Jueves, 10 Enero 2019 06:37

El barco fantasma

El barco fantasma

El velero de cuatro palos amanece anclado en las quietas aguas de la bahía de San Juan del Sur, y los fuertes vientos de finales de diciembre lo hacen girar desde el costado de estribor hasta dejarlo de proa a la costa. Es el Sea Cloud, un buque para cruceros de lujo que puede alojar a 60 pasajeros.


Los folletos hablan de él como de una leyenda romántica, con sus camarotes que conservan el estuco historiado en las paredes, los muebles de teca, sus ricos tapices, baños y chimeneas de mármol, y las llaves de los grifos de oro puro,” la magnificencia de los grandes palacios franceses”. La lista de pasajeros es un secreto bien guardado, y hay entre ellos “poderosos empresarios y altos directivos de multinacionales”.


Cuando llega la noche de despedida de año, el Sea Cloud parece arder con toda su arboladura encendida con ristras luces, pero el viento no trae música de fiesta, contrario a su vieja tradición, pues en un tiempo fue un cabaret flotante, cuando se llamaba Angelita y el mascarón de proa era una feroz águila dorada.


Fue botado en Bremen en 1931, encargo del magnate financiero Edward F. Hutton y su cónyuge, Marjorie Post, dueña de General Foods y emperadora del cornflake. El presidente Franklin Delano Roosevelt y su esposa Eleonora pasaron allí su luna de miel. Su primer nombre fue Hussar V, con 110 metros de eslora, el yate más grande del mundo para entonces.
Pero en 1955 lo compró el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, presidente vitalicio de la República Dominicana, Padre de la Patria Nueva, Invicto de los Ejércitos Dominicanos, Primer Anticomunista de América, entre sus más de 20 títulos oficiales. Se propuso él mismo para Premio Nobel de la Paz, pero con nula fortuna.


El velero llegó a puerto en Ciudad Trujillo, la capital, al tiempo de celebrarse la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre, montada para conmemorar sus 25 años en el poder, y lo bautizó con el nombre de su hija Angelita. Fue coronada reina de la feria en medio del calor infernal del Caribe vistiendo un abrigo hecho de 600 pieles de armiño ruso que valía 80 mil dólares.


Quien más disfrutaba del barco era, sin embargo, Ramfis, el primogénito: coronel a los cinco años de edad, general de brigada a los nueve y generalísimo a los 10, figuraba a la cabeza de La Cofradía, un grupo de alegres disolutos del que formaba parte su cuñado Porfirio Rubirosa, el más famoso playboy internacional de aquel tiempo, casado con Flor de Oro Trujillo, otra de las hijas del Paladín de la Libertad.


Las fiestas hasta el amanecer eran continuas, con el velero anclado o en travesía. Se alternaban las orquestas románticas y las que tocaban merengues ripiaos, y no era raro ver en ellas a Yul Brynner, Kim Novak o Zsa Zsa Gabor. Algunas veces comparecía el propio Salvador de la Dignidad Nacional, y hay quien atestigua haberlo visto pasearse en cueros por la cubierta, deseoso de mostrar sus atributos masculinos delante de la concurrencia.


No faltaba Radamés, hermano menor de Ramfis, bautizados ambos con nombres de personajes de la ópera Aída de Verdi; tampoco otros miembros de aquella fauna que buscaba blanquearse la piel porque les horrorizaba el color atezado que los denunciaba como mulatos: los hermanos del Protector de Todos los Obreros, Héctor Bienvenido, alias Negro (para su mala fortuna), o Amable Romeo, alias Pipí, patrón de burdeles, los que sólo podían funcionar al amparo de la “tarjeta de Pipí” que él extendía.


El Campeón de la Democracia Continental fue muerto a tiros el 30 de mayo de 1961, y el 18 de mayo del mismo año Ramfis cargó el ataúd en el velero, e igual hizo subir a bordo numerosos cajones llenos de billetes, tras saquear el Banco Central. Partieron rumbo a Cannes, pero cerca de las Azores el barco fue interceptado por la marina de Portugal, y obligado a regresar al puerto de origen con su carga, cadáver y dinero.


La inmensa fortuna familiar conseguida en base a robos, estafas y desmanes de poder se disipó para siempre. Ramfis murió en un accidente de automóvil en España, conduciendo un Ferrari; Rubirosa murió en París, cuando chocó al volante de otro Ferrari; a Radamés le pasaron la cuenta sicarios del narcotráfico en Colombia. Amable Romeo, Pipí, vio desaparecer su imperio de burdeles y murió añorando sus gallos de pelea en Miami.


Angelita tiene una estación de gasolina en Miami y predica en las esquinas la llegada del reino.


