Venezuela: la disputa es por los territorios

Desde semanas atrás, ya se anunciaban turbulencias a partir de enero-2019 en Venezuela, con la instalación de la Asamblea Nacional y la toma de posesión de Nicolás Maduro para un hoy incierto período presidencial 2019-2025. De nuevo, saltan una serie de jugadas políticas y geopolíticas de corto y mediano plazo, movimientos, alianzas y decisiones que avivan las tensiones ya existentes y buscan generar nuevos puntos de inflexión y cambios de escenario. El dramático avance de la devastación económica y de la descomposición política e institucional del país, sumado al hostil panorama internacional, nos han llevado a tiempos de mucha mayor volatilidad, en comparación con el muy conflictivo 2017.

Sin embargo, todo esto va mucho más allá de los reacomodos del poder institucional y los potenciales cambios de mandatario. Ante el colapso del rentismo, del Petro-Estado y toda su institucionalidad, la disputa por la renta ha ido perdiendo centralidad y se va dirigiendo con más fuerza hacia la apropiación directa de los recursos y el control de los territorios.

Mientras casi toda la atención se centra en la llegada de un ‘desenlace’ en las cúpulas del poder, lo cierto es que desde hace ya varios años se viene produciendo un intenso proceso de des-territorialización1 y re-colonización a lo largo y ancho de la geografía venezolana, que está teniendo un extraordinario impacto no sólo en los tejidos sociales, en la correlación de fuerzas y en los ecosistemas y la reproducción de la vida socio-ecológica; sino en la propia forma de la soberanía política en el país.

Es claro que el Estado/Gobierno de Nicolás Maduro está jugando un rol clave en este complejo proceso de recolonización, al intensificar la lógica extractivista, aplicando un brutal ajuste económico sobre los territorios (zonas económicas especiales, mega-proyectos como el Arco Minero del Orinoco A.M.O., entre otros), al tiempo que se vuelve políticamente muy agresivo y autoritario, y ha suprimido de facto el estado de derecho (estado de excepción permanente, zonas militares especiales, etc.).

No obstante, por más que algunos análisis quieran omitirlo, no es el único actor en el juego. En realidad ni siquiera es un actor homogéneo y sólido. La crisis hegemónica que se produce desde 2013 con la muerte de Chávez y la metástasis de la corrupción, se unen a la extraordinaria crisis económica que colapsa y caotiza al país, lo que ha hecho que el Petro-Estado venezolano no sea hoy más que una colección de grupos de poder (que pueden tener conflictos y tensiones entre sí) y un conjunto de instituciones precarias y discontinuas.

El impacto de esta Gran Crisis (2013-2019) ha sido tan profundo, que ha removido y redimensionado las múltiples contradicciones y tensiones territoriales ya existentes, al tiempo que los territorios quedan abiertos ante los flujos salvajes de la actual globalización tardía y descompuesta. Lejos de ser homogénea, estamos ante una cartografía política fragmentada, muy movible y volátil: una parte de la sociedad venezolana, precarizada, migra desde la hueca economía formal hacia estas dinámicas de apropiación directa de los recursos y el control de los territorios; prolifera el paramilitarismo en sus diversas formas; bandas criminales y sindicatos mineros; sectores militares corrompidos que ejercen poder feudal; frentes de las guerrillas colombianas ‘desmovilizados’ (exFARC) o no (como el ELN); poderosos sectores ganaderos y terratenientes; y la creciente influencia/presencia, directa o a través de intermediarios, de las corporaciones transnacionales; entre otros. Es el capitalismo global 2.0 al desnudo.

Estos procesos no se pueden comprender en código binario/lineal, polarizado o sólo como los intereses de la Nación contra el Imperio. Los grupos en disputa pueden actuar basados en sus intereses particulares/locales o articularse hasta hacer parte de redes regionales, nacionales e internacionales, que conectan con mercados globales de recursos primarios, legales o ilegales. En estas múltiples escalas engranándose podemos hablar también de una geopolítica de la Región Guayana, una geopolítica de Los Llanos, una geopolítica de la Amazonía, etc.

En cualquier caso, todos estos actores mencionados son agentes de la acumulación por desposesión y de una u otra manera operan bajo lógicas bélicas. En esto, aunque no se articularan entre ellos, coinciden. Constituyen las diversas estructuras de poder que promueven una re-territorialización del despojo y la expoliación, y parecen llevar a Venezuela a re-configurarse como una o un conjunto de economías de enclave.

Cartografías del despojo, guerras y resistencias: algunas coordenadas

Es imposible dar cuenta de todas las múltiples tonalidades y rasgos de estas disputas territoriales a nivel nacional. Apenas si podemos mencionar algunas de ellas y sus tendencias de manera general.

Además del colapso del capitalismo rentístico, las zonas de enclaves petroleros han entrado en decadencia (al igual que las propias ciudades). Esto ha propiciado que las economías informales de extracción hayan tomado un muy importante auge. Las lógicas de apropiación y poder se van dirigiendo con mucha fuerza al control de las tierras, el territorio y las posibilidades de la extracción de materiales (oro, diamantes, coltán, madera, especies protegidas, etc) e incluso agua, así como al de la movilidad social, de mercancías, corredores estratégicos y de comercios transfronterizos.

En la región Guayana y la Amazonía –las que consideramos las nuevas fronteras de los commodities venezolanas– son tal vez las áreas donde presenciamos estas dinámicas con mayor crudeza. Las principales zonas del oro, en la Reserva Forestal de Imataca (al oriente del estado Bolívar), están siendo atravesadas por lógicas de guerra y se han creado feudos mineros dominados por bandas criminales, militares corruptos y/o sectores de la guerrilla colombiana, lo que no excluye la existencia de enfrentamientos armados con componentes de las Fuerzas Armadas, principalmente a través de operativos. Las nuevas fronteras de los commodities son claves en la reformulación del proyecto extractivista venezolano, pero al mismo tiempo lo son para el enriquecimiento y consolidación de intereses particulares y el posicionamiento territorial en relación al conflicto político nacional. Por eso es tan importante el devenir de lo que vaya ocurriendo en estas áreas.

Estos procesos han hecho metástasis en la zona, expandiéndose con mucha fuerza desde mediados de la década pasada, y en especial en este período de crisis actual. Se han intensificado en la cuenca del Caroní, en el Parque Canaima, en la cuenca del río Paragua, en el sur oriente de Bolívar (frontera con Brasil) y en el Caura, así como en los territorios Yanomami y en los municipios nor-orientales del estado Amazonas. Del mismo modo ha ocurrido con el coltán desde el nor-occidente de Bolívar hasta el eje carretero, y en la frontera de Amazonas con Colombia hasta el sur (oro).

Las disputas entre grupos armados y la instalación del proyecto del A.M.O. han generado violencia, muertes y desplazamientos. Varios pueblos indígenas han puesto resistencia, como han sido los pemón, yekwana, yabarana, wótjüja, yanomami, entre otros, aunque varias de estas comunidades se han también incorporado crecientemente a la actividad minera informal. En el caso de los pemón, desde hace varios años han luchado férreamente contra los desplazamientos y el despojo de estos grupos, y constituyen hoy uno de los principales bastiones de resistencia en estos territorios.

