Miércoles, 27 Junio 2012 06:37

Golpe al proceso de cambio

Golpe al proceso de cambio
Las feministas comunitarias, mujeres que estamos enamoradas de nuestros pueblos en Bolivia y tal amor nos lleva a comprometer la vida el cotidiano y los sueños en hacer lo imposible para que este proceso de cambios funcione y se realice, en diferentes momentos hemos expresado nuestra posición ante los hechos que nos han parecido relevantes para esta historia que se desenvuelve entre nuestras manos y nuestros pies que no descansan. Hoy nos parece imprescindible dar nuestra posición y nuestro punto de vista, así lo reclaman nuestro pueblo y quienes siguen desde Abya Yala y el mundo las propuestas del feminismo comunitario y el proceso de cambios boliviano, nos parece necesario empezar recordando por que luchamos y por que estamos donde hoy estamos.

 
¿Qué es el proceso de cambio?

 
Hemos vivido al igual que otro pueblos y países la destrucción de nuestras vidas en manos del neoliberalismo, los y las neoliberales, el 2003 dijimos que neoliberalismo no queremos, necesitamos otro país y nos insurreccionamos, desde entonces hemos tratado de expresar en palabras del español colonial, lo que nuestros cuerpos dicen, ojala que podamos expresar algo, de lo que sentimos y nos conmueve.
 

El proceso de cambio es crear formas nuevas de vivir, crear un nuevo mundo, unas nuevas relaciones sociales, sin violencia, donde las diferencias no se conviertan en privilegios. Un mundo donde no existan relaciones de poder y que no veamos a las personas diferentes, ni como amenaza, ni como enemigas.

 
Donde los productos, la riqueza y los recursos naturales de nuestros pueblos, sean redistribuidos saldando así, deudas históricas que dejaron: el patriarcado colonial, el racismo, el clasismo, el machismo, el neoliberalismo, el sexismo. Donde podamos restaurar las relaciones comunitarias de armonía, de equilibrio, de reciprocidad entre las personas, entre las comunidades y con la naturaleza.

 
Donde podamos pensar, soñar y crear sin depender de partidos, gobiernos, caudillos, jueces, curas ni jefes, que nos digan o impongan que es lo que debemos hacer o pensar.

 
Una vida y un mundo en el cual el placer, la tranquilidad y la felicidad sea un principio de vida, dándole sentido y contenido a lo que llamamos el vivir bien.

 
El proceso de cambio afecto los intereses de quienes estaban acostumbrados a los privilegios, de tener el conocimiento, de tener dinero a costa de la explotación, de las y los mas pobres, de manejar a su antojo usufructuando los recursos naturales para su propio beneficio, quienes estaban acostumbrados a manipular el poder de los gobiernos, de tener un privilegio de piel, de apellido, de formas de vestir, de educación, de su sexo, de costumbres, de relaciones sociales, de contactos internacionales, de acceso a la información y a la tecnología, para asegurar así la reproducción del sistema en beneficio de sus descendientes.

 
¿Por qué el motín policial es un golpe al proceso de cambio del pueblo boliviano?

 
Los hechos violentos del motín policial, donde los policías exhibieron armas amenazantes, no son hechos o amenazas en contra del gobierno, ni en contra de los militares, que tienen con que defenderse, sino mas bien es una clara amenaza en contra del pueblo boliviano, los movimientos y las organizaciones sociales, que estamos desarmadas y que somos quienes impulsamos y sostenemos el proceso de cambio y soñamos con un mundo diferente en el que nadie tenga que tener armas para defender sus opiniones o reivindicaciones.

 
La principal amenaza de los conflictos, afectan directamente al proceso de cambio, porque:

 
- Generan miedo, zozobra, angustia e incertidumbre, cuando en vez necesitamos, calma ,claridad , serenidad y profundidad para corregir los errores y avanzar camino a nuestras utopías.

 
- Nos confunde y nos confronta entre hermanas y hermanos.

 
- Pretende deslegitimar un gobierno que ha sido fruto de un proceso de los movimientos y las organizaciones sociales, que puede tener muchos errores, los cuales no pretendemos disculparlos, pero que también tiene aciertos que benefician al pueblo boliviano

 
- Porque utiliza a las mujeres como victimas, cuando el proceso de cambio a estado generando un fortalecimiento de la imagen y presencia de las mujeres con sabiduría, con autonomía organizativa, hoy las mujeres son utilizadas por la policía como escudo humano.

