MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Jueves, 24 Agosto 2017 09:10

En memoria de Anita “la vietnamita”

En memoria de Anita “la vietnamita”

Fue durante el velorio del Comandante Raulito, cuando decidí grabarla. Era una historia que me contaba y me contaba y que repetía con el mismo entusiasmo de la primera vez. Eso tal vez fue lo que motivó la grabación. De seguro que aprovechaba los momentos de poca ocupación para devolver el cassette.

Todo empezó cuando recordaba a una niña que se sentía orgullosa de desfilar con su traje y boina rojos, acompañando a su hermano en las marchas y en las luchas sociales en la primera mitad del Siglo XX.
Esas tempranas experiencias habrían de marcar su carácter; tal como habría de expresarse cuando acompañaba las invasiones en el barrio Siloé, efectuadas por personas desplazadas por la violencia desde la zona cafetera. Su familia también había tenido que salir huyendo del norte del Valle; el recuerdo de tantos momentos difíciles, encendía la solidaridad en su pecho juvenil.


Fue así como ante la negativa de las autoridades y de los dueños de los terrenos a ceder uno para la escuela, que decidieron construirla por sus propios medios y enfrentar, con sus dieciséis años, a los escuadrones policiales cada que subían a tumbarla. Allí empezó a operarla como su directora. Hecho que le valió el reconocimiento, el respeto y el aprecio de la población, que desde entonces empezaron a identificarla como “la señorita”, por sus labores educativas. A tal punto que así la llamaban hasta los últimos días y era la única que se daba el lujo de regañar a los integrantes de las bandas de lado y lado por los continuos enfrentamientos. “Sí Señorita” le contestaban, a pesar de que ya estaba por encima de los setenta años.


Recordaba sus años en el PC y la situación generada con la detención de tres de sus compañeros. Hicieron todo lo posible para conseguir los servicios del mejor abogado de Cali; recogieron la plata y contaron con la ayuda de Álvaro Pío Valencia. El jurista viajó, a los dos días, a hacerse cargo de la defensa de los muchachos. Todos estaban pendientes de los resultados del trámite judicial, pero el defensor los llamó -de larga distancia en ese entonces- descorazonado. Ya era demasiado tarde: sobre el piso de la inspección de Buga, yacían los cuerpos de Francisco Garnica, Carlos Alberto Morales y Ricardo Torres, “muertos en combate”. (Como siempre, las fuerzas estatales colombianas haciendo gala de su compromiso con el Derecho Internacional Humanitario).


Relataba con igual entusiasmo su paso por el M19 y cómo había conocido a Raulito y a otros muchachos y muchachas en la zona, cuando construyeron el alcantarillado por sus propios medios.


Eran numerosos sus relatos. Cierta vez, cuando la acompañé a una zona de invasión a dar sus clases de alta costura -–abor en la que llevaba nueve meses– se enteró, llegadas las elecciones, de que las alumnas habían votado por el uribismo y así se lo confirmaron. ¡Qué mujer tan brava!:


-Así no es señoras. ¿qué es lo que estamos haciendo entonces? –dio un golpe en la mesa y se fue para no volver más a ese sitio, sino a saludar. Me tocó mamarme su putería, durante las dos horas y media del viaje de regreso.


Semanas después, cuando me la volví a encontrar y como reflexión ante tanto fracaso, le dije:


-Anita: yo ya estoy cansado, aburrido de tanta lucha infructuosa.


A lo que ella contestó con tono enérgico y categórico:


-Nooo compañero, uno no se puede cansar de luchar por la revolución.


El que una mujer ya setentona te diga eso, remueve lo más hondo de la conciencia y da ímpetus para seguir.


Las reuniones con ella eran desayunos, almuerzos, algos, comidas de trabajo. A sabiendas que era una mujer que había tenido que criar sola a sus cuatro hijos, que era sacar de donde no había, le dije:


-Anita, no es necesario que nos tenga tanta comida para las reuniones.


A lo que contestó duro:


-Nooo compañero, aquí hay que tener aunque sea una taza de aguapanela para brindarle a los compañeros. Los compañeros se lo merecen todo.


