Puño en alto, Martínez festeja su triunfo este domingo, a la espera del ballotagge. foto2: Simpatizantes de Lacalle Pou celebran la elección de su candidato.   ________________________________________ Imagen: AFP

 El socialista obtenía un 39,9 por ciento de los votos, frente a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, que obtenía 29. Ernesto Talvi (12,5) y Guido Manini Ríos (10,7) apoyarán a Lacalle en la segunda vuelta. 

 

Eran las 20.30 de la noche cuando los uruguayos ya tenían una certeza: que el candidato Daniel Martínez, del Frente Amplio, era el ganador, pero que no le alcanzaba para imponerse en primera vuelta. Con los datos de las proyecciones del escrutinio anunciados por las consultoras Factum y Equipos Consultores, el socialista obtenía un 39,9 por ciento de los votos, frente a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional (Blanco), que obtenía 29 por ciento. En tercer lugar, se ubicaban el colorado Ernesto Talvi (12,5 por ciento) y el ultraderechista Guido Manini Ríos (10,7 por ciento). Tanto el economista neoliberal Talvi como el excomandante en jefe del Ejército anunciaron su apoyo a Lacalle Pou para el ballottage, que se realizará el 24 de noviembre.

Pasadas las 21 horas, Martínez se dirigió a sus a seguidores desde su comando de campaña en el centro montevideano. “Se siente se siente, Martínez presidente”, cantaba la militancia. El exintendente de la capital, de 62 años, llevaba una bandera de Uruguay en su hombro izquierdo, secundado por su compañera de fórmula Graciela Villar. “La fuerza más importante del Uruguay se llama Frente Amplio. Es la apuesta a las certezas, a la estabilidad, y no la apuesta al ajuste con un destino incierto. En esta nueva etapa que se abre los ciudadanos van a elegir a personas concretas. Acá están Graciela y Daniel, vamos que podemos”, sostuvo. 

El Frente Amplio pierde la mayoría parlamentaria con la que gobernó durante tres períodos consecutivos a partir de 2005, y deberá pugnar en solitario por la Presidencia.

Eran las 22. 30 cuando habló Lacalle Pou ante sus simpatizantes, acompañado por su compañera de fórmula Beatriz Argimón. El ex diputado y senador de 46 años, que se candidatea por segunda vez a las presidenciales, insistió con su idea de campaña: “queremos cambiar el país….Se va a instalar el Uruguay de la tolerancia”. Quiero pertenecer a un gobierno que no les diga a los uruguayos que no les van a subir los impuestos y las tarifas y después les mienta". El abogado, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle --recordado por sus políticas neoliberales-- dijo que agradecía el apoyo de los otros partidos para formar una coalición variopinta. 

Consultado por Página12, el historiador Gerardo Caetano señaló los desafíos para la coalición de centro-izquierda oficialista. “El Frente Amplio se confirma como la primera fuerza política. De cara al ballottage, la situación de ventaja es para Lacalle Pou. El hecho novedoso es el partido ultraderechista de Manini Ríos: el voto de Cabildo Abierto será clave para la segunda vuelta. Ese partido tiene la llave de las mayorías legislativas” afirmó el politólogo.

De su lado, Adolfo Garcé, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de La República dio su opinión sobre esta elección. “El Frente Amplio lleva 15 años gobernando. Siempre surge un poco de descontento, de promesas incumplidas. Por ejemplo, la desocupación es baja (8 por ciento), pero se fueron perdiendo puestos de trabajo en los últimos años. El déficit fiscal viene en aumento desde hace tres años. El gobierno tuvo que subir impuestos en 2016 y eso generó malhumor”.

El economista Alberto Couriel, quien fue 25 años senador del FA, señaló a este diario que mientras la coalición oficialista siempre se preocupa por el gasto social, el empleo y la salud, la derecha siempre está preocupada por el déficit fiscal. “La derecha ve al déficit fiscal como si fuera todos los males del mundo. Ya vemos las experiencias de Macri, Bolsonaro y Piñera. La derecha va a implementar un ajuste clásico: recortar el gasto, lo que conlleva a una menor demanda interna y la caída del salario real.

En su programa de gobierno Lacalle Pou plantea reducir el gasto del Estado para superar el déficit fiscal de 4,9 por ciento del PIB que arrastra el país. Entre otras medidas criticadas por el oficialismo, propone reducir la reposición de vacantes en el sector público para bajar erogaciones.

Si bien la inversión en educación es de un 4,2 por ciento del PBI, Garcé alertó sobre un aspecto a resolver, parte de los reclamos de la ciudadanía. “Hay deserción de estudiantes de secundario de los barrios más pobres. Cuatro de cada diez estudiantes termina el liceo, y son los que viven en barrios acomodados. Entonces es un problema de desigualdad”.

Los uruguayos decidieron este domingo sobre una reforma constitucional que promovía la creación de una guardia nacional que pondría a 2.000 militares en las calles en tareas de seguridad. El impulsor del plebiscito, el senador blanco Jorge Larrañaga, dio una palabras tras conocer el resultado desfavorable: un 46 por ciento de los votos --necesitaba superar el 50 por ciento--. “No contábamos con ningún candidato a la presidencia apoyándonos. El millón y pico marca que estamos felices y contentos porque hemos jugado un papel importantísimo para el resultado que tiene hoy el Partido Nacional”.

La Teja y Pocitos

La Teja, a pocos kilómetros del centro, tiene un habitante ilustre: Tabaré Vázquez. El presidente uruguayo vivió toda su vida en este barrio de clase media baja y de obreros. En el Club Progreso Tabaré votó por la mañana ante la mirada atenta de simpatizantes del Frente Amplio.

Se veían banderas rojo, azul y blanco en cada cuadra. En autos, sobre los hombros de “chiquilines”, en pintadas en los postes de luz. Un pasacalle anunciaba: “Los uruguayos votamos a conciencia y con memoria”.

 “El Frente me ayudó y me dio libertad” dijo la trans que es enfermera y que está haciendo los papeles para cambiarse el nombre; en su documento figura como Luis Alberto García. “Mujica nos dio la cédula y la Mides (una política social)”, aseguró con orgullo. Durante este período de gobierno se aprobó la Ley integral para personas trans.

Daniel Martínez votó antes del mediodía en el barrio Pocitos, una zona que contrasta con la Teja. Allí se ven más banderas blanca y celeste (del Partido Nacional) en las ventanas de edificios y casas de uruguayos con alto poder adquisitivo. El ex presidente de la petrolera Ancap, de padres blancos que siempre le criticaron sus ideas de izquierda, fue al Colegio Marista Champagnat.

Mate en mano, Martínez dijo que la jornada era “una fiesta en la calle" y que había hablado por teléfono con el candidato argentino Alberto Fernández en momentos en que también se votaba en la otra orilla.

 De Pocitos es oriundo Lacalle Pou. Fue al colegio secundario en la British School, en Carrasco. En este barrio de clase media acomodada el jubilado Juan Illa sostuvo con convicción: “Soy blanco de toda la vida. Quiero un cambio. Este gobierno hizo cosas buenas, pero hay que mejorar la seguridad”.

El tema seguridad era una obsesión para los vecinos electores de este barrio.

