Martes, 26 Mayo 2020 06:30

Si me muero, sepan quién me mató

Si me muero, sepan quién me mató

Esta es la crónica más delirante y real que escribo en mis 27 años en O Estado de São Paulo. Si muero de Covid-19, sepan que fui asesinado. Sé que puedo morir a pesar de las precauciones que tomo. Estoy desde hace 50 días encerrado en casa. No bajo siquiera para atender a los motoristas que traen medicamentos, compras de supermercados o domicilios. Gasté hectolitros de alcohol desinfectante. Después de recibir una llamada telefónica llegué al extremo de darle un baño al aparato con miedo a ser contaminado por el sonido. Cuando veo los telediarios desconecto si el presidente comienza a hablar, enrabietado, desperdigando saliva, tosiendo, estornudando, dando la mano, insensible, prepotente.

Tengo miedo de infectarme. Aquellos ojos claros que podrían ser amorosos y cordiales nos fusilan con chispas de odio. Cómo debe sufrir quien vive así, a la defensiva. Porque él es pura defensiva todo el tiempo. Según dicen los sabios no podemos mirar los ojos de una persona que lo odia todo, el mundo, la vida, porque podemos atraer a nuestro interior lo que ella tiene de maligno. Existe el peligro de que nos volvamos como ella, malvada, perversa. Doña Ursulina, señora sabia, que guisaba como pocas, abuela de un querido primo, acostumbraba decir respecto de la gente ruin: "Esa no es gente, es el demonio". Y este presidente se dice religioso, acude a las ceremonias de culto, agrada a los fieles, los obispos, los pastores, quienes sean. ¿A quién quiere engañar?

Pero algún dios está atento. Los dioses existen, cada uno bajo una forma, espíritu, soplo divino. Sea mi Dios, sea Mahoma, Jehová, Alá, el Sol, Shiva, Buda, Brahma, Jaina, el conquistador, o Zeus, Júpiter y cuantos más hubiere, y los nuevos que andan por ahí. Bolsonaro me recuerda un dios de los maorís, en Nueva Zelanda, de nombre Whiro, el maléfico, señor de las partes más oscuras de la vida. Leyendo sobre culturas primitivas encontré semejanzas interesantes. Dice Joan Rule en "Los foes de Papúa, Nueva Guinea" (en Las religiones del mundo), que en aquel país, en la tribu de los foes, "los hombres con una relación con las cosas maléficas y que sabían los encantamientos debidos eran favorecidos y no se les molestaba. Por consiguiente, a quienes provocasen la ira del espíritu se le hincharían las piernas o el estómago". ¿Es o no es una definición justa para el bolsonarismo, las milicias, el gabinete del odio, las redes de fake news, la destrucción de personalidades, los ataques a la nauraleza?

Rule nos revela otra creencia que es una metáfora perfecta para nuestros tiempos. Cita la existencia de "Soros, espíritus errantes que andan aquí y allá, siempre a la espera de perjudicar a los humanos". Estos espíritus se hallan encarnados en aquellos que se oponen al confinamiento, predican en favor de la hidrocloroquina (ningún periódico pregunta quién se está lucrando con esta historia), el fin del Tribunal Supremo, el regreso a la dictadura, la tortura, el cierre del Congreso. Porque esta turba es una secta con su dios Bolsonaro, a cuyo lado los Soros y los Whiros son cándidos y celestiales. Sabemos que todas las investigaciones acabarán a manos de la Fiscalía del Estado. No nos ilusionemos. Esta crónica mía es desestructurada de manera adrede, porque retrata los tiempos que vivimos, en los que no sabemos adónde ir, qué hacer, qué pensar, de quién esperar.

Lo que hay que hacer lo saben muchos y tienen en sus manos el poder. Pero no lo hacen. No quieren. ¿Qué es lo que pasa?, díganmelo. ¿Estamos anestesiados? ¿Hipnotizados? ¿Adormecidos? ¿Deprimidos? ¿O es que hemos fumado mucho crack? Para terminar, quiero decir que, si muero de Covid-19, sepan que fui asesinado. No necesitan llamar a la Policía Federal ni a Hercule Poirot, al inspector Maigret, Phillip Marlowe, Sherlock Holmes, Perry Mason, Arséne Lupin, Nero Wolfe, Kay Scarpetta, Miss Marple, Charlie Chan (¡ah, esas series!), ni al inspector Melo Pimenta (Jô Soares), ni a Ed Mort (Veríssimo), Bellini (Tony Bellotto), Mandrake (Rubem Fonseca), el doctor Leite (Luis Lopes Coelho) o el delegado Espinosa (Garcia Roza). Tengo un estante lleno de libros de ellos aquí en casa. No, no es necesario gastar cerebro en investigaciones, si bien ahora, en las series, el crimen es descubierto en laboratorios, con microscopios, dextetropinas, anfetaminas, insulinas, el ADN y productos químicos de que hablan los autores sin tener idea de qué se trata. Sepan, caros lectores, que si muero fui asesinado por el presidente con su interferencia en la Salud Pública. Yo y millares más, puesto que ya superamos los 22 mil muertos.

Por Ignácio de Loyola Brandão, escritor y periodista brasileño.

Traducción de Ricardo Bada

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Luis Rojas Marcos, psiquiatra

El psiquiatra asegura que la COVID-19 va a dejar secuelas psicológicas en la población para las que receta "compartir experiencias" en terapias de grupo

 

El psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla 1943) compagina desde hace años su labor médica y docente con trabajos de gestión y de coordinación en el sistema sanitario. Como ya le ocurrió en el 11S, la pandemia de la COVID-19 no le ha dejado ni un día de descanso. En la actualidad dirige una organización sin ánimo de lucro (PAGNY), integrada por 4.000 médicos y profesionales de la salud que prestan sus servicios en seis hospitales públicos de Nueva York y en el complejo penitenciario de Rikers Island, que tiene un total de diez cárceles y 10.000 presos.

Hablamos con él por Skype un domingo por la tarde (hora de Nueva York). Durante la entrevista, señala que gran parte de la población "va a sufrir estrés post traumático y las terapias de grupo, en el caso de la pandemia de coronavirus, pueden ser más beneficiosas que la terapia individual". 

¿Cómo ha reaccionado Nueva York a la pandemia?

Estados Unidos no estaba preparado y Nueva York tampoco. En un inicio, no teníamos suficientes mascarillas, ni suficientes respiradores, ni suficientes pruebas. En lugar de adaptar los recursos a las necesidades y a los consejos de los profesionales de la salud, se adaptó el discurso a los recursos. Se escucharon mensajes como "no hace falta que te pongas mascarilla", "no hace falta que te hagas la prueba". Ahora el mensaje es otro y se ha demostrado que el discurso inicial respondía a una falta de recursos. Eso ha desorientado a la población y ha alimentado la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad y de incertidumbre. 

Como responsable del Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York, jugó un papel fundamental en las atenciones médicas y psicológicas a las víctimas y a sus familiares del 11-S. ¿Le ha servido ahora esa experiencia?  

Los atentados del 11-S fueron una gran tragedia pero el enemigo era visible. Sabíamos que detrás de esas muertes había una organización terrorista. Murieron 3.000 personas, muchas otras se salvaron y en los hospitales prácticamente no atendimos heridos. En este caso, los hospitales de Nueva York se han llenado de enfermos de COVID-19. Esta pandemia nos plantea nuevos retos. Son muchas las incógnitas, y la cifra de muertos y de enfermos es enorme. Las personas que pierden a un familiar no pueden despedirse de él. Sí creo que en ambos casos es clave proteger la salud mental de la población. 

También vivió la epidemia de VIH que azotó a Nueva York. 

Sí, y en ambos casos el contexto es de epidemia y de infección. En el caso de la epidemia de VIH sin lugar a dudas un factor fue la estigmatización de ciertos grupos. De hecho, aunque el coronavirus no discrimina, en el caso de Nueva York la enfermedad ha afectado de forma desproporcionada a las minorías ya que han tenido que seguir trabajando para comer.

