Alberto Acosta: “La izquierda debe hacer una profunda autocrítica”

Crítico con los gobiernos progresistas, el expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador Alberto Acosta plantea una etapa de balance para América Latina, sin desdeñar variables como la corrupción y las prácticas autoritarias. Luego avizora una izquierda con nuevos componentes en la agenda como el feminismo y el medio ambiente.

En setiembre se cumplen diez años de vigencia de la nueva Constitución de Ecuador, ¿cuál es su balance?


Tenemos diez años de una Constitución que despertó muchas expectativas, tanto por su contenido como por la forma en que fue elaborada. Desde 1830 hemos tenido 21 constituciones. Todas fueron elaboradas por el sistema tradicional: desde los asambleístas y con una muy escasa participación ciudadana. Esta Constitución de Montecristi se caracterizó por una amplísima participación. Es la Constitución más ecuatoriana de todos los tiempos. En contenido, esta es una Constitución que sintetiza una suerte de proyecto de vida en común. Es una herramienta democrática para la construcción de una sociedad democrática.


¿Y cuánto se avanzó en economía social y solidaria?


A pesar de que esta Constitución fue defendida por el entonces presidente de la República (Correa), no ha sido puesta en práctica. La Constitución decía con claridad que el ser humano está sobre el capital. Correa se llenaba la boca hablando de que el ser humano está sobre el capital, pero, en su gobierno, terminó favoreciendo a los grandes grupos económicos. A Correa no le interesó nunca la nueva Constitución de Montecristi, fue una herramienta para concentrar el poder del caudillo.


Usted hace énfasis en la condición de caudillo de Rafael Correa. ¿Cuánto de esto hay también en otros gobiernos de izquierda, como Evo Morales o Cristina Kirchner o Lula?


A mí me preocupa mucho que los procesos progresistas, que en realidad no son procesos de izquierda, hayan consolidado las viejas formas y prácticas caudillistas. Esta ha sido una historia latinoamericana. Los caudillos latinoamericanos marcan la historia de todos nuestros países, con sus matices y características. Las historias están marcadas por figuras de caudillos y con insuficientes procesos de democratización. Esto se repite con los gobiernos progresistas. Es una de las explicaciones de por qué estos progresismos no pudieron avanzar. No profundizaron la democracia. Si a los progresismos tuviéramos algo que criticarles en el ámbito político es el debilitamiento de los movimientos sociales. Eso va a permitir ahora que el neoliberalismo recupere espacios con mucha más fuerza.


Estuvimos antes en una etapa de viraje hacia la izquierda en América Latina, ¿se ha culminado esa etapa?


Yo creo que sí. Hay varias explicaciones. Una explicación de fondo es que los gobiernos progresistas no intentaron afectar la matriz de acumulación capitalista. Y, dos, tampoco afectaron la modalidad de acumulación primario exportadora de nuestras economías. Todos los países de América Latina, con gobiernos liberales o neoliberales, o los progresistas, todos sin excepción, han profundizado la dependencia de sus economías del mercado mundial. Somos cada vez más dependientes de exportaciones de recursos primarios. Sean productos agrícolas, petróleo o minerales, al final son materia prima. Ha habido un proceso de desindustrialización y de reprimarización de nuestras economías.


¿Tampoco hubo experiencias de fondo en materia de diversificación productiva?


Seguimos siendo exportadores de materia prima. Los países lo único que hacen es vender productos primarios. No hemos sido capaces de diversificar nuestras exportaciones, ni siquiera de procesar de nuestras materias primas.


¿Qué futuro ve para la izquierda en los próximos quince o veinte años?


La izquierda, inclusive los progresismos, tienen que hacer un proceso profundo de autocrítica. Hay que analizar cuáles fueron los avances, si es que lo hay y, sobre todo, cuáles fueron los graves errores. Errores económicos, errores políticos, errores sociales, que impidieron las grandes transformaciones. Había expectativa, diagnósticos, propuestas, había constituciones como la del Ecuador, que pudo haber sido el marco referencial para una gran transformación.


¿Y qué piensa sobre el régimen de Venezuela?


Venezuela parecería estar en una interminable crisis terminal en el ámbito económico y político. Hay causas internas y también las presiones imperialistas. El imperio está haciendo su tarea para debilitar cualquier proceso que sea alternativo.


Pero Maduro tampoco ha hecho mayores esfuerzos para legitimarse…


Por eso digo: causas internas. Veamos los graves errores de Venezuela: Un país con tantos recursos económicos no ha sido capaz de resolver la demanda de los servicios sociales básicos. Eso no es un tema del imperialismo. Es un mal e irresponsable manejo. La consolidación de regímenes caudillescos y autoritarios es también una de las grandes explicaciones de esta realidad. Ese es uno de los grandes mensajes para la izquierda. Por eso tenemos que ser autocríticos.


Y en la autocrítica también está el tema de la corrupción que golpeó duro a la izquierda.


A todos. Y en el caso de la izquierda eso es intolerable. Porque gobiernos como el de Correa, que levantaron la tesis de una revolución ética y de lucha frontal contra la corrupción, terminaron embarrados en corrupción por los cuatro costados. Eso es terrible.


Y Brasil…


Brasil siguió con la lógica de su subimperialismo, con Odebrecht, que es un solo ejemplo; podríamos contar situaciones de Petrobras y otras realidades, porque Odebrecht no es el único caso. Eso, en gobiernos progresistas, es intolerable. La izquierda tiene que hacer una autocrítica y tiene que buscar la verdad cueste lo que cueste. Es preferible que se repliegue, que aprenda y, de ser el caso, desaprenda. Y si realmente busca transformar la sociedad, la izquierda debe partir por nuevos planteamientos básicos.


¿Como cuáles?


Una izquierda feminista, que enfrente el patriarcado; una izquierda ecologista, que garantice los derechos de la madre tierra; una izquierda socialista, que permita la equidad social, y una izquierda decolonial, que nos permita superar todos los atisbos de racismo, de exclusión y de marginación, que son una lacra de la sociedad en América Latina.

 

Por Wilber Huacasi
La República (Lima)

 

Publicado enPolítica
Evo Morales: esperamos que López Obrador mire hacia el sur

He estado más de 12 años en la presidencia, pero hay resultados.

Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a uno plurinacional.

Nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el pueblo.

Hemos parido programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo, la nacionalización del agua y de la luz.



Son pasadas las seis de la tarde. Han transcurrido más de 12 horas desde que Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, comenzó su gira por varias comunidades del país. El avión presidencial acaba de aterrizar en el aeropuerto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en Cochabamba. Nada más desembarcar, el mandatario le da a La Jornada una entrevista.


El presidente Evo está interesado en lo que pasa en México a raíz del triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Cuidadoso, dice con ironía, que él pensó que, con sus amenazas y su muro, el Trump –como le llama al mandatario estadunidense– fue el mejor jefe de campaña de AMLO.


A continuación, algunos aspectos de la entrevista, en la que habló de su repostulación en 2019, el balance de su gobierno y la ola conservadora en América Latina.


–Presidente: se acaban de realizar elecciones en México. Triunfó Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué opinión le merece el futuro gobierno?


–No tengo por qué meterme en políticas internas de otros países, pero se ve como un presidente electo progresista, del pueblo. Pero es él quien tiene que decir. Al momento, yo pensé que el mejor jefe de campaña para López Obrador ha sido el Trump, con sus amenazas, con su muro... Pero bueno, finalmente es un Estado soberano. Esperamos que mire hacia el sur.


–Usted tomó posesión por primera ocasión el 22 de enero de 2006 ¿Por qué pensar en repostularse nuevamente en 2019?


–Usted sabe dónde vivo. Entré al Chapare, en la zona del Trópico de Cochabamba, para mejorar la economía, para sobrevivir con mi papá. Lamento mucho que mi padre me abandonó muy joven. Mi madre igual. Tenía muchas ganas de estudiar. Me dediqué a la agricultura casi 10 años. Pero iba a ser dirigente sindical. No quería serlo, porque estaba mejorando mi economía personal. Finalmente acepté. Ahí estaba la base militar de Estados Unidos, ahí mandaba la DEA. No había soberanía para Bolivia.


“Cuando llegué a la zona del Trópico en Cochabamba nunca pensé ser dirigente, menos presidente. En mi experiencia siempre digo: el cargo no se busca, el cargo nos busca. Eso pasó conmigo, sindicalmente, políticamente.


“En las elecciones nacionales de la Federación, en 1997, fui propuesto para ser diputado. Lo rechacé. No quería, pero me obligaron. Ese año fui el diputado con más votación de toda Bolivia. Y se presenta esta situación de ser presidente y juramos el 22 de enero de 2006. Garantizamos la refundación de Bolivia mediante la Asamblea Constituyente, y, gracias a la unidad del pueblo boliviano, derrotamos a los separatistas y golpistas. Consolidamos el proceso democrático, el proceso de cambio.


