"Si fuese de derechas, mis películas serían diferentes"

Konstantinos Costa-Gavras ha sido reconocido con el XXIX Premio Internacional Catalunya por su mirada crítica sobre el mundo y su compromiso social
"La sociedad tiene hoy una nueva religión que es el dinero. Antes los productores se jugaban su dinero para hacer películas que tuvieran un mensaje importante. Ahora sólo importan los beneficios económicos", lamenta
"La economía acabó con el sueño europeo. Los bancos y una derecha agresiva y extrema hoy dirigen Europa", afirma

 

Se reafirma como "un hombre de izquierdas pero sin adhesión a un partido político en particular" y "enemigo de todo lo que signifique el ejercicio arbitrario y opresivo del poder". Konstantinos Costa-Gavras (Loutra-Iraias, Grecia, 1933) se consagró a finales de los 60 como uno de los mascarones de proa del por entonces muy en boga 'cine político', al que aportó éxitos como Z, una escalofriante sátira sobre la dictadura de los coroneles en Grecia.


Ganó el Oscar con Desaparecido, donde denunciaba la complicidad de EEUU en el golpe de Pinochet. Levantó ampollas con La confesión por tratar las torturas del estalinismo y con Amén, que señalaba la connivencia del Vaticano con los nazis. A lo largo de su filmografía ha rodado una de las crónicas más afiladas del siglo XX y sigue haciéndolo como demuestra su última película, El Capital, donde retrata a los magnates de la crisis financiera.


Este martes, el director recogió en el Palau de la Generalitat el XXIX Premio Internacional Catalunya por su mirada crítica sobre el mundo y su compromiso social. Costa-Gavras jamás ha dejado de estar comprometido con su tiempo ni ha perdido sus ganas de denunciar, de activar las conciencias y animar a la acción. Por desgracia, no hace falta acudir a sus últimas películas para ver un cine conectado, y mucho, con la realidad actual. Algunas cosas no han cambiado todo lo que deberían...


¿Le incomoda que siempre definan sus películas como políticas?


Con los años me he acostumbrado. Pienso que es algo que yo no puedo controlar y procuro respetar las opiniones que hacen de mi trabajo. Pero mi opinión es más sencilla: los espectadores van al cine para disfrutar y pasar un buen rato viendo un espectáculo. No creo que esperen recibir una lección política.


¿El cine es cada vez más espectáculo y menos todo lo demás?


Antes podías contar con productores que se jugaban su dinero para hacer películas que tuvieran un mensaje importante. Ahora sólo importan los beneficios económicos que una película pueda dar. El interés por el dinero lo buscaba principalmente Estados Unidos, en Europa siempre quedaba la esperanza de hacer películas por el arte. Pero Europa cada vez más está en la misma dinámica.


¿Cuál debe ser nuestra responsabilidad como espectadores?


El cine debe crear emociones y después el público puede hacer algo con ellas o no.


¿Si una palabra pudiera definir el cine de Costa-Gavras sería "resistencia"?


Yo siempre he procurado que mis películas traten los temas que le interesan a los seres humanos. Mis películas hablan de la sociedad, de los problemas y alegrías que vivimos. Y si luego llega la reflexión mucho mejor. El cine es un instrumento para transmitir emociones.


¿Cómo surgen sus películas?


Cada una de mis películas han surgido de una pasión aunque todos los filmes son políticos. Si fuese de derechas el resultado sería diferente. Las películas se hacen desde lo que uno piensa.


¿Por qué sigue buscando historias para contar sobre lo que está ocurriendo en Europa?


La economía acabó con el sueño europeo. Los bancos y una derecha agresiva y extrema llegaron al poder y hoy dirigen Europa. Es terrible. Todavía quedan muchas historias que contar.


Siendo usted griego de nacimiento, ¿cómo ve la situación de su país?


Es trágica, completamente trágica. Los dirigentes políticos griegos, tanto de derecha como de izquierda, tienen mucha responsabilidad, por supuesto, con lo que está pasando. Pero no se está diciendo lo suficiente, o de manera lo suficientemente fuerte, que países como Alemania, Francia y Gran Bretaña empujaron también a Grecia a esta crisis. Las responsabilidades, creo, son compartidas, por la clase dirigente griega que aceptó este camino, pero también por las potencias europeas que pensaron únicamente en sus beneficios.


Sus películas hablan de la realidad y de las dificultades sociales, de los abusos de poder. ¿Cómo ve la sociedad actual y sus derivas?


La sociedad tiene hoy una nueva religión que es el dinero. Tal cual. No se piensa más que en el dinero y en cómo conseguir más cosas. Cada vez pensamos menos en los demás. Estamos en una sociedad en la que hay cada vez más ricos y cada vez más pobres.


¿Podemos aceptar que esto siga así?


Yo creo que no podemos y menos aceptar situaciones que vulneran sistemáticamente los Derechos Humanos.
¿La situación de los refugiados?


Entiendo que quieran acceder a Europa, hay más calidad de vida. Nuestra sociedad debería aceptar a esa gente porque tiene una fuerza formidable. Esa energía podría ayudarnos mucho.


¿Cómo puede contribuir el cine a la comprensión de esta realidad?


Eso es responsabilidad de los dirigentes. Yo me limito a hacer comprender al espectador que esos inmigrantes son personas y no pueden ser tratados como animales.

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“Las imágenes no son sólo cosas para representar”

El ensayista reflexiona en torno a la imagen y a su dimensión política, la historia, el arte y la memoria. Está en Buenos Aires para el montaje de la muestra Sublevaciones, de la cual es curador, una exposición que promete convertirse en uno de los fenómenos culturales del año en el país.

 

El filósofo e historiador del arte Georges Didi-Huberman –uno de los pensadores centrales de nuestro tiempo– está desde la semana pasada trabajando a tiempo completo en Buenos Aires, en el montaje de la muestra Sublevaciones (Soulèvements), de la cual es curador, en el Centro Arte Contemporáneo del Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Muntref). La exposición se fundamenta en un trabajo histórico y teórico que Didi-Huberman viene realizando desde hace años, y que está plasmado en una serie de libros titulados L’oeil de l’histoire (El ojo de la historia).

Integrada por más de doscientas obras (de Marcel Duchamp, Man Ray, Tina Modotti y Henri Cartier-Bresson, entre otros; además de los locales Abraham Regino Vigo, Adriana Lestido, León Ferrari y Eduardo Longoni), Sublevaciones –que ya se presentó en Paris y Barcelona– probablemente se transforme en uno de los fenómenos culturales del año en el país.


Desde hace décadas, este ensayista de renombre internacional viene reflexionando en torno a la imagen y a su dimensión política, la historia, el arte, la memoria, y también sobre ese campo fecundo de estudios que es la historia del arte. Perteneciente a un linaje de pensadores disruptivos como el filósofo Walter Benjamin, y los historiadores del arte Aby Warburg y Carl Einstein, la propuesta de Didi-Huberman, como la de sus predecesores, también se dirige contra una cierta concepción de la historia, positivista, evolucionista y teleológica. “Crear la historia con los mismos detritus de la historia”, incitaba Benjamin en su Libro de los Pasajes. Se trata de una propuesta epistemológica que supone que la historia (como objeto de la disciplina) no es una cosa fija, ni siquiera un simple proceso continuo y que la historia (como disciplina) no es un saber estático ni un relato causal. De esta forma, el pasado deja de ser un hecho objetivo y se transforma en un hecho de memoria. Entonces, para desmontar la continuidad de las cosas que propone la construcción epistémica convencional, la alternativa es el “montaje”, un concepto clave para entender el pensamiento de Didi-Huberman. En su texto Cuando las imágenes tocan lo real, lo explica de esta manera: “El montaje será precisamente una de las respuestas fundamentales a ese problema de construcción de la historicidad.

Porque no está orientado sencillamente, el montaje escapa de las teleologías, hace visibles las supervivencias, los anacronismos, los encuentros de temporalidades contradictorias que afectan a cada objeto, cada acontecimiento, cada persona, cada gesto. Entonces, el historiador renuncia a contar ‘una historia’ pero, al hacerlo, consigue mostrar que la historia no es sin todas las complejidades del tiempo, todos los estratos de la arqueología, todos los punteados del destino.” El montaje, de esta manera, permite establecer una relación crítica entre las imágenes que ayuda a escapar de la cadena de los estereotipos, de los clichés de la mirada que impiden ver muchas cosas. Para Didi-Huberman, el buen uso de la imagen es, sencillamente, el buen montaje. De estas y otras cuestiones conversará amablemente en la siguiente entrevista, durante una pausa en su ajetreada jornada, mientras almuerza unas empanadas antes de ir a la inauguración de la cátedra “Políticas de las Imágenes” que presidirá en la Untref.


–¿Cómo concibe el tema de las sublevaciones y cómo fue pensada esta muestra a partir de ese tópico?


–Yo no empecé concibiendo la sublevación, fue exactamente el movimiento inverso. Se cree que un filósofo tiene primero una idea general y después la aplica a una exposición, pero no es en absoluto así. Son las obras que se van cosechando las que dan una idea de lo que puede ser, aunque no es exactamente una idea, es sobre todo un recorrido en una serie de problemas. No tengo una teoría o una definición de sublevación, no es ése el problema. Es una fenomenología, o una antropología, eso quiere decir que es más descriptivo, de alguna manera. No es una ontología, es solamente un recorrido con algunos ejemplos con vínculos que creo que tienen, pero me resisto a la idea de cualquier definición.


–¿Cuáles fueron las cuestiones que hicieron que ese recorrido cuajara en la muestra? ¿Se trata de iconografías de las luchas populares que para usted resultan significativas?


–¿Lo que me quiere preguntar es por qué no hay sublevaciones fascistas? Hay sublevaciones fascistas. Pero en una exposición que puede verse en diez minutos o diez horas, supongamos que se la quiere ver en diez minutos, si muestro un puño levantado y al lado un signo fascista, si se mira rápidamente se va a ver un signo igual entre las dos imágenes. Y yo no creo que haya un signo igual entre los dos, entonces evité las sublevaciones populares reaccionarias que existen, como en este momento en Francia, por ejemplo.


–¿Qué significa para usted reflexionar sobre la dimensión política de las imágenes?


–Yo comencé como historiador del arte, es decir, como un enamorado de la belleza. Y un día me di cuenta de que todo análisis de una imagen tiene una dimensión política, y toda imagen tiene una dimensión política. Entones, intenté ser más preciso, porque la dimensión artística siempre está en dialécticas con algo más temible, más peligroso.


–Su propuesta como historiador del arte y filósofo de las imágenes se basa en la idea de que no hay fuentes originarias en la historia, ni causas y consecuencias lineales entre los acontecimientos. Siguiendo el legado de Walter Benjamin, de alguna manera lo que usted plantea es desbordar lo que sería un tiempo pacificado de la narración ordenada, para lo que postula las nociones de montaje y anacronismo. ¿Cómo funcionan estas cuestiones entre las obras que conforman Sublevaciones?


