Manifestantes cierran las calles mientras las fuerzas de seguridad usan gases lacrimógenos durante una protesta en el centro de Bagdad, Irak.Foto Ap

La confrontación de Estados Unidos contra Irán, que lleva 41 años, se centra hoy en Irak.

EU manipuló la guerra de Irak –gobernada por el sunnita Saddam Hussein– contra Irán de 1980 a 1988 cuando abastecía de armas en forma perversa a ambas partes para que se debilitaran y así beneficiar al irredentismo de Israel.

Dejó de lado la cooperación clandestina del "Irán-Contras (1985-1987)" entre los republicanos Reagan/Oliver North y la teocracia chiíta.

La primera guerra de Daddy Bush contra Irak en 1991 fue para controlar su pletórico petróleo.

La segunda guerra de EU en 2003 contra Irak, mediante las "mentiras (sic) de destrucción masiva" de Baby Bush, derrocó al sunita Saddam Hussein y consolidó la conectividad de Irán con sus correligionarios chiítas que conforman 75 por ciento del país árabe de Irak, donde se encuentran dos sitios sagrados de la cosmogonía esotérica chiíta: su capital espiritual Najaf (donde está enterrado el Imam Alí) y Karbala (sitio del martirio de Hussein, nieto del profeta Mahoma).

Hoy la estrategia conjunta de EU e Israel (vía el cuarteto Trump/Mike Pence/Jared Kushner/Netanyahu) todavía consiste en balcanizar a Irak en tres pedazos: chiíta, sunita y kurdo (https://bit.ly/2GarcYj).

En un abordaje multidimensional, que tome en cuenta la hipercomplejidad no-lineal con los multiniveles del "Gran Medio Oriente", en general, y de Irak, en particular, el asesinato del icónico general iraní Soleimani en Bagdad expuso en un nivel transcendental el macabro plan de Trump y el "evangelista sionista" Mike Pompeo (https://bit.ly/2uoJ5zS) de controlar el pletórico petróleo de Irak e impedir su venta a China, además de descarrilar la Ruta de la Seda.

Soleimani –quien pasará a la historia por haber contribuido a la derrota de los yihadistas sunitas en Siria/Líbano y, sobre todo, en la región kurda de Irak– tuvo una etapa de colaboración con el ejército de EU, durante la fase de Obama, lo cual finiquitó Trump en forma dramática.

Después de 17 años de ocupación ininterrumpida bajo todos los pretextos del mundo, hoy Trump en forma desvergonzada reclama 50 por ciento (¡mega-súper-sic!) de los ingresos del petróleo de Irak como compensación a su ocupación(https://bit.ly/2NQ3JjA).

Los ingresos de petróleo de Irak, segundo productor de la OPEP, arrojó 112 mil millones de dólares en 2019.

Hoy Irak se encuentra el borde del colapso bajo la amenaza de las sanciones de Trump y del bloqueo a sus cuentas abiertas por el Banco Central de Irak en la Federal Reserve Bank en Nueva York, donde Bagdad guarda sus ingresos vigilados de petróleo que conforman 90 por ciento de su presupuesto nacional (https://bit.ly/3avRkuN) –en represalias por la exigencia del Parlamento iraquí de expulsar a 5 mil 200 soldados de EU.

Pero, ¿A quién se le ocurre depositar cuentas estatales en el Federal Reserve Bank de Nueva York?

Las sanciones financieras y el secuestro de los depósitos ajenos están resultando en manos de Trump un arma tan deletérea como sus bombas nucleares.

Las confesiones del saliente primer mnistro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, exponen el diseño de Trump en el "Gran Medio-Oriente" y su doble trampa para asesinar a Soleimani (https://bit.ly/2TJzWN9).

Trump y Mike Pence no perdonaron la visita del primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, a Pekín del 19 al 23 de septiembre de 2019, donde se ve radiante el mandarín Xi (https://bit.ly/36ky28x) –tres meses antes del asesinato de Soleimani quien acudió a Bagdad en una misión de paz (https://dailym.ai/2TJYHsE).

Bajo el creativo esquema "Petróleo por Reconstrucción", Irak exportaría 100 mil barriles diarios a China, que a cambio se haría cargo de su reconstrucción y, de paso, conectaría al desahuciado Irak a la mirífica Ruta de la Seda (https://bit.ly/37hvxVt).

Una semana antes del asesinato de Soleimani ocurrieron los ejercicios militares de Rusia, China e Irán en el golfo de Omán/océano Índico (https://bit.ly/36heyRQ).

El asesinato del icónico Soleimani, más que dañar a Irán, que ahora restaña sus heridas, perjudicó sobre todo a Irak e intenta poner en jaque a China y a Rusia quienes no se quedarán con los brazos cruzados.

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Guaidó y Pompeo se reunieron en Bogotá  en el marco de una conferencia regional sobre lucha contra el terrorismo.  Imagen: EFE

Pompeo dijo que su país continúa la estrategia contra el gobierno de Maduro

El opositor venezolano fue reacio a ahondar en las solicitudes de ayuda que le realizó al Secretario de Estado estadounidense en Bogotá. 

 

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, anticipó este lunes que su país emprenderá "más acciones" en apoyo al opositor Juan Guaidó y su lucha para sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela.

Al término de un encuentro en Bogotá con el líder opositor, Pompeo aseguró que se deben esperar "más acciones de Estados Unidos para continuar apoyando al presidente Guaidó y al pueblo venezolano".

Aunque evitó hablar de sanciones puntuales -que se sumarían a los castigos vigentes, incluido un embargo petrolero-, el secretario de Estado agregó que Washington no "ha terminado" en su estrategia contra el gobierno chavista.

"El trabajo que hemos realizado en los últimos meses nos ha traído al lugar en el que nos encontramos hoy", dijo, enfatizando en que hay una "oportunidad real" de que Maduro deje el poder.

Pompeo y Guaidó se reunieron durante cerca de una hora y 45 minutos en el marco de una conferencia regional sobre lucha contra el terrorismo presidida por el presidente colombiano, Iván Duque, en Bogotá. 

Además de denunciar presuntos apoyos de Caracas a rebeldes colombianos del ELN, disidencias de las FARC y milicias chiitas de Hezbolá, el parlamentario venezolano volvió a dejar sobre la mesa "la polémica opción del apoyo militar" para sacar a Maduro del poder. "Es una opción que ha estado contemplada. ¿Cuál privilegiamos o cuál quisiéramos? Elección realmente libre con arbitro creíble", señaló.

Durante meses el gobierno de Donald Trump dijo que ninguna opción estaba descartada en el caso venezolano, entre ellas la intervención militar, aunque recientemente se distanció de esa alternativa.

Guaidó fue reacio a ahondar en las solicitudes de ayuda que le realizó a Pompeo: "Hay elementos de Estado que no voy a revelar, por supuesto aumentar la presión, el acompañamiento, todo lo que tiene que ver con el tema migratorio, no permitir el contrabando de oro de Venezuela, catalogado como oro de sangre, otras cosas".

Estados Unidos encabeza la lista de los países que reconocen al dirigente opositor como presidente interino, tras denunciar el fraude de la reelección de Maduro en 2018.

Desde que Maduro asumió la presidencia por primera vez en 2013, Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, ha sufrido una aguda contracción de su economía.

La honda crisis financiera desencadenó el exilio de 4,6 millones de venezolanos en los últimos años, de los cuales 1,6 millones de migrantes están en Colombia.

A pesar de la crisis de los intentos desestabilizadores de la derecha venezolana apoyada por Washington, y de las sanciones estadounidenses,  Maduro sigue en el poder respaldado por las fuerzas de seguridad, así como por Cuba, Rusia y China.

Estados Unidos y la Unión Europea mantienen firme su respaldo a Guaidó, pese a un desplome de su popularidad. Y pese a que hubo una división en la oposición venezolana: Luis Parra asumió la presidencia de la Asamblea Nacional. 

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¿Qué significan los cambios en Rusia? 

El miércoles 15, en su discurso anual ante las dos cámaras legislativas, el presidente de Rusia Vladimir Putin propuso una serie de cambios lo suficientemente medulares como para despertar la suspicacia global. Los más importantes (aunque todavía no se conocen los detalles) apuntan a una nueva distribución de fuerzas entre los poderes Legislativo y Ejecutivo a favor del primero. Aunque los futuros presidentes van a conservar el control sobre las Fuerzas Armadas y de Seguridad, el proyecto que el jefe del Kremlin piensa someter a consulta popular impulsa una participación mayor del parlamento en la elección del primer ministro, de los vices así como de los demás miembros del Ejecutivo y de las gobernaciones, atribución que hasta ahora, según la Constitución de 1993, es prerrogativa del presidente.

Que se haya elegido la consulta popular voluntaria y no la vía del referendum no es casual, tiene que ver con la intención de asegurarse el éxito. La consulta no requiere la presencia del 50% más uno del electorado y se gana con la mayoría simple.

Hay quienes ven en estos cambios la preparación de un futuro donde Putin, que tiene mandato presidencial hasta 2024 y por ley no puede presentarse para un nuevo período, podría seguir ejerciendo el control.

Para Vladimir Davydov, rector del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia, la propuesta presidencial es un “avance hacia una mayor democratización a partir del aumento de poder del Parlamento sin que por eso el sistema deje de ser presidencialista”.

En cambio, para el doctor en Historia y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Petersburgo, Viktor Jeifets, “darle ahora más poder a la Cámara Alta es abrir la Caja de Pandora”.

“Creo que hay un modelo que funciona desde hace 20 años y es un riesgo cambiarlo por otro que no se sabe si va a funcionar. Algunos expertos opinan que esto es una forma de allanar el camino para que el presidente Putin tenga, después de 2024, poder fáctico desde otro organismo que no sea el Ejecutivo. Si se aumenta el poder del Senado podría ser ése un lugar desde donde ejercer el poder. Se habla también de otras opciones para alcanzar ese mismo objetivo. Por ejemplo, que Putin presida un nuevo y poderoso Consejo de Estado o alguna otra estructura como el Consejo de Seguridad. Yo opino que no hay datos suficientes para suponer que existe una intención ulterior pero, si observamos la lógica política de los últimos acontecimientos, parecería que estos expertos tienen razón.”

Siguiendo esta línea de razonamiento cobran sentido dos cambios claves que lanzó el líder ruso durante el discurso anual del miércoles frente al gabinete, los miembros del Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional, los presidentes de las asambleas legislativas de las regiones de Rusia, las autoridades de la Iglesia Ortodoxa, diplomáticos y 885 periodistas rusos y extranjeros acreditados para el evento.

El primero fue incluir, en la Constitución, al Consejo de Estado como agencia gubernamental. El segundo, aceptar la renuncia de Dmitri Medvedev como primer ministro y designarlo inmediatamente como subsecretario del Consejo de Seguridad, un cargo que no existía y que el presidente diseñó a la medida de Medvedev. “Le pedí que se encargara de los temas de seguridad y defensa –aclaró Putin-; se creará el nuevo cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad, y el presidente de este organismo, como saben, es el presidente”. Este Consejo está formado por el círculo más íntimo y de mayor influencia del presidente.