Un cantante de tango amateur de nombre Mauricio Petri, señaló su balcón del semipiso, frente a la escuela Brasil. Dueño de un local de ropa, improvisó ante esta cronista el tango “Uno” y después -dijo--le voy a cantar “Volver”. Este señor votó por el Partido Colorado por tradición familiar. “El Frente Amplio estuvo 15 años, hay crisis. Nadie compra nada hasta después de las elecciones”, dijo.

En menos de un mes, los uruguayos definirán si se mantienen en el camino de los últimos 15 años o si optarán por un giro a la derecha.

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El debate electoral en Uruguay

Derechos civiles bajo amenaza

Aborto legal, matrimonio igualitario, regulación del cannabis y leyes en favor de peones rurales, empleadas domésticas y personas trans.

Por Mercedes López San Miguel

Desde Montevideo

En 15 años de gobiernos del Frente Amplio, Uruguay avanzó con una agenda de derechos: aborto legal, matrimonio igualitario, regulación del cannabis, ley de jornada laboral del peón rural, ley para empleadas domésticas, ley integral para personas trans.

Luis Lacalle Pou, diputado por el Partido Nacional desde el año 2000 –entonces tenía 26 años—y que en 2015 se instaló en el Senado, no votó ninguna de las mencionadas leyes. Hijo de una familia patricia, Lacalle Pou se define “muy creyente” y contrario al aborto. “Voté en contra todas las veces y creo que hay que trabajar para que no se produzcan más abortos” dijo a la agencia EFE.

El abogado recibido en la Universidad Católica sostiene que si pudiera volver el tiempo atrás, daría su apoyo al matrimonio igualitario. En una entrevista televisiva, Lacalle Pou se mostró a la defensiva diciendo que estuvo a favor de “14 de los 24 artículos de la Ley para personas trans”, pero, al mismo tiempo no podía justificar por qué no votó el artículo sobre la operación de cambio de sexo.

Desde el FA temen que los blancos, de llegar al poder, deroguen las leyes de derechos. Daniel Martínez les preguntó a los simpatizantes: “¿qué garantías tenemos que no habrá retrocesos?”.

El estudiante de Diseño gráfico, Santiago Ripa, con cigarro de marihuana en mano, explica a esta cronista por qué votó al socialista Martínez. “Mis padres fueron de izquierda durante la dictadura. En 15 años de gobierno se ha logrado equidad, mejorar la salud y la educación. Claro que falta mucho por hacer, ta”. Ripa, de 26 años, votó por segunda vez y en ambos casos por el FA. “Lacalle Pou quiere bajar cupos en educación. Representa a los de arriba”.

Como este joven estudiante, desde 2014 se registraron 48.296 personas en el Instituto de Regulación y Control del Cannabis. Según las cifras oficiales, son 37.890 adherentes en farmacia, 7513 por cultivo doméstico y 3896 miembros de clubes.

La Ley de regulación de producción, venta y consumo de marihuana se sancionó en diciembre de 2013 sólo con los votos del bloque frenteamplista. El senador blanco Jorge Larrañaga sostuvo entonces: “Uruguay se va a convertir en territorio liberado”.

El exintendente de Montevideo, Mariano Arana, brindó en diálogo con Página/12 otros ejemplos de la nutrida agenda social. “No fueron sensibles los que dijeron que tradicionalmente apoyaban el trabajo del campo. ¿Cuándo se acordaron de los peones rurales? Si no hubiera sido por el Frente Amplio nadie se acordaba de ellos”. El referente frenteamplista se refería a la Ley 18.441 del año 2008 que limitó la jornada laboral de los peones rurales a máximo 8 horas diaria y estableció el pago de horas extras. Arana sostuvo también: “Mi madre trabajó en el servicio doméstico, sometida a múltiples arbitrariedades y barbaries. Por primera vez las empleadas domésticas tienen una ley que las proteja“, dijo en alusión a la norma sancionada en 2006.

Sin embargo, persiste una deuda con los derechos humanos. El Frente no logró derogar la Ley de Caducidad y se mantiene intacto el pacto de silencio en las altas jerarquías militares. El excomandante del Ejército, Guido Manini Ríos ocultó a la justicia penal la confesión del represor José Nino Gavazzo sobre la desaparición de Roberto Gomensoro en 1973. Gavazzo había sido exculpado en la causa por falta de pruebas. Por eso, Tabaré Vázquez destituyó a Manini Ríos en marzo de este año. “En Uruguay solamente un pequeño grupo de criminales estatales ha sido juzgado y condenado”, señaló Crysol, Asociación de ex presos y presas políticas.

Macarena Gelman, nieta del poeta argentino e hija restituida de María Claudia García Iruretagoyena y Marcelo Gelman, desaparecidos por el Plan Cóndor, advirtió en una entrevista radial: “las políticas de los gobiernos que no fueron del Frente Amplio han sido bloqueadoras en cuanto a las búsquedas de desaparecidos. Volverían dificultades que hoy estamos sorteando”. En marzo de 2012, durante el gobierno de José Mujica, el Estado uruguayo pidió perdón a las víctimas de la dictadura tras el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso Gelman.

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El Frente Amplio busca evitar un ballotage con la derecha

El río, que los uruguayos llaman mar, fluye tranquilo y constante en este viernes de sol. Una tranquilidad que parece de otro mundo si se la compara con las crisis económicas de Argentina y Brasil, y más aún con la revuelta popular que se vive en Chile.


Cuando este domingo 27 de octubre los uruguayos vayan a las urnas tendrán la opción de votar por la continuidad del proyecto del centro-izquierdista Frente Amplio (FA), tras 15 años de gobierno. Un proyecto que mejoró, con algunas limitaciones, indicadores económicos y cambió la matriz energética. Y en el que por primera vez hay renovación, dado que no se postulan los políticos históricos José “Pepe” Mujica y Tabaré Vázquez, que termina en marzo su segundo mandato.

El candidato del FA es el exintendente de Montevideo, el socialista Daniel Martínez, quien lidera los sondeos (le otorgan entre 40 y 43 por ciento), pero no le alcanzaría para ganar en primera vuelta. Martínez se enfrenta a una oposición de derecha fragmentada: en segundo lugar en intención de votos se ubica el senador Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional o Blanco (entre 24 y 29 por ciento), con su promesa de shock y reducción de un déficil fiscal que hoy es de 4,9 por ciento, similar al de Argentina.

En el tercer lugar aparece el candidato del Partido Colorado, Ernesto Talvi (entre 11 y 13 por ciento) seguido muy de cerca por el ultraderechista Guido Manini Ríos, excomandante en jefe del Ejército que lidera Cabildo Abierto (entre 9 y 12 por ciento). Un Bolsonaro a la uruguaya.

Por la peatonal Pérez Castellano en la Ciudad Vieja una pintada enuncia: “Tus sueños al Frente”, en apoyo al partido de los colores rojo, azul y blanco. Un vendedor de un local de artesanías, Juan De Carli, afirma que siempre votó al Frente Amplio. “Es la opción del cambio. El acceso al estudio, a la medicina gratis gracias al Fonasa (Fondo Nacional de Salud). Se pasó de 380 mil afiliados a mutuales a 2 millones y medio de afiliados al sistema integral”. En el puesto de enfrente, buscando unos discos de vinilo, Mario Pérez, dueño de una pequeña empresa se sincera: “Quiero que se vayan. No soy de izquierda. Los uruguayos estamos mal. Tenemos mucho asistencialismo a los pobres. Yo tengo que laburar, bo”. Se le pregunta a quién va a votar, duda y responde: “no votaría a nadie”.

