Miércoles, 10 Enero 2018 06:17

La república pendiente

La república pendiente

Hace 40 años, la mañana del 10 de enero de 1968, el periodista Pedro Joaquín Chamorro fue asesinado por sicarios de la dictadura de la familia Somoza. Iba solo, ajeno como era a guardaespaldas, al volante de su propio vehículo, cuando los asesinos a sueldo lo emboscaron en un paraje desolado de las ruinas de Managua, devastada por el terremoto de 1972 y le dispararon con una escopeta y llenaron su cuerpo de perdigones.

Una frase suya lo define como pocas: "Cada quien es dueño de su propio miedo". Recibía constantemente amenazas de muerte porque en sus editoriales del diario La Prensa, que dirigía, se mostraba inflexible con el sistema somocista que a lo largo de casi medio siglo había desmantelado las instituciones y sometido al país a la violencia represiva, la abyección, el fraude electoral y la corrupción que, ejercida desde arriba, carcomía el andamiaje social.

Pero no eran denuncias huecas, sino que llevaban los nombres y apellidos de quienes a la sombra del Estado lucraban de negocios inmorales, la familia reinante a la cabeza, pues no había letra del alfabeto donde los Somoza no tuvieran empresas privilegiadas: desde el arroz de la A, a la Z de zapatos, pasando por la X que correspondía a negocios desconocidos.

En la letra S se hallaba el más infame de todos, el de la sangre, que Pedro Joaquín no cesaba de denunciar. La compañía Plasmaféresis, de la que Anastasio Somoza Debayle era socio mayoritario, compraba la sangre a los menesterosos para exportar el plasma a los mercados extranjeros. Lo manejaba un personaje de origen cubano llamado Pedro Ramos, quien huyó de Nicaragua hacia Miami al consumarse el asesinato.

Dueño de su miedo, con el que supo vivir hasta su muerte, nunca se detuvo y se convirtió así en la conciencia del país en tiempos de desidia, temor y silencio, de conformismo y desánimo. Y su muerte atroz fue capaz de acabar con el silencio y el temor. Cada quien supo a partir de entonces que también era dueño de su propio miedo, y que era necesario tomar conciencia del miedo para acabar con el miedo.

Fue el principio del fin de la dictadura. Miles acompañaron su ataúd desde la morgue hasta su casa, miles más lo siguieron hasta el cementerio, y la indignación popular se desbordó en las calles cuando era velado en las instalaciones de La Prensa en la carretera norte. Y llena de ese furor que acabaría destronando a la dictadura, la gente incendió Plasmaféresis y otros negocios de la familia en las vecindades. Una ola de fuego que ya nadie detendría.

Esto de haber sido en vida la conciencia del país, y el detonante de la insurrección popular con su muerte, es algo que la historia oficial le escatima con absurda mezquindad. Es cierto que en 2012 la Asamblea Nacional lo declaró por unanimidad héroe nacional; pero en el cerrado santoral de la lucha revolucionaria, Pedro Joaquín no figura. La mano del poder lo ha excluido.

Para el relato oficial sigue siendo una figura complementaria aceptada con reticencia, porque no proviene de las filas partidarias; y colocarlo en el lugar central que de verdad tiene en el desencadenamiento de la insurrección nacional que empezó con su asesinato, significaría alterar el discurso publicitario que asigna papeles de acuerdo con los intereses de quienes hoy tienen el poder político. De ese mismo santoral han sido excluidos, o colocados también en papeles complementarios, dirigentes guerrilleros de las mismas filas sandinistas porque han caído en desgracia una vez convertidos en adversarios, no pocos de ellos calificados de traidores.

Esta exclusión de una figura tan cimera como la de Pedro Joaquín demuestra también que campea una filosofía de fondo en la historia oficial, elaborada desde arriba, a la hora de explicar la revolución. La verdad es que se trató de una gesta nacional en que concurrieron nicaragüenses de muy diferentes tendencias, empezando por las tres en las que estuvo dividido el propio sandinismo hasta pocos meses antes de la caída de los Somoza, marxistas de diferentes signos y acentos, con concepciones diferentes de la lucha, lo cual fue, en resumidas cuentas, un asunto de cúpulas intelectuales.

Pero ya a campo abierto, en la calle y en las áreas rurales, en las universidades, en los centros de trabajo, quienes juntaron esfuerzos, con las armas o sin ellas, para poner fin a la dictadura, formaban un amplio y complejo mosaico ideológico en el que había marxistas, cristianos de la teología de la liberación, y también cristianos tradicionales; socialistas, socialdemócratas, liberales, conservadores, socialcristianos, y otros muchos que sólo ansiaban vivir en un país libre y diferente. Conforme a esa base se integró el primer gobierno de la revolución.

Claro que se necesitaban cambios profundos, y que la revolución no era sólo un trámite para seguir en lo mismo de antes. La consigna que guió la lucha armada hasta el final, de rechazar el somocismo sin Somoza, siempre fue justa e imprescindible.

Y no hay duda de que el primero que habría respaldado esta determinación es el propio Pedro Joaquín, quien toda su vida se supo colocar en una posición frontal y abierta contra el somocismo, tanto que llegó a tomar las armas 20 años atrás, cuando vio todos los caminos democráticos cerrados; sufrió cárcel y exilio, y nunca dejó, a riesgo constante de su vida, de ser el opositor por excelencia a la dictadura, desnudando sus vicios y atrocidades.

Quienes piensan que habría querido un cambio a medias, se equivocan. Pero quienes piensan que ese cambio pasaba por negar la democracia, y por establecer una sola ideología desde el poder, también se equivocan. Siempre habría sido un fiscal implacable del ejercicio de las libertades públicas y de la institucionalidad democrática.

Si tantas veces le escuchamos decir que cada quien era dueño de su propio miedo, también nunca se cansó de repetir que Nicaragua volvería a ser república. Y esa es una tarea aún pendiente.

Masatepe, enero 2018

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Jueves, 28 Diciembre 2017 05:11

Huellas de una voz literaria

Huellas de una voz literaria

Con varios estudios monográficos y breves ensayos, la edición realizada por el centenario del escritor paraguayo abre un ciclo que contempla el lanzamiento de títulos que recopilan artículos periodísticos y varios cuentos y poemas inéditos.

El escritor paraguayo, que nunca dejó de definirse como un campesino –“utilizo la palabra ‘campesino’ con cierto orgullo, porque en mi obra he procurado recuperar la dignidad de ese término–, capturó el choque entre las culturas indígenas y extranjeras en su país, y la rebelión y tenacidad del pueblo guaraní a través de una de sus obras maestras, Yo el Supremo, publicada en 1974 cuando todavía vivía exiliado en Buenos Aires. Dos años después, la dictadura cívico-militar incorporó la novela a una larga lista de obras consideradas subversivas y su autor tuvo que enfrentar un segundo exilio en Francia. En el año en que se cumplió el centenario del nacimiento de Augusto Roa Bastos (1917-2005), se presentó una edición conmemorativa de la novela preparada por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale).


La edición conmemorativa de Yo el Supremo (Alfaguara) incluye varios estudios monográficos y breves ensayos de los especialistas Darío Villanueva, Ramiro Domínguez, Beatriz Rodríguez Alcalá de González Oddone y Francisco Pérez-Maricevich, así como una sección final titulada “Otras revelaciones roabastianas”, con contribuciones de Susana Santos, Esther González Palacios, el uruguayo Wilfredo Penco, Roberto Ferro, Antonio Carmona y Milagros Ezquerro. También hay una bibliografía básica del escritor paraguayo, un índice onomástico y un glosario de voces utilizadas en la novela, a los que se agrega una cronología de los sucesos históricos que se produjeron en el período final de la dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia. “Roa Bastos ha dejado una obra fundamental para el desarrollo de nuestra narrativa”, dijo Darío Villanueva, director de la RAE. El escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), Gonzalo Celorio, ubicó la novela de Roa Bastos en la novelística hispanoamericana al postular que Yo el Supremo se inscribe en la corriente del dictador latinoamericano, que empieza con Ramón del Valle-Inclán y su Tirano Banderas, publicado en 1926.


Renée Ferrer, presidenta de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, (Aparle), destacó la “excelente prosa” del escritor paraguayo, el permanente “compromiso con la condición humana” y una “defensa de la libertad” que le permitió tener una “clara conciencia de las injusticias infringidas por los poderosos”. “El exilio marcó a fuego el alma de Roa Bastos, pero también lo puso en contacto con importantes polos de cultura que influyeron en su destino personal y, por ende, en el de la literatura paraguaya”, agregó la académica paraguaya. El germen de Yo el Supremo viene de una invitación que le hicieron el peruano Mario Vargas Llosa y el mexicano Carlos Fuentes al escritor paraguayo. Le propusieron que escribiera un retrato de Gaspar Rodríguez de Francia, el supremo dictador paraguayo durante veintiséis años, entre 1814 y 1840, para una obra con perfiles de dictadores latinoamericanos que se llamaría Los padres de la patria. Aunque el proyecto no prosperó, Roa Bastos trabajó durante seis años en la creación de la voz del Supremo. La novela pronto cosechó elogios. Tomás Eloy Martínez aseguró que se trataba de “uno de esos grandes libros-madre a partir del cual nacerá la literatura de los años venideros”. Ricardo Piglia escribió: “Si se quiere ver qué niveles puede alcanzar una práctica revolucionaria en literatura, léase Yo el Supremo, de Roa Bastos: esa novela admirable, sin duda la mejor que ha producido la narrativa latinoamericana desde La vida breve (Juan Carlos Onetti)”. Onetti definía a Roa Bastos como un “prosista admirable”. “Es tan bueno el libro que historiadores abundantes en talento y fantasía afirman que Yo el Supremo no pudo ser escrito por Roa Bastos. Aseguran tener pruebas de que cuando el falso autor inició la escritura del libro, José Gaspar de Francia lo hizo fusilar frente a un naranjo enano”, decía Onetti.


