Jueves, 26 Julio 2018 08:04

Escribir con sangre

Amigos de uno de los grafiteros pintan en su ataúd.

La sociedad calla ante la corrupción reinante en el país, ante los asesinatos, pero ven un muro rayado y se escandaliza.

La ciudad aún duerme, la madrugada sigue tan oscura que parece la noche. Una bien planificada estrategia cumple su objetivo: lograr entrar en la zona del metro de Medellín, donde se encuentran los vagones que no serán usados ese día. Seguramente, con muchos días de anticipación, los tres jóvenes habían observado, una y otra vez, el lugar más óptimo para realizar su acción, un lugar donde pudieran pasar desapercibidos de las cámaras de seguridad. Las vías aún no están en funcionamiento. El metro de Medellín significa ESCRIBIR en lo prohibido, en el Everest de los grafiteros.

Va amaneciendo, probablemente ya estaban por culminar su obra, probablemente no se percataron del tiempo o si lo hicieron decidieron correr otro tramo más de riesgo, tal vez sintiendo la adrenalina que produce exponerse al límite para mostrar su arte, para confrontar de la manera que saben hacerlo, para ganar el respeto de otros artistas grafiteros y de la sociedad, que cierra una y otra vez las puertas y cercena las posibilidades de expresar lo fresco, lo renovado, lo joven, de embellecer cualquier fondo con otros colores diferentes a los habituales. Tal vez todas esas cosas juntas impidieron medir correctamente los tiempos, y el primer tren de la mañana, no el de pasajeros, sino el de la verificación de ruta –antes de iniciar la jornada del día–, los encontró y cobro con sangre el ímpetu de su juventud.

Los detalles de lo ocurrido nadie los conoce, los escritores de muros y paredes se los llevaron consigo. Tiempo después de lo ocurrido la fiscalía y medicina legal dan explicaciones que salvaguardan la imagen del metro de Medellín, de la alcaldía, de toda la “respetable” institución pública. Ante esta situación, decidimos hablar con Juan López (nombre falso para cuidar el anonimato del artista) quien aceptó dialogar con desdeabajo, y al contarnos su historia nos mostró también la humanidad, el ímpetu marcado por la edad y la fuerza que mueve a las nuevas generaciones.

– “Soy grafitero hace once años, el grafiti me dio una salida de la violencia, porque en el barrio donde crecí siempre ha sido muy violento. Cuando yo era pequeñito, desde que me levantaba, pasaba por encima de los muertos. Siempre he convivido con las drogas, el vicio, el licor, y todo ese tipo de asuntos. Entonces, para no caer en ese tipo de vueltas –porque ya me estaban empezando como a gustar– me empezó a llamar mucho más la atención lo que era el grafiti, lo que era rayar y todo este asunto. A mi no me gustaba ni dibujar como tal, pero empecé a tener gusto por los colores, las líneas, las letras y todo el asunto. El grafiti para mi fue una salida a todo ese entorno, una escapada al entorno que me agobiaba todos los días”.

Al iniciar nuestra conversación, Juan estaba muy reacio a hablar con nosotros, pero una vez que empezó a narrar su historia iba teniendo más confianza para expresarse, para contarnos y hacernos entender la importancia de lo que significa el mundo del arte grafitero para ellos.

– “El objetivo fundamental es apropiarnos de los espacios, porque la ciudad siempre ha estado llena de gris, nosotros algunos años atrás vivimos unas olas de persecución con diferentes alcaldes –depende de la ideología– que nos borraban los grafitis cada quince días y la ciudad se veía muy gris, entonces la idea de nosotros es apropiarnos de eso que llaman espacio público, que es de todos, y volverlo más colorido, porque el grafiti y el arte como tal se hizo para trasgredir, para incomodar, no para agradar a todo el mundo”.

Esa necesidad de incomodar, de la que nos habla Juan, dispara mi imaginación, porque de inmediato pude recordar las imágenes, letras, colores, cosas bellas y realidades incomodas estampadas en los muros y calles por los que camino constantemente, esos que seguramente, a partir de esta conversación miraré y leeré más atenta, pues allí hay mensajes, hay historias detrás de cada uno de esos lienzos callejeros. Es inevitable preguntarle a Juan ¿a quién quiere incomodar?

–“Incomodar a todo el mundo que prefiere una ciudad gris, en vez de una ciudad llena de color, una ciudad llena de expresión, una ciudad llena de libertad. Mucha gente dice: a mi lo que me gustan son los pajaritos y las flores –que es lo que pinta todo el mundo acá, que es lo que la alcaldía les paga por hacer–, pero no me gustan esas letras y cosas feas por ahí. La gente siempre ve un realismo bonito, un rostro y dicen: ¡uy! eso sí es arte.

Para pintar hay un lado legal, cuando pides permiso para una obra de gran magnitud, y el otro lado, el ilegal, que es cuando la persona quiere pasar ese tipo de límites y se fija otras metas: dejar su nombre en lo alto, llegar donde nadie más ha llegado. Todo eso es incomodar. Demostrar que no hay límite. Yo no le veo nada de malo a la pintura, pues la pintura se borra con pintura, en realidad hay problemas más graves en la sociedad que enfrentar. Todo el mundo se preocupa y tiene la doble moral; acá dicen que: ´ay no, los grafiteros´ y toda la vuelta, pero que pasa con los problemas de corrupción del país, con los asesinatos, con los robos, ante eso si callan, pero ven un muro rayado y se escandalizan”.

Como dice el poeta, “se hace camino al andar”, y de ello saben los jóvenes mucho, lo saben por intuición, lo saben por deseo de renovación, de cambio, de ruptura, lo saben por su deseo de que la vida sea mejor para todos y no para unos pocos. Hay sed de justicia y disposición para plasmarla.

