La “cuestión indígena” y los derechos originarios en América

Los días 4 y 5 de setiembre de 2019, se realizó en Iquique, al norte de Chile, el “VI Congreso Internacional de Derecho Indígena”, organizado por la Universidad de Tarapacá y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena de Chile (Conadi).

Fue un evento muy concurrido, con un auditorio mayoritariamente andino, en especial Aymara, cuya experiencia puede conducirnos a reflexionar sobre el presente y futuro de los pueblos originarios de América.

El evento resaltó como “cuestión indígena” los conflictos socio-ambientales o socio-culturales. En Chile, como en el Perú, existen cientos de estos conflictos que confrontan los derechos de las comunidades o pueblos originarios con los intereses de los gobernantes del Estado y de las empresas nacionales o transnacionales capitalistas.

Son conflictos sin resolución o con resoluciones parciales que tienen como cuestión la explotación de los recursos naturales que se encuentran en territorio de las comunidades o pueblos originarios.

Se presentaron interesantes ponencias de docentes universitarios buscando explicar en tiempos actuales esa “cuestión indígena”: el derecho internacional de los derechos humanos focalizado en el derecho indígena, el análisis de la eficacia de los tribunales ambientales focalizado en los reclamos indígenas, y temas específicos como el genocidio cultural, los derechos al territorio, la jurisprudencia ambiental, la biodiversidad originaria, la justicia comunal, la consulta previa frente a decisiones técnicas, entre otros.

Al evento también se sumaron ponencias de líderes de comunidades o pueblos originarios participantes. Estos líderes destacaron temas relacionados al valor de sus comunidades, incluyendo su cosmovisión y filosofía, y temas sobre sus conflictos. Entre estos últimos se presentó el conflicto de una comunidad con una gran empresa minera por el uso del suelo y la contaminación de actividades agrícolas, y el conflicto de una histórica comunidad con una empresa embotelladora por el uso del agua.

En realidad, se tratan de temas comunes no solo para Chile y el Perú, sino para cada país que cuenta con una población pre-colonial u originaria. La “cuestión indígena” del siglo XXI pone en debate en cada uno de estos países los pedidos de respeto de derechos ancestrales y colectivos de su población originaria sobre los recursos naturales, frente a los intereses económicos de empresarios nacionales y transnacionales sobre los mismos recursos naturales. ¿Hay alguna perspectiva de solución?

Las comunidades o pueblos originarios tienen muchas quejas concretas: la insensibilidad de la burocracia estatal que accede fácilmente a los pedidos de los empresarios, los engaños en el uso de las leyes que encubren sus derechos, la falta de recursos para participar en condiciones de igualdad en los procesos de consulta previa, la arbitrariedad de la autoridad estatal cuando define la consulta previa a falta de acuerdo, y la incomprensión sobre sus necesidades por parte de las autoridades del Estado y los altos funcionarios de las empresas privadas. Estos reclamos reflejan que las comunidades o pueblos originarios siguen siendo los más vulnerables en el actual contexto global (que promociona una economía liberal con consumo masivo). La segregación étnica y segregación socio-económica reaparecen como un efecto directo y una tarea urgente.

En estas circunstancias, una solución que brota tras el encuentro de docentes y líderes en eventos como el de Iquique es la consolidación y unidad de las comunidades o pueblos originarios.

La consolidación de estas comunidades o pueblos supone mostrar, a los otros, el valor de su cosmovisión, justicia, economía, cultura y organización comunal. Es este carácter transversal de lo comunal que ha hecho posible la preservación de la biodiversidad del planeta, sin un aporte estatal o privado, lo que aún no comprendemos.

Es este carácter transversal de lo comunal que ha hecho posible la preservación de la biodiversidad del planeta, sin un aporte estatal o privado, lo que aún no comprendemos.

La unidad, a su vez, supone intentar la unificación de las comunidades o pueblos originarios del mundo o, al menos, en América. Sus demandas y frustraciones son las mismas en Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Guatemala, Nicaragua, México, Estados Unidos, Canadá; lo que hace indispensable una unificación de gremios o reivindicaciones comunes.

Con esta consolidación y unidad de las comunidades y pueblos originarios se puede conducir en corto tiempo a resultados de bienestar. La Organización de Naciones Unidas y los organismos internacionales reconocerían plenamente los derechos de las comunidades o pueblos originarios e inducirían a los Estados y entidades privadas a que hagan lo mismo.

Las normas internacionales o nacionales aprobadas se cumplirían, sumándose así la creación de organismos mundiales y estatales dirigidos por las propias comunidades o

10 septiembre 2019


Antonio Peña Juma es profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Abogado, Magister en CCSS y PhD. in Laws.

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Viernes, 30 Agosto 2019 07:15

Derrota de la contrainsurgencia "social"

Derrota de la contrainsurgencia "social"

En la medida que las políticas o programas sociales suenan como las caras amables de los estados de nuestra región, más allá de quienes los administren, resulta necesario recordar sus orígenes y objetivos declarados. No alcanza con señalar que buscan reducir la pobreza o que pretenden debilitar a los movimientos antisistémicos. La historia se remonta a la guerra de Vietnam y a un personaje llamado Robert McNamara, uno de los cuadros más astutos que tuvo el capitalismo.

