Plata en vez de plomo o las vidas cruzadas de Óscar, Rigoberto y Catherine
Quizá nunca se han visto. Aunque son antioqueños, Óscar Figueroa, Rigoberto Urán y Catherine Ibarguën, de 29, 25 años, y 26 años, vivieron su infancia en pueblos perdidos de los Andes paisas, los dos primeros y la niña de sonrisa eterna, en el Urabá antioqueño. Oscar en Zaragoza, bien al nordeste, Rigoberto en Urrao, al oeste y Catherine en Apartadó.

Ahora, tras haber obtenidos sendas medallas de plata en las olimpiadas de Londres, en pesas, ciclismo y salto triple, las primeras en la historia del atletismo nacional, se devela la historia de violencia que sufrieron los tres deportistas.
Óscar tuvo que marcharse con su familia campesina tras sufrir los embates del conflicto armado en aquel pueblo de socavones de oro. Paramilitares y guerrilla siempre han hecho presencia en Zaragoza, y su confrontación solo ha dejado miseria y desplazamiento.

Las estadísticas no hablan muy bien del terruño. El 98% de los 28.356 habitantes de Zaragoza, viven aún entre la pobreza y la miseria como si los 17 años de la partida de los Figueroa de su comarca, petrificaran el progreso allí. Doña Ermelinda, la mamá de Óscar, decidió hacer un par de maletas e irse con sus cuatro hijos lejos de ese infierno de oro, relata un periodista español que entrevistó al héroe de Zaragoza.

Cruzando la cordillera


Los recibieron familiares en Cartago (Valle del Cauca) por un par de días hasta que consiguieron un rancho en arriendo en un barrio de invasión. En ese momento la mamá comenzó a ser la cabeza del hogar. Se empleó como ayudante doméstica en una casa de ricos y así comenzó a sacar a sus hijos adelante.

Por aquellos años 80 de violencia, que desplazaron a los Figueroa como a cientos de miles de colombianos, la estrategia utilizada por el paramilitarismo en esta región liberal para disolver el poder creciente de la Unión Patriótica, consistió en realizar las conocidas masacres de Segovia, el Bagre, Cáceres y Valdivia, vecinas de Zaragoza.

El Estado no reaccionó con el vigor suficiente para impedir ni mucho menos aclarar y judicializar estos hechos, incluso ante evidencias de que se habían producido con la anuencia o abierta complicidad de miembros de la Fuerza Pública. Lejos quedaban las estrofas del himno del poblado que hablan de una “tierra de paz y bien”.

Óscar, a sus 12 años, comenzó en Cartago una nueva vida disputándole a la miseria, esta violencia sórdida, un espacio para salir adelante, haciendo de todo, desde “chino” de los mandados hasta vendedor de golosinas en la calle. En la entrevista reseñada, Óscar pasó por un gimnasio pobre del municipio, y o que unos jóvenes levantaban pesas y le gustó la idea de hacerse grande. A sus primos que jugaban fútbol no les gustó tanto, pues veían en él posibilidades de ser un buen centrocampista, pero el joven, obstinado, se decidió por los “fierros”. Los otros, los de la competencia sana.

Cuenta Damaris Delgado, su primera entrenadora, que el muchacho la impresionó porque en la segunda semana de entreno, el desnutrido moreno de 34 kilos de peso corporal fue capaz de levantar 65 kilos en un solo viaje.

Dos años más tarde, el entrenador de la selección vallecaucana de halterofilia, Jaiber Manjarrez, lo vio ganar un campeonato y le propuso irse a vivir a Cali para prepararse con los mayores. Óscar llegó a vivir en un inquilinato humilde; con cama de colchón de paja y tablas heridas por la polilla. Desayunaba, almorzaba y comía en la tienda frente al gimnasio, cuentas que cada mes pagaba el entrenador.

El resto ya lo saben hoy todos los colombianos. Óscar, como miles de compatriotas, ve en las filas militares, una forma de sobrevivencia para huirle al desempleo. Óscar se hizo soldado y allí descolló en el deporte de las pesas, que de nuevo le han traído la gloria al país. Primero con Isabel Urritia, hoy destacada política de la izquierda, y hasta ahora la única presea de oro para Colombia en unas olimpiadas.

El chance de la vida


La historia de Rigoberto no deja de ser menos dramática con el agravante del asesinato de su padre en una calle de Urrao por paramilitares cuando ofrecía billetes de lotería. El joven ciclista apenas tenía 14 años. “Don Rigo”, viendo las cualidades de su hijo, había alcanzado a comprarle una bicicleta al hijo en la que empezó a destacarse en cuanta prueba participaba.

Pero con la desaparición del padre el niño deportista no tuvo otro remedio que contribuir con los gastos del pobre hogar, empleándose como vendedor de chance y lotería. Aracelly, la viuda, y Martha, la hermana, que era muy pequeña, salieron adelante con la ayuda del hijo mayor.

Sin embargo, su tenacidad y amor por el ciclismo logaron nuevos horizontes para Rigoberto, especialmente en Europa. Allí ganó la rigurosa Vuelta del Porvenir, en Francia, en 2004 y 2006.

Todos vimos la felicidad en los rostros de Aracelly y Martha cuando los noticieros reprodujeron las instantáneas del triunfo de Rigoberto seguidas por su familia en la transmisión en directo de la competencia de ruta y que terminó aquel inolvidable domingo frente al Palacio de Buckingham, la casa imperial inglesa.

Los lances de Catherine


La vida de Catherine pasó por los mismos lances que vivieron Óscar y Rigoberto bajo el sol antioqueño.
Como ellos, es otra desplazada por la violencia cuando sus padres presenciaron el horror paramilitar que anegó todo el Urabá. El domingo de dicha plateada, un noticiero trajo las imágenes del padre de Catherine, feliz por la hazaña de su hija aunque en el exilio en Maracay, Venezuela.

“Acá lo encontramos, asilado tras huir de la violencia en Colombia”, anotó el reportero. Como decenas de miles de compatriotas que han buscado refugio en otros lares para salvar su vida, a costa, inclusive de abandonar a sus hijos.
Las crónicas de ahora hablan que Catherine tuvo que ser criada por una tía que en servicios varios trabaja hace 31 años y devenga aun un salario de 250 mil pesos, y por aquella abuela que todos vimos en la tele llena de orgullo de su nieta afrodescendiente.

Semejante fortuna solo alcanzaba para el alquiler una pequeña pieza en Turbo. La alimentación consistía en arroz, plátano y agua de panela.

Hoy se anuncia que el Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte Coldeportes, que es justo reconocer le brindó apoyo, como a Óscar y Rigoberto, le entregará de una casa. Con este respaldo también será instructora para futuras generaciones que practiquen el atletismo.

Por desgracia, el talento de decenas de miles de colombianos, en todas las expresiones de la vida, se pierden ante las carencias como las que han vivido estas tres figuras, en un país que ocupa el triste lugar de ser el tercero más desigual del planeta.

Las de Óscar, Rigoberto y Catherine, tres vidas cruzadas por la violencia que aflige a todos los colombianos, pero que hoy se regocijan con estos triunfos que por fin traen plata y no plomo al podio de la nación luego de asaltar el cielo en Londres.

Publicado por ANNCOL para ANNCOL-CULTURA el 8/06/2012
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Lunes, 16 Julio 2012 05:55

Brasil y su exportación de ilusiones

Brasil y su exportación de ilusiones
Brasil es, entre los países emergentes, un exportador de cierto relieve. Produce y vende al mundo soja, mineral de hierro, carnes (pollo, cerdo, res), café, aviones, ómnibus, automóviles, manufacturados, y también alguna que otra secta evangélica (la Iglesia Universal del Reino de Dios, por ejemplo, engendro puramente brasileño, es una potencia que crece en todo el mundo). Ultimamente, la lista ganó al menos dos novedades: cada vez más Brasil produce y vende sueños e ilusiones.


El sueño de ser jugador de fútbol o modelo que alcance rápidamente el rango de top model son algunas de las excusas para fortalecer el tráfico de personas, que no hace otra cosa que crecer. La consecuencia es que cada año aumenta el número de casos investigados por la Policía Federal brasileña. Hay los que resultan en prostitución, venta de órganos, adopción ilegal de bebés, trabajo esclavo y algo más.


Acorde con las investigaciones, los destinos más comunes son los países de Medio Oriente y de Europa. Curiosamente, mientras aumenta el número de europeos, principalmente portugueses y españoles con formación calificada, que buscan trabajo en Brasil, crece el número de denuncias que la Policía Federal brasileña recibe sobre tráfico ilegal de personas al exterior. Italia, Suiza, España y Portugal son los principales destinos primarios (porque de esos países suelen ir a otros) de la inmigración ilusoria de miles de brasileños. Aunque no existan datos oficiales, las autoridades calculan que cada año al menos cien mil brasileños, jóvenes en su mayoría, se dejan engañar de alguna manera y terminan siendo víctimas de bien organizados bandos de traficantes de personas.


Uno de los focos de investigación es el de adolescentes que quieren ser jugadores de fútbol y persiguen el sueño de tornarse un Messi, que en plena adolescencia fue a parar a Barcelona y se transformó en lo que es. Hay casos de muchachos que fueron a parar a sitios remotos como Irán o Letonia, esperando por la oportunidad única de transformarse en ídolo mundial. En general entran en esos países de forma ilegal, y después de algún tiempo de ser explotados de todas maneras buscan los consulados brasileños pidiendo ayuda.


El número de adolescentes seducidos por promesas de trabajo –tanto en el fútbol como en la carrera de modelos de publicidad– y que embarcan en sueños falsos aumenta cada año. Los registros indican que de los cerca de 30 mil casos de 2003 se llegó a más del triple en 2012.


Las investigaciones de la Policía Federal brasileña indican que los primeros en ser engañados son los padres de los jóvenes que embarcan para aventuras que, en la mayoría de los casos, terminan muy mal.


Niñas que soñaban en transformarse de la noche a la mañana en Giselle Bündchen despiertan transformadas en prostitutas en Málaga; muchachos que querían ser el nuevo Messi se dan cuenta de que se transformaron en siervos sexuales en algún rincón perdido del mundo árabe y jóvenes que soñaban con ser algo se transforman en víctimas del subempleo en varias partes del mundo.


Se calcula que en América latina unas 800 mil personas viven en situación de esclavitud o de trabajo en situaciones degradantes. Ese es el cálculo del departamento de la ONU que trata del trabajo esclavo y de las víctimas de las promesas falsas de los traficantes de gente. En Brasil, ese número es considerado absolutamente inferior a la realidad. Solamente en 2011, los consulados recibieron pedidos de ayuda de poco más de 20 mil brasileños y se conocen historias de muchos más que logran volver al país por propia cuenta, sin recurrir a las autoridades.


Hay agentes para exportar lo que sea, de aspirantes a modelo a jóvenes promesas del fútbol, de niñas que sueñan con ser bailarinas y se transforman en prostitutas a médicos que se transforman en contrabandistas de órganos humanos. La gran mayoría de los casos converge hacia un mismo punto: la explotación sexual.


Y así, cada año Brasil se transforma, a medida que crecen sus exportaciones positivas, en un gran exportador negativo de sueños y carne humana. Las historias se repiten y el escenario puede ser Barcelona, Lisboa, Teherán, Nueva Delhi o Roma. Es lo que indican las investigaciones que cubren más de dos años de trabajo de la Policía Federal brasileña.


Fueron identificadas al menos cincuenta agencias especializadas en buscar trabajo en el exterior para jóvenes brasileños. Anuncian desde plazas de camareros hasta domadores de caballo, de danzarinas a cuidadoras de niños y ancianos, de candidatas a modelo a músicos. Primera conclusión de ese trabajo de la policía: Brasil, mientras exporta bienes tangibles, exporta víctimas de ilusiones. Peligrosas ilusiones.



