Martes, 23 Junio 2015 06:43

Mejor prevenir que castigar

Mejor prevenir que castigar

El censo indica que existen unos 23 millones de brasileños cuya edad se sitúa entre los 15 y los 18 años. Es decir: un 10 por ciento de la población total. De esos 23 millones, unos 23 mil se encuentran recluidos en "unidades socioeducativas", o sea, centros de supuesta recuperación, luego de haber cometido delitos de toda gama. Eso corresponde a 0,01 por ciento del total de adolescentes brasileños. Un porcentaje ínfimo.


El número no significa, desde luego, que todos los que cometieron crímenes y delitos se encuentran recluidos. Al contrario: la mayoría está libre. Son cotidianos los casos de menores de edad que cometen delitos de variada gravedad, son llevados a los tribunales especializados y luego de un par de horas vuelven a la calle.


El Estatuto del Niño y del Adolescente que está en vigor en Brasil es considerado por juristas de las más diversas tendencias como positivo. A partir de los 12 años, cualquiera que infrinja la ley puede ser responsabilizado. Al Estado corresponderá darles el apoyo y los medios para que se recuperen y vuelvan a integrarse a la sociedad.


Y es en ese punto que empiezan los problemas: la ineficacia de la acción de la Justicia y, muy especialmente, las condiciones en que los jóvenes delincuentes enfrentan en los centros de reclusión. ¿De qué sirve endurecer la ley, si la Justicia no cumple lo que le corresponde?


En las "unidades socioeducativas" los niños y jóvenes padecen de violencia de todo tipo. Son centros de reclusión donde conviven adolescentes de 13 años cuyo delito ha sido robar una cartera con otros, de 17, que cometieron agresiones violentas, pertenecen a bandas del narcotráfico o cometieron estupros. Las rebeliones son frecuentes y el castigo físico de parte de vigilantes, carceleros e instructores, pese a ser rigurosamente prohibido por ley, es parte imprescindible del cotidiano.


Disminuir la edad de imputabilidad de los menores delincuentes, en opinión inmensamente mayoritaria de juristas, es una manera de contemplar no sólo el conservadurismo de una sociedad poco dispuesta al debate del tema, como de reforzar la ausencia del Estado en el trato de los adolescentes y jóvenes de las amplias camadas menos favorecidas –para no decir directamente abandonadas– de la sociedad.


En Brasil, un adolescente –principalmente un adolescente pobre– no cuenta con educación, con asistencia médica, con acceso al entretenimiento y a la cultura, al deporte, a nada que lo ayude a prepararse para el futuro.


Y ahora, en vez de suplir esas fallas inadmisibles del Estado, lo que se propone es un Estado punitivo, que criminalice a las víctimas de ese abandono. Más que prevenir, punir.

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Jueves, 21 Mayo 2015 06:25

Extasis

Extasis

Según muestran quienes consumen éxtasis, esta sustancia va al lugar que en otros tiempos ocupaba el alcohol. Sirve de válvula de escape frente a las presiones y sirve a los hombres para enfrentarse a las mujeres, que son, como dice Lacan, su hora de la verdad. Pero el éxtasis no sirve para salir de la impotencia. Claro que hay diferencias. En principio, en los efectos. Las bebidas alcohólicas pueden animar a que los hombres se traben en lucha cuchillo en mano, mientras que los consumidores de éxtasis establecen otro tipo de relaciones. Durante la década del '70 algunos terapeutas de pareja la entregaban a sus pacientes antes de las sesiones y constataban una disminución de la hostilidad entre los integrantes de la pareja.


El éxtasis es una droga también conocida por su nomenclatura química: MDMA (metilenedioxiNmetilanfetamina). Fue apodada en un principio Adán en honor al ser primigenio que habitaba en el Paraíso; también se la llama XTC. En la Argentina se la designa éxtasis, por suponer que el término se aproxima al efecto que causa. Es quizás el miembro más relevante de la nueva generación de sustancias que alteran la mente, emparentada con los psicodélicos; pero, comparada por ejemplo con el LSD, genera efectos que resultan más predecibles. Lo que hoy no resulta predecible para el usuario es si lo que se consume es efectivamente éxtasis.