Mirta Roa, la hija del escritor, confirmó que la Fundación Roa Bastos ya tiene preparado un volumen que recopila los artículos sobre literatura y democracia que el autor de El trueno entre las hojas (1953), Hijo de hombre (1960) y El baldío, entre otros libros de cuentos y novelas, publicó en el diario español El País entre 1982 y 1993. También anunció que llegarán a las librerías “los cuentos inéditos y las poesías inéditas de los años primeros”, aunque no especificó la fecha de publicación.

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Miércoles, 27 Diciembre 2017 07:27

Revolución y democracia

Revolución y democracia

Vengo escribiendo que uno de los desarrollos políticos más fatales de los últimos cien años ha sido la separación e incluso contradicción entre revolución y democracia como dos paradigmas de transformación social. He afirmado que este hecho es, en parte, responsable de la situación de impasse en la que nos encontramos. Mientras que a principios del siglo XX disponíamos de dos paradigmas de transformación social y los conflictos entre ellos eran intensos, hoy, a comienzos del siglo XXI, no disponemos de ninguno de ellos. La revolución no está en la agenda política y la democracia ha perdido todo el impulso reformista que tenía, habiéndose transformado en un arma del imperialismo y estando secuestrada en muchos países por antidemócratas.

Esta tensión entre revolución y democracia recorrió todo el siglo XIX europeo, pero fue en la Revolución rusa que la separación, o incluso incompatibilidad, tomó forma política. Es discutible la fecha exacta en la que esto ocurrió, pero lo más probable es que fuera en enero de 1918, cuando Lenin ordenó la disolución de la Asamblea Constituyente en la que el Partido Bolchevique no tenía mayoría. La gran revolucionaria Rosa Luxemburgo fue la primera en alertar sobre el peligro de la ruptura entre revolución y democracia. En la prisión, Rosa Luxemburgo escribió en 1919 un panfleto sobre la Revolución rusa cuyo destino fue turbulento, pues solo mucho más tarde se publicó en su totalidad. En este texto, Rosa Luxemburgo escribe de manera lapidaria que la libertad solo para los partidarios del Gobierno o solo para los miembros de un partido no es libertad. La libertad es siempre y exclusivamente la de los que piensan diferentemente, y añade: “Con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los sóviets [1] también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que solo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública y gobiernan unos pocos dirigentes partidarios de energía inagotable y gran experiencia. Entre ellos, en realidad, dirige solo un grupo pequeño de notables, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado, sino la de un grupo de políticos. [...] Esas condiciones deben causar inevitablemente una brutalización de la vida pública: intentos de asesinato, caza de rehenes, etc.” [2]. Un texto premonitorio de alguien que sería, ella misma, asesinada dos años después.


Vivimos un tiempo de posibilidades desfiguradas. La revolución siguió una trayectoria que fue dando cada vez más razón a las previsiones de Rosa Luxemburgo y fue llevando a cabo una transición que, en vez de transitar al socialismo, acabó por transitar al capitalismo, como bien ilustra hoy el caso de China. Por su parte, la democracia (reducida progresivamente a la democracia liberal) perdió el impulso reformista y demostró no ser capaz de defenderse de los fascistas, como lo puso de manifiesto la elección democrática de Adolf Hitler. Además, el “olvido” de la injusticia socioeconómica (además de otras, como la injusticia histórica, racial, sexual, cultural y ambiental) hace que la mayoría de la población viva hoy en sociedades políticamente democráticas, pero socialmente fascistas.


Si el drama político del siglo XX fue separar revolución y democracia, me atrevo a pensar que el siglo XXI solo comenzará políticamente en el momento en el que revolución y democracia vuelvan a unirse. La tarea puede resumirse así: democratizar la revolución y revolucionar la democracia. Veamos cómo. Dadas las limitaciones de espacio, las orientaciones se formulan en términos de principios con escasa explicación.


Democratizar la revolución. En primer lugar, a veces son necesarias rupturas que rompen el orden político existente. Este, cuando se autodesigna democrático, es ciertamente una democracia de minorías para las minorías, en suma, una falsa democracia o una democracia de bajísima intensidad. La ruptura solo se justifica cuando no hay otro recurso para poner fin a este estado de cosas y su objetivo principal es el de construir una democracia digna del nombre, una democracia de alta intensidad para las mayorías, respetuosa con el encaje de las minorías. La revolución no puede correr el riesgo de pervertirse en la sustitución de una minoría por otra.


En segundo lugar, la ruptura, como el nombre indica, rompe con un determinado orden, pero romper no significa hacerlo con violencia física. El día de la toma del Palacio de Invierno murieron pocas personas y los teatros funcionaron con normalidad. Tal como en la Revolución del 25 de abril de 1974 en Portugal, en la que murieron cuatro personas y hubo un herido de gravedad.


En tercer lugar, los fines nunca justifican los medios. La coherencia entre unos y otros no es mecánica, pero deben ser equivalentes en los tipos de acción y de sociabilidad política que promueven. En este sentido, no es admisible que se sacrifiquen generaciones enteras en nombre de un futuro luminoso que hipotéticamente vendrá. Quienes más necesitan de la revolución son las mayorías empobrecidas excluidas, discriminadas y arrojadas por la sociedad injusta en zonas de sacrificio. Su futuro es mañana y es mañana que deben comenzar a sentir los efectos benéficos de la revolución.


En cuarto lugar, históricamente muchas revoluciones fueron rápidas en despolarizar sus diferencias con los enemigos y las antiguas clases dominantes, al mismo tiempo que polarizaban, a veces de manera brutal, sus diferencias con grupos revolucionarios, cuya línea política fue derrotada. Eso se llamó sectarismo y dogmatismo. Esta perversión dominó toda la izquierda política del siglo XX.


En quinto lugar, la lucha de clases es una lucha importante, pero no es la única. Las luchas contra las injusticias y discriminaciones raciales (colonialismo) y sexuales (heteropatriarcado) son igualmente importantes, y la lucha de clases nunca tendrá éxito si las otras tampoco lo tienen. Vivimos en sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales, y las tres formas de dominación actúan articuladamente. Al contrario, los hombres y las mujeres que luchan contra la injusticia se concentran, en general, en una de las luchas, descuidando las otras. Y en tanto las luchas se mantengan separadas, nunca tendrán éxito significativo.
Por último, no hay una única forma de emancipación social. Hay múltiples formas y, por eso, la liberación o es intercultural o nunca será.


Revolucionar la democracia. Primero, no hay democracia: hay democratización progresiva de la sociedad y del Estado. Segundo, no existe una forma legítima de democracia: hay varias y en su conjunto forman lo que designo como demodiversidad [3]. Tal como no podemos vivir sin biodiversidad, tampoco podemos vivir sin demodiversidad.


Tercero, en los distintos espacios-tiempos de nuestra vida colectiva, las tareas de democratización deben llevarse a cabo de modo diferente, y los tipos de democracia serán igualmente distintos. No es posible la democratización del Estado sin la democratización de la sociedad. Distingo seis espacios-tiempo principales: familia, producción, comunidad, mercado, ciudadanía y mundo [4]. En cada uno la necesidad de democratización es la misma, pero los tipos y los ejercicios de democracia son diferentes.


Cuarto, siguiendo el pensamiento político del liberalismo, las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en las que vivimos redujeron la democracia al espacio-tiempo de la ciudadanía, el espacio que designamos como político, cuanto todos los otros son igualmente políticos. Por eso la democracia liberal es una isla democrática en un archipiélago de despotismos.


Quinto, incluso restringida al espacio de la ciudadanía, la democracia liberal, también conocida como representativa, es frágil, porque no puede defenderse fácilmente de los antidemócratas y de los fascistas. Para ser sostenible, debe complementarse y articularse con la democracia participativa, o sea, con la participación organizada y apartidaria de ciudadanos y ciudadanas en la vida política mucho más allá del ejercicio del derecho al voto, que obviamente es muy valioso, pero no suficiente.


Sexto, los propios partidos deben reinventarse como entidades que combinan dentro de sí formas de democracia participativa entre sus militantes y simpatizantes, en especial en la formulación de los programas de los partidos y en la selección de candidatos a cargos electivos.
Séptimo, la democracia de alta intensidad debe distinguir entre legalidad y legitimidad, entre la primacía del derecho (que incluye los derechos fundamentales y los derechos humanos) y la primacía de la ley (derecho positivo), o sea, entre rule of law y rule by law. La primacía de la ley (rule by law) puede ser respetada por dictadores, no así la primacía del derecho (rule of law).


