Domingo, 28 Julio 2013 05:47

China doma sus ríos

China doma sus ríos

Los dirigentes chinos han soñado históricamente con dominar la naturaleza, invertir el curso de los ríos y domar las aguas para ponerlas al servicio de la economía y el poder. Algunas secciones del Gran Canal -el río artificial más largo del mundo, casi 1.800 kilómetros, que une Pekín y Hangzhou (capital de la provincia de Zhejiang)- fueron construidas hace más de 2.400 años. Y Mao Zedong, el fundador de la China comunista, no fue ajeno a esta visión. En 1952, preocupado por la escasez de agua en el norte del país, dijo tras una visita al río Amarillo: "El sur tiene cantidad de agua y al norte le falta. Si es posible, ¿por qué no tomar prestada alguna?".


 
El Gran Timonel murió en 1976 sin llegar a ver realizado su sueño. En 2002, medio siglo después de aquella frase premonitoria y tras innumerables debates y rediseños, el Gobierno aprobó el llamado Proyecto de Trasvase de Agua Sur-Norte. Contempla la construcción, en un plazo de otros 50 años, de las infraestructuras necesarias para desviar 44.800 millones de metros cúbicos anuales de agua desde diversos puntos del río Yangtsé y su cuenca, hacia el norte y el noroeste del país, con un coste inicial estimado en 500.000 millones de yuanes (61.400 millones de euros).


 
El caudal que será transferido es similar al del río Amarillo y pretende paliar las tradicionales sequías y falta de agua en China septentrional, agravadas en las últimas décadas debido al rápido desarrollo del país y el incremento de habitantes en ciudades como Pekín y Tianjin, con la consiguiente sobreexplotación de los acuíferos. El norte tiene alrededor de la mitad de la población de China, el 19% de los recursos de agua dulce, y recibe la cuarta parte de precipitaciones de lluvia que el sur.


 
El proyecto -formado por canales, presas y túneles- consta de tres rutas independientes, con una longitud conjunta de unos 5.600 kilómetros. La primera de ellas, la oriental, será inaugurada este otoño después de 11 años de obras. Esta vía, de 1.156 kilómetros, lleva el agua hacia el norte por las provincias costeras, con 13 estaciones de bombeo. Comienza en Jiangdu (provincia de Jiangsu), en el delta del Yangtsé, y concluye en la provincia de Shandong. Un tramo de 7,8 kilómetros cruza el río Amarillo por medio de dos canalizaciones de 9,3 metros de diámetro a 70 metros bajo el lecho de río. Proporcionará agua a zonas rurales e industrias. En mayo y junio pasados, han sido realizadas las pruebas de esta ruta, y, según ha asegurado en la prensa china Zhang Jinsong, subdirector de la oficina en Jiangsu del trasvase, la calidad del agua cumple ya los niveles de seguridad. Zhang afirma que ahora se vierte al Yangtsé un 85% menos de contaminantes que en 2000.

 


Los trabajos de la ruta oriental, que alcanzará Tianjin en una segunda fase, se han visto afectados por retrasos debido al efecto sobre el agua de la polución generada por fábricas y granjas, pero será la primera sección en ser inaugurada porque aprovecha las infraestructuras del Gran Canal, una vía utilizada a lo largo de las dinastías imperiales para transporte -en particular de grano-, comercio e irrigación, pero también como arma devastadora, capaz de anegar regiones y frenar el avance de ejércitos enemigos. Cuando esté finalizado, el trasvase oriental canalizará 14.800 millones de metros cúbicos anuales a las provincias de Jiangsu, Anhui, Shandong, Hebei, y Tianjin.


 
La segunda ruta, la central, será la que sacie la sed de Pekín y las zonas rurales en su camino. Nace en la presa Danjiangkou, situada en el río Han -afluente del Yangtsé-, en la provincia central de Hubei. La presa ha tenido que ser elevada 14,6 metros para subir el nivel del embalse de 162 metros a 176,6 metros, para generar la altura que permita al agua viajar por gravedad hacia el norte. Esto sumergirá 300 kilómetros cuadrados de terreno. Las obras han obligado a desplazar a unas 350.000 personas. La vía central tiene un caudal de 13.000 a 14.000 millones de metros cúbicos anuales, una longitud de 1.274 kilómetros -más otros 141 kilómetros de una derivación de la provincia de Hebei a Tianjin- y dos túneles de 7,2 kilómetros bajo el río Amarillo. Debió ser inaugurada a tiempo para los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. Fue retrasada, primero a 2010 y luego a 2014. El proyecto, que comenzó en 2003, se ha visto afectado por la grave contaminación que sufren partes del embalse; un problema que han empeorado la implementación laxa de las leyes medioambientales y la falta de fondos del Gobierno central para ayudar a las administraciones locales a hacer frente al tratamiento de las aguas que son vertidas al embalse, según un informe hecho público el mes pasado por la Conferencia Consultiva Política China, un órgano anexo al Parlamento sin capacidad de decisión. Se prevé que el agua del Yangtsé llegue a Pekín en otoño del año que viene.


 
La ruta occidental tomará agua en el curso alto del Yangtsé y ríos de las zonas montañosas de las regiones de Qinghai y Tíbet y la canalizará a una altitud de 3.000 a 5.000 metros hasta el Amarillo. Los ingenieros han efectuado los estudios correspondientes, pero muchos expertos aseguran que el proyecto será extremadamente caro y difícil. De momento, el trazado occidental es solo un proyecto.


 
Los críticos aseguran que generará más problemas que beneficios. Afirman que supone un malgasto ingente de recursos y provocará escasez de agua en el origen. El río Han, por ejemplo, tendrá que ceder entre el 25% y el 30% de su caudal, y para compensar esta pérdida se derivará agua del Yangtsé a su propio afluente. Además, afirman que el plan es terreno para la corrupción, inducirá graves efectos medioambientales y tiene un alto coste social, debido a los cientos de miles de personas que ha obligado a desplazar. Muchas de ellas se quejan de haber sido mudadas a viviendas de baja calidad y haber perdido sus medios de vida. Algunos campesinos tenían frutales en zonas montañosas y ahora no saben cómo cultivar arroz en las llanuras. El cierre de muchas fábricas contaminantes ha generado, en paralelo, desempleo.


 
"Aunque el trasvase de agua enriquecerá el suministro de agua en el norte, su impacto en el ecosistema es irreversible", ha asegurado Ma Jun, director del Instituto de Asuntos Públicos y Medioambientales y uno de los expertos medioambientales más renombrados de China, al diario China Daily.


 
Para los dirigentes de este país acostumbrado a las proezas de ingeniería civil, como la Gran Muralla o la presa de las Tres Gargantas, el precio pagado para llevar a cabo esta obra de titanes es menor que los beneficios que, según dice, aportará a cientos de millones de personas. Pero algunos expertos insisten en que sin medidas adicionales como fomentar el ahorro de agua y mejorar las prácticas agrícolas, algunas de las cuales están siendo implementadas por el Gobierno, el trasvase Sur-Norte no hará más que retrasar algunos años el problema de la sequía y la escasez de recursos hídricos en el norte de China.

 

Jose Reinoso Pekín 27 JUL 2013 - 22:50 CET

Publicado enInternacional
Esta Revolución ha sido la de la dignidad

El presidente uruguayo, José Mujica, señaló que la Revolución Cubana ha sido la de la dignidad, de la autoestima de los latinos, durante su discurso en Santiago de Cuba por el acto por el aniversario 60 del asalto al Moncada.


