Lunes, 19 Febrero 2018 05:29

La política del espectáculo

La política del espectáculo

La utilización de nuevas tecnologías digitales en la vida cotidiana ha trastocado los escenarios de la comunicación política. Algunos autores van más lejos aún, afirmando que asistimos impávidos a un cambio de régimen mediático caracterizado por la intensificación del politainment (info-entretenimiento) y del simulacro político. La lógica del entretenimiento ha reconvertido el campo político en un espacio escenificado que cuenta con actores, roles, mitos, recursos expresivos, hechos principales y secundarios. En lugar de informar, nos seducen y entretienen.

Este nuevo ethos digital se destaca por el debilitamiento de las líneas que separaban a los productores de los consumidores de información; una frontera difusa entre hechos y opiniones, público y privado, e información y entretenimiento [1]. En el último caso, afecta tanto a la incorporación de la lógica del entretenimiento en las noticias políticas -generando elevadas dosis de espectacularización- como al incremento del contenido político relevante en los espacios de entretenimiento.


La disolución de las fronteras entre información y entretenimiento genera diversos efectos sobre la democracia. Por un lado, impulsa un cambio en la atribución de la relevancia política por parte del público. En el contexto digital se reduce la confianza de los ciudadanos hacia las fuentes tradicionales utilizadas para obtener información política, como los noticiarios, puesto que la mezcla entre información y entretenimiento provoca nuevas formas de consumo de los contenidos políticos. Los ciudadanos otorgan más importancia y credibilidad a los programas de info-sátira, a los espacios de info-entretenimiento político, a los magazines políticos o a los programas de debate político que a los informativos convencionales.


El fin de la separación entre información y entretenimiento está vinculado a la disolución de la línea que divide lo público de lo privado, ya que ambas producen una espectacularización de la política. La revelación de datos relacionados con la vida íntima de los actores políticos en las noticias se ha incrementado a nivel global. Las consecuencias para la democracia de la aparición de la vida privada de los actores políticos en las noticias son diversas. Por un lado, la humanización de los políticos les permite establecer vínculos de proximidad con la ciudadanía que pueden derivar en la creación de lazos afectivos de carácter emocional. La canalización de la atención para dominar la agenda mediática utilizando la intimidad como moneda de cambio, por otro, puede contribuir al deterioro de la democracia [2].


Espectacularización de la Justicia


La cobertura periodística de prensa brasileña durante el caso Lava Jato ha levantado críticas de investigadores especializados en ética periodística por prácticas como alimentar rumores sin la debida verificación, promover filtraciones selectivas y “condenar” a los acusados antes incluso de la sentencia judicial. La preeminencia del poder Judicial como actor político tuvo un antecedente previo en el caso Mensalão (Mesada) de 2005. La espectacularización de la Justicia asignó roles que se repetirían: la figura del juez ‘salvador de la patria’, Joaquim Barbosa, y su repetición como farsa en Sergio Moro, juez de primera instancia, que más de una vez optó por condenar sin pruebas [3]. En Ecuador, la acusación y posterior encarcelación del vicepresidente Jorge Glas seguiría el mismo camino.


En Argentina, muchos jueces dictan la prisión preventiva como vía para castigar y, de paso, extorsionar a los acusados aunque finalmente sean liberados ante la falta de pruebas o al probar su inocencia. El juez Claudio Bonadío pidió la prisión preventiva y desafuero de la expresidenta argentina y senadora electa Cristina Fernández, con una acusación débil: “traición a la Patria” por el supuesto encubrimiento de ciudadanos iraníes acusados por el atentado ocurrido en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 – causa que ya fue desestimada dos veces-. Paradójicamente el propio juez que ha procesado a CFK, Claudio Bonadío, fue apartado de la causa AMIA por colaborar con el encubrimiento a los responsables del atentado a la mutual, lo que no es replicado en los medios. Esto ocurrió precisamente días después de su jura como senadora.


Juez y acusado no son adversarios en una investigación. Si un juez asume un papel a priori condenatorio, sin embargo, reproducir la lógica confrontacional es más útil al rating mediático. Estos desvíos éticos han creado las antinomias Cristina Fernández de Kirchner-Bonadío o Lula-Moro.


Difuminando los límites entre lo público y lo privado


En Bolivia, el referendo por la reelección de 2016 estuvo signado por la presunta paternidad de Evo Morales. Una mujer, ex pareja del presidente boliviano, hizo aparecer en cámara un presunto hijo de ambos al tiempo que alegó recibir favores del poder. Posteriormente se descubrió que ni el hijo ni la corrupción existieron, cuando el No ya había obtenido la victoria.


En el caso de Paraguay, los hijos no reconocidos de Fernando Lugo ayudaron a deslegitimar su imagen. El espectáculo de los hijos del expresidente y obispo paraguayo concluirían en el golpe desde el poder Legislativo. Federico Franco, quien era el vicepresidente de Lugo, fue el que asumió ilegalmente la presidencia de la República tras el golpe parlamentario. De este modo accedió como primer mandatario su vicepresidente, reinaugurando un estilo de Gobierno que sería profundizado por el actual presidente, Horacio Cartes.


El ascenso: de la fama a la política


La espectacularización de la política, se asocia y refuerza junto a otros fenómenos como la campaña permanente y la simplificación de la democracia: la sustitución del contenido por la forma, el desplazamiento de lo real a lo simbólico y el pasaje de lo racional a lo puramente emocional. Es por ello que triunfan personajes como Trump (quien había protagonizado un reality show y era considerado un candidato con declaraciones polémicas). En el mismo sentido, el actual presidente guatemalteco, Jimmy Morales, llegó a la política luego de una trayectoria como actor, escritor, productor y director, resultando electo en la segunda vuelta electoral del 2015. Así en la actualidad se evidencia la estrechez de los lazos entre el entretenimiento y la política.


Consideraciones finales


El hecho que los medios de comunicación se hayan convertido en una de las principales fuentes de información de la política provoca que el conocimiento político -y, por lo tanto, la participación democrática de los ciudadanos- dependa en gran medida de los contenidos mediáticos, en los que información y entretenimiento se han convertido en ambas caras de Jano. Si los rasgos de la información sobre política disponible cambian, también lo hace el conocimiento político adquirido por los ciudadanos. En este sentido, la espectacularización implica la apuesta por nuevas narrativas y estéticas basadas en el protagonismo de las emociones o el predominio del conflicto y los escándalos.


Los defensores del info-entretenimiento sostienen que, en tiempos de crisis y apatía política, la espectacularización es la única vía para acercar el mensaje a quienes consumen cultura popular y no se interesan por la política. Por otro lado, las voces críticas hablan de una degradación de la información política y de una erosión de la salud democrática. La frivolización y simplificación de las cuestiones complejas que atañen a la política impide que los ciudadanos puedan configurar opiniones fundamentadas y parciales, y toman sus decisiones políticas guiados por pulsiones emocionales orquestadas en complicidad entre el campo político y el mediático. Lo cierto es que la banalización de la ideología en la forma de culebrones televisivos y una sociedad cada vez más interpelada en su individualidad desde redes sociales suponen nuevos desafíos a la democracia.


[1] Delli Carpini, M. X. y Williams, B. A. (2011). After broadcasting news. Nueva York: Cambridge.
[2] https://telos.fundaciontelefonica.com/url-direct/pdf-generator?tipoContenido=articuloTelos&idContenido=2014111317500001&idioma=es
[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229649


Por Bárbara Ester, @barbaraestereo, investigadora CELAG.

 

Publicado enCultura
Sábado, 10 Febrero 2018 06:52

Esa piba veleidosa

Esa piba veleidosa

Los escalofríos en los mercados de especulación financiera generan incertidumbre en la economía de Estados Unidos. Varios economistas advierten que los mercados inmobiliario y de valores están sobrevalorados. La respuesta del genial presidente Donald Trump: un desfile militar.


Durante la campaña presidencial de 2016 el magnate de ilusiones Donald Trump convenció a más de 60 millones de votantes de que la situación económica de Estados Unidos era desastrosa, catastrófica, horrible, insostenible, y de que todo era culpa de Barack Obama.


Durante el primer año de su gestión presidencial, Trump se ha jactado del desempeño brillante, excepcional, excelente y robusto de la economía estadounidense, atribuyéndose por supuesto los méritos.


La realidad real –no la alternativa en la cual Trump se mueve– es un poco diferente de ambas ficciones: la capacidad de un presidente de Estados Unidos para influir en la economía es limitada, y sólo ha sido eficaz a medias cuando el gobierno ha salvado al sistema de sus propias estupideces.


Tras la crisis financiera de 2008, tanto el entonces presidente republicano George W Bush como el recién llegado demócrata Obama, dispusieron una intervención estatal gigantesca que permitió navegar la Gran Recesión. Cuando Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009 el país perdía 700 mil empleos por mes, la tasa de desempleo estaba por encima del 10 por ciento de una fuerza laboral desalentada, el sistema financiero se tambaleaba y empresas como General Motors, Chrysler y Ford estaban al borde de la bancarrota.


La Gran Recesión concluyó, formalmente, en julio de 2009, y desde entonces la economía de Estados Unidos retornó a un crecimiento, lento pero sostenido, y para el fin de la gestión de Obama la tasa de desempleo había bajado al 4,9 por ciento. La gran desazón de la mayoría de los estadounidenses en 2016 no respondió a una mala situación económica, sino a una economía que ha seguido concentrando la riqueza en unos pocos y manteniendo a los muchos en un corre-corre tras empleos secundarios, changas y malabarismos en el presupuesto hogareño.


Las ganancias de las corporaciones han crecido más del doble: de unos 800.000 millones de dólares anuales en 2009, a 1.700 millones en 2017. Durante el mismo período el sueldo real promedio de los trabajadores ha subido de unos 690 dólares por semana a 754 dólares (9,2 por ciento), contando con el salto en diciembre y enero que causó temores de presión inflacionaria.


Esta es la economía que Trump recibió hace poco más de un año, y que siguió funcionando de la misma manera: más beneficios para los especuladores financieros y aguántense los de abajo que tenemos un gran reality show.


Durante 2017 los valores en los mercados financieros batieron récords mes tras mes, y Trump, el empresario, se ha jactado de ello como si el índice Dow Jones fuese el termómetro de la economía.


