Imagen de archivo de una mujer delante del logo del Banco Mundial en medio de las reuniones anuales del organismo y del Fondo Monetario Internacional en Nusa Dua, Bali, Indonesia, Octubre 12, 2018. REUTERS/Johannes P. Christo/

La organización multinacional señaló que esta financiación podría posibilitar la vacunación de “hasta mil millones de personas”. Estará enfocado en los países en desarrollo

 

El Banco Mundial anunció este martes que aprobó un plan de ayuda de USD 12.000 millones para garantizar a los países en desarrollo un acceso rápido a las vacunas contra el COVID-19 cuando estas estén disponibles.

Este monto se utilizará para “financiar la compra y distribución de vacunas, pruebas y tratamientos de COVID-19 para sus ciudadanos”, indicó el organismo en un comunicado. La financiación podría posibilitar la vacunación de “hasta mil millones de personas”, añadió.

En otro pasaje del documento, el Banco Mundial expresó que la medida tiene la intención de enviar “una señal a la industria farmacéutica y de investigación de que los ciudadanos de los países en desarrollo también deben tener acceso a vacunas seguras y eficaces contra el COVID-19”.

El organismo dará apoyo técnico a los países en desarrollo en el despliegue de vacunas a gran escala, en coordinación con asociados internacionales.

Este financiamiento es parte de un paquete de ayuda del Grupo del Banco Mundial, que planea desembolsar hasta USD 160.000 millones hasta junio de 2021 para ayudar a los países en desarrollo a luchar contra la pandemia del COVID-19, agregó el BM, con sede en Washington.

“El acceso a vacunas seguras y eficaces y a sistemas de suministro reforzados es fundamental para cambiar el curso de la pandemia y ayudar a los países que se enfrentan a efectos económicos y fiscales catastróficos a avanzar hacia una recuperación”, dijo el presidente del Banco Mundial, David Malpass, citado en la declaración.

La aprobación era esperada, luego de que Malpass revelara el proyecto a finales de septiembre.

El titular del banco consideró en ese momento que una vacuna de COVID-19 “eficaz y segura” es fundamental para que el mundo pudiera reabrir con seguridad.

Malpass indicó que si bien las vacunas aún no se comercializan, es necesario anticiparse a su llegada “porque el proceso de distribución de una vacuna es complejo”. Y remarcó la “sólida” experiencia del Banco Mundial en programas de vacunación, con la poliomielitis y el sarampión, y en la gestión de crisis, como la del Ébola.

La misma entidad publicó días atrás una proyección económica que ilustra el impacto económico de la pandemia y la consecuente necesidad de abrir con seguridad. Explicó a su vez que América Latina será la región más afectada: estima que se contraerá un 7,9 % este año.

Para 2021, la institución multilateral prevé que la actividad económica latinoamericana crezca un 4 %, un porcentaje prometedor para la recuperación de América Latina, que ha sido la región más impactada del mundo por la crisis sanitaria.

En sus previsiones, el BM espera que las tres economías más grandes de la región, México, Brasil y Argentina, registren también descensos significativos este año, del 10 %, 5,4 % y 12,3 %, respectivamente.

En un momento en el que los casos por coronavirus siguen multiplicándose a velocidades distintas en varios países, los muertos a nivel mundial están en 1.078.699, de los cuales América ya suma 590.000, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

13 de Octubre de 2020

Con información de AFP y EFE

Publicado enEconomía
Sábado, 10 Octubre 2020 06:15

Premio Nobel a la guerra genética

Premio Nobel a la guerra genética

No deja de tener cierta ironía que el premio Nobel de química de 2020 –nombrado así por Alfred Nobel, el inventor de la dinamita y una de las mayores fábricas de armas del globo– se haya otorgado a las investigadoras que encontraron una forma de ingeniería genética –CRISPR-Cas9–, cuyas aplicaciones podrían causar un efecto tan explosivo en la naturaleza y la gente, que hasta se le ha llamado bomba genética (https://tinyurl.com/y2rsr5on).

CRISPR en sí no es una invención, es una forma natural de las bacterias para reconocer virus. Las galardonadas J. Doudna y E. Charpentier publicaron en 2012 la forma de replicar esa construcción sintéticamente y agregarle un sistema asociado (Cas9), que permite reconocer un sitio específico en los organismos donde se introduce y allí cortar las hebras del ADN. De esa forma se pueden silenciar genes o introducir nuevo material genético, o sea, transgénicos.

Parecía ser una forma más rápida y aparentemente más exacta que otras de ingeniería genética anteriores, que no tienen control del sitio donde se inserta material genético foráneo. Pero en poco tiempo se demostró que CRISPR tampoco es exacta. Aunque puede llegar a un sitio determinado en el genoma –lo cual da una falsa imagen de precisión– también altera otros sitios del mismo, con el potencial de producir una multitud de "efectos fuera de blanco", borrar o reacomodar largas secuencias fuera del sitio objetivo, provocando cambios que pueden causar daños y enfermedades graves.

En 2018, un estudio del Karolinska Institutet (que otorga el premio Nobel de Medicina) mostró que la manipulación de células humanas con CRISPR puede causar cáncer (E. González, https://tinyurl.com/yyj4umsx). Otros estudios científicos han mostrado una serie de impactos dañinos del uso de CRISPR en animales, vegetales y células humanas, al punto de que Georges Church, pionero de biotecnología de la Universidad de Harvard, en 2019 llamó a CRISPR "un hacha desafilada", cuyo uso es "vandalismo genómico" (https://tinyurl.com/vanda-geno).

No obstante, desde su puesta en circulación en 2012 –y pese a la agria disputa de patentes que surgió poco después con otro equipo estadunidense que reivindica también haber sido el inventor–, la tecnología se ha licenciado y aplicado a gran cantidad de experimentos con células humanas, en humanos (experimento ilegal en China con mujeres embarazadas, al menos una de las cuales dio a luz gemelas), animales y plantas. Doudna y Charpentier han ganado millones con la tecnología y han creado o están vinculadas a diversas empresas.

En 2016, un informe de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos clasificó CRISPR y la edición genética como "armas de destrucción masiva" (https://tinyurl.com/crispr-armas). El gobierno asignó 65 millones de dólares a la agencia de investigaciones de la defensa de Estados Unidos (DARPA) para el proyecto Safe Genes, con el propósito de desarrollar bioarmas supuestamente para defenderse de las bioarmas que otros podrían crear con CRISPR (https://tinyurl.com/yc5s7oed).

En realidad es para desarrollar las bioarmas de las que supuestamente se tendrían que defender. En ese contexto financian proyectos de investigación en varios países para el desarrollo de "impulsores genéticos", una aplicación de CRISPR para cambiar las leyes de la herencia y lograr que los genes manipulados sean autorreplicantes y dominantes en una especie, por ejemplo, para que sólo nazcan machos, lo cual extinguiría la especie. La Fundación Bill y Melinda Gates financia el desarrollo de la misma tecnología, aunque no lo llama bioarmas, sino proyectos de salud. La ONU intentó establecer una moratoria a esta peligrosa aplicación, pero el dinero de Gates lo saboteó (https://tinyurl.com/y3jzz8oe).

La propia Jennifer Doudna ha manifestado que CRISPR tiene usos tremendamente peligrosos, incluso refiere que tiene una pesadilla en la que Hitler le pide la fórmula de CRISPR (https://tinyurl.com/y62hfmcu). Tanto los proyectos financiados por DARPA y la Fundación Gates, como los experimentos con humanos, transgreden fronteras éticas, ecológicas y políticas de enorme trascendencia, cuyo desarrollo no se debe permitir.

Aún más inmediata es la presión de las trasnacionales para liberar comercialmente la llamada edición genética (son transgénicos) en plantas y animales para la industria agropecuaria. La industria de transgénicos ha hecho una engañosa campaña para hacer creer que los productos de tecnologías como CRISPR no necesitan pasar por evaluaciones de bioseguridad o al menos deberían ser más laxas que las existentes. Lo han logrado en Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Honduras, Guatemala y Costa Rica, países lacayos de los agronegocios transgénicos y de Estados Unidos, en varios casos aprovechando las restricciones por la pandemia. La Unión Europea, gracias a las protestas y demanda de Vía Campesina y otros, se opuso a estos cambios.

CRISPR y todas las formas de edición genética introducen nuevos riesgos al ambiente y la salud, por lo que las normativas de bioseguridad, al contrario de lo que sostiene la industria, son altamente insuficientes. Estas nuevas formas de manipulación de nuestro ambiente y alimentos no se deben permitir.