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Unión Europea, al borde de la ‘generación perdida’
Una nueva tragedia se cierne sobre la UE. El riesgo de crear una ‘generación perdida’, constituida por jóvenes a quienes el desempleo les arrebató las ilusiones, podría conducir al caso asocial. Según un estudio de Gallup, el nivel de desempleo real en la Unión Europea es mucho más alto de lo publicado oficialmente, si se lo calcula sobre la base de la desocupación entre mujeres y hombres.
 

En España, el desempleo entre las mujeres alcanza un 41% y entre los hombres un 36%, mientras que en Grecia se ubica en el 59% y 54%, respectivamente.

 
Los niveles de gente sin trabajo seguirán creciendo ya que, según analistas, la economía de la zona euro se encontrará en recesión este año, teniendo en cuenta que seis países del bloque monetario ya están en recesión, con dos trimestres consecutivos de declive económico.

 
Las preocupaciones sobre la crisis de la deuda y el futuro de la moneda europea ejercen presión sobre la actividad económica en la zona euro. Las empresas recortan puestos de trabajo o posponen la contratación de empleados, ya que la confianza en la economía se debilita, mientras muchos Gobiernos implementan programas para reducir costos, incluyendo grandes recortes en el sector público. Un total de 17,6 millones de personas se encontraban sin empleo en la zona euro en mayo, según estadísticas oficiales.
 

La tasa de desempleo más alta se registró en España, donde un 24,6% estaban sin trabajo en mayo. En general, el 52,1% de los jóvenes estaban desempleados en ese país, así como en Grecia.

 
Uno de los riesgos más significativos de esta situación es la probabilidad de la aparición en Europa de la llamada ‘generación perdida’, dice el jefe de los expertos de BKS Express, Dmitri Shishov, citado por expert.ru.

 
Los jóvenes que ahora deben construir sus carreras, no tienen oportunidad para el desarrollo. Y si la crisis se prolonga, el tema se convertirá en un dolor de cabeza real ya que llevaría no solo a una estratificación social, sino también al crecimiento de las protestas.

 
Según los últimos datos estadísticos, a una persona en España, Italia y Francia le es duro sobrevivir con un solo ingreso, si se deducen los impuestos.

 
“Los políticos y las partes interesadas de la UE comprenden la catástrofe potencial de una ‘generación perdida’, pero aún son impotentes para detener el crecimiento del desempleo entre los jóvenes”, concluye Andrea Broughton del Instituto de Estudios sobre Empleo de Londres.

 
Además, el problema se agrava por la tendencia actual de envejecimiento de la sociedad.
 

 6 Julio 2012

(Tomado de Russia Today)

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La crisis golpea primero a los jóvenes

La Organización Internacional del Trabajo advirtió que la situación laboral de las personas entre 15 y 24 años se viene agravando a causa de la crisis internacional. En España afecta al 46,4 por ciento, mientras que en la Argentina la tasa llega a 17,1.


El aumento en los niveles de desocupación es una consecuencia directa de la crisis económica global, que se profundiza entre los jóvenes. La tasa de desempleo entre las personas de 15 a 24 años alcanzó a 12,6 por ciento en 2011 y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé que aumentará levemente este año, hasta 12,7 por ciento. El organismo proyecta que la tasa de desempleo juvenil se mantendrá en el mismo nivel elevado por lo menos hasta 2016. El informe de la OIT difundido ayer, Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2012, afirma que son casi 75 millones de jóvenes sin trabajo, un incremento de cuatro millones desde 2007. Las elevadas tasas de desempleo superan el 30 por ciento en algunos países de Europa, como España, Grecia y Eslovaquia. En Argentina, después de ocho años de sostenido crecimiento económico y mejoras en materia laboral, la desocupación entre los jóvenes casi triplica los registros entre la población adulta. En el segundo trimestre de 2011, el 17,9 por ciento de los jóvenes argentinos se encontraba desempleado.


La desocupación y precariedad entre los jóvenes argentinos representan un problema estructural del mercado laboral. La vulnerabilidad de ese grupo poblacional, equivalente al 17,1 por ciento del total del país, según los datos del censo 2010, está presente en Argentina desde antes del estallido de la crisis de 2001-2002. Si bien los indicadores mejoraron desde el pico de 30 por ciento de desempleo joven alcanzado durante la traumática salida de la convertibilidad, la diferencia entre las tasas de desocupación de jóvenes y adultos son persistentes y elevadas.


Los altos niveles de desempleo entre las personas de 15 a 24 años son una característica que comparten la mayoría de los países de América latina. La desocupación joven se mantuvo en el orden del 15 por ciento a lo largo de los últimos 14 años. Los datos oficiales de 2011 de Brasil muestran que el desempleo asciende al 12,6 por ciento, en Chile llega al 17,8 por ciento y en Uruguay fue 18,0 por ciento en el segundo trimestre del año pasado.


“A pesar de que persisten grandes diferencias en las tasas de desempleo juvenil regionales, todos los continentes enfrentan grandes desafíos en el área del empleo juvenil”, sostiene la OIT. A diferencia de lo que sucede en América latina o en Medio Oriente y Africa del Norte, donde hace más de veinte años que uno de cada cuatro jóvenes está desocupado, en Europa la cantidad de jóvenes con problemas de empleo se disparó a partir del estallido de la crisis financiera internacional y se profundizó con las políticas de ajuste desplegadas. En 2011, el desempleo joven en España llegó al 46,4 por ciento, el nivel más elevado de Europa, más del doble de los registros para la población adulta. Un tercio de los jóvenes desocupados buscaron trabajo, sin éxito, durante más de un año. Las cifras registradas en España sólo se comparan con los registros alcanzados en Croacia y Eslovaquia, donde la desocupación entre los menores de 24 años llegó al 35,8 y 33,6 por ciento, respectivamente.


En los países desarrollados y en la Unión Europea, dos millones de jóvenes se retiraron del mercado de trabajo como consecuencia de la crisis y no son contabilizados por las estadísticas como desocupados. “Desalentados por las tasas de desempleo juvenil, muchos jóvenes abandonaron completamente la búsqueda de trabajo o decidieron posponerla y permanecer dentro del sistema educativo. Si la tasa de desempleo es ajustada a partir de la deserción provocada por la crisis económica, la tasa mundial de desempleo juvenil aumentaría de 12,6 a 13,6 por ciento”, advierte el informe de la OIT.


Al mismo tiempo se observa una tendencia a la precarización laboral de los jóvenes en esas regiones: “En las economías desarrolladas, los jóvenes son contratados, cada vez más, en empleos atípicos y la transición al trabajo decente sigue siendo postergada. El crecimiento del empleo temporal y del trabajo a tiempo parcial en la última década sugiere que este trabajo es cada vez más utilizado, ya que es la única opción disponible”.

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Sábado, 21 Abril 2012 12:04

Un debate de vida o muerte

Un debate de vida o muerte
No es uno ni son dos los casos de estudiantes ausentes o con perjuicios para lamentar. Suman muchos más, y no ocurrieron sólo durante 2011. En verdad, las noticias que informan sobre la muerte, mutilaciones u otras graves lesiones entre estudiantes universitarios proceden de años atrás; sin embargo, y a pesar de su gravedad y reiteración, no motivan debate alguno. O preocupación con miras a enfocar la situación, ni entre los grupos estudiantiles ni entre las organizaciones políticas que inciden entre el activismo estudiantil o en general entre la juventud (Ver recuadro). La situación resulta incomprensible frente a un debate sobre los quehaceres particulares, como un gremio define una huelga y mediante qué recursos y cómo la anuncia, que es pertinente y ya demora sin una explicación válida desde los intereses generales, y del mejor presente y futuro mismo de la lucha estudiantil.

Desde este ángulo, hallar un enfoque y una propuesta que alcancen legitimidad obliga por el dolor que produce cada uno de estos sucesos y también por su efecto equívoco de criterios para la propia organización del movimiento estudiantil, así como para el conjunto del movimiento juvenil.

Espacios para la protesta


Para acercarnos y dar un primer paso en el análisis, cabe rememorar que el uso de explosivos de distinto tipo ganó espacio entre la juventud colombiana por motivo de dos circunstancias: una, la violencia que siempre han desplegado los cuerpos antimotines de la Policía Nacional para enfrentar correctamente la protesta ciudadana. Desde hace cinco décadas hay una constante: a cada marcha, a cada protesta, la respuesta es el bolillo, el chorro de agua, las pedradas, para luego pasar a la munición recalzada, a los disparos –son varios los estudiantes asesinados por balas oficiales en medio de las protestas–, a las bombas de ruido; y cuando un joven sufre la desgracia de ser detenido, cae bajo el peso de los golpes, las patadas, el maltrato y los insultos.

Dos, en la calle y en el cuarto del calabozo, el Estado muestra su real catadura: la violencia. Es un proceder oficial que tiene consecuencias por supuesto. Los jóvenes que son agredidos en forma impropia por la Fuerza Pública, al regresar a la calle en una nueva protesta, ya asisten con indisposición deliberada, precaución y preparación. Como afirman el dicho popular: “al perro no lo castran dos veces”.

Una, y dos razones, motivaciones o antecedentes que compelen a los asistentes de una próxima protesta a ir en guardia, con distintos instrumentos de defensa popular, en un hecho que en forma ligera, y en un contexto sostenido, sin reflexionar sobre las particularidades de la situación y el objetivo específico que procede, y acerca de su escenario particular para acercar y ganar más jóvenes e influir sobre sus familias y relacionados.

Presente este alejamiento para relacionar las condiciones de la movilización, aparece un tercer aspecto con relación, derivado y agravante por el sesgo que adopta. Es el referente a los aspectos de idealización del “revolucionario”, con prolongación de la imagen del Che y de Camilo Torres, con quienes –en una forma unilateral frente a la historia y sus vidas– han sido degradados a la simple imagen de guerreros. Una reducción que los despoja de su pensamiento, palabra y vínculo histórico y popular, principal fundamento de su vocación y decisión como combatientes, siempre listos a ofrendar su vida por una causa que aun en medio de la crudeza de los hechos mantuvo un rigor para diferenciar qué acción es conveniente frente a la justicia, y hasta dónde la “violencia necesaria”.

En las condiciones todavía de nuestra situación política y de las características de la naturaleza del poder, muchos estudiantes, muchos jóvenes, idealizan el compromiso de sus vidas con el deseo fácil de que las suyas recorran caminos semejantes. Es decir, en no pocas ocasiones los enfrenamientos con las fuerzas antimotines son vistos como juegos de guerra. Como preparación de una confrontación que ya debiera ser, o que vendrá, y cada manifestación o protesta tiene la tarea de acelerar. Perspectiva tal impone a los individuos y los colectivos concernientes un ejercicio de entrenar y superar el miedo. Valga decir, un enfoque que gana convicción incluso entre jóvenes que no hacen parte ni simpatizan con organizaciones guerrilleras.

Entonces, está por reubicar los hechos, porque la foto con una misma escena se repite y se repite desde hace décadas, y de tanto repetir parece lógica, necesaria e incluso inevitable. A ‘cumplir’, mientras Colombia no cambie esa persistencia de poderes ambiciosos y represivos. Pero falta la pregunta cuya respuesta produce éxitos y gana mentes ¿Cuáles son el momento y las circunstancias de tiempo?, ¿cuáles el territorio, el mensaje y los destinatarios? ¿Es indispensable salir ‘preparado’ –en este caso con explosivos– a cada marcha y cada protesta? La pregunta múltiple procede, ya que la rutina lleva a destacados jóvenes y parte de los activistas estudiantiles a no diferenciar en estos asuntos de importancia. Acostumbrados ya a un ritual sempiterno, no preguntan ni debaten por los detalles; tampoco, por el cuidado del lenguaje y las diferencias entre una y otra protesta según las diferencias de convocatoria.

De este modo, resultan iguales una marcha en la apertura del Foro Social Mundial en Porto Alegre –con un gobierno de izquierda y una manifestación que la encabeza el propio alcalde de la ciudad–, o una jornada antiimperialista contra las bases militares en Quito –sin provocación policial– o una protesta en Bogotá. Y en esta capital, para los actos en cuestión, no es diferente una protesta antes de los gobiernos de izquierda que una bajo su gobierno –aunque tenga aspectos de polémica–, aun con la garantía en algunos momentos y en muchas protestas de que el Esmad no haría presencia, con la actividad, a cambio, dentro de otra imagen de seguridad, del personal de la cultura ciudadana. Al no hacer diferencia, la falta de tacto es notable.

