Asesinan a destacado científico nuclear iraní en atentado terrorista cerca de Teherán

El Ministerio de Defensa iraní anunció el asesinato del jefe de la Organización de Investigación y Desarrollo de dicha cartera, Mohsen Fakhrizadeh, como consecuencia de un atentado cerca de Teherán, la capital.

“Los intentos de salvar la vida de Fakhrizadeh no tuvieron éxito y murió hace poco tiempo. Elementos terroristas atacaron a Mohsen Fakhrizadeh”, confirmó el ministerio.

Según el informe, varios asaltantes llevaron a cabo este viernes un ataque múltiple contra el prominente científico iraní, que involucró al menos una explosión y un pequeño incendio en la localidad de Absard, situada en Damavand, cerca de la ciudad capitalina.

Fakhrizadeh falleció tras recibir tratamiento médico en un hospital, junto con otras personas que resultaron heridas en el asalto.

Anteriormente, la radio y la televisión iráníes anunciaron esta tarde el intento de asesinato de un científico nuclear iraní en las afueras de la capital, Teherán, en un enfrentamiento armado entre su equipo de protección y desconocidos.

“El asesinato de científicos nucleares es la confrontación más violenta de los regimenes hegemónicos para impedir nuestro acceso a la ciencia moderna”, dijo un comandante de la CGRI en su cuenta de Twitter.

El premier israelí, Benjamín Netanyahu había revelado una imagen del científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh en su discurso de 2018. Al respecto, señaló que este había jugado un papel importante en el programa nuclear iraní.

Netanyahu mencionó públicamente a Fakhrizadeh por su nombre en 2018, después que su foto fuera revelada en una conferencia de prensa.

De acuerdo con la agencia iraní Mehr, Fakhrizadeh era un académico influyente en el campo de la investigación científica en Irán y está en la lista de sanciones de las Naciones Unidas.

Medios israelíes se hicieron eco que un plan anterior para asesinar a Fakhrizadeh había fracasado hace años.

La agencia de noticias Fars informó que el científico nuclear Fakhrizadeh fue blanco de un intento de asesinato a tiros en Absard, distrito de Damavand, cerca de Teherán.

Al Mayadeen precisó que entre tres y cuatro elementos terroristas murieron durante un enfrentamiento a la acción terrorista.

De acuerdo con medios israelíes, Netanyahu insinuó una posible participación israelí en el asesinato del científico nuclear iraní. “Hice muchas muchas cosas esta semana y no puedo hablar de todas”, dijo.

El exdirector general del Ministerio de Asuntos Estratégicos de (Israel), Yossi Kupervaser, señaló: “Fakhrizadeh pertenece al programa nuclear de Suleimani. Un incidente de este tipo solo podría ser llevado a cabo por (Israel) y Estados Unidos”.

En un reporte anterior, la agencia iraní Tasnim había indicado: Fakhrizadeh todavía está vivo y es sometido actualmente a una operación.

¿Quién es el destacado científico iraní Mohsen Fakhrizadeh?

El Dr. Mohsen Fakhrizadeh, nacido en 1961, es un científico de primera clase y director de la Organización de Investigación y Desarrollo en el Ministerio de Defensa iraní, entidad que se ocupa del desarrollo de armas en el Ministerio de Defensa iraní.

Es un oficial iraní del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán y profesor de Física en la Universidad Imam Hussein de Teherán.

El nombre de Mohsen Fakhrizadeh se menciona como una de las cinco personalidades iraníes en la lista de las 500 personas más poderosas del mundo, según la revista estadounidense Foreign Policy.

Fakhrizadeh fue designado Científico pionero en el Ministerio de Defensa y Apoyo a las Fuerzas Armadas de Irán, y fue exdirector del Centro de Investigación Física (PHRC). El 24 de marzo de 2007 su nombre fue inscrito en la Lista de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán.

El mártir Mohsen Fakhrizadeh es el único científico nuclear iraní que fue nombrado directamente por el primer ministro israelí, Benjamin, durante un “programa de propaganda” en 2018, en el que Netanyahu alegó que Fakhrizadeh estaba trabajando en un programa de armas nucleares.

En marzo de 2008, el periódico británico Sunday Times reveló que un oficial de alto rango de la Guardia Revolucionaria Iraní había emergido como “el padre del programa nuclear iraní”.

La fuente dijo que Mohsen Fakhrizadeh, quien era profesor de física en la Universidad Imam Hussein en Teherán, es visto como “la versión iraní del científico nuclear paquistaní Abdul Qadeer Khan”

27 noviembre 2020.

(Tomado de Al Mayadeen en Español)

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AP Photo / Kirsty Wigglesworth

LONDRES (Sputnik) — Los representantes legales británicos del departamento de Justicia de Estados Unidos presentaron las conclusiones finales en que basan su reclamación de extradición de Julian Assange.

"El punto que queremos reiterar, en representación de Estados Unidos, es que esto no es un juicio", declara el primer párrafo del documento de 151 páginas que la Fiscalía británica ha hecho llegar a la Corte de Magistrados de Westminster, de Londres.

En este sentido, el abogado James Lewis argumenta que la defensa del cofundador de WikiLeaks está apoyando su caso en "cuestiones que no son relevantes ni admisibles en una vista de extradición".

El fichero de alegaciones de la parte estadounidense, al que ha tenido acceso Sputnik, se remitió a la magistrada Vanessa Baraitser, que preside el caso en primera instancia.

Entre los supuestos argumentos irrelevantes, Lewis menciona el hecho de que los informes confidenciales difundidos en la plataforma digital "expusieron crímenes de guerra" y se han "juzgado necesarios para prevenir" más muertes o daños de gravedad.

Por otra parte, Lewis trata de minimizar el estado de salud mental del reclamado y el riesgo de que intente quitarse la vida si es extraditado y juzgado en EEUU, según expusieron siquiatras y expertos en trastornos autistas durante la vista pública.

"Assange sufre depresión moderada; si cae en el espectro autista, lo es a un nivel extremadamente débil; tiene la capacidad de resistir la tentación de suicidarse; y una sentencia más corta reducirá enormemente cualquier temor de suicido", rebate.

Baraitser tiene previsto anunciar su decisión en favor o en contra de la extradición para el 4 de enero.

Mientras, el profesional australiano sigue recluido en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh a la espera de que concluya el proceso.

Además, está completamente confinado en su celda desde que varios presos del penal londinense dieran positivo en pruebas de COVID-19, según denunció días atrás su prometida Stella Moris.

La Justicia estadounidense reclama al exdirector de WikiLeaks para juzgarle por un cargo de conspiración para acceder a sistemas informáticos gubernamentales y otros diecisiete por supuestos delitos de obtención y difusión de información confidencial en violación de la ley de Espionaje.

Ambas partes podrán recurrir la decisión que tome la jueza Baraitser en este extraordinario pulso que bien podría llegar al Supremo británico y a la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo.

El veredicto al final del proceso indicará si la libertad de prensa tiene prioridad sobre la protección de secretos de Estado aunque estos encubran abusos de poder, como sugieren imágenes y documentos escritos difundidos por WikiLeaks y otros medios internacionales.

18:51 GMT 20.11.2020(actualizada a las 18:54 GMT 20.11.2020) URL corto

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Revelan una trama de Trump y Guaidó para derrocar a Maduro

Investigación del Miami Herald sobre la Operación Gedeón

Jordan Goudreau, titular de la empresa Silvercorp USA, relató que para llevar a cabo el ataque a Venezuela mantuvo reuniones clandestinas en propiedades pertenecientes al holding familiar del presidente republicano.

