El fiscal jefe holandés, Fred Westerbeke, anuncia las conclusiones del equipo de investigación. Imagen: EFE

El fiscal jefe holandés anunció que emitirán órdenes de arresto internacional para tres funcionarios rusos. Moscú rechaza la acusación judicial.

 

El Equipo de Investigación Conjunta (JIT) responsabilizó ayer a tres funcionarios rusos y a un ucraniano de estar involucrados en el derribo del avión de Malaysia Airlines MH17 en el este de Ucrania en 2014. Según agregó, los acusados serán llevados ante la Justicia en Holanda en 2020. Tres de ellos, sin embargo, negaron tener responsabilidad en los hechos y afirmaron que no declararán. Rusia también se desvinculó del ataque. 

En una rueda de prensa en la ciudad holandesa de Nieuwegein, el fiscal jefe holandés, Fred Westerbeke, y el de la Policía, Wilbert Paulissen, anunciaron que emitirán órdenes de arresto internacional para los rusos Sergey Dubinsky, Oleg Pulatov e Igor Girkin, y el ucraniano Leonid Chartsjenko. “Estoy convencido de tener las pruebas que confirman que Rusia está implicada en ese delito de una manera u otra”, afirmó el fiscal holandés, al tiempo que acusó a Rusia de no cooperar en la investigación. El 17 de julio de 2014, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines fue derribado en el este de Ucrania, zona de conflicto armado entre el ejército del país y separatistas prorrusos y causó la muerte de las 298 personas que iban a bordo, entre ellas 193 holandesas. El vuelo, que iba de Amsterdam a Kuala Lumpur, fue abatido por un misil tierra-aire disparado posiblemente desde una zona controlada por milicias separatistas prorrusas, y el Consejo de Seguridad de Holanda concluyó que se trataba de un misil Buk de fabricación rusa. 

Según afirmó ayer el fiscal holandés, los sospechosos serán procesados por el asesinato de los pasajeros a bordo, aunque afirmó que la justicia tendrá en cuenta tanto el contexto de conflicto civil en el que se produjo el derribo como así también el hecho de que los acusados “hayan podido querer derribar” un avión militar y no de pasajeros. Además agregó que todo lo recaudado en la investigación se desprende de las comunicaciones intervenidas poco después de que cayera el avión. 

Los tres sospechosos rusos ocupaban cargos de relevancia en el territorio de la autoproclamada República Popular de Donetsk: Dubinski era el jefe del servicio de inteligencia de los rebeldes prorrusos, Pulatov era su segundo y Guirkin actuaba de “ministro de Defensa” de los separatistas. Los investigadores subrayaron sin embargo que ninguno de los identificados dio la primera o la última orden de disparar contra el avión pero sí afirmaron que estaban en la zona y jugaban un rol crucial en el conflicto armado tomando importantes decisiones. 

“No, no lo voy a hacer”, contestó Guirkin a la agencia Interfax al ser preguntado sobre si estaba dispuesto a declarar ante la Justicia holandesa. El que fuera ministro de Defensa de la autoproclamada república popular de Donetsk, subrayó que las milicias no tuvieron responsabilidad en el derribo del avión. “No quiero ni comentarlo, ni yo ni otros milicianos tuvimos nada que ver”, remarcó. Un miembro del entorno de Dubinski, otro de los sospechosos, que tampoco comparecerá ante la Justicia por el caso. 

 “No piensa acudir a ningún tribunal, no prestará declaración porque no hay nada que declarar. Además, él no viaja a Occidente”, dijo la fuente que prefirió guardar su anonimato. Moscú, por su parte, rechazó los dos principales argumentos de la comisión de investigación: que el misil que abatió el avión fuera lanzado desde una zona controlada por los separatistas prorrusos y que el propulsor hubiera sido transportado desde Rusia, a donde habría regresado luego de la catástrofe. 

Sin embargo luego de la publicación del informe, Holanda y Australia, países de los que proceden la mayor cantidad de víctimas, responsabilizaron formalmente a Rusia de participar en el derribo del MH17.

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Pérfidas llamas petroleras cerca del estrecho de Ormuz: escalada de Trump vs Irán

 

Sin evidencias conclusivas, el ex director de la CIA y hoy secretario de Estado, Mike Pompeo, imputó a Irán la autoría de los incendios de dos tankers, uno japonés y otro noruego, en el golfo de Omán, cerca del superestratégico estrecho de Ormuz, lo cual disparó el precio del oro negro y escaló las tensiones de Estados Unidos contra Irán.

 

Trump señaló que los atentados tenían las huellas de Irán, donde el supremo líder del chiísmo, el ayatola Alí Jamenei, recibía al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, tan dependiente del petróleo persa, en su plausible intermediación, solicitada curiosamente por el mismo Trump (https://bit.ly/2Qvwm5I).

 

La "evidencia" del Pentágono es un "video" que parece más bien formar parte de la panoplia de montajes hollywoodenses a los que son adictos los presidentes de EU: desde el golfo de Tonkin (para la guerra de Vietnam), pasando por el 11/9 (para las guerras contra Afganistán e Irak), y ahora para promover la guerra contra Irán que anhelan los superhalcones Mike Pompeo, "evangelista sionista" confeso, y John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, quien es un instrumento del casinero sionista Sheldon Adelson: financiero simultáneo del Partido Republicano y del primer ministro israelí Netanyahu.

 

Con la salvedad de Gran Bretaña, que apoya incondicionalmente a EU, Europa se ha mostrado escéptica y aséptica del "video" hollywoodense, a grado tal que el ministro del Exterior alemán, Heiko Maas, la desechó por ser poco concluyente (https://reut.rs/2KOvSqs).

 

Aquí en Jordania, donde me encuentro ahora, The Jordan Times no compra la versión de EU sobre la autoría que califica de "sospechosa" (https://bit.ly/2RlFSsn).

 

El operador del tanker japonés despedazó la "evidencia" que no tuvo que ver nada con una mina, sino con un "objeto volador" (https://bit.ly/2wV6VkX).

 

The Japan Times se pregunta si se trató de "una advertencia a Japón" y arguye que "un tercer (sic) partido ansioso de colocar una cuña entre Irán y Japón pudo haberse involucrado con el objetivo de urgir a Tokio distanciarse de Teherán" ( https://bit.ly/2KP24tE ), tesis que coincidió con mi entrevista a CNN desde Beirut (https://bit.ly/2IizOxR).

 

No cuadra la autoría iraní, que sería más estúpida que suicida, ya que en el tanker japonés se encontraban 11 rusos, rescatados por Irán (https://bit.ly/2IjVHNz).

 

Irán hubiera cometido un cuádruple error: 1. Impedir el libre tránsito del petróleo en el estrecho de Ormuz cuando más necesita divisas debido a la "guerra económica" que le ha propinado eficientemente Trump, quien rompió en forma unilateral el acuerdo nuclear de Obama; 2. Se alejaría de Japón, uno de sus máximos compradores de "oro negro"; 3. La muerte de la tripulación rusa, que le alejaría de un apoyo invaluable; y 4. Se colocaría la soga al cuello, a unos días de la cumbre del G-20 en Osaka (Japón), donde hubiera sido puesto en la picota.

 

Irán rechaza categóricamente cualquier involucramiento y su canciller Javad Zarif fustigó que se trataba del "plan B" del "equipo B" –como describe a la alianza de Bolton/Pompeo con Israel/Arabia Saudita/EU (https://bit.ly/2x3DkpL).

 

Ángeles Espinosa, del rotativo El País, desde Dubái, informa que "Teherán recibe el apoyo de Rusia tras el incidente en el golfo de Omán", mientras "Moscú llama a no sacar conclusiones precipitadas" (https://bit.ly/2KQHucw).

 

No pasó desapercibido el doble apoyo que recibió el presidente iraní, Hassan Rouhani, del zar Vlady Putin y del mandarín Xi, durante la cumbre del Grupo de Shanghái en Kirguistán, donde el presidente ruso señaló sin tapujos que "el responsable de la desestabilización en la región es Washington por romper el pacto nuclear".

 

Pues parece que la salida a la grave tensión en el golfo de Omán, donde EU quizá no se esperaba el apoyo tan contundente de Rusia y China al régimen iraní, la ha dado el pugnaz e influyente (muy cercano a Trump) senador Lindsey Graham, quien propuso "invadir Venezuela para asustar (sic) a Irán y Corea del Norte", como Reagan lo hizo con Granada, con el fin de "poner puntos en el casillero y advertir (sic) a otros países" (https://bit.ly/2IXgaXF).

 

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Martes, 05 Marzo 2019 08:24

Estados Unidos y el gatillo fácil

Poeta

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

 

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?

 

 


El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

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El Bloque Tolima disparó  al corazón y a la mente

El amor es el antídoto del miedo. 

Pero el sujeto debe autoafirmarse primero.

Emilio Mira y López

 

El instrumento paramilitar del Estado colombiano ha tenido diferentes efectos en su aplicabilidad. Es decir, en todos los ámbitos humanos como estrategia contra-insurgente y anti-popular que abre paso en los territorios a la invasión del capital privado-multinacional. El norte del Tolima, fue un territorio de incursión paramilitar del Bloque Tolima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), donde la comunidad fue víctima de las múltiples acciones terroristas utilizadas por este grupo armado para-estatal.

 

De los años 2002 al 2005 se vivió la guerra entre el Bloque Tolima, la insurgencia y comunidad. Desde su llegada en todo el departamento del Tolima, los asesinatos selectivos, masacres, torturas, desapariciones forzadas, violaciones, extorsiones hicieron parte de la caja de herramientas para ocupar el territorio, desarticular el tejido social y sacar a la insurgencia del mismo. Esto con el ánimo de imponer el miedo y la desconfianza entre las personas. En el norte del Tolima, se tiene registrado los asesinatos de 3 personas en la vereda La Trina (Líbano) el 11 de septiembre del 2003. El asesinato del líder campesino y comunal Ángel María Rodríguez el 3 de marzo del 2004, en la vereda La Esmeralda, Villahermosa. Además, la estigmatización al corregimiento de Santa Tereza, Líbano, como zona insurgente convirtiendo a sus habitantes en objetivo militar (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).

 

Ahora bien, también se registran daños emocionales y sicológicos debido al control social en la rutina diaria de la comunidad. Siguiendo con Santa Teresa, se restringió la movilidad de las personas después de las 6:00 pm; el asesinato de un joven en el parque principal en horas del día; la instalación de bases militares en fincas y cementerio del corregimiento; los grafitis en algunas casas y locales con las siglas de las AUC, se encaminaron a sembrar miedo y desconfianza, a transformar el carácter público y de encuentro de los espacios públicos al tiempo que se suspendieron los eventos comunitarios como campeonatos de fútbol, celebraciones del día de la madre, fiestas patronales, ferias, la cancelación de clases desarticulando por completo la convivencia en la comunidad (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2017).

