MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Venezuela desde adentro: siete claves para entender la crisis actual

 

No es posible entender la crisis actual en Venezuela sin analizar en conjunto los factores que se desarrollan ‘desde adentro’, y que no son explicados en su conjunto por los principales medios de comunicación. Planteamos siete claves de la crisis actual en donde se resalta que no se puede comprender lo que pasa en Venezuela sin tomar en cuenta la intervención foránea y que el concepto de ‘dictadura’ ni explica el caso venezolano ni es una especificidad regional de ese país. A su vez planteamos que se están desbordando el contrato social, las instituciones y los marcos de la economía formal y que se está canalizando el devenir y las definiciones políticas de la actual situación por la vía de la fuerza y a través de un buen número de mecanismos informales, excepcionales y subterráneos. Proponemos que el horizonte compartido de los dos bloques partidarios de poder es neoliberal, que estamos ante una crisis histórica del capitalismo rentístico venezolano y que comunidades, organizaciones populares y movimientos sociales se enfrentan a un progresivo socavamiento del tejido social.

El trato que se le da a Venezuela en los grandes medios de comunicación internacionales es sin duda especial en todo el mundo. No tenga dudas que hay demasiadas tergiversaciones, demasiado maniqueísmo, demasiados slogans, demasiadas manipulaciones y omisiones.

Más allá de las versiones cretinizantes de la neolengua mediática que interpreta todo lo que ocurre en el país en clave de ‘crisis humanitaria’, ‘dictadura’ o ‘presos políticos’, o bien de la narrativa heroica de la Venezuela del ‘socialismo’ y la ‘revolución’ que interpreta todo lo que ocurre en el país en clave ‘guerra económica’ o ‘ataque imperial’, hay muchos temas, sujetos y procesos que son invisibilizados, que ocurren mar adentro y que esencialmente constituyen el escenario político nacional. No es posible entender la crisis actual en Venezuela sin analizar en conjunto los factores que se desarrollan ‘desde adentro’.

El criterio de acción e interpretación basado en la lógica ‘amigo-enemigo’ responde más a una disputa entre élites de los partidos políticos y grupos económicos que a los intereses fundamentales de las clases trabajadoras y la defensa de los bienes comunes. Es necesario apostar por miradas integrales del proceso de crisis y conflicto nacional, que contribuyan a trazar las coordenadas para trascender o enfrentar la coyuntura actual.

Presentamos 7 claves para su comprensión, analizando no solo la disputa gobierno-oposición, sino también procesos que se están desarrollando en las instituciones políticas, en los tejidos sociales, en las tramas económicas, al tiempo que se resaltan las complejidades sobre el neoliberalismo y los regímenes de gobierno y gobernanza en el país.

 

I. No es posible comprender lo que pasa en Venezuela sin tomar en cuenta la intervención foránea

 

El rico y vasto conjunto de los llamados ‘recursos naturales’ del país; su posición geo-estratégica; su desafío inicial a las políticas del Consenso de Washington; su influencia regional para la integración; así como sus alianzas con China, Rusia o Irán; le otorgan un notable significado geopolítico a Venezuela. Sin embargo, hay sectores intelectuales y mediáticos que continuamente buscan obviar las muy fluidas dinámicas internacionales que impactan y determinan el devenir político en el país, donde resalta el persistente accionar intervencionista del Gobierno y los diferentes poderes fácticos de los Estados Unidos.

En este sentido, estos sectores se encargan de ridiculizar la crítica al imperialismo, y presentan al Gobierno Nacional como el único actor de poder en juego en Venezuela, y por ende el único objeto de interpelación política.

Sin embargo, desde la instauración de la Revolución Bolivariana se ha desarrollado un intenso intervencionismo estadounidense hacia Venezuela, el cual se ha recrudecido y tornado más agresivo a partir de la muerte del presidente Chávez (2013) y del contexto de agotamiento del ciclo progresista y restauración conservadora en América Latina. Vale recordar la Orden Ejecutiva firmada por Barack Obama en marzo de 2015 en la cual se declaraba a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de los EEUU –‘an unusual and extraordinary threat to the national security and foreign policy of the United States’[1]. Ya sabemos qué le ha ocurrido a los países que son catalogados de esta manera por la potencia del norte.

Actualmente, además de las amenazantes declaraciones del Jefe del Comando Sur, el Almirante Kurt W. Tidd (6 de abril de 2017), planteando que la ‘crisis humanitaria’ en Venezuela podría obligar a llevar adelante una respuesta regional –‘The growing humanitarian crisis in Venezuela could eventually compel a regional response’[2]–, y de la evidencia de la agresividad de la política exterior de Donald Trump con el reciente bombardeo a Siria, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, encabeza junto a varios países de la región el intento de aplicación de la Carta Democrática para abrir un proceso de ‘restitución de la democracia’ en el país.

Los ideólogos y operadores mediáticos de la restauración conservadora en la región se muestran muy preocupados por la situación de Derechos Humanos (DDHH) en Venezuela, pero no logran explicar en sus análisis porque extrañamente no se hace ningún esfuerzo supranacional del mismo tipo frente a la espantosa crisis de DDHH en países como México y Colombia. En este sentido parece que la indignación moral es relativa y prefieren callar.

Sea pues, por razones de intencionalidad política o ingenuidad analítica, estos sectores despolitizan el rol de los organismos supranacionales desconociendo las relaciones geopolíticas de poder que los constituyen, que hacen parte de su propia naturaleza. Una cosa es una lectura paranoica de todas las operaciones impulsadas por estos organismos globales y otra muy diferente es una interpretación puramente procedimental de su accionar, obviando los mecanismos de dominación internacional y control de mercados y de recursos naturales que se han canalizado a través de estas instituciones de gobernanza global y regional.

Pero hay algo importante que agregar. Si hablamos de intervención, no podemos solo hablar de los EEUU. En Venezuela hay crecientes formas de intervencionismo chino en la política y las medidas económicas que se han ido tomando, lo que apunta a pérdidas de soberanía, incremento de la dependencia con la potencia asiática y procesos de flexibilización económica.

Una parte de la izquierda ha preferido callar estas dinámicas, dado que parece que la única intervención que merece ser señalada es la estadounidense. Pero ambas vetas de injerencia foránea se están desarrollando para favorecer la acumulación capitalista transnacional, la apropiación de ‘recursos naturales’ y para nada tienen que ver con las reivindicaciones populares.

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II. El concepto de ‘dictadura’ no explica el caso venezolano

 

Casi desde el inicio de la Revolución Bolivariana se ha tildado a Venezuela de ser una ‘dictadura’. Este concepto sigue siendo objeto de amplios debates en la teoría política debido a que ha sido desafiado por las transformaciones y complejización de los regímenes y ejercicios de poder contemporáneos, sobre todo en la actual época globalizada, lo que plantea serios vacíos e imprecisiones en sus definiciones.

La ‘dictadura’ suele estar asociada a regímenes políticos o tipos de gobierno en los cuales todo el poder está concentrado, sin limitaciones, en una sola persona o un grupo de ellas; hay una ausencia de división de poderes; ausencia de libertades individuales, de libertad de partidos, libertad de expresión; e incluso en ocasiones el concepto ha sido vagamente definido como ‘lo opuesto a la democracia’.

El término ‘dictadura’ en Venezuela ha sido utilizado y masificado en la jerga mediática de manera bastante superficial, visceral y de una forma moralizante, prácticamente para plantearlo como una especie de especificidad venezolana, distinguiéndose así de los otros países de la región, donde en teoría sí habría regímenes ‘democráticos’.

El asunto es que en Venezuela en la actualidad difícilmente se puede decir que todo el poder está concentrado sin limitaciones en una sola persona o un grupo de ellas, debido a que en el país estamos ante un mapa de actores, que si bien es jerarquizado, es a la vez fragmentado y volátil –sobre todo después de la muerte del presidente Chávez–, en tanto la existencia de diversos bloques de poder que pueden aliarse o bien estar enfrentados entre ellos y que desborda la dicotomía gobierno-oposición.

Aunque exista un gobierno con un componente militar importante, con crecientes expresiones de autoritarismo y con cierta capacidad de centralización, el escenario es altamente movedizo. No hay dominación total de arriba hacia abajo, y hay cierta paridad entre los grupos de poder en disputa. En cambio el conflicto podría desbordarse, caotizando aún más la situación.

El hecho de que la oposición venezolana controle la Asamblea Nacional, la cual ganó contundentemente por la vía electoral, señala además que antes que una pura ausencia de división de poderes, hay en cambio una disputa entre ellos, hasta ahora favorable a la combinación Ejecutivo-Judicial.

Antes pues que hablar de un régimen político homogéneo, estamos ante una amplia y conflictiva red de fuerzas. La metástasis de la corrupción hace que el ejercicio del poder se descentralice aún más, o bien se dificulte su centralización por parte del Poder Constituido.

Lo que sí tiene que ver con el viejo concepto romano de dictadura, es que en este contexto el Gobierno nacional está gobernando por medio de decretos y medidas especiales en el marco de un declarado ‘estado de excepción’, que se oficializa desde principios de 2016. En nombre de la lucha contra la guerra económica, el avance de la delincuencia y del paramilitarismo, y los avances subversivos de la oposición, numerosas mediaciones institucionales y procedimientos democráticos están siendo omitidos. Destacan por su gravedad políticas de seguridad como la Operación de Liberación del Pueblo (OLP), que representan intervenciones de choque directas de los cuerpos de seguridad del Estado en diferentes territorios del país (rurales, urbanos, barrios periféricos), para “combatir el hampa”, los cuales suelen tener polémicos saldos en muertes; la paralización del referéndum revocatorio; la suspensión de las elecciones a gobernación en 2016 sin todavía quedar claro cuando se realizarán; crecientes represiones y excesos policiales ante el descontento social producto de la situación en el país; y un incremento de procesos de militarización, resaltando las zonas fronterizas y las declaradas de ‘recursos naturales estratégicos’.

Este es el mapa político que, junto a las diversas formas de intervención foránea, configuran el escenario de guerra de baja intensidad que atraviesa prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana de los venezolanos. Es este el marco en el que se desenvuelven las libertades individuales, la oposición y pluralidad partidaria, la convocatoria y realización de marchas, expresiones de disidencia y críticas en los medios de comunicación, entre otras formas de la llamada democracia en Venezuela.