El enojo de este señor de 57 años contrasta con la explicación de Daniel Olesker, ex ministro de Salud y Desarrollo Social durante el gobierno de Mujica (2009 a 2014). “En estos 15 años hubo un aumento del 60 por ciento del salario; se crearon 300 mil puestos de trabajo, más los 300 mil empleos informales que se blanquearon. Hubo un cambio tributario: se bajó el IVA y se eliminó el impuesto a los sueldos. Esto contribuyó a que creciera el mercado y también el turismo interno”. El economista sintetiza: aumento salarial, más empleo y reducción de la carga tributaria de los trabajadores. Y da un ejemplo. “una pareja de una docente y un cajero hoy tienen en términos de poder de compra el doble de lo que era en 2004”.

Olesker destaca que en estos gobiernos del FA Uruguay fue saliéndose de la dependencia con Argentina y Brasil que tenía en los años noventa. “Se dio una modalidad de crecimiento económico más diversificado, con fuentes de energía renovables”. Tras la última crisis energética, Uruguay cambió su matriz productiva: hoy la electricidad es 97 por ciento de energías eólicas y solares. Asimismo, crece la expectativa por la inversión de una nueva papelera UPM, que miran de reojo los ambientalistas. Se va a instalar en el centro del país, entre Paso de los Toros y Durazno.

De su lado, el candidato Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle, presenta un plan de gobierno haciendo énfasis en “Austeridad, Competitividad, Seguridad Social, Conocimiento y Cultura”. El senador afirma que bajará el gasto sin aumentar impuestos ni tarifas públicas. “Se puede ahorrar en torno a 900 millones de dólares por año” afirma el candidato de la derecha, prometiendo “eficiencia” en la asignación de recursos en las empresas públicas sin restar fondos a educación, salud o vivienda. Este conjunto de expresiones de buena voluntad de parte del aspirante neoliberal, exhibe un aroma familiar para quien vivió la experiencia de la debacle de Macri. Los críticos de Lacalle Pou sostienen que un eventual gobierno de la derecha reducirá el gasto social. Y recuerdan que “Cuquito”, como llaman al hijo de “Cuqui” Lacalle, no ahorró elogios a Macri ni a Piñera.

Más complicado estuvo por estas horas el candidato Ernesto Talvi, quien tuvo que aclarar que “jamás” aseguró que Chile fuera un país modelo. El economista liberal asegura que durante la campaña dijo “hasta el cansancio” que tomaba a Chile “como ejemplo en dos aspectos, en el manejo del dinero de los contribuyentes y del Estado y en la política que los ayudó a salir a la conquista de los mercados del mundo”.

“La región se incendia y mira con admiración a Uruguay”, titula el diario local La República. Hay mucho por rescatar de un modelo que navega por aguas tranquilas.

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Evo ganó pero iría a ballottage con Mesa

 El presidente de Bolivia se imponía con el 45 por ciento de los votos, pero le faltaban puntos para evitar la segunda vuelta. Carlos Mesa obtenía un 38 por ciento.

Con incertidumbre y tensión, el desenlace de las elecciones en Bolivia se prolongaba hasta casi la medianoche del domingo. El escrutinio se plantó a las 2 horas y 20 minutos de haberse cerrado la votación con el 83,76 de los sufragios computados. Con ese porcentaje Evo Morales deberá revalidar su victoria en la primera vuelta en un segundo turno. No sacaba el 10 por ciento de diferencia sobre Carlos Mesa indispensable para ganar sin el 50 % más uno de los votos. El presidente les habló a sus partidarios en el Palacio Quemado, la ex Casa de Gobierno, anunciando su cuarta victoria electoral consecutiva, pero dejó en suspenso si se podría evitar el ballottage. Carlos Mesa, el candidato de Comunidad Ciudadana (CC) se había pronunciado antes: “Hemos logrado un triunfo, estamos en segunda vuelta”. El denominado conteo rápido como lo llaman acá, hacia presumir que los resultados totales y definitivos se conocerían relativamente temprano. Pero no pasó. Entre las 20.20 (hora de Bolivia) y el cierre de esta edición, festejaba el MAS, el partido del gobierno, y también CC, la segunda fuerza.

La demora en conocerse el 16,24 por ciento de los votos pendientes, según los medios, distintos analistas y el propio Tribunal Supremo Electoral (TSE), se debía a que provienen del campo, donde el MAS ha mantenido una hegemonía histórica. El voto rural será el que en definitiva decida qué pasará con la continuidad de Morales en el gobierno.

Al cierre de esta edición ni siquiera se podían tener datos del TSE. Esa incógnita sobre los sufragios de las zonas más alejadas de las grandes ciudades se trasladó a las calles de esta capital, donde tanto masistas como partidarios del ex presidente Mesa se adjudicaban la victoria. Unos con realismo y cautela. Es que Evo efectivamente sacaba el 45,28 por ciento de los votos, pero le faltaban los puntos necesarios para evitar la segunda vuelta; y otros porque cuando se conoció el 83,76 de los sufragios emitidos, llegaban a la segunda vuelta con el 38,16 para Mesa. La diferencia de 7,12 por ciento entre los dos candidatos, tomado en cuenta que ninguno superaba el 50 %, marcaba la certeza de un nuevo turno electoral.

En la hipótesis de un ballottage, se trataría de una elección muy diferente a esta. El MAS iría a esa instancia fijada para el 15 de diciembre con su base electoral intacta, pero competiría contra una oposición que se aglutinaría detrás de la candidatura de Mesa. Oscar Ortiz, de Bolivia dice NO, anunció su respaldo al ex presidente. Es previsible que el coreano-boliviano Chi Hyun Chung llame a votar por Mesa. Entre los apoyos en las urnas que juntaron el tercero y cuarto de los candidatos suman un 13,18 por ciento, un porcentaje que puede ser decisivo para dirimir el resultado en el ballottage.

El presidente les habló a sus partidarios en la ex Casa de Gobierno, acompañado por su compañero de fórmula, Álvaro García Linera: “Entendemos las informaciones preliminares y como siempre esperamos el voto del campo”, dijo y recordó cuando en 2002, en su primera incursión como candidato a presidente, los votos se demoraron por una nevada. “Vamos a esperar al último escrutinio del voto nacional para continuar con nuestro proceso de cambio”, agregó.

Mesa, en cambio, no esperó al cierre del escrutinio y ante su militancia salió a confirmar que forzaba el ballottage de diciembre: “Es un triunfo incuestionable que nos permite decir, con absoluta certeza y asusta seguridad, que estamos en segunda vuelta. Este triunfo se lo debemos a la claridad de pensamiento del pueblo boliviano. Mi agradecimiento a todas estas personas, millones de bolivianos que han decidido votar por Comunidad Ciudadana”-

Bolivia tiene nueve departamentos –el equivalente a nuestras provincias- donde Evo ganaba en cinco de ellos: La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Pando. Mesa triunfaba en Santa Cruz, Beni, Chuquisaca y Tarija. La votación para el Congreso le adjudicaba la victoria al MAS en ambas cámaras, aunque con el detalle clave de que en el Senado, el oficialismo cedía su mayoría (por la pérdida de siete bancas). Las fuerzas quedaban así: 18 senadores del MAS, 17 de la CC y uno de Bolivia dice No).

