La fuga de capitales de los mercados emergentes es la más fuerte de la historia

La salida de capitales suma 60 mil millones de dólares en apenas 50 días

El Instituto Internacional de Finanzas, integrado por los principales bancos y fondos de inversión del mundo, estimó que la huida es récord, superando la de la crisis 2008.

 

En la crisis financiera de 2008, la salida de capitales de mercados emergentes sumó 20 mil millones de dólares en los primeros 50 días posteriores al estallido. En la crisis actual esta cifra es cuatro veces más elevada: en ese mismo período se registró una fuga cercana a los 60 mil millones de dólares.

La crisis financiera internacional avanza a pasos acelerados. La reacción de los inversores es de efecto manada. El mundo enfrenta la suma de los problemas sanitarios (pandemia), de la demanda, de la oferta por el parate de las cadenas productivas, del mercado laboral, de las acciones, del petróleo, de los bonos soberanos y de las monedas emergentes. Se juntaron todas las plagas para generar un estallido de los mercados internacionales.

Existe una salida extraordinaria de capitales desde los países emergentes hacia activos seguros del mundo desarrollado. Este diario accedió al último informe del Instituto Internacional de Finanzas en el que se cuantifica la reacción de pánico de los inversores en las últimas semanas. El principal problema es para las economías no desarrolladas con déficit de cuenta corriente. Estos países necesitaban del ingreso de inversiones para poder cerrar sus desequilibrios macroeconómicos.

“La interrupción repentina en los flujos de capitales pone a los mercados emergentes con necesidades de financiamiento externo en un riesgo particularmente alto”, indicó el informe del Instituto Internacional de Finanzas. La entidad es patrocinada por los principales bancos del mundo y tiene un monitor en tiempo real de los movimientos de divisas en el mundo.

En el informe se mencionó un escenario de fuerte volatilidad principalmente para dos países de la región. “Chile y Colombia son algunos de los emergentes con más riesgo. Este se debe a los bajos precios de los productos básicos (materias primas) que complican el panorama externo de estas economías”, planteó. El principal mecanismo de ajuste de estos países es la devaluación de las monedas: un fenómeno que empieza a registrarse en las últimas semanas.

El peso colombiano subió este miércoles un 4 por ciento y el chileno lo hizo al 3 por ciento. Estas no son las únicas monedas latinoamericanas que enfrentan presiones. El real brasileño es una de las más golpeadas en medio de la turbulencia financiera global. Este miércoles llegó a subir casi el 8 por ciento a media jornada y termino con un avance del 5 por ciento. Estas devaluaciones no son menores considerando que son países con inflación anual menor a 3 por ciento.

El panorama que plantea el Instituto Internacional de Finanzas no es alentador para los próximos meses. Menciona que “incluso si los esfuerzos de contención y políticas expansivas tienen impacto positivo para contener la crisis de la economía real, el freno en el ingreso de capitales a países en desarrollo seguirán siendo inusualmente severo. Los datos de salida de divisas que monitoreamos en tiempo real son muy grandes si se los compara incluso contra episodios de volatilidad extrema como la crisis asiática a finales de los noventa”.

Las estimaciones del crecimiento para la economía global en 2020 muestran que buena parte del mundo entrará en recesión en los próximos meses y que la actividad mundial crecerá al menor ritmo desde el estallido de la burbuja hipotecaria en 2008. 

“En las últimas dos semanas hemos reducido nuestro pronóstico de crecimiento global. Este año el Producto mundial puede acercarse al 1 por ciento este año, la cifra más baja desde la última crisis financiera mundial”, dijo el informe. El impacto por ahora se siente en un derrumbe de los activos bursátiles pero difícilmente tarde en empezar a sentirse las consecuencias en la producción y el empleo. 

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Martes, 17 Marzo 2020 06:36

El coronavirus y la doctrina del shock

El coronavirus y la doctrina del shock

La periodista Naomi Klein, autora de libros como No Logo y La doctrina del shock, analiza en esta entrevista con Vice las especulaciones en torno a la pandemia, el rol de Estados Unidos y cómo salir de la emergencia diaria para pensar más acá de la vida:

VICE: Empecemos con lo básico. ¿Qué es el capitalismo del desastre? ¿Cuál es su relación con la «doctrina del shock»?

La forma en que defino el «capitalismo de desastre» es muy sencilla: describe la forma en que las industrias privadas surgen para beneficiarse directamente de las crisis a gran escala. La especulación de los desastres y de la guerra no es un concepto nuevo, pero realmente se profundizó bajo la administración Bush después del 11 de septiembre, cuando la administración declaró este tipo de crisis de seguridad interminable, y simultáneamente la privatizó y la externalizó – esto incluyó el estado de seguridad nacional y privatizado, así como la invasión y ocupación [privatizada] de Irak y Afganistán.

La «doctrina del shock» es la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que sistemáticamente profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en las emergencias diarias de sobrevivir a esa crisis, sea cual sea, y tiende a confiar demasiado en los que están en el poder. Quitamos un poco los ojos de la pelota en momentos de crisis.

VICE: ¿De dónde viene esa estrategia política? ¿Cómo rastrea su historia en la política americana?

La estrategia de la doctrina del shock fue una respuesta al programa del New Deal por parte de Milton Friedman. Este economista neoliberal pensaba que todo había salido mal en USA bajo el New Deal: como respuesta a la Gran Depresión y al Dust Bowl, un gobierno mucho más activo surgió en el país, que hizo su misión resolver directamente la crisis económica de la época creando empleo en el gobierno y ofreciendo ayuda directa.

Si usted es un economista de libre mercado, entiende que cuando los mercados fallan se presta a un cambio progresivo mucho más orgánico que el tipo de políticas desreguladoras que favorecen a las grandes corporaciones. Así que la doctrina del shock fue desarrollada como una forma de prevenir que las crisis den paso a momentos orgánicos en los que las políticas progresistas emergen. Las elites políticas y económicas entienden que los momentos de crisis son su oportunidad para impulsar su lista de deseos de políticas impopulares que polarizan aún más la riqueza en este país y en todo el mundo.

VICE: En este momento tenemos múltiples crisis en curso: una pandemia, la falta de infraestructura para manejarla y el colapso del mercado de valores. ¿Puede esbozar cómo encaja cada uno de estos componentes en el esquema que esboza en La Doctrina del Shock?

El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección. No creo que eso sea una conspiración, es sólo la forma en que el gobierno de los EE.UU. y Trump han manejado -completamente mal- esta crisis. Trump hasta ahora ha tratado esto no como una crisis de salud pública sino como una crisis de percepción, y un problema potencial para su reelección.

Es el peor de los casos, especialmente combinado con el hecho de que los EE.UU. no tienen un programa nacional de salud y sus protecciones para los trabajadores son muy malas (N.T: por ej. la ley no instituye el pago por enfermedad). Esta combinación de fuerzas ha provocado un shock máximo. Va a ser explotado para rescatar a las industrias que están en el corazón de las crisis más extremas que enfrentamos, como la crisis climática: la industria de las aerolíneas, la industria del gas y el petróleo, la industria de los cruceros, quieren apuntalar todo esto.