Pese a negarlo en varias ocasiones, el gobierno estadounidense estaba al tanto de la operación mercenaria destinada a derrocar al presidente venezolano, Nicolás Maduro. La información se desprende de una extensa investigación del diario Miami Herald. El pasado tres de mayo, unos 50 hombres armados desembarcaron en Venezuela y fueron capturados por el gobierno. Como parte de la llamada Operación Gedeón, el saldo del ataque fue de decenas de detenidos y al menos ocho fallecidos. Quien estuvo a cargo de la operación fue el sargento retirado Jordan Goudreau, titular de la empresa Silvercorp USA.

Goudreau interpuso una demanda contra Juan José Rendón, un consultor cercano al autoproclamado presidente Juan Guaidó, por incumplimiento de contrato. El exmilitar estadounidense relató que para llevar a cabo el ataque al gobierno venezolano mantuvo reuniones clandestinas en hoteles y restaurantes lujosos e incluso en un campo de golf en Miami perteneciente al presidente Donald Trump. A horas de las presidenciales, Venezuela ocupa un lugar central en la agenda del presidente republicano, quien desde su gobierno impuso bloqueos y sanciones que dañaron significativamente a la economía del país caribeño. En tanto su rival demócrata, Joe Biden, apuesta por una relación más "dialoguista" con el gobierno de Maduro.

El intento de golpe, en primera persona

El sargento retirado de operaciones especiales cuya empresa de seguridad participó del fallido golpe de estado en Venezuela, Jordan Goudreau, dijo que dos funcionarios del gobierno de Trump se reunieron y ofrecieron respaldo a los organizadores de la llamada Operación Gedeón.El objetivo de Gedeón era claro: derrocar a Maduro para ubicar en el poder a Guaidó, quien con su firma estampada en el contrato aparece entre los organizadores de la operación. El documento completo, obtenido por periodistas del Miami Herald, contiene una cláusula nunca antes vista que le otorgaba a Guaidó la posibilidad de desvincularse de la insurrección si la misión fallaba.

Miami Herald  también tuvo acceso a una demanda presentada el viernes en el Tribunal de Miami-Dade por incumplimiento de contrato. Goudreau exige por ello el pago de 1,4 millones de dólares. Rompiendo el silencio que mantuvo en los meses que siguieron a la fallida operación, Goudreau dijo que se sintió un chivo expiatorio, por lo cual decidió salir a hablar y confirmar las sospechas. Para el titular de Silvercorp, el autoproclamado presidente venezolano conocía a la perfección el intento de golpe que lo depositaría finalmente en el gobierno

Una enmienda posteriormente añadida al contrato expandió el papel de Silvercorp en la operación, requiriendo que "brindara asesoría y asistencia en la planificación y ejecución de una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro (a ser identificado como 'Objetivo Primario'), remover el actual régimen, e instalar al reconocido presidente de Venezuela, Juan Guaidó". 

Durante más de siete horas de entrevistas, el exsargento insistió en que contaba con el apoyo de la administración Trump y que incluso celebró reuniones para planificar la operación en el Hotel Trump en Washington y en el campo de golf Trump Doral en Miami. Además, Goudreau aseguró haberse reunido con dos asesores gubernamentales: Andrew Horn, exasesor del vicepresidente Mike Pence; y Jason Beardsley, asesor del departamento de Asuntos de Veteranos.

Horn se describe a sí mismo como un marine y exsoldado de operaciones especiales en Afganistán. Su perfil de LinkedIn también señala que trabajó como pasante para Pence cuando éste era congresista en el 2003. "El vicepresidente Pence no tuvo, en absoluto, ningún conocimiento del complot clandestino en Venezuela y no conoce al señor Horn, y los eventos descritos a nuestra oficina nunca ocurrieron; son una fabricación total y completa", fue la rápida defensa que ensayó Devin O’Malley, secretario de prensa de Pence. Dos de los principales asistentes de la oficina del vicepresidente calificaron el planteamiento como "absurdo". 

Venezuela como tema de campaña

La relación con Venezuela se metió de lleno en la carrera presidencial estadounidense. Si bien no se refirieron puntualmente a la denuncia de Goudreau, ambos candidatos le dieron centralidad al tema durante sus respectivas campañas. "Podríamos convertirnos en una Venezuela también. Venezuela hace 50 años era un país muy rico, próspero, del que se hablaba en todo el mundo. Tenía un futuro tremendo y de repente fueron con una ideología diferente y ahora mismo enviamos agua, enviamos comida", expresó Trump durante una mesa redonda celebrada en Miami a fines de septiembre.

Desde el ala demócrata, Joe Biden entiende que en Venezuela no existe una democracia estricta, aunque es muy crítico de la posición de la administración Trump frente al gobierno de Maduro. "El incoherente enfoque de Trump alejó a los socios internacionales y socavó la causa de la democracia. Esta política ha fallado en cuanto al cese del sufrimiento humano de millones de venezolanos", destacó Biden durante la campaña que entró en las horas finales. De cara a los próximos años, el candidato demócrata prometió otorgarle protección temporal a unos 200 mil venezolanos, algo que su oponente republicano, que en estos cuatro años desplegó distintas políticas antimigratorias, rechaza de forma tajante. 

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Domingo, 25 Octubre 2020 06:06

El uranio y los soviéticos

El uranio y los soviéticos

Desde el surgimiento de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), entre los países que la formaron, existió un gran interés en el desarrollo de las ciencias. Y también, mantuvieron una política de intercambio de información y conocimiento con otras naciones. Algo que pocos países llevaron a cabo. Sin embargo, las innumerables guerras entre gobiernos capitalistas y aquellos que buscaron la vía al socialismo, obligó a la ex URSS a incrementar sus estudios sobre las armas no convencionales.

Los avances en la fabricación de armas nucleares fueron y han sido un motivo, hasta hoy, de distanciamiento, de competencia y de acusaciones por parte de los enemigos de lo que fue la URSS.

Uno de los peores ejemplos ha sido la utilización del uranio como arma letal. En la Segunda Guerra Mundial (II GM) surge la gran tentación de utilizar los conocimientos de la energía nuclear para la fabricación de la bomba atómica, con la finalidad de dominar mediante la destrucción masiva.

Inglaterra y Estados Unidos, durante la II GM se unieron para fabricar el arma más poderosa que puso en grave peligro a la humanidad. El concepto "lesa humanidad" describe las graves violaciones en contra de los derechos humanos. Y aun estando en guerra, la destrucción que causó la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki no justificó tan grave crimen contra la población. El objetivo no fueron las bases militares ni los campos de operación de misiles, fue la población civil.

Los países protagonistas de la II GM sufrieron una debacle social y económica profunda. No terminaban de reorganizarse los más afectados, como la ex URSS, cuando Estados Unidos e Inglaterra ya se preparaban para la fabricación de bombas, aún más mortales. Sin miramientos recurrirían al hidrógeno.

La finalidad era someter a la Unión Soviética al dominio de estos dos países capitalistas que veían en la URSS una gran competencia, no sólo en el sentido ideológico y político, sino en su desarrollo económico. El ejemplo que infundió temor en ambas naciones fue la enorme resistencia y movilización bélica que demostró el país comunista, el cual perfilaba, también, para una carrera espacial exitosa y amenazante para el bloque capitalista del Occidente.

Fueron innumerables las tácticas que planificaron para acabar con el socialismo. Aunque, para ganar la guerra a la Alemania nazi, aceptaron y reconocieron abiertamente la participación de los comunistas rusos. Es importante resaltar que la intervención de la gran cantidad de combatientes siberianos del Ejército Rojo fue determinante para la derrota del nacional socialismo. La defensa decidida de la gran patria fue parte del triunfo definitivo, aunque también generó millones de bajas y muertes de civiles.