Estas operaciones de extracción se están expandiendo aceleradamente por todo el país, bajo una lógica de saqueo. No solo en el sur: minas metálicas (como las de oro en el estado Carabobo o en Yaracuy) o no metálicas (areneras, caliza, entre otras) proliferan en la geografía nacional, estas últimas también impulsadas en buena parte por militares corruptos que dan un usufructo personal de estas, generando deforestación, desvío de ríos y conflictos con poblaciones locales. Situación similar está ocurriendo con la madera.

En la extensa región de los Llanos, se han venido recrudeciendo las disputas por la tierra, que desde 2001 y hasta la fecha ha dejado un saldo de más de 350 campesinos asesinados. En el período de crisis, han venido arreciando situaciones de desalojos arbitrarios de tierras que habían sido recuperadas por comunidades campesinas, para así ser re-apropiadas por latifundistas. Los campesinos señalan que han sido abandonados desde instancias gubernamentales, que son asediados y perseguidos, criminalizados, judicializados, amenazados y en muchos casos asesinados a través de paramilitares y sicarios pagados por terratenientes y latifundistas. Las agresiones se han registrado al menos en los estados Barinas, Portuguesa, Monagas, Anzoátegui, sur del lago de Maracaibo (Zulia), Apure, Cojedes, Trujillo, Guárico o Mérida. En los últimos meses se han registrado asesinatos de campesinos, como el caso de dos de ellos pertenecientes al predio Hato Quemao (Barinas), el dirigente campesino del Partido Comunista de Venezuela, Luís Fajardo (sur del Lago) o recientemente (12/01/19) el de José "Caballo" de La Cruz Márquez, también en el sur del Lago.

El 12 de julio de 2018, un grupo de 200 campesinos que hacen parte de La Plataforma de la Lucha Campesina, inició una marcha desde Guanare (estado llanero de Portuguesa) recorriendo 430 kms a pie durante 21 días hasta llegar a la capital Caracas, en lo que representa una movilización inédita en Venezuela, y de grandes repercusiones políticas para los movimientos populares. Los campesinos exigen justicia por los asesinatos y denuncian cómo organismos de seguridad como la Guardia Nacional o la Policía Nacional Bolivariana habían participado de agresiones hacia ellos. A su vez, plantearon la necesidad de redireccionar el modelo agrícola, reconociendo a los campesinos como eje central de la soberanía alimentaria en el país. Estas movilizaciones revelan la necesidad de reorganización y relanzamiento del movimiento campesino, ante las crecientes amenazas a las que se ven expuestos.

Estados como Zulia y Táchira, como ya es sabido, son zonas sobrecargadas de intereses económicos y conflictos, claves en el mil millonario comercio ilegal de contrabando y extracción transfronterizo entre Venezuela y Colombia, pero además tienen incidencia en la dinámica de las conflictivas relaciones entre estos dos países. Numerosos actores armados –en buena parte, provenientes del conflicto colombiano– han incursionado y se han posicionado en diversos territorios, y hacen parte de intensas disputas por el control de los mismos, así como de los negocios de la gasolina, alimentos, entre otros. Quisiéramos destacar, para el caso del Zulia, el asedio en los últimos años que han sufrido los indígenas en la Sierra de Perijá (yukpas) y La Guajira (wayuu), siendo que esto se ha intensificado con las familias del asesinado cacique Sabino Romero y la cacica Carmen Fernández, lo cual se evidenció con el secuestro y tortura que sufrió la docente yukpa Mary Fernández, hija de Carmen, y el desplazamiento forzado del que fue objeto la comunidad de Kuse –liderada por la mencionada cacica.

Por último, las zonas urbanas, atravesadas por la precariedad, son áreas donde se producen intensas disputas por el control de barrios, comercio y corredores estratégicos. Bandas criminales han logrado ampliar su capacidad de organización y fuego, e incluso se han logrado articular con sectores corruptos de los cuerpos de seguridad del Estado. Estos últimos llevan adelante frecuentes operativos de choque en barrios populares (como ha sido la Operación para la Liberación del Pueblo) y el despliegue de fuerzas especiales a lo largo y ancho de las ciudades, los cuales actúan sin mayor regulación.

El juego está bastante abierto y la geografía venezolana cruje, jaloneada por múltiples actores del despojo y la re-colonización. Cuando de a ratos, en la escena de la política partidista las cosas parecen estacionadas, en la materialidad de las localidades, estos procesos avanzan vertiginosamente, evidenciado que, en buena medida, en Venezuela la disputa es por los territorios.

Epílogo. ¿Re-pensar un proyecto emancipatorio, en tiempos muy conflictivos?

Es difícil no analizar estos escenarios y hacer parangones con otras experiencias, como la colombiana, Centroamérica, o algunos casos africanos como el de Congo. En este caso, la pregunta es si presenciamos la instalación territorial de estructuras, y sobre todo, lógicas de poder mediadas por la guerra. Y de ser cierto, la consiguiente pregunta sería cómo revertirla. Es fundamental, no desmayar en los intentos de la construcción de una alternativa política para el país, que vaya más allá de los dos grandes proyectos neoliberal/autoritarios en disputa (Gobierno de Maduro y Frente Amplio/Voluntad Popular et al), y que pueda permitir el re-surgimiento de las potencialidades populares y el nacimiento de nuevas culturas políticas que tributen a la vida socio-ecológica. Si el escenario no es reversible en los próximos plazos, es evidente que los pueblos tienen derecho a la defensa propia. En ese caso, esto supone re-pensar un proyecto emancipatorio, en tiempos muy conflictivos.

Emiliano Terán Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela e investigador asociado al Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES)


1 Entendiendo ‘desterritorialización’ como un proceso de ruptura y trastocamiento de una territorialidad determinada, de sus configuraciones socio-culturales, metabólicas y ecológicas. La desterritorialización en el sistema capitalista suele estar determinada por la apertura forzada y violenta de nuevos procesos de despojo y acumulación de capital, y para los países del Sur Global puede comprender formas de pérdida de territorio.

15/01/2019

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Israel-Palestina, más cerca de un estado binacional


Israel está trabajando en la dirección de crear un estado binacional con los palestinos de Cisjordania. Esta idea, que inicialmente solo defendían los colonos judíos, con el tiempo ha ido ganando terreno en todas las capas del estado judío.

Hace solo unos días, las fuerzas de ocupación israelíes evacuaron un asentamiento salvaje de colonos judíos en Cisjordania. Acontecimientos como este ocurren muy de tanto en tanto y no tienen mayor trascendencia en el conjunto del conflicto entre Israel y Palestina. De hecho, a los dos días se supo que el primer ministro Benjamín Netanyahu había ordenado al ejército que, a pesar de la orden judicial, no se procediera con esa evacuación, que finalmente se realizó por el error de un jefe militar que omitió la orden de Netanyahu.


La expansión colonial israelí se acrecienta día a día. No solo se construyen cada año miles y miles de viviendas en las colonias, sino que paralelamente el gobierno incrementa las infraestructuras que normalizan la ocupación. Aquí y allá se pavimentan nuevas carreteras, aquí y allá se construyen equipamientos de todo tipo. Y se hace a plena luz del día y sin que la comunidad internacional, especialmente la Unión Europea, haga nada para evitarlo y para que se cumplan las leyes internacionales.