Es la edad de las rupturas, de las trasgresiones, de la imaginación, de la realización plena, audaz. Es la edad donde los riesgos pierden sus límites, donde la relación acción-consecuencia se difumina, sin importar las consecuencias; es una lucha individual pero sobre todo colectiva: los jóvenes que se reconocen como grupo buscan su lugar en el mundo, pero el mundo, sobre todo en países como Colombia, les niega ese lugar y los margina, lo que acrecienta su decisión de trasgredir, de escandalizar, de romper las normas ilógicas creadas por adultos. Los grafiteros encuentran su fuerza e inspiración justamente en esos lugares prohibidos de pintar, donde el anonimato –que es su condición más preciada– puede escribir acerca de su disconformidad.

Juan concluye para nosotros, diciendo: “El grafiti siempre ha sido ilegal; no creo que los grafiteros sientan temor. Además, esta ciudad ya está llena de violencia, entonces, sino les da miedo hacer un grafiti en un barrio peligroso, ¿por qué temer hacerlo en otro espacio? Para ir más allá la cultura grafitera se une, lo que nos brinda más confianza para actuar”.

 

 

 

 

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Gilberto Gil: “Los músicos nos vendimos en parte al mercado”

Hubo un tiempo en que Gilberto Gil (Salvador de Bahia, 1942) fue optimista. Incluso en los años en que compartió cárcel en Brasil con Caetano Veloso, aquellos sesenta en los que ambos fraguaban el tropicalismo jugándose el pellejo frente a la dictadura que vino tras el golpe militar de 1964. Incluso durante el exilio al que se vio forzado después en Londres, Gil sonreía con esperanza al futuro mientras protagonizaba la revolución social de las costumbres, acordeón y guitarra en mano, junto a miembros de grupos como Pink Floyd o Yes. Entonces logró colarse en los ambientes del pop hippie británico y participaba con sus rulos y su sonrisa sambera en festivales como los de la isla de Wight o recibía invitaciones para el cartel de Montreaux, en Suiza.


En aquellos setenta era feliz. Contagiaba y almacenaba una experiencia global que le llevaría a ser ministro de cultura en el Gobierno de Lula entre 2003 y 2008. También entonces, Gilberto Gil creía que se podían transformar directamente las cosas. Ahora no. Ahora lo duda. Ahora, con 55 años de carrera a las espaldas y una larga trayectoria política dentro de la izquierda y el ecologismo, se confiesa pesimista. “Vivimos un retroceso, en estos momentos es cuando necesitamos más que nunca salir a cantar”, asegura.


Lo dice por teléfono desde Rusia, donde se desplazó a ver algunos partidos de su selección con en el Mundial antes de viajar a Madrid (Sala Riviera), Barcelona (Festival Cruilla) y al Pirineos Sur, los días 3, 13 y 21 de julio, para rememorar uno de sus discos fundamentales 40 años después de su aparición: Refavela. “Aquel disco pertenece a un momento en que probábamos fusiones y establecíamos relaciones hasta entonces desconocidas entre Brasil, África, Jamaica, el Caribe... Eso que hora es natural, pero entonces no”. Entonces nacía aquello. La búsqueda, el mestizaje teñido de mensaje político que conformó el movimiento creado por Gil, Veloso, Maria Bethânia, Gal Costa, Gilberto Gil, Tom Zé… Aquello que luego marcó la senda a músicos de todo el mundo entre raíces de samba y hermanamientos africanos y americanos, sin renunciar al rock y al pop. La leyenda del tropicalismo.


Fue una revolución nada silenciosa. Pero con un tempo musical y socio-cultural asumible, a escala humana. No como el presente: “Todo cambia muy rápidamente. Un país como Brasil está acelerado, metido en una dinámica permanente”. Pero no hacia el lugar correcto, según Gil. “Hacia atrás. Con mucha fuerza. En diferentes aspectos. No precisamente buenos. Todo lo que creíamos que crecería después de la mitad del siglo XX, la pluralidad, la tolerancia, retroceden”.


La tecnología no ayuda: “La revolución cibernética, internet, las redes sociales resultan un fenómeno nuevo y abrasador que caldea el ambiente, no siempre para bien”. Algo ideal hubiera sido que un impulso como el suyo en connivencia con herramientas como las presentes confluyeran en algo digno. Así todo, cree que la potencia creativa de los más jóvenes se abrirá camino: “En una rica multiculturalidad y diferencia de visiones. Hoy existe una potencia creativa nueva muy variada y con muchas inquietudes en muchos campos”.


Pero gran parte de los aspectos del cambio radical que ellos persiguieron quedan aún pendientes: “Ideas no cumplidas, transformaciones éticas y estéticas. Mucho no pasó. Llegamos a aceptar un capitalismo auspiciado por la democracia que en multitud de casos falló. Lo que temo es que vayamos hace una debacle de la civilización por culpa de la tecnología, la inteligencia artificial, que todo eso produzca un vacío general”.


Por ello siente quizás ahora más que nunca la necesidad de cantar, de llevar su música por las esquinas. “Tenemos enfrente enormes desafíos. La adaptación al medio ambiente, un crecimiento desbordante de la población mundial, demandas vertiginosas de recursos naturales. Ante esto, la música es un bálsamo, un ungüento contra esa debacle. Tenemos más responsabilidad que nunca, contagiar esa alegría y esa conciencia en la gente, esa ilusión por los asuntos importantes, no por lo superficial”.


Volver a un espíritu reivindicativo. “Lograr que penetre en el sistema político, económico, que sea una respuesta a lo que nos rodea”. Se siente responsable, quizás por haber bajado en algún momento la guardia: “En cierto punto, los músicos vendimos nuestro espíritu a lo material, al capital, al negocio que nos rodeaba y contribuimos a esa paradoja de la posmodernidad”.


Todo eso le empuja a salir, escoltado por las siguientes generaciones: “Hacer esta gira ha sido idea de mi hijo Bem y amigos suyos y míos. Ellos han comprendido esa función de desarrollo natural que tiene nuestro legado, cómo puede contribuir al equilibrio del sistema si ayudamos a la gente a comprender qué está pasando”.

Por Jesús Ruiz Mantilla
Madrid 26 JUN 2018 - 10:28 COT

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Jean-Luc Godard en el Festival de Cannes. Contra la sociedad del espectáculo

A los 87 años, el gran cineasta de la modernidad presentó en competencia oficial su nueva película, un objeto poético que se permite reflexionar, con una libertad formal absoluta, sobre el tren de la Historia del siglo XX y la relación de Europa con el mundo árabe.