 
- Porque reduce el proceso de cambio a intereses reivindicativos de grupos y sectores reducidos de la población, peor aun, lo hacen amenazando y amedrentando con armas, gases, laques, balines. Es decir con violencia.

 
¿Por qué la defensa del proceso de cambio?

 
Porque para las mujeres, los hombres y las personas intersexuales de Bolivia empobrecidas por el sistema patriarcal, colonial, capitalista y neoliberal, este proceso de cambio es nuestra esperanza, es la única opción y posibilidad de construir un futuro diferente y no caer en las garras de la miseria, la depredación de la naturaleza, la violencia y la muerte en la que nos quiere sumir los grandes intereses internacionales y sus llunkus (lambiscones) nacionales.

 
Defender el proceso de cambio, es defender nuestros sueños y nuestras utopías. Detrás de los hechos de desestabilización de los gobiernos en Abya Yala, América Latina –posicionados por la lucha de los movimientos sociales- existen grandes intereses de las corporaciones y de la banca privada, quienes detentan el poder económico. A estos grupos no les basta acabar con gobiernos, que plantean otra forma de vivir, ven la necesidad de cooptar a las organizaciones sociales, porque hemos tomado la rienda de nuestra historia, porque estamos luchando por la autonomía, la autodeterminación y la reapropiación de nuestros territorios, por eso –a través de las ONGS y la cooperación internacional colonialista- resignifican sus agendas con el discurso del buen salvaje, de la equidad de género, de la gobernabilidad, gobernanza, servicios ambientales y economía verde; para así preservar su hegemonía frente a los procesos de cambio que atentan contra sus privilegios .


No querer ver que estos intereses por lejanos que parezcan están detrás de las movilizaciones, que hoy atentan contra el proceso de cambio y contra el gobierno, es convertirse en cómplices de este silenciamiento de la resistencia histórica de nuestros pueblos, de su lucha y sus propuestas que hoy son el proceso de cambio. Dejarse llevar por el discursos mediático, de que la cuestión se divide entre, indios buenos e indios malos, es reproducir su poder porque son la elites que descalifican a unos porque no les convienen y legitiman a otros porque les conviene, dejando claro una supuesta incapacidad de los pueblos de gobernarse y administrar el Estado para construir su historia y la historia del vivir bien.
 

Estos grandes interés tienen hoy sus representantes quienes administran y reproducen su poder: las elites latifundistas, terratenientes, políticos, empresarios, que no quieren perder sus privilegios, por otro lado los residuos de una derecha partidaria y moribunda que apela a la comunidad internacional para asilarse, inventando una dictadura, y apelando al respeto a los derechos humanos, los mismos derechos que ellos violaron histórica y sistemáticamente.

 
Finalmente queremos referirnos a los grupos de intelectuales, que inicialmente fueron afines al proceso y hoy se sienten desplazados, porque ya no son ellos dueños del discurso, porque no son mas los iluminados que piensan por el pueblo. Esto, para nosotras las feministas comunitarias, es la nueva composición de la derecha, conservadora, amargada, mezquina y mediocre, este proceso desde lo cotidiano esta planteando un reordenamiento del poder aunque no sea del todo como queremos y necesitamos pero de todas maneras, afecta a muchos sectores en sus grandes y pequeños privilegios. Si hoy existen fuerzas de descontento en el país en diferentes sectores antes acomodados en el sistema, están descontentos porque, ven afectados sus intereses, eso significa que el proceso se profundiza y que el proceso se hacer carne en algunos lugares.

 
A pesar que el modelo neoliberal con las agendas recreadas pretende mantener el control de nuestros territorios, vemos que el sistema de privilegios no funciona para nuestro pueblo boliviano y para el mundo, sus efectos perversos son nuestra mejor arma, para transgredirlo y transformarlo. Aquí radica nuestra fuerza, como mujeres y hombres de la comunidad, y nos da fuerza en nuestra lucha por la vida. Quienes ya vivimos momentos parecidos el 92 con la marcha por la tierra, el territorio y la dignidad, el 2000 con la insurrección por el agua, el 2003 con la insurrección del gas, sabemos que los enemigos comunes siempre estuvieron bien articulados, y que supimos enfrentarlos. Recordemos en estos momentos de confusión, nuestra capacidad de enfrentar organizadamente una historia de explotación y abuso de poder, transformarla a pesar de sus grandes articulaciones de poder internacional y su violencia sistémica.

