Viernes, 27 Septiembre 2019 05:52

Cambio climático mental

Cambio climático mental

Nietzsche lanza un desafío pretendiendo cambiar el valor del movimiento partiendo del niño que juega a orillas del mar, imagen del niño como representante de la regresión, del retorno al origen, emergencia de la concepción de ‘‘un después”, un porvenir, una plenitud por alcanzar; giros que se ‘‘redimen” y el olvido como regalo de la memoria.

El niño que ‘‘juega” con el mundo, dice Rovatti, tiene un aspecto ultrahumano, cada uno de nosotros puede rememorar de sí mismo un tramo, detener la imagen, percibir en ella un cierto valor de permanencia que pertenece al acervo de las cosas sencillas, aquellas sencillas maravillas que acontecen cotidianamente como el brillo del sol, el murmullo del mar, la lluvia que cae, y yo agregaría la voz de un cande andaluz que dice: ‘‘como el rayo de luna, yo sólo quiero caminar, como corre la lluvia en el cristal, como el río corre hacia el mar”. Eso que hemos perdido y trato de rescatar mentalmente.

Y así entre la lluvia y el mar, la memoria y el olvido evoco las palabras de Nietzsche: ‘‘Inocencia es el niño y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que gira por sí sola, un primer movimiento, un sagrado decir de sí que sí” (Así hablaba Zaratustra, ‘‘De las tres metamorfosis”).

Pero al mismo tiempo en todos nosotros se ocultan muchos falsos niños. Más el niño de ‘‘verdad” no se avergüenza de su llanto y lo torna risa, porque sus ojos son capaces de adivinar, y sonreír por ello, al distinguir y presentir las nuevas conchillas que la próxima ola le obsequiará. Ese niño de ‘‘verdad” me parece a mí el niño aquel del poema de Federico García Lorca:

‘‘El niño busca su voz. (La tenía el rey de los grillos). En una gota de agua / buscaba su voz el niño”. Y así como dice Guillén, haciendo alusión a la obra de García Lorca:

El niño que existe en el poeta –y los dos son uno– dispone las palabras en combinaciones caprichosas, como si estuviese jugando en una playa con piedras y conchas. Así jugaba Federico, entre su imaginación y sus manos, con el mundo.

¿Existirá la posibilidad del cambio climático y que nuestros descendientes jueguen a la orilla del mar en este juego de los países compitiendo a ver quién llega primero al infierno?

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Martes, 04 Diciembre 2018 05:48

Los marxistas en su laberinto del siglo XXI

Los marxistas en su laberinto del siglo XXI

Diría Francisco, no el Papa de Roma, sino mi recién fallecido padre ¡que terquedad la tuya, intentar debatir lo que nadie parecer querer cambiar! Y es que es el pragmatismo se viene imponiendo como razón política en las propias izquierdas. Solo los más osados se atreven a plantear uno u otro tema teórico que muestre algún nivel de atasco en su implementación en la praxis. Lo hacen a sabiendas que desde múltiples lugares se le acusará de revisionistas, renegados, intelectuales pequeño burgueses o, hasta de ser parte de la nómina de algún servicio secreto internacional, hecho del cual los acusados no se habían enterado hasta la fecha. A pesar de ello, tomo aire para buscar aliento y me decido a hacer las veces de secretario de multitudes diversas y, en consecuencia, procedo a tomar nota de los planteamientos y dudas que en tono de murmullos se escuchan cada vez con mayor insistencia en distintos lugares de lucha de nuestraamérica. La única intención de este escriba –aunque sospecho que dirán que tengo ocultas e innobles intenciones– es la de intentar contribuir a la construcción de una agenda compartida sobre los desafíos epistémicos, conceptuales y de acción de los socialistas libertarios a finales de la segunda década del siglo XXI.

Por supuesto me refiero al socialismo científico sistematizado por Karl, el nacido en Tréveris. Fíjense que digo que él “sistematizó” y en ningún momento que creó, porque Marx fue un científico social y no un religioso, ni un infalible gurú. Y allí dos problemas iniciales, sobre los cuales volveré más ampliamente en otros artículos. El primero de ellos reside en el hecho que a través del tiempo ha surgido una especie de ortodoxia marxista que se siente facultada para establecer los cánones del marxismo, la legalidad y legitimidad del pensar la transformación, que ha convertido el pensamiento crítico en estático alejado del dinamismo dialéctico, para el cual categorías como imperialismo, obrero fabril, partido revolucionario, trabajadores, ideología, alienación, entre otras, no han sufrido cambios en el terreno concreto de la lucha de clases a más de un siglo de haberlas definido inicialmente. Marx siempre estuvo atento a la influencia de las realidades históricas concretas en la teoría, entendiendo que la dialéctica no era una externalidad analítica, sino que tocaba al propio pensamiento socialista. El segundo de ellos, es la creciente invisibilización del hecho que Carlos Marx se reclamó socialista científico, algo que ahora pasan por alto muchos apologistas neo metafísicos que atacan sin cesar cualquier apelación a la mentalidad científica. La transformación estructural de las sociedades capitalistas para abrir paso al socialismo no es un acto solo de voluntad –que la requiere- sino también de pensamiento estructurado, de conocimiento en profundidad de las ciencias puestas al servicio de la liberación del hombre por el hombre. En consecuencia, el marxismo es el pensamiento científico transdisciplinario que reflexiona, estudia y propone ideas para el cambio estructural de las sociedades a partir del estudio de cada coyuntura histórica, nunca en abstracto, ni desde el inmovilismo cognitivo.


Marx fue un hombre de su tiempo histórico. Como pocos comprendió el impacto del desarrollo científico y tecnológico en el modo de producción capitalista. Carlos Marx fue un enamorado de las posibilidades que encerraban la primera y segunda revolución industrial para romper las profundas y estructurales desigualdades acumuladas por siglos. Por ello interpretó de manera acertada el impacto de la relación del trabajo colectivo de los obreros industriales y fabriles alrededor de las máquinas y las innovaciones, en los procesos de producción de mercancías. Construyó una interpretación única y singular respecto a la conciencia de esa clase social, constituida en el corazón del modo de producción, a la cuál caracterizó como el motor de la nueva historia de la lucha de clases y de las posibilidades de construcción de la vida colectiva del común, el socialismo.


Marx construyó una teoría que hemos denominado marxismo, no como un nuevo relato teológico, sino como un método para actualizar de manera permanente el presente y el devenir de las luchas. Karl, el gigante revolucionario no podía prever –ni era su tarea histórica– que precisamente el desarrollo tecnológico que ocurriría 150 años después de la elaboración del Manifiesto Comunista (1848) conocería una tercera y cuarta revolución industrial (1960-2019/ 2020- ) que ahora no solo deja de agrupar a los trabajadores en fábricas para la producción de mercancías, sino que comienza a expulsarlos de ellas, impactando la idea de lo colectivo en la producción, reconfigurando también el papel de otras clases sociales consideradas en algún momento subalternas al proyecto socialista.


El problema es que la reflexión sobre estas dinámicas es muy precaria aún en América Latina y el Caribe y ahora, para colmo, se nos anuncian las consecuencias inmediatas de la primera ola del desembarco (década de los 20 del siglo XXI) de una cuarta revolución industrial (fábricas 4.0, expulsión en masa de amplios sectores de la clase obrera de las fábricas, crisis humanitaria laboral en los países altamente industrializados, ALC como simple campo de extractivismo de materias primas de viejo y nuevo cuño), así como de la llamada era de la singularidad (fusión de tecnología con vida humana), en medio de una crisis ecológica planetaria sin precedentes.


¿Cuál es el impacto de estas nuevas realidades en el plano teórico general del socialismo, en las organizaciones revolucionarias y en el propio programa de acción de las luchas socialistas? Sobre esto seguiremos escribiendo, como simples secretarios de múltiples voces que reclaman un espacio y una agenda emergente para mantener viva y con posibilidades de disputa del poder la idea socialista por parte de quienes vivimos del trabajo en el siglo XXI.

 

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Jueves, 11 Enero 2018 06:53

La nueva tesis once

La nueva tesis once

En 1845, Karl Marx escribió las célebres Tesis sobre Feuerbach. Redactadas después de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, el texto constituye una primera formulación de su propósito de construir una filosofía materialista centrada en la praxis transformadora, radicalmente distinta de la que entonces dominaba y cuyo máximo exponente era Ludwig Feuerbach. En la célebre undécima tesis, la más conocida de todas, declara: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. El término “filósofos” se utiliza en un sentido amplio, como referencia a los productores de conocimiento erudito, pudiendo incluir hoy todo el conocimiento humanista y científico considerado fundamental en contraposición al conocimiento aplicado.


A principios del siglo XXI esta tesis plantea dos problemas. El primero es que no es verdad que los filósofos se hayan dedicado a contemplar el mundo sin que su reflexión haya tenido algún impacto en la transformación del mundo. Y aunque eso haya sucedido alguna vez, dejó de ocurrir con el surgimiento del capitalismo o, si queremos un término más amplio, con la emergencia de la modernidad occidental, sobre todo a partir del siglo XVI. Los estudios sobre sociología del conocimiento de los últimos cincuenta años han sido concluyentes en mostrar que las interpretaciones del mundo dominantes en una época dada son las que legitiman, posibilitan o facilitan las transformaciones sociales llevadas a cabo por las clases o grupos dominantes.


El mejor ejemplo de ello es la concepción cartesiana de la dicotomía naturaleza-sociedad o naturaleza-humanidad. Concebir la naturaleza y la sociedad (o la humanidad) como dos entidades, dos sustancias en la terminología de Descartes, totalmente distintas e independientes una de la otra, tal como sucede con la dicotomía cuerpo-alma, y construir sobre esa base todo un sistema filosófico es una innovación revolucionaria. Choca con el sentido común, pues no imaginamos ninguna actividad humana sin la participación de algún tipo de naturaleza, comenzando por la propia capacidad y actividad de imaginar, dado su componente cerebral, neurológico. Además, si los seres humanos tienen naturaleza, la naturaleza humana, será difícil imaginar que esa naturaleza no tenga nada que ver con la naturaleza no humana. La concepción cartesiana tiene obviamente muchos antecedentes, desde los más antiguos del Antiguo Testamento (libro del Génesis) hasta los más recientes de su casi contemporáneo Francis Bacon, para quien la misión del ser humano es dominar la naturaleza. Pero fue Descartes quien confirió al dualismo la consistencia de todo un sistema filosófico.


El dualismo naturaleza-sociedad, en razón del cual la humanidad es algo totalmente independiente de la naturaleza y esta es igualmente independiente de la sociedad, es de tal manera constitutivo de nuestra manera de pensar el mundo y nuestra presencia e inserción en él que pensar de modo alternativo es casi imposible, por más que el sentido común nos reitere que nada de lo que somos, pensamos o hacemos puede dejar de contener en sí naturaleza. ¿Por qué entonces la prevalencia y casi evidencia, en los ámbitos científico y filosófico, de la separación total entre naturaleza y sociedad? Hoy está demostrado que esta separación, por más absurda que pueda parecer, fue una condición necesaria de la expansión del capitalismo. Sin tal concepción no habría sido posible conferir legitimidad a los principios de explotación y apropiación sin fin que guiaron la empresa capitalista desde el principio.


El dualismo contenía un principio de diferenciación jerárquica radical entre la superioridad de la humanidad/sociedad y la inferioridad de la naturaleza, una diferenciación radical que se basaba en una diferencia constitutiva, ontológica, inscrita en los planes de la creación divina. Esto permitió que, por un lado, la naturaleza se transformara en un recurso natural incondicionalmente disponible para la apropiación y la explotación del ser humano en beneficio exclusivo. Y, por otro, que todo lo que se considerara naturaleza pudiera ser objeto de apropiación en los mismos términos. Es decir, la naturaleza en sentido amplio abarcaba seres que, por estar tan cerca del mundo natural, no podían considerarse plenamente humanos.


De este modo, se reconfiguró el racismo para significar la inferioridad natural de la raza negra y, por tanto, la “natural” conversión de los esclavos en mercancías. Esta fue la otra conversión de la que nunca habló el padre António Vieira (famoso jesuita portugués, 1608-1697), pero que está presupuesta en todas las demás de las que habló brillantemente en sus sermones. La apropiación pasó a ser el otro lado de la superexplotación de la fuerza de trabajo. Lo mismo ocurrió con las mujeres al reconfigurar la inferioridad “natural” de las mujeres, que venía de muy atrás, convirtiéndola en la condición de su apropiación y superexplotación, en este caso consistente en la apropiación del trabajo no pagado de las mujeres en el cuidado de la familia. Este trabajo, a pesar de tan productivo como el otro, convencionalmente se consideró reproductivo para poderlo devaluar, una convención que el marxismo rechazó. Desde entonces, la idea de humanidad pasó a coexistir necesariamente con la idea de subhumanidad, la subhumanidad de los cuerpos racializados y sexualizados. Podemos, pues, concluir que la comprensión cartesiana del mundo estaba implicada hasta la médula en la transformación capitalista, colonialista y patriarcal del mundo.


En ese marco, la tesis once sobre Feuerbach plantea un segundo problema. Es que para enfrentar los gravísimos problemas del mundo de hoy –desde los chocantes niveles de desigualdad social a la crisis ambiental y ecológica, calentamiento global irreversible, desertificación, falta de agua potable, desaparición de regiones costeras, acontecimientos “naturales” extremos, etcétera– no es posible imaginar una práctica transformadora que resuelva estos problemas sin otra comprensión del mundo. Esa otra comprensión debe rescatar, a un nuevo nivel, el sentido común de la mutua interdependencia entre la humanidad/sociedad y la naturaleza; una comprensión que parta de la idea de que, en lugar de sustancias, hay relaciones entre la naturaleza humana y todas las otras naturalezas, que la naturaleza es inherente a la humanidad y que lo inverso es igualmente verdadero; y que es un contrasentido pensar que la naturaleza nos pertenece si no pensamos, de forma recíproca, que pertenecemos a la naturaleza.
No será fácil. Contra la nueva comprensión y, por tanto, nueva transformación del mundo militan muchos intereses bien consolidados en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en que vivimos. Como he venido sosteniendo, la construcción de una nueva comprensión del mundo será el resultado de un esfuerzo colectivo y de época, o sea, ocurrirá en el seno de una transformación paradigmática de la sociedad. La civilización capitalista, colonialista y patriarcal no tiene futuro, y su presente demuestra eso de tal modo que ella solo prevalece por la vía de la violencia, de la represión, de las guerras declaradas y no declaradas, del estado de excepción permanente, de la destrucción sin precedentes de lo que continúa asumiendo como recurso natural y, por tanto, disponible sin límites. Mi contribución personal en ese esfuerzo colectivo ha consistido en la formulación de lo que denomino epistemologías del Sur. En mi concepción, el sur no es un lugar geográfico, es una metáfora para designar los conocimientos construidos en las luchas de los oprimidos y excluidos contra las injusticias sistémicas causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, siendo evidente que muchos de los que constituyen el sur epistemológico vivieron y viven también en el sur geográfico.