En el caso de la epidemia del VIH, sabíamos cómo se transmitía y sabíamos que la mejor manera de evitar el contagio era tener relaciones sexuales con protección. En el caso de la pandemia actual, las formas de protección son más variables y tienen un impacto significativo sobre toda la sociedad. No podemos abrazarnos, ver a nuestros nietos o reunirnos con familiares o amigos. 

¿Cómo podemos gestionar mejor esta situación?

Las personas que sienten que controlan una situación tienden a llevar mejor este tipo de adversidades. Por el contrario, las que se sienten impotentes y creen que todo depende de la suerte, la casualidad o de terceros, lo llevan peor. También es importante que programemos nuestro día a día, tengamos rutinas y la fuerza de voluntad para hacer lo que nos habíamos propuesto. El ejercicio físico es fundamental. Asimismo, es importante no culparnos, entender que si perdemos el trabajo o nuestro negocio va mal es porque, como humanidad, estamos pasando por un momento muy complicado. Y viajar en el tiempo.

¿En qué consiste?

Imaginar el futuro y recordar el pasado. Nos ayuda proyectar y decirnos a nosotros mismos que esta situación es temporal y que la superaremos. El sentido de futuro es muy importante en los seres humanos. Siempre estamos pensando y hablando de lo que haremos en un futuro y forma parte de nuestra rutina diaria: qué haremos por la tarde, qué haremos el fin de semana, dónde iremos este verano. Cuando no podemos proyectar, podemos sentir ansiedad y, con el paso del tiempo, depresión. También nos ayuda recordar situaciones pasadas en las que conseguimos superar momentos difíciles y esto nos hizo más resilientes. Siempre digo a mis pacientes que la resiliencia es una mezcla de resistencia y de flexibilidad. Encajas el golpe y con el tiempo consigues sobreponerte e incluso ser más fuerte y positivo. 

En Wuhan, muchos han afirmado que ayudar a los demás les hizo sentir mejor.

Ayudar también es una fuente de satisfacción y un método de supervivencia. Muchos estudios han demostrado que las personas que ayudan a los demás tienen más posibilidades de salir indemnes de una calamidad. Sabemos por ejemplo que en los accidentes de aviación, los que ayudan a otros pasajeros tienen más posibilidades de sobrevivir. El hecho de no estar tan pendiente de ti mismo y estar pensando en la persona que tienes al lado hace que no suban tus niveles de ansiedad, no te bloquees, puedas pensar con más claridad y actúes correctamente. Es decir, tienen menos ataques de pánico y reaccionan más rápido. 

Los expertos en salud mental afirman que gran parte de la población sufrirá estrés postraumático. ¿Cómo prevenirlo o tratarlo? 

El estrés postraumático se da cuando sufrimos un hecho que nos produce un nivel de estrés alto o cuando el estrés no es tan alto pero sí continuado en el tiempo. Algunas personas han perdido a familiares, otras el trabajo y les preocupa no poder dar de comer a sus hijos, otras, se sienten atrapadas en sus casas. Los estados de ansiedad no tratados pueden dar lugar a una depresión, que es la perdida de esperanza. El sistema de salud mental debe organizar grupos de apoyo de entre 8 y 12 personas. Hemos podido comprobar que son extremadamente beneficiosos para la población.

¿Cuándo debemos pedir ayuda?

Cuando la ansiedad nos causa insomnio o pérdida de apetito, falta de concentración o irritabilidad. El paso siguiente es la depresión y por eso es importante detectar lo antes posible estos cuadros de ansiedad y pedir ayuda. En mi opinión, son tantas las experiencias que podemos compartir que las terapias de grupo son muy beneficiosas.

Mientras no sea posible hacerlas de forma presencial, se pueden hacer por vídeo. Sí es cierto que la parte visual es fundamental cuando los miembros de un grupo se están conociendo. Más adelante algunos de los miembros podrían participar por teléfono. También es fundamental que los miembros del grupo no cambien y se formen unos lazos de solidaridad y de confianza entre ellos. En PAGNY ya estamos ofreciendo terapia de grupo a nuestros médicos y profesionales de la salud. Lo anunciamos y ha tenido una buena acogida. Es importante dar difusión a estos grupos para que todo aquel que crea que necesita ayuda pueda llamar.

¿Cómo afecta esta situación a los niños?

Su rutina ha cambiado y se les tiene que explicar por qué. En el caso de los niños más pequeños que todavía tienen dificultades para verbalizar una emoción es importante ayudarlos a expresar cómo se sienten a través de juegos. También lo es explicarles por qué ya no van a la escuela y por qué sus rutinas han cambiado. La explicación tiene que terminar de forma positiva, transmitirles que nos estamos protegiendo de una enfermedad y que todo va a ir bien. Los niños más mayores hacen muchas preguntas y es importante darles respuestas claras y, como en el caso de los más pequeños, terminar con un mensaje positivo. 

Muchos profesionales de la salud tienen miedo o están muy afectados por las experiencias que están viviendo.

En especial, hemos visto este miedo en los profesionales de la salud que son grupo de riesgo. Como responsable de una red de 4.000 profesionales de la salud he tenido que gestionar esta situación ya que 120 médicos que ven pacientes a diario tienen más de 70 años. Ahora tenemos un sistema de videoconferencias que está funcionando muy bien y los médicos en edad de riesgo ven a los pacientes por vídeo desde sus casas y coordinan a sus equipos de la misma forma. Yo tengo 76 años pero mi caso es distinto porque trabajo en un despacho. Trabajo desde casa y voy a la oficina dos días por semana.

A usted le ayuda pasear.

En el caso de Nueva York nunca se han limitado los paseos y podemos hacer ejercicio en el parque. Es una ciudad donde muchas personas viven solas, en estudios muy pequeños. Otras tienen compañeros de piso y no se llevan bien. Vemos que los conflictos familiares han aumentado y el consumo de sustancias, también. La ciudad está irreconocible ya que no estamos acostumbrados a que todo esté cerrado. 

Usted es una persona optimista. Denos un mensaje optimista para terminar.

La humanidad ha superado epidemias de todo tipo. Hemos resistido porque tenemos un instinto que nos hace unir fuerzas los unos con los otros para buscar soluciones y perseguir la estabilidad. Estamos poniendo todos los medios que tenemos a nuestro alcance para encontrar una vacuna, y sin lugar a dudas la encontraremos. Aunque lo superaremos como humanidad, habrá muertos. Las personas que pierdan a sus seres queridos tendrán más dificultad para superarlo. Y es por este motivo q

Por Emma Reverter

22/05/2020 - 21:32h

ue tenemos que tejer redes de apoyo y ayudarnos los unos a los otros. Tenemos que estar conectados. Y las tecnologías actuales son una potente herramienta de conexión.

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Los trabajadores de la salud de Tadó exigen la socialización del plan de contingencia para enfrentar la pandemia del covid – 19

En precarias condiciones están los trabajadores de la salud del Hospital San José de Tadó –Chocó: con pocos elementos de bioseguridad y sin dotaciones ni salas de aislamiento. No cuentan con los recursos necesarios para atender pacientes contagiados. Además, el Estado tiene una deuda salarial con 130 de los empleados que han trabajado en este hospital de primer nivel. Los trabajadores de la salud en un plantón realizado el pasado lunes 18 exigieron al alcalde del municipio, Cristian Copete Mosquera, que socialice el plan de contingencia para enfrentar la pandemia del virus covid-19.

El hospital, que debe atender a una población en promedio de 20.000 mil personas, no cuenta tampoco con respiradores para atender emergencias respiratorias generadas por el covid-19. Solo tiene 14 camas y varias de estas están a punto de ser inutilizables. Sin embargo todo el personal de talento humano: servicios generales, porteros, enfermeras, médicos y funcionarios administrativos está obligado, según el decreto 538 de 2020, a trabajar, sin importar las condiciones para ello, incluso a riesgo de su propia vida.

