El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ayer con Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel. El mandatario republicano dio un giro a la postura de Washington sobre una solución en Medio Oriente al afirmar que está dispuesto a abandonar la insistencia en un Estado palestino como parte de un acuerdo de paz con los israelíes. En la imagen, ambos gobernantes en el Salón Oval de la Casa Blanca con sus respecivas esposas, Melania Trump (a la derecha) y Sara Netanyahu

 

 

El verdadero escándalo aquí son las filtraciones que hace la inteligencia, acusa el presidente



Periódico La Jornada

Jueves 16 de febrero de 2017, p. 25

Nueva York.

 

Huracán político, régimen inestable y hasta Watergate son algunas de las caracterizaciones de la creciente crisis política detonada por la expulsión del asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, alimentada cada vez más con revelaciones sobre las relaciones extensas entre Donald Trump y su círculo íntimo con el gobierno ruso y la guerra abierta del presidente contra las agencias de inteligencia de Estados Unidos.

Como siempre en Washington, no son los hechos indebidos o hasta criminales los que provocan una crisis política, sino los intentos por encubrirlos. Desde el principio, Trump y sus asesores repetidamente han rechazado haber tenido contactos con funcionarios rusos. Ahora hay cada vez más evidencia de que no sólo su asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, sino varios integrantes de la campaña de Trump y sus socios tuvieron interacciones constantes con oficiales de inteligencia rusos a lo largo del último año, según reportajes del New York Times y CNN en las últimas horas.

El escándalo está creciendo precisamente porque revela que Trump y sus socios han mentido repetidas veces sobre contactos con oficiales rusos, mientras los medios hacen listas de fechas en que una y otra vez negaron que hubiera interacciones con rusos. Apenas el pasado viernes, durante un vuelo en el Air Force One, se le preguntó a Trump su opinión sobre el reportaje del Washington Post en torno a Flynn, y el presidente respondió que no estaba enterado de eso. Para el martes, su vocero admitó que Trump había sido informado de la famosa conversación entre Flynn y el embajador ruso desde hace dos semanas.

Flynn fue expulsado de su puesto el lunes, después de revelarse que había abordado el tema de las sanciones estadunidenses con el embajador ruso en Washington antes de que Trump asumiera la presidencia –posible violación de una ley que prohíbe a ciudadanos privados interferir en la negociación de disputas diplomáticas con otros gobiernos– y después engañó al vicepresidente Mike Pence y a otros en la Casa Blanca sobre el contenido de ese intercambio.

Pero Trump buscó este miércoles cambiar el enfoque y, en lugar de responder al tema de las relaciones con los rusos, contraatacó culpando a las agencias de inteligencia. “El verdadero escándalo aquí es que información clasificada es repartida ilegalmente por ‘la inteligencia’ como si fueran dulces. Muy antiestadunidense”, declaró en un tuit la mañana de este miércoles.

Poco más tarde, en declaraciones a la prensa durante su reunión con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, continuó con los ataques a sus propias agencias: desde la inteligencia se están filtrando papeles... es un acto criminal... y denunció: la gente está tratando de encubrir lo que fue una derrota terrible de los demócratas con Hillary Clinton.

Aunque la Casa Blanca informó que Trump había exigido la renuncia de Flynn el lunes, este miércoles el presidente argumentó que fueron las filtraciones y no los actos de Flynn los que llevaron a su despido, e insistió en que Flynn había sido tratado muy, muy injustamente por los medios.

En otro tuit la mañana de este miércoles acusó a los dos periódicos que publicaron las revelaciones sobre Flynn, además de los contactos del círculo del presidente con oficiales rusos, y nombró a dos de las agencias de inteligencia como posibles culpables: “se está dando información de manera ilegal a los fracasados @nytimes &@washingtonpost por la comunidad de inteligencia (NSA y FBI?) Justo como Rusia”.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) fue la que interceptó, según el Times, las llamadas entre socios de Trump y los rusos, como parte de su vigilancia extranjera rutinaria, y la FBI revisa éstas y otras comunicaciones internacionales entre la gente de Trump y los rusos como parte de una investigación.

Esa creciente guerra contra las agencias de inteligencia está generando aún más tensión y alarma dentro y fuera de la Casa Blanca, con varias voces, desde militares y funcionarios hasta analistas, que cuestionan la estabilidad del nuevo gobierno. El senador republicano Bob Corker declaró a MSNBC que se tiene que transparentar todo lo relacionado con este escándalo, pero, alarmado, preguntó: ¿tendrá la Casa Blanca la capacidad para estabilizarse?

El torrente de revelaciones está complicando la tarea de los legisladores republicanos de apoyar a su nuevo presidente, y políticamente ya se están observando algunos tibios intentos por distanciarse de Trump, mientras críticos dentro de su propio partido, como los senadores John McCain y Lindsey Graham, expresaron alarma ante las nuevas revelaciones. Hoy el senador Corker, presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado, entre otros, solicitó más información sobre la relación entre el equipo de Trump y Rusia.

Los demócratas están llamando a una investigación independiente sobre las comunicaciones de Flynn, así como sobre cualquier intento por encubrirlas. Mientras tanto, los del equipo de campaña de Hillary Clinton están al ataque; su ex vocero Brian Fallon declaró en un tuit: todo lo que habíamos sospechado durante la campaña se está comprobando. Este es un escándalo colosal.

Frente a todo esto, el fantasma de Watergate está resucitando en el sentido de que el error que lleva a los escándalos no es el delito o el acto indebido mismo, sino el encubrimiento de éste. Walter Pincus, columnista del Washington Post, señala que la famosa pregunta de un legislador en la investigación a Richard Nixon sobre Watergate es la misma ahora para esta crisis en la Casa Blanca: ¿Qué sabía el presidente y cuándo lo supo?

El veterano periodista Tim Weiner, autor experto en asuntos e historia de la comunidad de inteligencia, recuerda este miércoles en un artículo en el New York Times escándalos de inteligencia del pasado (dos asesores de Seguridad Nacional de Ronald Reagan renunciaron por el escándalo Irán-contra, por ejemplo), y los antecedentes de Flynn y su patrón de engañar o promover hechos poco sustentados cuando era director de la Agencia de Inteligencia de Defensa y, tras preguntar si el país está en el camino de otro Watergate, concluye: “han sido apenas tres semanas desde que el equipo de Trump asumió el poder, y un aroma distintivo ha empezado a emanar de Washington, lo que el señor Kissinger supuestamente llamó ‘el odioso olor de la verdad’”.(https://www.nytimes.com/2017/02/15/opinion/on-the-road-to-another-watergate.html?ref=opinion).

 

Otra derrota

 

Trump sufrió este miércoles otra derrota cuando Andy Puzder, nominado para secretario del Trabajo, se retiró después de que el liderazgo republicano informó que no contaría con suficientes votos para ser ratificado. Puzder fue uno de varios nombramientos controvertidos tanto por su falta de experiencia en el sector público como por sus posiciones contrarias a la misión de su secretaría; sus críticos lo llaman el secretario del antitrabajo.

También hoy Trump sorprendió al marcar un giro de la posición diplomática estadunidense sobre Medio Oriente de las últimas dos décadas, al afirmar que está dispuesto a abandonar la insistencia en un Estado palestino como parte de algún acuerdo de paz con Israel. No abandonó por completo la llamada solución de dos estados, pero consideró que se debe evaluar la de un solo Estado (o sea, Israel, con un enclave palestino dentro de ese estado) y aseguró: puedo vivir con cualquiera de las dos.

Con Netanyahu a su lado y expresando su apoyo para este giro, Trump insistió: pienso que vamos a tener un acuerdo... Podría ser un acuerdo mejor de lo que la gente en este salón entiende. También llamó a su contraparte israelí a hacer una pausa en la ampliación de las colonias israelíes en territorio palestino.

 

Locuras

 

Mientras evoluciona el escándalo, el Congreso aprobó este miércoles anular un reglamento impuesto por el gobierno de Barack Obama diseñado para impedir la venta de armas de fuego a decenas de miles de personas con desórdenes mentales. Se espera que Trump lo promulgue en ley rápidamente.

 

 

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La investigadora que encuentra y analiza los lugares más oscuros de Internet

Sarah Jamie Lewis, ex-trabajadora del GCHQ, la agencia de espionaje de comunicaciones británica, ha creado una herramienta de código abierto que busca encontrar vulnerabilidades en la web oscura



La dark web, o parte oscura de la web, es la red de sitios y páginas que solo pueden accederse a través de Tor, un software de cifrado que encauza nuestra navegación a través de múltiples servidores de forma aleatoria e intermedia entre nosotros y la web de destino. De esta forma, y al no haber conexión directa, es posible en teoría que nadie sepa qué web estás visitando.


Una herramienta como cualquier otra que sirve para tantos usos como la propia web tradicional: leer información, participar en comunidades, mensajería, comprar en línea y más, pero todo siendo anónimo. O casi anónimo. La red Tor no es perfecta y existen diversos métodos de identificar tanto a quiénes navegan como a quiénes alojan contenido allí.
Para averiguar los niveles de anonimato de la red oscura, una investigadora británica ha creado OnionScan, una poderosa herramienta que escanea estos sitios web ocultos en búsqueda de huellas que identifiquen a sus dueños. Su objetivo, declara a La Vanguardia es doble: “uno es ayudar a investigadores a encontrar donde están los agujeros de seguridad, estén intentando encontrar qué los causa o formas de mejorar las herramientas de anonimato y privacidad. El otro objetivo es ayudar a los dueños de sitios web en la dark web a mejorar la seguridad”.


Lewis, ex-trabajadora del departamento anti fraude de Amazon y anteriormente ingeniera dentro del GCHQ (Government Communications Headquarter, la agencia de control de telecomunicaciones británica, equivalente a la NSA estadounidense) ahora está centrada en hacer la vida más segura a las “comunidades más desfavorecidas” para que puedan intercambiar información de forma anónima y segura. Su herramienta analiza posibles vectores de ataque para que los puedan encontrar y arreglar antes de que los utilice un rival.


OnionScan es una herramienta única en cierto sentido: es de código abierto. “Estamos viendo un marcado ascenso de ofertas laborales que requieren capacidad de investigación relacionada con la dar web para gobiernos y corporaciones privadas. Y tienen mucho más presupuesto para construir herramientas más potentes”. Podemos asumir con cierta seguridad que múltiples agencias de seguridad de todo el mundo tienen capacidad similar, pero es la primera vez que se construye un software que lo pone al alcance de cualquier investigador.


