Sábado, 09 Octubre 2010 09:10

China y el nuevo orden mundial

Entre todas las supuestas amenazas contra la superpotencia dominante en el mundo, un rival está emergiendo callada y poderosamente: China. Y Estados Unidos está sometiendo las intenciones chinas a un estrecho escrutinio.

El 13 de agosto, un estudio del Pentágono expresó preocupación de que China esté expandiendo sus fuerzas militares en formas que "podrían negar la operación de los barcos de guerra estadunidenses en aguas internacionales cercanas a la costa", informó Thom Shanker en The New York Times.

A Washington le alarma que "la falta de apertura de China acerca del crecimiento, capacidad e intenciones de sus fuerzas militares inyecte inestabilidad a una región vital del planeta".

EU, por otra parte, es sumamente abierto acerca de sus intenciones de operar libremente por "la vital región del planeta" que rodea a China (como en otros lugares).

EU anuncia su vasta capacidad para hacerlo: con un presupuesto militar creciente que aproximadamente iguala al del resto del mundo combinado, cientos de bases militares en todo el mundo y una ventaja enorme en la tecnología de destrucción y dominio.

La falta de comprensión de China de las reglas de cortesía internacional fue ilustrada por sus objeciones al plan de que el moderno portaviones de energía nuclear USS George Washington tomara parte en julio en las maniobras conjuntas Estados Unidos-Sudcorea cerca de la costa de China, con una supuesta capacidad de atacar Pekín.

En contraste, Occidente comprende que tales operaciones estadunidenses se llevan a cabo para defender la estabilidad y su propia seguridad.

El término "estabilidad" tiene un significado técnico en el discurso de asuntos internacionales: dominio de Estados Unidos. En consecuencia, nadie eleva las cejas cuando James Chace, ex editor de Foreign Affairs, explica que, con el fin de tener "estabilidad" en Chile en 1973, era necesario "desestabilizar" al país –derrocando al gobierno elegido del presidente Salvador Allende y colocando al general Augusto Pinochet, quien procedió a matar y torturar con abandono e imponer una red de terror que ayudó a establecer regímenes similares en otros países, con el apoyo estadunidense, en pro de la estabilidad y seguridad.

Es rutinario reconocer que la seguridad de Estados Unidos requiere de control absoluto. La premisa recibió el imprimatur académico del historiador John Lewis Gaddis, de la Universidad de Yale, en "Sorpresa, seguridad y la experiencia estadunidense", donde investiga las raíces de la doctrina de guerra preventiva del presidente George W. Bush.

El principio operativo es que la expansión es "la ruta hacia la seguridad", una doctrina que Gaddis remonta a hace dos siglos –al presidente John Quincy Adams, autor intelectual del Destino Manifiesto.

Cuando Bush advirtió "que los estadunidenses deben 'estar listos para acción preventiva cuando sea necesario para defender nuestra libertad y defender nuestras vidas"', señala Gaddis, "se estaba haciendo eco de una antigua tradición más que estableciendo una nueva", reiterando principios que presidentes desde Adams hasta Woodrow Wilson "hubieran entendido... muy bien".

E igualmente los sucesores de Wilson, hasta el actual. La doctrina del presidente Bill Clinton era que Estados Unidos tiene derecho a emplear fuerza militar para asegurar "acceso no inhibido a mercados clave, reservas de energéticos y recursos estratégicos", sin necesidad de idear pretextos del tipo de los de Bush II.

Como lo sabe cualquier don de la mafia, incluso la ligera pérdida de control podría llevar a la pérdida del sistema de dominio de otros, que serían alentados a continuar la misma ruta.

Este principio central de poder está formulado como la "teoría dominó", en la lengua de los formuladores de política, que en la práctica se debe al reconocimiento de que el "virus" del desarrollo independiente exitoso podría "esparcir contagio" en otras partes, y por tanto debe ser destruido mientras las víctimas potenciales son vacunadas, de hecho mediante dictaduras brutales.

Según el estudio del Pentágono, el presupuesto militar chino creció a aproximadamente 150 mil millones de dólares en 2009, acercándose a "una quinta parte de lo que el Pentágono gastó para operar y llevar a cabo las guerras en Irak y Afganistán" en ese año, lo cual, por supuesto, es sólo una fracción del presupuesto militar estadunidense.

Las preocupaciones estadunidenses son comprensibles si uno toma en cuenta la suposición, virtualmente no cuestionada, de que EU debe mantener "un poder incuestionable" sobre buena parte del mundo, con "supremacía militar y económica", al tiempo que asegura la "limitación de cualquier ejercicio de soberanía" de estados que pudieran interferir con sus planes globales.

Esos fueron los principios establecidos por planificadores de alto nivel y expertos en política exterior durante la Segunda Guerra Mundial, al desarrollar el marco del mundo de la posguerra, que en gran parte fue instrumentado.

Estados Unidos debía mantener este dominio en una "gran área" que, cuando menos, debía incluir el hemisferio occidental, el Lejano Oriente y el ex imperio británico, incluyendo los vitales recursos energéticos del Oriente Medio.

Conforme Rusia empezó a pulverizar a los ejércitos nazis después de Estalingrado, las metas de la gran área se extendieron para abarcar tanto de Eurasia como fuera posible. Siempre se entendió que Europa podía seguir un rumbo independiente –quizá la visión degolista de una Europa desde el Atlántico hasta los Urales. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en parte tenía la intención de contrarrestar esta amenaza, y la cuestión sigue muy vigente hoy día al incluir la OTAN a una fuerza de intervención dirigida por Estados Unidos y responsable de controlar la "crucial infraestructura" del sistema global de energía del que depende Occidente.

Desde que se convirtió la potencia dominante global durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha tratado de mantener un sistema de control mundial. Pero ese proyecto no es fácil de sostener. El sistema está erosionándose visiblemente, con implicaciones significativas para el futuro. China es un protagonista –y rival– cada vez más influyente.

© 2009 Noam Chomsky.
Distribuido por The New York Times Syndicate.
El nuevo libro de Noam Chomsky, publicado recientemente, es Hopes and Prospects. Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Mass.
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¿En qué dirección se mueve el gobierno del presidente Ricardo Martinelli? Manda a detener a unos obreros de la construcción porque llevaban en su auto unas banderas del sindicato de la construcción, SUNTRACS. Obviamente, la acción es el resultado de una labor de control y rastreo de los aparatos de inteligencia que tiene a su disposición Martinelli. ¿Para esto se creó el Ministerio de Seguridad?
 
Todo indica que los panameños nos enfrentamos a un nuevo tipo de gobierno donde los gobernantes se sirven de los recursos que los ciudadanos les damos en forma de impuestos y otros tributos para que ellos puedan ejercer su autoridad y garantizar su “seguridad” política. Todo indica que mientras la Embajada de EEUU tolere este tipo de gobierno, quienes ocupan las posiciones más altas seguirán con sus abusos.
 
