Lunes, 04 Febrero 2019 06:53

No es solo Maduro, también es China

No es solo Maduro, también es China

La política estadounidense de acoso y derribo de Nicolás Maduro tiene en lo geopolítico un segundo destinatario principal, China. La crisis que vive Venezuela actualmente no solo obedece a causas endógenas sino que escenifica un exacerbado pulso que enfrenta a EEUU con el gigante oriental. En América Latina y el Caribe, Washington ha pasado de la observación atenta a la confrontación abierta con Beijing a la vista de su creciente presencia en la zona. En Venezuela, la Casa Blanca envía un contundente mensaje a Beijing y plantea una severa advertencia a los países de la región.

Apoyándose en buena medida en los gobiernos progresistas de la zona, la relativa inhibición de la Administración norteamericana -con otras prioridades en su agenda-, las amplias necesidades de América Latina y su interés en diversificar los socios comerciales y las propias exigencias de la economía china, Beijing dio un salto espectacular en sus relaciones con los países latinoamericanos y caribeños.


El estallido de la crisis económica y financiera, el tránsito hacia un nuevo modelo de desarrollo en China y las dificultades de su economía y la sucesión de alternancias conservadoras en no pocos gobiernos de la región abrieron un periodo de incertidumbre. No obstante, Beijing dejó claro que su apuesta en América Latina es estratégica y pragmática proponiendo la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta a la región con una agenda de compromisos que daría un gran impulso a la relación no solo con comercio sino con inversiones en todo tipo de infraestructuras (puertos, carreteras, ferrocarril, centrales hidroeléctricas, etc.). En su mayoría, los gobiernos de la región aplaudieron esta actitud. En 2018, el comercio bilateral de China con América Latina alcanzó el récord de 307.400 millones de dólares, con un aumento del 18,9 por ciento, confirmándose como el segundo socio comercial de América Latina. Un total de 16 países de la región firmaron memorandos de entendimiento con China para construir conjuntamente la Franja y la Ruta. China es el mayor socio comercial de Chile, Argentina, Brasil y Perú.


China ha sabido lidiar con las dificultades, incluidas las alternancias. Experiencia no le falta. Recordemos los Chiles de Allende y Pinochet. Y eran tiempos de Mao. Pero una vez más, lo que amenaza con desequilibrar esta marcha “triunfal” es la decidida intervención de EEUU con el objetivo de contener a sus rivales y preservar su hegemonía en la zona. Y la defenderá con todos los medios a su alcance. Nadie lo dude.


En su gira del pasado octubre por América Latina, el secretario de Estado Mike Pompeo lo dijo alto y claro: todos tienen que “elegir campo”. Lo mismo había dicho su antecesor Rex Tillerson en su visita a la región en 2017, advirtiendo a los países latinoamericanos contra la posibilidad de hacer negocios con China. La ruptura de relaciones con Taiwán de países como El Salvador, República Dominicana o Panamá, disparó las alarmas. En septiembre pasado, EEUU llamó a consultas a sus embajadores en los tres países. Como dice el vicepresidente Pence, es momento de “pasar a la acción”.


China y Venezuela


Hugo Chávez alentó el acercamiento a China a modo de contrapeso a EEUU. Para tranquilizar a la Casa Blanca, Beijing siempre quiso eludir ese juego evitando ideologizar su relación, remitiéndola a la gestión de los intereses económicos de ambas partes. Entre 2003 y 2012, los intercambios comerciales pasaron de 800 millones a 20.000 millones de dólares convirtiéndose Venezuela en el cuarto proveedor de petróleo de China. Los préstamos concedidos a Caracas por China ascienden hoy día a unos 62.000 millones de dólares, representando el 53 por ciento del total de los concedidos a América Latina. La deuda de Caracas con China asciende actualmente a 23.000 millones de dólares, el 16,4 por ciento del total de su deuda con el exterior.


En los últimos dos años, China ha moderado sus compromisos con Venezuela a la vista de las dificultades de todo tipo en las relaciones con su gobierno, aunque mostrando empatía y solidaridad. En el último viaje de Maduro a China, en septiembre pasado, Beijing otorgó un nuevo préstamo y comprometió más inversiones en los yacimientos del Orinoco y de Ayachuco, donde la estatal CNPC ha realizado importantes desembolsos.


Venezuela cataliza hoy la feroz rivalidad estratégica entre EEUU y China pero no es el único caso relevante en la región. El siguiente asalto bien pudiera ser la estación espacial que China ha construido en la Patagonia argentina, en Nauquén, en funcionamiento desde el pasado abril y que desempeñó un papel clave en el reciente aterrizaje de una nave espacial en el lado oscuro de la Luna. A pesar de que Beijing y Buenos Aires se dieron garantías mutuas sobre la naturaleza civil y pacífica de la instalación, el ruido mediático a propósito de su supuesta finalidad militar va en incremento con diversas autoridades de EEUU alertando un día sí y otro también de los peligros de los “acuerdos chinos opacos y depredadores que socavan la soberanía de las naciones”…. La Agencia Espacial Europea firmó con Argentina un acuerdo similar en una provincia vecina… Washington quiere echar a China de la zona y difícilmente parará hasta conseguirlo.


En Venezuela, el golpe en la mesa de EEUU no es más que un escarmiento a China (como hizo en Libia) y tendrá consecuencias para toda la región. Un serio trompazo en Venezuela quiere contrariar los planes de Beijing para toda la región en el marco de esa “extensión natural” de la Iniciativa de la Franja y la Ruta que tan nervioso pone a Washington. La relevancia creciente de China en su “patio trasero” lo lleva fatal. La doctrina Monroe vuelve por sus fueros y los países de la zona deben volver al redil. Beijing no se ha puesto de lado ni ha dejado esta vez que Putin expresara opiniones que prefiere callar. Mostró su apoyo a Maduro, apeló al diálogo y condenó la injerencia exterior pero está por ver que sea suficiente.


Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

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El patio trasero de la confrontación mundial

El pasado se desliza más rápido que el futuro. Un time-lapse (cámara rápida) al revés que ha barrido con una indomable fuerza conquistadora. No hay región del mundo que haya escapado a su asalto. En buena parte de la esfera árabo-musulmana los fascismos teológicos renacieron. En Europa, la extrema derecha que se movía como una marioneta arrinconada se rehabilitó con la promesa de un futuro nacional y en América Latina los viejos y destructores antagonismos entre potencias enemigas renacieron a la sombra de la crisis venezolana y la irresponsabilidad e ineptitud de los dirigentes continentales para evitar que, otra vez, seamos el teatro de la confrontación entre los imperios y regresemos a ser muñequitos mal tratados por los caprichos de la Casa Blanca. Barack Obama nos ofreció un pantallazo hacia el pasado con el golpe de Estado que derrocó en Honduras al presidente Manuel Zelaya mediante una salsa de patrañas y traiciones. También sopló hacia el futuro con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba. Pero Donald Trump llegó uniformado con el traje de fiestas del Siglo XX. No hay nada más ajeno al Siglo XXI que ese señor tramoyero, evasor de impuestos e impulsivo. Es un espanto. Los operadores gringos que intervienen en Venezuela son desechos del pasado recuperados por el trumpismo. Un par sobran de muestra: Elliot Abrams (foto). Nombrado enviado especial para Venezuela, Abrams tiene un prontuario criminal de novela policial: formó parte de los gobiernos de Reagan y George W. Bush, está vinculado con golpes de Estado, injerencias e intervenciones militares. En 1991 fue condenado por el escándalo Irán-Contra, es decir, la venta de armas a Irán para financiar a la Contra, la guerrilla opuesta al régimen Sandinista de Nicaragua. En los años 80 del Siglo XX se distinguió por disimular la matanza de civiles perpetrada por el ejército de El Salvador. 

Otra figura que ingresó al circuito de la Casa Blanca es John Bolton. El hoy el consejero de Seguridad Nacional fue un peón influyente de la invasión de Irak (2003) montada con la monumental mentira de que Irak fabricaba armas de destrucción masiva. Bolton inventó el término “la troika de la tiranía” para designar a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Con ello reemplazó al “eje del mal” con el que el ex presidente George Bush designó a Irak, Irán y Corea del Norte. El mapa está trazado: Caracas es sólo una estación estival de la diversión de Washington. Le seguirán Cuba, Nicaragua y tal vez dudas Bolivia. El corazón de América Latina está amenazado por una versión restaurada de la devastación. La extravagante incongruencia de nuestros dirigentes latinoamericanos le abrió a los imperios coloniales el castillo de América para que legitimen sus fuerzas y usen nuestras tierras como teatro de su confrontación y sus ambiciones.


