Diseñan en EU robot inteligente que está más cerca de ser autoconsciente

El prototipo es capaz de crear una imagen de sí mismo, algo que fue considerado ciencia-ficción

Washington. Científicos estadunidenses utilizaron la técnica del aprendizaje automático para diseñar un robot inteligente que se encuentra más cerca de ser autoconsciente, algo que durante décadas fue considerado ciencia ficción. Creado en la Universidad de Columbia, es capaz de simular una imagen de sí mismo.


El estudio publicado este jueves en la revista Science Robotics describió a un robot que aprende qué es él mismo sin conocimiento anterior de física, geometría o dinámica motriz.
Los humanos pueden imaginarse a sí mismos en futuros escenarios o aprender reflexionando sobre sus experiencias, pero los robots no se han simulado anteriormente de la misma forma en la que lo hacen las personas, según la investigación.


Los científicos crearon un brazo robótico sin dar pistas al humanoide de cuál es su forma. De cuatro grados de libertad, se movió en un principio al azar y reunió unas mil trayectorias, cada una compuesta de 100 puntos.


Después de menos de 35 horas de entrenamiento con la técnica de aprendizaje profundo, el robot creó un modelo hecho por él mismo similar al humanoide físico con un margen de unos cuatro centímetros.


Si deseamos que los robots se vuelvan independientes, que se adapten rápidamente a escenarios no previstos por sus creadores, entonces es esencial que aprendan a simularse, explicó Hod Lipson, profesor de ingeniería mecánica de la universidad, quien dirigió el trabajo.


Se mostró que con un control de circuito cerrado que permita al robot recalibrar sus movimientos a lo largo de la trayectoria, podría tomar pelotas de una mesa y colocarlas sobre un vaso con una precisión de ciento por ciento.


“Eso es como intentar recoger un vaso de agua con los ojos cerrados, un proceso difícil incluso para los humanos”, observa el autor principal del trabajo, Robert Kwiatkowski, estudiante de doctorado en el Departamento de Informática que trabaja en el laboratorio de Lipson.


Los humanos son únicos en su capacidad de imaginarse a sí mismos en escenarios futuros, como caminar por la playa en un día cálido y soleado, y también pueden aprender revisando experiencias y reflexionando sobre lo que salió bien o mal. La mayoría de los robots aún aprenden utilizando simuladores y modelos proporcionados por humanos, o mediante pruebas y errores laboriosos que requieren mucho tiempo; de forma que los robots no han aprendido a simularse como lo hacen las personas.


Hasta la fecha, los robots han sido operados por un humano que los modela explícitamente.


Sistema de circuito cerrado


El automodelo se realizó en un sistema de circuito cerrado que permitió al robot recalibrar su posición original entre cada paso a lo largo de la trayectoria, basándose completamente en el prototipo interno. También se empleó el robot de automodelado para otras tareas, como escribir texto usando un marcador. Para probar si podía detectarse daño a sí mismo, los investigadores imprimieron en 3D una parte deformada para simular la afectación y el robot pudo detectarla y volver a entrenar su automodelo. El nuevo permitió que el robot reanudara sus tareas de recoger y colocar con poca pérdida de rendimiento.


Lipson, quien también es miembro del Instituto de Ciencia de Datos, señala que la autoimagen es clave para permitir que los robots se alejen de los límites de la llamada inteligencia artificial estrecha hacia habilidades más generales.


Cree que la robótica y la inteligencia artificial pueden ofrecer una nueva ventana al antiguo rompecabezas de la consciencia.
Lipson y Kwiatkowski son conscientes de las implicaciones éticas. “La autoconsciencia llevará a sistemas más resistentes y adaptativos, pero también a cierta pérdida de control”. Es una tecnología poderosa, pero debe manejarse con cuidado. Los investigadores exploran si los robots pueden modelar no sólo sus propios cuerpos, sino también sus mentes, si pueden pensar.

Jueves, 29 Noviembre 2018 06:13

Inteligencia y revolución numérica

Inteligencia y revolución numérica

La medida de la inteligencia humana con los métodos de las estadísticas científicas, efectuadas por los mejores especialistas, lleva más a plantearnos cuestiones inquietantes y menos a ofrecernos respuestas optimistas. En la actualidad, un nuevo fenómeno se propaga en el mundo: la revolución numérica. Esta innovación representa a primera vista un incontestable progreso de la técnica, pero como sucede con otros progresos tecnológicos, conviene examinar tanto las ventajas como los inconvenientes. Es toda la ambigüedad de la palabra progreso: le ocurre poder aportar lo mejor como lo peor.

Por ejemplo, la revolución numérica, última creación de la inteligencia científica, que se instala poco a poco en todos los dominios, ha obtenido ya ciertos resultados: cada día en más estaciones de ferrocarril en Francia, las taquillas donde se vendían los boletos de tren han sido suprimidas: ninguna necesidad de ventanillas y empleados cuando es posible reservar sus boletos por Internet, aunque para hacerlo sea necesario disponer de este moderno servicio. Cuestión secundaria que no preocupa mucho a los promotores de la revolución numérica, a quienes inquietan muy poco los malaventurados que no están a la moda de los últimos descubrimientos y avances de la técnica moderna. Tanto peor para estos retrógrados si se ven condenados a vivir en un mundo cuyas nuevas reglas de comunicación escapan a su entendimiento. En ocasiones, el progreso puede ser feroz cuando no tiene en cuenta que son seres humanos quienes son los beneficiarios o las víctimas.

