Director de “El joven Karl Marx”: Hago cine político inspirado por una lucha actual

Karl Marx siempre ha sido “una clase de pilar científico y político para mí”, declaró Raoul Peck, director de la película “El joven Karl Marx”, durante una reciente entrevista exclusiva con Xinhua.


El director haitiano ha realizado una serie de películas políticas, entre las que destaca “No soy tu negro”, que cuenta la historia de las luchas sociales y políticas de los estadounidenses negros con base en textos inéditos del escritor James Baldwin. También realizó “Lumumba”, basada en el primer primer ministro de la República Democrática del Congo.


Con “El joven Karl Marx”, basada en el autor de “El Capital”, Peck no oculta su compromiso político. “No soy un director que hace películas sólo para divertirse o simplemente para contar historias. Hago cine político inspirado por una lucha actual”, señaló el director.


Peck pasó su juventud en la República Democrática del Congo y después fue a Alemania para estudiar la universidad, donde comenzó a estudiar a Marx. En la década de los 80 se volvió periodista y fotógrafo, y más tarde director. Fue ministro de Cultura en Haití de 1996 a 1997.


Para el director, “el cine siempre tiene el objetivo de la lucha”. La inspiración para “El joven Karl Marx” y “No soy tu negro” surgió en un momento en que se percató de que “el mundo, en particular el mundo occidental, se hallaba en un momento de decadencia. La política es decretada, y el crecimiento de los populistas, una señal de que la gente tiene problemas con los líderes”.


Como artista y cineasta “era necesario que hallara mi propia respuesta; se trató de un retorno a los fundamentos. Tuve dos fundamentos principales en mi vida: James Baldwin y Karl Marx”, explicó Peck.


“Con estas dos películas, espero mostrar sus ideas y conocimiento a las nuevas generaciones, para que puedan almacenar estas ideas para ellos mismos y luchen, se trata de acción política contemporánea comprometida”.


Peck tuvo la oportunidad de estudiar a Marx desde los 20 años y completó cuatro años de seminarios sobre “El Capital” en un sistema universitario “no dogmático”. “Estudiar a Marx en ese momento, consistía en recurrir a los trabajos del filósofo, del economista, del político y del historiador para mi propia reflexión, una reflexión que pudo modernizarme a mí mismo. Es por esta razón que hasta hoy, puedo utilizar esos instrumentos para analizar lo que está ocurriendo en el mundo”, comentó el cineasta.


“Marx me ha acompañado toda mi vida. Siempre ha sido una especie de pilar científico y político para mí”, dijo Peck.


La película biográfica franco-alemán-belga sobre Karl Marx, un proyecto de 10 años, se concentra en el período de 1843 a 1848, durante el cual Marx se exilió en París. Ahí fue donde conoció a Engels, y ambos crearon la Liga Comunista y escribieron la “biblia” de las revoluciones de los trabajadores en Europa, “El Manifiesto Comunista”, publicado en 1848.


El filme relata los momentos más importantes en la vida de Marx y muestra la evolución de su pensamiento y el inicio de la lucha entre el socialismo utópico, el socialismo anarquista y el socialismo científico presentado por Marx, y que culmina en el manifiesto, explicó el director.


Peck dijo que el guión de la película fue escrito con base en la correspondencia entre Marx y Engels. “Hay escenas que son exactamente como lo señala la correspondencia; incluso los diálogos son auténticos”.


Es importante presentar la historia auténticamente cuando la gente en Occidente tiene tantos prejuicios respecto al marxismo, subrayó.


Para Peck, el pensamiento marxista sigue siendo el instrumento perfecto para entender el mundo actual. “El primer capítulo del manifiesto es una descripción de lo que está ocurriendo en el mundo actual, muchas de las frases del manifiesto son duras frases de hoy”.


A pesar del descenso general de la influencia marxista en Occidente, Marx ha estado en la portada de revistas económicas occidentales, en especial desde la crisis financiera de 2008, mencionó Peck.


“Cada día hay artículos sobre Marx. Entonces, ¿Marx es obsoleto o no?. Nos damos cuenta de que Marx es relevante mientras haya una sociedad capitalista”, observó.
En el París de 1844, tras exiliarse, Karl Marx conoce a Friedrich Engels, quien investigaba el nacimiento de la clase obrera británica. Engels proporcionó la última pieza del puzle a la visión del mundo del joven Marx. Juntos, entre censuras, represión policial, revueltas y conflictos políticos, lideraron el movimiento obrero durante su desarrollo hacia la era moderna.


(Con información de Xinhua)

Publicado enCultura
Jueves, 26 Abril 2018 09:07

¡Cuidado con Gaitán!

¡Cuidado con Gaitán!

En la sociedad donde la justicia reina,
hay paz y alegría.
Donde ella pierde su vigencia,
hay oscuridad y dolor.
J.E.G.

 

Setenta años han trascurrido desde el día en el que, en el marco de la recién inaugurada Guerra Fría, asesinaron a Jorge Eliecer Gaitán. Fue la primera operación encubierta de gran envergadura realizada en América Latina por parte del gobierno de los Estados Unidos. En ese momento nadie dudaba que Gaitán asumiría la presidencia de Colombia el 7 de agosto de 1950. La imbricación absoluta del líder y su pueblo condujo a que el asesinato provocara un estallido de dolor e ira popular que fue contenido a balazos. La guerra que se desató aún no se apaga. Y la pretensión de borrar la memoria de Gaitán y ocultar el entramado del crimen también se ha extendido hasta la hora presente.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la dirigencia militar de los Estados Unidos manifestó al presidente Truman la necesidad de organizar un sistema de inteligencia de alcance mundial, capaz de proveer información con valor político y militar sobre lo que sucedía en cada país de la tierra, y capaz también de realizar acciones encubiertas dirigidas a cambiar determinadas realidades no convenientes a la proyección del poder global sin que apareciera nunca la participación del gobierno estadounidense. En esta inquietante acepción de “la inteligencia” se entendía por ella no sólo el espionaje, el conocimiento de lo que sucedía o se fraguaba en otros lugares del mundo, sino el conjunto de acciones clandestinas –sobornos, sabotajes, asesinatos selectivos, propaganda camuflada de información, organización y apoyo subrepticio de movimientos políticos– dirigidas a producir situaciones favorables a los intereses y el control geopolítico de quien lo patrocinaba.

El general Magruder, alto oficial del Ejército norteamericano en esos años, lo sintetizó así: “Las operaciones de inteligencia clandestinas implican romper constantemente todas las reglas. Dicho lisa y llanamente, tales operaciones son necesariamente extralegales, y a veces ilegales”. Entonces ni el Departamento de Estado, ni el Pentágono debían dirigirlas. Se trataba de un paso decisivo en una pendiente de consecuencias imprevisibles: la creación de un organismo ilegal con accionar criminal en el corazón del poder estatal1.

En marzo de 1944, Gaitán renunció al Ministerio del Trabajo y se lanzó a la lucha por la Presidencia con el apoyo de una multitud nacional que veía en él un intérprete de sus angustias, sufrimientos y anhelos, liderando una campaña por la “restauración moral y democrática” del país. Gaitán había reflexionado sobre la cultura política imperante en Colombia y comprendió que un sistema como el existente conducía a la degradación de su pueblo.
En 1945, el Departamento de Estado rendía informes mensuales muy detallados sobre la situación de la economía colombiana, colocando especial atención al petróleo, del cual ya habían comprendido que quien dominase sus fuentes mundiales dominaría la posguerra. El 30 de agosto de ese año, el Agregado Militar de la Embajada estadounidense en Colombia, el coronel John H. Weeks, redactó un informe secreto sobre “la penetración del comunismo soviético en Colombia”. Nuestro país era estratégico también por su vecindad y laso histórico con Panamá, y por ser puerta de ingreso a Latinoamérica.

 

La maniobra para impedir el ascenso de Gaitán

 

En 1945, López Pumarejo renunció a la Presidencia, justo el día que le permitía no convocar a elecciones anticipadas sino colocar en su reemplazo a su discípulo dilecto: Alberto Lleras Camargo, quien gobernó desde el 7 de agosto de 1945 al 7 de agosto de 1946. Antes de finalizar su tarea, Lleras Camargo le aseguró el poder al partido conservador gracias a un pacto secretó entre él, López y Laureano Gómez. Con ese acuerdo secreto acordaron dividir el partido liberal para permitir que el conservatismo, que era minoría, llegase de nuevo al poder después de 16 años fuera de la presidencia.

Por el lado de su contraparte, en septiembre de 1945 las fuerzas populares organizaron la convención nacional gaitanista en la Plaza de Toros, para presentar al país la candidatura de Gaitán como resultado de la expresión del pueblo y no como la determinación de una camarilla. El editorialista Calibán –Enrique Santos– desde el diario El Tiempo señalo que “Gaitán era más peligroso que Laureano Gómez”. La elite política liberal y conservadora temía a sus seguidores: “negros, indios, mulatos y mestizos, rencorosos, vengativos, hombres de palos y cuchillos, defraudados, frustrados y ambiciosos”.

Tanto López Pumarejo como Lleras Camargo, personajes experimentados y bien informados, no ignoraban que la entrega del poder al Partido Conservador dirigido en la tras escena por el franquista Laureano Gómez, en una nación de mayoría liberal, podría significar ríos de sangre en el país, pero así contenían a Gaitán, a quien consideraban más peligroso. El 5 de mayo de 1946 fue elegido como Presidente Mariano Ospina Pérez, nieto y sobrino de presidentes.

El 7 de agosto de 1946 Gaitán regresó a la tribuna pública para anunciar que ya estaba en la batalla por la reconquista del poder para el partido del pueblo; llamaba a la mejora en las condiciones de vida con base en el estudio, la labor, la restauración moral y la conquista del poder del Estado con base en la movilización consciente de los humildes. Gaitán decía que en Colombia no había dos partidos sino un pueblo partido en dos. Su voz se ocupó de revelar la forma como se engañaba al pueblo liberal y al pueblo conservador por parte de élites políticas, que en realidad representaban los intereses de los poderes económicos nacionales y foráneos. El país nacional y el país político, los llamó Gaitán.

