Miércoles, 19 Noviembre 2014 06:19

Un hombre de fe

Un hombre de fe

ALAI AMLATINA, 18/11/2014.-"Disculpe Pepe, pero Bergoglio es un conservador". No recuerdo si dije "facho".
José María Di Paola, padre Pepe para los del barrio, pelo largo, ropa informal, 46 años de edad de los cuales diez en la villa 21 o villa de Barracas, me miró con aire de desconcierto, como si no terminara de creerse aquella frase.


Sentado en la iglesia Nuestra Señora de Caacupé, construida por los emigrantes paraguayos en minga los fines de semana, me respondió con la misma serenidad y parsimonia con la que me había relatado cómo construyeron el templo. Cada domingo, las mujeres preparaban la comida mientras los varones levantaban la iglesia, ladrillo por ladrillo, hasta que un buen día decidieron ponerle el nombre de "su" virgen, como para decirle a la ciudad que era parte de sus vidas.


"Bergoglio", dijo refiriéndose al entonces arzobispo de Buenos Aires, "viene a la villa en micro, baja en la parada, camina hasta la iglesia y toma mate con los vecinos. No viene en el coche del arzobispado. Conoce nuestro trabajo, apoya a los curas villeros que vinimos a aprender de la gente, no a decirles lo que tienen que hacer". Mientras hablaba, los muros de la parroquia despedían la sonrisa eterna del padre Mujica, el cura-mártir de todos los pobres de la ciudad porteña, asesinado por la Triple A hace cuatro décadas.


Cinco años después de aquella lección de humildad de Pepe, no me pareció nada sorprendente que Francisco recibiera a los movimientos sociales del mundo, entre ellos al Movimiento Sin Tierra de Brasil, que los militares brasileños y la prensa derechista del Uruguay (como El País y El Observador), consideran como subversivos.


No sólo los recibió. Dijo: "No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar".


Les propuso "luchar contra las causas estructurales de la pobreza", advirtió contra "estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos" y terminó con un "sigan con su lucha", porque nos hace bien a todos.

Francisco Bergoglio no es un revolucionario. Es un hombre de fe, conservador, que se diferencia de los políticos de izquierda en un pequeño detalle: pisa el barro, no le teme a los pobres, se siente feliz con ellos, no los quiere domesticar ni utilizar, confía que en la pobreza, y sólo en ella, puede haber dignidad y comunión.

Pepe tenía razón.


Documentos Relacionados:
Impresiones de una jornada histórica - Ramonet. Ignacio, http://www.alainet.org/active/78385
Declaración final Encuentro Mundial Movimientos Populares, http://www.alainet.org/active/78404
Francisco: Este encuentro de Movimientos Populares es un gran signo - Papa Francisco, http://www.alainet.org/active/78382
Movimientos populares en el Vaticano: Articulando alianzas - León, Osvaldo, http://www.alainet.org/active/78763

Publicado enSociedad
Las simulaciones ideológicas del papa Francisco

Apuesto que ni los spin-doctors del Vaticano se imaginaban que su re-branding iba a ser tan exitoso. Que en poco tiempo convertirían a Jorge Mario Bergoglio, conservador cercano a los sectores más reaccionarios de la Iglesia argentina durante la dictadura, que ponía palos en la rueda del progresismo kirchnerista, en un líder mundial de izquierda.


Pero iban viento en popa. Cualquier conservador sensible –como Bergoglio–, en comparación con los ultraconservadores-trogloditas que dominan en la Iglesia post wojtyliana, parece un progresista.


En un mundo donde el centro de la política se movió (muy) a la derecha, cualquiera que diga algo sobre lapobreza y la injusticia ya esmarxista y/o comunista (lo mismo pasa con las desigualdades y su combate: se nos vende como una demanda revolucionaria; en realidad es muy conservadora).


En un mundo donde la crítica escasea, cualquiera que critique al capitalismo tiene posibilidades de parecer mesías de izquierda.


El truco de la operación Francisco es que en mucha parte el trabajo se hacía solito.


Eso no quiere decir que Bergoglio no pusiera su parte: desplegó y manejó (casi) a la perfección todo el arsenal de gestos y mensajes –adrede– ambiguos; coqueteó y sedujo a círculos progresistas dentro y fuera de la Iglesia.


Pero, si uno ponía atención, en cada destello de sus simulaciones ideológicas se veían, como una sombra, su pasado y presente conservador, e igualmente conservadores principios rectores de su papado: a) disciplina, b) hegemonía, c) cooptación y d) neutralización.
He aquí algunos de los momentos –y asuntos– más sintomáticos:


• Francisco rechaza las acusaciones de la derecha estadunidense de ser unmarxista tras su crítica light al capitalismo en Evangelli Gaudium (los mismos círculos que dicen que el debate sobre las desigualdades escomunista, mientras es... procapitalista): La ideología marxista está equivocada, pero conocí a muchos marxistas buenas personas y no me ofendo (Página/12, 16/12/13).
¿No? Ok. Entonces deberían ofenderse los marxistas.
Pero lo más problemático de esteguiño a la izquierda –fuera de su opinión que el marxismo está equivocado (¿no será un retroceso respecto a Juan Pablo II, que enLaborem execens decía que éste es peligroso, pero contiene grano de verdad?)– es la ligereza con que Bergoglio juega –hoy– con este término.
¿Y ayer? Estuvo cerca de los jerarcas que temían que si fracasaba la dictadura venía el marxismo (sic). Castigaba a los curas villeros que lo ponían en práctica. A los padres Yorio y Jalics los tachó de izquierdistas, entregándolos a los militares (digan lo digan hoy los embellecedores de su biografía). Seguro no se ofendieron, pero casi perdieron la vida.
Horacio Verbitsky: Hoy estos son asuntos teóricos opinables, como el debate sobre marxismo o la teología de la liberación que Bergoglio ha reavivado. Pero en aquellos años era cuestión de vida o muerte(Página/12, 16/3/14).
• El tema de la rehabilitación de la teología de la liberación por Francisco merece análisis aparte; aquí, sólo dos puntos:
– Si hay una piedra de toque del éxito de sus simulaciones es la existencia de quienes hoy creen que él siempre estuvo influenciado por ella, sólo se escondía; por otro lado, si porinfluencia se entiende que se le oponía ferozmente (vide: su pleitocon Pedro Arrupe), pues sí, estuvo muy influenciado.
– Sigue actual el análisis histórico de Michael Löwy que lo localizaba en los antípodas de esta corriente (Le Monde, 30/3/13); los últimos meses lo confirmaron: contrariamente a la teología de la liberación, él opta no por el empoderamiento de los pobres, sino su tutelaje; ignora sus predicamentos más radicales, coopta su potencial y neutraliza lo más subversivo.
• El Papa contesta a quienes lo acusan de ser un Papa comunista y/ohablar como Lenin (¡sic!): Yo sólo digo que los comunistas nos robaron la bandera de la pobreza (La Jornada,30/6/14).
¿Es algo que diría un compañero en armas, o un rival político de izquierda que lucha por la hegemonía entre los pobres? ¿No será este el meollo del bonapartismo neofranciscano?
• El Papa durante el encuentro con los movimientos populares (Vaticano, 27-29/10/14), parafraseando a Hélder Cámara: Si pido ayudar a los pobres, dicen que soy comunista (Telesur,28/10/14).


Löwy también recordaba aquelpasaje canónico (Si doy pan a un pobre, me dicen que soy un santo; cuando pregunto por qué la gente es pobre, me llaman comunista), pero para recalcar que Bergoglio ayuda y no hace preguntas incómodas (hasta su paráfrasis se quedó corta...).


En su enfoque no hay clase oprimida y clase opresora (algo que sí identifica la teología de la liberación); para él, eso no importa: sólo hay que trabajar juntos por el bien de todos.


En este sentido es excesivo el entusiasmo de Ignacio Ramonet, que tras el encuentro –al que asistió Evo Morales como líder cocalero– aplaudía el gran valor del Papa y su nuevo rol histórico como abanderado solidario de las luchas de los pobres del mundo(Rebelión, 30/10/14).


Y más si recordamos el análisis de Rubén Dri, ex cura tercermundista:Para Bergoglio el verdadero rival son los gobiernos progresistas. Pero él sabe que no puede chocar frontalmente con ellos. Tiene que actuar de manera inteligente, desde abajo, entre los movimientos populares (Krytyka Polityczna, 1/2/14).