Con la instalación de la revolución numérica, la comunicación entre los miembros de una misma sociedad ha cambiado: si usted tiene necesidad de pedir una información cualquiera a una empresa, nacional o privada, toma usted su teléfono y ya no es un empleado quien responde, es una máquina. Para empezar, la voz grabada le pide esperar y le envía algo de música para ‘‘ayudarlo” a esperar sin perder la paciencia. Las máquinas son a la vez neutras e indiferentes, pero están siempre muy ocupadas. Esto podría hacer añorar la época cuando una verdadera persona respondía a su llamada. Si va usted de compras a un supermercado, cuando llega a la salida, después de haber cargado su carrito de compras, no se asombre si no ve ninguna cajera para registrar el precio de sus productos y darle la cuenta: una máquina registra sus mercancías y sólo necesita usted introducir en un aparato su tarjeta de crédito para pagar. Cabe observar que este sistema suprime cada vez muchos puestos donde antes trabajaban empleados ahora sustituidos por robots, sin duda menos costosos que el trabajo humano, y que así esta revolución numérica favorece el aumento de las ganancias de las más grandes empresas.

El mundo imaginado por Orwell en sus novelas de anticipación, como 1984, parece realizarse más y más cada nuevo día. La invención del personaje de Big Brother no es el menos inquietante de los hallazgos de este gran y pesimista visionario. Su obra nos recuerda que tenemos el deber de interrogarnos sobre el sentido y las consecuencias de todo progreso. Hoy, los ecologistas se preguntan sobre el porvenir del planeta, gravemente amenazado por la acción industrial de quienes sacan provecho de su explotación sin obedecer a las leyes de la naturaleza. Aquí también, conviene interrogarse sobre lo que distingue al verdadero progreso de su opuesto más radical, la carrera por el poderío, el dominio y el aumento voraz de ilimitadas ganancias.

Ante esta visión de un mundo robotizado, donde Big Brother es remplazado por un teléfono celular espía de su dueño y donde las máquinas dictan nuestros actos, no cabe asombrarse de la baja de los coeficientes intelectuales (IQ) en las naciones más industrializadas, ni de una inteligencia que parece superior en pueblos donde los hombres aún no obedecen a los programas de sofisticadas máquinas, libres de imaginar a su antojo los sueños.

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Miércoles, 05 Septiembre 2018 07:13

Orígenes y mutaciones del capitalismo

Orígenes y mutaciones del capitalismo

Para la teoría económica, el capitalismo es la forma más acabada en la historia de las organizaciones sociales, y como tal, casi no ofrece horizontes de mayores transformaciones, pues la perfección no tolera cambios. Muchos analistas, incluso críticos del capitalismo, comparten esta visión (o falta de visión) histórica.

Sin embargo, algunas características sobresalientes de la economía mundial hoy invitan a pensar que estamos frente a transformaciones que implican cambios esenciales del capitalismo. Por ejemplo, el dominio del sector financiero y la nueva ola de automatización en todo tipo de actividades aparecen como rasgos emergentes que podrían anunciar una nueva formación en el devenir del capitalismo. ¿Somos testigos de una monumental metamorfosis social y económica de dimensiones históricas?


Para responder esta interrogante no es ocioso examinar los orígenes del capitalismo. Y una de las primeras sorpresas que se lleva mucha gente cuando se confronta al tema de los inicios del capitalismo es que éste no nace en las ciudades y no tiene nada que ver con lo que se denomina la burguesía citadina. En efecto, desde hace miles de años existieron grandes concentraciones urbanas, pero en ellas no surgió algo que se pareciera al capitalismo. Esas urbes coexistieron con intrincadas redes comerciales, pero no engendraron el capitalismo. Incluso en las ciudades del norte de Italia, con una clara vocación mercantil, sofisticados instrumentos de crédito y donde se inventó el sistema de contabilidad por partida doble, no se encuentra la cuna del capitalismo. Y es que la lógica del comportamiento mercantil, “comprar barato para vender caro”, no está interesada en transformar los medios de producción para maximizar ganancias.


La historia del capitalismo es breve (no tiene más de 250 años), pero siempre sorprende a más de uno saber que esta forma de organización social tiene orígenes agrarios. El análisis de la historiadora Ellen Meiksins Wood demuestra que el nacimiento del capitalismo se produce en la matriz de relaciones agrarias en Inglaterra hacia finales del siglo XVII. Ahí los grandes latifundios existentes dieron lugar a relaciones de mercado que hicieron lo que el capitalismo sabe hacer muy bien: transformar las condiciones de producción para maximizar ganancias.


La propiedad de la tierra en Inglaterra había estado altamente concentrada desde tiempo atrás y eso obligó a que vivieran en ella trabajadores rurales que no siendo propietarios debían pagar una renta. La centralización del poder político en ese país se tradujo en una peculiar combinación de hechos. Por un lado el Estado estaba al servicio de la clase terrateniente y le garantizaba la estabilidad en su propiedad. Pero por el otro, los dueños de la tierra no tenían grandes medios extra-económicos (militares o de servidumbre política) para explotar a los trabajadores que vivían en sus tierras. Éstos ya se habían convertido desde mucho tiempo atrás en verdaderos inquilinos rurales y para hacerlos más “productivos” los grandes propietarios de tierras comenzaron a descansar cada vez más en la coerción del mercado.


Desde el siglo XVI los propietarios de tierra empezaron a obligar a sus inquilinos a competir entre sí en lo que se convirtió en un mercado de acceso a la tierra. Los trabajadores rurales tenían entonces que introducir mejoras en los terrenos para obtener más productividad y así poder pagar una mayor renta. Las rentas sobre la tierra se determinaron cada vez más por las presiones del mercado, en contraste con otras partes de Europa donde la renta era fijada por la costumbre y las tradiciones. Los trabajadores rurales que salieron derrotados en esta competencia perdieron el acceso a la tierra y se convirtieron en proletarios asalariados, aun antes de las grandes expulsiones ligadas a los cercamientos de las tierras (enclosures). Así se consolidó una compleja relación de coerción por las fuerzas del mercado que forzaba la introducción de mejoras en los medios de producción para maximizar ganancias. La transición hacia el despliegue completo de relaciones capitalistas de producción no tardó mucho.