En esta situación, la solución de los dos estados, de la que se ha venido hablando desde la Conferencia de Madrid de 1991, ha quedado obsoleta. Los primeros que la dieron por muerta fueron los colonos, hace muchos años. En 2014, el propio Netanyahu dijo en hebreo, que es la lengua en la que habla más claro, que un estado palestino soberano era inviable, y en esa dirección se ha estado trabajando desde hace tiempo. Por sugerir lo contrario fue asesinado el primer ministro Yitzhak Rabin en 1995.


Richard Falk, un conocido jurista de derecho internacional, ha escrito en Middle East Monitor que la única salida que ve al conflicto es la de un estado binacional puesto que Israel ya ha dejado “tan claro como el cristal” que no aceptará un estado palestino en Cisjordania. Naturalmente, Falk no contempla la solución de un estado como tantos intelectuales progresistas que han indicado desde hace décadas que la mejor solución sería dar los mismos derechos a israelíes y palestinos.


La aprobación por la Kneset, hace apenas unas semanas, de la Ley Estado-Nación muestra claramente que Israel se ve a sí misma como un estado de apartheid, puesto que se reconocen derechos a los israelíes judíos que no se reconocen a los israelíes no judíos. En Israel no todos los ciudadanos disfrutan de los mismos derechos. Es algo que ha ocurrido desde el establecimiento del estado en 1948, aunque solo ahora se haya acomodado en el complejo sistema de leyes israelíes que carece de Constitución.


Numerosos juristas de todo el mundo han denunciado el apartheid que impera en el país. Visitantes de Sudáfrica han dicho después que el sistema de apartheid que impera en Israel es más dañino que el que ellos sufrieron durante décadas. La diferencia es que en Sudáfrica acabó un buen día mientras que en Israel cada día va a más. Recientemente la Kneset rechazó un proyecto de ley para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos.


La cercanía de Netanyahu con los colonos judíos es paradigmática. En diciembre, solo unas horas después de que se anunciara la disolución del parlamento y la convocatoria de elecciones para el 9 de abril, el primer ministro celebró su primera reunión con una delegación de los colonos a quienes aseguró que él es el único que puede garantizar un impulso a la empresa colonial.

Tanto dentro de los palestinos como dentro de los israelíes hay voces que han hablado a favor y en contra de la solución de un estado único. Se ha especulado todo lo posible en ambos sentidos. Por ejemplo, el ministro de Exteriores palestino, Riad al Maliki, ha dicho que un estado sería un “desastre tanto para Israel como para nosotros”. Seguramente, Maliki ve que un estado binacional seguiría anclado en el apartheid con toda seguridad. Frente a Maliki, Edward Said declaró hace casi dos décadas que “un estado binacional es la única solución que parece tener en cuenta la realidad de dos pueblos que básicamente reclaman la misma tierra”.


La solución de un estado binacional de Said ha sido acariciada por un gran número de intelectuales, incluso desde antes de la Conferencia de Madrid y de los acuerdos de Oslo de 1993. En teoría, es la mejor solución pero es impracticable puesto que no se podrá prescindir del apartheid que está tan instalado el sionismo, un régimen político sectario que no podría sobrevivir en la forma que lo conocemos si renuncia al apartheid, y que nada indica que se quiera suicidar en esa reencarnación.


Las negociaciones “largamente moribundas” de los dos estados han llegado a su fin. Así lo proclama Richard Falk, quien califica de “maniobras zombies” las últimas décadas de negociaciones. La cuestión, sin embargo, es que Israel deberá esperar todavía algún tiempo para confirmar oficialmente que lo que se va a crear es un estado binacional. Se ha hablado en las últimas semanas de dar dinero a los palestinos que quieran marcharse a Canadá, a Australia, a Europa o adonde sea.


Naturalmente, la Franja de Gaza quedará al margen del estado binacional. Esta misma semana la ONU ha revelado que durante 2018 han salido 20.000 palestinos más de los que han entrado en la Franja. Las draconianas condiciones impuestas por Israel están causando ese éxodo. La mayor parte de esos emigrantes se han establecido en Turquía, una estación de paso hacia Occidente. La misma política de acoso sufren los palestinos de Cisjordania. De todas las maneras posibles, Israel trata de reducir en todo lo posible la población palestina antes de su anexión y de la aplicación del apartheid que contemplan sus leyes.


En ese sentido es hasta cómico que Falk se pregunte cómo será el futuro estado binacional, si será secular o de apartheid. La respuesta que dan a diario Netanyahu y la Kneset es demasiado obvia.

JERUSALÉN
15/01/2019 07:39 Actualizado: 15/01/2019 07:39
EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Domingo, 06 Enero 2019 04:43

Para Venezuela, diálogo

Para Venezuela, diálogo

Es un gusto dirigirme a ustedes nuevamente, a nombre de México y en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador (foto) y del secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, para continuar este productivo diálogo sobre la forma en la que el Grupo de Lima podría contribuir a mejorar la situación que vive la sociedad venezolana.

El gobierno de México reitera su preocupación por la dinámica que ha alterado la tranquilidad y la prosperidad del pueblo venezolano, así como la situación en torno al respeto de los derechos humanos que se vive. Las vulnerabilidades en los ámbitos económico y social se muestran a través de la migración de más de 3 millones de venezolanos que han ingresado, en mayor o menor medida, a los países de nuestra región. Cabe señalar que el gobierno de México en estos momentos se encuentra en un proceso de cambio de paradigma migratorio donde se vea a la migración como una fuente de prosperidad, desarrollo económico y de riqueza cultural. Además, junto con los gobiernos del norte de centroamérica, estamos desarrollando un Plan de Desarrollo Integral que mejore la calidad de vida de nuestros connacionales para que la migración sea una opción y no una necesidad.


Por ello y con una profunda vocación de solidaridad y de apego a los principios rectores de la política exterior establecidos en nuestra Constitución, México continuará promoviendo la cooperación internacional, el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de controversias y el respeto, protección y promoción de los derechos humanos, tanto en Venezuela como en el resto del mundo.


En ese espíritu, el gobierno de México manifiesta su total disposición para apoyar las iniciativas encaminadas a que la sociedad venezolana encuentre, por la vía pacífica y con la participación de los actores involucrados, una solución a sus diferencias.


Abogamos para que este Grupo fomente el establecimiento de condiciones para que todos los sectores en Venezuela puedan establecer un diálogo real que promueva el acercamiento y la construcción de acuerdos que a su vez permitan la recuperación de la estabilidad de nuestros hermanos venezolanos.


México promueve firmemente el diálogo con todas las partes involucradas para encontrar la paz y la reconciliación, por lo que reiteramos nuestro rechazo a cualquier iniciativa que pretenda dar cabida a medidas que obstaculicen el diálogo para enfrentar la crisis en Venezuela. Esto debido a que estaríamos cerrando un canal de comunicación necesario para lograr el propósito por el que el Grupo de Lima fue fundado.