La MDMA fue aislada en 1912, accidentalmente, por el laboratorio Merck, que nunca la comercializó. La CIA la probó como "droga de la verdad". Fue dejada de lado y reflotada por el ejército norteamericano. La primera comunicación científica fue realizada por un químico investigador estadounidense llamado Alexander Shulgin, en 1976. Los psiquiatras norteamericanos la usaron hasta que la policía antinarcótica norteamericana decretó que carecía de uso médico.


En 1975 la policía allanó un laboratorio de anfetaminas en el centro de Inglaterra y encontraron una droga que no pudieron identificar, ya que la MDMA, derivada de la anfetamina, aún no estaba incluida en la Ley de Consumo Inadecuado de Drogas, que fue modificada recién en 1977 para incluir cualquier derivado de las anfetaminas. Por 1987 la juventud obrera de Inglaterra comenzó a celebrar fiestas en Ibiza. Utilizaban música con un ritmo inductor de trance que hoy conocemos como electrónica. Las fiestas se extendieron a toda Inglaterra para difundirse luego a otros lugares del mundo, y el MDMA se convirtió en la droga de moda.


El uso recreativo del éxtasis había aumentado de una forma inu- sitada hasta que sobrevolaron fantasmas en torno de su peligrosidad, a partir de posibles efectos en el cerebro. Se prohibió en los Estados Unidos, luego de demostrar que provocaba daño cerebral en ratas. En humanos, las autopsias de los primeros casos fatales luego del consumo revelaron que se trataba de ataques al corazón debido a las altas temperaturas de los clubes, el baile ininterrumpido y la deshidratación. Entre 1989 y 1995 se contabilizó la muerte de alrededor de 80 jóvenes. El éxtasis, más que las anfetaminas, interfiere con el mecanismo termorregulador del cuerpo y hace aumentar la temperatura corporal, incluso si quien lo consume está relajado; al combinar la droga con la alta temperatura de los ambientes, se producen muertes. Al parecer, en los clubes donde esto aconteció habían cortado el agua de los baños para vender más bebidas.


Una de las funciones principales del éxtasis es potenciar la empatía; se dice que su primer distribuidor quiso darle precisamente ese nombre: empatía. Es por eso que muchos sujetos recurren a ella para poder entrar en la vida social; no podemos hablar, como para el alcohol, de un goce cínico (ver nota aparte). Hay quienes recurren al éxtasis por su reputación de afrodisíaco, que Antonio Escohotado señaló como infundada. Podría provocar lo que se nombró irónicamente como el "síndrome del matrimonio instantáneo": Britney Spears se casó en Las Vegas, en 2004, con Jason Allen Alexander, un viejo amigo, y la boda duró 55 horas antes de anularse. Si bien es verdad que provoca una suerte de desnudamiento emocional, también lo es –señala Escohotado– que la libido tiende a desgenitalizarse, en términos de una fusión sentimental.


"No me importa nada"


Algunas viñetas clínicas permiten ilustrar la función que esta droga puede llegar a cumplir en la subjetividad moderna. Un sujeto entró en el mundo de las drogas para de- safiar a la muerte, sin saber que, en verdad, la buscaba al identificarse con su madre fallecida. Afirmaba que era como si le dijera a la muerte "¿Por qué no me llevás a mí?". Más que una provocación era una demanda dirigida al amo absoluto hegeliano. Además el éxtasis le permitía ubicarse de otro modo con sus dificultades en el trato social, particularmente en su relación con las mujeres. Ahora se sentía un ganador, afirmaba que lograba salir de la impotencia; pero la impotencia aparecía con otra modalidad: le resultaba imposible eyacular; se animaba, pero no lograba salir de la impotencia. Este es un efecto muy común de la droga. El dejó de drogarse cuando descubrió que no quería morirse. Dejó de desafiar a la muerte pero fue entonces cuando consultó, por qué ahora la muerte lo desafía a él. Padece un terror a morirse, bajo el formato de ataque de pánico; considera que se trata de la venganza de la Parca. Lo sacará de esta posición comenzar a cursar el duelo por la pérdida de la madre.


Este tipo de testimonio es habitual en la clínica hoy en día. Alguien logra salir de su vida monótona gracias a las fiestas donde consume éxtasis; sin embargo, "todo lo bien que la paso una noche implica tres días de pasarla mal". Las cuentas no le cierran, pero se anima, sale de cierto aburrimiento, y puede pasarla bien con una mujer sin caer en la eyaculación precoz, pero el inconveniente nuevamente pasa a ser la dificultad para eyacular.


