Lunes, 15 Enero 2018 06:08

El 68 comenzó en Praga

El 68 comenzó en Praga

 

 

Hace cincuenta años, el 5 de enero de 1968, Dubcek reemplazó a Novotny como jefe del Partido Comunista checoslovaco. Más que una revolución de palacio, es el comienzo de la "Primavera de Praga". Como el sol, 1968 se levanta al Este, con la promesa de un "socialismo con rostro humano", el de una dinámica de autogestión encarnada por los consejos obreros. La Guerra Fría parecía hundirse en un año en el que todo era posible, desde la Ofensiva del Têt en Vietnam, Mayo del 68 en Francia, el Movimiento contra la Guerra y por los Derechos Civiles en EE UU y el Viejo Topo de la revolución reaparecia en las luchas anticapitalistas, antiburocráticas y antiimperialistas. Sin Permiso comienza con estos artículos la conmemoración del 50º aniversario del 68.

 

 

La Primavera de Praga y los consejos obreros (1968/1969)

 

Robi Morder

 

"Praga solo conmovió a la opinión revolucionaria en la semana de su caída". (Gilles Martinet, Los Cinco Comunismos).

Los cambios ocurridos a principios de 1968 en el seno del Partido comunista checoslovaco, sustitución de Novotny por Dubcek al frente del Partido comunista en enero, después por Svoboda en la presidencia de la Federación en marzo, no se reducen a una revolución de palacio. La "sociedad civil" puesta en marcha aprovechó la ocasión: abolición de la censura, libertad de expresión y, dentro de las mismas empresas, nacimiento de los “consejos de empresa” o "consejos obreros" que van a multiplicarse y coordinarse principalmente después del 21 de agosto de 1968 hasta el final de 1969.

 

I- La civilización en la encrucijada, Checoslovaquia en el semáforo rojo

 

Crisis económica y reformas en la década de 1960.

 

A principios de la década de 1960, las dificultades económicas se reflejaron tanto en la disminución del ingreso nacional bruto como en los salarios nominales y reales. "El culto al plan" se pone en entredicho (Radoslav Selucki, 1963). Se intenta una reforma económica, que da un mayor protagonismo a los directores de empresa, empresas más autónomas en una planificación ahora indicativa. Los bloqueos en el partido, el aparato del estado, y sobre todo en los organismos económicos y de planificación llevan al 13º congreso del PCT, en 1966, a constituir, además del equipo de Ota Sik encargado de la reforma económica, una "Comisión Estatal de gestión y organización". Se trata de darle más importancia a la "participación obrera". Los reformadores deben buscar el apoyo de otras fuerzas sociales, y algunos de ellos no tienen la intención de simplemente reemplazar a los burócratas por tecnócratas. Paralelamente, a partir de 1963, año del tercer congreso de escritores que denuncia el culto a la personalidad, una cierta liberalización política, limitada pero real, aporta algunos cambios: presos políticos liberados, rehabilitación de los condenados en los procesos de la década de 1950, facilitación de los viajes al exterior, modificaciones del código laboral. Estos procesos, impulsados ​​por la dirección y una parte del aparato del PCT, con el apoyo de los intelectuales, disminuyen la rigidez burocrática en la vida cotidiana de los grupos sociales.

El trabajo y los trabajadores en la era de la revolución científica y tecnológica.

Checoslovaquia disponía ya de un proletariado desarrollado en el período de entreguerras. El componente obrero, fuerte en 1947 (53%) aumenta ligeramente (57.6% en 1970), mientras que el número de empleados se duplica al mismo tiempo (de 16% a 31.7%). La industrialización ha provocado intensas migraciones hacia las ciudades, alimentando en particular a la industria pesada. En 1970, los 3.800.000 trabajadores se encuentran principalmente en la industria, mientras que la otra (pequeña) mitad se divide entre la construcción (11%), los transportes (8%), el comercio (5%) el sector agrícola-forestal (10%) y otros (12%). Las estadísticas confirman una promoción obrera real, y una parte no negligible de antiguos trabajadores se ha integrado en el aparato de gestión, lo que no significa gestión obrera. En 1963, de un total de 11.941 gerentes y adjuntos, sólo 2.822 tienen una educación superior, una situación criticada por los reformadores que lo ven como una gran debilidad del cuadro dirigente.

Bajo la dirección del filósofo Radovan Richta, un equipo multidisciplinario de 45 especialistas, constituido por iniciativa conjunta del Comité Central del PCT y del presidente de la Academia de Ciencias, hace público en 1966 un resumen de su obra, titulada La civilización en la encrucijada. En el centro de este libro, la "revolución científica y técnica" (RST) y sus consecuencias en la sociedad. La RST revierte la tendencia a la parcelación de tareas de la revolución industrial, la automatización elimina la carga de trabajo simple y transforma el trabajo complejo. Con la "revolución terciaria", la transformación del trabajo humano en actividad creativa implica una "revolución de las habilidades" y una "revolución en la educación". Es necesaria una transformación radical de los sistemas organizativos y de mando y reducir la dicotomía entre dirigentes y dirigidos. De una manera distinta de la que existe en los países capitalistas. La RST debe utilizarse con fines humanos. El equipo de Richta se centra en el desarrollo de la formación y las cualificaciones, para poner en práctica modelos de gestión basados en la iniciativa humana, que conciernen no solo a las empresas, sino a la sociedad en su conjunto .

 
II- 1968/1969: luz verde a los consejos obreros

 

Durante 1968 y 1969, la participación en la gestión y el lugar de los trabajadores en el sistema político se mantienen estrechamente vinculados. El "proceso desde abajo" se impone, con objetivos estructurales que modifican cualitativamente los procesos de reformas.

 

La experiencia del movimiento obrero

 

La experiencia de la clase trabajadora checoslovaca es rica. En agosto de 1944, los sindicalistas desempeñan un papel importante en la creación de nuevas instituciones. Se da por supuesto que los comités de empresa han de desempeñar un papel en el control de la producción y la gestión de las fábricas. Sin embargo, pierden rápidamente toda independencia. Después de la toma del poder por el Partido Comunista, la función reivindicativa de los sindicatos se convierte en instrumento de movilización de los trabajadores para la producción. Se preconiza el "esfuerzo del trabajador" como forma de "participación de los trabajadores en la gestión". En principio, los órganos sindicales de la empresa gozan de amplias atribuciones (preparación del plan, celebración de convenios colectivos, opinión sobre las inversiones). Las decisiones de la dirección empresarial se someten a la aprobación del sindicato (sobre salarios, horas de trabajo, bonos, contratación, despido, clasificación de trabajadores en distintas categorías). Pero estos derechos están de hecho sujetos a las directivas emitidas por el gobierno. El director de la fábrica generalmente es elegido por el Estado, es decir, por el partido en el poder. En virtud de su "papel dirigente", la célula del partido suplanta a la sección sindical.

 

Primeros aires primaverales en las fábricas

 

Después del aparato, después de los intelectuales y los estudiantes, es el turno de los trabajadores. La autogestión es un tema de discusión en las fábricas. En abril de 1968, el PCT adopta un programa de acción que anuncia el principio de la autogestión de la propiedad social (y ya no del Estado) sin definir sus contornos. Presionando a la dirección, la base sindical se moviliza. A partir de mediados de mayo, se reúnen los comités y las asambleas para preparar una ley sobre la "empresa socialista". Estallan huelgas contra la incompetencia de algunos líderes empresariales. A principios de junio comienzan a establecerse consejos en las fortalezas obreras de CKD-Praga (fábrica W. Pieck) y en Skoda Plzen.

Partiendo de problemas materiales y económicos, el movimiento de los consejos toma una dimensión política: la participación democrática tanto en la empresa como en la sociedad. Por un lado, los economistas y los directores, apoyados por los órganos dirigentes del partido y del gobierno, no piensan atribuir a los consejos más que poderes limitados en un sistema de cogestión, para crear un clima favorable a la racionalización de la gestión y al aumento de la productividad El partido utiliza el término "consejos de empresa" más bien que el de "consejos obreros".

Se afirma otra concepción de inspiración autogestionaria. Los consejos deben elaborar por sí mismos los objetivos de producción. Con una visión más política, los partidarios de la autogestión abogan por la coordinación de los consejos como expresión independiente del movimiento obrero.

El 8 de junio, el Gobierno formula los "principios provisionales para la constitución de consejos obreros", discutidos en una reunión nacional consultiva de los sindicatos el 20 de junio, publicado el 30 de junio de 1968 en el diario Rude Pravo. Los trabajadores se consideran ahora como "productores y co-empresarios socialistas” involucrados en la elaboración de la política económica. No se prevé la existencia de consejos en los servicios públicos. Los sindicatos piden que se elimine cualquier referencia a "órganos superiores". El 30 de junio, unas directivas autorizan la constitución de consejos "a título experimental", lo que comienza a materializarse durante el verano.

 
El movimiento de los consejos crece después de la intervención soviética

 

Con la invasión del territorio el 21 de agosto de 1968, el proceso se acelera y se politiza.

El congreso clandestino del PCT se pronuncia a favor de una concepción más bien autogestionaria. El 23 de agosto, una huelga general de protesta contra la invasión moviliza a los trabajadores. La dinámica de unión entre la "izquierda política", las estructuras obreras y los estudiantes se pone en marcha. En las fábricas, los trabajadores y los sindicatos amenazan con recurrir a la huelga si el comité central, que se reúne el 14 de noviembre de 1968, condena la política de antes de agosto. Los estudiantes, por su parte, van a la huelga en noviembre en base a los "diez puntos", entre los cuales: el rechazo de la "política de concesiones" a los soviéticos, el restablecimiento de los consejos. En las empresas se manifiesta de diversas formas la solidaridad con los estudiantes: folletos, sirenas, envío de mociones, resoluciones sindicales, colectas de dinero e incluso paros breves de trabajo. En el congreso de la federación metalúrgica (900 000 miembros), los 1200 delegados ratifican un acuerdo alcanzado con el sindicato estudiantil.

Los consejos se multiplican: 19 en septiembre, 120 a fines de 1968, a pesar de la prudencia del gobierno que estima el 24 de octubre que no resulta útil continuar este experimento. En enero de 1969 en la fábrica Skoda en Pilsen, las delegaciones de 182 grandes empresas que representan a 890.000 empleados, o sea, más de una cuarta parte de los trabajadores de Checoslovaquia, se reúnen en un encuentro consultativo. Rudolf Slansky, hijo de uno de los condenados en los juicios de Praga de la década de 1950, propone establecer un comité asesor de los consejos. El movimiento continúa. El Congreso de Sindicatos se reúne del 4 al 7 de marzo de 1969 y pide la legalización de los consejos obreros, presionando a su vez al gobierno para que apruebe la ley referente a la empresa socialista, y para que condene la intervención del Pacto de Varsovia.

En junio de 1969, más de 300 consejos están en funcionamiento, en verano de 1969 hay más de 500 empresas y más de un millón de trabajadores involucrados.

 

De la cogestión a la autogestión.

 

Los estatutos reales de los consejos a menudo exceden las recomendaciones de los líderes del Estado y del partido. Se llevan a cabo encuestas sociológicas. Los representantes electos del personal de la empresa constituyen en general entre 2/3 y 4/5 de los miembros del consejo. A veces, incluso los miembros externos son elegidos por el conjunto del personal.

Los consejos se eligen por sufragio universal y por votación secreta. En según que casos, para ser elegido hay que cumplir ciertas condiciones de conocimiento de la empresa y de antigüedad, que varía de 2 a 5 años. El consejo debe estar compuesto por representantes de todas los sectores de actividad de la empresa. Lejos de tener solo atributos de asesoramiento, todos los estatutos reservan al poder integral del consejo: el nombramiento y el despido del director, el nombramiento de otros miembros de la dirección de la empresa. En algunos casos, el poder del consejo se extiende a otros asuntos relativos a la gestión. Muchos prevén un derecho de veto de los consejos respecto a numerosas cuestiones más allá de las grandes inversiones.