Estos conocimientos nunca fueron reconocidos como aportes para una mejor comprensión del mundo por parte de los titulares del conocimiento erudito o académico, sea filosofía, sea ciencias sociales y humanas. Por eso, la exclusión de esos grupos fue radical, una exclusión abisal resultante de una línea abisal que pasó a separar el mundo entre los plenamente humanos, donde “solo” es posible la explotación (la sociabilidad metropolitana), y el mundo de los subhumanos, poblaciones desechables donde es posible la apropiación y la superexplotación (la sociabilidad colonial). Una línea y una división que prevalecen desde el siglo XVI hasta hoy. Las epistemologías del Sur buscan rescatar los conocimientos producidos del otro lado de la línea abisal, el lado colonial de la exclusión, a fin de poder integrarlos en amplias ecologías de saberes donde podrán interactuar con los conocimientos científicos y filosóficos con miras a construir una nueva comprensión/transformación del mundo.


Esos conocimientos –hasta ahora invisibilizados, ridiculizados, suprimidos– fueron producidos tanto por los trabajadores que lucharon contra la exclusión no abisal (zona metropolitana), como por las vastas poblaciones de cuerpos racializados y sexualizados en resistencia contra la exclusión abisal (zona colonial). Al centrarse particularmente en esta última zona, las epistemologías del Sur dan especial atención a los subhumanos, precisamente aquellos y aquellas que fueron considerados más próximos a la naturaleza. Los conocimientos producidos por esos grupos, pese a su inmensa diversidad, son extraños al dualismo cartesiano y, por el contrario, conciben la naturaleza no humana como profundamente implicada en la vida social-humana, y viceversa. Como dicen los pueblos indígenas de las Américas: “La Naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Naturaleza”. Los campesinos de todo el mundo no piensan de modo muy diferente. Y lo mismo sucede con grupos cada vez más vastos de jóvenes ecologistas urbanos en todo el mundo.


Esto significa que los grupos sociales más radicalmente excluidos por la sociedad capitalista, colonialista y patriarcal, muchos de los cuales fueron considerados residuos del pasado en vías de extinción o de blanqueamiento, son los que, desde el punto de vista de las epistemologías del Sur, nos están mostrando una salida con futuro, un futuro digno de la humanidad y de todas las naturalezas humanas y no humanas que la componen. Al ser parte de un esfuerzo colectivo, las epistemologías del Sur son un trabajo en curso y todavía embrionario. En mi propio caso, pienso que hasta hoy no alcancé a expresar toda la riqueza analítica y transformadora contenida en las epistemologías del Sur que voy proponiendo. He destacado que los tres modos principales de dominación moderna –clase (capitalismo), raza (racismo) y sexo (patriarcado)– actúan articuladamente y que esa articulación varía con el contexto social, histórico y cultural, pero no he dado suficiente atención al hecho de que este modo de dominación se asienta de tal modo en la dualidad sociedad/naturaleza que sin la superación de esta dualidad ninguna lucha de liberación podrá ser exitosa.


En tal escenario, la nueva tesis once debería tener hoy una formulación del tipo: “Los filósofos, filósofas, científicos sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posible prácticas de transformación del mundo que liberen conjuntamente el mundo humano y el mundo no humano”. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, cierto, pero tal vez nos sea más útil.

 

10 Ene 2018

Boaventura de Sousa Santos

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

 

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Algunas Primeras Preguntas a las Ciencias y sus Conciencias.


26 de diciembre del 2016.
Científicas y Científicos:
Compas de la Sexta:
Videntes y Escuchas aquí y a la distancia:


Buenos días, tardes, noches, madrugadas siempre.


Mi nombre es SupGaleano. Como apenas tengo un poco más de 2 años y medio de edad, lo que antes se llamaba “curriculum vitae”, y ahora se dice “mi perfil de usuario” es muy breve. Además de ser insurgente y zapatista, tengo varias profesiones. Por ejemplo, una de ellas es la de incomodar a las buenas conciencias y despertar los más bajos instintos de las malas, mostrando mis evidentes y seductoras formas voluptuosas -que he conseguido, con no pocos esfuerzos, gracias a una rigurosa dieta rica en garnachas con harta manteca y comida chatarra a discreción-.


Soy también, a pesar mío y de no pocos lectores, el amanuense involuntario de los sube y baja de un ser, mitológico para las personas mayores de 12 años, y de una obviedad existencial para cualquier persona apasionada por la ciencia y para cualquier niño, niña o niñoa que se precie de no preocuparse por el calendario como no sea para jugar. Me refiero, claro, a ese ente cuya sola existencia real echaría abajo el darwinismo social y biológico, y marcaría el surgimiento de un nuevo paradigma epistémico: el gato-perro. Tal vez, cuando esta entidad abandone la prisión de la palabra, habrá de partir la historia mundial y su calendario se redefinirá con un “antes y después del gato-perro”.


(El Sup saca dos figuritas del Gato-Perro, talladas en madera y pintadas por manos insurgentes)


También me dedico, a veces y por indicación de mis jefas y jefes, a alentar las teorías paranoicas de complots contra la siempre “sufrida, “abnegada” y bien portada izquierda institucional que, falta de argumentos y propuestas reales, se refugia en el papel de víctima perene, esperando que la lástima se traduzca en votos, y que el fanatismo supla al raciocinio y a un mínimo decoro.


Otra de mis profesiones es la de transgresor de leyes como la de gravedad, la de seriedad y la de buenos modales.


Una más, que en esta ocasión es la que viene al caso, o cosa, según, es la de alquimista. En realidad, debería ser de científico, pero como aún no logro transformar la esencia de una cosa en su contrario-contradictorio, no me han otorgado el nivel que mi loable quehacer debiera. Pero no le aunque, en mi laboratorio sigo experimentando con alcatraces y probetas, bajo la mirada siempre crítica del gato-perro, tratando de anular la esencia de esa aberración de la naturaleza que es la sopa de calabazas, y lograr transmutarla en la muy amable y nutritiva del helado de nuez que, junto a las palomitas de maíz y la salsa picante, son algunas de las pocas cosas que la ciencia ha producido en beneficio de la humanidad y que nos diferencian, junto al pulgar opuesto y a pesar del espécimen Donald Trump, de los primates no humanos.


Y, por lo mismo, pues a mí me toca hoy tratar de hacerles sentir, y no saber, la alegría que tenemos, como zapatistas que somos, de que hayan respondido positivamente a nuestra invitación y de que, aún a pesar del calendario, hayan encontrado el modo y el medio para participar en este encuentro.


Como zapatistas llevamos esperándolos ya casi 23 años. Como pueblos originarios, bueno, pues saquen la cuenta con la ciencia de la matemática.
Claro, muchas, muchos dirán que no es primera vez, que ya han estado, en cuerpo o corazón, y tienen razón. Han estado, pero no así como en estos días estarán, es decir, siendo lo que son para enseñar y, tal vez -es un supositorio-, para algo aprender con lo que somos.


Nosotras, nosotros, zapatistas, ahora estamos aquí como sus alumnos, sus estudiantes, sus aprendices.


Aunque dispuestos a aprender como el que más, somos alumnas y alumnos muy otras, otros. Y para que nos vayan conociendo como zapatistas, entonces empezaremos diciéndoles lo que no queremos y lo que sí queremos.


Por ejemplo, no les ayudaremos a cargar los libros, ni a preparar la bibliografía, ni a conseguir los materiales para el laboratorio. Tampoco vamos esperar que no lleguen a dar la clase para poder irnos de pinta. No estamos buscando una buena calificación, o acreditar una materia, o tener un título, o, al terminar los estudios, poner un negocio de ciencia o de pseudociencia, o de ciencia falsa escondida detrás de un papel con membrete oficial.


No aspiramos a lucrar con el conocimiento, ni a obtener ganancia y prestigio ofreciendo las cuentas de vidrio que son las pseudociencias y las filosofías de “el cambio está en [email protected] [email protected]”, “el amor redimirá al mundo”, “este brebaje-partido-político-líder-de-ocasión-le-traerá-la-felicidad”, que se ponen de moda o no en tiempos de crisis, cuando el menos común de los sentidos, el sentido común, es derrotado por la oferta de soluciones mágicas para todos y para todo.


No concebimos al conocimiento como símbolo de status social o medida de inteligencia. Ya ven que cualquiera se puede graduar previa acreditación de la materia de plagio, o puede aparentar tener soluciones reales gracias a la cada vez más desgastada magia de los medios de comunicación masiva.
No queremos ir a la universidad, queremos que la universidad se levante en nuestras comunidades, que enseñe y aprenda junto a nuestra gente.
No queremos ir a los grandes laboratorios y centros de investigación científica de las metrópolis, queremos que se construyan aquí.


Queremos que, en lugar de cuarteles de ejércitos y policías, de minas a cielo abierto y hoteles de lujo, se edifiquen, bajo nuestra dirección y operación colectivas, observatorios astronómicos, laboratorios, talleres de física y robótica, puestos de observación, estudio y conservación de la naturaleza, y hasta un colisionador de Hadrones o algo que permita liberar al Gravitón de la cárcel hipotética de partícula ídem, y empezar a definir así, de una vez por todas, si los físicos que sostienen la Teoría de Cuerdas son sólo miembros de un neo culto malogrado o un grupo de científicos paradigmáticos.
Queremos que se erijan escuelas para la formación de científicos, no talleres disfrazados de escuelas, que enseñan sólo oficios de trabajo al servicio del capitalismo (mano de obra barata y mal calificada), o que sólo sirven para entretener el tiempo y que los malos gobiernos, o quienes aspiran a serlo, digan que hicieron nuevas escuelas o institutos.


Queremos estudios científicos, no sólo técnicos.


No sólo queremos saber manejar o arreglar un vehículo, una máquina de costurar, una herramienta de carpintería, un microscopio; también queremos saber cuáles son los principios científicos de los movimientos mecánicos y de la física óptica, y lo que es la combustión; queremos conocer que no es lo mismo velocidad que aceleración, así como no hay que confundir valor y precio.


No queremos entrar a competencias científicas y tecnológicas, ésas que tanto entusiasman a las universidades públicas y privadas, para ver qué máquina y maquinista son los mejores; queremos aprender y hacer ciencia y tecnología para ganar la única competencia que vale la pena: la de la vida contra la muerte.


No queremos ir a las grandes ciudades y perdernos ahí. Y no es por falta de saberes (nuestros niños y niñas que se formaron en las escuelas autónomas tienen mayor nivel de conocimientos que quienes se educaron en las escuelas oficiales), ni por falta de inteligencia, ni por falta de paga.
Es que no queremos dejar de ser lo que somos. Y somos pueblos originarios, indígenas dicen. Y lo que nos hace ser lo que somos es nuestra tierra, nuestra gente, nuestra historia, nuestra cultura y, como zapatistas, nuestra lucha.


En resumen, queremos entender el mundo, conocerlo. Porque sólo si lo conocemos, podremos hacer uno nuevo, uno más grande, uno mejor.


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Un viejo sabedor de los pueblos originarios, purépecha de sangre, mexicano de geografía e internacionalista de corazón, el Tata Grande Juan Chávez Alonso, dijo alguna vez que la vida en los pueblos originarios era, entre otras cosas, una continua preparación. “Tenemos que prepararnos para todo: para nacer, para crecer, para amar, para odiar, para aprender, para construir, para destruir, para luchar, para morir. Y al final, eso es lo que realmente dejamos a quienes siguen. No les heredamos riquezas, apellidos, puestos. Sólo les dejamos la enseñanza de que hay que prepararse. Para todo, todo el tiempo, en todo lugar.”


Y por eso es que ustedes deben saber que, desde hace meses, nos hemos preparado para estos días.


No estamos llegando frente a ustedes así nomás, a ver qué dicen, cómo son, cuál es su modo, su tiempo, su geografía. No, sino que con tiempo nos preparamos.


Porque la duda que nos mueve, la curiosidad científica, el afán de aprender, de conocer, viene desde hace tiempo, tanto que los calendarios científicos no llevan la cuenta.


Por ejemplo, preparamos las preguntas.


Porque lo sabemos bien que, así como quienes saben se tienen que preparar para enseñar, así también quienes no sabemos nos tenemos que preparar para aprender.


Y también lo sabemos que, así como se tiene que estudiar para dar respuestas, pues también se tiene que estudiar para hacer preguntas.
Y no ha sido fácil. Porque, por ejemplo, tuvimos que estudiar cómo se escriben y se dicen unas palabras como “anabólicos”, “salbuterol”, “clenbuterol”, “preeclampsia” y “eclampsia”; tuvimos que saber que se dice “el” mioma y no “la” mioma”; tuvimos que buscar la forma de explicarles lo que es eso de “revienta pescado”; y así otras cosas que vemos en nuestro mundo como indígenas que somos.


Nos reunimos varias veces. Primero se hizo una asamblea de zona. Ahí se eligieron a quienes van a participar en este encuentro, según su área, que si promotor de salud, de educación, de agroecología, de plantas medicinales, de radio comunitaria, de [email protected] y [email protected], etc. No importa si es joven o de edad, no importa si tiene 15 años o 524 años. Eso sí, que entienda la castilla, para poder entendernos con ustedes. Y, claro, que le interese la ciencia.