En la primera semana de febrero los mercados financieros de Estados Unidos perdieron todas las ganancias que habían acumulado de manera acelerada desde el 1 de enero, y de pronto entró el temor, la seguidilla de análisis de expertos, los vaticinios de caídas vertiginosas en “las bolsas”, y luego los diagnósticos de que se trata apenas de un ajuste de los mercados y que los fundamentos de la economía son sólidos.


LOS CLARIVIDENTES.

El salvamento del sistema económico fue resultado, en gran parte, de la adopción ya en diciembre de 2007 de una política monetaria con la cual la Reserva Federal mantuvo la tasa de interés de referencia en casi cero, durante casi una década.


Con dinero abundante y barato, la economía –medida por los índices de los mercados– está ahora en un punto diferente: el mercado laboral ha llegado a lo que muchos consideran “pleno empleo”, y para conseguir trabajadores las empresas tienen que aumentar los sueldos, lo cual incrementará el consumo y el riesgo de inflación.
La inflación se ha mantenido por años debajo del 2 por ciento anual, algo que la Reserva Federal considera saludable, y por lo tanto ha ido aumentando muy suavemente la tasa de interés desde fines de 2017. Si la economía se atasca, la Reserva, que ha llevado la tasa de interés al 1,25 o 1,50 por ciento, no tendrá mucho margen para bajarla y evitar un estancamiento, y si la economía se acelera y sube la tasa de interés, los especuladores se mandarán mudar y chau bonanza.


La propia Reserva Federal está en transición. Janet Yellen, la primera mujer presidenta de la institución, que concluyó su mandato de cuatro años la semana pasada y a quienes muchos analistas dan más mérito por la reactivación económica que a Obama y Trump juntos, se despidió advirtiendo que, en su opinión, “los precios de las acciones y los bienes raíces están elevados”, pero se abstuvo de afirmar que esos mercados estén en una “burbuja” de especulación.


Su sucesor, Jerome Powell, designado por Trump, tomó el timón justo cuando los mercados andaban espantados por la mayor estampida de ventas en seis años y medio y la mayor pérdida de puntos del Dow Jones en un día.


Según Charles Lane, editorialista de economía y política fiscal en The Washington Post, “afortunadamente, Powell es una de las mejores designaciones que ha hecho Trump: elegido por Obama hace seis años como miembro de la Junta Directiva de la Reserva como gesto de conciliación bipartidista, Powell es un veterano tanto de Washington como de Wall Street y en general ha apoyado las políticas de Yellen”.


El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien fuera gurú de estas materias entre 1987 y 2006, opina que “hay dos burbujas: una burbuja en el mercado de acciones, y una burbuja en el mercado de bonos”. “A corto plazo, esto no es cosa mala –añadió–. Pero obviamente nos encaminamos a un mayor incremento en las tasas de interés de largo plazo, y esto tiene un impacto importante en toda la estructura de la economía.”


Greenspan señaló con el dedo a los políticos, indicando que “lo que tenemos es un panorama fiscal inestable a largo plazo, en el cual la inflación se hará fuerte. Me sorprendió mucho que (en el mensaje anual del presidente Trump al Congreso) se mencionaran todas esas grandes iniciativas para las cuales no hay financiación, y ahora nos acercamos al momento en que se acelerará la inflación. La única pregunta es cuándo”.


Paul Krugman, premio Nobel de economía en 2008, está de acuerdo con Greenspan en que los mercados de valores y de bienes raíces están sobrevalorados, y se preguntó: “¿Vamos camino a un gran problema?”. “Es demasiado pronto para saberlo –afirmó–. Pero lo que sí sabemos es que, si es así, tenemos la peor gente posible a cargo para resolverlo”, y calificó al secretario de Tesoro, Steven Mnuchin, como “el individuo menos distinguido y menos informado que jamás haya ocupado ese puesto”.


Por su parte, Dean Baker, bocho máximo del Centro para Investigación Económica y de Políticas, estuvo de acuerdo con Greenspan y Krugman acerca de la “sobrevaloración de mercados” –para los legos: cuidado que nos escrachamos–, pero no con que Estados Unidos esté al borde del pleno empleo.


“Si bien la tasa de desempleo del 4,1 por ciento (la menor en 17 años) es baja, comparada con los estándares de los últimos 45 años, vale la pena notar que otras grandes economías, como Japón y Alemania, tienen tasas de desempleo mucho más bajas de las que casi cualquier economista hubiese creído aconsejables hace apenas cuatro o cinco años –escribió Baker–. No veo razón para creer que la tasa de desempleo de Estados Unidos no pueda bajar al 3,5 por ciento, y aun más, sin que entremos en una espiral inflacionaria.”


IMPREDECIBLE.

La economía es una dama que se mueve por sus propios ciclos, los cuales no siempre coinciden con los mandatos presidenciales. Cuando viene flaca, el nuevo presidente culpa al anterior; cuando viene con curvas bonitas, el presidente se atribuye el engorde, y cuando entra a tropezar todos culpan al presidente en funciones.


La diferencia con Trump es que nadie tiene idea de cuáles son sus ideas, suponiendo que existan, acerca de la política económica de su gobierno.


Durante la campaña de 2016 Trump acusó a China, México, Canadá, la Unión Europea y casi todo el resto del mundo de llevar adelante prácticas comerciales desleales que robaban empleos estadounidenses. Para remediar el entuerto, Trump prometió medidas proteccionistas que han desbaratado o amenazan desbaratar los acuerdos multilaterales de comercio.


No obstante lo cual, 2017 cerró con un déficit comercial récord de 566.600 millones de dólares, un 12,1 por ciento mayor que en el año anterior. El déficit comercial con China –país al que el candidato Trump denunció como manipulador de la moneda– subió a la cifra sin precedentes de 375.000 millones de dólares, y el saldo negativo con México creció a 71.000 millones de dólares.


El único logro legislativo en un año de presidencia trumpiana fue la aprobación de una reforma impositiva tan compleja que nadie –ni trabajadores ni empresarios– sabe con cierta certeza cómo impactará en la economía. En principio, hay cortes de impuestos para todos, con el detalle de que los recortes impositivos para los trabajadores expiran en dos años, y los de las grandes corporaciones serán permanentes.


Aunque la victoria electoral de Trump se debió al fervor de los conservadores, que siempre son cruzados contra el déficit y la deuda fiscal, en los primeros tres meses del año fiscal 2018 ésta ascendió a 228.000 millones de dólares, unos 18.000 millones más que en el mismo período de 2017.


La deuda nacional, que al término del año fiscal 2017 se ubicaba en 20,2 billones de dólares, ha subido en 3.000 millones de dólares en los primeros tres meses del año fiscal 2018, y sigue por encima del 105 por ciento del Pbi.


El déficit se financia con deuda. Para el año fiscal 2018, que comenzó el 1 de octubre, el presupuesto federal es de 4,1 billones de dólares, de los cuales 315.000 millones van para pagar la deuda y sus intereses.


De ahí la advertencia de Greenspan sobre la política fiscal, y de que los vaivenes de Trump contribuyan a agravarla. Según el Comité por un Presupuesto Federal Responsable, un grupo bipartidista, la reforma impositiva que Trump promulgó añadirá 2,2 billones de dólares a los déficit fiscales en una década. Los recortes de 5,8 billones de dólares se compensarán, en la fantasía de Trump, con un crecimiento económico que él prometió que sería del 4 por ciento anual al término de su primer año en el gobierno, y ha sido en realidad del 2,6 por ciento. Pocos economistas dan crédito a la ilusión de Trump de que la economía de Estados Unidos seguirá creciendo al 4 por ciento anual durante una década, como para solventar el déficit.


En su actual pulseada presupuestaria con el Congreso –en el cual su Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras–, Trump insiste en que se destinen 25.000 millones de dólares del presupuesto de política de inmigración para la construcción de la gran muralla que prometió para la frontera con México. Dado que ahora Trump ya no menciona, como juró en 2016, que haría que México pagara por el muro, cabe suponer que los contribuyentes estadounidenses pagarán por él.
El presupuesto de Trump contiene, además, una asignación de 700.000 millones de dólares al gasto militar, un incremento de 10 por ciento sobre el último presupuesto de Obama, y hace énfasis en los armamentos nucleares.


En una semana de temblequeos en los mercados financieros y en la cual Trump calificó de “traidores a la patria” a los legisladores demócratas que no lo aplaudieron durante su discurso en el Congreso, mientras sigue adelante la investigación de su extraño romance con Rusia, el presidente encontró otro chiche con el cual distraer la atención pública: ¡un desfile militar!


EL ARTE DE DESFILAR.

A diferencia de otras muchas naciones, en Estados Unidos las fiestas nacionales no incluyen enormes desfiles militares. Sí, por ahí, entre carrozas y equipos escolares, desfilan algunos soldados de reserva con sus banderas, pero nada parecido a los despliegues gigantescos de tropas y armamento típicos de las dictaduras.


Ha habido algunos desfiles militares en Estados Unidos: en 1942 para exaltar el esfuerzo guerrero, en 1946 para celebrar la victoria de los aliados, en 1953 para la inauguración del presidente Dwight Eisenhower, en 1961 para la de John F Kennedy, y en 1981 tras la victoria en la primera Guerra del Golfo.
Pero Trump visitó Francia en julio pasado y quedó fascinado con el gran desfile del Día de la Bastilla, en París. Tanto que ahora le ordenó al Pentágono que organice algo similar en Washington para una fecha a determinar.


Es posible también que lo tenga molesto el despliegue de tropas, tanques, cohetes y banderas de su contraparte favorita, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. Después de haberle advertido a Kim que su “botón nuclear” es más grande que el suyo, tal vez ahora Trump sienta la compulsión de mostrar que su desfile militar es más grande que los de Pyonyang o Moscú.


El capricho de grandeza también tiene su costo: hace años que las fuerzas armadas de Estados Unidos dedican menos tiempo y esfuerzo a entrenar a sus soldados para el paso de marcha y la coreografía de escuadras, batallones, regimientos y banderitas. La guerra actual se hace con unidades pequeñas, operaciones de comando, y no con formaciones cerradas que avanzan sobre el tablero del campo de batalla.


La organización de la calistenia de tropas, suponiendo que el Pentágono le siga la corriente, requerirá el traslado a Washington de tanques de guerra que están dispersos en unidades a miles de quilómetros, quizá la inclusión de plataformas rodantes y misiles, y la pérdida de tiempo enseñando a desfilar a las tropas que supuestamente deberían estar listas para el combate.