Octavo, hoy en día gobernar democráticamente significa gobernar contra la corriente, ya que las sociedades nacionales están sujetas a un doble constitucionalismo: el constitucionalismo nacional, que garantiza los derechos de los ciudadanos y las instituciones democráticas, y el constitucionalismo global de las empresas multinacionales, de los tratados de libre comercio y del capital financiero. Entre los dos constitucionalismos hay enormes contradicciones, ya que el constitucionalismo global no reconoce la democracia como un valor civilizatorio. Y lo más grave es que, en la mayoría de las situaciones, en caso de conflicto entre ellos, el constitucionalismo global es el que prevalece. Quien controla el poder del gobierno no es necesariamente quien controla el poder social y económico. Es lo que sucede con los gobiernos de izquierda. Para que estos se sostengan, no pueden confiar exclusivamente en las instituciones. Deben saber articularse con la sociedad civil organizada y con los movimientos sociales interesados en profundizar la democracia; y disponer de medios de comunicación propios que compitan con los medios corporativos, en general subordinados a los dictámenes del constitucionalismo global.


Democratizar la revolución y revolucionar la democracia no son tareas sencillas, pero constituyen la única vía para frenar el camino al crecimiento de las fuerzas de extrema derecha y fascistas que van ocupando el campo democrático, aprovechándose de las debilidades estructurales de la democracia liberal. La miseria de la libertad será patente cuando la gran mayoría de la población solo tenga libertad para ser miserable.

 

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez
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NOTAS


[1] El poder popular o los consejos de obreros, campesinos y soldados.
[2] Luxemburgo, R., Obras escogidas, Ediciones digitales Izquierda Revolucionaria, 2008, p. 402.
[3] Véase Santos, B. S. y Mendes, J. M., (eds.), Demodiversidad. Imaginar nuevas posibilidades democráticas, Akal, Madrid y México, 2017.
[4] Véase Santos, B. S., Crítica de la razón indolente. Contra el desperdicio de la experiencia. Para un nuevo sentido común: la ciencia, el derecho y la política en la transición paradigmática, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2003.

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Alegría afuera del tribunal en Buenos Aires donde concluyó el juicio por crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura (1976-1983) en el centro clandestino de detención de la ESMA

 

La megacausa aglutinó 789 casos; en el centro de exterminio desaparecieron 5 mil personas

 

Buenos Aires.

 

En un día histórico para los derechos humanos, fueron condenados a prisión perpetua los principales responsables de crímenes de lesa humanidad perpetrados en el centro clandestino de detención y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la pasada dictadura militar en Argentina. Jorge El Tigre Acosta y Alfredo Astiz, el Ángel de la Muerte, están entre los 54 militares sentenciados, lo que hizo estallar de alegría a familiares y representantes de organismos humanitarios; hubo abrazos, llanto y un reconocimiento a los sobrevivientes que, a pesar de lo que significaba recordar una y otra vez el horror vivido, rindieron testimonio cada vez que se les citó.

Los genocidas fueron juzgados por 789 casos investigados en una megacausa, ya que la ESMA fue uno de los lugares donde desaparecieron unas 5 mil personas y ahí nacieron hijos de detenidos-desaparecidos que fueron robados por los militares en un plan sistemático, varios de los cuales han sido recuperados gracias al trabajo inclaudicable de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Durante casi cuatro horas, el Tribunal Federal cinco leyó por orden alfabético las condenas. Acosta, quien fue jefe del grupo de tarea y uno de los más temibles represores, Alfredo Astiz, Ricardo Cavallo y Juan Antonio Azic, son algunos de los 29 condenados a prisión perpetua.

También impactó la condena del médico militar Jorge Luis Magnasco, conocido como El partero de la maternidad clandestina de la ESMA, sentenciado a 24 años. Dos de los pilotos de los vuelos de la muerte cumplirán también la pena máxima.

Uno de ellos, Julio Poch, fue absuelto. Otro de los que se beneficiaron fue Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de José Alfredo Martínez de Hoz, además de Ricardo Jorge Lynch Jones, Roque Ángel Martello, Ernesto Alemann y Rubén Ricardo Ormello, lo que desató fuertes polémicas.

Además de Acosta y Astiz fueron condenados a cadena perpetua: Randolfo Agusti Scacchi, Mario Daniel Arru, Juan Antonio Azic, Ricardo Miguel Cavallo, Rodolfo Cionchi, Daniel Néstor Cuomo, Alejandro Domingo D’Agostino, Hugo Enrique Damario, Francisco Di Paola, Adolfo Miguel Donda, Miguel Ángel García Velasco, Pablo Eduardo García Velasco, Alberto E. González, Orlando González y Rogelio José Martínez Pizarro. Otros 19 recibieron condenas de ocho a 25 años.

Este juicio de la ESMA III ha sido el proceso más prolongado en la historia del sistema penal argentino, el debate oral y público duró cinco años con 410 audiencias, tiempo en que fallecieron 11 de los 65 imputados originalmente y tres fueron apartados por razones de salud.

El primer juicio no llegó a su fin debido a que el único imputado, Héctor Febres, murió antes de conocerse la sentencia, en 2007, y el segundo finalizó el 26 de octubre de 2011 con 16 condenas a prisión perpetua, penas entre 18 y 25 años y dos absoluciones.

Hubo dolor entre los sobrevivientes por aquellos compañeros que vieron el comienzo del juicio, pero murieron por distintas causas. Aún así la decisión del tribunal superó las expectativas de buena parte de los familiares y los sobrevivientes. También han muerto Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sin ver este momento histórico y hoy se les recordaba en medio de la alegría en tiempos en que se vive un retroceso en la justicia y los derechos humanos. Había temor de que declaraciones del gobierno de Mauricio Macri y de varios funcionarios influenciaran a los jueces.

El juicio de ESMA III comenzó en 2012 y se analizaron 789 delitos de lesa humanidad, entre ellos varios casos referidos a los denominados vuelos de la muerte.

Es la primera vez que la justicia de un Estado procesa una causa por crímenes de lesa humanidad de tal magnitud y duración, ya que para analizar casos como los genocidios de Ruanda y la ex Yugoslavia se constituyeron tribunales internacionales, señaló Alejandra Dandán, la periodista de Página 12 que ha seguido prácticamente todos los juicios.

En un fallo reciente, la Sala I de la Cámara de Casación liberó a ocho ex policías federales por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1977, con el argumento de que pudieron no saber que integraban una estructura abocada a la represión ilegal.

En este juicio se probó el uso de aviones Skywan en los vuelos de la muerte, y que el 14 de diciembre de 1977 se realizó el vuelo desde el que arrojaron al mar, estando vivas y drogadas, a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, y a las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Mary Ponce de Bianco.

Durante el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) la ESMA fue recuperada para los organismos de derechos humanos y se transformó en un sitio de Memoria, además de preservar sus lugares, especialmente el que fue el Casino de Oficiales, donde funcionó la estructura más terrible de ese centro y decenas de detenidos murieron torturados. También el caso de Dajmar Hagelin, una joven sueca que iba a visitar una amiga que pertenecía a una organización política revolucionaria y fue asesinada por Astiz y desaparecida. Nadie olvida que Astiz fue quien se infiltró entre las Madres cuando daban sus primeros pasos de lucha por sus hijos en 1977 y las entregó besándolas una a una en la iglesia de Santa Cruz, de donde las llevaron para desaparecerlas.

Fue este un día muy complicado, ya que además el gobierno aumentó presiones sobre el juez que investiga el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, en Río Negro, y criticó su forma de dialogar con la comunidad indígena.

Lo que trascendió de Macri es muy grave, porque además dijo que los prefectos no deberían haber intentado llamar para pedir permiso antes de abrir fuego con balas de plomo: deberían haberlo hecho sin consultar. Hasta ahora las fuerzas de seguridad eran tan sospechadas como los delincuentes. Necesitamos correr esa raya cultural, aseguró el presidente.

Reclamó: hay que volver a la época en la que dar la voz de alto significaba que había que entregarse. Más grave aún fue conocer que el Ministerio de Seguridad emitió una resolución que permite a las fuerzas federales ignorar las órdenes de los jueces cuando consideren que no son legales. Esto constituye para los organismos de derechos humanos una forma de retorno al terrorismo de Estado.

Con una multitudinaria marcha que congregó a unas 300 mil personas frente al Congreso Nacional, las principales centrales sindicales rechazaron la reforma laboral, previsional y tributaria que impulsa el gobierno de Macri y propusieron ampliar la unidad para luchar contra el fuerte ajuste que intenta el gobierno y la nueva ola de despidos que anuncia.

La mañana de este miércoles juró como senadora, con otros 23, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al tiempo que continúa la búsqueda desesperada del submarino ARA San Juan, y el vocero de la Armada, Enrique Balbi, negó que haya sido localizado este miércoles, como aseguraron algunos medios.