 
Nos sembró sueños y nos llenamos de Quijotes. Hombres y mujeres intentamos encontrar caminos, aprendiendo de los fracasos, levantándonos otra vez, porque los cambios sociales no están a la vuelta de la esquina, comentó.


 
Sobre las transformaciones sociales opinó que son una larga construcción colectiva de errores, aciertos, compromisos y sacrificios. “Siempre ha sido así. Lo imposible parece que cuesta un poco más”.


 
En su intervención en el acto central organizado en Santiago de Cuba y encabezado por el presidente cubano, Raúl Castro, Mujica habló sobre la complejidad de los cambios e instó a respetar la diversidad.


 
Solo es posible el porvenir si nos acostumbramos a la tolerancia. Nadie tiene le derecho por grande y fuerte a aplastar a los pequeños. El mundo rico tendrá que entender que no hay derecho a sacrificar la vida, agregó el mandatario.


 
La palabra revolución adquiere una dimensión de carácter universal en estos tiempos. En un mundo globalizado es una necesidad histórica luchar por mantener la vida en un mundo de respeto y de igualdad básica sin que lo aplasten a uno los aviones y los portaaviones, destacó.


 
En las celebraciones participan también los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Bolivia, Evo Morales.


 
Además, los primeros ministros de Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, Roosevelt Skerrit, Kenny Anthony, Ralph Gonsalves y Baldwin Spencer, respectivamente, y el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.


 
Para la jornada está previsto también que el mandatario cubano acompañe a los estadistas visitantes a un recorrido por el museo que recuerda aquella gesta, así como al cementerio de Santa Efigenia, donde reposan los restos del Héroe Nacional, José Martí.


 
Los jefes de Estado y de gobiernos sostendrán además un encuentro en el céntrico hotel Santiago.


 
(Con información de PL)

Publicado enInternacional
Sábado, 27 Julio 2013 06:35

Hace sesenta años

Hace sesenta años

Hace sesenta años vivía yo en el número 456 de la calle San Miguel, en el apartamento 2 del primer piso. Nuestro balconcito daba a los altos de La Valenciana, el bar de Aurelio el asturiano, donde Memo era El Rey de los Batidos y se servía en la barra la mejor sopa de sustancia de todo San Leopoldo. Entre aquella joya culinaria y una olorosa panadería estaba la entrada de mi edificio, que aún alza sus tres pisos a unos metros de la famosa esquina donde quedaba La Casa Prado.


 
En el noviembre anterior había cumplido siete años. Cuando no estaba en mi escuela –por entonces la Academia Bravo, en Lucena y Neptuno–, vivía condenado a aquel apartamento de puntal alto, una de esas viviendas que abundan en la populosa Centrohabana, donde los cuartos están dispuestos en hilera, dando todos a un patio que va desde la saleta de recepción hasta el remoto comedor.


 
El primer cuarto era el de mis padres. La luna de la cómoda me dejaba ver cuando Dagoberto estaba echado, casi siempre leyendo, lo que me permitía no molestarle y tomar por el patio, si tenía que ir a mi cuarto, que era el segundo de la casa.


 
La tercera habitación era la de mi tío Angelito, el ser que me llevaba al cine, a ver películas de aventuras, y después a cenar a los chinos de Cuatro Caminos. La misma persona que me hizo probar los ostiones y aficionarme para siempre.


 
Mi abuela Isabel vivía al fondo, aún más allá de la cocina, en el cuartico de criados, con su catre revuelto, su reloj de pared y su Biblia –prendas, las dos últimas, que todavía conservo.


 
Era La Habana de 1953, una ciudad coronada por anuncios lumínicos, repleta de vidrieras ilusorias que mi madre y muchas otras amas de casa solían repasar. “Vamos a ver las tiendas”, decía Argelia al anochecer, y siempre era el mismo recorrido por la deslumbrante Belascoaín hasta el parque Maceo, para luego cruzar al Malecón y sentarse un ratico allí, “cogiendo fresco”, mientras mi hermanita María y yo correteábamos.


 
Hace sesenta años, quizá un par de semanas después de un día como hoy, en el cesto del baño de aquel apartamento de la calle San Miguel, hallé, sumergida bajo un montón de ropa sucia, una revista Bohemia que decía: “Sin censura”. Primero me extrañó encontrar allí una revista, pero en cuanto la abrí me di cuenta de que la habían escondido de mis ojos, porque sus páginas estaban llenas de fotos de cuerpos yacentes, irreconocibles bajo tanta sangre, bajo un título que anunciaba: “Los sucesos de Santiago de Cuba”.


 
No me atreví a continuar mirando o a leer mucho más, confundido por el hallazgo y por la conciencia de estar violando la voluntad de mis mayores, pero más que nada por la impresión profunda que me causaron aquellas imágenes que todavía me estremecen.


 
Muchos años después comprendí que aquellos cuerpos eran los mártires del Moncada.

 

26 julio 2013

Publicado enInternacional
Viernes, 26 Julio 2013 06:22

Extractivismo, movimientos y revolución

Extractivismo, movimientos y revolución


Días atrás se realizó un encuentro en Caracas para debatir las relaciones entre movimientos y estados, y cómo la autonomía y el poder popular pueden construir alternativas a un desarrollo anclado en el modelo extractivo. Participaron militantes de 30 organizaciones y movimientos, desde las cooperativas agrupadas en Cecosesola y la Red Nacional de Sistemas de Trueke hasta indígenas amazónicos y yupka, colectivos juveniles, culturales y artísticos, afrodescendientes, feministas y diversas expresiones urbanas y rurales. También hubo debates y encuentros con el Movimiento de Pobladoras y Pobladores.

 

Es importante constatar la fuerza y determinación de estos movimientos, la profundidad y certeza de su análisis, el carácter autónomo de sus reflexiones, la certidumbre de que enfrentan un periodo decisivo en la vida política. Si hubiera que sintetizar, algo más que difícil cuando las palabras circulan y dan vueltas y más vueltas, tres serían los temas centrales que debaten: salir del extractivismo, profundizar la autonomía y construir un modelo productivo de nuevo tipo.

 

El extractivismo apareció de dos modos. Uno esperable y ya habitual, vinculado a los daños sociales y ambientales que provocan las explotaciones mineras y petroleras, que amenazan la vida de las comunidades indígenas y campesinas. El asesinato del cacique yupka Sabino Romero por mafias de ganaderos el 3 de marzo en la Sierra de Perijá, estado de Zulia, es parte de la ofensiva de los terratenientes contra quienes luchan por la demarcación de sus territorios ancestrales en una zona donde avanza la minería.

 

Muchos grupos no indígenas y aún urbanos pelean contra las consecuencias del modelo extractivo. A las consecuencias que ha generado durante más de medio siglo un modelo asentado en la extracción y exportación de petróleo, se suma ahora la creciente presencia de mineras y la construcción de grandes obras de infraestructura.

 

La crítica a la “cultura rentista”, que convierte a los movimientos en dependientes del Estado y tiene una larga tradición en Venezuela, fue algo inesperado. Uno de los grandes cambios en ese país ha sido la democratización de la renta petrolera, antes reservada a unos pocos y ahora derramada hacia los sectores populares. Sin embargo, esa democratización no hizo sino reforzar la cultura rentista e instaló el modelo productivo como algo inamovible. En el seno de los movimientos, esa cultura atenta contra la productividad, como señalan los colectivos que integran el Parque Cultural Tiuna el Fuerte.