 

Esta pequeña radiografía en el norte del Tolima, es una muestra a nivel local de la invasión paramilitar al resto de la región en donde se vieron afectados también pueblos indígenas, sindicalistas, partidos políticos de izquierda y organizaciones sociales. En ese sentido, es necesario realizar el análisis desde el campo de la sicología de guerra de este caso para comprender los efectos en la siquis comunitaria e individual de las acciones paramilitares, con el fin de ganar una guerra contra-insurgente.

 

La guerra sicológica del Bloque Tolima de las AUC

 

Al evidenciar el asesinato político, la tortura, las amenazas, violaciones y demás acciones paramilitares contra la comunidad, puede comprenderse que son recursos centrales en la estrategia contra-insurgente, los mismos que traen consigo la deshumanización tanto de victimarios y víctimas. La deshumanización se traduce en la perdida de atributos humanos como la esperanza, sensibilidad ante el sufrimiento y el sentido de la solidaridad (Baró, 1990).

 

Ahora bien, el paramilitarismo cuando aparece en la prolongación de la guerra y azote de territorios como el norte del Tolima, produce: relaciones sociales deshumanizantes, desprecio por la vida, perdida de la identidad personal y grupal, lo que se complementa con la parálisis política cuyos efectos se prolongan después de la desintegración o reducción al mínimo nivel de la organización social, blanco del paramilitarismo.

 

Como eje central de todos estos estragos, se encuentra el miedo sembrado en la comunidad el cual, en el contexto del Norte del Tolima, tiene dos niveles: la prudencia/retraimiento y la concentración/cautela sembrados en los habitantes de este territorio. A decir, la prudencia/retraimiento impone un límite a los fines y ambiciones, como la renuncia a los placeres que contengan riesgo, así mismo busca evitar las situaciones que se aproximan. Por el otro lado, la concentración/cautela se traduce en asegurar el básico e inmediato propósito de tener una situación de seguridad y por la cual se emplean todas las facultades. La preocupación es una constante acompañada de pesimismo, que hace ver al sujeto reservado desde la perspectiva externa (Mira, 1944).

 

Con los casos de las víctimas de las AUC arriba descritos, se presentó también el otro rasgo que hace cosechar el miedo colectivo, es el peligro impredecible, debido al cambio de lugar y la irregularidad en la apariencia o desaparición de los estímulos fobígenos que aumentan su carácter sorpresivo (Mira, 1944). La comunidad del Líbano y Villahermosa, eran conscientes de la presencia de paramilitares en su corregimiento o vereda, pero no sabían cuándo ni dónde actuarían contra ellos estos sujetos armados.

 

Junto al miedo, caminaron la angustia y el terror por los caminos y trochas del norte del Tolima con el fin de asfixiar los procesos organizativos y movilizadores que apuntaban a las transformaciones sociales, ¿por qué? Porque según Baró (1990) hay tres acciones en la guerra sicológica: la persuasiva (consciente), sugestiva (subconsciente) y compulsiva (inconsciente) y esta tercera tuvo mayor preponderancia en el territorio abordado, pues continuando con el autor la acción compulsiva por medio de la implementación del miedo, el terror y la angustia produce que la comunidad solo piense en conservar la vida, dejando en un segundo plano las reflexiones y acciones sobre la complejidad social y política que la rodea (Baró, 1990).

 

El fin, entonces, de esta estrategia tuvo dos caras, la inmediata y la de largo plazo. La primera estuvo cargada de los hechos denunciados y sistematizados que desarticularon el tejido social, minó la fuerza política de las organizaciones campesinas y, por supuesto, buscó la desaparición de la insurgencia. La segunda cara de la estrategia tiene sus efectos en la actitud colectiva que incide con desconfianza, miedo, frustración y desesperanza en la visión de la vida en el territorio, instalando una barrera invisible a las iniciativas organizativas que busquen transformaciones sociales.

 

Para que el amor sea realmente eficaz

 

Comprender el campo de la sicología de las relaciones humanas en un contexto de guerra, es obligatorio para incluir otro escenario de reflexión en las causas de las conductas de la comunidad y poder establecer rutas que permitan superar las heridas sufridas por el paramilitarismo sin desprenderse de la realidad social que sigue dinamizada por los conflictos sociales.

 

Así mismo, para las organizaciones sociales es inherente a su quehacer el abordar la salud mental de sus miembros y de las comunidades que se articulan a los planes de vida digna ya que por años una de las malas tradiciones de la izquierda ha sido despotricar el aspecto sicológico de los sujetos. Hoy en día, es imperioso aprehender del amor para que sea realmente eficaz.

 

* Coordinador Nacional Agrario – Congreso de los Pueblos.

 

Bibliografía

Baró, Ignacio Martín (1990), Sicología social de la guerra: Trauma y terapia. UCA, San Salvador, El Salvador.
Centro Nacional de Memoria Histórica (2017), “De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe Nº 1”, Cnmh, Bogotá.
Mira y López, Emilio (1944), Siquiatría en la guerra. Editorial Médico-quirúrgica, Buenos Aires.

Publicado enEdición Nº254
Jueves, 28 Febrero 2019 15:54

Estados Unidos y el gatillo fácil

Estados Unidos y el gatillo fácil

Enfocado en su cacería de supuestos terroristas en otros países, el Estado estadounidense ha olvidado enfocar la mira hacia un depredador endémico que ha creado en las últimas décadas. Un grupo de americanos que asesina constantemente ocultándose con la bandera de la espontaneidad.

 

Las Vegas, Nevada, la capital del llamado estado de la plata –The Silver State– donde llegan jugadores de casino de todas partes del mundo. Ciudad que no cesa día y noche, todos los días del año, con la furia de la diversión y el entretenimiento adulto. Sitio donde el sueño americano se derrumba o se alcanza en tan solo una jugada. Lugar donde ocurrió el pasado primero de octubre de 2017 el tiroteo más mortífero acaecido en los Estados Unidos hasta la fecha.

 

Alrededor de Las Vegas Boulevard, avenida que atraviesa todo el complejo hotelero conocido como The Strip, se observan vallas en los paraderos que dicen: “See something, say somenthing” (“Si ves algo, di algo”), motivando la denuncia ante acciones sospechosas. Si llamas al 311, canal oficial de la policía, en tres minutos estarán en el lugar donde estés, me dijo una vez Darcy Von Paradise**, cantinera y bailarina de un bar en el centro de la ciudad.

 

Entonces, ¿por qué el primer equipo del Swat de la Policía Metropolitana de Las Vegas llegó 1 hora 4 minutos tarde al tiroteo del primero de octubre de 2017?, le respondí a Darcy cuando íbamos de regreso al hostal donde nos hospedamos. No puedo hablar de eso, contestó cortante.

 

Narcisistas por excelencia

 

Una operación calculada al detalle por un ludópata con más de 25 años de experiencia en las apuestas, detallista, preocupado por no dejar el menor margen de error para su juego final. Como en la partida de dados, donde quien los lanza es llamado el “shooter” –el tirador–, Stephen Craig Paddock habría contemplado cada movimiento para que en la noche del 1 de octubre de 2017 el azar no interfiriera en su contra al disparar sus ráfagas sobre un blanco de 20.000 asistentes al concierto Route 91 Harvest Music Festival. El saldo de su acción, 58 muertos y más de 400 heridos1, indica que no erró.

 

De 64 años de edad, americano, raza caucásica, 1.85 de altura y 101 kilos de peso, Stephen Paddock, vestido de negro ingresó un 25 de septiembre de 2017 en su carro Mizayu Sushi al parqueadero del Hotel Mandalay Bay, parte del grupo hotelero MGM Resorts, propietario de más de 16 hoteles en la ciudad. Ingresó ese día con cinco maletas negras, pero solicitó hacerlo por el ascensor de empleados y no por el de huéspedes, una petición poco común entre los clientes de alto nivel, como él2.

 

Un personaje extraño en su vida cotidiana, individualista. No soportaba tener a mujeres perfumadas y con lápiz labial porque le provocaba alergia. Al brindar un saludo con su mano se preocupaba por tener guantes de algodón, para evitar contagios y, los doctores le encontraron un desequilibrio químico según declaró el informe final3. Pero ¿cómo este sujeto sí soportaba los penetrantes olores químicos acumulados en los baños de hoteles o la asfixiante mezcla entre perfumes, colonias, tabaco y humo de cigarrillo electrónico que abunda en los casinos?

 

¿Semejanza? Adam Lazan, victimario del tiroteo en la escuela Sandy Hook en 2012, era hipersensible a la luz, sufria de alucinaciones olfativas, percibia olores inexistentes, pero no hay evidencia de delirios; mató a 28 personas. Lanzan fue diagnosticado con el trastorno de Asperger, un “trastorno generalizado del desarrollo” (PDD, por sus siglas en inglés) que se encuentra en la misma categoría que incluye al autismo. Aunque los síntomas de Lanzan podrían ser explicados por un PDD, también podrían indicar esquizofrenia. Los últimos años de su vida Lanzan y su madre solo se comunicaron por correo electrónico aunque vivían en la misma casa4.

 

En 1966 el ex marine Charles Whitman mató a su esposa y madre y después, desde la cima de una torre del campus de la Universidad de Texas, asesinó a otras 16 personas, otras 33 quedaron heridas. Al esculcar sus pertenencias los investigadores encontraron escritos donde pedía una autopsia, con la esperanza de que revelara la fuente de sus pensamientos violentos. Después de que fue baleado por la policía, su cerebro fue analizado revelando una anormalidad del tamaño de un níquel cerca de la amígdala, uno de los principales centros emocionales del cerebro5.

 

Tanto a Lanzan como a Whitman les comprobaron la relación de sus actos con sus desequilibrios químicos y emocionales, pero en Sthephen Paddock el informe final reveló la inexistencia de motivaciones clínicas que provocaran el tiroteo en el Mandalay Bay. Aquí estamos ante un crimen premeditado y calculado, con uso de la razón y no por “el desconocido arrebato que provoca la locura”. En gran parte de sus años de vida vivió como alguién socialmente adaptado, trabajó en el Servicio de Impuestos Internos (IRS en inglés) una vez cursados sus estudios universitarios y luego trabajó para varias corporaciones, realizando trabajos de contabilidad; tenía una mente matemática, la misma que lo llevaba a apostar solo cuando creía que las probabilidades estaban a su favor6.

 

Erick Paddock, su hermano, le dijo a los investigadores que creía que Stephen había planeado metódicamente cada parte del ataque. Fue descrito como un narcisista que solo se preocupaba por las personas que podrían beneficiarlo de alguna manera7.

