Tregua en Medio Oriente: Alto al fuego entre Israel y Hamas

Rige desde esta noche después de once días de enfrentamientos

El primer ministro Benjamin Netanyahu había resistido hasta último momento la creciente presión internacional, que incluyó el pedido de una "desescalada significativa" por parte del presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

 

El gobierno israelí y el movimiento palestino Hamas acordaron un alto al fuego después de 11 días de intensos bombardeos y ataques que dejan un saldo de al menos 244 muertos. "El gabinete aceptó por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad de aceptar la iniciativa egipcia de cese del fuego bilateral sin condiciones", informó la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Poco después, tanto Hamas como la Yihad Islámica, otro partido con brazo armado en el territorio palestino, confirmaron la tregua que empezó a regir a las dos de la madrugada de este viernes. Netanyahu había resistido hasta último momento la creciente presión internacional, que incluyó el pedido de una "desescalada significativa" por parte del presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Biden prometió este jueves seguir con su "diplomacia silenciosa pero sin tregua" con Israel y Palestina y rogó que "la situación se mantenga tranquila".

"El gabinete aceptó por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad de aceptar la iniciativa egipcia de cese del fuego bilateral sin condiciones", indicaron a través un comunicado las autoridades israelíes. Por su parte Osama Hamdan, un alto funcionario de Hamas en el Líbano, confirmó a la cadena de televisión Al Mayadeen que el cese de las hostilidades en la Franja de Gaza comenzaría a las dos de este viernes 21 de mayo.

"La resistencia ha forjado una nueva ecuación y una nueva victoria", dijo Hamdan, quien aseguró que los mediadores le han garantizado que no solo "la agresión en Gaza se detendrá", sino que también se "levantará la mano de la ocupación de Sheik Jarrah y la mezquita de Al Aqsa". Este punto es relevante para los palestinos ya que fue en esos dos sitios de Jerusalén donde empezó la escalada a principio de mes. 

Los rumores sobre una posible tregua habían cobrado fuerza en las últimas horas, especialmente después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, convocara en la tarde del jueves a su Gabinete de Seguridad, a pesar de mostrarse partidario de continuar con la ofensiva hasta último momento. Desde hace días los mediadores internacionales, especialmente Egipto y la ONU, venían intensificando sus esfuerzos para reestablecer la calma tras 11 días de violencia.

Todavía no se conocen en detalle los términos del cese de las hostilidades, pero medios israelíes aseguran que no incluirían referencias a las tensiones por el desalojo de familias palestinas en Jerusalén Este ocupado o las incursiones en la Explanada de las Mezquitas, que exigía Hamas y que el pasado diez de mayo desencadenaron esta escalada bélica sin precedentes en los últimos años.

Hasta ahora Israel había rechazado un alto el fuego en la región y Netanyahu reiteró el miércoles su intención de continuar con la operación hasta alcanzar su objetivo de desarticular la estructura militar de Hamas, a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, exigiera "una inmediata desescalada significativa".

En un mensaje televisado, Biden dijo este jueves que habló con Netanyahu seis veces durante los últimos días de conflicto. "Estados Unidos apoya plenamente el derecho de Israel a defenderse de los ataques indiscriminados con cohetes de Hamas y otros grupos terroristas con base en Gaza que se han cobrado la vida de civiles inocentes en Israel", aseguró el mandatario demócrata.

También enfatizó que Estados Unidos "seguirá comprometido en trabajar con las Naciones Unidas y otras partes interesadas para reactivar la asistencia humanitaria rápida, y organizará el apoyo internacional para el pueblo de Gaza y sus esfuerzos de reconstrucción". Según informes diplomáticos, el gobierno estadounidense habría bloqueado tres veces las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONUque condenaban las acciones militares israelíes pidiendo un alto en la región. En ese sentido, Biden aseguró que su país seguirá aplicando una "diplomacia silenciosa".

Pese a la fuerte presión internacional, el Ejército israelí volvió a bombardear este jueves múltiples objetivos de Hamas en la Franja de Gaza, desde donde continuó el disparo de cohetes hacia las comunidades israelíes contiguas. El ataque incluyó un misil antitanque contra un colectivo, lo que elevó a 4.340 los lanzamientos desde el inicio de la escalada.

Desde bien temprano a la mañana, residentes revisaban los escombros de al menos cinco casas de familia destruidas en Khan Younis, informó la agencia de noticias palestina Ma'an. Uno de esos ataques destruyó una casa de dos pisos, y las esquirlas golpearon otra vivienda provocando la muerte de una mujer. El Ejército israelí también alegó atacar las casas de tres comandantes de Hamas, y haber lanzado bombardeos en la ciudad de Rafah contra "infraestructura militar" y una casa de Ciudad de Gaza donde había un arsenal. Al menos otras diez personas resultaron heridas en la localidad en ataques aéreos nocturnos. Horas más tarde, al menos tres palestinos murieron en un ataque aéreo israelí contra dos autos en un ruta del norte de Gaza.

La ONU denunció que más de 90 mil personas se quedaron sin casa por los bombardeos y se refugiaron en escuelas. Desde otro territorio palestino ocupado, Cisjordania, donde el gobierno internacionalmente reconocido de Mahmud Abbas tiene su sede, celebraron el anuncio de la tregua aunque pidieron "no olvidar a Jerusalén". Poco después del mediodía del jueves, milicianos palestinos lanzaron una nueva andanada de cohetes hacia el sur de Israel luego de una pausa de ocho horas, aunque no se reportaron víctimas.

El anuncio de tregua ocurre tras varios días de sangrientos enfrentamientos entre Israel y Hamas, que había iniciado las hostilidades el diez de mayo lanzando cohetes hacia Israel en solidaridad con centenares de palestinos heridos en enfrentamientos con la policía israelí en la explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el tercer lugar santo del islam. Luego de estos primeros disparos de cohetes, Israel lanzó una operación militar para "reducir" las capacidades militares de Hamas con bombardeos aéreos contra el territorio de dos millones de habitantes bajo bloqueo israelí. Incluso unos 90 minutos antes de la entrada en vigor de la tregua, los habitantes de la Franja de Gaza aseguraron que seguía habiendo bombardeos.

Por su parte, tanto Hamas como la Yihad Islámica lanzaron más de cuatro mil cohetes hacia Israel, que en su mayoría fueron anulados por la Cúpula de Hierro, el dispositivo antiaéreo con el que cuenta el gobierno israelíLa escalada bélica provocó 232 muertos del lado palestino, entre los que se cuentan unos 60 menores, y 12 muertos en Israel, entre ellos un niño de seis años, una adolescente de 16 años y un soldado.

Las hostilidades entre el Ejército israelí y las milicias palestinas en Gaza han sido las más graves desde la guerra de 2014 y encendieron la creciente tensión entre palestinos e israelíes en Jerusalén Este y Cisjordania ocupados y ciudades mixtas de Israel. Durante este periodo también se extendieron la violencia y los enfrentamientos civiles entre palestinos e israelíes que, más allá de la escalada bélica que terminaría este viernes, parecen haber abierto una crisis más profunda en la región.

21 de mayo de 2021

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Una mujer toma notas ante la Policía de Israel en la puerta de Damasco en la ciudad de Jerusalén.- EFE/EPA/ATEF SAFADI
  1. El día 6 de mayo, tras cuatro fracasos consecutivos de Benjamín Netanyahu en su objetivo de conseguir apoyo parlamentario y formar gobierno en Israel, el presidente Reuven Rivlin emplazó al líder del partido centrista Hay un futuro (Yesh Atid), Yair Lapid, a buscar una coalición (que podría incluir, por primera vez, a un partido árabe) y gobernar el país. La derrota política del primer ministro de Israel se había unido a otra derrota personal, aún más grave: podría pasar los siguientes años en prisión por un presunto delito de soborno, fraude y corrupción en el caso de que perdiese la inmunidad que le otorga el cargo. Por este motivo, Netanyahu ha convertido mantenerse en el cargo como su principal objetivo. El político pensó que la vieja fórmula de abrir una guerra contra un enemigo (ficticio o real) para reunir a tus detractores, unidos en un amplio bloque anti-Netanyahu, funcionaría y que estos se unirían a quien se ha presentado durante años como un "soldado-salvador" de la patria acechada. Así, con la idea a de que "no se debe cambiar un gobierno en medio de la guerra"ha podido, de momento, posponer un "gobierno para el cambio".

