Mark Goff, fotógrafo acreditado del Festival de Woodstock, aparece en un autorretrato de 1969. En esa época trabajó para un periódico clandestino en Milwaukee. Algunas docenas de imágenes captadas por Goff, fallecido en noviembre pasado, se exhiben medio siglo después.Foto Ap

Entre el 15 y el 18 de agosto de 1969 tuvo lugar, en la localidad de Bethel, Nueva York, el mítico, emblemático y legendario Festival de Woodstock. Medio siglo después, la pregunta obligada es: ¿Qué queda de ese hito histórico?

El Festival de Woodstock fue un gran, un masivo encuentro revolucionario que no dejará de llamar la atención y provocar la admiración de la gente, haya pasado el tiempo que sea. ¿No es acaso un acto revolucionario una reunión de casi medio millón de jóvenes a lo largo de más de tres días, en donde se prescindió de la presencia de ejército, policía o cuerpo de seguridad alguno o de mecanismos de vigilancia, control o censura? Después de 50 años de celebrado ¿se sabe de algún homicidio, feminicidio, violación o cualquier forma de abuso sexual o violencia que haya tenido lugar ahí? ¡Ninguno! La masa asistente a ese festival, (protagonista del más grande portazo de la historia), tomó, en los hechos, el control de su situación, de su vida; dejó que la libertad y creatividad, arriba y abajo del escenario, fluyeran sin tapujo alguno. En muchos sentidos dio la razón a filosofías anarquistas y comunistas en general: las autoridades y el Estado son el peor obstáculo para una vida plena y humana. "La nación de Woodstock", como en su momento se le llamó, los hizo a un lado, fue libre.

Para cuando el festival se desarrolló, Los Beatles (unos de los grandes ausentes) habían sintetizado en tres palabras su concepción global del mundo: amor, saber, sí (Love, Know, Yes). En 1968 esa idea había quedado plasmada en la película de dibujos animados El submarino amarillo, ubicada en el paraje utópico llamado Pimientilandia (Pepperland). Pues bien, el Festival de Woodstock intentó exitosamente llevar a la realidad esos tres principios: 1. Amar: se trataba de dar y recibir el afecto de/a todo individuo que allí se encontrara, a partir del hecho de que cualquier persona es, primero que nada, un sujeto del amor y como tal debería ser tratado. 2. Saber, conocer, comprender el mundo para transformarlo de raíz. La comprensión y el conocimiento como la transformación y como un acto mismo de libertad. 3. Decir que sí. Aceptar que en la vida se tienen deseos placenteros en el plano sexual, estético, intelectual y que la vida debe ser búsqueda y satisfacción de los mismos. Responder afirmativamente a las propuestas de satisfacción de los placeres, elaborarlas, satisfacerlas construir otras nuevas.

Tres conceptos románticos radicales y revolucionarios que encontraron su lugar en la materialidad del festival de Woodstock.

Esa búsqueda de sensibilidades ilimitadas tuvo su eje rector en los músicos que ahí se presentaron. La mayoría ya tenía años inundando el ambiente con sus propuestas. Otros, aun desconocidos, se dieron a conocer al mundo, como Joe Cocker y su voz rasposa profunda, Santana y sus fusiones rockero-caribeño-blueseras. Ahí estuvieron la sicodelia de Jefferson Airplane y Grateful Dead; los increíbles malabarismos guitarreros de Alvin Lee con Ten Years After; los llamados a la libertad de Richie Havens y de una Joan Baez embarazada de seis meses; Jimi Hendrix con su celebérrima interpretación del himno de Estados Unidos, desgarrando en el aire el patriotismo belicista gringo; The Who, Canned Heat, Janis, The Band, Mountain, CSNY, Creedence, Sly Stone, Johnny Winter ¡¡¡¡Tssssssss!!! Toda la propuesta musical de esos tres días constituyó un despedazamiento del hipócrita esteticismo pequeño-burgués.

No fue un acto de diversión ni mucho menos de entretenimiento, fue una poderosa escalada de producción artística, de realización humana a través de la música.

Por todo esto, el festival de Woodstock constituye un punto nodal de esa revolución mundial ocurrida hace cinco décadas. El posmodernismo actual y las visiones pesimistas del mundo argumentarán que se fracasó, que la utopía quedó en frustración y que la libertad no es posible. A esto contrapongo un lacónico ¡Vencimos! ¡En Woodstock alcanzamos la victoria! Ninguna revolución puede completar todas las tareas y objetivos que se propone, toda revolución tiene contenido el germen de su opuesto: la contrarrevolución. Desde luego, ésta ocurrió y echó para atrás muchas conquistas de esos tiempos, pero nunca pudo ni podrá desmantelar el mundo de la imaginación, de la creatividad artística, de la subjetividad liberadora. Como alguna vez mi amigo Gritón, célebre pintor dijera: las muchas o pocas libertades de que gozamos en la actualidad no pueden entenderse sin aquellas jornadas revolucionarias; es motivo de gran satisfacción haber sido partícipe de ellas, y lo más importante ¡No hay nada de lo que haya que arrepentirse!

Woodstock vive…

Por Julio Muñoz Rubio, investigador del CEIICH-UNAM y coordinador de los libros A medio siglo del Sargent Pepper’s y John Lennon, un humanista subversivo.

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Viernes, 14 Abril 2017 06:57

En el nombre del padre

En el nombre del padre

Esta semana recién pasada hemos celebrado en San Salvador una jornada que viene a ser un preámbulo de Centroamérica Cuenta, el encuentro internacional de escritores que tendremos por quinta vez en Managua en mayo de este año. A esta primera jornada la hemos llamado En el nombre del padre, y sus fundamentos vale la pena contarlos.


En el encuentro de hace dos años tuvimos en Managua a los escritores colombianos Héctor Abad Faciolince y Juan Gabriel Vásquez, y una tarde, después de almorzar juntos, me tocó llevarlos a una entrevista con Carlos Fernando Chamorro, quien conduce el programa independiente de televisión Esta Semana.


En las paredes de la oficina de Carlos Fernando hay fotos de su padre, el periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado el 10 de enero de 1978 en una calle solitaria de las ruinas de Managua, devastada tras el terremoto de 1972. Viajaba siempre al volante de su auto, sin ninguna escolta, a pesar de ser el enemigo número uno marcado por la dictadura de la familia Somoza, y unos sicarios le cortaron el paso y lo mataron a escopetazos. Ese asesinato encendió la chispa que haría posible el triunfo de la revolución al año siguiente, y el derrocamiento del asesino intelectual de Pedro Joaquín, el propio Anastasio Somoza.


Héctor recorrió las paredes, mirando cuidadosamente aquellas fotos. Estaba en la oficina de un hermano de sangre. Su padre, Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario, defensor apasionado de los derechos humanos, fue asesinado en las calles de Medellín, por órdenes del jefe paramilitar Carlos Castaño, el 25 de agosto de 1987.
Su muerte, como el mismo Héctor dice, no provocó una revolución; fue un asesinato entre miles durante aquel periodo terrible de la historia de Colombia. Pero sí dio pie a su formidable libro El olvido que seremos, que busca fijar en su propia memoria, y en la de los demás, la historia de aquel médico que pagó con la vida su tarea humanista de defender y proteger a las víctimas de la violencia y la represión, cuando la guerra sucia estaba instalada en las calles de Medellín.
Carlos Fernando pudo ver el cadáver de su padre acribillado de perdigones, en la morgue del hospital de Managua. Héctor corrió junto con su madre al lugar del crimen al saber la noticia de que habían abatido al suyo, y alcanzó a retirar de uno de sus bolsillos un papelito donde había copiado a mano un soneto de Jorge Luis Borges que empieza: “ya somos el olvido que seremos...”. Ahora este poema sirve como epitafio en su tumba.


Héctor le pidió entonces a Carlos Fernando que le contara cómo habían matado a su padre, y Carlos Fernando le hizo la narración. Escuchaba ávido, volvía a preguntar. Uno quiere saber siempre los detalles, nos dijo. Como en un espejo ensangrentado, la historia que Carlos Fernando le contaba, reflejaba la suya propia. Eran hermanos de sangre.
En la mesa inaugural de la jornada que organizamos en San Salvador, y que me tocó moderar, sumamos a un tercer hermano de sangre, Alejandro Poma, para un diálogo entre los tres. Su padre, el empresario Roberto Poma, fue secuestrado el 27 de enero de 1977, en un operativo organizado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una de las facciones de la guerrilla salvadoreña, cuando estaba por estallar la guerra civil.


Herido durante el secuestro, murió en cautiverio, y aun así sus captores siguieron adelante las negociaciones con su familia para el cobro del rescate, que fue pagado. Casi dos meses después, fue descubierto el sitio donde había sido enterrado su cadáver.


En una de sus intervenciones durante la mesa, frente a un público variado y nutrido, Alejandro dijo que cuando asesinaron a su padre apenas tenía cuatro años, y a tan corta edad no es posible fijar detalles que uno pueda después recordar. Peor, hay una diferencia, para él sustancial, entre recuerdo y memoria. Él guarda la memoria de aquellos hechos, aunque no los recuerda, una memoria construida a lo largo de los años, cultivada con el ánimo de mirar hacia el futuro. Su convicción es que el futuro entre todos, en un país por años polarizado, no se puede construir con rencor.
En 2012, al celebrarse el vigésimo aniversario de los Acuerdos de Paz de Chapultepec que pusieron fin a la guerra civil, Alejandro había escrito en un artículo titulado Dejemos a la Paz en paz: Rompamos el ciclo vicioso del resentimiento y la acritud; rechacemos a todos aquellos que lo fomentan y manipulan en detrimento de la sociedad. Librémonos de las actitudes y prejuicios que nos mantienen anclados a los aspectos nocivos del pasado. Actuemos juntos para que éste sea el mejor legado a las futuras generaciones y un homenaje a los que se fueron y que hoy gozan de la Gloria de Dios.
Héctor, cuando se dio la amnistía que beneficiaba a los paramilitares, entre ellos los asesinos de su padre, la respaldó como una necesidad para conseguir la paz, igual que promovió el sí en el plebiscito de los Acuerdos de Paz negociados en La Habana entre el gobierno del presidente Santos y las FARC.


Aquella vez del primer encuentro en Managua entre Héctor y Carlos Fernando, antes de que entraran al estudio, Daniel Mordzinski, quien es el fotógrafo oficial de Centroamérica Cuenta, hizo salir a Carlos Fernando y a Héctor a un patio, y pidió a los dos hermanos de sangre que se situaran frente a frente, mirándose a los ojos, y que se agarraran de los brazos. Y tomó la foto.


Ahora los hermanos de sangre son tres. Daniel está otra vez allí. Les pide que permanezcan en el escenario del teatro, vestido con cortinajes de cámara oscura, y que se agarren de los brazos, mirando a la cámara que va a dejarnos ésta imagen para siempre. Los hijos que han hablado en el nombre del padre.


San Salvador, abril 2017
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Miércoles, 28 Diciembre 2016 08:28

“La culpa es de la flor”

“La culpa es de la flor”

“El 30 de febrero de este año de 2016, la revista electrónica sueca especializada en temas científicos, “River´s Scientist Research Institute”, publicó un estudio que, tal vez, habrá de revolucionar las ciencias y su aplicación al entorno social.


Un grupo de científicos, encabezados por los doctores suecos Stod Sverderg, Kurt Wallander y Stellan Skarsgard, presentaron un complejo análisis multidisciplinario que llega a una conclusión que sonará escandalosa: hay una relación directa entre el aumento en la cantidad y calidad de los movimientos feministas y la disminución de la tasa de natalidad.


Combinando métodos de estadística, embriología, biología molecular, genética y análisis conductual, los científicos establecen que el aumento en la diversidad y beligerancia del feminismo, provoca una inhibición de la libido en los varones, lo que reduce la frecuencia de la actividad sexual reproductiva.


Pero no sólo. Análisis de laboratorio establecen que los espermatozoides de los varones expuestos a la actividad feminista son más débiles que los de los varones que no están expuestos. Lo que se conoce como astebizisoermia, o síndrome del “espermatozoide perezoso”, tiene más presencia en la población masculina de las sociedades donde el feminismo ocupa un lugar protagónico en las relaciones sociales. Según la prestigiada publicación citada, el doctor Everet Bacstrom, del “Rainn Wilson Institute”, con sede en Londres, Inglaterra, confrontó los resultados de la investigación con una muestra de varones europeos, de clase media, WASP, y obtuvo la misma conclusión.


Por su parte, las activistas feministas europeas, Chloë Sevigny y Sarah Linden, consultadas por la publicación, declararon que todo no era más que una sucia maniobra de lo que llamaron “el cientificismo patriarcal”.


Mientras tanto, el centro internacional de consultoría para gobiernos “Odenkirk Associated”, declaró, a través de sus voceros, James Gordon y Harvey Bullock, que recomendarían a los gobiernos de los países del primer mundo, cito textualmente, “inhibir el activismo y la beligerancia de los grupos feministas”, para así elevar la tasa de natalidad en los países desarrollados. Así mismo, declararon que recomendarán a los gobiernos de los países del Tercer mundo, principalmente en África y Latinoamérica, alentar el surgimiento y participación de grupos feministas, principalmente en zonas marginadas, de modo que se reduzca la tasa de natalidad en esos sectores, evitando así que proliferen los disturbios sociales.


Consultadas al respecto, las asesoras de la Comunidad Económica Europea, Stella Gibson y Gillian Anderson, se negaron a confirmar o desmentir que el citado estudio será la base de la nueva política internacional de Europa para con el tercer mundo.”


Bien, esto que les he leído es un ejemplo del nuevo periodismo científico. Aunque es mi autoría total, se los damos como regalo de fiestas decembrinas. Tómenlo y hagan un experimento: publíquenlo.