Así, aquel encuentro se perfila más bien como la más grande, hasta ahora, simulación de Francisco. Su afán es cooptar, no cooperar; neutralizar, no impulsar; disciplinar y meter los movimientos y gobiernos progresistas a su redil.


Éstos no deben ignorar los cambios en el Vaticano, pero tampoco querer subir al papamóvil. Ni dejarle a Bergoglio la tan anhelada bandera de la pobreza (y si alguien siente confusión, que recuerde su historia).


Cuando estalló la crisis, Reinhard Marx, obispo de... Tréveris, aprovechando el apellido sacó un libro titulado, claro, Das Kapital (2008) –al parecer Piketty no fue primero...–, con un vago llamado a reformas.


Fue un éxito mediático. No de casualidad, continuando la simulación, el Papa lo incorporó a su grupo de cardenales y consejo de economía.
Confundir a Francisco con la izquierda es como confundir a Reinhard con Karl Marx.


* Periodista polaco
Twitter: @periodistapl

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Jueves, 18 Septiembre 2014 06:08

Marina y Dilma debaten religión y Petrobras

Marina y Dilma debaten religión y Petrobras

Coincidencias (¿electorales?) entre Dilma y Bergoglio. "Mi gobierno tiene una concepción de la familia basada en la realidad, nosotros no hacemos una definición de lo que debe ser la familia, no queremos interferir en un asunto de la sociedad, en Brasil hay varios tipos de familia", opinó la presidenta y candidata a la reelección el martes, dos días después de que el papa Francisco casara a una pareja formada por una madre soltera y un hombre cuyo primer matrimonio fue disuelto por la iglesia.


La jefa de Estado brasileña, divorciada, citó palabras de Francisco al desarrollar su idea sobre la familia en el siglo XXI, hablando ante periodistas poco antes de participar en un programa televisivo frente a su adversaria Marina Silva, organizado por la Conferencia Nacional de Obispos del país católico más poblado del mundo, con 202 millones de habitantes.


Raymundo Damasceno Assis, titular de la Conferencia de Obispos y anfitrión del debate que se realiza cada cuatro años, entregó a los candidatos un proyecto de reforma política en la que se incluye el fin del financiamiento privado de campañas, propuesta defendida por el Partido de los Trabajadores (PT) y resistida por los empresarios en coludio con los grandes los medios de comunicación.

De ese modo, el cardenal Damasceno Assis escogió orientar el debate en una perspectiva algo más política que moral o religioso (asuntos que también se discutieron), a diferencia de lo sucedido en 2010, bajo el reinado del papa Benedicto XVI, cuando el programa debatió con insistencia el aborto y el matrimonio homosexual.


En la campaña anterior, el papa bávaro orientó a los obispos contra Dilma, por haber cometido el sacrilegio de apoyar la interrupción legal del embarazo, en lo que fue una interferencia política que congeló las relaciones entre Brasilia y el Vaticano hasta su recomposición en marzo de 2013, cuando Jorge Mario Bergoglio pasó a ser el papa Francisco.
En julio del año pasado, Bergoglio, con el aval político de Dilma y el gobierno del PT, fue recibido en Río de Janeiro por millones de jóvenes, a quienes instó a tomar las calles y las favelas –porque tiene conciencia del terreno perdido ante las iglesias neopentecostales que conquistaron casi el 25 por ciento de los brasileños– y se preocupó poco en hablar del aborto.

Mas, al dejar Brasil, declaró durante el vuelo hacia Roma que él no podía juzgar a los homosexuales, declaración que mereció elogios por sectores del movimiento GLBT brasileño. Según trascendidos publicados en diarios locales, el Vaticano no repetirá el error del papa emérito Ratzinger y adoptará una posición discreta, con algunos gestos que podrían indicar guiños hacia Dilma, una católica poco practicante, que construyó una relación fluida con el ex arzobispo de Buenos Aires.
Dilma y la evangélica Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño, fueron las protagonistas del encuentro televisivo completado por otros seis candidatos que tomarán parte en la disputa presidencial del 5 de octubre. Mientras Dilma y Marina se maquillaban en los camarines antes de ingresar al estudio de la tevé católica, el martes por la noche, la cadena opositora Globo divulgaba una encuesta de Ibope donde la petista sigue adelante con el 36 por ciento de las intenciones de voto, seguida por la ambientalista, con el 31 por ciento.


No fue una buena noticia para la mandataria, quien perdió tres puntos ante el sondeo anterior, mientras Marina retrocedió sólo uno. Si se toma solamente el electorado católico, Dilma está adelante, con el 41 por ciento, frente al 36 por ciento de Marina, y si se miden sólo los evangélicos, Marina gana con holgura, 41 a 27.


En la proyección sobre el probable ballottage del 26 de octubre, Marina sigue adelante, con el 43 por ciento de todo el electorado, igual número que hace una semana, mientras Dilma suma el 40, habiendo retrocedido 2 puntos.
La hipotética victoria de Marina en el cómputo general del segundo turno fue motivo de optimismo en la Bolsa de Valores de San Pablo –donde echan pestes contra el PT–, cuya ronda de negocios subió más del 2 por ciento, mientras las acciones de Petrobras avanzaron cerca del 5 por ciento. Elude, Marina, mencionar que entre los sospechados de corrupción está Eduardo Campos, el fallecido candidato presidencial por el Partido Socialista.


Nada nuevo: cuando un sondeo indica que Marina le ganará al PT el 26 de octubre, esto motiva números positivos en el mercado, donde saben que la ecologista restaurará la posología liberal aplicada en la década del '90 por su aliado, el ex mandatario Fernando Henrique Cardoso.


Marina posiblemente repetirá a Cardoso con la política de privatización gradual de Petrobras, tal vez revisando las leyes sancionadas durante los gobiernos petistas, una posibilidad que anima de igual modo a los tenedores privados de títulos de la petrolera como a las petroleras extranjeras, particularmente las norteamericanas, las más perjudicadas por las reformas ocurridas durante los gobiernos de Dilma y Luiz Inácio Lula da Silva.


Petrobras fue motivo de un acalorado cruce de opiniones en el programa televisado por la red católica de medios, donde estuvo el pastor Everaldo, un evangélico rubicundo, con el uno por ciento de apoyo, impulsor de un programa de gobierno de tres puntos: privatización total de Petrobras, prohibición del aborto y reducción de la minoría de edad penal.
Marina Silva es tan enemiga del aborto y poco simpática a la familia de personas del mismo sexo como su compañero de fe, el candidato Everaldo.


Ella es más ponderada que el predicador pentecostal cuando propone revisar la gestión de Petrobras (la candidata fue repudiada esta semana por el sindicato de los petroleros) y opta por un discurso tecnocrático, prometiendo convocar a "los mejores técnicos" en lugar de políticos "petistas" que hicieron de la empresa un supuesto "antro" de negocios turbios.
En ese sentido, la dirigente opositora Marina menciona insistentemente los casos de corrupción denunciados en Petrobras, el más sonado involucrando a un ex director, actualmente preso, que ayer fue indagado por los miembros de una comisión investigadora del Congreso.


 

Caciques y pulverizados

Por Eric Nepomuceno

Todos los indicios apuntan hacia una misma dirección: solamente cuando termine el conteo de los votos, en la noche del domingo 26 de octubre, se sabrá el nombre de quién presidirá Brasil entre el primer día de 2015 y el último de 2018. A menos que ocurra un vuelco espectacular, la disputa entre dos mujeres, la actual presidenta Dilma Rousseff y la evangélica y ambientalista Marina Silva, será la más dura desde que Brasil recuperó, en 1989, el derecho a elegir su mandatario.


En las últimas dos semanas se consolidó, acorde con los sondeos electorales, la tendencia de Dilma Rousseff a recuperar terreno frente a Marina Silva, cuya ascensión veloz parece perder fuerza. El domingo 5 de octubre se definen los candidatos que disputarán la segunda y decisiva vuelta 21 días después.