OnionScan funciona saltando de enlace en enlace, de la misma forma que las “arañas” con las que Google y otros motores de búsqueda analizan Internet. Una vez dentro, analiza diversos patrones tecnológicos con los que se pueden en ocasiones detectar quién está detrás de una web oscura. El proyecto está disponible en Github y acepta donaciones a través de Patreon.


Aunque es difícil saber con exactitud, diversos análisis cifran en más de 1.000 millones el número de sitios web comunes —como LaVanguardia.com— que habitan la web visible y abierta. ¿Cuál es el tamaño de la dark web? “El proyecto Tor cifra en unas 80.000 los sitios que existen en cada momento, pero mucho contenido es efímero”, mucho del cual es solo utilizado por bots. Con OnionScan, el la imagen global se vuelve más precisa: “Los 15.000 sitios que he identificado son sitios que tienen o han tenido contenido estático, diseñado para ser consumido por humanos”.


Cada vez que realiza un análisis global con OnionScan “encuentro 10.000 sitios web en línea. El número total aumenta de forma constante, pero a un ritmo lento”. Lewis aclara que el reciente apagón de Freedom Hosting II, una compañía que ofrecía alojamiento web pensado para la dark web, ha hecho disminuir el total de contenido dentro de la dark web. Diversos análisis cifran en un 20% el total sitios web oscuros que desaparecieron después de que Freedom Hosting II fuera hackeado y apagado.


En la dark web hay contenido de todo tipo, y aunque la mayoría son foros de intercambio de opiniones y divulgación, también hay espacio para la ilegalidad, incluyendo uno de los elementos por los que es más tristemente conocido, la pornografía infantil. ¿Puede OnionScan ayudar a identificar los sitios? Lewis responde que es “poco común encontrar contenido CP [siglas de Child Pornography, pornografía infantil] porque la mayoría del contenido real es compartido a través de enlaces protegidos bajo contraseña a los que OnionScan no puede acceder. Generalmente lo que OnionScan encuentra son foros y sitios web donde se ofrecen estos enlaces”. Un gran avance, ya que posibilita que haya más investigadores intentando identificar a quienes comparten esta información, e incluso agencias de seguridad que no tengan suficientes recursos para obtener tecnología similar.

Por Álex Barredo
10/02/2017 10:46 | Actualizado a 10/02/2017 11:20

Viernes, 06 Enero 2017 08:57

Una amenaza mundial borrosa e impalpable

Una amenaza mundial borrosa e impalpable
La ciberguerra está entre los intereses de los Estados y las metas de los grandes grupos industriales, que también recurren a sus métodos. En ese juego, sólo un puñado de países cuenta con capacidades reales.

 

Desde París


La primera palabra, Ciberguerra, figura hace mucho en el Oxford Dictionary. La segunda, post-verdad (post-truth) fue elegida por el célebre diccionario como palabra del año 2016. Ambas han sido y serán la línea dominante de los próximos años. Al segundo término le debemos el Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea), la elección de Donald Trump en los Estados Unidos y, en la Argentina, el acceso al poder de Mauricio Macri gracias al diseño revisitado de la post-verdad, el “vale todo”, promovido por Durán Barba. La Ciberguerra lleva décadas provocando estragos y enfrentamientos subterráneos entre los Estados. Pese a ello, para la gran mayoría de la opinión pública esa confrontación en el ciberespacio se asemejaba más a una ficción cinematográfica que a la realidad. Ahora, sin embargo, esa ciberguerra salió del imaginario ficticio para instalarse en lo real con una fuerza perfectamente demostrada por el resultado de las elecciones norteamericanas y las reiteradas denuncias (no probadas) de Washington contra Moscú sobre su ciber poderío. Resulta claro que, en esta etapa de la historia, Rusia ganó varias batallas decisivas dentro del ciberespacio.

 

Moscú desplazó a China como el actor central de las ciberincursiones. Según declararon ante el Senado norteamericano los más altos responsables de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, el Director Nacional de Inteligencia, Michael Rogers, el responsable de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), y el subsecretario de Defensa para Inteligencia, Marcel Lettre, “Rusia es un ciberactor completo que representa una gran amenaza para el gobierno estadounidense y sus intereses militares, diplomáticos y comerciales”. Washington, desde luego, no es en nada inocente. Estados Unidos lleva décadas devastando sistemas con su ciberherramienta Master Mind, realizando incursiones hostiles en países enemigos o aliados o espiando al planeta entero mediante el programa Echelon y la NSA, la Agencia de Seguridad Norteamericana, y su programa de espionaje global, Prism.


Maxime Pinard, director de Ciberestrategia en el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) había señalado hace un año:”Nos dirigimos hacia una militarización reforzada del ciberespacio”. El cambio rotundo que se dio durante 2016 se sintetiza en el hecho de que Rusia se adelantó a las potencias occidentales y logró ganar batallas importantes en el ciberespacio. Desde la guerra en Ucrania, donde Moscú consiguió circundar las comunicaciones electrónicas entre las tropas ucranianas y los centros de comando, hasta la supuesta intercepción de los emails de Hillary Clinton y del Consejo Nacional demócrata, Vladimir Putin dejó en ridículo a las potencias tecnológicas de Occidente y a la misma Alianza Atlántica, la OTAN, que, en 2008, había creado el Ccdcoe, Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence. Se trata de una estructura ubicada en Estonia encargada de la ciberdefensa y, desde luego, de los ciberataques. Cabe recordar que, en 2007, Estonia fue uno de los primeros países en sufrir las consecuencias de un ciberataque global que paralizó prácticamente todas sus infraestructuras.


El célebre ciberataque de 2010 montado por Estados Unidos e Israel contra el programa nuclear Iraní mediante el virus Stuxnet es un aperitivo ligero al lado de la intensidad actual. Incluso si aún faltan elementos de prueba formales sobre la implicación de Rusia en el hackeo de los correos de Hillary Clinton y otros ataques, la historia ha cambiado de rumbo: “este caso marca un antes y un después en la ciberguerra”, asegura Nicolas Arpagian, experto y autor de libros como La Ciberguerra ha comenzado y la Ciberseguridad. Arpagian destaca que ha habido una rápida reactualización de la ciberguerra que implica a varios Estados: “hoy no existe ningún conflicto moderno que no incluya un capítulo digital. Es el caso en Israel, en Francia, en Gran Bretaña, en China y en Rusia”. Hasta hace un año, China era la gran culpable de los ciberataques en masa.

 

En septiembre de 2015, durante una visita del presidente chino du Xi Jinping a los Estados Unidos, ambas potencias pactaron un “código de ciber buena conducta” inspirado en un informe elaborado por un grupo de trabajo de las Naciones Unidas. Según reveló el New York Times en ese momento, cada país debía comprometerse a no atacar los centros vitales como las centrales eléctricas, los sistemas bancarios, las redes telefónicas o los hospitales. China había acumulado en aquel entonces un volumen consistente de éxitos en el ciberespacio. Rusia ha desplazado ahora a China gracias a un “savoir-faire” en varios campos decisivos como “las matemáticas” (Nicolas Arpagian).


La ciberguerra es un mastodonte con sus pies en dos fronteras: está entre los intereses de los Estados y las metas de los grandes grupos industriales que también recurren a sus métodos. En ese juego, sólo un puñado de países cuenta con capacidades reales.Los demás son actores menores o víctimas permanentes:Estados Unidos, Rusia, China, Irán, Israel, Francia y Gran Bretaña son el grupo de países que dominan como nadie la tecnología. Ello crea una asimetría alucinante entre ese club selecto y el resto de las naciones del planeta, las cuales, a su vez, le compran alta tecnología contaminada a esos mismos países. Los ciberataques son a menudo invisibles, no dejan víctimas ni manchas de sangre. Constituyen una amenaza borrosa e impalpable cuya evidencia recién ahora empieza a ser contundente a la sombra del conflicto entre Washington y Moscú derivado del ciberataque contra Hillary Clinton y los demócratas. Si esa intercepción en principio inocente pudo cambiar el rumbo de las elecciones presidenciales en la primera potencia mundial resulta fácil imaginar hasta dónde puede llegar. Es un campo clave. En diciembre de 2016, en una columna publicada por el diario francés Les Echos, el general Pierre de Villiers, jefe del Estado Mayor francés, escribió: “nuestros tres ejércitos nunca cesaron de estar presentes en los cinco medios que son la tierra, el mar, el aire, el ciber y el espacio”. La inclusión de los términos “ciber” y “espacio” demuestra cómo ambas dimensiones son ya ejes de la guerra moderna. Algunos días más tarde, el Ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, adelantó que “mañana habrá un cuarto ejército que se llamará ejército ciber”. Después, el Ministro detalló el alcance de esa guerra en el ciberespacio: “las amenazas en el ciberespacio son el resultado de una diversidad inédita de actores (cibercriminales, haktivistas, Estados, grupos terroristas) entre los cuales las fronteras son porosas. Esas amenazas son extremadamente variadas. Un ataque, incluso rudimentario, contra un sistema de voto electrónico puede perturbar la vida democrática de una nación: la parálisis de los medios puede perturbar profundamente la vida social: la parálisis de un sistema eléctrico puede alterar seriamente la vida cotidiana de los ciudadanos como la economía”. Francia tiene programado de aquí a 2019 preparar un “ejercito digital” de unos 3.000 integrantes.


De forma cínica, Estados Unidos se ha vestido con el traje de cibervíctima cuando, en realidad, ha sido la potencia más invasora de la historia gracias a lo que se creía su avance tecnológico. Moscú le ha ganado hoy un capítulo de la guerra moderna. No por nada protege en su territorio a Edward Snowden, el ex agente de la CIA y la NSA que reveló al mundo entero el espionaje masivo de ciudadanos, empresas, Estados y dirigentes políticos que Washington llevaba a cabo decía hacia años y con la comprometida colaboración de Apple, Facebook, Google, Yahoo! y otras ciberempresas. La gran potencia del norte llora públicamente su derrota pero tiene un voluminoso prontuario de ciberguerras. El problema radica en que cualquier aficionado mentiroso como Trump o Durán Barba puede convertirse en un apóstol de la post-verdad. La ciberguerra es otro asunto ante cuyas consecuencias las naciones menos desarrolladas del mundo están desnudas.


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¿Será posible la construcción de la paz democrática?

El tránsito a la paz avanza, sin embargo debe enfrentar diversos problemas para evitar que fracase.

