El hip hop y las prácticas discriminatorias de la policía de Nueva York

Esta semana se cumplieron 40 años del nacimiento del hip hop. En la misma semana, en un fallo de 195 páginas, la Jueza del Tribunal Federal de Distrito de Nueva York Shira Scheindlin declaró inconstitucional la práctica de detener y cachear aplicada por el Departamento de Policía de la ciudad. El hip-hop y la práctica policial de ‘detener y cachear’ son aspectos fundamentales de la vida de millones de neoyorquinos, especialmente de los jóvenes afroestadounidenses y de origen latino.

 

Ahmir Thompson tenía tan solo dos años cuando el hip-hop dio sus primeros pasos en 1973, pero ya había demostrado su talento musical. Thomspon, que ahora es conocido por su nombre artístico ‘Questlove’, es un exitoso músico, productor y director musical, y baterista del grupo ganador de premios Grammy ‘The Roots’, que es la banda oficial del programa de NBC ‘Late Night with Jimmy Fallon’. Questlove y ‘The Roots’, junto a Fallon, pasarán a estar en poco tiempo en un programa aún más popular, ‘The Tonight Show’. A pesar de su éxito, en su vida cotidiana, Questlove debe enfrentar con frecuencia el racismo, pero se hizo un espacio importante dentro de la escena musical, que utiliza para cuestionar el ‘statu quo’, como la política de ‘detener y cachear’.

 

Mientras recordaba la primera vez que fue sometido a la práctica de ‘detener y cachear’, Questlove me dijo: “No hay nada como la primera vez que te apuntan con un arma. Regresaba a mi casa del grupo de estudio de Biblia para adolescentes un viernes por la noche y había una tienda de Tower Records en South Street. Un amigo quería comprarse el disco The Joshua Tree de U2, que acababa de salir. De modo que fuimos allí y él compró el disco. Y cuando regresábamos en el auto, unos segundos más tarde, por la Avenida Washington en Filadelfia, un policía nos hizo detener el automóvil y nos apuntó con un arma. Teníamos dieciséis años, entre dieciséis y diecisiete años, y recuerdo el protocolo. Recuerdo que mi padre me dijo: ‘Si alguna vez te sucede esto, debes levantar las manos lentamente’. Sabía cuál era el protocolo siendo tan joven. Probablemente sea triste, pero era una cuestión de supervivencia”.

 

Veinticinco años más tarde, hace apenas unas semanas, Questlove se dirigía a su casa en Manhattan desde Brooklyn tras haber realizado su trabajo semanal de DJ. El Departamento de Policía de Nueva York lo obligó a detenerse: “Se acercaron a mí y me pidieron el permiso de conducir y el registro del automóvil. Eran unos cuatro policías con linternas… Querían saber ‘¿Está en un taxi? ¿Es esto un taxi? ¿Dónde está su permiso de taxista de Nueva York?’. Yo tengo mi propio auto y mi propio chofer. Por las preguntas que hacían me di cuenta de que no sabían quién era yo y de que seguramente su pensamiento era: ‘Estás sentado en el asiento trasero como un narcotraficante y tienes un chofer...’. De modo que les mostré el libro de mi autobiografía. Lo miraron, conversaron entre ellos durante cinco minutos y luego dijeron algo como: ‘Está bien, te puedes ir’. Estas cosas suceden todo el tiempo”.

 

Algo similar sucedió cuando Questlove realizaba campaña a favor de Obama junto a Jurnee Smollett, la actriz de la exitosa serie de vampiros “True Blood”. Questlove había comprado un regalo para la fiesta de inauguración de la casa de su representante y detuvo el automóvil para realizar una llamada telefónica. Me contó lo sucedido a continuación: “Entonces paré el coche, hablé y terminé la conversación. Arranqué. Cinco autos nos hicieron detener. Fue una experiencia muy humillante porque tuvimos que salir del auto. Nos hicieron recostarnos contra el auto y abrir las piernas. Revisaron el auto. Y todo el tiempo pensaba: ‘Por favor, que no miren en el baúl.’ En primer lugar, me hicieron sentir como un delincuente. Sí, tengo cosas en el baúl de mi auto. Pero las cosas que tenía eran libros de psicología y algunos juegos de Scrabble. Y pensaba, 'No hay forma de que crean que eso es mío. No hay manera'…y todo el tiempo que estuve allí pensaba: ‘Por favor, que no lo abran’. [Jurnee] estaba tratando de sacar su teléfono con cámara y dijo: ‘Esto es inconstitucional. Esto es cacheo ilegal. Se supone que tienen un protocolo...’”.

 

De todos modos los cachearon. A la noche siguiente, Questlove y The Roots ganaron otro Premio Grammy.

 

Entre 2002 y 2012, la Policía de Nueva York realizó más de 4,8 millones de operaciones de ‘detención y cacheo’. Más de un 80% fueron a población de origen negro o latino. En el fallo, la jueza Sheindlin criticó específicamente al alcalde multimillonario de Nueva York, Michael Bloomberg, y al Jefe de Policía de la ciudad, Ray Kelly. Kelly, quien parece ser el candidato a convertirse en próximo Secretario de Seguridad Nacional del Gobierno del Presidente Obama, dijo: “Lo que más me molesta y me resulta más ofensivo de esta decisión es la idea de que el Departamento de Policía de Nueva York comete discriminación racial. Eso es absolutamente falso”.

 

Le pregunté a Questlove, tras todos sus logros, qué es lo enorgullece más y qué le gustaría hacer en el futuro. Me dijo: “Estoy muy agradecido de haber sobrevivido, simplemente de haber sobrevivido. Siempre me pregunto: ‘¿Será posible que algún artista de hip-hop llegue a los 65 años? ¿Tendremos a nuestro primer cantante longevo de hip-hop? Es algo muy sorprendente…Y aunque esquivemos las balas, también tenemos que evitar los infartos y los problemas de salud”.

 

El país más rico del mundo podría y debería inspirar a su población a tener mayores aspiraciones que la de simplemente sobrevivir. Pero para Ahmir “Questlove” Thompson y la generación de hip-hop que representa ser víctimas de prácticas policiales como la de ‘detener y cachear’ no es para nada sorprendente. Así son los Estados Unidos del año 2013.

 


Amy Goodman
Democracy Now!