Otra lección más de la “Señorita”. Luego, todos llegaban con algún aporte en especie para las comidas y algos. El café con leche que preparaba, tenía un punto especial, un sabor único. En diciembre salía con comidas especiales, además de natilla, buñuelos, manjar blanco, hechos de su propia mano.


Lo de “vietnamita” nunca lo pregunté; pues asumía que era por sus ojos achinados y por sus rasgos orientales.


Hace apenas un mes me llamó para programar cuando podíamos reunirnos para hablar de las elecciones, de la paz, de Venezuela y de la situación política para ver qué íbamos a hacer. Nos despedimos con el compromiso de encontrarnos a más tardar en diciembre.


El domingo 13 llamó un compañero:


-Hola ¿cómo estás?


-Bien, bien ¿y ustedes?


-Muy tristes


-¿Qué pasó?


-Se nos fue Anita


-¿Cuál Anita?


-Anita, hombre, Anita.


No quería entender. Se hizo el silencio. Gloria eterna a la compañera Ana Franco


Anita


Por, Alexander Salas

ANA ROSA REANCO fue una compañera líder comunitaria vinculada a las luchas populares desde los años 50, nacida en el norte del valle, desde muy niña le tocó huir de las matanzas a los liberales; desplazada en Cali sufrió persecución a sus padres por sus ideas, presenció el estallido de las bombas contra la sede del partido liberal, su casa de habitación fue agredida con violencia. Siendo militante de la Juventud Comunista, recorría la ciudad organizando a los jóvenes y a la comunidad, en compañía de Arturo Alape. Viviendo en el barrio Siloé a sus 16 años, inicia con los propios medios de la comunidad la construcción de una escuela que la llamarían Antonia Santos, donde la policía impedía su construcción, pero ella con su comunidad se enfrentaba a las autoridades exigiendo el derecho a la educación, de igual manera iniciaron la construcción de calles y la adecuación de servicios públicos.


Fue militante del PCML acompañando a líderes como Pedro León Arboleda, Francisco Garnica Alberto Morales y Ricardo Torres, a los tres últimos, detenidos, no los pudo salvar con trámites jurídicos, porque cuando fue el defensor a verlos, los encontró asesinados. De igual manera como buena tejedora unió lasos políticos con casi todas las organizaciones políticas y sociales populares, incluyendo al M19, desmovilizados de todos los grupos, viviendistas, sindicatos y barriales


Su participación en el movimiento obrero se sintetiza en la creación de la escuela para los obreros de Anchicayá, que en su mayoría eran mineros del carbón y vivían en Siloé; a Sintraanchicayá llegaba ella con sus tres niños a enseñar (uno de ellos aún de brazos); tuvo una relación de solidaridad muy estrecha con los campesinos del norte y centro del Valle, pero especialmente con la recuperación de tierras en lo que se llamó La Colonia de Bitáco en los setenta, llevando solidaridad en alimentos y en apoyo político.


Una feminista que rescataba y defendía los valores y la dignidad de las mujeres, entregada a su organización y capacitación en diseño y modistería (siempre vestía elegante de su propia confección) en Siloé y el Belisario Caicedo, donde con su esposo también fundó un colegio, realmente siempre fue una maestra, pues hasta al Cauca iba a enseñar. Gran defensora de derechos humanos, saliendo de una reunión, con su voz fuerte impidió que organismos secretos del Estado secuestraran y desaparecieran a un compañero dirigente de Sintraemcali. Dialogaba con jóvenes pandilleros de Siloé, hijos y nietos de sus antiguos estudiantes, quienes la escuchaban y respetaban. Se le vio muy activa en las marchas indígenas, las estudiantiles, las de la salud, las de los profesores, apoyando a los trabajadores en sus conflictos. Últimamente trabajaba por la organización de las comunidades negras y con las mujeres de Cali y el Valle.