México está convencido de que este tipo de acciones, lejos de resolver la situación en el país, abonaría a agudizar el deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos. En tal virtud, México no considera apropiada cualquier vía que no dé prioridad al fomento de la paz y del diálogo.


Por otra parte, hacemos un llamado a la reflexión dentro del Grupo de Lima sobre las consecuencias que tendrían para los venezolanos aquellas medidas que busquen tener injerencia en asuntos internos que entorpezcan el diálogo entre los actores involucrados y la comunidad internacional. México considera que la vía más efectiva para alcanzar los objetivos por los que se creó este Grupo, es mediante iniciativas de mediación y de diálogo, no de aislamiento.


Los países aquí representados, como defensores de los derechos humanos y promotores de la democracia, tenemos el deber de escuchar a todos los sectores de la sociedad venezonala interesados en una solución negociada y pacífica, y para ello es necesaria nuestra colaboración.


Esta es la misma postura que han mantenido los países miembro de la Unión Europea, quienes no sólo han mantenido sus representaciones en Caracas a nivel de embajador, sino que están buscando establecer un grupo de contacto con países de nuestra región para fortalecer la interlocución con actores venezolanos a fin de promover un diálogo real tan pronto como haya las condiciones necesarias.


Adicionalmente, en vista de que la situación en Venezuela ha impactado a la región de América Latina y el Caribe, la ausencia de representantes de nuestros países disminuiría la capacidad de interlocución con los actores venezolanos. Eso derivaría en nuestra autoexclusión de procesos fundamentales para los intereses de nuestra región.


Por ello, México mantendrá relaciones diplomáticas con Venezuela para así poder considerar con interés las propuestas de acción o gestión diplomáticas que las distintas fuerzas políticas y sociales de ese país formulen para facilitar su acercamiento, entendimiento y acuerdo. Nuestra consideración se guiará por las posibilidades de diálogo incluyente con objeto de lograr las condiciones de estabilidad necesaria para el desarrollo del pueblo venezolano, en un marco de paz, democracia y seguridad.


El g obierno de México, en fiel seguimiento a sus principios constitucionales de política exterior, se abstendrá de emitir cualquier tipo de pronunciamiento respecto de la legitimidad del gobierno venezolano. La autodeterminación de los pueblos y la no intervención son principios constitucionales que México deberá seguir. En ese sentido, el fomento al diálogo entre las partes para encontrar una solución pacífica a la situación que vive Venezuela seguirá siendo prioridad de la política exterior de México. Por ello, en esta ocasión México no acompañará el texto que ahora se discute.


Sin embargo, me gustaría reiterar lo dicho en la reunión de Bogotá: México continuará siendo miembro activo del Grupo de Lima. Esto con la vocación multilateralista de nuestro país y la creencia de que el diálogo y el entendimiento entre los venezolanos será la única vía posible. Nuestra apuesta es por la diplomacia.


* Subsecretario para América latina y el Caribe de la Cancillería mexicana. Discurso pronunciado en la reunión del Grupo de Lima, sobre Venezuela, el 4 de enero, para explicar la posición disidente respecto de la Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, que reclamaron a Nicolás Maduro que no reasuma el mando presidencial el 10 de enero.

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Sábado, 15 Diciembre 2018 06:33

La casa de papel en versión latinoamericana

La casa de papel en versión latinoamericana

En la pasada década, Estados Unidos, la Unión Europea, Inglaterra y Japón han impreso el equivalente a 10 billones de dólares. Sus respectivos bancos centrales pusieron la maquinita de imprimir billetes a toda velocidad. La Reserva Federal de Estados Unidos duplicó su balance entre 2008 y 2014 y luego siguió imprimiendo aunque a un ritmo algo inferior. El Banco Central Europeo duplicó el suyo entre 2015 y 2017. El Banco de Japón comenzó a incrementar el ritmo de impresión a partir de 2013 y al día de hoy su balance tiene casi el mismo tamaño que el de su economía. En el caso del Banco de Inglaterra, su balance se multiplicó por 15 en términos de producto interno bruto.

Y con tanto dinero por el mundo, con este exceso de liquidez global, cabe hacerse esta doble pregunta desde una perspectiva latinoamericana: 1) ¿ha servido esto para mejorar la economía? 2) ¿quiénes fueron los afortunados que se quedaron con buena parte de esa cantidad ingente de billetes impresos? En este caso, en la realidad, a diferencia de lo que ocurre en la famosa serie La casa de papel, los ganadores no son los ciudadanos de la calle. Tampoco hay tiros ni rehenes, pero sí hay otro método, no basado en un robo como tal, pero sí en una estafa milimétricamente planificada.

La secuencia es la siguiente. Primero, lo dicho: se imprimen billetes a raudales que, de inmediato, son prestados en su mayoría a la gran banca a una tasa de interés ridícula, en muchas ocasiones cercana al cero por ciento, o incluso con tasa de interés real negativa. La excusa fue que había que "salvar" a la banca, considerada "demasiada grande para caer". Así que se les regaló dinero. Literalmente a coste cero.

Segundo, la banca demasiado grande para caer, ya salvada, y con el fondo lleno, tenía el gran objetivo de prestar ese dinero sobrante a economías periféricas, como las latinoamericanas, deseosas de nutrirse de nuevo capital. Este préstamo en segunda instancia ya no sería a tasa cero o a un interés muy bajo, sino que se hacía a una tasa de interés más elevada, garantizándose así un negocio redondo.

Hay un tercer paso: identificar a dónde fue a parar este dinero que aterrizó recientemente en algunas economías latinoamericanas. Llegados a este punto, lo importante antes que nada es tener un dato claro: este "nuevo dinero" no se orientó a actividades económicas productivas ni a la economía real. De cada 10 dólares nuevos, nueve terminaron en actividades financieras, especulativas y ociosas. Entonces, ¿cuál fue el destino del dinero logrado mediante estos nuevos préstamos? En muchos países, como son los casos de Colombia y México, se empleó para pagar deudas anteriores. En Argentina la situación fue otra debido a que Macri recibió un país desendeudado. Así que los dólares nuevos se colocaron en modo de libre oferta a disposición de quienes pudieran comprarlos. Y así fue: los dólares acabaron en su gran mayoría en manos de unos pocos fondos de inversión y de la misma banca que había previamente prestado los dólares; también hubo dólares para bancos locales y para otros actores económicos de grandes ligas (especialmente, lo que en Argentina se llama el "campo"), y el resto, un porcentaje ridículo, para una mayoría que no tenía pesos suficientes para comprarlos al nuevo tipo de cambio tras las devaluaciones.

Así es como llegamos al cuarto capítulo de esta serie. Ahora es cuando el mundo financiero se frota las manos. ¿Por qué? Porque aún restan muchos más dólares que prestar. Diez billones de dólares son muchos dólares y no se gastaron todos en la primera fase. Con todo lo que queda por colocar, ahora es el turno del FMI, quien llega con los bolsillos llenos de dinero impreso por las maquinitas de sus bancos centrales con una única misión: prestar de nuevo para que el país cancele su deuda, es decir, devuelva lo que pidió anteriormente prestado. Y así la deuda externa se va constituyendo en deuda eterna.

