En una foto de archivo George W. Bush, ex presidente de Estados Unidos. Durante su administración se difundió en los medios electrónicos la existencia de armas de destrucción masiva como justificación de la guerra contra Iraq.Foto José Núñez.

Rand inició en 2018 su definición solipsista sobre el Declive de la verdad en EU: el papel aminorado de hechos y análisis. Se trata de una imagen local en espejo de la Conferencia de Munich sobre la Posverdad (https://bit.ly/2P76SL9).

La "definición" de Rand comporta cuatro tendencias: 1. Creciente desacuerdo entre interpretaciones analíticas de hechos y datos; 2. Nebulosidad de la línea de separación entre opinión y hechos; 3. Creciente volumen relativo e influencia resultante de la opinión y la experiencia personal sobre los hechos; 4. Confianza declinante en fuentes de los hechos anteriormente respetadas (https://bit.ly/2U9CZvE).

¿Dónde deja RAND la colosal mentira de Baby Bush con sus cómplices multimedia en su época de "verdad absoluta e infalible", sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Iraq que aniquilaron a su población?

En su reporte, que abarca de 1987 a 2017, Rand publica el Declive de la verdad en EU y las noticias en la era digital, donde las de la televisión se llevan las peores críticas (https://bit.ly/30nJA99). ¡Con flagelarse con Televisa/Univisión basta!

El galardonado periodista Chris Hedges comenta que la realidad del periodismo de los multimedia en EU es "mucho peor" que el reporte de la Rand: padece una "esquizofrenia cultural" cuando "se han inclinado a los sentimientos en lugar de los hechos", lo cual "ha desgarrado al país al borde de una guerra civil" (https://bit.ly/2w85eAc).

Hedges alega que la evicción de los hechos a favor de los "llamados emocionales" con mentalidad de litigantes ha sembrado la discordia en la sociedad desde décadas atrás:"es más subjetiva" y "se basa primordialmente en la argumentación y la abogacía". Según el periodista, las tres principales redes de noticias en cable "renunciaron al periodismo" que “sustituyeron con programas de noticias de reality show centradas en Trump y sus tuits y el Russiagate”.

A mi juicio, las cableras de noticias fake, acomodadas a los privilegios de sus accionistas mayoritarios, hoy son propagandistas vulgares de la plutocracia y sus grupos de interés, como la tóxica dupla Univisión/Televisa controlada por títeres del binomio sionista de Haim Saban/George Soros, aliados de Hillary Clinton (https://bit.ly/2LV3hBV).
Hedges arremete contra las redes de noticias en cable y sus conductores/comentaristas –que a mi juicio denigran a los matraqueros porristas.

Hoy 40% de los ingresos de los periódicos "no es más sostenible económicamente", lo cual ha llevado a su "fallecimiento (sic)" cuando "los medios de Internet han creado un espacio libre para todos donde la gente se encapsula en guetos (sic) con sus creencias particulares en sistemas o en teorías de conspiración que apoyan".

Una "teoría de conspiración" en México fue la grotesca trama rusa del lavado de dinero de la Operación Berlín (https://bit.ly/2UrdBVm) y que sus autores tienen todavía el mega-cinismo de endosárselo a adversarios.

Hoy es "difícil apartar las opiniones muy subjetivas de los hechos y las personas creen lo que les conviene", a juicio de Hedges, quien se mofa de los noticieros en EU que "promovieron la teoría de la conspiración de que Trump era un agente del Kremlin". Todo era basura (sic) pura, pero atrajo a sus televidentes”.

Hedges contempla que los multimedia "empujan antagonismos y odios (sic) entre los grupos étnicos en EU" cuando "los medios de derecha demonizan a Bernie Sanders y a Barack Obama comparándolos con Hitler, y los medios de izquierda etiquetan a los partidarios de Trump como racistas (sic) y deplorables", lo cual "crea discordia y fragmentación social". Lo grave radica en que "tales cismas pueden desembocar en turbulencias civiles, que ya suceden en EU".

El máximo problema radica en la definición del florido léxico solipsista que se asestan los adversarios cuando la palabra "odio", ya no se diga "semita", (https://bit.ly/2VhugqM) pierde su universalidad dependiendo si se "formula" en Israel/Hollywood/Televisa/Univisión o en Irán/Rusia/China. Ya entramos a la nueva era de la "verdad geopolítica".

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Sábado, 18 Mayo 2019 07:00

La batalla por las calles

La batalla por las calles

Cuba y el control de la protesta pública.

Luego de que el gobierno decretara la cancelación de las tradicionales “congas” de la diversidad sexual, unas doscientas personas marcharon en La Habana por los derechos de la comunidad Lgtbiq, un acontecimiento que terminó con varios detenidos y levantó críticas contra la actuación policial. El episodio echa luz sobre los límites de la “apertura” cubana y la compleja posición de las disidencias.
La primera convocatoria había sido anunciada para la mañana en la ciudad de Santiago de Cuba, la segunda más importante del país, casi mil quilómetros al sureste de La Habana. Pero hacia las nueve ya era evidente su fracaso: sólo una veintena de personas había acudido a la Plaza de Marte para participar en la inédita marcha del orgullo gay. Ese sábado 11 en la tarde, en declaraciones a un medio digital alternativo, Ezequiel Fuentes Morales, uno de los congregados, aseguró que “aunque la comunidad (Lgtbiq) está disgustada, teme a la represión y prefiere callar”.


Por primera vez la celebración no era organizada bajo el auspicio del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución adscripta al Ministerio de Salud Pública y dirigida por la socióloga y diputada Mariela Castro, hija del todavía primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, Raúl Castro.


Días atrás, el Cenesex había anunciado que este año no saldrían a la calle sus tradicionales “congas por la diversidad”. Como argumento justificatorio, se expuso “la agudización de la agresividad contra Cuba y Venezuela (que) ha envalentonado a grupos (que) intentan tergiversar la realidad de Cuba, y (…) pretenden utilizar nuestra conga para desacreditar, dividir y sustituir el verdadero sentido de esta actividad”.
Durante la última década, las “congas por la diversidad” –una suerte de marcha de la diversidad en versión tropical– han constituido el momento cumbre de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia, que cada mes de mayo tienen sus “sedes centrales” en La Habana y en alguna capital de provincia escogida a tal efecto. Este año la elección recayó en la centroriental ciudad de Camagüey, la tercera de la isla en cuanto a población e importancia, pero una de las más conservadoras debido a la influencia de iglesias, como la católica.


Mientras se discutían allí los planes para los festejos (no fue hasta mediados de la semana anterior que las autoridades aprobaron una versión limitada de la programación original), en La Habana se desataba una tormenta de mensajes, convocatorias y contraconvocatorias a través de Facebook y otras redes digitales. La esencia de los debates podía resumirse en dos posiciones: aceptar la suspensión de la conga e incorporarse al resto de la cartelera preparada por el Cenesex, o acudir el sábado en la tarde al céntrico Paseo del Prado capitalino, para marchar sin autorización oficial. A pesar del fracaso matutino en la “cuna de la Revolución”, a las cuatro y media de la tarde unos doscientos habaneros optaron por esa última opción.


LA CALLE, DE LOS REVOLUCIONARIOS.


La de las calles fue una de las primeras batallas libradas por Fidel Castro y sus seguidores luego del 1 de enero de 1959. Pocas victorias han tenido una importancia mayor. Un estudio publicado en 2015 por la investigadora Claudia González Marrero, doctoranda en el Centro de Estudios para la Cultura de la Universidad Justus Liebig, de Berlín, lo resalta desde su propio título: “La calle es de los revolucionarios: Políticas normativas e imaginario social cubano”.


El monopolio de la movilización popular y de la representación de sus intereses constituye una fuente esencial de legitimidad para la dirigencia isleña. “Expresiones de disconformidad o cuestionamiento público han sido conductas, si bien no negadas, reorientadas y absorbidas por el propio proceso normativo. Las críticas han sido aceptadas siempre que sean emitidas desde los espacios instituidos y organizados para ello”, apunta la estudiosa al describir una dinámica de poder que ha evolucionado a la par del país.


Los hechos confirman su efectividad. No fue hasta el 5 de agosto de 1994 que en La Habana se produjeron los únicos disturbios de alguna consideración, que registra la historia reciente de Cuba. Significativamente, las contramarchas que aquella tarde pusieron fin a los desórdenes avanzaron bajo la consigna de“¡Esta calle es de Fidel!”, remarcando un derecho de posesión que el gobierno-partido está obligado a conservar.