Mucho antes de iniciar la II GM, los científicos rusos ya tenían conocimiento de los componentes de lo que sería la bomba atómica. Destacados investigadores como Igor Kurchátov y otros, iniciaron la carrera nuclear. Entre ellos, la participación de Nikolái Nikoláyevich Semiónov, fue de trascendencia para la fabricación de la bomba de uranio. A Semiónov, posteriormente, en 1956, le otorgaron el premio Nobel de Química.

Aún no terminaba la II GM y el presidente Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill ya buscaban rebasar y dominar a la Unión Soviética ganando la carrera nuclear.

El arma, también llamada subcrítica, debido a que potencia la creación de neutrones libres con la ayuda de otros elementos químicos, fue la primera de mayor letalidad porque genera un aceleramiento de la reacción en cadena que destruye zonas determinadas por el choque mecánico, por la onda térmica, así como por la radiactiva. Por estas razones, se inicia una etapa de conspiraciones, espionaje y acciones clandestinas acusando a la URSS de amenazar a la humanidad con armas secretas de destrucción masiva. Por su parte, la Unión Soviética tomó sus precauciones y acciones para defenderse de esas acusaciones.

Organizó un tipo de espionaje que con el tiempo ha sido reconocido como de alto nivel. La llamada inteligencia soviética tenía simpatizantes en el propio territorio estadunidense y en Inglaterra, quienes proporcionaron información a pesar del peligro. La diferencia con el espionaje de EU y el Reino Unido, es que, para los informantes al servicio de los soviéticos, el pago monetario no era el objetivo, lo hacían gratis.

Las colaboraciones se hicieron por simpatía a la URSS y al sistema socialista. Así lo declaró Anatoly Antonovich Yatskov (alias Anatoly Yakovlev), un destacado agente de inteligencia y diplomático soviético que, durante su gestión como cónsul en Nueva York, estuvo al frente del Proyecto Manhattan durante la II GM. Yatskov dirigió en EU las operaciones más delicadas y clandestinas del Ministerio del Interior de la Unión Soviética, o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. Su misión fue recabar información precisa sobre el proceso de desarrollo de la bomba atómica en la instalación militar nuclear de Los Alamos, California. Aunque Yatskov fue identificado como agente de espionaje, pudo regresar a la URSS en 1946, amparado en la inmunidad diplomática.

El uranio y los soviéticos tienen grandes aportes en el estudio de la energía nuclear y grandes historias en el desarrollo de su industria militar."Los agentes (secretos) siempre daban prioridad a los científicos" "Aunque consiguieras traerte una bomba atómica entera por piezas, todavía hay que armarla, ¿verdad? Y también hay que ponerla en producción, lo que tampoco es fácil. ¡No basta con robar un plano y listo!", esto declaró en una entrevista, el coronel retirado Mijaíl Liubímov.

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Sancho R. Somalo

Tras un mes de juicio en Londres, la justicia británica ha anunciado que el 4 de enero, en el marco del nombramiento presidencial en Estados Unidos, hará pública su decisión sobre la extradición de Julian Assange a este país. Allí, el activista se enfrenta a 175 años de cárcel por la publicación de informaciones que llevaron a la opinión pública los crímenes de guerra cometidos en Iraq y Afganistán, o las torturas a las que son sometidos los detenidos en Guantánamo.

 

Diciembre de 2006. Wikileaks publica un documento, supuestamente firmado por el jeque somalí Hassan Dahir Aweys, en el que ordenaba la contratación de sicarios para asesinar a varios cargos del gobierno de este país. La publicación del documento, según describe The New Yorker en un artículo publicado cuatro años después, se realizó a pesar de que no estaban seguros de su autenticidad, advirtiendo de ello y pidiendo a los lectores colaboración para su análisis. 

Casi 14 años y decenas de publicaciones después, la cara más visible de Wikileaks, Julian Assange, se enfrenta a su extradición a Estados Unidos, tras haber pasado siete años recluido en la embajada de Ecuador en Londres. La resolución sobre la extradición de Assange se hará pública el próximo 4 de enero, durante el proceso de nombramiento del presidente de Estados Unidos tras las elecciones de noviembre. Si la justicia británica da luz verde a la extradición, el activista australiano irá a juicio en Estados Unidos, donde se le acusa 18 cargos de violación a la Ley de Espionaje de 1917 por obtener y publicar “información clasificada”, delitos por los que se enfrenta a 175 años de cárcel. 

Mientras, el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional investiga el espionaje al que habría sido sometido Assange durante su estancia en la embajada ecuatoriana por parte de la empresa UC Global, a cargo del exmilitar español David Morales. Según los documentos de la investigación, a los que ha podido acceder El Salto, Morales habría vendido durante años información sobre el activista a la CIA, institución a la que, en conversaciones con los trabajadores de la empresa, denominaba “el amigo americano”, a través del magnate de los casinos Sheldon Adelson y su equipo de seguridad. 

Estados Unidos acusa a Julian Assange de un delito de conspiración para obtener información de defensa nacional, siete delitos de obtención de información de defensa nacional, nueve delitos de revelación de información y un delito más de conspiración para la comisión de intrusión en ordenadores. La causa se lleva a cabo en la División de Alejandría de la Corte de Virginia. Entre las filtraciones citadas en la acusación, con fecha 23 de mayo de 2019, aparecen:

*La enciclopedia de la CIA ‘Intellipedia’.

*Reglas de Compromiso de Estados Unidos en Iraq y Afganistán.

*Procedimientos de interrogatorios en Guantánamo y documentos sobre los detenidos en esta instalación.

*Vídeos sobre interrogatorios realizados por la CIA.

*Información sobre armamento.

*Telegramas del Departamento de Estado de Estados Unidos, filtración denominada Cablegate.

En junio de 2020, Estados Unidos amplió la acusación contra Assange, sin aumentar los cargos presentados contra él. La ampliación le acusaba también de conspirar junto a hackers del colectivo Anonymous. 

14 años filtrando secretos de Estado

El documento sobre Hassan Dahir Aweys fue el primero publicado por Wikileaks, una organización entonces dirigida por el activista australiano Julian Assange como uno de los proyectos de una organización de periodistas y programadores llamada The Sunshine Press.

El dominio había sido registrado tan solo dos meses antes y, aunque esa primera publicación pasó prácticamente desapercibida, supuso su presentación en sociedad y fue pronto seguida de filtraciones de información sensible que dieron la vuelta al mundo: en agosto de 2007, The Guardian publicó un reportaje sobre el robo de mil millones de libras esterlinas por parte de la familia del expresidente keniano Daniel arap Moi, una información obtenida a partir de un informe realizado por la consultora Kroll al que habría tenido acceso a través de Wikileaks.

Ese mismo año, Wikileaks publicó un manual del ejército estadounidense sobre procedimientos operativos en el centro de detención de Guantánamo, un documento que la American Civil Liberties Union llevaba solicitando desde 2003 en base a la Ley de Libertad de Información —ese sistema de acceso a la información institucional que en España se aprobó en 2013 pero que en Estados Unidos está vigente desde 1967— y en el que se describe las torturas a las que eran sometidos los detenidos en esta instalación, como el uso de perros para intimidar a los prisioneros.

En 2008, a través del banquero y denunciante Rudolf Elmer —que fue después condenado a dos años de libertad condicional y al pago de una multa de 9.500 euros—, Wikileaks denunció cómo el banco suizo Julius Baer usaba las Islas Caimán para facilitar que sus clientes evadieran impuestos. Vídeos de disturbios civiles en Tíbet previamente censurados por el Gobierno chino, documentos internos de la iglesias de la Cienciología, informes sobre ejecuciones extrajudiciales en Kenia —que supusieron que Amnistía Internacional premiara a Wikileaks por su labor de difusión— o listas de los militantes del Partido Nacionalista Británico, de extrema derecha son algunas de las publicaciones que siguieron en 2008.