“Yo he estado más de 12 años de presidente. Pero hay resultados. Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a un Estado Plurinacional. Económicamente nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el Estado, para el pueblo. Hemos parido junto al pueblo boliviano programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo la nacionalización del agua, de la luz y de otros servicios. En 2005 ganamos las elecciones con 54 por ciento de votos. Fuimos ratificados con 64 por ciento. En la última elección tuvimos 62 por ciento. A pesar de eso la derecha nos acusa de dictadura.


Los movimientos sociales se plantean continuar con nuestra revolución. Y para eso quieren que Evo siga al frente. Quieren que termine las grandes obras. Nunca había soñado ser presidente, y como tal, hacer estos cambios junto al pueblo boliviano.


–Pero la oposición objeta su repostulación a la presidencia el año que viene. Argumenta que hubo un referendo y que en éste se decidió que no podía usted repostularse.


–¿Qué fue el referendo? Fue una consulta para modificar la Constitución. El referendo dijo no, y no se va a modificar la Constitución, aunque la oposición hizo su campaña con base en la mentira. La derecha usó mujeres, inventó niños. ¡Hubo tanta mentira! Pero también hay una interpretación constitucional que permite la repostulación y una sentencia que la avala. Y es el pueblo el que pide continuar con esta revolución democrático-cultural.


“¿Qué quiere la derecha? Volver al pasado. El pueblo no quiere volver al pasado. ¿Qué quiere la derecha? Echar atrás las conquistas sociales. La derecha dice ‘los pobres, sálvense como puedan’. No quiere que haya políticas sociales, programas, bonos, rentas.”


–En América Latina hay una ofensiva muy vigorosa de la derecha. El presidente Lula fue encarcelado; la presidenta Dilma fue destituida; en el proceso de Ecuador se está persiguiendo al presidente Correa. ¿Llegará esa ola conservadora a Bolivia?


–Yo estoy en manos del pueblo. Por primera vez, la gloriosa Central Obrera Boliviana, en su congreso ordinario, decide que Evo sea su candidato a la presidencia. Es un hecho histórico. Nunca ha habido eso en toda la historia boliviana. Pero además tenemos el pacto de unidad campesino-indio boliviano. Me acaban de informar que ha habido un acto proclamando la ratificación de Evo como presidente. Entonces, dudo que pueda presentarse algo así.


Pero van a intentar algo. No creo que haya golpe militar, pero intentarán una convulsión nacional. No van a poder dar un golpe congresal, porque tenemos dos tercios en la Cámara de Senadores y también en la de Diputados. Aquí no puede pasar un golpe judicial. Entonces, la embajada (de Estados Unidos) busca cómo convulsionar el país. Pero han fracasado, fracasado y fracasado, porque estamos con la verdad. Es la gran ventaja que tenemos.


–En las elecciones de 2019, poco más de 40 por ciento de los votantes van a ser jóvenes menores de 35 años. Van a votar por primera vez quienes nacieron con la guerra del agua (2000), quienes aprendieron a hablar durante la guerra del gas (2002), los que fueron a la escuela por primera ocasión cuando Evo llegó a la presidencia (2006). ¿Esa nueva generación tendrá idea de cómo era Bolivia antes de Evo y la diferencia que hay entre la Bolivia de antes de Evo y la de ahora?


–Yo siento que tienen mucha conciencia. No sé en qué porcentaje. Pero siento que las nuevas generaciones son muy visionarias, muy comprometidas con su país.


“Nuestra gran debilidad es la clase media. A veces pienso en si hay que hacer una clase media con dignidad, tener una clase a medias.


“Pero también hay –no sé si es 10 por ciento– quien no entiende que un campesino, un dirigente sindical, un indio, sea presidente. Ellos dicen: nosotros hemos estudiado para dominar a los indios, para mandar a los indios. Ese es el complejo que tienen.”


Casa grande


–Su gobierno acaba de construir una nueva sede de gobierno: la Casa Grande del Pueblo. Presentan este enorme edificio en el centro de La Paz como una obra que va a ayudar a no tener que rentar oficinas públicas, como una muestra de modernidad. Sin embargo, la oposición los acusa de edificar una obra innecesaria.


–Mira, las anteriores construcciones de la gente indígena se hicieron en los años 1200 a 1300. Ya pasaron muchos años desde entonces, más de 500. Y ahora, por eso, los indígenas, el movimiento social, construimos este edificio tan grande, sede de gobierno.


La juventud quiere modernidad. Pero, además, yo estoy casi seguro de que en tres o cuatro años recuperamos nuestra inversión de 35 millones de dólares. Hemos sido un Estado inquilino. Gastábamos 20 millones de dólares al año en los inquilinatos. Ya no lo vamos a hacer. El Estado debe dejar de ser inquilino. Vamos a dejar de ser un Estado mendigo y limosnero.
Respeto y admiración a La Jornada


Gracias por su entrevista. Gracias por venir hasta Cochabamba para este pequeño mensaje. Como siempre, tengo mucho respeto y admiración por La Jornada. Desde que era dirigente sindical, y ahora como presidente del Estado Plurinacional, nos ha dado mucha cobertura para expresar libremente lo que pensamos, lo que sentimos. Muchas gracias por acompañarnos en todo este proceso de lucha en Bolivia.
Evo Morales

Publicado enInternacional
Miércoles, 08 Agosto 2018 07:35

El Arte de la Transición

El Arte de la Transición

Para Mirna


1. La sonrisa del León


La actual transición de América Latina plantea como cuestión de vida o muerte política la sabiduría del poeta iraquí Al-Mutanabbi, del Siglo X: "Cuando ves los dientes del león, nunca pienses que te sonríe". Esa metáfora proporciona el software para detectar los engaños y traiciones de la política, que son inseparables de la lucha por el poder. Quién no entiende este aspecto de la política, no puede triunfar en ella, porque es el código para la ciencia de las alianzas. Es decir, la metodología que permite distinguir entre coaliciones positivas y negativas, necesarias y posibles, tácticas y estratégicas. Y que nadie se engañe. Para la política (y la guerra), las alianzas son lo que es el agua para el pez: el medio vital de sobrevivencia.


2. Alianzas y Triunfo


El actor que pretende transformar la realidad, por ejemplo, un nuevo presidente-gabinete, que encabeza el subsistema estatal llamado gobierno --llamémosle El Transitor-- tiene que distinguir entre las fuerzas estructurales de la lucha y las fuerzas operativas, so pena de fracasar. Los vectores estructurales para el triunfo se encuentran en el diagnóstico correcto de la correlación de fuerzas que existe entre El Transitor y sus adversarios. Este diagnóstico correcto tiene que abarcar las cuatro formas de poder existentes, el político, el económico, el cultural y el militar. Los vectores operativos del triunfo, en cambio, se identifican en el reino de lo posible (Bismarck) y se realizan a través de la capacidad de establecer alianzas. Las sinergias de ambos análisis se concretan en el orden de batalla. Este orden proporciona dos tipos de datos claves: a) le informa a todos los participantes de la transición sobre su status quo (situación) en el conflicto, es decir, si se encuentran en una posición defensiva u ofensiva; b) indica el despliegue aconsejable de las fuerzas transitorias para las batallas y momentos decisivos. El actor que logra más y mejores alianzas, vencerá en el enfrentamiento de los proyectos históricos. Él que se aísla, pierde. Por eso, idiotas prepotentes –idiotas en el sentido romano-- como Trump y Maduro, están condenados al fracaso. Lamentablemente para los pueblos, esto no significa que no pueden causar mucho daño antes de caer.


3. Transición bonita y transición realista


La inteligencia (comprensión) de las fauces enemigas es la clave del éxito de la política transicional, porque aconseja dejar atrás las ilusiones de la transición bonita, como aquella del "dividendo de la paz", que se iba a producir con la implosión de la Unión Soviética. Querer realizar transformaciones sólo por medio del convencimiento, del amor, de la pedagogía, del ejemplo del buen pastor o de la empatía con "el otro", significa vivir en un universo paralelo al real existente del planeta azul. Macro transiciones sociales no triunfan porque son bonitas, sino porque son realistas. O acaso ¿la Revolución Inglesa y la Francesa, basadas en los ironsides(caballería) de Cromwell y la guillotina, fueron dotadas de hermosura? Triunfaron, en términos bíblicos, porque aplicaron el verbo y la espada. En lenguaje político del Siglo 21: usaron el software y el hardware (represión) de la hegemonía nacional.


4. Parque Jurásico


La sociedad de clase se desenvuelve sobre dos vectores (dinámicas) principales: los intereses y el poder. Ambos existen en forma objetiva (fáctica) y subjetiva (virtual) y determinan la conectividad entre las cuatro relaciones sociales elementales en las que actúa el ser humano: la economía, la cultura, la política y lo militar. Construyen, en otras palabras, el "tejido social" concreto, sobre el cual se mueven los actores sociales. Desde el punto de vista del poder estratifican toda la sociedad en bloques horizontales y jerárquicas de poder, a los cuales los ciudadanos tienen que integrarse voluntaria- u obligatoriamente. Este es el entorno real a que se enfrenta un nuevo gobierno que pretende mejorar la situación de un país. No es el jardín de Edén, sino el Parque Jurásico, hecho por el cual es igualmente absurdo pedir que resuelva todos sus problemas, que afirmar, que no va a resolver ninguno de ellos.