Entonces, ¿es real el enfrentamiento entre Putin y Medvedev que los grandes medios hegemónicos pregonan? Para Jeifets, no. “Dudo de que haya una controversia entre ellos. El poder de Medvedev no ha disminuido ya que se ha convertido en el suplente de Putin en un órgano clave”, aseguró el historiador. Cabe recordar que el primer ministro renunciante fue la mano derecha de Putin desde el minuto uno, o sea, desde 1999, cuando Boris Yelstin eligió al actual presidente como su primer ministro.

En cuanto al nuevo premier, Mijail Mishustin, Jeifets lo definió con tres palabras: “Es Míster No Name”. La prensa lo caracteriza como un tecnócrata exitoso que ganó su fama con la modernización tecnológica que aplicó como director de la agencia de impuestos, la AFIP rusa. Para el especialista de la Universidad de San Petersburgo “es difícil identificar si está más próximo a los conservadores, a los militares o a los liberales. Es una persona muy poco conocida. Se lo describe como un tecnócrata eficiente cercano al bloque económico liberal”.

Ciertamente, que el líder del Kremlin haya elegido un desconocido como primer ministro debe responder a alguna lógica. Jeifets ve, al menos, dos razones. “Putin lo está probando. Si Mishustin demuestra ser eficiente y leal tiene por delante una importante carrera política. Por otra parte, poner una figura poco conocida le permite al presidente mantener su propio peso político.”

Otro cambio constitucional de gran relevancia tiene que ver con la soberanía de Rusia en un mundo con pactos cada vez menos confiables. Hasta ahora la legislación internacional primaba sobre las leyes de la Carta Magna rusa. Según la enmienda propuesta por el presidente ahora “las decisiones de organismos internacionales tendrán validez si no entran en contradicción con la Constitución o no significa una restricción a los derechos fundamentales de la Federación Rusa”.

Finalmente Putin -quien sin dudas será recordado como el líder que transformó a la Rusia vasalla de Yeltsin en una potencia mundial con enorme peso en la arena internacional- señaló la hoja de ruta a seguir en dos temas centrales. El primero, vinculado a las tecnologías digitales, la inteligencia artificial, la genética, los nuevos materiales y las fuentes de energía donde instó a los científicos a “alcanzar avances no menos espectaculares que los que Rusia logró en el campo de la Defensa”, lo que no es poco pedir.

El segundo, está referido al gran karma que arrastra el país más vasto de la Tierra con su bajísima densidad poblacional. Rusia tiene casi el doble de territorio de Estados Unidos y de China pero menos de la mitad de habitantes de EEUU (146 millones de rusos contra 330 norteamericanos) y la décima parte de los 1.400 millones de chinos.

Antes de anunciar una serie de beneficios para las parejas que quieran tener hijos, Putin lo dijo clarito y sin vueltas: “El destino de Rusia y sus perspectivas histórica dependen de la situación demográfica”.

*Autora de “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría”. Editorial Paidós

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 La nueva caravana de migrantes hondureños con destino a Estados Unidos transitó ayer por la localidad guatemalteca de Esquipulas. Horas antes, más de un millar de indocumentados evadieron controles y rompieron un cerco policial en el puesto fronterizo de Agua Caliente. Las autoridades vigilan que los niños estén acompañados por algún familiar. Foto Afp

Decenas de migrantes centroamericanos llegaron entre miércoles y jueves a la frontera que divide a México de Guatemala, en espera de otros grupos con los cuales intentarán cruzar el río Suchiate y eventualmente llegar a Estados Unidos, informaron fuentes gubernamentales mexicanas.

Los indocumentados, quienes ayer se encontraban en la ciudad de Tecún Umán, Guatemala, limítrofe con México, arribaron en pequeños grupos o de manera individual.

En tanto, más de 3 mil migrantes hondureños de una nueva caravana que pretende llegar a Estados Unidos huyendo de la pobreza y la violencia avanzaba ayer en Guatemala, en medio de controles de la policía local y la supervisión de funcionarios migratorios estadunidenses en zonas aledañas a los pasos fronterizos.

Antes, más de mil migrantes evadieron los controles y rompieron un cerco policial en el puesto fronterizo guatemalteco de Agua Caliente, observó un fotógrafo de la Afp.

Decenas de uniformados guatemaltecos fueron desplegados en zonas cercanas a las fronteras con el fin de verificar que los hondureños pasaran por el control migratorio, requisito para entrar al país, según acuerdos regionales.

También supervisan que los niños estén acompañados por alguno de sus padres o un tutor.

Debido a lo previsto en un acuerdo, el personal que controla la caravana recibe apoyo de Estados Unidos, que desplegó un “número limitado” de funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), informó a la Afp un vocero de la embajada estadunidense en Guatemala.

El apoyo y la capacitación de agentes fronterizos de Guatemala es parte de un convenio surgido tras el paso de las primeras caravanas en 2018, con la finalidad de combatir el crimen y el tráfico de personas, detalló el vocero.

En México, autoridades del gobierno explicaron que, como medida preventiva, agentes de la Guardia Nacional recorrieron los distintos pasos informales ubicados en la ribera del Suchiate, por donde cruzan a territorio nacional personas sin documentos y mercancías.

Un uniformado aseguró que no se han emitido a corporaciones de seguridad instrucciones formales acerca de la contención de una eventual caravana de migrantes.

Centroamericanos manifestaron que policías guatemaltecos impiden el paso a niños y mujeres, “pero la gente se vuelve a venir” hacia la frontera con México.

Sonia Eloína Hernández, presidenta municipal de Suchiate, Chiapas, localidad que colinda con Guatemala, señaló que si es necesario, se podrían habilitar dos albergues para atender a los migrantes que lleguen en los próximos días.

Antes del paso de la nueva caravana, Guatemala y Estados Unidos realizaron operativos en carreteras con la finalidad de identificar a los migrantes, que incluye la asesoría para la detección de pandilleros.

La caravana salió la noche del martes de San Pedro Sula, 180 km al norte de Tegucigalpa, y el miércoles empezó a ingresar a Guatemala, donde se ha dispersado.

El instituto migratorio guatemalteco informó que, entre la noche del miércoles y este jueves, mil 612 hondureños pasaron con documentación reglamentaria por Agua Caliente y 662 por El Cinchado. En total, 2 mil 274 personas.

“Aquí vamos para adelante, al sueño americano”, dijo a la Afp Kelvin Ramos, quien espera encontrar empleo pintando casas en Estados Unidos donde, asegura, pagan bien.

Unos 200 migrantes se encontraban la tarde del jueves en el departamento de Petén, cerca de la frontera con México, indicó Diego González, delegado de la Procuraduría de los Derechos Humanos en el área. Otros cien llegaron al paso de Tecún Umán, colindante con México.

Este nuevo grupo tiene la advertencia de que no se le permitirá entrar en México, reiteró ayer el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei.

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“Nuestra peor pesadilla es que empiece a llover”

Hace siete años la ONU publicó un informe en el que advertía que para 2020 la Franja de Gaza sería inhabitable debido a los graves problemas de agua, de electricidad y de sus sistemas sanitario y educativo. Hoy, a las puertas de 2020, Middle East Eye (MEE) habló con la propietaria de una casa, un médico y una maestra acerca de cómo habían cambiado sus vidas en los últimos años y qué podía depararles el futuro. La propietaria, Aisha Abu Nemer

Aisha Abu Nemer, de 23 años, vive con su marido y sus tres hijos, de 8 y 6 años, y de 8 meses, en Khan Younis al sur de Gaza.

La deteriorada casa, situada en un barrio marginal y pobre, tiene un total de 50 metros cuadrados y está cubierta por un techo de hojalata. La familia vive en una habitación, que hace las veces de salón, cocina y cuarto de baño. En una habitación individual contigua en la que duerme toda la familia hay un colchón en el suelo y un armario blanco, el único mueble de la casa.

Nada de esto protege a Aisha Abu Nemer y a su familia del calor, frío o humedad de Gaza. “Nuestra peor pesadilla es que empiece a llover”, dice a MEE. “Nos tenemos que levantar en medio de la noche para llenar cubos con el agua de lluvia que inunda la casa y quitar el colchón y las mantas del suelo. Tenemos que permanecer despiertos hasta que deje de llover y se sequen las mantas”.

No siempre ha sido así, Cuando ella y su marido, Jihad Abu Nemer, se casaron hace ocho años la situación economía de Gaza era mejor. “Mi marido recoge hormigón en una carreta y lo vende por unos 5-8 shekels [1-2 dólares] al día, lo que supone unos 100-150 shekels [29-43 dólares] al mes, que en absoluto cubre nuestras necesidades, por lo que dependemos sobre todo de la ayuda. Hace ocho años ganaba mucho más”, añade al tiempo que señala que ganaba entre 100 y 150 dólares al mes.

Según la UNRWA, la agencia de la ONU que se ocupa de las personas refugiadas, años de conflicto y de bloqueo* han hecho que un 80 % de la población de Gaza dependa de la ayuda internacional.

Es difícil conseguir lo esencial. “No tenemos agua corriente”, afirma Nemer. “Nos costaría mucho dinero conseguir el suministro de agua municipal, así que nuestro vecino nos llena de vez en cuando el barril de agua para lavarnos y lavar la ropa y la vajilla. Para el agua potable llenamos otro barril en un grifo que instaló en el barrio una asociación de ayuda”.

A pesar de su difícil situación económica la prioridad principal de Abu Nemer es que su hija de seis años reciba una educación adecuada. “Mi hija está en primer grado. Solo tiene un vestido para ir al colegio. Cuando vuelve, lo lavo y lo pongo a secar al sol para que se lo pueda poner al día siguiente. Aunque no tengamos dinero suficiente para su educación, vendería mi sangre para que fuera al colegio”.

El médico, Abdullah al-Qishawi

Abdullah al-Qishawi, de 49 años, ejerce como médico desde hace más de dos décadas y es el responsable del primer proyecto de trasplante de riñón de Gaza iniciado en 2013.

El dr. Abdullah al-Qishawi hace la ronda en el departamento de diálisis del hospital al-Shifa de la ciudad de Gaza, el mayor complejo médico de la Franja. Qishawi, que es el jefe de departamento, examina a decenas de pacientes de diálisis, la salud de muchos de los cuales se ha deteriorado gravemente desde principios de 2019 debido a la falta de equipamiento médico y a los cortes de electricidad. Los efectos de ambos son evidentes en el atestado departamento. Todas las habitaciones y las camas están llenas, lo que obliga a muchos pacientes a esperar durante horas (a veces fuera) a su turno en los aparatos de diálisis.

