Manifestantes palestinos durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes al este de Jan Yunes en el sur de la franja de Gaza.Foto Afp

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuiteó ayer que conversó por teléfono con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre la posibilidad de avanzar en "un tratado de defensa mutua" que fortalecería las posiciones estadunidenses en Medio Oriente, una anuncio que podría afectar a las elecciones parlamentarias israelíes, del próximo martes.

"¡Espero seguir con esa conversación tras las elecciones israelíes, cuando nos reunamos este mismo mes en Naciones Unidas!", añadió Trump en su mensaje. Apuntó que el acuerdo "anclaría aún más la tremenda alianza" entre ambos países y podría retomarse a finales de este mes durante la 74 asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, que se celebrará entre el 17 y el 24 de septiembre.

Estados Unidos mantiene una ayuda militar anual de 4 mil millones de dólares a Israel. Ambos gobernantes también mantienen una estrecha relación personal, al grado de que el magnate estadunidense aparece en los carteles de la campaña electoral del político israelí.

La intervención en estos comicios de Trump podría ser crucial, ya que las encuestas pronostican un empate virtual entre el partido de Netanyahu y la formación Azul y Blanco, liderada por el ex jefe del estado mayor Benny Gantz.

Con un tuit, el premier israelí agradeció a su "querido amigo" Trump: "El Estado judío nunca ha tenido un mejor amigo en la Casa Blanca. Espero nuestra reunión en la ONU para avanzar en un histórico tratado de defensa entre estados Unidos e Israel".

Gantz consideró la propuesta como un "grave error" y argumentó: “Un acuerdo así sería un grave error para la seguridad del Estado de Israel, porque un tratado de defensa mutua nos obligaría a coordinar nuestra seguridad con Estados Unidos.

"Eso no es lo que queremos. No hemos pedido a nadie que muera por nosotros. No hemos pedido a nadie que luche por nosotros y no hemos pedido a nadie que asuma el derecho a defender al Estado de Israel", añadió.

Los comentarios de Trump se producen en momentos en que la comunidad internacional espera la difusión del plan de paz para Medio Oriente de Washington.

Desde su llegada al gobierno, el 20 de enero de 2017, la asistencia de Estados Unidos a los palestinos se ha recortado fuertemente, al tiempo que Washington ha hecho grandes concesiones a los israelíes, incluido el reconocimiento formal de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la embajada estadunidense a esa ciudad.

La Autoridad Nacional Palestina cortó todo contacto formal con el régimen de Trump, a quien no reconoce como intermediario en las negociaciones con Israel.

El Departamento de Estado indicó que Estados Unidos es actualmente miembro de siete tratados de defensa colectiva, incluyendo la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la Organización del Tratado del Sureste Asiático, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y un tratado de defensa con Australia y Nueva Zelanda, además de tratados bilaterales con Japón, la República de Corea y Filipinas.

En este contexto, un total de 46 palestinos resultaron heridos tras enfrentarse con militares israelíes en la localidad de Al Azariya, en la Cisjordania reocupada, reportó la vocera de la Media Luna Roja en Palestina, Erab Fuqaha, a la agencia de noticias Sputnik.

El viernes pasado 55 palestinos sufrieron lesiones durante los choques con el ejército israelí en la franja de Gaza. En 1967, durante la llamada guerra de los seis días, Israel ocupó los territorios de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, que según la ley internacional pertenecen a los palestinos.

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Una investigación de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos apunta a que Israel está detrás de la colocación de dispositivos de espionaje en teléfonos celulares en el área de la Casa Blanca, reportó Politico, citando a "tres ex altos funcionarios de Estados Unidos con conocimiento de la materia". El premier israelí, Benjamin Netanyahu (en la imagen con John Bolton), negó las acusaciones.Foto Afp

El comentario más cuerdo salido esta semana con respecto al más reciente fandango en el asilo de lunáticos de Washington provino de Irán.

Al solicitarle una respuesta oficial al asesinato político de John Bolton –estas matanzas estilo Ricardo III, en las que los personajes son asfixiados o acuchillados a tuitazos, son, después de todo, rutinarios hasta el punto del absurdo–, el ministro iraní del exterior respondió pausadamente que no "interfiere en los asuntos internos de Estados Unidos". Fue una maravillosa respuesta dada con cara de póker al teatro trumpiano, cada vez más escandalosamente cómico.

Cierto, los diversos líderes supremos y menos supremos de Teherán ejecutaron una pequeña danza de júbilo por la despedida de Bolton, el "belicista", pero por lo menos la descripción dio en el blanco.

Sin embargo, los normalmente cuerdos corresponsales de Occidente llevaron a cabo su propia rutina: aunque todos han admitido (bastante tarde, pero muchas veces) que Trump está deschavetado, recurrieron a su usual circo blando de informes de "tensiones" en el manicomio Trump, como si en verdad hubiese una "política" de Bolton o de Trump en Medio Oriente. Este es el nuevo tipo de periodismo, en el que se ha abandonado la tinta y los reporteros tienen que llenar sus plumas con mercurio… y escribir.

Una vez más empezamos (en este caso, una gran agencia occidental) a dar la vuelta a la perinola de clichés sobre la "política exterior" trumpiana. Según esto, Trump enfrentaba “una cascada de… retos globales” a la vez que experimenta “un momento tirante… en la escena mundial”, y Bolton se oponía al deseo de su presidente de hablar con "algunos de los actores más desagradables del mundo".

Después del gran líder norcoreano, en nombre del cielo, y del segundo líder supremo iraní y el heroico talibán, ¿con quién querría Trump charlar ahora? ¿El gran líder sirio, quizá?

Dejaré a los lectores saborear el adjetivo "desagradable" –que los expertos occidentales jamás usarían en referencia a los señores Al Sissi (con sus 60 mil presos políticos egipcios) o Mohammad bin Salman (con fama de cirujano) o varios otros demócratas en Brasil y otras partes. Pero los clichés de "etapas" y "actores" revelaban de manera inocente de qué se trataba todo. La política exterior ya no existe en muchas capitales del mundo. Solo quedan las ruinas fantasmales del teatro.

Pensemos en ese infame buque petrolero iraní que nuestros bravos muchachos capturaron en la costa de Gibraltar. Liberado después que los iraníes se robaron un buque tanque de bandera británica de la costa de Hormuz, el misteriosamente rebautizado Adrian Darya 1 zarpó hacia el ocaso, supuestamente hacia Grecia, pero inevitablemente hacia Siria, donde Bolton –en uno de sus últimos actos– afirmó que iba a descargar su petróleo en Tartús, donde Rusia tiene una base naval. No estuvo mal, pero nadie fumaba un puro.

En realidad, según un contacto sirio de mi entera confianza (le doy a mi fuente una precisión de 90 por ciento), el buque ya había despachado la mitad de su carga hacia el puerto sirio de Banias (no tan romántico como Tartús, pero igual de eficiente) para cuando Bolton hizo esa declaración.

Y ahora, ya a nadie le interesa el buque. Trump difícilmente podría bombardearlo –de todos modos, ya está vacío– ahora que su belicista en jefe se ha hundido bajo las aguas del Potomac. Y, dada la comedia shakespereana que se representa en el propio manicomio de Downing Street, podemos estar tranquilos de que la Marina Real de su majestad imperial tampoco intervendrá.

