Cumbre Agraria envía carta al Presidente de la República

Dos indígenas muertos, uno desaparecido, cinco detenidos, un centenar de heridos y siete procesos de judicialización, es el lamentable saldo arrojado hasta el momento por la represión de que han sido objeto las movilizaciones que están en curso por todo el país en el marco de la Minga que lideran indígenas, campesinos y comunidades afrocolombianas. El lamentable saldo fue entregado por voceros de la Cumbre Agraria en rueda de prensa llevada a cabo en la sede de la Organización Nacional de Indígenas de Colombia –Onic– en la mañana del 2 de junio. Aumenta la represión del Estado y también la disposición de lucha de los marchantes que dicen permanecer firmes hasta que el Gobierno cumpla los acuerdos pactados desde el 2013. En carta enviada al Presidente de la República exigen garantías y convocan al dialogo. Cumbre agraria, campesina, étnica y popular dispuesta a permanecer movilizada el tiempo que “sea necesario” para lograr los objetivos trazados.

 

 

Hablan los voceros de la Cumbre agraria, campesina, étnica y popular

 

En rueda de prensa que tuvo lugar en horas de la mañana en las instalaciones de la Onic, voceros de la Cumbre Agraria, campesina, étnica y popular, entregaron a la opinión pública un balance de las movilizaciones y la jornada de paro decretado desde el pasado domingo 29 de mayo. A su vez, leyeron a los medios de comunicación una carta remitida al Presidente de la República y luego procedieron a radicarla en las instalaciones del Palacio de Nariño.

Los reportes entregados informan que hasta el momento son dos los indígenas asesinados (uno en la carretera Cali–Buenaventura, otro en el Norte del Cauca), un desaparecido, cinco detenidos, 130 heridos y 7 procesos de judicialización, hechos dolorosos que siembran la indignación entre indígenas y campesinos manifestantes.

El mensaje al Gobierno fue claro y preciso. Los manifestantes exigen: 1. Garantías para la movilización, cese de la represión y del tratamiento militar a la movilización, 2. Instalación de la mesa de negociación por el Presidente, su bancada de ministros y miembros de la Cumbre Agraria, étnica y popular el 3 de junio en Cali, 3. Cese de la campaña de estigmatización y desinformación a la opinión pública sobre la marcha, 4. Liberación de indígenas y campesinos que fueron capturados y están siendo judicializados en el desarrollo de la minga.

Los voceros expresaron también su desacuerdo con los frecuentes intentos por dividir la marcha, así como los recurrentes intentos por denominarlo un paro armado y asociarlo con el Eln. Exigen del Gobierno plenas garantías para que la protesta se lleve a cabo de manera pacífica.

 

Una movilización preparada para todo.

 

Ricardo Herrera, presidente del Coordinador Nacional Agraria (CNA) participe de la Cumbre Agraria, opinó en entrevista para el periódico desdeabajo: “Nuestra posición como organizaciones campesinas agrarias, que hacemos parte del CNA, del Congreso de los Pueblos y de la Cumbre Agraria, Campesina étnica y Popular, es que respaldamos, saludamos, estamos en un total acuerdo de los diálogos que se están desarrollando entre las Farc y el gobierno nacional y nos parece muy importante en la medida que se podrán resolver algunos problemas, algunas situaciones que se viven en el país, pero decimos que esto no es suficiente, porque es con una parte, con un sector del pueblo colombiano, no es con el conjunto ni con la mayoría del pueblo colombiano”.

Por esto el líder campesino solicitó la creación de un espacio más amplio de participación para otros sectores con reivindicaciones y propuestas para modificar la política del país. Herrera precisó: “En el caso concreto de nosotros como organización agraria, pedimos que se nos tenga en cuenta el tema de la tierra, el tema del derecho a la tierra y sus posibilidades y sus mecanismos para ponerla a producir. Si vemos la negociación de La Habana, los diálogos de La Habana, este tema ha sido muy tímido, no satisface la gran mayoría del sector agrario, del sector popular, quienes estamos exigiendo que el problema agrario se solucione a nivel nacional, a nivel de país”. Es claro que en los acuerdos entre Gobierno y Farc muchos sectores no se sienten incluidos.

El líder campesino enfatizó que en las negociaciones entabladas con el Gobierno no van a tratarse temas nuevos, sino que va a hablarse sobre acuerdos pactados desde el 2013, los mismos que el Gobierno ha incumplido. Sus palabras reflejan que la posición de Cumbre Agraria es mantenerse firme en la exigencia del cumplimiento por part del Presidente, así como la refrendación de lo pactado a través de mecanismos que impidan otro incumplimiento por parte del Estado.

Ricardo Herrara dice que la marcha está preparada para prolongarse indefinidamente. En cuanto a los tiempos se refirió: “Nosotros iniciamos el treinta de mayo, inclusive algunas comunidades empezaron a salir desde el 28, el 29 [...] llevamos ya cuatro días. Hasta hoy –dos de junio– llevamos ya cuatro días de movilización, de paro. El tiempo que duremos nosotros en los sitios de concentración, de las carreteras, en las principales ciudades, en las vías, todo depende de la respuesta que de el Gobierno, a quien le estamos exigiendo que nos sentemos a mirar ese mecanismo de respuesta inmediata de las exigencias. Puede ser, como lo está planteando, mañana, la otra semana, en diez días, en quince días, pero nosotros tenemos la capacidad en este momento de estar como mínimo de quince a veinte días en las carreteras, en la principales vías de este país, denunciando y visibilizando nuestra problemática”.

Además, agregó: “También esta Minga tiene la característica que la vamos a hacer escalonadamente: si los que salieron el treinta de mayo estamos quince o veinte días, pues vendrán otras comunidades, vendrán otros compañeros a relevarnos y a seguir hasta que el Gobierno nos d una respuesta satisfactoria”. Dura prueba al gobierno nacional que en esta oportunidad parece se mide a una movilización estructurada, con voluntad inquebrantable por mantenerse en pie de lucha hasta que los compromisos pactados sean finalmente cumplidos.

 


La carta enviada al Presidente de la República.


Bogotá, 01 de Junio de 2016

 

Doctor
JUAN MANUEL SANTOS
Presidente de la República de Colombia
ESD

 

Señor Presidente, reciba un atento saludo.

 

Desde el 25 de junio, fecha en que nos reunimos con usted para presentarle un balance del estado de la negociación del Pliego MANDATOS PARA EL BUEN-VIVIR, POR LA REFORMA AGRARIA ESTRUCTURAL, TERRITORIAL, LA SOBERANÍA, LA DEMOCRACIA Y LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL, así como del cumplimiento de los acuerdos suscritos en el acta del 13 de mayo de 2014, no ha sido posible avanzar en el cumplimiento de los compromisos hechos por usted, señor Presidente, para avanzar en los dos sentidos: el pronto cumplimiento de los acuerdos y la definición e implementación de una ruta para destrabar la negociación de los puntos del pliego priorizados: Economía Propia, Minería-Energía y Ruralidad y Cultivos de Uso Ilícito.

No obstante, que la Cumbre Agraria ha presentado propuestas concretas para avanzar en los dos sentidos mencionados, la precariedad en materia de resultados no dista, en lo sustancial, del balance que le presentamos en la mencionada reunión.

Para el día 14 de abril estaba acordada una sesión de la Mesa Única Nacional, precedida de tres mesas técnicas que adelantaríamos el 13 de abril sobre los temas: Economía Propia, Minería – Energía y Ruralidad, y Cultivos de Uso Ilícito. A través del Ministerio del Interior, el 12 de abril, nos informaron que la Agenda se reducía al tema de Cultivos, incumpliendo el acuerdo suscrito el 10 de marzo que incluía a los tres puntos aludidos. También se había acordado que el Ministerio de Minas y Energía daría respuesta, por escrito, a las cinco propuestas presentadas por la Cumbre Agraria sobre el punto de Minería – Energía y Ruralidad, compromiso que tampoco fue honrado por parte de la Ministra Encargada. En conclusión, la sesión fue desmontada, de manera unilateral, por parte de la representación del gobierno en la mesa. Por tal razón, consideramos que no era útil participar en sesiones de la Mesa Única Nacional que no conducen a resultados satisfactorios y en las que se incumple, por parte del Gobierno, hasta lo más mínimo: dar curso a una Agenda previamente pactada.

Estos hechos evidencian, una vez más, la sistemática estrategia de dilación y desgaste a que ha sido sometida la negociación, por parte de la delegación gubernamental. Cumplidos dos años de haberse iniciado no hay resultados efectivos que den cuenta de la supuesta voluntad política de paz de su gobierno. Políticas como la ley de ZIDRES; el Plan de Desarrollo la Ley de Seguridad Ciudadana, el proyecto de ley de reforma tributaria, la venta de ISAGEN, entre otras, van en contravía de una paz con justicia social.

El 83.5% de los 250 mil millones para proyectos productivos con cargo a la vigencia fiscal del 2014, no han sido desembolsados, en medio de obstáculos solapados bajo argumentos técnicos y jurídicos en contravía de los acuerdos sobre un Manual Especial para la Cumbre Agraria. Los recursos de las vigencias fiscales 2015 y 2016 están pendientes en su totalidad incumpliendo el compromiso de principio de anualidad. La estructura de los proyectos de infraestructura es extremadamente lenta, a la fecha no hay ningún proyecto estructurado.

En el tema de derechos humanos el avance es nulo no obstante los compromisos de su gobierno para brindar garantías y acordar alternativas penales para las y los judicializados, en razón del ejercicio legítimo de los derechos a la movilización y la protesta. Asistimos a un contexto de incremento de violación sistemática de los mismos que se traduce en nuestras comunidades en asesinatos, persecución política, desplazamientos, criminalización de la protesta social y amenazas a defensores de DDHH y líderes sociales.

No obstante se han generado algunos escenarios de participación en el proceso de paz adelantado entre el gobierno nacional y las FARC, en los que los movimientos sociales y populares y la sociedad en general hemos presentado importantes propuestas, estas continúan siendo parte de una agenda social pendiente. Por tal razón, consideramos necesaria e inaplazable la participación autónoma, vinculante y decisoria de la sociedad en el proceso de paz, prioritariamente de esa parte marginada de las decisiones políticas y económicas excluyentes que constituyen las causas estructurales del conflicto que padecemos en Colombia. Nuestros pliegos deben ser considerados como parte de una agenda social para la paz y la mesa nacional, las mesas regionales, sectoriales y temáticas como parte de los mecanismos de participación de la sociedad y de negociación del conflicto social.

En síntesis, el gobierno ha profundizado la crisis de la Mesa Única Nacional. Las mesas regionales no corren mejor suerte, están estancadas y la mayoría de acuerdos también han sido incumplidos.

Tal como está acordado en la metodología de la negociación lo convocamos a usted, señor Presidente, desde el pasado 13 de abril a una reunión para presentarle, nuevamente, un balance de la negociación. La respuesta inicial del Ministro del Interior fue que no será posible hasta finales del mes de junio. Sin embargo, reafirmamos nuestra disposición al diálogo en el entendido que, posteriormente, el gobierno nos informó que estaría interesado en reunirse con la Cumbre Agraria antes de la fecha señalada por el Ministro. Para tal efecto, le proponemos que se instale inmediatamente la mesa de negociación de la minga en la ciudad de Cali y que sea rotativa en otras regiones, manteniendo a Bogotá como el centro de seguimiento y monitoreo.

Debido al panorama descrito anteriormente, la Cumbre Agraria está adelantando una Minga Agraria, Campesina, Étnica y Popular como ejercicio legítimo de los derechos a la movilización y la protesta social y ciudadana en medio de la cual aspiramos a que con el gobierno nacional encabezado por usted, señor Presidente, discutamos, las propuestas priorizadas y desarrolladas en el marco del Pliego Único Nacional que se discute en la Mesa Única Nacional, que presentamos en el documento adjunto.

