecha, acertadamente, que la tecnología nos usa tanto como nosotros a ella. Sobre La guerra y la paz, de Tolstoi, señala: Leo dos páginas y luego reviso mi correo electrónico... y caigo en el abismo de la memoria.
Y el abismo de la memoria no tiene restricciones. El correo electrónico también es correo de odio; lo que solíamos llamar cartas con veneno, cuando se escribían en papel.


El cotidiano Alain de Botton's Philospher's Mail, sitio web que emplea los principios de la escritura a la antigua, señala: "La habilidad de publicar comentarios al final de una noticia online ha revelado algo inesperado de nuestros conciudadanos: la mayoría de ellos parecen ser bastante agradables y educados, pero luego los conocemos cuando hacen comentarios en línea y son muy diferentes: envidiosos, furiosos, vengativos, despiadados, sin capacidad para el perdón y muy cercanos a la locura".


Aún soy de la opinión de que el problema con esta locura proviene de la capacidad, que luego se vuelve necesidad, de expresarse en los extremos. Esto lleva de manera natural al reflejo irracional que atrae a un alma demente. Observen el efecto del ciberespacio en los combatientes islamitas (o asesinos); o bien, en dos ejecutivos de Hollywood que hicieron comentarios racistas sobre Obama el mes pasado. Uno de ellos dijo más tarde que se suponía que los comentarios fueran cómicos, pero que a la fría luz del día resultaron desconsiderados e insensibles, escritos con prisa, sin pensarlo mucho y olvidando toda sensatez.


Exactamente. Sin darse tiempo para pensar. Sin tiempo para reflexionar. Demasiada prisa. Y miren cómo se excusó el ingeniero Jordi Mir después de publicar en la red el video del asesinato a sangre fría, en París, del policía Ahmet Merabat, cerca de las oficinas de Charlie Hebdo. Aseguró que difundió el video en Facebook por miedo y debido a un reflejo estúpido –aquí vamos de nuevo– desarrollado tras varios años de estar en redes sociales. Estaba en un estado de pánico total, yo solo en mi departamento. Publiqué el video en Facebook. Ese fue mi error.


Esa fue su mejor explicación. Aseguró que lamentaba mucho haber ofendido a la familia de Merabat, pero el daño estaba hecho. El reflejo ya había hecho lo suyo. Desconsiderado e insensible, como dijo el ejecutivo de Hollywood. Muy cercano a la locura. Jordi Mir cayó al abismo de la memoria. La tecnología tuvo un efecto en su proceso de pensamiento, como hubiera dicho Grigg.


Esa es la alegría que se desprende del obsequio que me dieron los alumnos de la Universidad St. Brendan, porque a través de ese pedazo de cable las noticias y opiniones podrían transmitirse a una velocidad de sólo ocho palabras por minuto. Le daba a uno tiempo para reflexionar sobre palabras como gloria y honor. Le daba a uno tiempo para pensar.


Un mejor pronunciamiento para la actitud desafiante de Hebdo


En lugar de publicar más caricaturas pueriles del profeta, ¿no podía la edición de Charlie Hebdo, posterior a la matanza, llevar en su portada esta canción de alegría de Medio Oriente que hubiera confundido a más de una conciencia islamita?


Si crees que voy a dejar de beber en la estación de las flores, me niego. ¿Dónde está el músico?


Para que así todos los resultados de mis obras pías y de mi aprendizaje se apliquen al sonido del arpa y la flauta.
Me aburren las peroratas de las escuelas religiosas.


Sólo por un momento, quisiera hacerle un servicio a mi amada y al vino.


No temo ser juzgado, porque el Día del Juicio, con la gracia y la bondad de Dios, seré perdonado de 100 pecados.


La traducción la hizo un amigo. El autor es nada menos que el poeta persa del siglo XIV Hafez de Shiraz, quien, desde luego, era musulmán.



Traducción: Gabriela Fonseca

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Martes, 20 Enero 2015 14:33

Fascismo, liberalismo e izquierda

Fascismo, liberalismo e izquierda

"Las recientes vicisitudes del fundamentalismo musulmán confirman la vieja visión de Walter Benjamin de que 'cada ascenso del fascismo es testigo de una revolución fracasada': el auge del fascismo es el fracaso de la izquierda, pero a la vez una prueba de que había un potencial revolucionario, la insatisfacción, que la izquierda no fue capaz de movilizar", dice Zizek en esta columna.

[...] Las recientes vicisitudes del fundamentalismo musulmán confirman la vieja visión de Walter Benjamin de que "cada ascenso del fascismo es testigo de una revolución fracasada": el auge del fascismo es el fracaso de la izquierda, pero a la vez una prueba de que había un potencial revolucionario, la insatisfacción, que la izquierda no fue capaz de movilizar. ¿No se sostiene lo mismo hoy sobre el llamado "islamo-fascismo"? ¿El ascenso del islamismo radical no es exactamente correlativo a la desaparición de la izquierda secular en los países musulmanes? Cuando allá por la primavera de 2009 los talibanes se hicieron cargo del valle de Swat en Pakistán, el New York Times informó que diseñaron "una revuelta clasista que aprovecha las profundas fisuras entre un pequeño grupo de ricos terratenientes y sus arrendatarios sin tierra". Sin embargo, si por "aprovecharse" de la difícil situación de los agricultores los talibanes están "provocando alarma sobre los riesgos en Pakistán, que sigue siendo en gran medida feudal", ¿qué impide que los demócratas liberales en Pakistán, así como en Estados Unidos, se "aprovechen" de esta difícil situación y traten de ayudar a los campesinos sin tierra? La triste consecuencia de este hecho es que las fuerzas feudales en Pakistán son el "aliado natural" de la democracia liberal.

 

Entonces, ¿qué pasa con los valores fundamentales del liberalismo: la libertad, la igualdad? La paradoja es que el liberalismo en sí no es lo suficientemente fuerte como para salvarlos de la embestida fundamentalista. El fundamentalismo es una reacción –una falsa, desconcertante, reacción, por supuesto– en contra de un fallo real del liberalismo, y es por ello que una y otra vez ha sido generado por el liberalismo. Abandonado a sí mismo, el liberalismo lentamente se socava a sí mismo; lo único que puede salvar sus valores fundamentales es una renovada izquierda. Para que este legado clave pueda sobrevivir, el liberalismo necesita la ayuda fraterna de la izquierda radical. Esta es la única manera de derrotar al fundamentalismo, de barrer el suelo bajo sus pies.


Pensar en respuesta a los asesinatos de París significa dejar caer la autosatisfacción de suficiencia de un liberal permisivo y aceptar que el conflicto entre la permisividad liberal y el fundamentalismo es en última instancia un falso conflicto, un círculo vicioso de dos polos que se generan y presuponen mutuamente. Lo que Max Horkheimer había dicho sobre el fascismo y el capitalismo en 1930 –"aquellos que no quieren hablar de manera crítica sobre el capitalismo también deberían guardar silencio sobre el fascismo"– debería aplicarse también al fundamentalismo de hoy: "los que no quieren hablar críticamente sobre la democracia liberal también deben guardar silencio sobre el fundamentalismo".


(Fragmento de una columna publicada por este filósofo esloveno en el New Stateman de Gran Bretaña.)

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El terrorismo no se justifica con nada, pero se explica con todo

ALAI AMLATINA, 16/01/2015.- El mayor peligro que amenaza Occidente se encuentra en Occidente mismo: bastaría con recordar que si la democracia, la lucha por las libertades individuales y por los Derechos Humanos son bien occidentales, no menos occidentales son la censura, la persecución, la tortura, los campos de concentración, la caza de brujas, la colonización por la fuerza de las armas o del capital, el racismo, etc.