En 2009, Wikileaks continuó su trabajo publicando, entre otras cosas, informes que probaban como Barclays ayudaba a evadir impuestos a sus clientes —que habían sido publicados previamente por The Guardian, medio que fue obligado por la justicia británica a despublicarlos—, también artículos sobre las reuniones del Club Bilderberg, el caso Petroaudios —compra de contratos petrolíferos en Perú—, sobre los préstamos realizados por el Kaupthing Bank —el mayor banco de Islandia— a sus principales accionistas poco antes de la crisis financiera en el país o las comunicaciones entre las instituciones gubernamentales estadounidenses el 11 de septiembre de 200, día del atentado de las Torres Gemelas. 

Pero 2010 fue el año en el que las informaciones difundidas por Wikileaks llegaron a un punto de inflexión. El 5 de abril de ese año, sacaron a la luz, bajo el nombre de Collateral Murder, un vídeo de 38 minutos grabado desde un helicóptero Apache estadounidense de un ataque sobre población civil producido el 12 de julio de 2007 en el barrio Nueva Bagdad, en la capital iraquí, en el que murieron una docena de personas, entre ellas el fotógrafo de Reuters Namir Noor-Eldeen y su ayudante Saeed Chmagh. 

Un mes después, la ex soldado y analista de inteligencia Chelsea Manning fue detenida y encerrada en régimen de aislamiento en una prisión militar en Virginia durante casi un año para pasar después a una prisión en Kansas hasta su juicio en 2013, en el que fue condenada a 35 años de cárcel, pena conmutada en 2017 por Barack Obama. Su delito: haber filtrado los documentos y vídeos de ataque de Bagdad y otros archivos que serían publicadas por Wikileaks a lo largo de ese año y los siguientes.

La serie de documentos Afghan War Diaries, publicada en julio de 2010, fue el siguiente petardazo: una colección de cerca de 91.000 informes militares datados entre 2004 y 2010 en los que se detallaban centenares de muertes de civiles en este país a manos de soldados estadounidenses, el supuesto apoyo a los talibanes de países como Irán o Corea del Norte, los pagos a medios de comunicación afganos para limpiar la imagen del ejército estadounidense o el consumo de prostitución infantil por parte de contratistas en el país del Ejército estadounidense.

En octubre de 2010, los Iraq War Logs, otros más de 391.000 documentos, esta vez sobre la guerra en Iraq de 2004 a 2009 en los que se contaban 15.000 muertes de civiles que nunca habían sido admitidas por Estados Unidos. Y un mes después, el Cablegate ponía a disposición, primero de cinco grandes medios de comunicación —El País, Der Spiegel, Le Monde, The Guardian y The New York Times— y después de todo el mundo 251.287 telegramas enviados al Departamento de Estado de Estados Unidos desde las cientos de embajadas y consulados que tiene por todo el mundo.

¿Qué sacaron a la luz estas filtraciones? El espionaje ejercido por Estados Unidos y Reino Unido sobre el entonces secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan, semanas antes de la invasión de Estados Unidos en Iraq; la filtración de espías cubanos en Venezuela o las presiones de Estados Unidos al Gobierno español —entonces en manos del PSOE— para obstaculizar la investigación sobre la muerte en Iraq del cámara José Couso, a causa de un ataque del ejército estadounidense sobre el Hotel Palestina en 2003 —sepultado definitivamente por la reforma de la justicia universal aprobada en España por el Partido Popular en 2014.

A partir de entonces, aunque continuaron las filtraciones —documentos sobre detenidos en Guantánamo, sobre la industria de la vigilancia, también de la agencia privada de inteligencia Stratfor, de cargos políticos de Siria...— la atención ya estaba más enfocada sobre el propio Julian Assange que sobre la información difundida por Wikileaks. 

Comienza la carrera de procesos jurídicos contra Assange. El 21 de agosto de 2010 la justicia sueca ordena el arresto de Assange por la presunta violación de la opositora cubana Anna Ardin. Pocas horas después, la fiscalía retira la acusación, pero en septiembre se vuelve a abrir. Assange ya no estaba en Suecia entonces y en diciembre de ese año, después de que Interpol cursara una alerta roja para su detención, se presenta en una comisaría en Reino Unido y pocos días después es puesto en libertad bajo fianza.

En febrero de 2011, Reino Unido aprueba la extradición de Assange a Suecia para ser juzgado por violación. Un año y pocos meses después, Ecuador lo acoge en su embajada en Londres, donde Assange pasa siete años de su vida hasta que, tras el cambio de gobierno en el país latinoamericano y su retirada de asilo político, la policía británica le detiene a petición de Estados Unidos, que ya había presentado una acusación contra él con una petición de 175 años de cárcel. Eso fue el 11 de abril de 2019. Assange fue condenado por Reino Unido a 50 semanas de prisión por violar los términos de su libertad condicional y enviado a la prisión de Belmarsh, en el sur de Londres. Antes de que se cumpliera esa condena, Suecia había retirado la acusación de violación contra Assange.

Extradición y espionaje

En septiembre, tras varios meses de retraso por el covid-19, comienza el juicio en Reino Unido para decidir sobre la extradición de Assange a Estados Unidos. Según explica el medio inglés The Intercept, la primera magistrada asignada al caso Assange se retiró después de que saliera a la opinión pública las relaciones de su familia con los servicios secretos y con la industria militar. La juez que le tomó el relevo y ha presidido las sesiones del juicio tiene en su haber la aprobación de 23 de las 24 extradiciones sobre las que ha decidido, y en seis de ellas la justicia del país finalmente decidió rechazar la extradición.

El juicio se celebró a pesar de que los abogados de Assange pidieron más tiempo para poder preparar el caso, ya que solo habían podido reunirse con el activista un par de veces, y bajo vigilancia, en la cárcel en la que estaba recluido. Y se celebró con Assange metido en una caja de cristal, sin poder hablar con sus abogados durante las vistas. Ni siquiera pudo escuchar todo lo que se decía en la sala, debido a problemas en el sistema de sonido en su caja de cristal.


Las altas posibilidades de que Assange se suicidara si era extraditado a Estados Unidos y sus problemas de salud, agravados por su confinamiento en la embajada de Ecuador y aún más por su más de un año en la cárcel londinense, en la que no se le dejó ni siquiera usar sus gafas ni una radio fueron una de las argumentaciones de la defensa de Assange. “El señor Assange ha sido expuesto deliberadamente, por un periodo de varios años, a persistentes y progresivamente severas formas de trato cruel, inhumano y degradante, los efectos acumulados de estos solo pueden ser descritos como tortura psicológica”, afirmó durante el juicio el relator especial para la tortura de Naciones Unidas, Nils Melzer.

Pero en las vistas celebradas en Londres para decidir sobre la extradición de Assange también se habló de otra investigación en la que el activista es la víctima: el espionaje cometido por él durante su estancia en la embajada de Ecuador en Londres por la empresa española UC Global. El caso, investigado por el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, cuenta con numerosa información sacada de los ordenadores de la empresa del ex militar jerezano David Morales y de varios ex trabajadores de la empresa, que afirman que las imágenes y audios grabados en secreto de Assange y las personas que le visitaban en la embajada eran facilitados a la CIA.