No recurran a la prensa escrita. Salvo el que esto escribe y un cada vez más reducido número de personas, ya nadie lee los periódicos y revistas para informarse. Vaya, ni siquiera quienes escriben en esos medios los leen, sólo consultan las referencias que de sus textos se hagan en redes sociales; y más, son las redes sociales quienes les dictan el tema que deben tratar. Hace apenas unos meses, leí a un “líder de opinión” y “analista especializado”, preguntar a sus “seguidores” el tema que debía tratar en su columna periodística: “fav, si sobre la candidata del Consejo Nacional Indigenista” (me cae que así escribió), “rt, si sobre el gran camarada y dirigente, sol de nuestra ruta y preclaro constructor del porvenir”. No necesito decirles que ganaron los rt.


No, si quieren tener “repercusión mediática” recurran, como fuente primaria de difusión, a las redes sociales.


Busquen a una estrella de las redes sociales, por ejemplo, un adolescente tuitstar con cientos de miles de seguidores, alguien preocupado siempre por darle a sus fans materiales que promuevan la tolerancia crítica, el debate racional y la reflexión profunda (cosas que, es evidente, se encuentran en abundancia en esa estimulante red social). Alguien como, por ejemplo, John M. Ackerman (253 mil seguidores). Sí, ya sé que dije que un adolescente, y el señor John Ackerman ya tiene sus kilómetros recorridos, pero estoy hablando de edad mental, así que sean comprensivos.


Luego “síganlo” y consigan que no los bloquee. Esto es muy sencillo, no necesitan escribir nada medianamente inteligible. Basta con llenar su “time line” de rt´s de todas las grandes y sólidas verdades que emanan del teclado del susodicho. Y tampoco eso es complicado, porque pueden configurar su cuenta de ustedes para que dé rt en automático.


Bien, ahora sólo necesitan convencer a ese “influencer” que ponga una breve referencia al citado estudio, y sus cientos de miles de seguidores, en automático, le darán fav y rt.


Así el estudio “científico” será un éxito y será la base de futuros análisis, coloquios, mesas redondas y entrará a la abultada biblioteca de las teorías de la conspiración.


No, no tendrán que preocuparse de que alguien se tome la molestia de analizar críticamente la nota supuestamente científica y se dé cuenta de lo siguiente:


.- Febrero no tiene 30 días.


.- “River” es una serie policial británica en la que protagonista, John River, es interpretado por el sueco Stellan John Skarsgård.
.- Stod Sverderg y Kurt Wallander, son personajes de la serie policial sueca “Wallander”.


.- Everet Bacstrom, es el nombre del protagonista de la serie policial “Bacstrom”, y Rainn Wilson es el nombre del actor.

.- Chloë Sevigny es el nombre de la actriz que protagoniza, en el papel de Catherine Jensen, la serie policial danesa “Those Who Kill”


.- Sarah Linden es el nombre de la protagonista de la serie policial estadunidense The Killing, con la actriz Mireille Enos.


.- Bob Odenkirk es el nombre del actor principal de la serie “Better Call Saul”, supuestamente la precuela de Breaking Bad.


.- James Gordon y Harvey Bullock son personajes de la serie “Gotham”.


.- La Comunidad Económica Europea no existe más, desapareció en 2009 para dar paso a Unión Europea.


.- Y Stella Gibson y Gillian Anderson, son respectivamente el personaje protagónico y la actriz que desempeña ese papel en la serie “The Fall”.


Ahí disculpen si mi pronunciación del inglés está lejos de la etiqueta de coloquios científicos internacionales, y más bien parece de “wet back” de los años 40´s, pero la solidaridad con los migrantes latinos que padecen la pesadilla Trump tiene caminos insospechados y no siempre evidentes. En todo caso, quienes lean y no escuchen estas palabras, no tendrán por qué ligar nada con el horror que ya se vive al norte del río Bravo.


Claro, hubiera bastado que cualquiera de ustedes “googleara” las principales referencias para darse cuenta de que el supuesto “estudio científico” descrito, es un completo fraude.
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¿Tiene qué preocuparse la ciencia de esos fraudes que reducen el quehacer científico a una caricatura de consumo masivo?


¿Creen que sólo deben enfrentarse a la religión y al creacionismo? La religión es la religión, no pretende ser científica. En cambio, la pseudociencia sí es un problema mayor. Si creen que están en la época de la Ilustración, y son felices ridiculizando los paradigmas religiosos y ganando las encuestas de popularidad de la televisión en stream, donde se enfrentan ateos contra creyentes, no se han dado cuenta del boquete que las ciencias tienen bajo la línea de flotación.


Las pseudociencias o ciencias falsas no sólo ganan cada vez más seguidores, se están convirtiendo ya en una explicación aceptada de la realidad.
Si no me creen, tomen una terapia de cuarzo y de balance bioenergético. O inscríbanse en un diplomado de “Teoría de la Ciencia”, en la división de estudios superiores de una universidad respetable, y sorpréndanse de que deben cursar una materia que se llama “filosofía científica” (el oximorón que les persigue desde aún antes de las leyendas de Prometeo, Sísifo y Teseo).


Créanlo o no, los tiempos oscuros que se vienen, llevan ya a las ciencias, del banquillo de los acusados, al patíbulo social.


Ya volveré en otra ocasión sobre este punto más en extenso.


Pero ahora esto viene al caso, o cosa, según, porque, así como ustedes tienen que confrontar la invasión de esas ciencias falsas, nosotras, nosotros zapatistas enfrentamos eso y algunas cosas más.


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En nuestra participación en la primera sesión general de ayer, les presenté algunas de las preguntas que mis compañeras y compañeros que han sido seleccionados como alumnas y alumnos suyos, prepararon.


No son mis preguntas. Si fueran mías, hubieran sido de otro estilo. Serían preguntas tipo: ¿Qué relación hay entre la sopa de calabaza y la deficiencia cognitiva?, ¿Cuáles son cualidades nutritivas de ese portento alimenticio que es el helado de nuez?, ¿las inyecciones son una forma pseudocientífica de la tortura?, etcétera.


Así que lo único que hice con las preguntas de mis compas fue agruparlas. Quité algunas preguntas porque supuse que serían respondidas en las exposiciones y por otra razón que, si da tiempo, les explicaré.


Estas 200 compañeras y compañeros, 100 mujeres y 100 hombres, fueron seleccionados para asistir, es decir, responden a colectivos. Su presencia aquí no obedece a interés o beneficio personal. Al regresar, deben responder a sus colectivos sobre lo que este encuentro fue, lo que aprendieron o no, lo que entendieron o no. O sea que están obligados a socializar el conocimiento. Esta es la razón por la que ven que estos compas escriben y escriben en sus cuadernos y se consultan entre sí, con una agitación que dudo que encuentren en su alumnado en la academia.


Con esto quiero decirles que, aunque aparentemente ustedes están confrontando a 200 encapuchados y encapuchadas, en realidad sus palabras llegarán a decenas de miles de indígenas de diferentes lenguas originarias.


Sí, da un poco de miedo. O mucho, según.


El interés por la ciencia en las comunidades zapatistas es legítimo, real. Pero es relativamente nuevo, no ha sido siempre así. Responde a una de las transformaciones que nuestra lucha ha experimentado, a nuestro proceso de construcción de nuestra autonomía, es decir, de nuestra libertad.
Esto se los explicará más en extenso el compañero Subcomandante Insurgente Moisés en la sesión de mañana. Por ahora sólo me detendré en un par de detalles:


1.- Las comunidades indígenas zapatistas, representadas aquí por estos 200 transgresores del estereotipo del indígena que reina en la derecha y la izquierda institucional, no conciben este encuentro como un evento único. Para que me entiendan: no es una aventura pasajera. Ellos, los pueblos zapatistas, esperan que este primer encuentro sea el inicio de una relación estable y duradera. Esperan seguir en contacto con ustedes, mantener un continuo intercambio. O como dicen en los pueblos: “que no sea la primera ni la última vez”.


2.- El modo de nuestro modo. Para que no se desesperen y para que entiendan por qué no hay preguntas después de cada exposición, permítanme explicarles cuál es nuestro modo como alumnas y alumnos.


Nosotras, nosotros, no nos planteamos problemas individuales. Como alumnado funcionamos también en colectivo. Cada quien hace sus apuntes, luego de la clase o la plática, se reúne el colectivo y se completan los apuntes tomando lo de todos. Así, si alguna o alguno se distrajo o entendió otra cosa, los demás le completan o le aclaran. Por ejemplo, en la ponencia de ayer, la del físico que leyó la Doctora, hay una parte donde él señala que alguien pudiera decir que no hay avances en las ciencias, comparando con países desarrollados, porque en México somos indios. Un compa zapatista estaba bastante molesto porque, según él, el físico nos estaba criticando como indígenas que somos y nos echaba la culpa del nulo avance científico en nuestro país. En la recapitulación colectiva le aclararon que no el físico decía eso, sino que el físico criticaba a los que decían eso.
Con las preguntas ocurre lo mismo. Primero se preguntan entre ellos sus dudas. Así, buena parte de ellas se aclaran porque son producto de que no escucharon, o no apuntaron bien o no entendieron lo que se decía. Otro tanto de las preguntas las responden entre sí. Y ya entonces quedan las preguntas que sí son dudas colectivas.

Yo sé que a ustedes les puede parecer un proceso engorroso y tardado, y que más de una, uno se desilusione pensando que no participamos, o que no supo captar la atención de nosotros. Se equivoca: después de que se reúnan los colectivos de cada zona, escribirán las preguntas que les surgieron y se las haremos llegar por el mismo medio por el que se les invitó a este encuentro. Al menos mientras acordamos un medio y un modo para estar comunicados.


Claro, todo esto parte del convencimiento nuestro de que este encuentro es el primero de muchos, y que todas, todos ustedes mantendrán comunicación con sus alumnas y alumnos, y, a través de ellas y ellos, con decenas de miles de zapatistas.


Entonces, tengan paciencia. Al menos la misma con la que acometen sus investigaciones y experimentos, o con la que desesperan a que les aprueben el presupuesto para sus proyectos.


Dicho lo anterior, permítanme proponerles la metodología zapatista por excelencia: responder a una pregunta con otra pregunta.


Así, tendrían que iniciar sus respuestas con una pregunta fundamental: ¿por qué están preguntando eso?


Bien, les explico. Debido al modo del zapatismo, nuestra acción en las comunidades no pretende hegemonizar ni homogeneizar. Esto es: no nos relacionamos sólo entre zapatistas, ni pretendemos que todos lo sean. Mientras nuestros tropiezos y errores son sólo nuestros, nuestros logros y avances los compartimos con quienes no son zapatistas e incluso con quienes son antizapatistas. Para entender el porqué de eso, sería necesario estudiar nuestra historia, algo que rebasa con mucho las pretensiones de este encuentro.


Por ahora baste con decir que, por ejemplo, los promotores de salud apoyan también a partidistas. Así que, si un promotor de salud está vacunando, no es extraño que se tope con partidistas que se niegan porque, argumentan, las vacunas no son naturales, porque son venenosas, porque enferman, porque meten males en el cuerpo y otras supercherías que se deben, lo que sea de cada quien, al fraude que es el sistema gubernamental de salud. En efecto, los mayores y mejores promotores de la mala salud en las comunidades partidistas, son las autoridades gubernamentales.


Por eso, frente a los dichos de los partidistas, la promotora de salud busca cómo argumentar y convencer de que sí es buena la vacuna. Por eso es lógico que una de las preguntas que les leí ayer sea: ¿Científicamente es necesario vacunarse y por qué, o hay medios y/o formas para sustituir las vacunas por otras cosas? Por ejemplo, las enfermedades de tosferina, sarampión, viruela, tétano, etc. Con esta pregunta, les están pidiendo más argumentos.


Igual es con los promotores de educación, las locutoras de radio comunitaria, las autoridades y las coordinaciones de colectivos.


Otro ejemplo: cuando en una comunidad una persona se convulsiona o se enferma y presenta síntomas extraños, los partidistas empiezan a decirse que es que alguien hizo brujería. Como las acusaciones de brujería suelen terminar en linchamientos, los zapatistas se esfuerzan en convencer a los partidistas de que no hay tal cosa, que las convulsiones tienen una explicación científica y no mágica, y que no es brujería sino epilepsia lo que provoca esos ataques. Por eso les preguntan de lo sobrenatural, las ciencias ocultas, la telepatía, etcétera. No hay estadísticas de esto, pero más de un partidista le debe al neozapatismo el no haber sido linchado por brujería, mal de ojo, y cosas parecidas.


Están también las preguntas sobre tópicos de los que han recibido visiones contradictorias. Por ejemplo, los transgénicos. Hay quien les dice que son perjudiciales y hay quien dice que no, o que no como se cree. Entonces los compas piden pruebas científicas, y no consignas, de una u otra posición.


El día de ayer, la bióloga nos platicaba de una encuesta que realizó, me parece, en redes sociales. Nos dijo que alguien le respondió que participaría cuando incluyera entre las opciones algo como “la ciencia es un mal”.


Bueno, a las comunidades zapatistas llega todo tipo de gente. La mayoría a decirnos lo que debemos o no hacer. Llega gente, por ejemplo, que nos dice que es bueno vivir en casas con piso de tierra y paredes de bajareque y barro; que es bueno andar descalzos; que todo eso nos beneficia porque nos pone en contacto directo con la madre naturaleza y recibimos así, directamente, los efluvios benéficos de la armonía universal. No se reían pensando que estoy caricaturizando, estoy transcribiendo textualmente una valoración de un exalumno de la escuelita zapatista.


“La modernidad es mala”, dicen, e incluyen en ella el calzado, el piso, las paredes y el techo de material, y la ciencia.