Luego las compañeras y compañeros que fuimos seleccionados, nos reunimos varias veces para preparar las preguntas. Las primeras preguntas y más importantes que nos hicimos son: ¿qué les vamos a preguntar a estas hermanas y hermanos científicos’, ¿será que sólo les preguntamos de lo que saben de su ciencia?, ¿o también les preguntamos de cómo lo ven la situación, de si lo ven que está cabrón o tranquilo todo?, ¿les preguntamos de cómo ven su trabajo de ciencias?, ¿les preguntamos de cómo luchan por la justicia y la libertad?


Entonces, en esas reuniones que tuvimos, preparamos algunas de estas preguntas que les vamos a leer. Como se darán cuenta, varias de esas preguntas no corresponden a las ciencias exactas y naturales, así que ya tendrán idea de cuál será el próximo encuentro. Van las preguntas:
¿Los transgénicos dañan a la madre naturaleza y a los seres humanos o no los dañan?


¿Existe alguna explicación científica de por qué, en algunas regiones, en zanjas donde en tiempo de sequía no hay agua, al inicio de las primeras lluvias (en los meses de mayo y junio), brota la producción de peces?, ¿de dónde vienen estos peces si no había agua? Esto es lo que llamamos “revienta pescado”.


Dejen ver si puedo aclararles un poco más esta pregunta. Hace muchos años, digamos unos 30, pongamos mediando el año de 1986, estábamos en la montaña...


1986, cuando el ezetaelene ya había sido derrotado por las comunidades, pero todavía no lo sabíamos, ni ellas ni nosotros...


1986, cuando acá afuera Michael Jackson era todavía de tez afroamericana...


1986, cuando el Partido Verde Ecologista de México, el partido Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo, el Partido de la Revolución Democrática y el partido Movimiento de Regeneración Nacional todavía se llamaban Partido Revolucionario Institucional y tenían en Carlos Salinas de Gortari al delfín sucesorio cuya política económica todos ellos avalarían hoy en día, y el Partido Nueva Alianza y el Partido Encuentro Social todavía se llamaban Partido Acción Nacional.


(Décadas después, el ezetaelene ya ha reconocido su derrota y tiene otra estructura; Michael Jackson, aunque con otro color, siguió siendo Michael Jackson; y el PRI y el PAN siguen siendo los mismos, aunque con otros colores).

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Mediando 1986, cuando unas semanas después, en el mundial de fútbol, ese derviche. ese “intermediario entre el cielo y la tierra” llamado Diego Armando Maradona, arrancó desde la media cancha, y dejó sembrado y con la cintura rota a cuanto jugador inglés topó, hasta que, al fin saciado, lanzó el balón a las redes en una jugada que marcó ese siglo XX y todavía hace que los viejos aficionados se digan, al mirar los bordados de Lionel Messi,“¡bah!, yo vi a Maradona hacer la demostración científica de que dios existe y es redondo”.


Ok, eso no sonó muy ortodoxo que digamos.


Bueno, 1986, en ese entonces, estábamos en un campamento insurgente llamado “Reclutas”. Un grupo de susodichos le pidió al mando autorización para ir a un pueblo cercano a recoger pescado. “Será a pescar”, les dijo el mando. “No”, dijeron, “a recoger, porque es su tiempo de que revienta pescado”. El mando quiso saber de qué se trataba eso y le dijeron: “está el arroyo seco, primera lluvia, revienta pescado, no hay agua, lo agarras así nomás”. “¿Pero es pescadito?”, preguntó escéptico el mando. “No, ya grande, ya pescado, sardina o bobito pues”, le respondieron. El mando dijo “La magia no existe, pero vayan”. Al otro día regresaron con un costal lleno de pescado fresco. Esa tarde comimos tanto caldo de pescado que los árboles que cubrían el campamento se adornaron con una luz fluorescente que hubiera podido ser vista sin problemas por el telescopio espacial Hubble.


En resumen: no hay más que un cauce seco, una primera y tímida lluvia, y, en el lecho apenas húmedo y manchado con unos cuantos charquitos, miles de pescados adultos brincando desconcertados y con la misma mirada desconfiada que ahora tienen ustedes. ¿Cuál es la explicación científica? Fin de la aclaración ociosa. Sigo con las preguntas:


Cuando hay un paciente o pacienta y sufre fractura de hueso, el médico amputa la parte afectada o le pone un fierro (clavo). Pero si este paciente lo trata un [email protected], lo cura. ¿Cuál es la explicación de esta situación?


Con los alimentos químicos, enlatados, embolsados, embotellados, ¿dañan o no la salud?, ¿son las sustancias que dañan o qué hace dañino a la salud o de plano no son dañinos estos productos alimenticios?


¿Cuál es la explicación científica, si las medicinas químicas curan una enfermedad, pero dañan otras partes del organismo? ¿Se puede hacer científicamente que la medicina química no dañe y solo te cure la parte afectada?


¿Científicamente se tiene comprobado cuáles de todas las herbicidas químicos dañan más y cuáles dañan menos?


¿Cómo tener el conocimiento científico para saber y mejorar la producción, qué sustancias orgánicas se necesitan?


¿Cuál es la explicación científica del por qué existe el nerviosismo, el miedo y el valor?


¿Por qué hay nube negra y nube blanca?


¿Tiene alguna explicación científica que cuando soñamos algo, luego llega a cumplirse en lo real?


¿Existe o hay una explicación a través del estudio científico sobre la telepatía?


¿Qué explicación científica hay sobre la relación del movimiento de la luna para la siembra de semillas, árboles frutales? También en la tumba (de tumbar) de un árbol para construcción, y para que no se pique al igual en el corte de la palma para el techo de la casa. ¿Qué relación tiene la luna con los movimientos de la tierra y que explicación científica hay?


Trato de aclarar: la palma que servirá para techar, y la madera que será horcón y travesaño en las champas, debe cortarse cuando hay luna llena (“luna maciza”, decimos), Si cortas cuando no es luna llena, la palma y la madera se llenan de gorgojo, se pudren, no sirven.


¿Cuál es la explicación científica de que le calculan el tiempo de la construcción de las ruinas?


¿Cuál es la explicación científica acerca de los relámpagos, los truenos, etc.?


¿De qué se compusieron o cómo están formados, de qué sustancias, los recursos minerales que están dentro de la tierra como oro, plata, petróleo, etc.?


¿Qué explicación científica hay cuando algunos animales como el gallo, el saraguato, o la chachalaca, cantan y anuncian unos fenómenos o cambios en la madre naturaleza?


¿Qué explicación científica hay cuando algunas personas que al dormir roncan y cuál es la cura?


¿Cómo está estudiado científicamente que los alimentos enlatados, embotellados durante su tiempo de caducidad marcada no sufre algún cambio que daña la salud de las personas?


¿Han hecho estudios científicos de cómo nuestros antepasados estudiaban el movimiento de los astros?


¿Cuál es la explicación científica del por qué se dan los terremotos?


¿Cuál es la explicación científica de la formación de los volcanes y de que sustancias están formados?


¿Científicamente cuál es la explicación del por qué surge el viento, como se forman los tornados y los huracanes, los ciclones y qué son?


¿Cuál es la explicación científica que cuando hay enfermedades (peste) de los animales de corral se mueren las gallinas y a los patos no les pasa nada, por qué sucede esto? O cuando las gallinas están junto con los borregos y conejos, no le pasa nada a las gallinas ¿Cuál es la explicación científica? Y si la peste viene muy fuerte, aunque estén en orden las vacunas o la medicina (al igual en ganados), aun así, se enferman y mueren todas las gallinas ¿cuál es la explicación científica?


¿Cuál es la explicación científica de que hay algunos animales que ven muy bien en la oscuridad y otros no, y por qué las personas sólo podemos ver de día o con la luz?


Cuando nace un bebe y solo su corazón palpita, está vivo pero el cuerpo esta verdusco, muerto, está inmóvil, entonces en un recipiente con agua hirviendo, se coloca la placenta del bebé y sin cortar el cordón umbilical, el bebé se empieza a recuperar mientras la placenta se desintegra en el agua hirviendo. También si se quema la placenta, hasta quedarse completo asada, el bebé se recupera, ¿cuál es la explicación científica?


¿Cuál es la explicación científica cuando las personas se enferman y se ponen como locas, y esta enfermedad se desarrolla a los 12, 20, 30 años?


El agua salada y azufrada que hay en algunos arroyos o manantiales, ¿científicamente qué utilidad tiene para la humanidad?


¿Científicamente es necesario vacunarse y por qué, o hay medios y/o formas para sustituir las vacunas por otras cosas? Por ejemplo, las enfermedades de tosferina, sarampión, viruela, tétano, etc.


¿Cómo se explica científicamente cómo se forma el arco iris, por qué se dice que tiene 7 colores y cuál es la función que tiene?


¿Cómo se define, cuando hay embarazo, que son gemelos, trillizos, etc.? ¿Cuál es la causa y por qué sucede esto? Y ¿por qué a la hora de fecundación es niño o niña? ¿cuál es la explicación científica?


Nosotros sabemos que las abejas hacen una labor importante en la polinización de las plantas y las flores para la fecundación y reproducción, entonces qué pasa con los invernaderos que sí brotan las flores, pero no hay la polinización, ¿cómo se explica científicamente?


¿Se explica científicamente si es verdad que los teléfonos y los celulares hacen daño al usar por las radiaciones de ondas, cuál es la potencia mínima y máxima y cuál es el rango de frecuencia?, ¿una repetidora de señales de teléfonos y celulares qué potencia mínima o máxima transmiten o retransmiten, hacen daño o no hacen daño?, ¿las emisoras de onda corta, la AM, la FM y la TV hacen daño por las radiaciones de las ondas? ¿Las micro ondas para los enlaces de emisoras (FM) y las micro ondas domésticas, ¿cuál es su rango de frecuencia, las radiaciones provocan daño?


¿Se explica científicamente cuál es la velocidad de la luz del sol y qué diferencia hay con la luz artificial?


¿Científicamente qué métodos o fórmulas se aplican para medir distancias en longitud y altitud?


¿Científicamente a qué altura lo mínimo y lo máximo vuela un avión a diferencia de un helicóptero?


¿Científicamente qué métodos se usan para calcular el diámetro de un balón, embudo y convertirlo en cuadrado?


Científicamente ¿cuál es el diámetro, el volumen y el peso del globo terráqueo?


¿Científicamente existe un fin de los números enteros o decimales?


Científicamente, ¿en qué consiste la ciencia más exacta que es la matemática?, ¿desde cuándo y dónde nació la matemática y quién la descubrió?
Científicamente, ¿la transformación del hombre vino del mono?


Científicamente, ¿qué sustancias contienen el trago (vino) y el alcohol y qué efectos causa al ser humano?


¿Científicamente está estudiado que las sustancias que contiene anabólicos, salbuterol y clenbuterol, y los implantes que se usan para la engorda de ganados, pollos, puercos no dañan a la salud humana?


¿Científicamente está estudiado si los métodos de planificación (por ejemplo, las hormonas) hacen daño a la salud de las mujeres?


¿Está estudiado científicamente por qué las radioterapias y quimioterapias (y otras) curan algunas partes del cuerpo humano dañado, pero provocan otros daños?


¿Científicamente está estudiado qué daños trae el cruce a través de la polinización de la semillas transgénicas y mejoradas con las semillas nativas? ¿Qué daños causa al medio ambiente (árboles frutales, flores, abejas)?


¿La ciencia ha descubierto cómo proteger a las semillas nativas y el medio ambiente por la contaminación de las nuevas semillas mejoradas y transgénicas?


Científicamente está comprobado que el flúor en gel, pastas dentales, fluoración del agua, influye en lograr un esmalte resistente al ataque de la caries, pero hay un artículo que se titula “las mentiras del flúor” que dice es causa de índices más altos de cáncer, caries, fluorosis dental, osteoporosis y otros problemas de la salud. ¿Cuál es la verdad?


Si la pareja es de dos tipos de sangre diferentes ¿hay algún problema o consecuencia en las personas?


¿Por qué se produce la preeclamsia y eclamsia?, ¿cómo se puede prevenir para que no le dé a la mujer embarazada?


La enfermedad de Chagas que es producida por la chinche americana, las investigaciones científicas se habían suspendido desde 1989 por no considerarlo como un negocio porque sólo existe en las comunidades pobres esa enfermedad. ¿ya continuaron las investigaciones y ya hay medicamento para combatirla?


¿Científicamente se puede explicar qué contienen los rayos del sol de la mañana y de la tarde que hace que ayude al cuerpo de un bebé prematuro para su desarrollo, y, comparando con la incubadora, qué hace o qué contienen la incubadora?


¿Explicar científicamente por qué la deficiencia del lenguaje técnico de las diferentes ciencias impide la formulación de conceptos precisos sobre objetos fundamentales para el bien de la tierra o de la humanidad?


¿Científicamente está estudiado que los jabones detergentes y aromatizantes no dañan la salud y a la naturaleza, que sustancias tienen?
¿Habrá una explicación científica por qué cuando una persona se asusta, se pone pálido, se le cae el cabello, duerme mucho o se desestabiliza alguna función de su cuerpo?


¿Habrá una explicación científica sobre el desgaste de los dos polos?, dicen que es el calentamiento global, otros dicen que es cíclico, ¿cuál es la verdad?


Científicamente está demostrado que se hacen trasplantes de órganos ¿por qué de huesos no?


Con los estudios del genoma humano ¿qué enfermedades pueden ser prevenidas y curables, y cuáles son las consecuencias si las hay?


Dicen que, al utilizar las computadoras, celulares, tabletas y otros, al entrar a internet, automáticamente rastrean los archivos que tenemos. ¿Científicamente es cierto o no y si es cierto, en qué forma podemos evitar que pase esto?


El desarrollo de la mente de los niñ@s es diferente que al de los adultos, ¿cómo se explica científicamente ese cambio y qué podemos hacer para mantener y mejorar el buen funcionamiento del cerebro?


Las enfermedades específicas de la mujer, como los tumores o cáncer cervicouterino, cáncer de mama, quistes en los ovarios, el mioma, ¿cuáles son las causas?, ¿cómo prevenir o curar?


¿Qué sustancias tóxicas tienen las toallas sanitarias femeninas, pañales desechables, vendajes, etc., y en qué afecta la salud de la mujer y a los niñ@s?
¿Científicamente se puede comprobar que existen cosas sobrenaturales en las personas o en algunas personas?


¿Por qué en estos tiempos se ha acelerado o aumentado el número de niños que nacen con deformación física (sin brazos, sin pies, etc.)? ¿Cómo se explica científicamente?