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 

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Las protestas agitan los países más pujantes de Latinoamérica

Después de Panamá, cuyo PBI creció 10,7% el año pasado, Perú es considerado la estrella macroeconómica de América Latina, con un incremento de 6,3% en 2012 y doce años de crecimiento sostenido desde 2001. Desempeños macroeconómicos similares tienen Chile, con un 5,6% de expansión del PBI en 2012, y Brasil, para el que la CEPAL proyecta un 2,5% de expansión de su economía este año. Además, Brasil tiene el mejor clima de negocios en Latinoamérica, según la Fundación Getulio Vargas, y Chile y Perú ocupan el tercer y cuarto lugar en el índice de clima económico de ese think tank brasileño. Sin embargo, los tres países con economías resistentes a las crisis mundiales enfrentan hoy las mayores protestas ciudadanas de jóvenes de clase media, quienes exigen que la democracia sea algo más que elecciones periódicas.


 
En Chile, las movilizaciones estallaron en 2011 en demanda de reformas al sistema educativo chileno pues, a partir del modelo económico establecido durante el gobierno de Augusto Pinochet, el Estado delegó gran parte de la enseñanza al sector privado. En Brasil, la revolución de los 20 centavos, de junio, surgió para detener un alza en el costo del pasaje del transporte público, pero se transformó de inmediato en un reclamo masivo contra la corrupción y la suciedad en la política. “Vem para rua” (ven a la calle), “It's not 20 cents” (No es por los 20 centavos), eran algunos de los carteles que miles de jóvenes de clase media subían a las redes sociales y mostraban en las principales ciudades del gigante sudamericano.


 
En Perú, ha habido ya tres fechas de protesta desde el 17-J, cuando el Congreso eligió a personas muy cuestionadas como magistrados del Tribunal Constitucional y nuevo Defensor del Pueblo, mediante un pacto político bautizado popularmente como la repartija. Según los analistas, hay similitud entre las protestas de los tres países, los lemas y expresiones de los jóvenes también lo demuestran, pero en el caso peruano el rechazo a una clase política no representativa, no institucional y novata es un componente distinto a Chile y Brasil. “Es el mismo grupo social el que se moviliza en estos países. La diferencia es la magnitud: en Brasil la clase media formal es mucho más grande, el 35% del PBI de Brasil es de quienes pagan impuestos, en cambio ese porcentaje en Perú es del 15%. En Brasil, las personas usan los servicios del Estado en educación, salud y transporte, en cambio en el Perú hay un déficit en esos servicios”, señaló el politólogo peruano Carlos Meléndez.


 
“La movilización de Perú se parece más a Chile porque no hay recesión económica, pero sí una demanda en calidad de servicios, aunque Chile ofrece otra magnitud de servicios. Ambos países no tienen los indicadores detenidos como en Brasil”, agregó.


 
El psicólogo social Ricardo Cuenca explicó el descontento general de los jóvenes peruanos que salieron a las calles el 17-J, 22-J y el 27-J. “No creen a las instituciones porque ven un límite a la democracia representativa, creen que tienen que expresarse ellos con su voz porque los elegidos no los representan. Y hay algo paradójico, les parece bien no ser un grupo uniforme, institucionalizado, el que exige institucionalidad en la política”. Cuenca realiza actualmente una investigación sobre los congresistas, y encontró que del total de 130, 84 trabajaban antes en una empresa privada y, de ellos, al menos 64 no formaban parte de un partido político antes de ser electos.


 
“La política no va a cambiar si nosotros no la cambiamos”, dijo Cristina Valega, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, en una intervención ciudadana en el centro de Lima. Su demanda de cambio se debe a los pésimos indicadores de la política peruana. El índice de capacidad legislativa es bajo, como los de Guatemala y Honduras; ocupa el puesto 109 de 133 en independencia judicial (según el World Economic Forum), el nivel de confianza en el Congreso peruano es de 14% y es el más bajo de América Latina, donde el promedio es de 34%. Y según el Latinobarómetro, la satisfacción con la democracia es en Perú diez puntos menor al promedio en América Latina.


 
“La calidad institucional y la confianza pública están en el piso”, comentó el politólogo Steve Levitsky esta semana, luego de hacer notar que la clase política peruana es inexistente porque casi no hay políticos de carrera ni de partidos políticos, sino “clubes de políticos” que se juntan cada vez que hay campaña electoral. También Levitsky ha hecho notar que el transfuguismo político en Perú, irónicamente, se ha institucionalizado.


 
Meléndez sostiene que estas son las primeras movilizaciones “por la calidad de la democracia”, y que pese a ser pequeñas, comparadas con la de Brasil o las sostenidas en el tiempo en Chile, “terminan siendo magnificadas por la calidad de la clase política”. “Si el Parlamento y el Gobierno son débiles, una flashmob [movilización instantánea] puede generar portadas de periódicos, los que protestan tienen acceso a medios de comunicación, y eso, en un país donde no hay líderes políticos ni experiencia política, termina siendo un recurso. El gobierno a veces decide influido por periodicazos o flashmobs”, añade.


 
Durante el gobierno de Alejandro Toledo se acuñó en Perú la idea de que los logros del crecimiento chorrearían beneficios para todos. Las protestas ciudadanas evidencian que aunque progrese la economía, los derechos y la política se estancan o retroceden y los ciudadanos no están dispuestos a tolerarlo, especialmente, los jóvenes, los universitarios, la clase media y los pequeños colectivos de izquierda activos.

 

Por Jacqueline Fowks Lima 28 JUL 2013 - 22:03 CET

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Lunes, 29 Julio 2013 05:54

El Papa se fue, ¿y ahora qué?

El Papa se fue, ¿y ahora qué?

Terminada la semana en que Brasil y especialmente su ciudad más emblemática, Río de Janeiro, vivieron la fiebre de la “papamanía”, un balance inicial señala una constatación preocupante y un alivio evidente. La constatación: todo lo que se refirió a la organización y a la preparación para un evento de esas dimensiones se revelaron un desastre olímpico. El alivio: no ocurrió ninguna manifestación violenta cerca del Papa de los católicos.

 

Hubo, en estos días, lo que los brasileños llaman “un baño de multitud”. La visita del Papa reunió en Río a alrededor de 3 millones de personas solamente ayer. Otro tanto se había reunido el sábado. Francisco ya es un Papa Pop.

 

Los números no están cerrados, pero los primeros cálculos indican que la ciudad recibió poco más de dos millones de turistas, de los cuales unos 350 mil llegaron del exterior. En total, los visitantes inyectaron en el comercio local unos 800 millones de dólares.