 

Lo interesante de esta mirada es que coloca el problema abajo, no arriba. El extractivismo es un dato de la realidad, al igual que la hegemonía de la cultura rentista. Pero lo que denominan como ausencia de “productividad” es parte de un desafío cultural que se puede encarar y ganar. De eso hablaron los movimientos y en esa tarea están centrando sus esfuerzos.

 

Los productores agrupados en Cecosesola (Cooperativa Central de Servicios Sociales del Estado Lara) abastecen de alimentos a una cuarta parte de la población de Barquisimeto, capital del estado de Lara con sus tres mercados semanales que venden 450 toneladas de alimentos. En sus seis centros de salud atienden 190 mil personas al año. Todo lo que hacen es autogestionado.

 


La red de trueke intercambia lo que produce, desde alimentos hasta artesanías, pero también saberes y servicios, utiliza monedas comunales y se pregunta cómo impulsar la construcción de poder popular sin ser destruida por funcionarios ineptos o el poder del dinero.

 

El Movimiento de Pobladores y Pobladoras tiene más de 300 edificios ocupados en Caracas, muchos estaban abandonados y ahora los autogestionan. El mayor movimiento urbano agrupa a inquilinos que resisten los desalojos, los comités de tierra urbana que nacieron en 2002 cuando se aprobó la regularización de asentamientos urbanos autoconstruidos, a los trabajadores residenciales, antes llamados conserjes, y a los damnificados por desastres naturales. Están construyendo 14 grupos de viviendas con base en la ayuda mutua, crean comunidades urbanas en camino hacia una profunda revolución urbana.

 

Tiuna el Fuerte es una de las experiencias juveniles urbanas más potentes del continente. Es uno de los pocos colectivos que consiguen trabajar con jóvenes pobres con prácticas ilegales, para construir con ellos espacios de creación cultural y artística mediante su participación en la Escuela Endógena de Hip Hop. Las reflexiones sobre el rentismo petrolero de las mujeres de Voces Latentes, que trabajan junto a los colectivos de Tiuna el Fuerte, es notable: si logramos modificar la cultura rentista y la inclusión a través del consumismo, por una cultura productiva y autogestiva, estamos empezando a salir del modelo extractivo.

 

Se dirá, en sintonía con cierto estructuralismo, que hasta que no se cambie el modelo productivo no se modificará el comportamiento de la población, que la cultura depende de la producción, que la cultura por sí sola no puede, que ese modo de hacer política tiene resonancias posmodernas. Sin embargo, la lucha de clases, la lucha en general, no es un dato estructural sino una construcción ética de los de abajo. No hay determinismos desde las fuerzas productivas hacia el resto de la sociedad. No deberíamos juzgar sin conocer las intenciones de quienes están haciendo.

 

En Venezuela hay potentes movimientos, entendidos como prácticas colectivas capaces de transformar parcelas de la sociedad modificando el lugar material y simbólico de quienes los integran. En ocasiones esa porción de la sociedad se ha sentido y se siente apoyada por el Estado y por los diversos gobiernos. En ocasiones no. Lo cierto es que hay gente en movimiento, haciendo para cambiar su vida y su sociedad. Suceda lo suceda en los próximos años, estarán allí, batallando por un mundo mejor.

Publicado enInternacional
Viernes, 26 Julio 2013 06:05

El evangelio de la compañera Rosario

El evangelio de la compañera Rosario

El Gallo ennavajado sonaba en los parlantes gigantes instalados en la Plaza de la Fe de Managua. La canción, himno de campaña de Daniel Ortega a finales de los ochenta, servía de fondo para la entrada del exguerrillo sandinista a la Plaza, donde se celebraba el 34 aniversario de la revolución nicaragüense, el pasado 19 de julio. Ortega iba arropado por el presidente del Congreso venezolano, Diosdado Cabello, pero quien marcaba el paso era su omnipresente esposa, Rosario Murillo, que se encargó de montar un espectáculo cargado de mística y fe católica.


 
“34/19 en bendición, prosperidad, y victorias. 34/19, para dar Gracias a Dios”, arrancó Murillo tras el cese de la tonada que cantaba al “gallo”. “¡Viva Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria...!”, gritaba la primera dama a la masa que se había congregado en la Plaza, miles de nicaragüenses que habían sido trasladados de todos los puntos del país en autobuses del transporte público de Managua, lo que dejó a la ciudad incomunicada. “Seguimos de frente con el Frente, dándole gracias a Dios que nos da el privilegio de tener conciencia, de estar llenos de fe, de estar llenos de optimismo, de estar llenos de esperanza; de no cargar el veneno del odio”, agregó la mujer a la que en Nicaragua los acólitos del Gobierno llaman “la compañera Rosario”.


 
Murillo aparecía ante el público con todos los dedos de ambas manos llenos de anillos de piedras turquesas que, según quienes la conocen, usa para espantar la mala suerte, las malas vibraciones y atraer la abundancia. La “compañera” dispuso un escenario espectacular, en el que ocho árboles de la vida de hierro sólido, inspirados en el ya famoso árbol del Génesis bíblico, dominaban la plaza centelleando con miles de lucecitas amarillas. Era el altar dispuesto como para una homilía, con una gigantesca imagen de Sandino, también recubierta de lucecitas amarillas, que cumplía el mismo papel que los santos ocupan en los altares. En Nicaragua, a este discurso oficial que mezcla lo revolucionario con los religioso y lo místico se le llama la “revolución rosa” por el color fucsia elegido por Murillo para pintar edificios, decorar actos oficiales y adornar las instituciones del Estado.


 
“Para invocar al Altísimo, al Todopoderoso, al Gran Espíritu, al Supremo Hacedor, a la Fuerza que nos mueve, desde la vida, hacia la vida, con nosotros en esta Plaza de la Fe San Juan Pablo II, su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo.” Así presentaba Murillo a Obando, el otrora acérrimo enemigo de Daniel Ortega en los ochenta, hoy reconvertido en un aliado fiel. Tras sus palabras, una canción especialmente dispuesta para la entrada de Obando en escena: “Cardenal Miguel, eres esa luz de esperanza y fe. ¡Viva el cardenal, nuestro amigo fiel!”.


 
La relación entre Ortega, Murillo y Obando comenzó en 2004, cuando Ortega le había pedido perdón públicamente por los “errores del pasado”. Obando usaba sus homilías dominicales para atacar subliminalmente al ex guerrillero, utilizando supuestos pasajes bíblicos en los que comparaba a Ortega con serpientes venenosas. Murillo lo fichó tras el triunfo electoral de 2006 como secretario de la Comisión de Paz y Reconciliación, una entidad cuyas funciones nadie tiene claras en este país. En ese mismo año el caudillo del FSLN, antes férreo enemigo de la Iglesia, hizo un guiño electoral a ésta apoyando una ley que ilegalizaba el aborto terapéutico y condenaba con cárcel a médicos y mujeres que lo practicaran. “Hoy vivimos en paz, y son otras las luchas que protagonizan nuestros jóvenes. Hoy nuestros jóvenes empuñan el arma del amor, de la comprensión, de la solidaridad”, dijo Obando siguiendo el guión dispuesto por la primera dama en la ceremonia del 34 aniversario de la revolución.


