El primer discurso de Castillo como presidente de Perú: "Es la primera vez que este país será gobernado por un campesino"

El jefe de Estado no ocupará el Palacio de Gobierno de Lima, cederá el edificio al nuevo Ministerio de las Culturas para que sea un museo de historia. "Tenemos que romper con los símbolos coloniales", dijo en su primer mensaje a la Nación.

 

Pedro Castillo asumió este miércoles la presidencia de Perú ataviado con un terno azul oscuro bordado con motivos indígenas y su tradicional sobrero chotano de paja y ala ancha. Recibió los símbolos del poder del Estado de manos de la presidenta del Parlamento, María del Carmen Alva, e inauguró su discurso de investidura con un anuncio inesperado: no gobernará desde el Palacio de Gobierno de Lima. En su lugar, cederá el edificio al nuevo Ministerio de las Culturas para que sea un museo sobre la historia nacional.​

"Yo no gobernaré desde la 'Casa de Pizarro'", dijo Castillo en referencia a la sede de la Presidencia de Perú, un palacio erigido en 1938 en el mismo lugar donde el conquistador Francisco Pizarro fijó su residencia al fundar Lima como la capital del virreinato del Perú. "Creo que tenemos que romper con los símbolos coloniales para acabar con las ataduras de la dominación que se han mantenido vigentes por tantos años", añadió.

Castillo, el primer presidente de la historia de Perú de origen campesino, aseguró que se necesita un ministerio que reconozca las diversas culturas y ejecute políticas donde los propios pueblos originarios participen en su elaboración. "Los peruanos y peruanas de sectores populares han sido invisibilizados en la formulación de las políticas públicas, como hace 200 años. Es necesario también interculturalizar al Estado y establecer que, cuando se tomen decisiones relevantes, se consideren las voces de las comunidades originarias y del pueblo afroperuano", insistió Castillo.

Asimismo, el nuevo jefe de Estado de Perú anunció un plan para "transformar lingüísticamente el Estado peruano, con el objetivo de que todas las instituciones públicas donde predominan lenguas originarias se comuniquen oficialmente en dichas lenguas". En Perú están reconocidos 48 idiomas distintos, y entre los originarios más hablados están el quechua y el aimara en la zona andina, mientras que en la Amazonía las lenguas con más hablantes son el asháninka, el awajún y el shipibo-konibo.

Un país sin corrupción

Pedro Castillo comenzaba su primer mensaje a la Nación con la mano sobre la Biblia. "Juro por dios, por mi familia, por mis hermanos y hermanas, campesinos, ronderos, pescadores, docentes, profesionales, niños, jóvenes y mujeres, que ejerceré el cargo de presidente en el periodo constitucional 2021-2026. Juro por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva constitución", dijo con solemnidad.

Esta será una de las claves de su mandato y reiteró en mensaje en diversas ocasiones. "Debemos contar una legislación que desaliente la criminalidad de todo tipo; no como la actual, que la alienta. La corrupción desfalca más de 20 mil millones de soles al año. Tendremos que potenciar la Contraloría General de la República, a la Fiscalía de la Nación y al sistema judicial anticorrupción", resaltó al referirse a las tramas que incluso se han vinculado con varios jefes del Ejecutivo.

Expansión de las rondas campesinas

Pedro Castillo, de 51 años, fue rondero durante su juventud (miembro de una organización comunal rural de defensa) y ha pedido el fortalecimiento de estos grupos que funcionan en las regiones de Perú desde los años 70 y se dedican a administrar justicia en sus jurisdicciones. "Debemos expandir el sistema de las rondas en Perú, que no es otra cosa que la población organizada. Nos comprometemos a formarlas donde no existen y a incluirlas al sistema de seguridad ciudadana", apuntó Castillo.

Gran parte de su mensaje fue una oda al "gobierno del pueblo para el pueblo". "Es la primera vez que este país será gobernado por un campesino. Es la primera vez que un partido político formado en el interior del país gana las elecciones democráticamente, y que un maestro rural es elegido para ser presidente de la república", destacó al asumir la presidencia peruana.

Crisis sanitaria

Castillo asume la presidencia en un momento crítico para el Perú, asolado por la crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia de covid y en medio de una enorme polarización e inestabilidad política.

"Los sistemas públicos y privados de pensiones están en crisis. La protección social en el Perú debe pasar por las políticas de aseguramiento. Ningún peruano debe hacer boletas, denigrarse en programas de espectáculos para tener una pensión digna. La salud y las pensiones serán universales. Propondremos una comisión ejecutiva para la creación de un nuevo sistema de protección social. Impulsaremos un solo sistema de salud unificado", remarcó Castillo e hizo su compromiso aún más específico: "Impulsaremos la conformación de 5.000 equipos de atención comunitaria integral, para que ninguna familia peruana quede sin cobertura médica. Al término de mi mandato, entregaré hospitales especializados por región: materno infantil, neoplásico, clínico-quirúrguco, de medicina tropical y salud bucal".

En esta primera intervención al mando de la presidencia, dejó sobre la mesa su receta frente a la pandemia. "Ante una tercera ola de contagios, tenemos al 16%  la población vacunada con dos dosis y un primer nivel de atención muy débil. Nuestra finalidad es llegar a fin de año con el 70% de la población vacunada. Convocaremos de inmediato a todos los gobernadores regionales y a sus directores regionales a evaluar acciones ante la pandemia", aseguraba el presidente peruano y mencionaba la medida de ampliar el horario de los establecimientos de vacunación.

"Rentabilidad social"

Durante la campaña presidencial, uno de los temores de los críticos de Castillo era que no respetaría los ahorros ni la propiedad privada. El jefe de Estado ha querido despejar dudas desde el principio y declaró que es posible realizar los cambios que espera la población "con responsabilidad, respetando la propiedad privada y poniendo adelante los intereses de la nación". "Lo que nosotros propugnamos es que se acaben los abusos de los monopolios, de los consorcios que corrompen y cobran sumas artificialmente elevadas por los bienes y servicios básicos, como el gas doméstico y las medicinas", indicó.

En ese sentido, Castillo anunció que implementará el criterio de rentabilidad social en la actividad minera y otras industrias, que significa que todo proyecto debe contribuir con dinamizar la economía local, regional y nacional, incrementar realmente el ingreso nacional propiciando el ingreso neto de capitales y que los beneficios se contabilicen localmente.

Una nueva Constitución

La carta magna vigente en Perú fue promulgada en 1993, durante el gobierno de Alberto Fujimori, meses después de que este mandatario disolviera el Congreso en el episodio conocido como el "autogolpe". Una de las principales propuestas de Pedro Castillo durante su campaña presidencial fue cambiar esa Constitución y la ha vuelto a reiterar en su toma de posesión. "Estamos dispuestos a recuperar la soberanía. Muchos de nuestros recursos están en manos extranjeras. Esa es una de las razones que nos motivan a buscar una nueva constitución política que, entre otras cosas, permita garantizar los ingresos del Estado", proclamó.

"Una de nuestras principales banderas políticas, convertida ahora un bandera de la mayoría del pueblo es la convocatoria de una Asamblea Constituyente", dijo Castillo durante su primer mensaje a la nación. Pero la actual Constitución peruana no prevé un mecanismo para convocar dicha asamblea, por lo que primero habría que reformarla y aprobar esa reforma mediante un referendo.

Innovación Tecnológica

Castillo anunció igualmente la creación del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica para potenciar la generación de conocimiento necesario para la independencia tecnológica en el país, especialmente en el campo de la salud pública y las exportaciones.

De otro lado, el mandatario anunció que la empresa estatal Petro Perú participará en todos los aspectos de la industria petrolera, la exploración y explotación de los yacimientos de petróleo y gas natural, el transporte hacia las refinerías y la comercialización de los derivados.

"Así podremos regular los precios finales y evitar que se explote al ciudadano (...), no estamos hablando de subsidios públicos, pues esta empresa deberá participar plenamente en el mercado con sus recursos propios, pero con una tasa de ganancia razonable y sin ningún tipo de abuso", concluyó.

28/07/2021 21:25 Actualizado: 28/07/2021 22:38

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Rafael Uzcátegui: Maduro creó su burguesía con unos ricos pichirres

Rafael Uzcátegui es un dirigente izquierda de muchos caminos recorridos y sostiene que el Gobierno de Nicolás Maduro no tiene nada que ver con la construcción del socialismo.

El secretario general del partido "Patria para todos" en disputa, se toma la tarea de dejar bien clara su posición política frente a la coyuntura: "No soy parte del Polo Patriótico" y asume que está integrado a la Alternativa Popular Revolucionaria (APR).

-Esa diferencia que usted está marcando… ¿implica una ruptura con el gobierno de Nicolás Maduro?

-Sí. Una ruptura muy seria.

-¿A qué se debe esa ruptura?

-Vamos a graficarla con una imagen en concreto: la declaración del coronel Wilmar Castro Soteldo cuando habla de la construcción de una burguesía revolucionaria y nunca el presidente Maduro, ni Diosdado Cabello, ni ninguna autoridad del PSUV la ha negado. Quiere decir que si se va a construir una burguesía revolucionaria es que hay muchos ricos y… ¿esos ricos de dónde surgieron?

-¿Quiénes son esos ricos esos ricos?

-Son los nuevos ricos

-¿De dónde surgieron esos nuevos ricos?

-Cuando tú veas los bodegones en Venezuela vas a conseguirlos.

-¿Pero necesariamente son gente corrupta?

-Cuando tú consigues un personaje que está injustamente preso, porque no debería estar preso, como Alex Saab es esa burguesía. Digamos que Saab es como decir la vanguardia de esa burguesía que se dedica a la importación y a la exportación. A la exportación de lo que no producen y a la importación de muchos alimentos, de muchas mercancías. No se supera lo que fue la sociedad rentista del puntofijismo del pasado.

-¿Esto es lo que marca la ruptura con el gobierno de Nicolás Maduro? ¿Esta declaración de Wilmar Castro?

-No. Teníamos ahí todo un debate, todo un conjunto de cosas. Digamos un segundo elemento: ¿Sabe cuántos trabajadores hay presos? Entre 160-170 y otros con medidas judiciales.

-¿Pero es un gobierno obrerista? Se dice obrerista.

-En el reconocimiento que hace el rector Roberto Pincón señala claramente que ellos siguen las instrucciones de la Comisión de Diálogo y esa Comisión decidió que la izquierda no puede tener partido. Hoy en Venezuela, que exista un partido de izquierda autónomo soberano es algo muy difícil y muy duro

-¿El PSUV no es un partido de izquierda?

-Dejó de ser un partido de izquierda, primero porque abandonó la política principal.¿Cuál era? Que los trabajadores eran el sujeto de cambio, el sujeto revolucionario y… ¿cuál es su sujeto de cambio? La burguesía revolucionaria, los nuevos ricos.

-Usted dice que ahora hay muchos ricos y si hay muchos ricos eso no termina siendo malo. ¿Porque entonces cambiar una posibilidad de tener más recursos de dinamizar la sociedad? ¿No es una salida a la crisis económica que tiene el país y a la crisis social que tenemos?

-En primer lugar fue una riqueza súbita, de la noche a la mañana. En segundo lugar ni siquiera se diferencia de los ricos del puntofijismo, porque siguen siendo unos ricos rentistas: son pichirres, no invierten, no corren el riesgo económico. Invierten en bodegones, invierten en la importación de mercancía, en lo fácil. No son capaces, ni siquiera de convertirse en un agente para producir, para convertir la sociedad venezolana en una sociedad productiva que fue una de las grandes aspiraciones y los grandes reclamos que hizo el PPT y en el cual incluso presidente Maduro dijo que compartía y Chávez nunca lo negó. Chávez hizo grandes inversiones en el campo.