La otra gran incógnita se refiere a la formación del Congreso, con quien el futuro presidente tendrá que gobernar. En caso de victoria de Dilma, casi seguramente se mantendrá la actual alianza entre partidos que tienen en común un largo abanico de intereses regionales y ninguna identidad ideológica y política. Será, otra vez, una alianza de ocasión.
En caso de victoria de Marina, será necesario recurrir a parte de los actuales aliados de Dilma y también del neoliberal candidato Aécio Neves. El Partido Socialista Brasileño, por el cual Marina disputa la presidencia, tiene representación pequeña en el Congreso. Era, hasta hace poco, el más tradicional aliado del PT.


Los sondeos electorales insinúan que en la próxima Legislatura el Senado brasileño estará más fraccionado aún. Hoy, son dieciséis partidos que tienen representantes en la casa, el mayor número de la historia de la república. A partir de 2015 podrán ser dieciocho.

En medio de esa pulverización, todo indica que el PMDB se mantendrá como el partido con más senadores, seguido por el PT. Actualmente, son diecinueve senadores del PMDB, trece del PT y doce del PSDB de Aécio Neves y del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. De confirmarse los sondeos, el PMDB elegirá diecisiete senadores, el PT, catorce y el PSDB, trece. El PSB de Marina, que cuenta actualmente con cuatro senadores, podrá elegir nueve.


Hoy, en la Cámara de Diputados nada menos que 22 partidos tienen representantes. No hay proyección sobre cuántos parlamentarios serán electos, pero analistas creen que la pulverización será todavía mayor.


Frente a ese escenario, tanto Dilma como Marina tendrán que administrar el apetito voraz de diputados y senadores por puestos, cargos y presupuestos. Marina reitera, entre la citación de uno y de otro versículo de la Biblia, que sabrá construir una "nueva política", liquidando hábitos y estructuras que, según ella, conforman la "vieja política" con todas sus fallas y vicios.

Son palabras al viento: los caciques de los partidos mayoritarios seguirán poderosos como siempre. Y, como siempre, el oportunismo será predominante a la hora de trabajar en el Congreso.


Dilma convivió, en sus cuatro años de mandataria, con una amplia y difusa variedad de deslealtades y traiciones. En muchos momentos capituló frente a las exigencias de sus supuestos aliados en el Congreso. Cedió y concedió como única forma de mantener los pilares básicos de su programa de gobierno y proyecto de país. Hay que ser realista: un nuevo período presidencial de Dilma se dará bajo el mismo ambiente.


Marina sigue siendo un enigma. Su programa de gobierno tiene nada menos que 240 páginas, plagado de declaraciones de intención y sin ninguna indicación sólida de cómo será cumplido. Ella no tiene, a su lado, a ningún liderazgo de peso, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Sus asesores, responsables por un programa económico tan confuso cuanto contradictorio con sus promesas sociales, son todos del más nítido corte neoliberal. Tampoco tienen tránsito junto a los comandantes de los partidos que conformarán las mayores bancadas en el Congreso.


Brasil todavía padece los males de la política económica neoliberal de las dos presidencias de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Volver a ese camino preocupa y asusta a buena parte del electorado más esclarecido. La campaña presidencial de Dilma Rousseff insiste en esa tecla: pese a las crisis globales y a los equívocos internos, al escaso crecimiento de la economía (las previsiones para este año indican una elevación inferior al uno por ciento del PBI) y a la presión inflacionaria (6,4 por ciento para 2014 será un buen resultado, dadas las circunstancias), el país no dejó de crear empleos y profundizar los alcances de los programas sociales del gobierno. Y es ese panorama el que está en riesgo.
Marina Silva asegura que gobernará con los cuadros de su propio partido y también con las mejores cabezas del PT de Dilma y del PSDB de Cardoso y Aécio Neves. Llegó a nombrar a dos figuras muy conocidas de uno y de otro partido, José Serra (PSDB) y Eduardo Suplicy (PT), como ejemplos de cuadros políticos con cuya ayuda espera poder contar. Ninguno de los dos le contestó.

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Los hechos

 

El día 25 de junio a las 7:30 AM el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional (ESMAD) desalojó violentamente a 215 familias indígenas de un terreno denominado "Brisas", en el Municipio de Cumaribo (Vichada). Este terreno había sido ocupado pacíficamente un mes atrás por indígenas pertenecientes a varios pueblos indígenas (sikuani, piapoco, saliva...). Versiones de líderes indígenas hablan de varios heridos, entre ellos dos niños. La guardia indígena actuó con prudencia y no opuso mayor resistencia para evitar daños y perjuicios mayores.


La problemática


Cumaribo (Kumalibo en lengua jiwi) ha sido un territorio ancestral del pueblo sikuani (jiwi). Toda laproblemática de este pueblo, como la de la mayoríade los indígenas de la Orinoquia Colombiana, ha girado desde hace varias décadas alrededor de sus territorios, que vienen siendo afectados de forma creciente por un conjunto de intereses económicos de diversa índole: ganaderos, minero-energéticos, madereros y cultivos de plantación (incluida la coca). Estos intereses en nada han contribuido al ascenso de estos pueblos hacia una vida mejor, sobre todo nada aportan para superar largos períodos de violencia, explotación y exclusión, que los han colocado en vías de extinción física y cultural, pues una rápida mirada sobre la situación de estos pueblos indígenas semi-nómades que tradicionalmente han vivido de la oferta ambiental de sus territorios, nos muestra las graves condiciones de inseguridad alimentaria y las limitaciones que tienen para superar la exclusión política, económica y social que les impide ocupar un lugar propio y digno en la región.

 

A estos pueblos no sólo se les ha perturbado su entorno con la ocupación que han hecho de sus territorios todos los actores económicos (legales o ilegales, civiles o armados, religiosos o laicos), también han sido lastimados por lasactividades proselitistas de las iglesias, de los partidos políticos y de actores armados, actividades que se realizan bajo la mirada displicente del Estado.

 


En síntesis, se trata de una violencia social y estructural que ha comprometido su futuro como pueblos. Unasituación que la Corte Constitucional de Colombia calificó como "un estado de cosas inconstitucional."

 

Buscando la tierra prometida y almas para evangelizar

 

En 1960 se asentó en 'Cumaribo' el Batallón Colombia, en terrenos que según el líder Juan Mendoza pertenecían al pueblo sikuani (allí estarían enterrados sus abuelos). Este batallón, dirigido por el teniente coronel Álvaro Valencia Tovar, tenía la tarea de neutralizar acciones armadas en la región, entre ellas las de Flavio Barney, reservista del ejército y comerciante de chiqui-chiqui, que se había levantado en armas para imponer su ley en la región. Según el relato de Hernando Sánchez (autoridad tradicional sikuani), "este bandolero" se había asentado en 'Puerto Mosco', sobre el río Vichada y se había apoderado de grandes extensiones de territorio sikuani.


Pocos años atrás había llegado a la región de Cumaribo un ciudadano de origen turco de apellido Mattar, a quien un "comisario especial encargado" adjudicó un baldío también en tierras indígenas. Posteriormente Mattar cede por 7.000 pesos parte de estas tierras a la comunidad religiosa monfortiana que en 1957 llega a la región, buscando tierras prometidas y almas para evangelizar.


Estos "siervos de Dios" iniciaron en lo que hoy es el resguardo indígena de Santa Teresita del Tuparro su obra misionera, evangelizando a los indígenas, pero de paso llenando copiosamente sus arcas con mano de obra indígena. Con el tiempo se convirtieron en "amos de indios"


Posteriormente los monfortianos entregaron ("vendieron" según los indígenas) su legado misional a la comunidad religiosa diocesana y con él los terrenos que habían adquirido del señor Mattar.


Hoy para los indígenas no existe ninguna duda de que esta apropiación de territorios indígenas, como la mayoría de usurpaciones de tierras indígenas en la Orinoquia ha sido ilegítima. En julio de 2005, cuando ya prosperaban en la región el llamado 'Cartel de Baldios', se realiza un acto de "protocolización de resolución de adjudicación de baldios... mediante la cual el Instituto de Desarrollo Rural, INCODER, le adjudica definitivamente a Parmenio Gómez Blanco, el terreno baldío denominado"Brisas" ubicado en el municipio de Cumaribo..." Este es el sustento legal que hoy esgrime el sacerdote diocesano Parmenio Gómez Blanco para disputarle a los indígenas este territorio de 550 hectáreas que generosamente y a manos llenas le adjudicó el INCODER.