Hoy la financiarización y la automatización amenazan desde ángulos diferentes la racionalidad pura de la producción capitalista. La lógica de las finanzas está fincada en la diferencia cuantitativa entre inversión y rendimiento: no está interesada en transformar los medios de producción. Y si su racionalidad es absorbida por las empresas no financieras, lo que sucede al interior del proceso de producción le tiene sin cuidado.
Por su parte, la automatización entraña un desafío inédito para el capitalismo: lleva al extremo las presiones del mercado coercitivo para transformar los medios de producción al grado de hacer peligrar la base misma del cálculo del excedente y la explotación. Los complejos mecanismos microeconómicos por los cuales estas mutaciones llevarán a una transformación esencial todavía no terminan de desplegarse.


Twitter: @anadaloficial

 

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Automatización del trabajo y proletariado inmaterial

El sujeto político de una determinada fase histórica debería construirse a partir de un análisis de la organización capitalista del trabajo en dicha fase, y no desde una postura de voluntarismo político basada en la tradición de las luchas efectivas en épocas anteriores.

 Uno de los principios clave del operaismo italiano fue relacionar el análisis objetivo de la organización del trabajo con la formación de la subjetividad obrera de forma bidireccional, de modo que “con cada transformación de la composición técnica del trabajo, los trabajadores utilizan los medios a su disposición para inventar nuevas formas de revuelta y de autonomía respecto al capital y, en respuesta a esto, el capital se ve forzado a reestructurar las bases de producción, explotación y control, transformando de nuevo la composición técnica”. 

CRISIS DE LA LEY DEL VALOR


Durante las dos primeras revoluciones industriales la cooperación obrera en la fábrica se reducía básicamente a la coordinación de tareas manuales simples dentro de un sistema mecánico predefinido, en el que cada individuo era intercambiable y ejercía únicamente las tareas que la técnica mecánica de la época no estaba en condiciones de realizar por sí misma. La cooperación se limitaba a representar una especie de coreografía previamente diseñada por la dirección técnica de las plantas de producción. Con el desarrollo de la Tercera y Cuarta Revoluciones Industriales, dicha forma de trabajo dejó de ser hegemónica. Debido a la progresiva automatización del trabajo mecánico el ámbito hegemónico de la producción de valor pasó a ser el trabajo inmaterial. Esto es, la producción de conocimiento, o I+D+i. En este caso la cooperación necesaria para la producción de valor ya no reside en la mera repetición de actos dentro de un sistema formal cerrado diseñado previamente, sino que lo que interesa producir antes que nada son nuevos sistemas automatizables cuya ejecución material pueda ser realizada sin necesidad de intervención humana. Ahora bien, la producción inmaterial es siempre una producción social, abierta, informal y creativa cuyo principal material –el lenguaje– es uno de los bienes comunes por excelencia imposible de ser producido exclusivamente de modo individual y sin interacciones afectivas. Lenguaje y conocimiento son intrínsecamente intersubjetivos.


El valor producido por este tipo de trabajo no es posible medirlo a partir de la simple suma aritmética de horas de trabajo empleadas por cada uno de los implicados en el proceso de producción. La ley del valor expuesta por Marx en el Libro I de El capital que explicaba el beneficio capitalista –la relación de explotación– “como relación entre tiempo de trabajo necesario y plustrabajo” ha entrado en crisis. En el trabajo inmaterial la explotación laboral no puede medirse como exceso de plustrabajo respecto al trabajo necesario, sino como simple dominio y usurpación del valor producido por parte de cualquier tipo de gestor no directamente productivo. Además, la producción de conocimiento no es algo que hagamos únicamente durante nuestro horario de trabajo. El lenguaje, al igual que cualquier otro de los comunes (materiales o inmateriales) es algo que co-producimos a escala ecológica (hábitat) por el mero hecho de vivir, razón por la cual es imposible distinguir entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio o descanso. Según Negri, una vez dentro de la Cuarta Revolución Industrial, el principio marxista de fundamentar la propiedad del valor producido en el trabajo no puede continuar siendo entendido como la lucha por un “salario justo” desde un punto de vista individual, sino que el objetivo último de dicha lucha –el empoderamiento de los productores– únicamente puede hacerse ya como Renta Básica Universal, esto es, como “un salario social y un ingreso garantizado para todos”.

REDEFINICIÓN DE LA LUCHA HEGEMÓNICA


Un ejemplo de este cambio de paradigma lo encontramos en las transformaciones experimentadas por las luchas obreras en las empresas que han implementando más intensamente la automatización del trabajo. Los días 21 y 22 de marzo, la planta de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) vivió la primera huelga de esta empresa en España. Mientras que las huelgas previas a la Tercera Revolución Industrial fueron siempre huelgas autónomas de desgaste crónico y paralización exclusiva de la fuerza de trabajo humana empleada directamente por la fábrica, la huelga de los días 21 y 22 mostró en mucha mayor medida su dependencia con el resto de ámbitos de la sociedad, siendo sintomática la llamada realizada por la plantilla de Amazon-Madrid animando al conjunto de los ciudadanos a realizar un boicot a las compras a través de Amazon desde el día 14 de marzo hasta la finalización de la huelga. Esta progresiva pérdida de autonomía del ámbito laboral como separado del resto de dimensiones de la vida social no sería sino un síntoma más de la ascensión de un nuevo sujeto político hegemónico que, debido precisamente a la integración de las nuevas tecnologías en su propia constitución, ha devenido mucho más flexible, informe y cambiante, y que Negri denomina multitud. Un sujeto múltiple capaz de autovalorizarse de forma autónoma mediante su propio trabajo cooperativo, sin necesidad de recurrir a organizaciones formales preestablecidas tanto en lo económico (sindicato) como en lo político (Partido).