El 25% de los miembros electos tienen una educación general, el 50%, estudios secundarios (pero solo la mitad los han terminado) y el 25% proviene de la educación superior. La mayoría de los empleados electos son los técnicos (más de dos tercios), mientras que los obreros representan solo una cuarta parte de ellos, siendo principalmente obreros calificados. Esta sub-representación de los obreros podría interpretarse como una falta de confianza en sí mismos. Sin embargo, la presencia significativa de trabajadores cualificados, técnicos, era un argumento de "competencia" en contraposición a los adversarios de la autogestión que predecían grandes pérdidas y dificultades a causa del diletantismo, es decir, la supuesta irresponsabilidad de la masa de obreros sin educación, como si el nombramiento de directores por parte del aparato político, administrativo y económico del Estado hubiera sido una garantía de competencia.

 

Obstáculos y frenos

 

Según las encuestas, los asalariados del aparato sindical, especialmente los que ejercían sus funciones desde hacia más de diez años, son críticos respecto a los consejos obreros, lo que les distingue de los militantes y “jóvenes funcionarios” sindicales. Hay que recordar que el aparato sindical ha sufrido una profunda renovación. Al principio lenta, se acelera después de la intervención soviética. A finales de 1978, el 70-80% de los dirigentes sindicales habían sido reemplazados

En busca de un compromiso con los soviéticos, la dirección dubcekiana, frena. El comité central había confirmado en enero de 1969 el programa de acción de 1968, pero en febrero de 1969 el plan del gobierno condujo a una forma limitada de cogestión (solo un tercio de representantes electos obreros, derecho de veto otorgado al Estado y a los directores).

El 3 de abril se restablece la censura. El 17 de abril, Dubcek se ve obligado a abandonar el liderazgo del PCT, Husak le sucede. El 29 de abril de 1969, el Consejo Nacional Checo anuncia la postergación de la discusión del proyecto de ley a una fecha indefinida. El 31 de mayo Cernik, primer ministro, abandona la autogestión industrial. No habrá ley sobre consejos.

El sindicato estudiantil es disuelto en junio de 1969 y los comités sindicales sufren verdaderas purgas. En la fábrica Skoda, el consejo decide disolverse en noviembre de 1969. Durante el año 1970, 50,000 sindicalistas fueron cesados de sus funciones. En septiembre de 1970, el sindicato de escritores se disolvió. En el Partido Comunista, la purga llega a medio millón de miembros.

A fines de 1969, el comité central "normalizado" del PCT, estimando demasiado amplias las competencias de los consejos y demasiado elevado el número de trabajadores de las empresas en su seno, consideran que han debilitado el trabajo y la eficiencia de los directores de las empresas . Algunos consejos habrían seguido "tendencias extremistas y anarquistas" debilitando el papel del Partido. Ciertamente, la "abolición del Estado" y la autogestión siguen siendo los "objetivos", pero son "metas distantes". Como evoca Vercors en "El viaje en invierno", mientras tanto el partido se "sacrifica" para asumir las tareas ingratas. "La autogestión y sus grandes responsabilidades tomarían a los obreros demasiado tiempo y demasiada energía intelectual, privándolos del ocio que necesitan". Los consejos se extinguen de buen o -más frecuentemente- mal grado.

Temiendo una restauración del capitalismo en el Tercer Mundo, muchos partidos y gobiernos, como en Cuba, aprobaron la intervención soviética en nombre de su rechazo a debilitar el "campo socialista".

Un maoísta italiano, Marco Maccio, en Los Tiempos Modernos en abril de 1969, aún condenando la intervención, criticó las reformas de la primavera checoslovaca que la arriesgaban a reinsertarla , como Yugoslavia, en el mercado mundial.

En Occidente, y particularmente en Francia, se hablará poco de esta experiencia, exceptuando las corrientes intelectuales, políticas o sindicales ya partidarias de las tesis autogestionarias. En 1968, la revista El hombre y la sociedad, publica incluso un número que reagrupa varios textos de sociólogos checoslovacos, incluidos los de Richta. Yvon Bourdet, Pierre Naville, Victor Faye y otros militantes o próximos a la CFDT, al PSU, opositores del PCF o miembros de corrientes "marxistas revolucionarias" publican algunos artículos. La revista Autogestión le dedica contribuciones, luego un número especial. En la prensa militante, como Bajo la bandera del socialismo, la Internacional o Comuna (periódicos de la Alianza Marxista Revolucionaria, o de los Comités comunistas para la autogestión) se (re) publican en los años setenta y ochenta, a título de "documento" los estatutos del consejo de la empresa CKD- fábrica W Pieck, que también se publican en la revista Autogestión y en el libro Praga, la revolución de los consejos obreros, publicado en 1977. En el partido comunista francés y sus disidencias, Roger Garaudy, que había utilizado la expresión "primavera de Praga" en 1963, con ocasión del congreso de escritores, retoma ampliamente la experiencia checoeslovaca, a partir de la revolución científica y técnica y los textos de Richta, en El gran giro del socialismo, publicado en 1969. Pero todo esto permanece en círculos restringidos. Sin duda, la experiencia autogestionaria de 1968/1969 fue más "discreta" y se encontró "acallada" entre la gran duración del modelo Yugoslavia, por una parte, y las huelgas obreras y luego la formación de Solidarnosc y su programa de autogestión en la década de 1980.

En la misma Checoslovaquia, la experiencia alimenta reflexiones como las de Petr Uhl en El socialismo encarcelado. En 1977, un tercio de los mil firmantes de la “Carta 77” eran obreros. La caída del Muro de Berlín y la "revolución de terciopelo" han permitido la restauración de las libertades políticas. Pero la llegada de inversionistas extranjeros se ha visto acompañada de la liquidación de los viejos derechos de los asalariados y de sus representantes. De las ideas de la primavera del 68, la del mercado ha subsistido perfectamente, pero amputado de la propiedad social y de la autogestión, que eran entonces inseparables del mismo.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Números especiales de revistas:

"Sociología y renovación checoslovaca del pensamiento marxista", L’Homme et la société, No. 9, julio - septiembre de 1968.

"Consejos obreros en Checoslovaquia", Nº especial Autogestion et socialisme Nº 11-12, marzo-junio de 1970.

 

Recopilación comentada de documentos:

Jiri Pelikan, Le congrès clandestin, protocole secret et documents du XIVe congrès extraordinaire du parti communiste tchécoslovaque, Le Seuil, Paris, 1970.

Pierre Broué, Ecrits à Prague sous la censure, août 1968 – juin 1969 , (cap V, « Conseils ouvriers et autogestion »), EDI, Paris, 1973.

Jean-Pierre Faye, Vladimir Claude Fisera, Prague, la révolution des conseils ouvriers, 1968-1969, Seghers / Laffont, París, 1977.

Otras contribuciones

Milos Barta, "Los Consejos obreros como movimiento social", Autogestion, No. 9-10, septiembre-diciembre 1969.

Karel Bartosek, "reunión inesperada en Checoslovaquia (octubre de 1968 - junio de 1969)", en Fejtő François y Jacques Rupnik, Le printemps tchécoslovaque 1968 Ed. Complexe, Bruselas, 1999. (especialmente las contribuciones de Jaromir Veprek sobre la reforma económica y de Andre Gauron sobre la política de Ota Sik).

José y Vladimir Fišera, "cogestión empresarial y la economía socialista, el experimento de Checoslovaquia, 1967-1970" Revue de l’Est, Vol 2, No. 1, CNRS, París, 1971.

Gilles Martinet, Les cinq communismes, Le Seuil, colección puntos, París, 1974.

Robi Morder, "Praga, una Primavera en invierno, Consejos obreros y autogestión en Checoslovaquia, 1968/1969", en Genevieve Dreyfus Armand (coord), Les années 68, un monde en mouvement, BCID, Syllepse 1968.

Jacques Rupnik, "La clase obrera checoslovaca", en "Estructuras sociales en Europa del Este (2. Transformación de la clase obrera)", Notes et études documentaires N ° 4.511 a 4.512, 10 de mayo de 1979, Documentation française, París , 1979

Radovan Richta, La civilisation au carrefour, Antrhopos, París, 1969 (reimpreso en Seuil, colección política, 1974)

Rudolf Slansky, "Los primeros pasos de la autogestión en Checoslovaquia", Autogestion, No. 7, diciembre 1968.

Petr Uhl, Le socialisme emprisonné, La Brèche, París, 1982Petr Uhl, "Reformar desde arriba o democracia desde abajo", L’homme et la société, No. 2-3, 1988 (nueva serie No. 88-89)

https://blogs.mediapart.fr/robi-morder/blog/050118/5-janvier-il-y-50-ans...

 

 


 

 

68 prague

 

 

"La revuelta de Praga contra Moscú no fue un fenómeno aislado". Entrevista

 

Petr Uhl

 

Opositor marxista checoslovaco, condenado en dos ocasiones (a 4 años de cárcel en 1969 y a 5 años en 1979), firmante de la Carta 77 y fundador del VONS (Comité para la Defensa de los Perseguidos Injustamente), Petr Uhl es actualmente periodista en Praga.

 

La Primavera checoslovaca parece ser un contratiempo con respecto a la evolución de los países del Este: en 1968 la liberalización de Polonia de 1956 ya es historia y todo parece controlado y encauzado; en la URSS Kruschev ha sido destituido y reemplazado por Brézhnev-Kosyguin, lo cual pone fin a la desestalinización desarrollada en el XXº y el XXIIº Congreso del PCUS; en Hungría la liberalización económica real aparece tras la represión masiva de 1956-1958... y puede por tanto estabilizarse al margen de cuestiones políticas ¿Cómo explicas esta excepción checoslovaca?

Petr Uhl: No veo estos acontecimientos (la llegada de Dubcek y la revuelta de Praga contra Moscú, sobre todo a partir del verano de 1968) como un fenómeno aislado. En la URSS Brézhnev-Kosyguin aún representan un ala más bien reformista en relación con Souslov y Andropov (por aquel entonces). Los soviéticos se vieron obligados a retomar el camino conservador con la intervención en Checoslovaquia, lo cual significaba la caída de la corriente reformista en la URSS. Hasta el momento había ciertas tendencias dirigidas a frenar la liberalización, pero en mi opinión es en agosto de 1968 cuando se produce la ruptura en la URSS. La Primavera checoslovaca es fruto de un proceso que comienza en nuestro país tras la muerte de Stalin y que se interrumpe durante un tiempo por los eventos revolucionarios en Hungría y Polonia y por la represión que les sigue. El movimiento reaparece en 1963, cuando los reformistas –los liberales– llegan progresivamente al poder en el seno del PC. Recuerdo que en este período de 1963-1968 (yo venía de terminar mis estudios universitarios) cada mes se producía un cierto alivio, una pequeña liberalización en el ámbito de los viajes, de la cultura, de la información... El régimen policial era mucho más flexible. Se trataba de una liberalización real que duró varios años. El año 1963 es un año decisivo, porque se forma el nuevo gobierno de Jozef Lenárt. En este sentido, 1968, con la cuestión eslovaca y los conflictos internos del PC, es fruto de un proceso que se gesta durante varios años.

Este proceso desbordó la puesta en escena del Partido. El pueblo comenzó a auto-organizarse y a luchar por sus intereses. Hasta el momento era el Partido quien definía los límites y toleraba esto o aquello. En la Primavera de 1968 la iniciativa pasó progresivamente a los estudiantes, a los sindicalistas, a los artistas e incluso a los trabajadores. No se trataba del pueblo en abstracto, sino de sectores concretos de la sociedad que expresaban sus propios intereses y de los que, en cierta manera, se hacían eco en el aparato del Partido.