Europeos contra gringos, Occidente contra Rusia. Antes de la caída del muro de Berlín (1989) y durante más de medio siglo África, Medio Oriente y América Latina pagaron un tributo espantoso en el altar de la guerra entre el imperio rojo y Occidente. Guerras, invasiones, golpes de Estado, torturas, desapariciones, pobreza, subdesarrollo, corrupción y dictaduras fueron el legado de aquella confrontación. Con el comunismo institucional derrotado a finales de los 80, ese enfrentamiento se reencarnó en el Siglo XXI en Medio Oriente, en Rusia y en América Latina. Si quieren medir con estadísticas secas lo que aporta ese antagonismo ahí están como ejemplo de sangre y dolor el martirio de Siria, país donde el eje Estados Unidos y Europa enfrentados a Rusia y sus aliados regionales provocó una de las barbaries humanas más imborrables del Siglo XXI. Las provocaciones occidentales en Ucrania, su pretensión de pasar por encima del presidente ruso Vladimir Putin y el posterior respaldo de Occidente al campo “pro europeo” de la revuelta popular en Kiev (la revolución Naranja) desembocaron en otro desastre entre los que figuran la guerra en el Este de Ucrania (Guerra en el Donbáss) o la anexión de Crimea. Y ahora Putin, Trump y los europeos vinieron a jugar su partida de ajedrez en América Latina con la crisis venezolana como argumento. Hemos vuelto a ser el patio trasero de la confrontación mundial y ya sabemos lo que eso significa: la opción de los gringos nunca es la paz sino la guerra que mejor les convenga, nunca es la democracia sino el siervo dictador más servil. En cuanto a la Unión Europea, sus 28 países carecen de toda legitimidad para venir a reclamar democracia cuando ellos mismos continúan siendo el sostén de horrendas dictaduras en África o, peor aún, son los mercaderes de la muerte que dilapidan su “humanismo universalista” cuando venden armas a regímenes como el egipcio. ¿Qué legitimidad puede tener el presidente francés Emmanuel Macron para hablar de libertad y democracia cuando hace tan solo unos días estaba en una de las sedes centrales de la tortura y la violación de los derechos humanos, es decir, el Egipto del general Al-Sissi?. Macron fue a revalidar contratos armamentistas: entre 2014 y 2019 Egipto gastó con Francia 7 mil millones de euros. Antes de esta visita, Amnistía internacional y Human Rights Watch (HRW) interpelaron a las autoridades francesas a “dejar de pasar bajo silencio el balance catastrófico de Egipto en términos de derechos humanos a cambio de preservar sus intereses estratégicos, económicos y militares”. Emmanuel Macron se entrevistó en Egipto con cuatro defensores de los derechos humanos. Sin embargo, apenas se fue de El Cairo los cuatro fueron acusados legalmente de “ofensa al Estado egipcio, daño a la seguridad del Estado” y “amenaza a la seguridad nacional y a los intereses del país”. Lo más probable es que haya cuatro exiliados más acogidos en alguna de las capitales del Viejo mundo campeona en la venta de armas a las dictaduras.


¿ Y qué tiene que decir el presidente del gobierno Español, Pedro Sánchez, sobre Venezuela o cualquier otro lugar del mundo si, como Trump y todos los demás, persiguió vendiendo sus cañones y su escoria militar a Arabia Saudita después de que un comando saudí estrangulara y descuartizara en el Consulado de este país en Turquía al periodista saudí Jamal Khashoggi ? Si nuestras derechas bancarias latinoamericanas fueran algo más que “vientres de alquiler” para el tío norteamericano hace rato que la crisis venezolana se hubiera resuelto. Un auténtico grupo de países facilitadores de una solución y no de propagadores del conflicto hubiese impedido hace rato que Occidente rearmara su ciclo latinoamericano.
La crisis ya no es la de la modernidad sino la del pasado. Debemos estar sintiendo una poderos nostalgia por el presente y el futuro. Como en los peores tiempos, por estrictas razones ideológicas, un puñado de países latinoamericanos importó la injerencia extranjera. Le reabrieron nuestra venas a una de las más tristes caricaturas de Occidente. Ahora brilla en el horizonte el “sol negro de la melancolía” por un futuro y un presente que el pasado ha devorado.
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Retirar las tropas: las opciones imposibles

Creo que fue Colin Powell quien dijo que enviar tropas a la contienda era fácil, pero retirarlas era casi imposible.


La situación actual en Medio Oriente ilustra este axioma a la perfección. El presidente Trump, como sus predecesores, prometió retirar las tropas estadunidenses de Siria. Y él renovó la promesa apenas recientemente. Luego descubrió, igual que sus predecesores, que cumplir su palabra levantaba tanta oposición, desde todas las posiciones políticas, que tenía que renegar de su promesa. Hizo esto redefiniendo qué tanto tiempo debe transcurrir antes de que, de hecho, retire sus tropas.


Si uno le pregunta a alguien si deberían o no retirarse las tropas de Siria, la respuesta depende de qué tan atrás se sitúe el establecimiento de la situación actual.


Para algunos es un tiempo muy corto, y para otros ha sido un tiempo extremadamente largo. Para mí desde el momento del origen de la situación en la que estamos embrollados al presente han pasado por lo menos varios siglos. Estados Unidos es en Medio Oriente parte de una política imperialista general en todas partes del mundo, incluido el Medio Oriente.
Uno no puede entender la posición de varios estados y de múltiples actores no políticos a no ser que entendamos que representan diferentes modos de intentar la lucha contra las intrusiones imperialistas en sus asuntos.


La única forma en que Estados Unidos puede retirarse de la situación es renunciando a las políticas imperialistas. Hacer esto será en extremo doloroso no sólo para Estados Unidos, sino para casi todos los que viven en la región. No hay manera de evitar esto. El dolor será severo e inmediato. Pero ésta es la situación menos dolorosa. A menos que mordamos la bala y nos decidamos, el dolor será interminable. Las opciones serán siempre malas.


¿No es concebible para los imperialistas dejar de serlo? Probablemente no. ¿Será posible que las múltiples víctimas reciban bien la retirada de los poderes imperialistas pese a que la situación resultante empeore? Tal vez.


No hay una buena opción, no hay opción indolora, sólo un ajuste de largo plazo hacia una situación más equitativa.


Traducción: Ramón Vera-Herrera

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Un informe reservado de la UE denuncia ‘apartheid’ legal en Cisjordania

Los representantes europeos sostienen que Israel somete a los palestinos a “discriminación sistemática”

La adolescente Ahed Tamimi, icono de la resistencia palestina, fue condenada a ocho meses de cárcel por abofetear en 2017 a un militar israelí en su casa de Nabi Saleh, al norte de Ramala, capital administrativa de Cisjordania. El soldado Elor Azaria permaneció entre rejas durante 14 meses tras ser condenado en un consejo de guerra por rematar a un atacante palestino que yacía malherido en la ciudad de Hebrón (sur) en 2016. Tras medio siglo de ocupación, los representantes diplomáticos de los 28 países de la UE constatan la “sistemática discriminación legal” que sufren los palestinos en Cisjordania. En un informe confidencial dirigido a los responsables del Servicio Exterior en Bruselas y al que ha tenido acceso EL PAÍS, los embajadores en Jerusalén Este y Ramala reclaman que Israel reforme la justicia militar para “garantizar un proceso y juicio justos de acuerdo a la ley internacional”.

Los diplomáticos que suscriben el documento representan a Gobiernos que en ocasiones divergen abiertamente sobre el conflicto israelo-palestino, pero que se han puesto de acuerdo en describir el ejercicio efectivo de la ocupación israelí en Cisjordania como “un régimen dual”. Aunque no figura en el texto la expresión apartheid legal, su contenido da cuenta de una justicia segregada. "El informe es una cartografía de la situación de los derechos en la denominada Área C, de mandato exclusivo israelí y que cubre el 60% del territorio ocupado, con un conjunto de recomendaciones dirigidas a Bruselas endosadas por todos los jefes de misión", precisa una fuente europea en Jerusalén.


