Martes, 31 Julio 2012 09:50

AL-India: vínculos crecientes

AL-India: vínculos crecientes
En un contexto de crecientes vínculos comerciales y de inversión entre América Latina y Asia, India toma una postura más activa. América Latina se ve cada vez más como un mercado dinámico (con pautas similares de demanda de bienes y servicios en el segmento de bajo y mediano ingreso) y como importante proveedor de recursos naturales para proporcionar seguridad energética y alimentaria al subcontinente indio.

Una de las tendencias más interesantes de los 10 o más años pasados ha sido el surgimiento de Asia como uno de los principales socios comerciales y de inversión de AL.

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Asia representó 21% de todo el comercio latinoamericano en 2011, detrás de Estados Unidos (34%), pero delante de la Unión Europea (13%).

Dentro de Asia, China, Japón y Corea del Sur han estado a la vanguardia de la expansión comercial y de negocios en AL. China en particular ha estado muy activa en este frente, impulsada por su necesidad de productos primarios. El país se ha convertido en el principal socio comercial de Brasil y Chile, así como en una de las principales fuentes de financiamiento e inversión extranjera directa (IED) para la región.

Si bien AL se ha beneficiado claramente de la expansión de los vínculos con China en la década pasada, la relación ha resultado bastante cargada a un solo lado. Hasta ahora la pauta ha sido que China importa productos primarios (80% de sus compras en AL) y exporta productos manufacturados, amenazando a los sectores fabriles latinoamericanos al competir con éxito tanto en el mercado doméstico como en los mercados tradicionales de exportación para productos manufactureros de AL. El comercio y la inversión crecen, pero se mantienen debajo de su potencial.

El otro gigante asiático, India, ha tomado un enfoque menos dinámico hacia AL. El comercio bilateral se ha elevado de modo significativo, de 2 mil mdd en 2002 a 25 mil md en 2011, pero equivale a sólo 10% del comercio entre China y AL y constituye menos de 1% del comercio exterior de la región.

Pese a las obvias complementariedades, existen obstáculos a una relación comercial más estrecha, entre ellas barreras tarifarias elevadas, sobre todo del lado indio (el arancel agrícola promedio a las exportaciones latinoamericanas es de 65%, comparado con el promedio de 12.5% que impone China, según el BID), y los altos costos del transporte y logística, dados los problemas de infraestructura en ambos lados.

En términos de IED, la inversión india en AL ha aumentado cuatro veces en la década pasada, de menos de 1% en la década de 1990 a un promedio de 4% en 2002-06. Se concentra en recursos naturales, servicios de tecnología de información (TI) y el sector automotriz. Brasil y, en menor extensión, Argentina han sido los principales beneficiarios de la inversión india en la región.

La relación entre India y AL ha sido impulsada hasta ahora sobre todo por el sector empresarial (encabezado por trasnacionales indias como Tata Consulting Services, Infosys, Sasken y Genpact). Sin embargo, el potencial económico de AL (elevado por el descubrimiento de nuevas reservas de hidrocarburos y gas) y su creciente perfil internacional la han puesto en la agenda política de India, donde se ha diseñado una estrategia más estructurada de acercamiento.

A partir de la firma de acuerdos comerciales preferenciales con el Mercosur y Chile, autoridades indias han dinamizado iniciativas para estrechar relaciones con AL. Este año se han dado más interacciones de alto nivel entre líderes políticos indios y sus equivalentes latinoamericanos (el presidente de Brasil y el primer ministro de Trinidad y Tobago han visitado India, en tanto el primer ministro indio, Manmohan Singh, visitó México para la reunión del G-20, y Brasil para la cumbre Río+20).

Además, en agosto India será anfitriona del primer diálogo con ministros del exterior de países de AL, con la mira de instaurar un foro similar al establecido con África, y un medio de involucrarse activamente en la región. Se espera que este primer diálogo se lleve a cabo en Nueva Delhi e incluya al ministro indio de Exteriores, S M Krishna, y a sus pares de Chile, Cuba y Venezuela. Las declaraciones oficiales aluden al interés indio por forjar una asociación que abarque una amplia gama de aspectos con una región que es hogar de casi 600 millones de personas, rica en recursos y con una ubicación estratégica, cerca de los mercados estadunidenses.

AL representa un mercado dinámico, pero aún inexplorado para India, y podría tener un papel esencial para la seguridad energética del país asiático. En la actualidad India obtiene combustibles fósiles de los estados del golfo Pérsico.

Un seminario de alto nivel organizado por la Confederación de la Industria India (CII), el 17 de julio, con el tema India y AL, en el cual participaron representantes diplomáticos de nueve países latinoamericanos, fue otro signo del creciente interés indio por reforzar los lazos bilaterales. Esa reunión apuntó a las importantes complementariedades entre el subcontinente y AL, y a la creciente voluntad política para superar obstáculos tales como los altos costos del transporte.

Si bien la creciente voluntad política de forjar una sociedad entre India y América Latina es un paso prometedor, AL enfrentará el reto de procurar que la relación sea benéfica y eleve las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.
En particular, aunque la fortaleza de India reside en los servicios, existe el riesgo de mayor competencia para el sector manufacturero latinoamericano (en especial considerando los costos fabriles indios, mucho más bajos) y de que se desarrolle una relación asimétrica, muy similar a la que se tiene con China.

Para evitarlo, AL tendrá que hacer más por promover la competitividad de sus industrias, atendiendo deficiencias en infraestructura y capacitación, acceso al crédito, e investigación y desarrollo. Esto se puede lograr asegurando que la inversión india en la región incluya una significativa transferencia de conocimientos, tecnología y capacidades administrativas; creando iniciativas que promuevan el comercio intraindustrial con India, y cooperando en innovación y desarrollo de capital humano.