 
Los grupos que disfrutan del sistema manejan los medios de comunicación, esos medios que hoy nos simplifican nuestra compleja historia, con un discurso de caudillos y perseguidos, buenos y malos, dictadores y demócratas. Ahora los medios de comunicación legitiman el poder y la violencia institucionalizada en los aparatos represores del estado, sobrevalorando la demanda de la policía, quienes durante años ejercieron violencia sobre el pueblo, y fomentaron la corrupción como una forma aceptable de vida. Para nosotras una institución violentadora y represora no puede ser considerada movimiento social.

 
¿Por qué tendríamos que defender a una institución que nos reprime (la verde olivo policial)?


 
Es paradójico en la actualidad el pensar en mejores condiciones para la institución de la policía y toda su estructura, cuando durante nuestra historia, estos nos han reprimido, ejercieron su poder, además de ser una de las instituciones más conservadoras, patriarcales, coloniales y serviciales con los gobiernos de facto. Historia que no podemos olvidar. Es indignante ver a los verde olivo utilizar los instrumentos de lucha de los sectores populares que somos quienes históricamente pusimos nuestros cuerpos, cuerpos que ellos golpearon y violentaron, para iniciar este proceso de cambio, es indignante ver a los policías golpear este proceso de cambio que significa denunciar la corrupción, reducir los privilegios de pocos y ante todo cuestionar aparatos represores como la policía y las fuerzas armadas, porque han sido formados para ejercer la violencia del poder.

 
A pesar de lo contradictorio que pueda sonar en torno a lo anteriormente argumentado, este proceso de cambio y el gobierno, han atendido las demandas iniciales de esta institución; las cuales han ido creciendo irresponsablemente en menos de 24 horas. Lo que esta institución no se puso a pensar ,es que la exigencia de estas demandas tendría que salir de nuestros impuestos afectando en la inversión para mejorar la salud y educación de la población; a costa de mayor equipamiento y armamento para reprimirnos a nosotras mismas. No renunciaremos a nuestra salud y educación para comprarles armas, gases, balines y laques.

 
¿Por qué la defensa del proceso de cambio pasa hoy por defender al gobierno?

 
Tenemos claridad en torno a que se debe defender el proceso de cambio, comprendiendo que el proceso es de todas y todos, no de un partido ,ni de una persona; sin embargo hoy nos encontramos en la NECESIDAD DE TOMAR POSICION, ESTE GOBIERNO ES FRUTO DE UN PROCESO DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, y tiene un mandato del pueblo que debe cumplir hasta el 20013 y luego el 20014 ya vendrán nuevas reflexiones, no tenemos hoy ninguna otra posibilidad y eso debe ser claro y debe ser responsable como mujeres revolucionarias. Con todos los errores y contradicciones el hermano y compañero Evo Morales es un símbolo para nuestros pueblos campesinos indígenas originarios del cual somos parte por eso hoy defenderemos el proceso de cambio defenderemos el mandato del pueblo al gobierno de Evo y defenderemos nuestras utopías y el futuro de nuestras wawitas. y la naturaleza.

 
Necesitamos desterritorializar el conflicto del espacio colonial de la Plaza Murillo

 
Consideramos importante la desterritorialización (incluso colonial) de la Plaza Murillo, como espacio simbólico del poder, ese espacio que nuestra historia nos recuerda, que en determinado momento fue excluyente para indígenas, no dejaron ingresar a nuestras abuelas, viceabuelas, por tener polleras pieles y ropas indígenas, ese espacio que constantemente reproduce y fortalece los poderes estructurales, jerarquizados y coloniales como son las fuerzas armadas y policía. Razón por la que convocamos a las instancias de gobierno y de la asamblea plurinacional, a sesionar y legislar en otros territorios, en los territorios de nuestras luchas, en nuestros barrios, en la ciudad de El Alto donde se gesto el proceso de cambio; esto como un acto descolonizador y de profundización del proceso de cambio.
 

Por Julieta Paredes

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"El cambio civilizatorio que requiere la humanidad no es solamente económico sino también cultural"

El principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales ante la crisis multidimensional del capitalismo es la construcción de una nueva civilización a partir de la activa participación de las grandes masas populares, sostiene la filósofa argentina y educadora popular, Isabel Rauber.
 