 
El mismo Ortega hilvanó un discurso místico, en el que nombró a Dios trece veces y lo llenó de frases como “gracias a Dios” o “Dios mediante.” “Gracias a Dios que puso a Hugo Chávez en el camino de Nicaragua”, dijo el comandante. “Gracias al milagro del ALBA”, agregó en referencia al bloque de aliados conformado por el ahora fallecido ex mandatario venezolano.


 
La nueva religiosidad de los otrora ateos ex guerrilleros les choca a muchos en Nicaragua, un país mayoritariamente católico, que tildan de “bruja” a Murillo, pero que responde a una estrategia bien definida por la primera dama: ella ha creado una suerte de evangelio propio, en el que eleva a categoría de santos a los héroes de la revolución, utiliza los actos oficiales como homilías en las que invoca a Dios y la Virgen y reviste de misticismo a su compañero, Daniel Ortega, con quien se casó el 3 de septiembre de 2005 en ceremonia católica ofrecida por Obando, tras décadas de vivir fuera del matrimonio. “Dios” y “Daniel” son palabras comunes en los discursos de Murillo. Ese “evangelio” ha levantado ampollas en la jerarquía de la Iglesia Católica de Nicaragua, cuyos obispos son críticos con el Gobierno de Ortega. Monseñor Silvio Báez, el número dos de la Iglesia, ha catalogado la religiosidad de nueva data de Murillo como una “manipulación que se hace de la religión para humillar y dominar al pueblo”.


 
Pero las críticas no hacen mella en la primera dama, quien todos los días a la hora de la comida (la hora del Ángelus para los católicos) aparece en la televisión nacional dando un mensaje a los nicaragüenses. Ni Ortega, el presidente, se presenta tanto en los medios como la “compañera Rosario”. El pasado 16 de julio, Murillo apareció en la pantalla chica para recordarle a sus seguidores que era el día de la Virgen del Carmen. Este es “otro día más para honrar nuestra fe cristiana, nuestra devoción a María Reina de Nicaragua en esta advocación, la Virgen del Carmen”, dijo. El 15 de julio habló a sus televidentes de la importancia del Escapulario. “El Escapulario es Sacramental, aprobado por la Iglesia, que nos recuerda nuestra pertenencia a Cristo Jesús”, afirmó. La manipulación de la religión ha sido tal, que el año pasado, durante las elecciones presidenciales que le dieron un nuevo triunfo a Ortega, Murillo catalogó de “milagro” el embarazo y alumbramiento de una niña indígena de doce años que fue violada en un remoto pueblo de Nicaragua.


 
Gema Santamaría, doctorado en Sociología e Historia por la New School for Social Research, de Nueva York, hizo un análisis político de esta repentina conversión de la primera dama nicaragüense, la “revolución en rosa” de Rosario Murillo. “Es un bloque más en la constitución de un andamiaje político basado en negociaciones clandestinas, intereses particularistas y discursos instrumentales en los que el “Pueblo” es llamado a gobernar un país que ha sido cooptado por una cúpula política cada vez más reducida, exclusiva y excluyente”, escribió Santamaría en un análisis publicado por Foreign Affairs Latinoamérica. Sin hacer caso a las críticas, Murillo mantiene su “evangelio”, apareciendo todos los días a la hora de la comida en las pantallas de los nicaragüenses, como una Gran Hermana orwelliana. “Dios dispone”, dijo Murillo. “Dios Mediante, 35, Dios Mediante, 40. Dios Mediante, 50”, agregó. Se refería a su anhelo de permanecer por muchos años más en la cumbre del poder en Nicaragua.

 

Por Carlos Salinas Managua 24 JUL 2013 - 03:02 CET

Publicado enInternacional
Significado social y político del bullying

Una sociedad que calla ante el matoneo y que prefiere no resolverlo de manera coherente y radical es una sociedad que descree del futuro, y que descuenta el futuro.


 
Es un hecho generalizado: con indiferencia de los estratos socio–económicos, en muchos (amplia mayoría) de los colegios del país, públicos y privados, existe una práctica lamentable y a todas luces inadmisible de matoneo. Que es como se traduce el término inglés del bullying: "la montadera". Que en muchas ocasiones más que simbólica es física, y siempre grupal y psicológica.


 
Usualmente se trata de una práctica que se emprende contra niños con un cierto perfil: recatados, éticos, de perfil bajo, intelectuales, reflexivos. Pues bien, quiero sostener abiertamente que el matoneo se corresponde con la moral del narcotráfico y la corrupción, de la derecha y extrema–derecha, y el dinero fácil. Su característica primera es evidente: la prevalencia del pensamiento de grupo (groupthink) para macartizar a quien(es) se aleja(n) del grupo; la gallada, la pandilla, el parche. Moral gregaria, en realidad, moral de esclavos: que siempre quieren imponer un modo de pensar colectivo sobre los demás, y que no acatan diferencias. El que no está conmigo está contra mí. Exactamente como la política de guerra y belicosa, camorrera y levantada. A todos los niveles y en todos los estratos.


 
El matoneo se corresponde con un pensamiento grupal que quiere anular las diferencias y subsumir a los individuos al grupo como tal. En donde predomina exactamente una moral que se corresponde, punto por punto, con la ética de los corruptos, los violentos, los acosadores de todo tipo, los guerreristas y belicosos–belicistas. Es la moral del hacer las cosas a la fuerza y ya y rápido antes de despacio y después.


 
Ya en la edad más adulta, en las universidades, o en los espacios laborales, el matoneo sigue existiendo, pero en forma más sutil: acoso laboral, acoso sexual, polarización de los grupos, subsunción del individuo al colectivo. Ya en los espacios laborales el individuo deja de existir y su lenguaje se torna en un: "nosotros" colectivista. (Si no es por la referencia teórica, es exactamente el Wir y el uns de que habla Heidegger en Ser y Tiempo, ese texto fundamental que plasma el pensamiento del nacional–socialismo, como ha quedado dicho en la bibliografía técnica sobre el tema).


 
Moral facilista e inmediatista, moral polarizadora y colectivista, ética de debilidad hecha fortaleza, el bullying es, literalmente, el toreo contra alguien físicamente inferior, y cuyo destino, si se abandonan las cosas a sí mismas, será la total indefensión, la reducción de toda auto–estima, la muerte. Física o social, simbólica o grupal.


 
Uno de los grandes secretos de este país y que el país mismo no se atreve ni siquiera a verbalizar aún (como el drogadicto y el alcohólico, por ejemplo, quienes verbalizan su problema como el primer paso para superarlo) es la alta, la altísima tasa de suicidios infantiles y juveniles. Indiferentemente del estrato socio–económico, con independencia de la geografía y la cultura. Y en muchos de esos casos, como resultado del matoneo. Alrededor de lo cual comienza a girar la espiral absorbente de la drogadicción, y otros problemas agudos y crónicos de orden al mismo tiempo social e individual.


 
Que el matoneo sea un fenómeno contemporáneo no es un consuelo, y por el contrario, es la expresión de un severo "malestar en la cultura". El matoneo se corresponde con la superficialización de la sociedad, total liquidez (Bauman) de las relaciones humanas, el imperio del pensamiento débil (muy en la línea de Vattimo). Pensamiento débil, autoestima mancillada, evaporización y transvaloración de los valores más fundamentales. Como dignidad, libertad, democracia, equidad, igualdad, soberanía, independencia, respeto, diferencia. Valores que no corresponden a ningún credo y que no son bandera de ningún bando en particular.