Traducción de textos: Jorge Anaya
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Jueves, 26 Julio 2012 06:38

Son las armas, pero no sólo las armas

Son las armas, pero no sólo las armas
Amigos:


Desde que Caín enloqueció y mató a Abel, siempre ha habido humanos que por una razón u otra pierden la cabeza en forma temporal o definitiva y cometen indecibles actos de violencia. Durante el primer siglo de nuestra era, el emperador romano Tiberio gozaba despeñando a sus víctimas desde un risco en la isla de Capri, en el Mediterráneo. Gilles de Rais, caballero francés aliado de Juana de Arco en la Edad Media, se volvió loco un día y acabó asesinando a cientos de niños. Apenas unas décadas después Vlad el Empalador, en Transilvania, tenía innumerables modos horripilantes de acabar con sus víctimas; en él se inspiró el personaje de Drácula.


En tiempos modernos, casi en toda nación hay un sicópata o dos que cometen homicidios en masa, por estrictas que sean sus leyes en materia de armas: el demente supremacista blanco cuyos atentados en Noruega cumplieron un año este domingo; el carnicero del patio escolar en Dunblane, Escocia; el asesino de la Escuela Politécnica de Montreal, el aniquilador en masa de Erfurt, Alemania… la lista parece interminable. Y ahora el tirador de Aurora, el viernes pasado. Siempre ha habido orates y siempre los habrá.


Pero he aquí la diferencia entre el resto del mundo y nosotros: ¡aquí ocurren DOS Auroras cada día de cada año! Por lo menos 24 estadunidenses mueren cada día (de 8 a 9 mil por año) a manos de gente armada, y esa cifra no incluye los que pierden la vida en accidentes con armas de fuego o los que se suicidan con una. Si los contáramos, la cifra se triplicaría a unos 25 mil.


Eso significa que Estados Unidos es responsable de más de 80 por ciento de todas las muertes por armas de fuego en los 23 países más ricos del mundo combinados. Considerando que las personas de esos países, como seres humanos, no son mejores o peores que cualquiera de nosotros, entonces, ¿por qué nosotros?


Tanto conservadores como liberales en Estados Unidos operan con creencias firmes con respecto al “porqué” de este problema. Y la razón por la cual ni unos ni otros pueden encontrar una solución es porque, de hecho, cada uno tiene la mitad de la razón.


La derecha cree que los fundadores de esta nación, por alguna suerte de decreto divino, les garantizaron el derecho absoluto a poseer tantas armas de fuego como deseen. Y nos recuerdan sin cesar que un arma no puede dispararse sola; que “no son las armas, sino las personas, las que matan”.


Por supuesto, saben que están cometiendo una deshonestidad intelectual (si es que puedo usar esa palabra) al sostener tal cosa acerca de la Segunda Enmienda porque saben que las personas que escribieron la Constitución únicamente querían asegurarse de que se pudiera convocar con rapidez una milicia entre granjeros y comerciantes en caso de que los británicos decidieran regresar a sembrar un poco de caos.


Pero tienen la mitad de la razón cuando afirman que “las armas no matan: los estadunidenses matan”. Porque somos los únicos en el primer mundo que cometemos crímenes en masa. Y escuchamos a estadunidenses de toda condición aducir toda clase de razones para no tener que lidiar con lo que está detrás de todas esas matanzas y actos de violencia.


Unos culpan a las películas y videojuegos violentos. La última vez que revisé, las cintas y videojuegos de Japón son más violentos que los nuestros, y sin embargo menos de 20 personas al año mueren por armas de fuego allá, ¡y en 2006 el total fue de dos! Otros dirán que es el número de hogares destrozados lo que causa tantas muertes. Detesto darles esta noticia, pero en Gran Bretaña hay casi tantos hogares de un solo padre como acá, y sin embargo, por lo común allá los crímenes con arma de fuego son menos de 40 al año.


Personas como yo dirán que todo esto es resultado de tener una historia y una cultura de hombres armados, “indios y vaqueros”, “dispara ahora y pregunta después”. Y si bien es cierto que el genocidio de indígenas americanos sentó un modelo bastante feo de fundar una nación, me parece más seguro decir que no somos los únicos con un pasado violento o una marca genocida.


¡Hola, Alemania! Hablo de ti y de tu historia, desde los hunos hasta los nazis, todos los cuales amaban una buena carnicería (al igual que los japoneses, y los británicos que dominaron el mundo cientos de años, cosa que no lograron plantando margaritas). Y sin embargo en Alemania, nación de 80 millones de habitantes, se cometen apenas unos 200 asesinatos con armas de fuego al año.
Así que esos países (y muchos otros) son iguales que nosotros, excepto que aquí más personas creen en Dios y van a la iglesia que en cualquier otra nación occidental.


Mis compatriotas liberales dirán que si tuviéramos menos armas de fuego habría menos muertes por esa causa. Y, en términos matemáticos, sería cierto. Si tenemos menos arsénico en la reserva de agua, matará menos gente. Menos de cualquier cosa mala –calorías, tabaco, reality shows– significará menos muertes. Y si tuviéramos leyes estrictas en materia de armas, que prohibieran las armas automáticas y semiautomáticas y proscribieran la venta de grandes magazines capaces de portar millones de balas, tiradores como el de Aurora no podrían dar muerte a tantas personas en unos cuantos minutos.


Pero también en eso hay un problema. Existen montones de armas en Canadá (la mayoría rifles de caza), y sin embargo la cuenta de homicidios es de unos 200 al año. De hecho, por su proximidad, la cultura canadiense es muy similar a la nuestra: los chicos tienen los mismos videojuegos, ven las mismas películas y programas de televisión, y sin embargo no crecen con el deseo de matarse unos a otros. Suiza ocupa el tercer lugar mundial en posesión de armas por persona, pero su tasa de criminalidad es baja.