Tal privilegio es refrendado por la nueva Constitución, que de manera implícita subordina libertades individuales, como las de reunión, manifestación y asociación, a la “necesidad de proteger nuestra soberanía e independencia”, según explicación brindada en el Parlamento por el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta. Aun así, teniendo en cuenta las numerosas normas que habrán de complementar la carta magna aprobada el 24 de febrero, no faltó quien especulara respecto a la posibilidad de que fuera establecida una suerte de protocolo para la convocatoria ciudadana de marchas y otras iniciativas de esa índole. Como anticipándolo, a comienzos de abril fue autorizada una manifestación en contra del maltrato animal, que reunió en La Habana a casi medio millar de personas. Poco después, la solicitud para un evento similar era recibida por el gobierno de la central ciudad de Santa Clara, y en otras, como Camagüey y Pinar del Río, grupos interesados en el tema se preparaban para presentar las suyas.


En definitiva, la tendencia fue cortada de raíz a finales del mes pasado, con la destitución del funcionario que había dado luz verde a la solicitud capitalina y la denegación de la presentada ante las autoridades santaclareñas. La facultad “movilizadora” seguirá siendo derecho exclusivo del gobierno, el partido y las organizaciones de masas que se le subordinan.


¿POR QUÉ LOS ANIMALES Y LA COMUNIDAD LGTBIQ?


La marcha por la diversidad sexual, que finalmente tuvo lugar el 11 de mayo en La Habana, fue cubierta por una miríada de corresponsales extranjeros, que pudieron enviar a sus redacciones una jugosa cosecha informativa. Como era de esperar, el momento cumbre de la tarde se produjo cuando la marcha arribó al final de la zona peatonal del Prado y pretendió cortar el tránsito de la concurrida calle San Lázaro para continuar rumbo a Malecón.


¿A dónde se dirigía? Nadie parece saberlo. “Todos los amigos de mi grupo que nos reunimos ese día nos pusimos de acuerdo en Facebook. Por lo que se decía, siempre pareció que la caminata tendría lugar en el Parque Central y el Prado”, contó a Brecha una joven comunicadora social para quien la culminación “natural” de la cita era la “besada” pública, que en la ocasión protagonizaron decenas de parejas. De ahí en más, “creo que todo el mundo tenía sus propios planes. Una amiga mía, por ejemplo, iba preparada para seguir luego hacia el José Antonio (el círculo social José Antonio Echevarría, donde el Cenesex desarrollaba a esa misma hora una fiesta)”.


Muchos, en efecto, lo hicieron. Si bien al día siguiente las portadas de numerosos diarios extranjeros resaltaron la “fuerte represión ordenada por el régimen”, lo cierto es que sólo cuatro personas terminaron esa tarde en el asiento trasero de un coche de patrulla. Cotejando las imágenes y los testimonios de algunos de los presentes, es posible definir casi con exactitud el momento de la confrontación. Sobre su principal animador no quedan dudas: fue el biólogo Ariel Ruiz Urquiola, quien hace un año se vio envuelto en un enmarañado proceso judicial contra funcionarios del Cuerpo de Guardabosques y vecinos suyos en una finca que usufructúa en el paradisíaco Valle de Viñales. Con independencia de la publicación que se revise, es su detención la que acapara los lentes, por el dramatismo de verlo forcejear entre varios agentes vestidos de civil. Los fotorreporteros tuvieron poco más con que trabajar, pese al fuerte dispositivo policial montado en torno del Prado.


“Todo indica que la apuesta de algunas conocidas figuras de la llamada disidencia, que nunca se preocuparon ni ocuparon con propuestas ni mensajes constructivos por nuestros derechos como personas Lgtbi, era por enrarecer aun más el ambiente”, opinó Francisco Rodríguez Cruz en su blog, Paquito el de Cuba, un conocido reportero de la prensa estatal que se autodefine como “martiano, comunista y gay”. “Fue la agencia Efe la que reportó que en ese grupo había quienes al parecer tenían la intención de provocar un incidente (…), y es evidente que en parte lo lograron”, lamentó.


En los últimos años, el activismo por los derechos de los animales y de las personas con orientaciones sexuales diversas ha asumido buena parte de la centralidad mediática que en otros tiempos acaparaba la lucha contra la discriminación racial. De hecho, durante los debates populares sobre la nueva Constitución, el artículo 68 del proyecto (relativo a la posibilidad del matrimonio igualitario) fue uno de los más discutidos, motivando cerca del 10 por ciento de las intervenciones y propuestas. La campaña animalista, pese a no estar contemplada en el texto, también ganó notoriedad, aunque su mayor impacto estuvo en Internet y entre algunos sectores urbanitas, fundamentalmente capitalinos.


Para muchos, el matrimonio igualitario funcionó como una suerte de cortina de humo durante la consulta. El programa televisivo de mayor popularidad en el país, el humorístico Vivir del cuento, lo alertaría en una de sus emisiones. Como en la ficción, muchas reuniones terminaron centrándose en las implicaciones que tendría la hipotética modificación constitucional y no en temas como la política económica o la relación del Partido Comunista con el Estado.


Desde el exterior tampoco faltan los dobles raseros. Regularmente llegan a La Habana generosos donativos individuales para proyectos centrados en la protección de animales callejeros, la conservación del medioambiente o la promoción de colectivos minoritarios, por citar sólo algunos de los más comunes. La casi totalidad de tales emprendimientos se unifican bajo una premisa, al menos formalmente: no “recurrir a gobiernos, partidos políticos, ni Ong de ninguna parte (mucho menos a instituciones estatales cubanas)”. La frase textual pertenece a Isbel Díaz Torres, líder de Abra, un centro social y biblioteca libertaria definido como “empeño autoemancipatorio” por sus miembros. Tres años de campaña internacional permitieron allegar los fondos para que comenzara a funcionar en mayo de 2018, declaró, por entonces, el propio Isbel, quien el sábado se vio impedido de participar en la marcha del Prado, tras ser detenido junto con su pareja por la policía.


Entre las publicaciones más recientes de su perfil en Facebook llama la atención una que recuerda el Día Internacional de la Objeción de Conciencia al Servicio Militar (este 15 de mayo), asumiendo una posición contrapuesta a la del gobierno de La Habana, que en las últimas semanas ha manifestado su preocupación por la agresividad estadounidense y ha reafirmado la defensa como una de sus “tareas estratégicas”. Vale apuntar que la base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias radica en los conscriptos del servicio militar, que por ley están obligados a cumplir todos los hombres mayores de 18 años; significativamente, la homosexualidad es uno de los contados motivos de exoneración.


“Con el matrimonio igualitario y la ley de protección animal se aplicó aquello de ‘jugar con la cadena, pero no con el mono’: con seguridad, alguna gente se extendió en esos tópicos para no meterse en problemas opinando sobre otros que podían ser complicados. Si fue una ‘habilidad’ del gobierno, fue una muy buena”, reflexiona un profesor universitario que durante el proceso de consultas integró uno de los cientos de dúos de “facilitadores” encargados de conducir las asambleas y recoger las opiniones de sus asistentes. La misma sombra de duda puede proyectarse sobre el fin último de muchos de los emprendimientos “alternativos” que florecen en la isla. Entre el activismo militante y el oportunismo media una frontera en extremo difusa.


CUESTIÓN DE SUPERVIVENCIA.


Esta marcha “dilata lo que otros activistas hicimos cuando el peligro parecía incluso mayor. Esa memoria estimula a la de hoy, esos rostros de ahora son una certeza que ansío pueda ser la de muchas otras esperanzas. La batalla real comienza ahora”, escribió esta semana el dramaturgo cubano Norge Espinosa, que reside en España. Sus palabras se alinean con las de creadores como el actor Luis Alberto García, y los músicos Silvio Rodríguez y Vicente Feliú, críticos de la actuación de la policía y las “mentalidades que tienen la retranca puesta en todo lo que se intenta mejorar”, según el último. Opiniones similares predominan en las redes sociales y en los despachos noticiosos fechados en La Habana.


Leyéndolos, pareciera que Cuba se detuvo el sábado en la tarde. En realidad, no ha sido así. Lo ocurrido en el Prado quedó –en buena medida– allí; a las provincias han llegado sólo ecos lejanos y videos filmados con móviles, que para la mayoría de la población no pasan de registrar “cómo la policía dispersó la marcha de los maricones”. Al cubano promedio, sobre todo al “del campo”, lo siguen convocando más las urgencias cotidianas que los pulsos contra el gobierno. Conscientes de ese divorcio entre las elites capitalinas y el país profundo, las autoridades evitaron en todo momento informar sobre lo acontecido en el Prado. A la par, fueron anunciadas medidas contra el acaparamiento y la especulación, a favor del incremento de la cantidad de productos que se comercializan de forma controlada, y la próxima entrada en funcionamiento de nuevos servicios de transporte.