 

Para semejante contingente, es poco. Pero, al fin y al cabo, más que turistas fueron peregrinos. Y los peregrinos, sabemos todos, suelen tener hábitos (y gastos) muy austeros.

 

La organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud primó por sus fallas. Ya en el primer día, y por una confusión entre los servicios de organización e inteligencia, ni organizados y mucho menos inteligentes, el automóvil que conducía a Su Santidad se vio atascado en un embotellamiento en pleno centro de Río. Como prueba de que Dios existe y es brasileño, no le pasó nada al Papa argentino. Pero el riesgo corrido supera los límites del absurdo.

 

Los tickets de alimentación no eran aceptados por los restaurantes, el transporte público entró en colapso y el tránsito se hizo una muestra de lo que será el infierno. Las comisarías de la policía registraron un robo a turistas cada diez minutos. Nada grave, dicen los responsables por la seguridad. Claro: ellos no fueron robados. Los turistas piensan diferente.

 

Los violentos choques entre manifestantes y policía pudieron ser mantenidos lejos de Su Santidad. Y el desfile de mujeres semidesnudas y parejas del mismo sexo besándose desaforadamente, defendiendo el matrimonio igualitario, el derecho al aborto y el uso de métodos anticonceptivos que vayan más allá de la castidad impuesta por el Vaticano como único permitido, no hizo más que asombrar a los peregrinos: el Papa ni se enteró.

 

Su Santidad deja, como líder espiritual, un poco de renovado aliento a los creyentes del país de mayor población católica en el mundo. Y como se trató de una visita oficial –el Papa es también jefe de Estado del Vaticano– es natural que se busquen vestigios de resultados en el campo de la política, de la economía o de las relaciones entre él y el gobierno brasileño. Dadas las peculiaridades del Estado que el papa Francisco representa –en realidad, un espacio geográfico que se resume a una plaza y algunas construcciones imponentes, y cuya población permanente no supera la capacidad de un par de estos aviones que todas las noches cruzan el Atlántico–, lo más razonable es intentar analizar las consecuencias de su visita en el ámbito político local.

 

El Papa llegó a Brasil en un momento delicado, con el país sacudido por una insólita secuencia de multitudinarias marchas de protesta, la economía titubeante y la presidente Dilma Rousseff enfrentando presiones de todos los lados y defecciones entre sus aliados. Una palabra de Su Santidad proferida fuera de tono podría servir de munición para la oposición y muy especialmente para los grandes medios de comunicación, que hostigan un día sí y el otro también al gobierno.

 

Bueno, el Papa incitó a los jóvenes a seguir protestando y creyendo en la posibilidad de cambiar la realidad. Dilma había reiterado que las protestas son legítimas, y aseguró que sabría oír la voz de las calles. El Papa exigió de los políticos que trabajen por los verdaderos intereses del pueblo, especialmente de los más necesitados. Dilma pelea con uñas y dientes para lograr una reforma política que el Congreso resiste en admitir. El Papa denunció la corrupción y demandó que sea combatida de manera cabal. Dilma advierte que seguirá atenta a cualquier desvío de conducta en su gobierno.

 

Es lícito suponer que el discurso del gobierno dirá que el Papa reconoce sus esfuerzos y que están juntos en su lucha, y es igualmente lícito suponer que la oposición dirá todo lo contrario. O sea, que el Papa puso en relieve los errores y las fallas del gobierno.

 

La verdad es que, por ahora, nada de eso tendrá mayor importancia. La cuestión será el año que viene, en la campaña electoral. Seguramente no sólo católicos sino, también, las sectas evangélicas que se reproducen a cada semana se lanzarán con ganas contra el aborto, el matrimonio homosexual o la adopción de niños por parejas del mismo sexo.

 

Entonces, católicos y pastores electrónicos se darán las manos, y el blanco preferencial serán los candidatos progresistas.

 

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Significado social y político del bullying

Una sociedad que calla ante el matoneo y que prefiere no resolverlo de manera coherente y radical es una sociedad que descree del futuro, y que descuenta el futuro.


 
Es un hecho generalizado: con indiferencia de los estratos socio–económicos, en muchos (amplia mayoría) de los colegios del país, públicos y privados, existe una práctica lamentable y a todas luces inadmisible de matoneo. Que es como se traduce el término inglés del bullying: "la montadera". Que en muchas ocasiones más que simbólica es física, y siempre grupal y psicológica.


 
Usualmente se trata de una práctica que se emprende contra niños con un cierto perfil: recatados, éticos, de perfil bajo, intelectuales, reflexivos. Pues bien, quiero sostener abiertamente que el matoneo se corresponde con la moral del narcotráfico y la corrupción, de la derecha y extrema–derecha, y el dinero fácil. Su característica primera es evidente: la prevalencia del pensamiento de grupo (groupthink) para macartizar a quien(es) se aleja(n) del grupo; la gallada, la pandilla, el parche. Moral gregaria, en realidad, moral de esclavos: que siempre quieren imponer un modo de pensar colectivo sobre los demás, y que no acatan diferencias. El que no está conmigo está contra mí. Exactamente como la política de guerra y belicosa, camorrera y levantada. A todos los niveles y en todos los estratos.


 
El matoneo se corresponde con un pensamiento grupal que quiere anular las diferencias y subsumir a los individuos al grupo como tal. En donde predomina exactamente una moral que se corresponde, punto por punto, con la ética de los corruptos, los violentos, los acosadores de todo tipo, los guerreristas y belicosos–belicistas. Es la moral del hacer las cosas a la fuerza y ya y rápido antes de despacio y después.


 
Ya en la edad más adulta, en las universidades, o en los espacios laborales, el matoneo sigue existiendo, pero en forma más sutil: acoso laboral, acoso sexual, polarización de los grupos, subsunción del individuo al colectivo. Ya en los espacios laborales el individuo deja de existir y su lenguaje se torna en un: "nosotros" colectivista. (Si no es por la referencia teórica, es exactamente el Wir y el uns de que habla Heidegger en Ser y Tiempo, ese texto fundamental que plasma el pensamiento del nacional–socialismo, como ha quedado dicho en la bibliografía técnica sobre el tema).