Por esta razón, el día 10 de mayo tuvieron lugar tres acontecimientos paralelos con un claro objetivo de provocar a los palestinos e iniciar una nueva ronda del conflicto bajo el nombre en clave de "Operación Guardián de los Muros". Estos tres acontecimientos son:

  • El envío de la Policía al barrio Sheij Jarrah en el Jerusalén Este para desahuciar a las familias palestinas que se resisten a perder sus casas por el plan de judaizar la ciudad santa por Tel Aviv. Estas familias cuentan con el respaldo de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exige a Israel retirase de los territorios capturados durante la guerra del 1967. Sin embargo, la propia ONU ha sido la primera en permitir que Israel infrinja todas y cada una de sus resoluciones con total impunidad.
  • El asalto de cientos de soldados a la mezquita de Al-Aqsaa con pistolas paralizantes, balas de goma y gases lacrimógenos provocando caos, pánico y terror a los feligreses musulmanes que estaban rezando.
  • La concentración de supremacistas judíos en las proximidades de Al-Aqsa para festejar el Día de Israel, que conmemora la ocupación israelí de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días de 1967. Los seguidores del ultraderechista Itamar Ben-Gvir, diputado y ex miembro del movimiento Kach (grupo terrorista ilegalizado en 1994 después de que uno de sus miembros, Baruch Goldstein, matara a 29 musulmanes que rezaban en una mezquita), se pusieron a bailar y pedir en sus cánticos genocidas "¡Matar a los árabes! "Borrar sus nombres"!

    2.No se sabe cómo, ante tales provocaciones, Hamás, la organización de derecha islamista que gobierna Gaza, pensó que sería buena idea ponerse a lanzar cohetes sobre Israel: justo lo que buscaba Netanyahu. Así empieza una nueva ronda de una 'carnicería' de Israel contra la población indefensa palestina, que al contrario de los israelíes ni cuenta ni con misiles inteligentes ni con una "Cúpula de Hierro" ni con búnkeres donde cerca de dos millones de civiles (la mitad niños) puedan resguardarse.
  1. Acto seguido Netanyahu pronunció el discurso victimista que decía: "Tenemos derecho a defendernos de los terroristas".  El primer ministro, sin embargo, no se dio cuenta de que esta vez ya no colaba. El mundo pudo ver en directo lo que estaba sucediendo por canales de televisiones árabes, que emitían la ceremonia religiosa desde Al-Aqsa; por las cámaras de los móviles de los palestinos (¡a pesar de las censuras de Facebook, Twitter e Instagram!), que transmitían el brutal ataque a los vecinos de Sheij Jarrah y los fieles que estaban en la gran mezquita; y, por último, también gracias los vídeos colgados por los ultraderechistas israelíes que animaban a la Policía y a los colonos armados a "ir a por los árabes". Ahora, Israel no podrá seguir contando el cuento de que los propios palestinos "vendieron voluntariamente" sus casas a los judíos (¡vendieron su patria por dinero!), como sí mantiene hasta el momento sobre la expulsión de 800.000 palestinos durante el Nakba de 1948.
  2. Dichas imágenes, en EEUU, pusieron en una situación embarazosa al candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Andrew Yang, que fue duramente criticado en las redes sociales por defender en un tuit a Israel y no condenar la matanza de los niños palestinos. Al final, un asistente del candidato neoyorkino intervino para intentar poner fin a los debates sobre el tema: 'No digas nada que arruine tu campaña'. Horas después, su tuit fue borrado, pero aumentó la indignación de militantes demócratas, con muchos musulmanes en sus filas, que retiraron la invitación cursada a Yang para compartir con ellos la fiesta del fin de Ramadán. Mientras, el lobby proisraelí se está volcando con el candidato republicano por haber mantenido exactamente la misma postura. El ala izquierda del Partido Demócrata exige que Jose Biden utilice los 3.8 mil millones de dólares de ayuda anual al militarismo israelí para presionar a Israel y respete a los derechos de los palestinos.
  3. EEUU se negó a firmar la declaración del 11 de mayo del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba a Israel y pedía la máxima moderación contra los manifestantes desarmados. El mundo, así, pudo comprobar que la promesa de Biden de "proteger los derechos humanos" era una farsa. Las declaraciones del presidente de EEUU y la cansina retórica del "derecho de Israel a defenderse" (¡de los niños palestinos, que son la mitad de los asesinados por Israel, y que ni tenían pistolas de juguete!) dieron la luz verde a Netanyahu a continuar con su plan. De alguna manera, la actitud de Estados Unidos ha sido como darle un caramelo (la vida de miles de palestinos) a Israel a cambio de que no descarrile el acuerdo con Irán: pura ilusión. Israel lo quiere todo: quiere un Oriente Próximo hecho cenizas y escombros para poder acceder al petróleo y al gas, al agua y a sus tierras.EEUU es el único país del mundo capaz de influir sobre Tel Aviv, pero no lo va a hacer porque Palestina no es su prioridad. Los motivos del apoyo incondicional de Washington a Israel siguen intactos.
  4. Otro de los objetivos del ataque es sabotear las negociaciones nucleares que están tenido lugar entre EEUU e Irán en Viena. Unos 40 senadores republicanos han pedido a Joe Biden abandonarlas por el apoyo de Irán a Hamás. Israel no ha podido convencer al presidente de EEUU de que deje morir el acuerdo que EEUU firmó con Irán en 2015, por lo que hará todo lo posible paraa) retener a las tropas de EEUU en la región (como lo hizo en 2015, neutralizando la Doctrina de Obama de "Regreso a Asia")b) que sea Teherán quien rompa las negociaciones. No solo porque la CIA y el MOSSAD están cometiendo atentados en el propio suelo iraní, destruyendo instalaciones militares y nucleares, sino en "defensa de los palestinos", sobre todo si la guerra alcanza al Líbano y a Hizbolá, partido patrocinado por la República Islámica.Lo graves es que ante la guerra económica, política y la ciberguerra de EEUU-Israel contra Irán más de un comandante de los Guardianes Islámicos desea tal enfrentamiento bélico. En vísperas de las elecciones presidenciales de junio, en las que los reformistas y los moderados han sido apartados por completo y la extrema derecha militarista ha ocupado la totalidad del poder, tal tentación, en caso de llegarse a materializar, desencadenaría una guerra de dimensiones apocalípticas.
  5. Los ataques militares de Israel a Gaza también son una gran fuente de ingresos para el Estado y las empresas armamentísticas de Israel (y de EEUU por ser su principal suministrador de armas). Israel es el mayor exportador de armas per cápita del mundo y el octavo exportador del planeta. Este dato se traduce en dos mil millones de dólares sólo 2019. Gaza es un "campo de tiro" para los fabricantes de armas israelíes donde exhiben la eficacia de sus inventos ante una clientela que mira con admiración: el país aumentó sus exportaciones del material bélico en un 77% entre 2015 y 2019.
  6. El conflicto pone en evidencia el error (y la traición) de los países árabes firmante de los Acuerdo de Abraham.  ¿Por qué sus mandatarios pensaron que sacrificando a los palestinos podrían dormir tranquilos? Ahora, rezan para que Netanyahu ponga fin, cuanto antes, a la actual masacre de los "musulmanes" para salvar el acuerdo. Egipto, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos se han visto forzados a condenar la matanza en Gaza, aunque con menos dureza que en el pasado y con la novedad de criticar también a Hamás.La crítica a Hamás no se produce, sin embargo, por utilizar la vida de los palestinos para sus propios intereses partidistas sino por sus vínculos con Turquía, país que está aumentando su influencia en Gaza (igual que en el Líbano y otra naciones árabes como Libia). Tampoco iban a permitir que los ayatolás de Irán lleven la bandera de los "musulmanes oprimidos".
  7. La caída de algunos misiles palestinos a Israel si bien no significa ni de lejos un "equilibrio militar" sí que crea un "equilibrio de terror".
  8. Las elecciones generales palestinas, que estaban previstas para el 22 de mayo, se anulan y con ello la esperada reconciliación nacional entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamás en Gaza. El partido islamista pierde apoyo popular por su incapacidad de gestionar la "Causa palestina" y una paz duradera y justa. Hamás es el símbolo de la desesperación e impotencia de un pueblo asediado por las bombas y el hambre. Su discurso de que "Israel nos ataca porque somos musulmanes" es falso y confunde a los gazatíes. Netanyahu se lleva muy bien con Mohammed Ben Salman, el General Al Sisi y otros oligarcas musulmanes.
  9. Se frustran los esfuerzos de Turquía para reparar los lazos con Israel. Erdogan, que se ha autoproclamado el líder del inexistente "mundo islámico", tendrá que esperar y conformarse con ataques verbales a Israel.
  10. Cualquier intento de poner la etiqueta de "guerra religiosa" al actual conflicto, que es la agresión de un estado imperialista a una nación a la que despojó de sus tierras, es una desviación y manipulación de los interesados. Atacar sinagogas y mezquitas solo beneficia a la extrema derecha de ambos lados y abona el terreno para una nueva fase de persecución a los inmigrantes ( la clase trabajadora) de Oriente Próximo en Occidente, además de justificar el militarismo bajo el pretexto de la "Guerra contra el terrorismo islámico".
  11. La guerra también paraliza, de forma provisional, las protestas de los ciudadanos israelíes contra la gestión de su régimen en cuanto a la propagación de la covid-19 (a pesar de la propaganda sobre la vacunación de su población), la inflación, la falta de viviendas, etc.
  12. Por primera vez, los palestinos israelíes (un 20% de una población), que sufren un apartheid legal y social, y solían mantenerse al margen de la guerra de Israel contra Gaza y Cisjordania, han reaccionado: los disturbios en las ciudades mixtas árabe-judías (con linchamiento y quema de templos incluidos), no va a desembocar en una guerra civil (pues, los árabes no pueden llevar armas), pero sí que podría desestabilizar Israel confirmando el hecho de que se trata de un Estado inviable por declararse en 2018 como una "República exclusivamente Judía", un régimen etnonacionalista, chovinista-religioso. Esto sucede también en la "República islámica", que niega los derechos más elementales de gran parte de la población femenina, no creyentes o no islamistas. En Israel, la conciencia de los árabes de sus derechos ha despertado.
  13. Es poco probable que Israel pretenda, en estos momentos, ocupar toda Gaza. Por un lado, decenas de miles de gazatíes se refugiarían en Egipto, algo que no le gustaría al amigo de Netanyahu, el general Al Sisi, y por otro, no podría gestionar una pequeña franja que alberga a dos millones de almas desesperadas. Israel ha destrozado la causa palestina y la última palabra la tendrán los propios palestinos.
  14. El conflicto se enquista aún más. La situación, además, se ve agravada por la ausencia de fuerzas progresistas en una región que está controlada por el imperialismo y los regímenes de extrema derecha religiosa (judía, sunnita y chiita).