Mientras que en la Primera Revolución Industrial, la forma hegemónica de lucha obrera “era simplemente interrupción de la continuidad del poder de los patrones” mediante el uso de la revuelta, en la Segunda, con el leninismo, “la gestión directa del poder se concibió como alternativa al poder de mando de los patrones”. Por su parte, mientras que en la Tercera la batalla se centró, ya a nivel social, en la lucha contra la privatización de los servicios públicos garantizados por un Estado capitalista, en la Cuarta debería empezar a pensar cómo aprovechar la eliminación del trabajo físico promovida por la automatización, empleando toda la energía psíquica y creativa liberada para organizar un sistema de libre acceso a los medios de producción del conocimiento, garantizando dicho acceso con una Renta Básica Universal autoorganizada internacionalmente.

Desde luego, todo ello no quiere decir que haya que abandonar a su suerte a una gran parte de la población que todavía forma parte del sistema de producción material propio de las dos primeras revoluciones industriales. Lo único que quiere decir es que debemos empezar a pensar sin las barandillas del pensamiento marxista tradicional el nuevo horizonte de las luchas que se anuncia. Tal y como hicieron Marx y Negri en sus respectivas épocas, nosotros deberíamos empezar a analizar el nuevo proyecto de dominio de la producción inmaterial que el capital está llevando a término mediante el desarrollo de la Inteligencia Artificial y la Industria 5.0.


En respuesta al rechazo individual al trabajo, el capital introdujo la automatización en la fábrica. Como consecuencia, el proletariado inmaterial está en condiciones de apropiarse y controlar directamente la producción de valor inmaterial, siempre y cuando tenga acceso al empleo de la Inteligencia Artificial. La lucha por la propiedad de los medios de producción está deviniendo lucha por el acceso a la automatización de la producción misma del conocimiento.

Por ENRIQUE CANO / JORGE LEÓN CASERO
PROFESOR DE INGENIERÍA MECÁNICA Y PROFESOR DE FILOSOFÍA. UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

PUBLICADO
2018-04-10 09:30:00

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Inteligencia artificial, ¿adiós al empleo?

 

En un artículo anterior, planteo la contradicción entre la postura pública de Trump de recuperar empleos apoyando a empresas automotrices y otras a regresar o quedarse en Estados Unidos. Pero las exenciones fiscales y otras medidas que prometió para incentivarlas, serán usadas por esas empresas para mayor automatización, lo cual redundará en menos empleos. Según estadísticas oficiales, ese ha sido justamente el factor principal de pérdida de empleos. (La Jornada, 18/2/17).

Una serie de artículos del New York Times sobre la nueva clase trabajadora en Estados Unidos da cuenta del proceso: en 1900, las fábricas y campos de cultivo empleaban 60 por ciento de la fuerza de trabajo. En 1950, los dos sectores juntos sólo empleaban 36 por ciento. A 2014, menos de 10 por ciento. El sector servicios ha ido aumentando porcentualmente y a 2005, ocupaba 56 por ciento de los trabajadores. El mayor crecimiento es en el de cuidados de ancianos y niños, de los cuales se ocupan mayoritariamente inmigrantes, al igual que muchos otros empleos que por ser rutinarios, mal pagos o tener bajo estatus social, no quieren hacer los estadunidenses (NYT, The Jobs American Do, 23/2/17). Aquí influyen varios factores, entre ellos la automatización, pero también la globalización neoliberal y la deslocalización de producción hacia países con salarios miserables.

La pérdida de trabajos en el sector agrícola se debe a la industrialización en el sector, donde la maquinización tiene décadas, pero ahora se agrega un proceso de automatización mucho más amplio. No se trata solamente de grandes tractores y sistemas de riesgo, alto uso de agrotóxicos y semillas transgénicas –todos factores que eliminaron empleos. También de integración de nuevas formas de robótica, almacenaje digital y minería de enormes volúmenes de datos, inteligencia artificial, genómica y nuevas biotecnologías (como CRISPR-Cas9), todo lo cual converge en una nueva agricultura de precisión, cuya meta subyacente es un campo sin agricultores, sustituidos por unos pocos operadores informáticos. La tendencia es similar en todos los países o regiones con agricultura industrial a gran escala.

Las fusiones que vemos en el sector agrícola (Monsanto-Bayer/ Syngenta-ChemChina / DuPont-Dow) se explican en parte por estas nuevas convergencias tecnológicas. Varias han invertido en bancos de datos digitales agrícolas –suelos, clima, genómica de fauna, flora y microorganismos– y tienen contratos de colaboración con firmas de maquinaria que manejan robótica, información satelital, etcétera. (Ver informe de ETC www.etcgroup.org/es/content/todo-se-reduce-controlar-el-big-data)

Pensar en líneas de montaje automotriz con obreros va quedando obsoleto (la mayor parte del trabajo en esa industria lo hacen robots) y el campo agroindustrial futuro parece estar dominado por drones y sensores que junto al manejo de datos digitales genómicos y físico-químicos, administrarán agrotóxicos o agua a través de maquinaria no tripulada.