Dado el dominio actual del capitalismo neoliberal, se impide que el dinero nuevo, el que se logra por préstamo, sea usado para la economía real. Esto provoca que las economías latinoamericanas, que se insertan en el mundo por los canales regulares, acaben sumamente endeudadas, con una economía real cada vez más raquítica e ineficiente. El gran boom global de impresión monetaria es un factor condicionante del creciente endeudamiento externo latinoamericano, que determina hacia delante un modelo de desarrollo dependiente, financiarizado e improductivo y, en consecuencia, con una demanda interna cada vez más débil.

La casa de papel en versión latinoamericana tiene un final diametralmente opuesto a lo que ocurre en la serie. En la ficción, el dinero se lo queda un grupo de gente anónima, pero en la realidad el botín impreso va a parar a la cuenta de resultados de unos cuantos bancos a costa de las economías de la región. Veremos qué pasa en la próxima temporada.

Por Alfredo Serrano Mancilla, doctor en economía y director del Celag

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Venezuela venderá en petros toda su producción petrolera en 2019

Venezuela venderá su producción de crudo en 2019 en Petro, informó este jueves el presidente de la nación suramericana, Nicolás Maduro, quien especificó que la venta en el criptoactivo se realizará de manera progresiva, y que para ello han desarrollado un cronograma.

Nosotros progresivamente vamos a vender toda nuestra producción petrolera en Petro. En el año 2019 tenemos un programa, un cronograma para que toda la producción petrolera de Venezuela se venda en Petro y seguir liberándonos de una moneda que utiliza la élite de Washington para chantajear, agredir a los pueblos del mundo, para hacer daño económico, manifestó desde Moscú.


El mandatario, quien ofreció un balance de su gira de trabajo por Rusia, destacó que esto permitirá liberarse de una moneda en referencia al dólar que es utilizada para perseguir financieramente a Venezuela, Cuba, Irán y Rusia.


Aseveró que la comercialización de petróleo y sus derivados necesita una canasta de monedas diferente para que el mundo sea multipolar en el campo monetario, energético y económico.


La misma Unión Europea acaba de decidir hacer todos sus intercambios compra y venta de energéticos a través del euro, y pone al dólar a un lado, expresó en declaraciones a VTV.
Venezuela y Rusia suscribieron importantes acuerdos en materias de petróleo, minería, alimentación y mantenimiento de armas.


Se firmaron contratos para garantizar inversiones por más de cinco mil millones de dólares para elevar la producción petrolera con nuestros socios rusos de las empresas mixtas, informó Maduro, quien agregó que también se firmaron acuerdos por más de mil millones de dólares para la producción de minería, principalmente el oro.


Informó que la Federación Rusa suministrará 600 mil toneladas de trigo a Venezuela el próximo año para garantizar el pan de los venezolanos.


Maduro, quien calificó como exitosa su gira por Rusia, dio a conocer que ambos países firmaron contratos para la atención, asistencia, reparación y mantenimiento del sistema de armas de Venezuela.


Por otra parte, informó que el sistema de geolocalización satelital desarrollado por la Federación de Rusia, Glonass, será instalado en Venezuela, lo que “va a permitir fortalecer toda la capacidad de telecomunicaciones en nuestro país”.


Maduro, quien llegó el martes a Rusia para fortalecer las relaciones de cooperación entre ambos países, resaltó que “toda esta alianza integral, energética, minera, alimentaria, comercial, de telecomunicaciones y del sistema de armas se ha consolidado. Pudiéramos decir que esta visita, finalizando el 2018, nos coloca en situación ventajosa para las batallas por la estabilidad, el desarrollo y la prosperidad del país para el sexenio 2019-2025”.


Agregó que su visita a Rusia le permite consolidar la relación de amistad con el presidente Vladimir Putin y con su gobierno, con el empresariado y con el pueblo ruso.
Informó Maduro que la Comisión Mixta Venezuela y Rusia debatirán el uso del Petro como moneda de intercambio comercial y económico durante la próxima reunión de esa comisión, que se realizará en marzo de 2019.


“Le hemos explicado ampliamente la posibilidades del Petro, ya entra el tema del Petro en discusión para la comisión mixta de marzo. El uso del Petro como moneda de intercambio comercial y monetario con Rusia, ya entra en el mapa económico”.


En su intervención Maduro resaltó una vez más que Venezuela cree en un mundo pluripolar y multicéntrico.


Nosotros creemos en un nuevo mundo y una geopolítica mundial donde no existan países hegemónicos que imponga a los demás sus condiciones, que pretenda pensar y actuar por nosotros, expresó al tiempo que condenó una vez más las sanciones que aplica Estados Unidos contra países soberanos como Venezuela.

6 diciembre 2018
(Con información de AVN)

 

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Miércoles, 05 Diciembre 2018 05:46

Satélite de Washington

Satélite de Washington

Cuando se eligió presidente, el capitán del Ejército Jair Bolsonaro prometió reducir los 29 ministerios que heredará de Michel Temer a 15. Luego dijo que serían 17. Esta semana nombró al vigésimo ministro. E insinuó que podrá crear otros tres. 

De los veinte ya nombrados, cinco son militares, además del vice-presidente, que es general. Retirado, pero general. A no ser durante la dictadura, nunca hubo tantos generales en el gobierno.


De los 20 ministerios anunciados hasta ahora, algunos aspectos merecen atención, a empezar por el nivel bajísimo de los nombrados. Hay de todo un poco, pero - a excepción de los militares - lo que prevalece son la mediocridad, la excentricidad y en algunos casos específicos, la increíble reversión que se anuncia, un retroceso sin antecedentes a excepción de lo que ocurrió luego del golpe militar de 1964 y la dictadura que duró 21 años.


Uno de esos retrocesos anunciados se dará en el campo de la política externa. Si a lo largo de los ocho años de las dos presidencias de Lula da Silva se logró implantar una política que el entonces ministro Celso Amorim definió como “activa y altiva”, y que prevaleció pese al poco interés que la sucesora, Dilma Rousseff, dedicó al tema en sus seis años de gobierno, lo que ahora se anuncia es altamente preocupante.


La apuesta en un mundo multipolar se reveló acertada: con Lula en la presidencia, Brasil logró, por primera vez, ocupar y consolidar un espacio nítido en el escenario global.
Luego hubo el golpe parlamentario que destituyó a DIlma Rousseff e instaló en el sillón presidencial a un desacreditado Michel Temer, literalmente ignorado por los líderes de peso real en el mundo.


Muy rápidamente el protagonismo conquistado disminuyó, aunque no haya desaparecido de todo.


Ahora, el escenario es otro, muy otro. Para empezar, uno de los hijos del presidente electo, el diputado nacional Eduardo Bolsonaro, no suspende por un solo día su ardiente defensa de alinear plenamente Brasil a los Estados Unidos de uno de sus ídolos intocables, el presidente Donald Trump.


El futuro presidente nombró como ministro de Relaciones Exteriores el diplomático Ernesto Araujo. Se trata de un funcionario de carrera mediocre, que fue elevado al puesto de embajador hace pocos meses, y que jamás ocupó una embajada.