Hace exactamente cincuenta años, Jean-Luc Godard fue –junto a François Truffaut, Louis Malle y Roman Polanski, entre otros directores famosos– uno de los primeros en subirse al escenario del viejo Palais de la Croisette e interrumpir las proyecciones del Festival de Cannes, en adhesión a la revuelta estudiantil que por esos mismos días sacudía a París y al país todo. El Mayo francés estaba en su apogeo y el festival no podía ser la excepción. “Nosotros hablamos de solidaridad con estudiantes y trabajadores y ustedes de primeros planos o ángulos de cámara. Son unos imbéciles”, les respondía iracundo a quienes pretendían que el festival continuara como si nada. Medio siglo después, todo Cannes está decorado hoy con una foto icónica de una de sus películas mayores –el beso de auto a auto de Jean-Paul Belmondo y Anna Karina en Pierrot le fou (1965)– que el festival eligió este año como su imagen insignia. Y no sólo eso, Godard envió a la competición oficial su película más reciente, Le livre d’image (El libro de imagen), un film como vienen siendo todos los suyos de los últimos años, un objeto poético de una libertad formal absoluta, como si el director (que en diciembre pasado cumplió 87 años) hubiera dejado atrás hace milenios las nociones de ficción y documental para adentrarse en otra dimensión, en la cual el cine es capaz de convertirse en una incesante máquina de pensar.


Para ello, Godard ya ni siquiera necesita filmar. Como ya lo había hecho en sus Histoire(s) du cinéma (1989-1999) le basta con recluirse en su refugio legendario, del que no sale ni siquiera para recibir a su vieja amiga Agnès Varda (como ella comprueba tristemente en la reciente Visages villages), y desde allí, en su casa-estudio en Rolle, Suiza, parece conjurar al mundo, como si fuera Próspero, el anciano hechicero imaginado por Shakespeare para La tempestad. Como Próspero, él también está recluido en una isla: su isla de edición, donde como un alquimista mezcla imágenes y sonidos –de films clásicos e ignotos, de noticieros y de capturas de internet– y eventualmente las solariza o las vuelve ominosos negativos monocromáticos. Y les quita el sonido o les pone otros y encuentra en ese collage sorprendente y muchas veces violento –como si abriera cisuras en la tela de un cuadro, o arrancara páginas de un libro– un sentido nuevo. “Sólo en los fragmentos encontramos autenticidad”, dice Godard citando a Brecht.


Y si el cine es para Godard una máquina de pensar, ¿en qué piensa El libro de imagen? En principio, en todo aquello en que Godard ha venido reflexionando desde Film socialismo, presentada aquí mismo en Cannes hace ocho años: en las guerras, en la identidad de Europa, en su pasado, en su incierto futuro. Y luego en la relación de Occidente con el mundo árabe, una cuestión que siempre lo preocupó, desde que con el Grupo Dziga Vertov hizo el clásico Ici et ailleurs (1976), donde contrastaba las vidas de dos familias, una francesa y otra palestina.


¿Y cómo lo hace? En sus propias palabras, con “una historia en cinco capítulos, como los cinco dedos de una mano”. Las manos son el leitmotiv de Le livre d’image desde las primeras imágenes, cuando se ven las de un montajista manipular en la moviola un rollo de 35mm. “Es una condición del hombre, pensar con las manos”, dice Godard, claramente asumiendo su condición de cineasta. Y de montajista, porque la idea de montaje es esencial, constitutiva de su film. Esos capítulos como dedos de una misma mano irán dando paso a distintas asociaciones, que pueden parecer libres –y sin duda lo son, en más de un sentido– pero que también van tejiendo un discurso.


La sucesión inextinguible de imágenes de trenes, por ejemplo: desde los expresos de Shanghái y de Berlín –con Marlene Dietrich y Robert Ryan, como sus respectivos pasajeros– hasta aquellos que transportaban al pueblo judío a los campos de exterminio, otra de las eternas obsesiones de Godard, como corresponde a todo aquel que fue contemporáneo de ese genocidio. Allí, en esas vías infinitas, en esas estaciones brumosas por el humo de las locomotoras, en esas despedidas románticas que se pierden en una línea de fuga, se intuye que Godard invita a subirnos al infatigable tren de la Historia del siglo XX, a ser todavía sus últimos pasajeros.

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Actrices y cineastas protagonizan histórica protesta en festival de cine de Cannes

 

Cate Blanchett, Marion Cotillard, Salma Hayek y decenas de otras mujeres de la industria del cine advirtieron el sábado en Cannes que es hora de un cambio y exigieron “igualdad salarial”, en una protesta histórica durante el mayor festival del mundo.

“Desafiamos a nuestros gobiernos y a los poderes públicos a aplicar las leyes sobre igualdad salarial”, dijeron en nombre de todas ellas Blanchett y la cineasta francesa Agnès Varda, en la primera edición del certamen tras el escándalo Weinstein y la ola mundial #MeToo.


En total, 82 mujeres, entre ellas otras actrices como Kristen Stewart y Claudia Cardinale, así como cineastas y productoras desfilaron agarradas por el brazo hasta la escalinata.


Simbólicamente, se pararon a la mitad de las escaleras para mostrar que todavía tienen barrado el paso a la cima, pero dejaron claro que eso ya no puede seguir siendo así.


“Las escaleras de nuestra industria deben ser accesibles a todos. Vamos a escalar”, dijo Blanchett, presidenta del jurado en esta edición. Además de su demanda de ser tan valoradas como los hombres profesionalmente, reclamaron un “espacio seguro de trabajo”.


82 es el número de mujeres seleccionadas en competición por la Palma de Oro, desde la primera edición del Festival en 1946, frente a 1.688 hombres.


Blanchett recordó que solo dos mujeres ganaron una Palma de Oro en Cannes frente a 71 hombres: la neozelandesa Jane Campion (ex aequo) en 1993 por “El Piano” y Varda, que se alzó con una honorífica.

