Martin y Fritz Heidegger.

La discusión en torno a la historia interna y la historia externa —de las artes, de la ciencia, de la filosofía, de la literatura—, no es para nada baladí. Detrás de los pretendidos purismos que prefieren optar por la primera, desconociendo o subvalorando la segunda, se esconden legitimadores, por omisión, de violencia.

 

Acaban de aparecer las cartas entre M. Heidegger y su hermano, Fritz H., de antes y después de la guerra. Si con el libro de V. Farías quedaban dudas —Heidegger y el nazismo (1987)—, ahora cualquier duda queda totalmente disipada. La filosofía muy abstracta de Heidegger esconde todas las simientes y justificaciones del nacionalsocialismo, y su adhesión, con conciencia, corazón y alma al partido, las ideas y las acciones de Hitler. (Véase: Heidegger y el antisemitismo. Posiciones en conflicto. Con cartas de Martin y Fritz Heidegger).


A excepción de su maestro E. Husserl, Heidegger fue el filósofo alemán más importante del siglo XX, y uno de los referentes de la historia de la filosofía: ese capítulo medular de los estudios de filosofía. (Para aquellos que creen que la filosofía consiste en el estudio de la historia de la filosofía —una creencia amplia y bien establecida).


El debate, si existe, se alimenta. Se trata, por ejemplo, con base en la filosofía, si se atiende al pensamiento abstracto, puro, digamos, por fuera del contexto, los saberes implícitos, la biografía, de un pensador, o bien al cruce con sus relaciones afectivas, sus historias sexuales, sus asunciones y consecuencias políticas, por ejemplo. Desde siempre ha existido el debate. En la literatura no sucede algo distinto: se trata del dilema de si “nos quedamos” con la obra literaria de un escritor, o con sus declaraciones públicas, sus gustos políticos, sus afiliaciones de diverso tipo.


Los nombres en uno y otro caso son profusos, e ilustran prácticamente toda la historia de la cultura.


Fue I. Lakatos —un autor a la hora de la verdad “menor”, si nos fijamos en las mayúsculas y en los grandes titulares— quien nos enseñó, en la segunda mitad del siglo XX, la importancia de distinguir e integrar, al mismo tiempo, a la historia interna de la ciencia o de las teorías y a la historia externa. Las fronteras son sutiles, móviles e imprecisas.


En términos de la historia de la ciencia, tanto como de la historia de la filosofía de la ciencia, ello conduce al debate entre el internalismo y el externalismo. Y hay voces fuertes y vociferantes de lado y lado.


A manera de anécdota, un amigo me contaba la siguiente historia: estaba enseñando Aristóteles y, en un momento determinado del curso, un estudiante levanta la mano y objeta: “Pero, profesor, lo que usted nos está enseñando no es válido; al fin y al cabo Aristóteles era conservador”. A lo que el profesor replica: “No, en esa época no existían esas diferencias”. Y entonces el estudiante continúa: “Ah, entonces sí, por lo menos, con seguridad, era del Opus Dei”. El amigo que me contó la historia, riendo, era un sacerdote.


Al debate en torno a Heidegger lo alumbra un texto muy bien concebido: Los filósofos de Hitler, de Y. Sherratt (2014). Con nombre propio, los filósofos de Hitler fueron A. Rosenberg, A. Baumler, E. Kriek, y sí: M. Heidegger. A lo que hay que sumar toda la justificación jurídica del nazismo que llevó a cabo C. Schmitt.


Pero, en verdad, ¿a quién interesa el “caso Heidegger”? En términos generales, a la comunidad de filósofos; en términos específicos, a los Heideggerianos y por extensión los fenomenólogos. Pero en términos más amplios, a todos aquellos interesados en la historia de las ideas, la historia de la cultura, y también las relaciones entre pensamiento y política.


Heidegger no se sustrajo —porque por debilidad no podía— a su momento y su entorno. (En contraste con W. Benjamin, Adorno, H. Arendt o Th. Mann, entre muchos otros).


En la vida social y política hay intelectuales —y en general, gente— que no puede sustraerse delmomentum social y político. Y entonces, por convicción o por inercia, o incluso también por contagio, deciden sumarse a la corriente principal dominante en el momento. Ese sentimiento de pertenencia a grandes grupos, poderes y muchedumbres no es algo enteramente baladí. Muchos prefieren sentir la fuerza de una “gran causa” y pertenecer a algo superior a sí mismos, antes que detenerse de la inercia y tener criterio propio. Los medios masivos de comunicación, las marchas populares, la publicidad, la propaganda y los grandes medios de comunicación son poderosos y cumplen el papel de atractores. Atractores masivos y conocidos (contrario sensu a los “atractores extraños”, que se estudia en el caso de los acontecimientos complejos).


Siempre es más fácil dejarse llevar por la fuerza de la masa, que ir en contra suya. Masa, o mayorías, o corriente dominante de pensamiento (mainstream science), o como se la quiera llamar. En nuestros días, esto se llama, notablemente, el populismo. De izquierdas o de derechas. Para el caso da lo mismo. Y en cualquier caso hablamos de ideologías y/o de doctrinas.


Los hay que tienen las semillas de regímenes violentos, excluyentes, discriminadores; y los hay también que aprovechan la fuerza de la cultura para adaptar sus preferencias, sus gustos, sus valores y sus ideas. E. Caneti ya realizó un cuidadoso estudio al respecto en un texto ya clásico pero que permanece vívido para nuestros días (Masa y Poder, 1960).


La discusión en torno a la historia interna y la historia externa —de las artes, de la ciencia, de la filosofía, de la literatura—, no es para nada baladí. Detrás de los pretendidos purismos que prefieren optar por la primera, desconociendo o subvalorando la segunda, se esconden legitimadores, por omisión, de violencia.


Al fin y al cabo, contra Platón, el pensamiento no es una instancia pura y abstracta, alejada del mundo. Plasma una época y una biografía, no es posible sin ellas.

Publicado enPolítica
Lunes, 02 Enero 2017 08:33

El Gato-Perro y el Apocalipsis

El Gato-Perro y el Apocalipsis

Ciencia ficción.


Recuerden eso: ciencia ficción. Ya verán que, en sus próximas pesadillas, les ayudará para no angustiarse tanto, o al menos para no angustiarse inútilmente.
Tal vez recuerden alguna película de ciencia ficción. Tal vez a alguna, alguno de ustedes, la ciencia ficción los llevó luego al camino de la ciencia científica.


A mí no, tal vez porque mi película de ciencia ficción favorita es “La Nave de los Monstruos”, con el inolvidable Eulalio González, “el Piporro”, y cuya banda sonora ha sido injustamente excluida de los premios Oscar, los Globos de Oro, o el renombrado y local “Pozol de Barro”. Tal vez hayan escuchado hablar de ella, es una película de “culto”, según alguna de esas revistas especializadas que nadie lee, ni los que la editan. Si recuerdan el filme y/o lo ven, de seguro entenderán por qué terminé perdido en las montañas del Sureste Mexicano, y no extraviado en la asfixiante red burocrática que, al menos en México, ahoga la investigación científica.


Y también celebrarán que haya sido esa película mi referente de ciencia ficción, y no “2001, Odisea del Espacio” de Kubrick, o “Alien, el octavo pasajero” de Riddley Scott (con la teniente Rippley rompiendo el esquema del macho sobreviviente de Charlton Heston en “El Planeta de los Simios”), o “Blade Runer”, también de Ridley Scott, donde la pregunta, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, es el punto nodal.


Así que al Piporro y su “Estrella del Desello”, y al robot Tor enamorado de una rockola, deben agradecer el que yo no esté de su lado en este encuentro.
En fin, filias cinéfilas aparte, supongamos una película promedio del género: un apocalipsis en curso o en el pasado; la humanidad entera en peligro; primero un audaz e intrépido varón como protagonista; después, de la mano del feminismo inocuo, una mujer, también audaz e intrépida; un grupo de científicos es convocado a una instalación súper secreta (claro, invariablemente situada en la Unión Americana); un militar de alto rango les explica: deben crear un plan que salve a la humanidad; se hace, pero resulta que necesitan de un individuo o individua que, dicho de paso, anule el trabajo colectivo y, en el último segundo, corte, con unas pinzas que aparecieron inexplicablemente, el cable verde o azul o blanco o negro o rojo en una decisión azarosa, y zás, la humanidad está a salvo; el grupo de científicos aplaude a rabiar; el muchacho o la muchacha encuentran el verdadero amor; el respetable público se retira de la sala, mientras los colados revisan los asientos para ver si alguien dejó, a medio terminar, algún cartón de palomitas, con ese delicioso e inigualable sabor a benzoato de sodio.


La catástrofe tiene variados orígenes: un meteorito ha cambiado de ruta con la misma constancia de un político haciendo declaraciones sobre el gasolinazo; o un tornado de tiburones; o un planeta desviado de su curso; o un sol irritado y lanzando fuera de su órbita una de esas lenguas ígneas; o una enfermedad proveniente del espacio o de una nave extraterrestre; o un arma biológica que se sale de control y, convertida en gas inodoro, transforma a quien entra en contacto con él y lo transmuta en político profesional o en algo no tan horrible.


Eso, o el apocalipsis ya es un hecho y un grupo de sobrevivientes deambula sin esperanza, introyectando la barbarie exterior en su comportamiento individual y colectivo, mientras la humanidad agoniza.


El final puede variar, pero la constante es el grupo de científicos, sea como responsables de la catástrofe, sea como esperanza de salvación, claro, si un chico o chica guapa aparece en el momento oportuno.


O el desenlace puede ser de interrogante, o de plano modelo “dark azotado” (ya José Alfredo Jiménez nos había advertido que “la vida no vale nada”).


Bien, tomemos como ejemplo cualquier novela, película o serie de televisión de tema apocalíptico o catastrófico. Digamos una con tema de moda: zombis.
Un ejemplo concreto, la serie de televisión “The Walking Dead”. Para quien no la conoce el argumento es sencillo: por alguna causa sin definir, las personas que mueren, se “convierten” en zombis; el protagonista deambula, se topa con un grupo, establecen una organización jerárquica en continua crisis, y tratan de sobrevivir. El éxito de la serie pudiera deberse a que muestra a personajes que en situaciones normales son mediocres o parias, y se convierten en heroínas y héroes dispuestos a todo. [email protected] de ellos:


Michonne, una ama de casa ninguneada por el marido y los hermanos, convertida en una temible guerrera con katana (interpretada por la actriz y dramaturga Danai Jekesal Gurira y, no es por dárselas a desear, es la única de quien doy el nombre real porque, en el baúl dejado por el SupMarcos encontré una foto de ella en el personaje de Michonne, dedicada de su puño y letra al finado, ¡arrrrroz con leche!).


Daril, un paria manipulado, transformado en un “tracker” y ballestero temible. Hasta ahora, el símbolo de la insumisión, la resistencia y la rebeldía.


Glenn, un repartidor de pizzas vuelto explorador estrella. El milusos y mil vidas de la serie, hasta que Rickman regresó al comic.


Maggie, una joven a la que el apocalipsis zombi salva de la vida monótona de la granja y la convierte en líder aún embarazada.


Carol, una esposa maltratada, transfigurada en la versión femenina de Rambo pero inteligente.


Carl, un púber que esconde detrás del parche a un asesino serial, como bien dedujo Negan.


Eugene, el nerd que simboliza la ciencia y pasa a ser, de mitómano, a útil para el colectivo.


El Padre Gabriel, el religioso convenenciero y oportunista que se reconvierte y se vuelve necesario.


Tara y Aaron, la lesbiana y el gay que aseguran corrección política a la trama.


Rosita, mi sueño húmedo preferido, la latina que combina pasión, habilidad y coraje.


Morgan, el superviviente en modo monje shaolín.


Sasha, la mujer que muta del rol clásico romántico a la de superviviente realista.


Y, en la parte alta de la jerarquía, el maltrecho símbolo del orden, Rick, un ex alguacil que difícilmente puede ocultar las inclinaciones fascistas de cualquier policía.


No sé en qué temporada van. Desde la quinta dejé de verla porque al películero que me mandaba las ediciones “alternativas” le cayó la justicia y a saber dónde está (lo que es una pena, porque me había prometido hasta la temporada 10, aunque ni siquiera Kirkman sabe si habrá 10 temporadas). Pero con lo que he alcanzado a ver, me doy cuenta del porqué de su éxito.