Al redactarse esta nota, el presidente Miguel Díaz-Canel completaba una intensa semana de apariciones públicas visitando su provincia natal, Villa Clara, centro de la comunidad Lgtbiq en la isla, que en la jornada de marras permaneció en absoluta tranquilidad. Mirado a contraluz, el recorrido parece destinado a trasmitir un mensaje claro, a tenor de las reiteradas imágenes del mandatario dialogando ante grandes concentraciones de sus conciudadanos: al margen de lo sucedido el sábado, las calles no han cambiado de manos.

Por Amaury Valdivia
17 mayo, 2019

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Miércoles, 15 Mayo 2019 05:32

Empecemos por la comunicación

Empecemos por la comunicación

Carlos Valle sostiene que la situación política y social actual requiere fortalecer espacios en la esfera pública para que se puedan escuchar las historias y los reclamos del pueblo, a fin de crear un ambiente de convivencia y respeto que permita el impulso de una atmósfera democrática.

En muchas culturas se comprende el universo como una unidad integral. Todos los seres humanos desde nuestro nacimiento somos dependientes de los demás. El líder sudafricano contra el aparheid, Biko, solía decir que no hay mayorías o minorías, sino solo pueblo. Reconocer la igualdad de los seres humanos no debe ocultar las enormes desigualdades que persisten en el mundo. Basta mencionar la cantidad de seres humanos cuyas posibilidades de sobrevivir y llegar a ser personas son muy remotas. El problema se presenta cuando algunos sectores se sienten con más derechos sobre los bienes de la tierra y las personas. La injusticia humana nos acompaña desde tiempos inmemoriales. Realidades desiguales requerirán tratamientos desiguales, si se procurara lograr la igualdad.


¿Cómo enfrentar esta lamentable realidad? Un camino es el de la comunicación, porque los seres humanos hemos sido creados para comunicarnos entre todos y con la creación, porque hace a la esencia de la vida. Pero cuando tratamos de comprender la situación actual, percibimos que nuestro mundo se ha ido moviendo hasta llegar a establecer un modo de vida donde los que se han adueñado de los bienes definen como debe funcionar la vida de la comunidad. El enorme desarrollo tecnológico dominado por una economía liberal de mercado ha permitido acrecentar las brechas entre ricos y pobres. Los conglomerados de comunicación, que se han ido constituyendo, han reforzado los postulados establecidos acrecentando las injusticias, estimulando la promoción del individualismo, cancelando de esta manera toda posibilidad de cambio. De allí que los criterios de la información que promueven se definen en función de la preservación de esos postulados y de la obtención de beneficios para sus dueños. Sus armas son la negación del diálogo como la apertura y la inclusión, con la amenaza constate de la desinformación, por medio de una desvergonzada censura acompañada por la diseminación del odio y la mentira.


Si nos empeñamos en recrear una auténtica democracia, hay que crear espacios para la formación y desarrollo de las capacidades de comunicación, donde nadie se sienta marginado, que permita proteger la cultura local producida por el pueblo y no sea avasallado por los intereses comerciales, o de las grandes potencias. Es el derecho de los individuos y de las comunidades ser sujetos y no objetos de la comunicación, de participar en la producción y distribución de sus mensajes. Hay que sacar a la luz a los invisibilizados y excluidos de la sociedad. Porque no es posible comunicar sin escuchar, no se debería pretender interpretar el sentir y las necesidades de la gente si no se aprende antes a escucharla y comprenderla. La comunicación es un proceso de compartir, de dar y de recibir, de sorprender y ser sorprendido.


La situación política y social actual requiere fortalecer espacios en la esfera pública para que se puedan escuchar las historias y los reclamos del pueblo, a fin de crear un ambiente de convivencia y respeto que permita el impulso de una atmósfera democrática, donde se discuta y planee cómo compartir la vida comunitaria en toda su diversidad.


En un mundo dominado por la concentración del dominio de la información hay que abrir espacios allí donde no los hay por la denuncia y el anuncio a fin de crear nuevos tiempos. Hay un derecho inalienable al acceso a recibir y dar información como elemento esencial para el desarrollo de una comunidad democrática.


Por Carlos A. Valle, comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas.

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 El profesor Henry Giroux en el patio del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Juan Barbosa

El pedagogo estadounidense Henry Giroux reclama una reforma del sistema educativo para que el pensamiento crítico impregne todas las asignaturas

Henry Giroux (Providence, 1943), uno de los académicos más reconocidos en Canadá y uno de los impulsores de la llamada pedagogía crítica, tiene un discurso radical sobre los fallos del sistema educativo. Él no habla de los resultados de las pruebas PISA —que miden el conocimiento en ciencias, matemáticas y comprensión lectora de los alumnos de 15 años en los países de la OCDE—. De hecho, cree que las pruebas estandarizadas son una estrategia de la derecha para desviar la atención del "verdadero" problema de la educación: no fomentar el pensamiento crítico para crear ciudadanos "conformistas" que no reclamen nada a las administraciones.


Afincado en Toronto, Giroux es conocido por sus publicaciones conjuntas con Paulo Freire, uno de los pedagogos de referencia del siglo XX por su teoría de la pedagogía del oprimido, donde propone la rebelión de los más desfavorecidos a través del acceso a la educación. Giroux, investigador en la McMaster University de Ontario, fue incluido en la obra Fifty Modern Thinkers on Education: From Piaget to the Present (Routledge, 2002), que nombra a los 50 pensadores que más han contribuido al debate educativo en el siglo XX.
Giroux, que acaba de publicar el libro La guerra del neoliberalismo contra la educación superior (Herder), critica que las universidades están siendo atacadas con recortes continuos en su financiación, especialmente los departamentos de humanidades, para que dejen de ser centros de pensamiento. La semana pasada, tras dar una conferencia en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, atendió a este diario.


Pregunta. ¿Qué es la pedagogía crítica?


Respuesta. No es un método que se pueda aplicar en los colegios. Es una revisión del tipo de escuela que queremos. Es un intento por reconocer que la educación es siempre política y el tipo de pedagogía que se usa tiene mucho que ver con la cultura, la autoridad y el poder. La historia que contamos o el futuro que imaginamos se refleja en los contenidos que enseñamos. La pedagogía tal y como está planteada ataca en lugar de educar. Es un sistema opresivo basado en el castigo y en la memorización, que persigue el conformismo. Hay que desarrollar otros métodos que formen alumnos capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro.


P. Desde hace unos años, ha habido una ola de innovación educativa que ha transformado muchos colegios. ¿No cree que estén cumpliendo esa función?


R. Las escuelas están siendo atacadas, especialmente desde Gobiernos fascistas y de derechas. En Brasil, Bolsonaro ha animado a los estudiantes a denunciar a los profesores de izquierdas de un supuesto adoctrinamiento y quiere eliminar todas las referencias a Paulo Freire de los temarios. Acaba de anunciar un recorte en las carreras de humanidades como filosofía y sociología para priorizar profesiones que "generen un retorno al contribuyente". La crisis de la escuela es la crisis de la democracia. Los gobiernos de derechas no quieren que la gente piense y la educación tiene un papel central en la lucha contra las narrativas tóxicas y el surgimiento de ideologías ligadas a la supremacía blanca.


P. ¿Cómo se puede aterrizar el cambio que propone? ¿Cree que los partidos de izquierda sí están a la altura?


R. Primero el interés tiene que venir de la calle, de la comunidad de vecinos y de los propios profesores. El poder se tiene que tomar la educación en serio. La izquierda es muy estúpida en lo que se refiere a la educación. No se dan cuenta de la importancia que tiene. En Estados Unidos, Obama replicó el programa de los republicanos, el teaching for the test (focalizar la enseñanza en la superación de exámenes estandarizados). Los exámenes forman parte de un discurso de opresión, son una forma de disciplinar a estudiantes y a profesores y restan imaginación a los alumnos. Se tiene que potenciar el diálogo, la construcción de identidades y cómo encajar a los otros, por ejemplo, a la minorías.


