¿Por qué hablamos de crisis civilizatoria? Breve genealogía de nuestro actual tiempo extraordinario

El tiempo que vivimos es un tiempo extraordinario. Todo está en juego. Las posibilidades de vida en el planeta Tierra, tal y como las conocemos, pueden cambiar radicalmente. Eso, más allá de diversos imaginarios sociales sobre colapsos y apocalipsis, tiene efectos concretos en los marcos de convivencia social, los ciclos de lluvia y períodos secos, en las migraciones, la producción y distribución de alimentos, la pérdida de los últimos refugios ecológicos, la conflictividad social y geopolítica por los recursos indispensables para la vida, el nivel de los océanos, el mantenimiento de las instituciones sociales y las infraestructuras, y un muy largo etcétera.

La diferencia de este, con tiempos anteriores, pudiésemos resumirla en tres factores: uno, que llegamos a límites de capacidad de muy buena parte de los sistemas sociales y ecológicos para soportar las perturbaciones y agresiones que están sufriendo estos; dos, que los eventos sociales y ecológicos van teniendo características de eventos extremos; y tres, que dichos sistemas tienden a la caotización y que por su alto nivel de integración (dada en buena medida la globalización) pueden generar una  cadena de acontecimientos o puntos de inflexión –que también pueden ser pensados como ‘efecto dominó’– con consecuencias imprevisibles.

Pero precisamente por las dimensiones y la profundidad de esta crisis, se nos abre una oportunidad para re-pensárnoslo todo, absolutamente todo. No es sólo el problema del cambio climático, que además no se puede ni se debe segmentar como problema. No vivimos sólo una crisis de las democracias o las instituciones modernas. Tampoco esta crisis puede explicarse únicamente por una ‘escasez’ de recursos o por un ‘desbordamiento’ demográfico. Y aunque es un factor determinante, tampoco es únicamente un problema de la crisis estructural del capitalismo.

Se trata de una crisis total, esencial y existencial, que trastoca incluso el orden de la vida en la Tierra (y por tanto de las otras especies que conviven con nosotros), que nos interpela como especie en relación a nuestro rol en ella. No basta entonces rastrear sólo el ‘error’ en nuestro propio proyecto de construcción social contemporáneo, sino también el cómo se fue configurando lo que podríamos llamar la verdadera Gran Divergencia (nada que ver con lo planteado por  Huntington y Pomeranz sobre el despegue del poderío de Occidente); esto es, la que se produjo entre los patrones civilizatorios dominantes de las sociedades humanas, y los ritmos y dinámicas ecológicas y simbióticas de la Naturaleza.

Por ello, necesitamos también rastrear los antecedentes de más largo alcance de esta crisis, una de carácter civilizatorio.

¿Por qué hablamos de crisis civilizatoria?
Brechas en el debate sobre Antropoceno

Desde hace unos dos lustros el debate sobre el surgimiento de una nueva era geológica, el ‘Antropoceno’, ha cobrado gran popularidad y difusión, no sólo en el ámbito de las ciencias, sino también de las ciencias sociales y sectores del activismo global (en buena medida vinculados a reivindicaciones ecológicas). El Antropoceno tendría la particularidad de ser un período geológico en el cual el principal factor de cambio y transformación en la Tierra sería el humano.

Entre varias de las implicaciones de este debate, una de las que nos parece más interesante es que permite inscribir el debate político sobre las causas y orígenes de la crisis ecológica actual, en la propia historia reciente del planeta Tierra. Esto resulta en una invitación a rastrear factores de mucho más largo alcance temporal, y no sólo los recientes cambios en el metabolismo de las sociedades industriales contemporáneas. Esto, a su vez, nos permite enlazar con la idea de que la crisis en la que estamos inmersos es en realidad una de carácter civilizatorio.

Dos de las principales polémicas que se han generado en torno al debate sobre el Antropoceno nos pueden ayudar a dejar más claro por qué hablar de una crisis civilizatoria. La primera, tiene que ver con la crítica que se le ha hecho al concepto, por colocar al humano en abstracto como responsable de la crisis, cuando en cambio esto ha sido el resultado de patrones específicos de poder que han generado divisiones sociales y desigualdades en los procesos de apropiación, usufructo y degradación de la riqueza natural. De ahí que  Jason Moore haya hablado del ‘Capitaloceno’, señalando que es precisamente el capital y todas sus estructuras de poder, el factor que define esta nueva era geológica; o bien, Christophe Bonneuil proponga el ‘Occidentaloceno’, haciendo referencia a la responsabilidad de la crisis por parte de los países ricos industrializados de Occidente.

La segunda polémica tiene que ver con el punto de origen del Antropoceno. ¿Cuándo se produce el punto de inflexión histórico que convierte al humano o al particular orden civilizatorio, en la principal variable de transformación geológica?

A nuestro juicio, esto es fundamental pensarlo no a partir de un solo punto de origen (dado que la historia no es lineal y luego de un punto de inflexión se producen nuevas tensiones y diversas posibilidades), sino en el escalamiento de al menos tres períodos que han sido determinantes para comprender, en su profundidad, el carácter de la crisis civilizatoria.

El Imperio de los combustibles fósiles

Vayamos de adelante hacia atrás. Ciertamente el período más evidente es el radical cambio de metabolismo social y de las relaciones espacio-temporales que se produce a escala global a partir de los siglos XVIII/XIX con las llamadas ‘Revoluciones Industriales’, que van a desembocar en un cada vez más acelerado sistema mundializado de extracción, procesamiento y consumo de naturaleza, sin precedentes en toda la historia de la humanidad. Este momento particular del Antropoceno va a ir en escalada hasta que a mediados del siglo XX (con la imposición del modelo capitalista de la posguerra) se va a configurar “La Gran Aceleración”, un proceso en el cual las tasas de uso de energía, crecimiento del PIB, crecimiento de la población, de las emisiones de CO2, entre otros se disparan a niveles insospechados, intensificando esta particular relación depredadora con la naturaleza. El período neoliberal, en el marco de la llamada ‘globalización’, va a intensificar aún más este proceso.

El período previo al del Imperio de los combustibles fósiles, y constitutivo del mismo, pudiésemos ubicarlo desde mediados/fines del siglo XV en lo que se entiende como la Génesis de la modernidad capitalista colonial. Este proceso allanó el camino al particular desarrollo histórico del capitalismo, y destaca, al menos para lo que tratamos de explicar, en tres aspectos: la expansión geográfica de circuitos comerciales que, por primera vez en la historia de la humanidad, va a crear un sistema y una economía mundial; una lógica de colonización civilizatoria imperante, también expansiva, que va a tener como uno de sus objetos fundamentales a la Naturaleza (bases para la conformación histórica del extractivismo); y la configuración de patrones de poder que, como lo plantea Donna Haraway, se originaron y expresaron con fuerza en la generación de plantaciones. De ahí que Haraway reformule la apreciación sobre el Antropoceno y proponga en cambio el término  Plantacionoceno, tomando en cuenta que en las plantaciones se evidenciaron (y se evidencian aún) la conjunción entre simplificaciones ecológicas –el disciplinamiento de las plantas en particular– y el diseño de sistemas de trabajo humano forzado en torno a ellas (basado generalmente en patrones racistas). Para Haraway fue la Plantación la que generó el legado de esta nueva era geológica.
La verdadera Gran Divergencia

Pero, ¿por qué no mirar más hacia atrás, muy atrás, para poder formularnos ciertas preguntas esenciales? Hay algo aún más constitutivo, más raizal de este proceso histórico, que tiene precisamente que ver con un quiebre particular que ocurre en la ‘larga’ historia del homo sapiens, que remonta a unos 300.000 años. Dicho quiebre es en realidad ‘reciente’, y pudiésemos ubicarlo en un proceso que se desarrolló desde hace unos 9.000-7.000 años con la llamada ‘Revolución neolítica’, a inicios del Holoceno.

Ciertamente en este período se va a ir generando una multiplicación de las comunidades horticultoras, las culturas sedentarias y el surgimiento de las sociedades agrícolas, lo que al mismo tiempo va a ir produciendo un desplazamiento y progresivo desvanecimiento de las sociedades cazadoras y recolectoras, de perfil igualitario, que fueron imperantes en tiempos previos (sociedades que no tienen por qué ser romantizadas). Pero lo esencial de este proceso no es sólo el desarrollo de unas particulares condiciones materiales que van a cambiar drásticamente la forma de vida de la humanidad, sino que previamente y en ellas fueron surgiendo jerarquías que fueron configurando estructuras sociales de la dominación de unos pocos por sobre otras mayorías.

La ecología social, en especial  la obra de Murray Bookchin, contribuye a comprender dos elementos cruciales cuando hablamos de estas jerarquías: el primero es que no hay que entenderlas sólo en su dimensión inter-subjetiva (la gradación desigual que se da entre personas), sino primordialmente en su sentido socio-político y epistemológico. Es decir, en cómo estas jerarquías particulares se terminan traduciendo en sistemas integrales de dominación y en cosmovisiones piramidales y/o lineales que rompen con concepciones holísticas y fragmentan la construcción social de la realidad. El segundo elemento es fundamental: las jerarquías y los sistemas integrales de dominación son también causa y efecto de la ruptura de la relación holística que las sociedades reproducían con la naturaleza, lo que se tradujo no sólo en un enfoque de dominio sobre la misma, sino también en esquemas de organización e interacción social que van diferenciarse notablemente de la forma como lo hacen el resto de las especies.