Murió el 15 de agosto de 2017 a sus 78 años


Anita, mujer revolucionaria


Por, Gonzalo Salazar

Las mariposas no saben que en su extensa lengua
llevan la simiente de una a otra flor
Las mariposas no saben que alimentándose, fecundan
Aunque vuelven en cada floración.
Es el movimiento de las olas del tiempo
que nos lleva al encuentro con mágicos seres
sedientos de libertad
Que no descansan en su tarea de fecundar y cuidar
cultivando en las mentes de los que necesitan
de los que construyen, de los que sienten y sueñan.
Nos encontramos nadando contra la corriente
tras la utopía
En la solidaridad, con tu ternura que también es sonrisa
En tu feminidad que todos llevamos dentro
pero que tú defiendes con altivez
En la dignidad que caminas y que quieres ser
En tu enseña de la letra y la palabra
entre mina y escuela
En la costura y el tejido que pasas de unas a otras manos
En la conspiración que caminas la noche
subiendo la loma
En el silencio de la espera y la atención de tus hijos
En tu rebeldía que nos haces vivir y mirar
Gracias Anita por tu sonrisa, por tu voz, por tu ejemplo por tu presencia.

Agosto 17 de 2017

Publicado enColombia
Sábado, 04 Julio 2015 07:06

El contrasentido común

El contrasentido común

En 1926, el poeta irlandés W. B. Yeats lamentaba: "A los mejores les falta convicción, mientras que los peores están llenos de intensidad apasionada". Esta afirmación resulta más verdadera hoy que entonces. Supongamos, hipotéticamente, que los mejores en el plano personal, moral, social y político son la mayoría de la población y que los peores son una minoría. Como vivimos en democracia, no debería preocuparnos el hecho de que los peores estén llenos de convicciones que, precisamente por ser adoptadas por los peores, tenderán a ser peligrosas o perjudiciales para el bienestar de la sociedad. Al fin y al cabo, en democracia son las mayorías las que gobiernan. La verdad es que hoy se viene generalizando la idea de que las convicciones que dominan en la sociedad son las suscritas apasionadamente por los peores, y que esto es la causa o consecuencia de estar gobernados por los peores. La conclusión de que la democracia está secuestrada por minorías poderosas parece ineludible.

Pero si a los mejores les falta convicción, probablemente también no están convencidos de que esta conclusión sea verdadera, por lo que les será difícil movilizarse contra el secuestro de la democracia. Es, por tanto, urgente averiguar de dónde viene en nuestro tiempo la falta de convicción de los mejores.


La falta de convicción es la manifestación superficial de un malestar difuso y profundo. Surge de la sospecha de que lo que se difunde como verdadero, evidente y sin alternativa, de hecho, no lo es. Dada la intensidad de la difusión, se vuelve casi imposible para el ciudadano común confirmar la sospecha y, a falta de confirmación, los mejores acaban paralizados en la duda honesta. La fuerza de esta duda se expresa como aparente falta de convicción. Para confirmar la sospecha, el ciudadano común tendría que recorrer a conocimientos a los que no tiene acceso y no ve divulgados en la opinión publicada, porque también está al servicio de los peores. Veamos algunas de las convicciones que se están convirtiendo en sentido común y que, por ilusorias y absurdas, constituyen el nuevo contrasentido común:


La desigualdad social es la otra cara de la autonomía individual. Por el contrario, más allá de ciertos límites la desigualdad social permite a quienes están en los niveles más altos cambiar las reglas del juego con el fin de controlar las opciones de vida de quienes están en los más bajos. Sólo es autónomo quien tiene condiciones para serlo. Para el desempleado sin prestación de desempleo, el jubilado empobrecido, el trabajador precario, el joven obligado a emigrar, la autonomía es un insulto cruel.


El Estado es por naturaleza mal administrador. Muchos Estados (europeos, por ejemplo) de los últimos cincuenta años demuestran lo contrario. Si el Estado fuera por naturaleza mal administrador, no sería invocado tan a menudo para resolver las crisis económicas y financieras provocadas por la mala gestión privada de la economía y la sociedad. El Estado es considerado mal administrador siempre que pretende administrar sectores de la vida social donde el capital ve oportunidades de beneficio. El Estado sólo es verdaderamente mal administrador cuando quienes lo controlan consiguen ponerlo impunemente al servicio de sus intereses privados por medio del fanatismo ideológico, la corrupción y el abuso de poder.