Como quiera, no es difícil seguir la trama, basta revisar los spoliers que se cuelan en twiter en los hashtags respectivos.


Hace algunas lunas, le pregunté a una compañera qué hubiera pasado si Rick, o cualquiera de los del grupo, supiera con anterioridad que iba a pasar lo que pasó. Elijo al policía porque parece que es el único que tiene garantizada la supervivencia, al menos en el comic homónimo.


Rick, ¿se hubiera preparado?, ¿habría construido un bunker y en él acumularía alimentos, medicinas, combustible, armas y municiones, las obras completas de George Romero?


¿O tal vez intentaría detener el desastre?


La compañera, zapatista al fin, me respondió con la misma pregunta: ¿qué pensaba yo que hubiera hecho Rick Grimes?


No dudé en responderle: nada. Aun sabiendo lo que iba a pasar, ni Rick, ni cualquiera de los personajes hubieran hecho nada.


Y eso por una sencilla razón: a pesar de todas las evidencias, seguirían pensando, hasta el minuto previo, que nada malo iba a pasar, que no era para tanto, que alguien en algún lado tendría la solución, que el orden se restablecería, que habría a quien obedecer y a quien mandar, que, en todo caso, la desgracia le pasaría a otros, en otra parte, lejos en geografía o lejos en posición social.


Pensarían hasta la víspera que la desgracia es algo destinado, no a ellas, ellos, elloas, sino a quienes sobreviven abajo... y a la izquierda.


Zombis aparte, en la mayoría de esas narraciones apocalípticas, hay uno o varios momentos en que alguien, invariablemente el o la protagonista, cuando todos están rodeados por una horda de zombis, o el meteorito está a poca distancia de sus cabezas, o una situación límite semejante, con serenidad y aplomo dice: “Todo va a salir bien”.


Y resulta que, en este encuentro, a mí me ha tocado el ingrato papel de aguafiestas. Así que debo decirles lo que vemos: No, no es una película de ciencia ficción, sino la realidad; y no, no todo va a salir bien, sólo algunas pocas cosas saldrán bien si nos preparamos antes.


Según nuestros análisis (y hasta ahora no hemos visto a nadie ni nada que los refute, antes bien, los confirman), estamos ya en medio de una crisis estructural que, en términos coloquiales significa imperio de la violencia criminal, catástrofes naturales, carestía y desempleo desenfrenados, escases de servicios básicos, colapso energético, migraciones, hambre, enfermedad, destrucción, muerte, desesperación, angustia, terror, desamparo.
En suma: deshumanización.


Un crimen está en curso. El más grande, brutal y cruel en la breve historia de la humanidad.


El criminal es un sistema dispuesto a todo: el capitalismo.


En términos apocalípticos: es una lucha entre la humanidad y el sistema, entre la vida y la muerte.


La segunda opción, la de la muerte, no se las recomiendo.


Mejor no se mueran. No les conviene. Créanme, yo algo sé de eso porque he muerto varias veces.


Es muy aburrido. Como las entradas al cielo y al infierno sufren de una burocracia pesada (aunque no tanto como las de las universidades y centros de investigación), la espera es peor que en un aeropuerto o central de autobuses en épocas decembrinas.


El infierno es ídem, tienes que organizar encuentros de artes, de ciencias exactas y naturales, de ciencias sociales, de pueblos originarios, y cosas igualmente terribles. Te obligan a bañarte y peinarte. Te inyectan y te fuerzan a comer sopa de calabazas todo el tiempo. Tienes que escuchar a Peña Nieto y a Donald Trump en una conferencia de prensa sin fin.


El cielo, por su parte, es igual, sólo que ahí tienes que soportar el coro monótono de unos ángeles descoloridos, y todos te dan largas si lo quieres hablar al dios para quejarte de la música.


En resumen; digan no a la muerte y sí a la vida.


Pero no se engañen.


Van a tener que luchar todos los días, a todas horas y en todo lugar.


En esa lucha, tarde o temprano, se darán cuenta de que sólo en colectivo tendrán posibilidades de triunfar.


Y, aun así, verán que necesitan también las artes, y que nos necesitan también a nosotras, y a otros, otras, otroas como nosotros.


Organícense.


Como zapatistas que somos no sólo no les pedimos que abandonen su práctica científica, les demandamos que continúen en ella, que la profundicen.


Sigan explorando éste y otros mundos, no se detengan, no desesperen, no se rindan, no se vendan, no claudiquen.


Pero también les pedimos que busquen las artes. Aunque parezca lo contrario, ellas “anclarán” su quehacer científico en lo que tienen en común: la humanidad.
Disfruten la danza en cualquiera de sus versiones. Tal vez al inicio no puedan evitar enmarcar los movimientos en las leyes de la física, pero después sentirán, punto.


Vayan más allá de la geometría, la teoría del color y la neurología y gocen la pintura y la escultura.


Resistan la tentación de encontrarle lógica científica a ese poema, a esa novela, y dejen que las palabras les descubran galaxias que sólo en las artes viven.
Ríndanse ante la falta de sustento científico en las historias que en teatro y cine se asoman a lo humano imperfecto, voluble e impredecible.


Y así con todas las artes.


Ahora imaginen que no es su cotidianeidad de ustedes, sino esas artes las que están en peligro de extinción.


Imaginen a personas, no estadísticas, hombres, mujeres, niños, ancianos, con un rostro, una historia, una cultura, amenazadas con el aniquilamiento.
Véanse en esos espejos.


Entiendan que no se trata de luchar por ellas o en su lugar, sino con ellas.


Véanse a sí mismas, a sí mismos, como los vemos nosotras, nosotros, zapatistas.


La ciencia no es su límite, su peso muerto, su carga inútil, la actividad que deben ejercer en la clandestinidad u ocultándose en el closet de las academias y los institutos.


Entiendan ya lo que ya entendimos nosotros: que, como científicas y científicos, ustedes luchan por la humanidad, es decir, por la vida.

-*-


Ayer nos explicaba el Subcomandante Insurgente Moisés, que los pueblos son ya, y desde hace décadas, nuestros maestros, nuestros tutores. Que el interés por las ciencias es nuevo en el zapatismo. Que ha sido incitado por las nuevas generaciones, por las jóvenas y jóvenes zapatistas que quieren saber más y mejor de cómo es el mundo. Que de los pueblos organizados salió el novísimo empujón que nos tiene frente a ustedes.


Cierto. Pero lo que no es nuevo en el zapatismo es la lucha por la vida.


Aun en la disposición y planes frente a la muerte, tuvimos desde el inicio la preocupación por la vida.


Los que tienen más edad, o interés a pesar de la edad, pueden conocer lo que fue el alzamiento: la toma de las 7 cabeceras municipales; los bombardeos, los choques con las fuerzas militares, la desesperación del gobierno al ver que no podía derrotarnos, el levantamiento civil que lo obligó a detenerse, lo que le ha seguido en estos ya casi 23 años.


Lo que tal vez no conozcan, es lo que le voy a contar a continuación:


Nos preparamos para matar y morir, eso ya se los resumió el Subcomandante Insurgente Moisés. Entonces teníamos dos opciones frente nuestro: el país se incendiaba o nos aniquilaban. Imaginen nuestro desconcierto cuando no ocurrió ni una ni otra cosa, pero eso es otra historia para la que tal vez habrá ocasión.
Dos opciones, pero ambas tenían como común denominador la muerte y la destrucción. Aunque no lo crean, lo primero que hicimos fue prepararnos para vivir.
Y no me refiero a quienes combatimos, a quienes los conocimientos de resistencia de materiales nos sirvieron para tomar abrigo y cubierta en combates y bombardeos; o a los conocimientos que permitieron a las insurgentas de sanidad salvar la vida de decenas de zapatistas.


Hablo de las bases de apoyo zapatistas, ésas a quienes, como explicó anoche el Subcomandante Insurgente Moisés, les debemos el camino, el paso, el rumbo y el destino como zapatistas que somos, así como les debemos el interés por las artes, las ciencias, y el esfuerzo por incluirnos con trabajadores del campo y de la ciudad, el cuartel mundial de lucha, de resistencia y rebeldía que se llama “Sexta”.


Desde algunos años previos a ese primero de enero aparentemente ya lejano, en las comunidades zapatistas se formaron los llamados “batallones de reserva”.
La misión que se les encomendó fue la más importante del gigantesco operativo que llevó al combate a miles de combatientes: sobrevivir.


Durante meses se les dio instrucción. Miles de niños, niñas, mujeres, hombres y ancianos se entrenaron para protegerse de las balas y las bombas, para reunirse y replegarse en orden en caso de que el ejército atacara o bombardeara los poblados, para colocar depósitos de comida, agua y medicinas que les permitieran sobrevivir en las montañas durante mucho tiempo.


“No morir” era la orden única que debían acatar.


La que teníamos quienes salimos a combatir era: “No rendirse, no venderse, no claudicar”.


Cuando regresamos a las montañas y nos reencontramos con nuestros pueblos, fusionamos las dos órdenes y las convertimos en una sola: “luchar por construir nuestra libertad”.


Y acordamos hacerlo con todas, con todos, con todoas.


Y acordamos que, si no era posible hacerlo en este mundo, entonces haríamos otro mundo, uno más grande, uno mejor, uno donde quepan todos los mundos posibles, los que ya hay y los que aún no imaginamos pero que ya están en las artes y las ciencias.
Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitierra.

SupGaleano.


México, diciembre del 2016.


Del cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.


“La Carencia”


Estaba yo en mi champa, revisando y analizando algunos videos de las jugadas de Maradona y de Messi.


Como si fuera una premonición, llegó rebotando una pelota hasta el interior. Detrás de ella llegó “Defensa Zapatista”, entrando sin avisar ni pedir permiso. Detrás de la niña, entró el mentado gato-perro.


“Defensa Zapatista” tomó el balón y se acercó a mirar por encima de mi hombro. Yo estaba demasiado ocupado tratando de evitar que el gato-perro se comiera el ratón de la computadora, así que no me di cuenta de que la niña miraba con interés los videos.


“Oí Sup”, me dijo, “¿tú lo crees que son muy muy el Maradona y el Messi?”


Yo no respondí. Por experiencia sé que las preguntas de Defensa Zapatista o son retóricas, o no le interesa saber qué respondo.
Ella siguió:


“Pero no lo estás viendo bien el asunto”, dijo, “por más que mucho de arte y de científicos, los dos tienen una gran carencia”.


Sí, así dijo: “carencia”. Yo ahí sí la interrumpí y le pregunté: “¿Y tú de dónde la sacaste esa palabra o dónde la aprendiste?”


Me respondió indignada: “Me la dijo el Pedrito, el muy maldito. Me dijo que no podía jugar fútbol porque las niñas tienen una carencia de técnica”.


“Yo me embravecí y le di un zape, porque no lo sé qué cosa quiere decir esa palabra y qué tal que es una grosería. Claro, el muy maldito de Pedrito fue a acusarme con la promotora de educación y me llamaron. Yo lo expliqué a la maestra como quien dice la situación nacional y de internacional, que está cabrón de la Hidra y todo. Y como la promotora entendió que tenemos que apoyarnos como mujeres que somos, no me regañaron, pero me pusieron a buscar qué cosa quiere decir “carencia”. Y yo pues pensé que es mejor ese castigo a que me manden a comer sopa de calabaza”.


Yo asentí comprensivo, mientras trataba de quitarle el mouse de la boca al gato-perro.


“Pues total, que lo fui a buscar en el internet de la Junta de Buen Gobierno qué cosa es “carencia” y ahí nomás lo vi que es una canción de los musiqueros de lucha, que es bien alegre y todos se ponen a bailar y a brincar como que se metieron a donde hay hormiga arriera. Entonces fui con la promotora de educación y ya le dije que “carencia” es una canción que dice: “Por la mañana yo me levanto, no me dan ganas de ir a estudiar”. La promotora se río y dijo “será a trabajar”.