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III. En Venezuela se están desbordando el contrato social, las instituciones y los marcos de la economía formal

 

Si hay algo que podría definirse como una especificidad del caso venezolano es que su escenario socio-político actual está desgarrado, profundamente corrompido y altamente caotizado. Hemos sostenido que en el país estamos ante una de las crisis institucionales más severas de toda América Latina[3], haciendo referencia con esto al conjunto de las instituciones jurídicas, sociales, económicas, políticas, entre otras, que conforman la República venezolana.

La crisis histórica del modelo de acumulación rentista petrolero, la metástasis de la corrupción en el país, severas vulneraciones al tejido social desde el ‘período neoliberal’ y en especial desde 2013, y la intensidad de los ataques y disputas políticas, han desbordado en su conjunto los marcos de las instituciones formales de todos los ámbitos de la sociedad, canalizándose muy buena parte de las dinámicas sociales por la vía de mecanismos informales, subterráneos e ilegales.

En el ámbito económico, la corrupción se ha transformado en un mecanismo transversal y motorizador de distribución de la renta petrolera, desviando enormes sumas de divisas a discrecionalidad de unos pocos, y socavando las bases de la economía formal rentista. Esto ocurre de manera determinante con PDVSA[4], la principal industria del país, así como con fondos clave como el Fondo Chino-Venezolano o con numerosas empresas nacionalizadas.

El colapso de la economía formal ha hecho de la informalidad prácticamente uno de los ‘motores’ de toda la economía nacional. Las fuentes de oportunidades sociales, sea de ascenso social o de posibilidad de mayores ganancias, se encuentran con frecuencia en el llamado ‘bachaqueo’ de alimentos (el comercio ilegal, a altísimos precios, dirigidos al mercado negro)[5] u otras formas de comercio en los diversos mercados paralelos, sea de divisas, medicinas, gasolina, etc.

En el ámbito político-jurídico, el estado de derecho carece de respeto y reconocimiento por parte de los principales actores políticos, quienes no solo se desconocen mutuamente sino recurren a movidas políticas dispuestos a todo para vencerse el uno al otro. El Gobierno nacional enfrenta a las que considera las ‘fuerzas enemigas’ con medidas de excepción y conmoción, mientras que grupos de la oposición más reaccionarios despliegan operaciones violentas de vandalismo, confrontación y ataque a infraestructuras. En este escenario se ha mermado sobremanera el estado de derecho, haciendo muy vulnerable a la población venezolana.

Cada vez reina una mayor impunidad, la cual se ha expandido a todos los sectores de la población. Esto no solo hace que se enquiste aún más la corrupción, que luce indetenible, sino que implica que la población no espere nada del sistema de justicia, y cada vez más la ejerza con sus propias manos.

El colapso del contrato social genera tendencias de ‘sálvese quien pueda’ en la población. La fragmentación del poder también ha contribuido a que se generen, crezcan y se fortalezcan diversos poderes territoriales, como lo son los llamados ‘sindicatos mineros’ que controlan con armas minas de oro en el estado Bolívar, o bandas criminales que dominan sectores de Caracas como El Cementerio o La Cota 905[6].

El marco presentado implica nada más y nada menos que el devenir y las definiciones políticas de la actual situación en el país se están desarrollando en muy buena medida por la vía de la fuerza.

 

IV. La crisis de largo plazo del capitalismo rentístico venezolano (1983-2017)

 

El hundimiento de los precios internacionales del crudo ha sido determinante en el desarrollo de la crisis venezolana, pero no es el único factor que explica este proceso. Desde la década de los años 80 hay crecientes síntomas de agotamiento del modelo de acumulación basado en el extractivismo petrolero y la distribución de la renta que genera. La actual fase de caotización de la economía nacional (2013-hoy) es también producto del devenir económico de los últimos 30 años en el país. ¿Por qué?

Varias razones lo explican. Alrededor del 60% de los crudos venezolanos son pesados y extra-pesados. Estos crudos son económicamente más costosos y requieren mayor uso de energía y el empleo de procesamientos adicionales para su comercialización. La rentabilidad del negocio que alimenta al país va descendiendo con respecto a tiempos anteriores, cuando prevalecían crudos convencionales. Esto ocurre al mismo tiempo que el modelo exige cada vez más ingresos rentísticos y cada vez más inversión social no solo para paliar las crecientes necesidades de una población que sigue en aumento.

La hiper-concentración poblacional en las ciudades (más de 90%) promueve un uso de la renta orientado fundamentalmente en el consumo (de bienes importados) y muy poco en formas productivas. Las épocas de bonanza promueven el fortalecimiento del sector extractivo (primario) –los efectos de la llamada ‘Enfermedad Holandesa’– lo que vulnera notablemente a los ya débiles sectores productivos. Luego de finalizada la bonanza (como ocurrió a fines de los 70 y ahora desde 2014), la economía queda más dependiente y aún más débil para enfrentar una nueva crisis.

La corrupción socio-política del sistema también posibilita fugas y descentralizaciones fraudulentas de la renta, lo que impide el desarrollo de políticas coherentes de distribución para paliar la crisis

La creciente volatilidad de los precios internacionales del crudo, así como cambios en los balances de poder global en torno al petróleo (como la progresiva pérdida de influencia de la OPEP) tienen también significativos impactos en la economía nacional.

Mientras se desarrollan todos estos vaivenes económicos en el país, los recursos ecológicos se siguen socavando y agotando, lo que amenaza los medios de vida de millones de venezolanos para el presente y futuro.

La actual solución que impulsa el Gobierno nacional ha sido incrementar notablemente el endeudamiento externo, distribuir la renta de manera más regresiva para la población, expandir el extractivismo y favorecer al capital transnacional.

En suma, cualquiera de las élites que gobierne en los próximos años, tendrá que enfrentar, sí o sí, los límites históricos que se han alcanzado con el viejo modelo rentista petrolero. No bastará solo esperar un golpe de suerte para que los precios del petróleo suban. Se vienen trascendentales cambios y habrá que estar preparados para enfrentarlos.

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V. ¿Socialismo? en Venezuela se está llevando a cabo un proceso de ajuste y flexibilización económica progresivo

 

En el país se está desarrollando un proceso de ajuste progresivo y sectorizado de la economía, flexibilizando previas regulaciones y restricciones al capital, y desmantelando paulatinamente los avances sociales alcanzados en tiempos anteriores en la Revolución Bolivariana. Estos cambios aparecen enmascarados en nombre del Socialismo y la Revolución, aunque representan políticas cada vez más rechazadas por la población.

Destacan políticas como la creación de las Zonas Económicas Especiales, las cuales representan liberalizaciones integrales de partes del territorio nacional, una figura que entrega la soberanía a los capitales foráneos que pasarían a administrar prácticamente sin limitaciones dichas regiones. Se trata de una de las medidas más neoliberales desde la Agenda Venezuela implementada por el gobierno de Rafael Caldera en los años 90, bajo las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.

También resaltan la paulatina flexibilización de los convenios con las corporaciones foráneas en la Faja Petrolífera del Orinoco; liberalización de precios de algunos productos básicos; creciente emisión de bonos soberanos; devaluación de la moneda, creándose un tipo de cambio flotante (Simadi); aceptación de algunos trámites comerciales directamente en dólares, por ejemplo, en el sector turismo; o el fiel cumplimiento de los pagos de deuda externa y los servicios de la misma, lo que implica un recorte en las importaciones y consiguientes problemas de escasez de bienes de consumo básico.

Se está impulsando el relanzamiento de un extractivismo flexibilizado, apuntando fundamentalmente hacia las nuevas fronteras de la extracción, donde destaca el mega-proyecto del Arco Minero del Orinoco, el cual plantea instalar como nunca antes la mega-minería en un territorio de 111.800 kms2 de extensión, amenazando fuentes de vida claves para los venezolanos, en especial para los pueblos indígenas. Estos proyectos suponen además el atornillamiento por largo plazo a los esquemas de dependencia que produce el extractivismo[7].

Cabe destacar que estas reformas se combinan con el mantenimiento de algunas políticas de asistencia social, continuos aumento de los salarios nominales, algunas concesiones a demandas de las organizaciones populares y el uso de una narrativa revolucionaria e antiimperialista. Esto evidentemente tiene como uno de sus principales objetivos el mantenimiento de los apoyos electorales que quedan.

Estamos en presencia de lo que hemos llamado un ‘neoliberalismo mutante’, en la medida en la que se combinan formas de mercantilización, financiarización y desregulación con mecanismos de intervención estatal y asistencia social.

Parte de la izquierda ha estado muy enfocada en evitar la llegada de gobiernos conservadores al poder para así evitar la ‘vuelta del neoliberalismo’. Pero olvidan mencionar cómo gobiernos progresistas también avanzaron en varias medidas selectivas, mutantes e híbridas de perfil neoliberal, que finalmente afectan al pueblo y a la naturaleza[8].

 

VI. ¿La alternativa? El proyecto de los partidos de la ‘Mesa de la Unidad Democrática’ (MUD) es neoliberal

 

La derechista ‘Mesa de la Unidad Democrática’ (MUD) es el bloque predominante de la oposición partidista al Gobierno nacional, aunque una oposición de izquierda haya venido creciendo lentamente y es muy factible que lo siga haciendo. Esta izquierda crítica, al menos la más definida, no se identifica con la MUD por lo que no articula políticamente con esta.

La MUD no es un bloque homogéneo, y en cambio existen sectores que van, desde influyentes grupos radicales de extrema derecha –que podríamos llamar ‘uribistas’–, hasta llegar a algunos sectores de conservadurismo light, y de liberalismo elitario con cierta tendencia distribucionista. Estos diversos grupos tienen una relación conflictiva entre ellos y con eventuales careos y desplantes mutuos.

A pesar de sus diferencias, a los diferentes grupos de la MUD los une al menos tres factores fundamentales: su matriz ideológica, las bases de su programa económico y su agenda reaccionaria ante el Gobierno nacional y ante la posibilidad de una profunda transformación de corte popular emancipatorio. Nos referiremos a las dos primeras.

Su matriz ideológica está profundamente determinada por la teoría neoclásica y por el liberalismo conservador, enalteciendo obsesivamente la propiedad privada, el fin de la ‘ideologización’ por parte del Estado y el auge de las libertades empresariales e individuales.

