Explosivo sexo-escándalo del cineasta H. Weinstein en Hollywood: en la picota los Clinton y los Obama

No es un asunto menor. Hollywood, uno de los principales feudos del poder estadunidense, y sus subterráneas costumbres eróticas sufrieron el demoledor asalto simultáneo de The New York Times (https://goo.gl/Y4bqH3) y de The New Yorker (https://goo.gl/4neq9X) que expone la sexo-sicopatía del israelí-estadunidense Harvey Weinstein y coloca en la picota sus crapulosas conexiones políticas y financieras.

El explosivo escrito de The New Yorker –rechazado por la censura selectiva de NBC (https://goo.gl/9YHCqq)– fue hecho por Ronan, el hijo de la actriz Mia Farrow.

Noah Oppenheim, director de NBC, es íntimo correligionario de Harvey Weinstein (https://goo.gl/oWyCPU).

Sin rodeos literarios, el superlativo sexo-escándalo del legendario cineasta Harvey Weinstein en Hollywood, con 64 (sic) mujeres violadas y/o acosadas durante medio siglo (sic), beneficia a Trump –quien estuvo a punto de perder la candidatura del pudibundo Partido Republicano por su descontrol manual con mujeres– y perjudica al Partido Demócrata (https://goo.gl/4qHq7V) en uno de sus principales feudos hieráticos (su "Bosque Sagrado": Hollywood) y enloda a los Clinton (Bill, Hillary y su hija Chelsea) y a la pareja Obama (Barack y Michelle).

No se salvan de la hoguera, el líder de la minoría en el Senado, el israelí-estadunidense Chuck Schumer y la supuestamente impoluta senadora Elizabeth Warren.

Weinstein fue uno de los magnos recaudadores de donativos de Obama (https://goo.gl/5kYnHt).

El sádico sexual Harvey Weinstein, de 65 años, asaltó durante medio siglo (sic) a varias de las estrellas fulgurantes del "Bosque Sagrado": desde Jane Fonda pasando por Angelina Jolie hasta Gwyneth Paltrow quienes guardaron un extraño silencio "corporativo" hasta que la actriz Rose McGowan se atrevió a denunciar el Sodoma y Gomorra hollywoodense patrocinado por Weinstein.

McGowan –quien también señaló al director de Amazon y "filántropo (sic)" Jeff Bezos (el hombre más rico del mundo, con casi 90 mil millones de dólares) y propietario de The Washington Post (https://goo.gl/75o11S), de promover la pedofilia –fue censurada en su cuenta de Twitter (https://goo.gl/Wp4DGH).

¿Estará implicado el poderoso GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter) en la protección de la red sexo-criminal de Hollywood?

También la nada edificante conducta pendular de las icónicas estrellas deja mucho que desear, como la otrora admirable Meryl Streep quien había entronizado al degenerado Harvey Weinstein de “Dios (¡súper-sic!) y, ahora en forma oportunista, se le fue a la yugular (https://goo.gl/1cbJM5).

Resalta el blindaje legal de la omnipotente circularidad viciosa del trinomio financiero/entretenimiento/mediático que se dio el lujo de ocultar los extravíos sicalípticos de Harvey Weinstein durante casi medio siglo, según NYT (https://goo.gl/cUuxoc).

Cualquiera se puede equivocar: Harvey Weinstein recibió en forma insólita hace sólo dos años la presea humanitaria (sic) del Wiesenthal Center, “grupo internacional de derechos humanos judíos (https://goo.gl/u5uQgP)”.

Harvey Weinstein, galardonado con un Oscar en 1999 por Shakespeare In Love y uno de los magos recaudadores del Partido Demócrata, brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton (Bill y Hillary) y de Barack Obama.

En un abordaje más politizado, las grandes figuras del Partido Demócrata, con la excepción de la mefítica Fundación Clinton, han declarado devolver los donativos envenados de Harvey Weinstein para ser redireccionados a instituciones caritativas (sic).

Daily Mail, vinculado al servicio de espionaje británico MI6, se ha refocilado como nunca con el sexo-escándalo de Harvey Weinstein y filtra "en exclusiva" que Chelsea Clinton –cuya proyección política quizá haya sido dañada– se negó ante los reporteros a responder si la putrefacta Fundación Clinton estaba dispuesta a devolver los mancillados donativos de Weinstein (un cuarto millón de dólares), mientras su padre Bill la protegió con un equipo de seguridad para alejar a los multimedia (https://goo.gl/9DfWf5).

Por lo visto, las hijas de los ex presidentes demócratas han sido seducidas, financieramente hablando: Malia, hija de Obama, funge ahora como "becaria" del sádico sexual Weinstein.

David Walsh, del WSWS (boicoteado por Google), expone que en 2012, la "televisión y la industria del cine y la música contribuyó con 81 por ciento (¡súper-sic!) a los demócratas", mientras que en 2016, la "misma industria contribuyó con 23.6 millones de dólares a Hillary, comparado a 1.2 millones de dólares para Bernie Sanders y solamente 388 mil dólares a Trump" (https://goo.gl/YiDs6a).

¿Algún parecido con Televisa en el "México neoliberal itamita"?

Los medios antisionistas (https://goo.gl/Nf2p38) han explotado la ostentación publica de Harvey Weinstein como "sionista" y "amante de Israel" (https://goo.gl/MfKkUp).Se ha desatado una polémica al respecto.Incluso, un portal "judío" ha criticado en forma acerba la conducta "sectaria" de Harvey Weinstein (https://goo.gl/xQHrjJ).

Pareciera una venganza de Trump contra su némesis hollywoodense.

Independientemente que beneficie a Trump –basta observar la difusión frenética del portal Breitbart de Steve Bannon (https://goo.gl/XgQU8k), más trumpiano que el mismo Trump–, pero no cuadra que la erótica perversidad serial del cineasta Harvey Weinstein haya sido publicada por The New York Times, casi-publicista adscrito al Partido Demócrata, donde la cábala de George Soros goza de enorme influencia. ¿Fuego amigo?

¿Ajuste de cuentas entre grupos israelí-estadunidenses cuando colisionan por doquier los intereses de la dupla Netanyahu/Adelson, supremos aliados del supremacismo trumpiano, contra los de Soros, el más anti-trumpiano confeso del planeta y uno de cuyos presuntos súbditos en México exigió el asesinato público de Trump? (https://goo.gl/XRz3d6).

¿Ajuste hemorrágico de cuentas en el seno del "liberalismo" israelí-estadunidense, donde hasta Bob, hermano y "socio" de Harvey Weinstein, exige su decapitación caníbal?

¿Ruptura sanguinaria dentro del grupo Soros? Pronto se sabrá.

Nada nuevo con la depravación sexual de Hollywood expuesta hace más de medio siglo y vinculada con las mafias del poder y que ahora practica su outsourcing (maquila) mediante la circularidad viciosa del trinomio finanzas (inversiones cinematográficas) /entretenimiento/noticias con la política.

Ya en 1959, el cineasta "maldito" y controvertido escritor estadunidense Kenneth Anger publicó un libro Hollywood Babylon, que exhibe la degeneración subterránea del "Bosque Sagrado" y sus sórdidos secretos, que fue prohibido en EU, como flagelo a la primera enmienda, por lo que fue maquilado en Francia (https://goo.gl/cSRPVe).

Un cuarto de siglo más tarde, el escritor y cineasta Kenneth Anger publicó Hollywood Babylon II que cubría las depravaciones de las estrellas (sic) de la década de los veinte hasta los setenta del siglo pasado.

Luego Kenneth Anger intentó publicar Hollywood Babylon III, donde pretendió exponer un extenso capítulo sobre las degradaciones de Tom Cruise y la Cienciología. Quizá Anger se retuvo por temor a ser asesinado.

Sodoma y Gomorra, de la narrativa paleo-bíblica, parece un cuento de hadas comparado a las Hades (el inframundo griego) hediondas de Hollywood donde el explosivo sexo-escándalo de Harvey Weinstein es sólo su moderna punta de iceberg.

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Y los vídeos caseros se convirtieron en telediario

Teníamos asumido que el formato audiovisual se iba a ir imponiendo como el predominante modo de informar a la ciudadanía. Lo que no imaginábamos es que la precarización del periodismo y la popularización de las grabaciones (con teléfonos móviles, con cámaras en las calles o por circuitos cerrados de vigilancia) iba a resolver los informativos televisivos con toda una morralla de vídeos curiosos, anecdóticos o espectaculares que iban a desplazar a las verdaderas noticias. Nos sentamos ante la televisión a la hora del informativo y la secuencia de noticias puede ser algo así: un espectacular accidente de tráfico grabado desde las cámaras de un helicóptero de la DGT, la pelea de adolescentes a la salida de un instituto grabada por uno de ellos y subida a youtube, la agresividad de un delincuente que roba a mano armada una gasolinera y cuyas imágenes fueron grabadas por la cámara de seguridad, la última gamberrada de unos turistas borrachos en Mallorca captada por un viandante con su móvil. Se trata de esos vídeos de entretenimiento que hasta hace poco disfrutábamos (es un decir) en internet o en algunos programas de corta/pega audiovisual de televisión, pero que ahora están asaltando algunos informativos de televisión.