En la economía de Trump, cualquier costa tiene sentido. Si hay nubes en el horizonte económico, fácil: un desfile militar.

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Explosivo sexo-escándalo del cineasta H. Weinstein en Hollywood: en la picota los Clinton y los Obama

No es un asunto menor. Hollywood, uno de los principales feudos del poder estadunidense, y sus subterráneas costumbres eróticas sufrieron el demoledor asalto simultáneo de The New York Times (https://goo.gl/Y4bqH3) y de The New Yorker (https://goo.gl/4neq9X) que expone la sexo-sicopatía del israelí-estadunidense Harvey Weinstein y coloca en la picota sus crapulosas conexiones políticas y financieras.

El explosivo escrito de The New Yorker –rechazado por la censura selectiva de NBC (https://goo.gl/9YHCqq)– fue hecho por Ronan, el hijo de la actriz Mia Farrow.

Noah Oppenheim, director de NBC, es íntimo correligionario de Harvey Weinstein (https://goo.gl/oWyCPU).

Sin rodeos literarios, el superlativo sexo-escándalo del legendario cineasta Harvey Weinstein en Hollywood, con 64 (sic) mujeres violadas y/o acosadas durante medio siglo (sic), beneficia a Trump –quien estuvo a punto de perder la candidatura del pudibundo Partido Republicano por su descontrol manual con mujeres– y perjudica al Partido Demócrata (https://goo.gl/4qHq7V) en uno de sus principales feudos hieráticos (su "Bosque Sagrado": Hollywood) y enloda a los Clinton (Bill, Hillary y su hija Chelsea) y a la pareja Obama (Barack y Michelle).

No se salvan de la hoguera, el líder de la minoría en el Senado, el israelí-estadunidense Chuck Schumer y la supuestamente impoluta senadora Elizabeth Warren.

Weinstein fue uno de los magnos recaudadores de donativos de Obama (https://goo.gl/5kYnHt).

El sádico sexual Harvey Weinstein, de 65 años, asaltó durante medio siglo (sic) a varias de las estrellas fulgurantes del "Bosque Sagrado": desde Jane Fonda pasando por Angelina Jolie hasta Gwyneth Paltrow quienes guardaron un extraño silencio "corporativo" hasta que la actriz Rose McGowan se atrevió a denunciar el Sodoma y Gomorra hollywoodense patrocinado por Weinstein.

McGowan –quien también señaló al director de Amazon y "filántropo (sic)" Jeff Bezos (el hombre más rico del mundo, con casi 90 mil millones de dólares) y propietario de The Washington Post (https://goo.gl/75o11S), de promover la pedofilia –fue censurada en su cuenta de Twitter (https://goo.gl/Wp4DGH).

¿Estará implicado el poderoso GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter) en la protección de la red sexo-criminal de Hollywood?

También la nada edificante conducta pendular de las icónicas estrellas deja mucho que desear, como la otrora admirable Meryl Streep quien había entronizado al degenerado Harvey Weinstein de “Dios (¡súper-sic!) y, ahora en forma oportunista, se le fue a la yugular (https://goo.gl/1cbJM5).

Resalta el blindaje legal de la omnipotente circularidad viciosa del trinomio financiero/entretenimiento/mediático que se dio el lujo de ocultar los extravíos sicalípticos de Harvey Weinstein durante casi medio siglo, según NYT (https://goo.gl/cUuxoc).

Cualquiera se puede equivocar: Harvey Weinstein recibió en forma insólita hace sólo dos años la presea humanitaria (sic) del Wiesenthal Center, “grupo internacional de derechos humanos judíos (https://goo.gl/u5uQgP)”.

Harvey Weinstein, galardonado con un Oscar en 1999 por Shakespeare In Love y uno de los magos recaudadores del Partido Demócrata, brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton (Bill y Hillary) y de Barack Obama.

En un abordaje más politizado, las grandes figuras del Partido Demócrata, con la excepción de la mefítica Fundación Clinton, han declarado devolver los donativos envenados de Harvey Weinstein para ser redireccionados a instituciones caritativas (sic).

Daily Mail, vinculado al servicio de espionaje británico MI6, se ha refocilado como nunca con el sexo-escándalo de Harvey Weinstein y filtra "en exclusiva" que Chelsea Clinton –cuya proyección política quizá haya sido dañada– se negó ante los reporteros a responder si la putrefacta Fundación Clinton estaba dispuesta a devolver los mancillados donativos de Weinstein (un cuarto millón de dólares), mientras su padre Bill la protegió con un equipo de seguridad para alejar a los multimedia (https://goo.gl/9DfWf5).

Por lo visto, las hijas de los ex presidentes demócratas han sido seducidas, financieramente hablando: Malia, hija de Obama, funge ahora como "becaria" del sádico sexual Weinstein.

David Walsh, del WSWS (boicoteado por Google), expone que en 2012, la "televisión y la industria del cine y la música contribuyó con 81 por ciento (¡súper-sic!) a los demócratas", mientras que en 2016, la "misma industria contribuyó con 23.6 millones de dólares a Hillary, comparado a 1.2 millones de dólares para Bernie Sanders y solamente 388 mil dólares a Trump" (https://goo.gl/YiDs6a).

¿Algún parecido con Televisa en el "México neoliberal itamita"?

Los medios antisionistas (https://goo.gl/Nf2p38) han explotado la ostentación publica de Harvey Weinstein como "sionista" y "amante de Israel" (https://goo.gl/MfKkUp).Se ha desatado una polémica al respecto.Incluso, un portal "judío" ha criticado en forma acerba la conducta "sectaria" de Harvey Weinstein (https://goo.gl/xQHrjJ).

Pareciera una venganza de Trump contra su némesis hollywoodense.

Independientemente que beneficie a Trump –basta observar la difusión frenética del portal Breitbart de Steve Bannon (https://goo.gl/XgQU8k), más trumpiano que el mismo Trump–, pero no cuadra que la erótica perversidad serial del cineasta Harvey Weinstein haya sido publicada por The New York Times, casi-publicista adscrito al Partido Demócrata, donde la cábala de George Soros goza de enorme influencia. ¿Fuego amigo?

¿Ajuste de cuentas entre grupos israelí-estadunidenses cuando colisionan por doquier los intereses de la dupla Netanyahu/Adelson, supremos aliados del supremacismo trumpiano, contra los de Soros, el más anti-trumpiano confeso del planeta y uno de cuyos presuntos súbditos en México exigió el asesinato público de Trump? (https://goo.gl/XRz3d6).

¿Ajuste hemorrágico de cuentas en el seno del "liberalismo" israelí-estadunidense, donde hasta Bob, hermano y "socio" de Harvey Weinstein, exige su decapitación caníbal?

¿Ruptura sanguinaria dentro del grupo Soros? Pronto se sabrá.

Nada nuevo con la depravación sexual de Hollywood expuesta hace más de medio siglo y vinculada con las mafias del poder y que ahora practica su outsourcing (maquila) mediante la circularidad viciosa del trinomio finanzas (inversiones cinematográficas) /entretenimiento/noticias con la política.

Ya en 1959, el cineasta "maldito" y controvertido escritor estadunidense Kenneth Anger publicó un libro Hollywood Babylon, que exhibe la degeneración subterránea del "Bosque Sagrado" y sus sórdidos secretos, que fue prohibido en EU, como flagelo a la primera enmienda, por lo que fue maquilado en Francia (https://goo.gl/cSRPVe).

Un cuarto de siglo más tarde, el escritor y cineasta Kenneth Anger publicó Hollywood Babylon II que cubría las depravaciones de las estrellas (sic) de la década de los veinte hasta los setenta del siglo pasado.

Luego Kenneth Anger intentó publicar Hollywood Babylon III, donde pretendió exponer un extenso capítulo sobre las degradaciones de Tom Cruise y la Cienciología. Quizá Anger se retuvo por temor a ser asesinado.

Sodoma y Gomorra, de la narrativa paleo-bíblica, parece un cuento de hadas comparado a las Hades (el inframundo griego) hediondas de Hollywood donde el explosivo sexo-escándalo de Harvey Weinstein es sólo su moderna punta de iceberg.

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Y los vídeos caseros se convirtieron en telediario

Teníamos asumido que el formato audiovisual se iba a ir imponiendo como el predominante modo de informar a la ciudadanía. Lo que no imaginábamos es que la precarización del periodismo y la popularización de las grabaciones (con teléfonos móviles, con cámaras en las calles o por circuitos cerrados de vigilancia) iba a resolver los informativos televisivos con toda una morralla de vídeos curiosos, anecdóticos o espectaculares que iban a desplazar a las verdaderas noticias. Nos sentamos ante la televisión a la hora del informativo y la secuencia de noticias puede ser algo así: un espectacular accidente de tráfico grabado desde las cámaras de un helicóptero de la DGT, la pelea de adolescentes a la salida de un instituto grabada por uno de ellos y subida a youtube, la agresividad de un delincuente que roba a mano armada una gasolinera y cuyas imágenes fueron grabadas por la cámara de seguridad, la última gamberrada de unos turistas borrachos en Mallorca captada por un viandante con su móvil. Se trata de esos vídeos de entretenimiento que hasta hace poco disfrutábamos (es un decir) en internet o en algunos programas de corta/pega audiovisual de televisión, pero que ahora están asaltando algunos informativos de televisión.


El problema de la imagen es que pulveriza todos los criterios en los que hasta ahora nos basábamos los periodistas para decidir qué es noticia y qué no lo es. En estos momentos es la disponibilidad de un vídeo espectacular el que convierte un hecho en noticioso y no el mero hecho en sí. Las imágenes sosas de unos dirigentes reunidos en unas negociaciones de paz dejan de tener interés informativo aunque allí se esté tratando el final de una guerra de décadas y miles de víctimas.