Claro, la ciencia no tiene mucho a su favor. De su mano llegan las minas a cielo abierto, las maquinarias para levantar hoteles y fraccionamientos, los cultivos impuestos con dádivas y programas gubernamentales de “progreso”.


Se dice que la religión llegó a las comunidades indígenas con la espada, cierto. Pero se olvida que las pseudociencias y las anticiencias llegan de la mano de la buena vibra, el naturismo como neo-religión, el esoterismo como “sabiduría ancestral”, y las microdosis como neo-medicina.


Yo comprendo que esas cosas funcionen en los establecimientos hípsters de San Cristóbal de Las Casas o de los Coyoacanes más cercanos a su corazón, y que suenen bien mientras se dan un toquecín (prexta pa la orquexta), bebiendo smartdrinks y consumiendo drogas blandas. Ok, cada quien se evade de la realidad según su presupuesto. No lo juzgamos.


Pero entiendan que el reto que nos hemos propuesto afrontar como zapatistas que somos, necesita herramientas que, lamento si desilusiono a más de una, uno, SÓLO nos pueden proporcionar las “ciencias científicas”, que es como el Subcomandante Insurgente Moisés denomina a las ciencias “que sí son ciencias”, a diferencia de las ciencias que no lo son.


-*-


También ayer se nos habló de un experimento de algo así como “ciencia y género”. Creo que era así: se ponían a un hombre y a una mujer a competir por un puesto en la academia, una y otro con idéntico curriculum vitae; quienes seleccionaban, estaban al par: igual cantidad de hombres que de mujeres; seleccionaban al hombre; les preguntaban por qué lo habían elegido a él y no a ella, y respondieron que la mujer era sumisa, conciliadora y débil.


Claro, mi composición químico biológica incluye las obras completas de José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, así que celebré la decisión. Pero luego, con el SubMoy quedamos pensando y haciendo cuentas.


Le preguntamos a la insurgenta Erika (aquí presente) qué pensaba de eso. Ella, a su vez, me preguntó qué significaba “sumisa”, le dije que “obediente”. Luego que qué quería decir “conciliadora”, “que no pelea, que no quiere imponer, que busca el acuerdo”, le respondí. De “débil”, dijo que sí entendía. Quedó pensando un rato y nos respondió: “creo no conozco esas cosas”.


Así que, discúlpenme si vivimos en otro mundo, pero no conocemos a ninguna compañera que sea sumisa, conciliadora y débil. Tal vez porque si lo fueran, no serían zapatistas.


Sin embargo, creo que en estas tierras, ése experimento tendría tal vez el mismo resultado, pero con la razones en contra, a favor. Es decir, elegirían al hombre precisamente porque la mujer no es sumisa, ni conciliadora, ni mucho menos débil.


Y les menciono esto, por lo que a continuación explico:


La anécdota me la contó el Subcomandante Insurgente Moisés y se las narro aquí, después de confirmar los detalles con él.


Debió haber sido en un caracol, en una reunión para el curso de la Hidra que se dio a mensajeros y mensajeras, no está seguro.
El asunto es que una compañera jóvena lo topó al SubMoy y le dijo algo como “Oí compañero subcomandante, yo tengo una duda a ver si lo puedes resolver” (el cambio continuo del femenino al masculino en una misma oración no debe sorprenderles, es ya parte del “modo” en que se habla la castilla en muchas de las comunidades).


El SubMoy le respondió algo como “bueno compañera, dime y si sí sé, te respondo; y si no, pues vamos a ver cómo le hacemos”.


Se veía que la jóvena tenía días y noches con la pregunta rondándole la cabeza, así que la soltó sin titubear:


¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?


Ella no se detuvo ahí. Sentía que había librado el obstáculo principal (expresar la pregunta), así que se siguió de largo:
“Y no quiero que me respondan que la madre tierra con su sabiduría así la hizo a la flor, o que el Dios, o lo que sea. Quiero saber cuál es la respuesta científica”.


El SubMoy pudo haber respondido lo que cualquier militar, de izquierda o de derecha, hubiera respondido: que se dejara la compañera de tonterías y se fuera a la posta, o al trabajo que le tocaba, o que se pusiera a estudiar los 7 principios, o que se aprendiera bien la explicación de la Hidra; o tal vez la hubiera remitido a la JBG o al MAREZ o a la comisión de educación o de salud.


Pudo haber hecho eso, pero no lo hizo. El SubMoy me explicó lo que le respondió, cierto. Pero yo me quedé pensando en la multitud de opciones que, en diferentes calendarios y geografías, hubieran inspirado otras respuestas.


Ya con todo eso pasado, a mí, alquimista inédito y anacrónico, se me ocurre que la compañera zapatista no esperaba que el SubMoy le respondiera por qué la mentada flor era la flor que era, sino que captara, como quien dice, la complejidad que en esa flor se anidaba


Tan sólo la pregunta y quien la hacía, ya daba para un seminario completo de historia del zapatismo. No, no los voy a abrumar contándoles una historia que seguro no les interesa. Ustedes ahora, como yo entonces, están más interesados en saber qué le respondió el SubMoy a la compañera.
El SubMoy me contó, con el tono pausado y didáctico que es su modo de por sí, que se dio cuenta de que, detrás de esa pregunta, había no sólo una pregunta, sino una pregunta todavía más grande.


Una pregunta que tenía qué ver con lo que, entonces y ahora, se refiere a los cambios que hay en las comunidades zapatistas.


La compañera jóvena, a diferencia de su madre y de su abuela cuando tenían la misma edad, ha ya rechazado dos propuestas matrimoniales (“acaso estoy pensando en marido”, fue la idéntica respuesta que recibieron los 2 pretendientes que, previamente, se habían vaciado medio frasco de loción y se habían peinado con un gel que les durará siglos); habla con fluidez dos lenguas, la materna y la castilla; sabe leer y escribir con una corrección que ya quisieran estudiantes de licenciatura de cierta universidad nacional; ha cursado la primaria y la secundaria autónomas; se desempeña como promotora de salud y Tercio Compa; maneja sin dificultad la computadora y hasta 3 sistemas operativos distintos (iOS, Windows y Linux), además de cámara y programas de edición de video; y navega con soltura en internet, claro, siempre que el clima atmosférico le permita al enlace satelital de la JBG superar la barrera de upload y download de 0,05 kilobites por segundo, y que el límite contratado no se haya agotado con las denuncias de las comunidades.


Con esos antecedentes, era de esperar que no quedara satisfecha con la respuesta de “la madre tierra, con su infinita sabiduría, ha hecho esa flor así como es, porque todo está en armonía con la fuerza universal que emana de la naturaleza” (aquí pueden todos cerrar los ojos, tomarse de las manos y repetir conmigo “ommm, ommmm”).


O sería lógico pensar que, cuando su madre, como respuesta a la pregunta, la hubiera mandado por agua o por leña, la jóvena fuera por las susodichas sin rezongar, pero rumiando la pregunta en el camino de 4 kilómetros a por la leña, o de 2 km a por el agua.


Claro, si les digo que la jóvena zapatista de la pregunta se llama “Azucena”, o “Camelia”, o “Dalia”, o “Jazmín”, o “Violeta”, o, claro, “Flor”, ustedes van a pensar si no son ya suficientes las obviedades absurdas como para seguir lloviendo sobre mojado, así que no, no tiene ninguno de esos nombres. Y no les diré la verdad, a saber, que la compañera se llama Rosita, su mamá se llama Rosa y su abuela se llama Rosalía. Imaginen el horror si la compañera tiene una cría hembra, seguro le va a poner de nombre “Rositía”.


Bueno, el asunto es que, cuando unos días después, el SubMoy me dijo que teníamos que pensar en cómo contactar a los científicos, yo puse la misma cara de extrañeza que pusieron ustedes cuando vieron el título de esta participación. Por supuesto que el SubMoy no se dio por aludido, así que me obligó a preguntarle: “¿y eso por qué, o a qué viene?”


El SupMoy encendió un cigarrillo y me respondió lacónico: “La culpa es de la flor”.


Yo, claro, a mi vez encendí la pipa y quedé callado, pero puse cara de “ah, ¿te cae?”. Nah, no es cierto, puse cara de “¡¿What?!”. Nah, tampoco es cierto. Pero de algo puse cara, porque no traía pasamontañas y el SubMoy se río y me explicó lo que antes les he referido.


El contexto, como quien dice, de la pregunta, y la respuesta, es lo que el SubMoy les platicará mañana.


Así que si a ustedes, científicas y científicos, cuando ya estén de regreso en sus mundos, alguien les pregunta por qué se realizó este encuentro, o a qué vinieron, o de qué se trató, o cómo les fue, pueden ustedes iniciar su larga o corta respuesta así:


“La culpa es de la flor”.


Muchas gracias.


Desde el CIDECI-Unitierra, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, Latinoamérica, planeta Tierra, Sistema Solar, etc.
SupGaleano.
27 de diciembre del 2016.


Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro:


Defensa Zapatista, el arte y la ciencia.


No se ha podido esclarecer bien a bien la razón. Unos dicen que fue una apuesta. Otros que el Pedrito se pasó de rosca y así le fue. Algunos señalan que sólo era una práctica. Los menos, hablan de un partido de fútbol en toda su forma, decidiéndose en los últimos segundos cuando el árbitro, el SupMoisés, decretó la pena máxima.


El caso, o cosa, según, es que la niña Defensa Zapatista está a unos metros del manchón de penal, donde un balón deshilachado espera.
En la portería, el Pedrito balancea sus brazos como el portero que fue de lo que fue la selección de fútbol de lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: Lev Yashin, “la araña negra”. Pedrito sonríe socarrón, pues según él, puede predecir a dónde dirigirá su disparo la niña: “Defensa Zapatista es perfectamente predecible. Como acaba de regresar de la plática de mensajeras, seguro que tirará abajo y a la izquierda”
Por su parte la niña, que apenas levanta poco más de un metro del suelo, voltea a mirar hacia uno de los costados de la cancha (en realidad es un potrero en el que irrumpen, impertinentes, vacas con becerros, además de un caballo tuerto).


En ese costado se pueden ver: un extraño ser, mitad perro y mitad gato, meneando alegre la cola; y a dos individuos que, si no fueran éstas tierras zapatistas, se podría decir que desentonaban totalmente con el paisaje. El uno, de complexión mediana, cabello canoso y corto, portando una especie de gabardina. El otro, flaco, alto y desgarbado, con un elegante gabán y un sombrero ridículo en la cabeza.


La niña va hacia el extraño grupo. El caballo choco se acerca también. Cuando están reunidos, el hombre delgado dibuja extrañas figuras sobre el suelo, mientras la niña mira con atención y asiente cada tanto con la cabeza.


La niña Defensa Zapatista regresa al área grande y toma posición. Inicia un trote hacia el balón, pero se sigue de largo, sin tocar siquiera el esférico, y se detiene a pocos centímetros del lado derecho de la portería defendida por el Pedrito, que mira receloso a la niña. Defensa Zapatista se ha detenido y, en cuclillas, empieza a escarbar un poco el suelo, de modo de tomar una flor con todo y su raíz. Con cuidado, la niña lleva la flor en sus manitas, la planta de nuevo lejos de la portería y regresa a la cancha.


El respetable está en vilo, intuyendo que está presenciando uno de esos eventos irrepetibles en la historia del mundo mundial.
El Pedrito, por su parte, está más que confiado. Si tenía alguna duda, Defensa Zapatista ha cometido un grave error: al quitar la flor de donde se encontraba, la niña ha delatado la dirección a la que irá su disparo: abajo y a la izquierda de Pedrito. Claro, se dijo Pedrito, porque las niñas cuidan las flores, entonces Defensa Zapatista no querría que el balón arrancara la flor.


Por si faltara más suspenso, la niña se ha colocado no a distancia del balón y frente a la portería, sino que se coloca justo a un lado de la pelota y dándole la espalda a un Pedrito que ya sonríe imaginando las burlas que le hará a Defensa Zapatista por el penal fallado.


Defensa Zapatista voltea el rostro hacia donde se encuentra el extraño ser llamado Gato-perro, quien empieza a dar brinquitos, girando sobre sí mismo, como un monito bailarín. La niña sonríe e inicia un movimiento que dividirá las opiniones durante las próximas décadas:
Unas participantes del CompArte dicen que inició con la primera posición de ballet, levantó y recogió su pierna derecha, y empezó a girar sobre sí misma, en el movimiento que llaman “pirouette en dehors”, con “relevés” y “passés” rotados. “Fue impecable”, añadieron.


El finado SupMarcos dijo que lo que había ejecutado Defensa Zapatista no era otra cosa que la Ushiro Mawashi Geri Ashi Mawatte, el movimiento de artes marciales que se logra poniéndose de espaldas al objetivo, dando un giro de casi 360 grados y culminando con una patada al frente con el talón del pie.


Las insurgentas reunidas en la célula “Como Mujeres que Somos”, por su parte, dijeron que la flor que recogió Defensa Zapatista era del bejuco conocido como “Chenek Caribe”, cuyas flores semejan pollitos o pajaritos y que es con lo que las niñas más pequeñas juegan en las comunidades indígenas de la Selva Lacandona. El “Chenek Caribe” suele florecer en potreros y acahuales, y es un indicador de que la tierra está lista para la siembra de maíz y frijol.


El SupGaleano que, como siempre, está de colado en estos textos, dice que estaba claro que el Pedrito se iba a confundir con lo evidente; que, en efecto, Defensa Zapatista iba a tirar el disparo abajo y la izquierda, pero que Pedrito pensó que a SU abajo y a la izquierda, y el tiro fue abajo y a la izquierda sí, pero desde la perspectiva de la niña.


El Doctor Watson dijo que lo que hizo Defensa Zapatista fue una breve emulación de la danza-meditación Sema de los Derviches de la orden Sufí, tal y como la vio en su estancia en Turquía, y en la que los danzantes giran sobre sí mismos y se desplazan, semejando el movimiento de los planetas en el cosmos.