Por Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC

AL, la región más afectada en economía y salud por Covid-19: BM

Los gobiernos deberán atender a los más vulnerables y reorientar el gasto a generar empleo, señaló

 

América Latina y el Caribe son la región más castigada en el mundo por la pandemia de Covid-19, lo que pone de relieve la necesidad de proteger a la población mientras se recupera el rumbo de crecimiento, sostuvo el Banco Mundial (BM). Para esto se necesitará una combinación de medidas de salud pública y gestión económica, añadió. El organismo anticipa para México una caída del producto interno bruto (PIB) de 10 por ciento en 2020, más profunda que el 7.5 por ciento que calculó en junio.

La contracción esperada para México supera al promedio regional para este año, que será de 7.9 por ciento, expuso.

Las economías de la región se ven afectadas por la caída de la demanda externa, mayor incertidumbre económica, colapso del turismo y las consecuencias de meses de confinamiento para contener la propagación de la enfermedad, apuntó.

Con una pandemia que se prevé continúe por un tiempo prolongado, plantea que los sistemas de salud deben considerar reformas tendientes a mejorar la efectividad y reducir los costos que deben asumir gobiernos e individuos, señala el organismo en el reporte El costo de mantenerse sano, publicado este viernes.

Asimismo, plantea que los gobiernos deberán hallar la manera de retomar la consolidación fiscal, es decir, la reducción de la deuda respecto del tamaño de sus economías, luego de un periodo de gasto elevado en estímulos económicos y transferencias sociales de emergencia.

"Nuestra región soporta el peor impacto económico y en salud debido al Covid-19 de todo el mundo, algo que exige mayor claridad respecto a cómo combatir la pandemia y recuperar el rumbo económico de cara a una rápida recuperación", sostuvo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe. "Debemos repensar el futuro para volver a construir mejor", señaló.

El BM prevé que, debido a la pandemia, el producto interno bruto (PIB) en América Latina y el Caribe (excepto Venezuela) retroceda 7.9 por ciento en 2020. La previsión es más negativa que la de junio, cuando calculó una contracción de 7.2 por ciento. Para 2021 espera un crecimiento de 4.0 por ciento.

Para México espera que la economía crezca 3.7 por ciento el próximo año y 2.8 por ciento en 2022. El resultado de esos años será insuficiente para compensar el desplome previsto para 2020.

Esta crisis llega tras años de lento crecimiento económico y escaso progreso en términos de indicadores sociales e inmediatamente después de una ola de disturbios sociales en muchos países de la región, señaló el organismo.

Además, destacó, el impacto de las medidas de confinamiento recayó con desproporción en hogares con trabajos informales, lo que reafirma la necesidad de políticas que apunten a promover la formalización, sin penalizar la tan necesaria creación de empleo.

En su informe advirtió que para lograr una recuperación sustentable, los gobiernos deberán atender a los más vulnerables y al mismo tiempo reorientar los gastos a sectores que generen empleo. Si no lo hacen, advirtió, "podría ser el presagio de nuevas olas de descontento social y el posible retorno de las políticas populistas a la región, y ése sería el peor costo de la pandemia de Covid-19".

Esta pandemia puso el foco en aquellos sistemas de salud fragmentados que no proporcionan cobertura de calidad a toda la población. Mejorar los servicios de salud debería formar parte de las políticas diseñadas para enfrentar esta crisis, planteó.

El BM aborda el impacto de la crisis sanitaria en una región con países muy poblados y con altas tasas de mortalidad y de contagios como Brasil, México y Perú. En la región “el número de muertos por millones de personas es tan alto como en las economías avanzadas, pero los recursos disponibles para hacer frente al golpe son mucho más restringidos.

"Los medicamentos representan una parte sustancial de los gastos de bolsillo (es decir, el gasto familiar) en atención médica. Un sistema público para la adquisición de medicamentos, incluidas las vacunas contra el Covid-19, será clave para el regreso a la normalidad", indicó.

Publicado enInternacional
¿Por qué la cría intensiva de animales puede poner en jaque la medicina moderna?

 A partir de su descubrimiento y desarrollo en el Siglo XX, los antibióticos han logrado la cura de enfermedades y han aumentado significativamente la esperanza de vida. Sin embargo, su uso masivo tanto a nivel hospitalario como en la cría de animales para consumo, así como los residuos que se trasladan al ambiente, dieron lugar a un fenómeno que está poniendo en serio riesgo la salud de la humanidad: la resistencia antimicrobiana. La organización React Latinoamérica convocó un panel de especialistas para presentar las diferentes dimensiones de un problema que puede comprometer el éxito de las terapias contra el cáncer, las cirugías con prótesis o los trasplantes de órganos.

 

Con la moderación de la periodista argentina Soledad Barrutti, la organización React Latinoamérica transmitió en vivo el panel “Cría intensiva de animales y resistencia bacteriana a los antibióticos”. Seis especialistas de Perú, Ecuador, Reino Unido y Argentina trazaron un mapa para comprender porqué, en un futuro cercano, podríamos quedarnos sin medicamentos para el tratamiento de una gran cantidad de infecciones y cuál es la relación de este grave problema de salud pública con el modelo de producción agroindustrial y la contaminación que provoca en el ambiente.  

Todo lo que es vulnerado aprende a resistir 

“La propagación de las enfermedades infecciosas transmitidas de animales a humanos, llamadas zoonosis, así como la resistencia de las bacterias hacia los antibióticos, son dos asuntos que han contribuido a generar conciencia de que estamos conectados con las otras especies ya sea de manera  visible o invisible”. Con estas palabras comenzó su exposición la pediatra especializada en infectología, Carola Cedillo.

“En la actualidad resulta imposible negar el impacto de las intervenciones y actividades humanas sobre la salud del planeta. Esto se manifiesta objetivamente en el calentamiento global, en la contaminación del suelo, del aire, del agua y también de los alimentos. Todo esto impacta directamente a la salud de los seres humanos y a otras especies, incluyendo el aumento de la resistencia de las bacterias a los antibióticos”, advirtió. 

Pero ¿qué es la resistencia antimicrobiana? Cedillo la definió como “la capacidad de las bacterias para sobrevivir a concentraciones de antibióticos que inhiben a otras de la misma especie. Es decir que los antibióticos pierden la eficacia ante estas bacterias”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antimicrobianos se produce cuando los microorganismos, sean bacterias, virus, hongos o parásitos, sufren cambios que hacen que los medicamentos utilizados para curar las infecciones dejen de ser eficaces.

“El mundo está compuesto por varios millones de especies que conviven e interactúan. Entre ellas encontramos los microorganismos y los microbios, muchos de ellos necesarios para la vida humana y los suelos”, explicó la especialista. Y agregó: “Solamente un 1% de las bacterias son patógenas, es decir que causan enfermedad”. Los antibióticos son medicamentos que han contribuido a combatir las bacterias patógenas y han aumentado la esperanza de vida. Sin embargo, en palabras de la infectóloga, “todo ser que es vulnerado aprende  a resistir y esto también ocurre con las bacterias”. 

En este sentido, “se ha generado un aumento acelerado de la prevalencia de la resistencia hacia los antibióticos en medio de un ataque que hemos dado constantemente a través del abuso de los mismos en la salud humana y de los animales”. 

“El problema que hoy tenemos es que el uso masivo de antibióticos en salud humana y en crianza de animales para el consumo, la industria agropecuaria y los residuos de la industria farmacéutica aceleran los procesos de resistencia”, continuó su explicación Cedillo. La OMS asegura que infecciones comunes como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles —y a veces imposibles— de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia. Y advierte que de no tomarse medidas urgentes, en un futuro las lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales.

En la misma línea, la médica ecuatoriana alertó: “Si no hay un cambio radical en el uso de antibióticos, la resistencia antimicrobiana se convertirá en una amenaza para la humanidad”.

¿Por qué se usan antibióticos en la cría intensiva de animales?

La veterinaria Francesca Schiaffino fue la segunda panelista del encuentro virtual que tuvo lugar el pasado 23 de septiembre. En su exposición presentó la clasificación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre los usos de los antibióticos en animales.

Según este organismo, existen tres propósitos terapéuticos para el uso de antibióticos en la cría de animales: el tratamiento, que es la administración de antibióticos debido a una infección activa en un animal o grupo de animales; la metafilaxis, que es la administración de antibióticos debido a una infección activa en uno o más animales dentro de un grupo (tratamiento y prevención); y la profilaxis, que es la administración de antibióticos a animales sanos pero en riesgo (prevención). Pero existe además un propósito no terapéutico para el uso de antibióticos, y es el de la promoción del crecimiento; es decir, la administración de antibióticos en dosis sub-terapéuticas para incrementar la tasa de crecimiento o ganancia del peso de los animales.