Cuando me asomo a la bahía la mañana del 2 de enero, el Sea Cloudha desaparecido del paisaje. Un barco fantasma, me digo, que llega a las costas de Nicaragua cada fin de año y me lo imagino alzando velas para seguir paseando por los mares, hasta el fin de los siglos, el féretro del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, dictador perpetuo.


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Hay 12 mil 800 menores migrantes en detención, cifra sin precedente en EU

La detención de niños migrantes alcanzó índices jamás vistos: 2 mil 400 menores estaban detenidos en mayo de 2017, cifra que subió a 12 mil 800 este mes, informó este lunes el diario The New York Times.

El incremento que ha puesto a prueba la capacidad de los refugios, no se debe al aumento de menores entrando por la frontera, sino a una reducción en el número de infantes que son liberados, sugiere una investigación del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos.

Trabajadores sociales aseguran que el cuello de botella está poniendo demasiada tensión lo mismo en los menores migrantes que en el sistema que cuida de ellos.

Actualmente, los refugios operan a 90 por ciento de su capacidad; en mayo de 2017 operaban a 30 por ciento.

Muchos cruzaron la frontera sin sus padres y fueron enviados a más de 100 refugios distribuidos principalmente en el suroeste de Estados Unidos.

Los datos recopilados y reportados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos al Congreso dan cuenta de que a pesar de los esfuerzos de la administración del presidente Donald Trump para desalentar la migración de centroamericanos, no ha variado el flujo de menores que cruzan la frontera; la única diferencia es que ahora menos familiares y responsables de los menores acuden para hacerse cargo de ellos por miedo a la estricta aplicación de las leyes migratorias, derivada de la política de tolerancia cero dispuesta por Trump.

En tanto, la Unión para las Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU), advirtió en un informe publicado este miércoles que el muro que la administración de Trump pretende construir en la frontera con México aumentará la cifra de muertes de indocumentados, pero no reducirá el flujo migratorio.

En el informe Muerte, daño, fracaso: Impactos pasados y futuros de los muros en la frontera México-Estados Unidos, la ACLU destacó que la construcción de más bardas fronterizas "sería un tremendo derroche de dólares provenientes de los impuestos, agravaría el daño a las comunidades vecinas y al medio ambiente, y aumentaría la tasa anual de muertes de migrantes".

En tanto, el senador Jeff Merkley, de Oregon, dio a conocer documentos del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que muestran que la administración Trump desvió 9.8 millones de dólares de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias hacia la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas para incrementar la detención de migrantes.

El senador Merkley calificó el hecho de "escandaloso", y añadió "no fue suficiente con separar a miles de menores de sus padres, el gobierno eligió pagar por este horrendo programa a cambio de disminuir su capacidad de respuesta ante la devastadora temporada de huracanes que se avecina".

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Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia

-¿También bebés?

-También bebés.


Estas cuatro palabras, emitidas por la cadena de noticias CBS en 1969, tuvieron un profundo impacto en la opinión pública estadounidense, en la presidencia de Nixon y en el curso de la Guerra de Vietnam. Esta semana, la pregunta sobre los bebés volvió a escucharse en la Casa Blanca, esta vez en torno a los miles de niños inmigrantes, algunos de apenas unos meses, arrancados de los brazos de sus madres y padres y encarcelados en jaulas por orden del presidente Donald Trump.


La pregunta “¿También bebés?” fue planteada hace medio siglo por el experimentado periodista de investigación Mike Wallace a un joven veterano de guerra de Vietnam llamado Paul Meadlo. “También bebés”, respondió Meadlo, un soldado raso del ejército que, junto con muchos otros soldados estadounidenses, había llevado a cabo una incursión contra un poblado vietnamita llamado My Lai el 16 de marzo de 1968.


Lo que siguió llegó a conocerse como la Masacre de My Lai. Los soldados estadounidenses masacraron a más de 500 civiles en el transcurso del día. “Suplicaban y decían: ‘No, no’. Y las madres abrazaban a sus hijos y… bueno, seguimos disparando. Ellos agitaban los brazos y suplicaban”, le declaró Meadlo a Wallace.


Meadlo llegó a la entrevista con CBS gracias a un joven periodista independiente llamado Seymour Hersh, que estaba investigando la masacre. Hersh localizó a Meadlo, obtuvo su testimonio y lo convenció de hacer la entrevista para CBS . Lo que el periodista descubrió sobre la masacre de My Lai lo atormenta hasta el día de hoy. En una entrevista para Democracy Now! sobre su nuevo libro, Reporter: A Memoir (Periodista: una autobiografía, en español), Hersh expresó: “En lugar de encontrarse con el enemigo, en el poblado solo había familias, mujeres, niños y ancianos. Y entonces comenzaron a asesinarlos. Los arrojaron a una zanja, violaron a las mujeres, los mataron. Arrojaban a los bebés y les disparaban con bayonetas. Esto fue difícil de procesar para mí, fue muy difícil en el primer año. Algunas de las cosas que mantuve fuera del artículo inicial eran simplemente horrendas”.