 

Pesadilla en Las Vegas

 

Angela Todd8, una de las cantineras del evento donde ocurrió el tiroteo, al reaccionar e identificar como disparos y no juegos artificiales los estruendosos sonidos que comenzaron a las 10:05 pm, pensó: “esto puede ser un ataque terrorista”. Ella recalcó la confusión reinante entre los miles de espectadores, los miembros de la policía y demás logística al momento de intentar reconocer el lugar de donde provenían los disparos. Muchas personas se agacharon pensando que el tirador estaba en la calle del frente, una desafortunada decisión al desconocer que el tirador estaba en una posición alta, favorable para disparar; otras muchas personas corrieron a las salidas de emergencia y así, sin tampoco saberlo, salvaron sus vidas.

 

Al inquerirla por lo sucedido aquella noche, Angela se pregunta: ¿por qué no se han compartido vídeos de alta resolución de lo que sucedió, cuando los casinos están llenos de cámaras de alta tecnología hasta para detectar si un jugador cuenta cartas en el Black Jack? Y su inquietud está totalmente justificada, ya que las fotografías y capturas de vídeos proporcionadas en el documento final son de una definición baja. Al caminar por los distintos casinos de diferentes categorías, desde el Fremont Street –que es la zona del centro la ciudad, donde la apuesta mínima es de 5 dólares, hasta el The Strip, la zona del complejo hotelero de alta categoría, donde la apuesta mínima asciende a 20 dólares, incrustadas en los techos son evidentes las cámaras.

 

Además, el informe final resalta que registraron más de 22.000 horas de video, 252.000 imágenes, información que no ha sido compartida en su totalidad a los investigadores de distintas ramas vinculados con este suceso. ¿Qué es lo que quieren ocultar el grupo hotelero MGM Resorts y las agencias gubernamentales encargadas de la investigación?

 

Un actuar frío y calculador. Poco a poco, desde el 25 de septiembre y hasta el día del atentado, Stephen Craig Paddock ingresó 21 maletas negras a la habitación 32-135, con 24 armas de asalto (de las cuales utilizó solo 14, entre ellas fusiles AR-10 y AR-15), cuatro computadoras portátiles, municiones y pequeñas cámaras de vigilancia9 que colocó afuera de las puertas de su habitación conectadas a una computadora portátil para observar los movimientos del pasillo y así poderle disparar al oficial de seguridad del hotel, Jesús Campos, quien recibió un proyectil en el muslo derecho un minuto después de comenzado el tiroteo, y quien pese a la herida en segundos dio su voz de alarma por la radio boquitoqui, indicando que los disparos provenían de la habitación 32-13510. ¿Por qué nadie notó el ruido de los taladros cuando Paddock instaló las cámaras de vigilancia?

 

Los disparos no cesan. 18 minutos después, cuando el reloj marca las 10:23 pm, al llegar los primeros oficiales al piso 32, su reporte inicial es que encuentran un oficial de seguridad que recibió un impacto de bala, y que los disparos definitivamente salen de la habitación 32-135, y que el oficial de seguridad está de pie junto al ascensor. Así nos narra los hechos Doug Poppa, periodista independiente, militar del Ejército estadounidense, con más de 20 años de experiencia en seguridad y vigilancia en casinos de Las Vegas11.

 

Poppa prosigue su relato: los oficiales de la policía metropolitana y los oficiales de seguridad del Hotel Mandalay Bay están en la conversación y de repente, a través de la radio de seguridad, escuchan a Jesús Campos que llama desde el piso 32, mira con cara de asombro y se pregunta ¿por qué el despachador de la policía no sabía dónde estaban los disparos? Los oficiales hubieran podido responder de inmediato a ese piso, pero eso no sucedió ya que “[…] nunca oímos eso en la radio de la policía”. Durante 15 minutos todo el mundo está hablando en la radio de dónde vienen los disparos12.

 

Lo que sí se sabe es que desde las 10:05 pm y hasta las 10:16 pm en ese lento, prolongado y aterrorizador tiempo, Stephen Paddock disparó sus cientos de descargas desde dos puntos elevados de dos habitaciones interconectadas: la 32-135 y la 34-135, en las que, con anterioridad, había escrito con su mano en una hoja los cálculos de la distancia y caída de balas. Mariluo Danley, su ocasional novia, dijo a los investigadores: “[…] él miraba extrañamente desde las ventanas hacia el terreno donde sería el concierto”.

 

Ahora, ¿Por qué pudo entrar las maletas –con tal cantidad de armas– y con éstas solicitudes extrañas? Stephen Craig Paddock era un jugador de grandes ligas, o como se conoce en inglés “high roller” y además era un huésped VIP del hotel, es por eso que cuando solicitó que le alquilaran la habitación 32-134 continua e interconectada por otra puerta con la 32-135 no encontró oposición alguna, y no tuvo necesidad de explicar el por qué de su requerimiento.

 

Al revisar las medidas de seguridad que implementan en esta parte de los Estados Unidos llama la atención que en todos los buses del área metropolitana de Las Vegas existen cámaras de vigilancia. Asimismo, todo el complejo hotelero está compuesto de un modelo de seguridad sofisticado, pero no existen detectores de metales en las entradas de hoteles ni casinos, solo los instalan con motivo de eventos privados; a la entrada de las discotecas el personal de seguridad requisa con detectores de metales portátiles. Además, tanto los huéspedes de otros hoteles, turistas de paso o pobladores de la ciudad, pueden ingresar a cualquier hotel y disfrutar de eventos, restaurantes o jugar en los casinos sin tener que pagar dólar alguno por ingresar al local.

 

Ni siquiera un año después del atentado efectuado por Paddock, en las entradas del epicentro del atentado, el Hotel Mandalay Bay, existen detectores de metales.

 

Una versión oficial poco acertada

 

El tiro de cada día. Los atentados de francotiradores son un lugar común en los Estados Unidos, una realidad que despierta diversidad de inquietudes entre investigadores, periodistas, abogados, víctimas y población en general. La negación de las agencias investigativas oficiales y del grupo hotelero dueño del terreno donde ocurrió el tiroteo, para compartir información, dar entrevistas y dejar entrevistar a las fuentes pertinentes, como en el caso del oficial Jesús Campos quien no da declaraciones, generan sospechas.

 

Los denominados “rampagekillers” “shooters” o “gunman”, han sido detenidamente estudiados desde la psicología, la biología, las ciencias sociales, la neurociencia, tanto por investigadores independientes como oficiales. Un largo historial de nombres, en su mayoría masculinos, han sido clasificados como “tiradores espontáneos”, pistoleros que en realidad podrían pertenecer a un grupo homogéneo de sujetos con ideología y que bajo la bandera estereotipada del “enloquecido, desconocido e irreversible tirador casual”esconderían su fachada. Estados Unidos no ha querido reconocerlos como terroristas. Actuar eficazmente frente a esta realidad es cada vez más imperioso.

 

Contradicciones en el reporte oficial y final de este suceso, como también en las políticas de seguridad interna del país americano invitan a analizar, interpretar y contar desde el lugar de los hechos lo que podría ser un fenómeno de ataques selectivos que han querido ocultar con la definición de: “tiroteos casuales”. ¿Por qué le interesaría a un factor de poder en los Estados Unidos propiciar y utilizar este tipo de personajes para cometer éstos crímenes? El miedo, la paranoia y el terror son fundamentales para mantener a la población sumida en el temor, el aislamiento, en pasividad. ¿Será por esto que cuando volví a preguntar a Darcy Von Paradise**, por su opinión sobre lo sucedido el primero de octubre de 2017, respondió de manera esquiva y nerviosa?

 

La investigación y el reporte sobre este suceso recayó en un total de 14 agencias estatales, federales y locales entre ellas el FBI, Policía Metropolitana de Las Vegas, la Sección de Investigaciones Especiales, la Sección de Inteligencia Criminal y la Sección Contra el Terrorismo (CTS por sus siglas en inglés). Ésta última agencia tiene las definiciones de los distintos ataques terroristas que pueden ocurrir en Estados Unidos y el ataque ejecutado por Stephen Paddock estuvo clasificado como un Tiroteo Causal Masivo (Mass Casualty Shooting en inglés).

 

La CTS define una acción de estas como un “tiroteo casual masivo”, cuando comprueba actividades sospechosas relacionadas con un individuo que amenaza con participar activamente en matar o intentar matar a personas en una escuela, institución religiosa, instalación gubernamental o un área limitada y poblada. Esto excluye amenazas aisladas a la vida o casos de acoso sobre personas determinadas. Pero la definición de terrorismo doméstico dice: actividades de terrorismo, según lo define el FBI, que ocurren principalmente dentro de la jurisdicción territorial de los EE. UU. y sin ninguna dirección o influencia extranjera13.

 

desdeabajo tuvo contacto, vía correo electrónico, con la Policía Metropolitana de Las Vegas y recibimos de su parte los enlaces tanto del reporte preliminar como final del tiroteo. Al terminar de leerlo inquerimos al contacto: ¿Cuáles son las características que debe cumplir un ataque como el realizado por Paddock para ser clasificado como Terrorismo Doméstico o como Tiroteo Casual Masivo? ¿Qué excluyó a Stephen Paddock de aquello? La persona con la que se entabló contacto por correo electrónico no volvió a responder.

 

Evasiones, silencio, respuestas vagas, dilaciones, etcétera, todo ello da pie para sospechar de que las 14 agencias estatales estadounidenses vinculadas a la investigación y el grupo hotelero MGM ocultan algo. Por ejemplo, MGM Resorts generó un aproximado de 10.770 millones de dólares estadounidenses en ingresos en el 201714, ¿dar a conocer la verdad de lo sucedido en el tiroteo generaría una pérdida del turismo en Las Vegas y por consiguiente de ingresos para este gigante grupo hotelero?

 

Las conclusiones finales del último reporte realizado por las agencias confirman que Paddock actuó solo. Miles de horas de registro digital fueron revisados, y después de que todas las entrevistas fueron conducidas, no produjo evidencia alguna para indicar que Paddock conspiró o actuó en connivencia con alguien más. Pero, ¿por qué clasificar el ataque como Tiroteo Casual Masivo si aún no se ha podido verificar la información encontrada por éstas agencias y sólo rige la versión oficial?

 

Pese a esta conclusión, algunos no quedan tranquilos. Es el caso de Catherine Lombardo y Alexander Napolin, abogados encargados de los derechos de las víctimas de Paddock, quienes se interrogan: “¿qué y cómo fue lo que pasó en realidad en la habitación de ese hotel? ¿Cómo dejaron que esto sucediera? Y ellos lo saben, pero no han querido contarnos”. Además, MGM Resorts no ha suministrado ningún tipo de información a los abogados así sea por derechos de ley15.

 

Tampoco encontraron evidencia de radicalización o ideología para apoyar la teoría de que Paddock apoyó o siguió algún grupo de odio o una organización terrorista nacional o extranjera. A pesar de las numerosas entrevistas con sus familiares, conocidos y contactos de juegos de azar, los investigadores no pudieron vincularlo con alguna ideología específica. Pero éstas conclusiones oficiales no se han podido verificar ni contrarrestar por el hecho de que no han dejado entrevistar a las fuentes pertinentes y no han compartido la información en su totalidad.