 
Moral facilista e inmediatista, moral polarizadora y colectivista, ética de debilidad hecha fortaleza, el bullying es, literalmente, el toreo contra alguien físicamente inferior, y cuyo destino, si se abandonan las cosas a sí mismas, será la total indefensión, la reducción de toda auto–estima, la muerte. Física o social, simbólica o grupal.


 
Uno de los grandes secretos de este país y que el país mismo no se atreve ni siquiera a verbalizar aún (como el drogadicto y el alcohólico, por ejemplo, quienes verbalizan su problema como el primer paso para superarlo) es la alta, la altísima tasa de suicidios infantiles y juveniles. Indiferentemente del estrato socio–económico, con independencia de la geografía y la cultura. Y en muchos de esos casos, como resultado del matoneo. Alrededor de lo cual comienza a girar la espiral absorbente de la drogadicción, y otros problemas agudos y crónicos de orden al mismo tiempo social e individual.


 
Que el matoneo sea un fenómeno contemporáneo no es un consuelo, y por el contrario, es la expresión de un severo "malestar en la cultura". El matoneo se corresponde con la superficialización de la sociedad, total liquidez (Bauman) de las relaciones humanas, el imperio del pensamiento débil (muy en la línea de Vattimo). Pensamiento débil, autoestima mancillada, evaporización y transvaloración de los valores más fundamentales. Como dignidad, libertad, democracia, equidad, igualdad, soberanía, independencia, respeto, diferencia. Valores que no corresponden a ningún credo y que no son bandera de ningún bando en particular.


 
Estrictamente, el matoneo es el embrión de la criminalidad. En la línea de las llamadas Bandas Criminales (Bacrim, un eufemismo para el paramilitarismo) y un ejemplo diáfano de lo cual son los Maras, en El Salvador y en Guatemala. Y en buena parte de Nicaragua. Desconocimiento de la ley, o promulgación y aprovechamiento de la misma para los beneficios propios.


 
Cabe aquí una observación puntual: es sintomático que a los procesos de paz y diálogo en los países centroamericanos mencionados, una vez que pasaron, emergieron "automáticamente" esas bandas temibles que son los Maras. Que, para decirlo de manera rápida, fue la metástasis de las bandas criminales y el paramilitarismo, y la epigénesis del matoneo. Que ya es abierta y en la total impunidad, organizada y a gran escala. Un motivo de reflexión acerca de los procesos en curso en el país.


 
Como quiera que sea, el matoneo se encuentra aún circunscripto al colegio. Aunque en muchos lugares sucede también extra–muros: en el barrio y en la calle. Una epidemia que si no es bien diagnosticada y tratada puede convertirse en una verdadera pandemia. Sin alarmismos. Pero con lucidez.


 
Una sociedad que calla ante el matoneo y que prefiere no resolverlo de manera coherente y radical es una sociedad que descree del futuro, y que descuenta el futuro. Exactamente como lo hacen los corruptos y los criminales; de cuello blanco y de cuello azul; armados o con poder de distinta índole. Un niño maltratado es el espacio en el que se incuba más maltrato; algo ya suficientemente conocido.


 
El bullying comienza siempre cubierto por un grupo pequeño que absorbe y refleja todas las miradas exteriores. Exactamente como buena parte de las construcciones arquitectónicas recientes en las medianas y grandes ciudades. Un grupo que cuando ha logrado su cometido pasa a la búsqueda, ávida, de nuevos niños, niñas y jóvenes como un cáncer invasivo. Todo cáncer puede ser tratado y curado si se detecta a tiempo. De lo contrario, la metástasis lo vuelve agresivo. Como sucede con los Maras en Centroamérica.


 
Frente al matoneo, existen varias soluciones: el reconocimiento abierto y público. Su verbalización. Y su tratamiento. Existe también la protección a todos y cada uno de los individuos y la recusación de esa perversidad que existe en todos los órdenes, que es el pensamiento grupal, la moral grupal y gregaria. "La gente va para donde va Vicente". Y en el grupo cada quien se siente su propio Vicente, y todos son uno sólo.


 
Frente a los discursos institucionalistas de todo tipo no cabe olvidar jamás que el descubrimiento del individuo constituye una de los mayores triunfos de la humanidad y de su progreso moral. En contraste con tiempos como la Edad Media cuando primaba la Iglesia y el individuo no había sido descubierto o inventado. O en la Modernidad cuando el Estado se atribuye exactamente las mismas prerrogativas que la Iglesia en el medioevo. O como en nuestros días, análogamente, con el institucionalismo. Institucionalismo formal e informal. Que es, en una palabra, la legitimación misma del bullying. Y todos ellos con mayúsculas: Iglesia, Estado, Institución.

 

24 Julio 2013

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Dilma y el Papa están llamados a entenderse

Será la segunda comunión de Dilma. Cuando la presidenta brasileña reciba esta tarde aproximadamente a las 16, horario de Río de Janeiro y Buenos Aires, al papa Francisco, estará completando un recorrido religioso imperfecto iniciado en los años ’50 al tomar su primera comunión en el estado de Minas Gerais, donde era alumna del colegio confesional Sion, frecuentado por los hijos de la elite local. Fue su madre, la católica practicante Dilma Jane, quien la indujo a tomar el sacramento, un asunto ajeno a las inquietudes más políticas que religiosas de su padre Pedro, un comunista búlgaro amante de la ópera.

Aunque la visita del Papa a la Jornada Mundial de la Juventud es formalmente pastoral, para Dilma reviste la importancia de un viaje de Estado. Tanto es así que le dedicó horas de trabajo este fin de semana, en reuniones con el ministro de Defensa, Celso Amorim, para ultimar aspectos de la seguridad del visitante que optó por recorrer Río en un vehículo sin blindaje, y con el canciller Antonio Patriota, el encargado de modificar el termostato de las relaciones con el Vaticano: que pasaron del frío polar al clima cálido, desde la jubilación de Joseph Ratzinger.

En marzo la memoriosa Dilma soltó una nota burocrática para saludar (antes bien celebrar) el fin del papado de Benedicto XVI, quien en las elecciones presidenciales de 2010 se había asociado explícitamente a la derecha brasileña, en una campaña recordada por las bajezas que incluyeron hasta insinuaciones sexuales contra la entonces candidata del Partido de los Trabajadores.

En cambio Rousseff recibió con simpatía a Jorge Mario Bergoglio, y pese a ser una católica nominal, que casi no volvió a la iglesia desde su primera comunión, viajó al Vaticano el 20 de marzo para saludarlo por su elección y reforzar la invitación para ser el anfitrión de la Jornada Mundial de la Juventud que comenzará formalmente mañana.