-¿Qué paso con esas inversiones, Rafael?

-Terminaron arruinándola como hicieron los neoliberales del pasado. Arruinaban al Estado. Eran empresarios fracasados pero ricos. Así como aquellos banqueros que quebraban los bancos pero nunca salían quebrados ellos, salían muy ricos. Un ejemplo de ellos es el señor que se suicidó en Lacteos Los Andes. Venía de siete u ocho empresas todas quebradas. Entonces consigues un conjunto de técnicos, incluso de ministros y de gente que está al frente de la economía que son fracasados totalmente.

-¿Su ruptura con el gobierno de Nicolás Maduro es definitiva o esta sujeta que haya un espacio de diálogo?

-Lo definitivo es que sus políticas yo creo que no van a cambiar porque la riqueza no es neutra. Un capital que no se reproduce muere entonces hay muchos ricos en la dirección del PSUV. Hay muchos ricos en el Gobierno. Hay gente muy muy rica la cual tiene que reproducir sus capitales.

¿Y ustedes han denunciado esto a alguna instancia contraloría ministerio público?

-Abiertamente una de las denuncias la hicimos en el propio Polo Patriótico en el propio PSUV y parece ser que la memoria es muy corta. Nosotros venimos de 20 años de contradicciones.

-Pero se tardaron en romper. Eso es lo que le reclama a la gente.

-Nosotros no apoyamos a Chávez en el año 1999. Aristóbulo dijo que Chávez se había fumado una lumpia. Chávez rectifica, porque Chávez se equivocó en muchas cosas y dejó abierto gazapos en la Constitución. Los dejó abiertos y los trato de corregir y enmendar en la reforma, sobre todo lo que tiene que ver con las empresas y las asociaciones. En este caso siempre estuvo ahí, pero Chávez fue un revolucionario de izquierda, aun cuando tenía rasgos autoritario, fue de izquierda a diferencia de Nicolás. Nicolás entra abiertamente tratando de montar un modelo que pretende parecerse al modelo chino. La primera diferencia es que en China a los corruptos lo fusilan.

-¿Y aquí hay que fusilar a los corruptos?

-Sí. ¿Por qué razón? Porque son los principales chupa sangre.

-¿Pero ustedes han formalizado las denuncias ante alguna instancia que no sea el PSUV?

-Nosotros hemos ido y participamos de la denuncia abierta. Ahora tenemos un serio problema. Hace tres meses me acusé a la Sala Constitucional de estar al servicio del Partido Socialista Unido de Venezuela porque todos los partidos, la gran mayoría de los partidos de izquierda han sido intervenidos por juntas ad hoc. Hay una especie de símil con los protectores. Las juntas ad hoc son a los partidos lo que los protectores de las gobernaciones. A la izquierda se le niega todo, absolutamente todo. Se le niega la posibilidad de tener organización, de tener partido, de participar en sindicatos, es decir, la participación y el protagonismo fueron liquidadas.

-¿Por quién?

-Por el Tribunal Supremo y el Consejo Nacional Electoral le sigue el juego en eso. Es tan así que uno de sus rectores Roberto Picón, acaba de confesar que ellos siguen las instrucciones de la Mesa de Diálogo. No siguen lo que reglamenta, por lo que establece la Ley y la Constitución, que es el derecho a la participación y el protagonismo. El derecho a elegir, el derecho a ser elegido todo eso está mermado. Es el impedimento que exista una organización de izquierda y la crítica de izquierda. ¿Tú quieres inscribir un partido fascista nazi en Venezuela? El Consejo Nacional Electoral te lo permite.

-¿Y a ustedes no se los han permitido?

-A nosotros no nos lo han permitido.

-¿A qué se debe esa persecución y esa discriminación?

-Hay un modelo en el cual Nicolás y el PSUV tratan de ocupar el espacio de la izquierda. El martirio, el sacrificio de la izquierda que todos conocemos las cuales hemos vivido. Hoy la dirección del Psuv, mayoritariamente, ni siquiera participó en el 4 de febrero y el 27 noviembre. La mayoría de los ministros no tienen nada que ver.

-¿A qué atribuye ese cambio?

-Hay una avanzada que se ha posesionado y que hoy la conseguimos en las elecciones del estado Carabobo. ¿Quienes se enfrentan? ¿Quienes son los protagonistas para la consulta al candidato a gobernador en el estado? Dos neoliberales abiertamente. Uno, en el caso de Vielma Mora, acusa a Lacava que cambió los ojitos de Chávez por un vampiro.

-Pero fue Chávez quien dejó esta dirección nacional. Además dijo "confíen en ellos".

-No solamente la dejo. Yo creo en las imágenes y el presidente Chávez tuvo la posibilidad de dejar en orden su partido y dejó sucesiones y dejó candidatos. Las últimas imágenes hay que registrarlas.

-¿A qué se refiere?

-¿Quienes estaban allí?

-Estaban Elías Jaua, Rafael Ramírez, por ejemplo.

-Eso cambió. Estaba Giordani. ¿Quienes lo despiden en el aeropuerto? Hay un acuerdo seguramente establecido por el presidente Chávez en ese momento de cómo se iba a conducir o cómo se iban a relacionar. Eso ha cambiado totalmente. Hoy vemos a un Diosdado Cabello disminuido en el PSUV, muy golpeado, tratando de sobrevivir y el presidente Maduro parece ser el que es el que ha venido construyendo una mayoría y esa mayoría se expresa.

-Eso es lo que dice la historia que suele ocurrir en este tipo de proceso. ¿Le sorprende?

-No. Yo tengo 74 años, he corrido y he vivido. Parte de nuestro debate tiene que ver con la experiencia histórica de la caída de la Unión Soviética. Hay una especie de tentación, de inercia que te lleva a lo que hemos llegado: una burocracia que se ha hecho rica, que se ha hecho millonaria.

-¿Y se está repitiendo esa historia?

-Te voy a poner un ejemplo. Un disidente cubano llega a Estados Unidos y es pobre. Un disidente venezolano llega a Estados Unidos y es rico. Isea, Garcia Plaza, Alejandro Andrade del que pocos hablan que reconoció en un juicio que se apoderó de 1.363 millones de dólares y los describe. Hay un juicio en Estados Unidos en el cual el entrega 1.000 millones de dólares al fisco norteamericano.

-¿Cual es la situación del PPT al día de hoy en esta disputa?

-El PPT está judicializado y nosotros lo llevamos a la Sala Plena porque recusamos la Sala Constitucional y declaramos que están al servicio del PSUV. En esa sentencia a la cual la Ilenia Medina le dan la junta ad hoc, le da la protección del PPT, porque es una protectora, se me sentencia a mí y se me declara Traidor a la patria. Las acusaciones son que yo no asumo las decisiones del Polo Patriótico y el presidente. Eso es la sanción. Cuando eso sucedió hace diez meses, se trato de liquidarme moralmente y lo intentó hacer la alcaldesa de Caracas. Yo fui al siguiente día a la fiscalía y no hay ninguna causa.

-No hay nada contra usted.

-Absolutamente nada. Entonces fue algo montado, algo mentiroso, porque además me golpearon, además agredieron una señora de 80 años y expusieron al escarnio público a más de 30 mujeres a declarar e intentando que declararan contra mí. Que yo asistía a esa residencia. Es una residencia de hace 53 años.

-Usted ha podido conversar con la alcaldesa con Erika Farías sobre esto que ocurrió.

-Nunca, siendo ella una persona a la cual conozco. Nos conocemos antes de llegar Chávez al gobierno. Nos conocemos de muchos años, incluso ella fue parte de una organización con la cual tenía amplísimas relaciones.

-¿Entonces no hay ninguna investigación abierta contra usted?

-No. La investigación la solicité yo. Al siguiente día interpuse un recurso que permanece, un recurso administrativo que permanece en la consultoría jurídica. Yo señalo al Fiscal General de la República que hace una especie de solidaridad automática y trata de evitar que su compañera sea judicializada como corresponde por lo que hizo.

-El PPT en este momento está en a la espera de esta decisión de sala plena del TSJ. ¿Cuándo vence a ese período para darle a la decisión?

-Las cosas en la sala plena o son muy rápidas o son muy lentas.

-Van a las elecciones las elecciones. Va el PPT o la APR al proceso.

-Vamos con la Alternativa Popular revolucionaria, con nuestros candidatos

-¿Con qué tarjetas van?

-Vamos en este momento con la tarjeta del Partido Comunista pero hay otras organizaciones nacionales y regionales como Izquierda Unida, el Partido Revolucionario de los Trabajadores así como partidos como Nuevo Orden Revolucionario, un partido regional como Guaiquerí en el estado Nueva Esparta que está solicitando que se le reconozca y se le dé la habilitación para existir. Hay unos que tienen diez años pidiendo su legalización, pero el CNE no nos responde ¿por qué? Porque hay una decisión expresa de que no exista ninguna organización de izquierda. Hay una imagen que usó un dirigente del PSUV "hay que quitar el oxígeno a la APR".

-¿Quien dijo eso?

-No te lo voy a decir ahorita lo tengo reservado.

-¿Van a llevar candidatos a todo el país?

-A todo el país. Ya anunciamos la candidatura de Antonia Muñoz en Portuguesa y estamos debatiendo candidatos como Eduardo Samán para Caracas, Nerio Galván en el caso de La Guaira. Estamos debatiendo en todo el país con mucha libertad. Mucha democracia y en consulta directamente con nuestros militantes.

-¿Podrían ustedes llegará a alianzas con otros factores de la oposición, digamos la mesa de diálogo, lo que se llama la Alianza Democrática? ¿Recibirían el apoyo de ellos o estarían dispuestos a conversar?

-Mira es que esa Alianza Democrática es parte de la mesa y esa mesa fue la que impidió por ejemplo resolver el asunto de Redes, siendo Redes parte de la Alianza Democrática. Inmediatamente que se dan las elecciones parlamentarias nosotros denunciamos que hay una sobre representación del PSUV. El PSUV tiene cerca de 60 diputados que no le pertenecen ¿por qué? Porque nunca hubo, ni siquiera quisieron responder cuáles eran las bases de cálculos para designar los candidatos. Lo pidió el MAS en la reunión con el Consejo Nacional Electoral, antes de las elecciones los pidió el PCV, yo lo solicité por un twitter que retwiteo Mari Pili Hernández. En el CNE hay un recurso administrativo del PCV y nuestro de la APR y el MAS se fue a la sala constitucional ¿por qué? Porque nosotros denunciamos varias cosas, entre ellos una prórroga que nadie sabe por qué se convocó. Porque no había gente en las mesas.

-¿Usted participaría en la activación de un revocatorio contra Nicolás Maduro?

-No es ahora en este momento un debate nuestro. No es un debate para la APR, es un debate para otros que han ido al CNE a solicitarlo desde ya y en los términos constitucionales se dan. Ahora, habría que discutir y habría que debatirlo. Ahora, lo más importante es que nosotros somos una opción revolucionaria. La Alternativa Popular Revolucionaria es la izquierda organizada.

¿Y son una opción de poder en cada uno de esas alcaldías y gobernaciones o sólo terminan siendo candidatura simbólica para que la izquierda de verdad no desaparezca?

-La opción de poder te lo da tu convocatoria y en eso estamos. Nosotros aspiramos como aspiran todos a que el pueblo venezolano nos comprenda, nos entienda. Que el pueblo venezolano sepa que tiene organizaciones y tiene revolucionarios que están dispuestos a hacer lo que siempre hicieron desde la izquierda con sus valores éticos, con la honradez, con la transparencia, con la decencia, con honestidad porque en fin de cuentas nosotros aspiramos a un socialismo que sea honesto que sea honrado que sea transparente que sea decente y que sea ético.