El detective consultor Sherlock Holmes explica que ni una cosa ni la otra, que lo que hizo la niña fue aplicar la explicación científica que le dio sobre la inercia rotacional de un cuerpo y la aplicación de la fuerza centrífuga sobre el esférico. “Elemental, mi querido Watson” dijo el detective extraviado en las montañas del Sureste Mexicano, “era claro que, dado el peso y la estatura de Defensa Zapatista, había que aumentar lo más posible la fuerza con la que conectará el esférico, de modo de darle al balón la velocidad y aceleración necesarias para recorrer los 11 metros. Claro, las probabilidades de que el disparo tuviera éxito estaban en 50 y 50%. Es decir, el guardameta bien podría moverse al lado contrario, o moverse hacia el lado donde iría el balón, deteniéndolo sin dificultad.”


“¿Y la flor?”, preguntó el Doctor Watson. “Ah”, respondió Sherlock, “eso, mi querido Watson, es aportación de la niña y no se me ocurrió a mí. Es más, me sorprendió tanto como al parecer sorprendió al niño que resguardaba el marco. Con eso que hizo, aumentó las probabilidades de que el portero se moviera hacia la dirección donde se encontraba la flor. Fue algo que, es claro, no tenía qué ver con la ciencia, ni con el arte. Si me permite Doctor Watson, fue como si ella hubiera logrado sintetizar ambas cosas. Muy interesante, mi querido Watson, muy interesante.”


Después de la algarabía, los Tercio Compas entrevistaron al Pedrito. Cuestionado sobre la causa del gol recibido, el Pedrito respondió lacónico:
“La culpa es de la flor”.


Doy fe.


Guau-miau

 

27 de diciembre del 2016.

Convocatoria al encuentro continental contra el neoliberalismo y por la educación pública

Cientos de maestros y maestras de distintos lugares de México junto a luchadores por la educación pública mundial nos encontramos a finales de julio en La Ensenada Baja California cobijados por el Instituto Internacional de Pedagogía Crítica Peter McLaren. Allí analizamos las reformas educativas que se vienen desarrollando en el continente y su impacto en el destino de la educación pública; lo más importante nos atrevimos a pensar otra educación posible para nuestros pueblos. Un arcoíris de posibilidades se abrieron dibujando una ruta de trabajo para garantizar que los millones de niños, niñas y jóvenes de la región puedan contar con una escuela pública que les cobije garantizándoles ser actores fundamentales en el mundo por venir.

El presente resulta ser un tiempo especial en la agonía capitalista. Desde los pueblos se conforma un nuevo tejido de solidaridad y cooperación para enfrentar al neoliberalismo en todos los planos. En ese contexto la educación juega un papel estelar en las resistencias y propuestas alternativas; el elemento unificador en este caso es la defensa de la educación pública, gratuita, integral, de calidad e inclusiva.

En la década de los ochenta y noventa del siglo XX el neoliberalismo educativo desembarcó en la región Latinoamericanacon su agenda de privatizaciones y subordinación de los sistemas escolares a los llamados designios del mercado. Durante dos décadas, el magisterio, los estudiantes y las comunidades resistieron la embestida del gran capital y han acompañado las experiencias alternativas de los gobiernos progresistas y revolucionarios en la región.

En la más reciente década, el neoliberalismo ha lanzado una nueva ofensiva contra el derecho a la educación expresado en

1. La puesta en escena de modelos de evaluación estandarizados para estudiantes y maestros. En el primero de los casos conducen a centrar la tarea de los sistemas educativos en la medición de cuatro áreas de aprendizajes: matemáticas, lectoescritura, tecnologías y novedades científicas, borrando de un solo plumazo la función central que los Estados nacionales y los pueblos le habían asignado a la escuela: la construcción de ciudadanía, el desarrollo integral de la personalidad y el impulso del pensamiento crítico. En el segundo de los casos, las llamadas evaluaciones del desempeño procuran destruir definitivamente el prestigio social de los docentes, culpándoles de todas las deficiencias del aparato escolar a la par de romper con la capacidad del magisterio para proponer, impulsar y crear modelos alternativos de educación a los que se implantan por órdenes de los organismos económicos internacionales como el FMI, la OCDE, el Banco Mundial o el BID.

2. La progresiva eliminación de la carrera docente, mediante la desaparición de las normales, el cuestionamiento a las Universidades Pedagógicas y las instituciones de educación universitarias que forman docentes. Se pretende convertir en política pública que cualquier profesional, sin formación especializada, pueda trabajar con niños y adolescentes rompiendo con los principios del Estado Docente y la carrera docente que tantas luchas y vidas han costado en el continente.

3. Disminuir sensiblemente la inversión pública en infraestructura escolar, mediante el impulso del principio de las llamadas “escuelas de bajo costo” para los más pobres. Un ejemplo notable de ello, es el caso mexicano donde cerca del 10% de sus escuelas -a la cual acuden los más pobres- no tienen las mínimas condiciones higiénicas, de salubridad y agua potable como lo confesó el propio secretario de educación pública de México el Sr. Nuño.

4. El destinar el grueso del 6% de PIB acordado por todos los países del mundo, en IncheonKorea 2015, como base mínima de inversión en educación, a la compra de chatarra tecnológica de rápida obsolescencia que sólo sirve para enriquecer a las grandes trasnacionales de la tecnología, sin que ello venga mediado por el desarrollo de software educativo, salarios y condiciones dignas de trabajo para los docentes, agenda social integral para los estudiantes, entre otros elementos. Por el contario el salario docente y sus condiciones de vida sufren presiones crecientes para la desinversión pública.

Para destruir la educación pública el neoliberalismo necesita pulverizar la tarea escolar de construcción de ciudadanía crítica, eliminar la carrera docente y sujetar los sistemas educativos al carro del mercado mediante pruebas estandarizadas que midan y conduzcan la dinámica de los planteles educativos a la formación escolar para los requerimientos del modo de producción del capitalismo del siglo XXI. Para ello, vienen utilizando a México como el gran laboratorio de la contrarreforma educativa regional, para que cumpla la tarea que en su momento se le asignó al modelo educativo chileno en los 80 y 90 de paradigma a generalizar.

En franca contraposición a tales intenciones del gobierno mexicano respaldado por grupos oligárquicos nacionales y trasnacionales, el magisterio del país encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), viene desarrollando desde el pasado 15 de mayo una intensa jornada de luchas cuyo objetivo principal es lograr la derogación de las reformas neoliberales a los artículos 3 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como las modificaciones a la Ley General de Educación (LGE), además de la anulación de la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la Ley General del Servicio Profesional Docente, esta última considerada por los propios ideólogos de la contrarreforma como el corazón de la misma.


Como era de esperarse, el Estado Mexicano ha respondido a los maestros en resistencia con todo tipo de represiones: suspensión de salarios, ceses laborales, encarcelamiento, desalojos por la fuerza pública y hasta el asesinato de militantes y simpatizantes de la CNTE, tal y como ocurrió el pasado 19 de junio en Nochixtlán, Oaxaca, todo ello reforzado por intensas campañas de descalificación y denostación hacia los trabajadores de la educación a través de los medios de información.
Sin embargo, la solidaridad y respaldo de múltiples organizaciones sociales del país y del mundo, sobre todo ante los hechos represivos registrados en Oaxaca, han obligado a las autoridades del gobierno federal a abrir mesas de diálogo y negociación con la representación de la CNTE, desde donde se busca avanzar en la suspensión inmediata de la aplicación de la contrarreforma educativa y su posterior abrogación definitiva y, como consecuencia, la construcción de una verdadera reforma, consensuada con el conjunto de actores sociales involucrados en la educación.


Conscientes de que dicho proceso de diálogo y negociación tiene sus riesgos y puede ser usado por las autoridades como táctica para la administración y el alargamiento del conflicto, los participantes en el Simposio Internacional sobre educación comparada en el Siglo XXI, organizado por el Instituto McLaren de Pedagogía Crítica y celebrado los días 30 y 31 de julio en Ensenada, BC, declaramos lo siguiente:


I. Estamos a favor de las luchas de resistencia del magisterio mexicano y compartimos plenamente sus objetivos: lograr la anulación de la contrarreforma educativa y avanzar hacia la construcción de una verdadera transformación de la educación en México que se proponga sostener y fortalecer la escuela pública, de acuerdo a los intereses y necesidades del pueblo en el presente siglo; en lo inmediato, recuperar la estabilidad laboral de todos los docentes en situación de cese, suspensión y descuentos de salarios de manera injustificada y otras formas de hostigamiento por parte de las autoridades educativas, así como la liberación pronta e incondicional de todos los presos políticos por su participación de las actividades del movimiento magisterial, además del resarcimiento al daño moral y físico hacia las personas que han sido víctimas de la represión gubernamental.


II. Esta lucha por la defensa y fortalecimiento de la educación desde los intereses populares corresponde no sólo a los trabajadores del magisterio, como se ha manifestado en la actual coyuntura, donde padres de familia organizados, comunidades y pueblos, movimientos sociales, además de sectores de la intelectualidad de todo el paísparticipan de manera activa en esta disputa por lo social y lo público en nuestra nación, frente a la vorágine privatizadora del régimen neoliberal que amenaza con cancelar el conjunto de derechos y conquistas heredados de las luchas de Independencia y la Revolución Mexicana. Por lo tanto, estamos a favor de la construcción de un gran frente social y popular por la edificación colectiva de un Nuevo Proyecto de Nación a partir de criterios axiológicos como la justicia social, la soberanía nacional, la democracia popular y la solidaridad internacional.


III. Dado que la lucha por la defensa de la educación pública va más allá de nuestras fronteras, debido a que nos enfrentamos a políticas privatizadoras de los organismos internacionales de la globalización capitalista, proponemos al Instituto McLaren de Pedagogía Crítica y a la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) de la CNTE, conjunten esfuerzos para la realización de un Encuentro Continental contra el neoliberalismo y por la Educación Pública en los próximos meses, al que se convoquen a todas las resistencias activas de los países del Norte, Centro y Sur de nuestra América, con la finalidad de articular todos los esfuerzos y organizar un potente movimiento a favor del derecho social a una educación pública, integral, laica, científica y popular, base para la formación de la ciudadanía que requiere la superación de la actual crisis civilizatoria a nivel continental y mundial. Juntemos nuestras mentes, conciencias, corazones y manos en la defensa del futuro de los niños y los jóvenes del mundo, es decir en la defensa de la educación pública; la cita es en México y quienes nos convocan es quienes lideran en el presente esta lucha a nivel planetario: los y las maestras mexicanas y las comunidades populares de la tierra de Zapata. Asistamos desde todos los lugares y con todas las experiencias.

Finalmente, ratificamos nuestro compromiso con la necesaria transformación social, económica y política del país y del mundo, desde de la trinchera de la pedagogía crítica y la educación popular, reafirmando el sueño de nuestros libertadores y grandes pedagogos: Simón Bolívar, Miguel Hidalgo, José María Morelos, José Martí, Simón Rodríguez, Paulo Freire, Rafael Ramírez, Lizardo Pérez, Orlando Fals Borda, Fernando Cardenal, Luis Bigott, entre otros.

Para contactar escribir a: Magisterio Educación Pública <Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.>


Atentamente


Participantes en el Simposio Internacional sobre Educación Comparada en el Siglo XXI


Peter McLaren (Estados Unidos)
Marco Raúl Mejía (Colombia)
Luis Bonilla-Molina (Venezuela)
Lisardo García (Cuba)
HuangZicheng (China)
JuhaSuoranta (Finlandia)
Anna Renfors (Finlandia)
Alberto Arnaut (México)
Sergio Quiroz Miranda (México)
Lev Velázquez (México)
Ysabel Camacho (México)
Sergio Quiroz Valdez (México)
Heber Peñaloza (México)
Isaías Dieguez (México)
Jorge Cázares (México)

Y 200 firmas más

 

8 de Agosto de 2016

Publicado enCultura
¿Camino hacia nuestros calendarios y voluntades comunes?

Entre el 20 y 21 de febrero se realizará el II Encuentro Nacional de Unidad Popular –Enup. Existe expectativa por el posible surgimiento de una alianza por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y una plataforma de unidad que oscila entre las variables de un Frente Amplio o un Bloque Político de Masas ¿Avanzará este Encuentro hacia la unidad social y política o recaerá en un nuevo canto de sirena que no supere el inmediatismo ni la tupida agenda de movilización que hasta ahora caracteriza la "unidad" de izquierda?

 

Los calendarios de la izquierda y del movimiento popular están copados. A la agenda electoral, convertida en largas y minuciosas reuniones y actuaciones de campaña, suman los pasos entrecruzados hacia la segunda cumbre agraria, étnica y popular con la pretensión de planear un nuevo paro nacional que remueva al país rural. Se intenta juntar los tiempos de siempre: los de las urnas, con las voluntades de las expresiones sociales que irreverentemente removieron el país a través de paros nacionales y regionales durante el 2013, ¿será posible?

 

El camino

 

El parto del primer Enup sucedió en agosto de 2011, cuando la cresta de confrontación estaba marcada por las reivindicaciones educativas lideradas por la Mane. Su movilización describía, como característica general del movimiento social, expresiones reivindicativas, luchas sectoriales abiertas, pese a ello, a una agenda de país o de región, con el protagonismo de un insurgir social y puntos de toque con la izquierda histórica.

 

De aquel 2011 hasta hoy ocurrieron –todo en el 2013–: la segunda semana de la indignación, el paro nacional minero, el paro cafetero, el paro en el Catatumbo (2013), la movilización ciudadana rechazando la sanción al alcalde Petro y el paro nacional agrario, jornadas todas que perfilan un movimiento social que, aunque defensivo, busca los senderos para anudar una nueva situación política con protagonismo popular.