P. ¿Cuál es el peligro de los exámenes?


R. Son una estrategia para hacer ciudadanos menos críticos. A los profesores se les ha dicho que no son intelectuales, que son tecnócratas y que están ahí para medir el conocimiento de los alumnos, que lo que importa son los exámenes. Parece que la evaluación es el centro del sistema educativo. Pero la función de la escuela debería ser conseguir crear ciudadanos tolerantes, con capacidad de diálogo. El colegio es el lugar donde se crean las identidades. ¿Quién quieres ser? Cuando el profesor y los contenidos son incuestionables, están inculcando una forma autoritaria de entender la sociedad. Silenciar las dudas sobre lo que viene dado desde arriba. La derecha sabe tomar ventaja de eso.


P. Canadá es un ejemplo de inclusión en las aulas. ¿Cree que es un referente?

R. Canadá tiene un sistema muy progresista, pero tampoco se salva. En Ontario el nuevo primer ministro, Doug Ford, del partido conservador, ha suprimido las clases de educación sexual y ha obligado a volver al plan de 1990. Quiere centrar el sistema en educar para el trabajo. Los gobiernos transforman la educación en algo que no debería ser.

P. ¿No cree que las escuelas deben preparar a los alumnos para las habilidades que pide el mercado de trabajo? Van a encontrar un terreno muy competitivo.

R. No les tienen que preparar para el trabajo que tendrán en el futuro, sino para el tipo de sociedad en la que quieren vivir. Te ofrezco las habilidades digitales para que trabajes en Google o en Facebook, pero vivirás en una sociedad fascista e intolerante. Eso no vale. Hay que priorizar que aprendan a ser ciudadanos informados cuando hay partidos de extrema derecha que están ascendiendo al poder.


P. Le podrían acusar de tener una visión demasiado utópica.


R. Sobrevivir no es solo encontrar el trabajo adecuado, es reclamar un buen sistema público de salud o el derecho a una vivienda digna. El sistema escolar, basado en la competitividad entre iguales y en la idea de ganadores y perdedores, enseña a creer que cuando tienes un problema la culpa es tuya. Que los problemas son individuales. Las personas no pueden trasladar los problemas personales a carencias del sistema. Así surgen individuos alienados que se culpan a sí mismos de su situación desgraciada. "No hice lo suficiente en el colegio, por eso me va mal", piensan, en lugar de mirar al estado del bienestar, ver si se está desmantelando. Hay que enseñar a luchar y a exigir a la administración que cumpla sus obligaciones.


P. En su último libro hace una crítica muy dura al trato que dan los Gobiernos a las universidades.


R. Trump ha amenazado con retirar fondos federales de universidades que cree que están copadas por liberales e izquierdistas y ha propuesto reducir el presupuesto educativo en 7.000 millones en 2020. El 70% de los profesores de educación superior en Estados Unidos tienen contratos a media jornada.Eso afecta a su libertad de expresión, piensan que si hablan pueden ser despedidos. Tienen miedo de movilizarse contra la administración. La universidad debería ser un espacio para el diálogo. Las universidades cada vez funcionan más como empresas, no contratan intelectuales para liderarlas, sino CEOs. Los estudiantes se han convertido en clientes. La gente joven es un valor en el que merece la pena invertir, una inversión a largo plazo. Pero los políticos, tanto de izquierdas como de derechas, solo buscan resultados a corto plazo.

Barcelona 14 MAY 2019 - 01:37 COT
Por Ana Torres Menárguez

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Una nota sobre teorías del desarrollo y política

El concepto desarrollo, con acepción que se le conoce hoy, surgió en el contexto de la Guerra Fría y el auge de los movimientos de liberación nacional; su uso inicial sirvió para mostrar a los países coloniales y dependientes que la imagen-objetivo de sus luchas tenía que ser la de alcanzar las características de las sociedades del centro capitalista. 

El surgimiento de esa acepción del concepto fue respaldado por concepciones que,de forma diversa, calificaban a las sociedades de esos países como atrasadas, tradicionales, subdesarrolladas y para salir de esa condición debían adoptar las instituciones y las estructuras de la modernidad capitalista, debían modernizarse.


Esas teorizaciones no tienen en cuenta el papel del colonialismo y el neocolonialismo en la creación de la situación de esos países. Surgió así la teoría de la modernización, la cual dominó ampliamente las ciencias sociales durante los años cincuenta y parte de los sesentas del pasado siglo. Incluso en los países socialistas europeos frente a la experiencia de movimientos de liberación radicales elaboraron una variante de la teoría de modernización: la llamada vía no capitalista de desarrollo. Con esa teorización legitimaban la idea de que estos países estaban en una etapa precapitalista.


En las distintas concepciones de la modernización el mecanismo del mercado es identificado como la condición de progreso; y para poder industrializarse, los países recién liberados debían adoptar las instituciones básicas del capitalismo: el mercado ante todo y, la autonomía de la sociedad civil, el pluralismo político y la secularización.


Estas teorías, de diversos modos y formas, plantean un camino unilineal de desarrollo en el cual el capitalismo industrializado, al que denominan sociedad moderna, es el destino de todas las sociedades, y el análisis del proceso de desarrollo se da a partir del contraste entre sociedad moderna y las sociedades no modernas, a las que denominan tradicionales. Ese contraste es el núcleo básico de sus teorizaciones; o sea, todas las naciones están situadas a lo largo de un continuum cuyos polos están representados por la tradición y la modernidad.
América Latina es la región donde han surgido dos de las más importantes teorías del desarrollo: la estructural cepalina y la de la dependencia.


La primera de las cuales, la cepalina, tiene su antecedente en la experiencia de los gobiernos nacionales-populares de las décadas del treinta y cuarenta del siglo veinte. El eje de esta concepción es el paradigma centro periferia elaborado por Raúl Presbich para explicar la naturaleza desigual del sistema capitalista mundial. Esta es la base de sus concepciones y es a partir de su visión de la dinámica de las relaciones entre ambos polos del sistema, que articula su propuesta de desarrollo, esto es importante, pues no ven las condiciones de atraso de la periferia como consecuencia de encontrarse en una estadía anterior al camino recorrido por las sociedades industrializadas, sino de la evolución que han tenido por sus funciones en el sistema.


En la concepción originaria de la CEPAL, el centro y la periferia forman parte de un único sistema con funciones específicas a partir de las estructuras productivas de cada uno de ellos. Estas estructuras tienen sus particularidades. En el Centro es homogénea y diversificada, con lo cual se refiere a que no tiene grandes desniveles de productividad entre sus distintos sectores y es capaz de producir una gama de productos tanto para satisfacer sus necesidades internas como para exportar, mientras la estructura de la periferia es heterogénea y especializada, tiene sectores con alta productividad del trabajo y sectores de baja productividad y la actividad exportadora se concentra en unos pocos productos primarios. Esta diferencia de estructuras determina las funciones de cada parte del sistema dentro de la división internacional del trabajo. El centro exporta una gama muy amplia de bienes, especialmente productos manufacturados, que intercambian por alimentos y materias primas de la periferia.


De ahí que el punto de partida de sus análisis fuese la crítica de la teoría clásica del comercio internacional cuyo comportamiento real, a contrario sensusde la teoría de las ventajas comparativas y sus dos principales postulados, no procuraba mecanismos para mantener el equilibrio entre los precios de los bienes primarios y los productos manufacturados, produciéndose un deterioro en perjuicio de los primeros, y no lograba repartir equitativamente los frutos del progreso técnico.


El deterioro de los términos de intercambio afecta el patrón de crecimiento de los países que dependen de los ingresos por exportaciones de productos primarios. De ahí nació la idea de una política estatal destinada a eliminar los efectos de ese intercambio y promover un desarrollo más equilibrado. Esto demandaba protección arancelaria y una política de industrialización por sustitución de importaciones (ISI),como eje del desarrollo, concebido inicialmente como crecimiento económico; para lograr esto era necesario un Estado fuerte que fuera capaz de implementar medidas que propiciaran los cambios perseguidos, de ahí el papel del Estado como agente del desarrollo, todo lo anterior se reflejó en toda una política económica conocida como desarrollismo.


Tanto las tesis de la modernización como la de la CEPAL coinciden en que es posible alcanzar el desarrollo en los marcos del capitalismo.


La victoria de la Revolución Cubana tuvo un impacto en el continente, no solo en lo político, sino también en el campo de las ciencias sociales. Al calor de la polémica sobre las vías y características de las revoluciones necesarias en el continente surgió la teoría de la dependencia, que, en su versión marxista plantea la ruptura con el sistema capitalista y la asunción del socialismo como futuro, en tanto desarrollo y subdesarrollo constituyen elementos intrínsecos del sistema capitalista. Las teorizaciones sobre la dependencia se han enriquecidos a partir de la aparición de la teoría del sistema-mundo.


