Derechos humanos y derechos de la naturaleza, un aliento de esperanza

“Levántate, en pie, defiende tus derechos. 

Levántate, en pie, no dejes de luchar”


Bob Marley


Setenta años de la Declaración de los Derechos Humanos parecen nada; tal como los siglos transcurridos desde la Revolución Francesa, cuando se asumieron los Derechos del Hombre y del Ciudadano (por no mencionar el trágico destino de quien, en aquel momento, pidiera los Derechos de la Mujer y la Ciudadana). Basta abrir cualquier periódico del planeta para constatar -ya desde la primera página- (casi) siempre noticias sobre alguna violación a dichos derechos. Y eso sin mencionar las violaciones estructurales de los derechos a la vida (derechos fortalecidos no solo en los derechos políticos, sino en los derechos sociales, culturales y ambientales de individuos y pueblos, todos igualmente violados casi a diario).


A pesar de tantos discursos escuchados y acciones desplegadas por años, falta muchísimo para la real vigencia de los derechos humanos. Más allá de las buenas intenciones, las organizaciones y las instituciones especializadas, la actualidad de tales derechos es sombría más aún en el mundo empobrecido. Pero si bien la realidad induce a un pesimismo profundo, el derrotismo es inadmisible. Los avances civilizatorios son lentos, a ratos imperceptibles, pero existen y debemos evaluarlos y analizarlos, sin caer tampoco en triunfalismos de ocasión. El objetivo es redoblar esfuerzos para que los derechos humanos sean una realidad que trascienda las meras proclamas.


Pensarlos como mecanismo de medición de procesos en marcha no ha dado resultados satisfactorios. Apenas un ejemplo: medir los impactos sociales y ambientales de las políticas económicas no basta para detener la irracionalidad del capital. El saldo será siempre lúgubre y frustrante si la humanidad y su madre -la naturaleza- no son el centro de atención de la política y la economía. No bastan las políticas sociales paliativas de los impactos de la acumulación capitalista…


Buscar imposibles equilibrios macroeconómicos sacrificando y empobreciendo a poblaciones enteras debe condenarse de entrada. Siempre las políticas económicas -agrarias, industriales, comerciales, etc.- deberían diseñarse bajo el respeto pleno de los derechos humanos. A la postre el asunto no es solo económico, sino fundamentalmente de ética política. Sin olvidar las expresas restricciones en la legislación nacional e internacional sobre derechos humanos, urge dar al menos dos pasos adicionales.


Un primer paso implica superar la lógica mercantil -todo se vende y se compra, desde escrúpulos y principios hasta la propia vida- que ha penetrado en todas las esferas de la existencia incluso mercantilizando la naturaleza: se establece bancos de semen o vientres de alquiler; comercializa el clima; se construye el mercado de la información genética (que sueña con transformarnos en “maquinas inteligentes” que vuelvan irrelevante a lo “humano”)... La experiencia humana se transforma profundamente y hasta puede extinguirse, a menos que rompamos radicalmente la actual globalización del capital. A pesar de eso hay logros en temas de equidad de género, participación de la sociedad civil… avanzamos lentamente en el derrocamiento del dominio patriarcal y de la colonialidad. Pero toda esa lucha será inútil si no detenemos al desenfrenado tren de la Modernidad y sus delirios de auto-aniquilación.


Nos falta entender a plenitud -y con humildad- que la experiencia humana emerge de relaciones, significados y practicas entre seres humanos y no-humanos, todos constitutivos de la misma naturaleza de quien somos apenas una pequeñísima extensión. Todos -humanos y no humanos- somos actores indispensables en el teatro de la vida, pero no somos los únicos y menos aón los principales protagonistas. Por eso al primer paso, debe seguir un segundo: entendamos que la naturaleza es sujeto de derechos (recuperando experiencias como de la Constitución de Ecuador).


Ambos pasos, cual vigorosas alas, pueden llevarnos a la discusión y el abordaje de cuestiones vitales para la humanidad y por ende la naturaleza. Nos toca organizar la sociedad y la economía asegurando la integridad de los procesos naturales, garantizando los flujos de energía y de materiales en la biosfera, preservando siempre la biodiversidad del planeta. En estricto, los derechos a un ambiente sano para individuos y pueblos son parte de los derechos humanos, pero no son derechos de la naturaleza. Las formulaciones clásicas de derechos humanos como los derechos a un ambiente sano o calidad de vida son antropocéntricas, y deben entenderse separadamente de los derechos de la naturaleza. Tampoco cabe aceptar que los derechos humanos se subordinan a los derechos de la naturaleza, como afirmó algún solemne ignorante. Al contrario, ambos tipos de derechos se complementan y potencian.


Entender los alcances civilizatorios de los derechos de la naturaleza demanda liberarnos de dogmas y de viejos instrumentarios analíticos. En el tránsito hacia una civilización biocéntrica no solo cuenta el destino, sino también los caminos que lleven a una vida en dignidad. Garantizando a todo ser, humano y no humano, del más pequeño y humilde al más grande y majestuoso, un presente y un futuro, aseguraremos la supervivencia humana en el planeta. Supervivencia hoy amenazada por las ambiciones de lucro y de poder. Así, los derechos humanos y los derechos de la naturaleza, complementarios como son, sirven de hoja de ruta y aliento de esperanza.


Vistas así las cosas nada nos puede conducir al desánimo. Aspiremos siempre a más derechos, nunca dejemos de luchar.-


El autor es economista ecuatoriano. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República del Ecuador.

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La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su 70º aniversario: luces y sombras

La historia de los derechos humanos es la historia de la Humanidad en su lucha contra la barbarie, contra el abuso de los fuertes y de los poderosos, una lucha por la libertad y autonomía del individuo y de los pueblos y, en definitiva, una lucha por hacer más civilizadas, más humanas, las sociedades. Por eso, podemos comprobar que las declaraciones históricas de derechos se han producido generalmente tras procesos revolucionarios. Así, en 1689 surge una Declaración de Derechos en Inglaterra tras un período revolucionario que abarca desde 1642 a 1689, y ya en el siglo XVIII las grandes revoluciones de Estados Unidos en 1776 y de Francia en 1789 dan lugar a sendas declaraciones de derechos. Derechos que van siendo incorporados a las constituciones en los siglos XIX y XX. Los derechos civiles y políticos, producto de las revoluciones burguesas, y los derechos sociales, producto de las luchas obreras y populares de los siglos XIX y XX. Así, la primera constitución que incorpora derechos sociales es la mexicana en 1917, tras un largo proceso revolucionario; luego lo hará la Constitución de la Unión Soviética de 1918, y en 1919, tras la revolución alemana, eco de la soviética, lo hará la Constitución de Weimar, que tuvo gran influencia en la de la Segunda República española. Escojo estos ejemplos que considero algo más que sintomáticos de cómo, al igual que dice la letra de la Internacional (“ni en dioses reyes ni tribunos está el supremo salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor”, o, como dice Chomsky actualmente, hay dos superpoderes en el mundo: Estados Unidos y nosotros mismos), sin la movilización de las clases trabajadoras y la ciudadanía en general, no hay avances en materia de derechos; por eso, una sociedad que no se moviliza será una sociedad que no conseguirá avanzar en derechos o que incluso retrocederá.


Pero, a efectos de comentar algo de la importancia y significación del contexto de la elaboración de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), también hay que consignar la amarga experiencia del siglo XX, que comienza con varios genocidios (armenio, 1915; pueblos herero y namaqua, 1904-1907; genocidio en el Congo bajo el mandato de la metrópoli belga), continúa con una Primera Guerra Mundial, sigue con el ascenso de los fascismos contra la democracia y la bárbara experiencia del genocidio nazi, y desemboca en la Segunda Guerra Mundial. Todos estos acontecimientos en la primera mitad del siglo XX van creando la conciencia en los dirigentes políticos de que, de no corregir el rumbo de las relaciones de la comunidad internacional, la Humanidad se encaminará hacia un abismo de incalculables consecuencias, de las que ni siquiera se podrían librar las élites.


En este contexto nacen las Naciones Unidas en 1945 y enseguida (junio de 1946) se crea una Comisión de Derechos Humanos con el objetivo de redactar un documento que terminaría llamándose Declaración Universal de Derechos Humanos, culminado tras dos años de trabajo. Como toda obra humana, la Declaración no es perfecta y ha recibido diversas críticas. No obstante, el hecho de que se aprobara por 58 votos sin ninguno en contra y de que, formalmente al menos, sea aceptado por los 193 países que componen hoy día las Naciones Unidas (otra cosa es el cumplimiento), le ha dado una enorme fuerza moral, política e incluso jurídica. A tal punto que hoy día es el documento traducido a más idiomas (más de 500), y refrendado por dos conferencias mundiales de esta organización (Teherán, 1968, y Viena, 1993). La Declaración es, sin duda, un hito en la historia de la Humanidad.