En el Palacio del Planalto y en círculos católicos del Partido de los Trabajadores evalúan que Francisco puede ser un buen aliado de las políticas sociales agresivas, la principal de ellas la Bolsa Familia, implementadas desde 2003 con la llegada al gobierno del ex presidente Luiz Lula da Silva, y continuadas por Dilma.

El ministro y ex seminarista Gilberto Carvalho, petista de paladar negro, está entre los abanderados de esta posición por entender, además, que a través del acercamiento con la Iglesia Dilma podrá establecer puentes hacia los bien organizados y populosos movimientos sociales, tan importantes en Brasil y generalmente más representativos que los partidos. El gobierno brasileño está haciendo una apuesta política ambiciosa al estrechar el diálogo con este Vaticano de perfil “franciscano”, que habla en español y posiblemente adoptará el portuñol a partir de hoy, como lo anticiparon algunos asesores del pontífice.

En los próximos siete días los jefes de Estado Rousseff y Bergoglio pronunciarán discursos (posiblemente ricos en señales sobre lo que cada uno espera cosechar de esta primavera diplomática), además de reunirse al menos dos veces, la primera hoy y la segunda el próximo domingo en una misa a cielo abierto en la que se espera alrededor de un millón de fieles.

Claro que el Papa también considera importante trabar una relación armónica con el gobierno de la mayor potencia católica del mundo, con cerca de 120 millones de fieles, a pesar de la sangría de católicos que emigran hacia las corrientes evangélicas, en expansión, que ya representan el 19 por ciento de la población, de acuerdo con una encuesta publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo. Y para contener ese éxodo hacia el mercado de fe pentecostal, la Iglesia necesita del Estado brasileño y de una concordata, acordada por Lula y Ratzinger, que autoriza la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, norma denunciada ante la Corte por ser anticonstitucional.

En suma, Dilma y Francisco están condenados a entenderse y, si fuera el caso, hasta a quererse. Y de los dos es la presidenta quien estaría ciertamente más urgida, debido a la difícil coyuntura política que atraviesa luego de las manifestaciones que estremecieron al país el mes pasado. En la única entrevista sobre la visita del Papa, concedida a este cronista, Rousseff reconoció que aún no se disipó el alarmante telón de fondo de las protestas causantes de la caída a pique de su popularidad, que ahora está en la banda del 30 por ciento. “Nuestro país, que recientemente asistió al clamor de los jóvenes en las calles por el perfeccionamiento de la democracia, tendrá oportunidad de tener una amplia reflexión sobre valores espirituales de la tolerancia, la solidaridad y la fraternidad”, declaró Dilma.

“Estoy segura de que en su primer viaje a América latina, (un hecho) de un valor sin presidentes”, el Papa demostrará su “sensibilidad ...frente a temas sensibles para nuestra región, como el combate al hambre, la pobreza y el (impulso) al desarrollo con justicia e inclusión social”, reforzó en la nota publicada por la agencia ANSA.

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Sábado, 29 Junio 2013 10:16

"No hay trabajo para todos"

"No hay trabajo para todos"

A pesar de los 6000 millones de euros que la Unión Europea (UE) destinará para luchar contra el desempleo juvenil, la jefa del gobierno de Alemania advirtió que es imposible otorgar trabajo a todos los desocupados en el corto plazo.

 

La canciller de Alemania, Angela Merkel, declaró ayer que no podrá ofrecerles un puesto de trabajo a todos los jóvenes desocupados de España. A pesar de los 6000 millones de euros que la Unión Europea (UE) destinará para luchar contra el desempleo juvenil, la jefa de gobierno advirtió que es imposible otorgar trabajo a todos en el corto plazo. "Por la garantía juvenil no se podrá conseguir en todos los casos generar un empleo permanente en el sector privado", afirmó Merkel tras la cumbre europea para el estímulo del empleo entre los jóvenes europeos. La garantía de empleo juvenil busca ofrecer a los jóvenes desocupados un trabajo o una formación laboral cuatro meses después de finalizar los estudios. Las declaraciones las hizo durante la sesión final del Consejo Europeo reunido en Bruselas, donde los jefes de Estado y gobierno de la UE abordaron cuestiones como el empleo juvenil y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

 

"Ya he dicho que esta garantía es muy ambiciosa. Si uno piensa que en España hay aproximadamente un millón de jóvenes desempleados, entonces no es tan fácil poder decir que en un breve período podemos ofrecer un puesto de trabajo a cada uno", explicó Merkel. "Es un objetivo, es lo que perseguimos, pero deberíamos ser honestos y no despertar falsas expectativas porque de otro modo sólo habría decepción", agregó.

 

La canciller recordó que el 3 de julio se celebrará en Berlín una reunión de ministros de Trabajo y de los responsables de las agencias de empleo de la UE para definir las medidas que mejor han funcionado en los Estados miembro que ya han hecho frente a este problema, con vistas a posibilidades de empleo permanentes. También recalcó que otra posibilidad es combinar las medidas de financiación a las pymes que preparan el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Comisión Europea (CE) para crear empleo en ese sector tan vital para la economía continental.

 

Puso de ejemplo el acuerdo que Alemania ya firmó con España y Portugal para facilitar la inversión privada en las pequeñas y medianas empresas españolas y lograr así la creación de empleo. "Tendremos que ser muy creativos. Es un trabajo que hay que hacer sobre el terreno y no centralizarlo (en Bruselas), teniendo en cuenta lo específico de cada país", explicó.

 

Merkel señaló que para sacar el máximo provecho de la garantía juvenil, cada euro que se gaste de los 6000 millones procedentes del presupuesto de la UE (y de los que, por ejemplo, España recibirá 1900 millones) debe tener un destino desde el primer día de su disponibilidad, que será en enero de 2014.

 

"Se han tomado decisiones que van a marcar la diferencia para nuestra economía y las perspectivas de empleo para nuestros ciudadanos, especialmente para los jóvenes", aseguró el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso. Sin embargo, en términos efectivos, los líderes apenas pusieron sobre la mesa nuevas medidas.

 

El primer ministro luxemburgués y ex presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Junker, había declarado el jueves que la suma acordada por los veintisiete miembros de la UE no era una cifra impresionante, y numerosos líderes insistieron en que la verdadera responsabilidad contra el desempleo está en el ámbito nacional y no en el europeo.