El Ministerio de Seguridad en Panamá no se creó con el fin de contribuir a la tranquilidad de la ciudadanía que en la actualidad tiene miedo de salir de sus casas en horas de la noche. Al contrario, el Ministerio de Seguridad – con el apoyo de la oposición – responde a la política de “seguridad nacional” de EEUU. ¿Responde la táctica de EEUU a una reminiscencia de la “guerra fría”? Otros plantean que la economía norteamericana se desplomaría si sus fuerzas armadas no están en permanente despliegue con un presupuesto anual que supera los 950 mil millones de dólares. (Más de 50 veces el presupuesto del gobierno panameño).
 
El gobierno del presidente Martinelli utilizará al nuevo Ministerio de Seguridad para intentar infiltrar a las organizaciones sindicales y detener obreros que protestan por el incumplimiento de la ley por parte del gobierno y de las empresas constructoras “brujas”. Igualmente, las organizaciones ambientalistas se encuentran en la cuerda floja producto de las amenazas del gobierno. Otras organizaciones están indecisas y atemorizadas de llevar sus protestas a las calles.
 
Mientras el gobierno detenía a obreros, en el terminal aéreo de Tocumen amedrentaba al periodista español, Paco Gómez Nadal. Desde sus columnas periodísticas, Gómez Nadal analizaba los abusos de los gobiernos de turno – Moscoso, M. Torrijos y Martinelli – en torno a la corrupción, la destrucción del entorno urbano, la usurpación de las tierras de campesinos e indígenas. Martinelli y sus tentáculos de seguridad le enviaron el mensaje a quienes critican su gestión.
 
Pocos días antes, en un operativo aparentemente casual, otro periodista – Carlos J. Núñez - fue detenido y encarcelado por una supuesta condena por injuria que le interpuso un gamonal de provincia. Núñez es conocido por haber sido presidente de la Asociación de Estudiantes del Instituto Nacional a principios de la década de 1960, los años más combativos del glorioso "Nido de Aguilas".
 
En el caso de los obreros, la Policía Nacional declaró que los había detenido cumpliendo con una orden de retención y prevención. La figura no existe en legislación alguna, mucho menos en la panameña. El presidente Martinelli está poniendo a prueba su capacidad para burlarse de la ley y perseguir a sus enemigos de clase.
 
El país conoce el camino que recorre el actual presidente. Tuvo la experiencia con los gobiernos de Arnulfo Arias y Omar Torrijos. La persecución comienza con sus enemigos de clase (obreros, campesinos y desposeídos) y la ofensiva sigue contra sectores de las capas medias (educadores, periodistas, activistas).
 
La represión no se detiene con los obreros y activistas. Los gobierno autoritarios continúan su andanada silenciando los medios de comunicación, apropiándose de las empresas públicas (¿cuáles quedan en Panamá?) y exigiendo lealtades sin límites. Según los partidarios de Martinelli, el objetivo que persigue el grupo que tiene el poder en la actualidad es doble.
 
Por un lado, quiere apoderarse del sector financiero que tiene acceso directo a los excedentes que produce la economía de servicios internacionales de Panamá. Por cierto, es una economía que no “derrama” o “salpica” a los demás sectores sociales del país. Al contrario, es excluyente y tiende a empobrecer cada vez más a los panameños. Por el otro, la estrategia del grupo que gobierna apunta a controlar la joya más cotizada de la corona económica del país: el Canal de Panamá.
 
A corto plazo, Martinelli pretende controlar la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y, además, nombrar al futuro administrador que reemplace a Alemán Zubieta. La detención de los obreros de la construcción, la persecución de los periodistas, la represión de campesinos e indígenas tiene una lógica que no se detiene a ese nivel.
 
Panamá, 8 de julio de 2010
 
Por Marco A. Gandásegui, hijo, es Profesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA.

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El violento ataque de Israel contra la Freedom Flotilla (flotilla de la libertad) que transportaba asistencia humanitaria a Gaza escandalizó al mundo. Secuestrar embarcaciones en aguas internacionales y asesinar pasajeros es, por supuesto, un crimen grave.

Pero el crimen no es algo nuevo. Durante décadas, Israel ha estado secuestrando embarcaciones entre Chipre y Líbano y matando y secuestrando pasajeros, a veces reteniéndolos como rehénes en prisiones israelíes.

Israel da por sentado que puede cometer impunemente estos crímenes porque Estados Unidos los tolera y Europa generalmente sigue el ejemplo de Washington.

Como observaron correctamente los editores de The Guardian el 1 de junio: Si un grupo armado de piratas somalíes hubiera abordado ayer seis embarcaciones en altamar, asesinado a cuando menos 10 pasajeros y lesionado a muchos más, una fuerza de trabajo de la OTAN ya estaría encaminada hoy a la costa somalí.

En este caso, el tratado de la OTAN obliga a sus miembros a acudir a la ayuda de un país miembro de la OTAN –Turquía– atacado en alta mar.

El pretexto de Israel para el ataque fue que la flotilla de la libertad estaba llevando materiales que Hamas podría utilizar para disparar cohetes contra Israel.

El pretexto no es creíble. Una razón suficiente es que Israel puede poner a la amenaza de los cohetes por medios pacíficos.

Los antecedentes son importantes. Hamas fue identificado como una importante amenaza terrorista cuando triunfó en elecciones libres celebradas en febrero de 2006. Estados Unidos e Israel escalaron bruscamente su castigo contra los palestinos, ahora por el crimen de votar en forma equivocada.

El sitio de Gaza, incluyendo un bloqueo naval, fue un resultado. El sitio de Gaza se intensificó marcadamente en 2007, después de que una pequeña guerra civil dejó a Hamas en control total de ese territorio.

Lo que comúnmente ha sido descrito como un golpe militar fue, de hecho, incitado por Estados Unidos e Israel, en un crudo intento de anular las elecciones que llevaron a Hamas al poder.

Esto ha sido del dominio público desde cuando menos abril de 2008, cuando David Rose reportó en Vanity Fair que George W. Bush, la asesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice y su segundo, Elliott Abrams, apoyaron a una fuerza armada bajo las órdenes del hombre fuerte de Fatah, Muhammad Dahlan, encendiendo un cruenta guerra civil en Gaza y dejando a Hamas más fuerte que nunca.

El terrorismo de Hamas incluyó el lanzamiento de cohetes contra los pueblos israelíes cercanos –algo criminal, sin duda, pero sólo una diminuta fracción de los hímenes rutinarios de Estados Unidos e Israel en Gaza.

En junio de 2008, Israel y Hamas llegaron a un acuerdo de cese el fuego. El gobierno israelí oficialmente reconoce que hasta que Israel violó el acuerdo el 4 de noviembre de ese año al invadir Gaza y matar a media docena de activistas de Hamas, Hamas no disparó un solo cohete.