 
Estrictamente, el matoneo es el embrión de la criminalidad. En la línea de las llamadas Bandas Criminales (Bacrim, un eufemismo para el paramilitarismo) y un ejemplo diáfano de lo cual son los Maras, en El Salvador y en Guatemala. Y en buena parte de Nicaragua. Desconocimiento de la ley, o promulgación y aprovechamiento de la misma para los beneficios propios.


 
Cabe aquí una observación puntual: es sintomático que a los procesos de paz y diálogo en los países centroamericanos mencionados, una vez que pasaron, emergieron "automáticamente" esas bandas temibles que son los Maras. Que, para decirlo de manera rápida, fue la metástasis de las bandas criminales y el paramilitarismo, y la epigénesis del matoneo. Que ya es abierta y en la total impunidad, organizada y a gran escala. Un motivo de reflexión acerca de los procesos en curso en el país.


 
Como quiera que sea, el matoneo se encuentra aún circunscripto al colegio. Aunque en muchos lugares sucede también extra–muros: en el barrio y en la calle. Una epidemia que si no es bien diagnosticada y tratada puede convertirse en una verdadera pandemia. Sin alarmismos. Pero con lucidez.


 
Una sociedad que calla ante el matoneo y que prefiere no resolverlo de manera coherente y radical es una sociedad que descree del futuro, y que descuenta el futuro. Exactamente como lo hacen los corruptos y los criminales; de cuello blanco y de cuello azul; armados o con poder de distinta índole. Un niño maltratado es el espacio en el que se incuba más maltrato; algo ya suficientemente conocido.


 
El bullying comienza siempre cubierto por un grupo pequeño que absorbe y refleja todas las miradas exteriores. Exactamente como buena parte de las construcciones arquitectónicas recientes en las medianas y grandes ciudades. Un grupo que cuando ha logrado su cometido pasa a la búsqueda, ávida, de nuevos niños, niñas y jóvenes como un cáncer invasivo. Todo cáncer puede ser tratado y curado si se detecta a tiempo. De lo contrario, la metástasis lo vuelve agresivo. Como sucede con los Maras en Centroamérica.


 
Frente al matoneo, existen varias soluciones: el reconocimiento abierto y público. Su verbalización. Y su tratamiento. Existe también la protección a todos y cada uno de los individuos y la recusación de esa perversidad que existe en todos los órdenes, que es el pensamiento grupal, la moral grupal y gregaria. "La gente va para donde va Vicente". Y en el grupo cada quien se siente su propio Vicente, y todos son uno sólo.


 
Frente a los discursos institucionalistas de todo tipo no cabe olvidar jamás que el descubrimiento del individuo constituye una de los mayores triunfos de la humanidad y de su progreso moral. En contraste con tiempos como la Edad Media cuando primaba la Iglesia y el individuo no había sido descubierto o inventado. O en la Modernidad cuando el Estado se atribuye exactamente las mismas prerrogativas que la Iglesia en el medioevo. O como en nuestros días, análogamente, con el institucionalismo. Institucionalismo formal e informal. Que es, en una palabra, la legitimación misma del bullying. Y todos ellos con mayúsculas: Iglesia, Estado, Institución.

 

24 Julio 2013

Publicado enColombia
El conflicto armado en Colombia deja 220.000 muertos desde 1958

Los colombianos que han nacido en los últimos 60 años lo han hecho en un país en guerra. Son pocos los que pueden afirmar que recuerdan a una Colombia sin violencia. Pero contar la historia de ese conflicto no ha sido fácil y se ha hecho de forma fragmentada. Por eso, desde hace seis años el Centro Nacional de Memoria Histórica se dio a la tarea de reconstruirla, de explicar el origen y la evolución de los actores armados ilegales en Colombia, para tener por fin la memoria de un conflicto tan viejo que supera las cinco décadas, pero también por la dignidad de sus víctimas.


 
El resultado es un informe desgarrador que ayer fue entregado al presidente Juan Manuel Santos. Es el ¡Basta ya! —como ha sido titulado— “de una sociedad agobiada por su pasado, pero esperanzada en su porvenir”. Así se lee en su presentación. Es la radiografía de una guerra profundamente degradada, un rompecabezas finalmente armado con datos y testimonios que reflejan la brutalidad de lo que ha sucedido en Colombia y del sufrimiento acumulado.


 
Estremece, por ejemplo, saber que el conflicto ha dejado unos 220.000 muertos entre 1958 y 2012, de los cuales el 81,5% por ciento eran civiles. Y que por cada combatiente han muerto cuatro civiles. También, que de cada 10 colombianos que murieron en los últimos 54 años, tres perdieron la vida por causa de la guerra.

 


El grupo de Memoria Histórica calcula que la cifra de desaparecidos llega a 25.000, algo que rebasa los crímenes de las dictaduras del Cono Sur. Además, hay un saldo de 6.000 niños reclutados, 10.000 personas amputadas por las minas antipersona y casi cinco millones de desplazados. La cantidad de personas que tuvieron que abandonar su hogar a punta de bala y miedo dobla la población de Medellín, que es la segunda ciudad más poblada de Colombia, después de Bogotá.

 


 
La lista de horrores es larga. Entre 1980 y 2012 ocurrieron 1.982 masacres, el 59% cometidas por paramilitares, el 17% por las guerrillas y el 8% por agentes del Estado. En total, dejaron más de 11.000 víctimas. Los investigadores también concluyeron que los asesinatos selectivos han sido la modalidad de violencia que más muertos ha dejado, cerca de 150.000. Esto quiere decir que nueve de cada 10 homicidios fueron asesinatos selectivos. Lo más grave es que el 10% los cometieron miembros de la fuerza pública. Ahora también se sabe que a los cuerpos de 1.530 personas sus victimarios les dejaron marcas de sevicia y fueron exhibidos públicamente como una estrategia para infundir terror. Se llegó a la crueldad tal de despedazar los cuerpos con motosierra y machete, a tener hornos crematorios y escuelas de tortura y descuartizamiento, como fue el caso de los paramilitares.

 


“Después de amarrarlos les llenaban la boca de agua y ahí comenzaban con una motosierra a cortarles todos los miembros del cuerpo. También llegaban y los cogían con unas navajas y les cortaban el cuerpo, los miembros, les echaban ácido, y de ahí con un soplete les quemaban las heridas”, dice una víctima de la masacre de Trujillo (valle del Cauca), uno de tantos testimonios que recoge el informe.


 
Se suma la práctica del secuestro protagonizada principalmente por las guerrillas, que llegó a convertirse en una especie de epidemia. 27.000 secuestros se cometieron en el marco de la guerra. “Vivimos como animales, encadenados (…), dormimos en el piso por años, sin poder limpiarnos, enfermos, sin saber a qué horas lo van a matar a uno”, dice otro testimonio de un exsecuestrado.


 
El filósofo e historiador Gonzalo Sánchez, director del informe y una de las personas que más ha estudiado la violencia en Colombia, resume así esta avalancha de barbarie: “Las cifras que nosotros ahora oficializamos van más allá de los registros que tenían las propias víctimas. Uno va sumando cifras y todos son récords ignominiosos”.