 

La Guerra Fría convierte a Gaitán en objetivo militar

 

El 12 de marzo de 1947, el presidente de los Estados Unidos Harry Truman pronunció un discurso en una sesión plenaria del Congreso bicameral republicano advirtiendo que el mundo se enfrentaba al desastre a menos de que Estados Unidos combatiera el comunismo en el extranjero. Era la Doctrina Truman: “La doctrina construía “el marco de una política universal” a partir de un problema único. “Todo lo que tenían que hacer los demás países para poder optar a la ayuda estadounidense era demostrar la existencia de una amenaza comunista. Dado que no había casi ningún país que careciera de una minoría comunista, éste presupuesto llevaba muy lejos”2.

El 22 de abril de 1947, John Wiley, embajador de los Estados Unidos en Colombia redactó un informe secreto dirigido al Departamento de Estado que tituló con una expresión latina: Cave Gaitanum, “Cuidado con Gaitán”.

El Informe señalaba que Gaitán era “un demagogo que incitará las emociones de estas clases populares no iluminadas […] Mi percepción del doctor Gaitán y de sus éxitos políticos es en extremo temerosa. Lamento también el hecho de que los lideres liberales ortodoxos se encuentren casi todos fuera del país o estén saliendo con mucha prisa. En la lista se incluyen López, Santos, Lleras, Arango Vélez”.

En otra de sus comunicaciones oficiales reservadas, Wiley había afirmado: “Gaitán representa un peligroso fenómeno político. Los nativos de pigmentación oscura, que comienzan a surgir con lentitud, ven en Gaitán a su prototipo y protector”.

Varios colombianos notables también tenían la confianza o el apoyo de la Embajada para fungir como fuentes de información sobre la situación del país. En mayo de 1947 el presidente Ospina se reunió con Thomas Lockett, encargado de asuntos ad interim de la Embajada, para poner en conocimiento de ésta su convicción de que la “Legación Soviética era en gran parte responsable de las cada vez más insatisfactorias condiciones sociales en Colombia, así como del paro nacional organizado por la Confederación de Trabajadores de Colombia”.

El 15 de enero de 1947, Gaitán convocó una convención popular de más de mil delegados provenientes de casi todos los municipios del país, que se reunieron en el Teatro Colón de Bogotá, la que aprobó una Plataforma Ideológica que hoy amerita ser estudiada por su valoración de la dimensión ética, el privilegio de la profundización de la democracia económica y social, y su comprensión del contexto internacional: “El liberalismo proclama su solidaridad con todas las fuerzas políticas de izquierda que en el continente americano luchan para hacer efectiva la democracia, librándola del dominio de grupos plutocráticos que en lo externo actúan como fuerzas imperialistas y en lo interno como oligarquías que concentran en su excluyente interés los poderes económicos como medio de influencia política, y la influencia política como medio de ventajas económicas”.

El 26 de julio de 1947, Truman firmó la Ley de Seguridad Nacional y el 18 de septiembre se formalizaba la creación de la Agencia Central de Inteligencia con funciones y deberes relacionados con la inteligencia que afecten a la seguridad nacional. El Secretario de Defensa era James Forrestal. El 27 de septiembre George Kennan, un sobresaliente analista de asuntos internacionales y defensor del uso de todos los medios en la confrontación con la URSS, le escribió a James Forrestal pidiéndole crear un cuerpo guerrillero que: “podría resultar esencial para nuestra seguridad: combatir el fuego con el fuego”. En septiembre de 1947 el general George Marshall viajó a Brasil con su asistente Vernon Walters a la reunión constitutiva del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca: un mecanismo dirigido a coordinar la guerra política contra el comunismo en el hemisferio. En el Hotel Quintandinha Marshall y Walters se reunieron con el enviado de Laureano Gómez: Juan Uribe Cualla.

En el mes de julio de 1947 Gaitán es nombrado, gracias al triunfo del gaitanismo en las elecciones parlamentarias sobre el santismo, como jefe único del partido liberal, nombramiento que lleva a Gaitán a elaborar un plan de acción legislativa que le permita encontrar terreno avanzado en 1950, cuando debería haber vencido en las elecciones presidenciales.

El 14 de noviembre de 1947, la Andi ordena combatir a Gaitán. El 7 de diciembre de ese año se produce en Cali un acercamiento de Gaitán con la Confederación de Trabajadores Colombianos y también un acercamiento con los trabajadores petroleros, un asunto que no pasa desapercibido por el Departamento de Estado norteamericano3.

El 14 de diciembre de 1947 el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos dio la siguiente orden a la CIA: La agencia ha de ejecutar operaciones psicológicas encubiertas destinadas a contrarrestar las acciones de los soviéticos o inspiradas por ellos. La inteligencia norteamericana ya controlaba en varios países de Europa y de América Latina los organismos nacionales de inteligencia.
Desplazados

En 1947 el régimen conservador, con Laureano Gómez moviendo los hilos en la tras escena, ha inundado el país en sangre. Es necesario reducir la diferencia entre la mayoría liberal y los votantes conservadores para que Mariano entregue el poder a Laureano en 1950. No basta con matar, hay que espantar con métodos de una crueldad inconcebible, lo que sucede a pesar del país estar desde 1947 bajo estado de sitio. Las multitudes campesinas huyen espantadas.

 

La riqueza detrás del poder

 

El septiembre de 1947 Gilberto Álzate Avendaño, líder conservador, le obsequió a Jorge Eliécer Gaitán la obra La riqueza detrás del poder, del investigador estadounidense Robert Brady, quien había realizado una minuciosa investigación para mostrar en la obra, publicada en 1943, la forma como los monopolios económicos de finales del siglo XIX se habían coaligado en redes de monopolios, y habían desembocado en la economía y la política fascista. Brady anunciaba que seguramente los Estados Unidos vencerían en la Segunda Guerra, pero sólo para instaurar un fascismo más temible que el que derrotaría: un fascismo con disfraz democrático. El advenimiento del fascismo norteamericano, el triunfo del poder intermonopolista organizado, unía a la fuerza militar devastadora, una potencia de control tecnológico que se extendía hasta la educación, la comunicación y la cultura. “Derrotaremos a Hitler únicamente para caer en manos del mismo tipo de hombres para los cuales un Hitler es un instrumento necesario”, sentenciaba Brady.

 

La sindicación de comunista para justificar el crimen y la marcha del silencio

 

Desde las páginas de El Siglo se inició una campaña de sindicación de Gaitán como líder comunista, vinculado a la Unión Soviética (URSS), y como agente promotor de las huelgas. Gaitán había realizado un llamado para que ningún jurista colombiano aceptara poderes de empresas extranjeras que atentaran contra los derechos de los trabajadores.

En el despacho 2358, de mayo 16 de 1947, el embajador Wiley señaló: “Gaitán parece estar a punto de secuestrar al partido liberal y es posible que logre hacer lo mismo con la CTC (Confederación de Trabajadores de Colombia). El periódico de Gaitán, Jornada, vende 15.000 ejemplares pero sostiene que podría vender 100.000 si pudiera conseguir el papel. La Embajada no cree que Gaitán apele a la violencia para lograr sus metas, pero no puede ocultar su temor ante los éxitos políticos que pueda tener, pues quienes lo conocen señalan que no admira a Estados Unidos. Se ha declarado partidario de nacionalizar la banca, las cervecerías y las empresas de servicios públicos, y ha propuesto otras formas de socialismo de Estado que, con el tiempo, podrían abarcar la industria petrolera”.

Una vez creada la CIA, la Agencia expidió un documento informativo interno titulado: “Objetivos soviéticos en América Latina”. Pese a la debilidad de los partidos comunistas en la región, el Informe insistía en que la amenaza comunista debía ser tomada con toda la seriedad. El informe también predecía una guerra con la URSS en la cual América Latina jugaría un papel decisivo por el suministro de materiales estratégicos –petróleo– hacia los Estados Unidos.

El 7 de febrero, ante el genocidio del movimiento gaitanista Jorge Eliecer convoca una movilización sin precedentes, y afirma: “Cuando vamos a rendirle un homenaje a nuestros muertos, no podemos lanzar gritos de entusiasmo. El silencio es el único homenaje que les podemos rendir dignamente”.

La marcha se convierte en el más impresionante acontecimiento de las multitudes reunidas con un silencio que conmueve las fibras íntimas de la nación y llena de miedo a las elites que en ese momento dirigen el genocidio. Más de cien mil personas aprietan su dolor y su ira en el pecho y en los labios mudos. Sólo se escucha en la Plaza de Bolívar el sonido de las banderas de luto azotadas por el viento frio de los Andes. Un pueblo que es capaz de esa contención es capaz de derribar un régimen genocida.

 

La IX Conferencia Panamericana: el escenario escogido para la operación encubierta

 

La Novena Conferencia Panamericana, de abril de 1948, fue promovida por el gobierno estadounidense para organizar un frente anticomunista en el hemisferio: se trataba de ampliar y profundizar los alcances del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), firmado en Rio de Janeiro en septiembre de 1947.

Debido a la presencia de gobiernos nacionalistas en la Novena Conferencia, Estados Unidos no tenía asegurada la aprobación de la declaratoria anticomunista. Los gobiernos de Argentina, Venezuela y Brasil promovían la idea de que la Conferencia debía ocuparse, en primer lugar, de la cooperación económica de Estados Unidos con la región, de manera similar al Plan Marshall alentado en Europa. Laureano Gómez fue nombrado por el gobierno de Ospina Pérez para presidir la Conferencia en calidad de Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia. George Marshall era el representante de los Estados Unidos a tal cita.

El General George Marshall y su ayudante Vernon Walters llegaron a Bogotá el 30 de marzo. Muchos años después Walters publicó una obra titulada: Misiones peligrosas, uno de cuyos capítulos está dedicado al Bogotazo.

El 9 de abril del año bisiesto de 1948, hacia la 1 y 10 de la tarde, tres disparos cortaron la vida de Jorge Eliécer Gaitán, y un pueblo enceguecido por el dolor estalló en ira y se lanzó a las calles intentado, en medio de su desesperación, aplicar la justicia que una vez más se le negaba con la traición y el crimen.

En el testimonio de María Jesús Forero concubina de Roa Sierra, ella aseveró que Juan Roa la había dicho: “Me voy para la selva con dos extranjeros. Voy en busca de oro y me puedo hacer muy rico pero hay muchos peligros y muchas fieras. No sé cuándo volveremos a vernos porque el viaje es mañana o pasado mañana viernes. Si las fieras de la selva no me comen, dentro de un mes, quizá volveremos a encontrarnos”.