Exigimos plenas garantías por parte del gobierno para continuar adelantando pacíficamente la Minga y para iniciar la negociación, que cesen la estigmatización gubernamental, los intentos de dividir la Cumbre Agraria y el tratamiento militar con abuso de autoridad, que se le ha venido dando a la Minga con el lamentable saldo de muerte del hermano Willintong Quibarecama Nequirucama y decenas de heridos, contusos, detenidos y judicializados en medio de las arremetidas violentas del ESMAD y la Fuerza Pública contra las comunidades movilizadas en el Valle del Cauca, Huila, Risaralda, Cauca, Córdoba, Meta, Nariño, Chocó, Norte de Santander, Antioquía, Arauca, Huila y otras regiones.

Finalmente, el presidente del Senado, Doctor Luis Fernando Velasco, ha propuesto adelantar un debate político sobre la problemática agraria en el país que consideramos pertinente y oportuno. Lo invitamos, señor Presidente, a que acepte esta convocatoria.

 

Atentamente,

CUMBRE AGRARIA, CAPESINA, ÉTNICA Y POPULAR

Publicado enColombia
El Papa, J’Tatik y los indígenas: ambigüedades

¿Qué tal la gira del papa Francisco por México?

Una decepción, dicen unos. Un incumplimiento, dicen otros. Y yo digo que son apenas unos eufemismos.


Francamente –recordando el histórico acomodo de Jorge Mario Bergoglio con la dictadura en Argentina, a la cual como provincial de los jesuitas le ofreció su silencio, y su presente ambigua condición de jefe de Estado y líder religioso, cuyo objetivo es restaurar el liderazgo político y espiritual del Vaticano y no apoyar la efervescencia social en el mundo (como esperan algunos)–, no había que tener ningunas ilusiones.


Aun así, ¿quizás algo para rescatar?


Según algunos críticos, sí: la parada en San Cristóbal de Las Casas (lo mejor y lo más concreto de su visita).
Siento decepcionarlos (aún más).


Haciendo un poco de memoria histórica, separando el estilo del contenido y la realidad de la mercadotecnia (que hace milagros posicionando a Francisco como la principal voz de los excluidos), también esta parte resulta discutible, revelando una paradoja: todas sus ambigüedades –que datan de cuando aún era Bergoglio– son más visibles no en sus tropiezos (que igual no faltaron), sino en sus mejores momentos, cuando parece cumplir las expectativas.


• Un momento así fue la misa para los pueblos indios en San Cristóbal (15/2/16), que el Papa concelebró con clérigos indígenas (incluyendo un salmo en tzotzil y otras referencias locales) y concluyó entregando el decreto que autorizaba ceremonias en sus lenguas y ordenación de diáconos permanentes.


Todo tal como se esperaba.


Francisco reivindicó a los pueblos indígenas y la Iglesia autóctona, junto con su figura principal, Samuel Ruiz – J’Tatik (1924-2011), padre en tzotzil, antiguo obispo de la ciudad, cuya tumba visitó posteriormente–. Incluso homenajeó a la combatida y perseguida teología de la liberación y/o india, coincidieron observadores.


Luis Hernández Navarro apuntó bien en este contexto la historia de la “compleja dialéctica en que la Iglesia católica latinoamericana –en medio de la guerra de exterminio contra los ‘nativos’– era herramienta de dominación y espacio de resistencia”.


Recordó que esa entidad fue un momento autocrítico de la conquista (Bolívar Echeverría) y alabó –con razón– a la Iglesia de Chiapas, que nació rebelde (Andrés Aubry), el mejor ejemplo de esta tendencia, anotando que por lo visto durante su visita el Papa es quizás (¡ojo!) también parte de ella (La Jornada, 16/2/16).


¿Y qué tal si por lo mismo (o sea, por lo visto) cambiamos el quizás por el no?


Es que... su adjudicamiento a la Iglesia que cobijó y fomentó la lucha indígena es y puede ser solo ex post y superficial: no porque venga de otra realidad (urbana), sino de otra Iglesia (no rebelde, sino acomodadiza con el poder).
¡Y qué decir ahora!


... su enfoque hacia los pobres fue y sigue siendo conservador y opuesto a la teología de la liberación (Michael Löwy), que como provincial combatía y perseguía (para él son objetos de atención, no sujetos de su propia liberación).
¡En el discurso en San Cristóbal les tuvo puras generalidades y banalidades!


... su opción preferencial por los pobres es ajena a la de J’Tatik, para quien los indígenas eran actores de su propia historia y a quienes ayudó a despertar la conciencia, usando entre otros la narrativa del Éxodo (y la larga marcha hacia la Tierra Prometida mediante la auto-organización y la autoemancipación).


¡Francisco citó aquel texto (sus gestos, ¡puf!), pero como pura referencia cultural!


Más que una muestra de la comunión de ideas, todo esto se vislumbra como otra de sus simulaciones ideológicas.
Más que un acto de reconocimiento o justicia tardía, hay que verlo como parte de su política de guiños a diferentes alas de la Iglesia y de su estrategia de disciplina (luego en Morelia hizo uno ojo a sectores más retrógradas y canonizó a un mártir cristero).


No es que la Iglesia autóctona –o el ala izquierdista– le sea particularmente cara; es útil e instrumental para imponer su hegemonía conservadora sobre los ultraconservadores (lo que no quiere decir que el decreto que entregó no sea importante, pero así sólo arregló el error de Benedicto XVI –su autoridad teológica–, que lo prohibió en 2006 desconociendo el fundamento pastoral de J’Tatik; además de ser una medida pragmática ante el avance de los evangélicos).


• Otro momento así –esperado y aclamado– en que como sombras se veían lo conservador de su presente y lo incómodo de su pasado fue cuando durante el mismo acto Francisco pidió perdón a los pueblos indígenas por ser incomprendidos y excluidos de la sociedad.


Ya hizo algo así durante su viaje a Bolivia, país mayoritariamente indígena (Telesur Tv, 9/7/15).


Si bien el gesto fue celebrado –ayer y hoy– como un acto de justicia, la práctica de los perdones en realidad es opuesta a la justicia (y a la política) y sirve como algo en vez de ella.


A la Iglesia la introdujo Juan Pablo II –a quien Francisco emula no sólo en este aspecto–, que pidió perdón por más de 100 crímenes y/o errores de ella (también por la conquista), sin que se haya hecho la más mínima justicia a sus víctimas.


Es más: apremiando también a los gobiernos a aprender a pedir disculpas Francisco se situó en las antípodas de los teólogos de la liberación, que no hacían gestiones ante los de arriba en nombre de los pobres, sino apoyaban sus luchas y construían alternativas desde abajo.


Hacer gestiones personales, interceder ante los poderosos/ricos, siempre fue la estrategia de Bergoglio hacia los pobres, como cuando pedía clemencia ante la junta militar por dos de sus jesuitas (los mismos que había delatado anteriormente).
Después del histórico encuentro y perdón en Bolivia, Francisco se fue a EU y canonizó a Junípero Serra (1713-1784), un monje franciscano en cuyas misiones –campos de concentración premodernos– por cada convertido morían dos candidatos (LA Times, 24/1/15).


Según las organizaciones indígenas estadunidenses, con esto canonizó el genocidio y el colonialismo (Página/12, 24/9/15).


Después del histórico encuentro y perdón en San Cristóbal, ¿quién será el siguiente agente del exterminio indígena declarado santo por el papa Francisco?


Continuará


Por Maciek Wisniewski*Periodista polaco
Twitter: @periodistapl

Publicado enInternacional
Martes, 23 Febrero 2016 11:18

Las vidas efímeras de la Guajira

Las vidas efímeras de la Guajira

Alarmante continúan siendo las muertes de niños por desnutrición en La Guajira. Una confluencia de factores políticos, económicos, ambientales y de planeación crearon las circunstancias propicias para que sobrevinieran acontecimientos tan lamentables. En el 2014 la Defensoría del Pueblo (1) encontró 2.065 niños sin atención alguna del Estado y otros 525 con problemas de nutrición que requerían atención urgente. 425 niños muertos por desnutrición en los ocho años anteriores es la cifra oficial, medios de comunicación hablan de 5.000. La oprobiosa problemática exige un plan de manejo en múltiples dimensiones, intervenciones estructurales y menos mediáticas. El país observa y su indignación crece.

 

Indignación colectiva han causado las muertes de niños por desnutrición en La Guajira. El problema no es nuevo, desde años atrás vienen extinguiéndose las vidas de infantes sin que para la opinión pública, funcionarios, políticos, ministros y el Presidente, esto tuviera mayor importancia. Solo importó cuando las defunciones fueron tan numerosas que no pudieron ocultarlas más y con ellas las difíciles condiciones de vida enfrentadas por los indígenas Wayuu en el desierto. Un ejemplo más de la extrema indolencia del Gobierno nacional frente a problemáticas que afectan a compatriotas; al igual que en cientos de oportunidades solo responde cuando los problemas se vuelven tan grandes que llegan a amenazar su credibilidad y estabilidad política.

¿Qué es lo que está ocurriendo en La Guajira?, este es el supremo interrogante formulado por quienes con preocupación observamos la terrible situación que tiene contra las cuerdas a la infancia de la región.

Intervienen expertos en salud

 

El pasado 4 y 5 de febrero del presente año, por solicitud del Secretario de Salud del Departamento de La Guajira, Stevenson Marulanda, tuvo lugar una visita a la región de un destacado grupo de expertos investigadores que pretendía analizar y dar las primeras luces en torno a la gravedad de las situaciones de salud y nutrición que enfrentan las comunidades indígenas. La comisión estuvo integrada por el profesor Mario Hernández quien ejerce como coordinador del Doctorado en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia, la profesora Ximena Pachon del Departamento de Antropología de la misma Universidad, los doctores Juan Mendoza Vega y Germán Gamarra en calidades de presidente y secretario de la Academia Nacional de Medicina.

La visita se desarrolló en dos momentos específicos: el primero de estos consistió en una presentación de informes de distinta instancias académicas y de gobierno sobre la situación en el departamento; el segundo momento consistió en una visita a una ranchería del municipio de Manaure. Los informes fueron presentados a los expertos por el Secretario de Planeación del Departamento, el director de la Asociación de Empresas Sociales del Estado de la Guajira, tres representantes de la Secretaría Departamental de Salud, el gerente del Banco de la República en Riohacha y el Secretario Departamental de Salud.

Según la comisión en su “Informe de la visita realizada al departamento de la Guajira entre los días 4 y 5 de febrero del 2016”: “Las presentaciones de estos funcionarios permitieron hacer un balance de la situación general del Departamento en materia de calidad de vida y salud, una reflexión sobre la causalidad profunda que la genera y una aproximación al estado actual del sistema de seguridad socialgringo, de una élite totalitaria y corrupta con pretensión perpetua de Gobierno. en salud para responder a esta crisis”. La visita de campo y el diálogo sostenido entre los expertos y líderes de la comunidad durante la visita también contribuyeron a robustecer sus consideraciones frente a la problemática.

Una de las primeras apreciaciones del informe evidencia que no se puede hablar de una afectación homogénea para todos los Wayuu que habitan la península. De acuerdo a lo consignado en el documento. “La estructura social de la etnia Wayuu es la de familias extensas que configuran clanes matrilineales, con jerarquías y diferencias muy profundas que se conservan en el tiempo. Las castas inferiores que tradicionalmente han accedido a pocos medios, hoy son las más golpeadas por la situación extrema de la sequía”. Esto quiere decir que al menos dos de los factores altamente incidentes en la configuración de las situaciones actuales, por un lado los cambios profundos en el clima de la región (padecen un verano de tres años en la media y alta Guajira), por el otro los efectos poco estudiados de la desviación del Río Ranchería (2), principal fuente hídrica del departamento, no han afectado de forma homogénea a toda la población indígena. Las afectaciones presentan una profunda dispersión entre la población.