Dijo Friedrich Engels que "un pueblo que oprime a otro pueblo no puede emanciparse. El poder que se necesita para oprimir a los demás siempre se vuelve contra sí mismo": se trata de la lógica de los vascos comunicantes.

18 mayo 2021

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Los palestinos inspeccionan los escombros del destruido Al-Shorouq twoer después de un ataque israelí en la ciudad de Gaza, el 12 de mayo de 2021. — MOHAMMED SABER / efe

La actual guerra es consecuencia de la expansión colonial israelí en Jerusalén y Cisjordania y recuerda que la ocupación sigue adelante 16 años después de que Ariel Sharon ordenara la evacuación de los militares y los colonos judíos de la Franja de Gaza. Este minúsculo y pobre territorio continúa bajo una ocupación de facto que está sujeta a los caprichos de los líderes israelíes.

 

La Franja de Gaza, teatro de intensos bombardeos de la aviación israelí desde hace nueve días, es una pequeña región situada entre Israel y Egipto con un área de 365 kilómetros cuadrados, donde viven algo más de dos millones de palestinos, casi todos musulmanes aunque quedan algunos cristianos, con una densidad de 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado.

Está gobernada desde 2007 por Hamás, una organización islamista pariente de los Hermanos Musulmanes que se fundó a finales de los ochenta, con el inicio de la primera intifada. Durante la primera fase de su existencia gozó del apoyo de Israel, que consideraba que los islamistas no se sumarían a la resistencia de los partidos laicos de la Organización para la Liberación de Palestina, especialmente Fatah.

Hamás ganó limpiamente las últimas legislativas que se celebraron en 2006 en todos los territorios ocupados, es decir también en Cisjordania y Jerusalén este, pero Fatah y el presidente Mahmud Abás no le permitieron gobernar. La máxima autoridad de la época en Gaza, el controvertido Mohammed Dahlan, con estrechos vínculos con Israel, fue apartado del poder al año siguiente mediante un golpe de las milicias de Hamás. 

José Vericat, que escribió su tesis en Oxford precisamente sobre la organización islamista, señala que en esta guerra "Hamás ha adquirido un inesperado papel de defensor de la causa palestina, sobre todo de Jerusalén. Nadie lo pronosticó, nadie pensaba que la popularidad de Hamás se iba a disparar en Cisjordania y Jerusalén, ni que podría presentarse como defensora de Jerusalén, dar un ultimátum a Israel y cumplirlo". 

Lo que ocurre estos días es una réplica a los cuatro años de la administración de Donald Trump, con todo lo que han significado sus políticas arbitrarias, así como a los doce años de gobierno de Benjamín Netanyahu, que ha apaleado a los palestinos de todas las formas posibles.

"El legado de la administración Trump es nefasto, y lo más curioso es que la guerra está teniendo notables repercusiones en las poblaciones palestinas y mixtas del interior de Israel", dice Vericat, que en los últimos tres años fue director del Centro Carter en Israel-Palestina. "Se ha liberado de un sentimiento de solidaridad después de años de sufrimientos palestinos, con ataques diarios y desatados de colonos judíos golpeando y abusando de los palestinos por toda Cisjordania y Jerusalén".

"Es interesante que la intención de acabar con el sueño palestino de la administración Trump y de Netanyahu, ha tenido un efecto contrario al esperado y que una consecuencia ha sido borrar la línea verde entre los palestinos de los territorios ocupados y del interior de Israel, restaurando el vínculo entre unos y otros", añade Vericat, quien ahora es consejero del European Institute of Peace. 

Bajo el gobierno de Ariel Sharon, en 2005 Israel evacuó las colonias de la Franja, donde vivían unos ocho mil israelíes y retiró al ejército, una decisión que rechazó una gran parte de la población israelí y que causó problemas en la sociedad. De hecho, existe un número creciente de israelíes, incluidos líderes políticos, que abogan por el regreso de los colonos y el ejército a la Franja. 

Aunque Sharon presentó la retirada como una decisión unilateral, la realidad es que probablemente obedeció al permanente hostigamiento las milicias palestinas, especialmente de Hamás, contra soldados y colonos. De hecho, en el periodo previo a la evacuación hubo un constante goteo de soldados y colonos muertos y los milicianos incluso destruyeron un poderoso tanque Merkava y continuamente tendían emboscadas a soldados y colonos. 