Los guarismos parciales de la elección dejaron a los dos principales candidatos despegados por una gran diferencia del resto. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) que había empezado el día destacando que se votó con normalidad en todo el país, a las seis de la tarde daba los resultados iniciales que llegaban desde el exterior. La primera mesa que se conoció fue de la Argentina. De la escuela Nº 16 República de Corea ubicada en Murguiondo 76, del barrio de Liniers. Ahí Evo sacó una diferencia aplastante sobre su rival: 45 votos a 10. Los sufragios de los bolivianos en otros países representan el 4,7 % del electorado. Un porcentaje nada desdeñable para las fuerzas que se presentaron a las elecciones.

Detrás de Evo y Mesa en las generales asomó la gran sorpresa de la votación. El coreano Chi Hyun Chung, un pastor evangélico que ataca al feminismo y la educación de género y que de la nada saltó al tercer puesto. Un fenómeno parecido ya vivió Brasil con Jair Bolsonaro y las iglesias apoyándolo. Ortiz quedó cuarto y el último de los nueve candidatos que superó el uno por ciento de los votos fue Felix Patzi, del Partido Tercer Sistema. Tanto él como los restantes desaparecerían del escenario electoral por no llegar al 3 % de los votos. La ley electoral boliviana prevé que si las fuerzas políticas no obtienen ese piso perderán su personería jurídica.

Por Gustavo Veiga

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Viernes, 20 Septiembre 2019 06:40

El poder de Netanyahu disminuye

El poder de Netanyahu disminuye

Existe una extraordinaria ironía en el destino de Netanyahu y el de Irán. El primero ha sido el capitán del Titanic, como lo llamó hace un par de días un académico israelí. El segundo –que se puede decir es mejor capitán– encabeza un par de buques tanque que salen y entran al Mediterráneo y al Golfo.

Irán también es el objetivo de la retórica del premier y su partido, Likud, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). ¿Recuerdan esas pruebas de caricatura que Netanyahu mostró ante la ONU, que supuestamente demostraba el tiempo que le llevaría a la república islámica fabricar un arma nuclear? Afirmó que a Irán "debían arrancársele los colmillos", con lo que quiso decir que el tirano nuclear islamita debía ser desarmado.

Y aquí estuvimos esta semana, con la bestia iraní, en efecto, disparándole a las plantas petroleras de Arabia Saudita, si bien recalco que los sauditas afirmaron que el ataque fue "incuestionablemente patrocinado" (aquí va un sic muy grande) por Irán. En otras palabras: fueron los hutíes quienes lo hicieron, pero los iraníes quienes están detrás del hecho.

Sin embargo, el hombre que encabezó el gran ataque antiraní en la ONU parece haber hundido su barco, y el hombre que una vez nos dijo en la conferencia de Herzeliya, hace muchos años, que Beirut era "el centro del terror", el entonces jefe del Estado Mayor, Benny Gantz, podría ser ahora quien dirija al Estado de Israel hacia el futuro.

¿Y el ganador? Irán, por supuesto.

Es extraña la frecuencia con que esto sucede. Los británicos pierden un buque petrolero al tiempo que un navío iraní aparece en el puerto sirio de Banias. ¿Y qué dijo Trump? Ni siquiera hizo su habitual alharaca para informar que más sanciones contra Irán serían reveladas "dentro de las próximas 48 horas" –tiempo suficiente para que a sus colaboradores se les ocurriera algo– y añadió que "hay muchas opciones".

Una opción para Trump, ahora que sabe el destino de Netanyahu, sería volverse en contra de los sauditas, cuyos hombres de inteligencia decapitaron al pobre Jamal Khashoggi hace un año. Le hicieron cosas inauditas antes de, seamos francos, tirarlo por un desagüe, a una fuente o a un lavabo del consulado. ¿Qué sabía el príncipe heredero saudita de este abismal y vergonzoso asunto?

Permítanme agregar otra otra pregunta: ¿habrán colocado el rostro de Khashoggi hacia la Meca, si es que lo sepultaron? Quizá Mike Pompeo pudo preguntar a Mohamed bin Salmán, con una amplia sonrisa, cuando se reunió con él miércoles pasado, qué es lo que sabe del espantoso asesinato de un viejo amigo mío.

Eso no fue amable. Los sauditas son nuestros aliados –recordemos que los británicos seguimos patrocinándolos– y ellos nos dicen que los ataques con drones de los hutíes/iraníes fue "poner a prueba la voluntad global". ¿Nuestra respuesta al asesinato de Khashoggi también fue una prueba para la voluntad global?

No que yo quiera apaciguar a Irán con sus ahorcamientos, torturas e injusticias, pero me sorprendió que en estos acalorados días en Medio Oriente nadie –ni Irán, ni Estados Unidos, ni los israelíes– recordaran que esta semana marcó el 37 aniversario de la matanza de Sabra y Chatila: una atrocidad creada por las milicias cristianas israelíes que Tel Aviv tenía en Líbano, y que asesinaron a mil 700 personas, en su mayoría palestinos en campos de refugiados a los que fueron enviados por un ministro derechista de Likud en 1982. Sí, el mismo partido Likud para el cual Netanyahu probablemente ya perdió la elección israelí.

Siempre me sorprenden estos aniversarios y cómo los olvidamos. Cómo ni un solo presidente o primer ministro o rey llegó al desolado cementerio lleno de maleza enredada donde yacen esos hombres, mujeres y niños muertos en el oeste de Beirut. Aún recuerdo sus semblantes, el olor, la vileza de las fosas comunes entre las que caminé.

Hace unos días pasé por ahí en taxi y me sorprendí al darme cuenta de que yo mismo ya los había olvidado.

En 1982 Beirut era conocida como "la capital del terror". En 1983 un pequeño ejército de atacantes suicidas se lanzó contra la embajada estadunidense, los marines y paracaidistas franceses.

¿El ataque contra Arabia Saudita fue ordenado por Irán? ¿Inspirado por Irán? ¿Ese país con el que estadunidenses, europeos y rusos, en su momento, lograron un acuerdo nuclear? El cielo nos guarde de los enemigos que se convierten en nuestros amigos, para luego volverse enemigos de nuevo, y del aliado que decapita a uno de mis colegas.

Hay muchas opciones, nos dice ahora el presidente estadunidense.

En efecto, las hay.

Traducción: Gabriela Fonseca

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El Superior General padre Arturo Sosa, màxima autoridad de la Orden de los Jesuitas.

 “No hay duda de que hay una lucha política dentro de la Iglesia" afirma el padre Sosa, interrogado sobre la difícil situación del Papa. "Las criticas miran a la sucesión”, agrega.

La difícil situación del papado de Francisco, el próximo sínodo de obispos sobre Amazonas que se realizará en Vaticano en octubre y la situación en Venezuela, fueron los temas principales en los que se centró el encuentro con periodistas extranjeros que este lunes hizo en Roma la máxima autoridad de la Orden de los Jesuitas, el Superior General padre Arturo Sosa.