Otro sujeto se refirió a una pastilla conocida como Mitsubishi, que supone que se trata de éxtasis mezclado con heroína, diciendo que la sensación era la de poder todo, pero se sentía invadido por una especie de violencia. Luego la fatiga, una fatiga mortal que le impedía volver al trabajo.


Otro encontraba en las pastillas la felicidad, pero también le daba lugar a una gran ira. Todo quedaba a flor de piel: podía expresar todo. Pasaba de cierta inercia a llevarse todo por delante. Podía encarar a una mujer, empezaba sus relaciones muy bien predispuesto, pero la violencia se iba apoderando de él, hasta descontrolarse. Una causa judicial detuvo su recorrido. Pudo parar porque, según su decir, algo le vino de afuera. La droga le permitió salir del encierro, pero ese freno que antes sentía que tenía adentro, lo buscaba afuera.


Finalmente, el caso de un hombre que se rehusaba a crecer, lo cual nos permite ubicarlo en lo que Lacan denominó "el reino del niño generalizado", reino en el que suelen habitar quienes viven intoxicados. Afirmaba que el éxtasis le hacía ver las cosas de otra manera, más suelto. Aislará una expresión: "No me importa nada", negación que será interpretada reconociendo una vida vacía, donde la nada imperaba y lo arrastraba hacia un vacío desolador.


Falsa amistad


Hoy es frecuente que a la persona no le alcance con recurrir a un solo tóxico. Hay quienes, aun conociendo las advertencias al respecto, consumen alcohol y éxtasis, pese a que ha habido desenlaces fatales; es común que, luego de pasado el momento trágico, las precauciones se disipen. Parecería que en cada época se ponen de moda determinadas sustancias con sus diferentes efectos, que incluso tienen su particularidad en cada sujeto, pero suele ocurrir que respondan a cuestiones estructurales. Ya en 1906, Karl Abraham, en su artículo "Las relaciones psicológicas entre la sexualidad y el alcoholismo", planteó que hay hombres que se aficionan al alcohol porque les proporciona un sentimiento de hombría. Sin embargo, el alcohol no sólo destruye la sublimación de los impulsos sexuales, sino que también muchos alcohólicos padecen de impotencia. Por eso Abraham dice que el alcohol es un "falso amigo". Los sujetos que recurren a él porque creen ver aumentada su virilidad, ya que les da una sensación de poder sexual, en cambio resultan despojados de ese poder. Sin embargo, generalmente no reconocen el fraude, continúan atados al alcohol, identificándolo con su sexualidad. De esta forma, el alcohol se convierte en un sustituto de la sexualidad misma. El alcohólico pasa de usar la bebida en un momento previo, a fin de desinhibirse, a jugar todo su goce en relación al alcohol. Es parecido al caso del sujeto para quien mirar al objeto sexual pasa de ser un escalón previo al acto sexual a convertirse en la finalidad misma y se contenta con mirar. Abraham supone que el aumento de los celos que se observa en muchos casos de alcoholismo se da precisamente a causa de la impotencia que el sujeto padece, esa impotencia de la que procuró escapar y que reencuentra en el estado de embriaguez.


Aquello que Abraham denomina "falsa amistad" refiriéndose al vínculo de alguien con el alcohol, está en la misma línea del comentario de Escohotado al señalar la "infundada reputación de afrodisíaco" del éxtasis. Con esta última droga, los sujetos se encuentran más predispuestos a vincularse socialmente; hombres y mujeres se acercan con mayor facilidad. No podemos hablar de una posición cínica como en algunos modernos alcohólicos. Sin embargo, en el fondo, la dificultad para establecer un encuentro está presente; sólo bajo los efectos de una sustancia se propicia el acercamiento, y el goce sexual queda postergado. Lo estructural radica, entonces, en esa dificultad para establecer un encuentro entre los sexos. El mercado y las modas producirán diferentes sustancias para solucionar un problema que, si bien no tiene solución, puede encararse por otra vía donde el deseo y el goce no resulten ya tan inconciliables.


* Texto extractado de El silencio de las drogas, de reciente aparición (ed. Grama).