A tal punto llega la generalización de la lectura política, que todos los primeros de mayo dejaron de constituir una jornada de memoria y de fraternidad política del movimiento de los trabajadores para permitir que la provocación oficial los reduzca a una pequeña escaramuza, minimizados a unos cuantos cientos, que en tal cantidad dan ventaja para los discursos del poder nacional contra las luchas objetivas y espantan a la mayoría de la población trabajadora, en los pasos por dar de colectivización de sus reivindicaciones.

En Colombia, en medio de tanta provocación, bolillo, balas y otros recursos de violación del derecho a la protesta ciudadana, y tras décadas de repetición de la escena, sin otra imaginación, ¿sobresale en forma única, necesaria y útil la respuesta con el explosivo? ¿No habrá otras formas para proteger la asistencia de quienes van a la protesta?

La acción militar… desarmada


En el explorar de un enfoque a la hora de repensar las formas de protesta, y el manejo del mensaje político, una primera y la mejor referencia por su autoridad histórica, que no puede descalificarse como “reformista pequeño burgués”, son los indígenas del Cauca. En su caso, en la década de los 80, producto de la violencia que enfrentaban, pero también de la dinámica misma de guerra con desarrollo en sus territorios, llegaron a la conclusión de armarse, y le dieron cuerpo a la fuerza armada que tomó por nombre el de Quintín Lame. Luego de algunos años de acción, que tuvo pocos enfrentamientos de control de territorio, y en la propia dinámica de transformación internacional de los finales de la décadas de los 80 y principios de los 90, dejaron las armas a un lado. Pero no renunciaron a la acción militar, en este caso mediante un recurso pacífico. De este modo, y con uso del análisis y la consulta, conformaron pocos años después la “guardia indígena”, cuerpo con origen colectivo en su decisión, realmente miliciano.

Con el uso de “bastones de mando”, la “guardia indígena” podría contar con no menos de 7.000 hombres y mujeres para la tarea de protegen sus territorios, sus marchas, sus acciones públicas. Como es de pública constatación, en la aplicación de este recurso tiene valor y pesa la disuasión más que la represión, y más que el actuar de individuos con base en notoriedades personales calladas o en los entornos. El mensaje es claro.

Hay opción para los estudiantes y el movimiento juvenil


En general, y con ajustes, y con ventaja frente a la mirada de la ciudadanía en general, el recurso de la “guardia indígena” está disponible para usar en una trayectoria de movilización con la característica estudiantil: actuar en las marchas, protegerlas y garantizarlas con nada más que una guardia que gane el status de tal. Y el resultado puede ser fundamental: garantizar el propósito de cada jornada de protesta, y evitar que las fuerzas oficiales provoquen y lleven al desorden los escenarios de movilización o denuncia. Con novedad, sobresaldría el mensaje para toda la ciudadanía: la violencia procede del Estado, quien no respeta su propia legalidad. La otra y segunda enseñanza procede de los propios estudiantes.

Con necesidad de presionar en varios momentos, en su lucha contra la reforma universitaria durante 2011, sin necesidad de confrontaciones directas con las fuerzas antimotines llevaron su mensaje a todo el país y arrinconaron al gobierno, obligándolo a ceder en sus propósitos. En esta ocasión primó el mensaje al país, lo mismo que los argumentos: sensibilizar a muchos y muchas, demostrar que es posible garantizar un derecho que es genérico. En esa lucha, aunque las fuerzas oficiales provocaron en muchas ocasiones, encontraron el vacío. Así se venció. Ahondar acerca del método para mantener la iniciativa y la fuerza de movilización en su disponibilidad es una obligación para los sectores activos del movimiento. Conviene llevarle otro mensaje al país.

Un paso con este fin, sin embargo, parece no tener claridad todavía. Así quedó reafirmado, y la misma foto se repitió, con la protesta reducida a los disturbios ante la elección del rector en la universidad. Por supuesto, en el marco de la inexistente democracia en el interior de las universidades, y con el monopolio que mantiene el gobierno de la vida y función en los claustros para la educación superior.

De nuevo, y en tiempo reciente, como fruto de la reiteración del método en interrogación, que recayó en su error con un resultado de víctimas fatales, jóvenes muertos, en Tunja y Bogotá, así en este caso perecieran fuera de sus centros de estudio y por fuera de protesta alguna.



Recuadro 1

El lenguaje de la protesta

No cabe duda de que la protesta significa confrontación y de que, en el caso de la política actual, las clases subordinadas antagonizar con el capital directamente o con el Estado. En ese sentido, es falsa la dicotomía entre acciones pacíficas o violentas, pues estos términos siempre han de contextualizarse. Los llamados deportes de contacto, por ejemplo, sujetos a reglas y arbitrajes, son ejercicio sano para unos y ‘salvajismo’ para otros. Ahora, en el caso de la confrontación política clasista, la protesta, si se trata de los subalternos, busca debilitar el poder y obligarlo a tener en consideración los puntos de vista del reclamante; por eso, desde el poder se busca neutralizar la acción del protestante. La forma que asumen esas acciones depende, en lo esencial, de la correlación histórica de las fuerzas de uno y otro, y de su capacidad creativa.

Vistas así las cosas, las inquietudes cambian de dirección y apuntan a que nos preguntemos por la eficacia de la acción, esto es, por cuales son las formas de la confrontación que nos conducen primero a ser escuchados y luego a que nuestros intereses sean satisfechos. Y es allí donde el lenguaje, es decir, la forma que asume la protesta, juega un papel fundamental, pues ha de tener en cuenta dos tipos de receptores: de un lado, los que deben atender al reclamante, o sea, el antagonista, y, del otro, aquellos de los que se busca comprensión, solidaridad o identidad para la acción. Los plantones, los desnudos, las marchas, las huelgas y la confrontación abierta han sido manifestaciones de protesta durante mucho tiempo, pero es de su oportunidad y su eco de donde debe venir su juicio y su elección, no de su forma en sí. Idealizar alguna, realizarla porque sí o porque siempre se ha hecho de esa manera, es dejar la acción política en el campo de la costumbre y lo irracional.

Como en muchas cosas, hemos abandonado la iniciativa y permitido que la inercia y lo establecido dirijan nuestros pasos. Es hora de entender que de la imaginación en la acción depende el ser escuchados por aquellos que queremos de nuestro lado. No es hora de la improvisación sino de la organización, y, si bien los gestos espontáneos y desprendidos pueden conmovernos, no es ciertamente la hora paras dejarles lo más importante al azar o a la heroicidad.


Recuadro 2


No debió suceder

Los más recientes hechos al respecto son contundentes: al amanecer del 25 de marzo de 2012, tres estudiantes de la Universidad Pedagógica de Bogotá murieron al sufrir el estallido de la pólvora que preparaban en la fabricación de ‘papas’ explosivas. Y uno más sufrió heridas de consideración. La casa donde preparaban el material explosivo quedó con el efecto de unos graves destrozos, y su familia en shock y sin posibilidad de proseguir una vida normal y con el vecindario en conmoción*.

Pocos días antes, el 20 de marzo, en medio de protestas escenificadas alrededor de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, por el estallido incontrolado de ‘papas bombas’ perdió la vida Edwin Ricardo Molina Anzola. Otros de sus compañeros, Cristian Rodrigo Alvarado, Jorge Galvis Saavedra y Carlos Fabián Chaparro, aunque no murieron sí sufrieron lesiones de distinta consideración: Carlos Fabián, amputación de un pie; Cristian Rodrigo, pérdida de un ojo, y Jorge amputación de las falanges distales de un pie. Con tristeza, y no “como resultado de la lucha” y “el compromiso” es un recuento no total. Hay otros estudiantes mutilados o muertos en circunstancias similares: el 12 de octubre de 2011 murió Gian Farid Shang Lugo, estudiante de medicina de la Universidad Santiago de Cali, tras la detonación de unas ‘papas’ bomba que portaba. Los estudiantes denuncian que la bomba “fue lanzada sobre él desde un puente peatonal”. En el mismo caso resultó herido Sergio Garzón Díaz, de 18 años.

El 30 de marzo de 2011, en la Universidad de Nariño, Andrés Arteaga Ceballos, Claudia Vanesa Calvache y Luis Guillermo Hernández y dos estudiantes más quedaron heridos. El 2 de septiembre de 2010 hubo un herido por la manipulación de explosivos en la refriega que ocurrió en la Universidad Nacional, sede Medellín. El 6 de marzo de 2009, un estallido de explosivos ocurrió en Pereira, dentro de las Universidad Tecnológica, y afectó a los estudiantes Jorge Andrés Idárraga Tobón, quien perdió su mano izquierda; a Mauricio Arango Castaño, de 20 años, y también a Juan Manuel Marín Ángel, quienes sufrieron lesiones en una mano y el rostro.

* Los fallecidos fueron identificados como Daniel Andrés Garzón Riveros (22 años), Óscar Arpos (19 años), Zaida (20 años) y Ricardo Alfonso Garzón (20 años).
Publicado enEdición 179
Viernes, 20 Enero 2012 18:50

¿Cómo ha sido la vuelta?

El cálculo oficial estaba errado. Menospreciando la capacidad de movilización y resistencia de los estudiantes universitarios, en abril de 2011 el gobierno de Juan Manuel Santos presentó al Congreso de la República un proyecto de ley que reformaba la Ley 30 con el propósito de privatizar, de una vez por todas, la educación superior en Colombia. Entre mayo y noviembre, una oleada de marchas y marchas de estudiantes recorrieron las calles, unidos brazo con brazo, como un viento fresco y libre, cantando y gritando en jubilosa algarabía: “A ver, a ver ¿quién lleva la batuta, los estudiantes o el gobierno hijueputa? A ver, a ver…”, exclamaban a coro miles de muchachos en gozosa rebeldía.

Entonces vuelven y nos asaltan las frecuentes preguntas: ¿cuándo comenzó esta insumisión juvenil? ¿Siempre ha estado ahí? ¿Cuál es su historia?

Ecos de la marsellesa


“Es claro que estos ideales del movimiento social no nacieron súbitamente en la época de la Revolución Francesa: tenían ya una larga historia detrás de ellos; incluso, habían sido algunas veces planteados por movimientos de protesta religiosa. Pero la Revolución Francesa los transformó completamente, en primer lugar porque les confirió una forma laica e independiente de toda religión. En segundo lugar, porque les dio también legitimidad social tal que incluso los pensadores conscientemente conservadores […] se comprometieron por vez primera en un combate sistemático en contra de ellos, reconociendo de esta manera su creciente fuerza y presencia social. Finalmente, la Revolución Francesa los expandió por el mundo entero, convirtiéndolos en ideales generales que no estaban asociados con ningún lugar, con ningún grupo humano o con ningún pueblo o nación”1.

Pasada la Revolución Francesa, París era un febril hervidero de nuevas ideas. Jacobinos, volterianos, girondinos, hebertistas, enragés, rusonianos, radicales, enciclopedistas, racionalistas, masones, republicanos, agitadores, idealistas, subversivos, rebeldes y librepensadores se mezclan en un asombroso caos de democracia montonera, de chusma ilustrada e insurrecta, con la idea fija de consolidar una educación pública, gratuita y universal como base de cualquier cambio duradero. Fue ese ímpetu de volcán incendiario lo que permitió que el 23 de octubre de 1794 se estableciera la Ecole de l ‘de Marte2 por el Comité de Salud Pública, y a partir de aquí se multiplicaran los liceos y las escuelas públicas; y con ellos las protestas estudiantiles. En 1829, en París, los estudiantes paran las clases, urgiendo una educación laica. De los 25 rectores de los colegios, 20 eran sacerdotes; el ministro de Instrucción Pública era monseñor Frayssinous y además, 60 de los 80 catedráticos de filosofía eran curas. Al principio nadie los tomó en serio, pues eran, al fin de cuentas, colegiales que jugueteaban a la insubordinación. A pesar de esto, en medio de los amotinamientos y las proclamas incendiarias, la guardia asesina al estudiante de derecho Nicolás Lallemand3.