No se trata de un cambio de sistema, explica, sino de un reto mucho más ambicioso que apunta a un cambio sustancial de modo de vida, lo que "requiere de la constante transformación de los sujetos de cambio" que se construyen "en las luchas y resistencias concretas no solo en el plano territorial local, sino también global".
 

Si bien este proceso requiere de una larga transición, Rauber considera que "construir una civilización superadora de lo construido hasta ahora no es tarea de pocos ni de elegidos, requiere de la participación de la humanidad toda, al menos de la mayoría absoluta, y esto reclama de la sucesión concatenada de procesos histórico-concretos que vayan abriendo canales para la participación en dimensiones diversas, creando y acuñando, a la vez, nuevas prácticas de inter-relacionamiento humano en lo social, político, económico y cultural. En tal sentido, los actuales procesos de luchas sociales, y las experiencias de los gobiernos raizalmente transformadores, constituyen laboratorios del nuevo mundo que pueden ayudarnos a crecer colectivamente en saberes, si somos capaces de dar seguimiento y apropiarnos críticamente de las experiencias. Ellas constituyen, a la vez, por ello, fuentes de inspiración para la vida. Y la brújula está en el accionar-pensar constante de los movimientos".
 

En diálogo con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET en la ciudad de Buenos Aires, esta científica social hace hincapié en el ímpetu del accionar que vienen protagonizando los movimientos sociales al despuntar el siglo XXI cuyo eje articulador es el de la lucha por la vida. "Tienen en claro que, -afirma- en su estadio actual, la continuidad de la lógica de producción y acumulación del capital amenaza a toda la humanidad. Y esta amenaza se resume y expresa en la contradicción antagónica vida-muerte, al tiempo que caracteriza el problema fundamental del tiempo actual, y resume y articula, además, nuevas contradicciones sociales".
 

Rauber es doctora en Filosofía de la Universidad de La Habana, directora de la revista Pasado y Presente siglo XXI y coordinadora de la red de investigación del mismo nombre. Además, es Investigadora adjunta del Centro de Estudios sobre América, coordinadora del Laboratorio de Pensamiento Argentino del Centro Cultural Caras y Caretas de Buenos Aires, docente de la Universidad Nacional de Lanús, profesora adjunta de la Universidad de La Habana, miembro del Consejo Científico Asesor de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) e integrante del Foro del Tercer Mundo y del Foro Mundial de las Alternativas. También es investigadora de la UNESCO en temas de género, pobreza urbana y procesos de transformación social, así como asesora de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Se ha especializado en estudios de sociología política, análisis de coyuntura, memoria histórica, ensayos filosóficos y estudios antropológicos de movimientos sociales, barriales, sindicales, indígenas y de género. Ha publicado artículos, reseñas y más de dieciocho libros en Latinoamérica.
 

Es investigadora invitada del Centro de Estudios Tricontinental (Cetri) de Lovaina la Nueva, colabora con el Instituto de Estudios para el Desarrollo de Ginebra, y dirige el Programa de Formación Sociopolítica a Distancia (Profosd). Entre sus obras más recientes están: Dos pasos adelante, uno atrás. Lógicas de superación de la civilización regida por el capital (2010); Cayo Hueso, estampas del barrio (2010); Miradas desde abajo (2008); sujetos políticos (2006); Movimiento social y repercusiones políticas, articulaciones (2004).
 

Su vida académica y de investigación ha estado dedicada a sistematizar y conceptualizar las experiencias de los movimientos sociales e indígenas latinoamericanos en búsqueda y construcción de una civilización desde abajo.
 

La humanidad requeire de herramients culturales
 

- En su libro "dos pasos adelante, uno atrás" usted sostiene que en esta crisis civilizatoria del capitalismo están dadas las condiciones para una transición que permita cambiar el sistema. ¿Esta crisis capitalista será la oportunidad para comenzar este proceso de transformación?

