Declaración de gratitud de la campaña cívica “Víctor Vidal Alcalde”

CON EL TRIUNFO DE VÍCTOR VIDAL GANA EL PUEBLO DE BUENAVENTURA. Decir que con la llegada de Víctor Vidal a la alcaldía de Buenaventura gana el pueblo, no es una simple frase bonita que surge por facilismo ni para impresionar. Esto encierra una poderosa verdad que nos llena de esperanza, y que debemos entender para asimilar y asumir el enorme desafío que nos depara como pueblo.

Es fácil relacionar el triunfo que todavía no terminamos de saborear y asimilar, con el paro cívico de 2017 del cual se dijo proféticamente que partiría la historia de la ciudad en dos. Hoy esa afirmación no deja ya ningún lugar a dudas. Pero el origen del proceso se remonta varios años atrás.

Se trata de la victoria de un pueblo, en el sentido más amplio de la expresión, como es amplio y diverso el movimiento cívico y popular que concreta este triunfo en el terreno electoral, pero que tiene ya muchos frutos en el largo camino del intenso proceso de participación y organización cívica y comunitaria.

Si alguna cosa tiene de particular y de importante el triunfo del movimiento cívico es precisamente que no se trata de una reacción momentánea o de un fenómeno mediático inspirado por alguna figura diseñada en los laboratorios de los expertos en imagen y márketing político. Es todo lo contrario. Hoy el pueblo de Buenaventura está cosechando el fruto de un trabajo hecho en minga y cocinado desde hace muchos años en el fuego lento del proceso comunitario surgido desde abajo, desde las raíces, desde los ríos y los consejos comunitarios, desde las calles y los barrios. Y por qué no decirlo, con olor a tierra mojada, a pescado salado, a lluvia pertinaz y a sudorosos rostros dorados por el sol brillante, fecundo y duro sol del Pacífico profundo.

En este fuego lento se fueron cocinando las razones maduradas en la experiencia de la organización comunitaria que incluso se remonta hasta los orígenes de la ley 70, y con ellas al Proceso de Comunidades Negras y decenas de organizaciones similares que desde distintos rincones confluyendo en Buenaventura, han hecho la lucha. Entre ellas, el movimiento Juventud 500 de donde surge Víctor Hugo Vidal Piedrahita.

De este multicolor universo surgió en 2012 el evento Marcando Territorio centrado en la necesidad de defender la relación con el territorio y el derecho ancestral que tienen al mismo los pueblos afrodescendientes e indígenas de la Buenaventura urbana.

Antes del paro cívico, y con muchas razones después de los acuerdos, muchas han sido las personalidades queridas e influyentes, que se han enamorado de este proceso y han puesto lo mejor de su capacidad humana para acompañarnos. De todos ellos también es el triunfo. Y así sabemos que con el triunfo de Buenaventura, gana también Colombia, gana la esperanza y la certeza de comprobar que la solidaridad da grandes frutos.

Son numerosas las organizaciones de la vida nacional e incluso internacional que estaban atentos a los resultados de Buenaventura. En el buen sentido de la palabra, estas elecciones en Buenaventura eran centro de la atención y prueba de fuego para el pueblo.

Organizaciones y personas de la vida académica y universitaria, investigadores, intelectuales, Ongs defensoras de derechos humanos, todas con el común denominador de haberse “enamorado” de la causa justa enarbolada por Buenaventura con su multicolor gama de liderazgos y expresiones de la vida cívica, cultural, social y política han hecho aportes valiosos, y están hoy más que nunca dispuestos a profundizar su trabajo con Buenaventura y por Buenaventura.

Son muchos y diversos los aliados fraternos, y entre ellas unos emblemáticos que no se pueden omitir: El obispo del Pueblo, el Emérito Héctor Epalza Quintero quien siempre ha mantenido un público idilio con la lucha dura de Buenaventura desde los momentos más difíciles y dolorosos de la violencia, hasta el cierre mismo de campaña con el obispo Rubén Darío Jaramillo, que decididamente puso el acento en llamar a que la decencia y la dignidad se impusieran a la hora de elegir. Un mensaje que el pueblo, sabio como se le puede llamar hoy, supo entender con claridad.

También figuras y fuerzas de la vida política nacional. El más conocido y frentero es el senador Alexander López, pero felizmente no es el único. Congresistas, partidos políticos varios, líderes del orden nacional y de diversas tendencias políticas, todos “simpatizados” con la causa esperanzadora de Buenaventura que ahora más que nunca es referencia nacional. Queda el desafío de pasar de los deseos y las promesas a la realidad. Ya veremos pronto qué se puede decir.

Buenaventura, 28 de octubre de 2019

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Conversación entre Alexandria Ocasio-Cortez y Greta Thunberg: "La esperanza es contagiosa"

Ocasio-Cortez pregunta a Greta Thunberg qué le mueve a seguir haciendo activismo climático. "No estamos destruyendo la biosfera por ser egoístas, simplemente porque no sabemos que lo estamos haciendo. Creo que eso es muy esperanzador", responde

"Aprendí que la esperanza no es algo que tengas. La esperanza es algo que creas con tus acciones. Una vez que una persona tiene esperanza, la puede contagiar", señala la congresista

"El arma más eficaz que tienen es hacerte creer que tu contribución no importa", sostiene Ocasio-Cortez 

 

Alexandria Ocasio-Cortez llega un poco tarde a la sala de juntas que hay en las oficinas de su distrito electoral del barrio neoyorquino de Queens. Uno de sus asesores se pregunta si el retraso habrá sido por uno de los muchos votantes que siempre hay acechándola por los pasillos ("hay mucho entusiasmo por conocerla personalmente"). Greta Thunberg está en casa, en Suecia. Está esperando detrás de su padre a que termine de probar la tecnología para la videoconferencia.

Ocasio-Cortez y Thunberg no se han encontrado ni se han hablado antes pero, como dos de las activistas contra el cambio climático más famosas del mundo, son perfectamente conscientes la una de la otra. Thunberg, que hoy tiene 16 años, saltó a la fama en 2018 por faltar a la escuela todos los viernes para protestar frente al Parlamento sueco por la falta de acción política ante la crisis climática. Su activismo desencadenó el movimiento de huelgas escolares Juventud por el Clima que millones de niños y niñas han seguido por todo el mundo.

Ocasio-Cortez tiene 29 años y es la congresista más joven en la historia de Estados Unidos. Su nombramiento en 2018 para el distrito electoral 14 de Nueva York representó un quiebre en las leyes tradicionales de la política: le ganó a un candidato que ya estaba en el cargo y que contaba con un amplio respaldo financiero. Aunque parezca mucho más tiempo por la cobertura generada, Ocasio-Cortez lleva menos de un año como congresista. En febrero presentó en la Cámara de Representantes un Green New Deal que, entre otras cosas, propone llegar en 10 años a la huella de carbono cero, "una transición completa para abandonar los combustibles fósiles", y la rehabilitación de todos los edificios de Estados Unidos para cumplir con las nuevas normas de eficiencia energética.

Apoyado por los candidatos demócratas a la presidencia Elizabeth Warren, Kamala Harris y Amy Klobuchar, su Green New Deal fue derrotado por los republicanos en el Senado y desdeñado por la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi. "El sueño verde o como quiera que lo llamen", dijo sobre él. Pero a Ocasio-Cortez, como a Thunberg, las críticas le dan ese tipo de energía que le han permitido generar 4,41 millones de seguidores en Twitter y de poner muy nerviosos a los políticos del establishment que se cruza en su camino.

Ocasio-Cortez y Thunberg conversan sobre sus experiencias como personas desacreditadas por su edad, de lo preocupados que deberíamos estar por el futuro y de las mejores tácticas para el activismo. La demócrata habla con su ingenio y brillantez habitual que, en comparación con los rodeos clásicos del discurso político, resulta sorprendentemente directo. Al otro lado, Thunberg demuestra una seguridad en sí misma y una elocuencia fenomenales. Está bien informada y emplea un inglés reflexivo y deliberado para conversar con una representante electa que prácticamente la dobla en edad.

Como activistas no podrían ser más diferentes. A un lado, una política que trabaja dentro del sistema y del lenguaje de Washington. Al otro, una adolescente en calcetines y malla que desde su dormitorio se dirige al resto del mundo. Hay algo muy emocionante en la conversación entre estas dos jóvenes mujeres y es el efecto de una generación en ascenso. Como sabemos desde el Renacimiento en adelante, es una fuerza capaz de desatar movimientos que cambian la historia.

Alexandria Ocasio-Cortez: ¡Todo un honor conocerte!

Greta Thunberg: ¡Igualmente!

AOC: Gracias. Estoy tan emocionada por tener esta conversación. Recuerdo la primera vez que escuché tu discurso hace unos meses. Estaba con una amiga en Harlem. "¿Has escuchado a esta joven?", me dijo. Te escuché y me emocioné porque aquí en Estados Unidos, incluso cuando era candidata, la gente decía que no había que transmitir esa urgencia [por el clima], que era radical, innecesario... Escucharte expresar las ideas que yo también he tenido fue muy emocionante y reconfortante. Así que quería agradecerte por tu trabajo y por tu activismo.

GT: Muchas gracias por dar la cara y ofrecer esperanza a tanta gente, incluso aquí en Suecia.

AOC: Una de las cosas que quiero hablar contigo es sobre eso que dice tanto la gente, "no politicen a los jóvenes". Es casi un tabú. Tener a una persona tan joven como tú defendiendo posturas políticas es visto como una manipulación, algo que está mal. Yo creo que eso es muy condescendiente. Como si no pudieras formar tus propias opiniones y hablar por ti misma, especialmente con el acceso a la información que tenemos en esta época. Si es verdad que la gente te lo dice, me gustaría saber cómo lo encaras.

GT: Pasa todo el tiempo. Es prácticamente lo único que escucho. La crítica más común es que me están manipulando, que a los niños no se los puede usar con fines políticos porque es un abuso, que no tengo capacidad para pensar por mí misma, y así una y otra vez ¡Es tan molesto! Yo también tengo derecho a opinar, ¿por qué no estaría capacitada para formar mi propio criterio y tratar de cambiar lo que piensa la gente? Pero estoy segura de que tú también escuchas la misma crítica, que eres demasiado joven y no tienes experiencia. Cuando veo toda la inquina que hay contra ti por eso, la verdad, me cuesta entender cómo te las arreglas para mantenerte tan fuerte.