A este, como uno de los tres períodos determinantes para comprender, en su profundidad, el carácter de la crisis civilizatoria, lo llamaremos la verdadera Gran Divergencia, dada la brecha histórica que se abre desde entonces en la relación entre los humanos, y entre estos y la naturaleza. Este momento particular del antropoceno, va a devenir en la emergencia de las grandes civilizaciones, de las economías de excedentes, de la configuración de nuevos metabolismos sociales, del surgimiento de las estructuras estatales, de la génesis del patriarcado, de la sociedad de castas y clases, de las lógicas imperiales. Se expanden las disputas por la tierra cultivable, y por ende la guerra se hace cada vez más común. En este entorno, van emergiendo los asuntos políticos y militares, con claros patrones masculinos, y estos asuntos van a escindirse, jerárquicamente, sobre la esfera doméstica.

Pero es fundamental subrayar que esta, no tenía que ser necesariamente la única evolución histórica de la humanidad, ni mucho menos la única forma que adquiriese la configuración de las civilizaciones. El comienzo de la dominación de los patrones civilizatorios jerarquizados no supuso la desaparición de otras formas de relacionamiento socio-ecológico más igualitario y armónico. Más bien revela una disputa de esta lógica civilizatoria/racista/imperial contra toda su otredad. No es una disputa que deba ser entendida en código binario. Más bien hay una enorme diversidad, grises, matices, entrecruzamientos entre ellos.

Sin embargo, lo que queremos resaltar es que los sistemas de jerarquías, la dominación de la naturaleza y el patriarcado, preceden al sistema capitalista y la modernidad. Y no son rasgos naturales, ontológicos ni inevitables. Son en realidad la expresión de una historia reciente del homo sapiens en la Tierra.

Además de la apuesta post-capitalista, el cambio es civilizatorio

A pesar de su longevidad, al día de hoy estos patrones de poder, conocimiento, subjetividad y relacionamiento socio-ecológico, persisten, aunque varíen en muchas de sus características. Son estos los pilares de esta crisis civilizatoria y, como plantea Bookchin, debemos escarbar, hacer arqueología, construir genealogía, en la vasta y milenaria historia de la sociedad jerárquica. Si el cambio tiene que ser del modelo civilizatorio, esto, repitámoslo, pone ante nosotros la necesidad de re-pensárnoslo todo.

Sabemos que es un cuestionamiento radical, porque pone en cuestión no sólo al capitalismo histórico y la modernidad colonial, sino incluso los rasgos históricos dominantes de la propia condición humana. Pero nos invita y permite reformular toda la cartografía de la transformación socio-ecológica.

No parece bastar la apuesta post-capitalista si no podemos resolver, retejer, rearticular, reconstituir el vínculo esencial entre humanos y naturaleza, compaginar nuestro estar en la Tierra con los ritmos de la vida en el planeta. No parece bastar aquella apuesta sin desarmar al patriarcado, al racismo, los esquemas de dominación jerárquica, los binarismos, las cosmovisiones fragmentadas, sin recuperar la relación holística y de totalidad con la naturaleza.

¿Es posible reformular el proyecto civilizatorio sin contar con las otras especies vivientes? ¿Es posible superar el antropocentrismo en vías hacia una nueva senda biocéntrica? Si así fuese, ¿cuál sería nuestra forma, nuestra condición, nuestro rol como humanos en esa nueva ruta?

Estos dilemas no han podido aún ser resueltos, no sólo por los conductores políticos e institucionales, o por los voceros de los saberes científicos dominantes, sino tampoco por las fuerzas políticas contrahegemónicas principales; las izquierdas incluidas. Las ideas de transformación imperantes deben ser interpeladas, escrutadas. No sólo las de progreso y desarrollo, sino la propia idea de revolución. E incluso la de emancipación. ¿Qué se revoluciona? ¿Qué se emancipa? ¿Quiénes se emancipan? ¿Cómo? ¿Por qué medios? ¿A costa de qué?

Todo esto no es un llamado a una supuesta apoliticidad. Nuestra apuesta podría ser en cambio la búsqueda de nuevas y otras politicidades. Tampoco es un llamado a una vuelta al pasado ancestral. No es posible ningún retorno. Todo debe ser reformulado, transformado, creado, desde aquí y desde ahora; desde lo que somos. Vivimos un tiempo extraordinario, y como tal, requiere de nosotros acciones extraordinarias. Se trata de una oportunidad histórica para transitar hacia otro mundo, a otra forma de relacionarnos y reproducir la vida radicalmente diferente a esta que domina el mundo.

Más allá de ser sólo una ‘eco-utopía’, este es en realidad el camino que esta larga historia civilizatoria nos ha puesto enfrente, para transitarlo. La gran crisis no es ya un panorama futuro de tiempos difíciles, de tiempos que vendrán. Es en cambio el tiempo actual. Estamos ya al interior de la gran crisis.

Ante la confusión que reina, lo mejor es siempre consultar y recurrir a los principios de la naturaleza, que tiene sus propios ritmos, sus formas simbióticas, interdependientes, cooperativas y mutuales de reproducirse. De reajustarse, de adaptarse, de transformarse. Los comunes parece ser un horizonte político constituyente, en el que pueden converger las bases de un proyecto de gestión colectiva, descentralizada y eco-social. Pero el giro a los comunes no puede esperar mucho más. Este es el tiempo de los cambios. Es ahora.

19 diciembre 2019 0

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Putin y Netanyahu mantienen el pulso en Siria por sus intereses geoestratégicos y militares

La hasta hace poco intensa actividad militar de Israel en Siria se ha reducido sensiblemente en los últimos meses. Las repetidas advertencias de Vladimir Putin a Benjamín Netanyahu están detrás de la reducción, si bien Moscú la considera insuficiente. Los intereses de los dos países en Siria son contradictorios pero ni Moscú ni Tel Aviv buscan un enfrentamiento directo.

Rusia e Israel están negociando sobre el tablero sirio sus intereses en Oriente Próximo, tanto geoestratégicos como militares. En los últimos meses, concretamente desde septiembre, los dos países han tenido fricciones significativas, especialmente en relación con las actividades de la aviación israelí sobre territorio sirio, que, aunque se han reducido, no es una reducción que satisfaga a Moscú.

La última y extraña incidencia ocurrió en noviembre. Es extraña porque aunque se ha publicado en distintos medios rusos, iraníes y árabes, e incluso se han hecho eco de ella los medios israelíes, como el Canal 13 de la televisión, no ha sido ni confirmada ni desmentida por Moscú ni por el ministerio de Defensa de Tel Aviv.

Lo que se desprende de esas fuentes es que hace solo unos días varios cazas Su-35 partieron de la base de Khmeimim, al oeste de Siria, e interceptaron un ataque de aviones israelíes cerca del aeropuerto T-4, en el distrito de Homs, en el centro del país, un objetivo que los israelíes han atacado varias veces y que aparentemente sirve de punto de llegada de armas iraníes.

Los informes indican que los F-16 tuvieron que regresar a sus bases sin poder realizar los bombardeos previstos y que Teherán “entregó a Siria sistemas de defensa aérea desconocidos”. En la base T-4 hay desplegado personal ruso. En mayo de 2018, el diario Yediot Ahronot informó que Israel había llevado a cabo un ataque aéreo para destruir un sistema de defensa aérea iraní Khordad en la T-4, y que había ejecutado otros ataques en septiembre de 2018 y en junio y julio de 2019.

Esta frenética actividad de los cazas israelíes fue frecuente hasta el verano pasado. Según The National Interest, los Su-35 rusos “forzaron en agosto la retirada de cazas israelíes que sobrevolaban el espacio aéreo sirio”. Y según DefenseWorld algo parecido ocurrió en septiembre.

Moscú ha desplegado en Siria un pequeño número de Su-35, un caza de la cuarta generación operativo desde 2014 que es muy maniobrable y puede volar a una velocidad de 2.500 kilómetros por hora, es decir a un poco más rápido que los F-16 estadounidenses con los que habitualmente opera Israel en sus acciones dentro de Siria.

Algunos de los citados medios indicaron que los Su-35 persiguieron a los F-16 hasta echarlos de Siria, una circunstancia que ninguno de los países implicados ha confirmado. De acuerdo con el diario Israel Hayom, imágenes satelitales obtenidas por Israel cuando ocurrió el incidente, mostraban que un cargo (iraní) descargó munición que podría usarse para un “ataque de venganza” por las múltiples operaciones que los israelíes han realizado contra objetivos iraníes en Siria e Irak.

Los satélites israelíes habrían tomado esas imágenes el 21 de noviembre, un día después de que Israel atacara objetivos iraníes en Siria. Según el periódico hebreo, Israel optó por no atacar la munición descargada en la T-4 porque habría sido preciso coordinar la operación con Moscú, debido a que el aeropuerto ha sido dividido en tres zonas de control, una siria, otra rusa y otra iraní, y hubiera exigido un ataque muy preciso cerca de la zona controlada por Rusia. La base, además, posee un sistema de misiles antiaéreos S-300.

El 17 de septiembre de 2018 un misil antiaéreo S-200 operado por Siria derribó accidentalmente un avión ruso durante una operación israelí causando la muerte de sus 15 ocupantes rusos, lo que provocó una momentánea crisis bilateral. Moscú acusó a Israel de un “comportamiento irresponsable”, advirtió que no permitiría que los aviones israelíes volaran a su antojo sobre Siria y reforzó su despliegue en la base Khmeimim.

En los últimos meses las cosas han cambiado en el sentido que Moscú ha advertido con más frecuencia a Israel por sus numerosas operaciones dentro de Siria. Aunque las operaciones israelíes se han reducido significativamente, no han desaparecido. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha abordado esta cuestión con su correspondiente ruso, Segei Lavrov, y ha expresado su apoyo a las operaciones israelíes.

En noviembre Israel volvió intensificar los ataques y el 21 de noviembre Rusia le acusó de haber llevado a cabo cuatro ataques casi seguidos contra Siria. El 20 de noviembre bombardeó objetivos en Albukamal, al este del país, y en dos ocasiones, el 12 y el 19 de noviembre, cerca de Damasco, además del abortado ataque contra la T-4 del 21 de noviembre.