Lecturas múltiples. Algunos analistas al intentar explicar la perdida de soberanía alimentaria sobrevenida en desnutrición han referido una perdida de los conocimientos ancestrales que permitían a los Wayuu sobrevivir en medio de la escasez de agua y alimentos, también a un supuesto rechazo cultural de los indígenas a las intervenciones del Estado y de organizaciones occidentales. La comisión se refiere a esto: “Es más por la conjunción de procesos que producen y reproducen la exclusión sistemática y la precariedad en el largo plazo, sin dejar oportunidad alguna para acudir a los saberes ancestrales para superarlas”.

Algunos de los procesos particulares relacionados directamente con la precaria situación alimentaria exigen ser ampliados en sus determinaciones, sin embargo configuran el primer insumo analítico creado por los expertos responsables de la visita y del informe.

El primero de estos procesos consiste en “el escaso reconocimiento de la población por parte del Estado y subregistro de los afectados en situaciones de máxima precariedad” (3). Poco reconocimiento que posibilita la ausencia de un censo fidedigno tanto de la población como de los casos de morbi-mortalidad que no alcanzan a llegar al servicio de salud. El segundo proceso se encuentra profundamente relacionado con el primero: consiste en “la ocupación del territorio en un modelo de alta dispersión de familias extensas y clanes”, solo en Manaure y en Uribia la Gobernación ha identificado 22.037 y 7.743 puntos poblados donde pueden encontrarse entre una y diez viviendas que conforman rancherias.

El tercero de los procesos está determinado por dificultades de movilidad propias de la ausencia de vías que faciliten el transporte de personas y niños en situación de emergencia. Una red de trochas de 26.528 kilómetros integran la única infraestructura de transporte disponible en la región. El cuarto de los factores son las dificultades habitacionales que enfrentan los indígenas ante el hecho de que sus casas, fabricadas en su mayoría con bareque, están siendo pulverizadas por el viento y la sequía. Un quinto proceso refiere a la escasez de agua y alimentos mencionada, escasez estacional extendida ante la inusual prolongación de una sequía sin precedentes en la región que logró hacer que pozos construidos en la década del cincuenta y jagüeyes de donde obtenían el aprovisionamiento se extinguieran. El sexto factor incidente tiene un origen económico y político. Se encuentra determinado por la profunda dependencia alimentaria y comercial de la alta Guajira respecto de la economía venezolana, dependencia que con el cambio de las condiciones de Venezuela (4), así como con el cierre de la frontera han agudizado los problemas que sobrevienen a la ausencia de trabajo, escasez de alimentos y la ausencia histórica del Estado colombiano.

El séptimo de los factores está relacionado con características propias de la etnia Wayuu ignoradas en las intervenciones desarrolladas por el Estado sobre la comunidad indígena. Una organización social y política descentralizada ausente de líderes que representen colectivamente a la totalidad o segmentos grandes de población, una forma de habitar el territorio basado en una lógica relacional y temporal que responde a criterios de precedencia, adyacencia de los recursos y subsistencia frente a la precaridad. Los anteriores sumados al hecho de la propiedad de los Wayuu del 60 por ciento del territorio de la Guajira, configuran rasgos culturales que deben ser tenidos en cuenta al momento de efectuar intervenciones orientadas a la superación de problemáticas en salud pública. Si no son tenidos en cuenta, los esfuerzos pueden disolverse en la antesala de las intervenciones, en búsquedas infructuosas de sujetos a intervenir, en estrategias de seguridad alimentaria desfasadas de la estructura de tenencia de la tierra, así como en estrategias de intervención focalizadas en exceso por pequeños liderazgos incapaces de dirigir las intervenciones sobre el grueso de la población indígena afectada.

 

Corrupción y debilidad institucional

 

A esta realidad se suman, según los expertos, las precariedades acumuladas y la debilidad del Estado para responder a la situación a través del sistema público de salud. En el departamento de la Guajira es evidente la obsolescencia de la red de hospitales, la inexistencia de articulaciones funcionales entre las redes de hospitales del Estado y las Eps que han sido denunciadas por aceptar pagos y no prestar servicios, además de los problemas generados por la tercerización de los servicios de salud. La ausencia de un enfoque de tratamiento diferencial hacia las comunidades indígenas, es otras de las dificultades que posibilita la inoperancia de quienes deberían ser los primeros respondientes en la atención de la población afectada por desnutrición.

¿Y la corrupción? En una columna de opinión (5) titulada “Absurdos” desarrollada por María Jimena Duzán, se expone otro de los factores con fuertes incidencias en el actual estado de cosas. La periodista expone. “Los niños wayúu en La Guajira se están muriendo porque la corrupción les quitó todo, hasta dejarlos en los huesos: no vieron ni un peso de las regalías, pese a que el departamento recibió entre 2002 y 2011 [SIC, valor correspondiente a los años 1990 y 2010] el equivalente a la plata que le falta a Bogotá para construir la primera línea del metro es decir cerca de 4 billones de pesos. Tampoco les llegaron los aportes destinados para las comunidades Wayúu porque gran parte de ese dinero se quedó embolatado en las cabeceras municipales. Y por si esto fuera poco, el dinero destinado en el ICBF, para la alimentación de los niños, terminó dilapidándose en contratos con fundaciones ficticias que en realidad eran mamparas para desviar dineros a campañas políticas a costa del hambre de los niños. ¿En dónde se quedó esa plata que hoy tiene en la pobreza absoluta a la comunidad Wayúu y que ha cobrado la vida de 7.000 niños? Pues en obras inconclusas, en elefantes blancos, en niños fantasmas, en contratosde ficticios, en fundaciones sin ánimo de lucro que servían de mampara para los intereses de los políticos corruptos”.

Indignante manejo de los recursos públicos en un departamento con altos índices de corrupción, donde la administración se encuentra en manos de Oneida Pinto, lideresa política cuestionada por vínculos con redes políticas locales manchadas de sangre, narcotráfico y paramilitarismo (ver: http://www.desdeabajo.info/colombia/item/27503-territorios-tomados-por-el-neoliberalismo-el-paramilitarismo-y-la-corrupcion.html). La indignante situación de los cientos o miles de vidas que siguen extinguiéndose, sin que el Estado sepa cuántos han sido exactamente los infantes que han perecido en los últimos tres años a causa de la misma hambre que el país en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio debió extinguir hacia en el 2015 (Ver: https://www.desdeabajo.info/sociedad/item/26928-objetivos-del-desarrollo-sostenible-ods-relevan-desde-el-2015-a-objetivos-de-desarrollo-del-milenio-odm.html), no son más que los impactos generados sobre comunidades vulnerables de la confluencia del cambio climático, el oprobioso manejo de la política local, los recursos públicos y la ausencia de políticas de salud sensatas en un departamentos en peores condiciones sociales del país.



La Guajira en cifras

 

La población del departamento de La Guajira se distribuye de la siguiente manera: cabeceras municipales 45 por ciento y áreas rurales 55 por ciento. En el resto del país la distribución equivale al 75 por ciento para cabeceras municipales y 25 por ciento para áreas rurales.

 

 

De acuerdo a las proyecciones del Dane hacia el 2015 la Guajira debió contar con 957.814 pobladores de los cuales 440.594 (46 por ciento) pertenecen a comunidades indígenas. Según el Plan Departamental de Desarrollo 2012–2015, La Guajira Primero: “En la distribución poblacional por edad puede observarse que predomina la gente joven, donde los niños entre los 0 y 9 años son el 25,99 por ciento; los jóvenes y adolescentes en el rango de 10 a 29 años, el 38,50 por ciento, los adultos entre los 30 y 59 años, el 28,45 por ciento y los mayores de 60 años, el 7,06 por ciento” (5).

El informe La Guajira frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio del PNUD Colombia consigna: “En 2010, la fecundidad de las mujeres alcanzó una tasa global4 (TGF) de 4,33 hijos por mujer, un 40% más que el promedio del país (3,1 hijos por mujer). Es decir la tasa de fecundidad no ha descendido como en el resto del país como consecuencia de los cambios socioeconómicos, [...] La mortalidad infantil en el departamento muestra una tendencia a la baja, pasando de 47,1 por mil nacidos vivos en el año 1993 a 39,37 en el 2005 y a 37,66 en el año 2009. No obstante, el ritmo de descenso ha sido lento y sus niveles superan el total nacional [15,02 muertes/1.000 nacimientos, tres veces]”.

 

 

En el mismo informe del Pnud se destaca que La Guajira es un departamento rico en recursos, aporta 1.3 por ciento del valor agregado nacional (generado por el carbón), opera la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo. Entre los años de 1995 y 2010 el departamento de La Guajira recibió 3.91 billones de pesos en regalías, según el PNUD: “[...] el promedio de regalías per cápita en el periodo 1995 – 2010 para el departamento de La Guajira fue uno de los mayores a nivel nacional, alcanzando los 359 mil pesos (solo superado por los departamentos petroleros de Casanare, Arauca y Meta)”.

Las regalías y los recursos recibidos por este departamento, en absoluto se reflejan en indicadores socio demográficos de calidad de vida y pobreza. Según el Pnud: “Para el año 2010 se estimaba que el 64,33por ciento de los habitantes de La Guajira vivían en situación de pobreza. Esto quiere decir que 526.694 guajiros y guajiras viven con ingresos mensuales inferiores a $187.079 pesos, que es el valor de la línea de pobreza para el 2010 (DANE, 2010)”. Según el Dane en su Boletín Técnico del 9 de junio del 2015: “En 2014 el porcentaje de personas en situación de pobreza [monetaria] para el departamento de La Guajira fue 53,0%, mientras que en 2013 fue 55,8 por ciento, con una disminución de 2,8 puntos porcentuales”. Para el 2014 la pobreza monetaria a nivel nacional fue equivalente al 30.6 por ciento.

Para el 2014 la pobreza extrema fue equivalente al 24.8 por ciento. Estimaciones del Dnp atribuyen un indice de necesidades básicas insatisfechas para las cabeceras municipales del departamento equivalente al 40 por ciento y para las áreas rurales de 91.92 por ciento. El indice de pobreza multidimensional, según los últimos datos censales disponibles (2005) atribuyen a La Guajira un índice de pobreza multidimensional del 80 por ciento.

Según la “Evaluación y seguimiento morbi-mortalidad y bajo peso al nacer por desnutrición departamento de La Guajira”, de la Gobernación: “La Guajira está considerado uno de los Departamentos de Colombia con más alta tasa de morbi – mortalidad por desnutrición del país. En lo corrido del año 2013 se han registrado 19 niños fallecidos por esta causa, uno (1) en Albania, uno (1) en Dibulla, uno (1) en Maicao, siete (7) en Manaure, seis (6) en Riohacha, uno (1) en San Juan del Cesar y dos (2) en Uribía. [...] Los casos identificados en su gran mayoría pertenecientes a la Comunidad Indígena Wayuu10 que habitan las zonas de la alta y media Guajira (ver anexo 1 mapas de municipios que presentan eventos de morbi - mortalidad y bajo peso al nacer en el Departamento de La Guajira)”.

 

(1) Crisis Humanitaria en la Guajira 2014. Acción integral de la Defensoría del Pueblo en el Departamento.