El problema de la imagen es que pulveriza todos los criterios en los que hasta ahora nos basábamos los periodistas para decidir qué es noticia y qué no lo es. En estos momentos es la disponibilidad de un vídeo espectacular el que convierte un hecho en noticioso y no el mero hecho en sí. Las imágenes sosas de unos dirigentes reunidos en unas negociaciones de paz dejan de tener interés informativo aunque allí se esté tratando el final de una guerra de décadas y miles de víctimas.


La prioridad de la imagen revoluciona no solo la presentación sino el propio concepto de noticia y, seguidamente, la estrategia de todos los sectores que quieren influir u ocupar un espacio mediático. Max Otte, en su libro El crash de la información, recuerda que durante la primera visita de primer ministro italiano Silvio Beslusconi a Barack Obama a principios de 2009, tras su elección como presidente de Estados Unidos, la gran preocupación de la delegación italiana no era el contenido de las conversaciones entre ambos gobernantes, sino si el encuentro daría lugar a una conferencia de prensa conjunta en el jardín de las rosas de la Casa Blanca o a un almuerzo, porque solo esa agenda posibilitaría bonitas y sugerentes fotos destinadas al público italiano. Otte añade más ejemplos, la escenografía de la campaña electoral alemana del dirigente del Partido Liberal, Jürgen Möllemann fue saltando en paracaídas desde un avión. Y la candidata del CDU por Berlín utilizó como cartel electoral una fotografía acompañada de Angela Merkel, ambas con un amplio escote, y con el eslogan debajo que decía: “Tenemos más que ofrecer”. El anecdotario que proporciona buenas imágenes se convierte en noticia por absurda que sea: el diputado que tropieza al subir al estrado del Parlamento o su micrófono que no funciona, el presidente de gobierno con casco visitando una mina. Como consecuencia de todo ello encontramos que, por un lado, el verdadero mensaje político que debe motivar la información queda relegado a un segundo plano y, por otro, la valoración de la noticia a la hora de que los medios decidan su difusión, extensión y ubicación se ve afectada por lo adecuada o no que sea la imagen utilizada.


Hasta ahora se hablaba del “efecto CNN” para referirse a que las imágenes en televisión designaban qué temas internacionales nos iban a preocupar. El efecto CNN puede emocionarnos por una crisis alimentaria, indignarnos por un fraude electoral o entusiasmarnos por un levantamiento ciudadano frente a un poder despótico; aunque el hambre lleve ya décadas pero hasta entonces no hayan considerado adecuado emitirlo, el fraude no sea mayor que el de las elecciones de nuestro propio país y el levantamiento popular lo protagonicen dos centenares de figurantes por un módico precio. El resultado es que, en palabras de Ignacio Ramonet, “la televisión construye la actualidad, provoca el shock emocional y condena prácticamente al silencio y a la indiferencia a los hechos que carecen de imágenes. Poco a poco se va estableciendo entre la gente que la importancia de los acontecimientos es proporcional a su riqueza de imágenes. O, por decirlo de otra forma, que un acontecimiento que se puede enseñar (si es posible, en directo, y en tiempo real) es más fuerte, más interesante, más importante, que el que permanece invisible y por tanto, su importancia es abstracta. En el nuevo orden de los medios las palabras, o los textos, no valen lo que las imágenes”.


Pero todo esto, que ya era preocupante, ha sido superado ahora con el desembarco de vídeos caseros para resolver los informativos televisivos. Volviendo a los ejemplos señalados al principio, unos cuantos vídeos de adolescentes golpeándose nos deja convulsionados por la violencia escolar, aunque eso haya existido siempre; unos ingleses rompiendo sillas en un bar nos sensibiliza contra el turismo de borrachera y la escena de un cafre golpeando violentamente a su pareja grabada por la cámara de un portal nos despierta ante la violencia machista. No estoy insinuando que no se trate de buenas causas, lo preocupante es la capacidad de los medios de pastorearnos hacia unas cuestiones u otras a golpe de vídeo de cámara callejera o de móvil. Porque igual que nos llevan a sensibilizarnos hacia determinados problemas se ignoran otros simplemente porque no hay imágenes o, quién sabe, mañana deciden pasarnos imágenes de otros temas para que cambiemos nuestro interés.

 

05 Jul 2017

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Fútbol leaks: la mafia, trata de jugadores y lavado bancario de los agentes

Lionel Messi (derecha) y su padre, durante una comparecencia en la Corte de BarcelonaFoto Afp
Un lucrativo negocio como el futbol no podía quedar exento de perturbadoras filtraciones al estilo de Wikileaks (https://goo.gl/OxdExn), Panama papers (https://goo.gl/8xvaRR), Bahama papers (https://goo.gl/A2zKgA), Swissleaks (https://goo.gl/3i0dwb), cuya crapulosa evasión fiscal es posible gracias a la existencia de paraísos fiscales y a la desregulación de la globalización financierista de la bancocracia.

Más allá de la putrefacción cupular de la FIFA (https://goo.gl/rGCfId) y su colusión mafiosa con Televisa (https://goo.gl/sKPXE9), Futbol leaks ostenta una pléyade de explosivos contratos, comisiones y salarios de sus estrellas –desde Lionel Messi hasta Cristiano Ronaldo (https://goo.gl/7zU4BU)– y sus delincuenciales agentes que ganan fortunas y evaden al fisco.

En colaboración con la red de investigación europea (EIC) de 10 multimedia y 60 periodistas, el portal alemán Der Spiegel se adentra al otrora inexpugnable futbol y su trata financiera de jugadores.

El futbol, el deporte más popular del planeta, genera miles de millones en ingresos, donde se despachan con la cuchara grande los agentes y los bancos, que se aprovechan de la consustancial ignorancia financiera de las celebridades, quienes no entienden los recovecos de las negociaciones contractuales y los documentos técnicos que les provocan cefaleas.

Los poco escudriñados agentes se dedican a comprar las residencias ostentosas de los jugadores, cuya mayoría proviene de la cultura del esfuerzo, y hasta controlan sus inversiones bancarias y bursátiles.

Se calcula que existen 6 mil 400 agentes en el mundo y que en 2015 ganaron más de mil 500 millones de euros, sin contar las tratativas bajo la mesa.

Según Futbol leaks, "en los pasados 5 años las comisiones pagadas a los agentes en Europa se han duplicado" y “sólo en Alemania y Gran Bretaña los agentes recibieron más de 370 millones de euros de los clubes en 2015 (https://goo.gl/tZd3mr)”.

Los agentes suelen recibir recompensas suculentas de ambas partes contractuales: de los clubes y de los futbolistas.

El portal alemán aduce que "no existe límite a la transferencia de comisiones ni autoridades regulatorias especializadas" para desenmarañar los triangulados contratos internacionales deliberadamente complicados, en los que hasta la nada impoluta FIFA se ha rendido, ya que "ha dejado la certificación de los agentes a los organismos nacionales desde el año pasado".

En Inglaterra, un reciente contrato de televisión garantizó a los clubes 3 mil millones de euros adicionales.

La agencia de Eduardo Hernández Appelbaum se encuentra en San Antonio, Texas, y representa al famoso futbolista mexicano Javier Hernández Balcázar (el Chicharito), cuya transferencia del Manchester United al Bayer Leverkusen generó a la agencia texana 1.5 millones de euros.

En la transferencia monumental por 101 (sic) millones de euros de Gareth Bale, del Tottenham Hotspur al Real Madrid, "participaron varios (sic) bancos españoles como fiadores, los mismos que fueron rescatados por la crisis financiera por 40 mil millones de euros con dinero de los contribuyentes". Pregunta tonta: ¿habrá participado en el lavado futbolero Santander, indiciado de narcolavado (https://goo.gl/G36DRG) desde España hasta México (https://goo.gl/qhb8Lf)?

El portal alemán se consagra más, como era de esperarse, a los contratos del futbol ruso, en especial del equipo Zenit St. Petersburgo, financiado por Gazprom, que paga exorbitantes comisiones.

Una extraña agencia, Tumod Ventures Ltd, tiene como sede un apartado postal en el paraíso fiscal de las British Virgin Islands y con triangulaciones con agentes con licencia en Serbia y Montenegro, países de los Balcanes.

Al portal alemán le llama la atención el agente suizo Giacomo Petralito, quien prácticamente concentra las transferencias de futbolistas con el polémico Klaus Allofs, anterior director del equipo alemán Werder Bremen y actual director del equipo VfL Wolfsburg.

Paros Consulting llama la atención de los investigadores: se especializa en futbolistas de Sudamérica y todavía representa a jugadores como James Rodríguez, del Real Madrid; Gonzalo Higuaín, del Juventus de Turín, y Angel Di Maria, del Paris Saint Germain.

El problema es que el nombre de tal consultora no aparece en los contratos de los jugadores firmados con los clubes, ya que tiene suscritos contratos secretos, sus derechos de negociación con agentes espurios, quienes se llevan de 5 a 7 por ciento de las comisiones con el restante girado a Paros Consulting mediante 3 bancos: la sucursal de Bank Leumi, en Londres; Novo Banco, Lisboa, y Volksbank, en el villorrio Schaan del principado de Liechtenstein (paraíso fiscal).