Uno de los desafíos más importantes es la agilidad política que debe mostrar el nuevo movimiento que surja con la dejación de las armas, para atraer el apoyo ciudadano y popular. Para construir una nueva hegemonía política, ética y cultural.

Remitir todo al procedimiento organizativo vertical y sectario seria fatal, además de hacerle un gran favor a los enemigos de la reconciliación y la construcción de la democracia ampliada.

Una nueva hegemonía no es solo política y de lógicas de poder de pequeños grupillos sectarios y plagados de codicia; es también intelectual, discursiva y moral. Es la de la batalla de las ideas y el ejemplo de rectitud y limpieza.

 

Avanza la transición hacia un nuevo ciclo político de la sociedad nacional y el Estado. El tránsito desde la etapa encuadrada en la vigencia de la constitución de 1991, el imperio brutal del neoliberalismo y la violencia paramilitar, hacia la terminación del conflicto social y armado y la construcción de la paz está en curso y debe afrontar diversos obstáculos.

Con la reciente firma del Acuerdo definitivo de paz en el Teatro Colon de Bogotá se superan las incertidumbres y los vacios surgidos con el resultado adverso del plebiscito del 2 de octubre, que inválido el anterior texto oficializado en Cartagena.

Durante casi 50 días, las delegaciones correspondientes, hicieron los ajustes pertinentes para darle forma a un nuevo texto que retiene los aspectos esenciales de los consensos construidos a lo largo de 6 años en la ciudad de La Habana. Los asuntos de justicia y participación política de la guerrilla mantienen su vigencia para propiciar el funcionamiento de una justicia especial de paz con vigencia de 10 años prorrogables, e igual sucederá con la construcción del nuevo partido política por parte de los combatientes desmovilizados para intervenir en los espacios institucionales conocidos.

El proceso de refrendación debe darse mediante la intervención del poder legislativo que lo considerara en sus próximas sesiones ordinarias. Aunque debe preverse un escenario de legitimación progresiva, mediante los Cabildos abiertos y la Constituyente popular, en tanto crezca la obstrucción de los sectores de la ultraderecha que jalona el señor Uribe Vélez para destruir lo pactado.

¿Cuáles son los obstáculos que deberá sortear la construcción de la paz de manera inmediata?, es la pregunta que bien puede plantearse a propósito de la transición en curso.

Varios, a mi juicio.

El más complicado es el de la violencia oscura que ya ha cobrado la vida de más de 20 líderes comunitarios comprometidos con la paz. En ese sentido, la implementación de lo pactado en materia de protección de dirigentes agrarios, comunitarios y ex guerrilleros en plan de agitación y organización política de las bases subalternas, es prioritaria. No da espera, pues la ultraderecha quiere pescar en ese rio revuelto para bloquear la materialización de las coincidencias de la reconciliación. Uribe y su facción saben que la guerra es su mejor opción y presionaran para que la dejación de las armas y la movilización política de la guerrilla fracasen.

Otro escollo será el del chantaje permanente del bloque ultraderechista, mediante la mal denominada resistencia civil de los núcleos más duros de las elites oligárquicas. La amenaza y extorsión uribista se hará en las regiones, en los municipios, en el Congreso, para limitar la implementación transparente de lo pactado y en los medios de comunicación para propagar la mentira y desinformación respecto de los significados de la paz.

Hay que considerar, obviamente, la inconsistencia gubernamental sobre la amnistía y el indulto para los integrantes de la guerrilla, que se pretende eludir olímpicamente, mientras se fijan unilateralmente las medidas de dejación de las armas y desmovilización.

Hay, por supuesto, desafíos de orden político que tienen que ver con la sostenibilidad de la paz. Aquí resulta obligado considerar los impactos de la campaña presidencial en curso y la constitución de nuevos partidos y coaliciones políticas que tengan la capacidad de convocar y entusiasmar a la ciudadanía con propuestas para resolver los mas graves problemas sociales y éticos, como el desempleo, la pobreza y la descomunal corrupción protagonizada por los clanes políticos articulados al actual gobierno.

Desde luego, la implementación de lo acordado, es un ámbito muy complejo que requiere eficacia y celeridad. 12 millones de campesinos están a la expectativa de las estrategias correspondientes para dotarlos de tierras y planes concretos de desarrollo social, económico, ambiental y democrático.

Ojala los mecanismos de implementación y verificación funcionen ágilmente para que los resultados sean tangibles y la paz gane en credibilidad entre millones de seres humanos.

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Primera entrevista al jefe de los servicios secretos británicos: "El terrorismo islamista está aquí para quedarse"

Andrew Parker, director de la agencia de inteligencia interior de Reino Unido, el MI5, identifica tres amenazas: el terrorismo islamista, el terrorismo de Irlanda del Norte y la acción encubierta de gobiernos extranjeros, especialmente Rusia
En los últimos tres años se han desbaratado 12 atentados terroristas. “Habrá ataques terroristas en este país. El nivel de amenaza es serio y eso significa probable”
Y justifica la recolección de datos personales: "Es vital que en la era de Internet seamos capaces de consultar la información para encontrar a las personas que quieren hacer daño al país”

 

El MI5 tiene sus raíces en las vísperas de la Primera Guerra Mundial. En 1909 los objetivos eran agentes sospechosos de colaborar con la inteligencia naval alemana, su foco estaba en los alemanes residentes en Reino Unido. El periódico The Daily Mail, como siempre, estaba al tanto del peligro y advertía a los lectores: "Si tu camarero es alemán, niégate a que te sirva".


En los 107 años transcurridos desde entonces ha habido 17 directores generales del MI5. Hasta 1993, su identidad era un secreto de Estado. E incluso después de una emergencia evidente a los ojos de la sociedad, la máxima era: di lo menos posible y lo que digas, dilo con discreción.


Ninguno de ellos ha dado nunca una entrevista a un periódico. Hasta ahora. El actual director del MI5, Andrew Parker, ha concedido una entrevista a the Guardian, el periódico ganador del premio Pulitzer por su cobertura de las revelaciones de Edward Snowden en 2013 que tanto enfadaron a los gobiernos británico y estadounidense y a sus agencias de inteligencia, y que desencadenaron un feroz debate en todo el mundo sobre la vigilancia masiva de ciudadanos.


En su momento, Parker expresó con fuerza su opinión sobre el daño que decía que Snowden estaba haciendo a las agencias de inteligencia y la ayuda que estaba dando a nuestros enemigos. Pero, ¿ha cambiado de opinión? ¿Reconoce ahora que lo de Snowden fue una fuerza del bien?


" En absoluto", señala. ¿Y entiende por qué en the Guardian publicamos esa historia? "No tengo una opinión tampoco", indica mientras sujeta el vaso de agua en su mano izquierda con un poco más de tensión.


"Manifesté en su momento el daño que hizo al trabajo de las agencias de inteligencia británicas y aliadas el revelar a nuestros adversarios cómo operamos. La discreción no es algo que necesitamos porque sí", explica.


"The Guardian se interesa claramente por el trabajo que hacemos, a veces está bien informado, otras no tanto . Estoy intentando generar un mejor entendimiento. Nos importa contar con el consentimiento del público para lo que hacemos", añade.


"El terrorismo islamista está aquí para quedarse"


Sentado en el despacho del presidente de la Royal Society, donde acaba de ser el orador especial sorpresa durante su conferencia anual sobre diversidad, Parker, que ha pronunciado discursos y ha aparecido una vez en la BBC, tiene una visión del mundo que se centra en tres tipos de amenaza. La primera es el terrorismo islamista, que él califica de permanente y generacional.


" El terrorismo internacional en su última forma, basado en una ideología perversa; trae el terror a nuestras calles y a la mayor parte del mundo desarrollado, incluido Norteamérica, Australia y Turquía", apunta.


" Actualmente su forma es Daesh, o Estado Islámico, y seguimos teniendo a al Qaeda. Esto es algo que tenemos que entender: está aquí para quedarse. Es una amenaza permanente y es para nosotros, por lo menos, un reto generacional con el que lidiar", afirma.


Parker señala que en los últimos tres años se han desbaratado 12 atentados terroristas. "Esta frecuencia es preocupante y duradera. El número de ataques en este país es superior de lo que he visto en el resto de mi carrera, y he trabajado para el MI5 durante 33 años. La realidad es que gracias a la inversión en servicios como el mío, Reino Unido tiene buenas defensas. Mi previsión es que encontraremos y acabaremos con la mayoría de los intentos de terrorismo en este país", expresa.


Se decanta por la expresión "la mayoría" antes de añadir: "Habrá ataques terroristas en este país. El nivel de amenaza es serio y eso significa probable".


El segundo tipo de amenaza es el terrorismo en Irlanda del Norte, de lo que él denomina "disidentes republicanos de varios tipos". La última muerte relacionada con este tipo de terrorismo fue la de un oficial de prisiones en marzo.

Rusia, la tercera amenaza


Y la tercera es la amenaza encubierta de gobiernos extranjeros. Subraya el caso de Rusia que, asegura, está trabajando en Europa y en Reino Unido para alcanzar sus objetivos en política exterior utilizando medios militares, propaganda, espionaje, subversión y ciberataques. "Interponerse a esto es el trabajo del MI5". Parker explica que la amenaza de Rusia es real, en parte por ser tan cambiante. "Lo vemos en lugares como Ucrania y en las espantosas brutalidades en Siria".
Parker, de 54 años, mantiene la mayor parte de su información en secreto. Lo más evidente sobre él es su altura, claramente por encima del metro ochenta. Debe haber entrado en la agencia de inteligencia antes de que se introdujesen las normas que establecen que no se debe contratar a oficiales de inteligencia de más de 1,80 en el caso de los hombres y 1,73 en el caso de las mujeres, porque destacarían entre la multitud. Por el mismo motivo, las normas también determinan que los agentes no deben tener ningún tatuaje a la vista. Parker sí cumple este segundo requisito.


Pero cuando se le pregunta, nos cuenta que viene de Newcastle y que antes de obtener un grado en Ciencias Naturales por la Universidad de Cambridge fue a una de las escuelas públicas británicas que no basan la admisión en logros académicos o pruebas de aptitud. Es la primera mención a Newcastle y a este tipo de escuelas .


Esos orígenes contrastan con los de la mayoría de sus predecesores, que generalmente asistieron a los mejores centros educativos. Incluso las mujeres. Y esa es una de las razones por las que dice estar interesado en la diversidad, porque la agencia debe reflejar el país en el que trabaja, por razones prácticas.


