El 19 de febrero se paró el Chocó. Con cientos de movilizados por sus calles, y expresiones de apoyo en otros departamentos, los chocoanos le recordaron al país que continúan tratados como una de las regiones más olvidadas del país.

Con una población de 454.000 personas (Censo 2005), puerta principal del país hacia el Pacífico, frontera con Panamá y Ecuador, importantes ríos que cruzan toda su geografía (San Juan, Atrato, Baudó),  habitada por afrodescendientes e indígenas de los pueblos Embera y Waunana, esta bella región colombiana sobrelleva grandes déficits en salud, educación, servicios públicos, desempleo estructural. Vías.

Precisamente fue este tema, vías, el que despertó la rabia de sus habitantes. El 4 de febrero, un bus de la empresa Rápido Ochoa que se dirigía de Medellín a Quibdó y que transitaba en el sitio conocido como El Siete, rodó por un precipicio. El saldo final: más de dos docenas de muertos y otros tanto desaparecidos.

Tragedia repetida en otras ocasiones, en un goteo de muertes ocasionadas por el riesgo de transitar una vía que no llega ni a trocha.  “La vía de la muerte”, como se le conoce popularmente, suma 98 kilómetros, que podrían ser recorridos en 3 horas. Horas interminables, en el decir de muchos, pues los tramos estrechos impiden el paso seguro y en cambio sí marcan el presagio de las más de 8 horas de recorrido.

De vieja data. Una vía que requiere rectificación y pavimentación desde mediados del siglo pasado, pero que la falta de dinero –pese a que el gobierno central lo ha anunciado en repetidas ocasiones- ha impedido concretarla.

Las voces de dolor que despertó el accidente de inicios de febrero, obligó a que Ministerio del ramo se comprometiera con asumir la reparación de la vía: cien mil millones fueron asegurados. Pero todos los estudios precisan que esa cifra no alcanza ni para cubrir los costos por los arreglos de la mitad de la vía. Por ello el pliego petitorio demandaba que se giraran dineros por el ciento por ciento de lo que cuesta la obra.

De un problema y otros tantos

El pueblo chocoano es uno de los que más adolece del abandono del Estado. Pobreza, desnutrición, falta de educación, salud, vivienda, son el aire que se respira a diario en el departamento. Año tras año se desencadena una arista distinta y la misma respuesta del gobierno: ofrecer paliativos a problemas de fondo.

Se recuerda el escándalo que desató la muerte de niños en el 2007 por razones de desnutrición. Las estadísticas revelaron una cruel realidad: del 2000 al 2005,  murieron en este departamento 235 personas por causa de “anemias y deficiencias nutricionales”, las cuales están relacionadas principalmente, con el fenómeno del hambre. De estas, el 84 por ciento corresponde a personas en previsible estado de vulnerabilidad (niños y niñas menores de 5 años de edad y adultos mayores de 65 años). ¿La respuesta?, recursos condicionados.

Así lo deja en evidencia el proceder del Gobierno Nacional. Según Juan G. Ángel, consejero presidencial para Chocó: “El Gobierno ha venido destinando $2,4 billones al desarrollo socioeconómico y la recuperación de la viabilidad del Chocó. Los recursos fueron asignados con el Conpes 3553 de diciembre de 2008 a programas como reducción de la pobreza, el empleo y gestión ambiental, entre otros. Al Departamento lo encontraron postrado en salud, en vías, educación y agua potable”.

Poco para tanta necesidad. Pero el abandono de la región se también se manifiesta desde otros ángulos: disputa militar por su rica biodiversidad, por el control de su territorio como zona para tráfico de estupefacientes y comercio de armas, pero además como territorio para implantar megaproyectos como agrocombustibles, el viejo proyecto del canal Atrato – Truandó, con el cual se supliría el de Panamá, y las vías que integran al país a los proyectos del Iirsa, como la carretera a través del Tapón del Darién, proyectos, unos y otros, que han costado multitud de vidas a los habitantes de la región, y ahora mismo es motivo para que los paramilitares presionen sobre comunidades fronterizas como las de Cacarica, ubicadas en el Urabá antioqueño.

Presión que abre esperanza

La movilización de los habitantes de la región dio resultados positivos. Hasta el 19 de febrero en horas nocturnas, y como mecanismo para desmovilizarlos, el Gobierno comprometió los dineros correspondientes al 100 por 100 ciento de la vía El Siete – Quibdó. Pero faltaba mucho más por firmas. (ver pliego). Sin duda, la enseñanza es una: no pueden ser desconocidos si actúan como un solo cuerpo. Conservar esa unidad es fundamental para lograr el conjunto de lo demandado, pero además, para obtener en el largo plazo que los males estructurales que padece la región sean cosas del pasado.

¡Paro Cívico Departamental!

Jueves 19 de febrero

La mal llamada carretera Quibdó-El Siete es una vergüenza nacional, que atenta contra la vida y la economía de los chocoanos, y demás seres humanos que se ven forzados a aventurarse por esta trocha. Abierta en 1942, es llamada "La Vía de la Muerte", debido al peligro que representa su calzada destapada, llena de grandes huecos, lodazales y precipicios, donde frecuentemente se registran derrumbes y pérdida de la banca. Es tal su estrechez en algunos tramos, que la calzada apenas alcanza los 2,50 metros, por lo cual los vehículos que la transitan se exponen a rodar a los abismos, como ocurrió recientemente con el bus de Rápido Ochoa, en accidente que dejó un saldo trágico superior a las 40 víctimas mortales.