Al respecto, Soledad Barruti había manifestado que “en la medida en que los animales son criados más intensamente, los antibióticos van siendo un insumo necesario no solo para promover el engorde sino también para mantenerlos con vida o para tratar las infecciones recurrentes”. En este sentido, subrayó que “toda vez que se trata a los animales como cosas y se los mete en granjas industriales, se vuelve necesario crear ambientes artificiales que permitan esforzar sus cuerpos para que lleguen a dar lo que el sistema desea de ellos”.

Cuando se administran antibióticos a los animales –explicó Schiaffino-  mueren las bacterias susceptibles y sobreviven las bacterias resistentes. Estas bacterias son diseminadas a través de los productos alimenticios derivados de estos animales, a través de otros alimentos contaminados a través del agua, a través de superficies contaminadas y a través de las heces que estos animales dejan en el ambiente. Las personas consumimos estas bacterias a través de la comida contaminada o del ambiente y nos enfermamos, ya sea con un cuadro leve, moderado o mortal. 

¿Cómo llegan los antimicrobianos desde la producción animal al ambiente?

El tercer panelista de la jornada fue Lucas Alonso, doctor en Ciencias Exactas e investigador del CONICET.

Alonso aportó datos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), según los cuales, entre el 52% y el 75%  de los antibióticos que se producen y se venden a nivel mundial se destinan al uso veterinario. “Se han reportado hasta 110.000 toneladas de estos compuestos en un año. Sin embargo, no hay datos de muchos países a nivel individual. En Argentina no hay datos de las cantidades de antibióticos que se destinan a la producción animal”, destacó.

En cuanto a la clasificación de los usos de los antibióticos, Alonso remarcó también que, si bien algunos son terapéuticos, hay además usos preventivos que “tratan de contrarrestar las condiciones de hacinamiento y baja higiene que tienen estos sistemas intensivos de cría, ya sea de pollos, bovinos o cerdos”. Y subrayó que existen también usos para la promoción del crecimiento cuyo fin es acelerar los tiempos de producción y comercialización y que por lo tanto, no responden a un uso del antibiótico como una herramienta de salud. 

En cuanto a cómo llegan los antimicrobianos de la producción animal al ambiente, Alonso destacó que gran parte de lo que el animal consume no es metabolizado y se elimina al ambiente a través de las excretas. “Hay estudios que indican que en China, para 36 antibióticos, se utilizaron en 2013 unas 92.700 toneladas de antibióticos; de las cuales 46.000 fueron excretadas por animales”, apuntó. Y agregó que “las excretas pueden alcanzar, por derrame, cuerpos de agua cercanos. También se utilizan como abono para los campos agrícolas. De estas dos maneras se genera contaminación por antibióticos a nivel ambiental”.

Una investigación realizada desde el Centro de Investigación del Medioambiente de la Universidad Nacional de La Plata ha demostrado que los sitios de cría -tanto de pollos, de vacas como de cerdos- terminan contaminando los cursos de agua que se encuentran alrededor. “Los cursos de agua presentan los niveles más altos de contaminación por antibióticos porque reciben la excreta cruda que es la que tiene la mayor carga de antibióticos”, explicó Alonso, uno de los responsables de ese trabajo.  

El científico remarcó que en Argentina existen escenarios donde los ríos y cursos de agua se encuentran rodeados de feedlots y granjas de crías de pollos. Fue justamente en esas zonas donde se encontraron las mayores concentraciones de antibióticos. Es de destacar que la investigación tomó muestras de más de 100 ríos  y arroyos de la región pampeana, donde se concentra esta producción animal.

Además de estudiar los cursos de agua, se analizó el uso de excretas como fertilizante sobre los suelos agrícolas, y se encontró que a partir de esta aplicación y desde el suelo, los antibióticos pueden moverse hacia los ríos y arroyos, así como filtrarse en el suelo hasta alcanzar aguas subterráneas. De esta manera, la fertilización con enmiendas animales dispersa a nivel regional la problemática de los antibióticos, ya que las excretas se cargan en camiones y se llevan a otras zonas de la región pampeana donde haya suelo agrícola.

Este grupo de científicos de la UNLP pudo comprobar además, que los antibióticos quedan retenidos en el suelo, a un nivel superficial, y esto aporta un potencial de acumulación a los cultivos que después se den a lugar en ese suelo. 

Mutar para ser mejor

“Tenemos una exposición alimentaria que debería ser discutida de manera urgente”, reclamó Damián Marino, otro de los miembros del Centro de Investigación del Medioambiente de la Universidad Nacional de La Plata. “Hay datos que preocupan, porque los antibióticos presentes en los suelos se toman desde las raíces y se traslocan a las plantas que consumimos: lechuga, tomate, espinaca”. 

“Hoy tenemos las resistencias antimicrobianas instaladas en los ambientes y en las personas, y tenemos también presencia de plaguicidas. Tenemos grandes empresas empujando el mercado, teniendo cautivos a los productores. Y una agricultura familiar en jaque que hay que defender”, analizó el especialista en contaminación ambiental. 

Ante este escenario, Marino aseveró que “la salida es el cambio de modelo”. ¿Cómo lograrlo? “Con políticas de Estado orientadas a reducir el uso de antibióticos de a poco y a desconcentrar los sistemas de producción; con desarrollo de tecnologías e investigaciones y sobre todo, promoviendo otro sistema de cría que no sea antibiótico-dependiente”. 

En el mismo sentido, Barruti finalizó con un llamado a considerar que existe cantidad de evidencia sobre las alternativas productivas ofrecidas por la agroecología, cuyos principios fundamentales son la diversidad productiva y una alimentación basada en la soberanía alimentaria.

El encuentro fue organizado por ReAct Latinoamérica junto a ReAct Norteamérica, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina, el Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad Nacional de Rosario y otras organizaciones adherentes. Se transmitió el 23 de septiembre de 2020 a través de las redes sociales de ReAct Latinoamérica.

9 octubre 2020 

Analí López Almeyda. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) con posgrados en Comunicación de Riesgos y en Género y Salud. Trabajadora de la salud y editora de ComAmbiental.

Publicado originalmente en Comunicación Ambiental

El Nobel de Química, a las creadoras de método para modificar genes humanos

La investigación de la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadunidense Jennifer Doudna contribuye al desarrollo de terapias contra el cáncer y a hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias, destaca el jurado

 

Estocolmo. El Premio Nobel de Química fue asignado este miércoles a dos mujeres genetistas, la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadunidense Jennifer Doudna, por sus investigaciones sobre las "tijeras moleculares", capaces de modificar los genes humanos, un descubrimiento "revolucionario".

Se distingue "un método de edición de genes que contribuye a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y puede hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias", subrayó el jurado de la Real Academia de Ciencias sueca, en Estocolmo.

La francesa, de 51 años, y la estadunidense, de 56, son la sexta y séptima mujer que ganan un Nobel de Química desde 1901.

En junio de 2012, las dos genetistas y su equipo describieron en la revista Science una nueva herramienta con la que se podía simplificar el genoma. El mecanismo se llama Crispr/Cas9 y es conocido como tijeras moleculares.

Cambia el existente

Si la terapia genética consiste en introducir un gen normal en las células que tienen uno con problemas, como si fuera un caballo de Troya, para que haga el trabajo del gen que no funciona, Crispr va más lejos: en lugar de añadir un gen, modifica el existente.

Su uso es fácil, barato y permite a los científicos "cortar" el ADN exactamente donde quieren, para, por ejemplo, corregir una mutación genética y curar una enfermedad rara.

El descubrimiento es reciente, pero ha sido citado desde hace algunos años como candidato al Nobel. Este logro se ve envuelto, sin embargo, en disputas de patentes, concretamente con el investigador estadunidense de origen chino Feng Zhang, lo que hizo pensar a algunos que el galardón no llegaría por ahora.

Las dos genetistas han recibido varios galardones por este descubrimento: el Breakthrough Prize (2015), el Princesa de Asturias en España (2015) y el premio Kavli de las nanociencias en Noruega (2018).

Para William Kaelin, que ganó el Nobel de Medicina el año pasado, este descubrimiento genético es uno de los más grandes de la década.

Cultivos innovadores

"Hay un enorme poder en esta herramienta genética, que nos afecta a todos", señaló Claes Gustafsson, presidente del comité del Nobel de Química. "Esto no sólo ha revolucionado la ciencia básica, sino también ha dado lugar a cultivos innovadores y dará lugar a nuevos tratamientos médicos revolucionarios".

Según Gustafsson, como resultado cualquier genoma puede editarse ahora "para reparar el daño genético".

Sin embargo, advirtió que el "enorme poder de esta tecnología significa que tenemos que usarla con mucho cuidado" pero que "está igual de claro que esta es una tecnología, un método, que brindará grandes oportunidades a la humanidad".