¿Científicamente está demostrado que ya se puede clonar a las personas y a los animales?


Los lentes de aumento utilizados para ver mejor cuando la vista se daña por diferentes causas, ¿científicamente está estudiado si causa algún daño al cerebro de las personas que la utilizan?


Con los grandes avances científicas y tecnológicos ¿hay alguna consecuencia que pueda sufrir la inteligencia de los seres humanos?
¿Cuál es la explicación científica que nos ponemos viejas y viejos?


¿Cuál es su explicación científica que hay cerebros que son rápidos en captar, otros menos, otros muy lentos y otros nada?


¿Cómo nos aconsejan si es posible que [email protected] podamos aprender a manejar equipos y aparatos de laboratorio y entre otros aparatos, para mejorar la tierra y elaborar medicinas?


Bueno, ésas son algunas de las preguntas fáciles. Ahora algunas de las que, tal vez, les puedan presentar alguna dificultad:


¿Científicamente han estudiado que todos sus trabajos, como científicos que son, algún día benefician al pueblo?


¿Qué dicen ustedes cuando de lo que han inventado o creado con la ciencia, que se hicieron para tener más conocimiento y para el bien del pueblo, pero resulta que alguien lo desvía o lo utiliza para otro fin, por ejemplo, las bombas atómicas, o todos los residuos que contaminan tanto a la madre naturaleza?


¿Científicamente han estudiado si es posible hacer construcciones sin dañar a la madre naturaleza, así como lo hicieron nuestros antepasados?


¿Científicamente la Madre Tierra tiene órganos y defensas como los seres humanos? Porque el ser humano, si tiene un parásito que le hace daño, tiene sus defensas para eliminar a ese mal. ¿No será que la Tierra tiene el parásito del Capitalismo y se defiende de ese mal?


¿Cuál es la explicación científica que hace que la misma madre naturaleza tenga reacciones fuertes o que ha sufrido cambios? Por ejemplo: el mar que va comiendo más y más a la tierra, etc.


¿Por qué los científicos inventan cosas que saben que dañan, o es que se inventa y no se sabe si daña o no?


¿Está científicamente estudiado eso que dicen que está rota la capa de ozono (atmósfera)? Y dicen que por este daño hay muchas plagas, entonces ¿cómo se cura?, ¿qué o quién lo dañó o lo está dañando? y ¿se ha hecho estudio científico si es posible repararlo o definitivamente es un daño irreparable?


Sabiendo que el mundo está en un proceso de deshumanización, como científicos, ¿qué análisis o qué estudios científicos han hecho o están haciendo para el futuro de la humanidad?


¿Tienen estudiado científicamente si tienen en su control esa ciencia científica que tienen?


¿Hay demostración científica que las enfermedades (peste) de animales son artificiales o naturales?


¿Hay estudio científico que una vez que se acaba los recursos naturales (oro, plata, petróleo, uranio, barita, etc.), qué va a pasar? ¿Hay estudio científico que cuando se acaba todo, hay otra forma de como sustituirlo?, ¿y en cuánto tiempo se recupera si es que se recupera o no?

¿Científicamente nos pueden decir si ocasiona daños o no a la madre naturaleza el extraer cada una de estas riquezas?


[email protected] [email protected], en sus trabajos, estudios científicos cuando hacen sus experimentos, etc. como científicos que son, ¿se comparten sus conocimientos, crean, experimentan en equipo o en colectivo, o cada quien, en lo individual que es como competencia? Entonces ¿es posible compartir en equipo, dar cursos o talleres, impartir capacitación a otras personas?

Todos los conocimientos naturales de los pueblos originarios ¿es justo que otro lo patente?


¿Científicamente han estudiado que, si ustedes como cientí[email protected] no existieran, tal vez no existirían los ricos?


¿Científicamente hay estudios de que se puede vivir sin el capitalismo?


¿Cuál es la explicación científica o no científica de por qué se inventó el dinero?


¿Qué explicación científica hay y qué seguridad hay que un día van a sustituir las máquinas a la humanidad (o sea a las personas)?


¿Qué explicación científica tiene que las especialidades médicas no pueden atender un parto normal y, cuando el bebé está en una posición fuera de lo normal, hacen una cesárea; y las parteras tradicionales lo acomodan en la posición para un parto normal?; al igual cuando el bebé va enredado con el cordón umbilical en el cuello, el médico hace una cesárea y, en cambio, la partera lo acomoda y hace el parto normal.


¿Científicamente por qué y para qué se crearon los bancos, cual es la función científica de un banco y cuáles son sus secretos?


¿Científicamente hay o habrá una explicación por qué los países pobres no pueden pagar la deuda externa o hay una explicación para que no paguen dicha deuda?


Científicamente ¿pueden explicarnos los principios del neoliberalismo?


¿Cuáles son los principios éticos de la ciencia?


¿Con la ciencia matemática se puede detener el exterminio de la madre tierra, y si no, quién puede?


¿Científicamente por qué hay unos cuantos ricos y millones de pobres?


¿Hay estudio científico, qué y cómo están destruyendo a nuestra madre naturaleza con formas que no vemos y no conocemos?


¿Cuál es la explicación científica por qué los grandes empresarios quieren ser los dueños del mundo destruyendo la humanidad y la madre naturaleza?
Sabiendo que la petroquímica fabrica la mayoría de los productos que usamos y que son tóxicos. ¿por qué se siguen fabricando?


Cómo científicos crearon algo que no destruye, que no daña sabiendo que otro lo usa como mercancía, pero ahora se sabe que sí daña. ¿Qué piensan ahora, cómo piensan seguir y con quién seguir?


¿Hay estudios científicos que nosotros los pueblos originarios destruimos a la madre tierra o hay estudios científicos que son otros los que están destruyendo a la humanidad y a la madre tierra o quién es el que hace el daño?


¿Ven ustedes necesario y urgente unir la ciencia con los esfuerzos y conocimientos organizados de los pueblos originarios en resistencia y rebeldía por la defensa de la vida, de la salud y la Madre Tierra?


De acuerdo a sus experiencias como científicos, ¿cuál es la mejor forma de enseñar las ciencias a los niñ@s, jóvenes y jóvenas de las escuelas autónomas y a los pueblos para preparar a las futuras generaciones, y estarían dispuestos a compartir colectivamente sus conocimientos?


¿Científicamente ya está comprobado que la energía solar puede mover máquinas, carros para sustituir a los hidrocarburos y de ser sí, por qué no lo han sustituido ahora?


¿Científicamente se puede predecir cuánto tiempo de vida le queda al planeta tierra? y ¿se puede predecir cuanto tiempo de vida le queda al capitalismo?


¿Existe alguna explicación científica el por qué existen ciertos valores de dinero, por ejemplo, el dólar, el euro, a diferencia del peso y en qué consiste los límites de producción del dinero de cada país?


¿Han estudiado científicamente si no es una pena donde hacen guerra los capitalistas que hasta los animales matan sin conocer por qué, y qué piensan ustedes al respecto de estos daños?


¿Qué piensan como científicos de que la ciencia es utilizada y controlada por los militares para la construcción de armas sofisticadas y qué se puede hacer para detener la carrera armamentista?


¿Es cierto que existen las ciencias ocultas y en qué se basan?


¿Hay una explicación científica de las conductas humanas? Por ejemplo, ¿hay una explicación científica de la conducta de los pinches capitalistas de por qué son tan malditos y no tienen llenadero? ¿Es que algo tienen mal en su cabeza, o sea en su cerebro, o por qué es que, mientras más asesinan y destruyen, más contentos están?


¿Científicamente nos pueden explicar por qué el capitalismo prepara ciertas crisis cada tanto tiempo para reactivar su economía?
Con todos los daños que los capitalistas provocan al pueblo con el mal uso de la ciencia, ¿científicamente se puede crear una ciencia verdaderamente humana para no caer en una ciencia inhumana, y, si se puede crear verdaderamente humana, quién lo puede crear?


Nosotros con nuestra lucha de liberación vemos y sentimos la realidad que provoca la hidra capitalista y algo debemos hacer, por eso estamos creando una nueva sociedad y un mundo nuevo, para salvar a la naturaleza por el bien de la humanidad donde no haya injusticia, desigualdad, explotación y miseria. Para esto se necesita la unidad de los pueblos originarios, todos los explotados, los artistas y ustedes como científicos. Porque los inventos y descubrimientos de ustedes son muy importantes para el desarrollo de la humanidad. ¿Qué piensan y qué dicen al respecto?


[email protected] compañ[email protected] cientí[email protected], a ustedes que son diferentes en conocimiento pero que tenemos algo en común junto con otros sectores, porque el capitalismo igual nos explota y mal usan nuestros conocimientos. ¿Qué piensan, vamos a permitir que siga la explotación o hay otra forma para vivir con justicia y libertad, habrá manera de trabajar con unidad y colectivamente, defender la vida y la humanidad?


[email protected], compañ[email protected] cientí[email protected], la explotación y maltrato del ser humano y de la naturaleza ha provocado mucho sufrimiento y muerte, quisiéramos que los explotadores y alguien que no sufre como nosotros sufrimos y morimos, se ponga en nuestro lugar. Esto nos provocó a pensar que algo se tiene que hacer y quiénes son necesarios. Concluimos pensando que artistas, científicos y pueblos originarios con los que son de abajo, juntemos nuestra sabiduría y empezar a construir un mundo nuevo donde los que vivamos, vivamos bien. ¿Estarían ustedes de acuerdo a ser parte de la construcción del nuevo mundo junto con nosotros y nosotras?


[email protected], compañ[email protected] cientí[email protected], nosotras, nosotros como zapatistas pensamos que la ciencia en sí es una serie de conocimientos que podría ayudarnos a desarrollar un sistema más humano, donde nuestros sueños de unidad y conservación de la madre tierra y los seres vivos sean posibles. Al mismo tiempo destruiríamos más pronto el monstruo capitalista. Entonces ¿sus sueños, sus conocimientos, su ciencia, caben en el mundo de la opresión?, ¿en el despojo, en el horror, el miedo y el exterminio de la vida, caben ahí sus sueños?, ¿creen ustedes que la ciencia se puede humanizar colectivamente con los pueblos del campo y la ciudad?


[email protected], compañ[email protected] cientí[email protected], ¿qué piensan de las mujeres que están siendo explotadas, manipuladas, marginadas, asesinadas, torturadas, secuestradas, discriminación de colores, y nos utiliza como objetos para promocionar sus mercancías del capitalista, nos usan como publicidad de propagandas y traspaso de drogas, nos usan para obtener satisfacciones de relaciones sexuales, nos prostituyen para obtener ventas de artículos para tener ganancias? Porque vemos con dolor la violencia y la muerte que día a día enfrentan miles de mujeres en el mundo, y no solo sentimos dolor sino rabia y coraje.


Por ejemplo, nosotras como mujeres zapatistas estamos ejerciendo nuestro derecho y libertad de participar en nuestro gobierno autónomo de mandar obedeciendo vimos que es un espacio para nosotras para la construcción de una sociedad nueva. ¿Qué piensan ustedes como científicas para poder ser libres de todos estos sufrimientos y maldades que nos hacen el sistema capitalista y qué podemos hacer ustedes y nosotras? Ya que sin nosotras las mujeres el mundo no vive, ¿cuánto tiempo tenemos que esperar como mujeres para ser libres, es ahora o nunca? Nosotras como mujeres zapatistas vemos que es posible organizar, luchar y trabajar, vemos que ustedes y nosotras nos necesitamos.


-*-


Y, ya para terminar esta sección, les pongo dos preguntas. La primera la agregó el Subcomandante Insurgente Moisés:
¿Cuál es la explicación científica de por qué les entra su sueño a las insurgentas y los insurgentes cuando se da plática política? Aunque dicen que no pueden dormir, nomás se da la plática política y hasta roncan, ¿hay una explicación científica o es que se hacen patos y patas?
La segunda encontrará su sentido la próxima sesión:


¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?


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(El Sup saca los muñequitos de Einstein y Sherlock Holmes, y los coloca al centro, flanqueados por el par de figuras del gato-perro)
Como todo alquimista que se precie, siento una mezcla de envidia y admiración por quienes, sin dejar de atender los problemas mundanos de injusticia y esclavitud, hacen ciencias duras (como Albert Einstein, aquí presente) y por quienes logran ir más acá del universo abstracto y aplican las ciencias a la búsqueda de la verdad y la justicia (como el detective consultor Sherlock Holmes). Einstein y Holmes, ambos representando el compromiso de su quehacer científico y técnico con la transformación social. Ambos recordándonos que, como ha señalado antes el compañero Subcomandante Insurgente Moisés, no podemos delegar en otros la tarea que nos corresponde como seres humanos cabales.


Porque, aunque yo sólo sea un alquimista mediocre, ustedes, que han hecho del quehacer científico su motor y destino, coincidirán conmigo y con el plural que aquí se anida y con ustedes se encuentra, que algo tenemos que hacer. Y que ese algo no tiene nada qué ver con la irresponsabilidad de delegar en otros la responsabilidad de algo hacer.


Claro, ustedes dirán que hago trampa. Que, al ponerles enfrente las figuras de Albert Einstein y Sherlock Holmes, recurro a un chantaje burdo y caricaturesco para así obligarles a adherirse a una propuesta política que aspira a hegemonizar y homogeneizar todo: las ciencias, las artes, la vida.
Pudiera ser, pero no. Dejemos de un lado por un momento los chantajes, más propios del romance adolescente y la política de arriba que se llena la boca de “amor” y “fraternidad” mientras milita en el desprecio, el racismo, la intolerancia y el “detrás de mí o contra mí” que toda propuesta fascista supone.


Noten ustedes que he puesto, a los costados de Einstein y Holmes, las figuritas del Gato-perro. Al mismo tiempo mirando a este par y mirándolos a ustedes.


El Gato-perro haciendo las veces del Doctor Watson, dispuesto a contar sus hazañas científicas, es decir, humanas.


Pero también el Gato-perro señalando las sombras de Moriarty y el Proyecto Manhattan, advirtiéndoles sobre la presencia ominosa y depredadora de la Hidra, el sistema siempre dispuesto a operar su alquimia perversa y convertir el conocimiento para la vida y la creación, en conocimiento para la destrucción y la muerte.