Los agentes que dan la cara, primordialmente provenientes de Holanda, "operan en forma independiente con sus nombres y facturas".

Varios hombres de negocios de Sudamérica forman parte de Paros Consulting y uno de ellos es el agente argentino Marcelo Simonian, cuya agencia, Dodici, se encuentra en Buenos Aires.

Otro argentino, Omar Walter Crocitta, es el representante legal de Paros Consulting y es el único propietario de la agencia Merham Limited, con sede en Panamá (sic).

Se trata de una verdadera trata de jugadores estrella y da pena rastrear su compraveta triangulada, cuyo último objetivo, tanto por el explotador como por el explotado, es evadir el fisco y lavar al máximo.

El portal alemán dedica una gráfica especial a la conexión holandesa y a sus "hombres de paja" en los paraísos fiscales (https://goo.gl/cIZ7Ni).

Sobresale el agente holandés Martijn Odems, uno de los ejecutivos de Orel, además de director de Kunse International NV, que manejó el traslado de la estrella argentina Angel Di Maria del Real Madrid al Manchester United negociado en la sucursal en Londres del banco israelí Bank Leumi. Si es Leumi, huele a lavado, lo cual he analizado con creces (https://goo.gl/0vc5gT).

Se trata de una "máquina impresora de dinero muy bien aceitada": una de sus rutas es la "conexión Argentina/Holanda" y uno de sus hombres de paja es el "escritor" (sic) argentino Marco Termes, quien vive cerca de Ámsterdam, donde ha escrito ocho novelas y tres volúmenes de poesía (sic).

¿De quién será hombre de paja el mega-corrupto Mario Vargas Llosa (https://goo.gl/Mhe0U1), premio Nobel (sic) de "literatura financiera"? Con su globalización, los literatos también lavan.

Der Spiegel no proporciona la identidad de quien expuso “la mayor filtración de la historia del deporte (https://goo.gl/1R1zOC)”, cuyo nombre es simplemente "John", quien se considera como el "vengador de los fanáticos normales (sic) del futbol", quienes ignoran que con cada ticket o cada camiseta "alimentan un sistema extremadamente corrupto que se recicla".

Según el fantasmagórico "John", los contratos del negocio multibillonario en euros de futbol son "secretos, opacos y torcidos".

Der Spiegel concluye que las "revelaciones cruciales" exponen "una sociedad paralela, donde el dinero es por lo menos tan importante como el balón de futbol". ¡No hay balón sin "banca (en doble sentido)"!

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Dylan no acudirá a recibir el Nobel por “otros compromisos”

Bob Dylan no irá a Estocolmo a recibir su Premio Nobel de Literatura en la ceremonia del 10 de diciembre.

La Academia Sueca, que otorga el reconocimiento, informó que Dylan dijo que "desearía poder recibir el premio personalmente, pero desafortunadamente otros compromisos lo hacen imposible".

La naturaleza de esos "compromisos" del galardonado es un misterio. Y el rechazo representa un giro respecto de sus declaraciones al Daily Telegraph a finales de octubre, cuando proyectaba asistir. "Por supuesto, si es posible", dijo entonces.

La secretaria permanente, Sara Danius, señaló a la agencia noticiosa sueca TT que la academia recibió "una carta personal" de Dylan en la cual expresa que "se siente extremadamente agradecido por el Premio Nobel".

El artista estadunidense señala lo "honrado" que se siente por el prestigiado galardón y la Academia dijo que respeta su decisión.

En su sitio de Internet el artista tiene programados conciertos hasta el 23 de noviembre en su natal Estados Unidos.

Bob Dylan, de 75 años, fue galardonado el 13 de octubre "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadunidense".

El de literatura y otros cinco premios serán entregados a los galardonados en Estocolmo, el próximo mes, en el aniversario luctuoso de Alfred Nobel.

Los detalles sobre quién recibirá el premio en nombre de Dylan no estaban claros, se espera más información al respecto el viernes.

Nada saben del discurso del poeta

Al principio hubo silencio de Bob Dylan ante el anuncio del premio. Eventualmente dijo que el reconocimiento lo dejó "sin palabras".

En el 2000 Dylan viajó a Estocolmo para recibir el Premio Polar de Música, entregado por el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia.

Dylan se convirtió en octubre en el primer cantautor en recibir el Premio Nobel de Literatura por la poesía de sus canciones y su aporte a la canción estadunidense.

El artista ya había generado resquemor en la Academia por no expresarse sobre el galardón durante semanas. Sólo a finales de octubre comunicó a la Academia que "por supuesto" aceptaba el premio y que si podía iba a asistir a la entrega.

Aunque Dylan no asista a la ceremonia del 10 de diciembre no perdería el galardón. "Estamos ilusionados con el discurso por el Nobel de Dylan que deberá brindar", indicó la Academia Sueca.

El premio consiste en un certificado –el llamado diploma Nobel–, una medalla y un documento en el que se consigna la dotación de 8 millones de coronas suecas (unos 865 mil dólares).

Aún no queda claro de qué forma recibirá Dylan la medalla y los certificados.

Respecto del discurso que Dylan debe pronunciar para recibir el Nobel de Literatura, "no sabemos nada todavía", dijo Danius a la agencia TT.

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Martes, 25 Octubre 2016 14:40

Himnos y banderas

Himnos y banderas

Sucede ante nuestros ojos, o tal vez somos parte del espectáculo. Enarbolar las banderas y cantar los himnos de los diferentes países, proyecta la impresión de que el nacionalismo, en medio de un mundo globalizado, está exacerbándose, y sin embargo es un nacionalismo diferente al conocido y vivido por siglos; ahora, en el que está tomando forma, compiten, en todo caso, tres tendencias: la nacionalista, la cosmopolita y la patriótica cosmopolita.

 

Parece imposible pero así es. Sensación que alcanza a sentirse en las diferentes competencias o campeonatos internacionales: Copa América, Eurocopa, mundiales de fútbol, Olímpicos, en las vueltas en bicicleta a diferentes países, en competencias de atletismo, etcétera.

 

Es un fenómeno palpable. Toma forma, y puede llegar hasta lo impensable cuando las banderas son ondeadas, los himnos entonados, las camisetas exhibidas, pero también cuando son enarboladas pancartas con los nombres de los deportistas; también puede suceder cuando se llama al apoyo de cantantes y otros representantes de la ‘tierra’, impulsándolos para que sobresalga como “el mejor”. Fenómeno de identidad que dura tanto como el tiempo que se tome el espectáculo en cuestión, al final lo que concitó a unos y otros, fue el apoyo a los colores de tal o cual país. Están ahí por la persona, por el equipo, pero también por el país. Es el nacionalismo deportivo, fenómeno de ondas connotaciones, potenciado por la globalización imperialista, la misma que ha fragmentado, y a la vez resignificado, las identidades territoriales, pues hoy es posible ver en los estadios a ciudadanos de un país portando la camiseta de uno diferente al suyo, así como apreciar parejas y familias compartiendo camisetas de sus respectivas procedencias.

 

Los colombianos que agitan banderas, se visten con la camiseta de la selección y cantan el himno nacional, no necesariamente son nacionalistas, en el sentido de defender “mi patria por encima de todo”, aunque también los hay, en cambio sí expresan un sentimiento de identidad entre connacionales, desechado rápidamente una vez finalizado el evento en cuestión, momento en el cual resurge la realidad de las desigualdades. Y también por el orgullo por los que “nos representan”, al final no somos tan malos.

 

Los medios de comunicación definen

 

Desde la década de los 90 del siglo pasado, cuando el mundo vivió un cambio profundo, dando paso de manera contundente a la mercantilización/mundialización/digitalización en todas las manifestaciones de la vida, el deporte quedó inserto en tal proceso. Desde entonces, con mayor potencia, los medios de comunicación entraron a ser parte del andamiaje deportivo, de tal manera que pudieron verse múltiples deportes en vivo, en tiempo real, llevando al jugador, atleta, o equipo de la preferencia, a la teleaudiencia. Acercamiento casi cotidiano que comenzó a (re)construir y/o resignificar identidades, ahora a partir de otro contexto mundial y nacional en el cual la persona aficionada decide ponerse la camiseta, agitar la bandera y cantar el himno, acciones que no solo realiza en los estadios sino también en calles, parques, restaurantes, oficinas, y otros muchos sitios.

 

Las interpretaciones elaboradas sobre el impacto y significado de estos hechos son diversas, reflejando posturas morales frente a la nación: los nacionalistas y patriotas, los cosmopolitas, y los patriotas cosmopolitas, términos usados por los filósofos políticos y filósofos morales a la hora de discernir sobre el asunto.
Proceso imposible de tomar amplitud global si no fuera por la era digital en que estamos insertos, en la cual los medios de comunicación juegan un papel primordial en la medida en que la diversidad productiva, apoyada en la tecnología de punta, y en la innovación a corto plazo, desterritorializadas y tomando en cuenta características culturales de los países, promueven los contenidos de amplitud mundial en tiempo real, lo que permite la visibilización de las diferentes expresiones nacionales concentradas en colores, canciones e himnos. Por este camino, los colombianos, o cualquier otro grupo humano poblador de un territorio dado, se visibiliza por el mundo como un todo.