En uno de los múltiples encuentros que el primer ministro Benjamín Netanyahu ha mantenido con el presidente Vladimir Putin en los últimos meses, justo antes de las elecciones israelíes de septiembre, el primero declaró: “Nuestra relación personal (…) ha evitado la colisión entre nuestros países. Este es un elemento muy importante para la estabilidad de toda la región”.

Algunos analistas han comentado que existen dos poderosas razones que impulsan a Putin a frenar los ataques de Netanyahu contra Siria. La primera sería que el presidente ruso considera que la reputación de Rusia pierde en cada ocasión que los F-16 llevan a cabo operaciones en ese país, y la segunda es que Putin quiere impulsar una reconstrucción de Siria y que esta se resiente con cada ataque israelí.

En todo caso, tanto Rusia como Israel tienen interés en mantener buenas relaciones bilaterales, y una buena prueba de ello es que el presidente Putin asistirá en enero a una ceremonia sobre las víctimas de la Segunda Guerra Mundial que tendrá lugar en Israel. Y aunque sus intereses en Siria y en Oriente Próximo son conflictivos, los dos países tratan de evitar un incidente directo.

JERUSALÉN

17/12/2019 07:27 Actualizado: 17/12/2019 07:27

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Lunes, 16 Diciembre 2019 07:29

Corbyn

Corbyn

La victoria del Partido Conservador fue contundente. En la elección del pasado 12 de diciembre los votantes prefirieron con creces un gobierno liderado por Boris Johnson y dieron un duro golpe a los laboristas y a su líder Jeremy Corbyn.

Esta elección estaba marcada por el largo conflicto en torno del Brexit, mismo que definió la lucha política en Gran Bretaña en los últimos tres años. La disputa costó el puesto en ese lapso a dos primeros ministros conservadores: Cameron y May, pero acabó dando un mandato indiscutible a Johnson. Ahora podrá finalmente negociar la salida de la Unión Europea y también gestionar la agenda conservadora en materia económica y social.

La debacle laborista fue contundente; el partido obtuvo el menor número de parlamentarios desde 1935. El resultado, ciertamente, ha puesto en la mira el efecto que el Brexit tuvo sobre el electorado; el partido de Nigel Farage contribuyó al triunfo de los tories; la jornada electoral equivalió a un referendo sobre la salida de la Unión Europea. Pero fue, igualmente, una masiva retirada del voto laborista ante el liderazgo de Jeremy Corbyn. Según parece, este último fue el factor decisivo de la derrota.

Corbyn no planteó de modo decisivo su postura sobre el Brexit y más bien parecía especular con ella buscando beneficiarse de los vientos cambiantes al respecto. Así, fue víctima del largo desgaste político y social producido por ese caso. El líder laborista fue señalado por posturas antisemitas, lo que provocó denuncias de diversos frentes y renuncias de miembros del partido. También Johnson ha sido señalado por sus inclinaciones islamofóbicas.

La situación política abre de nuevo el asunto de Escocia. El triunfo del Partido Nacionalista Escocés y la abrupta caída del laborismo en ese país abren de nuevo la puerta a un referendo por la independencia. Nicola Sturgeon, la jefa del gobierno, ha dicho que Johnson no tiene derecho a interponerse en ese camino. La unión del reino está en cuestionamiento, resultado esperable del Brexit, y ahora, además, por el triunfo conservador.

Un asunto significativo de la elección fue que los conservadores tuvieron mejores resultados en aquellos lugares en los que bajó la participación de los votantes respecto de la elección de 2017. Esto ocurrió principalmente en los distritos mayoritariamente laboristas.

Todo apunta a la pobre atracción de Corbyn y sus propuestas entre los votantes del propio partido y sus simpatizantes. En la última fase de la campaña emitió un manifiesto político titulado Es tiempo de un cambio real, un muy ambicioso plan de intervención pública en sectores clave en materia social, económica y ambiental.

Uno de los asuntos álgidos en disputa en Gran Bretaña tiene que ver con el sistema público de salud; el manifiesto proponía una fuerte intervención en esta materia para contener las medidas de privatización que se están imponiendo. Del mismo modo se ofrecía nacionalizar áreas de la economía privatizadas desde hace décadas, como es el caso de ferrocarriles, agua, correo y provisión de energía.

El poco eco del manifiesto laborista, presentado a destiempo, parece indicar que las medidas económicas impulsadas por Margaret Thatcher entre 1979 y 1990 se han ido asentando, que la gente responde de modo distinto a la que quiere hacer el gobierno y la manera en que interviene en la economía y en los asuntos públicos y, en ocasiones, en los de índole privada.

Las propuestas de Corbyn, como lo exhibió el resultado electoral, no reforzaron su proyecto político. Tras la derrota, declaró que se sentía orgulloso del manifiesto. Esto es irrelevante, pues el caso es que con el nuevo gobierno conservador, que puede durar cinco años, hay en realidad pocas, si no es que nulas, posibilidades de que algo de su contenido se aplique.

Estas cuestiones indican la naturaleza de las disputas políticas que surgen hoy en muchas partes del mundo y que no pueden seguirse planteando en los términos convencionales del análisis político. No es cuestión trivial, sino exigencia, plantearse qué es lo que quieren las poblaciones respecto de sus gobiernos y hasta dónde están dispuestas a llegar.

Jonathan Freedland, columnista de The Guardian, planteó esta cuestión en el caso de la elección británica de hace unos días. Escribió el pasado viernes 13: “Podemos estar enojados por la victoria de los tories en esta elección, pero debemos sentir una ira equivalente respecto de quienes lo han permitido. Hablo de aquellos que llevaron al principal partido de oposición hacia un callejón sin salida…Vista la magnitud de esta calamidad: perder frente a un gobierno que ha generado nueve años flacos, que pretendió un cuarto periodo que casi nunca se ha concedido; un gobierno tan dividido internamente, que purgó a dos cancilleres anteriores y algunos de sus mejores miembros del Parlamento, liderado por un mentiroso…Un partido de oposición que funcionara sólo a medias hubiese barrido con los tories, pero en lugar de eso fue aplastada por ellos”.

Los políticos deben preguntarse qué quieren de ellos los ciudadanos, hasta dónde pueden llegar y cuánto tiempo duran con alguna frescura en el poder. En este caso, Corbyn no se salva y Johnson lo puede descubrir pronto.

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Casas y un hospital en construcción resultaron dañados con el estallido, el martes pasado, de un auto-bomba cerca de la mayor base militar estadunidense en Afganistán, en la provincia Paruán, donde una persona murió y docenas resultaron heridas.Foto Afp

Ya no saben cómo ocultar las verdaderas razones por las que Estados Unidos (EU) ha permanecido 18 años en Afganistán: su guerra más extensa y plagada de vil desinformación cuando se invocó que era para gestionar la "democracia" y la "libertad (sic)".

Tras haber dilapidado un billón de dólares con 2 mil 400 muertos, The Washington Post –cuyo dueño es Jeff Bezos, mandamás de Amazon y acérrimo enemigo de Trump– reveló los bombásticos Papeles de Afganistán, donde se exhibe que EU “está en guerra contra la verdad (https://wapo.st/2rpK8yM)”.

Mas allá de la consabida "guerra del opio" que usó EU en Afganistán –su mayor productor global (https://bbc.in/2rnAexz) para intoxicar al triángulo RIC (Rusia/India/China)–, copia calcada de las dos guerras del opio que asestó el imperio británico a China en el siglo XIX (la primera de 1839 a 1844 y la segunda de 1853 a 1858), existen evidencias de que las consuetudinarias mentiras de EU sobre el país ocupado fueron, y siguen siendo, para enajenar sus minerales de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés), tan preciadas en la guerra tecnológica que ya empezó entre EU y China (https://bit.ly/34ldpaY) y, más que nada, para despojar su litio, hoy tan de moda desde Sonora (México) hasta el triángulo de Bolivia/Chile/Argentina. Según Frazer Institute (https://bit.ly/2RT6y67) la Fuerza de Ayuda Internacional en Seguridad (ISAF) ha expuesto la pletórica riqueza minera de Afganistán: cobre, cobalto, hierro, bario, azufre, plomo, plata, zinc, niobio y 1.4 millones de toneladas métricas de "elementos de tierras raras" que, de acuerdo con las agencias de EU, tendrían un valor mayor a un billón de dólares (trillón en anglosajón).

Un memorándum clasificado del Pentágono denomina a Afganistán como "la Arabia Saudita del litio" –aunque "el litio técnicamente no es un REE, sirve a algunos de los mismos propósitos".

Hoy China produce 97 por ciento de los REE en el mundo y "ha obtenido derechos de exploración para el cobre, carbón, petróleo y depósitos de litio en Afganistán". En la década de 1980, durante su guerra en Afganistán, los expertos mineros soviéticos habían colectado datos y mapas sobre el litio y otros minerales: encontrados en la Biblioteca de la Investigación Geológica Afgana en la capital Kabul por los geólogos estadunidenses un cuarto de siglo más tarde (https://nyti.ms/2RGuk5o).

El estudio del Pentágono, reportado por The New York Times, aduce que Afganistán –en particular, la provincia de Ghazni–, ostente "uno de los mayores depósitos de litio en el mundo" con valor de un billón de dólares. El entonces general David Petraeus al mando del Comando Central de EU –quien luego resultó un vulgar mercader, más que un gallardo militar– comentó "el asombroso potencial de Afganistán", hoy devastado por EU con un paupérrimo PIB nominal de casi 21 mil millones de dólares: el país 113 en el ranking mundial, como Botswana.