Estas cifras son “elocuentes e irrefutables”, dijo la actriz australiana, figura destacada de la fundación contra el acoso sexual Time’s Up.

Esta protesta histórica se produce meses después de la lluvia de acusaciones de acoso sexual y violaciones contra el productor estadounidense Harvey Weinstein y la ola de denuncias que suscitó el #MeToo, así como la movilización de las mujeres por la igualdad en la profesión.

El Festival de Cannes hizo un gesto en su apoyo al nombrar a un jurado de mayoría femenina presidido por Blanchett, pero había sido criticado por haberse limitado a cumplir con lo mínimo.

Solo tres mujeres de 21 cineastas compiten por la Palma de Oro este año: la francesa Eva Husson, que este sábado presentó “Les filles du soleil”, sobre un batallón de combatientes kurdas, la italiana Alice Rohrwacher y la libanesa Nadine Labaki.

“No habrá nunca una selección basada en una discriminación positiva hacia las mujeres”, dijo al respecto el mes pasado el delegado general del festival, Thierry Frémaux. “Hay una diferencia entre las mujeres cineastas y el tema del #MeToo”, señaló.

Paralelamente, el Festival de Cannes, donde durante casi dos semanas se celebran encuentros profesionales y fiestas privadas, exigió un “comportamiento correcto” y distribuyó folletos con un número de teléfono para denuncias contra el acoso sexual.

“Todavía no tenemos cifras, pero ha habido llamadas”, afirmó el sábado la secretaria de Estado francesa por la Igualdad, Marlène Schiappa. Cannes tiene que ser “un lugar seguro para las mujeres”, defendió.

Esta protesta en la alfombra roja de Cannes – habitualmente reservada al glamur y al desfile de estrellas con vestidos de ensueño – coincide con el 50º aniversario de Mayo del 68, cuando cineastas como Jean-Luc Godard y Carlos Saura lograron interrumpir el certamen en solidaridad con los estudiantes y obreros alzados.

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90 años de la novela moderna en Colombia (1927-2017). De Fuenmayor a Potdevin

El profesor Raymond L. Williams lleva más de cuatro décadas estudiando la novela en Colombia, son numerosos sus artículos y ensayos sobre el tema, además de dos obras que se han convertido en referencia obligada para todos los interesados en la evolución de este género en el país: Novela y poder en Colombia (1844-1987) y Una década de la novela colombiana: la experiencia de los setenta. Ahora, en conjunto con José Manuel Medrano, realiza un acercamiento al elusivo concepto de «novela moderna». Para ello recorre casi un siglo, desde 1927, cuando aparece Cosme, de José Félix Fuenmayor, lo que los autores denominan «el primer proyecto moderno» hasta las últimas novelas publicadas por H. Abad Faciolince, J. Franco, J. G. Vásque , P. Potdevin, P. Montoya, O. Escobar Giraldo, y S. Gamboa, entre otros, sin omitir por supuesto a referencias insignes como G. García Márquez, A. Cepeda Samudio, A. Mutis, G. Espinosa y R.H. Moreno Durán. El arco que trazan los autores, iniciado con Cosme se cierra, en 2017, con Palabrero.

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Lunes, 23 Abril 2018 16:51

Desnudo y arte

Desnudo y arte

Resulta sorprendente pensar que algo tan íntimo, tan personal secreto incluso como el propio cuerpo desnudo, el femenino pero también masculino, que se ha visto obligado a cubrirse y esconderse en público en todas las culturas occidentales y en muchas otras por siglos, sea expuesto descaradamente en todas las calles, plazas, edificios y rincones urbanos en forma de arte escultórico o pictórico. Una mujer que se desnuda en público es sumamente impúdica y hasta obscena pero impúdicamente los hombres (y mujeres) la han mostrado públicamente desnuda por doquier a su antojo. Lo considero una gran paradoja.

Más de 500 artistas latinoamericanos lanzaron carta de boicot cultural a Israel

Diversos artistas de la talla de Patricia Ariza, Álvaro Rodríguez, Alerta Kamarada, Lina Meruane y Lisandro Duque anunciaron su negativa a presentarse en Israel, en apoyo a los derechos de los palestinos.

El sábado 14 de abril, se lanzó una carta (1) de “boicot cultural” en que más de 500 artistas latinoamericanos, entre ellos más de 300 colombianos, se comprometieron a no presentarse en Israel ni recibir financiación israelí, como apoyo a los derechos humanos de los palestinos. Los firmantes de la carta proceden de 17 países del continente e incluyen poetas, pintores, raperos, directores teatrales, cineastas, actores y actrices, escritores y músicos.


Entre los artistas que se acogieron al “boicot cultural” a Israel, se destacan a nivel internacional la escritora chilena Lina Meruane, el rapero argentino Daniel Devita, el escritor chileno Carlos Labbé, músico chileno Jorge Coulón de Inti Illimani y el caricaturista brasileño Carlos Latuff. En Colombia, los firmantes incluyen el actor Álvaro Rodríguez, el director de cine colombiano Lisandro Duque, Mario Muñoz de la agrupación musical Doctor Krápula y la directora teatral Patricia Ariza.


Los firmantes de la carta denuncian que existe una situación de apartheid en Israel, que describen como “el régimen de segregación mantenido por el Estado Israelí contra el pueblo palestino”. Según el poeta peruano Marlet Rios, “Israel se burla de la comunidad internacional y de las resoluciones de la ONU con total impunidad.”


Este escrito es el último de una serie de acciones de boicot a Israel, en el marco de una campaña mundial convocada por organizaciones palestinas, que se llama “Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS)”. Según Isabel Rikkers, vocera de este movimiento de boicot en Colombia, “El BDS impulsa acciones de boicot a Israel como forma de presión no violenta para lograr que este país respete los derechos humanos de los palestinos”.


En respuesta a la iniciativa, artistas de Palestina lanzaron un video (2) en que agradecen a los firmantes de la carta y llaman a profundizar el boicot cultural a Israel.