VICE: ¿Cómo hemos visto esto antes?

En La Doctrina del Shock hablo de cómo sucedió esto después del huracán Katrina. Grupos de expertos de Washington como la Fundación Heritage se reunieron y crearon una lista de soluciones «pro mercado libre» para el Katrina. Podemos estar seguros de que exactamente el mismo tipo de reuniones ocurrirán ahora, de hecho, la persona que presidió el grupo de Katrina fue Mike Pence (N.T: el que ahora preside el tema del Coronavirus). En 2008, se vio esta jugada en el rescate de los bancos, donde los países les dieron cheques en blanco, que finalmente sumaron muchos billones de dólares. Pero el costo real de eso vino finalmente en la forma de programas extensivos de austeridad económica [más tarde recortes a los servicios sociales]. Así que no se trata sólo de lo que está sucediendo ahora, sino de cómo lo van a pagar en el futuro cuando se venza la factura de todo esto.

VICE: ¿Hay algo que la gente pueda hacer para mitigar el daño del capitalismo de desastre que ya estamos viendo en la respuesta al coronavirus? ¿Estamos en mejor o peor posición que durante el huracán Katrina o la última recesión mundial?

Cuando somos probados por la crisis, o retrocedemos y nos desmoronamos, o crecemos, y encontramos reservas de fuerzas y compasión que no sabíamos que éramos capaces de tener. Esta será una de esas pruebas. La razón por la que tengo cierta esperanza de que podamos elegir evolucionar es que -a diferencia de lo que ocurría en 2008- tenemos una alternativa política tan real que propone un tipo de respuesta diferente a la crisis que llega a las causas fundamentales de nuestra vulnerabilidad, y un movimiento político más amplio que la apoya (N.T: Naomi Klein apoya a Bernie Sanders en las internas americanas).

De esto se ha tratado todo el trabajo en torno al Green New Deal: prepararse para un momento como este. No podemos perder el coraje; tenemos que luchar más que nunca por la atención sanitaria universal, la atención infantil universal, la baja por enfermedad remunerada, todo está íntimamente relacionado.

VICE: Si nuestros gobiernos y la élite mundial van a explotar esta crisis para sus propios fines, ¿qué puede hacer la gente para cuidarse unos a otros?

«Yo me ocuparé de mí y de los míos, podemos conseguir el mejor seguro privado de salud que haya, y si no lo tienes es probablemente tu culpa, no es mi problema»: Esto es lo que este tipo de economía de ganadores pone en nuestros cerebros. Lo que un momento de crisis como este revela es nuestra interrelación entre nosotros. Estamos viendo en tiempo real que estamos mucho más interconectados unos con otros de lo que nuestro brutal sistema económico nos hace creer.

Podríamos pensar que estaremos seguros si tenemos una buena atención médica, pero si la persona que hace nuestra comida, o entrega nuestra comida, o empaca nuestras cajas no tiene atención médica y no puede permitirse el lujo de ser examinada, y mucho menos quedarse en casa porque no tiene licencia por enfermedad pagada, no estaremos seguros. Si no nos cuidamos los unos a los otros, ninguno de nosotros estará seguro. Estamos atrapados.

Diferentes formas de organizar la sociedad promueven o refuerzan diferentes partes de nosotros mismos. Si estás en un sistema que sabes que no cuida de la gente y no distribuye los recursos de forma equitativa, entonces la parte que acapara de ti se reforzará. Así que ten en cuenta eso y piensa en cómo, en lugar de acaparar y pensar en cómo puedes cuidarte a ti mismo y a tu familia, puedes hacer un cambio y pensar en cómo compartir con tus vecinos y ayudar a las personas que son más vulnerables.

17 marzo 2020

(Tomado de Vice)

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El dólar se dispara en América Latina y las bolsas caen ante el desplome del petróleo y en medio del temor al coronavirus

Las monedas de Colombia, Brasil, Uruguay, México y Chile se han depreciado en la jornada de este lunes. Mientras, se dispara el riesgo país en Argentina.

Este lunes, las bolsas de valores de América Latina se desplomaron y el dólar se disparó en la región, siguiendo la tendencia de los principales mercados bursátiles del mundo.

Esta baja se debe principalmente a la caída del valor del barril de petróleo, que descendió un 30 %, tras el fracaso del acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que buscaba realizar un recorte adicional de la producción petrolera de 1,5 millones de barriles por día en respuesta a la reducción de la demanda mundial de hidrocarburos debido a la epidemia del coronavirus.

Las cifras negativas en las bolsas y monedas de Latinoamérica también sucede mientras crece el número de afectados por el coronavirus. Argentina ya registró el primer muerto, un hombre de 64 años que había regresado de Francia y estuvo internado durante cinco días en un hospital.

Por ahora, ese país registra 12 casos; Brasil tiene 25 casos confirmados; Ecuador, 15; Chile, 10; Costa Rica, nueve; México, siete; Perú, siete; República Dominicana, cinco; Colombia, tres; y Paraguay, uno.

Chile

"Todo indica que hoy podría ser otro día complejo para el cobre, la bolsa y el peso", dijo este lunes el ministro de Economía de Chile, Lucas Palacios.

Su pronóstico no falló. Pasadas las 10:00 de la mañana (hora local), el dólar se cotizaba a 845,70 pesos chilenos, un nivel por encima de su máximo histórico, que fue de 829 pesos el 28 de noviembre del año pasado.

Mientras, el cobre desplomaba su valor en la bolsa de metales de Londres, con un precio de 2,48 dólares la libra, el más bajo desde mayo de 2017.

En tanto, la Bolsa de Valores de Santiago operaba con una caída del 4 %, en línea con el desplome mundial.

"Desde el Gobierno estamos anticipándonos: el viernes anunciamos primer conjunto de medidas para proteger a empresas de turismo y consumidores", mencionó Palacios.

México

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) también registró una caída de 6,4 %, su máxima baja diaria desde 2008. El índice de Precios y Cotizaciones (IPC) bajó a los 38.730 puntos, un piso que no se alcanzaba desde agosto de 2019.

En cuanto a la moneda, el peso mexicano superó la barrera de los 21 pesos por dólar. La divisa norteamericana se vendió a 21,17 pesos, según el Banco Central local, un nivel no visto desde el 27 de enero de 2017.

Brasil

Al mismo tiempo, la Bolsa de Sao Paulo abrió con una baja de más de un 10 % y tuvo que suspender operaciones durante 30 minutos por una caída superior al 10 % del índice Bovespa, que se ubicaba en 88.178 puntos.

Al cierre de la jornada, el índice Bovespa registró una baja del 12,17 %, lo que representó su mayor caída porcentual diaria desde septiembre de 1998. 

El real brasileño, por su parte, sufrió una depreciación de 2,53 %. El dólar estadounidense se cotizaba este lunes al máximo histórico de 4,73 reales.

Colombia

La moneda colombiana ha sido una de las más afectadas en la jornada de este lunes.

El dólar estadounidense abrió a un precio de 3.730 pesos; cifra que ascendió hasta los 3.825 pesos con el pasar de los minutos.

Así, la moneda colombiana registra una caída de un 5,09 % y una pérdida acumulada del 9,38 % en las últimas nueve semanas.