En la actual estructura del Itamaraty, como es llamado en Brasil en ministerio de Relaciones Exteriores, ocupaba, hasta ser nombrado, un puesto de tercera línea. En términos concretos, lo que hizo Bolsonaro puede ser comparado a nombrar a un comandante para ministro del Ejército, atropellando a todos los oficiales superiores.
La indicación de Araujo para el puesto nació de una sugerencia de Olavo de Carvalho, un astrólogo que se autonombró filósofo y defiende el pensamiento de la extrema derecha más fundamentalista.


También ardoroso admirador de Trump, el futuro ministro de Relaciones Exteriores tiene ideas que, en términos delicados, podrían ser clasificadas como extravagantes. Asegura, por ejemplo, que la defensa del medio ambiente y los acuerdos climáticos obedecen a maquinaciones comunistas, y que la globalización va contra los mandamientos de Dios.


La alineación automática e irrestricta con Washington, defendida tanto por el más agresivo de los muy agresivos hijos de Bolsonaro como por el futuro ministro, significará el abandono total de la política implantada por Lula. Transferir la embajada brasileña en Israel a Jerusalén, por ejemplo, significará un golpe fatal para las exportaciones de proteína animal para los países árabes, que hoy por hoy resultan en casi nueve mil millones de dólares anuales. Alejarse de China significará romper con el país que se transformó en el principal mercado para las exportaciones brasileñas, dejando un superávit cercano a 30 mil millones de dólares a cada año.


Relegar el Mercosur a su casi desaparición implicará perder Argentina, el segundo mayor mercado para manufacturas brasileñas y nuestro tercer socio comercial.
Por más que Estados Unidos sea el segundo socio brasileño en el escenario global (superado solamente por China), lo que se perderá rompiendo con aliados arduamente conquistados no será compensado.


Existen, además, otros aspectos preocupantes: lo que se insinúa como la política de defensa y seguridad pública del gobierno Bolsonaro abrirá espacio para que la influencia de Washington sobre el país sea decisiva.


El país que tiene 208 millones de habitantes, ostenta una de las diez mayores bases industriales del planeta, cuya economía - pese a todo el desastre llevado a cabo por Temer y el golpe institucional engendrado en 2015 y que culminó al año siguiente - se sitúa entre las diez principales del mundo, con ese peso ocupó un espacio global significativo y supo transformarse en un interlocutor efectivo, parece condenado a desaparecer.


Hemos conocido, en la dictadura militar, lo que significa transformarse en un satélite de Washington.


Todo indica que no hemos aprendido nada. Pobre Brasil.

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¿Irán o Gaza? La disputa por las prioridades rompe al gobierno de Israel

El 11 de noviembre, mientras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu se encontraba en Paris en la ceremonia por el centenario del Armisticio de la Primera Guerra Mundial, su ministro de defensa, Avigdor Liberman lanzaba una operación para infiltrar una unidad especial en Gaza, camuflada con un vehículo civil, con el finde secuestrar a algún comandante de Hamas. El objetivo esta vez no era canjearlo con los prisioneros israelíes o los cadáveres de sus soldados en manos de la organización palestina, ni contar con una carta para las futuras negociaciones, sino sabotear el pacto de seguridad firmado entre el líder de Hamas Yahya Sinwar (que ha estado 22 años en las cárceles israelíes) y Netanyahu.

Dicho acuerdo, realizado con la mediación de Egipto, Qatar, la ONU y la aprobación de EEUU, consistía en que Tel Aviv paliara el bloqueo a Gaza a cambio de que Sinwar contuviera la Gran Marcha del Retorno de los Viernes que empezó en mes de marzo en la frontera con Israel, desde donde los manifestantes tiraban petardos de destrucción masiva que mataron a 2 militares israelíes e hirieron a 3 heridos, y recogían los cuerpos sin vida de 227 palestinos y a cerca de 20.000 heridos y mutilados por la lluvia de disparos israelíes: ¡ y a eso la prensa llama “enfrentamiento”!


El resultado de este acuerdo ha sido que Gaza (que vive una situación de genocidio a toda regla), puede contar con más horas de luz y agua y ha recibido los 15 millones de dólares donado por Qatar a Hamas destinados al pago del salario de los funcionarios de la Franja, a la vez que se negocia un alto el fuego permanente en fases. Liberman considera el pacto una “capitulación ante el terror”. Está por ver si el motín de los gazatíes hambrientos y con un 70% de los jóvenes desempleados puede ser contenido por un Hamas, patrocinado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Qatar, Irán y Turquía, con intereses contrapuestos en la cuestión palestina.


La operación terminó en un fiasco: aunque mataron al comandante Nur Baraka y seis milicianos más, la unidad israelí fue descubierta y un teniente coronel fue asesinado. Con el fin de proteger a sus agentes y destruir los equipamientos abandonados durante su fuga, la aviación israelí bombardeó Gaza, lanzando150 ataques a los que los palestinos responden con unos 400 proyectiles de mortero, alcanzando un autobús militar israelí, y obligando a los vecinos de Ashdod y Beersheba a permanecer en refugios antiaéreos.


Netanyahu regresa inmediatamente y declara el alto el fuego. Liberman presenta su dimisión, y en vez de asumir la responsabilidad de la operativa chapuza, culpa al primer ministro por oponerse al desalojo de los palestinos de Khan Al-Ahmar y entregar la donación de Qatar a Hamas, aunque en realidad pretendía presentarse en la víspera de las elecciones parlamentarias del 2019 como “la mano de hierro” contra Palestina. El líder de la extrema derecha israelí pide un “golpe severo” en Gaza: no se conforma con menos que el exterminio de los dos millones de prisioneros palestinos encerrados en la Franja.


El régimen israelí se divide ante el dilema de: ¿Es Gaza una amenaza “estratégica” o “existencial? Y ¿cuál es la “amenaza iraní”?
Netanyahu se centra en Irán


El Primer Ministro declaró un alto el fuego sin pedir la aprobación de su gobierno de coalición. Para él es Irán el principal desafío, y no sólo Israel sino del planeta entero e incluso el cosmos. Descarta una “solución” militar contra Gaza por su inutilidad, probada en tres guerras. Prefiere una atrocidad controlada contra la Franja, mientras sigue con su estrategia de aislar a Teherán, presionando a Europa y los países árabes.


Tras lograr que EEUU de Trump (que tiene sus razones para apoyar a Israel) traslade su embajada a Jerusalén, recorte la ayuda a los refugiados palestinos, rompa el acuerdo nuclear con Teherán y reimponga las sanciones mortales contra la nación iraní, Netanyahu intenta normalizar las relaciones de Israel con los países árabes. Visitaba Omán la semana pasada, cuando en Qatar se exhibía la bandera israelí en el 48º Campeonato Mundial de Gimnasia Artística y su ministra de cultura y deportes asistía en Abu Dabi a un torneo de judo. Aunque, el asesinato de Khashoggi por Arabia Saudí dificulta el “Acuerdo del siglo” que iba a zanjar la “cuestión Palestina. Las concesiones unilaterales de los países árabes (ahora, en jaque por el asunto del periodista asesinado) radicalizará aún más a la extrema derecha israelí, y eso cuando el movimiento Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) va ganando en la opinión pública europea. Es difícil que las calles árabes apoyen esta “normalización”. Los regímenes árabes conocieron durante las “Primaveras árabes” el poderío de sus gentes. Eran otros tiempos cuando en 2002, la Liga Árabe condicionó el reconocimiento de Israel a cambio de una retirada completa de las tierras ocupadas.