Hamas ofreció reanudar el cese el fuego. El gabinete israelí analizó la oferta y la rechazó, prefiriendo lanzar su asesina invasión de Gaza el 27 de diciembre.

Como otros estados, Israel tiene el derecho de defenderse. ¿Pero tenía Israel el derecho de emplear la fuerza en Gaza en nombre de la autodefensa?

La ley internacional, incluyendo la Carta de la ONU, es inequivoca: una nación tiene tal derecho sólo si han agotado los medios pacíficos. En este caso, tales medios no fueron siquiera intentados, aunque –o quizá porque– había todas las razones posibles para que tuvieran éxito.

Así, la invasión fue pura agresión criminal, y lo mismo puede decirse de que los israelíes hayan recurrido a la fuerza contra la Flotilla de la Libertad.

El sitio es salvaje, diseñado para mantener apenas vivos a los animales enjaulados, de forma que se reduzcan las protestas internacionales, pero difícilmente más que eso. Es la última etapa de planes israelíes trazados hace tiempo y apoyados por Estados Unidos, para separar a Gaza de la Ribera Occidental (Cisjordania).

La periodista israelí Amira Hass, una destacada especialista sobre Gaza, describe la historia del proceso de separación. “Las restricciones sobre el movimiento palestino que Israel introdujo en enero de 1991 revirtieron un proceso iniciado en junio de 1967.

“En ese entonces, y por vez primera desde 1948, una gran parte del pueblo palestino vivió nuevamente en el territorio abierto de un solo país –uno, por cierto, que estaba ocupado, pero era sin embargo entero...”

Hass concluye: La separación total de la franja de Gaza de Cisjordania es uno de los logros más grandes de la política israelí, cuyo objetivo mayor es impedir una solución basada en decisiones y acuerdos internacionales, y en lugar de eso dictar un acuerdo basado en la superioridad militar de Israel...

La flotilla de la libertad desafió esa política y por tanto debe ser destruida.

Un marco para solucionar el conflicto árabe-israelí ha existido desde 1976, cuando los estados árabes introdujeron una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que planteaba un tratado basado en dos estados en la frontera internacional, incluyendo todas las garantías de seguridad de la resolución 242 de la ONU, adoptada después de la guerra de junio en 1967.

Los principios esenciales cuentan con el apoyo prácticamente de todo el mundo, incluyendo la Liga Árabe, la Organización de Estados Islámicos (incluyendo a Irán) y protagonistas no relevantes, incluso Hamas.

Pero Estados Unidos e Israel han encabezado el rechazo a tal acuerdo durante tres décadas, con una excepción crucial y altamente informativa. En el último mes del presidente Bill Clinton en el cargo, enero de 2001, el mandatario inició negociaciones en Taba, Egipto, que casi alcanzaron un acuerdo, anunciaron los participantes, antes de que Israel pusiera fin a las negociaciones.

Hoy, el cruel legado de una paz fallida persiste.

La ley internacional no puede ser aplicada contra estados poderosos, salvo por sus propios ciudadanos. Eso siempre es tarea difícil, particularmente cuando opiniones bien expresadas declaran que el crimen es legítimo, sea explícitamente o por la adopción tácita de un marco criminal –lo cual es más insidioso, porque hace invisible el crimen.

Por Noam Chomsky*

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Lunes, 12 Abril 2010 07:03

Pacificar a las favelas de Río

A lo largo de sus primeros dos años y medio como gobernador del estado de Río de Janeiro, período en que lanzó una política de confrontación abierta con el narcotráfico instalado en las favelas, Sergio Cabral defendió, contra viento y marea, el uso de la extrema violencia por parte de la Policía Militar. Los resultados fueron funestos para los moradores de esas barriadas pobres. Ahora, el mismo Cabral surge con una novedad: quiere “pacificar” a las favelas gracias a las UPP, o Unidades de Policía Pacificadora. En su gobierno, la confrontación con los traficantes que controlan la casi totalidad de las más de mil favelas mató a docenas de habitantes sin vinculación alguna con el crimen. Esa política sirvió únicamente para transformar a la policía de Río en la que más mata en todo el mundo, y aumentar de manera impresionante el número de víctimas inocentes bajo la ley del gatillo alegre.

Frente a la ineficacia irremediable de su plan original, Cabral cambió de rumbo. Pretende sanear las principales favelas de Río expulsando a los traficantes e instalando puestos policiales permanentes (ya no se trata de entrar, disparar un sinfín de tiros y luego salir, abandonando a los favelados a su propia suerte: ahora se entra, se expulsa a los narcos y un contingente policial se queda). Además se prometen beneficios que van de la pintura de las casas a guarderías infantiles. Gracias a generosos recursos del gobierno federal, las favelas recibirán desagüe, alumbrado público, pavimentación, servicio de colecta de basura, escuelas y puestos de salud.

Candidato a la reelección, transformado por pase de magia en firme aliado del presidente Lula da Silva, el gobernador Cabral pretende hacer de las UPP una vidriera de sus calidades. Mientras, los traficantes expulsados de las siete primeras favelas en que fueron instalados esos puestos policiales se refugiaron en otros cerros, donde los narcos locales los aceptaron con mucha reserva. No pueden vender drogas, ni participan en la división del dinero del tráfico, por ejemplo. Con eso aumentó considerablemente el número de asaltos a comercios y bancos en la ciudad, y los secuestros, que poco ocurrían en los últimos años, volvieron a preocupar (fueron al menos cinco desde diciembre). Pero en las favelas ocupadas ya no circulan muchachos armados y el comercio de droga cayó mucho.

Las primeras UPP se instalaron en la zona sur (la considerada “zona dorada” de Río) y en la muy poblada favela Ciudad de Dios, en la zona oeste. A fines de marzo se instaló una UPP en la más antigua de todas (con más de un siglo), en el centro de Río. En los próximos cuatro años otras 55 recibirán UPP, formando lo que se anuncia como un cinturón de seguridad, con el objetivo de preparar la ciudad para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Para esas unidades, la Policía Militar de Río destacó soldados recién salidos de su academia, evitando los “contaminados” (además de la violencia, la corrupción es otra característica de la PM del estado).

Se calcula que la población beneficiada directamente por las primeras siete UPP roza la marca de los 120 mil habitantes. Hasta el final del año se prevé que otros 180 mil moradores de favelas serán atendidos por esos puestos policiales. En cuanto a los beneficiados indirectos, su número es más difícil de calcular: son los propietarios de inmuebles vecinos a las favelas ocupadas por la policía, cuyo valor había caído vertiginosamente y ahora empiezan a experimentar una fuerte revalorización. En algunas calles de Copacabana e Ipanema, vecinas a las favelas donde se instalaron UPP, el precio de los inmuebles aumentó hasta el 50 por ciento en cuatro meses.

Esos cerros cariocas comienzan a recibir visitas variadas, del embajador de Estados Unidos a periodistas extranjeros, pasando por turistas europeos y norteamericanos que se extasían con la vista deslumbrante y todo el pintoresquismo que los miseria tour suelen brindar.