En cuanto a la aparición de Meadlo en CBS , Hersh recordó: “Mike Wallace, que era fuerte como un toro, le preguntó cinco veces en esa entrevista, ‘¿También bebés?’ y siguió repitiendo ‘¿También bebés?’”.


Más adelante, Hersh publicó el informe sobre la masacre en la pequeña agencia de noticias antibélicas Dispatch News Service, después de que varios de los principales medios estadounidenses la rechazaran. En 1970 recibió el Premio Pulitzer por esta investigación. Hersh considera que existen paralelismos entre aquella situación y la cobertura que finalmente está haciendo la prensa sobre la actual crisis de separación de familias inmigrantes. “Esto podría ser un punto de inflexión”, opinó Hersh.


Hoy vemos fotos de niños y niñas llorando junto a sus padres y madres esposados, y hemos podido escuchar una grabación publicada por el medio ProPublica donde se escucha a los niños gritar “¡Mamá! ¡Papi!” mientras un guardia se burla de ellos, diciéndoles “Bueno, aquí tenemos una orquesta. Solo falta el director”. Autoridades electas y medios de comunicación se han congregado en la región fronteriza de Estados Unidos y México para exigir el acceso a los centros de detención. La secretaria de Seguridad Nacional,Kirstjen Nielsen, fue interrogada en una conferencia de prensa en la Casa Blanca acerca de por qué su departamento solo había publicado fotos de niños de más de 10 años de edad encarcelados en jaulas y ninguna foto de niñas o niños pequeños. “¿Dónde están las niñas? ¿Dónde están los bebés?”, le preguntaron varias veces. La confusión de la secretaria Nielsen sobre el paradero de bebés y niñas desató reacciones aún más fuertes.


La política de Trump de “tolerancia cero” hacia inmigrantes indocumentados y solicitantes de asilo en la frontera sur de Estados Unidos, anunciada por el fiscal general Jeff Sessions el pasado 6 de abril, permitió que el Departamento de Seguridad Nacional, con su Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y su Patrulla Fronteriza, arrestara a los adultos sospechosos de cruzar la frontera sin la documentación adecuada, y los separara de sus hijos. La cantidad de niños y niñas secuestrados por estos organismos es mayor a 2.300. La revista electrónica The Intercept estima que han sido más de 3.700 desde octubre.


Decenas de activistas defensores de los derechos de los inmigrantes han organizado protestas en todo el país contra la orden de Trump desde el mismo día de su emisión. El movimiento se fue multiplicando. Muchos congresistas exigieron ver a los niños encarcelados. Gobernadores demócratas y republicanos comenzaron a emitir órdenes ejecutivas para retirar o impedir que las tropas de la Guardia Nacional dependientes de sus estados acudan a la frontera para ayudar al Departamento de Seguridad Nacional. Varias aerolíneas se unieron en su rechazo de transportar a los niños separados de sus padres. El miércoles, finalmente, Trump emitió una orden ejecutiva que revierte su propia decisión. Desde ahora, las familias ya no serán separadas al atravesar la frontera.


Sin embargo, eso no soluciona la crisis de los miles de niños y niñas que ya han sido arrancados de los brazos de sus padres. No se generó un mecanismo para reunir a los padres, de los cuales algunos ya han sido deportados, con sus hijos, que todavía están en jaulas, cárceles y campamentos de emergencia establecidos a lo largo de todo el país en 17 estados.


Hace cincuenta años, cuatro palabras escuchadas en todo el país cambiaron el curso de la Guerra de Vietnam: la pregunta “¿También bebés?” y la respuesta “También bebés”. Cuatro palabras que se escucharon esta semana, “Mamá, mamá. Papi, papi”, expusieron la crueldad del gobierno de Trump y cambiaron poderosamente el curso del debate sobre la inmigración.
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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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El Pentágono y la agencia ICE preparan instalaciones para albergar a 20 mil indocumentados

Los testimonios de padres y niños migrantes tratando desesperadamente de encontrarse después de ser forzosamente separados por el régimen de Donald Trump se han multiplicado, mientras el presidente calificó ayer de falsas las historias de tristeza que cuentan sus críticos sobre los menores.

La confusión impera entre funcionarios y abogados que, desesperadamente también, tratan de entender si hubo o no un cambio de política y sus implicaciones, después de la firma de la orden ejecutiva para poner fin a las separaciones e instrucciones del mandatario para que se reunificaran las familias separadas. Si procede, la nueva disposición cambia una de separación de familias por una de encarcelamiento de familias.

Pero el primer obstáculo para reunificar a esas familias es que nadie sabe bien dónde están muchos de los más de 2 mil 500 niños que han sido separados de sus padres sólo en los pasados dos meses (más de 4 mil durante el último año).