Entonces le dije que las músicas son según cada quien y según su problema que tiene. O sea que le di la explicación política, pero creo ella no entiende, porque sólo se ríe. Y entonces que me manda de vuelta, que no la canción, sino que tengo que saber qué quiere decir la palabra. Y anda vete, ahí voy de vuelta y tengo que esperar que el que está de guardia en la Junta lo manda una denuncia, y entonces ya pude entrar yo y ahí lo miré que “carencia” quiere decir que te falta algo. Y voy otra vuelta con la promotora y ya le dije, y entonces ella me dijo que ya vi que no es grosería y me felicitó, pero como ahí estaba el Pedrito de metiche, le di otro zape, por andar diciéndome que me falta la técnica. Y entonces pues la promotora dijo que le va a decir a mis mamaces que así estoy haciendo, entonces pues me vine a esconder aquí porque lo sé que a ti no hay quien te viene a ver”.


Yo encajé la puya con heroísmo, pues logré al fin arrebatarle el ratón al gato-perro.


“Defensa Zapatista” siguió su perorata:


“Pero no preocupas Sup, antes de entrar, primero me asomé para ver si no estás viendo fotos de mujeres encueradas que, errrr, de una vez, Sup, no se puede creer, y como quiera no te voy a acusar con el colectivo de “Como mujeres que somos”, pero claro te digo que no sirve así como haces, porque eso quiere decir que tienes carencia de mamaces, o sea que, como dice el SubMoy cuando se embravece, no tienes madre”.


Yo aclaro aquí que no es cierto lo que dice “Defensa Zapatista”, lo que pasa es que estaba yo tomando un curso por correspondencia de anatomía.
Como quiera, antes de que la niña siguiera balconeándome, le pregunté por qué decía que Maradona y Messi tenían una gran carencia.


Ella ya casi estaba en el dintel de la puerta cuando me respondió: “Porque les falta algo que es lo más importante: ser mujeres”.


-*-

“Un Viaje Interestelar”


Entre el montón de papeles y dibujos que dejó en difunto SupMarcos, encontré esto que a continuación les leo. Es una especie de borrador o apuntes para un guion, o algo así, de una supuesta película de ciencia ficción. Se llama:


“¿Hacia dónde la Mirada?”


Planeta Tierra. Algún año lejano en el futuro, digamos 2024. Entre los nuevos destinos turísticos, ahora se puede viajar al espacio y dar la vuelta al mundo en un satélite adaptado “ad hoc” para ese fin. La nave espacial es una réplica en escala del satélite lunar, con un gran ventanal que da vista, todo el tiempo del viaje, a la Tierra. En el lado contrario, digamos la parte posterior, hay una especie de claraboya, del tamaño de una ventana casera, que da siempre vista hacia el resto de la galaxia. Los turistas, de todos los colores y nacionalidades, se agolpan en el ventanal que mira hacia el planeta de origen. Se toman selfies y trasmiten en stream a sus familiares y amistades las imágenes del mundo, “azul como una naranja”. Pero no todos los viajeros están de ese lado. Al menos cuatro personas están frente a la ventana contraria. Se han olvidado de sus respectivas cámaras y miran extasiados el abigarrado collage de cuerpos celestes: el serpenteante trazo de luz polvosa de la Vía Láctea, el rutilante destello de estrellas que tal vez ya no existan, la danza frenética de astros y planetas.


Una de las personas es artista; no está inmóvil, en su cerebro imagina notas y ritmos, líneas y colores, movimientos, secuencias, palabras, representaciones inertes o móviles; sus manos y dedos se mueven involuntariamente, sus labios balbucean palabras y sonidos incomprensibles, cierra y abre los ojos continuamente. Las artes miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.


Otra de las personas es científica; nada de su cuerpo se mueve, mira fijamente no las luces y colores cercanos, sino las más lejanas; en su cerebro imagina galaxias impensadas, mundos inertes y vivos, estrellas naciendo, hoyos negros insaciables, naves interplanetarias sin banderas. Las ciencias miran lo que miran y miran lo que puede llegar a ser mirado.


La tercera de las personas es indígena, de estatura menor, de tez oscura y rasgos ancestrales, mira y toca la ventana. Su mente y cuerpo cargan sobre el sólido material transparente. En su cerebro imagina el camino y el paso, la velocidad y el ritmo; imagina un destino en continua mutación. Los pueblos originarios miran lo que miran y miran la vida que puede llegar a ser creada para ser mirada.


La cuarta de las personas es zapatista, de complexión y tez cambiante, mira a través y toca delicadamente con su mano el cristal, saca su cuaderno de apuntes y empieza a escribir frenéticamente. En su cerebro empieza a hacer cuentas, listas de tareas, trabajos a emprender, traza planos, sueña. El zapatismo mira lo que mira y mira el mundo que será necesario construir para que las artes, las ciencias y los pueblos originarios puedan realizar sus miradas.


Al término del viaje, mientras los demás viajeros adquieren los últimos souvenirs en las tiendas “duty free”, la persona artista corre a su estudio, o lo que sea, para que su mirada sea sentida por otros, otras, otroas; la persona científica convoca inmediatamente a otras y otros científicos porque hay teorías y fórmulas que hay que proponer, demostrar, aplicar; la persona indígena se reúne con sus semejantes y les cuenta lo mirado, para que, en colectivo, la mirada defina el camino, el paso, la compañía, el ritmo, la velocidad y el destino.


La persona zapatista va su comunidad, en la asamblea del pueblo explica y detalla todo lo que hay que hacer para que la artista, la científica y la indígena puedan viajar. La asamblea lo primero que hace es criticar la historia o cuento o guion o como se diga, porque falta poner a los trabajadores del campo y la ciudad. Se propone entonces que una comisión le haga una carta al finado SupMarcos para que ponga en el cuento al quinto elemento, o sea al gato-perro, que porque ya se comió el cable del internet y dos usb´s de los Tercios Compas, y se la pasa persiguiendo el mouse de la computadora, así que mejor se lo lleven; y que ponga, como sexto elemento, a la Sexta también, porque sin la sexta no está cabal la historia. Aprobado eso, la asamblea propone, discute, agrega y quita, planea los tiempos, distribuye los trabajos, vota el acuerdo general y nombra las comisiones para cada tarea.


Antes de que se dé por terminada la asamblea y cada quien vaya al trabajo que le corresponde, una niña pide la palabra.


Sin pasar al frente, parada casi al fondo de la casa comunal, la niña se esfuerza por elevar la voz y dice: “yo propongo que en la lista de cosas que les van a dar para que llevan, pongan una pelota y una bola de pozol”.


El resto de la asamblea estalla en risas. El SubMoy, que es quien está en la mesa que coordina la reunión, llama al respeto. Conseguido el silencio, el SubMoy le pregunta a la niña cómo se llama. La niña responde “Yo me llamo Defensa Zapatista” y pone su mejor cara de “no pasarán, manque sean extraterrestres”. El SubMoy entonces le pregunta a Defensa Zapatista por qué propone eso.


La niña se sube a la banca de madera y argumenta:


“La pelota es porque si no van a poder jugar, pues de balde van a donde quieren ir. Y la bola de pozol es para agarran “juerza” y no se desmayan en el camino. Y también para que allá, lejos, donde están los otros mundos, no se olvidan de dónde salieron”.


La propuesta de la niña es aprobada por aclamación.


El SubMoy está a punto de dar por terminada la reunión, cuando “Defensa Zapatista” levanta su manita pidiendo de nuevo la palabra. Se le concede.
La niña habla mientras, con un brazo, sostiene un balón de fútbol, y con el otro abraza un animalito que parecer ser un perro... o un gato, o un gato-perro:
“Sólo les quiero decir que no hemos completado el equipo, pero no preocupan, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”.
Doy fe.


Guau-miau.

 

29 de diciembre del 2016.

Carlsen y Karjakin nadan y guardan la ropa en la 11ª y penúltima partida

Empate a 5,5 después de empatar en 34 movimientos

 

Una equivocación no tiene fácil arreglo cuando la igualdad preside el marcador a falta de muy pocas partidas. Por eso, una estrategia habitual es la de arriesgar lo mínimo y esperar el error del contrario, como hicieron el noruego Magnus Carlsen, campeón, y el ruso Serguei Karjakin, aspirante, en el undécimo y penúltimo juego del encuentro que disputan en Nueva York. Un empate en 34 movimientos, tras casi tres horas y medio de lucha, que sitúa el marcador en 5,5-5,5 a falta de la partida que se celebrará el lunes a partir de las 20 horas. En caso de persistir la igualdad, el miércoles se jugarían 4 semirrápidas (25 minutos + 10 segundos adicionales por movimiento), y si fuera necesario 6 rápidas (5+3), de desempate. Si aun así no hubiera un ganador, tendría lugar la muerte súbita, una única partida con 5 minutos para las blancas y 4 para las negras en la que las tablas permitirían a las negras ganar el mundial. Carlsen, a priori, es favorito en esta modalidad.


Después de grandes emociones y también de errores considerables en días anteriores, la partida de hoy ha sido muy correcta en todas sus facetas. Las tablas es el resultado habitual en el ajedrez y su eliminación, como proponen algunos, significaría cambiar totalmente el sentido del juego. La perfección, aunque justa, es a veces aburrida pero sirve para muchas cosas entre otras para discernir el espíritu de los contendientes. Karjakin, con las piezas blancas, se sobrepuso a su reciente derrota mientras Carlsen daba por bueno el empate ya que en la jornada de clausura dispondrá de la ligera ventaja de conducir las blancas. "Para ver arte tendrán que acudir a otras competiciones; aquí nos jugamos mucho y arriesgamos poco", declaró el campeón en su comparecencia ante los periodistas en un perfecto resumen de lo que aconteció en el tablero.

 

La posición podía parecer peligrosa a primera vista; en realidad, eran fuegos de artificio ya que la igualdad era absoluta pese a la presencia de damas y torres con un aparente peligroso peón pasado. Además, ni siquiera la posibilidad del apuro de tiempo rondaba la posición. En definitiva, todos contentos y a pensar en cómo afrontar la duodécima partida que puede ser decisiva en sus carreras profesionales y sus vidas. Lo importante no serán tanto los movimientos como la psicología y el control de las emociones.

 

KARJAKIN-CARLSEN


Campeonato del Mundo, 11ª partida


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 Ae7 6.d3 b5 7.Ab3 d6 8.a3 0-0 9.Cc3 Ae6 10.Cd5 Cd4 11.Cxd4 exd4 12.Cxf6+ Axf6 13.Axe6 fxe6 14.f4 c5 [Novedad] 15.Dg4 Dd7 16.f5 Tae8 17.Ad2 c4 18.h3 c3 19.bxc3 d5 20.Ag5 [Eran dignas de consideración 20.c4 dxe4 21.cxb5 e3 22.Ab4 y 20.fxe6 Dxe6 21.Dxe6+ Txe6 22.exd5 Te2 23.Tf2 Txf2 24.Rxf2 dxc3 25.Ae1] 20...Axg5 21.Dxg5 dxe4 22.fxe6 Txf1+ 23.Txf1 Dxe6 24.cxd4 e3 [Todo parece peligroso pero la igualdad es absoluta] 25.Te1 h6 26.Dh5 e2 27.Df3 a5 28.c3 Da2 29.Dc6 Te6 30.Dc8+ Rh7 31.c4 Dd2 32.Dxe6 Dxe1+ 33.Rh2 Df2 34.De4+, y tablas por jaque perpetuo. (0,5-0,5).

 

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Carlsen gana la décima partida e iguala el marcador a 5

 

La posesión, empleando un símil futbolístico, si garantizó la victoria. El noruego Magnus Carlsen derrotó al ruso Serguei Karjakin en 75 movimientos, tras seis horas y media de juego, en la décima y antepenúltima partida del Campeonato del Mundo que se celebra en Nueva York. El marcador, tras este resultado, registra un empate a 5 puntos. El sábado se disputará el undécimo juego.

 

Un triunfo de los que dan moral y golpean psicológicamente al contrario. Karjakin pudo forzar de manera obligada el empate en los movimientos 20 y 21. Un resultado que era un paso muy importante en sus aspiraciones de conquistar el título, con el añadido de apenas acumular cansancio. Curiosamente, no vio la secuencia táctica y por ello pagó el precio de quedar en posición inferior en un final de torres y caballo. La peor estructura de peones obligó al aspirante a una defensa pasiva y paciente durante muchos movimientos. Carlsen maniobró y amagó en un flanco y en otro, hasta que consiguió que su rival, con el apuro de tiempo rondando, bajara la guardia permitiendo que una de sus torres irrumpiera triunfante en el ala de dama. El premio a tanta "posesión", con un Carlsen en estado puro y reencarnado en Karpov, fue un peón, suficiente botín para lograr con un poco de técnica la victoria.