Ya en 2009, como parte escenográfica de la ocupación minera y del "oro blanco" de EU, los "probos" funcionarios estadunidenses habían acusado al ministro de Minas de Afganistán de haber recibido un soborno de 30 millones de dólares para conceder a China los derechos para desarrollar una mina de cobre. Según el mismo New York Times, "los funcionarios estadunidenses temen que China, hambrienta de materias primas, intentará dominar el desarrollo de la riqueza mineral de Afganistán, que puede trastornar a EU, dadas sus fuertes inversiones en la región". Suena revelador, si no hilarante, que el Instituto Frazer proponga el "ejemplo minero y petrolero de México" –que a finales del siglo XIX se parecía a Afganistán (que hoy carece de "cultura minera")– para combatir su corrupción,"estabilizar" y resolver el problema del abasto de REE. Se nota, o también oculta, que el Instituto Frazer no se haya enterado del final infeliz de la enajenación minera de México –cuando las trasnacionales anglosajonas se llevan casi toda la extracción a cambio de migajas–, ni de la "reforma energética ­neoliberal".

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Sábado, 14 Diciembre 2019 06:06

La España paradójica

La España paradójica

Las negociaciones para formar gobierno en España están estancadas. Llevamos así tantos meses que hemos perdido la cuenta. El PSOE de Pedro Sánchez –que un día es de izquierda, el siguiente de centro liberal, los días entre semana es nacionalista español y los feriados cree en la plurinacionalidad del Estado– ha alcanzado un acuerdo con Podemos –que es es de izquierda y cree en la plurinacionalidad del Estado, pero no tiene fuerza para ponerse exigente ni en lo uno, ni en lo otro–. Es, probablemente la última oportunidad para sus líderes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, quienes tras las recientes elecciones se necesitan mutuamente casi tanto como se detestan. Tanto no, pero se necesitan mucho. La última oportunidad de gobernar, porque si se convoca a nuevas elecciones es probable que la coalición de gobierno sea entre la derecha, la derecha extrema y la extrema derecha. El problema –el enigma de la izquierda española– es que no tiene mayoría suficiente para investir a un presidente, por lo que también necesitan a otros partidos con quienes se detestan aún más, si esto cabe.

Es el caso de ERC (Esquerra Republicana de Cataluña), partido independentista catalán que tiene los mejores resultados electorales –tanto en Cataluña como en España– desde hace ocho décadas pero, paradójicamente, está peor que nunca porque cualquier paso que dé ahora será interpretado como una grave traición a los suyos. Como veremos, no es la única paradoja, ni la más grave, de esos dos países paradójicos que son, hoy, España y Cataluña. El líder de ERC, Oriol Junqueras, es un preso político condenado a 12 años de prisión por convocar un referéndum de autodeterminación. Aquí la primera paradoja: aunque la reforma del Código Penal de España despenalizó la convocatoria de referenda, los políticos independentistas catalanes han sido condenados a excesivas penas de prisión por someter a consulta la independencia de Cataluña.

ERC tiene que decidir si se abstiene para facilitar el gobierno PSOE-Podemos o si vota en contra. Ambas opciones son muy peligrosas para sus intereses. Objetivamente, al independentismo catalán le conviene que el próximo gobierno español sea moderado. Ya tiene demasiados líderes en la cárcel o en el exilio. Pero, precisamente porque tiene demasiados jefes en esas condiciones, gran parte del independentismo interpretará como una traición colaborar con la formación del gobierno de España. Eso le puede jugar en contra de cara a las próximas elecciones catalanas, que probablemente se convoquen durante el primer trimestre de 2020. La otra opción que tiene ERC es propiciar nuevos comicios o un pacto diferente. Por ejemplo, la gran coalición PSOE-PP. Un gobierno más explícitamente nacionalista español que la hipotética coalición PSOE-Podemos, en términos prácticos, significaría reducir la autonomía catalana, endurecer la persecución de sus líderes y los movimientos independentistas.

El empuje del nacionalismo español y la extrema derecha hacen improbable que el PSOE ceda lo suficiente para que ERC pueda vender un pacto como una victoria ante los suyos. Más concretamente, el PSOE no va a indultar a los independentistas condenados, no va a convocar un referéndum de autodeterminación legal y no va a garantizar que las leyes del parlamento catalán no sean derribadas una y otra vez por el Tribunal Constitucional. Ni quiere, ni puede.

Esto nos conduce a la explicación de la principal de las paradojas en la relación entre España y Cataluña. Aunque administrativamente Cataluña y España forman parte del mismo Estado, sus vidas políticas se han distanciado tanto que son dos realidades completamente diferentes. El nacionalismo español no tiene capacidad para entender lo que sucede en Catalu-ña. Y lo que es peor, no tiene volun-tad. España y Cataluña piensan diferente respecto a la autodeterminación, la sentencia del procés y las medidas políticas necesarias para solucionar el conflicto.

Las máximas cesiones que el nacionalismo español podría aceptar frente al independentismo catalán no satisfacen ni de lejos los mínimos que éste podría asumir para cejar en su empeño de actuar unilateralmente. Y viceversa, las máximas renuncias del independentismo catalán no se ajustan al mínimo que el nacionalismo español le exige, escudándose en los formalismos legales. Incluso, la mitad no independentista de Cataluña contempla como posibles escenarios de solución que el status quo español ni siquiera se plantea.

Este escenario de bloqueo político-político, explicado así, podría sugerir que nos encontramos ante un empate. Pero nada más lejos de la realidad. Se trata de dos posiciones políticas aparentemente bloqueadas, pero sólo una de ellas tiene fuerza para imponer a la otra su voluntad. El nacionalismo español no necesita ceder en nada porque tiene de su lado al ejército, las policías, los jueces, la Comisión Europea y los mercados. Es así de simple. Porque la política no consiste en quién tiene razón, sino quién tiene más fuerza.

Por Hibai Arbide Aza, abogado y periodista. Muzungu Producciones

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El conservador Boris Johnson arrasó en las elecciones con el Brexit como bandera

Desde Londres. El primer ministro Boris Johnson cumplió con las formalidades de la asunción antes de dirigirse a la nación después de su aplastante victoria electoral. A las 11 de la mañana visitó a la Reina Isabel II para comunicarle que contaba con la mayoría parlamentaria necesaria para formar gobierno. El discurso a la nación llegó por la tarde, más conciliador que triunfalista. “Quiero dirigirme a aquellos que no me votaron y que posiblemente todavía quieran permanecer en la Unión Europea. Les quiero decir que nunca los olvidaremos. Este es el momento perfecto, cuando estamos por dejar la Unión Europea, de recrear los sentimientos que tenemos por nuestros amigos uropeos para tener un nuevo acuerdo que será nuestro proyecto para el próximo año. Espero que todos, de un lado y otro del argumento, podamos empezar a cicatrizar las heridas”, dijo Johnson.

La contundente mayoría que obtuvo - 368 diputados sobre un total de 650 – le da margen para buscar una posición más centrista que la adoptada por el Partido Conservador desde el referendo a favor del Brexit en 2016. Johnson tiene un Jeckill and Hide en sus genes, mezcla del xenófobo y oportunista con el conservador popular y paternalista, o “one nation Conservative”, como se definió en el discurso que dio delante de 10 Downing Street, residencia oficial del primer ministro. “Vamos a unirnos como nación, a nivelarnos, y consolidar la unión con Escocia, Gales, Inglaterra y el Norte de Irlanda”, dijo Johnson.

El contraste con los laboristas no podía ser más marcado. En la autopsia del peor resultado electoral desde 1935 sobran las acusaciones cruzadas y recriminaciones buscando un responsable de la debacle. El líder laborista Jeremy Corbyn señaló que dejará la jefatura del partido en los primeros meses del año entrante una vez que concluya el período de reflexión sobre la derrota. “Estoy muy triste por el resultado y por el impacto que tendrá en comunidades golpeadas por la austeridad. Pero al mismo tiempo siento orgullo por el programa electoral que presentamos y que tuvo un amplio apoyo a nivel social. El problema es que la elección se definió por el Brexit”, dijo Corbyn a la BBC.

Entre sus rivales, muchos se asombraron que no hubiera renunciado de inmediato y negaron que el voto se redujera al Brexit. “Corbyn fue un desastre. Todos sabíamos que no podía liderar el partido y la clase trabajadora. Ahora lo que quiero es que Momentum y la pequeña secta que lo ha rodeado buscando conservar la pureza del partido, se vayan”, señaló a ITV Alan Johnson, un sindicalista que ocupó varias carteras durante el Blairismo, último período del laborismo en el poder.

Los sondeos confirman que Corbyn es el líder de la oposición más impopular de las últimas décadas, pero no cabe duda que el primer ministro – y un equipo encabezado por el Rasputinesco Domimic Cummings – acertó con convertir al Brexit en el centro de su mensaje electoral. En las zonas que votaron por la salida de la Unión Europea (UE) en el referendo de 2016, muchas de ellas bastiones laboristas, Johnson se hizo un picnic.

Con un mensaje simplón ("get Brexit done"), los conservadores horadaron la “muralla roja” en el norte de Inglaterra, cinturón industrial y post industrial que votó durante toda su historia al laborismo. Una ex comunidad minera, Blyth Valley, centro de las batallas campales contra el Thatcherismo en los 80, cayó alrededor de la medianoche. A las 2 de la mañana hora británica, se anunció otra de las grandes sorpresas de la noche. Wrexham, en el norte de Gales, localidad laborista durante 80 años, pasaba a manos de los Tories. Lo mismo sucedió en Great Grimbby, ciudad portuaria del norte, que había votado al laborismo desde la segunda guerra. Decenas de escaños del laborismo histórico cruzaron este Rubicón tabú: votar por el enemigo conservador.

Europa, Escocia

La elección enterró las exiguas posibilidades que había de un nuevo referendo para evitar la salida de la UE. La semana próxima el nuevo parlamento aprobará el acuerdo de salida del bloque europeo que logró Johnson en Octubre: el 31 de enero, el Reino Unido no será miembro pleno de la UE.