Y ese es el verdadero problema. Irán sabe todo acerca de líderes dementes y está muy complacido de que el mundo –o "la escena mundial"– sepa que ha entregado el petróleo a su leal aliado árabe en Damasco. Y Assad estará más que contento de que sus enemigos sepan que Irán mantiene su palabra cuando los sirios hacen filas de kilómetros y días en las gasolineras. Así que esperemos a que el próximo buque tanque pase echando humo por La Roca, sin el menor "impedimento u obstáculo" por parte de nuestros muchachos.

Volviendo por un momento al reino de los lugares comunes, la sumersión de Bolton fue atribuida naturalmente por mi agencia noticiosa favorita a los planes de Trump, inevitablemente eliminados, de platicar con los chicos del talibán, quienes iban a ser importados a Estados Unidos para gozar de un poco de hospitalidad. Para Bolton, eso fue, se dijo –escuchen esto–, "extender el puente un poco demasiado lejos". Quién sabe por qué se habrá metido en esto el magnífico libro de Corneliuis Ryan sobre Arnhem (y el igualmente brillante filme épico de la misma batalla de la Segunda Guerra Mundial), pero el "puente demasiado lejos" no estaba ahora en Campo David, sino en Jerusalén.

Y apenas si provocó un párrafo de emoción en nuestros expertos en Medio Oriente –excepto el viejo asno de la ONU, desde luego– cuando Benjamin Netanyahu anunció que anexaría virtualmente toda la Cisjordania palestina ocupada a la soberanía israelí si ganara las elecciones de la semana próxima.

Esto significaría que nunca habría un Estado palestino… jamás. Por supuesto, todos estamos acostumbrados a líderes nacionales que amenazan con anexarse los países de otros pueblos para una expansión nacionalista, pero eso estaría en la escala de un despojo colonial inimaginable hace apenas 10 años.

Pero no más. "Es una oportunidad histórica", afirmó Netanyahu. Trump, cuyo malhadado "plan de paz" supuestamente va a provocar una derrama de dinero (árabe) sobre los palestinos después de la eliminación de sus esperanzas de tener un Estado, no dijo nada. Tampoco nuestro orate equivalente en Londres, que estaba demasiado ocupado con sus propias tonterías constitucionales para preocuparse por la aniquilación de las esperanzas de un pueblo, ya no digamos de su constitución.

Esto es lo que ocurre cuando los desequilibrados toman el poder en países democráticos; los orates andan sueltos y millones pagan el precio.

Fue de algún modo apropiado que un periódico turco intentara relanzar una "exclusiva" sobre el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi, incluyendo sus "últimas palabras", aunque ya habían sido reveladas en público en un excelente documento de Naciones Unidas hace varios meses. Es de suponer que se trató de un intento del gobierno turco por recordar a la "escena mundial" que el mes próximo marca el aniversario del destripamiento del consulado saudita en Estambul. Olvidamos que ya habíamos leído todo eso antes.

En otras palabras, el sultán Erdogan solo deseaba volver a aterrar a sus adversarios sauditas. Fue un gesto en verdad otomano.

Y, de manera extraña, el Enfermo de Europa –como los rusos y luego los británicos llamaban a Turquía por su gradual impotencia ante las demenciales decisiones políticas y militares tomadas durante la Primera Guerra Mundial y después de ella– ha sido remplazado por otro Enfermo de Europa y otro Enfermo de Estados Unidos.

Así es como se disuelven los imperios: cuando los sátrapas siguen tomando en serio a sus falsos califas, hacen caso omiso de sus incurables trastornos mentales y no prestan atención a la escandalosa conducta de los funcionarios que los asisten. Adiós a los pobres y a las masas acurrucadas. Después de eso, los chicos malos llegarán y se burlarán de todos.

Por Robert Fisk, The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 13 Septiembre 2019 05:52

Boris el bárbaro

Unión Europea por Ombú.

A pedido del primer ministro Boris Johnson, la reina Isabel II anunció a fines de agosto la suspensión temporal del parlamento británico. Sin el contralor de otros poderes, el mandatario intenta acelerar el rumbo a un Brexit sin acuerdo con la Unión Europea, aunque eso lleve al paroxismo las fracturas internas de Reino Unido. El atolladero político que terminó en los últimos meses con el mandato de Theresa May enfrenta ahora a Johnson con una salida incierta: la prevaricación, la renuncia o incluso la cárcel.

 

Hace tres años, cuando Boris Johnson, por entonces alcalde de Londres, se colocó a la cabeza de la campaña por el Brexit –la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE)–, uno de sus principales argumentos de campaña fue que las instituciones regionales le pasaban por arriba al parlamento británico y no respetaban la soberanía del país para decidir sus políticas. Dos meses después de asumir el gobierno y la jefatura del Partido Conservador, tras la renuncia de su predecesora, Theresa May, el rubio tory nacido en Nueva York se convirtió en el primer gobernante de su país en suspender, con la anuencia de la reina, por más de un mes ese mismo parlamento, para que no le pusiera palos en la rueda a su proyecto de salida no negociada de la UE. No es esta la única paradoja de Johnson, observó un editorialista del diario The Guardian: gran defensor de la unidad territorial de Reino Unido, el actual primer ministro está poniendo en peligro, con su plan de ruptura “salvaje” con la UE (sin acuerdo con Bruselas), esa misma unidad por las reacciones que está levantando en Escocia e Irlanda. “Si hace seis meses –escribió por su lado el politólogo y dirigente político español Juan Carlos Monedero– alguien hubiera afirmado que Inglaterra iba a tener una crisis política y territorial más grave que la de España, nadie le habría creído.” Pero en ese punto están precisamente las cosas en el corazón del antiguo imperio.

DERROTAS.

En el espacio de apenas una semana, el camino de Johnson hacia un Brexit duro ha estado empedrado con una serie de derrotas parlamentarias. Seis, más concretamente. La más dura que sufrió fue el fracaso de su plan de adelantar las elecciones en vistas de unos sondeos que lo presentan como claro favorito. Johnson levanta cada vez más resistencias en el aparato de su partido, pero si la elección se hiciera en octubre –como era la intención del gobernante– y las encuestas se confirmaran, los conservadores les ganarían a los laboristas por una diferencia cercana a los 15 puntos. Johnson levanta cada vez más resistencias en el aparato tory, pero su liderazgo –construido con base en postulados y discursos muy similares a los de Donald Trump en Estados Unidos– le ha permitido llegar a amplios sectores populares que lo ven poco menos que como un redentor. El no al adelanto a la consulta fue votado no sólo por toda la oposición, sino por 21 diputados conservadores. Ipso facto, Johnson los expulsó del partido. Otros legisladores tories anunciaron a su vez que no volverán a ser candidatos por una formación política que se está volcando cada vez más hacia la extrema derecha y dos ministros renunciaron al gabinete, entre ellos, Jo Johnson, hermano de Boris. En Escocia, Ruth Davidson, bajo cuyo liderazgo los conservadores desplazaron a los laboristas al tercer lugar en el parlamento local, renunció a la presidencia del partido en rechazo al Brexit “salvaje” promovido por el primer ministro.

¿A LA CÁRCEL?