5. La izquierda Santa Claus


El Transitor que quiere modificar esta configuración del viejo régimen (ancien régime), para cumplir con el programa y el pueblo que le llevó al gobierno, se encuentra con tres centros de gravitación del poder diferentes: bloques, grupos e instituciones de poder, que le son hostiles; otros que le son (todavía) indiferentes y una tercera tendencia que simpatiza con la transición planeada. Esos centros de fuerza son el referente principal para la praxis transformadora del nuevo gobierno de transición, porque tienden a desviar la programática original de cambio hacia la derecha o hacia la izquierda. Mientras los intereses y la presión de las derechas es previsible, la desviación por presión de la izquierda Santa Claus es más difusa. Demandas y demagogias puristas, fundamentalistas, sectaristas, narcisistas, que se infiltran en el análisis objetivo del paralelogramo de fuerzas de los contendientes y los nombramientos del nuevo equipo gubernamental, al igual que la idea de que "ahora tenemos el poder para cambiar todo", cuando los transitores apenas controlan un subsistema débil del poder real --el gobierno frente a la fuerza del Estado y de los poderes fácticos-- llevan al desmoronamiento de la transición. Rechazar esas presiones que, con frecuencia, devienen de la arrogancia intelectual de "la izquierda Santa Claus", de planteamientos confusos de la liberal identity theory (teoría de las identidades) o de la seudo-izquierda criolla, es vital para el triunfo.


6. Newton y las masas


Fuerza es igual a masa por aceleración, así determinaba el genial Isaac Newton --en su Segunda Ley del Movimiento-- el comportamiento de los objetos fuera de equilibrio. En esta situación se encuentra, mutatis mutandis (aproximadamente), un gobierno de transición, porque modifica el estado de inercia del antiguo régimen. Si sustituimos "aceleración" por "concientización" en la ecuación de Newton, podemos decir, que la fuerza de El Transitor para implementar su nuevo proyecto histórico es, esencialmente, una función de la concientización de las masas, porque son el dique de resistencia ante los sabotajes de las fuerzas del status quo ante (antes del triunfo) y del oportunismo y sectarismo político. La elaboración de una convincente narrativa científica-popular del "Nuevo Normal" (new normal) y la formación política de las masas en ella, son, por lo tanto, las variables, que deciden sobre la fuerza y el éxito de los proyectos en pugna. Considerando que ninguna fuerza de transición actual (partidos políticos, sindicatos, universidades etc.) tiene un proyecto de formación educativa en lo político, que merezca el nombre; y que los presidentes socialdemócratas Lula, Kirchner, Correa, Morales y Ortega fallaron abismalmente ante tal tarea, las perspectivas del futuro para la Patria Grande no son alentadoras.


7. Tiempo y confusión


En la lucha entre la antigua ortodoxia y la nueva, entre lo estático y lo dinámica, el tiempo es decisivo. Como recordaba el revolucionario peronista John. W. Cook, en la lucha de ideas no existe la tierra de nadie. Lo que no ocupa una Weltanschauung (visión del mundo), lo ocupa otra. Dentro de la tendencia al caos ideológico, que genera el reacomodo de los elementos del sistema durante la transición, hay mucha confusión acerca de quién representa realmente los intereses objetivos de los segmentos de poder estatales y sociales. La propensión al caos y la posibilidad de equivocación es grande. La historia sobre alianzas políticas equivocadas de la pequeña burguesía (Hitler), grupos populares, clases medias e instituciones, con sectores contrarios al progreso transicional, es abundante. Como, por ejemplo, los campesinos de la Vendée en la Revolución Francesa; la entrega del rebelde del Tahuantinsuyo, Tupac Amaru, por caciques e indígenas nativos a la monarquía española; el desuso de los fondos estatales del Banco Central por la Comuna de Paris y el papel golpista de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en el golpe militar del 2002.


8. El Dios de la Transición


Ianuarius (Jano), el Dios romano de las puertas, comienzos y transiciones, era bifronte: tenía una cara hermosa y otra terrible. Tal imagen refleja adecuadamente la realidad del Estado. Porque todo Estado es, paralelamente, agente civilizador e instancia opresora. Idealmente, como Estado de derecho, protege al ciudadano común del abuso y de la violencia de los poderosos, usando su legítimo monopolio de poder (armado). Pero, al mismo tiempo, es un órgano de las clases dominantes, cuyos intereses principales impone. Pedir a un gobierno de transición progresista, que bloquee la función de represión clasista del Estado, es legítimo y necesario. Sin embargo, demandar que no use la policía para defender la legalidad y legitimidad de sus medidas transitorias y del orden público, es ilusorio y suicida, porque lo condena a la desestabilización y caída.


9. El líder transicional


El triunfo electoral y la superación de dinámicas caotizadoras post-electorales requiere inevitablemente un centro de poder conductor, que esté en relación dialéctica real con las masas y los bloques de poder. Lo que sucede, cuando por falta de liderazgo no se establece la direccionalidad e integración necesaria de las fuerzas de transformación estatales y sociales en una gobernanza nacional adecuada, lo vemos en Venezuela y, crecientemente, en Argentina, Brasil, Estados Unidos y Nicaragua. La entropía del sistema aumenta y se acerca al punto del colapso vía el magnicidio, el golpe militar, el levantamiento de masas o la intervención externa.


10. Transición y Ciencia


Para decirlo con toda claridad. La ciencia ha demostrado, que la direccionalidad y auto-similaridad a toda escala de los grandes sistemas biológicos y sociales, son precondiciones funcionales imprescindibles para su sobrevivencia y éxito. Lo mismo es válido para los proyectos históricos de los gobiernos de transición y los intereses históricos de los pueblos.


Pero, estando tan lejos de la ciencia y tan cerca de Santa Claus, la Izquierda latinoamericana probablemente no escuchará el mensaje.

Por: Heinz Dieterich | Martes, 07/08/2018 11:27 AM

Publicado enPolítica
Sábado, 30 Junio 2018 09:03

Idioma y género

Idioma y género

Esta es una nota escrita por un economisto que de idioma entiende poco y con el género va tratando de adaptarse a las construcciones imaginarias colectivas (Yuval Noah Arari dixit) de nuestro tiempo.


Los iberoamericanos heredamos un idioma muy rico que, entre otras peculiaridades y a diferencia de otros idiomas como el inglés, califica sus sustantivos, adjetivos y artículos con género. De dónde viene esa peculiaridad y por qué no lo sabemos, pero lo cierto es que en castellano podemos hacer el chiste de cómo hacemos para saber si un can es perro o perra (le hacemos mover la cola y si se pone contento es perro, pero si se pone contenta es perra) y los angloparlantes no.


Si buscamos el significado del género en las palabras nos encontramos con explicaciones como esta:


“En castellano (el género) es una discriminación formal que posee capacidades contrastivas diversas. El sustantivo, el adjetivo y el artículo (así como algunos pronombres) llevan marcas de género. Sirve para establecer concordancia entre un adjetivo y el sustantivo al que califica y entre un artículo y el sustantivo al que actualiza”.
O esta otra:


“El género masculino es la forma no marcada o inclusiva: si decimos ‘los alumnos de esta clase’, nos referimos a alumnos de sexo masculino y femenino; el género gramatical femenino es la forma marcada y exclusiva o excluyente: si decimos ‘las alumnas de esta clase’, no nos referimos también a los de sexo masculino, sino solamente a las de sexo femenino”.1


Es más que comprensible que esta “forma no marcada o inclusiva” del género masculino provoque una sensación de discriminación en las mujeres, sobre todo en casos extremos, como si en una reunión de 49 mujeres y un varón alguien dijera, correctamente en castellano, “nosotros estamos aquí reunidos...”.


Esto ha llevado, con bastante justificación, a afirmar que el idioma castellano lleva implícita una fuerte discriminación de género, no ya por el significado de esta característica en el idioma en sí sino por la desigualdad que se percibe en muchos otros órdenes de la vida entre varones y mujeres en perjuicio de estas últimas.


El problema es que la reacción ante esta situación está llevando a propuestas y prácticas que están haciendo del idioma castellano una suerte de adefesio indefendible aun para mujeres que viven del idioma, como es el caso de algunas escritoras que admiten el problema pero no están dispuestas a escribir de una manera poco menos que ridícula y desarticulada.


Veamos un par de ejemplos de esta reacción, que no por entendible puede ser defendible. El primero es la deformación de los participios activos:


En castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.


¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “quien tiene identidad”, en definitiva “quien es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a éste la terminación “ente”.


Así, a quien preside, se le llama “presidente”, y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) de quien realiza la acción. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”, “ausente” y no “ausenta”.