A los palestinos se les aplica la ley marcial y los reglamentos dictados por un departamento del Ministerio de Defensa, y están sometidos a los tribunales castrenses de “Judea y Samaria”, denominación bíblica acuñada en Israel para el territorio cisjordano. Estos órganos ejecutivos y judiciales se rigen también por normas heredadas de anteriores poderes coloniales o administradores. Hay leyes otomanas aún en vigor (por ejemplo, para confiscar tierras palestinas aparentemente no cultivadas), británicas (para practicar detenciones administrativas, sin presentar cargos e indefinidas, que afectan ahora a unos 440 prisioneros) e incluso jordanas, las de la Administración presente hasta 1967, cuando Israel ocupó los territorios palestinos tras la guerra de los Seis Días. Los palestinos sometidos a procesos penales bajo la ocupación tienen un índice de condenas del 99,74%, según la memoria anual de los tribunales militares israelíes de 2011, la última disponible.


Documento confidencial


Este documento reservado de la UE, fechado el pasado 31 de julio y pendiente todavía de ser estudiado en Bruselas, examina “la realidad de una cuasipermanente ocupación”. En Cisjordania, más de 2,5 millones de palestinos se ven “privados de sus derechos civiles básicos” y afrontan “numerosas restricciones a su libertad de movimientos”. La economía palestina está sometida, además, a un “sustancial subdesarrollo” desde hace cinco décadas.


Los representantes diplomáticos europeos coinciden en defender la solución de los dos Estados como el mejor camino hacia la paz regional. De común acuerdo admiten también que el esfuerzo de la UE en “el proceso de creación de instituciones estatales y de desarrollo de una economía palestina sostenible”, como prevén los Acuerdos de Oslo de 1993, se está viendo comprometido por las limitaciones legales expuestas en el informe, que también tiene como destinatarios a los Gobiernos de los 28 Estados miembros.


Los 400.000 colonos judíos asentados en Cisjordania solo están sometidos a la ley israelí, de acuerdo con un estatuto personal y extraterritorial. Los 300.000 palestinos residentes en el Área C tienen que responder ante una legislación penal mucho más estricta. Un colono debe comparecer ante el juez civil israelí en un plazo de 24 horas, mientras que un palestino puede ser presentado ante la jurisdicción militar hasta 96 horas más tarde.


En materia de libertades civiles, como libertad de expresión y reunión, o de derechos urbanísticos de construcción, los palestinos también se ven discriminados. Las reuniones de más de 10 personas precisan del permiso del comandante militar, que rara vez se concede. La pena por violar la prohibición se eleva a 10 años de cárcel. "La reunificación familiar, en particular cuando uno de los miembros de la familia tiene doble nacionalidad palestina y de un país europeo, también se ve dificultada por las autoridades israelíes", destaca la fuente europea consultada.


Solo el 1,5% de las solicitudes de licencia de obras presentadas por los palestinos en el Área C de Cisjordania fueron otorgadas entre 2010 y 2014. En consecuencia, más de 12.000 construcciones fueron demolidas al ser tachadas de ilegales por los administradores militares de la ocupación. La UE ha financiado directamente 126 planes urbanísticos palestinos en el Área C, de los que solo cinco han sido aprobados por Israel.


“Los palestinos de Cisjordania están sujetos a unos mecanismos [legales] sobre los que no cuentan con ningún derecho de representación”, puntualiza el documento confidencial europeo, “ya que los militares israelíes son una entidad exterior que solo responde ante un Gobierno extranjero”. En junio del año pasado, cerca de 6.000 palestinos (de los que 350 eran menores de edad, como Ahed Tamimi), se encontraban internados en cárceles situadas en territorio israelí como “prisioneros de seguridad”, así llamados por tratarse de casos de “violencia de origen nacionalista”.


Diplomáticos en Jerusalén y Ramala


El informe de los diplomáticos de la UE en Jerusalén y Ramala considera que Israel viola la legislación internacional al desplazar a los presos y detenidos fuera de Cisjordania, al tiempo que dificulta el derecho de visita de sus familiares.


Para delitos idénticos cometidos en un mismo territorio existen dos raseros legales distintos. Las investigaciones de la policía israelí del “distrito de Judea y Samaria” solo desembocan en acusaciones formales contra colonos judíos en un 8% de los casos de ataques contra palestinos o daños a sus propiedades.


El número de “delitos nacionalistas” cometidos por habitantes de los asentamientos contra palestinos en Cisjordania se multiplicó por tres el año pasado, cuando se registraron 482 incidentes de este tipo, respecto a 2017, en el que se contabilizaron 140 casos, según el diario Haaretz. En los dos años anteriores se había producido una reducción de estos ataques tras el impacto que produjo en 2015 la muerte de un niño de 18 meses, quemado vivo, y de sus padres a consecuencia de un ataque en Duma, localidad situada al noreste de Ramala. Dos jóvenes colonos siguen pendientes de juicio por este atentado incendiario.

 

Por JUAN CARLOS SANZ
Jerusalén 1 FEB 2019 - 12:22 COT

 

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Acosados y amenazados por violadores de la Constitución y la Ley

La Juez Segunda Promiscua de Apartadó, MARIA MARIELA GÓMEZ CARVAJAL, al parecer sigue insistiendo en apoyar la petición de los militares de la Brigada XVII, de obligar a nuestra Comunidad de Paz a retirar de la red informática nuestras constancias históricas y censuras morales, referidas a todas las vejaciones, atropellos y desconocimiento de nuestros derechos humanos fundamentales que cometen militares, policías, paramilitares y, en general, agentes del Estado. Su sumisión a los armados que matan y oprimen, trata de presentarla como una “acción legal”. Sin embargo, va contra las leyes y principios constitucionales en muchos aspectos:


• El Decreto que reglamenta la Tutela (Decreto 2591 de 1991) afirma tajantemente que la tutela “no se podrá conceder contra conductas legítimas de un particular”. Y las Naciones Unidas, en su Asamblea General (8 de marzo de 1999) declararon solemnemente que todas las personas, de manera individual o colectiva, tienen derecho a “publicar, impartir o difundir libremente a terceros opiniones, informaciones y conocimientos relativos a todos los derechos humanos y libertades fundamentales” y a “estudiar y debatir si esos derechos y libertades se observan, tanto en la ley como en la práctica” (…) “así como a señalar a la atención del público esas cuestiones por conducto de esos medios y de otros medios adecuados” (Artículo 6 de la Declaración sobre el derecho a promover y proteger los derechos humanos y libertades fundamentales” (A/53/144, marzo 8/99)

• Pero la citada Juez arremete al mismo tiempo contra la Constitución Nacional, pues el artículo 93 de la Constitución le da “prevalencia en el orden interno” a todo tratado y convenio internacional que reconozca los derechos humanos. Por eso la Sentencia C-038 de 2004 de la Corte Constitucional, afirma que: “el inciso segundo del artículo 93 constitucionaliza todos los tratados de derechos humanos ratificados por Colombia referidos a derechos que ya aparecen en la Carta y, en virtud de la regla hermenéutica sobre favorabilidad, el intérprete debe escoger y aplicar la regulación que sea más favorable a la vigencia de los derechos humanos”. Es decir, que cuando haya dudas sobre si una norma que se refiere a derechos humanos de alguna manera contemplados en la Constitución, como la libertad de expresión, tiene jerarquía constitucional, la interpretación tiene que ser la más favorable a la vigencia de los derechos humanos. Así que lo establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, al reconocerle a individuos y colectividades el derecho a señalar a la atención de la opinión pública lo que sucede con los derechos humanos: si se respetan teórica y prácticamente, es un DERECHO CONSTITUCIONAL, refrendado por la jurisprudencia de la Corte Constitucional, y una juez, por importante que sea, no lo puede desconocer.