Encuestas realizadas en marzo indican que el 93 por ciento de los moradores de los cerros que recibieron UPP aprueba la novedad. Pero 68 por ciento de los encuestados dijo temer la vuelta, más temprano que tarde, del tráfico de drogas. Es que los jefes y jefetes del tráfico se fugaron, pero muchos de los que antes traficaban a la luz del día siguen en los cerros. Ellos avisan: un buen día, la policía se irá. Y cuando eso ocurra, los que colaboran con las UPP serán punidos. En el léxico local significa que serán muertos.

Además existe un antiguo –y justificado– temor de los favelados con relación a la Policía Militar. La brutalidad desmedida siempre ha sido la característica principal de cada operación policial en los cerros. También por eso el actual mando de la fuerza optó por destinar nuevas tropas –”no contaminadas”, explican los comandantes– a las UPP. La natural desconfianza de los moradores de las siete favelas beneficiadas no ha desaparecido. En cambio apareció una nueva e inesperada esperanza en las otras mil favelas de la ciudad, que aguardan a su vez en la interminable cola de los abandonados.

Por Eric Nepomuceno
, escritor brasileño.
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Costa Rica es un país con un sobresaliente nivel de alfabetización (96%), no posee Fuerzas   Armadas (fueron eliminadas en 1949) y cuenta con  extensas zonas de vegetación.       
       
Sin embargo, al igual que los demás países de Centroamérica, es una nación con los mismos problemas de la economía global y que debido a  la guerrilla, la inmigración y las mafias del narcotráfico, ha visto crecer la inseguridad  a pasos agigantados.         

Esta es la herencia que  recibirá Laura Chinchilla Miranda, de 50 años de edad, cuando el próximo 8 de mayo  asuma  la Presidencia de Costa Rica y sea la sucesora  del actual gobernante y Premio Nobel de la Paz 1987, Óscar Arias  Sánchez.  

 En el país centroamericano, los homicidios se multiplicaron entre 1992 y 2009, pasando de 4  a 10 personas por cada 100 mil habitantes  y la criminalidad en general aumentó un 45%, según datos del Ministerio Público.

A mediados de 2008, la propia Chinchilla, en ese entonces  Ministra de Seguridad Pública, reconoció que el país  tenía tasas de criminalidad de hasta 40%, y que “casi la mitad de los hogares han sido  golpeados  por un hecho violento, al menos en algunas zonas del país”.

 En un diálogo telefónico desde San José de Costa Rica,  la Mandataria electa  cuenta cómo enfrentará los retos sociales de su gobierno, en especial   el narcotráfico. 

Chinchilla, de línea  ultra conservadora, ganó las elecciones con el 47% de los votos,   el pasado 7 de febrero, y se convirtió en la primera  Presidenta electa de ese  país centroamericano que sobrepasa los 4.6 millones de habitantes. 

Es una experta en temas de seguridad pública.  En los comicios de 2006 también fue electa primera Vicepresidenta de su país. Simultáneamente desempeñó el cargo de Ministra de Justicia.     

¿Qué representa  ser la primera mujer que asumirá el más alto cargo público en su país?

Me siento muy ilusionada y muy entusiasmada, pero también tengo muy claro el nivel de responsabilidad que se nos viene encima, así que estoy trabajando ya con mucha intensidad.  

¿Cómo llegó al poder? 
Es una seguidilla de eventos que se iniciaron desde hace sesenta años cuando se logró el voto femenino en Costa Rica (1949). Ya hace ocho años el 40 por ciento del Parlamento estaba formado por mujeres, que también integraban, una cuarta parte,  la Corte Suprema de Justicia, por lo que considero que el paso natural era que una mujer llegara a la Presidencia del país.

Durante su campaña prometió a los costarricenses  recuperar la tranquilidad del país. ¿La lucha contra la violencia y el narcotráfico será su estandarte durante su gobierno?
El combate a la criminalidad y a la violencia es  quizá  el desafío más inmediato e importante que tenemos en los próximos años. La lucha contra estos males implicará fortalecer mucho la administración de justicia, los servicios de inteligencia y modernizar los servicios de la  Policía. Respecto al narcotráfico se creará el Comisionado Nacional Antidrogas y se dotará de una fuerte inversión sobre todo a  aquellos sectores  de riesgo social, especialmente  de los jóvenes, que son los más proclives a irse en manos de las pandillas violentas.

¿Entonces, la solución está en la Policía?
No. Es un problema integral. Los policías son solo una parte del problema de la seguridad. Hay causas de naturaleza social, algunas vinculadas  a la forma en que las comunidades se organizan y se relacionan. No hay una respuesta única, pero creo que la solución a la violencia debe venir desde distintos sectores: gubernamentales y de la sociedad civil.

¿En qué aspectos?
Como alternativas ocupacionales o entretenimiento juvenil. Ahí tenemos una respuesta desde la educación, el mercado de trabajo. También hay relación entre violencia, alcohol y drogas, entonces tenemos que prevenir el consumo. Influye también el  modo en que estamos llevando el desarrollo urbano. Hay que restringir el acceso a las armas; a menos armas, menos muertos.

La violencia delictiva comenzó a incrementarse en Costa Rica a fines de los ‘80. Para  revertirla, ¿qué cambios va a implementar?

Primero, capacitar y profesionalizar a los policías. En América  Latina se está cambiando la formación de los policías. En los países del Cono Sur, ha sido especialmente importante formar a los uniformados en la  defensa de los derechos humanos. La Policía debe ser eficiente, pero al mismo tiempo respetuosa de las garantías legales. En mi gobierno vamos a fortalecer la seguridad pública, integrar más policías y  mejorar su desempeño mediante el combate a la corrupción. Vamos a incrementar los fondos que se asignan de manera permanente a la seguridad ciudadana y  fortaleceremos las políticas de prevención de la delincuencia en el país.

¿Eso significa que planteará reformas al sistema judicial?
Necesitamos reformar una serie de leyes en el Congreso que nos van a ayudar a cerrar puertas a la impunidad y a dotar de más instrumentos a los encargados de aplicar la ley para que puedan ser mucho más eficaces en la persecución de la criminalidad. Necesitamos articular mejor el esfuerzo en los distintos sectores, debemos tener una mejor coordinación entre policías, jueces y fiscales.

¿Los crecientes niveles de criminalidad están vinculados con el aumento del ingreso de inmigrantes mexicanos?    
Lo que está sucediendo es que las bandas de crimen organizado se tienden a extender por todo el mundo, según los esfuerzos de cada nación. En este momento tenemos que reconocer que tanto Colombia por un lado, como México por el otro, están emprendiendo una fuerte avanzada en contra de los   narcotraficantes y eso está generando un desplazamiento de las bandas criminales hacia Centroamérica, lo cual nos obligará a ser muchísimo más eficaces en este tipo de problemas.