Justo antes de entrar en receso, esta semana, la Cámara de los Comunes votó además una ley que obligará a Johnson a pedir a la UE una prórroga de tres meses para llegar a un desacople “amigable” de Reino Unido de las estructuras regionales, que vence el 31 de octubre. Johnson pretendía tener las manos libres para manejarse hasta entonces sin control parlamentario y, llegado el caso, irse de la UE a fin del mes próximo a como diera lugar, con o sin acuerdo. De ahí su decisión de suspender el funcionamiento de la cámara por seis semanas, hasta el 14 de octubre. Antes de su última derrota parlamentaria, el primer ministro advirtió en dirección a los diputados: “No voy a pedir otra postergación a la UE. Si el parlamento quiere hacerlo, tiene que convocar a elecciones para que el pueblo decida”. Pero los comunes le negaron la posibilidad de convocar a una elección anticipada y lo forzaron a pedir una nueva prórroga para concretar el Brexit, hasta el 31 de enero de 2020. “Nadie está por encima de la ley”, le recordó al primer ministro Caroline Goodwin, presidenta de la Asociación Legal Penal, cuando este ratificó que está decidido a ir “hasta el final” con tal de “hacer respetar la voluntad popular de romper con la UE cuanto antes”. Nigel Evans, referente de los partidarios del Brexit duro dentro del Partido Conservador, dijo que “existen al menos 20 maneras de eludir una ley” y que Johnson “sólo debería optar por alguna de ellas” para no acatar la norma recién votada.

Otro Nigel, Farage, líder ultraderechista del Partido del Brexit, que en las elecciones para el Parlamento Europeo de mayo pasado resultó ser la más votada de las formaciones políticas británicas, con casi 32 por ciento, afirmó, a su vez, que si el primer ministro no respeta sus promesas de salir de la UE, ahora y a cualquier precio, perderá “seguramente las próximas elecciones”, se realicen cuando se realicen. Una de las “20 posibles maneras de eludir la ley” que manejan los asesores de Johnson es enviar dos cartas a la UE: una en la que se solicite una prórroga del plazo de concreción del Brexit, como forma de acatar lo dispuesto por la Cámara de los comunes, y una segunda, inmediatamente después, en la que se anule ese mismo pedido y se advierta a Bruselas que pondrá todo tipo de trabas al funcionamiento normal de los órganos de la UE, con el objetivo de que sea esta la que diga “así no” y se avenga a una salida no pactada de Reino Unido. Si se decantara por esta “burla” a la voluntad del parlamento, dijo el dirigente nacionalista de Gales Adam Price, Johnson se estaría exponiendo a la posibilidad de un juicio político que bien podría perder e incluso a ir a la cárcel. Algo similar manifestaron los principales dirigentes laboristas e incluso algunos conservadores.

AL SUPREMO.

El miércoles 11 al primer ministro se le complicaron aun más las cosas: el Alto Tribunal de Escocia consideró nula la suspensión del funcionamiento del parlamento y dio la razón así a los casi 80 legisladores que habían denunciado como ilegal esa decisión. “Se trataría, sin ninguna duda, de un acto ilegal si su propósito fuera bloquear el debido control del parlamento sobre el ejecutivo, la columna central del principio de buen gobierno consagrado por la Constitución”, afirma la sentencia. Y agrega: “Las circunstancias en las que se produjo el consejo del primer ministro a la reina y el contenido de los documentos (que fundamentaron ese consejo) demuestran que esa fue la razón verdadera de la suspensión”.

Apenas conocido el fallo, el laborismo y los nacionalistas escoceses reclamaron que el parlamento volviera de inmediato a ser convocado. Pero por ahora no será el caso. Unos días antes de la sentencia de la justicia de Edimburgo se había conocido otra, del Alto Tribunal de Inglaterra y Gales, que iba en sentido totalmente contrario: reconocía la legitimidad de la disposición del ejecutivo.

Será entonces el Tribunal Supremo el que decidirá las cosas, al parecer, el martes 17.

TERRITORIOS.

“La historia del Brexit no termina si el Reino Unido sale de la UE el 31 de octubre o incluso si lo hace el 31 de enero”, le dijo el también conservador primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar, a Boris Johnson el lunes 9 en Dublín. “Si no hay acuerdo, tendremos que volver a la mesa de negociaciones y hablar de los mismos temas: los derechos de los ciudadanos de ambas partes, el pago de las deudas pendientes y la frontera irlandesa, todos temas que habíamos resuelto con su predecesora, Theresa May. Pero, incluso con acuerdo, el tratado posterior para determinar cómo será la relación entre Reino Unido y la UE va a ser complejo, porque habrá que lidiar con aranceles, derechos pesqueros, estandarización de los productos y ayuda estatal”, agregó.

La República de Irlanda está entre los países que más pueden perder en caso de un Brexit duro. Es un país clave, dice el corresponsal de Página 12 en Londres Marcelo Justo, “porque la gran causa que unifica a la alianza de pro‑Brexit moderados y extremistas que conforman el gobierno es el llamado ‘backstop’ que firmaron Theresa May y la UE el pasado noviembre”. Y explica: “El backstop es un mecanismo a aplicar en caso de que Irlanda del Norte (parte de Reino Unido) y la República de Irlanda (miembro de la UE) no logren encontrar los medios para evitar la erección de una frontera terrestre visible con aduanas, chequeos y puestos de vigilancia. En este caso, Reino Unido permanecería en la Unión Aduanera con la UE e Irlanda del Norte, además, formaría parte del mercado único europeo hasta que se encontrara la manera de tener una frontera invisible que controle la circulación de mercancías y personas. Para los pro‑Brexit esto equivale a una renuncia a la soberanía británica, una partición de Reino Unido y una traición al referendo de 2016”.

Al problema irlandés se le puede sumar el escocés. Cuando se votó el Brexit, hace tres años, en Escocia hubo una clara mayoría en favor de la permanencia en la UE. Las tensiones entre los nacionalistas escoceses, hoy hegemónicos en su país, y Londres y los nacionalistas ingleses han ido creciendo desde entonces y podría plantearse, a término, la posibilidad de un nuevo referéndum sobre la pertenencia de Escocia al reino. “No es casual que los primeros recursos jurídicos contra las decisiones de Johnson se hayan producido en Escocia e Irlanda del Norte. El rechazo a las elites políticas y la frustración manifestada en relación con la UE en Gran Bretaña se inscriben en el marco de un auge del nacionalismo inglés y del deseo de revancha de Inglaterra. Segmentos importantes del electorado de esta nación, que es, sin embargo, dominante en el seno de Reino Unido, se sienten ignorados, despreciados y cultivan cierto resentimiento por Escocia”, apunta Emmanuelle Avril, coautora del libro ¿Adónde va Reino Unido?, en una entrevista con el portal francés Mediapart (29‑VIII‑19). Johnson está, de hecho, provocando el estallido de todas las costuras del reino –institucionales, territoriales– y acentuando sus fracturas, piensa Avril.

¿SALIDAS?

Como a su mayor ídolo, Donald Trump, al gobernante británico no se le reconocen grandes dotes de ajedrecista o fino maniobrero político, de esas que se necesitarían para salir del atolladero en que está. Muchas salidas, en verdad, no tiene. Andrew Rawnsley, analista político del diario The Observer, afirmó el domingo 8 que una de las más realistas es la renuncia pura y simple en los próximos días. Obligaría al laborismo liderado por el socialista Jeremy Corbyn y al ala moderada de los conservadores a formar un gobierno provisorio para negociar con la UE, antes de convocar a unas nuevas elecciones, en las que él podría moverse con más soltura. Ese panorama, apunta Marcelo Justo, “le permitiría a Johnson acudir a las elecciones como Míster Brexit y portavoz de los 17 millones de leavers (los partidarios del Leave, el abandono de la UE, en el referéndum de 2016) frente al parlamento y el establishment, una figura trumpiana que recurriría a la guerra cultural y a los mismos métodos del presidente estadounidense”.