 
El informe también explica las formas de violencia utilizadas por cada uno de los actores del conflicto. “Los paramilitares asesinan más que las guerrillas, mientras que los guerrilleros secuestran más y causan más destrucción que los paramilitares”, dice. Y agrega que la prolongación y degradación que han empleado los grupos armados deja al descubierto uno de los rasgos característicos del conflicto: “La tendencia a no discriminar sus métodos y sus blancos”.


 
El extenso informe se concentra en las dimensiones y modalidades de la guerra, en lo que la motivó y las transformaciones que ha tenido a lo largo de 50 años, en la impunidad y en el gravísimo impacto que ha tenido sobre las víctimas. A estas últimas, este reporte les da por primera vez el espacio que se merecen, luego de haber sido ignoradas. “Las víctimas han tenido que contarse su dolor entre ellas mismas”, dice Sánchez, que trabajó con un grupo de especialistas en el conflicto colombiano.


 
A la soledad de las víctimas se suma que, por haber sido una guerra que se ha concentrado en el campo colombiano y por tan largo tiempo, parece haber sido olvidada. Para quienes viven en las ciudades se trata de una guerra lejana, que está metida entre las montañas. Esto ha provocado una actitud de indiferencia que se ha alimentado por una cómoda percepción de que al país le está yendo bien y de que, a pesar de todo, hay institucionalidad.


 
Al final, este gran examen de la violencia colombiana no se trata de una historia lejana sino de una “realidad anclada al presente”, que busca, como dice el director del informe, convertirse en una herramienta de reflexión para construir —con todos— esa memoria que tanto necesita Colombia.

 


Por Elizabeth Reyes L. Bogotá 24 JUL 2013 - 16:53 CET


 

“Las cifras del conflicto colombiano son el récord de la ignominia”
 

Gonzalo Sánchez, director del informe Basta ya, Colombia: Memorias de guerra y dignidad, habla de por qué se degradó el conflicto colombiano

 

 ¿Cómo es posible? se pregunta una y otra vez el filósofo e historiador Gonzalo Sánchez (1945) a medida que explica lo que el grupo de académicos de Memoria Histórica –que él dirige– encontró a lo largo de seis años. Esta es una entidad pública que se creó cuando ni siquiera se vislumbraba la posibilidad de una salida negociada al conflicto y cuyo objetivo era elaborar este informe que cuenta el origen y la evolución de los actores armados ilegales.


 
Sánchez aclara que lo que le están entregando hoy al país se aparta totalmente de la idea de una memoria oficial y que lo que busca es generar debate. Hoy Colombia recorre otro camino. “Es una afortunada coincidencia. Se materializó aquello que pensábamos desde el principio y era que el informe se pudiera inscribir en algún momento en un horizonte de paz”, dice.


 
Pregunta: ¿Colombia y el mundo se sorprenderán por la dimensión de la violencia?


 
Gonzalo Sánchez: Con una particularidad, las cifras que nosotros ahora oficializamos van más allá que los registros que daban las propias víctimas.


 
P: El prólogo del informe arranca afirmando que el conflicto colombiano rompe todos los cánones de los países en conflicto. ¿Por qué?


 
R: Por el acumulado de expresiones de victimización. En todas hay récords tremendos, dolorosísimos. Cuando decimos que en Colombia hay proyecciones –porque no tenemos los datos exactos- de 39 mil secuestrados, de los cuales 27 mil están relacionados con el conflicto armado, esa es una cifra grande comparada con cualquier conflicto en el mundo. O cuando proyectamos que hay 25 mil desaparecidos. Argentina se sacudió con una tercera parte. Y si se habla del desplazamiento forzado también estamos con otro record con más de 5 millones. Uno va sumando y todos son récords ignominiosos que van más allá de la complejidad de cualquier otro conflicto.


 
P: Se suma la larga duración.


 
R. Es el conflicto –no negociado– más largo en el mundo. Cuando arrancó la investigación tuvimos toda una discusión para definir por dónde arrancábamos. Decidimos por 1958, para decir que esta violencia de hoy está anclada en la de los años 50. Es un conflicto demasiado largo, con demasiadas víctimas y eso hace muy difícil negociarlo.


 
P: ¿Cuáles son las causas del conflicto colombiano?


 
R: El tema agrario es uno de ellos y hay que celebrar que sea tema central en los diálogos de paz. El otro es la exclusión política. Colombia tiene un enorme formalismo democrático, pero que a la hora de la verdad no se practica. Nos cuesta mucho asumir que la diferencia, que la controversia, que el pensar distinto debe ser algo consustancial y natural al debate político. La tercera causa, que hoy se está reconociendo, son los altos niveles de desigualdad. Colombia es un país que prospera pero para muy pocos y eso provoca irritación.


 
P: Una de las grandes conclusiones del informe es que la sociedad civil terminó en el medio ¿Por qué?


 
R: Las guerrillas centroamericanas y las de muchos países se montaron, de alguna manera, más o menos consecuente, con la idea de que eran expresiones de la voluntad de sus pueblos, de sus campesinos. Pero en Colombia el discurso rebelde, que inicialmente fue así, gradualmente se fue desdoblando en apoyo forzado de las poblaciones. Primero acudieron al secuestro y luego a otras formas, como el narcotráfico, que le generaron un flanco de ilegitimidad. Se suma la duración del conflicto. Una comunidad local soporta a un grupo armado dos y hasta cinco años, pero cuando empieza a volverse un conflicto de 10 y más años, ¿cómo aguanta? Los actores armados empiezan a sostenerse a costa de la población, que obviamente reacciona en contra.


 
P: Se suma la degradación de la guerra. ¿Cada grupo lo ha hecho a su manera?


 
Es como una competencia de horrores. Todos masacran, también secuestran y desaparecen a sus víctimas. Pero sí hay unas zonas dominantes de unos sobre otros. Uno de los rasgos de la violencia colombiana es esa multiplicidad de actores y la transformación de unos en otros. Por ejemplo, guerrilleros del EPL y miembros del Ejército se pasaron a ser paramilitares. Aun así hay diferencias. Los ‘paras’ masacran más, mientras la guerrilla secuestra más. Sin embargo, a la opinión pública en este país le irrita más la acción de la guerrilla que la de los paramilitares. Creería que por la fatiga con la insurgencia y el desespero porque el Estado no las atendía.


 
P: ¿Por qué Colombia se demoró tanto tiempo en reconocerlas?


 
R: Me pregunto, cómo es posible que, cuatro o cinco años atrás, no admitiéramos que hubiera conflicto armado cuando las cifras son de ese tamaño. Se necesitaba un cambio mental, un viraje en la manera de ver políticamente lo que estaba pasando. Lo que teníamos en Colombia era un universo gigante de víctimas ignoradas por la institucionalidad, que se contaban su dolor entre ellas mismas. Nos vamos a demorar para entender el sentido del viraje de lo que se materializó con la Ley de Victimas.


 
P: ¿Qué hacer con tanta barbarie?


 
R: El momento (proceso de paz) le da a uno esperanzas. Este conflicto ha llegado a un nivel tal que si se ponen en un contexto latinoamericano resulta totalmente fuera de contexto. El país quiere pensar en otras cosas, hay esta luz política de las negociaciones y uno piensa que aunque no lo va a resolver todo, de pronto si nos puede poner en la ruta de comenzar a asumir de manera distinta los conflictos que vivimos

 

Elizabeth Reyes L. Bogotá 24 JUL 2013 - 21:12 CET2

Publicado enColombia
¿A quiénes representan los medios públicos?