En su elaboración y redacción intervino una comisión de representantes de 18 países, si bien el comité redactor se redujo a ocho miembros por razones de operatividad. Para que no fuera percibida como una imposición occidental -lo que no se ha logrado del todo-, se buscó en la comisión una composición variada, participando representantes y expertos pertenecientes a diversos países (al menos, Australia, Canadá, Chile, China, Estados Unidos, Filipinas, Francia, India, Líbano y Unión Soviética), profesiones y tradiciones culturales. En paralelo a estos trabajos, la Unesco pasó un cuestionario a filósofos y pensadores notables de la época (por ejemplo, Gandhi, el escritor Aldous Huxley, el italiano Benedetto Croce o el francés Pierre Teilhard de Chardin; como se puede intuir, no habría muchas mujeres en la consulta) en el que se preguntaba por los derechos que pensaban que deberían ser incluidos en una futura declaración; las respuestas a este cuestionario fueron bastante coincidentes con el resultado de los trabajos de la comisión.


Aunque la Declaración no tiene fuerza de tratado internacional vinculante, enseguida se convirtió en un marco jurídico, político e incluso ético. Como no puede ser de otra manera, concita críticas, que se mezclan con las críticas a la propia Organización de Naciones Unidas, entre las más frecuentes:


• Que la Declaración es una imposición occidental.
• Que los derechos civiles y políticos tienen más peso y protección que los derechos sociales.
• Que fue compatible con el colonialismo (artículo 2.2).
• Que se han registrado numerosos casos de corrupción en Naciones Unidas.
• Que la existencia del derecho de veto en el Consejo de Seguridad es un déficit democrático.
• Que, para algunos sectores de la izquierda la ideología de los derechos humanos es una ideología burguesa.
Sin embargo, bajo mi punto de vista:
• La DUDH y sus instrumentos son producto de luchas históricas:
o La primera generación de derechos (derechos civiles y políticos), producto de las luchas de la burguesía contra el absolutismo y los privilegios de la nobleza.
o La segunda generación (derechos sociales, culturales y económicos), producto de las luchas del movimiento obrero.

o La tercera generación, producto de las luchas de los nuevos movimientos sociales: ecologismo, feminismo, movimientos indigenistas, pacifismo, diversidad sexual, etc.,


• La Declaración y la normativa de derechos humanos son un poderoso instrumento para las luchas sociales, que se apoyan en ellos para sus reivindicaciones.


• El problema mayor viene del incumplimiento de la normativa de Naciones Unidas, no de sus propios defectos.


• La DUDH es el documento que ha generado mayor consenso en la historia de la Humanidad.


• Parte de sus asesores, relatores, etc. son personas reconocidamente progresistas que han sido difamadas y boicoteadas por Estados Unidos (p. ej., el sociólogo Jean Ziegler, socialista, 8 años relator de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación y actualmente asesor del Consejo de Derechos Humanos), o las feroces críticas que recibió el Informe McBride (para un Nuevo Ooden Mundial en la Información y la Comunicación).


• En España, el movimiento memorialista ha recibido un gran impulso en su lucha por el trabajo de las Naciones Unidas. La ONU condenó firmemente a España como régimen fascista en 1946 y en la actualidad emite informes que “recomiendan” la derogación de la Ley de Amnistía como ley de impunidad de los crímenes del franquismo, así como la atención del Estado a las víctimas del franquismo. También han valorado negativamente otras medidas legislativas de gobiernos españoles en materia de desahucios, la llamada “Ley Mordaza”, etc.


• En países donde hay dictaduras, la cobertura de instituciones de derechos humanos ha sido muy útil para apoyar las resistencias (por ejemplo el caso del Club de Amigos de la Unesco de Madrid en España, que fue un útil instrumento para la lucha antifranquista).


Es evidente que falta mucho para garantizar la efectividad de los derechos humanos. El ejercicio de los derechos no puede convertirse en una carrera de obstáculos de tal manera que solo los disfruten los que tienen una elevada posición social o un alto nivel adquisitivo. Pero no confundamos las críticas que pueden hacerse a la Declaración y a los instrumentos de protección de los derechos humanos ni con la falta de voluntad política de los gobiernos para garantizarlos ni con el uso fraudulento que determinados poderes hacen de ellos incorporándolos a una retórica tramposa (es el caso que denuncia, entre otros, Jean Bricmont en su espléndido libro Imperialismo humanitario: el uso de los derechos humanos para vender la guerra).

 

Por Pedro López López
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Secretario general de la Asociación Pro Derechos Humanos de España
10/12/2018
Texto basado en la intervención del autor el pasado 28 de noviembre en el Club de Amigos de la Unesco de Madrid, en un acto conmemorativo del 70º aniversario de la DUDH

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Alberto Acosta: “La izquierda debe hacer una profunda autocrítica”

Crítico con los gobiernos progresistas, el expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador Alberto Acosta plantea una etapa de balance para América Latina, sin desdeñar variables como la corrupción y las prácticas autoritarias. Luego avizora una izquierda con nuevos componentes en la agenda como el feminismo y el medio ambiente.

En setiembre se cumplen diez años de vigencia de la nueva Constitución de Ecuador, ¿cuál es su balance?


Tenemos diez años de una Constitución que despertó muchas expectativas, tanto por su contenido como por la forma en que fue elaborada. Desde 1830 hemos tenido 21 constituciones. Todas fueron elaboradas por el sistema tradicional: desde los asambleístas y con una muy escasa participación ciudadana. Esta Constitución de Montecristi se caracterizó por una amplísima participación. Es la Constitución más ecuatoriana de todos los tiempos. En contenido, esta es una Constitución que sintetiza una suerte de proyecto de vida en común. Es una herramienta democrática para la construcción de una sociedad democrática.


¿Y cuánto se avanzó en economía social y solidaria?


A pesar de que esta Constitución fue defendida por el entonces presidente de la República (Correa), no ha sido puesta en práctica. La Constitución decía con claridad que el ser humano está sobre el capital. Correa se llenaba la boca hablando de que el ser humano está sobre el capital, pero, en su gobierno, terminó favoreciendo a los grandes grupos económicos. A Correa no le interesó nunca la nueva Constitución de Montecristi, fue una herramienta para concentrar el poder del caudillo.


Usted hace énfasis en la condición de caudillo de Rafael Correa. ¿Cuánto de esto hay también en otros gobiernos de izquierda, como Evo Morales o Cristina Kirchner o Lula?


A mí me preocupa mucho que los procesos progresistas, que en realidad no son procesos de izquierda, hayan consolidado las viejas formas y prácticas caudillistas. Esta ha sido una historia latinoamericana. Los caudillos latinoamericanos marcan la historia de todos nuestros países, con sus matices y características. Las historias están marcadas por figuras de caudillos y con insuficientes procesos de democratización. Esto se repite con los gobiernos progresistas. Es una de las explicaciones de por qué estos progresismos no pudieron avanzar. No profundizaron la democracia. Si a los progresismos tuviéramos algo que criticarles en el ámbito político es el debilitamiento de los movimientos sociales. Eso va a permitir ahora que el neoliberalismo recupere espacios con mucha más fuerza.


Estuvimos antes en una etapa de viraje hacia la izquierda en América Latina, ¿se ha culminado esa etapa?


Yo creo que sí. Hay varias explicaciones. Una explicación de fondo es que los gobiernos progresistas no intentaron afectar la matriz de acumulación capitalista. Y, dos, tampoco afectaron la modalidad de acumulación primario exportadora de nuestras economías. Todos los países de América Latina, con gobiernos liberales o neoliberales, o los progresistas, todos sin excepción, han profundizado la dependencia de sus economías del mercado mundial. Somos cada vez más dependientes de exportaciones de recursos primarios. Sean productos agrícolas, petróleo o minerales, al final son materia prima. Ha habido un proceso de desindustrialización y de reprimarización de nuestras economías.


¿Tampoco hubo experiencias de fondo en materia de diversificación productiva?


Seguimos siendo exportadores de materia prima. Los países lo único que hacen es vender productos primarios. No hemos sido capaces de diversificar nuestras exportaciones, ni siquiera de procesar de nuestras materias primas.


¿Qué futuro ve para la izquierda en los próximos quince o veinte años?


La izquierda, inclusive los progresismos, tienen que hacer un proceso profundo de autocrítica. Hay que analizar cuáles fueron los avances, si es que lo hay y, sobre todo, cuáles fueron los graves errores. Errores económicos, errores políticos, errores sociales, que impidieron las grandes transformaciones. Había expectativa, diagnósticos, propuestas, había constituciones como la del Ecuador, que pudo haber sido el marco referencial para una gran transformación.


¿Y qué piensa sobre el régimen de Venezuela?