El movimiento BDS denuncia que Israel utiliza la cultura para presentarse ante el mundo como una democracia liberal normal, con una vida cultural vibrante que integra de forma igual a israelíes y palestinos. En realidad, Israel viola los derechos culturales de los palestinos a través de la destrucción de teatros, el cierre de centros culturales y las detenciones de artistas. Mientras tanto, las medidas israelíes que afectan a toda la población palestina, desde restricciones a su libre movimiento hasta los bombardeos en Gaza, también impiden la capacidad de los palestinos de crear y disfrutar el arte.

Por eso, a nivel internacional, miles de académicos y artistas se han adherido al boicot a Israel, entre ellos Roger Waters de Pink Floyd, Stephen Hawking, Lauryn Hill y Chuck D.

La carta latinoamericana de boicot cultural se lanzó el sábado 14 de abril en el Teatro Teatrova en Bogotá. El evento contó con presentaciones musicales, poesía y declaraciones sobre la situación de Palestina por parte de diversos artistas latinoamericanos.

Si deseas sumarte, ¡todavía se siguen recogiendo firmas! Pueden escribir a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

1 https://bdscolombia.org/boicot-cultural/carta500/

2 http://bdscolombia.org/2018/04/16/respuesta-de-artistas-de-palestina-a-la-carta-de-500-artistas-de-latinoamerica/

 

 

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Unos turistas pasean en barca a través de uno de los canales de la comunidad Makoko (en Lagos, Nigeria), mientras los lugareños les observan. 'Lagos Waterfronts under Threat' | Jesco Denzel. Primer premio temas contemporáneos.

Desde refugiados hasta el maltrato de animales: el concurso pone el foco en crueles realidades, en relatos silenciados que no por ello dejan de ser importantes.
La imagen de Ronaldo Schemidt sobre las protestas en Venezuela se alza con el máximo galardón.


Segundo premio temas contemporáneos


Un doctor muestra a la paciente Olivia Thomas su nueva vagina después de la cirugía de reasignación de sexo en un hospital en Chonburi, cerca de Bangkok, Tailandia.

 

Tercer premio temas contemporáneos


Una multitud espera el inicio de la Maratón de Pyongyang en el estadio Kim Il-sung, mientras que un militar vigila la salida, en Pyongyang, Corea del Norte.


Primer premio temas contemporáneos / historias


Una madre masajea los pechos de su hija, una práctica tradicional en Camerún para intentar revertir el desarrollo de los senos con la creencia de que así se retrasará la madurez y ayudará a prevenir violaciones sexuales.


Segundo premio temas contemporáneos / historias


Miles de personas se reúnen en el condado de Xuyi, en la provincia oriental de Jiangsu (China), para celebrar un festival anual de cangrejos de río.


Tercer premio temas contemporáneos / historias


El fotógrafo de esta serie viajó por Virginia y Maryland en las semanas previas a la manifestación Unite the Right, que fue la primera reunión masiva de grupos de extrema derecha en décadas para mostrar su oposición a la eliminación de la estatua del general confederado Robert E. Lee.

Primer premio de medio ambiente

Un joven rinoceronte blanco sureño,drogado y con los ojos vendados, está a punto de ser liberado en el delta del Okavango (Botswana), después de su traslado desde Sudáfrica para protegerle de los cazadores furtivos.


Segundo premio de medio ambiente


Un albatros juvenil de cabeza gris en la Isla Marion (Sudáfrica) resulta lesionado después de ser atacado por ratones, una especie invasora en la zona que se alimenta de sus polluelos.


Tercer premio de medio ambiente


Una fotografía histórica de una colonia de pingüinos africanos, tomada a fines de la década de 1890 en la isla de Halifax (Namibia), contrasta con la imagen actual de una zona que contó con más de 100.000 pingüinos.


Primer premio de medio ambiente / Historias


Más de 3.000 toneladas de residuos llegan diariamente a Olusosun (Lagos, Nigeria). Más de 4.000 personas hurgan en la basura a mano y recogen todo lo que se puede vender o reciclar.


Segundo premio de medio ambiente / Historias


Una de las muchas casas de campo en Westland (Países Bajos), rodeada de cientos de invernaderos. A pesar de que carecen de fuentes convencionales para la agricultura, la utilización de prácticas innovadoras convierten al país en el segundo mayor exportador mundial de alimentos, solo superado por EE UU.


Tercer premio de medio ambiente / Historias

Ibis escarlatas sobrevuelan las tierras bajas inundadas en la Amazonia brasileña. La tasa de deforestación de uno de los bosques más importantes del mundo se ve afectada gravemente debido presiones por parte de colectivos relacionados con la tala, la minería, la agricultura y las explotaciones hidroeléctricas.

Primer premio de noticias generales


Varios cuerpos de refugiados rohinyás envueltos con matas después de que el barco en el que intentaban huir se hundiera a unos ocho kilómetros de la playa de Inani, cerca de Bangladesh. De las 100 personas que estaban en el bote, solo sobrevivieron 17.


Segundo premio de noticias generales


John Thompson es abrazado después de hablar en una manifestación en recuerdo de su amigo Philando Castile, que fue asesinado por un policía tras disparar siete veces al vehículo en el que se encontraba. Poco después, el oficial fue absuelto del homicidio.


Tercer premio de noticias generales

Un grupo de rohinyás observa cómo queman casas justo al otro lado de la frontera en Myanmar. Militantes del Ejército de Salvación Rohingyá de Arakan (ARSA) lanzaron un ataque contra un puesto de la policía del gobierno de Myanmar y las aldeas empezaron a ser atacadas causando el éxodo de refugiados a Bangladesh.



Primer premio noticias generales / historias


Soldados de las Fuerzas Especiales iraquíes analizan las consecuencias de un ataque de un suicida con un coche bomba del ISIS, que logró llegar a sus líneas en el barrio de Andalus, una de las últimas áreas en ser liberadas en el este de Mosul.


Segundo premio noticias generales / historias

Varios refugiados rohingyás son ayudados cuando su bote llega a Shah Porir Dwip, cerca de Cox's Bazar (Bangladesh), huyendo del terror.