(2) http://www.elcolombiano.com/historico/proyecto_de_desviacion_del_rio_rancheria_les_duele_a_los_guajiros-DGEC_215024 

(3) “Desconocemos la geolocalización real de las comunidades indígenas y rurales del Departamento, y por lo tanto, resulta imposible planificar la actuación sobre las mismas. No existe un censo georeferenciado de comunidades indígenas y rurales en el Departamento, adicionalmente, se pudo determinas que la diferencia idiomática entre las comunidades indígenas y la población no indígena genera dificultades al momento de registrar el lugar de procedencia (nombre de la ranchería) donde reside los niños que son llevados a los centros de salud”. EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO MORBI – MORTALIDAD Y BAJO PESO AL NACER POR DESNUTRICIÓN DEPARTAMENTO DE LA GUAJIRA, Gobernación de la Guajira. Enero del 2014.

(4) La zona rural del municipio de Uribia, al norte de La Guajira, es la más afectada por la crisis causada por las restricciones en el comercio con Venezuela y otros factores subyacentes. No se visitaron los municipios de Maicao y Manaure pero, según indicaron representantes de lpapure (corregimiento de Maicao) que participaron en las reuniones organizadas durante la misión, la situación en algunas zonas de estos otros dos municipios sería similar. Los habitantes de los corregimientos y de sus comunidades más alejadas, en particular los menores de edad, madres gestantes y lactantes y los adultos mayores, son las poblaciones más afectadas por las dificultades de acceso a servicios básicos (principalmente agua y energía eléctrica), las grandes distancias, la dependencia de las economías locales casi exclusivamente con la moneda y el mercado del trabajo venezolanos, y por los altos costos (incremento de precios entre el 40% y el 200%) de bienes de producción colombiana. INFOME FINAL MIRA: ALTA GUAJIRA – URIBIA (LA GUAJIRA), COLOMBIA. OCHA. (18 AL 21 DE FEBRERO DEL 2014).

(5) http://www.semana.com/opinion/articulo/maria-jimena-duzan-desnutricion-en-la-guajira-es-responsabilidad-de-oneida-pinto/460444 . 2 de febrero del 2016

(6) Cita a la obra “Diagnostico del Mercado Laboral de La Guajira”. Bonilla, Edgar.


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“Colombia es un país que se desconoce a sí mismo”

El cineasta colombiano Ciro Guerra tenía ganas de filmar una película en el Amazonas y supo que iba a ser posible cuando se topó con los diarios de los primeros exploradores que recorrieron la Amazonia colombiana. Ellos eran Theodor Koch-Grünberg, etnólogo alemán que brindó su aporte indispensable para reconocer las tribus de la región, y el estadounidense Richard Evan Schultes, un botánico que documentó las propiedades alucinógenas de ciertas plantas de la selva. Inspirado en esos relatos de viaje, Guerra construyó el largometraje de ficción El abrazo de la serpiente, con la historia de Karamakate, un chamán convertido en “chullachaqui”, es decir, un ser privado de emociones y de recuerdos, hasta que al conocer a unos de los exploradores su vida podría llegar a tener otro sentido. Y el film –con una exquisita fotografía blanco y negro, y hablado en lengua originaria– focaliza en el encuentro entre ese chamán amazónico y su viaje con los dos científicos mediante la narración de una relación que se da a lo largo de cuatro décadas. El film se estrenará el próximo jueves en la Argentina.


El abrazo de la serpiente es una coproducción entre Colombia y la Argentina. Las empresas argentinas son MC Producciones, de Marcelo Céspedes, y Buffalo Films, de Hori y Esteban Mentasti. El film tuvo un recorrido internacional importante y ganó numerosos premios, entre ellos el Art Cinema Award de la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes 2015. El abrazo... es también una de las cinco nominadas a Mejor Película Extranjera de las 88º entrega de los Oscar, que se celebrará el 28 de febrero. Después de sus dos primeros largometrajes, La sombra del caminante (2004) y Los viajes del viento (2009), Guerra tenía la intención de hacer una película menos personal que las anteriores. “Quería hacer una que fuera lo contrario, que se fuera a lo desconocido, e invitar al espectador a que viaje hacia lo desconocido. Entonces, empecé a investigar y leí los libros de los exploradores. Me encontré con una historia que no se había contado, y que es gira alrededor del conocimiento, de su búsqueda y de sus límites”, dice en la entrevista con Página/12.


–¿Qué expectativas le genera la posibilidad de un Oscar?


–Honestamente, en lo personal no espero nada. Estamos más que satisfechos con todo lo que ha pasado con la película. Sólo han sido buenas noticias. No esperábamos llegar hasta acá. Fue un camino muy grato y estamos muy agradecidos. Lo que pueda pasar sería maravilloso, pero me siento muy tranquilo. Pensé que iba a estar más nervioso con este tema, pero realmente estoy muy tranquilo.


–¿Y cómo vive la sociedad colombiana la primera nominación para una película de su país votada por la Academia de Hollywood? ¿Lo vive tan tranquila como usted?


(Risas) –No, realmente ha sido una noticia que ha puesto a la gente muy contenta y hubo mucha alegría. Fue una noticia durante varias semanas y recibí la felicitación del presidente. Y la volvieron a poner en los cines y está resultando un éxito muy grande de taquilla.


–¿Vio las películas que compiten con El abrazo de la serpiente?


–He visto dos: la jordana Theeb y la francesa Mustang. En general, son películas de mucho nivel y es un gran honor para nosotros.


–¿Cómo influyó en el gusto de los espectadores colombianos una historia alejada de los tópicos del narcotráfico y la prostitución?


–No creo que esos temas estén tan presentes en el cine colombiano. Es más una impresión que existe, pero si entras a mirar más profundamente no se han hecho tantas películas sobre esos temas. Igual, la gente vio mi película como algo muy sorprendente, muy novedoso y diferente a lo que estaba acostumbrada.


–¿Esta historia plantea, de algún modo, una mirada sobre los orígenes de las violencia en su país?


–Sí, ésa es una lectura que muy poca gente hace, pero sí: la película va hacia el corazón de los orígenes de nuestro conflicto, que es el tema de la tierra y la posesión. Colombia es un país que se desconoce a sí mismo muy profundamente. Lo que ha pasado siempre fue una gran duda para todos nosotros. Entonces, el cine es una herramienta para que conozcamos parte de nuestra historia y de dónde venimos como sociedad.


–En ese sentido, ¿la película es una manera de reivindicar a los antepasados?


–Sí, para las comunidades indígenas ha sido muy significativo que la película se hable en las lenguas indígenas, a punto de desaparecer algunas de ellas. Y debía acercarme a ellos como dueños de un conocimiento milenario que todavía sigue siendo importante para el ser humano.


–Pese a que el Amazonas ocupa el cuarenta por ciento del territorio colombiano, sigue siendo un misterio para sus habitantes. ¿Por qué sucede esto?


–La sociedad ha crecido de espaldas a esa región. Es muy poco el conocimiento que tenemos de las diferentes culturas que hay ahí. Los vemos simplemente como indígenas pero no tenemos conciencia de la diversidad de culturas, de idiomas y de conocimiento que hay allí. No es una historia que conozcamos. Al ver la película, mucha gente se sorprende por lo que ha pasado. Y no hemos tenido un diálogo cultural. No hemos dialogado con una literatura amazónica o con un cine amazónico. Entonces, el conocimiento del Amazonas se ha mantenido limitado al círculo académico, a los círculos de los etnógrafos y antropólogos, pero el ciudadano colombiano no tiene conciencia de lo que allí existe o de que existe.


–¿Cree, entonces, que la película puede colaborar para que valoren más la región?


–Lo máximo que podemos esperar es que la película sea una semilla en ese conocimiento y en ese respeto por las comunidades amazónicas. Y ese desconocimiento ha sido la razón por la que no le ha importado a mucha gente destruir y arrasar no sólo la tierra sino también las comunidades.


–Al pensar el rodaje, ¿se inspiró en alguna película que se haya filmado en el Amazonas?


–No, tratamos de alejarnos de los referentes cinematográficos. Nos inspiramos más en la vida misma, en la historia, en lo que ha ocurrido. La idea era ofrecer una mirada nueva yendo directamente a la raíz.


–¿Se puede decir que esta película está en las antípodas ideológicas de Fiztcarraldo, por ejemplo?


–Diría que es como un contraplano. En la película de Herzog, los indígenas no tienen una mayor figuración, no son personajes. La mía es la historia del otro lado, con la esperanza de que se vea la diferencia.


–Por otro lado, en las películas de Herzog está el tema del colonialismo...


–Sí, cuando entras a investigar la historia del Amazonas, el asunto es que un personaje como Fiztgerald (el que compuso Klaus Kinski) es un genocida, pero la película lo presenta como un soñador bucólico. Ahí es donde te das cuenta de que la historia ha sido contada desde un solo lado. No puedo decir que El abrazo... tenga la mirada de los indígenas, pero toma su punto de vista y, de alguna manera, trata de construir un puente entre esa forma de entender el mundo y la nuestra. Si la película presentara el punto de vista indígena de manera documental se volvería casi incomprensible para el espectador. Es una forma tan diferente de entender el mundo que la sensación que podría producir sería la de una desorientación total.

–Es una historia que entretiene porque tiene aventuras, pero también reflexiona sobre la destrucción de una cultura.

¿Cómo combinó ambos aspectos al momento de pensarla?


–Sigue la tradición de la narración de aventuras y está en un movimiento constante. Es una película en la que el espectador está metido dentro de una aventura. Es un viaje hacia lo desconocido. Y durante ese viaje se encuentra con el rostro del horror y la amenaza, pero al mismo tiempo es un viaje revelador. No se trata de acusar o de juzgar. Siento que el cine debe ser una experiencia, tanto hacerlo como verlo. En la medida en que sea una experiencia hacerlo, se convierte en una experiencia para el espectador. Eso es lo que creo que el espectador busca: que el cine lo transporte.


–¿Cómo fue el trabajo con los indígenas? ¿Cómo les explicó, por ejemplo, qué es el cine y qué es actuar?


–Estaba preocupado porque pensé que iba a ser muy difícil para ellos, porque son personas que no tienen contacto con la actuación, el cine ni el teatro. Pero para ellos es muy importante la narración de historias. Y tienen una fortaleza muy grande que es la tradición oral. Esa tradición oral que han mantenido durante siglos les da una capacidad muy aguda de escuchar. Ellos saben escuchar. No es fácil encontrar actores que sepan escuchar, inclusive actores formados y profesionales. Entonces, cuando tienes un actor que sabe escuchar, tienes la mitad del camino recorrido. Y ellos lo hicieron con muchísimo entusiasmo y alegría. Fue una experiencia maravillosa para todos.


–¿Cómo fue el rodaje en la selva?


–Fue un gran reto. Podría haber salido muy mal y estábamos preparados para que pasara lo peor, pero afortunadamente contamos con el apoyo y la guía de las comunidades indígenas. Ellos nos enseñaron a trabajar en la selva de una manera respetuosa, que no afectara el entorno. Y trabajamos con la protección espiritual de ellos. No pasó nada malo de todo lo que podría haber sucedido. El clima colaboró, no tuvimos ningún tipo de accidente ni de enfermedad. Vimos todo tipo de animales pero nadie resultó afectado. Entonces, fue una experiencia muy exigente a nivel físico, sin duda, pero al mismo tiempo fue muy gratificante y de mucha humildad ante el mundo.


–¿Cómo era un día de rutina en la selva?


–Nos levantábamos muy temprano en medio de un campamento que quedaba a dos horas y media del pueblo más cercano, donde aterrizan los aviones. Teníamos un desayuno normal, gracias a un servicio de comida. Luego, los actores se maquillaban y, posteriormente, nos montábamos en balsas y viajábamos, a veces media hora y otras una hora, hasta la locación. Pasábamos todo el día en la selva, muchas veces en botes o en las orillas. Fue un plan de rodaje bastante exigente que nos obligaba a estar muy concentrados y muy atentos. No hacíamos muchas tomas de cada plano. Hacíamos dos o tres. No había necesidad de hacer más, porque todo estaba muy claro, pero estábamos muy abiertos a lo que pudiera pasar. Si aparecía un animal, lo filmábamos. Pero hubo un trabajo de preproducción muy bueno.