Esta diferencia con Cisjordania se reveló crucial para la retirada israelí de la Franja. En Cisjordania, por el contrario, Israel se encuentra en una situación cómoda haciendo y deshaciendo a su antojo sin ninguna resistencia, lo que es posible gracias a la estrecha colaboración del presidente Mahmud Abás con el ejército israelí en todo lo relativo a seguridad. En la práctica la policía palestina de Cisjordania es una extensión de las fuerzas de ocupación. 

La ascensión al poder de Hamás en 2007 no significó el fin de la ocupación de acuerdo con la interpretación de numerosos juristas occidentales. De hecho, Israel y Egipto, en una tácita colaboración con Israel, controlan las fronteras de la Franja, permitiendo la entrada y salida de personas y bienes en función de sus propios intereses. 

Además de no permitir una circulación fluida, Israel controla el espacio aéreo y marítimo, por ejemplo no dejando que los barcos de pesca palestinos se alejen de la costa más de unos pocos kilómetros. Los cazas sobrevuelan la Franja a su antojo y periódicamente llevan a cabo ataques contra objetivos de todo tipo con un periódico goteo de muertos y heridos. 

El desempleo es muy elevado y el subempleo es común debido en gran parte a que Israel no permite que se desarrolle ninguna industria ni que se exporten bienes fabricados en la Franja. La ocupación se manifiesta también en una presión económica que, entre otras cosas, prohíbe que empresas comerciales israelíes, como bancos o del sector de la energía, hagan negocios con la Franja.

segovia

18/05/2021 22:27

Por Eugenio García Gascón

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Lunes, 17 Mayo 2021 05:44

El cómplice

El cómplice

La guerra de Israel contra los palestinos, contra los críticos, contra los medios y contra los derechos supuestamente universales no es, y nunca fue, posible sin el apoyo del gobierno de Estados Unidos.

Los casi 4 mil millones de dólares anuales en asistencia militar que ahora otorga Washington a su aliado en Medio Oriente no tiene condiciones. Es parte de un acuerdo de 10 años para un total de 38 mil millones de dólares firmado por Barack Obama a finales de su presidencia.

El gobierno de Joe Biden, hasta ahora, está pretendiendo que sólo desea frenar la violencia de "ambos" lados y que está trabajando a través de canales diplomáticos para lograrlo, ocultando que Estados Unidos no es un observador más, sino un cómplice –como lo ha sido durante décadas– en los crímenes de guerra de Israel. La semana pasada cerca de 200 civiles palestinos fueron asesinados, entre ellos 58 niños, por balas y bombas israelíes en gran parte financiadas por Washington.

En ese sentido, también es cómplice en bombardear las oficinas de Associated Press y Al Jazeera este fin de semana, algo que el gobierno de Israel llamó "objetivo legítimo" es un ataque contra todos los periodistas del mundo.

Aun con la mayoría de eso que llaman la comunidad internacional condenando la ofensiva bélica, Estados Unidos ha decidido no presionar a Israel por un cese del fuego inmediato y, mientras tanto, está paralizando al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para evitar que se emita una declaración, mucho menos una resolución, para frenar el derramamiento de sangre, mientras Israel anuncia que tiene la intención de continuar con sus ataques bélicos y que "tomará tiempo" cumplir con su objetivo.

Washington sigue con la pantomima de que este conflicto es uno entre dos fuerzas hostiles, o sea, simétrico. Pero la asimetría está a la vista de cualquiera. Y para acabar con la tontería de un supuesto conflicto simétrico, todo mundo sabe que Israel es una potencia nuclear –con por lo menos 80 armas nucleares y tal vez hasta 300– algo que se logró secretamente con la complicidad de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y otros "aliados".

Washington insiste en que está trabajando "incansablemente" para frenar el conflicto como si fuera un simple actor internacional más, y aunque a diferencia de Trump ha retomado la línea tradicional bipartidista de buscar un solución de dos estados para la convivencia "pacífica y segura" de ambos, siempre empieza con la ya vieja consigna empleada por ambos partidos en Washington: "Israel tiene derecho a defenderse".

"¿Pero por qué casi nunca se pregunta cuáles son los derechos del pueblo palestino?", escribe el senador Bernie Sanders en un artículo publicado en el New York Times el viernes. El gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel es parte de los "movimientos autoritarios nacionalistas" que están surgiendo en varias partes del mundo, advierte el senador. Concluye que "ya no podemos ser apologistas del gobierno derechista de Netanyahu y su comportamiento antidemocrático y racista" y que Estados Unidos, para tener credibilidad, tiene que hacer cumplir las normas internacionales de derechos humanos de manera consistente con todos, incluido Israel: "tenemos que reconocer que los derechos palestinos importan, Las vidas palestinas importan".

¿Se puede hablar de diplomacia ante crímenes de guerra y de lesa humanidad? Eso oculta el papel actual e histórico de Washington en el conflicto; su corresponsabilidad en la muerte en estos últimos días de 58 niños y el atentado contra periodistas (todo mientras procede esa "diplomacia").

Tal vez el primer paso de Estados Unidos, si verdaderamente desea contribuir a resolver ese conflicto, como varios otros en este mismo hemisferio, sería reconocer su complicidad.

West-Eastern Divan (Daniel Barenboim/Edward Said): https://barenboimsaidusa.org/wp-content/ uploads/2020/07/Arab-Israeli-orchestra- celebrates-20-years-of-harmony.mp4

Eddie Vedder. Masters of War. https://open.spotify.com/track/ 14QuuJp6oFQRXCHz2SiTnZ?si= 232ed796ba064eb7

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Manifestantes reunidos en el Monumento a la Revolución se solidarizaron con el pueblo palestino ante las agresiones cometidas por Israel.Foto María Luisa Severiano

Existe un impactante mapa cronogeopolítico que demuestra la expropiación militar de tierra palestina de 1946 a 2010 (https://bit.ly/3bmv5t8), agudizado 11 años más tarde con el irredentismo de los colonos jázaros no-semitas ashkenazis (https://amzn.to/3hs8kb6) en Cisjordania: en particular, la enajenación catastral de las propiedades de los autóctonos palestinos en el icónico barrio de Sheikh Jarrah en "Jerusalén Oriental" en Al-Quds, a punto ser totalmente judaizado al precio de "limpiezas étnicas" (https://bit.ly/3w6eDVV).

Más allá de que Israel fue condenado como un Estado apartheid, según HRW (https://bit.ly/2SV9Jgp), la realidad de los hechos a lo largo de la cronogeopolítica de 104 años –desde la declaración del canciller británico lord Arthur Balfour en 1917, pasando por la bendición de los banqueros Rothschild para la creación de Israel, hasta la imperante situación hoy con Netanyahu– ha desembocado en la existencia de facto de "varios estados palestinos" deliberadamente inconexos y segregados, además de la erección de muros por Israel –imitados por Trump y su yerno talmúdico Jared Kushner en la frontera de EU con México–, que pretende atomizar la "amenaza demográfica" de la hoy mayoría palestina frente a la minoría israelí en la "Palestina histórica" que va del rio Jordán hasta el mar Mediterráneo, según el ejército israelí (https://bit.ly/3eDleBt).

Las inconexas "palestinas" son: 1) la Franja de Gaza; 2) Cisjordania,"frontera" con "Jerusalen oriental" en Al-Quds; 3) Jordania, y 4) la “ Palestina de los Refugiados” de casi 6 millones, la población más grande de refugiados en el mundo de 2.1 millones en Jordania, 528 mil 616 en Siria, 452 mil 669 en Líbano y 240 mil en Arabia Saudita (https://bit.ly/3w0MKyu).

La “ primera Palestina ”, constituida por la Franja de Gaza, inconexa con la "segunda Palestina" de Cisjordania, ostenta 2 millones de habitantes y uno de los peores PIB per cápita del mundo; comporta diferentes demografías y alianzas de las otras "palestinas", gobernadas por los grupos integristas de Hamas y de Yihad islámica, vinculados geopolíticamente con Turquía, Qatar e Irán.