Algunos de estos trabajadores del centro hospitalario de Tadó, continúan trabajando así el Estado tenga una deuda salarial con ellos de más de 14 meses. Se le suma que deben atender otros dos mortales virus: el dengue y la malaria y, la infraestructura no es la adecuada. La inestabilidad es imperante y ya se ha trasladado a sus familias, muchos requieren de ayuda psicológica pues el trastorno ha sido inevitable. Están desesperados, crisis tras crisis, aún así la situación empeoró al conocerse por parte de la secretaria de salud, Gloria Prado Pino, que el departamento del Chocó ya tiene 80 casos positivos del virus.

El hospital de Tadó ya tuvo su primera alerta por contagio, un paciente que había ingresado por una anemia y fue traslado en una ambulancia hacia la ciudad de Quibdó. Al realizarle la prueba nasal días después, el 19 de mayo, el resultado arrojó positivo.

Sin socializar un plan de contigencia

desdeabajo conversó con María Marisol Rentería, funcionaria del hospital y presidenta regional Chocó de la Asociación Nacional Sindical de Trabajadores y Servidores Públicos de la Salud y Seguridad Social Integral y Servicios Complementarios de Colombia (Anthoc), para conocer de cerca la crisis laboral, financiera y de infraestructura que tiene esta Empresa Social del Estado.

da: ¿Qué acciones ha desarrollado el sindicato en medio de esta coyuntura?

MR: Nosotros venimos dando apoyo a las instituciones pero también, a la vez, reclamando porque no tenemos las condiciones para enfrentar los casos de covid-19. Los alcaldes están empeñados en que van a organizar salas de aislamiento, pero solo han perdido el tiempo, y hasta la fecha no las han dotado. Como sindicato y como empleada hemos realizado reclamaciones y plantones permanentemente sobre esta situación porque no han socializado el plan de contingencia. Además, hay pagos atrasados, esos recursos ya los tiene la gobernación del Chocó y no se ha llegado a feliz término para pagar esa deuda atrasada que viene desde el 2015.

da: ¿Cómo está la situación en relación a las contrataciones por las EPS para mejorar la crisis de los hospitales?

MR: Las EPS deben cumplir y girar los dineros a los hospitales. Tienen que hacerlo pues al aliviar la cartera a los hospitales el servicio va a mejorar. Lo otro es que el Gobierno entregue el dinero directamente a los hospitales, solo están llegando giros directos por la parte de contratación subsidiada. La SúperIntendencia de Salud debe hacer cumplir a las EPS el pago porque es la garante de estas conciliaciones.

da: ¿Cuáles son las peticiones urgentes para poder superar esta crisis laboral, financiera y de infraestructura que vive el Hospital de San José de Tadó?

MR: Primero que cumplan con el pago de nuestra deuda. Que se garantice la asignación de los elementos de protección, que no sea solo por un día sino permanente. Necesitamos dotación para que la sala de aislamiento tenga todo lo necesario y poder atender futuros contagios de covid-19. Ya tuvimos una primera alerta, necesitamos estar preparados para la segunda que venga. Necesitamos que el gobierno nacional nos ayude con la infraestructura del hospital, las instalaciones están muy deterioradas.

da: ¿Qué cambios necesita el hospital en infraestructura?

MR: El hospital necesita nueva infraestructura. Un cambio total de toda el área para que pueda cumplir con todos los parámetros que exige la norma. No hemos visto las acciones por parte del alcalde de Tadó, ni de la gerente del hospital, ni del gobernador del Chocó. 

 

El Hospital de San José de Tadó cuenta con 14 camas que no están dotadas para atender la pandemia.

 

A mediados de abril la Procuraduría General de la Nación suspendió al gobernador del Chocó, Ariel Palacios, durante tres meses por presuntas irregularidades de un contrato por $2.000 millones relacionado con la contingencia del coronavirus.

El gobernador encargado, Jefferson Mena Sánchez, que tomó posesión el pasado 4 de mayo, informó a medios de comunicación que: “De manera articulada con los alcaldes municipales, gestionaremos recursos para los hospitales y centros de salud de las distintas poblaciones del departamento y seguiremos insistiendo en las medidas de protección y auto-cuidado para mitigar y contener la expansión del virus en nuestro territorio”. Además Mena Sánchez, agregó que: “promoveremos un canal de información oportuno, con rendición de cuentas claras de cada una de las acciones que adelante esta administración”.

A la fecha de hoy, en el página web de la gobernación del Chocó, en la sección de rendición de cuentas el último informe de gestión es del 11 de abril, es decir, del anterior mandatario. ¿Dónde están los recursos que necesita el Hospital de Tadó urgentemente?

Si bien el artículo 5 del decreto 538 de 2020 tiene la finalidad de financiar […] la operación corriente o para inversión en dotación de equipamiento biomédico, con el fin de garantizar la prestación de servicios de salud a la población afectada por causa de la emergencia derivada del Coronavirus COVID-19, es evidente, por la realidad acá narrada que al menos en el Chocó nada de esto se cumple.

Esperemos, enfatiza María Marisol Rentería, que el nuevo gobernador del Chocó, la Súper Intendencia de Salud y la Procuraduría General de la Nación estén procurando que esos recursos que necesita, no solo el hospital de Tadó sino muchas centros de salud del departamento, sean ejecutados o ¿Esperaran que el Chocó se convierta en un segundo Amazonas con su exponencial número de contagiados del país y así ejecutar el plan de contingencia?

El gobierno nacional no puede obligar a los trabajadores de salud a trabajar cuando no cumplen ni siquiera con sus derechos laborales. Es claro que el Hospital San José de Tadó en Chocó está en el vórtice de la crisis. Ya lo anotó el equipo desdeabajo “la salud es un derecho para la vida y no una obligación para la muerte”.

En los siguientes enlaces podrá ver programas de la serie –Demonios– con expertos y expertas que debaten y analizan la situación de la salud de Colombia en medio de la crisis sanitaria:

- El Chocó: una pandemia sin fin

https://www.youtube.com/watch?v=_FcrMk96m7I&t=4s

-Trabajadores de la salud y el Decreto Nº 538/2020:
https://www.youtube.com/watch?v=MWEnEPakPwk&t=320s

- La Ley 100 y la crisis de la salud en Colombia

https://www.youtube.com/watch?v=lARq7LfeYDc

Situación de los trabajadores de la salud. ¿Amenazada la salud de la primera línea de atención?

https://www.youtube.com/watch?v=ei6rf-YnzwI

 

 

 

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Jueves, 21 Mayo 2020 06:23

Prohibido quedarse en casa

Prohibido quedarse en casa

Cuando a comienzos del siglo veinte uno de tantos volcanes de Guatemala entró en erupción, el dictador Manuel Estrada Cabrera mandó desde su encierro en el palacio presidencial a leer por las calles un decreto, donde se establecía la falsedad de la supuesta erupción, fruto mentiroso de una conspiración política para desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso. La mentira oficial pretendía, así, sustituir a la realidad.

Pero la lluvia de ceniza ardiente arrojada por el volcán, que oscurecía la luz del Sol, impedía al empleado público a cargo de divulgar el decreto cumplir con su cometido, y a falta de claridad debía auxiliarse con una lámpara de acetileno; además de que, ante la violencia de los temblores, nadie se quedaba a oír su pregón.

En Nicaragua no existe ninguna epidemia causada por el Covid-19, porque las fronteras del país han sido blindadas, gracias al imaginario oficial, por la protección divina. Todo lo demás, es fruto de la conspiración de cerebros deformes y enfermos, que sólo buscan calumniar ydifamar. Y desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso.