¿A quiénes representan los medios públicos?

 

La gran pregunta para los medios públicos de América latina es ¿a quiénes representan? Respondida esta pregunta, las otras respuestas vienen por añadidura.

 

Tal representación no es un dato menor por cuanto desde su identificación se puede construir todo el edificio de su sostenibilidad política, social, institucional y económica. Siendo además vital para generar expectativas que se traducirán o no en sostener los grandes valores de autonomía, pluralidad y universalidad, condición sine qua non para que un medio “público” sea público.

 

Sabemos que los medios comerciales representan a sus empresas, las que promueven con mayor o menor calidad (lealtad y honestidad) el ejercicio del periodismo con una lógica y un fin comercial. Sabemos que los medios comunitarios representan un objetivo o postulado de determinada comunidad en relación con determinada causa.

 

Sin embargo, los medios públicos no son comerciales ni comunitarios y mucho menos una mezcla de ambos.

 

Los medios públicos representan a la globalidad de la ciudadanía y aún va más allá de las personas, para representar también los intereses ciudadanos, el marco jurídico que los ampara, los valores que promueven su convivencia y su felicidad, sus culturas y diversidad. Por lo tanto no existe medio más complejo que un medio público, en la gravedad de su misión.

 

El aterrizaje de la televisión pública en América latina es bien complejo no sólo por el desvío frecuente de su carta de ajuste conceptual, sino por el propio contexto histórico. No se debe olvidar que la televisión pública europea fue una nave insignia del propio proceso de construcción democrática, y aun más, en la propia reconstrucción de la Europa post Guerra Mundial.

 

En América latina, el nacimiento de los medios estatales tuvo que atravesar las cenagosas aguas de diversos procesos dictatoriales hasta los ’80. Si bien es cierto, se está reimpulsando un proceso en un contexto bastante distinto, la tentación del oficialismo sigue siendo su lado más crítico en un contexto de por sí confrontante con la propiedad privada de los medios (que a su vez ejercen una suerte de oposición real en muchos de nuestros países).

 

Ello, sin embargo, no hace sino afirmar la necesidad de un debate conceptual que aparte a los medios públicos de su rol de “contestadores automáticos” de los gobiernos, porque definitivamente ese no es su rol y posterga el proceso de definición identitaria como representación ciudadana.

 

Por todo esto, es muy importante construir en la ciudadanía un proceso de apropiación de los medios públicos, insertos desde la jurisdicción de su propiedad. ¿Pero cómo lo haríamos en sociedades donde “lo público” es un ente en gran medida exótico, ya por la ausencia de formación política y cívica, ya por el clientelismo político histórico que ha reemplazado el “sujeto de derecho” por el “beneficiario” o ya por la fuerte oposición a lo público que se plantea como un formidable firewall desde el statu quo político-económico?

 

Es por esto que los gobiernos que recurren a los medios públicos como herramientas (transformándolos en medios de gobierno) producen un enorme daño al cimiento conceptual de este proyecto que llevará muchos años recuperar. Peor aun cuando se hace a cuenta de ganar una batalla que debería librarse en el ámbito de la política y de la gestión. Los medios públicos no defienden gobiernos. Los medios públicos defienden ciudadanía, pluralidad, institucionalidad, cultura y derechos.

 

Es por esto que una nación, una clase política, instituciones o colectivos que se planteen la idea de crear un medio público deben tener en claro que la base fundacional donde se instalará el piso de esta obra debe estar, indefectiblemente, rellenada de respuestas a la gran pregunta: ¿a quién representa el medio público? Una respuesta correcta, asumida como política pública de comunicación, será la más roca firme donde se lo puede erigir.

 

Por Augusto dos Santos, comunicador social. Ex ministro de Comunicación para el Desarrollo durante el gobierno de Fernando Lugo.


Desde Asunción, Paraguay

Publicado enInternacional
El Pueblo Caleño y los IX Juegos Mundiales

Los IX Juegos Mundiales 2013 Cali, es un evento que le costará al pueblo colombiano más de 100 mil millones de pesos y solo servirá para agrandar las fortunas de un puñado de ricachones.

 

En Cali se han gastado 10.400 millones de pesos en la construcción de un coliseo de Hockey en línea, 6.600 millones en el Coliseo Mundialista para Korfball, 6.600 millones en el Diamante de Softbol, 4.761 millones en el mantenimiento de las mesas de billar del Coliseo del Pueblo, 1.700 millones en el Patinodromo mundialista, 1.500 millones en las obras de mantenimiento de la Unidad Deportiva Mariano Ramos, 1.391 millones en obras de adecuación y embellecimiento del Evangelista Mora, 1.090 millones en el Velódromo…

 


Mientras tanto, las escuelas y colegios públicos de la ciudad se caen a pedazos, tienen sus puertas resquebrajadas, las escaleras averiadas, los suelos levantados, los techos a punto de venirse al suelo y falta personal docente, de mantenimiento, aseo y seguridad.


Para justificar los multimillonarios gastos de los juegos, el Estado se muestra como defensor de los intereses populares, preocupado por dotar de escenarios de entrenamiento a los deportistas caleños; ocultando que los 100.000 millones de pesos beneficiarán realmente a sus amigotes de las firmas constructoras, Latco, Proyectar Ingeniería, etc.; a las cadenas hoteleras de lujo: Dann, Radisson Royal, Intercontinental, Sheraton, Torre de Cali; a las aerolíneas: Avianca, American Airlines, etc.; a los grandes clubes sociales privados, Comfenalco, Club Campestre…; a las cadenas imperialistas de restaurantes: McDonald´s, Dunkin Donuts, Subway, Domino´s Pizza; a los grandes centros comerciales: Unicentro, Cosmocentro, Jardín Plaza, Palmetto, Centrosur Plaza, etc.; al Comité Olímpico Internacional que controla los derechos de transmisión de los juegos y la publicidad dentro de los mismos, y en general a toda la industria del deporte.
Mientras tanto, el Hospital Universitario del Valle, el hospital público más importante del suroccidente colombiano, que atiende al mes 14.000 consultas y realiza al año 28.000 cirugías a personas que en su mayoría son de escasos recursos económicos, sufre por falta de gasas, jeringas, alcohol y demás insumos básicos necesarios para su funcionamiento. Por no hablar del Hospital Psiquiátrico, del San Juan de Dios y el resto de los hospitales públicos del departamento, marchitados por la negligencia, la corrupción y la politiquería, y condenados a morir para entregarlos en negocio al capital privado.

 


El Estado está dispuesto a cubrir la cuenta que le genere el hospedaje de 4.000 deportistas más sus delegaciones en los hoteles cinco estrellas de la ciudad. Mientras ese mismo Estado auspicia y permite miles de despidos como en Propal y Alumina y autoriza los cierres de empresas como es el caso de la imperialista Michelin que pretende masacrar laboralmente a 1.100 trabajadores de sus plantas en Colombia.

 


Clara Luz Roldán, Secretaria de Deportes, cínicamente confesó que “El Municipio no va a tener absolutamente ningún rendimiento, ni va a tener ningún ingreso por parte de los Juegos Mundiales […] pero qué mayor satisfacción que ver el sector hotelero, el gastronómico, que la ciudad se va a proyectar al mundo entero…” Mientras el Instituto Departamental de Bellas Artes cubre con recursos propios la nómina y seguridad social de sus trabajadores, porque la Gobernación del Valle dizque “no tiene los recursos suficientes” y no le paga los más de 3.000 millones de pesos que le debe a la entidad.