AOC: Creo que a veces de lo que la gente no se da cuenta es que aquí en los Estados Unidos, debido a la brecha que hay entre ricos y pobres… La gente realmente identifica a Wall Street como una fuerza política muy poderosa. Nuestras reglas permiten que los políticos acepten contribuciones de campaña a niveles probablemente muy superiores de lo que sucede en otras partes del mundo, pero lo que la gente no reconoce es el poder que tiene el lobby de los combustibles fósiles. En Estados Unidos, los hermanos Koch han comprado básicamente a todo el Partido Republicano, pero la gente se olvida de que hicieron su dinero con el gas y el petróleo. De ahí viene su fortuna. Y creo que eso es lo que estamos enfrentando. Así que la dureza de la reacción es una medida del poder que estamos desafiando.

Es algo que se puede contemplar con desesperación o con esperanza y una medida de nuestra fuerza. Somos tan fuertes que estamos enfrentándolo de forma creíble y construyendo un movimiento en contra.

GT: Sí, el lobby petrolero es enorme en EEUU. También tenemos ese tipo de lobby en Suecia. No tan poderoso, pero...

AOC: ¿Cuál es la táctica más eficaz para atraer la atención hacia el movimiento ambientalista? ¿Qué has hecho o cuáles han sido las prácticas que han provocado más movilización?

GT: Creo que todo este movimiento de sentarme enfrente del edificio del Parlamento, sola, tuvo un gran impacto, porque la gente lo vio y se conmovió. Se convirtió en algo emocional. Millones de niños en todo el mundo haciendo huelga y diciendo ‘¡"¿para qué estudiar pensando en un futuro que tal vez no exista?". No soy solo yo, sino todos los que forman parte del movimiento.

AOC: Otra pregunta que tengo para ti es que mucha gente habla de Suecia y de otros países nórdicos como una inspiración. La gente dice que [tener un pensamiento avanzado sobre la crisis climática] es algo que nunca podría ocurrir en Estados Unidos porque esta es una democracia multirracial, que la mayor homogeneidad de Suecia y de otros países permite que puedan llevarse mejor entre ellos, que debido a la diversidad racial de aquí, a los problemas con la inmigración y demás, no hay manera de unirnos para luchar en este frente. Me gustaría saber qué piensas sobre eso.

GT: Muchas personas, especialmente en EEUU, ven a Suecia, Noruega o Finlandia como países a seguir porque tenemos un gran sector de energías renovables y todo eso... Tal vez eso sea cierto, pero no somos ningún modelo. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, Suecia está entre los diez peores países del mundo por su huella ecológica. Si se tiene en cuenta el índice de consumo, estamos entre los peores per cápita. En Suecia, el argumento más común para no actuar es que somos un país pequeño, con sólo 10 millones de habitantes y que deberíamos concentrarnos en ayudar a otros países. Es una idea increíblemente frustrante, ¿por qué deberíamos discutir sobre quién o qué necesita cambiar primero? ¿Por qué no liderar el cambio?

AOC: Aquí se escucha exactamente el mismo argumento, ¡y estamos en Estados Unidos! "Bueno, deberíamos esperar a que China haga algo", dicen. Por un lado está toda esta política de America First y de decir que EEUU es la mejor nación del mundo, pero a la vez están diciendo que si China no lo hace, ¿por qué tendríamos que hacerlo nosotros? En mi opinión, estamos frente al mismo argumento, ¿preferimos liderar o sentarnos de brazos cruzados? Es como si se enorgullecieran de liderar en el fracking, en ser los primeros en el petróleo, en el consumo, en los plásticos de un solo uso, pero no parecen querer enorgullecerse de liderar en medio ambiente y en el futuro de nuestros hijos.

GT: Sí. Países como Suecia o Estados Unidos, que somos países ricos, necesitamos ser los primeros. Porque la gente de los países pobres tiene que poder elevar su nivel de vida. Nosotros tenemos el deber de liderar porque ya tenemos, básicamente, de todo.

AOC: Sí. La gente ve al liderazgo como un atributo de poder y de glamour, el líder es el que llega primero y define los temas importantes… Pero de lo que no se dan cuenta es de que el liderazgo también es enormemente difícil. El liderazgo es una responsabilidad. El liderazgo no es divertido. El liderazgo consiste en hacer cosas que nadie más está haciendo aún. El liderazgo consiste en asumir riesgos. El liderazgo consiste en tomar decisiones sin certeza de cuál va a ser el resultado.

El liderazgo es increíblemente fácil de seguir, lo más fácil del mundo. Hay factores disuasorios, sí, como saber que no eres el primero; no controlar tu destino; o sea, no tener el control; y depender de lo que decida algún otro. Pero a la vez es enormemente fácil porque no eres tú quien tiene que determinar el futuro. Realmente creo que la única decisión posible va a ser si lideraremos o no.

Me gustaría saber qué te anima y te hace seguir adelante. Hay toda una escuela de pensamiento, con la que no estoy de acuerdo, que advierte del riesgo de educar demasiado [sobre el clima] porque podría provocar que la gente sienta que ya es demasiado tarde y se desespere sin hacer nada. Tengo curiosidad, dado lo desalentador que es todo este tema, ¿por qué no estás tan desesperada como para quedarte en tu sofá todos los días esperando al apocalipsis? [Risas]

GT: Yo era así antes de empezar la huelga escolar. Estaba muy deprimida y, básicamente, no quería hacer nada. Pero me parecen alentadoras todas las personas que hay luchando en diferentes bandos y de maneras distintas para crear un futuro mejor que nos permita evitar el catastrófico colapso del clima.

Para mí es muy esperanzador ver a los niños que hacen huelga en los colegios. También saber que la gente no ha terminado de entender la crisis climática. La gente no sigue así, sin hacer nada, porque sea malvada o porque no quiera hacerlo. No estamos destruyendo la biosfera por ser egoístas. Lo estamos haciendo simplemente porque no sabemos que lo estamos haciendo. Creo que eso es muy esperanzador porque, una vez que sepamos, una vez que nos demos cuenta, cambiaremos y actuaremos.

AOC: Yo tuve un punto de inflexión similar, aunque el mío estuvo más relacionado con la desigualdad de ingresos. Mucha gente sabe que hace varios años yo trabajaba en un restaurante, que había ido a la universidad, que había trabajado en muchas cosas, que mi familia había caído en desgracia con la enfermedad de mi padre y todo eso... Yo estaba trabajando en un restaurante, un día tras otro, y estaba muy deprimida. Me sentía tan impotente, como si verdaderamente no hubiera nada que pudiera hacer para luchar eficazmente contra la gigantesca armadura de estructuras sociales que en EEUU mantienen pobres a los trabajadores y enriquecen a los ricos.

Durante un tiempo me hundí en mi propia desesperación: ¿qué hacer? ¿Va a ser esto mi vida? Ir al restaurante, trabajar... ¿por qué las cosas son tan difíciles?… Volver a casa y hacerlo de nuevo al día siguiente. Creo que participar en mi primer activismo fue profundamente liberador. Fui a Standing Rock, en Las Dakotas, para combatir la instalación de un oleoducto de la industria del fracking. Parecía imposible entonces… Gente normal que nos presentábamos en el lugar para simplemente estar allí y evitar que pasara el oleoducto. Fue algo que me hizo sentir extremadamente poderosa. A pesar de no tener nada, en lo material, nos enfrentamos a algunas de las corporaciones más poderosas del mundo.

Ahí aprendí que la esperanza no es algo que tengas. La esperanza es algo que creas con tus acciones. La esperanza es algo que tienes que proyectar en el mundo. Una vez que una persona tiene esperanza, la puede contagiar. Otras personas empiezan a actuar de una manera más esperanzada.

GT: Sí. Conozco a muchas personas que se sienten desesperadas y me preguntan "¿qué debo hacer?". Yo respondo "actúa, haz algo" porque es la mejor medicina contra la tristeza y la depresión. Recuerdo que el primer día que estuve en huelga fuera del Parlamento sueco me sentí muy sola. Todo el mundo pasaba de largo y nadie me miraba. Pero al mismo tiempo tenía esperanza.

AOC: Es cierto que la gente no sabe en qué momento las pequeñas acciones pueden provocar algo. Lo he visto incluso con el escepticismo al que me enfrento como representante electa. ¿De qué puede servir que yo aparezca en algún lugar? Creo que es por nuestra obsesión con medirlo todo, ¿de qué sirve que me ponga fuera del parlamento con un letrero? No es algo que vaya a reducir inmediatamente las emisiones de carbono y tampoco va a cambiar ninguna ley directamente, pero hace que las personas poderosas sientan que algo está pasando, y la gente subestima el poder que tiene eso. A los representantes electos les cuesta cada vez más mirar a la gente a los ojos.

Esta misma mañana me enviaron la foto de un señor mayor del Medio Oeste, donde acaban de ocurrir unas inundaciones catastróficas. Estamos empezando a ver inundaciones donde nunca antes las había habido en Estados Unidos. En el Medio Oeste hay una propuesta de ley para ayuda en situaciones de desastre que no ha sido aprobada y ahí estaba el señor con un letrero que decía "¿Te importo?" Se quedó de pie, fuera del edificio del Congreso, sabiendo que los representantes iban a tener que pasar a su lado. Yo creo que está muy inspirado por tu activismo.

El arma más eficaz que tienen es hacerte creer que tu contribución no importa. Hacerte creer que "no cambia nada". Si puedes convencer a todo el mundo de que no va a tener efecto, entonces nadie hará nada y todos podrán seguir como si tal cosa. Ya no podemos evitar que [la catástrofe climática] suceda, pero podemos minimizar los daños. Y creo que con la llegada de estas inundaciones y tormentas, cada vez más gente va a estar dispuesta a hacerse oír.

GT: Tengo una pregunta. He oído hablar de lo grave que es el negacionismo del cambio climático en EEUU, pero me resulta muy difícil de creer. Aquí, en Suecia, es un tema preocupante, pero he leído informes sobre lo poco que los medios estadounidenses tocan el tema de la crisis climática y sobre el enfoque que le dan, ¿cuán grave es?