 

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Miércoles, 29 Noviembre 2017 07:03

El poder para siempre no existe

El poder para siempre no existe

En junio de 1972, la célebre periodista italiana Oriana Fallaci logró entrevistar en su palacio amurallado de Addis Abeba al emperador de Etiopía, Haile Selassie, el León de Judá, quien se proclamaba descendiente de la reina de Saba y el rey Salomón. Al final ella le preguntó: “¿cómo mira a la muerte? El emperador, que tenía 80 años y le faltaban tres para morir, pareció no entender: "¿A qué? ¿A qué?" "A la muerte, Majestad", insistió ella. Y eso desbordó la paciencia del soberano: "¿La muerte? ¿La muerte? ¿Quién es esta mujer? ¿De dónde viene? ¿Que quiere de mí? ¡Fuera, basta!"

No cabía en su mente que su poder no estuviera ligado a la inmortalidad. Pero no fue siempre un hombre distraído de la realidad, porque en un tiempo se puso a la cabeza de la lucha en contra de las tropas de Mussolini que invadieron Etiopía. Y al final, depuesto por un golpe militar, no pudo imaginar la clase de muerte que tendría, estrangulado en su propia cama, y enterrado bajo el piso de un baño en su propio palacio imperial.

Me ha venido a la cabeza esta historia de alguien que desde su trono eterno se indigna cuando le hablan de la muerte, ante las noticias de la caída del dictador de Zimbabue Robert Mugabe, gracias a otro golpe militar, tras su permanencia en la presidencia durante casi cuatro décadas. Mugabe, un tanto más práctico a sus 93 años, sí aceptaba que un día habría de morir, desde luego que escogió como sucesora a su esposa y antigua secretaria, Gracia Marufu, mucho más joven que él, y a quien la gente llamaba en secreto Desgracia Marufu. También, en lugar del título de primera dama, le daban el de "primera compradora", pues se escapaba a París o Londres en excursiones por las boutiques de lujo para hacerse de decenas de trajes y zapatos exclusivos. Dueña del monopolio de producción y distribución de los productos lácteos en el país, alegaba que sus gustos se los pagaba con su propio dinero. La Universidad de Zimbabue le otorgó un doctorado, sin haber puesto nunca un pie en las aulas, siendo el propio Mugabe quien le colocó el birrete en la ceremonia de graduación. Ambiciosa y astuta, mientras su anciano marido se dormía en las reuniones de gabinete, ella iba tejiendo su propia urdimbre de poder.

La tentación de quien contempla la historia personal de un dictador, es verla como la de alguien que desde el principio alberga las intenciones de usar el poder para beneficio personal, y quedarse para siempre en el mando a costas de lo que sea, asesinatos, cárcel, exilio de quienes se le oponen, establecer un régimen familiar y designar como sucesor a uno de sus hijos, o a su propia esposa.

Pero la vida es más compleja. Tal como Haile Selassie, Mugabe, líder guerrillero del Ejército de Liberación Nacional Africano de Zimbabue (Zanla, por sus siglas en inglés), condujo la lucha de su pueblo para librarse del dominio de la minoría blanca que había establecido un régimen racista igual al de África del Sur. De las penurias del combate pasó a la ruindad de la tiranía, el crimen, el fraude electoral repetido, la corrupción y la opulencia, ya convertido en primer ministro, luego presidente, y al mismo tiempo jefe vitalicio del partido oficial, el ZANU-PF.

Y su discurso de los tiempos guerrilleros nunca cambió. Aunque arruinó al país, destruyó la economía, y la inflación llegó a una increíble cota de 231 millones por ciento, no dejó de proclamarse socialista, en lucha abierta contra los demonios del capitalismo y el colonialismo.

El paraíso socialista de Mugabe no fue sino un infierno. A su caída, el desempleo alcanza 95 por ciento; 72 por ciento de la población vive en la pobreza, sin acceso a la electricidad y al agua potable; sólo 6 por ciento llega al tercer grado de primaria, y la esperanza de vida es de apenas 56 años. Su pretendida reforma agraria destruyó la organización productiva de las fincas, y sólo trajo escasez y desabasto crónicos.

Cualquiera que lo criticara se volvía de inmediato un traidor, algo que en su ya obsoleta retórica revolucionara podía significar una orden de ejecución. Y también tenía a su servicio fuerzas paramilitares entrenadas para garrotear y asesinar disidentes. En 2008 perdió las elecciones ante su oponente Morgan Tsvangirai, y entonces proclamó que "solamente Dios" podía apartarlo de la presidencia. Dios a su servicio personal de católico practicante que comulgaba devotamente en la catedral de Harare, la capital.

Al celebrar sus 91 años, Gracia le organizó una fiesta para 20 mil invitados, que llenaron un estadio de futbol. Por supuesto, los empleados públicos debieron asistir obligatoriamente, bajo pena de despido, pagando su cuota. Se sirvió una parrillada gigante, donde podía elegirse entre lomos de elefante, entrecotes de búfalo, piernas de impala y costillas de antílopes negros, todo un zoológico sobre las brasas. Por lo visto, la dentadura del anciano seguía sana.

Ahora todo ha terminado para la pareja. Mugabe destituyó al vicepresidente Emmerson Mnangagwa, buscando dejar libre el camino a su esposa, y el ejército, que él mismo forjó, los detuvo a ambos y los puso con la casa por cárcel. El anciano fue destituido como jefe del partido, y a ella la expulsaron de sus filas. Por último, los militares lo obligaron a renunciar a la presidencia. El júbilo estalló en las calles.

Mnangagwa es el nuevo hombre fuerte, con lo cual las sombras ominosas vuelven a cerrarse sobre el país, igual que tras la deposición de Haile Selassie, cuando asumió el poder un nuevo dictador, el teniente coronel Mengistu Haile Mariam, cabeza del golpe de Estado. Mnangagwa, apodado El cocodrilo, por la fama de su crueldad, fue jefe de espionaje de la guerrilla durante la lucha de independencia, y luego ministro de Seguridad, y como tal, jefe de la policía secreta.

Pésima costumbre que tiene la historia de repetirse.

Guadalajara, noviembre 2017

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Investigarán el terrorismo de Estado de las dictaduras

Evo Morales nombró a los integrantes de la comisión para que informe sobre violaciones a los DD.HH. entre 1964 y 1982.

 

Bolivia estableció ayer una comisión de la verdad para investigar las violaciones a los derechos humanos cometidos durante gobiernos militares en las décadas 1960, 1970 y 1980, aunque las Fuerzas Armadas señalaron que existe poca información sobre esos años en sus archivos.


El presidente Evo Morales, en el poder desde 2006, nombró por decreto a cinco miembros de la comisión, entre ellos el veterano exlíder minero Edgar Ramírez, quienes tomaron posesión de su nuevo cargo en un acto público celebrado en el Palacio de Gobierno. La comisión nace casi 35 años después del último gobierno militar, que entregó el poder a uno civil tras esporádicas administraciones democráticas.


Morales señaló que, según la información histórica existente, entre 1964 y 1982 se registraron “al menos 1.392 políticos asesinados, 486 desaparecidos y 2.868 exiliados y confinados”.


El ícono de los desaparecidos es el líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, muerto en 1980 durante el golpe encabezado por el entonces general Luis García Meza, hoy preso con una sentencia de 30 años.


La comisión era una exigencia de las víctimas y familiares de las dictaduras militares, para que la historia boliviana dilucide esos oscuros momentos políticos.
El presidente de la organizaci¢n Plataforma de Luchadores Sociales contra la Impunidad, por la Justicia y la Memoria Histórica del Pueblo Boliviano, Julio Llanos, dijo recientemente que la instancia debe ser para “un resarcimiento integral a las víctimas, para establecer una verdad histórica de los hechos”.


La comisión es el resultado de una ley que el mismo Morales aprobó en 2016. No obstante, las víctimas se habían quejado del retraso en la designación de los integrantes para llevar a cabo la investigaci¢n.


“Cuando hablamos de dictaduras y de golpes de Estado, hablamos de Estados Unidos y de todo un programa que obedece a una cuestión geopolítica de dominio y un dominio para saqueo de los recursos naturales”, afirmó el gobernante durante el acto oficial.


De acuerdo a la legislación, este comité‚ investigará asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, detenciones arbitrarias y violencia sexual, cuando Bolivia estuvo gobernada por varios regímenes militares de la derecha en décadas pasadas. El fin es también identificar a los responsables y sugerir eventuales procesos legales.


El exlíder minero Ramírez, actualmente director del archivo de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), subrayó en su discurso que “la comisión de la verdad es para desentrañar lo que verdaderamente ocurrió en Bolivia, que ha sido lacerado por varias dictaduras”.


La ley obliga a que el Ministerio de Defensa, las Fuerzas Armadas e instituciones públicas y privadas permitan el acceso a toda la documentación existente sobre esos años, según indic¢ el titular del área Reymi Ferreira. Empero, los militares reiteraron ayer que la información es escasa.


El jefe de las Fuerzas Armadas, Luis Ariñez, dijo que debe haber alguna información, pero descartó que en los archivos esté “toda la historia”. “Es posible que todos esos archivos hayan sido destruidos en su momento”, aunque aseguró que entregarán el material “que dispongamos”.


Morales tomó la decisión de crear la comisión tras un primer proceso para indemnizar a las víctimas, luego de una revisión de datos que realizó el Ministerio de Justicia. Pero las víctimas exigían la verdad histórica de los hechos y una indemnización integral, pues consideran que los montos cancelados eran irrisorios frente a los vejámenes sufridos.