• Pero la Juez Gómez Carvajal, en su afán de someterse a los armados que matan, desaparecen, desplazan, torturan, calumnian, estigmatizan y roban, pisotea también otro derecho constitucional: la libertad de Conciencia (Artículo 18 de la Constitución). La Comunidad de Paz, luego de ocho años de experimentar los niveles más aterradores de corrupción e impunidad del aparato judicial, se acogió a la Constitución haciendo una objeción de conciencia para no seguir alcahueteando, con su participación en denuncias y testimonios, semejante corrupción e impunidad, y por ello hizo una ruptura con la justicia. La Juez Cómez Carvajal quiere desconocer ese derecho y obligar a la Comunidad de Paz a someterse a un proceso judicial, ya por otras razones violatorio de la Constitución, como se ha demostrado. Hay que recordarle que toda la jurisprudencia de la Corte Constitucional afirma que la libertad de conciencia tiene una importancia tan alta en la filosofía de la Constitución, que corresponde a la lista de derechos que en ninguna circunstancia, ni siquiera en los estados de excepción, se puede desconocer.

• La juez también arremete contra el sentido común y las reglas más elementales de la lógica: quiere hacer responsable de la objeción de conciencia y de la ruptura con la justicia, al representante legal de la comunidad e intenta sancionarlo por no acatar sus decisiones inconstitucionales y adversas al derecho internacional. Eso, fuera de ser un absurdo, es una injusticia de marca mayor. Las decisiones de la Comunidad de Paz siempre han sido y son colectivas, pero además, como se ha demostrado, apoyadas en derechos constitucionales y en normas de ética universal. Fuera de injusta, afectada por niveles incomprensibles de insensatez.

Es deplorable que funcionarios de un Estado, ya muy lejos de poderse identificar como “Estado de Derecho”, caigan en tantos errores y decisiones inmorales, por su afán de dejarse manejar por armados que han perpetrado tantos crímenes de lesa humanidad y realizado tantas prácticas de genocidio en tantas décadas, evadiendo todas las denuncias, protestas, llamados apremiantes de la comunidad internacional, de tribunales internacionales y de franjas conscientes de la especie humana. Todo esto produce un profundo dolor de patria.

Comunidad de paz San José de Apartadó
Enero 28 de 2019

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Miércoles, 30 Enero 2019 05:52

La libertad, causa común

La libertad, causa común

Este año será el del 40 aniversario de la revolución que derrocó a la dictadura de la familia Somoza. Cuando se rompa ese ciclo que parece fatal en nuestra historia, donde las tiranías parecen repetirse sin fin, la piedra que Sísifo ciego debe empujar eternamente hasta la cima de la montaña no tendrá que rodar de nuevo al plan del abismo. Habremos cambiado dictadura por democracia.

La derrota definitiva del régimen del último Somoza se debió a tres factores fundamentales: el primero de ellos el alzamiento popular encabezado por el Frente Sandinista, y que a partir de octubre de 1977 logró prender en todo el país, vertebrado por la participación creciente de miles de jóvenes de ambos sexos y de todas las clases sociales, hasta llegar a convertirse en una verdadera insurrección nacional.


El siguiente factor fundamental fue el respaldo que los jóvenes en armas recibieron de todos los sectores ciudadanos, sin ningún distingo, muchos alentados por su compromiso cristiano. La aparición del Grupo de los Doce, formado por empresarios, sacerdotes, profesionales, intelectuales, le dio a la organización guerrillera peso político nacional e internacional.
Y el tercero de ellos, pero no el menos importante, la gran alianza latinoamericana que se logró forjar, sin que esta convergencia de voluntades tuviera una identidad ideológica. Los presidentes se guiaban más bien por el repudio a un régimen que había perdido toda legitimidad, no tenía consenso nacional, y se basaba nada más en la represión brutal. Era la última de las viejas tiranías familiares de las “repúblicas bananeras”, un término acuñado por O’Henry en su novela De coles y reyes.


En esta alianza fueron fundamentales Venezuela, Panamá, Costa Rica, México y Cuba; el solo apoyo de Cuba, con cuyo sistema los comandantes guerrilleros sandinistas se identificaban, no hubiera sido suficiente. Más bien es lo contrario. Este apoyo, con pertrechos de guerra, fue posible en términos políticos porque los otros países, con sistemas basados en la democracia representativa, estuvieron presentes; y algunos de ellos prestaron también auxilio bélico, como Venezuela y Panamá, y recursos materiales, como México, para no hablar de Costa Rica, que se convirtió en retaguardia de la lucha armada.


La llegada de Jimmy Carter a la presidencia de Estados Unidos en 1977 abrió una puerta nueva en las relaciones de Washington con América Latina, como pudo verse con la firma ese mismo año de los tratados Torrijos-Carter que devolvieron a Panamá la soberanía del canal. Y la intimidad de medio siglo con la dinastía de los Somoza llegó a su fin con la nueva doctrina de derechos humanos proclamada por Carter. Somoza no entendía aquella hostilidad imprevista que también fue clave para acabar con su reinado.


Omar Torrijos conocía bien la calaña de Somoza, cegado por su obscena voluntad de quedarse para siempre en el poder. Rodrigo Carazo era presidente de un país democrático por convicción y tradición; Costa Rica había soportado por el último medio siglo la vecindad de una dictadura de aquella calaña, y quería para Nicaragua un gobierno igualmente democrático. Y Carlos Andrés Pérez, que venía de la tradición socialdemócrata de Rómulo Betancourt, sabía cuánto se parecía la dictadura de Pérez Jiménez, bajo la que se había visto obligado a exiliarse de Venezuela, a la del viejo Somoza, fundador de la dinastía.


Y en aquel alineamiento de los astros, que fue tan propicio a la caída del último Somoza, la figura del presidente José López Portillo, de México, resultó crucial. Su respaldo fue constante, oportuno y generoso. Me recibió no pocas veces, y puso en sintonía a su gabinete para darnos apoyo, antes y después del triunfo de la revolución. Rompió relaciones diplomáticas con Somoza en mayo de 1979, y nos había pedido que le dijéramos cuál sería la mejor oportunidad para hacerlo. Cuando vino por primera vez a Managua en 1980 en visita oficial, alguno de sus secretarios le preguntó durante el vuelo qué tratamiento habría que dar a Nicaragua en cuanto a ayuda material, y él respondió que igual a cualquier estado de México.


Era el fruto de una larga y generosa tradición. Hubo nicaragüenses que combatieron del lado de las fuerzas revolucionarias en México, uno de ellos el poeta Solón Argüello, secretario privado del presidente Francisco Madero, y fusilado en 1913 tras el golpe de Estado que culminó con la usurpación del dictador Victoriano Huerta; combatientes mexicanos pelearon contra Somoza durante la revolución, y murieron en tierra nicaragüense, como la inolvidable Araceli Pérez Darias.


El presidente Plutarco Elías Calles respaldó con armas a los insurrectos liberales que se alzaron en Nicaragua en defensa de la Constitución en 1925. El presidente Emilio Portes Gil acogió a Sandino en Yucatán en 1929. Y México fue clave en las gestiones del Grupo Contadora para lograr los acuerdos de paz de 1987 que llegaron a poner fin al conflicto armado con la Resistencia Nicaragüense.


En América Latina nada es nunca hacia adentro. La libertad ha sido siempre una causa común.


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Estados Unidos y los talibanes logran un principio de acuerdo de paz en Afganistán

El pacto, que debe ser ratificado por el Gobierno afgano, contempla la retirada de las tropas estadounidenses en 18 meses.

 

Los talibán y el Gobierno de Estados Unidos han alcanzado este sábado un principio de acuerdo, pendiente de ratificación por el Gobierno afgano, por el que se establece un plazo máximo de 18 meses para la retirada de las tropas norteamericanas en Afganistán tras casi dos décadas de permanencia, según fuentes de la insurgencia al término de la última ronda de conversaciones en Qatar.

En virtud de este acuerdo, los talibán se comprometen a negociar un nuevo alto el fuego tras el cual comenzarían a discutir su posible incorporación "gobierno en funciones", por concretar. El borrador del acuerdo incluye una garantía de que Afganistán no será "empleado como territorio de operaciones" de los grupos terroristas Al Qaeda y Estado Islámico. El borrador incluye, además, un apartado sobre intercambio y liberación de prisioneros y presos, la retirada del bloqueo de viaje internacional a varios dirigentes talibán y la formación de un nuevo Gobierno interino en Afganistán tras la firma de un alto el fuego.

Además, el acuerdo tendría consecuencias para las fronteras afganas con Pakistán, India y China tales como medidas para evitar la presencia de milicianos independentistas de Baluchistán en suelo afgano. Baluchistán es una región paquistaní pobre pero con importantes recursos naturales situada en la frontera con Afganistán y tiene desde hace 60 años presencia de grupos separatistas.