En muchos otros sectores las cosas están cambiando rápidamente con el uso de robots e inteligencia artificial y su convergencia con bio y nanotecnología y redes de comunicación. En una revisión del Grupo ETC del año 2016, citamos algunos ejemplos que dan una imagen de ese futuro artificial (http://tinyurl.com/gr4utyc)

Amazon y otras empresas están desarrollando sistemas totalmente automatizados desde la atención al cliente a la colecta de pedidos en almacenes y su envío. Ya hacen distribución con vehículos no tripulados. En 2016, Amazon inauguró además Prime Air un sistema de drones de distribución aéreos, que en 13 minutos entregó el pedido de un agricultor en su finca, incluidas palomitas de maíz. También abrió Amazon Go, supermercado donde el cliente es identificado por su teléfono celular, toma su compra y sale caminando sin contacto con nadie. La tienda reconoce los productos que lleva, los carga a su tarjeta y envía el recibo a su celular.

Varias compañías de distribución y transporte, como Uber, están experimentando con autos no tripulados. Los riesgos de que la inteligencia artificial en la vía pública provoque accidentes son altos. Uber admitió que sus autos no habían frenado en luces rojas y que no reconocen el carril de bicicletas. Los autos-drones de Tesla, la compañía de Elon Musk –miembro del equipo de asesores de Trump–, ya provocaron una muerte, cuando un auto-dron no distinguió la caja blanca de un camión al horizonte y se estrelló matando a la persona que estaba en él.

La automatización inteligente se usa ampliamente para logaritmos que especulan en bolsas de valores, que ya han provocado al menos dos colapsos de bolsa. La agencia de noticias Ap está usando sistemas de inteligencia artificial para redactar –sin periodistas– notas de prensa de negocios, por ejemplo valores de acciones y cambios. Existen varias marcas de muñecas que dialogan con los niños y que además los graban y recogen datos de sus casas y los envían al fabricante. Microsoft creó un bot de Twitter para adolescentes que se convirtió en un monstruo superactivo de mensajes racistas, violentos y sexistas.

Los usos de inteligencia artificial, Internet de las cosas, convergencia tecnológica, conllevan muchos más aspectos polémicos de los pocos que aquí nombro, que urge entender y debatir. Un punto en el que todos coinciden, es que disminuyen los empleos, aunque crean otros, en número muy menor. Para esos no hay suficiente personal formado. De todos modos, no parecen ser para los que perdieron el empleo en décadas pasadas, muchos de los cuáles votaron por Trump. Éste, pese a la carta pública de las grandes empresas de inteligencia artificial por el tema migratorio, las mantiene cerca y las ve como parte de su proyecto.

 

*Investigadora del Grupo ETC

 

 

Domingo, 19 Febrero 2017 06:34

Trump, empleo y robots

Trump, empleo y robots



Uno de los principales factores en que se apoyó Donald Trump en campaña –y que ahora usa para justificar absurdas medidas antimigrantes, altos impuestos a las importaciones y otras– fue la promesa de reducir la pérdida de empleos.

Sin embargo, según las estadísticas oficiales de Estados Unidos, la mayor parte de la pérdida de empleos en Estados Unidos se debió al aumento de automatización y robotización de las industrias. Estados Unidos produce ahora 85 por ciento más bienes de los que producía en 1987, pero con una planta laboral de dos tercios de la que existía entonces (FRED Economic Data). La proyección es que con mayor uso de sistemas de inteligencia artificial, la automatización se expandirá a más industrias y sectores, eliminando más puestos de trabajo.

Las industrias que anunciaron recientemente que se quedarán o relocalizarán plantas a Estados Unidos, como Ford y General Motors, ya tienen una parte importante de su producción automatizada y van por más. Gran parte de los supuestos nuevos puestos de trabajo que crearán serán en realidad realizados por robots. General Motors se ufana de ser la empresa automotriz que más ha invertido en nuevas tecnologías, incluyendo el desarrollo de vehículos no tripulados, lo cual también redundará en menos puestos de trabajo (choferes, distribución de productos y otras ramas).

Carrier, que anunció que dos plantas de producción de equipos de aire acondicionado se quedarán en Estados Unidos en lugar de instalarse en México (lo cual se presenta como logro de Trump), reconoció a la prensa que los incentivos fiscales que Trump le prometió serán usados para aumentar notablemente la automatización de sus plantas, con lo cual aumentará sus ganancias a mediano plazo, pero reducirá los puestos de trabajo. (Business Insider 5/12/16)

Ya como presidente electo, el New York Times preguntó a Trump si los robots iban a remplazar a los trabajadores que votaron por él. Trump reconoció alegremente Lo harán, pero nosotros vamos a construir los robots también. (NYT, 23/11/16 https://tinyurl.com/juymes5).

Sólo que por ahora, el país con mayor fabricación de robots industriales en el mundo es China, que ya ha realizado grandes inversiones para ser además el primer productor global de robots aplicados a la agricultura y a nuevos campos de manufactura industrial. (NYT25/1/17https://tinyurl.com/hwm d4p6).

El traslado de grandes plantas de manufactura industrial a México y otros países del sur en las últimas décadas se debió a que las trasnacionales encontraron así formas de aumentar exponencialmente sus ganancias, explotando una situación de bajos a ínfimos salarios, pésimas condiciones y derechos laborales y terreno impune para la contaminación y devastación ambiental, además de ahorrarse el pago de impuestos en su sede. Todo lo cual fue asegurado y aumentado con los tratados de libre comercio. La vuelta de algunas plantas industriales a Estados Unidos se basa en una revaluación de sus ventajas comparativas a partir de las crisis actuales. Seguramente, la amenaza de Trump de colocar altos impuestos a las importaciones es un componente, pero la nueva ola de automatización inteligente juega un rol clave. Si Trump, como prometió a las empresas, les subvenciona con dinero del erario un desarrollo más rápido hacia la nueva generación de automatización inteligente, esto sin duda forma parte de la ecuación de ganancias de esas empresas. Claro que también le sirve a Trump como supuesta demostración de fuerza y como imagen de que está revirtiendo la pérdida de empleos.