“Tenemos una grave crisis de falta de medicamentos y de cortes de electricidad que complica el tratamiento de los pacientes de diálisis”, explica Qishawi a MEE. También ha aumentado la cantidad de personas que necesita tratamiento. “Lo que exacerba la situación y duplica la cantidad de pacientes de diálisis es el hecho de que casi toda el agua potable de Gaza sea imbebible, de modo que decenas de miles de pacientes están dañando sus riñones”.

En Gaza hay 65 aparatos de diálisis, pero poco menos de una tercera parte de ellos están averiados, afirma Qishawi. El Ministerio de Sanidad palestino no los puede sustituir o reparar debido a la falta de piezas de recambio.

El departamento de diálisis solía funcionar 16 horas la día, desde las 8 de la mañana hasta medianoche. Ahora ha tenido que ampliar su horario hasta las 4 de la mañana para tratar a la cantidad cada vez mayor de pacientes y hacer frente a la falta de personal y equipamiento médico. “Hay una grave falta de suministros y equipamiento médico lo que hace que el mayor hospital de la Franja no pueda proporcionar a miles de pacientes el tratamiento necesaria, y a menudo urgente”, afirma Qishawi. “La situación ha empeorado significativamente en los últimos años. Si continúa así, seremos testigos de una verdadera catástrofe a todos los niveles”.

Qishawi tiene poca esperanza en el futuro. “No hay duda de que aunque bajo el bloqueo la situación siempre ha sido mala, [pero] ahora asistimos al peor periodo en términos de servicios médicos y de la situación sanitaria en general [de las personas que viven en Gaza]”.

La maestra, Basema al-Basous

Basema al-Basous, de 44 años, trabaja como maestra en la escuela elemental al-Abbas del densamente poblado barrio de Shujayea de la ciudad de Gaza.

Basema al-Basous, que es maestra desde hace más de nueve años, enseña a recitar El Corán a 50 alumnas en la clase de estudios islámicos.

“Manejar una clase con 50 alumnas es uno de los mayores retos a los que he tenido que hacer frente desde que soy maestra”, declaró Basous a MEE. “Tanto para la maestra como para las alumnas resulta difícil estar en un lugar tan atestado de personas. A menudo tengo ronquera porque tengo que alzar la voz para que las 50 niñas me oigan”.

Es bien conocido el problema del hacinamiento en las escuelas de Gaza ya que en la última década la población ha crecido aproximadamente un 20 %. Muchos centros educativos tienen que funcionar en dos turnos para hacer frente a la cantidad de alumnos. El ministro de Educación palestino ha afirmado que para 2021 se deben construir 86 escuelas nuevas y añadir más de 1.000 aulas a los centros que ya existen para proporcionar un entorno de aprendizaje seguro y adecuado.

Basous afirma que en los últimos años ha ido aumentando la cantidad de alumnos en sus clases ya que muchos padres han cambiado a sus hijos de escuelas privadas a las públicas por razones económicas. Está de acuerdo en que construir escuelas nuevas y proporcionarles equipamientos mejores (con sistemas de ventilación y de calefacción) sería un paso adelante para el sector de la educación de Gaza.

El hacinamiento de las aulas también puede afectar a la salud y al rendimiento de los niños. “Si un niño que tiene gripe acude una mañana a clase, al día siguiente hay aproximadamente otros 30 niños más enfermos”, afirma Basous. “Además, el caos y la falta de pupitres y de sillas (así como el tiempo limitado) reducen el rendimiento, la comprensión y la armonía social del alumnado”. Añadió que algunos de sus colegas tienen dificultades debido al ruido y a los problemas para comunicarse con una cantidad tan grande de alumnos

Y sigue teniendo esperanzas de que la Franja de Gaza pueda superar su crisis económica y humanitaria. “No creo que llegue el momento en que no se pueda vivir Gaza. Las y los palestinos de Gaza tiene su propia forma de resistir, de superar sus crisis y de vivir en las situaciones más difíciles”.

Hasta que el Ministerio de Educación se ocupe de los problemas de las escuelas de Gaza, “seguiremos con nuestras iniciativas y nuestro esfuerzo personales para apoyar a nuestros alumnos. Pase lo que pase no podemos defraudarlos”.

* Recordemos que en 2007 Israel impuso un bloqueo total a la Franja de Gaza después de que Hamas ganara las elecciones presidenciales de 2006 (n. de la t.).

Por Maha Hussaini y Nada Nabil

Middle East Monitor

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Maha Hussaini es una activista de derechos humanos palestina que vive en la Franja de Gaza y Nada Nabil es una defensora de derechos humanos y coordinadora de medios sociales en Euro-Mediterranean Human Rights Monitor [Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos].

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 Las antiguas ruinas de Persépolis, donde los líderes occidentales y la realeza británica viajaron alguna vez para celebrar con el sah los 2 mil 500 años del imperio persa.Foto Francesco Bandarin/Página de Internet de la Unesco
Hay algo profundamente ritual, además de ultrajante, sobre nuestra cobertura en torno a la comedia del absurdo de Medio Oriente. El presidente de Estados Unidos lanza otro tuit al mundo y –sin importar qué tan infantil o clínicamente enfermo sea su contenido– lo tratamos como un pronunciamiento político serio. Luego, millones marchan por las calles del mundo árabe al grito de muerte a Estados Unidos y muerte a Israel, y reportamos estas consignas –que he escuchado en Medio Oriente por décadas– y que son en realidad producto de un debate político serio. Sus consignas son comprensibles, pero no dan ninguna indicación de cuál será la reacción futura de Irán al asesinato de Qasem Soleimani.

Entonces, los canales internacionales disfrazan toda esta verborrea de periodismo de crisis –siendo escrupulosamente justos con ambas partes mendaces– y abren un viejo manual de vocabulario periodístico: escalada, represalia, repercusiones, venganza, odio; la crisis más grave desde la última crisis más grave, sea cual sea.

Esto es territorio conocido y me recuerda los primeros días de la guerra en Irlanda del Norte, cuando jugábamos los mismos absurdos e infantiles juegos de palabras.

En uno de sus exasperados poemas de principios de los 70, Seamus Heaney, el futuro premio Nobel y ahora, lamentabemente, el difunto Seamus, expresó una furia casi idéntica. Escribió sobre los periodistas de Belfast “que probaron su pulso: ‘escalación’/ ‘repercusión’/ y ‘medidas enérgicas’…/ ‘Polarización’ y ‘odio arraigado’…”

El poema de Heany titulado Lo que sea que usted diga no dice nada, es muy aplicable. Entre más términos periodísticos pronunciamos, más banales nos volvemos. Y cuanto más banal se vuelve, menos entendemos. O, más precisamente: menos se supone que debemos entender.

Porque nosotros constatamos que estas palabras que llevamos en el pulso conspiran con los conflictos sobre los que escribimos. Somos componentes esenciales del falso drama. El asesinado Soleimani es un ícono barbado, un oponente empedernido de Estados Unidos; cosa muy peligrosa ahora que Trump ha ejecutado un salto dramático en la escala del recrudecimiento. Y así seguimos, y seguimos. Y seguimos.

Ciertamente, esta jerga de la crisis es muy adictiva. Comencemos con la sugerencia trumpista de que podría haber futuros objetivos para el ejército estadunidense importantes para la cultura iraní. La manada en Washington de inmediato señaló que usar como blancos sitios culturales constituye un crimen de guerra, al menos según las convenciones firmadas en Ginebra y La Haya, sin mencionar la resolución de 2017 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condena la destrucción de sitios culturales.

Los iraníes dijeron tonterías sobre Genghis Khan (que es exagerar un poco) y Hitler, que tiene mucho más qué ver, pese a que los clérigos chiítas no son normalmente expertos en jurisprudencia de la Segunda Guerra Mundial.

Y luego todo fue analizar lo que Trump dijo o quiso decir. Desde luego estaba muy claro. Proponía un culturicidio”. Ésta era una palabra que usábamos en Bosnia cuando los croatas o los serbios o los bosnios deliberadamente hacían estallar los puentes otomanos, mezquitas antiguas e iglesias y cavaban las tumbas de antiguos cementerios para vengarse unos de otros.

El culturicidio es lo que viene en segundo lugar después del genocidio. No se asesina masivamente a una raza de personas; se destruye el legado pasado y futuro de una raza de personas de manera que las generaciones por venir no puedan experimentar o disfrutar la prueba histórica de su propia existencia. Cuando el genocidio no funciona (como ocurre a veces) esta es la opción que sí se logra.

Los nazis eran expertos en culturicidio. ¿Qué otra cosa fue quemar 267 sinagogas durante la Noche de los Cristales? ¿O la destrucción de 427 museos rusos en Smolensk, Poltava, Estalingrado, Novogorod y Leningrado por parte de la SS alemana en 1941? ¿O prender fuego al almacén temporal del Louvre en el castillo de Valencay en 1944, por parte de la segunda División Panzer de la SS del Reich? ¿O lo que pasó, unos meses después, cuando Hitler mandó destruir lo que quedaba de Varsovia, y hacer que el comando Spreng volara en pedazos el Castillo Real polaco y derribara la iglesia en la que alguna vez estuvo sepultado el corazón de Chopin?

Es esencial recordar estos actos de barbarie si queremos comprender lo que propuso Trump. No porque esté cuerdo –está completamente loco–, sino porque muchos de los que ordenaron un culturicidio han estado tan dementes como el presidente estadunidense. Goering dijo al presidente checo Hacha que destruiría Praga si el anciano no aceptaba la ocupación nazi, pues Hitler estaba impaciente. Hacha se dio cuenta de que lo nazis no estaban jugando y entendió el mensaje.

Pero este culturicidio –el atacar lugares importantes para la cultura, según las palabras inmortales de Trump– no es algo que se pueda englobar limpiamente en unos cuantos años. En 1914 el ejército alemán que invadió Bélgica incendió deliberadamente la gran biblioteca de la universidad Lovaina (Leuven), destruyendo 300 mil libros, muchos de ellos manuscritos medievales. Tampoco olvidemos la quema de bibliotecas armenias, iglesias cristianas y antigüedades romanas –piensen en Palmira, que fue obra de Isis.

Tampoco debemos hacer de lado el recuerdo del mariscal de las fuerzas armadas reales, Sir Arthur Garris, quien subió al tejado del ministerio aéreo de Londres la noche del 29 de diciembre de 1940 para mirar los incendios que provocó el bombardeo nazi y el cielo sobre la capital. En sólo seis semanas la fuerza aérea alemana destruyó el centro de Coventry y su catedral medieval.

En su autobiografía, Harris describe cómo, al dar la espalda a los incendios, le dijo a su jefe, el comandante aéreo (y capitán de bombarderos) Sir Charles Portal: Bueno, están arando en el viento. Sobre los alemanes que bombardeaban Londres, Harris citó Hosea 8:7 errónemente, pues la frase real es cosechar un remolino. Lo que vino después, desde luego, fueron tormentas de fuego sobre Hamburgo y Dresde, cuando Harris encabezó a los bombarderos.