 

En la Primavera checoslovaca hay varias corrientes: la de los liberales del aparato del Partido, pero también la corriente más democrática, compuesta en gran parte por estudiantes e intelectuales, y que se centra sobre todo en la cuestión de la censura...

Petr Uhl: Para ser históricamente exactos, habría que decir que la abolición de la censura fue una decisión del presídium del Partido y no tanto una reivindicación primaria de los estudiantes y los intelectuales ni una decisión del aparato. Es el propio Partido el que, el 29 de febrero de 1968, decide no aplicar más la censura preliminar. En aquella época la división no tenía lugar entre los que estaban y no estaban en el partido. Las fracturas se producían en otra parte. Había un grupo de conservadores pro-soviéticos, casi todos del Partido, pero eran una minoría. La mayoría se encontraba, en cambio, alejada de estos asuntos: algunos eran más audaces, otros eran menos valientes, pero todos querían conseguir la democracia por el camino de la democratización, es decir, por la vía del compromiso, el consenso etc. No creo que hubiera diferencias políticas entre, por ejemplo, los estudiantes y el aparato. Por aquel entonces yo era bastante activo en el movimiento estudiantil, y recuerdo que teníamos contacto con el aparato del Partido en Praga. Se trataba, por tanto, de la misma voluntad, de las mismas perspectivas. Las diferencias se encontraban en otra parte: entre los pro-soviéticos y los demócratas, entre los que eran políticamente activos y aquellos que aún conservaban cierta apatía.

No hay que olvidar los movimientos populares de 1968 y también de 1969, porque durante los meses posteriores a la intervención, los valores y las instituciones se habían conservado; incluso había instituciones –sindicatos, asociaciones de artistas o la asociación de rumanos (gitanos)– cuyas estructuras habían sido creadas tras la intervención militar. Se trataba, en cierto sentido, de una Primavera prolongada.

 

En el Partido, el momento más desarrollado fue el congreso clandestino después de la intervención...

Petr Uhl: Sí, pero aun estábamos en un momento de impulso inicial, justo después de la intervención. Aquello de lo que vengo hablando se produce más tarde, después de diciembre de 1968. Seguía sin haber censura y se presionaba cada vez más, sobre todo en mayo y junio de 1969. En diciembre de 1969 fui arrestado y enviado a prisión durante 4 años. Me acuerdo muy bien cómo se iba degradando la situación, pero aún había momentos de radicalización, con importantes disturbios en Praga, donde sobre todo los jóvenes mostraban un espíritu combativo por los ideales democráticos, en las barricadas, con adoquines en la mano...

 

Treinta años después, ¿cómo se interpreta en la República Checa la Primavera checoslovaca?

Petr Uhl: Actualmente hay dos concepciones. La primera, que es la dominante, entiende que el comunismo es un mal y que los cuarenta años fueron malos, sin detenerse en ningún año en particular. En esta visión la Primavera de Praga se reduce a una lucha por el poder en el interior del Partido. La otra imagen tiene que ver con la idea de que en 1968 el Partido, su comité central y el aparato, estaban en el buen camino para llevar al pueblo hacia la democracia, pero que, desgraciadamente, los soviéticos intervinieron. Yo creo que los dos esquemas son falsos y que la verdad está en otra parte: lo que ocurrió fue un desbordamiento popular.

Dicho esto, 1968 se nos ha ocultado. El Presidente del Senado Petr Pithart (quien en 1968 estaba en el Partido y muy comprometido con las reformas) organizó un coloquio en París pero no en Praga, y podemos pensar que si no se hubiera tratado de su propia historia, quizás no lo habría organizado. Desde hace nueve años nadie en mi país –en mis países, en Eslovaquia y en la República Checa– habla de los comunistas víctimas del estalinismo; está prohibido. Los niños que van a la escuela aprenden que hubo una gran resistencia anticomunista y que los terribles comunistas estaban unidos para hacer el mal. Incluso tenemos una ley que lo dice. Rebautizamos las calles de forma selectiva. Por ejemplo, no hay por ningún lado una calle “Zavis Kalandra”, que no estaba en el PC (le habían expulsado por ser trotskista) y que fue ejecutado a partir del mismo juicio que Milena Horakava (nada sospechosa de simpatizar con el comunismo). Pues bien, en todas las ciudades hay actualmente una calle Horakava. ¿Estamos por tanto ante un caso de amnesia colectiva? ¿O más bien ante una desfiguración de la memoria colectiva? Gente como Karel Bartosek, que apareció recientemente distinguido en el Libro negro del comunismo, participan en este tipo de desfiguración. Hace unos días asistí en París a una charla sobre la Primavera checoslovaca organizada por los Senados francés y checo. En cierta ocasión, Jacques Rupnik (que es un antiguo izquierdista; incluso creo que pasó por la Liga) y Pavel Tigrid comentaron, grosso modo, que no es útil hablar de 1968 porque hay que hablar, sobre todo, de los crímenes comunistas y de la lucha por el poder.

 

En la Primavera de Praga no había una corriente que estuviera a favor de restaurar el capitalismo, por lo que el año 1968 perturba actualmente esta reinterpretación de la historia...

Petr Uhl: Sí, es cierto que no había tal corriente, y también es cierto que tampoco la hubo durante la Revolución de Terciopelo de 1989. No será hasta más tarde cuando esta corriente aparezca. Hay que destacar que en 1968, por ejemplo, ¡ni una sola cooperativa agrícola se disolvió! Un año antes de la Revolución de Terciopelo, en septiembre de 1988, fue creado el Movimiento por la Libertad Cívica. Desde la oposición nos referíamos sarcásticamente a la “corriente de la libertad burguesa”. Se trataba de una corriente socialista liberal que no estaba destinada a desarticular el Estado (nada que ver con la realidad de hoy en día) y promovía solamente la propiedad privada de la pequeña y mediana empresa (en nuestro país, a diferencia de Polonia y la RDA, todo estaba nacionalizado). Era una cuestión de mercado, pero combinado con cierta planificación, por lo que se trataba de un proyecto de economía mixta. Y esta era la corriente opositora más a la derecha del momento. ¡Nada que ver con los neoliberales! Por supuesto que había algunos que hablaban positivamente de Pinochet, pero no se puede hablar de una corriente como tal, sino más bien de individuos aislados.

 

¿De qué manera el tránsito a la restauración se hizo tan rápidamente?

Petr Uhl: Creo que se debió a la descomposición de la URSS. Este monolito, este coloso, se rompió. Toda la rígida estructura de deshizo y no hubo alternativa. La autogestión obrera no era una alternativa real, porque era el propio Estado represivo el que estaba involucrado. Entonces se transitó hacia una concepción del Estado liberal, con una concepción burguesa de los derechos del hombre y con la filosofía fundamental de un liberalismo político que no incluye necesariamente un liberalismo económico ni el capitalismo. El capitalismo como referencia ideológica llegó a nuestro país más tarde, tras el liberalismo político. A decir verdad, aun no tenemos un capitalismo propiamente dicho, pues la mayoría de las industrias –no reestructuradas– son administradas por bancos que siguen siendo propiedad del Estado o que aun pertenecen a los fondos de propiedad nacionales. Es formalmente una propiedad del Estado, aun cuando en la práctica la administración juega el papel del jefe (no del director sino del jefe).

Pero parece que el péndulo histórico regresa en cierto modo actualmente. La socialdemocracia ha progresado en las elecciones y es mucho más estatista y social y mucho menos liberal. Los esquemas neoliberales, que no son eficaces y destruyen el país, parece que irán desapareciendo.

 

Después de 1968 fuiste uno de los que intentó fundar un partido, el Partido Revolucionario Socialista Checoslovaco (PRST)...

Petr Uhl: No, no, no, esto es un malentendido. Nosotros habíamos fundado un grupo político al que llamábamos Movimiento de la Juventud Revolucionaria –un centenar de personas como máximo. No teníamos la perspectiva de fundar un partido, pero con el fin de difundir un panfleto durante el primer aniversario de la intervención soviética en agosto de 1969 creamos un nuevo nombre para el grupo y así evitamos firmarlo en el nuestro, pues éramos conocidos. Por ello fundamos el PRST –yo estaba en contra, pero los otros me convencieron de que la palabra “Partido” era mejor. Todo era un fraude y desde luego no teníamos la tentación de fundar un partido. Nunca he tenido una aspiración de este tipo...

 

Partido o movimiento, se trataba sin embargo de una organización socialista revolucionaria con una gran influencia del Mayo francés, de la corriente antiautoritaria alemana...¿qué queda de él?

Petr Uhl: El grupo que habíamos intentado crear entonces era de hecho muy conservador. Queríamos conservar los valores de los procesos de democratización. No queríamos que se perdieran. Era una organización de autodefensa, dirigida sobre todo a conservar los logros alcanzados, pero no un proyecto para ir más allá de ellos. No queda nada de esto. Algunos, como Jaroslav Suk, que está en Suecia, o yo mismo, mantenemos convicciones socialistas; otros se han hecho socialdemócratas, como Jaroslav Basta, quien quizá acabe siendo Ministro del Interior; otros tantos han girado a la derecha. Pero incluso aquellos que se acercaron a la derecha, están volviendo lentamente hoy en día hacia la izquierda.

(Entrevista a cargo de Jan Malewski)

 

http://www.preavis.org/breche-numerique/article864.html

 

 

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Jueves, 11 Enero 2018 06:13

Klimt y Schiele, 100 años de ausencia

Muerte y vida, 1910-1911, óleo sobre lienzo, cuadro acerca de un tema que obsesionó a Klimt durante sus últimos añosFoto tomada del libro Gustav Klimt, obras completas, editorial Taschen

 

La mayor pandemia mundial segó a dos grandes pintores austriacos

Sus obras, objetos de culto que disparan las subastas internacionales

 

Hace cien años, la pandemia más devastadora de la historia humana, arrebató al mundo del arte a dos de sus grandes pinceles: Gustav Klimt y Egon Schiele. Con apenas ocho meses de diferencia, ambos fallecieron en 1918, en Viena, Austria, víctimas de la llamada gripe española.

A partir de ese momento sus obras pasaron a formar parte de un culto que hoy día ha convertido a los artistas, quienes además fueron buenos amigos, en dos de los autores austriacos más cotizados en las subastas internacionales.

El museo Leopold de la capital austriaca, fundado en 2001 con las obras de la antigua colección privada de arte de Rudolf y Elisabeth Leopold y que alberga el mayor conjunto en el mundo de Egon Schiele, recordará durante 2018 la efeméride con magnas exposiciones dedicadas a los principales exponentes del movimiento modernista de la Secesión de Viena.

El 18 de enero se inaugura la muestra Vienna 1900. Klimt-Moser-Gerstl-Kokoschka, conformada por obras de Klimt (1862-1918) y Koloman Moser (1868-1918), así como de los expresionistas pioneros Richard Gerstl (1883-1908) y Oskar Kokoschka (1868-1980), en una lectura completamente nueva, promete el recinto.

Ahí se podrá apreciar la joya del Museo Leopold: el cuadro Muerte y vida de Klimt, uno de los últimos que realizó antes de morir, acerca de un tema que lo obsesionó sus últimos años. En 1911, con esa obra el artista recibió el primer premio de la Exposición Universal de Roma.

En 1918, a los 56 años, luego de haber sobrevivido a un infarto y una neumonía, el pintor no pudo con la gripe española. Se sabe que, en su lecho de muerte, mandó llamar a su musa y eterna compañera, Emilie Flöge, con quien lo unió una intensa historia de amor. Fueron sus últimas palabras.