AOC: Diría que históricamente ha sido muy, muy grave. Pero lo cierto es que está mejorando mucho. En la década de los setenta, ExxonMobil tenía informes científicos que no sólo demostraban sin lugar a dudas la realidad del cambio climático, sino que la propia compañía petrolera había invertido en la proyección de escenarios de futuro para estimar cuán grave sería. Algunos de sus modelos eran tan sofisticados que, en los años 70, ya predecían patrones meteorológicos de hasta 2012. Muchos de ellos acertaron. Sabían exactamente lo que estaba pasando.

Así que lo que hicieron, más o menos desde el año en que yo nací, 1989, fue financiar muchos medios y campañas de lobby. Eran conscientes de que no podían respaldar campañas que negaran abiertamente el cambio climático, pero podían financiar campañas que sembraran confusión. Así que para diseminar las dudas empezaron con las campañas en las que se hablaba de la necesidad de profundizar en los estudios científicos. Durante mucho tiempo eso funcionó y fue verdaderamente nocivo. En 1989 estuvimos a punto de hacer algo sobre el clima pero el lobby fue tan poderoso que lo impidió: casi un 40% de los votantes republicanos no creía que el cambio climático fuera un hecho contrastado.

Pero creo que gracias a nuestro movimiento y a nuestra labor de difusión, esas cifras han ido disminuyendo a toda velocidad en los últimos años. Especialmente en el último año, con nuestra propuesta de un Green New Deal que relaciona todo lo que está sucediendo con el cambio climático. Las personas que hablaban de huracanes cada vez peores como si solo fueran accidentes o cosas que pasan… Ahora, cada vez que viene una tormenta, hablamos de cambio climático.

La otra parte es ir más allá de reconocer que es real y darle también la prioridad que tiene como tema principal. Ayer recibimos cifras muy alentadoras: hace uno o dos años, sólo el 20% de los votantes demócratas, los más progresistas del país, consideraban el cambio climático como uno de los problemas principales. Ese porcentaje ha aumentado con nuestras propuestas y con la forma en que los jóvenes se están organizando ahora. En los estados donde se vota primero, hemos registrado algo así como un 70% de los votantes demócratas considerando el Green New Deal como tema prioritario y diciendo que apoyarían a los candidatos que lo defiendan. Para muchos votantes, si un candidato no apoya el Green New Deal es una línea roja. Creo que estamos avanzando, pero hace falta este tipo de acciones radicales para avanzar.

Históricamente, la cobertura de la crisis climática no ha sido suficiente. Creo que no se entiende que no hablar del tema es tan nefasto como negarlo. El problema es que gran parte de nuestros medios son empresas con fines de lucro y si el tema no genera audiencias, no lo tocan tanto. Pero es que no tenemos elección. Tenemos que hacerlo.

GT: Vi cifras muy recientes, creo que ayer, en las que se habla de aproximadamente un 2% de la población sueca que no cree en la crisis climática. Aquí no es tan común lo de no creer. Todo el mundo acepta que es un hecho pero aún así no hablamos del tema y no es prioritario. Lo tratamos como cualquier otra tema.

AOC: ¿Por qué crees que justo con este tema el movimiento de los jóvenes ha sido tan convincente y poderoso?

GT: Por muchas razones, pero la principal, creo, es que es nuestro futuro el que está en riesgo. La mayoría de nosotros sabemos que esto nos va a afectar en nuestras vidas. No es sólo algo que podría suceder en el futuro. Es algo que ya está aquí y que va a empeorar y muchos de nosotros entendemos que esto va a empeorar mucho nuestras vidas. También sabemos que, como jóvenes, no estamos tan acostumbrados al sistema y no decimos "siempre ha sido así, no podemos cambiar nada".

AOC: Siempre he dicho que la juventud es una forma de pensar. Los jóvenes tendemos a prácticamente dar por sentada esa forma de pensar porque, como has dicho, no hemos visto el mundo antes, estamos recorriendo nuestros primeros caminos y, por eso, tenemos la tendencia a cuestionar todas las cosas absurdas que siguen ocurriendo en obediencia a una lógica obsoleta. Mis sobrinos y sobrinas de tres y cuatro años siempre están preguntando "¿por qué, por qué, por qué, por qué, por qué?". Para mucha gente puede ser irritante. Pero creo que a veces es irritante porque no hay respuestas.

Se puede ser mucho más mayor y seguir formando parte de un movimiento juvenil si uno se resiste a hacer las cosas sólo porque así es como siempre se hicieron. Creo que los jóvenes tienen una capacidad espontánea para hacerse una composición del mundo muy pura. Siempre he creído que los movimientos sociales, y los movimientos de los jóvenes en particular, deben seguir siendo la brújula moral que nos guíe.

GT: Sí, siempre me acuerdo del cuento de la ropa nueva del emperador… Todos creen en una mentira que sólo un niño se atreve a cuestionar.

AOC: Exacto. Cuando me presenté por primera vez [a un cargo político], había gente que se reía de mí por considerarme una niña. Soy mucho mayor que tú pero aún así era muy joven para postularme en un cargo de tanto poder. Me decían, "¿pero no te das cuenta de que así es como se ha hecho siempre? Tu rival tiene mucho dinero y poder, no tiene sentido que te enfrentes a alguien de tu propio partido, lo que tenemos que hacer es enfrentarnos a los de los otros partidos", y así sucesivamente. Eran todas maneras veladas de decir que yo era demasiado inexperta, demasiado ingenua, demasiado joven y sin el poder suficiente. Creo que negarse a aceptar eso tiene el potencial de cambiar nuestro mundo. Exactamente lo que has hecho tú.

GT: Creo que las dos lo hemos hecho.

Thunberg le dice que planea viajar en agosto a Estados Unidos para asistir a la cumbre de Acción Climática de la ONU el 23 de septiembre.

GT: No estoy volando por razones climáticas, así que aún no es 100% seguro, pero estamos buscando una forma. Es muy difícil, pero creo que debería ser posible.

AOC: Eso es increíble. Me entusiasma la posibilidad de seguir pendiente del tema. Dinos por favor cómo podemos ayudar desde aquí. Una de las cosas que necesitamos empezar a comunicar es que esta es una lucha global. No se trata de lo que haga Suecia o lo que haga Estados Unidos. Se trata de lo que hagamos todos nosotros como un solo movimiento. Creo que el poder de eso es muy tangible. Te deseo lo mejor. Sé de muchos miembros del Congreso que estarían encantados de conocerte.

GT: Muchas gracias.

AOC: Muchas gracias, Greta. Avísanos cuando tengas fecha de llegada. Si aterrizas en Nueva York, te daremos la bienvenida de una reina [juego de palabras intraducible por Queens, el distrito neoyorquino al que representa Ocasio-Cortez].

Por Emma Brockes

Traducido por Francisco de Zárate

01/07/2019 - 21:20h

 

Publicado enMedio Ambiente
Gianni Vattimo: “Espero morir antes de que reviente todo”

 

 

Turín no es una ciudad cualquiera para el pensamiento. El 3 de enero de 1889, Friedrich Nietzsche cruzó la plaza Carlo Alberto y se abalanzó sobre un caballo al que azotaba su cochero. El gesto del filósofo, conmovido por la despiadada violencia humana contra el animal, liquidó su carrera y le confinó en un psiquiátrico de Basilea seis días después. A pocos pasos de ahí, en la porticada calle Po, vive uno de sus más fructíferos herederos. Gianni Vattimo (Turín, 83 años), el último gran filósofo italiano, autor de la teoría del pensamiento débil y de gran parte del análisis de la posmodernidad, construyó sobre aquellas cenizas un complejo sistema de pensamiento capaz de dar sentido a la descomposición surgida en el periodo posterior a Heidegger, su otro gran referente. Hoy sus ideas siguen viajando por el mundo, pero él apenas sale de casa.

Vattimo está delicado. Tras perder a las dos parejas de su vida, vive solo en el centro de la ciudad con su gato y una asistenta que le echa una mano y le protege de todo lo que no le apetece hacer. Lúcido, irónico y algo seductor, su pensamiento mantiene el vigor en un tiempo donde la verdad es cada vez más frágil y la aceleración ha dado pie a un retroceso histórico. El martes recibirá en Madrid la medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes y lo celebra ofreciendo vino mientras repasa las ideas que contiene su último libro. Ese es su legado. Porque Vattimo no deja herederos de ningún tipo ni reconoce a ningún filósofo relevante en el panorama actual. Su archivo ha terminado en Barcelona porque, asegura, en Italia nadie se lo pidió. No tiene ninguna intención de bajar a la calle a abrazar a un caballo. Pero advierte varias veces de que ya no le importa nada.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra?

Respuesta. Hoy estoy moderadamente mal. Tengo una forma de Parkinson ligero que no se ve tanto… mire [muestra la mano]. Pero estoy un poco débil, me canso fácilmente. Por el resto, los psiquiatras dicen que estoy lúcido. Así que amé

P. ¿Sigue viajando?

R. Me muevo muy poco, camino con dificultad y voy acompañado. No es el plan ideal, pero soy viejo y eso es fundamentalmente un problema. Con 50 años menos, todo iría mejor.

P. Heidegger trató mucho el tema de la muerte. Usted, ¿qué relación mantiene con ella?

R. Bueno, yo creo que él hablaba de ello pensando en no morir… Todo su discurso se resume en la idea de que debemos asumir responsablemente nuestro lugar en la historia. Es como decir: "Si pienso que debo morir, tengo que asumir mi posición". Nunca fue un teólogo de la muerte, más bien lo contrario. Y yo vivo en esa perspectiva. Pero si me da a elegir ahora preferiría morirme: sería una forma de cerrar esto. No tengo miedo del más allá, sino del morir [hace un gesto como simulando una parálisis]. Me siento muy naturalizado, soy alguien que en cierto momento cesa.

P. ¿La idea de morir le permite pensar en encontrarse con compañeros de vida como sus dos parejas?

R. Lo espero moderadamente. Morir me sabe mal por el gato y por algún amigo. Pero no tengo una gran imagen de la muerte. A veces escribo en las necrológicas de mis amigos: "En la débil esperanza de un nuevo tiempo...". Pero, vete a saber, lo que me parece más creíble es que permanezcan las obras leídas. Encontraré a Kant... Y espero no acabar en el infierno. Eso sí sería un problema: imagine a un padre eterno divirtiéndose al verme arder en las llamas.

P. ¿Está escribiendo algo?

R. No mucho. Fundamentalmente, estoy intentando repensar y utilizar los escritos más breves del libro que salió el año pasado, con un título tan poco ilustrativo como Ser y alrededores.