Entonces, ¿por qué nosotros? Formulé esa pregunta hace una década en mi película Masacre en Columbine, y esta semana tuve poco que decir porque me parecía haber dicho hace 10 años lo que tenía que decir, y no parece haber servido de mucho, excepto ser una especie de bola de cristal en forma de película.


Esto es lo que dije entonces y lo que volveré a decir hoy:


1. Los estadunidenses somos increíblemente buenos para matar. Creemos en matar como forma de conseguir nuestros objetivos. Tres cuartas partes de nuestros estados ejecutan criminales, pese a que los estados que tienen las tasas más bajas de homicidios son por lo regular los que no aplican la pena de muerte.


Nuestra tendencia a matar no es sólo histórica (el asesinato de indios, de esclavos y de unos a otros en una guerra “civil”): es nuestra forma actual de resolver cualquier cosa que nos inspira temor. Es la invasión como política exterior. Sí, allí están Irak y Afganistán, pero hemos sido invasores desde que “conquistamos el salvaje oeste” y ahora estamos tan enganchados que ya no sabemos qué invadir (Bin Laden no se ocultaba en Afganistán, sino en Pakistán) ni por qué invadir (Saddam no tenía armas de destrucción masiva ni nada que ver con el 11-S). Enviamos a nuestras clases bajas a hacer las matanzas, y los que no tenemos un ser querido allá no gastamos un solo minuto de un solo día determinado en pensar en la carnicería. Y ahora enviamos aviones sin pilotos a matar, aviones controlados por hombres sin rostro en un lujoso estudio con aire acondicionado en un suburbio de Las Vegas. Es la locura.


2. Somos un pueblo que se asusta con facilidad y es fácil manipularnos con el miedo. ¿De qué tenemos tanto miedo que necesitamos tener 300 millones de armas de fuego en nuestros hogares? ¿Quién creemos que va a lastimarnos? ¿Por qué la mayoría de esas armas están en hogares de blancos, en los suburbios y en el campo? Tal vez si resolviéramos nuestro problema racial y nuestro problema de pobreza (una vez más, número uno en el mundo industrializado) habría menos personas frustradas, atemorizadas y encolerizadas extendiendo la mano hacia el arma que guardan en el cajón. Tal vez nos cuidaríamos más unos a otros (he aquí un buen ejemplo de esto).


Eso es lo que pienso acerca de Aurora y del violento país del cual soy ciudadano. Como mencioné, lo dije todo en esa cinta y si gustan pueden verla aquí y compartirla sin costo con otros. Y lo que nos hace falta, amigos míos, es el valor y la determinación. Si ustedes están listos, yo también.


Traducción: Jorge Anaya

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Martes, 17 Julio 2012 06:16

Precios a la baja

Precios a la baja
Luego de un inicio de año relativamente fuerte, los precios de los productos primarios han estado deslizándose de marzo en adelante, lo que refleja varias tendencias: un resurgimiento de preocupaciones por la estabilidad de la zona euro, nuevos indicadores contradictorios en EU y signos distintivos de una desaceleración en varias economías emergentes, entre ellas China, Brasil e India.


Petróleo: Los precios del petróleo se elevaron en los primeros meses del año, al perderse la oferta de Sudán, Siria y Yemen, pero también por la tensión entre Irán y Occidente.


A partir de abril los precios han venido cayendo, pues el sobreprecio por el riesgo político parece desvanecerse y el mercado se enfoca en el debilitamiento del consumo. En promedio se espera que sean más débiles a lo largo del año; sin embargo, las condiciones monetarias globales, más relajadas, y la pérdida de confianza en el crédito soberano, que anima a los inversionistas a buscar ganancias en activos reales, ofrecerán cierto apoyo a los precios.


Una demanda más fuerte en 2013-14 se verá contrarrestada por mejores perfiles de oferta, de modo que los precios se estabilizarán en niveles históricamente altos.


Pronóstico del crecimiento


En cuanto al consumo de petróleo, hemos reducido nuestro pronóstico de crecimiento en 2012 a sólo 1.1%, pues el consumo en EU y la UE ha sido aún más débil de lo esperado. En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la debilidad en EU y la UE se verá compensada sólo en parte por un consumo más fuerte en Japón, país que se vuelve hacia el petróleo (así como al carbón y el gas natural) para llenar el hueco dejado por el cierre de plantas nucleares.


El consumo de petróleo comenzará a repuntar en 2013, en consonancia con el crecimiento global, pero seguirá ligeramente contraído en la OCDE. En 2014-16 se esperan incrementos de un 2% en el consumo anual.


Para reflejar la disminución del sobreprecio por riesgo político y la revisión a la baja de nuestra previsión de consumo, hemos reducido ligeramente nuestro pronóstico de precios del petróleo. Ahora esperamos que los precios de la mezcla Brent con fecha promedien 109.5 d/b en 2012, significativamente más alto que los precios actuales, de unos 97 d/b.


Creemos que persisten los riesgos para la oferta y que el mercado podría recuperar cierto terreno perdido si los peores temores de los inversionistas sobre una dislocación en la zona euro o un descenso brusco en el crecimiento de China no se materializan.


En general, esperamos un crecimiento económico más fuerte en los grandes países en desarrollo en el segundo semestre del año, lo cual debe ofrecer cierto apoyo a los precios del petróleo.

Las mejores perspectivas de crecimiento en 2013 apuntalarán los precios, pero, en las actuales proyecciones de la oferta, el superávit del mercado tenderá a crecer, lo cual implica que tendrán dificultades para mantenerse por arriba de 100 d/b. Prevemos ganancias mayores en los precios en 2014-16, cuando repunte el crecimiento del consumo y buena parte del petróleo suplementario provenga de fuentes de mayor costo, como Brasil y China.