Con incrementos presupuestarios que suponen la contratación de mil oficiales más en los próximos cinco años, dice que su objetivo es llevar la tasa de diversidad de género al 50-50. La contratación de candidatos negros, asiáticos y minorías étnicas representa un 14%, similar a la media nacional.


Parker afirma: "Necesitamos ser capaces de vigilar a los terroristas. Necesitamos acercarnos, cultivar y contratar a gente para que se conviertan en agentes que trabajen para nosotros. Esto no funciona si todo el mundo se parece a mí".
Dice que dado el nivel de sofisticación de la amenaza, el MI5 necesita operar a la vanguardia de la tecnología. Algunos de los puestos de trabajo que se ofrecen actualmente son: analista de ataques cibernéticos y de negocios, especialista en arquitectura informática, analista de problemas, especialista en operaciones técnicas encubiertas y arquitectos de seguridad informática .


El eterno dilema: privacidad vs seguridad


Pero el asunto de la vigilancia masiva no desaparecerá. La ley de poderes de investigación, donde el Partido Laborista tiene una historia accidentada, se presentó ante la Cámara de los Lores el lunes. Los críticos, incluido the Guardian, defienden que va demasiado lejos en el permiso al acceso de datos personales. The Economist lo expresa así: el gobierno se ha visto obligado a elegir entre el lobby de las libertades civiles y los espías. Y ha elegido a los espías.


Parker dice estar preocupado por esta simple caracterización. "Esto sugiere que el MI5 está situado, de algún modo, en un balancín, y que nosotros estamos en un lado del balancín pidiendo más y más intrusión y que el lobby por la privacidad está protegiendo derechos. Tenemos que estar en balance con los derechos civiles y estamos firmemente comprometidos por encontrar el balance adecuado".


¿Y que pasa con los hallazgos del tribunal de poderes de investigación, que estableció que las agencias de seguridad recopilaron datos personales de forma ilegal durante 17 años, de 1998 a 2015? El tribunal falló que esto contraviene el Artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos: el derecho a la privacidad de un individuo y su familia.


Parker indica que otros análisis independientes defienden el caso de la recogida masiva de información. "Es vital para mí que en la era de Internet seamos capaces de consultar la información para encontrar a las personas que quieren hacer daño al país".


Ha servido tres años como director general. El mandato habitual es de cinco años. ¿Escribirá Parker su autobiografía y escribirá novelas al estilo de Stella Rimington? "No tengo esos planes", indica.


Sus escasas notas biográficas en la página web del MI5 identifican la fotografía de naturaleza como su pasión. "Es una buena forma de relajarse", cuenta.


¿Y qué pasa con las descripciones televisivas de su profesión? ¿Ve Hunted, el programa donde miembros del público se dan a la fuga intentando esquivar a los especialistas de vigilancia? "Generalmente no veo esos programas", señala. "Habitualmente no son una representación adecuada del trabajo que nosotros hacemos. Pero, de nuevo, no estoy seguro de si quiero verlo".

 

theguardian
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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Viernes, 12 Agosto 2016 07:30

Maduro y Santos reabren la frontera

Maduro y Santos reabren la frontera
Se decidió crear una cédula especial para los residentes en la zona limítrofe y un aumento de los controles de seguridad para la lucha conjunta contra el tráfico de drogas, el contrabando de combustibles y el crimen organizado.

 

 

Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Colombia, Juan Manuel Santos, acordaron ayer abrir la frontera de forma ordenada, controlada y gradual en beneficio de ambos pueblos. En una reunión en Puerto Ordaz, en Venezuela, los mandatarios escucharon los informes de sus respectivas delegaciones, que trabajaron en la normalización de la frontera.

 

El jefe de Estado colombiano explicó que será un apertura transitoria y ordenada, que empezará con permitir el paso a los pobladores a partir del sábado 13 de agosto: “Se va a expedir un documento de facilitación fronteriza para que los habitantes de la frontera tengan las facilidades, pero también para controlar quién entra y quién sale”. Indicó que el tema más importante discutido en la reunión fue la seguridad, un punto que va a contribuir a la normalización de la zona limítrofe. En este sentido, anunció la creación de un centro binacional para luchar contra el crimen transnacional en la frontera.

 

Se habilitarán cinco puntos entre ambos países para el paso de las personas. También habrá dos horarios: desde las 17 hasta las 20 (hora colombiana) y desde las 18 hasta las 21 (hora venezolana).

 

Maduro explicó que la jornada de varias horas de conversación se realizó “con la mayor voluntad de fortalecer nuestras relaciones integrales entre gobiernos y los pueblos”. Indicó que estuvo motivada por las buenas noticias de ambas delegaciones “para la regularización y el mejoramiento de la vida en nuestra frontera”.

 

A su llegada al Club Macagua, Maduro estrechó la mano del gobernante colombiano, quien llegó acompañado de su canciller María Angela Holguín y del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, entre otros funcionarios. El encuentro fue anunciado la semana pasada por Holguín y su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, como el escenario en que Maduro y Santos definirá la normalización de los pasos limítrofes. Unas 14 citas de comisiones binacionales antecedieron a esta cumbre presidencial.

 

En esos encuentros se discutieron aspectos migratorios, comerciales y de seguridad en el territorio de 2219 km, afectado por el contrabando y bandas criminales ligadas al narcotráfico, según las autoridades.

 

Se espera una declaración conjunta para el final de la jornada sobre el cronograma de reapertura de los pasos fronterizos, que será progresiva.

 

Maduro ordenó el cierre de la frontera el 19 de agosto de 2015 tras un ataque de paramilitares colombianos contra una patrulla militar venezolana, que dejó tres heridos. En ese entonces también declaró el estado de excepción. Inicialmente fue clausurado el paso por el estado de Táchira, pero la medida se extendió luego a los demás corredores fronterizos.

 

En la reunión de cancilleres de la semana pasada, se resolvió la creación de una cédula de identidad especial para los residentes en la frontera, así como un aumento de los controles de seguridad, en el marco de la lucha conjunta contra el tráfico de drogas, el contrabando de combustibles y el crimen organizado.

 

Otro encuentro entre autoridades policiales y militares tuvo lugar el martes pasado en la ciudad venezolana de San Antonio del Táchira, fronteriza con la colombiana Cúcuta. Allí se creó una instancia de cooperación contra el crimen organizado y se acordó un nuevo esquema aduanero. El llamado Centro Binacional contra el Crimen Organizado se formalizó como resultado de un acuerdo alcanzado en junio por los ministros de Defensa Vladimir Padrino López (Venezuela) y Luis Carlos Villegas (Colombia). La cooperación en seguridad había quedado en suspenso tras la medida de cierre. Con miras a la reapertura, los dos países también pactaron la instalación de gasolineras venezolanas en el lado colombiano. Sobre esos expendios, la canciller Rodríguez explicó que fue un planteamiento de su gobierno y consiste en vender la nafta venezolana –la más barata del mundo– en pesos colombianos.

 

El cierre de la frontera crispó las relaciones bilaterales, tras la deportación y el éxodo de miles de colombianos por parte de las autoridades del país vecino. Según cifras de Naciones Unidas citadas en un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desde el 21 de agosto al 9 de septiembre de 2015 un total de 1482 colombianos indocumentados fueron deportados, mientras que 19.952 retornaron por miedo a ser expulsados. También salieron debido a que, por su condición migratoria, ya nos les vendían alimentos y sufrían “discriminación y persecución’’ por parte de autoridades, de acuerdo con el reporte. La CIDH denunció en esa oportunidad una crisis humanitaria y violaciones de derechos de los deportados, lo que fue rechazado por Caracas.

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Sábado, 06 Agosto 2016 08:08

Guerrillero busca empleo

Guerrillero busca empleo
A las puertas de un acuerdo de paz con el Gobierno de Colombia, miles de milicianos de las FARC tendrán que dejar las armas para reintegrarse en la sociedad

 


La primera vez que Jhonier Martínez vio al máximo comandante de las FARC, Timochenko, estaba en una pantalla gigante en una sala de la cárcel de La Picota, de Bogotá. “Camaradas, siento una emoción muy grande de poderlos saludar, así sea de forma virtual”, empezó Timoleón Jiménez desde La Habana, con camiseta gris y sonrisa de líder con buenas noticias. Unos 150 guerrilleros se miraron incrédulos, impresionados de verlo en directo.

 

Era el 10 de junio, el día en que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) empezaron a explicar a sus combatientes presos qué va a ocurrir ahora que el principal grupo rebelde del país está a punto de cerrar un acuerdo de paz con el Gobierno para poner fin al conflicto armado más antiguo de América Latina. “Cuando saludó a los camaradas fue emotivo y la guerrillerada recibió con satisfacción que haya sido él personalmente quien estuviera en la pedagogía. Es un estímulo saber que a pesar de que estamos en manos del enemigo, nos tienen presentes”, cuenta Martínez. Condenado a 36 años por terrorismo, homicidio y rebelión, lleva 14 años entre rejas y ahora espera un acuerdo inminente para la transformación de la guerrilla comunista en partido político: “Aquí en la cárcel estamos preparados (...) Nuestra consigna primordial es la paz y la paz se construye haciendo política”.

 

Desde Cuba, donde el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla ultiman sus diálogos para acabar con más de medio siglo de enfrentamiento, el líder de las FARC respondía a inquietudes y explicaba punto por punto los acuerdos alcanzados desde noviembre del 2012: una reforma agraria, la erradicación de los cultivos ilícitos, la reparación a las víctimas o un sistema complejo de justicia de transición que prevé penas de hasta ocho años para los responsables de delitos de lesa humanidad, para quienes contribuyan a esclarecer los hechos, pero que sigue dejando los interrogantes de unos 2.500 combatientes de esa guerrilla reclusos en las cárceles de todo el país.

 

Tampoco los 8.000 guerrilleros que siguen en armas en las selvas de Colombia, y otros tantos milicianos, saben qué va a pasar con ellos el día después de que dejen las armas. El 23 de junio, tras casi cuatro años de negociaciones, el Gobierno y las FARC anunciaron los pasos y el calendario del alto el fuego definitivo: firmada la paz, la guerrilla se concentrará en 23 puntos en zonas rurales de su influencia para desarmarse en un plazo máximo de seis meses bajo la supervisión de la ONU. Además de en las cárceles, la guerrilla hace pedagogía en sus campamentos. El Gobierno, que coordina esos actos en las prisiones, avanza por su parte en zonas rurales, colectivos de víctimas, de jóvenes o el sector privado.