Karjakin se había defendido con maestría durante todo el mundial; sin embargo, el cansancio parece haber comenzado a hacer mella y hoy, en ningún momento, ha estado a la altura. No haber rematado ayer al campeón y perder después de no ver una sencilla combinación de tablas al comienzo del medio juego es un duro golpe a la autoconfianza. Antes del encuentro hubiera firmado llegar empatado a falta de dos partidas. Ahora, su equipo deberá tranquilizarle en la jornada de descanso para que trate de afrontar al 100% su próximo compromiso con las piezas blancas. Todavía no hay nada decidido y los errores, como decía el genio de Xavielly Tartakower -el Carl von Clausewitz del ajedrez- están esperando en el tablero a ser cometidos... ¡Por cualquiera de los dos jugadores!


CARLSEN-KARJAKIN


Campeonato del Mundo, 10ª partida


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cf6 4.d3 Ac5 5.c3 0-0 6.Ag5 h6 7.Ah4 Ae7 8.0-0 d6 9.Cbd2 Ch5 10.Axe7 (Novedad; lo conocido era 10.Ag3) 10...Dxe7 11.Cc4 Cf4 12.Ce3 Df6 13.g3 Ch3+ 14.Rh1 Ce7 15.Ac4 c6 16.Ab3 Cg6 17.De2 a5 18.a4 Ae6 19.Axe6 (Era mejor 19.Cd2 ; la del texto hubiera permitido a Karjakin forzar el empate) 19...fxe6 20.Cd2 d5?! (Karjakin lograba el empate con 20...Cxf2+ 21.Rg2 Ch4+!! 22.Rg1 -pierde 22.gxh4 Dg6+ 23.Cg4 Cxg4 24.Rh1 Dh5 25.h3 Cf6 , y las negras tienen ventaja decisiva gracias a su peón de más- 22...Ch3+ 23.Rh1 Cf2+ 24.Rg1 Ch3+ , y jaque continuo) 21.Dh5 Cg5 (Eran tablas con 21...Cxf2+ 22.Rg2 Df7 -amenazando ganar la dama en una- 23.Rg1 Df6 24.Rg2 Df7 25.De2 Ch4+ 26.Rg1 Ch3+ 27.Rh1 Cf2+) 22.h4 (Las blancas tienen la iniciativa en este final, gracias, entre otras cosas, a su ventaja de espacio) 22...Cf3 23.Cxf3 Dxf3+ 24.Dxf3 Txf3 25.Rg2 Tf7 26.Tfe1 h5 27.Cf1 Rf8 28.Cd2 Re7 29.Te2 Rd6 30.Cf3 Taf8 31.Cg5 Te7 32.Tae1 Tfe8 33.Cf3 Ch8 34.d4 exd4 35.Cxd4 g6 36.Te3 Cf7 37.e5+ Rd7 38.Tf3 Ch6 39.Tf6 Tg7 40.b4 axb4 41.cxb4 Cg8 42.Tf3 Ch6 43.a5 Cf5 44.Cb3 Rc7 45.Cc5 Rb8 46.Tb1 Ra7 47.Td3 Tc7 48.Ta3 Cd4 49.Td1 Cf5 50.Rh3 Ch6 51.f3 Tf7 52.Td4 Cf5 53.Td2 Th7 54.Tb3 Tee7 55.Tdd3 Th8 56.Tb1 Thh7? (El comienzo del fin; era mejor 56...Ch6 57.Tc3 Cf5) 57.b5 cxb5 (Si 57...Ch6 58.bxc6 bxc6 59.Tb6 , seguido de 60.Txc6] 58.Txb5 d4 [Si 58...Ch6 59.Tb6 , y cae el peón) 59.Tb6 Tc7 60.Cxe6 Tc3 61.Cf4 Thc7 62.Cd5 Txd3 63.Cxc7 Rb8 64.Cb5 Rc8 65.Txg6 Txf3 66.Rg2 (La ventaja de Carlsen es más que decisiva y no dará ninguna opción en el final) 66...Tb3 67.Cd6+ Cxd6 68.Txd6 Te3 69.e6 Rc7 70.Txd4 Txe6 71.Td5 Th6 72.Rf3 Rb8 73.Rf4 Ra7 74.Rg5 Th8 75.Rf6, y las negras abandonaron. (1-0).

 

 

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Martes, 22 Noviembre 2016 22:42

Carlsen y Karjakin séptima y octava partida

Carlsen y Karjakin séptima y octava partida

Ajedrez siguen igualados en la lucha por el título mundial

 

Carlsen y Karjakin empatan en una aburrida séptima partida



El ruso Serguei Karjakin debió de conformarse con las tablas en 33 movimientos ante el noruego Magnus Carlsen, pese a disponer de ventaja, en la séptima partida del Campeonato del Mundo que se disputa en Nueva York. El marcador, a falta de cinco juegos, registra un empate a 2,5 puntos.


La estrategia de Karjakin de jugárselo a todo o nada sin posibilidad de recuperación sigue adelante. A prioiri el aspirante tiene menos opciones, pero cuando los nervios sean más importantes que el ajedrez las opciones se igualarán. En el séptimo juego el ruso volvió a jugar con las piezas blancas y cambió el peón de rey por el de dama. Una apertura insulsa, en la que ninguno de los dos bandos quiso arriesgar y como consecuencia se produjo el empate, aunque Karjakin dispuso de un peón de más en un final de torre con alfiles de diferente color. Un juego más de suma y sigue que de tratar de luchar por el triunfo.


Carlsen no está cómodo y en su cabeza todavía rondan las oportunidades perdidas y algunos graves errores cometidos. Sin embargo, jugará una partida más con blancas, entre ellas la duodécima y última a ritmo normal. La octava partida se jugará este lunes a partir de las 20 horas.


KARJAKIN-CARLSEN


Campeonato del Mundo, 7ª partida


1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cc3 Cf6 4.e3 a6 5.Ad3 dxc4 6.Axc4 e6 7.Cf3 c5 8.0-0 b5 9.Ae2 Ab7 10.dxc5 Cc6 11.Cd2 Axc5 12.Cde4 Cxe4 13.Cxe4 Ae7 14.b3 Cb4 15.Af3 0-0 16.Aa3 Tc8 17.Cf6+ Axf6 18.Axb7 Axa1 19.Axb4 Af6 20.Axf8 Dxd1 21.Txd1 Txf8 22.Axa6 b4 23.Tc1 g6 24.Tc2 Ta8 25.Ad3 Td8 26.Ae2 Rf8 27.Rf1 Ta8 28.Ac4 Tc8 29.Re2 Re7 30.f4 h6 31.Rf3 Tc7 32.g4 g5 33.Re4 Tc8, tablas. (0,5-0,5).

 


 

En 52 movimientos tras 5 horas de juego


Karjakin aprovecha su oportunidad y gana a Carlsen la octava partida



Jesús Boyero


El pescador, el ruso Serguei Karjakin, pudo con el cazador, el noruego Magnus Carlsen, en la octava partida del Campeonato del Mundo que se disputa en Nueva York. El aspirante logró contra pronóstico el triunfo con las piezas negras en 52 movimientos tras cinco horas de lucha. El marcador del encuentro, a falta de cuatro juegos, favorece a Karjakin por 4,5-3,5. El miércoles, a partir de las 20 horas, se disputará la novena partida.


El astrofísico Neil de Grasse Tyson, presentador de Cosmos una Odisea del Espacio Tiempo, continuación o segunda parte de la mítica serie de Carl Sagan, hizo la jugada de honor ante un sonriente Carlsen. Curiosamente, en uno de los capítulos dedicado a la genética el científico hablaba de La navaja de Ockham, un principio del filósofo escolástico que dice que en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la más probable. El campeón del mundo abandonó esa consideración cuando tenía que haberse conformado con el empate y esperar a otro día para ganar. La navaja de Ockham se transformó entonces en La espada de Damocles en la jugada 51, después de un grave error que le costó la partida y quién sabe si el título mundial.


Pero para llegar al final, antes hay que pasar por la apertura y el medio juego. El noruego, con las piezas blancas, volvió a cambiar de apertura para evitar el laboratorio del ruso y optó por el Sistema Colle que suele producir situaciones muy dinámicas. Carlsen dejó a las claras que quería la victoria y en ese empeño logró tener la iniciativa del juego. Sin embargo, en su intento de provocar el error del rival, en una posición con ligera ventaja, cometió una imprecisión en los apuros de tiempo -él con dos minutos y Karjakin con cinco para ocho jugadas-, que pudo haberle costado un disgusto en el movimiento 35. Karjakin perdonó una vez pero no una segunda en una posición de locos, en un final con damas y piezas menores. El campeón perdió la ecuanimidad y esto significó un error decisivo una jugada antes del abandono.


Carlsen, visiblemente enfadado y tocado psicológicamente, no acudió a la conferencia de prensa. Por su parte, Karjakin declaró que todavía quedan cuatro partidas y que no hay nada decidido: "No sería justo decir que Carlsen ha jugado mal; sin embargo, en una posición de locos, he especulado con su ambición y al final se ha equivocado". La estrategia del aspirante y de su equipo, encabezado por el exjefe de analistas de Kasparov, Yuri Dojoian, está siendo de momento casi perfecta. "Me gustaría llevar la iniciativa en las partidas, pero las cosas son como son y esta corresponde a mi rival", añadió Karjakin. De momento, el ruso ha provocado los fantasmas de Carlsen y este deberá recuperar la paz interior para tratar de equilibrar el marcador y en el peor de los casos disputar las semirrápidas de desempate. Si no logra olvidar, Karjakin estará a un paso de culminar su hazaña, cuando nadie, ni siquiera sus compatriotas, apostaban por su victoria.


CARLSEN-KARJAKIN


Campeonato del Mundo, 8ª partida


1.d4 Cf6 2.Cf3 d5 3.e3 e6 4.Ad3 c5 5.b3 Ae7 6.0-0 0-0 7.Ab2 b6 8.dxc5 Axc5 9.Cbd2 Ab7 10.De2 Cbd7 11.c4 dxc4 12.Cxc4 De7 13.a3 a5 14.Cd4 Tfd8 15.Tfd1 Tac8 16.Tac1 Cf8 17.De1 Cg6 18.Af1 Cg4 19.Cb5 Ac6 20.a4 Ad5 21.Ad4 Axc4 22.Txc4 Axd4 23.Tdxd4 (Parecía mejor 23.Txc8 Txc8 24.Txd4 Cf6 25.Dd1 Ce5 26.Cd6 seguido de e4 y f4) 23...Txc4 24.bxc4 (Era interesante 24.Txc4 C6e5 25.Tc7 Dh4 26.h3 Cf6 27.Dc1, con iniciativa de las blancas) 24...Cf6 25.Dd2 Tb8 26.g3 Ce5 27.Ag2 h6 28.f4 Ced7 29.Ca7 Da3 30.Cc6 Tf8 31.h3 (El campeón entrega un peón en vez de conformarse con unas posibles tablas con 31.Txd7 Cxd7 32.Dxd7) 31...Cc5 32.Rh2 Cxa4 33.Td8 g6 34.Dd4 Rg7 35.c5? (Una error que casi le cuesta en primera instancia la partida al noruego; había que jugar 35.Td7 Dc5 36.Tb7) 35...Txd8 36.Cxd8 Cxc5 37.Dd6 Dd3? (Había que jugar tras 37...Da4 38.Dxb6 Ccd7, y las blancas están perdidas) 38.Cxe6+ fxe6 39.De7+ Rg8 40.Dxf6 a4 41.e4 Dd7 42.Dxg6+ Dg7 43.De8+ Df8 44.Dc6 Dd8 45.f5 a3 46.fxe6 Rg7 47.e7 (Era mejor 47.Db5! Cxe6 48.Db4 Df8 49.Dxb6 De7 50.h4, con ventaja) 47...Dxe7 48.Dxb6 Cd3 49.Da5 Dc5 50.Da6 Ce5 51.De6? (Un segundo error, en el intento por seguir jugando, que ya no perdonará Karjakin; con 51.h4, la posición estaría equilibrada tras 51...Rf7 52.Db7+ Re8 53.Da8+ Re7 54.Db7+) 51...h5!! 52.h4 a2, y Carlsen abandonó. (0-1). Si 53.Dxa2 seguiría 53... Cg4+ 54.Rh3 Dg1 ó 54.Rh1 Dc1+, ganando.