Es una salida formal, parte de una transición que durará hasta diciembre. En esos 11 meses el Reino Unido seguirá siendo parte del Mercado Común Europeo, de la Unión Aduanera y contribuirá al presupuesto, pero no tendrá voz ni voto. El gran enigma es si durante estos meses podrá negociar un tratado de libre comercio con la UE o saldrá del bloque sin acuerdo. La UE representa la mitad de los intercambios comerciales del Reino Unido. Si no hay acuerdo, el comercio se regirá por las reglas de la Organización Mundial del Comercio con una fuerte suba de aranceles e impacto directo en la producción, inflación y empleo.

La abrumadora mayoría de Johnson le da margen para negociar un acuerdo más suave con el bloque europeo que el que le exigen sus sectores ultra que ahora tendrán menos poder para imponerle condiciones. El tiempo no le juega a favor. A menos que se llegue a un acuerdo básico provisorio, algo que se podría alcanzar el año próximo, la negociación promedio de tratados con la UE es de siete años: a mediados de 2020 Johnson tendría que solicitar una extensión de la negociación más allá del año próximo o jugarse por el Brexit duro (salida sin acuerdo).

El otro frente que se le abre a Johnson con esta victoria apabullante es el de la muralla roja. Estos votantes quieren el Brexit, pero también quieren servicios e inversión pública, seguridad social, ayuda industrial, políticas que no tienen nada que ver con los conservadores. Johnson tiene cinco años de gobierno por delante, pero la alianza que le dio un triunfo contundente puede entrar en crisis mucho antes.

Escocia es otro frente complicado. Los nacionalistas del SNP ganaron 48 de los 59 escaños en juego en Escocia. El SNP, que levantó la bandera de la independencia durante la campaña, dejó en claro que quiere un nuevo referendo: Boris Johnson ya dijo que no lo autorizaría. El problema que tiene es que los tories perdieron 7 de los 13 escaños que tenían en Escocia. El Reino Unido está partido en dos: nacionalista en Escocia, conservador en Inglaterra. Con este panorama, hay crisis constitucional a la vista. A pesar de las diferencias notorias, el fantasma de Cataluña rondará esta pelea.

El futuro del Partido laborista

Un impecable análisis del semanario The Economist este viernes predice un “Corbynismo sin Corbyn”. Los Corbynistas dominan las palancas del partido, tienen unos 40 mil militantes nucleados en torno a "Momentum", su ala juvenil, y los sindicatos han girado a la izquierda. El semanario cita una exhaustiva investigación del British Election Study que muestra que el electorado que votó a Johnson tiene muchas posiciones afines al Corbynismo en temas como la desigualdad o los servicios públicos.

Con este trasfondo el Blairismo difícilmente pueda meterse en la lucha por la sucesión porque no tiene peso propio en un partido dominado por el voto de sus miembros, unos 500 mil afiliados. La contienda que se avecina será entre un ala “moderada” del Corbynismo, representada por Keir Starmer, portavoz en temas del Brexit, y Emily Thornberry, portavoz de temas exteriores. Starmer es el favorito de los corredores de apuestas, que no descansan un minuto en este reino del Puritanismo, pero no tiene muchas chances por una cuestión de género. A diferencia de los conservadores, que tuvieron dos primer ministros (Margaret Thatcher y Theresa May), el laborismo no ha tenido una líder mujer: está desesperado por cambiar esta historia.

El problema con Emily Thornberry es que representa al sur inglés pro-europeo. Las candidatas de la izquierda, Rebecca Long-Bailey y Angela Rayner, parecen dar la talla que exige este momento. Son de la clase trabajadora del norte del país, jóvenes, y tienen el apoyo de los pesos pesado del laborismo y los sindicatos. Ambas están bien situadas para encarnar un “Corbynismo sin Corbyn”, que siga con sus políticas de nacionalización, industrialización y justicia social y que le añadan un tono de patriotismo, ausente en el líder laborista, pero muy presente en la clase trabajadora.  

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Al Gore: el criminal de ocho guerras mercader del ecologismo

Dicen que el que mata a una persona es un asesino, el que mata miles en la guerra es un héroe, y si encima se viste de verde es Superman. En la Cumbre del imperialismo verde de Madrid 2019 no podía faltar Albert «Al» Gore, el promotor del negocio Big Green, el vicepresidente del gobierno de Bill Clinton (1993-2001) y premio Nobel de la Paz por su defensa al medio ambiente, el mismo galardón que recibió Henry Kissinger por su pacifismo y sus esfuerzos por los derechos humanos de los oprimidos.

 

Debido a que “borrar la memoria histórica” de los ciudadanos es imprescindible para que el actual sistema siga funcionando con tranquilidad, es también imprescindible  desempolvar los dos aspectos del perverso historial del Héroe Verde para quienes pretendemos cambiarlo: 1) Como el hombre de destrucción masiva bélica de Afganistán, Iraq, Yugoslavia, Albania, Sudán, Liberia, Haití y Congo, y 2) El falso ambientalista, fabricado por el imperialismo verde, que con su fama protege la destrucción del medioambiente a favor de sus propios negocios y de su clase. Se trata de uno de los halcones más agresivos del Partido Demócrata, personaje especialmente oportunista, que durante su carrera ha intentado con sus discursos contradictorios ganar el voto de los ultraconservadores y también los progresistas, y después utilizarlo para los intereses más siniestros de EEUU en el mundo.

 

El currículum bélico de Al Gore

 

Férreo partidario de guerras de rapiña y de expansión colonialista de EEUU, Al Gore atacó a quienes recurrían al “Síndrome de Vietnam”, y la muerte de miles de soldados para evitar más guerras: “Tenemos intereses en el mundo que son lo suficientemente importantes como para defenderlos. Y no deberíamos estar tan quemados por la tragedia de Vietnam que no reconocer la necesidad del uso de fuerza para nuestros intereses «.  ¿Ha hecho algún estudio para determinar el daño de las guerras (¡el uso de agente naranja”, por ejemplo!) al medio ambiente?

 

  • - En 1978, nuestro Nobel se opuso a nuevas regulaciones federales de armas de fuego, para contentar a sus votantes en las zonas rurales.
  • - En 1979 defendió el patrocinio del grupo terrorista Contra en Nicaragua por Reagan, y financiado con cocaína (a los “Yihadistas” en Afganistán la CIA les paga con el dinero del opio, cuyo cartel obliga los agricultores cultivar la adormidera en vez de patatas y trigo).
  • - En 1983, respaldó el envío de tropas por al Líbano, donde un atentado mató a 241 soldados de EEUU, a 58 paracaidistas franceses, y 6 civiles libaneses. ¿Qué se le ha perdido a EEUU en el Líbano?
  • - En 1983, aplaudió la invasión de EEUU a la diminuta isla de Granada de 90.000 habitantes por representar una “amenaza para EEUU” de 300 millones de almas y dotado de 5.113 ojivos nucleares. ¿El motivo real? Ser gobernada por los socialistas, y aliado de Cuba y la URSS.
  • - En 1986 celebró el bombardeo de Libia por Reagan.
  • - En 1991 el halcón Gore votó en favor de la decisión de Bush de atacar a Iraq, guerra que causó gran desastre ecológico del Golfo Pérsico.¡Luego le criticó a Bush por haber sido “demasiado blanco” con Saddam Husein!
  • - En 1991, el mismo Gore que estaba muy preocupado porque los niños de EEUU “pudieran padecer tumores y cáncer producidos por productos químicos usado en los pijamas para dormir”, aprobó el embargo más criminal de la historia de la humanidadcontra  el pueblo iraquí, que mató a millón y medio de personas, casi la mitad niños. El 29 de junio de 2000, cuando Gore daba una conferencia en Chicago sobre ‘incentivos de la política energética para las ciudades’, el director de Voces en el Desierto, Danny Muller, le preguntó «¿por qué debería alguien votar a una administración que mata a 5.000 niños inocentes al mes mediante sanciones en Iraq?” Gore no contestó, y sus matones le sacaron de la sala. El embargo prohibía la venta de productos como cloro para potabilizar el agua, material sanitario como jeringuillas y multitud de medicamentos, aparatos de oxígeno para los hospitales, papel y lápices o leche en polvo, en el marco de una guerra genocida a toda regla. Miles de niños nacieron con deformaciones espantosas, víctimas de toneladas de bombas, incluidas con  uranio empobrecido. La pintora y directora del Museo Nacional de Arte de Iraq Leila al-Attar y su esposo murieron en uno de estos bombardeos.
  • - En 1993, tras la caída del régimen de Siad Barre en Somalia, -que pasó de ser maoísta a un aliado de Washington en el estratégico Cuerno de Africa-, al Gore-Clinton organizaron una de sus “invasión humanitaria”. Mientras la matanza de miles de somalíes fue considerada “daño colateral” de sus infames intereses, la “Batalla de Mogadiscio”, en la que la guerrilla somalí se enfrentó a las tropas de EEUU matando al menos a 70 marines, se convirtió en la segunda derrota de EEUU en una guerra después de Vietnam.
  • - En 1994 autorizó a la CIA el secuestro de ciudadanos de otras naciones que él consideraba una amenaza para los intereses de EEUU, revela Richard Clarke, un asesor de seguridad de Estado crítico con la política antiterrorista de EEUU.
  • - En 1994, la ONU y el gobierno de Clinton-Al Gore- Albright sabían que el responsable de la masacre de los musulmanes en un mercado de Sarajevo fue un grupo musulmán de extremaderecha, y aun así culparon al gobierno de la Federación Yugoslavo, -al que los medios occidentales llamaban “gobierno serbio” para enfrentar a los grupos étnicos que componían el país-, y así desmantelar el último estado europeo que se declaraba socialista aun tras el fin de la URSS. El apoyo encubierto del régimen Clinton a Al Qaeda en Bosnia y Kosovo (como lo hizo el equipo de Carter-Brzezinski en 1978 en Afganistánpara destruir el gobierno socialista del país), convirtió en Bosnia en una base del “yihadismo” a la que llegaron miles de individuos reclutados por la «Red Islámica Militante” coordinada por el Pentágono. La masacre de cientos de miles de civiles yugoslavos fue bautizada como “Intervención humanitaria” de la OTAN y aquel país se rompió para que entre otros propósitos, EEUU instalase en el corazón de Europa, en Kosovo, su segunda base militar más grande en el mundo llamado Camp Bondsteel (¡la primera también está en Europa: Stuttgart!). La base incluye  un mini Guantánamo, como reveló en 2005 el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado en Iraq a 52 personas en Iraq trabajó en esta base. ¿Por qué EEUU pretende provocar caos en Iraq?
  • - En 1998, bombardeo el laboratorio farmacéutico de Al-Shifa en Sudan para desviar la opinión pública del escándalo Lewinsky. Afganistán también recibió toneladas de bombas en estas fechas y durante todo el mandato del trío criminal Clinton-Al Gore-Albright. Decenas de miles de afganos murieron bajo las bombas o por la contaminación de sus aguas, sus suelos y su aire. Afganistán ¿Por qué?
  • - En 2000 propuso ataques militares rápidos y efectivos contra los “estados rebeldes”, por representar “una amenaza emergente para nuestro país«, riéndose de los tratados internacionales al respecto y de la mismísima ONU.
  • - En 2002, Al Gore también apoyó la guerra “preventiva” de Bush contra Iraq y, ante las “dudas” sobre la existencia de Armas de Destrucción Masiva de Saddam, le ofrece otro pretexto: “Iraq representa una seria amenaza para la estabilidad del Golfo Pérsico y debemos organizar una coalición internacional para eliminar su acceso a las armas de destrucción masiva”, insistiendo en la “excepcionalidad de EEUU, y que  ninguna ley internacional puede impedir a este país tomar medidas para proteger sus intereses vitales.