Los propagandistas oficiales empezaron diciendo que el coronavirus era una enfermedad de ricos ociosos, que no tenía por qué tocar a las puertas de los pobres, de manera que eso de quedarse en casa era una aberración de la propaganda imperialista. La pandemia, en el mundo, no es más que un castigo divino contra la explotación capitalista.

Vivimos algo así como una lucha de clases sanitaria, con lo que el virus se ha vuelto un asunto ideológico. Negar que exista en Nicaragua, un deber revolucionario; prevenir contra su diseminación, una maquinación de la derecha.

En los centros de salud se llegó a prohibir que los médicos y enfermeras usaran guantes y mascarillas para atender a los pacientes, porque eso significaba crear alarmas innecesarias. Y también se advirtió al personal no dar ninguna información sobre la enfermedad, para no crear un estado de histeria colectiva.

Para demostrar que vivimos en la nación más sana del mundo, y estamos obligados a ser felices por decreto, la propaganda oficial se ha desplegado con gran alarde para inducir a la gente a amontonarse en las playas, y se mantienen los puertos abiertos a los cruceros, con el inconveniente de que éstos dejaron de llegar por sí mismos; se inventan ferias gastronómicas y se convoca a fiestas patronales.

Y además de que se mantienen abiertas las escuelas y las universidades, se atrae hacia los estadios a los incautos; se montan veladas de boxeo, que la cadena internacional ESPN transmite, como si fueran funciones de circo pobre, rarezas "atípicas" del pintoresco tercer mundo en tiempos de pandemia.

Los resultados de las pocas pruebas que se realizan no son del conocimiento de los pacientes, y los hospitales y clínicas del Estado tienen órdenes de registrar los casos como "enfermedades respiratorias atípicas".

Pero mientras el mal es declarado inexistente, los hospitales se hallan abarrotados de pacientes que cuando mueren deben ser enterrados sin acompañamiento familiar, bajo vigilancia de la policía. Y hablar del virus puede convertirse en un acto subversivo. Los deudos de los muertos prefieren callar.

El mecanismo de falsificación de la verdad viene a ser el mismo utilizado a raíz de la represión que dejó centenares de muertos hace dos años. Los asesinados por disparos de fusiles Aka y por balazos certeros de francotiradores, equipados con fusiles Dragunov rusos, y Catatumbo venezolanos, nunca existieron. Las víctimas, enlistadas por los organismos de derechos humanos, habían muerto a consecuencia de riñas por drogas, pleitos callejeros o accidentes de tránsito. El cinismo en toda su majestad, como ahora otra vez.

Las autoridades sanitarias reconocen únicamente 16 casos, con cinco fallecidos, lo que, por una paradoja siniestra, convierte a Nicaragua en el país de más alta mortalidad en el mundo por causa de la pandemia. Pero se ha entrado ya en la fase de transmisión comunitaria del virus, y el Observatorio Ciudadano, un organismo de la sociedad civil dedicado a reunir información, reporta ya cerca de 800 casos de infección en el país. Infección clandestina.

Hace pocos días, 645 profesionales de la salud, todos especialistas reputados, firmaron un documento público de denuncia, con el respaldo de todos los gremios médicos. En este pronunciamiento sin precedentes, se exige la adopción de medidas que son del sentido común, adoptadas en otras naciones.

Es tarde, dicen, pero, "en el momento de inicio del ascenso de la curva de casos graves, aún es posible realizar acciones de mitigación que reduzcan el catastrófico impacto en la tasa de letalidad y en el sistema de salud".

Es un documento valiente, porque muchos de los firmantes se exponen a ser despedidos de los hospitales porquebrantar la imagen del Estado perpetuo de felicidad en que viven los nicaragüenses, presos dentro de este increíble y fatal espejismo en el que los altavoces oficiales te dicen que quedarse en casa no es más que un vicio burgués.

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Jueves, 21 Mayo 2020 05:52

Brasil: la pandemia avanza sin freno

Brasil: la pandemia avanza sin freno

Con casi 20.000 contagios de Coronavirus en un día, Bosonaro apuesta a la cloroquina

 

Con 291.579 casos positivos, es el tercer país con más contagios de coronavirus, detrás de Estados Unidos y Rusia. Jair Bolsonaro apuesta todo a la cloroquina, con el repudio de médicos y científicos. Para conseguirlo, confirmó a un general sin experiencia en Salud al frente de ese ministerio.

 

Jair Bolsonaro continúa su marcha suicida hacia una tragedia de proporciones extraordinarias: horas después de que Brasil alcanzara el tercer lugar en el mundo en número de contagios de coronavirus, superando la barrera de las mil víctimas diarias, este miércoles liberó la venta de cloroquina, pese a carecer de respaldo científico para ello, y confirmó como ministro de Salud a Eduardo Pazuello, un general sin formación en medicina que participó en operativos contra inmigrantes venezolanos en la frontera norte donde hubo denuncias de maltratos.

El gigante latinoamericano ya se consolidó como epicentro de la pandemia, con 291.579 afectados y 18.859 víctimas fatales, dejando atrás, en número de contaminados, a Gran Bretaña, Italia y España. Por delante solo quedan Estados Unidos y Rusia, a la que seguramente pasará en los próximos días.

Para justificar la venta casi indiscriminada de cloroquina, Bolsonaro alegó, en tono marcial-religioso, "estamos es en guerra (..) Dios bendiga a Brasil". "Aún no existe comprobación científica, pero (la cloroquina) está siendo usada en Brasil y en todo el mundo", reconoció.

Desde la semana pasada se vieron pastores evangélicos y fieles de esas corrientes, en ocasiones cubiertos con banderas brasileñas, vivando al presidente al salir del Palacio de Alvorada y haciendo plegarias para la venta de un producto visto como milagroso.

Con la flexibilización del medicamento, originariamente destinado a enfermos de lupus, malaria y artritis, todo paciente afectado por la covid-19 podrá comprarlo, siempre que tenga el aval de un médico y acepte por escrito correr el riesgo de sufrir los efectos colaterales, estos sí comprobados. El nuevo protocolo incluye a enfermos de coronavirus con cuadros de menor gravedad, lo cual en términos de mercado supone un crecimiento de la demanda. No faltan quienes especulan que detrás de esta decisión pudiera haber algún interés comercial, algo que de momento no fue demostrado.

El hecho es que fue autorizada la misma sustancia que había sido cuestionada por los exministros de salud Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich, echados de sus cargos en abril y mayo, respectivamente. El médico José Antonio Baddini criticó el "uso politizado" de la droga presentada como una "panacea" que no es y se presta al consumo de personas desinformadas o desesperadas. Lo que se necesita es "aislamiento social, camas en las salas de terapia intensiva y respiradores", enumeró Badini, director de la Sociedad Brasileña de Pneumología y Tisiología.

En general la comunidad médica, especialmente la ligada al sistema público rechaza tanto la venta indiscriminada del fármacocomo la oposición del gobierno a la cuarentena y el sabotaje a los gobernadores que la aplican.

 

La guerra fría de Bolsonaro

 

En sus devaneos anticomunistas, el presidente confunde las políticas de salud con un combate imaginario: una batalla entre cultural e ideológica remanente de la guerra fría. Con un sentido del humor curioso , Bolsonaro declaró el martes, entre carcajadas "el que es de derecha toma cloroquina, el que es de izquierda toma Tubaína (refresco popular)".

La adhesión del líder extremista al fármaco se hizo cada vez más insistente luego de visitar a Donald Trump, a principios de marzo en el estado de Florida, cuando ambos relativizaron a coro la gravedad de la covid-19. Al regresar del encuentro con su aliado preferencial tuvo que someterse a tres exámenes sobre coronavirus que levantaron polémica pues se negó a mostrarlos. Finalmente los presentó al Supremo Tribunal Federal, que reconoció que dos de ellos dieron negativo, pero un tercero aún levanta dudas.