"Yo estaba muy emocionada, tengo que decirlo", expresó Charpentier a reporteros por teléfono desde Berlín tras enterarse del premio.

Espera que este primer galardón a un dúo femenino sirva de inspiración para las jóvenes.

En el pasado, dos mujeres investigadoras habían conseguido el Nobel de forma individual, la francesa de origen polaco Marie Curie en 1911 y la británica Dorothy Crowfoot Hodgkin en 1964. Sin embargo, es la primera vez que el premio recae en un equipo científico ciento por ciento femenino.

El uso de plaguicidas y de otros productos como los purines deja residuos en los alimentos. - EHRECKE / PIXABAY

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria detecta la presencia de residuos químicos y biológicos procedentes de la producción industrial y dañinos para el ser humano en cientos de lotes de alimentos de origen animal y vegetal que iban a ser introducidos en la cadena alimentaria.

La progresiva industrialización del campo, con la aplicación de métodos de producción intensiva tanto en las explotaciones de vegetales como en las de animales, con una constante extensión de las macrogranjas en detrimento de la pequeña ganadería familiar y con procesos de uberización en la agricultura, está comenzando a dejar en las neveras y en los platos una huella con componentes idénticos a los que presentan los episodios de contaminación de agua, tierra y aire por nitratos, plaguicidas y metales pesados que con frecuencia se dan en el monte y en los acuíferos y ríos como consecuencia de esos procesos productivos.

El reciente Informe Anual de Control de la Cadena Alimentaria de 2019 que elabora la Aesan (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) con datos de las comunidades autónomas constata una retahíla de incumplimientos de las condiciones sanitarias de los alimentos que en buena parte tienen su origen, tanto en el ámbito vegetal como en el animal, en la aplicación de desacertados procesos productivos y en el empleo excesivo en ellos de productos químicos, biológicos y de otros tipos que generan residuos.

El capítulo dedicado a los contaminantes abióticos incluye resultados inquietantes, como el hecho de que el 1% de los alimentos en los que se testó la presencia de nitratos, plomo o cadmio diera positivo o que el mercurio apareciera en el 6,5% tras acumular cinco años entre el 5% y el 7%. También resultó frecuente la detección de HAP (Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos), considerados uno de los principales disruptores endocrinos y cuya frecuencia se situó por encima del 1% de las pruebas.

Hay consenso científico en que la presencia de metales pesados en los alimentos tiene su origen en la contaminación ambiental, y de hecho su presencia es frecuente en los animales que se crían de manera extensiva, que los ingieren al comer plantas que los contienen. Y también comienza a haber claros indicios de que la aparición de nitratos puede deberse a su elevada y creciente presencia en el agua, a la que llegan por el exceso de purines que genera la ganadería industrial y desde la que pasan a animales y plantas.

"En España tenemos una contaminación por nitratos brutal, fundamentalmente por los purines y por los plaguicidas", explica Javier Guzmán, director de la oenegé Justicia Alimentaria, que plantea que "es posible que haya una absorción directa" de esos nitratos por las plantas y animales.

Residuos en más del 1% de los alimentos testados

El programa de Aesan sobre los contaminantes abióticos (desprovistos de vida) incluyó el año pasado 4.944 pruebas, 4.872 de ellas programadas y otras 72 ante la sospecha de la presencia de ese tipo de residuos en los alimentos, en las que se detectaron 66 positivos, un 1,3% del total.

Las combinaciones de alimentos y residuos más frecuentes fueron las de estaño en bebidas no alcohólicas, con un 11,1% de los positivos; de mercurio en pescado, con un 7%; de cadmio en comidas preparadas, con un 5,9%, y de nitratos en los cereales, con un 4%.

Los incumplimientos afectaron al 2,4% de las muestras de pescado y el 1,6% de los alimentos prefabricados, aunque, además de en las bebidas no alcohólicas, también los hubo en las carnes, los vegetales y los cereales.

¿Y qué ocurrió con esas partidas? La memoria destaca que "tras la detección de incumplimientos en el marco de este programa se han generado cuatro alertas a través del SCIRI (Sistema Combinado de intercambio Rápido de Información), nueve propuestas de apertura de expediente sancionador y once retiradas [de productos] del mercado". Los lotes vinculados a las muestras que dan positivo quedan intervenidos de manera automática.

 “Pueden tener efectos adversos para la salud pública”

Paralelamente, el programa de plaguicidas llama la atención sobre la presencia de residuos de este tipo de biocidas químicos en un 8,3% de las muestras de pescado analizadas, en un 4,8% de las realizadas en productos de grasa como mantequillas o mantecas, en un 1,2% de los cereales estudiados, en un 1% del resto de vegetales y en un 0,4% de las carnes.

"El empleo de plaguicidas puede implicar un riesgo para los consumidores, debido a que tanto las propias sustancias, como sus metabolitos y productos de degradación o reacción pueden dejar residuos en los alimentos que pueden tener efectos adversos para la salud pública", señala el informe, que explica cómo esas trazas pueden aparecer "en vegetales y también en productos de origen animal, así como en alimentos infantiles, ya sea por aplicación directa de los mismos, por contaminación ambiental o a través de los piensos".

La frecuencia de detección de residuos de plaguicidas en alimentos se ha duplicado en los tres últimos años en relación con los dos anteriores, aunque con una "ligera disminución" en 2019, anota el documento de Aesan. Su utilización masiva es desde hace décadas uno de los rasgos característicos de la agricultura que vive de espaldas a la ecología.

"Somos los campeones de Europa en el uso de plaguicidas, se utilizan cada año más", apunta Guzmán, que llama la atención sobre el elevado empleo también de antibióticos en la producción ganadera, algo que entraña el riesgo de que las bacterias para cuyo tratamiento teóricamente se utilizan acaben desarrollando resistencias a esos antibióticos, lo que las convertiría en inocuas en caso de zoonosis, que son las enfermedades animales que se transmiten de forma natural a las personas.

Exceso de antibióticos, riesgo de zoonosis y aditivos cancerígenos

Sobre ambos asuntos contiene información la memoria de Aesan. En el caso de los antibióticos, remite al Ministerio de Agricultura, cuyos técnicos detectaron episodios de presencia excesiva en las carnes de pollos, cerdos y terneros, entre otras especies, y también en productos como los huevos, aunque en todos los casos con niveles inferiores.

En el apartado de las zoonosis, la memoria cifra en 75,422 "el número de animales afectados por decomisos totales y/o parciales" como consecuencia del cribado para detectar a los "susceptibles de presentar agentes zoonóticos" de la triquinosis, la tuberculosis o la tenia ("la lombriz solitaria" en lenguaje coloquial), lo que supone un 0,1% de animales afectados sobre el total de investigados, que se acercó a los 65 millones. Más del 90% de los positivos fueron por la tenia.

Por último, Guzmán llama la atención sobre la excesiva utilización del nitrito, un derivado del nitrato de efectos cancerígenos, en la preparación de las carnes procesadas. "Van hasta arriba, y se trata de un producto sustituible", explica, que se utiliza para dar a las carnes un color rosado que las haga visualmente más apetitosas y que enmascare el oscurecimiento que provoca su oxidación natural por contacto con el aire, aunque la industria argumenta que su finalidad es combatir el botulismo y las contaminaciones de tipo bacteriano.

"Está muy relacionado con el cáncer, pero apenas está regulado. Es un agujero negro enorme", indica, mientras defiende la necesidad de reducir su uso, algo que si ha ocurrido en países como Dinamarca. "No es algo necesario para tratar la carne y hace décadas que se conoce su relación con el cáncer", añade.

 07/10/2020 22:11

Por EDUARDO BAYONA

@e_bayona

Publicado enEconomía
Diez razones para ser realistas sobre la vacuna de la covid-19 y no esperar un milagro

"A ver si sacan la vacuna ya y termina todo esto" es una de las frases más escuchadas de la pandemia. La gente está cansada de vivir con miedo y no poder salir a la calle con tranquilidad. Por ello, el hallazgo de un vacuna contra la COVID-19 que ponga fin a la crisis es una esperanza con la que sueñan miles de personas.

Actualmente hay más de 150 vacunas candidatas en desarrollo en el mundo, por lo que es posible que en algún momento aparezca una lo bastante efectiva como para frenar el número de contagios. Aunque sea parcialmente.

Sin embargo, aunque hay señales para ser optimistas, no hay garantías de que se vaya a encontrar en un futuro cercano una vacuna lo suficientemente buena como para parar la pandemia. Por este motivo, contemplar todos los posibles escenarios y tener en mente un plan B en el que no haya vacuna es un ejercicio necesario de responsabilidad y transparencia.