Venezuela parecería estar en una interminable crisis terminal en el ámbito económico y político. Hay causas internas y también las presiones imperialistas. El imperio está haciendo su tarea para debilitar cualquier proceso que sea alternativo.


Pero Maduro tampoco ha hecho mayores esfuerzos para legitimarse…


Por eso digo: causas internas. Veamos los graves errores de Venezuela: Un país con tantos recursos económicos no ha sido capaz de resolver la demanda de los servicios sociales básicos. Eso no es un tema del imperialismo. Es un mal e irresponsable manejo. La consolidación de regímenes caudillescos y autoritarios es también una de las grandes explicaciones de esta realidad. Ese es uno de los grandes mensajes para la izquierda. Por eso tenemos que ser autocríticos.


Y en la autocrítica también está el tema de la corrupción que golpeó duro a la izquierda.


A todos. Y en el caso de la izquierda eso es intolerable. Porque gobiernos como el de Correa, que levantaron la tesis de una revolución ética y de lucha frontal contra la corrupción, terminaron embarrados en corrupción por los cuatro costados. Eso es terrible.


Y Brasil…


Brasil siguió con la lógica de su subimperialismo, con Odebrecht, que es un solo ejemplo; podríamos contar situaciones de Petrobras y otras realidades, porque Odebrecht no es el único caso. Eso, en gobiernos progresistas, es intolerable. La izquierda tiene que hacer una autocrítica y tiene que buscar la verdad cueste lo que cueste. Es preferible que se repliegue, que aprenda y, de ser el caso, desaprenda. Y si realmente busca transformar la sociedad, la izquierda debe partir por nuevos planteamientos básicos.


¿Como cuáles?


Una izquierda feminista, que enfrente el patriarcado; una izquierda ecologista, que garantice los derechos de la madre tierra; una izquierda socialista, que permita la equidad social, y una izquierda decolonial, que nos permita superar todos los atisbos de racismo, de exclusión y de marginación, que son una lacra de la sociedad en América Latina.

 

Por Wilber Huacasi
La República (Lima)

 

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Evo Morales: esperamos que López Obrador mire hacia el sur

He estado más de 12 años en la presidencia, pero hay resultados.

Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a uno plurinacional.

Nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el pueblo.

Hemos parido programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo, la nacionalización del agua y de la luz.



Son pasadas las seis de la tarde. Han transcurrido más de 12 horas desde que Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, comenzó su gira por varias comunidades del país. El avión presidencial acaba de aterrizar en el aeropuerto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en Cochabamba. Nada más desembarcar, el mandatario le da a La Jornada una entrevista.


El presidente Evo está interesado en lo que pasa en México a raíz del triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Cuidadoso, dice con ironía, que él pensó que, con sus amenazas y su muro, el Trump –como le llama al mandatario estadunidense– fue el mejor jefe de campaña de AMLO.


A continuación, algunos aspectos de la entrevista, en la que habló de su repostulación en 2019, el balance de su gobierno y la ola conservadora en América Latina.


–Presidente: se acaban de realizar elecciones en México. Triunfó Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué opinión le merece el futuro gobierno?


–No tengo por qué meterme en políticas internas de otros países, pero se ve como un presidente electo progresista, del pueblo. Pero es él quien tiene que decir. Al momento, yo pensé que el mejor jefe de campaña para López Obrador ha sido el Trump, con sus amenazas, con su muro... Pero bueno, finalmente es un Estado soberano. Esperamos que mire hacia el sur.


–Usted tomó posesión por primera ocasión el 22 de enero de 2006 ¿Por qué pensar en repostularse nuevamente en 2019?


–Usted sabe dónde vivo. Entré al Chapare, en la zona del Trópico de Cochabamba, para mejorar la economía, para sobrevivir con mi papá. Lamento mucho que mi padre me abandonó muy joven. Mi madre igual. Tenía muchas ganas de estudiar. Me dediqué a la agricultura casi 10 años. Pero iba a ser dirigente sindical. No quería serlo, porque estaba mejorando mi economía personal. Finalmente acepté. Ahí estaba la base militar de Estados Unidos, ahí mandaba la DEA. No había soberanía para Bolivia.


“Cuando llegué a la zona del Trópico en Cochabamba nunca pensé ser dirigente, menos presidente. En mi experiencia siempre digo: el cargo no se busca, el cargo nos busca. Eso pasó conmigo, sindicalmente, políticamente.


“En las elecciones nacionales de la Federación, en 1997, fui propuesto para ser diputado. Lo rechacé. No quería, pero me obligaron. Ese año fui el diputado con más votación de toda Bolivia. Y se presenta esta situación de ser presidente y juramos el 22 de enero de 2006. Garantizamos la refundación de Bolivia mediante la Asamblea Constituyente, y, gracias a la unidad del pueblo boliviano, derrotamos a los separatistas y golpistas. Consolidamos el proceso democrático, el proceso de cambio.


“Yo he estado más de 12 años de presidente. Pero hay resultados. Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a un Estado Plurinacional. Económicamente nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el Estado, para el pueblo. Hemos parido junto al pueblo boliviano programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo la nacionalización del agua, de la luz y de otros servicios. En 2005 ganamos las elecciones con 54 por ciento de votos. Fuimos ratificados con 64 por ciento. En la última elección tuvimos 62 por ciento. A pesar de eso la derecha nos acusa de dictadura.


Los movimientos sociales se plantean continuar con nuestra revolución. Y para eso quieren que Evo siga al frente. Quieren que termine las grandes obras. Nunca había soñado ser presidente, y como tal, hacer estos cambios junto al pueblo boliviano.


–Pero la oposición objeta su repostulación a la presidencia el año que viene. Argumenta que hubo un referendo y que en éste se decidió que no podía usted repostularse.


–¿Qué fue el referendo? Fue una consulta para modificar la Constitución. El referendo dijo no, y no se va a modificar la Constitución, aunque la oposición hizo su campaña con base en la mentira. La derecha usó mujeres, inventó niños. ¡Hubo tanta mentira! Pero también hay una interpretación constitucional que permite la repostulación y una sentencia que la avala. Y es el pueblo el que pide continuar con esta revolución democrático-cultural.


“¿Qué quiere la derecha? Volver al pasado. El pueblo no quiere volver al pasado. ¿Qué quiere la derecha? Echar atrás las conquistas sociales. La derecha dice ‘los pobres, sálvense como puedan’. No quiere que haya políticas sociales, programas, bonos, rentas.”


–En América Latina hay una ofensiva muy vigorosa de la derecha. El presidente Lula fue encarcelado; la presidenta Dilma fue destituida; en el proceso de Ecuador se está persiguiendo al presidente Correa. ¿Llegará esa ola conservadora a Bolivia?


–Yo estoy en manos del pueblo. Por primera vez, la gloriosa Central Obrera Boliviana, en su congreso ordinario, decide que Evo sea su candidato a la presidencia. Es un hecho histórico. Nunca ha habido eso en toda la historia boliviana. Pero además tenemos el pacto de unidad campesino-indio boliviano. Me acaban de informar que ha habido un acto proclamando la ratificación de Evo como presidente. Entonces, dudo que pueda presentarse algo así.


Pero van a intentar algo. No creo que haya golpe militar, pero intentarán una convulsión nacional. No van a poder dar un golpe congresal, porque tenemos dos tercios en la Cámara de Senadores y también en la de Diputados. Aquí no puede pasar un golpe judicial. Entonces, la embajada (de Estados Unidos) busca cómo convulsionar el país. Pero han fracasado, fracasado y fracasado, porque estamos con la verdad. Es la gran ventaja que tenemos.


–En las elecciones de 2019, poco más de 40 por ciento de los votantes van a ser jóvenes menores de 35 años. Van a votar por primera vez quienes nacieron con la guerra del agua (2000), quienes aprendieron a hablar durante la guerra del gas (2002), los que fueron a la escuela por primera ocasión cuando Evo llegó a la presidencia (2006). ¿Esa nueva generación tendrá idea de cómo era Bolivia antes de Evo y la diferencia que hay entre la Bolivia de antes de Evo y la de ahora?


–Yo siento que tienen mucha conciencia. No sé en qué porcentaje. Pero siento que las nuevas generaciones son muy visionarias, muy comprometidas con su país.


“Nuestra gran debilidad es la clase media. A veces pienso en si hay que hacer una clase media con dignidad, tener una clase a medias.


“Pero también hay –no sé si es 10 por ciento– quien no entiende que un campesino, un dirigente sindical, un indio, sea presidente. Ellos dicen: nosotros hemos estudiado para dominar a los indios, para mandar a los indios. Ese es el complejo que tienen.”


Casa grande


–Su gobierno acaba de construir una nueva sede de gobierno: la Casa Grande del Pueblo. Presentan este enorme edificio en el centro de La Paz como una obra que va a ayudar a no tener que rentar oficinas públicas, como una muestra de modernidad. Sin embargo, la oposición los acusa de edificar una obra innecesaria.