Productos primarios duros: Los precios de la mayoría de productos primarios duros tuvieron una fuerte caída –en algunos casos hasta de 30%– a finales de septiembre y principios de octubre del año pasado, por las crecientes inquietudes de un crecimiento global más lento y los indicios de desaceleración en la economía china.


Luego de un fuerte primer trimestre, los precios de los metales básicos han comenzado a deslizarse de nuevo en semanas recientes, al crecer las preocupaciones por la demanda. A menos que las economías de China y de los países en desarrollo en general desaceleren más de lo previsto, el crecimiento de la demanda continuará apuntalando los precios en 2012, ayudado por fundamentos restringidos en algunos mercados, como el del cobre y el latón. Las relajadas condiciones monetarias globales también serán positivas para estos precios, aunque cierto fortalecimiento del dólar podría amenguar el interés de los inversionistas.


El mayor riesgo que enfrenta el mercado es un colapso potencial del mercado de bienes raíces o el sistema bancario en China. Sin embargo, por ahora los proyectos de infraestructura y construcción de vivienda en ese país sostienen la demanda de materias primas, además de que el gobierno chino ha comenzado a relajar las condiciones monetarias, lo cual también es positivo para la demanda de metales.

Hemos revisado ligeramente a la baja nuestros pronósticos de precios, para reflejar las debilidades recientes, y ahora prevemos que nuestro índice de materias primas caiga en promedio 16% (antes 13%) en 2012, antes de recuperarse y elevarse alrededor de 8% en 2013 (somos positivos con respecto al cobre, que tiene mucho peso en ese índice).


Esperamos que la demanda de países en desarrollo sostenga los precios en 2014-16, pero el ritmo de crecimiento será más lento que antes de 2008, de modo que el índice IRM crecerá a un promedio anual de sólo 1%.


Productos primarios blandos: Si bien los precios de los productos primarios agrícolas cayeron a finales de 2011, nuestro índice de alimentos y bebidas (A-B) se elevó 30% el año pasado, impulsado por la fortaleza de los precios en el primer semestre. Las condiciones de la oferta mejoraron en 2011 y es probable una nueva mejoría en 2012-13 (si las condiciones del clima son normales), lo cual reducirá los precios en 2012 y un poco más en 2013. (Una vez más, el mayor peso se asigna a los granos.)

En general, los mercados agrícolas resistieron la reciente turbulencia del mercado financiero mejor que los productos primarios industriales, pero se han debilitado. Sin embargo, se espera que se mantengan altos según normas históricas en 2012-13, en parte por el nivel aún bajo de las existencias, pero también por el sólido crecimiento de la demanda causado por el aumento de la población, la urbanización en el mundo en desarrollo (y menos tierra cultivable) y el impacto de la producción de biocombustibles.


Dada la frágil posición de las existencias, cualquier perturbación en la demanda de algún productor clave puede ejercer significativa presión al alza en los precios de productos individuales.


En la segunda mitad del periodo de pronóstico esperamos que una respuesta positiva de la oferta contenga la presión para elevar los precios. Debido en parte a los recientes temores por la oferta y al crecimiento de los precios, la agricultura ha atraído niveles significativamente mayores de inversión, la cual debe de comenzar a rendir frutos en 2014-16.


Traducción de textos: Jorge Anaya

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Cuando Dilma Rousseff se acercó a José Mujica y a Cristina Fernández diciendo: “Tengo algo político que discutir con ustedes”, estaba a punto de trasmitir un mensaje que cambiaría el desarrollo de la cumbre del Mercosur.  A solas, la presidenta exigió a Uruguay el apoyo al ingreso de Venezuela al Mercosur que se resistía a aceptar desde el día anterior por una cuestión de formas.
 
Antes de viajar a Mendoza, Dilma se entrevistó en São Paulo con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva quien “exigió” que Dilma “colocara todo el peso político de Brasil en la reunión que en pocas horas arrancaría en Mendoza” para conseguir el ingreso de Venezuela al Mercosur (Noticias Clic, 3 de julio de 2012).
 
Lula se reveló como un destacado estratega y geopolítico.  De la mano de Celso Amorim, proclamado como el “mejor canciller del mundo” por la revista Foreign Policy en 2009, Brasil consiguió descarrilar la cumbre de la OMC en Cancún, en 2003, creando el Grupo 20-plus liderado por Brasil, China, India y Sudáfrica, con lo que se impidió la liberalización del mercado agrícola global que perjudica al sur.  En mayo de 2010 la diplomacia brasileña consiguió la firma de un acuerdo entre Irán, Brasil y Turquía para el intercambio de combustible nuclear, diseñado para apaciguar la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán.
 
En la región, el Brasil de Lula fue uno de los artífices del fin del ALCA, enterrado en la cumbre de Mar del Plata en noviembre de 2005 y de las gestiones de la UNASUR para frenar el “golpe cívico” que la derecha boliviana tramaba en setiembre de 2008 contra Evo Morales.  La alianza militar con Francia es una de los principales legados de los gobiernos Lula desde el punto de vista geopolítico, ya que le permite construir submarinos convencionales y nucleares para defender su petróleo e impulsa el único complejo militar-industrial latinoamericano.
 
Lula fue el arquitecto de la UNASUR y de la CELAC, que por primera vez en la historia de América Latina integran a todos los países sin la tutela de Estados Unidos y Canadá, reafirmando una voluntad opuesta a la doctrina Monroe, cuya máxima podría ser que “América Latina para los latinoamericanos”.  La creación del Consejo Suramericano de Defensa que incluye las doce fuerzas armadas de la región, está coordinando la construcción de armamento entre varios países, lo que a mediano plazo permitirá construir autonomía militar.
 