 

Mi terruño y el mundo

 

Sugieren desde tiempo atrás que la globalización (capitalista-imperialista) a la vez que fragmenta los modos de vida tendiendo a la uniformidad, fortalece los nacionalismos, los patriotismos y el cosmopolitismo. Ser nacionalista y ser patriota no es lo mismo, el nacionalismo propone una definición política, es un planteamiento sobre lo que es o debe ser una nación y ese nacionalismo puede ser de derecha o de izquierda, según los intereses a resolver, mientras que el patriotismo y el cosmopolitismo son un sentimiento. El patriotismo se expresa en el orgullo nacional, por ello puede haber nacionalistas que son patriotas, muchas veces en un mal sentido. El cosmopolita siente orgullo de mundo, se refiere a que como ciudadano del mundo respeta a los demás pobladores del planeta, inclusive algunos lo extienden al respeto a los animales. Pero todo ello también está llevando a que se fortalezcan las identidades locales, étnicas y culturales.

 

Es cierto que existe el nacionalismo extremo, el que exige la defensa de las fronteras nacionales y la exclusión de extranjeros, y también los nacionalistas que plantean la defensa de la soberanía nacional, así como aquellos que pregonan la defensa o preferencia de la identidad de los connacionales, que no es lo mismo que defender los conciudadanos, pues en un mismo estado y/o nación –sobre todo si son Estados multinacionales– hay connacionales de la nacionalidad y conciudadanos del mismo Estado. Por eso los españoles enarbolan la roja en los estadios en un mundial de futbol en tanto conciudadanos, pero no en cuanto connacionales.

 

Y el cosmopolitismo que propone ser ciudadanos del mundo antes que de un país en particular, que también se presenta como los cosmopolitas que entienden la importancia política y emocional de la humanidad del planeta Tierra, y a la vez saben que el terruño es el basamento desde donde partir y centrarse. El terruño es lo que uno carga en la mochila cuando se va, y un cosmopolita quiere al mundo pero también al lugar donde nació.

 

Identidades y cambios novedosos. Hoy en día, por medio del deporte en particular, la gente de éste y otros países del mundo está resignificando el sentido de nación y patriotismo pues las diásporas, las migraciones y desplazamientos, han aportado para que aquellos que sufren tal realidad afronten y comprendan de manera diferente estos conceptos, más en sentido positivo, hacia el futuro, que en retroceder a posiciones ya superadas por la vida misma.

Publicado enEdición Nº229
Viernes, 12 Agosto 2016 07:24

La corrupción del siglo

La corrupción del siglo

El espectáculo mediático de actos de corrupción que se pisan unos con otros oculta la corrupción inmensamente más grande que domina la vida del mundo. Su causa principal es consecuencia del capitalismo del siglo XXI, global, expoliador y depredador de toda vida en el planeta. Es verdad que en cualquier sistema aparece corrupción. El punto es otro. En el socialismo, comunismo, comunitarismo, cooperativismo, populismo democrático o como se llame el acto corrupto atenta contra el interés común y de cada individuo: la solidaridad, el cuidado del otro y de todos es el centro vital social, es el sistema. En el capitalismo la corrupción es inherente a su práctica: el meollo creador es la apropiación privada de la producción colectiva, el mayor valor surge de la parte no pagada –apropiada– del trabajo vivo de los asalariados de cualquier calidad o especie. Esta verdad era tan cierta cuando se la desveló como hoy, cuando los patrones pugnan, con eufemismo por bajar salarios, en “bajar costos”, para aumentar ganancias particulares. Este origen cultiva egoísmo individualista, categorías morales acordes y a partir de allí las variadas formas de corrupción en el literal sentido de pervertido, vicioso, venal. Sin aquella fuente, con eje productivo en el gregarismo humano, la paz, la solidaridad, el trabajo, el bien común, el favorecimiento de las expresiones existenciales espirituales y el interés y amor al prójimo, cualquier corrupción es fulminada por el sistema como anormal e inaceptable. Pero además, es incapaz de engendrar una perversión de tamaño universal como la dominante. No es lo mismo ser capitalista que no serlo.

 

En el siglo XXI el sistema tomó el planeta íntegro, no tiene más lugar. Se focalizó en las finanzas –producción de dinero con sólo dinero– y en depredar la Tierra misma, sin miramiento alguno. Las ciencias y la técnica tampoco le permiten ya soluciones cualitativas a la ausencia de espacio: están capturadas por el engendro y sólo a él sirven.

 

Para indagar el diseño del monstruo, empecemos por su síntesis final, su quintaesencia: el dinero. ¿Quiénes lo tienen? Con referencia a humanos adultos, ejemplifiquemos con el centro, EE.UU. De lo pagado por trabajo, el 1% cobra el 17%. Remarco: es desigualdad en remuneraciones. En cuanto a la originada por el producido del capital (inmobiliario y financiero), un 1% percibe el 35%; el 10% el 70%; la mitad más pobre –el 50% de la población– recibe el 5%. En el 1% de los muy ricos por cualquier ingreso están los que poseen más capital quienes, como siempre, perciben poco o nada que provenga de trabajar. Pero ahora están en esa franjita personas que llegan por sus ingresos y tienen poco o ningún capital. En general, son los “populares” CEOS. Esto se repite, con diferencias insustanciales, en todo el mundo central.

 

¿Dónde está ese dinero? En las guaridas o “paraísos” fiscales, o eufemísticamente zonas extraterritoriales. Con asepsia: lugar que atrae negocios garantizando, fuera del alcance de las leyes de los Estados, confidencialidad total sobre origen y propiedad del dinero depositado producto de delitos de cualquier tipo y dimensión, pago de impuestos y más. En lenguaje vulgar, una cueva de ladrones.

 

“El sistema extraterritorial no es una excrecencia pintoresca de la economía mundial, sino que se halla exactamente en su centro”.

 

En 2010 la banca internacional y la emisión de bonos del mundo ocurría en un 85% en la zona sin Estado llamada euromercado; ese mismo año el FMI estimó que los balances financieros de los ínfimos territorios de Caimán, Bahamas, Vírgenes inglesas, Man, Jersey, Gibraltar, Malta y decenas más equivalían a un tercio del PBI mundial; en 2016 habría que sumar a la cuenta Mónaco, Andorra, Uruguay, Dubai, Irlanda, Panamá, Liberia, p.ej.,pero por sobre todo a la poderosa City de Londres y su red planetaria y al mismo Estados Unidos entero a nivel federal, con “especialidades” en Florida, Wyoming, Nevada e islas Vírgenes y Mar- shall (Shaxson, Nicholas, “Las Islas del Tesoro”, FCE.)

 

Según nuestro gobierno desde fines de 2015, “hemos vuelto al mundo”, al central occidental. Así, las cifras son “auspiciosas” en cuanto a aumento de la desigualdad. En Estados Unidos, el milésimo superior superó el 12% de ingreso anual. Vale reproducir que “...el carácter más o menos sostenible de desigualdades tan extremas depende no sólo del aparato represivo sino también –y tal vez por sobre todo– de la eficacia del aparato de justificación... insistamos, la cuestión central atañe a la justificación de la desigualdad, mucho más que a su magnitud como tal”. En Argentina 2016 el discurso oficial es que con un sueldo “normal” no se puede viajar en vacaciones, tener celular y televisión modernos, “esa persona está desubicada”. El mundo de los países centrales de occidente augura riquezas maravillosas. El cienmilmillonésimo de adultos de allá –unos 45– pasaron entre 1987 y 2013 de contar con 3.000 millones de dólares promedio cada uno a 35.000 millones promedio per cápita, muestra ineluctable de la falacia del “derrame”. Las proyecciones estadístico matemáticas indican que 1.400 multimillonarios de 2013 con el 1,5% de todo el capital mundial, llegarían al 60% al finalizar el siglo por la fuerza centrípeta de las grandes fortunas. El 0,00000001 de la población sería dueña del más de la mitad del planeta; menos de la mitad, del 99,99999999 restante, de lo “derramado”. Nada hay en el funcionamiento capitalista globalizado que lo cambie: funciona así de manera inexorable.