La “ segunda Palestina ”, Cisjordania, gobernada por la Autoridad Palestina, vestigio de la OLP de Yasser Arafat, es apoyada por las petromonarquías árabes, con excepción de Qatar, y la mayoría de los países de la Liga Árabe, ostenta 3 millones de habitantes, donde Israel ha instalado a 418 mil 600 colonos, según la CIA, además de otros 215 mil 900 colonos jázaros no-semitas ashkenazis, hoy pertrechados en "Jerusalén oriental" en Al-Quds, donde todavía resisten heroica y supervivencialmente 370 mil palestinos (https://bit.ly/2Qp3ZKU).

Se desprende que las “ dos Palestinas” de Gaza y Cisjordania miran a diferentes horizontes geopolíticos cuando la gran noticia hoy es que Hamas ha conseguido seducir la revuelta millennial de los palestinos tanto en "Jerusalén oriental" –lo que constituye un gran triunfo, ya que Al-Quds es el tercer sitio sagrado de mil 800 millones de feligreses musulmanes (https://bit.ly/3xXGuJF)– como a los "palestinos israelíes" en las entrañas geográficas de Israel.

El núcleo duro del Partido Likud desde el general Ariel Sharon –perpetrador de la carnicería en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila en Líbano en 1982– considera a Jordania como la “verdadera patria de los palestinos (https://bit.ly/33LGWgq)” expulsados de la "Palestina histórica".

Hoy, Jordania, la proyectada “ tercera Palestina”, con casi 11 millones de habitantes, es frontera con Cisjordania e Israel a lo largo del río Jordán. Con el asombroso despertar de los palestinos que viven en Israel como tal y han sido asimilados como ciudadanos israelíes –tienen "ciudadanía de pasaporte", pero sin "ciudadanía democrática" igualitaria–, se ha detonado el esbozo de lo que sería la “ cuarta Palestina”.

La gran noticia de los sucesos en curso es que los palestinos de Gaza están consiguiendo la hazaña de reconectarse con sus hermanos de "Jerusalén Oriental" en el Al-Quds y en Cisjordania. By the time being…

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El humo y las llamas aumentan a medida que aumentan las hostilidades entre Israel y Hamas. — Ibraheem Abu Mustafa / EFE

La cifra de muertos en Gaza asciende a 119, entre ellos 31 niños, tras la masiva ofensiva, según el Ministerio de Sanidad del enclave. El número de heridos palestinos sube hasta los 830.

 

La mayor operación israelí sobre Gaza, desde el inicio de la escalada bélica, consistió en 50 rondas de bombardeos por tierra y aire en 40 minutos, detalló hoy el Ejército. El ataque se realizó desde el exterior sin que las tropas entraran en la Franja de Gaza, aclaró el Ejército tras las informaciones que apuntaron al inicio de una ofensiva terrestre.

La cifra de muertos en Gaza sube a 119, entre ellos 31 niños, tras la masiva ofensiva, según el Ministerio de Sanidad del enclave. El número de heridos palestinos asciende ya a 830, informó hoy el portavoz del Ministerio de Sanidad del enclave, Ashraf Al Qedra.

En la masiva operación que comenzó a primera hora de la madrugada, 160 aviones, artillería e infantería bombardearon intensamente a lo largo del enclave contra objetivos, según el Ejército, pertenecientes a las milicias palestinas, principalmente, la red de túneles subterráneos donde sus miembros se protegen durante los bombardeos israelíes.

Desde el inicio de los enfrentamientos, las milicias han lanzado más de 1.800 proyectiles hacia Israel, 430 de ellos fallidos que cayeron en el enclave costero, y de los cuales la mayoría fue interceptada por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro.

Siete personas han muerto en Israel, entre ellas un adolescente y un niño de 6 años, y anoche una anciana falleció al caer cuando corría a protegerse de los cohetes a un refugio. El Ejército adelantó que hoy continuará atacando objetivos en el enclave y que "tienen intención" de llevar a cabo una ofensiva terrestre: "Estamos preparados para hacerlo", dijo el portavoz.

"Lo estamos haciendo y lo seguiremos haciendo con mucha intensidad. Esta no es la última palabra y esta operación continuará el tiempo que sea necesario", advirtió el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un vídeo difundido por sus redes sociales mientras se producían esta madrugada los bombardeos. 

jerusalén

14/05/2021 09:05 Actualizado: 14/05/2021 10:34

EFE

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Jueves, 13 Mayo 2021 06:02

No es un conflicto, es colonialismo

No es un conflicto, es colonialismo

Mientras asistimos a una nueva escalada de violencia en Medio Oriente, es imposible no tener en mente que el próximo sábado se cumplen 73 años de la creación del Estado de Israel y de la Nakba o “catástrofe” palestina. Este acontecimiento, celebrado por algunos y lamentado por otros hasta hoy, es el germen del estado de cosas en la región y por ello el necesario punto de partida para comprender la situación actual.

Ya unos años antes de ese 15 de mayo de 1948, se promovió la inmigración a Palestina con la intención de constituir allí un Estado con mayoría judía. En busca de legitimar tal proyecto colonial, desde un primer momento se procuró “indigenizar” a los primeros inmigrantes, marginando a la población nativa histórica. Utilizando la geografía para reforzar el etno-nacionalismo, a las nuevas generaciones se les enseñó a verse como los dueños legítimos de la tierra, sus recursos y pobladores, así como a aumentar la dominación judía y su expansión.

Para concretar este plan, desde el comienzo la expulsión de la población originaria fue central y años antes de que se desatara la primera guerra entre árabes y judíos, 300.000 nativos fueron desterrados con la complicidad del entonces poder colonial británico. Luego de la guerra, 450.000 más fueron expulsados a los países vecinos donde aún viven como refugiados, otros fueron desplazados internos y unos pocos lograron quedarse en el ahora Estado de Israel, convirtiéndose en una minoría de la que siempre se desconfía y a la que se margina. Conocidos como los palestinos del 48, son el 20 por ciento de la población israelí y viven en ciudades “mixtas” como Haifa, Nazaret o Yafa. El resto de la población palestina quedó del otro lado de la denominada línea verde, bajo administración de Jordania y Egipto que gobernaron Cisjordania-Jerusalén Oriental y Gaza respectivamente. En junio de 1967, tras el triunfo israelí en la Guerra de los Seis Días, este Estado ocupó militarmente los tres territorios mencionados, extendiendo su proyecto colonial a base de expulsiones, detenciones arbitrarias, matanzas e instalación de colonias ilegales: la colonización nunca se detuvo.

Israel buscó no sólo sostener su supremacía militar en la región sino también, como todo proyecto colonial, presentarse como una población superior y más civilizada. La identificación de los palestinos como una plebe primitiva y violenta contrapuesta a la sofisticada, culta y europea sociedad israelí abona este sentimiento de superioridad, a la vez que refuerza el lazo inequívoco con su origen europeo y el aval estadounidense. A fin de cuentas, son estos Estados los que financian la política militar israelí. De ahí la inmanencia del discurso de seguridad, que habilita a su vez las prácticas de opresión, discriminación y asesinato transformándolas en prácticas de defensa y venganza.

En diciembre de 1987 los ojos del mundo se posaron por primera vez en la realidad palestina y la desigual correlación de fuerzas. Ante la simpatía internacional que despertaban los niños que tiraban piedras a los tanques, la sustitución del movimiento social de base por una dirigencia servil fue un paso necesario para la despolitización de la población palestina y la continuidad de la ocupación. Así, la Intifada, un levantamiento popular y transversal contra la ocupación, luego de unos años decantó en los Acuerdos de Oslo entre la Organización para la Liberación de Palestina y el Estado de Israel. La flamante Autoridad Palestina se ocupó desde entonces de administrar la ocupación israelí del otro lado de la “línea verde” asfixiando a las nuevas generaciones y manteniendo el statu quo.