Enfrente, los laboristas se preguntan sobre el camino a seguir. El partido está dividido entre quienes promueven que se haga un nuevo referéndum y defender claramente en él la pertenencia a la UE y quienes prefieren ceñirse al resultado de 2016 y acordar con Bruselas un “buen plan de salida”. Corbyn dijo que, en el caso de que el laborismo llegara al gobierno, primero negociaría con la UE y luego convocaría a un referéndum para decidir entre aprobar ese acuerdo de “divorcio amigable” y permanecer en el bloque. Entre el domingo 21 y el miércoles 25 el laborismo hará su congreso anual y este será uno de sus puntos centrales. La ambigüedad que mostró en el referéndum de 2016 (un tercio de sus votantes apoyó el Leave, mientras que la mayor parte de la bancada parlamentaria convocó a respaldar la permanencia en la UE) le costó caro al partido en elecciones posteriores.

El Brexit duro es la única opción que los laboristas descartan por completo, y por allí le pegan a Boris Johnson. Obligado por el parlamento, el gobierno difundió el miércoles partes de un documento secreto que muestra cómo una salida “inamistosa” de la UE perjudicaría sobre todo a los sectores populares, al encarecer el precio de los alimentos y el combustible, y provocar un desabastecimiento en medicinas y productos médicos. Desde esa perspectiva, el gobierno prevé que se produzcan “protestas y contraprotestas” masivas y un aumento del gasto en seguridad. “El Brexit duro es la apuesta de los más ricos. Como Trump, en Estados Unidos, Johnson se viste con ropajes populares para defender a los más privilegiados”, dijo Corbyn ayer, jueves.

Por Pablo Pozzolo

13 septiembre, 2019

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Los catalanes se movilizaron por la independencia

Las autoridades catalanas pidieron poder ejercer su “derecho a la autodeterminación”, durante la marcha a la que asistieron unas 600.000 personas.

Las autoridades de Cataluña pidieron “recuperar el diálogo” con el gobierno español para poder ejercer su “derecho a la autodeterminación”. Fue durante la celebración de la Diada, nombre que recibe el día nacional de esta región que aspira a su independencia de España. El acto se dio en un momento de incertidumbre política para el gobierno regional catalán, en manos de secesionistas, por las altas probabilidades de que se celebren nuevas elecciones generales en España. También en octubre se conocerá la sentencia judicial contra 12 de los líderes implicados en el intento de separación de 2017. Unas 600.000 personas asistieron a la movilización en el centro de Barcelona.

Con motivo de la festividad nacional, el presidente catalán, Quim Torra, insistió en que el derecho a decidir es la única posibilidad de resolver el conflicto político con España. "Si aún no somos libres es porque no hemos acabado el camino", aseguró Torra, quien próximamente será juzgado por desobediencia al haberse negado a retirar de edificios públicos los lazos amarillos con los que el movimiento independentista se solidariza con sus dirigentes presos. "Los pueblos forman parte de los Estados por dos vías: por voluntad o por imposición; por adhesión o por represión. Solo hay una forma de resolver esta disyuntiva, que es ejerciendo el derecho de autodeterminación", remarcó. La festividad de la Diada recuerda la caída de Barcelona ocurrida el 11 de septiembre de 1714 ante las tropas del rey borbón Felipe V, durante la guerra de Sucesión española. La fecha se transformó en el mito fundador de la nación catalana que reclaman los secesionistas.

La participación, estimada en 600.000 personas por la policía barcelonesa, es la más baja desde que la Diada expresa el deseo de separación catalana, siete años atrás. Tanto en 2018 como en 2017 participaron alrededor de un millón de personas, según fuentes policiales. "Volvemos a ser centenares de miles de personas que llenan las calles de Barcelona", celebró Elisenda Paluzie, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), organizadora del acto. "Ésta es la Diada más difícil de las que hemos organizado. No sólo no hemos avanzado sino que se dan pasos atrás", reconoció la dirigente, en relación a la búsqueda de la independencia.

El ánimo fue muy distinto al de octubre de 2017, cuando impulsaron un referéndum de autodeterminación y proclamaron una efímera república en esta región de 7,5 millones de habitantes. Algunos de sus líderes llevan casi dos años en prisión preventiva por presunta rebelión y se arriesgan a duras penas de cárcel. En el caso del principal acusado, el ex vicepresidente regional Oriol Junqueras, la fiscalía pide 25 años. "Hoy volveremos a enseñar al mundo que persistimos a pesar de la represión”, escribió en Twitter el expresidente de Cataluña Carles Puigdemont, exiliado en Bélgica. Los retratos de los presos se hicieron presentes en la manifestación que tuvo como lema: "objetivo independencia". En octubre se conocerá la sentencia del Tribunal Supremo contra los doce dirigentes juzgados por el intento de secesión de 2017.

Las discrepancias se multiplican entre los dos partidos separatistas que comparten el gobierno regional sobre cómo impulsar nuevamente la secesión. Juntos por Cataluña (JxC), de Puigdemont y su sucesor Quim Torra, llama a la "confrontación" con Madrid si el Supremo emite una sentencia condenatoria. En cambio, el partido de Junqueras, Izquierda Republicana (ERC), apuesta por el diálogo con el gobierno socialista español.

La vocera del gobierno regional, Meritxell Budó, defendió el diálogo e instó a una movilización "masiva y cívica" para recuperar la democracia y los derechos y libertades nacionales de Cataluña. En un momento del acto irrumpió el himno de España, procedente de una habitación de un hotel próximo al acto, que provocó malestar entre los asistentes. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quien también participó de la conmemoración, volvió a reclamar "acuerdos" y "entendimiento". Y reiteró su solidaridad con los líderes sociales y políticos presos.

Desde el Congreso en Madrid también se manifestaron sobre el tema. "Creemos que la represión es el peor de los caminos para solucionar conflictos políticos", dijo la vocera del grupo independentista JxC, Laura Borras. Aprovechó su intervención en la sesión para pedir al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que escuche a los catalanes, y se lamentó por que los dirigentes presos puedan ser condenados. "Ni la represión ni el exilio pueden acabar con las ansias de independencia”, subrayó. “Deseó que llegue un día en que la Diada sea la fiesta de todos los catalanes y no de una parte", expresó, a su vez, Sánchez que lleve adelante negociones con Unidas Podemos en la búsqueda de formar gobierno y evitar nuevas elecciones

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Estudio de ADN humano antiguo resuelve misterio de las lenguas indoeuropeas

Los resultados de una de las más grandes investigaciones sugieren como clave una migración masiva de pastores de la estepa euroasiática en la edad de Bronce

 

La forma en que las lenguas indoeuropeas llegaron a hablarse desde el sur de Asia hasta las islas británicas ha sido objeto de debate entre investigadores durante décadas.

Ahora, la mayor investigación de ADN antiguo de humanos jamás realizada sugiere que la respuesta podría estar en una migración masiva de pastores de la estepa euroasiática durante la edad de Bronce, movimiento que comenzó hace 5 mil años en dirección oeste hacia Europa y también hacia al este, rumbo a Asia.

Vagheesh Narasimhan, coautor de un artículo sobre esa investigación publicado en la revista Science, señaló que la migración de poblaciones en los pasados 10 mil años es clave para entender los cambios lingüísticos y la transición de cazadores-recolectores a agricultores.

“Ha habido mucho trabajo de ADN, así como arqueológico, sobre estos dos procesos en Europa”, explicó este profesor invitado de la Escuela Médica Harvard, pero se conoce menos sobre estas transformaciones en Asia.