–¿Y cómo fue el trabajo de traducción del lenguaje originario al español?


–Fue al revés. El guión fue escrito en español y los indígenas lo reescribieron y lo tradujeron. En ese proceso, el guión se transformó un poco. Y luego, ellos nos explicaron lo que ocurría en cada escena. Nosotros teníamos claro lo que decía cada escena, pero hay ciertas cosas que no se pueden traducir. Entonces, se hizo lo más aproximadamente posible.
–¿Por qué decidió filmar la película en blanco y negro?


–La película está inspirada en las imágenes de los exploradores que ellos tomaron con máquinas fotográficas antiguas. Y lo que se ve es un Amazonas que es completamente diferente a la imagen uno tiene. Son imágenes que están totalmente liberadas del exotismo, de la exuberancia. Lo que se siente es como otro mundo y otro tiempo que habla a través de las imágenes. La película habla de una percepción limitada que eventualmente se expande. Y eso era esencial. Cuando filmas de esta manera, no existen las diferencias, como que la naturaleza es verde y el ser humano es otra cosa. Cada pez, cada gota de agua, cada animal, cada hombre están hechos de la misma materia. Eso es muy cercano a la forma en que los indígenas ven el mundo. Hacerla en blanco y negro afecta todas las decisiones de la película, pero para nosotros era imposible hacerla de otra forma.


–¿Cómo fue la proyección del film terminado en la comunidad indígena que participó?


–Fue muy emocionante. Se llevó una pantalla, un proyector y sonido, y convertimos una maloca, que es una casa tradicional amazónica, en una sala de cine por una noche. Entonces, llegó mucha gente de los pueblos cercanos. Hubo gente que caminó todo el día para ir a ver la película. Remaron desde ríos lejanos. Fue muy impresionante, porque era una maloca muy grande y se llenó. Estaba repleta. La gente la veía de pie. Cuando terminó, hubo gente que pidió que la volviéramos a poner y la vio de nuevo. Fue muy emocionante.


–¿Cuáles fueron sus sensaciones al volver de la selva? ¿Cambió en algo su manera de ver la vida?


–Es difícil resumir en palabras la experiencia porque es aprender a ver la vida de otro modo. Y cuando uno vuelve todo se ve distinto. Si tuviera que resumirlo en palabras, diría que lo que obtuve fue mucha liviandad. Me siento mucho más liviano ahora. Perdí mucho peso emocional, intelectual y espiritual. Y me siento mucho más transparente. Siento que veo las cosas desde una perspectiva más transparente, pero es difícil poner en palabras algo que no es posible expresar.


–Usted dijo hace poco: “Cuando estás allí te das cuenta de que no existe una sola forma de ser humano”. ¿Ese fue el mayor impacto para usted?


–Sí. Siento que tenemos una sociedad donde hay mucho agotamiento de las formas de existir. Frente a este conflicto entre capitalismo y socialismo, es muy importante que tengamos presente que esas no son las únicas maneras de existir, que hay muchas más.

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Hacerse el de la vista gorda o morderse la cola para negociar.

Con la toma del Ministerio de Agricultura el pasado mes de septiembre, la Cumbre Agraria aceleró los ritmos de negociación con el Gobierno, buscando salir del fangoso terreno de la negociación de los 250.000 millones de pesos destinados a 237 proyectos productivos en 14 regiones del país, para pasar a cuestiones de mayor alcance sobre el modelo económico y el reconocimiento estatal de derechos sociales y políticos para las comunidades rurales. El gobierno nacional dilata y restringe los acuerdos procurando evitar una protesta campesina anunciada desde octubre del año pasado, ¿en qué va todo ello?

 

El 8 de mayo de 2014, a través del decreto 870, por medio del cual desde el Ministerio del Interior se regula una mesa de interlocución entre el ente oficial y la Cumbre Agraria, se dio inicio a una fase de negociación entre 35 voceros de comunidades campesinas, afrocolombianas e indígenas de 14 regiones socio-geográficas del territorio colombiano y el gobierno nacional en cabeza de los ministerios del Interior y de Agricultura, alrededor de un pliego común de exigencias de ocho puntos , presentado con ocasión de las jornadas de protesta de abril y mayo de ese año, y luego del estremecimiento ocasionado por el Paro Agrario de 2013.

La negociación logró sentar a las partes, desarmando la protesta y emplazando al Gobierno; pero pronto entró en un periodo de dilación jalonado por las promesas incumplidas del Ejecutivo, apalancado por la dispersión de las luchas sociales entre sí y por la desarticulación propiciada por el factor electoral entre los calendarios de las izquierdas y las organizaciones sociales del campo. Este periodo podría concluir con un nuevo paro agrario-rural en 2016.

La dilación, sin embargo, no ha podido contener el proceso de unidad entre plataformas sociales históricas de la izquierda colombiana, aunque aún no sea una unidad territorial estratégica para la disputa de territorialidades autónomas, y de múltiples –pero pequeños– modelos de producción y uso de los suelos de eficiente producción agrícola, de cultura y organización social con respetuosas relaciones ecológicas, sociales y políticas, y cuya producción bien pudiera potenciarse para la soberanía y las autonomías alimentarias de toda la población colombiana.

Por el contrario, el pliego ha pasado a ser base de la articulación programática para esta plataforma, en la que confluyen procesos políticos históricos en la lucha por la emancipación desde el campo colombiano. Esta es la potencia que la Cumbre ha logrado aglutinar de cara a la conformación de un bloque de poder alternativo que rebaje el poder estatal y dispute hegemonía a las doctrinas rígidas y unívocas de la sociedad, a la economía capitalista de mercado, industria y superconsumo, y a la ley injusta de la desigualdad. Pasaron ya más de dos años, ¿qué se ha negociado?, ¿qué puede negociarse?

Mambearse la cola.

La presión ejercida con la toma del Ministerio de Agricultura y de las instalaciones del Incoder, dio celeridad al estudio, por parte del Estado, de los 237 proyectos productivos para los cuales el Gobierno ha destinado 250.000 millones de pesos por una única vez –según expresión del propio presidente Santos–, y con posibilidad de renovación con previo estudio de su parte. A la fecha, el Fondo de Fomento Agropecuario ha desembolsado 25.000 millones de los 250.000 prometidos según informa el Ministerio de Agricultura. Las trabas son múltiples.

Recientemente la Cumbre ha entregado al gobierno nacional una propuesta para la sustitución voluntaria y gradual de los cultivos de uso ilícito, el deslinde de los campesinos cultivadores frente a los narcotraficantes y el cambio de estrategias de erradicación por sustitución voluntaria, articulada a la diversificación económica, en cuya respuesta el Gobierno fue enfático advirtiendo su desacuerdo con sacar del mercado de tierras áreas de economías campesinas a través de figuras jurídicas como los resguardos indígenas o los consejos comunitarios afrocolombianos, y en determinado caso solo llegaría a hacerlo de manera temporal; también indicó que no promoverá la investigación o promoción de usos alternativos de la coca (ésta tiene usos medicinales y alimentarios), ni asignará ingresos monetarios a familias campesinas, pues todo ello sería como morderse la cola, toda vez que promovería eslabones de la cadena productiva de la cocaína.

El lanzamiento en septiembre del año pasado del Plan para la sustitución de cultivos ilícitos, con la gerencia de Eduardo Díaz Uribe, y el acuerdo sobre el asunto con las Farc en Cuba, si bien son muestra de los pasos hacia la institucionalización de la paz en que avanza el Gobierno, permiten entrever algunos de los límites objetivos de esta negociación. Sumados a las negativas frente a la propuesta de la Cumbre, trazan el rango de posibilidades que contempla el Gobierno para negociar los reclamos sociales sobre las cuestiones y temas que no está dispuesto a tratar con los movimientos insurgentes armados, pero que definitivamente han estructurado el conflicto.

La cuestión de la coca no es menor si se considera que es una economía a la que muchos cultivadores se vieron coaccionados. Póngase como ejemplo, nada más, el precio del jornal diario de un raspachín (entre 50.000 y 70.000 pesos) y el de un recolector de café o de otro producto de uso lícito (entre 20.000 y 30.000 pesos a lo sumo). El último informe de Monitoreo de Cultivos de Coca en Colombia realizado por la UNODC a junio de 2015 , registra un incremento al pasar de 48.000 hectáreas sembradas en 2013 a 69.000 en 2014, concentradas en un 73 por ciento de departamentos tales como: Nariño, Cauca, Putumayo, Caquetá y Norte de Santander, Catatumbo, y otros territorios tales como Unión Peneya, la zona montañosa del departamento de Cauca y la frontera sur del país, zonas en donde, precisamente, se agrupan comunidades que hacen parte de la Cumbre Agraria.

El Gobierno lo reconoce y se presta al diálogo. Sabe que es un tiempo de agitación social y que no puede dejar cabos sueltos que desaten mayor inconformidad en una sociedad que anda inquieta. Aparentemente 2016 superará en número las protestas registradas durante el 2013, y una situación así pondría de relieve la cuestión sobre la confluencia y multiplicación –o no– de esa inconformidad hacia un proyecto común de país. Y ya que el Estado colombiano basa su legitimidad en el clientelismo y sobre la siempre postergada promesa de un estado social de derecho en una economía dependiente, el Gobierno sabe que se muerde la cola si fortalece proyectos que son la base de un modelo económico y político contrario al suyo, pero procura perseguirla para evitar avances en la conformación de un bloque que apalanque un proyecto común por un país pluralista en el derecho, autónomo en la planificación y en los gobiernos territoriales, equitativo en la distribución de la riqueza nacional, justo en el reconocimiento de las diferencias políticas, politizado y no polarizado, encaminado al mejoramiento de la vida de TODA la población y dirigido por amplias mayorías organizadas.

Por lo pronto, la dilación cumple con sus propósitos. Los encuentros logrados por la Cumbre, presionando al diálogo con los entes comprometidos, no dejan más que mesas técnicas conformadas por las partes, con el objetivo de decantar las diferencias y acuerdos entre las propuestas de las comunidades y los límites que se permite el Gobierno. La erradicación forzada no es prescindible por el momento y esta negociación ahora tendrá que vérselas con la liquidación del Incoder.

La vista gorda hacia el país rural

En una reunión sostenida el pasado 10 de febrero, Eduardo Días Uribe reconocía que la alimentación de los centros poblados del país dependía de la producción campesina. Esto no es suficiente. Es preciso reconocer que la producción campesina es mucho más productiva que el monocultivo agroindustrial o la ganadería extensiva; si se le permitiera su ampliación territorial y la priorizaran en las estrategias de seguridad alimentaria, sería suficiente para sostener la soberanía alimentaria de toda la población -concepto que incomoda al Gobierno. En un estudio publicado recientemente por Fedesarrollo, se indica algo que desde hace décadas vienen diciendo sectores críticos de la sociedad, a través de organizaciones campesinas y desde algunas academias, a saber: los minifundios son más productivos que los latifundios y también que los predios de mediano tamaño; la producción campesina abastece el 35 por ciento del total de consumo de los hogares, y corresponde a más del 50 por ciento del producto nacional agrícola .

Las lejanías de algunas de estas comunidades agrarias respecto de los circuitos de mercadeo y de tecnologías de producción, más la creciente importación de alimentos, hacen de la producción agrícola campesina una alternativa poco viable y en esa situación es que la coca llega a ser una economía rentable. Economistas de escritorio, representantes de sus propios intereses y los funcionarios del Gobierno se sorprenden al advertir configuraciones socioeconómicas entre los cultivadores de coca y los poblados cercanos, no así, al momento de reconocer la ilegitimidad del Estado ante las comunidades. Guardan esperanza en su estrategia de dilación y de negociación dividida a nivel regional, sectorial y por organización social, buscando impedir el momento en que la negociación deba asumir los puntos gruesos de ese pliego, que en definitiva no se logrará con las condiciones de negociación impuestas por el Ejecutivo, tampoco sin un gran pulso destituyente que abra campo a un proyecto alternativo de país.