Tercer premio de noticias generales

Almacén donde los refugiados afganos se protegen del frío en Belgrado (Serbia) mientras, al mismo tiempo, intentan avanzar para buscar una nueva vida en Europa.


Primer premio proyectos a largo plazo

Hannah y Alena son dos hermanas que viven en Merkenbrechts, un pueblo bioenergético en una aislada zona rural de Austria capaz de abastecer sus propias necesidades a partir de fuentes locales renovables.


Segundo premio proyectos a largo plazo


Niños indígenas juegan a las orillas del río Omo en Etiopía, del cual dependen los habitantes de Karo para obtener alimentos.


Tercer premio proyectos a largo plazo


Escena del crimen de Karina Marlene, de 31 años, que fue asesinada por seis disparos desde un taxi en un lujoso distrito de hoteles en Ciudad de Guatemala.


Primer premio de naturaleza


Un águila calva, animal al borde de la extinción, se alimenta de restos de carne en los contenedores de basura de un supermercado en Alaska, Estados Unidos.


Segundo premio de naturaleza


Los pingüinos de penacho amarillo, también llamados saltarrocas, hacen honor a su nombre por la accidentada cosa de la isla sudafricana Marion, situada en el Océano Índico


Tercer premio de naturaleza


Un pez volador nada bajo la superficie dejándose llevar por la corriente del Golfo a altas horas de la noche, en alta mar frente a Palm Beach, Florida (Estados Unidos.)


Primer premio de naturaleza / historias


Joseph Lolngojine, un guerrero de Sumburu reconvertido en cuidador de elefantes, acaricia a un elefante bebé rescatado Kinya, momentos antes de que se decidiera llevarla al Santuario de elefantes Reteti, al norte de Kenia.


Segundo premio Naturaleza / Historias

Tres turistas polacas se entretienen con unos macacos en la taberna Utsunomiya Kayabukia, al norte de Tokio, en una habitación trasera donde los visitantes pagan al propietario Kaoru Otsuka para abrazar a los monos y sacarse fotos.


Tercer premio Naturaleza / Historias

Cuatro grandes corrientes oceánicas convergen en el archipiélago de Galápagos, creando las condiciones para una extraordinaria diversidad de vida animal. Una fauna que los expertos aseguran que peligra por los cambios de temperatura, lluvia y corrientes oceánicas que caracterizan los desastres climáticos conocidos como El Niño y La Niña.


Primer premio Personas

Djeneta (derecha) ha estado postrada en cama y no responde desde hace dos años y medio, y su hermana Ibadeta desde hace más de seis meses, con el llamado síndrome de resignación. Vuelve a los pacientes pasivos, inmóviles, mudos, incapaces de comer y beber, incontinentes e indiferentes al estímulo físico. Es una condición que se cree que existe solo entre los refugiados en Suecia tras el estrés post-traumático


Segundo premio Personas

 

Manal, de 11 años, fue víctima de una explosión de misiles en Kirkuk, Iraq, y usa una máscara durante varias horas al día para proteger su rostro después de una extensa cirugía plástica en el Programa de Cirugía Reconstructiva que Médicos Sin Fronteras lleva en Jordania. Manal tiene muchos amigos en el hospital y le encanta dibujar y contar historias.

 

Tercer premio Personas

Los hermanos Wo viven en un 'yaodong' tradicional ('cueva del horno'), tallado en una ladera en la meseta de Loess, en el centro de China. Las paredes, revestidas de tierra, tienen buenas propiedades aislantes, lo que permite a los residentes sobrevivir a los inviernos fríos. El 'yaodong' es uno de los primeros tipos de vivienda en China y tiene más de 2.000 años.


Primer premio de personas / historias

Ferguson realizó retratos de niñas secuestradas por militantes de Boko Haram, un grupo islamista de Nigeria, que las empleaba como armas de guerra para realizar ataques suicidas.


Segundo premio de personas / historias

Una mujer aprende a flotar en el océano Índico, cerca de Zanzíbar, donde las niñas no saben nadar debido en gran parte a las restricciones de una cultura islámica conservadora y la ausencia de trajes de baño.

Tercer premio Gente / Historias


Natasha (35 años) nació en Rusia y ha sido trabajadora de la industria del sexo durante 12 años. Después de una operación ginecológica, solo pudo descansar unas semanas antes de volver a trabajar para poder pagar sus medicinas y el alquiler. Una ONG cifra en más de tres millones las mujeres que ejercen la prostitución en Rusia.


Primer premio Deportes / Singles

Cada Martes de Carnaval y cada Miércoles de Ceniza, Ashbourne, un pintoresco pueblo de Derbyshire, en el centro de Inglaterra, se divide en dos bandos para jugar al fútbol: los chicos de arriba (Up'ards), residentes al norte del río Henmore, y los de abajo (Down'ards), pertenecientes al sur. El partido siempre suele acabar en batalla campal.


Segundo premio Deportes / Singles

Imagen del partido celebrado entre The British & Irish Lions y los Maori All Blacks en el Rotorua International Stadium en Nueva Zelanda. Todos los jugadores del equipo neozelandés deben demostrar para entrar en el equipo su ascendencia indígena.

 


Tercer premio Deportes / Singles

Foto tomada durante una de las etapas del Maratón de las arenas, celebrado en el desierto del Sáhara en el que se recorren más de 250 kilómetros a temperaturas que superan los 50 grados.


Primer premio Deportes / Historias


Los jóvenes jockeys compiten en la carrera de caballos Maen Jaran en Sumbawa, Indonesia. Los niños participan descalzos, en una carrera tradicional que se celebra generación tras generación.


Segundo premio Deportes / Historias

Kleider Palma, ex miembro de las FARC camina a lo largo del río Acari en Colombia para jugar un partido de fútbol con habitantes de la región.

 

Primer premio / Spot News / Singles


La instantánea ganadora del World Press Photo 2018 recoge el momento en el que José Víctor Salazar, de 28 años, sale corriendo envuelto en llamas al ser alcanzado por un chorro de gasolina proveniente de una moto de la Guardia Nacional Bolivariana, que fue capturada e incendiada por manifestantes con un cóctel molotov.