 


En fin, mientras los gobernantes le entregan a los grandes ricachones el negocio de los juegos mundiales, costeados con el dinero pagado en impuestos y el trabajo gratuito de los voluntarios, el pueblo colombiano en general y el pueblo caleño en particular, se ve abocado a salir a las calles, a bloquear vías, a realizar manifestaciones, paros y huelgas, exigiendo pago de salarios, cese de despidos, licenciamientos y cierres de empresas, presupuesto para salud y educación en lugar de privatizaciones…

 


De ahí que varias organizaciones sindicales y populares se han propuesto contarle al mundo lo que está pasando, realizando un acto político cultural en la inauguración de los juegos, como una tribuna de denuncia y de exigencia de solución a sus problemas.
Iniciativa a la que estamos invitando se sumen todas las fuerzas de los trabajadores y empleados, de los desplazados víctimas de la guerra, de los maestros y estudiantes, de los pobladores de las barriadas pobres de la ciudad, de los viviendistas espoleados por el capital usurario financiero, de los pequeños transportadores arruinados por el monopolio del MIO, de los artesanos, de los artistas populares...
Llegó la hora de que los trabajadores y el pueblo en general hagan escuchar su voz, haciéndole saber al gobierno y a los patrones que no están dispuestos a seguir soportando sus abusos y qué mejor que el evento mundialista para denunciarlos y luchar por conquistar las reivindicaciones obreras y populares.

 


ACTO POLÍTICO-CULTURAL EL 25 DE JULIO A LAS 4 PM, EN LA ENTRADA PRINCIPAL DEL HOSPITAL UNIVERSITARIO DEL VALLE.

 

¡Sí a los Juegos Mundiales
No con la plata de la Salud, la Vivienda y la Educación!


BLOQUE SINDICAL, OBRERO Y POPULAR DEL VALLE DEL CAUCA:


SINTRAHOSPICLÍNICAS, SINSPUBLIC, ASOSITRAPSI, SINTRAEMCALI, SUGOV, SINDIESTATALES, SINTRAICOLLANTAS, ASOCIACIÓN RÍO PANCE, AJUPEMCALI, ANTHOC BUENAVENTURA, ESCUELA SINDICAL MARÍA CANO, ASONAL JUDICIAL, SINDESS, UNIVALLE GRUPO ESTUDIANTIL

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enColombia
Miles de jóvenes peruanos se manifiestan frente al Congreso contra la corrupción

Tras dos horas de manifestación en las calles del centro de la capital peruana, un violento ataque de la policía puso fin a la movilización pacífica de más de 2.500 jóvenes, quienes llegaron a solo 300 metros del Congreso, al frente de la antigua Biblioteca Nacional. Con las etiquetas #22J y #tomalacalle, la multitud protestó contra el Parlamento para exigir, por segunda vez en la semana, una nueva elección de magistrados del Tribunal Constitucional y de la Defensoría del Pueblo, puesto que varios de los elegidos por el Legislativo el miércoles pasado no son aptos para el cargo, sea por militancia partidaria o por incompetencia profesional.


 
La protesta empezó a las seis de la tarde en la plaza San Martín del centro de Lima. En varias partes de la plaza los grupos coreaban lemas distintos: “Recuperemos el país ahora”, “Congreso y Tribunal: vergüenza nacional”, “Perú, te quiero, por eso te defiendo”, “Abajo los narcoindultos”, “No nos representan”, “Ollanta mentiroso”. Un hombre aprovechaba para vender pequeños adhesivos con la bandera nacional y la frase más repetida en la semana: “No a la repartija”.


 
Incluso, mientras un grupo cantaba el himno, otros manifestantes indignados explicaban su presencia allí mediante megáfonos. “Pedimos que se acabe la repartija, fuera los corruptos”, pidió el joven historiador Gabriel Salazar, al aludir al mecanismo que usaron cuatro partidos políticos en el Congreso para llegar a un consenso: tres magistrados al Tribunal Constitucional propuestos por Gana Perú (el partido del oficialismo); dos por el fujimorismo, uno por el Partido Popular Cristiano, y la defensora del Pueblo, una abogada propuesta por Perú Posible. Los reemplazos debían haber sido designados hace más de un año en algunos casos.

 


Tras la concentración, la multitud caminó por cinco de las principales calles del centro de Lima, aunque muchos no sabían a dónde se dirigían; los policías los acompañaban de cerca formados en fila india. Pero, al llegar a la avenida Abancay, donde se encuentra la sede del Legislativo, encontraron la contención de más de 100 policías, dos vehículos antimanifestaciones, varios patrulleros y la policía montada.


 
Las cargas policiales comenzaron después de que una joven empujó el escudo de uno de los policías. Los agentes volvieron a golpear a los manifestantes con varas y lanzaron gas lacrimógeno mientras que los manifestantes se apostaban frente a la antigua Biblioteca Nacional. Mientras, en la avenida Abancay, algunos jóvenes estuvieron sentados en el piso, otros cantaban el himno, algunos escuchaban la música de unos sikuris (intérpretes de quena, un instrumento de viento), bailaban y coreaban lemas para que el Congreso encuentre una salida a la designación de nuevas autoridades y cese la corrupción política. Los jóvenes estuvieron dos horas y media en las calles y luego algunos volvieron a reunirse en la plaza San Martín. Once estudiantes fueron detenidos por delito contra la tranquilidad pública y contra la paz pública.


 
El Parlamento decidió la tarde del lunes convocar a un pleno extraordinario este miércoles para discutir cómo dejar sin efecto las resoluciones legislativas que nombraron el miércoles pasado a los magistrados del Constitucional y la Defensora del Pueblo, y buscar la fórmula para la nueva elección de esos altos funcionarios. Ya han declinado al cargo mediante un documento cuatro de los magistrados y la defensora, pero faltan algunos más.


 
“Si los políticos creen que pueden cruzar líneas y actuar de una manera ilegal o antiética sin pagar un precio político, lo van a hacer. Solo lo van a dejar de hacer si saben que pagarán un costo. Esta vez pagaron un costo”, dijo a este periódico el politólogo y profesor de la Universidad de Harvard, Steve Levitsky.


 
“No se ve con mucha frecuencia una respuesta muy fuerte de la sociedad civil. Entonces los políticos midieron muy mal la temperatura de la sociedad. Me parece sano para la democracia que, por primera vez en muchos meses, una parte de la clase media y los medios hayan reaccionado de una manera unida contra esa decisión del Congreso”, añadió.
 


El Congreso tendría que conformar una nueva comisión que busque y presente nuevos candidatos para los altos cargos que quedarían sin juramentar. “Los congresistas tienen que garantizar a las personas más calificadas lo que significa llegar a esos cargos: una honra y no que los pongan de piñata”, agregó el psicoanalista Max Hernández. Hernández, exsecretario ejecutivo del Acuerdo Nacional —una instancia de diálogo interpartidaria y de la sociedad civil— encuentra crucial que el Congreso trabaje para librar del desprestigio la elección de dichas autoridades tras el desacierto del pacto político que se desbarató con la protesta ciudadana.

 


Por Jacqueline Fowks Lima 23 JUL 2013 - 07:13 CET

Publicado enInternacional