La Zona Temporalmente Autónoma: el plan del Pentágono para la frontera colombo-venezolana

Jeff Cooper, el creador del código de colores con el que solemos asociar los niveles de amenaza, escribió en su libro Principios de Defensa Personal, que mucho más importantes que las armas o la experticia en el manejo de estas, es constituir una verdadera mentalidad de combate.

 

No hay otra manera, según el ex marine, de sobrevivir a un evento que amenace la seguridad de un individuo.

En la actual coyuntura venezolana, el presidente Nicolás Maduro, ha ordenado al Ministerio de Defensa en pleno, en especial al Comando Estratégico operacional, "elevar el nivel a alerta naranja" ante un posible ataque al territorio nacional por parte de Colombia.

Aunque los protocolos específicos que se corresponden con este nivel, sean confidenciales o restringidos, es posible avizorar las acciones que se corresponde a un estado que podríamos considerar de pre-bélico y abrir el debate en torno a cómo plantear una defensa integral de la nación.

Construir la Zona Temporalmente Autónoma

Estados Unidos aprendió de su fatal experiencia en Vietnam, importantes lecciones sobre el tipo de guerras que se lucharían en el futuro. En vez de satanizar la guerra de guerrillas y el combate asimétrico, los metabolizó y convirtió en parte de su doctrina militar, en especial, con la conocida guerra de cuarta generación.

Luego, bajo el gran paraguas de la estrategia no convencional, el teniente coronel de la marina Frank Hoffman, impulsó la noción de Guerra Híbrida para definir "...guerras polimorfas por su naturaleza…" que pueden ser conducidas y peleadas tanto por los Estados, así como por  "una variedad de actores no estatales, que incorporan una variedad de modos de guerra diferentes, incluyendo capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas incluyendo coerción, violencia indiscriminada y desorden criminal. Estas actividades multimodales pueden ser conducidas por unidades separadas o aún por la misma, pero son dirigidas operacional y tácticamente dentro del mismo campo de batalla para lograr los efectos sinérgicos en todos los niveles de la guerra...", resalta el militar estadounidense.

El general Váleri Guerásimov, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, diría a propósito de la perspectiva Híbrida que en el siglo XXI había una tendencia a "borrar las líneas entre el estado de guerra y paz".

Las guerras ya no se declararían y tampoco se desarrollarían siguiendo "un patrón habitual". Los métodos y tácticas no militares, además, serían más importantes que las propias armas, añade el militar ruso.

Hoffman ha declarado que el objetivo de una guerra híbrida sería avanzar en "la desintegración social interna y el quiebre de la voluntad política del adversario". No es una estrategia militar propiamente dicha, sino sociopolítica.

Es por esta razón que tomamos del ensayista Hakim Bey su noción de Zona Temporalmente Autónoma, para aplicarla a los terrenos sinuosos de la guerra híbrida.

Aunque Bey utiliza el concepto como un alegato en favor de nuevas formas de relación humana y de organización social donde no medie el control social de las instituciones erigidas bajo el modelo del Estado-Nación, las características que ofrece son clarificadoras en cuanto a lo que puede ocurrir en los próximos meses en los más de 2 mil kilómetros de frontera común entre Venezuela y Colombia, y quién sabe si en la zona Sur (Guayana) y este (Esequibo) del país bolivariano.

La zona temporalmente autónoma define un espacio dónde los límites del poder establecido por el Estado se han difuminado. El relacionamiento de los individuos se establece a partir de pautas locales y de una expectativa de la vida que no obedece a reglas supra individuales, sino que son tejidas a partir de la coyuntura que se impone.

Al fracturarse el Estado o la lógica societal, por no responder a la expectativas de los individuos, estos se rehacen en una cantidad de formas y mecanismos de interacción donde las nuevas éticas surgen y los territorios ya no siguen las coordenadas impuestas por las constituciones nacionales sino por las expectativas de entender la nueva circunstancia.

Para cualquiera que conozca la realidad de la frontera colombo venezolana, se le hará familiar estas consideraciones. La línea fronteriza no la determinan los Estados, sino las necesidades de las comunidades locales. Los colombianos pasan la frontera para atenderse en los hospitales gratuitos en Venezuela y muchos venezolanos cruzan para trabajar de manera temporal o hacer compras en Colombia. Se crean nuevas identidades fronterizas, donde es muy difícil para muchos decirse venezolanos o colombianos, simplemente se sienten como “gente de frontera”  con posibilidades de ser y pensar de acuerdo a lógicas mucho menos dicotómicas que las que les impone la nacionalidad en uno u otro lado del territorio.

Si a esto le sumamos la situación propia del lugar, con redes de bandas de narcotráfico, paramilitares y fuerzas guerrilleras, cada una con su agenda y objetivos particulares. La zona se complejiza y poco a poco se desapega del cuerpo nacional. Así como la economía de guerra, ha impulsado en Venezuela una variedad de islas sociales que no se adhieren a ninguna ley, ni ética o moral estatal, como los comerciantes que remarcan los precios esté o no el dólar a la baja, o funcionarios que tejen redes de corrupción para transar los bienes de la nación venezolana, de la misma forma, una escalada en el nivel de violencia en la frontera puede degenerar en la aparición de un nuevo tipo de territorio de facto, que no será ni venezolano, ni colombiano, sino que tendrá a la guerra como única identidad.

En la ZTA, convive el narco-paramilitarismo y las bandas criminales en lucha contra la guerrilla colombiana. La guerra planteada por Washington busca convertir dicho territorio en una zona desregulada, y por lo tanto correr la línea fronteriza desapareciendo la capacidad del Estado venezolano de actuar en dicho espacio. Pero el desplazamiento por la vía de hecho, de la línea territorial, intenta llevar el ataque contra la guerrilla hacia Venezuela. Una persecución en caliente, con esa excusa, es el falso positivo más probable. Obligaría a la FANB a pasar de alerta naranja, a roja.  No es descartable que el inicio de hostilidades en la frontera con Colombia, derive en otras ZTA al sur (Guayana) y al este (Esequibo)  de Venezuela.

Estudiar lo ocurrido en la frontera entre Ucrania y Rusia, especialmente en las zonas orientales de Donetsk y Lugansk, sería una tarea de primer orden para entender qué clase de conflicto se puede avecinar.

Tal y como lo consideramos en un artículo anterior, existen formas de balcanizar los países a través de la promoción de enclaves, que al multiplicarse terminan haciendo metástasis y sesionando amplios espacios de un territorio.  En la hipótesis planteada por el Pentágono, puede que no esté previsto una intervención militar directa sobre Venezuela, sino un deterioro de las condiciones de vida en la frontera. Washington demostraría así que no solo está en capacidad de vulnerar la economía de Venezuela, sino su integridad territorial.

Redes Híbridas de Información: Inteligencia social para la defensa territorial

El despliegue de los sistemas anti misilísticos decretado por el Presidente Maduro, sirve como un potente factor disuasivo para el caso de una agresión convencional. Los equipamientos rusos, ideales para la guerra electrónica en rangos mayores a los 300 kilómetros, como el Krasuja-4 y el Moskva-1, tienen capacidad de neutralizar "radares terrestres y de aviones, sistemas de autoguiado de bombas y misiles, crear interferencias en el funcionamiento de aviones no tripulados e incluso satélites espías", y además detectan y recopilan información "sobre las fuentes de ondas electromagnéticas de aviones, radares, dispositivos de autoguiado de misiles, transmisores de radio". Los S-300 completan la cúpula de hierro para la defensa de la nación suramericana.

No obstante, aunque tenga la capacidad, puede que no sea con aviones y misiles que Estados Unidos estime desestabilizar Venezuela. El gobierno bolivariano hace bien en desplegar el sistema, pero no se puede usar un misil para defenderse de un ataque de abejas. El conflicto planteado es de otro tenor, por lo que la estrategia debe contemplar otros aspectos.