Veintitrés ministros y asesores que viajaron en la comitiva oficial a Estados Unidos dieron positivo, pero ni siquiera esa evidencia sobre los alcances del virus fue capaz de perforar su negacionismo.

Bolsonaro es un "enemigo de la vida (..) no está del lado de la ciencia", afirmó el lunes Joao Doria, gobernador de San Pablo, el estado más golpeado por la dolencia. Varios gobernadores anticiparon que no aplicarán el protocolo sobre la cloroquina así como antes rechazaron otro decreto presidencial limitando la cuarentena.

 

Militarización

 

El capitán separado de las filas del ejército por participar en un plan terrorista en la década de 1980 encontró en esta crisis sanitaria un pretexto para avanzar en la militarización del gobierno, al confirmar en su cargo al general Eduardo Pazuello, que asumió el puesto interinamente tras la caída de su antecesor Nelson Teich. "El general se quedará por mucho tiempo, no lo cambiaremos, es un buen gestor y tendrá un equipo de médicos debajo de él", anunció .

La tesis de Bolsonaro sobre la pandemia , manifestada en numerosas ocasiones, es que inexorablemente afectará al 70 por ciento de la población de su país. "Quien tenga que morir, va a morir, lamentablemente", ha dicho en algunos de los encuentros con simpatizantes realizados a menudo en Brasilia, especialmente con vecinos de la periferia pobre desesperados por la inactividad económica, a los que el estado no los socorre y cuando lo hace es con montos de dinero irrisorios.

Al parecer el general Pazuello, cuya última misión fue recibir y alojar a los inmigrantes venezolanos en el estado de Roraima, compartiría la idea de dejar que la dolencia se esparza libremente para que sobrevivan los más fuertes.

Según una investigación del sitio The Intercept - el medio que reveló , con pruebas, las maniobras del exjuez Sergio Moro para condenar a Lula sin pruebas en la causa Lava Jato- las autoridades responsables del operativo Acogida de venezolanos incentivaron el contagio del Covid-19 entre los soldados en la creencia de que así se inmunizarán. Hasta el momento ningún periodista pudo preguntarle al ministro de Salud si trasladará la experiencia de la selva amazónica, de permitir el contagio indiscriminado del virus, a todo el país.

Esto porque el general parece ser poco afecto a los contactos con la prensa y desde que está en el cargo ha evitado participar en las conferencias dadas habitualmente por sus dos antecesores, ambos médicos y civiles.

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Miércoles, 20 Mayo 2020 06:08

El rostro del tapabocas

El rostro del tapabocas

Federico Nietzsche en las postrimerías del siglo XIX, se asumió como un médico de la cultura que denunciabala enfermedad que padecía la civilización, la decadencia de los instintos vitales, el desprecio por la vida. Para apurar el final de la enfermedad que agota al mundo moderno, todos contribuimos, entregando nuestro esfuerzo: borrando horizontes con homogéneas construcciones que alinean la necesidad de vivienda, exterminando el mundo marino, pretendiendo aislar los negocios realizados en la tierra, de la amenaza de un sol calcinante. La etapa actual de este viaje, evidencia que hacemos un trayecto a través de una nada infinita y que inevitablemente el sueño, el cansancio, la noche, llegan para la civilización que erigió una torre de babel.

Hemos hecho un tránsito por siglos, en medio de una aceleración que cubrió cada resquicio de la vida humana. El éxito social de esta idea fue el progreso, espejismo sobre el cual justificamos el dominio del mundo por medio de la tecné. La noción de progreso se remonta a los tiempos del motor a vapor hasta llegar a los días de la revolución digital, incorporada al psiquismo humano.Súbitamente y tal como lo denunciaron movimientos ambientalistas grupos políticos y comunidades étnicas el progreso tiene unos costos muy altos. Producto de una pandemia, en cuestión de tres meses, de la aceleración se pasó a una detención que afecta aquello por lo cual ha luchado el ser humano: viajes, turismo, moda, placer y sobrevivencia.

Un ejemplo de lo anterior lo representan las tiendas de ropa: quienes nos escriben a correos y redes, invitando a realizar compras online, ofreciendo descuentos casi nunca antes vistos. La magia de la religión del capitalismo es hacer presencia en el centro comercial como parte del ritual profano que consiste en escarbar los roperos, medirse innumerables prendas, buscar los mejores precios y finalmente la cúspide del ritual consistente en “estrenar” la última adquisición que sedujo nuestra vanidad. En las condiciones actuales, el misterio de la compra es vaciado, en la medida que cada objeto nuevo se encuentra bajo sospecha de ser un mensajero del virus.  En nombre de la salud se sacrifica el glamour consumista y se modifica por una tendencia higiénica que nos aleje del germen biológico.

Bajo esta circunstancia se imponen productos que protegen y transforman la estética corporal. Es el caso de tapa-boca que en otros momentos de la historia pertenecía a dos ámbitos:  el vestuario de los médicos en los hospitales y el ámbito de   la clandestinidad, evocación de un “Llanero solitario” como imagen cinematográfica, cubrirse el rostro para realizar una fechoría, así también es cubierto el rostro para protegerse de ser señalado y asesinado por reclamar derechos, denunciar injusticias, gritar lo que a muchos les molesta escuchar. ¡Quién lo diría ¡En los años previos a la pandemia, los sectores más reactivos hacia la protesta social han exigido la supresión de las capuchas y de las máscaras en las vías públicas, pero hoy, como una extraña paradoja la necesidad de cubrirnos el rostro se ha reivindicado.

 Con la actual pandemia, el tapa-boca salta al escenario de las calles de manera obligatoria, como una última trinchera de combate. Te pueden multar por no llevarlo puesto. Su aparición masiva ha mutilado la expresión de los rostros. Quedan ocultos al público los labios rosados y carnosos de una hermosa mujer, el movimiento provocador de una lengua pasando por ellos, la vanidad invertida en la estética dental. La boca como uno de los instrumentos comunicativos del pervertido, los labios que se muerden por las palabras no dichas. Queda encubierta la mueca del estudiante frente a sus compañeros, la sonrisa amable, el beso que se envía a distancia en la calle. Expresiones afectivas a las que se acostumbró la sociedad moderna. Los labios habían sido los protagonistas en la “Era de la Selfi” en los escenarios públicos. Pero esa pose auto-fotográfica no podrá ser tomada de la misma manera en espacios exteriores, las fotos de grupo han entrado en suspensión y sobreviven solo como evocación en el mundo de las redes sociales.

El virus, literalmente, afecta las raíces del capital, sus arterias comunicativas, pone en interdicción lo importante y subsidiario de la existencia humana. Mientras el daño ocurre, gobiernos y financistas corren de un lado a otro, desesperados, buscando poner fin a la hecatombe. En todo este panorama han sido los llamados trabajadores esenciales quienes han sostenido y sostendrán hasta el final de las cuarentas el capital herido. ¿Y quiénes son esos trabajadores esenciales? Transportadores de alimentos, aseadores, vigilantes, distribuidores de mercancía, mensajeros, policías y enfermeros. Incluso han llegado a tener gran protagonismo el sector de los trabajadores funerarios, solo por citar algunos ejemplosde aquellos empleos que realizan una produccion material de la vida, sometidos históricamente a la clasica plusvalia. Contrariamente la especulacion financiera no está experimentando las repercusiones que tenia antes de la pandemia.