El acuerdo ha sido redactado con la colaboración del enviado especial de Estados Unidos para Afganistán, Zalmay Jalilzad, quien ahora se dirigirá a Kabul para explicar al presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, el resultado de unas conversaciones que han excluido al Gobierno afgano por expreso deseo de los talibán, que considera a Kabul como un interlocutor ilegítimo. Jalilzad, ha reconocido un "avance significativo" en las negociaciones con los talibán y confirmado su viaje a Afganistán a través de varios mensajes en Twitter.

Khalilzad ha advertido que por el momento no se ha cerrado ningún acuerdo, aunque ha manifestado su confianza al respecto y ha señalado que "pronto" se reanudarán las negociaciones."Las reuniones han sido más productivas que otras anteriores. Hemos logrado un avance significativo en cuestiones vitales", ha apuntado. "Nada está cerrado hasta que todo esté cerrado y 'todo' debe incluir un diálogo afgano y un acuerdo de alto el fuego integral", ha puntualizado.
Ghani exige la participación del gobierno afgano


Ghani ha declarado esta semana en Davos que cualquier posible tregua entre los insurgentes y Afganistán debe respetar la Constitución y el marco legal de su país. "La función de la oficina del embajador Khalilzad es llevar al gobierno afgano y a los talibán a discusiones y negociaciones cara a cara. Dentro de ese marco, se abordarán las cuestiones más importantes de la presencia de los Estados Unidos y otras cuestiones internacionales", ha explicado durante el foro de Davos.

"Para lograr la paz, estamos listos para abordar las preocupaciones legítimas de todas las partes afganas en un proceso que garantiza la independencia y la soberanía afganas y representa los intereses legítimos de los estados regionales. Es urgente que termine la lucha. Pero perseguir la paz todavía significa que luchamos según sea necesario", escribió posteriormente en su cuenta de Twitter. Fuentes talibán han apuntado que está previsto que las negociaciones se reanuden en febrero de nuevo en Doha, la capital catarí, ya con la delegación talibán liderada por el nuevo máximo responsable político del grupo, el mulá Abdul Ghani Baradar.

Baradar, liberado en Pakistán el año pasado tras siete años en prisión por ser capturado en una operación estadounidense-paquistaní, es uno de los fundadores de los talibán y fue comandante de las milicias del grupo. Estados Unidos espera que su presencia refuerce el peso político del acuerdo que se logre dado a su peso específico dentro del grupo islamista. Estados Unidos tiene en Afganistán unos 14.000 militares en el marco de una misión internacional liderada por la OTAN conocido como Apoyo Resuelto y en las filas de la operación antiterrorista estadounidense contra Al Qaeda y Estado Islámico.

DOHA
28/01/2019 16:41 Actualizado: 28/01/2019 16:43
AGENCIAS

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Los 25 años de la experiencia zapatista

Los zapatistas de Chiapas acaban de celebrar los 25 años del levantamiento del 1o de enero de 1994. Un levantamiento armado que fue un ¡Ya basta! a cinco siglos de dominación colonial sufrida por los pueblos indígenas, a décadas de la “dictadura perfecta” del Partido Revolucionario Institucional y años de políticas neoliberales que culminaron con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entrado en vigor el mismo día; también venía a desmentir el supuesto “fin de la historia” proclamado por los apologistas del capitalismo omnipotente. Un levantamiento que, a través de múltiples peripecias abrió el espacio para construir una muy singular experiencia de autonomía política, con la declaración de treinta municipios autónomos a partir de diciembre de 1994 y, con más fuerza aún, a partir de agosto de 2003, con la formación de cinco Juntas de buen gobierno.

 

Es en este marco que los y las zapatistas han creado sus propias instancias de auto-gobierno y de justicia; sostienen su propio sistema de salud y de educación; revitalizan prácticas productivas basadas en la posesión colectiva de la tierra y en nuevas modalidades de trabajo colectivo para sostener materialmente la autonomía. Para ellos, la autonomía es la afirmación de sus formas de vida propias, arraigadas en la existencia comunitaria y el rechazo a las determinaciones capitalistas que las destruyen; al mismo tiempo, es la experimentación de un auto-gobierno popular que va construyéndose por fuera de las instituciones del Estado mexicano. Dicha experiencia se va dando en una escala geográfica significativa (cerca de la mitad del estado de Chiapas) y además persiste, sin dejar de transformarse, desde hace un cuarto de siglo.

 

Por estas razones, la autonomía zapatista es una estrella que brilla muy alto en el cielo de las esperanzas y aspiraciones de quienes no se resignan a la devastación provocada en todo el mundo por la hidra capitalista (añadiendo que se trata de una estrella que podemos tocar con la mano y el corazón, y además que es posible encontrarse con sus habitantes...). Por eso, todos los y las que hicieron el largo camino hasta el caracol1 de La Realidad, en la Selva lacandona, para el 25 aniversario del atrevido alzamiento, se preparaban para compartir la alegría de que esta experiencia rebelde haya superado muchos obstáculos, además de resistir el inevitable desgaste del tiempo y seguir demostrando hasta hoy su innegable creatividad. Al respecto, basta recordar la intensa serie de iniciativas de los últimos seis años, en particular con la Escuelita zapatista, el Festival mundial de las rebeldías y las resistencias, el seminario internacional “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista”, los encuentros del CompArte por la Humanidad, los de las ConCiencias por la Humanidad y, recientemente, el impactante festival de cine Puy ta kuxlejaltik, sin hablar de la iniciativa llevada a cabo conjuntamente con el Congreso Nacional Indígena para formar un Consejo Indígena de Gobierno a nivel nacional y presentar a “Marichuy” como candidata independiente en las pasadas elecciones presidenciales.

 

*

 

Sin embargo, estos días fueron todo lo contrario de una alegre fiesta. El subcomandante Moisés lo dijo claramente: “hoy no vamos a poder atender más los 25 años”2. De hecho, lo esencial fue expresado no por las palabras del vocero zapatista sino por la contundente demostración de que la dimensión militar del Ezln, a pesar de haber pasado a segundo plano durante muchos años, de ninguna manera ha desaparecido. Después de la llegada a caballo de los mandos, interminables filas de milicianos entraron en el caracol hasta colmar su plaza central, haciendo resonar el poderoso clamor de los bastones que golpeaban uno contra otro, al ritmo de sus pasos redoblados sobre la tierra3. Tres mil combatientes en total, provenientes de las cinco zonas autónomas zapatistas y que forman parte de la 21° División de Infantería Zapatista, la misma que había ocupado siete cabeceras municipales de Chiapas 25 años atrás.

 

Quienes visitaban los territorios zapatistas por primera vez pudieron haber pensado que se trataba de un ritual acostumbrado con el cual se celebraba cada año la insurrección de 1994. Al contrario, las fiestas del 31 de diciembre, con discursos y baile, suelen realizarse sin presencia militar, como es el caso de la mayor parte de los encuentros organizados por el Ezln. Y si bien, en algunas ocasiones, milicianos aseguraron la seguridad del lugar, como en La Realidad después del asesinato del maestro Galeano en mayo de 2014, es probable que haya que remontar hasta la Convención Nacional Democrática, reunida en Guadalupe Tepeyac en el verano de 1994, para poder encontrar una demostración militar comparable (en este caso, los soldados venían armados, lo que marca una importante diferencia). De manera general, el carácter no militar de los encuentros y las celebraciones zapatistas es lógico ya que, desde el cese al fuego del 12 de enero de 1994 (y con excepción del movimiento relámpago de rompimiento del cerco en diciembre de 1994), el Ezln suspendió el uso ofensivo de las armas, privilegiando la construcción civil de la autonomía y haciendo todo lo posible para no responder a las provocaciones tanto del ejército federal como de los grupos paramilitares que agreden constantemente a las comunidades zapatistas.

 

En pocas palabras, tanto la “escenografía” como el lugar elegido para ella indicaban una vuelta a los primeros momentos de la vida pública del zapatismo. Posteriormente, la palabra del subcomandante Moisés, combativa y de una rudeza incisiva, vino a poner los puntos sobre las íes. Su discurso define la postura del Ezln respecto del nuevo gobierno mexicano (tal como lo hizo al inicio de los anteriores sexenios, en particular en el momento de la toma de posesión de E. Zedillo y de V. Fox).