Nacido en Caracas en 1948, Arturo Marcelino Sosa Abascal, fue ordenado sacerdote en 1977. Es licenciado en Filosofía y doctor en Ciencias Políticas y fue profesor en varias universidades venezolanas. Como jesuita, entre otras cosas, fue consejero del Padre Superior de la orden en Roma. En 2016 fue el primer no europeo -de los 31 sucesores de Ignacio de Loyola que fundó la Compañía de Jesús en 1540- en ser elegido “papa negro”, el nombre que antiguamente se daba a la mayor autoridad de los jesuitas por su poder en la Iglesia y fuera de ella y dado que se vestía de negro como cualquier sacerdote, no de blanco como un pontífice.

En sus años de trabajo en Venezuela no era muy famoso. Pero en la década del 1990, más precisamente en 1992, su nombre salió a relucir cuando los autores de un intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez - entre los que estaba quien sería luego presidente de Venezuela, Hugo Chávez- pidieron que el padre Sosa actuara como mediador. Los militares que intentaron el golpe pero luego se rindieron, iban a ser trasladados a la cárcel y se temía por su suerte. Esa mediación hizo que algunos sectores lo acusaran luego de ser un “filochavista”.

Interrogado sobre la situación del papa Francisco -un jesuita como él-, al que sectores muy conservadores, especialmente de Estados Unidos, lo acusan de ser demasiado progresista y hasta “comunista” y tanto desde el exterior como dentro del Vaticano hay quienes boicotean su accionar, padre Sosa dijo que “hay opiniones muy distintas”. “No hay duda de que hay una lucha política dentro de la Iglesia. En esta lucha entra un elemento, el clericalismo, es decir la lucha por el poder dentro de la Iglesia. Y no es sólo un ataque al papa Francisco. El no cambiará, está muy sereno ante las críticas. Pero las críticas son también un modo de influir en la elección del próximo papa. Papa Francisco no es un jovencito, el suyo no será el más largo pontificado de la historia. Esas criticas miran a la sucesión”.

El papa Francisco, dijo además padre Sosa, “es hijo del Concilio Vaticano II. Y como tal, pone toda su energía y su capacidad para hacer realidad lo que el Vaticano II soñó para la Iglesia. Porque esa es la verdadera reforma de la Iglesia”. Padre Sosa hizo referencia en efecto al Concilio considerado por muchos como el más “revolucionario” que ha tenido la Iglesia hasta ahora, el que, entre otras cosas, ponía el acento en la participación de la gente y en los pobres, cosa que Francisco subrayó desde el primer día de su pontificado. “Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres”, fue su primera frase ante cientos de periodistas que asistieron a su primera rueda de prensa pocos días después de haber sido elegido papa en marzo de 2013.

En el pueblo de Dios “quien más favorable es al Vaticano II, tiene más resistencias. Pero hay que seguir luchando- Más de cincuenta años (desde aquel Concilio) no es tanto tiempo”, subrayó. Contó además que la Compañía de Jesús, que tiene unos 15.600 miembros repartidos en 110 países del mundo, en estos últimos años se ha interrogado sobre cómo actuar en tiempos de papa Francisco y ha adoptado “cuatro preferencias apostólicas”, es decir orientaciones, para los próximos diez años. Preferencias que buscan conseguir la “reconciliación y la justicia”. Esas preferencias son: indicar el camino hacia Dios, caminar junto a los pobres y excluidos, ayudar a los jóvenes a crearse un futuro de esperanza y contribuir a la Casa Común, es decir como el papa Francisco llama a la Madre Tierra en su encíclica ecológica “Laudato Si”. “Migrantes y refugiados”, ya estaban entre las prioridades de los jesuitas, “son un desafío y como tal, no puede ser descuidado ni sustituido”.

En cuanto al próximo Sínodo sobre Amazonas que se hará en el Vaticano en octubre y que ha adquirido particular relevancia después de los recientes incendios, padre Sosa contó que la Compañía de Jesús trabaja con la Red Panamazónica, que incluye muchas diócesis y organizaciones religiosas de numerosos países. Los jesuitas sobre todo trabajan en la parte brasileña del Amazonas. “La Iglesia quiere ofrecer soluciones al Amazonas. La pregunta que se tratará de responder en el sínodo es cómo nosotros debemos servir a esa comunidad y cómo resolver sus problemas. El sínodo será “un encuentro pastoral para intercambiar ideas y hacer una reflexión común, para América Latina y para el mundo”, indicó padre Sosa, no sin antes destacar además el concepto de “ecología integral”, que comprende “todas las dimensiones de la vida humana” en la que insiste el Instrumentum Laboris, es decir el documento base que abrirá los debates en el sínodo. “Los que piensan que ésta es una opción de izquierda, mejor que abran los ojos”, comentó el padre jesuita.

En Venezuela, dijo sobre su país, se requiere “no solo el cambio del gobierno sino el cambio del sistema” y que ambos sean “producto de la voluntad del pueblo”, medidas “tomadas democráticamente”. Hablar de elecciones en Venezuela “no es una utopía porque en el pueblo venezolano existe una cultura democrática”. Pero en su opinión, para conseguir esos objetivos es necesario el apoyo internacional.

 

Por Elena Llorente

Desde Roma

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Viernes, 13 Septiembre 2019 05:45

Entre la guerra y las elecciones

Entre la guerra y las elecciones

Combinar el tiempo largo con la mirada desde abajo, parece un buen modo de acercarse a los procesos populares. Por el contrario, una mirada anclada en las coyunturas (o tiempo de eventos) es apenas "polvo", como decía Fernand Braudel. La mirada desde arriba, en tanto, recae en lo institucional, en ese tipo de análisis que practican las clases dominantes, directamente o por medio de sus testaferros ideológicos.

Han pasado ya casi tres décadas desde la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador, concretados en 1992. Un tiempo suficiente como para trazar balances. Aunque la situación de la izquierda y de los movimientos es dramática, no se ha escuchado a las dirigencias remitir la debacle en curso (el FMLN perdió un millón de votos en las recientes elecciones, pasando de 50 a 14 por ciento de los sufragios), al proceso de paz.

Sin embargo, eso es lo que piensan buena parte de las bases campesinas y populares salvadoreñas. El intercambio con campesinos del poblado San Francisco Echeverría, en el departamento de Cabañas, me abrió los ojos a otras dimensiones de los procesos de paz. Se trata de un pueblo de poco más de mil habitantes, repoblado en la fase inicial de las negociaciones de paz, por familias de militantes de las Fuerzas Populares de Liberación.

Lo más impactante es cómo la firma de los Acuerdos de Paz abrió el grifo del individualismo, según reconocen los propios ex combatientes. Reciben una compensación mensual de 50 dólares y en esa región se han beneficiado con cinco manzanas (más de tres hectáreas) y algunos con una vivienda.

Lo primero que sorprende es la mercantilización del compromiso de vida que asumieron al ingresar a la guerrilla. Ciertamente la compensación mensual es ridícula y se podría incluso valorar como positivo que en varias regiones desaparecieran los hacendados y sus tierras fueran divididas. Sin embargo, hacerlo de ese modo, no puede interpretarse sino como una rendición.

