Jueves, 25 Abril 2013 06:30

La generación del milagro brasileño

La generación del milagro brasileño

Son 23 millones de jóvenes de entre 18 y 28 años. Son menos conservadores que sus padres, estudian más, han incorporado el uso de Internet a su vida y están informados políticamente. Así lo refleja el informe Generação C, realizado por el Instituto Data Popular. Son los hijos de los 30 millones de brasileños que se han integrado a la clase media, tras salir de la pobreza.


 
Estos jóvenes, según el estudio, son mucho más abiertos que sus padres. Para ellos la mujer, por ejemplo, no es solo un ama de casa sino una compañera de vida, aceptan con mayor facilidad el matrimonio entre personas del mismo género y la libertad de la mujer frente al aborto.
 

Son más exigentes también con el Gobierno. Ya no están tan interesados como sus padres en recibir ayuda social estrictamente monetaria. Prefieren, por ejemplo, que se les facilite el camino a los estudios, a cursos profesionales y a la enseñanza superior. Están más informados que sus padres, son capaces de discutir de política y son más conscientes de las profundas desigualdades que dejó como herencia la esclavitud en Brasil, el último país latinoamericano en abolirla en 1888. Los abuelos de algunos de estos jóvenes son descendientes directos de estos esclavos.


 
De acuerdo con Renato Meirelles, director de Data Popular, el cambio se notará en 2022, cuando estos 23 millones de jóvenes estén en plena actividad productiva.


 
Algunos datos son significativos. Los hijos de esta nueva clase media baja C, estudian un 49% más que sus padres. Los de las clases altas A y B estudian 20% más que lo hicieron los suyos. Contribuyen a los gastos de la familia con un 70% de lo que ganan al mismo tiempo que estudian. Y quizás, lo más importante, es que tienen claro que sus hijos deben estudiar más que ellos para no perpetuar el camino de sus padres y abuelos, que tuvieron que conformarse, por falta de estudios, con los trabajos más humildes y menos retribuidos de la sociedad.


 
Dicho eso, también es verdad, como señalan algunos analistas de movilidad social, que no es que dentro de 10 años Brasil vaya a ser el paraíso, sin desigualdades sociales y con idénticas oportunidades para todos.


 
No lo será porque incluso esos jóvenes esforzados salen ya a la pista con desventajas. Han estudiado generalmente en escuelas y colegios públicos que, generalmente, ofrecen una peor preparación que los privados. Tienen además menos tiempo para estudiar porque la mayoría tiene que trabajar y, cuando ellos, con esfuerzo, consigan terminar una licenciatura, el hijo de la familia de clase A ya habrá hecho un doctorado o se habrá especializado en el exterior.


 
Sin embargo, el cambio será real. Las desigualdades en el país no habrán desaparecido, pero la sociedad se construirá ya, según un sociólogo, con relaciones entre “iguales”, es decir, entre jóvenes que todos estudian, no como antes entre los privilegiados escolarizados y los casi analfabetos hijos de analfabetos, herederos directos de la esclavitud.


 El hecho de frecuentar una universidad, independientemente de su calidad, ya coloca a un joven en otro planeta social y acaba produciendo en él cambios profundos, ya que “el universo de las personas con las que se relaciona es diferente, y él empieza a verse y sentirse también como clase media”, ha comentado al diario O Globo, el profesor de sociología Manoel Neto. Según Neto, el punto cardinal para la ascensión social es solo una mejor escolarización. Todo el resto son paliativos que no transforman a la persona ni la hace subir de clase.

 

Por Juan Arias Río de Janeiro 24 ABR 2013 - 16:23 CET

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Juventud y cooperativismo: tiempo de pasar la batuta

Cualquier proyecto social que quiera ser duradero debe pensar en el relevo generacional. Y en el contexto cooperativista esta preocupación incluye también la pregunta por el papel que este sector está dándole a los y las jóvenes, la formación que les ofrece y la línea de acción que les propone.


Cuando se habla de cooperativismo hay que tener en cuenta que esta palabra en sí misma no alberga la garantía de una realidad diferente o no se constituye por principio en un agente de cambio del modelo económico capitalista. El cooperativismo puede adoptar –y así lo ha hecho– diferentes caminos que lo pondrán de cara a una función particular dentro del entramado social, político y económico en que se desenvuelve. Por un lado puede convertirse en una empresa entregada de lleno a la rentabilidad adscribiéndose muy bien a la lógica mercantil y olvidando por completo cualquier nexo con la sociedad. Por otro lado puede constituirse en un proyecto de modelo alternativo al capitalista, una fuerza de cambio efectiva que no juegue con las reglas que este modelo establece sino que tiene en la mira subvertir el orden establecido acompasándose a uno de cara a la sociedad, en procura de un mundo más justo y humano, y no simplemente por una mayor rentabilidad.

 

Precisamente el 2012 fue el año internacional de las cooperativas, y a ello habría que sumarle que a mitades del mismo año se cumplieron los cuarenta años de la Cooperativa Financiera Confiar y los quince años de su Fundación, además de haberse llevado a cabo la Reunión de Juventudes Cooperativistas, evento organizado por Cincop. Todo lo cual no podía sino redundar en el reconocimiento del 2012 como un año en que se pusieron en la mesa un amplio abanico de temas, preocupaciones y retos para el sector cooperativo.

 

No es nada trivial la exaltación que hace esta época de la juventud; es común aducir a quienes se reconocen bajo tal denominación una especie de actitud rebelde y una fuerza transformadora por principio, pero lo que la realidad nos muestra es que tal exaltación puede llegar a ser una gran falacia si un joven o una joven, en el espectro de posibilidades para hacer su vida, no logra ver sino las pautas que el capitalismo propone. Si es así, no encontraremos ninguna actitud renovadora en la condición de ser joven, sino, por el contrario, una acción perpetuadora de nuestro presente.

 

Esta pregunta por las juventudes y por su lugar en el movimiento cooperativista fue tema de notable importancia en las discusiones llevadas a cabo por diferentes colectivos, comunidades y agentes del sector cooperativo el pasado año. Si existe un cooperativismo que no desea ser un asunto efímero sino que quiere lograr establecerse como un proyecto duradero, ha de pensar la integración de un sector joven a sus líneas de acción, y ha de hacerlo sin caer en la falacia mencionada, y no creer que el hecho de ser joven aporta por principio nuevas fuerzas u horizontes del cooperativismo.

 

Ahora bien, supongamos un joven cuya subjetividad presenta una sensibilidad hacia lo humano y desea ser parte activa de un proyecto cooperativo, es de obligación preguntarse: ¿cuáles son los mecanismos bajo los cuales ese ser humano capaz de ser militante por una causa social puede llegar en efecto a incorporarse en un proyecto cooperativista? ¿Qué formación requiere y cuáles son los medios para hacerse a ella?

 

Preguntas así son el quid del asunto. Para propiciarlas, es menester la creación de escuelas y centros de formación surgidos de las necesidades sociales que el mismo cooperativismo identifica; éste no puede seguir esperando que quienes en un futuro se constituyan en la fuerza cooperativista sean los graduados del aparato universitario, pues éste se ha dedicado precisamente a engrosar las filas del aparato empresarial tradicional, graduando hombres y mujeres con poco o nada de sensibilidad por lo social, incapaces de pensar que otro mundo es posible. El sector cooperativo debe hacerse a su propia educación, pero una diferente a la universitaria, una que nazca y se configure bajo la bandera de la búsqueda de un presente más justo, más humano, una formación que pueda aportar a un ser las herramientas necesarias para entender la complejidad del mundo en que vivimos, para tomar posición crítica frente a él. La juventud cooperativista requiere una formación política, ética, social, filosófica, en comunidad, que no caiga en la metodología, muy en boga actualmente, que asegura que un joven no puede formarse por fuera de la recreación y la lúdica, cambiando la lectura y la discusión por jornadas de juegos e "integración".