P. ¿Qué se propuso hacer?

R. Recorrer mis pensamientos de los últimos 15 años. Es un esfuerzo para no tirar a la basura a Heidegger. Siempre me he ocupado de él y de Nietzsche. Soy un poco monótono, pero me parecía interesante ver el mundo desde ese punto de vista. Y en ese libro hay tres núcleos conceptuales. El primero, filosófico: la verdad es un tejido de interpretaciones y no una suma de datos. Es decir, ¿es lo que vemos u otra cosa? Y ahí es esencial el lenguaje, un tejido de proposiciones y creencias colectivas que tienen su estructura conjunta.

P. Como las fake news.

R. Sí. El problema de las fake news es que estamos de verdad dentro de ese tejido y no podemos salir fuera para ver cómo están las cosas. Así que tenemos necesidad de criterios internos y de verificación, que no tienen que ver con los hechos, sino con cómo estructurar el lenguaje de manera que no nos permita decir demasiadas mentiras.

P. ¿El segundo núcleo?

R. Era religioso. Volviendo a Heidegger, llegué a la convicción de que la única manera de leerlo útilmente es como un pensador cristiano, aunque no sea algo muy compartido. Yo lo veo como un intérprete de Occidente que se inspira en el cristianismo como hilo conductor. El capitalismo occidental es una producción cristiana. La tesis de Weber... Pero bueno, cuando uno se hace viejo, se vuelve religioso.

P. Hace poco más de un año, el Papa le llamó después de haberle mandado este libro. ¿Ha vuelto a hablar con él?

R. No, se ve que no quedó tan impresionado [sonríe]. Pero me doy cuenta de que mi visión del cristianismo está muy ligada a mi sentimiento de pertenencia a este momento. Y no sé cómo acabará, la verdad, porque puede desmoronarse todo. Y como yo creo más en la Iglesia que en Dios, cuando dudo de la Iglesia es peor. Veremos cómo acaba con todos estos problemas como el celibato o las mujeres…

P. ¿Usted qué haría?

R. Abolirlo ya. Y despojar de supersticiones a la Iglesia. El problema no es si han sucedido milagros o no. El problema es que haya una autoridad que pretenda decirnos si son verdad. ¿A quién le importa? Pero es difícil pensar en una historia de la Iglesia sin la autoridad dogmática. Los cristianos cuando rezan piensan todavía que hablan con la Virgen. Un físico amigo mío propone hacer una expedición interplanetaria para comprobar a qué lugar del cielo ha ido a parar en cuerpo María Santísima Asunta hace 2.000 años. Ese es el residuo realístico que no le ha importado a nadie. Peor todavía, sobre eso se funda la autoridad papal.

P. Usted habló abiertamente de su homosexualidad en un momento muy distinto del actual. ¿Cómo lo conjugó con su catolicismo?

R. Fue muy importante personalmente. Un amigo mío dice ahora que no soy ni homo ni hetero, sino viejosexual. Bonita broma, ¿no? Pero digamos la verdad: ya no me importa nada. Estoy convencido de que esta cuestión ha sido decisiva para mi formación, pero no sé hasta qué punto pudo ser un equívoco. Un problema juvenil, como la política, que ahora me parece más decisiva. Hoy, ser comunista o no es más importante que ser gay, que no significa casi nada.

¿A qué se refiere?

P. Si me defino comunista es porque tengo algunos ideales de sociedad. Si me defino gay… bah… es solo porque me gustan más ciertos objetos sexuales que otros.

R. La sexualidad, sin embargo, ha sido un elemento político fortísimo en la segunda mitad del siglo XX.

R. Sí. Pero cada vez menos. Lo es de una forma comercial, gran parte de los negocios del mundo están ligados a estos temas. Es como la alimentación. Si a uno le gusta más el pescado que la carne es importante, porque se vende más pescado, y los que comercian con ello ganan más dinero que el carnicero: esa es la política. Ahora me pregunto si haber sido gay y haber luchado no habrá sido un error, como el de quien se toma demasiado en serio el fútbol. No sé si todo de lo que me ocupo no son velos que poco a poco irán cayendo. Pero bueno, de aquí a un cierto punto yo ya me despertaré muerto.

P. Se le ve bien aún.

R, No se preocupe, despertarse muerto sería la solución final de todos los problemas. Pero es casi imposible. Hablemos del premio del Círculo de Bellas Artes, porque yo no me lo merezco, no he sido un buen artista, solo un filósofo. He tenido mucho que ver con ellos siempre que he ido a Madrid, pero debo decir que con el mundo español he tenido siempre relaciones privilegiadas. Algunos me decían: “La filosofía española está muy atrasada y por eso te toman en serio”. Para menospreciarme.

P. Su éxito fue casi mayor en Latinoamérica que en Italia.

R. Sí, estuve muy ligado a la idea de que de allá venía todo lo nuevo. Que el Papa venga de esa parte del mundo, por ejemplo, no me parece una casualidad. Hoy la lengua común del proletariado es el español. De ahí viene la eventual posibilidad de una novedad.

P. ¿Y en qué país se ha convertido Italia?

R. Italia, desgraciadamente, es como la Unión Europea: ni carne, ni pescado. Hay un movimiento que va fundamentalmente a la integración tecnológica y económica. Pelean Di Maio y Salvini, pero mandan los técnicos. Heidegger ya lo pronosticó. Pero ni siquiera eso es garantía de que el mundo no se derrumbe. Lo único que espero es morir antes de que reviente todo.

P. ¿Qué piensa de Salvini?

R. Es peligroso. No es que me resulte antipático, pero creo que es un protofascista. El nuevo fascismo es esto. No tienen soluciones, su única propuesta nacional es exterminar al Tercer Mundo. Lo único que propone es que haya menos inmigrantes. ¿Quién demonios puede tomar el salvinisimo como una solución para ir hacia adelante? Él solo sabe cosas particulares. Estamos ante una visión apocalíptica del presente.

P. ¿Dónde está la izquierda donde usted militó?

R. No está. La política es el tercer núcleo de mi libro. Es algo absolutamente silencioso. Yo solo imagino núcleos de resistencia, como aquellos monasterios medievales que copiaban manuscritos. Yo me siento anárquico. Comparto plenamente cuando el Papa dice eso de "Hagan lío". La única forma de resistencia política es incomodando al mecanismo de producción de nuestro mundo industrial.

P. ¿Hay alguna revolución posible?

R. El final de la Unión Soviética es el final de cualquier esperanza de revolución. Si había algo concreto para ver era el comunismo. Pero eso ya no existe como nodo importante y ya no es creíble. Marx y Dios han muerto. Por eso América Latina me parece tan importante, es el único nodo de resistencia concreta. Pero cada día cae un pedazo.

P. Después de una época de aceleración incontrolable que usted colocó bajo el paraguas de la posmodernidad, da la sensación de que volvemos hacia atrás.

R. Sí, los nacionalismos son una reacción de rechazo al futuro. También tienen su justificación económica, como cuando Francia rechaza ahora la fusión de Renault con Fiat. Pero el clima general es fundamentalmente el del miedo a un mundo que no conocemos, un miedo que nos hace retroceder y parapetarnos en casa. Son posiciones reaccionarias, antimodernas, antiprogresistas.

P. ¿Algún filósofo ha explicado de forma lúcida este momento?

R. ¿Me pregunta por Zizek? Bah, no. Tampoco él. Se aventura en hablar de estas cosas... Pero no, yo no tengo ningún filósofo de referencia. Solo me queda Heidegger, y está ya casi para tirarlo. “Solo un Dios nos puede salvar”. Así se tituló la última entrevista que dio a Der Spiegel.

Por Daniel Verdú

Turín 28 JUN 2019 - 04:00 COT

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 Nicholas Negroponte, durante la entrevista este miércoles en Madrid. ULY MARTIN

El fundador del Media Lab del MIT vaticina un salto para la humanidad gracias a la bioingeniería, la producción de alimentos artificiales y la irrupción de una energía limpia

 

Tiene motivos para presumir de dones proféticos, porque estuvo en primera fila del despertar digital y vio con claridad lo que vendría después. En los años ochenta y noventa, cuando la mayoría de la población desconocía o empezaba a acercarse a Internet, Nicholas Negroponte (Nueva York, 1943), informático y arquitecto, fundador y director del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), vaticinó que íbamos a tener ordenadores en los bolsillos, pantallas táctiles, televisión a la carta como la de Netflix, altavoces inteligentes y hogares conectados. Y entendió que vendrían profundos cambios sociales. Sus artículos en la última página de Wired o su libro El mundo digital (1995) eran seguidos como un oráculo.

El tiempo le ha dado la razón en casi todo. Negroponte conversa en Madrid, donde participa este jueves en la jornada Cruce de Caminos, organizada por Banco Caminos y Bancofar. Sigue confiado en sus visiones del futuro, que hoy suenan muy atrevidas. Claro que también era atrevido lo que decía hace 30 años.

Pregunta. ¿Cuál es el próximo hito para la humanidad?

Respuesta. El mundo digital se ha integrado en nuestras vidas. Lo que vendrá ahora ya no serán extrapolaciones de la informática, como las que hemos visto.

Pregunta. ¿Es la bioingeniería la próxima revolución?

Respuesta. Esa será una de las grandes cosas que vengan, sí. Tendremos humanos genéticamente modificados y corregiremos los errores de la naturaleza. Será un futuro muy distinto.

P. ¿De verdad podremos vivir 150 o 200 años? ¿Lo haremos nosotros o nuestros descendientes?

R. Eso ocurrirá con seguridad en la próxima generación. Es un poco tarde para nosotros, porque revertir el envejecimiento es más difícil. Pero no hay duda de que sus hijos y mis nietos vivirán hasta los 150 años. Y haremos que los discapacitados puedan andar, luego podremos eliminar las enfermedades raras...

P. Y se alimentará al mundo con comida artificial.

R. Crear carne que no proceda de las vacas es un proyecto maravilloso. Podremos replicar las células de las vacas sin hacer daño a animales, sin el CO2 que emiten, ahorrando agua, cuidando el medio ambiente, y logrando que la gente tenga carne.

P. ¿Nos salvará la tecnología también del cambio climático?

R. La tecnología es la única solución al cambio climático. No hay otra. Tenemos que encontrar la forma de producir energía, no necesariamente de fuentes renovables, como el viento o el sol, sino haciendo que la fusión nuclear funcione. En 50 años tendremos una economía distinta y un mundo mejor gracias a ella.