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Los jóvenes de Latinoamérica se debaten entre el desempleo y la informalidad

Recientemente la OIT presentó un informe sobre el trabajo juvenil en América Latina, en el que muestra la penosa situación de informalidad laboral y desempleo que padecen los jóvenes de esta región (13% en promedio), muy superior al desempleo de los adultos; y analiza las políticas que han aplicado los diferentes países para contrarrestar este flagelo.

El estudio, titulado Juventud e informalidad: formalizando la informalidad juvenil. Experiencias innovadoras en América Latina y el Caribe, revela que en América Latina hay 108 millones de jóvenes entre los 15 y 24 años de edad, y de ellos apenas un poco más de la mitad están empleados.

Destaca que la economía latinoamericana ha mejorado, y con ello también las oportunidades para sus habitantes. Pero esta mejoría no es evidente para los jóvenes. "Estamos ante la generación más educada que hayamos tenido, en países donde la pobreza se ha reducido, pero estas mejorías no son evidentes para los jóvenes que salen en busca de un empleo digno, dice Elizabeth Tinoco, directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe.

Los empleos que consiguen los jóvenes son mal remunerados, inestables y con malas condiciones laborales. Unos 27 millones de jóvenes tienen que conformarse con estos empleos precarios, los únicos que se les ofrece. Además, una vez los asumen tienen dificultad para salir de ellos.

Lo preocupante, anota Tinoco, es que la falta de empleos y la condición precaria de estos puede tener repercusiones sociales, económicas y políticas, y alterar la gobernabilidad de los países. Los jóvenes en Latinoamérica no están siendo bien aprovechados por la economía y cerca de 20 millones de ellos prefieren quedarse en sus casas sin ocupación ni estudio. Los llamados Ni-ni.

El estudio revela la tasa general de informalidad en la región es del 47%, teniendo en cuenta todos los trabajadores, cifra que aumenta en los trabajadores de menores ingresos, donde esta tasa puede llegar al 75%.La tasa de informalidad específica para jóvenes supera el 55%. Para 2013 la mayor informalidad en el trabajo juvenil se presentó en Perú, Guatemala, Paraguay y Honduras, donde 8 de cada 10 trabajadores jóvenes se empleaban en la informalidad. Y el que menor informalidad tuvo fue Uruguay: 33%.

Los jóvenes que trabajan en la informalidad tienen menos beneficios que los empleados de otros grupos de edad que realizan los mismos trabajos. En promedio los jóvenes trabajadores informales son menores un año en edad que los formales, tienen dos años menos de educación, viven menos en zonas urbanas y se ubican en los hogares más pobres. El 9,3% de los trabajadores jóvenes que están en la informalidad reciben menos de 2,5 dólares al día.

En cuanto a la permanencia de los jóvenes en sus empleos informales, el estudio analizó 4 países: Brasil, Méjico, Argentina y Chile, en los que durante un año se midió el porcentaje de los trabajadores jóvenes en la informalidad. En México el 57% de ellos permaneció al año siguiente, en Argentina el 50%, en Brasil el porcentaje que se mantuvo en la informalidad fue más bajo: 35%, y en Chile 19%.

 

Qué están haciendo los gobiernos

 

El estudio de la OIT visibiliza los esfuerzos y las intervenciones de los gobiernos para reducir las tasas de precariedad y desempleo juvenil; esfuerzos que son muy recientes y no han sido aún objeto de evaluaciones para analizar su efectividad. Asimismo afirma que la efectividad de las intervenciones es más robusta cuando se combinan varias políticas públicas.

Según este estudio, en materia de políticas de formalización laboral de los jóvenes, las intervenciones de los gobiernos son de tres categorías. Una primera corresponde al fomento de incentivos a las empresas que creen puestos de trabajo formales, como son los subsidios para el desarrollo o expansión de negocios y del empleo, y los programas dirigidos a aumentar las calificaciones de la fuerza de trabajo.

La segunda categoría tiene que ver con iniciativas dirigidas específicamente a formalizar trabajos y unidades informales, como son los regímenes de "blanqueo", los esquemas de inspección laboral y el apoyo a la formalización de micro-negocios de baja productividad.

Y una tercera categoría agrupa las iniciativas de extensión de coberturas sociales a trabajadores informales, aún sin la formalización de su puesto de trabajo, como son los programas de protección social del tipo prestaciones por desempleo, cobertura de servicios de salud y protección a la maternidad.