La instancia investigadora es el segundo intento de Bolivia para averiguar qué ocurrió desde 1964 hasta 1982. La primera vez fue impulsada en 1982 por el entonces presidente izquierdista Hernán Siles, apenas instalado en el poder. La nueva comisión de la verdad esta integrada por Ramírez, Nila Heredia, exministra de Salud de Evo Morales; el exasesor jurídico de Gobierno, Eusebio Gironda; el exdirigente sindical Teodoro Barrientos, y la activista Isabel Viscarra.

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Jueves, 27 Julio 2017 06:02

Un mago de feria

Un mago de feria

Hace medio siglo, en 1967, Miguel Ángel Asturias recibió el Premio Nobel de Literatura, cinco años antes que su íntimo amigo Pablo Neruda, "por sus logros literarios vivos, fuertemente arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina".

Tras tanto tiempo pasado, y mucha agua corrido bajo el puente de la literatura hispanoamericana, hay preguntas que no dejan de flotar en el aire: el mundo imaginativo y verbal de Asturias, ¿está aún vigente? ¿El lenguaje que buscó inventar, sobrevive? ¿Es capaz de transmitirnos, en una relectura, algo nuevo? Los clásicos, dice Ítalo Calvino, son aquellos que admiten sucesivas lecturas, de una generación a otra, y siempre tienen algo nuevo que decirnos.

Invitado a hablar en el acto de inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guatemala, dedicada a Asturias con motivo del aniversario del premio, cumplí con el ejercicio previo de releerlo, y de nuevo me sentí seducido por ese mundo asfixiante y cerrado de El señor Presidente, por la pirotecnia verbal de Hombres de maíz, y la gracia picaresca de Mulata de Tal.

Su afán de crear un universo verbal distinto del verdadero, aparece como una herencia del surrealismo que conoció durante su primera temporada en Francia en la década de los 20, cuando fue a encontrarse en la Sorbona con los secretos del mundo maya que, paradójicamente, había dejado atrás en Guatemala. Un doble descubrimiento.

Asturias arrastró hasta el final esa doble cauda, como el alquimista que envejece recordando sus primeras cábalas y sus primeros asombros. Vuelve a sus instrumentos primeros de Leyendas de Guatemala, celebrada por Paul Valéry; y quién duda que a partir de entonces la visión europea del Caribe, y sobre todo la francesa, sería definida por ese pequeño primer libro, un reinado que habría de durar hasta la aparición de Cien años de soledad casi 40 años después.

Lejos de convertirse en una abstracción, el lenguaje en Asturias busca transformar las cosas concretas que va tocando; no sólo las evocaciones de la tradición indígena, y el acervo de mitos sagrados, historias y leyendas, sino lo que está en sus recuerdos visuales del país, paisajes, montes, cabildos, plazas, portales, cantinas, iglesias, y procura hacerlas brillar con deslumbres distintos.

Mano a mano con Alejo Carpentier hizo surgir en aquellos años de París esa aura que se llamó primero real maravilloso, y luego realismo mágico, y que está muy lejos de su ciclo político antimperialista de la trilogía del banano: El Papa Verde, Los ojos de los enterrados, y Viento fuerte.

En esa trilogía pone énfasis en la denuncia de la explotación y de la dominación, y del compromiso social con los oprimidos. Pero no es allí donde se encuentra su fortaleza narrativa, sino cuando sus personajes ganan complejidad y su escritura entra tanto debajo de la piel de los mestizos como de los indígenas enfrentados por la tierra.

El señor Presidente es una novela sobre el poder absoluto del caudillo, la peor de las herencias que reflejan nuestra realidad rural, que está en nuestros orígenes y que sigue dominando nuestra historia. Pero Hombres de maíz no refleja esa realidad rural, sino que lo encarna. Es su esencia y a la vez su escenario. Un mundo rural que no es exclusivamente indígena.

La Guatemala que entra en sus páginas es arcaica, y eso incluye, además de lo indígena, lo ladino. Su visión es la del ladino, lo que le permite explorar, recrear y reconstruir el mundo indígena desde el lenguaje. O reinventarlo.

Ladinos e indígenas están arraigados en el territorio rural que comparten, y en el que chocan en un fuego cruzado de lenguas, pero quien entra a narrar ese territorio no puede excluir ni a los unos ni a los otros sin cometer un acto de mutilación.

El mundo rural de Asturias es un mundo derrotado, pero vivo, con todos sus rasgos del pasado que van acumulándose hasta dejarle encima una pátina de antigüedad, una costra de lodo, una capa de polvo, sobre las que luego se impregnará la sangre que aún hoy no se seca.

Este es el territorio cultural donde se encuentran los textos sagrados maya quichés, las lenguas indígenas en sus infinitas variantes, la lengua colonial de los cronistas, las tradiciones verbales, los cuentos de camino, los romances memorizados, el bullicio sonoro de las plazas y los mercados que también es verbal, junto a la vasta realidad de desamparo, atraso y miseria, segregación y opresión, y luego rebeliones, aldeas exterminadas, cementerios clandestinos.

Un escritor que busca entrar en este mundo para vivir en él, es por fuerza un mago callejero que bajo el sol crudo de la plaza en feria va sacando sorpresas del sombrero, una tras otra, sin amago ni pausas. El lector, al final de la experiencia, queda exhausto de invenciones, magias y sorpresas.

Asturias nos enseña que hay que contar la historia, aunque sea en sus crudezas, como los cuentos que se oyen de boca de los peones a la luz de la lumbre en las haciendas, o en las tardes de ocio en las barberías de los pueblos centroamericanos, en boca de los léperos irreverentes que recogen una historia inventada y la vuelven a inventar en un proceso sin fin.

Mulata de Tal es una fiesta verbal, que hunde sus raíces dichosas en la picaresca del siglo de oro. ¿Qué otra cosa puede decirse de una novela que empieza con la entrada de su protagonista, Celestino Yumí, a la iglesia de San Martín Chile Verde con la bragueta abierta, en plena misa mayor de fiesta patronal cantada por tres curas gordos, porque así se lo ha ordenado al diablo Tazol, con quien anda en pactos?

Y ése es el mejor embrujo y la mejor magia, la de los demonios burladores, brujos concupiscentes, compadres envidiosos, mulatas encandiladas, curas malandrines y sacristanes redomados, urdida en palabras que chisporrotean sollamando los cielos tal si el mundo fuera a acabarse en encantamientos.

Lima, julio 2017

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Viernes, 07 Julio 2017 06:43

El país de la perfecta coreografía

El país de la perfecta coreografía

Corea del Norte es el país de la perfecta coreografía. El único del mundo donde todos los ciudadanos, sin excepción, representan un papel en el tablado, cada quien actuando en una gran puesta escénica destinada a durar para siempre. Cada actor y cada actriz hacen el triste papel de vivir felices, y esa felicidad absoluta llega hasta las lágrimas cuando se evoca a la santísima trinidad compuesta por Kim Il-sung, su hijo Kim Yong-il, y el nieto actualmente reinante, Kim Yong-un, elevados a la categoría de deidades celestiales.

Un país de dos pisos. Arriba, el escenario de la eterna representación donde se rinde culto al padre, al hijo y al nieto, mientras la dinastía guiada por los astros está destinada a prolongarse sin fin; y debajo del tinglado el mundo subterráneo de las hambrunas que matan a centenares de miles, las cárceles secretas, los campos de concentración, los resortes del miedo que obligan a poner las caras sonrientes; todo un engranaje preciso e inflexible que asegura el sometimiento y el silencio. Y allí, bajo el escenario, están también los rehenes, esperando su turno de entrar en escena.

Es de este mundo subterráneo de donde salió en estado de coma, para ser repatriado "por razones humanitarias" a Estados Unidos, el estudiante de la universidad de Virginia Otto Frederick Warmbier, condenado a 15 años de trabajos forzados por perpetrar "un acto hostil" contra el país de la felicidad perpetua, y tratar de "derrumbar los cimientos de su unidad".

¿Y cómo se proponía este muchacho de 22 años derrumbar esos cimientos? En febrero de 2016 las cámaras de circuito cerrado del hotel donde se alojaba en Pyongyang lo filmaron mientras arrancaba de la pared un cartel de propaganda política del régimen, para meterlo en su maleta y llevárselo como souvenir, pues partía al día siguiente.

Durante el juicio que se le siguió por crímenes contra el estado, el muchacho "confesó" que el hurto lo había cometido siguiendo instrucciones de la Iglesia Metodista Unida de Ohio, con el fin de "dañar la motivación y el trabajo del pueblo norcoreano", con el apoyo, por supuesto, de la CIA.

Si era descubierto en su intento desestabilizador, declaró, la iglesia metodista entregaría a sus padres la suma de 200 mil dólares como compensación, pues "sufrían graves dificultades económicas". Los padres, dicho sea de paso, pertenecen a la religión judía, no a la metodista cristiana, como el propio Otto fue también creyente judío.