 

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Sábado, 19 Noviembre 2016 08:33

Las alas bajo el brazo

Un 'collage' compuesto por la poeta Wislawa Szymborska.

Dos poetas polacos ganaron el Nobel, Czeslaw Milosz y Wislawa Szymborska, y los dos decían que eran tres quienes lo habían ganado porque cuando se escriben los nombres de Milosz y Zymborska se escribe en tinta invisible el de Zbigniew Herbert también. No hablaban del pasado; hablaban de un poeta que era más joven que ellos y que había empezado a escribir después que ellos. Milosz ya había soplado las velitas de los cincuenta cuando pasó dos años de su exilio en Estados Unidos traduciendo 99 poemas de Herbert al inglés. Traducir 99 poemas no es gentileza ni visita turística: es irse a vivir a la poesía de otro. Szymborska también lo hizo, a su manera cuando le dieron el Nobel: “Cada vez que leí un poema de Herbert me senté a escribir”, dijo. Yo no sé polaco pero desde el primer poema de Herbert que leí quiero irme a vivir ahí.

 


Hay un poema suyo llamado “Cinco hombres”: van a fusilar a cinco hombres sin nombre, ya los sacaron de la celda, ya los pusieron contra el paredón, ya les dispararon, ya están “cubiertos hasta los ojos de sombra”, pero en el eco de los disparos se alcanza a oír como en una nube de qué hablaron en su última noche (“de sueños proféticos, de una escapada a un burdel, de autos, de naipes, de chicas, de frutas”) y en el techo del paladar se siente el sabor metálico de un minúsculo pétalo de sangre que se va esfumando hasta desaparecer. Leer ese poema es ser testigo, ser uno de los fusilados y ser uno de los que aprietan el gatillo y se van. Herbert era jovencito cuando lo escribió; acababa de terminar la Segunda Guerra. La resistencia polaca tenía algo hermoso: hacía terminar sus estudios en la clandestinidad a los jovencitos que interrumpían el secundario para sumarse a sus filas. Había profesores, les tomaban examen y hasta les daban diploma cuando se graduaban, en los sótanos donde estaban escondidos. Así se recibió Herbert, y así quiso seguir estudiando cuando terminó la guerra.


 

Pero eran nuevos tiempos y había nuevas reglas. Se matriculó en economía porque fue lo único que le dejaron estudiar en la universidad, después cursó leyes, y cuando pudo se pasó a filosofía, y cuando pudo se las arregló para abstenerse de la mascarada reglamentaria y rendirle cuentas a un solo tutor, el venerable Henryk Elzenberg, con quien logró repetir la atmósfera de educación clandestina que lo había formado, hasta que un día le dijo: “No me interesa ejercer la filosofía como profesión; prefiero seguir padeciéndola como emoción”. A partir de entonces alimentó ratas en un laboratorio de vacunas contra el tifus a cambio de que lo dejaran dormir ahí, fue sereno de la Unión de Compositores de Varsovia, vendía su sangre cuando necesitaba plata, el único trabajo que le daban eran suplencias como maestro de escuela, porque en la resistencia había pertenecido al bando anticomunista y no quiso cambiar de opinión cuando Polonia quedó para los rusos después de la guerra. No le importaba mayormente esa vida a salto de mata porque le permitía hacer lo que en realidad quería más que nada en la vida: viajar o, mejor dicho, pisar el pasado viajando, sentir en los pies los lugares donde habían sucedido los grandes momentos del espíritu que lo subyugaban.


 

En la Polonia socialista, si convencías al estado de que eras poeta, te daban una beca de un salario mínimo y un permiso para salir del país durante lo que te durara ese estipendio, el equivalente en zlotys de cien dólares actuales. Con un poema llamado “Reporte desde el Paraíso” Herbert logró engatusar a los cancerberos de la cultura, acceder a una de esas becas y salir por primera vez de Polonia (el poema: “En el paraíso, la semana de trabajo es de treinta horas / los salarios aumentan y los precios bajan / y el trabajo manual no cansa por la falta de gravedad / al principio iba a ser diferente: pura luz, música, abstracción / pero no pudieron separar bien el alma del cuerpo / y empezamos a llegar con una gota de grasa, una hebra de músculo / y hubo que enfrentar las consecuencias / de mezclar un grano de absoluto con un grano de materia / la contemplación de dios es sólo para los cien por ciento pneuma / el resto está pendiente de comunicados sobre milagros e inundaciones / cada sábado al mediodía suenan las sirenas / y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes / con sus alas bajo el brazo como violines”).


 

Así empezó a viajar, gracias a ese poema, mal comprendido por las autoridades. Para que esos pocos zlotys le rindieran más hacía esos viajes caminando y dormía donde lo agarraba la noche. Recorrió a pie, en escapadas de cien dólares a lo largo de los años, todo lo que pudo de Grecia, y después de Italia, y después de Francia y Alemania, y por fin de su último amor, Holanda. Después volvía y escribía poemas que trataban de acceder a la noche de Pascal y a la ira de Aquiles, al aburrimiento de los dioses y a la alegría del primer pitecantropus dibujando con el dedo en las cuevas de Altamira, al lugar donde Prometeo se tocaba con Vermeer y Paracelso con Beethoven, y cada uno de esos poemas era como un fragmento de la conversación de aquellos fusilados la noche antes de morir.
Para las autoridades socialistas era un católico anticomunista, para los católicos wojtilistas era un pagano solapado, para los disidentes ateos era un enfermo de leyendas, para los nacionalistas a la violeta era un enemigo de la patria, para los jóvenes transgresores era un enemigo de la vanguardia. Herbert ya había decidido dónde vivía, desde dónde hablaba: “En la ciudad estalló la epidemia / del instinto de conservación / como monóxido de carbono impregna casas templos mercados / envenena los pozos cubre de moho el pan las estructuras de la mente / la prueba de la existencia del monstruo son sus víctimas / no es evidencia directa pero alcanza”. No le hizo mayor diferencia cuando cayó el Muro y se disolvió la URSS: “Obtuvimos la independencia como un regalo de la Historia, no derramamos sangre por ella. Fue como si los comunistas dijeran un día No haremos más perradas, vamos a tomar un trago, como le habla un polaco a otro. Nuestros mayores enemigos siguen siendo los de siempre: la hipocresía y la megalomanía, el narcisismo de los pobres de espíritu”.


 

En un poema llamado “Intento de Disolución de la Mitología” dice que los dioses se juntaron un día y decidieron abandonar el negocio y unirse a la sociedad racional para seguir tirando. A la caída de la tarde encaran hacia la ciudad con documentos falsos y un puñado de monedas de cobre en el bolsillo. Cuando cruzan un puente, Hermes se tira al río pero nadie atina a salvarlo: están demasiado ocupados tratando de decidir si es un buen o mal augurio, como polacos en una taberna. Murió cuando Polonia que llevaba diez años libre de la bota soviética y el desvelo colectivo en las tabernas polacas era ahora el ingreso a la Unión Europea. Milosz y Szymborzka lo sobrevivieron y fueron a su funeral. Tuvieron que hacer un viaje en auto de diez horas para llegar al cementerio en el campo donde lo enterraron. Hubieran debido ir a pie, pero estaban demasiado viejitos. En el auto, mientras Milosz hablaba sin parar de lo sola que quedaba Polonia sin Herbert, Szymborska lo interrumpió casi sin darse cuenta y se puso a recitar mirando el paisaje por la ventanilla: “Y cada sábado al mediodía suenan las sirenas / y de las fábricas salen fumando los proletarios celestes / con sus alas bajo el brazo como violines”.

 

Para El Rufián Melancólico de la calle Bolívar

Publicado enCultura
Danny Yen Sin Wong (Malasia). Ganador categoría Open Color.

Con inscripciones de fotógrafos de más de 100 países en sus 11 categorías, el jurado de la segunda edición de los Siena International Photo Awards ha tenido material de sobra para seleccionar las imágenes ganadoras. Los premiados fueron revelados en una ceremonia celebrada en Siena, Italia el 29 de octubre y los vencedores tendrán sus imágenes expuestas hasta el 30 de noviembre en la exposición Beyond the Lens organizada durante el Siena Art Photo Travel Festival.

Aunque sólo es la segunda edición del concurso, la amplitud y calidad de las fotografías ya lo ha convertido en un elemento esencial de la comunidad fotográfica internacional. Viajes, naturaleza, personas y retrato, arquitectura, vida salvaje, son sólo algunas de las categorías que agrupan las fotografías. Algunas, como The Power of Nature de Giuseppe Mario Famiani, demuestran la increíble fuerza de nuestro entorno, mientras que otras, como Refugee Stream, de Jacob Ehrbahn, captan el triunfo del espíritu humano sobre la adversidad. A continuación destacamos algunas de nuestras favoritas del impresionante concurso de este año.

 

Leyla Emektar (Turquía). Ganador categoría Travel.

 



Giuseppe Mario Famiani (Italia). Ganador categoría Nature.




Greg Lecoeur (Francia). Siena Photographer of the Year.

 

Marcin Ryczek (Polonia). Ganador categoría Open Monochrome.

 

Audun Rikardsen (Noruega). Ganador categoría Wildlife.

 


Audun Rikardsen (Noruega). Ganador categoría Sport.

 

Jacob Ehrbahn (Dinamarca). Ganador categoría Storyboard.

 


Gianluca De Bartolo (Italia). Ganador categoría Wine.

Mike Hollman (Nueva Zelanda). Ganador categoría Architecture.

 


Jiming Lv (China). Ganador categoría People & Portrait.

 


Krishna Vr (Mexico). Ganador categoría Under 20.

 


Antonius Andre Tjiu. Tercer puesto categoría Travel.

Isa Ebrahim. Mención de honor categoría Travel.

 

Hong Ding. Mención de honor categoría Travel.

Isa Ebrahim. Tercer puesto categoría Open Color.

 


Fuyang Zhou. Premio extraordinaro categoría Open Color.

Ali Al Jajri. Finalista categoría Architecture.

Publicado enFotorreportajes
Desenterrar y hablar: de cara a los rastros de la vida

La guerra no le es ajena a nadie, más bien, es capaz de enajenar a los humanos [...] Y puede que el arte sea un medio capaz de sufragar un pequeño foco del dolor, si acaso éste se pudiese medir.

 

“Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para mi es la soledad infinita”.
Albert Camus

 

Un sentimiento confuso y expectante me invade cuando me cruzo con el mural que está en la sala principal de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional –sede Bogotá. Un blanco que resalta sobre las baldosas oscuras y los recuadros colgados que parecen moverse conmigo, como un espejismo, como abogando por la fascinación de Borges. Cuando me detengo, las imágenes me devuelven un “escojido... gracias por los favores recibidos”. Pareciera ser que la ortografía se conserva a propósito, pero me intriga conocer el por qué. Al observar detenidamente los hologramas se observan imágenes de tumbas, algunas vacías, otras con flores, pero el agradecimiento se repite en casi todas. A un costado del mural se lee “Réquiem NN”, ésta palabra evoca en mí el sonido del órgano en las iglesias católicas a la hora de velar a los difuntos, lo extraño es que algunas tumbas tienen un nombre escrito, entonces, ¿por qué NN? Al salir, la noche advierte su llegada con el fuerte soplido del viento. Aún faltan tres días para su inauguración.

 

Mural Requiem NN


Ése mismo viento transgresor de cuerpos es el que me recuerda que ha llegado el día, entonces me encamino hacia la Hemeroteca Nacional Universitaria Carlos Lleras Restrepo, donde comienzan a llegar carros de todos los modelos, principalmente camionetas negras o grises con vidrios blindados, y algunas motos oscuras. El busto del expresidente saluda a los visitantes desde las escaleras que comunican con la entrada. Eso sí, casi todos los presentes portan una elegancia característica de las inauguraciones: los hombres en traje y las mujeres, en su mayoría, en vestido. Yo me inclino a mirar los agujereados jeans por donde sobresalen mis rodillas y comienzo a pensar que no fue el mejor día para usarlos.