Se supone que se encuentran entre los más de 11 mil menores de edad clasificados como no acompañados que están internados en unos 100 albergues en por lo menos 16 estados.

Sin embargo, nadie parece saber en cuáles ni cuántos han sido colocados con familiares de este país o con guardas. Incluso, si fueron deportados o finalmente reunificados con sus familias.

Abogados y oficiales narran que madres y padres detenidos preguntan –con lágrimas y furia– una y otra vez por la ubicación de sus hijos, cuándo los verán de nuevo, y que una y otra vez tienen que responder que no saben. Erik Hanshew, defensor público en El Paso, dijo al Washington Post que en los procesos judiciales para adultos detenidos interrogó ante el juez a un agente de Migración, a quien preguntó si sabía dónde estaba la niña de cuatro años que estaba con su cliente cuando fueron detenidos. La respuesta de los agentes es siempre negativa. Ni se le proporcionó información al padre sobre cómo ubicar a su hija. Durante el interrogatorio, el juez enfureció e incrédulo comentó que cuando te procesan en una cárcel y te quitan tu cartera, te dan un recibo, pero si te quitan a tus hijos, ¿no te dan nada? ¿Ni una hoja de papel?

La red de albergues para menores de edad migrantes, que en realidad se trata de centros de detención, son operados de manera privada, bajo contrato con el Departamento de Salud y Servicios Humanos, en lo que es un negocio multimillonario, el cual se está ampliando con las nuevas políticas de Trump de crear centros para menores de 13 años –incluso hay bebés– y ciudades de carpas para alojar a cientos más.

Por otro lado, se reportó ayer que la agencia migratoria ICE está buscando ampliar su capacidad de detención para acomodar a unas 15 mil familias. Se informó que el Pentágono está preparando lugares en bases militares para unos 20 mil migrantes detenidos, se supone que con niños.

El costo de alojar a un niño en estas ciudades de carpas es de 775 dólares la noche (más que muchos hoteles de lujo), mientras mantenerlos en albergues más tradicionales cuesta 258, reportó NBC News citando fuentes oficiales. La estancia promedio en esas instalaciones es de casi dos meses.

Todos los medios nacionales están repletos de crónicas sobre la agonía de madres y padres buscando a sus hijos, de los cuales fueron separados dentro de un complicado gigantesco laberinto burocrático, más aún por falta de coordinación entre agencias, barreras de idioma y por el caos generado desde lo más alto.

Ayer, Trump intentó descalificar esas historias declarando que los demócratas están difundiendo cuentos falsos de tristeza y dolor. Reiteró que las leyes de inmigración son débiles y por tanto la necesidad de una frontera sureña fortalecida, ya que “no podemos permitir que nuestro país sea abrumado por migrantes ilegales”.

Poco después intentó cambiar la narrativa –tras su derrota por niños migrantes– al acusar que las verdaderas víctimas de lo que llama la crisis de migración son estadunidenses. Sostuvo una reunión, en la cual tuiteó: “Estamos reunidos para escuchar directamente a las víctimas americanas de la migración ilegal. Estos son ciudadanos americanos permanentemente separados de sus seres queridos, porque fueron asesinados por criminales extranjeros ilegales”.

En el encuentro agregó que esos ciudadanos están permanentemente separados de sus seres queridos. No por un día o dos, sino permanentemente, porque fueron asesinados por extranjeros criminales e ilegales.

Pero críticos y activistas continuaron denunciando como cruel la política de Trump. Esta es una crisis humanitaria de proporciones épicas, que fue creada por el presidente Trump, acusó el abogado David Leopold, ex presidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración. Señaló que la orden ejecutiva no resuelve esa crisis. Se realizará una acción de protesta nacional el 30 de junio, mientras el torrente de denuncias continúa por todo el país.

Mientras tanto, relatores especiales sobre derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas expresaron que la orden ejecutiva del presidente no resuelve el problema de fondo de mantener a niños en detención, sea separados o con sus familias, y llamaron a que el gobierno estadunidense los libere. La detención de niños es punitiva, daña severamente su desarrollo y, en algunos casos, podría llegar a ser tortura (https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/Display News.aspx?NewsID=23245&LangID=E).

En medio de todo esto, con el régimen de Trump nutriendo la ola antimigrante, una nueva encuesta de Gallup reveló que 75 por ciento de estadunidenses –nivel récord– opina que la migración es algo positivo para el país. Sólo 19 por ciento opina lo contrario.

Más información en http://www.jornada.com.mx/sin- fronteras

Sábado 23 de junio de 2018
Nueva York

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Lunes, 18 Junio 2018 06:27

Alerta amber

Pediatras y sicólogos han advertido sobre el daño irreparable que se provoca a los niños al separarlos de sus padres, política que el gobierno del presidente Donald Trump está aplicando a todas las familias que cruzan la frontera estadunidense sin documentos. En la imagen, una niña hondureña de 2 años que fue separada de su madre. Gráficas como esta se viralizaron y una fue portada del Daily News.