 

Sobre toda la cumbre sobrevoló un clima de tranquilidad, gracias en gran parte a la situación económica, que el propio Barroso destacó como mejor que la de 2012, y a los importantes acuerdos cerrados horas antes sobre las reglas para futuros rescates bancarios y sobre el presupuesto comunitario para el período 2014-2020. Las cuentas para los próximos años plantearon la única discusión inesperada, con un pequeño choque entre Francia y el Reino Unido por el "cheque británico", que no tuvo mayores consecuencias y quedó abortado en la primera jornada de la cumbre.

 

Los líderes repasaron este viernes los progresos hacia la unión bancaria, un capítulo en el que continúan las diferencias entre Francia y Alemania de cara a la creación de una autoridad única para la liquidación de los bancos europeos con dificultades, que debería estar lista el año próximo. Los líderes europeos recordaron que de la suerte de la economía, la salida de la recesión y los mecanismos de integración presupuestaria dependerá la posibilidad de crear empleo de calidad para los más jóvenes.

 

Los Veintisiete se limitaron a confirmar que los 6000 millones de euros ya pactados para la lucha contra el desempleo juvenil en el próximo sexenio se concentrarán en los próximos dos años y podrán ser complementados con fondos adicionales a partir de entonces. Según las estimaciones del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, la cantidad total para los siete años podría ascender a unos 8000 millones de euros, pero eso dependerá de los fondos que queden sin gastar en otros capítulos del presupuesto comunitario y que se puedan desviar a esta prioridad.

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Miércoles, 26 Junio 2013 07:03

La gran oportunidad

La gran oportunidad

La historia enseña y la actualidad confirma que no es en los periodos de crisis más aguda o privación cuando los ciudadanos se revuelven contra un estado injusto obligando a las instituciones y al poder político a realizar cambios decisivos en el Gobierno. Siendo siempre complicadas las comparaciones, sería de esperar que los jóvenes griegos, portugueses y españoles, gobernados por gobiernos conservadores que les están secuestrando el futuro, tanto en el empleo como en lo que a salud y educación se refiere, se revolvieran en las calles más intensamente que los jóvenes brasileños, gobernados por un gobierno progresista que ha promovido políticas de inclusión social, aunque minado por la corrupción y, a veces, equivocado con respecto a la prioridad relativa del poder económico sobre los derechos de ciudadanía. Siendo ésta la realidad, sería igualmente de esperar que las fuerzas de izquierda de Brasil no se hubiesen dejado sorprender por la explosión de un malestar que se ha venido acumulando, y que sus congéneres del sur de Europa se estuviesen preparando para los tiempos de contestación que pueden surgir en cualquier momento. Infelizmente, no ha sido así antes, ni lo es ahora. Por un lado, hay una izquierda en el Gobierno fascinada por la ostentación internacional y por el boom de los recurso naturales; por otro, una izquierda acéfala en la oposición, paralizada entre entre el centrismo maloliente de un Partido Socialista ávido de poder a cualquier precio y el inmovilismo embalsamado del Partido Comunista. El Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda) es el único interesado en buscar soluciones integrales, pero sabe que solo no conseguirá nada.

 

Pero la semejanza entre las izquierdas de los dos lados del Atlántico termina aquí. La de Brasil está en condiciones de transformar su fracaso en una gran oportunidad. Si la aprovechará o no es una pregunta aún sin respuesta, pero las señales son esperanzadoras. He aquí, las principales:

 

Primero, la presidenta Dilma Rousseff reconoció la energía democrática proveniente de calles y plazas, prometió dar máxima atención a los manifestantes y, finalmente, se mostró dispuesta a reunirse con representantes de los movimientos y organizaciones sociales, algo que había rehusado hacer desde el inicio de su mandato. Falta por saber si en este reconocimiento se incluyen los movimientos indígenas que más directamente han salido perjudicados del modelo de desarrollo asentado en la extracción de recursos naturales a cualquier precio y han sido víctimas constantes de la violencia estatal y para-estatal y de groseras violaciones del derecho internacional (consulta previa, inviolabilidad de territorios, etc.).

 

Segundo, en muchas ciudades se anularon los aumentos de precio del transporte público y, en algunos casos, incluso se prometió la gratuitad de los mismos para los estudiantes. Una señal de justicia para las reivindicaciones del Movimento Passe Livre (MPL). Además, para enfrentar los problemas estructurales en este sector, la presidenta prometió un plan nacional de movilidad urbana. Tales problemas no serán resueltos sin una reforma política profunda, ya que las concesionarias de transportes son fuertes financiadoras de las campañas electorales. Aun así, la presidenta, consciente de ello y de los hilos que mueve la corrupción, se ha decidido a promover tal reforma, garantizando mayor participación y control ciudadano, y más transparencia y control a las instituciones. Y aquí está la tercera señal. Creo, no obstante, que la presidenta sólo se meterá en tal reforma bajo mucha presión. En vísperas de elecciones, y a lo largo de su mandato, convivió mejor con la bancada parlamentaria ruralista (con un poder político infinitamente superior al peso poblacional que representa) y con sus agendas del latifundio y de la agro-industria de la que comen los sectores en lucha contra los agrotóxicos y en defensa de la economía familiar, la reforma agraria, los territorios indígenas y quilombolas, etc. La reforma del sistema político tendrá que incluir un proceso constituyente, y en eso se deberán implicar a los sectores políticos de la izquierda institucional y los movimientos y organizaciones sociales más lúcidos.

 

La cuarta señal reside en la vehemencia con que los movimientos sociales que han estado luchando por la inclusión social y que han sido el ancla del Foro Social Mundial en Brasil se han distanciado de los grupos fascistoides y violentos infiltrados en las protestas y también de las fuerzas políticas conservadoras -que tienen a su servicio a los grandes medios de comunicación-, empeñadas en dividir a la clase popular. Volver a las clases populares contra el partido y los gobiernos que, en el balance general, más han hecho por la promoción social de las mismas, era la gran maniobra de la derecha. Pero parece que ha fracasado. A ello ayudó también la promesa de la presidenta de destinar el 100% de lo recaudado por los derechos de explotación del petróleo a educación (Angola y Mozambique, despierten mientras estén a tiempo) y sanidad (llevando a miles de médicos estranjeros para el Serviço Unificado de Saúde -el SUS, similar al Sistema Nacional de Salud portugués y español-). 