No tardaron los sucesos en explayarse por la vieja Europa. Los alemanes más ñoños y acuciosos organizaron las primeras agremiaciones estudiantiles; se denominaban: Studentenverbindungen (fraternidades de estudiantes) y Burschenschaften (asociaciones de estudiantes universitarios). La más antigua se fundó hacia 1815 en Jena. Estas colectividades estudiantiles impulsaron en algunos casos las revoluciones de 1848 en Alemania, Francia, Italia y el centro de Europa4. La emergencia juvenil no se quedó allí: hacia 1800 aparece una serie de organizaciones como La Joven Inglaterra, Joven Irlanda, Italia Joven y Joven Alemania, pluralidad de formaciones muy diversa entre sí; mientras que Italia Joven tenía un carácter profundamente revolucionario, integrada por republicanos y carbonarios, uno de sus miembros más destacados fue el patriota italiano Giuseppe Garibaldi. La Joven Inglaterra, por el contrario, era más conservadora, y alejada de la contestación y la revuelta; por su parte, La Joven Alemania mantuvo un punto de vista progresista y La joven Irlanda fue una organización nacionalista5.

La Joven Rusia, por los años de 1861 y 1862, más en la senda conspirativa, funda grupos clandestinos que se confabulan contra el régimen zarista. El movimiento se consolida durante el invierno de 1901 cuando una huelga vincula a 30.000 estudiantes6. En la legendaria Turquía, a mitad de camino entre Europa y Asia, los jóvenes se juntan en las Sociedades Secretas de los Estudiantes Universitarios Progresistas. En 1860, Los Jóvenes Turcos proponen modernizar el país, inspirados en la cultura europea. El 23 de julio de 1908 derrocan al sultán y toman el poder. Un año después triunfa la contrarrevolución.

Del lado de acá


“La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar su pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes [...]. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa”.
Manifiesto Liminar - Córdoba,
Argentina - 1918

La revuelta juvenil latinoamericana se anuncia con el cordobazo (Córdoba, Argentina, 1918), cuando los estudiantes demandan un carácter más laico para la educación superior, en oposición a una academia conservadora y clerical. De la misma manera, solicitan autonomía, innovaciones en los planes de estudio, acceso a la cátedra por concurso y gobierno universitario. Ya en 1910, los estudiantes colombianos habían tomado muchos puntos del cordobazo con ocasión de la celebración del Primer Congreso de Estudiantes de la Gran Colombia, al cual siguieron otros cuatro concilios entre 1922 y 1930, y la creación de la Federación Nacional de Estudiantes en 19227. Sin embargo, la propuesta se quedó en pura labia porque de movilización y lucha más bien pocón. Tal como lo comenta Le Bot, “ni en esta época ni en la anterior (los años 20), el movimiento estudiantil llega a constituirse en una organización real, comparable a las organizaciones sindicales”8. Y la revista Semana del 7 de junio de 1954 dice: “Después del 8 de junio del 29 no participaron, por ejemplo, en la reforma constitucional del 36, ni en la del 45, ni reaccionaron, como muchos esperaban, ante los años de violencia política que vivió el país (1948-1953) ni ante el cierre del Congreso ni ante la censura de prensa9”.

En 1929, la ciudadanía bogotana se volcó a las calles para reprobar las tramas corrompidas de un grupo de políticos ligados al presidente de la república y en rechazo al nombramiento del coronel Cortés Vargas como jefe de la policía de Bogotá (Cortés Vargas había conducido las tropas en la Masacre de las Bananeras un año atrás). En la noche del 8 de junio, un grupo de policías asesina al estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Gonzalo Bravo Páez (algunos autores lo nombran como Gonzalo Bravo Pérez), partícipe de las marchas. Luego de 25 años, el 8 de junio de 1954, en los actos de conmemoración del crimen contra Bravo Páez, muere el estudiante Uriel Gutiérrez Restrepo. Al día siguiente ocurre una gigantesca movilización hasta la Plaza de Bolívar, y el Ejército acribilla a 10 estudiantes10 y otros 41 quedan heridos. Un mes más tarde, el 8 de julio de 1954, comunistas y liberales alumbran la Federación de Estudiantes Colombianos (FEC).

En los primeros años de la década de los 60, al tropel e insubordinación de los chicos se les concede cierta tolerancia. El establecimiento estimaba que tenía una deuda con los jóvenes por su concurso en los acontecimientos que permitieron la caída de la dictadura de Rojas Pinilla, tal como lo expresa el presidente Alberto Lleras Camargo con motivo de la inauguración de las residencias femeninas de la Universidad Nacional: “En mayo de 1957 los estudiantes, como lo habían hecho en todas las grandes jornadas de nuestra historia, se colocaron a la vanguardia del movimiento restaurador de la libertad. Cuando amaneció sobre Colombia, un día inolvidable para la libertad americana, la primera gratitud fue para ellos, los precursores y los mártires”11. Toda la década de los 60 será generosa en acontecimientos y protestas muy centradas en el rechazo a la intromisión de los estadounidenses en la educación colombiana. “La novedad del año 1962 es la intervención creciente de los Estados Unidos en el desarrollo de la enseñanza universitaria colombiana y la oposición cada vez más firme del movimiento estudiantil a esta penetración cultural”12. El Ministerio de Educación de Colombia había acogido sin reservas los planes de enseñanza propuestos por los americanos en el Seminario de Rectores de América Latina realizado en El Paso (Texas), en enero de 1962, adelantando varias reformas educativas orientadas por asesores gringos.

Sin embargo, la tolerancia a la protesta estudiantil decae a medida que avanzaba la década. “En 1967, el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo visitó la facultad de Veterinaria y se hizo acompañar de uno de los Rockefeller. La provocación era tan manifiesta que la reacción estudiantil no se hizo esperar: a los silbidos e imprecaciones pronto sucedieron las pedradas, y el primer magistrado de la nación vio cómo su frente comenzaba a sangrar, aunque parece ser, como se dijo después, que el proyectil no fue una piedra sino un tomate. La cuestión es que el Presidente y su aterrado huésped huyeron de la Universidad, aunque su reacción no tardó en manifestarse. Unas horas más tarde, varios helicópteros sobrevolaron el campus en ejercicio de una evidente composición de lugar […]. Poco después, un destacamento de tanques violó implacablemente el Alma Máter, neutralizándola en sus puntos más sensibles: la calle 25, la carrera 30 y las cercanías de Gorgona. Simultáneamente, nuevos helicópteros trasladaron contingentes de soldados de élite. Con uniformes de camuflaje y las caras tiznadas y fuertemente armados: camiones y jeep complementaron la rápida operación, y en cuestión de 15 minutos toda la ciudad [universitaria] había sido tomada. […] Casi 10.000 estudiantes fueron detenidos y llevados a diversos campos de concentración, y de tan masiva captura no se salvó nadie, ni celadores ni conserjes ni decanos13”.

Estos sucesos espléndidamente relatados por Moreno-Durán darán pie a que el gobierno de Lleras Restrepo se imponga como tarea acabar con la organización estudiantil, tal como lo expresó en 1968: “Hay una entidad que no sé si tenga personería jurídica […], que se denomina a sí misma Federación Universitaria Nacional (FUN) […]. Me siento obligado a decir que no reconozco a los individuos que forman parte de tal entidad el derecho de dirigirse así al Gobierno Nacional. Y desde luego, con esa FUN o Federación Universitaria Nacional no mantendrá relaciones el Gobierno”14. La ya señalada FUN, antes de desaparecer en medio de una acre persecución, logró congregar representaciones de más de 30 universidades y estuvo al frente de luchas tan destacadas como la marcha de estudiantes de 1964, desde Bucaramanga hasta Bogotá.

Los años del tropel

“El 26 de febrero prendimos la ciudad
de la 15 para arriba, la tropa en todas partes, vi matar muchachos a bala, niñas a bolillo,
a Guillermito Tejada lo mataron a culata.
Eso no se me olvida. Que dí piedra
y me contestaron con metralleta”
El atravesado, Andrés Caicedo


Cuando me hice imberbe activista estudiantil de secundaria, aún el piso estaba mojado con la tormenta del movimiento estudiantil de 1971 en Colombia. Las gigantescas figuras de Mao, el Che y Ho Chi-Minh, pintadas en las paredes de las residencias Gonzalo Jiménez de Quesada, ya se empezaban a descascarar. Aún se podían escuchar relatos de prodigiosas batallas como el tropel de la Universidad del Tolima que duró tres días con sus respectivas noches (6 de agosto), y no faltaba quien repetía de memoria un poema a Tuto González, estudiante del Liceo Humboldt de Popayán, asesinado por el ejército (4 de marzo).

Misael Pastrana había llegado a la Presidencia en 1970 en medio de rumores de fraude; por tanto carecía de legitimidad ante algunos sectores de la opinión pública. Los hijos de las riadas de desplazados que arribaron a las ciudades durante los años 50 y 60 habían copado el sistema educativo básico, y muchos de ellos ya demandaban educación superior; vertiginosamente cambiaba la sociedad colombiana, y nuevos juicios y criterios estaban a la orden del día.

El 26 de febrero, cuando la tomba intentaba meterse a la Universidad del Valle, muere un dirigente estudiantil, los disturbios se riegan por toda la Sultana. Al final de la jornada, más de 30 ciudadanos son asesinados en Cali. A partir de este momento se desarrolla una agitación que lleva a 35 universidades al paro, es decir, prácticamente todas las públicas y algunas privadas como la Javeriana, los Andes, la Tadeo, la Libre, la Santo Tomás, la Inca y la Gran Colombia. En reuniones y congresos clandestinos se construye un “programa mínimo”. ¿Qué solicitaban estos jóvenes del 71? 1. Salida de las universidades de los organismos estadounidenses (Fundación Ford, Fundación Kellogs, Usaid, Cuerpos de Paz…). 2. Reforma de los Consejos Superiores Universitarios (de los cuales formaban parte la Iglesia, la Andi, Fenalco, el Ministerio de Defensa y otras entidades que no representaban a la comunidad universitaria). 3. mayor presupuesto para la educación superior. 4. Cogobierno en las universidades públicas (me refiero a una administración conjunta entre gobierno, estudiantes, profesores y trabajadores de los centros educativos)15. Fue un año de grandes movilizaciones que permitió ganar el cogobierno en las universidades de Antioquia y la Nacional de Bogotá. En la corta primavera del cogobierno, los estudiantes lograron elevar el presupuesto de investigación, ampliar cupos, reincorporar expulsados, defender la libertad de cátedra y fortalecer financieramente la universidad pública.

En “1972 las ocupaciones militares, los cierres de la universidades, expulsiones de profesores y estudiantes, […] ‘La operación limpieza’ en la Universidad Nacional y la expulsión de la de los Andes de los militantes de tendencia maoísta […] abren un periodo de relativa paz académica”16.

Pasan los años. En los 80, el establecimiento arrecia contra el movimiento estudiantil y la universidad pública. El asesinato de Alberto Álava (agosto 1982), profesor de la Universidad Nacional; la desaparición en 1983 de los hermanos Sanjuán y González, estudiantes de la Universidad Distrital, el crimen de Jesús León Patiño (9 mayo 1984), estudiante de la Universidad del Valle, y la masacre del 16 de mayo en la Universidad Nacional, en la que murió un número indeterminado de jóvenes17, cierran con sangre una época de movilización estudiantil.