Bajo el panorama de las tragedias civilizatorias modernas, la filósofa Hannah Arendt rebeló situaciones similares, en 1955 con una compilación de ensayos y artículos titulado “Men in dark times” (Hombres en tiempos de oscuridad) donde reflexiona sobre las vidas de pensadores que, como Rosa Luxemburgo, Karl Jaspers, Isak Dinessen, Hermann Broch, Walter Benjamin y Bertolt Brecht pasaron de los coches tirados por caballos a trenes de condenados a muerte que recorrían Europa central. Cada uno vivió y padeció tiempos de odio hacia los judíos, los comunistas, tiempos de revoluciones, fascismo, pandemia, uso de armas letales como los gases utilizados durante la Gran guerra. Refiriéndose a ese tiempo que vivió su generación, Arendt destaca una expresión de Benjamin acerca de ese momento: el tiempo del Juicio Final. La pensadora introduce una carta de Benjamin donde escribe: en este planeta un gran número de civilizaciones han perecido en sangre y horror. Naturalmente que uno debe desear que un día el planeta experimente una civilización que haya abandonado la sangre y el horror…”

Finalmente, no son buenos tiempos para el paseante. El tapa-boca que modifica la parte más expresiva del rostro, las caretas de vidrio sobre los ojos deberán ser entendidas como la prueba del fracaso de un modelo acumulador, ventajoso, egoísta, que se acentuó en los últimos cuarenta años y que hoy está herido; no sabemos si de muerte. Quienes habitamos el planeta hoy, tenemos la responsabilidad de contribuir a la reducción de tanta sangre y horror ¿Cómo? Si existiera un progreso certero este tendría que ubicar al ser humano por encima de la tecnología, de quien depende en el trecho actual, parte de la sobrevivencia del individuo y la sociedad. Frente a la detención en tierra de los aviones y la cultura de la prevención ante las multitudes humanas, dependerá nuestra posibilidad de seguir caminando por la historia. No se debe olvidar que este desastre debe superarse con la desinfección de los gérmenes de la desigualdad entre naciones, personas, géneros, etnias, territorios.

Abril de 2020

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Caos y golpe son las palabra de moda en Brasil

 

En plena escalada de la pandemia, que esta semana coloca a Brasil como el tercer país con más infectados por coronavirus del mundo, el país continúa avanzando

hacia el caos.

 

La renuncia del segundo ministro de Salud en apenas un mes por diferencias con el presidente que está en contra del aislamiento social y promueve el uso de cloriquina que el mundo científico rechaza, se suma a las diferencias entre los gobernadores de las grandes ciudades y Jair Bolsonaro.

El presidente todas las semanas moviliza a sus fanáticos desafiando el distanciamiento en concentraciones frente al Palacio de Alvorada (casa de gobierno) en Brasilia, que exigen la disolución del Congreso y la intervención del Supremo Tribunal de Justicia.

La situación se agravó a raíz de pronunciamientos. Por un lado, seis ex ministros de Defensa lanzaron un manifiesto exhortando a las fuerzas armadas a "ignorar los pedidos de una intervención militar a favor del gobierno del presidente Jair Bolsonaro".

El llamado de los ex ministros de Defensa (cinco de los gobiernos de Luis Inácio Lula da Silva y uno de Michel Temer), llegó poco después de un importante artículo de opinión del vicepresidente Hamilton Mourão, publicado el 14 de mayo en O Estado de Sao Paulo, generando escándalo y preocupación.

En su artículo titulado "Límites y responsabilidades", el vicepresidente asegura que en el mundo "ningún país viene causando tanto mal a sí mismo como Brasil", en lo que define como "un estrago institucional" que se convierte en "insensatez" y está llevando al país al "caos".

Resume su posición en cuatro puntos. Uno, denuncia la "polarización", pero responsabiliza a los medios de comunicación y en particular a la prensa. Dos, menciona la degradación del "conocimiento político", del que responsabiliza a gobernadores, magistrados y legisladores. Tres, esos poderes estarían "usurpando las prerrogativas del Poder Ejecutivo", atacando a las personas que encabezan otros poderes, en particular el Judicial.

Por último, el vicepresidente ataca a los expresidentes sin nombrarlos, diciendo que sus declaraciones "perjudican la imagen de Brasil en el exterior". Se refiere, en particular, a Lula y a Fernando Henrique Cardoso, los dos principales presidentes de la posdictadura brasileña.

Las palabras de Mourão coinciden punto por punto con las críticas de Bolsonaro al Parlamento y a la Justicia. En estos días, varios altos cargos del Gobierno deberán declarar en una investigación judicial sobre la interferencia de Bolsonaro en el nombramiento de altos cargos de la Policía Federal, para evitar que uno de sus hijos sea investigado y eventualmente procesado

Buena parte de los analistas considera que el artículo del vicepresidente se resume en un apoyo irrestricto a Bolsonaro. Pero aparecen otras interpretaciones. El cientista político Christian Edward Cyril Lynch avanza un análisis plausible: Mourão está preparando el terreno para asumir como presidente. Una personalidad de la talla de Mourão, debe ser leída con cuidado.

Cyril Lynch estima que el juego de Mourão consiste, por un lado, en una defensa de "la centralización político-administrativa y anti sistema judicial, típica del militarismo" brasileño. En esa vertiente, se apoya en los clásico liberales unionistas estadounidenses, a quienes cita en dos ocasiones.

En segundo lugar, el artículo estaría dirigido a sus colegas militares que rodean a Bolsonaro, que deberán acudir a la justicia a declarar, lo que no agrada a ningún uniformado. "El Partido de Mourão es el Ejército", clarifica Lynch, para rematar en lo que considera es un mensaje cifrado del vicepresidente: "Si llega el momento de desembarcar del gobierno de Bolsonaro, lo haremos todos juntos".

Detrás de las opiniones del vice, hay una doctrina que se ha ido cociendo a fuego lento desde mediados del siglo pasado en la Escuela Superior de Guerra, el principal think tank brasileño: el Ejército como guardián del orden, garantía de la unidad nacional (frente a las tendencias autonomistas los gobernadores) y de la centralización del Ejecutivo y, ahora también, los militares como "poder moderador de la república".

Es posible que los militares conservadores que están en el Gobierno y apostaron por Bolsonaro hayan decidido acelerar el paso ante la degradación evidente de la situación, mostrando disponibilidad para asumir el poder, ya sin máscaras. No sería un golpe, como estiman algunos, sino una sucesión legal, si consiguen forzar la mano del presidente, algo que no debe ser difícil si se le ofrecen garantías para su familia.

La situación es tan grave, que el empresariado está perdiendo la confianza, no solo en el actual gobierno, sino en Brasil como nación pujante capaz de atraer capitales. El presidente de Mercedes-Benz Brasil y América Latina, Philipp Schiemer, criticó la forma como los poderes Ejecutivo y Legislativo están abordando la pandemia en el país, se quejó de la falta de acciones coordinadas entre los gobiernos federal, estatal y municipal y concluyó que esto retrasará la recuperación económica.

Lo más grave es que el ejecutivo alemán piensa que Brasil "perdió, en este episodio, toda la credibilidad que había logrado meses antes con las reformas laborales y de seguridad social". Mercedes-Benz fabrica camiones y autobuses en Sao Bernardo do Campo (estado de Sao Paulo), pero ahora congeló inversiones futuras aunque concluirá su plan en marcha para el período 2018-2022, que supone 800 millones de dólares.

La desvalorización del real, que se cotiza a 5,85 por dólar (cuando asumió Bolsonaro el 1 de enero de 2019 estaba en 3,88), presiona los costos de las empresas que fabrican en Brasil y, según Schiemer, no se relaciona con la inflación, que está contenida, sino con "las luchas políticas". En la entrevista concedida a la prensa, el ejecutivo coincidió, llamativamente, con muchos observadores al concluir: "Falta alguien que piense en Brasil".

Los militares no quieren asumir la presidencia con un golpe, impopular e innecesario, porque ya son el factor decisivo del Gobierno. Para eso están buscando una alianza con un amplio grupo de parlamentarios que les permitan tener gatillada la opción del impeachment, en el caso de que Bolsonaro quiera aferrase al sillón presidencial.

Serían un gobierno bonapartista, que se situaría por encima de fracciones y partidos, para intentar remontar el caos.