Esta preocupación llegó a la Casa Blanca. ¿Qué le ha expresado el presidente Barack Obama?
Conversé con el presidente  Barack Obama, quien ha acogido con beneplácito nuestra propuesta en temas de seguridad y su gobierno se ha ofrecido a trabajar estrechamente  con nosotros. Este asunto y las relaciones comerciales bilaterales son las áreas prioritarias entre ambos gobiernos.

Costa Rica es el único país de América que no tiene Fuerzas Armadas. ¿Militarizaría la nación para  combatir  el narcotráfico,  como lo hacen  México y Colombia?  
La lucha contra el narcotráfico no necesariamente implica la militarización de la seguridad pública de un país. Vamos a apostar  fuertemente a  la profesionalización de los distintos funcionarios que tienen que aplicar la ley.

Hablando de apuestas, usted también busca el desarrollo de la economía renovable. ¿Qué hará en este sector?
El país cuenta con  amplias zonas verdes, casi un 25% del territorio nacional (51.100  km2). Tenemos un fuerte posicionamiento en materia de sostenibilidad ambiental.

Me refiero, por ejemplo, al ecoturismo de manera muy particular y al tema de las energías limpias y en ese sentido vamos a hacer que Costa Rica se convierta en la primera economía del mundo capaz de producir toda la energía que consume a partir de fuentes 100 por ciento renovables.

Para no perder la reputación de país verde ¿creará políticas más severas en términos de turismo ecológico?
 Hay que ser mucho más rigorosos a la hora de ver qué tipo de turismo vamos a estar incentivando en el país y los incentivos tienen que ir sobre todo en la dirección de un turismo amigable con el ambiente.

Tenemos que mejorar todos los procesos de certificación de este sector a través de los certificados de sostenibilidad turística.

Vamos a crear una fuerte campaña de promoción de Costa Rica como un destino de turismo ecológico. Será nuestro sello verde.

¿Cómo reducirá la tasa de 7,8% de desempleo?

En el corto plazo estaremos promoviendo proyectos de infraestructura con fondos públicos. En el mediano y largo plazo, el crecimiento de la economía generará los puestos de trabajo que se requieren para volver a los porcentajes que han caracterizado siempre a la economía costarricense, entre 4 a 5 por ciento.
 
¿Cuál será su relación con los otros países latinoamericanos?
Aspiro a tener una relación más cercana con todos los presidentes de la región. Justamente las relaciones más cercanas han sido hasta ahora con los representantes de los países  centroamericanos, con quienes en mi calidad de vicepresidenta me reuní en varias ocasiones. Espero que las relaciones sean las mejores posibles en el marco del respeto a las naciones y que sean  menos condicionadas, por las posiciones ideológicas y mucho más orientadas por las necesidades de establecer lazos de cooperación en las áreas donde nuestras naciones tienen desafíos comunes.

¿Cuál es su opinión sobre el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa?

Con Ecuador me unen fuertes lazos de amistad. Estuve allí cuando me desempeñaba como consultora en América Latina con  Naciones Unidas y agencias de cooperación internacional. Reconozco en el presidente Rafael Correa su esfuerzo por estabilizar al Ecuador, pero abocada en los últimos meses a los asuntos internos de mi país, no he profundizado en su gestión. 

¿En sus planes está mejorar las relaciones con Nicaragua, nación con la que tienen problemas migratorios  y por el río San Juan?
Tenemos temas que nos han distanciado con sus gobernantes; sin embargo, una vez que la Corte Internacional se ha pronunciado sobre aquello nosotros confiamos en que habrá un mejor ambiente y mejorarán las relaciones entre ambos países.

Mónica Álvarez
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Reportera
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Martes, 19 Enero 2010 07:51

AL: retos para el Año Nuevo


Muchos países de América Latina están en el camino de la recuperación económica, pero el panorama para 2010 no es positivo para todos. Algunos gobiernos sufrirán merma de popularidad, derrotas electorales y un significativo riesgo de perturbación social. Otros desafíos en la región son las tensiones diplomáticas, la violencia criminal y la secuela del golpe de Estado en Honduras.

La crisis económica ha elevado el deseo de los electores de cambiar de gobernantes. Ya en 2009 Centroamérica vivió dos cambios históricos en el poder. En El Salvador, el Frente Farabundo Martí ganó las elecciones legislativas y presidenciales, mientras en Panamá Ricardo Martinelli derrotó por amplio margen a Balbina Herrera, candidata del gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD). Los partidos en el poder en México y Argentina también sufrieron significativas pérdidas en las elecciones legislativas de medio término.

Estímulo económico

En contaste, otros gobiernos se han beneficiado de su manejo de la recesión. En Uruguay, José Mujica, candidato del gobernante Frente Amplio, venció a Luis Alberto Lacalle, del derechista Partido Nacional. En las próximas elecciones en Costa Rica, Colombia y Brasil, es probable que los partidos en el poder lo retengan, gracias al menos en parte a la aplicación de medidas de estímulo económico.

La perturbación social continuará siendo un desafío en muchos países, pues la crisis de 2009 revirtió las paulatinas mejoras que se habían logrado en años anteriores respecto de las crónicas desigualdades de ingreso. El ambiente político es inestable en la región andina –en particular en Perú, Bolivia y Ecuador–, así como en Argentina y Venezuela, países todos donde existe un fuerte arraigo de la protesta pública y el desencanto con los partidos políticos tradicionales.

También gran parte de América Central es vulnerable a un marcado deterioro de los indicadores sociales, al igual que varios países del Caribe, entre ellos República Dominicana y Haití, ahora devastado además por el terremoto del martes 12 de enero.

Pocos países de la región enfrentan la amenaza de una intervención militar al estilo de Honduras. Sin embargo, el golpe de junio de 2009 tuvo enorme significado regional al exponer una persistente debilidad de liderazgo. El manejo de la crisis ha suscitado cuestionamientos a la política estadunidense en el hemisferio, a la significación de la diplomacia latinoamericana y a la capacidad de los gobernantes tanto de EU como de AL de desalentar transiciones ilegales del poder en el futuro. El cambio de postura que tuvo Washington ante las presiones domésticas hizo perder la oportunidad de que el presidente Obama cambiara la percepción de que su país apoya a regímenes antidemocráticos cuando así conviene a sus intereses.

La aceptación de la elección organizada por los golpistas hondureños también sienta un preocupante precedente para otras zonas de la región donde los gobiernos son acosados y existe alta polarización política. En Nicaragua, la decisión tomada por la Suprema Corte el pasado octubre de permitir al presidente Daniel Ortega postularse a la relección en 2011 tiene el potencial de crear inestabilidad y conflicto, con riesgo incluso de un derrocamiento semejante al de Honduras.