Lamentablemente, si de algo podemos estar casi seguros en esta pandemia es de que este coronavirus ha venido para quedarse.

Crear la falsa esperanza de que vamos a contar en breve con una vacuna o tratamiento efectivo contra la COVID-19 puede ser un alma de doble filo que podría causar una gran decepción si las expectativas no se cumplen. Anuncios que aseguren que tendremos una vacuna este año pueden suscitar desconfianza en la población si no se alcanzan los plazos prometidos.

Por otro lado, un exceso de optimismo podría crear una sensación de falsa seguridad y dar lugar a una relajación de las medidas de prevención y control del virus que sí se han demostrado eficaces para evitar su propagación.

No hay duda de que las vacunas son uno de los grandes avances de la historia de la humanidad y la mejor forma de prevenir y reducir las enfermedades infecciosas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que evitan de 2 a 3 millones de muertes al año.

Gracias a las vacunas se ha conseguido erradicar una enfermedad tan letal como la viruela y poner al borde de la extinción una dolencia tan temida y contagiosa como la poliomelitis. Por ello, no es de extrañar que al oír la palabra "vacuna" pensemos que será la solución perfecta para la COVID-19.

Una vacuna se podría definir como "cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos". Sobre el papel, desarrollar un candidato parece algo sencillo, pero a la hora de ponerlo en práctica es un proceso mucho más complejo.

El desarrollo de vacunas presenta muchos desafíos para lograr que sean seguras y efectivas, y este caso no es una excepción. Por ello, es importante conocer las limitaciones y problemas que se pueden encontrar para no caer en un exceso de confianza en su efectividad y plazos de entrega.

Estas son diez de las múltiples razones por las que hay que ser realistas y no esperar que aparezca una vacuna milagrosa que nos libre de esta pandemia de forma inmediata.

1. Las prisas no son buenas

El proceso normal para hacer una vacuna es de entre 10 y 15 años. No se puede esperar tener una perfecta en menos un año y que nos permita volver automáticamente a nuestra vida anterior.

Por ejemplo, el acortamiento que estamos viendo de la fase de investigación preclínica en la que se estudia la vacuna en cultivos celulares y en animales es algo inusual y un reflejo de la urgencia por dar con la vacuna.

2. Tiene que proteger en humanos

Es fácil de decir, pero es donde la mayoría de los candidatos suele fallar. Una vacuna puede estar muy bien diseñada, ser segura, proteger al 100 % en modelos animales e inducir una respuesta inmune fuerte y anticuerpos neutralizantes, pero ofrecer un nivel de protección mucho más bajo del esperado cuando se prueba en humanos.

3. Querer no siempre es poder

En 1984, cuando se identificó el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) como el responsable de la pandemia de sida, la secretaria de salud y servicios humanos de Estados Unidos declaró que la vacuna estaría disponible en un plazo de 2 años. Hoy, 36 años después, todavía no hay vacuna.

El desarrollo de vacunas no siempre da frutos. Aunque comparar el VIH con este nuevo coronavirus no sea lo más acertado porque son muy diferentes, hay veces en las que –por mucho que se busque– no se encuentra la manera de desarrollar una vacuna efectiva.

De hecho, aunque hay buenos candidatos a vacuna con resultados prometedores en modelos animales, hasta el momento no hay ninguna vacuna disponible para ninguno de los otros coronavirus que afectan a humanos.

Las razones son múltiples, desde falta de interés comercial hasta la observación de efectos adversos en los diferentes estudios. La buena noticia es que sí hay vacunas disponibles frente a diferentes coronavirus que infectan a animales.

4. Efectos adversos

Las vacunas, al igual que cualquier medicamento, pueden provocar efectos secundarios. Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los investigadores es la potenciación de la infección dependiente de anticuerpos, más conocida como ADE.

Se trata de una reacción no deseada en la que la generación de anticuerpos frente a un agente infeccioso, por ejemplo usando una vacuna, da lugar a síntomas mucho peores. Esto se traduce en que la enfermedad se vea potenciada en caso de infección por el virus.

Los mecanismos de ADE son aún muy poco conocidos y la buena noticia es que es bastante infrecuente. Se ha descrito frente al virus respiratorio sincitial y el del dengue. La mala noticia es que también se ha descrito en otros coronavirus, como el virus de la peritonitis infecciosa felina, y coronavirus que infectan a humanos, como los responsables del SARS y el MERS.

Por lo tanto, la posibilidad de que se produzca ADE es una preocupación real y se está evaluando activamente en las distintas fases de desarrollo. Principalmente en la fase 3, donde participa un número considerable de voluntarios..

5. Producción a gran escala

Uno de los principales retos que nos encontraremos si se obtiene una vacuna efectiva contra el coronavirus será su producción masiva a gran escala para que llegue a la mayor parte posible de la población mundial.

Estamos hablando de producir miles de millones de dosis. Eso sin tener en cuenta que muchas de las vacunas en estudio requieren de dos dosis por individuo. Además, otro problema añadido sería producir masivamente dosis suficientes sin afectar la producción de otras vacunas importantes.

6. Distribución de la vacuna

Imaginemos que se consigue desarrollar una vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2 y se consigue producir a gran escala. El siguiente problema sería su entrega eficiente a miles de millones de personas en el mundo. De nada sirve tener una vacuna si no llega al usuario final.

Conseguir una distribución mundial eficiente plantea importantes problemas logísticos. Las empresas fabricantes de vacunas, los gobiernos de distintos países y las empresas de transporte deberían trabajar coordinadamente y ponerse de acuerdo.

Por lo general, la mayoría de vacunas deben mantenerse refrigeradas a una temperatura de entre 2 °C y 8 °C. Por esta razón, uno de los principales retos a superar consistiría en no romper la cadena de frío. Este problema podría agravarse, porque hay candidatos a vacuna que requieren una cadena de ultrafrío con temperaturas cercanas a -70 °C.

7. La inmunidad natural parece durar poco

Durante meses han circulado anuncios de posibles reinfecciones desde distintos lugares del mundo. Hoy es ya un hecho que personas que pasaron la enfermedad pueden volver a contagiarse. Esto es algo relativamente habitual en enfermedades infecciosas. De hecho, no existe ninguna enfermedad viral respiratoria descrita en la que no se produzcan reinfecciones.

Una posible explicación sería que, al igual que para otros coronavirus que infectan a humanos, la presencia de anticuerpos va desapareciendo paulatinamente en el transcurso de unos pocos meses después de la infección.

El principal problema de las reinfecciones es que, a pesar de que las vacunas suelen desarrollar una respuesta inmune más fuerte que la infección natural, los resultados esperables no serían los mejores si ya se sabe de antemano que la inmunidad natural es poco duradera.

Aunque aún falta por ver el papel que juega la respuesta celular en las vacunaciones y su relevancia en la protección frente a infecciones, todo parece indicar que muy probablemente habría que volver a vacunarse cada cierto tiempo.

8. La edad es importante

Un desafío para esta vacuna es que las personas de avanzada edad son más susceptibles a la infección y conllevan un riesgo particularmente alto de enfermedad grave o letal.

Por ello, proteger a los adultos mayores de 60 años de la COVID-19 es una de las metas más importantes de los investigadores. El principal problema es que, a medida que vamos envejeciendo, nuestro sistema inmune se vuelve menos eficiente y las vacunas son menos eficaces.

9. Tecnología demasiado reciente

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus debilitado, inactivado o simplemente componentes del virus que se producen y purifican en el laboratorio.

Sin embargo, muchos de los candidatos a vacuna que se están probando ahora en humanos están basados en tecnologías genéticas relativamente recientes. Son las conocidas como "vacunas genéticas", las cuales pueden ser de ADN o ARN.

En este caso, en lugar de inocular virus completos o subunidades del virus para inducir una respuesta inmunitaria como hacen las vacunas tradicionales, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, nos inyectarían directamente la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar la proteína de interés. Finalmente, nuestras células producirían esta proteína alertando al sistema inmunológico.

Las vacunas genéticas tienen muchas ventajas. Por ejemplo, un menor coste y la necesidad de una infraestructura de producción mucho más reducida. El principal problema es que hasta el momento no se ha comercializado ninguna para humanos, por lo que su eficacia está aún por comprobar.

10. ¿Protección? Sí, pero parcial

Todo parece indicar que, en el caso de tener algún candidato exitoso, las primeras vacunas protegerían parcialmente frente a la infección, la inmunidad sería de corta duración y no funcionarían para todo el mundo.

Sin embargo, siempre es mejor tener una vacuna que funciona parcialmente que no tener ninguna. Sería muy útil para proteger a parte de la población y disminuir el ritmo creciente de infecciones. Además, al tener candidatos tan diferentes en desarrollo es posible que se pudieran cumplir distintos objetivos.