Pero las predicciones sobre la cantidad de empleos que se perderán por la aplicación industrial de nuevas formas de robótica e inteligencia artificial en ese país varían de 9 a 47 por ciento, según el estudio que se tome de referencia. A nivel global, recientes reportes de la OCDE, la Universidad de Oxford y el Foro de Davos –entre los más citados en el tema–, todos prevén mayor pérdida neta de empleos de la que ya ha ocurrido, tendencia que afirman se ha acelerado desde 2000. UNCTAD, el organismo de Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo, prevé que en los llamados países en desarrollo hasta dos tercios de los empleos pueden ser sustituidos por robots (UNCTAD2016,https://tinyurl.com/zu 2r3vc).

Pero la automatización y la robótica están lejos de ser novedades. La novedad es el salto exponencial en el desarrollo de la inteligencia artificial y la convergencia con esa y otras nuevas tecnologías, como nano y biotecnología, que se está expandiendo más allá de la fabricación industrial, a la agricultura y alimentación, transporte, comunicación, servicios, comercio, industrias extractivas, entre otros sectores claves; con múltiples impactos ambientales, a la salud, y también sobre el empleo.

Un proceso de convergencia que en el Grupo ETC llamamos BANG desde 2001 (bits, átomos, neuronas, genes) y que el Foro de Davos desde 2016 llama cuarta revolución industrial. La automatización de las últimas décadas ha significado un aumento de la productividad, pero no mayor bienestar social, sino lo contrario: estancamiento de salarios y aumento de la desigualdad. Nótese que de los ocho hombres más ricos del planeta –que concentran más riqueza que la mitad de la población mundial– la mayoría son empresarios informáticos o cuya actividad está fuertemente vinculada a la digitalización y robotización.

Y según los reportes mencionados, la expansión de la nueva ola de automatización inteligente eliminará más empleos de los que generará, afectando también sectores distintos de los que ya venían siendo sustituidos por ella. Cómo intentará Trump resolver esa contradicción es un enigma.

 

*Investigadora del Grupo ETC

 

 

Sábado, 27 Febrero 2016 06:39

El Mobile World Congress, en tres claves

El Mobile World Congress, en tres claves

El Congreso Mundial de Móviles cerró este jueves las puertas en Barcelona superando todas las previsiones. El experto en creaciones de proyectos en Internet Genís Roca, uno de los españoles más influyentes en este campo, destaca sus innovaciones "disruptivas", la deriva "multisectorial" de esta edición y la necesidad de que la ciudadanía "discuta de forma urgente sobre el impacto de la tecnología en sus vidas".


BARCELONA.- El Mobile World Congress 2016 (MWC) cerró este jueves las puertas dejando un, no por habitual, menos espectacular reguero de datos a sus espaldas. Aunque esta edición, la undécima celebrada en Barcelona, ha estado marcada por la huelga de metro y los consecuentes problemas de movilidad, los números demuestran que el Congreso Mundial de Móviles sigue en pleno crecimiento, generando interés y derrochando músculo financiero a partes iguales.

Para empezar, esta edición ha marcado un triple récord que la convierte en la más trascendental de la historia. No en vano, se han batido cifras de asistencia (101.000), de expositores (2.100) y de periodistas acreditados (4.000), según los datos publicados por los organizadores. Por no hablar del impacto en la economía local que ha dejado en la ciudad —500 millones de euros—, unos guarismos por los que suspira la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien estos últimos días ha desgranado hasta seis razones por las que la empresa organizadora del congreso mundial, la GSMA, debería cambiar Barcelona por la capital española.

Aunque la dirigente popular quiera arrebatar a Catalunya la feria, lo cierto es que la GSMA se comprometió a que la sede no se movería de Barcelona como mínimo hasta 2023, y de hecho este jueves ya se anunció la fecha de celebración de la próxima edición —del 27 de febrero al 2 de marzo de 2017—.

En total han sido cuatro días, de lunes a jueves, en los que el macrorecinto de la Fira en L’Hospitalet de Llobregat ha albergado las novedades de los principales fabricantes, así como las conferencias más esperadas, como la del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien clamó por una Internet a escala global, criticó la brecha digital y le auguró un futuro prometedor a la realidad virtual, una innovación que, a su juicio, "ofrecerá experiencias cada vez más inmersivas".

Pero en el MWC de este año han pasado más cosas: se han asomado más sectores que nunca, se han dado a conocer las principales bondades del grafeno, un material revolucionario, y se ha consolidado el 4Years From Now (4YFN), un evento paralelo al congreso destinado a conectar startups de todo el mundo y que en su tercera edición ha doblado el número de participantes. Pero, ¿qué reflexiones deja a la ciudadanía este nuevo MWC? ¿Con qué expectativas tecnológicas debemos quedarnos? Y lo más importante, ¿somos lo suficientemente críticos con las innovaciones que este sector prepara para nuestro futuro día a día?


Innovaciones disruptivas


Genís Roca es socio presidente de la empresa Roca Salvatella y acumula más de un cuarto de siglo de experiencia en creación de proyectos en Internet. Es uno de los españoles más influyentes en este campo y, aunque reconoce que el MWC nunca le ha despertado demasiado interés, sí se valió de uno de sus stands para diseccionar, en la ponencia Anatomía de un congreso, celebrada el pasado miércoles, los principales high-lights del evento. A la conclusión de la ponencia, charló unos minutos con Público.