De nada sirve decir que Dresde no fue un ataque de venganza. Se logró cerrar vías ferroviarias y la industria gracias al avance de las fuerzas rusas. Pero se eligió a Dresde y a Hamburgo porque las bombas incendiarias destruían fácilmente casas medievales aún habitadas por civiles, pues eran de madera. Fueron tan efectivas que los incendios en Dresde, que recibió el impacto de 650 mil bombas incendarias, destruyeron la gran iglesia de Nuestra Señora, del siglo XVIII. Y liquidó al pueblo de Dresde.

Qué raro que no se dijo nada de la Noche de los Cristales, de Poltava, Novogorod, Leningrado, Lovaina, del castillo de Valencay y del pobre y viejo presidente Hacha después del tuit de Trump. Unos cuantos pulsos sobre Isis y Dresde fueron toda la memoria histórica que se manifestó.

Pero olvidamos otro elemento notable: la espuria exigencia de venganza. Los nazis alegaron que la Noche de los Cristales de 1938 fue una represalia por el asesinato de un diplomático alemán a manos de un judío en Berlín. Los museos rusos fueron destruidos porque las fuerzas soviéticas seguían resistiéndose a la Wehrmacht. El castillo del Louvre fue atacado porque la SS culpó a los franceses de ayudar a los aliados en el desembarco en Normandía. Los alemanes destruyeron el centro de Varsovia por órdenes de Hitler porque sus habitantes se atrevieron a alzarse contra la ocupación. Praga fue amenazada porque la tardanza de Hacha exasperó al führer. Los alemanes quemaron Lovaina después de que sus tropas fueron atacadas por francotiradores belgas. Hamburgo y Dresde vinieron después de la primera destrucción nazi de Varsovia en 1939 y luego Coventry en 1940.

El Isis pulverizó iglesias y antigüedades porque ofendían las interpretaciones literales del islam.

El intento ridículo de Trump de perpetrar culturicidio –si bien pudo haber sido mucho más serio– fue hecho para advertir de una represalia estadunidense que pudo ser respuesta a una represalia iraní, que aún no se ha materializado, por el asesinato de Soleimani. Dicho asesinato, a su vez, fue la venganza de Estados Unidos por los soldados estadunidenses muertos en Irak que fueron ahí para vengar el inexistente papel del presidente iraquí Saddam Hussein en el 9/11.

Y ahora, según periodistas que deberían dar las noticias como si fueran un show de comedia, dicen que el asesinato de Soleimani fue, según el vicepresidente Mike Pence, una represalia por su ayuda en el traslado clandestino de entre 10 y 12 terroristas que perpetraron los ataques del 11 de septiembre. Sin embargo, se trató de 19 asesinos de los cuales se comprobó que 15 eran sauditas a quienes les hubiera encantado ver muerto a Soleimani.

Eso es a lo que yo llamo una mentira obvia y enorme. Casi tan tan descarada como George W. Bush diciendo hace 19 años que Saddam estuvo involucrado en el 9/11 ¿se acuerdan? y que por lo tanto tenía que invadir Irak. Esto, en la escala del uno al 10 es exactamente igual a Hitler alegando que la invasión de 1939 a Polonia era su obligación porque Polonia intentaba invadir Alemania. ¡Esto es exactamente lo que Hitler dijo!

Estas son señales, desde luego, de que algunos de los militares estadunidenses de más alto rango están un poquito espantados de que su comandante en jefe los lleve por el camino de injustificables crímenes de guerra. El Pentágono se está mostrando algo distante de la Casa Blanca en este tema. Esto me lo contó personal árabe militar que habla regularmente con el ejército estadunidense en el golfo, cuyos representantes son dos funcionarios estadunidenses de alto nivel radicados en la región.

Es un problema simple. Los Trumps del mundo vienen y se van –aun cuando tengamos que aguantarlos otros cuatro años como sucederá con el verdadero Trump– pero los tenientes coroneles se vuelven generales que aún estarán esperando un retiro honorable cuando un abogado internacional toque a su puerta dentro de 10 años.

No cuenten con sus soldados, ni con sus servicios de inteligencia. Me dicen fuentes muy confiables que los estadunidenses trataron de matar con un dron a Solemani en Siria hace unos 18 meses y fallaron.¿Qué hubiera pasado si lo hubiesen asesinado entonces? No hubiéramos podido decir que el asesinato se debió a las próximas elecciones estadunidenses o a que Trump enfrenta un proceso de impeachment. Pero esperen, ¿no habría coincidido el asesinato, entonces, con la investigación de Mueller de los contactos entre Trump y los rusos durante las elecciones de 2016?

Sólo dos detalles más antes de que dejemos este tema sórdido y empapado de mentiras. Uno es que fue Qasem Soleimani quien acordó con el Hezbolá libanés que el grupo intentaría poner fin a las protestas laicas en el centro de Beirut antes de Navidad en las que chiítas, sunitas y cristianos exigían un gobierno no religioso. Vi a jóvenes del Hezbolá, a quienes muchos consideran héroes de las guerras antisraelíes del sur de Líbano, golpeando y maltratando a los inocentes manifestantes. No son más defensores de Líbano.

En Irak, los hombres armados de Soleimani, iraquíes que formaban parte de la gran milicia chiíta iraní del país, reprimían otra manifestación justa que exigía poner fin a un gobierno de corrupción. Dispararon contra cientos de sus propios correligionarios en Bagdad y en la ciudad más sagrada de Irak. Incluso el poderoso ayatola Sistani objetó la interferencia de Irán. Este no fue el momento más honorable de Soleimani. Y así, los estadunidenses lo mataron justo cuando su campaña para promover el poderío iraní estaba fracasando. ¿Fue esto simplemente estupidez o hay algo que no sabemos?

De cualquier forma, he aquí un breve cuestionario: Todos nos hemos sumado al asustadizo debate de cuándo responderá Irán, pero no hemos decidido cuál sitio cultural. Los trumpistas atacarán Irán para vengarse por ___? Ustedes pueden responder a la pregunta escribiendo en la línea la afrenta que les plazca.

Como posibles objetivos están, por ejemplo, las antiguas ruinas de Persépolis, desde luego, donde los líderes occidentales y la realeza británica viajaron alguna vez para celebrar con el sah los 2 mil 500 años del imperio persa. Nixon, Pompidou, el duque de Edimburgo, la princesa Ana. Toda la crema y nata. Entonces supongo que debo incluir las grandes mezquitas de Isfajan y Mashad.

Pero tengo una sospecha sobre el tipo de sitio cultural que el presidente loco de Estados Unidos tiene en mente. Está en el mismo centro de Teherán. Tiene paredes de concreto, es feo , está repleto de eslóganes anacrónicos y fue abandonado hace mucho por sus ocupantes originales. Los iraníes lo llaman la guarida del espionaje.

Se trata de la embajada de Estados Unidos en Teherán donde fueron tomados en rehenes 52 estadunidenses en noviembre de 1979. Durante mucho tiempo el inmueble ha sido un símbolo de humillación para Estados Unidos. Es el complejo cuya captura por parte de los así llamados estudiantes del ayatola Jomeini comenzaron toda la catástrofe estadunidense-iraní; o como diría Seamus Heaney, el odio arraigado. El edificio juega un papel activamente pernicioso que está en el centro de las vidas políticas iraní y estadunidense. Es, potencialmente, el edificio cultural más importante de toda la capital.

¿No sería esto muy atractivo para Trump? Presidente loco de Estados Unidos ordena que dron sin piloto haga estallar embajada estadunidense vacía.

Eso sí sería de importancia cultural.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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Griselda Domingo en una imagen tomada en 2019 OLIVER DE ROS

Griselda Domingo, mujer indígena mam de 22 años, enfrenta su tercera deportación a uno de los municipios de Guatemala con mayor número de retornados en 2017 y 2018

En San Juan Atitán, que ocupa el segundo lugar en desnutrición crónica del país, el regreso forzado de EEUU es motivo de burla

Elsa Cabria/ Ximena Villagrán/ Oliver de Ros / Alberto Arce- El Intercambio

15/01/2020 - 21:39h

Estados Unidos vs. Griselda Domingo-Godínez

El abogado argumenta sin mucho éxito que su defendida ya aprendió la lección. Esgrime que lleva detenida cuatro meses. Un castigo demasiado largo por cruzar sin permiso una frontera. El magistrado interrumpe al abogado y pregunta:

—Señorita Domingo, con respecto a este caso, ¿desea decir algo? 

—Me puedes hacer el favor de que me permitas regresar con mi familia y que mi familia está sufriendo por mí, está preocupado por mí. Te lo prometo, ya no voy a volver otra vez a este país. —responde la acusada en español, aunque su idioma materno es el indígena mam.

Sirvió de poco. La ley es clara. El 13 de noviembre, en El Paso, Texas, y tras un juicio que duró dos minutos y 57 segundos, Griselda Domingo, una guatemalteca de 22 años, fue condenada a ocho meses de prisión por reingreso ilegal en Estados Unidos. Cuando salga, será deportada a su país. Por tercera vez.

En Estados Unidos, donde vivieron su padre y su tío y donde residen tres de sus seis hermanos, Griselda nunca ha vivido fuera de una prisión. Cuando la liberen, la enviarán a Guatemala. Y es probable que una vez allí, haga lo mismo que la última vez que la detuvieron y deportaron, en febrero de 2019. Llamará a Juana, su madre, pedirá dinero prestado y se subirá a un bus que tras siete horas de ruta la dejará en Huehuetenango, cabecera del departamento del mismo nombre. Allí la recogerá Marcos Domingo, su padre y, ya juntos, viajarán otra hora y media hasta su pueblo, San Juan Atitán, uno de los municipios con la tasa de retornados más alta de Guatemala.

Cuando un sanjuanero llega a Estados Unidos, la familia en el pueblo lo celebra con un almuerzo, sin el festejado presente. Cuando es deportado, nadie festeja nada. Cuando la persona deportada es mujer, joven, soltera y sin hijos y se trata, además, de su tercera deportación, un sistema entero comienza a resquebrajarse. Porque en San Juan Atitán la migración, el trabajo - la vida- es algo que deciden los hombres.

Detrás de la vocación migratoria

San Juan Atitán es sinónimo de vocación migratoria, según el gobierno de Guatemala. Fue uno de los 51 municipios elegidos en 2017 para intentar evitar la huida de guatemaltecos a Estados Unidos. El esfuerzo formaba parte del penúltimo plan para frenar la llegada de centroamericanos al norte diseñado por el gobierno de Estados Unidos con el nombre Plan Alianza para la Prosperidad para el Triángulo Norte (PAPTN). Fue un fracaso. No dio prosperidad a San Juan. El gobierno guatemalteco no aumentó su inversión en el municipio. Y aunque logró acertar en el diagnóstico, -la pobreza y la desnutrición crónica expulsan a la gente-, el Plan no hizo nada para cambiar la realidad de sus habitantes.