 

¿Coincidencias? Llama la atención, el caso de Telemachus Orfanos, ex soldado, sobreviviente del tiroteo producido por Paddock pero quien murió el pasado 8 de noviembre de 2018 en otro tiroteo, en esta ocasión acaecido en Thounsad Oaks, California, producido por el ex marine Ian David Long. ¿Existirán objetivos específicos que están dando de baja y pasan desapercibidas sus muertes bajo la cobija de la “espontaneidad”?16.

 

La esperanza de las víctimas

 

Luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 el gobierno de Estados Unidos creó unos modelos de respuesta inmediata y multiconjunta para las víctimas de ataques terroristas, que también han sido utilizados para los llamados “tiroteos casuales masivos”. Es por ello que a los 25 días de ocurrido el tiroteo en el concierto Route 91 Harvest Music Festival en Las Vegas, se creó el Centro de Resiliencia de Las Vegas Strong que primero atendió a la comunidad en carpas, desde el mismo sitio de los sucesos.

 

Esta institución, que ofrece el servicio de terapias a las víctimas del 1 de octubre sólo en momentos de crisis, centra su acción en servir de engranaje con otras instituciones gubernamentales, como el programa para víctimas del crimen, Departamento de Policía, ayuda mental, financiera y jurídica, para ofrecer una ayuda multipropósito a los afectados directos.

 

desdeabajo estuvo en entrevista con Terri Keener, coordinadora de salud mental del instituto y al preguntarle: cuando una víctima pide explicación alguna del motivo por el cual Stephen Paddock realizó el tiroteo, ¿qué le responden? En ese caso, nos indica, se remite a esa persona con las Agencias del Orden (Law Enforcement Agencies, en inglés). Dice, además, que es natural que las personas busquen esa respuesta, pero, por desfortuna el Centro de Resiliencia no la tiene.

 

Una cantidad aproximada de entre 6.500 a 7.000 víctimas del concierto han utilizado los servicios del Centro de Resiliencia de Las Vegas, el mismo que se propone trabajar 4 años más con las víctimas, aunque tiene planes de establecerse como una institución enfocada para éste tipo de ataques, comentó Keener.

 

Otras inquietudes más. Sthephen Paddock empezó el tiroteo a las 10:05 pm y dejó de disparar a las 10:16 pm pero el equipo Swat llegó al lugar de los hechos a las 11:20 pm, según lo detalla la línea cronológica del informe oficial. Es difícil aceptar que en un ataque de esta intensidad, los servicios militares tácticos americanos hayan tenido una respuesta tan tardía. ¿Por qué llegó el Swat una hora y cuatro minutos tarde? ¿Por qué Paddock decidió suicidarse si tenía las cámaras de vigilancia en el corredor y ahí no había nadie? ¿Qué o quién lo detuvo para que dejara de disparar? ¿Quién es en verdad el agazapo de la mira?
El equipo Swat entró a la habitación encontrándolo muerto, postrado de espaldas con el suelo bajo su cabeza, vestido con pantalones negros, una camisa manga larga marrón, guantes negros y zapatos grises. Se disparó en el paladar con un plateado revólver Smith & Wesson calibre 38 provocándole hemorragias subdurales, subaracnoideas y bilaterales en los tejidos blandos periorbitarios del cerebro17.

 

Para no olvidar. En el centro de Las Vegas fue erigido un bello memorial para las víctimas que dejó éste atentado. Fotografías, mensajes en piedras, esculturas y objetos de las víctimas pueden observarse en su recorrido. Al conmemorarse un año de aquel tiroteo, se realizaron en la misma ciudad un cumulo de eventos, exposiciones y debates. Se respiró fortaleza y esperanza en toda la ciudad, la que tiene como faro el eslogan Vegas Strong, la que se ve en numerosos graffitis, pancartas y luces de neón por toda la ciudad.

 

La acción de Paddock marcará para siempre a la ciudad y sus pobladores, los que dificilmente olvidarán lo sucedido. Igual sucede con variedad de investigadores que siguen trabajando por esclarecer lo sucedido, preguntándose por las verdaderas intenciones de estos mal llamados “tiroteos casuales masivos”.

 

* Fotografías e investigación, corresponsal Las Vegas, Nevada.
** Nombre cambiado a petición de la fuente.
1 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 19 Recuperado de: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
2 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 28. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
3 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 30, 133 Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
4 Peter Langman, 2015, School Shooters understanding high school, college, and adult perpetrators, London, United Kingdom, Rowman & Littlefield. pp. 140,141, 142, 143.
5 Nova Production, Miles O’brien, 2013, Mind of a rampage killer, U.S.A, Documentary.
6 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 19, 116, 127. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
7 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). p. 116. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
8 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
9 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 28, 29,30,31,96,97,99,98, 100, 101, 102. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx
10 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
11 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
12 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary.
13 Las Vegas Metropolitan Police Department (2019) Counter Terrorism Section. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/CounterTerrorismSection.aspx
14 Statista. Revenue of MGM Resorts world wide from 2008 to 2017. Recovered from: https://www.statista.com/statistics/257567/mgm-resorts-revenue/
15 Charlie Minn Film, Charlie Minn, 2018, One October A nightmare in Las Vegas, U.S.A. Documentary. Minute: 1:02
16 La Vanguardia (2018) Telemachus Orfanos, el joven que murió en el tiroteo de California tras sobrevivir en la masacre de Las Vegas. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20181109/452812513597/telemachus-orfanos-victima-bar-california-sobrevivir-masacre-las-vegas-muertos.html
17 Lvmpd Criminal Investigative Report of the 1 October Mass Casualty Shooting (2018). pp. 34, 37, 89, 98, 114. Recovered from: https://www.lvmpd.com/en-us/Pages/1OctoberFestivalShooting.aspx

Publicado enEdición Nº254
Jueves, 28 Febrero 2019 15:41

Los pendencieros del orden

Los pendencieros del orden

“Si no fueran tan temibles 

nos darían risa, 

si no fueran tan dañinos 

nos darían lastima. 

Porque como los fantasmas,

sin pausa y sin prisa,

no son nada

si se les quita la sábana”1

 

¡Muerte a guerrilleros infiltrados en la universidad! ¡Muerte a los mamertos que apoyan al terrorismo! Son consignas que irrumpen desde voces subrepticias para amedrentar a las organizaciones sociales movilizadas y anunciar la cruzada del restablecimiento del “orden natural de la sociedad”, según la “verdad” de los sectores más recalcitrantes del país que pretenden convocar a la “unidad nacional” contra el enemigo interno y la amenaza del enemigo externo.

 

Construir la representación del enemigo común culpable de todo, es un recurso de histrionismo político, en esencia, una sucia farsa que, producto de una campaña sistemática, trastoca la realidad para generar miedo, odio y, en consecuencia, posicionar al salvador que es el mismo agitador del odio y del miedo. Con retórica efectista, este salvador aviva la falsa contradicción existente desde la Colonia en el inconsciente colectivo entre el bien y el mal, entre los buenos y los malos, y él en representación de la “gente de bien”, como suelen decir en causa propia, con una hoja de vida “impoluta, proba y transparente” es decir, sin tacha, ni pecado. Con la antigua sentencia inquisidora de “muerte a los pecadores e impíos”, pretenden unir en la fe de la política mesiánica a todos los sectores vulnerables al discurso del miedo y llevarlos a actuar con odio contra aquellos señalados en un abanico muy amplio y diverso de ser parte de ese enemigo común.

 

Su concepción providencial sobre la propiedad privada (que no fue tocada en los diálogos de La Habana, valga la aclaración), les hace ver el “fantasma del comunismo” en las reformas liberales pactadas en los acuerdos de paz con las Farc, acuerdos cuyo cumplimiento e implementación son exigidos por la población de todas las regiones afectadas por el abandono del Estado, población que demanda el fin de la violencia selectiva contra quienes exigen condiciones para el bien común y respeto a los derechos comunitarios.

 

Este reverdecer de la estrategia del enemigo interno y externo, tiene como contexto y pretexto dos sucesos que en esta coyuntura han engranado de tal manera que “ni mandados a hacer”: el atentado a la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander y la arremetida “diplomática” para tumbar el gobierno venezolano.

 

La reivindicación del atentado por parte del Eln –atentado que concitó repudio, rabia y dolor ante las terroríficas escenas de jóvenes que estudiaban para ser policías y que murieron desmembrados– solo trajo una claridad en medio de la confusión: su autoría. Los efectos de la inexcusable acción fueron el desconcierto y la dispersión generalizada en la llamada, por ellos mismos, “sociedad civil”, que experimentaba un auge en la movilización elevando su nivel de indignación y conciencia, con demostrada creatividad en las convocatorias y sus mecanismos decisorios y de representación, como es el caso del movimiento estudiantil a nivel nacional. Todo esto haría suponer que, a la luz de los acontecimientos, el Eln sea el primer sorprendido por el precario y parcial análisis con el cual justificó su accionar en la compleja realidad política que vive al país.

 

Dar por terminado el proceso de dialogo con el Eln, tal como se estableció, parecería una obvia y justificada determinación de autoridad frente al atentado, pero terminar con un dialogo inexistente y cerrar la mesa de negociación a la que nunca asistió una delegación oficial del gobierno a dialogar, solo deja interrogantes. Son de conocimiento público los reparos, condiciones y exigencias del presidente Duque sobre el proceso de negociación que inició su antecesor, ¿por qué entonces, no se le puso fin a este proceso desde antes, si de ningún modo hubo condiciones para nombrar la comisión negociadora producto del reiterado “desacato” a las exigencias y condiciones del gobierno por parte del Eln? ¿Acaso estaban esperando la fecha de activación del plan internacional contra al gobierno de Maduro (10 de enero) para encontrar el pretexto que uniera y posicionara la idea de la complicidad del enemigo interno con el enemigo externo?

 

Exigirle “respetuosamente” a Cuba que capture y extradite a los miembros del Eln que permanecen en su territorio desconociendo los protocolos firmados para el caso de la ruptura de la negociación, sabiendo de antemano que el gobierno de Cuba debe cumplir con su aplicación, deja entrever que su interés no está en la anhelada captura de los miembros insurgentes. En esta coyuntura geopolítica, el cálculo que salta a la vista es acusar a los gobiernos de Cuba o Venezuela de proteger terroristas. Si Cuba no captura y extradita a los miembros del Eln podría ser denunciada por el gobierno de Colombia como un país que protege a los grupos terroristas, y si los países garantes en cumplimiento del protocolo (numeral 7) dejan en territorio venezolano a la delegación guerrillera para desde allí entrar a Colombia, el gobierno de Venezuela, o más bien Maduro, sería acusado de protector de terroristas, alentando así la idea del triángulo del mal (Cuba, Maduro y Eln “versión Duque”, o Cuba, Maduro y Nicaragua “versión Trump”). Esta representación ya anunciada, ha sido utilizada en los preámbulos del intervencionismo norteamericano en alianza con potencias europeas en territorios de su interés. Indudablemente, Noruega y Cuba como países garantes, reconocidos por ejercer una diplomacia de alto nivel, no actuarán sin acuerdo y coordinación con el Estado colombiano y en consecuencia, como es de conocimiento público, no van a traicionar lo pactado en los protocolos.