McNamara fue el primer presidente de la empresa Ford que no pertenecía a la familia, en 1960, cargo que abandonó al ser nombrado secretario de Defensa entre 1961 y 1968, durante la guerra de Vietnam. Ese año pasó a presidir el Banco Mundial, hasta 1981. Durante la Segunda Guerra Mundial había ingresado a la Fuerza Aérea, donde aplicó las artes de la administración de negocios aprendidas en Harvard a la eficiencia de los bombarderos estadunidenses, lo que le valió la Legión al Mérito como teniente coronel.

Durante el conflicto en Vietnam comprendió que las armas, por más sofisticadas que sean, no ganan guerras. Dirigió el Banco Mundial con el objetivo de revertir la derrota militar y preparar el terreno para que esa situación no volviera a producirse. Comprendió que la injusticia social y la pobreza podían poner en peligro la estabilidad del sistema capitalista, y para remediarlo concibió la política del "combate a la pobreza".

Entiéndase que para McNamara la pobreza es un problema en tanto, y sólo en tanto, puede desestabilizar la dominación. Es una cuestión instrumental, no ética. Bajo su gestión el Banco Mundial se convirtió en el centro de pensamiento ( think tank) más citado por las academias y pasó a definir las políticas de los países en desarrollo. Como destacó uno de sus colaboradores, Hollis Chenery, se trata de "repartir un pedazo del crecimiento de la riqueza y no la riqueza"*.

El "combate a la pobreza" tuvo dos efectos más. Consiguió sacar la riqueza del centro del escenario político, como había estado hasta la década de los 70. Aunque hoy parezca increíble para quienes no vivieron la "revolución mundial de 1968", la izquierda creía que el verdadero problema social era la riqueza, por eso todos los programas de gobierno iban dirigidos a la reapropiación de los medios de producción y de cambio, como la reforma agraria, entre muchos otros.

La segunda es que se propuso, y consiguió, influir en los movimientos antisistémicos de una manera muy sutil, a través de una política que definieron como "fortalecimiento organizativo" (recuerden el Pronasol), se eligieron movimientos de lucha para convertirlos –con apoyo del Banco Mundial– en organizaciones burocratizadas que, en adelante, se especializarán en hacer trámites ante agencias de desarrollo. El banco dejó de gestionar los préstamos y se limitó a "acompañar", "capacitar", "asesorar" y "fiscalizar".

Por todo lo anterior, es importante que las bases de apoyo del EZLN hayan conseguido derrotar esta "contrainsurgencia social". No es lo habitual. En mi país, Uruguay, el progresismo consiguió amortiguar el conflicto social con una batería de "políticas sociales" que van desde el impulso a "cooperativas" digitadas desde arriba, hasta la creación de organizaciones sociales que tienen la apariencia de legítimos movimientos. Otros progresismos fueron más sutiles, clonando movimientos enteros.

El comunicado titulado Y rompimos el cerco, firmado por el subcomandante Moisés, enseña tres aspectos de esta derrota de los programas sociales.

El primero es que las bases de apoyo salieron de sus comunidades a encontrarse con otros abajos, con quienes se entendieron "como sólo se entienden entre sí quienes comparten no sólo el dolor, también la historia, la indignación, la rabia".

La segunda es el papel destacado que jugaron los jóvenes y las mujeres en la tarea de romper el cerco. La tercera es que las mujeres zapatistas no sólo marcaron el norte, sino que estuvieron también "a los lados para que no nos desviemos, y atrás para que no nos retrasemos".

Fue un encuentro entre abajos, entre iguales, más allá de las opciones políticas coyunturales de cada quien. Fue un encuentro de dignidades: la zapatista y la de las comunidades partidistas que se rebelaron contra "el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno", que les entrega limosnas para dividirlas.

Me interesa destacar no sólo el hecho de que rompieron el cerco, sino sobre todo cómo lo hicieron. Es una lección política y ética que necesitamos en esta parte del mundo, donde los programas sociales inspirados en el Banco Mundial y ejecutados por los progresismos, han destruido la independencia del campo popular y atornillado la dominación, para beneplácito de las grandes multinacionales.

Poder popular y programas sociales son dos fuerzas que se repelen. Cuando una triunfa, la otra pierde.

*Citado por Eric Toussaint, Banco Mundial. El golpe de Estado permanente , Abya Yala, Quito, 2007, p. 155.

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Viernes, 23 Agosto 2019 06:27

La tercera expansión del zapatismo

La tercera expansión del zapatismo

Pese a estar rodeadas por el Ejército mexicano, las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (Ezln) han conseguido romper el cerco militar, mediático y político que pesaba sobre ellas. En un comunicado librado el 17 de agosto y firmado por el subcomandante Moisés, indígena convertido en vocero del movimiento zapatista luego de la “muerte” simbólica de Marcos, se anuncia desde las montañas del sureste mexicano la creación de siete nuevos “caracoles” y cuatro municipios autónomos, que se denominan en adelante “centros de resistencia autónoma y rebeldía zapatista”.