A las pocas horas del magnicidio, la Cancillería colombiana expidió un comunicado, curiosamente redactado en inglés, rompiendo relaciones con la Unión Soviética. Y más adelante el diario El Siglo, de propiedad de Laureano Gómez, acusó a Fidel Castro Ruz de ser parte, junto al comunismo internacional, del complot que fraguó el crimen para desestabilizar el país.

Las agencias de prensa internacionales replicaron la información dada por los altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, en el sentido de responsabilizar al comunismo internacional de los sucesos en Bogotá. La visión mundial de los acontecimientos fue la promulgada por Estados Unidos logrando una legitimación de la causa anticomunista. Esta versión le permitió al general Marshall aislar a los opositores de la declaración anticomunista, en especial la Argentina, que también pedía una condena de las dictaduras apoyadas por Washington como forma de contención del comunismo. El general Marshall declaró: “Los rojos perdieron la primera partida en el hemisferio occidental. El comunismo internacional hizo su primer gran esfuerzo después de la guerra en el hemisferio occidental y lo malogró”.

Laureano Gómez había sido proclamado candidato presidencial en Cali el 9 de febrero de 1948.

El 23 de abril de 1948 se expidió un mensaje cifrado de la Cancillería española al Ministro de España en Bogotá, en el que invitaban a Laureano a radicarse en España con abono de 25.000 pesetas para todos sus gastos. El 26 de mayo de aquel año Laureano Gómez viajó a España, donde permaneció cerca de un año En agosto de 1948, afirmó: “Yo comparo este momento de Colombia con el de España luego de la revolución de 1934. Creo que, como aquí, la guerra civil será inevitable. Quiera Dios que la ganemos nosotros”. El conservatismo junto a la iglesia católica se presentó como víctima e inició una campaña contra la conspiración liberal-comunista.

Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos, luego del magnicidio y el Bogotazo, autorizó un crédito de 50 millones al gobierno de Ospina. A su par le insistía a la dirigencia tradicional en la necesidad de cesar la confrontación de las cúpulas y unirse ante un levantamiento social que amenazaba con desbordarse.

El 14 de agosto, Gómez señaló en El Siglo a Gaitán como conspirador “pago y arrepentido de la URSS para sabotear la Conferencia Panamericana. Por eso –dijo– fue asesinado por los propios comunistas”.


70 años de impunidad

 

Laureano Gómez se impuso en las elecciones de 1949, en las que se presentó solo. El partido liberal no lo hizo por falta de garantías. Ya los campos de Colombia estaban anegados en sangre de humildes labriegos que sufrían la persecución de todos los aparatos militares del establecimiento. Laureano, instalado en el poder, realizó todas las concesiones que le exigieron desde la embajada gringa para su industria petrolera y otros intereses económicos y políticos.

Luego de 70 años del crimen de Gaitán, el plazo oficial que la ley estadounidense contempla para desclasificar información reservada está más vencido, y pese a las reiteradas solicitudes por parte de sus descendientes, de abogados y de organizaciones sociales para que la CIA permita el acceso a los archivos que guardan información relacionada con la forma como se produjo el magnicidio, no ha sido posible que revelen la información porque “afectaría a personas que aún están vivas en Colombia”.

 

1 Weiner, Tim, Legacy of Ashes, Doubleday, 2007, p. 37
2 Moniz, Bandeira, Luiz, La formación del imperio americano. Capítulo VIII, Norma, 2010.
3 Saenz Rovner, Eduardo, Colombia años 50. Industriales, políticos y diplomacia, Universidad Nacional de Colombia, 2002, p. 155.

Publicado enEdición Nº245
Movimientos antisistémicos y cuestión indígena en América Latina. Una visión desde la larga duración histórica

Hablar hoy de los movimientos antisistémicos de América Latina, en estos primeos lustros del siglo XXI cronológico, es hablar de un conjunto de potentes y sólidos movimientos sociales que en las últimas dos décadas transcurridas, lograrán constituirse en actores sociales de primer orden, dentro del vasto conjunto de las naciones que hoy conforman al semicontinente de América Latina.

“Hace 55 años atiendo este punto en esta misma esquina”

La vida no siempre es lo que deseamos, por más que luchamos. Así lo recuerda Olga Zambrano, vendedora en un punto callejero ubicado en el centro de Bogotá, a donde llegó obligada por la necesidad de ella y de los suyos, de sobrevivir. Ya son más de 55 años de ese estar sobre el cemento, aguantando todo tipo de inclemencias. Aquí su historia.

 

“Es admirable ver la resistencia que tiene una persona con deseos de vivir y salir adelante, creo que hasta mis últimos instantes estaré aquí al frente de mi negocio impulsando la lectura, intentando cada día que los capitalinos accedan a una lectura de libre albedrío, pues les ofrezco prensa tradicional, amarillista, deportiva y también alternativa”.

 

Mientras nos cuenta parte de su vida, quien así habla atiende con amabilidad en su punto de venta a quien llega en búsqueda de un periódico, un cigarrillo o un dulce. “Olga Zambrano Molano es mi nombre –nos dice–, procedo del Huila, y hace 55 años atiendo este punto en esta misma esquina del centro de Bogotá”.

 

Su narración nos parece de ficción, pues es difícil imaginar que una persona sobrelleve su vida en un mismo punto de la ciudad, afrontando todo tipo de adversidades, dedicada a un solo oficio: vendedora. Pero así es, y su vida es testimonio de ello:

 

“Soy la hija menor de seis hermanos; llegué a Bogotá desde muy niña con el propósito de trabajar debido al fallecimiento de mi madre, mi padre se quedó allí a cargo de mis hermanos. Viajé a Bogotá a cargo de una señora particular que me brindó alojamiento durante tres años en su casa ubicada en el barrio Chapinero, exactamente en la calle 51 con carrera 4”.

 

“Tres años donde tuve alguna comodidad, pero llegó el día en que tuve que salir a responder por mi existencia. A los nueve años empecé mi vida laboral como voceadora de periódicos, buscando una nueva esperanza, y aunque no comprendía muchas cosas que la vida me depararía, emprendí mi negocio y eso me entusiasmaba. En ese tiempo no molestaban con la ley ni los Códigos de infancia, así que me vine a vivir al centro a una habitación cerca al hotel Hilton; subsistía de la venta de periódicos y revistas, también me ayudaba con la venta de cigarrillos; creo que he vendido todos los periódicos que se han publicado en Colombia, siempre aquí, en la carrera Séptima con Calle 23, un lugar clave en el centro bogotano”.


Mientras esto nos va contando, Olga no desatiende su negocio de cuatro metros, donde amontona productos y cuelga exhibidores para mostrar distintas publicaciones, donde en un carrito de supermercado metálico improvisa una chaza para las golosinas; todo un arte de sacarle espacio a la estrechez. Algunos peatones la saludan al paso, no es para menos, ella es parte fundamental del centro capitalino, sin ella la esquina que la recibe cada amanecer y la despide cada anochecer no sería la misma.

 

Una vez saludado el peatón que con sus largos y continuos pasos denota afán, esta mujer persistente e incansable, continúa narrándonos una parte de su vida. “Esté lugar ha sido muy importante para mi –nos dice, al tiempo que su mirada reafirma lo dicho– pues aquí he pasado mi vida; mi horario de trabajo ha sido desde muy temprano, desde las 6:00 am hasta las 9:00 pm; gracias a Dios no he tenido experiencias nefastas con el tema de seguridad, en la calle uno se apoya muchísimo y entre todos nos cuidamos, aunque, obviamente, no hay que descuidarse. Como ustedes saben, cada día trae sus afanes, carreras y novedades, y ante ellas uno actúa; es importante no dejarse llevar por la rutina, no acomodarse ni confiarse, así actúo yo, aunque dicen que los huilenses somos perezosos, poco creativos, pero yo creo lo contrario, y he demostrado que soy una mujer emprendedora, luchadora, incansable”.

 

Ya son más de 60 años los que acumula Olga, protegido su cuerpo contra el frío por su contextura gruesa; el color trigueño de su piel, el largo cabello que aún conserva el negro sin cana alguna, su sencillez y ternura, recuerda que además de mujer es madre. Sin duda ella nos muestra en su propio ser el prototipo de la mayoría de connacionales, que sin trabajo fijo y por contrato, tienen que rebuscarse por cuenta propia, hasta el final de sus días, pues no están integrados a una seguridad social que les garantice pensión ni nada semejante.

 

Dura realidad, la misma que obliga a no “arrugarse” ante el devenir diario, como lo manifiesta Olga con cada gesto suyo, que a pesar de los años no pierde agilidad, ahora se agacha para tomar una revista, para enseguida dar un paso largo en procura de atender un nuevo cliente. Su disposición parece estar intacta, aunque, como ella dice, ya los años se sienten.

 

Ahora nos mira como preguntando si deseamos que continúe narrándonos su vida, y nosotras asentamos también con la mirada, entonces retoma el hilo de sus palabras:

 

Enamoramiento y un poco más

 

“A los 28 años decido organizar mi vida sentimental, tuve una convivencia de siete años con Genaro Rivera, un viajero, vocalista y profesional. Él quiso que viajáramos para otro país a forjar una nueva vida, pero me negué todo el tiempo. Quizás mis miedos, mis dudas, mi falta de experiencia, temor a abandonar el oficio que siempre he tenido; los cambios no son fáciles y eso no permitió que yo lo hiciera, así que eso generó una ruptura en nuestra relación de la cual quedó mi único hijo, Ronald Andrés; tuve muchos enredos y preferí un final, así que la relación terminó, él no siguió respondiendo por el hijo y me convertí en una madre soltera, llevando a cuestas una historia de vida, con momentos de alegría, tristeza y grandes batallas de lucha incansable. Mi hijo, que es muy colaborador, que siempre ha permanecido a mi lado y que ha estado también al frente de este negocio, él creció en esta esquina conmigo, hoy en día tiene 29 años y es un guerrero, inteligente y convencido de que podemos alcanzar lo que deseemos, no logró terminar todos sus estudios por el tema económico”.