Sintetizando las tesis de los dependentistas :


El subdesarrollo no es la ausencia de desarrollo, es la forma específica de desarrollo capitalista de nuestros países. Es la resultante histórica de la incorporación de estas regiones a la dinámica capitalista mundial. La relación desarrollo subdesarrollo le es inmanente al sistema capitalista, es una relación de explotación de los segundos por los primeros.


La relación de dependencia no es estática. Con la expansión del capitalismo la forma de articulación de los países dependientes a los centros hegemónicos del capitalismo cambia, pero se mantiene la situación de dependencia.


La adopción de políticas contrarias a los intereses nacionales de los países naciones subdesarrollados por parte de las clases dominantes locales se debe a que son coincidentes sus intereses como clase social con los intereses imperialistas.


Los mecanismos acumulativos de la dependencia están en la raíz de la deuda externa de los países de América Latina. Mientras mayor es el grado de desarrollo capitalista dependiente, mayor es el grado de endeudamiento.


El que se desarrolla s el sistema en su conjunto, de ahí el desarrollo del desarrollo y el desarrollo del subdesarrollo.


La posibilidad de desarrollo de los países subdesarrollados se vincula a la ruptura de las mallas de la dependencia y la superación del sistema capitalista.


Con lo cual llegaron a una conclusión política: sólo la revolución socialista es capaz de liquidar los lazos de la dependencia.


Es necesario señalar que la escuela clásica de la dependencia se ha concentrado más en el estudio de los mecanismos que generan y mantienen el subdesarrollo y la explotación de los países dependientes que en la imagen de lo que debe ser el desarrollo, y es poca la reflexión en cuanto a las características del socialismo que se propone. Irónicamente se puede decir que la imagen objetivo siguió siendo la de los actuales países industrializados. [1]


Salvo referencias al socialismo como salida del subdesarrollo y a la necesidad de la Revolución Socialista, no reflexionaron sobre la instrumentación de una política de desarrollo para romper las mallas de la dependencia, y en este sentido, más que un paradigma del desarrollo la dependencia es, una teoría del subdesarrollo.


En la actualidad, sus principales teóricos siguen produciendo y en lo fundamental coinciden con las concepciones del sistema – mundo que ha tenido lugar a partir de la obra de I. Wallerstein.


El desarrollo del capitalismo ha traído a primer plano algunos problemas básicos para la humanidad, dado que este sistema destruye las dos fuentes de la riqueza: la naturaleza y el ser humano. Esta problemática está detrás del surgimiento de concepciones del desarrollo con apellido: desarrollo sostenible y desarrollo humano.


En el primer caso el apellido responde al hecho de que la explotación de los recursos naturales y la forma en que esta se realiza, está sobrepasando los límites de renovación de estos, de ahí que se proclame un desarrollo que satisfaga las necesidades de las presentes generaciones , sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus necesidades.


Existen más de cien definiciones del desarrollo sostenible, por lo que no entraremos en la búsqueda de una definición más o menos precisa, lo importante es que todas se refieren a la relación de la actividad humana y sus efectos sobre el medioambiente y lo importante de preservar el primero para que la humanidad tenga futuro.


El desarrollo capitalista, la forma en que tiene lugar tiene una serie de efectos negativos sobre la naturaleza que se manifiestan de diversas formas, entre ellas el efecto invernadero, el cambio climático, la afectación a la biodiversidad, de las cuales se ha tomado conciencia en gran parte de la humanidad, pero lamentablemente, a pesar de las cumbres mundiales sobre estos temas, las políticas implementadas por las potencias hegemónicas del sistema son insuficientes o tienden a ser nulas.


Ayer hubo los objetivos de desarrollo del milenio, hoy la ONU ha proclamado 17 objetivos del desarrollo sustentable. Si se comparan esos objetivos con las tendencias del desarrollo mundial podemos predecir su incumplimiento.


Más allá de esto y como elemento suplementario, si las tres cuartas partes de la humanidad no logran satisfacer sus necesidades actuales producto de las características del desarrollo del sistema capitalista y la tendencia es al aumento de la desigualdad, como podemos plantearnos proteger las necesidades de las futuras generaciones si el funcionamiento del sistema actual tiende a destruir la base de satisfacción de las actuales.


El otro apellido: humano responde al fenómeno de la creciente desigualdad entre naciones y, sobre todo al crecimiento de la pobreza y la exclusión social, además estaba el hecho de que países con elevadas tasas de crecimiento no eran ejemplos de calidad de vida de su población, puede recordarse el caso de Brasil y su “milagro económico” durante la etapa de la dictadura militar, además los resultados sociales de las política de ajuste durante los ochenta del pasado siglo reforzaron la idea de tener en cuenta la dimensión humana en los procesos de desarrollo por parte de los organismos internacionales, como la UNICEF, estos elementos, sin duda, incidieron en la elaboración del el concepto de desarrollo humano.


Este concepto parte del criterio de que el objetivo del desarrollo es crear un ambiente que permita a las personas disfrutar de una vida larga, saludable, adquirir conocimientos y lograr un nivel de vida decente, partiendo de estos elementos se elaboró un índice compuesto por parte del PNUD para medir el nivel de desarrollo humano de los países. En los primeros informes se elaboró un índice compuesto a partir de elementos cuantificables como esperanza de vida al nacer, matriculas educacionales e ingresos; posteriormente se han ido incorporando otros elementos. A partir de los resultados del índice se elabora una escala que comprende prácticamente a todos los países del orbe. Anualmente se publica un informe que refleja la posición de los países a partir de los datos de este índice.Desde luego el PNUD no cuestiona el sistema capitalista generador de los problemas que afectan el desarrollo humano.


A esta altura podemos resumir que la noción de desarrollo se asocia la noción de bienestar humano para todos; lo cual plantea algunos problemas, el primero de los cuales es la interrogante de cual orden social puede garantizar esto para todas las personas de un país.


Evidentemente el capitalismo es incapaz de hacerlo, la experiencia histórica lo muestra fehacientemente. Por tanto proponerse lograr el desarrollo es proponerse una distribución del producto social que beneficie a todos. Esto nos sitúa en el terreno de la política, porque no se puede cambiar la distribución de producto social global, sin afectar a los beneficiarios de la actual distribución, los que, desde luego nunca acceden, ni accederán sin resistencia, por lo cual la lucha de clases acompañará este proceso. De lo cual podemos deducir que el proceso de desarrollo, aunque las medidas económicas estén en primer lugar, es un proceso político que depende de las fuerzas y capacidad de las fuerzas que ejercen el poder en un país. Esta problemática está ausente de las teorías del desarrollo que conocemos.


Una tarea pendiente de la teorización sobre el desarrollo es abordar la reflexión sobre la forma y métodos para lograr el orden social que proporcione un nivel de vida decoroso a toda la población.


Para lograr esto no bastan las buenas intenciones, ni las decisiones administrativas a partir del acceso al gobierno de unpaís. Es necesario actuar con las masas para liberarla del sentido común burgués, mediante su participación activa en la creación de ese orden.


Con ello entramos en la necesidad de una organización política rectora de ese proceso, que sea capaz de funcionar como un cerebro colectivo fuerte y a la vez democrático, capaz de estudiar las formas y vías de creación de la nueva sociedad, que aúnevoluntades, que prevea los obstáculos y desarrolle una labor organizativa y político-ideológica de creación de nuevos valores y nuevas actitudes.


Solo así mientras las personas transforman la realidad, se transforman a sí mismas, esa es la base de un nuevo amanecer social.


Organización política y participación de las masas son claves para plantearse un proyecto de desarrollo el cual puede definirse aproximadamente como el logro de una sociedad cada vez más desmercantilizada, con una economía tendencialmente ecoefectiva que proporciona a cada persona una vida decorosa, sin pobreza, con protección social y con participación real en el ordenamiento social del país.


Nota:


[1] En general en las distintas teorizaciones se ha avanzado desde una posición puramente económica a diversas variantes que tienen en cuenta los elementos sociales.
José Bell Lara es doctor en Ciencias Filosóficas. Licenciado en Sociología. Máster en desarrollo social caribeño. Profesor titular y profesor consultante de la Universidad de la Habana.

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Cuba 2018-2019: Coyuntura y perspectiva

El tránsito entre 2018 y 2019 en Cuba tuvo dos peculiaridades. Por un lado, sirvió para rememorar el 60 Aniversario del inicio de un proceso que se propuso transformar el país en cuatro direcciones: independencia nacional, justicia social, buen gobierno y una economía próspera y sustentable. Ese proceso, que ha implicado 60 años de resistencias y sacrificios populares, tomó rápidamente el título que mantiene hasta hoy: la Revolución Cubana.