A manera de conclusión


En estos momentos en que se realizan de forma ilegal grandes transacciones de tierra en la Altillanura orinoquence (todos municipios del Vichada), para desarrollar megaproyectos agroindustriales (palma aceitera, caña de azúcar, arroz, soja, sorgo...) y minero-energético, cobra vigencia la necesidad de prestar mayor atención a los derechos de los pueblos indígenas sobre sus territorios ancestrales, para evitar que las 'locomotoras' del desarrollo económico propuestas por el Estado, continuen atropellando a los pueblos indígenas.


Lo insólito de esta acción policial es que se desplieguen cuantiosos recursos para desalojar a indígenas, mientras no se le presta atención alguna a las denuncias de los indígenas sobre la invasión de los ríos de la selva Mataven (16 resguardos indígenas) por buscadores de oro colombianos, venezolanos y brasileros (garimpeiros) o que su territorio ancestral de Tojibo y Cupepe esté siendo invadido por ganaderos, o que los cultivos de coca (de nuevo en alza), vengan destruyendo los bosques de galería del territorio indígena ancestral de Aliba.


Pero lo más vergonzoso y humillante para los pueblos indígenas, es que sean los mismos indígenas, hoy empleados de la administración municipal, los que cumplen con su deber de ordenar el desalojo. El inspector de policía municipal, Javier Guillermo Espejo Mendoza, la persona que le solicita a la policía desalojar a los indígenas, es indígena, familiar del líder indígena Juán Mendoza, lo mismo que el jefe de Asuntos Indígenas del municipio de Cumaribo, Fredy Alberto Latorre Mendoza, que es su sobrino. La vergüenza es mayor habida cuenta que estos dos funcionarios tuvieron en sus manos dos días antes una circular de la dependencia de Asuntos indígenas del Ministerio del interior, que recomendaba no desalojar a los indígenas.A la exclusión política se estaría entonces añadiendo el fenómeno de subordinación de los intereses indígenas a los intereses de una emergente clase política de la Orinoquia, por medio de la cooptación de jóvenes indígenas. Para colmo de males, el Alcalde Ardulfo Romero Pardo, es del partido Alianza Social Indígena, elegido por los indígenas. Como reza el refrán popular, "pusieron a los chivos a cuidar el jardín".


De participar en esta afrenta, ni siquiera se salva el personero municipal, que en su comunicado oficial, hace esfuerzos por lavarle el rostro al alcalde, mostrando a 80 colonos como los "invasores" del predio "Brisas", lo que habría dado lugar a presentar la Querella Policiva por estos hechos. Y es que a falta de sustento legal, porque intuyen que los documentos que sustentan la propiedad del sacerdote diocesano son fágiles, se ensaya el deleznable argumento de que entre los "invasores" estarían los colonos, que habrían de "aprovecharse de la vulnerabilidad y necesidad de los pueblos indígenas", en palabras del comandante de la policía de Cumaribo: "al lado del enfermo está comiendo el alentado".


Como en 'Fuenteovejuna todos a una" toda la administración se pone de acuerdo para tapar el crimen. Contrario al lema que está plasmado en todos los comunicados oficiales del municipio: Kumalibo Yabara Dajitatsi(TODOS POR CUMARIBO), a partir del día 25 de junio podría leerse: Todos contra los indígenas.

Bogotá, junio 27 de 2014

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Viernes, 23 Mayo 2014 06:26

Conciliar y disciplinar

Conciliar y disciplinar

Después de tantos cuentos mediáticos y otro capítulo de la telenovela vaticana Francisco subtitulada De cómo Jorge Bergoglio escogió su nuevo nombre (con la actuación especial del cardenal brasileño Claudio Hummes: ¡no te olvides de los pobres! y llena de suspensos: ¿fue sólo por Francisco de Asís o también por aquel misionario jesuita?), los guionistas de la Santa Sede hicieron remake de la misma historia.


Ahora resulta (starring: el cardenal italiano Loris Capovilla, ex secretario de Juan XXIII), que no iba a ser Francisco, sino Juan XXIV –¡sic!– (Vatican Insider, 13/3/14).


Claramente esta filtración formaba parte de los preparativos para la doble canonización de Juan XXIII/Juan Pablo II (27/4/14).


Por las semejanzas con Wojtyla quizás mejor le hubiera quedado Juan Pablo III (véase: Canonizar y disciplinar, en: La Jornada, 9/5/14), aunque algunos analistas insistían (siguiendo a los spin doctors vaticanos) en la –supuesta– continuidad con Juan XXIII (Angelo Roncalli).


Stanislaw Obirek, ex jesuita polaco: (...) incluir a Juan XXIII no era sólo una medida para equilibrar la balanza (entre renovadores y conservadores) o para contrarrestar las críticas por la canonización de Wojtyla. Con su figura, Francisco quería subrayar la línea principal de su papado: la renovación. Todo lo que hace confirma su cercanía con Juan XXIII y con las esperanzas antes del Concilio. Juan XXIII es la antítesis de la política de cerrar filas de Juan Pablo II, y Francisco señala así que lo que importa en la Iglesia no es sólo la disciplina, sino también el diálogo y la apertura, (Krytyka Polityczna, 27/4/14).


Aunque algunos gestos –acercamiento personal con los teólogos de liberación, disposición al diálogo sobre algunos temas puntuales– lo diferencian del dúo Wojtyla/Ratzinger, la disciplina es justamente uno de sus principales objetivos.


Claramente Francisco no usa las mismas herramientas disciplinarias que Juan Pablo II; mientras éste se movía en los registros grandes, la especialidad de aquél es la racionalización utilitaria del detalle (Foucault): pequeñas medidas, gestos sencillos, constante flujo de mensajes y filtraciones controladas.
La misma doble canoniz

ación fue una medida para disciplinar (y conciliar) diferentes fracciones de la Iglesia; para suavizar las contradicciones y homogenizar su imagen. Además, el argumento de la cercanía con Juan XXIII parece confundir el estilo con el contenido (de Francisco, hasta ahora, sólo hemos visto lo primero), olvidar la historia e ignorar la naturaleza de ambos personajes.


Si bien en los tiempos del Concilio Vaticano II (1962-1965) Bergoglio era apenas un joven clérigo, simpatizaba más con los círculos integristas que temían la apertura y los cambios.


Luego se situó junto a la mayoría de la Iglesia argentina, afín a la dictadura y reacia al aggiornamiento, en las antípodas de los curas tercermundistas que mediante la acción social implementaban al espíritu del Concilio (aunque más tarde se inscribió a la llamada teología popular, una lectura conservadora de éste).


Mientras la grandeza de Roncalli residía en que se dejaba llevar y permitía actuar a otros, Bergoglio siempre ha sido más personalista. Mientras Roncalli con su buena fe caía víctima de intrigas y complots (por ejemplo cuando era nuncio apostólico), en Argentina fue Bergoglio quien armaba complots y jugadas políticas.


Si bien convocando al Concilio, Roncalli era igual de conservador que Bergoglio (tanto que se habla hoy de una necesidad/posibilidad de uno nuevo), los contextos de ayer y hoy son bien diferentes.


Hace 50 años la Iglesia estaba en crisis por un conflicto y lucha entre tradicionalistas y aperturistas.


Hoy la crisis no es fruto de un conflicto interno (Wojtyla y Ratzinger ya limpiaron la Iglesia de los círculos progresistas), sino de una atrofia e implosión por escándalos y rivalidades en la cúpula.


A diferencia de aquella renovación desde adentro (¿desde abajo?), la de Francisco, fiel a su estilo bonapartista –lo que lo asemeja a Juan Pablo II, el Napoleón de la Iglesia–, será más bien (si se da...) una renovación desde arriba.


Pero mientras el conflicto desde abajo puede traer cambios refrescantes, la conciliación desde arriba solo traerá disciplina.


Apenas al día siguiente de la doble canonización, Francisco tuiteó: La desigualdad es la raíz de los males sociales (@Ponitifex, 28/4/14).
Para algunos fue una prueba de crítica radical del capitalismo y diferencia sustancial con Juan Pablo II (The Guardian, 29/4/14).
Sólo que... Wojtyla también censuraba las desigualdades y su crítica del capital era mucho más profunda que la de Francisco (¡sic!).
Destacaba de hecho en los 90, mientras hoy ya casi todos se dicen críticos, sobre todo de las desigualdades (hasta que se volvió un sinónimo del anticapitalismo, y no lo es).