 

“Y mi vida prosiguió, en ese momento con más exigencias, porque imagínese, tenía que alimentar otra boca, además de atender todas las necesidades y curiosidades de un niño, pero me fui dando maña para salir adelante; tal vez con esa necesidad me aferré mucho más a esta esquina, vendiendo con más energía. Aquí me han sucedido cosas buenas y malas: he presenciado un sinnúmero de marchas que por aquí han cruzado, las que he aprovechado para ofrecer los periódicos pues cuando pasan me voy con ellas hasta la Plaza de Bolívar. Es una estrategia de venta, en ese recorrido he vendió muchos ejemplares de los distintos periódicos que he ofertado en mi vida de voceadora, muchos de ellos ya no los publican. Siempre he vendido El Tiempo, pero también promuevo la venta de periódicos alternativos como desdeabajo, la Voz, Periferia, El socialista, Revolución obrera y otros más que no recuerdo en este instante”.
No olvidaré…

 

Parece que por la mente de Olga pasara una parte de la vida de los movimientos sociales, pero también una parte de la resistencia de los excluidos, sin duda ella los identifica como tales porque es parte de los mismos, así se limite a vender sus publicaciones.

 

“Algo que sí transformó mi vida –nos dice– ocurrió en el 2006: estando aquí en plena labor, sobre las 10:00 am, voy a realizar el cambio de un billete de $50.000 –un cliente llegó a comprar varios periódicos– fue cuando salí corriendo para donde don Higinio de la cigarrería que era quien me hacia el favor de cambiarme billetes. y en plena esquina oriental de la Carrera Séptima con Calle 23, aquí al frente casi de mi puesto, tropecé perdiendo el equilibrio y siendo recibida por un bolardo que aun permanece ahí, el golpe fue muy fuerte, tanto que se me desprendió la parte derecha del hombro afectando el brazo, y la retina del ojo derecho. El golpe fue duro, me llevaron al Cami de La Perseverancia y la atención fue muy demorada y complicada, solo contaba con el Sisben y a donde me remitieron la solicitud era de bastante plata, con la que yo no contaba, pues 25.000.000 millones ¡de dónde!, eso hizo que el procedimiento se demorara y como a los ocho o nueve meses me operaron, y finalmente perdí mi vista.

 

Como todo lo de los pobres, me mandaron de un sitio para otro: me prestaron atención médica en el Suroriente, de allí me enviaron al Santa Clara y después me remitieron al hospital del Tunal, tras de iniciar un tema de demanda y tutela y presión para que me brindaran la necesaria atención de salud. En este tema de la demanda conté con el acompañamiento de Fernando Chaparro, un magnifico señor con estudios de Derecho y con experiencia en temas de salud, él fue un gran colaborador y asesor, fue quien me orientó con el tema de la tutela y todos los trámites legales que se hicieron. Luego de operada ni siquiera pude guardar mi incapacidad, no tenia como subsistir, solo pude tomar descanso 14 días y la situación no permitió más, soy madre soltera… Aun tengo secuelas del accidente, ocasionalmente sufro de fuertes dolores de cabeza y en el brazo derecho”.


La vida es dura

 

“Como les he mencionado, llevo 55 años aquí ubicada con prensa, inicié a los nueve años en venta, pero ya en el reconocimiento de este puesto desde mis 14, con ires y venires, entregando mucho tiempo a la venta; en un tiempo, no debo negarlo, esto fue muy rentable, se vendía bastante, se acreditó el puesto y fue creciendo la clientela. También fui aclarando dudas y entendiendo la realidad de mi país; tengo una tendencia idealista de libertad, prefiero ideales de la izquierda por mi experiencia en lo que tengo de vida, por eso es que promuevo tanto la prensa alternativa, ver el otro lado de la noticia; llevo 20 años distribuyendo el periódico desdeabajo y 15 años el Le Monde diplomatique.

 

Como usted sabe la vida tiene sus sinsabores, y en mi caso no han sido pocos.El tiempo fue transcurriendo y mi padre, ya mayor y con el cansancio de tantas cosas de la vida, se vino para Bogotá a vivir con nosotros, se fue deteriorando y hace nueve años falleció.

 

Con los años, también, la situación cada vez se fue tornando más difícil, la tecnología nos fue arrebatando a estos lectores y compradores frecuentes de la prensa, ya el internet se robó la atención y se volvió prioridad, las ventas fueron decayendo, cada día más devoluciones, algunos periódicos fueron descontinuados, clientes mayores van desapareciendo y se bajan del tren de la vida, y mi situación económica se va complicando: el arriendo no da espera, aquí en el centro el valor mensual de $ 800.000, dinero casi imposible de recaudar, las ventas cada día menores y sacando mis cuentas el ingreso mensual actual es de $ 200.000, a veces llevo $ 8.000 del diario, además de esto debo alimentarme y cubrir deudas de los distribuidores, menos mal aquí el respaldo de El Tiempo que paga un impuesto y la ganancia de los periódicos Le Monde diplomatique y desdeabajo que es la más alta, claro está hay que tener en cuenta que son mensuarios así que debo tener paciencia para cada llegada y su recaudo; además me ayudo con mi hijo que ahora tiene una pequeña chaza de golosinas, la preocupación constante y el estrés, aumentadas pues las finanzas jamás alcanzaron para adquirir una vivienda propia y pues teníamos que buscar una nueva alternativa de alojamiento, así que tocó recurrir a unos familiares radicados en Bogotá, también con grandes necesidades pero con un corazón de solidaridad familiar, ellos están ubicados en el sur de la ciudad, en la localidad de Usme zona rural el Uval, donde vivo actualmente, sitio al que llamo jocosamente la montaña, donde hace mucho frío y donde se pierden los ruidos y el estrés capitalino, donde cada amanecer es una nueva experiencia, ambiente helado, con un viento que golpea fuerte e impulsa a volver a vender.

 

Cada amanecer hay que sobreponerse al frío. Hoy en día mi horario ha cambiado por tema de agotamiento y medio de transporte, ahora estoy llegando a mi punto de venta a las 8:00 am, mi hijo llega después del medio día a colaborarme y nos vamos sobre las 9:00 pm; la jornada no termina pronto pues en la noche se continúa con labores de hogar, desde la cocina, el aseo lavado de ropas, entre otros quehaceres, así que termino acostándome sobre la 1:00 am”.

 

La voz de Olga se mantiene firme, su mirada también, la misma que nos parece interrogar por si tenemos más preguntas. Nosotras nos miramos, y sentimos que con lo dicho por esta mujer que de niña llegó a una ciudad donde tuvo que abrirse contra todo tipo de injusticias, es suficiente. Sin duda, como ella mismo lo expresó, estará en la esquina de la Carrera 7 con Calle 23 “[…] hasta mis últimos instantes estaré aquí al frente de mi negocio impulsando la lectura […]”.

Publicado enEdición Nº244
Martes, 30 Enero 2018 07:02

Medio siglo de un icono antibelicista

El fotógrafo de Associated Press Eddie Adams inmortalizó al general Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía nacional de Vietnam del Sur, en el preciso instante en que mata al guerrillero del Vietcong Nguyen van Lem, en una bulliciosa calle de Saigón, el primero de febrero de 1968

 

Instantánea del fotógrafo Eddie Adams cambió el rumbo de la guerra en Vietnam

 

Ciudad de Ho Chi Minh.

 

Justo en la milésima de segundo que tardó una bala en penetrar la cabeza de un aterrorizado hombre, un fotógrafo capturó la instantánea que se convertiría en definitiva para la guerra de Vietnam.

El fotógrafo de Associated Press Eddie Adams inmortalizó al general Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía nacional de Vietnam del Sur, en el preciso instante en el que mata al guerrillero del Vietcong Nguyen van Lem en una bulliciosa calle de Saigón. Aquello sucedió el primero de febrero de 1968, hace medio siglo, y la actual Ciudad de Ho Chi Minh estaba dividida entre el gobierno de Vietnam del Sur, marioneta de Estados Unidos, y las fuerzas comunistas respaldadas por Vietnam del Norte.

La instantánea, junto con el video del asesinato que grabó el camarógrafo de la NBC Vo Suu, fue reproducida en todas las grandes cadenas de televisión de Estados Unidos y se convirtió en un icono del movimiento antibelicista que finalmente acabaría sacando al país de Vietnam cinco años más tarde.

 

Fotografía con una verdad a medias, dijo su autor

 

El asesinato de Lem se produjo cuando el Vietcong y sus aliados de Vietnam del Norte lanzaron un ataque sorpresa durante un alto el fuego con motivo del Tet, el año nuevo lunar vietnamita.

La Ofensiva del Tet, como se conoció, tenía como finalidad propiciar un levantamiento generalizado en el sur para reunificar el país. La embajada estadunidense en Saigón fue brutalmente atacada, mientras Hue, la antigua capital imperial, fue invadida casi por completo. Entre las fuerzas de Estados Unidos se instaló el caos, pues habían perdido la iniciativa, y comenzaron a replegarse ante el enemigo.

Fue el único de mi batallón que sobrevivió aquella noche; todos los demás fueron asesinados, recuerda el septuagenario Nguyen Duc Gan, quien luchó con el ejército norvietnamita en Saigón cuando el 30 de enero comenzó el asalto. Los combatientes del Vietcong no iban bien armados, utilizaban cuchillos para matar a policías, empleados públicos y civiles, cuenta por su parte Nguyen Duy Dang, que regentea una tienda en el barrio de Cholon y tenía 13 años en aquel entonces.

Lem era uno de aquellos combatientes. Fue capturado poco antes de la instantánea, en la mañana del primero de febrero de 1968.

En una entrevista de 1979, el camarógrafo australiano Neil Davis contaba cómo su verdugo Loan se había enterado apenas una hora antes de que un compañero y sus hijos habían sido asesinados por el Vietcong.

“Los seis niños –de algunos de los cuales Loan era el padrino– habían sido asesinados. Les habían cortado la garganta”, dijo Davis. La ejecución del guerrillero del Vietcong tuvo lugar después de que el jefe de la policía survietnamita se enterara de que éste había sido capturado cerca de donde ocurrieron los asesinatos.

Bui Van Manh, un septuagenario veterano del ejército de Vietnam del Sur, que luchó junto a los hombres de Loan durante la batalla de 1968 por Saigón, cuenta que no sentía simpatía alguna por Lem. Mató al menos a siete personas, recuerda, y afirma que los guerrilleros del Vietcong se comportaron como animales.