 

Después de pasados 20 días de la encrucijada planteada a Cuba por el gobierno colombiano y de no tener nada nuevo por decir, es evidente que este incidente hace parte del plan de intromisión para supuestamente “restaurar la democracia en Venezuela” sacando del poder a Maduro, y desestabilizando a Cuba. Sin embargo, el plan no se consolidó en el tiempo previsto, tal como lo evidencia el pronunciamiento del embajador Francisco Santos en su llamado a no perder la esperanza: “El plan diplomático está dando resultado. Esto apenas está comenzando, y no es fácil. Quienes creen que un abrir y cerrar de ojos el dictador iba a salir, pues no”2, reflexión que contrasta con lo dicho por el presidente Duque quien sentenció: “A la dictadura de Venezuela le quedan muy pocas horas, porque hay un nuevo régimen institucional que se está creando, gracias al trabajo que ha jugado Colombia y otros países”. Independientemente de los tiempos del “plan diplomático” de intromisión en los asuntos internos de Venezuela, en Colombia quedó cerrada toda posibilidad de una salida negociada con el Eln según lo contenido en la Política de Defensa y Seguridad del gobierno Duque.

 

La enajenación de sí mismo del presidente Duque al sentir la gloria temprana por su vertiginoso ascenso como mandatario con la mayor votación de la historia, unida a su posicionamiento como líder regional en esta coyuntura con Venezuela –de la mano de un “adulto mayor”, el secretario de Estado de los EEUU, Pompeo–, y con el atentado del Eln jugando a su favor, de seguro hará que crea superado el rechazo mayoritario, igualmente histórico, reportado en las encuestas. La vehemente retórica con la cual niega el derecho internacional y cierra toda posibilidad para una salida negociada con la guerrilla, hace prever que sus políticas frente al conflicto interno y externo sean más delirantes.

 

Con el frenesí que el partido de gobierno y sus aliados hacen “trizas” el Acuerdo de Paz con las Farc –saboteando, dilatando y deshaciendo–, es evidente que no solo pretenden negar la persistencia de las causas estructurales que reproducen la eterna violencia política, sino lo útil que resulta para sus intereses el maniqueo discurso del enemigo interno y externo, bajo cuya sombra esconden el temor a su verdadero enemigo: el pasado y presente de la verdad histórica.

 

A pesar del renacer impetuoso de la cruzada de la “gente de bien” que pretende mantener por todos los medios el viejo orden, hay que afirmar y afirmarse en que este país ya no es el mismo del periodo de la “seguridad democrática” aunque quieran volver a legitimarla e implementarla con la actual Política de Defensa y Seguridad del gobierno Duque. Ahora son múltiples las voces que se manifiestan desde diversas realidades con ejemplar valentía, expresando la necesidad histórica de cambiar las costumbres políticas y así transformar el viejo orden, no por viejo, sino por tramposo, corrupto, excluyente y violento, en síntesis, por ser un orden antidemocrático.

 

Nota: En estos tiempos azarosos no basta la dignidad y el coraje frente a tanta agresión, es necesario que todas las organizaciones agredidas se conecten con el mundo, las “alertas tempranas” lleguen al tiempo a todas las entidades, personas del mundo comprometidas en la defensa de la vida por medio de las redes, constituyendo grupos globales. Toda denuncia tiene que tener eco y respuesta en el mundo.

 

1 Estrofa de la canción “Los Macarras de la Moral”. Letra y Música: Joan Manuel Serrat. Álbum: Sombras de la China
2 Periódico El Tiempo 12-Feb-2019

Publicado enEdición Nº254
Jueves, 14 Febrero 2019 08:01

En 2019 el terrorismo llegó de mañanita

Adriana Gómez, detalle Simulación, mixta sobre lienzo, 30 x 90 cms, 2013 (Cortesía de la autora)

Los dolorosos hechos del 17 de enero han disparado de nuevo la insensatez: han puesto a decir cosas incoherentes a las autoridades. Al dolor, al llanto y a la soledad de los padres que perdieron sus hijos, se suma otra pena, que invita al examen y a la reflexión: la falta de madurez y la carencia de estatura de los líderes políticos. El poder enceguece y perturba. Por eso, quienes lo ejercen actúan como orates: el Presidente, el Fiscal, los ministros, los legisladores, los generales, en fin.

 

El pasado 17 de enero, el Eln estalló un carro bomba en la Escuela de Cadetes General Santander de Bogotá, dejando sin vida a 21 personas. Desde ese mismo momento los ecos de la explosión crecen en todos los ámbitos de la sociedad, por dos motivos. En primer término, se destapó un debate que parecía congelado en el tiempo –el significado del terrorismo–. Y, en segundo lugar, le permitió al Gobierno tender una espesa bruma sobre los episodios de corrupción que lo tenían apercollado, facilitándole tiempo y espacios mediáticos, para superar la improvisación que lo caracteriza. Las ondas de esta acción también golpearán a los activistas sociales, quines verán afectados sus derechos en muchos aspectos, si se tiene en cuenta lo dicho por los más cercanos colaboradores del presidente Duque, con relación a las redes sociales, donde se propaga la “desinformación”.


Terrosimo, esbozo del concepto


No existe un concepto de terrorismo universalmente aceptado por la academia o por los estudiosos de sociología política, pero en la actualidad los estamentos oficiales y sus voceros, los medios de comunicación, presentan este vocablo como un simple acto de violencia ejecutado por criminales y desadaptados. Según este punto de vista, el terrorismo no es más que la expresión de los “agentes del mal”, ignorando el terrorismo ejercido desde el poder, tan antiguo como el poder mismo, a la hora de juzgar su antítesis, el terrorismo insurreccional. En efecto, el terrorismo que hoy conocemos no es un hecho aislado sino un fenómeno dialéctico que obedece a múltiples factores. Es la respuesta a la represión del Estado, a las injusticias sociales, a los enormes desequilibrios, a los agresivos desarrollos económicos, a la confrontación de fuerzas políticas.


En su accionar el terrorismo es una forma de violencia que persigue, en esencia, dos fines. En primer término, generar unos efectos psicológicos, tales como reacciones emocionales de ansiedad y miedo entre los miembros de la población. Y, en segundo lugar, enviar un mensaje. Es decir, el miedo y las amenazas mismas se convierten en un medio de comunicación. Aunque el impacto terrorista ocasione pérdida de vidas humanas y daños físicos en las edificaciones y en las cosas en general, estos, en todo caso, por graves y numerosos que resulten, siempre serán inferiores a los efectos psicológicos y de comunicación que se persiguen.


Para el caso colombiano, el terrorismo tiene múltiples expresiones: las bandas oficiales o paraoficiales que pretenden preservar la injusticia social y el orden político establecido; el terrorismo de mafias organizadas que buscan amedrentar a las autoridades, y a los sectores de la sociedad que no les dejan el camino libre para desarrollar sus actividades ilícitas, como, por ejemplo, los carteles del narcotráfico; las minorías étnicas sometidas, que aspiran a la autonomía política y cultural; los movimientos armados de liberación o guerra de guerrillas de países subdesarrollados, y finalmente, el terrorismo ideológico, de grupos políticos sin poder que, mediante la lucha armada, quieren transformar de forma radical el orden existente.


Prescindiendo del terrorismo proveniente de la delincuencia organizada, todas las demás expresiones violentas de esta modalidad, se pueden agrupar en dos categorías: el terrorismo de Estado y el terrorismo insurgente. El primero busca acallar cualquier voz disidente, para consolidar o afianzar en el poder al régimen político existente, mediante agencias oficiales especializadas o por medio de individuos y grupos que reciben el apoyo directo e indirecto del gobierno. El segundo pretende sustituir o alterar sustancialmente la distribución de poder.


El terrorismo insurgente a su vez, tiene dos modalidades: individual, o terrorismo puro, y el de insurrección colectiva. El terrorismo puro o individual es un recurso personal o de sectas muy pequeñas, desesperadas y desconectadas de toda lucha política, sin una formación teórica capaz de construir un movimiento de masas para buscar un cambio real.


Aunque a cualquier demostración de inconformidad o manifestación de disidencia se le endilgue el terrorífico título de “terrorista”, aquél no pasa de ser un acto de rebelión, simples sabotajes o actos de guerra, como una emboscada, el asalto a una base militar o policial o la voladura de puentes, torres eléctricas o edificios del Estado. Si estas acciones alcanzan el grado de terrorismo, pertenecen al terrorismo de insurrección colectiva.


Contextos del atentado


Está claro que los hechos acaecidos el 17 de enero en la Escuela de Cadetes, se enmarcan dentro del terrorismo de insurrección colectiva. Ahora bien, cabe preguntar, ¿en qué momento ocurren? En el preciso momento en que las élites del establecimiento afrontan el más grande escándalo de corrupción de toda la historia, han perdido el norte y no encuentran la manera de salir del atolladero, que les permita seguir editando cuatrienio tras cuatrenio. Duque lleva seis meses en el Palacio de Nariño y aun no se halla como presidente. Nada le sale bien: ni siquiera los saludos que a nombre de Uribe debe darle a la monarquía española, ni el servilismo con que trata al Secretario de Estado de Estados Unidos, haciendo apología de los méritos, que los “padres fundadores” de esa nación, no tienen en la independencia de la Nueva Granada.


Uribe, como mentor y jefe de Duque, se quedó sin discurso que le aporte votos, porque las Farc se desarmaron, y se convirtieron en partido político. A esa falta de oxígeno, al líder del sector más retardatario y ultramontano del establecimiento, se le reduce el espacio, porque la Corte Suprema lo ha llamado a indagatoria, en uno de los 289 procesos que en su contra cursan en Colombia.


Néstor Humberto Martínez, puesto en la fiscalía general por todas las élites para que las proteja, ha perdido legitimidad y respaldo en la opinión pública. En efecto, ha quedado al descubierto que defiende los intereses de su cliente Luis Carlos Sarmiento Angulo, socio de Odebrech, la empresa que sobornó a todos los gobiernos del continente para monopolizar los grandes contratos de infraestructura. Los compromisos del hombre más rico de Colombia con la compañía Odebrech, son tan de bulto que le han abierto investigación en Estados Unidos. En el marco de la pérdida de legitimidad, la población civil organiza mítines en contra de Martínez y le pide su renuncia. Entre tanto, un grupo de juristas demanda su elección ante el Consejo de Estado, porque fue desleal con la Corte Suprema, al no hacer explícito su conflicto de intereses.