En este contexto, la expulsión de los habitantes de Sheij Jarrah es tan sólo un microcosmos de un estado de cosas instalado hace poco más de 70 años, de la Nakba continua que aún busca fragmentar, dispersar y oprimir a la población palestina para borrar todo rastro de su identidad a través de expulsiones, desplazamientos forzados, matanzas y la imposición de un sistema de apartheid. Todos estos esfuerzos han tenido un costo muy alto para colonizadores y colonizados y no hicieron más que reforzar la desigualdad intrínseca que divide a opresores de oprimidos.

Al tiempo que escribo estas líneas los enfrentamientos y ataques en todo el territorio de la Palestina histórica se intensifican (foto, Ciudad de Gaza) y seguramente en los próximos días la violencia continuará escalando, pero no habrá guerra. Para que haya guerra se necesitan dos partes iguales; para que haya paz, también. 

Por Carolina Bracco

13 de mayo de 2021

Politóloga y Doctora en Culturas Árabe y Hebrea. Profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

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El gesto de palestinos enmascarados cuando la Cúpula de la Roca se ve en el fondo luego de los enfrentamientos con la policía israelí en el complejo que alberga la Mezquita de al-Aqsa, conocida por los musulmanes como el Noble Santuario y por los judíos como el Monte del Templo, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. — Ammar Awad / Reuters

En la última guerra entre Israel y Hamás se está jugando el futuro de una Jerusalén que sufre un persistente proceso de judaización. La connivencia de las potencias occidentales con la ocupación israelí aviva el fuego periódicamente y nada indica que Washington, París y Berlín tengan interés en llevar la justicia a la región.

 

El futuro de Jerusalén está detrás de la guerra que estalló el lunes entre Israel, Hamás y las demás facciones palestinas de la Franja de Gaza, un conflicto que se ha extendido al interior del estado hebreo, en algunas de cuyas localidades árabes el martes se produjeron graves incidentes que han sacudido falsos pilares del estado judío. 

Los antecedentes directos del sarpullido hay que buscarlos en la imposición de la brutal ocupación sobre la anexionada parte de la ciudad santa, algo que suscitó protestas espontáneas de jóvenes palestinos de Jerusalén que en seguida se vieron apoyados por cientos de árabes de la Galilea que acudieron a defender la mezquita Al Aqsa y el barrio de Sheij Yarrah. 

Hamás ha capitalizado unas protestas que vuelven a poner a Jerusalén en el punto de mira, dejando una vez más en evidencia al gobierno títere de Ramala. Cuando el martes por la noche el líder de Hamás Ismail Hanniya emitió un comunicado, Jerusalén ocupó el centro de sus palabras en todo momento. 

Con multitud de cohetes, la organización islamista que gobierna Gaza desde 2007 ha recordado a los israelíes, y a una comunidad internacional colaboradora, que los palestinos sufren una ocupación que permanentemente pisotea sus derechos más básicos y que sistemáticamente los desposee de sus tierras, en especial de Jerusalén. 

Se mire como se mire es obvio que Israel no quiere la paz. Todas sus acciones muestran la necesidad que tiene de avivar conflicto a cualquier precio mientras consolida sus planes, ante la pasividad de mandatarios como Emmanuel Macron, Angela Merkel o Joe Biden, a quienes la justicia, incluso en sus parámetros más mínimos, no les importa nada. 

En este contexto, lo que Hamás e Israel se juegan es su capacidad de disuasión. Los manifestantes de Jerusalén, impulsados por Hamás, han logrado aplazar la expulsión de decenas de familias de Sheij Yarrah y han conseguido reabrir las gradas de la puerta de Damasco cerradas autoritariamente por la policía israelí durante las noches de ramadán. 

La disuasión que busca Hamás es detener el proceso de judaización de los territorios ocupados, algo que debería incumbir a Occidente pero no le incumbe, mientras que Israel trata de dar una lección a Hamás para que los islamistas no interfieran en ese proceso de judaización

En términos locales, se trata de una capacidad de disuasión que unos y otros necesitan para tranquilizar a su población. Suele suceder, sin embargo, que cuando ocurre algo de esta naturaleza Israel no deja pasar mucho tiempo sin adoptar medidas punitivas que incrementan la opresión de los palestinos. La cuestión es saber si esta vez pasará lo mismo. 

Hamás se ha propuesto impedirlo, pero es sabido que la fuerza militar de Israel es muy superior a la de las milicias palestinas. El pulso que se mantiene desde el lunes es justamente una contienda con la que cada una de ellas está midiendo su fuerza con la otra. 

Israel es un país que se consolidó hace ya muchos años, pero sigue rechazando la paz. Su objetivo estratégico contempla la anexión de los territorios palestinos, incluida Jerusalén y el resto de Cisjordania. Con ese fin sigue ampliando a diario la ocupación y enviando a los territorios palestinos a miles de colonos que en su mayor parte son extremistas nacionalistas y religiosos. 

La administración de Washington ha dicho que Israel tiene derecho a defenderse pero ha añadido que los palestinos tienen derecho a vivir en seguridad. Esto último ha molestado a los israelíes, cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, se pregunta hasta qué punto su país ha perdido con el cambio de administración en Estados Unidos, algo que solo sabremos más adelante. 

Aunque lo que ocurre estos días recuerda que la evacuación israelí de los territorios ocupados, el 22 por ciento de la Palestina histórica, es más urgente que nunca, en Israel nadie habla de la ocupación, la causa de casi todos los problemas de la región. Además, los israelíes han forzado a Occidente a olvidarse de la ocupación. Ellos mismos la han olvidado, como lo demuestra que ningún medio hebreo, ni por supuesto ningún político, la mencionen estos días.

No es una sorpresa que la derecha nacionalista y religionista se sienta reivindicada, aunque no debe olvidarse que han sido esas políticas las que han conducido a esta situación. Si EEUU y Europa no intervienen con energía para resolver la crisis, y el conflicto vuelve a cerrarse en falso, el problema resurgirá aunque durante algún tiempo parezca que no existe.

Desde el martes por la noche los canales israelíes no paran de transmitir los incidentes que tienen lugar en numerosas poblaciones árabes y mixtas del interior de Israel, donde un número significativo de palestinos lanzan piedras contra los coches, incendian vehículos en los barrios judíos e incluso han atacado varias sinagogas. 

"Es una situación sin precedentes; es la guerra civil, ha dicho el alcalde de la ciudad mixta de Lod, Yair Revivo, al Canal 12, antes de pedir la intervención del ejército. "La policía sola no puede contener a los manifestantes". Jóvenes judíos también salieron a la calle a arrojar piedras contra los vehículos árabes e incendiaron el cementerio musulmán de Lod, al lado del aeropuerto de Tel Aviv. 

El origen de todos estos incidentes hay que buscarlo en el destino de Jerusalén, cuyo proceso de judaización continúa imparable sin que nadie le ponga coto. Y puede decirse que esta movilización violenta sin precedentes de una parte de los jóvenes árabes, una minoría, hay que atribuirla a Hamás, como muestran las frecuentes consignas a favor de los islamistas. 

Otra cuestión es la incidencia que los hechos puedan tener en la política interna israelí. Algunos opositores señalan a Benjamín Netanyahu y no cabe duda de que esta situación tiene un gran potencial para desbaratar los intentos de la oposición de establecer una coalición. Cuanto más dure el caos, más posibilidades tendrá Netanyahu de diezmar a la oposición y más posibilidades habrá de que pronto se celebren las quintas elecciones consecutivas.


Aumentan a 67 los palestinos muertos, entre ellos 17 niños, por los bombardeos de Israel contra Gaza

Hay 388 palestinos heridos, entre ellos 115 menores. Desde este lunes, los grupos islamistas Hamás y Yihad Islámica lanzaron en torno a 1.600 cohetes hacia Israel.