- Yo he dejado de hablar de cambio de sistema para plantear cambio civilizatorio. Podría pensarse que es lo mismo pero no lo es porque un cambio civilizatorio implica una transformación de las lógicas profundas que vienen dominando la civilización actual, y lo que aprendimos del socialismo del siglo XX fue el planteamiento de una alternativa superadora del capitalismo y ciertamente podemos decir que mal o bien lo logró en el sentido de que hubo varias revoluciones pero quedaron entrampadas en la lógica de la competencia económica del capitalismo. Se pensó que hacer la revolución pasaba por apropiarse de los medios de producción por parte del Estado, reduciendo el poder a las personificaciones institucionales, sin ver otras aristas, sin contemplar la hegemonía, simplemente teniendo una visión institucionalista y economicista del poder y eso automáticamente produciría la liberación humana. La historia no es así y lo que hubo fue un cambio de dueños que no modificó la lógica, por eso yo creo que el problema no es superar el capitalismo sino superar toda la civilización del capital, el desafío es mayor. Nosotros vivimos una civilización deshumanizada en el sentido de que promueve una alienación muy grande de los seres humanos porque somos cada vez más objetos de consumo. Cada vez vivimos menos para nosotros y mucho más para el mercado.
 

 - Pero esto tocó fondo…

- No, nunca toca fondo, se profundiza cada vez más, esto no se termina espontáneamente. El ser humano está tan enajenado que se sigue autoflagelando para responder a la cuestiones que se consideran normales y no se piensa en los cómo y en los para qué. La humanidad no se va a dar cuenta de todo lo que está pasando: guerras, destrucción de la naturaleza, etc., porque para darse cuenta tendría que tener las herramientas culturales y no las tiene. Y aquellos que quieren cambiar el mundo en vez de estar simplemente en la calle deberían dedicarse a concientizar. Y no quiero decir que estar en la calle sea una pavada porque a veces hay que estar en ella, pero hay que avanzar en la concreción del pensamiento estratégico, en el sentido de Paulo Freire, no ir a meter conceptos sino tratar de razonar y discutir las realidades. El problema del mundo es la inexistencia de una humanidad consciente para lo cual tenemos que encontrar un nuevo modo de vida entre todos y todas, y eso no se logra por decreto sino que hay que construirlo, por eso la construcción del poder es desde abajo. Es decir, tenemos que cambiar el modo de producción y de reproducción y eso hay que pensarlo, hay que inventarlo, y es todo un caminar de muchos años. Pero además, la humanidad tiene que saber porqué lo hace para querer hacerlo.
 

- ¿Si bien el capitalismo no se va a caer sólo, una manera de reproducirse no son las propias crisis y las guerras que él mismo genera?

- Por supuesto que sí pero sobre todo porque la humanidad sigue los dictámenes del mercado. Lo que necesitamos es una superación real, histórica, civilizatoria, no necesitamos actos, requerimos construir un nuevo tipo de producción y reproducción que no es solamente económica sino que es también cultural, con la naturaleza y con los seres humanos. Implantar la solidaridad no se puede hacer con el mercado por lo que es preciso comenzar por despreciar el consumismo de manera autónoma y conscientemente, y ese es un proceso de muchos años.
 

- ¿Pero para ello no se requiere la irrupción de un nuevo sujeto político?

- El sujeto político se va construyendo. La primera persona que asume una actitud crítica ya está en el cambio civilizatorio, como es un proceso de varios años, quién puede decir en qué grado estamos. Toda la toma de conciencia que se está produciendo en cuanto al respeto por la naturaleza es parte de ese cambio, es una acumulación que de repente hace un estallido y la humanidad evoluciona. En todo este proceso ocurren los gobiernos populares, las revoluciones democráticas, todo es parte del mismo.
 

- ¿Hablando de la lucha político-ideológica en América Latina, el caso de la revolución cubana, constituye un elemento de cambio a la lógica capitalista?

- Yo creo que Cuba es la última revolución de la tipología del siglo XX. La revolución cubana desde el punto de vista de modelo paradigmático en América Latina es la primera y la última del siglo precedente, en el sentido de que pasa por la toma del poder, la estatización, que además después tiene que rever para poder enfrentar las condiciones actuales porque ya no se adapta al sistema-mundo. La revolución cubana se ve obligada a discutir sobre la realidad del mercado, el diálogo internacional y frente a la vorágine de contradicciones de la cual estuvo afuera durante el tiempo en que perteneció al bloque socialista. Ese periodo que fue maravilloso con todos los defectos que tuvo, yo lo experimenté y puedo dar fe de lo que es vivir sin las leyes del mercado y del dinero, es extraordinario, porque el diálogo entre las personas no está mediado por el interés. Tuve el privilegio histórico de haber vivido ese suspiro de la historia, lo voy a tener como anhelo siempre, porque así como vi las deficiencias, vi también la inyección de espiritualidad. Además, Cuba tiene muy metido adentro el tema de la liberación desde un punto de vista del ideario martiano (de José Martí), en el sentido de ser cultos para ser libres.
 