–Funcionan a través de los gestos al principio. El hecho de que cuando uno está alienado y protesta contra esa alienación, la protesta toma una forma corporal: es el brazo que se levanta, el cuerpo que se despliega, la boca que se abre, entre las palabras y cantos, todo eso es corporal. El cuerpo humano es lo más antiguo que poseemos, el cuerpo humano es más antiguo que un fósil, que una obra de arte griega, el cuerpo humano es muy antiguo, es nuestra antigüedad. Todo eso es anacrónico. Cuando un joven de Mayo del 68 se mueve y puede moverse como Dionisio es anacrónico.


–Usted escribió el libro Imágenes pese a todo: memoria visual del Holocausto (2003) a partir de cuatro fotos tomadas por los Sonderkommandos (que eran los judíos que tenían que meter en la cámara de gas a sus congéneres y luego enterrarlos; después ellos mismos también eran condenados), un texto en el que, entre otras cuestiones, propone la necesidad de mostrar esas imágenes sobre lo inimaginable, la Shoah. ¿De qué manera se insertan estas fotos en Sublevaciones?


–Estas cuatro fotos forman parte de la exposición, pero si miramos lo que representan, nos podemos preguntar “¿por qué están en esta exposición?” A la izquierda hay un grupo de mujeres que van a la cámara de gas para que las ejecuten, y en la imagen de la derecha hay cadáveres que se queman... ¿Dónde está la sublevación? Ahí la respuesta es que precisamente no hay que mirar en las imágenes sólo lo que representan. Las imágenes no son sólo cosas para representar, son ellas mismas cosas que están al extremo de nuestros cuerpos. Cuando tengo mi cámara de fotos y saco una foto (mientras dice esto le saca una foto a la cronista), ya está, le saqué una foto, está al extremo de mi cuerpo. Una imagen es un gesto, y el gesto de fotografiar a esas pobres mujeres y esos pobres cadáveres, el mismo gesto de decidir fotografiarlos, mientras que el que sacó la foto sabía que iba a morir así, eso es un gesto de sublevación. ¿Y cuál es el resultado? El resultado es que nosotros podemos verlo hoy. Lo que era terrible era que todo eso era invisible al mundo entero. Nosotros, gracias a ese hombre que murió, por supuesto, tenemos acceso a esta verdad histórica. Yo agregaría que esas fotos forman parte de un conjunto de decisiones tomadas por esa gente, esos prisioneros, enterrados en la tierra, son fotos que hicieron explotar una cámara de gas. Es una insurrección, esa imagen forma parte de un gesto de insurrección, a pesar de lo que representa. Y la gran pregunta de estas imágenes extremas sería: cuando no hay nada, cuando no hay ningún medio para luchar, cuando uno está totalmente en actitud de humillación, ¿cómo se subleva de todas maneras? Esto está claro.


–Las fotos tienen además del signo de esa sublevación extrema el valor testimonial, es un legado de memoria.


–Sí, testimonios y también esperanza. No esperanza para él, el fotógrafo, que sabe perfectamente que va a morir, esperanza para el futuro. Por eso pienso que el gesto de sublevación va siempre hacia el futuro, pero siempre también es una cuestión de memoria. Es el tema más importante, es la relación entre el deseo, que va hacia el futuro, y la memoria.


–A veces se cuestiona la necesidad de mostrar imágenes del horror, muchos se preguntan si la exhibición de estas imágenes no puede fomentar el morbo, una especie de gozo perverso, a través de cierta dinámica de circulación de imágenes como la que impera en los medios de comunicación masivos.


–Ya que hablamos de perversión, podríamos pensar que hay perversos a quienes les gustan mucho los zapatos o el cabello. ¿Vamos a suprimir el cabello y los zapatos? No, la perversión no está en el objeto, está en la mirada. Entonces, la imagen del horror, la imagen de guerra, es inocente. Lo que es culpable, eventualmente, es la mirada, la utilización que se hace de la imagen. La perversión no está en la imagen, está en la mirada. No creo en la necesidad de censurar cierto tipo de objetos, sino en modificar la actitud subjetiva respecto de eso. Por ejemplo, yo no tengo para nada ganas de ver videos de Daesh (Estado Islámico), pero si un día tuviera que trabajar con eso, tendría que verlo, qué puedo hacer...


–¿Considera que la mirada contemporánea está determinada por los medios de comunicación masivos? Condicionada en relación a producir ciertas cegueras y ciertas visibilidades, y ciertos cliché de la mirada.


–Hay un filósofo que a mí me gusta mucho, que se llama Gilles Deleuze, y él dijo algo que adoro, que no vivimos en una civilización de la imagen, no es cierto, vivimos en una civilización de clichés. Y nuestro trabajo es mirar imágenes o crear imágenes que deconstruyan los clichés. Por eso me interesa poner en conexión las imágenes entre sí a través de un recurso constante a la idea de montaje. Lo importante es poner en relación las imágenes porque ellas no hablan en forma aislada.


–¿Y cómo se hace eso?


–Con montaje. Por ejemplo, con el lenguaje tenemos un cliché con la palabra “pueblo”. En Francia Marine Le Pen utiliza el nombre del “pueblo”. Entonces, ¿yo tengo que renunciar a la palabra “pueblo”? No, yo voy a hacer otro montaje, distinto al que hace Marine Le Pen, y lo mismo con las imágenes.


–Generalmente se suele entender el acto de mirar como un hecho dado por la sensibilidad, simple, directo, sin mediaciones, algo que sería sencillo e inmediato. Pero usted postula que, por el contrario, hay que trabajar bastante para poder mirar. ¿Cómo es esa tarea?


–Sí, sí, hay que trabajar más allá de la pura visión. Hay que trabajar más allá de la simple información inmediata que puede arribar al cliché. Porque miramos también con palabras, y a veces miramos muy mal. Necesitamos tomarnos el tiempo para mirar un poquito mejor.


–¿Es necesario desarrollar algún tipo de pedagogía orientada a generar nuevos espacios de visibilidad?


–Sí, la pedagogía de las personas que han hecho preguntas no consensuales respecto de las imágenes, pero no hay mucha gente que haga esto. Hay una desproporción completa entre la importancia que se da a las imágenes en la vida cotidiana, en la política, el marketing, etcétera, y la ausencia de reflexión sobre las imágenes. Se considera que los que reflexionan sobre las imágenes son muy complicados, pero no es cierto, no son más complicados que los que trabajan en la Bolsa (se ríe).


–¿Qué tipo de contribución a la construcción histórica le parece que es capaz de aportar este tipo de conocimiento por la imagen?


–En todos los campos de conocimiento histórico, en todas las áreas, la imagen aporta cuestiones específicas e interesantes.

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Mis canciones están vivas en la tierra de los vivos: Bob Dylan

El galardonado devela el misterio del origen de sus obras con una cita de Homero: "Canta en mí, oh musa, y enséñame a contar historias"



Bob Dylan desnuda su alma en el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura, que envió ayer a Estocolmo, y que puede leerse en la página web de la Fundación Nobel. Devela el misterio del origen de sus canciones, así: "Canta en mí, oh musa, y enséñame a contar historias."

El clímax de su discurso es el inicio de Odisea, el libro de Homero que leyó cuando tenía seis años de edad y lo marcó de por vida.

Con su muy peculiar sentido de la ironía, pone en claro todo: "no soy el único autor de canciones que ha recibido influencia de libros importantes. Lo único que importa es si una canción te conmueve, y es cuando no necesito saber qué quieren decir las letras de mis canciones".

Cita, con sorna, al poeta John Donne, contemporáneo de Shakespeare: "The Sestos and Abydos of her breasts. Not two lovers, but two loves, the nests".

Y sonríe: "nó sé qué quiere decir eso. Pero suena bonito. Y lo que uno quiere es que sus canciones suenen bien".

Cuando Odiseo visita a Aquiles en el inframundo, cita Dylan a Homero, "es para decirle: todo fue un error. Solamente me morí y ya. No hay tal honor. No existe la inmortalidad. Y le dijo Odiseo a Aquiles que si volviera a nacer, eligiría ser un simple esclavo de un granjero, para no convertirse, otra vez, en el rey de la tierra de los muertos".

Eso mismo son sus obras, delineó. "Mis canciones están vivas en la tierra de los vivos. Pero no se equivoquen, las canciones no son como la literatura. Fueron escritas para ser cantadas, no para ser leídas. Las palabras que Shakespeare escribió están hechas para cobrar vida en escena. Igual que el contenido de las canciones. Ni mis obras ni las de Shakespeare fueron pensadas para ser leídas en las páginas de un libro. Y espero que algunos de ustedes se puedan dar la oportunidad de escuchar mis canciones en la manera como fueron concebidas: precisamente para ser escuchadas: en un concierto, o en un disco o de cualquiera de las maneras como las personas escuchan música hoy día. Regreso entonces a Homero, cuando dice: Canta en mí, oh musa, y enséñame a contar historias".

Buddy Holly, el arquetipo

Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca, dio acuse de recibo del discurso en su blog. "La aventura de Dylan está llegando a su fin", dijo en referencia a lo que la mayoría de las personas está atenta: el cheque por 8 millones de coronas suecas, equivalente a 819 mil euros y a 923 mil dólares. El plazo para cumplir el trámite del discurso vencía en cinco días: el 10 de junio.

Su discurso se inicia así: "Cuando me otorgaron el Premio Nobel de Literatura, tuve que ponerme a imaginar de qué manera y con exactitud, mis canciones tienen que ver con la literatura. Quise entonces reflejar tal mecanismo y es lo que voy a tratar de articular para ustedes ahora".

En el principio fue Buddy Holly, dice Dylan: "Si tengo que ir al origen de todo, debo empezar con Buddy Holly: él murió cuando yo tenía 18 y él 22 años. Desde el primer momento en que lo escuché, lo percibí como un igual. Lo adopté como un hermano mayor. De hecho hasta creí que me parecía físicamente a él. Buddy tocaba la música que yo amaba, escribía canciones con versos imaginativos. Él era mi arquetipo. Todo lo que yo quería ser él lo tenía. Sólo lo vi una vez, tuve que viajar muy lejos para verlo tocar. Eso fue unos días antes de que él muriera".

Enseguida pasa a sus primeras lecturas: Don Quijote, Odisea, Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver. Pero eligió tres obras para hilvanar su discurso, que resulta ser un texto de alarido por su contenido tan sabio y su escritura tan conmovedora, plena de belleza.

Habla entonces de Moby Dick, de Herman Melville; Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, y Odisea, de Homero.