Freddy Bernal, enviado especial de Miraflores para la zona fronteriza, relató hace algunos meses que la única manera en que logró atrapar al líder de los Rastrojos, fue a través de la utilización de una "estrategia de carácter social". Es decir, entendió, luego del análisis situacional in situ, que a la guerra híbrida se le derrota con acciones híbridas.

Venezuela avanza bien en este aspecto, posee una doctrina de defensa integral que es la "guerra popular prolongada o guerra de todo el pueblo" soportada en lo que se llama el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria. Sin embargo, bastaría algo más. Posiblemente acompañar estas acciones con el despliegue de un conjunto de medidas para desarrollar la prospectiva o intuición estratégica de la amenaza, con el uso de la inteligencia social o como algunos expertos llaman "las redes híbridas de información multidimensional de amplio espectro".

Todos los organismos de seguridad, así como los ciudadanos del país, deben estar en alerta para detectar cualquier individuo y cualquier actividad que vaya en contra de la seguridad del Estado. Si la defensa territorial se hace con el despliegue de armamento, también debe existir la capacidad de análisis y prospectiva defensiva, una inteligencia colectiva o también podríamos llamarla, apoyándonos en la doctrina militar venezolana: “la inteligencia de todo el pueblo”. 

Mary Kaldor, experta en nuevas guerras, consideraba que en la actualidad "la victoria ya no se basa en la capacidad de infligir una destrucción masiva, sino en la capacidad de luchar contra el apoyo popular de los oponentes". Por ello, si Venezuela está inmersa en una guerra donde se ataca todo el espectro social para debilitar la moral y el apoyo al gobierno nacional, cualquier crítica o señalamiento dirigido a atacar los múltiples flancos, deben verse como insumos para la lucha contra el enemigo real que es, en última instancia, el imperialismo estadounidense.

Redes hibridas de amplio espectro que detecten posibles sabotajes, acciones terroristas, movimientos inusuales de actores considerados potencialmente perjudiciales. Podría ser una descripción perfecta para los llamados de la población a lograr una acción más eficiente por parte del Estado en la prestación de servicios públicos, en la mejora de salarios y en la protección de la calidad de vida de la población venezolana. Para un analista estratégico, para un Ministro de Defensa, para un jefe de Estado no debería haber diferencia. Son, en resumidas cuentas, lo mismo.

Nadie parece objetar el poder de unos S-300, tampoco se les acusa de traición o de querer desertar del proyecto político. Lo mismo debería pasar con quienes desde la legítima preocupación y deseo de preservar la integridad de la nación, apuntan hacia las vulnerabilidades que existen en el tejido social. Asumir y actuar sobre la necesaria crítica popular, es desarrollar una verdadera mentalidad de combate, posiblemente la única que garantiza la legitimidad gubernamental y la cohesión social. Si la estrategia que se aplica contra Venezuela no es tradicional, ¿por qué debe serlo su esquema de análisis y defensa?

19:00 07.09.2019(actualizada a las 19:02 07.09.2019) URL corto

Por José Negrón Valera

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Trump cancela unas negociaciones de paz secretas con los talibanes

El presidente de EE UU anuncia en Twitter que no se puede fiar de quien ha matado a 12 inocentes en un atentado en Kabul

 

A través de su cuenta de Twitter, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este sábado que ha cancelado las negociaciones de paz con los talibanes, después de que el grupo insurgente haya admitido estar detrás de un atentado en Kabul que acabó con la vida de un soldado estadounidense y otras 11 personas. “Sin que casi nadie lo supiera, los principales líderes talibán y, por separado, el presidente de Afganistán, iban a reunirse conmigo en secreto este domingo en Camp David. Llegaban esta noche a Estados Unidos”, informaba el presidente con un tuit esta noche. El mandatario explica a continuación que después de que sus invitados admitiesen que estaban detrás del ataque en Kabul que mató “a uno de nuestros grandes soldados y a otras 11 personas", decidió cancelar "inmediatamente la reunión y las negociaciones de paz”.

“¿Qué clase de gente mataría a tantas personas para aparentemente fortalecer su posición de negociación?”, se pregunta el presidente. “Así no lo han conseguido, ¡sólo han empeorado la situación! Si no pueden acordar un alto el fuego durante estas importantes conversaciones de paz, e incluso han sido capaces de matar a 12 personas inocentes, entonces probablemente no tengan el poder necesario para negociar un acuerdo significativo”, prosigue Trump, que finaliza preguntándose: “¿Cuántas décadas más están dispuestos a luchar?”.

Recientemente los talibanes han lanzado una ofensiva contra la capital de la provincia de Kunduz y han perpetrado dos atentados suicidas en Kabul, uno de los cuales se cobró la vida de un sargento del Ejército estadounidense. Con este ya son 16 los militares de EE UU muertos en Afganistán este año.

El borrador de este acuerdo de paz incluía la retirada de miles de militares estadounidenses a cambio de garantías de que Afganistán no se convertirá en refugio de Al Qaeda, el Estado Islámico o cualquier otra organización que pueda atacar a Estados Unidos y sus aliados. Tras la espantada de Trump, ahora no está claro en qué situación queda la negociación para acabar con la guerra más larga jamás mantenida por EE UU y el retorno de las fuerzas estadounidenses. Según informa el diario The Washington Post, esta cumbre secreta habría supuesto un paso hacia la ratificación de un acuerdo entre Washington y los talibanes que llevaba meses negociándose.

Por Yolanda Monge

Washington 7 SEP 2019 - 21:46 COT

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Sábado, 07 Septiembre 2019 06:31

Cumbre urgente por la Amazonia

Aborígenescolombianos  y jefes de Estado en la foto de la cumbre por la Amazonia. Imagen: AFP

Los representantes de seis países amazónicos se reunieron en Colombia para tomar medidas que protejan la mayor selva tropical del mundo. 

Los presidentes de seis países amazónicos se reunieron con carácter de urgente en Colombia para tomar medidas que protejan la mayor selva tropical del mundo. En la cumbre, convocada en la ciudad de Leticia, los presidentes de Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador y el vice Surinam, discutieron la conservación de la Amazonia tras los graves incendios forestales que desde hace semanas consumen grandes áreas selváticas de Bolivia y Brasil principalmente. La cumbre finalizó con la firma del "Pacto de Leticia para la Amazonia" donde consensuaron la preservación de los recursos naturales de la zona.

"Debemos resolver las causas estructurales de la crisis climática que actualmente enfrentamos, porque la tendencia de cada día es que se vaya agravando, exponiendo a la humanidad a múltiples catástrofes", manifestó el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante el evento. "Mientras no cambiemos la forma en que producimos y consumimos a nivel global será imposible asegurar un futuro a esta y las próximas generaciones", dijo. Y criticó que no se haya invitado a Venezuela a participar de la cumbre: “por encima de esas diferencias ideológicas están los intereses de la madre tierra", afirmó.

Además del presidente boliviano, participaron los mandatarios de Colombia, Iván Duque, y Perú, Martín Vizcarra, que convocaron el encuentro. También los presidentes de Ecuador, Lenín Moreno; y el vicepresidente de Surinam, Michael Adhin. Brasil, cuestionado internacionalmente por sus respuestas a los graves incendios que afectan su selva desde hace semanas, fue representado por su canciller, Ernesto Araújo. El ministro reemplazó al presidente Jair Bolsonaro, quien no pudo viajar a la cumbre por razones médicas, aunque estuvo presente vía videoconferencia. De la cuenca amazónica forma parte también Venezuela, que no fue invitada a la cumbre, y Guyana y la Guyana Francesa (esta última un departamento francés de ultramar), que tampoco participaron.