P. Usted pronostica avances enormes para la humanidad. ¿No teme que las miserias humanas, o los intereses políticos y económicos, impidan que lleguen a beneficiar a la mayoría?

R. Los intereses corporativos suelen frenar algunos avances, pero no por mucho tiempo. Es bien conocido que quienes tienen intereses en el petróleo pueden forzar un retraso en las tecnologías alternativas. Por eso es tan difícil hacer pronósticos sobre cuándo llegarán algunas cosas, porque a menudo los retrasos vienen de fuerzas externas que no tienen que ver con la tecnología.

P. El 5G, el sistema que dominará las comunicaciones móviles, está siendo el centro de esta Segunda Guerra Fría, un campo de batalla entre EE UU y China por esa tecnología. ¿Quién ganará?

R. Hace 15 años que EE UU se ha rendido en las tecnologías de la telecomunicación. Los principales actores ya no son empresas americanas. El repentino interés por el 5G, y en particular por Huawei, me parece increíble. Porque el 5G no es tan importante como están vendiendo. Es solo un cambio incremental sobre el 4G. El hito fue el 3G. Esto no es la fusión nuclear. Si alguien domina la fusión nuclear, cambiará las reglas del juego. El 5G no va a ser rompedor. Y si miramos lo que hace China en áreas como el 5G, está muy por delante de EE UU.

P. Usted representa el optimismo ante los cambios tecnológicos. Pero todo indica que la opinión pública ha ido pasando del entusiasmo al pesimismo.

R. Sigo siendo optimista, pero eso es verdad. Hay un creciente sentimiento en todo el mundo de escepticismo, de que la tecnología ha creado muchos de los problemas que tenemos que arreglar. Si lo miras objetivamente y con perspectiva, la tecnología ha traído muchas soluciones, como en la medicina, y los problemas son sobre todo por cómo usamos la tecnología.

P. Los gigantes de Internet son vistos ahora como un gran oligopolio que hace negocio sin control con nuestros datos. Una especie de Gran Hermano.

R. Pondré otro ejemplo. Cuando las revelaciones de Snowden, muchos americanos como yo nos sorprendimos de que el Gobierno nos estaba vigilando. Si vas a China, y acabo de estar allí, ves cientos de cámaras en la calle haciendo reconocimiento facial y creando una casi perfecta seguridad. Y la gente está satisfecha. Dicen: de acuerdo, quizás se viole lo que vosotros los occidentales consideráis intimidad, pero no tenemos delincuencia. Son cosas que se ven distintas desde cada cultura.

P. ¿Juega China con ventaja en la carrera tecnológica por la falta de garantías para la intimidad? Allí se puede crear una gigantesca base de datos genéticos que en Occidente no sería viable.

R. Europa es quizás el líder mundial en protección de la intimidad. Por otro lado, hay mucha gente que muere en Alemania porque es ilegal compartir datos que permitirían salvarlos. Es un difícil equilibrio. Si me atropella un coche, no quiero que mis datos médicos estén protegidos, quiero que cuando llegue la ambulancia lo sepan todo.

P. ¿Cree que los gigantes de Silicon Valley deben ser divididos como otros monopolios en el pasado, lo que ha propuesto la senadora Elizabeth Warren?

R. No estoy seguro de que dividir a estas compañías garantice asuntos como la privacidad. A nadie le gusta que una empresa crezca tanto y sea dominante, pero lo que tenemos que mirar es qué sacamos de ellos, quién está contribuyendo más al conocimiento y la ciencia. Es sorprendente qué poco aportan muchas de esas grandes compañías. La gente joven quiere ser Mark Zuckerberg, no quieren ser Alan Turing. Es decepcionante. Necesitamos gente que invente y sea imaginativa como Turing.

P. ¿Están afectando las redes sociales a la calidad de la democracia? Allí se expanden ideas extremistas, mensajes de odio…

R. No uso mucho las redes sociales. Soy más un observador. Está claro que están teniendo un impacto. En unas partes, están creando democracia, en otras partes la están debilitando. El balance es probablemente a favor de la democracia.

P. Diversos estudios alertan de la destrucción de millones de empleos por la robotización, incluso en las actividades más intelectuales. Esto está generando ansiedad en la población y abriendo debates como el de la renta universal. ¿Cuál es el futuro del empleo?

R. Es más fácil automatizar la mayoría de actividades intelectuales que la mayoría de empleos en servicios, como preparar comida rápida. Es más fácil tener un robot abogado, o contable. El desplazamiento del empleo no dependerá de las capacidades intelectuales. En algún momento tendremos que repensar el concepto del trabajo. Una parte del concepto tiene que ver con tener un sentido, un propósito. La gente siempre tendrá un propósito, pero puede no ser llevar un salario a casa, que es lo que define el empleo hoy.

P. ¿Vamos a tener algún día una verdadera inteligencia artificial, que tenga conciencia?

R. Esa es la pregunta, la conciencia, y la mayoría de la gente no se la hace. No estoy seguro de que lo vaya a ver en mi vida. Pero antes de eso veremos máquinas que tendrán sentido del humor, y será asombroso. Otra pregunta que no parece interesante es: ¿por qué los hombres apreciamos la música?

P. ¿Hay que reivindicar las humanidades, o la filosofía, en una sociedad hipertecnológica?

R. Las humanidades son la cosa más importante que puedes estudiar

Madrid 20 JUN 2019 - 04:39 COT

Domingo, 09 Junio 2019 05:46

Momento decisivo. ¿Momento decisivo?

Momento decisivo. ¿Momento decisivo?

Todos queremos saber lo que el futuro presagia para nosotros acerca de cualquier cosa que sea importante.

Todos tendemos a creer que el futuro será lo que es el presente es. Si las encuestas muestran que vamos a tomar cierta decisión sobre algo que luce bien ahora, seguirá viéndose bien a medida que el futuro avance. Al mismo tiempo, es un fenómeno bien probado que no podemos recordar las decisiones de hace más de seis meses. ¿Cuál es el resultado de combinar estos dos hechos aparentes? Déjenme intentar explicar cómo funciona una combinación.

Un ejemplo sería la decisión con que la mayoría de la gente se preocupa –la elección presidencial de 2020 en Estados Unidos. Aunque pensemos que el presente ofrece un panorama favorable para Donald Trump, me parece que es más complicado.

Todos los días y cada mañana nuevos elementos entran en el cuadro y por un escaso margen la predicción actual es menos válida. Esto continúa a lo largo del tiempo. Pensemos en ello como un tren que lentamente se aleja de la exactitud de nuestra predicción. Para el momento en que hayan pasado seis meses, la exactitud se redujo a casi cero.

Así, sería de lo más sensato comenzar donde estábamos hace seis meses y enfatizar nuevas cosas. Y digamos que esto predice lo que va a ocurrir. Por tanto, estamos urgidos de entender lo que ocurría hace seis meses. ¿Cómo podemos hacerlo?

Primero está nuestro recuerdo de ello, y en segundo lugar la evidencia pública extraída hace seis meses. Si las cosas le favorecían a Trump hace seis meses, se relegirá. Si las cosas eran menos buenas hace seis meses, no se -relegirá.

¿Qué tan buena es nuestra evaluación de lo que sentíamos hace seis meses? ¿Seis meses para quién? Votar en el estado de Oregon ya se cumplió y no hay nada que ocurra que pueda afectar esos votos.

Hay otros estados con diferentes reglas dependiendo de si el voto se toma en el estado o a escala local. Así que para saber lo que la gente sentía hace seis meses debemos combinar un estimado de hace seis meses para diferentes grupos de gente. Eso es, por supuesto, un muy complicado ejercicio matemático y no es muy probable que la gente lo ejecute bien.

Además, en Estados Unidos el voto se gestiona en un organismo llamado Colegio Electoral. Este Colegio Electoral no es una computadora, sino algo que se reúne. Para cuando se reúne, casi todos los electores han hecho promesas de cómo van a votar. No son requeridos legalmente a mantener sus promesas. Algunos han violado estas reglas en el pasado y otros lo harán en el futuro. Entonces nos percatamos de que es difícil predecir hoy el voto en el Colegio Electoral de mañana. Entonces algunos dirán que todo el asunto es algo que no vale la pena intentar para saber qué va a ocurrir.

¿Cómo predicen entonces? Algunos lo hacen por adivinación. Otros se rinden ¬totalmente.

¿Cómo podemos saber qué ocurrirá? ¿Hay alguna manera? Parece dudoso.

Podemos entonces entrar a un mundo totalmente cínico donde cada quién hace lo que siente que hay que hacer.

¡Así que es un momento decisivo! ¿Pero también un momento decisivo? Puede no ser un momento decisivo.

Traducción: Ramón Vera-Herrera

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Millones de jóvenes de más de 150 países se manifestaron en escuelas y plazas públicas en el denominado "Viernes por el futuro", convocado por la activista sueca Greta Thunberg, de 16 años y propuesta para al Nobel de la Paz, en protesta por la falta de medidas de los gobiernos para combatir el calentamiento global y para exigir que respeten los tratados ambientales, como el Acuerdo de París. Las marchas se realizaron en lugares como Bogotá, Sidney, Berlín, Bruselas, Londres, Madrid, Montreal y Ciudad de México. La imagen, en Hong Kong. Foto Afp

Millones de jóvenes se manifestaron este viernes en escuelas y plazas públicas en más de mil 700 lugares de más de 150 países en el denominado Friday for future (viernes por el futuro), una movilización convocada por la activista sueca Greta Thunberg a favor de proteger el medio ambiente.

Estudiantes de todo el mundo dejaron las aulas para realizar una huelga mundial en protesta contra la falta de medidas de los gobiernos para combatir el calentamiento global, "los océanos suben de nivel, nosotros también", exclamaron los manifestantes en Sídney, "el cambio climático es peor que Voldemort", se leía en la pancarta de un joven en Wellington, Australia, aludiendo al brujo antagonista de los libros y películas británicas de Harry Potter, símbolos de una generación.

En Londres otros miles marcharon con carteles que afirmaban: "El futuro está en nuestras manos y faltamos a las lecciones para enseñarte una". En Roma, miles de alumnos comenzaron su protesta en el Coliseo antes de marchar por el centro histórico. Unas 10 mil personas salieron a las calles de Lausana, Suiza; y miles más en Zúrich; en Washington otros mil 500 jóvenes se reunieron frente al Congreso a gritar "¡acción climática ahora!" agitando carteles con consignas como "nuestro planeta, nuestro futuro".