–Mira, las anteriores construcciones de la gente indígena se hicieron en los años 1200 a 1300. Ya pasaron muchos años desde entonces, más de 500. Y ahora, por eso, los indígenas, el movimiento social, construimos este edificio tan grande, sede de gobierno.


La juventud quiere modernidad. Pero, además, yo estoy casi seguro de que en tres o cuatro años recuperamos nuestra inversión de 35 millones de dólares. Hemos sido un Estado inquilino. Gastábamos 20 millones de dólares al año en los inquilinatos. Ya no lo vamos a hacer. El Estado debe dejar de ser inquilino. Vamos a dejar de ser un Estado mendigo y limosnero.
Respeto y admiración a La Jornada


Gracias por su entrevista. Gracias por venir hasta Cochabamba para este pequeño mensaje. Como siempre, tengo mucho respeto y admiración por La Jornada. Desde que era dirigente sindical, y ahora como presidente del Estado Plurinacional, nos ha dado mucha cobertura para expresar libremente lo que pensamos, lo que sentimos. Muchas gracias por acompañarnos en todo este proceso de lucha en Bolivia.
Evo Morales

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Miércoles, 08 Agosto 2018 07:35

El Arte de la Transición

El Arte de la Transición

Para Mirna


1. La sonrisa del León


La actual transición de América Latina plantea como cuestión de vida o muerte política la sabiduría del poeta iraquí Al-Mutanabbi, del Siglo X: "Cuando ves los dientes del león, nunca pienses que te sonríe". Esa metáfora proporciona el software para detectar los engaños y traiciones de la política, que son inseparables de la lucha por el poder. Quién no entiende este aspecto de la política, no puede triunfar en ella, porque es el código para la ciencia de las alianzas. Es decir, la metodología que permite distinguir entre coaliciones positivas y negativas, necesarias y posibles, tácticas y estratégicas. Y que nadie se engañe. Para la política (y la guerra), las alianzas son lo que es el agua para el pez: el medio vital de sobrevivencia.


2. Alianzas y Triunfo


El actor que pretende transformar la realidad, por ejemplo, un nuevo presidente-gabinete, que encabeza el subsistema estatal llamado gobierno --llamémosle El Transitor-- tiene que distinguir entre las fuerzas estructurales de la lucha y las fuerzas operativas, so pena de fracasar. Los vectores estructurales para el triunfo se encuentran en el diagnóstico correcto de la correlación de fuerzas que existe entre El Transitor y sus adversarios. Este diagnóstico correcto tiene que abarcar las cuatro formas de poder existentes, el político, el económico, el cultural y el militar. Los vectores operativos del triunfo, en cambio, se identifican en el reino de lo posible (Bismarck) y se realizan a través de la capacidad de establecer alianzas. Las sinergias de ambos análisis se concretan en el orden de batalla. Este orden proporciona dos tipos de datos claves: a) le informa a todos los participantes de la transición sobre su status quo (situación) en el conflicto, es decir, si se encuentran en una posición defensiva u ofensiva; b) indica el despliegue aconsejable de las fuerzas transitorias para las batallas y momentos decisivos. El actor que logra más y mejores alianzas, vencerá en el enfrentamiento de los proyectos históricos. Él que se aísla, pierde. Por eso, idiotas prepotentes –idiotas en el sentido romano-- como Trump y Maduro, están condenados al fracaso. Lamentablemente para los pueblos, esto no significa que no pueden causar mucho daño antes de caer.


3. Transición bonita y transición realista


La inteligencia (comprensión) de las fauces enemigas es la clave del éxito de la política transicional, porque aconseja dejar atrás las ilusiones de la transición bonita, como aquella del "dividendo de la paz", que se iba a producir con la implosión de la Unión Soviética. Querer realizar transformaciones sólo por medio del convencimiento, del amor, de la pedagogía, del ejemplo del buen pastor o de la empatía con "el otro", significa vivir en un universo paralelo al real existente del planeta azul. Macro transiciones sociales no triunfan porque son bonitas, sino porque son realistas. O acaso ¿la Revolución Inglesa y la Francesa, basadas en los ironsides(caballería) de Cromwell y la guillotina, fueron dotadas de hermosura? Triunfaron, en términos bíblicos, porque aplicaron el verbo y la espada. En lenguaje político del Siglo 21: usaron el software y el hardware (represión) de la hegemonía nacional.


4. Parque Jurásico


La sociedad de clase se desenvuelve sobre dos vectores (dinámicas) principales: los intereses y el poder. Ambos existen en forma objetiva (fáctica) y subjetiva (virtual) y determinan la conectividad entre las cuatro relaciones sociales elementales en las que actúa el ser humano: la economía, la cultura, la política y lo militar. Construyen, en otras palabras, el "tejido social" concreto, sobre el cual se mueven los actores sociales. Desde el punto de vista del poder estratifican toda la sociedad en bloques horizontales y jerárquicas de poder, a los cuales los ciudadanos tienen que integrarse voluntaria- u obligatoriamente. Este es el entorno real a que se enfrenta un nuevo gobierno que pretende mejorar la situación de un país. No es el jardín de Edén, sino el Parque Jurásico, hecho por el cual es igualmente absurdo pedir que resuelva todos sus problemas, que afirmar, que no va a resolver ninguno de ellos.


5. La izquierda Santa Claus


El Transitor que quiere modificar esta configuración del viejo régimen (ancien régime), para cumplir con el programa y el pueblo que le llevó al gobierno, se encuentra con tres centros de gravitación del poder diferentes: bloques, grupos e instituciones de poder, que le son hostiles; otros que le son (todavía) indiferentes y una tercera tendencia que simpatiza con la transición planeada. Esos centros de fuerza son el referente principal para la praxis transformadora del nuevo gobierno de transición, porque tienden a desviar la programática original de cambio hacia la derecha o hacia la izquierda. Mientras los intereses y la presión de las derechas es previsible, la desviación por presión de la izquierda Santa Claus es más difusa. Demandas y demagogias puristas, fundamentalistas, sectaristas, narcisistas, que se infiltran en el análisis objetivo del paralelogramo de fuerzas de los contendientes y los nombramientos del nuevo equipo gubernamental, al igual que la idea de que "ahora tenemos el poder para cambiar todo", cuando los transitores apenas controlan un subsistema débil del poder real --el gobierno frente a la fuerza del Estado y de los poderes fácticos-- llevan al desmoronamiento de la transición. Rechazar esas presiones que, con frecuencia, devienen de la arrogancia intelectual de "la izquierda Santa Claus", de planteamientos confusos de la liberal identity theory (teoría de las identidades) o de la seudo-izquierda criolla, es vital para el triunfo.


6. Newton y las masas


Fuerza es igual a masa por aceleración, así determinaba el genial Isaac Newton --en su Segunda Ley del Movimiento-- el comportamiento de los objetos fuera de equilibrio. En esta situación se encuentra, mutatis mutandis (aproximadamente), un gobierno de transición, porque modifica el estado de inercia del antiguo régimen. Si sustituimos "aceleración" por "concientización" en la ecuación de Newton, podemos decir, que la fuerza de El Transitor para implementar su nuevo proyecto histórico es, esencialmente, una función de la concientización de las masas, porque son el dique de resistencia ante los sabotajes de las fuerzas del status quo ante (antes del triunfo) y del oportunismo y sectarismo político. La elaboración de una convincente narrativa científica-popular del "Nuevo Normal" (new normal) y la formación política de las masas en ella, son, por lo tanto, las variables, que deciden sobre la fuerza y el éxito de los proyectos en pugna. Considerando que ninguna fuerza de transición actual (partidos políticos, sindicatos, universidades etc.) tiene un proyecto de formación educativa en lo político, que merezca el nombre; y que los presidentes socialdemócratas Lula, Kirchner, Correa, Morales y Ortega fallaron abismalmente ante tal tarea, las perspectivas del futuro para la Patria Grande no son alentadoras.


7. Tiempo y confusión


En la lucha entre la antigua ortodoxia y la nueva, entre lo estático y lo dinámica, el tiempo es decisivo. Como recordaba el revolucionario peronista John. W. Cook, en la lucha de ideas no existe la tierra de nadie. Lo que no ocupa una Weltanschauung (visión del mundo), lo ocupa otra. Dentro de la tendencia al caos ideológico, que genera el reacomodo de los elementos del sistema durante la transición, hay mucha confusión acerca de quién representa realmente los intereses objetivos de los segmentos de poder estatales y sociales. La propensión al caos y la posibilidad de equivocación es grande. La historia sobre alianzas políticas equivocadas de la pequeña burguesía (Hitler), grupos populares, clases medias e instituciones, con sectores contrarios al progreso transicional, es abundante. Como, por ejemplo, los campesinos de la Vendée en la Revolución Francesa; la entrega del rebelde del Tahuantinsuyo, Tupac Amaru, por caciques e indígenas nativos a la monarquía española; el desuso de los fondos estatales del Banco Central por la Comuna de Paris y el papel golpista de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) en el golpe militar del 2002.