 

A Wilson López, uno de los 30 guerrilleros amnistiados por el Gobierno como gesto de confianza hace seis meses, volver a la calle casi le costó la vida. Cuando llegó a Medellín, donde radica su familia, empezó a recibir amenazas de muerte y tuvo que regresar a la clandestinidad. “¿No estamos en un proceso de paz? ¿No vamos a vivir en paz? Entonces, no voy a estar huyendo”, reta, con la espalda firme pero resignado, en la segunda ciudad del país y bastión de la oposición más dura al proceso, encabezada por el expresidente Álvaro Uribe. El Gobierno, cuenta, le ofreció protección –dos escoltas y un coche blindado– pero él la rechazó porque con tanta seguridad uno se convierte en un blanco y optó por ir despistando al enemigo con cambios constantes de casa, de ruta, de trabajo y de móvil. Tiene una lista con diez o doce números, pero eso no le evita llamadas por la noche ni que sus sobrinas vivan asustadas por las piedras que caen sobre su casa.

 

Los Rastrojos, quienes firman las cartas en las que lo declaran “objetivo militar”, asegura, son una de las tres mayores bandas criminales del país, que se han convertido en el principal reto de seguridad para el Estado. Estos grupos dedicados al narcotráfico, la minería ilegal o la extorsión disputan territorio a las guerrillas. Mientras los enfrentamientos de las FARC están en mínimos históricos, especialmente desde la tregua unilateral proclamada en julio del 2015, el Gobierno declaró en marzo la guerra a las bandas criminales y permitió usar contra ellas “todas las fuerzas del Estado”, incluidos los bombardeos aéreos y la artillería pesada.

 

En el conflicto de Colombia, que ha dejado más de 220.000 muertos, 45.000 desaparecidos y casi siete millones de desplazados, la violencia ha involucrado además de a las FARC y el ejército a paramilitares y otros grupos guerrilleros.

 

El acuerdo sobre alto el fuego alude específicamente a estos grupos derivados del paramilitarismo y obliga al Gobierno a proteger a las FARC de sus amenazas. López considera que con estas intimidaciones los acuerdos de La Habana y toda su puesta en marcha se tambalean. Entre los rebeldes siguen vivos los recuerdos de viejos procesos fallidos y el temor de que se repita la sangría de la Unión Patriótica, el partido formado por guerrilleros desmovilizados en los años ochenta que vio caer a unos 3.000 militantes a manos de grupos de extrema derecha. “Dios quiera que el Estado cumpla lo que está diciendo, que no sea una patraña para exterminar a la gente cuando esté trabajando”, continúa este hombre que sólo quiere volver a cultivar el campo. “Vamos a trabajar por nuestra revolución, porque algún día este país sea libre, andemos tranquilos, haya paz. Yo cargaba el fusil por esta idea y ahora que salí a la vida civil mi intención es hacer política por mis comunidades campesinas, por los más pobres”, explica López, que sigue considerándose guerrillero pese a haber dejado el arma.

 

En los primeros cuatro meses de este año, doce defensores de los derechos humanos fueron asesinados, según datos oficiales, una violencia contra políticos creciente y cada vez más focalizada, según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac). “La violencia no pertenece sólo al conflicto y las FARC han hecho llamamientos constantes en ese sentido que hay que atender”, afirma Jorge Restrepo, director del Cerac. Por la naturaleza de la guerrilla, estima el experto, su reintegración va a ser principalmente en comunidades rurales y su participación política será muy importante a nivel local en zonas rurales, justo donde más amenazas se registran.

 

León Valencia, analista político y exguerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN), segundo grupo insurgente de Colombia, con unos 2.000 combatientes, no descarta asesinatos esporádicos en esas zonas conflictivas, pero duda de una sangría como la que vivió la Unión Patriótica. “La comunidad internacional está muy presente, una parte mayoritaria de la élite política ya no está por apoyar esa actitud genocida y hay un sector importante de las fuerzas militares comprometido con la paz, algo que antes no era así”, afirma, pero advierte de que “las cosas no están saldadas y se está matando a gente por hacer política de izquierda”. Otro de los riesgos, destaca, es que rebeldes de las FARC pasen a otros grupos, como el ELN.

 

No sólo los guerrilleros que dejen las armas en los próximos meses tienen miedo de volver a la vida civil. Marcela Peña, de 28 años –y que se llama de otro modo pero teme ser identificada–, lleva ocho en un proceso de reintegración. De familia campesina, entró en las FARC a los 13 años porque en su pueblo no había colegio y su padre no pudo mandarla a otro lugar. “La primera vez que salí a la ciudad me atropelló una moto porque yo no sabía ni cruzar la calle”, dice ahora, a punto de terminar la carrera de Derecho, casada y con un bebé de 11 meses.

 

Llegó a Bogotá huyendo y se levantaba a las cuatro de la madrugada todavía con el gesto de calzarse el chaleco y el fusil. Pero a esa hora, nadie estaba despierto en la capital. Aprendió a despertarse a las ocho, empezó a buscar trabajo y cuando le preguntaban por su experiencia se quedaba en blanco. “No puedes decir que vienes de la guerrilla porque todos nos consideran bandidos. No ven que somos gente que reímos y lloramos”, explica. También en la universidad tiene que tragar saliva cuando sale el tema: ella apoya la inclusión y sus compañeros rechazan que los rebeldes compartan clases con ellos sin saber que ya lo hacen.

 

El 63% de los colombianos contrataría a un desmovilizado

 

El 63% de los colombianos está dispuesto a contratar a un desmovilizado y el 73% apoya que sus hijos compartan clases, según las últimas encuestas estatales. Los excombatientes, sin embargo, siguen viviendo entre la vergüenza y el anonimato. Las FARC llevan, además, décadas en la selva, sin internet ni teléfonos. El propio Timochenko admitió ante los reos su “susto” por hablar por videoconferencia. “Es mi primera vez”, afirmó con otra sonrisa. Para Valencia, si la guerrilla quiere convertirse en un partido político solvente debe “modernizarse” no sólo a nivel tecnológico, sino también adaptar su discurso y estar dispuesta a crear coaliciones con otras fuerzas de izquierda, algunas de ellas con buenas experiencias en la incorporación de exguerrilleros en las altas esferas del poder, incluida la alcaldía de Bogotá, con Gustavo Petro.

 

La escolarización de los excombatientes es la parte que más tiempo les lleva en su paso del frente a la ciudad: entre los que llegan a la Agencia Colombiana de Reintegración (ACR) alrededor del 70% son analfabetos, proceden de zonas rurales y pocos retornan a sus pueblos. “Generalmente no regresan a su entorno porque, como operaron allá y desertaron del grupo, por su seguridad no es muy seguro regresar. Es probable que ante una desmovilización colectiva o masiva sí retornen a sus zonas”, prevé Lucas Uribe, coordinador de programas de la ACR, que desconoce cuál será el papel de esta institución en el posconflicto. Desde que empezó a funcionar, en el 2003, la ACR ha atendido a unos 17.000 excombatientes de esta guerrilla.

 

Cuando en La Habana se acaben de definir las líneas de la reintegración los guerrilleros sabrán si optan por instalarse en la ciudad o si se dedican al campo, si hacen política vinculados a las FARC o si siguen por su lado; y qué opciones tendrán para tomar sus decisiones. Hasta ahora, la idea de la paz les provoca esperanza mientras dudan sobre su seguridad y situación jurídica. “Si se dan todas las garantías para que la batalla de las ideas pueda tener resultados y que se dé una garantía de seguridad para salvar la vida, allí estaremos –asegura desde la cárcel Martínez–. En muchos aspectos no confiamos en el Gobierno; por más de 50 años se ha tenido un adoctrinamiento de enemigo interno y generaciones sucesivas crecieron con una mentalidad de guerra, de odio enmarcado dentro de esa sangre del pueblo contra los revolucionarios. Tumbar eso es difícil”.

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El proyecto tendrá sensores para detectar actividades de excavación, contará con una inversión de unos 470 millones de euros.

 

El Ministro de Defensa de Israel informó este miércoles sobre la construcción de un muro subterráneo para rodear la Franja de Gaza, en Palestina, bajo la excusa de “prevenir infiltraciones de milicianos palestinos en su territorio a través de túneles”, reseñan medios israelíes.

 

La medida se suma a las numerosas restricciones que sufren los palestinos en su propio territorio a causa de la ocupación ilegal israelí, que ha sido condenada por la comunidad internacional.


El muro tendrá sensores para detectar actividades de excavación y rodeará por completo la Franja de Gaza. Veinte empresas han sido convocadas a participar en el concurso para la construcción de la barrera.


Las empresas en concurso estarán cubriendo diez de los sesenta kilómetros de frontera con el enclave costero, informó el diario Yediot Aharonot en su versión digital.


Asimismo, se espera que los trabajos inicien el próximo mes de octubre y que haya cuatro empresas israelí involucradas, previsiblemente con el apoyo de firmas extranjeras con experiencia en la construcción de barreras subterráneas, y se calcula que el proyecto tendrá un coste de unos 470 millones de euros.


Este muro será el tercer sistema de defensa de este tipo construido por Israel a lo largo de las lindes de la Franja de Gaza con los territorios ocupados palestinos. El primero, de 60 kilómetros, fue levantado en 1994 tras los acuerdos de Oslo, y el segundo después de la retirada de Gaza, en 2005.


El régimen israelí mantiene desde 2007 un bloqueo contra Gaza, mediante el cual impide a los ciudadanos de esta región ejercer sus principales derechos, entre ellos, el trabajo, la salud, la educación y la libertad de circulación.


Las fuerzas sionistas promueven una escalada de violencia contra la población palestina en los territorios ocupados tras los hechos del pasado 13 de septiembre, cuando fuerzas de seguridad israelíes invadieron la mezquita Al-Aqsa de Jerusalén mientras cientos de árabes practicaban la oración. Desde entonces, han muerto unos 80 palestinos a manos del Ejército israelí, según datos de la ONU.


(Tomado de TeleSur)

 

 

 

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Jueves, 28 Julio 2016 11:50

Estado omnipresente

Estado omnipresente

Julio de 2016. Veinticinco 25 años después de la aprobación de la Constitución Política, y 46 desde que fuera expedido el decreto 1355 que regulaba las funciones de la Policía, estamos ante un nuevo Código Nacional de Policía que reproduce los autoritarismos característicos de la Constitución del 86, y que desconoce los derechos fundamentales inscritos en la Carta del 91.