Desde la entrada se observan más murales blancos en los que reposan letras y recuadros de pinturas. En uno de estos muros se lee: “La guerra que no hemos visto”. En su descripción explica que los cuadros son la recopilación de algunos de los trabajos realizados en un taller realizado con excombatientes en su proceso de reinserción social, razón por la cual los dibujos, desde una perspectiva estética, se componen de trazos sencillos. Lo verdaderamente importante no es la imagen sino lo que aquella evoca y comunica.


Cada una de las pinturas está acompañada por una corta descripción de lo retratado en el lienzo. Una de las más impactantes dice: “[...] Los cuatro muchachos no habían pedido permiso, ni nada, para poder entrar, pues allá tocaba era pedir permiso. Los cogieron y los tuvieron tres días amarrados [...]. El deseo de ellos era graduarse, seguir adelante, acabar los estudios pa’ ayudarle a la familia [...] La guerrilla se enojó y de una vez los iban matando, y los mataron a todos cuatro. Yo, como soy tan de blandito corazón, yo lloré, pero como allá no puede dejar que miren que uno está llorando, que es una sanción durísima...”. Hacen un llamado general. La inauguración está a punto de comenzar.

Tan de blandito corazón

 


─ “Buenas noches a todos. Mi nombre es Ingrid Liliana Torres, curadora de la presente exposición “Desenterrar y hablar: una etnografía estética de la guerra en Colombia”. Ésta surge de la iniciativa de Yolanda Sierra, docente del grupo de Arte y Cultura de la Universidad Externado, y gira en torno a la temática de la reparación simbólica y el papel del arte en el posconflicto; y para ello toma tres proyectos de Juan Manuel Echavarría y Fernando Grisález: La guerra que no hemos visto, Réquiem NN y Silencios. Le concedo la palabra a Yolanda.


─ La guerra causa daños colosales en la sociedad y éste proyecto nos recuerda quiénes son los verdaderamente afectados. Gracias al arte, como mecanismo estético capaz de transformar la realidad, podemos trabajar por la superación de los arquetipos latentes que se intensifican en el conflicto armado. Juan Carlos Henao, rector del Externado, no pudo venir el día de hoy pero escribió una carta para éste evento, en la cual resalta los problemas actuales de la erradicación de las artes bajo la excusa de su inutilidad frente al mercado, ignorando que el vigor y el fin de la guerra precisan usar los sentidos, a partir de la estética, para superar un conflicto. Recalca que en éste proyecto se evidencia la solidaridad con las víctimas, y es un llamado de auxilio a las escuelas rurales. Pero, ahora que hablen los personajes principales, ¿Fernando?


─ Gracias Yolanda. Creo que “Desenterrar y hablar” es una experiencia que nos permite enfrentarnos con nosotros mismos, es una vivencia conmovedora y es lo que me ha impulsado a llevarle el ritmo a Juan Manuel, porque en realidad ha sido una labor extenuante y de bastante dedicación, ¿cierto?


─ Verdaderamente. Por ejemplo, el proyecto que ven a mis espaldas se llama “Silencios”. Comenzó cuando el 11 de marzo de 2010 fuimos invitados al viejo Mampuján –en los Montes de María–, la comunidad rememoraba los 10 años de su destierro por el grupo paramilitar “Héroes de los Montes de María”. En el recorrido observé una escuela abandonada, entramos y en éste tablero estaban escritas las vocales, excepto la “o”, desde ahí nos decidimos a buscar los vestigios de la vida, porque entre las víctimas de la guerra, la educación continúa siendo una de las principales afectadas. Por esta razón también es que en 2007 iniciamos talleres con los excombatientes, les permitíamos pintar lo que quisieran y, cuando merecimos su confianza, les dije: “Enséñenos qué es la guerra. Yo vivo en Bogotá, en una burbuja. Pinten lo que deseen”. Y así fue, nos hablaron con pinceladas”.

Silencio con grieta


La sala se sumerge entre aplausos y los asistentes comienzan a disgregarse. Yo me atrevo a hablarle a Fernando, quien me comenta acerca de lo que fue encaminarse a perseguir los rastros de la vida: “Cuando viajamos a los Montes de María había terrenos a los que no se podía llegar en carro, por lo que había que caminar largas horas guiados por uno que otro campesino. Una vez me sorprendió cuando uno de ellos señaló unos escombros y dijo: ‘allá nací yo, y ésa era la escuela del pueblo’”. Levanto la mirada y me impacta la imagen de un hombre solitario con carteles eróticos de mujeres que cubren el tablero, le comento a Fernando y me dice: “Sí, estos salones se convirtieron en hogares, o más bien en refugios con cortinas y hamacas, otros en potreros, incluso hay algunos en los que no reina más que el mutismo en el que se sumieron tras la guerra. Mejor dicho, su destino fue el olvido de la educación”. Entonces pienso que quizá la guerra ha triunfado en muchos territorios porque donde debería estar fundándose el futuro, no queda más que el miedo y las ruinas. “Sólo una sigue funcionando en Palo Alto, Sucre, esto delata el descenso poblacional que trajo la guerra al campo”, finaliza Fernando.

Me despido de Fernando recordándole la cita para dentro de unas semanas. Me acerco a un televisor en el que se observa a un burro dando vueltas por el corral (antigua escuela), se mueve impacientemente de un lado a otro, como aguardando un milagro, y sin saber qué hacer consigo mismo. Está allí, de pie, mirando una pared. Luego pareciera advertir mí presencia al mirar a la cámara, es como si me preguntara qué ha pasado allí. De repente la pantalla se oscurece y escucho la voz de un campesino: “Parece que el burro traía a un niño a la escuela, y ahora el burro vuelve por ese niño que ya no está”. El vacío es inmediato. Me doy la vuelta y siento en mis ojos el dolor que mana.


Ya han pasado los días y el calendario me recuerda que al mediodía es la cita en la Biblioteca Central con Fernando. En medio del bullicio citadino vienen a mí los versos del poeta cuando suplicaba, “[...] Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!” Pienso que tal vez éste sea el temor de las víctimas: el miedo al vacío, a la soledad de la memoria. Y puede que el arte sea un medio capaz de sufragar un pequeño foco del dolor, si acaso éste se pudiese medir.

Silencio con diálogo

 


Al llegar, hablamos acerca de “Réquiem NN”, proyecto que nace en 2006 y termina en 2010. Acerca de éste me comenta que las personas que viven en Puerto Berrio, Antioquia, fundaron una tradición peculiar: acoger los cadáveres que el río Magdalena trae. Estos cuerpos, o restos de ellos, son recogidos por los habitantes que les conceden un lugar en la cripta, rezan por ellos, les llevan flores, los bautizan e, incluso, hay quienes les donan su apellido, a pesar de nunca haberlos conocido. “Aquí nosotros rescatamos a los NN, creemos en sus almas, y nos hacen milagros; además, los adoptamos como si fueran nuestros”, afirma la comunidad. Esto representa una verdadera resistencia contra la guerra, no permiten que estos cuerpos se pierdan en la mar, no les niegan un más allá, desde su concepción religiosa, y cuando menos dignifican a los muertos en una ceremonia de duelo. Les dan una historia, un pasado. Este acto de valentía quiere hacerle justicia a los muertos, esgrimiendo que cualquiera de ellos podría ser uno de sus desaparecidos. Los hologramas representan un contraste entre el antes y el después de las tumbas.


“Cuando expusimos el proyecto allá, todo el pueblo se reunió en la plaza principal, exceptuando al cura y al alcalde”, recuerda Fernando. También se lamenta por no haber vuelto al pueblo y teme que ésta tradición la hayan acabado los problemas eclesiásticos y políticos, pero sentencia diciendo que “eventualmente tendrá que acabarse porque esperamos que con la firma de la paz el río ya no sea un lugar para los muertos”.


Nos sentamos con Ingrid y Fernando para seguir hablando acerca de los proyectos. Les comento que me causa curiosidad que un excombatiente sea capaz de retratar ese pasado tan doloroso. “Todo es un proceso. Cuando comenzó en 2007, bajo el Programa de Reintegración de la Alcaldía, se dictaron cuatro talleres de pintura en dos años, en cada uno recibíamos diferentes desmovilizados: exmilitantes de las Farc, exparamilitares bajo la ley de Justicia y Paz, como también miembros del Ejército heridos en combate. Verse frente a ésta mezcla de experiencias es impactante y, en principio, resultaba necesario construir confianza”, contesta Ingrid.


La guerra no le es ajena a nadie, más bien, es capaz de enajenar a los humanos. Una de las experiencias que recuerdan es que, al principio, ninguno de los excombatientes se sentaba de espaldas a la ventana porque en la guerra esto era ser un blanco fácil. “Pero fue bello presenciar que, a medida que pasaban las sesiones, ellos eran capaces de transgredir esta barrera y sentarse contra la ventana. Esto me conmovió porque precisamente representa una verdadera reparación en su vida”, dice Fernando.


Ingrid y Fernando son egresados de pregrado y maestría en Artes plásticas de la U. Nacional, ellos me comentaron su opinión con respecto a la actual problemática de la infraestructura y el cierre de admisiones a la carrera de Artes plásticas. “Antes, la universidad era el espacio donde la indiferencia del país no conseguía permear, pero ahora pareciera ser que por fin lo logró y eso, eso es lo verdaderamente preocupante”, afirma Ingrid.


Al final de la conversación nos concentramos en especular sobre el impacto que podría tener ésta exposición en la Universidad, debido a que se resaltan los problemas educativos existentes en las escuelas rurales, que no parecen estar tan alejados de los que atañen a las urbanas, por ejemplo la escasez de presupuesto. En el campo es necesario hacerse una pregunta, sin ánimos de justificar ningún acto, ¿qué otra oportunidad hay donde la educación ha sido erradicada? Juan Manuel Echevarría, aunque no estaba presente, respondería diciendo que el problema es que los excombatientes “primero tuvieron en la mano un arma, antes que una crayola”. Pero en la ciudad no hay excusa. No estamos lejos de entrar en contacto con esos silencios educativos.

 

Silencio escrito

 


Al despedirme de ellos, pienso en las víctimas que, como El Quijote, se enfrentan a una locura en medio de la soledad más desgarradora. Luego de observar todas éstas exposiciones me detengo ante la entrada de la calle 26, donde alguna vez estuvo escrita una frase: “Podrán cortar las flores pero nunca detendrán la primavera”. Entonces, ante esta experiencia, es posible ser el cortante cuervo y decir: nunca más. Nunca más a algo como la guerra.

Me siento a esperar el bus, el ruido de los carros interrumpe mis pensamientos, pero ni el rugir citadino es capaz de hacerme vacilar al pensar que, en realidad, “lo bonito es estar vivo”, como estaba escrito borrosamente en uno de los tableros. Vivir, no existir, es el acto más revolucionario en nuestra sociedad, pero pareciera que la memoria es tan sólo otro eufemismo en lo tocante a la guerra. La gran apuesta de ésta exposición es sentir, al reflexionar, es desenterrar el monumento a la amnesia, erigido con respecto al conflicto vivido por décadas, es exponer la realidad a quienes vivimos en una Bogotá que, en muchas ocasiones no pareciera estar en Colombia.

Las ruedas del tiempo siguen girando, el otoño casi eterno continúa consumiendo las paredes de las escuelas y, pese a todo, las tizas, los lápices, las letras borrosas, y los tableros desgastados, no ceden a la muerte, siguen ahí, en pie... esperándonos.

 

  

 

 

Publicado enColombia
Jueves, 20 Octubre 2016 05:49

Las músicas que quieren ser escuchadas

Las músicas que quieren ser escuchadas

Escuchar diez canciones para interpretar la sociedad y leer la vida, es el propósito de este artículo que presenta diez piezas del amplio repertorio musical cubano del siglo XX. Canciones relegadas al recuerdo de pocos y al olvido de muchos y que siguen teniendo historias para contar. Son los vestigios de un pueblo y de una cultura, que ha evolucionado dejando sus huellas impresas en artefactos magnéticos que aún pueden sonar. El recuerdo de la música también porta parte de la memoria de la sociedad.

