Jóvenes estadunidenses simpatizantes de Bernie Sanders han renunciado a esperanzas de una buena vida, afectados por el doble golpe del Partido Demócrata a éste. Foto Ap

Antecedentes: en 2016, a Bernie Sanders, apoyado por los millennials, el establishment del antidemocrático Partido Demócrata le hizo trampa en Iowa para colocar a Hillary como candidata presidencial.

Dos años más tarde,“Bernie Sanders con sus millennials humillan a Hillary en Nueva York (https://bit.ly/2BZ8nIN)”. La rebelión de los millennials desde Latinoamérica (https://bit.ly/2XX8E7N), hasta Europa y Occidente tout court (https://bit.ly/3d42pU5) exhibió en los recientes cuatro años “la insoportable desigualdad del neoliberalismo global que se manifiesta en el Índice Gini”.

En febrero de este año resalté a los “ millennials con el socialista (sic) Bernie, a quien temen más demócratas que republicanos (https://bit.ly/3hgs6Uu)”: “50 por ciento de los millennials y 51 por ciento de la Generación Z sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra y tienen una mayor vista desfavorable del capitalismo”.

En el mismo febrero expuse “la colosal deuda universitaria de los millennials en EU: ¡1.6 millones de millones de dólares! ( https://bit.ly/3fboPnI )” cuando EU se encuentra “inundado por sus deudas al consumo: la deuda de los hogares rebasa los 14 millones de millones de dólares (https://bit.ly/37pIu0l)”.

Hechos: la vez anterior expuse que “la verdadera revolución demográfica será implosiva con el ascenso de los centennials (Generación Z) hispánicos de EU y su promedio asombroso de 11 años de edad (https://bit.ly/2MUSAgy)”. Nick Turse ( NT), de Intercept –portal independiente que cobró fama mundial por haber publicado las incandescentes filtraciones de Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, y que ha sido uno de los peores golpes al espionaje electrónico de EU– obtuvo vía la Enmienda de la Libertad de la Información un “juego de guerra ( wargame)” del Pentágono el documento Joint Land, Air and Sea Strategic Special Program (JLASS-2018; https://bit.ly/2zx7ypW) donde ofrece un escenario en el que los miembros de la Generación Z –nacidos después de 1996y que vienen detrás de los millennials (Generación Y)–, impulsados por el malestar y el descontento lanzan la Z-belión en EU en 2028 –que se empata curiosamente con mi prospectiva.

NT trae a colación la Z-belión debido a que “las impactantes protestas en curso en Estados Unidos están compuestas ampliamente por jóvenes (https://bit.ly/2MPXCL6)”, ya que “muchos integrantes de la Gen-Z –sicológicamente marcados por las cicatrices en su juventud por el trágico 9/11 y la Gran Recesión, aplastados por la deuda universitaria y el desencanto con sus opciones de empleo–, han renunciado a sus esperanzas para una buena vida y creen que el sistema está manipulado en su contra” ¡Cómo no va a estar manipulado si su admirable representante Bernie Sanders fue dos veces defraudado por el establishment del antidemocrático Partido Demócrata en Iowa!

Aunque los millennials experimentaron el 11/9 y la Gran Recesión, a juicio de NT, la “ Gen-Z vivió con ellos como parte de su infancia, afectando su realismo y su cosmogonía” que resultaron en un sentimiento de inquietud e inseguridad.

La Generación Z “seguido es descrita buscando independencia y oportunidad, pero también se encuentra entre los menos probables a creer que existe tal cosa como el sueño estadunidense, según NT, quien los describe como buscando ser agentes del cambio social (sic) que anhelan plenitud y entusiasmo en sus trabajos para ayudar a mover el mundo hacia delante.

En forma impactante y a diferencia de los millennials que son adictos a la tecnología, según NT, la Gen Z, “pese a la habilidad tecnológica que posee, prefiere el contacto persona a persona, opuesto a la interacción online” y rechaza el excesivo consumismo !pues no esta nada mal!: en contraste a la orgia consumista de los plutócratas parasitarios de Wall Street.

Conclusión: Hay que tomar en cuenta la explosividad volcánica de los millennials y la Generación Z en EU cuando una de las características de México hoy es que es un “país millennial”, cuyo promedio de edad es de 29 años y que en los próximos siete años será un “país centennial”.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

Youtube: https://www.youtube.com/channel/ UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Viernes, 27 Septiembre 2019 05:52

Cambio climático mental

Cambio climático mental

Nietzsche lanza un desafío pretendiendo cambiar el valor del movimiento partiendo del niño que juega a orillas del mar, imagen del niño como representante de la regresión, del retorno al origen, emergencia de la concepción de ‘‘un después”, un porvenir, una plenitud por alcanzar; giros que se ‘‘redimen” y el olvido como regalo de la memoria.

El niño que ‘‘juega” con el mundo, dice Rovatti, tiene un aspecto ultrahumano, cada uno de nosotros puede rememorar de sí mismo un tramo, detener la imagen, percibir en ella un cierto valor de permanencia que pertenece al acervo de las cosas sencillas, aquellas sencillas maravillas que acontecen cotidianamente como el brillo del sol, el murmullo del mar, la lluvia que cae, y yo agregaría la voz de un cande andaluz que dice: ‘‘como el rayo de luna, yo sólo quiero caminar, como corre la lluvia en el cristal, como el río corre hacia el mar”. Eso que hemos perdido y trato de rescatar mentalmente.

Y así entre la lluvia y el mar, la memoria y el olvido evoco las palabras de Nietzsche: ‘‘Inocencia es el niño y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que gira por sí sola, un primer movimiento, un sagrado decir de sí que sí” (Así hablaba Zaratustra, ‘‘De las tres metamorfosis”).

Pero al mismo tiempo en todos nosotros se ocultan muchos falsos niños. Más el niño de ‘‘verdad” no se avergüenza de su llanto y lo torna risa, porque sus ojos son capaces de adivinar, y sonreír por ello, al distinguir y presentir las nuevas conchillas que la próxima ola le obsequiará. Ese niño de ‘‘verdad” me parece a mí el niño aquel del poema de Federico García Lorca:

‘‘El niño busca su voz. (La tenía el rey de los grillos). En una gota de agua / buscaba su voz el niño”. Y así como dice Guillén, haciendo alusión a la obra de García Lorca:

El niño que existe en el poeta –y los dos son uno– dispone las palabras en combinaciones caprichosas, como si estuviese jugando en una playa con piedras y conchas. Así jugaba Federico, entre su imaginación y sus manos, con el mundo.

¿Existirá la posibilidad del cambio climático y que nuestros descendientes jueguen a la orilla del mar en este juego de los países compitiendo a ver quién llega primero al infierno?

Publicado enCultura