Tercer premio Spot News / Singles


Manifestantes salen volando por los aires después de que un coche les arrollara durante una protesta en Charlottesville (Virginia) contra los ultras racistas.


Spot News, tercer premio singles

 

Un soldado de las fuerzas especiales iraquíes momentos después de matar a un sospechoso de intentar un atentado suicida con bomba durante la ofensiva para recuperar Mosul.


Primer premio Spot News / Historias

 

Un hombre en silla de ruedas es desalojado de un festival de música country celebrado en Las Vegas después de que un tirador matara a 58 personas y después se suicidara.

Segundo premio Spot News / Historias


Una transeúnte ayuda a una mujer después del ataque terrorista en el puente de Londres. La imagen fue tomada para Reuters por Toby Melville


Segundo premio Spot News / Historias


La fotografía capta un instante diferente del mismo momento de la fotografía premiada de José Víctor Salazar, cuando manifestantes incendiaron una moto con un cóctel molotov durante unos disturbios en Caracas.

Publicado enFotorreportajes
Anarchy: “El arte debe estar en las calles, donde está la verdadera realidad irreal”

El arte en las calles transita como el rugir de la motocicleta, o el amor de alcaldes como Peñalosa por los articulados de Transmilenio. Es evanescente como las humaredas de smog y alucinante para nuestras mentes; matices de grises, verdes, azules y voces mudas expresan el sentir de generaciones eléctricas y cibernéticas, hartas del frio con que los muros a veces arropan a sus habitantes, los oculta, los encierra.

 

Anarchy es un grafitero de Popayán, de sus músculos y sus nervios el arte brota, se escapa de los policías malgeniados y les cambia el corazón a los vecinos retrógrados, que no faltan. Su arte expresa la vida silvestre y las aspiraciones de los de abajo que no se resignan a vivir como toca. Nosotros quisimos hacer resonancia de su voz y sus imágenes, para quienes habitan otras ciudades reconozcan lo que los muros no dejan de gritar.

 

Tags y Tierra

 

  

Anarchy: Pues pana, voy a ser breve por que casi no tengo tiempo.

Empecé a pintar hace dos años con un parcerito que también estudia diseño gráfico en la Universidad del Cauca; yo firmo como Anarchys y mi trabajo apunta a críticar lo que está sucediendo por las fallas de un sistema que cada vez destruye más nuestro territorios y nuestro futuro como jóvenes

 

Mi posición en torno al mural es que debe crearse conciencia desde lo visual, ya saben: una imagen dice más que mil palabras, y desde allí brindar una experiencia y un reconocimiento para revitalizar los espacios públicos, y hacer resistencia para que el arte no se privatice en museos; el arte debe estar en las calles donde está la verdadera realidad irreal.

  

  Por eso le pinto a la soberanía alimentaria a la fauna y flora

 

Puerto Asís - Putumayo

 

El loro guacamayo y el delfín rosado son iconos en el Putumayo, son animales que también están en vía de extinción. Hoy en día los guacamayos hacen parte de mascotas en la ciudad y en el campo, los indígenas los cuidan para que los cazadores que los buscan por sus hermosos colores no se los lleven; estos dos animales, asimismo, se han escondido en el amazonas: el delfín huye de los derrames de petróleo en los pequeños ríos, que llegan al río Putumayo y, desde luego, al gran Amazonas

 

He estado pintando en Ibagué, Palmira, Cali, Cauca y Putumayo

 

Lenguas ancestrales: NasaYuwe

 

  

Una de las experiencias que más recuerdo fue la tensión que sentí al pintar en Siloé, en uno de los barrios más peligrosos de Cali, mientras pintaba pasaban muchas cosas alrededor, bueno es normal que sucedan cosas pero allá se veía más la miseria, por decirlo así: niños de 6 años con el sacol en la mano, menores emproblemados que no pueden cruzarse a la otra cuadra porque tienen culebras pendientes; otros menores que no les importó darse cuchillo al frente donde estaba pintando en pleno medio día, al mismo momento otros manes se daban plomo en la otra cuadra. Entonces, fue una experiencia que te deja pensando. Siempre había querido pintar en ese barrio, esa es la verdad, y sabía a lo que me iba a enfrentar, pero ese tipo de cosas te hacen sentir más vivo y darle con ganas para aportar un granito de ideas, de crítica, a estas problemáticas que hoy viven en todo el mundo.

 

Barrio Siloé - Cali

 

Los artistas podemos transformar este mundo decadente. Porque pensamos y actuamos aportando pequeños granitos del territorio y pá el territorio. Transformemos desde el arte, o desde cualquier oficio, pero hágalo real.

 

Pues pana, la gente siempre está agradecida, oís, la verdad, el arte en las ciudades tiene bastante acogida

 

Salvajemente libre


No es un mundo paralelo 
es un mundo donde se trata de sobrevivir 
ese mundo violentado, marcado por las balas
que nos impiden vivir 
esas que no son nuestras 
y que silenciosamente buscan el blanco
para dejar un gran agujero atrás.


Hoy trato de seguir mi senda 
sigo vivo porque lucho 
mi arma no responde a su placer
mi única arma es la conciencia 
la que me libera ante el perverso tirano.
Muralista: Anarchys

Publicado enColombia
Martes, 13 Febrero 2018 06:28

Seducción y secuestro

Seducción y secuestro

Hace dos semanas, la Manchester Art Gallery, en la ciudad del norte de Inglaterra, retiró la pintura Hylas y las ninfas (1896) de John William Waterhouse de su sala En búsqueda de la belleza, que muestra pinturas del siglo XIX, sobre todo del movimiento prerrafaelita. Según las autoridades de la galería, la idea era estimular la discusión sobre cómo esta popular pintura, que muestra a ninfas acuáticas seduciendo a un joven, debía ser mirada hoy: si la representación era ofensiva o inapropiada para el público actual. La galería dejó en el espacio vacío un lugar para que el público opinara mediante post-its. La mayoría de las notas, incluso las que cuestionaban la pintura, pedían que volviera a su lugar. Podemos evaluar, repensar, contextualizar y todas las operaciones posibles pero no hace falta que se nos infantilice en el peor de los sentidos y con la peor decisión: la de ocultar la obra.