Por otro lado, es posible que en un futuro más lejano se desarrollen vacunas más complejas que consigan mejores resultados.

Por Ana María Ortega-Prieto

Research Fellow, Departamento de Enfermedades Infecciosas, King's College London

07/10/2020

Publicado enSociedad
Europa exporta venenos prohibidos en sus propios países

Los pesticidas europeos invaden los cinco continentes. Para las multinacionales agroquímicas con sede en el Viejo Mundo no importa si sus productos no son autorizados para la venta en la misma Europa. Todo vale y la deontología, para ellas, no existe en el diccionario de la rentabilidad.

 

En 2018, grandes empresas de los países de la Unión Europea (UE) exportaron más de 81.000 toneladas de pesticidas prohibidos a la venta en el propio mercado continental por contener sustancias que afectan seriamente la salud humana o el medio ambiente.

Los principales exportadores fueron empresas del Reino Unido con 32.187 toneladas; de Italia 9.499; de Alemania 8.078; de los Países Bajos 8.010. En igual período, desde Francia se vendió fuera de la UE, 7.663 toneladas; desde España 5.182 y desde Bélgica 4.907. El destino: unos 85 países – las tres cuartas partes catalogados como “en desarrollo” o emergentes. Entre los cuales, en América Latina, Brasil, México, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Honduras, por citar solo algunos.

Entre los principales destinatarios de esos químicos prohibidos en suelo europeo se encuentran países que, paradójicamente, nutren, a la postre, a la Unión Europea con productos agrícolas. La UE permite así a sus empresas químicas y agroquímicas exportar desde su territorio sustancias que luego se encontrarán residualmente en las comidas consumidas por su población. Perversa práctica boomerang de mercado.

Dichas empresas aprovechan así de actividades económicas en naciones donde las reglamentaciones y controles son menos severos y los riesgos más elevados que en la misma UE, concluye la investigación elaborada por la ONG suiza Public Eye (el Ojo Público) en colaboración con Unearthed, célula de investigación de Greenpeace de Gran Bretaña. El estudio, cuyos resultados iniciales fueron develados a inicios del 2020, vuelve a ocupar hoy el espacio mediático a través de detalles y complementos difundidos a fines de septiembre.

Una pesquisa inteligente

Para evitar las respuestas edulcoradas de las multinacionales agroquímicas, durante varios meses, los investigadores de las dos ONG solicitaron informaciones, directamente, a la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), encargada de regular las sustancias químicas y biocidas en el mercado continental.  Esta instancia procesa expedientes de ese tipo de productos y observa si respetan las normas. Se dedica también, en colaboración con los gobiernos nacionales, al análisis de las sustancias más peligrosas y en ciertos casos, pone el foco en aquellas que obligan a una mayor gestión de riesgos para proteger las personas o el medio ambiente. Colabora, además, con un centenar de organizaciones “acreditadas” ligadas a la producción, al medio ambiente, académicas, sindicales (https://echa.europa.eu/es/about-us/partners-and-networks/stakeholders/echas-accredited-stakeholder-organisations), entre las cuales, Greenpeace.

A través de la ECHA lograron recolectar “miles de notificaciones de exportaciones”, es decir, los formularios que, según la legislación europea, las empresas deben completar cuando se trata de productos que contienen sustancias químicas prohibidas para la comercialización en la Unión Europea. “Si a veces dichas notificaciones pueden diferir de los volúmenes efectivamente exportados, esa documentación constituye la fuente de información más completa” señala el estudio. Resultado: las dos ONG lograron elaborar una cartografía hasta ahora inédita de las exportaciones pesticidas prohibidas que salen de los diferentes países de la UE. (https://www.publiceye.ch/fileadmin/doc/Pestizide/202009_EU-export-pesticides_worldmap_FR.pdf)

Identifican un total de 41 productos de esa categoría. De los cuales se reconocen oficialmente algunos de los efectos más graves: toxicidad aguda; malformación genética; problemas reproductivos o del sistema hormonal; cáncer; contaminación de fuentes de agua potable; impactos perversos para los ecosistemas.

Como parte de la investigación, Public Eye y Greenpeace contactaron también a unas 30 empresas, de las cuales quince – incluida Syngenta- respondieron formalmente. Las mismas coinciden en cuatro argumentos retóricos repetidos: que sus productos son seguros; que están comprometidas con la reducción de riesgos; que respetan las leyes de los países donde operan – y que éstos deciden libremente sobre los pesticidas más adecuados para los agricultores locales. Y, en particular, que es normal que numerosos pesticidas vendidos al extranjero no sean registrados en la UE dado que el clima y el tipo de agricultura son diferentes a los europeos.

Círculo macabro: semillas de laboratorio y pesticidas

Producido por la transnacional química suiza Syngenta en su fábrica inglesa de Huddersfield, el Paraquat está prohibido desde 1989 en Suiza y desde el 2007 en la Unión Europea.

En 2018, funcionarios británicos la autorizaron a exportar nada menos que 28.000 toneladas de un producto que incorpora dicho veneno vendido en muchos mercados bajo el nombre de Gramoxone. La mitad, destinada a Estados Unidos, donde la multinacional agroquímica es acusada ante los tribunales por campesinos que padecen del Mal de Parkinson. La otra mitad, en dirección, principalmente de los principales consumidores mundiales como Brasil, México, India, Colombia, Indonesia, Ecuador y África del Sur. Aunque su comercialización se expande en buena parte del planeta, incluido muchos países latinoamericanos.

Primer productor de pesticidas del mundo y tercer fabricante de semillas, Syngenta constituye, junto con Monsanto, el símbolo de la agricultura industrial. En 2018, la organización suiza Multiwatch publicó la versión francesa de su Libro Negro de los Pesticidas. Esa asociación que se dedica a denunciar las políticas ilegales de las transnacionales, describe en su publicación que las tres cuartas partes de la actividad de Syngenta está consagrada a productos fitosanitarios y un cuarto a organismos genéticamente modificados (OGM).  “Asistimos a la apropiación de la naturaleza por parte de las multinacionales con el fin de constituir monopolios en el mercado de semillas y pesticidas”. Y denuncia el mecanismo diabólico que lleva a los campesinos, fundamentalmente en el Sur, a tener que comprar las semillas, “con el gran riesgo de aumentar sus deudas y de disminuir la biodiversidad”. Y de estar obligados a usar pesticidas, de las mismas multinacionales, responsables de la degradación de la salud de ellos y de las poblaciones expuestas a esos productos. Los ejemplos, no faltan: de Pakistán a Hawai, de la India al continente africano y en toda América Latina. Multiwatch dedicó este libro al militante social brasilero Keno, dirigente del MST (Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra) asesinado en el 2007 en Santa Tereza do Oeste, Estado de Paraná, por miembros de una sociedad privada de seguridad contratada por Syngenta, quien ocho años después fue condenada por tal hecho.

En esa publicación los militantes helvéticos retoman cifras que provienen de la misma ONU. El organismo internacional calculaba ya en el 2017 alrededor de 200 mil decesos anuales resultantes del uso de pesticidas. Y subrayan la gran capacidad de las multinacionales de cambiar de ropaje cuando el descrédito amenaza sus intereses. De la misma manera que la estadounidense Monsanto desapareció en 2017 al ser absorbida por el gigante alemán Bayer, la Syngenta suiza fue formalmente vendida en el 2016 a la Chemchina, aunque su sede principal sigue estando en Basilea, capital suiza de la industria química.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de septiembre del 2019 indicaba, por otra parte, que cada 40 segundos se produce el suicidio en una persona en algún lugar del planeta. El envenenamiento con pesticidas es uno de los tres métodos más usados. Y concluye que “la intervención con mayor potencial inmediato para reducir el número de suicidios es la restricción del acceso a los plaguicidas que se utilizan para la intoxicación voluntaria”.

Concesión a las multinacionales

En julio del año en curso Baskut Tuncak, por entonces todavía Relator Especial de las Naciones Unidas sobre productos tóxicos, pidió a los países ricos que pongan fin a la “deplorable” práctica de exportar productos químicos y plaguicidas tóxicos prohibidos a las naciones más pobres que carecen de «capacidad para controlar los riesgos».

Su declaración fue sostenida por otros 35 expertos del Consejo de Derechos Humanos. Entre ellos David Boyd, Relator Especial sobre derechos humanos y medio ambiente, Tendayi Achiume, Relator Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, Francisco Cali Tzay, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, y Michael Fakhri, Relator Especial sobre el derecho a la alimentación.