En la videoconferencia a través de la cual participó el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llamó a proteger la soberanía de la Amazonia. "Tenemos que decir que la Amazonía es nuestra: de Brasil, Bolivia, Colombia, de las Guayanas, es de todos nosotros", aseguró Bolsonaro. "Estamos en una posición firme de defensa de nuestra soberanía y firme también para que cada país pueda, dentro de su tierra, desarrollar la mejor política de la región amazónica y no dejar que esa política sea tratada por otros países", agregó. Durante su intervención, el presidente brasileño también acusó de la situación en la Amazonía a sus predecesores: "gobiernos de izquierda en Brasil, socialistas que no creían en el capitalismo y odiaban la propiedad privada", afirmó.

Las llamas que arrasan una parte de la Amazonia brasileña desde hace semanas provocaron una crisis ambiental y diplomática para el gobierno del ultraderechista Bolsonaro, escéptico del cambio climático y quien propugna la explotación minera en reservas indígenas y áreas protegidas.

Los países participantes suscribieron el Pacto de Leticia por la Amazonia, una hoja de ruta que deberán emprender no solo los países amazónicos, sino también las naciones de la región y la comunidad internacional. "Aquí estamos firmando un pacto donde coordinamos y trabajamos armónicamente por objetivos comunes. Nos motiva a proteger la Amazonía para hacer trabajos de prevención y mitigación cuando se presentan riesgos como los incendios forestales", dijo el presidente colombiano, Iván Duque, al firmar el pacto en la cumbre celebrada en Leticia. También se prevé la creación de una red amazónica para articular esfuerzos entre institutos meteorológicos de investigación. Esta medida tendrá como finalidad anticiparse a eventos ambientales e intercambiar información sobre actores ilegales que atentan contra el medioambiente, informó el ministro colombiano de Ambiente Ricardo Lozano.

El 60% de la selva amazónica está en Brasil. El resto se extiende por Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, así como la Guayana Francesa, una región departamental ultramarítima de Francia. En Brasil, desde enero hasta el 2 de septiembre, los satélites del instituto de observaciones espaciales INPE contabilizaron 93.175 focos de incendio - récord desde 2010 para ese periodo-, un 51,9% de ellos en la región amazónica. En Bolivia, el fuego arrasó desde mayo con 1,7 millones de hectáreas de bosque y pastizales, entre ellas áreas protegidas, según la gobernación del departamento de Santa Cruz (este).

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La matriz energética y el desarrollo sostenible en América Latina

En agosto de 2019 la Comisión Económica para América Latina (Cepal) apuntó que los países latinoamericanos deben preocuparse por el medioambiente, además de por el crecimiento económico, el combate a la desigualdad y el aumento en la productividad. La propuesta de un modelo de crecimiento ecológico debe tener en cuenta la estructura del sector energético de los países latinoamericanos. El sector energético es de suma importancia para el crecimiento económico, por ser una de las fuentes motrices de la actividad económica. De este modo, cuando se habla de “crecimiento sostenible”, como lo llama la Cepal, se debe tener en cuenta que la energía utilizada para la actividad económica sea de origen ecológico.

En América Latina, del total de la producción energética, la proporción dirigida a la exportación representa más de la mitad para estos países: Ecuador con 70 por ciento (petróleo crudo), Venezuela con 66 por ciento (petróleo crudo), Bolivia con 65 por ciento (gas natural), Trinidad y Tobago con 58 por ciento (derivados del petróleo) y Paraguay con 51 por ciento (electricidad producida con hidroenergía). En general, dichas energías no renovables exportadas son consideradas “sucias”, por el alto grado de afectación del medioambiente y su carácter no renovable. La extracción del petróleo y el gas natural provoca la contaminación de los ecosistemas y la emisión de gases de efecto invernadero, que contribuye al calentamiento global.

La dinámica exportadora de energías “sucias” se presenta en toda América Latina. El petróleo crudo exportado por Colombia, México, Guatemala, Honduras y Jamaica, y el gas natural, especialmente el peruano, son las principales fuentes de energía exportadas desde esta región. A excepción de Colombia y Venezuela, los países exportadores de petróleo no tienen la capacidad productiva para refinar el crudo. Esto condiciona a los exportadores de petróleo a importar derivados petroleros para su consumo final.

En cuanto a las importaciones, 13 de los 21 países latinoamericanos revisados importan más de la mitad del consumo final energético. La mayor parte de las importaciones de estos países son productos derivados del petróleo para la generación de electricidad o el consumo en transporte. La segunda fuente de energía que más se importa es el gas natural, para generar electricidad o para licuarlo y revenderlo con mayor valor agregado, como en el caso peruano.

Brasil, Bolivia, Colombia, Venezuela y Argentina son los únicos países que gozan de soberanía energética. Producen internamente lo suficiente para satisfacer su demanda e incluso cuentan con producción excedente dirigida a las exportaciones, y, a su vez, el porcentaje del consumo de origen extranjero está por debajo del 30 por ciento. En su mayoría, las importaciones brasileñas y argentinas corresponden al gas natural de Bolivia para la generación de energía eléctrica y a la electricidad de Uruguay. Resaltan, igualmente, los casos de República Dominicana, Jamaica y Panamá, por su porcentaje de importaciones del consumo final, mayor a 100. Esto se explica por el hecho de que en estas economías una gran parte de la importación de combustibles se queda en los buques para el comercio internacional, por lo que nunca entran a ser parte del consumo interno.

Los principales socios por país y su parte de petróleo refinado importado respecto del total de dicho producto presentan un denominador común en casi todas las economías latinoamericanas. El socio predominante, en 19 de los 21 países, es Estados Unidos; 11 de ellos cuentan con un tratado de libre comercio. Esta lógica condiciona la dinámica económica de la región, por la concentración del mercado petrolero y de refinación estadounidense, la volatilidad del precio del petróleo y la caída de la productividad en este sector desde 2014 con un crecimiento anual negativo.

Frente al nuevo impulso de la economía verde de la Cepal, cabe enfatizar que 15 países de América Latina consumen menos del 30 por ciento de energías verdes respecto del total. Estos utilizan biomasa como fuente de energía, principalmente leña, que, a través de un proceso de quema, produce energía eléctrica o calorífica. Este proceso no está exento de emitir gases de efecto invernadero. Aún son muy pocos los proyectos de energías verdes existentes: el parque solar en Jujuy, Argentina, o los parques eólicos en Oaxaca, México. En la estructura de producción y consumo energético de Latinoamérica todavía son predominantes las energías “sucias”.

La propuesta de la Cepal de crecer de manera sostenible no puede ignorar la situación del sector energético en Latinoamérica, basado en exportar petróleo y gas natural, importar derivados del petróleo y consumir, en su mayoría, energías “sucias” importadas de Estados Unidos. Es un sector dependiente del exterior y nada ecológico. Incluso la electricidad generada con energía hidráulica no es necesariamente energía verde: aunque no emite contaminantes, sí afecta a los ecosistemas acuáticos a largo plazo. Las iniciativas de transitar hacia una economía sostenible, como la emisión de bonos verdes o las propuestas de la Cop21, promueven la generación de energías verdes para los países latinoamericanos, pero los avances son muy lentos cuando el problema no está en el futuro, sino en el presente. Todo indica que China está acumulando tecnología solar propia que es la que más crece en términos de capacidad instalada de energía solar. En esto se distingue de Estados Unidos, que está aferrado a la exportación de gasolina refinada y vehículos a gasolina. América Latina aún no toma en serio las energías limpias, que quizás lleguen de la mano de China, más pronto que tarde.

Por Óscar Ugarteche / Carlos de León

6 septiembre, 2019

*    Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y el Sistema Nacional de Investigadores‑Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y coordinador del Observatorio Económico Latinoamericano (Obela).

**           Facultad de Economía de la Unam, miembro del Obela.

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¿Estamos frente a una guerra entre Colombia y Venezuela?

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó la alerta naranja por la amenaza de guerra desde Colombia y anunció que habrá ejercicios militares en todo el eje de frontera. ¿Puede darse una guerra entre ambos países? ¿O acaso la guerra comenzó años atrás y nadie lo anunció?