La segunda cuestión es que las izquierdas hemos pasado de la lucha armada a la lucha electoral y a la inserción en las instituciones, como si fueran las únicas opciones posibles. En ambos casos se registra una obsesión por la toma del palacio de gobierno. Seguimos el camino trillado de una historia de dos siglos, desde la toma de la Bastilla en París al asalto del Palacio de Invierno en San Petersburgo, pasando por la ocupación del Hotel de Ville durante la Comuna de París.

Esta fijación por ocupar o asaltar el centro físico y simbólico del poder de arriba, ha sido tan potente como para esculpir nuestros sueños y deseos con un cincel que reproduce las jerarquías capitalistas y patriarcales. De ese modo, nuestra cultura política no ha conseguido desgajarse de la cultura hegemónica y cuando conseguimos hacernos con el poder, nos limitamos a reproducir lo existente, o apenas administrarlo.

En El Salvador esto se expresa en las opciones de varios destacados dirigentes del FMLN, algunos de los cuales se hicieron empresarios exitosos, uno colabora con los servicios de inteligencia y otros se limitan a insertarse en los escalones más altos del poder para beneficio personal. Se puede decir que esto no es patrimonio exclusivo de la izquierda salvadoreño, lo que es tristemente cierto.

La tercera cuestión que pude apreciar es la fuerte separación entre dirigentes y bases. La militancia campesina les reprocha el abandono, que ahora ya no acuden a las zonas rurales ni están en contacto permanente con ellos. Creo que esta separación empezó mucho antes del proceso de paz, cuando los cuadros militares actuaban como vanguardia que dirigía a las bases, o "masas", como nos referimos en la izquierda a la gente común, unificando y anulando las diferencias.

Sin una nueva cultura política, tejida con las mejores hebras de las culturas originarias, negras y populares, no hay cambios posibles. Eso supone, como escribió el maestro Immanuel Wallerstein en su última nota en La Jornada (5 de agosto), "luchar consigo mismos" para transformar y no reproducir. Esa "lucha" transcurre por otros carriles de la que codicia la ocupación del Estado.

Por eso damos tanta importancia a los pueblos que se organizan en torno a caracoles, palenques y comunidades, poderes de abajo que no reproducen la lógica de los poderes de arriba. Funcionan con base en la rotación y a los siete principios zapatistas, sin la menor pretensión hegemónica. La hegemonía está calcada de la dominación y es apenas una forma suave de nombrarla.

Las organizaciones de abajo, en esta nueva cultura política, no son escalones para llegar arriba, sino algo completamente diferente. Este mundo puede expandirse o contraerse, pero es mediante la propagación y la multiplicación como puede llegar a desplazar al capitalismo. No son medios para alcanzar fines.

La nueva cultura política no nace ni en las academias ni en las bibliotecas, sino en torno a los trabajos colectivos, capaces de crear los bienes materiales y simbólicos para poder arrinconar el capitalismo.

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La economía boliviana impulsa a Evo Morales hacia su reelección

El 43% de los ciudadanos cree que está "un poco mejor" que hace un año, pero los especialistas advierten de la necesidad de reducir el déficit comercial

La percepción económica de la población impulsa el proyecto del presidente de Bolivia, Evo Morales, de reelegirse por cuarta vez en octubre, cuando se celebrarán unas elecciones presidenciales en las que parte como gran favorito. Según una encuesta de Ciesmori publicada por el diario El Deber, el 36% de los bolivianos piensa que la situación económica del país hoy es “buena” y el 27%, que es “regular”. Pese a la crisis de Argentina y Brasil, y al débil comportamiento de las economías sudamericanas en general, el PIB boliviano crecerá más del 4% en 2019, una tasa algo más baja que en años anteriores, pero todavía capaz de despertar ilusiones. El 40% de los consultados para el sondeo considera que su situación personal y familiar estará “un poco mejor” dentro de un año, frente al 15% que cree que estará “mucho mejor” y el 13% que considera que estará “igual”.

Estas previsiones contrastan agudamente con las advertencias de los analistas opositores respecto al callejón sin salida al que supuestamente se encamina la economía boliviana. Un último informe de la Fundación Milenio, de corte liberal, asegura que la pérdida de casi 2.000 millones de dólares anuales causada por el déficit comercial del país (la diferencia entre las exportaciones y las importaciones), que a su vez se debe a la caída de los precios internacionales del gas, deteriorará en los próximos años el nivel de las reservas de divisas -uno de los talones de Aquiles de muchas economías de la región- hasta un punto peligroso para la estabilidad financiera del país. Para evitarlo, dice, el próximo Gobierno debería “ajustar”, es decir, reducir, la inversión pública y disminuir las importaciones —en su mayoría de productos industriales—, lo que a su vez ralentizaría el crecimiento.

Intención de voto del 37%

El factor que contará para el voto de octubre será, sin embargo, las percepciones de la gente y no las de los expertos de los centros de investigación. Y el 43% de la gente cree que hoy está “un poco mejor” que hace un año (10% mucho mejor; 21%, igual). Estos datos constituyen una parte de la explicación de por qué el desplome de la imagen de Evo Morales, pronosticado por muchos hace un tiempo, no se ha producido finalmente. Aunque el líder nacionalista ya no logra una intención de voto superior al 50%, como hizo en sus primeras postulaciones, casi todas las encuestas permiten pronosticar que ganará estas elecciones en la primera vuelta, para lo que la ley le exige obtener más del 40% de la votación y una diferencia de diez puntos porcentuales sobre el segundo, el expresidente Carlos Mesa. El sondeo de Ciesmori le da a Morales una intención de voto del 37% y a Mesa, una del 26%.

Morales es cuestionado por haber trastornado las leyes bolivianas para poder postular indefinidamente, pero este asunto parece haber perdido peso en la opinión de los electores. En cambio, alrededor del 40% de la población aprueba la gestión gubernamental, centrada en el crecimiento de los distintos sectores de la economía, la construcción de infraestructura, el aumento del gasto y el ingreso público, así como en la redistribución de la riqueza colectada por el Estado mediante innumerables programas sociales de diverso grado de eficiencia.

El Gobierno publicita los logros de su gestión con una campaña de comunicación de grandes alcances, que satura los espacios comerciales de los canales de televisión, mientras la Ley Electoral prohíbe a los partidos poner anuncios políticos hasta septiembre. Esta desproporción fue denunciada por los candidatos opositores al Tribunal Electoral, sin lograr que este organismo reaccionara.

Resistencia en las grandes ciudades

El apoyo a Morales se explica también por otras razones, además de las puramente económicas. El presidente no estaría tan bien situado en esta campaña si solo votaran los habitantes de las principales ciudades, que es donde encuentra más resistencia. En cambio, el voto rural continúa respaldándolo con cifras de 80 y 90% de adhesión. En general, se puede decir que los bolivianos que se reconocen indígenas y que tienen bajos ingresos -lo que incluye a la inmensa mayoría de los que viven en el campo- constituyen el electorado constante y “duro” del primer presidente indígena de la historia nacional.