Entretanto, el índice Colcap de la Bolsa de Valores de Colombia ha perdido 7,45 % en la jornada, ubicándose en los 1.390,51 puntos.

Argentina y Uruguay

El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires ha registrado este lunes una caída de 13,75 %, hasta los 30.379,90 puntos.

Sin embargo, el cambio del peso argentino a dólares no ha tenido mayor variación respecto al viernes. Así, la moneda estadounidense se cotiza este lunes en 59 pesos para la compra y 64 para la venta en el Banco de la Nación.

Sin embargo, se disparó el riesgo país, que llegó a 2.791 puntos, su punto más alto desde el año 2005.

La moneda uruguaya, por su parte, sí se ha visto afectada. Este lunes, el dólar interbancario se cotizaba a 43,77 pesos uruguayos, 5,15 % superior al cierre del viernes, cuando estaba en 41,63.  

Publicado: 9 mar 2020 20:43 GMT

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El mercado conecta las alarmas: hay una burbuja punto.com con riesgo de estallar

El temor al colapso de los encendidos valores tecnológicos circula por los parqués bursátiles y son los propios bancos de inversión los que se encargan de admitir la existencia de una burbuja punto.com y de alertar del riesgo inminente de que explote. 

"La burbuja [tecnológica] está lista para colapsar". La advertencia está escrita en una nota para inversores de Marko Kolanovic, responsable global de estrategia macro y productos derivados de JP Morgan. La última semana de febrero, cuando la crisis del coronavirus se propagó por los cinco continentes y fulminó en una semana trágica para los mercados los principales índices de las bolsas mundiales.

Sólo en Wall Street, los cinco últimos días lectivos de febrero, el temor a la pandemia se llevó de sus parqués seis billones de dólares, según aseguró el analista del S&P Dow Jones, Howard Silverblatt, a Business Insider. Un efecto contagio que afectó a otros mercados como el Dow Jones Industrial o el Nasdaq, que descendieron casi un 10% desde sus recientes -y últimos- registros alcistas.

El Dow retrocedió más de 3.000 puntos esa semana. Pérdidas que los organismos multilaterales y el mercado empiezan a relacionar con un súbito empeoramiento de la economía global, que impulsa irremediablemente la actividad a una espiral recesiva.

La debacle bursátil dejará, obviamente, activos baratos. Pero no serán los tecnológicos. Con sus excepciones, han sido las acciones que han impulsado el extraordinario ciclo en los mercados de todo el planeta desde el crash de 2008. Y que, a la espera de los daños colaterales que dejará el coronavirus, seguirán siendo los que más peso inversor cuantitativo traslada a los parqués, dice Kolanovic, cuya afirmación se basa en "el abismo que separa el retardo del valor real que estas compañías adquieren en los mercados, respecto de los factores extraordinarios que determinan el fulgurante crecimiento de sus cotizaciones" en momentos concretos. La esperanza es que "por una vez en el último decenio", esa convergencia se produzca.

Porque existen señales que contribuyen a esconder la burbuja tecnológica, como la escasa volatilidad de sus valores. Pero su explosión "no será diferente" de la que experimentó el sector en 2000 -en la llamada crisis de las puntocom- o de las correcciones de los primeros años de la década pasada. O la respuesta de los inversores a la epidemia del coronavirus, al colocar sus carteras en segmentos cíclicos de la economía como la energía o la seguridad de los bonos del Tesoro americano en lugar de en acciones tecnológicas. Una opción coyuntural. Dado que desde firmas como RBC Capital Markets afirman que siete de las diez opciones inversoras más populares en el mundo son de la industria tecnológica, con Microsoft y Alphabet como favoritas. El coronavirus puede propiciar una brusca rotación de activos, "hacia valores más tradicionales, materias primas o mercados emergentes", pero su estallido será inevitable, explica.

Los hegde-funds atacan de nuevo

Steven Bregman, fundador de Horizon Kinetics, una firma de asesoramiento inversor, coincide con el analista de JP Morgan. El propio mercado es una burbuja -matiza, sin embargo-, aunque los valores tecnológicos, tanto de consumo como de innovación, son los que la insuflan oxígeno. Y "no hay nada que pueda evitar su deflagración". A su juicio, "el ambiente de riesgo sistémico es más alarmante que en 1999", cuando se fraguó el calentamiento de los valores tecnológicos que dieron paso a la primera gran crisis bursátil y corporativa del sector. Después de una década, la pasada, en la que han dominado la gestión de los fondos, pese a su paulatino encarecimiento, y a abanderar el reparto de beneficios entre sus inversores.

Mientras la industria de los hedge-funds, carteras de activos de alto riesgo, acapararon capitales netos el pasado ejercicio por valor de 328.000 millones de dólares, su segundo registro anual más cuantioso, asegura la firma CFRA Research. Un incremento por las inversiones que precipitaron el credit crunch de 2008 -también de derivados, estructurados y swaps- que ha generado la alerta desde el Banco Internacional de Pagos (BIS), entidad de la que emanan las normas regulatorias bancarias y que alberga a los diez principales bancos centrales del planeta. El BIS ha venido revelando en sus informes trimestrales del pasado año un aumento gradual de estas carteras de riesgo sistémico.

Bergman, en declaraciones a Business Insider, cree que "el régimen artificial de bajos tipos de interés y la actitud de pasividad inversora que ha prevalecido en la pasada década" son los dos factores que, a su juicio, están siendo responsables de la explosión de los hedge-funds con unas carteras de activos cargadas de valores tecnológicos en efervescencia bursátil. "Y lo que el perfil medio de inversor conoce del mercado es sólo una pequeña fracción de lo que realmente valen las compañías". En su opinión, hasta un 20% del valor del S&P 500 americano es especulativo o, cuanto menos, resultado de rampantes crecimientos de cotizaciones sin justificación. Casi todas, tecnológicas. Aunque no las únicas. Amazon o Google parecen ajenas a los rigores del mercado -explica Bergman- "pero todos hemos sido testigos del final de esta película antes".

Siempre hay episodios de la serie que acaban rebajando sus posiciones, desde reformas e iniciativas políticas hasta nuevas normas regulatorias, que han acabado afectando a las grandes corporaciones. Para este analista, la comparación con 1999 resulta obligada: Algunas empresas del top ten del índice S&P 500, como AOL, entonces la número diez, intentó sin éxito fusionar a Time Warner, mientras la séptima, Lucent Technologies nunca llegó a recuperarse de la crisis puntocom. General Electric ha pasado de ser la segunda al puesto sexagésimo segundo por capitalización bursátil.

Un mercado con activos hipervalorados

John Hussman, presidente de Hussman Investmen Trust, también se apunta a la tesis de la burbuja tecnológica. "Nos aproximamos al punto crucial", en el que los inversores "deberían empezar a pensar que se encuentran ante una combinación extrema de hiper-valoración en los valores -sobre todo, los techs- y señales de mercado desfavorables". Como en 1999-2000. "La especulación está jugando con fuego", alerta. En 1929, la explosión bursátil se saldó con la caída del 90% del valor de las empresas y, en 2000, la burbuja de internet borró casi el 80% del índice Nasdaq. "Los mercados están ahora posicionados en escenarios similares".