 

Las nuevas generaciones tendrán sobre sus espaldas, si así lo aceptan, el reto de ser dirigentes de los proyectos cooperativos. Es bastante obvio que quienes son dirigentes hoy no "cayeron del cielo", sino que han tenido una formación que les ha posibilitado entender la complejidad de esta época y el papel desempeñado por el cooperativismo.

 

Es justamente este conocimiento y esta formación la que ha de ofrecerse sistemáticamente a otros. Un dirigente cooperativista debe transmitir los saberes o pensadores a los que acude, los libros que leyeron, las experiencias cooperativistas por las que transitaron, las reflexiones sobre proyectos que encontraron, el fracaso o el éxito, etcétera.

 

Ellos deben transmitir este saber a una juventud doliente y sensible respecto a la sociedad, que tengan dentro de sus intereses la organización y la lucha por derechos que todo un país reclama, y no esperar, bajo ninguna circunstancia, que la universidad sea quien cumpla el papel de formación que el sector cooperativo requiere, pues, vale la pena repetirlo, el aparato universitario forma a los capitalistas, aquellos que saldrán al mundo a crear empresas rentables de espaldas por completo a la gente del común.

 

No son pocas las cooperativas que piensan desde ya en el relevo generacional. Bienvenidas aquellas que abren sus puertas con propuestas serias y líneas de estudio y acción a los jóvenes que sienten la necesidad de desplegar un quehacer en lo social. Si el cooperativismo no logra "pasar la batuta", si no llega a transmitir su quehacer y su pensar cooperativista a otros que puedan continuarlo, estará condenado a la muerte, lenta, pero inevitable.

 

* Corporación Cultural Estanislao Zuleta Asociado CONFIAR

Publicado enEdición N°187
Imita México modelo educativo fallido de los estadunidenses

Nueva York, 15 de diciembre. El profesor William Ayers, veterano luchador por la educación pública democrática, denuncia que las reformas en el sector que se promueven en Estados Unidos buscan minar la “voz colectiva” de los maestros, privatizar la administración de un recurso público y reducir la enseñanza a un examen estandarizado.

 

Señala que México y otros países que están copiando parte del modelo que se impulsa aquí “deberían entender un par de cosas: una, se reduce la educación a algo que sólo se centra en un muy estrecho espectro cognitivo, en lugar de que sea una introducción robusta y amplia de los aspectos humanizantes de la cultura entera”.

 

Ilustra: “no me puedo imaginar a los Obama diciendo a sus hijas: ‘nos gustaría llevarlas al concierto, a clases de violín, al equipo de natación, al ballet, al club de ajedrez, pero sólo lo haremos si se comprueba que eso elevará sus calificaciones en los exámenes’. Eso es una locura, ningún padre privilegiado diría tal cosa; entonces, ¿por qué se lo decimos a un niño afroestadunidense en Brooklyn? Es un insulto y lo más lejos de la democracia. Por eso, esa reducción del currículum, eso de deshacerse de las artes, de educación física, todo eso tendrá consecuencias desastrosas a largo plazo si uno desea vivir en una sociedad humanizada y democrática.

 

“La segunda consecuencia que estamos viendo es que se está desalentando a toda la mejor gente que desea ingresar al magisterio. El modelo de enseñanza que promueve Arne Duncan (secretario de educación de Obama) es de tres años y para fuera”, explica.

 

Ese modelo es uno en el cual se contrata a jóvenes capacitados rápidamente mediante programas como Teach for America, con la idea de que sólo trabajarán pocos años antes de ser abogados u tener otra profesión.

 

“Eso es una catástrofe. Ser maestro es la única profesión en Estados Unidos donde tener experiencia y antigüedad es considerado un déficit. También es la única profesión donde 50 por ciento de nuestros egresados de escuelas de pedagogía deja de enseñar después de cinco años. Si eso ocurriera en las escuelas de leyes y de medicina, tendríamos una emergencia nacional.”

 

Las reformas en el sector minan además una “educación humana y democrática”, afirma en entrevista con La Jornada.

 

Ayers, distinguido profesor de la Universidad de Illinois en Chicago (recién jubilado), fundador de organizaciones de reforma escolar y vicepresidente de la división de estudios curriculares de la Asociación Estadunidense de Investigación Educacional, ha escrito libros y numerosos artículos sobre el tema y su relación con la democracia y la justicia social (publicados en revistas de educación de Harvard y Columbia, en el New York Times y en revistas progresistas).

 

El experto ofrece un diagnóstico sobre el gran debate en torno a las reformas del sector que se han promovido durante la última década en Estados Unidos. Relata que líderes políticos y empresariales han ganado esta discusión porque lograron definir los términos.

 

“Cuando encuadras un tema de la manera que deseas, obtienes la respuesta que buscas. Cada vez que un político toma el micrófono y dice que necesitamos sacar a los maestros perezosos e incompetentes de las aulas, todos estarán de acuerdo. Pero si llego al micrófono primero y digo que todo estudiante de escuela pública merece tener un profesor pensante, intelectualmente desarrollado, moralmente apto, apasionado, bien descansado y remunerado, todos estarán de acuerdo también”, expresó.

 


El problema, en este contexto, es que “los poderosos, los Walton de Walmart, la Fundación de Bill Gates, tienen el micrófono, y han logrado encuadrar el tema como de incompetencia de los profesores”.

 

Al evaluar el impacto de eso, Ayers señala: “en lugar de apoyar a los maestros otorgándoles no sólo recursos físicos, sino también clases más reducidas, reformistas como Gates argumentan que los sindicatos del magisterio son el gran obstáculo para el progreso en las escuelas. ¿Adónde van con ese argumento? Esos reformistas tipo Gates desean, primero, destruir la voz colectiva de los profesores; segundo, imponer la administración privada de un recurso público, y tercero, definir el aprendizaje como una calificación en un examen estandarizado”.

 

Abunda: “en torno al asunto sindical, buenas condiciones de trabajo son buenas condiciones para la enseñanza, y buenas condiciones para la enseñanza son buenas condiciones para el aprendizaje”.

 

Por lo anterior, afirma, en una reforma del sistema escolar “los maestros tienen que participar. No son los únicos con buenas ideas, pero son centrales en cualquier solución”.

 

Ayers rechaza los términos del debate actual, en el cual se repite que sólo hay dos opciones, algo que de manera reiterada se ve en los grandes medios, “donde por un lado unos defienden los cosas como están y otros desean luchar contra los sindicatos y privatizar las escuelas. Eso es falso, nadie cree que sea aceptable cómo están las cosas en un lugar como Chicago. La pregunta es: ¿qué hacer?, y ¿cuáles deberían de ser las nuevas normas?

 

“Propongo una norma muy simple: que lo que la gente más privilegiada y más sabia desea para sus propios hijos, eso debería de ser la norma para los hijos de todos.

 

“Todos esos llamados ‘reformadores’ envían a sus hijos a escuelas que son muy diferentes a las que proponen para los hijos de otras personas. Nunca hay que confiar en un reformador que promueve para los hijos de otros lo que nunca permitiría para los suyos.”