Estamos ante el tercer empuje organizativo de los pueblos mayas que integran el Ezln. Las fechas son 1994, 2003 y 2019. En la primera, anunciaron la creación de los municipios autónomos rebeldes zapatistas, en medio de fraudes electorales y del caos instalado con el gobierno del histórico Partido Revolucionario Institucional (Pri). En la segunda, abrieron cinco caracoles para ejercer la autonomía, cuando el parlamento mexicano, incluidos tanto los partidos de derecha como los de izquierda, rechazó la que ya habían negociado y firmado con delegados oficiales.

Los 27 municipios autónomos (inicialmente eran algunos más) se superponen a los municipios oficiales y en ellos se agrupan representantes de las comunidades de la zona de influencia. Los caracoles, por su parte, articulan sus regiones y albergan las Juntas de Buen Gobierno, que se encargan, de forma rotativa, de gobernar una media docena de municipios (en promedio) y cientos de comunidades.

La zona zapatista no es homogénea. En las comunidades y en los municipios (que se autogobiernan por consejos autónomos) conviven familias zapatistas y no zapatistas, con la particularidad de que estas acuden a las clínicas y centros de salud creados y dirigidos por aquellas, y de que prefieren la justicia autónoma que administran las Juntas de Buen Gobierno, que no les cobran ni son corruptas, como sucede con la justicia del Estado.

Las familias no zapatistas se benefician de la ayuda de los gobiernos federal y del estado de Chiapas, con alimentos, materiales para las viviendas y planes sociales, que ahora el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha ampliado con proyectos asistenciales, como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro. Los zapatistas no sólo no reciben esos planes, sino que, por influencia de las mujeres, tampoco toman alcohol, ya que ellas consideran que fomenta la violencia machista.

Los caracoles son “ventanas para vernos dentro y para que veamos fuera”, mientras que las Juntas de Buen Gobierno “funcionan mediante los principios de rotación, la revocación de mandato y la rendición de cuentas” y son “verdaderas redes del poder de abajo”, en las que se articulan los consejos municipales. Se han convertido en formas de poder donde “los gobernantes pasan a ser servidores”, como recuerda el sociólogo Raúl Romero (La Jornada, 17-VIII-19).

SALTO ADELANTE.

Lo más importante del anuncio del pasado 17 de agosto es que varios de los nuevos centros se encuentran más allá de la zona de control tradicional del zapatismo, mientras que otros son linderos y refuerzan la presencia que tiene en la región desde el alzamiento de 1994, cuando recuperó cientos de miles de hectáreas de los grandes terratenientes. Ahora ya suman 43 los centros zapatistas.

Como señala el director de opinión de La Jornada, Luis Hernández Navarro, “la expansión de la autonomía zapatista a nuevos territorios desmiente la versión de la supuesta deserción de sus bases sociales como resultado de programas asistenciales”. Realizaron cientos de asambleas, “desdoblándose como fuerza político-social, a través de movilizaciones pacíficas sui generis, que cambiaron el campo de confrontación con el Estado, llevándolo al terreno en que las comunidades son más fuertes: el de la producción y reproducción de su existencia” (La Jornada, 20-VIII-19).

El paso siguiente es el llamado a la sociedad a contribuir en la construcción de los nuevos espacios, además de la convocatoria a los colectivos urbanos para crear una “red internacional de resistencia y rebeldía”, advirtiendo a quienes participen que renuncien “a hegemonizar y homogeneizar”. Además, convocan a intelectuales y artistas a festivales, encuentros, semilleros de ideas y debates.

UNA NUEVA CULTURA POLÍTICA.

El aspecto más interesante de esta expansión del zapatismo consiste en los modos en que lo hicieron, el cómo de su acción política. Porque revela una cultura a contrapelo de la hegemónica, anclada como está en instituciones estatales o en oenegés y en la afirmación de la grieta entre quienes mandan y toman decisiones, y quienes obedecen y cumplen.

En el comunicado firmado por Moisés, así como en la literatura anterior zapatista, hay un claro desmarque del vanguardismo, pero también de la cultura jerárquica de los partidos. Fueron las mujeres y los jóvenes los que salieron de sus comunidades a dialogar con otras comunidades, y se entendieron pronto “como sólo se entienden entre sí quienes comparten no sólo el dolor, pero también la historia, la indignación, la rabia”.

El papel central fue el de las mujeres: “No sólo van delante”, explica Moisés, “para marcarnos el camino y (que) no nos perdamos: también a los lados para que no nos desviemos; y atrás para que no nos retrasemos”. Ellas encarnan la cultura comunitaria, que pone por delante lo colectivo a lo individual, la dignidad y la cosmovisión a las ventajas materiales. Por eso se equivocan feo los gobiernos que piensan –como el de Amlo, pero también los demás progresistas– que con planes económicos pueden hacer que pueblos enteros desistan de sus identidades.