Un equipo global de genetistas, arqueólogos y antropólogos analizaron el ADN antiguo de 524 individuos de Asia central y el sur de Asia que nunca había sido estudiado, proceso que aumentó 25 por ciento el total mundial de trabajos de genoma antiguo publicados.

Mediante la comparación de esos genomas y los de restos hallados anteriormente y la ubicación de esa información en un contexto histórico mediante registros arqueológicos y lingüísticos, el equipo de investigadores pudo completar los baches que existían en la comprensión de esos fenómenos migratorios.

Un artículo de 2015 señalaba que las lenguas indoeuropeas, que constituyen el mayor grupo de idiomas en el mundo y del que forman parte el hindi-urdu, farsi, ruso, inglés, francés, gaélico y otros 400 más, llegaron a Europa a través de la estepa euroasiática.

Sin embargo, el camino de las lenguas protoindoeuropeas para llegar a Asia estaba menos claro. Una de las escuelas de pensamiento sostenía que las difundieron agricultores de la región de Anatolia, territorio que en la actualidad ocupa Turquía.

En el artículo de Science los investigadores indican que encontraron que los habitantes actuales del sur de Asia tienen poca o ninguna ascendencia que los conecte con los antiguos agricultores de Anatolia.

“Podemos descartar una propagación a gran escala de agricultores con raíces en Anatolia hacia el sur de Asia, lo que constituye la pieza central de la ‘hipótesis Anatolia’”, que sostiene que ese movimiento trajo la agricultura y las lenguas indoeuropeas a la región, precisó David Reich, otro autor del artículo, también de la Escuela Médica Harvard.

“Al no haber ocurrido movimientos sustanciales de personas, es un jaque mate a la hipótesis Anatolia.”

Nuevas pruebas

Existen dos nuevas líneas de pruebas en favor del origen estepario. Primero, los investigadores detectaron similitudes que conectan a hablantes de las ramas indoiranias y baltoeslavas de las lenguas indoeuropeas.

Encontraron que los hablantes actuales de esos dos grupos descienden de un subgrupo de pastores esteparios que migraron en dirección oeste hacia Europa hace 5 mil años, y luego se esparcieron en dirección este hacia el centro y el sur de Asia en los siguientes mil 500 años.

Otra observación en favor de esta teoría: surasiáticos que hablan las lenguas drávidas o dravídicas, principalmente en el sur de la India y el suroeste de Pakistán, tienen muy poco ADN estepario mientras los que hablan lenguas indoeuropeas como hindi, panyabí o bengalí tienen mucho más.

En cuanto a la agricultura, trabajos anteriores han encontrado que se esparció hacia Europa por medio de pueblos de ascendencia anatolia.

Otro artículo publicado en la revista Cell Press por muchos de los mismos autores describe el primer genoma de un individuo de la cultura del valle del Indo (IVC, por sus siglas en inglés), una de las mayores civilizaciones de la antigüedad, contemporánea con las de Egipto y la Mesopotamia.

La lucha contra una mina china que empoderó a un grupo de tailandesas

Un proyecto extractivo en Wanon Niwat movilizó a las mujeres de este pueblo tailandés para proteger las tierras donde viven y el medioambiente

Esa mañana, en cuanto vio el extraño cartel, plantado sobre un suelo que había sido removido poco antes, Mali Senbunsiri recordó la advertencia que su cuñada le había hecho años atrás. “Presta atención a cualquier pancarta o señal desconocida que aparezcan”, le avisó. “[Si aparece alguna] significa que se están preparando para abrir la mina”, le dijo la mujer.

Tras el hallazgo, Mae Mali, o Madre Mali, como la conocen en Wanon Niwat, el pueblo tailandés en el que siempre ha vivido, corrió al templo a avisar a las otras mujeres que estaban enfrascadas en los preparativos de un festival. Era 2015, y así comenzó una guerra, liderada por las mujeres del pueblo, contra una gran empresa china que quería perforar su suelo. “Al principio solo éramos mujeres”, explica Mali, de 52 años y madre de tres hijos ya independizados. “Probablemente porque nos quedamos en casa y vemos qué ocurre en la comunidad”, asegura esta abuela, quien ahora cuida de cuatro de sus nietos con los ingresos que obtiene, junto a su marido, de sus campos de arroz y otros pequeños negocios.

En los años setenta, el Gobierno tailandés encontró reservas de potasio bajo el suelo de Wanon Niwat, pero durante décadas nadie se atrevió a perforar debido a la fuerte oposición que los proyectos de minería han tenido en el país asiático. Sin embargo, gobiernos y empresas siempre mantuvieron un ojo en este elemento químico, fundamental para fabricar los fertilizantes de los que depende la potente industria agrícola tailandesa y que ahora tiene que importar. En mayo de 2014, una junta militar tomó el poder en un golpe de Estado y, pocos meses después, concedió una licencia de exploración de más de 15.000 hectáreas a la China Ming Ta Potash Corporation, una empresa con capital chino, para que estudiara la apertura de una mina de potasio en la zona. Fue cuando aparecieron las primeras señales.

Pocos días después de encontrar el cartel, cuando las mujeres ya ultimaban los preparativos del festival, escucharon que la empresa estaba intentando obtener muestras de la composición del suelo. “En cuanto lo oímos, dejamos todos y nos fuimos hasta allí para pararlos”, asegura Nongluck Oupadeng, otra de las mujeres que participó desde el primer día en los movimientos de resistencia. “Al principio no estábamos muy bien organizadas, solo lanzábamos acciones cuando oíamos que iban a perforar”, explica Mali. Aquel día, consiguieron frenar la perforación pero sabían que era solo la primera batalla de una guerra que ganaría fieles rápidamente —sobre todo, mujeres— y que revolucionaría las relaciones de género en la comunidad.

 “He aprendido a tener más confianza en mí misma. Ahora tengo el reconocimiento de la comunidad y me dan más responsabilidades”, asegura Nongluck Oupadeng, quien se ha convertido en una de las principales negociadoras del grupo con las autoridades. “Me ha cambiado de verdad. Antes simplemente me quedaba en casa. Ahora soy una líder. Me siento empoderada y más valiente”, añade Samrit Boranmun, quien ha utilizado sus conocimientos en redes sociales para obtener información y publicitar el movimiento.

Según Naciones Unidas, aunque Tailandia ha experimentado progresos en igualdad de género en las últimas décadas, aún se necesitan mejoras en “las actitudes tradicionales y estereotipos que refuerzan la violencia doméstica y la violencia contra la mujer, su baja participación en política y en puestos de toma de decisiones y la discriminación y vulnerabilidades [en zonas] rurales e indígenas así como en el sector informal”, entre otros. Sin embargo, según un informe reciente sobre las defensoras de derechos humanos en Tailandia, el gobierno de la junta militar, que prohibió de forma sistemática protestas y otras actividades de la sociedad civil, ha supuesto un retroceso y estas defensoras “tienen cada vez un mayor riesgo de violencia, discriminación y otras violaciones de derechos”. Además, según el informe firmado por varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, “las mujeres han sido excluidas de forma sistemática de las consultas públicas y de los procesos de toma de decisiones, especialmente en asuntos relacionados con la tierra y los recursos naturales”. Tailandia celebró elecciones el pasado mes de abril tras casi cinco años de dictadura militar, pero el general golpista Prayuth Chan-ocha ha vuelto a formar Gobierno a pesar de no haber ganado los comicios, gracias a que un tercio de los escaños eran designados a dedo.