Miles de niños, en su mayoría mexicanos y centroamericanos, han sido secuestrados en Estados Unidos y colocados en jaulas y centros de detención. Muchos padres no saben dónde están. No son víctimas del crimen organizado, sino del gobierno de Estados Unidos.


El régimen de Donald Trump ha decidido criminalizar a todo inmigrante que intente cruzar la frontera sin visa, aun a los que se presentan ante autoridades en la frontera para solicitar asilo –derecho protegido por las leyes nacionales e internacionales– y arrancar de sus brazos a sus hijos. Por lo menos 4 mil menores de edad han sido separados por esta política durante el ultimo año y medio, unos 2 mil de ellos sólo en semanas recientes.


Las historias diarias son inaguantables (mejor dicho, deberían serlo). Una foto que ha dado la vuelta al país, de una niña hondureña de 2 años llorando mientras agentes de la Patrulla Fronteriza esculcan a su madre, revela la brutalidad que se está permitiendo. Mientras los padres son criminalmente procesados, sus hijos son separados y clasificados ahora como menores de edad no acompañados, los cuales se suman al total de 11 mil 432 menores de edad inmigrantes (la mayoría ingresaron solos) bajo custodia del gobierno federal.


La cascada de testimonios es constante: padres deportados que no saben dónde están sus hijos ni cuándo los verán de nuevo después de que fueron separados; cientos de niños alejados de sus padres que están alojados en una serie de jaulas formadas por rejas de metal; una adolescente en uno de estos centros que le enseñaba a otros reos cómo cambiar los pañales de una pequeña que no conocía y que estaba tan traumatizada que no hablaba, sólo estaba enrollada como una bola, describió Michelle Brane, de la Comisión de Mujeres Refugiadas; la pediatra Colleen Kraft, presidenta de la Academia Americana de Pediatría, quien visitó un centro para niños menores de 12 años separados de sus padres, donde encontró una niña de unos 2 años que estaba gritando y golpeando con sus puños, y aunque una empleada intentó ofrecerle juguetes para tranquilizarla y deseaba consolarla, no podía porque la regla es que no pida tocar, ni abrazar ni levantar a la niña, quien había sido separada de su madre la noche anterior.


Pediatras y sicólogos han alertado del daño irreparable de estas prácticas para los niños. Más de 4 mil 500 profesionales de salud mental y 90 organizaciones están solicitando al gobierno frenar las separaciones de inmediato. Pretender que niños separados no crecen con la metralla de esta experiencia traumática en sus mentes es no reconocer todo lo que sabemos del desarrollo de menores de edad, el cerebro y el trauma, afirman en la petición.


Esta práctica que ha sido condenada por la ONU, la Iglesia Católica y otras denominaciones, por las principales organizaciones de derechos humanos, y, es tan atroz que el propio Trump rehusa aceptar responsabilidad por ella. Mintiendo, para variar, acusó que sólo se está aplicando una ley que es culpa de la agenda legislativa horrible y cruel de los demócratas, pero no existe ley que ordene la separación de familias inmigrantes. Afirmó que todo esto se puede resolver sólo con los demócratas aceptando aprobar sus propuestas para la construcción de un muro y una reducción de la inmigración legal, entre otras medidas. A la vez, otros dentro de la Casa Blanca han afirmado que el propósito central es la disuasión par reducir el flujo migratorio.


O sea, el régimen de Trump está usando a niños migrantes como rehenes para su agenda política.


Va creciendo el repudio general a estas medidas dentro de este país, con líderes políticos, religiosos, defensores de derechos humanos y civiles, artistas, periodistas y más a través de actos de protesta, documentación y presión.


Pero aquí aún no se sabe de condenas y menos acciones por los gobiernos, los candidatos políticos, los intelectuales y otros para proteger a los niños de nuestros países, a pesar de esta masiva alerta amber.

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Lunes, 04 Junio 2018 07:29

La línea

La línea

Cruzan una línea y de repente sus hijos son arrebatados de sus brazos por agentes uniformados. No son casos aislados (van más de mil 200 de estos actos hasta donde se sabe a la fecha), ni es abuso de autoridad, no se trata de una aberración. Es la política oficial de Estados Unidos.

Frente a esto, hay otra línea que se está cruzando, una muy clara y definida para todos de ambos lados de la frontera. Una línea que define si aún existe la conciencia o si ya estamos tan abrumados de tanta violencia, tan acostumbrados al horror, que ya no reaccionamos ante esta barbaridad, otra más.