En medio de todo ello, ahora el país se entera que los organismos de inteligencia sabían, que desde hacía diez meses se venía fraguando un atentado contra la policía. ¿Por qué no le avisaron a esa entidad para que tomara todas las precauciones? ¿Néstor Humberto Martínez sabía? ¿También obró con deslealtad? Más grave aún: ¿enterado de que estaba en marcha un atentado contra la Escuela de Cadetes no hizo nada para detenerla, con la certeza íntima de que le daría una tregua en medio de sus dificultades personales y políticas?


En ese contexto, en el que todas las élites del establecimiento han perdido credibilidad, y en la antesala de unas elecciones territoriales, en las que no tenían argumentos para capturar las mayorías y continuar en su carrusel de corrupción, se produce el hecho terrorista de la insurgencia del Eln.

Error estratégico: efecto contrario al buscado


Como no se sabe exactamente cuál era el efecto que buscaba el Eln, hay que encontrarlo en el comunicado en el que reconoce la autoría de los hechos. En esta declaración presenta varios argumentos: que el presidente Duque no le dio la dimensión a los gestos de paz que esa guerrilla realizó en Navidad; que la fuerza pública aprovechó la tregua para avanzar y bombardear; que la Escuela de Cadetes atacada es una institución militar, que por eso es “lícita” la acción que realizaron; que en sus campamentos también se da capacitación y que también han sido bombardeados; que han insistido en el cese bilateral de fuegos; que actuaron en legítima defensa; que los contendientes en la guerra deben respetarse; que proponen un debate político sobre estos temas. Finalmente, esa guerrilla le pide al presidente Duque que envié su delegación de diálogo a la mesa, para darle continuidad al proceso de paz.


Todo el contenido del comuncado se enmarca dentro de la lógica de la guerra, que será perversa siempre, porque ninguna guerra es limpia, ninguna es justa, ninguna guerra es humanitaria. Con esa lógica con la que actuó el Eln, quiso ablandar a Duque y al establecimiento para obligarlos a continuar el proceso de paz que habían iniciado con el gobierno Santos. Pero por no tener en cuenta los contextos sociales y políticos, y las circunstancias de tiempo y de lugar, esa agrupación guerrillera incurrió en un error de gran hondura. Logró el efecto contrario al buscado. El hecho fue de tal torpeza, que resultó demasiado perfecto para los intereses de las élites del establecimiento. Fue tan magnífico, que antes de que los insurgentes reivindicaran semejante despropósito político, muchos analistas pensaron que habría sido la extrema derecha la causante del crimen.


Sin proponérselo, con su actuación el Eln les dio un segundo aire a las élites del establecimiento. A partir del 17 de enero andan disparadas, dando lecciones de moral, y anunciando una lucha frontal contra el terrorismo y la corrupción. Es posible que ese hecho se convierta en el punto de quiebre para que Duque comience a gobernar con cabeza propia. Ojalá fuera para consolidar la paz, y no para reinventar la guerra total.


En efecto, Duque, que hasta hoy no es Duque sino Uribe, se ha endurecido en el discurso, y pronto lo será en los hechos. Vendrá una arremetida sin cuartel contra las propias estructuras de esa guerrilla, pero también contra todo aquel que se aparte de las posiciones del Centro Democrático, que son con las que en estos seis meses ha desgobernado al país. Duque ha reafirmado su discurso de unidad nacional, pero en la praxis contradice su propia narrativa. Hace estratagemas, convocando a todos los partidos políticos a su despacho, para engañar a la opinión pública, porque no hay ningún diálogo que permita el entendimiento de los diversos sectores de la sociedad. Entonces, todos nos damos cuenta de que no es unidad nacional lo que pretende, sino unanimismo en torno a su figura de bacán, que ejecuta bien la guitarra, baila como un trompo y hace mil cabecitas, mientras los líderes sociales, defensores de rechos humanos y excombatientes de las Farc son exterminados. Quizás entendiera que no es la hora de infundir más miedo, con el tableteo de las ametralladoras, sino el momento de negociar la paz: no sólo con quienes se hallan alzados en armas, sino con todos los sectores inconformes de la sociedad.


El discurso oficial es razonamiento de orates


No hay coherencia en la versión oficial relacionada con el ingreso de la camioneta Nissan Patrol gris, modelo 1993, con placas LAF–565, a la Escuela de Cadetes, e1 17 de enero. Unas versiones afirman que una vez que el vehículo llegó a la portería, el perro detectó el explosivo, y, que al verse descubierto, el chofer aceleró, llevándose por delante al vigilante, a quien “dejó ahí tendido”. Esa misma versión dice que tres policías corrieron tras la camioneta, pero que perecieron en el momento en que esta explotó. Otra versión señala que la puerta de entrada estaba fuera de servicio, y que el conductor de la camioneta aprovechó la salida de un camión para ingresar a los predios de la Escuela; que el vehículo se desplazó con toda tranquilidad por las calles internas, sin que nadie lo hubiera detenido. Sólo hasta cuando un policía se vino de frente hacia la camioneta, el conductor dio reversa, giró a la izquierda y luego se estrelló. Cuando alguien cuestiona la seguridad de la Escuela de Cadetes, el ministro de Defensa, en tono airado, contesta que no es hora de atacar la seguridad de ese establecimiento sino a quienes ingresaron el carro bomba.


Por otra parte, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, en menos de veintidós horas después de ocurridos los hechos, el viernes 18 de enero a las 7:30 de la mañana, en rueda de prensa en la que también participaron el ministro de Defensa, la cúpula de la fuerza pública y el Comisionado de Paz, dijo que tenía plenamente identificados a los autores intelectuales de los hechos. Se le abona la eficiencia, que ojalá fuera en todos los casos. Lo que no es de rigor investigativo ni de procedimiento judicial, es que dijera, en vivo y en directo, que les imputaría cargos a la dirigencia del Eln. Por más flagrancia que haya, eso debe decirlo en una providencia, no ante los micrófonos.


Los más incoherente y desatinados de todos los agentes oficiales, han sido el propio Duque, su Canciller y su comisionado de Paz. Todos ellos a los gritos, le han exigido al gobierno cubano que entregue los diez delegados del Eln que están en La Habana. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo en su cuenta de Twitter que su gobierno “actuará en estricto respeto a los protocolos de paz firmados entre el Gobierno y el Eln, incluido el protocolo en caso de ruptura de la negociación”. Pero sigue sin reconocerse a sí mismo como jefe de Estado, en cuya cabeza está la responsabilidad de la política internacional, desconoce los protocolos y actúa como un particular guiado por la “ley de la selva”. Se siente herido, y quiere hacerse justicia por sí y ante sí: “Ningún acto de esa naturaleza amerita ningún protocolo que evite que se haga justicia”, afirma. Sus íntimos del Centro Democrático van más allá. Le aconsejan que le pida al gobierno de Cuba que extradite a los negociadores, y que si no lo hace rompa relaciones con ese país.


Duque, su Canciller y su comisionado de Paz reiteran que a ellos no le importa ningún protocolo. Como buenos alumnos de Uribe, pretenden confundir a la opinión pública, con argumentos, en los que no se sabe qué es más ofensivo: si las mentiras o su convicción de que todos somos imbéciles. Miguel Ceballos, comisionado de Paz, dice: “No hay ni puede haber ninguna manifestación de perdón ni de amparo a un grupo que ya reconoció la autoría criminal, de ese acto que no tiene justificación alguna” (1). El cumplimiento del protocolo nada tiene que ver con el perdón ni la justificación de los hechos, ni nadie en el país ha hablado de eso, pero Ceballos hace el oficio de confundir. Al respecto, El Espectador, anota: “Que el Eln incumpla no significa que el Estado colombiano pueda utilizar argucias retóricas para amañar la realidad y faltar a su palabra” (2).
Con sus actitudes y narrativas, el mensaje que transmiten Duque y su equipo de política exterior y de paz, es que con ellos se llegó al fin de la Historia. Se ignoran los protocolos, se desconocen los países garantes, porque ya nunca jamás habrá negociación. No habrá con quien hacerla, porque se ha consolidado la democracia y los grupos terroristas desaparecerán de la faz de la tierra para siempre.


Quien más réditos políticos le ha sacado al carro bomba, ha sido el senador Álvaro Uribe, siempre para echarle la culpa a Santos. Después del antentado trinó: “Que grave que la paz hubiera sido un proceso de sometimiento del Estado al terrorismo”. En la marcha del domingo 20 de enero, fue más explícito: “No podemos permitir que los eln sigan el ejemplo de los terroristas de la Farc”. Siempre tan hábil para convertir las mentiras en verdades y las verdaddes en mentiras, Uribe pretende hacerle creer a la opinión pública que el hecho terrorista acaecido el 17 de enero, es la consecuencia lógica del proceso de paz con las Farc, cuando es precisamente todo lo contrario: gracias a la firma de los acuerdos de paz con esa guerrilla, se han evitado muchos muertos. Y, si el Eln hubiera seguido el ejemplo de las Farc, y hubiera firmado un acuerdo de paz con Santos, no se hubieran presentado los dolorosos hechos, que hoy lamentamos y repudiamos todos.

 

1. El Espectador, “Protocolo al El: ¿aplicable o no?”, Bogotá, martes
22 de enero de 2019.
2. Ibíd., “El terror no es excusa para dejar de hacer lo correcto”, (editorial principal).

Publicado enColombia
Miércoles, 13 Febrero 2019 07:30

Antecedentes y ecos de un atentado

Andrés Pinto, Perfil (Cortesía del autor)

¿Quién romperá la Mesa instalada en La Habana para adelantar los diálogos entre Gobierno y el Eln? Este era el interrogante que una y otra vez circulaba en Ong’s dedicadas al tema de los Derechos Humanos, instituciones dedicadas al seguimiento del conflicto armado en Colombia, partidos políticos y movimientos sociales. Entre el cuerpo diplomático también.


El interrogante no era gratuito. Tras su traslado de Quito a la capital cubana, siete meses después, la Mesa no tomaba forma; por un cambio en las reglas de juego de parte del gobierno Duque, los diálogos estaban congelados (1). La tensión producto de esta realidad no era poca y para la organización insurgente el panorama era claro: el Gobierno de Iván Duque estaba jugando a “tensar la pita del tiempo”, para así tornar en inane la Mesa misma, con lo cual ganaba en todos los niveles: por un lado, desesperando a la contraparte; por la otra, buscando la oportunidad para torcerles el cuello a los insurgentes, producto de un golpe estratégico: tal vez dar de baja al más insigne de sus dirigentes: Nicolás Rodríguez –Gabino. ¿Responderá a ello la decisión de los suyos de sacarlo del campo de combate y trasladarlo como negociador a Cuba?