Construir un mundo multipolar en el que el Mercosur y la Unasur puedan jugar el papel que les corresponde, es un camino que no puede recorrerse sin disputar con las grandes potencias, en especial con Estados Unidos.  En ese camino, Brasil juega por momentos como gran potencia, a veces con rasgos imperialistas, pero en los hechos ha mostrado su capacidad de sentarse a discutir de igual a igual incluso con vecinos con un PIB cincuenta a cien veces menor.  Pese a las asimetrías evidentes, hay un margen de negociación que los países de la región nunca tuvieron con las potencias del Norte.
 
Es cierto que la decisión tomada en Mendoza para el ingreso pleno de Venezuela fue poco prolija, aunque los parlamentos de los tres países ya la habían aprobado.  Sin embargo, en un período de agudos cambios como el actual, donde se está reconfigurando los poderes globales, regionales y locales, las formas pesan menos que los contenidos.  Lo que está en juego es que el camino iniciado en Honduras en 2009 no se convierta en el “recurso del método” para impedir que los países y los pueblos elijan su rumbo.
 
En este período los golpes de Estado y las guerras son y serán moneda corriente.  Si Brasil se empeñó a fondo contra el golpe en Honduras, que con los meses se supo que fue gestado con el apoyo de Washington, ¿podía hacer algo distinto en el caso de Paraguay, país clave para la estabilidad energética y militar de Brasil y del Cono Sur?  El ingreso de Venezuela al Mercosur es una señal dirigida a la Casa Blanca de que la región no quiere seguir siendo patio trasero.
 
Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
 
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Jueves, 05 Julio 2012 18:28

Un dragón en el patio trasero

Un dragón en el patio trasero
La crisis política en Paraguay y sus repercusiones en la región, desplazaron la visita del primer ministro chino, Wen Jiabao y la renuncia del principal cargo del Mercosur, a un segundo plano de la agenda informativa. China mostró que está dispuesta a jugar fuerte incluso en la principal zona de influencia de Estados Unidos.
 
 
Las polémicas a raíz del golpe en Paraguay, la suspensión del país del Mercosur y el ingreso de Venezuela no consiguen disimular las dificultades del bloque, aquejado por las consecuencias de la crisis mundial y el ascenso de China como potencia global. La alianza está paralizada porque lo que conviene a unos perjudica a los otros.
 
Expresión de las dificultades fue la renuncia del embajador Samuel Pinheiro Guimarães, Alto Representante General del Mercosur, en la reciente cumbre en Mendoza. En su carta-relatorio de despedida traza un lúcido análisis sobre la realidad actual del bloque.
 
Señala que la crisis económica en Europa y Estados Unidos y el ascenso de China generan un enorme flujo de capitales hacia el sur que “erosiona los vínculos comerciales intra-Mercosur que son el principal cimiento del proceso de integración”. La desindustrialización, señala, es una de las peores consecuencias y debe ser enfrentada utilizando los recursos de la exportación de commodities.
 

Expansión gradual

 
En uno de los párrafos más polémicos, Pinheiro asegura que la Unasur “no puede ser la piedra fundamental para la construcción del bloque económico de América del Sur” porque Chile, Colombia y Perú firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos lo que imposibilita la construcción de políticas regionales de promoción del desarrollo.
 
Por eso cree que el bloque regional debe ser formado “a partir de la expansión gradual del Mercosur”, incluyendo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Guyana. Los últimos deberán contar con condiciones de ingreso especiales por su bajo nivel de desarrollo y el interés político que tienen para la región.
 
Para avanzar, dice el embajador, el bloque debe aumentar de forma significativa la coordinación política y la cooperación económica. “La característica central del Mercosur son las asimetrías”, que provocan tensiones políticas. Apuesta por una fuerte expansión de los recursos del Fondo para la Convergencia Estructural para favorecer a los más pequeños, que hoy cuenta con apenas 100 millones de dólares anuales.
 
Quizá el momento más luminoso de su carta sea el párrafo 34: “En un mundo multipolar, en crisis, con grandes cambios de poder, no es del interés de ningún bloque o de ninguna gran potencia la constitución o el fortalecimiento de un nuevo bloque de Estados, en especial si son periféricos. Cualquier gran potencia considera más conveniente negociar acuerdos con Estados aislados, en especial si son países subdesarrollados, más débiles económica y políticamente”.
 
Sólo a los miembros del Mercosur les interesa su bloque. Sin embargo, cuando fue creado en 1991 no fue concebido como organismo para apoyar el desarrollo sino como unión aduanera para promover el libre comercio. La propuesta de Pinheiro consiste en que llegue a ser capaz de impulsar un desarrollo regional armonioso y equilibrado, eliminando las asimetrías y construyendo una legislación común de modo gradual.
 
Este viraje es necesario porque las respuestas de los países industrializados a la crisis son “una verdadera suspensión, en al práctica, de los acuerdos de la OMC negociados en la época de hegemonía del pensamiento neoliberal”. Si el Mercosur no da estos pasos, “podrá sobrevivir pero siempre de modo claudicante y no se transformará en un bloque de países capaz de defender y promover sus intereses en este nuevo mundo que surgirá de las crisis que vivimos”. El diagnóstico hecho por uno de los más destacados intelectuales de Brasil apunta que el mundo está ingresando en un período de creciente proteccionismo, de ahí la necesidad de formar bloques con fuerte comercio interior.
 

China se anima

 
Wen Jiabao, primer ministro chino, visitaba la región cuando se producía el golpe en Paraguay. El momento álgido de su visita a Brasil, Uruguay y Argentina, fue la videoconferencia que mantuvo desde Buenos Aires el lunes 25 con Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mujica.
 