 

¿Quién tiene esa masa de riqueza y dónde? En principio las corporaciones multinacionales productoras de bienes y servicios, los dueños de latifundios, los bancos y el mundo financiero en general, son más o menos visibles. Pero casi en su totalidad permanece oculto: para nuestro mundo existencial, no está; es un vacío sin realidad siquiera como tal. Ya hace veinte años la mitad del comercio internacional pasaba por los paraísos fiscales, en la oscuridad; hacia 2010 el 85% de la banca internacional operaba en la impenetrable “eurozona”, el más grande agujero de opacidad. Mucho se menciona a Reagan, Thatcher y Friedman cuando de globalización se habla, pero poco a la economía “en negro” que inficiona el mundo entero. En 2005, Tax Justice Network estimó que los individuos ricos tenían en guaridas fiscales 11,5 billones de dólares, un cuarto de la riqueza total del planeta e igual a un PBI de Estados Unidos. El Banco Mundial dividió en tres esa fortuna: un tercio provenía del narcotráfico, crimen organizado y delitos en general; un 3% al producido de sobornos a funcionarios estatales; el resto –casi dos tercios– a transacciones de empresas elusivas de tributos. Los tres –narcos, coimeros y CEOS– usan las mismas herramientas, en los mismos lugares, con iguales resultados y ocasionando análogos daños (por la masa de dinero involucrado y el hambre, enfermedades y carencias que ocasionan, por muy lejos los peores son los últimos). Los expertos afirman que las sedes económicas que no están en ninguna parte y no tienen ley que las regule han desplazado la riqueza y el poder desde los pobres a los ricos con mayor fuerza que cualquier otro acontecimiento en la historia de la humanidad.

 

Vamos al tema del título. El sistema está dirigido, literalmente, por ladrones de distinto rango que atesoran y mezclan, en guaridas inexpugnables, el dinero que logran con delitos, en su mayor cuantía sustracción de lo que deberían pagar –según sus mismas leyes– para sostener la infraestructura social. Quienes lo dirigen o usufructúan ¿de qué moral pueden hablar? ¿Con qué autoridad pueden ser justicieros de sus ínfimos cómplices? Como cabeza putrefacta derrama hacia toda la sociedad reglas de conducta moralmente no rechazadas, corrupción privada menor, egoísmo, individualismo, consumismo y más. La reserva moral humana solo se sostiene porque es inherencia gregaria de la especie y se manifiesta en los pueblos que en todas sus formas específicas trabaja y produce y, lo sepa o no, ha seguido haciéndose cargo de la subsistencia de la humanidad.

 

En su voracidad de ganancias máximas e inmediatas, encerrado en el planeta sin fronteras a traspasar, el capitalismo ha arremetido ahora contra la Tierra misma, su capa atmosférica, sus aguas de mares, ríos y polos helados, sus capas de humus, sus bosques, sus fuentes de energía no renovables, contra la biodiversidad, el clima y toda la vida misma. El Banco Mundial alertó en 2012 que con aproximarnos al 2% de calentamiento se entra en zona de riesgo de inflexión... y que estamos avanzando hacia el 4% que... “sumergiría Maldivas y Tuvalu y zonas costeras de Ecuador, Brasil, Holanda, California, sur y sureste de Asia y tendrían serio riesgo de inundación Boston, Nueva York, Los Ángeles, Vancouver, Londres Bombay, Hong Kong, Shanghai” (obvio, Buenos Aires).

 

La corrupción en serio al comando de la economía mundial está devastando a los pueblos del mundo. En la Argentina tenemos ahora una dirigencia de fervorosos peones de esta estructura degenerada, ponzoñosa como no se conoció jamás, letal. En estos días, sin que piensen retornar lo que ellos personalmente tienen, distrayendo al pueblo usando a los jubilados, aspiran a que otros saqueadores del producto argentino legalicen, sin explicación de origen, siquiera un décimo de lo vaciado al país (50.000 dólares sobre 500.000 que se calculan están en el exterior, ver La Nación del 19 de junio, Página/12 y El Cronista del 30 de julio de 2016).

 

Académicos economistas de estatura mundial proponen medidas de gobierno, cambio cultural, implantación de impuestos progresivos, transparencia y control democrático del capital. Es seguro que deben utilizarse los mecanismos institucionales de las democracias occidentales. Pero la metástasis de corrupción que las aqueja provoca una lucha despareja dentro de ellas para que sean eficaces en el combate contra la corrupción que vimos. Es una batalla a dar, pero aislada no alcanza para el tiempo que nos queda. Antes que llegar al triunfo, habremos perdido la guerra. Quien apunta bien es Naomí Klein. Inventaría innúmeras batallas menores, todas triunfantes, dadas por los pueblos, la mayoría de ellos originarios. El movimiento de masas es el eje primordial de un cambio de esencia en el modo de producción y de vida terrestre y cuenta con base objetiva como nunca antes la tuviera: le va la vida en él. Hubo en todo el mundo numerosos y ocultados ejemplos de luchas victoriosas contra las industrias extractivistas de aguas, bosques y animales, por preservación de culturas, fuentes de trabajo, recuperación de fábricas.

 

Este camino atraviesa una cuestión enorme: el de la representación popular y la participación de las masas. Escuetamente: el pueblo europeo padece un sistema bipartidista con política única, contraria a sus intereses; igual Estados Unidos, donde vota una minoría selecta y la mayoría reniega de quienes ejercen el mandato de magnates y corporaciones, que con dinero eligieron sus candidatos; en América Latina los factores de poder económicos nacionales y foráneos ejercen permanente dominio sobre las instituciones. En la Argentina, legisladores de todos los partidos aceptaron órdenes de un juez municipal de Nueva York sin atención al perjuicio del pueblo, ni al honor, la soberanía y la patria; un poder ejecutivo en manos de un beneficiario de la obra pública, que usa paraísos fiscales y se olvidó de otros 18 millones de pesos que tenía depositados en la guarida de Bahamas; un poder judicial en su gran mayoría corporativo, elitista y servil del poder real y, en la más importante organización no gubernamental, dirigentes con décadas al frente de una clase obrera que no representan. Se trata entonces de utilizar al máximo las posibilidades institucionales que nos proporciona la democracia librando batallas en concejos deliberantes, legislaturas provinciales, el Congreso Nacional y con acciones judiciales, para defender los derechos ganados. Pero el eje centralizador debe componerlo la movilización de todos los beneficiarios de los derechos conseguidos, cualquiera sea su ubicación partidaria o política si es que la tienen, para participar en la custodia de lo que obtuvo y le corresponde. Todos los modos imaginables –marchas, plazas por la democracia, protestas colectivas, peticiones, reuniones de vecinos, de consumidores, de clubes, de bibliotecas, de centros de salud, de estudio, comedores, difusión y propaganda, ayudas para las cooperativas, trincheras para las fábricas recuperadas, auxilios a las economías regionales y las pymes, de amparos colectivos ante la justicia– deben extenderse y articular con la medida de la infinita creatividad popular. Un machacar constante, cotidiano, sobre toda la geografía nacional detendrá y revertirá el ataque de la derecha contra el pueblo, saqueado a mansalva que, sin lugar a la menor duda, responderá y triunfará con algunos dirigentes a la cabeza y con la cabeza de la mayoría de ellos. Será el imprescindible Frente Ciudadano camino del poder democrático, participativo, popular, que se inscriba en la recuperación de la Patria Grande para la soberanía y bienestar de los argentinos con destino de ejercer su potente aporte en el difícil y peligroso panorama mundial, que nos incumbe en la misma y antagónica medida que a los buitres que lograron poner a sus administradores al frente de la Nación. En esa columna popular en marcha, por esos fines, objetivamente no existe lugar para corruptos. Quien pretenda serlo será un cuerpo extraño, un pequeño tumor que se irá o se verá expulsado por repugnancia exudada por su connatural condición. Esa es la única y auténtica vía contra la corrupción en serio, la que llegó a límites extremos en el siglo XXI, practicada y dirigida por praxis contrarias al interés del otro, enemigas del bien común, egoístas, miserables, sustractoras del producto social que cada individuo, quien sólo así, desarrollándose como tal en el abierto escenario de sus posibilidades existenciales sociales, será.

 

* Ex juez de Cámara Penal, primer titular de la Oficina Anticorrupción.

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Domingo, 07 Septiembre 2014 05:26

La era selfie

La era selfie

Con la expansión de los celulares con cámara y conectividad a Internet se impuso y consolidó este año la moda de las selfies. Desde el papa Francisco y el presidente Obama, líderes políticos, celebrities, gente sin fama y hasta astronautas en misión espacial, cada vez más personas registran su aquí y ahora, a solas o acompañadas, para luego subir y hacer circular su autofoto por las redes sociales al instante. El fenómeno llegó hasta tal punto que en 2013 fueron publicadas en el mundo cerca de un millón de selfies al día, según reveló un reciente informe. Una de las últimas tendencias son las selfies extremas, una imagen desde un lugar inhóspito y bien peligroso. Varias empresas ya usan este furor de las autofotos para promocionar sus productos. Ya no es necesario espiar por el ojo de la cerradura: la puerta se abre sola para exhibir escenas que antes quedaban en el ámbito de la privacidad. Pero no son pocas las personas –y más varones que mujeres– que retocan siempre sus selfies antes de publicarlas, en búsqueda de construir una identidad, un perfil, un cuerpo deseado. En la era de la intimidad como espectáculo, "construyo mi imagen y la publicito", reflexiona Belén Igarzábal, directora del área de Comunicación y Cultura de Flacso. "Y ahí hay algo muy fuerte que tiene que ver con la exposición constante del yo y con la mirada del otro. Hoy esa mirada se vuelve exponencial. No sólo por lo que yo publico, también por lo que publican de mí. Así es como la selfie viene a dar justo con el problema del yo, del otro y de esa mirada que me completa", agrega la investigadora. Porque la autofoto no sería tal sin los comentarios que se espera que aparezcan inmediatamente. ¿Qué expresa la irrupción y apogeo de las selfies sobre nuestra cultura? ¿Son signo de una sociedad cada vez más narcisista o sólo se trata de una moda pasajera? Igarzábal analiza y desmenuza el tema, en una entrevista con Página/12 que, como no podía ser de otra forma, se registró en una autofoto.