 

Dos años y seis meses después del primer Enup, en Bogotá, en la emblemática Asociación Distrital de Educadores –sede sur–, sesionará este conclave que pretende convocar a por lo menos 600 representantes de organizaciones sociales, políticas y populares de toda la geografía nacional.

 

En la izquierda también hay un arriba

 

Dicen que los puntos cardinales en la política están divididos solo en dos: derecha e izquierda. Pero este es un cuento mandado a recoger, no porque el centro logre inspirar mucha "neutralidad política", sino porque a las coordenadas originadas en la Revolución Francesa hay que añadir otras muchas direcciones, entre ellas el arriba y el abajo.

 

No hay duda. De arriba proviene la dinámica de los acuerdos políticos entre las plataformas del movimiento popular en Colombia, las que por demás arrojan en su balance un cuadro amplio de incumplimientos, y un restringido lugar de incidencia que no va más allá de la unidad de acción, tal y como lo demuestran las heridas abiertas tras el paro del Catatumbo y la primera semana de la indignación (2011). Silencios e incluso señalamientos se desprendieron por parte de organizaciones regionales y nacionales producto de estas actuaciones.

 

Una actuación, un estilo y una concepción política persistente, pese a las grandes convocatorias emanadas de cumbres, encuentros, seminarios etc., realizados casi en su totalidad en la centralista Bogotá, donde las bases de asociaciones campesinas, cabildos, comunidades afro, organizaciones estudiantiles y sindicatos, encuentran en su quehacer una tradición que fortalece una triada perversa: sectarismo, grupismo y hegemonismo. Persistencia que permite asegurar que en Colombia la izquierda se orienta y construye sobre sí misma, los subalternos –sino son la base de cada fuerza– son secundarios, asumidos como apoyo ocasional.

 

Esta es una constante que no logra romper la Coordinación de Movimientos Sociales y Político, que ha fungido como una estructura que intenta darle cuerpo a un espacio y un calendario común, de unidad para la lucha. Sin embargo, en cada plataforma organizativa –desde la Marcha Patriótica hasta el Congreso de los Pueblos, incluido el conjunto de esfuerzos sociales y políticos, mucho más allá de lo resumido en los comunicados conjuntos– no facilitan espacios para la conformación de un acuerdo lo suficientemente potente como para cruzar las zanjas abiertas por el conjunto político a lo largo de la historia reciente del país. Ausencia de voluntad unitaria adjunta a la inexistencia de una mirada estratégica y teórica capaz de inspirar acciones más allá de los tiempos del capital, para instalar los calendarios otros de la diversidad–que deberían ser los nuestros.


De esta manera, lo que se constata en cada proceso social, es que la izquierda repite desde siempre el formato de priorizar los acuerdos de las conducciones o vocerías de las organizaciones, sin que ello repercuta sobre sus bases; junto con la incapacidad de conformar un proceso alternativo con vocación de país, que le hable a las clases explotadas y [email protected] [email protected] Este accionar, conjuga la mezcla perfecta para conformar en la izquierda un arriba, integrado en este caso por las voces autorizadas en encuentros de "unidad" y estructuras del mismo calado, preocupadas por grandes listados de marchas, y agendas apretadas que no tienen efecto alguno sobre la realidad de conflictos sociales, y mucho menos sobre la correlación de fuerzas.


En contracara desborda la iniciativa popular, marcada por la confrontación contra el neoliberalismo, despuntando la espontaneidad por medio de la acción de un sujeto que si bien confluye en las convocatorias expresadas en las plataformas agrarias, populares o los liderazgos unipersonales –como los del alcalde Petro–, no se supedita a la orientación univoca del arriba y a la izquierda. La agenda planteada por el movimiento campesino, los raspachines del Catatumbo o, incluso, la ciudadanía bogotana, supera las miradas electorales o de centralidad, incluida la mesa de La Habana, instalada –hoy por hoy– en las toldas de la oposición política.

 

En este contexto, si el Enup retoma y se inspira en esta realidad, actuando tras las filas del sujeto popular manifestado con espontaneidad, la izquierda podrá rectificar su rumbo, abrir los oídos y potenciar un camino en el cual los protagonismos sociales ganen más relevantes que las dirigencias políticas, al tiempo que la lucha política recoja y potencie el eco del cuerpo conformado por la variedad de movimientos anti neoliberales que luchan en Colombia.

 

Entre el bloque político de masas y el frente amplio

 

A contrapelo de la debacle electoral que todo indica afectará a la izquierda el 9 de marzo, el II Enup –en su preparación– insinúa la posibilidad de iniciar el proceso hacia un acuerdo político de unidad que desemboque en la confección de un Frente Amplio (FA) o de un Bloque Político de Masas (BPM).

 

Las alternativas distan en su concepción frente al sujeto y a los centros de lucha. El FA resume una clásica coalición política en donde las múltiples organizaciones sellan un acuerdo táctico de unidad para la intervención en la lucha en contra del gobierno de turno, encontrando como punto de unidad la confrontación contra el neoliberalismo. A su interior habrá tendencia a priorizar la participación electoral como forma de lucha principal, tal y como ocurre con sus homónimos en Costa Rica y Uruguay.

 

Por su parte, el BPM coloca como punto de inflexión el protagonismo social, desde organizaciones de base y movimientos espontáneos, allí las organizaciones jugarían el rol de darle cuerpo a un acuerdo estratégico que disminuya su protagonismo y realce el de los no alineados, colocándose en una lógica cultural de tal envergadura que obligue a la construcción de la colectividad como necesidad –rebasando los principios y fines de la cultura capitalista–, lo que por su talante sobrepasaría la mera lucha anti neoliberal colocándose en el plano de pugna contra el metabolismo social del capital.

 

Por la ANC y contra el neoliberalismo

 

Democracia y paz son los dos postulados que toman fuerza en la preparación del II Enup. La intención de potenciar en el 2014 un actor social y político unitario que reivindique con pluralidad las banderas de una democracia con fines populares, y la paz con resultados de reforma social, toman cuerpo en la intención de las organizaciones convocantes. La idea de preparar un gran acuerdo por la ANC, como uno de los posibles resultados del Encuentro, gana espacio, eso sí, siempre y cuando ello no implique someterse a la agenda de La Habana ni a la posible mesa con el eln. Aunque existan similitudes en las agendas sociales y políticas, emplazar al gobierno en las mismas fronteras nacionales, golpear al Estado con gesto duro del movimiento social, tras la renovación del pacto social, lo situaría en una condición de fuerza más elevada a la que llevaría esperar llegar a ser correas de transmisión de lo que pasa o se acuerde en la isla del Caribe.

 

Estos son retos inmensos para el movimiento social, como para una izquierda renovada, como también lo es, para conformar una Colombia alternativa, la necesidad de lograr el fin de la democracia desprendida del Estado Social de Derecho, que somete el pacto social y la contractualidad al derecho del capital.

 

Es claro que la ANC no resolverá todo, pero sí ayudará a decantar los bloques, desnudando sus distintas pretensiones, tanto las del régimen (que quiere permanecer en la condición política que les permite gestionar la maquinaria neoliberal), como las de aquellos que solo quieren reformar la Constitución para perfeccionar la democracia liberal, que por fuerza, inercia, tradición y teoría solo puede ser lubricante del Estado como aparato de los de arriba. Pero de igual manera denotará y obligará a la concentración de fuerzas de quienes sueñan con una democracia en clave popular –en lo económico, político, cultural y en todo aspecto social decisivo–, que dispute con el capital, y le dé acta de defunción a la política "moderna" con el insurgir de un nuevo sujeto social, expresado de manera espontánea, con vocación de gobierno y poder, superando con creces a sus dirigentes.

 

Aquí la realidad que vivimos y los retos del Enup. Existe la posibilidad de una izquierda que trasgreda el arriba de su propia coordenada histórica y asuma, como imprescindible, el abajo social, priorizando las tareas de unidad que pueden tener como punto de construcción el Enup. Sin embargo –valga preguntarse– ante los retos que plantea la actualidad: ¿será posible tal renovación? Existe una única seguridad, las expresiones espontaneas del abajo social comienzan a escucharse –incluso en el rechazo electoral– y es necesario oírlas, no hacerlo costará el congelamiento político de la izquierda.

Publicado enEdición N°199

NUESTRAS PALABRAS: Para leernos, vernos y escucharnos mejor


28,  noviembre 9 am a 6 pm Plaza de Bolívar
29 noviembre 9 am a 6 pm    Archivo de Bogotá Calle 6B # 5 - 75
30 de noviembre 9 am a 6 pm: Localidades (Usme, Rafael Uribe, Puente Aranda, Fontibón, Engativá y Chapinero).

 

PROGRAMACIÓN
 

Primer Día. 28 de noviembre. PLAZA DE BOLÍVAR


II Feria Distrital de Bogotá. Lugar, Plaza de Bolívar. Exposición de procesos, sectores y actores, con muestras de sus medios y productos comunicacionales. Se propone un tema transversal con énfasis en La Ciudad y la Población frente al Cambio Climático y la Gobernanza del Agua, con articulación ala Cumbre de Ciudades frente al Cambio Climático impulsada por la Secretaria de Ambiente y la Dirección Distrital de Relaciones Internacionales y a la naciente Campaña por el Agua, que se inicia en 2012 y se desarrollará plenamente en 2013, impulsadas por la Dirección de Derechos Humanos de la Secretaria de Gobierno, Secretaria de Ambiente, Secretaria de Educación, Dirección Distrital de Relaciones Internacionales y Jardín Botánico. Igualmente, articulada a la Campaña de Defensa del Agua de la UNASUR.

9:00 a.m. – 9:30 a.m.

Instalación de la II Feria Distrital de Comunicación Comunitaria y Alternativa. Dra. Clarisa Ruíz Correal, Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte. Dra. Deissy Ruiz, Directora del Instituto Distrital de Participación y Acción Comunal. Intervención de un delegado de la Mesa Distrital de Comunicación Comunitaria y Alternativa (Lorena Angarita sector audiovisual)

 

9:30 a.m. – 10:00 a.m.

Recorrido y reconocimiento de los Medios y Procesos de Comunicación Comunitaria y Alternativa participantes. Exposición fotográfica de los medios comunitarios y de los procesos del agua. Presentación a cargo de Pilar Trujillo.
 
 
PONENCIAS CARPA AUDITORIO

10:00 a.m. – 10:45 a.m.


Presentación de los ponentes a cargo de Bernardo Vasco del Archivo de Bogotá.
¿Qué tan alternativos y comunitarios son los medios de comunicación comunitarios y alternativos? Dr. Omar Rincón, especialista en medios.

10:45 a.m. – 11:15 a.m.

La Hemeroteca distrital de medios de comunicación comunitarios y alternativos y la memoria local. Dr. Germán Roy Yances, analista de medios.

11:15 a.m. – 11:30 a.m. Receso.

EXPERIENCIAS DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMUNITARIOS Y ALTERNATIVOS

11:30 a.m. - 12:45 p.m.

Escuela audiovisual Belén de los Andaquíes. Producción audiovisual.

Fototrópica. Experiencia producción audiovisual de Popayán. Álvaro Ruiz Velasco.

12:45 p.m. – 1:45 p.m. Receso para almuerzo.

1:45 p.m. – 2:45 p.m.

Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca. Colombia.Consejo Nacional de Comunicación Ciudadana y Comunitaria.
Experiencia de comunicación comunitaria en Antioquia. Juan Guillermo Cano.


2:45 p.m. 3:30 p.m. Receso.

(ARCHIVO DISTRITAL DE BGOTÁ)

2:30 p.m. – 3:00 p.m.

Apertura e instalación del Simposio sobre Memoria. Dr. Gustavo Ramírez, Director Archivo de Bogotá.

3:00 p.m. – 3:45 p.m.

Periodismo público. Dra. Ana María Miralles, docente Universidad Bolivariana de Medellín.

3:45 p.m. – 4:30 p.m.

Construcción de memoria incluyente y diversa y medios de comunicación comunitarios. Dr. Germán Rey, director Centro Ático de la Pontificia Universidad Javeriana.

4:30 p.m. – 5:15 p.m.

Medios de comunicación comunitarios y alternativos frente a la construcción de ciudadanía, experiencias exitosas de comunicación. Juan Carlos

Pérez, docente Universidad Sergio Arboleda, investigador comunicación y ciudadanía.

(PLAZA DE BOLÍVAR)

3:30 p.m. – 5:00 p.m.


Actividades Artísticas y Culturales: Graffiti, cuentería y música.

Segundo Día. 29 de Noviembre. ARCHIVO DISTRITAL DE BOGOTÁ.

Seminario Internacional. Avances legislativos y de Políticas Públicas.

Representantes de los gobiernos, entidades y autoridades de comunicaciones en nuevas tecnologías de la Comunidad Andina.

Ministros o Vice Ministros de Comunicaciones o de Tecnologías de la comunicación e infraestructura. Autoridades de control, vigilancia y fomento de televisión y comunicaciones; Representantes de centros de ciencia y tecnología.
Panel de Expertos, Académicos y de Procesos de Comunicación Alternativa.

PROGRAMACIÓN

9:00 a.m.

Himno Nacional.

Himno de Bogotá.

9:10 a.m.

Acto de Apertura e Instalación del I Encuentro Andino y Latinoamericano de Comunicación Alternativa y Comunitaria. Intervención de la

Presidenta de la Comisión II del Parlamento Andino, Dra. Gloria Flórez Schneider.

9:30 a.m.

Palabras del señor Alcalde Mayor de Bogotá, D.C. Dr. Gustavo Petro.

9:50 a.m.

Palabras del Parlamentario Andino Dr. Patricio Zambrano.

10:05 a.m.

Palabras de representante de la Mesa Distrital de Medios de Comunicación Comunitaria y Alternativa, Dr. Rodrigo Acosta.