8. El Dios de la Transición


Ianuarius (Jano), el Dios romano de las puertas, comienzos y transiciones, era bifronte: tenía una cara hermosa y otra terrible. Tal imagen refleja adecuadamente la realidad del Estado. Porque todo Estado es, paralelamente, agente civilizador e instancia opresora. Idealmente, como Estado de derecho, protege al ciudadano común del abuso y de la violencia de los poderosos, usando su legítimo monopolio de poder (armado). Pero, al mismo tiempo, es un órgano de las clases dominantes, cuyos intereses principales impone. Pedir a un gobierno de transición progresista, que bloquee la función de represión clasista del Estado, es legítimo y necesario. Sin embargo, demandar que no use la policía para defender la legalidad y legitimidad de sus medidas transitorias y del orden público, es ilusorio y suicida, porque lo condena a la desestabilización y caída.


9. El líder transicional


El triunfo electoral y la superación de dinámicas caotizadoras post-electorales requiere inevitablemente un centro de poder conductor, que esté en relación dialéctica real con las masas y los bloques de poder. Lo que sucede, cuando por falta de liderazgo no se establece la direccionalidad e integración necesaria de las fuerzas de transformación estatales y sociales en una gobernanza nacional adecuada, lo vemos en Venezuela y, crecientemente, en Argentina, Brasil, Estados Unidos y Nicaragua. La entropía del sistema aumenta y se acerca al punto del colapso vía el magnicidio, el golpe militar, el levantamiento de masas o la intervención externa.


10. Transición y Ciencia


Para decirlo con toda claridad. La ciencia ha demostrado, que la direccionalidad y auto-similaridad a toda escala de los grandes sistemas biológicos y sociales, son precondiciones funcionales imprescindibles para su sobrevivencia y éxito. Lo mismo es válido para los proyectos históricos de los gobiernos de transición y los intereses históricos de los pueblos.


Pero, estando tan lejos de la ciencia y tan cerca de Santa Claus, la Izquierda latinoamericana probablemente no escuchará el mensaje.

Por: Heinz Dieterich | Martes, 07/08/2018 11:27 AM

Publicado enPolítica
Sábado, 30 Junio 2018 09:03

Idioma y género

Idioma y género

Esta es una nota escrita por un economisto que de idioma entiende poco y con el género va tratando de adaptarse a las construcciones imaginarias colectivas (Yuval Noah Arari dixit) de nuestro tiempo.


Los iberoamericanos heredamos un idioma muy rico que, entre otras peculiaridades y a diferencia de otros idiomas como el inglés, califica sus sustantivos, adjetivos y artículos con género. De dónde viene esa peculiaridad y por qué no lo sabemos, pero lo cierto es que en castellano podemos hacer el chiste de cómo hacemos para saber si un can es perro o perra (le hacemos mover la cola y si se pone contento es perro, pero si se pone contenta es perra) y los angloparlantes no.


Si buscamos el significado del género en las palabras nos encontramos con explicaciones como esta:


“En castellano (el género) es una discriminación formal que posee capacidades contrastivas diversas. El sustantivo, el adjetivo y el artículo (así como algunos pronombres) llevan marcas de género. Sirve para establecer concordancia entre un adjetivo y el sustantivo al que califica y entre un artículo y el sustantivo al que actualiza”.
O esta otra:


“El género masculino es la forma no marcada o inclusiva: si decimos ‘los alumnos de esta clase’, nos referimos a alumnos de sexo masculino y femenino; el género gramatical femenino es la forma marcada y exclusiva o excluyente: si decimos ‘las alumnas de esta clase’, no nos referimos también a los de sexo masculino, sino solamente a las de sexo femenino”.1


Es más que comprensible que esta “forma no marcada o inclusiva” del género masculino provoque una sensación de discriminación en las mujeres, sobre todo en casos extremos, como si en una reunión de 49 mujeres y un varón alguien dijera, correctamente en castellano, “nosotros estamos aquí reunidos...”.


Esto ha llevado, con bastante justificación, a afirmar que el idioma castellano lleva implícita una fuerte discriminación de género, no ya por el significado de esta característica en el idioma en sí sino por la desigualdad que se percibe en muchos otros órdenes de la vida entre varones y mujeres en perjuicio de estas últimas.


El problema es que la reacción ante esta situación está llevando a propuestas y prácticas que están haciendo del idioma castellano una suerte de adefesio indefendible aun para mujeres que viven del idioma, como es el caso de algunas escritoras que admiten el problema pero no están dispuestas a escribir de una manera poco menos que ridícula y desarticulada.


Veamos un par de ejemplos de esta reacción, que no por entendible puede ser defendible. El primero es la deformación de los participios activos:


En castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.


¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “quien tiene identidad”, en definitiva “quien es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a éste la terminación “ente”.


Así, a quien preside, se le llama “presidente”, y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) de quien realiza la acción. De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”, “ausente” y no “ausenta”.


Explicación que termina con una frase irónica que pone de manifiesto lo desatinado de intentar calificar con género a los participios activos:
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!2
La otra reacción/propuesta lesiva del idioma castellano y del sentido común es la que propicia el reemplazo de las vocales que identifican el género de un sustantivo, adjetivo o artículo por el símbolo @ o las letras x o e. Por ejemplo:


[email protected] [email protected] de esta clase han sido [email protected] en su mayoría.
• Lxs alumnxs de esta clase han sido aprobadxs en su mayoría.
• Les alumnes de esta clase han sido aprobades en su mayoría.


Seamos sensatis: la lucha por la igualdad de género en la sociedad no justifica estas ridiculeces en la forma de hablar y escribir, ni estos adefesios idiomáticos van a resolver el problema de la desigualdad en sí mismo. Pero alguna solución hay que buscar porque también es indiscutible la incomodidad, por no decir la indignación, y la falta de equidad implícita en tener que pluralizar en masculino.


La única solución que me parece viable y rápida, en el sentido de la inmensa cantidad de tiempo que le puede llevar a un idioma cambiar aspectos liminares de su lógica interna, es la de cambiar la titularidad en la inclusividad de género, pasándola, por lo menos por tres siglos, del masculino al femenino. En otras palabras, hacer que el género inclusivo deje de ser el masculino y pase a ser el femenino, y digo por tres siglos como resarcimiento de la situación inversa que rige durante la existencia de la Real Academia Española desde 1713; de paso le daríamos tiempo para que pueda ir diseñando una solución definitiva más inclusiva y equitativa para el idioma.


Si esto se llevara a cabo, cosa que la RAE podría decidir de un día para otro, podríamos decir en una reunión de 49 varones y una mujer: “nosotras nos encontramos aquí reunidas...”; el idioma castellano seguiría siendo tan rico y expresivo como siempre y la lucha por la equidad de género obtendría otro gran logro sin arruinar el lenguaje.


Así como hace más de diez años iniciaba reuniones de trabajo en una agencia de Naciones Unidas agradeciendo la presencia a “todes”, con cierta ironía de la que hoy me arrepiento, también hice el ensayo más recientemente de pluralizar en femenino en un curso virtual de maestría de una fundación de alcance continental, y la reacción de los maestrandos masculinos de varios países fue muy positiva, adoptando de manera entusiasta esa modalidad reparadora.


De todos modos me queda una gran duda sobre si la RAE sería capaz de dar un paso tan “revolucionario”, no sólo por la tendencia conservadora y tradicional típica de una institución encargada de preservar el idioma a lo largo de los siglos, sino porque, además, de los 29 directores que tuvo desde 1713 ninguno fue mujer y de los académicos de número actuales las mujeres representan tan sólo el 15 por ciento (7 sobre 46). Pero algo van a tener que hacer porque la presión de género sobre el idioma es muy fuerte y cada día más irresistible.


* Docente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
1 http://www.wikilengua.org/index.php/G%C3%A9nero_gramatical
2 Carta anónima de una profesora en https://esnoticia.co/noticia-16757-carta-de-una-profesora-para-los-ignorantes-e-ignorantas

Publicado enCultura
Orgullo LGTB: avances y terreno por conquistar en América Latina

La cita es una oportunidad para enterrar el estigma, reivindicar derechos y hacer visible las dificultades que todavía enfrentan en la región

Una fila de banderas con el arcoíris ondea en el Malecón de Barranquilla (Colombia) con motivo del día del Orgullo Gay. Chile, Guatemala y México celebraron el pasado fin de semana marchas para reivindicar la identidad del colectivo, rechazar la discriminación y pedir igualdad. Las reivindicaciones continúan - Argentina y Madrid son las siguientes- porque el avance en derechos no es igual en todos los países. Las demandas hacen hincapié en la necesidad de acceso a la salud, más leyes de género y la extensión del matrimonio igualitario. También exigen el fin de los ataques homófobos. En Buenos Aires la movilización convocada este jueves en la Plaza de Mayo llevaba por lema: "Basta de travesticidios y transfemicidios".