Como bien enseña la historia, dos enemigos que se combaten ciega y obsesivamente uno a otro tarde o temprano terminan por parecerse. Más o menos eso fue lo que ocurrió durante la llamada Reconquista en España. Solo que por entonces la tolerancia política y religiosa era bastante más abundante en la España islámica que en la católica. La idea y la práctica de que judíos, cristianos y musulmanes pudieron vivir y trabajar juntos por mucho tiempo resultaron inaceptables para la nueva tradición que siguió a los reyes católicos. Luego de la expulsión de moros y judíos en 1492 siguieron sucesivas limpiezas étnicas, lingüísticas, religiosas e ideológicas.

Volviendo al presente vemos que una reciente encuesta muestra que el 62 por ciento de los alemanes no musulmanes considera que el Islam es incompatible con el "Mundo occidental", lo que demuestra que la ignorancia no es incompatible con Occidente tampoco. No hace un siglo una amplia mayoría pensaba lo mismo de los judíos en Alemania y en Estados Unidos se temía por el peligro inminente de una invasión de católicos fanáticos cruzando el Atlántico hacia la tierra de la libertad. La encuesta es publicada por el Wall Street Journal bajo un titular que dice: "Alemania se replantea el lugar del Islam en su sociedad". Titulares semejantes abundan por estos días. Es como si por la existencia del Ku Klux Klan un diario publicara en primera plana: "Estados Unidos se replantea el lugar del cristianismo en su sociedad". Es este tipo de ignorancia que pone en verdadero riesgo a (lo mejor de) Occidente, eso mismo por lo cual ahora los líderes del mundo se rasgan las vestiduras (y aprovechan, una vez más, otra perfecta oportunidad para sacarse fotos desfilando frente a las masas): la libertad de expresión en todas sus formas y la tolerancia a la diversidad.

Si fuésemos a medir objetivamente el peligro de actos barbáricos como los recientes en Paris, en términos matemáticos, claramente podríamos ver que las posibilidades de cualquier ciudadano de morir en un acto semejante son infinitesimales en comparación al real peligro de que alguien nos pegue un tiro porque le gusta nuestro auto o porque no le gusta como vestimos o nos expresamos. Las masacres diarias que en países como Estados Unidos o Brasil ocurren cada día son tomadas de forma tan natural que cada mañana en los informativos siguen al pronóstico meteorológico. Así como llueve o sale el sol, cada día unos tipos le pegan unos cuantos tiros a unos cuantos otros. Pero eso no es noticia ni escandaliza a nadie. Primero porque estamos acostumbrados; segundo porque los grupos en el poder social no pueden capitalizar demasiado ese tipo de violencia. Por el contrario, es un secreto negocio.

Ahora, si alguien mata a cinco o nueve personas y lo hace envuelto en la bandera del enemigo, entonces toda una nación y toda la civilización están en peligro. Porque para el poder no hay nada mejor que sus propios enemigos.

Claro, se podría argumentar que se trata de un problema de valores. Pero también aquí hay un grosero error de juicio. La repetida idea de que el Islam promueve la violencia, por lo cual es necesario limitar, sino excluir a sus seguidores, soslaya el hecho de esa religión tiene más de mil millones de seguidores y una infinitésima parte de ellos cometan actos barbáricos, incluidos los fanáticos del Estados Islámico. Por otra parte, leyes religiosas como la que manda ejecutar a pedradas a una mujer infiel no están en el Corán sino en la Biblia; en ciertos pasajes, la Biblia tolera y hasta recomienda la esclavitud y la sumisión y también el silencio de las mujeres. ¿Alguien acusaría al cristianismo de ser una religión racista, machista y violenta? Otra vez: no es la religión; es la cultura.

Pero la narrativa de la realidad es más poderosa que la realidad. Aquellos que identifican al Islam con la violencia no solo lo hacen por intereses tribales, por prejuicios raciales o culturales; también lo hacen porque desconocen o prefieren no recordar que las cruzadas que durante siglos arrasaron pueblos enteros en su camino de Europa a Jerusalén, es decir desde el mundo bárbaro hacia el centro civilizado de la época, no eran musulmanes sino cristianos, tan cristianos como cualquiera; que los inquisidores que torturaron y quemaron vivos a decenas de miles de personas durante siglos por el solo hecho de no observar el dogma, eran cristianos, no musulmanes; que las más recientes hordas del Ku Ku Klan son cristianos, no musulmanes; que Francisco Franco, Hitler y casi todos los sangrientos dictadores que en América Latina secuestraron, torturaron, violaron y mataron inocentes o culpables de disidencia solían concurrir a misa mientras la jerarquía eclesiástica de la época bendecía sus armas y sus acciones.

Pero seríamos intelectualmente bárbaros si basados en semejante pasado y presente terminásemos juzgado que el cristianismo es una religión violenta (así, en singular), una potencial amenaza para la civilización.

Los actuales actos de terrorismo islamista no son solo la consecuencia de un largo desarrollo histórico. Obviamente, deben ser condenados, perseguidos y sujetos de todo el peso de nuestras leyes. Pero seríamos mortalmente ingenuos si creyésemos que nuestra civilización está en peligro por ellos. Si está en peligro, es por nuestras propias deficiencias, que incluyen a los oportunistas reaccionarios que esperan las acciones del enemigo para expandir su control ideológico, político y moral sobre el resto de sus propias sociedades.

Para esa gente de nada importa que el policía asesinado por defender a Charlie Hebdo fuese un musulmán ni que también lo fuera el empleado de la tienda cosher que salvó a siete judíos escondiéndolos en el refrigerador del comercio. Lo que importa es limpiar sus países de "los otros", de los "recién llegados", como si los países tuviesen dueños.

El terrorismo no se justifica con nada, pero se explica con todo. Mirar a la historia, a más de un siglo de intervencionismos y agresiones occidentales en Medio Oriente no es un detalle; es un deber. Por dos razones: primero porque forma parte fundamental para entender el presente; segundo porque el pasado diverso demuestra, sin duda, que la violencia no es propiedad de ninguna religión sino de determinadas culturas en determinados momentos bajo determinadas condiciones políticas y sociales.

- Jorge Majfud es escritor uruguayo

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Siempre sí llegó Al Qaeda a la Torre Eiffel

Hace exactamente dos años alerté sobre la probabilidad de un operativo de Al Qaeda en la Torre Eiffel ( http://goo.gl/zxYln6 ) con base en "una entrevista de Michael Maloof, experto del Pentágono en la fase del bushiano Ronald Rumsfeld, al cada vez más imprescindible Russia Today ( http://goo.gl/iESPBm )", quien esclarece el empantanamiento de Francia y hasta presagia un epílogo trágico (sic) al presidente Hollande. Maloof pronostica que Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM, por sus siglas en inglés), a partir de sus reductos en Libia/Malí/Argelia, emprenderá ataques a Europa (¡supersic!).


Fue cuando inquirí premonitoriamente: ¿Al Qaeda en la Torre Eiffel?


El mismo día de la aparición del libro Sumisión ( http://goo.gl/fwujgu ) –significado de Islam: sea por la palabra del Corán, sea por la espada–, que vaticina el ascenso de un presidente mahometano en Francia en 2022, del provocador autor islamófobo hoy escondido Michel Houellebecq, fueron perpetrados varios atentados triplemente repudiables en ese atribulado país: 1) por constituir cobardes asesinatos de inocentes, sean quienes fueren; 2) por cobrar la vida de 12 periodistas del semanario satírico de izquierda Charlie Hebdo, y 3) por desatar una ola de islamofobia en Europa.
El motivo enarbolado por la narrativa unánime de los multimedia occidentales sería una venganza seriada por la profanación y caricaturización del profeta Mahoma, cuya efigie no es dibujable en la religión islámica de corte iconoclasta, en similitud al protestantismo cristiano en referencia a la imagen de Jesús.