Estos pilares ideológicos son más claros en la programática de este bloque que en sus propios discursos mediáticos, donde la retórica es simplista, superficial y llena de consignas. La síntesis más acabada de su modelo económico se encuentra en los ‘Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019)’[9]. Se trata de una versión neoliberal más ortodoxa del extractivismo petrolero, en relación al proyecto del actual Gobierno venezolano.

Destaca el hecho de que, a pesar de enarbolar la bandera del ‘cambio’ y la ‘Venezuela productiva’, su propuesta plantea llevar la extracción de petróleo en Venezuela hasta 6 millones de barriles diarios, poniendo énfasis en el incremento de las cuotas de la Faja Petrolífera del Orinoco. Aunque se acusen, riñan y señalen públicamente, las propuestas petroleras de Henrique Capriles Radonski (Petróleo para tu Progreso)[10] y Leopoldo López (Petróleo en la Mejor Venezuela[11]) son gemelas, y consensuan con el ‘Plan de la Patria’ 2013-2019 impulsado por el Gobierno nacional. El cambio anunciado no es más que otro atornillamiento con el extractivismo, más rentismo y desarrollismo, y las consecuencias económicas e impactos socio-ambientales y culturales que conlleva este modelo.

 

VII. La fragmentación del ‘pueblo’ y el progresivo socavamiento del tejido social

 

En todos estos procesos de guerra de baja intensidad y caos sistémico, el principal afectado es el pueblo trabajador. La potente cohesión socio-política que se configurara en los primeros años de la Revolución Bolivariana ha sufrido no solo un desgaste sino una progresiva desarticulación. Pero estas afectaciones han llegado incluso a la propia médula de los tejidos comunitarios del país.

La precariedad para cubrir las necesidades básicas de la vida cotidiana; los incentivos a la resolución individual y competitiva de los problemas socio-económicos de la población; la metástasis de la corrupción; la canalización de los conflictos y disputas sociales por la vía de la fuerza; la pérdida de referentes ético-políticos y el desgaste de la polarización debido al descrédito de los partidos; la agresión directa a experiencias comunitarias fuertes o importantes y a líderes comunitarios por parte de diversos actores políticos y territoriales; hacen parte de este proceso de vulneración de los tejidos sociales que apunta a socavar los verdaderos pilares de un potencial proceso de transformación popular-emancipatorio o de las capacidades de resistencia de la población ante un mayor avance de fuerzas regresivas en el país.

Mientras tanto, diversas organizaciones de base popular y movimientos sociales a lo largo y ancho del país insisten en construir una alternativa desde sus territorios. Los tiempos dirán cual será su capacidad de resistencia, adaptación y sobre todo su habilidad colectiva para articularse entre ellos y disputar con mayor fortaleza el rumbo del proyecto político nacional.

Si hay una solidaridad irrenunciable que debería impulsarse desde las izquierdas en América Latina y el mundo, debe ser con este pueblo luchador, ese que históricamente ha cargado sobre sus hombros la explotación y los costos de la crisis. Ese que frecuentemente ha desbordado y se ha re-apropiado de las calles buscando que sus demandas sean escuchadas y atendidas. Ese que en la actualidad se enfrenta a los complejos dilemas que suponen los actuales tiempos de reflujo y regresiones. Este pareciera que es el verdadero punto de honor de las izquierdas. El costo de darle la espalda a estas contra-hegemonías populares en nombre de una estrategia de conservación del poder podría ser muy alto.

 

Caracas, abril de 2017

 

Texto publicado originalmente en Alainet.org

 

Emiliano Terán Mantovani es sociólogo venezolano, ecologista político e investigador en ciencias sociales.

 

[1] https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2015/03/09/executi...

[2] http://www.southcom.mil/Portals/7/Documents/Posture%20Statements/SOUTHCO...

[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207450

[4] http://www.correodelorinoco.gob.ve/impacto/maduro-hay-que-ir-a-sanear-pr...

[5] http://www.eluniversal.com/noticias/economia/leon-bachaquero-invierte-40...

[6]http://efectococuyo.com/principales/van-al-menos-24-fallecidos-en-enfrentamientos-entre-cicpc-y-bandas-delincuenciales; http://www.radiomundial.com.ve/article/enfrentamiento-en-cota-905-deja-1...

[7] http://www.alainet.org/es/articulo/175893

[8] http://www.alainet.org/es/articulo/172285

[9] http://static.telesurtv.net/filesOnRFS/opinion/2015/12/09/mud_government...

[10] http://www.eluniversal.com/noticias/politica/plan-petroleo-para-progreso...

[11] http://www.leopoldolopez.com/en-la-mejor-venezuela-duplicaremos-la-produ...

 

Publicado enInternacional
Gas Natural demandará a Colombia por 1.000 millones por liquidar su filial

La compañía presentará la próxima semana una demanda de arbitraje internacional contra Colombia ante el Ciadi en concepto de los perjuicios causados por la decisión adoptada sobre Electricaribe


Gas Natural Fenosa presentará la próxima semana una demanda de arbitraje internacional contra Colombia ante el Ciadi, organismo dependiente del Banco Mundial, por la decisión del país sudamericano de liquidar su filial Electricaribe, informaron a Europa Press en fuentes de la compañía.


En concreto, la energética española reclamará en su demanda unos 1.000 millones al Gobierno colombiano en concepto de los perjuicios causados por la decisión adoptada sobre Electricaribe, compañía en la que posee con una participación del 85,38%.


El pasado martes, tras la decisión de las autoridades colombianas de liquidar y vender Electricaribe, Gas Natural Fenosa ya señaló que no le quedaba "otra alternativa" que recurrir a los tribunales internacionales de arbitraje. Gas Natural Fenosa ya había decidido desconsolidar su participación en Electricaribe y reclasificar la filial como activo financiero con un valor contable de 475 millones de euros, aunque había señalado que la reclamación internacional se haría por la totalidad de su valor, "que es muy superior".


En paralelo a este paso de acudir a los tribunales arbitrales internacionales, la compañía presidida por Isidro Fainé también expresó su voluntad de seguir negociando con el Gobierno de Colombia para alcanzar un acuerdo que, "dotando a la empresa colombiana de un marco regulatorio adecuado, establezca la necesaria regulación jurídica y económica que le permita continuar operando Electricaribe, y llevar a cabo las inversiones convenientes". La energética estima que su filial en Colombia arrastra un "gravísimo" problema de morosidad y fraude que le ha llevado a alcanzar una deuda de sus clientes superior a los 1.300 millones de euros.


A finales del año pasado, la deuda de los clientes protegidos a los que es imposible cortar el suministro por imperativo legal superaba los 350 millones de euros. A estos importes se suman fraudes por importe superior a los 100 millones de euros anuales. Electricaribe fue adquirida por Unión Fenosa en 2000, y en 2009 Gas Natural compró Unión Fenosa. Desde entonces, y pese a no dejar de advertir de la mora y el fraude de la filial, se han invertido desde España en Electricaribe más de 800 millones de euros, "y jamás se ha cobrado ningún dividendo", según la compañía.

 

16/03/2017 20:23 Actualizado: 16/03/2017 20:23

Publicado enColombia
Lunes, 26 Septiembre 2016 14:12

Memorial de agravios* del centro de Bogotá

Memorial de agravios* del centro de Bogotá

El Encuentro preparatorio de la II Asamblea de sectores, veredas y barrios afectados por el Plan Centro, “En Solidaridad con San Bernardo”, realizado el sábado 20 de agosto de 2016 en el colegio IED Antonio José Uribe, demostró que en éste territorio del centro de Bogotá se expresa una “crisis humanitaria” de vastas proporciones y hondas raíces, que debe asumirse como el desastre que es y declararse la “emergencia humanitaria”, en San Bernardo, Las Cruces, Santa Bárbara, Eduardo Santos, La Estanzuela, La Alameda de las Localidades de Santa Fe, Los Mártires y La Candelaria, con impactos sobre el conjunto de la ciudad y el país.

 

Crisis que es el resultado de la acumulación de factores nacionales y distritales, todos negativos: pobreza extrema, [email protected], descomposición social, incluida la prostitución infantil y juvenil, presentes aquí desde hace décadas sin que haya habido autoridad civil administrativa, ni de control, policial, militar, de justicia, ni religiosa, que haga algo efectivo para impedir semejante desvergüenza y colapso social.

 

Esta crisis expresa bien esta democracia de mentiras, incapaz, ilegal, corrupta y politiquera de siempre.

 

A raíz de las intervenciones desde hace tres meses –sin algún plan de contingencia– contra las llamadas “ollas del narcotráfico”, con la que violan los derechos fundamentales de todos los sectores sociales, de manera perversa e ilegal, sin que hasta hoy haya alguna luz al final de este túnel de incompetencias.

 

Los derechos de los mal llamados “habitantes de la calle” (eufemismo para ocultar las extremas condiciones a las cuales han sido conducidas decenas de miles de personas) que consideran que esa sub-vida es “normal” y hasta producto de su propia libertad y no del despojo sistemático al que han sido sometidos desde siempre.


Los derechos de los adictos/enfermos convertidos en el vergonzoso mercado cautivo de bandas de narcotráfico que se burlan de las autoridades. La Administración Distrital y Nacional abusa de la Policía para lidiar con las consecuencias de unas causas que no puede, no quiere o no se atreve a considerar.


Los derechos de las comunidades barriales y comerciales, a quienes nos ha ofendido de manera grave al volcar sobre nuestras viviendas y negocios las “ollas” que toleró por décadas. Ahí están los hechos, graves y sin solución a la vista. Quieren expulsarnos para comprar barato este suelo y después vender caro el aire, que son los edificios del futuro. Ese es su Plan Centro. Hacer nuestro Plan es la única respuesta digna que nos queda.

 

Los derechos de la comunidad educativa -principalmente [email protected] niñ@s- que ha debido suspender sus clases en colegios de primaria y/o acudir a corredores policiales para garantizar el ingreso de [email protected] estudiantes, como en los colegios Antonio José Uribe, Agustín Nieto Caballero y Antonia Santos.


Los derechos de [email protected] [email protected] niñ@s, jóvenes y [email protected] de nuestras Localidades invadidas con olores ofensivos, imágenes del desastre humano, los pitos y sobresaltos cotidianos sin que haya alguna autoridad que se compadezca ante tanta indignidad y el ejemplo nefasto de la incapacidad administrativa.


Hay miedo y riesgo en nuestro entorno, las bandas esgrimen armas, las unidades policiales parecen incapaces ante la extensión de la zozobra cotidiana -día y noche- los adictos/enfermos sufren su propia paranoia, convirtiendo nuestras calles, canales, recodos y parques en estaderos permanentes, nauseabundos y peligrosos.