Si hubiera que hacer un balance sintético, se podría decir que en esos 60 años el país alcanzó por primera vez el ejercicio pleno de su soberanía y se transformó en un actor a nivel global por sus políticas anti-hegemónicas y de solidaridad internacional; avanzó sustancialmente en salud pública y educación, aunque quedaron lagunas en sectores como la vivienda y el transporte público; eliminó los grandes casos de corrupción y creó un sistema político nuevo, más ajustado a la voluntad popular, aunque mediado por la figura y genio de un líder como Fidel Castro, lo que unido al clima de plaza sitiada en el que tuvo que sobrevivir, condujo a un régimen democrático imperfecto con una institucionalidad vertical y autoritaria, en el cual la burocracia estatal y partidista adquirió una excesiva discrecionalidad; no pudo construir un modelo económico próspero y sustentable, independiente del sostén externo, mientras que las fuerzas productivas estuvieron restringidas por un sistema de administración altamente centralizado y poco creativo.


Al analizar las falencias de este proceso siempre habrá que recordar que el gobierno cubano estuvo y está bajo la constante presión de una política persistentemente hostil de un poderosísimo enemigo, otrora socio privilegiado: los Estados Unidos.


En segundo lugar y paradójicamente, 2018-2019 también marcó la primera gran transformación política postrevolucionaria: la transferencia de poder de la generación histórica que dirigió la Revolución a otra más joven compuesta por mujeres y hombres nacidos por lo general después de 1959.


Esa transferencia necesitó de una nueva constitución en la cual el sistema político cubano se reconoce por primera vez como un estado socialista de derecho, con todo lo que ello implica.


El proceso de redacción, discusión, aprobación y proclamación de esta nueva Magna Carta, que no estuvo exento de las tendencias verticalistas de la cultura política cubana, ocupó la atención primaria de la ciudadanía entre julio del 2018 y abril del 2019, incluyendo una consulta popular que fue un gran ejercicio de deliberación democrática.


La última fecha sirvió también para hacer un balance del primer año de gobierno del presidente electo en abril del 2018, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.


Ese balance, pues, desbordó los marcos del calendario formal. Díaz-Canel, ingeniero de formación, pero cuadro político con una amplia trayectoria partidista y gubernamental, recibió como herencia un proceso de reforma económica y política en marcha, diseñado en lo fundamental durante los 12 años de gobierno de su predecesor, el general Raúl Castro.
El objetivo central de esa estrategia es crear lo que la propaganda oficial ha designado como un “socialismo próspero y sustentable” a partir de una “actualización del modelo económico y social” cubano.


Ello no es una ruptura con los logros alcanzados bajo el liderazgo de Fidel Castro, más sin embargo, como afirmara el propio Raúl Castro el 27 de julio del 2007: “Para lograr este objetivo habrá que introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios.”


Durante su mandato el expresidente y actual primer secretario del Partido Comunista de Cuba insistió más de una vez que el principal enemigo que enfrentaba esta transición era “la vieja mentalidad”, con lo cual quedó evidente lo que muchos analistas, incluyendo el que suscribe, han señalado: bajo el signo de la unidad existe una aguda lucha entre dos tendencias, la que privilegia el cambio y la innovación y la que insiste en el continuismo y la inmovilidad.


Como lo han demostrado los 12 años precedentes, no puede haber continuidad sin transformación y sin adaptación a las cambiantes circunstancias domésticas y externas. Desde el poderoso centro ideológico del Partido se insiste en la consigna de “somos continuidad”, lo que puede socavar en la conciencia y las esperanzas ciudadanas sobre la necesidad del cambio.


En un sistema de partido único siempre hay el peligro de confundir realidad con propaganda; después de todo cualquier constructo ideológico-propagandístico no es más que una interpretación de la realidad y la realidad puede ser muy terca. No hay que olvidar un precepto fundamental del marxismo: la práctica es el criterio de la verdad.


Aunque tanto Raúl Castro como Díaz-Canel, han enfatizado que la batalla principal que enfrenta Cuba es la de la economía, el año que pasó será recordado, sobre todo, por los cambios políticos impulsados por las propias autoridades cubanas, entre los cuales se encuentra una importantísima ampliación del espacio público con el impulso oficial al uso de Internet, a la presencia de las autoridades en las redes sociales y al énfasis en el gobierno electrónico.


En este balance del 2018, sigue siendo deficitario el proceso de transformación económica. Tanto desde el gobierno como en los círculos académicos se reconoce que no se alcanzan las metas propuestas y que quedan muchas políticas aprobadas por implementar.


Hay dos elementos claros: toda la política del presidente Díaz-Canel tiene por objetivo actualizar el modelo socio económico con vistas a crear ese tan ansiado socialismo próspero y sustentable; y el presidente personalmente realiza un enorme esfuerzo de trabajo y comunicativo para lograrlo.


Pero el 2018 terminó en medio de graves escaseces.


Los desafíos que enfrenta el gobierno cubano en materia internacional son enormes debido a la creciente hostilidad de la administración de Donald Trump y los graves acontecimientos en Venezuela. También hay aspectos positivos en que sustentarse pero no siempre se aprovechan todas las reservas con la premura necesaria.


Sin embargo, no se debe olvidar, hoy más que nunca, que economía y política se encuentren indisolublemente imbricadas.


En el futuro no podrá hablarse de un balance político positivo de este período, no importa cuánto se logre en ese terreno, si el devenir económico del país no se encamina firme e irrevocablemente hacia las metas trazadas en los documentos principales conocidos abreviadamente como Lineamientos, Conceptualización y Visión 2030.


Y ahí es donde está el gran déficit de los últimos años, incluido el 2018, y el gran desafío del 2019 y los futuros. Se sabe y está definido lo que hay que hacer, pero no se acaba de lograr que el gobierno en su totalidad implemente con audacia y vigor lo acordado. Y el tiempo se nos está acabando.


Por Carlos Alzugaray

Diplomático, escritor y educador, es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

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Lunes, 13 Mayo 2019 06:24

Saludos terribles

Saludos terribles

La famosa escena de la película satírica Dr. Strangelove (El Doctor Insólito, en su rara traducción en México), del director Stanley Kubrick, donde el brillante Peter Sellers en el papel de un ex científico nuclear alemán ahora trabaja para el gobierno de Estados Unidos, una y otra vez tiene que agarrar su brazo para evitar que se extienda en el saludo nazi de nuevo ayuda a ilustrar en parte –más de medio siglo después– la coyuntura en Estados Unidos.

Con el mandatario abiertamente imponiendo un "bloqueo completo contra la rama legislativa" (en palabras del reportero sobre asuntos legales del New Yorker, Jeffrey Toobin) y con ello anulando la supervisión efectiva que es parte esencial de la función del Congreso al negarse a cooperar con las investigaciones de éste, varios en la cúpula política –incluida la presidenta de la Cámara de Representantes– han declarado una "crisis constitucional".

A la vez, la descalificación y amenazas contra cualquier oficial, funcionario o político que se atreva a criticar, cuestionar o contradecir al presidente, ni pensar en investigarlo –sea de la FBI o las agencias de inteligencia, un procurador, generales, jueces federales y hasta, en días recientes, su propio ex abogado de la Casa Blanca– no tiene precedente en tiempos modernos.

Junto con todo eso, Trump no deja de repetir que los medios son "el enemigo del pueblo". La semana pasada, la Casa Blanca revocó las credenciales permanentes de corresponsales como parte de un intento de imponer un nuevo protocolo para tener mayor control. El veterano senador Patrick Leahy comentó que "eso es lo que hacen los dictadores".

Y lo anterior se combina con la promoción de odio racial contra afroestadunidenses y latinos, contra los inmigrantes del sur global, y contra la comunidad musulmana. La ola de temor que esto ha generado dentro de comunidades inmigrantes se nutre cotidianamente con la retórica oficial, así como con los actos de terror de las autoridades migratorias. Un integrante de una milicia en la frontera con México recientemente citó a Hitler y comentó a su colega mientras cazaban a indocumentados: "debemos ponerlos en cámaras de gas". La semana pasada, un fanático de Trump gritó en un mitin que se debería "disparar" contra indocumentados que cruzan la frontera. El presidente se rio.

Este es, vale repetir, el gobierno de niños inmigrantes enjaulados, con una Casa Blanca que incluso contempla enviar a los menores de edad a lo que sería un campo de concentración en Guantánamo.

Los grupos de odio se han multiplicado a más de mil y el mandatario ha justificado y defendido agrupaciones ultraderechistas, incluso después de actos de violencia. Algunos de éstos en su reuniones han usado el saludo nazi en honor a Trump.