 

Señala que cuando Barack Obama y su esposa vivían en Chicago enviaron a sus hijas a la misma escuela de los hijos de Ayers: la famosa Chicago Laboratory School, donde las clases tenían un cupo máximo de 15 estudiantes, con profesores no sólo respetados, sino sindicalizados y bien remunerados, con aulas con abundante material didáctico.

 

“Si es suficientemente bueno para las hijas de Obama y para los míos, ¿por qué no es esa la norma para los niños en el lado oeste (el más pobre) de Chicago? Ahí tenemos clases con hasta 40 estudiantes en segundo grado de primaria. Es atroz.”

 

Se le pidió su opinión sobre todos los datos y documentos elaborados por expertos que citan los reformadores empresariales y los políticos para promover sus iniciativas. Respondió: “nada de eso está basado en investigaciones. De hecho, las propuestas están basadas en la fe, no en hechos”.

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De infancia y juventud, derechos y realidades. Como sujetos plenos, niños y jóvenes habitantes del tercer país más desigual del mundo, se preguntan por el presente y proyectan su futuro. Ninguna temática los atemoriza, ninguna realidad los paraliza.

 


El ejercicio del poder en la sociedad a la que asistimos se ha caracterizado por las formas impositivas, nada concertadas, que quizá desde la infancia nos son heredadas. Se nos ha dicho que si tenemos un pequeño poder debemos usarlo siempre de manera inquisitiva y prejuiciosa. Desde los gerentes hasta los celadores, todo aquel que tenga “poder” lo usa de manera egoísta; son muy pocas las personas que lo usan al servicio de quien no lo tiene. Para el caso de la infancia, cuando sólo somos depositarios de derechos en teoría, aprendemos a asumir roles sociales en la escuela, la familia, el trabajo, los amigos. Pero, ¿qué capacidad de decisión tenemos cuando somos niños?

 

 

 

La democracia, por lo menos en nuestra versión, “nace coja” y sucede así porque desde pequeños necesitamos el respaldo económico para poder tomar decisiones. Desde cuando nacemos y hasta pasados los 13 años, las únicas decisiones que podemos tomar están relacionadas cuanto más con el sabor de la paleta que queremos. Luego –a partir de los 18– se nos exige la consecución de un trabajo, cada cuatro años compartir una votación, una elección, y para un 3 por ciento se hace accesible el ingreso a la universidad, escenario donde se presume que se abrirán otras ventanas para el ejercicio de la participación. Se nos dijo que era uno de nuestros derechos, pero, al igual que la mayoría de los derechos, es cada vez menos viable, supeditándose en gran medida a la capacidad económica que tengamos.

 

¿Qué hacemos?


Son aquellas unas motivaciones para cuestionarnos respecto a cómo, incluso desde lo que se supone contrahegemónico, resultamos replicando el discurso colonizador, mucho más cuando se trata de la infancia, porque nadie sabe “qué hacer con los niños”, “están descarriados”, “ya no respetan a nadie”, “se nos salieron de los manos”. Los únicos problemas que tienen se relacionan con el bluyin y la falta de atención en la escuela. Vale la pena cuestionarnos: ¿Qué rol asumimos y enseñamos a asumir a nuestros hijos, hermanos, primos, nietos, como maestros y ciudadanos?

 

¿Cómo es posible que durante la época más fértil sólo podamos asumir el rol de pasivos receptores? Esta pregunta se la han hecho muchos. Seguramente no somos los primeros que tienen en cuenta estos asuntos, pero si vale la pena hacer un recuento de lo que hemos encontrado. Los niños y los adolescentes tienen una postura crítica, definida, y hasta de clase respecto a los espacios donde se toman las decisiones que los afectan, en la escuela, en el hogar, en sus organizaciones, en el trabajo y en otros roles sociales.

 

Dentro del universo que nos define dentro del “trabajo de crecer”, son muchos, variados e importantes los hallazgos que hemos hecho junto a los chicos: el primero es el reconocimiento de que existe una total y absoluta invisibilización de los niños y los adolescentes como actores políticos y sociales, determinantes en la construcción de una verdadera democracia, pues, si bien no tienen derecho ni a elegir ni ser elegidos, se ven afectados por las decisiones que se toman en las cumbres del poder, el transporte público, el servicio militar, la educación, la vida y el ejercicio de poder político.

 

Preocupados por esta realidad e interesados por aportar a su transformación, nos hemos aliado ocho organizaciones en el país: Fundación Pequeño Trabajador, Creciendo Unidos, I.E.D. La Amistad, Red Poder Unión Bochica, Hoasis, Fundación Amigos del Niño, Samanai y Comunidad Scalabrini, todas con gran experiencia para aportar en un desarrollo aquí y ahora de la sociedad.

 

Lo primero es que, ante la problemática de la participación de la infancia, nos hemos propuesto articularnos y ponernos en sintonía, preocupados por el tema del protagonismo de la infancia para empezar a construir acciones y un discurso conjunto, para efectivamente construir una participación con incidencia.

 

Acciones concretas que hemos realizado…


Después de un año de espacios concertados, un foro en Cartagena sobre el tema, un encuentro en Cúcuta y otro más en Bogotá, un encuentro nacional en Cachipay, foros con la academia, podemos señalar que hasta ahora hemos conseguido reconocernos, saber cómo estamos y en qué estamos. El fruto más importante de estas actividades se evidenció en la altísima capacidad de los chicos de barriada para proponer y discutir. Ninguno supera los 17 años, pero temas como la militarización de la vida, la falta de oportunidades y la precariedad educativa han sido centro de un diálogo reflexivo, analítico y propositito. Pero allí no termina la parte propositiva y organizativa, como pilares fundamentales del trabajo con los chicos, para las chicas. Es así como recientemente, en la ciudad de Bogotá, en los presupuestos participativos de la localidad de Kennedy, se lograron recursos para una publicación cuyo eje será su participación como niños, niñas y adolescentes.

 

Todos los sábados nos encontramos en la sede de algunas de las organizaciones que son parte del proyecto para formarnos unos a otros, construir y debatir en torno a cómo sentimos y pensamos nuestro ser en el mundo de la exclusión, en el tercer país más desigual del mundo, y cómo experimentamos el ejercicio de nuestros derechos si percibimos que efectivamente nos advertimos como sujetos de derechos. Entre los hallazgos logrados, nos encontramos con que, en términos de participación, la Sentencia SC-1188 de 2005 reconoce a las personas entre los 12 y los 14 años el derecho de asociación sindical sin que se les vulnere el derecho a la educación, la recreación y el bienestar.

 

¿Hacia dónde vamos?

 

El 20 de noviembre se dará comienzo en Bogotá al Encuentro Internacional de los NNA de América Latina. Participando con incidencia para la transformación de nuestros contextos. Con la participación de ocho países latinoamericanos, esperamos completar un reconocimiento de la situación de las diversas expresiones de organización de las infancias y las adolescencias.

 

Para más información visita: www.eltrabajodecrecer.org o en https://www.facebook.com/eltrabajodecrecer.

Publicado enEdición N°186
Martes, 20 Noviembre 2012 11:24

Un salto a la incertidumbre

Otro episodio cíclico de la muerte se da cita en este territorio para evidenciar los problemas estructurales de los sectores periféricos de la ciudad de Medellín.