Los esfuerzos de algunos gobiernos por desviar la atención de las críticas internas han dado pábulo a periódicas disputas diplomáticas. Un ejemplo son las crecientes críticas del presidente peruano, Alan García, hacia Chile sobre el añejo tema de la pérdida de territorio frente a este país en el siglo XIX, seguidas por acusaciones de que Santiago está desatando una carrera armamentista en la región con su alto gasto militar.

Las relaciones entre Colombia y sus vecinos Ecuador y Venezuela seguirán siendo tensas. El motivo más reciente es el acuerdo entre EU y Colombia para que los estadunidenses usen siete bases militares en territorio colombiano para actividades antinarcóticos y antiterrorismo. En algunos puntos fronterizos esta crispación podría conducir a hechos de violencia.

El crimen violento, un reto aún mayor

En muchos países, instituciones estatales de seguridad lastimosamente inadecuadas (en parte debido a la debilidad de las finanzas públicas) complicarán también los esfuerzos por contener una intensificación de los niveles de criminalidad. En México, el gobierno de Felipe Calderón ha presentado el fuerte aumento de los crímenes violentos como un efecto colateral inevitable del combate militar a los cárteles de la droga, pero ese tema ha contribuido a la erosión de la autoridad política del presidente y será un factor importante en las elecciones generales de 2012. Frenar el aumento del crimen y el tráfico de drogas en la frontera con México es prioritario para Estados Unidos en su agenda bilateral.

El narcotráfico también se desparrama cada vez más hacia el sur y afecta a varios países de Centroamérica, donde las fuerzas de seguridad están mal equipadas para encarar tales retos. Esta situación es también un grave problema en el Caribe, que depende en gran medida del turismo. La perspectiva de un continuo ascenso del crimen podría ahuyentar a visitantes extranjeros, en un momento en que muchas islas ya enfrentaban fuertes caídas en llegadas a consecuencia de un decremento de la demanda de Estados Unidos y Europa. El deterioro de las posiciones fiscales dificultará dedicar recursos adicionales a la seguridad pública, y algunos países podrían incluso verse obligados a recortar el gasto en las fuerzas policiacas.

Traducción de textos: Jorge Anaya
Fuente: EIU

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Barack Obama convocó ayer a sus principales asesores en seguridad a una reunión en la Casa Blanca con el objetivo de tratar las falencias en la seguridad de los aeropuertos reveladas luego del atentado terrorista navideño. Con esto también buscó esquivar las acusaciones de los republicanos con relación a su negligente capacidad de lidiar con amenazas terroristas.

Gracias al fallido atentado de un explosivo a bordo del vuelo 253 el 25 de diciembre pasado, la cuestión terrorista saltó a la cima de la agenda política, eclipsando el debate de la reforma de salud, la tasa de desempleo del 10 por ciento y la crisis económica que aún persiste en los Estados Unidos.

La acusación de que los demócratas no pueden ser confiables en “mantener al país a salvo” puso en evidencia el legado político del partido republicano. Sumado a ello, el fuerte ataque de Dick Cheney horas después del frustrado incidente dejó pocas dudas sobre su pensamiento beligerante a la hora de combatir al terrorismo.

El ex vicepresidente declaró que Barack Obama “parece haberse olvidado de que su país está en guerra”. Dicha acusación fue duramente desestimada por John Brennan, el jefe de contraterrorismo de la Casa Blanca, quien acusó a Cheney de “tergiversar voluntariamente la posición del presidente”.

Pero las críticas han dejado su aguijón y, con una ambiciosa agenda doméstica colgando en la balanza del Capitolio, Obama –que regresó ayer luego de diez días de vacaciones en Hawai– sencillamente no puede permitirse correr riesgos.

La Casa Blanca quiere que el Congreso apruebe el proyecto de reforma de salud para que se convierta en ley antes del discurso presidencial anual frente al Capitolio fechado para finales de este mes. Con esto, el presidente tendría más libertad para enfocarse en la vacilante economía, tema complicado para los demócratas que enfrentan las elecciones de medio término en noviembre, ya con pérdidas significativas tanto en el Senado como en la Cámara baja.

Barack Obama insistió en que aquellos a cargo serán considerados responsables por no evitar el ataque del cual hubo numerosos indicios, y el cual demostró cómo las enseñanzas de los ataques del 11 de septiembre no fueron utilizadas por las fragmentadas agencias de inteligencia.

Por el momento no hay señales de que vayan a rodar cabezas. Pero los republicanos están determinados a encontrar chivos expiatorios en las audiencias del Congreso programadas para este mes, lo cual mantendrá la cuestión del terrorismo en el centro de la conciencia pública.

 

Por Rupert Cornwell *

Desde Washington
 

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Sábado, 19 Septiembre 2009 06:14

Rusia no acepta “canjes” con EE.UU

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, descartó ayer  posibles “canjes” con EE..UU. tras su renuncia a los planes de desplegar el escudo antimisiles en Polonia y la República Checa, lo que Moscú consideraba una amenaza a su seguridad. 
“Si nuestros socios hacen caso de nuestras preocupaciones, nosotros, por supuesto, escucharemos más atentamente las suyas. Eso no significa compromisos primitivos o canjes”, señaló Medvédev, según  agencias rusas.
De hecho, el secretario general de la OTAN (Organización del Tratado de Atlántico Norte), Anders Fogh Rasmussen,  instó a los rusos a presionar a Irán para detener sus aspiraciones nucleares. En su primer discurso político, Rasmuseen  propuso  explorar posibilidades para conectar los sistemas antimisiles de Estados Unidos, la OTAN y Rusia.  
Las palabras de Rasmussen llegaron poco después de que el presidente iraní, Mahmud Ahmanideyad, manifestó  en una entrevista para el canal norteamericano NBC que no necesitan armas atómicas, aunque rechazó detener su programa nuclear.
Ante ello, el líder ruso manifestó que Irán tiene derecho a un programa nuclear civil. “No solo pensamos así, sino que estamos dispuestos a ayudarle”.
En víspera de su visita a Estados Unidos el próximo miércoles, el jefe del Kremlin reaccionó con extrema cautela al anuncio del presidente   Barack Obama sobre la renuncia de EE.UU. al emplazamiento de elementos del escudo cerca de las fronteras rusas, pero ayer lo calificó de “muy bueno”.
La decisión del Gobierno estadounidense de abandonar el proyecto de un escudo antimisiles en Europa del Este, concebido en la  Administración de George W. Bush., se debió a un cambio en la percepción de la amenaza que representa Irán, reveló  el secretario de Defensa, Robert Gates.
El funcionario estadounidense indicó, además,  que los servicios de inteligencia consideraron que los misiles de corto y medio alcance de Irán representan una amenaza mayor que sus misiles intercontinentales.
Los primeros se “están desarrollando más rápidamente de lo que se había previsto en un principio”, según los servicios de inteligencia, precisó Gates. En cambio, los misiles de largo alcance no representan la amenaza que se había imaginado inicialmente, agregó.
En lugar del sistema previsto hasta ahora, que contemplaba el despliegue de un sistema de radares en la República Checa y una decena de interceptores de misiles de largo alcance en Polonia, Gates indicó: “tendremos la oportunidad de desplegar nuevos sensores en el norte y este de Europa”.
En concreto -precisó- que Estados Unidos prevé ahora desplegar para 2015 en Polonia y la República Checa interceptores SM-3, concebidos para destruir misiles de corto y medio alcance.
Mientras tanto, los habitantes de Redzikowo (Polonia), pueblo donde EE.UU. iba a  ubicar sus bases de misiles, amanecieron ayer felices tras conocer la retirada del proyecto, aunque su alegría no es compartida por el presidente polaco, Lech Kazynski, quien habla de "fiasco".
“Hoy quizá soy el hombre más feliz de Polonia”, aseguró Mariusz Chmiel, alcalde de la comarca de Slupsk, donde se encuentra el pequeño pueblo (500 habitantes).