El ciclo se abre de nuevo en mayo de 1986, cuando se realiza el Encuentro Nacional Estudiantil “Chucho Peña”. El 26 de agosto es asesinado Luis Alberto Parada, estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, lo que motiva la toma de las residencias estudiantiles y los edificios administrativos de la Universidad, con el fin de solicitar el retorno de las políticas de bienestar que se habían perdido durante el cierre de 1984. En Medellín, el 24 de noviembre de 1987, un grupo paramilitar ingresa a la sede de la Juventud Comunista y asesina a varios militantes. En agosto de 1988, Cristóbal Triana, estudiante de Economía de la Universidad Autónoma de Colombia de Bogotá, es desaparecido, y en marzo del 89 cae asesinado José Quinche, estudiante de Ingeniería. La ofensiva a sangre y fuego consigue debilitar la organización estudiantil.

El sol volvió a alumbrarnos

Por todas partes oigo el ruido
de pies en marcha y a la carga, chico.
El verano ya está aquí,
el tiempo para pelear en las
calles es correcto.


Street Fighting Man
Rolling Stones



El 10 de mayo de 2007, más de 20.000 estudiantes de las universidades Nacional, Pedagógica y Distrital marchan en Bogotá en rechazo a la medida del gobierno de Álvaro Uribe de incluir dentro del Plan Nacional de Desarrollo un artículo que obliga a las universidades públicas a responder por los pasivos pensionales de sus trabajadores. La prensa se admira del número de manifestantes y lo colorida de la marcha: “Esta vez lo hicieron sin piedras ni grafitis pero cargados de disfraces, pitos y zancos”18. La respuesta de la rectoría de la UN fue cerrar las sedes de Bogotá, Palmira, Manizales y Medellín; en la UIS se presentan fuertes disturbios.

Para el 15 de mayo se encontraban cerradas las universidades Pedagógica, UIS, Cauca, Nacional y Surcolombiana. El 17 de mayo se realiza una nueva movilización en Bogotá con la participación de más de 30.000 jóvenes. Esta sirve de escenario para que Fecode anuncie un paro nacional a partir del 23 de mayo contra la propuesta del gobierno de reducir los recursos de las transferencias que hace la Nación a los municipios, para educación. La reducción de las transferencias durante el gobierno de Andrés Pastrana (Acto conocido como el 012) había sacado a la calle a miles de jóvenes en todo el país. 

El 23 de mayo se movilizan en Bogotá más de 70.000 personas, entre docentes, estudiantes universitarios, y estudiantes del Sena y secundaria. Con los días, los estudiantes de secundaria se ponen al frente de la huelga, garantizándola mediante la toma de colegios. Ya en abril, estudiantes del Colegio La Estancia, de Ciudad Bolívar, e INEM de Kennedy habían ocupado los planteles por problemas internos. En mayo, sólo en Bogotá, los muchachos ocuparon 120 colegios en una acción improvisada; muchos de ellos sin comida, sin redes de comunicación que les permitieran responder a un desalojo de la policía, y en particular sin una estructura que articulara el proceso. A partir de aquí se suceden, una tras otra, marchas y marchas y marchas (Fecode habló, sólo en Bogotá, de 100.000 participantes en cada jornada), hasta el 14 de junio, cuando son aprobadas las transferencias. Uribe había impuesto sus proyectos y con ellos se ahogaba la educación pública.

La más reciente


Entre este año y 2011 no dejan de sucederse las protestas de los estudiantes, con el tema presupuestal como uno de sus motivos principales. Ni las marchas ni los concurrentes son pocos. Pero sólo en 2011 se logra una articulación y una potencia que conmueven a todo el país, y que llevan en noviembre de este año a que Juan Manuel Santos, muy a pesar de su “no hay nada por qué protestar”, opte por retirar el proyecto radicado en abril en el Congreso de la República.

Esta es una historia que todavía no termina y que seguramente se dirimirá entre los años 2012 y 2013 en las calles de todo el país.

1 Wallerstein, Immanuel. Historia y dilemas de los movimientos sociales antisísmicos. Ediciones desde abajo, Bogotá, 2008.
2 Escuela de Marte, que, a pesar de nombre, no se trataba de un colegio militar.
3 Caron, Jean-Claude. “La segunda enseñanza en Francia y en Europa, desde finales del siglo XVIII: colegios religiosos e institutos, en: Levi, Giovanni y Schmitt, Jean-Claude, Historia de los jóvenes, tomo II. Editorial Taurus, Barcelona, 1996.
4 Carlos Marx detalla estos acontecimientos en El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
5 Los jóvenes siempre han sido partícipes de las movilizaciones sociales. Seguramente estuvieron con Espartaco, las luchas campesinas y las nacientes luchas obreras. Sin embargo, la extensión de la escolaridad durante los siglos XVIII y XIX permitió que se consolidara un nuevo rol social, el de estudiante, donde los jóvenes eran actores mayoritarios.
6 Mencionado en Tierra y Libertad, periódico anarquista ruso fundado en 1888. Historia del Partido Comunista Bolchevique de la Unión Soviética, redactado por una comisión del PC (B) de la URSS, Edición en Lenguas Extranjeras, Editorial Progreso, Moscú, 1940.
7 Gómez, Alberto. Movimientos estudiantiles, fascículo 36, Historia de Colombia. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1986.
8 Le Bot, Yvon. “El movimiento estudiantil durante el Frente Nacional”, en Educación e ideología en Colombia. Editorial La Carreta, Bogotá, 1985.
9 Gómez, Alberto, íd.
10 Sobre este acontecimiento no se tiene claro el número de víctimas. Alberto Gómez y Manuel Ruiz hablan de 10 estudiantes asesinados; Yvon Le Bot, de 14; la revista Deslinde, de 12; la prensa bogotana de esos días inicia el conteo con 18 muertos y con los días cae a 8; Gómez y Ruiz entregan una lista de 10 estudiantes asesinados: Álvaro Gutiérrez Góngora, Elmo Gómez Lucich (peruano), Hernando Morales, Rafael Chávez Matallana, Jaime Moore Ramírez, Hernando Ospina López, Hugo León Velásquez Arroyabe, Jaime Pacheco Mora, Hernán Ramírez Henao y Carlos J. Grisales.
11 Ruiz Montealegre, Manuel. Sueños y realidades. Procesos de organización estudiantil 1954-1966, Unibiblos-Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2002.
12 Le Bot, Yvon. íd.
13 Moreno-Durán, R.H. “La memoria irreconciliable de los justos”, El Espectador, Magazín Dominical, Nº 266, Bogotá, mayo 1988.
14 Torres, Fernán. Trayectoria histórica de la universidad colombiana-Modelo de interpretación, Ministerio de Educación, Instituto Colombiano de Pedagogía, Bogotá, 1975.
15 Federación de Estudiantes de la Universidad del Valle (FEUV) 1971-1972, Desarrollo político del movimiento estudiantil, Editado por FEUV, Cali, 1973 y revista Deslinde, año 1, número 1, junio 1971, Medellín.
16 Le Bot, íd.
17 Universidad Naciona, tiempos turbulentos, periódico desde abajo Nº 146.
18 “Masiva marcha contra el Plan de Desarrollo”, El Tiempo, 11 de mayo 2007, p. 1-17.
¡El poder está en la calle,
no en el Parlamento!

Grafiti Mayo 68


Un temporal de lluvias y vientos álgidos ha golpeado toda la mañana a la ciudad. En la Nacho, la lluvia minuciosa cae sobre los pocos estudiantes que atraviesan la Plaza Che Guevara. Como náufragos emergidos de un diluvio, uno a uno arriban los dirigentes de la Mane (Mesa Amplia Nacional Estudiantil). Me imaginaba que en medio de todo ese raudal de micrófonos, entrevistas, llamadas, conferencias de prensa, lamparazos, fotos, cámaras y visajes en periódicos, revista y noticieros iba a ser difícil reunir los pelados, pero no hay tal: los manes (por lo de Mane) llegan tranquilos e iniciamos la conversa. A nuestra invitación acudieron Boris Duarte, de Identidad Estudiantil; Brayan Camilo Rojas del Sindicato de Estudiantes de Colombia, y Jairo Rivera, de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).




da: ¿Qué es lo nuevo de este movimiento estudiantil del 2011?
Boris. Sin duda, la formación de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane), que surge desde el trabajo de base que ya teníamos las organizaciones en las universidades, en las regiones, en secundaria, y a su vez es producto de la madurez política de las formaciones estudiantiles que entendieron la importancia de caminar hacia un mismo norte. ¿Qué pasó en los movimientos del 2007, 2005 y 2001? Cada organización estudiantil o cada universidad entraron en una dinámica de movilización y de lucha por sus reivindicaciones, y esa dispersión nos hizo muy débiles y vulnerables porque las rectorías de cada universidad y las administraciones regionales llevaron a los estudiantes y sus organizaciones a negociar por separado, con lo cual no se logró una fuerza nacional.



En un primer momento se trataba de consolidar lo que algunos llamaban la “unidad de acción”. Sin embargo, cuando la propuesta avanzó, se tomó la decisión de marchar hacia la unidad organizativa y programática. Y aunque es verdad que en estos dos temas hemos avanzado menos que en lo referente a la movilización (en la movilización hemos desarrollado formas muy creativas de expresión y acercado a otros sectores de la sociedad colombiana a nosotros). En lo programático, construimos un Programa Mínimo que es necesario desarrollar en todos sus puntos. En el tema de lo organizativo, tenemos diferentes visiones: algunos dicen que debe darse el salto a la organización única estudiantil, cuyos miembros deben salir de las asambleas estudiantiles. Algunos dicen que lo mejor es que la Mesa Amplia siga siendo un acuerdo de coordinación, y otros afirman que la Mane debe ser un espacio del movimiento social, amplio y sin tantas normas.

Jairo. José Martí decía: “Todo está dicho ya, pero cuando las cosas se dicen con sinceridad son nuevas”. Este movimiento estudiantil es el acumulado de las luchas estudiantiles de las décadas de los 60, 70 y 80, y las más recientes que vienen desde 2001, 2005 y 2007. Incluso, al interior de la Universidad Nacional nos habíamos movilizado contra la reforma académica. Nos unimos en el “¡fuera Palacios!”. Habíamos convocado al estudiantado y los demás estamentos de la Universidad a discutir el tema del déficit presupuestal. Veníamos de una década muy dinámica y de mucha actividad. Sin embargo, es la presentación de la nueva ley de reforma a la Ley 30 lo que cataliza y une a los estudiantes. El hecho de que el gobierno de Santos proponga convertir la educación en una mercancía es lo que saca a miles de estudiantes a la calle. Lo nuevo de este movimiento es que varias organizaciones estudiantiles encontramos unos puntos en común, los potenciamos, nos trazamos un derrotero conjunto, constituimos la Mane y acordamos un Programa Mínimo.




Brayan. Haciendo un balance, considero muy significativa la cohesión del movimiento estudiantil, es decir, el hecho de haber logrado acercar a la universidad pública con la universidad privada, con el Sena y con secundaria. Esto nos dio una gran fuerza y visibilizó al movimiento. Ocurre que también logramos interpretar esa profunda desesperanza de los jóvenes; muchos jóvenes que hoy día ni estudian ni trabajan. Los famosos “ni ni”. Jóvenes que aún ven en la educación superior una salida y se sienten excluidos de la posibilidad de ingresar a una universidad.

da. Un hecho relevante de este movimiento fue la forma como los estudiantes comunicaron sus demandas. Hasta hoy los partidos tradicionales de la izquierda y los sindicatos entendían la marcha como un instrumento de presión: ‘sacar’ las bases a la calles para exigir algo. El movimiento estudiantil resignificó la marcha y exploró la posibilidad de utilizar la marcha como un medio de comunicación de masas.
Boris. Digamos que, cuando empezamos, algunos compañeros decían: hagamos esto o esto otro. Algunos propusieron marchas con antorchas o marchas de disfraces, cosas que no siempre había hecho el movimiento estudiantil. Pero el movimiento ha tomado su dinámica, innovando la forma de expresar las solicitudes. Muchas organizaciones estudiantiles han hecho balances de las anteriores luchas y movilizaciones, y esto nos ha llevado a ir más allá de las tradicionales lecturas ideologizantes, para así poder hacer lecturas más centradas en el mensaje que queremos llevar al país. Aquí lo importante es cómo comunicar en forma diversa nuestras solicitudes y encontrar otros medios para decir las cosas; que el mensaje se transmita de otra manera, y dejemos atrás el discurso panfletario. Debemos revolucionar la movilización.