 

Si bien el análisis zapatista de la situación creada por la elección de A.M. López Obrador no es una sorpresa, pues ya había sido formulada en agosto pasado4, esta vez el mensaje viene dirigido al nuevo poder, ahora en función desde el 1o de diciembre pasado. Para el Ezln, el nuevo presidente no es portador de ninguna esperanza, a pesar de lo que ha hecho creer a 30 millones de electores: no es sino “un capataz” más en la gran finca del capitalismo globalizado. Ahora, el subcomandante Moisés concentró sus críticas en los megaproyectos que el actual Presidente promueve con una energía que ninguno de sus antecesores había tenido. Y lo hace, por supuesto, en nombre del progreso, el empleo y la lucha contra la pobreza, apoyándose en una retórica bien conocida según la cual todos los que se oponen a dichos proyectos vienen catalogados y condenados como conservadores retrógrados y enemigos del bienestar colectivo, si no es que como primitivistas anacrónicos. Pero, para los pueblos indígenas, y no solamente para ellos, estos megaproyectos significan antes que nada el despojo de sus territorios y la destrucción acelerada de sus formas de vida5. “Ahora estamos viendo que vienen por nosotros, los pueblos originarios”, resume el subcomandante Moisés.

 

Entre tantos megaproyectos, el del istmo de Tehuantepec implica no solamente la extensión de los parques eólicos contra los cuales las comunidades afectadas luchan desde hace años sino también la creación de una zona económica especial y un eje de comunicación “multimodal interoceánico” capaz de rivalizar con el canal de Panamá (un viejo proyecto que los diversos gobiernos neoliberales nunca lograron concretar). Otro consiste en sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y forestales, en especial en los estados del sureste del país, lo que no deja de alimentar las sospechas de conflicto de interés, si tomamos en cuenta que Adolfo Rojo, jefe de la Oficina de la Presidencia y hombre clave para las relaciones entre López Obrador y las cúpulas empresariales, es una figura del agro-negocio mexicano, dueño entre muchas otras de una empresa instalada en Chiapas que produce millones de plantíos de papaya al año6.

 

El subcomandante Moisés se refirió más que nada al proyecto de “Tren Maya” que planea unir Palenque, en Chiapas, con los principales sitios turísticos y arqueológicos de Yucatán. Llevaría a una intensificación de la explotación de los recursos naturales de la península (14.000 km2 de selva ya han sido destruidos tan sólo entre 2000 y 2016) y, sobre todo, a una multiplicación de los grandes centros turísticos, con todo lo que implica en términos de privatización, destrucción y contaminación de las zonas litorales –el Presidente lamentando explícitamente que hasta ahora se hayan concentrado exclusivamente en la Riviera Maya7. De tal manera que su consigna parece ser: un, dos, tres. decenas de Cancún. Además de la naturaleza devastadora del proyecto, la manera en que se anunció su lanzamiento representa, para los zapatistas, una provocación particularmente intolerable. El 16 de diciembre pasado, el nuevo Presidente llegó a Palenque, a unos kilómetros del caracol zapatista de Roberto Barrios y, para marcar el inicio oficial de las obras, participó en un pseudo-ritual a la Madre Tierra. Tal como ironizó el subcomandante Moisés, es como si hubiera dicho: “dame permiso Madre Tierra para destruir a los pueblos originarios”, añadiendo que si pudiera hablar la Madre Tierra le habría dicho: “¡Chinga tu madre!”.

 

Además, para los zapatistas, el hecho de dar a este proyecto el nombre de sus antepasados representa una verdadera ofensa. Dicha parodia de ritual maya fue caracterizada como una “burla” y una “humillación”, pues se dirigió a la Madre Tierra para mejor ocultar que se estaba omitiendo pedirles su opinión a los habitantes de los territorios afectados. Hay que recordar que la organización de una consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas, es una obligación de los Estados prevista por el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos originarios, ambos ratificados por México. En pocas palabras, el nuevo poder aparenta inclinarse frente a la Madre Tierra para mejor destruirla y para autorizarse a violar los acuerdos internacionales vigentes en México8.

 

Frente a la amenaza que representa un avance tan brutal de la hidra capitalista, disfrazada de progresismo, la postura zapatista se expresó con absoluta firmeza. “No nos vamos a dejar”. “Vamos a defendernos por muy mínimo que sea que nos vengan a provocar”. “No vamos a permitir que pase aquí su proyecto de destrucción”. “Vamos a pelear si es necesario”. La advertencia no podría ser más clara. Y es lo que da su pleno significado al despliegue militar que antecedió dichas palabras: los tres mil soldados que vimos pasar frente a nosotros, además de los (y las) que no vimos, están dispuestos a dar su vida para defender sus territorios y la autonomía que los pueblos ahí han construido.

 

Sin embargo, no debe de entenderse el mensaje como un retorno a la lucha armada, tal como se pudo haber planteado antes del 1 de enero de 1994. Ahora se trata de una opción defensiva; se trata de defender la construcción civil de la autonomía que sigue siendo el corazón del proyecto zapatista. Todo lo que hemos hecho hasta ahora, explicó Moisés, ha sido el fruto de nuestro esfuerzo y “vamos a seguir construyendo y lo vamos a ganar”. Continuar con la experiencia civil de la autonomía es la apuesta. Para esto, es necesario defenderla en contra de las amenazas que se ciernen entorno a ella, con todos los medios necesarios.

 

Otro aspecto de las palabras del subcomandante Moisés provocaron no pocos comentarios e interrogaciones. El vocero zapatista repitió a lo largo de su discurso un “estamos solos” que muchos recibieron como un golpe en el estómago. ¿Había que entender que todos los esfuerzos del Ezln para tejer vínculos durante un cuarto de siglo, a través del Congreso Nacional Indígena, el Concejo Indígena de Gobierno, la Sexta como red nacional e internacional de luchas, las redes de apoyo al CIG, los colectivos de solidaridad en el mundo, etc. ¿fueron en vano? ¿Se refería a la incapacidad para superar inercias y divisiones, y así avanzar en la formación de redes de rebeldías y resistencias a nivel nacional e internacional? Más bien, hay que tomar en cuenta los alcances tan amplios de dicho discurso, que marca una decisión estratégica frente al nuevo gobierno mexicano y representa con toda probabilidad un momento clave en la trayectoria del movimiento zapatista. En este sentido, puede entenderse que el subcomandante Moisés se refería sobre todo a la opción mayoritariamente asumida por los electores mexicanos, que no prestaron atención a las advertencias zapatistas. Además, sus palabras pusieron como en un espejo el “estamos solos” en el momento actual con un “salimos solos a despertar al pueblo de México y al mundo” hace 25 años. Es decir, la decisión del levantamiento que se tomó en ese entonces fue únicamente del Ezln, al igual que ahora, la decisión de prepararse para enfrentar al gobierno federal es del Ezln solo9.

 

*

 

Dicha decisión se basa en el análisis de lo que representa el nuevo gobierno mexicano como profundización del capitalismo a través de un desarrollismo desenfrenado y asumido sin reserva. Al grado de ignorar casi por completo la creciente preocupación por el calentamiento global y de hacer muy pocos esfuerzos por aparentar algún interés por las cuestiones ecológicas. Si bien López Obrador no es un negacionista climático, en este punto no actúa de manera muy diferente de Trump, con el cual, de hecho, tiene relaciones muy cordiales. Al respecto, puede añadirse que se anunció que el “Tren Maya” permitiría emplear una amplia mano de obra centroamericana (al igual que otras inversiones realizadas en el sur del país), lo que significa que los megaproyectos del actual gobierno tienen una clara función de contención de los flujos migratorios hacia los Estados Unidos10. De cierta manera, Trump tiene razón en insistir que los mexicanos terminarán por pagar el muro, el cual bien podría no estar en donde se pensaba.