Un país que deja morir a sus jóvenes en una absurda violencia tendrá como futuro
un reality y jamás tendrá una mejor realidad.
 Jeihhco

El 30 de octubre fue un día gris para la Comuna 13. La despedida de otro artista, Elider Varela ‘el Duke’ pintó el día con un luto que empieza a ser cotidiano y que nuevamente puso a este sector en la mira, y no sólo de los grupos armados. En los últimos días de octubre y primeros de noviembre, algunos medios y sectores se han volcado a narrar fragmentos de los acontecimientos de esta Comuna, que sin duda reflejan la compleja situación que atraviesan los paisas en cuestiones de seguridad.

 

 

Los principales protagonistas de esta historia son los jóvenes, quienes al habitar estos barrios laberínticos se encuentran diariamente con el señalamiento y el hecho de que muchos de los actores del conflicto sean precisamente jóvenes, situación que les pone en la cuerda floja, pues son objeto de sospecha simplemente por estar en este rango de edad.

 

 

Ser líder, un acto de fe


Desde ese día, la inquietud se instaló en el espíritu de los jóvenes que lideran los procesos de los movimientos sociales de esta Comuna. Durante varios años han sido testigos de diferentes episodios en los que queda claro que la vocación de servicio y las labores emprendidas para contribuir –a su manera– con el desarrollo comunitario no son suficientes en un territorio en conflicto permanente.

 

El viernes 2 de noviembre, 65 jóvenes participantes de estos procesos decidieron hacer un alto, no como un acto simbólico de resistencia o rechazo contra la violencia, como otros que han realizado, sino como acción obligada por el temor a perder la esperanza y con ella la vida misma.

 

Con amenazas directas contra sus procesos y sus vidas, estos líderes se han alejado temporalmente de la Comuna, por pertenecer a proyectos que se dedican a dar testimonio y con su labor evidenciar que la impunidad y la complicidad son los principales móviles de estos asesinatos.

 

Pero no son únicamente éstos los afectados. De manera indirecta, los cientos de beneficiarios de los programas que éstos lideran están invadidos por el temor, miedo no infundado, pues claramente el asesinato de varios líderes, desde 2009, da cuenta de que la participación en proyectos sociales es una ocupación de alto riesgo (Ver recuadro 1).

 

De los jóvenes desplazados por los acontecimientos de los últimos días, 14 han decidido ausentarse definitivamente, dejando a sus familias y los proyectos que en su mayoría gestaron desde sus comienzos. Con ellos se ausenta también la posibilidad de que las apuestas culturales y artísticas sirvan como estrategia para que este sector halle una paz que viene reclamando hace más de una década, pero que, como las apuestas de estos jóvenes, aún parece un sueño.

 

Más de lo mismo

 

Hace poco, la Comisión Internacional de Esclarecimiento instalada entre el 16 y el 18 de octubre del presente año, integrada por los comisionados Luz Marina Monzón Cifuentes, de Colombia; Santiago Corcuera Cabezut, de México; Michael Reed Hurtado, de Colombia; Carlos Fazio Varela, de Uruguay; Elías Guillermo Levi, de Argentina, y Helen Mack, de Guatemala, con la participación de organizaciones sociales, comunitarias, habitantes de la Comuna 13 y ciudadanos en general, hacía un llamado, evidenciando que los actos de fuerza, la violencia como argumento, la violación de los Derechos Humanos y las infracciones al Derecho Internacional Humanitario son temas cotidianos en la Comuna.

 

Han transcurrido 10 años desde cuando tuvieron lugar alrededor de 20 operativos militares, entre los que se incluyen las operaciones Antorcha, Mariscal y Orión. Como si no fuera tiempo suficiente para aprender que la situación va más allá de unos ‘combos’ organizados, nuevamente la creciente militarización y el fortalecimiento de la infraestructura policiva son la respuesta a estas problemáticas.

 

Sin embargo, la Comuna 13 sigue viviendo permanentes enfrentamientos armados, prácticas de control territorial cada vez más fortalecidas y reclutamiento forzado. El desplazamiento de estos líderes deja en la más absoluta incertidumbre los procesos sociales de este sector, y a los otros jóvenes que participan de ellos replegados en sus casas porque la preocupación principal es precisamente la labor social que vienen realizando.

 

El viernes 9 de noviembre fue el último golpe asestado a los procesos juveniles en la 13. Roberth Steven Barrera, de 17 años, integrante de la Escuela de Hip Hop Kolacho, fue asesinado en el barrio 20 de Julio. Otra muerte que deja un sinsabor colectivo y que acrecienta el temor.

 

El lema de muchas de las acciones emprendidas en los últimos meses por estos jóvenes reza: “En la 13, la violencia no nos vence”, pero la muerte, el desplazamiento y la violencia en sí es una derrota para el ser humano. Un recordatorio permanente de lo que hemos construido como sociedad, de las deudas históricas, de la tristeza de ser un país desmemoriado, que generación tras generación ve morir a sus amigos y sus hermanos, con indiferencia, con la amargura de los vencidos.

 


R

ecuadro 1


Líderes juveniles asesinados desde 2009 en la Comuna 13

2009. Héctor Pacheco, (Kolacho), integrante del Movimiento C-15.
2010. Andrés Medina, de la Corporación Son Batá; Marcelo Pimienta Sánchez (MC Chelo), integrante del Colectivo de Hip Hop Ska-Lones.
2011. David Romero (El Gordo), del Colectivo de Hip Hop Ska-lones; Daniel Alejandro Sierra (Yhiel), integrante del grupo de Hip Hop Ruta Difusa.
2012. Elider Varela (El Duke), fundador de la Escuela de Hip Hop La Kamada; Roberth Steven Barrera (Garra), integrante Escuela de Hip Hop La Élite.


Recuadro 2


Una historia de vieja data

Desde su conformación, la Comuna 13 ha atravesado por varios períodos de agudización de la violencia, tornándose cada vez más visibles para la cuidad y el país.

A finales de los 90, con el dominio territorial de los CAP (Comandos Armados del Pueblo), entre el 2000 y 2002 con la incursión las auc (Autodefensas Armadas de Colombia) y actualmente con la disputa territorial de ‘combos’, grupos armados organizados en torno a diferentes actividades ilegales.

Lo que había sido una disputa territorial localizada por sectores, se convirtió en una guerra urbana que crea límites cada vez más estrechos de un barrio a otro, de una comuna a otra. La comunidad queda en medio de las normas de todos los bandos y las llamadas fronteras invisibles regulan la movilidad de sus habitantes.

Pero no es una situación exclusiva de la Comuna 13. Igualmente, las Comunas 8 y 6 enfrentan similares disputas en sus territorios. La administración municipal muestra un incremento significativo de la inversión social en estas zonas y la ejecución de varios proyectos de infraestructura, pero el conflicto se agudiza cada vez más y el ciclo de la violencia se renueva.

 

Por Ádela María Ortega Palacio, politóloga.

Publicado enEdición N°186
Cacerolazo internacional contra la crisis económica
“No debemos, no pagamos”, fue la consigna que miles de personas gritaron ayer en 27 países golpeando cacerolas, sartenes y tapaderas para denunciar que los efectos de la crisis económica recaen en la población mientras los bancos son rescatados. La convocatoria fue lanzada por conducto de las redes sociales, como Twitter y Facebook, y fue bautizada como Global Noise (Ruido Global).


Las concentraciones más nutridas tuvieron lugar en España y Portugal, donde miles de inconformes salieron a las calles para expresar su repudio a las medidas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Miles marcharon este sábado por el centro de Madrid. Convocados por el movimiento de los indignados, hombres y mujeres de todas la edades, algunos con niños, partieron en un ambiente festivo de la representación local de la Unión Europea (UE) –a la cual el viernes se le otorgó el Premio Nobel de Paz– para terminar su trayecto en la emblemática plaza de la Puerta del Sol, informó la agencia Afp.