El factor Colombia siempre regresa en la agenda del conflicto venezolano. La última noticia fue la alerta naranja dada por el presidente Nicolás Maduro este martes 3 de septiembre ante la amenaza de agresión hacia Venezuela. Acusó a su par colombiano, Iván Duque, de querer crear una "serie de falsos positivos" para desencadenar la guerra y declaró que realizarán ejercicios militares del 10 al 18 de septiembre en todo el eje fronterizo con Colombia.

Sus palabras se dieron luego de dos hechos centrales. Por un lado, la denuncia presentada por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, de que en el país vecino funcionan tres centros de entrenamiento militar para realizar acciones de desestabilización en Venezuela. Esos espacios existen en Colombia, según Rodríguez, bajo el amparo del Gobierno de Duque y su fuerza política, el Centro Democrático, dirigida por el expresidente Álvaro Uribe.

Por otro lado, la alerta de Maduro se dio ante el recrudecimiento de la matriz, afirmada por el mismo Duque, que sostiene que el Gobierno venezolano daría refugio y posibilidad de desarrollo a quienes lideran el sector de las FARC que regresó a la lucha armada. Ese señalamiento se unió a las repetidas declaraciones del Gobierno colombiano y sus grandes medios aliados que han sostenido que otra de las fuerzas colombianas en armas, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), tendría bases de operaciones en Venezuela.

La escalada de declaraciones ha vuelto a poner la pregunta sobre el centro de la mesa: ¿es posible una guerra entre ambos países? ¿O acaso la guerra ya empezó, nadie la anunció ni se hizo responsable, cambió de máscaras, y ya dejó muertos, incendios y dolor?

Un Estado cedido a otro

"La guerra ya está aquí, pero dicen que ya viene", dice un humorista colombiano que cita la investigadora colombo-venezolana María Fernanda Barreto, quien conversó con Sputnik sobre el panorama actual. Barreto es miembro de la Red internacional de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad. Sus estudios se centran en el análisis de ambas realidades y sus puntos de choque dentro del cuadro de asedio a Venezuela y la guerra interna en Colombia.

Lo primero es, en su análisis, situar el rol que le ha sido asignado a Colombia por Estados Unidos (EEUU): "se convirtió en la principal base militar estadounidense en la región latinoamericana desde el punto de vista militar, económico y político".

Al tener ese rol en la arquitectura continental diseñada por EEUU, el papel que le fue asignado ante la emergencia del proceso chavista en el Gobierno en 1999 en Venezuela fue predecible, según explica.

"Han utilizado tácticas de guerra de aproximación indirecta a través de Colombia y ejecutado una serie de acciones sobre Venezuela, como el sabotaje económico, la invasión paramilitar, una serie de operaciones para desestabilizar la Revolución bolivariana", agrega la investigadora.

El 23 de febrero pasado, tuvo lugar una de esas operaciones de gran envergadura: EEUU buscó un ingreso por la fuerza en Venezuela a través de la frontera colombo-venezolana, presentando el hecho como intento de ayuda humanitaria. El Gobierno colombiano abrió sus puentes internacionales para que actuaran grupos entrenados con el objetivo de escalar la violencia y llegar a un punto de quiebre e ingreso a territorio venezolano.   

Esa acción fue televisada por las grandes agencias de noticias como un montaje cinematográfico que finalmente no logró su objetivo. Paralelamente, se han dado operaciones en otros terrenos de forma continua, muchas veces invisibilizadas por los medios.

La invasión paramilitar

El punto de inicio fue el año 2002, "una vez que EEUU fracasa en apoyar la oposición venezolana en el intento de golpe de Estado en abril del 2002", resalta Barreto. Fue ese año cuando Álvaro Uribe asumió la Presidencia de Colombia y comenzó la estrategia de la invasión silenciosa.

"Comienza ese modelo como un mecanismo para tomar el control político, económico y militar sobre el territorio venezolano, y desde esa fecha hasta ahora esa invasión ha sido sistemática y sostenida", evalúa Barreto.  

El proceso paramilitar en Colombia ha pasado por diferentes etapas desde su creación y expansión. En la actualidad, Barreto lo describe como "un fenómeno de tipo político y económico sumamente imbricado con dos negocios que son lubricantes fundamentales del capitalismo, que son el negocio de la guerra y el del narcotráfico".

Ya no se está ante estructuras definidas como en los inicios: "no se puede hablar de cantidad de personas porque al hablar del fenómeno paramilitar no se sabe cuánta gente hay en las estructuras paramilitares en Colombia, y no se sabe, entre otras cosas, porque hay mucha gente que pertenece a las Fuerzas Armadas que ocasionalmente se involucra en acciones como parte de grupos paramilitares", explica la investigadora.

La analista colombo-venezolana agrega otra variable, como las contratistas militares privadas, involucradas en acciones contra Venezuela "dentro de esa modalidad de guerra irregular".

Esa invasión silenciosa, subterránea, emergió en determinados momentos en años recientes. Uno de ellos fue durante 2017, cuando la derecha, financiada y conducida por EEUU, intentó una nueva escalada violenta para lograr el derrocamiento del Gobierno. En los meses de abril a julio, esas formaciones desarrollaron diferentes ataques en puntos clave del país, desde la frontera con Colombia hasta Caracas. Luego regresaron, en parte, a las sombras, a centros de entrenamiento como los que, por ejemplo, denunció el ministro de Comunicación. 

La guerra

"Colombia es un país en guerra", subraya Barreto. Existe "un conflicto interno social y armado que no ha resuelto en los últimos 60 años, ha tenido momentos de diálogo, de acuerdo, pero el conflicto no ha tenido solución".

A su juicio, el conflicto ha servido para "justificar su industria militar y los negocios relacionados con la guerra, pero el Estado colombiano nunca se ha hecho responsable de la guerra que ha creado y sostenido".

Dentro de ese cuadro resultaba esperable que el Gobierno del Centro Democrático acusara automáticamente al Gobierno venezolano de ser responsable del regreso a las armas de un sector de las FARC, o de la permanencia del ELN.

Las acusaciones contra la Revolución bolivariana son tanto una forma de instalar la justificación de posibles nuevos escenarios bélicos, así como de "externalizar los costos del conflicto social y armado que vive Colombia", analiza Barreto. Ni los empresarios ni el Gobierno asumen responsabilidad acerca de por qué un sector de las FARC regresó a las armas, o por qué no se logró un acuerdo de paz con el ELN.  

¿Puede la guerra, dentro de ese escenario, adquirir su presentación clásica con uniformes y generales identificados? Barreto no descarta la posibilidad de una acción de tipo regular militar sobre Venezuela, pero cree que la mayor probabilidad es que "sigan apostando a aumentar las acciones de tipo irregular sobre el territorio, continuar con la invasión paramilitar y con todos los sabotajes económicos y políticos".

Ese conjunto de operación tiene que ver con la modalidad híbrida de la guerra contra el país que enfrenta un bloqueo económico y financiero impuesto unilateralmente por EEUU. Barreto señala que no se puede hablar de una guerra de Colombia contra Venezuela sin separar los conceptos e intereses.

"El conflicto subyacente es el de clase, y la primera víctima del Estado colombiano es el pueblo colombiano, y ese pueblo en parte es, y debe aprender, que es el mejor aliado del pueblo venezolano", sostiene la investigadora. 

La guerra llegó hace años. Con otras máscaras, discursos, presentaciones, actores. Por momentos realiza sus operaciones de modo sumergido, y en otros, como el pasado 23 de febrero, emerge con luces y cámaras. ¿Qué está por venir? Maduro decretó la alarma naranja y los ejercicios militares para el mes de septiembre. Venezuela vive un asedio ininterrumpido y Colombia es uno de los factores principales de ese conflicto.

22:16 04.09.2019(actualizada a las 22:22 04.09.2019) URL corto

Por Marco Teruggi


Maduro anuncia el despliegue de su sistema de defensa antiaérea en la frontera con Colombia

 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó este miércoles que a partir del próximo 10 de septiembre su país desplegará su sistema misilístico de defensa antiaérea en la frontera con Colombia, un día después de haber declarado una "alerta naranja".