Para más inri, el premio Nobel Robert Shiller, acaba de publicar un libro en el que pasa revista a las dos peores burbujas financieras de la historia económica reciente. El autor de la teoría de la exuberancia irracional que empleó con posterioridad el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, y que recibió el máximo galardón económico en 2013, llama la atención sobre las coincidencias financieras con 1999, preludio de la crisis puntocom de 2000 -con recesiones en EEUU y Alemania tres años más tarde- y con 2007, cuando surge la embestida de las hipotecas subprime estadounidenses que precedió a la quiebra de Lehman Brothers, un año más tarde y que desembocó en la primera recesión sincronizada de las economías del G-7. Shiller cree que, de nuevo, se ha instalado un comportamiento irracional en los mercados que resulta "más que preocupante".

madrid

09/03/2020 07:27

Por DIEGO HERRANZ

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Twitter con su pajarito fue atrapado por el buitre Singer 

Cuáles son los objetivos económicos y políticos del desembarco del millonarios financistas en la red social preferida de Trump

Paul Singer realizó una compra hostil de acciones por unos 1000 millones de dólares, lo que le permitirá nombrar directores de la compañía para desplazar al actual CEO, identificado con el Partido Demócrata. El buitre es Republicano.

 

Durante el ultimo fin de semana se conoció que Paul Singer, a través de su fondo de inversiones Elliott Management, hizo lo que se llama una “compra hostil” de acciones de Twitter, que le permitirían desplazar a su CEO y fundador, Jack Dorsey.

Ni Twitter ni Elliot han querido comentar públicamente cuántas acciones han sido compradas por el fondo de inversión, pero ha trascendido que serían papeles por al menos 1000 millones de dólares, lo que le permitiría nombrar cuatro de los ocho directores de la compañía.

En Argentina Paul Singer es ampliamente conocido por ser uno de los “buitres” que durante años llevó adelante el juicio en el juzgado neoyorkino de Thomas Griesa, que sólo se resolvió en 2016 cuando Macri le pagó todo lo que pedía (2426 millones de dólares, más 235 millones de dólares por los honorarios de sus abogados )

Esta no es la primera vez Elliott Management realiza una “compra hostil”.  En 2009 Singer hizo una jugada muy audaz: compró acciones que le permitieron tomar el control de la autopartista Delphi Automotive, la principal proveedora de Chrysler y General Motors, tras lo cual anunció que planeaba cerrar la empresa, lo que en dos días dejaría sin autopartes a estas grandes automotrices, obligaría a detener su producción y dejaría a miles de norteamericanos sin empleo. 

Como resultado de la extorsión consiguió que el Tesoro de Estados Unidos le pagara 12.900 millones de dólares en efectivo y subsidios para que continuara con la producción. Pero a pesar de tamaña ayuda, al poco tiempo Delphi cerró 25 de sus 29 plantas en Estados Unidos, y trasladó 25.000 empleos a Asia. Sólo con esta operación Singer ganó personalmente 900 millones de dólares.

En el caso de Twitter pareciera que la pelea no es sólo económica, sino también política. Singer, un billonario con un patrimonio personal de 3500 millones de dólares, según Forbes, es uno de los mayores donantes del partido Republicano

Aunque no apoyó abiertamente a Trump en las últimas elecciones presidenciales, le dio su apoyo para la reelección después de una cena a puertas cerradas en la Casablanca a fines del 2017. Por el otro lado Dorsey, CEO de Twitter, es demócrata. En 2016 apoyó la candidatura de Hillary Clinton y ahora ha hecho donaciones a las campañas de varios de sus precandidatos presidenciales, entre otros Bernie Sanders.

En este año electoral en Estados Unidos, Twitter recientemente prohibió toda publicidad política argumentando que las redes sociales les dan a los anunciantes una ventaja injusta en la proliferación de mensajes altamente específicos y fake news. 

También había trascendido que Twitter estaba a punto de anunciar una novedad para estas elecciones: un indicador de mentiras. Se trataría de una nueva función que permitiría a los propios usuarios marcar tuits como "engañosos" y aportar información que lo demuestre, después de lo cual el tuit mostraría un enorme recuadro naranja para llamar la atención de que lo que está diciendo el usuario puede no ser cierto. 

No hace falta aclarar que Trump utiliza habitualmente Twitter para realizar declaraciones públicas, muchas de las cuales carecen de veracidad. Es muy probable que con el desembarco de Singer en la compañía esta función nunca llegue a implementarse.

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El déficit fiscal de EEUU se encamina a superar el récord de un billón de dólares

 

El déficit presupuestario de Estados Unidos podría aumentar más de un billón de dólares en 2020, la cifra más alta alcanzada desde 2012, según un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

El año fiscal 2020, que comenzó el 1 de octubre pasado, tendría un déficit presupuestario de alrededor de 1,02 billones de dólares. Esto se debe a que el Gobierno estadounidense continúa gastando más de lo que recibe a pesar del crecimiento constante de su economía.

Esta sería la primera vez que alcance la cifra de un billón de dólares desde 2012, cuando el país todavía estaba tomando medidas de estímulo para ayudar a recuperarse de la crisis de 2008.

A pesar de que los especialistas esperan que el producto interno bruto crezca un 2,2% en el 2020, no será suficiente para cubrir el déficit, ya que es una cifra inferior a la establecida como objetivo por el presidente de EEUU, Donald Trump.

Las perspectivas a futuro son aún peor: se espera que para la próxima década el déficit alcance los increíbles 31 billones de dólares, si aumentan los préstamos de manera drástica, como estima la Oficina de Presupuesto. 

Sin embargo, estos aumentos de préstamos son inusuales en este momento porque el sólido crecimiento económico posibilita la reducción de la deuda.

"Eso es un triste reflejo de la mala salud fiscal de nuestra nación y es un agravio más para la herida de acumular toda esta deuda en una economía en crecimiento", señaló Michael A. Peterson, director ejecutivo de la Fundación Peter G. Peterson, que tiene como objetivo abogar por la reducción del déficit.

El déficit ha aumentado bajo la Administración Trump, quien como candidato prometió eliminar la deuda en ocho años. Sin embargo, la deuda no solo no ha sido eliminada, sino que ha aumentado tras solo cuatro años.

El presidente culpó recientemente a la Reserva Federal por los costos de los préstamos que, de acuerdo con el mandatario, impedían pagar la deuda, a pesar de las tasas de interés históricamente bajas.

El paquete de gasto aprobado por el Congreso el 2019 empeoró la perspectiva del déficit, ya que se espera que sume más de 500.000 millones de dólares a la deuda en el transcurso de una década. Además, el paquete de reducción de impuestos de 2017 también generó presión al presupuesto.