Espiado por una empresa jerezana

UC Global, empresa con sede en Jerez y dirigida por el exmilitar David Morales, comenzó a trabajar para Ecuador en 2015, prestando servicio de seguridad a las hijas del entonces presidente del país, Rafael Correa. Poco después, ampliaría los servicios al país ocupándose de la seguridad de Julian Assange en la embajada en Londres. ¿Por qué Ecuador contrataría a una empresa española para prestar servicios de seguridad en Londres? La razón esgrimida inicialmente era esquivar los problemas burocráticos que conllevarían llevar a Reino Unido trabajadores desde Ecuador, sin embargo, según aparece en los documentos de la investigación, a los que ha tenido acceso El Salto, la empresa española habría realizado pagos a la jefa de seguridad de la embajada de Ecuador en Londres. 

El escrito de la acusación explica como Morales, una vez que tuvo el contrato para la vigilancia de Assange, viajó a mediados de 2015 a Las Vegas para asistir a una feria de seguridad, donde presentó su contrato en la embajada ecuatoriana en Londres como su principal atractivo. A su vuelta de Las Vegas, el exmilitar afirmó a los trabajadores de UC Global que “desde ahora vamos a jugar en primera división” y que habían entrado en el “lado oscuro”.

La empresa de Morales firmaría poco después un contrato de seguridad con Las Vegas Sands, del magnate Sheldon Adelson, conocido simpatizante republicano y uno de los mayores donantes a la campaña de Donald Trump, quien tenía en su servicio de seguridad a varios exaltos cargos de la CIA. El contrato versaba sobre dar seguridad en un viaje en barco de lujo de Adelson por el Mediterráneo, aunque en el barco ya se contaba con un equipo propio de seguridad. Varios trabajadores que son testigos protegidos afirman que Morales les informó de que ahora trabajaban para las autoridades de Estados Unidos, ofreciéndoles información sobre Assange.

Cuando, en diciembre de 2016, Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la acusación detalla, aportando imágenes y correos electrónicos de la empresa, cómo la vigilancia sobre Assange se fue agravando: cambiaron las cámaras, que inicialmente no grababan sonido, por otras que sí lo grababan —compradas en una tienda con el ilustrativo nombre de 'Espiamos'—; pusieron micrófonos hasta en el baño; instalaron unas pegatinas cuyo objetivo era bloquear los dispositivos de ruido blanco usados por Assange para evitar que grabaran sus reuniones; incluso escanearon la documentación y copiaron los datos móviles de las decenas de personas que visitaron a Assange en la embajada, desde políticos como Yanis Varoufakis a personalidades de sociedad y cultura como Pamela Anderson y Yoko Ono, o periodistas premiados con el Pulitzer como Glen Greenwald —precisamente premiado por las publicaciones que hizo a partir de otras filtraciones, las de Edward Snowden sobre el espionaje masivo realizado por Estados Unidos—. Incluso habrían grabado reuniones entre Assange y el jefe del Senain, el servicio de inteligencia que oficialmente les tenía contratados para que prestaran servicios en la embajada, o con Dana Rohrabacher, ex congresista republicano que habría sido mandado por Trump a la embajada para ofrecer a Assange un indulto a cambio de que afirmara que Rusia no estaba detrás de las filtraciones de correos electrónicos del Partido Demócrata —aunque después Rohrabacher desmintió que hubiera sido enviado por Trump—. También incluso habrían intentado robar el pañal de un bebé que acompañaba a amigos y abogados de Assange para analizar sus heces y comprobar si era hijo del activista. El contenido de las grabaciones, según explica la acusación, se compartía a las autoridades estadounidenses por parte de Morales en los habituales viajes —mensuales— que hacía a Estados Unidos, en donde tendría, como centro de operaciones, el hotel de Adelson.

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha citado ya a testificar en la causa a Julian Assange, a varios de sus abogados, a Rafael Correa y al embajador de Ecuador en Londres, entre otros. También ha acordado tomar declaración a una docena de personas afectadas por el espionaje en varios países y a Zoah Lahav, uno de los empleados del equipo de seguridad de Las Vegas Sands, a donde Morales viajaba asiduamente. “Francia, Grecia, Islandia… todos los países cooperan, menos Estados Unidos”, lamenta Aitor Martinez, uno de los abogados de Julian Assange. El juez del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional ha pedido información a la justicia estadounidense sobre las IP que han accedido desde este país al servidor de UC Global en Jerez de la Frontera, en el que la empresa guardaba las grabaciones realizadas a Assange, pero la respuesta por parte de Estados Unidos ha sido requerir información sobre las fuentes de la investigación de la Audiencia Nacional y sobre lo que Morales ha declarado ante el juez.

Por Ter García

@tergar_

10 oct 2020 05:16

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Martes, 06 Octubre 2020 06:07

Redes sociales y pánico moral

Redes sociales y pánico moral

El documental El dilema de las redes sociales aborda la problemática de la adicción a las redes sociales y el auge de los discursos de odio. Sin embargo, la simplificación y las teorías de la manipulación (que suponen que los seres humanos solo son conejillos de indias del poder tecnológico) empobrecen el debate. El documental, que rechaza las nuevas teorías conspirativas que «surgen en las redes», también apela a una de ellas: la que sindica a los «villanos de Silicon Valley» como responsables de todo.

 

The great hack [El gran hackeo], el documental de Netflix sobre Cambridge Analytica, comienza con una sentencia interesante. David Carroll, profesor asociado en Parsons School of Design de Nueva York, está sentado frente a un pequeño grupo de estudiantes y pregunta:

–¿Quién no ha visto un anuncio que le haya hecho pensar que su micrófono está escuchando sus conversaciones?

Entonces, se producen las risas incómodas de los alumnos. Y Carroll afirma:

-Nos cuesta imaginar cómo funciona (...) Los anuncios que parecen increíblemente precisos nos hacen pensar que nos espían, pero es muy probable que sean una evidencia de que el targeting funciona y que puede predecir nuestra conducta.

La respuesta de Carroll plantea interrogantes que no han perdido vigencia. ¿Qué datos almacenan las plataformas de redes sociales? ¿Son usados solo para la publicidad? ¿Tiene un límite el extractivismo de datos? ¿Qué hacen las empresas con toda esa información de los usuarios?

El documental también pone el foco en escándalo de Cambridge Analytica, los problemas de privacidad de Facebook, las fake news y la consecuente «manipulación de las personas». Con esa finalidad, se analizan el Brexit y la campaña presidencial de Donald Trump de 2016. La confirmación de lo que ocurría tras bambalinas en Cambridge Analytica se valida en la voz de Brittany Kaiser, una ex empleada de la consultora que ahora se muestra arrepentida. El hilo narrativo del film acompaña a Brittany expiando sus pecados en el festival Burning Man o en un lujoso hotel en algún lugar de Tailandia. Después del éxito y el frenesí, la hija pródiga regresa para reconocer sus errores y tratar de enmendarlos.

Sin embargo, el documental da por sentados hechos que vale la pena poner en tela de juicio. Sobre todo, uno central. ¿Por qué se asume que las personas pueden ser manipuladas por una combinación de big data, algoritmos y tácticas de psicología conductual?

El dilema de las redes sociales retoma algunos temas que ya fueron enunciados en The great hack. Entre ellos, se destacan la polarización, las fake news y el extractivismo de datos. Pero se incorpora un nuevo elemento: el del vínculo entre la adicción a la tecnología y la manipulación de la que son víctimas los usuarios. Sin embargo, la liviandad de la denuncia queda en evidencia cuando se pone el foco en cuestiones técnicas como las notificaciones emergentes, el scrolleo infinito y la recomendación de contenido personalizado. Los testimonios de diseñadores y ex ejecutivos –todos arrepentidos– pretenden darle más espesor a la denuncia y son entrelazados con una ficción que pone en la piel de los personajes la adicción y la permeabilidad que se atribuye a las y los usuarios.