Un número considerable de sus obras, varias de ellas inconclusas, fueron confiscadas de su taller por los nazis y después destruidas en el incendio del castillo de Immendorf en 1945, para evitar que se convirtieran en botín de guerra.

También las pinturas del techo del aula magna de la Universidad de Viena hechas por Klimt, conocidas como las Pinturas de la Facultad, fueron destruidas durante los últimos días de la guerra en 1945, tachadas de pornográficas.

En la actualidad, explica el Museo Leopold, esos murales representan “un cambio de paradigma y un credo de una nueva noción temática y formal del fin de siglo: espíritu y materia, naturaleza y el arte, así como Eros y Thanatos, partes esenciales de la obra artística de Klimt.

“Las obras pictóricas del vanguardista Gustav expresan además un anhelo de belleza y sensualidad. Junto con obras de las colecciones del Museo Leopold y la colección privada de la familia Leopold, las muestras dedicadas al artista en el centenario de su muerte contarán con obras de la Fundación Klimt, otorgadas al museo como un préstamo permanente de un descendiente del pintor, así como préstamos internacionales seleccionados de colecciones privadas e institucionales.

“Por tanto, la exposición retratará la evolución artística de Klimt como un exponente del historicismo tardío hacia uno de los representantes más prominentes del Jugendstil (estilo joven) vienés.”

En febrero abrirá en ese recinto la exposición dedicada a conmemorar el centenario luctuoso de Egon Schiele, única en su combinación de pinturas, obras en papel y material de archivo, la muestra tocará los más importantes temas en la obra del artista. En primer lugar, su confianza en sí mismo, rompiendo con las tradiciones, y su evolución como artista expresivo, seguido de la figura ambivalente de la madre y las representaciones tabú de niñas y niños, temas como la espiritualidad y la metamorfosis, casas y paisajes enigmáticos, así como sus análisis complejos y llenos de tensión en sus autorretratos.

En 1918 el artista tenía 28 años. Participó con éxito en la 49 exposición de la Secesión de Viena, para la que diseñó el cartel y donde vendió la mayoría de los 50 cuadros que presentó.

En otoño de 1917 la pandemia de la gripe española (que causó más de 20 millones de muertos en Europa) llegó a Viena. En febrero había muerto Gustav Klimt atacado por esa enfermedad y el 28 de octubre la esposa de Schiele, Edith, quien estaba embarazada de seis meses. Tres días después falleció Egon.

En su caballete quedó su última pintura importante: La familia, de un realismo inusual, dicen los expertos, en la que retrata, desnudos, a un hombre sentado en un sofá, y una mujer con un niño pequeño entre sus piernas, envuelto en una cobija, siempre con un halo de melancolía.

 

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La familia (1918), una de las últimas pinturas realizadas por Egon Schiele. Foto tomada de Internet

 

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Retrato de Chaim Soutine, obra incluida en la exhibición dedicada a Amedeo Modigliani, abierta en marzo de 2017, en el Palazzo Ducale de Génova. Defensores del consumidor en Italia exigen rembolsos a los visitantes de la muestra, tras darse a conocer que al menos 20 pinturas son falsas. Foto Ap

 

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Viernes, 05 Enero 2018 07:18

La Primavera de Praga cumple medio siglo

Alexander Dubcek.

 

El sueño de un “socialismo con rostro humano” fue aplastado por los tanques soviéticos

 

Hace 50 años, el 5 de enero de 1968, Alexander Dubcek, un sui generis dirigente del Partido Comunista de Checoslovaquia, impulsó en su país el sueño de un socialismo más abierto conocido como la Primavera de Praga, una efímera etapa aplastada sin piedad por los tanques soviéticos apenas ocho meses después.

Desde finalizada la Segunda Guerra Mundial (1945), Checoslovaquia (hoy República Checa y Eslovaquia) se había consolidado como uno de los países más avanzados de la Europa de postguerra, donde el intento de construcción del socialismo se fundamentaba en un fuerte consenso y apoyo popular. Ese apoyo, aparte de la contención social que implicaba el sistema, tenía su origen más inmediato en el decisivo papel desempeñado por los luchadores comunistas en la activa resistencia de checos y eslovacos contra el nazismo.

La muerte de Stalin (1953) y la llegada al poder en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) de Nikita Kruschev –con ideas reformistas– facilitaron que en Checoslovaquia se diera un periodo de “desestalinización” que empujó la presión pública por reformas más sustanciales. En 1968, Dubcek, tras ser nombrado nuevo líder del PC checoslovaco, inició una serie de reformas radicales y declaró que el partido seguiría una política de “socialismo con rostro humano”, que entre otros elementos incluía una reducción del control burocrático y mayor tolerancia hacia los deseos libertarios de los ciudadanos. El breve período reformista tuvo tres momentos clave: el congreso de los escritores checoslovacos, que exigieron la puesta en práctica de las libertades ciudadanas reconocidas en la Constitución socialista; las manifestaciones estudiantiles; y el enfrentamiento de los comunistas reformadores con los sectores más inmovilistas del partido.

En la medida en que fue quedando claro, el intento de Dubcek –no meramente nominal, sino concreto– de construcción de una sociedad socialista por fuera de los lineamientos de la URSS, se desató el enfado del Kremlin.

En plena Guerra Fría, este incipiente proceso de reformas constituía un desafío para la hegemonía de la URSS en Europa Oriental, donde se habían implantado gobiernos comunistas después de la Segunda Guerra Mundial. El temor soviético por los cambios introducidos en Checoslovaquia fue que estos podían llevar a ese país a abandonar el bloque de sus aliados y así sentar un peligroso precedente.

En agosto de ese año, Dubcek y sus compañeros renovadores dieron otro paso adelante publicando en la prensa los nuevos estatutos del partido. Incluían conceptos nuevos, como socialismo humanitario y democrático. Para los sectores más tradicionalistas del comunismo checoslovaco, estas nuevas categorías así como su nuevo lenguaje representaban una claudicación y eran indicio de traición, de abandono, de inadmisible restauración de la cultura burguesa.

“Danubio” fue el nombre en clave del plan de ataque militar, que se inició el 20 de agosto a las 11 de la noche. Con el beneplácito de los gobiernos de la Unión Soviética, la República Democrática Alemana, Polonia, Bulgaria y Hungría, 200 mil soldados y unos 5.000 tanques del Pacto de Varsovia atravezaron la frontera checoslovaca. Precedidos por las tropas aerotransportadas, los tanques invasores entraron en Praga seis horas más tarde, a las 5 de la mañana del 21 de agosto. La ocupación de Checoslovaquia causó un centenar de muertos y fue seguida por una ola de emigración nunca vista antes, que se detuvo poco tiempo después. Se estima que 70 mil personas huyeron de inmediato, y en total se llegó a 300 mil emigrantes.

“Me hicieron esto a mí, a mí que he dedicado toda mi vida a la cooperación con la Unión Soviética. Es la mayor tragedia de mi vida”, lamentó Dubcek antes de ser arrestado, deportado a Moscú y obligado a firmar un protocolo humillante sobre “la normalización de la situación”.

 

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Viernes, 05 Enero 2018 07:06

Octavio Paz contra el neoliberalismo

Octavio Paz contra el neoliberalismo

 

“El mundo que viene es más de dueños que de trabajadores”, confesó a PáginaI12 el Ceo de Los Grobo en el aquelarre de la OMC. ¡Chocolate por la noticia!, me animaría a decirle. Pero él intentaba escamotear la actual hecatombe concreta sobre derechos seculares de la clase obrera, con el espejismo de un futuro paraíso virtual, y universal, de “emprendedores”. Por suerte, el lenguaje sigue siendo fecundamente ambiguo. Y de sus palabras podemos extraer el contenido literal, bien patente –por desdicha– para los argentinos en la actualidad: todo para los dueños, nada para los que crean su riqueza.

Casi de inmediato, como un reflejo antípoda, recordé otro concepto también significativo. En uno de sus diálogos reunidos en libro (El poeta en su tierra) por Braulio Peralta, confiesa Octavio Paz: “Siempre creí –y creo– que mi interlocutor natural era el intelectual llamado de izquierda. Vengo del pensamiento llamado de izquierda. Fue algo muy importante en mi formación. No sé ahora (...) lo único que sé es que mi diálogo –a veces mi discusión– es con ellos. No tengo mucho que hablar con los otros.” Pero el gran dinero corporativo y los no menos desmedidos medios hegemónicos, intentaron apoderarse de todo Octavio Paz, el célebre escritor mexicano, distorsionando sus tempranas críticas al terror stalinista y su redescubrimiento del auténtico liberalismo para adjudicárselo, domesticado como a tantos otros conversos hacia la derecha.

Porque Paz, nacido en plena Revolución Mexicana (1914), era hijo de Octavio Paz Solórzano, fundador del Partido Nacional Agrarista, asesor legal de Emiliano Zapata y su representante en EEUU, involucrado en la reforma agraria y en las transformaciones educativas de José Vasconcelos. Apenas recibido, en 1937 parte a Yucatán con las misiones pedagógicas del legendario Presidente Lázaro Cárdenas. Y también ese año integra la delegación mexicana al célebre Congreso de Escritores Antifascistas convocado en Valencia por los republicanos españoles, mientras arreciaba la guerra civil desatada por el franquismo.

Comenzaba su tarea de escritor, cuyos primeros títulos lo vuelven hombre público. Polemista agudo, convencido humanista, su figura crece como su influjo, entre admiraciones y rechazos. Pero algo hay que reconocerle: en 1968, tras 24 años de diplomacia renuncia como rechazo a la feroz represión oficial que dejó muchos muertos y heridos, durante la masacre de Tlatelolco, entre los estudiantes mexicanos.

Medio siglo después de aquel legendario Congreso de Valencia, se invitó a los sobrevivientes. A Octavio Paz eso le provocó un gran texto: “El lugar de la prueba”. Lo reprodujo el diario La Nación, el 8 de noviembre de 1987. Y en él comencé a descubrir una vertiente bien oculta. Dice: “porque la libertad de expresión está en peligro siempre. La amenazan no sólo los gobiernos totalitarios y las dictaduras militares, sino también, en las democracias capitalistas, las fuerzas impersonales de la publicidad y el mercado. Someter las artes y la literatura a las leyes que rigen la circulación de mercancías es una forma de censura no menos nociva y bárbara que la censura ideológica.”

En su libro La otra voz / Poesía y fin de siglo, de 1990, el año de su Premio Nobel, Octavio Paz reitera claramente: “hoy las artes y la literatura se exponen a un peligro distinto: no las amenaza una doctrina o un partido político omnisciente sino un proceso económico sin rostro, sin alma y sin dirección. El mercado es circular, impersonal, imparcial e inflexible”.

Y en otro libro: Al paso, insiste: “Pienso en la solapada dominación del dinero y el comercio en el mundo del arte y la literatura. Las leyes del mercado no son estrictamente aplicables a la literatura, al pensamiento y al arte. Las potencias meramente comerciales, regidas por el criterio del éxito y la venta, tienden a la uniformidad –máscara de la muerte.”

No era algo casual. El 25 de agosto de 1992 leo en La Nación: “Es muy grave que el relativismo social actual se convierta en un nuevo absolutismo basado en esta idea: las cosas no tienen valor, tienen precio. Este es el camino por el cual una sociedad se destruye.” Y añade: “Cuando yo era joven el gran enemigo del arte eran los Estados autoritarios. Esta amenaza ha sido sustituida por otra mucho más sutil: la amenaza del mercado, que lo relativiza todo. Estas son las grandes amenazas modernas. El mecanismo del mercado no tiene ideología, acepta todas, las usa todas, no respeta ninguna y se sirve de todas ellas.”