A 2.500 metros de altura, San Juan Atitán es un lugar de cuerpos fucsias y rojos, los colores de su traje tradicional. Y es un pueblo expulsor, sobre todo de hombres. Al calor de la mañana, un grupo de cinco deportados pasa las horas en la plaza del pueblo. Bajo sus sombreros de paja, tejen bolsas de lana, sentados en una banca. Es parte de su trabajo sin remuneración como guardabosques. Vigilan el pueblo y el bosque de pinos y encinos que abriga San Juan. Ante la presencia de mujeres se incomodan y callan.

Pasan las horas y al atardecer el paisaje humano de la plaza de pueblo es aún más masculino. En San Juan Atitán, las mujeres, silenciosas, caminan directas de un punto a otro. Salvo en día de compras y mercado, no se detienen en las calles. El movimiento masculino, demasiadas veces lleva sello. Es fácil ver a un hombre tambaleándose, o tirado en la calle en las cuestas de San Juan. Existe una relación causa-efecto entre desempleo, pobreza, migración, deportación y abuso de alcohol. "El factor alcoholismo es muy fuerte en San Juan, los hombres no aceptan que tienen problemas", explica Olga Morales, directora del centro de salud del municipio.

Pero el alcoholismo no es el único problema al que se enfrenta la doctora Morales. La falta de empleo local provoca que familias completas viajen al menos cinco meses para recolectar en las grandes fincas. Ganan poco. Cinco dólares por 100 kilos de café recogidos. Los niños no comen bien en las fincas y se enferman. San Juan ocupa el segundo puesto a nivel nacional en desnutrición crónica infantil. Y esa es la gran preocupación de la doctora Morales. Porque ni el dinero de las remesas hace que las familias mejoren su dieta. Y hay muchos niños.

En un pueblo de 16.365 habitantes, se registra una media de 650 nacimientos anuales, una de cada 15 mujeres del pueblo da a luz cada año. Aunque los métodos anticonceptivos son gratuitos en el centro de salud, para planificar, las mujeres tienen que preguntar a sus esposos. También para llevar a sus hijos al hospital de Huehuetenango, aunque sea una emergencia, tienen que localizar a sus parejas. Si ellos son inmigrantes en EEUU, los llaman por teléfono.

Es un pueblo de hombres comerciantes que venden en los mercados. De mujeres que son por tradición artesanas. Todas son costureras del traje tradicional sin salario, los cosen para sus padres o maridos. Hay poco empleo fijo: como maestro, en el banco, en la cooperativa de ahorro. Y en la Municipalidad, pero conseguirlo depende de la relación con el alcalde de turno. La educación formal brilla por su ausencia. La mayoría no pasa de sexto de primaria y las mujeres no suelen estudiar por decisión de sus padres. Sin trabajo remunerado, sin estudios, con niños a su cargo y parejas o padres deportados, cobra sentido que cada vez se vayan más mujeres al norte. No es posible calcular cuántas mujeres expulsa San Juan porque la mayoría de la gente migra sin avisar y sin pasar por un puesto fronterizo. Pero cada vez son más. Entre 2017 y 2018, la cantidad de mujeres deportadas a Huehuetenango - el departamento de San Juan Atitán - aumentó un 49%.

Las mujeres se van. Como se fue tres veces Griselda Domingo. Entenderlo no es fácil. El desconocimiento del idioma indígena mam es un impedimento para hablar con la gente. Sobre todo, con las mujeres del pueblo.

En una estrecha oficina de la Municipalidad, 20 hombres conversan en su idioma. Representan a las aldeas y caseríos de San Juan Atitán, son los alcaldes auxiliares. Discuten sobre quién hablará con nosotros sobre las consecuencias de ser deportado. Tras una hora, la autoridad indígena designa a un hombre orondo, de ojos redondos y rojizos que se quita el sombrero y saluda amable. Se llama Marcos Domingo. Es el padre de Griselda, pero tardaremos unas horas en descubrir a su hija. El padre nos invita a su comunidad, Sacchilaj.

En una ladera se asienta una pequeña casa de concreto que Marcos Domingo jamás pintó. La pagó con el dinero que reunió en los cinco años que logró trabajar como jardinero en Estados Unidos antes de ser deportado. Tiene tres dormitorios, una cocina en la que no entra, y una pequeña parcela para cultivar frijol. Debajo de la casa, está su antigua vivienda de madera. El recuerdo de una vida aún más pobre. Más pequeña. Llena de trastes. Cerrada. Siete de sus ocho hermanos viven en Estados Unidos.

Cuando vivía en Estados Unidos, Marcos pagó el viaje a sus tres hijos mayores. Hoy están casados, con residencia legal y han construido grandes casas en su aldea por si deciden regresar. Las muestra orgulloso. Ninguna está amueblada, pero revelan el poderío que un trabajo en San Juan nunca les habría permitido.

La de Rodrigo, su hijo mayor, marca el estilo de las demás. Tiene tres plantas, un lobo, una bandera estadounidense pintada en el exterior y una bañera. Rodrigo es, además, el artífice de los viajes de Griselda. Llegó a los diez años a Estados Unidos, trabaja como cocinero en un restaurante mexicano y Griselda lo considera su segundo padre. Los viajes de Griselda contaron también con el apoyo de un familiar cercano que es coyote y la llevó hasta México. Y el dinero y el apoyo moral de su padre.

La imprecisión de una pregunta cambia la respuesta. Cuando le preguntamos al papá si tiene hijos deportados, responde que no. Es la risueña Eluvia, la hija menor de 19 años, quien revela en la cocina que el matiz es el género de la pregunta. Deportado es distinto que deportada. Un hijo varón se dice x’in. Una hija se dice x’uj. Y en ese momento, entran por la puerta los ojos más tristes de la casa. Cafés, grandes, de lágrima fronteriza. En el marco de la puerta de la casa, Griselda sonríe un poco. Acaba de ser deportada por segunda vez. Apenas hace dos semanas. Tan reciente que su boca aún mantiene ángulo cóncavo.

Es Eluvia, la más pequeña de los hijos de Marcos Domingo, quien explica lo más importante de esta historia. Supone un cambio de paradigma. Es la actitud de una mujer llamada Griselda que se empoderó con la sola voluntad de moverse. "Ella lo decidió, quería trabajar, no quería casarse, porque los hombres acá son machistas, a ella no le gusta que alguien la engañe o la lastime, para que nadie le diga que es mantenida", dice la única persona de la familia con título de bachillerato.

—¿Qué te dijo tu mamá cuando regresaste acá [a San Juan]?

—Pues mi mamá me dijo: 'No llores'. Porque cuando yo llegué aquí estoy llorando y llorando y yo pienso para matarme. Sí, porque bastante es mi deuda, porque muchas gentes se burlaron de mí cuando yo regreso otra vez aquí, por eso pienso yo para matarme y mi mamá me dijo: 'No, no piense eso'.

En el pueblo de los deportados, regresar es soportar la costumbre de la burla colectiva. Una humillación extraña, vista desde fuera, porque en todas las familias hay migrantes y deportados. También sucede en pueblos cercanos. Y, probablemente, en muchos países cuyos gobiernos defienden que sus ciudadanos tienen vocación migrante. El éxito o el fracaso del viaje a Estados Unidos define cómo serán tratados a su regreso. Griselda lo intentó dos veces en 2018 y una en 2019. Por la última, está presa. Para cuando cumpla su condena, la vida de Griselda Domingo en Guatemala será una deuda con su padre. Y él tendrá otra deuda con un prestamista, por las tres veces que su hija no logró su propósito de no depender de un hombre.

La postal del hambre

El niño de dos años está tan desnutrido que ni llora. Parece un bebé porque no camina. Su madre está sentada en el suelo. Ante su casa de barro y madera, mira incómoda a su alrededor. El padre, callado, observa a la defensiva. Tiene los ojos rojos. Como muchos hombres entrevistados. Los otros tres niños se ponen a jugar. En esta casa todo el mundo está tenso. La visita les resulta violenta. Viven en la aldea Tuispichon, a una hora por camino de tierra del centro de San Juan. Es un paraíso natural y una postal del hambre.

Los visita una comitiva encabezada por la doctora Morales, para contar el trabajo contra la desnutrición del gobierno. Todos de pie, menos la familia. Las preguntas están preparadas. Las respuestas de la madre en idioma mam son preocupantes. Pero solo la doctora y una trabajadora municipal lo manifiestan fuera de cámara. Son tan pobres que ni frijol o maíz comen, solo hierbas. La doctora atiende al niño desde hace meses, pero no mejora.

La aguda desnutrición infantil de San Juan Atitán fue otra de las razones por las que el pueblo resultó seleccionado por el Programa Nacional de Competitividad (Pronacom) del Ministerio de Finanzas como uno de los municipios migrantes necesitados de políticas e inversiones dentro del Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, PAPTN.

No es posible verificar si el gobierno estadounidense aumentó fondos para sus muchos programas en la zona. Lo que es seguro es que aquí, en el lugar elegido por el gobierno para lanzar en 2012 el Pacto Hambre Cero con apoyo del Departamento de Estado de EE.UU, se registra el segundo mayor índice de desnutrición del país. 9 de cada 10 niños están desnutridos. Tienen su futuro hipotecado sin remisión. Eso no significó que su municipalidad recibiera fondos extra durante los tres años que duró el PAPTN. Aquí, el mayor orgullo de los funcionarios locales es haber bajado del primer al segundo puesto en el hambre infantil.

Las familias cultivan maíz criollo y comen el grano importado que compran en la frontera con México, porque la diferencia de precio les permite tener 3 dólares en efectivo. Para reducir el hambre, las dos empleadas que trabajan en la oficina del Ministerio de Agricultura (Maga) muestran a algunas vecinas una cartulina arrugada llena de fotos de un hongo. Se llama hongo ostra. Les explican que solo tienen que meter las semillas en los olotes (el centro sobrante del maíz) y que no necesitan tierra para hacerlo. Después de cincuenta días de espera aparece el producto.

El objetivo es que las familias tengan mayores ingresos y mejor alimentación. Pero el proyecto del hongo no termina de cuajar. Han capacitado a 21 grupos, en su mayoría de mujeres. Pero solo tres familias se han sumado al experimento. Ninguna de las dos funcionarias encargadas del proyecto es de San Juan. Dicen que las mujeres optan por quedarse calladas, pero no sienten que sea por machismo. Ellas lo niegan, pero el plan de desarrollo municipal, elaborado por el Concejo Municipal de Desarrollo y la Secretaría de Planificación de la Presidencia (Segeplan), incluye el "dominio machista" como parte de la identidad y cultura del lugar.