La historia ficcional está construida sobre un tendal de estereotipos y posiciones «políticamente correctas» y un centrismo casi ingenuo en el plano político. Así, se puede ver a una familia étnicamente diversa, en la que los padres, ligeramente amables y desconcertados, tratan de lidiar con la tecnología, mientras sus tres hijos presentan un abanico de posibilidades. La conciencia ética recae sobre la hermana mayor (que no usa celular y lee a Shoshana Zuboff), mientras que la más pequeña es presa de su adicción (con la que se pretende mostrar a una «generación perdida»). El plato fuerte, sin embargo, puede verse en la lenta y permanente caída del hijo adolescente que se aleja de los deportes y de sus amigos, para sumergirse rápidamente en una espiral de odio y fanatismo gobernado por el contenido personalizado de las redes sociales.

Todo el set de críticas que plantea El dilema de las redes sociales pueden ser resueltas por el Center for Humane Technology (fundado, entre otros, por Tristan Harris, principal orador del film). Identificar el problema, difundirlo y vender la solución. El punto central es exactamente ese: que los problemas sociales que ocasiona la tecnología solo serán resueltos por –y a través de– la tecnología. Evgeny Morozov llamó a esto la «locura del solucionismo tecnológico».

En este entramado, una decena de arrepentidos de Silicon Valley reconoce haber trabajado para generar que los usuarios pasen más horas frente a la pantalla, pero también aseguran haber padecido ellos mismos esa adicción que los convirtió en víctimas. Tim Kendall, ex ejecutivo de Facebook y ex presidente de Pinterest, reconoció que no podía soltar el celular cuando llegaba a su casa. La solución sugerida, una y otra vez, es desactivar notificaciones y medir el tiempo de uso.

Uno de los riesgos que involucra este documental y su estrategia panfletaria es el incremento del pánico moral (algo similar ocurrió con la campaña #DeleteFacebook, después de que se conociera el escándalo de Cambridge Analytica). Aunque se denuncia que el problema radica en el modelo de negocios que sostiene a las plataformas, la acusación se desdibuja y deja pasar la oportunidad de generar una crítica más sólida para entregarse a los golpes de efecto.

El film se engolosina señalando la forma en la que la Inteligencia Artificial (IA) que administra los datos personales está apuntada contra el cerebro de los usuarios. En definitiva, afirma que los manipula y los vuelve adictos. Una vez más se pierde de vista uno de los aspectos más perjudiciales del uso de estos sistemas de mediación algorítmica. Diversos estudios, como los de Virginia Eubanks, Cathy O'Neil y Safiya Umoja Noble, analizan cómo estas decisiones automáticas involucran datos incompletos y algoritmos sesgados y concluyen que, si son usados para apuntalar políticas públicas, terminan aumentando la desigualdad, reforzando estereotipos e intensificando la discriminación racial y sexual.

A lo largo de El dilema de las redes sociales opera todo un conjunto de simplificaciones que buscan antes el impacto sensacionalista que el estímulo de una mirada reflexiva. En primer lugar, tiene una narrativa centrada en Estados Unidos, pero pretende extenderla a todo el planeta, desconociendo los contextos particulares donde son usadas las redes sociales. Por otra parte, hay una generalización sobre Facebook en primer lugar –seguido de lejos por Twitter– y su funcionamiento que no da cuenta de las particularidades de otras plataformas, tanto en lo que remite a usos como a sus principales características. El tercer punto es que ignora el ecosistema de medios donde se insertan las redes sociales: estas no funcionan en el vacío, sino que establecen vínculos y relaciones con otros agentes en la esfera pública. Los entrevistados afirman en repetidas ocasiones que las redes sociales constituyen una amenaza sin precedentes. De ese modo, no solo parecen desconocer los centenares de estudios realizados no solo sobre la radio y la televisión (y su influencia sobre los usuarios, como apuntaban Robert K. Merton y Paul F. Lazzarfeld en un famoso análisis de la década de 1940: «Comunicación de masas, gusto popular y acción social organizada»), sino que omiten los diversos análisis comparativos entre estas nuevas plataformas y las ya «clásicas».

El documental sostiene, además, supuestos equívocos, como el que considera que la exposición a los discursos de odio, implica comulgar con aquello que propugnan. Según los creadores de este film, el hecho de estar expuestos a una mentira resulta suficiente para creer en ella. Por último, se ocluye la dimensión creativa que flota y atraviesa las redes sociales. En este sentido, la periodista Evan Green desarrolló un hilo de tuits en el que enuncia toda una serie de omisiones que bien podrían haber enriquecido el documental, pero que, en miras del pánico social y moral que se buscó generar, lo habrían debilitado.

Las redes sociales no son el único nicho para el florecimiento de los discursos de odio, aun cuando resulta indudable que estos discursos y teorías se han valido de los algoritmos de personalización y recomendación (de YouTube y Facebook particularmente) para circular a una mayor velocidad. Sitios como 8chan, 4chan o Stormfront, entre otros, fueron la cuna de dichos movimientos y el lugar donde se cocinaron muchas teorías conspirativas. Asimismo, resulta extraño que una plataforma como Netflix, cuyo sistema de recomendación estuvo en la mira varias veces por el uso de los datos de sus usuarios, hoy contribuya a denunciar estas problemáticas.

Los algoritmos filtran la información, la jerarquizan, la ordenan y exhiben una determinada concepción del mundo, mientras las plataformas compiten unas con otras por la atención de los usuarios y, con ese propósito, agregan funcionalidades, se modifican en base a los usos desviados (no planificados), cambian y se homogeinizan (Twitter pasó de la estrellita al corazoncito). Pero afirmar que estas empresas compiten por la «hora-pantalla» de los usuarios es muy distinto a sostener, como lo hacen los «arrepentidos» de Silicon Valley en The Social Dilemma que, al monopolizar la atención, generan adicción y «manipulan las conciencias».

Este pánico para dummies, que desconoce la historia de los medios masivos de comunicación, que confunde la adicción a los cigarrillos con el uso desmedido de las redes sociales, que compara la invención de la bicicleta con las plataformas de redes y que sindica a todos los males contemporáneos como parte de una conspiración de algunos «villanos» de Silicon Valley, también pretende ofrecer una «solución». Apela a una receta de varios pasos y a una Iglesia en la que tramitar la adicción: el Center for Humane Technology. Para El dilema de las redes sociales todo es sencillo: el caos creado por las redes sociales puede deshacerse simplemente reescribiendo el algorítmo. El problema es que al errar en el análisis no puede creerse ningún tipo de solución

Terminó la fase de alegatos en el juicio contra Julian Assange

La justicia inglesa decidirá el 4 de enero si otorga su extradición a EE.UU.

Durante esta última jornada hubo nueva movilización en las afueras del tribunal. Allí Stella Moris, la esposa del activista australiano, dijo que la lucha es por Assange pero también por la libertad de prensa. 

 

Terminó la fase de alegatos en el juicio de extradición contra el creador de WikiLeaks Julian Assange. Sólo resta esperar la resolución de la jueza Vanessa Baraitser que dará su veredicto el 4 de enero. Durante esta última jornada hubo nueva movilización en las afueras del tribunal. Allí Stella Moris, la esposa del activista australiano, dijo que la lucha es por Assange pero también por la libertad de prensa. Cualquier de las partes podrá apelar la resolución de la magistrada en instancias superiores. Durante todo ese proceso, que puede llevar años, el periodista seguirá en prisión preventiva. De ser extraditado el activista podría recibir una condena de 175 años de cárcel. En las cuatro semanas que duró el proceso la defensa sostuvo que se trata de un juicio político.