Una de las herramientas más empleadas durante el gobierno de Prayuth Chan-ocha ha sido el acoso judicial de los activistas por parte de las empresas y el Gobierno. Así, varias de las mujeres de la comunidad, entre ellas Mali, han sido denunciadas en varias ocasiones por no respetar el orden público o por provocar daños a la empresa. “Yo me he declarado inocente. No he causado ningún daño a la empresa. Solo participé en una sentada para que nos dieran información”, explica enfadada Pisamai Sukkha, una viuda de 53 años cuyos ingresos mensuales se han desplomado porque debe pasar su tiempo yendo y viniendo de los tribunales.

En esa frágil situación de las mujeres, los recursos naturales se han convertido en un elemento clave en la supervivencia de formas de vida igualitarias en zonas rurales, explica Kitima Khunthong, profesora de Ciencias Sociales y Humanidades que estudia las relaciones de las comunidades rurales con el medioambiente en la Universidad tailandesa de Rajabhat. “Las comunidades dependen mucho de su entorno sobre todo en zonas rurales, porque les asegura sus formas de vida, su red social, sus lazos culturales, su seguridad económica y su salud”, asegura. “Dañar su entorno puede tener consecuencias sociales”, continúa. Los derechos comunitarios han estado reconocidos en las Constituciones de Tailandia desde 1997, explica la académica, pero ninguno de los gobiernos, ni civiles ni militares, que el país ha tenido desde entonces los ha respetado por completo. “Está solo sobre el papel. Los gobiernos nunca respetan los derechos comunitarios, especialmente los gobiernos militares”, concluye la investigadora.

El carácter cooperativo de las tailandesas

Cuando Mali habla, todo el mundo escucha. Su carácter fuerte la hace una líder nata, tanto que, a diferencia de sus compañeras, ella no siente que el conflicto haya cambiado las relaciones en casa. “Las mujeres controlamos las finanzas. Somos simplemente más importantes socialmente”, sentencia. El marido de Mali, Anan Senbunsiri, asiente: “Yo la apoyo completamente. Creo que es más adecuada que yo para desempeñar ese papel”.

Sin embargo, para Pranom Somwong, coordinadora en Tailandia de Protection International, una ONG que trabaja por la protección de los defensores de los derechos humanos, la diferencia fundamental es el carácter más cooperativo de las tailandesas. “Las mujeres tienen una forma de liderazgo más colectiva. No es esa figura del héroe fuerte de los hombres”, asegura la activista. “A pesar de eso, ellas han sido aceptadas como líderes [en Wanon Niwat]”, asegura Pranom.

Desde aquella protesta espontánea surgida en el templo, las mujeres de Wanon Niwat, con el apoyo de maridos, padres y hermanos, han organizado sentadas y marchas, que han reforzado los lazos de la comunidad pero que las ha llevado también a las poblaciones vecinas para pedirles que se unan al movimiento. La mayoría de ellas, sin embargo, nunca pensó que su oposición a la mina pudiera revalorizarlas en una sociedad aún muy machista. Sus inquietudes eran más inmediatas. Sompan Srimarat, una mujer que tiene a su cargo a dos hijos con autismo, se unió a las protestas preocupada por cómo la mina podría afectar a los campos de arroz y las plantaciones de caucho que les dan de comer. “Mi vida depende del entorno aquí. No podemos arriesgarnos”, asegura. No en vano, su vecina, Somboon Duangpromyao, ya le ha advertido de que la extracción de sal, procedente de las mismas reservas que el potasio, está haciendo que el suelo ceda a 40 kilómetros de Wanon Niwat. “Cada vez que voy por aquella zona, veo un agujero nuevo”, asegura Somboon. “Si eso está pasando allí, que las minas son a pequeña escala, imagina lo que puede ocurrir con una gran mina de potasio”.

Las minas de potasio han sido relacionadas con la contaminación por sal de ríos y de reservas de agua subterránea, reduciendo la biodiversidad acuática, así como con la subsidencia o hundimiento del suelo, explica Miguel Cañedo, un investigador en ecosistemas acuáticos de la Universidad de Barcelona. “Si no se diseñan acciones preventivas, el impacto medioambiental de estas minas puede ser muy alto”, asegura el investigador. “Puede tener un impacto también sobre la salud humana, no solo en los ecosistemas. Las sales pueden interactuar con otros residuos y generar sustancias cancerígenas”, continúa.

Estas consecuencias sobre la salud humana son la principal motivación en la lucha de Thawatchai Chanchemsri, antiguo director del departamento municipal de salud, quien renunció en noviembre de 2018 como protesta al proyecto minero. “Me preocupa que la mina tenga un impacto sobre el medioambiente, pero sobre todo sobre la salud de los residentes y sobre las generaciones futuras”, afirma. Según Thawatchai, el departamento para el que trabajaba había estudiado el impacto de las minas de sal cercanas y había encontrado varios efectos negativos en el entorno inmediato, incluyendo un incremento en la salinidad del agua y una caída de la producción de los campos de arroz.

Según el gobierno de Tailandia, la nueva Ley de Minería, que entró en vigor en agosto de 2017, concede una mayor papel a las comunidades para decidir qué tipo de proyectos quieren que se desarrollen en las regiones en las que residen. “Si las comunidades se oponen, habrá una votación antes de que se otorguen licencias”, explica Ubol Ritpech, directora de la división legal del Departamento de Industrias Primarias y Minas de Tailandia. Sin embargo, al igual que el reconocimiento de los derechos comunitarios, la voluntad de las zonas rurales probablemente se quede en el papel, teme Lertsak Kamkongsak, uno de los principales activistas antiminas del país. “Es cierto que [según la ley] las autoridades tienen que involucrar a la comunidad local [...] Pero hay un problema en cómo el gobierno va a implementar la ley, porque según nuestra experiencia, siempre se favorece la inversión y no el respeto a las formas de vida locales”, asegura el activista.

Mientras, en Wanon Niwat, ha empezado la cuenta atrás. La licencia de exploración de la empresa expira a finales de este año, y las mujeres de Wanon Winat están decididas a dejar claro un mensaje: no quieren que nadie perfore el suelo sobre el que viven. Y la lucha, asegura, continuará aunque el Gobierno se niegue a escuchar sus demandas. “Si renuevan la licencia, seguiremos luchando. Ahora son más fuertes que nunca”, asegura Mali.

Por Laura Villadiego

Sakon Nakhon (Tailandia) 9 SEP 2019 - 00:18 COT

Publicado enMedio Ambiente
Tras los cohetes y los túneles, la resistencia palestina usa drones de precisión

Las milicias palestinas han empezado a usar drones para atacar con precisión objetivos militares israelíes cercanos a la Franja de Gaza. El primer ataque se produjo en mayo y el segundo ocurrió el sábado. Las autoridades políticas y los jefes militares israelíes califican de muy grave esta amenaza para la que todavía no existe un sistema defensivo eficaz.

 

El pasado fin de semana un pequeño dron lanzado por las milicias palestinas, concretamente por la Yihad Islámica, y cargado con explosivos, cruzó la frontera de la Franja de Gaza e impactó contra un vehículo militar israelí causando daños materiales pero no personales. Fue el segundo ataque de esta naturaleza en pocos meses, una circunstancia que ha disparado las alarmas en el estado judío.