Según la agencia china Xinhua el primer ministro hizo tres propuestas: fortalecer la confianza mutua y la comunicación estratégica con el Mercosur, duplicar el comercio para 2016 llevándolo a 200.000 millones de dólares, además de las inversiones y la cooperación financiera y tecnológica, y fomentar las relaciones bilaterales en el campo de la educación y la cultura (Xinghua, 25 de junio de 2012).
 
La propuesta de Wen Jiabao fue interpretada por sus interlocutores como lo que realmente es: una vasta alianza estratégica que incluye también un tratado de libre comercio China-Mercosur. A destacar que se aprovechó que Paraguay estaba por ser suspendido del Mercosur, ya que no tiene relaciones con China. Dos días después ofreció una importante disertación en la CEPAL, en Santiago de Chile.
 
Su propuesta dirigida a América Latina y el Caribe consiste en “combatir el proteccionismo”, “profundizar la cooperación estratégica” y abrir nuevos mercados con el objetivo de que el intercambio comercial bilateral “supere los 400.000 millones de dólares en el próximo lustro” (Xinghua, 26 de junio de 2012). Propuso la creación de un fondo de cooperación al que China hará un aporte inicial de 5.000 millones de dólares y una línea de crédito de 10.000 millones del Banco de Desarrollo de China para la construcción de infraestructuras.
 
Además propuso una amplia cooperación agrícola y establecer un mecanismo de reserva alimentaria de emergencia de 500 mil toneladas destinado a contingencias naturales y ayuda alimentaria, incluyendo la instalación de centros de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología agrícolas.
 
La oferta china luce tentadora en momentos en que el Mercosur atraviesa enormes dificultades. La CEPAL elaboró un documento titulado “Diálogo y cooperación ante los nuevos desafíos globales” donde analiza las posibilidades que se abren a la región ante el ascenso chino. Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de CEPAL, señaló en el prólogo que la región está ante una oportunidad histórica para dar un salto en infraestructura, innovación y recursos humanos, o sea “traducir la renta de los recursos naturales en formas variadas de capital humano, físico e institucional”.
 
Para dar se salto debe atraer inversión directa de China que le permita diversificar las exportaciones. De los más de 40 apartados que incluye el documento, uno debería ser especialmente atendido por los países de América del Sur: hacia 2030 dos tercios de la población de clase media vivirán en la región Asia-Pacífico frente a sólo el 21 por ciento que lo harán en Europa y América del Norte.
 
En consecuencia, la clase media asiática se transformará en “mercado clave para los alimentos, confecciones de mayor calidad, turismo, fármacos, servicios médicos, retail y artículos de lujo”, lo que permitirá que América Latina diversifique sus exportaciones y les sume valor agregado. Agrega que la internacionalización del renminbi puede beneficiar a la región ya que China se convirtió en su segundo socio comercial.
 

Por una agenda regional

 
Entre las conclusiones se destaca que el ascenso de China permite a la región sudamericana prolongar el ciclo favorable de términos de intercambio que vive desde 2003. “Si no se aprovecha bien el momento, podría acentuarse el proceso de reprimarización exportadora, estableciendo modalidades renovadas del vínculo centro-periferia”.
 
La CEPAL apunta la necesidad de establecer una “agenda regional concertada de prioridades”, que supere las iniciativas unilaterales. O sea, lo decisivo es lo que denomina como el “desafío interno”. En este punto decisivo, el análisis de Samuel Pinheiro y de la CEPAL coinciden plenamente. Sin embargo, la guerra comercial entre los miembros del Mercosur sigue siendo un factor de desestabilización.
 
Las divisiones a menudo escalan de la economía a la política. El ingreso de Venezuela decidido en la cumbre de Mendoza provoca reacciones encontradas. Es el tipo de problemas al que alude Pinheiro: falta de confianza mutua, falta de visión estratégica, predominio de las cuestiones locales por sobre las generales y del corto plazo sobre el largo, incapacidad de comprender los cambios globales. En otras palabras, es el predominio de la “pequeña política”. Lo que está en juego es demasiado importante y no todos parecen comprenderlo.
 

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
Martes, 22 Mayo 2012 06:42

Gigantes asiáticos negocian TLC

Gigantes asiáticos negocian TLC
Los tres principales exportadores de Asia –China, Japón y Corea del Sur– han acordado empezar negociaciones con vistas a un tratado trilateral de libre comercio (TLC). Ese pacto tendría enormes beneficios potenciales, dado el tamaño y, hasta cierto punto, la complementariedad de las tres economías. Sin embargo, se requerirán prolongadas negociaciones, y entre los muchos obstáculos están los poderosos cabildos proteccionistas en cada país y las recurrentes tensiones geopolíticas en la región.


Las planes de negociar un TLC fueron anunciados luego de una cumbre trilateral el 20 de mayo, en la cual también se firmó un tratado de inversión y compromisos de trabajar de común acuerdo para resolver disputas regionales. En una declaración conjunta, los gobernantes de los tres países describieron un pacto trilateral como medio no sólo de impulsar el comercio, sino de cimentar la integración económica de Asia del este y construir confianza política. Se espera que las pláticas formales comiencen este año.


En principio, un TLC China-Japón-Corea del Sur tendría enorme significado económico. Los tres países son importantes exportadores mundiales y su peso combinado podría rivalizar con el de la Unión Europea y el TLC de América del Norte. Según datos del FMI, el comercio entre los tres países, medido por exportaciones totales, sumó 745 mil mdd en 2011, contra 163 mil mdd en 2001. El valor total de esta medida de comercio trilateral se ha expandido en un promedio de 17% anual en la década pasada.