La franquicia de Al Qaeda en Yemen reivindicó la autoría de la carnicería que los yihadistas del Estado islámico Daesh/ISIS/ISIL festejaron como héroes ( http://goo.gl/nPiwMP ).

Más allá de las simplistas motivaciones fabricadas por la narrativa políticamente correcta para la catarsis del consumo furibundo, caben dos adicionales hipótesis operativas: 1) si el encuentro inopinado hace un mes entre los presidentes Hollande y Putin en el aeropuerto Sheremétyevo de Moscú indispuso a alguien ( http://goo.gl/uYOyec ) y 2) si el exhorto hace una semana por el presidente galo de levantar las sanciones a Rusia no derramó la gota irascible del vaso logístico anglosajón en Ucrania ( http://goo.gl/driCGw ).


La procedencia rocambolesca de los yihadistas desde Yemen, la otrora Arabia Felix de los romanos, no es menor desde el punto de vista geopolítico: donde se libra una guerra civil teológica entre sunnitas (cercanos a Arabia Saudita) –60 por ciento de la población– y 40 por ciento de hutis/chiítas (apuntalados por Irán) en las fronteras del reino wahabita, principal superpotencia petrolera global que ya inició su delicado proceso sucesorio.


En Yemen –llave metafórica del superestratégico estrecho de Bab Al Mandab: la Puerta de las Lágrimas en el mar Rojo, que conecta el mar Mediterráneo y el canal de Suez con el océano Índico– operan tanto Al Qaeda, que recluta a los desposeídos jóvenes sunnitas desempleados, como los drones y los instructores de guerra de Estados Unidos (EU).


Sin esquivar la parte emocional dolorosa, no se pueden soslayar los datos estructurales que marcan las tendencias del choque de civilizaciones en curso promovido por el nonagenario israelí-británico-estadunidense Bernard Lewis y su fallecido seguidor mexicanófobo Samuel P. Huntington.


¿Por qué existen 6 millones de musulmanes en Francia, en su mayoría norafricanos árabes sunnitas?


Pues por un similar fenómeno al de los migrantes mexicanos –genuinos refugiados económicos– que debido a la globalización financierista y su outsourcing buscan empleo en los países del G-7 por carecer del mismo en sus propios países expoliados económicamente, cuando no bombardeados militarmente desde Afganistán pasando por Irak hasta Libia.


Los musulmanes representan 56 millones, 7.6 por ciento de Europa (¡sin Turquía!), donde prevalece el ocaso de la tercera edad que imita el declive demográfico y económico deflacionario de Japón.

Rusia, de lejos, ocupa el primer lugar con 27 millones de musulmanes, luego Francia (6 millones) y, en tercer lugar, Alemania (4 millones): una implosiva bomba demográfica que ya empezó a detonar y que alguien aprovecha.


¿Rusia es el verdadero objetivo en Europa del teledirigido estallido yihadista –en las versiones hollywoodenses de Al Qaeda y/o Daesh del Estado Islámico–, más que Francia y Alemania, o los tres, con el fin de impedir su interacción geoeconómica y geopolítica?

Hoy la verdadera revolución global es demográfica.

El perfil demográfico del mundo islámico, de 57 países de más de mil 800 millones de feligreses y, por reducción, del mundo árabe, de 22 países (sin contar a los saharauis) de 377 millones –que naufragan en su invierno seudorrevolucionario–, es similar al de México: 50 por ciento de la población eminentemente juvenil es menor de 24 años.


Para los estrategas chinos la primavera árabe –similar al levantamiento juvenil de Hong Kong estimulado por National Endowment for Democracy (NED) y la CIA– fue un artefacto de EU para propiciar cambios de regímenes que avancen su agenda geopolítica.


Yemen cuenta con 26 millones de habitantes ( http://goo.gl/4bzpA1 ) cuyo 62 por ciento (¡supersic!) es menor de 24 años (de 0-14 años: 41 por ciento y de 15-24 años: 21 por ciento) y constituye un país disfuncional con uno de los peores PIB per cápita del planeta –mil 418 dólares: ranking número 187 de 228 países–, cuyos adolescentes carecen de futuro: verdaderos muertos vivientes que no tienen ya nada más que perder y se refugian en una adulterada interpretación de su muy respetable religión y son fácilmente reclutados por Al Qaeda y/o sus afines servicios occidentales de espionaje ( http://goo.gl/pIrXVJ ).


El choque de las civilizaciones de la dupla Lewis/Huntington desemboca ineluctablemente en más tragedias y no se vislumbra cómo pueda aniquilar a mil 800 millones de musulmanes, en su mayoría juveniles, de la faz de la Tierra.


Tampoco se puede eludir que Occidente practica con cierta frecuencia los operativos de falsa bandera ( false flag), como el atentado de Bombay de 2008, que luego resultó imputable a los servicios secretos israelíes ( http://goo.gl/iaTJWe ), lo cual ridiculizó a los zelotes turiferarios del Mossad y avaló mi hipótesis primaria ( http://goo.gl/67Z0JW ).


En medio del dolor y del choque emocional que sufre la población francesa –lo cual favorece el ascenso de Marine Le Pen, del Frente Nacional, que ya se instaló en el año 732 de Poitiers con el legendario estadista franco Charles Martel– no es el momento elegante, políticamente incorrecto, para explotar los perturbadores agujeros negros desinformativos sobre los atentados de Al Qaeda en suelo galo.

Immanuel Kant, uno de los máximos filósofos de Occidente de todos los tiempos, catalogaba al Islam en el siglo XVIII –cuando no estaba en el horizonte el choque de civilizaciones– como la religión de la tolerancia.


¿Sufrió el Islam en el lapso de tres siglos una lamentable transmogrificación o fue el mismo Occidente que la padece por su insaciable expoliación geopolítica?

Esta es la pregunta que deben responder quienes anhelan el diálogo de las civilizaciones y su coexistencia universal.


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Miércoles, 07 Enero 2015 20:06

En el corazón de la Libertad

En el corazón de la Libertad

Lo ocurrido este miércoles en horas matutinas en Francia nos deja suspendidos en el limbo del horror y la incomprensión; del miedo, el hastío y el dolor. La posibilidad de que cada ciudadano, en pleno ejercicio de sus derechos, pueda convertirse en víctima de la violencia y el fanatismo nos hiela la sangre. Además, que este brutal hecho ocurriera en París, Francia, a plena luz del día, cuando tres extremistas vestidos de negro, portando fusiles Kalashnikov, entraron al semanario 'Charlie Hebdo' gritando 'Alá es grande', asesinando de manera fría y brutal a varios ciudadanos para luego salir con calma y rematar a un oficial del policía, le añade una carga tremendamente simbólica a una tragedia que anuncia, sin medias tintas, a lo que está abocada toda, toda la humanidad.


Los abismos ideológicos son sustituidos por el insalvable y fétido fanatismo. El odio irracional y el miedo desproporcional han hecho del mundo un lugar violento, despiadado e inseguro. No hay cámara, ni dron, ni ejercito capaz de contener o combatir la acción fantasma de las hordas fanáticas. Nadie está ni estará a salvo de los extremismos y las violencias; todos seremos sospechosos de algo, una amenaza que se debe conjurar llegando, incluso, a la violación sistemática de derechos y libertades, de esos mismos derechos y libertades que la Revolución Francesa proclamó, con guillotina y todo, en 1789.