El uso de drones para realizar ataques de precisión suscita preocupación tanto a nivel político como a nivel militar, sin contar con la inquietud de la población israelí de los enclaves próximos a la Franja. Además, envía al enemigo un mensaje perturbador acerca de la creciente capacidad militar de las milicias, mensaje que tiene también otra lectura en la medida que la Franja está sitiada completamente por las fuerzas israelíes.

El periódico Yediot Ahronot destaca que la utilización de los drones constituye una “nueva amenaza”, y llega después de que el ejército haya neutralizado, o casi neutralizado, otros dos desafíos anteriores. Para el lanzamiento de cohetes se desarrolló el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, mientras que para acabar con los túneles se está completando la construcción de un muro, que también es subterráneo, alrededor de la Franja. “Ahora Hamás está desarrollando el campo de los drones que son capaces de sobrepasar el muro en construcción, y que representa una gran amenaza para las fuerzas desplegadas en la zona y para las ciudades cercanas a Gaza”, señala el rotativo de Tel Aviv.

En medios políticos se subraya que el uso de los drones indica que las milicias están convencidas de que durante la campaña para las elecciones del 17 de septiembre, Israel no atacará la Franja, de manera que están incrementando sus operaciones, como ya hicieron en la víspera de las pasadas elecciones del 9 de abril.

En ambientes militares y políticos se oyen voces partidarias de llevar a cabo una operación disuasoria contra las milicias, una operación a gran escala, similar a la de 2014, o por lo menos intensificar los ataques contra objetivos en la Franja de una manera significativa que haga entender a las milicias que Israel está dispuesta a llegar hasta el final en caso necesario.

Pero iniciar un ataque en profundidad contra la Franja puede ser políticamente muy costoso. Hay que descartar un ataque de este tipo antes de las elecciones puesto que al primer ministro Benjamín Netanyahu no le interesa debido a la incertidumbre que crearía. Pero incluso después de los comicios es una jugada arriesgada. En cualquier caso, a medio plazo Israel tendrá que adoptar alguna medida radical ya que mientras continúe el bloqueo de la Franja continuará el hostigamiento de las milicias.

El ministro de Exteriores, Israel Katz, indicó que las milicias se han convertido en una “herramienta al servicio de Irán”. De hecho, Teherán ofrece apoyo político y económico a Hamás, que gobierna Gaza desde 2007, y este apoyo lo utiliza a su vez políticamente Israel para atacar a la república islámica con el respaldo de países árabes suníes.

El primer ataque con drones tuvo lugar en mayo, cuando también la Yihad Islámica envió uno contra un camión militar situado del otro lado de la Franja. La operación fue grabada en un video de propaganda que se divulgó horas después a través de las redes sociales. El video contenía mensajes escritos del tipo “Vuestras defensas no son nada para nosotros”.

A partir de marzo de 2018, la resistencia palestina empezó a usar cometas y globos para causar incendios dentro de Israel. Aunque primitivo, este método, que continúa en uso, creó numerosos problemas al ejército y a las brigadas de bomberos y voluntarios que tratan de contener las llamas.

El uso de drones representa un gran peligro, según el ejército. Mientras los cohetes que disparan las milicias se dirigen indiscriminadamente contra la población civil de las localidades próximas a la Franja, los dos drones que se han lanzado hasta ahora han ido dirigidos contra objetivos claramente militares y, a diferencia de los cohetes, los drones tienen una gran precisión.

El ejército cree que durante los últimos años las milicias han importado clandestinamente un gran número de drones, aunque también los hay que se han construido en la Franja. No se trata de una improvisación sino de un plan cuidadosamente elaborado que empezó a funcionar hace años. En 2016, Mohammad Zoari, un ingeniero palestino que desde el exterior dirigía el programa de los drones, murió en Túnez en un ataque que los medios de comunicación atribuyeron al Mosad.

En medios militares se comenta que muchos de los drones en posesión de las milicias pueden adquirirse fácilmente a través de Internet a precios irrisorios, y esos drones, una vez adaptados, pueden convertirse en auténticas armas de guerra letales, y difíciles de detectar y de abatir. En Israel, además del ejército, hay una docena de empresas civiles que trabajan para hallar una solución al problema, algo que todavía no existe o que todavía no ha adquirido un nivel de eficacia razonable.

En Internet se venden drones sencillos a partir de 200 euros. Estos aparatos recreativos pueden adaptarse para fines militares con facilidad. De hecho, no es ningún secreto para el ejército israelí que las milicias de Gaza llevan varios años trabajando en dos direcciones: adaptación de los drones para el espionaje y adaptación para el ataque, como en el caso del ataque ocurrido el sábado.

jerusalén

10/09/2019 08:26 Actualizado: 10/09/2019 08:26

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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La “cuestión indígena” y los derechos originarios en América

Los días 4 y 5 de setiembre de 2019, se realizó en Iquique, al norte de Chile, el “VI Congreso Internacional de Derecho Indígena”, organizado por la Universidad de Tarapacá y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena de Chile (Conadi).

Fue un evento muy concurrido, con un auditorio mayoritariamente andino, en especial Aymara, cuya experiencia puede conducirnos a reflexionar sobre el presente y futuro de los pueblos originarios de América.

El evento resaltó como “cuestión indígena” los conflictos socio-ambientales o socio-culturales. En Chile, como en el Perú, existen cientos de estos conflictos que confrontan los derechos de las comunidades o pueblos originarios con los intereses de los gobernantes del Estado y de las empresas nacionales o transnacionales capitalistas.

Son conflictos sin resolución o con resoluciones parciales que tienen como cuestión la explotación de los recursos naturales que se encuentran en territorio de las comunidades o pueblos originarios.

Se presentaron interesantes ponencias de docentes universitarios buscando explicar en tiempos actuales esa “cuestión indígena”: el derecho internacional de los derechos humanos focalizado en el derecho indígena, el análisis de la eficacia de los tribunales ambientales focalizado en los reclamos indígenas, y temas específicos como el genocidio cultural, los derechos al territorio, la jurisprudencia ambiental, la biodiversidad originaria, la justicia comunal, la consulta previa frente a decisiones técnicas, entre otros.

Al evento también se sumaron ponencias de líderes de comunidades o pueblos originarios participantes. Estos líderes destacaron temas relacionados al valor de sus comunidades, incluyendo su cosmovisión y filosofía, y temas sobre sus conflictos. Entre estos últimos se presentó el conflicto de una comunidad con una gran empresa minera por el uso del suelo y la contaminación de actividades agrícolas, y el conflicto de una histórica comunidad con una empresa embotelladora por el uso del agua.

En realidad, se tratan de temas comunes no solo para Chile y el Perú, sino para cada país que cuenta con una población pre-colonial u originaria. La “cuestión indígena” del siglo XXI pone en debate en cada uno de estos países los pedidos de respeto de derechos ancestrales y colectivos de su población originaria sobre los recursos naturales, frente a los intereses económicos de empresarios nacionales y transnacionales sobre los mismos recursos naturales. ¿Hay alguna perspectiva de solución?

Las comunidades o pueblos originarios tienen muchas quejas concretas: la insensibilidad de la burocracia estatal que accede fácilmente a los pedidos de los empresarios, los engaños en el uso de las leyes que encubren sus derechos, la falta de recursos para participar en condiciones de igualdad en los procesos de consulta previa, la arbitrariedad de la autoridad estatal cuando define la consulta previa a falta de acuerdo, y la incomprensión sobre sus necesidades por parte de las autoridades del Estado y los altos funcionarios de las empresas privadas. Estos reclamos reflejan que las comunidades o pueblos originarios siguen siendo los más vulnerables en el actual contexto global (que promociona una economía liberal con consumo masivo). La segregación étnica y segregación socio-económica reaparecen como un efecto directo y una tarea urgente.