20:50 GMT 18.05.2020URL corto

Por Raúl Zibechi

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Varias personas esperan el autobús cerca del mercado donde se sospecha que surgió el virus EFE

Los países reunidos la Asamblea Mundial de la Salud intentan poner en marcha una misión científica para determinar el origen de la pandemia

 

Pocas veces una Asamblea Mundial de la Salud ha recibido tanta atención internacional. Durante este lunes y martes, como sucede una vez al año, cientos de delegados de los países miembros se reúnen en el que es el mayor órgano de toma de decisiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, a juicio de muchos, esta es una asamblea "sin precedentes" por las circunstancias en las que se desarrolla: la pandemia de coronavirus marca el fondo y la forma.

La agenda ha tenido que abreviarse y concentrarse en dos días, y por primera vez se celebra de manera virtual – y no en Ginebra (Suiza) – debido a la crisis del coronavirus. El telón de fondo, marcado por las tensiones políticas, también ha añadido expectación al encuentro, con una OMS muy cuestionada por Estados Unidos y atrapada en el fuego cruzado con China, pero que ha salido fortalecida en esta primera jornada en la que se han sucedido las muestras de apoyo de los Estados a la agencia especializada de Naciones Unidas.

Sobre la mesa está una propuesta de resolución presentada por la Unión Europea junto a decenas de países miembros en la que se pide iniciar lo antes posible "un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustivo" de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS. El documento – que firman el grupo de Estados de África y otros 40 países como Rusia, Japón o Australia – no menciona a China pero pide, además, que se continúe trabajando para "identificar la fuente zoonótica del virus y la ruta de introducción a la población humana, incluido el posible papel de los huéspedes intermedios, incluso a través de esfuerzos como misiones de campo científicas y colaborativas". La OMS ya había anunciado que valora enviar una nueva misión de expertos a China para buscar el origen de la COVID-19.

Hasta ahora, Pekín ha visto la mayoría de los llamamientos políticos a una investigación internacional independiente sobre los orígenes de la COVID-19 como un intento de culparlo del estallido de la enfermedad a nivel mundial, algo que también ha generado tensiones con otros países, como Australia. Durante esta primera jornada, el gigante asiático se ha mostrado abierto a una investigación liderada por la OMS y una vez la pandemia esté controlada. Hace unas semanas, se mostró favorable a una eventual misión del organismo para " concluir el origen del virus en un momento adecuado" .

En la asamblea mundial, los Estados miembros discuten el proyecto de resolución y determinan si les interesa apoyarla. Como explica la OMS, el objetivo es trabajar por consenso y casi todas las resoluciones se adoptan sin votación. Cuando se vota, se decide por mayoría en la asamblea, que consta de 194 miembros. Se espera que haya un resultado este martes. Las resoluciones dirigen a la OMS e instan a los países a que tomen medidas específicas, recopilen más evidencia o presenten informes sobre su puesta en marcha.

La asamblea, que es la 73ª, se ha inaugurado en la mañana de este lunes con un primer tramo centrado en cumplir los protocolos y los procedimientos habituales. Entre intentos de agilizar las intervenciones, varias delegaciones han participado con ciertas dificultades debido a problemas técnicos de conexión y de sonido que a su vez complicaban los servicios de interpretación en diferentes idiomas.

Las declaraciones de los diferentes países han estado centradas en la pandemia de COVID-19 y en su respuesta a la enfermedad. Son varias las delegaciones que han apelado a la solidaridad global, llamando a "no politizar" el virus, y en general han mostrado su apoyo al liderazgo de la OMS en su respuesta al coronavirus.

A este respaldo se ha unido Antonio Guterres, secretario general de la ONU, quien ha afirmado que el organismo, como coordinador de una respuesta sanitaria a gran escala, es "insustituible" y que la "mayor preocupación" tiene que ser cómo dotarla de "recursos mejorados", en un momento en el que EEUU ha anunciado el cese de su financiación a la OMS. También ha deslizado una crítica contundente a las "estrategias diferentes, a veces contradictorias" adoptadas por diferentes países contra el virus. "Todos estamos pagando un precio muy alto. Muchos países han ignorado las recomendaciones de la OMS. Como resultado, el virus se ha extendido por todo el mundo y ahora se está moviendo hacia el Sur Global, donde su impacto puede ser aún más devastador", ha aseverado Guterres.

La OMS iniciará una evaluación independiente

En su discurso de inauguración, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha recogido el guante de la resolución presentada por decenas países miembros, en la que piden iniciar, en el momento adecuado y lo más pronto posible "un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustiva para examinar la experiencia adquirida y las enseñanzas extraídas de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS" a la COVID-19.

El jefe del organismo ha asegurado que acoge "con beneplácito" la propuesta y ha afirmado que iniciará "una evaluación independiente lo antes posible para revisar la experiencia adquirida y las lecciones aprendidas" . Son mecanismos que ya existen y que se pusieron en marcha por ejemplo tras el brote de ébola de 2014. De hecho, una primera evaluación independiente sostiene que la actuación de la OMS "fue más rápida que para las epidemias del MERS o el SARS", pero los Estados Miembros no fueron igual de rápidos en su reacción.

No obstante, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha dejado claro que la revisión debe abarcar la responsabilidad de "todos los actores de buena fe". "Cada país y cada organización deben examinar su respuesta y aprender de su experiencia" para garantizar que "esto nunca vuelva a suceder", ha indicado.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, ha defendido ante la asamblea anual su gestión de la epidemia, detectada por primera vez en la ciudad china de Wuhan, asegurando que su país ha "actuado con apertura, transparencia y responsabilidad". También ha dicho que apoya la idea de una "evaluación exhaustiva de la respuesta mundial a la COVID-19 para resumir la experiencia y subsanar las deficiencias". Ha dicho que tal revisión "debería basarse en la ciencia y ser profesional, dirigida por la OMS y realizada de manera objetiva e imparcial". No obstante, también ha indicado que tal examen debe efectuarse una vez el virus esté bajo control. Asimismo, ha dicho que "es necesario seguir apoyando la investigación mundial de los científicos sobre el origen y las vías de transmisión del virus".

Uno de los más críticos con la OMS ha sido el secretario de Sanidad de Estados Unidos, Alex Azar, que en línea con las acusaciones vertidas por la administración Trump ha asegurado que este organismo "fracasó en su misión" de compartir información con la comunidad internacional. "La OMS no consiguió la suficiente información para atender al mundo, y murieron muchas personas", ha dicho el responsable del país con más casos y fallecidos con COVID-19 del mundo. "Esto no puede volver a ocurrir, la OMS debe ser mucho más transparente y rendir cuentas", ha zanjado durante su intervención por videoconferencia.

Por Icíar Gutiérrez

18/05/2020 - 22:10h

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Martes, 19 Mayo 2020 06:44

Oda al glifosato

Oda al glifosato

Esta oda será cada vez más cantada en el mundo, a pesar de que la mayoría de los lectores jamás en su vida haya oído la palabra glifosato. No será, como veremos, un canto agradable. El glifosato es un agente industrial de muerte que está cada vez más cerca de la vida de todo ser humano, especialmente en estos tiempos de pandemia. El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo en agricultura, silvicultura, jardinería e incluso en actividades domésticas. El glifosato es un invento químico, que se comercializó por primera vez en la década de 1970 por la compañía Monsanto, con el nombre de Roundup.

Desde entonces y hasta 2014 el planeta había sido fumigado por más de 8 mil 600 millones de kilogramos de este plaguicida. Este compuesto penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos. Por tanto, está en lo que comemos, en el agua que bebemos y en nuestros propios cuerpos. Su principal uso es en los cultivos transgénicos de maíz, soya y algodón que hoy existen en millones de hectáreas.

A pesar de ser utilizado durante casi medio siglo, el glifosato fue considerado un plaguicida no peligroso. Esta situación se vio favorecida por una exitosa campaña de propaganda por parte de las compañías productoras y por la ausencia de estudios científicos que lo desmintieran.