Así que, más que un chantaje, les estoy representando lo que es este encuentro entre su ciencia y conciencia con nosotras, nosotros, zapatistas.


Les estoy mostrando que les miramos y que nuestra mirada es también una forma de escucharles y aprenderles.


Que nuestra mirada tiene esa mezcla de admiración y envidia por lo que ustedes son; por lo que, al menos para nosotros, nosotras, zapatistas, les hace especiales.


Y nuestra mirada no está esperando o desesperando.


Nuestra mirada simplemente les está preguntando:


¿Y ustedes qué?


Desde el CIDECI-Unitierra, Chiapas, México, Latinoamérica, Planeta Tierra, Sistema Solar, etcétera.
SupGaleano.
México, 26 de diciembre del 2016.
Fuente: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/

Publicado enSociedad
Gustavo Petro: ‘Santos confunde una paz chiquita con la paz grande...’

Hace cerca de un año que Gustavo Petro finalizó su gestión al frente de la alcaldía de Bogotá, cuatro años de una política que pretendió romper con un modelo de ciudad de espaldas al agua, a la naturaleza que rodea a la capital del país, y a las mayorías que la habitan.

 

La gestión realizada, su evaluación, aún está pendiente de procesarse. Lo propuesto y lo concretado, los éxitos y las derrotas, todo a una, como parte de la política de ser gobierno, lo acompañan en sus meditaciones de muchos días.

 

El pasado reciente lo acompaña, pero también el presente y el futuro, en una reflexión sobre cómo construir una acción política de nuevo tipo, una acción con la cual encarar una posible campaña electoral por el gobierno nacional en el 2018. Santos y su paz pequeña, la sociedad como un todo y los cambios estructurales fundamentados en el territorio, las Farc y el acuerdo logrado con el gobierno, pero también el plebiscito y el No que derrotó los cálculos de tantos, son parte de las otras reflexiones que recorren una y otra vez su mente.

 

Como un político con vocación de poder, no descansa, sabe que logró el diseño de una propuesta de gobierno para la Colombia de hoy –además de haber ejecutado en Bogotá, una experiencia puntual de la misma– que levanta odios y amores. Él quiere ejecutarla para todo el país, pero también sabe que para poder acometer una próxima contienda electoral primero tiene que vencer a los jueces, a través de los cuales el establecimiento ha decidido maniatarlo.

 

Sobre estos y otros temas nos respondió en entrevista exclusiva para el periódico desdeabajo.

 

desdeabajo (da). Mirando las decisiones de la actual administración distrital, algunas reactivas, como la línea de metro, la construcción de la ALO, así como los bicicorredores, ¿cuáles serían las afectaciones fundamentales, para la ciudadanía, de este tipo de decisiones?
Gustavo Petro (G.P.) En términos macros lo que propuso Bogotá Humana, y empezó a implementarse, era básicamente una ciudad, en primer lugar incluyente socialmente; en segundo lugar, equilibrada con la naturaleza,; y en tercer lugar, en el campo de la infraestructura de la movilidad multimodal y eléctrica (multimodal significa la bicicleta, el peatón, el bus –pero saltando tecnológicamente hacia la no contaminación y los modos férreos que tenían que ver con los tranvías que se adelantaron cuatro proyectos, y el metro–), una movilidad no contaminante, lo cual tiene que ver, obviamente, con el segundo aspecto, o sea, lograr equilibrarse con la naturaleza y con la vida; una movilidad multimodal, además, tiene que ver con lo que es más eficaz, más digna para la ciudad, más productiva en términos neoliberales; ese esquema macro, esa propuesta de Bogotá Humana está hoy completamente destruida.

 

da. Un golpe severo para la sociedad de clase media...
G.P. Lo que quiso la ciudadanía de clase media de Bogotá, a la que hicimos mayoría, porque es una clase media forjada gracias a la política redistributiva de doce años de gobiernos progresistas, fue destruir esa propuesta, esa fue su actuación electoral. No le vamos a echar la culpa de eso a Peñalosa que realmente no mintió, y su vida personal está muy ligada a lo contrario de lo que se había propuesto desde Bogotá Humana.

 

da. ¿En qué se concreta esa destrucción?
G.P. Durante este casi año de gobierno de Pañalosa, han destruido los tres aspectos de la Bogotá Humana: una sociedad no incluyente, segregada: habitantes de la calle golpeados, desalojados forzadamente; vendedores ambulantes que no les permiten que estén en los lugares de mayor tránsito de residentes de alta capacidad de pago; vuelta al sistema de vivienda para los pobres en los bordes; abandono de los proyectos en el centro; parálisis del proyecto de jornada única –que se queda donde lo dejamos, y así se escribe en el Plan de Desarrollo, no va a aumentar–, destrucciones de jardines infantiles y de la política de cuidado a la primera infancia; destrucción de la política de médicos y salud en los hogares en los barrios más populares; privatización del sistema de salud; privatización del sistema educativo. Este conjunto de medidas genera una política de exclusión social generalizada, lo contrario de lo que habíamos propuesto.

 

da. Este es uno de los aspectos...
G.P. En el frente del nuevo diálogo con la naturaleza la regresión es total, lo planteado, y lo que empieza a implementarse, es la destrucción del área de los Cerros Orientales que los urbanizadores siempre quisieron urbanizar, y el anuncio cada vez más consistente de destrucción de la reserva forestal del norte; el anuncio de la construcción de la ALO con recursos que serían de la privatización de EEB, que destruiría casi todos los humedales de Bogotá, porque la ALO pasará por encima de ellos; la visión otra vez expansionista de la ciudad, que terminará poniendo a vivir poblaciones, incluso de altos recursos, en alto riesgo climático.

 

da. Faltaría el tema de la movilidad...
G.P. Ahí tenemos la destrucción del proyecto metro, con la complicidad de Santos; la destrucción de los cuatro proyectos de tranvía, dos de ellos ya a punto de empezar la etapa de adjudicación para construcción, el de Soacha y el de Faca; la destrucción del proyecto del cable a San Cristóbal, sobrevivió el de Ciudad Bolívar pero porque lo dejé en un punto de no retorno, no pudieron desbaratarlo; la vuelta a la tesis de que la movilidad es unimodal, motores de combustibles fósiles, llámense buses, llámense carros particulares, llámense motos, y un discurso falso sobre la bicicleta porque las grandes inversiones que anuncia Peñalosa a partir de la privatización de las empresas públicas tiene que ver es con la ampliación de autopistas, es decir, con incrementar el espacio al carro particular, lo cual es un absurdo, y un contrasentido absoluto alrededor del nuevo paradigma urbano del siglo XXI. Este es el resumen.

 

da. Mirando esta reacción, podríamos enmarcarla dentro de lo que viven los llamados gobiernos progresistas: en Brasil, Argentina, guardadas las proporciones también se ve el auge de medidas regresivas. Ante esta realidad, ante la búsqueda de un cambio por una sociedad mejor, después de ver que un trabajo de varios años puede ser destruido tan fácil, ¿justifica seguir en la lucha por los gobiernos en ese sentido?, ¿qué queda realmente después de ser gobierno en favor de la comunidad, y el avance del progreso social?
G.P. Antes de entrar en este tema es bueno subrayar en algo que arrojan estos procesos: las izquierdas latinoamericanas, con sus debidas excepciones, no han construido una visión alternativa de ciudad del mundo urbano, su discurso ha sido más bien ambiguo.

 

da. Pero igual sucede entre nosotros, por ejemplo con los gobiernos del Polo Democrático...
G.P. Creo que el progresismo tuvo un discurso muchísimo más claro. Mire el proceder del Polo, excepto algunas políticas de carácter social, distribución del gasto, lideró una concepción de ciudad muy similar a la de Peñalosa; no olvide que Lucho Garzón fue quien renunció a hacer un metro, y por eso hoy no lo tenemos; quemó cuatro años de tiempo, que eran necesarios, porque decidió pactar con Mockus y Peñalosa la continuidad del sistema de transporte unimodal, es decir, buses; y Samuel ahondó en la política de expansión urbanística, incluso de disminución de los cuidados por hacer sobre humedales, sobre la naturaleza; por eso ni Lucho, ni Samuel, no incluyo ahí a Clara López, no vieron como prioritario el cambio del Plan de Ordenamiento Territorial de Peñalosa, intacto hasta que llegamos al gobierno; Clara López hizo un intento, y nosotros tomamos parte de su trabajo para la propuesta que al final hicimos, y que fue suspendida por una magistrada.

 

da. ¿Acaso la izquierda tiene un discurso poco preciso, ambiguo, sobre la ciudad?
G.P. Sí, por eso usted encuentra ausencia de un discurso alternativo de ciudad en Venezuela, donde la ciudad sigue girando alrededor del petróleo y el carro particular, igual que antes de Chávez; la ciudad brasileña, con algunas diferenciaciones, no es que haya establecido una política alternativa a la ciudad neoliberal, incluso las políticas de la izquierda brasileña alrededor de la juventud excluida en las favelas, es similar a la que tenía el neoliberalismo, con un gran desarrollo de la brutalidad policial como instrumento fundamental para su tratamiento; en ciudad de México, a pesar de que la izquierda gobierna allí desde hace mucho tiempo, el modelo urbanístico sigue girando alrededor del carro, incluso con una consecuencia nefasta para el medio ambiente: recién tuvieron que paralizar actividades por los niveles de contaminación, consecuencia lógica del giro que dieron al paralizar el crecimiento del metro y pasarse a una política de segundos pisos, de ampliación de autopistas con inversiones gigantes en este tipo de infraestructuras...

 

da. Pero hay experiencias urbanas por resaltar...
G.P. Sí, tenemos ejemplos en varias ciudades ecuatorianas, en ciertas políticas en boga en Sao Paulo, en Quito –antes de la derrota electoral–, en Rosario (Argentina), etcétera. Pero lo que quiero subrayar es que del lado del progresismo en América Latina resalta la ausencia de una visión del mundo alternativa para el siglo XXI, que toca temas diferentes a lo que diferenciaba la política en el siglo XIX y en el siglo XX, y que tiene que ver con este tema del cambio climático.

 

Coyuntura política

 

da. Acaba de realizarse el plebiscito para la refrendación de los Acuerdos con el resultado conocido, para salir del impase surgieron propuestas como los cabildos abiertos, algunos hablan de la constituyente, etcétera, ¿comparte alguna de estas salidas?, ¿cómo ve esta problemática?
G.P. Tengo una visión crítica desde el inicio, expresada públicamente, no ahora que fue derrotado el Sí. El planteamiento inicial lo construyeron alrededor de lo que podía significar una paz pequeña, a diferencia de una paz grande en Colombia.

 

da. ¿Qué quiere decir con ello?
G.P. Quería indicar que el gobierno de Santos usurpó un paradigma construido desde hace tiempo en Colombia alrededor del quehacer de la paz, confundiendo la paz grande –que es la construcción de las reformas fundamentales que permiten la convivencia, y que por lo tanto solo puede tener como protagonista la sociedad–, con lo que llamo la paz chiquita –que es una parte de esa paz grande, que es la desmovilización de las guerrillas–. No puede confundirse uno con lo otro, no se le puede decir a la sociedad que la desmovilización de una guerrilla es la paz, porque eso es un engaño, con una intención premeditada: no pasar las reformas fundamentales de la sociedad, que no se le permite a la guerrilla discutir, en lo cual podrían hasta tener razón pues no es ella la interlocutora de las reformas de la sociedad, así quisiera serlo, pero es que a nadie más le permiten discutirlas, es decir: ni es la guerrilla la interlocutora ni lo es la sociedad, entonces, en el escenario político colombiano no hay un camino para las reformas sociales que son fundamentales para la convivencia.

 

da. El resultado arrojado por el plebiscito el pasado 2 de octubre sorprendió a muchos, sus consecuencias son fuertes...
G.P. Jurídicamente él No tiene un mensaje, que también es político: no se aceptan los acuerdos de La Habana; no tiene más mensaje que ese porque a la gente no le hicieron otra pregunta.

 

da. Gran parte de la izquierda estaba segura del triunfo del Sí...
G.P. Para algunos el resultado terminó siendo una tragedia. Cierta izquierda que se pegó a Santos con el prurito de sacar avante esos acuerdos a como diera lugar, quizás pensando que las Farc rápidamente se transformarían en un movimiento político, (sentimiento bien legítimo, eso es una opción), hoy se siente herida por el resultado del 2 de octubre. Hoy tenemos una realidad política completamente diferente.

 

da. Ahora toca renegociar los Acuerdos, o imponerlos...
G.P. Su imposición sería un desastre, pues daría paso a una reacción no legal dentro de sectores del No que todos nosotros conocemos, y esa reacción sería que desmovilizados y desarmados los guerrilleros de las Farc, repetirían la misma historia de la Unión Patriótica, porque las condiciones para evitar la repetición de tal historia no se erradicaron en Colombia, al contrario se estimulan si el presidente Santos impone el Acuerdo a una decisión popular.

 

da. Con este resultado, dado que a Santos le quedarían dos años, ¿cómo jugaría el elemento tiempo?
G.P. El tiempo es un concepto político, ya lo decía alguien antes, los días parecen años, como puede haber años que parecen días ya vividos; en política los tiempos se pueden acelerar o desacelerar pero no por artificio, que es lo que me preocupa, esos tiempos políticos estarían cruzados hoy por una serie de circunstancias y habría que mirar algunas experiencias, por ejemplo, el Ejercito Zapatista es una guerrilla construida de otra manera, obviamente otra realidad histórica, pero que demuestra que se pueden mantener sin disparar, propiciando procesos políticos, mientras se desencadena el proceso del desarme, allá son años.

 

da. ¿Cuáles alternativas ve ante esta nueva realidad?
G.P. Estamos ante un mandato dado al Presidente para otro Acuerdo, con otra concepción de paz; para mí esto es una oportunidad. ¿Quién hace la paz? ¿Santos, Uribe, las Farc, o la sociedad? Entonces, bajo ese principio de la democracia y ese principio de la soberanía popular, la sociedad tiene que tener poder constituyente para hacer la paz.