La prioridad de la imagen revoluciona no solo la presentación sino el propio concepto de noticia y, seguidamente, la estrategia de todos los sectores que quieren influir u ocupar un espacio mediático. Max Otte, en su libro El crash de la información, recuerda que durante la primera visita de primer ministro italiano Silvio Beslusconi a Barack Obama a principios de 2009, tras su elección como presidente de Estados Unidos, la gran preocupación de la delegación italiana no era el contenido de las conversaciones entre ambos gobernantes, sino si el encuentro daría lugar a una conferencia de prensa conjunta en el jardín de las rosas de la Casa Blanca o a un almuerzo, porque solo esa agenda posibilitaría bonitas y sugerentes fotos destinadas al público italiano. Otte añade más ejemplos, la escenografía de la campaña electoral alemana del dirigente del Partido Liberal, Jürgen Möllemann fue saltando en paracaídas desde un avión. Y la candidata del CDU por Berlín utilizó como cartel electoral una fotografía acompañada de Angela Merkel, ambas con un amplio escote, y con el eslogan debajo que decía: “Tenemos más que ofrecer”. El anecdotario que proporciona buenas imágenes se convierte en noticia por absurda que sea: el diputado que tropieza al subir al estrado del Parlamento o su micrófono que no funciona, el presidente de gobierno con casco visitando una mina. Como consecuencia de todo ello encontramos que, por un lado, el verdadero mensaje político que debe motivar la información queda relegado a un segundo plano y, por otro, la valoración de la noticia a la hora de que los medios decidan su difusión, extensión y ubicación se ve afectada por lo adecuada o no que sea la imagen utilizada.


Hasta ahora se hablaba del “efecto CNN” para referirse a que las imágenes en televisión designaban qué temas internacionales nos iban a preocupar. El efecto CNN puede emocionarnos por una crisis alimentaria, indignarnos por un fraude electoral o entusiasmarnos por un levantamiento ciudadano frente a un poder despótico; aunque el hambre lleve ya décadas pero hasta entonces no hayan considerado adecuado emitirlo, el fraude no sea mayor que el de las elecciones de nuestro propio país y el levantamiento popular lo protagonicen dos centenares de figurantes por un módico precio. El resultado es que, en palabras de Ignacio Ramonet, “la televisión construye la actualidad, provoca el shock emocional y condena prácticamente al silencio y a la indiferencia a los hechos que carecen de imágenes. Poco a poco se va estableciendo entre la gente que la importancia de los acontecimientos es proporcional a su riqueza de imágenes. O, por decirlo de otra forma, que un acontecimiento que se puede enseñar (si es posible, en directo, y en tiempo real) es más fuerte, más interesante, más importante, que el que permanece invisible y por tanto, su importancia es abstracta. En el nuevo orden de los medios las palabras, o los textos, no valen lo que las imágenes”.


Pero todo esto, que ya era preocupante, ha sido superado ahora con el desembarco de vídeos caseros para resolver los informativos televisivos. Volviendo a los ejemplos señalados al principio, unos cuantos vídeos de adolescentes golpeándose nos deja convulsionados por la violencia escolar, aunque eso haya existido siempre; unos ingleses rompiendo sillas en un bar nos sensibiliza contra el turismo de borrachera y la escena de un cafre golpeando violentamente a su pareja grabada por la cámara de un portal nos despierta ante la violencia machista. No estoy insinuando que no se trate de buenas causas, lo preocupante es la capacidad de los medios de pastorearnos hacia unas cuestiones u otras a golpe de vídeo de cámara callejera o de móvil. Porque igual que nos llevan a sensibilizarnos hacia determinados problemas se ignoran otros simplemente porque no hay imágenes o, quién sabe, mañana deciden pasarnos imágenes de otros temas para que cambiemos nuestro interés.

 

05 Jul 2017

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Fútbol leaks: la mafia, trata de jugadores y lavado bancario de los agentes

Lionel Messi (derecha) y su padre, durante una comparecencia en la Corte de BarcelonaFoto Afp
Un lucrativo negocio como el futbol no podía quedar exento de perturbadoras filtraciones al estilo de Wikileaks (https://goo.gl/OxdExn), Panama papers (https://goo.gl/8xvaRR), Bahama papers (https://goo.gl/A2zKgA), Swissleaks (https://goo.gl/3i0dwb), cuya crapulosa evasión fiscal es posible gracias a la existencia de paraísos fiscales y a la desregulación de la globalización financierista de la bancocracia.

Más allá de la putrefacción cupular de la FIFA (https://goo.gl/rGCfId) y su colusión mafiosa con Televisa (https://goo.gl/sKPXE9), Futbol leaks ostenta una pléyade de explosivos contratos, comisiones y salarios de sus estrellas –desde Lionel Messi hasta Cristiano Ronaldo (https://goo.gl/7zU4BU)– y sus delincuenciales agentes que ganan fortunas y evaden al fisco.

En colaboración con la red de investigación europea (EIC) de 10 multimedia y 60 periodistas, el portal alemán Der Spiegel se adentra al otrora inexpugnable futbol y su trata financiera de jugadores.

El futbol, el deporte más popular del planeta, genera miles de millones en ingresos, donde se despachan con la cuchara grande los agentes y los bancos, que se aprovechan de la consustancial ignorancia financiera de las celebridades, quienes no entienden los recovecos de las negociaciones contractuales y los documentos técnicos que les provocan cefaleas.

Los poco escudriñados agentes se dedican a comprar las residencias ostentosas de los jugadores, cuya mayoría proviene de la cultura del esfuerzo, y hasta controlan sus inversiones bancarias y bursátiles.

Se calcula que existen 6 mil 400 agentes en el mundo y que en 2015 ganaron más de mil 500 millones de euros, sin contar las tratativas bajo la mesa.

Según Futbol leaks, "en los pasados 5 años las comisiones pagadas a los agentes en Europa se han duplicado" y “sólo en Alemania y Gran Bretaña los agentes recibieron más de 370 millones de euros de los clubes en 2015 (https://goo.gl/tZd3mr)”.

Los agentes suelen recibir recompensas suculentas de ambas partes contractuales: de los clubes y de los futbolistas.

El portal alemán aduce que "no existe límite a la transferencia de comisiones ni autoridades regulatorias especializadas" para desenmarañar los triangulados contratos internacionales deliberadamente complicados, en los que hasta la nada impoluta FIFA se ha rendido, ya que "ha dejado la certificación de los agentes a los organismos nacionales desde el año pasado".

En Inglaterra, un reciente contrato de televisión garantizó a los clubes 3 mil millones de euros adicionales.

La agencia de Eduardo Hernández Appelbaum se encuentra en San Antonio, Texas, y representa al famoso futbolista mexicano Javier Hernández Balcázar (el Chicharito), cuya transferencia del Manchester United al Bayer Leverkusen generó a la agencia texana 1.5 millones de euros.

En la transferencia monumental por 101 (sic) millones de euros de Gareth Bale, del Tottenham Hotspur al Real Madrid, "participaron varios (sic) bancos españoles como fiadores, los mismos que fueron rescatados por la crisis financiera por 40 mil millones de euros con dinero de los contribuyentes". Pregunta tonta: ¿habrá participado en el lavado futbolero Santander, indiciado de narcolavado (https://goo.gl/G36DRG) desde España hasta México (https://goo.gl/qhb8Lf)?

El portal alemán se consagra más, como era de esperarse, a los contratos del futbol ruso, en especial del equipo Zenit St. Petersburgo, financiado por Gazprom, que paga exorbitantes comisiones.

Una extraña agencia, Tumod Ventures Ltd, tiene como sede un apartado postal en el paraíso fiscal de las British Virgin Islands y con triangulaciones con agentes con licencia en Serbia y Montenegro, países de los Balcanes.

Al portal alemán le llama la atención el agente suizo Giacomo Petralito, quien prácticamente concentra las transferencias de futbolistas con el polémico Klaus Allofs, anterior director del equipo alemán Werder Bremen y actual director del equipo VfL Wolfsburg.

Paros Consulting llama la atención de los investigadores: se especializa en futbolistas de Sudamérica y todavía representa a jugadores como James Rodríguez, del Real Madrid; Gonzalo Higuaín, del Juventus de Turín, y Angel Di Maria, del Paris Saint Germain.

El problema es que el nombre de tal consultora no aparece en los contratos de los jugadores firmados con los clubes, ya que tiene suscritos contratos secretos, sus derechos de negociación con agentes espurios, quienes se llevan de 5 a 7 por ciento de las comisiones con el restante girado a Paros Consulting mediante 3 bancos: la sucursal de Bank Leumi, en Londres; Novo Banco, Lisboa, y Volksbank, en el villorrio Schaan del principado de Liechtenstein (paraíso fiscal).

Los agentes que dan la cara, primordialmente provenientes de Holanda, "operan en forma independiente con sus nombres y facturas".

Varios hombres de negocios de Sudamérica forman parte de Paros Consulting y uno de ellos es el agente argentino Marcelo Simonian, cuya agencia, Dodici, se encuentra en Buenos Aires.

Otro argentino, Omar Walter Crocitta, es el representante legal de Paros Consulting y es el único propietario de la agencia Merham Limited, con sede en Panamá (sic).

Se trata de una verdadera trata de jugadores estrella y da pena rastrear su compraveta triangulada, cuyo último objetivo, tanto por el explotador como por el explotado, es evadir el fisco y lavar al máximo.

El portal alemán dedica una gráfica especial a la conexión holandesa y a sus "hombres de paja" en los paraísos fiscales (https://goo.gl/cIZ7Ni).

Sobresale el agente holandés Martijn Odems, uno de los ejecutivos de Orel, además de director de Kunse International NV, que manejó el traslado de la estrella argentina Angel Di Maria del Real Madrid al Manchester United negociado en la sucursal en Londres del banco israelí Bank Leumi. Si es Leumi, huele a lavado, lo cual he analizado con creces (https://goo.gl/0vc5gT).

Se trata de una "máquina impresora de dinero muy bien aceitada": una de sus rutas es la "conexión Argentina/Holanda" y uno de sus hombres de paja es el "escritor" (sic) argentino Marco Termes, quien vive cerca de Ámsterdam, donde ha escrito ocho novelas y tres volúmenes de poesía (sic).

¿De quién será hombre de paja el mega-corrupto Mario Vargas Llosa (https://goo.gl/Mhe0U1), premio Nobel (sic) de "literatura financiera"? Con su globalización, los literatos también lavan.

Der Spiegel no proporciona la identidad de quien expuso “la mayor filtración de la historia del deporte (https://goo.gl/1R1zOC)”, cuyo nombre es simplemente "John", quien se considera como el "vengador de los fanáticos normales (sic) del futbol", quienes ignoran que con cada ticket o cada camiseta "alimentan un sistema extremadamente corrupto que se recicla".