Incluso Benedicto XVI fustigaba la creciente brecha entre ricos y pobres, (News.va, 1/1/13).
La crítica de Francisco no es nada radical, más bien moral (muy diferente de la crítica estructural de la teología de la liberación).
Su objetivo es disciplinar no sólo a los pobres (conteniéndolos, en vez de empoderarlos), sino también al capital, para que regrese bajo el techo de la Iglesia.


Su carta a la élite de Davos, donde la disciplinaba de manera clásica aplaudiendo su capacidad de innovación –¡sic!– y regañando por perder de vista a la gente (The Guardian, 9/3/14), su llamado a una movilización ética mundial contra la injusticia y la pobreza, más allá de las diferencias de credo u opiniones políticas –¡sic!– (El País, 9/5/14), o Evangelli gaudium (2013), su primer documento que toca las cuestiones económicas, evidencian que su programa no son cambios fundamentales al sistema, sino el viejo sueño corporativista de la Iglesia (León XIII, Rerum novarum, 1891) y de una parte de la burguesía, una falacia de conciliar el trabajo con el capital (que significa supeditar el primero al segundo).


Sin embargo no es la conciliación, ni el consenso (elevarse por arriba de las diferencias) lo que nos puede sacar de donde estamos, sino el conflicto y la lucha según las divisiones ya existentes, que son una palanca de la acción política.


Lo mismo se aplica al futuro de la Iglesia y la suerte de su renovación

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Viernes, 09 Mayo 2014 06:02

Canonizar y disciplinar

Canonizar y disciplinar

Mientras la mayoría de los comentarios (casi todos) acerca de la doble canonización de Juan Pablo II/Juan XXIII (27/4/14) se centraban en la figura del primero y su merecida crítica, muy poco (casi nada) se dijo sobre el segundo, e igualmente poco (aún menos) sobre qué nos decía del papa Francisco esta decisión y de la lógica de su pontificado.


Entre lo poco, con razón, se habló de la bipolaridad –o ambigüedad– del actual pontífice (¿juntar un papa que abrió la Iglesia con otro que la cerró?), característica que data de los tiempos en que Francisco aún era Bergoglio.

Pero otra bi o unipolaridad era criticar a Juan Pablo II sin mencionar a Francisco, cuando la relación entre ellos se entiende más por las similitudes, la cercanía y la continuidad que por las (supuestas) rupturas y diferencias.


Ya lo dijo también –pero desde la derecha– George Weigel, el biógrafo del papa polaco, hablando de una continuidad directa –Juan Pablo II/Benedicto XVI/Francisco– y llamando a no confundir el estilo con el contenido (The Wall Street Journal, 28/11/13).


Recordemos: en el cónclave de 2005, Bergoglio salió segundo; claramente los cardenales ungidos por Juan Pablo II también lo veían digno de seguir sus pasos.


Si bien el efecto Francisco se nutre del (aparente) contraste con Benedicto XVI (aunque el actual papa mantiene excelentes relaciones con el papa emérito que concelebraba la doble canonización; el teólogo que más cita es Joseph Ratzinger; su primera encíclica – Lumen fidei– fue coescrita con su predecesor, etcétera), su otra fortaleza son las reminiscencias de Juan Pablo II.


Para devolver la confianza y la legitimidad, la Iglesia necesitaba un Juan Pablo II bis, que pudiera cautivar a las masas con el mismo canto (doctrina), sólo a un ritmo más vigoroso.


En el imaginario popular la franciscomanía de Bergoglio es heredera de la papamanía de Wojtyla.


Un franciscomaniaco común: Con Juan Pablo II hubo un avance que se paró en seco con Benedicto XVI. Si hubiera llegado antes Francisco, la Iglesia estaría ya mucho más cerca de la gente –¡sic!– (El País, 13/4/14).


Claramente el papa argentino no dice lo mismo que el papa polaco, pero dejar atrás, por ejemplo, el discurso de la civilización de la muerte (La Civiltà Cattolica, 19/8/13), pilar ideológico de Juan Pablo II/Benedicto XVI, no fue novedad teológica de Francisco.


Fue urgencia provocada por los curas pederastas: la Iglesia ya no podía continuar con un discurso de condena a la promiscuidad de la vida sexual consentida/heterosexual, cuando sus funcionarios seguían violando a menores.


Con Wojtyla lo une el don de actuar: mientras aquél fue un actor y dramaturgo, Francisco es un político que dominó a la perfección el arte del detalle: manejo de gestos y símbolos.


Rubén Dri, el teólogo y ex cura tercermundista, dice en una entrevista (Krytyka Polityczna, 1/2/14):


"–Cuando Wojtyla llegó a Argentina, en el sur se reunió con mapuches. Éstos llegaron con una Biblia, diciendo que con ella en la mano los conquistadores les quitaron sus tierras. ¿Qué hizo Wojtyla? Le quitó el sombrero a uno, se lo puso en la cabeza y dijo: ¡Ahora tienen a un papa mapuche!


"–Con un 'papa mapuche' ya no duele tanto la tierra perdida, dice el entrevistador...


"–¡... exacto! Lo mismo hizo Bergoglio en Brasil durante una reunión con los indígenas del interior: a uno le quitó el sombrero y se lo puso..."
Los mismos gestos, las mismas prácticas.


Veamos sólo lo de la pederastia (incluso sin ahondar que, canonizando a Juan Pablo II, Francisco encubría al encubridor de Marcial Maciel et al.).


Juan Pablo II en su tiempo, en vez de castigar, premió al cardenal Bernard Law, el encubridor serial de Boston, poniéndolo al frente de la Basílica de Santa Maria Maggiore (Roma); hace poco Francisco lo removió –sin más consecuencias–, sólo para premiar luego al otro encubridor, ex obispo de Santiago, Ricardo Ezzati, protector de Fernando Karadima, el Maciel chileno, haciéndolo un purpurado.
¿Y no que Francisco pidió el histórico perdón por los abusos de los sacerdotes pederastas?


Juan Pablo II también pidió perdón por varios crímenes de la Iglesia –por ejemplo por la Conquista–, sin que se haya hecho la más mínima justicia a sus víctimas.


Deteniendo el aggiornamiento, Juan Pablo II revivió la beatificación y la canonización (los modos de legitimar las opciones ideológicas y conductas en la Iglesia), prácticas religiosas premodernas, que en el siglo XX ya perdían significado.
Los convirtió en unas de las principales actividades del papado (condujo 147 ceremonias para proclamar mil 338 beatos y 51 para hacer 482 santos).


En 2000 también mató dos pájaros de un tiro: beatificó juntos a Pío IX y Juan XXIII.


Francisco lo sigue: no sólo canoniza al mismo Juan Pablo II –un ejemplo ideológico para hoy, ¡sic!– (lo de Juan XXIII merece una mirada aparte), sino va por el récord.


A pocas semanas de la elección beatificó a 58 sacerdotes víctimas de la Guerra Civil española ( Página/12, 29/3/13); en octubre añadió a 522 –¡sic!– católicos muertos por las fuerzas republicanas, en una ceremonia bañada en un discurso ahistórico y reaccionario (Counterpunch, 21/1/14).


¿Y los padres Mugica, Murias o el obispo Angelelli, asesinados por la dictadura argentina, ahora que resulta que Bergoglio también luchó con la junta? Silencio.


La canonización y la beatificación son ante todo herramientas del poder disciplinario: promueven e imponen modelos y conductas deseadas.
Disciplina –hoy, en los tiempos de la crisis– es uno de los principales objetivos del nuevo papa y su neo-franciscanismo (véase La Jornada, 21/6/13).


Su austeridad personal, gestos y símbolos –disciplina como anatomía política del detalle– parecen sacados de las páginas de Vigilar y castigar (1976), donde Michel Foucault disecciona el poder disciplinario y sus modestos aparatos.


De la misma manera que las luces que han descubierto las libertades también inventaron la disciplina –escribe Foucault (p. 225)–, Francisco vino a liberar la Iglesia y a disciplinarla.


Juan Pablo II, enfrentando a su enemigo mortal –el comunismo–, necesitaba una Iglesia obediente: reprimía las conductas no deseadas y se hacía de la vista gorda sobre los casos de pederastia para mantener la unidad.


¿A qué encubrimientos y aberraciones llevará la disciplina del papa Francisco?