Por lo pronto, las reuniones con el Ejecutivo serán mantenidas cada mes, buscando acuerdos y desacuerdos mientras se prepara una movilización rural en la que cruzan cuestiones como la firma de los acuerdos de paz, la presión de la ONU al gobierno en materia de cultivos de uso ilícito y paz, la explosión de protestas en medio del cierre del ciclo de negociación entre el Gobierno y las Farc y la también dilatada negociación con el Eln, todas cuestiones que merecen seguimiento en los próximos meses.

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Lunes, 12 Octubre 2015 14:04

Pregúntenle al oso polar

Pregúntenle al oso polar

Si consideramos utopía la idea de lo que debería ser, podemos tildar de utópica la idea de una relación humana con la Tierra como una igual, con derechos. Y en ella, las bestias. No fue ocurrencia de dos geógrafos franceses designar al oso polar como animal geopolítico. En un adelanto de su libro sobre el Ártico, Farid Benhammou y Rémy Marion discuten las perspectivas del área en el futuro cercano (Le Monde Diplomatique, septiembre de 2015, edición francesa). Su devenir impactará al mundo entero, y ya sesiona un Consejo del Ártico formado por las ocho naciones circumpolares y sus comunidades originarias en América, Asia y Europa. Predominan las dos grandes potencias. Y la tercera, China, encabeza la cola mientras crece el número de pretendientes sureños. En tal Consejo saben que lo que sea malo para el oso lo será para el resto del planeta. Resulta más que simbólico plantear que no habrá democracia viable si no se escucha a los pueblos y a la naturaleza.

La concepción de la Pachamama (bajo nombres y marcos míticos diversos) aún inspira millones de vidas. No nació ayer ni morirá mañana. Al no ser mayoritaria en las relaciones de los humanos entre sí y con la naturaleza, recibe trato de marginada, negada, exilada, prohibida. Y no obstante pervive en los territorios indígenas de América y en los pueblos originarios del Ártico.


Con el término quechua Pachamama, los pueblos andinos históricos atribuían un carácter divino al mundo natural, y lo asociaban a la fertilidad, lo agrícola, lo femenino. Aún hoy, los mapuche hablan de Ñuke Mapu para expresar algo similar; no la consideran diosa pero significa la unidad de los seres, del pueblo mapuche y de la Tierra en sí. Qtxu' Tx'otx' en mam, Qanan Ulew en k'iche'. Para esta Madre, dicen los tojolabales, los humanos somos sólo algunos de sus huéspedes. El tseltal piensa que el equilibrio se conserva por el trabajo en común de los guardianes de la Tierra y las fuerzas naturales.


Entonces, si existe en la práctica, quizás no debamos llamarla utopía. Antigua, no anticuada, plantea un proyecto de futuro para la humanidad, alternativo a otros de mejor cartel y mayor poder. Pensar el mundo natural como unidad más que humana –por encima del parloteo capitalista de apropiación y extracción– representa un llamado a la cordura para una civilización global que la pierde aceleradamente. El concepto de que somos inseparables de los demás seres es aceptado ahora en espacios diversos y distantes, hilo de esperanza más que sueño guajiro. (Y si bien la Guajira real y sus pobladores indígenas se encuentran bajo amenazas extremas, participan en el sueño que se sueña con las manos y cosecha tanto frutos como pensamientos útiles). No importa que alguien la haga moda o demagogia, a nadie le hace daño considerar imaginable un equilibrio con los otros seres.


En un texto reciente en Página 12, el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos propone una lectura sobre la utopía para ser leída en 2050 sin tomarle prestado nada a la literatura distópica: Algún día, cuando se pueda caracterizar la época en que vivimos, la principal sorpresa será que todo se vivió sin antes ni después, sustituyendo la causalidad por la simultaneidad, la historia por la noticia, la memoria por el silencio, el futuro por el pasado, el problema por la solución. Así, las atrocidades bien pudieron atribuirse a las víctimas; los agresores fueron condecorados por su valentía en la lucha contra las agresiones; los ladrones fueron jueces; los grandes responsables políticos pudieron tener una cualidad moral minúscula en comparación con la magnitud de las consecuencias de sus decisiones. Fue una época de excesos vividos como carencias; la velocidad fue siempre menor de lo que debía ser; la destrucción siempre justificada por la urgencia de construir. El oro fue la base de todo, pero estaba asentado en una nube. Todos fueron emprendedores hasta demostrar lo contrario, pero la prueba de lo contrario fue prohibida por las pruebas a favor. Hubo inadaptados, aunque la inadaptación apenas se distinguía de la adaptación: tantos eran los campos de concentración de la heterodoxia dispersos por la ciudad, por los bares, por las discotecas, por la droga, por Facebook.


Tras un análisis en futuro del poco esperanzador presente, Sousa dos Santos pregunta dentro de 35 años: ¿Por qué persistimos, después de todo? Porque estamos reaprendiendo a alimentarnos de la hierba dañina que la época pasada intentó erradicar recurriendo a los más potentes y destructivos herbicidas mentales: la utopía.


Volverá a ser pensable cuando hayamos escarmentado. Ya Raúl Zibechi reconocía en su saludo a los indignados en Nueva York que, en tanto la civilización del dinero está mostrando todas sus miserias, nuestros corazones se vuelven a la experiencia de los pueblos indios, a sus formas de vida colectiva, sencilla, en diálogo con la Tierra de la que formamos parte. Ellos son inspiración y fuente de esperanza".

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Con ascendencia común, indios de la Amazonia y aborígenes australianos

El continente americano fue poblado por una gran ola migratoria hace menos de 23 mil años y algunos indios de la Amazonia tienen ascendencia común con los aborígenes australianos, según dos estudios.


Antropólogos y arqueólogos debaten desde hace tiempo sobre los orígenes de los primeros pobladores de América.
La tesis más aceptada es la de migrantes llegados de Asia que atravesaron la franja de tierra que unía Alaska con Siberia, hoy sumergida en el estrecho de Bering. Sin embargo, sigue abierta la pregunta de cuántas corrientes migratorias sucesivas hubo y en qué momento ocurrieron.


Basándose en estadísticas genéticas de individuos antiguos y modernos de América, Siberia, Oceanía, Europa y África, Maanasa Raghavan, de la Universidad de Copenhague, y sus colegas aseguran que los primeros amerindios llegaron de Siberia en una sola ola migratoria, hace menos de 23 mil años.


Los migrantes permanecieron inicialmente entre Alaska y Siberia oriental 8 mil años, antes de seguir su camino y repartirse a lo largo de América. Según el estudio, publicado este martes por la revista estadunidense Science, las diferencias genéticas entre las poblaciones amerindias actuales provendrían no sólo de distintas corrientes migratorias, sino de encuentros que se produjeron después de la gran migración inicial.


El equipo puso además en evidencia un vínculo genético, que aparece tras la ola migratoria inicial, entre ciertos amerindios y poblaciones de Asia del este por un lado y los australo-melanesios de Papuasia, las Islas Salomón y el sudeste asiático, por otro. Este sorprendente descubrimiento indica que la población del nuevo mundo no permaneció aislada del viejo mundo tras su migración inicial, precisa el estudio.


Por su parte, David Reich y Pontus Skoglund, de la Escuela de Medicina Harvard de Massachusetts, compararon el genoma de 309 poblaciones amerindias de América Central y del Sur con el de 197 personas alrededor del mundo.


Según esas pruebas genéticas, publicadas por la revista británica Nature, ciertas poblaciones amerindias de la Amazonia estarían más vinculadas genéticamente a los primeros indígenas de Australia, Nueva Guinea y las Islas Andaman (India) que a los actuales pobladores de Eurasia y las Américas.


Los científicos piensan que las mezclas genéticas se produjeron antes de la población de la Amazonia.


Nuestro estudio sugiere que los amerindios no tienen una sola población de origen, sino tuvo otros aportes. Lo cual no es contradictorio con los resultados de Maanasa Raghavan, precisó Pontus Skoglund.


Esa población fundacional desciende de los siberianos y de gente relacionada con los asiáticos orientales modernos. Pero el ADN de los americanos modernos indica que otra población cruzó el puente terrestre y contribuyó a la herencia de algunos nativos actuales de la Amazonia brasileña, según los investigadores.


Este segundo grupo, llamado Población Y, tiene sus raíces en un grupo asiático que ya no existe, pero que también dejó su impronta genética en pueblos nativos modernos de Australia y Nueva Guinea, insistió Reich.


La Población Y aportó apenas una fracción del ADN actual de los pueblos amazónicos. A diferencia de migrantes reconocidos anteriormente, no está claro cuándo se apartaron del puente, precisó Reich. Pero es evidente que llegaron a la amazonia hace mucho tiempo y debe considerárseles un segundo grupo fundacional.


El trabajo incluye las primeras pruebas contundentes de que algunas poblaciones nativas de América deben su origen a una segunda fuente, dijo Deborah Bolnick, de la Universidad de Texas en Austin, quien no participó en el trabajo. Es indicio de que la historia de las poblaciones nativas es más compleja de lo que se pensaba, acotó.

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Viernes, 26 Junio 2015 07:04

Científicos (y ciencia) sin patrón

Científicos (y ciencia) sin patrón

La reciente organización de congresos y encuentros científicos por la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, fue un buen momento para comprobar el crecimiento de los paradigmas alternativos en la salud, la ciencia y la tecnología. "¿De qué lado estamos?", fue la pregunta que atravesó los debates.

 

Científicos de nueve países latinoamericanos y del Caribe, profesores, estudiantes y militantes de movimientos sociales, debatieron durante una semana aspectos medulares del modelo extractivo imperante en la región. Mucho más allá de la tradicional denuncia sobre sus efectos en el ambiente y la salud, se escuchó una amplia gama de ponencias, desde las que se focalizaron en sólidos análisis científicos hasta las que defendieron modos alternativos de vida, como el "buen vivir".


El análisis de la alimentación fue uno de los tópicos más concurridos, que incluyó desde las exposiciones de dos clásicos, como las autoras de libros exitosos (Soledad Barruti, Malcomidos, y la francesa Marie-Monique Robin, El veneno nuestro de cada día), hasta un análisis de la dieta de Messi a cargo de la nutricionista Myriam Gorban.


La Semana de la Ciencia Digna en Salud, que incluyó al Congreso Internacional de Salud Socioambiental y el de Formación Docente, además de los encuentros de comunicación y ciencia y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, celebrada del 15 al 19 de junio, contó con más de 70 actividades, hubo 113 disertantes en conferencias, coloquios y talleres, 110 trabajos académicos, la presentación de cuatro libros, y actuaciones folclóricas al final de cada jornada.


El documento constitutivo de la Unión de Científicos se divulgó al comienzo del congreso, el 16 de junio, fecha del nacimiento del científico Andrés Carrasco, fallecido el año pasado e inspirador de quienes se oponen a los transgénicos, desde que formulara denuncias sobre el nocivo papel de los agrotóxicos en la salud y el ambiente. La declaración sostiene que "el quehacer científico debe desarrollarse de una manera éticamente responsable", aboga por la prohibición total de los agrotóxicos y sostiene que los impactos de la ciencia y la tecnología deben abordarse "desde la filosofía y las ciencias sociales".


Ciencia y cultura.


Los dos congresos anteriores estuvieron más acotados en cuanto a la participación de científicos y se enfocaron en las denuncias hechas por los movimientos sociales sobre los efectos de los plaguicidas. En esta ocasión los análisis y las propuestas de reconocidos científicos jugaron un destacado papel.