Eran bárbaros, no eran humanos, añadió. Sin embargo, para el veterano comunista Gan, asesinar a un prisionero desarmado es inaceptable. Durante la lucha en el campo de batalla, mató a todo el que pudo, yo habría hecho lo mismo, confiesa Gan, quien un año después también fue capturado y pasó cuatro años en una cárcel de Vietnam del Sur. Las ejecuciones son muy comunes en tiempos de guerra, pero matar a un prisionero así fue muy cruel.

También Dang, quien en 1973 se unió a las fuerzas aéreas de Vietnam del Sur, condenó el asesinato extrajudicial. Aunque el Vietcong fuera extremadamente cruel, tenía que haber ido a los tribunales, su vida debería haber dependido de éstos, sostiene.

Desde aquello, el general Loan quedo estigmatizado y acabó emigrando a Estados Unidos. En 1991, se vio obligado a cerrar su pizzería en Virginia cuando su identidad salió a la luz entre la comunidad local.

Falleció de cáncer a los 67 años en 1998. Aunque la icónica instantánea le valió a Adams el premio Pulitzer, pasó el resto de su vida lamentando las consecuencias que tuvo para Loan. La fotografía, escribió en la revista Time en 1998, sólo mostraba una verdad a medias.

“Lo que la fotografía no decía era: ‘¿Qué haría usted si fuera el general en aquel momento y lugar, en aquel caluroso día, y hubiera atrapado a un chico malo después de que éste se hubiera cargado a uno, dos o tres estadunidenses?”’

 

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“El objetivo era conquistar, mediante la mentira y la manipulación, las mentes del mundo”

 

Hannah Arendt (1906-1975), una de las pensadoras más importantes del siglo XX, tuvo la ocasión de analizar los Papeles del Pentágono (que tratan de las mentiras que se contaron para justificar la intervención de EEUU en la Guerra de Vietnam). Dichos Documentos (1), como los llama ella, fueron publicados por el diario The New York Times, en junio de 1971.
Un total de 36 personas “inteligentísimas”, a las que Hannah Arendt califica de “profesionales de la resolución de problemas”, emplearon todas sus energías en “demostrar científicamente” que era perentorio intervenir en la Guerra de Vietnam, ya que era vital “acabar con la conspiración comunista” tramada por la URSS y China (países por aquel entonces enfrentados) y con “la altísima posibilidad” de que “esa ideología maligna se expandiera por efecto dominó a escala mundial”.

Arendt subraya que “eso no era más que una excusa basada en un montón de mentiras. Lo que realmente se proponía Estados Unidos era conquistar las mentes del mundo” (...) Se decidió machacar a un país débil y sin ningún valor estratégico para presentar a los EEUU como ‘el gran médico’ y ‘salvador del mundo’ (...) Como el aniquilador del ‘diablo rojo’. Se trataba de conseguir la veneración y el liderazgo mundial ‘in perpetuum’.

El equipo que elaboró Los Papeles del Pentágono (historiadores, oficiales del Ejército, politólogos, etc.) puso todo su empeño en manipular la verdad, con una frialdad sobrecogedora, “con tal de conseguir sus objetivos”, afirma Arendt, autora, entre otras muchas obras, de “Los orígenes del totalitarismo” y “La condición humana”.

El mismo Secretario de Defensa Robert S. MacNamara, quien ordenó ese trabajo en 1967, dijo:

No resulta agradable ver cómo la mayor superpotencia del mundo asesina o hiere gravemente a miles de civiles cada semana, mientras intenta someter a una pequeña nación atrasada por motivos que generan una gran controversia. (2)

“Los profesionales de la resolución de problemas”, que hicieron un ciclópeo trabajo condensado en 47 volúmenes (7.000 páginas) sólo consideraron “un límite” -enfatiza Arendt-: “cómo soportaría la opinión pública estadounidense la pérdida de vidas norteamericanas”.

Una vez publicados los Papeles del Pentágono por The New York Times y The Washington Post (entre otros grandes periódicos, en 1971), la Administración de Nixon-Agnew organizó una campaña, dirigida por Herb Klein, jefe de comunicaciones de la Casa Blanca, “para destruir la credibilidad de la prensa en las elecciones de 1972”, explica Arendt.

El Gobierno de Richard Nixon tomó conciencia de que era prioritario “la creación de imágenes como política global, como conquista de la mente de las personas, en lugar de la conquista del mundo”. Evidentemente eso es – subraya Arendt- (alumna de Martin Heidegger) “algo nuevo en el arsenal de las estupideces humanas registradas por la historia”.

En 8 de junio de 1972 se publica la foto de la niña del Napalm y la incursión de los EEUU en Vietnam se desmorona como un castillo de naipes con todas sus mentiras. La determinación del guerrillero venció a un gigante que, al no estar convencido de nada, ni motivado, se movía con pies de barro. La autora, una de las figuras más relevantes de la teoría política del pasado siglo, señala:

Al final, cuando todas las señales anunciaban la derrota, el objetivo no fue ya evitar una derrota humillante, sino hallar la forma de evitar admitirla y “salvar la cara”.

Con la imagen de Kim Phuc, grabada a sangre y fuego en la mente y memoria histórica de la humanidad, se acelera el fin de la ominosa intervención estadounidense en Vietnam (1964-1975), guerra iniciada con “mentiras flagrantes y la gélida manipulación de la opinión pública” que concluyó con 58.000 bajas norteamericanas y, entre tres y seis millones de muertos (gran parte de ellos civiles) por el lado vietnamita.

 

Notas

(1) Su ensayo “Reflexiones sobre los Documentos del Pentágono” (págs. 81-142) está incluido en la obra “Verdad y mentira en política” (Ed. Página indómita, enero 2017).

(2) Ibíd. P. 83.

 

Blog del autor:http://www.nilo-homerico.es/

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

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La exitosa dispersión y conquista del planeta por parte del Homo sapiens empezó al menos 60.000 años de lo que se creía.

 

Los huesos, pertenecientes a un 'Homo sapiens' que vivió hace entre 200.000 y 175.000 años, indican que nuestra especie salió de África y empezó a conquistar el resto del mundo mucho antes de lo que se pensaba. En su estudio han participado varios investigadores españoles.

 

SINC


La cueva de Misliya en Israel, uno de los yacimientos prehistóricos localizados en el monte Carmelo, escondía los huesos humanos más antiguos hallados fuera de África. Los registros fósiles encontrados hasta el momento señalaban que los Homo sapiens se aventuraron fuera de África hace unos 100.000 años. Pero el nuevo hallazgo podría ayudar a entender una parte de la historia de la evolución humana.

Un gran equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Tel Aviv en Israel, ha descubierto un fragmento de mandíbula superior junto a varios dientes que pertenecieron a uno de los primeros Homo sapiens que partieron de África. Según los tres métodos independientes de datación empleados, el fósil tiene una antigüedad de entre 200.000 y 175.000 años.

El estudio, publicado este jueves en Science, sugiere así que los humanos comenzaron a conquistar el mundo unos 50.000 años antes de lo que se pensaba.

“En los textos clásicos sobre evolución humana se recoge que la historia de nuestra especie es una historia bastante reciente y exclusivamente africana. Sin embargo, el hallazgo de Misliya revela que la historia del origen de H. sapiens, y sobre todo, la de su exitosa dispersión y conquista del planeta empezó al menos 60.000 años antes”, indica a Sinc María Martiñón-Torres, coautora del trabajo y directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

Aunque los rasgos de la mandíbula pertenecen a humanos modernos, también aparecen características y patrones de otras especies humanas como neandertales u otros grupos. “Uno de los desafíos en este estudio fue identificar las características en Misliya que se encuentran únicamente en humanos modernos. Estos son los rasgos que proporcionan la señal más clara de qué especie representa el fósil de Misliya", apunta Rolf Quam, coautor e investigador en la Binghamton University (EE UU).

 

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Mandíbula fósil hallada en la cueva Misliya. / Israel Hershkovitz

 

El equipo, que ha contado también con la participación de Juan Luis Arsuaga del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humano y de José María Bermúdez de Castro del CENIEH, entre otros investigadores españoles, ha comparado de manera “detallada y exhaustiva” la anatomía del fósil con la de una amplia muestra de fósiles europeos, africanos y asiáticos desde los últimos dos millones de años hasta ahora.

“Esa comparación se ha realizado mediante el análisis de rasgos y medidas clásicas, pero también a través de análisis de forma tridimensional gracias a la aplicación de técnicas de imagen como la microtomografía axial computarizada. La conclusión es que la morfología del fósil hallado en Israel es claramente moderna, y está fuera de la variabilidad de neandertales y otros homininos arcaicos”, detalla Martiñón-Torres.

 

Cazadores saliendo de África


Además de los fósiles, los científicos hallaron herramientas de piedra cerca del yacimiento moldeadas según una técnica muy sofisticada denominada Levallois. Se trata de la primera asociación conocida de esta tecnología con fósiles de humanos modernos en esta región, por lo que los investigadores relacionan la aparición de esta técnica con la del Homo sapiens en esta zona.

El uso de estas herramientas indica que los habitantes de la cueva de Misliya eran hábiles cazadores de grandes presas, controlaban la producción de fuego y tenían en su poder un kit de herramientas de piedra del Paleolítico inferior, similar al encontrado con los primeros humanos modernos en África.

“Hace unos 180.000 años existía una población en Israel con una anatomía y cultura similar a la de los primeros humanos modernos de África. Se trata de una población de cazadores de grandes presas, como uros y gacelas, con herramientas sofisticadas y perfecto control del fuego”, recalca la directora del CENIEH.

 

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Localización de las herramientas y fósiles encontrados en Misliya (200.000-175.000 años de antigüedad) y Jebel Irhoud (315.000 años de antigüedad). / Rolf Quam-Binghamton University

 

Aunque los fósiles más antiguos de Homo sapiens se encontraron en el yacimiento de Jebel Irhoud (Marruecos), para los investigadores, las rutas migratorias que los humanos modernos usaron para salir de África y el momento en que lo hicieron son clave para comprender la evolución de nuestra especie.