 

 

Su sombra ya nos acecha. El 17 de junio de 2016 fue aprobado el nuevo Código Nacional de Policía (CNP). Sin mayores discusiones ni análisis profundos, es decir, a pupitrazo limpio, los “padres de la patria” aprobaron 243 artículos impregnados de ese tufillo autoritario del que nunca ha podido escapar el establecimiento colombiano, y del cual se ha valido para reprimir y violentar “legalmente” a sus connacionales; Código igualmente impreganado de ese moho moralista con el cual han pretendido inculpar a quien pretenda salirse del marco de la tradición y las “buenas constumbres.”

 

Protección legalista. El Código le permite a las “autoridades”, desde el ingreso a los hogares sin una orden judicial, pasando por la prohibición del trabajo informal en las calles, hasta la retención y la privación de la libertad de una persona, hasta por 6 horas, solo por sospecha. La nueva normativa sintetiza y enfatiza lo que para el neoliberalismo depredador es el deber ser de la vida pública y privada:

 

“Las disposiciones previstas en este Código son de carácter preventivo y buscan establecer las condiciones para la convivencia en el territorio nacional al propiciar el cumplimiento de los deberes y obligaciones de los civiles, así como determinar el ejercicio del poder y la función de la policía, de conformidad con la Constitución Política, el ordenamiento jurídico vigente y el criterio de nuestros uniformados”.

 

Palabras elocuentes con un propósito “noble”: el orden y la buena convivencia. Eso diría cualquiera que no fuera más allá de la letra gruesa, de la superficie del texto, sin adentrarse en los entre líneas que esconden un extenso compendio de normas, multas y castigos cuyo fin es modelar conformismos, silencios, y reproducir estereotipos del criminal (generalmente pobre) y formas de ser y de pensar que por años nos han impuesto aquellos que con garrote y hambre aprietan las cadenas de quienes habitan el territorio colombiano. Ellos lo saben: Imponiendo terror y sumisión, el cuerpo armado a su servicio –la violencia legalmente establecida– ha cumplido satisfactoriamente la tarea impuesta por la clase dirigente: mantener, asegurar y perpetuar su dominio autoritario.

 

 

Imprecisiones e incertidumbres

 

El nuevo Código que entrará a regir el próximo año, deja a consideración del uniformado cuando violentar o no los derechos básicos de sus “protegidos”, por lo cual a quienes sufrimos el acoso policial no nos queda más opción que confiar en “su buena fe”. Sobre todo si la Ley no se aplicará al acto policial ni a los procedimientos policiacos, sino hasta después de que se rindan declaraciones y los informes pertinentes y, naturalmente, el proceso jurídico será realizado, en primera instancia por la misma institución.

 

Con todo a su favor. Basta con leer unas cuantas páginas para encontrar una serie de imprecisiones que dan pie a múltiples interpretaciones que propician el abuso de autoridad de la Policía. Es el caso del Artículo 35 “Comportamientos que afectan las relaciones entre las personas y las autoridades”, en el que indican que una persona “no deberá resistirse a procedimientos de identificación o individualización, ni negarse a dar información veraz sobre lugar de residencia, domicilio y actividad, a las autoridades de policía cuando estas lo requieran. No podrá ofrecer ningún tipo de resistencia a la aplicación de una medida o la utilización de un medio de policía”.

 

Sin ser perspicaces, podríamos concluir: no podemos salir ni a la esquina sin algún documento de identidad, tratar –en lo posible– de no parecer sospechoso. En caso de no tener un documento esto podría ser considerado como “resistirse a procedimiento de identificación o individualización, por parte de las autoridades de policía”, en consecuencia, el uniformado procedería a la “aplicación de una medida o la utilización de un medio de policía”; cuestionar el procedimiento nos costaría 687 mil pesos.

 

 

Espacio público

 

El Código defiende el espacio público privatista y restrictivo. El Artículo 140. Comportamientos contrarios al cuidado e integridad del espacio público, numerales 4. Ocupar el espacio público en violación de las normas vigentes, 5. Ensuciar, dañar o hacer un uso indebido o abusivo de los bienes fiscales o de uso público o contrariar los reglamentos o manuales pertinentes y 6. Promover o facilitar el uso u ocupación del espacio público en violación de las normas y jurisprudencia constitucional vigente:

 

Artículo 28 del decreto 1504 de 1998. -La ocupación en forma permanente de los parques públicos, zonas verdes y demás bienes de uso público, [...] sin la debida autorización de las autoridades municipales o distrital, [...] y la ocupación temporal o permanente del espacio público con cualquier tipo de amoblamiento o instalaciones dará lugar a la imposición de las sanciones urbanísticas que señala el artículo 104 de la Ley 388 de 1997. El Artículo 104 de la Ley 388 de 1997 numeral 4 dice: Multas sucesivas entre treinta (30) y doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales, para quienes ocupen en forma permanente los parques públicos, zonas verdes y demás bienes de uso público [...].

 

Así las cosas, cualquier actividad económica informal realizada en el espacio público y que lo ocupe permanentemente, tendrá una reprimenda de 86 mil, 344 mil y hasta 687 mil pesos y además… Parágrafo 3°. Cuando el comportamiento de ocupación indebida del espacio público a que se refiere el numeral 4 del presente artículo, se realice dos (2) veces o más, se impondrá, además de la medida correctiva prevista en el parágrafo anterior, el decomiso o la destrucción del bien con que se incurra en tal ocupación.

 

No queda lugar a duda alguna: el Código vela por el patrimonio de las grandes cadenas comerciales, en su afán por atacar y erradicar la economía informal, las economías populares y el trabajo no formalizado. Son, entonces, los/as trabajadores/as de las ventas informales criminales que no pagan impuestos y atentan contra el paisaje urbano del ideario de país que invisibiliza los serios problemas de desempleo e inequidad.

 

 

El derecho a la protesta: sí, pero no

 

Aunque en el Código es reconido el derecho fundamental a la protesta, el mismo exige unos requisitos y eleva unas especificaciones que terminan por contradecir totalmente el principio de este derecho y de la libre expresión.

 

-Debe darse aviso por escrito ante la primera autoridad administrativa del lugar o mediante correo electrónico.

-Tal comunicado debe ser suscrito por lo menos por tres personas.

-Tal aviso deberá expresar día, hora y sitio de la proyectada reunión.

-Debe presentarse con 48 horas de anticipación indicando el recorrido prospectado.

-Toda reunión y manifestación que cause alteraciones a la convivencia podrá ser disuelta.

-Los alcaldes distritales o municipales deberán permitir el uso de las vías salvo circunstancias excepcionales o de fuerza mayor.

 

De esta manera, el derecho a la protesta queda sujeto a la aprobación de las autoridades administrativas pues en caso de incumplir alguno de los requisitos, podrá ser calificada como ilegal, por lo que podrá ser disuelta (así llaman a la represión o violencia) por la Policía. Es inherente a la marcha, manifestación y protesta la alteración de la cotidianidad, en cuanto a que esta implica la obstrucción de la vía pública. Como se ha visto en muchas ocasiones, las movilizaciones que recurren al bloqueo de las vías terminan siendo víctimas de la arremetida violenta del Esmad.

 

En el artículo 53 del Código no quedan claras cuáles son las circunstancias excepciones por las que, un alcalde puede prohibir una manifestación, ni a qué se le puede llamar “alteración a la convivencia”. El Código, además, hace énfasis en la manifestación y la protesta pacífica, es decir, aquella que no altere la normalidad de un día cualquiera. Entonces, ¿cómo puede llevarse a cabo la misma para que cumpla con esta exigencia?

 

Entre norma y norma, lo cierto es que estamos ante un simple eufeminsmo. Lo que suscita el nuevo reglamento resalta el empeño del gobierno por silenciar a la oposición, extendiendo por todo el cuerpo social sus prácticas y procederes contrainsurgentes, los cuales siguen inundando su comprensión de la vida cotidiana “anormal” y de la inconformidad social. De esta manera y para lograr su propósito de control y sujeción social, el Esmad, la normatividad penal y este Código de Policía, son parte de los instrumentos de represión legal del establecimiento, sumados, por supuesto, a la represión paramilitar que sigue actuando con total impunidad y complicidad de sectores de las Fuerzas Armadas.

 

No en vano fueron las palabras del presidente Santos respecto al reforzamiento de estas Fuerzas:

 

“[...] Y ahora que vamos a ver, porque eso es parte natural de este proceso, más movilizaciones y protestas sociales, porque ya no va a ser en las selvas a punta de bala, sino por la vías democráticas como se solucionen las diferencias de nuestra sociedad, el papel de nuestra fuerza pública se vuelve también muy importante, el papel de Esmad se vuelve especialmente importante. Preservar la seguridad en todo el territorio es otra prioridad [...] es falso que la institución vaya a desaparecer o que la Fuerza Pública se va a ver disminuida tras el desarme de la guerrilla. Aclaró, eso sí, que tendrán un nuevo rol, como el de hacerles seguimiento a las manifestaciones sociales y a su legalidad, defendiendo el legítimo derecho de quienes decidan protestar ya no con las armas sino en las calles de forma pacífica [...] se requieren personas de temple, personas fuertes, personas con nervios de acero, pero con el corazón ardiente por el amor a su institución y a su Patria para cumplir bien ese indispensable deber de preservar el orden público en todas las zonas y territorios del país”.

 

Palabras más apropiadas para un país con un conflicto en auge y no para uno que se dispone para la paz armada. El aumento de la protesta es directamente proporcional a la inconformidad del pueblo, demostrando así, que la guerra no es causa, sino consecuencia de la desigualdad y la inequidad en Colombia.

 

 

 

 

Además...

 

El Código faculta a la policía para retener a personas que consideren estan bajo la influencia del alcohol u otras sustancias sicoactivas, aún si el consumo de drogas ocurre en la intimidad del hogar. La Policía puede irrumpir en cualquier casa, sin ninguna orden judicial, si consideran que allí se está cometiendo alguna falta contra el Código de Policía. Nuevamente queda sometido al criterio de un policía la posibilidad de vulnerar un Derecho, de intervenir sin que la persona lo solicite o sin que haya una orden judicial, medidas que en un Estado represor como el colombiano, seguramente serán usadas para abusar de la autoridad y realizar acciones con motivaciones políticas y de persecución.

 

Buenas son razones, pero... El CNP castiga a quienes dañen el medio ambiente, criminaliza la minería artesanal, pero no hace mayor referencia a la afectación causada al mismo por las grandes empresas multinacionales. Así las cosas, ¿en dónde quedan los acuerdos, las demandas democráticas de las comunidades y procesos sociales, expresados una vez más en la reciente Minga nacional?