 

da. ¿Qué entiende por el poder constituyente?
G.P. Entiendo por tal las asambleas territoriales constitucionales. Me explico, la paz tiene hoy una connotación territorial y no nacional como pensábamos en 1991, entonces no podemos reproducir una Asamblea Nacional Constituyente como la del 91, aquí tiene que tener otra forma y otros contenidos, pero, digamos, independientemente de los instrumentos lo cierto es que el camino de la paz con otra concepción hoy pasaría por dotar a la sociedad de poder constituyente y ese paso implica un acuerdo político nacional, que no es como se lo imagina Uribe –un acuerdo entre él y Santos–, pero tampoco es como lo imagina Santos –un acuerdo entre los partidos políticos que le son afines, incluida la izquierda que está ahí–; un acuerdo político nacional es un paso previo para juntar todas las fuerzas, las políticas y las sociales, en torno a un objetivo resumido en los puntos fundamentales del poder constituyente de la sociedad.

 

da. Pero esto sería limitar el poder constituyente de la sociedad..
G.P. Puede ser, pero es la vía para construir la paz que vincule a toda nuestra sociedad, en toda su pluralidad. Un paso necesario para llegar a un acuerdo sobre lo fundamental.

 

da. ...¿una vía, un método para avanzar hacia la paz posible?
G.P. El acuerdo sobre lo fundamental es un marco, es la precisión de aquello pretendido, por ejemplo: vamos a poner presos o no vamos a poner presos, eso es un acuerdo sobre lo fundamental, no es discutir lo que es la justicia, es el marco; primero precisar ¿qué? Otro ejemplo: ¿la paz implica un perdón generalizado, o es el encarcelamiento de los actores de la violencia?, eso es algo sobre lo fundamental, es discutir los puntos fundamentales que permiten la convivencia, que implica al uribismo, pero también a los campesinos, afros, indígenas [...] ese acuerdo sobre lo fundamental debe dar paso previamente al poder constituyente de la sociedad y a sus instrumentos concretos de decisión; por este camino los móviles de la violencia empiezan a desactivarse...

 

da. Más allá de estos temas de la paz y de los acuerdos con la insurgencia, ¿cuáles serían las líneas reales en que tendría que pensar el país para entrar en un proceso de convivencia pacífica, pero a la vez de recuperación material para aquellas personas que han sido marginadas durante tantos años?, ¿cómo vería usted los puntos a atacar, los puntos centrales para encausar realmente el país hacia una nueva condición?
G.P. Hemos propuesto lo que llamaríamos el Acuerdo sobre lo fundamental, es decir, las materias para tratar en instrumentos de poder constituyente: la salud, la educación pública, el territorio y la justicia.

 

da. ¿Puede ampliar algunas de estas grandes áreas temáticas?
G.P. Estos temas están pensados como vía para lograr, entre otros objetivos, la paz urbana –no tratada en La Habana–, pues la violencia afecta a la gente en su territorio. Esta violencia afecta a millones de personas, y tiene como actor fundamental a la juventud excluida, y como instrumento de posible resolución su inclusión a partir de la educación y la cultura.

 

Por su parte la justicia –ya lo decían los liberales dos siglos atrás–, si no la logramos no tendremos paz; la justicia pública, si es eficaz, impedirá que la justicia por mano propia continúe reinando.

 

da. ¿Y el territorio...?
G.P. Todos estos temas tienen que ver con el territorio, tema no abordado en la Constitución del 91, y ahí una de sus fallas; precisamente es este vacío territorial el utilizado por la insurgencia de la clase política tradicional para dañar la Constitución a punta de armas con los paramilitares; lo territorial tiene que ser un eje fundamental y cuando uno va a un territorio –Bogotá, por ejemplo, es un territorio, y ahí mi nuevo énfasis–, identifica que el territorio es la cuna de la violencia, muchas de ellas difusas. Acercarse al tema del territorio, también tiene que ver con aspectos cruciales, por ejemplo, ¿quién debe tomar las decisiones allí? ¿Las toman sus pobladores, la sociedad en su conjunto, en función de la sostenibilidad de la vida, o las toman las multinacionales? Cuando se aborda este tipo de realidades e interrogantes, a partir de ahí usted tiene otra dinámica completamente diferente de la economía, la sociedad y el Estado; a partir de este tipo de acercamiento a nuestra realidad la discusión sobre lo estructural, impedida por Santos en La Habana, puede ser exigida y abordada por la sociedad.

Publicado enColombia
Gustavo Petro: ‘Santos confunde una paz chiquita con la paz grande...’

Hace cerca de un año que Gustavo Petro finalizó su gestión al frente de la alcaldía de Bogotá, cuatro años de una política que pretendió romper con un modelo de ciudad de espaldas al agua, a la naturaleza que rodea a la capital del país, y a las mayorías que la habitan.

 

La gestión realizada, su evaluación, aún está pendiente de procesarse. Lo propuesto y lo concretado, los éxitos y las derrotas, todo a una, como parte de la política de ser gobierno, lo acompañan en sus meditaciones de muchos días.

 

El pasado reciente lo acompaña, pero también el presente y el futuro, en una reflexión sobre cómo construir una acción política de nuevo tipo, una acción con la cual encarar una posible campaña electoral por el gobierno nacional en el 2018. Santos y su paz pequeña, la sociedad como un todo y los cambios estructurales fundamentados en el territorio, las Farc y el acuerdo logrado con el gobierno, pero también el plebiscito y el No que derrotó los cálculos de tantos, son parte de las otras reflexiones que recorren una y otra vez su mente.

 

Como un político con vocación de poder, no descansa, sabe que logró el diseño de una propuesta de gobierno para la Colombia de hoy –además de haber ejecutado en Bogotá, una experiencia puntual de la misma– que levanta odios y amores. Él quiere ejecutarla para todo el país, pero también sabe que para poder acometer una próxima contienda electoral primero tiene que vencer a los jueces, a través de los cuales el establecimiento ha decidido maniatarlo.

 

Sobre estos y otros temas nos respondió en entrevista exclusiva para el periódico desdeabajo.

 

desdeabajo (da). Mirando las decisiones de la actual administración distrital, algunas reactivas, como la línea de metro, la construcción de la ALO, así como los bicicorredores, ¿cuáles serían las afectaciones fundamentales, para la ciudadanía, de este tipo de decisiones?
Gustavo Petro (G.P.) En términos macros lo que propuso Bogotá Humana, y empezó a implementarse, era básicamente una ciudad, en primer lugar incluyente socialmente; en segundo lugar, equilibrada con la naturaleza,; y en tercer lugar, en el campo de la infraestructura de la movilidad multimodal y eléctrica (multimodal significa la bicicleta, el peatón, el bus –pero saltando tecnológicamente hacia la no contaminación y los modos férreos que tenían que ver con los tranvías que se adelantaron cuatro proyectos, y el metro–), una movilidad no contaminante, lo cual tiene que ver, obviamente, con el segundo aspecto, o sea, lograr equilibrarse con la naturaleza y con la vida; una movilidad multimodal, además, tiene que ver con lo que es más eficaz, más digna para la ciudad, más productiva en términos neoliberales; ese esquema macro, esa propuesta de Bogotá Humana está hoy completamente destruida.

 

da. Un golpe severo para la sociedad de clase media...
G.P. Lo que quiso la ciudadanía de clase media de Bogotá, a la que hicimos mayoría, porque es una clase media forjada gracias a la política redistributiva de doce años de gobiernos progresistas, fue destruir esa propuesta, esa fue su actuación electoral. No le vamos a echar la culpa de eso a Peñalosa que realmente no mintió, y su vida personal está muy ligada a lo contrario de lo que se había propuesto desde Bogotá Humana.

 

da. ¿En qué se concreta esa destrucción?
G.P. Durante este casi año de gobierno de Pañalosa, han destruido los tres aspectos de la Bogotá Humana: una sociedad no incluyente, segregada: habitantes de la calle golpeados, desalojados forzadamente; vendedores ambulantes que no les permiten que estén en los lugares de mayor tránsito de residentes de alta capacidad de pago; vuelta al sistema de vivienda para los pobres en los bordes; abandono de los proyectos en el centro; parálisis del proyecto de jornada única –que se queda donde lo dejamos, y así se escribe en el Plan de Desarrollo, no va a aumentar–, destrucciones de jardines infantiles y de la política de cuidado a la primera infancia; destrucción de la política de médicos y salud en los hogares en los barrios más populares; privatización del sistema de salud; privatización del sistema educativo. Este conjunto de medidas genera una política de exclusión social generalizada, lo contrario de lo que habíamos propuesto.

 

da. Este es uno de los aspectos...
G.P. En el frente del nuevo diálogo con la naturaleza la regresión es total, lo planteado, y lo que empieza a implementarse, es la destrucción del área de los Cerros Orientales que los urbanizadores siempre quisieron urbanizar, y el anuncio cada vez más consistente de destrucción de la reserva forestal del norte; el anuncio de la construcción de la ALO con recursos que serían de la privatización de EEB, que destruiría casi todos los humedales de Bogotá, porque la ALO pasará por encima de ellos; la visión otra vez expansionista de la ciudad, que terminará poniendo a vivir poblaciones, incluso de altos recursos, en alto riesgo climático.

 

da. Faltaría el tema de la movilidad...
G.P. Ahí tenemos la destrucción del proyecto metro, con la complicidad de Santos; la destrucción de los cuatro proyectos de tranvía, dos de ellos ya a punto de empezar la etapa de adjudicación para construcción, el de Soacha y el de Faca; la destrucción del proyecto del cable a San Cristóbal, sobrevivió el de Ciudad Bolívar pero porque lo dejé en un punto de no retorno, no pudieron desbaratarlo; la vuelta a la tesis de que la movilidad es unimodal, motores de combustibles fósiles, llámense buses, llámense carros particulares, llámense motos, y un discurso falso sobre la bicicleta porque las grandes inversiones que anuncia Peñalosa a partir de la privatización de las empresas públicas tiene que ver es con la ampliación de autopistas, es decir, con incrementar el espacio al carro particular, lo cual es un absurdo, y un contrasentido absoluto alrededor del nuevo paradigma urbano del siglo XXI. Este es el resumen.

 

da. Mirando esta reacción, podríamos enmarcarla dentro de lo que viven los llamados gobiernos progresistas: en Brasil, Argentina, guardadas las proporciones también se ve el auge de medidas regresivas. Ante esta realidad, ante la búsqueda de un cambio por una sociedad mejor, después de ver que un trabajo de varios años puede ser destruido tan fácil, ¿justifica seguir en la lucha por los gobiernos en ese sentido?, ¿qué queda realmente después de ser gobierno en favor de la comunidad, y el avance del progreso social?
G.P. Antes de entrar en este tema es bueno subrayar en algo que arrojan estos procesos: las izquierdas latinoamericanas, con sus debidas excepciones, no han construido una visión alternativa de ciudad del mundo urbano, su discurso ha sido más bien ambiguo.

 

da. Pero igual sucede entre nosotros, por ejemplo con los gobiernos del Polo Democrático...
G.P. Creo que el progresismo tuvo un discurso muchísimo más claro. Mire el proceder del Polo, excepto algunas políticas de carácter social, distribución del gasto, lideró una concepción de ciudad muy similar a la de Peñalosa; no olvide que Lucho Garzón fue quien renunció a hacer un metro, y por eso hoy no lo tenemos; quemó cuatro años de tiempo, que eran necesarios, porque decidió pactar con Mockus y Peñalosa la continuidad del sistema de transporte unimodal, es decir, buses; y Samuel ahondó en la política de expansión urbanística, incluso de disminución de los cuidados por hacer sobre humedales, sobre la naturaleza; por eso ni Lucho, ni Samuel, no incluyo ahí a Clara López, no vieron como prioritario el cambio del Plan de Ordenamiento Territorial de Peñalosa, intacto hasta que llegamos al gobierno; Clara López hizo un intento, y nosotros tomamos parte de su trabajo para la propuesta que al final hicimos, y que fue suspendida por una magistrada.

 

da. ¿Acaso la izquierda tiene un discurso poco preciso, ambiguo, sobre la ciudad?
G.P. Sí, por eso usted encuentra ausencia de un discurso alternativo de ciudad en Venezuela, donde la ciudad sigue girando alrededor del petróleo y el carro particular, igual que antes de Chávez; la ciudad brasileña, con algunas diferenciaciones, no es que haya establecido una política alternativa a la ciudad neoliberal, incluso las políticas de la izquierda brasileña alrededor de la juventud excluida en las favelas, es similar a la que tenía el neoliberalismo, con un gran desarrollo de la brutalidad policial como instrumento fundamental para su tratamiento; en ciudad de México, a pesar de que la izquierda gobierna allí desde hace mucho tiempo, el modelo urbanístico sigue girando alrededor del carro, incluso con una consecuencia nefasta para el medio ambiente: recién tuvieron que paralizar actividades por los niveles de contaminación, consecuencia lógica del giro que dieron al paralizar el crecimiento del metro y pasarse a una política de segundos pisos, de ampliación de autopistas con inversiones gigantes en este tipo de infraestructuras...

 

da. Pero hay experiencias urbanas por resaltar...
G.P. Sí, tenemos ejemplos en varias ciudades ecuatorianas, en ciertas políticas en boga en Sao Paulo, en Quito –antes de la derrota electoral–, en Rosario (Argentina), etcétera. Pero lo que quiero subrayar es que del lado del progresismo en América Latina resalta la ausencia de una visión del mundo alternativa para el siglo XXI, que toca temas diferentes a lo que diferenciaba la política en el siglo XIX y en el siglo XX, y que tiene que ver con este tema del cambio climático.

 

Coyuntura política

 

da. Acaba de realizarse el plebiscito para la refrendación de los Acuerdos con el resultado conocido, para salir del impase surgieron propuestas como los cabildos abiertos, algunos hablan de la constituyente, etcétera, ¿comparte alguna de estas salidas?, ¿cómo ve esta problemática?
G.P. Tengo una visión crítica desde el inicio, expresada públicamente, no ahora que fue derrotado el Sí. El planteamiento inicial lo construyeron alrededor de lo que podía significar una paz pequeña, a diferencia de una paz grande en Colombia.