Según el fantasmagórico "John", los contratos del negocio multibillonario en euros de futbol son "secretos, opacos y torcidos".

Der Spiegel concluye que las "revelaciones cruciales" exponen "una sociedad paralela, donde el dinero es por lo menos tan importante como el balón de futbol". ¡No hay balón sin "banca (en doble sentido)"!

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Dylan no acudirá a recibir el Nobel por “otros compromisos”

Bob Dylan no irá a Estocolmo a recibir su Premio Nobel de Literatura en la ceremonia del 10 de diciembre.

La Academia Sueca, que otorga el reconocimiento, informó que Dylan dijo que "desearía poder recibir el premio personalmente, pero desafortunadamente otros compromisos lo hacen imposible".

La naturaleza de esos "compromisos" del galardonado es un misterio. Y el rechazo representa un giro respecto de sus declaraciones al Daily Telegraph a finales de octubre, cuando proyectaba asistir. "Por supuesto, si es posible", dijo entonces.

La secretaria permanente, Sara Danius, señaló a la agencia noticiosa sueca TT que la academia recibió "una carta personal" de Dylan en la cual expresa que "se siente extremadamente agradecido por el Premio Nobel".

El artista estadunidense señala lo "honrado" que se siente por el prestigiado galardón y la Academia dijo que respeta su decisión.

En su sitio de Internet el artista tiene programados conciertos hasta el 23 de noviembre en su natal Estados Unidos.

Bob Dylan, de 75 años, fue galardonado el 13 de octubre "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadunidense".

El de literatura y otros cinco premios serán entregados a los galardonados en Estocolmo, el próximo mes, en el aniversario luctuoso de Alfred Nobel.

Los detalles sobre quién recibirá el premio en nombre de Dylan no estaban claros, se espera más información al respecto el viernes.

Nada saben del discurso del poeta

Al principio hubo silencio de Bob Dylan ante el anuncio del premio. Eventualmente dijo que el reconocimiento lo dejó "sin palabras".

En el 2000 Dylan viajó a Estocolmo para recibir el Premio Polar de Música, entregado por el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia.

Dylan se convirtió en octubre en el primer cantautor en recibir el Premio Nobel de Literatura por la poesía de sus canciones y su aporte a la canción estadunidense.

El artista ya había generado resquemor en la Academia por no expresarse sobre el galardón durante semanas. Sólo a finales de octubre comunicó a la Academia que "por supuesto" aceptaba el premio y que si podía iba a asistir a la entrega.

Aunque Dylan no asista a la ceremonia del 10 de diciembre no perdería el galardón. "Estamos ilusionados con el discurso por el Nobel de Dylan que deberá brindar", indicó la Academia Sueca.

El premio consiste en un certificado –el llamado diploma Nobel–, una medalla y un documento en el que se consigna la dotación de 8 millones de coronas suecas (unos 865 mil dólares).

Aún no queda claro de qué forma recibirá Dylan la medalla y los certificados.

Respecto del discurso que Dylan debe pronunciar para recibir el Nobel de Literatura, "no sabemos nada todavía", dijo Danius a la agencia TT.

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Martes, 25 Octubre 2016 14:40

Himnos y banderas

Himnos y banderas

Sucede ante nuestros ojos, o tal vez somos parte del espectáculo. Enarbolar las banderas y cantar los himnos de los diferentes países, proyecta la impresión de que el nacionalismo, en medio de un mundo globalizado, está exacerbándose, y sin embargo es un nacionalismo diferente al conocido y vivido por siglos; ahora, en el que está tomando forma, compiten, en todo caso, tres tendencias: la nacionalista, la cosmopolita y la patriótica cosmopolita.

 

Parece imposible pero así es. Sensación que alcanza a sentirse en las diferentes competencias o campeonatos internacionales: Copa América, Eurocopa, mundiales de fútbol, Olímpicos, en las vueltas en bicicleta a diferentes países, en competencias de atletismo, etcétera.

 

Es un fenómeno palpable. Toma forma, y puede llegar hasta lo impensable cuando las banderas son ondeadas, los himnos entonados, las camisetas exhibidas, pero también cuando son enarboladas pancartas con los nombres de los deportistas; también puede suceder cuando se llama al apoyo de cantantes y otros representantes de la ‘tierra’, impulsándolos para que sobresalga como “el mejor”. Fenómeno de identidad que dura tanto como el tiempo que se tome el espectáculo en cuestión, al final lo que concitó a unos y otros, fue el apoyo a los colores de tal o cual país. Están ahí por la persona, por el equipo, pero también por el país. Es el nacionalismo deportivo, fenómeno de ondas connotaciones, potenciado por la globalización imperialista, la misma que ha fragmentado, y a la vez resignificado, las identidades territoriales, pues hoy es posible ver en los estadios a ciudadanos de un país portando la camiseta de uno diferente al suyo, así como apreciar parejas y familias compartiendo camisetas de sus respectivas procedencias.

 

Los colombianos que agitan banderas, se visten con la camiseta de la selección y cantan el himno nacional, no necesariamente son nacionalistas, en el sentido de defender “mi patria por encima de todo”, aunque también los hay, en cambio sí expresan un sentimiento de identidad entre connacionales, desechado rápidamente una vez finalizado el evento en cuestión, momento en el cual resurge la realidad de las desigualdades. Y también por el orgullo por los que “nos representan”, al final no somos tan malos.

 

Los medios de comunicación definen

 

Desde la década de los 90 del siglo pasado, cuando el mundo vivió un cambio profundo, dando paso de manera contundente a la mercantilización/mundialización/digitalización en todas las manifestaciones de la vida, el deporte quedó inserto en tal proceso. Desde entonces, con mayor potencia, los medios de comunicación entraron a ser parte del andamiaje deportivo, de tal manera que pudieron verse múltiples deportes en vivo, en tiempo real, llevando al jugador, atleta, o equipo de la preferencia, a la teleaudiencia. Acercamiento casi cotidiano que comenzó a (re)construir y/o resignificar identidades, ahora a partir de otro contexto mundial y nacional en el cual la persona aficionada decide ponerse la camiseta, agitar la bandera y cantar el himno, acciones que no solo realiza en los estadios sino también en calles, parques, restaurantes, oficinas, y otros muchos sitios.

 

Las interpretaciones elaboradas sobre el impacto y significado de estos hechos son diversas, reflejando posturas morales frente a la nación: los nacionalistas y patriotas, los cosmopolitas, y los patriotas cosmopolitas, términos usados por los filósofos políticos y filósofos morales a la hora de discernir sobre el asunto.
Proceso imposible de tomar amplitud global si no fuera por la era digital en que estamos insertos, en la cual los medios de comunicación juegan un papel primordial en la medida en que la diversidad productiva, apoyada en la tecnología de punta, y en la innovación a corto plazo, desterritorializadas y tomando en cuenta características culturales de los países, promueven los contenidos de amplitud mundial en tiempo real, lo que permite la visibilización de las diferentes expresiones nacionales concentradas en colores, canciones e himnos. Por este camino, los colombianos, o cualquier otro grupo humano poblador de un territorio dado, se visibiliza por el mundo como un todo.

 

Mi terruño y el mundo

 

Sugieren desde tiempo atrás que la globalización (capitalista-imperialista) a la vez que fragmenta los modos de vida tendiendo a la uniformidad, fortalece los nacionalismos, los patriotismos y el cosmopolitismo. Ser nacionalista y ser patriota no es lo mismo, el nacionalismo propone una definición política, es un planteamiento sobre lo que es o debe ser una nación y ese nacionalismo puede ser de derecha o de izquierda, según los intereses a resolver, mientras que el patriotismo y el cosmopolitismo son un sentimiento. El patriotismo se expresa en el orgullo nacional, por ello puede haber nacionalistas que son patriotas, muchas veces en un mal sentido. El cosmopolita siente orgullo de mundo, se refiere a que como ciudadano del mundo respeta a los demás pobladores del planeta, inclusive algunos lo extienden al respeto a los animales. Pero todo ello también está llevando a que se fortalezcan las identidades locales, étnicas y culturales.

 

Es cierto que existe el nacionalismo extremo, el que exige la defensa de las fronteras nacionales y la exclusión de extranjeros, y también los nacionalistas que plantean la defensa de la soberanía nacional, así como aquellos que pregonan la defensa o preferencia de la identidad de los connacionales, que no es lo mismo que defender los conciudadanos, pues en un mismo estado y/o nación –sobre todo si son Estados multinacionales– hay connacionales de la nacionalidad y conciudadanos del mismo Estado. Por eso los españoles enarbolan la roja en los estadios en un mundial de futbol en tanto conciudadanos, pero no en cuanto connacionales.

 

Y el cosmopolitismo que propone ser ciudadanos del mundo antes que de un país en particular, que también se presenta como los cosmopolitas que entienden la importancia política y emocional de la humanidad del planeta Tierra, y a la vez saben que el terruño es el basamento desde donde partir y centrarse. El terruño es lo que uno carga en la mochila cuando se va, y un cosmopolita quiere al mundo pero también al lugar donde nació.

 

Identidades y cambios novedosos. Hoy en día, por medio del deporte en particular, la gente de éste y otros países del mundo está resignificando el sentido de nación y patriotismo pues las diásporas, las migraciones y desplazamientos, han aportado para que aquellos que sufren tal realidad afronten y comprendan de manera diferente estos conceptos, más en sentido positivo, hacia el futuro, que en retroceder a posiciones ya superadas por la vida misma.

Publicado enEdición Nº229
Viernes, 12 Agosto 2016 07:24

La corrupción del siglo

La corrupción del siglo

El espectáculo mediático de actos de corrupción que se pisan unos con otros oculta la corrupción inmensamente más grande que domina la vida del mundo. Su causa principal es consecuencia del capitalismo del siglo XXI, global, expoliador y depredador de toda vida en el planeta. Es verdad que en cualquier sistema aparece corrupción. El punto es otro. En el socialismo, comunismo, comunitarismo, cooperativismo, populismo democrático o como se llame el acto corrupto atenta contra el interés común y de cada individuo: la solidaridad, el cuidado del otro y de todos es el centro vital social, es el sistema. En el capitalismo la corrupción es inherente a su práctica: el meollo creador es la apropiación privada de la producción colectiva, el mayor valor surge de la parte no pagada –apropiada– del trabajo vivo de los asalariados de cualquier calidad o especie. Esta verdad era tan cierta cuando se la desveló como hoy, cuando los patrones pugnan, con eufemismo por bajar salarios, en “bajar costos”, para aumentar ganancias particulares. Este origen cultiva egoísmo individualista, categorías morales acordes y a partir de allí las variadas formas de corrupción en el literal sentido de pervertido, vicioso, venal. Sin aquella fuente, con eje productivo en el gregarismo humano, la paz, la solidaridad, el trabajo, el bien común, el favorecimiento de las expresiones existenciales espirituales y el interés y amor al prójimo, cualquier corrupción es fulminada por el sistema como anormal e inaceptable. Pero además, es incapaz de engendrar una perversión de tamaño universal como la dominante. No es lo mismo ser capitalista que no serlo.