 

Los sonidos y el tiempo son dos de los determinantes estructurales de la música. Al último lo lleva en su propio espíritu, puesto que es la dimensión fundamental para su creación y desenvolvimiento. Pero no solo en su sentido técnico ejerce determinaciones sobre lo musical, pues otro tipo de tiempo también tiene una profunda incidencia en la música: la versión histórica superpuesta a la sociedad y al espacio, capaz de configurar un universo donde viven y mueren los humanos y sus acciones, donde se suceden las generaciones y se crea la Historia.

Nada tan hija de su tiempo como la música, y nada tan proclive al olvido como ella. Se mueve y evoluciona junto a la sociedad. Al paso de los años desperdiga artefactos magnéticos que no solo constituyen la memoria tangible de sus ritmos, sino que también son los vestigios de épocas relegadas por la marcha inexorable de la historia y la cultura. La música se vive, pero también se olvida para poder ser recordada, para que los humanos puedan evocar. Pero hay mucho de fatalidad en este designio que impone sobre ella la sociedad: el hecho de que hoy sea escuchada, bailada, sentida, y mañana sea apenas otro artilugio que permite a los humanos traer de vuelta las realidades que se añoran y nunca volverán.

Como “música tradicional” han sido etiquetadas, en decenas de países, muchos ritmos y voces del ayer. Miles de canciones hoy son obras destacadas en museos, a los que se recurre cuando es necesario recordar quiénes somos, de dónde venimos, o cuáles son los rasgos que otorgan a los pueblos su singularidad. Pero ya no son vividas, tampoco recordadas, incluso son terriblemente desconocidas en el presente. Uno de los casos es el propio de la “música tradicional” cubana, a la que tantos han ido a buscar a La Habana y Santiago de Cuba, para solo encontrarla en las tiendas musicales oficiales o en museos de exhibición.

Pasan los tiempos y cambia la sociedad, por esa razón sería pretencioso clamar porque los géneros y los estilos musicales, que se impusieron en determinados períodos, perduren inmaculados, al margen de toda evolución. El cambio, como suele suceder, debe ser aceptado y digerido, pero es muy prudente no olvidar que la música lleva consigo una puesta en escena sonora, en una fascinante codificación rítmica dibuja una pintura hecha con oscilaciones, sobre el lienzo del tiempo de amplios aspectos de los individuos, sociedades y momentos históricos en las que fueron desarrolladas.

Es la música cubana del siglo XX, otra entre las que reclaman por ser escuchadas pues llevan consigo una singularidad musical, una majestuosidad sonora en la que están plasmadas las historias de un pueblo y de una cultura que ha inspirado a muchos, y deslumbrado a otros que rendimos honor recordando lo que no vivimos, guardando en nuestros espíritus los ritmos y las letras de canciones que nos han enseñado la historia de este querido pueblo de nuestro entrañable Caribe ultramarino, multinacional.

 

Escuchar canciones para interpretar la sociedad y recordar la vida

 

La primera canción que se propone fue desarrollada por el prominente Sexteto Habanero (1), agrupación insigne del Son cubano fundada en el año de 1920 en la región oriental de la Isla caribeña. “En Guantánamo” [ https://www.youtube.com/watch?v=j58cqLA6ESk ] lleva consigo una clara alusión al surgimiento y desarrollo del Son en la región oriental de la isla –para luego desplazarse a La Habana y seguir alegrando diás y noches, hasta ganar reconocimiento internacional–, tesis sostenida por musicólogos del talante de Alejo Carpentier, Cristóbal Díaz Ayala y Radames Giró. Esta idea diverge de las tesis que sitúan la formación del Son en La Habana, y de aquellas que lo atribuyen a un proceso de intercambios complejos, en una matriz de espacio y de tiempo expandido, más amplia. Aunque la discusión aún no ha cesado, y una forma de generar polémica allí siga siendo preguntar respecto a los orígenes del Son, esta canción es una muestra de la manera en que el género musical se cuenta así mismo.

 

Guantanamo -Sexteto Habanero
(El origen del Son)

De 1920 nena vengo tocando la lira
luchando con los soneros nena
y ninguno me ha hecho na'
en Guantanamo na' ma´
donde yo me sacudí,
uno llamado José Luis
ese si le daba bueno
yo me sostuve sereno nena
el rato que estuve allí

 

La segunda canción fue creada por el compositor Arsenio Rodriguez y grabada en el álbum “Arsenio Rodríguez (2) y su conjunto: 1945-1957” bajo el sello Egrem. “Pobre mi Cuba” [ https://www.youtube.com/watch?v=jXH8BFSZpNI ] es una composición que guarda un testimonio musical de las condiciones del campo y el campesino cubano a mediados del siglo XX: Compleja situación impuesta por las condiciones estructurales de un campesino empobrecido por “[...] la existencia de grandes latifundios dedicados especialmente a la explotación de un solo producto, el azúcar; la prevalencia del régimen capitalista en convivencia con rasgos semifeudales de explotación, y, por último, la dominación imperialista. Todos ellos marcaron la heterogeneidad del campesinado cubano y la ascendente tendencia hacia la década de 1950 del proceso de “descampesinización” o proletarización del mismo” (3). El sonido melodioso del tres y la potencia de las trompetas que parecen gemir junto al campesino en esta canción, configuran una pieza musical dotada de sonoridad y un profundo significado social del contexto en que se crea.

 

Pobre mi Cuba – Arsenio Rodríguez
(El estado del campo)

¡Ayy! se oye decir al Guajiro
que mala están las cosechas
de los campos de mi Cuba
no vale sembrar con maña
No vale nada el cacaco,
está arruinado el tabaco
no vale nada la caña

Al ver los lindos palmares
hermosos cañaverales
se oye decir al guajiro
¡pobre mi Cuba!

 

No solo las dificultades, también las transformaciones y las esperanzas de cambio fueron codificadas en el repertorio musical cubano. La tercera canción es una interpretación del emblemático Septeto Nacional Ignacio Piñeiro (4), grabada en su histórico álbum “Soneros mayores” (1981) y entonada por la melodiosa voz de Carlos Embale: “Quien me lo iba a decir camará” [ https://www.youtube.com/watch?v=KMb5O1IhFAo ]. En esta pieza musical, ejecutada con maestría por la agrupación precursora del Son, se crea entre el repique de la clave y el bongó, el sonido de las cuerdas y un altivo sonido de trompetas, una imagen de las condiciones de la Cuba post revolucionaria que trajo consigo un importante viraje en las relaciones políticas internacionales, en la educación y en el sistema de producción agrícola e industrial para este país. Embale traduce con su canto la alegría de un pueblo que no termina de sorprenderse por la libertad y soberanía alcanzadas al abrigo del pensamiento de dos de sus próceres, y por el hecho de que existe una juventud dispuesta a sostenerlas con su capacidades intelectuales, de trabajo y con la fuerza de sus armas.

 

Septeto Nacional Ignacio Piñeiro - Quien me lo iba a decir camará.
(Las transformaciones y los cambios)

Quien me lo iba a decir camará, quien me lo iba a decir
Quien me lo iba a decir camará, quien me lo iba a decir
Cuba libre y soberana, como lo soñó martí
los constructores de Cuba se complacen en construir
son páginas de la historia, y de Maceo y Martí
el lema del estudiante: trabajo, estudio y fusil
sembremos para el consumo malanga, papa y ají
[...]

 

Pero las transformaciones no fueron concebidas ni vividas por todos de la misma manera. La cuarta canción pone de manifiesto claras diferencias de opiniones frente a la Cuba post revolucionaria que comienza a avanzar por el lindero socialista. “Lamento cubano” [ https://www.youtube.com/watch?v=TUjpFi9NRNM ] es una canción interpretada por Guillermo Portabales (5), escrita por Eliseo Grenet –uno de los grandes compositores del siglo XX en Cuba. A inicios de los años 50 Portabales se radica en Puerto Rico, y prosigue su carrera musical. Desde Borinquen observa el triunfo de la Revolución cubana, de la que toma distancia y asume una postura crítica en las letras de algunas de sus composiciones e interpretaciones. Esta canción,, que integra una magistral ejecución de la guitarra, fue grabada en su álbum “Aquellas melodías de en la voz de Portabales”, publicado bajo el sello discográfico Gema en 1967 (Miami). La composición es un lamento poético de un cubano que canta con dolor por la suerte de su patria, por una Cuba que ahora es presa de incontables quebrantos.

 

Lamento Cubano – Guillermo Portabales
(Otra visión de la realidad cubana)

ohhh cuba hermosa, primorosa
¿Por qué sufres hoy tanto quebranto?
Ohhh patria mía
quien diría que tu cielo azul nublara el llanto

ohhh en el susurro del palmar
se oye el eco resonar
de una voz de dolor que al amor llama

ohhh al contemplar tu ardiente sol
tus campos llenos de verdor
pienso en el tiempo aquel
que se fue Cuba

 

Lo religioso y lo ritual son unas de las vetas más grandes desde donde los músicos cubanos han desarrollado sus composiciones. Bastante reconocidas por el público siguen siendo las canciones de Celina y Reutilio dedicadas a santos y Orishas cubanos (Santa Barba, San Lazaro, Caridad del Cobre, Babalú, Changó). La quinta canción fue compuesta por Ignacio Piñeiro (6) y es cantada por la prominente cantante María Teresa Vera (7): “En la alta sociedad” [ https://www.youtube.com/watch?v=CdbDYpqjTqM ]. Esta canción, perteneciente al sub género de la clave ñañiga introducida por Piñeiro, resultó siendo un desafío a la sociedad secreta-fraternal Abakúa (8), sociedad integrada exclusivamente por varones en una de cuyas potencias (Eforí Enkomó) vieron como un atrevimiento el de Vera al entonar esta pieza que usaba fragmentos de cantos empleados por sus Okobios (9) en las ceremonias rituales. La pieza musical evidencia que las relaciones entre los músicos, sociedades secretas y otras agrupaciones rituales, no siempre fueron armónicas: refleja tensiones en torno a lo religioso y a la implementación de lo sagrado en el canto. En esta oportunidad es el timbre armonioso de la voz de María Teresa Vera la que canta esta canción afro cubana, dotada de una cadencia y un extraordinario lirismo.

 

María Teresa Vera - "En la alta sociedad"
(Lo religioso y ritual)

En la alta sociedad quisieron jugar Diablito
y ni tan solo un poquito lo pudieron imitar.
Cuando fueron a tocar usaron cien instrumentos,
sus confusos movimientos no los dejó terminar.

Para cantar abakuá no sirve la maraquita,
el Íremo necesita enkomó y bonkó
y el eco beco efimeremo Obon Íyamba.

Entonces con gran primor oirán a Yoanza cantar:
Ekue ullo ke acanapon ibio ibio ibio kondo,
y yo con mi voz respondo al compás del Eribó:
Enegue mosongo moto Efimeremo Ekueñon
Monina entumba batanga embere abakuá efó.

Sanga aprofa nandiva okobio Abakuá Efó.

 

El imaginario y el simbolismo popular incursionan en la música cubana del siglo XX. La pluma de Eliseo Grenet pudo plasmar el mito de Papá Montero, personaje que encarna la alegría, el baile, la música y la diversión del pueblo cubano. Papa Montero (10) era un geronte negro reconocido por su alegría, por su capacidad para bailar, y por su infinita disposición para la rumba: “Cuentan que Papá Montero era un negro de avanzada edad, blanco en canas, que alcanzó la celebridad por ser un rumbero empedernido en Isabela de Sagüa, poblado costero ubicado al norte de la actual provincia de Villa Clara. No había toque de tambor en el que Papá... no estuviera haciendo de las suyas. Incluso se llegó a asegurar que la rumba no se ponía buena si el mítico señor no estaba presente, acompañado de las mulatas que siempre le seguían y deleitando a todos con sus habilidades de bailarín” (11). Muchos son los interpretes que han recogido en sus canciones el mito de Papá Montero, pero proponemos una singular interpretada bajo la dirección del compositor y director de orquesta Cheo Belen Puig (12), recogida en su album “Danzones del ayer”, bajo el sello discográfico Kubaney en el año de 1956, “Papa Montero” [ https://www.youtube.com/watch?v=h7x1ptU3S9U ]

 

Papá Montero – Cheo Belen Puig
(El imaginario y los mitos populares)

Señores,
los familiares del cadáver me han confiado
para que despida el duelo
del que en vida fue
Papá Montero.

A llorar a Papá Montero, zumba,
¡canalla rumbero!