 

¿Qué podemos hacer?

 

Podemos y debemos hacer “de todo”, dijo el Encuentro Preparatorio de la II Asamblea del Centro:

 

1. Acciones jurídicas ante el Tribunal de Cundinamarca


1.1. Por violación de los derechos fundamentales, a la salud (art.49 CN), la educación (art. 67), la libre locomoción (art.24), al trabajo (art.25), al ambiente sano (art.79), se han hecho quejas y reclamos. Ahora hagamos Tutelas elaboradas individualmente por la mayor cantidad de [email protected] Una “tutelatón” que deje claro a los jueces los atropellos a los cuales estamos sometidos.
1.2. Preparar una Acción popular (Ley 472 de 1998) que apunta a garantizar que cese la violación a los derechos colectivos y del ambiente en nuestros Barrios y Localidades.
1.3. Preparar una Acción de grupo (Ley 472 de 1998) que apunte a que haya indemnización por los daños morales y materiales causados con las medidas arbitrarias, o por imprevisión, de la Administración Distrital. Copias de quejas, reclamos y otras acciones hechas hace años son bienvenidas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.).

 

2. Acciones de carácter educativo, organizativo y de movilización


2.1. Dotarnos de una visión de Plan total popular en éste territorio. Planes parciales de vivienda en clave de hábitat digno y las distintas iniciativas de base como centros del mueble, de artes gráficas, de botas y prendas militares, las funerarias, las áreas comunes, parques y otras áreas para la recreación activa y pasiva, puentes, jardines infantiles y demás equipamientos básicos.
2.2. Registro para la organización de [email protected], [email protected], [email protected] y comerciantes para la participación en los Planes de vivienda y por Ingresos básicos hacia la vida digna en este territorio.
2.3. Organizar los Semilleros y clubes -para niñ@s y jóvenes– de artistas y deportistas.
2.4. Organizar las Casas de las culturas y fomentar grupos de interés y oficios varios.
2.5. Ante la violación a los derechos, movilizarnos a las plazas y avenidas, mejor organizados y con mayor claridad de objetivos al corto y largo plazo.
2.6. Jornadas pedagógicas de reflexión sobre la situación del centro (causas, efectos, acciones posibles) en la mayor cantidad posible de centros educativos públicos y privados.

 

3. Acciones ante la emergencia humanitaria


3.1. Campamento en dignidad, a modo de estructura liviana y compleja para atención primaria, valoraciones médicas, asilo de paso, duchas en línea, agua de panela caliente y pan, remisiones especializadas y monitoreo de comportamientos, para –en principio– moderar la expansión desordenada de “habitantes de calle” y adictos enfermos, como lo que es, un problema de salud pública de carácter nacional y distrital.

 

¿Si no es desde aquí, desde dónde. Si no es ahora, cuándo. Si no somos [email protected], quiénes? Cualquier decisión sobre [email protected], con [email protected]

 

* Memorial: Descripción para no olvidar. Agravio: Hecho o insulto que ofende a una persona o un pueblo por atentar contra su dignidad, su honor, su credibilidad y demás injurias o daños, especialmente cuando es injusto. Perjuicio que se hace a una persona o grupo en sus derechos o intereses. En la Nueva Granada fue celebre el Memorial de Agravios de Camilo Torres (Nov. de 1809) dirigido al Rey Fernando, reclamando un trato justo para los descendientes de españoles en América. La no atención a ese llamado condujo al Grito de Independencia del 20 de Julio de 1810. Hubo la Reconquista desde 1815 y la expulsión definitiva de España en 1819.

Publicado enEdición Nº228
Lunes, 26 Septiembre 2016 14:05

“Esto es profundamente inhumano”

“Esto es profundamente inhumano”
La Parroquia del Voto Nacional es sin lugar a dudas testigo excepcional de la compleja dinámica social que tiene lugar en los alrededores de la calle del Bronx. Darío Echeverri (D.E.), representante de la Iglesia para los temas de paz y reconciliación, relata en esta entrevista algunas de sus experiencias como párroco de este conmocionado barrio, El Voto Nacional.

 

Reside en la parroquia del Voto Nacional desde hace aproximadamente 10 años, desde su ventana presenció mil atracos, asesinatos, varias violaciones, riñas, el paso de las carretas, los ires y venires de gamines, ñeros, “desechables” y “habitantes de calle”. Incluso, en una ocasión escuchó desde su ventana, a eso de las dos de la mañana, el lamento de un grupo de jóvenes y jovencitas víctimas de violación.

 

Afirma que después de todas estas experiencias se siente feliz por la intervención en El Bronx, porque por primera vez en diez años ha logrado dormir tranquilo, aunque le inquieta un poco la suerte de quienes llama “mi gente”, los “habitantes de calle”, los mismos que el día del operativo le pidieron que los defendiera: “Usted es el defensor. Usted es el representante de la Iglesia en las negociaciones con las Farc, ¿por qué no nos defiende a nosotros?

 
P. ¿Cómo llegamos a tener nuestro propio Bronx? Los desaciertos de las administraciones Garzón, Moreno, Petro


R. Darío Echeverri, señaló enfáticamente que bajo la alcaldía de Lucho Garzón, la fase final de intervención de lo que fue El Cartucho se “prostituyó”. En el mes de septiembre de 2004, cerca de 80 indigentes se toman la iglesia en protesta por el desalojo del que habían sido objeto en El Cartucho y por las promesas incumplidas frente al tema de la reubicación, que finalmente quedan en veremos, convertidas en un “córrase para allasito”. En la alcaldía de Moreno no se hizo nada y Petro les prometió el “oro y el moro” pero en realidad, los indigentes terminaron siendo utilizados tanto por la policía como por la administración, en medio de las relaciones tirantes que hubo entre la Policía y el Alcalde.

 
P. ¿Para dónde va esto?


R. Su respuesta es tajante. Hacia un desarrollo urbanístico y comercial del sector, y en ese sentido van a llegar hasta donde sea necesario. “A ustedes les van a comprar, les van a quitar, pero ese desarrollo va para adelante. El comercio informal, de repuestos sale”, les indicó Peñalosa a los comerciantes del sector de La Estanzuela, luego de mantener con ellos dos reuniones el pasado 3 y 11 de marzo de 2016. “Lo que menos importa son los habitantes de calle, los indigentes. Eso no importa, son un obstáculo y hay que espantarlos”, comentó Echeverri, interpretando las acciones de la administración Peñalosa.

 
P. Barreras infranqueables. Desplazamiento, exclusión y limpieza social


R. Frente a este tema el prelado comento cómo los “habitantes de calle” se han enfrentado en su deambular con barreras infranqueables, que tal vez para los ciudadanos del común y corriente no son evidentes, aquellas que los servicios de seguridad de los centros comerciales de San Andresito de San José les han impuesto desde tiempo atrás. “El comercio, los grandes capitales que por allí se mueven, no siempre muy limpios, no permiten la presencia de los indigentes”.


“Ahora la cosa es muy cruel porque al caer la tarde, el sector lo van acordonando”. Hay vallas de la policía que les impide pasar más allá de la Avenida Caracas y la Carrera 20 y entre las calles 13 y Sexta. “[email protected] se quedan flotando, casi como diciendo, y entonces ¿dónde podemos estar?

 

“Algunos se fueron para San Bernardo, otros se ubicaron en la sexta con carrera 30, ellos están buscando dónde poder estar [...] A veces les digo: camine lo llevo a Bacata, camine lo acompaño”, y ellos me dicen: “no padre, yo vivo hace años tirado en la calle, eso es una cárcel y a mí me gusta estar libre”. “La droga es para ellos sólo un elemento más de toda una forma de vida y eso no se ha considerado, no se ha estudiado, porque el indigente, el ‘desechable’ no importa [...] Mucha gente de esa fue convertida en ‘desechable’, no sirve para nada, estorba, es para que los voten. Y eso es muy cruel, cuando uno lo ve por espacio de diez años y sigue, sigue, sigue. Esto es profundamente inhumano”

 

P. ¿Cómo sociedad somos permisivos frente al tema de limpieza social?


R. D.E: “Yo no hablo de la sociedad, hablo de mi familia. Mi familia piensa que Bogotá llega hasta la 26, salvo la Séptima y la Candelaria. De la 26 hacia el sur, eso es una ciudad que el norte no quiere conocer” [...] A la gente de la 93, por ejemplo, el conflicto armado, el conflicto minero en el país, no les importa”

 

Pero miremos a los comerciantes del sector. Ellos están muy molestos porque las noticias de prensa han llevado a la caída de sus ventas. ¿Qué dicen?” Antes estaban concentrados y sí, algunos salían pero no pasaba nada porque los tenían intimidados y respetaban el comercio. Esa es la actitud de la gente, “no importaba lo que allá pasara con tal de que lo que allá pasaba no repercutiera en ellos. No les importó nunca ver cómo todos los viernes en la tarde, grupos de muchachos y muchachas entraban al Bronx. El tema humano nunca importó a los comerciantes ni a nadie mientras estuviera contenido en unas pocas calles. Y si miramos más al sur, encontramos el Batallón y a ellos tampoco les importó nunca nada. Acá vi matar una persona, ví atracar mucha gente, y ellos impasibles.

 

P. Una ciudad que se “desarrolla” a costa de tantas vidas humanas


Darío Echeverri (D.E.) insistió en hablar de exclusiones sociales. Las que tienen lugar en el imaginario colectivo, las que se expresan en las omisiones de los gobernantes, las que se hacen evidentes en las vallas de la policía, las que se dibujan en las fronteras invisibles de los grandes capitales. Frente al tema de “limpieza social” su respuesta fue un tanto elusiva.

 

D.E: “Yo me abstendría de denotar lo que en otros momentos sí ha pasado. Ha habido momentos de “limpieza social”, mi gente que se metía al San Andresito y al otro día aparecen muertos. En este momento yo quisiera ser como prudente. Hablaría de un fenómeno de arrinconamiento, de exclusión, ‘un absurdo córrase para allá’”.