Explicación que termina con una frase irónica que pone de manifiesto lo desatinado de intentar calificar con género a los participios activos:
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!2
La otra reacción/propuesta lesiva del idioma castellano y del sentido común es la que propicia el reemplazo de las vocales que identifican el género de un sustantivo, adjetivo o artículo por el símbolo @ o las letras x o e. Por ejemplo:


[email protected] [email protected] de esta clase han sido [email protected] en su mayoría.
• Lxs alumnxs de esta clase han sido aprobadxs en su mayoría.
• Les alumnes de esta clase han sido aprobades en su mayoría.


Seamos sensatis: la lucha por la igualdad de género en la sociedad no justifica estas ridiculeces en la forma de hablar y escribir, ni estos adefesios idiomáticos van a resolver el problema de la desigualdad en sí mismo. Pero alguna solución hay que buscar porque también es indiscutible la incomodidad, por no decir la indignación, y la falta de equidad implícita en tener que pluralizar en masculino.


La única solución que me parece viable y rápida, en el sentido de la inmensa cantidad de tiempo que le puede llevar a un idioma cambiar aspectos liminares de su lógica interna, es la de cambiar la titularidad en la inclusividad de género, pasándola, por lo menos por tres siglos, del masculino al femenino. En otras palabras, hacer que el género inclusivo deje de ser el masculino y pase a ser el femenino, y digo por tres siglos como resarcimiento de la situación inversa que rige durante la existencia de la Real Academia Española desde 1713; de paso le daríamos tiempo para que pueda ir diseñando una solución definitiva más inclusiva y equitativa para el idioma.


Si esto se llevara a cabo, cosa que la RAE podría decidir de un día para otro, podríamos decir en una reunión de 49 varones y una mujer: “nosotras nos encontramos aquí reunidas...”; el idioma castellano seguiría siendo tan rico y expresivo como siempre y la lucha por la equidad de género obtendría otro gran logro sin arruinar el lenguaje.


Así como hace más de diez años iniciaba reuniones de trabajo en una agencia de Naciones Unidas agradeciendo la presencia a “todes”, con cierta ironía de la que hoy me arrepiento, también hice el ensayo más recientemente de pluralizar en femenino en un curso virtual de maestría de una fundación de alcance continental, y la reacción de los maestrandos masculinos de varios países fue muy positiva, adoptando de manera entusiasta esa modalidad reparadora.


De todos modos me queda una gran duda sobre si la RAE sería capaz de dar un paso tan “revolucionario”, no sólo por la tendencia conservadora y tradicional típica de una institución encargada de preservar el idioma a lo largo de los siglos, sino porque, además, de los 29 directores que tuvo desde 1713 ninguno fue mujer y de los académicos de número actuales las mujeres representan tan sólo el 15 por ciento (7 sobre 46). Pero algo van a tener que hacer porque la presión de género sobre el idioma es muy fuerte y cada día más irresistible.


* Docente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
1 http://www.wikilengua.org/index.php/G%C3%A9nero_gramatical
2 Carta anónima de una profesora en https://esnoticia.co/noticia-16757-carta-de-una-profesora-para-los-ignorantes-e-ignorantas

Publicado enCultura
Orgullo LGTB: avances y terreno por conquistar en América Latina

La cita es una oportunidad para enterrar el estigma, reivindicar derechos y hacer visible las dificultades que todavía enfrentan en la región

Una fila de banderas con el arcoíris ondea en el Malecón de Barranquilla (Colombia) con motivo del día del Orgullo Gay. Chile, Guatemala y México celebraron el pasado fin de semana marchas para reivindicar la identidad del colectivo, rechazar la discriminación y pedir igualdad. Las reivindicaciones continúan - Argentina y Madrid son las siguientes- porque el avance en derechos no es igual en todos los países. Las demandas hacen hincapié en la necesidad de acceso a la salud, más leyes de género y la extensión del matrimonio igualitario. También exigen el fin de los ataques homófobos. En Buenos Aires la movilización convocada este jueves en la Plaza de Mayo llevaba por lema: "Basta de travesticidios y transfemicidios".


Los crímenes de odio contra personas por su identidad sexual son motivo de preocupación. El pasado año hubo 103 crímenes por este motivo sólo en Argentina, según datos registrados por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT. El 61% de los casos de violencia tienen como víctimas a la población trans (travestis, transexuales y transgénero).


En el conjunto de la región, según el estudio más reciente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al menos 594 personas LGTB o percibidas como tales fueron asesinadas en ataques aparentemente relacionados con la percepción de su orientación sexual o su identidad y expresión de género. El estudio, que analiza un período de 15 meses (entre enero de 2013 y marzo de 2014) concluye que hubo 283 asesinatos de hombres gais, o percibidos como tales, y 282 asesinatos de mujeres trans o personas trans con expresión de género femenina. El estudio alertaba que las cifras no reflejaban la verdadera dimensión de la violencia porque el "prejuicio en el continente americano" lleva a los afectados a no denunciar. El organismo se quejaba además de que las autoridades "a menudo confunden los conceptos de orientación sexual e identidad de género". En total hubo 770 actos de violencia contra personas LGTB.


Este año las transexuales tienen un lugar destacado después de que la Organización Mundial de la Salud sacara la transexualidad de la lista de enfermedades sexuales, una victoria que se ha logrado más de 20 años después de que la homosexualidad dejara de considerarse una patología. La decisión de la máxima autoridad sanitaria puede contribuir a agilizar el proceso a la hora de adecuar el género de las personas transexuales. El colectivo ganó además una batalla con la primera condena en la que se considera un homicidio “por odio a la identidad de género” en el caso de Diana Sacayán, a la que mataron de 13 puñaladas.


Las batallas ganadas


Argentina fue pionera en la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Colombia, Brasil, Uruguay y algunos Estados de México se sumaron. Además, ya son una decena de países donde son legales la unión de parejas homosexuales como en Chile y Ecuador. Cuba podría ser el siguiente país. La diputada Mariela Castro, líder del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) ha abogado por incluir el matrimonio igualitario en la próxima reforma constitucional que está evaluando el país. “En la Constitución hay un área sobre oportunidades, derechos, en los que también las personas LGBT deben estar involucradas”, explicó en declaraciones a AFP.


Una de las victorias de este año ha sido el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) a favor del matrimonio igualitario que, en respuesta a una consulta realizada por Costa Rica en mayo de 2016, dictaminó que: “el Estado debe reconocer y garantizar todos los derechos que se derivan de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo”. Esto implica que los 20 países que reconocen al órgano judicial de la Organización de Estados Americanos deben cumplir su mandato. No obstante, no se ha acatado de inmediato ya que es necesario un ajuste legal en los países donde no se reconoce, y quienes se oponen han considerado que la decisión es una violación a la soberanía nacional. La legislación avanza lentamente mientras todavía es necesario que el cambio cale en las sociedades que están marcadas por el machismo.


El área sanitaria es otro de los frentes abierto. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha instado a las autoridades a dar un trato igual a la comunidad LGTBI y ayudar a hacer frente al estigma de discriminación que provoca que no acudan a los centros sanitarios cuando lo necesitan. En la reunión que mantuvo el Comité Ejecutivo de la OPS la semana pasada advirtieron del trato desigual entre países y recomendaron que los Gobiernos tomen medidas legislativas favorables a las personas LGTBI, incluidas leyes contra la discriminación. "Casi la mitad de los ministerios de salud encuestados dijeron que hay políticas y leyes contra la discriminación, pero que no están adaptadas en medida suficiente a las necesidades específicas de las personas LGBT", indicaron en un informe preliminar. El desconocimiento, la superstición, el miedo a ser diferente o la presión familiar lleva a veces a recurrir a consejeros o curanderos. El organismo rechazó en 2012 las prácticas conocidas como "terapias reparativas" o "de reconversión" que ofrecen ‘curar’ la homosexualidad y enfatizó que representan "una grave amenaza para la salud y el bienestar, inclusive la vida, de las personas afectadas".


Cambio de mentalidad


"La historia de la inclusión LGBTQ en América Latina es una de las muchas contradicciones (de la región)", señala Brendan O’Boyle gestor de política de la organización Americas Society/Council of the America, con sede en Nueva York. "Aunque socialmente es conservadora en su conjunto, América Latina ha dado pasos importantes hacia la promoción de la inclusión LGBTQ". Y en esto, el experto destaca la labor de los activistas en la región, que ha contribuido a que el movimiento por la igualdad de matrimonio gane fuerza recientemente en Chile, Costa Rica y Cuba. "También estamos viendo debates sobre la no discriminación y la legislación de identidad de género en toda la región", dice en la cara positiva de la moneda. “Dicho esto, el panorama para las personas LGBTQ en 2018 es cada vez más oscuro”.


O’Boyle señala que muchos de los gobiernos que defendieron los derechos LGBTQ en América Latina han cambiado de signo y hace notar un aumento en la influencia política de las figuras evangélicas que promueve políticas anti-LGBTQ. "Ves esto en Brasil, donde un pastor evangélico con un historial de posturas anti-homosexuales fue elegido alcalde de Río de Janeiro". En este sentido, menciona el controvertido debate sobre lo que los ultraconservadores denominan "ideología de género -una frase general utilizada por los conservadores en protesta por el feminismo y los derechos de los homosexuales-", que a su juicio “representa gran parte del retroceso en el progreso logrado en los últimos años”.