En este sentido, la región de Oriente Próximo representa un corredor importante para las migraciones de homínidos durante el Pleistoceno. Esta zona ha sido ocupada en diferentes momentos tanto por humanos modernos como por neandertales.

 

Foto del director de cine Sergei Eisenstein

 

Conocido como el padre del montaje, su película ‘El acorazado Potemkin’ (1925) está considerada una obra maestra de la historia del séptimo arte

 

El polifacético Sergei Eisenstein ha pasado a la historia por su maestría en las filmaciones y, sobre todo, por su teoría del montaje en un momento en el que el cine apenas contaba con un par de décadas de existencia. Sin embargo, el vanguardista director también destacó por sus amplios conocimientos de arte, estudió ingeniería y hablaba francés, alemán e inglés.

Todo ello contribuyó a que a pesar de su escasa filmografía —que no llega a 20 películas y algunas de ellas inacabadas—, su obra siga vigente y se continúe revisando con asiduidad por sus aportaciones e influencias en el rodaje, la escenografía, y el montaje en el cine europeo y americano.

Sergei Mijailovich Eisenstein nació en Riga, capital de la actual Letonia y por aquel entonces ciudad del Imperio Ruso, el 22 de enero de 1898. Hijo de padre judío y de madre eslava, desde muy pequeño destacó por su facilidad y precisión por el dibujo, don que lo llevó en 1914 a ingresar en la Escuela de Arquitectura de San Petersburgo. En ella permaneció tres años, ya que en 1917, año de la Revolución de Octubre, el futuro arquitecto dio un giro a su orientado porvenir.

Atraído por la revolución marxista y convencido de sus ideales y de que con el arte podría ser útil a la revolución, Eisenstein se alistó en 1918 en el Ejército Rojo, donde entró en contacto con el teatro al trabajar como responsable de decorados y como director e intérprete de pequeños espectáculos para la tropa. Desmovilizado en 1920, se instaló en Moscú con la idea de aplicar su habilidad pictórica a la escenografía teatral.

Fue sin duda su experiencia como director de escena del Teatro Obrero (1920) lo que lo impulsó a estudiar dirección teatral en la escuela estatal. Sin embargo, cuando tenía 25 años Eisenstein puso fin a su carrera teatral tras un fracaso en el montaje de la obra Máscaras de gas, en el que, según sus palabras, “el carro se rompió en pedazos y el conductor se cayó de cabeza”. Este incidente lo hizo abandonar el teatro y centrarse en el medio que le dio prestigio internacional, el cine, en el que fue un pionero del uso del montaje, ya que para él, la edición no era un simple método utilizado para enlazar escenas, sino un medio capaz de manipular las emociones de su audiencia.

Su primer contacto con el cine fue el rodaje de un pequeño cortometraje incluido en la obra teatral El sabio, que llevaba por título El diario de Glomow. Tal fue su interés por el nuevo medio artístico que, en 1924, rodó el largometraje La huelga, con una famosa secuencia en la que utilizó imágenes de ganado sacrificado en el matadero intercaladas con otras de trabajadores fusilados por soldados zaristas.

 

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Sergei Eisenstein

 

 

La única copia que había de la película la incautó la censura y no se pudo volver a distribuir hasta después de su muerte, aunque llegó a ser exhibida en Europa y obtuvo el premio en la Exposición Internacional de París en 1925.

Desde ese momento el joven Sergei dedicó gran parte de su trabajo a investigar sobre el montaje. Posteriormente desarrolló su propia teoría, algo que tendría una gran influencia en los directores europeos y de Hollywood y que aún continúa vigente.

Sergei Eisenstein no solía utilizar actores profesionales en sus montajes porque el argumento de sus obras iba dirigido a cuestiones más amplias de la sociedad, especialmente a los conflictos de clases. Sus actores, por tanto, eran en la mayoría de los casos personas sin entrenamiento en el campo dramático y provenían de ámbitos sociales adecuados para cada papel.

Con una sola película rodada, el joven director recibió el encargo de rodar la conmemoración de la Revolución de 1905, y la que se convertiría en la obra más célebre de su carrera y una de las mejores de la historia del cine: El acorazado Potemkin (1925). Para entonces la expectación ya era grande porque había dotado de cobertura intelectual al recién nacido espectáculo de masas que era el cine. En la película, la escena del amotinamiento en el barco y la vertiginosa escena de acción de la escalinata constituyen hitos del lenguaje cinematográfico y uno de los mayores logros del cine mudo.

 

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Cartel de la película muda 'El acorazado Potemkin', de 1925, dirigida por Sergei Eisenstein

 

El acorazado Potemkin dio a conocer su nombre en todo el mundo y posiblemente sea la película sobre la que más se ha escrito en toda la historia del cine. El guión fue escrito para una película de ocho episodios, pero al rodar el capítulo dedicado al motín del acorazado Eisenstein decidió centrar la película en ese episodio. Para ello buscó a los supervivientes de la masacre y localizó los dibujos de un francés que había sido testigo de lo ocurrido. Gracias a una serie de experimentos técnicos (pantallas reflectantes, fotografía desenfocada y plataformas móviles entre otros) los resultados fueron asombrosos.

Eisenstein rueda su película en 1.290 planos combinados con genial maestría mediante un montaje rítmico, ya que considera innecesarios los movimientos de cámara, y solo realiza varios travellings. En El acorazado Potemkin destaca la escena de la escalinata, con 170 planos, en la que el pueblo es brutalmente agredido por las fuerzas zaristas y donde crea un ‘tempo’ artificial que hace que la secuencia dure casi seis minutos. La película, con una espléndida fotografía en la que la masa se convierte en la auténtica protagonista de la obra, acabará por ser considerada la primera obra maestra del cine.

Tras esta gran película realizará dos trabajos más, la genial Octubre (1927), en la que narra los sucesos del asalto al Palacio de Invierno durante la Revolución rusa de 1917, y La línea general (también conocida como Lo viejo y lo nuevo), película sobre la reforma agraria, aunque por los cambios en la Unión Soviética tuvo que modificar su guion en varias ocasiones. En estas dos obras Eisenstein volvió a experimentar con un nuevo lenguaje a través de las imágenes, pero por su complejidad no llegaron a ser muy bien comprendidas en su época.

En ese momento, Sergei Eisenstein empezó a tener serios problemas con la censura soviética, que lo llevaron a viajar a Europa en 1930 para investigar sobre el sonido y a firmar después un contrato con la Paramount y trasladarse a Estados Unidos, donde llegaría a cobrar hasta 900 dólares a la semana.

Lo que Eisenstein llevaba de bagaje cuando llegó a Hollywood era tres películas: La huelga, El acorazado Potemkin y Octubre, algo más que suficiente para que el mismo Hitler, tras llegar al poder en Alemania, lo hubiera puesto como ejemplo por su practicidad marxista para copiarlo en el cine nazi de adoctrinamiento.

Sin embargo, el consagrado Eisenstein no consiguió el permiso de residencia en Estados Unidos ni poner en marcha ningún proyecto, por lo que decidió viajar a México. Nada más llegar al país fueron encarcelados tanto él como sus dos ayudantes de dirección, todos rusos, pero gracias a la intervención de un amigo español el panorama cambió hasta el punto de que lo nombraron en huésped de honor. Inició en el país centroamericano la producción ¡Que viva México!, en la que experimentó diferentes montajes, aunque no pudo acabarla al quedarse sin patrocinador.

Tras su mala experiencia como cineasta en el exilio, Sergei regresó a la Unión Soviética, donde continuaron las dificultades para desarrollar su trabajo, así que decidió dedicarse a la redacción de textos teóricos mientras desde el poder se atacaba tanto su obra como su persona. Pese a ello, rodó Alexander Nevski (1938), su primera película sonora y con la que ganó el Premio Stalin.

En 1943 inició, con el rodaje de Iván el Terrible, un ambicioso proyecto biográfico concebido como trilogía sobre a la figura del zar Iván IV de Rusia, pero el régimen soviético interpretó la obra como una denuncia a la personalidad de Stalin y prohibió la segunda parte -después de haber conseguido otro Premio Stalin con la primera- hasta la muerte del dictador en 1953, cinco años después del fallecimiento del propio director cinematográfico. Tras esa decisión Eisenstein no rodó ni la tercera parte ni ninguna película más.

Sergei Eisenstein, que plasmó sus estudios en obras como Teoría y técnica cinematográfica, La forma en el cine, Reflexiones de un cineasta y La realización cinematográfica, entre otras, murió el 11 de febrero de 1948, a los 50 años, tras sufrir una gran hemorragia a raíz de un infarto.

La genialidad artística de Eisenstein, su teoría del montaje y sus enseñanzas en el lenguaje cinematográfico, no solo contribuyeron en su momento a la mayoría de edad del cine, sino que siguen vigentes hoy en día como una referencia e influencia muy clara en los grandes directores.

 

Publicado enCultura
Sábado, 20 Enero 2018 10:35

Alias Grace

Alias Grace

En junio del 2015, en el marco de un diálogo público titulado «El oficio de escribir», el escritor alicantino Javier Cercas hace una fascinante observación sobre la naturaleza de la novela Cervantina:

 

Para mí –dice– hay algo fundamental en la novela, en este artefacto que inventa este señor Miguel de Cervantes Saavedra, y es la ironía... ¿Qué es la ironía para este señor y luego para todos lo que venimos después? Muy fácil: Don Quijote está totalmente loco, pero al mismo tiempo está totalmente cuerdo. Don Quijote es un personaje totalmente cómico, totalmente risible, ridículo, pero al mismo tiempo es trágico; esa es la ironía, y eso es consustancial a la novela.... Y es (a su vez) un antídoto contra una visión dogmática del mundo en la cual sólo existe una verdad. Tú, precisamente –le dice a Vargas Llosa–, en un ensayo sobre Isaiah Berlin hablas de las verdades contradictorias; es decir, que dos cosas en aparente contradicción pueden ser verdad al mismo tiempo, y eso es lo que hace la novela...Por eso es por lo que la novela es peligrosa, porque enseña que el mundo es más complejo, que las cosas pueden ser de una manera y de otra.