Liberman es la primera víctima de este pulso y el propio Netanyahu el segundo: su gobierno de coalición se desmorona y no se descarta un adelanto de las elecciones.


Las lecciones de un golpe fallido


• Israel ha menospreciado la capacidad defensiva de los palestinos, y sus consecuencias políticas en Tel Aviv.
• Los palestinos tienen una oportunidad para aprovechar esta brecha en el seno del poder israelí.
• Israel no pretende derrotar a Hamás y asumir el control sobre 2 millones de palestinos que odian a la República Judía de Israel, por condenarles a una muerte lenta. Hay una facción que pretende salvar a esta organización ante la profunda decepción de los gazatíes de su gestión y el empeoramiento de la situación de la franja.
• Netanyahu ha negociado el acuerdo no con la Autoridad Palestina (AP), sino con Hamas, para dividir aún más a los palestinos. Puede incluso otorgar un estatus especial a Gaza. Pretende levantar de forma gradual el bloqueo, ampliar su zona de pesca de seis millas náuticas a catorce, dar permiso de trabajo a miles de gazatíes, etc. La AP ha rechazado estas negociaciones: la crisis humanitaria se empeorará en el enclave y hará estallar la “bomba Gaza” en la cara de sus creadores sin que sus armas nucleares ilegales pudiesen evitarlo.
• De momento, gana la línea de “política dura” de Netanyahu sobre la “brutalidad al desnudo” de Liberman: una “victoria” para los palestinos.

20 noviembre 2018

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Miércoles, 14 Noviembre 2018 05:47

Un ejército europeo para Merkel y Macron

Un ejército europeo para Merkel y Macron

“Tenemos que trabajar por una visión para crear un día un auténtico ejército europeo”, señaló la canciller. Coincidió así con planteos similares presentados por su par francés.

 

La canciller alemana, Angela Merkel,apoyó ayer el proyecto de crear un Ejército europeo, aunque sin ofrecer propuestas concretas, en un discurso ante la Eurocámara en Estrasburgo en el que presentó su visión de futuro para la Unión Europea. “Tenemos que trabajar por una visión para crear un día un auténtico Ejército europeo”, señaló la canciller, que coincidió así con planes similares planteados hace unas semanas por el presidente francés, Emmanuel Macron.


“Un ejército común europeo demostraría al mundo que nunca más volverá a haber una guerra entre países europeos”, añadió Merkel en un discurso que se vio interrumpido por abucheos, sobre todo por parte de eurodiputados de extrema derecha. Merkel consideró que un Ejército europeo podría constituir un buen complemento a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Además, la UE debería desarrollar una política común de exportación de armamento.


Recientemente, otras voces en Alemania habían apoyado la iniciativa, como Andrea Nahles, la líder de los socialdemócratas, socios de gobierno de Merkel, y de su correlegionaria y posible sucesora al frente de la Unión Democristiana (CDU) Annegret Kramp-Karrenbauer. Merkel respaldó así la propuesta del presidente francés Macron, que la semana pasada insistió en la creación de ese ejército para tener más independencia de Estados Unidos. “Lo que no me gustaría es que los países europeos aumentaran su presupuesto en defensa para comprar armas a Estados Unidos o a otros países”, dijo además el domingo a la emisora estadounidense CNN.


Sus palabras desataron las críticas inmediatas del presidente de ese país, Donald Trump, que ayer volvió a arremeter contra el mandatario galo. “Emmanuel Macron sugirió la creación de un Ejército propio para defender a Europa de Estados Unidos, China y Rusia. ¿Pero qué le ocurrió a Francia cuando Alemania actuó en la Primera y Segunda Guerra Mundial? En París estaban empezando a aprender alemán antes de que Estados Unidos llegara. ¡Paguen por la OTAN o no!”, dijo, reiterando una vez más su exigencia de que los europeos aumenten su contribución económica a la alianza atlántica.


No está claro, sin embargo, cómo podría ser ese Ejército propuesto por Macron. Según la propuesta de Francia, podría empezar por una tropa creada por un número reducido de países que interviniera en crisis, por ejemplo en el continente africano. En una siguiente etapa podría ampliarse el proyecto de un “auténtico Ejército europeo”.


Sin embargo, el gobierno alemán no está del todo de acuerdo con la propuesta de Macron porque quiere crear la tropa de intervención fuera del marco de la UE, con el objetivo de incluir a los británicos, que se saldrán del bloque en 2019. “Un ejército europeo debe crearse dentro de la Unión Europea, para eso creamos el año pasado la Unión de Defensa Europea”, dijo la ministra del ramo alemana, Ursula von der Leyen, la semana pasada, dejando claro que la decisión de intervención de las tropas tendría que seguir estando en manos de los Estados y Parlamentos nacionales. En lugar de un ejército europeo, el lunes habló de un “ejército de europeos”.


La UE cuenta desde 2007 con tropas de reacción ante crisis, pero nunca intervinieron, entre otras cosas porque son en su mayor parte los países que aportan los tropas los que deben asumir los costes. En su discurso, Merkel reiteró también su idea, ya presentada el pasado verano (boreal), de un Consejo de Seguridad europeo con miembros rotativos, al tiempo que pidió determinación a los países miembro.


Durante su discurso, la canciller alemana subrayó la importancia de la solidaridad europea y consideró que el alto endeudamiento o las limitaciones en el Estado de derecho en algunos países dañan a todo el bloque. El euro sólo puede funcionar si cada uno de sus miembros cumplen sus responsabilidades a la hora de tener finanzas saneadas en casa, dijo en una indirecta alusión a Italia, horas antes de que se cumpla esta medianoche un plazo de Bruselas a ese país para que revise su presupuesto y rebaje su objetivo de déficit para 2019, que la UE considera demasiado elevado.

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Miércoles, 14 Noviembre 2018 05:35

Lo que quiere Gaza

Lo que quiere Gaza

Cuatro años después de que las fuerzas de ocupación israelíes perpetraran una masacre sobre la población de Gaza, la tercera en cinco años, el apartheid israelí insiste en cometer más delitos al atacar a los civiles que protestan pacíficamente todos los viernes y exigen su derecho de retorno autorizado internacionalmente a las ciudades y aldeas de las que fueron limpiados étnicamente en 1948. La última ronda de crímenes de guerra israelíes ha resultado en una nueva masacre, desde el 30 de marzo, cuando se llevó a cabo la primera de una serie de marchas en la parte este de la Franja de Gaza, más de 220 civiles inocentes, entre ellos 34 niños y 5 mujeres, han sido asesinados brutalmente mientras se manifestaban de forma no violenta. Más de 2.000 han sido heridos, algunos muy críticos. (Estadísticas tomadas del Ministerio de Salud de Gaza) 

A medida que nosotros, los palestinos de Gaza, emprendemos nuestro largo camino hacia la libertad, hemos llegado a la conclusión de que ya no podemos confiar en los gobiernos, en cambio, solicitamos que los ciudadanos del mundo se opongan a estos crímenes mortales en curso. El hecho de que las Naciones Unidas y sus numerosas organizaciones no hayan condenado esos crímenes demuestra su complicidad. También hemos llegado a la conclusión de que solo la sociedad civil puede movilizarse para exigir la implementación del derecho internacional y poner fin a la impunidad sin precedentes de Israel. Nuestra inspiración es el movimiento antiapartheid. La intervención de la sociedad civil fue efectiva a fines de la década de 1980 contra el régimen de apartheid de la Sudáfrica blanca. El notable Nelson Mandela antes de su muerte y el arzobispo Desmond Tutu, entre otros activistas contra el apartheid, no solo describieron el control opresivo y violento de Israel sobre los palestinos como apartheid, sino que también se unieron a este llamado para que la sociedad civil del mundo vuelva a intervenir.