En estas circunstancias, una solución que brota tras el encuentro de docentes y líderes en eventos como el de Iquique es la consolidación y unidad de las comunidades o pueblos originarios.

La consolidación de estas comunidades o pueblos supone mostrar, a los otros, el valor de su cosmovisión, justicia, economía, cultura y organización comunal. Es este carácter transversal de lo comunal que ha hecho posible la preservación de la biodiversidad del planeta, sin un aporte estatal o privado, lo que aún no comprendemos.

Es este carácter transversal de lo comunal que ha hecho posible la preservación de la biodiversidad del planeta, sin un aporte estatal o privado, lo que aún no comprendemos.

La unidad, a su vez, supone intentar la unificación de las comunidades o pueblos originarios del mundo o, al menos, en América. Sus demandas y frustraciones son las mismas en Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Guatemala, Nicaragua, México, Estados Unidos, Canadá; lo que hace indispensable una unificación de gremios o reivindicaciones comunes.

Con esta consolidación y unidad de las comunidades y pueblos originarios se puede conducir en corto tiempo a resultados de bienestar. La Organización de Naciones Unidas y los organismos internacionales reconocerían plenamente los derechos de las comunidades o pueblos originarios e inducirían a los Estados y entidades privadas a que hagan lo mismo.

Las normas internacionales o nacionales aprobadas se cumplirían, sumándose así la creación de organismos mundiales y estatales dirigidos por las propias comunidades o

10 septiembre 2019


Antonio Peña Juma es profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Abogado, Magister en CCSS y PhD. in Laws.

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Martes, 10 Septiembre 2019 04:56

Bachelet critica a Brasil y a Venezuela

Bachelet critica a Brasil y a Venezuela

 La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, actualizó el  informe presentado el 4 de julio sobre la situación en Venezuela. Denunció nuevos casos de “posibles ejecuciones extrajudiciales”, alertó sobre la frágil situación económica del país, y condenó el duro bloqueo impuesto por Estados Unidos. Bachelet aprovechó también su discurso para criticar la política ambiental del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

En el marco del 42° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Suiza, la ex presidenta de Chile aseguró que “la economía atraviesa el episodio hiperinflacionario más agudo en la región”. En materia de seguridad, recomendó disolver las Fuerzas de Operaciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana, por "posibles ejecuciones extrajudiciales cometidas por sus miembros”, señaló. En su informe, Bachelet también condenó el bloqueo del gobierno estadounidense, que contribuye a “agravar la situación humanitaria” del país.

La alta comisionada también cuestionó la política ambiental del presidente brasileño, Jair Bolsonaro. "Estamos quemando nuestro futuro" con los incendios en la Amazonia, afirmó en un tramo de su discurso. Los focos de incendio resultan especialmente perjudiciales para "las mujeres, los hombres y los niños que viven en esas áreas, entre ellos muchos pueblos indígenas", subrayó.

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Saeb Erekal

Durante mi visita a Chile en 2015, un buen amigo me llevó a recorrer el monumento a los detenidos de-saparecidos durante la dictadura de Pinochet. Fue un momento de mucha solemnidad. Como palestino, yo también sé muy bien lo que significa tener hermanos y hermanas cuyos cuerpos no han sido devueltos. La emoción poco a poco se transformó en un mayor entendimiento de Latinoamérica y su respeto al derecho internacional y, particularmente, el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Es una forma de decir "nunca más". ¿Para qué podría existir el derecho, sino para dar garantías de igualdad a todos, incluidos los más débiles?

Pero la historia también está marcada por sectores que no consideran el derecho como un valor, tampoco la igualdad, sino que ambos se transforman para ellos en una amenaza. Son quienes consideran que el poderoso puede constantemente humillar al débil, y es algo que se da en varios aspectos de la vida, desde las diferencias económicas a las diferencias sociales. Si la política exterior de cada país es una extensión de su política local, entonces no debe sorprender la decisión del presidente hondureño de, en violación flagrante de sus obligaciones bajo el derecho internacional y particularmente de la resolución 478 del Consejo de Seguridad, reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Son las consecuencias de la era Trump, donde el presidente estadunidense ha levantado a un puñado de populistas de derechas a nivel mundial quienes, de forma consciente o inconsciente, contribuyen a desbancar el sistema internacional. Eso es lo que ha estado haciendo Estados Unidos a través no sólo de sus ataques contra importantes tratados y organizaciones internacionales, como el protocolo medioambiental de París, la Unesco y el Consejo de Derechos Humanos, sino también en contra de principios básicos del derecho internacional. En efecto, reconocer a Jerusalén como capital de Israel –tal como el reconocimiento de las Alturas del Golán, pertenecientes a Siria, como parte de Israel– es un intento de normalizar la adquisición de territorio por la vía armada, una violación flagrante a uno de los principios básicos del derecho internacional humanitario.

Los objetivos cortoplacistas de aquellos populistas se oponen al interés de avanzar en la seguridad y paz mundial, de la misma forma que contribuyen a sentar precedentes tremendamente negativos para el futuro de la humanidad. En Palestina hemos sido víctimas de la falta de implementación de las resoluciones de Naciones Unidas y el derecho internacional, pero eso no quiere decir que el problema sea el derecho, sino la voluntad política para implementar sus principios. Esa misma falta de voluntad que permitió que el Apartheid en Sudáfrica se mantuviese por décadas.

La decisión de Honduras, quien junto con Guatemala se ha querido transformar en paladín de Estados Unidos en Centroamérica reconociendo a Jerusalén como capital de Israel, a pesar de que ambos países han sido llamados shithole countries o "países de porquería" por el presidente Trump, refleja una triste y peligrosa realidad en política internacional: quienes no dan valor al derecho simplemente no dan valor al principio básico que debe guiar las relaciones entre los países: el respeto.

La mentalidad clientelista de quienes justifican al presidente hondureño señalando que a cambio Honduras va a recibir "cooperación" por parte de Israel, no sólo se olvidan de la clase de "cooperación" entregada por Israel a las dictaduras latinoamericanas, sino que simplemente entregan el mensaje de que su política exterior está a la venta. Claramente la política exterior está basada en intereses, pero también en balances. Los intereses, tanto comerciales como de cooperación y políticos, y los principios básicos del derecho internacional, deben ir aliados de forma tal que las relaciones internacionales se transformen en un vehículo que propague la paz y no –como en este caso– un instrumento de un líder populista para acercarse irresponsablemente a esos mismos poderosos que, en el pasado, ya han mostrado el poco valor que asignan a sus relaciones bilaterales.

Latinoamérica sigue representando para Palestina un bloque natural de apoyo. Sus identidades y experiencias entienden la importancia del derecho internacional, particularmente del derecho a la autodeterminación. Al mismo tiempo que, en conjunto con nuestros aliados y particularmente con los miembros de la Liga Árabe, revaluaremos las relaciones como bloque con Honduras, también impulsaremos nuestras relaciones con el resto de la región. La causa de Palestina sigue siendo una causa universal por el respeto de la libertad y la justicia, algo que sin importar lo que haga Trump y sus amigos populistas, no cambiará la identidad de Latinoamérica en defensa de esos mismos valores, ni tampoco la realidad de Jerusalén como ciudad ocupada, ni el derecho de Palestina a existir libre y soberana.

* Secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina y jefe negociador palestino.

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