Los crímenes de odio contra personas por su identidad sexual son motivo de preocupación. El pasado año hubo 103 crímenes por este motivo sólo en Argentina, según datos registrados por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT. El 61% de los casos de violencia tienen como víctimas a la población trans (travestis, transexuales y transgénero).


En el conjunto de la región, según el estudio más reciente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al menos 594 personas LGTB o percibidas como tales fueron asesinadas en ataques aparentemente relacionados con la percepción de su orientación sexual o su identidad y expresión de género. El estudio, que analiza un período de 15 meses (entre enero de 2013 y marzo de 2014) concluye que hubo 283 asesinatos de hombres gais, o percibidos como tales, y 282 asesinatos de mujeres trans o personas trans con expresión de género femenina. El estudio alertaba que las cifras no reflejaban la verdadera dimensión de la violencia porque el "prejuicio en el continente americano" lleva a los afectados a no denunciar. El organismo se quejaba además de que las autoridades "a menudo confunden los conceptos de orientación sexual e identidad de género". En total hubo 770 actos de violencia contra personas LGTB.


Este año las transexuales tienen un lugar destacado después de que la Organización Mundial de la Salud sacara la transexualidad de la lista de enfermedades sexuales, una victoria que se ha logrado más de 20 años después de que la homosexualidad dejara de considerarse una patología. La decisión de la máxima autoridad sanitaria puede contribuir a agilizar el proceso a la hora de adecuar el género de las personas transexuales. El colectivo ganó además una batalla con la primera condena en la que se considera un homicidio “por odio a la identidad de género” en el caso de Diana Sacayán, a la que mataron de 13 puñaladas.


Las batallas ganadas


Argentina fue pionera en la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Colombia, Brasil, Uruguay y algunos Estados de México se sumaron. Además, ya son una decena de países donde son legales la unión de parejas homosexuales como en Chile y Ecuador. Cuba podría ser el siguiente país. La diputada Mariela Castro, líder del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) ha abogado por incluir el matrimonio igualitario en la próxima reforma constitucional que está evaluando el país. “En la Constitución hay un área sobre oportunidades, derechos, en los que también las personas LGBT deben estar involucradas”, explicó en declaraciones a AFP.


Una de las victorias de este año ha sido el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) a favor del matrimonio igualitario que, en respuesta a una consulta realizada por Costa Rica en mayo de 2016, dictaminó que: “el Estado debe reconocer y garantizar todos los derechos que se derivan de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo”. Esto implica que los 20 países que reconocen al órgano judicial de la Organización de Estados Americanos deben cumplir su mandato. No obstante, no se ha acatado de inmediato ya que es necesario un ajuste legal en los países donde no se reconoce, y quienes se oponen han considerado que la decisión es una violación a la soberanía nacional. La legislación avanza lentamente mientras todavía es necesario que el cambio cale en las sociedades que están marcadas por el machismo.


El área sanitaria es otro de los frentes abierto. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha instado a las autoridades a dar un trato igual a la comunidad LGTBI y ayudar a hacer frente al estigma de discriminación que provoca que no acudan a los centros sanitarios cuando lo necesitan. En la reunión que mantuvo el Comité Ejecutivo de la OPS la semana pasada advirtieron del trato desigual entre países y recomendaron que los Gobiernos tomen medidas legislativas favorables a las personas LGTBI, incluidas leyes contra la discriminación. "Casi la mitad de los ministerios de salud encuestados dijeron que hay políticas y leyes contra la discriminación, pero que no están adaptadas en medida suficiente a las necesidades específicas de las personas LGBT", indicaron en un informe preliminar. El desconocimiento, la superstición, el miedo a ser diferente o la presión familiar lleva a veces a recurrir a consejeros o curanderos. El organismo rechazó en 2012 las prácticas conocidas como "terapias reparativas" o "de reconversión" que ofrecen ‘curar’ la homosexualidad y enfatizó que representan "una grave amenaza para la salud y el bienestar, inclusive la vida, de las personas afectadas".


Cambio de mentalidad


"La historia de la inclusión LGBTQ en América Latina es una de las muchas contradicciones (de la región)", señala Brendan O’Boyle gestor de política de la organización Americas Society/Council of the America, con sede en Nueva York. "Aunque socialmente es conservadora en su conjunto, América Latina ha dado pasos importantes hacia la promoción de la inclusión LGBTQ". Y en esto, el experto destaca la labor de los activistas en la región, que ha contribuido a que el movimiento por la igualdad de matrimonio gane fuerza recientemente en Chile, Costa Rica y Cuba. "También estamos viendo debates sobre la no discriminación y la legislación de identidad de género en toda la región", dice en la cara positiva de la moneda. “Dicho esto, el panorama para las personas LGBTQ en 2018 es cada vez más oscuro”.


O’Boyle señala que muchos de los gobiernos que defendieron los derechos LGBTQ en América Latina han cambiado de signo y hace notar un aumento en la influencia política de las figuras evangélicas que promueve políticas anti-LGBTQ. "Ves esto en Brasil, donde un pastor evangélico con un historial de posturas anti-homosexuales fue elegido alcalde de Río de Janeiro". En este sentido, menciona el controvertido debate sobre lo que los ultraconservadores denominan "ideología de género -una frase general utilizada por los conservadores en protesta por el feminismo y los derechos de los homosexuales-", que a su juicio “representa gran parte del retroceso en el progreso logrado en los últimos años”.


¿Lo tiene más difícil la comunidad LGTBI en América Latina que en otras partes del Mundo? "No, no diría eso en absoluto, a pesar de muchos de los desafíos derivados del machismo cultural y del creciente conservadurismo en la política". O’Boyle recuerda que hay países en Medio Oriente y África donde el homosexual es criminalizado.


"Los desafíos ciertamente permanecen. La violencia contra las personas trans y queer es alta en gran parte de la región. Se podría argumentar que la violencia es una reacción a su visibilidad. En toda la región, los latinoamericanos trans y queer están saliendo y se están organizando de maneras que no se ve en gran parte del mundo". Las dificultades continúan, pero el movimiento no se detiene.

 

Por Elvira Palomo
Madrid 28 JUN 2018 - 22:15 COT

Publicado enSociedad
La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

Publicado enColombia
La lucha por la educación pública: Continuidades, retos y perspectivas

Desde hacía varios años el movimiento estudiantil no encontraba un espacio y una dinámica para retomar una lucha nacional. En pasados días se dieron cita en Bogotá cientos de estudiantes provenientes de diversidad de ciudades y centros de estudio. Aquí sus discusiones, reflexiones y dilemas.

Los días 17, 18 y 19 de marzo se llevó a cabo en la Universidad Nacional sede Bogotá, el Encuentro nacional de estudiantes de la educación superior (Enees), en el que se dieron cita más de 1.500 estudiantes de todas las latitudes del país, para establecer acuerdos en torno a la educación superior que necesita nuestro país y cómo llegar a ella.

Esta iniciativa fue una de las conclusiones del Encuentro distrital ampliado realizó en noviembre del 2017 en la Universidad Pedagógica Nacional, al cual llegaron estudiantes de universidades tanto públicas como privadas de Bogotá, junto con estudiantes provenientes de regiones como Caldas, Antioquia, Valle y Atlántico.

En contra de las transformaciones que el Gobierno actual está implementando, con las cuales desdice del derecho a la educación, y profundiza una educación al servicio del mercado, surgió la necesidad de que el movimiento estudiantil pudiese confrontar y responder no solo a manera de denuncia, sino también a manera de propuesta alternativo al modelo de educación, fomentando una urgente articulación nacional de sus fuerzas, proyectando encuentros regionales, los que culminaron en el Encuentro acá comentado.

La dinámica

El Enees se desarrolló alrededor de dos grandes bloques: uno programático y otro táctico. En lo programático abordó, con un panel de expertos de siete profesoras y profesores, donde nos brindaron sus diagnósticos y análisis frente a la situación actual de la educación en diferentes temas como autonomía, calidad, financiación, la necesidad de transformar el sistema nacional de la educación y su esquema de financiación. A partir de ese panel, con los insumos que las regiones llevaron, se desarrollaron 5 mesas: 1) Autonomía y democracia, 2) Bienestar, 3) Financiación, 4) Calidad y 5) Relación instituciones de educación superior (IES)–Sociedad. El resultado que ello arrojó fue consolidado en la declaración final, donde se plantearon las banderas de lucha del movimiento estudiantil a corto, mediano y largo plazo.