 

La vida en el campo y el trabajo colectivo también fueron codificados en el repertorio musical de Cuba. El origen montuno de músicas cubanas como el Son, la Guajira y el Changüi no está en discusión, pues fue en el campo o en municipios circunvecinos donde algunos de estos géneros cuajaron y tuvieron su difusión primaria. En muchas canciones, como en la séptima, puede observarse este rasgo identitario. Es un hermoso Son interpretado por el famoso dúo Los Compadres, integrado por Lorenzo Hierrezuelo (13) (Compay Primo) y Francisco Repilado (14) (Compay Segundo). “Venga Guano, caballero” [ https://www.youtube.com/watch?v=Eh9n90aOOjE ] es un hermoso canto bucólico acompañado de la melodía de dos talentosos músicos que narran con sus voces una jornada de trabajo colectivo en el campo cubano. Una fotografía musical de campesinos que empalman el techo de un bohío en Cuba, mientras degustan un trago de ron y las mujeres en los fogones cocinan con criollo sazón los alimentos que darán energía a los trabajadores, para que acaben temprano.

 

Venga guano, caballero – Compay Segundo
(Las tradiciones campesinas)

En los montes de mi cuba hacen juntas de vecinos
cuando van a preparar un campo para sembrar
también para cobijar el bohío de un montuno
matan machos y guanano y se dan su trago de Ron
Así trabajan contentos sin mucha sofocación

Una vez en la cobija del bohío de mi tío
mataron varios jutios y empezaron a cantar

Venga guano Caballero, venga guano
que estamos en el caballete y hay que acabar temprano

Allí se encontraba Dide, Yule, Nanito y Ramón
y otros vecinos que eran muy buenos cobijadores

Venga guano Caballero, venga guano
que estamos en el caballete y hay que acabar temprano

Cocinando estaba Julia con su criollo sazón
y Nicolás dirigiendo y repartiendo el buen ron

venga guano Caballero, venga guano
que estamos en el caballete y hay que acabar temprano

 

La identidad guajira también tuvo en la música otro de los pilares de su sustento. La octava canción es interpretada por la voz de uno de los más grandes músicos cubanos de todos los tiempos, Benny Moré (15). “Guajiro de verdad” [ https://www.youtube.com/watch?v=5XpJl1YiXOU ] es una composición grabada entre los años 1953-1959, años pre revolucionarios en los que empieza un verdadero éxodo de los campesinos desde los campos hacía los cascos urbanos en Cuba, principalmente hacía La Habana (16). El canto de Moré en esta pieza evidencia la contribución de la música a fortalecer la identidad campesina, quizás como respuesta al fenómeno que estaba empezando a presentarse con fuerza a mediados del siglo XX en la Isla. No hay suficientes datos para argumentar que esta haya sido la intención explicita quien compuso la canción en cuestión, pero es indudable que en la letra hay claras referencias a la identidad, al orgullo de ser campesino y a la posibilidad de permanecer en el campo, la vocación por trabajar la tierra y defenderla ante cualquier amenaza se presente.

 

Benny Moré – Guajiro de Verdad
(La identidad guajira)

Me levanto antes que salga el sol
cuando mi gallo empieza a cantar
y mis bueyes voy a preparar
para empezar mi labor

Yo si soy guajiro de verdad (coro)

Soy guajiro, moriré en mi ley
y no habrá quien me saque de aquí
no quiero que me digan ok
dejenme donde nací

Yo si guajiro de verdad, (coro)

Esta tierra la defiendo yo
contra todo el que la ofenda aquí
porque así me lo enseñaron a mi
como se defiende a Dios

 

No puede hablarse de Cuba sin aludir a su Revolución. Y para así proceder, en la novena canción, la voz de Carlos Puebla (17), uno de sus embajadores musicales, quien desarrolla exaltaciones musicales a la Revolución cubana y a sus líderes. “Y en eso llegó Fidel” [ https://www.youtube.com/watch?v=5woXb-XnSYQ ] es un canto a la figura de Fidel Castro quien narra la canción llegó a imponer un nuevo ordenamiento en Cuba donde quedan atrás la explotación, la concentración de tierra y la renta, la difusión de las apuestas, la democracia fingida y la corrupción. Una bella canción que, independiente de su intencionalidad política, es una muestra de la cadencia y armonía del Son cubano decimonono, hoy transformado en música tradicional.

 

Carlos Puebla – Y en eso llegó Fidel
(La Revolución)

Aquí pensaban seguir
ganando el ciento por ciento
con casas de apartamentos
y echar al pueblo a sufrir
Y seguir de modo cruel
contra el pueblo conspirando
para seguirlo explotando
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
tragando y tragando tierra
sin sospechar que en la Sierra
se alumbraba el porvenir

Y seguir de modo cruel
la costumbre del delito
hacer de Cuba un garito
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
diciendo que los cuatreros,
forajidos bandoleros
asolaban al país

Y seguir de modo cruel
con la infamia por escudo
difamando a los barbudos
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

Aquí pensaban seguir
jugando a la democracia
y el pueblo que en su desgracia
se acabara de morir

Y seguir de modo cruel
sin cuidarse ni la forma
con el robo como norma
y en eso llegó Fidel

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)

 

Aquel entrañable terruño del Caribe no solo pertenece a quienes lo habitan, aquellos que aún conservan su nacionalidad. Injusto sería olvidar los millones de cubanos que, desperdigados por el mundo, han dejado sus familias, sus amigos, parte de su corazón en la isla. Para que no se olvide que también son hijos de Cuba, para mostrar que la música siguió componiéndose magistralmente por fuera del territorio –porque fueron muchos los creadores que tuvieron que partir–, en la décima canción, una obra del gran maestro Israel Cachao López (18), con la participación del actor Andy García –a quien en las primeras estrofas la tristeza le quiebra la voz, mientras entona fragmentos del poema “Versos sencillos” de José Martí. “Cuba Linda” [ https://www.youtube.com/watch?v=SwgWNSuMG1E ] hace parte del álbum de Cachao  grabado en 1999, que lleva el mismo nombre. Una canción cargada de melancolía, y de anhelos de muchos que desean entrañablemente caminar por el malecón habanero, pero han sido condenados a tener a su patria exclusivamente en los recuerdos.

 

Israel “cachao” López - Cuba Linda
(El exilio)

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar.

¡Yo quiero, cuando me muera
Sin patria, pero sin amo,
Tener en mi losa un ramo
De flores, y una bandera!

Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare
Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare

Yo quisiera verte ahora
como la primera vez

Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare
Cuba linda de mi vida
Cuba linda siempre te recordare

Oye cuando escucho un Son cubano
de los tiempos ya pasados
mi corazón se entristece
y mi juventud revive
ese tesoro cubano
tierra de ensueño y encanto
con su son tan habanero
tierra que yo tanto quiero
tierra que yo tanto quiero
y por ella yo me muero

Te recordaremos, te recordaremos
mi Cuba linda linda querida
por eso tanto te quiero
Te recordaremos, te recordaremos
Cubita linda que bella te recordaremos
Te recordaremos, te recordaremos

[...]

 

1  https://www.ecured.cu/Sexteto_Habanero

2 https://www.ecured.cu/Arsenio_Rodr%C3%ADguez

3 ALBA M. María del Carmen. “La estructura social del campo en la década del 50 del siglo pasado y su relación con los ajustes del modelo económico”. Departamento de Historia. Universidad de la Habana. http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/alba_moreno_maria_del_carmen/la_estructura_social_en_el_campo.htm

 4 https://www.ecured.cu/Septeto_Nacional 

 5 https://www.ecured.cu/Guillermo_Portabales

 6 https://www.ecured.cu/Ignacio_Pi%C3%B1eiro 

7 https://www.ecured.cu/Mar%C3%ADa_Teresa_Vera

8 “La Sociedad secréta Abakuá tuvo su origen en los antiguos cabildos de esclavos carabalí, precursoras en Cuba, con los de otras tribus o naciones africanas, de las sociedades de Recreo y de las de Socorros Mutuos que se multiplicarían más tarde en aquelle Isla. Estas agrupaciones de ñáñigos, como se les llama corrientemente con secular desprecio, se denominan Potencias о « tierras, Juegos o Partidos ». De todos estos términos nos serviremos aquí. La confraternidad tuvo siempre рог objeto, en lo social, prestar ayuda económica a sus individuos en momentos de necesidad, con el producto de cuotas mensuales que aseguraba un fondo común ; y en lo secreto, protegerlos рог medio de una alianza con poderes espirituales, contra lo que llamaremos los peligros imponderables, tales como maleficios о «daños», ataques de brujos que se valen de fuerzas maléficas para obstruccionar la suerte, arruinar la salud y el alma, provocar la enfermedad y la muerte y causar todo género de quebrantos”. Tomado de: CABRERA, Lydia. “Ritual y símbolos de la iniciación en la sociedad secreta Abakua”. In: Journal de la Société des Américanistes. Tomo 58, 1969. pp. 139-171.

9 Ayudante de los sacerdotes afro - cubanos de más alto Rango.

10 El personaje fue llevado al cine por Octavio Cortazar en “La última rumba de Papá Montero” de 1992, al teatro por Arquímides Pous en su teatrología entre 1923–1934, a los lienzos por Mario Carreño en “Los funerales de Papá Montero”. http://oncubamagazine.com/cultura/papa-montero-zumba-canalla-rumbero/

11 https://tocororotravel.com/blogs/113530/personajes-del-imaginario-cubano-papa-montero-canalla-rumbero

 12 https://www.ecured.cu/Cheo_Bel%C3%A9n_Puig 

13  https://www.ecured.cu/Lorenzo_Hierrezuelo 

14  https://www.ecured.cu/Compay_Segundo

15 https://www.ecured.cu/Benny_Mor%C3%A9

16 Urbanización en Cuba. Momentos significativos. http://www.one.cu/publicaciones/coleccionestadisticas/urbanizacion.pdf

17 https://www.ecured.cu/Carlos_Puebla 

18 https://www.ecured.cu/Cachao 

 

 

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Miércoles, 21 Septiembre 2016 18:09

Eduardo Esparza. Memoria

Eduardo Esparza. Memoria

A propósito de la más reciente exposición del artista Eduardo Esparza

 

La memoria ha sido para el artista plástico Eduardo Esparza un tema recurrente y, digámoslo, obsesivo de su quehacer artístico. La memoria, en un país desmemoriado, es fundamental para reconocernos como sociedad, para recordarnos lo que hemos sido y así poder evitar lo que no queremos ser en un futuro. Bien dicen que un país que no conoce su historia esta condenado a repetirla.

 

Aquí radica la importancia del trabajo de Esparza con la Memoria: el recuento de nuestra dramática realidad como país, como sociedad víctima y victimaria de la violencia. Según Eduardo, son “los artistas los que tenemos que construir esa memoria, dejar un testimonio de lo que ha sido este país, no con los lenguajes tradicionales, sino con nuevos símbolos, con nuevos lenguajes”.

 

“Cerrar las heridas, tejer la memoria” es la invitación que nos hace el artista en su próxima exposición. Recorrer su obra es una inmersión por un mundo construido a partir de un lenguaje propio, su “caligrafía interior”, decantada por décadas de trabajo, investigación y exploración. En palabras de Esparza, en su obra la “Memoria está representada en retazos que hay sueltos dentro del cuadro, que hay que tejer, que hay que empezar a coser toda esa memoria para organizarla, para construirla”.

 

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Eduardo Esparza

 

De esta manera, a partir de esa construcción de la memoria que nos propone el artista en su obra, invitamos a que visiten la más reciente exposición del maestro Eduardo Esparza: MEMORIAS. Que tendrá lugar en el Museo Casa Grau (Calle94 N° 7- 48, Bogotá). La inauguración será este próximo 20 de septiembre, a las 7pm.

 

P.d. Desde Desorbita extendemos una invitación a galeristas, museos, universidades, entidades publicas y particulares, y demás afines, para acoger esta muestra y darle mayor circulación al trabajo del maestro Esparza. Valorando el papel de la memoria en la construcción de la paz, esta obra resulta importante para la sociedad colombiana actual. Otros espacios, ciudades y pueblos se merecen poder adentrarse en esta propuesta artística para tejer nuestra memoria colectiva, y cimentar una mejor sociedad: Un país de paz.

 

Página personal: Eduardo Esparza

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