De Moby Dick: "es un libro fascinante, que pide todo de ti. Nos habla de cómo los humanos reaccionamos frente a la adversidad. Es una mezcla de mitos, la biblia judeocristiana, los mitos de la India, las leyendas inglesas, San Jorge, Perseo, Hércules, la mitología griega, la filosofía clásica, la justificación de la discriminación".

De Sin novedad en el frente: "Eres un animal herido. No encajas en ningún lado. La lluvia cae monótona. Hay asaltos, gas venenoso, morfina, incendios, influenza. La vida se desmorona a tu alrededor, y las bombas caen silbando. Es la región más profunda del infierno. Y de pronto, alguien grita: hey, tú, ¡levántate y lucha!"

De Odisea: "un hombre intenta regresar a casa después de la batalla, pero es rechazado por el viento, viento sin fin, viento enemigo. De muchas maneras, lo que le sucede a Odiseo nos ha pasado a nosotros. Alguien ha derramado veneno en nuestra copa de vino. Has tenido que compartir la cama con la mujer equivocada. Has sido hechizado por las voces de las sirenas, por voces mágicas con melodías extrañas".

A Odiseo, declama Dylan, "le indigna la arrogancia de los otros, pero sabe controlar su ira. Sabe que es uno contra cien, pero sabe que ellos caerán, incluso los más fuertes, caerán. El sabía que era nadie. Así se asumía. Y por eso cuando todo hubo terminado, pudo volver a casa y sentarse al lado de su esposa y contarle todas las historias que le habían pasado".

Culmina así su discurso el Nobel de Literatura 2016: "quiero citar nuevamente a Homero, cuando dice: Canta en mí, oh musa, y enséñame a contar historias".

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Jueves, 11 Mayo 2017 09:34

El mundo en imágenes

La actuación de una participante del campeonato de baile en barra en Biskek, Kirguistán.

Las aeronaves tácticas, militares y de transporte vuelan a una altura máxima de 500 metros y a una velocidad de alrededor de 500 km/h. En la foto: los aviones de combate Su-35, Su-27 y Su-34.

 

Participantes de los disturbios durante una manifestación del Primero de mayo en París.

 

La revista del Ejército estadounidense Military Review publica las fotos de una explosión tomadas por la fotógrafa de guerra Hilda Clayton, un instante antes de su muerte.

 

Transeúntes en la plaza de Tiananmen en Pekín durante una tormenta de polvo.

 

El espectáculo multimedia 'Cartas de la Victoria', en la Plaza Manézhnaya en Moscú.

 

El presidente ruso Vladímir Putin durante una sesión de entrenamiento de hockey en el estadio Olímpico 'Shaiba' en Sochi.

 

Una calle en Akademgorodok de Novosibirsk después de una nevada en mayo.

 

Una participante de la marcha contra el presidente venezolano Nicolás Maduro durante los enfrentamientos con la policía en Caracas.

 

 

Los aficionados de la saga fantástica celebran el día de 'Star Wars' en un tren del metro de Moscú.

 

Vehículos blindados Tigr-M y Tigr con los complejos de misiles antitanque Kornet durante el pase de vehículos militares antes del ensayo del desfile militar en Moscú.

 

Durante el carnaval de la primavera en la provincia de Henan, las personas se suelen untar unas a otras con la ceniza de plantas quemadas mezclada con agua. En China creen que este ritual trae buena suerte.

 

 

La erupción del volcán Sinabung en la isla indonesia de Sumatra.

 

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Viernes, 21 Abril 2017 14:23

El que ya no vendrá

El que ya no vendrá

En el centenario de la muerte de José Enrique Rodó, cuánto queda de su legado en la cultura y la mente de sus compatriotas, y de aquellos otros americanos, herederos de España, a los que dedicó lo más significativo de su pensamiento.

 

El mote que durante un tiempo le había quedado asignado a José Enrique Rodó fue el de “Maestro de juventudes”. Hoy la evocación de su apellido trae de inmediato a la mente de un ciudadano de a pie, por asociación espontánea, un parque, una calle, un bar y un barrio montevideanos. Luego, y con un poco de esfuerzo, la misma mente podría lograr referir la figura de un intelectual y escritor de la generación del 900.

 

Por alguna razón, no estoy seguro de si político-partidaria, ideológica o de indiferencia o despreocupación generalizada, los niveles de visibilidad e invisibilidad de nuestros referentes culturales mantienen a José Enrique Rodó en un plano de nebulosa, en una especie de olvido por amnesia colectiva. Pero... ¿por qué suponer, de antemano, que este olvido es injusto? ¿Rodó sigue teniendo algo para decirnos?


EL PERIPLO DE UNA VIDA INTELECTUAL

 


Nació el 15 de julio de 1871 en Montevideo. En 1897 llevó adelante la publicación de una colección de opúscu­los literarios titulados “La vida nueva”: en el primero publicó “El que vendrá” y “La nueva novela”. En enero de 1900, en el tercero de estos opúsculos, se editó Ariel, que representó un éxito en el panorama intelectual hispanoamericano.


A partir de 1902, y durante dos períodos, ocupó una banca como diputado en la Cámara de Representantes. En 1906 salió Liberalismo y jacobinismo, un folleto donde reflexiona sobre la eliminación de los crucifijos en los hospitales. Más adelante, Pedro Díaz publicaría una contestación a este escrito de Rodó y se generaría una intensa polémica. También en 1906 fundó y presidió la Asociación Internacional de Prensa. En 1909 se publicó Motivos de Proteo y se agotó en una semana. Rodó ya era un intelectual de peso a nivel nacional y regional.


Su carácter melancólico, sin embargo, le jugó malas pasadas. En la primera década del siglo sufrió una crisis depresiva y sopesó la idea de suicidarse. Colaboró, entre tanto, con medios de prestigio, como Caras y Caretas, Plus Ultra y Diario del Plata. En 1913 salió a la luz El mirador de Próspero, un conjunto de artículos y ensayos históricos, literarios y sociológicos donde confirmó nuevamente la lucidez y el talento de su pluma. Pero conoció de cerca la pobreza. Los usureros lo rondaban para cobrarse sus préstamos, y muchas veces no tuvo para un par de zapatos o para el café.


El 1 de mayo de 1917, a las 10.15, falleció en Palermo (Italia), en el hospital San Severio. En 1950 hubo una rimbombante conmemoración por el cincuentenario de Ariel, su obra cumbre.


CALIBÁN TAMBIÉN EXISTE

 

El siglo XX hispanoamericano se inició, literalmente hablando, con la publicación de un texto que sentaría las bases de un proyecto, o más bien de una proyección cultural de suma importancia para el continente. Se trata de Ariel (1900), de José Enrique Rodó. Dice Alberto Methol Ferré: “Rodó es nuestro Fitche, y su Ariel el ‘Discurso a la nación latinoamericana’, en un plano ético e ideal. Fue un reguero de pólvora. Desde su balcanización, América Latina soñaba otra vez su unidad”.1


Dos años antes, en 1898, España había perdido su última colonia en América (Cuba) y comenzaba a tener lugar, por lo tanto, una atmósfera de libertad e independencia más auténtica. Sin embargo, al mismo tiempo, Estados Unidos llevaba a cabo invasiones a países latinoamericanos, acordes a la “doctrina Monroe”. Entonces irrumpe el discurso de Ariel, un texto a caballo entre la narrativa y el ensayo, con sutiles pinceladas de análisis cultural y sociológico. En breves palabras, se trata de la última lección que Próspero debe dictar a sus jóvenes alumnos, la esperanza del futuro, antes de despedirse de ellos. Y la lección consiste en el análisis del espíritu americano, que tiene sus raíces en la reflexión contemplativa latina, y que debe evitar el influjo cada vez más creciente de la sociedad estadounidense, de cariz pragmático-materialista. En síntesis, que Ariel debe resistir a las garras de Calibán. Todos los personajes que Rodó convierte en conceptos (Ariel, Calibán, Próspero) los toma prestados del drama shakespeariano La tempestad. Resulta curioso, en una primera instancia, que Rodó no recurriera a un escritor de un país de lengua romance para adoptar personajes que simbolizaran la crítica a la sociedad pragmática anglosajona. Un inglés tuvo que ser el modelo para criticar un aspecto de la cultura angloestadounidense. Raro y paradójico. Es cierto que los autores más mentados en Ariel son franceses (Renan y Guyau), pero los símbolos centrales son de la mente sajona de Shakespeare. Lo mismo sucede cuando Rodó, en el propio Ariel, analiza a Edgar Allan Poe: se ve obligado a decir que es una excepción en su sociedad. Tal vez el influjo de la cultura anglosajona no lleve necesariamente a las bajezas de Calibán, ni éstas sean necesariamente “bajezas”.


Al igual que las aclamaciones, las críticas no se demoraron. Alberto Zum Felde fue uno de sus grandes detractores: “El arielismo de Rodó no produce más que galanos declamadores del ideal, de la belleza, de la armonía, de la virtud; pero no suscitará ni un solo hombre mejor, ni será factor de una sola mejora social. Entre la prédica de Rodó y la vida real no hay relación alguna; por eso su idealismo es estéril. Su arielismo no tiene brazos ni piernas, por eso no anda ni labora. Es un ente paralítico con cabeza de dios griego. Para ser maestro de hombres le faltaba a Rodó una cualidad imprescindible: conocer a los hombres. Rodó era una mentalidad de gabinete, de aula, de libros. Sus conceptos de la vida y de los hombres los había extraído totalmente de sus libros de estudio. En el plano ideal y abstracto de las ideas, habíase así formado su noción de un hombre abstracto y convencional. Ignoraba al hombre real, vivo, en acción; y sobre todo al hombre moderno, tan complicado, tan diverso, tan multiforme”.2


Zum Felde propone entonces que no hay que despreciar a Calibán, que tiene un papel complementario en las dinámicas de la vida social. Y que Shakespeare se había dado cuenta de ello, no así Rodó: “El Próspero original, el de Shakespeare, buen conocedor del hombre, se sirve de Calibán, a quien domina con su ciencia mágica. Rodó no ha comprendido el secreto de Calibán, y lo excluye. Error fundamental, porque Ariel solo es como una cabeza sin cuerpo. Ariel necesita de Calibán. Calibán es la materia; y de materia estamos hechos, y en la materia obramos”.3


El cubano Roberto Fernández Retamar, en 1971, dirige su crítica en sentido análogo a la de Zum Felde: “Nuestro símbolo no es pues Ariel, como pensó Rodó, sino Calibán”,4 escribe en su ensayo titulado, precisamente, Calibán.