Esta realidad criminal, no ajena a la histórica barbarie que ha marcado el paso de la especie humana por el planeta tierra, es más brutal, dirigida, extrema y difusa que nunca antes, y nos anuncia, sin contemplaciones, lo que se viene para el mundo entero. Ningún Estado, por homicida, tecnológico y brutal que sea, podrá garantizar la seguridad de sus ciudadanos ni el fin del terrorismo. Los que prometen seguridad son los mismos que proponen muerte y destrucción.
Las cosas han cambiado aunque siguen igual. Ya no son dos ejércitos perfectamente reconocibles, con dominio territorial y jerarquía definida, con pliegos de demandas y banderas de ocupación los que asolan las poblaciones; ahora son ciudadanos enfermos, seres anulados por el odio y la sed de venganza, seres carentes de raciocinio que diseminados por el mundo actúan como mercenarios enajenados, dispuestos a causar daño, dolor, muerte y violencia, a cobrar con sangre años de agresiones y deudas históricas, a dejar una estela de sangre y vergüenza en el mundo occidental y también oriental. No son soldados matando a otros soldados en campos de batalla; son extremistas silenciosos que se mueven de manera desapercibida por las calles, los cines y los barrios, que saludan y dan las gracias, que comparten silla en el metro o en el avión, que caminan con la mirada atenta y la cabeza gacha, listos para asesinar a ciudadanos inocentes, ajenos al mundo militar y a las guerras de dominación.


Cada ciudadano en razón de las políticas de un gobierno que no controla – al amparo de una útil fachada democrática- y sobre el cual su incidencia es mínima, se ha convertido en objetivo militar, en una víctima potencial de una guerra sinuosa, brutal e irracional. No hay punto de inflexión ni acuerdo posible; con el fanatismo no puede haber diálogo; la monomanía, la ausencia de reflexión lógica y la ausencia de racionalidad lo imposibilitan. Cualquiera puede ser un violento "justiciero", un potencial verdugo con capacidad para actuar de manera devastadora en cualquier lugar, cualquier día, a cualquier hora. Nadie estará a salvo de sus semejantes. La gente cerrara las puertas con cerrojo, cambiara de silla en el servicio público, denunciará a sospechosos sin tregua alguna por el sólo hecho de hablar árabe, kurdo o algún dialecto similar o derivado, mirará con desconfianza a su vecino y todos temerán por su vida. Una cacería de brujas se desatará, el miedo reinará y no habrá marcha atrás para el horror que sacude y seguirá sacudiendo a la humanidad. La palabra "Islam" que significa "paz" y "sumisión" y se interpreta como "aceptación y sometimiento ante Dios", hoy significa amenaza, terror, peligro, violencia y crueldad.


Un mensaje desolador

El mensaje tras los trágicos hechos ocurridos en Paris, es contundente; tan claro y desalentador que ya no hay espacio para la especulación ni para la esperanza.


Esta masacre, perpetuada a plena luz del día contra la prensa francesa y la libertad de expresión, posee una enorme carga simbólica difícil de ignorar: Francia, la tierra del pensamiento libre, de la revolución que convirtió a súbditos en ciudadanos con derechos, que puso fin al absolutismo y en cuyo seno se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; que transformó los sistemas sociales, políticos y económicos de ese país y de buena parte del mundo; la tierra de la solidaridad, la prensa libre y la democracia ha caído bajo la tiranía delirante de la más abyecta, cruel y extremista inhumanidad.


Sin embargo, sus ciudadanos no se ocultan, se levantan erguidos, indignados, adoloridos y desafían en las calles el terror y el miedo, caminan firmes y exigen respuestas a un gobierno que no puede garantizar seguridad ni responder con eficacia a la mirada vidriosa, temerosa y enfurecida de sus ciudadanos, de los ciudadanos del mundo que se saben indefensos ante la acción homicida de los fanáticos, de los gobiernos tiránicos y de dictadorzuelos sedientos de sangre, poder, riqueza y muerte.

Mahoma, el último mensajero de Alá, se revuelve en su tumba o en su más allá; los profetas ocultan sus rostros, en nombre del amor, la libertad y la justicia se han cometido las más terribles y brutales acciones. El hombre contra el hombre; humanos contra humanos, inventando enemigos, justificando lo que jamás podrá ser justificado: el horror, la sevicia y la bestialidad amordaza los humanos corazones; vamos henchidos de vanidad y orgullo hacia la destrucción final.

"El mejor de los hombres es aquel que hace más bien a sus semejantes"
Mahoma


"La auténtica riqueza del ser humano es el bien que hace al mundo"
Mahoma


"El castrador de otros o de sí mismo no es seguidor mío"
Mahoma

 

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El Papa amplió las fronteras al elegir cardenales

Entre los 20 designados figuran el argentino Luis Héctor Villalba y obispos de "países periféricos" de la Iglesia. Francisco decidió que sean obispos con responsabilidades pastorales concretas y en contacto directo con la feligresía.

El papa Francisco anunció ayer en Roma la designación de 20 nuevos cardenales para la Iglesia, dando un nuevo paso hacia la internacionalización del gobierno de la Iglesia Católica. Los nombrados proceden de 14 países distintos y cinco son latinoamericanos, aunque sólo tres de estos últimos podrán ser electores de un futuro pontífice por tener menos de 80 años (ver recuadro). El argentino Luis Héctor Villalba, arzobispo emérito de Tucumán (80 años), se cuenta entre quienes podrán participar con voz pero sin voto en los cónclaves y fue elegido por Francisco entre los distinguidos por su "caridad pastoral" al servicio de la Iglesia. De esta manera suman tres los cardenales argentinos: el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, designado el año anterior, y el arzobispo emérito de Paraná, Estanislao Karlic, quien tampoco podrá ser elector por razones de edad.

Villalba, que fue primero obispo auxiliar de Buenos Aires y luego arzobispo de Tucumán (1999), es amigo personal de Bergoglio y cuando el actual Papa ocupó la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina por dos períodos (entre 2005 y 2011), el ahora nuevo cardenal lo acompañó desde la vicepresidencia.

En la misma ceremonia en el que ayer realizó el anuncio de los nuevos nombramientos el Papa confirmó la reunión del consistorio (asamblea de cardenales) que se efectuará en Roma entre el 12 y el 15 de febrero próximo. El tema central de ese cónclave será la reforma de la estructura de la Iglesia, sobre la base de los estudios que sobre el particular viene realizando una comisión especial de nueve cardenales nombrada por Francisco a tal fin. La coordinación de este grupo está a cargo del cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiada y, entre otros, la integra el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin.

Los nuevos nombramientos apuntan, por una parte, a internacionalizar el colegio cardenalicio, razón por la que entre los nuevos designados existen obispos de países "periféricos" de la Iglesia, incluso de algunas naciones que nunca antes habían tenido cardenales. Pero además Francisco decidió que los nuevos cardenales sean obispos con responsabilidades pastorales concretas y en contacto directo con la feligresía. Como consecuencia de ello un solo miembro de la curia romana, el arzobispo marroquí Dominique Mamberti, prefecto (ministro) del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, ha sido nombrado cardenal en esta ocasión.

Entre los nuevos cardenales sólo dos son italianos y los hay también de países con poco peso dentro del catolicismo, como lo son Etiopía, Vietnam, Nueva Zelanda, Tailandia, Tonga y Cabo Verde, dejando en claro la decisión de Francisco de extender la fronteras del gobierno eclesiástico limitando la influencia europea y, en particular, italiana. El total de los cardenales ascenderá ahora a 228 miembros, de los cuales 125 serán electores. Los europeos constituyen el grupo más numeroso (119) y los latinoamericanos ya alcanzan la cifra de 61. El colegio cardenalicio tiene representación de 73 países de todos los continentes y 56 de esas naciones cuentan con cardenales electores.