10:20 a.m.

Primer Panel. Avances Legislativos logrados en los países participantes, en los aspectos normativos, de políticas públicas y presupuestales, democratización, infraestructuras y patrimonio natural inherente que garanticen la libre expresión, la creación y la sostenibilidad de medios de comunicación comunitarios y alternativos.

 

Participan:

Dr. Fabián Jaramillo Superintendente de Telecomunicaciones de Ecuador.

Dr. Luis Peirano Falconi. Ministro de Cultura de Perú.

Dr. Diego Molano Vega. Ministro de las TIC de Colombia.

Dr. Reinaldo Escorcia. Director de Medios Alternativos y Comunitarios del
Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela.

Moderador: Ricardo Gómez Noriega. Asesor Parlamento Andino.

12:00 m. Almuerzo.

1:00 p.m.

Segundo panel. Exposición de Experiencias de Comunicación Comunitaria y Alternativa de América Latina.

Participan:

Catherine Walsh de Ecuador.

Rosa María Alfaro Perú.

Ana Beatriz Rinta: Educación, medio ambiente y procesos de comunicación alternativa.

Rompiendo Barreras, Comunicación de población en condición de discapacidad. Bogotá, Colombia. (Nelson Julián Villamizar).

Procesos autónomos de comunicación comunitaria. Luis Fernando Reyes. Tele San Gil – Santander.

Moderadora: Ana María Guerrero Martínez.

3:00 p.m.

Tercer Panel. Retos hacia la construcción de la decisión latinoamericana y andina de comunicación comunitaria y alternativa.

Participan:
Dr. Jaime Guerrero Secretario General del Ministerio de las Telecomunicaciones de Ecuador.
Dr. Hollman Morris. Gerente Canal Capital. Bogotá, D.C.
Dr. Mauricio Trujillo. Alto Consejero para las TIC de Bogotá, D.C.
Dr. Jaime Muñoz. Representante de la Mesa Distrital de Comunicación Comunitaria y Alternativa. Bogotá, D.C.
Movimiento campesino de El Quimbo-Huila. Comunicación y defensa del patrimonio natural.
Representante de experiencia comunicativa de Venezuela
Moderador: Esperanza Lozano.

5:00 p.m.

Lanzamiento de la convocatoria para la Premiación y Reconocimientos a los mejores medios, procesos y experiencias de Comunicación Comunitaria y Alternativa de Bogotá.

6:00 p.m.

(SECRETARÍA DISTRITAL DE CULTURA, RECREACIÓN Y DEPORTES).
Cóctel zanahorio y Acto Cultural.
Tercer Día. 30 de Noviembre. LOCALIDADES DE BOGOTÁ
Feria en las Localidades. Los Medios Comunitarios se toman las Localidades de Bogotá.
Recorrido de reconocimiento a las experiencias Locales de comunicación alternativa y comunitaria de Bogotá, D.C. con la presencia de delegaciones internacionales.

LOCALIDADES:

Ruta Sur: Localidades de Usme y Rafael Uribe Uribe
Ruta Norte. Localidad de Chapinero.
Ruta Noroccidente. Localidad de Engativá
Ruta Occidente. Puente Aranda y Fontibón.

Ceremonia de Clausura Archivo de Bogotá 6 pm con las delegaciones invitadas.
¡ANÍMATE, PARTICIPA!

 

correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

webs : www.participacionbogota.gov.co
www.redcomunicacioncomunitaria.org
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=wF_Ir5OrsH0

Bogotá será escenario en 2011 de un certamen que aglutinará a lo mejor de los pensadores del quehacer educativo. La línea trazada apunta a derribar mitos y formas esteorotipadas y estereotipantes que contribuyen a frenar el sentido crítico del educando. Se buscará allí derrotar las propuestas de memorización y el sentido ‘empresarial’ que se le está dando a la educación como institución.

“Si bien hemos dado un gran paso en cobertura educativa, nos concentraremos ahora en la calidad y haremos de esto un propósito nacional”1; “Un sistema educativo no es de calidad si no nos transmite conocimiento socialmente válido”2; “Para universalizar la educación no sólo es necesario que haya más niños y niñas en las escuelas. Es necesario también que las escuelas sean cada vez mejores para todos, disminuyendo la brecha que separa a los que acceden a una educación de calidad y a los que tienen como única oportunidad una escolaridad sin recursos, pobre y, muchas veces, abandonada a su suerte”3.

Distintos escenarios, distintos personajes y al parecer una misma consigna: hoy por hoy, la calidad es, si no el más importante, sí un elemento central de la educación. Sin embargo, es necesario dar un paso al costado de este aparente consenso para mirar con detenimiento y un poco más de cuidado las distintas perspectivas que abordan y trabajan sobre este tema, ya que éstas ofrecen rutas diversas para aproximarse a la calidad y sus propuestas tienen un profundo impacto en la forma como se conciben los centros educativos, los estudiantes y, evidentemente, la educación en sí.

Por lo anterior, el debate dista de estar saldado. El primer paso es reconocer que ninguna de las distintas miradas a la calidad se puede considerar “neutral”. La imposición técnica de parámetros, medidas y recetas preconcebidas no debe ser vista como un devenir inevitable; por el contrario, debe ser entendida como parte y reflejo de una forma particular de concebir el orden social. En la actualidad, estos tecnicismos que imperan en las perspectivas dominantes vienen tomados del hegemónico pensamiento neoliberal, que impone su lógica en las distintas áreas de la sociedad, desplazando y relegando otras visiones, otras aproximaciones y otras realidades. Formas unidimensionales de racionalidad, imperativos sistémicos impersonales y lógicas de pensamiento lineales pueden y deben ser abordadas, discutidas, dialogadas y deconstruidas: la relación entre educación y calidad es un asunto para ser abordado en forma abierta a la sociedad, con participación de distintos actores, teniendo como base una confrontación que es a todas luces política.

Por ello, sin negar que los resultados, la gestión y la eficiencia son partes constitutivas de la calidad de la educación, es necesario desarrollar y trabajar una mirada alternativa que se construya a partir de las necesidades y los objetivos que les son propios a la pedagogía, a la realidad de los centros educativos, a las comunidades, a los docentes y además a los estudiantes. De la mano con lo anterior, es inevitable plantear que los imperativos de la justicia educativa deben ser incorporados a estos planteamientos para que los discursos se transformen también en realidades.
La indiferencia frente al tema o una posición acrítica al tema de la calidad pueden arrastrarnos a una realidad en la que se termine por consolidar un proyecto de escuela que tiene como última consecuencia la reducción de la misma a una empresa, a una situación en la que prolifere la competencia –en desmedro del trabajo en equipo, la solidaridad y la reciprocidad– a partir de una imagen parcializada del individuo egoísta, tanto en los centros educativos, donde los estudiantes son formados a veces de modo exclusivo para resolver evaluaciones, como entre los centros mismos cuando buscan escalar posiciones de rankings descontextualizados y parciales.

Es por esto que la calidad necesita ser igualmente abordada por una perspectiva endógena, por una mirada pedagógica que se vincule con los propósitos y la función social de la educación: la formación de sujetos críticos y empoderados que contribuyan a la promoción social, la transformación de realidades y la emancipación. En este contexto, las palabras de Paulo Freire mantienen hoy toda su vigencia: “Se pretende convertir la escuela en una empresa que tiene como objeto final el rendimiento. Esto se convierte en una trampa mortal para los desheredados de la tierra”. Es frente a esta pretensión como debemos tejer otros sueños y transformarlos en realidades.

Fe y Alegría busca dar comienzo, con estos artículos, a un debate público y abierto sobre la calidad de la educación. En el Congreso Internacional: Una Mirada a la Calidad desde la Perspectiva de la Pedagogía, que se realizará en la ciudad de Bogotá durante los días 9, 10 y 11 de febrero de 2011, se profundizará problemática y se debatirán otras miradas. Para mayor información e inscripciones, ingresar a: http://calidadfeyalegria.blogspot.com o escribir a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Por, Coordinación del programa para la mejora de la calidad de la educación, Fe y Alegría

1    Palabras del presidente Juan Manuel Santos durante la entrega del Premio Compartir al Maestro 2010. http://www.radiosantafe.com/2010/10/21/educacion-sera-proposito-nacional-segun-presidente-santos/.
2    Aguerrondo, Inés. La calidad de la educación: ejes para su definición y evaluación, en: Revista La Educación, Número 16, Buenos Aires, 1993.
3    Gentili, Pablo. “Las deudas educativas del Bicentenario” en Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano, publicado en Le Monde Diplomatique, edición Colombia, octubre de 2010, p. 19.

Publicado enEdición 163
No hemos sido más que los intérpretes
de un planeta herido.
Pero para lograr identificarnos
con sus clamores,
hemos tenido que reconocer que
somos parte de la Tierra.
Esa ha sido nuestra aventura
y el sentido de nuestra lucha.
No se trata de luchar por algo
que está por fuera de
nosotros sino por un sistema vivo
del que somos parte solidaria.
Augusto Ángel Maya1

La invitación fue desde Bucaramanga, para todo el que quisiera llegar de cualquier rincón del país, a participar de una convivencia de tres días que nos dijera algo sobre el Buen Vivir. Buen Vivir puede ser muchas cosas, pero aquí el significado se refería a tener un lugar para expresar nuestro ser a nuestras anchas; a festejar nuestras distintas maneras de ser y hacer en la ciudad y el campo; a alimentarnos de las experiencias de otras personas en el reconocimiento de la identidad cultural y la protección del territorio; a disfrutar juntos en un mismo comedor de la comida limpia, cultivada y preparada por quienes estaban allí; a salir con más amigos y con el alma cargada de confianza y fortaleza.

*****

Hablar en Colombia del Buen Vivir suena por lo menos extraño. Estamos en un país en guerra, con gente expulsada de sus territorios, de su hogar, y obligada a llegar sin nada a lugares sin dónde sembrar su raíz; mucha de la comida que consumimos es extranjera, como si careciéramos de todo para alimentarnos a nosotros mismos, porque grandes extensiones de tierra sólo se han dedicado a producir combustibles. Los proyectos mineros están amenazando con acabar las fuentes de agua para la agricultura, y se ha llegado a un punto en el que la sociedad, como en una suerte de involución, elige y vuelve a elegir a los que promueven ese sistema de vida. ¿En esas condiciones, se puede concebir el Buen Vivir?

El Primer Festival de Expresiones Rurales y Urbanas dio una respuesta clara. ¿Cómo se expresó el Buen Vivir en el Festival? ¿Qué hubo de rural y qué de urbano? ¿Cuánta diversidad llegó a estas fiestas y de qué manera se dio el diálogo? ¿Cambió algo en nuestras vidas después de este festival?

Una joya de barrio

Algunas personas lo captaron en su esencia cuando dijeron: “El barrio que acogió el Festival fue un escenario estratégico para conocernos y repensarnos en colectivo y en paz”. El tradicional barrio La Joya, de la ciudad de Bucaramanga, abrió las puertas sobre cómo se quería hacer en el trueque de conocimientos entre campo y ciudad. Desde el principio, allí se expresaron valores de lo popular: alegría, fiesta, colores, sabores, calidez, amabilidad, generosidad: “Pueden ir a la Junta de Acción Comunal que allá les reciben las maletas y luego se instalan en las carpas que hay adecuadas para nuestros visitantes. Están en el centro recreativo que hay en el barrio. Hay desayuno también, para comenzar animadamente nuestra jornada con los niños y las niñas”.

Fueron sus habitantes quienes organizaron los escenarios del encuentro, en todos los puntos cardinales: el comedor comunitario, para consumir juntos alimentos orgánicos; la cancha de fútbol, para el concierto de cierre; la oficina de la Junta de Acción Comunal, para centralizar todo; otra cancha cercana al templo, para el mercado ecológico; el colegio, para adelantar los talleres; las calles, para los recorridos de la chiva viajera, hogares para acoger a las personas que no se quedaron en el centro recreacional.

Los comienzos son demasiado importantes: llegar cansados del viaje, con hambre, con sudor, pero de inmediato encontrar acogida y soluciones para el descanso. El Buen Vivir se nutre de estos gestos. Por momentos, hubo lo contrario, como cuando llegó Aurelio, un agricultor del Cauca, y se cerraron para él las puertas luego de un largo viaje. Equivocadamente, alguien le impidió ingresar a uno de los lugares del encuentro, pero el ambiente mismo hizo posible que él contara lo ocurrido, mostrando lo frágil del vínculo humano en las ciudades: “Nunca cambiaré el campo, porque allá esto no sucede; uno siempre es bien recibido”. Son cosas que necesitamos aprender en estos diálogos entre lo rural y lo urbano, y también el Festival permitió sacarlo a la luz.

Amar y festejar la diversidad: metáfora de las semillas

Si se quiere, el Buen Vivir es un concepto de vida que se refleja en la manera de pensar, de mirar las cosas, de estar con la naturaleza y con las demás personas; una filosofía de nuestra existencia que conduce a organizar nuestra vida en una forma más armónica y de respeto hacia el patrimonio ambiental y cultural. Por ejemplo, alguien dijo durante el Festival que lo primero que necesitamos para proteger nuestro territorio es amarlo y desear con el corazón su integridad y su equilibrio, que es también el nuestro. Es todo un eco de muchas voces de los pueblos ecuatorianos y bolivianos que han logrado que en sus países mucha gente concentre su atención en desear eso, en querer su paisaje con todo el corazón. Algo inédito en el mundo.