Tuncak explicó que las naciones más ricas suelen aplicar un mecanismo cuestionable “que permite el comercio y el uso de sustancias prohibidas en partes del mundo donde las regulaciones son menos estrictas, externalizando los impactos sanitarios y ambientales en los más vulnerables… Estos vacíos legales son una concesión política a la industria”, que permite a los fabricantes de productos químicos aprovecharse de trabajadores y comunidades envenenadas en el extranjero… Hace mucho tiempo que los Estados deberían haber finalizado con esta explotación, concluyó.

Veneno para muchos -especialmente campesinos de países periféricos-, rentabilidad extrema para las grandes multinacionales agroquímicas. Cara y cruz de una realidad planetaria que sin embargo no se queda solo en la sanción sanitaria y ambiental del Sur. Va y viene, como un enorme boomerang interoceánico, y llega también, inexorablemente, al plato diario del consumidor europeo.

Publicado enMedio Ambiente
Esta combinación de imágenes muestra a Rice, Alter y Houghton.Foto Afp

Harvey J. Alter, Charles M. Rice y Michael Houghton, los premiados // Se confía en que la distinción destaque la importancia de la virología para la humanidad

 

Estocolmo. Los estadunidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice, así como el británico Michael Houghton, ganaron este lunes el premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del virus de la hepatitis C, mal que afecta a millones de personas en el mundo, anunció el jurado en Estocolmo.

Fueron galardonados por "su decisiva contribución a la lucha contra ese tipo de hepatitis, importante problema de salud mundial, ya que es causante de una terrible enfermedad crónica, que progresa en silencio antes de provocar potencialmente cirrosis o cáncer de hígado, pero que ya es posible curar".

Esta enfermedad mata cada año a 400 mil personas, mientras 71 millones son portadoras crónicas del virus, es decir, uno por ciento de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Entre ellas, sólo una de cada cinco (19 por ciento) es consciente de su enfermedad, debido a unas capacidades limitadas de diagnóstico a nivel mundial.

Tras una fase de infección aguda, generalmente asintomática, una minoría de pacientes, entre 15 y 45 por ciento, elimina espontáneamente el virus, pero en la mayoría de casos éste se instala en las células del hígado.

A finales de los años 70, Harvey Alter identificó que durante las transfusiones tenía lugar un contagio hepático misterioso, y no era hepatitis A ni B, explicó el jurado.

Años más tarde, en 1989, se le atribuyó a Michael Houghton y su equipo el descubrimiento de la secuencia genética del virus. Charles Rice aportó la prueba final de que el virus podría causar por sí solo la enfermedad y analizó durante años la manera en la que el microorganismo se reproducía, investigaciones que condujeron al surgimiento de un nuevo tratamiento revolucionario a principios de la década de 2010.

"Lo primero que hay que hacer es identificar el virus involucrado, ya que es el punto de partida para el desarrollo de tratamientos de la enfermedad, así como vacunas, por lo que el descubrimiento viral es un momento crítico", afirmó Patrick Ernfors, presidente del comité que otorga el premio.

Su trabajo "es un logro histórico en nuestra continua lucha contra las infecciones virales", apuntó Gunilla Karlsson Hedestam, miembro de la Asamblea Nobel, que entrega el galardón.

El premio es el primero directamente relacionado a un virus desde 2008.

Después del concedido a dos virólogos en 1946 (de Química), este Nobel se suma a los 17 galardones directamente o indirectamente vinculados a trabajos sobre los virus, según Erling Norrby, ex secretario de la Academia sueca de Ciencias.

"Gracias a su descubrimiento, ahora hay disponibles pruebas sanguíneas extremadamente sensibles para detectar el virus y éstas han eliminado las hepatitis causadas por transfusiones en muchas partes del mundo, mejorando de forma considerable la salud global", indicó el comité.

"Su descubrimiento también permitió el desarrollo rápido de fármacos antivirales dirigidos a ese tipo de hepatitis. Por primera vez en la historia, ahora la enfermedad puede curarse, elevando la esperanza de erradicar el virus de la población mundial."

El Nobel de Medicina era especialmente señalado este año debido a la pandemia del coronavirus, que ha subrayado la importancia de la investigación médica para la sociedad y la economía en el mundo.

"Espero que este premio, junto con la terrible epidemia de Covid-19, destaque la importancia de la virología para la humanidad. Esto puede afectar a tantos de nosotros", señaló Houghton, de 69 años, en una entrevista en Zoom.

Rice se manifestó "optimista" sobre el futuro de la lucha contra el virus y el Covid-19.

Alter nació en 1935 en Nueva York y realizó sus estudios premiados por el Nobel en los Institutos Nacionales de Salud, en Bethesda, donde sigue trabajando, indicó el comité.

Rice nació en 1952 en Sacramento, California. Trabajó en el tema de la hepatitis en la Universidad de Washington en San Luis y ahora labora en la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Houghton nació en Gran Bretaña en 1950 e hizo sus estudios en la Chiron Corporation de California antes de trasladarse a la Universidad de Alberta en Canadá.

El prestigioso galardón va acompañado de una medalla de oro y alrededor de un millón 118 mil dólares, cortesía de una concesión dejada por el creador del premio, el inventor sueco Alfred Nobel. La cifra aumentó hace poco para ajustarla a la inflación.

Miércoles, 30 Septiembre 2020 05:42

Médicos cubanos, los “esclavos” del siglo XXI

Médicos cubanos, los “esclavos” del siglo XXI

La organización Prisoners Defenders presentó desde 2019, y amplió en agosto pasado, una denuncia ante la ONU y la Corte Penal Internacional contra el gobierno cubano por violar los derechos humanos de los médicos que envía en misiones de asistencia sanitaria a decenas de países. Aunque no hubo tiempo de incluir el caso de la misión que ayudó a combatir la pandemia de coronavirus en México, la agrupación humanitaria afirma que también aquí ocurrieron tales violaciones por la “negligencia” del gobierno de López Obrador. 

MADRID (Proceso).- Los integrantes de la misión internacional de médicos cubanos que ayudó a México a enfrentar la pandemia del coronavirus sufrieron la misma situación de “esclavitud, persecución y actos inhumanos” que padecen otras misiones cubanas de profesionales de la salud alrededor del mundo, denuncia Javier Larrondo, presidente de la organización Prisoners Defenders.

Esta organización europea obtuvo testimonios y documentación de muchos de los 585 médicos que componían la misión que estuvo en México entre abril y julio pasados, los cuales evidencian las políticas represivas que les impone el régimen cubano.

“Hemos obtenido la documentación y los testimonios de la misión de México. Hubo varias deserciones, conocemos la circunstancia y también les digo que esos testimonios están esperando”, explica en rueda de prensa virtual el martes 22 para anunciar que su organización amplió el 24 de agosto la denuncia que presentó en 2019 ante la Corte Penal Internacional (CPI) y en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra el gobierno de Cuba.

Esas pruebas de México, sin embargo, no están incluidas en el proceso de ampliación penal denominado “622 Cuban doctors vs. Cuban Government”, que incluye el testimonio de 622 profesionales de la medicina cubanos en otros 29 ­países.

“No hay ninguno de los testimonios en esta querella de los que participaron en la brigada de México, porque no nos dio tiempo de incluirlos. Aunque son exactamente las mismas circunstancias tan terribles que se han vivido en otros países y que están en la ampliación de la demanda”, dice.

“En México”, prosigue, “se dio una circunstancia particularmente dolorosa y es que el gobierno mexicano gastó aproximadamente 10 mil 700 dólares por médico en los tres meses, pero los médicos recibieron solamente 220 dólares al mes”, ya que el resto lo retuvo el régimen cubano.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador informó en abril pasado sobre el acuerdo con Cuba para esa misión de apoyo al sistema de salud mexicano para enfrentar la pandemia. La presencia de esta brigada se extendió hasta julio. Su arribo a México no estuvo exento de controversia, porque la mayoría eran médicos generales, no epidemiólogos, denunciaron los colegios de médicos en México.

Larrondo explica que “algunos de ellos lograron escapar. Es una desgracia hablar con ese verbo, escapar, pero es la realidad. Pero debo aclarar una cosa: que AMLO conociera o no conociera estas circunstancias, yo no me atrevo a decirlo. Pero lo que sí me atrevo a decir es que lo debería conocer, porque si una brigada médica (cubana) entra en su país, todas las estructuras médicas y de controles institucionales tienen que actuar.

“Y en ese sentido, si (el presidente) no lo conoce, tiene un problema de negligencia, y si lo conoce, pues ya es más grave. Lo que sí es que en varios estamentos del gobierno mexicano sí hubo una negligencia que ha permitido que se vuelva a reproducir esa situación. Es una negligencia que tampoco quiero atribuir al propio AMLO, y por eso estamos haciendo un llamado para que las naciones eviten esa negligencia”, enfatiza.