Los organizadores de la protesta señalaron que 80 por ciento de la deuda pertenece a los bancos y que es injusto que el pueblo pague por ello.

“La crisis capitalista se ha propagado y ha causado muchísimo daño y dolor a la sociedad, y a la hora de implantar las soluciones se está tirando evidentemente de las clases que no contribuyeron a su generación, pero pagan con sudor y sangre su posible solución”, declaró Carlos Sánches Mato, miembro del colectivo M-15 uno de los convocantes al cacerolazo del sábado.


“La idea es hacer mucho ruido para que nos escuchen, aunque ya saben que estos dirigentes no tienen oídos para nosotros”, declaró Marita, quien pidió “un sistema económico diferente, que no esté basado en el crecimiento, sino en las personas”.

Además de Madrid, otras ciudades españolas se hicieron eco de la manifestación contra la deuda, como el caso de Sevilla, Santander, Gijón, Barcelona y Logroño, donde los organizadores pidieron “Pita si tu banco (o gobierno) te roba”.


En Portugal miles de personas se manifestaron contra las medidas de austeridad que su gobierno ha impuesto contra la población.


Las protestas en Lisboa y otras ciudades del país se caracterizaron por desarrollarse en un aire festivo y sin incidentes.


Actores, cantantes y bailarines, así como la principal central sindical portuguesa, la CGTP, también hicieron oír su voz en un escenario que fue colocado en la Plaza de España.


“Cultura es resistencia, los artistas están en la calle”, fue la consigna que marcó la manifestación del sábado.


Hace unas semanas, el gobierno portugués informó que unas 50 mil personas contratadas por el Estado perderán sus empleos a lo largo del año entrante, como parte de las medidas que se aplicarán para reducir el déficit de la deuda pública.


En París, cientos de personas se manifestaron a las afueras del banco de inversiones Goldman Sachs y marcharon hacia la Asamblea Nacional francesa en una ruidosa marcha contra “las medidas de austeridad que roban derechos sociales”. Al menos 300 personas expresaron su apoyo a la convocatoria de Global Noise, informó la prensa francesa en Internet.


En Londres, simpatizantes del Occupy London se reunieron a las afueras de la catedral de San Pablo para conmemorar el primer aniversario del movimiento contra el corporativismo y su respaldo al cacerolazo. La manifestación se desarrolló con total calma, reportó el diario The Washington Post en su edición digital.


También hubo manifestaciones en las ciudades de Roma y Venecia, en Italia; Ámsterdam, en Holanda, y Berlín, en Alemania, según se informó por Twitter, aunque las agencias de noticias no hicieron eco ni corroboraron la afluencia.


Cerca de cien personas salieron a las calles de Bruselas, la capital belga y sede de la UE. De acuerdo con los reportes de tuiteros la policía se mostró “violenta” contra los inconformes y “utilizó macanas” para dispersarlos. Hasta el cierre de esta edición no se tenía mayor información al respecto.


De acuerdo con las redes sociales Globlal Noise se hizo escuchar en Sao Paulo, Brasil, donde la manifestación se desarrollaba con total calma.


En Nueva York, el movimiento Occupy Wall Street realizó su marcha por el Rockefeller Center hasta Times Square. Según los datos obtenidos la policía impedía el paso del contingente y pedía a los manifestantes no obstaculizar el tráfico.


La página oficial de Global Noise informó que también se desarrollaron manifestaciones en Canadá, México, Argentina, Perú, Bosnia Herzegovina, Hungría, Croacia, Turquía, Egipto y Australia.


Un mapa de las muestras de rechazo está en la siguiente dirección de Internet: www.globalnoise.net/wp-content/plugins/leaflet-maps-marker/leaflet-fulls creen.php?layer=1


El cacerolazo de este sábado fue realizado por las agrupaciones que nutrieron los movimientos de indignados, Occupy y #YoSoy132, entre otros, según explica la página www.globalnoise.net/category/news/ donde fue lanzada la convocatoria.


Esta jornada de protesta se realizó exactamente al año de que comenzaron a expandirse por las plazas de distintas ciudades –Nueva York, la principal– las ocupaciones de los indignados, que protestaron por la desprotección social y contra la especulación financiera que dio paso a la crisis económica que se vive hoy en día.


Agencias

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OIT: en AL la mayoría de jóvenes preparados tienen empleos precarios
El director de la oficina en México de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Thomas Wissing, afirmó que la mayoría de los jóvenes, aun aquellos con elevados niveles educativos, enfrentan el pago de salarios sin prestaciones, lo que “que propicia una vejez con pobreza”.


Al participar en un foro convocado por la Universidad Iberoamericana (Uia) sobre juventud desde la perspectiva de la pobreza y la exclusión, destacó que 6.7 millones de integrantes de este sector en América Latina se encuentran en el desempleo, aunque tengan altos niveles de formación.


Ante especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de Población de Naciones Unidas México (UNFPA, por sus siglas en inglés), Wissing destacó que este sector de desempleados en la región representa 44 por ciento del total de personas que no tienen una fuente de trabajo.


Diego Palacios, representante en nuestro país de la UNFPA, agregó que naciones como México enfrentan un “grave problema que no han sabido sabido capitalizar”, pues tienen la mayor generación de jóvenes en edad productiva con capacidad de impulsar el desarrollo del país, ante un futuro en el que cada vez habrá más adultos mayores.


Al respecto, Simone Cecchini, oficial de asuntos sociales de la Cepal, afirmó que si bien la educación y el empleo son las “llaves maestras” para cerrar las brechas que enfrenta la población juvenil, estudios recientes elaborados por este organismo revelan que a pesar de que las nuevas generaciones cuentan con más acceso a educación, información y autonomía, esto no se ha traducido “en que tengan mejores empleos o poder”.


En el acto, al que acudió el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán Gutiérrez, expertos alertaron sobre las condiciones de pobreza que enfrentan millones de jóvenes que no tiene acceso a educación, salud y a un empleo digno.


El funcionario destacó que de los 36.6 millones de jóvenes que hay en el país, 19.5 por ciento no estudia ni trabaja. Agregó que según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2010, de cada 100 menores que ingresan a la primaria, 97 de ellos la concluyen, pero sólo 21 de cada 100 que logran cursar una licenciatura terminan sus estudios.


Indicó que la mayoría de los jóvenes que trabajan perciben bajos ingresos y no cuentan con prestaciones, pues 95 por ciento de ellos ganan menos de seis salarios mínimos.


Por su parte, José Antonio Pérez Islas, coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México, destacó que de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de las Política de Desarrollo Social, en México 5.1 millones de jóvenes viven en pobreza extrema. A ellos se suma otro sector juvenil que enfrenta el desempleo o la subocupación, “lo que les genera frustración”.


Aseguró que el llamado bono demográfico “se está perdiendo, pues va aumentando la precarización del empleo entre los jóvenes mexicanos, en un contexto en el que las instituciones “ya no responden a los nuevos escenarios y tampoco sirven para dar sentido a las nuevas generaciones”.

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Viernes, 28 Septiembre 2012 06:36

Palos de carabineros a los estudiantes

Motivados por la próxima discusión del proyecto de ley del Presupuesto 2013, decenas de miles de estudiantes volvieron a marchar ayer en Santiago por una educación gratuita y de calidad. La marcha terminó con al menos veinte detenidos y dos carabineros lesionados, como consecuencia de los enfrentamientos con la policía militarizada.