El Buen Vivir propone una comunión con la diversidad. De ese contacto abierto con lo otro y los otros, surgen inspiraciones dentro de cada quién que sólo es posible conseguir si salimos a reconocerlos:

Para nosotros fue un encuentro de inspiración multicultural en hermandad…, con sentires y pensares en torno al respeto por todos los seres de la vida, con movimiento de las ideas entre las gentes campesinas y de las ciudades, la construcción de pensamiento para afianzarnos como comunidad que ama y respeta la naturaleza de la que somos parte, mediante la producción sagrada del alimento, la conservación de las semillas propias, el respeto a las plantas sagradas, las redes de intercambio solidario, las expresiones diversas del arte, no como mercancías sino como la materialización de la espiritualidad inmersa en cada cultura… con alegría para el bien hacer.

En especial, las semillas dieron el sentido y fueron la metáfora del Festival. Allá se llegó con semillas originarias, tantas variedades como climas, alturas, grados de humedad, intensidades de luz, cargas de sol que hay en nuestros lugares: semillas de maíz, de papa, de fríjol, de haba, de calabaza, de tomate y muchas más. Cada cual a intercambiar y no cualquier cosa sino aquello que significa el germen, el origen, la potencialidad, la causa, lo que alberga el milagro que surgirá después. Intercambio de tantísimas formas de vida en gestación para llevarlas consigo mismo.

El sentido de este trueque es muy amplio: en lo más práctico, es multiplicar en muchas partes el crecimiento de alimentos sanos y propios; es, además, brindar y recibir el conocimiento adquirido con años de intimidad con la Tierra, de investigación, de recuperación de lo propio, de secretos para sembrar, cultivar y cosechar. Y es sobre todo confiar en un comienzo que a la vez es historia y es novedad.

******

Alguien, en un rato de descanso, repetía la idea de otro alguien: la vida nos ha reunido en torno a una lucha común. Es la lucha de la madre Tierra, ante la cual las diferencias se desvanecen. Era cierto. Estamos tan acostumbrados a los debates intransigentes y asimismo a considerarnos sospechosos por sólo pensar diferente, que el Festival fue un viento deliberadamente refrescante.

1    Palabras pronunciadas durante el homenaje que les rindió el ambientalismo colombiano a los maestros Augusto Ángel Maya, Aníbal Patiño y Mario Mejía, en marzo de 2001, en la ciudad de Cali. Se encuentran en un artículo completo titulado “Una vida de utopías”, en el libro Una exigencia del Sur: reconocer la deuda ecológica, de Censat Agua Viva (2002).

Por Luisa María Navas Camacho*, Claudia Roa y Adam Rankin**
*    Censat Agua Viva, Bogotá
**    Fundaexpresion, Bucaramanga

Recuadro
Convocatoria y ejes temáticos

El evento se estructuró en cuatro grandes ejes de trabajo:

•    Artístico-cultural. Diferentes expresiones culturales producidas por personas y comunidades relacionadas con el diálogo campo-ciudad, y un Encuentro Infantil y Juvenil por el Arte y la Ecología.
•    Hábitat sostenible. Espacio para compartir saberes y experiencias en torno a formas de habitar el territorio de manera más armónica, con experiencias en construcción en tierra, manejo de energías alternativas, construcción en guadua e iniciativas de agricultura urbana.
•    Patrimonio ambiental y cultural. Iniciativas de comunidades locales interesadas en la preservación del territorio y del agua como elementos esenciales de la vida. Se generó una reflexión compartida sobre temáticas como la crisis climática, la defensa de la biodiversidad, la creación de reservas campesinas y comunitarias, y el rescate de semillas.
•    Soberanía alimentaria y mercados locales. Espacio para el encuentro y la difusión de prácticas de producción agroecológica, e intercambio de experiencias rurales y urbanas en torno a la seguridad, la autonomía y la soberanía alimentaria desde una perspectiva regional.

Señales de variedad

La convocatoria fue impulsada ampliamente por 26 asociaciones y organizaciones: agroecológicas, culturales, de mujeres, de reservas campesinas, de emisoras comunitarias, de madres comunitarias, de cine... Llegaron también agroecólogos de Venezuela, músicos de Colombia y Holanda, un artista cubano y un fotógrafo mexicano.

Igualmente, el evento fue realizado en el contexto de varias redes y campañas nacionales e internacionales: Campaña Soberanía, Seguridad y Autonomía Alimentaria (SALSA), Campaña “Semillas de Identidad”, la Semana Verde realizada por la Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza, Amigos de la Tierra Colombia, la Coalición Mundial por los Bosques y redes de Mujeres por la Diversidad y la Justicia Climática. El comité organizador del Primer Festival estuvo a cargo del Consejo Comunal del Barrio La Joya, Fundaexpresión y la Casa Cultural El Solar.*

Artistas y gestores culturales:

•    Grupo musical de chirimía - Resguardo Indígena de Cañamomo y Lomaprieta (Caldas)
•    Música campesina - Al Son de la Loma y Tigres del 22 (Floridablanca)
•    Cantora Martina Camargo, San Martín de Loba (río Magdalena)
•    Velandia y La Tigra (Piedecuesta)
•    Grupo de rock “Ignorantes” (Bogotá)
•    Rafael Álvarez Doménech “Felo” - video-arte y performance (Cuba)
•    Roberto Carlos Parra Ramírez - fotógrafo (México)
•    Trío internacional de guitarra - Proyecto Mezcla (Holanda)
•     Exposición fotográfica: “Nuestras voces, nuestras miradas: Semillas de identidad” - Colombia
•    Cine+Arte Konsciente (Bucaramanga)
•    Obra de títeres “Territorio y Vida” - Resguardo Indígena de Cañamomo y Lomaprieta (Caldas)
•    Grupo de teatro “5 pa’ las 12” (Bucaramanga)
•    Banda musical escolar - Colegio Andrés Páez de Sotomayor
•    Grupo de danza folclórica de la tercera edad (Lebrija)
•     Asociación de Artesanos (Málaga y San José de Miranda)
•    El Callejón de los Artesanos (Bucaramanga)
•     Trabajo en artesanías - pueblos indígenas de la Sierra Nevada
•     Grupo de artesanos - Escuela Campesina del Valle de Tenza (Boyacá)
•    Comité Cultural de Zapamanga - Cocuza (Floridablanca).

*.    Mayor información: www.fundaexpresion.org / video-clips: http://www.youtube.com/user/fundaexpresion.


Publicado enEdición 163
Entre el 15 y el 16 de noviembre, en Inzá (Cauca), organizaciones rurales se darán cita en el Encuentro “Reconocimiento de los Derechos del Campesinado y Estrategia para la Conformación de Zonas de Reserva Campesina” para visibilizar y socializar su problemática, y exponer y analizar las propuestas que construyen en defensa del campo y de quienes lo habitan.

La situación que padece el campo colombiano es de inmensa gravedad. A sus pobladores no sólo se les presiona para que se desplacen y abandonen su terruño; además, corren el riesgo permanente de ser asesinados, debiendo aguantar en muchas ocasiones inmensos abusos de parte de quienes apetecen sus territorios. Como si esto fuera poco, sufren los efectos evidentes de la exclusión, la marginalización y el olvido de las políticas nacionales en boga.

Para la muestra unos botones: la ausencia de una política que permita el acceso de los campesinos a la tierra es evidente, con lo cual su concentración no sólo se mantiene sino que además prosigue; la inversión económica oficial hacia el campo y quienes lo habitan es reducida y la educación para las zonas rurales es descontextualizada y marginal. Pero, asimismo, el propio concepto de la palabra “campesino” se utiliza como categoría denigrante y ofensiva, que subyuga, reduce y nubla. El campesinado es valorado como sector carente de importancia.

El tratamiento no es casual. La Constitución de 1991 ‘olvidó' a un actor principal, eje de la sociedad rural; el campesinado. De ahí que en los últimos 20 años lo rural se transformará en étnico y lo étnico ganó en derechos, pero desapareció el campesinado. Ahora se habla de vida rural y nueva ruralidad, con megaproyectos, viaductos, agrocombustibles, palma aceitera y una prometedora explotación minera que sobrepasa el uso de agua indiscriminadamente; en medio, las comunidades indígenas resisten. Pero no se habla con énfasis suficiente de los muertos del campo; las violaciones a sus derechos, padecidas por el campesinado; los miles de desplazados, la mala calidad educativa, la escasez de tierra, los nulos subsidios al pequeño productor. Pero los campesinos estamos aquí habitando las montañas, labrando la tierra, produciendo alimentos para la ciudad, dando muestras de nuestra existencia día a día.

Es necesario enfatizar en que el campesinado ha desaparecido del ámbito nacional, reflejado en políticas, derechos y sobre todo en voces representativas: no hay interlocutores para las decisiones que los afecten en sus derechos; los únicos sectores con esta ventaja y reconocimiento han sido los afros y los indígenas.

De igual manera, ante el tema de violencia, desplazados y víctimas, son de nuevo los afros y los indígenas a quienes el gobierno reconoce como afectados y de igual manera repara, teniéndolos como interlocutores. También es destacable que, en ese proceso, gran parte de las ayudas internacionales de cooperación se destinan a las mencionadas poblaciones, Hoy es visible cómo el campesinado que se afecta con la violencia, el narcotráfico y la guerra se quedó en sus territorios; y es a los campesinos a quienes se les fumiga la comida, se le masacra, y no se dan cifras, datos ni reportes, ni se presta ayuda humanitaria ni de reparación ni de devolución de tierras.

Ahora se siente el paso de los años en los cuales los campesinos se quedaron sin voz y sin interlocutores que atiendan sus problemas, como si este sector –cerca del 30 por ciento del censo poblacional colombiano– no existiera o no sufriera los efectos de la política oficial. Bien dicen que “aquello que no se nombra no existe”. Entre tanto, los afros y los indígenas se muestran como ejemplo de colombianos visibles.

Si bien el modelo de desarrollo capitalista y los efectos de la política desplazan población, estimulan la criminalización de sus luchas y tienden a la negación de la identidad de los sujetos de derecho implicados en el contexto geográfico, los procesos organizativos populares generan la necesidad de reconocimiento normativo-político de quienes innegablemente son sujetos diferenciados, con identidad, creencias y prácticas autónomas, necesarias a la comunidad política y económica del país.

El campo en nuestra visión

Somos moradores de la ruralidad, trabajamos la tierra sin conocer eso que llaman modernidad tecnológica y no tenemos acceso a la tierra porque la mayoría es utilizada para la producción en gran escala. Vivimos en el campo pese a las grandes oleadas de violencia que desplazaron a tanta gente. Somos parte del 65 por ciento de población que es pobre, hacemos parte de ese otro 68 por ciento de población rural que vive con menos de un salario mínimo, y aún vivimos afectados por los rezagos de la violencia de los años 50 y la disputa bipartidista. Sentimos los días de olvido por parte de los gobiernos y la carencia de una política pública para la vida rural.

Compartimos estas tierras con indígenas, negros y colonos pero estamos solos. No es sólo lo verde, las montañas y el agua cristalina; incluso los datos estadísticos del Gobierno no hablan de una verdadera y clara población rural. Se dice que cerca del 30 por ciento de la población colombiana es rural. Llega el momento de reales acciones sociales, el medio ambiente reclama para que cese el despojo extractivo, pasando por encima del campesino que grita para no ser arrancado como una raíz vieja.

Entendemos la ruralidad como sostén de la vida, evidenciada en el agua de las montañas y los ríos; en la comida, la flora y la fauna presentes en las montañas, los valles y los páramos. Lo rural implica producir e intercambiar comida para las ciudades, cuidar las cuencas y microcuencas, reforestar, no desmontar los bosques. Los efectos benéficos de este esfuerzo de miles de familias que viven en medio de las cordilleras son inmensos y constantes.

Ser campesino significa mantener la transmisión de saberes, ser centro activo de la existencia en el mundo rural. Ser campesino hoy determina un reto por dignificar la existencia, los derechos y la visibilización de sus formas de vida. Ser campesino obliga a una apropiación de la realidad que fue arrebatada por la práctica y el consumo capitalistas. Ser campesino encierra el reto por recuperar un lugar en el territorio, y mantener los saberes y las prácticas que hablan del campo como si aquél ya no existiera. Pero es claro que la vida en el campo existe porque el campesino habita un territorio.

Pese a ello, y en contra del querer de los campesinos, las recientes leyes de tierras, de restitución y de reparación, presentadas en el Congreso colombiano, tienen en su haber grandes cambios para las poblaciones rurales. Una lectura muy sucinta en este tránsito entre lo que fue el gobierno de Uribe y es el de Santos permite concluir que al campesinado se le establece como población vulnerable, a la cual se debe atender. Llama la atención esta constante, pues pareciera que, cuando se implementa una política para el campo, ésta se desarrollara desde la ventana por donde entra el sol al interior de una oficina habitada por máquinas que reciben datos y no desde la vida real de las comunidades rurales.

Quiénes son los campesinos

El reconocimiento jurídico y constitucional del campesinado colombiano está en entredicho. Prácticamente no se le reconoce como población representativa en la vida rural y social, pero el hombre del campo desarrolla procesos naturales, materiales y espirituales en diversos territorios del país. En Inzá habita y comparte la vida colectiva, y persiste en resistencia cultural. A pesar de esto, no poseen tipo alguno de beneficios constitucionales que protejan la vida, su identidad y su dinámica simbólica. No hay términos de referencia para ellos, y no se acepta su cosmogonía como forma de saber y aprender. Tampoco hay una terminología que dé cuenta de sus haceres colectivos, y de sus procesos de resignificación e identidad. No se cuenta con escenarios para destacar su importancia como productores de vida y alimentos, y como protectores del medio ambiente. La educación no dignifica sus sentires y sus prácticas.
En Colombia, ser campesino es sinónimo de pena, pobreza, atraso. La sociedad mayoritaria los occidentaliza, reduciéndolos a la pobreza, sin necesidad de la tierra, sin identidad, sin historia, sin un lugar habitable; ser campesino implica una lucha para resignificar su importancia como pueblo y sostén de la vida rural.