Si fuera poco, en Le Nouvel Observateur poco antes de morir, en 1998 afirma Paz: “Se habló del desastre del autoritarismo, sería preciso hablar del desastre del capitalismo liberal y democrático, en el dominio del pensamiento como en el de la vida cotidiana; la idolatría del dinero, el mercado transformado en valor único que expulsa a todos los otros.”

Podría citar más, pero ya basta. Llegó la hora de pensar a Octavio Paz en su complejidad, sin anteojeras. No quiero decir que tal reiteración sea única (no pocas veces me tocó disentir con él en otras lecturas). Pero siento que le debemos considerarlo íntegramente, desde nuestra propia perspectiva sí, pero en toda su múltiple riqueza. Así empezó a ocurrir donde algunos no hubieran esperado: intelectuales cubanos impulsaron un seminario de análisis a fondo para la entera obra de Paz.

Y hay más. En “El lugar de la prueba”, 50 años después de aquel congreso antifascista, Octavio Paz sólo recuerda esto: “en fin, y ante todo, el trato con los soldados, los campesinos, los obreros, los maestros de escuela, los periodistas, los muchachos y las muchachas, los viejos y las viejas. Con ellos y por ellos aprendí que la palabra fraternidad no es menos preciosa que la palabra libertad: es el pan de los hombres, el pan compartido. Esto que digo no es una figura literaria. Una noche tuve que refugiarme con algunos amigos en una aldea vecina a Valencia mientras la aviación enemiga, detenida por las baterías antiaéreas, descargaba sus bombas en la carretera. El campesino que nos dio albergue, al enterarse de que yo venía de México, un país que ayudaba a los republicanos, salió a su huerta a pesar del bombardeo, cortó un melón y, con un pedazo de pan y un jarro de vino, lo compartió con nosotros.”

¿Alguien capaz de expresar eso no merece que volvamos a pensarlo más a fondo? (Sí, ya sé que no era fácil. Que era incómodo, intelectual, disidente, complicado. ¿Pero es que no se trata justamente de eso? ¿No se trata de seguir soñando un mundo con más libertad y más justicia, con más justicia y libertad?)

* Poeta, traductor, ensayista.

 

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Colombia. Se repite la historia de traición y muerte

“El problema en América Latina es que la historia tiende a repetirse como tragedia”. Eduardo Galeano

 

Es famosa esta afirmación de Carlos Marx: “Hegel dice en alguna parte que la historia se repite dos veces. Le faltó agregar: primero como tragedia y después como farsa”. Este principio debería modificarse en América Latina en general, y en Colombia en particular, diciendo que acá la historia se puede repetir muchas veces, pero siempre como tragedia.

 

Y este presupuesto resulta de una importancia crucial a la hora de analizar lo que viene sucediendo con los acuerdos de La Habana entre el Estado colombiano y la insurgencia de las FARC, puesto que nuevamente, por enésima vez, se incumple en forma descarada lo que ha pactado el primero. Esa historia de incumplimientos y traiciones no es nueva, es más que bicentenaria, puesto que se hizo realidad por primera vez en 1781, cuando el régimen colonial español traicionó las capitulaciones que había firmado con el movimiento de los Comuneros y persiguió y asesinó públicamente y con saña a José Antonio Galán, el principal líder popular de ese levantamiento. En ese momento se originó lo que puede denominarse el síndrome del incumplimiento y de la traición por parte del Estado colombiano y las clases dominantes de lo que pactan y acuerdan con sectores de las clases subalternas. Ese síndrome viene acompañado de la persecución y muerte de los opositores políticos, como lo rubrica lo sucedido en los últimos 60 años de la historia colombiana.

 

En esta perspectiva lo que acontece hoy en día no es inédito, es simplemente la repetición, aparentemente mecánica de algo ya conocido, en cuanto a su resultado. Lo que aparece como diferente estriba en la suposición de una de las partes, las FARC, que esta vez el Estado si iba a cumplir, por las implicaciones que supone poner fin a una contienda armada de más de medio siglo. Los hechos han demostrado que al bloque contrainsurgente existente en nuestro país lo único que le interesaba era desarmar a la insurgencia de las FARC, como lo ha dicho sin disimulo Juan Manuel Santos. Esto quiere decir, sin necesidad de leer entre líneas, simplemente que no se va a cumplir nada de lo pactado y que los acuerdos no pasan de ser letra muerta, papel higiénico. Y a ese orden contrainsurgente le tiene sin cuidado que hasta la Organización de Naciones Unidas (ONU), garante de los acuerdos, critique ese incumplimiento.

 

Este es un incumplimiento en el que han participado los diversos componentes del bloque contrainsurgente: el ejecutivo, el parlamento, el sistema judicial, las fuerzas armadas, los medios de desinformación, los partidos políticos ligados al establecimiento, e incluso sectores políticos que se supondrían son de izquierda o alternativos (como el Polo Democrático-MOIR y los verdes, con Claudia López a la cabeza)...Todas a una, como en fuente ovejuna, han actuado al unísono, para torpedear lo pactado, que fue solemnemente firmado no en una sino en dos ocasiones, primero en Cartagena, antes del plebiscidio (suicidio plebiscitario) de octubre de 2016, y luego en el teatro Colon de Bogotá, tras introducir un sinnúmero de modificaciones, aceptadas por las FARC, que ya de por sí desnaturalizaban gran parte de lo acordado en cinco años de negociaciones en La Habana.

 

No se trata en esta reflexión de entrar a discutir –no porque no sea importante, sino porque ese no es el objetivo de este breve escrito– el alcance limitado de los acuerdos firmados en Bogotá en noviembre de 2016, alcance que ha sido presentado en forma exagerada por los voceros de la extrema derecha, desde el uribismo hasta el vargasllerismo, y sus voceros de prensa, encabezados por RCN, quienes sostienen con un cinismo extremo que esos acuerdos representan una entrega del país a lo que ellos denominan el castro-chavismo.

 

El trasfondo de este enunciado mentiroso, al estilo de Josep Goebbels, no es otro que ambientar el incumplimiento, como lo han logrado con éxito, y sobre lo que no debería haber duda, como lo demuestran algunos de los balances efectuados con motivo de cumplirse el primer año del acuerdo del Teatro Colón. Uno de esos balances sostiene que, en términos cuantitativos, el Estado ha cumplido solamente con un 18 por ciento de lo acordado, mientras que el cumplimiento de la contraparte, de las FARC, ha sido prácticamente del ciento por ciento. En efecto, mientras esta insurgencia ha entregado las armas, concentró sus frentes en zonas fijas, entregó un listado sistemático de sus haberes, los puntos básicos del acuerdo han sido irrespetados por el Estado.

 

Así, en cuanto al tema agrario –eje central del conflicto social y armado– no hay nada que permita vislumbrar que se va a efectuar alguna “reforma rural integral” que favorezca a los campesinos y pequeños productores. En cuanto al anuncio de entregar tres millones de hectáreas de tierras y de legalizar los títulos de otros siete millones, hasta ahora lo hecho es, por decir lo menos, absolutamente ridículo: se han entregado unas 69 mil hectáreas, sin saber cuántas corresponden a entrega y cuántas a restitución y “la Dirección de Acceso a Tierras reportó que durante 2016 compró 1.381 hectáreas, correspondientes a 33 predios, para entregarlas a organizaciones campesinas” ( http://www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/6821-la-reforma-rural-integral-a-fuego-lento ).

 

Respecto a la política antidrogas, donde se planteaba una solución integral a ese espinoso asunto, que no se concentrara en atacar al productor de hoja de coca y se tocaran los diversos eslabones de ese negocio multinacional, eso no ha pasado del papel. En la práctica se ha reafirmado el viejo criterio de la política anti-drogas hecha en Estados Unidos, y reafirmada ahora por el gobierno de Donald Trump, de golpear a los campesinos, como lo evidencia lo sucedido en Tumaco, con la masacre de pequeños cocaleros, llevada a cabo por miembros de los cuerpos represivos del Estado colombiano. Incluso, como van las cosas, no es de extrañar que en el corto plazo se vuelva a poner en práctica la criminal política de fumigación aérea con glifosato, como lo viene planteando el Fiscal General de la Nación, una ficha del orden contrainsurgente, quien es uno de los principales opositores al cumplimiento de lo pactado con las FARC.

 

En cuanto a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que fue presentada desde un principio como la “novedad” del acuerdo, y donde se planteaba abordar las responsabilidades de los financiadores de la guerra (los llamados “terceros”, como los empresarios, multinacionales, funcionarios públicos, gobernadores y alcaldes...), ha quedado hecha trizas, y ha terminado siendo un tribunal en donde se va a juzgar de manera exclusiva a las FARC.

 

Y con relación a la participación política lo hecho es vergonzoso, puesto que no ha habido ninguna reforma política ni tampoco se ha propiciado ni creado el ambiente para la participación no solo de las FARC, sino de otros sectores políticos de las regiones, como lo demuestra la decisión del Paramento (perdón, Parlamento) de negar la aprobación de las 16 Circunscripciones Especiales para la Paz, que debían facilitar la participación de las víctimas.

 

No se ha cumplido nada en lo esencial. Y no solo eso, lo peor de todo, es que avanza un nuevo genocidio: el de los excombatientes de las FARC. O cómo puede calificarse lo que está en marcha en Colombia, ante la mirada cómplice en algunos casos y complaciente en muchos otros de gran parte de la mal llamada “opinión pública” de este país, del asesinato a mansalva, desarmados y en estado de indefensión, hasta el momento en que se redactan estas líneas, de un poco más de 30 miembros de las FARC, a lo que se suma el asesinato de una decena de sus familiares.

 

El asesinato del primer miembro desarmado de las FARC, luego de la pretendida puesta en marcha de los acuerdos de La Habana no supuso ningún rechazo, como era apenas obvio, de los voceros del orden contrainsurgente, cuando ese hecho debió concitar la movilización masiva de la sociedad colombiana, para que ese no fuera el comienzo de un nuevo genocidio. Qué diferencia a lo sucedido en Argentina donde la movilización de importantes sectores de la sociedad ha impedido que se vuelva a legitimar la desaparición forzada, que se ha intentado imponer nuevamente como práctica de terrorismo de Estado con el caso de Santiago Maldonado. Es esa acción activa lo que obligó a que en forma relativamente rápida apareciera el cadáver de este dirigente popular, lo que desde luego es una noticia trágica, pero ese mismo hecho no hubiera sido posible sin una movilización que clama en contra de la impunidad de los crímenes de Estado.

 

El primer insurgente asesinado fue Luis Alberto Ortiz Cabezas, en Tumaco, el día donde fue vilmente ultimado en abril de 2017, solo quince días después de haber salido de la cárcel.

 

Y como fue una noticia más de la crónica criminal de este país, y una noticia muy secundaria, el asesinato de Luis Alberto Ortiz Cabezas, primer asesinado de las FARC, menos importante que los chismes y trivialidades de los famosos de origen colombiano (futbolistas que se divorcian o que estafan al fisco de diversos estados europeos, cantantes y actrices que exhiben como gran cosa sus asuntos personales en las mal llamadas redes sociales...), eso dio pie a que siguiera existiendo la impunidad plena de esos crímenes y de esos criminales, que directa o indirectamente están ligados al Estado y forman parte del orden contrainsurgente. Y que, además, se suponía que iba a dejar de existir luego de la desmovilización de las FARC. Pero qué va, los hechos han ido mostrando dolorosamente que en este país se sigue aplicando la lógica de la Guerra Fría, que nunca ha terminado en Colombia, de eliminar al que es declarado como enemigo, y no importa que para ello haya que esgrimir los argumentos más rebuscados y traídos de los cabellos, como los presentados recientemente por el Ministro de Defensa (sic) (mejor sería llamar Ministro de Ofensas), Luis Carlos Villegas.