Vanessa Davies-Contrapunto 28-07-21

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"En poco tiempo, la covid-19 no será la única crisis sanitaria": La OPS advierte a Latinoamérica y el Caribe de una "avalancha de problemas de salud"

Carissa Etienne, directora del organismo, afirmó que varios centros de atención primaria han suspendido servicios a raíz de la pandemia.

 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió este miércoles que América Latina y el Caribe podrían enfrentar una "avalancha de problemas de salud", debido a la suspensión de servicios en hospitales y centros de atención a causa de la pandemia del covid-19. 

La entidad, dependiente de la Organización de los Estados Americanos, informó que, en una encuesta reciente sobre los servicios de salud esenciales en la región, el 97% de los países y territorios participantes reportaron interrupciones, mientras que el 45% reconocieron suspensiones en al menos la mitad de ellos. 

Al citar un ejemplo del escenario que atraviesa la región, la directora de la OPS, Carissa Etienne, informó en una rueda de prensa que más de 300.000 niños no han recibido vacunas de rutina, sobre todo en México y Brasil. 

"La cobertura de la primera dosis de las vacunas contra el sarampión se redujo un 10% en ocho países de las Américas, incluyendo Venezuela, Panamá y Brasil, y cayó hasta un 20% en Surinam", detalló. 

Además, citó una encuesta reciente sobre los servicios de salud esenciales en la región, que mostró que el 97% de los países y territorios participantes presentaban interrupciones, mientras que el 45% informó de interrupciones en al menos la mitad de ellos.

"En poco tiempo, la covid-19 no será la única crisis sanitaria que demande la atención de los países", alertó la funcionaria.

Para Etienne este panorama representa una amenaza para la inmunización de los niños, la atención de las mujeres embarazadas y de las personas con enfermedades crónicas. 

"Si no revertimos estas tendencias, corremos el riesgo de una avalancha de empeoramiento de los problemas de salud en las Américas", alertó la médica dominiquesa. 

Por esa razón, Etienne hizo un llamado a los países para que "se aseguren de que sus respuestas al covid-19 no dejen atrás otros servicios de salud esenciales, como las inmunizaciones de rutina", ya que estos servicios "no son opcionales", indicó. 

En ese sentido, la directora de la OPS dijo que el organismo está ayudando a las naciones de Latinoamérica a "ajustar y repensar cómo se presta la atención esencial en el primer nivel".

Publicado: 29 jul 2021 02:26 GMT

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Miércoles, 28 Julio 2021 06:31

Palabra de maestro

Pedro Castillo en un acto en Juliaca.. Imagen: Santiago Andrade

La campaña de Pedro Castillo desde adentro

Llegué a Lima un mes antes de la elección presidencial. Primera vez en Perú. Enseguida me sentí en familia: estaba San Martín por todos lados. Desde calles, plazas y monumentos me daba la bienvenida.

La maquinaria de marketing político de la derecha se desplegaba en toda la ciudad. Inmediatamente se me vino a la memoria Néstor advirtiéndonos que “Mauricio es Macri”, porque "Keiko" aparecía huérfana de apellido también.

De Pedro Castillo me impactó la emoción profunda que le causa hablar del dolor de su pueblo, que él conoce muy bien. Escuché a un hombre movido por profundas convicciones, sin especulación personal, con total consciencia de la magnitud de la responsabilidad histórica que estaba asumiendo. La fraternidad de las historias de militancia política hizo que el entendimiento sea inmediato.

En el primer acto al que asistí ese mismo día, en las afueras de Lima, vi a un pueblo alzando como símbolo un lápiz negro. Perú tiene uno de los índices de analfabetismo más altos de América del Sur, más aún entre las mujeres. 

Una mujer humilde, que portaba un enorme lápiz, me explicó: "Él es como nosotros, habla como nosotros, siente como nosotros". Me recordó a Cristina cuando decía, allá por el 2008, que nunca en la historia habíamos tenido en el continente tantos presidentes tan parecidos a sus pueblos.

Al grito de “¡Prensa mermelera!”, la gente repudiaba la presencia de periodistas del establishment mediático en los actos. Esa expresión de soberanía en la conciencia colectiva me sorprendió y me llenó de esperanza. Había, evidentemente, otras alfabetizaciones muy activas. La de la lectura crítica de la comunicación hegemónica era una.

“Palabra de maestro” era el lema que rubricaba las afirmaciones del candidato. Un maestro rural podría ser presidente de ese pueblo. Un hombre que de pibe caminaba dos horas para llegar a la escuela, a veces con vianda y otras no, buscando algo que no podía describir, con una fuerza inquebrantable.

Ya en el terreno de la comunicación, había tantas páginas en Facebook de Perú Libre, de Pedro, de las comunidades, que nadie sabía cuál era la oficial. Facebook es la red social de mayor uso en el país, como en todos nuestros países, pero en Perú duplica a Youtube y cuadruplica a Instagram.

La falta de recursos era un problema grave. La página oficial no transmitía en vivo hasta hacía poco, no habían tenido spots de TV en la primera vuelta, no tenían canción-shingle, no tenían un equipo oficial de comunicación digital, no tenían organizada la comunicación con la prensa, no tenían agenda diaria del candidato, no tenían big data ni estudios cuantitativos ni cualitativos propios…

A menos de un mes de la elección, todo eso se estaba gestando mientras se conformaban los equipos técnicos y se consolidaban las alianzas políticas.

¿Y qué era lo que sí tenían?

Tenían un proyecto político, un líder y un símbolo que despertaba una épica. Tenían, literalmente, miles de colectivos de militancia en todo el país haciendo comunicación política, tan caóticos como vitales, organizados en el territorio físico y en el digital. Tenían infinidad de canciones de campaña de los más diversos estilos musicales, que sonaban en actos, radios y redes. Tenían una identidad gráfica expresada en miles de formatos diferentes, apropiados y recreados por la gente, siempre en base al lápiz.

Tenían decenas de transmisiones simultáneas de los actos, tenían volantes caseros que circulaban por WhatsApp y pegados en los postes de luz para convocar a los actos. Tenían tantos hashtags como para volver imposible cualquier coordinación de campaña o no tenían ninguno, pero no dejaban de tomar la palabra.

Nos propusimos hacer un aporte a la organización de la sinergia de todas esas fortalezas dispersas para potenciar su comunicación.

Desde la vereda de enfrente el “anticomunismo”, con todas sus voces y canales al unísono, convencía a una empleada de maxiquiosco de que iban a venir las hordas izquierdistas-chavistas-guevaristas a expropiarle su “propiedad privada”, mientras Mario Vargas Llosa explicaba desde Europa que lo que estaba en juego era el sistema democrático y explicitaba su apoyo a la hija de Fujimori para salvaguardar la libertad de la prensa y la independencia de poderes…

La memoria que hace futuro

Mientras veíamos emerger las raíces identitarias que hermanaban al líder con su pueblo, tomábamos testimonios a sobrevivientes de las mutilaciones sufridas durante el gobierno de Fujimori padre, cuando les ligaron las trompas a trescientas mil mujeres sin avisarles, muchas veces sin anestesia, en el marco de un plan de “planificación familiar”.

Necesitábamos potenciar la sinergia entre esas fortalezas y trascender las cámaras de eco en las que nos escuchamos solo a nosotros mismos sin alcanzar a empatizar con los sectores más alejados de la política.

Hicimos muchas cosas en esas semanas de militancia e insomnio que son las campañas electorales de nuestro lado, pero elijo contar la que fue mi preferida, la que me traje enredada en el pecho para siempre.

"Préstale atención a la flor de retama, esos manojitos de florcitas amarillas que lleva la gente a las marchas. Remite a una de las historias más emblemáticas de la memoria colectiva de este pueblo", me dijo Manuel Robles, periodista de Prensa Latina durante 30 años, tipo sensible a las causas populares.

En 1969 el gobierno de Juan Velasco Alvarado decretó la eliminación de la gratuidad de la enseñanza. El rechazo creció en todo Perú, pero particularmente en Huanta, Ayacucho. Hubo una gran represión, más de veinte estudiantes y campesinos fueron asesinados. 

El 25 de junio, dos días después de la masacre en Huanta, Velasco Alvarado restableció la educación gratuita. El huayno "Flor de retama", del músico ayacuchano Ricardo Dolorier Urbano, homenajea a las y los mártires de la gratuidad de la educación en el Perú, especialmente a dos muchachas de las que el autor era profesor. 

Esta canción fue prohibida, pero el pueblo la guardó en su memoria por más de cincuenta años. Y ahora la estaban cantando nuevamente, cuando otro maestro tomaba la palabra para luchar por los derechos del pueblo. Hicimos un video con esa canción, que pronto se hizo viral. Nos iluminó la frase de César Vallejo: “Ya va a venir el día, ponte el alma”.

Quizá San Martín hubiera adherido a esa certidumbre mientras emprendía el Pacífico desde Chile. Quizá Perú nos lo haya dicho como promesa en su apoyo a nuestra lucha por la soberanía sobre las Islas Malvinas. Lo que es seguro es que hoy es un día de victoria para este pueblo que eligió ese lápiz para reescribir su historia, que es la de toda la Patria Grande.

* María Fernanda Ruiz es docente y especialista en comunicación política, convergencia de medios y tecnologías de la comunicación para la soberanía de los pueblos. Integra la comisión de Comunicación del Instituto Patria y es una de las creadoras del colectivo Mueve América Latina.

 

Por María Fernanda Ruiz

27/07/2021

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El 11 de julio en Cuba: una reflexión tentativa

A dos semanas de las protestas, el gobierno cubano viene realizando operaciones de control de daños que si bien van más allá de la reacción inicial, principalmente represiva, no han abandonado esa vía. En cualquier caso, es difícil superar la prueba de fuego de la actual dirección cubana sin prestar oídos a los reclamos legítimos de la población.

 

Guste o no, le pese a quién le pese, el 11 de julio del 2021 quedará grabado de manera indeleble en el imaginario nacional. Para la mayoría de los cubanos, fue un día triste que preferirían no tener que recordar, pero ahí está. La información sobre lo que pasó está aún demasiado dispersa y teñida por el ambiente de noticias falsas y contra réplicas del gobierno cubano como para hacer algo más que lo que me propongo: una reflexión tentativa. Por lo que se sabe hasta ahora, ese domingo ocurrieron a lo largo y ancho del territorio nacional manifestaciones masivas contra el gobierno, algunas de ellas devenidas violentos disturbios, un hecho sin precedentes en Cuba que tomó a muchos observadores y hasta a las propias autoridades por sorpresa. Quedó así una imagen de ingobernabilidad y violencia que objetivamente perjudica al gobierno cubano y que será difícil de borrar aún en un escenario favorable que no aparece en el horizonte.

Pero si a alguien no debieron tomarle por sorpresa estos hechos fue precisamente a ese liderazgo que desde hace meses viene denunciando que se estaba gestando un «golpe blando» o una «revolución de colores» diseñada por el sempiterno enemigo estadounidense. Quizás a causa de la sorpresa, la reacción gubernamental inicial estuvo signada por una perniciosa tendencia a responder preferentemente con herramientas represivas y con la repetición ad infinitum de una estrategia comunicativa cuya inoperancia parece cada vez más evidente.