Igarzábal es psicóloga, hizo una Maestría en Periodismo y está terminando su tesis de doctorado sobre Psicología y Comunicación. Investiga, entre otros enfoques, el devenir de las redes sociales. "Las fotos tomadas como autofoto o autorretrato existen desde que nacieron las cámaras de fotos. El registro de sacarse una foto a uno mismo con alguien o con un lugar determinado detrás no es algo nuevo. Lo que es nuevo es la capacidad de circulación inmediata de esas fotos. De ahí, que las selfies son las autofotos que pueden subirse y circular por las redes sociales en el instante. El auge tiene que ver con los teléfonos celulares, dispositivos portátiles que nos acompañan a cada momento y que tienen más del ciento por ciento de penetración en nuestro país. Y más aún, con el aumento en penetración de los smartphones. Jóvenes y adultos, todos, tienen un celular con posibilidad de sacar fotos y hacerlas circular en Internet y redes sociales en el mismo momento que se saca la foto", señala Igarzábal.


Una infografía de Techinfographics.com mostró días atrás algunos datos sobre esta tendencia. Del millón de selfies subidas por día a lo largo del año pasado, un 14 por ciento fueron retocadas digitalmente. Un 36 por ciento de las personas admitió que alteró sus selfies. Pero fueron más varones que mujeres los que admitieron que apelan a ese truco siempre antes de subirlas a las redes sociales: 34 por ciento de ellos dijo que retoca cada selfie mientras que ese porcentaje llega apenas al 13 por ciento en las mujeres. En relación con las redes sociales por donde circulan más autofotos, Facebook encabeza el ranking, con el 48 por ciento de las selfies, seguida por WhatsApp (27 por ciento), Twitter (9 por ciento) e Instagram (8 por ciento). El estudio destacó que las selfies representan el 30 por ciento de las fotos tomadas por las personas con edades entre los 18 y 24 años.


–Algunos hablan del fenómeno social del año, ¿le parece que es tan así?


–Sí, podría ser. Un año fue Facebook; en el 2012 se dice que Twitter. Este año, la moda de las selfies. Podría ser, pero no me parece un fenómeno tan novedoso que implica un cambio en las formas de comunicación. Es algo que existía que se puso de moda y que se hizo masivo. Eso sí. Es una moda que explotó. De todas maneras, no significa que no sea un fenómeno totalmente representativo de nuestra cultura actual –opina Igarzábal.

La selfie grupal más famosa y retuiteada en la historia de esa red social fue tomada en la última gala de los premios Oscar por la presentadora de televisión Ellen DeGeneres. Delante de la cámara de su celular se apiñaron estrellas de Hollywood como Meryl Streep, Brad Pitt, Angelina Jolie o Julia Roberts. En unos segundos, la imagen estaba en Twitter y menos de 50 minutos después ya se había batido el record de retuiteos, superando la marca que ostentaba hasta entonces la selfie que subió el presidente estadounidense, Barack Obama, al ganar en 2012 por segunda vez las elecciones de Estados Unidos, en la que abrazaba a su esposa, Michelle Obama, y que, hasta ese momento había sido retuiteada 778.329 veces. La mañana siguiente de la entrega de los Oscar, la imagen había sido retuiteada más de dos millones y medio de veces.

Otra selfie famosa y que generó bastante polémica en la Casa Blanca fue una que tomó también Obama, en el funeral de Nelson Mandela, junto con el primer ministro británico, David Cameron, y su par danesa, Helle Thorning-Schmidt.
Selfies de los pies, con boca seductora, con ojos de sorpresa, cara de rana, en granjas y áreas rurales, individuales o grupales, la moda de las autofotos fue variando vertiginosamente. La última moda parece ser sacarse autofotos en lugares extremos: sobrepasar los límites es la consigna para mostrarse al mundo.

Para Igarzábal, esta tendencia está relacionada con un fenómeno mayor que tiene que ver con las características de nuestra sociedad actual. "A partir de la modernidad, de la constitución de las grandes ciudades se estableció una división mucho más rígida entre el espacio público y el privado. Comenzó a haber una división más marcada entre lo público y lo privado y consecuentemente un retraimiento hacia el interior del hogar y un debilitamiento de la participación del espacio público real... aunque la división real/virtual no me gusta, porque lo virtual también es real. Y también habría una pregunta previa que es ¿qué es la realidad? Y cómo todo es recorte, relato. Pero es otro tema más extenso. Entonces, a partir de las nuevas tecnologías y de Internet las paredes de los hogares, de las instituciones, de la escuela, se vuelven porosas y la 'realidad externa' comienza a penetrar y la realidad 'interna'/privada comienza a filtrarse y mostrarse en el espacio público", señala la investigadora de Flacso, titular del área de Comunicación y Cultura.


Incluso, no sólo por Internet, ya desde la televisión, desde los medios masivos, comienza a exhibirse la intimidad. El éxito de los reality shows tiene que ver con eso, apunta. "Por una parte, por cuestiones más psicológicas del placer de mirar y de exhibirse, pero también con este fenómeno de mirar por el ojo de la cerradura, lo que hace el vecino al que no tengo acceso en esta forma de vida urbana que se masificó. El reality muestra al 'hombre común' desde su cotidianidad –aunque sea en una casa artificial–. Luego, las redes sociales vienen a permitir esa exhibición de la intimidad a todos los que dispongan de un dispositivo de registro y distribución. Esto se complementa con este fenómeno que también permiten las tecnologías e Internet, donde todos somos productores de contenidos. Entonces, son varios factores: lo tecnológico que permite ser productor de contenido, y en ese contenido exponerme y mostrarme... y por supuesto, mirar al otro", analiza Igarzábal.


–¿En mucha gente hay una necesidad de registro de todo...?

–Sí, claro. El afán por el control del mundo –desde la ciencia moderna hasta el servicio meteorológico– tiene que ver también con la posibilidad de registro e inmortalización de todo momento. Si lo registro, es mío y es eterno.


–¿Qué se pone en juego en una selfie?


–Una selfie es un recorte de mi identidad. Es algo que quiero contar. Todo es recorte. Tanto lo que digo, como lo que escribo como lo que muestro. La selfie es una narración en imagen y cuenta algo de mí. Lo que importa es mostrar un estado de ánimo, el registro de haber estado en un lugar o con una persona determinada. No es un paisaje sólo, es el registro de que la persona estuvo ahí. Y hay algo de sacar en el momento mismo en que está aconteciendo una experiencia. La práctica de sacar la foto atraviesa la experiencia y la modifica, especialmente a través del compartirla –recibir comentarios o exponer comentarios–. La foto se hace parte de la experiencia. No es como antes que se registraba un hecho que se mostraba después. Hoy, el registro de esa situación forma parte y modifica la situación misma. Incluso la complementa con lo ausente, en ese mismo momento. Con otro que en ese momento no está físicamente presente pero que comenta, retuitea o pone un me gusta.


De todas formas, advierte Igarzábal, hay diferencias en los tipos de selfies. Se podría decir que está la selfie de registro de un lugar, donde puede aparecer la cara, pero también los pies o las manos. Es el registro de que la persona estuvo allí. También está el autógrafo visual con el famoso. "Y también la autofoto solamente por la exposición del yo, de un estado de ánimo, de una sonrisa, de un beso. Y ahí hay algo muy fuerte que tiene que ver con la exposición constante del yo y con la mirada del otro", dice.

–Es como si esa mirada terminara de retocar la autofoto.

..
–La mirada del otro es fundamental en la constitución del yo. Desde la madre, padre o tutor que mira al niño a los ojos para darle de comer, y luego cuando va creciendo lo mira para reafirmarlo. Esas miradas se multiplican y van conformando la autoimagen y la autoestima. Hoy esa mirada se vuelve exponencial. No sólo por lo que yo publico, también por lo que publican de mí. Y especialmente, por lo que comentan de esa foto que publico, los me gusta o lo que dicen de mí. Esa mirada también es muy fugaz hoy, cambia como cambia de rápido el timeline. Y por eso, también se necesita de más registros. Para alimentar constantemente esa mirada, esa opinión del otro sobre uno mismo y con retroalimentación positiva para el yo. Así es como la selfie viene a dar justo con este "problema", con el problema del yo, del otro y de esa mirada que me completa.


Aunque tiene más eco entre los jóvenes, no es una moda que se limite a ellos. "Es propio de todos los que disponen de un dispositivo y conectividad. En los jóvenes se ve más, porque tiene que ver con que nacieron con estos dispositivos y están acostumbrados. Pero además, la adolescencia y la juventud son una etapa donde está en efervescencia el tema de la propia imagen, del duelo por el cuerpo y las formas de vincularse infantiles y la reafirmación de esta nueva identidad. En este sentido, este fenómeno encaja justo con esa época. Pero creo –concluye la especialista– que las selfies atraviesan todas las edades."