- ¿Coincide en que América Latina a excepción de algunos países centroamericanos, México y Colombia, está históricamente en su mejor momento político?

- Yo creo que sí porque como nunca antes consignas del pasado como la integración están plenamente vigentes. Creo que estamos en el sentido de lo que tenemos que hacer, cuestionando las lógicas del sistema, se están abriendo pistas, independientemente de si triunfaremos. Hay un tránsito hacia una racionalidad diferente y triunfaremos cuando el mundo sea diferente. No me inquieta en este proceso del caminar que estos gobiernos populares de América Latina se reelijan o no, lo que me interesa es si apuntalan y fortalecen el sujeto colectivo y puedo decir que todos lo están haciendo. En ese sentido la revolución cubana ha tenido siempre claro la participación del sujeto, una participación sui generis porque está organizada de forma vertical pero que de todas maneras se ha dado el tiempo para escuchar las opiniones del pueblo y por eso ahí está Cuba.
 

- ¿Los movimientos sociales en América Latina han sido papel predominante en el ascenso de gobiernos populares?

- Yo creo que los movimientos sociales han tenido un papel fundamental en las luchas contra el neoliberalismo, que son las luchas contra el sistema que hay, son las resistencias por la vida. Estos últimos treinta años tienen que ver con la constitución de la nueva mentalidad de los movimientos sociales, poniendo énfasis en la defensa de la vida no por el cese de la explotación como ocurría en los años 70. Por supuesto que en la lucha por la defensa de la vida está el cese de la explotación, eso les da una nueva tónica muy fuerte a los movimientos y un entronque político muy serio que los partidos políticos no logran cambiar ni entender porque sigue aferrados a que el problema es el pulso electoral, qué representan, o hacer la revolución como una tarea partidaria, cuando eso ya fue. En cambio los movimientos sociales crecieron y maduraron con otra lógica y aprendieron que la vida se defiende en todos los ámbitos y esa defensa es el primer y último acto político de la historia, mientras que los partidos no comprenden eso, y con su mentalidad muy estrecha consideran que el objetivo es la militancia en sus filas. Por ello se puede afirmar que los movimientos abonaron el camino de la llegada de los gobiernos populares porque fueron protagonistas de resistencias y luchas de los pueblos. Después hay diferencias en los procesos con ritmos, historias y disputas distintas, como ocurre por ejemplo con los casos de Ecuador y Bolivia. Mientras haya tensiones en estos procesos políticos implica que hay diálogo, que hay debate.
 

- Efectivamente, en los casos de Bolivia y Ecuador hay una permanente tensión y hasta rupturas entre los gobiernos de Morales y Correa con los movimientos indígenas y sociales…

- Sí, es que la constitución del sujeto es permanente, es parte del caminar, por ello es importante tener presente que el haber constituido gobierno reclama como nunca antes seguir en la disputa de la construcción social, cultural, económica y política de lo nuevo, incluyendo a los actores en el proceso de cambio y transformación que es y será siempre, a la vez y en primer lugar, un proceso de transformación. La instalación de un gobierno popular supone la conformación de nuevas interrelaciones sociales y el surgimiento de nuevas contradicciones, conflictividades, afinidades e interacciones de fuerzas e intereses sociales, económicos, culturales y políticos acorde con la nueva realidad política e institucional, de conjunto, estas configuran un nuevo mapa sociopolítico que define nuevas tareas y desafíos a los actores sociales, ahora claramente confrontados en su matriz política o sociopolítica.
 

 - Usted ha señalado que la izquierda requiere de una autotransformación igual a la ocurrida en la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II. ¿Hacia dónde debe apuntar esa transformación de la izquierda?