 

En el siglo XXI el sistema tomó el planeta íntegro, no tiene más lugar. Se focalizó en las finanzas –producción de dinero con sólo dinero– y en depredar la Tierra misma, sin miramiento alguno. Las ciencias y la técnica tampoco le permiten ya soluciones cualitativas a la ausencia de espacio: están capturadas por el engendro y sólo a él sirven.

 

Para indagar el diseño del monstruo, empecemos por su síntesis final, su quintaesencia: el dinero. ¿Quiénes lo tienen? Con referencia a humanos adultos, ejemplifiquemos con el centro, EE.UU. De lo pagado por trabajo, el 1% cobra el 17%. Remarco: es desigualdad en remuneraciones. En cuanto a la originada por el producido del capital (inmobiliario y financiero), un 1% percibe el 35%; el 10% el 70%; la mitad más pobre –el 50% de la población– recibe el 5%. En el 1% de los muy ricos por cualquier ingreso están los que poseen más capital quienes, como siempre, perciben poco o nada que provenga de trabajar. Pero ahora están en esa franjita personas que llegan por sus ingresos y tienen poco o ningún capital. En general, son los “populares” CEOS. Esto se repite, con diferencias insustanciales, en todo el mundo central.

 

¿Dónde está ese dinero? En las guaridas o “paraísos” fiscales, o eufemísticamente zonas extraterritoriales. Con asepsia: lugar que atrae negocios garantizando, fuera del alcance de las leyes de los Estados, confidencialidad total sobre origen y propiedad del dinero depositado producto de delitos de cualquier tipo y dimensión, pago de impuestos y más. En lenguaje vulgar, una cueva de ladrones.

 

“El sistema extraterritorial no es una excrecencia pintoresca de la economía mundial, sino que se halla exactamente en su centro”.

 

En 2010 la banca internacional y la emisión de bonos del mundo ocurría en un 85% en la zona sin Estado llamada euromercado; ese mismo año el FMI estimó que los balances financieros de los ínfimos territorios de Caimán, Bahamas, Vírgenes inglesas, Man, Jersey, Gibraltar, Malta y decenas más equivalían a un tercio del PBI mundial; en 2016 habría que sumar a la cuenta Mónaco, Andorra, Uruguay, Dubai, Irlanda, Panamá, Liberia, p.ej.,pero por sobre todo a la poderosa City de Londres y su red planetaria y al mismo Estados Unidos entero a nivel federal, con “especialidades” en Florida, Wyoming, Nevada e islas Vírgenes y Mar- shall (Shaxson, Nicholas, “Las Islas del Tesoro”, FCE.)

 

Según nuestro gobierno desde fines de 2015, “hemos vuelto al mundo”, al central occidental. Así, las cifras son “auspiciosas” en cuanto a aumento de la desigualdad. En Estados Unidos, el milésimo superior superó el 12% de ingreso anual. Vale reproducir que “...el carácter más o menos sostenible de desigualdades tan extremas depende no sólo del aparato represivo sino también –y tal vez por sobre todo– de la eficacia del aparato de justificación... insistamos, la cuestión central atañe a la justificación de la desigualdad, mucho más que a su magnitud como tal”. En Argentina 2016 el discurso oficial es que con un sueldo “normal” no se puede viajar en vacaciones, tener celular y televisión modernos, “esa persona está desubicada”. El mundo de los países centrales de occidente augura riquezas maravillosas. El cienmilmillonésimo de adultos de allá –unos 45– pasaron entre 1987 y 2013 de contar con 3.000 millones de dólares promedio cada uno a 35.000 millones promedio per cápita, muestra ineluctable de la falacia del “derrame”. Las proyecciones estadístico matemáticas indican que 1.400 multimillonarios de 2013 con el 1,5% de todo el capital mundial, llegarían al 60% al finalizar el siglo por la fuerza centrípeta de las grandes fortunas. El 0,00000001 de la población sería dueña del más de la mitad del planeta; menos de la mitad, del 99,99999999 restante, de lo “derramado”. Nada hay en el funcionamiento capitalista globalizado que lo cambie: funciona así de manera inexorable.

 

¿Quién tiene esa masa de riqueza y dónde? En principio las corporaciones multinacionales productoras de bienes y servicios, los dueños de latifundios, los bancos y el mundo financiero en general, son más o menos visibles. Pero casi en su totalidad permanece oculto: para nuestro mundo existencial, no está; es un vacío sin realidad siquiera como tal. Ya hace veinte años la mitad del comercio internacional pasaba por los paraísos fiscales, en la oscuridad; hacia 2010 el 85% de la banca internacional operaba en la impenetrable “eurozona”, el más grande agujero de opacidad. Mucho se menciona a Reagan, Thatcher y Friedman cuando de globalización se habla, pero poco a la economía “en negro” que inficiona el mundo entero. En 2005, Tax Justice Network estimó que los individuos ricos tenían en guaridas fiscales 11,5 billones de dólares, un cuarto de la riqueza total del planeta e igual a un PBI de Estados Unidos. El Banco Mundial dividió en tres esa fortuna: un tercio provenía del narcotráfico, crimen organizado y delitos en general; un 3% al producido de sobornos a funcionarios estatales; el resto –casi dos tercios– a transacciones de empresas elusivas de tributos. Los tres –narcos, coimeros y CEOS– usan las mismas herramientas, en los mismos lugares, con iguales resultados y ocasionando análogos daños (por la masa de dinero involucrado y el hambre, enfermedades y carencias que ocasionan, por muy lejos los peores son los últimos). Los expertos afirman que las sedes económicas que no están en ninguna parte y no tienen ley que las regule han desplazado la riqueza y el poder desde los pobres a los ricos con mayor fuerza que cualquier otro acontecimiento en la historia de la humanidad.

 

Vamos al tema del título. El sistema está dirigido, literalmente, por ladrones de distinto rango que atesoran y mezclan, en guaridas inexpugnables, el dinero que logran con delitos, en su mayor cuantía sustracción de lo que deberían pagar –según sus mismas leyes– para sostener la infraestructura social. Quienes lo dirigen o usufructúan ¿de qué moral pueden hablar? ¿Con qué autoridad pueden ser justicieros de sus ínfimos cómplices? Como cabeza putrefacta derrama hacia toda la sociedad reglas de conducta moralmente no rechazadas, corrupción privada menor, egoísmo, individualismo, consumismo y más. La reserva moral humana solo se sostiene porque es inherencia gregaria de la especie y se manifiesta en los pueblos que en todas sus formas específicas trabaja y produce y, lo sepa o no, ha seguido haciéndose cargo de la subsistencia de la humanidad.

 

En su voracidad de ganancias máximas e inmediatas, encerrado en el planeta sin fronteras a traspasar, el capitalismo ha arremetido ahora contra la Tierra misma, su capa atmosférica, sus aguas de mares, ríos y polos helados, sus capas de humus, sus bosques, sus fuentes de energía no renovables, contra la biodiversidad, el clima y toda la vida misma. El Banco Mundial alertó en 2012 que con aproximarnos al 2% de calentamiento se entra en zona de riesgo de inflexión... y que estamos avanzando hacia el 4% que... “sumergiría Maldivas y Tuvalu y zonas costeras de Ecuador, Brasil, Holanda, California, sur y sureste de Asia y tendrían serio riesgo de inundación Boston, Nueva York, Los Ángeles, Vancouver, Londres Bombay, Hong Kong, Shanghai” (obvio, Buenos Aires).

 

La corrupción en serio al comando de la economía mundial está devastando a los pueblos del mundo. En la Argentina tenemos ahora una dirigencia de fervorosos peones de esta estructura degenerada, ponzoñosa como no se conoció jamás, letal. En estos días, sin que piensen retornar lo que ellos personalmente tienen, distrayendo al pueblo usando a los jubilados, aspiran a que otros saqueadores del producto argentino legalicen, sin explicación de origen, siquiera un décimo de lo vaciado al país (50.000 dólares sobre 500.000 que se calculan están en el exterior, ver La Nación del 19 de junio, Página/12 y El Cronista del 30 de julio de 2016).

 

Académicos economistas de estatura mundial proponen medidas de gobierno, cambio cultural, implantación de impuestos progresivos, transparencia y control democrático del capital. Es seguro que deben utilizarse los mecanismos institucionales de las democracias occidentales. Pero la metástasis de corrupción que las aqueja provoca una lucha despareja dentro de ellas para que sean eficaces en el combate contra la corrupción que vimos. Es una batalla a dar, pero aislada no alcanza para el tiempo que nos queda. Antes que llegar al triunfo, habremos perdido la guerra. Quien apunta bien es Naomí Klein. Inventaría innúmeras batallas menores, todas triunfantes, dadas por los pueblos, la mayoría de ellos originarios. El movimiento de masas es el eje primordial de un cambio de esencia en el modo de producción y de vida terrestre y cuenta con base objetiva como nunca antes la tuviera: le va la vida en él. Hubo en todo el mundo numerosos y ocultados ejemplos de luchas victoriosas contra las industrias extractivistas de aguas, bosques y animales, por preservación de culturas, fuentes de trabajo, recuperación de fábricas.