A más de un año de la reactivación de las protestas estudiantiles, con más de 40 marchas a lo largo de 2011 y la sexta en lo que va de este año, los estudiantes chilenos mantienen firme su lucha por una educación pública, gratuita y de calidad, pese a una serie de reformas que ya están en marcha. Según la universitaria Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), la movilización de ayer contó con 70 mil manifestantes –aunque Carabineros haya dado cuenta únicamente de cinco mil personas–, que se desplazaron por el recorrido autorizado por la Intendencia Metropolitana hasta la calle Blanco Encalada, donde hablaron los líderes estudiantiles. Convocados por los secundarios –quienes lideran este año las protestas– y respaldada por la Confech, los estudiantes marcharon, en medio de un frío y gris día de primavera y, a poco de arrancar, registraron enfrentamientos con la policía. El choque se produjo cuando un grupo se separó del recorrido y se enfrentó con piedras y palos a los agentes de fuerzas especiales, que respondieron con abundantes chorros de agua, gas lacrimógeno y disparos de balas de pintura. La protesta fue acompañada por observadores de derechos humanos y el personal del estatal Instituto Nacional de Derechos Humanos, que fue facultado el miércoles por la Contraloría General de la República para subir a los autobuses policiales y constatar el estado de los detenidos, dadas las denuncias de represión y abuso, incluso sexual, por parte de la policía contra los estudiantes durante las marchas y desalojos de establecimientos educacionales. El grueso del grupo, sin embargo, siguió el recorrido, realizando actos artísticos, como batucadas y bailes, como en otras ocasiones.


En busca de más recursos, los estudiantes intentan ahora presionar por un incremento del presupuesto para la educación en 2013, que alcanzará los 12 mil millones de dólares –un 3,5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) chileno– y que debe ser debatido en el Parlamento. “Aquí hay algo que nos afecta directamente, que es el Presupuesto. No podemos entender cómo la supuesta oposición ya está negociando, si aún no se presenta el Presupuesto”, dijo el vocero de la Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Cones), Cristofer Sarabia. Los estudiantes también rechazaron la aprobación de una reciente reforma tributaria que otorgará mil millones de dólares anuales a educación. Tanto ellos como rectores de universidades e incluso algunos senadores oficialistas consideran que es necesario un incremento de fondos por cinco mil millones de dólares anuales para mejorar el sistema educativo. La líder de los alumnos de colegios secundarios, Eloísa González, subrayó que los jóvenes desean cambiar el modelo educativo chileno porque “no basta con inyectar más recursos”.


Según advierten todos los sectores, el nudo del problema es la desigual calidad de educación que perciben los jóvenes, debido a que en Chile la mayor parte del sistema educativo, tanto a nivel secundario como universitario, es pago. El gobierno propone subsidiar la demanda manteniendo la matriz privada del sistema, pero los estudiantes y amplios sectores de la oposición abogan por una presencia más activa del Estado en la educación y solicitan que sea gratuita. “En nuestro país alguna vez tuvimos 78 por ciento de matrícula de educación pública. Hoy día solamente tenemos un 40 por ciento, y si seguimos así el próximo año vamos a ser uno de los pocos países en el mundo con un sistema de provisión privado de educación, con un pequeño complemento público solamente”, indicó el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Noam Titelma.


El reclamo se inició en 2006, bajo el gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet, cuando los secundarios protagonizaron la llamada Revolución de los Pingüinos –por su atuendo de chaqueta azul y camisa blanca– para exigir la derogación de una de las última leyes de la dictadura de Augusto Pinochet, que traspasó la administración de las escuelas públicas desde el Estado central a los municipios. La revuelta se extendió por 40 días y finalizó con una comisión destinada a debatir una nueva ley, que finalmente no acogió las demandas de los estudiantes. Estas protestas se consideran el precedente de las manifestaciones que volvieron a estallar en abril del año pasado. En respuesta, el gobierno del actual presidente Sebastián Piñera impulsó una serie de proyectos de ley junto a un incremento de los recursos al sector que benefician sobre todo a los universitarios. En este contexto, Piñera promulgó el miércoles una ley que rebaja desde un seis a un dos por ciento los intereses de un crédito al que los estudiantes recurren para financiar sus estudios universitarios. La normativa rebaja en un 40 por ciento el monto de la cuota mensual de los créditos, lo que es considerado insuficiente por los estudiantes que aspiran a la gratuidad en las instituciones públicas, que en Chile funcionan como entes privados.

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Rossasn Reguillo
Son las cinco y treinta de la tarde y ya oscurece en los cuatro horizontes de Bogotá. Desde las altas torres de Rasilla se avista la carrera 15, donde una muchedumbre mansa y gris va y viene bajo la lluvia. La calle se agita ante el paso de un grupo de adolescentes, arropados con impermeables de colores eléctricos, que retozan sin piedad sobre los charcos de la acera. Ingreso a las instalaciones de la Universidad Central donde el aire es más cálido y el entorno provoca una conversación tranquila con Rossana Reguillo. De entrada advierte que no tiene mucho tiempo porque debe salir a una conferencia, así que, sin demoras, abordamos el motivo de la cita.

Diego Sánchez –DS–: Hablemos sobre jóvenes, una cuestión de su mayor interés. ¿Por qué hoy el modelo económico y político ve en ellos a uno de sus enemigos y se concentra en atacarlos?
Rossana Reguillo –RR–: Encuentro que la sociedad, y no sólo el sistema político, le declaró la guerra a los jóvenes desde hace varios años. En primer lugar, por el excedente de sentido que representan. Porque ellos son espejos invertidos, o espejos retrovisores que permiten avizorar los rumbos que una sociedad va a tomar y a veces la sociedad, lo que ve en sus jóvenes, le aterra o no le gusta. En segundo lugar, está una política disciplinante o disciplinaria que intenta ponerle cortapisas a la actividad juvenil, y busca borrar o anular esa configuración histórica que les asignó, ese rol de suspensión de prácticas laborales y compromisos con la sociedad mientras se acababan de “formar”. El modelo ya no tolera más esto.

Y en tercer lugar, por el gran valor en términos del motor que el neoliberalismo necesita para poder sostenerse a sí mismo, que es la velocidad en la producción de valor. Y es allí donde los jóvenes son espectaculares. El neoliberalismo depredador entendió muy temprano que el cuerpo juvenil era muy explotable, que se le podía extraer en un tiempo record un enorme valor y luego escupirlo, estamos en una “sociedad bulímica” que engulle a sus jóvenes y luego los vomita sin ningún tipo de remordimiento. Es verdad que en términos de empleo los que peor la están llevando son los jóvenes, y dentro de ellos las mujeres, que son a quienes les va peor. A esto debo sumar una rutina impresentable de los medios de comunicación, empeñados y ensañados en simplificar la realidad, convirtiendo a los jóvenes, en particular a segmentos integrantes de los sectores populares, en el enemigo de la sociedad, lo que ha propiciado un fenómeno de miedo de la sociedad hacia sus jóvenes.

–DS–: ¿Se refiere usted al uso recurrente de expresiones como la de “tribus juveniles”?
–RR–: Yo siempre hablo de “culturas juveniles”, contra esa noción impresentable de “tribus juveniles”, el término ‘tribus urbanas’ es un adjetivo que los arcaíza, presentándolos como bárbaros o salvajes. Pero además no da cuenta de otros elementos que componen ese universo tan amplio que llamábamos jóvenes. Por ejemplo, no tiene en cuenta las clases sociales, parece que es lo mismo ser skinhead en Ciudad Bolívar que serlo en el norte de Bogotá.