Se trata de una cultura política que sólo puede entenderse en clave comunitaria. Quienes visitan las regiones zapatistas suelen sorprenderse cuando se dirigen a sus principales “enemigos”, las bases del Pri, como “hermanos priístas” o, ahora con relación al partido de gobierno, como “hermanos partidistas”. Unos cuantos de esos hermanos son los que ahora dieron el paso de rechazar las limosnas de arriba para volverse zapatistas: el modo que encontraron para seguir siendo pueblos originarios.

Por Raúl Zibechi

23 agosto, 2019

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Martes, 20 Agosto 2019 16:25

El mundo de abajo crece en silencio

El mundo de abajo crece en silencio

Hay vida (y lucha) más allá de las elecciones. En nuestros países (Argentina, Uruguay), desde los focos mediáticos hasta las conversaciones entre militantes de los movimientos sociales, están centradas y concentradas en las próximas jornadas electorales, con la esperanza de que, esta vez sí, habrá cambios. Aunque sabemos que esos cambios no vienen de arriba y que los verdaderos son los que construyamos desde abajo y por abajo, una y otra vez nos dejamos arrastrar por los fuegos artificiales de las elecciones. Volvemos a diluir nuestra potencia del hacer desde abajo en la delegación del Poder hacia arriba...

Sin embargo, los pueblos de América Latina siguen construyendo sus mundos otros, muy lentamente, a contracorriente, en la oscuridad de la vida cotidiana, lejos, muy lejos de las campañas que derrochan recursos y discursos. ¿Quién pudo enterarse que este año se creó la Guardia Indígena Comunitaria “Whasek” Wichi en el Impenetrable, en el Chaco, Argentina? ¿Quién sabe de la creación del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis, en el norte del Perú, camino que comienzan a recorrer otros tres pueblos amazónicos?

¿Cuántos medios han informado que el pueblo mapuche en el sur de Chile ha recuperado 500 mil hectáreas por acción directa desde la década de 1990, cuando se restauró la democracia para arrinconarlos con la aplicación de la ley antiterrorista heredada de la dictadura de Pinochet, pero luego aplicada igualmente por gobiernos progresistas y conservadores?

¿Dónde leemos acerca de la tremenda lucha de los tupinambá del sur de Bahía (Brasil), que en pocos años recuperaron 22 haciendas, miles de hectáreas, pese a la represión y las torturas a sus dirigentes? ¿Cuándo le dedicamos algún tiempo a comentar la victoria de las 30 comunidades de Molleturo (Azuay, Ecuador) que consiguieron frenar la minera china Ecuagoldmining, luego de quemar el campamento? ¿Quién habla del reciente triunfo campesino de todo el Valle de Tambo, ante el proyecto cuprífero Tía María, en el sur de Perú?

Ahora vemos cómo los pueblos mayas del sur de México, organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pasaron a la ofensiva y rompieron el cerco militar e informativo del gobierno mexicano de la autodenominada “Cuarta Transformación”, creando siete nuevos caracoles y cuatro municipios autónomos, con los que suman ya 43 espacios de autogobierno zapatista en esa región.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) saludó y otorgó “su aprobación” a los nuevos municipios autónomos zapatistas, no sabemos qué responderán los y las zapatistas, pero podemos observar que en todos estos años fueron construyendo de hecho su autonomía en los territorios insurgentes donde se encuentran sin la necesidad de la aprobación de ningún gobernante. Los Acuerdos de San Andrés firmados en el año 1996 y que reconocían la autonomía de los pueblos indígenas de todo México fueron negados y traicionados por cada uno de los sucesivos gobiernos; esto no impidió el crecimiento de la autonomía en territorio zapatista y en decenas de municipios autónomos de otros pueblos indígenas del país. Más que aprobar o no, de palabra, estos procesos de autonomía, el gobierno de AMLO bien podría poner en práctica los Acuerdos de San Andrés y dejar que siga floreciendo la autonomía indígena en vez de continuar y fortalecer el cerco policial y militar a las comunidades en rebeldía, tal como vienen denunciando las propias comunidades indígenas de Chiapas, tanto las zapatistas como muchas otras no zapatistas.

Para nosotros estos hechos son motivo de la mayor alegría y nos llenan de entusiasmo y esperanza, ya que confirman la decisión política de construir abajo con las y los de abajo, de forma autónoma, nuestra salud y nuestra educación, nuestros espacios de vida y nuestra justicia, con base a los poderes propios que hemos creado por fuera del Estado.

Han conseguido romper el cerco que decenas de miles de militares mantienen desde el levantamiento del 1º de enero de 1994, cuando el gobierno decidió movilizar la mitad de sus efectivos para rodear y cercar a las comunidades rebeldes autónomas zapatistas. ¿Cómo han sido capaces los y las zapatistas de multiplicarse, de salir del cerco y construir más mundos nuevos? Como lo hacen siempre las y los de abajo: “compañeras de todas las edades se movilizaron para hablar con otras hermanas con o sin organización”, explica el subcomandante insurgente Moisés en su último comunicado. Las mujeres y los jóvenes son quienes fueron a conversar con sus semejantes de otras comunidades, no para convencerlos, porque las y los oprimidos saben de sobra quiénes son, sino para organizarse juntos; para autogobernarse juntos.