En Madrid se desarrolló la marcha europea más concurrida, a la que acudieron 4 mil 500 personas según las cifras de las fuerzas de seguridad, aunque los estudiantes estimaron casi 50 mil.

El denominador de las demandas fue exigir a los gobiernos en el orbe que respeten tratados del ámbito medioambiental como el Acuerdo de París y tomen medidas contra el avance del cambio climático.

En la capital gala, entre 29 mil jóvenes, de acuerdo con la policía, y unos 40 mil, según los organizadores, desfilaron entre los monumentos del Panteón y el parque de los Inválidos, además un grupo bloqueó durante tres horas la entrada de la sede del banco Société Générale en en cuadrante de la Defensa para denunciar el financiamiento a proyectos "ecocidas".
Las multitudes más impresionantes se vieron en Bogotá, Sídney, Berlín, Bruselas, Londres, Madrid y Montreal, ciudad donde participaron unas 150 mil personas, de acuerdo con los organizadores. Estas protestas en capitales y ciudades como Copenhague, Viena, Zúrich, París, Lisboa, Melbourne, Chile, Brasil y Ciudad de México, llevaron a las calles a decenas de miles de simpatizantes de este movimiento que comenzó en agosto de 2018 cuando la activista Thunberg, de 16 años, cobró popularidad por manifestar su inconformidad en horas de clase por el cambio climático frente al Parlamento sueco.

Su nombre fue postulado para recibir el Nobel de la Paz, "hemos nacido en este mundo, vamos a tener que vivir con esta crisis toda nuestra vida. También lo harán nuestros hijos, nietos y las generaciones venideras. No vamos a aceptar esto. Estamos en huelga porque queremos un futuro y vamos a continuar", exclamó la joven en una concentración en Estocolmo. Científicos afirman que el uso de combustibles fósiles libera gases de efecto invernadero que atrapan el calor y elevan las temperaturas en el mundo, provocando más inundaciones, sequías, olas de calor y un aumento del nivel del mar; la promesa de la conferencia sobre el clima de París de 2015 de limitar el incremento de la temperatura mundial a 2 grados centígrados sobre las existentes antes de la industrialización, requiere una reducción radical en el uso de carbón y combustibles fósiles.

 

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Apuntes subversivos para un tiempo difícil

Se palpa en el ambiente un pesimismo profundo en el sector social más consciente y transformador. Estamos padeciendo un progresivo recorte de derechos, a la vez que una desigualdad y precariedad cada vez mayor; percibimos graves amenazas económicas y sociales, así como un peligroso acercamiento a los límites del planeta y a su sostenibilidad. Constatamos que la movilización de la derecha social es alta, mientras que la izquierda política está dividida y la social, desmovilizada. Sentimos que estamos viviendo un momento crítico, si el análisis lo ponemos en perspectiva histórica. ¿Qué hacer? Sólo pretendo plantear unas pocas reflexiones con cierto ánimo provocador.

1.- Los grandes poderes, a la ofensiva. Es muy claro que la hegemonía la tienen los grandes poderes económicos, políticos, mediáticos y culturales desde hace ya varias décadas. Han logrado que, en el fondo, la gran mayoría de la gente aceptemos el sistema capitalista como el único posible, porque sabemos que todas sus alternativas han fracasado. Si eso es cierto, lo tienen fácil para mantener su hegemonía: lo que hay que hacer, dicen, es perfeccionar el sistema capitalista. ¿Cómo? Globalizando la economía mediante más competencia hacia abajo en salarios, impuestos, derechos… para así bajar los precios; fomentando el incremento de los beneficios y la acumulación de riqueza para que así se cree empleo, se fomente el I+D+i y se pueda seguir la rueda de solución de los problemas actuales mediante los avances científico-técnicos... Este discurso es hoy hegemónico en todo el mundo.
¿Qué hacemos nosotras mientras tanto? Tratar de parchear el sistema en sus puntos más sangrantes, sin desenmascarar al capitalismo ni introducir dinámicas transformadoras serias. Y, sin despreciar en absoluto los pequeños logros conseguidos, eso supone asentar cada vez más su hegemonía y nuestra sumisión. Ponen en el centro a los consumidores, y los confrontan con los productores porque, según ellos, estos son los culpables de que el poder adquisitivo no sea mayor. Y también enfrentan a los consumidores con los límites del planeta mediante su negación o con supuestas soluciones científico-técnicas. Todo esto supone un reforzamiento del individualismo y la debilitación de la acción colectiva: su principio filosófico es que cada cual es y debe ser responsable de sí mismo; en todo caso, a lo único a lo que se puede llegar es a la caridad, y sólo en los casos más extremos. Así que, con este panorama, cada vez se hace más difícil cambiar la correlación de fuerzas: como cada cual estamos centrados en lo nuestro, les basta con inducir el miedo a no poder subsistir o a empeorar nuestra situación y con confrontar sectores sociales para hacerles responsables de los problemas que tenemos. Cuentan para ello con medios económicos, políticos, institucionales y mediáticos muy poderosos.


2.- Necesitamos pasar a la ofensiva. Es preciso que la gente más consciente ponga cuanto antes las bases para pasar a la ofensiva, porque esta es una condición sine que non para cambiar la actual correlación de fuerzas. Entre otras cosas, esto requiere: a) Reconocer que el capitalismo ha servido para que la humanidad hiciera importantes avances económicos y sociales, pero explicar a la vez con firmeza que: desde hace ya un tiempo este sistema se ha convertido en un gravísimo peligro para las personas, la vida y el planeta en su conjunto, ya que no es sostenible ni económica, ni ecológica, ni social, ni cultural, ni geoestratégicamente; no puede tolerar el derrumbe del patriarcado y la igualdad de mujeres y hombres; es incompatible con una cultura de fomento de valores y principios como igualdad, fraternidad, igualdad real (no sólo de mercado) y cooperación, imprescindibles hoy para lograr la sostenibilidad. b) Es imperioso y urgente cambiar el entramado legal-normativo-institucional de los estados, de la UE y mundial por otro que ponga en el centro la vida en general y la humana en particular. c) Necesitamos hacer una reflexión profunda sobre los valores y dinámicas de confrontación entre y dentro de las fuerzas y personas que decimos pertenecer al campo de lo que habitualmente se conoce como izquierdas, con el fin de evitar la autodestrucción y favorecer la cooperación en la acción conjunta. Se trata de un problema que lo venimos arrastrando desde la Revolución Francesa y necesitamos cambiar radical y urgentemente esa cultura. Éste es uno de los problemas fundamentales a superar, porque es condición de posibilidad de todo lo demás. Sobre todo, cuando tenemos la necesidad de abarcar progresivamente el mundo entero. Aunque el acento y la justificación de nuestras diferencias los solemos situar habitualmente en los programas, nuestro mayor problema es la escasa voluntad que tenemos de cooperar lealmente y actuar conjuntamente respetando escrupulosamente los principios democráticos -también el de respetar lo que decida la mayoría si no hay consenso-. d) En lugar de gastar gran cantidad de energía en disquisiciones teóricas y disputas puristas sobre el tipo de sociedad al que queremos llegar, creo que lo que deberíamos hacer es centrarnos en el proceso de conseguir mejoras de todo tipo, de acuerdo a las necesidades y prioridades de cada situación; eso sí, apuntando a una sociedad cada vez más justa y sostenible en todos los aspectos. En este sentido, tenemos ya referencias de propuestas de programas o manifiestos que podrían servir para armar consensos muy amplios para todo el mundo; un ejemplo es el manifiesto que propone Naomi Klein en Decir NO no basta.


3.- Dificultad, voluntad, trabajo conjunto y esperanza. Muy difícil, casi abrumador. Pero absolutamente necesario. Además, tenemos muy poco tiempo. Sin embargo, por el lado anverso nos encontramos con la ventaja de que no tenemos otra alternativa: en el punto al que hemos llegado, o paramos esta dinámica capitalista de crecimiento, acumulación, desigualdad y especulación-rapiña o el desastre económico, ecológico y social está asegurado. Y para llevar a cabo esta ingente tarea no tenemos otro camino que la cooperación entre diferentes. Podríamos, si quisiéramos. Y las necesarias esperanza e ilusión se tienen que basar en esa voluntad, no en la negación u olvido de la gravedad de la situación actual. Espero que para ponernos las pilas no tengamos que llegar a que se materialicen amenazas que ya son muy reales: episodios de colapsos con la posibilidad de un enorme sufrimiento para gran cantidad de gente, para nuestros ecosistemas y para el planeta en general. Así que, dejémonos de egos, sectas, purismos y venganzas, y pongámonos el buzo del trabajo cooperativo, leal y democrático.

 

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La OIT, cien años después, trata de definir qué es el trabajo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) inauguró las festividades que marcarán su centenario a lo largo de este año 2019 y dio a conocer las bases del informe que con el objetivo de medir los desafíos que se avecinan encomendó hace dos años a una Comisión de expertos independientes sobre el futuro del trabajo.

Lo que sorprende del trabajo comenzado es que en la ausencia del mundo real de la informalidad, la fragmentación del empleo y el trabajo no pagado directamente, el informe naufraga con recomendaciones con un mundo que ya no existe, todo resumido en un fondo de emergencia ambiental


Inicios y presente


Tal vez sea un hecho poco conocido, que la organización del trabajo nació en Versalles. De hecho, la Conferencia de Paz estableció una Comisión sobre el derecho internacional del trabajo y le ordenó que desarrollara la Constitución de una organización internacional permanente. El contexto era por entonces importante para dar una respuesta creíble a la "cuestión del trabajo", aunque el objetivo apenas velado estaba dirigido en particular para contener el riesgo de la internacionalización de la revolución comunista de 1917 que parecía instalarse en Alemania.


Un siglo después, el contexto es totalmente diferente. Con el fin de medir los desafíos que se avecinan, la OIT encomendó a una Comisión de expertos independientes hace dos años que pensara en el futuro del trabajo.


Copresidida por el mandatario de Sudáfrica Ciryl Ramaphosa y el primer ministro de Suecia Stefan Löfven, la Comisión propone una visión de un programa centrado en las personas, basado en la inversión en las capacidades de los individuos, las instituciones laborales y en el trabajo decente y sostenible. Entre las diez recomendaciones se encuentran:


• Una garantía universal de empleo que proteja los derechos fundamentales de los trabajadores garantice un salario que permita un nivel de vida digno, horas de trabajo limitadas y lugares de trabajo seguros y saludables.