En 2018, los maestros del pueblo llevaron por primera vez Incaparina, un suplemento alimenticio de harina de maíz y soya, a las aulas, con respaldo de varios ministerios. Ese mismo año, a mediados de noviembre llegó hasta San Juan Atitán Luis Arreaga, el embajador de Estados Unidos en Guatemala. Visitó al consejo indígena por ser un municipio parte del PAPTN. La visita la recuerda el alcalde, Lorenzo Martín, en su despacho de la alcaldía. Vestido con su traje indígena, dice que el embajador le preguntó por la desnutrición y por la migración. Él le explicó que hay tierras infértiles y que el agua no alcanza para la siembra. "Dijeron que van a trabajar más con la artesanía de las mujeres, en el mercado, para comercializar el traje típico", explica este regidor que, a diferencia de los tres concejales que le acompañan en la plática, nunca migró. Ni el PAPTN ni el desarrollo del sector textil llegaron. El plan del embajador de Estados Unidos en Guatemala falló.

El laborioso trabajo de tejer los trajes de la comunidad es cosa de mujeres. Aunque el consejo indígena de alcaldes auxiliares no parece muy consciente del valor económico de ese trabajo. Mujeres de otros pueblos ya están llegando a San Juan a venderles hilo a un precio mayor y algunas sanjuaneras empezaron a hacer prendas tradicionales para que las vendan otras pequeñas empresarias de Santiago Chimaltenango, un municipio vecino. Mientras, como hacía Griselda Domingo cuando la conocimos en marzo de 2019, las mujeres de la familia Domingo continúan con la tradición gratuita de tejerle el traje al padre.

En teoría, Guatemala diseñó su parte del PAPTN para contentar al gobierno de Barack Obama (y luego de Donald Trump). Y fue más específico, sobre todo en comparación con Honduras. Pronacom definió un enfoque económico para detener la migración. Y organizó reuniones con líderes locales de los 51 municipios priorizados para entender las necesidades locales. Pero en la práctica, la inversión fue nula.

Gabriela Pérez, asesora del PAPTN para el Gobierno de Guatemala, confirmó que solo etiquetaron proyectos preexistentes en los presupuestos de gobierno, bajo las siglas del PAPTN. Al final de 2019, la idea de prosperidad quedó relegada, México aceptó convertirse en la frontera sur de EEUU y Guatemala pasó a ser país receptor de solicitantes de asilo. Aún cuando casi la mitad del país vive en pobreza y fue el país más migrante del norte de Centroamérica entre 2018 y 2019. Los años en los que Griselda se fue tres veces de San Juan Atitán.

Ahora hay un nuevo plan en diseño. Se llama 'América crece'. Otro plan más. Pero si algo crece en esta parte de América es la fijación con irse, cueste lo que cueste. La gente se va de la región porque no espera nada de sus gobiernos. Porque la población es muy consciente de que el quetzal vale menos que el dólar.

La madre de Griselda se llama Juana. De ella heredó su sonrisa tímida y su habilidad para tejer. Juana, la silenciosa mujer que vio partir a un marido y cuatro hijos en los últimos veinte años, no habla español. Aunque le pedimos que se siente con nosotros y su esposo a almorzar la comida que ella ha preparado, almuerza con sus hijas en la cocina. Pero para Griselda, Juana es una persona tan importante como lo es su hermano mayor, Rodrigo, el que vive en Estados Unidos.

A Juana le confía cómo se siente, qué le preocupa. Deuda, así se llama la obsesión actual de Griselda Domingo. Una fijación lógica si un banco jamás le va a prestar dinero para migrar. Si su padre empeñó tierras que compró con su trabajo en Estados Unidos, y debe dinero a un prestamista. La mujer que nunca ganó más de cuatro dólares diarios por cortar café en fincas, arruga el rostro redondo que heredó de su padre Marcos, mientras repite la palabra deuda dieciocho veces a lo largo de la conversación.

—¿Tu mamá prefiere que te quedes acá con ella?

—Mi mamá [rompe en llanto] está llorando y llorando cuando yo llegué aquí. 'Ya no vas a intentar otra vez', me dijo. Sí voy a intentar otra vez, le dije, que bastante es mi deuda. Y me dice mi mamá: 'Está bueno' [se le corta la voz] para pagar mi deuda.

Griselda habla de cien mil quetzales, de miles y miles, no concreta. Se agobia, se frustra. Tiene una deuda con su padre. Pero esta es la segunda vez. Se vuelve a ir un mes después. Para cuando regrese deportada la tercera, la ansiedad de Griselda será mayúscula. Aunque le cambiemos el tema de la conversación, le cuesta un mundo responder.

—¿Qué te gusta hacer para que el tiempo acá sea más agradable?

—Pues no sé… No sé porque aquí no hay un día siempre feliz, aquí no. Siempre estoy triste triste y, cada día, siempre estoy triste y triste. A veces, mi mamá está platicando, está escribiendo, pero yo no puedo reír. Siempre estoy triste triste, sí.

Griselda siempre está triste. Y la microeconomía de San Juan explica por qué. Además del comercio y la artesanía incipiente de ropa, hay dos profesiones comunes que ilustran la imposibilidad de quedarse sin padecer necesidades: la de prestamista y la de coyote.

No logramos conocer a una persona que preste dinero. Pero un coyote, familiar de los Domingo nos habla. No admite su profesión, dice que es agricultor deportado y que su reloj de oro es un regalo. Pero afuera de su casa tiene una camioneta roja nueva y deslumbrante, toda la familia nos confirma a qué se dedica, tiene un collar con una AK-47 y admite que ayudó a Griselda a llegar al norte de México. Solo elude la palabra explícita. Aunque en Guatemala existe una ley que criminaliza a los coyotes, esa profesión en San Juan es vista como un trabajo con buena intención, porque al final ayuda a mucha gente a llegar a Estados Unidos. Aunque sea por dinero.

No hay muchas alternativas para la independencia económica de las mujeres de San Juan Atitlán. Pero en la calle principal, trabaja la personificación de la autonomía. Zoyla Marina Martí es la dueña de uno de los comedores y de una sonrisa reluciente. Junto a su nuera, que atiende el otro comedor, es una de las escasas empresarias locales.

Zoyla es serena, de frases cortas, viuda. Vive hace 18 años en el pueblo, pero es oriunda de Santiago Chimaltenango, a 40 minutos de distancia. Los kilómetros suficientes para que su traje y peinado sean distintos a los de las sanjuaneras. Zoyla no habla español, pero traduce Carmen, su hija menor, que es bilingüe porque estudió en Ciudad de Guatemala. Para llegar a tener su negocio, la madre consiguió trabajo como cocinera en el comedor de un sobrino y luego pidió un préstamo a un familiar. "[Montar un negocio], no se le dificultó por ser mujer, porque ella siempre se dio su lugar", dice Carmen tras escuchar a su mamá. En el comedor, este día de principios de marzo, solo hay hombres. El color rojo de la trenza de Zoyla luce entre la paredes rosas del silencioso local. 

Carmen es muy parecida a su madre, pero con gafas. En la capital, gracias a que unas monjas la acogieron, pudo graduarse como maestra. Regresó a su pueblo hace un año, con su marido, para poner una tienda y ayudar a Zoyla. "Hay hombres que vienen [al comedor] y nos empiezan a molestar. Y nos dicen: si no quieres que te moleste, ¿por qué estás trabajando de esto?". Pero ambas advierten: no es solo San Juan. Dicen que en Santiago Chimaltenango, el pueblo vecino, se reproducen patrones: el del machismo, el del festejo para los que llegan a Estados Unidos y el de la burla a los deportados.

El juego de la verdad

Les proponemos un juego. Tienen que levantar la mano cada vez que su respuesta a nuestra pregunta sea sí. Es fácil. Los 28 alumnos de tercero básico de la escuela de San Juan Atitán se sientan en sus pupitres y escuchan atentos. Antes hemos hecho el mismo ejercicio en las otras dos clases de esta escuela rural, dividida en dos módulos, cuya vista desde lo alto del pueblo hacia la Sierra de los Cuchumatanes es privilegiada.

13 tienen a un familiar en EEUU. Diez tienen a su papá deportado. Cuatro tienen padres que, tras su deportación, volvieron a intentarlo. 14 tienen un hermano en EEUU. Ninguno tiene a su madre en EEUU. 16 creen que conseguirán trabajo en San Juan. 12 quieren irse a EEUU.

El 31 de diciembre de 2018, un alumno de segundo básico le dijo al director de la escuela: Ahí nos vemos. El director le pidió que terminara tercero básico al menos. No puedo, respondió el estudiante. Su padre estaba endeudado. Iba a irse con él porque -hasta el endurecimiento de la política migratoria de Trump- pasar con un menor de edad era más sencillo.

"Cada persona busca dónde sentirse mejor. Yo, por ejemplo, me siento mejor acá", dice Francisco Carrillo, director y profesor de la escuela. Él, como el actual alcalde, nunca intentó irse a EEUU, nunca quiso irse. Cuando los alumnos terminan tercero es cuando se nota el nivel de abandono escolar. "Qué quieren ser", dice que les pregunta a los escolares. "Quieren ser médicos, abogados, profesores, pero en Guatemala no hay fuente de trabajo", se responde sentado en un aula de cómputo cuyas computadoras, cubiertas por una tela típica, fueron una donación.

—Griselda, no pasaste de sexto de primaria, ¿por qué no te gustaba estudiar?

—Pues no sé, porque mi papá no tenía mucho dinero para pagar estudio y por eso yo pienso para ir con mi hermano a los Estados. Y por eso yo fui con él la primera vez y después no me pase y después fui a intentar otra vez, la segunda vez, y no pase.

Griselda no piensa volver a estudiar. Fue deportada por segunda vez en febrero de 2019 y volvió a irse a mediados de mayo. Los dos meses que pasó en San Juan fueron un compás de espera, en la urgencia silenciosa de la deuda. La deuda que será más grande cuando regrese. Esta es la historia de una reconstrucción a lo largo de 2019, un año de la vida de una mujer que no logró cumplir su aspiración.

Es marzo y hoy acompaña a su vecina Carmen Mendoza, de 29 años, a Huehuetenango. Salen a las seis de la mañana de su aldea Sacchilaj y llegan dos horas después a la cabecera del departamento. En lo que los guatemaltecos -y muchos latinoamericanos- llaman el interior del país (todo lo que no es la capital), no es fácil moverse. Va con ella al banco. La acompaña por dos razones: Carmen no habla español y nunca antes recibió una remesa. Su marido se fue en diciembre con su hijo de 14 años y los 25 dólares en moneda local que lleva Carmen en su bolso son el primer envío que le hace desde Atlantis, Florida. Para que compre azúcar, sal y maíz.

Toman un chocolate caliente y una porción de pastel en una cafetería del centro. Griselda traduce y revela que el presente-futuro de Carmen es el de muchas mujeres de San Juan; tras trabajar de octubre a diciembre en la cosecha del café, se despidió de su marido.