–DS–: Durante el 2011 usted observó de cerca varios de los movimientos de protesta que ocurrieron en América y Europa. ¿Qué diferencias encuentra entre los movimientos juveniles de los años sesenta y los de hoy?
–RR–: Habrían varias diferencias, pero a su vez encuentro varias similitudes y continuidades. Me parece que las diferencias centrales estarían en que las rebeldías, revueltas e insurrecciones que marcaron de manera fundamental el final de los sesentas, fueron movimientos que muy tempranamente avizoraron que las promesas de la modernidad en clave progreso, las fantasías de la modernidad en una lógica de desarrollo lineal, eran una falacia. Estas, a su vez, orientaron parte de sus esfuerzos a desenmascarar esta mentira. De otra parte, me parece que fueron rebeldías muy enlazadas a procesos o dimensiones ideológicas, donde la fuerza del poder articulatorio de los partidos o de los movimientos obreros y estudiantiles, tenían un peso sustantivo. Otra característica importante tiene que ver con el carácter muy local de sus reivindicaciones. Estoy pensando en el “Mayo Francés”, que creaba, trabajaba y se integraba, en lo fundamental, desde las condiciones socio-históricas y políticas galas. Otro tanto ocurrió con octubre en México o la “Primavera de Praga”. Todos estas rebeliones tuvieron esa dimensión.

–DS–: ¿Y cómo se ven los levantamientos de hoy?
–RR–: Lo que vemos hoy son insurrecciones de nueva índole, o como las llama Benjamín Arditi: “Insurgencias de nuevo cuño”, que tienen tres componentes: en primer lugar, se trata de insurrecciones, rebeldías o resistencias que no se articulan en torno a la toma del poder, ni siquiera tienen la intencionalidad de instalar al Estado como su interlocutor. En segundo lugar, es la enorme diversidad ideológica que cabe en estos movimientos: estoy pensando en los “Indignados del 15 M”, en “Occupy Wall Street”, en el “Yo soy el 132” en México. Este amplio espectro ideológico los hace más lentos porque deben trabajar mucho más en sus articulaciones, pero al mismo tiempo los hace más ricos en ideas, más horizontales, más lúdicos y menos verticales. Encuentro en estos nuevos movimientos –referidos a lo que había en los sesentas– una mayor capacidad de placer y una mayor posibilidad de divertirse mientras se hace la revolución. Un tercer componente, que es muy interesante, tiene que ver con una enorme fuerza del Yo. En el movimiento contemporáneo es muy importante el proceso personal desde donde se participa, si revisamos muchas de las revueltas de los años sesenta, por ejemplo en USA las revueltas estudiantiles de Berkeley en California, se encuentra una tendencia a pensar desde lo colectivo, un nosotros casi puro, casi homogéneo. Eso no se ve ahora, entonces el nombre propio con el cual se participa en la protesta es definitorio. A los anteriores componentes le agregaría una gran capacidad de uso de los dispositivos tecnológicos y un talento estético que desborda con mucho a sus antecesores.

–DS–: Levantamientos con particularidades en los lenguajes, en las formas de actuar…
–RR–: Sí, junto a lo ya anotado encuentro algunas particularidades, por ejemplo: el movimiento de los Ocuppy de Wall Street, ha logrado una enorme ligereza, y toma el término de Italo Calvino en su libro “Seis propuestas para el fin de milenio”, donde habla de la ligereza, citando la figura de Perseo, ese héroe griego que se enfrenta a la Medusa y triunfa porque nunca la desafía de manera directa, se enfrenta siempre de manera oblicua, nunca la confronta de frente, ni la mira de manera directa a los ojos. Entonces el movimiento de Ocuppy de Wall Street entendió de manera muy clara que si quería persistir, no podían confrontar al sistema de frente. Por ejemplo, la ocupación del espacio público se hace en el Zuccotti Park, que después se convirtió en “Liberty Plaza“, ellos entendieron que allí no los podían desalojar porque es un parque público-privado, una figura que existe en Estados Unidos, y que para desalojarlos de allí la solicitud debía venir directamente del dueño del parque, que es una multinacional, que no se iba a confrontar con un movimiento con audiencia global. Además, se acuñó la frase: “tú no puedes desalojar una idea”.

Ocuppy de Wall Street, también ha sido capaz de reinventar el lenguaje de la política. Su frase “We are the 99%” (Somos el 99%), rompe el lenguaje político de las identidades creado por la modernidad. Durante mucho tiempo uno participaba –y se sigue participando– en la protesta y en la resistencia desde identidades colectivas muy restringidas. El movimiento obrero, el estudiantil, los pueblos originarios, las lesbianas, las feministas, los homosexuales. En una lógica de identificación restrictiva. Cuando los “Ocuppy” dicen esta genialidad de: “We are the 99%”, significa que ahí cabemos todos, menos el 1%, es decir, los dueños de las grandes corporaciones y sus aliados.

–DS–: ¿El origen de estos nuevos movimientos se encuentra en el “Mayo del 68” y en rebeliones más recientes, como la de los Zapatistas?
–RR–: Fíjese que no se puede homogenizar. En buena medida muchas de estas nuevas insurgencias o rebeliones se articulan al estallido de la crisis total del modelo socioeconómico. Ahora bien, ellos abrevan en varias tradiciones de lucha, como el “guevarismo utópico”, no la revolución cubana, más bien el “cheismo”. En el caso mejicano es evidente que ha influido el zapatismo original de la Revolución de 1910, pero también el zapatismo del 94. En los movimientos europeos, se encuentra la influencia directa de Stéphane Hessel1, ese gran pensador, el autor del libro ¡Indignaos! ha sido una marca fundamental para muchos de ellos, pero también se alimentan de los Simpson, de la cultura pop, de los grandes iconos de la cultura masiva. Y toda esta gama tan amplia, los vuelve muy rápidos, muy hábiles y muy difíciles de asir en una sola definición unívoca y cerrada.

–DS–: Una constante de estos nuevos movimientos es la manera novedosa de presentarse y narrar los problemas o hacer las exigencias. ¿Qué diría usted sobre esto?
–RR–: En términos de lenguajes y estéticas se ven cosas muy interesantes. Viví en New York y pude observar de cerca el movimiento de Ocuppy de Wall Street, estuve en España con “Los Indignados”, y en México sigo el movimiento del “132”. Encuentro que ellos han reflotado la idea de la marcha, les interesa estar en la calle, tomar las calles. Considero que combinan la política caliente con la política fría, la política caliente de la marcha, de los cuerpos en la calle, con la política fría de las redes sociales, de los dispositivos digitales, de la comunicación escrita en blogs o documentos impresos, sin que una anule a la otra. Considero, en ese sentido, que si bien hay innovaciones interesantes en el modo que se usa el cuerpo en la movilización, en la innovación casi carnavalesca de presentarse en las calles, también existen muchas continuidades, por ejemplo, si vas a las marchas del movimiento “#132”, encuentras que hacen cosas geniales, muy creativas, totalmente nuevas, pero al lado encuentras las viejas consignas de la izquierda mejicana, coexistiendo en un mismo espacio y eso no complica a los participantes, justamente es la expresión contemporánea de una protesta juvenil que históricamente se alimenta de diversas fuentes.

Todos estos componentes y particularidades son la expresión del actual ser juvenil. Ahí están sus capacidades y potencialidades, con sus particularidades en cada sociedad.