Todavía existe alrededor de un 10% de votantes “indecisos” que podrían cambiar los resultados de modo que Morales se viera obligado a concurrir a una segunda vuelta o “balotaje”, que sería una contienda mucho más difícil para él, ya que permitiría la unificación de la oposición, ahora dividida en varias facciones. En el hipotético caso de que se sumaran los votos de Mesa con los de quien aparece tercero en las encuestas, el candidato de la próspera región de Santa Cruz, Óscar Ortiz, entonces una segunda vuelta sería un hecho. En cambio, Ortiz decidió atacar a Mesa para elevar su porcentaje de 10%. Las cosas pintan bien para el hombre que algunos consideran un dictador en ciernes y otros, un héroe de la lucha desarrollista que ha obsesionado a Bolivia a lo largo de toda su historia. Igual de bien que lo que se pinta la economía, en el presente, para la mayoría de los bolivianos.

Por Fernando Molina

La Paz 21 AGO 2019 - 11:33 COT

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La renuncia oficial de Rosselló no acalla las protestas en Puerto Rico

El exgobernador anuncia que su nominado a secretario de Estado, Pedro Pierluisi, jurará el cargo para sucederlo

 

Ricardo Rosselló ha dejado de ser oficialmente el gobernador de Puerto Rico. Este viernes a las 17.00 horas, en medio de la incertidumbre sobre quién lo sucedería, Rosselló ha dicho en un comunicado de prensa que el excongresista Pedro Pierluisi jurará el cargo. El gobernador saliente nombró esta semana a Pierluisi como secretario de Estado, y por ende, quien es quien debe asumir como nuevo gobernador. Una hora antes del anuncio, la Cámara de Representantes aprobó con el mínimo de los votos el nombramiento de Pierluisi. Sin embargo, no se sabía con certeza si podría hacerse ya con la gubernatura porque el Senado aún no ha votado sobre el asunto. Rosselló argumentó que no se necesita la aprobación de ambas cámaras sobre porque nombró al nuevo secretario de Estado cuando la Legislatura no estaba en sesión.

La calle no recibió bien la noticia. La filtración hace tres semanas del chat entre Rosselló y los altos mandos de su Gobierno con mensajes sexistas, homófobos y donde se orquestaban posibles delitos de corrupción, encendió la furia de los boricuas. El pueblo salió en masa a exigir su dimisión, hasta conseguirlo el miércoles pasado. Este viernes volvieron a protestar fuera de La Fortaleza, la casa del gobernador, porque no quieren que Pierluisi tome el control de la isla. El exdegelado de Puerto Rico ante Estados Unidos es considerado como no apto para hacerse con la gubernatura por posibles casos de conflicto de interés. Pierluisi trabajó como asesor de la Junta de Control Fiscal (JCF), el polémico ente estadounidense que supervisa las finanzas de la isla. Por estos antecedentes es que los boricuas salieron una vez más a la calle para reclamar contra sus líderes.

La filtración del chat provocó una ola de renuncias en el Gobierno puertorriqueño. Luis G. Rivera Marín, que figuraba entre los miembros del grupo de Telegram dimitió como secretario de Estado. Cuando Rosselló hizo lo propio, todas las miradas se dirigieron a la jefa del Departamento de Justicia, Wilma Vázquez, que por dictamen constitucional es quien debe asumir como gobernadora cuando no hay nadie al frente de la secretaría de Estado. En un principio se vio dispuesta, pero el pueblo se manifestó en contra. La Oficina de Ética Gubernamental está investigándola a Vázquez por su negativa a indagar irregularidades en la gestión del devastador huracán María. Con su rechazo, Rosselló se apuró en nombrar a un secretario de Estado para que lo sucediera.

Rosselló, del Partido Nuevo Progresista (PNP), citó el Artículo 1 de la ley número 7 para anunciar que Pierluisi jurará como próximo gobernador de Puerto Rico -sin especificar cuándo-. La normativa citada explica que es el secretario de Estado quien debe asumir como gobernador. Los expertos constitucionalistas citados por Reuters cuestionan que la acción sea legal ya que la Cámara de Representantes había aprobado el nombramiento del abogado, pero el Senado todavía no vota sobre el asunto. El presidente de la Cámara Baja, Thomas Rivera Schatz, adelantó el jueves que Pierluisi no cuenta con los apoyos suficientes para asumir el cargo: "Pedro Pierluisi no tiene los votos de la mayoría. No los tiene".

De los 51 legisladores de la Cámara de Representantes, 26 votaron a favor de Pierluisi, 21 en contra y uno se abstuvo. Tras conocer el resultado de la Cámara Baja, Schatz afirmó que había que respetar la votación. "El próximo miércoles, el pleno del Senado atenderá (la votación). Ese día quedará resuelto el asunto. Puerto Rico PRIMERO. Nadie tenga dudas", escribió en su Twitter. Sin embargo, a los pocos minutos, cuando se dio a conocer la renuncia de Rosselló y su justificación de que no eran necesarias las dos cámaras para oficializar al nuevo secretario de Estado, porque lo había nombrado cuando la Legislatura no estaba en sesión, el tono fue distinto. “Las recientes expresiones del gobernador saliente sobre la forma de llevar a cabo la transición luego de su bochornosa salida son más que elocuentes”, criticó Schatz.

Antonia Laborde

Washington 2 AGO 2019 - 18:11 COT

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Noruega confirma que gobierno y oposición dialogarán esta semana en Barbados

El diálogo, auspiciado por Noruega, continuará en "una mesa que trabajará de manera continua y expedita"

 

 

El objetivo es salir de la profunda crisis de Venezuela. El instrumento que demandan millones de opositores al chavismo son unas elecciones presidenciales con garantías. El sector más radical del régimen se niega a que esa posibilidad sea siquiera objeto de debate. No obstante, esa es la principal disputa que enfrenta a los enviados de Nicolás Maduro y de Juan Guaidó. Los contactos se reanudaron esta semana en Barbados bajo el auspicio de Noruega y, según ese Gobierno, seguirán en “una mesa que trabajará de manera continua y expedita”.

Las conversaciones entre los representantes del Gobierno y de la Asamblea Nacional, reactivadas con discreción en la isla caribeña, suponen el enésimo intento de aproximación entre las partes después de varios desengaños. La novedad es que la parálisis política e institucional, la crisis económica y el deterioro democrático son cada día más insoportables. Esas premisas, junto con la creciente presión internacional en torno a Nicolás Maduro, han reabierto la puerta al diálogo.

Según Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países, solo representa un frente de lucha. La meta no se ha alejado, asegura, del mantra de la oposición. Esto es, cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres. Hasta ahora, el Ejecutivo solo se había avenido a la posibilidad de adelantar unos comicios legislativos, una oferta insuficiente. Por eso, las nuevas rondas de contactos buscan ir más allá, aún entre dificultades. El escenario de una renuncia de Maduro es más que improbable a corto plazo. Sin embargo, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, calificó el acercamiento de “exitoso intercambio”. El vicepresidente del Parlamento, Stalin González, miembro de la delegación opositora que viajó a Barbados, pidió avances para “poner fin al sufrimiento de los venezolanos”. “Necesitamos respuestas y resultados”, manifestó.

La Cancillería noruega emitió un comunicado que augura “una solución acordada y en el marco de las posibilidades que ofrece la Constitución” y recordó a las partes, que ahora consultarán internamente los próximos pasos, “la importancia de que tomen la máxima precaución en sus comentarios y declaraciones respecto al proceso”.