- Esto implica una mentalidad muy abierta, un construir en medio de la coyuntura, porque el sujeto no solo se construye en el acontecimiento, hay que meterse dentro del sujeto, y el político o el intelectual se ubica afuera, hay que estar atentos a sus contradicciones y a sus cambios. Y por eso es que la izquierda necesita un Concilio Vaticano II para darse cuenta de que es el pueblo el que hace los cambios y no los mil o diez mil militantes que están en los partidos, que es fundamental trabajar con la gente, desde la gente y para la gente. Hay que abrir las puertas, hay que salir de la cripta partidaria y habrá que ver cuáles son las formas nuevas, y si uno se dispone a escuchar entre todos se puede construir una conducción colectiva. Es indispensable quitarse las anteojeras instaladas sistemáticamente por el capital, romper con las fragmentaciones de las realidades y conciencias. Para que el humanismo tenga posibilidades de triunfar sobre la barbarie hay que dar la batalla de construir una nueva conciencia colectiva diferente a la acuñada por el capitalismo y en eso la izquierda puede aportar si cambia la concepción y la acción política, poniendo fin a su distanciamiento jerarquizado sustituyéndolo por el diálogo permanente, el aprendizaje mutuo, la horizontalidad en las decisiones y el control popular.
 

Enero de 2012.

 
 
 
 

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 –Bueno, antes que nada quiero decirte que como no tengo una foto tuya, voy a poner una foto de Kuhn.

–Bueno, es un honor..

–Además de ser físico y filósofo, te interesan especialmente los problemas de cambio conceptual.

–Sí, exactamente.

–Contame de qué se trata.

–El interés fundamental de los estudios sobre cambio conceptual reside en describir y explicar los mecanismos a través de los cuales los sujetos logran establecer nuevos significados de los conceptos fundamentales, logran modificar sus creencias respecto de cuáles son las causas de los fenómenos, adoptar hipótesis nuevas, incluso antagónicas a las viejas, y consiguen ser conscientes del grado de aplicación de una nueva teoría.

–Suena muy kuhniano...

–Suena, porque para ello deben lograr abandonar concepciones muchas veces sustentadas en ideas previas muy consolidadas y que suelen abrazarse con tenacidad. Alcanzar un auténtico cambio conceptual implica la adopción de nuevos puntos de vista que conducen a una nueva forma de sistematicidad. Implica una genuina comprensión del cambio, que se traduce en la eliminación de la resistencia a abandonar viejas ideas y la conversión consciente hacia ideas nuevas. El cambio conceptual se vincula con una cuestión fundamental muy debatida: la de cómo los miembros de la comunidad científica adhieren a nuevos marcos teóricos y en qué consisten los mecanismos para que una nueva teoría adquiera consenso. Se ha argumentado que los conflictos cognitivos no son suficientes para producir estos cambios.

–Otra vez Kuhn. Parece que uno siempre se lo encuentra a la vuelta de la esquina, aun sin ser kuhniano, como yo.

–En efecto, a partir de la obra de Thomas Kuhn se ha reconocido que las nuevas teorías no se imponen simplemente porque resulten más satisfactorias.

–Bueno, no todo el mundo piensa eso...

–En este marco, la teoría que se impone sobre otra es adoptada a partir de mecanismos sumamente complejos, conducen a determinados acuerdos que implican una jerarquización de las respuestas que ofrece la nueva teoría respecto de la vieja, cuando sus respectivas hipótesis son enfrentadas. Ambas teorías, entonces, son frecuentemente señaladas como competitivas y referidas a conceptos que pueden sufrir modificaciones, algunas veces drásticas. Incluso algunos conceptos pueden desaparecer y otros aparecer o reaparecer. Esto no implica que dos teorías científicas no puedan coexistir; incluso a veces en ciertos aspectos hasta pueden complementarse.

–Pero en esos casos lo importante son las referencias empíricas de las teorías.

–Sí. En las ciencias naturales es fundamental considerar el rol de los que han sido considerados experimentos cruciales porque han permitido comparar dos hipótesis rivales, y porque han tenido un rol muy influyente a la hora de decidir en favor de una u otra teoría. Lo interesante de estos experimentos es su cambiante rol histórico.

–¿Por ejemplo?

–Por ejemplo, antes de admitirse el principio de inercia, se suponía que la experiencia de dejar caer una piedra desde lo alto de una torre y que la piedra cayera al pie y no “atrás” era considerada crucial y suficiente para negar el movimiento de rotación de la Tierra. Hoy, obviamente, este hecho no es tomado como refutación de la hipótesis del movimiento terrestre. De hecho, admitimos que la piedra efectivamente cae al pie, pero también pensamos que la torre, junto con la Tierra, se mueve de Oeste a Este, que la piedra también acompaña este movimiento y que por eso cae al pie. El experimento, hoy, es interpretado de manera radicalmente diferente, y eso ha involucrado profundos cambios en las nociones de movimiento, de sus causas y de la del propio concepto “Tierra”.