La rápida tasa de crecimiento refleja en parte el desarrollo de cadenas regionales de suministro en productos que terminan en los mercados occidentales. Sin embargo, exportadores de China, Japón y Corea del sur también se benefician de la creciente demanda final de sus mercados vecinos. Contra este trasfondo, no es sorpresa que las principales economías exportadoras de Asia buscan comerciar más entre sí en momentos en que las crisis fiscales y el lento crecimiento proyectan una sombra sobre las perspectivas de la demanda en EU y Europa.


Pese al impacto potencial del TLC China-Japón-Corea del Sur, existen varios motivos de cautela. Primero, las negociaciones serán sin duda prolongadas y contenciosas. El precedente histórico sugiere que negociar acuerdos de comercio bilaterales puede llevar años, y en este caso la necesidad de conversaciones tripartitas conlleva dificultades adicionales. Se han necesitado años tan sólo para que los tres países accedieran a comenzar negociaciones.


Intereses proteccionistas arraigados en cada país representarán un obstáculo formidable. Por ejemplo, no es probable que China haga concesiones que amenacen la capacidad del Estado de controlar las industrias estratégicas, y productores agrícolas de Japón y Corea del Sur tienen el poder político para defender las extensas barreras comerciales que los protegen. Enfrentados a tales desafíos, los negociadores comerciales de los tres países podrían optar por suavizar las pláticas excluyendo sectores especialmente delicados, lo cual limitará la importancia económica del acuerdo resultante. Como caso relevante, China ha concluido con rapidez una serie de TLC en años anteriores, pero varios de esos pactos son relativamente estrechos y carecen de mecanismos rigurosos de aplicación.


Una advertencia final es que las tensiones geopolíticas subyacentes pueden complicar las cosas. Si bien los tres países prometen de rutina expandir la cooperación y resolver en paz sus diferencias, las relaciones diplomáticas se tensan con frecuencia debido a la animosidad histórica y las disputas territoriales. También, Japón estará ansioso por tranquilizar al principal garante de su seguridad, EU, de que un TLC con China no socavará las perspectivas de la sociedad transpacífica, acuerdo de comercio propuesto que Washington apoya pero al que no es probable que China se adhiera.


En suma, un pacto comercial China-Japón-Corea del Sur sin duda acercaría a los tres países, pero las posibilidades de que un acuerdo de largo alcance se concluya en breve plazo parecen tenues.


Traducción de texto: Jorge Anaya

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TLC inmodificable, inicuo e indefinido

¿Cuántos ciudadanos conocen de verdad el TLC con Estados Unidos? ¿Cuántos saben que tiene 23 capítulos, miles de cláusulas, cartas adjuntas, archivos anexos, entendimientos sobre salud pública, medio ambiente, patentes, biodiversidad y servicios financieros, entre otros? ¿Cuánto se ignora de los 400 temas que comprende y de las instituciones que establece, por encima de las nacionales, para regirlos?
 

El desconocimiento no es culpa del ciudadano común. Tres gobiernos sucesivos se han encargado de ocultar los impactos que tiene este TLC con Estados Unidos, la madre de todos los demás, y se han limitado a decir como Uribe: “Da acceso a los productos colombianos al mercado más grande del mundo”.O como Santos: “Creará 500 mil empleos”. O como Andrés Felipe Arias: “Permite cambiar uchuvas por trigo”. O el mentiroso: “Vendrán productos más baratos”.
 

El TLC implica mucho más que estas frases engañosas. Leyes injustas como la 100, la 142 o los regímenes de inversión extranjera o de regalías no podrán modificarse si con ello fueran perjudicados los planes de negocios de los inversionistas norteamericanos. Los TLC blindan el neoliberalismo y le dan estabilidad jurídica al inscribirse en el bloque de constitucionalidad de tratados internacionales, protegidos del Ejecutivo y del Legislativo. Al definir como inversión, empresas, acciones, bonos, créditos y préstamos, operaciones bursátiles, contratos, propiedad intelectual y bienes tangibles e intangibles, los intereses norteamericanos se vuelven intocables, a no ser para otorgarles más ventajas.
 

Se dice que el TLC impone obligaciones iguales a las dos partes. Así es, pero se trata de socios completamente desiguales: el PIB de Estados Unidos es treinta veces mayor que el de Colombia, y no hay trato diferencial para el débil. La teoría de la convergencia, por la cual en una zona económica común entre economías diferentes la más atrasada se acerca a la de mayor nivel de desarrollo, está rebatida; la actual crisis europea, con los casos de Grecia y España, es la más reciente refutación a dicho aserto.
 

Esto se ratifica luego de décadas de globalización: los países de ingreso medio han decaído en el Índice de Desarrollo Humano de 0,673, a 0,63 -de 1998 a 2011-, mientras, los de ingreso muy alto, hoy día, están en niveles de 0,9, y, los de ingreso bajo, apenas superan 0,45, según el PNUD.
 

El TLC se firmó sin límite. La cláusula 23.4 prescribe que “cualquiera de las partes podrá poner término a este Acuerdo”. Es indispensable un gobierno nacionalista que al menos intente renegociarlo en un plano donde la iniquidad manifiesta se logre reversar, iniquidad todavía más severa en cuanto que la superpotencia usará el TLC para verter sus excedentes, causantes de la crisis de superproducción que atraviesa, sobre la contraparte colombiana.


Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 14 de 2012
 

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El trabajo: otra ventaja más de Estados Unidos en el TLC
Hace algunos días, en un debate sobre TLC en la Universidad de los Andes, un profesor de economía defendía el comercio como variable principal en el desarrollo de los países. Le atribuía dones mágicos para reducir pobreza, desempleo y desigualdad e incrementar el PIB. Abrazaba, dos siglos después, el teorema de la ventaja comparativa de David Ricardo por el cual, al perseguir cada país su provecho, se conquista el bienestar universal.