 

01:55 GMT 29.01.2020(actualizada a las 02:02 GMT 29.01.2020) URL corto

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Martes, 21 Enero 2020 06:24

Una historia de tres ciudades

Una historia de tres ciudades

Una casa es una cosa bastante simple. Pero también es una mercancía, lo que significa que abunda "en sutilezas metafísicas y sutilezas teológicas", como dijo Marx en una ocasión. Crecí en una casa en un barrio obrero seguro y respetable de Gran Bretaña después de 1945. La casa era un valor de uso - firme en su ordinariez-. Constituía un espacio seguro, aunque bastante represivo, en el que comer, dormir, socializar, leer cuentos, hacer los deberes o escuchar la radio; un lugar en el que la familia, con todas sus complejidades y tensiones internas, podía vivir y relacionarse sin demasiadas interferencias externas. Las relaciones con los vecinos eran cordiales y de apoyo, pero no íntimas. Esta era la ciudad del valor de uso.

Sin embargo, recuerdo el día en que se pagó la hipoteca. Hubo una leve celebración. La casa, me di cuenta entonces, tenía un valor de cambio que podía ser transmitido a las generaciones futuras (como yo). Pero eso nunca fue un tema de conversación. No muy lejos había urbanizaciones de viviendas sociales. A mí me parecían buenas, pero cuando salí con una chica de allí mi madre lo desaprobó rotundamente: eran personas irresponsables en las que no se podía confiar, dijo. Pero también ellos parecían tener una vivienda segura en un entorno no demasiado malo -aunque algo soso-. Escuchábamos los mismos programas de radio y los niños jugaban a los mismos juegos en la calle. Pero en época de elecciones apoyaron a los laboristas. En mi barrio había algunos carteles, algunos laboristas pero también algunos conservadores. La propiedad de viviendas de la clase trabajadora, promovida desde la década de 1890 en adelante en Gran Bretaña, siempre había sido un instrumento de control social y de defensa contra el bolchevismo. En Estados Unidos dicen: "los propietarios de viviendas con deudas no van a la huelga".

En los años 80 el énfasis cambió. Margaret Thatcher vendió las viviendas sociales y la gente se preocupó más apasionadamente por el valor de cambio de sus casas. Las empresas de construcción que promovían la propiedad de la vivienda dejaron de ser instituciones de la clase trabajadora local y se convirtieron en algo más parecido a los bancos. En 1981, casi un tercio de todas las casas de Gran Bretaña pertenecían al sector público, pero en 2016 esta cifra había caído a menos del 7%. En un mundo neoliberal ideal no debería haber viviendas sociales. Como sostiene Colin Crouch, “los inquilinos de viviendas sociales son el residuo no deseado de un pasado pre-neoliberal”. Se nos dio la oportunidad de ser una democracia propietaria. Se intercambiaban casas para alquilar o arreglar. Entonces tal vez la gente podría mudarse a un barrio de mayor estatus. El énfasis estaba en mejorar la casa como valor de intercambio, como una forma de ahorro y como un lugar para aumentar la riqueza personal. La riqueza individual en la propiedad de la vivienda era un tema común de conversación. La "gentuza" (como la gente de color o los inmigrantes) se mantendría al margen para proteger el valor de las propiedades del vecindario. La segregación se hizo más estricta y florecieron las comunidades cerradas. Se cerraron los espacios y se agotaron los bienes comunes urbanos.

A finales de siglo el énfasis cambió de nuevo. La casa fue vista como un instrumento de acumulación de capital y ganancia especulativa. Se convirtió en un cajero automático del que la gente podía extraer riqueza refinanciando sus hipotecas. El crédito y la liquidez se extendieron a través de los mercados inmobiliarios, llevando los precios de la vivienda de un lado a otro. Pero detrás de este cambio surgió un poder mucho más monstruoso. La atención no se centró en la casa sino en la tierra en la que se encontraba. La brecha entre el valor actual de la tierra y el valor bajo, el mejor y más alto uso atrajo a los inversores. Para realizar esta ganancia especulativa, los usos existentes tenían que ser desplazados y los ocupantes actuales desalojados, o bien los residentes actuales tenían que pagar alquileres de tierra más altos por el privilegio de permanecer en el lugar.

Se pueden encontrar ejemplos dramáticos en todas las grandes regiones metropolitanas del mundo. Tomemos el caso de China. El precio de la tierra se quintuplicó en China entre 2004 y 2015. Antes de 2008, el valor de la tierra representaba un promedio del 37% de los precios de la vivienda en Beijing. Después de 2010, ese porcentaje ha aumentado hasta el 60%. En todas partes, las poblaciones de bajos ingresos se vieron obligadas a abandonar el país o se vieron agobiadas por el aumento vertiginoso de los alquileres. "Millones", escribió Dinny McMahon en su libro La Gran Muralla de la Deuda de China, "han sido excluidos de los mercados de la vivienda en las ciudades en las que viven, y la situación sólo va a empeorar".

Marx no se habría sorprendido. "La pobreza es una fuente más fructífera para el alquiler de casas que las minas de Potosí para sus propietarios", dijo. La propiedad de la tierra tiene un poder enorme que le permite "excluir a los trabajadores que luchan por los salarios de la tierra misma como su lugar de residencia". Es, continuó observando, “el alquiler de la tierra y no la casa lo que es objeto de especulación”.

En muchos barrios, las poblaciones de bajos ingresos han sido desalojadas para dar paso a oportunidades de inversión de alto nivel, condominios caros y conversiones a nuevos usos, como Airbnb. Ya no era el mero valor de cambio lo que impulsaba la actividad del mercado de la vivienda, sino la búsqueda de la acumulación de capital mediante la manipulación de los mercados de la vivienda. El rápido aumento de los precios de los bienes inmuebles parece beneficiar a los propietarios de las viviendas, pero los principales beneficiarios son, de hecho, los bancos, las instituciones de crédito y los grandes conglomerados y fondos de cobertura que se han unido al juego especulativo.

Esto se hizo evidente cuando llegó la crisis. Los bancos fueron rescatados y los propietarios de viviendas fueron alimento para los tiburones de la bolsa. En los Estados Unidos millones de personas perdieron sus casas por ejecución hipotecaria en 2007-10, mientras que en el sector de los alquileres el ritmo de los desalojos de poblaciones de bajos ingresos se aceleró en todas partes, con consecuencias sociales devastadoras. Los fondos de cobertura y las empresas de capital privado compraron las viviendas embargadas a precios de venta al público y ahora están haciendo una matanza financiera en sus operaciones. En lo que quedaba del sector público, la austeridad condujo al mantenimiento diferido y al deterioro del parque de viviendas hasta el punto de que, según nos dijeron, sólo la privatización mejoraría las cosas. Los privatizadores resultaron ser especialistas en desalojos, por lo que se aceleró la conversión de viviendas asequibles para poblaciones de bajos ingresos en viviendas lucrativas basadas en el mercado.

Esta es la ciudad de la ganancia especulativa: la ocupación se vuelve inestable y efímera, las solidaridades sociales y los puntos en común de los barrios se desintegran, y la gente de la inmobiliaria marca barrios de lujo, a menudo cerrados, con cualidades ficticias de vida superior. Esto se ha convertido incluso en una profesión a tiempo completo: "imaginería urbana", lo llaman. La realidad es que las relaciones sociales se deshilachan, con resultados aterradores. Glyn Robbins dice de la ola de crímenes que está arrasando Londres: "Las políticas urbanas neoliberales y orientadas al beneficio han producido ciudades en las que muchos jóvenes sienten literalmente que no tienen cabida. Les resulta casi imposible encontrar un hogar que puedan pagar en las comunidades donde nacieron, frustrando su capacidad de desarrollar una vida independiente. Sus redes sociales, su sentido de pertenencia y el respeto del mundo adulto se han visto afectados hasta el límite. Nada podría estar más perfectamente calculado para crear una situación en la que los jóvenes no se preocupen, ni por la vida de los demás, ni por la suya propia". Este es un mundo diferente al que yo crecí. Pero la casa sigue siendo una casa.