Tal como se esperaba la magistrada rechazó el pedido de los abogados de Assange para que se le otorgarle la libertad condicional. Asimismo Baraitser rehusó aplazar el proceso a fin de dar más tiempo a la defensa a presentar pruebas adicionales, como ya hizo al inicio de esta segunda fase del juicio, que había sido puesto en mayo por la pandemia. La magistrada fijó la fecha de su dictamen al término de un juicio de cuatro semanas en el tribunal londinense de Old Bailey.

La fiscalía estadounidense había presentado 18 cargos contra Assange, de los cuales 17 son por violar la Ley de espionaje de 1917. En concreto lo acusa por conspirar, revelar documentos de defensa nacional, obtener y recibir información de manera ilegal, en muchos casos actuando en connivencia con la exsoldado Chelsea Manning. El cargo restante es por violar la Ley de abuso y fraude informático. WikiLeaks publicó documentos secretos sobre las guerras de Irak y Afganistán, cables del Departamento de Estado, e informes sobre sobre detenidos en la cárcel de Guantánamo. Los mismos revelaron crímenes de guerra y violaciones a los Derechos Humanos cometidas por EEUU, así como la injerencia de la Casa Blanca en las políticas internas de decenas de países.

Tal como viene ocurriendo desde el inicio del juicio decenas de personas se reunieron a las puertas del tribunal londinense para reclamar la libertad de Assange. Allí la esposa del periodista remarcó la gravedad de este proceso legal. “EEUU dice que puede llevar a cualquier periodista de cualquier parte del mundo a juicio en su territorio si no le gusta lo que están publicando”, señaló Moris. A su vez indicó que el gobierno norteamericano no pudo probar que algún informante de la Casa Blanca haya sido agredido tras las publicaciones de WikiLeaks. “Se cometieron crímenes terribles en Irak y Afganistán. Se cometieron crímenes terribles en la Bahía de Guantánamo. Los autores de esos delitos no están en la cárcel. Julian sí", indicó Moris.

Por su parte el actual director de WikiLeaks Kristinn Hrafnsson sostuvo que este juicio marcará un antes y después en nuestra civilización. “Estas cuatro semanas oímos decenas de testigos, periodistas, académicos, intelectuales, que dejaron expuestas las mentiras que se presentaron contra Julian Assange. (…) Detrás de esas mentiras quedó la verdad: este es un juicio contra el periodismo. Es sobre el futuro del periodismo de lo que estamos hablando”, sostuvo Hrafnsson. Respecto a los crímenes revelados por WikiLeaks, el director del sitio sostuvo que eran indispensables para llegar a la verdad. "No podemos cambiar el pasado, pero necesitamos saber la verdad sobre lo que ocurrió. Si Assange es extraditado seguiremos en la oscuridad. No podemos permitir que eso pase", indicó el periodista.

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Trump logró que TikTok deje de ser exclusivamente china

Dio su aval al acuerdo para que las norteamericanas Oracle Corp y Waltmart compartan la empresa con ByteDance

 

Donal Trump dio su último toque para que la masiva aplicación TikTok deje de ser un éxito exclusivo del mercado chino. Esta tarde, el presidente estadounidense dio su "bendición" para que las empresas norteamericanas Oracle Corp y Waltmart se asocien con la asiática ByteDance, y de esta manera se revierta la prohibición que a partir de mañana regiría para que la app no pueda operar en los Estados Unidos.

La confirmación fue hecha esta tarde durante una conferencia en la Casa Blanca, donde Trump calificó de “fantástico” al acuerdo entre las firmas china y estadounidense, que pone paños fríos a la larga guerra comercial entre ambos países.

"Pienso que será un acuerdo fantástico" y por eso “le he dado mi bendición al acuerdo”, dijo el mandatario. “Si lo concretan será genial”, agregó y definió que, si todo llega al buen puerto que él lo llevó, la aplicación seguirá llamándose como ahora pero “no tendrá nada que ver con China”.

La inminente asociación se precipitó a solo un día de que el propio Trump anunciara que TikTok dejaría de operar en los Estados Unidos desde mañana domingo, alegando supuestas razones de “seguridad nacional” que se verían amenazadas por el funcionamiento de esa popular aplicación oriunda del principal enemigo comercial de Washington.

El contrapunto entre TikTok y Trump escaló luego de que la empresa de capitales chinos hiciera caer las ofertas de asociación o venta con varias megacompañías estadounidenses, como por ejemplo Microsoft. Desde entonces, las presiones de la Casa Blanca contra la app se incrementaron hasta la paz alcanzada en las últimas horas.

Si el acuerdo se firma en las próximas horas o si hay garantías certeras de que se lo hará sin marchas atrás, TikTok podrá seguir operando en los Estados Unidos a partir de la entrega de sus códigos guardados bajo siete llaves a Oracle Corp.

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La presión de Trump surte efecto y TikTok elige a Oracle para su negocio en EE.UU.

El presidente estadounidense había amenazado a la red social china con retirarle la licencia para operar en su país por considerarla un herramienta de espionaje

 

La presión del presidente de EE.UU., Donald Trump, ha surtido efecto. ByteDance, la empresa china propietaria de la popular red social TikTok, eligió a la estadounidense Oracle para ser su socio tecnológico de confianza en el país norteamericano, según trascendió este domingo.

Trump, que considera la propiedad china de TikTok una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., había dado a ByteDance un plazo que vence el 15 de septiembre para vender sus operaciones en el país a una empresa local o abandonar el país. Con este movimiento, los datos personales generados por los usuarios estadounidenses permanecerán en el país.

TikTok seguirá en EEUU

Con lo conocido este domingo, la opción de que TikTok se viese forzada a cerrar sus operaciones en EE.UU. quedaría en principio descartada, aunque todavía falta tanto la aprobación de la operación por parte del Gobierno estadounidense como del de China, que ya en el pasado ha mostrado su disconformidad con la presión ejercida por Trump.

La elección de Oracle no implica que vaya a producirse una venta en términos estrictos del negocio de ByteDance en EE.UU., sino que esta tendrá a Oracle como socio en el país, algo que ambas compañías consideran que satisface los requerimientos impuestos por el presidente.

TikTok, que en EE.UU. tiene más de 80 millones de usuarios, es una de las redes sociales que más ha crecido en los últimos años, que se ha convertido en el principal entretenimiento para muchos adolescentes y un canal de márketing para importantes celebridades.

Fuertes vínculos entre Oracle y Trump

Oracle, con sede en Redwood City (California) y fundada en 1977, es una de las empresas pioneras de Silicon Valley, y pese a no tener un nombre tan reconocido para el gran público como Apple o Google, su software es usado por millones de empresas en todo el mundo.

El presidente ejecutivo y cofundador de Oracle, Larry Ellison –la quinta mayor fortuna del mundo, según Forbes– es uno de los pocos destacados ejecutivos de la industria tecnológica que ha expresado públicamente su apoyo a Trump, e incluso celebró un acto de recaudación de fondos para la campaña de reelección del presidente en febrero.

En las últimas semanas, se había especulado con que precisamente esta buena sintonía entre Ellison y Trump podía decantar la balanza a favor de Oracle, ya que el principal objetivo de ByteDance es tener garantizado el funcionamiento de sus operaciones en EE.UU. con el beneplácito del mandatario.

Microsoft admite la derrota

El mayor rival de Oracle en esta puja era precisamente su competidor en el mundo del software Microsoft (en esta industria, Microsoft ostenta el número 1 y Oracle, el número 2 en volumen de ventas a nivel mundial), que unas horas antes de que se conociese la elección de Oracle ya admitió la derrota en un comunicado.

"ByteDance nos ha dicho que no nos venderá sus operaciones en EE.UU. Tenemos confianza en que nuestra propuesta hubiese sido buena para los usuarios de TikTok, y a la vez habría protegido los intereses de seguridad de EE.UU.", apuntó la compañía propietaria del sistema operativo Windows.