El tribunal que lo condenó funciona arriba, en el escenario, y el juicio fue televisado. Que el reo no tuviera acceso a defensa legal, pareció irrelevante a quienes montaron el espectáculo. Y frente a sus jueces disfrazados de togas, Otto se convirtió en parte de la farsa colectiva, obligado a mentir, a lo mejor bajo la falsa promesa de que, mostrando arrepentimiento, como lo mostró al pedir perdón por su delito, sería puesto en libertad y devuelto a su hogar.

En 2014 otro rehén, Jeffrey Fowle, arrestado en Chongjin por haber dejado un ejemplar de la Biblia en un cuarto de baño de un club nocturno, fue condenado también por atentar contra la seguridad del estado coreano, pero terminó siendo liberado gracias a una negociación.

Para Otto no se presentaron condiciones propicias sino, por el contrario, un agudo incremento de las tensiones entre Corea del Norte y Estados Unidos y sus aliados de la región, Corea del Sur y Japón, debido a la insistencia de Kim Yong Un en probar sus cohetes nucleares de largo alcance, y demostrar que un día podrán llevar sus cargas atómicas hasta Nueva York.

Que Otto era tratado como un rehén, el comunicado emitido por el gobierno de Corea del Norte tras su muerte, no lo oculta cuando dice: "Warmbier es una víctima de la política de paciencia estratégica de Obama, que se obcecó en la mayor hostilidad y negación contra la República Democrática Popular de Corea y rechazó mantener un diálogo con ella".

Para este rehén la negociación llegó muy tarde. Tenía un año de hallarse en coma, y sólo fue devuelto cuando le faltaba muy poco para morir; aquí, el cinismo que exhibe ese mismo comunicado es asombroso: "El hecho de que Warmbier muriera de repente en menos de una semana inmediatamente después de su regreso a Estados Unidos en su estado de salud normal también es un misterio para nosotros".

No salió de Corea del Norte andando con sus propios pies, sino inconsciente en una camilla. La justificación oficial había sido hasta entonces que el coma era el resultado de una combinación de botulismo, consumo de alimentos en conserva en mal estado, y la ingestión de somníferos. Lo que los médicos del Departamento de Atención Neurocrítica de la Universidad de Cincinnati declararon tras examinarlo, es que sufría de un daño neurológico severo, sin señal alguna de botulismo, debido a falta de irrigación del cerebro tras haber sufrido un paro cardíaco en una fecha imprecisa. A los 22 años, extrañamente le falló el corazón.

La luz radiante que ilumina el escenario del paraíso del proletariado, sigue alumbrando los rostros de todo un pueblo que desborda de felicidad, según el guión, y daría gustoso la vida por Kim Yong Un, aficionado a algunos vicios occidentales como las discotecas, las actrices, los autos de carrera, la música hip hop, el futbol y el basquetbol, y quien mandó a asesinar en Malasia a su hermano mayor Kim Jong Nam, pues mantenerlo en el exilio no le fue suficiente.

Todo un prodigio Kim Yong Un, de acuerdo a las biografías oficiales de lectura obligatoria en las escuelas y universidades del país: “desde muy niño estuvo dotado de "una inteligencia asombrosa, un agudo poder de observación, una gran capacidad de análisis y una perspicacia extraordinaria, valiente y ambicioso, de pensamiento creativo, miraba cada problema con un ojo innovador pese a su tierna edad".

Mientras tanto, las tinieblas reinan, como siempre, en los subterráneos debajo del escenario.

Masatepe, junio 2017

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La dictadura democrática de los poderosos

Nos hacen falta ideas. La mente no piensa con información sino con ideas, como destaca Fritjof Capra en La trama de la vida. En esta tremenda transición/tormenta que vivimos, necesitamos lucidez y organización para comprender lo que sucede y para construir las salidas. Cuando la realidad se hace más compleja y la percepción se enturbia, una característica de las tormentas sistémicas, aclarar la mirada es un paso ineludible y vital.

 

Por eso nos atiborran con información basura, porque contribuye a potenciar la confusión. Es en este sentido que los medios juegan un papel sistémico que consiste en desviar la atención, hacer que las cosas importantes y decisivas tengan un trato idéntico a las más superficiales (un accidente en carretera tiene más cobertura que el caos climático) y tratan los temas serios como si fueran un partido de fútbol.

 

Como sabemos, hay quienes piensan que no hay cambios mayores, que la tormenta sistémica es una crisis pasajera, luego de la cual todo seguirá su curso normal. Pero los de abajo necesitamos aguzar los sentidos, detectar los sonidos y los movimientos imperceptibles, porque nuestras vidas están en riesgo y cualquier despiste puede tener consecuencias desastrosas. No tenemos seguros de vida ni guardias privados, como tienen los de arriba.

 

El historiador francés Emmanuel Todd reflexiona sobre las elecciones en su país, con análisis bien interesantes. El primero, es que desde hace varias décadas existen campos de fuerzas sociales estables, que le permiten asegurar que la sociedad está dividida en dos mitades y que esa división permanece casi inalterada ( goo.gl/p1i6WN ).

 

En segundo lugar, se pregunta porqué en el pasado cuarto de siglo el rechazo al modelo neoliberal no ha crecido (en Europa), pese al aumento de la desocupación y al fracaso del euro. Analiza la población, un dato estructural que tienden a minimizar los analistas. En Francia, la población envejeció hasta seis años desde 1992 y, de hecho, los ancianos han perdido el derecho de voto, porque una salida del euro derrumbaría sus pensiones.

 

La segunda cuestión que contempla es la estratificación educativa. Concluye que la gente con estudios superiores produjo una oligarquía de masas y que esa élite pasó de 12 por ciento de la población en 1992 a 25 por ciento, en sólo 25 años. La conclusión estremece: una población envejecida sumada a una mayor masa oligárquica desemboca en un creciente conformismo de la mitad de la población, mientras la otra mitad de abajo se ha deteriorado notablemente desde el tratado de Maastricht de 1992.

 

Cuando Marx escribe el Manifiesto Comunista, la relación entre los de abajo y los de arriba era de nueve a uno. No había pensiones para los mayores y la universidad estaba reservada para las élites. Era un sistema inestable, donde 90 por ciento tenía interés en derribarlo.

 

Los dos cambios mencionados por Todd (demografía y educación superior) representan mutaciones profundas para quienes aspiramos a transformar el mundo. Todavía en 1960 abundaban los universitarios como el Che, dispuestos a utilizar sus conocimientos junto a los oprimidos. El sistema supo comprender que tenía un punto débil entre los jóvenes universitarios y tomó medidas.

 

Ahora los docentes de ese nivel ganan fortunas, hasta 30 veces el salario mínimo en varios países. Los estudiantes cuentan con becas que les permiten estirar los estudios de posgrado hasta bordear los 40 años y luego aspiran a ingresar en la élite universitaria. En el imaginario colectivo el ascenso social pasa por los estudios superiores a los que se entrega buena parte de la vida.

 

Immanuel Wallerstein sostenía hace tres décadas (en Marx y el subdesarrollo) que bajo el capitalismo la clase alta pasó de 1 a 20 por ciento de la población mundial. La cifra puede acercarse ahora a 25 por ciento que presume Todd para la oligarquía de masas. En América Latina las cifras deben matizarse, pero vamos hacia allá.

 

Es posible que estemos bordeando la dominación perfecta: sociedades divididas en partes casi iguales, entre los que necesitan patear el tablero y los que temen cualquier cambio. Una mitad conformista y la otra mitad apabullada por la cuarta guerra mundial. Por encima de ambas, 1 por ciento controla el poder estatal, el material y las democracias electorales.

 

A medida que se expanden las dimensiones del grupo en la cima, a medida que vamos haciendo a los miembros del grupo de la cima cada vez más iguales entre sí en sus derechos políticos, se hace posible extraer más de los de abajo, escribe Wallerstein en Después del liberalismo (página 168). Y agrega que un país mitad libre y mitad esclavo sí puede durar mucho tiempo.

 

Las consecuencias de estos cambios deberían llevarnos a sacar algunas conclusiones estratégicas.

 

Primero, la democracia se asienta en ese sector que no quiere desestabilizar el sistema, mientras la otra mitad no se siente representada. La democracia electoral tiene sentido para la mitad de arriba, pero es una cárcel para los de abajo.

 

Dos, para la mitad desheredada de la población, el diseño actual del capitalismo es una realidad opresiva, ya que las políticas sociales focalizadas tienden a neutralizar y dividir a quienes necesitan levantarse contra el sistema.

 

Los partidos de centro-izquierda recogen las aspiraciones, y los miedos, de esa mitad de la población que sólo quiere cambios cosméticos y cuyo ejercicio político excluyente es votar cada cinco o seis años y asistir a mítines para aplaudir a sus caudillos.

 

La mitad de abajo no puede confiar en un sistema político que funciona como una dictadura democrática. Una estructura política con total libertad para la mitad de arriba puede ser la forma más opresiva que se pueda imaginar para la mitad de abajo, sigue Wallerstein.

 

Los que viven en la zona del no-ser, en palabras de Fanon, son los que resisten y construyen otros mundos, por mera necesidad de sobrevivir. Pero son bombardeados por la fantasía de que pueden cambiar su destino sin quebrar el sistema.