¿Lo tiene más difícil la comunidad LGTBI en América Latina que en otras partes del Mundo? "No, no diría eso en absoluto, a pesar de muchos de los desafíos derivados del machismo cultural y del creciente conservadurismo en la política". O’Boyle recuerda que hay países en Medio Oriente y África donde el homosexual es criminalizado.


"Los desafíos ciertamente permanecen. La violencia contra las personas trans y queer es alta en gran parte de la región. Se podría argumentar que la violencia es una reacción a su visibilidad. En toda la región, los latinoamericanos trans y queer están saliendo y se están organizando de maneras que no se ve en gran parte del mundo". Las dificultades continúan, pero el movimiento no se detiene.

 

Por Elvira Palomo
Madrid 28 JUN 2018 - 22:15 COT

Publicado enSociedad
La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

Publicado enColombia
La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

Publicado enEdición Nº245
Automatización del trabajo y proletariado inmaterial

El sujeto político de una determinada fase histórica debería construirse a partir de un análisis de la organización capitalista del trabajo en dicha fase, y no desde una postura de voluntarismo político basada en la tradición de las luchas efectivas en épocas anteriores.

 Uno de los principios clave del operaismo italiano fue relacionar el análisis objetivo de la organización del trabajo con la formación de la subjetividad obrera de forma bidireccional, de modo que “con cada transformación de la composición técnica del trabajo, los trabajadores utilizan los medios a su disposición para inventar nuevas formas de revuelta y de autonomía respecto al capital y, en respuesta a esto, el capital se ve forzado a reestructurar las bases de producción, explotación y control, transformando de nuevo la composición técnica”. 

CRISIS DE LA LEY DEL VALOR


Durante las dos primeras revoluciones industriales la cooperación obrera en la fábrica se reducía básicamente a la coordinación de tareas manuales simples dentro de un sistema mecánico predefinido, en el que cada individuo era intercambiable y ejercía únicamente las tareas que la técnica mecánica de la época no estaba en condiciones de realizar por sí misma. La cooperación se limitaba a representar una especie de coreografía previamente diseñada por la dirección técnica de las plantas de producción. Con el desarrollo de la Tercera y Cuarta Revoluciones Industriales, dicha forma de trabajo dejó de ser hegemónica. Debido a la progresiva automatización del trabajo mecánico el ámbito hegemónico de la producción de valor pasó a ser el trabajo inmaterial. Esto es, la producción de conocimiento, o I+D+i. En este caso la cooperación necesaria para la producción de valor ya no reside en la mera repetición de actos dentro de un sistema formal cerrado diseñado previamente, sino que lo que interesa producir antes que nada son nuevos sistemas automatizables cuya ejecución material pueda ser realizada sin necesidad de intervención humana. Ahora bien, la producción inmaterial es siempre una producción social, abierta, informal y creativa cuyo principal material –el lenguaje– es uno de los bienes comunes por excelencia imposible de ser producido exclusivamente de modo individual y sin interacciones afectivas. Lenguaje y conocimiento son intrínsecamente intersubjetivos.


El valor producido por este tipo de trabajo no es posible medirlo a partir de la simple suma aritmética de horas de trabajo empleadas por cada uno de los implicados en el proceso de producción. La ley del valor expuesta por Marx en el Libro I de El capital que explicaba el beneficio capitalista –la relación de explotación– “como relación entre tiempo de trabajo necesario y plustrabajo” ha entrado en crisis. En el trabajo inmaterial la explotación laboral no puede medirse como exceso de plustrabajo respecto al trabajo necesario, sino como simple dominio y usurpación del valor producido por parte de cualquier tipo de gestor no directamente productivo. Además, la producción de conocimiento no es algo que hagamos únicamente durante nuestro horario de trabajo. El lenguaje, al igual que cualquier otro de los comunes (materiales o inmateriales) es algo que co-producimos a escala ecológica (hábitat) por el mero hecho de vivir, razón por la cual es imposible distinguir entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio o descanso. Según Negri, una vez dentro de la Cuarta Revolución Industrial, el principio marxista de fundamentar la propiedad del valor producido en el trabajo no puede continuar siendo entendido como la lucha por un “salario justo” desde un punto de vista individual, sino que el objetivo último de dicha lucha –el empoderamiento de los productores– únicamente puede hacerse ya como Renta Básica Universal, esto es, como “un salario social y un ingreso garantizado para todos”.

REDEFINICIÓN DE LA LUCHA HEGEMÓNICA


Un ejemplo de este cambio de paradigma lo encontramos en las transformaciones experimentadas por las luchas obreras en las empresas que han implementando más intensamente la automatización del trabajo. Los días 21 y 22 de marzo, la planta de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) vivió la primera huelga de esta empresa en España. Mientras que las huelgas previas a la Tercera Revolución Industrial fueron siempre huelgas autónomas de desgaste crónico y paralización exclusiva de la fuerza de trabajo humana empleada directamente por la fábrica, la huelga de los días 21 y 22 mostró en mucha mayor medida su dependencia con el resto de ámbitos de la sociedad, siendo sintomática la llamada realizada por la plantilla de Amazon-Madrid animando al conjunto de los ciudadanos a realizar un boicot a las compras a través de Amazon desde el día 14 de marzo hasta la finalización de la huelga. Esta progresiva pérdida de autonomía del ámbito laboral como separado del resto de dimensiones de la vida social no sería sino un síntoma más de la ascensión de un nuevo sujeto político hegemónico que, debido precisamente a la integración de las nuevas tecnologías en su propia constitución, ha devenido mucho más flexible, informe y cambiante, y que Negri denomina multitud. Un sujeto múltiple capaz de autovalorizarse de forma autónoma mediante su propio trabajo cooperativo, sin necesidad de recurrir a organizaciones formales preestablecidas tanto en lo económico (sindicato) como en lo político (Partido).


Mientras que en la Primera Revolución Industrial, la forma hegemónica de lucha obrera “era simplemente interrupción de la continuidad del poder de los patrones” mediante el uso de la revuelta, en la Segunda, con el leninismo, “la gestión directa del poder se concibió como alternativa al poder de mando de los patrones”. Por su parte, mientras que en la Tercera la batalla se centró, ya a nivel social, en la lucha contra la privatización de los servicios públicos garantizados por un Estado capitalista, en la Cuarta debería empezar a pensar cómo aprovechar la eliminación del trabajo físico promovida por la automatización, empleando toda la energía psíquica y creativa liberada para organizar un sistema de libre acceso a los medios de producción del conocimiento, garantizando dicho acceso con una Renta Básica Universal autoorganizada internacionalmente.

Desde luego, todo ello no quiere decir que haya que abandonar a su suerte a una gran parte de la población que todavía forma parte del sistema de producción material propio de las dos primeras revoluciones industriales. Lo único que quiere decir es que debemos empezar a pensar sin las barandillas del pensamiento marxista tradicional el nuevo horizonte de las luchas que se anuncia. Tal y como hicieron Marx y Negri en sus respectivas épocas, nosotros deberíamos empezar a analizar el nuevo proyecto de dominio de la producción inmaterial que el capital está llevando a término mediante el desarrollo de la Inteligencia Artificial y la Industria 5.0.


En respuesta al rechazo individual al trabajo, el capital introdujo la automatización en la fábrica. Como consecuencia, el proletariado inmaterial está en condiciones de apropiarse y controlar directamente la producción de valor inmaterial, siempre y cuando tenga acceso al empleo de la Inteligencia Artificial. La lucha por la propiedad de los medios de producción está deviniendo lucha por el acceso a la automatización de la producción misma del conocimiento.

Por ENRIQUE CANO / JORGE LEÓN CASERO
PROFESOR DE INGENIERÍA MECÁNICA Y PROFESOR DE FILOSOFÍA. UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

PUBLICADO
2018-04-10 09:30:00

Publicado enCultura
El dilema de una «continuidad con cambios»

En solo tres semanas de mandato, Lenín Moreno ha marcado algunas diferencias con el gobierno de su predecesor Rafael Correa. ¿Hasta dónde llegará el cambio de narrativa?

Han pasado poco más de tres semanas desde que asumió la presidencia del Ecuador Lenín Moreno, promovido por el partido Alianza País (AP) que lleva ya diez años en el ejercicio público. Estos primeros días de gestión han estado marcados tanto por acciones estratégicas que van pautando la línea de la nueva administración, así como por conflictos al interior del partido de gobierno, en una coyuntura de reestructuración de mandos y sectores. Se trata de un proceso de transición en el que emergen, inevitablemente, los límites intrínsecos de AP como un conglomerado de fuerzas dentro del cual entran en disputan diversos proyectos políticos.