 

Este camino atraviesa una cuestión enorme: el de la representación popular y la participación de las masas. Escuetamente: el pueblo europeo padece un sistema bipartidista con política única, contraria a sus intereses; igual Estados Unidos, donde vota una minoría selecta y la mayoría reniega de quienes ejercen el mandato de magnates y corporaciones, que con dinero eligieron sus candidatos; en América Latina los factores de poder económicos nacionales y foráneos ejercen permanente dominio sobre las instituciones. En la Argentina, legisladores de todos los partidos aceptaron órdenes de un juez municipal de Nueva York sin atención al perjuicio del pueblo, ni al honor, la soberanía y la patria; un poder ejecutivo en manos de un beneficiario de la obra pública, que usa paraísos fiscales y se olvidó de otros 18 millones de pesos que tenía depositados en la guarida de Bahamas; un poder judicial en su gran mayoría corporativo, elitista y servil del poder real y, en la más importante organización no gubernamental, dirigentes con décadas al frente de una clase obrera que no representan. Se trata entonces de utilizar al máximo las posibilidades institucionales que nos proporciona la democracia librando batallas en concejos deliberantes, legislaturas provinciales, el Congreso Nacional y con acciones judiciales, para defender los derechos ganados. Pero el eje centralizador debe componerlo la movilización de todos los beneficiarios de los derechos conseguidos, cualquiera sea su ubicación partidaria o política si es que la tienen, para participar en la custodia de lo que obtuvo y le corresponde. Todos los modos imaginables –marchas, plazas por la democracia, protestas colectivas, peticiones, reuniones de vecinos, de consumidores, de clubes, de bibliotecas, de centros de salud, de estudio, comedores, difusión y propaganda, ayudas para las cooperativas, trincheras para las fábricas recuperadas, auxilios a las economías regionales y las pymes, de amparos colectivos ante la justicia– deben extenderse y articular con la medida de la infinita creatividad popular. Un machacar constante, cotidiano, sobre toda la geografía nacional detendrá y revertirá el ataque de la derecha contra el pueblo, saqueado a mansalva que, sin lugar a la menor duda, responderá y triunfará con algunos dirigentes a la cabeza y con la cabeza de la mayoría de ellos. Será el imprescindible Frente Ciudadano camino del poder democrático, participativo, popular, que se inscriba en la recuperación de la Patria Grande para la soberanía y bienestar de los argentinos con destino de ejercer su potente aporte en el difícil y peligroso panorama mundial, que nos incumbe en la misma y antagónica medida que a los buitres que lograron poner a sus administradores al frente de la Nación. En esa columna popular en marcha, por esos fines, objetivamente no existe lugar para corruptos. Quien pretenda serlo será un cuerpo extraño, un pequeño tumor que se irá o se verá expulsado por repugnancia exudada por su connatural condición. Esa es la única y auténtica vía contra la corrupción en serio, la que llegó a límites extremos en el siglo XXI, practicada y dirigida por praxis contrarias al interés del otro, enemigas del bien común, egoístas, miserables, sustractoras del producto social que cada individuo, quien sólo así, desarrollándose como tal en el abierto escenario de sus posibilidades existenciales sociales, será.

 

* Ex juez de Cámara Penal, primer titular de la Oficina Anticorrupción.

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Domingo, 07 Septiembre 2014 05:26

La era selfie

La era selfie

Con la expansión de los celulares con cámara y conectividad a Internet se impuso y consolidó este año la moda de las selfies. Desde el papa Francisco y el presidente Obama, líderes políticos, celebrities, gente sin fama y hasta astronautas en misión espacial, cada vez más personas registran su aquí y ahora, a solas o acompañadas, para luego subir y hacer circular su autofoto por las redes sociales al instante. El fenómeno llegó hasta tal punto que en 2013 fueron publicadas en el mundo cerca de un millón de selfies al día, según reveló un reciente informe. Una de las últimas tendencias son las selfies extremas, una imagen desde un lugar inhóspito y bien peligroso. Varias empresas ya usan este furor de las autofotos para promocionar sus productos. Ya no es necesario espiar por el ojo de la cerradura: la puerta se abre sola para exhibir escenas que antes quedaban en el ámbito de la privacidad. Pero no son pocas las personas –y más varones que mujeres– que retocan siempre sus selfies antes de publicarlas, en búsqueda de construir una identidad, un perfil, un cuerpo deseado. En la era de la intimidad como espectáculo, "construyo mi imagen y la publicito", reflexiona Belén Igarzábal, directora del área de Comunicación y Cultura de Flacso. "Y ahí hay algo muy fuerte que tiene que ver con la exposición constante del yo y con la mirada del otro. Hoy esa mirada se vuelve exponencial. No sólo por lo que yo publico, también por lo que publican de mí. Así es como la selfie viene a dar justo con el problema del yo, del otro y de esa mirada que me completa", agrega la investigadora. Porque la autofoto no sería tal sin los comentarios que se espera que aparezcan inmediatamente. ¿Qué expresa la irrupción y apogeo de las selfies sobre nuestra cultura? ¿Son signo de una sociedad cada vez más narcisista o sólo se trata de una moda pasajera? Igarzábal analiza y desmenuza el tema, en una entrevista con Página/12 que, como no podía ser de otra forma, se registró en una autofoto.


Igarzábal es psicóloga, hizo una Maestría en Periodismo y está terminando su tesis de doctorado sobre Psicología y Comunicación. Investiga, entre otros enfoques, el devenir de las redes sociales. "Las fotos tomadas como autofoto o autorretrato existen desde que nacieron las cámaras de fotos. El registro de sacarse una foto a uno mismo con alguien o con un lugar determinado detrás no es algo nuevo. Lo que es nuevo es la capacidad de circulación inmediata de esas fotos. De ahí, que las selfies son las autofotos que pueden subirse y circular por las redes sociales en el instante. El auge tiene que ver con los teléfonos celulares, dispositivos portátiles que nos acompañan a cada momento y que tienen más del ciento por ciento de penetración en nuestro país. Y más aún, con el aumento en penetración de los smartphones. Jóvenes y adultos, todos, tienen un celular con posibilidad de sacar fotos y hacerlas circular en Internet y redes sociales en el mismo momento que se saca la foto", señala Igarzábal.


Una infografía de Techinfographics.com mostró días atrás algunos datos sobre esta tendencia. Del millón de selfies subidas por día a lo largo del año pasado, un 14 por ciento fueron retocadas digitalmente. Un 36 por ciento de las personas admitió que alteró sus selfies. Pero fueron más varones que mujeres los que admitieron que apelan a ese truco siempre antes de subirlas a las redes sociales: 34 por ciento de ellos dijo que retoca cada selfie mientras que ese porcentaje llega apenas al 13 por ciento en las mujeres. En relación con las redes sociales por donde circulan más autofotos, Facebook encabeza el ranking, con el 48 por ciento de las selfies, seguida por WhatsApp (27 por ciento), Twitter (9 por ciento) e Instagram (8 por ciento). El estudio destacó que las selfies representan el 30 por ciento de las fotos tomadas por las personas con edades entre los 18 y 24 años.


–Algunos hablan del fenómeno social del año, ¿le parece que es tan así?


–Sí, podría ser. Un año fue Facebook; en el 2012 se dice que Twitter. Este año, la moda de las selfies. Podría ser, pero no me parece un fenómeno tan novedoso que implica un cambio en las formas de comunicación. Es algo que existía que se puso de moda y que se hizo masivo. Eso sí. Es una moda que explotó. De todas maneras, no significa que no sea un fenómeno totalmente representativo de nuestra cultura actual –opina Igarzábal.

La selfie grupal más famosa y retuiteada en la historia de esa red social fue tomada en la última gala de los premios Oscar por la presentadora de televisión Ellen DeGeneres. Delante de la cámara de su celular se apiñaron estrellas de Hollywood como Meryl Streep, Brad Pitt, Angelina Jolie o Julia Roberts. En unos segundos, la imagen estaba en Twitter y menos de 50 minutos después ya se había batido el record de retuiteos, superando la marca que ostentaba hasta entonces la selfie que subió el presidente estadounidense, Barack Obama, al ganar en 2012 por segunda vez las elecciones de Estados Unidos, en la que abrazaba a su esposa, Michelle Obama, y que, hasta ese momento había sido retuiteada 778.329 veces. La mañana siguiente de la entrega de los Oscar, la imagen había sido retuiteada más de dos millones y medio de veces.

Otra selfie famosa y que generó bastante polémica en la Casa Blanca fue una que tomó también Obama, en el funeral de Nelson Mandela, junto con el primer ministro británico, David Cameron, y su par danesa, Helle Thorning-Schmidt.
Selfies de los pies, con boca seductora, con ojos de sorpresa, cara de rana, en granjas y áreas rurales, individuales o grupales, la moda de las autofotos fue variando vertiginosamente. La última moda parece ser sacarse autofotos en lugares extremos: sobrepasar los límites es la consigna para mostrarse al mundo.

Para Igarzábal, esta tendencia está relacionada con un fenómeno mayor que tiene que ver con las características de nuestra sociedad actual. "A partir de la modernidad, de la constitución de las grandes ciudades se estableció una división mucho más rígida entre el espacio público y el privado. Comenzó a haber una división más marcada entre lo público y lo privado y consecuentemente un retraimiento hacia el interior del hogar y un debilitamiento de la participación del espacio público real... aunque la división real/virtual no me gusta, porque lo virtual también es real. Y también habría una pregunta previa que es ¿qué es la realidad? Y cómo todo es recorte, relato. Pero es otro tema más extenso. Entonces, a partir de las nuevas tecnologías y de Internet las paredes de los hogares, de las instituciones, de la escuela, se vuelven porosas y la 'realidad externa' comienza a penetrar y la realidad 'interna'/privada comienza a filtrarse y mostrarse en el espacio público", señala la investigadora de Flacso, titular del área de Comunicación y Cultura.


Incluso, no sólo por Internet, ya desde la televisión, desde los medios masivos, comienza a exhibirse la intimidad. El éxito de los reality shows tiene que ver con eso, apunta. "Por una parte, por cuestiones más psicológicas del placer de mirar y de exhibirse, pero también con este fenómeno de mirar por el ojo de la cerradura, lo que hace el vecino al que no tengo acceso en esta forma de vida urbana que se masificó. El reality muestra al 'hombre común' desde su cotidianidad –aunque sea en una casa artificial–. Luego, las redes sociales vienen a permitir esa exhibición de la intimidad a todos los que dispongan de un dispositivo de registro y distribución. Esto se complementa con este fenómeno que también permiten las tecnologías e Internet, donde todos somos productores de contenidos. Entonces, son varios factores: lo tecnológico que permite ser productor de contenido, y en ese contenido exponerme y mostrarme... y por supuesto, mirar al otro", analiza Igarzábal.


–¿En mucha gente hay una necesidad de registro de todo...?