Brayan. Inicialmente, el discurso se centró en lo político. Me refiero al hecho de denunciar la reforma a la Ley 30 y sus consecuencias sobre la educación del país. Pero, con el paso de los días, fue derivando a lo cultural. Donde mejor se vio este cambio fue en las manifestaciones, en las calles. Incluso el tema de las consignas y las pancartas fue más allá de lo tradicional, pues se utilizaron consignas que acercaron a los transeúntes, cuando en el pasado muchas de estas consignas repelían a los ciudadanos. También es cierto que se lograron nuevas formas de expresión como la besatón, el abrazatón y otras nuevas formas de protesta. Recuerdo que al principio sólo se pensó en abrazarnos entre nosotros y abrazar a los transeúntes. No pensábamos que se debía abrazar a la policía; pero los muchachos tuvieron la iniciativa y esa misma noche la opinión pública dijo: “Estos pelados están haciendo cosas nuevas, muy diferentes y muy bacanas”. Aquí también influyó lo internacional, los “Indignados” de España y el movimiento de Occupy Wall Street (Ocupemos Wall Street), el movimiento de Chile, pero a la vez recogió también mucho de lo nacional, las papayeras, la marcha carnaval que se había desarrollado en el 2007 y otras expresiones desplegadas por muchos colectivos los Primeros de Mayo.

da: Un movimiento nuevo, con nuevas formas de expresión, demanda nuevas formas de organización. Me refiero a una organización como la que se dan a sí mismos los zapatistas, el MST (el Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil) o los “Indignados”. Una organización asamblearia, de dirección colectiva, de consensos y que consulta sus bases. ¿La Mane funciona de esta manera?
Boris. El proceso es muy nuevo y las discusiones sobre la reforma y la Ley 30 nos ha desbordado. Hemos tratado de articular las asambleas de base con las reuniones nacionales. Tenemos que lograr un equilibrio entre estos dos escenarios. Creemos en los procesos de base y en que las asambleas tracen la dirección, pero no se puede fetichizar el asambleísmo, decir que sólo la voz de la asamblea es genuina, idealizar la asamblea como el único espacio que puede tomar decisiones. La dirección de la Mane representa a las organizaciones y los procesos estudiantiles agrupados en ella, y sus decisiones son legítimas. Tenemos que balancear todos los espacios de participación y decisión.

da: ¿Cómo creen ustedes que se va a desarrollar el proceso de construcción de la propuesta de ley de educación alternativa?
Jairo. Este movimiento supo ganarse el corazón de la gente, y la nueva ley alternativa debe salir de esa gente que nos ha respaldado. El proyecto no puede ser construido exclusivamente por académicos y estudiantes: debe participar todo el país. Debe ser construido desde lo regional hacia el centro, donde participen todos los sectores: los indígenas, los afros, los campesinos, las mujeres, los obreros, la gente de los barrios y de las veredas. Creemos que se debe dar un gran debate público, y que finalmente le preguntemos al país qué opina sobre este proyecto, para que sea la nación quien refrende esta nueva ley de educación nacional.

No creemos que sólo cuando cambie el sistema cambiará la educación. Consideramos que un cambio en la educación contribuye al cambio del sistema, ya que todos aquellos que han sido oprimidos sentirán que ganaron una gran reivindicación. Cambiar el modelo de educación es también cambiar el modelo fiscal, el modelo económico (que hoy ve a la educación como una mercancía); cambiar lo social y lo político. Y lo más importante es obtener la gratuidad de la educación y mejorar su calidad sin crear nuevos impuestos, porque los estudiantes no estamos de acuerdo con que se creen nuevos impuestos. Es necesario cambiar las prioridades del Gobierno, que hoy invierte más en la guerra y menos en educación; cambiar las prioridades del Gobierno, que destina muchos recursos al pago de la deuda externa y pocos a la educación.

El construir una ley alternativa de educación con la gente, en las calles, en los barrios y en las veredas es poner en práctica una democracia participativa, democracia que hoy no existe en Colombia. Por esto, se debe construir una ley alternativa de educación surgida de la gente, es decir, que el poder constituyente resida en la gente. En este proceso de construcción de la ley alternativa vamos a poner en marcha un modelo de democracia participativa en Colombia.

Brayan. Lo importante es lograr una metodología donde se puedan recoger todas las discusiones, que se logre la participación en todos los procesos. Debemos crear mesas de unidad estudiantil por facultad, por localidad, por regiones, por universidades, por instituciones, que todos y todas podamos hablar y ser tenidos en cuenta. Pero la discusión no puede estar sólo en los estudiantes, profesores y demás estamentos universitarios: la ley debe surgir de un diálogo con todos los colombianos sobre qué modelo de educación queremos todos y todas, y cuál ley debe contener ese modelo. El reto del año 2012 es hacer una ley con todos y todas.
Viernes, 20 Enero 2012 18:41

La organización estudiantil en Colombia

Sin duda, la mayor novedad del movimiento estudiantil de 2011 es la génesis de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane). Los reiterados intentos del estudiantado colombiano por contar con una organización que agrupe las diversas expresiones que bullen dentro de los centros educativos habían resultado fallidas, ya sea por la represión oficial, el sectarismo de las organizaciones gremiales de base, el afán de protagonismo de algunos líderes o la intransigencia de la izquierda.

En 1910, con ocasión de la celebración del Primer Congreso de Estudiantes de la Gran Colombia, se intenta constituir una agremiación estudiantil, pero sólo será hasta el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, realizado en Medellín en 1922, cuando se da luz a la Federación Nacional de Estudiantes1. En 1924 se adelanta un Segundo Congreso Nacional Estudiantil en Bogotá, y en agosto de 1928 un Tercer Congreso en la ciudad de Medellín. Un año después es asesinado en Bogotá el universitario Gonzalo Bravo Páez, el 8 de junio de 1929. Como cierre de este período, en 1930 se realiza un Cuarto y último congreso en Santa Marta.

En 1953, la iglesia católica funda la Federación Universitaria Colombiana (FUC), organización que agrupa a un número significativo de universitarios. Sin embargo, a raíz de la masacre del 8 y 9 de junio de 1954, los liberales y los comunistas se apartan de la FUC y fundan la Federación de Estudiantes de Colombia (FEC). En 1957, luego de la caída de Gustavo Rojas Pinilla, se realiza otro Primer Congreso Nacional de Estudiantes en Bogotá, y se constituye la Unión Nacional de Estudiantes (UNEC), con bases de la FUC y la FEC. En 1962 se lleva a cabo un nuevo Primer Congreso Nacional de Estudiantes en Barranquilla. Luego, en 1963 se realiza el Segundo Congreso en Medellín, y antes de finalizar este año se efectúa el Tercer Congreso en Bogotá. En este último se funda la muy destacada Federación Universitaria Nacional (FUN).



Hacia 1968, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo se impone como tarea acabar con la organización estudiantil, expresándolo de la siguiente manera: “Hay una entidad que no sé si tenga personería jurídica […], que se denomina así misma Federación Universitaria Nacional, FUN […]. Me siento obligado a decir que no reconozco a los individuos que forman parte de tal entidad, el derecho de dirigirse así al gobierno nacional. Y desde luego, con esa FUN o Federación Universitaria Nacional no mantendrá relaciones el Gobierno”2. Lleras Restrepo fue subiendo de tono y en mayo de 1969 declarará: “La universidad no será más un instrumento de subversión; los estudiantes serán tratados de la misma manera que los grupos armados que operan en el país”3.La Federación Universitaria Nacional, antes de desaparecer en medio de una virulenta persecución, logra congregar representaciones de más de 30 universidades, y permanece al frente de luchas tan destacadas como la marcha de estudiantes de Bucaramanga a Bogotá, en 1964.
En 1971, el movimiento estudiantil opta por una forma organizativa más flexible: se trata de los Comités de Base, que eligen un represente de cada curso, que a la vez elige el delegado de cada facultad y de cada universidad. Todos los Comités de Base se suman en el Comité Nacional de Solidaridad Estudiantil, organización que encarna por entonces las diversas tendencias políticas que hacen presencia dentro del estudiantado. En la Universidad del Valle, la dirección la tiene la Federación Universitaria de Estudiantes del Valle (FEUV).

Un nuevo ciclo se abre en mayo de 1986, cuando se realiza el Encuentro Nacional Estudiantil “Chucho Peña”, que intenta darle cuerpo a una nueva organización nacional estudiantil. Sin embargo, la coordinación del evento no logra consolidar la tan esperada organización. En los años siguientes, se han constituido varios procesos de unidad estudiantil (con diversos nombres), que desaparecen tras dos o tres reuniones, posponiendo el anhelo de unidad del estudiantado colombiano.

1 Gómez, Alberto. Movimiento estudiantiles, Historia de Colombia, fascículo 36. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1986.
2 Torres, Fernán. Trayectoria histórica de la universidad colombiana – Modelo de interpretación, Ministerio de Educación, Instituto Colombiano de Pedagogía, Bogotá, 1975.
3 Le Bot, Yvon. El movimiento estudiantil durante el Frente Nacional, en Educación e Ideología en Colombia. Editorial La Carreta, Bogotá, 1985.


Viernes, 20 Enero 2012 18:36

Introducción a la teoria de conjuntos

Hacer un rastreo meticuloso de las diversas organizaciones y grupos que se mueven en el universo estudiantil colombiano es una labor ardua y tal vez interminable. Las diferentes congregaciones y colectivos no están ahí para siempre, y se recomponen cada noche y se transforman cada día. desde abajo entrevistó a cuatro de estas expresiones organizativas que hoy se manifiestan dentro del estudiantado colombiano. Se trata de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios) e Identidad Estudiantil, las dos organizaciones que más se fortalecieron durante este proceso de 2011, y al Sindicato de Estudiantes de Colombia y la Red de Estudiantes Universitarios Independientes, como las algunas de las expresiones más nuevas del movimiento estudiantil(1).

La OCE (Organización Colombiana de Estudiantes), vinculada con el Moir (Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario), también se robusteció en forma ostensible en el medio universitario. Por el contrario, la ACEU (Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios), ligada con la JUCO (Juventud Comunista), no contó para nada en estas jornadas. Los grupos trotskistas, tan destacados en el movimiento universitario de 1971, pasaron inadvertidos en los acontecimientos del año pasado. Otro tanto ocurrión con los diversos maoísmos, que hace escasos 10 años eran la corriente más sólida dentro del estudiantado (Guardias Rojos, Brigadas Internacionales, Partido Comunista-Maoísta, etcétera), hoy muy disminuidos, no se dejaron ver en esta nueva insurgencia juvenil. Los colectivos anarquistas no consiguieron consolidarse en la Unión Libertaria Estudiantil, que solo agrupó a un sector de la militancia anarquista. Por el contrario, Identidad Estudiantil contó con más suerte, y allegó a varias redes y coordinaciones del movimiento juvenil libertario.