En buenas cuentas, lo que sí es asombroso, dadas las penurias a que ha sido sometida la población cubana, sobre todo desde el inicio de la pandemia, es que estos disturbios no se hubieran producido antes. Pero sucedieron, han tenido repercusiones muy negativas y el relativamente nuevo liderazgo cubano está en crisis apenas a tres meses de haber celebrado el VIII Congreso del Partido Comunista Cuba, y a dos años de haberse aprobado una nueva Constitución. No deja de ser recordatorio de situaciones previas a los colapsos anteriores en los países socialistas de Europa Oriental. 

Pero este caso es diferente. Cuba es un país del Tercer Mundo y en él hubo una revolución nacional liberadora después de años de opresión neocolonial. Esa revolución se radicalizó en un agudo enfrentamiento con el imperialismo estadounidense, al que pudo resistir en una serie de enfrentamientos. En ese proceso adoptó un modelo socialista que ofreció amplios beneficios populares al menos en sus primeras tres décadas gracias a su alianza con la Unión Soviética.

Si estos disturbios no se produjeron antes, ello se debe a los logros sociales en sus años iniciales y a la trayectoria internacional del país, que lo llevó no solo a sobrevivir el enfrentamiento con Estados Unidos sino a jugar un papel excepcional en la política internacional, y particularmente en el hemisferio occidental, durante la Guerra Fría y después. Todo ello le dio al gobierno actual un sustancial capital político y margen de maniobra, basado en su consigna «Somos Continuidad», que evocaban el increíble liderazgo de Fidel Castro durante 47 años. 

Sin duda, estos logros y éxitos están en la base de la resiliencia del régimen cubano y en la tolerancia estoica de los ciudadanos ante las dificultades excepcionales que sufren, que objetivamente están provocadas en gran parte por el bloqueo estadounidense, aunque también por insuficiencias y errores en las políticas gubernamentales. Un elemento adicional, que no ha sido objeto de mucho análisis por observadores del drama cubano, es que no han salido a la luz informaciones que nos permitan valorar la participación o papel de los distintos sectores de oposición en Cuba, algunos de ellos, pero no todos, vinculados a la realmente existente política de subversión fomentada oficial y extraoficialmente desde Estados Unidos. 

Algo sí aparenta ser evidente: si bien al parecer hubo algunas participaciones visibles de líderes de los conocidos movimientos Movimiento San Isidro y 27N prácticamente fue nula la de los activistas más promovidos desde territorio estadounidense, y ninguno parece haber estado en posición de capitalizar las manifestaciones. Quizás haya que buscar la explicación de este fenómeno en recientes investigaciones sobre revoluciones sociales y durabilidad autoritaria, como la de Jean Lachapelle, Steven Levistky, Lucan A. Way, y Adam E. Casey, publicada recientemente en la revista World Politics, en las que se intenta explicar la estabilidad de regímenes como el cubano.

A pesar de lo anterior, no cabe duda de que los disturbios fueron azuzados en redes sociales, particularmente por operadores e influencers que no viven en Cuba, muchos de ellos residentes en Miami, donde el anticastrismo sigue siendo una industria local importante, financiada tanto por fondos federales como privados. No dejan de tener razón los que argumentan que las redes sociales se han convertido en un elemento tóxico en la realidad nacional pues se gastan millones de dólares en lanzar campañas desestabilizadoras de noticias falsas. 

Aunque el «empujón externo» pudo haber sido el factor detonante, también es cierto que no habría sido efectivo si no existiera un caldo de cultivo en los siguientes factores endógenos, resultado de errores y cálculos erróneos del gobierno cubano:

  1. Deterioro de la situación social en barrios empobrecidos; 
  2. Enormes dificultades para conseguir alimentos; 
  3. Reciente deterioro de la situación sanitaria después de varios meses de una política muy exitosa contra la pandemia de covid-19; 
  4. Tendencia a desconocer, limitar y hasta criminalizar el disenso.
  5. Ineficiente estrategia comunicativa que tiende a ocultar errores e insuficiencias propias mediante el argumento de que «la culpa la tiene el bloqueo»;

El gobierno ha subestimado y sigue subestimando hasta que punto sus propias acciones o falencias, estas últimas percibidas o reales, provocan el malestar ciudadano, pues se ha enfocado en que el estímulo exógeno a un estallido social es el único o al menos el principal causante. 

No cabe duda de que la política de medidas coercitivas unilaterales contra Cuba, que ya llevan casi 60 años en vigor, son una suerte de «guerra económica» contra una «plaza sitiada», como argumentara Peter Beinart en el New York Times del 15 de febrero en una columna titulada «La otra guerra permanente de Estados Unidos». Beinart critica las políticas de sanciones económicas argumentando que Washington usa ese tipo de estrategia contra países como Cuba y es equivalente a hacer la guerra por otros medios, con muy pocas posibilidades de éxito en el objetivo propuesto: el «cambio de régimen».

Por supuesto, el gobierno estadounidense ha rechazado las acusaciones cubanas, pero lo cierto es que la administración de Joe Biden mantuvo las sanciones impuestas a Cuba por el gobierno republicano de Donald Trump entre 2017 y 2021, 247 en total, incluso en plena pandemia. Se trata de una política de presión máxima que empobrece al pueblo cubano mientras acosa a su gobierno y no logra su objetivo confeso de derrocar al régimen. Lo ha hecho a pesar de prometer exactamente lo contrario durante la campaña electoral. 

Es evidente que se estaba creando una tormenta perfecta a 90 millas de las costas norteamericanas. Es interesante que apenas una semana después de que el presidente Biden calificara a Cuba como un «Estado fallido», la Casa Blanca anunció dos medidas que, de materializarse, aliviarían parcialmente las tensiones en Cuba: el restablecimiento del envío de remesas y la reapertura de los servicios consulares en La Habana. Ambas medidas fueron parte del acoso de Trump. Si estas propuestas logran atravesar el «campo minado» del proceso de toma decisiones sobre Cuba en Washington y una difícil negociación con el gobierno cubano, esto puede significar que el gobierno de Biden reconoce tácitamente que continuar las sanciones exacerba la crisis cubana y podría provocar un estallido social incontrolable, lo que no está en el interés nacional de Estados Unidos porque, entre otras, podría estimular la peligrosa idea de intervenir militarmente.

En todo caso, Biden ha mostrado que no es Barack Obama en lo que a Cuba respecta. Pero eso es un síntoma de debilidad de su liderazgo, lo que puede tener repercusiones en América Latina y el Caribe, región en la que Cuba y las izquierdas que la apoyan siguen teniendo importancia, como lo han mostrado los recientes procesos políticos en México, Argentina y Bolivia e incluso en Ecuador. 

Durante seis meses, el gobierno de Estados Unidos estuvo posponiendo el cumplimiento de las promesas de campaña y quedó atrapado en el estrecho marco de la variante trumpista de la política republicana hacia Cuba, que está basada en una ilusión: que mediante la aplicación de medidas coercitivas unilaterales extremas se logrará acabar con el régimen surgido en 1959. Los acontecimientos en el terreno y las decisiones y propuestas de otros actores la han puesto en una posición imposible. El resultado neto es que muy probablemente durante los próximos tres años se mantendrán sanciones contra Cuba que empobrecerán aún más al pueblo cubano y acosarán a su gobierno, que tendrá que convencerse de que solo una política económica eficaz que fomente el desarrollo de las fuerzas productivas podrá sacar al país de su actual crisis.

Al momento de escribir estas líneas, a dos semanas escasas de las protestas, se observa al gobierno cubano realizando operaciones de control de daños que trascienden la reacción inicial, principalmente represiva, aunque no parece haberla abandonado. Para continuar controlando el daño es imprescindible evaluar correctamente la situación política y social, y no cometer el error de culpar solamente a los factores externos sin atender autocríticamente los internos. Se debe acometer con urgencia las reformas prometidas, especialmente en lo que se refiere al suministro de alimentos. 

Un problema adicional que le complica la situación es cómo enfrentar a actores violentos que se aprovecharon de la situación para propiciar disturbios sin que, al mismo tiempo, se cree la imagen, tanto dentro de la sociedad cubana como en el entorno internacional, de una represión desmedida contra manifestantes pacíficos. Hay reportes de que se están produciendo juicios sumarios sin las adecuadas garantías procesales. Las sanciones impuestas en estos juicios oscilan entre diez meses y un año. Muchos de los condenados no parecen haber cometido actos violentos. Seguir por este camino alienará aún más a aquellos sectores todavía identificados con la Revolución pero que se oponen a la represión desmedida. Dentro de la sociedad cubana, la experiencia de haber debatido y aprobado una nueva Constitución que contiene importantes elementos de respeto por el debido proceso no es un hecho menor. Entre los ciudadanos existe un mayor nivel de exigencia en el cumplimiento de la ley a que las autoridades policiales están obligadas.

En cuanto a la estrategia de comunicación, esta debe buscar el adecuado balance para sumar y recuperar apoyos y evitar perderlos aún más. Hay una evidente erosión de la capacidad de convencimiento del argumento de que todo se debe al bloqueo, más allá de que este sea una verdad comprobable. El abuso de ese argumento sin enfocarse autocríticamente en sus errores conduce al gobierno a una pérdida aún mayor de credibilidad. Las autoridades deben intentar superar dos obstáculos político-ideológicos importantes: el primero es que aún prevalece en la burocracia la vieja mentalidad estrecha del socialismo como un modelo estatista basado en la planificación centralizada, que minimiza el papel del mercado en la asignación de recursos; el segundo nace de concepciones que definen el socialismo en términos autoritarios, desconociendo o criminalizando el disenso de los que recomiendan cambios en el modelo social para hacerlo más eficiente económicamente y más democrático y respetuoso del Estado de derecho que se estableció por la Constitución del 2019. 

Esta tendencia arremete contra todo el que disiente endilgándole muchas veces epítetos como el de «centrista», que se intenta convertir en sinónimo de contrarrevolución. 

Las interpretaciones que se le están dando desde los medios oficiales a lo acontecido el domingo 11 de julio demuestran ese punto. Hay un intento de desprestigiar, disminuir y hasta criminalizar a todos los que se sumaron a las protestas, calificándolos de «anexionistas», criminales o «confundidos». Es claro que notados quienes participaron caben en esas descripciones. Hay demandas reales hechas de forma pacífica, cuyo desconocimiento puede ser arriesgado. 

A ello habría que añadir que el discurso oficial justifica el uso de la violencia represora y esto impacta negativamente en sectores de la población que se mantienen al margen, pero observan con consternación todo lo que sucede. Un ejemplo que viene al caso es el de intelectuales y artistas que han hecho públicas sus condenas. Los acontecimientos han repercutido negativamente en la imagen internacional de Cuba. Se percibe que las autoridades, incluso las de seguridad, fueron tomadas por sorpresa. También existe la apreciación de que se está ocultando el nivel de la represión. 

A estas alturas no hay todavía una cifra de detenidos ni una información de cuántas manifestaciones se produjeron, cuántas fueron pacíficas, cuántas generaron disturbios, ni cuántos ciudadanos participaron. Y, por supuesto, hay voces que reclaman la liberación de todo el que protestó pacíficamente, entre ellas las del cantautor Silvio Rodríguez, muy respetado en círculos gubernamentales.

Este vacío de información provoca que tanto la ciudadanía como actores externos puedan ser desinformados por aquéllos que tienen el evidente propósito de erosionar el liderazgo cubano. No se tiene en cuenta que en la ciudadanía ya se ha arraigado la idea de que la protesta pública pacífica es legítima y debe ser protegida por la ley, ante cuyo precepto el gobierno parece tener una actitud negativa, cuando reacciona proclamando que «la calle pertenece a los revolucionarios». Esa no es la respuesta más conveniente ni desde el punto de vista interno ni del externo, además de que atenta contra el Estado socialista de derecho. 