Hoy esto ha cambiado radicalmente. En la última década las voces de alarma de las organizaciones civiles defensoras del ambiente, la salud y los derechos humanos impulsaron numerosas investigaciones críticas. Hoy, la quinta edición de la Antología toxicológica del glifosato, de E. Martín Rossi (2020) ofrece una lista de ¡mil 108 artículos científicos que dan fe de los efectos nocivos del plaguicida! Por ello, el glifosato ha sido prohibido o restringido en Austria, Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo, Tailandia, Bermudas, Sri Lanka y algunas regiones de España, Argentina y Nueva Zelanda.

Una síntesis de los impactos de este exterminador de las malezas que compiten con los cultivos transgénicos es la siguiente. El glifosato genera encefalopatías, autismo, parkinsonismo, malformaciones y diversos tipos de cáncer, además de afectar los sistemas endocrino, reproductivo, inmunitario, digestivo, hepático, renal, nervioso y cardiovascular de las personas. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras una extensiva revisión de la literatura científica, decidió clasificar al glifosato como probablemente cancerígeno para los humanos. Además, el glifosato resulta tóxico para diferentes especies de crustáceos, moluscos, oligoquetos, algas, hongos, fitoplancton y zooplancton, anfibios, tortugas, arácnidos, aves, mamíferos y, lo más preocupante, a insectos benéficos y polinizadores como abejas, coleópteros y colibríes. Un nuevo reporte del Instituto Ramazzini de Italia (www.glyphosatestudy.org) reveló, además, que el glifosato debilita el sistema inmunitario de los seres humanos por tres vías (por el cáncer NHL, porque destruye una enzima esencial y porque modifica la biota intestinal), y deja desprotegidos a los individuos contra infecciones como el Covid-19.

¿Y en México? En el país la lucha contra el glifosato apenas se inicia. El contubernio de los gobiernos neoliberales con las grandes compañías no sólo biotecnológicas permitió el uso y sobreuso de plaguicidas, de tal suerte que hoy aún están permitidos 140, de los cuales 111 están catalogados como altamente peligrosos en el resto del mundo (ver el libro Los plaguicidas altamente peligrosos en México, coordinado por Fernando Bejarano, 2017). De gran impacto fue el descubrir que hay ¡glifosato en las tortillas! (y otros productos elaborados con maíz importado), según un estudio de las universidades Nacional Autónoma de México y Autónoma Metropolitana de 2017, confirmado un año después por el Health Research Institute en los productos de Maseca. También se ha probado que hay glifosato en los cuerpos de los habitantes de muchas comunidades rurales, incluyendo niños y adolescentes. Ello llevó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos a emitir una recomendación a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y otras dependencias para hacer un diagnóstico de la contaminación por plaguicidas; revisar y actualizar las normas oficiales mexicanas, y prohibir en forma progresiva los plaguicidas considerados altamente peligrosos.

El primer paso se ha dado. Las autoridades ambientales bloquearon la importación de 67 mil toneladas de glifosato de 15 compañías. Lo anterior ha provocado ya reacciones diversas. Al igual que el petróleo, las carnes, el excusado, los autos, la Coca-Cola y los celulares, el glifosato es ya un icono de esta tragedia planetaria llamada modernidad, la misma que hoy vive un escenario catastrófico. Cantemos sobre el glifosato denunciando sus impactos sobre la salud humana y la salud del planeta. Es necesario y urgente.

Por Víctor M. Toledo, titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales

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Lunes, 18 Mayo 2020 06:19

El rescate

Residentes de Oyster Bay e Island Harvest, en Massapequa, Nueva York, reparten comida entre familias necesitadas durante la pandemia del Covid-19. Junto con el esfuerzo heroico de los trabajadores de salud, una extraordinaria respuesta de solidaridad ha brotado de cientos de grupos de asistencia mutua hacia los más vulnerables.Foto Afp

Desde los escombros de un país que ha sufrido decenas de miles de muertes, millón y medio de contagios, y ahora más de 36 millones de desempleados como resultado del manejo inepto y criminal de la pandemia por la cúpula política, aparecen brotes organizados de solidaridad que podrían rescatar a Estados Unidos.

Junto con el esfuerzo realmente heroico de los trabajadores de salud, una extraordinaria respuesta a las emergencias sociales de los más vulnerables ha brotado de cientos de grupos que se identifican como de asistencia mutua, y que tienen como principio en común ejercer la "solidaridad, no caridad" (frase frecuentemente atribuida a Eduardo Galeano, pero que también tiene raíces anarquistas primero articuladas por Kropotkin hace más de un siglo). Y a través de esas acciones colectivas están realizando un tipo de educación popular, a veces sólo al dar el ejemplo, al invitar a todos a ser participantes activos para rescatar a todos.

Si algo ha dejado la pandemia al descubierto para todos es la extrema desigualdad, la injusticia económica y racial, y la corrupción y deficiencia social del sistema estadunidense. Por lo tanto, algunos opinan que la crisis ofrece una oportunidad mayor para las fuerzas progresistas del país. Pero las consecuencias también han dañando a varias de las principales organizaciones sociales progresistas, sobre todo los sindicatos (por ejemplo, unos 300 mil miembros del sindicato nacional de trabajadores de hoteles y servicios de restaurantes se encuentran sin trabajo). Mientras tanto, las tácticas tradicionales de protesta y organización colectiva –manifestaciones, marchas, asambleas–no pueden realizarse ahora bajo las medidas sanitarias.

Pero algunos están tomando una especie de acción directa en esta emergencia a través del esquema de asistencia mutua, que ofrece desde la entrega de alimentos y medicamentos a familias necesitadas y desempleadas, esfuerzos de organización de los ahora llamados "trabajadores esenciales", o la organización de inquilinos amenazados con perder sus hogares, la distribución y hasta producción (de agrupaciones indígenas mexicanas en Nueva York y costureras asiáticas en Los Angeles, y trabajadores en fábricas inoperantes, entre otros) de equipo de protección sanitaria, la defensa de comunidades migrantes, iniciativas para liberar a presos del país más encarcelado del mundo, amenazados con el contagio masivo, esfuerzos de apoyo entre trabajadoras sexuales (entre las más afectadas por medidas de "distanciamiento sano"), al apoyo directo a trabajadores de salud, redes de apoyo a comunidades indígenas y hasta el más sencillo servicio de comunicación para combatir la soledad y la ansiedad de los que están solos en cuarentena.

Han surgido cientos de organizaciones de asistencia por todo el país, con directorios extensos en cada ciudad, donde tanto los necesitados como los que pueden ofrecer se encuentran y se coordinan, estableciendo redes informales cada vez más amplias, algunas con miles de voluntarios (por ejemplo, ver el directorio para Nueva York: https://docs.google.com/document/ d/18WYGoVlJuXYc3QFN1RABn ARZlwDG3aLQsnNokl1KhZQ/ mobilebasic?usp=gmail).).

Este tipo de organización social no es nuevo en Estados Unidos. Sus antecedentes más recientes incluyen algunos de los proyectos relacionados con Ocupa Wall Street, sobre todo el gran proyecto de Ocupa Sandy después del huracán en Nueva York en 2012 (uno de los proyectos más efectivos hoy día para atender las necesidades urgentes de comunidades en Brooklyn está encabezado por algunos de los mismos líderes), con otros parecidos surgidos en Nueva Orleans después del huracán Katrina. Antes de ello, también estaban los proyectos de las Panteras Negras en los años 60, de esfuerzos entre granjeros en la crisis agraria de los 80 y 90, iniciativas de apoyo mutuo entre comunidades indígenas, y toda una larga historia de esfuerzos para establecer cooperativas de todo tipo.

Aún está por verse si estos esfuerzos pueden consolidarse en, o alentar, una fuerza política progresista de largo plazo. Pero por ahora están entre los rescatistas del futuro de este país.

https://www.youtube.com/watch? v=B-c6GphpAeY

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