–Sí, claro. El afán por el control del mundo –desde la ciencia moderna hasta el servicio meteorológico– tiene que ver también con la posibilidad de registro e inmortalización de todo momento. Si lo registro, es mío y es eterno.


–¿Qué se pone en juego en una selfie?


–Una selfie es un recorte de mi identidad. Es algo que quiero contar. Todo es recorte. Tanto lo que digo, como lo que escribo como lo que muestro. La selfie es una narración en imagen y cuenta algo de mí. Lo que importa es mostrar un estado de ánimo, el registro de haber estado en un lugar o con una persona determinada. No es un paisaje sólo, es el registro de que la persona estuvo ahí. Y hay algo de sacar en el momento mismo en que está aconteciendo una experiencia. La práctica de sacar la foto atraviesa la experiencia y la modifica, especialmente a través del compartirla –recibir comentarios o exponer comentarios–. La foto se hace parte de la experiencia. No es como antes que se registraba un hecho que se mostraba después. Hoy, el registro de esa situación forma parte y modifica la situación misma. Incluso la complementa con lo ausente, en ese mismo momento. Con otro que en ese momento no está físicamente presente pero que comenta, retuitea o pone un me gusta.


De todas formas, advierte Igarzábal, hay diferencias en los tipos de selfies. Se podría decir que está la selfie de registro de un lugar, donde puede aparecer la cara, pero también los pies o las manos. Es el registro de que la persona estuvo allí. También está el autógrafo visual con el famoso. "Y también la autofoto solamente por la exposición del yo, de un estado de ánimo, de una sonrisa, de un beso. Y ahí hay algo muy fuerte que tiene que ver con la exposición constante del yo y con la mirada del otro", dice.

–Es como si esa mirada terminara de retocar la autofoto.

..
–La mirada del otro es fundamental en la constitución del yo. Desde la madre, padre o tutor que mira al niño a los ojos para darle de comer, y luego cuando va creciendo lo mira para reafirmarlo. Esas miradas se multiplican y van conformando la autoimagen y la autoestima. Hoy esa mirada se vuelve exponencial. No sólo por lo que yo publico, también por lo que publican de mí. Y especialmente, por lo que comentan de esa foto que publico, los me gusta o lo que dicen de mí. Esa mirada también es muy fugaz hoy, cambia como cambia de rápido el timeline. Y por eso, también se necesita de más registros. Para alimentar constantemente esa mirada, esa opinión del otro sobre uno mismo y con retroalimentación positiva para el yo. Así es como la selfie viene a dar justo con este "problema", con el problema del yo, del otro y de esa mirada que me completa.


Aunque tiene más eco entre los jóvenes, no es una moda que se limite a ellos. "Es propio de todos los que disponen de un dispositivo y conectividad. En los jóvenes se ve más, porque tiene que ver con que nacieron con estos dispositivos y están acostumbrados. Pero además, la adolescencia y la juventud son una etapa donde está en efervescencia el tema de la propia imagen, del duelo por el cuerpo y las formas de vincularse infantiles y la reafirmación de esta nueva identidad. En este sentido, este fenómeno encaja justo con esa época. Pero creo –concluye la especialista– que las selfies atraviesan todas las edades."

Publicado enCultura
Sábado, 05 Julio 2014 06:15

Cosas del futbol

Cosas del futbol

Pésima noticia: a Neymar le quebraron la tercera vértebra a falta de tres minutos para la finalización del horrible partido contra Colombia. Un tanque humano apellidado Zúñiga lo embistió por la espalda con premeditación y alevosía. Fuera del Mundial y está por ver cómo queda su movilidad.


Preferible el mordisco del charrúa Luis Suárez que sufrir la fractura de una vértebra. Si a Suárez le cayeron nueve partidos de sanción más cuatro meses sin entrenar, qué le espera a Zúñiga: ¿cadena perpetua?


A Neymar le estuvieron dando candela todo el partido. Recordaba las cacerías que montaban los equipos para frenar a Pelé. La historia se repite: el arte futbolero no gusta a la FIFA, hay que castigarlo mientras se premia la rudeza.


Llegaron los cuartos de final y desapareció el futbol. Tensión e intensidad en cantidades industriales, pero se echó de menos al futbol. Alemanes, franceses, brasileños y colombianos deprimieron a partes iguales. Malas noticias desde Brasil 2014.


Desterrado el jogo bonito por órdenes de los últimos entrenadores que ha tenido Brasil, la canarinha es un conjunto vulgar que ni juega a la brasileña ni juega a la europea. Es un equipo con una tremenda crisis de identidad. Urge el diván.


Más sargentos de hierro que entrenadores, los Felipao Scolari, Mano Menezes, Dunga y compañía han hecho lo imposible por desnaturalizar el futbol brasileño. Ha sido una tarea de demolición realizada sin titubeos. ¡El jogo bonito ha muerto! ¡Viva el jogo bonito!


Que los dos mejores delanteros de Brasil hayan sido los dos defensas centrales, Thiago Silva y David Luiz, habla elocuentemente de la decadencia canarinha. Ellos metieron los goles, distribuyeron el juego y además se dedicaron a lo suyo, que es defender.


Fue el mundo al revés. Pero eso a Scolari le hace lo que el viento a Juárez. Este jueves declaró que los que no están de acuerdo con sus tácticas pueden irse al infierno.

Los cafeteros decepcionaron y apenas se vieron algunos destellos del zurdo James Rodríguez, sujetado sin contemplaciones por la zaga brasileña. El arquero Ospina se comió el segundo gol, pero también evitó tres o cuatro.


En el Maracaná los alemanes demostraron una vez más que son de los pocos equipos que ganan jugando bien y jugando mal. Ayer jugaron mal pero, a diferencia de los franceses, ganaron. Fue un partido digno del olvido.


Teutones y brasileños chocarán en semifinales y en esa instancia ya no hay favoritos con todo y que Alemania se ve mejor que Brasil, que además no contará con Neymar ni con su defensa y goleador, Thiago Silva. ¡Pésimas noticias!

Pesará también sobre los brasileños el viejo dicho que acompaña a los alemanes cada vez que saltan a la cancha: El futbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania.


Twitter: @josetxoZ
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Tristeza nacional (en Colombia)

 

Por Eric Nepomuceno
Desde Río de Janeiro


Quizá la imagen más conmovedora de este Mundial se dio ayer: David Luiz, zaguero, héroe de la victoria brasileña, tratando de consolar a James Rodríguez, genio absoluto de la formidable selección colombiana. Hubo un intercambio de camisetas. Y el brasileño, en un gesto de dignidad en un Mundial donde hasta el hijo de uno de los vicepresidentes de la FIFA es detectado con ingresos vendidos en el mercado negro, o sea, un Mundial de la FIFA, correspondió, concediendo varias entrevistas con la camiseta del colombiano. Curiosidades de una cordialidad: David Luiz es mucho más alto que James Rodríguez. Así que, en las entrevistas, el brasileño parecía metido en un corsé estrecho, en cuyo pecho aparecía escrito el nombre de su rival. Que quede claro: rival, adversario. Pero respetable. Enemigo, jamás.

Ha sido, de lejos, el mejor desempeño en todos los partidos disputados por Brasil. Si contra Alemania, el martes que viene, logramos jugar como hicimos con Colombia en el primer tiempo, que se frían los alemanes. Pero si jugamos como hicimos en el segundo tiempo contra Colombia, los fritos seremos nosotros. Y sin Neymar. Vaya Mundial

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Alguien me dice que antes del abrazo de David Luiz con James Rodríguez hubo otro, quizá más emocionante: el de Dani Alves, que fue relegado al banquillo por Felipao, con el mismo James Rodríguez, tratando de darle algún consuelo.


Puede que sí, puede que no: lo que importa es que, en ese duelo a muerte, vencedores supieron respetar y hasta consolar a derrotados. Y vida que sigue. Porque los derrotados pusieron pecho a la lucha, y la lucha ha sido hermosa y digna.


Ahora empieza otra etapa. Para Brasil, una etapa en que no sólo el fútbol interesa. Bueno, interesa como prioridad, pero no como tema único. Tenemos elecciones presidenciales. Enfrentamos, todos los brasileños, hasta aquí, una campaña muy bien orquestada cuyo objetivo era comprobar que el Mundial sería un desastre. Hasta en la cancha. Y la verdad es que nada de eso de vio. Para sorpresa de mucha gente, yo inclusive, las cosas marchan bien. ¿Qué reflejos tendrá eso en las elecciones generales de octubre? Nadie sabe. Los siempre sabios expertos, los especialistas en explicar todo después de lo ocurrido, bueno, dicen que los reflejos serán apenas relativos.


Pues que me perdonen mis siete lectores y medio (eso de "medio lector" se refiere a una niña que no suele leerme todos los días, a pesar de que yo escriba todos los días no para cumplir con órdenes de mis jefes sino para que me lea): no es posible, por ahora, saber a ciencia cierta qué reflejos tendrá el Mundial en las elecciones de octubre para Dilma Rousseff. Si le va mal, seguro le hará algún daño, pero vaya a saberse cuál.


En todo caso, hay algo que es tradición en mi país, y que me alegra, y que quiero compartir con ustedes: sabemos, de una o de otra manera, separar las alegrías y tristezas del fútbol de las tristezas y alegrías del cotidiano. En épocas de la dictadura más cruel que vivimos –me refiero específicamente a 1970–, logramos nuestro tercer título Mundial. Amigos, amigas mías me cuentan que, cuando los partidos, eran llevados a ver lo que se daba en la cancha lado a lado con sus torturadores. Y que hinchaban por Brasil, porque sabían que alguna vez se terminaría aquel infierno que vivían y que el futuro seguiría al alcance de sus manos.

Y además sabían algo aún más tenebroso: cuando Brasil ganaba, al día siguiente se torturaba menos. Los torturadores celebraban y se distraían.


Ese es un tiempo pasado. Tiempo negro, tiempo que ojalá no vuelva jamás. Hablemos de hoy, de ayer. Derrotamos a Colombia, seguimos en el Mundial.


David Luiz, que no es más que un muchacho, trató de consolar a James Rodríguez, que tampoco es más que un muchacho.
Vaya Mundial, vaya dignidad.


Ganamos, claro. Somos los vencedores. Pero Colombia no ha sido derrotada. Perdió, es verdad. Pero perder es parte de la vida.

Publicado enInternacional