–DS–: Con otras preguntas en mi mente, pero sin tiempo por parte de Rossana para poderlas responder, salgo de la sede norte de la Universidad Central. En la calle, jóvenes y adultos, prosiguen su marcha acelerada hacia sus destinos individuales. Me pregunto por el necesario encuentro, de todos, que buscamos en nuestra sociedad: ¿cuál será el detonante que lo propiciará?


* Rossana Reguillo es Doctora en Ciencias Sociales, especializada en Antropología social, profesora-investigadora del Departamento de Estudios Socioculturales del ITESO, investigadora Nacional SIN (Sistema Nacional de Investigadores, nivel III), e integrante de la Academia Mexicana de las Ciencias Es autora, entre otros libros, de: En la calle otra vez. Las bandas juveniles. Identidad urbana y usos de la comunicación (1991); La construcción simbólica de la ciudad (1996), Horizontes fragmentados. Comunicación, cultura, pospolítica (2005), Los jóvenes en México (2010). Culturas Juveniles. Formas Políticas del Desencanto (2012).

1 Stéphane Frédéric Hessel (Berlín, Alemania, 20 de octubre de 1917) diplomático, escritor y militante político. Su libro, ¡Indignaos! (Indignez-vous!), ha influido en las protestas de España en el año 2011, en particular en los movimientos: ¡Democracia Real YA! y “Movimiento de indignados, 15-M”.

Publicado enEdición 184
Jueves, 06 Septiembre 2012 06:03

Crece la deserción escolar en Italia

Crece la deserción escolar en Italia
Según el Instituto de Estadísticas de Italia, uno de cada cinco estudiantes secundarios abandonó la escuela en 2010. Las regiones más afectadas fueron Sicilia, Cerdeña, Puglia y Campania, a la que pertenece Nápoles, con el 23 por ciento.


El año escolar y universitario, que está comenzando en Italia en estas semanas, se presenta como un nuevo desafío para las familias en estos momentos de crisis económica, por los notables gastos en materia de libros, inscripciones y materiales necesarios. A esto se agregan los aumentos de gas, luz, salud y otros servicios impuestos por el gobierno, que se harán palpables en estos meses y significarán como media, según la prensa italiana, un crecimiento del gasto familiar cercano a los 500 euros hasta fin de año.


En medio de un panorama educativo que paga el precio de la crisis, otro dato no menos preocupante surgió en estos días. Según el Istat (el Instituto de Estadísticas de Italia), uno de cada cinco estudiantes secundarios abandonó la escuela en 2010. Las regiones más afectadas fueron Sicilia (26 por ciento), la isla de Cerdeña (23,9 por ciento), Puglia (23,4 por ciento), Campania (la región a la que pertenece Nápoles, 23 por ciento). La deserción escolar prematura, es decir antes de haber obtenido el título secundario, alcanza en Italia al 18,8 por ciento de los inscriptos, contra el 12,9 por ciento de Francia y el 11,9 por ciento de Alemania. La media europea es 14,1 por ciento. Italia es superada en este sentido en Europa sólo por Malta (36,9 por ciento), Portugal (28,7 por ciento) y España (28,4 por ciento).


Por supuesto, la deserción escolar no se limita sólo a las regiones italianas mencionadas y es más pronunciada en los barrios periféricos de las grandes ciudades. El desamor por la escuela comienza en la adolescencia, con todos los problemas que esa edad acarrea, pero también es producto de la degradación social y la indigencia, dicen los expertos.


En Italia, la escuela es obligatoria hasta los 16 años y esto significa que a esa edad los chicos ya están cursando el secundario (aquí llamado Liceo), que terminarán a los 19. El Estado, teóricamente, puede obligar a las familias a enviar a sus hijos a la escuela hasta esa edad. Después no. Por lo cual no hay prácticamente ningún medio legal para perseguir la deserción. ¿Qué hacen los chicos cuando abandonan el colegio? ¿Trabajan por necesidad? Algunos sí, pero los analistas presumen que la mayor parte de ellos no lo hace, dado que en el país la desocupación juvenil alcanzó casi el 20 por ciento en el primer trimestre de 2012. Y esto es preocupante porque siendo sobre todo muchachos los que abandonan (22 por ciento de muchachos contra el 15 por ciento de chicas) y pertenecientes a sectores socioculturales no demasiado elevados, pueden transformarse en terreno fértil para tráficos varios, principalmente de droga, un modo veloz de ganar dinero.


Italia es uno de los países de Europa que menos destina a la educación, como demuestra la incidencia que los gastos en instrucción tienen en el Producto Interno Bruto (PIB). En 2009, según el Istat, ese gasto era igual al 4,8 por ciento del PIB contra una media europea del 5,6 por ciento. En Italia cerca del 45 por ciento de la población adulta posee sólo un título de la escuela secundaria, mientras que en Europa ese indicador llegaba al 27,3 por ciento en 2010.


Tal vez por todas estas razones y ante una situación alarmante que podría progresar a causa de las dificultades económicas de las familias, el Ministerio de Educación ha destinado unos 25 millones de euros de la Unión Europea y otros 75 millones puestos a disposición por el Ministerio del Interior, para una serie de proyectos tendientes a controlar la deserción escolar en las principales regiones afectadas. Pero para otros no se trata sólo de dinero. Problemas como la escasa orientación de parte de los profesores en cuanto a la elección del tipo de secundario (clásico, científico, lingüístico, etc.) hacen que los chicos elijan la escuela equivocada, sin ver la posibilidad de escuelas técnicas (industrial, musical, perito mercantil, moda, etc.) que les podrían ofrecer otras oportunidades.


Sin duda un factor que influye en la deserción escolar es la situación que vive el grupo familiar, tanto afectiva como económicamente, y en los tiempos que corren, con la desocupación que acosa, los bajos salarios y jubilaciones y los aumentos, las familias tienen muchas cosas importantes de qué preocuparse. Basta pensar lo que cuesta hoy inscribirse en la escuela secundaria pública y lo que cuestan los libros y el material escolar. Hablando sólo de escuelas públicas, las familias italianas tienen que pagar una tasa de inscripción que va de 50 a 200 euros, según los colegios, las regiones y el ingreso familiar. A eso hay que agregarle una tasa gubernativa y otra tasa de frecuencia que en total pueden sumar poco más o menos 30 euros. Pero las cuentas no acaban ahí. Hay que pensar en los libros y demás material necesario, un gasto que puede rondar los 300-700 euros, según los casos. Según Federconsumatori, una organización que defiende a los consumidores, este año un chico en el primer año del secundario deberá gastar unos 745 euros en libros, el 2 por ciento más que el año pasado, más unos 488 euros en todo el material necesario para cursar. Por suerte la crisis ha aguzado el ingenio de muchos chicos que han organizado ventas de libros usados a través de Facebook, mercados de usados en las mismas escuelas y compraventas por Internet. Existen desde hace años en muchas ciudades mercados oficialmente autorizados para vender libros usados que ellos mismos reciben de los estudiantes o de las escuelas.


Si se trata de gastos universitarios, la cuenta se va para arriba. Primero hay que aprobar el examen de ingreso, que cuesta de 50 a 120 euros y, una vez aprobado, habrá que pagar la inscripción anual que va de 360 a 2200 euros, según el ingreso familiar y las facultades. Y quien debe trasladarse a otra ciudad para estudiar deberá desembolsar como mínimo unos 5000 euros al año, sólo para pagar el alquiler de una habitación.

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