La violencia se nutre de este caldo de odio, desde actos racistas cada vez más descarados hasta matanzas aparentemente al azar; en 2018 más estudiantes murieron por armas de fuego en escuelas en este país que militares estadunidenses desplegados en el extranjero.

Y ahora hay creciente preocupación entre opositores que Trump podría negarse a abandonar el poder si es derrotado en las urnas en 2020. Antes y después de su elección en 2016, él cuestionó la legitimidad del sistema electoral, y aún repite que hubiera ganado el voto popular (el cual perdió por casi 3 millones) si no fuera por un magno fraude, que incluye el voto ilegal de inmigrantes. La líder demócrata Nancy Pelosi, al igual que el ex abogado personal de Trump, entre otros, han indicado en días recientes que el presidente es capaz de no permitir una transición pacífica del poder. Él mismo ha jugado con esta idea, dizque en broma.

Nada de esto está oculto. Muchos lo hemos reportado durante más de dos años. Y una vez más, la gran pregunta no es tanto qué harán Trump y sus aliados, sino ¿cómo es posible que tantos, dentro y fuera de este país, lo sigan tolerando?

¿Están esperando hasta ver un brazo levantado en un saludo terrible?

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Ante nuevas sanciones de EU, Cuba anuncia racionamiento de alimentos

Washington. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso este viernes sanciones contra dos empresas de navegación y dos buques petroleros por enviar crudo desde Venezuela a Cuba.

Se trata de los corporativos Monsoon y Serenity, dedicados al tráfico marítimo, y los buques Leon Dias, un petroquímico, y Ocean Elegance, un petrolero, ambos con bandera panameña, detalla un comunicado de la dependencia.

El 28 de abril pasado entraron en vigor sanciones impuestas por Estados Unidos a la industria petrolera venezolana, que entrañan la prohibición de realizar transacciones de crudo con las empresas estatales de ese país sudamericano.

“Monsoon tiene sede en Majuro, Islas Marshall, y es la propietaria registrada del buque Ocean Elegance, un tanquero que transportó crudo de Venezuela a Cuba desde finales de 2018 hasta marzo de 2019”, argumenta.

“Serenity –agrega el texto– tiene sede en Monrovia, Liberia, y es propietaria del barco Leon Dias. Este buque, un tanquero químico y petrolero transportó crudo de Venezuela a Cuba en el mismo periodo.”

El Departamento del Tesoro explicó que las sanciones "son una respuesta al arresto ilegal del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional de miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela y pretende dirigirse a los actores que participan en el represivo sector de la defensa y la inteligencia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro".

Por su parte, los cubanos enfrentarán "regulaciones" en la compra de pollo, huevos, salchichas y productos de limpieza e higiene, informó el sitio web Cubadebate. El gobierno anunció este viernes un nuevo racionamiento de alimentos a medida que la isla, dirigida por un régimen comunista, se enfrenta al aumento de las sanciones estadunidenses y la crisis económica de Venezuela, su aliado cercano.

 

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Al borde de la catástrofe humanitaria en la Franja

La agencia especializada de la ONU precisa U$S 1200 millones al año para mantener sus escuelas, clínicas y bancos de alimentos para cinco millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Siria, el Líbano y Jordania.

Gaza está al borde de una “catástrofe humanitaria” y un millón de palestinos pronto podrían pasar hambre, advirtieron las Naciones Unidas. Se espera que el presupuesto de la agencia de refugiados palestinos de la ONU (Unrwa) se agote “en un mes” y que necesite desesperadamente fondos adicionales, dijeron los funcionarios de la ONU. Cerca de 2.000 habitantes de Gaza que fueron baleados por el ejército israelí también pueden perder sus extremidades debido a la crisis de financiamiento. En total, Unrwa necesita 1.200 millones de dólares al año para mantener sus escuelas, programas médicos y de alimentos y apoyo financiero para cinco millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano y Jordania. El verano pasado se vio obligado a pedir donaciones adicionales de Europa y el Golfo después de que Estados Unidos, su mayor financiero, decidió recortar todos los fondos, dejando un déficit presupuestario de más de U$S 440 millones.


Sin nuevas donaciones, el golpe más duro será sobre Gaza, un enclave de 25 millas que alberga a casi dos millones de personas y está sujeto a un asedio de 12 años impuesto por israelíes y egipcios. La ONU estima que se necesitarían U$S 20 millones adicionales para tapar una crisis de salud que de otra manera sería inminente. “El peor escenario es que no podríamos continuar alimentando a la mitad de la población de Gaza”, dijo Elizabeth Campbell, directora de la oficina de UNWRA en Washington DC. “Tendremos que cerrar las escuelas, las personas no tendrían acceso a nuestros sistemas de atención médica. Tendremos que recortar empleos “. Después de la Autoridad Palestina, Unrwa es el mayor empleador de personas en Gaza. Campbell advirtió que una Gaza desestabilizada también representaría una amenaza directa para Israel. “Habrá una gran catástrofe humanitaria que se propagará fácilmente a través de los territorios”, dijo. “Estamos profundamente preocupados por las implicaciones de seguridad. Sus adevertencias tuvieron eco en Jamie McGoldrick, coordinador humanitario de la ONU para el territorio palestino ocupado, quién dijo el miércoles que sin fondos inmediatos hasta 1,700 personas en Gaza podrían perder sus extremidades en los próximos dos años.


Unas 29,000 personas en el enclave han resultado heridas por disparos israelíes en protestas y enfrentamientos cerca de las cercas fronterizas durante el año pasado. Al menos 7.000 personas han sufrido heridas de bala, principalmente en las extremidades inferiores. Cientos de ellos necesitan un tratamiento urgente proporcionado por la ONU para salvar sus extremidades. “Estas son personas que recibieron disparos durante las manifestaciones y que necesitan rehabilitación, y una cirugía de reconstrucción ósea muy, muy grave y compleja durante un período de dos años antes de que comiencen a rehabilitarse”, dijo McGoldrick. Sin tales procedimientos, estas personas corren el riesgo de necesitar una amputación, advirtió. Hay temores adicionales de salud si el programa de vacunación de la ONU en Gaza se ve obligado a detenerse.


Mientras tanto, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU ya ha tenido que recortar la ayuda para 193.000 personas este año en Cisjordania y Gaza, que tendrá que reducirse aún más si es probable que la agencia enfrente una crisis de flujo de efectivo en junio. Las advertencias se producen cuando Israel y Gaza se tambalean en la cúspide de otra guerra en medio del estallido más violento de la violencia desde el conflicto de 2014. Los combates estallaron el sábado por la mañana cuando facciones armadas dentro de la franja dirigida por militantes lanzaron casi 700 cohetes al sur de Israel, lo que llevó a las fuerzas israelíes a atacar a cerca de 350 objetivos en el enclave. La violencia fue provocada por la muerte de cuatro palestinos, incluidos dos militantes, a lo largo de la frontera por el fuego israelí el día anterior, después de que un incidente de disparos dejó a dos soldados israelíes heridos. Al final del fin de semana, los ataques aéreos y los cohetes habían matado a 25 personas, incluidas dos mujeres y dos niños en Gaza. Cuatro civiles fueron asesinados en Israel. Egipto y la ONU lucharon para negociar un frágil alto el fuego que aún se mantiene. Pero muchos temen que solo será temporal ya que se espera que Estados Unidos entregue su tan esperado plan de paz el próximo mes. El llamado “acuerdo del siglo” ya ha sido rechazado por los palestinos por considerarlo pro israelí.


Los palestinos cortaron relaciones diplomáticas con Washington, un mediador histórico en la región, el año pasado, después de la decisión de Donald Trump de reconocer a la ciudad de Jerusalén como la capital de Israel.


El plan de paz de Trump, si se considera que favorece a un lado, puede ser el detonante para iniciar nuevos combates en el mismo mes en que Unrwa realizará una conferencia sobre promesas de contribuciones para cubrir su enorme déficit de fondos. La presión sobre la situación volátil es la crisis financiera de la Autoridad Palestina. En febrero, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional anunció que había cesado toda asistencia a Cisjordania y Gaza. La Autoridad Palestina también se ha negado a recibir remesas de impuestos de Israel. Además, deduce el cinco por ciento de los impuestos que recauda en nombre de los palestinos para se entregárselos a las familias de las personas relacionadas y encarceladas por Israel por delitos de seguridad.