 

13/05/2021 08:44 Actualizado: 13/05/2021 09:22

Agencias

Los palestinos muertos en Gaza en la actual escalada de violencia con Israel ascendieron hoy a 67, entre ellos 17 niños y seis mujeres, según ha informado el Ministerio de Sanidad del enclave.

Además, 388 civiles palestinos resultaron también heridos, entre ellos 115 menores, concretó la misma fuente. Desde este lunes, los grupos islamistas Hamás y Yihad Islámica lanzaron en torno a 1.600 cohetes hacia Israel -400 de ellos fallidos que cayeron en la misma franja-.

Por otro lado, un niño ha muerto y al menos 30 personas han resultado heridas este miércoles en el sur de Israel, por un lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza.

Hamás ha anunciado el lanzamiento de otros 130 cohetes sobre Israel, que ha provocado que suenen de nuevo las sirenas de advertencia en Tel Aviv y las zonas cercanas a la Franja de Gaza , información confirmada por el Ejército en su perfil de Twitter, en el que ha indicado que los "israelíes están corriendo a refugios antibombas" en el sur, centro y norte del país. Entre los lugares donde se escuchan las alertas también está el aeropuerto Ben Gurión, Modiin o otras zonas más al norte como Nazaret.

Este lanzamiento de cohetes se ha producido después de que el Ejército de Israel bombardease la torre Al Shourouk, en el oeste de la ciudad de Gaza, que alberga las sedes de medios de comunicación, tiendas y residencias, según recoge WAFA. Se trata del tercer edificio bombardeado por Israel.

Desde este lunes, se han lanzado unos 1.600 cohetes desde la Franja de Gaza y el Ejército de Israel ha interceptado entre el 85 y el 90% de estos, según recoge la televisión israelí Channel 12.

Por su parte, el gabinete de seguridad de Israel ha previsto intensificar sus operaciones militares contra la Franja de Gaza y el ejército apunta a los símbolos de Hamás en el territorio.

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Un palestino sostiene a una niña herida que espera atención médica en el Hospital Al-Shifa, tras un ataque aéreo israelí en la ciudad de Gaza, ayer. Foto Afp

La enésima guerra de Netanyahu contra los palestinos de Gaza –máximo "campo de concentración" del planeta (papa Francisco dixit)– es un simple eslabón en la larga cadena operativa de 104 ( sic) años que implementa el proyecto del “ Gran Israel” del río Éufrates al río Nilo (las 2 franjas azules de su bandera): desde su planeación con el canciller británico Arthur Balfour en 1917, pasando por su creación en 1948 con la bendición de los banqueros Rothschild, hasta su hoy irredentismo consolidado militarmente con más de 200 bombas nucleares clandestinas.

Con su nueva guerra en Gaza, Netanyahu pretende ganar una quinta elección cuando, después de cuatro elecciones consecutivas, Israel no cuenta con un nuevo gobierno y se encuentra muy fracturado.

En mi perspectiva cronogeopolítica, desde Balfour, pasando por los banqueros Rothschild, hasta Netanyahu, el objetivo final es erradicar gradualmente la homogeneidad, cohesión e identidad del pueblo palestino –mediante el invento artificial de cuatro "subtipos" de palestinos bajo dominio israelí– y despojarlos/enajenarlos de sus territorios (reconocidos por las pletóricas resoluciones de la ONU) y sus propiedades catastrales –sobre todo en la parte oriental de Jerusalén para su “ judaización” al precio de "limpiezas étnicas" ocultadas por sus multimedia que controlan globalmente–, lo que en su conjunto desembocó de facto en “ cuatro Palestinas” deliberadamente atomizadas e inconexas entre sí (https://bit.ly/3bmv5t8).

El confeso supremacismo israelí de Netanyahu, avalado por el talmúdico Jared Kushner, yerno de Trump, alcanzó su paroxismo cuando sentenció en Dallas, Texas, que “los palestinos son para los israelíes lo que los mexicanos ( sic) son para los blancos de EU (https://amzn.to/2R3E6kc)”.

El grave problema y la suprema contradicción de la tríada sagrada de Derechos Humanos/Libertad/Democracia, que enarbola y pregona EU contra sus "autocracias" rivales, es que cesa de practicarla y aplicarla flagrantemente cuando se trata del estado apartheid/racista/paria de Israel (https://bit.ly/3o4Sgxq).

La "amenaza demográfica", cuando los palestinos ya son mayoría (https://bit.ly/3eDleBt), obligó a los minoritarios israelíes a inventar a su antojo cuatro "subtipos" de palestinos que hoy discrimina Israel, según la CIA (https://bit.ly/3y66TF6) y que expuse en mi reciente ponencia sobre Al-Quds (https://bit.ly/3xXGuJF):

  1. “CisJordania está ocupada por Israel con el estatuto actual sujeto al acuerdo interino israelí-palestino: el estatuto permanente será determinado en futuras negociaciones”.
  1. “El estatuto de la Franja de Gaza todavía tiene que ser resuelto con negociaciones”.
  1. EU con Trump/Kushner “reconoció a Jerusalén como capital de Israel en 2017 sin tomar una posición específica sobre los límites específicos ( sic)” de la seudosoberanía de Israel, y
  1. "Los asentamientos judíos se encuentran en todas partes, particularmente en el noreste, centro-norte y alrededor de Jerusalén".

Quienes menos saben del contencioso palestino-israelí –los “ Goyim”: calificados con desprecio de "bestias" por el Talmud– son arrojados al ruedo propagandista a "defender lo indefendible" y hoy contrastan ridículamente con la postura de los judíos progresistas de EU como el admirable "judío antisionista" Bernie Sanders (https://bit.ly/3eD9ajD).

La postura de los israelíes en EU y la de los "israelíes judíos" del Estado hebreo no es homogénea, como la distorsionan sus propagandistas Goyim.

Ron Dermer, anterior embajador de Israel en Washington, formula que “Israel debe invertir la mayor parte de su energía para alcanzar a los “apasionados ( sic)” evangélicos de EU, que a los judíos ( sic) quienes se encuentran en forma desproporcionada ( sic) entre nuestros críticos”: "25% de estadunidenses son evangélicos", mientras “menos de 2% son judíos (https://bit.ly/3o6kKqo)”.

La "amenaza demográfica" de los cuatro "subtipos" de palestinos ahora ha alcanzado a la mayoría de los "judíos" en EU.

Próximamente abordaré las “ cuatro Palestinas” que ha engendrado Israel de forma maligna.

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Los ataques aéreos del Ejército de Israel contra la Franja de Gaza. | Fuente: AFP

Alrededor de 130 cohetes han sido disparados este martes contra el área metropolitana de Tel Aviv desde Gaza tras el bombardeo de la aviación israelí en represalia por el lanzamiento de cohetes con dirección a Jerusalén este lunes.

 

Las autoridades de la Franja de Gaza, controlada por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), han elevado este martes a 26 los palestinos muertos en los bombardeos ejecutados por Israel desde la tarde del lunes contra el enclave palestino, en el marco de un nuevo recrudecimiento de la violencia en la zona.

El Ministerio de Sanidad gazací ha indicado que entre las víctimas mortales hay al menos una decena de niños, al tiempo que ha cifrado en 122 el total de heridos. Asimismo, el Ministerio de Educación gazací ha pedido a la comunidad internacional que "condenen, denuncien y detengan los crímenes de la ocupación", según ha informado la agencia palestina de noticias Maan.

El movimiento islamista Hamás disparó este martes 130 cohetes contra el área de Tel Aviv, uno de las principales núcleos urbanos de Israel, y el centro del país, que hicieron sonar las sirenas antiaéreas.

Hamás había amenazado previamente con disparar a esta zona de Israel si atacaba el conocido edificio Hanide de 14 plantas, en la Ciudad de Gaza, que esta tarde fue bombardeado por aviones de combate en un fuerte ataque.