 

Es probable que también tenga un peso notable la lección de los llamados gobiernos progresistas de América Latina en los últimos quince años, en especial en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador. Aunque algunos elementos positivos puntuales pudieran reconocerse, dos constantes de gran importancia han podido ser identificadas: por un lado, un debilitamiento de los movimientos sociales, y en especial de los movimientos indígenas, a través de la cooptación, la pérdida de autonomía, la división y la auto-censura (para no hacerle el juego a la derecha o a la extrema-derecha); por el otro lado, un avance sin precedente del frente de mercantilización, a través de los megaproyectos, el extractivismo, el agro-negocio basado en los transgénicos, los despojos de tierra, la destrucción de los modos de vida insuficientemente moldeados por las relaciones sociales capitalistas, etc. En síntesis, el “progresismo” ha sido, por lo menos temporalmente, una de las modalidades políticas más eficientes para hacer más fuerte a la hidra capitalista y satisfacer sus apetitos insaciables.

 

En vez de esperar que políticas del mismo carácter produzcan poco a poco sus efectos mortíferos (y, probablemente, que llegue la experiencia de una desilusión cuya siguiente etapa parece ser, por lo que indican los ejemplos argentinos y brasileños, el retorno al ultra-liberalismo o el deslice hacia la extrema derecha), los zapatistas prefirieron tomar la delantera. Por eso, desafían el nuevo poder, obligándolo a elegir entre dos de sus compromisos solemnes (llevar a cabo los grandes proyectos anunciados; nunca reprimir al pueblo mexicano). También obligan a todos y todas, en especial en los movimientos sociales y las luchas indígenas, a elegir su bando. Sobre todo, se preparan para defender lo que han ido construyendo desde hace un cuarto de siglo: una experiencia de autonomía rebelde cuyo alcance y cuya radicalidad tienen pocos equivalentes en el mundo.

 

¿Y nosotros? ¿Vamos a dejar que esta experiencia resulte amenazada y quizás atacada? De hecho, este riesgo se intensifica en el momento en que el Kurdistán sirio resulta también gravemente amenazado por el anunciado retiro de Estados Unidos y el pacto tácito entre Erdogan y Trump. Tal como lo escribió un amigo argentino, sin el zapatismo (y podemos añadir, sin el confederalismo democrático del Rojava), el mundo sería mucho más horrible de lo que es ahora11.

 

 


 

1 Nombre de los centros político-culturales de cada una de las cinco grandes zonas autónomas, en donde se ubican las Juntas de buen gobierno y se realizan las principales actividades y encuentros zapatistas.
2 enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/01/01/palabras-de-la-comandancia-general-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional-dirigidas-a-los-pueblos-zapatistas/.
3 Tomas realizadas desde un dron pueden verse en la página del Ezln: enlacezapatista.ezln.org.mx/. También: www.regeneracionradio.org/index.php/autonomia/item/4916-vamos-a-pelear-contra-su-proyecto-de-destruccion-ezln.
4 Texto en tres partes titulado 300 (en particular: enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/08/21/300-segunda-parte-un-continente-como-patio-trasero-un-pais-como-cementerio-un-pensamiento-unico-como-programa-de-gobierno-y-una-pequena-muy-pequena-pequenisima-rebeldia-subcomandante-insurgent/).
5 Desde 2014, el Ezln y el CNI identificaron en el país 29 “espejos” en donde los proyectos de infraestructura, autopistas, minería, energía, etc. afectan gravemente los territorios indígenas: www.congresonacionalindigena.org/.
6 Luis Hernández Navarro ofreció una impactante semblanza de A. Romo: www.jornada.com.mx/2018/08/14/opinion/015a2pol.
7 “El llamado ‘Tren Maya’”, Ojarasca (suplemento de La Jornada), diciembre de 2018, p. 4-5.
8 Los 24 y 25 de noviembre de 2018, una consulta nacional relativa a 10 proyectos y medidas del presidente electo ha sido organizada en un tiempo muy corto y sin debate previo. 950,000 personas participaron en ella (alrededor de 1% del padrón electoral), con una aprobación de entre 90 y 95%. Sobra decir que dicha consulta no tiene nada que ver con la que requiere el Convenio 169 de la OIT.
9 Es decir, el Ezln tiene el cuidado de no implicar en su decisión a quienes, hasta ahora, han apoyado la lucha zapatista. Hay que subrayar que el CNI y el CIG emitieron de inmediato un comunicado en el cual afirman que cualquier agresión en contra de las comunidades zapatistas se consideraría como una agresión en su contra: www.congresonacionalindigena.org/2019/01/02/comunicado-del-congreso-nacional-indigena-y-el-concejo-indigena-de-gobierno-por-el-25-aniversario-del-levantamiento-armado-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional/.
10 Después de su elección, el nuevo presidente mexicano le envió una carta al de Estados Unidos insistiendo en la necesidad de enfrentar el problema migratorio mediante un plan de inversión en el sur de México y los países centroamericanos.
11 http://comunizar.com.ar/esperanza-zapatismo-la-brizna-establo/.

Publicado enEdición Nº253
Martes, 22 Enero 2019 06:22

Economía del exterminio

Economía del exterminio

Quienes ordenan los asesinatos de líderes sociales en Colombia buscan destruir las ideas, el conocimiento, la experiencia y el futuro de las comunidades

168 líderes sociales fueron asesinados en Colombia en 2018, según informó la Defensoría del Pueblo. Y en apenasdiez días de 2019 ya han sido asesinados Gilberto Valencia, Wilmer Miranda, Antonio Gutiérrez, Wilson Pérez, Maritza Quiroz y José Solano. Un desesperante goteo de nombres y cifras que se van acumulando y pronto desaparecen en una nebulosa de conjeturas, verdades a medias, silencios burocráticos, chismes y hasta hipótesis grotescas como la del ministro de Defensa, quien declaró hace unos meses que a los líderes sociales los estaban asesinando por “líos de faldas”.


En las calles de las ciudades de Colombia, un país predominantemente urbano, casi nadie sabe con exactitud qué son o qué hacen los líderes sociales en las regiones y mucho menos por qué los están matando. La calculada dispersión narrativa y las dudas que el propio discurso oficial arroja sobre estas personas no son precisamente el mejor estímulo para la solidaridad y la acción colectiva. Y es así como, día tras día, se va normalizando el horror. Mañana matarán a Pedro, pasado mañana a Fermina, el viernes a otro Wilson, el domingo a otro Pedro.


Hay algo tristemente irónico en el hecho de que muchas de las fotografías difundidas tras los asesinatos muestran a estas personas en situaciones de alegría cotidiana. A Maritza Quiroz la vemos alimentando a sus ovejas, aferrada a un ramillete de hierbas medicinales o desgranando una mazorca, siempre con los ojos cansados del que ha visto demasiado y, sin embargo, le sonríe al futuro. ¿Quién querría asesinar a una mujer indefensa de sesenta años, desplazada por la violencia paramilitar, líder de las mujeres afrodescendientes y reclamante de tierras?


¿Qué clase de amenaza representaba Maritza Quiroz para quienes dieron la orden de matarla en su parcela, delante de amigos y vecinos?
Parte de la respuesta se encuentra en la denominación de líder social, o mejor, en lo que ese opaco sintagma no deja ver con claridad y es que los líderes sociales son en realidad creadores o sanadores de los territorios. Esa palabra, territorio, debe entenderse como una construcción intelectual, ecológica, política, cultural, donde las alternativas económicas están ligadas a unos usos responsables de la tierra y los recursos.


El concepto de territorio que, con sus diversas prácticas, han elaborado las comunidades campesinas, afrocolombianas o indígenas a lo largo y ancho de la geografía nacional es la principal amenaza para los intereses de una serie de actores tradicionalmente violentos: disidencias de las Farc, minería ilegal, clanes del narco, paramilitares y el viejo latifundio semiproductivo, que cuenta con una nutrida y poderosa representación en el gobierno actual. Más allá del intrincado relato de complicidades, conflictos, recelos o pugnas que puedan surgir entre estos actores, todos ellos comparten el rechazo a la noción popular y plebeya de territorio, hecha desde abajo por gente como Maritza Quiroz o José Solano, que, según recuerda la ecóloga Úrsula Jaramillo Villa en su cuenta de Facebook, “tenía en la cabeza el registro de todos los proyectos que se han hecho en la región, y recordaba minuciosamente por qué habían tenido éxito o fracaso. Tenía absolutamente claro el efecto catastrófico que la minería ilegal ha tenido sobre su comunidad, devastándola particularmente a través de los jóvenes que son seducidos con dinero fácil y prostitución.”