 

En estas señales reside la gran oportunidad de las fuerzas progresistas en el gobierno y en la oposición para aprovechar el momento extrainstitucional que vive el país y hacer de él el motor de la profundización democrática del nuevo ciclo político que se aproxima. Si no lo hacen, la derecha hará todo cuanto sea posible para que el nuevo ciclo sea tan excluyente como los viejos ciclos que durante tantas décadas protagonizó.  Y no olvidemos que tendrá a su lado al big brother ("gran hermano") del Norte, a quien no le conviene un gobierno de izquierda estable en ninguna parte del mundo, y mucho menos uno de los trozos de tierra que aún considera suyo.

 

Por BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS,  doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coímbra.

 

26/06/2013 08:26 Actualizado: 26/06/2013 08:26

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Brasil conmovido por el fútbol y la represión

San Pablo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, que integran el triángulo de poder económico de Brasil, y Brasilia, el corazón político del país, fueron escenario ayer de multitudinarias manifestaciones contra los gastos vinculados a la Copa Confederaciones y el Mundial de 2014 y en repudio a la represión policial. Las protestas, que también se realizaron en otras ciudades, tienen como uno de sus principales objetivos protestar por el aumento de la tarifa del transporte público, reivindicación que provocó en San Pablo cinco manifestaciones, con la de ayer, de las cuales la del jueves fue violentamente reprimida por la policía, generando reacciones de repudio en todo Brasil y también en el exterior. “Las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia”, dijo la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en reacción a las movilizaciones. “Es propio de los jóvenes manifestarse”, aseguró Rousseff.

 

En Río de Janeiro, la principal avenida, Río Branco, y las calles adyacentes del centro fueron colmadas por al menos 40 mil manifestantes. La policía militarizada acompañó la manifestación. “Sin violencia” y “Ven a las calles, ven contra el aumento”, fueron las consignas que corearon los que se movilizaron, que contaron con el apoyo de vecinos y oficinistas que salieron a las ventanas a mostrar su adhesión al movimiento. La marcha, que durante cuatro horas se desarrolló en forma pacífica, tuvo momentos de fuerte tensión cuando un grupo atacó con bombas molotov la sede de la Asamblea Legislativa y quemó autos; mientras que la policía respondió con gases lacrimógenos y spray pimienta. El presidente de la Asamblea, Paulo Melo, lo calificó de “acto de terrorismo”

 

“No es por los centavos (de aumento). Esto es una demanda reprimida, reflejo de la falta de perspectiva de los jóvenes. El transporte también es pésimo. Andamos en chasis de camión travestido de autobús”, dijo un participante de la marcha, de 56 años. Al grito de “Si el pasaje no baja, Río para”, la mayoría de los manifestantes recorrieron las calles de la capital fluminense.

 

En Belo Horizonte, la tercera mayor ciudad en importancia del país, cerca de 20.000 personas participaron de las protestas, en las que se produjeron algunos enfrentamientos con la policía, que reprimió con bombas de gas lacrimógeno y pimienta. Al cierre de esta edición, aún no se conocía si el enfrentamiento había dejado heridos. Los comerciantes cerraron sus puertas antes de que los millares de manifestantes tomaran las calles, y la policía bloqueó las vías de acceso a la avenida Antonio Carlos, por donde pasó la marcha.

 

También en Brasilia hubo choques entre efectivos y manifestantes cuando éstos intentaron ingresar a la sede del Congreso Nacional. “Aprovechamos el momento en que el mundo está mirando hacia Brasil para llamar la atención sobre problemas antiguos. Hay gente que está doce horas en la fila de un hospital y no consigue ser atendida”, resumió a la TV Globo una manifestante.

 

En San Pablo, epicentro de las protestas que comenzaron hace diez días y se diseminaron rápidamente por todo el país, la marcha contra el aumento de la tarifa del transporte y la represión policial comenzó a última hora de la tarde y convocó 60.000 personas al centro de la ciudad. Las protestas en la mayor metrópolis sudamericana fueron convocadas por el Movimiento Pase Libre, que reivindica la gratuidad del transporte colectivo de pasajeros y que acordó con las autoridades que fuera pacífica.

 

A esta proclama, que fue duramente reprimida el jueves pasado, se unieron diversos grupos en todo el país que consideran un derroche inútil de dinero los millones invertidos en las citas deportivas, cuando hay falta de recursos para salud, educación, seguridad y vivienda.

 

El ministro de Deportes de Brasil, Aldo Rebelo, advirtió, por su parte, que el gobierno no tolerará que las protestas, que ocurrieron en las horas previas y en las proximidades de los estadios donde se juegan partidos de la Copa Confederaciones, perjudiquen el certamen. “No vamos a permitir que ninguna de esas manifestaciones interfiera en ninguno de los eventos que nos comprometimos a realizar”, dijo el ministro en Río de Janeiro, donde el domingo se produjo un duro enfrentamiento entre manifestantes y efectivos de la policía militarizada, en los alrededores del estadio Maracaná, poco antes del choque entre México e Italia.

 

El sábado tuvo lugar una protesta de similares características en las inmediaciones del Estadio Nacional Mané Garrincha, en Brasilia, que también fue reprimida con gases lacrimógenos y balas de goma, poco antes de que comenzara el choque inaugural del torneo entre Brasil y Japón. “Quien piense que puede impedir la realización de estos eventos enfrentará la determinación del gobierno”, enfatizó.

 

En opinión del ministro, la ocurrencia de manifestaciones no perjudica la imagen de Brasil hacia el resto del mundo, sino que, por el contrario, espera que el mundo vea a Brasil como un lugar democrático y capaz de garantizar el orden. Respecto de las críticas de los manifestantes, que consideran un despropósito que el gobierno gaste millonarias sumas en eventos deportivos en desmedro de inversiones en salud, vivienda y educación, Rebelo argumentó que por cada real gastado por el Poder Público en los torneos, 3,40 fueron invertidos por la iniciativa privada.

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Domingo, 26 Mayo 2013 06:02

Noches de furia en Estocolmo

Noches de furia en Estocolmo

Cinco noches de disturbios en la periferia pobre de Estocolmo a manos de jóvenes de barrios desheredados de mayoría inmigrante han echado por tierra la imagen de una Suecia pacífica e igualitaria. Los incidentes, que comenzaron el domingo por la noche tras la muerte de un habitante de la barriada de Husby, ultimado por la policía, que alegó legítima defensa, se fueron extendiendo a unos 15 barrios de la capital.