 

Al Gore nunca participaría en una cumbre antimilitarista.

 

El currículum ecológico de Al Gore

 

  • - En 1979, el diputado Al Gore, defendió a ultranza la construcción de una presa sobre el río Little Tennessee, sin que sirviera para el control de inundaciones ni generara energía; simplemente quería llenar el bolsillo de unas empresas de construcción, recuerda el diario Counterpunch. Ante la protesta de los ecologistas (¡las verdaderas!) de que la presa iba a acabar con la vida de varias especies protegidas, Al Gore y sus compañeros llegaron a chantajear al presidente Carter que si vetaba la ley retendrían el apoyo demócrata al Tratado del Canal de Panamá. Aquello sentó la base para que los empresarios consiguieran saltarse la Ley de Especies en Peligro de Extinción en otras regiones del país, asegura el ambientalista David Brower.
  • - Suele afirmar que ‘Todos somos responsables’ de la catástrofe ecológico, ocultado el que el 80% de las agresiones contra el medio ambiente se cometen por las grandes corporaciones o que el consumo de energía de un ciudadano medio del Primero Mundo es 70 veces más que uno en los países en desarrollo: borra, intencionadamente, las líneas que separan los ricos de los pobres, a los mercaderes de los consumidores.
  • - Fue la Fundación Alianza para la Protección del Clima de Al Gore que propuso el uso de biocombustible, como energía renovable, fabricando “Eco-coches”. El nuevo negocio para el sector energético fue una tragedia para millones de personas pobres, cuyo alimento básico son a base de patata, arroz y trigo, y ahora se veían expulsados de sus terrenos por los grandes cultivadores de los “Bio”. Incluso lo que vivían de maíz y soja, ya convertidos en agrocombustibles, fueron afectados por el invento: Las protestas sociales del 2007 en Méjico, contra la subida del precio de maíz, utilizadas para producir etanol en EEUU desenmascaraba las soluciones clasistas para salvar supuestamente el planeta,un negocio que ha causado la desertificación de grandes superficies, la tala de millones de árboles y la destrucción de pastizales. Además, la erosión del suelo por la sobreexplotación, entre otros motivos, desmiente que este tipo de energías sean tan renovables en un periodo corto de tiempo: acelerarán el calentamiento global.
  • - Tras el fracaso de agrocombustibles, ahora nos quieren vender productos “inteligentes” para un Smarter Planet», y su Greenwashingtomando por tonta la Tierra y sus habitantes.
  • - Un activismo por el negocio propio: “¿Crees que hay algo malo en estar activo en los negocios en este país?», respondió Gore a quienes le critican por utilizar su puesto y su influencia con el fin de engordar su cuenta bancaria. Nuestro ecologista es socio de varias compañías de “productos inteligentes de ahorro de energía” como Silver Spring, que fabrica software para hacer más eficiente a la red eléctrica y recibe parte de los 3.4 mil millones de dólares en subsidios del Departamento de Energía de EEUU. Cuando dejó el gobierno en 2001, Al Gore tenía un patrimonio de 1,7 millones de dólares. Gracias a su negocio “verde”, asesoramientos, conferencias verdes (100.000 dólares por ponencia), los derechos de sus películas y libros verdes,  invertir en compañías como Apple, Google, paneles solares e incluso urinarios sin agua, su patrimonio se ha disparado: en 2003 tenía 200 millones de dólares, según la agencia Bloomberg. Con este ritmo ¿Cuánto tendría hoy?

 

La actual presidenta del Congreso de EEUU Nancy Pelosi , también presente en la Cumbre de Madrid, es otra de las grandes empresarias de los productos Bio.

 

  • - Ofrecer soluciones ridículas e inútiles para estafar a la audiencia: usar menos agua caliente, pide Al Gore, lo que significaría unos 700.000 galones de gasolina por día en EEUU, siendo sólo el 0.15% del combustible consumido a diario del país.  Según FAO, cada minuto, el capitalismo salvaje acaba con una extensión de bosque equivalente a 40 canchas de fútbol, unos 13 millones de hectáreas al año. También ha propuesto multar a las empresas de carbono pidiéndoles y con ella plantar árboles (¡de “tener hijos y escribir libros” se encargará Al Gore!). Él sabe que en las tierras contaminadas no crecen ni ortigas. En Nigeria la petrolera anglo-holandesa Shell ha sido acusada de «complicidad en asesinato, violación y tortura» de los nigerianos en la década de 1990: la petrolera había creado una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos ambientalistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente-general Sani Abacha “resolver el problema». Y él lo hizo: ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política “Tierra quemada”. Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día, y contaminar el medio con tranquilidad. Y luego preguntan ¿Por qué los nigerianos se echan al maren pateras dejando su hogar?

 

Esperen y verán que gente como Al Gore aparecerá en una cumbre para presentar bombas ecológicas e inteligentes que no contaminan: solo matan a personas, y sólo a los pobres, que son los únicos que no pueden huir de una zona en guerra.

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Jueves, 12 Diciembre 2019 06:50

La elección más importante en décadas

La elección más importante en décadas

Gran Bretaña se juega el Brexit y el modelo económico

Boris Johnson y Jeremy Corbyn compiten por el gobierno y por el futuro político.

El Reino Unido celebra mañana la elección más importante en décadas. En juego está el Brexit rápido y posiblemente catastrófico que promete Boris Johnson o el menos traumático del laborista Jeremy Corbyn, que incluye un nuevo referendo y la posibilidad de permanecer en la Unión Europea (UE).

En juego también el futuro político de ambos y de las tendencias que encarnan: el perpetuo giro a la derecha de los conservadores desde el referendo pro-Brexit y el proyecto más a la izquierda del laborismo en toda su historia. Más a mediano plazo esta elección puede ser clave para la integridad del Reino, para su supervivencia como unión de tres naciones (Inglaterra, Escocia y Gales) y una provincia (Irlanda del Norte).

Las encuestas nacionales le dan una clara ventaja a Boris Johnson (unos 12 puntos). Si el cómputo final refleja estos sondeos, Johnson obtendría una mayoría absoluta y el parlamento podría ratificar su acuerdo de separación de la UE: el Reino Unido dejaría de pertenecer al bloque europeo el 31 de enero.

Si una vez más las encuestas la pifian y Boris Johnson solo queda con una primera minoría o si Corbyn da un batacazo que no predice nadie, el laborismo podría formar un gobierno de coalición o lograr un acuerdo alternativo con los principales partidos de oposición para renegociar con la UE un nuevo acuerdo y luego someterlo a un referendo que incluiría dos opciones, un Brexit "a la Corbyn" (bien distinto del de Johnson) o permanecer en la UE como si nada hubiera pasado.

En caso de una clara victoria de Johnson, los días del líder laborista estarían contados: el cambio de guardia se produciría en semanas, a más tardar en marzo. El primer ministro concretaría su principal promesa de campaña (“get Brexit done”) pero, contrario a lo que dijo en campaña, no se librará del “tema europeo”. El acuerdo que consiguió Johnson en octubre con la UE solo establece los términos de la salida del Reino Unido del bloque: no estipula qué tipo de relación tendrán una vez completado el proceso. En campaña Boris Johnson aseguró que antes que finalice el proceso de transición en diciembre del año próximo habrá negociado un tratado de libre comercio con la UE. Sería un caso único: la negociación de este tipo de tratados con la UE tiene una duración promedio de siete años.

En caso de derrota, el futuro de Johnson estará en la cuerda floja. No será primer ministro, pero quizás intente mantenerse como líder conservador: todo dependerá de la magnitud de la debacle. No deja de ser una paradoja que por más de una razón el Reino estará más Unido con un Johnson derrotado que con uno vencedor.

Escocia votó mayoritariamente a favor de permanecer en la UE en el referendo de 2016: salir del bloque europeo por una decisión predominantemente inglesa atizará la demanda de un nuevo referendo sobre su independencia. En Irlanda del Norte los unionistas pro-británicos, conservadores de toda la vida, rechazan el acuerdo al que llegó Johnson con la UE porque significa en los hechos una frontera aduanera entre la provincia y el resto del Reino Unido. En términos comerciales, Irlanda del Norte estará más unida a la República de Irlanda que a Inglaterra, Escocia y Gales. Según los unionistas, el comienzo del fin del Reino Unido.