Las primeras acciones y posicionamientos del nuevo gobierno son fundamentales, considerando la expectativa social respecto al menos tres temas centrales, producto de la situación política del país. El primero tiene que ver con la necesidad –del gobierno, AP y Moreno- de ir (re)construyendo no solo legitimidad sino también popularidad. El segundo, se refiere a la capacidad de llevar a la práctica el discurso de cambio abanderado en campaña, sobre todo en temas como la apertura al diálogo y el replanteamiento de las prioridades económicas y políticas del Estado. Finalmente, la tercera tiene que ver con la necesidad de constituir una identidad diferenciada de la gestión previa de Rafael Correa, en función de una demanda social que le apuesta a una «continuidad con cambios», pero también de un proceso de debilitamiento de AP como proyecto hegemónico.
El gobierno comprendió el escenario y sus desafíos, constituyendo una agenda estratégica que pareciera responder a varias de las críticas y demandas que vienen acumulando la sociedad civil, sectores y grupos específicos de interés. En ese sentido, Moreno ensaya un estilo más conciliador y un liderazgo menos omnipresente. Así, marca significativas diferencias con el formato que caracterizó a Rafael Correa a lo largo de una década, que condicionó muchas de las relaciones entre el sector público y otros actores políticos, sociales y económicos.


Más allá de las intervenciones de Moreno propias de la agenda presidencial, los principales temas tratados durante estas semanas, sus negociaciones, soluciones o diagnósticos, han sido expuestos públicamente por los ministros o funcionarios encargados. La voluntad de diversificar vocerías, reduce la carga personalista de la política y la gestión pública. De esta manera, se refuerza la imagen de un gobierno más amplio en el que otros cuadros del oficialismo –en el Ejecutivo y el Legislativo- van ganando visibilidad.


Asimismo, la idea de la centralidad del diálogo para una gestión incluyente que viene posicionándose desde la campaña, continúa vigente tanto en Moreno como en su gabinete. Se han abierto varios frentes de trabajo y/discusión sobre diversos temas, evidenciando la disposición política de impulsar una administración más participativa. Además, la priorización de asuntos es también sugerente. No es casual que el primer conversatorio al que llama el presidente sea con la prensa; lo mismo sucede con los sectores productivos.


Finalmente, resulta relevante destacar una medida importante simbólicamente en cuanto a los cambios en el estilo de liderazgo y relacionamiento. Durante la década de gobierno de Rafael Correa, un elemento característico de su mandato fue un espacio semanal de rendición de cuentas -trasmitido por radio y televisión- en el que durante cuatro horas, detallaba sus actividades de la semana. Este recurso fue constantemente criticado por algunos sectores sociales, la oposición política y los medios de comunicación con el argumento de que era la plataforma en la que, de manera más clara, se expresaban las características autoritarias y conflictivas del gobierno. Además, iniciada la crisis, se reprochaba también el costo que tenía realizar cada uno de estos espacios considerados como propaganda política. Entre sus primeras acciones, Moreno decidió reemplazar este recurso por un informe semanas de no más de 20 minutos en el que se relatan las actividades llevadas a cabo por él y el resto de autoridades del gobierno, sin su intervención directa. Esta iniciativa, igual que las otras, ha sido valorada como positiva y, sobre todo, como muestra más de una forma diferente de liderar.
Más allá del estilo y de aquellos aspectos que tienen que ver con la figura de Moreno, se distinguen también otros elementos que van dando forma al nuevo gobierno y que expresan lo que, por ahora, se puede entender como una estrategia de diferenciación que, a largo plazo, podrá evaluarse en su traducción en la política pública. Se trata de temas como la conformación del gabinete, instancias de diálogo anunciadas o ya constituidas, iniciativas que empiezan a impulsarse o declaraciones a las que se debe presentar atención para ir desentrañando el momento político que vive Ecuador.


El entorno cercano: aperturas, retornos y permanencias


Por el compromiso de «cambio con continuidad» que suponía el triunfo de Lenín Moreno, la conformación del gabinete ministerial suscitó gran expectativa. Además, la composición de los equipos de trabajo de un nuevo gobierno develan también asuntos de orden político que tienen que ver con la distribución de fuerzas al interior de un partido, así como con los acuerdos que van estableciéndose con otros actores durante la campaña.


No cabe aquí un análisis exhaustivo de la constitución del gobierno, sin embargo es posible destacar algunas características importantes. En primera instancia, lo más significativo en relación al gabinete ministerial -así como a cargos cercanos al presidente- es la presencia de figuras que fueron parte del momento originario de AP, del diseño e impulso del proyecto o de sus primeros años1. Algunos se mantuvieron vinculados temporalmente a la anterior administración; no obstante, otros se había separado por diferencias de diversa índole y hoy regresan, dándole fuerza a una fracción específica al interior del movimiento.


Paralelamente, se conservan también cuadros de AP que llevan ejerciendo distintas funciones de manera ininterrumpida durante estos diez años y que son quienes han ido conformando la estructura de militancia de alto rango del partido. Incluso, cabe destacar que en carteras fundamentales -como son el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, el Ministerio de Minería y la Secretaria de la Gestión Política- se mantendrán a la cabeza los mismos funcionarios actuantes en el gobierno anterior.


El gabinete y los distintos cargos –e incluso candidaturas- que AP ha tenido designar, reflejan claramente la situación del partido que experimentó varias rupturas previas incluso al proceso electoral. Hoy la organización se encuentra en una situación de ajuste y ordenamiento de las diferentes facciones que la componente, en medio de un proceso de reestructuración de su correlación de fuerzas interna. Del desenlace de este proceso, que sin duda será conflictivo, dependerán, en parte, los límites y alcances del proyecto de Moreno.


Más allá de las condiciones de AP, otra características relevante en la conformación del equipo de gobierno de la nueva administración es que revela una apertura a ciertos sectores sociales y empresariales que se encontraban al margen de la administración pública hasta ahora2. Su composición evidencia un escenario más abierto al diálogo político y menos afín a los perfiles tecnocrático de la administración de Correa.


La agenda: encuentros y desencuentros; reformas y persistencias


La gestión de gobierno de las últimas semanas tiene algunos hitos fundamentales que marcan no solo prioridades de acción, sino también instancias en las cuales se desmarca de lo que se venía haciendo hasta ahora. La mayoría de iniciativas impulsadas están incorporadas en el discurso de Moreno desde la campaña y tienen que ver con temas como la austeridad y eficiencia en el gasto público, el estado de la economía y el fisco, una gestión inclusiva y participativa, el control y sanción frente a la corrupción, así como el afianzamiento y mejora de la política social.


Una de las medidas que apunta a fortalecer la idea de cambio del nuevo gobierno -tomada en el paquete de los diez primeros decretos presidenciales- promovió una reforma institucional a través de la eliminación o reemplazo de ciertas entidades, bajo el argumento de que ya cumplieron su función. Así, Moreno establece un ruptura inicial con la que se va diferenciando y consolidando una identidad propia. Más allá de su sentido práctico, se trata de una jugada estratégica que responde a algunas de las críticas que venían instalándose en el debate nacional durante los últimos meses respecto el tamaño del Estado, no solo en relación a la crisis, sino también a la función que desempeñaban organismos públicos sin un mandato claro3.


Asimismo, la nueva administración le apuesta a un diálogo prioritario con algunos de los actores que han estado en conflicto con AP hasta ahora o con los cuales no se establecieron canales de comunicación efectiva. Tal es el caso de los sectores productivos del país que mantuvieron una relación con Rafael Correa marcada por discrepancias y altos niveles de conflictividad. El actual gobierno anunció durante su primera semana la creación de un Consejo Consultivo Productivo y Tributario encargado de articular el diálogo público-privado, conformado de manera paritaria. Dando un giro al discurso oficial, Moreno ha destacado la importancia de contar con un sector privado que funcione como pilar de la economía del país y su proceso de reactivación.


Frente a esto, organizaciones empresariales y productivas han manifestado ya su interés y dicen tener listas las agendas y propuestas. Se entrevé así una predisposición diferente. Está por verse su real impacto; sin embargo, la aproximación y las condiciones de debate expuestas inciden en el imaginario social a la hora de caracterizar positivamente los pasos que da al nuevo gobierno.


Algo similar sucede con los medios de comunicación, que fue otro tema sensible durante las anteriores administraciones de AP. En este sentido, resulta sugerente el conversatorio organizado por Moreno con representes de la prensa en su primer lunes en funciones. Tras haber afirmado en su discurso de posesión que buscará una relación «fresca y dialogante» con la prensa, durante este encuentro instó tanto a los medios, como a los periodistas, a construir consensos en torno a las propuestas para modificar la Ley de Comunicación; Ley que ha sido especialmente controvertida y que tanto AP, como Rafael Correa, han defendido e impulsado durante varios años4.


Moreno sostiene que la Ley es buena pero que debe ser mejorada. Los sectores involucrados piden la revisión de aquellos artículos que pueden resultar excesivamente restrictivos y/o punitivos. De esta manera se abre otra línea de diálogo que el mandatario apuntala anunciando además que él y sus ministros deberán acudir

permanentemente a los medios de comunicación para informar sobre su gestión, posicionándolos nuevamente como interlocutores válidos.