En los anteriores encuentros, celebrados en Oslo, participaron algunas de las figuras que mayor consenso generan en los dos bandos. Entre ellos, el gobernador del Estado de Miranda, Héctor Rodríguez, considerado uno de los dirigentes jóvenes con más proyección dentro del chavismo. O el exrector del Consejo Nacional Electoral Vicente Díaz y exministro del Gobierno de Carlos Andrés Pérez, Fernando Martínez Mottola, veteranos negociadores enviados por Guaidó.

Este ha evitado abundar en los pronunciamientos sobre el diálogo porque es consciente de los recelos que produce en los sectores más duros de la oposición. Pero pidió confianza a sus seguidores y les exhortó a apartar sus dudas, al menos por el momento. Por otro lado, en el aparato del régimen, fue Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y de facto número dos del chavismo, el encargado de lanzar mensajes internos al ala más radical, negando tajantemente que el Gobierno deba hacer concesiones. “Nosotros no tenemos nada que negociar con ellos. Muchos de ellos piensan que a los chavistas hay que desterrarlos y matarlos”, dijo en su programa de televisión. Y la noche del miércoles aludió abiertamente a la convocatoria de elecciones.

“Hay gente nuestra que cae en esos rumores de creer que nosotros estamos negociando unas elecciones presidenciales y que el candidato va a ser tal o cual; aquí no hay elecciones presidenciales, aquí el único presidente es Nicolás Maduro Moros, que apenas tiene seis meses en esta nueva fase de gobierno. Aquí hay compañeros que caen en el juego”, afirmó.

Cabello se limitó a especular de nuevo sobre unas legislativas, una hipótesis que de por sí muy probablemente haría saltar la mesa de diálogo. “En muy poco tiempo habrá elecciones”, dijo, dejando claro que la única instancia que puede adelantarlas es la Constituyente, en la práctica una extensión del Ejecutivo.

 

Por Francesco Manetto

Caracas 12 JUL 2019 - 02:15 COT

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Cinco claves para entender el escenario electoral en Bolivia

El 12 de octubre de 2014 se realizaban las más recientes elecciones generales en Bolivia, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales conseguía 61 por ciento de los votos.

 

Sin embargo, menos de un año y medio después, el 21 de febrero de 2016, la opción por la repostulación de Evo Morales obtenía 48.7 por ciento de los votos, frente a la opción opositora en defensa del "no" que obtenía 51.3 por ciento de los sufragios.

 

¿Qué pasó en esos 16 meses entre una y otra elección?

 

Hay 2 motivos que pueden explicar ese 49 por ciento obtenido por Evo y el MAS. Por un lado, y a semejanza de la mayoría de procesos latinoamericanos que han superado la barrera de los 10 años, hay un agotamiento de un ciclo, o cuando menos una pérdida de la mística del proceso y de la capacidad de seducción a algunos sectores. Por otro lado, y también de manera similar a lo sucedido en otros países, la guerra mediática contra la figura de Evo, representada en el Caso Zapata, tuvo una incidencia importante sobre el imaginario de los votantes, especialmente en las clases medias urbanas.

 

Pero estos dos motivos se quedan cortos a la hora de analizar el escenario electoral para las próximas elecciones generales del 20 de octubre, y por eso vamos a tratar de desarrollar cinco claves que nos permitan leer el escenario electoral, donde por primera vez en 13 años de proceso, Evo y el MAS no tienen garantizada la victoria.

 

Las cifras

 

Nuestro análisis debe partir que ya no es posible alcanzar porcentajes de voto del 61 por ciento como en 2014, el techo ahora mismo es el 49 por ciento obtenido en defensa del "sí" a la repostulación de Evo Morales.

 

Es muy probable que el voto al MAS y a Evo se quede en una horquilla entre 40 y 45 por ciento de apoyo. Ese porcentaje le permitiría ganar en primera vuelta, siempre que saque 10 puntos al segundo más votado. El problema es que ir a una segunda vuelta sería catastrófico, un 21F recargado, donde toda la oposición se uniría en contra de Evo, asegurando la derrota del Movimiento al Socialismo.

 

Las nuevas clases sociales

 

En 2005 la extrema pobreza era de 38.2 por ciento (casi cuatro de cada 10 bolivianos) y en 2018 se situó en 15.2 por ciento. Mientras la pobreza moderada pasó de 60.6 por ciento a 36.4 por ciento. Lo bueno: las personas con ingresos medios pasaron de ser 3.3 millones en 2005 a 7 millones en 2018. Lo malo: Ese incremento de casi 4 millones no fue en ciudadanía crítica, consciente de que si les va mejor es gracias a unas determinadas políticas sociales y económicas de un gobierno popular. Se crearon 4 millones de nuevos consumidores.

 

Lo que es cierto es que tampoco es una clase media tradicional, sino una clase media de origen popular que, como explica el vicepresidente Álvaro García Linera, su existencia debe ser comprobada no solo por sus ingresos, sino también por su capital social, cultural y étnico. Esta clase media ascendente se disputa con la clase media tradicional un mismo espacio de oportunidades. Estos dos sectores de la clase media serán, con toda seguridad, quienes definan la elección de octubre.

 

Oposición

 

Porque con un núcleo duro masista que no baja de 30 por ciento y un núcleo duro de la derecha que también ronda 30 por ciento, y del que una parte apoyará a Oscar Ortiz, el candidato de Rubén Costas y la derecha cruceña, queda en manos de Carlos Mesa, ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, la posibilidad de seducir a esas clases medias desencantadas con el proceso de cambio y perder por menos de 10 puntos de diferencia en la primera vuelta, lo que le daría muchos chances en la segunda.

 

Proyectos

 

Para enfrentar al MAS, el proyecto de la oposición cambia en su forma, no en su fondo, pues sería insensato posicionarse en contra de las políticas de redistribución e inclusión gubernamentales, aunque la realidad es que su proyecto está más cerca de la Argentina de Macri que de la Bolivia de Evo.

 

El problema es que el proyecto político del MAS ya no representa cambio, sino continuidad, y que la gestión no es sexy, no es atractiva en épocas electorales. No hay posibilidad de que las personas que votaron no en el referendo del 21F voten por Evo hoy día. Aunque al mismo tiempo se abre una ventana de oportunidad con los nuevos votantes jóvenes que se incorporan al censo electoral.

 

El papel de los medios

 

Hace tiempo que los medios de comunicación son el principal partido de oposición en Bolivia. Lo demostraron el 21F de 2016 mediante la construcción mediática de una gigantesca fake news llamada Caso Zapata, y probablemente vuelvan a ser, junto con las redes sociales, determinantes en esta campaña.

 

Pero aquí de nuevo otra de las debilidades oficialistas es que los medios públicos (gubernamentales para ser más precisos) son muy débiles y no se ha logrado construir de manera certera el relato del proceso de cambio. Ya durante la campaña del referendo del 21F no se logró comunicar para qué, a 14 meses de ganar la elección, se planteaba la repostulación. La respuesta era sencilla: para terminar lo que se empezó en aquel 2006 de nacionalización de los hidrocarburos y Asamblea Constituyente.

 

En cómo se deconstruyan y construyan nuevos imaginarios durante los meses que quedan hasta la elección, especialmente en un tema tan sensible para las clases medias como la corrupción, estará otra de las claves del resultado final el 20 de octubre.

 

Por Katu Arkonada, politólogo especialistaen América Latina

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