En resumen, estas manifestaciones son inéditas y llaman la atención sobre problemas internos de la sociedad cubana agudizados por las medidas coercitivas unilaterales del gobierno estadounidense, que empobrecen al pueblo y acosan al gobierno cubano.

Esto es un reto de gran magnitud para un liderazgo político cubano que, a pesar de que ya ha sido puesto a prueba, está en proceso de consolidación en condiciones excepcionalmente adversas, no solo por la pandemia. Los desafíos son sumamente complejos, pero son también decisivos. Los líderes cubanos harían bien en considerar que, en situaciones similares en otros contextos, la estrategia exitosa seguida por homólogos políticos afines ha tenido como divisa sumar y no restar; escuchar y no hacer oídos sordos a los reclamos legítimos.

Julio 2021

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La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente estadunidense, Joe Biden, hablan con reporteros el 15 de julio pasado en la Casa Blanca.Foto Afp

En su visita de despedida de la canciller Angela Merkel a Joe Biden, Alemania y EU reconocieron la esterilidad de las sanciones para detener el gasoducto Nord Stream 2 (NS2): construido en más de 98 por ciento y transportará el gas ruso desde su zona en el Ártico, pasando por el mar Báltico, hasta Alemania.

No hay modo de ocultar la derrota de la política antirrusa de la dupla Obama/Biden –en particular, de la pugnaz israelí-estadunidense Victoria Nuland que buscaba dañar las finanzas de Gazprom y quien despreciaba solemnemente a Europa cuando entonó su célebre invectiva de "¡Al carajo con Europa!", tras haber catalizado el cambio de régimen en Kiev– y de Trump que hizo del bloqueo del NS2 su leitmotiv.

¿Habrá sido consecuencia de la cumbre en Ginebra de Biden y Putin, que versó primordialmente sobre la "estabilidad estratégica"? ¿Se trata de un cebo para que Rusia comience a soltar su asociación estratégica con China? Era evidente que Alemania no iba a ceder, mucho menos cuando Biden busca restaurar la alianza perdida con la UE.

Más aún: el gasoducto es más importante para Alemania –que hubiera sido obligada a comprar el gas de EU mucho más caro, por su logística de transporte distante– que para Rusia, que con la mano en la cintura se lo puede vender a China: más ahora cuando Gazprom contempla otro gigantesco gasoducto: el Siberia 2 (https://bit.ly/3l4qnpI).

El NS2 –propiedad integral de Gazprom (con sede en San Petersburgo) y Rosneft–, más el NS1, tendrá una capacidad anual de 110 mil millones de metros cúbicos. Gerhard Schroeder, ex canciller alemán y ex líder del Partido Social Demócrata, es hoy el mandamás de Nord Stream AG, con sede en Suiza, a cargo del NS1: consorcio del que también forman parte, junto a Gazprom, empresas alemanas y la francesa GDF Suez.

Alemania –primera potencia geoeconómica de la UE– prometió buscar que no cese el tránsito del gas ruso a través de Ucrania, que vence en 2024, por lo que recibe regalías de unos 3 mil millones de dólares al año de Moscú. ¿Cuál fue entonces el sentido del NS1 y 2 de no haber sido por el chantaje de Ucrania (https://on.mktw.net/2UXlVyr) al transporte del gas ruso hacia Europa?

El portal Strategic Culture no se anda por las ramas y sentencia que el NS2 “no es una concesión estadunidense. Es la admisión de su derrota (https://bit.ly/371VMAS)”.

Las lamentaciones de realismo trágico no se hicieron esperar y el rusófobo obsesivo ex presidente de Georgia (sic) Mikhail Saa­kashvili –que llevó al desastre militar a Tiflis frente al gigante ruso y le hizo perder 20 por ciento de su territorio– espetó que “el hecho de que la importancia geopolítica (sic) de Ucrania disminuirá tras el arranque del NS2 no da lugar a ambigüedades (sic). Pero esto debe ser compensado por el que Ucrania debe desarrollar sus recursos (sic), incluyendo el hidrógeno verde (https://bit.ly/3y9UwaU)”.

¿Qué diantres maniobra Saa­kashvili en Ucrania a la que puede empinar a otro desastre?

El hoy ucraniano (sic) Saakashvili, marioneta de la OTAN, exhibe su novatez geopolítica y acusa a Rusia de desear "bloquear" a Ucrania en el mar Negro, pues en el sur se encuentran los principales depósitos de hidrógeno "verde".

Al unísono, el vicecanciller polaco, Pawel Jablonski, fustigó que el permiso al NS2 era una pésima decisión que dañaría la seguridad europea.

Un problema adicional para Ucrania, arrojada debajo del autobús de la geoestrategia del Olimpo de EU y Rusia, es que carece de dinero para reparar el viejo gasoducto ruso que pasa por su territorio.

Según Deutsche Welle, parte del acuerdo de “compromiso (https://bit.ly/3f352ZP)” de cuatro puntos contempla que Alemania y EU inviertan 50 millones de dólares en la infraestructura de tecnología "verde" de Ucrania (https://on.wsj.com/3f2JM6E). ¡50 millones de dólares son menos que migajas!

El NS2 arrancará máximo en septiembre y ya empezaron las negociaciones para un NS3 con el fin de bajar los estratosféricos precios del gas en Europa occidental.

Murió el viejo rey. ¡Viva el nuevo rey geoenergético ruso-alemán!

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Cuba debe caminar hacia una nueva etapa de su revolución

No se puede ser insensible al dolor que por falta de alimentos y de medicamentos ahoga a gran parte del pueblo cubano. Tampoco podemos pasar por alto las manifestaciones realizadas, en las que se ha pugnado y clamado por comida y por fármacos, pero también por libertad, y algunos hasta por el fin de la dictadura.

Lamentablemente, el Estado cubano carece de recursos financieros para superar esta crisis; por lo que la cooperación solidaria internacional y una apertura general les urge, pues les permitiría obtener créditos y empréstitos, para ir resolviendo la situación y tener tiempo para planificar su nueva era.

Sobre la situación cubana se ha divulgado muchísimo.

En este espacio hago un breve análisis sobre las causas y las posibles soluciones.

Profeso el respeto, la libertad y la democracia para la convivencia pacífica, bajo el estado de derecho, y sustento la tolerancia en todos los órdenes.

Por supuesto que el principal problema u obstáculo inicial del proceso revolucionario cubano ha sido el bloqueo o embargo de los Estados Unidos de América hacia Cuba, mismo que fue ordenado hace casi 60 años por el entonces presidente John F. Kennedy como represalia "leve", en lugar de invadir Cuba, como se lo aconsejaba el Pentágono.

Sin embargo, el daño provocado por el bloqueo ha sido atroz durante cerca de seis décadas. Por esa razón casi la totalidad de países miembros de Naciones Unidas, reiteradamente han solicitado su anulación, México incluido desde siempre; menos Estados Unidos e Israel, como ocurrió recientemente.

Pero seamos sinceros: no únicamente el bloqueo tiene a Cuba con tanta necesidad, escasez y pobreza.

No podemos dejar de comentar, con la mejor intención, lo errático de muchas de las estrategias gubernamentales en lo económico, lo social y lo político, pues no han sido plenamente benéficas para el pueblo, que padece mucho y posee muy poco.

Cuando fui embajador de México en Cuba en varias ocasiones conversé con el entonces comandante en jefe, Fidel Castro Ruz, y en alguna de ellas lo hice sobre la necesidad de una apertura general, económica, política y social.

Siempre he pensado que no existe un gobierno en el mundo que quiera la ruina para su pueblo, y es el caso del de Cuba, donde sus gobernantes han creído en las bondades de sus estrategias, pero al no ver los mejores resultados, es muy válido que piensen en rectificar y en cambiar; de allí la necesidad urgente de que innoven y diseñen mejores políticas públicas, acordes con las del mundo actual, preservando su soberanía, en democracia, buscando el desarrollo integral, con inversiones que impulsen su crecimiento económico, la generación de empleos y riqueza.

Eso sería verdaderamente trascendental.

Desde mi punto de vista, en Cuba ha llegado el momento del cambio en todos los órdenes, es decir de una nueva etapa de su revolución, como hicieron los chinos bajo el liderazgo de Deng Xiao Ping. No se trata de un regreso al capitalismo salvaje, pero sí de uno con sentido social y con justicia distributiva en el que pague más impuestos quien gane más, como existe en las naciones nórdicas, o de un socialismo democrático con economía capitalista abierta y mixta, como en lo económico viene sucediendo en China, aunque a ellos también les falta la democratización política.

Por lo anterior, considero que es urgente: 1. Un mayor diálogo, sin represión y sin coartar las libertades; 2. Una amplia apertura de su economía, más eficaz, más rápida y menos gradual que la que hasta hoy está en operación; 3. Autorizar la existencia de partidos políticos, para arribar a un régimen democrático con elecciones libres, más allá del partido único; 4. El libre tránsito dentro del país y el extranjero como parte de sus libertades y derechos humanos; 5. La libre adquisición de bienes y servicios, muebles e inmuebles, sin restricciones, para quienes dispongan de recursos económicos, pues ello reactivaría la economía; 6. Impulsar más aún la agricultura y la ganadería, y fomentar la industrialización y el turismo; 7. Continuar, con mayor fuerza, los avances en educación, investigación científica y tecnológica, en salud y medicamentos; 8. Permitir y tolerar la operación ilimitada de Internet y de las redes sociales, pues se trata de un avance mundial que propicia la libre expresión, y que no debe restringir o bloquear ningún gobierno, aunque requieren de regulaciones, para evitar difamaciones y calumnias; pero es preferible la expresión a la censura;9. Dialogar y tomar acuerdos con Estados Unidos, para lograr cambios de actitudes de su gobierno hacia la isla, y operar cambios del régimen cubano hacia el gobierno estadunidense.

Muchas de estas adecuaciones requieren de reformas constitucionales y legales, pero significarían un cambio muy importante para destrabar, resolver y avanzar.

Confío en el talento y en la visión del presidente Miguel Díaz-Canel para empeñarse y lograrlo; confío también en que el presidente Joe Biden cambie y mejore su discurso y sus estrategias para con Cuba, pues dada su experiencia y madurez, es de esperar que busque negociaciones y acuerdos con el gobierno cubano, y que decrete el fin del bloqueo, dándole continuidad al proceso de apertura iniciado por el presidente Barack Obama, quien restableció las relaciones diplomáticas con Cuba.

La comunidad cubana en el exterior deberá abandonar el radicalismo y desempeñar una función de participación madura y abierta con diálogo civilizado para contribuir a la distensión.

La dirigencia cubana deberá, también, flexibilizar sus actitudes con sus hermanos de la diáspora residente en el extranjero.

Lo deseable es que esta crisis encuentre cauces de solución pacífica lo más pronto posible, sin violencia, en bien del pueblo cubano y por la tranquilidad y la paz de la región de la que formamos parte.

En crisis anteriores México fungió como mediador.

Debe imponerse la fuerza de la política, y jamás la política de la fuerza.

 

Heriberto M. Galindo Quiñones,fue embajador en Cuba, cónsul general en Chicago, dos veces diputado federal y recientemente senador de la República

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Perú: Pedro Castillo le dejó claro a su propio partido que hará alianzas con la derecha

En la perspectiva de gobernar con un sector de la derecha política pro empresarial, el presidente electo Pedro Castillo confronto a Vladimir Cerrón y a un sector de su partido Perú Libre, dejando en claro que no permitirá la imposición partidaria en la designación de los nuevos funcionarios públicos ni en la línea política del nuevo gobierno.