 

da. ¿Qué quiere decir con ello?
G.P. Quería indicar que el gobierno de Santos usurpó un paradigma construido desde hace tiempo en Colombia alrededor del quehacer de la paz, confundiendo la paz grande –que es la construcción de las reformas fundamentales que permiten la convivencia, y que por lo tanto solo puede tener como protagonista la sociedad–, con lo que llamo la paz chiquita –que es una parte de esa paz grande, que es la desmovilización de las guerrillas–. No puede confundirse uno con lo otro, no se le puede decir a la sociedad que la desmovilización de una guerrilla es la paz, porque eso es un engaño, con una intención premeditada: no pasar las reformas fundamentales de la sociedad, que no se le permite a la guerrilla discutir, en lo cual podrían hasta tener razón pues no es ella la interlocutora de las reformas de la sociedad, así quisiera serlo, pero es que a nadie más le permiten discutirlas, es decir: ni es la guerrilla la interlocutora ni lo es la sociedad, entonces, en el escenario político colombiano no hay un camino para las reformas sociales que son fundamentales para la convivencia.

 

da. El resultado arrojado por el plebiscito el pasado 2 de octubre sorprendió a muchos, sus consecuencias son fuertes...
G.P. Jurídicamente él No tiene un mensaje, que también es político: no se aceptan los acuerdos de La Habana; no tiene más mensaje que ese porque a la gente no le hicieron otra pregunta.

 

da. Gran parte de la izquierda estaba segura del triunfo del Sí...
G.P. Para algunos el resultado terminó siendo una tragedia. Cierta izquierda que se pegó a Santos con el prurito de sacar avante esos acuerdos a como diera lugar, quizás pensando que las Farc rápidamente se transformarían en un movimiento político, (sentimiento bien legítimo, eso es una opción), hoy se siente herida por el resultado del 2 de octubre. Hoy tenemos una realidad política completamente diferente.

 

da. Ahora toca renegociar los Acuerdos, o imponerlos...
G.P. Su imposición sería un desastre, pues daría paso a una reacción no legal dentro de sectores del No que todos nosotros conocemos, y esa reacción sería que desmovilizados y desarmados los guerrilleros de las Farc, repetirían la misma historia de la Unión Patriótica, porque las condiciones para evitar la repetición de tal historia no se erradicaron en Colombia, al contrario se estimulan si el presidente Santos impone el Acuerdo a una decisión popular.

 

da. Con este resultado, dado que a Santos le quedarían dos años, ¿cómo jugaría el elemento tiempo?
G.P. El tiempo es un concepto político, ya lo decía alguien antes, los días parecen años, como puede haber años que parecen días ya vividos; en política los tiempos se pueden acelerar o desacelerar pero no por artificio, que es lo que me preocupa, esos tiempos políticos estarían cruzados hoy por una serie de circunstancias y habría que mirar algunas experiencias, por ejemplo, el Ejercito Zapatista es una guerrilla construida de otra manera, obviamente otra realidad histórica, pero que demuestra que se pueden mantener sin disparar, propiciando procesos políticos, mientras se desencadena el proceso del desarme, allá son años.

 

da. ¿Cuáles alternativas ve ante esta nueva realidad?
G.P. Estamos ante un mandato dado al Presidente para otro Acuerdo, con otra concepción de paz; para mí esto es una oportunidad. ¿Quién hace la paz? ¿Santos, Uribe, las Farc, o la sociedad? Entonces, bajo ese principio de la democracia y ese principio de la soberanía popular, la sociedad tiene que tener poder constituyente para hacer la paz.

 

da. ¿Qué entiende por el poder constituyente?
G.P. Entiendo por tal las asambleas territoriales constitucionales. Me explico, la paz tiene hoy una connotación territorial y no nacional como pensábamos en 1991, entonces no podemos reproducir una Asamblea Nacional Constituyente como la del 91, aquí tiene que tener otra forma y otros contenidos, pero, digamos, independientemente de los instrumentos lo cierto es que el camino de la paz con otra concepción hoy pasaría por dotar a la sociedad de poder constituyente y ese paso implica un acuerdo político nacional, que no es como se lo imagina Uribe –un acuerdo entre él y Santos–, pero tampoco es como lo imagina Santos –un acuerdo entre los partidos políticos que le son afines, incluida la izquierda que está ahí–; un acuerdo político nacional es un paso previo para juntar todas las fuerzas, las políticas y las sociales, en torno a un objetivo resumido en los puntos fundamentales del poder constituyente de la sociedad.

 

da. Pero esto sería limitar el poder constituyente de la sociedad..
G.P. Puede ser, pero es la vía para construir la paz que vincule a toda nuestra sociedad, en toda su pluralidad. Un paso necesario para llegar a un acuerdo sobre lo fundamental.

 

da. ...¿una vía, un método para avanzar hacia la paz posible?
G.P. El acuerdo sobre lo fundamental es un marco, es la precisión de aquello pretendido, por ejemplo: vamos a poner presos o no vamos a poner presos, eso es un acuerdo sobre lo fundamental, no es discutir lo que es la justicia, es el marco; primero precisar ¿qué? Otro ejemplo: ¿la paz implica un perdón generalizado, o es el encarcelamiento de los actores de la violencia?, eso es algo sobre lo fundamental, es discutir los puntos fundamentales que permiten la convivencia, que implica al uribismo, pero también a los campesinos, afros, indígenas [...] ese acuerdo sobre lo fundamental debe dar paso previamente al poder constituyente de la sociedad y a sus instrumentos concretos de decisión; por este camino los móviles de la violencia empiezan a desactivarse...

 

da. Más allá de estos temas de la paz y de los acuerdos con la insurgencia, ¿cuáles serían las líneas reales en que tendría que pensar el país para entrar en un proceso de convivencia pacífica, pero a la vez de recuperación material para aquellas personas que han sido marginadas durante tantos años?, ¿cómo vería usted los puntos a atacar, los puntos centrales para encausar realmente el país hacia una nueva condición?
G.P. Hemos propuesto lo que llamaríamos el Acuerdo sobre lo fundamental, es decir, las materias para tratar en instrumentos de poder constituyente: la salud, la educación pública, el territorio y la justicia.

 

da. ¿Puede ampliar algunas de estas grandes áreas temáticas?
G.P. Estos temas están pensados como vía para lograr, entre otros objetivos, la paz urbana –no tratada en La Habana–, pues la violencia afecta a la gente en su territorio. Esta violencia afecta a millones de personas, y tiene como actor fundamental a la juventud excluida, y como instrumento de posible resolución su inclusión a partir de la educación y la cultura.

 

Por su parte la justicia –ya lo decían los liberales dos siglos atrás–, si no la logramos no tendremos paz; la justicia pública, si es eficaz, impedirá que la justicia por mano propia continúe reinando.

 

da. ¿Y el territorio...?
G.P. Todos estos temas tienen que ver con el territorio, tema no abordado en la Constitución del 91, y ahí una de sus fallas; precisamente es este vacío territorial el utilizado por la insurgencia de la clase política tradicional para dañar la Constitución a punta de armas con los paramilitares; lo territorial tiene que ser un eje fundamental y cuando uno va a un territorio –Bogotá, por ejemplo, es un territorio, y ahí mi nuevo énfasis–, identifica que el territorio es la cuna de la violencia, muchas de ellas difusas. Acercarse al tema del territorio, también tiene que ver con aspectos cruciales, por ejemplo, ¿quién debe tomar las decisiones allí? ¿Las toman sus pobladores, la sociedad en su conjunto, en función de la sostenibilidad de la vida, o las toman las multinacionales? Cuando se aborda este tipo de realidades e interrogantes, a partir de ahí usted tiene otra dinámica completamente diferente de la economía, la sociedad y el Estado; a partir de este tipo de acercamiento a nuestra realidad la discusión sobre lo estructural, impedida por Santos en La Habana, puede ser exigida y abordada por la sociedad.

Publicado enEdición Nº230
Ciudadanos del No, movilícense por la paz

Nunca olvidaremos el 2 de octubre de 2016. Tras conocer los resultados del plebiscito, mi sentimiento inmediato fue de desolación y soledad. Verse de repente dentro de un colectivo que no tiene el don de la compasión y la solidaridad fue devastador. Es aterrador caminar sin dirección y tropezarse constantemente con el vecino, el familiar o el pasante y tener miedo a sentir empatía por el otro, por existir un abismo infranqueable entre nuestros principios y valores fundamentales.

Supongo que ante tanta desolación el cuerpo y el inconsciente reaccionan para evitar su desplome. Por acto de fe en la humanidad la explicación que más aceptó mi espíritu fue la que no todos los que votaron por el No están realmente a favor de la guerra. Todos compartimos, o al menos la inmensa mayoría, principios fundamentales a favor de la paz y la compasión. Así lo compartí con mi hijo.


Bajo estas circunstancias me fue posible reconocer con humildad la victoria del No y superar el resentimiento y la desesperanza. Compartimos el fin y debemos afinar los medios, las condiciones, las consecuencias para lograrlo de la mejor manera.


Indudablemente durante el proceso de paz se protegió con terquedad la confidencialidad de los diálogos, con el altísimo costo de sacrificar una participación abierta de diferentes sectores sociales y políticos. Las partes lograron efectivamente un corpus de acuerdos que, a pesar de contener elementos que uno quisiera fueran diferentes, en su integralidad configuran un país posible, éticamente aceptable, vivible, en donde a todos nos correspondería aportar desde nuestras pasiones y posibilidades, un grano de arena hacia la convivencia.


Solo en su conjunto y no desde la visión fragmentada de sus partes, era posible digerirlos. Así mismo, los resultados del plebiscito mostraron como mayoritariamente las víctimas votaron con amplias mayorías a favor del Sí. Su dolor vivido en carne propia, el deseo profundo de no repetir estas experiencias y evitar a toda costa que algo similar ocurriera a sus hijos y su enorme voluntad y capacidad de perdón y resiliencia, se reflejan en ese voto mayoritario. Ellas votaron esperanzadas por el Sí a la paz y de repente las mayorías de nuestra sociedad miraron hacia otro lado o las condenaron nuevamente a una posible reanudación de la confrontación. Esas mayorías que, si acaso, sentirán los coletazos de la violencia, mientras que ante su indolencia, volverá la sangre y el miedo a las casas de los más humildes.


En la conciencia de quienes votamos por el Sí, intentar la perfección de esta ecuación ponía en riesgo principios supremos. Y esto no valía la pena ni era moralmente aceptable. Creo que el voto por el Sí, en su gran mayoría fue un voto ético, enmarcado en el ideal de la paz.


Ahora, con inmenso temor de que el sueño se desvanezca frente a nuestros ojos, y mientras actuamos apasionadamente a favor de nuestras convicciones, miramos expectantes a quienes votaron por el No, a quienes afirman con vehemencia que votaron por la paz. Y nos preguntamos “¿Si este no es el camino hacia la paz, entonces cuál es?” “¿Si este no era el mejor acuerdo posible, entonces como lo mejoramos?”, “¿Dónde están esas renombradas propuestas de una paz posible y mejorada?”


Y entonces me lleno de confianza en que aquello que nos une a todos los ciudadanos, a los del Sí y a los del No, es el deseo profundo por alcanzar la paz. Confío, quiero confiar, en que cada uno de quienes votaron por el No, luchará incansablemente para que sus dirigentes, en quienes ellos depositaron su confianza y el futuro de Colombia, presenten sus propuestas de manera generosa. Propuestas destinadas a construir la paz y no a sentar las mismas posiciones irreconciliables que nos han condenado por décadas a la guerra.


Miro nuevamente a mi alrededor y quisiera ver a los votantes por el No, marchando decididos en las calles levantando su voz, defendiendo masivamente ese principio supremo que es la paz. Reclamando, exigiendo de sus dirigentes las propuestas concretas, posibles, viables que nos conduzcan a salvar los acuerdos. Aportando y construyendo desde sus conciencias el camino que permita que la crisis generada haya valido la pena y se convierta realmente en un escenario de acuerdo nacional por la paz y finalmente seamos todos quienes la defendamos.


Si cada una de esas personas no invierte hasta su último aliento en esta tarea, lastimosamente se demostrará que no somos iguales. Que al final solo nos robaron el discurso de la paz de manera descarada, y lo que es peor, nos robaron la posibilidad de construir entre todos, con ellos, un país en paz para nuestros hijos. Y eso lo llevarán en su conciencia.


Nosotros mantendremos incansables nuestra voluntad de paz y revisaremos nuestras acciones del pasado para no incurrir en los mismos errores en el futuro.


Confío aún.

Publicado enColombia
Los chimpancés, capaces de trabajar en equipo y desalentar a los haraganes

La cooperación es considerada un elemento clave que separa a los humanos de otras especies animales, pero nuestros primos cercanos, los chimpancés, también pueden trabajar en equipo, según un estudio publicado el lunes.

De hecho, los chimpancés son cinco veces más propensos a cooperar que a rivalizar, y encuentran los medios para desalentar a los haraganes, señala una investigación publicada en Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias estadunidense (PNAS). "Dado que la razón conflicto-cooperación es muy similar en humanos y chimpancés, nuestro estudio muestra sorprendentes similitudes entre las especies y da una nueva visión sobre la evolución humana", señaló Malini Suchak, principal autora del estudio y profesora asistente de comportamiento animal, ecología y conservación en el Colegio Canisius de Buffalo.

Estudios anteriores mostraron que los chimpancés eran poco inclinados a colaborar, pero fueron trabajos desarrollados en laboratorios.

Esta vez los expertos intentaron recrear el hábitat natural de estos animales, al poner a 11 chimpancés en una zona con vegetación y cerca de un aparato con cuerdas que podían utilizar para obtener recompensas.

Pero para obtener estas gratificaciones, los chimpancés debían trabajar en grupos de dos o tres, aunque podían escoger a sus compañeros de equipo.

Pese a que empezaron a competir unos contra otros, comprendieron rápidamente que sería mejor cooperar y durante 94 horas de pruebas los investigadores constataron 3 mil 656 actos de cooperación.

En contraste, también mostraron 600 interacciones de rivalidad, cuando algunos chimpancés robaron o intentaron robar las recompensas sin haber ayudado a obtenerlas, empujaron a otros o comenzaron a pelear.

Algunos enfrentaron estas formas de competencia al "protestar directamente ante otros" o negarse a trabajar en presencia de un compañero perezoso, estrategia conocida como "evasión", que también usan los humanos, señaló el estudio.