¿Nos va a cambiar mucho la vida a tenor de lo presentado en esta edición del Congreso de Móviles?


Creo que este año se han presentado innovaciones suficientemente interesantes como para creer que sí. ¿Cuáles son?


Yo me quedo con seis. Tres de ellas, de carácter evolutivo, como pueden ser los coches conectados, la tecnología 5G o el denominado Internet de las cosas. Son avances que siguen una línea marcada desde hace años y es previsible que en cada edición presenten mejoras. Pero hay otras tres innovaciones a las que sí observo un carácter disruptivo, porque nos van a obligar a romper con los esquemas tradicionales y a repensar los objetos tal y como los conocemos ahora. Hablo del graneo, de la realidad virtual y de las eSims.

El grafeno ha sido, sin duda, el plato estrella de esta edición. En la última jornada del congreso, el Premio Nobel de Física Konstantin Novoselov, su descubridor —aunque no llegó a patentarlo—, lo presentó como el material que "determinará nuestro mundo", una frase que Roca no ve exagerada. "Es como si acabáramos de descubrir el plástico o el silicio. En los próximos años veremos nuevas prestaciones y funcionalidades gracias al grafeno. Las teles, los móviles, los coches que salgan lo utilizarán". ¿Y cuál es su gran valor para que todo el mundo esté trabajando con él? "Es un conductor potentísimo de electricidad, algo exagerado, y por lo tanto las baterías podrían llegar a cargarse en 5 minutos. Puedes pensar en lo práctico que va a ser para tu móvil pero ahora imagina un coche eléctrico cargándose en 10 minutos. Esto va a ser muy serio", explica Roca. Por sus características físicas —tiene dos dimensiones y un átomo de grueso—, el grafeno podrá albergar en su interior todo tipo de sensores. "Imagina una pulsera de acreditación en un hospital impresa con grafeno que monitorice tu presión arterial", ejemplifica, "o las cámaras de móvil, que hasta ahora solo podían captar un espectro de la luz, pero con este nuevo material podrán captar rayos infrarrojos y ultravioletas".


De la realidad virtual, el experto en proyectos en Internet destaca que "aunque hoy nos parezca aparatosa y artificial, será de gran consumo" y, respecto a las eSims, cree que "modificarán radicalmente el negocio de la telefonía". Desde luego, esta nueva tarjeta, que llegará en 2017 y se estrenará en dispositivos Samsung, plantea una ruptura con el modelo actual de relación con las operadoras, pues permitirá que la SIM esté vinculada al aparato y no a la compañía. "Para que se entienda", resuelve Roca, "en lugar de tener usuarios con permanencia, ahora las compañías deberán hacer una subasta continua y dinámica de sus precios porque cada usuario con eSim podrá asociarlo a Orange por la mañana, a Movistar por la tarde durante unas horas y a un operador extranjero el fin de semana. Esto es terrible porque obliga a renegociar el marketing de este negocio a lo bestia".


Deriva "multisectorial" y espacio para la ciudadanía


Aunque a tenor de los datos el MWC parezca no tener techo, hay quien sigue viendo en este congreso un espacio absolutamente desconectado de la ciudadanía y de sus problemas reales. Para Roca, el enfoque es erróneo. "Nos equivocamos si exigimos a este congreso un retorno directo a la ciudadanía. Esto es un encuentro anual de empresas de ingeniería, de industriales que se muestran papeles, técnicas, licencias y se las compran y se se las venden entre ellos. ¿Acaso esperaríamos de un congreso de cirugía cardiovascular que al día siguiente hubiera menos infartos?", reflexiona.

En este sentido, Roca sí reivindica el papel que ha jugado el 4 Years From Now en paralelo al MWC. "El 4YFN nació para responder a la pregunta: ¿Y qué consecuencias tendrán estas innovaciones tecnológicas para mis negocios? Tras una década de MWC en Barcelona, los empresarios reaccionaron y buscaron este escenario alternativo para poder compartir sus ideas de negocio". Dicho de otra forma: en el MWC se encuentran las empresas de ingeniería y se presentan las innovaciones y en el 4YFN se comparten las ideas de negocio y las oportunidades del mercado.

En esta su tercera edición, el 4YFN ha reunido a más de 400 startups en busca de financiación para sus proyectos, que van desde las finanzas, la alimentación, el transporte o la salud. "Desde luego, la tendencia confirma que este congreso se está volviendo multisectorial. Hemos visto presentar proyectos a bancos, escuderías de F1, empresas de entretenimiento, agencias de viajes...", aclara Roca, que sigue reclamando un tercer escenario que no sea el de la ingeniería ni el de los negocios, que sea el de la ciudadanía, mucho más plural y abierto a la crítica. Menos endogámico, en suma.


¿Qué clase de escenario plantea?


Uno en el que podamos discutir entre todos en qué afecta el impacto a la sociedad estos avances tecnológicos. Si lo organizamos tendremos la ventaja de que el mundo mira a Barcelona durante la semana del MWC. Si el 4YFN se ha erigido en un encuentro relevante, qué duda cabe que un tercer marco despertaría la atención.


Pero, ¿hay mucho que discutir?


Muchísimo. Piense que el organizador del Congreso de Móviles es el GSMA, que reúne a 800 operadoras telefónicas de 220 países. ¡Y se reúnen para hablar de sus cosas no para hablar de las del ciudadano! Debemos ser nosotros quienes potenciemos un tercer espacio de debate. Porque hay que hablar de forma urgente de privacidad, de seguridad, de derechos, de ética, de cómo la nueva tecnología modifica las relaciones familiares y personales, la enseñanza, la educación...