El sistema electoral británico y la posibilidad de voto táctico vuelven imprevisible el resultado final. En el Reino Unido se votan los diputados que representarán en el parlamento a cada una de las 650 zonas electorales en que se divide el Reino. Cada zona es una batalla que se define por el sistema “first past the post”: el que gana la zona, se lleva el escaño. El que pierde, aunque sea por un voto, se queda sin nada.

Con este sistema, el voto táctico puede inclinar la balanza en unos 50 escaños. El mismo Boris Johnson corre peligro en su escaño de Uxbridge y South Ruslip, oeste de Londres. Un grupo local liberal-demócrata está haciendo campaña para favorecer al candidato laborista, Ali Milani, un joven de 27 años que, a diferencia de Johnson, nació y creció en la localidad. Johnson tiene una mayoría de cinco mil votos, exigua para las pasiones en juego. Si pierde su escaño no podrá ser primer ministro por más que los conservadores obtengan una mayoría parlamentaria, escenario político que jamás ha sucedido en el Reino Unido. 

La elección dependerá del peso que tengan en cada zona los temas locales y los grandes debates nacionales, encabezados por el Brexit y el NHS (Servicio Nacional de Salud). El voto joven será también clave. Más de dos millones de menores de 35 años hicieron el trámite del registro en el consejo electoral, indicación clara, pero no definitiva, que están dispuestos a desafiar el duro invierno británico para llegar a los centros de votación. En las elecciones de 2017, el 66 por ciento de los votantes de 18 y 19 años y el 55 por ciento de los treintañeros se inclinaron por el laborismo. Una repetición de estos porcentajes, podría cerrarle la puerta de 10 Downing Street a Boris Johnson y abrírsela, contra viento y marea, a Jeremy Corbyn.  

Por Marcelo Justo

Desde Londres

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Asambleas Territoriales: poder popular en formación

Una mirada focalizada en los territorios donde se asientan más de cien asambleas en Santiago de Chile, permite acercarse a los modos como la organización popular tiende a construirse como poder alternativo al Estado y el mercado.

La Villa Olímpica es un barrio heterogéneo, a media hora del centro, donde se combinan casas y edificios de cuatro y cinco pisos, con escasas torres de gran altura. Predominan profesionales y sectores populares cuya principal referencia espacial es la avenida Grecia. Dentro de la villa hay varias placitas y espacios verdes, donde los niños juegan y las familias aprovechan para airearse fuera de viviendas siempre insuficientes.

La Asamblea popular Villa Olímpica se formó el mismo día que comenzó el estallido, el 18 de octubre, con la expresa decisión de “proyectar una dinámica de poder local autónomo”, como destaca su primer boletín informativo. A diferencia de los cabildos, convocados por las instituciones, la asamblea territorial “es un espacio permanente de organización”, inspirado en la horizontalidad, la autonomía, la autogestión y la auto representación.

Las decenas de vecinos y vecinas que la integran se reúnen a diario y han creado diversas comisiones. La Comisión de Movilizaciones se encarga de organizar las manifestaciones locales y de “cuidarnos de la represión policial y militar”, además de coordinarse con otros territorios de la zona. La seguridad y la autodefensa de los participantes son las principales tareas asignadas.

La Comisión de Abastecimiento organiza la olla común, en un comedor comunitario al que asisten hasta 200 personas. De esta comisión surgió la huerta comunitaria y agroecológica para “producir alimentos de calidad” que sustenten la olla colectiva. Gestiona los residuos orgánicos del comedor comunitario y ya cultiva plantas medicinales.

También asumió la red de abastecimiento La Kanasta, surgida en el barrio hace cuatro años, pero que ahora fue engrosada con más vecinos. Se trata de una propuesta de “economías social, solidaria, descentralizada y anticapitalista”, que realiza compras directas para eludir los intermediarios y organiza compra de verduras a productores comunitarios.

Otra de las comisiones se encarga de los vínculos, convocó un cabildo local al que asistieron algo más de 200 personas, el sábado 2 de noviembre. Los vecinos participaron grupos de debate donde expresaron los más diversos malestares y debatieron sobre la posible nueva Constitución para Chile. Uno de los mayores temores que pusieron en común en los grupos de trabajo, fue que la violencia de Carabineros y fuerzas armadas alcanzara a niños y niñas ya que son los más desprotegidos frente al terrorismo del Estado.

La Comisión Jurídica asiste a los detenidos por la policía y difunde lo que debe hacerse en caso de detención o represión. La Comisión de Cultura gestiona encuentros y actividades con artistas y puso en marcha un pasacalles por el barrio y comunidades cercanas, Levantaron el Espacio Libertario de [email protected] Niñ@s con talleres y muestras diarios, interviniendo con telas y colores el espacio de la plaza.

Más de 420 artistas respondieron a sus llamados como creadores y facilitadores de talleres. Realizaron un gran concierto con la banda argentina Las manos de Filippi, una jornada cultural, coreos ciudadanos, festival del acordeón un Réquien por Chile con 200 músicos y coristas “en homenaje a las víctimas del Estado.

La quinta es la Comisión de Salud que trabaja en base a los aportes de vecinos con experiencias en el área sanitaria. La asamblea de Villa Olímpica participó en los tres encuentros de la Coordinadora Metropolitana de Asambleas Territoriales que se vienen realizando casi semanalmente.

Hay más actividades, como el taller de mecánica básica de bicicleta para mujeres y las jornadas en memoria de Camilo Catrillanca, al cumplirse el primer aniversario de su asesinado el 14 de noviembre.

La formación de poder popular territorial es un largo proceso que nunca finaliza. En numerosos barrios de Santiago el proceso de organización popular comenzó en algún momento de este estallido que ya lleva más de 50 días, y recoge las mejores experiencias de organización territorial urbana, nacidas en la década de 1950, que se desplegaron de forma exponencial antes del golpe de Estado de Pinochet, en setiembre de 1973.

Este tipo de organizaciones locales, multiplicadas por miles, es lo que está cambiando el mundo, porque cambia la vida del sector social llamado a superar esta sociedad capitalista.

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La historia secreta de la guerra de Afganistán

- Responsables políticos y militares de los gobiernos de EEUU sabían que no podían ganar la guerra de Afganistán, mientras en público se afirmaba que la victoria era posible

- The Washington Post publica los resultados de un estudio con testimonios que revelan que eran muy conscientes del fracaso de la ocupación

 

Casi 50 años después de la difusión de los Papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam, The Washington Post ofrece ahora una serie de documentos que dejan patente el fracaso de la ocupación militar de Afganistán y la dramática diferencia entre la realidad y las declaraciones públicas de los responsables políticos y militares de las Administraciones de George Bush y Barack Obama.

Lo que se ha escrito en muchos artículos periodísticos desde hace 18 años aparece ahora confirmado por quienes tenían como misión ganar esa guerra, aunque ni siquiera tenían claro qué significaba la idea de ganar ni contaban con una estrategia viable. 

Mientras políticos y generales afirmaban que se estaban haciendo "progresos constantes" en la guerra, en ocasiones con la intención de justificar el envío de más tropas, los que sabían qué estaba sucediendo en ese país sabían que sólo estaban ocultando fracaso tras fracaso.

Se trata de 2.000 páginas con transcripciones y notas de las entrevistas con más de 600 personas con conocimiento de lo ocurrido. Revelan que "se ha mentido de forma constante al pueblo norteamericano", en palabras de John Sopko, la persona que dirigió el proyecto de revisión de la guerra a través de un organismo llamado Oficina del Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán, conocido por las siglas SIGAR. El proyecto se llamó 'Lecciones aprendidas' y su principal objetivo era descubrir qué había fracasado. Esa oficina ha publicado varios informes, pero sin incluir los comentarios más críticos ni la mayoría de los nombres de los entrevistados. El periódico ha conseguido tener acceso a esos documentos, no a todos, gracias a la Ley de Libertad de Información.

Algunas frases son tan gráficas como sarcásticas, el tipo de comentarios que no aparecen en los informes oficiales. "Después de la muerte de Osama bin Laden, dije que Osama estaba probablemente riéndose en su tumba submarina al ver cuánto dinero nos estábamos gastando en Afganistán", dijo Jeffrey Eggers, exmilitar con experiencia en los SEAL y asesor en la Casa Blanca con Bush y Obama.

Más grave es la confirmación de las mentiras ofrecidas a la opinión pública para dar una imagen falsa y benévola de la ocupación. En definitiva, para sostener que se estaba ganando la guerra y que los actos violentos de los talibanes sólo reflejaban su nivel de "desesperación". En un reflejo casi idéntico a lo que ocurrió en Vietnam, las estadísticas se distorsionaban por razones políticas. "Cada dato era alterado para presentar la mejor imagen posible", dijo Bob Crowley, teniente coronel del Ejército y asesor de operaciones de contrainsurgencia.

"Era imposible crear buenas métricas. Intentamos usar el número de tropas (afganas) entrenadas, niveles de violencia, control del territorio, y ninguna ofrecía una imagen precisa", dijo en 2016 un alto cargo del Consejo de Seguridad Nacional no identificado. "Los datos fueron siempre manipulados durante toda la duración de la guerra".

La prioridad era justificar la presencia –a veces, aumento– de las tropas en Afganistán y que ese despliegue estaba dando los resultados deseados. Eso era especialmente acuciante en los años de Obama cuando el presidente fue convencido de aumentar el número de soldados a pesar de que se mostraba al principio reticente sobre la utilidad de la medida y había prometido sacar a todas las tropas antes del final de su presidencia. Una vez adoptada esa política, la Administración no podía reconocer en público que los resultados eran ínfimos o contraproducentes.