 

Y alrededor de lo que fue el Bronx, mucha pobreza

 

P. ¿Qué aporte hace la Iglesia a la solución de este estado de cosas?


D.E: Lo que tratamos de hacer es acompañar procesos. Es decir, más allá del sayayin, más allá del delincuente, más allá de las políticas gubernamentales, tratamos de poner en el centro la gentecita. La gente se imagina que el antiguo Bronx era la L, pero en torno al Bronx hay casas y en una casa pueden vivir hasta siete familias que comparten un servicio de baño. Allí hay muchas violencias ocultas, mucho dolor. La Iglesia trata de acompañar la creación de microempresas, que son emprendimientos que fracasan una y otra vez por la conflictividad natural que hay entre ellas.

 

El complique de la mirada humanitaria
 
P. En este momento es muy complejo adelantar una solución desde la mirada humanitaria, por los actores que hay detrás de los “habitantes de calle”. Se entiende que están intentando hacerse con un territorio, expandir el mercado, conseguir más consumidores, ¿Qué opinión le merece esta interpretación?


D.E.: Sí, la mirada humanitaria es ingenua. Los sayayines están intentando arrendar casas en la zona, no importa el precio, para poder darle continuidad a la venta de drogas, arrendar piezas y seguir con otros negocios. Sin embargo, entiendo que por encima de los juegos políticos y de intereses, a mí como sacerdote me debe interesar el dolor de la gente. Yo tengo que plantarme en la ingenuidad de esa mirada.

 

“El Sayayin, el Alcalde, los comerciantes, la sociedad, los están destruyendo y son tan cuestionables tanto los uno como los otros”. “En la presentación del fenómeno del Bronx se ha hecho mucho énfasis en la figura del sayayin, pero no en la vida de los “habitantes de calle” que son manejados por los sayas y otros personajes, en eso no se han fijado. [...] los medios masivos de comunicación le han hecho el juego a algo que es muy cruel y que coadyuva a la exclusión y la “limpieza social”.

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Kissinger frustró los intentos de EEUU para detener las matanzas de la dictadura argentina
Nuevos archivos desclasificados prueban que el exsecretario de Estado puso trabas a los intentos del gobierno de Jimmy Carter de tomar medidas enérgicas contra la sangrienta dictadura argentina de 1976-1983

 



El exsecretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger frustró los intentos de su país de detener las matanzas de la dictadura militar argentina de 1976-1983 al felicitar a la Junta Militar del país sudamericano por "eliminar" el terrorismo, según importantes archivos recientemente desclasificados.

 

Los documentos , que salieron a la luz el lunes por la noche, demuestran que la buena relación entre Kissinger y los dictadores argentinos puso trabas a los intentos de Jimmy Carter de influir en el régimen durante su presidencia de 1977 a 1981.

 

Funcionarios del gobierno de Carter se enfurecieron cuando Kissinger viajó al Mundial de Fútbol en Argentina en 1978 como invitado especial del dictador Jorge Rafael Videla, responsable de la desaparición forzosa de 30.000 opositores a la dictadura militar.

 

En ese momento, Kissinger ya no trabajaba para el Gobierno, después de que Carter venciera a Gerald Ford en las elecciones de 1976, pero los archivos prueban que los diplomáticos estadounidenses temían que sus elogios a la dictadura incrementaran las matanzas.

 

Durante sus años como secretario de Estado, Kissinger alentó a la Junta Militar a aniquilar el "terrorismo". Por el contrario, Carter y Zbigniew Brzezinski, su consejero de Seguridad Nacional, hicieron de los derechos humanos un pilar en la política de exteriores de EEUU y presionaban a la dictadura argentina retrasando préstamos y venta de equipamiento militar.

 

Kissinger elogió a Videla

 

Los cables recientemente desclasificados relatan cómo Kissinger elogió a Videla y otros militares por sus métodos durante su visita al país en 1978. "Los elogios de Kissinger al gobierno argentino por su campaña contra el terrorismo fue la música que los militares querían escuchar," dice uno de los documentos.

 

Otro cable diplomático explica que, durante una comida con Videla, "Kissinger aplaudió los esfuerzos argentinos por combatir el terrorismo" y lamentó que "desafortunadamente muchos estadounidenses piensen que Argentina es una bebida sin alcohol". Dijo que muchos estadounidenses "no saben nada de la historia argentina ni de sus esfuerzos en la lucha contra el terrorismo".

 

Kissinger tuvo incluso una reunión privada con Videla, sin la presencia del embajador de EEUU en Buenos Aires, Raúl Castro, en la que se discutieron temas de derechos humanos y la política de asuntos exteriores de Carter. "Videla arregló todo para que Kissinger y el intérprete llegaran media hora antes que el embajador", revela un cable.

 

Durante otra reunión extraoficial con el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), un grupo de diplomáticos argentinos conservadores y muy influyentes, Kissinger fue aún más lejos, declarando que "en su opinión, el gobierno argentino estaba haciendo un muy buen trabajo eliminando fuerzas terroristas".

 

Castro, el embajador de Estados Unidos, estaba escandalizado por el comportamiento de Kissinger.

 

"Mi única preocupación es que los repetidos elogios de Kissinger hacia las acciones del gobierno argentino para aniquilar el terrorismo... se les suban a la cabeza a los anfitrio nes argentinos", escribió el embajador en un extenso cable a Washington. "Existe el peligro de que los argentinos utilicen las declaraciones elogiosas de Kissinger para justificar un endurecimiento de su postura frente a los derechos humanos".

 

Los funcionarios en Washington estaban furiosos. "Los elogios de Kissinger al gobierno argentino por su campaña contra el terrorismo fueron la música que los militares querían escuchar," escribió Robert Pastor, miembro del Consejo de Seguridad Nacional, en un resumen de la visita de Kissinger para Brzezinski. "Lo que me preocupa es su aparente deseo de hablar contra la política de derechos humanos del gobierno del Presidente Carter", señaló Pastor.

 

Carter quiso que Juan Pablo II interviniese

 

Los documentos desclasificados revelan que en un momento el gobierno de Carter consideró pedir al papa Juan Pablo II que interviniera ante los dictadores argentinos.

 

Un extenso cable de septiembre de 1980 marcado como "confidencial" explicaba que "la Iglesia y el papa tienen mucha más influencia aquí que el gobierno de Estados Unidos y podrían ser intermediarios efectivos con el objetivo de volver a un Estado de derecho".

 

El cable –de funcionarios de Estados Unidos en Roma- dice que "el Vaticano podría ser el intermediario más efectivo" ante las autoridades argentinas, que "utilizan las desapariciones como táctica habitual".

 

Los documentos no revelan si los diplomáticos estadounidenses llegaron a contactar al Vaticano, y el papel de la Iglesia Católica durante esos años oscuros sigue siendo tema de debate: muchos informes indican que había sacerdotes presentes durante sesiones de tortura. No fue sino mucho después, en el año 2000, que la Iglesia Católica argentina finalmente pidió disculpas por hacer la vista gorda ante la represión.

 

Los cables también describen el antisemitismo delirante que predominaba entre los generales argentinos, que estaban convencidos de que Brzezinski (un católico nacido en Polonia) dirigía una conspiración judía mundial contra Argentina.

 

Para combatir esta supuesta conspiración, la dictadura secuestró al prestigioso periodista judío Jacobo Timerman. Gracias a la fuerte presión del gobierno de Carter, Timerman fue finalmente liberado, aunque se le quitó la ciudadanía argentina y fue expulsado a Israel, donde relató a diplomáticos estadounidenses las torturas a las que fue sometido.

 

"Timerman explicó que el punto principal de los interrogatorios durante su cautividad era su supuesto papel como líder argentino de una presunta conspiración sionista m undial", advierte un cable desclasificado de la Embajada de Estados Unidos en Tel Aviv.

 

Otro informe de Pastor para Brzezinski –con el encabezado "Tú no pareces judío"– relata con incredulidad que Timerman le dijo a los diplomáticos estadounidenses que "la mayoría de los militares argentinos cree que existe una conspiración judía a nivel mundial de la cual nacen los problemas de terrorismo en el país, y creen que usted (Brzezinski) dirige dicha conspiración".

 

Cuando Timerman le señaló a sus torturadores que Brzezinski era católico, le contestaron que eso era parte del ardid, explicó Pastor.

 

"¡Creen que usted es judío porque leyeron la guía telefónica de Nueva York y encontraron varios ‘Brzezinskis’ con nombres de pila judíos!", escribió.

 

La desclasificación de los archivos –que había sido anunciada por Barack Obama durante su visita a la Argentina en marzo – fue bienvenida por el secretario de Derechos Humanos de la Argentina, Claudio Avruj.

 

"Nos sorprendió la rapidez con que Estados Unidos nos entregó la documentación", declaró a la prensa. "Pensábamos que llevaría más tiempo".

 

Tomado de theguardian. Traducido por Lucía Balducci

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“Sin el Estado liderando los procesos de innovación es imposible el desarrollo”

“Sin el Estado liderando los procesos de innovación es imposible lograr el desarrollo”, afirma la economista italiana Mariana Mazzucato que recibió a Cash durante su breve paso por Argentina. “Si creemos en el crecimiento impulsado por la innovación no se puede tener al Tesoro recortando el gasto sin cesar y tirando un hueso, de vez en cuando, para la innovación”, considera la docente de la Universidad de Sussex. La autora del libro El Estado Emprendedor hizo una escala en el país después de su paso por Chile donde viajó invitada a dictar la célebre Cátedra Prebisch en la CEPAL.


Las investigaciones más conocidas de Mazzucato se encargan de demoler el mito del Estado como un monstruo burocrático e incapaz que debe limitarse a ofrecer el clima de negocios y la confianza necesarios para las inversiones del sector privado. Desde su perspectiva, el Estado es la organización más emprendedora y arriesgada del mercado.

“Socializamos el riesgo de la innovación pero privatizamos las ganancias”, advierte la investigadora que ilustra sus investigaciones con atractivos ejemplos como los casos de Apple o las firmas farmacéuticas. “Para desarrollar su algoritmo Google recibió financiamiento de la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos que le permitieron ganar millones sin que nada vuelva a esa agencia gubernamental que hoy experimenta problemas de financiamiento”, explica en sus textos la economista al reclamar la existencia mecanismos de redistribución hacia el sector público de esos beneficios apropiados exclusivamente por las grandes empresas.


Rigurosa en sus definiciones la prestigiosa economista escapa a la arrogancia que exhibe gran parte de los economistas y se abstiene de opinar sobre aquellos temas que no domina, como la actual situación económica argentina.