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La ONU equipara el abuso sexual de sacerdotes católicos con la tortura

El Comité de la Organización de Naciones Unidas contra la Tortura comparó hoy el abuso sexual cometido por sacerdotes con actos de tortura y criticó los intentos del Vaticano por evadir su responsabilidad jurídica en los casos ocurridos fuera de su territorio, así como sus métodos para castigar a los religiosos involucrados.

Los cuestionamientos del comité que se encarga de supervisar la Convención de la ONU contra la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes –adoptada por la organización mundial en 1984– se hicieron durante la presentación del primer informe del Vaticano sobre la materia, 12 años después de que ratificó el protocolo.


El arzobispo Silvano Tomasi, embajador del Vaticano ante la ONU, enfrentó las críticas del comité con el argumento de que sólo se aplican las disposiciones de la convención dentro de los límites de ciudad del Vaticano, que tiene menos de mil habitantes y cuya área es de unos 800 metros cuadrados.


La santa sede piensa concentrarse exclusivamente en la ciudad-Estado del Vaticano, dijo el nuncio. Las autoridades estatales están obligadas a proteger y, en caso necesario, perseguir a personas que estén en su jurisdicción.
Asimismo, el embajador aseguró que el Vaticano trabaja actualmente para poner la casa en orden, en respuesta a la ola de denuncias surgidas en los últimos 15 años.


Ha habido, en varias áreas documentables, una estabilización e incluso una disminución en la cantidad de casos de pederastia, afirmó Tomasi, quien recibió una lista de preguntas elaboradas por los miembros del comité, que lo citó para este martes con el fin de que responda al cuestionario, vinculado a temas de jurisprudencia y legalidad.


Los expertos de la ONU preguntaron por qué el informe de la santa sede sobre la implementación del tratado se había demorado casi una década, y por qué el Vaticano cree que su responsabilidad en cuanto a la protección contra la tortura sólo aplica dentro de su territorio en Roma.


¿Cómo garantizan ustedes que la prohibición a la tortura en la ciudad del Vaticano abarque a todos los individuos sobre los cuales tienen jurisdicción?, preguntó la jurista estadunidense Felice Gaer, miembro del comité.


Gaer apuntó que, en cualquier caso, todos los representantes y funcionarios de un Estado, incluso fuera de sus fronteras, están sujetos a las leyes de su país de origen.


El Estado del Vaticano es una subdivisión de la santa sede, así como el cantón de Ginebra es una subdivisión de Suiza, afirmó Gaer.
Su afirmación de que los representantes de la Iglesia católica fuera del Estado del Vaticano están excluidos de la Convención nos preocupa y no es conforme a nuestros procedimientos, indicó.


El comité solicitó también a la delegación del Vaticano que publique las medidas adoptadas contra los clérigos acusados de abuso sexual y que se garantice que fueron suspendidos de sus funciones.


Gaer pidió además que se notifique sobre el número exacto de sacerdotes suspendidos, así como de las investigaciones y juicios abiertos contra presuntos autores de delitos.


En caso de que el comité concluya que el abuso sistemático equivale a tortura, las consecuencias legales para la Iglesia católica podrían ser significativas, en virtud de que en la actualidad enfrenta litigios civiles en varias partes del mundo, derivados de denuncias por violación y vejación de menores por religiosos. Los expertos de la ONU tienen previsto publicar sus conclusiones el 23 de mayo próximo.
Katherine Gallagher, abogada de derechos humanos en el Centro de Derechos Constitucionales, un grupo sin fines de lucro con sede en Nueva York, dijo que ese hallazgo podría desencadenar una catarata de demandas por abusos cometidos durante décadas, porque no hay prescripción para los casos de tortura.


Gallagher, cuyo grupo representa a las víctimas de abusos sexuales del Vaticano, dijo que la violación puede constituir legalmente una forma de tortura debido a sus elementos de intimidación, coerción y explotación de poder.


Las preguntas del comité sobre tortura versaron realmente sobre violencia sexual y violación, y dejan en claro que estos actos caen dentro de la definición de tortura y de las obligaciones del Vaticano según la convención sobre la tortura, explicó Gallagher después de la audiencia, a la que acudieron representantes de diversas organizaciones civiles, incluida Barbara Blaine, de la organización de Sobrevivientes de Abusos de Sacerdotes de Estados Unidos (SNAP, por sus siglas en inglés).


Un reconocimiento del comité de tortura de que este es uno de los delitos más significativos podría abrir realmente las puertas a un nuevo nivel de procesos y demanda de responsabilidad, afirmó.


La comparecencia del nuncio Tomasi, en Ginebra, es la segunda ocasión este año en la cual un representante de la Iglesia católica es interrogado sobre los abusos a menores por religiosos.


El informe del Vaticano sobre la tortura fue presentado casi tres meses después de que la ONU interrogó a sus representantes y divulgó un informe sobre los derechos de los niños en el que señaló que la Iglesia católica no tomó las medidas necesarias para tratar los casos de menores abusados sexualmente por sacerdotes.


El papa Francisco, que tras su designación el año pasado dejó el tema de lado, pidió en abril perdón a todos los afectados por los abusos de religiosos. En marzo el pontífice argentino nombró a un grupo de ocho personas –cuatro hombres y cuatro mujeres, entre quienes está una irlandesa víctima de abuso– para que lo asesore en este asunto. El sábado anterior, los integrantes de esta comisión dijeron tener el propósito de crear protocolos claros y efectivos para que los obispos rindan cuentas si encubren a sacerdotes, aunque no hablaron de medidas jurídicas vinculantes.

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Si la Iglesia quiere cambiar debe denunciar a sacerdotes pederastas

Los gobiernos nacionales manifiestan una actitud que deja mucho que desear frente a las denuncias de los niños y niñas víctimas de curas pederastas, ya que las autoridades suelen alinearse con las respectivas conferencias episcopales de sus países y sólo acatan lo que éstas deciden ante las acusaciones, sostuvo la vicepresidenta del Comité de los Derechos del Niño, Sara Oviedo. Estas autoridades –incluido el Estado mexicano– nunca toman partido por sus ciudadanos en estos casos y siempre aseguran la impunidad de los religiosos que cometen abusos sexuales.


Oviedo advirtió también que si la Iglesia católica quiere seguir siendo reconocida como líder moral en el mundo debe cambiar y ponerse a la cabeza de las denuncias en contra de los sacerdotes criminales y ponerlos en manos de la justicia.


Dos meses y medio atrás, un informe de este comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que preside la noruega Kristen Sandberg, reclamó duramente al Vaticano no haber tomado medidas contra los religiosos que han abusado de menores, forzar a los clérigos a un código de silencio para encubrir a los pederastas dentro de la institución y protegerlos de la acción penal de las autoridades correspondientes. Ayer el informe fue debatido en un foro en la Cámara de Diputados para analizar su impacto. La diputada perredista Verónica Juárez, organizadora del debate, lo calificó de histórico.


En su turno, el ex sacerdote Alberto Athié explicó uno de los impactos más significativos en México, ya que un grupo de abogados internacionalistas estudia actualmente las implicaciones jurídicas contenidas en el informe de la ONU sobre los cauces que se pueden seguir ante la justicia penal internacional las demandas, que siempre quedaron sin efecto en el país, de víctimas en contra del fallecido fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel, e incluso contra el cardenal Norberto Rivera, señalado por encubrimiento.


Se analiza si tenemos elementos jurídicos para fincar ya no sólo responsabilidad institucional en términos genéricos a la Santa Sede, sino a quienes, en la Santa Sede o quienes dependen de la Santa Sede, son responsables de encubrimiento, señaló Athié.


Participaron representantes de organizaciones de víctimas de México, Estados Unidos y República Dominicana, sacerdotes críticos, legisladores, organizaciones no gubernamentales como Católicas por el Derecho a a Decidir y expertos en derecho canónigo.


Sara Oviedo, quien fungió como relatora en el debate que sostuvo el comité con la delegación vaticana previo a la emisión del informe, lamentó que aun bajo la batuta del papa Francisco la Iglesia católica ha tenido una actitud defensiva y omisa ante las recomendaciones de las Naciones Unidas.