–¿Bueno, y entonces qué lugar tienen los cambios conceptuales?

–El rol cambiante de este tipo de experimentos respecto de las hipótesis fundamentales involucradas muestra la existencia de factores muy complejos que inciden en su interpretación, y es representativo de cómo operan históricamente los cambios conceptuales. Por eso el estudio de este tipo de experiencias, como también de las respuestas de los individuos a sus resultados, es decisivo para comprender, por ejemplo, la resistencia a abandonar la teoría disponible, algo que se ofrece a todos los niveles.

–Entonces, los cambios conceptuales están determinados por factores epistemológicos...

–No sólo epistemológicos, sino también factores psicológicos y sociológicos que participan, en mayor o menor media, en todo cambio conceptual. La atención hacia lo que hace posible o impide modificaciones en el pensamiento debe estar dirigida al análisis combinado de aquellos tres factores. Por ejemplo, los psicológicos hacen que los científicos tiendan a aferrarse a aquellas teorías en las que fueron adoctrinados, lo que les impide, en principio, abandonarlas. Pero también existen aspectos de orden más bien sociológico vinculados, muchas veces, con la condición de que cada ciencia se ha constituido en una profesión particular.

–Quiere decir que la ciencia como esfera del trabajo limita los cambios conceptuales. Pero podría también motivarlos...

–En efecto, los científicos trabajan con teorías, hasta se diría que viven de las teorías, que ellas son su sustento, y por razones obvias les cuesta abandonarlas. Al respecto, Max Planck, uno de los fundadores de la teoría científica que sin duda conmovió en mayor medida el sentido común –la mecánica cuántica–, sostenía que una nueva verdad científica no triunfaba al convencer a sus adversarios y hacerles ver la luz sino, más bien, porque con el tiempo sus adversarios se morían y aparecía una nueva generación familiarizada con ella. En consecuencia, el así llamado “Contexto de Justificación”, es decir, el marco en el que se explican de manera epistemológica las teorías, no es suficiente para decidir el valor de verdad de una hipótesis. De hecho, una hipótesis, un conjunto de hipótesis o una teoría es aceptada o rechazada a través de procesos muy complejos que contienen elementos externos que dependen fuertemente del llamado “Contexto de Descubrimiento”, el marco en el que se dan los procesos de orden más bien psicológico, y que incluyen los contextos socioculturales y las formas sociales de obtener consenso. Por eso son fundamentales los estudios exhaustivos que indagan en las razones a partir de las cuales existe una tendencia histórica a la resistencia a modificar o reestructurar ciertas ideas previas o implícitas que restringen la posibilidad de adoptar nuevas formas de conocimiento. A nivel de la instrucción en ciencia, para que en una situación de legítimo aprendizaje produzca una conversión consciente de un individuo en favor de una concepción o teoría nueva, el cambio conceptual consciente es necesario, ya que permite acceder de manera legítima a los nuevos modelos o esquemas descriptivos y explicativos. Para ello han de determinarse los mecanismos que permiten una restructuración de las ideas previas teniendo en cuenta las herramientas cognitivas disponibles por parte del sujeto, su experiencia y los conflictos cognitivos que puedan ser introducidos con vistas a desequilibrar un estado anterior. El cambio conceptual no sólo entraña un cambio en los significados que adoptan los conceptos, sino también la incorporación de otros, así como un nuevo tipo de narración de los fenómenos estudiados, lo que implica una diferente relación entre las nociones y una nueva jerarquización de los conceptos.

–¿Cuáles son los espacios sobre los que se mueven los estudios en cambio conceptual?

–Por todo esto, la historia del conocimiento, la filosofía de la ciencia, la psicología cognitiva y la psicología del aprendizaje se han constituido, de manera mancomunada, en herramientas fundamentales para encarar los estudios en cambio conceptual. En particular son relevantes los estudios provenientes de la historia de las ideas, como necesaria la atención hacia los aspectos epistemológicos que dan cuenta de los diversos procesos cognitivos. Los debates en este sentido han sido enriquecedores, ya que permiten establecer en qué medida los procesos de aprendizaje son comparables con aquellos mecanismos adoptados a lo largo de la historia de la ideas y que han determinado profundos cambios en las teorías científicas.

Por Leonardo Moledo
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