 

En general, este nuevo Código represivo, resume una aspiración de control total con enfoque autoritario, convirtiendo a la Policía en el estandarte de la sociedad a través de la regulación del comportamiento y la convivencia, asumiendo el control pleno de la vida ciudadana. Estamos pues, ante un Código con visión punitiva y criminalista, nunca civilista, que nos remonta cien años en el pasado nacional.

 

 

Colombia: un Estado de sitio

 

Ante el yunque de este nuevo Código Nacional de Policía, bueno es mirarnos en nuestro propio espejo.

 

Estuvo entre nosotros por muchos años. Con la excusa del peligro de una subversión emergente y grupos al margen de la ley, el gobierno colombiano utilizó el estado de sitio para violar sistemáticamente los derechos humanos y las libertades ciudadanas. Con la Constitución de 1886 fue implementada esta herramienta de la opresión.

 

Artículo 121. -En los casos de guerra exterior, o de conmoción interior, podrá el Presidente, previa audiencia del Consejo de Estado y con la firma de todos los Ministros, declarar turbado el orden público y en estado de sitio toda la República o parte de ella.

 

Mediante tal declaración el Presidente investido de las facultades que le confieran las leyes, y, en su defecto, de las que le da el Derecho de gentes, para defender los derechos de la Nación o reprimir el alzamiento. Las medidas extraordinarias o decretos de carácter provisional legislativo que, dentro de dichos límites, dicte el Presidente, serán obligatorios siempre que lleven la firma de todos los Ministros.

 

El Gobierno declarará restablecido el orden público luego que haya cesado la perturbación o el peligro exterior; y pasará al Congreso una exposición motivada de sus providencias. Serán responsables cualesquiera autoridades por los abusos que hubieren cometido en el ejercicio de facultades extraordinarias.

 

Así, durante 70 de los 105 años que mantuvo vigencia la Constitución del 86, el autoritarismo fue elevado a norma de la nación, y con éste la criminalización de la protesta, la persecución política y la “limpieza” social. La violencia en la historia de nuestro país ha moldeado el orden estatal y la manera como éste legisla, priorizando la protección del orden público, sobrevalorando el papel de la Fuerza Pública y la militarización de la vida cotidiana, enfatizando en el castigo y no en la prevención. Corresponde al prolongado uso del estado de sitio el mecanismo y el espacio, además, para consolidar a la Policía y a las Fuerzas Armadas como las herramientas por antonomasia usadas por el gobierno para imponer un sistema opresor en un marco de aparente democracia.

 

 

Estatuto de Seguridad

 

“Por el cual se dictan normas para la protección de la vida, honra y bienes de las personas y se garantiza la seguridad de los asociados”.

 

No fue suficiente el estado de sitio, y le dieron una vueltas más a la tuerca. Eran tiempos de fuerte convulsión social. La inconformidad ganaba espacio a lo largo y ancho del país, y su máxima expresión se logró el 14 de septiembre de 1977, con la realización del Paro Cívico Nacional, del cual echaron mano para declarar una vez más el estado de sitio.

 

El Presidente de entonces, Alfonso López, con el sol a sus espaldas, se resiste a firmar el Estatuto de Seguridad, el que vendría a ser aprobado por quien le sucederá en sus funciones: Julio César Turbay Ayala.

 

Así, en 1978, el 6 de septiembre, mediante el Decreto 1923, fue establecido el Estatuto de Seguridad utilizando como plataforma jurídica el Estado de excepción, con la excusa de combatir los grupos guerrilleros, lo que desencadenaría una constante y difícil situación de orden público.

 

La confrontación entre el Estado y la insurgencia captó la atención de toda la sociedad colombiana, tras bambalinas, quedó encubierta una guerra sucia que fue apoderandose del país con el aliento del narcotráfico. Se criminalizó la oposición política; todo tipo de protesta: sindical, popular, libre circulación y expresión, etcétera. Toda manifestación de inconformidad era catalogada y castigada como subversiva.

 

El Estatuto de Seguridad respondía a la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) según la cual las Fuerzas Armadas debían combatir al “enemigo interno”, al considerar que cualquier opositor o crítico del Estado era una amenaza a los valores políticos importantes del país. Esta Doctrina le otorgaba importancia decisiva a la representación directa de las fuerzas militares en las diversas instituciones estatales.

 

Hace 38 años, bajo tal Estatuto, las fuerzas militares y de policía fueron investidas de facultades judiciales, se inventaron supuestos delitos que atentaban contra el orden público y condenas exageradas por cualquier expresión de inconformidad social o de supuesto desorden social. Por ejemplo, una contravención que era sancionada con 30 días de arresto, entonces era de uno a cinco años de prisión; hoy, con el nuevo Código de Policía, amenazan el bolsillo de las personas. Entonces las cárceles se llenaron de presos políticos. Hoy ya están colmadas por ellos, ¿quedarán repletas?

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
Sábado, 23 Julio 2016 07:51

Terror y muerte en un shopping de Munich

Cerca del shopping atacado se apostaron miembros especiales de comandos policiales y varias ambulancias que asistían a los heridos.
 
AL MENOS DIEZ MUERTOS EN UN ATAQUE CON ARMAS LARGAS EN LA CIUDAD ALEMANA. EL AUTOR SE HABRIA SUICIDADO


Según la policía, un joven alemán-iraní disparó a mansalva en un restaurante de comida rápida, en uno de los centros comerciales más grandes de la capital de Baviera. Para los investigadores, aún no hay indicios de que se trate de un atentado de islamistas radicales.

 

El terror se apoderó ayer de la ciudad alemana de Munich al producirse un ataque en el centro comercial Olympia-Einkaufszentrum con un saldo de por lo menos diez muertos y 21 heridos. La policía declaró un “alta alerta terrorista” tras el tiroteo.


La policía local informó al principio que habían actuado tres atacantes, pero luego aclaró que casi con seguridad había sido uno solo, un alemán de 18 años de origen iraní que vivía en Munich desde hace muchos años. El atacante se habría suicidado después de la masacre, agregó el vocero policial. El terrorista, pertrechado con un arma larga, se dio a la fuga después de haber disparado en un restaurante de comida rápida en uno de los centros comerciales más grandes de la capital de Baviera. La policía dijo que no hay indicios de que se trate de un atentado de islamistas radicales. “Es prematuro especular sobre el motivo de los atacantes”, aseguró el portavoz policial Marcus da Gloria Martins. “Hablamos de un ataque terrorista porque ante esta alerta alcanzamos el mayor despliegue de seguridad”, explicó un alto funcionario de seguridad. Tras varias horas de búsqueda de los supuestos fugitivos, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, dijo que el motivo del horrible ataque no está claro y que las evidencias son contradictorias.


Horas más tarde la policía informó que el cadáver de un hombre que fue hallado cerca del centro comercial correspondería al único atacante que habría actuado en el atentado, quien luego se habría suicidado. El hombre llevaba una mochila que está siendo examinada por expertos en artefactos explosivos.


“Estamos analizando de forma intensa la posibilidad de que se trate de un atacante”, dijo un portavoz de la policía de la ciudad alemana. En Internet y en los medios circula un video sobre un hombre vestido de negro que abre fuego a quemarropa contra gente en la acera delante de un restaurante de cómidas rápidas. No está confirmado si fue grabado durante el ataque de ayer. También se especula con que el ataque podría haber sido perpetrado por radicales de derecha. Un video en Internet del que se hicieron eco los medios alemanes muestra a un presunto agresor discutiendo a gritos con un vecino en el que dice “Soy alemán, nací aquí”. Testigos citados por CNN y medios alemanes aseguran que los atacantes gritaban “extranjeros de mierda”.


Las autoridades llamaron a la población a no abandonar sus casas. Todo el transporte urbano (metros, autobuses y tranvías) quedó paralizado y también fue suspendido el tráfico ferroviario. La estación central de Munich fue evacuada. La policía pidió a los conductores que abriesen paso a los patrulleros y vehículos policiales en las autopistas hacia la capital bávara. Médicos y enfermeras fueron llamados a asumir turnos adicionales en los hospitales.


Tras el atentado en el centro comercial conocido como #Oez que está en el distrito de Moosach cercano al Parque Olímpico de la ciudad, trascendieron versiones de un tiroteo en una plaza del centro de la ciudad. La policía desplegó un gran operativo en el centro después de que muchas personas corrieran en la zona presas del pánico, pero luego aseguró que se trató de una falsa alarma. Policías fuertemente armados patrullan también en estaciones de metro del centro. Poco después del atentado las autoridades efectuaron un llamamiento a la población a través de un sistema de alarma de teléfonos celulares instándolos a permanecer en sus hogares. “No sabemos dónde están los agresores. Cuídense y eviten los lugares públicos”, habían alertado a través de la red Twitter.


El primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, y el titular de Interior bávaro, Joachim Herrmann, pusieron en marcha un gabinete de crisis. Policías de toda la ciudad acudieron al centro comercial que fue escenario del tiroteo y acordonaron ampliamente la zona. Varios helicópteros sobrevolaban la ciudad, a la que fueron destacadas tropas de elite procedentes de Bonn.


El tiroteo comenzó a las 17.52 hora localen un restaurante de cómidas rápidas en el centro comercial Olympia, dijo el viceportavoz de la presidencia de la policía de Munich, Thomas Baumann. El centro comercial se encuentra enclavado en un área residencial y está a dos estaciones de metro del Estadio Olímpico de la ciudad. Tiene 135 locales comerciales y es uno de los mayores centros de compras de Munich. Al principio, la situación era muy confusa, y diversos videos y fotos empezaron a circular por las redes sociales mostrando escenas de pánico, con personas corriendo por el centro comercial a la búsqueda de un refugio, policías ingresando a los estacionamientos, e incluso posibles tomas de los tiradores saliendo del lugar. Otros archivos que circulaban por las redes sociales dejaban oír el sonido de los disparos, que empezaron en el local de la hamburguesería McDonald’s integrado al shopping.


En el noreste de la ciudad, allí donde se registraron los disparos en el centro comercial, regía el estado de excepción. Rápidamente la policía cercó y evacuó la zona. Seguía prevaleciendo la incertidumbre y la policía pidió a los ciudadanos que permanezcan en sus casas. Un viernes por la tarde normalmente la zona está en plenitud. Todas las grandes marcas tienen tiendas en el centro comercial.