 

Esta primera escaramuza publica entre Castillo y Cerrón se dio en el marco del primer Congreso Nacional de Perú Libre, el cual se desarrolló el pasado sábado 24 de julio en la ciudad de Lima. En este evento, denominado: “expectativas, objetivos y metas irrenunciables del gobierno”, participaron los máximos dirigentes de Perú Libre y el conjunto de sus Congresistas electos en el pasado proceso electoral.

Acá quedo demostrado lo que ya diversos sectores de la prensa venían especulando desde hace un tiempo atrás, o sea, que existirían dos facciones en el seno de Perú Libre: quienes seguirían a Pedro Castillo y quienes se alinean con Vladimir Cerrón, secretario general de esta agrupación política. Esta división, al parecer, también se expresaría en el bloque parlamentario.

En su intervención Pedro Castillo empezó agradeciendo el apoyo de Perú Libre en la campaña presidencial pasada, pero dijo que “no estaba obligado a seguir posiciones radicales”, esto para cuestionar los planteamientos que algunos seguidores de Cerrón han venido haciendo y que, a pesar de sus límites, escandalizan a los medios de comunicación.

Sobre el cambio de Constitución vía Asamblea Constituyente, Castillo fue muy enfático al señalar que “la Constitución se cambiará (solo) si el pueblo lo pide”. Sobre la denominada “gobernabilidad”, el presidente electo manifestó que “él está hablando con todas las fuerzas políticas dispuestas a dialogar”, esto incluye, obviamente, a los diversos partidos de la derecha pro empresarial como Somos Perú de Salaverry, el Partido Morado de Julio Guzmán o el nacionalismo de Ollanta Humala. En esa perspectiva y en función de construir el ya anunciado gobierno de unidad nacional o de “todos los peruanos”, Castillo dijo también que “no puede aceptar planteamientos de un solo partido y que no puede designar funcionarios en el Gobierno solo por ser de Perú Libre”.

De esta manera, oficializó ante los militantes de Perú Libre y ante sus seguidores, sus intenciones políticas de gobernar junto a la derecha. Esto ya lo había mencionado antes, sin embargo, el hecho de que ahora lo haya dicho en un evento institucional del partido y frente a Vladimir Cerrón – incluso desafiando su autoridad - pone en evidencia la determinación del profesor cajamarquino para llevar a la práctica su orientación política.

Al parecer, la posición de Castillo seria la mayoritaria en el seno de la bancada de Perú Libre la cual cuenta con 37 Congresistas, por esa razón, en la mañana del domingo 25 de julio se formalizo su lista parlamentaria para dirigir la mesa directiva del Congreso, la cual está encabezada por un representante de Somos Perú (partido del empresario y político Daniel Salaverry); un representante de Perú Libre; una representante de Juntos por el Perú y una representante del Partido Morado del derechista Julio Guzmán. Y para que no queden dudas de su apoyo a esta lista y de su política de unidad con la derecha parlamentaria, horas más tarde, Pedro Castillo hizo público a través de sus redes sociales lo siguiente: “Anunciamos la formación de una coalición por la gobernabilidad con la presentación de una lista para la mesa directiva plural, paritaria y descentralizada. Integran José Enrique Jeri (Somos Perú), José María Balcázar (Perú Libre), Ruth Luque (Juntos por el Perú) y Flor Pablo (Partido Morado)”.

Con esto, la propuesta que Vladimir Cerrón y sus seguidores venían voceando para presidir el Congreso, quedo desestimada por el mismo presidente electo. Recordemos que Vladimir Cerrón y sus allegados manifestaron públicamente su intención que Valdemar Cerrón (hermano de Vladimir Cerrón) presida la lista para dirigir la mesa del congreso acompañado mayoritariamente del partido Perú Libre.

Este proceder de Castillo ha causado revuelo en las filas de Perú Libre, quienes bajo la dirección de su secretario general, se aprestaban a dirigir el nuevo gobierno (poniendo a los nuevos funcionarios públicos), bajo una orientación política basada en la conciliación de clases y en el respeto al estado burgués, muy similar a la que ahora está llevando a la práctica Pedro Castillo, pero donde ellos pretendían ser la voz cantante o, como se dice coloquialmente, “los que cortan el jamón”. No es por tanto una diferencia estratégica o de principios lo que separa a Cerrón de Castillo, es más bien una disputa por el control del aparato público, donde Castillo, para quedar bien con la gran burguesía y sus medios de comunicación a empezado a separarse de Cerrón y de sus delirios políticos barnizados de radicalismo verbal.

De concretarse esta ruptura, definitivamente tendrá una expresión en el bloque parlamentario donde seguramente los 37 votos con los que hoy cuenta Castillo se reducirían, esto lo haría mucho más permeable y frágil de lo que ya es ahora.

Al parecer, y pensando precisamente en construir una popularidad y un liderazgo fuerte que le permitan sortear estas limitaciones, es que Castillo anuncio en el ya citado congreso de Perú Libre que durante su gestión como presidente de la Republica se bajará el sueldo y que hará lo propio con los sueldos de los Congresistas y los Ministros.

Esta medida seguramente caerá bien en el grueso de la población que mayoritariamente deplora el accionar de la denominada “clase política” y en la mayoría de sus votantes, sin embargo, no le será suficiente para superar las diferencias que ya se han abierto en el seno de Perú Libre, las cuales volverán a manifestarse en los próximos días cuando se anuncien los nombres del primer Consejo de Ministros del denominado gobierno del “Perú profundo”, para lo cual, Vladimir Cerrón y sus seguidores ya han anunciado a Roger Najar como el nuevo premier, sin que este aun goce de la venia de Castillo.

Dos posibilidades empiezan a flotar entonces en el devenir a corto plazo de Perú Libre: la primera tiene que ver con que Cerrón y sus seguidores se asimilen al rol secundario que Castillo y sus nuevos aliados les pretenden dar en su gobierno de ancha base y de conciliación con la burguesía, y la segunda es que pasen a la ofensiva y confronten al nuevo presidente, lo cual significaría una eventual ruptura en un partido de raíces provincianas que llego al gobierno en un momento de alta crisis orgánica y mostrándose como la novedad, sin embargo, en la práctica vemos que reproduce la misma fragilidad y los vicios de los viejos partidos de la izquierda reformista y conciliadora.

Por José Rojas Militante de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores "CST" de Perú

Lunes 26 de julio

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Coche de los años 40/50 en playa de Guanabo (Cuba).

La Revolución se enfrenta a uno de sus nudos gordianos más trágicos. El conformado por una pinza que se alimenta del autoritarismo del PCC y la injerencia de EE.UU. y de una derecha que desde Miami busca una marcha versallesca sobre La Habana

 

La reciente explosión social que ha tenido lugar en Cuba debe enmarcarse en el tortuoso proceso de ajuste y adaptación que ha tenido que vivir la Revolución cubana desde los años noventa, cuando colapsó el esquema de inserción económica y geopolítica (el CAME y la URSS) en el que se había cimentado su modelo de desarrollo social, y con él su legitimidad política interna. 

Tras una década (la de los sesenta) de experimentación revolucionaria autóctona, un laboratorio de soberanía socialista tan audaz en sus propósitos como aleccionador en sus fracasos, que es interpretado hoy en discurso oficial como una era de romanticismo idealista, la revolución cubana se situó en la órbita del imperio soviético. De la URSS obtuvo Cuba un modelo económico basado en la planificación centralizada de la economía y también un mercado internacional con precios preferenciales, tanto para las exportaciones cubanas de azúcar y níquel como las insustituibles importaciones de una materia prima tan estratégica para el desarrollo industrial moderno como es el petróleo. La primacía de la planificación centralizada sobre el mercado y un comercio internacional basado en alianzas políticas más que en precios  (y por tanto muy vulnerable a las coyunturas políticas de los países aliados) han sido dos rasgos persistentes y profundamente problemáticos del sistema económico cubano. Pero mientras existió la URSS y el campo socialista, aunque el modelo presentaba notables disfuncionalidades económicas, permitió un crecimiento sostenido que alimentó uno de los desarrollos sociales más ambiciosos de la historia de América Latina. La masiva inclusión de sectores de población previamente excluida, la elevación del nivel de vida, y las políticas sanitarias, educativas o deportivas, fueron claves para forjar el pacto social tácito que cimentó la revolución cubana como proceso con suficiente legitimidad social como para ser estable: el monopolio autoritario del poder político en manos del PCC a cambio de defensa de la soberanía nacional y avances en justicia social. 

Pero en 1991, y tras perder el paraguas del comercio protegido y ventajoso del campo socialista, Cuba se vio de pronto arrojada al mercado mundial para el que no estaba preparada. Lo hizo además en las condiciones desfavorables de un bloqueo norteamericano recrudecido (leyes Torricelli y Helms-Burton). Las consecuencias del trauma de los noventa fueron inmensas.  Cuba se vio obligada a redirigir su modelo apostando por el turismo, la apertura a las remesas de los cubanos emigrados (un duro golpe a la autoestima económica de la Revolución) y a la inversión extranjera. También, en el plano interno, abriendo espacio al mercado frente al plan (mercados agropecuarios, trabajos por cuenta propia) en un pulso ambivalente y contradictorio que tres décadas después está lejos de haber sido resuelto satisfactoriamente.  

La colaboración con la Revolución Bolivariana a partir de la llegada al poder de Chávez en el 2000 dio a Cuba una bocanada de oxígeno, especialmente en su dimensión energética (petróleo), que ha sido crucial y que llevó incluso a parte de la dirigencia cubana, con Fidel Castro al frente, a fantasear con la posibilidad de un retorno a los códigos de gobernanza pre-años noventa (lo que fue llamado la Batalla de Ideas). Pero la reorientación del viejo modelo de planificación económica (que hoy la propia dirigencia cubana considera obsoleto) hacia alguna forma de economía socialista que debía dejar espacios amplios al mercado y la iniciativa privada era inevitable. La crisis venezolana, que lleva afectando a Cuba casi un lustro como símbolo de la misma piedra con la que siempre tropieza la Revolución, no ha hecho sino confirmar la necesidad de abandonar la búsqueda de alianzas comerciales ventajosas mediadas por afinidades geopolíticas. Que Cuba sea capaz de prosperar por su propio desempeño económico en el mercado mundial es un imperativo de supervivencia para el régimen.  

De este modo, Cuba transita oficialmente hoy hacia un socialismo de mercado que sigue el ejemplo asiático. Un proyecto que, en teoría, debe lograr elevar los niveles de vida salvaguardando a) el monopolio político del PCC y b) (más problemático desde una perspectiva transformadora) el espíritu de la revolución. La imagen inspiradora en la élite gobernante cubana es Vietnam. A diferencia de China, cuyo proceso de desarrollo se da a una escala que no está al alcance de Cuba, Vietnam es una nación que a través de las reformas económicas aperturistas (el Doi Moi) ha logrado enfrentar simultáneamente tanto  su estructura económica colonial como los efectos devastadores de la intervención militar de EE.UU., volviéndose una sociedad moderadamente próspera bajo el férreo control del Partido Comunista. Que esta es la hoja de ruta de la dirigencia cubana es algo que no alberga discusión. De hecho la reciente reforma constitucional cubana básicamente dio amparo legal a las reformas promercado aplicadas en Cuba desde la etapa raulista. La gran diferencia entre la vía cubana y el socialismo asiático ha sido la relativa lentitud, timidez y precaución demostrada por la primera. La explicación fundamental es que desde la óptica del gobierno cubano el desarrollo de cualquier pequeña o mediana burguesía nacional, un actor imprescindible en este esquema, es interpretado como un germen quintacolumnista potencialmente favorable a las políticas injerencistas de Miami y de EE.UU.  