Resulta significativo el hecho de que el presidente exhorte públicamente a su gabinete a mantener una relación directa con la prensa. Como se ha dicho, su estilo tiende hacia un manejo menos personalista de la política. Varias han sido las señales en este sentido durante las últimas semanas en temas de relevancia nacional en los cuales, sus respectivos ministros han sido voceros activos en medios y redes sociales.


En esta misma línea, otro tema que no ha estado exento de conflictos y críticas en años anteriores fue el proceso de reforma educativa impulsado a fin de mejorar la calidad de la formación superior en el país. La ausencia de debate, socialización o involucramiento de las universidades y docentes en el diseño de la propuesta, así como los excesivos requisitos impuestos a un sistema universitario que requiere de mucho más tiempo para poder responder, fueron las principales razones expuestas por los involucrados. Hoy destacan no solo los diálogos impulsados recientemente desde la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación con varios sectores universitarios, sino también la presentación de una reforma a la Ley de Educación Superior que incluye temas que han sido especialmente polémicos durante los últimos años5.


Los espacios de debate, así como los interlocutores que va reconociendo el gobierno, dan cuenta de un nuevo escenario en el país. Aunque está por verse hacia dónde van los diálogos y las reformas, hoy se leen como una señal de apertura, al igual que los cambios en el discurso y/o manejo de áreas fundamentales. Tal es el caso del Ministerio de Finanzas, en donde se gestiona la respuesta a uno de los principales desafíos que enfrentará Moreno: la situación económica del país.


Desmarcándose del discurso que se venía sosteniendo hasta ahora por el oficialismo, la administración de Moreno ha ido posicionando una perspectiva diferente en el manejo de las finanzas nacionales. Se ha destacado la importancia del sector privado y su convivencia en armonía con la economía popular y solidaria como cable a tierra en relación al proyecto original de AP; se reconoce el déficit fiscal y la necesidad de buscar una solución al respecto; se destaca la importancia de impulsar las reformas necesarias para atraer la inversión extranjera directa, así como el acercamiento a organismos de crédito internacional que permitan al gobierno cumplir con sus objetivos.


Además, el Ministro de Finanzas dio un giro significativo –incluso simbólicamente- al abrir la posibilidad de que el dinero electrónico sea manejado por la banca, con el fin de que cumpla con su objetivo de reducir la demanda de dinero físico. Correa fue categórico al afirmar que eso no era una posibilidad, al punto que a día de hoy ha expresado públicamente sus críticas respecto de la postura que ha tomado la nueva administración6.


Finalmente, un asunto esencial a ser destacado, sobre todo por la clara distancia que marca respecto de la administración anterior, es la relación del gobierno con las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. En una reunión con los altos mandos de ambas instituciones y los ministros vinculados al tema, Moreno explicitó su intención de establecer una relación descongestionada y fluida desde el respeto a sus instancias institucionales. A su vez, en medio de un discurso en el que reiteró su confianza frente a dichas instituciones, les encargó su seguridad, posicionándolas como las únicas fuerzas a cargo de dicha función. Esto sucede en el marco de la creación de un servicio de protección presidencial, como guardia civil armada, impulsado por Correa antes de dejar su cargo que generó molestia en militares y policías.


En definitiva, todas las iniciativas, declaraciones y medidas tomadas durante estas semanas no expresan todavía lineamientos de política pública. Marcan prioridades y un estilo de gobierno, determinan una hoja de ruta, establecen voluntades políticas. Permiten identificar las rupturas inmediatas entre ambas administraciones e incluso al interior del partido y sus distintas facciones. Se requerirá de un seguimiento no sólo para poder evaluar acciones más concretas sino también para determinar las características del gobierno a largo plazo.


La lucha anti corrupción como escenario de fondo


Las últimas semanas han estado marcadas por las gestiones que se realizan a nivel nacional en torno al caso Odebrecht. Hasta antes de la posesión de Moreno, no había ni resultados ni acciones contundentes. En esta coyuntura, el tema de la corrupción se ha convertido en objeto de disputas políticas por protagonismo, así como también en un recurso para la desmarcación. Se trata de un mecanismo de legitimación potente, dada la coyuntura.


Moreno ha respondido con una visión global del problema que se evidencia en la convocatoria a todos los poderes del Estado para debatir una estrategia conjunta. La Estrategia Nacional por la Transparencia y la Lucha contra la Corrupción será el instrumento en el que se definirán tanto políticas como acciones concretas para enfrentar y prevenir la corrupción.


A esto se suma, paralelamente, la conformación de un Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, creado por al gobierno y conformado por representantes de la sociedad civil, la academia y la administración. Esta iniciativa tendría cuatro atribuciones: proponer estrategias y mecanismos para la prevención de la corrupción en el sector público y privado; exhortar a las entidades correspondientes para activar y aplicar los mecanismos de control e investigaciones; proponer iniciativas de educación que promuevan una cultura de transparencia y presentar propuestas de políticas y normas.


Así, nuevamente, se evidencia una postura de trabajo colectivo y la centralidad del diálogo en los procesos impulsados desde lo público. Sin embargo, no todas las personas convocadas a ser parte han aceptado y se trata de una iniciativa que ya ha recibido críticas porque existen otras instituciones del Estado con el mismo mandato, porque se considera que hay otras medidas que deben llevarse a cabo antes y que serían más efectivas, porque una parte significativa de sus miembros son militantes de AP y eso genera un desbalance.


La corrupción es un tema que aún tiene mucho trabajo por delante y que no genera consensos. El bloque oficialista en la Asamblea no ha logrado ponerse de acuerdo frente a temas relacionados, el gobierno no consigue una convocatoria representativa que apoye su línea de acción y, entre medio, se suscitan lecturas contrapuestas entre algunos sectores de AP, incluyendo al ex presidente Rafael Correa. Es un tema que deja muchos elementos pendientes y que demandará de un seguimiento. En este sentido, cabe destacar que de sus resoluciones dependerá buena parte de la credibilidad del nuevo gobierno. Existe una significativa expectativa social al respecto que responde a una evaluación del sistema judicial nacional y de la autonomía e independencia de las funciones del Estado.


Los pendientes


Se han marcado ya algunas pautas respecto de temas de gran relevancia; pautas que evidenciarían una coherencia con el discurso de campaña que prometía mantener pero, sobre todo, mejorar lo alcanzado. Empero, frente a esto hay también algunos asuntos que permiten avizorar la extensión de los conflictos que viene arrastrando el oficialismo con determinados sectores. Se trata de asunto en los que el gobierno de Moreno aún no ha tomado una posición clara o, frente a los cuales, se han dado pasos que parecen seguir la tendencia de la última década.


La primera ley aprobada por la nueva Asamblea –de mayoría AP- fue la ley que abre la puerta a los transgénicos en el país, fuertemente criticada por agrupaciones indígenas y ambientalistas. Será difícil encontrar espacios de diálogo con dichos sectores si el gobierno no muestra una voluntad de cambio. Está por verse si los temas vinculados a medios ambiente –como por ejemplo, las concesiones petroleras en el ITT o la explotación minera y maderera- son asuntos que entran en la línea de continuismo o en la cambio. No hay una política consistente aún e incluso se evidencian contradicciones7.


Existen, por otra parte, algunos temas pendientes que han estado en el debate pero que aún no queda clara cuál será su concreción; tal es el caso de un pedido de amnistía para 177 personas e indulto para otras 22 por parte de la CONAIE, bajo el argumento de que se trata de dirigentes que ejercieron el legítimo derecho a la resistencia en el 2015 frente a medidas tomadas por el régimen de Rafael Correa. La organización ha condicionado la posibilidad de un diálogo con el gobierno a las resoluciones de estos casos que consideran actos de persecución política. Tanto la Asamblea, como el Ejecutivo, han manifestado que se analizará cada caso por separado para determinar la pertinencia de acceder a sus pedidos. A día de hoy, se ha dado el indulto a un líder indígena de la Amazonía. Moreno lo anunció diciendo: «¡Buenas noticias! El diálogo empieza a dar frutos.»


Finalmente, entre sus primeros decretos, Moreno elimina el Plan Familia, que fue la iniciativa pública impulsada por Rafael Correa para la prevención del embarazo adolescente, desde una perspectiva de recuperación del rol central de la familia. Dicha política fue un punto de quiebre importante con sectores sociales vinculados a temas de género que trabajan sobre la salud sexual y reproductiva. Su perspectiva, profundamente conservadora, generó un retroceso en las cifras, así como en la concepción de la política pública que no debería legislar a partir de una carga moral o de la imposición de valores y creencias.


Moreno afirmó que habrá un cambio de enfoque con una orientación desde la libertad con corresponsabilidad. Esto ha generado una reacción positiva en sectores que llevan años en conflicto con Correa por sus límites en cuanto a la comprensión de asuntos vinculados a las problemáticas de género. Las organizaciones de la sociedad civil vinculadas al tema están a la expectativa de poder intervenir no solo en el diseño e implementación de una estrategia integral sobre sexualidad, sino también respecto de muchas de muchas deudas pendientes en términos de derechos.