La pintura volvió a su lugar hace tres días. La galería comunicó su conformidad con la discusión global que se desencadenó y explicó que la remoción se hizo en el marco de un proyecto de la artista Susan Boyce que intenta darle nuevas interpretaciones y significados a las obras. Desafiar, dice Boyce, la fantasía victoriana de representar mujeres solo como femme fatales o como objetos pasivos y decorativos. Se puede y debe desafiar y repensar con perspectiva de género cualquier obra de arte. Pero no hay derecho a tratar a las mujeres como seres de azúcar que, ante la ofensa (de una pintura, recordemos), prefieren vendarse los ojos y aceptar que un cuadro sea quitado con toda la carga histórica y simbólica que la remoción de obras de arte implica más allá de las intenciones. Lo llamativo en estas semanas de polémica fue que pocos pensaron acerca de qué se trata el mito que recrea la pintura de Waterhouse. El relato es bien paradójico. En la versión griega el muchacho es Hylas, hijo del rey Tiodomante, asesinado por el héroe Hércules; después del crimen, el joven pasó a ser el aprendiz de Hércules. Deslumbrado por su belleza y su valentía, Hércules se enamoró de Hylas. Se lo llevó a la Cólquide en la expedición de los Argonautas en busca del Vellocino de Oro. Y después, el desastre. Cuando pararon de regreso en Misia, una ninfa se enamoró de Hylas. Pidió ayuda a sus hermanas y juntas atrajeron al joven hasta el estanque donde vivían. Lo secuestraron. Ese es el momento que reproduce la pintura: el de la seducción y el secuestro. El cuerpo de Hylas, en la pintura, tiene toda la carga homoerótica del amor de Hércules que cuando su favorito desa- pareció se puso como loco. Primero mató a unos cuantos misios para vengarse y después le pidió ayuda al argonauta Polifemo para la búsqueda. Nunca lo encontraron. Nunca más se supo de Hylas. Las ninfas se quedaron con lo que deseaban. Para siempre. Le ganaron al héroe más poderoso de la mitología griega.


John William Waterhouse, el autor de Hylas y las ninfas no es estrictamente un prerrafaelista sino un pintor que en una fecha posterior abrazó la estética y temas del movimiento, como la mitología griega o las leyendas artúricas. De hecho, Waterhouse nació en 1849, el año en que John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt fundaron la Hermandad Prerrafaelita que, en poco tiempo, tendría siete integrantes y el apoyo del crítico John Ruskin. Los artistas vivían intensamente y su círculo e influencia posterior jamás excluyó a las mujeres. De hecho, este revuelo por Hylas y las ninfas puede servir para recordar a algunas mujeres prerrafaelistas o asociadas al movimiento. A Julia Margaret Cameron, por ejemplo, fotógrafa extraordinaria que no tuvo casi reconocimiento en vida, entre otras cosas porque usaba exposiciones largas, no evitaba los fantasmas que resultaban del movimiento del retratado y a veces dejaba la cámara fuera de foco: es decir, era una adelantada. El único apoyo decidido que obtuvo fue de los prerrafaelistas: los fotografió a todos y también a su vecino y amigo Lord Alfred Tennyson. Murió casi desconocida en Ceylán y recién en 1948, gracias a su sobrina, su trabajo fue redescubierto. O a Christina Rossetti, la hermana del pintor Dante Gabriel, una poeta importantísima, niña prodigio que le dictó a su madre un cuento antes de saber escribir. Es la autora de Goblin Market y otros poemas, de 1862, un texto hermoso ilustrado por su hermano: se trata de una rarísima aventura de dos mujeres con los goblins –seres mitológicos muy traviesos– que es también un comentario sobre los roles de género en la época victoriana. Para entender su vigencia, un ejemplo: ahora mismo la excelente serie de la BBC Peaky Blinders que se puede ver en Netflix con superestrellas como Cillian Murphy, Tom Hardy o Adrien Brody utiliza el poema de Rossetti “In The Bleak Midwinter” (“En el invierno sombrío”) como las palabras que dicen los protagonistas cuando deben enfrentarse con la muerte, cosa que les pasa muy seguido porque son ex combatientes de la Primera Guerra Mundial y gángsters bastante bestias.


O a Effie Gray, la esposa del crítico John Ruskin. Fue ella quien impulsó la anulación de su matrimonio, nunca consumado porque a Ruskin le “disgustaba” la genitalidad de Effie. Y la consiguió. Después se casó con el pintor prerrafaelista John Everett Millais. Cuando, años después, Ruskin intentó un segundo matrimonio con una chica muy joven, la familia le pidió opinión a Effie. Y ella les escribió que Ruskin era un hombre opresor. El matrimonio no se llevó a cabo: Effie posiblemente salvó a esa chica de una vida desgraciada. O a Elizabeth Siddal, poeta, pintora, amante y esposa tardía de Rossetti, modelo de cuadros famosísimos como Ofelia, de Millais. Murió de una sobredosis de láudano, deprimida por la pérdida de un embarazo y las constantes infidelidades de Rossetti. Su muerte estuvo marcada por un gesto generoso y una horrible profanación de parte de su viudo. Rossetti quemó la nota suicida de Elizabeth, asegurándole así un entierro cristiano. Pero después pidió la exhumación del cuerpo porque, borracho, había enterrado junto a su esposa sus últimos poemas. Consiguió el permiso pero a algunas páginas, comidas por los gusanos, les faltaban palabras. Una venganza final de esta mujer talentosa y opacada.


Esta es la hora de las mujeres y es una hora fascinante, intensa, llena de roces y avances y discusiones. Habrá muchas sobreactuaciones. Son necesarias. Pero borrar la historia, por provocación, omisión conveniente o ruido es pura pereza política. A un cambio cultural no lo retrasan ninfas pintadas en el siglo XIX ni los muslos del favorito de Hércules.

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