El segundo gran bloque, referente a lo táctico, se desarrolló en cuatro mesas: dos que abordaron el tema de lo organizativo y dos mesas que asumieron el tema de la movilización. El Enees entrega entonces dos resultados: las banderas concretas del movimiento estudiantil y la hoja de ruta o el plan de acción del movimiento estudiantil que busca defender y confrontar, a partir de esas propuestas, el modelo de educación de mercado con ánimo de lucro que está impulsando el gobierno nacional.

 

 

Retos y perspectivas

Para conocer los retos que le quedan por delante al movimiento estudiantil, hablamos con Diego, estudiante de Ingeniería Mecánica de la Nacional:

desdeabajo (da): Después de haber construido estas banderas y esta hoja de ruta, ¿cuáles son los desafíos del movimiento estudiantil en esta etapa?
Diego: Bueno, para mí hay cuatro retos que son importantes tener en cuenta en este momento:

La relación entre las reivindicaciones más concretas, con los elementos de programa o de perspectiva para el movimiento estudiantil; es decir, la relación entre pliego y programa. Cómo relacionamos esas dos cosas, cómo relacionamos las disputas a corto plazo, con las disputas a mediano y largo plazo, es un primer reto que debemos desarrollar, evaluar, aclarar, por parte del movimiento estudiantil a nivel nacional.

La relación entre lo nacional, lo regional y lo local. Cómo se articulan esas 3 cosas, para que no sea una imposición de lo nacional a lo regional y lo local, o una falta de cohesión de lo regional con lo nacional, eso es algo importante que tenemos que mirar para que este movimiento estudiantil, o esta nueva generación del movimiento estudiantil que está naciendo, pueda proyectarse partiendo de las experiencias del pasado.

Superar la falta de continuidad entre épocas y luchas, asumir que cada movimiento estudiantil hereda algo de aquel que lo antecedió y, por lo tanto, que no tiene que inventar todo, que todo no es nuevo. Creo que tenemos que pasar a un enfoque que permita reconocer los balances históricos de los procesos de lucha que el movimiento estudiantil ha dado, esto que estamos haciendo hoy no es nada nuevo, no es novedoso, es algo que históricamente el movimiento estudiantil, por su característica, ha tenido, ha desarrollado y que de hecho ha generado muy valiosos aportes como, por ejemplo, los ejes programáticos de la Mane del 2011.

4. La construcción democrática del movimiento estudiantil, el reconocimiento de las formas organizativas de carácter local, regional o nacional, de las formas organizativas de carácter político, las formas organizativas de carácter gremial que convergemos en este movimiento, por lo cual podamos respetarnos, reconocernos en esa diversidad que tiene el movimiento estudiantil y, a partir de ello, construir colectivamente; no se trata de que las formas organizativas nacionales se impongan, sino de reconocer que el estudiantil es un movimiento compuesto de variadas y diversas maneras, que debemos es dialogar y relacionarnos para que nuestros propósitos –entre ellos un modelo de educación entendido como derecho fundamental y bien común– pueda desarrollarse aquí y ahora.

Opiniones de Acción Libertaria Estudiantil

También hablamos con estudiantes procedentes de Medellín, pertenecientes a la organización Acción Libertaria Estudiantil.

da. Cuéntenos, ¿Cómo ha sido desde la región la construcción del movimiento estudiantil frente a esta nueva coyuntura?
ALE. Los escenarios que empiezan a evidenciar la necesidad de reactivar el movimiento estudiantil son las recientes coyunturas especificas dentro de las IES y las políticas públicas que incluyen temas de educación superior y universidad pública; a raíz de eso, dentro de las universidades, muchos colectivos y personas con sentido de pertenencia y cierto nivel de politización empiezan a pensarse cómo reestructurar el movimiento estudiantil que ha estado tan caído. Dentro de las regiones partimos de mirar las políticas públicas que están afectando directamente a las instituciones, y también las políticas que salen dentro de cada universidad en particular –seguridad al interior del centro de estudios, políticas administrativas, de currículo, etcétera–, y desde allí pensamos una nueva forma de reestructurar el movimiento.

El Enees sirvió, al menos, para empezar a encontrarnos desde las diferentes expresiones organizativas de las diferentes IES. Además del hecho de volvernos a encontrar significaba empezar a reconocer esas instituciones en donde históricamente no hay un proceso de movilización, pues es el caso concreto del Colegio Mayor de Antioquia o el Tecnológico de Antioquia, que llegan al espacio con una intención y es que la situación allí no está bien y necesitamos organizarnos. Lo otro es que en la Universidad de Antioquia se adelantan procesos de articulación gremial –como los escenarios de los consejos–, donde hay que reconocer que el consejo de educación es el más fuerte en este momento, y es uno de los que marca un referente, a pesar de algunas particularidades adversas.

da. Bueno, y con respecto a eso, ¿qué dificultades encuentran?
ALE. Es fundamental y necesario empezar a descentralizar de las universidades que históricamente tienen un antecedente de lucha, como es el caso de la Universidad de Antioquia, hay que salir de allí e ir a todas esas IES que quieren adelantar procesos de movilización pero no saben cómo hacerlo; ellas deben sentir el respaldo, o que las compas vengan acá y se empiezan a articular con nosotros.

Esto va sumado a un componente importante: la creación de una identidad colectiva, de algo que nos identifique, que las problemáticas que nos articulan en las regiones logren relacionamiento con las problemáticas a nivel general, y viceversa, reconociéndonos todos dentro de una propuesta alternativa nacional.
da. ¿Qué expectativa les deja a ustedes este Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior?

ALE. Expectativas muchas, y también muchas satisfacciones al ver la acogida que tuvo el evento y la participación. Todavía nos falta llamar la atención del estudiante no organizado, nos falta ampliar la participación y trascender las urgencias particulares, las problemáticas específicas de las Instituciones de Educación superior (IES), y buscar alternativas que nos reconozcan a todos.

 

 

 


Recuadro


Píldora para la memoria

 

Retomando las palabras de Diego, es importante reconocer las continuidades y las rupturas del movimiento estudiantil pues el Enees re-actualiza aportes valiosos de lo que fue la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) que, recordemos, fue creada como respuesta de emergencia ante la llamada “Nueva Ley de Educación Superior”, proyecto de ley 30 propuesto por el gobierno Santos en el 2011.

La Mane también fue motivada por la necesidad esencial de crear un espacio amplio de unificación y convergencia entre los estudiantes de la educación superior, fueran estos organizados o no, y en la que hicieron presencia tanto instituciones de educación universitaria, como de educación técnica y tecnológica, e incluso algunas de secundaria; esta Mesa nacional intentó representar los intereses de las clases populares por una educación pública y de calidad. Vale resaltar que uno de sus mayores aportes fue el de supeditar los criterios de delegación y representatividad al acuerdo consensual, como el sustento básico democrático de sus decisiones.

En el “Primer encuentro de la Mesa amplia nacional estudiantil” que sesionó entre el 20-21 de agosto del 2011 en Bogotá, se concluiría lo que fue el cronograma de acción del movimiento estudiantil para los meses venideros. Para el 12-13 octubre convocó la Gran jornada nacional de protesta en rechazo a la Nueva Ley de Educación, y para ese mismo día 12 estableció el plazo máximo para dar comienzo al Gran paro nacional universitario, exigiendo, primero, que el gobierno nacional retirara de inmediato el proyecto de Nueva Ley de Educación Superior, además de construir una propuesta alternativa elaborada democráticamente con la participación de la comunidad universitaria de todo el país, en relación directa con la sociedad.

Este movimiento levanto un programa de acción, con el cual pretendía que la financiación de la educación pública fuera estatal, garantizando, además, calidad y una relación armónica entre educación-sociedad; plena cobertura educativa para la juventud colombiana, autonomía y democracia al interior de los centros de estudio también hacían parte de sus propósitos, banderas que retoma el Enees. Lo que fue definido en ese mismo encuentro fue, nada más y nada menos que “el programa mínimo de los estudiantes” que proyectaba en su puntos cruciales: 1) Financiación estatal para la educación pública, 2) Democracia y autonomía universitaria, 3) Bienestar integral, 4) Mejoramiento de la calidad académica, y 5) mejores relaciones Universidad-sociedad, para el perfeccionamiento de las libertades democráticas.

Luego de que este movimiento logra derrotar la reforma, el movimiento estudiantil desgastó toda su fuerza organizativa en interminables discusiones sobre la elaboración de un proyecto de ley alternativo al pretendido por el Gobierno, con la intención de que lo discutieran en el Congreso de la República, lo cual no se dio pues ya no había fuerza para ello. Este desgaste de fuerzas terminó siendo un freno para el movimiento, motivo de su posterior decaimiento.