En este proceso de construcción ambivalente de un socialismo de mercado se inscribe la eliminación del sistema de doble moneda y otras muchas reformas, en muchos casos fallidas y cuya responsabilidad central ha sido el desempeño del propio gobierno, que han acabado configurando una tormenta económica perfecta en un contexto de pandemia global.  Quizá el más importante de estos fracasos, dado el peso que tiene la importación de alimentos en el desequilibrio comercial de la economía cubana frente a su potencial de autosubsistencia, ha sido la recampesinización vigente desde 2008, y cuyos resultados han sido bastante modestos. 

El ajuste estructural de los años noventa, a pesar de que se hizo con cierta sensibilidad social (el objetivo era mantener vivas las políticas públicas en materia de educación y sanidad, así como una defensa nacional competente) tuvo efectos desgarradores que debían ser transitorios pero se volvieron crónicos. Destaco dos: la precarización material y el aumento de la desigualdad en un país oficialmente igualitarista (lo que generó además una esquizofrenia política en el discurso público ideológicamente explosiva). 

Una vez superada la odisea material del Periodo especial y su excepcionalidad, buena parte del pueblo cubano descubrió que su nueva vida cotidiana seguía siendo tremendamente difícil. Sin duda la aparición de un inmenso precariado cubano, personas cuyo salario no reproduce su fuerza de trabajo y deben conseguir ingresos extrasalariales para llegar a fin de mes, es el hecho sociológico central de la Cuba post-soviética. Esta emergencia del precariado cubano debe entenderse además con el telón de fondo de un proceso progresivo de recortes de subsidios y gratuidades por parte del Estado (empezando por la libreta de racionamiento de alimentación básica, que lleva años minimizándose y hoy está en vías de desaparición), sometido ahora a las presiones del mercado mundial tras décadas al margen, y además ahogado financieramente por el bloqueo norteamericano.

En la Cuba de después de los noventa básicamente se establecieron tres vías para obtener esos ingresos extrasalariales imprescindibles para sobrevivir: a) remesas de familiares en el extranjero; b) derramas de los sectores vinculados a la economía global (propinas turísticas, salarios más elevados asociados a las misiones médicas internacionalistas): c) un mercado negro y una economía sumergida gigantesca, muy compleja  y que alberga de todo, incluyendo fenómenos muy vergonzosos para el ideal revolucionario como ha sido el retorno de la prostitución. Este “de todo” incluye desde procesos de explotación laboral y acumulación originaria de tipo capitalista muy salvajes hasta procesos de redistribución familiar y comunitaria de la riqueza, de impronta ética socialista, muy interesantes.

Lo que nos conecta con la cuestión de la desigualdad. Cuba en los ochenta, con un índice de Gini de 0,24, era uno de los países más igualitarios del mundo. Los años noventa dispararon la desigualdad. En el 2016, fuentes oficiales reportaron un índice de Gini entre 0,4 y 0,45, un aumento drástico que coloca a Cuba, aproximadamente, en el promedio regional de América Latina. La isla hace mucho tiempo que ha dejado de ser un paraíso de igualdad social. 

Estas cifras estadísticas se traducen, en la vida cotidiana, en diferencias muy importantes entre distintos estratos sociales en lo que se refiere a niveles de vida y seguridad material. Por supuesto, existen privilegios vinculados a los grupos dirigentes y también a las Fuerzas Armadas. Pero las posibilidades económicas de quien recibe remesas de familiares emigrados y quién no las recibe son muy diferentes.  Además, por la propia estructura racial de la migración cubana, mayoritariamente blanca, la recepción de remesas tiene un sesgo racial evidente. Julio César Guanche afirmaba, en un texto fundamental para entender el contexto de la crisis reciente, que por cada dólar que recibe por vía remesa un cubano con piel negra se reciben tres dólares por parte de un cubano con fenotipo blanco. En Cuba la pobreza vuelve a solaparse hoy con estructuras racializadas de perfil colonial que la Revolución, a pesar de haber intentado desmontar, ha vuelto a reproducir.  Otros sectores muy vulnerables son las personas mayores y los hogares monomarentales, que cargan sobre sus hombros con una precariedad económica que se traduce también  en una crisis de cuidados de tintes dramáticos. Estos son algunos de los sectores que conforman una inmensa bolsa de población obligada a sobrevivir en un día a día marcado por condiciones materiales muy extremas, y que el reciente proceso inflacionario ha terminado de movilizar y sacar a las calles. 

Aquí debe añadirse la otra cuestión que lo atraviesa todo, la de los reclamos de apertura política ante los déficits democráticos del régimen, que en lo estructural puede entenderse como un proceso de deslegitimación progresivo y difícilmente reversible del proyecto revolucionario, que además tiene un componente generacional muy marcado.

Entre otras razones, el régimen resistió al difícil examen de los noventa porque contaba con una enorme legitimidad popular conquistada por el proceso masivo de inclusión social que supuso la Revolución y el efecto del liderazgo carismático de Fidel Castro en la construcción de consensos. Pero Raúl no es Fidel, y Díaz-Canel no es Raúl. Y las generaciones jóvenes, a diferencia de la base demográfica de los noventa, no tiene experiencia alguna de mejora material y social provocada por la Revolución. Más bien sucede al contrario: la memoria juvenil cubana solo ha conocido un contexto precario en lo material y opresivo en lo político en comparación con el marco de expectativas que impone tanto su nivel formativo como el curso de los tiempos.

Ante esta cuestión, la Revolución se enfrenta a uno de sus nudos gordianos más trágicos. El conformado por una pinza política perversa, que se retroalimenta constantemente, entre el autoritarismo del PCC y la injerencia de EE.UU. y de una derecha que al menos en Miami (porque la diáspora cubana es también muy compleja y no se reduce al reducto de extrema derecha del sur de Florida) busca una marcha versallesca sobre La Habana. Cuando las demandas y las aspiraciones democráticas de las generaciones más jóvenes de la revolución no pueden ser satisfechas sin suponer una enmienda a la totalidad del sistema político (incluso las que provienen de una izquierda declarada socialista), tenemos la otra cara del problema estructural que hoy carcome Cuba. Lo dice el intelectual cubano Julio César Guanche de modo magistral: el ambiente político en Cuba ha programado, “un algoritmo de la exclusión”, que etiqueta como contrarrevolucionarias amplias zonas de experiencia y saber social, “una máquina de producir enemigos, elefantes sobre las cristalerías de los complejos acuerdos sociales cubanos”. En este marco político autoritario cualquier crítica al gobierno, motivada por cuestiones materiales o por cuestiones ideológicas, no puede ser constructiva, no puede ser integrada, y tienden a encadenarse necesariamente hasta dar forma a un discurso impugnador totalizante de signo anticomunista. 

Esto último es muy importante para entender la enorme complejidad ideológica que se está movilizando en el estallido social, que hoy es un abanico muy heterogéneo que no se puede simplificar.  Así, por ejemplo, entre los manifestantes contra el gobierno los anarquistas cubanos llaman a luchar por igual contra el bloqueo (y la injerencia extranjera) y contra la dictadura.  Quién va a liderar esta explosión social de descontento está aún por dirimir. Por desgracia, son muchos años en los que el régimen ha ahogado y reprimido la crítica interna (incluyendo la socialista) como para que la derecha no juegue en este terreno con inmensa ventaja. En definitiva, aunque las protestas no son ni mucho menos protagonizadas por agentes de la CIA, el corsé autoritario del sistema político en Cuba y sus déficits democráticos potencian, paradójicamente, la oposición al régimen en su conjunto y facilita la agenda de la derecha. Es una especie de juego de espejos de profecías autocumplidas que tiene muy mal pronóstico. Porque, al mismo tiempo, tampoco se puede afirmar que la defensa del estatus quo descanse exclusivamente en una minoría privilegiada y su red clientelar. Aunque esté históricamente en sus horas más bajas, la fidelidad al régimen revolucionario de otra parte sustancial de la población hace pensar que, si no se cortocircuita, este tipo de binarismo sin matices, en el que al gobierno cubano le gusta desenvolverse, solo puede tender a desembocar en un conflicto civil. .

Llegados a este punto de la panorámica, vuelvo a la actualidad y la coyuntura para cerrar. Es evidente que la represión gubernamental no es el camino para gestionar el estallido social. O es un camino terrible de corto recorrido que debe ser condenado sin paliativos. También entre socialistas. Todos los presos deben ser puestos en libertad, la represión debe cesar y las protestas pacíficas deben ser permitidas.  En el medio plazo, además de medidas económicas de choque que corrijan los efectos más dramáticos de la carestía material, la única posibilidad viable es una solución política, que necesariamente pasará por corregir muchos de los déficits democráticos del sistema cubano, ampliando derechos y libertades tanto individuales como asociativas. 

Considero que esto debe defenderse aunque un proceso así pueda poner en riesgo algunos de los logros revolucionarios. Se trata de un peligro menor ante el hecho de que la mayor amenaza para esos logros revolucionarios es que una parte creciente del pueblo cubano los percibe como una carcasa cada vez más desgastada, vacía y asfixiante. Comparto en este punto, palabra por palabra, esta afirmación de Wilder Pérez Varona en su texto Unas palabras sobre la Cuba de los humildes:  “Esa posibilidad no es otra cosa que su derecho a ser y actuar como pueblo. Su derecho como soberano a la no intermediación. A ejercer su indelegable soberanía. Es derecho a ser inoportuno respecto a planes, estrategias y programas ajenos. Es derecho incluso a equivocarse. Un derecho supremo que nadie más posee en su nombre”. En la situación de Cuba, a cualquier sensibilidad transformadora le conviene atender a cierto principio de sentido común anarquista: cuando un Estado (con su monopolio de la violencia) reprime a un pueblo, uno debe ponerse de parte del pueblo. Aunque supuestamente estuviera equivocado. No quiero decir con esto, como dice el gobierno cubano, que el pueblo cubano lo esté o entre los manifestantes haya “revolucionarios confundidos” (el reconocimiento de este matiz por parte del gobierno no es irrelevante para desenredar la tensión). Afirmo que cuando el choque es entre las armas de policía y militares que reprimen y los cuerpos de un pueblo que se defiende, las consideraciones ideológicas respecto a los propósitos de ese pueblo, sin desaparecer, tienen que pasar a un segundo plano.   

Abrir el callejón sin salida de la Cuba de 2021 mediante una vía política negociada, que no pase ni por la represión ni por la injerencia extranjera, será un ejercicio de funambulismo. Y para esta tarea son los propios cubanos-as los que ya están hablando y proponiendo opciones de un modo mucho más claro del que yo podría hacer. Sirva de muestra el trabajo que están haciendo por ejemplo Julio César Guanche y Ailynn Torres, dos de los autores de referencia de los socialistas democráticos cubanos, en sus propios textos e intervenciones. 

Puede parecer complejo solidarizarse con el pueblo cubano y sus demandas justas, tanto ante la emergencia material como con sus denuncias contra la represión, y más allá de ello su sed legítima de cambios que democraticen el país, sin hacerle el juego a la ofensiva involucionista de la derecha global. Muchos compañeros socialistas parecen paralizados en un cruce de lealtades contradictorio que no saben resolver. Pero esta complejidad es la que nos toca pensar y ayudar a construir a los que compartimos por igual convicciones socialistas y convicciones democráticas y además amamos Cuba.  Lo mejor que puede pasar está situado dentro de esa línea delgada finísima, fragilísima. Y solo cabe acompañar a los amigos y amigas cubanas en el proceso de articularlo políticamente con sabiduría. 