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Abollir el voto preferente: regreso al pasado (o al bolígrafo). ¡Ya es hora de devolverle el poder al pueblo! Panachage

La tan cacareada, reforma política, tiene palabra de sus promotores (Gobierno y miembros de la Comisión), dos ejes fundamentales: la creación de una Corte electoral y la abolición del voto preferente. Éste último coincide, con una propuesta que en el pasado ya había hecho el gobierno santos por conducto de sus ministros (proyecto de Acto legislativo No 018/2014), por lo que se da como un hecho que gozará del favoritismo y respaldo del Presidente. El procedimiento para lograr el fin propuesto, es el de utilizar las facultades del fast track y se busca legitimarlo en los acuerdos de La Habana, en los apartes donde éste hace referencia a la ampliación de la democracia en Colombia. Nada más restrictivo de la poca democracia acá existente que la abolición del voto preferente. Nada más favorable a los políticos corruptos que la eliminación del voto preferente y el regreso a las listas cerradas, y al bolígrafo de los directores de los partidos políticos.


Hoy en día, existe la tendencia a identificar democracia con elecciones; de manera que donde no existen elecciones decimos también que no existe un régimen democrático. Puede existir un remedo del proceso electoral, y la ausencia de verdaderas garantías electorales, lo que nos permitiría afirmar que aunque haya elecciones no hay verdadera democracia. Lo que sí es cierto es que no hay democracia donde no hay procesos electorales que garanticen el derecho fundamental a elegir y ser elegido.


Si democracia se identifica con elecciones, éstas se identifican con votos. Se vota básicamente por dos razones: para decidir o para escoger un representante que decida por uno. Cabe recordar que el voto se inserta dentro de las técnicas electorales, utilizadas algunas por las órdenes religiosas del alto Medioevo que no pudiendo acudir ni al principio hereditario ni a la fuerza, con el voto proveían a elegir a sus superiores. Hasta fines del siglo XVII se utilizaba un sistema de unanimidad, como el que se conserva hoy para la elección del Papa de Roma. Después comenzó a utilizarse el principio de la mayoría y luego se pasó al sistema de la representación proporcional, que es el más utilizado hoy en día.

Fue la Revolución Francesa la que trajo un cambio fundamental en la concesión de la representación política. Antes de ella el derecho del voto venía atribuido a las familias, a las corporaciones, o a los estados; con la Revolución se entregó el derecho de voto a los individuos y más exactamente al ciudadano; del grito revolucionario:“A las armas ciudadanos” se pasó al rugido de “A las urnas ciudadanos”.

Las elecciones implican la sucesión de una serie de actos (proceso), donde hay que considerar cinco momentos fundamentales: a) Quienes son los electores (o quienes pueden elegir); b) Requisitos exigidos a los candidatos (o quienes pueden ser elegidos) y a los partidos; c) Las circunscripciones electorales y d) La Adjudicación de puestos o escaños. E) La solución de los conflictos electorales (administrativa, judicial o electoralmente).


Adjudicación de puestos o escaños


La adjudicación de escaños se hace utilizando los sistemas electorales, que pueden clasificarse en dos grandes grupos: sistemas de mayorías y sistema de representación proporcional.


1. Sistema de mayorías


Supone, que quien obtiene la mayoría, se lleva toda la representación. Cuando se va a elegir un sólo representante (circunscripción uninominal), necesariamente se utiliza el sistema mayoritario; puede utilizarse también cuando se va a elegir más de un representante (circunscripciones plurinominales).


El criterio mayoritario puede ligarse a una sola votación, caso en el cual se elige a quien obtenga la mayoría incluso relativa, o puede vincularse a una doble votación, con escrutinio mayoritario a dos vueltas; en este último caso, en la primera vuelta se elige a quien obtenga la mayoría absoluta (mitad más uno de los votos); si nadie la obtiene, en la segunda vuelta es elegido quien consigue la mayoría incluso relativa (normalmente, en la segunda vuelta, sólo participan los dos candidatos más votados en la primera).


2. Sistema proporcional


Supone, la escogencia de los representantes de manera que reflejan más exactamente las opiniones de los electores. Se busca que quien tenga más votos, tenga más representación, pero que también la tenga quien tiene menos votos, o sea, las minorías.


En las circunscripciones plurinominales, donde se aplica el criterio proporcional, los candidatos se presentan agrupados en listas.


Los electores o sufragantes pueden votar por toda la lista sin posibilidad de modificarla (bloqueada), o pueden modificarla (tachando nombres, cambiando el orden de los candidatos, sustituyendo o combinando nombres de distintas listas etc.). En este caso se persigue una mayor libertad del elector.


En las listas cerradas los electores no tienen posibilidad de determinar quién será el representante de su partido y no permiten cambios ante hechos imprevistos, como sucedióen las elecciones de 1990, para la reunificación de Alemania, un candidato que encabezaba una lista fue denunciado como informante de la policía secreta cuatro días antes de las elecciones e inmediatamente expulsado por el partido; pero como las listas eran cerradas, los votantes tuvieron que votar por él si querían apoyar a su partido.


Más allá de la proporcionalidad, se puede pensar en otras formas de comportamiento de los sistemas electorales. Una de ellas consiste en evaluar que nivel de opción se le ofrece a los electores en las papeletas en cada uno de los sistemas.
Mi experiencia como estudioso del derecho electoral, y como Magistrado del Consejo Nacional Electoral, es que el derecho electoral es instrumental y por lo mismo es que puede ser utilizado democrática o antidemocráticamente. Las razones de esa afirmación son las siguientes: el derecho electoral es instrumental, ya que la primera pregunta que tenemos que hacernos es ¿què queremos hacer¿y una vez definido que queremos del derecho electoral, utilizamos el instrumento adecuado para lograr el fin buscado. Por ejemplo, si nosotros queremos quitarle poder a los ciudadanos y darle un gran poder a los partidos políticos, a sus directores y a las mafias que se han apoderado de ellos, pues entonces utilizaremos para fortalecer a los partidos un instrumento como el de la lista cerrada que le permite a esas mafias, y a los directivos del partido, organizar su lista como ellos quieren y al elector no le toca más que votar en el orden establecido por el partido; pero si lo que queremos es otra cosa, democrática, como por ejemplo darle mayor autonomía al elector, entonces el derecho electoral recurre a una figura como la del voto preferente, que permite al elector modificar la lista del partido, ya que quien tenga más votos preferentes ocupará el primer lugar, y así sucesivamente. Si lo que queremos es darle la libertad absoluta al elector, el sistema electoral permite que el elector haga su propia lista escogiendo los candidatos de distintas listas de tal manera que la lista del elector puede ser completamente distinta a la que presentaron los partidos, ya que su lista puede contener candidatos de varias listas y conformar una lista propia escogiendo candidatos de cada una de las listas, de los distintos partidos. Este sistema, es más democrático, pues privilegia claramente al elector sobre los partidos políticos.


Panachage


Dentro del sistema de listas abiertas, se tienen varias modalidades, siendo una de ellas el denominado voto preferente, que permite al ciudadano elector escoger un candidato de su preferencia dentro de una lista, como es el caso actual de Colombia, o varios dentro de esa misma lista; incluso, en algunos casos, de indicar los candidatos que no son de su agrado (voto único transferible: los electores expresan sus preferencias por los distintos candidatos de la misma lista, numerándolos consecutivamente (1, 2, 3, etc.). Se cuenta el número de primeras preferencias que obtuvo cada candidato).


El más democrático de los sistemas de listas abiertas, es el PANACHAGE, que da a los votantes más de un voto por la misma papeleta y les permite distribuir sus votos entre los candidatos individuales de diferentes listas de los partidos. El elector puede votar por todos los candidatos de una sola lista, sólo por algunos candidatos dentro de una lista, o escoger candidatos de distintas listas, por lo que puede terminar haciendo su propia lista.


En las listas del sistema de representación proporcional con panachage: los votantes tienen tantos votos como escaños en disputa. Los electores distribuyen sus votos entre los candidatos de su preferencia independientemente de la lista a la que pertenezcan. Se suman los votos recibidos por cada candidato y los escaños se le asignan a los más votados. También se puede emitir un solo voto por una lista de partido, lo que implica que le corresponde un voto a cada uno de los candidatos.


Este sistema que es el más democrático y que le da el poder electoral a la sociedad civil, se utiliza en las elecciones a todos los niveles en Luxemburgo, Liechtenstein y el país por antonomasia de la democracia directa: Suiza. En las elecciones parlamentarias en Ecuador (Ley electoral, Art. 120; en las elecciones para representantes a la Asamblea Nacional y al Parlamento Andino, así como para consejeros regionales, concejales municipales y vocales de las juntas parroquiales rurales, los electores marcarán la casilla que identifique a cada candidato de una sola lista o entre listas, hasta el máximo de la representación que corresponda elegir).