A poco menos de un mes de iniciadas las actividades del nuevo gobierno, estos son solo algunos de los temas pendientes, sobre todo, con actores sociales con los cuales el gobierno de Correa no logró establecer consensos ni diálogos. La relación que Moreno y su equipo establezca con dichos sectores, será también una expresión del alcance de sus reformas.


En definitiva


Este repaso por las primeras tres semanas de gobierno de Lenín Moreno evidencia, sobre todo, una disposición al diálogo y la inclusión de otros sectores. En alguna medida, se ha ido marcando el camino para el cumplimiento de sus objetivos en términos de llevar a la práctica el discurso de cambio y constituir una identidad, así como una línea de gestión, diferenciadas de la de Rafael Correa. La posibilidad de alcanzar tanto legitimidad como popularidad -propias y consistentes- demandará de más tiempos y de la concreción de aquellos pasos iniciales que se han ido dando.


Cabe destacar el hecho de que existe una expectativa de diversos sectores sociales y políticos por la apertura de un nuevo tipo de relacionamiento desde el Estado y el gobierno con las demandas sociales. Bajo dichas condiciones, hay una mayor concurrencia de actores y el escenario político se amplía en términos no solo de participación, sino también de posibilidad de representación.


No obstante, paralelo a la construcción de un escenario que pareciera más incluyente, varios son los temas que van generado distancias entre la actual y la anterior administración de AP. Moreno y su equipo se han esforzado por formular una política de gobierno nueva así como una «marca» propia. En esa línea, se han planteado varias reformas legales, se han abierto espacios de discusión a sectores que antes estaban fuera o en confrontación con Correa, se han modificado asuntos que fueron bandera central de la década pasada.


En medio de dicha coyuntura de construcción y consolidación de gobierno, hay una excesiva presencia de Correa en el escenario nacional. En la medida en que están en debate varios elementos que provocan lecturas contradictorias y/o confrontadas, el ex mandatario se ha encargado de exaltar las diferencias en redes sociales permanentemente, cuestionando a la actual administración, a la bancada de la Asamblea e incluso al partido.


Esta intervención supone una distorsión en el espacio de actuación de Moreno y su equipo. Además, evidencia públicamente las rupturas el interior de AP, debilitando el proyecto y generando cuestionamientos a su actual espacio de gestión pública.


Bajo estas condiciones, la naturaleza del cambio y la resolución de estas tensiones y distintas narrativas, están por verse. Ambos factores marcarán el futuro del gobierno de Moreno. Han pasado solo tres semanas, quedan cuatro años que definirán tanto la situación del país en relación a un proyecto que generó profundos cambios pero que necesitaba de correcciones; así como la situación de un partido al que le urge un trabajo interno de estructuración y de desarrollo orgánico que le permita, entre otras cosas, gestionar sus problemas y disputas constantes.

 

Por Manuela Celi Moscoso
Nueva Sociedad


Notas:

1. Para información general sobre cada uno de los ministros, remitirse a http://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-miemb...
2. Una de las designaciones significativas es la de Humberto Cholango -expresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, una de las organizaciones que más conflictos tuvo con la administración de Rafael Correa- como titular de la Secretaría del Agua. Los efectos de su gestión serán fundamentales en la medida en que se relaciona con dos temas sensibles: la relación de AP con las minorías étnicas -y sus organizaciones- y el manejo de un recurso fundamental que ha generado ya conflictos significativos.
3. Tal es el caso de los Ministerios Coordinadores, la Secretaría del Buen Vivir y la Secretaría General de la Administración.
4. Poco antes de dejar su cargo, Rafael Correa advirtió ya respecto de una arremetida para eliminar la Ley y pidió tanto a la Asamblea, como al futuro gobierno, evitar que el poder mediático introduzca una agenda. Con Moreno ya en funciones, Correa ha vuelto a manifestarse, esta vez en contra de la línea del gobierno en relación al tema.
5. Como por ejemplo los mecanismos de nivelación y admisión, la autonomía y capacidad de autorregulación de los centros educativos, los grados académicos exigidos a los profesores, entre otros.
6. El dinero electrónico es una forma de pago a través del teléfono celular en la que no se requiere del uso de papel moneda. Entró en vigencia hace casi tres años y, desde entonces, ha sido fuertemente criticado por sectores de oposición que advierten que podría tratarse de una moneda paralela que pone en riesgo la dolarización. Fue además objeto de disputa con la banca privada a la cual Correa se negó a darle el manejo de este tipo de transacciones. Se trata de uno de los proyectos emblemáticos de la anterior administración.
7. Como por ejemplo el posicionar el tema de los pueblos en aislamiento voluntario como una prioridad del gobierno. A través de la firma de un convenio interinstitucional se ha manifestado la voluntad de elaborar un plan de acción que incluye medidas para la protección de los recursos naturales en su entorno. Habrá que ver si esto no entra en conflicto con procesos de explotación petrolera, por ejemplo.

Publicado enInternacional
“Si no nos unimos, somos boleta”

El ex presidente uruguayo conversó con periodistas sobre la situación en el continente y en particular la crisis en Venezuela. Dijo que la solución no es que se vaya Maduro y que podría terminar en “una intervención gringa”.

 

El ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica afirmó que Latinoamérica es rica en recursos naturales, pero aún así mantiene una deuda social que es necesario reparar “si nos unimos, porque, de lo contrario, somos boleta”. El ex mandatario, conocido popularmente por su manera despojada y coloquial de expresarse, participó en la mañana del sábado de una charla en la sala ATE-Casa España, organizada por Apyme en Santa Fe, pero antes conversó con los periodistas acerca de la situación en el continente y, particularmente, de la crisis en Venezuela. El ex jefe de Estado señaló que el problema en el país caribeño no se resuelve por arte de magia, manifestó que “si no llegan a un acuerdo van a llegar a lo peor”. “Que se vaya el presidente Nicolás Maduro no es la solución tampoco”, consideró.


Asimismo, remarcó que uno de los principales problemas de Venezuela reside en que no produce alimentos, ya que se acostumbraron a vivir de lo que generaba el petróleo, y eso se resuelve trabajando la tierra. Mujica puso el acento también en los hechos de violencia cotidianos, que en los últimos 40 días causaron al menos 39 muertos en distintas circunstancias. “La gente les patea (protesta) y se les va la mano, yo no soy partidario de los presos políticos; no hay negociaciones, no atemperan. Están todos locos. Nadie habla, nadie razona, todos los días hacen manifestaciones, pero hay que laburar”, sentenció el ex presidente uruguayo.


Luego, volvió a referirse a la delicada situación que atraviesa Venezuela. “¿Cómo sostenés la olla si no trabajás?, es como una actitud deportiva de las manifestaciones, de la represión, que genera para los dos lados graves pérdidas. Esto puede terminar en una intervención ‘gringa’, porque ellos se creen que son el veredicto de la democracia”, indicó. En cuanto a la situación regional, insistió en que “si bien somos ricos en recursos naturales, tenemos una deuda social, nuestra inteligencia desperdigada y el único recurso inagotable es el conocimiento, pero en nuestras universidades ni se mira, no se coordina una masa crítica y a la integración hay que construirla”, agregó.


El referente del Frente Amplio también hizo una referencia a las políticas neoliberales. “Siento temor por la historia, por el endeudamiento, porque algún día hay que pagar y ahí viene el ajuste, esa película ya la vi muchas veces. No deben desembocar en confrontaciones abiertas, Se pueden tener muchas diferencias, pero que la sociedad no pierda la tolerancia, la convivencia”, expresó. “Eso significa que hay que tener política, y política es negociar. Y negociar es aprender a ceder para la conveniencia colectiva. Nadie tiene la verdad absoluta”, consignó.


Finalmente, Mujica destacó que en el mundo, las principales potencias invierten en comprar conocimiento. “Así lo hacen China, Japón, Estados Unidos. Ellos saben adonde va el mundo. Los latinoamericanos debemos unirnos, ser propietarios de conocimiento y no usar el de otros. Necesitamos vertebrar la inteligencia de nuestros países, para que trabajen para si mismos y no para las multinacionales”, afirmó. “Eso necesita voluntad política, gobiernos que se pongan y que los trabajadores asuman su rol, darse cuenta que su propio porvenir esta en juego”, concluyó.


Hace diez días, en un encuentro que compartió con Luiz Inácio Lula da Silva en la apertura de un congreso regional del Partido de los Trabajadores (PT) en San Pablo, Mujica recomendó a Brasil emprender una reforma política ante la gran cantidad de partidos que hay en el gigante sudamericano, pues “no puede haber 30 proyectos de país” ya que hacen muy difícil la gobernabilidad. También instó a los trabajadores brasileños a no cometer los mismos errores que la burguesía paulista y a buscar aliados en todo el continente porque la batalla será larga.

Publicado enInternacional
Página 1 de 6