 

El jueves por la noche, una comisaría de policía fue atacada con piedras en el barrio de Kista y otros dos en el sur de la capital. Aunque durante estos incidentes no hubo que lamentar muchos daños personales –una persona herida en la cabeza por una pedrada en una manifestación en Husby el jueves, un policía herido el miércoles por la noche–, los daños materiales se multiplicaron.

 

Los bomberos dieron cuenta de 90 incendios de coches y en edificios, uno de los cuales arrasó un restaurante el barrio de Huddinge, en el sur de la capital. Estos actos de violencia provocaron un debate en Suecia sobre la integración de los inmigrantes, que representan cerca del 15 por ciento de la población y se concentran en los barrios pobres de las grandes ciudades del país, que sufren una tasa de desempleo mayor que la media del resto de la población.

 

Según responsables de asociaciones locales citados por la prensa, los autores de los incidentes alegan que las fuerzas del orden son racistas y acusaron a los policías de proferir insultos como “mendigos”, “monos” o “sucio negro”. La policía llamó a las eventuales víctimas a denunciar e intentaba minimizar la gravedad de los hechos. “Cualquier caso de personas heridas es una tragedia, todo coche quemado es un fracaso de la sociedad (...) pero Estocolmo no está ardiendo”, subrayó un responsable de la policía de la capital, Ulf Johansson.

 

Los sociólogos subrayaban que la cólera tiene raíces profundas. “Ser joven y vivir en estos lugares de segregación puede ser muy difícil, no tienen prácticamente ningún contacto con otros suecos y a menudo no entienden bien a la sociedad sueca”, estima Aje Carlbom, antropólogo social de la universidad de Malmö.

 

Los barrios donde estallaron los incidentes son conocidos por los habitantes de Estocolmo por su concentración de problemas sociales tales como el desempleo, fracaso escolar y la ociosidad de los jóvenes. Suecia se ha convertido en un destino muy buscado por los inmigrantes en Europa. En la última década ha recibido a cientos de miles de personas de Irak, Afganistán, Somalia, los Balcanes y recientemente Siria.

 

El primer ministro sueco, el conservador Fredrik Reinfeldt, ferviente partidario de recibir a inmigrantes, ha querido dar la imagen de un país unido en el Parlamento. “Querer describir a Suecia como una capital separada de sus barrios periféricos es peligroso, no creo que sea verdad”, afirmó, y se refirió a los autores de los disturbios como “un pequeño grupo de alborotadores”.

 

El ministro para la Integración, Erik Ullenhag, atribuyó los disturbios a un desempleo elevado –del 8,8 por ciento en Husby en 2012 frente al 3,6 por ciento en Estocolmo–, y a otras formas de exclusión de los barrios en los que la población inmigrante es mayoritaria. “Sabemos que hay una discriminación en estos lugares, y estos acontecimientos no mejoran la imagen de estos barrios, donde hay muchas cosas positivas que se producen, pero que están completamente eclipsadas actualmente”, lamentó.

 

Los incidentes fueron ampliamente consignados por la prensa internacional, que los comparó con países que ya han sufrido episodios violentos en las periferias de sus grandes ciudades como Francia y Reino Unido. Según Carlbom, “Suecia sufre una fuerte segregación, pero estos barrios pueden ser mucho más duros en otros países”.

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Jóvenes chilenos retoman las calles por la gratuidad de la enseñanza

Miles de estudiantes chilenos volvieron hoy a salir a las calles para exigir una profunda reforma educativa que lleve a un sistema de enseñanza pública gratuita y de calidad, en la segunda manifestación de carácter nacional este año, ya que hubo movilizaciones en ciudades como Valparaíso y Concepción.

 

La marcha nacional, convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), reunió a unas 80 mil personas, de acuerdo con los organizadores, y a unos 37 mil, según las autoridades. En Santiago, la protesta transcurrió pacíficamente y sólo al final grupos de encapuchados provocaron desmanes y la intervención de la policía, con saldo de 73 detenidos y tres policías y un periodista lesionados.

 

Jóvenes con disfraces marcharon y bailaron con pancartas alusivas a “no vender la educación”. La marcha partió de la Universidad de Santiago y culminó en el Parque de los Reyes, en medio de un férreo control de la policía militarizada de carabineros.

 

“Si no presionamos los cambios no van a llegar y seguirá la segregación en la educación”, declaró el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Diego Vela. Destacó el carácter nacional de la manifestación, y anticipó que el 21 de mayo “volveremos a marchar y esa será la última oportunidad del gobierno para generar cambios y cumplir sus promesas”.

 

Otro de los líderes estudiantiles de la Universidad de Chile, Andrés Fielbaum, subrayó que la exigencia del movimiento estudiantil es por una educación gratuita que no dependa de un bono o un cambio en un formulario. Agregó que “la educación es un derecho” e insistió en la necesidad de buscar una forma efectiva de poner fin al lucro, así como medidas para fortalecer la educación pública.

 


Carolina Schmidt, nueva ministra de Educación, dijo: “nuestro sistema educacional tiene profundas injusticias. Es un deber de las autoridades y del mundo político avanzar hacia corregir esas injusticias, así como del movimiento estudiantil manifestarse para, justamente, relevar la importancia que requiere la educación en nuestro país”.

 

Schmidt, quien enfrentó hoy la primera protesta estudiantil, fue acusada por los estudiantes de haber suprimido miles de becas tras asumir su cargo hace dos semanas.

 

El presidente chileno, el conservador Sebastián Piñera, reiteró su rechazo a las exigencias de una educación pública gratuita y de calidad, al señalar que no está de acuerdo en que “el dinero de todos los chilenos pague la educación a los más ricos”. Añadió: “Creo que el Estado no tiene derecho a monopolizar la educación”.

 

La ex mandataria socialista Michelle Bachelet, favorita para los comicios presidenciales del 17 de noviembre próximo, sostuvo que hay que avanzar en la gratuidad en educación y descartó que ésta beneficie a los ricos.

 

El movimiento estudiantil, en lucha desde 2011, quiere poner fin al modelo heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). A la fecha, son menos los escolares que asisten a escuelas públicas gratuitas y la mayoría va a colegios privados en los que se pagan mensualidades compartidas entre padres y el Estado. Pero en el ámbito universitario no existe la gratuidad.

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