La lista de críticos de Rodó no culmina, si bien nadie alcanza el nivel de agonismo que adopta Zum Felde. El peruano Luis Alberto Sánchez evidencia los logros estéticos sin demasiado contenido conceptual en la prosa del autor de Ariel:“(...) en Rodó lo primordial, lo imperante, era la forma, muy por encima del pensamiento. Sarmiento, Martí, Prada, más que por cómo dicen, valen por lo que dicen. Rodó, fundamentalmente, no. De ahí que, en tiempos cargados de interrogantes y angustia como el nuestro, la juventud, a la que él tendió tan elocuente y reiteradamente los brazos, se le encoja y, si no rechazo, le demuestre público y casi unánime desapego”.5


Sánchez continúa su crítica, proclamando que Ariel presupone una visión elitista y antidemocrática en un momento en que Uruguay buscaba sentar las bases de las instituciones para evitar que el país continuara en un cúmulo de querellas civiles.


Y, para terminar con las aseveraciones de Sánchez, la siguiente cita resume la inadecuación de Ariel:“(...) no quiso ver más que meros dilemas ahí donde reinaba la complejidad. Por remarcar el materialismo de Calibán (Estados Unidos) exaltó en demasía el idealismo de Ariel (América Latina); divinizó la mistificación latinista de nuestros países mestizos; ilusionó a los jóvenes, haciéndoles creer en las grandes palabras antes que en los mezquinos hechos, y dio patente de idealismo a muchos oportunistas que se abroquelaban tras de aquellas declaraciones. No fue tal su propósito, por cierto, pero las prédicas se miden más bien por los efectos que por las intenciones de quienes las enuncian”.6


En el fondo la propuesta intelectual de Rodó fue una y sencilla: introdujo en el ambiente positivista uruguayo una variante, el neoidealismo.“Somos los neoidealistas”, dice en El mirador de Próspero. Sarah Bollo reafirma este concepto de “neoidealismo”, como una revitalización romántica, una nostalgia de la idea, en un contexto positivista y cientificista en lo epistémico, y una lengua modernista, fría, marmórea, distante, en poesía y estética.7

 

EL MESÍAS QUE VENDRÁ


Cuando Sánchez, al final de la cita previa, dice “prédicas”, utiliza la palabra justa. No solamente Rodó, sino gran parte de esa generación cumplió, según Ángel Rama, las funciones espirituales de guía mesiánica que ya la Iglesia, por impopularidad, no cumplía ni podía cumplir.


“La función ideologizante que germina entre los escritores de la modernización cumple el cometido fijado por sus maîtres penseursfranceses: Renan, Guyau, Bourget, etcétera. Al declinar las creencias religiosas bajo los embates científicos, los ideólogos rescatan, laicizándolo, su mensaje, componen una doctrina adaptada a la circunstancia y asumen, en remplazo de los sacerdotes, la conducción espiritual. La fórmula preferida de Rodó traduce el proyecto de su generación: ‘cura de almas’. Médicos que se aplican al espíritu, por lo tanto nuevos sacerdotes de la humanidad (...).”8


En este contexto de “maestros del pensamiento”, en esta caterva de sacerdotes laicos, cabe destacar el papel intelectual de un libertario como Carlos Vaz Ferreira, quien descreyó de ese rol rector de “un” letrado, de ese arcángel iluminador de las pobres mentes débiles: ese “el que vendrá” será, para Vaz Ferreira, “los más posibles”, una multitud que cambiará la estética por innovación espontánea, sin programas, reglas o fórmulas, a diferencia de lo que gustaba esperar Rodó: “El hermosísimo estudio de Rodó El que vendrá tiene indudablemente un defecto, que es el título: hacer suponer que debe venir uno, y que se necesita que venga uno a dar la fórmula; que vengan los más posibles –sobre todo si son genios– con los más modos posibles, que no conviene que sean fórmulas; y que tengan los menos discípulos o, en todo caso, los menos imitadores posibles”.9

 

LIBERAL, PERO NO TANTO

 

En la ya mentada polémica con Pedro Díaz, con motivo de la resolución tomada por la Comisión Nacional de Caridad y Beneficencia Pública de eliminar los crucifijos de las “casas de beneficencia”, Rodó manifestó una posición contrapuesta a la oficial, que lo alejó definitivamente del ala liberal más jacobina, que era la que, a juzgar por la resolución susodicha, predominaba en el liberalismo reinante en Uruguay.
El de Rodó siempre resultó ser un liberalismo a medias, condescendiente con el espíritu popular más afecto a las creencias religiosas y al conservadurismo moral; apoyó, por ejemplo, la dictadura de Juan Lindolfo Cuestas. José Pedro Barrán también lo considera un conservador.


Carlos Real de Azúa, justamente, define los “ideales” rodonianos como una convivencia forzada de elementos disímiles, o débilmente asociados:“Los ‘ideales’ resultan muchas veces sólo verbal, literaria, precariamente armonizados; están ‘asociados’, no ‘integrados’. Término medio religioso, filosófico y político: racionalismo-helenismo-cristianismo, aristocracia-democracia, se juntan mediante la treta ecléctica”.10
Esta “treta ecléctica” de su pensamiento es lo que, probablemente, empuje a Luis Alberto Sánchez (citado un poco más atrás) a expresar que el verdadero valor de los escritos de Rodó estriba en su estilo, en su forma, y no en su contenido, en lo que tiene para decir, que es siempre ambiguo.


EL ESTILO COMO (POSIBLE) LEGADO


Pasados cien años de la muerte de Rodó, no creo que sea desmedido suponer que el mayor valor de sus escritos radica en su estilo. Y no hay que malinterpretar esto: hay una connotación bastante negativa del “estilo” en un ambiente cultural como el nuestro, en el que los narradores más actuales han aprendido la concisión de la frase breve y ágil de estadounidenses como Raymond Carver o Bukowski. En este sentido, la obra de Rodó sigue siendo un llamado de atención para no olvidar que nuestras letras supieron alcanzar un nivel retórico y estilístico que no sería perjudicial que volviera a reactivarse, al menos en parte. La riqueza del lenguaje, su belleza y complejidad, son valores estéticos que pueden pensarse como fines en sí mismos, independientemente de contenidos e ideas.


No obstante, incluso en el ámbito estilístico se pueden plantear reparos a la prosa rodoniana. Hay en Rodó una desconfianza del español rioplatense: sus viajes finales, por ejemplo a Barcelona, confirman una visión apologética de la lengua castiza peninsular (o catalana, en este caso) contrapuesta a nuestro imperfecto, siempre imperfecto, idioma, derivado inculto de la casta dicción europea.


“He aquí que descubro mi apellido en la muestra de una casa de comercio, y por vez primera aprendo a pronunciarlo bien (...). Parece ser, según me explica concienzuda y prolijamente mi homónimo, que, en buena prosodia de esta lengua, la primera ‘o’ no suena como la clara y neta vocal castellana, sino de una manera que participaría de la ‘o’ y de la ‘u’. Agradezco la revelación de mi homónimo, y pienso cuán cierto es que cada hora trae una enseñanza.”11


La “revelación” del origen puro de su apellido sólo le confirma lo pútrido que devino en su pronunciación sudamericana.


Indica Bollo, en este mismo sentido, la devoción de Rodó por la lengua castiza: “Su léxico siempre fue castizo, rico, muy español”.12
Además, si bien Rodó no ignoraba lo que se escribía y discutía en su generación, siempre se sentía nostálgico de los aires culturales y la retórica desvencijada de la generación precedente, la del Ateneo: “El Ateneo era (...) el mausoleo de una época. La generación intelectual que le dio vida, provecta ya, entregada a la política, al foro, a la diplomacia, frecuentaba muy poco su recinto. La nueva generación no se congregaba en él. Y en su vasta biblioteca solitaria Rodó era el único visitante”.13


En este sentido, Rodó tiene un destino romántico de soledad similar al del Tabaré de Zorrilla de San Martín: es un indio de ojos celestes, ni pertenece totalmente al pueblo autóctono ni al conquistador; ni a la generación del Ateneo, que ya no existe, ni a la del 900, que es, en algún sentido, bastante más “moderna” que él.


Quizá Próspero se despide porque, luego de su discurso, ya no queda nada más para modificar o corregir: quiere que su despedida quede esculpida con una lección definitiva y eterna, “como el sello estampado en un convenio de sentimientos y de ideas”,14 dice en Ariel. Pero los sentimientos cambian, las ideas cambian, y su sello se diluye ante la fuerza del presente.

 

1. Alberto Methol Ferré, El Uruguay como problema. Montevideo: Hum, 2012, pág 97.
2. Uruguay Cortazzo, Zum Felde, crítico militante. Montevideo: Arca, 1981, págs 2-3.
3. Cortazzo, op cit, pág 4.
4. Roberto Fernández Retamar, Calibán. Montevideo: Aquí Testimonio, 1973, pág 31.
5. Luis Alberto Sánchez, Nueva historia de la literatura americana. Buenos Aires: Americalee, 1944, pág 333.
6. Sánchez, op cit, pág 335.
7. Sarah Bollo, Sobre José Enrique Rodó. Montevideo: Impresora Uruguaya SA, 1946, pág 35 y siguientes.
8. Ángel Rama, La ciudad letrada. Montevideo: Arca, 1998, págs 86-87.
9. Carlos Vaz Ferreira, Inéditos XXII. Montevideo: homenaje de la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay, 1963, pág 20.
10. Carlos Real de Azúa, “Rodó en sus papeles” en Escritura, año 2, núm 3, Montevideo, pág 95.
11. José Enrique Rodó, El camino de Paros. Montevideo: Cedal, 1968, pág 15.
12. Bollo, op cit, pág 45.
13. Alberto Zum Felde, Proceso intelectual del Uruguay. Montevideo: Claridad, 1941, págs 227-228.
14. Rodó, Ariel. Buenos Aires: Kapelusz, 1962, pág 8.

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Miércoles, 22 Marzo 2017 07:03

¿Qué hace el pensamiento abstracto?

¿Qué hace el pensamiento abstracto?

El pensamiento abstracto nos acerca a las humanidades y a las artes, en el sentido más amplio pero fuerte de la palabra. Por lo demás, los símbolos nos acercan a las naturaleza, mientras que los conceptos parecieran alejarnos de ella.


Cinco formas particulares, hoy en día, del pensamiento abstracto son: la(s) lógica(s), la(s) matemática(s), la filosofía, la física teórica y la química pura. Ciertamente que existen campos aplicados y experimentales en ellos —la ética empresarial; o las matemáticas financieras; o la nanotecnología; o la química farmacéutica, por ejemplo—, pero cuando son estudiadas sin intereses inmediatos de aplicación o experimentación conllevan numerosas ventajas.


El pensamiento abstracto nos permite simbolizar el mundo y la realidad, y es esa capacidad de referirnos al mundo y a la realidad en términos simbólicos lo que otorga una enorme ventaja selectiva a unos seres humanos sobre otros, a unos grupos y sociedades sobre otras.


Pues bien, sorpresivamente, la capacidad de simbolizar el universo y la realidad nos abre las puertas, de par en par, con las artes; esto es, con la poesía y la literatura, con la música y la arquitectura, entre otras. El arte, dicho de manera general, es una interpretación del mundo y la realidad en términos de símbolos. No ya de entidades particulares y singulares. El símbolo siempre remite desde sí mismo más allá de sí mismo. Los objetos, en tanto que cosas, por el contrario, siempre remiten a sí mismos y agotan el mundo en su propia existencia.