Explica que ese llamado es porque más de 50 mil profesionales de la salud cubanos cada año sufren la confiscación de 85% de sus salarios en el exterior, con unos beneficios anuales de 8 mil 500 millones de dólares, tres veces los ingresos que Cuba recibe por el turismo.

En la actualidad hay entre 5 y 10 mil profesionales de la medicina cubanos imposibilitados de volver a su país para reunirse con sus familias porque, al haber desertado, se les considera “traidores a la patria” y se les impide regresar a la isla al menos durante ocho años, sostiene Larrondo.

La acusación

El 8 de mayo de 2019, Prisoners Defenders denunció las misiones médicas de Cuba por esclavitud, persecución y otros actos inhumanos ante la ONU y la CPI, con base en hallazgos publicados en 2010, cuando el British Medical Journal publicó las condiciones de esclavitud de la misión en Portugal, denunciadas por el Colegio de Médicos de este país.

Otro antecedente fue del Estudio Periódico Universal de Cuba, publicado en 2018 por la ONU, en el que se documentan los mecanismos coercitivos que se imponen a estas misiones.

En respuesta a la denuncia de la organización, la ONU emitió el 6 de noviembre una Carta de Comunicación Acusatoria por esclavitud y trabajos forzados a Cuba. Posteriormente, el 16 de julio de este año, Human Right Foundation liberó un informe que califica esas misiones como “esclavitud moderna” y describe otros hechos perturbadores.

El 23 de julio Human Rights Watch emitió otro informe que destapa la restrictiva legislación oficial que Cuba aplica a dichas misiones.

La ampliación de la denuncia desglosa pormenores de este entramado legal y también presenta pruebas de que estas prácticas han hecho que 50% de la balanza exterior de Cuba provenga de la retención de los sueldos de esas misiones, lo que representa tres veces el turismo por medio de la apropiación de una media de 85% de los salarios de los profesionales cubanos que pagan los países receptores.

Destaca el caso de países que hacen importantes aportaciones económicas, como Noruega, que subvenciona a Cuba en la misión de Haití; Luxemburgo, que paga la totalidad de la misión en Cabo Verde, o Portugal, que paga la misión de Guinea Bissau a través de fondos de la Unión Europea.

Prisoners Defenders critica que, aparte de la subvención para esas misiones, no hay control o evaluación de las condiciones de los profesionales.

La lista de esas misiones que analiza la organización abarca 29 países, ocho en África más Arabia Saudita y 14 Estados latinoamericanos, entre ellos Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia.

Entre las pruebas aportadas está la flagrante violación de los derechos humanos de esos trabajadores, a los que el gobierno cubano les impide portar su pasaporte o su título académico.

Entre los convenios presentados en la denuncia destaca el firmado con Guatemala, que impide trabajar a cualquier médico cubano que se haya desligado de cualquier misión cubana, durante o después de la vigencia del acuerdo en territorio guatemalteco. Pero también la legislación cubana los coloca bajo duras restricciones en su vida económica, personal, social, íntima –no se pueden vincular con una pareja del país al que asisten– e incluso marital de esos trabajadores.

“Traidores a la patria”

Prisoners Defenders sostiene que los trabajadores de las misiones que desertan viven una separación forzosa de sus hijos, provocando una ruptura del círculo familiar. Hasta ahora tiene documentado que hay entre 5 mil y 10 mil padres cubanos que sufren esta separación de hasta ocho años; sin embargo, esta circunstancia la han enfrentado más de 40 mil familias cubanas.

El código penal cubano impone una pena de ocho años de prisión para el funcionario o empleado destinado a una misión en el extranjero que la abandone o que la cumpla pero que no vuelva a la isla. Pero cuando no pueden ejecutar la pena, el Consejo de Estado los cataloga como “traidor a la patria” e “indeseable” por al menos ocho años prorrogables. La legislación migratoria define a los indeseables como “inadmisibles”, lo que supone el impedimento para entrar al país y a sus familiares para poder salir, sostiene la denuncia, a la que este medio tuvo acceso.

Es el caso de Manoreys Rojas, licenciado en traumatología y ortopedia, que formó parte de la misión en Ecuador entre julio de 2014 y noviembre de 2015, tras de lo cual se desligó de la misma y no regresó a la isla. Fue considerado “traidor a la patria” y no se le permite la entrada a pesar de los múltiples esfuerzos que ha hecho.

En febrero de 2018 Rojas viajó a la isla de forma apresurada al ser informado que su hija había intentado suicidarse. “Viajé a La Habana, pero en el aeropuerto me aislaron durante 10 horas y no me permitieron entrar por haber abandonado la misión ni me permitieron hacer una llamada telefónica ni tener contacto con mi familia”, dice en su relato.

Contó que el diagnóstico de su hija es que sufre un transtorno de la personalidad histriónica, derivado de la ausencia parental. “Yo no estoy ausente de la vida de mis hijos y mis padres por voluntad propia, sino porque no me permiten que los visite ni que ellos salgan”, señala.

Cuando Rojas viajó a Ecuador lo mandaron como profesional en un programa de rehabilitación para el cual no estaba preparado, “pero era la única vía de escape de Cuba y de tener una salida económica”.

Al igual que 75% de los profesionales incluidos en la ampliación de la demanda, a este médico lo enviaron antes del viaje a tomar un curso del Partido Comunista para reforzar los principios de la revolución. “También nos piden que hagamos trabajo político en los países a donde vamos. Por ejemplo, a mi misión se nos exigía apoyar al gobierno de Rafael Correa”. En el caso de Venezuela, según otros testimonios, incluso los instruyen a tomar las armas en apoyo al gobierno bolivariano en caso necesario.

Desde que abandonó la misión ha gestionado dos visas humanitarias para reunirse con sus familiares, pero se las han negado sin mayor explicación.

El gobierno cubano, dice, “ha amenazado a mi madre porque yo sigo denunciando mi situación y presiono a través de las redes sociales”. Asegura que el gobierno de la isla obligó a la doctora que atiende a su hija a “mentir en el resumen del historial clínico que se presentó para solicitar la visa humanitaria”.

El caso de Leonel Rodríguez, profesor universitario y médico internista, está entre los 622 testimonios que incluye la ampliación de la denuncia. Él estuvo en Guatemala entre 2010 y 2012, y posteriormente en Ecuador entre 2015 y 2018.

Relató que, llegando a la misión, el gobierno le confiscó su pasaporte como al resto de la delegación, “lo que nos significaba muchas dificultades para la movilidad, incluso en el sitio donde vivíamos.

“El convenio entre Cuba y Guatemala”, dice, “estaba diseñado para recibir un pago de 11 mil quetzales, de los cuales nosotros sólo recibíamos 3 mil, pero de éstos nos quitaban otros mil 340 y solamente nos dejaban mil 660 para sostenernos. En Ecuador fue igual, el convenio pagaba 3 mil 800 dólares y nosotros sólo recibíamos 800. Y si había alguna eventualidad para volver a la isla, lo teníamos que pagar de nuestro bolsillo”, describe.

Relata que el régimen cubano incluye “a miembros de la Seguridad del Estado en las misiones como si fueran profesionales de la salud, que van para controlar a los integrantes de la delegación. Nos teníamos que encerrar a las seis de la tarde. Y entre los compañeros vigilándose unos a otros, estábamos obligados a informar de cualquier actividad sospechosa de otros compañeros, so pena de ser sancionados nosotros mismos”.

Rodríguez explica lo mismo que describe la denuncia: que por la legislación cubana están obligados a expresar su “repudio” contra quienes se saltan las normas. Describe la incomodidad de que “a quien violara lo que estaba establecido, se le tenía que hacer un repudio abierta y públicamente, a veces a amigos, y todo mundo tenía que hacerlo con el dolor del alma; era por fuerza, si no, había represalias”.

Al igual que Rojas y la mayoría de los enviados, afirma que se les obliga a llevar a cabo actividades de proselitismo político a favor de Cuba y de los gobiernos de países amigos, como Venezuela.

“Yo deserté porque había sido muy crítico con el manejo de la misión, en especial con la alteración de estadísticas –tema que se repite en los testimonios–. Yo lo critiqué mucho, me oponía y me amenazaban con regresarme a Cuba, recibía agresiones verbales”, describió el médico internista, quien desde entonces está separado de sus cuatro hijos, incluida la menor de 16 años, con retraso mental y a quien le afecta mucho la ausencia paterna.

Por Alejandro Gutiérrez 29 septiembre, 2020

Reportaje publicado en el número 2291 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 27 de septiembre de 2020.

Publicado enInternacional
Página 1 de 113