Diferentes formas de valor siempre han coexistido incómodamente dentro de la forma de la mercancía. Su coevolución dentro de la historia reciente de los mercados de la vivienda ha culminado en el actual punto muerto en el que estas reglas de valoración especulativa hacen que más de la mitad de la población del planeta Tierra no pueda encontrar un lugar decente para vivir en un entorno de vida decente debido al poder hegemónico del capital sobre los mercados de la tierra y de la propiedad. No tiene por qué ser así. Limpiando mi despacho recientemente, me encontré con un folleto publicado por el Consejo Metropolitano de la Vivienda de Nueva York en 1978. El título era Housing in the Public Domain (Vivienda en el dominio público): La única solución. En 1978 el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos tenía un presupuesto de 83 mil millones de dólares para ayudar a buscar esa solución. Cooperativas de capital limitado e incluso fideicomisos de tierras comunitarias estaban surgiendo en la mayoría de las grandes ciudades para ofrecer soluciones que no eran de mercado. Para 1983 el presupuesto del HUD había sido reducido a $18 billones solo para ser abolido en la década de 1990 durante los años de Clinton. Cuarenta años después, me encuentro reflexionando sobre las desastrosas consecuencias mundiales de no perseguir resueltamente la solución obvia: la vivienda en el dominio público. El valor de uso debe ser lo primero.

Por David Harvey, profesor de Antropología y Geografía en el Graduate Center de la City University of New York (CUNY), director del Center for Place, Culture and Politics, y autor de numerosos libros, el más reciente de los cuales es Seventeen Contradictions and the End of Capitalism (Profile Press, Londres, y Oxford University Press, Nueva York, 2014). Lleva enseñando 'El Capital' de Karl Marx durante más de 40 años.

18/01/2020

Publicado enSociedad
Lunes, 20 Enero 2020 06:10

¿Se avecina una crisis?

¿Se avecina una crisis?

Luego de la crisis financiera de 2008 se preguntaba recurrentemente cómo era posible que no se hubiese previsto.

Los economistas académicos y profesionales estaban en otra cosa, asentados en las respectivas conveniencias, y aún no parecen advertir del todo ni expresamente lo que ocurrió y su significado.

Los políticos y funcionarios en los ministerios de hacienda y bancos centrales aceptaban de buen modo los excesos que ocurrían en los mercados y se adaptaban a la “exuberancia irracional”, término que englobaba lo que sucedía. Pero no se impulsaba reacción alguna para frenarla y reorientar el destino de los fondos para invertir; en cambio, era como si se echara más leña al fuego.

A medida que ha pasado el tiempo, lo que se repiten son las advertencias de las derivaciones negativas de dicha crisis: las de carácter social, productivo, comercial y la fragilidad financiera que persiste en el mundo, disfrazada de distintas maneras.

Apenas hace unos días, la directora del Fondo Monetario Internacional dijo en una reunión en el Instituto Peterson de Washington DC que las tendencias económicas actuales se asemejan a las observadas en la década de 1920 y que culminaron en la Gran Depresión.

Se centró en el hecho de que la desigualdad económica al interior de los países se ha acrecentado y que, en el caso de los países de la OCDE, llega a cifras récord. Esto, predijo, junto con el cambio climático y el proteccionismo comercial agravarán la agitación social y la fragilidad financiera.

Deberán discutirse los escenarios políticos vigentes y también la visión del FMI, institución cuya propia historia y entorno político están de por medio y que no puede obviarse.

La enorme intervención que hizo la Reserva Federal, inundando con liquidez los mercados financieros, luego de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, llevó a una política monetaria que provocó un entorno de tasas de interés prácticamente de cero.

Este ambiente se mantuvo de diciembre de 2008 a finales de 2015, para luego irse ajustando hacia arriba, progresivamente, hasta el 1.75 por ciento actual.

Así se regresaba a lo que se considera la norma de la política monetaria. Pero está muy lejos de fincar un escenario de crecimiento sostenido, con una mejor distribución, menor volatilidad en los mercados de dinero y de capitales y menos confrontación de los intereses nacionales.

El proceso provocó distorsiones significativas en la asignación de las inversiones que buscaban mejores retornos, como es igualmente la norma. Así ocurrió en los mercados de bienes raíces, acciones y bonos, y, en general, en los precios relativos de todos los activos, en una perspectiva altamente especulativa.

La generación de valor en la producción se relegó, beneficiando los rendimientos provenientes de las rentas, con un impacto más grande en la desigualdad de los ingresos y la riqueza.

El fenómeno, iniciado en Estados Unidos, se propagó a otros países y en Europa, por ejemplo, hay casos de tasas negativas de interés para los depósitos.

El dinero disponible para la inversión de tipo financiero se coloca en mercados con mayores rendimientos, como fondos de bienes raíces; índices de inversión en las bolsas de valores; los que se colocan en mercados fuera de Estados Unidos y Canadá; los bonos de distintos tipos; el petróleo o el oro. En todos estos casos los retornos han estado por encima de la inflación promedio.

Los bancos, como los de Estados Unidos que estuvieron en el centro de la crisis financiera, se restructuraron siguiendo un patrón definido por el Tesoro y la FED, en un fuerte proceso de concentración de los activos que controlan. Sus ganancias se han recuperado con creces en el ambiente especulativo predominante. En esencia, un entorno de bajas tasas de interés favorece los márgenes que se ganan cuando se realizan las transacciones en los distintos mercados.

En este contexto es que se ha propuesto la noción de un estancamiento secular. El reducido crecimiento productivo exacerba la diferencia entre el ahorro y la inversión, y se provoca así una hipertrofia del sistema financiero. La política fiscal puede reforzar el efecto adverso cuando se reducen los impuestos a los estratos de más altos ingresos.

Lo que ha quedado fuera de foco es la necesidad de generar producción y empleo, aumentar el ingreso relativo de la gente que trabaja y ordenar la política fiscal y monetaria para aminorar las distorsiones que ocurren a partir del ámbito de las operaciones financieras.

Las advertencias sobre las condiciones de persistente inestabilidad, desigualdad, estancamiento, calentamiento global y confrontación social no pueden sino seguir creciendo, pero por lo pronto yacen en un campo poco fértil para que las políticas vigentes se transformen.

¿Qué papel juega la constante advertencia de una posible crisis?

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El prototipo de la nave espacial Starship de SpaceX en Boca Chica, Texas, EE.UU., el 28 de septiembre de 2019Callaghan O'Hare / Reuters

El multimillonario está planeando enviar a Marte 1.000 naves Starship cada 26 meses con "cualquiera" que desee migrar al planeta rojo.