En esa movilización silenciosa entre los abajos, comprobaron que las limosnas de los gobiernos (eso que aquí llamamos con cierta pompa “políticas sociales” y que no es más que contrainsurgencia) lastiman la dignidad por el desprecio y el racismo que implican. Los mundos nuevos nacen por contagio y por necesidad, sin seguir las instrucciones de los manuales partidarios, ni las recetas predeterminadas de viejos o nuevos líderes.

……

¿Cómo hemos perdido la “capacidad más linda del revolucionario”, la de sentir “en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo”, como decía el Che? ¿Por qué ya no nos alegrarnos cuando, en cualquier parte del mundo, los de abajo ponen su dignidad como escudo ante los poderosos, levantando mundos otros, como los kurdos del norte de Siria?

Las personas militantes necesitamos reformar nuestros sentidos y sentimientos de vida, reencontrarnos con nuestros propios fuegos y retomar la lucha más allá de los fuegos artificiales de las elecciones, volver a confiar en nuestra propia potencia y autogobernarnos a distancia del Estado, des-alienarnos y des-colonizarnos para caminar junto, no delante marcando línea, hombro con hombro con las rebeldías que siguen (re)emergiendo desde abajo y por abajo en toda Nuestra América.

Por Raúl Zibechi (Periodista, Uruguay / Juan Wahren (Sociólogo, Argentina)

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Comunicado del CCRI-CG del EZLN. Y rompimos el cerco.

COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

 

17 DE AGOSTO DEL 2019.

AL PUEBLO DE MÉXICO:
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO:
AL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA-CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO:
A LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL:
A LAS REDES DE APOYO Y RESISTENCIA Y REBELDÍA:

 

HERMANOS, HERMANAS Y HERMANOAS:
COMPAÑERAS, COMPAÑEROS Y COMPAÑEROAS:

 

Aquí les traemos nuestra palabra que es la misma de antes, de hoy y de mañana, porque es de resistencia y rebeldía.

En octubre del 2016, hace casi 3 años, en su 20 aniversario, los pueblos hermanos organizados en el Congreso Nacional Indígena, junto con el EZLN, se comprometieron a pasar a la ofensiva en la defensa del territorio y de la madre tierra. Perseguidos por las fuerzas del mal gobierno, caciques, empresas extranjeras, criminales y leyes; contando muertos, agravios y burlas, los pueblos originarios, los guardianes de la tierra, acordamos pasar a la ofensiva y extender la palabra y la acción de resistencia y rebeldía.

Con la formación del Concejo Indígena de Gobierno y la designación de su vocera, Marichuy, el Congreso Nacional Indígena se dio a la tarea de llevar, a hermanos y hermanas del campo y la ciudad, la palabra de alerta y de organización. El EZLN también pasó a la ofensiva en su lucha de la palabra, la idea y la organización.

Ahora ha llegado el momento de que rindamos cuentas al CNI-CIG y a su vocera. Ya sus pueblos dirán si hemos cumplido. Pero no sólo a ellos, también tenemos debe con las organizaciones, grupos, colectivos y personas en lo individual (especialmente de la Sexta y las Redes, pero no sólo), que, en México y el mundo, se preocupan por los pueblos zapatistas y, en su tiempo, geografía y modo, sin importar su lejanía en kilómetros, sin importar muros y fronteras, ni los cercos que nos ponen, siguen con su corazón palpitando junto al nuestro.

La llegada de un nuevo gobierno no nos engañó. Sabemos que el Mandón no tiene más Patria que el dinero, y manda en el mundo y en la mayoría de las fincas que llaman “países”.

Sabemos también que la rebeldía está prohibida, como están prohibidas la dignidad y la rabia. Pero en todo el mundo, en sus rincones más olvidados y despreciados, hay seres humanos que se resisten a ser devorados por la máquina y no se rinden, no se venden y no claudican. Muchos colores tienen, muchas son sus banderas, muchas las lenguas que les visten, y gigantescas son su resistencia y su rebeldía.

El Mandón y sus capataces construyen muros, fronteras y cercos para tratar de contener ése que dicen que es un mal ejemplo. Pero no lo pueden hacer, porque la dignidad, el coraje, la rabia, la rebeldía, no se pueden detener ni encerrar. Aunque se escondan detrás de sus muros, sus fronteras, sus cercos, sus ejércitos y policías, sus leyes y decretos, esa rebeldía llegará a pedirles cuentas tarde o temprano. Y no habrá ni perdón ni olvido.

Sabíamos y sabemos que nuestra libertad sólo será obra de nosotros mismos, los pueblos originarios. Con el nuevo capataz en México, siguió también la persecución y la muerte: en apenas unos meses, una decena de compañeros del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno, luchadores sociales, fueron asesinados. Entre ellos, un hermano muy respetado por los pueblos zapatistas: Samir Flores Soberanes, ultimado después de ser señalado por el capataz que, además, sigue adelante con los megaproyectos neoliberales que desaparecen pueblos enteros, destruyen la naturaleza, y convierten la sangre de los pueblos originarios en ganancia de los grandes capitales.