El mandatario aseguró que su homólogo colombiano, Iván Duque, busca una "falso positivo" en el mes de septiembre "para agredir" el territorio venezolano y acudir después a Naciones Unidas "y armar un show político barato a costa de un conflicto armado".

"Ya las tropas están desplegadas y ahora vamos a desplegar el sistema misilístico de defensa antiáerea, de defensa terrestre blindada. Vamos a desplegarla del 10 al 28 de septiembre porque Venezuela se respeta y lo que quiere en Colombia es paz", agregó el Jefe de Estado.

Al mismo tiempo, el presidente denunció que Duque "ha llevado a Colombia nuevamente a una situación de guerra". "La violencia de Colombia que se quede en Colombia, no la queremos aquí", aseveró el mandatario, agregando que "en Venezuela lo que queremos es paz, concordia, trabajo, producción y convivencia".

"Alerta naranja"

El presidente venezolano ordenó este martes a todas sus fuerzas militares realizar ejercicios entre el 10 y el 28 de septiembre en la frontera con Colombia, país que -dijo- representa una "amenaza de agresión".

El jefe de Estado, en medio de un acto con el alto mando militar, ordenó "declarar una alerta naranja frente a la amenaza de agresión de Colombia contra Venezuela" y el despliegue de los ejercicios "en toda la frontera occidental del país", que comprende los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas.

El Gobierno de Duque "no solo ha metido a Colombia en una guerra que recrudece, sino que ahora pretende un falso positivo para agredir a Venezuela y empezar un conflicto militar en nuestro país", denunció el mandatario.

Escalada de tensiones

La orden del presidente venezolano se da en medio de una escalada de señalamientos entre Bogotá y Caracas, que se agudizó la semana pasada cuando Colombia acusó al Gobierno de Maduro de amparar a la disidencia de las extinta guerrilla de las FARC.

Funcionarios de la Administración de Duque aseguraron incluso que el pronunciamiento del disidente y prófugo de la justicia Iván Márquez se había grabado en territorio venezolano, cuestión que fue negada tajantemente por Caracas.

Entretanto, el pasado domingo, Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación venezolano, presentó "pruebas" de que atentados fallidos contra el país fueron planeados desde suelo colombiano.

"Los 'narcoparagobiernos', como el Gobierno de Álvaro Uribe y el Gobierno de Iván Duque, de manera permanente perpetran, levantan, inventan falsos positivos para promover o justificar agresiones contra países, contra movimientos y contra personas", aseveró Rodríguez.

 

Publicado: 4 sep 2019 23:07 GMT | Última actualización: 5 sep 2019 08:58 GMT

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El presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo en París.Foto Afp

La inédita Cumbre Trilateral de Seguridad en Jerusalén de sus consejeros securitarios –el ruso Nikolai Patrushev, el estadunidense John Bolton y el israelí Meir Ben-Shabbat–, bajo los auspicios del premier Netanyahu, (en)marca las esferas de influencia en el Gran Medio Oriente que mueve sus fronteras en forma sigilosa.

La decepción de Israel fue patente al no poder convencer a Nikolai Patrushev, de todas las confianzas del zar Vlady Putin, sobre la "malignidad" de Irán –como si Trump y Netanyahu fueran querubines–.

The Times of Israel sintetiza que en la cumbre trilateral "Rusia se puso del lado de Irán contra Israel y EU": Rusia apoyó la postura de Teherán de que el sofisticado drone de EU fue derribado en el espacio aéreo iraní, además de defender los derechos(sic) del ejército persa a permanecer en Siria pese a la oposición israelí (http://bit.ly/2NM3uGY).

El pugnaz Bolton no da una en materia de seguridad, que pone en peligro la relección de Trump, por lo que quizá tenga sus días contados por indeseable piromaníaco.

Los actores de la Cumbre Trilateral de Seguridad de Jerusalén midieron bien sus alcances y llama la atención que Netanyahu haya sido más precavido que el irascible Bolton frente a la postura de Rusia.

En vísperas de las elecciones en Israel, el partido Likud galardona su edificio con tres magnas fotos del saliente premier Netanyahu con Trump, el zarVlady Putin, y el premier indio Narendra Modi. Sólo le faltó la otra foto con el mandarín Xi cuando Israel ha entregado dos de sus tres principales puertos a Pekín para su proyecto de la "ruta de la seda marítima" en el mar Mediterráneo (http://bit.ly/2Tn6f1w).

Otro punto relevante radica en la enorme influencia que tiene el zar Vlady Putin con 25 por ciento de migrantes ruso/ucranianos (dos millones) en Israel: jázaros no-semitas de origen mongol centro-asiático conversos a la religión judía (https://amzn.to/2MTzRDP).

Netanyahu juega las cuatro supremas principales cartas geoestratégicas y falta ver cómo le beneficiarán en las elecciones cuando ha chocado con un sector del complejo-militar-industrial (general Ehud Barak y general Benny Gantz) vinculado a su archienemigo George Soros.

Un mes después de la Cumbre Trilateral securitaria de Jerusalén, Hossein Khanzadi, comandante de las fuerzas navales iraníes, anunció ejercicios militares conjuntos de Moscú y Teherán en el Golfo Pérsico y en el norte del Océano Índico (sic), a finales de año, que Rajab Safarov, director del Centro de Estudios del Irán Moderno, en Moscú, interpretó como "el primer paso para eyectar completamente (sic) a EU de la importante región estratégica del Golfo y así concluir el dominio de EU" (http://bit.ly/2NTFcel).

Aunque Irán había propuesto un Pacto de Seguridad Colectiva en el Golfo Pérsico –rechazado por la dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña, al unísono de Israel y sus aliados en el mundo árabe–, Rusia salió al quite con su "Doctrina Rusa" (http://bit.ly/2MTc2fA): un Pacto de Seguridad Colectiva en el Golfo Pérsico (http://bit.ly/2MPqvJz), apoyado por Irán y China (http://bit.ly/2NJbkBf).

Sin contar el asombroso acercamiento del sultán neo-otomano Erdogán con el zar Vlady Putin, el Pentágono señala hoy tres regiones de "competencia estratégica" contra Rusia y China: 1. Indo-Pacífico; 2. Europa y; 3. el Ártico.

La movida de ajedrez de Rusia en el océano Índico, en sus ejercicios navales con Irán, es de alto impacto geoestratégico, mientras las fichas del tablero medio-oriental se mueven en forma acelerada con el supuesto arreglo de los Emiratos Árabes Unidos con Irán para repartirse a Yemen, mientras Israel libra sus cuatro simultáneas "guerras de drones" contra los aliados persas en Damasco/Bagdad/Gaza/Beirut.

Desde el 19 de agosto, en su reunión con el zar Vlady Putin, pasando por el arribo del canciller persa Javad Zarif el 26 de agosto a Biarritz, hasta su notable discurso geoestratégico del 27 de agosto (http://bit.ly/2MSJMtg), Macron salva a EU de su encajonamiento frente a Irán que se aprovecha de la coyuntura y el cronograma de la hipotética relección de Trump.

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La líder hongkonesa retirará el proyecto de ley de extradición, según la prensa local
  • - Fuentes citadas por el diario South China Morning Post aseguran que Lam ha convocado a los 43 diputados progubernamentales para una reunión en su residencia oficial tras la que anunciaría la retirada definitiva del texto de extradición
  • - La política ha negado ayer mismo que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central"
  • - Aunque ya había suspendido su tramitación y luego aseguró reiteradamente que el proyecto estaba "muerto", los manifestantes no se han dado por satisfechos

 

 La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, anunciará este jueves la retirada del polémico proyecto de extradición que ha suscitado las multitudinarias protestas registradas en la ciudad desde hace tres meses, según varios medios de la ciudad.