Póngame un ejemplo


Muy fácil. Los coches se conducirán solos en unos años, el coche autónomo va en serio, se lo digo. Pero alguien lo programará y decidirá qué hará en determinadas situaciones. En una situación de riesgo, donde pueda haber una colisión a tres bandas, ¿qué hará el coche? ¿Quién lo decide? ¿Dónde se ha discutido? Hay compañías programando herramientas y tomando decisiones sobre cómo deben ser utilizadas.


Son sus innovaciones, ellos deciden.


Desde luego, en un congreso como el de los Móviles no podrás pedir explicaciones porque no es su negocio. No está en sus funciones. Es como si en un salón del automóvil se presenta un Ferrari que corre a 200km/h y preguntas si hay que cambiar la normativa de las autopistas.


¿No estaremos creando herramientas, usos y normas por encima de nuestras posibilidades?


Soy optimista. La gente acabará ordenando sus usos. La industria propone pero el mercado regula. La domótica en casa, ¿se acuerda? Las persianas que se bajaban automáticamente. Pues no ha colado, la gente ha decidido seguir bajándolas de forma manual. La realidad al final tiene su propio ritmo.

El MWC 2016 ha superado todas las previsiones. La ingeniería tecnológica sigue siendo uno de los grandes caramelos del siglo XXI y eso lo saben las grandes empresas de otros sectores, cada vez más interesadas en asomarse a una feria que abarca cada vez más espacios de nuestra vida. Innovaciones, gadgets y servicios digitales que marcarán nuestro día a día en el futuro y que nos obligarán a redefinir conductas, comportamientos y relaciones. Mobile is everything ha sido el lema del congreso. "El móvil lo es todo", una frase definitoria que Roca convierte en paradoja. "Se podrá seguir viviendo sin móvil, claro que sí. Pero ya no podremos vivir sin tecnología: porque estará en nuestras casas, en nuestros zapatos, en nuestros coches y en nuestros cuerpos".

 

Por ROGER XURIACH
@Rogerxuriach

"Estamos en una nueva era de la robótica", afirman en reunión mundial

Los robots pueden ayudar con el trabajo doméstico e incluso jugar futbol, pero aún no vienen a suplantar a los trabajadores.
Esa fue la afirmación de expertos en robótica reunidos en una conferencia internacional que comenzó este lunes en la capital de China. La reunión, de tres días, incluye un foro, una exhibición y un concurso de humanoides para jóvenes.


Décadas después de inventar el primer robot trabajador en 1961, ahora estamos en una nueva era de la robótica, declaró Arturo Baroncelli, presidente de la Federación Internacional de Robótica (FIR).


Según cálculos de Baroncelli, alrededor de 1.5 millones de esas máquinas se utilizan actualmente en fábricas en todo el mundo, y la cifra total se elevará 2.3 millones en los próximos tres años.


La mayoría de los robots están diseñados para remplazar a los trabajadores en condiciones laborales especialmente difíciles y no reducirán las oportunidades de empleo ni amenazarán a este último, aseguró Xu Xiaolan, vicepresidente del Instituto de Electrónica de China.


En una carta de felicitación, Xi Jinping, presidente chino, comentó que su país desea cooperar con otras naciones para promover la investigación y el desarrollo de la robótica.


Li Keqiang, primer ministro de la nación asiática, afirmó que la conferencia es importante para promover la tecnología de robots, mientras China fomenta el desarrollo impulsado por la innovación y el espíritu emprendedor para transformar al país fábrica del mundo en una potencia tecnológica.


La conferencia impulsará el crecimiento de la industria emergente de robots y creará el mayor mercado mundial de éstos, comentó Li.


China ha formado un mercado en expansión para robots nacionales.


Durante la campaña de compras por el Día de los Solteros de este año en China, el pasado 11 de noviembre, la reconocida compañía china de humanoides Ecovacs vendió en línea más de 100 mil robots aspiradoras por 60 millones de dólares.


Escasez de mano de obra barata


Ante la creciente escasez de mano de obra barata, los fabricantes chinos gradualmente remplazan el trabajo manual por robots.


La FIR señaló que un total de 57 mil robots industriales se vendieron en China el año pasado, lo que significa un incremento anual de 55 por ciento, y una cuarta parte de las ventas globales.


De 2009 a 2014, las ventas de robots industriales en China aumentaron 58.9 por ciento anual, dijo Wang Jianyu, jefe del departamento de equipo del Ministerio de Industria y Tecnología Informática (MITI).


Declaró que China necesitará 150 mil robots industriales al año en los próximos cinco años, con una cifra total en el mercado chino que llegará a 800 mil.


Sin embargo, China aún está lejos de las proporciones de robots respecto de los trabajadores en comparación con otras importantes economías, apenas 36 por cada 10 mil trabajadores en el sector manufacturero, frente a los 478 en la república de Corea, 315 en Japón, 292 en Alemania y 164 Estados Unidos.


En la inaugración de la conferencia Li Yuanchao, vicepresidente de ese país asiático, señaló que China da gran importancia a la investigación y aplicación de la robótica y espera ver una mayor cooperación internacional en esta área.


Los países deben abrir los mercados y compartir esa tecnología para lograr el beneficio mutuo, aseguró.


Aunque China está rezagada en la investigación y desarrollo de robótica de punta, el país tiene un mercado enorme con un gran potencial, según el vicepresidente.


China, en una muestra de mayor apertura, desea dar la bienvenida a expertos y empresarios en robótica del mundo entero para que compartan conocimiento y cooperen con nosotros, concluyó.


La conferencia reúne a más de 100 expertos, 12 organizaciones internacionales de robótica y más de 120 empresas de robótica. Fue organizada por la Asociación China de Ciencia y Tecnología y por el MITI.