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Sábado, 05 Julio 2014 06:15

Cosas del futbol

Cosas del futbol

Pésima noticia: a Neymar le quebraron la tercera vértebra a falta de tres minutos para la finalización del horrible partido contra Colombia. Un tanque humano apellidado Zúñiga lo embistió por la espalda con premeditación y alevosía. Fuera del Mundial y está por ver cómo queda su movilidad.


Preferible el mordisco del charrúa Luis Suárez que sufrir la fractura de una vértebra. Si a Suárez le cayeron nueve partidos de sanción más cuatro meses sin entrenar, qué le espera a Zúñiga: ¿cadena perpetua?


A Neymar le estuvieron dando candela todo el partido. Recordaba las cacerías que montaban los equipos para frenar a Pelé. La historia se repite: el arte futbolero no gusta a la FIFA, hay que castigarlo mientras se premia la rudeza.


Llegaron los cuartos de final y desapareció el futbol. Tensión e intensidad en cantidades industriales, pero se echó de menos al futbol. Alemanes, franceses, brasileños y colombianos deprimieron a partes iguales. Malas noticias desde Brasil 2014.


Desterrado el jogo bonito por órdenes de los últimos entrenadores que ha tenido Brasil, la canarinha es un conjunto vulgar que ni juega a la brasileña ni juega a la europea. Es un equipo con una tremenda crisis de identidad. Urge el diván.


Más sargentos de hierro que entrenadores, los Felipao Scolari, Mano Menezes, Dunga y compañía han hecho lo imposible por desnaturalizar el futbol brasileño. Ha sido una tarea de demolición realizada sin titubeos. ¡El jogo bonito ha muerto! ¡Viva el jogo bonito!


Que los dos mejores delanteros de Brasil hayan sido los dos defensas centrales, Thiago Silva y David Luiz, habla elocuentemente de la decadencia canarinha. Ellos metieron los goles, distribuyeron el juego y además se dedicaron a lo suyo, que es defender.


Fue el mundo al revés. Pero eso a Scolari le hace lo que el viento a Juárez. Este jueves declaró que los que no están de acuerdo con sus tácticas pueden irse al infierno.

Los cafeteros decepcionaron y apenas se vieron algunos destellos del zurdo James Rodríguez, sujetado sin contemplaciones por la zaga brasileña. El arquero Ospina se comió el segundo gol, pero también evitó tres o cuatro.


En el Maracaná los alemanes demostraron una vez más que son de los pocos equipos que ganan jugando bien y jugando mal. Ayer jugaron mal pero, a diferencia de los franceses, ganaron. Fue un partido digno del olvido.


Teutones y brasileños chocarán en semifinales y en esa instancia ya no hay favoritos con todo y que Alemania se ve mejor que Brasil, que además no contará con Neymar ni con su defensa y goleador, Thiago Silva. ¡Pésimas noticias!

Pesará también sobre los brasileños el viejo dicho que acompaña a los alemanes cada vez que saltan a la cancha: El futbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania.


Twitter: @josetxoZ
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Tristeza nacional (en Colombia)

 

Por Eric Nepomuceno
Desde Río de Janeiro


Quizá la imagen más conmovedora de este Mundial se dio ayer: David Luiz, zaguero, héroe de la victoria brasileña, tratando de consolar a James Rodríguez, genio absoluto de la formidable selección colombiana. Hubo un intercambio de camisetas. Y el brasileño, en un gesto de dignidad en un Mundial donde hasta el hijo de uno de los vicepresidentes de la FIFA es detectado con ingresos vendidos en el mercado negro, o sea, un Mundial de la FIFA, correspondió, concediendo varias entrevistas con la camiseta del colombiano. Curiosidades de una cordialidad: David Luiz es mucho más alto que James Rodríguez. Así que, en las entrevistas, el brasileño parecía metido en un corsé estrecho, en cuyo pecho aparecía escrito el nombre de su rival. Que quede claro: rival, adversario. Pero respetable. Enemigo, jamás.

Ha sido, de lejos, el mejor desempeño en todos los partidos disputados por Brasil. Si contra Alemania, el martes que viene, logramos jugar como hicimos con Colombia en el primer tiempo, que se frían los alemanes. Pero si jugamos como hicimos en el segundo tiempo contra Colombia, los fritos seremos nosotros. Y sin Neymar. Vaya Mundial

.
Alguien me dice que antes del abrazo de David Luiz con James Rodríguez hubo otro, quizá más emocionante: el de Dani Alves, que fue relegado al banquillo por Felipao, con el mismo James Rodríguez, tratando de darle algún consuelo.


Puede que sí, puede que no: lo que importa es que, en ese duelo a muerte, vencedores supieron respetar y hasta consolar a derrotados. Y vida que sigue. Porque los derrotados pusieron pecho a la lucha, y la lucha ha sido hermosa y digna.


Ahora empieza otra etapa. Para Brasil, una etapa en que no sólo el fútbol interesa. Bueno, interesa como prioridad, pero no como tema único. Tenemos elecciones presidenciales. Enfrentamos, todos los brasileños, hasta aquí, una campaña muy bien orquestada cuyo objetivo era comprobar que el Mundial sería un desastre. Hasta en la cancha. Y la verdad es que nada de eso de vio. Para sorpresa de mucha gente, yo inclusive, las cosas marchan bien. ¿Qué reflejos tendrá eso en las elecciones generales de octubre? Nadie sabe. Los siempre sabios expertos, los especialistas en explicar todo después de lo ocurrido, bueno, dicen que los reflejos serán apenas relativos.


Pues que me perdonen mis siete lectores y medio (eso de "medio lector" se refiere a una niña que no suele leerme todos los días, a pesar de que yo escriba todos los días no para cumplir con órdenes de mis jefes sino para que me lea): no es posible, por ahora, saber a ciencia cierta qué reflejos tendrá el Mundial en las elecciones de octubre para Dilma Rousseff. Si le va mal, seguro le hará algún daño, pero vaya a saberse cuál.


En todo caso, hay algo que es tradición en mi país, y que me alegra, y que quiero compartir con ustedes: sabemos, de una o de otra manera, separar las alegrías y tristezas del fútbol de las tristezas y alegrías del cotidiano. En épocas de la dictadura más cruel que vivimos –me refiero específicamente a 1970–, logramos nuestro tercer título Mundial. Amigos, amigas mías me cuentan que, cuando los partidos, eran llevados a ver lo que se daba en la cancha lado a lado con sus torturadores. Y que hinchaban por Brasil, porque sabían que alguna vez se terminaría aquel infierno que vivían y que el futuro seguiría al alcance de sus manos.

Y además sabían algo aún más tenebroso: cuando Brasil ganaba, al día siguiente se torturaba menos. Los torturadores celebraban y se distraían.


Ese es un tiempo pasado. Tiempo negro, tiempo que ojalá no vuelva jamás. Hablemos de hoy, de ayer. Derrotamos a Colombia, seguimos en el Mundial.


David Luiz, que no es más que un muchacho, trató de consolar a James Rodríguez, que tampoco es más que un muchacho.
Vaya Mundial, vaya dignidad.


Ganamos, claro. Somos los vencedores. Pero Colombia no ha sido derrotada. Perdió, es verdad. Pero perder es parte de la vida.

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Jueves, 03 Julio 2014 05:52

El ritmo no para en Brasil

El ritmo no para en Brasil

Después de la fase de grupos del Mundial alabé el ritmo rápido y el estilo valiente y ofensivo que se mostró, pero predije que la táctica prevalecería en los octavos de final.


Esto sucedió quizá con unos pocos equipos, pero ¿y todos los demás? El ritmo vertiginoso aún estaba ahí, así como la estrategia ofensiva. Como si eso fuera poco, hubo muchos partidos decididos en los minutos finales. ¡Y vimos cinco de ocho partidos que fueron al alargue! En dos casos, se decidió en una tanda de penales.


En anteriores Copas del Mundo, la ronda de octavos dejó resultados muy claros y separó la paja del trigo. Hoy en día, países como Costa Rica y Colombia alcanzaron los octavos y ahora avanzaron de forma admirable. Eso no puede ser alabado de forma suficiente.


Todavía creo que las selecciones latinoamericanas se prepararon de forma especialmente intensa para el torneo. Tan intensa que incluso el normalmente dominante Brasil, después de ganar una dramática tanda de penales ante Chile, tiene ahora que tener respeto por Colombia. Los brasileños –y Neymar por encima de todos ellos– lloraron lágrimas de alivio, emoción y cansancio después de su victoria sobre Chile.

Antes de su partido de cuartos de final ante Colombia, los brasileños deberían probablemente reconsiderar su estilo de juego. Muchos de ellos son individualistas, y Brasil no vive de su trabajo en equipo, sino más bien de la gran clase de sus jugadores individuales. Pero si querés convertirte en campeón del mundo, es la clase del equipo entero, no la individual, la que es decisiva. El entusiasmo de las tribunas locales sigue siendo enorme y eso también debería ser una ayuda. Los brasileños pueden superar el siguiente obstáculo siempre que mejoren notablemente. Y siempre y cuando James Rodríguez, la superestrella de Colombia con 22 años, no vuelva a brillar con esa magia que mostró en su artístico gol en la victoria por 2-0 sobre Uruguay.