25/07/2021

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Por Emilio Santiago Muiño es doctor en Antropología Social y máster en Antropología de Orientación Pública.

 

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Publicado enInternacional
La ONU y el capitalismo verde atacan la soberanía alimentaria

Conoce las críticas de las mujeres a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios y el avance del poder corporativo sobre la alimentación y la naturaleza.

Los movimientos sociales que luchan por la soberanía alimentaria y la agroecología denuncian y rechazan la ofensiva del poder corporativo sobre la alimentación y la naturaleza, representada por la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS – UN Food Systems Summit).

Esta conferencia resulta de un acuerdo entre la ONU y el Foro Económico Mundial y forma parte de la estrategia de las grandes corporaciones transnacionales para avanzar sobre la alimentación. La Cumbre está organizada según el modelo de “múltiples partes interesadas”, que sitúa a las empresas transnacionales en el centro de la elaboración política. De este modo, se consolida la privatización de la política y la captura corporativa del sistema de Naciones Unidas.

La Cumbre pasa por alto procesos e instancias construidos desde hace décadas con la participación de los movimientos campesinos e indígenas, ignora la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y ataca directamente la soberanía alimentaria. Por ello, la Vía Campesina hace un llamado a boicotear la Cumbre bajo el lema: “¡Nunca más en nuestro nombre!”

Las mujeres de la Marcha Mundial de las Mujeres, Amigos de la Tierra Internacional, FIAN y La Vía Campesina denuncian[1] la ofensiva de la apropiación de la naturaleza, los territorios y alimentos por parte del mercado. En esa ofensiva convergen varios frentes del capitalismo racista, patriarcal y colonialista. La apropiación de los sistemas alimentarios, la agricultura 4.0, la economía verde y las soluciones conocidas como “basadas en la naturaleza” están interrelacionadas y tienen como trasfondo la digitalización.

Una vez más, las élites económicas utilizan la profunda crisis que estamos viviendo como una justificación para sus falsas soluciones, que incorporan más aún la naturaleza al circuito financiarizado de la acumulación capitalista.

Nuestra resistencia parte de la crítica y la afirmación de que los modos como los pueblos, campesinos, indígenas y las mujeres históricamente hacen agricultura y se relacionan con la naturaleza son las verdaderas soluciones. 

El lugar de la alimentación y la naturaleza en el conflicto capital-vida

No se puede considerar la alimentación de forma aislada porque está en el centro de la organización de la sociedad y de nuestra vida común. Cuando las corporaciones transnacionales se organizan para controlar todo el sistema alimentario, quieren controlar la sociedad y la vida.

Las mujeres advierten que lo que está en juego es un cambio en el sentido y el significado de los alimentos y la comida. Está relacionado con el actual proceso de reestructuración de la industria alimentaria. En ello, los productos alimenticios ultraprocesados presentan la “fortificación” como solución. Añaden “más calcio” en la leche o cambian el azúcar de la Coca-Cola por stevia, como si ser saludable se redujera a eso. Lo “nutritivo” se mide ahora por la fragmentación de las sustancias, que pueden producirse en los laboratorios, en un proceso avanzado de hacer artificial todo lo que comemos.

Por lo tanto, es importante estar atentas en nuestros análisis integrales, comprendiendo la relación entre el acaparamiento de tierras y la expulsión de campesinos por parte del agronegocio, y las inversiones en biología sintética y molecular, por ejemplo.

Bill Gates es una de las figuras que más representan esta articulación corporativa para el control de los sistemas alimentarios: sus fundaciones y fondos de inversión están comprando simultáneamente grandes cantidades de tierra, realizando inversiones en pesticidas, corporaciones de semillas, propiedad intelectual y aplicaciones para poner a los pequeños agricultores y campesinos bajo su control digitalizado, empresas de proteínas vegetales, entre otros. No es casualidad que la persona que encabeza la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios sea el presidente de AGRA (Alianza para una Revolución Verde en África), una iniciativa financiada por Bill Gates.

Un aspecto central de la reflexión feminista sobre los peligros de la Cumbre es la relación entre la alimentación y la naturaleza. El marco de tal relación es el capitalismo verde. Reduciendo la complejidad de la crisis ambiental al cambio climático, los proyectos de economía verde se orientan a la creación de nuevos mercados, insertados en la lógica de la especulación y la financiarización. Se trata de los mercados de carbono, de los que REDD+ es una referencia, y de los mercados de ecosistemas constituidos, por ejemplo, por el pago por servicios ambientales. Los fondos de inversión de impacto en “sistemas alimentarios climáticamente inteligentes” son un ejemplo de incorporación de la agricultura al circuito de la economía verde.

La disputa política en torno a la alimentación y la naturaleza pasa por explicitar la incompatibilidad entre dos lógicas: la de la sostenibilidad y del cuidado de la vida, por un lado, y la de la acumulación de capital (que incluye la acumulación de datos como capital), por otro. Son lógicas irreconciliables, con concepciones sobre la naturaleza absolutamente distintas.

Diversidad y complejidad frente a la reducción y homogeneización

Aplicaciones, drones y sensores son ofrecidos bajo la promesa de facilitar el trabajo agrícola. Por detrás de ellos, está el paquete tecnológico de las empresas. Estas tecnologías no son neutras. Su sentido es fragmentar y reducir todo a datos binarios, homogeneizar y apropiarse de lo que está vivo.

Los algoritmos hablan el lenguaje del agronegocio, sólo conocen una manera de cultivar (en línea), con semillas modificadas, patentadas y pesticidas. Este modo de cultivar no tiene nada que ver con el cultivo agroecológico, en el que predominan la complejidad y la diversidad.

La datificación pretende artificializar la vida, acelerando los ritmos sin respetar los tiempos de regeneración de la naturaleza, de los cuerpos, del cuidado de lo que está vivo. Y para ello oculta la dependencia que tenemos entre nosotros y con la naturaleza.

En la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios, Bayer, Syngenta y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible [World Business Council for Sustainable Development – WBCSD] – organización internacional que agrupa a más de 200 empresas vinculadas al desarrollo sostenible – impulsan el debate sobre las “oportunidades de inversión en el suelo”. Se guían por una visión que reduce el suelo a un sumidero de carbono. Por otro lado, las agricultoras agroecológicas consideran el suelo como un organismo vivo y diverso. Uno de los aportes de las mujeres a la agricultura agroecológica es el cuidado y cultivo de suelos fértiles, ricos y complejos.

Ampliando la discusión sobre el tema, las compañeras denuncian el discurso de las corporaciones que llegan a los territorios con la promesa de invertir en “territorios ociosos”. En Mozambique, por ejemplo, las empresas consideran “ociosas” las tierras que no se utilizan para la machamba (cultivo). Pero no hay espacio inutilizado en los territorios de las comunidades. De esos espacios las mujeres extraen las plantas medicinales y son los que se utilizan para el culto y el rezo, donde las comunidades encuentran la fuerza para resistir y crear la vida común. A las comunidades, son negados esos espacios vitales, que son apropiados en nombre de una visión de progreso devastadora. Afirmar el derecho a esos territorios y sus usos es reconocer las prácticas ancestrales y el aprendizaje intergeneracional – prácticas que incluso han sido criminalizadas por los proyectos de economía verde.

La política ambiental conservacionista, impulsada por organizaciones transnacionales como WWF y TNC, conlleva un racismo ambiental profundamente colonialista. En nombre de una supuesta conservación ambiental, expulsan a las comunidades de sus territorios, como si sus modos de vida ancestrales entraran en contradicción con la naturaleza. Pero son esas comunidades las que históricamente cuidan y nutren la biodiversidad.

La agroecología feminista no puede ser secuestrada por las corporaciones

Uno de los grandes peligros de la Cumbre es el establecimiento de los marcos necesarios para incorporar la agroecología al circuito de la economía verde. Basándose en la idea de “carbono neutral”, con soluciones basadas en la naturaleza, sus agentes plantean la ampliación del mercado del carbono a los manglares, océanos y la agroecología como modo de ampliar la financiarización de la naturaleza. La agroecología es una práctica, una ciencia y un movimiento. No puede ser apropiada de forma fragmentada y selectiva, y mucho menos desvinculada del sujeto político que la construye. Lo que se considera como ciencia y tecnología también es objeto de disputa en la Cumbre. El poder corporativo intenta legitimar una ciencia antropocéntrica y androcéntrica[2] para los sistemas alimentarios, vinculada a sus intereses y a la reorganización del lenguaje del capital.

La agroecología es un conocimiento estratégico. Las mujeres reivindican el saber y las tecnologías de los pueblos y denuncian el epistemicidio, que consiste en la destrucción de los conocimientos y las culturas de los pueblos racializados.

El maquillaje verde (greenwashing) y lila se articula en la agenda corporativa de la Cumbre, teniendo como eje transversal el empoderamiento de las mujeres desde una perspectiva neoliberal. De ahí resultan consignas como “la naturaleza contrata a las mujeres”.

En los proyectos de carbono azul en océanos y manglares (como el proyecto Vida Manglar en Colombia), la publicidad está dirigida a la contratación de mujeres como guardianas. Son proyectos que se basan en la asociación entre el sector público y el privado y que tienen como resultado el acaparamiento de territorios y la expulsión de comunidades. Por esta razón, los movimientos han decidido llamarlos “opresiones y exclusiones basadas en la naturaleza“.

Cuando las empresas llegan a los territorios, encuentran comunidades en situación precaria y desprovistas de políticas públicas. Llegan con medidas compensatorias que integran a las comunidades en el mercado, con herramientas de cultivo y cría de animales más tecnificadas, creando dependencia entre la comunidad y los propietarios de las tecnologías. Un ejemplo compartido por las mujeres de Brasil es la instalación de estanques de pesca en las comunidades indígenas, una contrapartida a los proyectos de REDD+. En esas comunidades, donde siempre se ha pescado en los ríos – que a menudo están contaminados por la minería u otras intervenciones. Poco a poco, el poder corporativo desmantela las economías locales y acentúa los obstáculos a la autodeterminación y soberanía de los pueblos.

Las mujeres se oponen a esta ofensiva y apuestan por la afirmación de sus prácticas y movimientos: la diversidad de la naturaleza, sus múltiples funciones y relaciones. Como dicen las compañeras: en el patio de una agricultora hay mucha más diversidad que en un programa de bioeconomía de la industria farmacéutica.

Desmantelar el discurso que incorpora a las mujeres y a la agroecología al capital es una tarea del feminismo popular en la lucha por la soberanía alimentaria.

Tal tarea se vincula a la reivindicación de la agricultura llevada a cabo por las mujeres campesinas y los pueblos ancestrales, a través de la diversidad y la complejidad de la agroecología. Esta práctica, ciencia y movimiento implica disputar el significado de los territorios y cuestionar la propiedad privada – territorial e intelectual –, reivindicando los territorios y las tecnologías libres.

La Contracumbre de los pueblos será un momento de convergencia entre diferentes movimientos sociales y de construcción de fuerzas entre los pueblos contra el poder corporativo.

Por | 26/07/2021

Notas:

[1] Este texto se basa en la síntesis del taller celebrado el 6 de julio, con la participación de compañeras de la Marcha Mundial de las Mujeres, Amigos de la Tierra Internacional, FIAN y Vía Campesina.

[2] El antropocentrismo considera como central y prioritario al ser humano en sus análisis. El androcentrismo remite a las experiencias masculinas como universales a todos los seres humanos.

Redacción por Tica Moreno
Edición por Helena Zelic
Traducido del portugués por Luiza Mançano

Publicado enMedio Ambiente
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