Estos niños son encarcelados temporalmente –a veces eso implica varios meses y en algunos casos más de un año– en centros de detención, mientras otra burocracia busca colocarlos en hogares, frecuentemente con familiares si éstos existen y se atreven a presentarse (corren el riesgo de ser detenidos si no tienen papeles)

En algunos de estos centros los niños separados de sus padres, o los que llegaron no acompañados, viven con cientos de menores esperando ser procesados. Son ofrecidos algunos servicios médicos y hay cientos de oficiales que muestran compasión, pero a fin de cuentas son niños enjaulados sin sus padres, algunos menores de 4 años.

Vale señalar que todo esto no empezó con Trump, sino que frente a la llamada crisis de los menores de edad que inmigran no acompañados hace unos años, el gobierno de Barack Obama ya los alojaba en centros de detención (aunque no se llamaban formalmente así). El Arizona Republic consiguió en 2014 algunas de las primeras imágenes de un centro de detención especializado para niños en Nogales, donde se ven durmiendo en el piso de un almacén organizado en jaulas.

Pero ahora, la política oficial es la separación de menores de edad de sus familias al cruzar la línea fronteriza con México. Hoy día, estos centros han llegado a 90 por ciento de su capacidad, y las autoridades están buscando nuevos lugares para depositar a los menores de edad porque pronto ya no habrá espacio, y entre las opciones están algunas bases militares.

Se han detonado protestas en decenas de ciudades del país, organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles y otras más han impulsado demandas legales ante tribunales nacionales y hasta en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, otros promueven peticiones o campañas de cabildeo ante el Congreso para exigir el fin a esta prácticas, tal como lo ha reportado La Jornada en estos días.

Pero ante la crueldad extrema de esta política –y sus obvias consecuencias de traumatizar a refugiados e inmigrantes que huyen de la violencia, atraviesan uno o varios países en condiciones extremadamente peligrosas, sólo para ser criminalizados y separados de los hijos que buscaban proteger por el régimen de Trump, tras sus grandes escapes– se esperaría una respuesta mucho más masiva y universal, tanto aquí como de los países de donde provienen o cruzan, ¿o no? (En este mismo espacio la semana pasada también se abordó este mismo asunto, con esta misma pregunta. Una semana después, con disculpas al lector por insistir, se tiene que repetir).

No se necesita mucho para imaginarse –está detallado en reportajes y hasta fotografiado– los gritos de angustia y dolor, de terror. Una y otra vez, agentes de migración, algunos que, se supone, también tienen hijos, están arrebatando a niños gritando y llorando de los brazos de sus madres, y al fin del día han de llegar a cenar con sus familias, algunos seguramente abrazan a sus hijos; sólo están cumpliendo órdenes de trabajo de Washington. Muchos han comentado –incluso familiares de víctimas– que esto mismo lo hacían los nazis. Una pancarta en una protesta reciente señalaba: Por favor, no seamos buenos alemanes, en referencia a cómo oficiales, burócratas y militares de bajo rango nazi justificaban sus crueles tareas argumentando que eran gente patriota y buena que sólo estaba cumpliendo órdenes (urge leer de nuevo a Hannah Arendt, quien exploró todo esto).

El peor terror que un niño puede padecer es ser arrebatado a sus padres. ¿Niños rubios con ojos azules jamás serían tratados tan brutalmente en nuestras fronteras? No, el trumpismo es racismo, Dios mío, ¿en que nos hemos convertido?, preguntó por tuit el actor y cómico Jim Carrey (muchos comediantes se han convertido en los portavoces de la conciencia en este país).

Tristemente, este tipo de prácticas no son nuevas en este país. Miles de niños de comunidades indígenas fueron separados por las autoridades y enviados a escuelas de indios a miles de kilómetros de sus pueblos donde sistemáticamente se anulaba su idioma, su cultura, su historia, a veces acompañado con castigo físico y abusos de todo tipo; una práctica que empezó en el siglo XIX y se extendió a lo largo de un siglo hasta 1970.

También los niños de esclavos africanos y sus descendientes fueron robados a sus madres por sus amos. Día y noche, uno podía escuchar a hombres y mujeres gritando... sus familiares eran arrebatados sin ningún aviso... La gente siempre se estaba muriendo con un corazón roto, recordó en una entrevista en 1938 una testigo a las subastas de esclavos. Un ex esclavo narró en 1849 cómo un niño fue arrebatado de los brazos de su madre ante los chillidos más desgarradores entre madre e hijo por un lado, y las declaraciones amargas y latigazos crueles de los tiranos por el otro, antes de que la madre fuera vendida al postor más alto, según documenta una exhibición en el Museo de Historia Afroamericana del Smithsonian en Washington llamada Tiempo de llanto, reportó el Washington Post.

No, no es algo nuevo, pero sí es un momento en el que uno tiene que decidir sobre si ya se cruzó o no una línea que debería ser absoluta y rígida: son nuestros niños, hijos de todos, de ambos lados de la frontera.