Bel Trew: De The Independent de Gran
Bretaña. Especial para PáginaI12
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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Martes, 07 Mayo 2019 06:01

Cuba: Desafío formidable

Cuba: Desafío formidable

Las declaraciones recientes de las autoridades cubanas no dejan dudas sobre la creciente preocupación por el empeoramiento de la situación económica del país. El denominador común atribuye este proceso a factores esencialmente externos, y principalmente a las sanciones de Estados Unidos. La historia en el terreno es un poco más compleja.

Desde 2007, hace casi 12 años, el gobierno cubano emprendió una nueva etapa de transformaciones en el modelo económico cubano. En 2008 se iniciaron cambios prometedores en la agricultura. En septiembre de 2010, se flexibilizó el ejercicio del trabajo privado. En 2011, se adoptó un documento central para orientar los cambios, los Lineamientos.


No menos importantes fueron un conjunto de medidas que ampliaron los derechos individuales de los ciudadanos cubanos, como la posibilidad de comprar líneas móviles, la venta de computadoras y otros equipos de reproducción de audio y sonido, la libre compra-venta de viviendas y autos, la eliminación del permiso de salida, y la posibilidad de hospedarse en instalaciones turísticas previamente reservadas para los visitantes internacionales. Este repaso es pertinente, porque puede dar cuenta del mayoritario apoyo que tuvo este proceso, aun cuando no estuvo exento de problemas y no todos pudieron sacar igual provecho del mismo.


Entre 2009 y 2017, el sector no estatal pasó de 800 mil a 1,4 millones de trabajadores, solo un 11,5 por ciento inferior al total de empleados en las empresas estatales, a pesar de todas las restricciones que operan en contra de este sector. La historia del cuentapropismo es aún más extraordinaria. El número de cuentapropistas creció en cuatro veces (desde 147 mil a 595 mil). Los ingresos al presupuesto de este sector eran el 4 por ciento del total en 2010, en 2019 se prevé llegarán hasta el 13 por ciento, como mínimo.


Esto permitió, por ejemplo, que el empleo en el sector público disminuyera en más de una cuarta parte entre 2010 y 2018, lo que equivale a poco más de 1 100 mil puestos de trabajo. En medio de un crecimiento económico muy modesto, esto debe haber sido un factor clave en el aumento del salario medio en el período, que fue del 78 por ciento. Sin embargo, una tendencia preocupante es la informalidad. En ese mismo lapso, la proporción de personas en edad laboral con un empleo formal pasó de 73 a 64 por ciento, una trayectoria insostenible para el presupuesto y la viabilidad de las políticas sociales, además de exacerbar la desigualdad.


Los principales agregados macroeconómicos tampoco mostraron una evolución favorable. El PIB real (a precios de 1997) creció un 2,2 por ciento anual. Aunque experimentaron un incremento hasta 2013, tanto las exportaciones como las importaciones se ubican hacia 2018 en los niveles de 2010. No obstante, la situación ahora es más precaria.


Primeramente, la restructuración de la deuda externa supone nuevos compromisos de pago que no existían en aquel momento. En segundo lugar, los visitantes internacionales pasaron de 2,5 a 4,7 millones en 2018, lo que implica una demanda adicional notable. El volumen de inversiones aumentó desde 4200 a 9300 millones de pesos en 2018, con un significativo componente de equipos e insumos importados. Si bien el acceso a créditos externos ha mejorado en alguna medida, las remesas han crecido y la inversión extranjera se ha dinamizado tímidamente, estas fuentes han sido insuficientes para evitar un descalce en moneda extranjera para las obligaciones de la nación. La creciente demanda de artículos importados que no se ofertan en los mercados del país junto a la pérdida de convertibilidad del CUC vienen creando un circuito paralelo de circulación de dólares.


Algunos acontecimientos externos han agravado esta situación. El primer factor es el pronunciado declive económico venezolano. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la economía venezolana se ha contraído más de un 50 por ciento desde 2014. La producción de petróleo pasó de 2,7 millones de barriles diarios en ese año a un promedio de solo 966 mil en el primer trimestre de 2019, una contracción del 65 por ciento, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC).


En esas condiciones, es esperable una caída en similar proporción de los envíos a Cuba, que se estimaron en algún momento entre 90 y 100 mil barriles al día. Desde agosto de 2017 dejó de existir la empresa mixta que operaba la refinería de petróleo de Cienfuegos, cuya comercialización de refinos representó una fuente significativa de ingresos externos. La elección de Jair Bolsonaro en Brasil, conllevó a la decisión cubana de terminar su participación en el programa Mais Médicos, que representaba una entrada de entre 250 y 300 millones de dólares.


A partir de septiembre de 2017, una serie de acontecimientos ha golpeado a la industria turística, el único gran sector exportador que había mostrado una trayectoria favorable en el período analizado, particularmente después de 2014. El huracán Irma, las alertas de viaje emitidas por el departamento de Estado y las nuevas regulaciones para los viajes de estadounidenses a Cuba, publicadas en noviembre de ese año, desencadenaron la tormenta perfecta que ha congelado los incrementos de visitantes, mientras los ingresos se redujeron en 2018. La activación del Título III de la Ley Helms-Burton y las recientes restricciones adicionales para viajes y remesas, aumentarán los costos de financiación, y menguarán un poco más los ya insuficientes ingresos en divisas.


Los resultados son conocidos. Una abultada lista de impagos a proveedores e inversores extranjeros que socava la posibilidad de mantener los suministros adecuados y la estrategia de atracción de capital foráneo. Estos se estiman por varias fuentes en cifras cercanas a 1500 millones de dólares. Las escaseces de productos de diverso tipo no son nuevas en el contexto cubano, pero se han agravado apreciablemente en el último cuatrimestre. No se debe esperar una mejoría a corto plazo.


A pesar de todo esto, Cuba podía haber llegado en mejor situación a este contexto. La apertura al sector privado y cooperativo fue incompleta y contradictoria, e incluso se intentó una reversión parcial. Peor aún, se hizo en el marco de una reforma lenta que no transformó los aspectos más retardatarios del modelo cubano, como el modelo de planificación.
Los cambios en la empresa estatal fueron esquemáticos, reproduciendo fórmulas del pasado, y creando nuevas estructuras que continúan drenando los escasos recursos del sector público. Los llamados a incrementar las exportaciones han sido precisamente eso, llamados. La inversión extranjera quizá ha sido la apuesta más consistente, pero enmarañada en el burocratismo y el desconocimiento de los estándares más elementales del mundo de los negocios contemporáneo. Las políticas sociales no se transformaron lo suficiente para atender los nuevos desafíos de una sociedad más desigual.


Para todo lo anterior, siempre han aparecido mil excusas: que si estamos en los inicios, sin prisa pero sin pausa, todavía es pronto para hacer una evaluación completa, vamos a usar experimentos, ahora no están creadas las condiciones, tenemos que retroceder porque los resultados no son los esperados, nos equivocamos y hay que rectificar… y un largo etcétera. Resulta doloroso decirlo, pero en vastos sectores del sector público cubano existe una ignorancia desconcertante de los principios básicos que rigen el funcionamiento de una economía.
El gobierno cubano tiene ante sí un desafío formidable. La maraña que atenaza cualquier esfuerzo de cambio es resultado de los intereses creados a lo largo de tantos años. De tratar de sustituir las relaciones monetario-mercantiles por órdenes administrativas, siempre voluntaristas, de espaldas a la realidad. De una mentalidad arcaica que asume que Cuba tiene que ser compensada por atreverse a plantar cara a Estados Unidos, que busca acuerdos ventajosos una y otra vez para esquivar los problemas del modelo en casa, cuyas soluciones se posponen indefinidamente. Que propone una interpretación del mundo desconectada peligrosamente de la realidad, con muy poca sofisticación para sobreponerse a la compleja geopolítica de esta Isla caribeña. Todavía se aspira a regresar a la burbuja social y económica en que vivía Cuba en la década del ochenta.


Las crecientes dificultades económicas afectarán desproporcionadamente a los más vulnerables. Sea esta una oportunidad única para que las autoridades encuentren el impulso definitivo que permita deshacer los nudos que atan el desarrollo de este país. Pero ahora será mucho más difícil. La Cuba que se asoma a este abismo es muy diferente a la de los años noventa. Los ciudadanos no llegan en las mismas condiciones. Su gobierno no tiene la legitimidad del liderazgo anterior. El sector público enfrenta dificultades crecientes para retener a sus mejores talentos, ahora que son más necesarios que nunca.


¿Qué se puede hacer?


Continuará…


Por Ricardo Torres
Economista. Es investigador del Centro de Estudios sobre la Economía Cubana, La Habana.

02/05/2019

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