 

 El fundador y director general de la compañía aeroespacial SpaceX, Elon Musk, en una serie de tuits ha compartido este 17 de enero los detalles de su visión de cómo el ser humano se convertiría en una especie multiplanetaria, construyendo una ciudad de 1 millón de habitantes en Marte para el año 2050.

Estas personas llegarían al planeta rojo en las naves Starship, vehículo interplanetario reutilizable, que SpaceX está desarrollando en Texas (EE.UU.). De acuerdo con Musk, para alcanzar la meta hay que fabricar 1.000 en un plazo de 10 años: esto equivaldría a la construcción de 100 naves espaciales anualmente.

Musk planea lanzar diariamente un promedio de 3 naves a la órbita terrestre con el uso del cohete reutilizable Super Heavy.

"Se necesita llevar a la órbita megatones [1 millón de toneladas] por año para que la vida se convierta en multiplanetaria", ha aseverado el líder de SpaceX, precisando que se trata de "100 megatones anualmente".

Además, el multimillonario ha señalado que "alrededor de 100.000 personas" volarían al planeta rojo "cada sincronización orbital Tierra-Marte". Aquí Musk se refiere a la alineación de las órbitas de la Tierra y Marte, que ocurre cada 25 meses y dura 30 días.

Estas condiciones permitirían a las Starship salir de la órbita terrestre e iniciar la ruta hacia Marte con un bajo consumo de combustible. Musk ha planeado usar esta oportunidad para "cargar la flota de Marte en la órbita terrestre" y posteriormente mandar las 1.000 naves hacia el planeta rojo cada 26 meses.

Cada Starship sería capaz de transportar a la órbita una carga de más de 100 toneladas y a 100 pasajeros a la vez. Aunque el fundador de SpaceX no ha especificado esta vez qué llevarían las naves espaciales a Marte, se puede imaginar que sería agua, comida, herramientas y materiales para construcción, entre otras cosas.

Además, Musk opina que este viaje a Marte debería ser accesible para cualquiera que lo desee emprender.

"Tiene que ser para que cualquiera pueda ir si quiere, con préstamos disponibles para aquellos que carecen de recursos", ha escrito Musk. Estos préstamos se pagarían, ya que el multimillonario asegura que "habrá muchos trabajos en Marte".

 

  • El pasado 28 de septiembre, Elon Musk presentólas últimas actualizaciones del diseño y de la construcción de su sistema de transporte Starship
  • El 20 de noviembre de 2019, el primer prototipo a tamaño real de la nave espacial Starship explotódurante una prueba de hermeticidad
  • Un mes después de que explotara el primer prototipo, Elon Musk presentóla cúpula gigante de esta nave espacial 

Publicado:19 ene 2020 04:11 GMT

La falsa generosidad de los superricos, por qué Bill Gates es una amenaza para la sociedad
 

Si Gates representa una fuerza negativa neta en la política mundial, ¿por qué recibe tan buena prensa? Para empezar, hace importantes donaciones a una gran cantidad de medios de comunicación corporativos. 


El mes pasado, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, superó al CEO de Amazon, Jeff Bezos, para convertirse una vez más en el individuo más rico del mundo, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. Animado por un enorme aumento del 48 por ciento en el precio de las acciones de Microsoft este año, Gates ha retomado el título que tuvo por última vez en 2017.

Ese resultado se debe en parte a los caprichos de Donald J. Trump. Recientemente Microsoft sorprendentemente derrotó la oferta de Amazon por un contrato de computación en la nube para el Pentágono extremadamente lucrativo de 10.000 millones de dólares que convertirá instantáneamente a la compañía en uno de los contratistas militares y de seguridad más importantes del mundo. Esta decisión - alega Amazon - se debió a la interferencia del presidente que guarda rencor personal contra Bezos, cuyo Washington Post ha mantenido una campaña de "resistencia" contra él.

Gates también apareció recientemente en las noticias atacando el impuesto al patrimonio que han propuesto los candidatos demócratas a la nominación presidencial Elizabeth Warren y Bernie Sanders. "Estoy totalmente a favor de los sistemas impositivos superprogresivos, pero cuando dices que debo pagar 100.000 millones, empiezo a hacer un poco de matemática sobre lo que me queda", dijo el nativo de Seattle . (Según registro, todavía tendría más de 6.000 millones).

En respuesta, Warren se disculpó y solicitó la oportunidad de reunirse con Gates para explicar cuánto pagaría en virtud del plan. "Prometo que no son 100.000 millones", dijo . Pero Sanders ha sido mucho más directo en su oposición a los superricos, declarando categóricamente "los multimillonarios no deberían existir".

En todos los medios Gates se presenta como uno de los "buenos multimillonarios", un filántropo de buen corazón dedicado a regalar toda su fortuna a causas necesitadas. Su organización caritativa, la Fundación Bill y Melinda Gates, es la más grande de su tipo en el mundo, con más de 50.000 millones de dólares en activos. Su visión y generosidad se enfatizan constantemente en los titulares, como lo demuestran los siguientes ejemplos.

"Bill Gates: filántropo", BBC , (2/1/10).

"Por qué Bill Gates piensa que acabar con la polio vale la pena", NPR , (5/8/13).

"Cómo Bill Gates pretende limpiar el planeta", The Guardian , (2/4/18).

"Lo que Einstein y Bill Gates nos enseñan sobre el viaje en el tiempo", NBC News , (5/10/17).

"Bill Gates y otros multimillonarios se comprometen a asumir el cambio climático", NPR , (30/11/15).

"Bill Gates sobre acabar con la enfermedad, salvar vidas: 'El tiempo está de nuestro lado'", Al-Jazeera , (27/04/19).

"Bill Gates da 4.600 millones de dólares a la caridad en la mayor donación desde 2000", The Guardian , (15/8/17).  

Hay algunos problemas con esa narrativa. En primer lugar, si Gates está tan comprometido en regalar su dinero, ¿por qué sigue enriqueciéndose? Esta no es una pregunta trivial, su patrimonio neto ha aumentado de 75.000 millones de dólares en marzo de 2016 a la asombrosa cifra de 106.000 millones de dólares en la actualidad - según la revista Forbes- un aumento de más del 40 por ciento en solo tres años.

Lee Camp , un comediante político que cubre en su programa Redacted Tonight temas como la desigualdad rampante, dijo a Mint Press News:

“Es una enfermedad de nuestro sistema que incluso existan multimillonarios. La ONU estima que harían falta 30.000 millones de dólares para acabar con el hambre mundial por año. Gates o Bezos podrían acabar con el hambre en el mundo por varios años. Ni siquiera podemos comprender ese nivel de riqueza. Es una sociopatía. Así que no digo que Gates no haga cosas buenas a veces, pero no debe ser visto como un héroe. Todos los multimillonarios deben ser vistos como enfermos de la cabeza. Necesitan profesionales de la salud mental para trabajar con ellos antes de que sea demasiado tarde para la humanidad".

No existen los regalos gratis dice Linsey McGoey, profesora de sociología de la Universidad de Essex, Reino Unido y autora de No Such Thing as a Free Gift: The Gates Foundation and the Price of Philanthropy . Es profundamente escéptica sobre la filantropía en general, afirmando que en realidad y a la larga, puede dañar la democracia."La filantropía puede y se está utilizando deliberadamente para desviar la atención de las diferentes formas de explotación económica que sustentan la desigualdad global en la actualidad", dijo a Mint Press News.