Existe, en la historia de la civilización occidental, un movimiento pendular irregular que parte de la inteligencia entendida como nous –esto es, una inteligencia intuitiva–, pero que es relegada a lugares secundarios e incluso negada durante dos mil quinientos años por parte del logos –la inteligencia de palabra y predicativa o proposicional–. El verbo del nous se dice en griego elnoein, y encuentra en Anaxágoras su punto de partida, y en E. Husserl el único referente siguiente. Originariamente, la historia del nous es la historia de la Grecia arcaica, la cual termina hundiéndose en el pasado de las guerras púnicas, y la guerra de Troya. Por su parte, la historia del logos es la que define a la civilización occidental como tal.


El péndulo, si cabe la metáfora, pareciera tender ahora del logos nuevamente hacia el nous, dado el reconocimiento de que la inteligencia no se agota en aspectos estrictamente cognitivos y predicativos, y que, adicionalmente, existe una capacidad de simbolización que, sorpresivamente, acerca a las ciencias y la lógica a las artes y la poesía. La escisión de las dos culturas nunca había sido tan superada como en los últimos lustros, en términos de cultura y civilización.


El pensamiento abstracto es el “trabajo” con variaciones eidéticas, con la imaginación y la fantasía, como con posibilidades, con juegos imaginarios y el permanente planteamiento de situaciones: “qué sucedería si....” (what if).


Dicho de manera directa y escueta, el pensamiento abstracto no es pensamiento proposicional, sino fantasía y juego. Que es lo que menos aparece o existe en el mundo del trabajo –regido por productividad, eficiencia y eficacia, ganancia y emprendimiento, por ejemplo–, como tampoco en la escuela en general, marcada acaso por competencias –argumentativas, interpretativas y propositivas (sic!).


Dicho de forma llana: se puede enseñar el pensamiento concreto, pero sólo se puede aprender el pensamiento abstracto. En consecuencia, el pensamiento abstracto es bastante más que el mero pensamiento conceptual. La verdad es que la primera forma de comunicación, y la más básica forma de entendimiento entre los seres humanos, no sucede a través de juicios, conceptos, enunciados y demostraciones. Por el contrario, se trata de metáforas y símiles, de sinécdoques, anadiplosis y polisíndeton, entre muchos otros. En una palabra, se trata de tropos. Que es la cara oculta del logos y, por el contrario, la cara visible del nous.


Como se aprecia, el pensamiento abstracto nos acerca a las humanidades y a las artes, en el sentido más amplio pero fuerte de la palabra. Por lo demás, los símbolos nos acercan a las naturaleza, mientras que los conceptos parecieran alejarnos de ella.


La buena ciencia no consiste en argumentos, juicios y demostraciones. Desde el punto de vista cultural, la buena ciencia es, ante todo, una buena historia, un buen relato. Nadie puede ser un buen científico si no es un buen narrador; como los abuelos alrededor del fuego, como los buenos amigos con un café o un buen vino. Cuando sentimos que el tiempo no existe, porque el mundo entero es el relato.


Si se ha dicho que el trabajo total es creativo y que no sabe de tiempos ni espacios, es porque el investigador está inmerso en la hybris del conocimiento y el descubrimiento. Pero cuando ello sucede, entonces las distinciones entre pensar e imaginar, entre conocer y vivir resultan abstrusas e insostenibles.
Manifiestamente que las formas primeras, como aparece ante la sociedad el pensamiento abstracto, es en la forma de conocimientos altamente elaborados, en filosofía, en lógica, en matemáticas, en física teórica o en química pura. Pero la verdad es que cuando nos encontramos con teóricos que trabajan auténticamente en estos campos, no nos encontramos muy lejos de atisbos de verdadera sabiduría. Con la observación puntual de que la dificultad está en “auténticamente”.


Hay momentos en los que el conocimiento aparece como erudición (en inglés la palabra hermosa es polymath, cuya etimología se remonta al griego antiguo: se dice de aquella persona que aprende mucho o ha aprendido mucho). (No de aquella a la que le han enseñado muchas cosas). (Por su parte la etimología de la erudición sostiene que se refiere a todo aquel que está por fuera de lo rudo o de lo tosco). Una cosa no es lo mismo a la otra.


En términos de la etimología, en un caso, el pensamiento abstracto nos hace seres cultos y civilizados, que es lo que quiere significar lejos de la rudeza y la tosquedad. En otro caso, el pensamiento abstracto nos permite aprender, aprender constante e incesantemente. Gracias a lo cual nos hacemos libres. Y reconocemos que no hay fronteras entre las artes y las ciencias.

 

Publicado: 20 Marzo 2017

Miércoles, 08 Marzo 2017 08:22

Mujeres

Mujeres

 

Una larga lucha por pasar de objeto a sujeto


Un ocho de marzo más la historia se repite. Celebración de una onomástica y denuncia de una inequidad que no parece tener arreglo, al menos hay poca voluntad política de que lo tenga. Han pasado ciento sesenta años desde aquel 8 de marzo de 1857 en que un grupo de mujeres trabajadoras del textil se declararon en huelga y salieron a la calle a reclamar derechos. Casi tantos años como los que dicen los datos que son necesarios para que la mujer “alcance” al hombre en condiciones económicas y laborales.

Este 2017 el Día Internacional de la Mujer será el día del Paro Internacional de Mujeres para reclamar derechos, para denunciar la inacabable desigualdad y la reincidente violencia de género. Porque más que para celebrar es un día para seguir luchando.

La mujer, por suerte, no es igual que el hombre. Las mujeres no piden esa igualdad repetida hasta la saciedad e ignorada hasta la saturación. Lo que la mujer quiere, y me arriesgo a suponerlo porque me podrían tachar, y con razón, de no serlo, es equidad.

 

igualdad equidad

igualdad – equidad

 

No hay que irse a países mal llamados tercermundistas para ver esa discriminación. La vieja Europa, los EE.UU. u otros territorios “desarrollados” también tienen esa lacra hacia quienes nos dan la vida. Y tampoco se libran de ella en los medios masivos de difusión de noticias, donde el lugar de las periodistas está por debajo de sus capacidades y en condiciones de desigualdad respecto de sus compañeros.

Esa diferencia se aprecia en casi todos los sectores sociales, culturales y económicos. Entre ellos en el cine, donde la mujer sigue siendo más objeto que sujeto y donde los papeles se les van cerrando según van llegando a una madurez que, como a todo ser humano, las enriquece y mejora pero que parece lastrarlas frente a una cámara.

El cine, como gran medio de comunicación, debe ser una de las esferas para luchar por la equidad, por la justicia social y el pleno reconocimiento de la mujer como ciudadana con los mismos derechos. La gran pantalla debe ser ejemplo de lucha por superar las tradiciones aferradas a lo femenino como deudor o vicario.

¿Hay alguna actividad en la que, a lo largo de su existencia, la mujer haya sido más utilizada como objeto que en el cine? Pues creo que, publicidad aparte, la respuesta es no. Objeto de deseo, por supuesto. Sólo hay que recordar aquel casposo cine español de finales de los ´70, el llamado del destape, hecho para aplacar los picores de una sociedad pacata, y machista, que empezaba a ver la luz. Un destape que solamente se imponía a las mujeres. O es que alguien recuerda haberle visto algún pelo que no fuera del pecho a los Landa, Pajares, Esteso, etc...

Pero el cine puede aprovecharse para educar desde la equidad. Equidad que todavía hoy, en pleno siglo XXI, sí aunque parezca que socialmente volvemos hacia el XIX estamos en la segunda década del veintiuno, es necesario pelear y cuesta conseguir. El cine es una gran herramienta de comunicación y concienciación, un arte para hacer visible el papel de la mujer, como persona, como ciudadana, en situación de igualdad y contra el patriarcado que domina la sociedad. Porque, pese a que el cine y la televisión han reforzado estereotipos sobre la mujer, han sido también, sobre todo el primero, más crítico, muestrario de los cambios sociales y altavoz para reclamar el lugar de la mujer como sujeto activo de la sociedad.

Hemos de superar las narraciones ancladas en mujeres negociables (esposas, madres) o mujeres consumibles (casquivanas, prostitutas), como decía el profesor Jesús Ibáñez, siempre deudoras del hombre, para reivindicar a la mujer como sujeto, como persona: ni más ni menos que como MUJER. La lucha por la igualdad no se soluciona con decretos, que hay que ponerla en práctica en la vida diaria, en la familia, en la escuela, en la calle y en el trabajo.

Por eso quiero hacer un reconocimiento a las mujeres a través del séptimo arte. El lugar de la mujer en el cine ha estado, casi siempre, frente a la pantalla, en roles protagonistas o secundarios, encasillados o no. Pero, qué decir de otras profesiones relacionadas como guionistas, productoras o directoras. Difícil, muy difícil.

La historia de las mujeres directoras de cine, como en otras muchas profesiones, ha sido ardua, muy cuesta arriba y hoy lo sigue siendo. Pese a ello, hay grandes nombres, grandes mujeres que han hecho más grande el séptimo arte. La lista completa de mujeres dedicadas a la realización cinematográfica no nos cabría en este espacio. Tan sólo queremos mencionar nombres de autoras destacadas, algunas reconocidas y otras injustamente olvidadas, como ocurre con demasiada frecuencia, de la historia del cine.

Empecemos por Alice Guy-Blaché (París, 1873 – New Jersey, 1968), la verdadera pionera del cine. Adelantada a su tiempo, incluso al padre de este arte, George Meliés. Realizó, en 1896, la primera película narrativa de la historia, La Fee aux Choux (El hada de los repollos). Productora y directora independiente, usó grabaciones sonoras simultáneas a las imágenes, utilizó efectos especiales como la doble exposición del negativo, el retoque o los movimientos hacia atrás de la cámara. En 1912 dirigió la primera película interpretada íntegramente por personas de raza negra, Un tonto y su dinero, y tuvo su propio estudio.

 

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Alice Guy Blaché

 

Charlotte (Lotte) Reiniger, (Berlín, 1899 – 1981), precursora del cine de animación. Guionista y directora de la película animada más antigua que se conserva, Las aventuras del príncipe Achmed. Realizada con más de 300.000 imágenes individuales, tenía una duración de 65 minutos.