• Una protección social garantizada desde el nacimiento hasta la vejez que atienda las necesidades de las personas a lo largo de su ciclo de vida.


• Un derecho universal al aprendizaje permanente que permita que las personas se formen, adquieran nuevas competencias y mejoren sus cualificaciones.


• Una gestión del cambio tecnológico que favorezca el trabajo decente, incluso a través de un sistema de gobernanza internacional de las plataformas digitales de trabajo.
• Mayores inversiones en las economías rurales, verdes y del cuidado.


• Una agenda transformadora y mensurable a favor de la igualdad de género.


• La reestructuración de los incentivos a las empresas a fin de estimular las inversiones a largo plazo.


Este informe es el resultado de un examen realizado a lo largo de 15 meses por los 27 miembros de la Comisión Mundial, constituida por destacadas personalidades del mundo empresarial, laboral y académico, grupos de reflexión y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. 

 

La contracara del informe


Aquellos que esperaban una visión ambiciosa se decepcionarán. El genio de cada experto parece haber disminuido, por no decir silenciado, en este trabajo grupal, ya que el punto de partida y el estado de la realidad están ausentes del informe. Como resultado, el texto flota en la ambigüedad de las buenas intenciones y se hace evidencia misma la falta de cemento en el hormigón del trabajo humano a comienzos del siglo XXI.


Si bien la definición de trabajo adoptada por la OIT abarca toda actividad relacionada con la producción de bienes, servicios individuales y colectivos, el texto de la Comisión sólo se ha centrado en el trabajo remunerado. Deja por fuera dos universos socioeconómicos importantes: por un lado, trabajo remunerado en otros contextos como salarios (independiente e informalidad) y el trabajo que tiene lugar sin (plena) remuneración directa – como el trabajo doméstico.


Recordemos que el trabajo doméstico tan importante en volumen como el trabajo remunerado,– según la OIT, estimaba a 67 millones de personas – es otro aspecto en que la Comisión no aborda realmente, excepto cuando habla del mundo rural en los países en desarrollo. Este silencio tal vez sea menos sorprendente porque esta actividad escapa a toda estadística seria de trabajo, de la misma forma que es ignorada por las estadísticas de producción.


Las estadísticas de la OIT demuestran que, a nivel mundial, la ganancia salarial es menos de la mitad del trabajo remunerado. Si corresponde al 85% de los "puestos de trabajo" (en sentido estadístico) en los países de ingresos altos, la proporción recae en el 25% en los países menos adelantados, donde el servicio público es el principal proveedor de este tipo de trabajo.


El resto es responsabilidad de los trabajadores autónomos y de los miembros de la familia. Incluso si la Comisión pide la ampliación del diálogo social, el aprendizaje permanente, la cobertura universal de la seguridad social, las condiciones de trabajo decente y la garantía de un salario digno para todos, es una brecha abismal en el contexto actual de la locura capitalista.


El 82% de la riqueza mundial generada durante 2018, fue a parar a manos de 26 multimillonarios, el 1% más rico de la población mundial, mientras que el 50% más pobre – 3.700 millones de seres humanos- no se benefició lo más mínimo de dicho crecimiento, según el reciente Informe de Oxfam.


En realidad, el informe de los expertos propone la ampliación al mundo de un modelo que se está agotando en la mayoría de los países como resultado de la "uberización" y la fragmentación del trabajo.


Aunque esté plenamente comprendida en la definición de la labor adoptada por la propia OIT, la Comisión del centenario de la OIT no agota (y lejos está de hacerlo) el problema del futuro del trabajo. Destaca además que la inteligencia artificial, la automatización y la robótica darán lugar a una pérdida de empleos, en la medida que las competencias se volverán obsoletas.


Sin embargo, muchos son los que piensan que estos mismos avances tecnológicos, junto a la ecologización de las economías, también crearán millones de empleos, si se aprovechan las nuevas oportunidades.


Este tipo de diálogo social “puede contribuir a que la globalización nos beneficie a todos”, declaró el primer ministro sueco y copresidente de la Comisión Mundial, Stefan Löfven. “El mundo del trabajo experimenta grandes cambios que crean numerosas oportunidades para más y mejores empleos. Pero los gobiernos, los sindicatos y los empleadores necesitan trabajar juntos a fin de hacer que las economías y los mercados laborales sean más inclusivos”, añadió.


Todo este tufillo de las festividades del centenario de la OIT tiene mucho sabor a la conciliación de clases, cuesta aun admitir, sin tratarnos de trasnochados, que la lucha de clases es un fenómeno que se refiere al eterno conflicto entre las dos clases sociales existentes, entre los que producen y los que no producen, entre los que sin trabajar se adueñan de la producción y excluyen a los que trabajan.


Es la lucha entre explotadores y explotados; entre esos 26 multimillonarios, que destacan los informes, entre ese 1% más rico de la población mundial, que abarca la misma riqueza de 3.700 millones de seres humanos.


La lucha de clases, es decir, la lucha entre el trabajo y el capital no es en absoluto un concepto que pertenece al pasado. En un mundo de creciente desigualdad, es una realidad más pertinente que nunca.


Con la victoria del neoliberalismo, los gobiernos han dejado de actuar como mediadores entre el capital y el trabajo con el objetivo de mitigar la desigualdad. Por lo tanto, los sindicatos que todavía sólo se basan en la idea de asociación, a menudo son incapaces de librar luchas ofensivas. En el mejor de los casos, luchan por mantener el statu quo y, aun así, la mayoría de las veces no tienen éxito.


Por ello se genera un sentimiento, cuasi una necesidad urgente de que se escuchen otras voces en 2019 y puedan proporcionar a la organización con sede en Ginebra otros análisis y otras hipótesis de trabajo con el fin de enfrentar el mundo real de la informalidad, la fragmentación del empleo y el trabajo no pagado directamente, todo en un fondo de emergencia ambiental. Inteligencia Artificial si, robotización sí, …pero aquello de la justicia social, ¿dónde queda?

 

Por Eduardo Camín,  Periodista uruguayo, miembro de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU. en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la
Rebelión
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2019: un nuevo capítulo de la disputa por el futuro

Por estas épocas del año suelen oírse llamados a la concordia y la convivencia fraterna. Haciendo a un lado la hipocresía de quienes conciben la “paz social” como mecanismo para blindar la injusticia, no hay duda que los pueblos en estas fechas se desean honestamente un período de mayor calidez, de cercanía y humanidad. Del mismo modo que expresan con sinceridad de corazón, augurios de un año mejor.

 

Pasada la tregua, la ilusión de fin de año se desvanece, dejando ver que ninguno de los conflictos ha desaparecido verdaderamente. Lo que encalló a las orillas del nuevo año ahí está, a la espera de la nueva marea de sucesos, de un oleaje que traiga consigo transformación. Oleaje en el que corremos peligro de ser arrastrados, de no ser capaces de reflexionar, ver con mayor claridad y sentar postura frente a los principales conflictos.


Esto vale del mismo modo para quienes pretenden sostener posiciones de presunta “imparcialidad”, cercana en muchos casos a la fuga o al descompromiso, al cinismo, la indiferencia y ¿cómo no? también al temor, la decepción, la amenaza, la segregación, el chantaje o la persecución. Aún fundada, la pasividad, la no elección, tienen como consecuencia convertirse en objeto y no en sujeto de las circunstancias por venir.


Los conflictos


Los conflictos existentes son polaridades, campos de “magnetismo social”, alrededor de los cuales se agregarán los grandes conjuntos humanos en el y los años venideros. Del potencial que cada polaridad acumule, dependerá la dirección que tomen los acontecimientos.


Las problemáticas están íntimamente entrelazadas, conformando una estructura en la que unas piezas engarzan con otras. Sin embargo pueden ser observadas en detalle sin adjudicarles prelación, linealidad o jerarquías.


Igualdad de oportunidades vs exclusión social


El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos enuncia que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”


70 años después de haber sido consagrada esta Declaración, la realidad es bien distinta. Según el informe “Premiar el trabajo, no la riqueza” (Oxfam Internacional, 2018) [1] el 1% más rico sigue acumulando más riqueza que el resto de la humanidad. Citando distintas fuentes, el mismo informe señala que “cerca del 43% de la población joven activa no tiene trabajo o, si trabaja, sigue viviendo en la pobreza. Más de 500 millones de jóvenes sobreviven con menos de 2 dólares al día.”


En América Latina y el Caribe, en 2017 el 10% más rico de la población concentró el 68% de la riqueza total, mientras que el 50% más pobre contó solamente con un 3.5% para sobrevivir, agrega la citada fuente.


Por otra parte, 821 millones de personas padecen hambre en el mundo -una de cada nueve - y más de 150 millones de niños sufren retraso del crecimiento, indicó la ONU en un informe dado a conocer el pasado Septiembre en Roma. [2] Lejos de retroceder, el hambre ha aumentado en los últimos tres años, volviendo a los niveles de diez años atrás.


Ante esta barbarie, los esfuerzos políticos por paliar la desigualdad y el hambre son arteramente combatidos por quienes generan el problema -la banca y las corporaciones de negocios- en una espiral irracional de violencia económica que arroja a los grandes conjuntos a la asfixia y la desesperación.


La escala del agravio corresponde a un genocidio social que se parapeta detrás de la “inviolabilidad” de la propiedad privada, o sea, de la acumulación ilimitada. Frente a tamaño atropello, la articulación de las mayorías bajo las banderas de la inclusión social y la desmercantilización de la subsistencia digna es históricamente inevitable, pero debe acelerarse.


Autodeterminación, cooperación, integración vs unilateralismo y nacionalismo


La posibilidad de relacionamiento paritario entre naciones, muchas de ellas recién emancipadas del colonialismo luego de la Segunda Guerra Mundial, fue sepultada por la confrontación de bloques primero y por la globalización después, arrollando toda posible autodeterminación. Ante esta nueva dependencia los países del Sur global determinados a hacer valer su autonomía, amplificaron sus relaciones bilaterales y construyeron mecanismos multilaterales diversos. El objetivo de integrar virtudes y debilidades fue hacer fuerza común frente a la usurpación de facto. Al mismo tiempo, actores como China, India y Rusia emergieron o resurgieron en el tablero mundial, socavando la potestad única de EEUU (y de Occidente) en la esfera internacional.