 

Al respecto este personaje sostuvo que los asesinatos que se vienen dando en Colombia con una terrible asiduidad no son resultado de una persecución sistemática y planificada, sino que en su “Inmensa mayoría” "son frutos de un tema de linderos, de un tema de faltas, de peleas por rentas ilícitas". Dicho de otra forma, el Estado deja de cuidar la vida de los colombianos –que, según los cultores del supuesto “Estado de Derecho” que existiría en Colombia, sería una de sus responsabilidades principales- y expresa con cinismo algo así como que esos asesinados están bien muertos porque se lo merecen, al fin y al cabo, en algo debían andar, como siempre han dicho los asesinos, y sus cómplices mediáticos, cuando se asesina a un estudiantes, un campesino, un sindicalista o cualquiera que esté al margen de los verdaderos dueños de este país. No sorprende que los opinologos de la prensa, como Semana, ese órgano por excelencia del orden contrainsurgente, legitimen los crímenes diciéndoles a las FARC, por ejemplo, como lo hace un tal Mauricio Carradini, que “no abusen de la victoria (sic) y no se vayan a ahogar en la sangre de sus propias batallas”. ( http://www.semana.com/opinion/articulo/mauricio-carradini-opinion-la-arrogancia-de-las-farc/547813 )

 

Frente a lo que está aconteciendo con el asesinato de ex combatientes de las FARC, que repite además la trágica historia de Guadalupe Salcedo, Dumar Aljure, Toledo Plata y miles de ex guerrilleros asesinados luego de que distintos movimientos insurgentes firmaron acuerdos con el Estado (algo que modernamente comenzó en 1953), sí que resultan aplicables las palabras de Eduardo Galeano, cuando manifestó con claridad meridiana: “La amnesia implica impunidad, y la impunidad estimula el delito, tanto en términos personales como colectivos. No se necesita ser un gran jurista para saber que si yo mato a mi vecino, y todo sigue igual, termino matando al vecindario entero, porque la impunidad tiene un efecto estimulante sobre el delito”.

 

Lo acontecido en este 2017 con el acuerdo, el haberlo hecho trizas, no es algo de poca monta, porque tiene una trascendencia que va más allá de lo meramente coyuntural. Muestra, de un lado, que está en marcha un genocidio similar, y de pronto peor, que el de la Unión Patriota y A Luchar. Indica, de otra parte, que en este país se repite la historia de incumplimiento y muerte por parte del bloque de poder contrainsurgente, que supone sembrar las semillas de nuevos-viejos conflictos nunca resueltos, es decir, se están incubando nuevas guerras. De eso deben estar tomando nota el ELN, las mal llamadas disidencias de las FARC, y nuevos movimientos insurgentes que puedan formarse en el futuro próximo, para los que queda claro que en este país de cultura traqueta no se respeta la palabra empeñada.

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Miércoles, 27 Diciembre 2017 07:29

El insustituible

El insustituible

 

El universo estrafalario y cruel de la dictadura de Manuel Estrada Cabrera se refleja con maestría en "El señor presidente" de Miguel Ángel Asturias, ganador del premio Nobel hace 50 años. Es una novela construida de manera cinética, cuadro tras cuadro, que retrata el miedo y la degradación, la represión y el servilismo, el sometimiento y la adulación.

El dictador mismo nunca aparece en la novela, o lo hace apenas. El enfoque, más que en su figura, sus manías y excentricidades, se centra en el peso de su presencia siniestra sobre la sociedad guatemalteca y sus individuos, que viven bajo el peso del terror y la abyección. Está en todas partes, y no está en ninguna, pero nada se mueve sin que él lo mande o lo sepa.

No era un prócer ilustrado como el doctor Gaspar Rodríguez de Francia, recreado por Augusto Roa Bastos en "Yo el Supremo". Ni siquiera fue militar, requisito esencial de los caudillos que reinaron en Guatemala en la segunda mitad del siglo XIX, el más conspicuo de ellos el general Justo Rufino Barrios, cabeza de la revolución liberal de 1871.

Estrada Cabrera era un abogado de segunda, del Partido Liberal también, quien se coló en el poder al producirse el asesinato del general Reina Barrios en 1898, crimen del que a lo mejor fue cómplice; y entre mañas, fraudes, y sobre todo terror, logró mantenerse en el mando por 12 años.

Si en la novela de Asturias está casi ausente, Rafael Arévalo Martínez, el más joven de los poetas modernistas centroamericanos, lo retrata de cuerpo entero en "¡Ecce Pericles!", una exhaustiva crónica de su satrapía publicada en 1945, apenas dos años antes que El señor presidente.

Su espíritu vengativo era insaciable. En 1908, un cadete de la Escuela Politécnica, donde estudiaban los futuros oficiales del Ejército, al presentarle armas como miembro de la guardia de honor, sorpresivamente enderezó su fusil contra él, disparándole. Salió apenas chamuscado, porque el tiro no fue certero, pero mandó a fusilar a todos los cadetes, presumiéndolos de cómplices. Y no sólo eso. Ordenó demoler el edificio que albergaba la escuela, y una vez aplanado el terreno, hizo que encima regaran sal.

En la otra cara del terror, está siempre la adulación, que es una de las formas de la cobardía. Al día siguiente, en el periódico La Mañana, el periodista Fernando Somoza Vivas escribió: después de enjugarse la preciosa sangre, comenzó allí mismo a disponer lo conveniente para la Nación, que felizmente permanece inalterable.

Preciosa sangre es una frase religiosa, que se refiere siempre a la sangre de Cristo. Pero Estrada Cabrera tenía también la manía de apropiarse de la religión: había dispuesto que el santo entierro de los viernes santos no siguiera su recorrido habitual, sino que pasara frente a su casa. Un arma de doble filo, porque quienes cargan el sepulcro llevan cucuruchos de penitentes que los ocultan, y así otros cadetes complotados planearon disfrazarse de esa manera, entrar a la casa, y capturar al dictador. Fueron denunciados por uno de los mismos conspiradores, y el miércoles santo estaban ya todos presos y sometidos a torturas.

Terror, adulación, secuestro de los símbolos religiosos. Y extravagancias de su megalomanía, como hacer que lo llamaran, entre otros tantos títulos, el Insustituible; u obligar a rendir culto a su madre, doña Joaquina Cabrera de Estrada. En este sentido se mostraba generoso, porque era un culto compartido.

Había un Club de Amigos del Señor Presidente, para los varones, en tanto sus esposas pertenecían al Club Joaquina; los niños formaban el Club de Amiguitos del Señor Presidente, y las mujercitas la Asociación del Veintiuno de Agosto, fecha del nacimiento de la augusta matrona. Nadie se libraba de aquella librea.

Pero la celebración de las Fiestas de Minerva, o Minervalias, el último domingo del mes de octubre de cada año, fue la cumbre de sus extravagancias. Como protector de las Artes, las Ciencias y la Educación, otros de sus muchos títulos oficiales, no podía sino rendir culto a la diosa de la Sabiduría.

Las primeras se celebraron en 1899, con la mala fortuna de que la ligera estructura del templo griego construido para la ocasión en los terrenos del hipódromo se desplomó sobre la cabeza de la joven a quien tocó ese año representar a la diosa y sobre la cabeza de sus vestales, huyendo todas despavoridas. Pero al año siguiente el templo había sido ya construido en toda regla, un verdadero Partenón de columnas dóricas, y también se erigieron réplicas en los departamentos, aún los más remotos, y sus capiteles sobresalían entre la verdura de la selva.

Desde el templo mayor, la diosa Minerva desfilaba cada año con su cortejo de vestales, escoltadas por jovencitos disfrazados a la usanza de la Grecia clásica. A lo largo del recorrido de la augusta procesión se alzaban majestuosos arcos triunfales, e, igual que la del santo entierro, pasaba obligadamente frente a la casa del dictador, quien presenciaba el espectáculo desde su balcón, momento en que las niñas vestales le ofrendaban canastas y ramilletes de flores, y quemaban incienso en su honor en los pebeteros.

El poder del Insustituible acabó, sin embargo, y acaba mal. El pueblo se rebeló en las calles, y el Ejército se le volteó. El Protector de Minerva, y Padre de la Juventud, fue derrocado en 1910, y una vez preso lo sometieron a juicio. Sus fieles partidarios, aduladores y serviles, se escurrieron por los albañales.

Miguel Ángel Asturias era entonces estudiante de derecho, y como practicante actuaba de secretario del juzgado a cargo de la causa criminal en su contra. Ya para entonces le habían dado la casa por cárcel, y allí lo visitaba para cumplir los trámites judiciales.

“Usted hizo muy pocos a≠migos en el gobierno”, le comentó una vez, viendo que nadie lo visitaba. Y él le respondió: usted no entiende lo que es el poder. Yo en el gobierno no hice amigos. Lo que tuve fueron cómplices.

Masatepe, diciembre 2017

 

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Un manifestante anónimo se enfrenta a una columna de tanques chinos en la plaza de Tiananmen en junio de 1989.

 

Los telegramas del embajador británico en China en 1989, Alan Donald, revelan la cifra de asesinados en las protestas prodemocráticas

 

Un alto responsable del Gobierno chino reconoció en 1989 que al menos 10.000 personas murieron el 4 de junio de ese año en la matanza de la plaza de Tiananmen, la sangrienta represión de las autoridades contra el movimiento estudiantil prodemocrático, según una serie de cartas del entonces embajador británico, Alan Donald, recientemente desclasificadas y analizadas por el portal de noticias de Hong Kong HK01. Donald envió un día después de la masacre, el 5 de junio, varios telegramas al Ministerio de Exteriores británico. En una de estas misivas, indicó que una persona —cuyo nombre fue eliminado del texto por motivos de seguridad— le trasladó la cifra de estudiantes asesinados, una información que procedía de un miembro anónimo del Consejo de Estado del Gobierno chino.

Estas estimaciones superan en mucho a las cifras más catastróficas de la masacre, como las de la Sociedad de la Cruz Roja de China, que indicó en su día que 2.700 personas habían perdido la vida en la ola de represión, pero se ajustan a las proporcionadas en 2014 por el magacín Next, que citando documentos de la Casa Blanca cifró el número exacto de muertos en 10.454 y los heridos en más de 40.000.

Según la fuente del embajador, los responsables directos de la masacre fueron los integrantes de la división 27 de Sanxhi —"iletrados en un 60% y tachados de primitivos"—. "No se les informó de nada durante 10 días y simplemente se les comunicó que iban a participar en un ejercicio televisado", describió el embajador. El Ejército recibió luz verde para ejecutar la operación la noche del 3 de junio y esta se desarrolló en cuatro fases, con la participación adicional del Ejército de la región de Shenyang.

En total, fueron "27 vehículos acorazados" los que abrieron fuego contra la multitud "antes de arrollarla", escribe Donald. El ataque, además, fue efectuado sin previo aviso. "Los estudiantes habían recibido la información de que tenían orden de abandonar la plaza, pero los acorazados atacaron solo cinco minutos después de que tuvieran conocimiento de ella", según las fuentes del embajador, que describen escenas dantescas. "Los arrollaron una y otra vez hasta que hicieron un 'pastel de carne' con ellos. Los restos fueron recogidos por una excavadora, incinerados y tirados por el desagüe. Cuatro chicas, estudiantes, suplicaron por sus vidas antes de que las cosieran a puñaladas. A 1.000 supervivientes les dijeron que podían escapar antes de acribillarlos con ametralladoras desde posiciones fijas", según la información.