 

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Las aventuras del príncipe Achmed

 

En España, las precursoras fueron Helena Cortesina (Valencia, 1904 – Buenos Aires, 1984) primera directora de cine española con Flor de España o la leyenda de un torero en 1921, estrenada dos años después, y Rosario Pi (Barcelona, 1899 – Madrid, 1967) productora y directora, fue la primera en realizar una película sonora, El gato montés, en 1935. Posteriormente, no hemos de olvidar a Ana Mariscal, que llegó a rodar diez películas, la última El paseíllo (1968), en una época nada fácil; Cecilia Bartolomé, autora de la considerada primera película feminista española, Vámonos, Bárbara (1978); Ana Diez, primera mujer ganadora de un Goya como directora por Ander eta Yul, (1989); Pilar Miró, guionista y directora, primera mujer en dirigir RTVE; Icíar Bollaín, actriz, guionista y directora, Goya en 2004 por Te doy mis ojos; o Isabel Coixet, Goya como directora por La vida secreta de las palabras (2006). Las tres últimas son las únicas mujeres que han obtenido el Goya como directoras en las 31 ediciones del premio. Recordemos que el primer Óscar a una mujer directora fue para Katrhyn Bigelow, en 2009, por The hurt locker (En tierra hostil). Sólo tuvo que esperar a la 82ª edición de los premios de Hollywood.

En Colombia, Gabriela Samper, la primera directora, guionista y productora (Páramo de Cumanday, 1965); Marta Rodríguez, una gran documentalista (de Chircales, 1972, a Testigos de un Etnocidio, memorias de resistencia, 2011) con tal vez más reconocimiento fuera que dentro de su país; Camila Loboguerrero, primera mujer en filmar largometrajes en Colombia (Con su música a otra parte, 1984); Libia Stella Gómez, directora y guionista (Ella, 2015); Patricia Ayala, documentalista (don Ca, 2013), o Patricia Cardozo, ganadora del premio especial del Jurado y del Público en el Festival Sundance, 2002, con Las mujeres de verdad tienen curvas. Mencionar aquí al colectivo Mujeres al borde, iniciativa producto del sueño de dos amigas para dotar de un espacio a las mujeres desobedientes, transgresoras, que quieren crear un mundo distinto practicando el artivismo (arte + activismo) sexodisidente.

Terminamos el recorrido con un recordatorio a otras cineastas que, desde diferentes culturas, han dicho y hecho mucho por el papel de la mujer en el cine y en la sociedad: Deepa Metha (India), Julie Bridgham (EEUU), Niki Caro (N. Zelanda), Mira Nair (India), Marguerite Duras (Francia), Claudia Llosa (Perú), Hana Makhmalbaf (Irán), Lucía Puenzo (Argentina), Rebeca Chavez (Cuba), Liliana Cavani (Italia), Ma Liwen (China), Doris Dörrie (Alemania), Agnieszka Holland (Polonia), Fina Torres (Venezuela), Samira Makhmalbaf (Irán) o Djamila Sahraoui (Argelia).

Y hay muchas, muchísimas más, en el cine y en otros muchos ámbitos de la vida. En un día como el 8 de marzo y el resto de los días del año. Ya va siendo hora de que lo femenino se tome la palabra. Porque son, ni más ni menos y en definitiva, MUJERES.

 

 

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Ernesto Cardenal en su casa de Managua, en 2015.

 

El poeta nicaragüense y antiguo dirigente sandinista denuncia su situación política y considera que la muerte no es definitiva: "Creo en la resurrección"

 

Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) recibe a EL PAÍS en su casa modestamente amueblada del barrio de Los Robles, en Managua, de cuyas paredes cuelgan obras del poeta y pinturas primitivistas, técnica desarrollada en la comunidad de artistas que impulsó en el archipiélago de Solentiname. Allí llegó en los años sesenta del siglo pasado para fundar una utopía que aún hoy sigue atrayendo el interés de periodistas, documentalistas, investigadores, escritores y lectores. El lugar, en concreto la propiedad de un hotel llamado Mancarrón, está en el centro de una disputa en la que ha intervenido la justicia nicaragüense, que lo condenó al pago de una multa de 753.000 euros por supuestos daños y perjuicios a favor de Nubia Arcia, esposa de Alejandro Guevara, uno de los miembros de esa comunidad, fallecido en los noventa. Ella reclama el hotel como una herencia.

Cardenal ha denunciado una persecución política en su contra por parte del presidente Daniel Ortega y lo que ha llamado la instauración de una nueva “dictadura” en Nicaragua. Tras la presión generada por esta manifestación de solidaridad, un juez de Managua declaró nula la orden judicial que obligaba a Cardenal, de 92 años, a pagar la multa.

“Me alegra que el mundo entero se esté enterando de que soy un perseguido político en Nicaragua. Perseguido por el Gobierno de Daniel Ortega y su mujer [Rosario Murillo], que son dueños de todo el país, hasta de la justicia, de la Policía, y del Ejército. No te puedo decir más, porque esta es una dictadura”, explica Cardenal.

En Solentiname, Nubia Arcia prefiere guardar silencio sobre este caso. Consultada al respecto, la mujer catalogó como un “teatro” la reacción de Cardenal tras conocer el fallo inicial en su contra. “Ernesto Cardenal hizo un teatro. No siento que yo tenga que aclarar algo. Tengo todo en los juzgados, por lo que prefiero no hablar del tema”, responde.

A pesar de que el fallo que obligaba al pago de una indemnización fue congelado, la demanda contra el poeta Cardenal sigue en los juzgados, a la espera de que otro juez la reviva. “Ellos [Ortega y Murillo] son dueños de todos los poderes de Nicaragua. Tienen un poder absoluto, infinito, que no tiene límites, y ese poder está ahora en mi contra”, continúa Cardenal, que deja los comentarios políticos para hablar del tema que más le apasiona: la poesía y su acercamiento a la ciencia, que magistralmente trató en su obra cumbre: Cántico cósmico. “Siempre he tenido interés por las ciencias naturales, por libros sobre los océanos, sobre las mariposas, sobre las tribus primitivas”.

 

Pregunta. ¿Se define entonces como un innovador?

Respuesta. Sí. Creo que soy el único poeta, o al menos el único que yo conozco, que está haciendo poesía sobre la ciencia, poesía científica.

 

P. ¿Qué relación hay entre ciencia y religión? ¿Hay un punto de unión entre ambas?

R. Richard Feynman, un científico de física cuántica se pregunta, y leo: “A nadie inspira nuestra actual imagen del universo este valor de la ciencia, sigue sin ser cantado por los cantores. Uno está reducido a oír no una canción o un poema, sino una conferencia en la noche”. Yo soy una excepción, yo hago poemas sobre ciencia. Te leo lo que ha dicho el biólogo inglés (John Burdon Sanderson) Haldane: “La ciencia es más estimulante para la imaginación que los clásicos”. Y el físico Paul Davies ha dicho: “La ciencia es un camino hacia Dios más seguro que la religión”. Y yo así lo creo, porque las religiones dividen a los pueblos y la ciencia no. Otro científico ha dicho: “Demasiados poetas, y durante demasiado tiempo, han ignorado la mina de oro de la inspiración que ofrece la ciencia”. Estas son las razones por las que yo he hecho estos poemas con temas científicos. Y en cuanto a lo de Dios, estos también son poemas sobre la creación. Para mí es casi como una oración leer libros científicos. Veo en ellos lo que algunos han dicho que son huellas de la creación de Dios.

 

P. ¿En ese proceso de investigación, durante sus lecturas científicas, se le plantearon dudas sobre la religión, su fe?

R. No, porque simplemente mi fe cristiana me explica lo que la ciencia también dice en su lenguaje científico: la creación, que para mí es hecha por Dios. Creo que Dios también ha hecho la evolución de la creación.

 

P. ¿Tras esa inmersión científica y mística cómo se ubica a sus 92 años?

R. Tengo una visión distinta de la que antes se tenía, de que la tierra era el centro del universo, y de que todo giraba alrededor del planeta. Después se fue descubriendo que somos simplemente una galaxia y que son miles de planetas en la galaxia y de que son miles, millones, de galaxias las que hay en el universo. Creo que cada vez nos sentimos más pequeños ante esto, pero al mismo tiempo más grandes, porque nosotros, así tan pequeños como somos, comprendemos el universo, nos damos cuenta, somos la evolución consciente de sí misma. Somos también el centro del universo.

 

P. ¿Siente miedo a la muerte?

R. Sí. Cada vez estoy más cerca, pero al mismo tiempo pienso que la muerte no es definitiva; creo en la resurrección.

 

P. ¿Cómo afronta el erotismo?

R. Yo he sido muy erótico, muy enamorado del sexo, debo decir. Muy obsesionado incluso por el sexo en mi juventud y aun después de mi juventud. Mi poesía siempre había estado inspirada en el amor humano, hasta que descubrí el amor a Dios, la boda con Dios, ese erotismo también místico o religioso.

 

P. ¿Y el sexo entre dos hombres o dos mujeres?

R. También es amor.

 

P. Ha mencionado su obsesión por el sexo. ¿Cómo enfrentó el dilema de elegir entre el amor, el sexo, frente a la unión con Dios?

R.Hay una mística que dice que el sexo es parte de uno con Dios. Yo esto lo comencé a descubrir mucho tiempo después. Me doy cuenta de que si lo hubiera descubierto antes no hubiera entrado a la vida religiosa, no hubiera sido célibe, hubiera tenido una familia y entonces hubiera tenido menos contacto con Dios y menos compromiso político.

 

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Martes, 21 Febrero 2017 08:45

Cinco cosas que conviene saber de Escher

Cinco cosas que conviene saber de Escher

 


1. Al igual que Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Durero y Holbein, M.C. Escher era zurdo. Fue un tanto introvertido y tenía un carácter difícil.

2. Matt Groening, el creador de Los Simpson, es un gran admirador del dibujante y se inspiró en el cuadro Relativity para una de las introducciones de ese programa. También se basó en una de las litografías más famosas de Escher, Ascending and Descending, para parodiarla en varios momentos, como el capítulo 18 de la segunda temporada, donde Homero se atora en un tobogán acuático. Y por supuesto en Futurama, donde es inolvidable la caída infinita del robot Bender.

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3. La obra de Escher ha sido utilizada para ilustrar las portadas de varios discos de grupos musicales, como Mott The Hopple, que usó una versión de la ilustración Reptiles en su primer álbum. Asimismo, la portada de Umagumma, el cuarto disco de la banda británica de rock Pink Floyd, es claramente escheriana.

 

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4. Muchos fans de Escher son matemáticos, apasionados por sus construcciones imposibles, sus representaciones geométricas o sus propuestas para representar el infinito. No obstante, él nunca fue un estudiante brillante, solo destacó en las clases de dibujo.

 

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5. Hizo más de 400 litografías y grabados en madera, así como unos 2 mil dibujos y borradores. Él mismo destruyó algunas de las planchas para que no se realizaran más reproducciones de originales, pues produjo muchísimas. La fundación que lleva su nombre es la encargada de preservar su legado y la única autorizada para otorgar los permisos para comercializar las maravillosas imágenes de los mundos imposibles de Escher. La página electrónica se puede consultar aquí:www.mcescher.com/foundation/.