Durante la entrevista con Cash Mazzucato comentó que se reuniría con el presidente Mauricio Macri. El encuentro se concretó y al día siguiente ella hizo un provocador comentario en su cuenta de twitter: “Ayer hablé con el presidente de Argentina Macri. Charlamos sobre el rol del Estado en la innovación y por qué las políticas económicas neoliberales fallan. No estoy segura que lo haya entendido”. Durante su estadía en el país, Mazzucato recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de San Martín y ofreció una conferencia magistral en Centro Cultural de la Ciencia.


¿Por qué considera que la dicotomía entre Estado y mercado es errónea?


–La narrativa dominante sostiene que existe un sector privado emprendedor dinámico y creativo que necesita ser liberado de las restricciones impuestas por el Estado. En el mejor de los casos, el sector público es un simple corrector de las “fallas de mercado” que debe limitarse a hacer lo básico sin involucrarse demasiado. Sin embargo, cuando miramos alrededor del mundo, vemos como en los países que no solo crecieron rápido sino que lo hicieron a través de la innovación, el Estado no se limitó a resolver “fallas” sino que creó y moldeó los mercados a través de distintas agencias gubernamentales y la inversión pública. En países como Estados Unidos, China y Alemania, el crecimiento fue el resultado de un Estado muy activo en la innovación. A diferencia de la narrativa dominante, los emprendedores e inversores solo ingresaron en áreas como la biotecnología, la nanotecnología, Internet y la tecnología verde después de que el Estado corrió los riesgos más elevados. La pregunta entonces es quién se beneficia de esa visión estúpida donde el Estado queda relegado al rol de porrista en lugar de ser un jugador relevante.


¿Quiénes se benefician con esa visión?


–Cuando no se comprende de donde proviene el crecimiento de largo plazo y la creación de riqueza terminamos permitiendo que muchos “apropiadores” de la riqueza se posicionen como los “creadores” de la riqueza, los innovadores que toman riesgos y en el proceso generan valor. Uno de los casos más contundentes se observa en el tipo de compromiso estatal a lo largo de toda la cadena de innovación, desde la investigación básica hasta el financiamiento del capital de riesgo, que fue necesario para la creación y desarrollo de empresas como Apple. El Iphone es un teléfono inteligente y no uno idiota por todo lo que se puede hacer con él: navegar en Internet, usar el GPS, jugar con la pantalla táctil o hablar con SIRI. Toda esa tecnología fue financiada directamente por agencias gubernamentales de Estados Unidos y luego fueron apropiadas por la empresa. La narrativa donde los genios de garaje y los inversores de riesgo son los únicos actores relevantes ignora que esos individuos se montaron sobre una gran ola de inversión pública. Esa visión habilita un diseño de las políticas de innovación y los incentivos fiscales donde se socializan los riesgos de la innovación y se privatizan las ganancias. Hay una ultrafinaciarización de las empresas que no reinvierten sus ganancias. La narrativa sobre los innovadores ha debilitado a los gobiernos. En lugar de presionar sobre las grandes empresas para que reinviertan como sucedió con AT&T para que forme los Laboratorios Bell los gobiernos ahora se deben mostrar amigables con el mercado.
Exigir que las empresas reinviertan una porción de sus ganancias para promover el desarrollo de los sistemas de innovación no parece una tarea sencilla. En el caso argentino, la sensación es que en la negociación entre el Estado y las empresas se impone siempre la negativa del sector privado.


–El vínculo entre lo público y privado se ha convertido en parasitario. Y no simbiótico. Algunas empresas no reinvierten en sectores que generan el crecimiento de largo plazo pero siguen recibiendo beneficios del Estado que no las presiona. Lo hacen a través del mito sobre la innovación y la creación de valor. Hay que desmitificar las narrativas que utilizan estas compañías para extraer rentas en el nombre del proceso schumpeteriano. El sector privado debe desfinanciarizarse y el Estado tiene que exigir la reinversión de sus ganancias en lugar de quedarse sentado en el fondo generando un clima de negocios propicio. El sector público debe liderar la revolución. FIAT es una mala empresa en Italia. No invierte. Es parasitaria. Cuando adquirió Chrysler, el Gobierno de Estados Unidos que era el propietario de una porción relevante de las acciones después de rescatar la empresa le exigió que sus actividades de motores híbridos se lleven a cabo allí. FIAT lo hace. En Italia nadie se lo pidió. Creyendo en el poder del Estado para liderar y no solo crear las condiciones propicias, en Taiwán y Singapur las inversiones estratégicas del Estado en áreas amplias vinculadas a la innovación terminaron atrayendo a empresas privadas diversificadas.


¿Puede mencionar otros casos?


–Con un rol central del Estado, Dinamarca no es solo el principal inversor en energías renovables per capita del mundo sino que su sistema de innovación le permite ser el principal proveedor de servicios de alta tecnología para economía verde de China, un país que invierte 1,7 billones de dólares por año en ese sector. Sin el Estado liderando los procesos de innovación es imposible lograr el desarrollo. Como dice Bill Gates: “el sector privado es inepto, el Estado debe liderarnos y nosotros lo seguimos”. Lo que dice es interesante aunque su compañía es una de las más financiarizadas del mundo. Yo creo que se puede transformar el capitalismo si se logra construir una alianza diferente entre el sector público y privado.


¿El Estado debe elegir sectores y empresas “ganadoras” con potencial innovador y promover activamente su desarrollo?


–Elegir “ganadores” no significa nada. No sirve decir “vamos a apostar a la industria aeroespacial, los servicios financieros y las industrias creativas”. Hay que orientar estratégicamente el sistema de innovación para intentar resolver grandes problemas y misiones que requieran la interacción de muchos sectores públicos y privados. Desde esa visión, el compromiso del Estado con la innovación no debería centrarse en I+D sino que debería extenderse a lo largo de toda la cadena de innovación: la investigación básica, la investigación aplicada, un financiamiento paciente de las primeras etapas de las compañías y también la provisión de las políticas de impulso de la demanda que permitan el desarrollo y la difusión de las nuevas tecnologías en la economía. El objetivo es lograr el incremento de la inversión privada y eso sucede cuando la inversión pública está distribuida a lo largo de toda la cadena de manera directa y no solamente con incentivos fiscales.


Una de las principales líneas de trabajo esbozadas por el nuevo gobierno en materia de innovación es el impulso a los “emprendedores”.


–Hay una obsesión con los “start up”. Lo que debería enfatizarse no son los emprendedores en sí mismos, sino los ecosistemas de innovación en el cual ellos operan. No hay que desarrollar nuevas compañías sino fundamentalmente el ecosistema que permita que esas empresas crezcan. Las nuevas empresas requieren tener un vínculo funcional con las grandes empresas porque suele suceder que las compran y anulan su capacidad de innovación. Además hay que asegurarse que el tipo de financiamiento que llega desde el Estado sea paciente y de largo plazo. Estas pequeñas compañías necesitan mucho tiempo para aprender e innovar. No hay escasez de financiamiento, sino que falta financiamiento de largo plazo. Además hay que incorporar a los científicos en el gobierno. Si no hay profesionales que conozcan los sectores analizando las aplicaciones de las empresas que pretenden recibir el financiamiento, esas iniciativas son un desperdicio. En Inglaterra, por ejemplo, intentaron copiar el programa de capital semilla SBIR estadounidense pero como quienes lo administraban no conocían nada sobre los distintos sectores la iniciativa fracasó.


Para intentar avanzar en el desarrollo de esos “ecosistemas” hace falta que los gobernantes estén convencidos de que el Estado no debe quedar relegado a un rol subsidiario.


–Si todo esto no es acompañado por las políticas macroeconómicas no tiene ningún sentido hacerlo. Si creemos en el crecimiento liderado por la innovación no se puede tener al Ministerio de Hacienda recortando el gasto sin cesar y tirando un hueso de vez en cuando para la innovación. Termina siendo un desperdicio de dinero. Si lo vas a hacer tenes que hacerlo seriamente. La inversión viene primero, las ganancias vienen después. A diferencia de Europa, Argentina tiene su propio Banco Central para hacer políticas y debería tener un banco de desarrollo como el BNDES de Brasil.

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Obama invita a Santos a celebrar en la Casa Blanca 15 años del Plan Colombia

En la cita, una "visita oficial de trabajo" que tendrá lugar en la residencia presidencial estadounidense, ambos mandatarios analizarán también los avances en las negociaciones de paz entre Bogotá y la guerrilla de las FARC en La Habana y el espacio de colaboración estadounidense en ese futuro de paz.

Obama y Santos "conmemorarán 15 años de cooperación bipartidista a través del Plan Colombia, un esfuerzo conjunto para crear un futuro más seguro y próspero para los colombianos", dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Durante una reciente visita a Washington, el expresidente colombiano Andrés Pastrana, bajo cuyo mandato se gestó y lanzó el Plan Colombia, en julio de 2000, había adelantado a medios colombianos la noticia del encuentro, al que dijo estarán también invitados tanto él como los demás expresidentes bajo los cuales se desarrolló la iniciativa: los estadounidenses Bill Clinton y George W. Bush y el colombiano Álvaro Uribe.

La Casa Blanca no ha confirmado por el momento estas invitaciones, complicadas por cuanto los expresidentes estadounidenses se hallarán probablemente implicados para esas fechas de lleno en las campañas de sus familiares y candidatos presidenciales Jeb Bush, republicano, y de la demócrata y exprimera dama Hillary Clinton. Tampoco está claro si acudiría Uribe, muy enfrentado al Gobierno de Santos por las negociaciones en La Habana con las FARC.

Tampoco aludió a un encuentro ampliado el embajador colombiano en Washington, Juan Carlos Pinzón, al confirmar la reunión entre Santos y Obama para conmemorar una iniciativa que "logró la transformación de nuestro país (Colombia) y abrió la puerta para el proceso de paz", dijo.

"En el año 2000 Colombia era un país al borde del abismo. En ese momento, el Gobienro de Estados Unidos comenzó un plan de apoyo al esfuerzo que ya hacía Colombia que durante 15 años ha tenido el apoyo de tres administraciones y de los dos partidos", recordó Pinzón sobre el pacto por el que, desde entonces, Washington ha destinado unos 10.000 millones de dólares en ayudas al país sudamericano.

La cita servirá de hecho para analizar también las negociaciones con las FARC, "apoyar los esfuerzos del presidente Santos para lograr un acuerdo de paz justo y duradero y hablar sobre una visión compartida para la colaboración futura en el evento de un acuerdo de paz histórico", en palabras de la Casa Blanca.