La policía llamó a la población a no publicar fotos ni videos de los operativos policales. “Por favor, no publiquen en la red fotos/videos de las medidas policiales en el lugar del hecho. ¡No apoyen a los agresores!”, tuitéo. Facebook activó en horas de la tarde el “Safety Check” a través del cual los usuarios pueden dar señales de que se encuentran a salvo. Asimismo, habitantes de la ciudad emplearon en Twitter el hashtag #OffeneTür (Puertas abiertas) para ofrecer o recibir refugio en la ciudad. Los pasajeros que hayan quedado varados por la suspensión del tránsito ferroviario hacia Munich por el ataque en un centro comercial podrán pasar la noche en trenes en las afueras de la ciudad alemana, informó ayer la compañía ferroviaria Deutsche Bahn. Además, varios hoteles se ofrecieron a albergar gratuitamente a gente que quedó varada en Munich.


El ministro del Interior de Alemania, Thomas de Maizière, que al momento del atentado se encontraba en un avión que lo llevaba a los Estados Unidos, donde iba a iniciar sus vacaciones de verano, retornó inmediatamente al país. Cerca de las 21, hora local (16 hora argentina), la cancillería federal convocó a una reunión de crisis para seguir la evolución de la situación. La canciller, Angela Merkel, no se encontraba presente, pero presidirá hoy una reunión del Gabinete Federal de Seguridad, junto a los titulares de las principales carteras, para analizar la situación tras el brutal ataque, comunicó la cancillería alemana. A la reunión asistirán, además de Merkel, su jefe de Gabinete, Peter Altmaier; la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen; el vicecanciller, Sigmar Gabriel; el ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier; el de Justicia, Heiko Maas; el de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y el de Cooperación, Gerd Müller.


Alemania es sacudida por segunda vez en pocos días por un acto de terror. El lunes, un refugiado afgano de 17 años atacó con hacha y cuchillo a pasajeros en un tren regional al grito de “Alá es grande” dejando un saldo de cuatro heridos graves. El joven fue abatido por la policía. Los especialistas en terrorismo habían avisado de la posibilidad de atentados en “objetivos blandos” poco vigilados como centros comerciales, escuelas u hospitales.

 

 


 

 

Confrontación confesional, xenofobia y exclusión

 

Por Eduardo Febbro


Desde París


Ben Laden y el entorno teórico de Al Qaeda están obteniendo una horrenda victoria póstuma a través del Estado Islámico. Las miles y miles de personas que mueren víctimas de los atentados en varias regiones del mundo tienen un origen teórico común, una decisión estratégica fundacional pactada por Estados Unidos y Arabia Saudita y un error garrafal cometido en Irak luego de la invasión de 2003. Esos tres elementos van a diseñar el espantoso mundo en el cual vivimos.


El jihadismo que conocemos hoy se nutre de tres fuentes. En primer lugar, es hereditario de la política que Washington y Riad implementaron a finales de los años 70 (1979) mediante la cual islamizaron, con la ayuda de Bin Laden, la resistencia interior contra la invasión soviética de Afganistán. Por ese diseño pasó también, aunque con otras intenciones, una multinacional argentina, Bridas, cuando, antes que los enceguecidos norteamericanos, va a descubrir la utilidad de los talibanes en su proyecto de trazar el recorrido de un gasoducto de cerca de 1500 kilómetros que iba dese Turkmenistán hasta Pakistán. En segundo lugar, los atentados en Occidente se inspiran en una obra teórica de 1.600 páginas escrita por Abou Moussab al-Souri, el teórico de la tercera jihad y ex mano derecha de Ben Laden. Este sirio nacido en Alepo hace 60 años plasmó en en el libro “Llamado a la resistencia islámica mundial” lo que el Estado Islámico está llevando a cabo en la realidad, o sea, la Jihad global del pobre. La obra, aún accesible en internet, se ha convertido en una biblia y en el manual de iniciación básico para todos los candidatos a la guerra santa contra Occidente. El tercer elemento es la invasión de Irak, la disolución de la policía y el ejército iraquí decidida por un analfabeto critico de las relaciones internacionales, el administrador civil de Irak, el norteamericano Paul Bremer, el montaje posterior de un gobierno iraquí de mayoría chiíta pero tan violento como corrupto y el aislamiento de la minoría sunnita en el seno de la cual estaban los altos mandos del ejercito iraquí, los servicios secretos, los miembros del partido Bass y la policía, hoy espinas dorsales del Estado Islámico.


Pero la cuna es siempre una combinación de la confrontación durante la llamada Guerra Fría entre las dos potencias, Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, los intereses gasíferos y petroleros, Irak y el extremismo islamista, el cual, con la ayuda de Arabia Saudita, Estados Unidos y Pakistán, será propagado, armado y entrenado por la primera potencia mundial con el objetivo de desalojar al ejército rojo de Afganistán. Todos los hechos terminan componiendo el eslabón de una cadena que llega hasta nuestros sangrientos días y en la cual el libro de Abou Moussab al-Souri es una pieza fundamental. El “Llamado a la resistencia islámica mundial” es, ante todo, el producto del desacuerdo entre Osama Bin Laden y Abou Moussab al-Souri, nombre de guerra con el que remplazó al auténtico, Mustafá Setmariam Nassar. Al-Souri estaba totalmente en contra de actos terroristas tentaculares y espectaculares como el que Bin Laden cometió en Estados Unidos en septiembre de 2001. Para él, ese tipo de estrategia sólo podía acarrear consecuencias destructoras porque accionaban dos resortes de una potencia con una capacidad de intervención militar enorme: primero, el aumento de los créditos militares, dos la invasión de los llamados “territorios cuna”, es decir, Afganistán. No se equivocó, el 11 de septiembre atrajo a Estados Unidos a Afganistán y esa expedición militar terminó con el desmantelamiento casi total de Al Qaida. La ex cabeza pensante de Bin Laden criticó a su jefe en un correo electrónico donde decía: “nuestro hermano fue contaminado por la enfermedad de las pantallas, los flashes, sus admiradores y los aplausos”. Abou Moussab al-Souri propuso cambiar la meta y apuntar no hacia los Estados Unidos, país muy alejado y potente, sino hacia lo qué el llamaba “el vientre blando” de Occidente, es decir, Europa. Para ello, el sirio -más tarde nacionalizado español en virtud de su matrimonio con una española–, inventó el término de “nizam la tanzim”, un “sistema pero no una organización”: es decir, una estructura terrorista compuesta por células auto gestionadas, sin lazo con un órgano central, una suerte de jihad horizontal autónomo, separado de cualquier idea piramidal. Ya hemos visto su eficacia en los últimos años. Internet y las redes sociales serán en esa visión otro aporte clave porque ambos, en la idea de al-Souri, ocupan el lugar de las mezquitas o los imanes. Sin contacto físico, sin frecuentación de lugares vigiladas, los individuos se empapan en esa opción.


En su libro, Abou Moussab al-Souri calculó las consecuencias en el seno mismo de las sociedades occidentales: confrontación racial, xenofobia y exclusión por parte de los occidentales y, por consiguiente, radicalización de los musulmanes víctimas del racismo. Por curioso que parezca, ninguno de los muy publicitados servicios de inteligencia de las potencias mundiales prestó la debida atención a ese libro. No sólo aún se lo encuentra en Internet sino que, además, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, las decenas de think tank que se crearon en Washington para pensar el mundo gozaban de créditos millonarios pero sufrían de una falencia absurda: en esos think tank casi nadie hablaba árabe. El Estado Islámico aplicó con letra de sangre esa yihad horizontal pero también introdujo blancos nuevos que no estaban en el libro de Al-Souri: Arabia Saudita, Yemen, Túnez, Libia, Turquía y Rusia con el atentado contra el avión ruso derribado el 31 de octubre de 2014 por el ISIS. Las peregrinaciones de Abou Moussab al-Souri no están tampoco exentas de interés para comprender las barrabasadas cometidas por los servicios de inteligencia. El sirio fue arrestado en 2005 por los servicios secretos de Pakistán cuando huyó de Afganistán y entregado a Estados Unidos. Washington tenía la perla entre sus manos pero se la entregó a la Siria de Bachar el-Assad en 2011 (otras fuentes hablan de 2007). Assad lo liberó el mismo año con una intención semejante a la que llevó a Washington a armar la resistencia afgana: islamizar las revueltas árabes que estallaron en 2011 y, con ello, restarles legitimidad. Hoy nadie sabe donde está.


El perfil de guerra confesional que Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán trazaron en torno a Afganistán explotó en las manos de todos. Ningún cerebro de la CIA o la NSA previó la expansión posterior. La mayoría de los llamados “hombres más buscados” por Estados Unidos fueron, en su momento, aliados de esos tres países. Los llevaron a Pakistán, los adiestraron en las famosas escuelas coránicas de Peshawar y luego los soltaron en Afganistán con armas en las manos. “El enemigo es fuerte y poderoso, nosotros somos pobres. La guerra será extensa”, escribió Abou Moussab al-Souri en su libro. El Estado Islámico se empapó en esa literatura y llevó a la realidad esa guerra “nizam la tanzim”, es decir, el sistema de lobos solitarios que azota a Occidente. Su yihad descentralizada se extiende ahora por las capitales del Viejo Continente, y más allá: la matanza de Niza, el atentado en el aeropuerto de Turquía, el atentado en el aeropuerto de Bruselas, las matanzas de París, y, en estas horas, tal vez Monich. Abou Moussab al-Souri conocía muy bien ese “vientre blando” de Occidente. Vivió exiliado en Francia, en Londres y luego, con su esposa, en Andalucía. Abou Moussab al-Souri presidió el nacimiento de las dos primeras yihad e inventó la tercera. La primera se articuló contra el ejército soviético en Afganistán: la segunda contra la invasión norteamericana de Irak en 2003 y, esta, la tercera, una fuerza heredera de cada uno de esos hechos, el Estado Islámico, la siembra en occidente. La obra de Abou Moussab al-Souri no habría tenido la influencia que tuvo si Estados Unidos y sus lacayos no hubiesen despertado y alimentado el islamismo radical, si no hubiesen luego fracturado de una manera espantosa Irak. A ello se le sumaron la exclusión, el racismo y el desprecio de que son objeto los musulmanes en Europa. Las palabras de al-Souri se convirtieron en semillas de bombas humanas que no sólo destrozan vidas en París sino, también, en Irak donde, casi en silencio, centenas de vidas humanas desaparecen tragadas por bombas activadas hace mucho por las potencias occidentales.

 

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