 

Recordemos una de sus frases más populares: Sólo quienes intentan lo absurdo alcanzan lo imposible y cuando naveguen en Internet disfruten este video inspirado en su obra, realizado por el artista visual Cristóbal Villa: https://vimeo.com/36296951.

 

 

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De izquierda a derecha, torero (r) Gitanillo de América y torero Juanito Ortíz

El próximo 22 de enero abre sus puertas a la tauromaquia la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá. Avanzan a paso rápido las obras de mantenimiento del escenario, mientras muchos dan por hecho que atrás quedaron los cuatro años de proscripción de la fiesta brava en la capital. Se enciende otra vez el debate entre los que comulgan con la fiesta y aquellos que acometen en su cruzada contra la barbarie y la tortura, todo aquello que huela a toreo. Las voces de toreros, taurófilos y promotores no debe seguir silenciadas en nombre de la verdad y la razón de los argumentos; es necesario alcanzar un consenso donde todos ganen, con capacidad de vincular a las minorías de la tauromaquia, aunque estas sean adversarias en los imaginarios ideológicos, políticos y de clase social, aunque sean la personificación de todo mal.

 

En la tarde del 8 de octubre del 2016 Adrián, un niño español enfermo de Sarcoma de Erwing (1), captaba todas las miradas y los flashes en la plaza de toros de Valencia, España. Una corrida de toros benéfica había sido organizada a favor de este infante, confeso seguidor de la fiesta brava. El propósito de la corrida era recaudar fondos para investigaciones que pudieran poner fin a sus padecimientos, de la misma manera darle una voz de aliento a este pequeño abatido por intensas quimioterapias que en los pasillos del hospital osaba mantear toros imaginarios y gozar con los aplausos de una afición que vibraba al ritmo de sus pases. Lo acompañaron El Soro, Enrique Ponce, Vicente Barrera, Rafaelillo, Ginés Marín, Román y Fernando Beltrán, famosos toreros españoles a quienes conmovió Adrian y protagonizaron aquella tarde un paseillo junto al niño.

Ese mismo día una usuaria antitaurina de Facebook identificada como Aizpea Etxerraga, manifestó: “Que qué opino? Yo no voy a ser políticamente correcta. Qué va. Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar hebívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir”. No fue la única, su opinión es apenas representativa de los comentarios que se sucedieron en las redes sociales y obligaron a las autoridades españolas a defender la honra de Adrián, ofendida por decenas de usuarios con posturas semejantes (2).


Estigmatización, violencia e irrespeto siguen inspirando toreros y aficionados de la tauromaquia que hoy son azotados por los recios vendavales de la postmodernidad, embestidos por las ideas y las acciones de miles de individuos que en nombre de la vida y la razón siguen sosteniendo posiciones absolutas e irrefutables, las mismas que viene precipitando en fuertes acciones en pro de la supresión de las corridas, de la desaparición de todo aquello que se encuentre vinculado con ellas. Todo vale en esta cruzada contra la tortura y la barbarie donde la descalificación y el silenciamiento están siendo algunas de las armas predilectas del combate.

En este marco de pugnas y señalamietnos, en una tarde de finales de noviembre, el maestro Gitanillo de América, presidente de la Unión Nacional de Toreros de Colombia (Undetoc) y Juanito Ortiz, promesa del toreo nacional, ambos sobrevivientes a la embestida antitaurina en el país y a la clausura más larga en la historia de la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá, concedieron una entrevista al periódico desdeabajo en la que pidieron respeto, el cese a la violencia, a los señalamientos y la necesidad de un consenso social frente a lo que consideran su arte y profesión.

 

De repente dejaron de ser ejemplo y se convirtieron en malvados

 

A miles de niños nacidos en los ochenta nos enseñaron en la escuela y en nuestra casas que Cesar Rincón, el más destacado de los toreros latinoamericanos. era un ejemplo a seguir, un hombre que había dejado en alto el nombre de Colombia, alguien por quien debíamos sentirnos orgullosos. Pero aquellos tiempos fueron cambiando (“evolucionando” para muchos) hasta el punto en que hoy quienes comparten su profesión de torero son verdaderas personificaciones de tortura y perversión. La historia empezaría a reprobarlos abofeteándolos junto a tantos otros individuos impertinentes, abyectos y erráticos que constituyen su afición.

El paroxismo de la condena tuvo lugar en agosto el año 2012 cuando a través de una estrategia exitosa de la alcaldía de Gustavo Petro, la plaza de toros Santamaría de Bogotá, la más importante del país, fue clausurada para convertirla en teatro al aire libre. El maestro Gitanillo de América (GA), torero retirado con 30 años de alterativa y más de 1.370 corridas en su vida, recuerda aquella fatídica tarde de agosto del 2014 cuando el cierre de la plaza se extendió incluso sobre los novilleros que practicaban en ella, generando una singular protesta:

 

- Gitanillo de América (GA): ¿Qué ocurrió? Que iba un novillero llamado Andrés Castillo y le dolió mucho que no lo dejaran entrar y cayó en lágrimas, entonces le dije yo ¿Tú que piensas hacer? “No, yo tengo que quejarme, por qué me van a prohibir algo que yo quiero”. Le dije pues yo creo que si deberíamos de quejarnos y hacer una huelga. Y fueron los novilleros de Colombia quienes esa misma noche instalaron una carpa debajo de las taquillas de la plaza de toros y se llegó a efectuar una huelga que fue hasta de hambre. Hay muchachos que quedaron totalmente marcados por esa ínfula de hacer respetar un derecho por el que pasó por encima el alcalde de ese entonces, Gustavo Petro. [...] Eso fue y quedará en la historia, porque con las protestas se consiguen muchísimas cosas, pero esta era una protesta justa, una protesta humana, una protesta de honor y en esa protesta que se hizo con el corazón y con el sentimiento. Fuimos triunfadores, gracias a Dios y gracias al valor que se le da hoy en día a estos novilleros, gracias a ellos se volvió a abrir una nueva frontera taurina para Colombia, si no hubiera sido por ellos, la verdad estaríamos pasando por una situación más difícil de la que pasamos.

 

La decisión de la Alcaldía de no alquilar la Plaza de Toros Santamaría de Bogotá a la Corporación Taurina en el 2012 cerró durante cuatro años la puerta a la celebración de corridas de toros en la capital, con ello sobrevino un efecto dominó que disminuyó hasta en un 60 por ciento las corridas en las provincias de Boyacá y Cundinamarca, generando afectaciones en toreros, aficionados y empleados directos e indirectos de la tauromaquia. Pero esto, antes que silenciar a los toreros, fue el motivo para iniciar una lucha prolongada que se enfrenta a la forma como socialmente está siendo apreciada y valorada su profesión. Así lo manifestó Gitanillo de América:

 

- (GA): Gracias a lo que pasó en la alcaldía del doctor Gustavo Petro, que me merece mis respetos, pero que nos hizo un daño muy grande, pero que nos enseñó que tenemos que preocuparnos por darle dignidad a nuestra profesión y no como la habíamos tenido, clandestinamente, beneficiándonos nosotros pero no beneficiándonos a la luz pública, frente a la gente que no lo podía entender. [...] entonces yo siempre se lo he dicho a los matadores que son las nuevas figuras del toreo como Juanito Ortiz, como los que vienen aquí a Bogotá de que nosotros tenemos muy educadamente hacer respetar nuestros derechos [...]

 

Atrincherados en el respeto a la libertad y del derecho al trabajo, estos toreros que congregan a muchos de los segmentos más acaudalados de la sociedad, siguen protagonizando una lucha que por azares del destino se asemeja bastante a las emprendidas por muchos ciudadanos de sectores menos privilegiados. Deben guardarse, por supuesto, las proporciones porque tampoco puede desconocerse que en las Altas Cortes han contado aliados. Así lo expone el maestro Gitanillo:

 

- GA: [...] esta es una profesión de respeto, esta es una profesión para salir adelante y para ubicar uno a su familia, para adquirir un hogar, ubicarse en un estatus social desde donde uno se pueda defender. Con una garantía muy importante que es la libertad, esa libertad de expresión que tenemos los seres humanos no nos la pueden quitar, es más, la Corte Constitucional ratificó y lo dice en su sentencia que no se le puede prohibir a nadie el derecho al trabajo, su libre expresión y los toreros tenemos como orgullo esto que viene de tradición, además estamos pelado para que no nos la corten.

 

Respeto, cultura, arte, tradición, trabajo, honra, dignidad, se entretejen en el discurso de estos, los únicos entre los hombres capaces de vestirse de luces para salir al ritmo de pasodobles a mantear al mítico tauro, para derrotar en otra tarde soleada a la muerte, al miedo, a lo salvaje, y a la propia bestialidad. Gitanillo de América habla de la lucha con el toro:

 

- GA: Ese animal es un atleta y uno como torero y como profesional se cuida solamente para dar esa batalla a algo tan grande, tan valeroso como es el toro, uno tiene que estar integro, tiene que estar muy bien de salud, tiene que estar con sus cinco sentidos, muy delgado, lleno de fortaleza, como un atleta, entonces cuando se encuentra el toro con el torero y los dos guardan ese respeto, es cuando estalla una emoción, una grandeza, que eso es lo que muchas veces no entienden los que llaman antitaurinos porque nunca les han explicado, nunca los han llevado al campo [...].

 

 

Los antitaurinos y el asunto del maltrato animal

 

“Hay sangre en la arena y no es del torero ¡Ay que torero! [...]”, se entona en la famosa canción de la reconocida Orquesta Guayacan. Esta letra expresa la realidad de que el toro en la plaza siente dolor, sangra y muere ante miles de espectadores. Estamos ante el más punzante de los argumentos de quienes se oponen viscerales a las corridas, ante el mismo axioma de negación, anulación y supresión del otro (de sus prácticas y discursos), artefacto predilecto de todos los opuestos, en nombre de los animales y sus “derechos”. Conociendo bien lo urticante de estas verdades irrefutables, la joven promesa del toreo nacional Juanito Ortiz (JO) proporciona alguna de sus razones contrarias:

 

- (JO): [...] creo que a los antitaurinos es muy respetable que no les gusten los toros y que lo debatan y que estén en contra de él, pero también están faltos de información de lo que es el mundo del toro porque se dicen muchas mentiras que no son la verdad, hablan de que a los toros se maltratan de que se les pega en las fincas, de que se les hacen cosas en los ojos y eso es totalmente mentira, el toro en realidad es el mejor animal que vive, cuatro años vive en una dehesa de muchas hectáreas con los mejores cuidados para que salga a la plaza a dar la pelea como toro bravo que es.