Red de Estudiantes Universitarios Independientes (Reui)



da.: ¿Qué es la Red de Estudiantes Univer-sitarios Independientes?
Reui.: La Red es un esfuerzo de coordinación estudiantil que se desarrolló a partir de la coyuntura de la reforma a la Ley 30 y se da en algunas universidades públicas del país. Quienes formamos parte de la Red somos estudiantes y procesos organizativos regionales que no nos encontramos vinculados con ninguna de las formaciones estudiantiles nacionales (FEU, ACEU, OCE, etcétera). A su vez, la Red forma parte de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane). Somos uno de los actores que trabajan en el impulso de la movilización, y la construcción política y programática del movimiento.

da.: ¿Para qué crear una organización estudiantil más?
Reui.: Porque tenemos diferencias con los otros sectores (FEU, ACEU, OCE…) y consideramos que el escenario Bogotá, como ciudad capital, ha centralizado a la Mane. Es fundamental que las regiones no perciban que desde Bogotá se dan la directrices sino que la Mane central hace eco de las voces regionales y desarrolla las propuestas de las bases. La Mane, como entidad coordinadora nacional, no debe dar órdenes desde arriba (cosa que ha ocurrido en el pasado en todos los procesos sociales en Colombia) sino que debe expresar la voz del estudiante de a pie. No es lo mismo que se realicen reuniones regionales, o en las facultades y universidades, y de allí salgan los mandatos, es decir, que las bases orienten a la dirección (el mandar obedeciendo), a que la dirección de la Mane desde Bogotá les dé órdenes a las bases. Sin embargo, debemos reconocer que las regiones han trabajado en descentralizar los debates, la comunicación ha sido permanente y se ha trabajado en lograr una mayor descentralización. Una segunda diferencia está en el hecho que nosotros no creemos que existan dos momentos, uno de movilización y otro de construcción del proyecto de ley alternativa de educación. Hemos venido planteando que el paro era el escenario ideal para la construcción de una propuesta educativa del movimiento estudiantil, es decir, que el paro es un escenario espléndido para discutir un modelo educativo, y un proyecto alternativo de ley. Por tanto, no era necesario levantar el paro para pasar a la fase de construcción de propuestas. La otra parte de nuestra propuesta de Red de Estudiantes Independientes es la realización de una Constituyente Universitaria donde todas las regiones hablemos de igual a igual en una construcción colectiva, desde abajo, y desde la periferia, de esta manera el proceso le dará la voz a todo el país.

da.: ¿Cuál pudiera ser la metodología para construir un proyecto alternativo de ley?
Reui.:En la Universidad del Tolima se ha vivido una tras otra, una serie de crisis en los últimos cuatro o cinco años. Crisis ética, administrativa, económica, académica, en fin, y es allí donde los estudiantes hemos decidido por consenso, en una asamblea multiestamentaria, la realización de una Constituyente Universitaria. Se desarrolla así una discusión sobre los ejes temáticos que debe tener tal constituyente, sobre el tipo de universidad que queremos y sobre cómo llegamos a ese tipo de universidad. También hemos definido los actores que pueden participar en la Constituyente. En un principio, éstos deben ser todos aquellos que tienen que ver en forma directa con la universidad. Nos referimos a estudiantes, padres, profesores, trabajadores, egresados, pensionados y otros. En un segundo momento, aspiramos a vincular a sectores populares como indígenas, afros, trabajadores, desempleados, transportadores, habitantes de los barrios y las veredas, etcétera. Creemos que este es un mecanismo adecuado para recuperar la Universidad del Tolima, y esperamos que esta experiencia sea recogida por la Mane en la construcción de una nueva ley de educación que integre a personas cuyas ideas y opiniones nunca han sido tenidas en cuenta y siempre se les ha excluido de la posibilidad de mandatar sobre la educación del país.

Consideramos que la Constituyente es un proceso. No es una sola asamblea sino un proceso que esperamos que se construya desde los salones, desde las universidades, desde las regiones, desde los barrios, desde las calles. Un proceso en que se puedan reunir quienes consideren que tienen algo que decir sobre la educación en Colombia. De esta manera, cada uno aportará los elementos que debiera contener un nuevo modelo educativo. Es fundamental que se les dé la voz a los escenarios regionales y que se tengan en cuenta los documentos que ya se han venido trabajando en las universidades.

Al final, veremos un gran escenario nacional al cual llegarán todos los que tengan que ver con la educación, además de todos los sectores populares que se sientan interesados en aportar a este tema, para así definir el modelo y la ley que corresponde a ese tipo de educación. Luego se convocaría a la nación para que refrende esa ley. Es decir, que ésta se convierta en un mandato popular.ν


Sindicato de Estudiantes de Colombia (SEC)



da.: ¿Cuál es el origen del Sindicato de Estudiantes de Colombia?
Sec.: El Sindicato nace el 12 de octubre de 2010. Somos un grupo de estudiantes que veníamos de hacer trabajo de base al interior del Sena, una labor juiciosa y constante de varios años. El Sindicato de Estudiantes de Colombia es un escenario que nos ha permitido integrar lo obrero y lo estudiantil, en razón de que el trabajo del Sena así lo permite (esta institución articula el proceso estudiantil y el medio laboral). Sin embargo, no somos solo Sena. Hoy en día tenemos organización en universidades, empresas, instituciones técnicas y colegios, en un trabajo amplio en que podemos abarcar temas como el primer empleo, la formación profesional, la desregularización laboral, el contrato de aprendizaje, el desempleo, la seguridad social. Eso nos permite considerarnos como un escenario amplio de carácter obrero-estudiantil dentro de una misma organización. Nuestro origen es la necesidad de encontrar puntos de acción entre el movimiento obrero y el estudiantil que en apariencia tienen problemas diversos pero que de fondo son similares.

da.: ¿Para qué crear una nueva organización estudiantil cuando ya existen muchas organizaciones gremiales?
Sec.: Son dos nuestras razones. La primera, que el sindicato no obedece a la estructura política de un partido, es decir, el sindicato no es la correa de transmisión de una organización política (caso ACEU, como expresión estudiantil de la Juco o la OCE del Moir). El Sindicato es una organización que nace desde los estudiantes independientes, estudiantes que no nos sentíamos representados en las organizaciones estudiantiles que expresan a tal o cual proyecto político.

En segundo lugar, porque la organización estudiantil tiene muchos procesos, pero casi todos centrados en lo universitario. Pensamos que hacía falta una colectividad que articulara secundaria, instituciones técnicas, Sena, y lo universitario público y lo privado. Nacemos con la idea de integrar el discurso de lo educativo como algo transversal, la educación, su calidad, su cobertura, la inversión pública en educación, etcétera, como un debate dentro de la sociedad colombiana. Estimamos que el nombre de “sindicato” nos permite reivindicar nuestro carácter de clase y unir lo estudiantil con la lucha de los trabajadores. Por tanto, somos una organización no sólo estudiantil sino también de trabajadores en formación.

da.: ¿Además de estas particularidades, cuál sería su proyecto de trabajo?
Sec.: Tenemos una plataforma que tiene dos grandes escenarios: el primero, el de reivindicar formas alternativas de ver tanto el trabajo como la educación en el país, y así trabajar propuestas que les permitan a trabajadores y estudiantes ser sujetos decisivos en las definiciones que se toman sobre estos temas; el segundo, la posibilidad de integrar las diferentes luchas sociales, procesos que vayan más allá de lo estudiantil. El problema del país no es sólo la Ley 30, la Ley 100 o la Ley del primer empleo. El problema de fondo es el sistema económico y político que hoy tiene el país.

da.: ¿En el curso del movimiento estudiantil contra la reforma a la Ley 30, qué le aportó el Sindicato al proceso?
Sec.: El hecho de no pertenecer a ninguna de las organizaciones tradicionales de la izquierda nos permite darle una visión heterodoxa al proceso, pues se han dado debates que van más allá de lo gremial, aportando así elementos que superan los fríos cálculos de grupo político que busca créditos electorales o de aparato. También, trascender lo universitario, que la sociedad colombiana no percibiera que los universitarios éramos los únicos que luchan por una educación pública, gratuita y de calidad sino que esta lucha vinculara, por un lado debates como el empleo y la salud, y por otro lado al conjunto de la nación colombiana.


Federación de Estudiantes Universitarios (FEU)*



La Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia (FEU) nace en 2005 como una organización político-gremial orientada a recoger todas las experiencias del movimiento universitario y estudiantil: grupos de trabajo, colectivos de trabajo, grupos de estudio, grupos de investigación, grupos culturales, pero también con la intención de acercar a las diversas expresiones de lo juvenil en Colombia. Aquí encontramos los colectivos juveniles que trabajan temas como el rechazo a la tauromaquia, las reivindicaciones de género, lo cultural, lo ambiental, el arte, y todas las nuevas expresiones y manifestaciones de los jóvenes. Entonces construimos un proceso federado, proceso que hoy aglutina lo universitario público (estamos en todas las universidades públicas del país) y tenemos presencia en las universidades privadas, centro técnicos y secundaria.

Apenas surge la FEU, ésta es víctima de una campaña de estigmatización y señalamiento emprendida por el gobierno de Álvaro Uribe. La totalidad de la dirección es amenazada y muchos de sus miembros se ven obligados a exiliarse por temor a ser asesinados, como ocurrió con el compañero Martín Hernández en Medellín. Nos encontramos con que al mismo tiempo que hacíamos un trabajo muy bello, muy creativo, amplio, vinculando todas las expresiones culturales, científicas y organizativas del movimiento estudiantil, éramos perseguidos y señalados, vinculándonos con la insurgencia. Recordemos que este es un período de gran violencia contra el movimiento estudiantil, en que son asesinados Óscar Salas, Johnny Silva, Nicolás Neira y otros compañeros.

Realizamos el Segundo Congreso en Bogotá en 2008 con la consigna “Construyendo caminos de unidad”, buscando una mayor convergencia estudiantil. A partir de este momento se da una segunda fase de la represión contra la FEU. La Directora del DAS (hoy prófuga en Panamá) nos acusa de tener nexos con la insurgencia, y crecen las amenazas del paramilitarismo. A pesar de esto, la Federación llega a nuevas regiones y departamentos. El Tercer Congreso se desarrolló en Bogotá en septiembre de 2011 con la participación de 2.500 delegados de todo el país. Emitimos una declaración que recoge muchos de los elementos que se han trabajado en la Mane y decidimos impulsar el proceso de unidad de las organizaciones estudiantiles. También construimos un programa de lucha y trabajo que en gran medida se recoge en el Programa Mínimo de los Estudiantes. Nuestro interés es que se fortalezca la Mane como plataforma de lucha y que esto contribuya al fortalecimiento del movimiento social.

Creemos que el aporte que hemos hecho al movimiento estudiantil y al movimiento social en general es haber demostrado que es posible hacer movimiento social desde una resistencia radical, no desde una resistencia media, tibia, conciliadora y funcional al sistema. Una resistencia radical, a partir de la desobediencia de la gente decimos que las comunidades tienen derecho a la indignación y que esta resistencia radical puede transformar las estructuras sociales.

* Entrevista con Jairo Rivera, vocero y dirigente de la FEU.


Identidad Estudiantil




Identidad Estudiantil es un proceso que articula nacionalmente a diferentes colectividades juveniles y estudiantiles. Nacemos en 2002 en Neiva, en el curso de una asamblea que logra acercar una serie de procesos regionales que estaban dispersos hasta ese momento. La primera propuesta se orientaba a desmarcarse de las organizaciones tradicionales que existía dentro del movimiento estudiantil, y que a nuestro juicio habían utilizado y manipulado la organización gremial.

Debido a la represión estatal y paraestatal, se da un reflujo hasta 2005, año en el que realizamos una Segunda Asamblea Nacional de Identidad Estudiantil. Este encuentro se desarrolló en la ciudad de Bucaramanga. Entre 2006 y 2008, los trabajos locales toman más cuerpo y jalonan el desarrollo de Identidad Estudiantil. En 2009 se hace una nueva asamblea en la cual logramos concretar una propuesta organizativa que podemos resumir en temas como:
  • Concebir la organización gremial como incluyente y plural, que permita recoger la diversidad existente en el estudiantado.
  • Considerar una organización estudiantil autónoma, lo que implica que son los estudiantes quienes definen cómo se construye y se estructura, y que sean los estudiantes los que elaboren sus principios, programas, propuestas y acciones.
  • Trabajar por una educación pública con financiación estatal y que en la dirección de la U participe la comunidad educativa. Una U que dialogue con la sociedad, y no esté mediada por la empresa privada. Muchos de estos elementos están hoy en el Programa Mínimo de los Estudiantes.
  • En lo ideológico, Identidad Estudiantil tiene una influencia fuerte del pensamiento de personas como Camilo Torres y otros pensadores latinoamericanos.
  • Desde su fundación, hemos tratado de mantener el espíritu horizontal del proceso. No tenemos una dirección ejecutiva o una presidencia sino que somos más colectivos. Dos o tres veces al año hacemos una reunión de una Coordinadora Nacional donde participan al menos dos delegados por cada proceso o localidad, y se hace un plan de trabajo. Actuamos por una organización estudiantil horizontal y nos oponemos a que se tomen decisiones a puerta cerrada, de espaldas a los estudiantes.
  • Otra diferencia con las organizaciones estudiantiles tradicionales es que no nos consideramos la única organización de estudiantes de los colombianos. Reconocemos que somos otro proceso, pero no el único o el más grande o el más representativo. Finalmente, ratificamos que le apostamos a fortalecer la Mane como un espacio nacional que integra y coordina las organizaciones estudiantiles.