En algunos casos, bajo una misma iniciativa, se pueden identificar componentes que abarcan más de una de las anteriores categorías, es decir, pluralidad de instrumentos detrás del mismo objetivo de formalización. La mayoría de esas iniciativas las han aprobado los congresos de los distintos países, pero hay otras que son producto de decretos de gobiernos locales.

 

Cómo está Colombia

 

Nuestro país no es la excepción en relación con la problemática de desempleo e informalidad laboral juvenil en América Latina. Según las cifras más recientes del DANE, la tasa de desempleo juvenil es del 16%, es decir 7,1 puntos porcentuales arriba de la tasa de desempleo global del país, que en el pasado mes de marzo fue de 8,9%.

En cuanto a informalidad, mientras la tasa de informalidad para las 13 áreas es del 48,3%, la tasa de informalidad para los jóvenes es mucho mayor. El estudio de la OIT la calcula en 64%, lo cual va en detrimento de sus condiciones de vida, pues muchos de ellos no tienen seguridad social ni prestaciones. El 30,5% de los jóvenes colombianos trabajan como cuentapropistas, que en su mayoría son trabajos informales.

En lo relativo a salarios, los jóvenes colombianos que tienen un empleo formal aproximadamente duplican en salario a los que trabajan en la informalidad. Y en el tema de seguridad social en salud, el porcentaje de los jóvenes informales que están asegurados es mínimo: entre el 12% y 16%.

En Colombia hay 5 sectores de actividades priorizados por el gobierno nacional, a través de la estrategia Colombia Formaliza, para mejorar la generación de empleos: comercio, construcción, transporte, restaurantes y hoteles, y servicios.

Veamos:

 

 

El estudio resalta que el gobierno colombiano ha emprendido acciones para disminuir el desempleo en todos los grupos etarios. Para el grupo de los jóvenes específicamente menciona la "Ley de formalización y generación del empleo" (Ley 1429 de 2010), los programas de emprendimiento y los de formalización de empresas.

También resalta la importancia del diálogo social, como herramienta para aportar a la construcción de mejores relaciones entre las políticas nacionales y los programas locales para mejorar la situación de los jóvenes.

Plantea que debe haber una mejor sistematización de los programas y políticas, a fin de que los beneficiarios tengan mejor acceso a la información y de esta manera las políticas públicas tengan un mayor impacto.

Finalmente, resalta que las políticas públicas para abordar el tema de desempleo e informalidad juvenil deben ser pertinentes, y para ello deben estar respaldadas con investigaciones y conocimientos previos.

 

El informe completo se puede ver en:
http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_362579/lang--es/index.htm

Publicado 16 de mayo de 2015.

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Sábado, 14 Marzo 2015 07:52

"Somos ricos porque ellos son pobres"

"Somos ricos porque ellos son pobres"

"Sweatshop: moda barata de la muerte" consiste en un reality show que tiene como protagonistas a tres jovencitos noruegos de entre 16 y 20 años que viajan a Camboya. "Somos ricos porque ellos son pobres", concluyen luego de trabajar en una maquila 12 o 13 horas al día.

 


La prensa escrita no la tiene fácil cuando se propone realizar contenidos audiovisuales para Internet. Un camino es emulara la televisión tradicional en su versión más esquemática, es decir, emitiendo entrevistas en estudio durante horas. Hay muchos otros caminos y el Aftenposten, el diario noruego más vendido, eligió uno realmente extremo.


Sweatshop: moda barata de la muerte consiste en una serie de cinco capítulos de alrededor de diez minutos que tiene como protagonistas a Anniken Jørgensen, Frida Ottesen y Ludvig Hambro, jovencitos noruegos de entre 16 y 20 años. Los tres están vinculados a la moda de una u otra manera, tienen más ropa de la que necesitan, conocen de marcas y tendencias. Anniken, la más joven, tiene un blog "de estilo" bastante popular.
Los tres viajaron a Phnom Penh, Camboya, por un mes sin saber bien a qué. Los capítulos comienzan con un fotograma fijo en el que se lee "Sweatshop: Fábrica textil con salarios bajos y pésimas condiciones de trabajo. Están en países con mano de obra barata y cosen ropa tirada (sic) de precio para tiendas de moda de aquí".