No obstante, es importante resaltar que las acciones llevadas a cabo por el movimiento estudiantil en ese año, coincidían con toda una ola de protestas vividas a escala internacional, con Ocuppy Wall Street, la Primavera árabe, el movimiento de indignados en Europa y, en especial, las protestas desatadas por el movimiento estudiantil chileno, en lucha por una educación plenamente pública y gratuita. Este caso, en particular, fue de gran inspiración para la Mane, que se integró a dinámicas de protesta global, como la citada para el 24 de noviembre de 2011 en diferentes ciudades Latinoamericanas con el fin de visibilizar las disputas en marcha frente al campo de la educación superior, y fortalecer lazos de solidaridad con los estudiantes de Chile.

Como una dosis importante para la memoria, no hay que olvidar las acusaciones y deslegitimación con que pretendieron desestimular al movimiento estudiantil tanto el gobierno nacional como los medios de comunicación oficiosos. Las calificaciones de “ignorantes”, “incapaces”, además de tratar de relacionarlo con los grupos insurgentes –que infiltraban la protesta– fue constante; el tratamiento violento a la movilización estudiantil también fue pan de cada día.

Este proceder del poder tradicional fue neutralizado por el estudiantado con imaginación: marchas carnavalescas, de antorchas, de «abrazatones» y «besatones», que ganaron para este movimiento el apoyo de amplias segmentos sociales, lo que facilitó la concreción de movilizaciones conjuntas con el movimiento indígena, afro y campesino.

Finalmente, puede observarse que la propuesta y reivindicaciones de la Mane conservan vigencia. Los estudiantes gozan de una posición estratégica entre los distintos actores sociales, en tanto sujeto policlasista, con relaciones urbano-rurales de carácter nodal para toda la sociedad. Por estas características, de su cuerpo podría emerger y proyectar una recomposición hacia lo que sería una nueva etapa de la lucha contra las políticas neoliberales y sus pretensiones de privatizar en su totalidad la educación superior, y los derechos de todas los sectores populares en nuestro país. Es por esto que el Enees abre una nueva oportunidad, si lo vemos en continuidad y en ejercicio de aprendizaje de lo ya vivido y de la política gubernamental en marcha.

Publicado enEdición Nº245
Automatización del trabajo y proletariado inmaterial

El sujeto político de una determinada fase histórica debería construirse a partir de un análisis de la organización capitalista del trabajo en dicha fase, y no desde una postura de voluntarismo político basada en la tradición de las luchas efectivas en épocas anteriores.

 Uno de los principios clave del operaismo italiano fue relacionar el análisis objetivo de la organización del trabajo con la formación de la subjetividad obrera de forma bidireccional, de modo que “con cada transformación de la composición técnica del trabajo, los trabajadores utilizan los medios a su disposición para inventar nuevas formas de revuelta y de autonomía respecto al capital y, en respuesta a esto, el capital se ve forzado a reestructurar las bases de producción, explotación y control, transformando de nuevo la composición técnica”. 

CRISIS DE LA LEY DEL VALOR


Durante las dos primeras revoluciones industriales la cooperación obrera en la fábrica se reducía básicamente a la coordinación de tareas manuales simples dentro de un sistema mecánico predefinido, en el que cada individuo era intercambiable y ejercía únicamente las tareas que la técnica mecánica de la época no estaba en condiciones de realizar por sí misma. La cooperación se limitaba a representar una especie de coreografía previamente diseñada por la dirección técnica de las plantas de producción. Con el desarrollo de la Tercera y Cuarta Revoluciones Industriales, dicha forma de trabajo dejó de ser hegemónica. Debido a la progresiva automatización del trabajo mecánico el ámbito hegemónico de la producción de valor pasó a ser el trabajo inmaterial. Esto es, la producción de conocimiento, o I+D+i. En este caso la cooperación necesaria para la producción de valor ya no reside en la mera repetición de actos dentro de un sistema formal cerrado diseñado previamente, sino que lo que interesa producir antes que nada son nuevos sistemas automatizables cuya ejecución material pueda ser realizada sin necesidad de intervención humana. Ahora bien, la producción inmaterial es siempre una producción social, abierta, informal y creativa cuyo principal material –el lenguaje– es uno de los bienes comunes por excelencia imposible de ser producido exclusivamente de modo individual y sin interacciones afectivas. Lenguaje y conocimiento son intrínsecamente intersubjetivos.


El valor producido por este tipo de trabajo no es posible medirlo a partir de la simple suma aritmética de horas de trabajo empleadas por cada uno de los implicados en el proceso de producción. La ley del valor expuesta por Marx en el Libro I de El capital que explicaba el beneficio capitalista –la relación de explotación– “como relación entre tiempo de trabajo necesario y plustrabajo” ha entrado en crisis. En el trabajo inmaterial la explotación laboral no puede medirse como exceso de plustrabajo respecto al trabajo necesario, sino como simple dominio y usurpación del valor producido por parte de cualquier tipo de gestor no directamente productivo. Además, la producción de conocimiento no es algo que hagamos únicamente durante nuestro horario de trabajo. El lenguaje, al igual que cualquier otro de los comunes (materiales o inmateriales) es algo que co-producimos a escala ecológica (hábitat) por el mero hecho de vivir, razón por la cual es imposible distinguir entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio o descanso. Según Negri, una vez dentro de la Cuarta Revolución Industrial, el principio marxista de fundamentar la propiedad del valor producido en el trabajo no puede continuar siendo entendido como la lucha por un “salario justo” desde un punto de vista individual, sino que el objetivo último de dicha lucha –el empoderamiento de los productores– únicamente puede hacerse ya como Renta Básica Universal, esto es, como “un salario social y un ingreso garantizado para todos”.

REDEFINICIÓN DE LA LUCHA HEGEMÓNICA


Un ejemplo de este cambio de paradigma lo encontramos en las transformaciones experimentadas por las luchas obreras en las empresas que han implementando más intensamente la automatización del trabajo. Los días 21 y 22 de marzo, la planta de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) vivió la primera huelga de esta empresa en España. Mientras que las huelgas previas a la Tercera Revolución Industrial fueron siempre huelgas autónomas de desgaste crónico y paralización exclusiva de la fuerza de trabajo humana empleada directamente por la fábrica, la huelga de los días 21 y 22 mostró en mucha mayor medida su dependencia con el resto de ámbitos de la sociedad, siendo sintomática la llamada realizada por la plantilla de Amazon-Madrid animando al conjunto de los ciudadanos a realizar un boicot a las compras a través de Amazon desde el día 14 de marzo hasta la finalización de la huelga. Esta progresiva pérdida de autonomía del ámbito laboral como separado del resto de dimensiones de la vida social no sería sino un síntoma más de la ascensión de un nuevo sujeto político hegemónico que, debido precisamente a la integración de las nuevas tecnologías en su propia constitución, ha devenido mucho más flexible, informe y cambiante, y que Negri denomina multitud. Un sujeto múltiple capaz de autovalorizarse de forma autónoma mediante su propio trabajo cooperativo, sin necesidad de recurrir a organizaciones formales preestablecidas tanto en lo económico (sindicato) como en lo político (Partido).


Mientras que en la Primera Revolución Industrial, la forma hegemónica de lucha obrera “era simplemente interrupción de la continuidad del poder de los patrones” mediante el uso de la revuelta, en la Segunda, con el leninismo, “la gestión directa del poder se concibió como alternativa al poder de mando de los patrones”. Por su parte, mientras que en la Tercera la batalla se centró, ya a nivel social, en la lucha contra la privatización de los servicios públicos garantizados por un Estado capitalista, en la Cuarta debería empezar a pensar cómo aprovechar la eliminación del trabajo físico promovida por la automatización, empleando toda la energía psíquica y creativa liberada para organizar un sistema de libre acceso a los medios de producción del conocimiento, garantizando dicho acceso con una Renta Básica Universal autoorganizada internacionalmente.

Desde luego, todo ello no quiere decir que haya que abandonar a su suerte a una gran parte de la población que todavía forma parte del sistema de producción material propio de las dos primeras revoluciones industriales. Lo único que quiere decir es que debemos empezar a pensar sin las barandillas del pensamiento marxista tradicional el nuevo horizonte de las luchas que se anuncia. Tal y como hicieron Marx y Negri en sus respectivas épocas, nosotros deberíamos empezar a analizar el nuevo proyecto de dominio de la producción inmaterial que el capital está llevando a término mediante el desarrollo de la Inteligencia Artificial y la Industria 5.0.


En respuesta al rechazo individual al trabajo, el capital introdujo la automatización en la fábrica. Como consecuencia, el proletariado inmaterial está en condiciones de apropiarse y controlar directamente la producción de valor inmaterial, siempre y cuando tenga acceso al empleo de la Inteligencia Artificial. La lucha por la propiedad de los medios de producción está deviniendo lucha por el acceso a la automatización de la producción misma del conocimiento.

Por ENRIQUE CANO / JORGE LEÓN CASERO
PROFESOR DE INGENIERÍA MECÁNICA Y PROFESOR DE FILOSOFÍA. UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

PUBLICADO
2018-04-10 09:30:00

Publicado enCultura
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