 

En esto Vargas Llosa está completamente de acuerdo y lo complementa al decir que la novela pone en «duda nuestras certezas». Para estos escritores la importancia social de la novela radica en que esta pone en duda nuestras certezas sobre el mundo, permitiéndonos ver que es más complejo de lo que creemos al mostrarnos que detrás de lo aparente, de lo visible, del fetiche, diría Marx, se oculta la realidad sobre cómo funciona. Así, la buena novela, para aquellos, es aquella que plantea un problema, un interrogante, pero que, a diferencia de la ciencia, la novela no nos ofrece una conclusión, sino que deja que el lector sea quien la interprete. Es al lector a quien le toca decidir si el Quijote está loco o demasiado cuerdo, si el Jaguar (personaje de La ciudad y los perros) es el héroe o el villano, o si Enric Marco (personaje de El impostor, de Javier Cercas) es espantoso o genial, como escribió Vargas Llosa en un artículo con relación a esta última novela. Y eso, la capacidad de formular una pregunta y dejar que el lector sea quien encuentre la respuesta, señoras y señores, aunque parezca imposible al ser un elemento tan cervantino, lo encontramos en Alias Grace, una serie audiovisual canadiense de Netflix que se estrenó en noviembre del año pasado. Dicha serie está basada en la novela homónima de la escritora Margaret Atwood y no por menos ha llamado la atención de la crítica especializada.

 

En ese sentido, vale la pregunta, ¿cuál es entonces la problemática que nos planea Alias Grace con la cual pretende develarnos un mundo complejo? Simple: determinar si esta mujer, Grace Marks, es inocente o culpable del asesinato múltiple. Las historias suelen, y por ello hay tono un género, poner a un personaje encargado de resolver la problemática. El encargado en nuestro caso es el Doctor Simon Jordan, un psicólogo de los Estados Unidos que fue llevado al alto Canadá por el comité del pueblo para que en un informe determinara, en preferencia, su inocencia, lo cual analizaremos más adelante. Con la problemática planteada la historia no nos defrauda al ofrecernos una respuesta. El Dr. Jordan, al final, luego de haber entrevistado a Grace por varios días, de haber entrado en su vida a través de su propio relato y luego, como último recurso de naufrago desahuciado, permitir una sesión de hipnotismo, quedó incapacitado de presentar el informe ante los resultados de la investigación. De ese modo, la historia es quien deja que el espectador sea quien dé el dictamen. Y para nosotros, como espectadores curiosos, Grace Marks es culpable.

 

La asesina

 

En la primera escena de la serie, Grace Marks, vestida de sirvienta, se mira en un espejo y piensa en todo lo que se ha dicho de ella: que es, en el mejor de los casos, una inocente mujer que se dejó manipular de un hombre perverso o que es, por el contrario, una malvada arpía con el demonio dentro. Tanto se ha dicho de ella desde puntos tan disímiles que termina preguntándose «cómo puedo ser tantas cosas contradictorias al mismo tiempo»; y, sin embargo, a lo largo de la serie el espectador comprueba que estas verdades contradictorias definen al personaje de Grace. A grandes rasgos, su historia, tal y como ella misma se la cuenta al Dr. Jordan, es así: estamos en el nacimiento del siglo XIX. Grace es la hija mayor de una familia protestante la cual tuvo que salir de su lugar de origen, Irlanda, por una cruzada religiosa entre cristianos contra protestantes. Durante el viaje en barco hacia Canadá, luego de predecir su propia muerte tras ver en la proa a tres cuervos graznar, como señal de un mal augurio, la madre de Grace muere, al parecer, por un cáncer de estómago. Arrojada al auspicio de un padre violento y alcohólico, Grace llega a Toronto, una ciudad marginal, gaseosa y a la que va a definir como una Babilonia desconcertante, junto a sus cuatro hermanos, a quienes había deseado, en un lapsus mental cuando estaba en el barco, perderlos en el mar para así liberar cargas económicas. Sin la madre que lo controlara, el padre no sólo la maltrataba, sino que intentó abusar de ella. En una tarde, mientras el padre dormía, Grace tomó un objeto pesado y fulminante y sintió el impulso de matar a su progenitor, pero se detuvo ¿la razón? No quería cometer un pecado mortal. Al poco tiempo su padre la echó de la casa y Grace se convirtió en la mucama de una familia aristocrática. Sintiéndose sola y perturbada, Grace conoce allí a Mery Witney, una joven esbelta, alegre y de rasgos amerindios que la enorgullecen, ella es el personaje clave de toda la historia. Mery Witney es una sirvienta de familia de origen campesino que se considera así misma una rebelde en contra de la aristocracia y habla de William Lyon Mackenzie, un insurrecto que lideró la fracasada revolución contra la aristocracia, como de un ídolo al que hay que resucitar y vengar. Grace, que desconoce el mundo canadiense de la época, pero que vive todas las injusticias, es una estudiante que aprende las lecciones de Witney con entusiasmo.

 

Es Witney quien le enseña las canciones de la revolución, las hazañas y lecciones de William Lyon Mackenzie, pero, sobre todo, a odiar a la clase aristocrática no sólo por haber desterrado a la clase campesina pobre sino de aprovecharse de su condición de poder para mantener a la clase sierva sometida y empobrecida. Es también Witney quien le da una lección con su propia experiencia sobre cómo los amos, y la clase en sí, tratan a las mujeres siervas. Al poco tiempo de vivir juntas Grace percibe el cambio del comportamiento de la amiga, las noches fuera de la cama, los silencios, las náuseas, el miedo a perder el empleo y la vida. Witney estaba embarazada del hijo de sus amos. Sin más opción decide abortar, pero dicha operación es riesgosa, puede morir la mujer intervenida y Witney lo sabe bien. Tras la operación, sucede lo temido.

 

De nuevo sola, Grace decide marcharse de aquel lugar, entre otros motivos para huir del amo que, luego de usar a Witney, ahora la buscaba a ella, y se emplea en la finca del señor Thomas Kinnear, una de las víctimas mortales, un hacendado pretencioso que alardea el haber derrotado a los rebeldes, y quien es también conocido por mantener relaciones íntimas con sus siervas, comportamiento que Grace sólo padecerá con el paso del tiempo. Allí, en el nuevo trabajo, Grace conoce a la ama de llaves, Nancy Montgobery, la segunda asesinada, y al verdugo, el joven James McDermott, quien siempre renegaba que su jefe inmediato fuera una mujer.

 

Todo este relato lo conocemos por la misma voz de Grace, quien es interrogada en una serie de sesiones por el Dr. Jordan. Un aspecto muy interesante a lo largo de toda la narración de Grace es lo que cuenta y a la vez lo que oculta a su interlocutor. Por ejemplo, le oculta lo que piensa de las relaciones entre el siervo y el amo, es decir, de las relaciones de clase. Le oculta que odia limpiarles sus heces, estar sometida y que utiliza las revistas de moda, donde salen las imágenes de clase, para limpiarse su propio excremento; una actitud subversiva que revela su personalidad. Como ella misma nos lo confiesa, sólo dice lo que quiere escuchar el Dr. Jordan. Le dice que McDermott, cansado de las humillaciones de Nancy Montgobery y el señor Kinner, quiere vengarse matándolos, sobre todo cuando es despedido, pero dice que no le creía ya que lo consideraba un fantoche, hasta que realmente sucedió. También le dice lo mucho que le afectó saber que la señorita Nancy mantenía una relación íntima con el señor Kinnear y que, peor aún, quedara embarazada de este. Pero no sólo McDermott fue despedido, Grace también.

 

Sin embargo, el Dr. Jordan descubre otra versión de los hechos, la del joven McDermott quien afirmaba que en realidad fue Grace quien lo incitó a que asesinara a sus jefes prometiéndole casarse con él. Una versión en la que Grace no se ve tan inocente como se pinta ella misma y en la que utiliza su seducción para fines viles.

 

Luego del múltiple asesinato, el señor Kinnear recibe un disparo en el pecho y Nancy Montgobery es ahorcada con ayuda de Grace, según McDermontt, luego de que cayera por las escaleras del sótano, los implicados huyen del país, pero pronto son capturados en una fonda de mala muerte. McDermott es condenado a muerte mientras que Grace, quien siempre se defendió diciendo que olvidaba los hechos, es eximida de este castigo, pero la condenan a cadena perpetua, decisión que se mantuvo en firme hasta que, luego de diez años, el comité de la ciudad, como ya dijimos, reabre el caso con la intención de dejarla libre.

 

Hasta aquí los hechos nos muestran a una Grace inocente de la que sólo dudamos cuando se interpone el punto de vista de otro de los implicados. Es hora de las preguntas ¿Por qué el Dr. Jordan no puede dar un veredicto? ¿Por qué el comité del pueblo quiere eximirla de sus culpas? Y si en definitiva Grace es culpable ¿Cuáles fueron sus motivos?

 

En realidad, la historia de Grace no es otra cosa que la exposición de los motivos por los cuales ella es tan culpable del múltiple asesinato como el joven McDermott. En principio están la motivación de género. Durante toda la historia vemos cómo Grace es abusada, directa o indirectamente, por su condición de mujer por todas las figuras masculinas de autoridad con las que se cruzó: su propio padre, los amos donde trabajó como sirvienta, como el señor Kinnear, quien también intentó acosarla y, por último, los médicos del psiquiátrico donde llegó luego de ser acusada. Pero a este motivo se le suma otro igual de importante: los conflictos de clase. Como vimos, su íntima amiga Witney fue quien le ayudó a tomar una conciencia de clase y el comportamiento de sus amos no sólo le representaba un conflicto de género, sino que al mismo tiempo un conflicto de clase. Sentía ira al saber la injusticia que significaba que unos tuvieran tanto y otros tan poco, que unos hombres tuvieran que limpiarles la mierda a otros hombres. En conclusión, Grace tenía motivos suficientes para querer asesinar a sus amos luego de tantos años abusos e injusticias, aún más cuando fue despedida sin justa razón. Sin embargo, no por el hecho de tener motivos los humanos cometen este tipo de actos. Tienen que, a su vez, tener la capacidad de hacerlo y, por otro lado, ninguna razón moral y ética que se lo impida y como vimos al principio, Grace no pudo asesinar a su padre porque sus creencias religiosas se lo impedían. Pero la razón que le impidió cometer un pecado mortal es la misma que le permitió cometerlo. Es decir, cuando Grace descubre que Nancy y el señor Kinnear mantienen una relación pecaminosa, ella misma cree que debe pagar por ello. Esta es una razón que nos ayudaría a entender por qué quiso asesinar a Nancy. Pero hay otra razón, la razón de clase. Podríamos interpretar que para Grace el comportamiento de Nancy, intimar con el señor Kinnear y abusar de los demás trabajadores, era una traición a su clase. Si esto nos es suficiente para argumentar las razones de conciencia de clase y de género de Grace, sólo basta con darnos cuenta con quién termina casada Grace.