Las privatizaciones permiten eficiencia que se traduce en ventajas para los consumidores. Las privatizaciones pueden o no generar eficiencia, siendo siempre cuestionable lo que se entiende por eficiencia, qué relación debe tener con otros valores y a quién sirve. Las privatizaciones de los servicios públicos casi siempre se traducen en aumentos de las tarifas, sea en el transporte, el agua o la electricidad. Las privatizaciones de los servicios esenciales (salud, educación, seguridad social) se traducen en la exclusión social de los ciudadanos que no pueden pagarlos. Si lo privado fuese más eficiente, las sociedades público-privadas deberían haberse traducido en beneficios para el interés público, al contrario de lo que ha sucedido. El engaño de la proclamada excelencia del sector privado en comparación con el público alcanza el paroxismo cuando una empresa del sector público de un Estado es vendida a una entidad pública de otro Estado, como ocurrió recientemente en Portugal en el sector eléctrico, vendido a una empresa pública china; o cuando la adquisición de un bien público estratégico por parte de un inversor extranjero puede ser financiada por un banco estatal de ese país, como ocurre en el caso de la venta en curso de la compañía aérea TAP (Transportes Aéreos Portugueses), con la posible financiación de la compra del inversor brasileño por parte del banco estatal brasileño BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social).


La liberalización del comercio permite crear riqueza, aumentar el empleo y beneficiar a los consumidores. Tal como se ha venido negociando, la liberalización del comercio concentra la riqueza que crea (cuando la crea) en una pequeñísima minoría, mientras que los trabajadores pierden empleo, sobre todo el empleo decentemente remunerado y con derechos sociales. En las grandes empresas norteamericanas que promueven la liberalización, los directores ejecutivos ganan 300 veces el salario medio de los trabajadores de la empresa. Por otro lado, las leyes nacionales que protegen a los consumidores, la salud pública y el medio ambiente serán consideradas obstáculos para el comercio y, sobre esa base, cuestionadas y probablemente eliminadas. Hay en marcha tres importantes tratados de libre comercio: el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), el Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TiSA) y el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido como TTIP). Por las razones expuestas crece en Estados Unidos (y en Europa, en el caso del TTIP) la oposición a estos tratados.


La distinción entre izquierda y derecha ya no tiene sentido porque los imperativos globales de gobernanza son inevitables y porque su alternativa es el caos social. Mientras haya desigualdad injusta y discriminación social (y ambas han aumentado en las últimas décadas), la distinción tiene pleno sentido. Cuando se dice que la distinción no tiene sentido, sólo es puesta en cuestión la existencia de la izquierda, nunca la de la derecha. Sectores importantes de la izquierda (partidos socialistas) cayeron en la trampa de este contrasentido común, y es urgente que se liberen de ella. Los "imperativos globales" no permiten alternativas hasta verse obligados a ello por la resistencia organizada de los ciudadanos.


La política de austeridad busca sanear la economía, disminuir la deuda y llevar el país al crecimiento. En los últimos treinta años, ningún país sujeto al ajuste estructural consiguió tales objetivos. Los rescates se han hecho en interés exclusivo de los acreedores, muchos de ellos especuladores sin escrúpulos. Por eso los ministros que aplican "con éxito" las políticas de austeridad son frecuentemente contratados por los grandes agentes financieros y las instituciones a su servicio (FMI y Banco Mundial) cuando abandonan las funciones de gobierno.


Portugal es un caso de éxito; no es Grecia. Este es el mayor insulto a los mejores (la gran mayoría de los portugueses). Basta leer los informes del FMI para saber lo que le está reservado a Portugal después del saqueo de Grecia. Más recortes en las pensiones, más reducción de salarios y mayor precarización del empleo serán exigidos y nunca serán suficientes. Las "arcas llenas"[1] pregonadas por el actual gobierno conservador portugués son para vaciarse ante el primer estornudo especulativo.