Luego de una rápida bienvenida paseando por un mercado local, los muchachos van a conocer a Sokty, una camboyana de 25 años que vive en una casa "grande como nuestro baño". Entre incómodos y sorprendidos se enteran de que van a vivir como Sokty, con Sokty, en la casa de Sokty. Es curioso verlos a los cuatro durmiendo en el suelo. Vivir como ella incluye trabajar en una maquila 12 o 13 horas al día. Los tres rubiecitos se van quebrando a medida que pasan las horas. "Seguro que a ellos ya no les duele la espalda porque lo hacen todos los días", argumentan cansados luego de pasar unas horas cosiendo.


Le preguntan a Sokty si es feliz, ellos piensan que sí porque sonríe mucho, pero ella confiesa: "no, no soy feliz porque a mi familia le falta de todo".
En la maquila descubren que el trabajo es siempre el mismo, que no hay un "baño decente", que "me tengo que quedar acá hasta que me desmaye". Los desmayos en las maquilas son moneda corriente; en la primera mitad del año pasado hubo al menos mil desmayos, que obedecen al exceso de trabajo, las malas condiciones, la temperatura y también la pobrísima alimentación. "A este lugar nos dejaron entrar, imagínense lo que deben ser aquellos a los que no", dice Ludvig en el tercer capítulo.


Siguiendo las absurdas reglas del reality, los jóvenes deben sobrevivir con lo que ganaron trabajando. Tres dólares per cápita. Con eso deben invitar a comer a los nuevos amigos y lavarse los dientes (ya que la producción no tuvo mejor idea que sacarles el cepillo y la pasta). Deciden hacer las compras en un supermercado y allí descubren que un churrasco sale casi un dólar, una lechuga cerca de tres dólares, una coliflor un dólar con 74. Cuando llegan a la caja se ven obligados a devolver los cepillos de dientes o no comerán nada.


Sokty les enseña a comprar en el mercado: por un dólar compra comida para dos personas y para cinco días. "En Noruega esa comida alcanza apenas para la cena de tres personas", se asombran los participantes.


En una visita a un centro de ayuda a las trabajadoras textiles realizan entrevistas anónimas ya que las mujeres temen perder el trabajo. Allí conocen a una joven de 19 años, de la misma edad que ellos, que jamás pudo estudiar y cuya madre murió de hambre. Anniken exclama "¡no puedo más!" y se consuela pensando que al menos estuvo allí, que ya no desconoce la realidad. "Somos ricos porque ellos son pobres", entiende.


Ideado por Framtiden i Våre Hender (El futuro en nuestras manos), una Ong noruega independiente, y financiado por la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo, el programa fue publicado en el nutrido sitio de videos del Aftenposten (aftenposten.no/webtv).


La Ong ropalimpia.org mantiene una lista pormenorizada del vínculo de las grandes empresas con los proveedores camboyanos. Entre las que más lucran en el negocio está la sueca H&M, que es mencionada en el programa.
 A partir de la experiencia, Anniken pasó a ser una activista por los derechos de las trabajadoras explotadas y tras denunciar a H&M en varios medios, logró una entrevista de la que no salió satisfecha. El Aftenposten le prohibió mencionar a determinadas marcas al hablar del programa. "Es demasiado frustrante que una cadena de ropa tenga tanto poder como para asustar al diario más grande de Noruega", escribió en su blog (annijor.blogg.no).

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Jesús Martín Barbero: El saber hoy es un interface, es un saber colectivo

Jesús Martín Barbero es uno de los principales referentes de la comunicación y la cultura en América Latina, y en Europa. Doctor en Filosofía, nació en España pero desde 1963 vive en Colombia. Es de las mentes más brillantes que conozco. Y la más joven y actual. Tuve la oportunidad (y el privilegio) de entrevistarlo en su propio escritorio en el 2012. Y a pesar de haber leído varios de sus libros y artículos, me volvió a sorprender la lucidez y claridad con que respondió a mis preguntas. Es de esas personas que puede mostrar una mirada diferente o más profunda de los temas que solemos leer o investigar. Uno cree que leyó todo de él y siempre tiene algo más, una vuelta más que sorprende, que interpela.