Microsoft era visto desde principios de agosto como el favorito para hacerse con el negocio de ByteDance en EE.UU., y la firma de Redmond (estado de Washington) había llegado a asociarse con la cadena de grandes almacenes Walmart para este fin.

Walmart, la mayor compañía del mundo tanto en facturación anual como en número de empleados, veía en TikTok una oportunidad para avanzar en su apuesta estratégica por el comercio electrónico y la publicidad on-line.

EFE

14 de septiembre de 2020 08:50h

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Dibujo de Julian Assange durante la vista de este lunes sobre su extradición a EEUU. Elizabeth Cook /PA Wire/dpa

Este lunes ha comenzado la segunda fase del proceso de extradición de Assange a EEUU por el que se enfrenta a 175 años de prisión por 17 cargos de espionaje

 

"¿Está dispuesto a consentir su extradición?", preguntó la Fiscalía. "No", respondió Julian Assange. Así arrancaba este lunes la segunda fase del proceso de extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks encarcelado en Reino Unido. Tras una larga batalla legal, el caso puede sentar un precedente que limite la libertad de prensa, que tiene un estatus de protección especial en Estados Unidos por la Primera Enmienda de la Constitución.

Estados Unidos le acusa de haber violado su Ley de Espionaje por haber filtrado y publicado secretos diplomáticos y militares en 2010 a través de Wikileaks. Su defensa alega que su función fue equivalente a la de un periodista y cualquier límite que se ponga a su acción tendrá un impacto en cualquier periodista estadounidense.

"Los cargos que formula Estados Unidos están basados directamente en su trabajo como editor y periodista y pueden sentar un precedente terrible para quienes publican información clasificada de interés publico", dice a elDiario.es Olatz Cacho, experta de Amnistía Internacional que ha seguido el caso de Assange.

"El enjuiciamiento de Julian Assange, si se produce, podría tener un efecto disuasorio para la libertad de prensa y hacer que editores y periodistas se autocensuren por miedo a las represalias", dice Nils Muižnieks, director de Amnistía Internacional para Europa.

Las vistas durarán tres o cuatro semanas. Uno de los abogados de Assange, Edward Fitzgerald, se quejó de que no ha podido ver a su cliente en seis meses y propuso aplazar la vista hasta enero. La jueza lo rechazó y así comenzó este lunes el desfile de testigos.

En la puerta, decenas de manifestantes y activistas de diversas ONG como Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras mostraron su apoyo a Assange. Unos pocos periodistas pudieron entrar en el Tribunal Penal Central. La mayoría esperaba fuera.

Poco antes del comienzo de la vista, la directora de campañas internacionales de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Rebecca Vincent; la pareja de Assange, Stella Moris; y el director de RSF Alemania, Christian Mihr, intentaron entregar sin éxito al Gobierno una petición de 80.000 firmas para evitar la extradición. Como alternativa, acudieron a las puertas del juzgado con una pancarta en la que aparecen los nombres de los 80.000 firmantes.

"El periodismo no es un crimen", rezaba la pancarta sobre el hombro de Eric Levy, un veterano activista de 92 años que en 2003 viajó a Irak en autobús con otros pacifistas para hacer de "escudos humanos". Se alojaron en instalaciones civiles como estaciones eléctricas, almacenes de comida y plantas de tratamiento de agua para evitar que fuesen bombardeados. "Estoy aquí por la misma razón que estuve en Irak. Porque creo en la justicia y en la paz. Wikileaks habla por toda la humanidad decente y progresista", cuenta en una breve conversación con Stefan Simanowitz, de Amnistía Internacional.

Durante la vista, además, Assange fue detenido otra vez este lunes por las autoridades británicas al amparo de una nueva solicitud de extradición formalizada hace pocas semanas por EEUU y que amplía la base de sus acusaciones contra el australiano. Estados Unidos acusa a Assange también de haber conspirado con hackers para reclutar a desarrolladores para publicar información clasificada.

Entre quienes se mofaron del procedimiento legal está Edward Snowden, que está refugiado en Rusia para huir de la justicia de Estados Unidos por la revelación del programa de vigilancia masiva de la agencia para la que trabajaba, la Agencia de Seguridad Nacional.

"Literalmente le han vuelto a arrestar el día de su juicio. Sí, han vuelto a arrestar a un hombre que ya está en prisión. El proceso entero es menos juicio que una broma soviética", tuiteó.

Debido a la crisis sanitaria, las autoridades habían concedido permisos a decenas de personas para seguir la vista de forma telemática. Sin embargo, algunos de los que habían recibido dicha autorización, entre ellos el responsable de Amnistía Internacional, han visto como se revocaba dicho permiso poco antes del comienzo del proceso.

La jueza Vanessa Baraitser aseguró que esos permisos se concedieron "por error" ya que le preocupaba "mantener la integridad del tribunal" y "ver lo que ocurre en la sala".

"Estamos sorprendidos. Esto es un trabajo fundamental para Amnistía Internacional, llevamos a cabo seguimientos de juicios en todo el mundo y estamos reconocidos internacionalmente como observadores acreditados", se quejó Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa del Este y Asia Central. "Primero nos negaron la presencia física en agosto, pero nos garantizaron la presencia online de seis observadores, que hace un par de días se redujeron a solo uno y ahora nos enteramos que incluso esa plaza ha sido rechazada". La organización sigue haciendo trámites para poder seguirlo durante estos días.

Rebecca Vincent, de Reporteros Sin Fronteras, fue una de las pocas observadoras que pudo entrar en la sala el lunes y dijo que lo había conseguido por "la intervención de políticos alemanes y un representante de la embajada alemana".

Dentro de la sala también estaba el padre de Julian Assange, John Shipton.

175 años de prisión

Si es extraditado a EEUU, Assange se enfrenta a 175 años de prisión por 17 cargos relacionados con la Ley de Espionaje y uno por fraude y abuso informático. Según Courage Found, se trata de la primera vez que se utiliza esta legislación de 1917 contra un editor. "Es un tipo controvertido, pero pensamos que este caso está ligado directamnte a la libertad de expresión. No deberían existir estos cargos y Reino Unido no se debería plantear estar extraditando a Assange", dice Cacho. La experta de Amnistía Internacional cree que el fundador de Wikileaks no tendrá un juicio justo en EEUU y que "las altas autoridades del país ya lo han condenado".

Assange fue detenido en abril de 2019 por agentes británicos que irrumpieron en la embajada de Ecuador en Londres. Ecuador le concedió el asilo en 2012 y desde entonces Assange vivía en la embajada. Horas antes de su detención, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció por Twitter la retirada del asilo diplomático por considerarlo "insostenible". El arresto se produjo a petición de EEUU.

En 2010, la Fiscalía de Suecia ordenó la detención de Assange, acusado de violación y abuso sexual, y Suecia emitió una orden europea de detención. Reino Unido aceptó extraditarle y Assange entonces pidió asilo en la embajada de Ecuador. Assange dijo que este proceso era una excusa para su extradición a EEUU, donde podría ser juzgado por la filtración masiva de documentos secretos en 2010 a través de Wikileaks.

El relator especial de la ONU para casos de tortura, Nils Meizer, aseguró en una entrevista publicada en elDiario.es que Assange no intentó en ningún momento huir de la justicia sueca. "Cuatro países democráticos unieron fuerzas [Estados Unidos, Ecuador, Suecia y el Reino Unido] para aprovechar su poder y retratar a un hombre como un monstruo para que luego pudiera ser quemado en la hoguera sin que nadie protestara".

Por Javier Biosca Azcoiti

7 de septiembre de 2020 23:27h

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