Respuestas para algunos de estos interrogantes sobre el significado y el alcance de estas maniobras y dilaciones pueden extraerse al leer con retrospectiva la entrevista vía internet que realizamos con Antonio García y publicada en nuestra edición de diciembre pasado (2), en la cual el segundo al mando militar de esta guerrilla, al preguntársele por el enfriamiento de la Mesa provocado por el Gobierno y su pretensión de descargar en la contraparte el costo político de romperla, no dudó en asegurar que “el Eln ha seguido sentado en ella y no ha dicho que vaya a romperla […]. Es evidente que la delegación de Duque no asiste a las conversaciones […]. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior. Mal precedente. ¿Quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos?”. Para más adelante ampliar: “Si quieren usar el tiempo como presión, pueden seguir haciéndolo. En eso perdemos todos (3) […]. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Lo dicho por Antonio García a lo largo de la entrevista resultó premonitorio del atentado del pasado 17 de enero contra la Escuela de Cadetes General Santander, pues el uso del tiempo por parte del Gobierno logró su propósito: el Eln, fruto del resultado real desprendido de su acción, fue quien rompió la Mesa. El efectivo congelamiento de ésta dejaba claro que las dos partes buscarían la manera de reorientar o de darle vigencia a la misma, y, por tanto, el asunto fundamental era la correlación de fuerzas, es decir, un hecho militar que ‘ablandara’ a la contraparte. Pero en esa búsqueda, en tanto una organización guerrillera que no concentra tropas, al menos no por períodos largos de tiempo, quedaba con un escenario reducido para evidenciar sus capacidades operativas. Ante esta realidad, le preguntamos a Antonio García; “¿Qué sigue, entonces?”. Y respondió: “Si tenemos o no capacidad militar para que el actual gobierno respete lo acordado […], por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación, pues lo que usted señala suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir […]”.


La respuesta brindada nos llevó a insistir más adelante con el tema: “¿Cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto?”. Y su respuesta giró sobre lo mismo: “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación. Lo que usted plantea es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues en una negociación, si es con voluntad, no deben ponerse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese mismo instante se convertiría en un campo de batalla, y de lo que se trata es de superarla”.


Entonces, ¿qué llevó a esta organización guerrillera a cambiar de criterio y optar por el escalamiento militar? Y en una aparte de la entrevista encontramos una razón, la misma que usaron como argumento en el comunicado (4) expedido para reconocer la autoría de la acción sobre la Escuela de Cadetes: “La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del Gobierno, y cuando logra golpearnos le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes […]”.


Sea este el motivo real o sea otro, lo cierto es que ahora el país tiene ante sí la evidencia de que la fase de negociación abierta por el expresidente Belisario Betancur en 1984 proseguirá abierta y sin cierre a la vista; serán necesarios varios años más, luego de finalizado el actual gobierno y del ascenso de otro de signo diferente, para que las puertas al diálogo se reabran; pero no sólo eso; además, que las necesidades económicas, políticas y sociales del establecimiento, y que su disposición sean realmente genuinas en procura de paz, para que unos diálogos renovados se enruten por un camino que en definitiva lleve a la paz.


Así puede concluirse de lo expresado en la entrevista realizada al comandante del Eln, quien en un aparte recalcó: “Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: “Si ganamos los ricos, ¿para qué negociar?”. Lo cual el comendante refuerza así: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”. Su desazón con lo que estaba ocurriendo era clara, y entonces la necesidad de tratar de reencauzar la Mesa era ciertamente urgente. Lo que no alcanzaron a sopesar como escenario posible era que el eco de la dinamita explotada los arrinconara, eco que también afectaría al país que les había brindado su casa para el diálogo.


¿Sopesaron o no tal escenario? Eso solamente pueden responderlo ellos. Lo que sí es posible aseverar es que la acción armada, utilizada sin escrúpulos por la contraparte, ahora se adentra en la geopolítica regional tratando de sitiar a Cuba, y muy seguramente a Venezuela si por allí entran a Colombia los delegados insurgentes para el diálogo, como países que protegen el terrorismo, brindando con ello nuevos –aunque retorcidos– argumentos para que Estados Unidos se ampare ‘legalmente’ para llevar a cabo un ataque contra los así señalados.


Tal escenario es hipotético, pero, junto con el del golpe de Estado en marcha en Venezuela, y el estímulo a una confrontación armada interna, presagia un futuro inmediato y/o mediato nada deseable para nuestro país. En efecto, la concreción del golpe de Estado, para el cual se ha empeñado a fondo el establecimiento colombiano –en procura de recuperar el perdido mercado de varios miles de millones de dólares, no tanto la propagandeada democracia– y la división del ejército del país vecino, tan ardientemente solicitada por todos los aliados en pos de la caída de Nicolás Maduro, traerán unos ecos sobre nuestro territorio, tal vez de repliegue de unidades de aquel ejército, tal vez de armamento salvado por cuerpos del mismo, las cuales podrían llegar a manos de los insurgentes criollos. Con más poder de fuego, tal vez con fuego antiaéreo de alta intensidad, el conflicto interno entra en otro escenario. ¿Habrán considerado esta posibilidad en la Casa de Nariño y en el alto mando de las Fuerzas Armadas?


Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que los ecos del estallido en la General Santander aún no se apagan, y parece que tomará un tiempo largo para que dejen de expandir su eco. Lo más sensato para que su prolongación pudiera llegar a su final sería volver por el camino establecido en la agenda hecha pública el 30 de marzo de 2016, pero tal opción está bloqueada por el triunfalismo del establecimiento, así como por el dominio del llamado “realismo político”, para el cual son más importantes los resultados posibles en el próximo certamen electoral que la paz y la vida de miles de connacionales, los de ahora como los que vivirán acá en el futuro.

 

1. El presidente Duque y sus voceros no cejaron en repetir una y otra vez: “Si quieren hablar de paz, estamos listos, pero sólo si les ponen fin a todas las actividades criminales y liberan a todos los secuestrados”.
2. https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/35756-quiza-no-sea-el-tiempo-de-negociar-o-no-ha-llegado-el-gobierno-que-de-verdad-quiera-y-pueda.html
3. Itálicas del autor.
4. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/35977-eln-asume-autoria-del-ataque-a-la-escuela-general-santander.html

 

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"Quizá no sea el tiempo de negocias, o no ha llegado el gobienro que de verdad quiera y pueda"

Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº184, diciembre 2018

Publicado enColombia
Lunes, 11 Febrero 2019 19:27

Antecedentes y ecos de un atentado

Andrés Pinto, Perfil (Cortesía del autor)

¿Quién romperá la Mesa instalada en La Habana para adelantar los diálogos entre Gobierno y el Eln? Este era el interrogante que una y otra vez circulaba en Ong’s dedicadas al tema de los Derechos Humanos, instituciones dedicadas al seguimiento del conflicto armado en Colombia, partidos políticos y movimientos sociales. Entre el cuerpo diplomático también.


El interrogante no era gratuito. Tras su traslado de Quito a la capital cubana, siete meses después, la Mesa no tomaba forma; por un cambio en las reglas de juego de parte del gobierno Duque, los diálogos estaban congelados (1). La tensión producto de esta realidad no era poca y para la organización insurgente el panorama era claro: el Gobierno de Iván Duque estaba jugando a “tensar la pita del tiempo”, para así tornar en inane la Mesa misma, con lo cual ganaba en todos los niveles: por un lado, desesperando a la contraparte; por la otra, buscando la oportunidad para torcerles el cuello a los insurgentes, producto de un golpe estratégico: tal vez dar de baja al más insigne de sus dirigentes: Nicolás Rodríguez –Gabino. ¿Responderá a ello la decisión de los suyos de sacarlo del campo de combate y trasladarlo como negociador a Cuba?


Respuestas para algunos de estos interrogantes sobre el significado y el alcance de estas maniobras y dilaciones pueden extraerse al leer con retrospectiva la entrevista vía internet que realizamos con Antonio García y publicada en nuestra edición de diciembre pasado (2), en la cual el segundo al mando militar de esta guerrilla, al preguntársele por el enfriamiento de la Mesa provocado por el Gobierno y su pretensión de descargar en la contraparte el costo político de romperla, no dudó en asegurar que “el Eln ha seguido sentado en ella y no ha dicho que vaya a romperla […]. Es evidente que la delegación de Duque no asiste a las conversaciones […]. Como presidente, Duque renuncia a continuar una responsabilidad de Estado y honrar los acuerdos del gobierno anterior. Mal precedente. ¿Quién se atreverá a firmar acuerdos con futuros gobiernos?”. Para más adelante ampliar: “Si quieren usar el tiempo como presión, pueden seguir haciéndolo. En eso perdemos todos (3) […]. Nuestra delegación tiene la orientación de mantenerse en la Mesa”.


Lo dicho por Antonio García a lo largo de la entrevista resultó premonitorio del atentado del pasado 17 de enero contra la Escuela de Cadetes General Santander, pues el uso del tiempo por parte del Gobierno logró su propósito: el Eln, fruto del resultado real desprendido de su acción, fue quien rompió la Mesa. El efectivo congelamiento de ésta dejaba claro que las dos partes buscarían la manera de reorientar o de darle vigencia a la misma, y, por tanto, el asunto fundamental era la correlación de fuerzas, es decir, un hecho militar que ‘ablandara’ a la contraparte. Pero en esa búsqueda, en tanto una organización guerrillera que no concentra tropas, al menos no por períodos largos de tiempo, quedaba con un escenario reducido para evidenciar sus capacidades operativas. Ante esta realidad, le preguntamos a Antonio García; “¿Qué sigue, entonces?”. Y respondió: “Si tenemos o no capacidad militar para que el actual gobierno respete lo acordado […], por ahora no ha sido discutido como un mecanismo para la implementación, pues lo que usted señala suena a eso: que para negociar algo con el Estado hay que tener capacidad militar para hacerlo cumplir […]”.


La respuesta brindada nos llevó a insistir más adelante con el tema: “¿Cómo se plantean ustedes torcerle el cuello a la correlación de fuerzas existente entre las partes en conflicto?”. Y su respuesta giró sobre lo mismo: “Tanto el gobierno como nosotros tenemos nuestras estrategias, unas son públicas y otras secretas. De las públicas estamos hablando, de las otras nos reservamos. Vamos a persistir porque consideramos justo que se respete un acuerdo. Si se violan los acuerdos ahora, apenas empezando, ¿qué será después? Estamos en una negociación. Lo que usted plantea es hacer la guerra en la mesa. Nosotros nos apartamos de ese criterio, pues en una negociación, si es con voluntad, no deben ponerse alrededor de la mesa los batallones, las brigadas o las divisiones, porque en ese mismo instante se convertiría en un campo de batalla, y de lo que se trata es de superarla”.