Territorio y ruralidad

Necesitamos la tierra para existir: el despojo de ella es la muerte. Entendemos el territorio como lugar de nuestros ancestros, nuestra cultura, nuestros muertos; como lugar de nuestras relaciones de subsistencia, y no podemos desprendernos de la historia. Somos con el territorio un solo cuerpo y aquí hacemos vida rural. Por nuestro territorio pasan las vías para asistir económicamente a la ciudad, nos conectamos con la globalización en forma desventajosa porque perdemos identidad y apropiación de las cosas que hacemos para existir, pues éstas ya no son importantes para el mundo.

Esta ruralidad no puede ser economicista y debe dar cuenta del territorio y sus diferentes componentes para integrarlos al contexto pertinente. Ser rural entraña apropiación del territorio por el campesinado, lugares, espacios e historias con las cuales se tejen lazos por medio de usos y prácticas que hacen un corolario de rastros históricos, digno y vigente para la vida de miles de colombianos de la ruralidad. Tales principios debieran ser entendidos como axiomáticos, pero la visión ideologizada de la sociedad dominante los pone en entredicho.

Este reto de existir implica hacer visible la vida rural. Necesitamos volver a sentir la relevancia que tiene el campo, la fuerza viva de hombres y mujeres dedicados al agro, las largas jornadas; las intensas madrugadas para ir al encuentro con el sol, con la fresca brisa matinal donde lentamente se diluye el amanecer en hilos de luz, mientras tomamos en sorbos dulzones las primeras porciones de café. Junto al fogón de leña, nuestras voces gritan fuerte y hondo para dejar la marginalidad. Encontrarnos y mirarnos a los ojos para contar nuestras historias debe ser otro reto. La unidad del campesinado viene madrugando. Todos avivamos el fuego de un nuevo día.

Publicado enEdición 162
Las organizaciones sociales colombianas viven un momento especial. Como no se veía desde hace muchos años, hay disposición a escuchar y expresar ideas sobre proyectos abiertos al debate y al esfuerzo mancomunado en el mediano y el largo plazo. Es tal el espíritu que se siente por estos días, que se puede decir que la articulación y la dinamización de la organización social pueden llegar a nuevos niveles en Colombia.

Parte de estas dinámicas es el Encuentro Nacional de Unidad Popular, “por la paz con justicia social”, que se llevará a cabo en Bogotá del 4 al 6 de junio próximos. El Encuentro, primer fruto público de un lago proceso de articulación de distintas experiencias sociales de base, es citado por la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (Comosoc).

Con dos de sus voceros, Ómar Fernández y Gustavo Arturo, nos dimos cita para conocer de manera directa el sentido, los objetivos, los tiempos, el método, etcétera, que anteceden e impulsan la citación a este Encuentro.

Desde abajo: ¿Qué es la Comosoc y por qué se tomó la decisión de constituirla?
Ómar Fernández: La Comosoc es una coalición de movimientos y organizaciones sociales que agrupa expresiones nacionales, regionales y locales.
Gustavo Arturo: Hace unos seis años, tres organizaciones de movimientos de mujeres, de indígenas y de cristianos, veíamos que, si no se articulaban agendas y acciones, el impacto en la realidad iba a ser muy leve. Este fue principalmente el punto de partida: el esfuerzo de ganar un mayor impacto en la realidad del país, desde las agendas y desde el “qué hacer” de las organizaciones sociales.

da: ¿Cuáles son las organizaciones que la integran?
GA: La Organización Nacional Indígena de Colombia, la Organización Femenina Popular y el Movimiento de Cristianos y Cristianas por la Paz con Justicia y Dignidad, fuimos los iniciadores. Muy rápidamente se fueron incluyendo otras organizaciones de carácter nacional, del movimiento afrocolombiano, por ejemplo, el Proceso de Comunidades Negras, y el Movimiento Nacional por la Defensa de la Salud y la Seguridad Social. También se sumaron algunas organizaciones campesinas que fueron integrándose poco a poco. En esa primera época, la dinámica estuvo principalmente marcada por las decisiones que tomábamos en estos espacios nacionales. Pero hace unos tres años, el proceso recae más en el peso de las organizaciones regionales y locales.

da: ¿En este proceso constitutivo se invitó a otras organizaciones que por algún motivo no hayan participado o se hayan retirado?
OF: La única organización que se ha retirado del proceso de la Comosoc es la CNA (Coordinación Nacional Agraria). Del resto, las demás organizaciones que han llegado al proceso del Comosoc se han enamorado de él y siguen trabajando en él, tanto las ocho organizaciones nacionales como las 80 organizaciones de tipo regional que hoy día la conforman.

da: ¿Al tomar la decisión de conformar la Comosoc, qué diagnóstico tenían del momento que atravesaba el movimiento social?
GA: En el primer momento, hace seis años, el diagnóstico que hacíamos era el de una crisis muy aguda que se expresaba sobre todo en la capacidad de convocatoria, la escasez de líderes de las organizaciones, una escasa cobertura, y en el nivel político se adolecía de agendas más sustanciales para enfrentar los problemas estructurales del país. Además, en su momento, la arremetida paramilitar estaba en un período muy fuerte en casi todas las zonas del país.

da: ¿Cuál es el eje articulador de la política que impulsa la Comosoc?
OF: Uno de los principales ejes articuladores es la unidad. El otro elemento es lo que tiene que ver con la agenda, que es la paz con justicia social. Estos son los dos elementos fundamentales que articulan al proceso de la Comosoc.

da: En esta perspectiva ¿cuáles serán los componentes indispensables por concretar para consolidar la paz con justicia social?
GA: Esta agenda de paz con justicia social ha resultado de confrontar las distintas agendas de los movimientos. Hay un componente básico que es la convicción de que las organizaciones y los movimientos sociales somos actores políticos de primer orden, y estamos llamados a jugar un papel protagónico en el escenario político, nacional e internacional. Y en términos de cómo construir la paz con justicia social, tiene que ver con una dinámica que parte de los procesos locales de base. La agenda de paz con justicia aborda cuatros ejes temáticos: la solución política al conflicto armado y social que vive Colombia, la soberanía territorial, la democracia real y la calidad de vida en términos de dignidad. Son los cuatro temas que, unidos y atravesados transversalmente por el tema del modelo de desarrollo, constituyen la temática que permite que en este país se pueda hablar de paz con justicia social.

da: La Comosoc ha llamado a la realización del Encuentro Nacional de Unidad Popular (ENUP). ¿De qué se trata este Encuentro?
OF: Lo que queremos hacer con el ENUP es, primero, poner en común la agenda política que en este momento desarrolla la Comosoc, junto con la agenda de otras expresiones organizativas, tanto locales como regionales y nacionales. Siempre en la perspectiva de trabajar por la construcción de una agenda común que unifique el sector popular colombiano, mediado por un tema transversal: el modelo de desarrollo y la construcción del sujeto político. A la vez, hay que tener en cuenta que esta construcción se hace adentro de un territorio.
GA: Hay otro elemento en el Encuentro Nacional que en cierto sentido marca un salto de la Comosoc a la vida pública nacional. Podemos decir que la Comosoc no es un actor conocido en el nivel nacional, y que con el Encuentro se quiere marcar una etapa más pública, orientada a sostener una interlocución con las organizaciones y movimientos sociales para tratar de construir un actor unificado, más potente y que lidere procesos más significativos de cambio.

da: ¿Qué los ha llevado a identificar que el presente es el mejor momento para hacer este salto a la vida pública?
OF: El gobierno actual ha sumido el país en una situación crítica. Al mismo tiempo la izquierda no tiene unas propuestas alternativas que realmente convoquen al pueblo colombiano. Hay un resurgimiento de iniciativas populares que es necesario canalizar en este momento, invitando a sumarse al propósito de buscar caminos de cambio social.

da: Están hablando de una coalición con iniciativas para salir realmente a una vida pública. ¿Pueden decirnos algo más sobre este punto?
GA: La agenda política pretende construir planes de trabajo, de acción política, que articulen muchas expresiones populares y que permitan insistir en los campos temáticos. Se espera que la Comosoc sea un actor percibido como portador de propuestas y que vaya logrando niveles de desarrollo principalmente desde lo territorial, y con niveles de unidad tales que incluso cobijan aportes del campo internacional.

da: ¿Cuáles organizaciones están invitadas a este Encuentro?
OF: Todas las organizaciones que hacen parte del Comosoc, pero también otras, cercanas y amigas del Comosoc en las localidades, en las regiones y también del nivel nacional, así como algunas organizaciones amigas en el campo internacional.

GA: Hay un aspecto en el que la Comosoc quiere hacer un camino: es el elemento de la autonomía. La Comosoc es un proceso que se propone dentro de nuevas lógicas sobre el “qué hacer” político. Una de esas lógicas tiene que ver con la autonomía de los movimientos sociales, y la autonomía tiene que ver en buena medida con el tema financiero y económico. Este encuentro de unidad será autofinanciado, lo cual limitará en gran medida la participación, pero al mismo tiempo le agregará un factor de cualificación. Se calcula que entre 1.000 y 1.500 personas vendrán de todo el país. Básicamente llegarán delegaciones de la región central (Huila, Tolima, Valle, Antioquia, Meta...). De otras regiones más alejadas participarán pequeñas delegaciones pero muy representativas.

da: ¿Cuáles son los objetivos que se le han trazado a este Encuentro?
OF: Unos de los objetivos del Encuentro es trabajar un poco con el modelo de desarrollo social, articular elementos que nos lleven a confortar un agenda común, crear un espacio de expresión organizativa que nos permite la integración de sectores populares, y definir elementos de planes estratégicos para la construcción de organizaciones sociales y movimientos en Colombia.

da: En la perspectiva de lograr estos objetivos, ¿cómo ha sido la metodología?
GA: La herramienta principal del Encuentro es la agenda política, construida en el marco de una propuesta metodológica hecha en el Foro Social Mundial, principalmente por Boaventura de Sousa, que plantea una propuesta de diálogo entre agendas de movimientos sociales. Podemos decir que el resultado al que llegamos es fruto de todo un proceso de diálogo entre las construcciones políticas que se han hecho desde diversas miradas: desde lo indígena, desde lo afrocolombiano, desde la mirada de género y de otros movimientos sociales. Esto es un elemento clave de la metodología del Encuentro. Lo que se quiere con éste es tomar la agenda y llevarla a la práctica.

da: ¿Cuándo y dónde se llevará a cabo el Encuentro?
OF: Se va a realizar del 4 al 6 de junio en la ciudad de Bogotá, concretamente en el colegio Claretiano de Bosa.

da: ¿Algo que añadir?
GA: Es importante precisar que la convocatoria es muy amplia y con la aspiración de que toda organización social de base que quiera construir alternativas se sienta parte esencial de este proceso de unidad que estamos construyendo. La Comosoc es un esfuerzo común. Esperamos que muy pronto este esfuerzo logre encauzar positivamente la mayoría de expresiones organizadas del campo social y popular, articulándonos como una sola expresión que gane óptimos niveles de interlocución y de incidencia.
Paz con justicia social integral, sostenible y duradera

La Comosoc ha definido tomar la paz con justicia social integral, sostenible y duradera como el eje articulador de su agenda política y como elemento principal de su accionar, considerando que, al resolver el tema de la paz en Colombia, se está resolviendo un factor estructural, generador de injusticia, que ha definido y marcado negativamente la sociedad colombiana.
Contrario al sentido social y político de paz que impone y desarrolla el Estado y otros actores de la sociedad colombiana, afirmamos el concepto de paz con justicia social integral, sostenible y duradera como condición para la reconciliación nacional y para superar las causas estructurales del conflicto social y armado, y evitar la continuidad de la guerra por otros medios, guerra nunca más. Ello implica propugnar por un verdadero Estado Social de Derecho, y avanzar en la construcción de una sociedad justa, pluralista, de bienestar, igualitaria e incluyente desde la diversidad, que humanice a todos, y que reivindique el derecho a la felicidad de los pueblos y los seres humanos como buen vivir.
La paz es un anhelo del pueblo colombiano, y sólo mediante la superación de las realidades que han sido causa insuperable del conflicto será posible alcanzarla integral, sostenible y duraderamente. Algunas realidades que impiden la paz son.
La inequidad, la pobreza y la precarización de las condiciones de vida de amplios sectores sociales.
La implementación de modelos y políticas económicas y sociales que favorecen intereses privados nacionales e internacionales, en detrimento de las grandes mayorías de la población y la nación colombianas. Algunas de estas políticas se expresan en la implementación de procesos amplios de privatización de bienes y servicios, en desarrollo de un productivo modelo agroexportador y el énfasis de un modelo de exportación acelerado y sin medida de recursos naturales no renovables y de la biodiversidad y el narcotráfico como factor que estimula y aviva el conflicto.
La adopción y la implementación de ideologías y políticas militaristas justifican la guerra como el principal medio de pacificación y control, y suponen una estrategia de vulneración de derechos humanos, comisión de crímenes de lesa humanidad, y desplazamiento forzado de comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y urbanas que son despojadas de sus tierras y bienes.
La criminalización de la movilización y la protesta social menoscaba sistemáticamente el derecho a la libertad de opinión, expresión y asociación, el Estado social de derecho y la democracia misma.
La impunidad, como estrategia que les niega a las víctimas el derecho a la verdad, la justicia y la reparación, crea condiciones para perpetuar el conflicto, y premia al victimario al exonerarlo de sus crímenes y reproducir el caldo de cultivo para la repetición de estos mecanismos de represión, y en últimas de una nueva etapa de la guerra.
La exclusión de los sectores populares en la solución del conflicto social y armado, en especial de los movimientos sociales que han sido objeto de verdaderas estrategias de extermino político.

*    Tomado de la Agenda política de la Comosoc (borrador de trabajo)..


Publicado enEdición 157
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