Por eso, en honor a las hermanas y hermanos que han muerto, son perseguidos, y están desaparecidos o en la cárcel, hemos decidido nombrar como “SAMIR FLORES VIVE” a la campaña zapatista que hoy culmina y hacemos pública:

Después de años de trabajo silencioso, a pesar del cerco, a pesar de las campañas de mentiras, a pesar de las difamaciones, a pesar de los patrullajes militares, a pesar de la Guardia Nacional, a pesar de las campañas contrainsurgentes disfrazadas de programas sociales, a pesar del olvido y el desprecio, hemos crecido y nos hemos hecho más fuertes.

Y rompimos el cerco.

Nos salimos sin pedir permiso y ahora estamos de nuevo con ustedes, hermanas y hermanos y hermanoas, compañeros, compañeras y compañeroas. El cerco gubernamental quedó atrás, no sirvió y nunca servirá. Seguimos caminos y rutas que no existen en los mapas ni en los satélites, y que sólo se encuentran en el pensamiento de nuestros más antiguos.

Con nosotras, nosotros, zapatistas, en nuestros corazones caminó también la palabra, la historia y el ejemplo de nuestros pueblos, de nuestros niños, ancianos, hombres y mujeres. Fuera encontramos casa, alimento, oído y palabra. Nos entendimos como sólo se entienden entre sí quienes comparten no sólo el dolor, también la historia, la indignación, la rabia.

Entendimos, así, no sólo que los cercos y muros sólo sirven para la muerte, también que la compra-venta de conciencias de los gobiernos cada vez es más inútil. Ya no engañan, ya no convencen, ya se oxidan, ya se rompen, ya fracasan.

Así salimos. El Mandón quedó atrás, pensando que su cerco, cercados nos mantenía. De lejos vimos sus espaldas de Guardias Nacionales, soldados, policías, proyectos, ayudas y mentiras. Fuimos y regresamos, entramos y salimos. 10, 100, 1000 veces lo hicimos y el Mandón vigilaba sin mirarnos, confiado en el miedo que su miedo daba.

Como una mancha sucia quedaron los cercadores, cercados ellos dentro en un territorio ahora más extendido, un territorio que contagia rebeldía.

[email protected], compañ[email protected]:

Nos presentamos ante ustedes con nuevos Caracoles y más municipios autónomos rebeldes zapatistas en nuevas zonas del sureste mexicano.

Ahora tendremos también Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista. En la mayoría de los casos, estos centros serán también sede de caracoles, Juntas de Buen Gobierno y Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (marez).

Aunque con lentitud, como debe ser según su nombre, los 5 caracoles originales se reprodujeron después de 15 años de trabajo político y organizativo; y los MAREZ y sus Juntas de Buen Gobierno también tuvieron que hacer crías y ver que crecieran. Ahora serán 12 caracoles con sus Juntas de Buen Gobierno.

Este crecimiento exponencial, que hoy nos permite salir nuevamente del cerco, se debe fundamentalmente a dos cosas:

Una, y la más importante, es el trabajo político organizativo y el ejemplo de las mujeres, hombres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas. De manera destacada, de las mujeres y jóvenes zapatistas. Compañeras de todas las edades se movilizaron para hablar con otras hermanas con o sin organización. Los jóvenes zapatistas, sin abandonar sus gustos y querencias, aprendieron de las ciencias y las artes, y así contagiaron a más y más jóvenes. La mayoría de esa juventud, principalmente mujeres, asumen cargos y los empapan de su creatividad, ingenio e inteligencia. Así que podemos decir, sin pena y con orgullo, que las mujeres zapatistas no sólo van delante para, como el pájaro Pujuy, marcarnos el camino y no nos perdamos: también a los lados para que no nos desviemos; y atrás para que no nos retrasemos.

La otra es la política gubernamental destructora de la comunidad y la naturaleza, particularmente la del actual gobierno autodenominado “Cuarta Transformación”. Las comunidades tradicionalmente partidistas han sido lastimadas por el desprecio, el racismo y la voracidad del actual gobierno, y han ido pasando a la rebeldía abierta o escondida. Quien pensó que con su política contrainsurgente de limosnas, dividiría al zapatismo y compraría la lealtad de los no-zapatistas, alentando la confrontación y el desánimo, dio los argumentos que faltaban para convencer a esos hermanos y hermanas de que es preciso defender la tierra y la naturaleza.

El mal gobierno pensó y piensa que lo que la gente espera y necesita son limosnas monetarias.

Ahora, los pueblos zapatistas y muchos pueblos no zapatistas, así como los pueblos hermanos del CNI en el sureste mexicano y en todo el país, le responden y demuestran que está equivocado.

Entendemos que el actual capataz se formó en el PRI y en la concepción “indigenista” en la que los originarios anhelan vender su dignidad y dejar de ser lo que son, y que el indígena es pieza de museo, artesanía multicolor para que el poderoso oculte lo gris de su corazón. Por eso su preocupación de que sus muros-trenes (el del Istmo y el mal llamado “Maya”) incorporen al paisaje las ruinas de una civilización, para que deleiten al turista.