La ausencia de mantenimiento por parte del Instituto Nacional de Vías ha derivado en un deterioro total del tramo correspondiente al departamento del Chocó, comprendido entre la localidad de El Siete y Quibdó, lo que genera demoras infernales en el recorrido. Un tramo de apenas 98 kilómetros, que debería recorrerse en hora y media, toma entre ocho y doce horas, lo que demuestra el deplorable estado de esta mal llamada carretera nacional, en la que frecuentemente se registra el volcamiento de vehículos y la destrucción de mercancías, lo que contribuye a encarecer el índice de precios al consumidor, afectando los ingresos de los chocoanos, que a su extrema pobreza deben agregarle los sobrecostos que se generan por la falta de una adecuada carretera.

Tras décadas de lucha por su rectificación y pavimentación, el Chocó sólo ha recibido promesas incumplidas del Estado y de los gobernantes de turno. De nada han servido los ruegos de los chocoanos que llevamos más de cincuenta años esperando la prometida pavimentación de esta vía. El último accidente en esta trocha, ocurrido en la vereda Santa Ana del municipio de Carmen de Atrato, donde murieron más de cuarenta personas, llenó de indignación y rebosó la paciencia del pueblo chocoano. La única respuesta del Gobierno Nacional ante esta tragedia, fueron las declaraciones del Director(e) de Invías, quien expresó que la vía tiene tránsito normal.

El Ministro de Transporte evadió la gravedad del asunto afirmando que debía utilizarse la ruta Medellín-Pereira-Quibdó y el Presidente Álvaro Uribe de forma tardía vino a Quibdó a afirmar con cinismo que su gobierno hacía un esfuerzo y aportaba 70 mil millones de pesos para sacar a  licitación la pavimentación del tramo El Siete-Quibdó, cuando lo cierto fue que se hizo un recorte pues en el documento Conpes 3536 de julio 18 de 2008 constaba el compromiso de destinar 130 mil millones de pesos para ese tramo. No se entiende cómo, en momentos en que el Gobierno Nacional decidió duplicar las inversiones en infraestructura vial para generar empleo, al Chocó, por el contrario, se le recortan recursos y de forma cínica se le miente al país anunciando inversiones que no alcanzan para pavimentar ni la mitad de los 98 kilómetros de vía en mal estado,  con lo que no se daría ninguna solución real, pues continuarían más de 50 kilómetros en condiciones vergonzantes. En similar estado se encuentra la vía Las Ánimas-Santa Cecilia, indispensable para que los chocoanos nos podamos comunicar e intercambiar productos con los departamentos del Eje Cafetero.  

El Chocó sufre una criminal discriminación en todos los órdenes, su débil estructura institucional se encuentra en total bancarrota, avanzan en forma alarmante los índices de hambre, pobreza, indigencia, analfabetismo, desempleo, mortalidad infantil y materna, se reduce la expectativa de vida y las comunidades se mueren sin esperanza alguna de progreso. De análoga forma, el sector educativo se encuentra al borde del colapso total, con un déficit financiero que supera los 40 mil millones de pesos; el sistema de salud intervenido y sus hospitales en "estado agónico"; las bocas del río Atrato sedimentadas en su totalidad, causa de las constantes inundaciones, que amenazan la vida y arrasan con las cosechas de los campesinos durante la mayor parte del año; y, como si todo esto fuera poco, un sector de la dirigencia del Departamento de Antioquia, nos pretende arrebatar  a Belén de Bajirá, una porción de nuestro territorio, demostrado histórica, jurídica y técnicamente.   Por todo lo anterior, haciendo honor a la dignidad de nuestro pueblo y a la memoria de nuestros muertos, presentamos al Gobierno Nacional el siguiente

Pliego Petitorio

  1.  Financiar la ampliación, rectificación y pavimentación total de los 98 kilómetros de la vía Quibdó – El siete
  2. Garantizar la totalidad de los recursos para la pavimentación de la vía Las Ánimas – Santa Cecilia.
  3.  Expedir  la licencia ambiental e iniciar las obras de la vía al mar, sector Nuquí – Cupirijo.
  4. Financiar la terminación de la vía Cartago-Nóvita.
  5. Dragar las principales bocas del río Atrato en el golfo de Urabá y adquirir de una draga para trabajos de limpieza y mantenimiento permanentes.
  6. Devolver al Chocó los recursos pagados por concepto de las deudas que correspondían al antiguo FER y reubicar al  Departamento del grupo de tipología 1 al 4.
  7.  Fortalecer la red pública departamental de salud, en los niveles 1, 2 y 3
  8. Definir de una vez por todas que  Belén de Bajirá es territorio Chocoano y transferir los recursos que le corresponden, según el certificado de población expedido por el DANE.
  9. Disponer los recursos necesarios y suficientes para la interconexión eléctrica de las zonas del Baudó, Costa Pacífica, Medio y Bajo Atrato y Bajo San Juan.  

Así las cosas, hacemos un llamamiento general al comercio, a los transportadores, a las organizaciones sindicales, políticas, comunales, religiosas, étnicas, gremiales, estudiantiles, pensionados, a todos los municipios, a las colonias de chocoanos residentes en el resto del país, para que el próximo jueves 19 de febrero realicemos un GRAN PARO CÍVICO en procura de reivindicar nuestra dignidad como personas y como pueblo.  

Comité Cívico por la salvación y la dignidad del Chocó.

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