Para Alemania, los octavos de final también fueron de todo menos cómodos. Ante Francia, no podemos permitirnos otra vez correr tan poco y renunciar a tantas pelotas como en la primera parte con Argelia. En la segunda mitad los alemanes tuvieron el partido algo más bajo control y sólo era cuestión de tiempo que los goles de Alemania comenzaran a llegar, incluso si eso significaba esperar al alargue.


En medio de todo el debate y los elogios está el arquero del Bayern Munich, Manuel Neuer. Sus acciones hasta el momento fuera del área posiblemente incluso evitaron que Alemania se pusiera por detrás en el marcador. Algunos periodistas están describiendo a Neuer como una combinación de Sepp Maier, nuestro arquero, y yo, cuando fuimos campeones del mundo en 1974. Ellos quieren decir que con Neuer renació la posición de líbero.


Preferiría ponerlo de esta manera: Neuer es un hombre escoba, un muy destacado hombre escoba. Pero no un líbero, porque esa posición también significa realizar tareas ofensivas. Oliver Kahn, un predecesor de Neuer y por sus súper atajadas nombrado el mejor jugador del Mundial 2002, calificó las acciones de Neuer como una especie de harakiri. En dos ocasiones ante Argelia el peligro estuvo realmente muy cerca. Si Neuer hubiera hecho su entrada fuera del área una fracción de segundo más tarde, habría visto la tarjeta roja. Realmente tenía que estar muy seguro de que llegaría a la pelota antes que su oponente.


Aunque Francia parece más fuerte que Argelia, creo que el equipo alemán lo tendrá algo más fácil en los cuartos de final. Porque conocen a Francia y porque desde el primer minuto cada jugador estará mucho más centrado que en otros partidos.


Uno tiene permitido derramar unas cuantas lágrimas por los sorprendentemente fuertes mexicanos, que al término de la fase de grupos tenían el mismo número de puntos que Brasil. Tuvieron mala suerte en el modo en que Holanda dio vuelta al partido, con goles en los últimos minutos. Holanda debería ahora ser capaz de lidiar con Costa Rica. En contraste con torneos anteriores, los holandeses ya no se embriagan con su propio estilo, sino que están jugando un fútbol considerablemente más fresco, pragmático, eficiente y racional.


Las lágrimas por Suiza también están a la orden. El equipo de Ottmar Hitzfeld jugó bien y luchó de forma fantástica en el último partido de su gran entrenador. Y estuvieron cerca de batir a los argentinos, entre otros factores porque tuvieron a Lionel Messi bajo control. Messi tuvo dificultades para entrar en el partido. Duele mucho cuando te marcan en el minuto 118, y luego Suiza no tuvo suerte cuando después dio al palo, ese tipo de suerte que necesitás en un torneo de estas características. Por supuesto que ver a Suiza alcanzando los cuartos de final habría sido una gran sensación, algo que realmente me habría gustado por Ottmar, pues hubiera significado posponer un poquito su retiro.
Y las últimas lágrimas fueron para Estados Unidos. Fue una gran batalla la que tuvieron contra los técnicamente cualificados belgas. Al final, una derrota por 2-1 para Estados Unidos, pero el entrenador Jürgen Klinsmann logró que el país del fútbol americano y del básquetbol se interesara por el fútbol. Incluido el presidente Barack Obama.

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Miércoles, 02 Julio 2014 05:51

Ha sido un mundial de los arqueros

De los ocho que pasan a la etapa siguiente, uno será el campeón. En los partidos de los dos últimos días por fin prevaleció la lógica, o lo que se supone que pueda ser lógico en un Mundial. Pero por muy poco. Alemania, Holanda, Argentina, Bélgica, Costa Rica y Francia se clasificaron entre el domingo y lunes. Pero al menos cuatro de esos clasificados –Holanda, Argentina, Alemania y Bélgica–, por más que fuesen considerados favoritos, casi quedaron a mitad del camino.


Costa Rica se mantuvo como el equipo revelación del Mundial, pero tuvo mucha dificultad en superar a Grecia. Francia también sufrió para derrotar a Nigeria. Brasil logró superar a Chile a base de puros rezos. De los ocho, el de Colombia ha sido el único equipo que pasó sin mayores inconvenientes por su adversario, un Uruguay todavía traumatizado por la punición aplicada a Luis Suárez.


Lo que se vio el lunes en las canchas ha sido un duelo de angustias. Difícil decir cuál de los dos partidos fue más desesperante para las hinchadas. Bélgica, por ejemplo, superó ampliamente a Estados Unidos, pero tropezó con un arquero increíble, Howard, y ya en la prórroga casi fue atropellada por el ímpetu con que los rivales se lanzaron al juego. Antes, frente a Suiza, Argentina contó, una vez más, con un jugador que hace toda la diferencia en la cancha: Lionel Messi.


Se confirmó, entre otras vertientes curiosas, que este es el Mundial de los arqueros. En el segundo encuentro, por ejemplo, quedó claro que en Estados Unidos el apellido Ochoa se pronuncia Howard. Y el lunes entendimos todos que en Argelia, Julio César se pronuncia Rais M'Bolhi.
Mientras conocemos curiosidades como esas, los brasileños tratamos todos de enterarnos qué pasa por la cabeza de Felipao y, principalmente, de los jugadores.


Llegó un refuerzo de última hora en la finca Comary, donde está concentrada la verdeamarela, en la sierra vecina a Río. No se trata de alguien capacitado para arreglar el inexistente mediocampo, y tampoco de un compañero de ataque para ayudar a Fred y Neymar. Quien llegó fue Regina Brandao, cuyo currículo indica un doctorado en Ciencia del Deporte (¿alguien sabía que tal ciencia existía?) por la prestigiada Unicamp brasileña y un post-doctorado, vaya elegancia, por el Instituto Superior de Cultura Física de La Habana, Cuba. Su misión: trazar, hasta el jueves, un perfil de cada jugador, preparar un informe sucinto para Felipao y orientarlo sobre la manera de mantener un diálogo especialmente destinado de uno en uno. Tres días.


Es decir: en lugar de entrar a la cancha con Felipao, los jugadores que buscan el sexto título mundial primero se estirarán en el diván del entrenador, que seguirá el esquema táctico de urgencia especialmente diseñado por la doctora Brandao. Definitivamente, son otros tiempos esos que vivimos en el Mundial realizado en Brasil luego de 64 años de la tragedia del maracanazo.


Los diarios, los programas de televisión y radio, todos discuten cómo atender las almas de las estrellas de la selección. Hay sugerencias de todo tipo. Y de repente Brasil descubre que además de 173 millones 408 mil expertos altamente especializados en futbol, cuenta también con alrededor de 173 millones 406 mil sicólogos altamente especializados en jugadores. Los 2 mil faltantes seguramente están siendo atendidos por sus propios terapeutas. De todo lo que se lee en la prensa, se oye en la radio y se discute en los cafés y plazas, la sugerencia que cuenta con mayores adhesiones se refiere a convencer a los muchachos que lo peor ya pasó; es decir, no sufrimos el vejamen extremo de caer en los octavos de final. Claro que caer en la primera etapa clasificatoria sería un caso de suicidio colectivo. Así que hasta aquí llegamos, y lo único a hacer es seguir adelante.

También están los que se dicen convencidos de que lo que efectivamente les pasa a los jugadores en la cancha es que corren demasiado y piensan muy poco. Corren tanto, y tan sin rumbo, que la serenidad se les cae del alma y queda perdida por el césped, sin lograr rencontrarlos. También grande es el pelotón de expertos en futbol que instantáneamente se transformaron en sicólogos especializados en jugadores que aseguran que hay síntomas evidentes de síndrome de persecución aguda. Es decir, todos persiguen a nuestros jugadores, y no me refiero a los zagueros adversarios: son perseguidos por los árbitros, los burócratas del futbol, la prensa nacional e internacional, la misma hinchada y, claro, mexicanos, croatas, chilenos y los de Camerún.


Mientras nadie aclara qué diablos le pasa a la selección, surge otro misterio: ¿con qué formación Felipao pretende enfrentar a Colombia?
Las dificultades de alemanes, argentinos, holandeses, belgas –en fin, de casi todos– no han sido de gran utilidad para calmar a los brasileños en general y a los de la selección en particular.


Ahora, hay que preocuparse con dos tácticas, la del entrenador y la de la sicóloga. Vaya tensión. Antes, se hablaba de buscar la forma de mantener una formación y un esquema de juego estables. Ahora se habla de intentar estabilizar a los jugadores.


Me siento muy, muy inclinado a, terminado el Mundial, ingresar en el muy emocionante y movido mundo del golf. O del dominó. ¿Habrá un Mundial de dominó? ¿O de damas? Trataré de informarme lo más pronto posible. Mientras, pedí horas extras de hoy al viernes en el sicólogo.

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