La ausencia de una estrategia

Ni siquiera con una total superioridad de medios, es posible ganar una guerra que se prolonga con la ocupación posterior sin una estrategia definida. Los testimonios recogidos en el estudio inciden en la falta de un conocimiento real de la realidad política de Afganistán, por no hablar de su historia, así como del objetivo general de la misión y de las consecuencias de las acciones propias.

"Carecíamos de una comprensión básica sobre lo que es Afganistán. No sabíamos lo que estábamos haciendo", dijo en 2015 el general Douglas Lute, que dirigió el programa antidrogas en ese país en las dos administraciones. "¿Qué estamos intentando hacer aquí? No teníamos ni la más ligera idea de lo que nos estábamos proponiendo hacer".

"Los extranjeros leen en el avión 'Cometas en el cielo' (la novela de Khaled Hosseini que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo) y creen que son expertos en Afganistán. Nunca escuchan. Lo único en que son expertos es en burocracia", dijo el exministro Mohamed Essan Zia, uno de los pocos afganos interrogados para este estudio. 

"Estamos intentando hacer lo imposible en vez de conseguir lo posible", opinó Richard Boucher, responsable del Sur de Asia en el Departamento de Estado entre 2006 y 2009.

Ni siquiera había una idea clara sobre quién era el enemigo –cómo había surgido y cuáles eran sus puntos vulnerables– sin la cual era imposible derrotarle. "¿Por qué convertimos a los talibanes en el enemigo cuando habíamos sido atacados por Al Qaeda?", se preguntaba Eggers.

Después de que Al Qaeda fuera eliminada en ese país, EEUU, con el apoyo de la OTAN, tuvo como prioridad la formación de un Gobierno estable, la celebración de elecciones y la protección de los derechos de las minorías, entre otros asuntos. Se vendió la ocupación como un intento de impedir que en el futuro otro grupo yihadista volviera a utilizar el país como base para lanzar atentados terroristas contra EEUU y Europa. El primer ministro británico, Gordon Brown, llegó a decir que se estaba combatiendo contra los terroristas en Afganistán para no tener que hacerlo en las calles de las ciudades europeas.

Sin embargo, los talibanes afganos nunca tuvieron una idea de yihad global, a diferencia por ejemplo de algunos grupos talibanes paquistaníes, y enfocaron su lucha de la misma forma que lo habían hecho las tribus afganas contra los británicos en el siglo XIX y los muyahidines contra los soviéticos en el siglo XX: expulsar a las tropas extranjeras que querían imponer ideas ajenas a las tradiciones locales.

Si bien su Gobierno había sido dictatorial, cruel y caótico, los talibanes se habían convertido en la principal fuerza política y militar de los pastunes afganos, el grupo étnico más numeroso del país. Representaban a una parte de la sociedad afgana de la que no se podría prescindir si se pretendía diseñar desde fuera su futuro.

"Un gran error que cometimos fue tratar a los talibanes igual que a Al Qaeda", dijo Barnett Rubin, quizá el único auténtico experto en Afganistán que trabajó en el Departamento de Estado. "Los principales líderes talibanes estaban interesados en dar una oportunidad al nuevo sistema, pero nosotros no les dimos esa oportunidad". 

El periódico recuerda que Zalmay Khalilzad, que fue embajador de EEUU en Afganistán, está dirigiendo las negociaciones con los talibanes, hasta ahora sin éxito. En el estudio, aparece su opinión en 2016 sobre el error en no reconocer a sus dirigentes como interlocutores. "Quizá no fuimos lo bastante ágiles o inteligentes en contactar con los talibanes al principio, al pensar que estaban derrotados y que debían ser llevados ante la justicia, en vez de alcanzar algún acuerdo o reconciliación con ellos". 

Entre 2002 y 2004, la actividad militar de los talibanes fue relativamente escasa por haber sido arrollados por el poder del Ejército norteamericano y la mayoría de sus líderes, obligados a huir a Pakistán o a zonas aisladas del país. Después, todo cambió, Washington pasó a centrarse en la ocupación de Irak y los talibanes recuperaron su fuerza. Su objetivo era hacer imposible la reconstrucción del país y lo consiguieron. Los norteamericanos comprobaron demasiado tarde que sus enemigos no podían ser derrotados militarmente. 

Como ejemplo de la falta de interés de Bush en Afganistán, el Post ofrece un breve texto no conocido de su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sobre el día en que propuso al presidente que se reuniera con el jefe de las Fuerzas Armadas y con el general Dan McNeill, jefe de las tropas en Afganistán. "Él (Bush) dijo: '¿Quién es el general McNeill?'. Le dije que era el general al mando en Afganistán. Dijo: 'Bueno, no necesito reunirme con él'", escribió Rumsfeld. 

El periódico recuerda que el mismo día del discurso de Bush en un barco de guerra con la gran pancarta "Misión cumplida" en Irak –1 de mayo de 2003–, Rumsfeld anunció en Kabul "el fin de las principales operaciones de combate" en Afganistán.

Cuando en 2009 Al Qaeda ya no era una amenaza en el país, los responsables de la Casa Blanca obligaron a incluir el nombre del grupo terrorista en los planes estratégicos, porque era la única forma de vender a los norteamericanos la necesidad de mantener allí a miles de soldados. En uno de esos documentos, se dijo que "no se trataba de una guerra en el sentido convencional" con el fin de obviar las dudas legales sobre la ocupación que existían dentro del propio Gobierno estadounidense.

Un Estado corrupto desde su cúpula

Todos los soldados del mundo no iban a conseguir levantar un Estado sobre las cenizas de una guerra que había acabado con un régimen que en realidad tampoco estaba al frente de un Estado moderno. Los norteamericanos optaron por inundarlo de dinero con proyectos muy alejados de la realidad económica del país y que sólo contribuyeron a extender la corrupción a todos los niveles. 

"Afganistán no es un país volcado en la agricultura", explicó Rubin. "La mayor industria es la guerra. Luego, la droga. Luego, los servicios. La agricultura está abajo, en el cuarto o quinto puesto".

El cultivo de opio era la principal fuente de ingresos de amplias zonas del país. Pagar a los agricultores para que quemaran esas cosechas sólo servía para que al año siguiente aumentaran su producción. Destruirlas sin darles los recursos para cultivar otros productos que tuvieran una salida comercial hacía que los habitantes de esas zonas se entregaran a los talibanes, que permitían esos cultivos a cambio de un impuesto.

EEUU se ha gastado 9.000 millones de dólares en solucionar ese problema desde 2001. Afganistán fue el origen en 2018 del 82% de la producción global de opio, según datos de la ONU. La extensión cultivada es cuatro veces superior a la de 2002.

Washington puso en el poder a Hamid Karzai, un dirigente pastún que había tenido un cargo menor durante un tiempo en el gobierno de los talibanes y al que trajeron del exilio. Vendido como un moderado, sus modales suaves y declaraciones pragmáticas hicieron que la mayoría de los medios de comunicación occidentales lo considerara la gran esperanza.

"Nuestra política consistía en crear un fuerte Gobierno central, lo que era idiota porque Afganistán no se caracteriza por tener una historia de gobiernos centrales fuertes", dijo en 2015 una fuente no identificada del Departamento de Estado. 

El resultado terminó siendo la creación de una estructura central corrupta, cuyo poder se basaba fuera de la capital en el apoyo a señores de la guerra, algunos elegidos en elecciones amañadas, que también reclamaban para ellos y sus partidarios una parte del botín. 

Según el testimonio del coronel Christopher Kolenda, destinado en Afganistán en varias ocasiones, Karzai acabó formando una cleptocracia pocos años después de llegar al poder. "Me gusta usar una analogía con el cáncer. La pequeña corrupción es como el cáncer de piel. Hay formas de tratarlo y puedes acabar bien. La corrupción dentro de los ministerios, al más alto nivel, es como el cáncer de colon. Es peor, pero si lo pillas a tiempo, quizá salgas bien. La cleptocracia, sin embargo, es como un tumor cerebral. Es fatal". 

Al permitir ese escandaloso nivel de corrupción, los norteamericanos destruyeron la legitimidad que pudiera tener el Gobierno. Todos los puestos importantes en la Administración –incluidos el Ejército y la Policía– podían comprarse con dinero. Y más tarde, los beneficiados necesitaban compensar con los sobornos los fondos invertidos. 

Una de las consecuencias fue la existencia de miles de "soldados fantasma", un hecho conocido, y que también se produjo en Irak. Los mandos militares recibían fondos para mantener un regimiento o una división. Una buena parte de sus soldados sólo existían sobre el papel. Eran números por los que recibían dinero que coroneles y generales se embolsaban para pagar a tropas imaginarias. 

La lectura de los testimonios sorprende a veces por lo mucho que recuerdan a experiencias históricas anteriores en las que otros imperios pensaron que un país tan atrasado como Afganistán sería fácil de someter.

En 2009, el periodista Steve Coll trazó las similitudes entre la invasión soviética de Afganistán en 1979 y la norteamericana en 2001. Los soviéticos fueron incapaces de convertir sus logros tácticos gracias a su inmensa superioridad militar en una estrategia exitosa a largo plazo porque no pudieron detener la ayuda que los muyahidines recibían desde Pakistán, y a través de ese país de Estados Unidos. Nunca pudieron imponer su ideología en un país marcado por el peso de la religión y las instituciones tribales. No lograron establecer la unidad política del país. Les fue imposible poner en práctica una estrategia de reconciliación nacional que terminara provocando la división entre las fuerzas de sus enemigos. 

Es un resumen que se ajusta bastante bien a los problemas de EEUU en ese país décadas después.

 

Por Iñigo Sáenz de Ugarte 

09/12/2019 - 21:38h

Actualmente, 13.000 soldados norteamericanos permanecen en Afganistán.

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