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Martes, 28 Julio 2015 06:49

¡Es el Estado, estúpidos!

¡Es el Estado, estúpidos!

Desde que Ronald Reagan dijo que el Estado dejaba de ser solución para ser el problema, el Estado pasó a estar en el centro de los debates y de las luchas políticas. Reagan apuntaba al Estado como ineficiente, corrompido, expropriador de recursos de las personas, productor de inflación –el resumen de los problemas que la humanidad estaría enfrentando—.


En su lugar, se promovía la centralidad del mercado y de las empresas, identificados como eficientes, dinámicos, baratos. Cuanto menos Estado, mejor (para ellos). Estado mínimo significa mercado máximo. Menos regulación estatal, menos derechos, menos protección, menos políticas de inclusión social.


Algunos de los que han hecho la crítica de una llamada "estadolatría" de la izquierda en el período histórico anterior, han buscado refugio en "la sociedad civil", que mal pudo enmascarar al mercado, en la versión dominante del neoliberalismo. ONG y algunos intelectuales se han dejado mezclar con el neoliberalismo, por el rechazo común al mercado. Sin qué decir del punto de vista del poder del Estado, esas fuerzas han desaparecido de la escena política.


Superar al neoliberalismo es asumir funciones que fueron anuladas en el Estado mínimo. Estado mínimo no significa más ciudadanía, sino menos, porque ciudadano es el sujeto de derechos y lo que más hace el neoliberalismo es expropiar derechos, en favor del consumidor y del mercado. Es el Estado el que puede garantizar derechos, promover políticas sociales, participar de procesos de integración regional y de alianzas Sur-Sur, implementar políticas externas soberanas, proteger el mercado interno, inducir políticas de expansión económica con distribución de la renta, programas de desarrollo tecnológico y científico, entre otras medidas.


Por todo ello, el blanco central de la derecha, en sus intentos de restauración conservadora, es el Estado. Es alrededor del Estado que se dan los grandes debates actuales sean económicos, sociales, culturales o directamente políticos.


Dime qué tienes que decir sobre el Estado y te diré dónde te ubicas política e ideológicamente. No es la polarización que le gustaría al neoliberalismo, entre un Estado que él ha maltratado, desecho, y una supuesta esfera privada. Porque la esfera del neoliberalismo no es una esfera privada, sino mercantil, donde todo se vende, todo se compra, todo es mercancía. Y la esfera de la izquierda es la esfera pública, la esfera de los derechos y de la ciudadanía. El Estado es un espacio de disputa hegemónica entre las dos esferas, la pública y la mercantil, frecuentemente las dos se representan y se disputan a su interior.


Mucha razón tienen los países que han decidido refundar el Estado, para adecuarlo a la nueva base social que sostiene el poder político, el nuevo bloque social que lleva adelante las políticas de superación del neoliberalismo. Los que no lo han hecho, padecen de un aparato burocrático incapaz de incorporar a la participación popular que los nuevos gobiernos requieren.


No es que todo debate pueda reducirse al Estado, pero cada propuesta de modelo y de política económica reserva un lugar al Estado, supone una forma de Estado. Un Estado subordinado a las fuerzas del mercado o un Estado que implemente políticas soberanas, democráticas, populares.


Como el mercado anda con poco prestigio, no solo por los daños que han causado las políticas neoliberales, sino también por la profunda y prolongada crisis internacional del capitalismo, la derecha se concentra en atacar al Estado y a los gobiernos que se valen del Estado para practicar políticas "populistas", de "corrupción", inflacionarias. Pero atacan al Estado para promover alternativas centradas en el mercado.


Nunca como ahora el pensamiento crítico tiene que volcarse hacia el tema del Estado, de las formas que debe asumir para corresponder a los gobiernos que buscan la construcción de modelos de superación del neoliberalismo. Del tipo de poder popular que se necesita para echar raíces definitivas a las nuevas formas de Estado que necesitamos.

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Estados Unidos en los diálogos de La Habana

El pasado 20 de febrero, los Estados Unidos oficializaron el nombramiento de Bernard Aronson, como funcionario con dedicación exclusiva para el tema de la paz en Colombia, en este caso para responder ante los diálogos que tienen curso entre las farc y el gobierno nacional en La Habana.

El diplomático nombrado por John Kerry, secretario de Estado, conoce nuestro país y la región de la cual hace parte, ya que actuó como secretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos de su país entre 1989 y 1993; además, trabajó en los procesos de paz de El Salvador y Nicaragua, y ha asesorado al Banco de Inversiones Goldman Sachs en Latinoamérica. En Colombia debe conocer bien a los sectores dominantes y con dificultad a los marginados, pues desde hace años invierte en varios negocios, los mismos que tomaron forma hacia la década de los años 90 con inversiones financieras, como socio de Gabriel Silva, exembajador criollo en Washington.

Los intereses del delegado imperial se extienden, además de lo financiero, a sectores como el petróleo, a través de la empresa Vetra Energía, con inversiones en los Llanos, Putumayo y la cuenca del Magdalena Medio. Pero sus pretensiones en Latinoamérica llegan también hasta al territorio amazónico, para lo cual y por lo cual es socio del Equipo de "Conservación de la Amazonia" (!). Es un diplomático que, como sucede con muchos de los ricos gringos que llegan a la presidencia de su país o asumen como asesores de primer orden, juegan a varias bandas, entre lo público y lo privado, los negocios y la política, favoreciéndose para ampliar sus arcas de la información privilegiada que les facilita el ejercicio de sus cargos.

De esta manera, una de las partes fundamentales en la posible firma de un acuerdo de paz que reduzca la violencia en el país parece dejar de intervenir y apoyar solamente por la guerra y para la guerra. La Mesa gana una pata más. Ahora las farc podrán tratar, cara a cara, asuntos sustanciales para ellos y para la potencia del Norte, temas que atizan la guerra y pueden reducirla o apagarla. Puede suponerse que así deben de haberlo demandado en la Mesa.

No es para menos. Los Estados Unidos, como es conocido, tienen que ver con toda la historia de violencia política que ha sacudido al país durante las últimas seis décadas. Sus misiones diplomáticas han tenido que ver con espionaje de dirigentes de la oposición de todos los colores, como lo corrobora, incluso, el seguimiento realizado a Jorge Eliécer Gaitán desde 1932, según reportes secretos de la época. El archivo aún clasificado sobre el magnicidio del líder, que desató la ira popular el 9 de abril de 1948, con extensión hasta nuestros días a través de las guerrillas todavía levantadas en armas, obliga a preguntar: ¿Qué y a quién protegen? ¿Por qué dicen que tal archivo es de seguridad nacional para los Estados Unidos? Son expresiones de manipulación, control y desinformación como prácticas del poder, que terminaron por viciar la relación y la convivencia entre países de una misma región.

El siglo XX y lo que va del XXI son testigos de aquello. Se trata de una historia de dolor desatada y soportada con la desigual y deshonrosa relación entre los dos países: la participación de soldados criollos en la guerra de Corea marcó el sometimiento de las fuerzas armadas a la doctrina militar gringa, dejando de lado la heredada por Bolívar, nunca retomada por los oficiales nacionales. La aplicación de la 'doctrina de seguridad nacional' es la más extensa de sus consecuencias, y con ella la militarización de los conflictos sociales, cerrando la vida política dialogada para todo aquel que tuviera una voz crítica.

Los sucesos desprendidos de la aplicación de tal doctrina son ampliamente conocidos: bombardeos a zonas campesinas donde se refugiaban los alzados en armas, herederos de las guerrillas liberales; detenciones masivas, torturados, encarcelados por cientos y miles en el curso de estas décadas; criminalización del descontento y de la protesta social, con asesinatos aleves de dirigentes sociales de todo orden; control de las instituciones nacionales 'soberanas' y de su economía, en la más burda y total intervención en asuntos internos por parte de una potencia, como ocurrió a través del llamado 'Plan Colombia', con sus extensiones a la Iniciativa Regional Andina y Plan Patriota, con los cuales reconstruyeron el ejército nacional y reorientaron su operatividad, para llegar al uso de todo tipo de tecnología de punta mediante la cual lograron impactar en blancos sensibles de la insurgencia.

Son ya sesenta y más años de intervención abierta en nuestro país, sólo en esta última etapa de la historia colombiana, para lo cual se valieron, a lo largo de cuatro décadas, de la droga y el narcotráfico para someter la política nacional a su control y su dominio, sirviéndose de la misma para todo tipo de espionaje, manipulaciones, corrupción de funcionarios y de ciudadanos, pero también usándola como mecanismo para financiar sus operaciones secretas. El paramilitarismo salió como engendro de tales controles y políticas, y las cifras de dolor generado por su acción también son conocidas, faltando aún muchos años para curarlas. Asimismo, los casos de violaciones a menores en zonas donde operan las bases norteamericanas, con denuncias concretas de delitos cometidos por soldados de EU son otro debe en la cuenta del papel gringo en el conflicto, imposible, además, de ser juzgado en nuestro país debido a los vergonzosos acuerdos de inmunidad firmados por el gobierno de Uribe.

Dos o tres generaciones de connacionales fueron impactadas por estas políticas, muchos de cuyos miembros terminaron destruidos en su salud y su vida por el estimulo que le brindaron al consumo de narcóticos, y las cárceles siguen llenas de jóvenes que sufren las consecuencias de tales políticas y maniobras.

¿Cambiará tan desigual relación? ¿Dejará Estados Unidos de intervenir y determinar en nuestro país? Imposible. ¿Cómo discutirá tal realidad las farc con su enemigo regional? ¿Exigirán que abran los archivos aún secretos sobre el asesinato de Gaitán, tratando de llegar a uno de los orígenes de nuestro conflicto, develando motivaciones e intereses del poder económico y militar global? ¿Entrará el tema de Venezuela en la agenda? ¿O limitará la insurgencia sus demandas a exigir la libertad para sus presos extraditados y encerrados en las cárceles de Estados Unidos?