Pasaba sobre las realidades del comercio actual, un comercio administrado, lejos de ser libre. Omitía el papel que juegan los subsidios estatales de las potencias a sus industrias y agriculturas para exportar mercancías a precios por debajo del costo de producirlas; tampoco reparaba en las barreras no arancelarias, como normas sanitarias, cuotas y trabas aduaneras diversas; ni mencionaba la tasa de cambio, arma clave en las guerras comerciales, tal como Estados Unidos la utiliza actualmente, obviando que dichos instrumentos están al orden del día cuando la crisis global llama al proteccionismo.


Sin embargo, resultó inadmisible que olvidara el arma comercial básica del siglo XXI: el factor trabajo. La globalización neoliberal se fundamentó en la competencia entre los mercados laborales del mundo y, aunque existe opinión generalizada de que su abaratamiento sólo es propio de países pobres, lo determinante para competir es la relación entre el salario y la productividad de la fuerza ocupada en cada país.


Cuando se mira la evolución de estos términos en Estados Unidos y Corea del Sur, nuestros próximos “socios comerciales”, las cifras son amenazantes. De 19 países analizados, entre 2002 y 2010, Estados Unidos rebajó su índice de costo laboral de 100 puntos a 89,2 mientras la productividad la aumentó de 100 a 149. En cuanto a Corea, el costo, en el mismo lapso, subió de 100 a 117 y la productividad pasó de 100 a 170. Cuando se comparan, son, junto con República Checa y Taiwán, los de mayor eficiencia del trabajo.


En el caso norteamericano, el “infierno laboral” vigente dista del “sueño americano” de otrora. En el periodo estudiado, pasó de tener 8,3 millones de desempleados a 14,8 millones y de los 139 millones de empleos actuales, 26 son de tiempo parcial. Han ratificado apenas 2 de los 7 convenios principales de la OIT, no se compromete con el derecho a la organización sindical, ni con el de negociación colectiva, ni con el de la no discriminación salarial por género en el empleo, entre otros. No hay margen para creer que en ese marco en Colombia brotarán por encanto 500 mil empleos con el TLC. ¡Quién creyera, Estados Unidos también tiene ventaja absoluta en el factor trabajo!


Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, mayo 7 de 2012

 


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Lunes, 07 Mayo 2012 16:13

Bandera a media asta








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TLC y soberanía nacional. Un continente en resistencia
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Sábado, 14 Abril 2012 07:58

La Cumbre de las guayaberas

La Cumbre de las guayaberas
Obama, el primer Presidente negro de Estados Unidos -sin dudas inteligente, bien instruido y buen comunicador-, hizo pensar a no poca gente que era un émulo de Abraham Lincoln y Martin Luther King.

Hace cinco siglos una Bula Papal, aplicando conceptos de la época, asignó alrededor de 40 millones de kilómetros cuadrados de tierra, aguas interiores y costas a dos pequeños y belicosos reinos de la península Ibérica.

Ingleses, franceses, holandeses y otros importantes Estados feudales fueron excluidos del reparto. Interminables guerras no tardaron en desatarse, millones de africanos fueron convertidos en esclavos a lo largo de cuatro siglos y las culturas autóctonas, algunas de ellas más avanzadas que las de la propia Europa, fueron deshechas.

Hace 64 años fue creada la repudiable OEA. No es posible pasar por alto el grotesco papel de esa institución. Un elevado número de personas, que tal vez sumen cientos de miles, fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas como consecuencia de sus acuerdos para justificar el golpe contra las reformas de Jacobo Árbenz, organizado por la Agencia Central de Inteligencia yanki. Centroamérica y el Caribe, incluida la pequeña isla de Granada, fueron víctima de la furia intervencionista de Estados Unidos a través de la OEA.

Más grave todavía fue su nefasto papel en el ámbito de Suramérica.

El neoliberalismo, como doctrina oficial del imperialismo, cobró inusitada fuerza en la década del 70 cuando el Gobierno de Richard Nixon decidió frustrar el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile. Una etapa verdaderamente siniestra en la historia de América Latina se iniciaba. Dos altos jefes de las Fuerzas Armadas chilenas, leales a la Constitución, fueron asesinados y Augusto Pinochet impuesto en la jefatura del Estado, tras una represión sin precedentes en la que numerosas personas seleccionadas fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas.

La Constitución de Uruguay, un país que se había mantenido durante muchos años en el marco de la institucionalidad, fue barrida.

Los golpes militares y la represión se extendieron a casi todos los países vecinos. La línea de transporte aéreo cubana fue objeto de brutales sabotajes. Un avión fue destruido en pleno vuelo con todos sus pasajeros. Reagan liberó al autor más importante del monstruoso crimen de una prisión en Venezuela, y lo envió a El Salvador a organizar el intercambio de drogas por dinero para la guerra sucia contra Nicaragua, que costó decenas de miles de muertos y mutilados.

Bush padre y Bush hijo, protegieron y exoneraron de culpa a los implicados en estos crímenes. Sería interminable la lista de fechorías y actos terroristas cometidos contra las actividades económicas de Cuba a lo largo de medio siglo.

Hoy, viernes 13, escuché valientes palabras pronunciadas por varios de los oradores que intervinieron en la reunión de cancilleres de la llamada Cumbre de Cartagena. El tema de los derechos soberanos de Argentina sobre las Malvinas -cuya economía es brutalmente golpeada al privarla de los valiosos recursos energéticos y marítimos de esas islas-, fue abordado con firmeza. El canciller venezolano Nicolás Maduro, al finalizar la reunión de hoy, declaró con profunda ironía que “del Consenso de Washington se pasó al Consenso sin Washington”.

Ahora tenemos la Cumbre de las guayaberas. El río Yayabo y su nombre indio, totalmente reivindicado, pasarán a la historia.

Fidel Castro Ruz

Abril 13 de 2012

9 y 40 p.m.
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