El propio brazo militar de la formación palestina indicó que tres de sus miembros habrían muerto a causa de los bombardeos israelíes contra la Franja de Gaza, si bien otros ocho habrían resultado heridos.

Hamás, por su parte, ha advertido de que los ataques continuarán hasta que Israel "cambie su política" y ha confirmado que varios miembros de las Brigadas de Ezeldín al Qassam, su brazo armado, también habrían fallecido en los ataques israelíes contra un túnel.

El ataque contra el área de Tel Aviv –a 60 kilómetros de Gaza– se produce después de que Hamás ya lanzara el día anterior siete cohetes contra Jerusalén, a raíz de las protestas y disturbios entre palestinos y fuerzas israelíes que fueron el detonante de esta escalada, la más agresiva de los últimos años. Hasta ahora se ha saldado con la muerte de 28 palestinos del enclave y dos mujeres en Israel.

Israel autoriza el despliegue de 5.000 reservistas

Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, ha autorizado el despliegue de 5.000 reservistas en el marco de los bombardeos. Si bien estos no serán llamados de forma inmediata, las autoridades han solicitado que estén atentos para ser movilizados cuando sea necesario.

Tal y como ha explicado la oficina de Gantz, con esta medida se pretende continuar con las misiones que se enmarcan en la operación Guardián de los Muros para "defender el fuerte principal". Pocas horas antes, el propio ministro dio luz verde a las FDI para seguir adelante con las operaciones contra "objetivos terroristas".

Desde este lunes, las alarmas no han dejado de sonar en las comunidades israelíes colindantes con la franja, en máxima alerta. A su vez, el primer ministro israelí en funciones, Benjamín Netanyahu, advirtió de que el Ejército aumentará "la intensidad y cantidad" de bombardeos de represalia contra Gaza.

Guterres pide un cese inmediato de la escalada de violencia

El secretario general de la ONU, António Guterres, exigió este martes un "cese inmediato" de la escalada violenta entre israelíes y palestinos, que ya ha dejado víctimas mortales en ambos bandos.

Según su portavoz, Guterres está "profundamente triste por conocer el creciente número de víctimas, incluidos niños, por los ataques aéreos israelíes en Gaza y las muertes israelíes por cohetes" lanzados desde la franja.

"Las fuerzas de seguridad israelíes tienen que ejercer máxima contención y calibrar su uso de la fuerza", señaló el portavoz, Stéphane Dujarric, quien añadió que el "lanzamiento indiscriminado de cohetes y morteros hacia centros de población israelíes es inaceptable", en referencia a los ataques llevados a cabo desde Gaza

11/05/2021 21:25 Actualizado: 11/05/2021 21:32

Agencias

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¿Una nueva intifada? Israel y los palestinos están al borde de una 'guerra sagrada'

Por Denis Lukyanov

 

Las últimas semanas han estado marcadas por una escalada de la violencia entre Israel y los manifestantes palestinos. Bombardeos, víctimas civiles y enfrentamientos sangrientos en las calles han capturado la atención de la comunidad internacional. Hay quienes temen que esta escalada desencadene una nueva intifada contra el Estado judío.

Las relaciones entre los israelíes y los palestinos siguen siendo muy tensas. Recientemente Tel Aviv echó más leña al fuego cuando un tribunal israelí ordenó el desalojo de 28 familias palestinas de Sheij Jarrah, un pequeño distrito de Jerusalén Este. Estas familias han vivido en esa localidad desde hace décadas.

Las familias palestinas recibieron alojamiento en este distrito en 1956, tras huir de Jerusalén Oeste. Jordania, que en aquel entonces ejercía el control sobre Cisjordania, alojó a los refugiados palestinos en la zona, pero no les dio documentos que confirmaran su derecho a las viviendas. Como consecuencia, décadas después Israel, que ahora controla grandes territorios de Cisjordania, usa este pretexto para expulsar a los palestinos de sus casas.

El 9 de mayo, Jordania entregó a Israel una nota de protesta por el "desalojo forzado" de los palestinos en Jerusalén. La ONU, por su parte, llamó a Israel a detener esta acción y cumplir con el derecho internacional humanitario. Sin embargo, Israel no detiene sus planes, mientras que el fallo del tribunal israelí sigue vigente.

La Corte Suprema de Israel tenía previsto realizar el 10 de mayo una audiencia sobre el caso de las viviendas palestinas, pero esta fue suspendida a causa del brote de violencia entre las fuerzas de seguridad israelíes y los palestinos.

En los enfrentamientos en Jerusalén Este los judíos usaron cañones de agua, granadas paralizantes y otras medidas especiales. Los violentos choques hicieron que la mezquita de Al Aqsa, que se encuentra en la Explanada de las Mezquitas, un lugar considerado sagrado tanto por los judíos como por musulmanes, prohibiera la entrada de los hebreos.

El 11 de mayo los medios locales informaron que más de 600 palestinos resultaron heridos tras los choques. Mientras tanto, el movimiento islamista Hamás, que ejerce el control sobre la Franja de Gaza, lanzó misiles contra el territorio israelí. Israel, a su vez, bombardeó la franja y mató a al menos 20 personas.

¿Viene una nueva guerra sin cuartel?

Israel no descarta realizar una operación terrestre en Gaza para tratar de detener el lanzamiento de misiles contra su territorio por parte de Hamás. Tel Aviv ya llamó a la comunidad internacional a condenar las acciones de la organización islamista. La escalada de tensiones entre los dos bandos podría tener consecuencias muy amargas para ambos.

Estas son las lecciones de la historia que los palestinos e Israel deberían haber aprendido, pero en realidad cometen los mismos errores una y otra vez. Algunas de las anteriores escaladas en las últimas décadas resultaron en operaciones militares contra los palestinos. En particular, se trata de las incursiones del Ejército israelí en la Franja de Gaza.

Los palestinos, por su parte, proclamaron su primera intifada contra Israel en 1987. Esta duró hasta 1993. A esta le siguió una época de relativa paz entre ambas partes que duró hasta el año 2000 cuando los palestinos lanzaron la segunda intifada que concluyó en 2005. Desde hace años los palestinos tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania hablan de la tercera intifada, pero todavía no ha habido un catalizador para una nueva rebelión.

Israel todavía no ha pasado un punto de no retorno en su nuevo conflicto con los palestinos. No obstante, si osa lanzar una ofensiva militar contra la Franja de Gaza, apenas se podrá evitar una guerra a gran escala. Esta, sin duda, provocaría numerosas víctimas en ambos bandos. No solo militares, sino también civiles.

La pregunta aquí es si los israelíes y los palestinos están dispuestos a pagar este precio por una posibilidad fantasmagórica de triunfar en un conflicto armado sin cuartel.

Para Israel la cuestión territorial siempre ha sido una de las piedras angulares de su existencia como Estado. Precisamente por eso persigue una política de expansión agresiva. El reciente caso de las familias palestinas en Jerusalén Este agrava una situación que ya era demasiado tensa.

Los palestinos no quieren ceder ni un ápice más de tierra, mientras que Israel no tiene previsto detenerse y busca nuevos asentamientos para sus colonos.

El estado actual de las cosas se ve agravado también por el hecho de que los enfrentamientos tienen lugar durante el Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes. Los israelíes cometieron dos errores muy graves en su relación con los palestinos.

En particular, con la llegada del Ramadán la Policía israelí prohibió a los palestinos congregarse cerca de la Puerta de Damasco de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Este sitio ha sido uno de los principales lugares de congregación de los palestinos durante el mes sagrado.

El 10 de mayo las fuerzas de seguridad del Estado judío se introdujeron en la mezquita Al Aqsa y empezaron a dispersar a los creyentes. Estos hechos enfurecieron a los árabes y resultaron en enfrentamientos muy duros.

Por ahora no queda claro si habrá una tercera intifada, pero la situación actual es muy poco prometedora. La guerra puede estallar en cualquier momento.

Fuente: Sputnik

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