Fuentes citadas por el diario South China Morning Post y por el portal de noticias HK01 aseguran que Lam ha convocado a los 43 diputados progubernamentales a las 16:00 hora local (10 horas en España) para una reunión en su residencia oficial, tras la que anunciaría la retirada definitiva del texto.

Aunque ya había suspendido su tramitación y luego aseguró reiteradamente que el proyecto estaba "muerto", los manifestantes no se han dado por satisfechos; una de las cinco demandas del movimiento es precisamente la retirada efectiva y definitiva de esa reforma legal.

De producirse finalmente, esto significaría que tras trece semanas de protestas las autoridades locales accederían a cumplir con una de las cinco exigencias, en un gesto para "calmar el ambiente", según una de las citadas fuentes.

El resto de peticiones son el establecimiento de una comisión independiente que investigue la supuesta brutalidad policial, la retirada de cargos contra los detenidos por las protestas, la retirada del calificativo de "revuelta" sobre las manifestaciones y la aplicación del sufragio universal para la elección del jefe del Ejecutivo local.

Lam goza, según las últimas encuestas, de la popularidad más baja jamás registrada por un líder del Gobierno local desde que Hong Kong regresó a manos chinas tras siglo y medio de dominación colonial británica.

No obstante, y pese a que los manifestantes han exigido una y otra vez su dimisión, la política ha negado ayer mismo que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas: "Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central (el Ejecutivo de Pekín). Nunca me he planteado dimitir. La elección de no dimitir es mía propia".

Así, Lam respondía a unas grabaciones obtenidas por la agencia de noticias Reuters durante una reunión con empresarios locales en las que se le escucha decir: "Si tuviera elección, lo primero (que haría) sería dimitir, después de haberme disculpado convenientemente".

En sus últimas intervenciones, los portavoces del Ejecutivo chino han reiterado su apoyo a Lam, a su Gobierno y a la Policía de Hong Kong para que resuelvan la situación.

Las manifestaciones comenzaron el pasado mes de marzo como oposición a una polémica propuesta de ley de extradición que, según abogados y activistas, podría haber permitido a Pekín acceder a "fugitivos" refugiados en territorio hongkonés.

Éstas han movilizado desde junio a cientos de miles de personas y han dejado enfrentamientos entre algunos manifestantes violentos y la policía, a la que se ha acusado de abusar de su poder a la hora de disuadir las protestas.

Aunque a principios de julio las autoridades hongkonesas declararon "muerta" esa propuesta de ley, los manifestantes exigen que se retire oficialmente y han ampliado sus demandas con el objetivo de mejorar los mecanismos democráticos de la ciudad y, en definitiva, oponerse al autoritarismo chino.

EFE

04/09/2019 - 09:52h

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Colombia, plataforma de la CIA para la agresión a Venezuela

El pasado 28 de agosto, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela (Venezuela Affairs Unit, VAU por sus siglas en inglés), que estará ubicada en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, lo que exhibe a ese país sudamericano como la principal plataforma para un golpe de Estado made in USA contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el papel servil y cipayo del presidente colombiano Iván Duque.

La Unidad de Asuntos de Venezuela estará dirigida por James Story, ex encargado de negocios en la Embajada estadunidense en Caracas, y quien fue uno de los últimos diplomáticos en retirarse de la misión en la capital venezolana en marzo, después de que el presidente Nicolás Maduro rompiera relaciones con Washington.

El nivel de la VAU no es tradicional en el servicio exterior de Estados Unidos, y según trascendidos de prensa no se equiparará a una “sección de intereses” como la que existió en La Habana, Cuba, durante décadas. De acuerdo con fuentes del Departamento de Estado, su carácter provisional la coloca fuera del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en cuanto a aprobar su personal, aunque seguirá supervisando el desarrollo de las relaciones bilaterales.

La creación de la oficina diplomática paralela de EU en Bogotá contó con el apoyo bipartidista (demócrata/republicano) del Congreso, y busca dar legitimidad regional al desdibujado presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, en un momento de extrema debilidad política de la oposición interna al gobierno de Maduro.

El presidente Maduro rompió relaciones con EU el 23 de enero pasado, luego de que Donald Trump desconociera su mandato y reconociera a Guaidó, su creación, como “presidente encargado”, en medio de una campaña de intoxicación mediática en el mundo occidental dirigida a presionar, desestabilizar y producir un “cambio de régimen” en Venezuela, con apoyo de varios presidentes de la ultraderecha latinoamericana agrupados en el llamado Grupo de Lima.

Desde entonces, oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzaron a realizar contactos con funcionarios diplomáticos venezolanos con fines de reclutamiento e incitación al abandono de sus cargos, en particular en Colombia, Panamá y Naciones Unidas.

Según reportes periodísticos, a cambio de convertirse en colaboracionistas de la agencia de espionaje estadunidense, oficiales de la CIA ofrecieron sumas de dinero de entre 120 y 150 mil dólares, con el encargo, a quienes defeccionaran, de que deberían ofrecer entrevistas a medios de prensa donde evidenciarían, entre otras exigencias, rechazo al presidente Maduro y al gobierno que habían defendido hasta ese momento.

Desde entonces, también, los agentes de la CIA incrementaron sus actividades en territorio colombiano. En 2018, la agencia estadunidense ya había logrado la defección del agregado de prensa venezolano en Bogotá, Luis Espinoza. Destaca, asimismo, el apoyo brindado a una red terrorista basificada en Perú, denominada operación “Jaque Mate Venezuela 2019”, dedicada a la ejecución de actos violentos en territorio venezolano con fines de desestabilización.

Antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, entre Iván Duque y Gustavo Petro, en junio de 2018, la CIA preparó una denuncia pública donde acusaba, falsamente, a Royland Belisario, miembro del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), de un supuesto atentado contra el hoy presidente Duque. La versión fue recuperada por el diario bogotano El Tiempo el 3 de marzo de 2019 y atribuida a “organismos de inteligencia colombianos”.

El 15 de abril de 2019, durante una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó que cuando “yo era director de la CIA, mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”. La transcripción oficial del Departamento de Estado censuró esas aseveraciones, pero sí quedaron registradas en video. Y aunque es público y notorio que a lo largo de su historia la CIA ha hecho lo que Pompeo dijo, no deja de ser grave que el jefe de la diplomacia estadunidense se refiera a sí mismo de esa forma.

El 7 de febrero anterior, tras la detención del ex coronel de la Guardia Nacional Bolivariana, Oswaldo Valentín García Palomo, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela, Jorge Rodríguez, destacó ante los medios la publicación de mensajes intimidatorios y noticias falsas por parte de actores del antichavismo que delineaban el marco de una serie de acciones golpistas.

De tiempo atrás, García Palomo había contado con el apoyo de la CIA y de los gobiernos de Colombia, Chile y Brasil. En su confesión, el ex militar declaró que la Agencia Central de Inteligencia lo había contactado a través del general retirado Antonio Rivero, activista del Partido Voluntad Popular (el de Guaidó) y agente de la CIA, según Rodríguez. Detalló, también, que en territorio colombiano había contado con el apoyo de alias “Alejandro”, un general de la Policía Nacional de Colombia, quien era el enlace con el gobierno de Juan Manuel Santos.

El plan golpista había sido reactivado en mayo de 2018, previo a las elecciones colombianas, con la asesoría de alias “Indiana” y el “coronel Lee” por parte de la CIA y de “Alejandro”, por parte del gobierno de Colombia. Los oficiales instruyeron a García Palomo el plan de ataque contra Venezuela durante el primer trimestre de 2019, y su confesión, según Jorge Rodríguez, venía a desmontar la campaña de intoxicación desinformativa internacional sobre la “crisis humanitaria”, como coartada para una invasión diseñada por la CIA y el Pentágono con apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Grupo de Lima.