También en el Salvador,donde el panachage o voto cruzado para la elección de diputados, en el que los salvadoreños pueden optar por apoyar solo al candidato, votando por rostro, sin que el voto vaya al partido que lo postula. Asimismo, pueden votar por bandera (partido) o por los candidatos de más de un partido; y en Honduras(ARTÍCULO 193. DIPUTADOS AL CONGRESO NACIONAL. La declaratoria de elección de Diputados al Congreso Nacional se efectuará aplicando el procedimiento siguiente: 1) En cada Partido Político, Alianza o Candidatura Independiente se establecerá el orden de precedencia conforme a las marcas obtenidas por cada candidato en forma individual, ocupando el primer lugar dentro de la planilla correspondiente el que haya obtenido el mayor número de marcas y así sucesivamente en el orden descendente hasta completar el número de cargos; 2) Se obtendrá el total de votos válidos de cada Partido Político, Alianza y Candidatura Independiente sumando las marcas obtenidas por cada uno de sus candidatos);así como en las elecciones locales en la mayoría de los estados Alemanes(Lander) y en las comunas francesas que tienen menos de 1.000 habitantes. El Principado de Mónaco (donde Cada votante puede aprobar una de las listas en su conjunto, o reemplazar algunos de los candidatos de las diferentes listas del partido / coalición (“panachage"), por otros de otras listas, indicando el nombre completo de los candidatos de su elección.).En Suecia cerca de 25% de los electores regularmente votan por un determinado candidato, por lo que resultan elegidos algunos individuos que no lo lograrían si las listas fueran cerradas.


El panachage es el más flexible de los sistemas de listas abiertas. La posibilidad de votar por más de un candidato de las diferentes listas de partidos o la de emitir más de un voto por un solo candidato (conocida como acumulación), o tachar candidatos, le ofrecen al elector una medida adicional de control y de verdadero poder soberano.


En Finlandia, el votante, tiene el máximo poder, ya que no se vota directamente por los partidos políticos, sino directamente por los candidatos. En primer lugar, los votantes emiten un solo voto para su candidato preferido directamente, y no para su partido preferido, poniendo el número correspondiente del candidato en la papeleta de votación (similar a lo que sucede en Brasil); comolos electores deben votar por candidatos: el número de escaños que recibe cada partido depende del número total de votos que hayan obtenido sus candidatos y resultan elegidos aquellos que hayan recibido el mayor número de votos en forma individual

Las razones ocultas de quienes pretenden abolir el voto preferente.
1.- Cercenar aun másla poca democracia que existe en Colombia
2.- Amputar los mecanismos de participación ciudadana
3.- Perpetuar el caciquismo y el gamonalismo político e impedir que las nuevas generaciones accedan a la representación política
4.- Mantener en el poder a una clase política corrupta y a los contratistas que los financian.
5.- favorecer y estimular la corrupción

Veamos algunas de las ventajas del voto preferente, que son validas también para el panachage

Las ventajas del voto preferente

Es un elemento efectivo de democratización de los partidos, pues mejora la relación votante-elegido: el poder de los gamonales o caciques dentro del partido queda contrapesado por el voto del ciudadano.


Obliga a los partidos a confeccionar sus listas tomando en cuenta el mayor consenso y representatividad de los postulantes antes que su pertenencia o cercanía a los círculos de poder dentro del partido, o a quienes los financian económicamente.


La responsabilidad de definir quiénes llegarán al Congreso es compartida entre los ciudadanos y el partido, teniendo en todo caso los primeros la última palabra, con lo que se acaban muchas de las tensiones que se podrían acumular contra los partidos y el sistema político en su totalidad.


Corrige las elecciones internas en los partidos, en razón de que éstas no se hacen, o se hacen de manera amañada, ya que finalmente los ciudadanos, al marcar sus preferencias al momento de votar, son los que deciden el orden de la lista.

Los titulares de la soberanía son los ciudadanos no los partidos


La mala imagen y el deterioro de los partidos no proviene de la existencia del voto preferente; como tampoco depende del PANACHAGE, este argumento no es más que un recurso retórico hábil para encubrir la corrupción, podredumbre y descomposición de los directores de los partidos y de los candidatos que ellos escogeno avalan; es otra forma de hacer culpable a un derecho ciudadano de escoger a sus representantes, de la putrefacción de quienes dirigen a los partidos, de su incompetencia en la defensa de los derechos humanos del pueblo, o de los vicios y deshonestidad de los candidatos.


Frente al dilema a que nos quieren someter quienes proponen la eliminación del voto preferente: escoger entre los ciudadanos y los partidos políticos; les decimos claramente que nuestra elección ya está hecha, que siempre ha sido y será a favor de los ciudadanos y de sus derechos; que así como no aceptamos un modelo de Estado donde los ciudadanos deben renunciar a sus derechos en favor del Estado, tampoco aceptamos que los pierda a favor de los partidos políticos. Que para nosotros, como sociedad civil, lo principal y fundamental es el ser humano y sus derechos, y que cualquier institución, llámese Estado o partidos políticos, debe estar al servicio del hombre y de sus derechos y no al revés.


El proceso de paz en Colombia ha estado pletórico de paradojas, pues se nos dice una cosa y se hace todo lo contrario: se nos dijo que se iba a dar un proceso de paz con justicia social y sólo se nos dio la cesación parcial de un conflicto armado; se nos dijo que iba a cesar la violencia política y económica contra los derechos del pueblo y ésta no ha disminuido sino que ha aumentado, incluido el asesinato de líderes populares y la represión de la legítima protesta social; se nos dijo, que los acuerdos de La Habana eran el pasaporte hacia un futuro luminoso, transparente, promisorio, hacia la tierra prometida y el retorno al paraíso perdido.


Nos digeeron que todo lo abominable del pasado, comenzando por la corrupción, las mafias en la política, la inmoralidad social y administrativa; la putrefacción y la podredumbre en la política, quedarían atrás; y que el tránsito del reino del vicio al de la virtud se haría de la mano del pueblo por medio de un plebiscito y ante el primer fracaso, en vez de ampliar mucho más la democracia económica y política y perseverar en la labor de persuasión del pueblo, corrieron despavoridos a refugiarse en quienes simbolizan todo lo abominable del pasado: la clase política y especialmente en su cuartel general, el Congreso de la República; y para el pueblo sólo tuvieron calificativos insultantes y estigmatizadores de: brutos, estúpidos e ignorantes.


Ante la explosión que tuvieron en sus manos de la bomba de hidrógeno de la corrupción, nos prometieron que la combatirían y que el proceso de paz ayudaría a luchar contra ella, por ese paradójico que muchos de los contratos que se han hecho para desarrollar los acuerdos de La Habana, estén también manchados por la corrupción, pues hace unos días uno de los miembros del secretariado de las FARC denunciaban como ellos compraban, hasta hace poco arroz a 3.000 pesos para darle a sus miembros, y hoy ese mismo arroz los contratistas lo facturan a 15.000 pesos; y lo más paradójico, es que el Congreso de la Republica y Rey de la mermelada, el corruptor de los corruptores, sea el abanderado de la lucha contra la corrupción.


Se nos dijo también, que los acuerdos de La Habana servirían para ampliar la democracia política y la democracia económica, y esta propuesta de suprimir el voto preferente han querido enmarcarla y legitimarla dentro de esos acuerdos; lo que es otra prueba paradójica de que el camino hacia el infierno puede estar lleno de “buenas intenciones”; de que se puede justificar un medio perverso como un fin noble y de que se puede actuar contra la democracia hablando de una fementida “democracia”.


Si de verdad queremos ampliar la democracia en nuestro sistema electoral, no sólo no debemos abolir el voto preferente, sino ampliarlo al voto preferente dentro de todas las listas, donde el votante prefiera escoger los mejores candidatos de todas las listas y hacer la lista más óptima; que recoja a los candidatos más honestos y más capaces de todas las listas, que es lo que permite el PANACHAJE, pues permite a los ciudadanos electores de la sociedad civil tomar el control sobre los candidatos, poniéndolos fuera de las manos de las élites o directores de los partidos corruptos y colocarlos en las manos de los electores.


Este derecho que tenemos los ciudadanos a escoger los mejores candidatos de todas las listas presentadas a una elección, no podemos cedérselo a los partidos políticos ni permitir que ellos lo condicionen, como existe hoy con el voto preferente, que está en manos de cada partido político; por el contrario debe ser un derecho de todos los ciudadanos frente a todos los partidos políticos, que deben someterse a este sistema de PANACHAGE, ya que así lo exige la lucha contra la corrupción y contra las mafias que se han apoderado de los partidos políticos.


La lucha por el panachage, esta vinculada a la lucha contra la corrupción que azota a Colombia, no por azar un estudioso y conocedor del sistema electoral como es CRAIG ARCENEAUX, en su libro, DEMOCRATIC LATIN AMERIACA aun no traducido al español, en la página 339 dice: “un político corrupto puede sobrevivir bajo un sistema de listas cerradas, si él o ella cuentan con el apoyo o complicidad de las élites o directores de los partidos políticos. Pero al mismo político corrupto es seguro que será sancionado por los votantes equipados con un voto preferente obligatorio, o con el PANACHAGE”.


Posdata: no olvidemos la cita que tenemos el 1 de mayo de salir a marchar contra la corrupción de todos, por la ampliación de la democracia política y económica, para que todos los colombianos tengan todos sus derechos y por la Asamblea Nacional Constituyente, popular, democrática y soberana que diseñe las instituciones que realicen los cambios estructurales que Colombia necesita, incluida la verdadera lucha contra la corrupción.

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