Activista de larga data del Movimiento Mundial en Defensa de los Derechos de la Niñez, esta ecuatoriana, que participó directamente en la redacción del informe del comité, recordó que desde que se abrió el debate entre el CDDN –organismo encargado de vigilar el cumplimiento de la convención para la protección de los niños– y el Vaticano en 2013, el Estado que representa al papado desplegó una estrategia contradictoria y evasiva. Aunque desde los inicios los representantes del Vaticano aceptaron la existencia de pederastas entre el clero, esa postura fue usada a la postre para evitar profundizar en la discusión y evitar asumir medidas concretas.


Siempre nos respondieron que ya estaban actuando ante el problema, pero nunca nos dieron la información concreta sobre los nombres, el paradero y el efectivo retiro de sacerdotes acusados de sus puestos.


El Informe a la Santa Sede expone que la Congregación de la Doctrina de la Fe, que tiene exclusiva competencia sobre los casos de pederastia denunciados desde 1962 hasta 2001, declinó proporcionar al organismo de la ONU los datos sobre abusos a menores y sus procesos judiciales que le fueron solicitados.


Si no es verdad que el Vaticano elude informar con la verdad, retó Oviedo, que alguien me diga dónde está esta información que le solicitó el comité.


En lugar de abrir los archivos que le fueron solicitados, recordó la defensora, a petición de las instancias religiosas en varios países se levantó un movimiento de recolección de firmas de católicos en defensa por el supuesto ataque contra la Iglesia por parte de este organismo de la ONU. Como oradora principal el foro, denunció que en el Vaticano imperó el interés de mantener su reputación y defender su imagen por encima de los derechos de los niños.


Defendió el informe del Comité por los Derechos de los Niños, lanzado con gran cobertura mediática el 31 de enero, como una posible y excelente hoja de ruta para que la Iglesia católica enfrente esta situación si logra poner, por encima de cualquier otro interés, el interés del niño.

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"La pederastia está tan enraizada que la Iglesia teme una hecatombe"

Sara Oviedo Fierro (Ecuador, 28 de julio de 1952) fue elegida en 2012 vicepresidenta del Comité de la Convención de Derechos del Niño en la ONU ante el que compareció el Vaticano el pasado 16 de enero. La socióloga ecuatoriana, que empezó a los 13 años a defender los derechos de los indígenas, las mujeres y los niños, fue testigo de las respuestas esquivas y de la negativa de los portavoces de la Santa Sede a ofrecer datos y hechos concretos sobre los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia. Como coautora del durísimo informe emitido tras la comparencia, en el que la ONU exige a la Iglesia que entregue a los curas pederastas y que proteja a los niños, Oviedo afirma en esta entrevista, a través de videoconferencia, que el tema de la pederastia está "tan enraizado en las bases de la Iglesia" que sus autoridades tienen miedo a enfrentar el problema.

 

Pregunta. Hasta ahora nunca nadie había conseguido interpelar a la Santa Sede. ¿Fue difícil sentar al Vaticano?
Respuesta. Lo que hicimos fue cumplir con el procedimiento de realizar exámenes a todos los países firmantes del tratado de los derechos del niño, pero la diferencia es que teníamos la convicción de que había que hablar de la pederastia. El diálogo con la Santa Sede se dio en un momento en el que era factible. Existe una mayor apertura de la Santa Sede y existe una necesidad latente de las víctimas y la sociedad de reconocer este tema.


P. ¿Cumplirá el Vaticano los compromisos?
R. Yo insisto en que ya hay cosas que hemos logrado. La primera es reconocer el problema de la pederastia en todo el mundo. Hasta ahora ninguna autoridad, como la ONU en este caso, lo había verificado como un problema importante que existe y que debe ser tratado. Y otra cosa es reconocer el dolor de las víctimas, que han tenido en su ser esa sensación de culpabilidad y de no ser oídos. El Comité tuvo valentía y consistencia, sé que ellos sintieron en nuestras palabras esa posición madura al pedirles que muestren los datos que nunca han dado, que den cuenta de las acciones que están haciendo y que entreguen a los sacerdotes criminales a la justicia común.


P. ¿Cómo valora las respuestas de los portavoces ante el Comité?
R. La comparencia de ese día fue una suerte de sainete. Ellos plantearon que es un hecho que hay pederastas, que están muy avergonzados y que están haciendo una serie de medidas para evitarlo. El diálogo a la larga fue un tira y afloja. Nosotros insistíamos en conocer casos concretos y en decirles medidas que se deberían hacer. Ellos decían que sí, que hay que hacer cosas, pero no hechos concretos. No entregaron una lista de sacerdotes sacados del sacerdocio por pederastia. Como resumen, yo no les creo. O están haciendo muy poco o no están haciendo. Fue una situación bien ambigua, muy confusa.


P. ¿Cómo definiría su actitud?
R. Yo advertí mucho miedo, la inseguridad propia de quien es cogido en falta y de quien sabe que está defendiendo lo indefendible. Quien contesta así sabiendo todo el daño que se ha hecho a tantas vidas humanas tiene mucho cinismo.


P. ¿Mintieron los portavoces del Vaticano durante la comparecencia?
R. Yo no creo que hayan mentido. Sí creo, como dicen, que están preocupados y que han tomado tibias medias, pero el problema es ese, que creo que lo hacen para contentarnos y para que bajemos la presión. Usaron esa forma ambigua tratando de que nosotros cayéramos en el juego y que al final les dijéramos: "Qué bien que están pensando en todo eso y gracias". Pero no caímos, les dijimos claramente que no les creíamos, con diplomacia y en buen ambiente, sin gritos: "No les creemos, no se ve lo que hacen. Las víctimas siguen esperando respuestas".


P. ¿La Iglesia se siente impune?
R. Si analizamos sus respuestas ese día no les veo síntomas de sentirse impunes, aunque en los hechos sí han actuado así, con la lógica de seguirlos protegiendo [a los pederastas]. Si un militar es evidenciado en situaciones de este tipo se lo entrega a la justicia común, no se entiende por qué ellos no lo hacen. La única conclusión que saco es que el asunto de la pederastia es estructural y que está tan enraizado en las bases de la Iglesia que hace temer que si esto se comienza a enfrentar ocurre una hecatombe y salen comprometidas todas las estructuras y sus autoridades. Por la protección con la que tratan el asunto nos hacen pensar que el tema es muchísimo más grande.


P. Los portavoces del Vaticano les han acusado de interferir en la libertad religiosa ¿qué opina?
R. Yo pienso que eso fue una salida por la tangente para poder disminuir la presión. Quisieron decir que no solo estábamos siendo duros e injustos con el tema de la pederastia, sino que interferíamos en otros como el aborto, la homosexualidad o la cuestión de género, pero ellos saben que no hubo insistencia sobre esos asuntos.


P. ¿Cómo valora el silencio del papa Francisco tras el informe?
R. A mí me gustan las personas que hablan un poco tarde, pero con consistencia y con la verdad. Me parece coherente que no haya hablado, él debería hablar con hechos y para presentar las propuestas. Si hablase ahora para decir lo que están diciendo los portavoces de la Santa Sede defraudaría a mucha gente. Creo que se está tomando su tiempo para ofrecer respuestas concretas.


P. Para las víctimas esto ha sido una gran victoria. ¿Qué sigue ahora para ellas?
R. Las víctimas son las que tienen la sartén por el mango. Creo que nosotros cumplimos de manera madura y consistente. Ahora les corresponde a ellas hacer las demandas en sus países de origen, volver a la carga y proponerse agendas bien claras para ver cómo conseguir que en la práctica se vayan concretando los hechos que la Santa Sede reconoció ante el Comité que hay que hacer.


P. Las asociaciones mexicanas piden que se juzgue al Vaticano por crímenes de Estado, ¿cree que hay elementos para ello?
R. Yo no sé sinceramente cuáles son los elementos necesarios para eso, a mí eso ya no me compete juzgarlo.


P. El portavoz del Vaticano ante la ONU dijo que hay pederastia en la Iglesia igual que en otras profesiones.
R. Justamente ellos como guías espirituales están obligados a dar ejemplo. Además, no porque lo hacen los otros se justifica, son ellos los que han asumido ser guías espirituales y han asumido el celibato. La protección a los sacerdotes criminales ha creado ahí un lugar casi morboso, con situaciones muy insanas donde la sexualidad humana está absolutamente deformada.


P. ¿Cree que algún día se hará justicia a las víctimas?
R. Yo creo que el ser humano va avanzando y esa humanidad va a poner el límite a quien haya que ponérselo. Tal vez nosotros no lo veamos, pero sí llegará la justicia.