Pero los originarios estamos vivos y rebeldes y resistiendo; y el capataz ahora pretende reeditar a uno de sus caporales, un abogado que alguna vez fue indígena, y que ahora, como a lo largo de la historia mundial, se dedica a dividir, perseguir y manipular a quienes alguna vez fueron sus semejantes. El titular del INPI se talla todos los días la conciencia con piedra pómez para eliminar todo rastro de dignidad. Piensa él que así se blanquea su piel y su razón es la del Mandón. El capataz lo felicita y se felicita: no hay nada mejor para tratar de controlar rebeldes que un arrepentido, convertido por paga, en títere del opresor.

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Durante estos ya más de 25 años hemos aprendido.

En lugar de escalar en los cargos de los malos gobierno o convertirnos en una mala copia de quienes nos humillan y oprimen, nuestra inteligencia y saber se dedicó a nuestro propio crecimiento y fortaleza.

Gracias a las hermanas, hermanos y hermanoas de México y del mundo que participaron en los encuentros y semilleros a los que convocamos en este tiempo, nuestra imaginación y creatividad, así como nuestro conocimiento, se abrieron y se hicieron más universales, es decir, más humanos. Aprendimos a mirar, escuchar y hablar lo otro sin burla, sin condena, sin etiquetas. Aprendimos que un sueño que no abarque el mundo, es un sueño pequeño.

Lo que ahora se da a conocer y es público, fue un largo proceso de reflexión y búsqueda. Miles de asambleas comunitarias zapatistas, en las montañas del sureste mexicano, pensaron y buscaron caminos, modos, tiempos. Desafiando el desprecio del poderoso, que nos tacha de ignorantes y tontos, usamos la inteligencia, el conocimiento y la imaginación.

Aquí les nombramos los nuevos Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista (CRAREZ). Son 11 Centros nuevos, más los 5 caracoles originales, 16. Además los municipios autónomos originales, que son 27, total de centros Zapatistas son 43.

Nombres y ubicación de los nuevos Caracoles y Marez:

1.-Nuevo caracol, su nombreColectivo el corazón de semillas rebeldes, memoria del Compañero GaleanoSu Junta de Buen Gobierno se llama: Pasos de la historia, por la vida de la humanidad. Su sede es La Unión. Tierra recuperada. A un lado del ejido San Quintín, donde está el cuartel del ejército del mal gobierno. Municipio oficial de Ocosingo.

2.-Nuevo municipio Autónomo, se llama: Esperanza de la Humanidad; su sede es en: el ejido Santa María. Municipio oficial de Chicomuselo.

3.-Otro Nuevo Municipio autónomo, se llama: Ernesto Che Guevara. Su sede es en El Belén. Municipio oficial de Motozintla.

4.-Nuevo Caracol su nombre: Espiral digno tejiendo los colores de la humanidad en memoria de [email protected] caídosSu Junta de Buen Gobierno se llama: Semilla que florece con la conciencia de [email protected] que luchan por siempre. Su sede es en Tulan Ka’u, tierra recuperada. Municipio oficial de Amatenango del Valle.

5.-Otro Caracol Nuevo. Su nombre es: Floreciendo la semilla rebeldeSu Junta de Buen Gobierno, se llama: Nuevo amanecer en resistencia y rebeldía por la vida y la humanidadSu sede es en el PobladoPatria Nueva, tierra recuperada. Municipio oficial de Ocosingo.

6.-Nuevo municipio autónomo, se llama: Sembrando conciencia para cosechar revoluciones por la vidaSu sede es en: Tulan Ka’u. Tierra recuperada. Municipio oficial de Amatenango del Valle.

7.-Nuevo Caracol. Su nombre es: En Honor a la memoria del Compañero ManuelSu Junta de Buen Gobierno, se llamaEl pensamiento rebelde de los pueblos originariosSu sede es en: Dolores Hidalgo. Tierra recuperada. Municipio oficial de Ocosingo.

8.-Otro Nuevo Caracol. Su nombre es: Resistencia y Rebeldía un Nuevo HorizonteSu Junta de Buen Gobierno, se llama: La luz que resplandece al mundo. Su sede es en el Poblado Nuevo Jerusalén. Tierra recuperada.  Municipio oficial de Ocosingo.

9.-Nuevo Caracol, se llama: Raíz de las Resistencias y Rebeldías por la humanidadSu Junta de Buen Gobierno, se llamaCorazón de nuestras vidas para el nuevo futuro. Su sede es en el ejido Jolj’a. Municipio oficial de Tila.

10.-Nuevo Municipio Autónomo, se llama: 21 de Diciembre. Su sede es en Ranchería K’anal Hulub. Municipio oficial de Chilón.

11.-Nuevo Caracol, se llama: Jacinto CanekSu Junta de Buen Gobierno, se llama: Flor de nuestra palabra y luz de nuestros pueblos que refleja para todosSu sede es en la Comunidad del CIDECI-Unitierra. Municipio oficial de San Cristóbal de las Casas.