“El nuevo 'filantrocapitalismo' amenaza la democracia al aumentar el poder del sector corporativo a expensas de las organizaciones del sector público, que enfrentan cada vez más restricciones presupuestarias, en parte al remunerar excesivamente a las organizaciones con fines de lucro para prestar servicios públicos que podrían prestarse de manera más económica sin participación del sector privado".

Por lo tanto, las grandes donaciones otorgan a Gates un enorme poder sobre la educación, la salud y las políticas sociales de países enteros.

¿A dónde van los miles de millones de Bill?

Como señaló el Departamento de Asuntos Exteriores, "pocas iniciativas políticas o estándares normativos establecidos por la Organización Mundial de la Salud se anuncian antes de que el personal de la Fundación Gates las haya examinado de manera informal y no oficial". En este sentido, su riqueza es extraordinariamente antidemocrática, lo que le otorga poder de veto sobre las decisiones y direcciones de las organizaciones que deberían ser tomadas colectivamente por los más altos representantes de la población mundial y no por un hombre muy rico. Y Gates está lejos de ser omnipotente, ya que sostiene muchas de las suposiciones condescendientes sobre los países en desarrollo y la mejor forma de organizar el mundo que uno esperaría que tuviera un rico friki de la tecnología estadounidense.

McGoey explica el problema con esta actitud corporativa hacia el desarrollo:

“La Fundación Gates lleva veinte años defendiendo implacablemente las 'soluciones empresariales' para la desigualdad y la pobreza. A través de este enfoque corporativo, el Sr. Gates personalmente y la Fundación Gates en general han mejorado el poder y la influencia de las corporaciones en todos los niveles de toma de decisiones, a nivel regional, nacional e internacional. La Fundación Gates ha ayudado a hacer de la filantropía una doncella para el poder corporativo en lugar de ayudar a que el sector sin fines de lucro actúe como un control sobre las ganancias corporativas y los abusos de poder". https://twitter.com/betty__cam/status/1196933769862643713  

Un ejemplo de cómo la Fundación aumenta el poder corporativo es su estrecha relación con la muy controvertida farmacéutica y química gigante Monsanto Corporation, a quien ayudó a obtener una posición más fuerte en África. También supervisó un defectuoso ensayo clínico de la vacuna contra el VPH en India en 2009, donde 23.000 niñas pobres de entre 9 y 15 años estuvieron expuestas a medicamentos potencialmente letales sin el consentimiento de sus padres, provocando siete muertes. También está obsesionado por controlar la población de África a través de la planificación familiar, por temor a un aumento de la población . Como tal, parece estar más interesado en eliminar a las personas que sufren más que en la fuente del sufrimiento mismo.

Gates es también una de las personas más importantes que lidera el asalto a la red de educación pública estadounidense en forma de “escuelas chárter”. Dichas escuelas privatizan efectivamente el sistema de escuelas públicas, donde el público sigue pagando la factura de la escuela, pero no tiene influencia ni interviene en cómo se administra. No se ha encontrado que aumenten los puntajes de los exámenes, pero son muy populares tanto en el sector privado como en el derecho religioso, mientras que la gran mayoría de los maestros de escuelas públicas sindicalizados se oponen a ellas. Pero, como declaró Associated Press , "no hay un campeón más grande [de escuelas autónomas] que Bill Gates", que ha invertido enormes cantidades de dinero en el movimiento, incluso financiando el documental de escuelas autónomas Esperando a Superman.

Poder adquisitivo e influencia

Si Gates representa una fuerza negativa neta en la política mundial, ¿por qué recibe tan buena prensa? Una razón pueden ser sus importantes donaciones a una gran cantidad de medios de comunicación corporativos. Por ejemplo, la Fundación Gates suscribe toda la sección de Desarrollo Global de The Guardian y le ha dado al periódico británico más de 9 millones de dólares . Al estudiar su base de datos de donaciones, se deduce que también ha contribuido con más de 3 millones NBC Universal, más de 4 millones al influyente periódico francés Le Monde, más de 4,5 millones NPR1 millón Al-Jazeera, y la asombrosa cantidad de 49 millones de dólares para el programa Media Action de la BBC, por nombrar solo algunos. El que paga al flautista -se dice- elige la melodía. McGoey afirma que el motivo de que los multimillonarios donen a las organizaciones de medios es principalmente "para ayudar a legitimar la idea espuria de que los grandes actores corporativos pueden rectificar los daños económicos y la desigualdad económica que a menudo sus prácticas han agravado".

Gates mismo es el jefe de un gigantesco imperio mediático. Ya confiamos a Microsoft las redes sociales (LinkedIn), entretenimiento (Xbox), hardware y software como Windows Phone y Windows OS. La compañía también posee participaciones en gigantes de los medios como Comcast AT&T . Y la "MS" en " MSNBC " significa "Microsoft".

Es una historia similar a la de Jeff Bezos, quien, además de las innumerables empresas de medios de Amazon, posee el Washington Post, que el grupo de vigilancia de los medios Fairness and Accuracy in Reporting ha demostrado constantemente que desciende a poco más que un medio de propaganda para los intereses de su jefe. Parece que una vez que los multimillonarios han comprado todo el material mundano posible, lo único que queda por comprar son el poder y la influencia.

Si bien los medios de comunicación pueden estar llenos de historias que cantan las alabanzas de Gates, presentándolo como un buen multimillonario (a diferencia del presidente actual), la realidad es que un hombre con esa cantidad de poder, ya sea político (como Trump) o económico (como Gates y Bezos) tiene un efecto altamente corrosivo en la democracia y la sociedad en general.  

Si bien son retratados como visionarios, los multimillonarios a menudo se ven de otras maneras muy importantes. Justo cuando aparecían informes sobre los bajos salarios de los trabajadores de Amazon y las impactantes condiciones de trabajo Bezos declaró que la única forma en que podía gastar los recursos financieros que acumulaba era explorando el sistema solar y más allá. Compartir las ganancias con su mano de obra asediada parece que realmente no se le ha ocurrido.

Si queremos avanzar hacia una sociedad mejor la filantropía de los superricos debe ser examinada, ya que con demasiada frecuencia lo que parece ser un regalo generoso es en realidad una acción calculada destinada a aumentar su poder, imagen o influencia. Como dijo el exprimer ministro británico Clement Attlee, “La caridad es una cosa fría, gris y sin amor. Si un hombre rico quiere ayudar a los pobres, debe pagar sus impuestos con gusto, no repartir dinero a su antojo”. Bill Gates no es solo un tipo rico que no está seguro de querer pagar más impuestos, es una amenaza para la sociedad. 

Alan MacLeod es escritor del equipo de Mint Press, así como académico y escritor de Fairness and Accuracy in Reporting. Su libro, Bad News from Venezuela: Twenty Years of Fake News and Misreporting fue publicado en abril.

Por Alan Macleod

Mint Press News

Traducido del inglés Para Rebelión por J. M.

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