Entonces, ¿qué llevó a esta organización guerrillera a cambiar de criterio y optar por el escalamiento militar? Y en una aparte de la entrevista encontramos una razón, la misma que usaron como argumento en el comunicado (4) expedido para reconocer la autoría de la acción sobre la Escuela de Cadetes: “La intensidad de la confrontación militar dicen que ha bajado. Para nosotros no, pues hay una ofensiva del Gobierno, y cuando logra golpearnos le dan un gran despliegue. Pero no acontece lo mismo cuando reciben nuestros golpes […]”.


Sea este el motivo real o sea otro, lo cierto es que ahora el país tiene ante sí la evidencia de que la fase de negociación abierta por el expresidente Belisario Betancur en 1984 proseguirá abierta y sin cierre a la vista; serán necesarios varios años más, luego de finalizado el actual gobierno y del ascenso de otro de signo diferente, para que las puertas al diálogo se reabran; pero no sólo eso; además, que las necesidades económicas, políticas y sociales del establecimiento, y que su disposición sean realmente genuinas en procura de paz, para que unos diálogos renovados se enruten por un camino que en definitiva lleve a la paz.


Así puede concluirse de lo expresado en la entrevista realizada al comandante del Eln, quien en un aparte recalcó: “Lo cierto es que el actual y el anterior gobierno no están en condiciones de negociar, de establecer acuerdos que puedan cumplir. Como dice Trump sin tantas vueltas: “Si ganamos los ricos, ¿para qué negociar?”. Lo cual el comendante refuerza así: “Quizá no sea el tiempo de negociar, o no ha llegado el gobierno que de verdad quiera y pueda”. Su desazón con lo que estaba ocurriendo era clara, y entonces la necesidad de tratar de reencauzar la Mesa era ciertamente urgente. Lo que no alcanzaron a sopesar como escenario posible era que el eco de la dinamita explotada los arrinconara, eco que también afectaría al país que les había brindado su casa para el diálogo.


¿Sopesaron o no tal escenario? Eso solamente pueden responderlo ellos. Lo que sí es posible aseverar es que la acción armada, utilizada sin escrúpulos por la contraparte, ahora se adentra en la geopolítica regional tratando de sitiar a Cuba, y muy seguramente a Venezuela si por allí entran a Colombia los delegados insurgentes para el diálogo, como países que protegen el terrorismo, brindando con ello nuevos –aunque retorcidos– argumentos para que Estados Unidos se ampare ‘legalmente’ para llevar a cabo un ataque contra los así señalados.


Tal escenario es hipotético, pero, junto con el del golpe de Estado en marcha en Venezuela, y el estímulo a una confrontación armada interna, presagia un futuro inmediato y/o mediato nada deseable para nuestro país. En efecto, la concreción del golpe de Estado, para el cual se ha empeñado a fondo el establecimiento colombiano –en procura de recuperar el perdido mercado de varios miles de millones de dólares, no tanto la propagandeada democracia– y la división del ejército del país vecino, tan ardientemente solicitada por todos los aliados en pos de la caída de Nicolás Maduro, traerán unos ecos sobre nuestro territorio, tal vez de repliegue de unidades de aquel ejército, tal vez de armamento salvado por cuerpos del mismo, las cuales podrían llegar a manos de los insurgentes criollos. Con más poder de fuego, tal vez con fuego antiaéreo de alta intensidad, el conflicto interno entra en otro escenario. ¿Habrán considerado esta posibilidad en la Casa de Nariño y en el alto mando de las Fuerzas Armadas?


Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto es que los ecos del estallido en la General Santander aún no se apagan, y parece que tomará un tiempo largo para que dejen de expandir su eco. Lo más sensato para que su prolongación pudiera llegar a su final sería volver por el camino establecido en la agenda hecha pública el 30 de marzo de 2016, pero tal opción está bloqueada por el triunfalismo del establecimiento, así como por el dominio del llamado “realismo político”, para el cual son más importantes los resultados posibles en el próximo certamen electoral que la paz y la vida de miles de connacionales, los de ahora como los que vivirán acá en el futuro. n

 

1. El presidente Duque y sus voceros no cejaron en repetir una y otra vez: “Si quieren hablar de paz, estamos listos, pero sólo si les ponen fin a todas las actividades criminales y liberan a todos los secuestrados”.
2. https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/35756-quiza-no-sea-el-tiempo-de-negociar-o-no-ha-llegado-el-gobierno-que-de-verdad-quiera-y-pueda.html
3. Itálicas del autor.
4. https://www.desdeabajo.info/colombia/item/35977-eln-asume-autoria-del-ataque-a-la-escuela-general-santander.html

¿Irán o Gaza? La disputa por las prioridades rompe al gobierno de Israel

El 11 de noviembre, mientras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu se encontraba en Paris en la ceremonia por el centenario del Armisticio de la Primera Guerra Mundial, su ministro de defensa, Avigdor Liberman lanzaba una operación para infiltrar una unidad especial en Gaza, camuflada con un vehículo civil, con el finde secuestrar a algún comandante de Hamas. El objetivo esta vez no era canjearlo con los prisioneros israelíes o los cadáveres de sus soldados en manos de la organización palestina, ni contar con una carta para las futuras negociaciones, sino sabotear el pacto de seguridad firmado entre el líder de Hamas Yahya Sinwar (que ha estado 22 años en las cárceles israelíes) y Netanyahu.

Dicho acuerdo, realizado con la mediación de Egipto, Qatar, la ONU y la aprobación de EEUU, consistía en que Tel Aviv paliara el bloqueo a Gaza a cambio de que Sinwar contuviera la Gran Marcha del Retorno de los Viernes que empezó en mes de marzo en la frontera con Israel, desde donde los manifestantes tiraban petardos de destrucción masiva que mataron a 2 militares israelíes e hirieron a 3 heridos, y recogían los cuerpos sin vida de 227 palestinos y a cerca de 20.000 heridos y mutilados por la lluvia de disparos israelíes: ¡ y a eso la prensa llama “enfrentamiento”!


El resultado de este acuerdo ha sido que Gaza (que vive una situación de genocidio a toda regla), puede contar con más horas de luz y agua y ha recibido los 15 millones de dólares donado por Qatar a Hamas destinados al pago del salario de los funcionarios de la Franja, a la vez que se negocia un alto el fuego permanente en fases. Liberman considera el pacto una “capitulación ante el terror”. Está por ver si el motín de los gazatíes hambrientos y con un 70% de los jóvenes desempleados puede ser contenido por un Hamas, patrocinado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Qatar, Irán y Turquía, con intereses contrapuestos en la cuestión palestina.


La operación terminó en un fiasco: aunque mataron al comandante Nur Baraka y seis milicianos más, la unidad israelí fue descubierta y un teniente coronel fue asesinado. Con el fin de proteger a sus agentes y destruir los equipamientos abandonados durante su fuga, la aviación israelí bombardeó Gaza, lanzando150 ataques a los que los palestinos responden con unos 400 proyectiles de mortero, alcanzando un autobús militar israelí, y obligando a los vecinos de Ashdod y Beersheba a permanecer en refugios antiaéreos.


Netanyahu regresa inmediatamente y declara el alto el fuego. Liberman presenta su dimisión, y en vez de asumir la responsabilidad de la operativa chapuza, culpa al primer ministro por oponerse al desalojo de los palestinos de Khan Al-Ahmar y entregar la donación de Qatar a Hamas, aunque en realidad pretendía presentarse en la víspera de las elecciones parlamentarias del 2019 como “la mano de hierro” contra Palestina. El líder de la extrema derecha israelí pide un “golpe severo” en Gaza: no se conforma con menos que el exterminio de los dos millones de prisioneros palestinos encerrados en la Franja.


El régimen israelí se divide ante el dilema de: ¿Es Gaza una amenaza “estratégica” o “existencial? Y ¿cuál es la “amenaza iraní”?
Netanyahu se centra en Irán


El Primer Ministro declaró un alto el fuego sin pedir la aprobación de su gobierno de coalición. Para él es Irán el principal desafío, y no sólo Israel sino del planeta entero e incluso el cosmos. Descarta una “solución” militar contra Gaza por su inutilidad, probada en tres guerras. Prefiere una atrocidad controlada contra la Franja, mientras sigue con su estrategia de aislar a Teherán, presionando a Europa y los países árabes.


Tras lograr que EEUU de Trump (que tiene sus razones para apoyar a Israel) traslade su embajada a Jerusalén, recorte la ayuda a los refugiados palestinos, rompa el acuerdo nuclear con Teherán y reimponga las sanciones mortales contra la nación iraní, Netanyahu intenta normalizar las relaciones de Israel con los países árabes. Visitaba Omán la semana pasada, cuando en Qatar se exhibía la bandera israelí en el 48º Campeonato Mundial de Gimnasia Artística y su ministra de cultura y deportes asistía en Abu Dabi a un torneo de judo. Aunque, el asesinato de Khashoggi por Arabia Saudí dificulta el “Acuerdo del siglo” que iba a zanjar la “cuestión Palestina. Las concesiones unilaterales de los países árabes (ahora, en jaque por el asunto del periodista asesinado) radicalizará aún más a la extrema derecha israelí, y eso cuando el movimiento Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) va ganando en la opinión pública europea. Es difícil que las calles árabes apoyen esta “normalización”. Los regímenes árabes conocieron durante las “Primaveras árabes” el poderío de sus gentes. Eran otros tiempos cuando en 2002, la Liga Árabe condicionó el reconocimiento de Israel a cambio de una retirada completa de las tierras ocupadas.


Liberman es la primera víctima de este pulso y el propio Netanyahu el segundo: su gobierno de coalición se desmorona y no se descarta un adelanto de las elecciones.


Las lecciones de un golpe fallido


• Israel ha menospreciado la capacidad defensiva de los palestinos, y sus consecuencias políticas en Tel Aviv.
• Los palestinos tienen una oportunidad para aprovechar esta brecha en el seno del poder israelí.
• Israel no pretende derrotar a Hamás y asumir el control sobre 2 millones de palestinos que odian a la República Judía de Israel, por condenarles a una muerte lenta. Hay una facción que pretende salvar a esta organización ante la profunda decepción de los gazatíes de su gestión y el empeoramiento de la situación de la franja.
• Netanyahu ha negociado el acuerdo no con la Autoridad Palestina (AP), sino con Hamas, para dividir aún más a los palestinos. Puede incluso otorgar un estatus especial a Gaza. Pretende levantar de forma gradual el bloqueo, ampliar su zona de pesca de seis millas náuticas a catorce, dar permiso de trabajo a miles de gazatíes, etc. La AP ha rechazado estas negociaciones: la crisis humanitaria se empeorará en el enclave y hará estallar la “bomba Gaza” en la cara de sus creadores sin que sus armas nucleares ilegales pudiesen evitarlo.
• De momento, gana la línea de “política dura” de Netanyahu sobre la “brutalidad al desnudo” de Liberman: una “victoria” para los palestinos.

20 noviembre 2018

Publicado enInternacional
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