P. ¿Es usted creyente?
R. Es complicado. Yo creo en Dios, pero en el Dios de los pobres. A mí me cuesta mucho creer en la institución Iglesia, que ha cometido tantos errores y que está siempre del lado de los que tienen el poder. No me nace creerle.

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Domingo, 09 Febrero 2014 08:14

Chiquitos y la música

 

Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos. El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen.


Esto ha sido para mí lo más sorprendente en este recorrido de pocos días por la vasta región que separa la ciudad de Santa Cruz de la frontera brasileña: descubrir que, aquí, a diferencia de otros lugares de América donde florecían importantes culturas aborígenes, los 76 años de evangelización —hasta 1767, cuando la expulsión de los jesuitas— habían dejado una huella muy profunda, que seguía fecundando de manera visible a aquellas comunidades a los que los antiguos misioneros ayudaron a integrarse, a defenderse de las incursiones de los bandeirantes paulistas que venían a cazar esclavos, y a modernizar y enriquecer, con aportes occidentales, sus costumbres, sus creencias, su arte y, sobre todo, su música.


A partir de 1972 comenzó la rehabilitación de los templos de Concepción, San Javier, San Ignacio, Santa Ana, Santiago y San José —son los que visité pero entiendo que hay otros— con sus preciosos retablos barrocos, sus gallardos campanarios, sus tallas, frescos y enormes columnas de madera, sus órganos y sus recargados púlpitos. La labor que llevaron a cabo el arquitecto suizo Hans Roth, quien dedicaría treinta años de su vida a esta tarea, y sus colaboradores, ha sido extraordinaria. Las iglesias, bellas, sencillas y elegantes no son museos, testimonios de un pasado escindido para siempre del presente, sino pruebas palpables de que, en Chiquitania, aquella antigua historia sigue vivificando el presente.

 

No sólo la música que venía de allende los ríos y los mares impregnó y pasó a ser parte indivisible de la cultura chiquitana; también el cristianismo llegó a constituir la esencia de una espiritualidad que en todos estos siglos se ha conservado y ha sido el aglutinante primordial de unas comunidades que manifiestan su fe volcándose masivamente a todos los oficios, con sus caciques, cabildos y mamas al frente, bailando, cantando (¡a veces en latín!) y cuidando los lugares y objetos de culto con celo infatigable. A diferencia de lo que ocurre en el resto de América Latina y el mundo, donde la religión parece ocupar cada vez menos la vida de la gente y el laicismo avanza incontenible, aquí sigue presidiendo la vida y es, como en la Europa medieval, el medio ambiente en el que los seres humanos nacen, viven y mueren. Pero sería injusto considerar que esto ha mantenido a los chiquitanos detenidos en el tiempo; la modernidad está también en estas aldeas, por doquier: en los colegios, en sus talleres, artesanías, las técnicas para trabajar la tierra, la radio, la televisión, los celulares e Internet. Y principalmente en la destreza con que niños y jóvenes aprenden en las escuelas de música locales a tocar el contrabajo, la guitarra o el violín, tan bien como la tambora y la flauta tradicionales.


En los años en que el arquitecto Hans Roth trabajó aquí fue encontrando más de cinco mil partituras de música barroca que, luego de la expulsión de los jesuitas, los chiquitanos preservaron en polvorientos arcones o cajas que languidecían entre las ruinas en que se convirtieron sus iglesias. Todo ese riquísimo acervo está ahora clasificado, digitalizado y defendido con aire acondicionado en el Archivo de Concepción, donde, desde hace muchos años, un religioso polaco, el padre Piotr Nawrot, los estudia y publica en volúmenes cuidadosamente anotados que son, al mismo tiempo, una minuciosa relación de la manera como la música barroca arraigó en la cultura chiquitana.


Las melodías y composiciones que contenían aquellas partituras venidas del fondo de los siglos se escuchan ahora en todas las aldeas de la región, interpretadas por orquestas y coros de niños, jóvenes y adultos que las tocan y entonan con la misma desenvoltura con que bailan sus danzas ancestrales, añadiéndoles una convicción y una alegría emocionantes. Creyentes o agnósticos sienten un extraño e intenso cosquilleo en el cuerpo cuando, en las estrelladas y cálidas noches de la selva cruceña, donde todavía quedan jaguares, pumas, caimanes y serpientes, advierten que Vivaldi, Corelli, Bach, Chaikovsky, además de italianos, alemanes o rusos, también son chiquitanos, pues las grandes creaciones artísticas no tienen nacionalidad, pertenecen a quien la ama, las adopta y expresa a través de ellas sus sufrimientos, anhelos y alegrías. Varios de estos jóvenes han obtenido becas y estudian ahora en Buenos Aires, Madrid, París, Viena, Berlín.


Hay una abundante bibliografía sobre las misiones jesuíticas en Bolivia, donde, parece evidente, el esfuerzo misionero fue mucho más hondo y duradero que en el Paraguay o Brasil. Para comprobarlo nada mejor que el libro de Mariano Baptista Gumucio, Las misiones jesuíticas de Moxos y Chiquitos. Una utopía cristiana en el Oriente boliviano. Es un resumen bien documentado y mejor escrito de esta extraordinaria aventura: cómo, en un rincón de Sudamérica, el encuentro entre los europeos y habitantes prehispánicos, en vez de caracterizarse por la violencia y la crueldad, sirvió para atenuar las duras servidumbres de que estaba hecha allí la vida, para humanizarla y dotar a la cultura más débil de ideas, formas, técnicas, creencias, que la robustecieron a la vez que modernizaron.


Baptista Gumucio no es ingenuo y señala con claridad los aspectos discutibles e intolerables del régimen que los jesuitas impusieron en las reducciones donde la vida cotidiana transcurría dentro de un sistema rígido, en el que el indígena era tratado como menor de edad. Pero señala, con mucha razón, que ese sistema, comparado con el que reinaba en los Andes, donde los indios morían como moscas en las minas, o en Brasil, donde los indígenas raptados por los bandeirantes eran vendidos como esclavos, era infinitamente menos injusto y al menos permitía la supervivencia de los individuos y de sus culturas. Una de las disposiciones más fecundas, en las misiones, fue la obligación impuesta a los misioneros de aprender las lenguas nativas para evangelizar en ellas a los aborígenes. De esta manera nació el chiquitano, pues, antes, las tribus de la zona hablaban dialectos diferentes y apenas podían comunicarse entre ellas.


Ningún país que, como muchos latinoamericanos, tiene en su seno culturas distintas, una moderna, poderosa y occidentalizada, y otra u otras más primitivas, ha sido capaz de establecer un modelo que permita a estas últimas desarrollarse y modernizarse sin perder los rasgos que la constituyen: sus costumbres, sus creencias, sus lenguas, sus mitos. En todos los casos —los más flagrantes son los de Estados Unidos, Japón y la India— el desarrollo ha significado la absorción —y a veces la extinción— de la más débil por la más poderosa, la occidental. Desde luego que hay una injusticia terrible en estos procesos; pero ninguna sociedad ha sido capaz todavía de establecer un sistema en el que una cultura pequeña y antigua puede acceder a la modernidad sin renunciar a esa suma de factores materiales y espirituales que la definen y diferencian de las otras. En América Latina, donde el problema se vive dramáticamente por lo menos en media docena de países, tenemos la obligación de encontrar un modelo en el que aquel acto de justicia sea posible en términos prácticos. ¿Dónde buscar ejemplos que nos orienten? En las aldeas chiquitanas hay enseñanzas provechosas para quienes quieren ver y oír. Las mujeres y los hombres de esta tierra no han perdido eso que se llama la "identidad", tienen vivo su idioma, sus danzas, sus atuendos; y sus costumbres y creencias han ido evolucionando de modo que pueden participar de las oportunidades de la vida moderna, sin dejar de ser lo que fueron, lo que siguen siendo en ese marco multicultural que son Bolivia y todos los pueblos andinos. Visitar la Chiquitania muestra a los visitantes que Beethoven y los taquiraris, o la silueta del jaguar y los arpegios de una cítara, pueden entenderse, coexistir y transubstanciarse. Eso han hecho los chiquitanos y por eso hay que aplaudirlos e imitarlos.

 

Mario Vargas Llosa

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