En torno de cada uno de los latinoamericanos elegidos existe una situación particular. Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, 55 años, de la congregación salesiana, es el cardenal más joven. Será además el segundo cardenal uruguayo de la historia después de Antonio Barbieri, nombrado por Juan XXIII en 1958 y fallecido en 1979. Panamá tendrá en José Luiz Lacunza (70 años), obispo de David, al primer cardenal de su historia. Nacido en Pamplona (España) y misionero de la congregación de los agustinos, Lacunza es obispo en Panamá desde 1986. El caso del mexicano Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, fue uno de los más sorpresivos. El obispo había enviado en enero de 2014 su dimisión al papa al cumplir la edad de 75 años establecida por la ley eclesiástica. Sin embargo, Francisco no sólo no le aceptó la renuncia sino que ahora lo designó cardenal, en explícito respaldo a quien viene actuando para enfrentar la violencia en México, en particular en la zona de Michoacán, en el oeste del país.

En lo que puede considerarse otro mensaje hacia la Iglesia y hacia la sociedad, Francisco nombró cardenal a Francisco Montenegro (68 años), arzobispo de Agrigento (Italia). El nuevo cardenal es presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Italiana y responsable directo de la atención pastoral en la isla de Lampedusa, donde recibió al Papa en 2013, cuando Francisco realizó su primer viaje fuera de Roma. Allí Montenegro le presentó al pontífice la crítica situación de los indocumentados e inmigrantes ilegales que se ahogaron al abandonar Africa en busca de refugiarse en territorio europeo.

Al margen de los nombramientos cardenalicios, el presidente Evo Morales confirmó ayer que el papa Francisco le solicitó información sobre el diferendo que Bolivia mantiene con Chile por la salida al mar. En una entrevista periodística, Morales fue consultado sobre una eventual mediación del Papa en la disputa entre los países, ante lo cual el mandatario dijo: "No estoy seguro, pero me pidió documentación y yo la pasé" (ver recuadro). El gobierno de Bolivia reclama recuperar parte de su litoral marítimo en el Pacífico, mientras que Chile asegura que el tema en cuestión está cerrado desde 1904, cuando se firmó un tratado que definió límites fronterizos entre los dos países. Bolivia y Chile no tienen relaciones diplomáticas desde 1978. El papa Francisco se ha mostrado activo en la búsqueda de alternativas a los diferendos internacionales y su participación notoria más reciente fue la colaboración en el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

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Miércoles, 19 Noviembre 2014 06:19

Un hombre de fe

Un hombre de fe

ALAI AMLATINA, 18/11/2014.-"Disculpe Pepe, pero Bergoglio es un conservador". No recuerdo si dije "facho".
José María Di Paola, padre Pepe para los del barrio, pelo largo, ropa informal, 46 años de edad de los cuales diez en la villa 21 o villa de Barracas, me miró con aire de desconcierto, como si no terminara de creerse aquella frase.


Sentado en la iglesia Nuestra Señora de Caacupé, construida por los emigrantes paraguayos en minga los fines de semana, me respondió con la misma serenidad y parsimonia con la que me había relatado cómo construyeron el templo. Cada domingo, las mujeres preparaban la comida mientras los varones levantaban la iglesia, ladrillo por ladrillo, hasta que un buen día decidieron ponerle el nombre de "su" virgen, como para decirle a la ciudad que era parte de sus vidas.


"Bergoglio", dijo refiriéndose al entonces arzobispo de Buenos Aires, "viene a la villa en micro, baja en la parada, camina hasta la iglesia y toma mate con los vecinos. No viene en el coche del arzobispado. Conoce nuestro trabajo, apoya a los curas villeros que vinimos a aprender de la gente, no a decirles lo que tienen que hacer". Mientras hablaba, los muros de la parroquia despedían la sonrisa eterna del padre Mujica, el cura-mártir de todos los pobres de la ciudad porteña, asesinado por la Triple A hace cuatro décadas.


Cinco años después de aquella lección de humildad de Pepe, no me pareció nada sorprendente que Francisco recibiera a los movimientos sociales del mundo, entre ellos al Movimiento Sin Tierra de Brasil, que los militares brasileños y la prensa derechista del Uruguay (como El País y El Observador), consideran como subversivos.


No sólo los recibió. Dijo: "No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar".


Les propuso "luchar contra las causas estructurales de la pobreza", advirtió contra "estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos" y terminó con un "sigan con su lucha", porque nos hace bien a todos.

Francisco Bergoglio no es un revolucionario. Es un hombre de fe, conservador, que se diferencia de los políticos de izquierda en un pequeño detalle: pisa el barro, no le teme a los pobres, se siente feliz con ellos, no los quiere domesticar ni utilizar, confía que en la pobreza, y sólo en ella, puede haber dignidad y comunión.

Pepe tenía razón.


Documentos Relacionados:
Impresiones de una jornada histórica - Ramonet. Ignacio, http://www.alainet.org/active/78385
Declaración final Encuentro Mundial Movimientos Populares, http://www.alainet.org/active/78404
Francisco: Este encuentro de Movimientos Populares es un gran signo - Papa Francisco, http://www.alainet.org/active/78382
Movimientos populares en el Vaticano: Articulando alianzas - León, Osvaldo, http://www.alainet.org/active/78763

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Las simulaciones ideológicas del papa Francisco

Apuesto que ni los spin-doctors del Vaticano se imaginaban que su re-branding iba a ser tan exitoso. Que en poco tiempo convertirían a Jorge Mario Bergoglio, conservador cercano a los sectores más reaccionarios de la Iglesia argentina durante la dictadura, que ponía palos en la rueda del progresismo kirchnerista, en un líder mundial de izquierda.


Pero iban viento en popa. Cualquier conservador sensible –como Bergoglio–, en comparación con los ultraconservadores-trogloditas que dominan en la Iglesia post wojtyliana, parece un progresista.


En un mundo donde el centro de la política se movió (muy) a la derecha, cualquiera que diga algo sobre lapobreza y la injusticia ya esmarxista y/o comunista (lo mismo pasa con las desigualdades y su combate: se nos vende como una demanda revolucionaria; en realidad es muy conservadora).


En un mundo donde la crítica escasea, cualquiera que critique al capitalismo tiene posibilidades de parecer mesías de izquierda.


El truco de la operación Francisco es que en mucha parte el trabajo se hacía solito.


Eso no quiere decir que Bergoglio no pusiera su parte: desplegó y manejó (casi) a la perfección todo el arsenal de gestos y mensajes –adrede– ambiguos; coqueteó y sedujo a círculos progresistas dentro y fuera de la Iglesia.