Si su marido logra recaudar los 7.000 dólares (6.270 euros) que pidió prestados para el viaje que hizo con su hijo, ella espera estar en Florida en un año. Hace un mes empezó a comprar hilos para vender huipiles (blusas tradicionales) a una mujer de Colotenango, el pueblo vecino en el que algunas mujeres ya no sólo tejen para sus maridos. Carmen no gana más de 30 dólares al mes por tejer un huipil. Pero el valor de su nuevo trabajo no está en el dinero sino en la autonomía que vislumbra. Es su primer salario como artesana.

Con el dinero de su primera remesa, Carmen camina entre los carros que transitan por el mercado callejero de Huehuetenango. Busca y encuentra plátanos más baratos que en la aldea Sacchilaj. Griselda solo se detiene cuando ve un puesto de fundas de móviles en una esquina del parque central. Compra una funda rosa con el dinero que le da su papá. Le gusta el rosa en la ropa, aunque su casa soñada en Estados Unidos, la que estaría cerca de casa de su hermano Rodrigo, sería amarilla y anaranjada.

A Griselda, la mujer que aún no sabe que pasará casi todo 2019 presa en una cárcel de El Paso, le gusta tomarse infinidad de fotos. No parece vanidad. Parece una millennial pendiente de su imagen. Aunque todo vaya en contra, quiere proyectar que sonríe todo el tiempo.

Las tres veces que Griselda se fue a Estados Unidos le dejó su móvil a Eluvia, su parlanchina hermana pequeña, la única que pudo estudiar bachillerato y que tampoco tiene empleo. El 9 de diciembre de 2019, Eluvia se puso como foto de perfil una imagen de una cárcel con un emoticono que llora. Se lee: "Recuerden, no todos están en casa hoy, pero sí en el corazón".

Durante los meses que Griselda está presa, es su hermano mayor, Rodrigo, el que la llama. Triste, es lo más que alcanza a explicar Eluvia sobre cómo está su hermana, durante los meses que le escribimos tras caer de nuevo presa. Es la pequeña de la familia, con voz secretosa, la que advierte que la humillación a la que teme Griselda Domingo por regresar deportada va a cobrarse un precio que su hermana no tiene cómo pagar.

*Este reportaje forma parte del proyecto periodístico 'Retorno' elaborado por la productora El Intercambio y financiado por Seattle International Foundation. Para verlo completo puedes ingresar a www.elintercamb.io/retorno. También puedes leer en eldiario.es la primera entrega: Las tres heridas del Torcido: desplazado por la violencia, migrante en EEUU y deportado a Honduras

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Irán admitió que derribó al avión ucraniano por "error humano"

El presidente Rohani prometió que se juzgará a los responsables

 

Las Fuerzas Armadas de Irán reconocieron este sábado que derribaron el avión ucraniano con 176 personas a bordo "involuntariamente y por un error humano". Según el comunicado, el error se debió a que "en esa situación muy delicada y de crisis" el Boeing 737 se situó cerca de un centro militar de los Guardianes de la Revolución con "una altura y una posición de vuelo de un objetivo enemigo".

Las Fuerzas Armadas explicaron que tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, y comandantes de ese país de "tomar como objetivo una serie de lugares en el territorio de la República Islámica en caso de que haya una operación recíproca (...) estaban en el más alto nivel de alerta".

Poco antes del derribo del avión ucraniano, Irán había efectuado un ataque con misiles contra una base aérea en Irak que alberga a tropas estadounidenses, en venganza por el asesinato días antes del general Qasem Soleimani en un bombardeo selectivo de EE.UU.

La nota también apuntó que el error estuvo motivado por "el aumento sin precedentes de los movimientos aéreos en la región", en especial de "vuelos de guerra de las fuerzas estadounidenses alrededor del país".

"En esa situación, por un error humano e involuntariamente el avión fue atacado y se provocó el martirio de un grupo de nuestros compatriotas y algunos extranjeros", admitieron las Fuerzas Armadas.

En el avión de Ukranian International Airlines (UIA) viajaban 169 pasajeros, entre ellos 82 iraníes y 63 canadienses, aunque estos últimos en su mayoría de origen iraní, y nueve tripulantes ucranianos.

El aparato se estrelló al sur de Teherán el pasado miércoles poco después de despegar del aeropuerto internacional Imán Jomeiní con destino a Kiev, causando la muerte de sus 176 ocupantes.

Promesa de juicio

El presidente iraní, Hasan Rohani, aseguró este sábado que se juzgará a los responsables del derribo involuntario del avión y urgió a revisar los sistemas de defensa del país.

Rohani lamentó en un comunicado la muerte de tantas "personas inocentes debido a errores humanos y disparos equivocados" y señaló que "este doloroso accidente no es algo que pueda pasarse por alto fácilmente".

"Se necesita más investigación para identificar todas las causas y raíces de esta tragedia y enjuiciar a los responsables de este error imperdonable", subrayó el presidente. También señaló que es necesario adoptar medidas para "abordar las debilidades de los sistemas de defensa del país para garantizar que tal desastre nunca se repita", según Rohaní, que culpó en cierto modo a Estados Unidos de la tragedia por sus "amenazas e intimidaciones".

El papel de Estados Unidos

"Para defendernos de posibles ataques del Ejército estadounidense, las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán estaban en alerta total, lo que desafortunadamente llevó a esta terrible catástrofe", indicó.

Poco antes del derribo del avión ucraniano, Irán había efectuado un ataque con misiles contra una base aérea en Irak que alberga a tropas estadounidenses, en venganza por el asesinato días antes del general Qasem Soleimani, por lo que esperaban una acción de represalia de EE.UU.

Las Fuerzas Armadas de Irán explicaron que el derribo fue por "un error humano" y que se debió a que el Boeing 737 se situó cerca de un centro militar de los Guardianes de la Revolución con "una altura y una posición de vuelo de un objetivo enemigo".

También el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, alegó que "el error humano en un momento de la crisis causada por la temeridad política estadounidense condujo al desastre". "Un día triste", escribió en Twitter Zarif, quien expresó su "arrepentimiento, disculpas y condolencias" al pueblo de Irán, las familias de las víctimas y todas las naciones afectadas.

Reclamo de Ucrania

El presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, espera de Irán un "pleno reconocimiento de culpabilidad" por haber derribado el avión con 176 personas a bordo, así como que lleve a los responsables ante la Justicia y que pague una indemnización.

"La mañana ha traído la verdad. Ucrania insiste en un pleno reconocimiento de la culpabilidad. Esperamos de Irán que lleve a los responsables ante la Justicia, devuelva los cuerpos, pague una indemnización y publique una disculpa oficial. La investigación tiene que ser completa, abierta y debe continuar sin retrasos o obstáculos", señaló en un mensaje de su cuenta de Twitter.

Zelenski respondió así al reconocimiento por parte de las Fuerzas Armadas de Irán de que derribaron el Boeing 737 "involuntariamente y por un error humano", después de dos jornadas de negación de esta hipótesis, planteada por varios países.

El director de la aerolínea Ukraine International Airlines (UIA), a la que pertenecía el avión derribado, Evgeny Dykhne, afirmó en Facebook que no había dudado "ni un segundo" de la tripulación ni se había creído que algún fallo en el avión pudiera haber causado la tragedia.

De acuerdo con Teherán, el error se debió a que "en esa situación muy delicada y de crisis" el avión se situó cerca de un centro militar de los Guardianes de la Revolución con "una altura y una posición de vuelo de un objetivo enemigo".

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Sábado, 11 Enero 2020 07:06

La verdad sobre Soleimani

La verdad sobre Soleimani

Hay un momento sombrío en extremo en la versión fílmica de 1967 de A Man for All Seasons, el épico argumento de Robert Bolt sobre la negativa del canciller Tomás Moro a apoyar el divorcio de Enrique VIII: cuando Thomas Cromwell recluta al joven y arrogante maestro de escuela Richard Rich para que sea su espía. Más tarde Rich obtendrá la evidencia espuria que enviará a Moro al cadalso. Pero en esta primera reunión –en un pub londinense–, Cromwell ofrece a Rich un ascenso (y la consiguiente riqueza) a cambio de la mínima brizna de información que pueda usarse contra el nuevo lord canciller del rey Enrique.

Siempre he sospechado que las conjuras de los Tudor tienen algo en común con el mundo oscuro y extremadamente hipócrita de la política en Medio Oriente. Tal vez las obras de ficción de Saddam Hussein y Muammar Kadafi carezcan de la esencia de la Utopía humanista o de la música renacentista de milord Enrique, pero las feroces rivalidades y el temor a una muerte terrible que aflige a muchos líderes y a sus partidarios entre el Mediterráneo e Irán tienen mucho en común con las ambiciones personales que corrían como electricidad en la Inglaterra de Enrique.

Los puritanismos del nacionalismo espurio de Medio Oriente, así como su religión –junto con las superpotencias, felices de sacar ventaja de esas tonterías– se trasladan bastante bien cuando retrocedemos medio milenio. Para los crueles dictadores y prelados islámicos y sus facilitadores –palabra a la que volveré más tarde–, el apoyo de Wa­shington o Moscú es de suma importancia. El verdadero Moro estaba dispuesto a firmar de cuando en cuando la sentencia de algún obispo a la hoguera, en tanto Enrique, que disfrutaba de la espada, envió al patíbulo en la Torre de Londres tanto a Moro como, más tarde, a Cromwell. En vez de Estados Unidos y Rusia, léase el Papa y España.

Pero volvamos a esa escalofriante reunión en el pub de Londres donde Cromwell, representado sin afectación por Leo McKern, explica por qué humildes administradores como él tienen tantas dificultades para ayudar a que su rey consiga un divorcio que le permita un nuevo matrimonio del que pueda nacer un heredero, lo cual es, por casualidad, una constante preocupación de nuestros actuales príncipes y tiranos en Medio Oriente.

Nuestra función como administradores, dice un irritado Cromwell a Rich (el joven John Hurt), es minimizar los inconvenientes que esto va a causar.

La palabra clave, por supuesto, es in­convenientes, como Cromwell deja en claro. “Es nuestra única función, Rich: minimizar los inconvenientes de las cosas. Una ocupación inofensiva, dirías, pero no. A los administradores nadie nos quiere, Rich. No somos populares…”

Siempre sonrío cuando la película llega a este punto. He pasado toda una vida escuchando a funcionarios árabes e iraníes explicar la validez de su causa, los inconvenientes que impone a sus renuentes amos… y las enormes cargas y riesgos que ese trabajo significa para ellos. Un resbalón y el hacha del verdugo se alza en la Torre… o el dron llega en las primeras horas al aeropuerto internacional de Bagdad.