Portugal es un país desarrollado. No es verdad. Portugal es un país de desarrollo intermedio en el sistema mundial, condición que tiene hace siglos. Esa condición hizo que Portugal fuese simultáneamente el centro de un vasto imperio y una colonia informal de Inglaterra. Debido a esa misma condición, las colonias y excolonias tuvieron a veces un papel decisivo en el rescate de la metrópoli. Así como Brasil rescató la independencia portuguesa durante las invasiones napoleónicas, la inversión de una excolonia (Angola) viene hoy tomando a su cargo los sectores estratégicos de la economía de la exmetrópoli. En los últimos treinta años, la integración en la Unión Europea creó la ilusión de que Portugal (también España y Grecia) podía superar esa condición semiperiférica. El modo en el que está siendo "resuelta" la actual crisis económica y financiera muestra que la ilusión se deshizo. Portugal está siendo tratado como un país que se debe resignar a su condición subalterna. Los portugueses deben contribuir al bienestar de los turistas del Norte, pero deben contentarse con el malestar del trabajo sin derechos, de la creciente desigualdad social, de las pensiones públicas desvalorizadas y sujetas a constante incertidumbre, y de la educación y la salud públicas reducidas a la condición de programas pobres para pobres. El objetivo principal de la intervención de la troika fue bajar el nivel de protección social a fin de crear las condiciones para un nuevo ciclo de acumulación de capital más rentable, o sea, un ciclo en el que los trabajadores ganen menos que antes y los grandes empresarios (no los pequeños) ganen más que antes.


La democracia es el gobierno de las mayorías. Ese es el ideal, pero en la práctica nunca fue así. Primero, se impidió que la mayoría tuviese derecho al voto (restricciones al sufragio). Después, se intentó con varios mecanismos que la mayoría no votase (restricciones fácticas al ejercicio del voto: voto en día laborable, intimidación para no votar, costos de transporte para ejercer el derecho al voto, etcétera) o lo haga en contra de sus intereses (propaganda engañosa, manipulación mediática, inducción al miedo por las consecuencias del voto, encuestas sesgadas, compra de votos, interferencia externa). En los últimos treinta años, el poder del dinero pasó a condicionar decisivamente el proceso democrático, especialmente a través del financiamiento de los partidos y de la corrupción endémica. En algunos países la democracia ha sido secuestrada por plutócratas y cleptómanos. El caso paradigmático es Estados Unidos. ¿Y alguien puede afirmar de buena fe que el actualCongreso brasileño representa los intereses de la mayoría de los brasileños?


Europa es el continente de la paz, la democracia y la solidaridad. En los últimos ciento cincuenta años, Europa fue el continente más violento y aquel en el que los conflictos causaron más muertes: dos guerras mundiales, ambas provocadas por la prepotencia alemana, el holocausto, y los genocidios y masacres cometidos en las colonias de África y de Asia. El prejuicio colonial con el que Europa continúa mirando al mundo no europeo (incluyendo las otras Europas dentro de Europa) vuelve imposibles los diálogos verdaderamente interculturales, generadores de paz, democracia y solidaridad. Los valores europeos del cristianismo, de la democracia y de la solidaridad son en teoría generosos (pese a ser etnocéntricos), pero han sido frecuentemente usados para justificar agresiones imperiales, xenofobia, racismo e islamofobia. El modo en el que la crisis financiera del sur de Europa ha sido "resuelta", el vasto cementerio líquido en el que se transformó el Mediterráneo, el crecimiento de la extrema derecha en varios países de Europa, son el desmentido de los valores europeos. En Europa, como en todo el mundo, la paz, la democracia y la solidaridad, cuando son apenas un discurso de valores, buscan ocultar las realidades que los contradicen. Para ser vivencias y formas de sociabilidad y de política concretas, tienen que ser conquistadas por la vía de las luchas sociales contra los enemigos de la paz, la democracia y la solidaridad.


[1] Se refiere a la expresión de la ministra de Estado y de Finanzas de Portugal, Maria Luís Albuquerque, quien recientemente afirmó que su país tiene las "arcas llenas" para honrar compromisos en la eventualidad de que surjan perturbaciones en el funcionamiento del mercado (nota de los traductores).

 

*Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Publicado enCultura