 

Poco más de uno entre cada diez toros de lidia muere en la plaza. Es un animal concebido y criado para dar esta batalla. No tuvo la fortuna de decidir sobre su suerte, como tampoco la tuvieron los millones de toros que mueren al año en condiciones estresantes en miles de mataderos en todo el mundo. La lógica difundida hoy hace incuestionable que el gusto humano por la carne de res se encuentra justificado a diferencia de dicha cultura equivocada, aquella tradición anacrónica y perversa compuesta por estos rituales con pretensiones de arte, pletóricos de sadismo y maldad. Gitanillo de América y Juanito Ortiz hablan del toro de lidia, de sus características y su destino:

 

JO: [...] A diferencia de los otros animales el toro bravo acomete al caballo de pica, acomete a las banderillas, lo pican, pero el toro bravo se queda dando la pelea, no es como otro animal que si le pegan o lo están maltratando huye. Esa es la diferencia que quiero un poco hacer entender a los antitaurinos, a la gente que a lo mejor no ha ido a una corrida o no entiende, el toro bravo da la pelea siempre, no huye, por eso es un toro bravo porque si no fuera bravo huiría, sería manso, pero el toro da la pelea desde que sale hasta que muere.

- GA: [...] el toro de lidia es el único que en su hábitat se le cuida, si ustedes van a una finca de toros de lidia, ellos viven como ninguno otro animal con los cuidados, no se les quita ningún árbol, ellos son salvajes, ellos están nacidos especialmente es para dar esa lucha en la plaza de toros, es un espécimen que usted si corta las corridas de toros, desaparece [...] Ese animal es un atleta y uno como torero y como profesional se cuida solamente para dar esa batalla a algo tan grande, tan valeroso como es el toro [...]

 

El “hecho” que el toro no se enfrenta en sus plenas condiciones al torero, ha repetido hasta la saciedad. Infinidad de artimañas son las que han sido “develadas” por antitaurinos: que el toro recibe choques eléctricos, que es golpeado en sus testículos, que le suprimen la alimentación y que es maltratado para disminuir su ímpetu, etcétera. Para muchos constituyen verdades que alimentan una molestia que se infla sin fin. Sin embargo, Gitanillo de América y Juanito Ortiz tienen otra versión:

 

(GA): [...] dicen que les cosen los ojos a los toros, que les pegan con o unos bultos atrás para que salgan sin fuerza, mire yo le digo sinceramente, es mentira, es mentira. Un toro si no tiene su violencia y su energía no da la batalla para poder uno torearle, un toro golpeado es como una persona, no se mueve, es más hay toros que a veces cuando los están embarcando y se pelean entre ellos mismos hay ganaderos que toman la decisión de, este toro le acaba de pegar a otro, este no va a la plaza, porque no quiere tener un toro maltratado acá, porque él quiere dar una imagen de lo que es su ganadería, de lo que ha tenido que estar cuidando durante cuatro años, [...] Entonces ahí si la gente quiero decirles que es una mentira total, que eso no es cierto de que el toro de lidia se le cuida y se le respeta [...]

(JO): [...] el toro sale virgen desde que nace hasta que llega a la plaza no se le toca, por lo mismo, porque es un toro limpio que si le hacen cosas el toro lo aprende y luego va a cogerte, ya estaría toreado e iría a matarte, entonces nunca se le hace nada al toro por eso el respeto para que lo toree el torero y luego el respeto al público.

 

Es evidente que existe una clara disyunción entre la manera como conciben los animales los toreros y como lo hacen los antitaurinos y animalistas, una disyunción también responsable de muchas desavenencias que vale la pena ilustrar. Esta diferencia la expresa de manera muy clara el maestro Gitanillo de América, cuando interviene de esta manera:

 

- GA: Antes de ayer vi una entrevista de Vargas Llosa que es muy taurino y dijo algo que voy a sacar acá a colación. Él decía que lo peor que pudo haber para el toreo fue Waltt Disney, y le pregunta el periodista ¿por qué? Dijo: porque puso a hablar a los animales, fíjate, los puso a hablar y les metió sentimientos, les metió una mística y los comparó con seres humanos. Los animales tienen su respeto, tienen su sitio pero yo no puedo comparar un animal con un ser humano. Mire me hizo caer en cuenta de algo ¿Cómo se pueden preocupar tanto por un toro de lidia mientras que ahorita por Italia, por Grecia están entrando todos esos refugiados y los tratan como animales?

 

Juanito Ortiz va más allá y habla de una contradicción que muchos antitaurinos no han podido solucionar. Esta contradicción es uno de los ejes con que muchos taurófilos suelen rebatir a sus adversarios discursivos:

 

- JO: Creo que muchos de los antitaurinos tienen doble moral porque muchos si comen carne, no saben de donde proviene la carne y como muere el animal. Estamos en un país de donde se han ido las cosas por otro cauce, donde la doble moral está primando y no debería ser así como explica el maestro, hay otras necesidades del ser humano que deberíamos centrarnos más en ellas. Sin ir más en Valencia hicieron un festival en beneficio de Adrián un niño de 6 años que tenía cáncer el toreo se volcó con él para poder ayudarle y salvarle la vida mientras que los antitaurinos le deseaban la muerte (3), no podemos entrar en esas cosas cuando la vida lleva un camino y hay que saberlo encausar siendo justos en la vida y mirando de verdad las necesidades de los seres humanos, respetando también a los animalistas y a los animales pero reconociendo que cada uno tenemos nuestro espacio y nuestro sitio.

 

Diferencias irreconciliables necesitan de un consenso social

 

Diferencias irreconciliables, como las esbozadas, pueden superarse si sobre mínimos estipulados se llevan a cabo tratos entre humanos que vinculen los intereses y expectativas de las partes enfrentadas, si cada una de ellas es capaz de prescindir del señalamiento sobre la otra, también de toda pretensión de anulación y abolición fundamentada en argumentos y verdades absolutas. Es necesario empezar a concebir al otro como un adversario con puntos de vista válidos y no como un enemigo que debe ser silenciado y suprimido.

Gitanillo de América, presidente de la Unión Nacional de Toreros de Colombia, abre una importante veta a un eventual consenso que había estado cerrada cuando se plantea modificación de las corridas de toros en el país:

 

- (GA): Perfecto, yo te lo comentaba también, que la fiesta tiene que morigerar, se tiene que quitar tanta violencia [...] Las cosas cuando se les hace una pedagogía y se enseña se puede morigerar y puede haber unos cambios, pero todavía falta mucho [...]

 

El cambio demorará en llegar, entre otros factores, por el hecho que aún no se ha abierto un canal de interlocución donde las partes puedan sentarse a hablar bajo el postulado que deben coexistir mutuamente y que, probablemente, no tengan que suprimirse o abolirse (pero si probablemente modificarse) estas prácticas que son vividas, pensadas, como una manifestación artística/cultural de embergadura, y que en países como Francia siguen siendo consideradas parte de su patrimonio cultural.

Juanito Ortiz y el maestro Gitanillo de América envían un mensaje a los antitaurinos:

 

- GA: [...] decirles a ellos de que respetamos si no les gusta, para nosotros es muy entendible, pero también darles a entender que es nuestra profesión, que esta es una profesión digna para nosotros, una profesión que beneficia a muchísima gente que da muchos puestos de trabajo [...]

- JO: Mi mensaje hacía los antitaurinos es decirle, primero que todo, que la tauromaquia es un mundo de paz, estamos aquí para escucharlos, para debatir, para trabajar muchas cosas partiendo como dice el maestro desde la línea del respeto que conozcan un poco más lo que es la fiesta brava que se empapen, que indaguen más sobre lo que es este mundo, de allí partirán ellos si les gustará o no les gustará la tauromaquia, pero creo que todo parte desde esa línea del respeto y como dice el maestro aquí hay campo para todos los gustos y en este mundo cabemos todos.

 

La tauromaquía se levanta sobre una tensión dialéctica, por encima de una disyunción perpetua e irresoluble entre los significados de arte, cultura y tradición, y los de tortura y maltrato animal por el otro. Amplificar la tensión en espacios propios de ejercicio del poder político, proyectarla a nombre de un “consenso” social que ignora a miles de sus ciudadanos y tomar decisiones que anulan al otro con sus deseos, prácticas y formas de trabajo, es una solución transitoria que no se sostiene así misma pues sucumbe ante los nuevos acreedores de la administración de la sociedad elegidos en “democracia”.

Hoy siguen vociferando, clamando por ella (por la democracia) a favor de la anulación de esta práctica cultural, muchos entre quienes han sido víctimas de este sistema de consenso que en nuestro país ha favorecido el desconocimiento de las minorías, la anulación de la voz y la supresión de posibilidades a los perdedores en las urnas. En realidad no es solo un asunto de toros y toreros, se trata de una actitud autoritaria que en nombre de la lucha contra la tortura y la barbarie se opone constituyendo la imagen especular de otros discursos, de otros dispositivos, técnicas de dominio y control non sanctos entre humanos dentro de estas fronteras.

Mañana, ¿cuáles serán las nuevas torturas, maltratos, abyecciones, males contra los que algunos seguirán convenciendo a pocos (o muchos) que tienen que luchar valiéndose de cualquier estrategia, atropellando incluso la humanidad de los demás?

 

Notas

 

1 El sarcoma de Ewing es un tumor óseo maligno que se forma en el hueso o en el tejido suave. Afecta principalmente a los adolescentes y adultos jóvenes. Causas: El sarcoma de Ewing se puede presentar en cualquier momento durante la niñez y comienzos de la edad adulta, pero generalmente se desarrolla en la pubertad, cuando los huesos están creciendo rápidamente. Es más común en niños de raza blanca que en niños afroamericanos y asiáticos-americanos. El tumor puede originarse en cualquier parte del cuerpo. Generalmente empieza en los huesos largosde los brazos y las piernas, la pelvis o el tórax, al igual que en el cráneo o en los huesos planos del tronco. El tumor a menudo se disemina (hace metástasis) a los pulmones y a otros huesos. Al momento del diagnóstico, la metástasis se observa en aproximadamente un tercio de los niños con este tipo de sarcoma. En raras ocasiones, el sarcoma de Ewing ocurre en adultos. Fuente: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001302.htm

2 Caso similar el del difunto torero Víctor Barrio quien perdió la vida el 9 Julio en la plaza de Teruel, sur de Aragón, España. Un toro le infligió una cornada que le atravesó el pulmón derecho provocandóle una rotura en la aorta torácica que le ocasionó la muerte. Bajó el hashtag #UnDeseoPorVictorBarrio, muchos antitaurinos dejaron mensajes del talante de: “también sacrifiquen a t oda su familia y así evitamos que se reproduzcan esos hijos de puta”, "La vida fue muy justa. Tu marido recibió lo que se merecía. Debería ocurrirle a todos los cobardes hijos de puta como él" y "si todas las corridas de toros acabaran como la de Víctor Barrio, más de uno íbamos a verlas". Duros y desmedidos insultos.

3 http://www.elespanol.com/social/20161010/161983988_0.html

 

 

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