El tiempo dirá cuál es su proceder. Pero, más allá de las respuestas a los interrogantes formulados, lo cierto es que, si el papel de los Estados Unidos en la guerra sigue sin dimensionarse en forma clara, la paz para nuestras gentes serán tan solo una entelequia. Basta señalar que, pensando en el llamado "posconflicto", Santos ya ofreció soldados colombianos para su participación en confrontaciones internacionales, de tal suerte que ahora nuestros jóvenes militares no morirán en nuestras selvas sino en el extranjero.
La geopolítica juega su papel, sin duda alguna. La reapertura de las relaciones con Cuba y la ampliación de las sanciones a Venezuela, considerándola como un 'peligro' para los Estados Unidos, son pasos que marcan claramente que la potencia del Norte reclama nuevamente una hegemonía sin discusiones en América Latina. Y, como resulta recientemente de su intervención en Irak, Irán, Libia y Siria, la paciencia y el paso a paso han entrado a formar parte de su estrategia. El Estado gringo actúa sin prisa, y en Latinoamérica últimamente logró dos éxitos: Honduras y Paraguay. Desactivar las farc, desdibujar la Revolución Cubana, y ahogar Celac, Unasur y Mercosur, son pasos en la meta de revivir el más profundo sentido del monroísmo, fuertemente debilitado desde 2005, cuando el latinoamericanismo enterró el Alca en Mar del Plata.

Estamos ante la decisión imperial de recuperar y/o consolidar su hegemonía en el continente, ahora más imperiosa, pues su dominio mundial lo están disputando tanto Rusia como China, con avanzadas incluso a su región de control 'natural'. La creación de un banco ruso-venezolano seguramente no ha caído muy bien en Washington, así como el creciente comercio que mantienen en sus propias divisas Brasil y Argentina con China, como parte de un progresivo intercambio de bienes sin uso del dólar, que advierte de un horizonte sin esa moneda como divisa de circulación forzosa en el comercio internacional.

Al mismo tiempo, la guerra de divisas en curso en el mundo entero, que ha llevado a una fuerte revaluación del dólar, si bien refuerza el consumo interno, abaratando los productos importados, amenaza con acelerar el proceso de deslocalización (y, por tanto, de desindustrialización del coloso), agravando la pérdida de empleos de calidad y la dependencia externa. Esta realidad los obliga a cerrar el espacio geográfico adyacente, donde los principales afectados son todos y cada uno de los países allí localizados y con mayor razón los que no cuentan con un proyecto histórico, estratégico y soberano propio, Colombia en primer lugar.

Pero la potencia también tiene sus intereses y temas más particulares que lo motivan a intervenir, seguir, actuar y proyectar escenarios en relación con la Mesa de La Habana: cultivos de coca, narcotráfico, y acceso de sus multinacionales a los recursos mineros del sur del país y de los extensos Llanos. Y aunque suene a discurso sesentero, la garantía y la seguridad de poder operar desde territorio colombiano, sin oposición alguna, si fuere necesario, contra un poder importante que le hace contrapeso, como Brasil, o contra quienes quieran posar de independientes.

Como se puede deducir de lo relacionado en esta líneas, el desenlace de esta puja pesará sobre el ritmo y la marcha que tome en los próximos meses este proceso de paz, el mismo que por el momento parece ganar mayor intensidad y acuerdos parciales que eventualmente lo lleven a un punto que favorezca, con su firma, a toda la sociedad colombiana.

Publicado enEdición 211
Ejército de EU se prepara a actuar en Mexico City, Rio de Janeiro, Sao Paulo y Nueva York

Un grupo de investigadores del estado mayor del ejército de Estados Unidos realizó estudios de campo (sic) en las megaciudades de Nueva York, Mexico City, Bangkok, Lagos y Daca con el fin de prepararse a una intervención militar cuando sea llamado (sic) a actuar, según el perturbador documento Megaciudades y el ejército de EU: preparación para un futuro complejo e incierto, realizado por el jefe de estado mayor del ejército y su grupo de estudios estratégicos (http://goo.gl/SLLzD2).

 

¿Por quién fue y/o será llamado el ejército de Estados Unidos?


Se ignora si los estudios de campo del ejército de Estados Unidos en Mexico City forma parte de la fracasada Iniciativa Mérida o si se trata de una colaboración clandestina –por ende, antidemocrática e ilegal– de los implicados, que optaron por la opacidad local.


También el grupo de marras emprendió estudios para casos virtuales de intervención militar en Sao Paulo (máxima plaza bursátil de Latinoamérica) y Rio de Janeiro (sede de Petrobras).


Las masivas protestas en Sao Paulo y Rio de Janeiro, previas al Mundial de Futbol, ¿habrán formado parte de un estudio intervencionista de campo?
Los aludidos experimentos militares se deben a que Estados Unidos carece de experiencia para operar en megaciudades: zonas urbanas con una población de más de 10 millones.


El documento, publicado en junio, advierte la inevitabilidad (¡supersic!) de que en algún momento al ejército de Estados Unidos se le pida (sic) actuar en una megaciudad, cuando por el momento está mal preparado.


El grupo considera que entre los mayores problemas de las megaciudades, cuya solución requiere la intervención militar, figuran las tasas explosivas de crecimiento, la enorme disparidad de ingresos, que sigue creciendo, y el entorno de seguridad, que es cada vez más atractivo para los políticamente desposeídos (¡supersic!), así como los desastres naturales y las redes ilegales que requieren la intervención terrestre de la infantería de Estados Unidos.
Ya en febrero pasado militares de Estados Unidos y Gran Bretaña (GB) habían evaluado cómo las guerras del futuro se realizarán en las megalópolis, cuando ningún ejército ha combatido en megaciudades con más de 20 millones de habitantes, según Defense News ( http://goo.gl/ILRi0s ).


En abril, el ejército australiano, cada vez más bélico, publicó su Reporte sobre la guerra futura en tierra ( http://goo.gl/V6ugEI ), que llega a las mismas conclusiones que sus colegas de Estados Unidos y GB, lo cual delata un nuevo modelo de intervencionismo militarista de la anglosfera.


El informe del ejército sobre las guerras futuras en las megalópolis ha causado intensa polémica en Estados Unidos, debido a la militarización y la brutalidad racista de su policía en Ferguson, Cleveland, Nueva York y Hollywood.


En referencia a Nueva York, el máximo centro financiero de la anglosfera, se descuenta que su objetivo es prevenir disturbios civiles, levantamientos políticos, así como proteger la infraestructura clave y los recursos naturales (¡supersic!) en aras del interés nacional, cuando el poder de los gobiernos nacionales para lidiar con los problemas causados por la creciente urbanización y el crecimiento de las megaciudades se ha erosionado.


¿Cómo prevenir nuevos Occupy Wall Street sin interferir en las sacrosantas cotizaciones de sus supercomputadoras, que constituyen la quintaesencia del poder financierista global de Estados Unidos?


Se criminaliza y se militariza así la dislocación social inherente a las megaciudades, que representan conductos de acceso a recursos naturales críticos, como el petróleo (¡supersic!), lo cual constituye las tendencias de recursos como un terreno estratégico primordial en cualquier crisis futura que requiera la intervención militar de Estados Unidos.


¿Siempre sí sirve el petróleo, pese a su transitorio desplome artificial?


Juzga que dada la saturación de los celulares en los ambientes urbanos en el mundo y la interconectividad global de la World Wide Web, el aislamiento virtual es aún más improbable.


El portal Infowars cuestiona el futuro despliegue de la infantería estadunidense, cuando debiera ocuparse de la permeable transfrontera, ya que existen informes de que los yihadistas islámicos podrían entrar a Estados Unidos por la frontera con México ( http://goo.gl/EPRHc8 ), y refiere que la preparación del ejército de Estados Unidos para ocupar las megaciudades también incluye la neutralización de grupos extremistas y criminales que puedan influenciar las vidas de la población mientras socavan la autoridad del Estado, lo cual puede ser extrapolado, a mi juicio, a un neomacartismo global de la disidencia contestataria antineoliberal.


Infowars rememora los recientes manuales de entrenamiento del ejército de Estados Unidos para disturbios de plena escala en ese país, donde las tropas sean forzadas a respuestas letales (sic) para lidiar con las masas de manifestantes.


La ONU define que existen hoy 33 megaciudades que tienen más de 10 millones de habitantes y proyecta que para 2030 existirá un mayor número, donde habitará 60 por ciento de la población total de la Tierra.


¿Por qué no mejor descentralizar en forma racional las megaciudades? 


Llama la atención que de las 33 megaciudades –en las que China ostenta cinco e India cuatro, mientras Tokio detenta el primer lugar con 37.8 millones– el ejército de Estados Unidos sólo mencione en forma selectiva a siete (la quinta parte): Mexico City (sexto lugar: 21.6 millones), Sao Paulo (séptimo: 21.2 millones), Lagos (noveno: 21 millones), Nueva York (undécimo: 20.1 millones), Daca (decimoctavo: 17 millones), Rio de Janeiro (25: 14.4 millones) y Bangkok (24: 14.5 millones), mientras pasa por alto en Latinoamérica a Buenos Aires (vigésimo: 16.1 millones).


Es altamente significativo que no le quite el sueño Delhi (segundo: 25.7 millones), Karachi (decimocuarto: 19.5 millones), El Cairo (decimoquinto: 18.4 millones), Teherán (decimosexto: 18.4 millones), Moscú (decimonoveno: 16.5 millones) ni Estambul (23: 14.5 millones), ya no se diga la segunda ciudad estadunidense, Los Ángeles (decimoséptimo: 17.2 millones). ¿Cuál es su parámetro de discriminación urbana y de recursos?


La colocación de Mexico City es muy lógica por la interoperabilidad de la Iniciativa Mérida y su inminente incrustación al Comando Norte (NorthCom) como a la integración económica de Norteamérica (pero sin mexicanos), con su divisa común el amero, según el proyecto del Council on Foreign Relations y del Instituto Fraser de Canadá ( http://goo.gl/KGs7Ug ).


Los nuevos caballos de Troya del siglo XXI disfrazados de ayuda humanitaria (sic) –cambio climático, ébola, megaciudades– conforman un caleidoscopio de coartadas para legitimar la intervención militar del ejército de Estados Unidos, ahora consagrado a un menú de tareas filantrópicas à la carte (sobre pedido).
El ominoso riesgo es que cualquier legítima oposición democrática a los regímenes barbáricos ( v.gr Mexico City) puede ser descalificada en forma primitiva por los multimedia de la telecracia imperante como "terroristas, vándalos (la moda en el 'México neoliberal itamita'), sociópatas, yihadistas, antisemitas": la nueva semiótica totalitaria de la represión neoliberal que blinda a sus aliados sionistas y neonazis ( v. gr. Ucrania).


¡Lo que falta por ver de canibalismo militar!


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