 

Lo demás sólo son detalles. Para no verse directamente implicada, pudiendo ella misma asesinar a sus amos con veneno, manipula a un hombre para que este lo haga por ella con sus armas de mujer venenosamente hermosa. Hasta aquí, todo nos parece obvio porque fácilmente se nos revela la culpabilidad de Grace (y con ello la naturaleza de la sociedad en que vivió). Y, sin embargo, aún falta resolver un interrogante de suma importancia que nos revela la ingeniosa mentalidad del personaje de Grace que, en esencia, fue magistralmente construido por Margaret Atwood y, muy bien recogida, por la directora Mary Harron: ¿Por qué el Dr. Jordan no pudo determinarlo así? Porque Grace, totalmente consciente de la imagen de la mujer en su sociedad, utiliza un elemento para despistarlos a todos. Luego de rendirse ante la evidencia, de confesarse incapaz de haber logrado que Grace, por un lado, recordara los momentos de olvido, o, por otro lado, que confesara su culpabilidad, acepta que un seudocientífico intervenga a Grace con una sesión de hipnotismo. En esta sesión, la supuesta verdad se esclarece. Quien habla tras cada pregunta no es Grace, sino el espíritu de su íntima amiga Witney que, tras fallecer, su alma invadió el cuerpo de Grace y confiesa que la manipuló para hacer que cometiera el múltiple asesinato. El Dr. Jordan entra en un dilema si creerle o no. Sin embargo, al saber nosotros como espectadores quién es el seudocientífico sabemos que todo es un montaje bien engranado. El comité, convencido de la inocencia de Grace, no pude hacer nada sin un fallo de autoridad. Pero ¿Qué fue lo que hizo Grace? Sencillo: representó la mujer que su sociedad le exigía. Es decir, ¿por qué el comité fue tan clemente con ella y no con McDermott? Porque era mujer. En la sociedad patriarcal en la que vive a la mujer, inferiorizada, se la considera incapaz de ser tan calculadora, inteligente y fría como para cometer tal acto. Sabiendo eso muy bien, Grace les da gusto y afirma que un ser exterior, un demonio (recordemos la primera escena de la serie) la manipulaba sin que ella fuera consciente de lo que hacía.

 

La importancia de las historias

 

Como dijo Javier Cercas en el ya citado dialogo con Vargas Llosa, la novela es ironía, nos presenta verdades contradictorias y pone nuestras certezas en duda. Pocas veces las producciones audiovisuales logran la profundidad que le es propia a las buenas novelas. Pero cuando lo hace, su impacto puede ser mucho más incisivo. En Alias Grace la verdad es que su protagonista es tanto culpable como inocente. O mejor aún, y he ahí la complejidad de la que es propia la novela, juzgar a Grace no es tarea fácil porque el crimen que cometió es el resultado de una sociedad injusta, machista y abruptamente desigual. Claro, ningún crimen se justifica, pero sí se logra comprender por qué se cometen y llegar a ese terreno, a ese punto de empatía con un asesino, puede ser peligro para una sociedad hipócrita. Pero por eso es que los narradores tienen predilección por los villanos, porque es en ellos que se busca descubrir la naturaleza del humano.

 

La realidad que narra Alias Grace sólo varía en forma con la sociedad actual de muchos lugares del mundo. ¿Cuántas empleadas de servicio doméstico en Bogotá no son maltratadas por sus empleadores? Sus vidas se desconocen porque ni siquiera su trabajo, en pleno siglo XXI, está regulado por el Estado. Las buenas historias, más allá de su forma novelística o audiovisual, nos permiten entrar en la complejidad de las vidas ocultas y entender cómo funcionan. Sin embargo, en Colombia hay pocas producciones que nos muestren las vidas de miles de mujeres de la ciudad y del campo que aún viven en dichas condiciones que parecen de siglos pasados. Se necesitan en el país historias que nos muestren la complejidad de nuestra realidad y pongan en duda nuestras certezas.

Publicado enEdición Nº242
Viernes, 19 Enero 2018 06:43

1968: la irrupción de los invisibles

1968: la irrupción de los invisibles

 

Garabombo está convencido que es invisible. Cuando le reclama al patrón de la hacienda o acude a tramitar una demanda ante las autoridades, no le hablan, no lo miran. No lo pueden ver.

Al comienzo no me di cuenta. Creí que no era mi turno. Ustedes saben cómo viven las autoridades: siempre distraídas. Pasaban sin mirarme. Yo me decía «siguen ocupados», pero a la segunda semana comencé a sospechar y un día que el subprefecto Valerio estaba solo me presenté. ¡No me vio! Hablé largo rato. Ni siquiera alzó los ojos, escribe Manuel Scorza en el segundo de los cinco libros que componen La guerra silenciosa, titulado La historia de Garabombo el invisible”.

Los campesinos pobres como Garabombo, sólo se hacen visibles cuando se levantan contra los poderosos. En la prisión me curé de mi enfermedad. Yo nunca he tenido mejor escuela que la cárcel. Oyendo las discusiones de los políticos se aprende, explica Garabombo a los comuneros al salir en libertad.

La historia que relata Scorza sintetiza de algún modo lo que Immanuel Wallerstein bautizó como revolución mundial de 1968. Por muchas razones fue un parteaguas en la historia reciente, transformó el sistema-mundo anunciando el comienzo del declive de la hegemonía estadunidense y del sistema capitalista. Hay cuatro aspectos que quisiera destacar, con énfasis en cómo el 68 desarticuló las estrategias de los movimientos antisistémicos.

La primera y la segunda las explica Wallerstein en sus trabajos. Se resumen en que 1968 fue una lucha contra la hegemonía de Estados Unidos y también contra las promesas incumplidas de las revoluciones socialistas y nacionalistas. La ofensiva vietnamita del Tet, durante casi todo el año, mostró los límites del más poderoso aparato militar del mundo y fue el comienzo de la primera derrota del Pentágono.

La resistencia popular a la invasión rusa de Checoslovaquia (agosto de 1968) y la Revolución Cultural en China, lanzada por Mao en 1966 con su célebre dazibao (cartelón) Bombardead el Cuartel General, mostraron los agudos problemas que aquejaban al campo socialista. A esas alturas era evidente que algo andaba muy mal en los países que habían hecho la revolución y que no todo se podía resolver con la toma del poder estatal.

La tercera cuestión se relaciona precisamente con la irrupción de los de más abajo, de los ninguneados, de los naides, las minorías o como se quiera llamar a esa inmensa humanidad marginalizada hasta ese momento: indios, negros, mujeres y jóvenes de los sectores populares, que conforman la inmensa mayoría de nuestro continente. La revolución de 1968 fue protagonizada por las camadas más oprimidas de las sociedades, las que no tenían cabida ni siquiera en los sindicatos y en los partidos de izquierda y nacionalistas, que eran los principales movimientos antisistémicos de la época.

Para ser escuchados debieron crear nuevas organizaciones, desbordar los marcos establecidos, pronunciar en cada lugar sus Ya Basta, sufrir la indiferencia o la persecución de los que, supuestamente, los debían defender, como los sindicatos y los partidos de izquierda que, salvo excepciones, se colocaron del lado del orden y del poder.

En un breve periodo que podemos situar entre fines de la década de 1960 y fines de la de 1970, aparecieron las principales fuerzas que jugarían un papel destacado en las luchas posteriores, hasta el día de hoy. El zapatismo, como sabemos, es hijo de aquellos años abigarrados. Pero también el grueso de los movimientos indígenas de América Latina, desde los mapuche y los nasa de Colombia hasta los kataristas de Bolivia y los mayas guatemaltecos.

Los campesinos sin tierra de Brasil que formaron el MST, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari) que será la columna vertebral de la Conaie, son todas hijas de ese tremendo ciclo de luchas y fueron las encargadas de deslegitimar el neoliberalismo en los 90. Y muchas más que es imposible enumerar en este espacio, incluyendo las barriadas populares autoconstruidas por los de abajo en las periferias urbanas.

Fuera de dudas, la revolución de 1968 modificó el mapa de los movimientos antisistémicos, al punto que ya no existe centralidad de una clase (obreros industriales), ni de un tipo de organización (centralismo democrático), sino una pluralidad de sujetos colectivos y de formas variopintas de coordinación.

La cuarta cuestión es quizá la más importante. La irrupción del sótano desbordó la vieja estrategia de dos pasos, como dice Wallerstein, consistente en tomar el poder para luego cambiar el mundo. Fue la estrategia de la que se dotaron los movimientos del siglo XIX, que triunfó desde 1917 en varios países. Sin embargo, el sociólogo estadunidense nos dice que 1968 es incluso más importante que la revolución rusa.

Crea las condiciones para ensayar nuevas estrategias. En su opinión, vertida en conferencias de 1988, deberían pasar dos décadas para que nacieran esas nuevas estrategias. Hoy podemos decir que nuevas estrategias están en marcha, impulsadas por las juntas de buen gobierno y un puñado de experiencias en la región.

Por último, algo que nos afecta en particular a los varones de izquierdas, adultos, blancos, heterosexuales y educados: ¿qué aprendimos en este medio siglo? ¿Estamos dispuestos a hacernos a un lado, a no pasar de la cocina en los grandes eventos, como nos dicen las mujeres zapatistas que convocan el encuentro del 8 de marzo? ¿Cómo hacemos cuando nos paran los pies las mujeres, las indias y negras de los movimientos?

Duele en el ego, ¿cierto? Molesta que los y las del sótano nos den órdenes, nos marquen los límites. Bien. Es la revolución, es el empoderamiento de las y los invisibles que nos muestran lo que aún cargamos de racismo y de machismo. ¿Podemos seguir considerándonos de izquierda si no aceptamos estos nuevos poderes de abajo? Esos poderes que nos dicen cuiden su ego, muchachos.

 

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