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La educación popular  como alternativa de futuro juvenil

La ciudad no está pensada para la juventud, mucho menos para los adolescentes. Ellos, desde el plano cotidiano, están obligados a seguir unas pautas de comportamiento y acción que establece el sistema educativo y el familiar: ir de la casa al colegio y del colegio a la casa... En sus tiempos libres, dedican sus energías a las redes sociales, video juegos o a divertirse con sus amigos. Sin embargo, no hay posibilidades para ellos, de verdad convocantes, más allá de eso.

 

La juventud está permeada por la cultura capitalista y sus cánones consumistas, reflejada en los medios de comunicación: programas basura que elogian al idiota, supuesto popular, al tiempo que promueve el bulling y muestra como “ñoño” al inteligente o al que le gusta el estudio. Apología de las drogas, sexo y narcotráfico, realitys shows dedicados a la competencia despiadada, la sexualización de la infancia y la juventud a partir de la música, la radio, el internet y las redes sociales.

 

La juventud del no futuro

 

Este no futuro es una característica de la sociedad colombiana. No es novedoso encontrar preadolescentes consumiendo pegante en las calles de cualquiera de nuestras grandes ciudaes, incluso dentro del sistema de transporte público. Niños y niñas que no les importa el futuro (no tienen presente, mucho menos porvenir), mientras los demás observan la escena de forma morbosa e indiferente, pero nunca con el ánimo de ayudar.

 

Muchos de ellos/ellas no cuentan con condiciones económicas y sociales favorables, lo que los va excluyendo, sacando del sistema educativo o del mundo laboral bien reconocido y remunerado. Sin opciones que vitalicen su diario vivir, encuentran en las drogas una alternativa –escapismo–; enrolados en combos o galladas para su consumo, terminan en la delincuencia como opción para levantar unos pocos pesos con los cuales sostener el propio vicio, que cada día será más intenso.

 

Un panorama al que no logra darle acertada respuesta las mediocre políticas juvenil proyectada por nuestros malos gobernantes. Es notoria la ausencia de una política juvenil desde la cual se piense y discutan cuestiones que aquejan a esta capa de la sociedad, aspectos como las drogas, el alcohol, la política, el sexo, las fiestas, el barrismo, el futuro productivo, el servicio militar obligatorio, los valores y las costumbres tradicionales de sus propios barrios, su historia en la comunidad etcétera. Todos estos temas y problemáticas son escenarios de discusión que normalmente se dejan de lado hasta dentro de las charlas familiares, lo que ocasiona un vacío, el cual se piensa llenar con la opinión o experiencia –no importa si buena o mala– de otras personas.

 

La educación popular

 

Vacío que en parte llenan los y las educadoras populares que van a los barrios y desde la autonomía abren espacios de participación e intercambio para los jóvenes, niños y niñas alrededor de distintos intereses. Escuelas de fútbol, clases de música, circo, tejido, escuelas de rap, esténcil y grafiti, refuerzos, preicfes gratuitos y populares. Proyectos que se convierten en alternativas y muchas veces puertas de cambio para los jóvenes, al sentirse reconocidos y valorados, concitados ante y para sus propias vidas, al reconocerse dentro de una comunidad, dueños de distintos saberes funcionales y transformadores.

 

En un sistema excluyente como el nuestro, en donde la juventud no tiene cabida en los escenarios de liderazgo; donde su voz, voto u opinión no son tenidos en cuenta en/para la construcción de una Colombia para ellos, sino que se continúan reproduciendo los mismos vacíos reinantes en muchas cuestiones cotidianas, los escenarios de participación e interacción que puede abrir un proceso de educación popular, da la bienvenida a la realidad de la juventud, para acercarse a nuevas formas de entender, cuestionar y transformar sus propias formas de percibir la vida.

Publicado enEdición Nº244
Alejandra Kollontai. Las relaciones sexuales y la lucha de clases. El comunismo y la familia

Alejandra Kollontai es una figura principal en la historia de la Revolución Rusa y en la historia del feminismo radical, al cual aportó la idea que la revolución político-sexual es parte indispensable del camino hacia la liberación de la sociedad. 

En el seno del Consejo de los Soviets pugnó por el derecho de las mujeres al aborto y a la ayuda materno-infantil, por el fin del matrimonio y el derecho al placer, así como por el trabajo retribuido en igualdad con los hombres.

"Cuatro de cada 10 venezolanos piensan irse de Venezuela": Encuesta Datos Group

Cuatro de cada 10 venezolanos planean irse de Venezuela en los próximos 12 meses para escapar de la grave crisis económica, según un estudio de la encuestadora Datos Group.

"La gente se va porque no puede comer", dijo este lunes el director de la empresa, Luis Maturén, al explicar a la AFP los resultados del sondeo.