"Los responsables de la masacre acribillaron incluso a una ambulancia del Ejército que iba a evacuar a los heridos, y un oficial del Ejército fue ejecutado por sus propios hombres cuando comenzó a expresar las dudas sobre la operación. Sus subordinados explicaron después que tenían orden de hacerlo o de lo contrario serían ellos mismos los ejecutados", según los informes diplomáticos. En la masacre participaron casi una treintena de francotiradores y todos los militares disparaban con balas explosivas, prohibidas por el derecho internacional.

La explicación de las autoridades chinas fue completamente insuficiente, según las mismas cartas. En un encuentro al que solo acudieron agregados diplomáticos de Canadá y Reino Unido, el jefe político de la 38ª división del Ejército, Li Zhiyun, aseguró que no habían disparado a nadie y que fueron "balas perdidas" las que acabaron con la vida de 200 personas, las muertes recogidas en la estimación oficial.

Además de la masacre, China castigó a miles de personas tras la dura represión de las manifestaciones. Además del millar que envió a la cárcel, muchas más fueron destinadas a campos de trabajos forzados para que fueran reeducados al ser tachados de "contrarrevolucionarios". Actualmente, las familias de las víctimas siguen pidiendo justicia y compensaciones por lo que pasó, pero Pekín continúa silenciando los hechos y sometiendo a vigilancia a activistas y familiares cada vez que se acerca el 4 de junio, día en que los tanques del Ejército chino entraron en las calles de Pekín y acabaron de un plumazo con los sueños de democracia del movimiento estudiantil.

 

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Sábado, 02 Diciembre 2017 07:41

El gran árbol de la vida

“La selección natural”, de Charles Darwin.

 

Una flamante edición ilustrada es la excusa para volver a Charles Darwin, ante cuyas ideas no sólo la ciencia, sino el avance de la humanidad toda –en sus millones de contingencias– no son ajenos en el inefable discurrir de los años. Más de un siglo y medio después de haber sido expuestas, argumentadas y fijadas en papel, las bases de la selección natural de las especies tienen mucho para seguir aportando.

La clave está en entender el secreto orden que aletea a través del caos del mundo. Pero para comprender ese orden preciso, casi divino, hay que tener en cuenta los millones de mecanismos de destrucción, lucha y supervivencia que ocurren segundo tras segundo, a nuestro alrededor. La clave la fijó Darwin en el primer párrafo de su tratado: “Contemplamos la imagen radiante de la Naturaleza y, a menudo, vemos abundancia de alimento. No vemos, u olvidamos, que los pájaros que cantan ociosos a nuestro alrededor se alimentan en su mayoría de insectos y semillas, y que de esta forma destruyen vida continuamente. Olvidamos que buena parte de estos cantores, o sus huevos y nidos, son destruidos por aves de presa y otros depredadores. No siempre consideramos que, aunque en un momento dado haya abundancia de alimento, no ocurre así en todas las épocas del año que pasa”.

El naturalista. Sabemos que nada en el mundo le era ajeno. Y aunque hemos fijado en nuestra percepción la imagen de ese hombre viejo, calvo y de copiosa barba blanca, que con gravedad nos devuelve la mirada desde daguerrotipos reproducidos en enciclopedias y solapas, Charles Robert Darwin también fue un joven inquieto alguna vez. Nacido en la ciudad inglesa de Shrewsbury, en el condado de Shropshire, ubicado en las Midlands del Oeste, en el año 1809, rápidamente dejó atrás sus estudios de Medicina para dedicarse a analizar, con enfermiza precisión para algunos de sus condiscípulos, la composición, estructura y ciclo vital de los invertebrados marinos.

Geología, botánica, zoología. Todo se potencia y se redimensiona ante la mirada de Darwin, ante la visión analítica de un mundo complejo, en permanente cambio, y ante la postura crítica de los férreos postulados heredados. Podemos verlo, así, a bordo del imponente buque HMS Beagle, en una travesía de cinco años (1831-1836): joven, temerario e inquieto, con la potestad de moverse en tierra firme mientras espera el regreso de la nave al puerto. De aquel largo periplo, Darwin sólo estuvo en alta mar dieciocho meses, mientras que durante tres años y tres meses metió talón por sitios tan diversos como las costas chilenas y la profunda Patagonia, viajando desde el puerto de Valparaíso hasta Mendoza a través de la cordillera de los Andes, entre otros maratónicos recorridos.

El 24 de setiembre de 1832, en las cercanías de Bahía Blanca, por los barrancos costeros de Monte Hermoso, Charles Darwin localizó una colina de fósiles de mamíferos gigantescos esparcidos junto a los restos modernos de bivalvos (que se habían extinguido en épocas más recientes y de forma natural). Un diente encontrado en las excavaciones le permitió identificar al megaterio, constituyéndose en la primera muestra fósil que le permitiría cavilar sobre la mutabilidad de las especies, piedra angular de su archiconocida teoría.

Es curioso ver cómo este joven investigador –entonces tenía 23 años– no obnubiló su visión ante el mero hallazgo científico en sí, ya que sus diversas recorridas no son ajenas a la observación de diversos problemas políticos y sociales. En ese sentido, la lectura de su famoso diario El viaje del Beagle (1839), originalmente llamado Diario y observaciones, constituye un muestrario de intereses diversos, articulados por la visión privilegiada de una mente única, que no deja pasar nada: desde Rio de Janeiro a Bahía Blanca, desde Maldonado a la isla de Chiloé, desde Cabo Verde a Tahití, todo en Darwin se vuelve materia de estudio y de reflexión, infatigable magma de conocimiento discurriendo en el tamiz de una mente ávida por saber.

La guerra del mundo. La editorial madrileña Nórdica Libros ha publicado una versión bastante tijereteada de El origen de las especies bajo el título La selección natural, con impecable traducción de Íñigo Jáuregui e ilustraciones de Ester García. El libro, un cuidado objeto que engalana por su porte cualquier biblioteca, impreso con una letra grande y con profusión de dibujos, constituye una versión reducida del clásico texto de Charles Darwin. Los mencionados dibujos, de impecable factura en blanco y negro, humanizan a algunos de los animales mencionados en el texto (un gato y un ratón jugando en subibaja, unos ciervos practicando esgrima, etcétera), sin mayores aportes en cuanto al conjunto que conforma con el texto en sí, donde se encuentra, imperturbable, el auténtico valor de esta edición.

En una prosa precisa, exenta de galimatías científicos y sin notas al pie, en La selección natural Charles Darwin le da vueltas a una teoría que se conforma en convencimiento, partiendo del análisis de una gran cantidad de ejemplos, contraponiéndolos y enumerando, sobre el final del texto, los eventuales problemas que acarrea el planteo realizado. Para abordar la noción de selección natural, dice, “es bueno tratar de plantearnos cómo podríamos dar alguna ventaja a una especie sobre otra. Probablemente en ningún caso sabríamos qué hacer para conseguirlo. Eso nos convencerá de nuestra ignorancia sobre las relaciones entre los seres vivos, una convicción tan necesaria como aparentemente difícil de adquirir. Todo lo que podemos hacer es tener bien presente que todos los seres vivos luchan por aumentar su número en proporción geométrica; que todos, en algún período de su vida, en alguna época del año, en cada generación o a intervalos, deben luchar por su vida y sufrir una gran destrucción. Cuando reflexionamos sobre esa lucha, podemos consolarnos con la convicción de que la guerra en la Naturaleza no es incesante, que no se siente ningún miedo, que la muerte suele ser rápida y que los fuertes, sanos y felices sobreviven y se multiplican”.

Desterrada, pues, la idea de una guerra violenta entre especies, en el interior de cada una y entre ellas con el entorno en que se mueven, es posible comenzar la comprensión de la gran variedad de mecanismos (término tan poco natural pero preciso aquí) con que la Naturaleza, en su magnífica sabiduría pragmática, contribuye a la vida y no a la extinción. Los ejemplos analizados por Darwin, en ese sentido, son notables, y de todos ellos quiero detenerme unas líneas en los que tienen que ver con el color de ciertos animales: “Cuando vemos que los insectos que comen hojas son verdes y los que se alimentan de corteza tienen motas grises, que la perdiz alpina es blanca en invierno, el lagópodo escocés tiene el color del brezo y el gallo lira es pardo como la tierra pantanosa, podemos pensar que esos tonos sirven a estas aves e insectos para escapar del peligro. Los lagópodos, de no ser destruidos en algún periodo de su vida, aumentarían hasta resultar incontables. (...) Así pues, no veo ninguna razón para dudar que la selección natural pudo ser muy eficaz dando el color adecuado a cada tipo de lagópodo y manteniendo ese color neto y constante una vez adquirido”.

Dentro del ámbito abierto por el análisis de la selección natural, Darwin introduce el estudio de la selección sexual, para comprender cómo los machos de determinadas especies fueron dotados para perpetuar la descendencia y contribuir, así, a la continuidad de la especie. Y si bien es cierto que la selección natural dotó de medios especiales de defensa a ciertos animales, como la melena del león, la paletilla almohadillada del jabalí y la mandíbula ganchuda del salmón macho, en muchos casos el mecanismo defensivo es la conclusión de un largo proceso ocurrido durante la evolución. Un ejemplo claro de este punto es la cola de la jirafa, que semeja un funcional espantamoscas de fabricación artificial anexado a las extremidades del animal, pero que es, en realidad, fruto de un larguísimo devenir que se pierde en la noche de los tiempos: “Viendo la importancia de la cola como órgano locomotor en la mayoría de los animales acuáticos, su presencia general y su utilidad para muchos fines en tantos animales terrestres, cuyos pulmones y vejigas natatorias revelan su origen acuático, quizás puedan explicarse de este modo. Una cola bien desarrollada que se hubiera formado en un animal acuático, podría moldearse posteriormente para todo tipo de fines, como espantamoscas, órgano prensil, o para ayudar a darse la vuelta, como ocurre con el perro, aunque esta ayuda debe ser pequeña, porque la liebre, que apenas tiene cola, puede girarse muy rápidamente”.

Es interesante observar, como refleja el fragmento anteriormente citado, la forma en que Darwin avanza en la exposición de su teoría, evadiendo a la generalidad sin desatender la anomalía o aquello que escapa de lo común, sabedor de que la Naturaleza en sí y que cada especie animal, cada tipo de planta, cada roca incrustada en las capas geológicas proceden de un misterio superior, un misterio que es posible cercar para proyectar sobre él un rayo de luz, pero que nunca puede ser revelado en su totalidad. Y saltando del reino animal al vegetal podemos tomar, por ejemplo, el caso de un bambú rastrero que el naturalista encontró en el archipiélago malayo. Dicho bambú trepa por los troncos de los árboles más altos auxiliado por una serie de ganchos delicadamente construidos y agrupados alrededor de los extremos de las ramas, convirtiéndose en un mecanismo de suma utilidad para la planta. Pero como los mismos tipos de ganchos, apunta Darwin, se encuentran en otras plantas que no son trepadoras, los ganchos del bambú pudieron haber surgido por leyes de crecimiento desconocidas y después haber sido aprovechadas por la planta que experimentó una nueva transformación, convirtiéndose en trepadora.

De la observación de cientos de ejemplos que Darwin encontró a lo largo de sus viajes e investigaciones, arribó a la conclusión de que la selección natural nunca produce en un ser nada que le sea perjudicial, porque actúa únicamente por y para el bien de todos ellos. De lo anterior se establece que si se alcanza un equilibrio entre el bien y el mal causado por cada parte, se ve que en conjunto todas son ventajosas y que, pasado el tiempo, en condiciones de vida diferentes, si una parte se vuelve perjudicial será modificada, y si no, el ser se extinguirá como se han extinguido miles de criaturas. Tan increíble y sencillo como eso.