Quienes ordenan estos asesinatos buscan destruir las ideas, el conocimiento, la experiencia, en definitiva, el futuro de las comunidades, pues consideran que la misma noción de territorio y sus usos plebeyos representan un obstáculo que debe ser eliminado.


Para todos estos actores violentos, las comunidades no son más que un gran banco de cuerpos, asimilable solo como mano de obra barata, brazos armados desechables o a través de la explotación sexual; capital humano forzoso para un contexto económico y político que el antropólogo José Antonio Figueroa ha descrito como un capitalismo lumpen, basado en la administración de la muerte y donde el predominio de la acumulación primitiva y el despojo cancela cualquier horizonte modernizador y sustentable. Eso por no hablar de la catástrofe medioambiental.


Tampoco es casual que muchos de los líderes asesinados hayan participado de una u otra forma en los procesos locales derivados de los Acuerdos de Paz firmados entre el anterior gobierno y la guerrilla de las Farc: las comunidades rurales de todo el país saben que la implementación de esos acuerdos significaría un impulso para la consolidación de sus proyectos territoriales.


Por su parte, el gobierno de Iván Duque no parece tener una idea clara sobre lo que debe hacer con los Acuerdos. Obligado por los compromisos internacionales, ha anunciado que seguirá adelante con la implementación, mientras la presión interna, en especial la que proviene del gran latifundio ganadero y el ala dura del uribismo, que no ha ocultado su deseo de “hacer trizas” los Acuerdos, tiende a paralizar todas las iniciativas institucionales emprendidas por la administración anterior para llevar la paz –es decir, una presencia estatal integral- a todas las regiones.


Por desgracia, tras el atentado a la Escuela de Cadetes y la consecuente ruptura de negociaciones con el ELN, el escenario de la implementación es aún más incierto. Con sus recientes alocuciones, Iván Duque, hasta ahora insustancial y errático en cada amague de hacer creíble su rol presidencial, reactivó en pocas horas la vieja lógica del enemigo interno y la amenaza terrorista, algo que en Colombia suele venir acompañado de una escalada de violencia estatal y paraestatal, como se puede comprobar sin esfuerzo en los informes elaborados por el Centro Nacional de Memoria Histórica.


Todo hace prever que la ambigüedad del discurso oficial seguirá siendo cómplice del capitalismo lumpen y su macabra economía de exterminio.
En definitiva, el peor de los mundos para ser un líder territorial.

 

JUAN CÁRDENAS, escritor colombiano
22 ENE 2019 - 02:24 COT

Publicado enColombia
Israel e Irán, frente a frente en Siria

La tensión entre Israel e Irán se ha agravado en las últimas horas en Siria, un teatro que unos y otros consideran vital para sus intereses. Existen varias circunstancias que impulsan a Israel a mantener la confrontación con Teherán, que ha desplegado en Siria a un número indeterminado de combatientes.


Los recientes acontecimientos en el sur de Siria han acabado por provocar un choque entre las fuerzas israelíes y la Fuerza al Quds, una unidad especial de la Guardia Revolucionaria iraní que opera en el exterior. El de la madrugada del lunes es un incidente grave que puede tener consecuencias imprevisibles, si bien existen varios factores que ayudan a comprender por qué está ocurriendo ahora todo esto.


El ejército israelí bombardeó la pasada madrugada varios “objetivos iraníes” en el área de Damasco, según confirmó un portavoz militar hebreo en su cuenta de Twitter. Según esta fuente oficial, la aviación israelí atacó almacenes de armas de la Fuerza al Quds, una base militar iraní en el aeropuerto internacional de Damasco, una base de la inteligencia militar iraní y un campo de entrenamiento militar iraní.

La aviación israelí ya había atacado varios objetivos en Siria unas horas antes. Posteriormente, los iraníes dispararon un cohete tierra-tierra contra el monte Hermón, conocido como Yebel al Sheij en árabe, un resorte turístico de invierno muy popular que estaba lleno de esquiadores y montañeros israelíes y que se encuentra el Golán sirio ocupado en la guerra de 1967. El balneario fue cerrado temporalmente por las autoridades.

Aunque el cohete tierra-tierra fue derribado por las baterías antiaéreas, poco después la aviación israelí, usando el espacio aéreo libanés, algo que es muy habitual, bombardeó los objetivos iraníes citados. Una parte de los misiles y de las bombas guiadas disparadas por la aviación fueron interceptadas por las baterías sirias, pero otros impactaron en sus objetivos.


No existe un balance de víctimas claro. Según funcionarios rusos, cuatro soldados sirios murieron en los ataques y otros cinco resultaron heridos, mientras que las baterías sirias derribaron más de 30 misiles y bombas guiadas. Por su parte, la oscura ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que tiene su base en Londres y que está alineada con los rebeldes sirios, indicó que el número de víctimas mortales era de once, incluidos dos soldados sirios. No se sabe todavía si entre los muertos hubo iraníes.


Los cazas también se cebaron en las baterías antiaéreas sirias, de fabricación rusa, puesto que desde esas baterías se disparó contra los aviones atacantes “a pesar de (nuestras) claras advertencias”, dijo un portavoz militar israelí.


Por qué ha tenido lugar ahora este incidente entre Irán e Israel en Siria es una cuestión abierta a debate, si bien han de tenerse en cuenta dos circunstancias. En primer lugar, Israel puede tener en mente la retirada de las tropas estadounidenses del norte de Siria, anunciada por el presidente Donald Trump en diciembre. Esta es una decisión que no ha agradado a Israel, que podría haber ejecutado el ataque de la madrugada para detener esa retirada.


En segundo lugar, la confrontación con Irán está de sobras justificada por el ascendiente que Israel tiene sobre Arabia Saudí y otros países árabes aliados de Riad. Tel Aviv está alcanzando unas resonadas victorias diplomáticas y políticas con esos países enemigos acérrimos de Teherán y una confrontación con los iraníes siempre obtiene un rédito significativo en esos territorios.


Millares de combatientes y asesores iraníes han intervenido en el conflicto civil sirio en los últimos años, a petición del gobierno de Damasco, pero Israel ha dicho que no tolerará una presencia militar iraní en ese país. No está claro cuánta presencia iraní hay en estos momentos en Siria, pero un portavoz militar hebreo dijo el lunes que el cohete tierra-tierra disparado por los iraníes contra el Golán ocupado “se disparó desde una zona en donde se nos prometió que no estarían” los iraníes.

Aparentemente, esto conduce a los supuestos acuerdos verbales que el primer ministro Benjamín Netanyahu ha pactado con el presidente Vladimir Putin. De las declaraciones del portavoz israelí se deduce que hay una presencia iraní no demasiado lejos de la frontera con el Golán ocupado, lo que es inaceptable para Tel Aviv.


Las amenazas entre Israel e Irán son continuas. El lunes el jefe de la fuerza aérea iraní, general Aziz Nasirzadeh, declaró a una página de internet gestionada por la televisión iraní, que su país está preparado para una confrontación con el estado judío. “Estamos completamente listos e impacientes para enfrentarnos al régimen sionista y eliminarlo de la tierra”, dijo el general.


Aunque la actividad militar israelí en Siria se había reducido en las últimas semanas, lo ocurrido en las últimas horas indica que la reducción pudo ser un simple espejismo. El jefe del ejército israelí saliente, Gadi Eisenkot, declaró al New York Times hace unos días que Israel ha atacado “millares de objetivos” en Siria en los últimos años, un extremo que unas horas después confirmó Netanyahu.


Los sucesos de las últimas horas indican una escalada significativa de la tensión en Siria que podría deteriorarse a corto o medio plazo con el fin de obligar a Estados Unidos a no retirar sus 2.000 tropas del norte del país, tal como desean los israelíes. Paralelamente, en Washington existe un debate abierto acerca de cómo proceder con la evacuación, con un sector de halcones partidarios de demorar la retirada durante la mayor cantidad de tiempo posible para servir a los intereses del estado judío.


A todo esto debe añadirse que el corresponsal de la cadena qatarí Al-Jazeera citó a “fuentes fiables” en Teherán que dijeron que “la próxima vez que se ataquen intereses iraníes en Siria habrá una respuesta directa”.

JERUSALÉN
22/01/2019 09:01 Actualizado: 22/01/2019 09:01
EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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