En otras ocasiones, los chimpancés dominantes intervinieron para detener a los ladrones, lo que los científicos denominan castigo infligido por un tercero, comportamiento también humano. "Les dejamos la libertad de utilizar su propia estrategia con la finalidad de hacer respetar el orden, y resulta que ellos son muy buenos para evitar la competencia y favorecer la cooperación", subrayó Suchak.

Los resultados de la investigación deberían conducir a la comunidad científica a reconsiderar hasta qué punto la cooperación es un modo de supervivencia en el mundo animal, estimó Frans de Waal, coautor del estudio, experto en primates y profesor de sicología en la Universidad de Emory.

"Se ha vuelto común en la literatura la afirmación de que la cooperación humana es única. Esto es bastante curioso porque las mejores ideas que tenemos de la evolución de la cooperación vienen directamente de los estudios en animales", observó De Waal.

"El mundo natural está lleno de cooperación, desde las hormigas hasta las ballenas asesinas. Nuestro estudio es el primero en mostrar que nuestros parientes más cercanos saben muy bien cómo desalentar la competencia y la pereza. ¡La cooperación gana!".

Autoorganización, emergencia y acción social

Hacer visibles a los invisibles, darles voz a los sin–voz, lograr dignificar a los marginados y excluidos, en fin, combatir la pobreza en todas sus formas es un asunto de humanidad tanto como de orden político.



El orden total o cuasi–total equivale a la muerte. El orden sin más asimila los procesos y sistemas al equilibrio y, muy cerca del equilibrio, la vida cesa de existir. En contraste, como es sabido por una parte de lo mejor de la ciencia actual, lejos del equilibrio emergen procesos autoorganizativos, se hace posible la vida, en fin, nuevas redes configuran vectores y posibilidades antes insospechadas. Este lenguaje debe y puede ser traducido a la sociología, la historia y la política.


Políticamente hablando, el orden equivale al imperio de la ley —"estado de derecho"—, y sociológica y filosóficamente se trata del triunfo del institucionalismo y el neo–institucionalismo. Con todos sus representantes, vertientes y estamentos.


La oposición, la rebeldía y el disenso constituyen elementos nutrientes de una democracia. Incluso alguien tan excesivamente conservador como K. Popper así lo reconoce abiertamente en La sociedad abierta y sus enemigos. Con una condición: que los elementos de disenso y rebeldía sean activos y libres y no hayan sido institucionalmente cooptados, o normalizados. En Colombia prácticamente toda oposición fue eliminada, físicamente, o bien cooptada a través de los mecanismos de la democracia representativa.


Hace mucho tiempo, en medio de una historia de estado de excepción normalizado, del que emerge el paramilitarismo y sus distintas facetas hasta llegar actualmente a las bandas criminales (bacrim) (= más de lo mismo), los sindicatos fueron neutralizados y cooptados por el sistema, las organizaciones estudiantiles fueron suprimidas o su acción fue altamente delimitada, los partidos de oposición fueron neutralizados y mantenidos "en sus justas proporciones" (para citar las palabras de un nefasto expresidente), en fin, las guerrillas fueron eliminadas o conducidas a aceptar "un mal arreglo antes que un buen pleito".


Digámoslo en una palabra: la acción colectiva fue perseguida y prohibida, golpeada y cooptada. Hasta el punto de que es preciso tener autorización de la autoridad competente, según el caso, para llevar a cabo una manifestación. No sin cinismo, mucha gente prefiere concentrarse, antes que movilizarse. La acción colectiva en Colombia ha sido, en el mejor de los casos, reducida a las redes sociales, lejos, muy lejos de las calles.


El movimiento campesino ha sido fuertemente golpeado, y la minga indígena parece no haber alcanzado el oxígeno suficiente, en un país en el que los indígenas jamás han logrado ser protagonistas de una historia social. En contraste con otros países del subcontinente.


En estas condiciones, la protesta social ha quedado reducida al marco de los defensores de derechos humanos, algunos intelectuales, alguna denuncia periodística —supuesta la autoedición— y unos cuantos artistas, siempre algo marginales. Ocasionalmente, se aprecian las protestas de la comunidad LGTBI. Existen múltiples pequeños movimientos aquí y allá de diversa índole, pero todos se encuentran, a la fecha, desagregados.


Vale recordar: no hace mucho el principal asesor de un expresidente escribió —y se puso en práctica— que los enemigos del Estado son: en primer lugar los guerrilleros y los auxiliadores de la guerrilla; luego también, las ONG, principalmente las defensoras de derechos humanos; y finalmente, los intelectuales y académicos.


Pues bien, es, más o menos, en este marco que se entienden las pujas, cada año, en las negociaciones en torno al salario mínimo. Más la imposición de fuertes políticas fiscales, los programas económicos, en fin, la neo–institucionalización del país, en toda la línea de la palabra, para no hablar de la privatización de los (últimos) bienes del Estado.


La protesta social y la acción colectiva son en Colombia, según todo parece indicarlo, cosas del pasado. O por lo menos esa es la idea que se quiere presentar desde los grandes medios de comunicación. Porque la verdad es que movilización hay; y protesta también existe.


La protesta social y la acción colectiva pueden ser dichas de dos maneras, así: de un lado, es el derecho a la rebelión. Y de otra parte, es la forma misma de unión y defensa de los sin–voz, los invisibles, los marginados, los pobres.


Hubo una época en que algunas iglesias tomaron la vocería por estas mayorías. Hubo momentos en que algunos partidos políticos les dieron la mano. Pero hoy día ellos siguen careciendo de voz, siendo invisibles, marginados y excluidos. Todo, en un país históricamente fracturado e inequitativo. La defensa de los excluidos es un tema de ética tanto como de política, y la historia no es ajena al tema. De ética, por cuanto es un tema de humanidad; y de política en cuanto se trata del reconocimiento de que los dramas personales son fenómenos comunes que competen a todos.


Con razón sostiene A. Camus en El hombre rebelde que cada época histórica tiene una forma distinta de rebelión. Ese libro, ya hoy clásico en el que el autor francés estudia las formas de rebeldía o rebelión en los últimos doscientos años.

Correspondientemente, las formas de rebelión habidas en la historia del país no serán, jamás, las mismas en el futuro. No tanto por determinismo histórico, sino porque el mundo ha cambiado y con él, el país. Con el paso del tiempo, los agentes sociales han cambiado, y las formas de organización que ayer fueron posibles hoy parecen no ser ya necesarias.


Nuevas formas de organización social, nuevas formas de acción social, nuevas formas de protesta y acción colectiva serán posibles en un futuro razonablemente previsible. Aun cuando, al parecer, nadie las avizore claramente en el presente inmediato. El drama de la sociedad es que el presente de la política no es nunca linealmente compatible con la historia como medida de largo plazo.


Dicen los analistas que se requieren formas imaginativas de acción y de organización, nuevos lenguajes, nuevas formas de comunicación y acción. Seguramente es cierto. Pero mientras no tengan vida orgánica, se trata de palabras que se las puede llevar el viento.


Hacer visibles a los invisibles, darles voz a los sin–voz, lograr dignificar a los marginados y excluidos, en fin, combatir la pobreza en todas sus formas es un asunto de humanidad tanto como de orden político. Se requiere una acción imaginativa, o bien decisiones radicales e inesperadas. Mientras tanto, en una parte del mundo, aparecen los indignados. Todo parece indicar que existe un vaso comunicante directo entre la indignación y la rebelión.


La rebelión y la disidencia, la oposición y la lucha por el cambio: con todo ello se trata de una sola cosa. Contra quienes son partidarios del orden, que han sucumbido ante el peso de lo real, se trata de aquellos individuos que sueñan por un mundo mejor, por una vida diferente, por un horizonte distinto. Y nada nos hace más humanos que soñar que las cosas pueden ser mejores, o diferentes. Pero los sueños se alimentan de ideas.

Publicado enSociedad
Viernes, 24 Octubre 2014 06:31

Tres despachos sobre el aburrimiento

Tres despachos sobre el aburrimiento

El aburrimiento existencial. Éste es el ingrediente esencial del mundo de Bruno Schulz (1892-1942), el primer y el más existencialista escritor polaco. El mundo melancólico, propicio a desintegración en que nada se concreta y todo se des-ata. La dialéctica existencial schulziana (con raíces en Hegel) dicta que la realidad no es nada obvio; es –explica Michal Pawel Markowski– un juego de formas a punto de desintegrarse, que a la vez posibilita todo desarrollo (Powszechna rozwiazlosc, 2012, p. 59). Todo huele al aburrimiento, experiencia de ser en sí mismo, monotonía que nos encierra, pero que promete que algo nuevo se des-ate y acontezca: me aburro, luego todo es posible (pp. 73-75). También para Emile Cioran, otro gran existencialista, el aburrimiento era fundamental: Sin él yo no tendría una identidad. Igual para Witold Gombrowicz, otro escritor polaco, que como Kirkegaard –sigue Markowski– veía al aburrimiento como algo demoniaco que encerraba uno al mundo y lo abría a un vacío interno ( Czarny nurt, 2004, p. 71). Para todos ellos el aburrimiento desnudaba lo artificial de la existencia; era un vacío sin-sentido y una puerta a un sinfín de posibilidades; una señal de estancamiento y del movimiento por venir. En el monumental –e inacabado– Libro de los pasajes de Walter Benjamin hay toda una sección de notas sobre el aburrimiento; va una: El aburrimiento es una gruesa tela gris con una seda rosa al reverso. Uno duerme envuelto en ella –escribe Benjamin– y cuando despierta comunica sólo el aburrimiento; pero de eso se trata en contar los sueños. Algo parecido ocurre con los pasajes, espacios donde " (...) la existencia pasa sin mayores acentos, como en un sueño. El ritmo de este sueño (aburrimiento) marca el paso del flâneur" ( Pasaze, 2005, p. 136). Aunque su mirada parece distinta de la de otros existencialistas, Benjamin al final se une a ellos: El aburrimiento es un punto de partida para grandes conquistas (p. 135).


El aburrimiento político. Sigue Benjamin: "Año 1839: 'Francia está aburrida'" (p. 141). ¿Será que por eso luego vino el 1848? ¿Y Francia en 2014? Parece que no se aburre, porque no pasa nada. Anda mal, pero entretenida. Uno pensaría que el objetivo de la alienación liberal es mantener a los ciudadanos aburridos de la política. ¡Nada más peligroso que un ciudadano aburrido! El objetivo es (controlando el tiempo de trabajo y libre) tenerlos ocupados. No al aburrimiento. ¿Un mandamiento de la sociedad del espectáculo de Debord? Seguramente la lógica de mercadotecnia y teledictadura global. Cuando a principios del año la socialdemocracia francesa –desde los años 80 un proxy del neoliberalismo– concretaba su giro a la derecha, el tema eran romances y vida privada del presidente; cuando luego Hollande prefirió disolver el gobierno que cumplir sus promesas antiausteridad, el tema era el libro de su ex compañera que le reprochaba –muy a propósito, pero en aura del espectáculo– desprecio a los pobres y amor al lujo (trajes, comida, etcétera). Benjamin cita a Pailleron: " (...) un francés le teme tanto al aburrimiento, que hasta lo adora. Es una deidad espantosa, cuyo culto es vestirse bien" (p. 140). Hollande es el presidente menos popular de la V República, todos sus proyectos fracasaron, como el impuesto de 75 por ciento a los ricos (¿escuchas, Piketty?). La economía está estancada. Pero no pasa nada (bueno). Pasan otras cosas: regresa Sarkozy berlusconizando la política francesa ( Counterpunch, 9/10/14); según los sondeos Marie Le Pen ganaría la presidencia. Francia –a diferencia del siglo XIX, cuando según Engels era un laboratorio de izquierda– se vuelve, anota Emir Sader, un laboratorio de extrema derecha ( Página/12, 13/4/14 y 19/10/14). Alain Badiou siempre les decía a los ingenuos que este país no sólo era la cuna de la Revolución, sino también de la reacción. Hoy el espectro del (neo)pétainismo (fascismo menos vital) cautiva a la derecha y a la... socialdemocracia que manipulan a Francia y sus miedos ( The meaning of Sarkozy, 2009, p. 92) para que no se aburra.


El aburrimiento revolucionario. Hace poco Slavoj Zizek fue preguntado qué opinaba del aburrimiento hoy cuando tantos se dicen aburridos de la política/democracia liberal: Pienso que es el comienzo de cualquier acto auténtico. Kierkegaard, uno de mis pensadores preferidos, escribió que fue del aburrimiento que Dios creó el mundo. Luego Adán se aburrió y creó a Eva. La gente solitaria se aburrió y creó comunidades (...) El aburrimiento abre espacio para nuevas conquistas. Sin él no hay creatividad. Si no estás aburrido, simplemente y tontamente disfrutas de tu situación ( The Guardian chat, 8/10/14). Aquí sería útil distinguir entre aburrimiento profundo y superficial, alienante e indistinguible de ser entretenido/manipulado (Francia). Igual estaría bien establecer qué es el opuesto dialéctico del aburrimiento, una pregunta que hace Benjamin, pero no contesta (p. 135). ¿Qué tal la revolución? ¿Y el aburrimiento como su opuesto y principio a la vez? He aquí una conexión con lo que Zizek dice del proceso revolucionario, un movimiento repetitivo, en términos kierkegaardianos, de no repetir lo viejo, sino empezar algo nuevo una y otra vez ( New Left Review, No. 57, 5-6/09). Recordemos lo dicho por Benjamin: la Revolución de Octubre redimió el fracaso de la Revolución Francesa repitiendo el mismo impulso ( In defense of lost causes, 2008, p. 139).

Coda. Tres fragmentos del paisaje existencial del capitalismo tardío: el aburrimiento superficial de la sociedad de consumo (los pasajes como precursores de malls); la política del espectáculo que abre paso a la ultraderecha; el potencial revolucionario del aburrimiento profundo oscurecido por la alienación.


El papel de los intelectuales y filósofos es señalar los potenciales inesperados de cosas comunes.
El papel de los políticos es identificar a nuestros enemigos: un fascista por ejemplo es uno que nunca se aburre, está manipulado, siempre en la persecución.


¿Y el papel de un revolucionario? A menudo decimos que debe soñar; recordando la conexión de Benjamin sueño/aburrimiento digamos que su papel es estar aburrido (abierto a las posibilidades) y no cansarse en seguir repitiendo.


Twitter: @periodistapl

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