Libro abierto. Una de las imágenes más poderosas para comprender el verdadero alcance de la selección natural es aportada por Charles Darwin sobre el final de su tratado, y consiste en ver las afinidades entre los seres vivos de la misma clase mediante la imagen de un gran árbol. El gran árbol de la vida. Escribe Darwin: “Las ramitas verdes e incipientes pueden representar las especies existentes, y las engendradas durante cada año anterior representarán la larga sucesión de especies extinguidas. En cada etapa del crecimiento, los vástagos intentan ramificarse por doquier, y dominar y matar a los vástagos y ramas circundantes, igual que las especies y grupos de especies tratan de doblegar a otras especies en la gran batalla por la vida. Las ramas principales, que se dividen en ramas grandes, las cuales se dividen en otras cada vez menores, fueron anteriormente, cuando el árbol era pequeño, vástagos incipientes, y esta conexión entre los brotes anteriores y los actuales por la ramificación puede representar bien la clasificación de todas las especies extintas y vivas en grupos subordinados a otros grupos. De los muchos vástagos que florecieron cuando el árbol era un simple arbusto, sólo dos o tres, convertidos ahora en grandes ramas, sobreviven todavía y soportan a todos los demás. Del mismo modo, muy pocas de las especies que vivían en periodos geológicos remotos tienen actualmente descendientes vivos y modificados. Desde el primer crecimiento del árbol, muchas ramas se han podrido y caído, y esas ramas desaparecidas de diferente tamaño representan todos esos órdenes, familias y géneros que actualmente no tienen descendientes vivos y que sólo conocemos por haberlos encontrado en estado fósil”.

La lectura de La selección natural nunca pierde vigencia. El libro parece estar llamado a reconvertir el alcance de sus postulados con cada generación de lectores, picaneando a la comunidad científica –la misma que demoró casi cien años en considerar a la selección natural como sustento inicial de la evolución de las especies– a no desatender cada uno de los fenómenos apuntados y expuestos en el tratado. Finalmente, la lectura de este libro para cualquier lector de a pie aporta novedosos elementos para comprender mejor el mundo en el que vivimos, especialmente en una época en la que la industrialización exacerbada, al servicio de los grandes capitales y con el hiperconsumismo como máxima guía, se encarga de fagocitar y destruir los recursos naturales del planeta con una impunidad pasmosa. Desde la cubierta del HMS Beagle, imperturbable ante las mareas del tiempo y de los hombres, el joven naturalista británico, con los cabellos revueltos bajo los aires del Atlántico, otea la costa cercana, ávido de poner pie en tierra firme y avanzar hacia lo desconocido, donde lo espera el rastro de una ignota especie, una huella reciente sobre el limo de un río, un árbol repleto de frutos creciendo entre las espinas, un mundo misterioso para ser explorado.

 

 

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"Honorables jueces, Slobodan Praljak no es un criminal de guerra y acepto su veredicto con absoluta repulsión, sostuvo ayer el ex general bosnio-croata, tras lo cual ingirió una sustancia venenosa en plena sesión del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia.

 

La Haya.

Honorables jueces, Slobodan Praljak no es un criminal de guerra y acepto su veredicto con absoluta repulsión, afirmó este miércoles el ex general bosnio-croata, de 72 años, para de inmediato ingerir veneno, luego de escuchar su sentencia a 20 años de prisión por crímenes de guerra perpetrados durante el conflicto que llevó a la desintegración de Yugoslavia (1992-1995).

El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY), instalado en La Haya, suspendió en ese momento la sesión. Los magistrados daban lectura a las condenas en contra de seis ex dirigentes y jefes militares bosnio-croatas, entre ellos Praljak.

Uno de los seis acusados (Praljak), murió en el hospital HMC. Bebió un líquido y enfermó rápidamente, confirmó Nenad Golcevski, vocero del TPIY, que no mencionó el nombre del suicida.

Praljak era custodiado por guardias del tribunal, por lo que no queda claro qué tipo de sustancia ingirió, cómo la adquirió e introdujo a la sala fuertemente vigilada. Su abogada, Natasa Favo Ivanovic, aseguró que ingirió veneno, pero no dio más detalles.

Carmel Agius, presidente de esta corte, corroboró que la policía holandesa abrió una investigación por este hecho y parte de las instalaciones del tribunal quedarán resguardadas. La audiencia se reanudó más tarde y los cinco croatas restantes escucharon la ratificación de sus sentencias de entre 10 a 25 años de cárcel.

Uno de los principales condenados es el ex dirigente de los croatas de Bosnia, Jadranko Prlic, quien recibió 25 años de prisión por el traslado de poblaciones musulmanas y por haber perpetrado asesinatos, violaciones y destrucción de propiedades para crear la gran Croacia.

Los veredictos de este miércoles eran los últimos del TPIY tras 24 años de trabajo en los que sentenció a los principales responsables por los crímenes perpetrados durante la guerra de Bosnia-Herzegovina, que causó más de 100 mil muertos y dejó 2.2 millones de desplazados. Una semana antes se había dictado cadena perpetua al ex militar serbio-bosnio Ratko Mladic por crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio.

 

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Alegría afuera del tribunal en Buenos Aires donde concluyó el juicio por crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura (1976-1983) en el centro clandestino de detención de la ESMA

 

La megacausa aglutinó 789 casos; en el centro de exterminio desaparecieron 5 mil personas

 

Buenos Aires.

 

En un día histórico para los derechos humanos, fueron condenados a prisión perpetua los principales responsables de crímenes de lesa humanidad perpetrados en el centro clandestino de detención y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la pasada dictadura militar en Argentina. Jorge El Tigre Acosta y Alfredo Astiz, el Ángel de la Muerte, están entre los 54 militares sentenciados, lo que hizo estallar de alegría a familiares y representantes de organismos humanitarios; hubo abrazos, llanto y un reconocimiento a los sobrevivientes que, a pesar de lo que significaba recordar una y otra vez el horror vivido, rindieron testimonio cada vez que se les citó.

Los genocidas fueron juzgados por 789 casos investigados en una megacausa, ya que la ESMA fue uno de los lugares donde desaparecieron unas 5 mil personas y ahí nacieron hijos de detenidos-desaparecidos que fueron robados por los militares en un plan sistemático, varios de los cuales han sido recuperados gracias al trabajo inclaudicable de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Durante casi cuatro horas, el Tribunal Federal cinco leyó por orden alfabético las condenas. Acosta, quien fue jefe del grupo de tarea y uno de los más temibles represores, Alfredo Astiz, Ricardo Cavallo y Juan Antonio Azic, son algunos de los 29 condenados a prisión perpetua.

También impactó la condena del médico militar Jorge Luis Magnasco, conocido como El partero de la maternidad clandestina de la ESMA, sentenciado a 24 años. Dos de los pilotos de los vuelos de la muerte cumplirán también la pena máxima.

Uno de ellos, Julio Poch, fue absuelto. Otro de los que se beneficiaron fue Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de José Alfredo Martínez de Hoz, además de Ricardo Jorge Lynch Jones, Roque Ángel Martello, Ernesto Alemann y Rubén Ricardo Ormello, lo que desató fuertes polémicas.

Además de Acosta y Astiz fueron condenados a cadena perpetua: Randolfo Agusti Scacchi, Mario Daniel Arru, Juan Antonio Azic, Ricardo Miguel Cavallo, Rodolfo Cionchi, Daniel Néstor Cuomo, Alejandro Domingo D’Agostino, Hugo Enrique Damario, Francisco Di Paola, Adolfo Miguel Donda, Miguel Ángel García Velasco, Pablo Eduardo García Velasco, Alberto E. González, Orlando González y Rogelio José Martínez Pizarro. Otros 19 recibieron condenas de ocho a 25 años.

Este juicio de la ESMA III ha sido el proceso más prolongado en la historia del sistema penal argentino, el debate oral y público duró cinco años con 410 audiencias, tiempo en que fallecieron 11 de los 65 imputados originalmente y tres fueron apartados por razones de salud.

El primer juicio no llegó a su fin debido a que el único imputado, Héctor Febres, murió antes de conocerse la sentencia, en 2007, y el segundo finalizó el 26 de octubre de 2011 con 16 condenas a prisión perpetua, penas entre 18 y 25 años y dos absoluciones.

Hubo dolor entre los sobrevivientes por aquellos compañeros que vieron el comienzo del juicio, pero murieron por distintas causas. Aún así la decisión del tribunal superó las expectativas de buena parte de los familiares y los sobrevivientes. También han muerto Madres y Abuelas de Plaza de Mayo sin ver este momento histórico y hoy se les recordaba en medio de la alegría en tiempos en que se vive un retroceso en la justicia y los derechos humanos. Había temor de que declaraciones del gobierno de Mauricio Macri y de varios funcionarios influenciaran a los jueces.

El juicio de ESMA III comenzó en 2012 y se analizaron 789 delitos de lesa humanidad, entre ellos varios casos referidos a los denominados vuelos de la muerte.

Es la primera vez que la justicia de un Estado procesa una causa por crímenes de lesa humanidad de tal magnitud y duración, ya que para analizar casos como los genocidios de Ruanda y la ex Yugoslavia se constituyeron tribunales internacionales, señaló Alejandra Dandán, la periodista de Página 12 que ha seguido prácticamente todos los juicios.

En un fallo reciente, la Sala I de la Cámara de Casación liberó a ocho ex policías federales por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1977, con el argumento de que pudieron no saber que integraban una estructura abocada a la represión ilegal.

En este juicio se probó el uso de aviones Skywan en los vuelos de la muerte, y que el 14 de diciembre de 1977 se realizó el vuelo desde el que arrojaron al mar, estando vivas y drogadas, a las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, y a las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Mary Ponce de Bianco.

Durante el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) la ESMA fue recuperada para los organismos de derechos humanos y se transformó en un sitio de Memoria, además de preservar sus lugares, especialmente el que fue el Casino de Oficiales, donde funcionó la estructura más terrible de ese centro y decenas de detenidos murieron torturados. También el caso de Dajmar Hagelin, una joven sueca que iba a visitar una amiga que pertenecía a una organización política revolucionaria y fue asesinada por Astiz y desaparecida. Nadie olvida que Astiz fue quien se infiltró entre las Madres cuando daban sus primeros pasos de lucha por sus hijos en 1977 y las entregó besándolas una a una en la iglesia de Santa Cruz, de donde las llevaron para desaparecerlas.

Fue este un día muy complicado, ya que además el gobierno aumentó presiones sobre el juez que investiga el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel, en Río Negro, y criticó su forma de dialogar con la comunidad indígena.

Lo que trascendió de Macri es muy grave, porque además dijo que los prefectos no deberían haber intentado llamar para pedir permiso antes de abrir fuego con balas de plomo: deberían haberlo hecho sin consultar. Hasta ahora las fuerzas de seguridad eran tan sospechadas como los delincuentes. Necesitamos correr esa raya cultural, aseguró el presidente.

Reclamó: hay que volver a la época en la que dar la voz de alto significaba que había que entregarse. Más grave aún fue conocer que el Ministerio de Seguridad emitió una resolución que permite a las fuerzas federales ignorar las órdenes de los jueces cuando consideren que no son legales. Esto constituye para los organismos de derechos humanos una forma de retorno al terrorismo de Estado.

Con una multitudinaria marcha que congregó a unas 300 mil personas frente al Congreso Nacional, las principales centrales sindicales rechazaron la reforma laboral, previsional y tributaria que impulsa el gobierno de Macri y propusieron ampliar la unidad para luchar contra el fuerte ajuste que intenta el gobierno y la nueva ola de despidos que anuncia.

La mañana de este miércoles juró como senadora, con otros 23, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al tiempo que continúa la búsqueda desesperada del submarino ARA San Juan, y el vocero de la Armada, Enrique Balbi, negó que haya sido localizado este miércoles, como aseguraron algunos medios.

 

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