EFE / AFP
Washington, Moscú

 

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París, 6 de septiembre. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, exigió una garantía escrita de que las bases colombianas que planea utilizar Estados Unidos “conciernen sólo al territorio colombiano”, pero al mismo tiempo confirmó que están “muy avanzadas” las negociaciones con Francia para comprar 36 aviones cazabombarderos y su correspondiente tecnología de fabricación.

“Lo que queremos es la paz en Sudamérica, no queremos que los aviones de Estados Unidos lleguen a las otras fronteras”, dijo Lula en entrevista con medios franceses difundida este domingo, en la que se mostró confiado en alcanzar un acuerdo con Colombia para responder a las quejas de sus vecinos regionales sobre la ampliación de facilidades militares a Washington en siste bases colombianas.

La mayor oposición al pacto alcanzado en agosto pasado por Bogotá y Washington –aún sin aplicación– proviene de Ecuador y Venezuela, que comparten extensas fronteras con Colombia, pero Brasil ha encabezado las iniciativas diplomáticas para fijar límites territoriales al acuerdo.

Lula concedió una entrevista para las emisoras TV5, la estatal Radio Francia Internacional y el periódico Le Monde, en la que el tema central fue la relación comercial y militar de los dos países, con motivo de la visita que este lunes realizará el presidente francés, Nicolas Sarkozy, coincidente con los festejos de la independencia brasileña, este lunes.

En diciembre los dos mandatarios firmaron como antecedente de los contratos militares un acuerdo de “asociación estratégica” y en su visita a este país del hemisferio sur Sarkozy estará acompañado de directivos de las empresas EADS (aeronáutica y equipos militares), Dassault, Safran, Alstom y GDF Suez.

Brasil ha negociado la adquisición de aeronaves, helicópteros y submarinos que le ayuden a reforzar su seguridad territorial.

El cazabombardero Rafale es un modelo construido por Dassault, que compite en una reñida licitación con el Gripen del consorcio sueco Saab y el F-18 Super Hornet de la compañía estadunidense Boeing.

Lula, quien el miércoles pasado había sugerido en entrevista con la agencia de noticias francesa Afp su inclinación por el contrato con Dassault, aclaró que “no podemos comprar un avión caza sin poseer la tecnología”, puesto que “pensamos producir parte de este avión en Brasil”.

Para convencer al gobierno de Lula, Dassault aceptó transferir tecnología a la compañía con la que trabaje en Brasil, que el presidente sólo describió como “una empresa capaz de hacerlo”. Ésta sería la primera venta de la entidad francesa en el extranjero y significaría un ingreso por 5 mil 464 millones, de acuerdo con la prensa brasileña.

Según el diario Folha, Brasil también pretende comprar a Francia los helicópteros y los submarinos que requiere para proteger su perímetro y cuyo valor –con los aviones y otros proyectos militares– se calcula en 12 mil 295 millones de dólares.
El proyecto naval incluye la compra de cuatro submarinos convencionales Scorpene, la producción del casco de un submarino a propulsión nuclear –el primer fabricado en este país sudamericano–, la construcción de una base militar en un punto de la amplia costa brasileña y de un astillero en Río de Janeiro.

La elección de Francia como proveedor de equipos y tecnología podría significar la ruptura con Alemania, que en el último cuarto de siglo se asoció con Brasil en la construcción de submarinos.

De acuerdo con información publicada por el diario O Estado, el gobierno brasileño comprará 51 helicópteros Cougar EC-725.

La cooperación franco-brasileña se extenderá a la capacitación de tropas del ejército y su modernización, según Folha.

La prensa y altos funcionarios brasileños consideran que este impulso a la contratación de equipos y tecnologías castrenses ocurre en momentos en que otros países de la región han anunciado medidas similares, no sólo Colombia, sino también Venezuela y Chile.

En este sentido, el general retirado venezolano Melvin López Hidalgo denunció que Bogotá ha desarrollado con apoyo de Washington “un plan ofensivo” contra Caracas que se conoce como Plan Centauro y que inicialmente busca neutralizar tropas militares venezolanas en la frontera común. Este tipo de acciones en el país vecino, agregó el oficial retirado, obligan a Caracas a tomar medidas preventivas inminentes.

Más aún, la Agencia Bolivariana de Noticias aseguró que con las siete bases que Colombia brindará a Estados Unidos, sumarán 20 las instalaciones militares estadunidenses que rodean a Venezuela, al considerar las destacadas en Centroamérica y El Caribe, así como en Paraguay y Perú.

Esta nueva situación en la zona, de acuerdo con el asesor especial de la Presidencia brasileña para asuntos internacionales, Marco Aurelio García, ha provocado que su gobierno ya no esté interesado en “salir de compras, sino en coproducir nuestro armamento”, porque “eso tiene importancia para el actual cuadro de defensa de Sudamérica”.

Otro diario brasileño informó hoy que Brasil, que desarrolló su industria nucleoeléctrica con tecnología propia, cuenta ya con la capacidad para producir una bomba atómica.

Según el Jornal do Brasil, una tesis de doctorado presentada al Instituto Militar de Ingeniería interpreta los modelos físicos y matemáticos de la ojiva W-87, originalmente desarrollada por Estados Unidos.

Esta tesis a cargo del físico Dalton Barroso motivó a la Agencia Internacional de Energía Atómica a solicitar más detalles sobre la investigación académica a los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores.

Lula, que ha defendido el derecho de Brasil a disponer de tecnología nuclear propia, reiteró hoy en las entrevistas con medios franceses su apoyo a Irán para que continúe el desarrollo de su industria nucleoeléctrica, respaldo que también fue ratificado por Venezuela esta semana.
 

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Viernes, 04 Septiembre 2009 06:24

Somos los piratas

Curioso el asunto de los piratas somalíes. Si nos guiamos por los diarios, vienen a ser algo así como el nuevo azote de la humanidad, después de la mafia rusa y las maras centroamericanas: durante el último año, han atacado o secuestrado un centenar de barcos y llevan cobrados casi doscientos millones de dólares en rescates. Se los tilda de sanguinarios e implacables, incluso de tener su propia agenda terrorista, aunque los pocos testimonios de rehenes de esos secuestros señalen lo contrario.