De hecho, esperamos que las personas de conciencia y las organizaciones de la sociedad civil presionen a sus gobiernos hasta que Israel se vea obligado a respetar el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. Funcionó el siglo pasado. Sin la intervención de la comunidad internacional que fue efectiva contra el apartheid en Sudáfrica, Israel continuará con sus crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.


Necesitamos ser más específicos sobre nuestras demandas. Queremos que las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo intensifiquen la campaña de sanciones contra Israel para obligar a Israel a poner fin a su agresión.


Se ha vuelto absolutamente claro que la conspiración internacional de silencio hacia la escalada del genocidio que se está produciendo contra los dos millones de civiles en Gaza indica complicidad en estos crímenes de guerra.


Ya es hora de que la comunidad internacional exija que el prepotente Estado de Israel, un Estado que ha violado todas las leyes internacionales que uno puede pensar, ponga fin a su sitio medieval en Gaza y compense la destrucción de la vida y la infraestructura que ha causado al pueblo palestino. Pero esto también debe incluirse en un conjunto de demandas que deben realizar todos los grupos de solidaridad con Palestina y todas las organizaciones internacionales de la sociedad civil que aún creen en el Estado de derecho y en los derechos humanos básicos:


- El fin del asedio impuesto a los palestinos de la Franja de Gaza desde 2006 por votar en contra de la solución ficticia de dos estados y los Acuerdos de Oslo.
- La protección de las vidas y bienes civiles, según lo estipulado en el Derecho Internacional Humanitario y la Ley del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, como el Cuarto Convenio de Ginebra.
- Que los refugiados palestinos en la Franja de Gaza reciban apoyo material para hacer frente a las inmensas dificultades que están experimentando a manos de las fuerzas de ocupación de Israel.
- Reparaciones inmediatas y compensación por toda la destrucción llevada a cabo por el ejército en la Franja de Gaza.
- Responsabilizar a los generales y líderes israelíes por los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos contra los civiles de Gaza.
- El fin de la ocupación, el apartheid y otros crímenes de guerra cometidos por Israel.


¿Por qué es mucho pedir? ¿Fueron los movimientos contra el apartheid y los derechos civiles demasiado exigentes para pedir el fin de todas las formas de racismo, institucionales y de otro tipo? ¿Y se equivocó la comunidad internacional al escuchar sus llamadas?


Haidar Eid es profesor asociado de literatura poscolonial y posmoderna en la Universidad al-Aqsa de Gaza. Ha escrito ampliamente sobre el conflicto árabe-israelí, incluidos artículos publicados en Znet, Electronic Intifada, Palestine Chronicle y Open Democracy. Ha publicado artículos sobre estudios culturales y literatura en varias revistas, entre ellas Nebula, Journal of American Studies en Turquía, Cultural Logic y Journal of Comparative Literature.

Por Haidar Eid
Mondoweiss

Traducido del inglés para Rebelión por J.M.


Fuente: https://mondoweiss.net/2018/11/what-gaza-wants/

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Miércoles, 31 Octubre 2018 08:13

Palestina y la conciencia del mundo

Palestina y la conciencia del mundo

El Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina acordó ayer retirar su reconocimiento al Estado de Israel, otorgado en el contexto del proceso de paz de Oslo de 1993, ante el persistente bloqueo de Tel Aviv a cualquier perspectiva de construcción de un Estado palestino en la franja de Gaza y los territorios ocupados de Cisjordania y la Jerusalén oriental, así como la continuación de las agresiones militares, policiales, económicas y judiciales israelíes contra la población palestina, tanto en los territorios ocupados como en el propio Israel.


Asimismo, la autoridad palestina encontró inadmisible que el régimen de Tel Aviv haya proseguido todos estos años con su estrategia de crear asentamientos judíos en los territorios árabes ocupados, lo que en la práctica equivale a un intento de aniquilación demográfica de los palestinos. Hace dos semanas, por ejemplo, la autoridad ocupante aprobó la creación de un nuevo barrio judío en la ciudad palestina de Hebrón, al tiempo que ordenaba la demolición de la aldea árabe de Jan al Ahmar, en la misma Cisjordania.


Cabe recordar que los acuerdos firmados en 1993 con el auspicio del entonces presidente estadunidense Bill Clinton establecían un término de cinco años para la creación del Estado palestino en los territorios ocupados por el ejército israelí en la Guerra de los Seis días (1967), y dejaba para una negociación posterior el estatuto definitivo de Jerusalén (Al Qods, en árabe), ciudad a la que ambas naciones reclaman como su capital.


Sin embargo, 20 años después del vencimiento de ese plazo, la solución de los dos Estados parece más lejana que nunca, debido al emplazamiento de asentamientos judíos en los territorios ocupados, el asesinato de miles de palestinos a manos de las fuerzas armadas ocupantes y el inhumano bloqueo de Gaza.


Un factor adicional que permite entender la exasperación palestina, es la reciente decisión del presidente estadunidense, Donald Trump, de trasladar la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén, lo que constituye un reconocimiento a la pretensión israelí de considerar a la segunda de esas ciudades como su capital única e indivisible, a contrapelo de diversas resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. El magnate republicano fue más allá: eliminó los fondos de ayuda destinada a hospitales de Al Qods y a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente. Asimismo, uno de los pretextos esgrimidos por Washington para retirarse del protocolo de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas fue que por medio de ese instrumento los palestinos podrían demandar a Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, por las violaciones a la legalidad internacional que ha cometido en su respaldo incondicional al régimen de Tel Aviv.


Lo cierto es que la llegada de Trump a la Casa Blanca mató las últimas esperanzas de que la superpotencia vecina conservara alguna disposición a actuar como parte mediadora en el añejo conflicto palestino-israelí y que tuviera una mínima voluntad de dar seguimiento a los acuerdos de Oslo. En tal circunstancia, deja de tener sentido que la autoridad palestina reconozca a un Estado que en lugar de aportar a la paz, en estas dos décadas no ha hecho más que avanzar en la reducción de la población palestina a un conjunto de presos en su propio territorio.


Cabe preguntarse, por último, hasta cuándo la comunidad internacional seguirá asistiendo impávida a esta barbarie que niega los avances de más de un siglo en materia de derechos humanos, colectivos y nacionales.

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