En el contexto de una prolongada guerra híbrida imperial de desgaste, el sábado 23 de febrero de 2019, calendarizado como el enésimo “Día D” de la asediada República Bolivariana de Venezuela, resultaría otro estrepitoso fracaso de la terrorista ultraderecha internacional que responde a los dictados de la Casa Blanca.

En esa coyuntura, uno de los miembros de la estación de la CIA en Bogotá acompaño al senador estadunidense de ascendencia cubana Marco Rubio y al representante por el estado de Florida, Mario Díaz-Balart, en su visita a la localidad colombiana de Cúcuta, limítrofe con Venezuela y uno de los principales focos de tensión entre ambos países. En esa ocasión, Rubio y Díaz-Balart –representantes de la mafia cubano estadunidense de Miami− estuvieron acompañados de Carlos Trujillo, embajador de EU ante la OEA.

Cúcuta, donde según el intelectual colombiano Renán Vega Cantor “reina el poder paramilitar” −hasta el punto que se le conoce como la “República Independiente de los Paracos”−, había sido el escenario, la víspera, del concierto “Venezuela Aid Live”, organizado por la gusanería cultural del clan Estefan (el matrimonio conformado por Gloria y Emilio Estefan ), que contó con la asistencia de unos 30 artistas Made in Miami , incluido Silveste Dangond, denominado “el paramilitar del vallenato”.

Ese concierto de odio y de guerra fue concebido como una acción de distracción en la frontera colombo-venezolana, dirigido a encubrir una operación de bandera falsa en el marco de la pretendida introducción de “ayuda humanitaria” a Venezuela de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés), que desde 1961 ha sido utilizada por la CIA como una de sus armas más poderosas para sus operaciones encubiertas.

En el argot militar, las operaciones de bandera falsa son las que realiza una potencia agresora de forma clandestina, en aras de parecer agredida y culpar al enemigo. El 23 de febrero, dos camiones de la USAID con supuesta ayudada humanitaria para Venezuela fueron incendiados con cocteles molotov en el puente internacional Francisco de Paula Santander, del lado colombiano y por grupos violentos de la oposición venezolana, y el vicepresidente de EU, Mike Pence y el secretario de Estado, Pompeo, culparon al “tirano” Maduro.

La operación, que contó con la asistencia in situ del presidente colombiano Iván Duque y su homólogo chileno, Sebastián Piñera, así como del lacayo del Ministerio de Colonias de EU, el uruguayo Luis Almagro, exhibió los nexos de la mafia cubano-americana de Miami auspiciada por la CIA con los “paracos” de Cúcuta y la ultraderecha continental, pero también la impunidad con la que la agencia estadunidense desarrolla sus actividades injerencistas contra Venezuela desde el territorio de Colombia.

Desde inicios de 2019 y hasta la fecha, la Embajada de EU en Bogotá ha venido incrementando el número de funcionarios en su consulado en Cúcuta con dos objetivos fundamentales: apoyar las visitas de congresistas, políticos y militares estadunidenses así como de jefes y oficiales de la comunidad de inteligencia que viajan a esa región fronteriza, y para el monitoreo de la situación en Venezuela, sobre lo cual remiten partes diarios que son remitidos al Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Pentágono.

El consulado de EU en Cúcuta cuenta con un alto número de funcionarios que estaban adscritos a la misión diplomática norteamericana en Caracas, la cual debieron desalojar tras la ruptura de relaciones decretada por Nicolás Maduro. Según versiones periodísticas, entre ellos habría algunos expertos en operaciones encubiertas y al trabajo de campo con la ultraderecha venezolana, grupos paramilitares y bandas criminales, pero también con hacendados opositores, que como parte de la guerra económica contra el gobierno constitucional de Maduro, realizan operaciones clandestinas para sacar al exterior minerales (oro, bauxita, hierro), petróleo y gasolina.

En ese contexto, la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela anunciada por Pompeo la semana pasada, vendría a reforzar el papel del dúo Álvaro Uribe-Iván Duque como cipayos de Washington y el de Colombia como plataforma para la agresión del Pentágono y la CIA contra Venezuela.

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China busca la "mano negra" tras las protestas de Hong Kong y ya no sabe ni a quien detener

La policía ha detenido a tres destacados activistas que han mantenido un perfil bajo durante las protestas porque China no puede concebir un movimiento sin líderes

La teoría de la "mano negra", de origen soviético, sigue formando la cosmovisión del Partido Comunista Chino

 

Hong Kong despertó el viernes bañada por un chaparrón de noticias tan densas como la lluvia que no dejaba de caer.

Primero fue Andy Chan Ho-tin, cabeza visible del ilegalizado Partido Nacional de Hong Kong. Chan fue detenido en el aeropuerto durante la noche del jueves cuando estaba a punto de volar a Japón. Después se supo que Joshua Wong había corrido la misma suerte. Desde que en 2012, con apenas 15 años, organizó protestas contra el currículo en las escuelas, Wong se ha convertido en uno de los activistas por la democracia más conocidos. Aquel proyecto educativo, un intento de despertar el espíritu patriótico de la juventud hongkonesa para algunos, fue descrito como un "lavado de cerebro" por Wong y sus partidarios. Fue también uno de los líderes de la conocida como 'Revolución de los paraguas' en 2014. Fue detenido, terminó en prisión y aún arrastra causas judiciales.

La tercera persona de alto perfil arrestada este viernes es Agnes Chow. Lideresa también de la 'Revolución de los paraguas', Chow fundó junto a Wong un partido político, Demosisto, otra de las formaciones nacidas de ese ciclo de protestas junto al Partido Nacional de Hong Kong fundado por Chan.

Ninguno de ellos ha mostrado un perfil alto durante las últimas movilizaciones, caracterizadas por no contar con líderes visibles. Las protestas han adoptado como slogan el famoso "be water" de Bruce Lee: adaptable y móvil.

Los analistas han estado buscando la etiqueta precisa con la que referirse a las protestas que han remecido Hong Kong durante todo el verano. Los paraguas juegan un papel mucho menos importante que el desempeñado en 2014 y aunque en esta ocasión no se han convertido en seña de identidad, en esta ocasión se abren más por motivos climáticos, pero también lo hacen para protegerse del gas lacrimógeno y las fotografías y grabaciones no deseadas.

Algunos han tratado de bautizarla como la 'Revolución de los cascos' y dotar así de una descripción adecuada a un verano caracterizado por la aparición de una violencia que no se había registrado en protestas previas. Esta vez la policía dispara con normalidad gas lacrimógeno, balas de goma y otras armas no letales además de usar sus porras a rienda suelta. Por eso los cascos.

El domingo, Hong Kong también vio, por primera vez, fuego real. Un policía utilizó su arma reglamentaria contra los manifestantes [disparó al aire para dispersarlos]. Por primera vez en medio siglo. No se habían utilizado desde que la policial colonial trató de restaurar la calma durante los disturbios provocados por la izquierda en 1967, durante un conato de extensión de la Revolución Cultural china a un territorio que entonces formaba parte del Imperio Británico.

Los manifestantes no se han quedado de brazos cruzados ante la escalada represiva: Desde 2016 lanzan ladrillos contra la policía. Todo comenzó cuando los activistas se enfrentaron a las autoridades para evitar el desalojo de vendedores callejeros informales durante el Año Nuevo Chino. Se llamó entonces la 'Revolución de las albóndigas de pescado' a partir de una especialidad culinaria local. Su líder, Edward Leung, que ahora tiene 27 años, cumple una sentencia de seis años en prisión. Fundador del grupo 'Indígenas de Hong Kong', debe su despertar político al temor de que el estilo de vida hongkonés se erosione hasta diluirse debido a su integración gradual en China. Leung es también quien formuló el lema más reconocido hasta el momento: "Recuperar Hong Kong, la revolución de nuestra época".