El asunto no es nuevo. Según el libro canónico sobre los filibusteros, A General History of Piracy, atribuido durante mucho tiempo a Daniel Defoe (el autor de Robinson Crusoe), pero en realidad escrito por el marino Nathaniel Mist basándose en testimonios directos, los piratas se regían por un código que combinaba el honor y lo comercial, cuyo creador fue el famoso filibustero Morgan (premiado por la corona británica, cuando por fin se entregó, con la gobernación de Jamaica). Tanto Edward Teach, más conocido como Barbanegra, como las mujeres piratas Anne Bonny y Mary Read (quien se hizo embarazar cuando fue capturada para salvarse de la horca) se regían a rajatabla por ese código, en muchos aspectos menos despótico, económicamente más equitativo y de mayor tolerancia racial que el de las navieras esclavistas. Sostiene el historiador marxista Marcus Rediker que en todas las tripulaciones piratas había hasta un tercio de negros, quienes tenían derecho a usar armas, a votar y a cobrar su parte del botín. El capitán de un barco invadido salvaba su vida si todos los miembros de su tripulación aseguraban a los piratas que no era abusivo. Y, cuando los piratas tomaban un barco, elegían por votación al nuevo capitán, que representaba los intereses de la tripulación.

Rediker sostiene que la piratería crece cuando el capitalismo avanza y el Estado retrocede y que los actuales piratas somalíes se parecen mucho a los de hace tres siglos: son violentos y peligrosos, pero no hacen daño a los rehenes que cooperan; se hicieron piratas para salir de pobres (recientemente, un pirata somalí declaró a Associated Press: “No nos consideramos ni la mitad de delincuentes que los que pescan ilegalmente en nuestras aguas, los que descargan desechos tóxicos en nuestras costas, los que venden armas y estimulan las guerras civiles en nuestro territorio”) y seguramente serán erradicados cuando un poder mayor decida que eliminarlos es más barato que tolerarlos, tal como lo demuestra sin proponérselo el capitán francés Patrick Marchesseau en su libro Prise d’otages sur le Ponant (“Toma de rehenes en el ‘Ponant’”).

Me explico: Marchesseau es el capitán del “Ponant”, un velero de lujo del consorcio multinacional CMA-CGM con capacidad para setenta pasajeros, que hacía cruceros por el Mediterráneo durante el verano y por las islas Seychelles durante el invierno europeo. En marzo del año pasado, luego de reparar una avería en Madagascar, llevaba su nave sin pasajeros por el Golfo de Adén, rumbo al canal de Suez, cuando fueron secuestrados por piratas somalíes. A bordo del “Ponant” iban sus treinta tripulantes (la mayoría de ellos no eran marineros, sino personal de hotel, incluyendo a siete mujeres) y fueron presa fácil de los piratas que los abordaron desde un bote Zodiac, a punta de Kalashnikov. Marchesseau alcanzó a enviar una señal de socorro a los buques de la marina francesa que patrullan las aguas de la zona (parte del operativo antiterrorista internacional Enduring Freedom, que incluye desde cruceros de guerra hasta portaaviones con misiles, helicópteros y comandos paracaidistas, de banderas norteamericana, canadiense, inglesa y francesa).

Luego de revisar el barco en busca de armas y reunir a la tripulación en cubierta, el jefe pirata explicó en rudimentario inglés que no harían daño a nadie y que se irían en cuanto cobraran el rescate de tres millones de dólares. Ordenó poner proa a Ras Asir, en la costa de Somalia, hizo fondear el “Ponant” y procedió al inicio de las negociaciones, por radio, con la sede central de CMA-CGM en Marsella, mientras sus hombres desangraban dos ovejas en cubierta y asaban la carne para alimentar a los rehenes (aunque el “Ponant” tenía dos chefs a bordo y una bodega provista de todo tipo de exquisiteces). Las negociaciones duraron cinco días y el mismísimo Rodolphe Saadé, director ejecutivo de la CMA-CGM, estuvo a cargo desde Marsella, mientras se mantenía comunicado por línea directa con el presidente Sarkozy (Saadé fue uno de los mayores contribuyentes a su campaña). Durante esos cinco días, el “Ponant” fue vigilado de cerca por una fragata de guerra francesa y un portaaviones canadiense, cosa que no inmutó a los piratas. Marchesseau explica en su libro que el dinero del rescate lo iba a pagar la aseguradora de CMA-CGM y que, si bien la extorsión es ilegal para la legislación francesa, si el pago se realiza con dinero privado, no infringe la ley.

Cuando por fin se autorizó el pago del rescate y una lancha a motor llevó el efectivo hasta el “Ponant”, los piratas liberaron su presa y partieron en su Zodiac rumbo a la costa, seguido por un helicóptero del portaaviones canadiense. Marchesseau y su tripulación fueron fletados en un avión de guerra directo a París: el propio Sarkozy los recibió en el aeropuerto, delante de las cámaras de TV, y anunció que los piratas habían sido atrapados por los canadienses, “con autorización del gobierno somalí” (que opera desde Kenia “debido a la falta de seguridad”). Marchesseau se tomó una licencia para escribir su libro y luego lo presentó por toda Francia. Cosa curiosa, la prensa lo trató como un simpático libro de aventuras, y así lo ve el propio Marchesseau, aunque en sus páginas explica como al pasar que, aunque los cuatrocientos barcos de la CMA-CGM (entre cruceros y cargueros) usen bandera francesa, están radicados en un paraíso fiscal del Pacífico Sur llamado Mata-Utu, donde no sólo no hay puerto de aguas profundas sino que la CMA-CGM mantiene allí únicamente una casilla de correos y una dirección de e-mail.

La gran ironía de todo el asunto es que las compañías navieras que hoy piden protección son las mismas que durante años buscaron cualquier resquicio legal para evadir los impuestos y exigencias sindicales de su país de origen. Y precisamente por haber logrado una existencia más allá de las regulaciones y leyes nacionales, no podrían contar con ayuda de ningún Estado, si no fuera por la guerra sin fronteras contra el terrorismo iniciada por Bush. De todas maneras, como señala cándidamente Marchesseau en su libro, los consorcios navieros son por naturaleza muy adaptables: si los barcos que hoy las defienden se fueran mañana del Golfo de Adén, contratarían ellos mismos su servicio de vigilancia. Y si eso les resulta muy caro, les ofrecerán a los propios piratas somalíes que se encarguen de protegerlos (como hizo la corona británica con el pirata Morgan en 1675). De manera que la próxima vez que oigamos la canción de Los Auténticos Decadentes, ya sabemos a quiénes se están refiriendo.

Por Juan Forn

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