La docente y ex diputada argentina Marta Maffei reflexionó, en el inicio del evento, sobre la labor docente en contextos de extractivismo. "Vivimos una crisis civilizatoria que se acelera y genera confusión, cuyo epicentro es la cultura, además de una contaminación simbólica que no nos deja pensar con claridad", dijo. Agregó que el economicismo acota la posibilidad de tener miradas holísticas.


El genetista brasileño Rubens Nodaris, de la Universidad Federal de Santa Catarina, en Florianópolis, explicó las razones culturales por las cuales "la tecnología entusiasma", pero se extendió en las "promesas no cumplidas" de la ciencia. Afirmó que "en los últimos 70 años la ciencia está legitimando lo desconocido", destacando el papel de la agricultura química, la nanotecnología, los organismos genéticamente modificados y la vida sintética, como ejemplos de su afirmación.


Afirmó que el modelo extractivo sobrevive sólo por los subsidios estatales y la posibilidad de externalizar sus costos ambientales, ya que éstos no se trasladan a los precios de los commodities. Con datos en la mano, mostró que –según las agencias oficiales– en las próximas décadas en Estados Unidos (el país con mayor superficie de cultivos transgénicos) un 41 por ciento de la población sufrirá algún cáncer y que uno de cada cinco morirá por ese motivo.


Uno de los principales motivos de la alimentación, ya que la dieta es cada vez menos variada y con más calorías: 75 por ciento de los estadounidenses tienen sobrepeso. Enseñando gráficas, mostró que desde 1995, cuando se liberaron los transgénicos, creció el hambre en el mundo. Y se detuvo en uno de los temas más debatidos en el congreso: las diferencias entre las previsiones que se hacen en los laboratorios y la realidad.


En Brasil, el segundo productor mundial de transgénicos, existe un grave problema para controlar las malezas súper resistentes. Entre 1996 y 2010 ese tipo de malezas se multiplicó diez veces, con 60 especies resistentes cuyo combate ya supone un 10 por ciento de los costos de producción. Por eso hizo hincapié en atender incertidumbres y riesgos, y que la ciencia debe jugar un papel precautorio.


El argentino Carlos Vicente, integrante de la asociación Grain, destacó que en toda la región hay resistencias a las nuevas leyes de semillas que impulsa Monsanto. Recordó que en Colombia, en 2011, las fuerzas armadas irrumpieron en los almacenes de agricultores arroceros en la provincia de Huila, destrozando de manera violenta 70 toneladas de semillas que iban a resembrarse, algo prohibido por la ley que protege a las patentes.


Dijo que Monsanto pretende modificar las leyes de semillas para cobrar regalías, "ahora que toda la región está sembrada con transgénicos". Mientras la Unión Europea le negó a la multinacional el derecho a regalías, la presidenta argentina Cristina Fernández había anunciado en 2012 una nueva ley a su medida, el mismo año que la empresa decidió invertir en una planta de semillas en Malvinas Argentinas.


Hasta ahora la oposición de las organizaciones campesinas y de pequeños y medianos productores rurales, además de la oposición ciudadana que forzó la paralización de la construcción de la planta de semillas, consiguió impedir que se avanzara en esa dirección. La nueva legislación está destinada a impedir una ancestral práctica campesina como es la selección y guardado de semillas para las siguientes cosechas.
MOSQUITOS GM.
La liberación de mosquitos transgénicos se considera una de las mejores formas para combatir el dengue, del que se contagian 50 millones de personas en el mundo cada año, y de las cuales medio millón necesitan atención hospitalaria. Algunas fuentes estiman que más de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad.


El ingeniero en bioquímica Camilo Rodríguez, máster en ciencias posgenómicas por el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse, Francia, analizó en detalle y con abundante material gráfico los problemas que puede generar la liberación masiva de mosquitos transgénicos al ambiente, sin contar con las debidas cautela y prevenciones.


La ingeniería genética no es precisa, dijo, contradiciendo el discurso de las empresas del sector. Los mosquitos transgénicos se crían en laboratorios y son programados genéticamente para morir en la fase larval en ausencia de un antibiótico de uso común, como la tetraciclina. Luego se liberan miles de millones en el ambiente para que superen la cantidad de machos silvestres y se crucen con hembras silvestres que son las que trasmiten el dengue. Como la mayoría de las crías muere antes de alcanzar la edad adulta, se consigue reducir la población silvestre de mosquitos Aedes aegypti, que trasmiten el dengue.


Según Rodríguez, la falta de tetraciclina en el ambiente, que actúa como interruptor genético, no es absoluta, como prevén los laboratorios. Hasta el 3 por ciento de los mosquitos transgénicos sobreviven sin tetraciclina y hasta el 18 por ciento sobrevivieron cuando se los alimentó con comida de gato elaborada con pollos criados industrialmente, que contiene el antibiótico tetraciclina.


Los efectos secundarios abundan. En Panamá se registra un aumento de la cantidad de Aedes albopictus (mosquito-tigre, asiático) por la disminución del Aedes aegypti. El primero ha sido descrito como más peligroso por ser una especie más invasiva, y podría ser difícil de combatir si llega a ser dominante en la zona. La empresa Oxitec, que libera 4 millones de mosquitos machos por semana en Brasil, no ha publicado pruebas de que la disminución de la población de mosquitos Aedes aegypti reduzca la incidencia del dengue. Además, cuando los mosquitos transgénicos de Oxitec se cruzan con mosquitos silvestres, pueden trasmitir algunos de sus rasgos genéticos a la población de mosquitos silvestres.


En suma, el caso de los mosquitos transgénicos es un buen ejemplo de la incertidumbre existente en las relaciones entre ciencia, sociedad y ambiente. La tetraciclina, por ejemplo, no existe en aguas limpias que son el hábitat natural del Aedes aegypti, pero abunda en los desechos urbanos. "Con el tiempo –destaca el ingeniero bioquímico– cabe suponer que el mosquito transgénico puede desplazar al mosquito silvestre, y puede convertirse en vector de otras enfermedades." Más aun, algunos mosquitos genéticamente modificados pueden ser hembras que trasmitan dengue.


Un  tsunami invisible


El ecuatoriano Arturo Quizhpe es pediatra, fue decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca y es coordinador regional del Programa de Acción frente a la Resistencia a los Antibióticos (Re Act). "Lo más grave es que el problema sigue siendo invisible", le dijo a la Bbc hace dos años. Considera que la resistencia a los antibióticos afecta especialmente a los países en vías de desarrollo, "y dentro de cada uno afecta a los sectores más vulnerables; a los niños, a los recién nacidos y a la población económicamente desfavorecida".


En el Seminario de la Ciencia Digna, Quizhpe fue tan firme como la Organización Mundial de la Salud cuando, meses atrás, afirmó que "muchas infecciones comunes dejarán de tener cura y podrían volver a matar". Pero en opinión de Quizhpe, "el problema no está en la catástrofe sino en el deterioro de la vida", poniendo así distancias con los organismos internacionales que utilizan la palabra "apocalipsis" para describir el futuro inmediato. Recordó que desde la década de 1980 no se ha descubierto una nueva clase de antibióticos, por lo que la ciencia va muy detrás de los daños que ella misma produce.


Su mirada holística lo llevó a defender que "existe una sola salud" y que la salud humana está estrechamente ligada a la salud animal y vegetal, por lo que propuso establecer nuevas relaciones entre ellas, incluyendo a microbios y bacterias. Como señala la "Declaración Resistencia a los Antibióticos", redactada por una coalición de organizaciones en Ginebra en 2014, "debemos evitar vernos en guerra contra las bacterias y aprender a vivir más armoniosamente con ellas, salvo en las raras ocasiones en las que las cepas infecciosas ponen en riesgo nuestra salud".


En esa dirección, Quizhpe destacó que las bacterias conforman un porcentaje importante de la biomasa, que es el miedo lo que lleva al abuso de antibióticos y que "ese quilo de bacterias que tiene nuestro cuerpo es un saber clave". Fue más lejos: "Podemos aprender de las bacterias, ellas resuelven colectivamente, conforman un súper cerebro donde no hay genios, y tienen una altísima comunicación".


Todo indica que va creciendo, de modo lento pero constante, la porción de científicos críticos y comprometidos con sus sociedades, y no sólo con sus bolsillos. Algo que va de la mano de nuevos paradigmas que, como señalan los científicos comprometidos, pasa por suplantar la metáfora de la guerra en la relación seres humanos-gérmenes por "una metáfora más ecológicamente fundamentada, que incluya el punto de vista de los gérmenes sobre la infección".*


No será sencillo modificar el paradigma de la guerra contra la naturaleza ni la idea de las soluciones tecnológicas a todos los problemas. Pero los paradigmas alternativos se vienen abriendo paso con notable potencia: desde los ámbitos científicos hasta los culturales, desde la experiencia histórica de los pueblos originarios hasta las comunidades religiosas. Tal vez estemos dando, como humanidad, los primeros pasos para que la sociedad vuelva a apropiarse de la ciencia y la salud; lo que pasa, de modo inevitable, por expropiársela a las grandes multinacionales.


*. La cita pertenece a Joshua Lederberg, biólogo molecular que obtuvo el premio Nobel de medicina en 1958.


Encíclica ambientalista

Alabado sea lo verde


La manía ecologista llegó al Vaticano. Para horror de desarrollistas y productivistas a ultranza, el papa Francisco difundió días atrás la encíclica "Alabado seas", en homenaje a san Francisco de Asís. A lo largo de 192 páginas y 246 apartados, el texto destaca la relación entre la degradación del ambiente y el aumento de la pobreza en el mundo, y hace un llamado para salir de la "espiral de autodestrucción".


"Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla", dice la encíclica cuando analiza la relación entre la humanidad y la naturaleza. Hace una defensa especial de los "infantiles", como definen algunos presidentes latinoamericanos a los ambientalistas: "Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo".


Colocó el dedo donde duele al denunciar a quienes despachan el debate sobre el ambiente con argumentos simplistas: "El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas".


Según frei Betto, "ninguna otra encíclica contiene tanta poesía", pero esta es además muy dura con ciertas posiciones políticas y la cultura consumista. Fiel a su propuesta de una "ecología integral" (que para Leonardo Boff es la novedad de este texto), denunció "la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada".


El texto de Francisco establece también una íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, critica "al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología", formula una invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, y formula una severa crítica a los líderes políticos internacionales como responsables y beneficiarios de este modelo.


Según el sociólogo francés Edgar Morin, esta encíclica papal es tributaria de la cultura latinoamericana, que coloca a los pobres en un lugar diferente al europeo, donde en su opinión son marginalizados: "En la encíclica el concepto de pobreza está vivo, como en las manifestaciones del Movimiento Sin Tierra o del pueblo brasileño". Sostuvo, además, que el texto se entronca con las tradiciones populares argentinas, un país que "conoció tantas privaciones y donde hay una vitalidad democrática extraordinaria" (La Croix, domingo 21).


"Este mensaje –concluyó Morin– tal vez sea la primera acción para una nueva civilización", pero no es un milagro, "porque era necesario que un papa llegara de allá, con esta experiencia humana", dijo en referencia a la relación de Francisco con las culturas indígenas, negras y populares de esta región.


Es evidente que "Alabado seas" no tendrá la menor influencia entre los poderosos, a quienes denuncia en varios pasajes, ya sean empresarios, especuladores o gobernantes. Sin embargo, este texto potente y reflexivo será bien recibido por muchos creyentes en los cinco continentes y, en particular, por los ambientalistas que vienen siendo hostigados en muchos países como "enemigos del progreso". Entre el 5 y el 8 de julio Francisco visitará Ecuador, donde Rafael Correa mantiene una dura pugna con indígenas y ambientalistas por sus emprendimientos mineros e hidrocarburíferos.