Rebeldía Estudiantil Organizada (REO)



¡Por la vida, la cultura y la libertad, vamos [email protected], compas, a estudiar y luchar por la liberación nacional!

Un pueblo sin historia es un pueblo sin futuro. Y esto es también válido para el aguerrido Movimiento Estudiantil y las organizaciones que en su seno nacimos y crecemos. Así que nos presentamos: somos Rebeldía Estudiantil Organizada, una formación política de estudiantes de Derecho, humanidades, ingenierías, ciencias y secundaria, estudiantes como tú o como yo, con una gran historia que contar.

Falso de toda falsedad es que la historia de las organizaciones empieza de repente; que nacemos por capricho y que nacemos sin otra gran historia detrás. Nadie es hijo de la nada, y eso también es aplicable a nosotros, a nosotras. Además, las organizaciones, como expresiones organizadas del estudiantado que somos, nos entrelazamos estrechamente con la historia del movimiento estudiantil y hacemos parte de ella.

Pues, bueno, les contamos que nuestra historia se remonta a más de 30 años atrás, a finales de los años 70, esos años subsiguientes a la desaparición de la histórica Federación Universitaria Nacional (FUN) de los 60 –y resonancia de otros procesos, muchos años antes–, cuando las banderas de ¡A estudiar y luchar! empezaban a mostrarse como factores de agitación y concientización en las universidades. En aquellos años, el Movimiento Estudiantil reflexionaba profundamente sobre cómo dejar de ser un bafle de resonancia de los conflictos sociales colombianos, para pasar a constituirse como uno nuevo, desde el sector estudiantil y de la mano del pueblo. Así que somos también producto de esa gran discusión en la que se debatía intensamente acerca del papel del Movimiento Estudiantil y de cada uno de nosotros, de cada una de nosotras, como estudiantes, en el proceso de transformación social.

Por todo ello, afirmamos que, como expresión política, somos resultado de una corriente de reagrupación y reconstrucción. De reagrupación, como expresión organizada permanente, como experiencia de vivencia colectiva, como escuela de formación que ha buscado desde sus comienzos ser centro de agrupación política de estudiantes que entienden la necesidad de ir mas allá de la lucha reivindicativa del Movimiento Estudiantil, que buscan traspasar los muros de las universidades y colegios para fundirse con el pueblo. De reconstrucción, porque nos consideramos hijos e hijas de una doble tendencia a la unidad y la rectificación; a la unidad, porque desde nuestros comienzos hemos entendido la necesidad de constituir una gran organización política que recoja la línea política a la que nos adscribimos; y de rectificación, como expresión no sólo de una concepción particular hacia el trabajo estudiantil sino también como foco de preocupación por la Colombia que buscamos. ¿Y cómo conseguir estos propósitos? Rompiendo con viejas fórmulas y corazas que solían presentarse como camisa de fuerza de la revolución en Colombia.

Nuestra historia y nuestra línea política, como expresión organizativa, se adscriben firmemente a la tendencia guevarista en el país, que recoge creativamente las experiencias, vivencias y enseñanzas del Che Combatiente, síntesis del marxismo latinoamericano, y las funde con las banderas y las luchas de José Antonio Galán y Camilo Torres Restrepo en Colombia. Esta adscripción implica, además, que luchamos por un proyecto político específico: la Liberación Nacional y la construcción del Socialismo en Colombia.

Como quintaesencia de esta línea política y de esta tendencia guevarista, levantamos como consigna central ¡A estudiar y luchar por la liberación nacional! Buscamos tener claridad acerca del proyecto político al que con amor y dedicación le entregamos sonrisas y suspiros, pero, además, convencidos de que ser estudiante y ser revolucionario no es excluyente sino todo lo contrario, convergente; convencidos de que estudiar y luchar son más que unos verbos que expresan acciones determinadas que necesariamente se desarrollan en lugares y momentos diferentes, entrelazándose, encontrándose y complementándose.

Para nosotros, para nosotras, como estudiantes, tales asuntos tienen un momento y un lugar concretos: aquí y ahora, en el aula y en la calle. Buscamos recoger esa voz a veces silenciosa, tímida o airada del estudiante ‘corriente’, descubriendo nuevos canales, mejores rumbos, más amplios horizontes; procurando, en fin, soluciones alternativas y concretas para reivindicar lo nuestro, lo que nos corresponde y pertenece como estudiantes; para reencontrar nuestra lucha con el torrente obrero y popular que en campos y ciudades, poco a poco, inunda a la patria de un futuro soberano y digno.

Entonces, ¿qué hacemos los muchachos y las muchachas de Rebeldía Estudiantil Organizada? Pues, como veníamos contándoles, somos estudiantes que viven y sienten que la escuela, tal como existe, no corresponde al país que queremos; no responde a las necesidades del pueblo pobre y la clase trabajadora, a las necesidades de aquellos y aquellas que todo lo hacen y nada tienen. Decidimos organizarnos como fuerza colectiva que busca proponerle algo al estudiantado, y asimismo a nuestro pueblo luchador y rebelde: sí es posible cambiar el mundo; sí es posible la lucha organizada por aquel país de nuestros sueños; sí es posible que, como estudiantes, nos acojamos al pensamiento del Che Combatiente cuando invitaba al pueblo a romper las barreras que lo separan de la Universidad, haciéndola suya, del tamaño de sus necesidades y esperanzas.

¿Qué es, entonces, lo que queremos decirles? Pues, precisamente que, como organización, como estudiantes rebeldes organizados, somos un centro de agrupación, un espacio colectivo en el que buscamos hacer realidad todo esto; que somos el espacio en el que, como un liberador grito atronador de batalla, debe resonar el ¡A estudiar y luchar! Y lo fundimos como una sola cosa, como un cuerpo organizado de rebeldes militantes que construyen compromisos y aportes a la transformación radical de la sociedad, un objetivo que incluso debe sobrevivir a nuestro tránsito estudiantil y prolongarse en los lugares sociales que señalen, que muestren nuevos roles.
Miércoles, 24 Marzo 2010 17:29

Tú también puedes ser un escritor

La escritura es un oficio poco estimulado entre las nuevas generaciones. Pero soltar la mano es factible. Aquí, una motivación.
 
La literatura necesita nuevos escritores, gente joven con nuevas ideas pero sin olvidar los logros, los estilos y las corrientes que han dejado los consagrados. Se requieren jóvenes escritores con imaginación, que quieran tomar el reto de estar frentea la hoja en blanco para darle una forma lteraria. 
 
No es necesario estudiar una carrera determinada; ni la literatura ni el periodismo ni la antropología, entres otras carreras, son requeridas ni obligatorias para tener la sensibilidad necesaria para escribir. De ejemplo podemos tomar a Ernesto Sabato, que estudió en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas y logró un doctorado en Física; luego, gracias a una beca, realizó trabajos investigativos sobre radiaciones atómicas en los Laboratorios Curie en París, sí, los que descubrieron el radio y el polonio. Escribe grandes novelas como El túnel, Sobre héroes y tumbas, Abaddón el exterminador y Antes del fin. O también a Antoine de Saint-Exupéry, aviador que escribió El principito, entre otras obras. Tampoco es condición indispensable escribir novelas extensas, como Los miserables del Víctor Hugo o el Ulyses de James Joyce, de más de 900 páginas. No. Eso no es necesario. Puedes escribir un cuento tan corto como el que se considera el más corto del mundo, El dinosaurio, de Augusto Monterroso, y que quiero compartirlo con ustedes: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
 
Ya no tienes excusa por la extensión. Ahora pondrás como pretexto que la literatura es sólo para hombres. Si piensas así, estás equivocada. Voy a ponerte sólo algunos ejemplos: Emily Brontë, autora de Cumbres borrascosas; Marguerite Duras, de El amante; y, para no ir tan lejos, Doris Lessing, galardonada en 2007 con el Premio Nobel de Literatura, de quien se destacó El cuaderno dorado. Y si deseas una de las nuestras, nombro a Laura Restrepo, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2004, con su Delirio. 
 
Quizá con esto resuelto, podrás argüir que un impedimento es la edad. Tampoco lo es. Porque Edgar Allan Poe publicó por primera vez a los 18 años con Tamerlán y otros poemas, pero Miguel de Cervantes Saavedra, escribió La galatea, su primera novela. a los 38 años. Puedes escribir desde la edad que desees, siempre que tengas algo para contar y compartir. El estilo lo impones tú. Puedes hacer desde un cuento hasta una novela sin necesidad de especializarte ni en lo uno ni en lo otro. Te cito un ejemplo: el colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez 1982 escribió Doce cuentos peregrinos, Los funerales de la mama grande, Ojos de perro azul, todos ellos cuentos, y también La hojarasca, El amor en los tiempos del cólera, Del amor y otros demonios, El coronel no tiene quien le escriba y la que está considerada como su obra cumbre, Cien años de soledad, todas novelas, entre muchas otras. Otro caso: Orhan Pamuk ha hecho ocho novelas y recibió el Nobel de 2006; o un cuentista consumado como fue el argentino Jorge Luis Borges. No es si no que te atrevas. 
 
También puedes optar por la poesía, como el chileno Neftalí Ricardo Reyes, conocido como Neruda, a quien también le fue otorgado el Nobel en 1971 y de quien se destacó su Canto general. Ahora sí creo que no tienes pretexto para hacerlo. Ya puedes ver que no hay límites, porque puede escribir lo que desees, desde cuentos cortos, ensayos, poesía, hasta tragedias como las de William Shakespeare. Y por qué no filosofía, como Platón, Descartes, en fin; o novelas extensas. Tienes muchas herramientas y ningún pretexto. Ya puedes empezar; tomar todos los géneros artísticos y literarios para hallar tu propio camino.
 
En Colombia, en los últimos dos años, han comenzado a premiar a jóvenes estudiantes y maestros en concursos de cuento, y, aunque esto no es suficiente, todo depende de jóvenes como tú. ¡Ánimo! Claro que creo que no faltará alguno que otro consejito para que llegues a ser tan grande o mucho más que uno de los que ya te mencioné, y que, si siguiera con los nombres, nunca terminaría porque hombres que han dejado enseñanzas a la humanidad hay tantos como granos de arena en el mar. 
 
El primero: debes leer, leer y leer, mucho, de lo contrario no podrás ni tan siquiera remedarlos. Ese no es un pretexto, porque en Bogotá se han creado puntos estratégicos en los cuales puedes conseguir libros prestados, además de que hay bibliotecas que ya muchos han olvidado. Ese es mi primero y más grande de todos los consejos y el de todos los escritores. Si quieres llevar tu imaginación a lugares aún insospechados por el hombre, no debes olvidarlo jamás. El segundo: escribir. Debes hacerlo todos los días. Puedes escribir media cuartilla sobre lo que te sucedió en el colegio, en la universidad, en tu trabajo, o lo que quieras plasmar en esa hoja en blanco a la que debes darle forma literaria. La escritura es un oficio que encuentra su perfección con la práctica. El tercero: ser disciplinado tanto con la lectura como con la escritura. Con eso solucionado, y si perseveras, podrás obtener igual o mayor reconocimiento que alguno de los escritores ya mencionados. 
 
Espero que antes de terminar la lectura de este artículo ya hayas ido a pedir un libro prestado a la biblioteca y estés listo para escribir la primera media cuartilla de hoy. ¡Ah, y no olvides entregar el libro, porque otros también desean leerlo, al igual que tú!
Publicado enEdición 155
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