Los venezolanos enfrentan una crisis que combina escasez de todo tipo de bienes básicos, y una hiperinflación que según el FMI podría escalar a 13.000% en 2018.

"Viene una diáspora muy importante, pues cuatro de cada 10 venezolanos afirmaron que se irán del país en los próximos 12 meses", señaló Maturén.

La migración se relaciona con la búsqueda de ingresos en moneda extranjera para sostener a los miembros del grupo familiar que se quedan en el país, ante el hundimiento de la moneda local, el bolívar.

De acuerdo con la investigación, en la actualidad las remesas se ubican en unos 289 millones de dólares al año, lo que equivale al 0,1% del Producto Interno Bruto.

"El 42% viene de Europa y el 40% de Norteamérica, y vamos a estar viendo un incremento de Latinoamérica", subrayó Maturén.

El sondeo, realizado entre el 4 de enero y el 2 de febrero entre 2.074 personas, estima que unos tres millones de venezolanos reciben dinero de familiares en el extranjero, lo que representa 14% de la población.

Además, 5% "dijo que había recibido medicinas y alimentos del exterior", anotó el encuestador.

El volumen de remesas de Venezuela aún es bajo, pero los pronósticos apuntan a que para 2018 se duplique, añadió.

A su juicio, la pérdida de poder adquisitivo divide al país entre quienes reciben divisas y los que sobreviven con bolívares.

Pulverizado por la hiperinflación, el ingreso mínimo, de 1.307.646 bolívares, equivale a 36,6 dólares a la cotización oficial y a 6,1 dólares en el mercado negro.

La crisis política no figura entre las principales preocupaciones de los venezolanos.

"La prioridad es sobrevivir, pues 40% manifestó como principal preocupación el alto costo de la vida y 29% el desabastecimiento", afirmó el experto.

Tomás Páez, sociólogo especialista en migración, asegura que entre 400.000 y 500.000 venezolanos han abandonado el país en los dos últimos años.

Durante ese período se profundizó la crisis, especialmente por la caída de los precios del petróleo -fuente de 96% de los ingresos- y el férreo control de la economía por parte del gobierno, según economistas.

 

Por: Agencias | Lunes, 05/03/2018 04:11 PM |

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Sábado, 10 Febrero 2018 06:43

La homosexualidad y las urnas

La homosexualidad y las urnas

Ambos se llaman Alvarado, son periodistas y cuarentones. En la votación de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Costa Rica, el pasado domingo, el pueblo puso frente a frente en la segunda vuelta a Fabricio Alvarado, del ultraconservador Partido Restauración Nacional (Prn) –con 24,91 por ciento de los votos–, y a Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (Pac, de centro, oficialista), con 21,66 por ciento. Hace apenas dos meses ambos sumaban menos de un 5 por ciento en las encuestas de intención de voto.


Faltando 25 días para la elección estalló el tema que monopolizaría la campaña electoral y que marcó la decisión final de los votantes (la abstención fue del 34,34 por ciento): el matrimonio igualitario y los derechos de las personas Lgbt. El predicador evangélico Fabricio Alvarado, quien hasta ese momento tenía tan sólo 3 por ciento de intención de voto, desconoció la opinión consultiva emitida el 9 de enero pasado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), favorable al matrimonio homosexual, y que indicaba que Costa Rica debía asegurar el cumplimiento de los derechos de todas las personas, sin importar su orientación sexual. Fabricio Alvarado instó por televisión a la gente a rechazar la opinión de la Cidh mediante su voto en las elecciones: “Hagamos vinculante nuestra opinión, este será nuestro referéndum, el momento definitivo para demostrar que Costa Rica es pro vida y está a favor del matrimonio entre hombre y mujer”.


Pronto el candidato alcanzó el segundo lugar en las encuestas y su ascenso fue imparable. Según el politólogo Rubén Rojas, el apoyo al predicador indica que la sociedad costarricense sigue siendo “sumamente conservadora”.


El gobernante Pac y el emergente Prn medirán fuerzas en el balotaje del 1 de abril, y ambos buscan aliados políticos. Para Restauración Nacional el panorama es más accesible, puesto que los partidos conservadores, y que impulsan la llamada “defensa de la familia”, fueron los cuatro que le siguieron en popularidad en la votación. Paralelamente, el Alvarado oficialista ofreció un “gabinete multipartidista” para derrotar al actual diputado y ganador de la primera vuelta.


Lo que ya está escrito es que el ala progresista en la Asamblea Legislativa se redujo notablemente, frente al auge conservador. Los cinco partidos conservadores tienen, juntos, mayoría en el parlamento, lo cual les permitirá hacer reformas constitucionales: suman 46 diputados, frente a 11 de los dos partidos progresistas, Acción Ciudadana y Frente Amplio.

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