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Viernes, 26 Junio 2015 06:57

"Esa educación te anula"

"Esa educación te anula"

En esta entrevista, la boliviana Choque Quispe describe los problemas que enfrentan los jóvenes de pueblos originarios en la universidad latinoamericana y habla sobre la experiencia itinerante de la Cátedra Indígena en la región.

 

"Eres así y te toca luchar porque eres así." Ese fue el llamado que María Eugenia Choque Quispe escuchó cuando, cobijada por una agrupación estudiantil con nombre de guerrero aymara, decidió transformar la opresión racista en el puntapié inicial de una larga batalla por devolver a los pueblos indígenas su orgullo. Choque Quispe es aymara, nacida tierra adentro en la altiplanicie boliviana, y es además licenciada en Trabajo Social, magister en Historia Andina y, entre otras cosas, integrante de la Cátedra Indígena Intercultural, que funciona en la región y en forma itinerante. De visita en Buenos Aires, donde abrió el Coloquio Educación Superior y Pueblos Indígenas en América latina, organizado por la Untref, dialogó con Página/12 e insistió en la necesidad de recuperar los conocimientos y saberes indígenas y de permear una estructura universitaria que considera un resabio del colonialismo. "Esa forma de educación te contradice y te anula como ser humano", dijo.


–¿Qué es la Cátedra Indígena Intercultural?


–La cátedra tiene un largo proceso de trabajo en lo que es la educación superior a través de diplomados y maestrías, que se realizan en relación con las organizaciones indígenas a nivel de la región. Ha ido desarrollando pétalos de formación en temas como espiritualidad, mujer indígena, producción y economía, políticas del buen vivir. Hemos ido trabajando en la mirada de recuperar lo propio, recuperar conocimientos y saberes indígenas en el marco de fortalecer la identidad de los pueblos, devolverles la autoestima, derechos, el orgullo. Ese es el objetivo fundamental, porque encontrarte con tu historia es como mirarte al espejo y encontrar quién eres.


–¿Se confunde la recuperación de las tradiciones indígenas con la vuelta al pasado?


–Sí, porque los conocimientos indígenas no porque sean ancestrales son antiguos. Son innovadores porque los pueblos indígenas estamos en las ciudades y nos hemos adaptado a los avances tecnológicos utilizándolos incluso en favor de la reafirmación de nuestra identidad. Los saberes indígenas no han sido considerados hasta ahora en su dimensión total; son vistos como retrógrados o, positivamente, folklóricos, pintorescos. No se considera que son una reafirmación política, como tampoco se los ve como una forma de hacer ciencia.


–¿Su idea es que estos saberes indígenas se vayan integrando a la educación formal y no que sólo se pueda acceder a ellos a través de programas especiales?


–Esa es la educación intercultural bilingüe. No podemos mezclar agua con aceite, pero sí podemos hacer que los conocimientos y saberes indígenas sean parte de la formación. Que el niño desde que ingresa a la educación formal tenga la posibilidad de no odiar su cultura, sino de fortalecer su identidad.


–¿Las universidades tal como funcionan hoy son testimonio del colonialismo?


–Sí, porque lo que hacen esas universidades es educarte en otro sistema sin tomar en cuenta tu razón de ser o tu pensamiento. Te llevan a la contradicción y por eso se reniega y por eso hay suicidio y autolesión en la juventud indígena. Cuando uno viene a la ciudad, el racismo, la discriminación, la falta de trabajo, el choque cultural te lleva a una autolesión. Es precisamente porque esa forma de educación te contradice y te anula como ser humano. Esta es una sociedad que te oprime y uno a veces llora el ser indígena, lo maldice.


–¿Cómo fue su propia experiencia como estudiante aymara en la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz?


–Vengo de padres que son analfabetos para la educación formal, pero fueron mis primeros mentores en mi identidad. Yo soy Choque Quispe, dentro de la lógica occidental mis apellidos, mi cara, mi vestimenta, son bien marcados, no hay por dónde perderme: yo soy aymara con mucho orgullo, pero cuando vine a la ciudad viví yo misma el conflicto. Uno ingresa a la universidad y tiene que acomodarse y ese acomodo es sufrimiento, pasando por la vestimenta en la mujer indígena. Yo vengo de la carrera de Trabajo Social, era donde creía poder estar con mis similares. Pero no había similares míos. Siempre me sentí sola y excluida, hice mis trabajos prácticos sola, me defendí sola y salí adelante sola. Pero tuve la gran oportunidad de ser miembro del Movimiento Universitario Julián Apaza y en la década del '90 decidimos mostrar un rostro indígena dentro de la universidad y en La Paz. Ese racismo, esa discriminación nos dio mucha rebeldía y fortaleció nuestra identidad. Ha sido como devolvernos la autoestima, como quien dice "eres así y te toca luchar porque eres así".


–¿En qué se diferencia el modo de construir saber en la universidad tradicional y en las comunidades indígenas?


–La forma de transmisión de conocimiento en las comunidades indígenas es oral, generacional y se realiza a través de los mitos. Los saberes indígenas se leen en el marco de la madre naturaleza y eso no lo consigues en los libros: lo consigues en la voz de los mayores. La educación formal es una educación individualizada y dividida entre quien sabe y quien no. En cambio, en la educación indígena la construcción del conocimiento es colectiva, es integral. El conocimiento no es de arriba a abajo, es circular. El principio del qhip nayra también es parte del método epistemológico. Qhip quiere decir atrás; nayra quiere decir adelante y también quiere decir ojo y puede ser también pasado. En el aymara todo concepto tiene su razón de ser y tiene su tiempo y espacio. Entonces, el qhip nayra es un camino de conocimiento que permite entender el presente a través de una interrogación al pasado. Para mí, el pasado no es pasado, se actualiza en mi vida, en mi lucha, se actualiza en mi camino político.


–¿Cómo ve el proceso en las universidades latinoamericanas? ¿Hay lugar para integrar nuevos saberes?


–Es difícil aún, pero está el impulso de las fuerzas indígenas. Antes era muy difícil hablar, hacer prevalecer tus ideas, entrar a un debate. El profesor es el que sabe y tú no sabes y por mucho que quieras contestar son banalidades lo que tú sabes. Sin embargo ahora en la Universidad Pública de El Alto metimos el tema de historia andina, haciendo uso también de literatura posmoderna. Son pequeñas experiencias de educación indígena que convergen en un mismo objetivo. Pero el racismo persiste. Que tu lengua no sea institucional es racismo, que no se reconozca lo que los pueblos aportamos para la humanidad a través de nuestros conocimientos es racismo y discriminación; es señal de que no les cuadra que somos iguales. Tú lees los primeros registros de varios cronistas de la colonización y ves que a los indígenas los dibujan con rostros de niños. Así es como se conceptúa a los pueblos indígenas: como menores de edad que necesitan titularidad de protectores.

 

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35 eurodiputados firman en apoyo a las víctimas de Chevron en Ecuador

MADRID. -Un total de 35 eurodiputados han firmado una declaración de apoyo a los afectados en Ecuador por los vertidos contaminantes de la petrolera Chevron Corporation en la que exigen la reparación de los daños ambientales y sociales causados por la "irresponsabilidad" de la compañía estadounidense, que operó en el país latinoamericano entre los años 1964 y 1990.

La carta, redactada por el Comité Español en Defensa de la Amazonía Ecuatoriana (CEDAE) e impulsada por el eurodiputado de Izquierda Unida Javier Couso, está suscrita por miembros del Grupo de la Izquierda Unitaria (GUE/NGL), de la Alianza Socialista (S&D) y el Grupo de Los Verdes (The Greens/ EFA) y en ella aparecen las firmas, entre otros, de Grabriele Zimmer, Ramón Jáuregui, Elena Valenciano, Marina Albiol, Pablo Iglesias, Ernest Urtasun, Miguel Urban o Jean-Luc Mélenchon.

El CEDAE y los europarlamentarios piden que se cumplan las sentencias de los tribunales ecuatorianos por las cerca de 80.000 toneladas de residuos tóxicos vertidos a la selva amazónica y condenan "el intento de Chevron de endosar al Estado ecuatoriano su responsabilidad en los daños" ocasionados. Asimismo, exhortan a los gobiernos con contratos comerciales con la petrolera a "revisar" dichos acuerdos y a exigir "el respeto y cumplimiento de las leyes, normas, decisiones judiciales, y de la soberanía de cada estado del mundo".

La carta, que se ha hecho pública coincidiendo con el Día Internacional contra Chevron-Texaco, se ha materializado después de una visita al Parlamento Europeo el mes pasado de Pablo Fajardo, abogado de los afectados, y Gladys Huanca, víctima directa de los vertidos en una ronda de contactos para recabar apoyos en el caso.

"Entre más gente conoce la realidad de su crimen es más complicado para ellos [para Chevron]. Es importante tener este apoyo. Estoy seguro de que este tipo de batallas, de forma aislada, nunca puedes ganarlas. Requieres de una fuerza común y colectiva para tener éxito", dijo Fajardo en conversación con este periódico.

"Vengo a pedirles ayuda aquí a los europeos porque nos toca seguir luchando. Nos han dejado completamente contaminada la Amazonía. Estamos luchando muchísimo hasta que nos paguen todo lo que nos ha contaminado con hidrocarburos", añadió Huanca, quien ha perdido a su marido, sus suegros y dos sobrinas a consecuencia del cáncer que se ha extendido entre las comunidades de las zonas contaminadas.

LABERINTO JUDICIAL

Tras una década de pleitos judiciales, en noviembre de 2013 la Corte Nacional de Justicia de Ecuador dio la razón a los 30.000 indígenas de Lago Agrio, al noreste del país, y condenó a Chevron a pagar una multa de 9.500 millones de dólares por lo que está considerado como uno de los mayores desastres medioambientales de los últimos años.

La compañía estadounidense, que se niega a pagar, ha llevado el caso ante un Tribunal de arbitraje de la Haya, acusando al Estado de Ecuador de violar sus obligaciones fijadas en un Tratado Bilateral de Inversiones firmado entre Washington y Quito en 1992 y que obligaría al Estado de Ecuador a proteger las inversiones estadounidenses en el país latinoamericano. El Gobierno de Rafael Correa, no obstante, no considera que el Tratado tenga aplicación en el caso de Chevron, puesto que no entró en vigor hasta 1997, años después de la salida de la compañía del país y de la demanda interpuesta por las comunidades afectadas.

Chevron, además, se aferra en su demanda a un 'acto de finiquito' que firmó en 1998 el Gobierno de Ecuador de la época, en el que reconocía que la petrolera había limpiado la zona y la exoneraba ante cualquier posible consecuencia futura.

En 2012, el Tribunal de arbitraje, generalmente favorable a las compañías, concluyó que Ecuador "había incumplido las leyes internacionales" al no tratar de impedir la multimillonaria sentencia contra Chevron. Aún así, el fallo no es definitivo.

En encuentro de los afectados con europarlamentarios en abril Couso anunció que su grupo está promoviendo una resolución en el marco de los derechos humanos para hacer cumplir a Chevron la sentencia. Además, alertó a Europa a tomar nota ante el TTIP, el Tratado comercial que se está negociando con EEUU:"El caso Chevron es una muestra más que evidente de cómo se comportan las multinacionales, sin hacer caso de la soberanía de los estados y sus sistemas judiciales".

"En España, cuando los gobiernos latinoamericanos han pedido respeto a su dignidad nunca han faltado ministros que han acudido a apretarles las tuercas. Se sienten impunes porque nuestros gobiernos hacen esa presión. Si conseguimos vencer a Chevron estamos generando pautas internacionales de justicia y contra la impunidad en todo el mundo", señaló Luis Nieto, presidente del CEDAE.

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