Aprovechamos para invitar a la Sexta, las Redes, el CNI y las personas honestas a que vengan y, junto a los pueblos zapatistas, participen en la construcción de los CRAREZ, sea consiguiendo materiales y apoyo económico, sea martillando, cortando, cargando, orientando y conviviendo con nosotros. O en la forma y modo que vean que les conviene. En los próximos días haremos público un escrito donde explicamos cómo, cuándo y dónde se pueden registrar para participar.

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[email protected] y compañ[email protected]:

AL CNI-CIG le convocamos para encontrarnos y conocer el trabajo al que nos hemos comprometido, compartir los problemas, las dificultades, los golpes, los desmayos, pero también las semillas que sirvan para cosechar mejor de la lucha, y las semillas que vemos que no nos da mejor cosecha, que nos lleva a todo lo contrario, para que ya no lo hagamos eso. Encontrarnos con los que realmente están echándole ganas a lo organizativo de lucha, que nos encontráramos para platicar de las buenas cosechas y de las malas también. En concreto les proponemos la realización conjunta, en uno de los Caracoles, de lo que podría llamarse FORO EN DEFENSA DEL TERRITORIO Y LA MADRE TIERRA, o como vean mejor, abierto a todas las personas, grupos, colectivos y organizaciones que se empeñan en esa lucha por la vida. La fecha que les proponemos es en este mes de octubre del 2019, en los días que vean más convenientes. Así mismo, les ofrecemos uno de los Caracoles para que se haga la reunión o asamblea del CNI-CIG, en la fecha que más les convenga.

A LA SEXTA Y LAS REDES les llamamos a iniciar ya el análisis y discusión para la formación de una Red Internacional de Resistencia y Rebeldía, Polo, Núcleo, Federación, Confederación, o como se llame, basada en la independencia y autonomía de quienes la formen, renunciando explícitamente a hegemonizar y homogeneizar, en la que la solidaridad y el apoyo mutuos sean incondicionales, se compartan las experiencias buenas y malas de la lucha de cada quien, y se trabaje en la difusión de las historias de abajo y a la izquierda.

Para esto, como zapatistas que somos, convocaremos a reuniones bilaterales con los grupos, colectivos y organizaciones que sí están trabajando en sus geografías. No haremos grandes reuniones. En los próximos días daremos a conocer el cómo, cuándo y dónde de estas reuniones bilaterales que les proponemos. Claro, a quienes acepten, y tomando en cuenta sus calendarios y geografías.

A QUIENES HACEN DEL ARTE, LA CIENCIA Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO SU VOCACIÓN Y VIDA, les invitaremos a festivales, encuentros, semilleros, fiestas, intercambios, o como se vayan a llamar esas comparticiones. Ya daremos a conocer el cómo, cuándo y dónde se podrían hacer. Esto incluye el CompArte y el Festival de Cine “Puy ta Cuxlejaltic”, pero no sólo. Pensamos de hacer CompArtes especiales según cada Arte. Por ejemplo: Teatro, Danza, Artes Plásticas, Literatura, Música, etcétera. Se hará otra edición del ConCiencias, tal vez iniciando con las Ciencias Sociales. Se realizarán semilleros de Pensamiento Crítico, tal vez comenzando con el tema de la Tormenta.

Y, ESPECIALMENTE, A QUIENES CAMINAN CON DOLOR Y RABIA, CON RESISTENCIA Y REBELDÍA, Y SON [email protected]:

Convocaremos a encuentros de familiares de [email protected], [email protected] y [email protected], así como organizaciones, grupos y colectivos que acompañan su dolor, su rabia y su búsqueda de verdad y justicia. Tendrá como único objetivo que se conozcan entre sí e intercambien no sólo dolores, también y sobre todo sus experiencias en esa búsqueda. Los pueblos zapatistas nos limitaremos a ser anfitriones.

Las compañeras zapatistas convocarán a un nuevo Encuentro de Mujeres que luchan, en los tiempos, lugares y modalidades que ellas decidan, y les harán saber cuándo y por el medio que ellas digan. De una vez les avisamos que será sólo para mujeres, por eso no se pueden dar más datos hasta que ellas digan.

Veremos si hay modo de hacer una reunión de otroas, con el objetivo de que compartan, además de sus dolores, las injusticias, persecuciones y demás chingaderas que les hacen, sus formas de lucha y su fuerza. Los pueblos zapatistas nos limitaremos a ser anfitriones.

Veremos si es posible un encuentro de grupos, colectivos y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, en la forma y modalidad que ellos decidan. Los pueblos zapatistas nos limitaremos a ser anfitriones.

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Compañ[email protected] y [email protected]:

Aquí estamos, somos zapatistas. Para que nos miraran, nos cubrimos el rostro; para que nos nombraran, negamos nuestro nombre; apostamos el presente para tener futuro, y, para vivir, morimos. Somos zapatistas, mayoritariamente indígenas de raíces mayas, y no nos vendemos, no nos rendimos y no claudicamos.

Somos rebeldía y resistencia. Somos uno de tantos mazos que romperán los muros, uno de tantos vientos que barrerán la tierra, y una de tantas semillas de las que nacerán otros mundos.

Somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
A nombre de los hombres, mujeres, niños y ancianos bases de apoyo zapatistas y del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.
México, Agosto del 2019.

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