Vale la pena en estos días releer la notable serie de documentos iraníes de inteligencia que el sitio The Intercept y el New York Times publicaron hace menos de dos meses. Su procedencia no está clara todavía, y puedo ver por qué los escépticos afirman que fueron sembrados. Sugieren que Irán tiene mucho mayor poder económico y político sobre líderes árabes de lo que antes se sabía, y luego retratan a Qasem Soleimani no tanto como un monstruoso fabricante de reyes, sino como un facilitador, alguien que hace (o hacía) que las ruedas del poder giraran a favor de Irán.

Los retratos fotográficos extremadamente vanidosos que Soleimani usaba –para incrementar su estatus supuestamente icónico y quizá sus probabilidades de alcanzar la presidencia iraní– recuerdan el hábito renacentista de alcanzar la idolatría intelectual por medio del retrato. A Soleimani no le hubiera gustado la furtiva semejanza de Thomas Cromwell a sus cuarenta y tantos años en el retrato de Holbein el Joven, con la cara mofletuda y los ojos bizcos. En cambio, el retrato del mismo Holbein del embajador francés en Londres, Jean de Dinteville –el tipo a la izquierda en Los embajadores–, habría sido muy del gusto de Soleimani, quien habría admirado la alfombra de Medio Oriente en la que Dinteville se apoya… incluso con lo que se supone que es la figura de un cráneo en la parte inferior de la pintura.

Pero no adornemos el mundo de Soleimani con tal conocimiento. La descripción que el general David Petraeus hizo de él como una figura en verdad maligna, después de la invasión de Irak en 2003, no es lo bastante buena: más cercana es la del comandante canadiense en Afganistán, el general Rick Hillier, quien llamaba montón de escoria a sus enemigos talibanes.

El papel de Soleimani era bastante claro: poner los cimientos de un ­vínculo inquebrantable entre los chiítas de Irak, Siria (los alawitas) y Líbano, que los subordinase a Irán. Se dedicó a ello con determinación, con ingente trabajo y considerable inmisericordia, absorbiendo a ex agentes de la CIA –al parecer junto con sus contactos en Estados Unidos– mientras disfrutaba de la estima de los ministros iraquíes (y por consiguiente de los estadunidenses que los apoyaban) por atacar al Isis en Faluya y Mosul.

Soleimani podía ser obsequioso en extremo. Según uno de los documentos iraníes, que abarcan el periodo 2013-2015, buscó autorización del ministro iraquí de transporte para enviar provisiones humanitarias a Siria a través del espacio aéreo iraquí. Cuando el ministro accedió, relata él mismo, Soleimani se levantó, se acercó y me besó en la frente.

En cambio, otros documentos sugieren que los iraquíes, en especial los sunitas, estaban furiosos con Soleimani, a quien pintaban como un peligroso promotor de sí mismo, publicando retratos suyos en diferentes redes sociales. Tal vez aprendió sus técnicas de autopromoción del presidente de Estados Unidos.

También era demasiado cercano a los agentes de inteligencia en países no árabes, Turquía en particular. Pero su pecado más grave fue permitir sangrientas peleas sectarias entre milicias chiítas patrocinadas por Irán y árabes –tanto chiítas como sunitas– en aquellos países con los que Irán quería hacer causa común.

A los sirios a veces les costaba trabajo digerir la retórica de Soleimani. Recuerdo a un joven oficial del ejército sirio que me dijo, con una mezcla de respeto a Irán y cinismo: nos gusta que nuestros hermanos iraníes vengan a pelear por Siria, pero cuando nos dicen que han venido a morir, me pregunto qué quieren decir. No queremos que mueran: queremos que peleen. Y, desde luego, los iraníes sí peleaban, pero no en los números que afirmaban.

Los sirios se cansaron de los iraníes de Soleimani cuando alardeaban de victorias en las que no habían tenido parte. Cuando Soleimani se ufanó del papel iraní en la recaptura de Alepo –esta información no está en los documentos iraníes–, el ejército sirio enfureció. No hubo fuerzas iraníes en esa batalla. El Hezbolá libanés sin duda contribuyó en gran medida a la causa del régimen sirio, pero el propio comandante y presidente de Hezbolá, Sayed Hassan Nasrallah, declinó permitir que Soleimani tomara el control de los chiítas libaneses… y Soleimani sabía que era mejor no intentarlo.

Su verdadero error fue apoyar –como general del Estado, que es lo que era– a las milicias chiítas en Irak que estaban dispuestas a torturar o matar a sus enemigos (prisioneros sunitas, librepensadores chiítas, lo que fuera) para mantener el poder de Irán sobre el régimen. Esto es lo que en verdad significa minimizar los inconvenientes, porque los aliados de Soleimani en Irak se oponían a las manifestaciones contra la corrupción del Estado y dieron muerte a miles de manifestantes. Hasta el consulado iraní en el sur de Irak fue incendiado.

También Hezbolá en Líbano trató de reprimir las manifestaciones contra la corrupción, que no sólo pretendían poner fin al sectarismo, sino demandaban específicamente terminar con la interferencia extranjera. No es extraño que nadie quisiera a los administradores. Lo suyo no era ocupación inofensiva.

Esto, porque el legado de Soleimani fue un intento de realinear a las milicias chiítas, no del lado de la libertad o contra la corrupción –y ni siquiera del antisionismo–, sino del lado de un Irán cuyo poder era más importante que sus supuestas virtudes morales. En uno de sus últimos mensajes desde Abbottabad, Osama bin Laden se refirió a la necesidad de salvar a los musulmanes chiítas en la guerra de Al Qaeda contra Occidente. Los documentos iraníes registran cómo los servicios de inteligencia de Irán (los que trabajaban para el ministerio del interior) discutían ese mismo tema… en relación con el sufrimiento de los sunitas a manos de las milicias chiítas.

¿Qué más queda por decir? Bueno, recordemos tan sólo que Thomas Cromwell terminó igual que su víctima Tomás Moro: con la cabeza en el tocón.

Todo lo que quedó de Soleimani, en uno de sus dedos, fue un anillo con el que ponía sellos. En cambio, Richard Rich –y esas son las últimas palabras de la película– murió en su cama.

Traducción: Jorge Anaya

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Sábado, 11 Enero 2020 06:57

El andar del Caracol

El andar del Caracol

El 17 de agosto de 2019, el EZLN anunció el fin de la campaña Samir Flores Vive, con la cual pasó a la ofensiva y extendió la palabra y la acción de resistencia y rebeldía. Como resultado de ésta, los caracoles zapatistas y sus juntas de buen gobierno pasarán de cinco a doce. También crearon cuatro nuevos municipios autónomos, los cuales ahora son 31. Igualmente, informaron la creación de los Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista, una estructura nueva en el mundo que construyen. Con fotografías y videos, el EZLN mostró al mundo su más reciente expansión. Era sólo el comienzo.

Durante el mes de diciembre, los zapatistas realizaron varias actividades a las que llamaron Combo por la vida. El Combo comenzó el 7 de diciembre con la segunda edición del Festival del Cine Puy Ta Cuxlejaltic”, en el nuevo caracol de Tulan Kaw (Caballo fuerte). Ahí se proyectaron más de 50 cintas y se realizaron talleres con los Tercios Compas, como se conoce a los colectivos de comunicación de las bases zapatistas.

Luego tocó el turno del primer Festival de Danza Báilate otro mundo, del 16 al 20 de diciembre en los caracoles zapatistas de Tulan Kaw y Jacinto Canek. Acudieron al llamado más de 80 bailarines, entre ellos integrantes de las comunidades zapatistas que han hecho de las artes uno de sus principales modos de vida.

En ese contexto tuvo lugar la Cuarta Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena y del Concejo Indígena de Gobierno, así como el Foro en Defensa del Territorio y de la Madre Tierra, ambas en el caracol Jacinto Canek.

Durante la asamblea decenas de pueblos compartieron su diagnóstico y ratificaron su oposición a megaproyectos como el Tren mal llamado Maya, el Corredor Transístmico, el Proyecto Integral Morelos. Concluyeron que la guerra neoliberal se profundiza con la administración actual, y que negocios que son parte de esa guerra –crimen organizado, industria inmobiliaria, minería, agroindustria, megaproyectos turísticos, industria energética– se siguen desplegando por todo el país. Como resultado de esta guerra, denunciaron, 11 integrantes del CNI fueron asesinados en 2019 por defender sus territorios y oponerse al despojo.

En el foro participaron más de 50 organizaciones de México, Chile, Colombia, Kurdistán y Ecuador. La información ahí compartida ayudó a dimensionar el nivel de destrucción global del sistema capitalista, pero también a identificar puntos de articulación y estrategias comunes de resistencia.

En los últimos días de diciembre, en el semillero “Huellas del caminar de la Comandanta Ramona”, en el caracol de Morelia, se realizó el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. Acudieron más de cinco mil mujeres provenientes de al menos 49 países, las cuales durante tres días compartieron dolores, experiencias y alegrías; fortalecieron sus redes de solidaridad y tomaron acuerdos para seguir luchando contra el patriarcado.

Por último, también en el caracol de Morelia, el EZLN conmemoró el 26 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido. Ahí el subcomandante Moisés reiteró la posición de los zapatistas: están dispuestos hasta morir si es preciso por defender su autonomía. Al mismo tiempo, planteó un debate que resulta urgente: progreso y desarrollo para quién y a costa de qué.

Ninguna fuerza política en México, y muy pocas en el mundo, son capaces de garantizar la infraestructura necesaria para la realización de estas actividades. No hay que olvidar que los zapatistas no aceptan recursos –de ningún tipo– de gobiernos, empresas u ONG. Todo fue sostenido con recursos de los propios zapatistas. Con este Combo por la vida el EZLN no sólo hizo muestra de su gran capacidad de convocatoria nacional e internacional, también evidenció el gran tamaño de su organización, de su expansión territorial, y de su disposición a dialogar con quienes aspiran a la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos.

En medio de la tormenta capitalista o colapso civilizatorio que está en marcha, los zapatistas no se refugian, desde sus islas de resistencia, a ver el mundo arder, todo lo contrario, apuestan por el diálogo, por tejer redes nacionales e internacionales con quienes luchan contra el capitalismo y el patriarcado.

Junto a las mujeres que luchan y a los pueblos originarios que resisten, pero también junto a los pueblos oprimidos y explotados que le acompañan, el EZLN apuesta por la vida... Y en su apuesta por la vida, este ejército de hombres y mujeres dan a las artes un lugar central, el de ser la semilla en la que la humanidad renacerá.

El EZLN hoy es más fuerte que hace 26 años. Cada paso andado, cada encuentro, cada iniciativa les ha dotado de un diagnóstico del mundo actual para el que ellos han construido una alternativa. Desde ahí lanzan una nueva pregunta: ¿A qué estás dispuesto para detener la guerra que hay contra la humanidad?

Ellos y ellas ya dieron a conocer su respuesta.

Por Raúl Romero, sociólogo

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