Los nacionalismos surgidos en todo el mundo y gobernantes hoy en muchos países resultan de una reacción al intento de dominación mundial unipolar y la transferencia de poder de los Estados a las corporaciones transnacionales, como resistencia a la centralización fáctica del poder económico contraria a las necesidades populares. Al mismo tiempo, la decadencia del poder occidental pretende defenderse de su ocaso definitivo rompiendo las reglas de juego internacionales en el justo momento en que empieza a perder la partida, intentando imponer una vez más el propio interés como única regla posible.


Frente a la irracionalidad del poder único, la relación solidaria entre pueblos y estados, la cooperación, la autodeterminación de los pueblos y su integración creciente hacia un nuevo paradigma de “nación humana universal”, la lucha por la desconcentración del poder de las corporaciones trasnacionales aparecen como el sendero a transitar.


Guerras o Paz


El interés colonial por monopolizar recursos y mercados, por imponer normas culturales únicas, sigue vigente. Ese interés, junto al gigantesco negocio del armamentismo, continúa siendo el promotor de guerras. Las rivalidades históricas existentes, no son las causantes de las masacres bélicas, sino que son avivadas y propagadas por los poderes para dividir, enfrentar y conquistar.


Frente a ese frenesí destructivo, el estandarte de la paz supone una propuesta y conducta revolucionaria, ya que constituye un escalón de conciencia superior imprescindible para encarar verdaderos desafíos de unidad popular y liberación del sometimiento.


Democracia participativa para derrotar al fascismo


Los esquemas democráticos están severamente dañados. Los pueblos están efectivamente alejados de toda decisión y los funcionarios electos suelen alejarse de sus electores viviendo en espacios autistas, aprovechando además los beneficios de su posición privilegiada. La excepción, aquellos militantes o dirigentes, que en base a un férreo propósito de servicio al pueblo intentan sustraerse a esa pandemia, son atacados por los medios hegemonizados por el capital, juzgados por causas inexistentes y condenados sin pruebas.


El lawfare, la persecución y proscripción política de líderes populares, el macartismo de los gobiernos ultraderechistas, son anticuerpos de la plutocracia del dinero que rechaza así toda “injerencia democrática en sus asuntos internos”, es decir, en sus negocios.


Los personajes de extrema derecha cuentan con el apoyo del capital para reprimir revueltas y garantizar su protección. Pero también concitan la adhesión de una gran parte del pueblo llano, cegada por un rencor manipulado mediáticamente pero también hastiada de una parodia de democracia autorreferente. En la percepción de este amplio sector, la democracia “realmente existente” se ha vuelto estéril, incoherente, mentirosa, envilecida, incapaz de poner fin a la injusticia y dar solución a las urgencias populares.


La futura democracia, tendrá que ser profunda o no podrá reconstituirse. El único modo de regenerar el espíritu democrático, al tiempo de equilibrar el enorme contrapeso antidemocrático del poder económico, será dar amplia participación a los pueblos en las decisiones. La democracia participativa se extenderá, en un aprendizaje de errores y aciertos, para dar finalmente por tierra al “Ancien Régime” de una representación cooptada por el poder real.


Soberanía alimentaria, Buen Vivir y Reforma agraria vs catástrofe climática


Capitalismo es sinónimo de violencia humana y medioambiental. Los recursos comunes del planeta son enajenados por una minoría que saca ventajas de posiciones de fuerza para dominar al resto. La irracionalidad del desperdicio, de la desigual utilización energética entre Norte y Sur, de la permanente extracción y contaminación de suelos, aire, cuencas hídricas, del monocultivo agrario, de la especulación inmobiliaria. La exhalación carbónica de un mundo exaltado, la deforestación, el envenenamiento de los cultivos, el consumo frenético… ¿acaso hay algo sustentable en ello? No existe un “capitalismo sustentable”, ni “tecnología verde” que lo vuelva sustentable, ya que la maximización del beneficio – energía motora del capital – no tolera limitaciones ecológicas. El rédito particular no acepta razones colectivas.


Por tanto, la única salvaguarda real del entorno que posibilita la vida en este planeta pasa por la transformación sistémica hacia un modo de vida que ponga como valor central el reparto de la riqueza como bien finito y común. Un sistema nuevo que consagre el derecho a compartir, desdeñe el consumo desenfrenado como irrelevante para la felicidad y priorice el bienestar colectivo por sobre el egoísmo individual.


Feminismo vs patriarcado


La masiva movilización de mujeres exigiendo el fin de un sistema de dominación patriarcal continuará siendo uno de los temas centrales en la agenda política del nuevo año. El conflicto será uno de los principales ejes de tensión intergeneracional y cobrará una enorme relevancia al poner en discusión hábitos arraigados en las distintas culturas, alcanzando una dimensión global inédita.


Las mujeres serán un factor clave para la re-definición de relaciones de fuerza frente a la reacción conservadora producida por la vorágine de cambios, las incertezas existenciales y la falta de oportunidades de subsistencia y desarrollo humano que presenta el sistema actual.


Ciudadanía Universal vs criminalización y discriminación de migrantes


No habrá muro, valla o ejército que logre contener la migración desesperada, si no se acaba con las guerras, el hambre, la violencia producida por la miseria, la desigualdad local y entre regiones del mundo.


No habrá migración justa y libre, si las empresas insisten en atraer mano de obra precarizada, en situación de ilegalidad, para evadir responsabilidades derivadas del derecho laboral vigente. No desaparecerá la discriminación, mientras se culpe a los inmigrantes por la falta de trabajo, en vez de señalar el vaciamiento productivo del capitalismo usurero y especulativo.


La ciudadanía Universal, la libertad de elegir el lugar de pertenencia y la igualdad de derechos para todo ser humano más allá de su proveniencia, sólo se hará realidad en el marco de un nuevo sistema, como ya se esbozó en apartados anteriores.


Sentido de comunidad y renovado proyecto transformador vs avance retrógrado


Muchos seres humanos se sienten arrastrados por veloces acontecimientos que no dominan, dejando atrás realidades conocidas en el mundo familiar, laboral, profesional y de relación. Vivimos en un mundo acelerado que borra de la faz de la tierra aquel paisaje que creíamos que iba a durar para siempre. En pocos años, poco queda de lo anterior, salvo en la memoria… y los libros de historia.


Ese es uno de los vértices que llevan a añorar un mundo perdido, a idealizar con nostalgia el pasado, a criticar las “nuevas costumbres”, a reclamar la devolución de una realidad irrecuperable. Es uno de los principales factores que motivan la visión retrógrada.


Alimentan esa visión el cúmulo de dificultades sociales presentes ya esbozadas, que presionan por salidas rápidas. La angustia personal y social es multiplicada por la soledad, la fugacidad de lazos de relación y la ruptura de pertenencias que den cobijo en medio del vendaval de inseguridades y violencias. A todo ello se suma la banalidad de un mundo que agota sus opciones en un hedonismo consumista, en un recorrido fatigoso que conduce fatalmente hacia la muerte.


Todo esto explica porqué las opciones eclesiásticas conservadoras avanzan, ofreciendo una oferta atrayente ante el desamparo y exclusión de una civilización acelerada, vacía y violenta.


A esta correntada contrahistórica se debe contraponer un proyecto fuerte y no transigible de transformación social, que además de contemplar las necesidades físicas y biológicas, contenga también las emocionales y las existenciales. Una práctica social que sostenga a cada persona en un tejido de comunidad.


Un proyecto que pondere a los seres humanos sobre toda otra consideración y que en sí mismo, dote de un nuevo sentido a la vida humana. Un sentido de evolución, de crecimiento colectivo, que permita el nacimiento de una especie humana renovada, que dé alas al viejo mito de la Mujer y el Hombre nuevos.


A lo enunciado deberíamos dedicar nuestros esfuerzos, aunar en ello nuestras luchas, hacia ese horizonte hacer converger la bienvenida diversidad.
Que tengan buenos festejos y renueven energías para el año que comienza, un nuevo capítulo en la disputa por el futuro.



Notas:

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[1] Informe “Premiar el trabajo, no la riqueza”, Oxfam International (Enero 2018). http://bit.ly/2BeZCV1
[2] El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018, Naciones Unidas

Javier Tolcachier es investigador del Centro de Estudios Humanistas de Córdoba y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

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Inician Caminata del Migrante rumbo a EU dos mil hondureños

San Pedro Sula. Más de 2 mil hondureños iniciaron ayer la Caminata del Migrante con la intención de llegar a Estados Unidos para huir de la pobreza y violencia que azotan su país.

"Vamos con la fe en Dios buscando algo bueno. Aquí no hay ninguna esperanza", dijo Sergio Cáceres, un integrante del grupo, de 40 años, quien se moviliza en silla de ruedas por un accidente sufrido a los 19 mientras espera que alguien le dé aventón a la orilla de la carretera.

Miles pasaron la noche del viernes recostados en pedazos de cartón en aceras y áreas verdes aledañas a la estación de camiones de la terminal de San Pedro Sula, la segunda ciudad del país ubicada a 180 kilómetros de la capital, para salir de madrugada.

Hacia las 5 horas, tiempo local, partieron por la carretera hacia la frontera de Honduras con Guatemala en un intento de recorrer los 2 mil kilómetros de una ruta peligrosa por la operación de bandas delictivas, cruces de ríos y desiertos con serpientes.

Lorgia Gracibel Miralda, de 28 años, se marcha en busca de su hermano, Axel Ariel, de 19, detenido en Estados Unidos, a donde huyó luego de que en su país pandilleros mataran a sus otros dos hermanos.

El ex diputado Bartolo Fuentes, quien acompañaba a los migrantes, aseguró a medios locales que una "gran necesidad los obliga" a salir del país en busca de mejo-res oportunidades.

La caravana pasará por México hasta cruzar la frontera a Estados Unidos, donde residen más de un millón de hondureños, la mayoría indocumentados.El año pasado, los migrantes en ese país inyectaron 4 mil millones de dólares en remesas a la economía de sus lugares de origen, equivalentes a 20 por ciento del producto interno bruto.

Estados Unidos ha llamado la atención a los gobiernos de los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) por desatender las necesidades de empleo y seguridad de la población, con los que alientan la migra-ción hacia el norte.

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