Pero, si uno ponía atención, en cada destello de sus simulaciones ideológicas se veían, como una sombra, su pasado y presente conservador, e igualmente conservadores principios rectores de su papado: a) disciplina, b) hegemonía, c) cooptación y d) neutralización.
He aquí algunos de los momentos –y asuntos– más sintomáticos:


• Francisco rechaza las acusaciones de la derecha estadunidense de ser unmarxista tras su crítica light al capitalismo en Evangelli Gaudium (los mismos círculos que dicen que el debate sobre las desigualdades escomunista, mientras es... procapitalista): La ideología marxista está equivocada, pero conocí a muchos marxistas buenas personas y no me ofendo (Página/12, 16/12/13).
¿No? Ok. Entonces deberían ofenderse los marxistas.
Pero lo más problemático de esteguiño a la izquierda –fuera de su opinión que el marxismo está equivocado (¿no será un retroceso respecto a Juan Pablo II, que enLaborem execens decía que éste es peligroso, pero contiene grano de verdad?)– es la ligereza con que Bergoglio juega –hoy– con este término.
¿Y ayer? Estuvo cerca de los jerarcas que temían que si fracasaba la dictadura venía el marxismo (sic). Castigaba a los curas villeros que lo ponían en práctica. A los padres Yorio y Jalics los tachó de izquierdistas, entregándolos a los militares (digan lo digan hoy los embellecedores de su biografía). Seguro no se ofendieron, pero casi perdieron la vida.
Horacio Verbitsky: Hoy estos son asuntos teóricos opinables, como el debate sobre marxismo o la teología de la liberación que Bergoglio ha reavivado. Pero en aquellos años era cuestión de vida o muerte(Página/12, 16/3/14).
• El tema de la rehabilitación de la teología de la liberación por Francisco merece análisis aparte; aquí, sólo dos puntos:
– Si hay una piedra de toque del éxito de sus simulaciones es la existencia de quienes hoy creen que él siempre estuvo influenciado por ella, sólo se escondía; por otro lado, si porinfluencia se entiende que se le oponía ferozmente (vide: su pleitocon Pedro Arrupe), pues sí, estuvo muy influenciado.
– Sigue actual el análisis histórico de Michael Löwy que lo localizaba en los antípodas de esta corriente (Le Monde, 30/3/13); los últimos meses lo confirmaron: contrariamente a la teología de la liberación, él opta no por el empoderamiento de los pobres, sino su tutelaje; ignora sus predicamentos más radicales, coopta su potencial y neutraliza lo más subversivo.
• El Papa contesta a quienes lo acusan de ser un Papa comunista y/ohablar como Lenin (¡sic!): Yo sólo digo que los comunistas nos robaron la bandera de la pobreza (La Jornada,30/6/14).
¿Es algo que diría un compañero en armas, o un rival político de izquierda que lucha por la hegemonía entre los pobres? ¿No será este el meollo del bonapartismo neofranciscano?
• El Papa durante el encuentro con los movimientos populares (Vaticano, 27-29/10/14), parafraseando a Hélder Cámara: Si pido ayudar a los pobres, dicen que soy comunista (Telesur,28/10/14).


Löwy también recordaba aquelpasaje canónico (Si doy pan a un pobre, me dicen que soy un santo; cuando pregunto por qué la gente es pobre, me llaman comunista), pero para recalcar que Bergoglio ayuda y no hace preguntas incómodas (hasta su paráfrasis se quedó corta...).


En su enfoque no hay clase oprimida y clase opresora (algo que sí identifica la teología de la liberación); para él, eso no importa: sólo hay que trabajar juntos por el bien de todos.


En este sentido es excesivo el entusiasmo de Ignacio Ramonet, que tras el encuentro –al que asistió Evo Morales como líder cocalero– aplaudía el gran valor del Papa y su nuevo rol histórico como abanderado solidario de las luchas de los pobres del mundo(Rebelión, 30/10/14).


Y más si recordamos el análisis de Rubén Dri, ex cura tercermundista:Para Bergoglio el verdadero rival son los gobiernos progresistas. Pero él sabe que no puede chocar frontalmente con ellos. Tiene que actuar de manera inteligente, desde abajo, entre los movimientos populares (Krytyka Polityczna, 1/2/14).


Así, aquel encuentro se perfila más bien como la más grande, hasta ahora, simulación de Francisco. Su afán es cooptar, no cooperar; neutralizar, no impulsar; disciplinar y meter los movimientos y gobiernos progresistas a su redil.


Éstos no deben ignorar los cambios en el Vaticano, pero tampoco querer subir al papamóvil. Ni dejarle a Bergoglio la tan anhelada bandera de la pobreza (y si alguien siente confusión, que recuerde su historia).


Cuando estalló la crisis, Reinhard Marx, obispo de... Tréveris, aprovechando el apellido sacó un libro titulado, claro, Das Kapital (2008) –al parecer Piketty no fue primero...–, con un vago llamado a reformas.


Fue un éxito mediático. No de casualidad, continuando la simulación, el Papa lo incorporó a su grupo de cardenales y consejo de economía.
Confundir a Francisco con la izquierda es como confundir a Reinhard con Karl Marx.


* Periodista polaco
Twitter: @periodistapl

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Jueves, 18 Septiembre 2014 06:08

Marina y Dilma debaten religión y Petrobras

Marina y Dilma debaten religión y Petrobras

Coincidencias (¿electorales?) entre Dilma y Bergoglio. "Mi gobierno tiene una concepción de la familia basada en la realidad, nosotros no hacemos una definición de lo que debe ser la familia, no queremos interferir en un asunto de la sociedad, en Brasil hay varios tipos de familia", opinó la presidenta y candidata a la reelección el martes, dos días después de que el papa Francisco casara a una pareja formada por una madre soltera y un hombre cuyo primer matrimonio fue disuelto por la iglesia.


La jefa de Estado brasileña, divorciada, citó palabras de Francisco al desarrollar su idea sobre la familia en el siglo XXI, hablando ante periodistas poco antes de participar en un programa televisivo frente a su adversaria Marina Silva, organizado por la Conferencia Nacional de Obispos del país católico más poblado del mundo, con 202 millones de habitantes.


Raymundo Damasceno Assis, titular de la Conferencia de Obispos y anfitrión del debate que se realiza cada cuatro años, entregó a los candidatos un proyecto de reforma política en la que se incluye el fin del financiamiento privado de campañas, propuesta defendida por el Partido de los Trabajadores (PT) y resistida por los empresarios en coludio con los grandes los medios de comunicación.

De ese modo, el cardenal Damasceno Assis escogió orientar el debate en una perspectiva algo más política que moral o religioso (asuntos que también se discutieron), a diferencia de lo sucedido en 2010, bajo el reinado del papa Benedicto XVI, cuando el programa debatió con insistencia el aborto y el matrimonio homosexual.


En la campaña anterior, el papa bávaro orientó a los obispos contra Dilma, por haber cometido el sacrilegio de apoyar la interrupción legal del embarazo, en lo que fue una interferencia política que congeló las relaciones entre Brasilia y el Vaticano hasta su recomposición en marzo de 2013, cuando Jorge Mario Bergoglio pasó a ser el papa Francisco.
En julio del año pasado, Bergoglio, con el aval político de Dilma y el gobierno del PT, fue recibido en Río de Janeiro por millones de jóvenes, a quienes instó a tomar las calles y las favelas –porque tiene conciencia del terreno perdido ante las iglesias neopentecostales que conquistaron casi el 25 por ciento de los brasileños– y se preocupó poco en hablar del aborto.

Mas, al dejar Brasil, declaró durante el vuelo hacia Roma que él no podía juzgar a los homosexuales, declaración que mereció elogios por sectores del movimiento GLBT brasileño. Según trascendidos publicados en diarios locales, el Vaticano no repetirá el error del papa emérito Ratzinger y adoptará una posición discreta, con algunos gestos que podrían indicar guiños hacia Dilma, una católica poco practicante, que construyó una relación fluida con el ex arzobispo de Buenos Aires.
Dilma y la evangélica Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño, fueron las protagonistas del encuentro televisivo completado por otros seis candidatos que tomarán parte en la disputa presidencial del 5 de octubre. Mientras Dilma y Marina se maquillaban en los camarines antes de ingresar al estudio de la tevé católica, el martes por la noche, la cadena opositora Globo divulgaba una encuesta de Ibope donde la petista sigue adelante con el 36 por ciento de las intenciones de voto, seguida por la ambientalista, con el 31 por ciento.