Lo que comenzó como una protesta contra el intento de introducir una modificación legislativa a la ley de extradición que habría permitido juzgar a hongkoneses en la China continental, muy mal gestionado por la jefa del Ejecutivo de la antigua colonia, Carrie Lam, ha evolucionado hasta convertirse en una pelea a tumba abierta por el sufragio universal, una promesa ya antigua y nunca cumplida. Alimentada, además, por el rechazo a una violencia policial que no deja de aumentar.

Una mirada a los 22 años que Hong Kong lleva bajo soberanía china permite que salga a la luz el más claro de los elementos que impulsan la desafección política: la ausencia de canales que permitan una comunicación fructífera entre Gobierno y ciudadanía.

Y no obstante, las autoridades, tanto en Hong Kong como en Pekín, parecen totalmente incapaces de comprender que los interlocutores escogidos por ellos mismos –una macedonia de multimillonarios y leales a Pekín– no representan las voces del disenso. Los miembros del Consejo Ejecutivo de Hong Kong, órgano de gobierno local, son nombrados por la jefa del Ejecutivo, elegida a su vez mediante sufragio censitario por 1.200 de entre 7,5 millones de habitantes. Carrie Lam gobierna Hong Kong con la legitimidad de 777 votos.

Desde 1997 todos los gobiernos hongkoneses se han negado a establecer contactos con el sector que trabaja por la llegada de la democracia, muy representativo del sentir general.

Además, hace días que el ruido de sables agitados por China sobrevuela Hong Kong. Las maniobras militares próximas a la frontera son cada vez más evidentes. Aunque una intervención armada no parece probable, meter miedo siempre ha sido una estrategia útil. El arresto de unos 1.000 activistas a lo largo del verano tiene como última de sus manifestaciones las detenciones de conocidos líderes que mantenían un perfil bastante bajo. La intención es clara.

Aunque Pekín ha tenido que admitir que no puede controlar la información que sale de Hong Kong, trata de generar un discurso alternativo y favorable a sus intereses. Según su versión, una "mano negra" se mueve tras bambalinas impulsada desde el exterior para sembrar discordia en Hong Kong. Las detenciones del viernes demuestran que su formulación no es propagandística. Realmente lo creen.

No pueden concebir un movimiento sin líderes. Tiene que tratarse de algo orquestado por saboteadores, sean estos malvados detractores del plan quinquenal chino o desafectos al régimen hongkonés que le piden a su gobierno que escuche a la población. Así, a fin de cuentas, es como se cerró el ciclo de protestas de Tiananmen: desatando una campaña que duró años que pretendió desenmascarar y llevar a prisión a las "manos negras" que lo habían provocado y negando que pudiera existir algún sentimiento popular, auténtico y espontáneo tras la presencia de millones de personas en las calles.

Para concluir, un indicador más de uno de los errores más habituales a la hora de entender la política china. Sus pronunciamientos, por más absurdos que parezcan, por más propagandísticos que suenen a los oídos de Occidente, pueden ser, en realidad, la plasmación de lo que sus líderes creen de verdad. El modo en que silencia cualquier posible disidencia podría demostrarlo. Un gobierno que se niega a escuchar a sus detractores se cree su propia propaganda.

Por Ilaria Maria Sala

30/08/2019 - 21:24h

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Viernes, 30 Agosto 2019 07:15

Derrota de la contrainsurgencia "social"

Derrota de la contrainsurgencia "social"

En la medida que las políticas o programas sociales suenan como las caras amables de los estados de nuestra región, más allá de quienes los administren, resulta necesario recordar sus orígenes y objetivos declarados. No alcanza con señalar que buscan reducir la pobreza o que pretenden debilitar a los movimientos antisistémicos. La historia se remonta a la guerra de Vietnam y a un personaje llamado Robert McNamara, uno de los cuadros más astutos que tuvo el capitalismo.

McNamara fue el primer presidente de la empresa Ford que no pertenecía a la familia, en 1960, cargo que abandonó al ser nombrado secretario de Defensa entre 1961 y 1968, durante la guerra de Vietnam. Ese año pasó a presidir el Banco Mundial, hasta 1981. Durante la Segunda Guerra Mundial había ingresado a la Fuerza Aérea, donde aplicó las artes de la administración de negocios aprendidas en Harvard a la eficiencia de los bombarderos estadunidenses, lo que le valió la Legión al Mérito como teniente coronel.

Durante el conflicto en Vietnam comprendió que las armas, por más sofisticadas que sean, no ganan guerras. Dirigió el Banco Mundial con el objetivo de revertir la derrota militar y preparar el terreno para que esa situación no volviera a producirse. Comprendió que la injusticia social y la pobreza podían poner en peligro la estabilidad del sistema capitalista, y para remediarlo concibió la política del "combate a la pobreza".

Entiéndase que para McNamara la pobreza es un problema en tanto, y sólo en tanto, puede desestabilizar la dominación. Es una cuestión instrumental, no ética. Bajo su gestión el Banco Mundial se convirtió en el centro de pensamiento ( think tank) más citado por las academias y pasó a definir las políticas de los países en desarrollo. Como destacó uno de sus colaboradores, Hollis Chenery, se trata de "repartir un pedazo del crecimiento de la riqueza y no la riqueza"*.

El "combate a la pobreza" tuvo dos efectos más. Consiguió sacar la riqueza del centro del escenario político, como había estado hasta la década de los 70. Aunque hoy parezca increíble para quienes no vivieron la "revolución mundial de 1968", la izquierda creía que el verdadero problema social era la riqueza, por eso todos los programas de gobierno iban dirigidos a la reapropiación de los medios de producción y de cambio, como la reforma agraria, entre muchos otros.

La segunda es que se propuso, y consiguió, influir en los movimientos antisistémicos de una manera muy sutil, a través de una política que definieron como "fortalecimiento organizativo" (recuerden el Pronasol), se eligieron movimientos de lucha para convertirlos –con apoyo del Banco Mundial– en organizaciones burocratizadas que, en adelante, se especializarán en hacer trámites ante agencias de desarrollo. El banco dejó de gestionar los préstamos y se limitó a "acompañar", "capacitar", "asesorar" y "fiscalizar".

Por todo lo anterior, es importante que las bases de apoyo del EZLN hayan conseguido derrotar esta "contrainsurgencia social". No es lo habitual. En mi país, Uruguay, el progresismo consiguió amortiguar el conflicto social con una batería de "políticas sociales" que van desde el impulso a "cooperativas" digitadas desde arriba, hasta la creación de organizaciones sociales que tienen la apariencia de legítimos movimientos. Otros progresismos fueron más sutiles, clonando movimientos enteros.

El comunicado titulado Y rompimos el cerco, firmado por el subcomandante Moisés, enseña tres aspectos de esta derrota de los programas sociales.

El primero es que las bases de apoyo salieron de sus comunidades a encontrarse con otros abajos, con quienes se entendieron "como sólo se entienden entre sí quienes comparten no sólo el dolor, también la historia, la indignación, la rabia".

La segunda es el papel destacado que jugaron los jóvenes y las mujeres en la tarea de romper el cerco. La tercera es que las mujeres zapatistas no sólo marcaron el norte, sino que estuvieron también "a los lados para que no nos desviemos, y atrás para que no nos retrasemos".

Fue un encuentro entre abajos, entre iguales, más allá de las opciones políticas coyunturales de cada quien. Fue un encuentro de dignidades: la zapatista y la de las comunidades partidistas que se rebelaron contra "el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno", que les entrega limosnas para dividirlas.

Me interesa destacar no sólo el hecho de que rompieron el cerco, sino sobre todo cómo lo hicieron. Es una lección política y ética que necesitamos en esta parte del mundo, donde los programas sociales inspirados en el Banco Mundial y ejecutados por los progresismos, han destruido la independencia del campo popular y atornillado la dominación, para beneplácito de las grandes multinacionales.

Poder popular y programas sociales son dos fuerzas que se repelen. Cuando una triunfa, la otra pierde.

*Citado por Eric Toussaint, Banco Mundial. El golpe de Estado permanente , Abya Yala, Quito, 2007, p. 155.

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