No fue una buena noticia para la mandataria, quien perdió tres puntos ante el sondeo anterior, mientras Marina retrocedió sólo uno. Si se toma solamente el electorado católico, Dilma está adelante, con el 41 por ciento, frente al 36 por ciento de Marina, y si se miden sólo los evangélicos, Marina gana con holgura, 41 a 27.


En la proyección sobre el probable ballottage del 26 de octubre, Marina sigue adelante, con el 43 por ciento de todo el electorado, igual número que hace una semana, mientras Dilma suma el 40, habiendo retrocedido 2 puntos.
La hipotética victoria de Marina en el cómputo general del segundo turno fue motivo de optimismo en la Bolsa de Valores de San Pablo –donde echan pestes contra el PT–, cuya ronda de negocios subió más del 2 por ciento, mientras las acciones de Petrobras avanzaron cerca del 5 por ciento. Elude, Marina, mencionar que entre los sospechados de corrupción está Eduardo Campos, el fallecido candidato presidencial por el Partido Socialista.


Nada nuevo: cuando un sondeo indica que Marina le ganará al PT el 26 de octubre, esto motiva números positivos en el mercado, donde saben que la ecologista restaurará la posología liberal aplicada en la década del '90 por su aliado, el ex mandatario Fernando Henrique Cardoso.


Marina posiblemente repetirá a Cardoso con la política de privatización gradual de Petrobras, tal vez revisando las leyes sancionadas durante los gobiernos petistas, una posibilidad que anima de igual modo a los tenedores privados de títulos de la petrolera como a las petroleras extranjeras, particularmente las norteamericanas, las más perjudicadas por las reformas ocurridas durante los gobiernos de Dilma y Luiz Inácio Lula da Silva.


Petrobras fue motivo de un acalorado cruce de opiniones en el programa televisado por la red católica de medios, donde estuvo el pastor Everaldo, un evangélico rubicundo, con el uno por ciento de apoyo, impulsor de un programa de gobierno de tres puntos: privatización total de Petrobras, prohibición del aborto y reducción de la minoría de edad penal.
Marina Silva es tan enemiga del aborto y poco simpática a la familia de personas del mismo sexo como su compañero de fe, el candidato Everaldo.


Ella es más ponderada que el predicador pentecostal cuando propone revisar la gestión de Petrobras (la candidata fue repudiada esta semana por el sindicato de los petroleros) y opta por un discurso tecnocrático, prometiendo convocar a "los mejores técnicos" en lugar de políticos "petistas" que hicieron de la empresa un supuesto "antro" de negocios turbios.
En ese sentido, la dirigente opositora Marina menciona insistentemente los casos de corrupción denunciados en Petrobras, el más sonado involucrando a un ex director, actualmente preso, que ayer fue indagado por los miembros de una comisión investigadora del Congreso.


 

Caciques y pulverizados

Por Eric Nepomuceno

Todos los indicios apuntan hacia una misma dirección: solamente cuando termine el conteo de los votos, en la noche del domingo 26 de octubre, se sabrá el nombre de quién presidirá Brasil entre el primer día de 2015 y el último de 2018. A menos que ocurra un vuelco espectacular, la disputa entre dos mujeres, la actual presidenta Dilma Rousseff y la evangélica y ambientalista Marina Silva, será la más dura desde que Brasil recuperó, en 1989, el derecho a elegir su mandatario.


En las últimas dos semanas se consolidó, acorde con los sondeos electorales, la tendencia de Dilma Rousseff a recuperar terreno frente a Marina Silva, cuya ascensión veloz parece perder fuerza. El domingo 5 de octubre se definen los candidatos que disputarán la segunda y decisiva vuelta 21 días después.


La otra gran incógnita se refiere a la formación del Congreso, con quien el futuro presidente tendrá que gobernar. En caso de victoria de Dilma, casi seguramente se mantendrá la actual alianza entre partidos que tienen en común un largo abanico de intereses regionales y ninguna identidad ideológica y política. Será, otra vez, una alianza de ocasión.
En caso de victoria de Marina, será necesario recurrir a parte de los actuales aliados de Dilma y también del neoliberal candidato Aécio Neves. El Partido Socialista Brasileño, por el cual Marina disputa la presidencia, tiene representación pequeña en el Congreso. Era, hasta hace poco, el más tradicional aliado del PT.


Los sondeos electorales insinúan que en la próxima Legislatura el Senado brasileño estará más fraccionado aún. Hoy, son dieciséis partidos que tienen representantes en la casa, el mayor número de la historia de la república. A partir de 2015 podrán ser dieciocho.

En medio de esa pulverización, todo indica que el PMDB se mantendrá como el partido con más senadores, seguido por el PT. Actualmente, son diecinueve senadores del PMDB, trece del PT y doce del PSDB de Aécio Neves y del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. De confirmarse los sondeos, el PMDB elegirá diecisiete senadores, el PT, catorce y el PSDB, trece. El PSB de Marina, que cuenta actualmente con cuatro senadores, podrá elegir nueve.


Hoy, en la Cámara de Diputados nada menos que 22 partidos tienen representantes. No hay proyección sobre cuántos parlamentarios serán electos, pero analistas creen que la pulverización será todavía mayor.


Frente a ese escenario, tanto Dilma como Marina tendrán que administrar el apetito voraz de diputados y senadores por puestos, cargos y presupuestos. Marina reitera, entre la citación de uno y de otro versículo de la Biblia, que sabrá construir una "nueva política", liquidando hábitos y estructuras que, según ella, conforman la "vieja política" con todas sus fallas y vicios.

Son palabras al viento: los caciques de los partidos mayoritarios seguirán poderosos como siempre. Y, como siempre, el oportunismo será predominante a la hora de trabajar en el Congreso.


Dilma convivió, en sus cuatro años de mandataria, con una amplia y difusa variedad de deslealtades y traiciones. En muchos momentos capituló frente a las exigencias de sus supuestos aliados en el Congreso. Cedió y concedió como única forma de mantener los pilares básicos de su programa de gobierno y proyecto de país. Hay que ser realista: un nuevo período presidencial de Dilma se dará bajo el mismo ambiente.


Marina sigue siendo un enigma. Su programa de gobierno tiene nada menos que 240 páginas, plagado de declaraciones de intención y sin ninguna indicación sólida de cómo será cumplido. Ella no tiene, a su lado, a ningún liderazgo de peso, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Sus asesores, responsables por un programa económico tan confuso cuanto contradictorio con sus promesas sociales, son todos del más nítido corte neoliberal. Tampoco tienen tránsito junto a los comandantes de los partidos que conformarán las mayores bancadas en el Congreso.


Brasil todavía padece los males de la política económica neoliberal de las dos presidencias de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Volver a ese camino preocupa y asusta a buena parte del electorado más esclarecido. La campaña presidencial de Dilma Rousseff insiste en esa tecla: pese a las crisis globales y a los equívocos internos, al escaso crecimiento de la economía (las previsiones para este año indican una elevación inferior al uno por ciento del PBI) y a la presión inflacionaria (6,4 por ciento para 2014 será un buen resultado, dadas las circunstancias), el país no dejó de crear empleos y profundizar los alcances de los programas sociales del gobierno. Y es ese panorama el que está en riesgo.
Marina Silva asegura que gobernará con los cuadros de su propio partido y también con las mejores cabezas del PT de Dilma y del PSDB de Cardoso y Aécio Neves. Llegó a nombrar a dos figuras muy conocidas de uno y de otro partido, José Serra (PSDB) y Eduardo Suplicy (PT), como ejemplos de cuadros políticos con cuya ayuda espera poder contar. Ninguno de los dos le contestó.

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Los hechos

 

El día 25 de junio a las 7:30 AM el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional (ESMAD) desalojó violentamente a 215 familias indígenas de un terreno denominado "Brisas", en el Municipio de Cumaribo (Vichada). Este terreno había sido ocupado pacíficamente un mes atrás por indígenas pertenecientes a varios pueblos indígenas (sikuani, piapoco, saliva...). Versiones de líderes indígenas hablan de varios heridos, entre ellos dos niños. La guardia indígena actuó con prudencia y no opuso mayor resistencia para evitar daños y perjuicios mayores.


La problemática


Cumaribo (Kumalibo en lengua jiwi) ha sido un territorio ancestral del pueblo sikuani (jiwi). Toda laproblemática de este pueblo, como la de la mayoríade los indígenas de la Orinoquia Colombiana, ha girado desde hace varias décadas alrededor de sus territorios, que vienen siendo afectados de forma creciente por un conjunto de intereses económicos de diversa índole: ganaderos, minero-energéticos, madereros y cultivos de plantación (incluida la coca). Estos intereses en nada han contribuido al ascenso de estos pueblos hacia una vida mejor, sobre todo nada aportan para superar largos períodos de violencia, explotación y exclusión, que los han colocado en vías de extinción física y cultural, pues una rápida mirada sobre la situación de estos pueblos indígenas semi-nómades que tradicionalmente han vivido de la oferta ambiental de sus territorios, nos muestra las graves condiciones de inseguridad alimentaria y las limitaciones que tienen para superar la exclusión política, económica y social que les impide ocupar un lugar propio y digno en la región.

 

A estos pueblos no sólo se les ha perturbado su entorno con la ocupación que han hecho de sus territorios todos los actores económicos (legales o ilegales, civiles o armados, religiosos o laicos), también han sido lastimados por lasactividades proselitistas de las iglesias, de los partidos políticos y de actores armados, actividades que se realizan bajo la mirada displicente del Estado.

 


En síntesis, se trata de una violencia social y estructural que ha comprometido su futuro como pueblos. Unasituación que la Corte Constitucional de Colombia calificó como "un estado de cosas inconstitucional."

 

Buscando la tierra prometida y almas para evangelizar

 

En 1960 se asentó en 'Cumaribo' el Batallón Colombia, en terrenos que según el líder Juan Mendoza pertenecían al pueblo sikuani (allí estarían enterrados sus abuelos). Este batallón, dirigido por el teniente coronel Álvaro Valencia Tovar, tenía la tarea de neutralizar acciones armadas en la región, entre ellas las de Flavio Barney, reservista del ejército y comerciante de chiqui-chiqui, que se había levantado en armas para imponer su ley en la región. Según el relato de Hernando Sánchez (autoridad tradicional sikuani), "este bandolero" se había asentado en 'Puerto Mosco', sobre el río Vichada y se había apoderado de grandes extensiones de territorio sikuani.


Pocos años atrás había llegado a la región de Cumaribo un ciudadano de origen turco de apellido Mattar, a quien un "comisario especial encargado" adjudicó un baldío también en tierras indígenas. Posteriormente Mattar cede por 7.000 pesos parte de estas tierras a la comunidad religiosa monfortiana que en 1957 llega a la región, buscando tierras prometidas y almas para evangelizar.


Estos "siervos de Dios" iniciaron en lo que hoy es el resguardo indígena de Santa Teresita del Tuparro su obra misionera, evangelizando a los indígenas, pero de paso llenando copiosamente sus arcas con mano de obra indígena. Con el tiempo se convirtieron en "amos de indios"


Posteriormente los monfortianos entregaron ("vendieron" según los indígenas) su legado misional a la comunidad religiosa diocesana y con él los terrenos que habían adquirido del señor Mattar.


Hoy para los indígenas no existe ninguna duda de que esta apropiación de territorios indígenas, como la mayoría de usurpaciones de tierras indígenas en la Orinoquia ha sido ilegítima. En julio de 2005, cuando ya prosperaban en la región el llamado 'Cartel de Baldios', se realiza un acto de "protocolización de resolución de adjudicación de baldios... mediante la cual el Instituto de Desarrollo Rural, INCODER, le adjudica definitivamente a Parmenio Gómez Blanco, el terreno baldío denominado"Brisas" ubicado en el municipio de Cumaribo..." Este es el sustento legal que hoy esgrime el sacerdote diocesano Parmenio Gómez Blanco para disputarle a los indígenas este territorio de 550 hectáreas que generosamente y a manos llenas le adjudicó el INCODER.


A manera de conclusión


En estos momentos en que se realizan de forma ilegal grandes transacciones de tierra en la Altillanura orinoquence (todos municipios del Vichada), para desarrollar megaproyectos agroindustriales (palma aceitera, caña de azúcar, arroz, soja, sorgo...) y minero-energético, cobra vigencia la necesidad de prestar mayor atención a los derechos de los pueblos indígenas sobre sus territorios ancestrales, para evitar que las 'locomotoras' del desarrollo económico propuestas por el Estado, continuen atropellando a los pueblos indígenas.


Lo insólito de esta acción policial es que se desplieguen cuantiosos recursos para desalojar a indígenas, mientras no se le presta atención alguna a las denuncias de los indígenas sobre la invasión de los ríos de la selva Mataven (16 resguardos indígenas) por buscadores de oro colombianos, venezolanos y brasileros (garimpeiros) o que su territorio ancestral de Tojibo y Cupepe esté siendo invadido por ganaderos, o que los cultivos de coca (de nuevo en alza), vengan destruyendo los bosques de galería del territorio indígena ancestral de Aliba.


Pero lo más vergonzoso y humillante para los pueblos indígenas, es que sean los mismos indígenas, hoy empleados de la administración municipal, los que cumplen con su deber de ordenar el desalojo. El inspector de policía municipal, Javier Guillermo Espejo Mendoza, la persona que le solicita a la policía desalojar a los indígenas, es indígena, familiar del líder indígena Juán Mendoza, lo mismo que el jefe de Asuntos Indígenas del municipio de Cumaribo, Fredy Alberto Latorre Mendoza, que es su sobrino. La vergüenza es mayor habida cuenta que estos dos funcionarios tuvieron en sus manos dos días antes una circular de la dependencia de Asuntos indígenas del Ministerio del interior, que recomendaba no desalojar a los indígenas.A la exclusión política se estaría entonces añadiendo el fenómeno de subordinación de los intereses indígenas a los intereses de una emergente clase política de la Orinoquia, por medio de la cooptación de jóvenes indígenas. Para colmo de males, el Alcalde Ardulfo Romero Pardo, es del partido Alianza Social Indígena, elegido por los indígenas. Como reza el refrán popular, "pusieron a los chivos a cuidar el jardín".


De participar en esta afrenta, ni siquiera se salva el personero municipal, que en su comunicado oficial, hace esfuerzos por lavarle el rostro al alcalde, mostrando a 80 colonos como los "invasores" del predio "Brisas", lo que habría dado lugar a presentar la Querella Policiva por estos hechos. Y es que a falta de sustento legal, porque intuyen que los documentos que sustentan la propiedad del sacerdote diocesano son fágiles, se ensaya el deleznable argumento de que entre los "invasores" estarían los colonos, que habrían de "aprovecharse de la vulnerabilidad y necesidad de los pueblos indígenas", en palabras del comandante de la policía de Cumaribo: "al lado del enfermo está comiendo el alentado".


Como en 'Fuenteovejuna todos a una" toda la administración se pone de acuerdo para tapar el crimen. Contrario al lema que está plasmado en todos los comunicados oficiales del municipio: Kumalibo Yabara Dajitatsi(TODOS POR CUMARIBO), a partir del día 25 de junio podría leerse: Todos contra los indígenas.

Bogotá, junio 27 de 2014

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