En esta oportunidad lo entrevisté para este artículo de El Monitor. Quise preguntarle, entre otras cosas, por la situación de la escuela y la educación. Pero, como es su costumbre, su larga respuesta hizo un recorrido que abarcaba no solo a la educación, sino a la sociedad en general, a la historia, a la familia y a los cambios que acontecen y nos atraviesan día a día. Es imposible no sentirse identificado con su relato. Uno de sus conceptos principales en relación al vínculo con los medios es el de reconocimiento, y justamente, eso se ve también en sus teorías, en sus respuestas, uno se reconoce en sus planteos. Habla de educación, de tecnologías, de cambios, del mundo digital y está continuamente hablando de uno, de lo cotidiano, de lo que nos pasa y de lo que nos preguntamos... Y lo hace de manera llana y con humor.


Hacia fines del año 2014, Jesús Martín Barbero estuvo en Buenos Aires, donde ofreció una conferencia en la sede de IBERTIC (OEI), a propósito de la celebración de los 10 años del programa de radio "Las otras voces", que conduce Silvia Bacher. El comienzo de su charla fue contundente: "Bienvenidos al caos". Sobre esa idea seguimos indagando en esta conversación.


Usted hace referencia a que estamos atravesando una vuelta al caos ¿qué significa eso?


Antes de que la religión y luego la Ilustración buscara ordenar nuestro mundo, vivíamos en el caos. En varias épocas hubo caos. Pero la ilustración buscó ordenar ese caos. Separó y discriminó. Surgieron las especialidades, las ciencias, que buscaron explicar y ordenar el mundo. Actualmente con los cambios que están aconteciendo, estamos volviendo al caos.


Hoy se están terminando las disciplinas separadas. Los saberes se mezclan. Se está reinventando la sociedad a partir de toda la diversidad que se hace visible en el planeta. La diversidad de narrativas, de sensibilidades, los jóvenes que crean y circulan sus creaciones. El mundo digital supone el fin de la hegemonía de la cultura letrada. Esa cultura que no era para todos. Nuestras culturas latinoamericanas son hijas de la cultura oral, la vida cotidiana es oral. Y la cultura digital viene a terminar con la preponderancia de la palabra escrita. Y así caen muchas de nuestras seguridades.


Y en este contexto de vuelta al caos, ¿cómo ve usted a la escuela?


Hoy día esa es una pregunta que se están haciendo la mayoría de las sociedades. En qué se está convirtiendo la educación cuando es justamente la relación con la lectura, la relación con los adultos, la relación con el saber, lo que está cambiando.


Entonces es una pregunta muy gorda, muy ancha, muy difícil de responder. Hace poco di una conferencia en la primera Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes en Manizales (Colombia), y la llamé con un título muy extraño, pero que le gustó mucho a mi amigo Omar (Rincón) y por eso me lancé y lo dejé: "Infancia y juventud: de criaturas del tiempo a nómadas del espacio". Antes la infancia y la juventud eran pequeños estadios de tiempo. El adolescente era un pobre diablo que era un niño que no era mayor pero ya no era niño. No era joven pero ya no era niño. Se definía en términos de tiempo. La adolescencia era una etapa que había que pasar. Pero se decía que los adolescentes de hoy no crecen. Las únicas "no etapas" eran las de niño y anciano. El resto eran etapas, entre otras cosas: la adolescencia y después la juventud.


La juventud es, justamente, la edad que empezó a ser problemática. Hobsbawm planteó frente a todos los marxistas que el mayo del 68 fue la explosión de los días de juventud. Los jóvenes mismos transformaron la idea de juventud. Y tuvo que ver con la idea de bienestar euro norteamericana. Los jóvenes fueron beneficiados por esto. Antes la juventud era una etapa muy precaria y se transformó en una etapa mucho más disfrutadora. Sus padres tenían plata... La cosa cambió.


Entonces... más que hablar de cómo cambia o qué está pasando en la educación lo que tenemos que tener presente es que lo que está cambiando es la sociedad. Y en la sociedad están cambiando los modos de leer, de escribir y de saber. Y si alguien lo ha planteado desde América Latina muy claramente ha sido Alejandro Piscitelli, porque es un hombre que trabajaba sobre formas de saber. La educación es uno de los lugares donde estalla esa vieja manera de entender las cosas. Pero es la sociedad la que está estallando.


¿Y qué lugar tienen las tecnologías en esta transición?


Lo que yo planteo muy bestialmente es que las tecnologías no llegan la escuela como llegan los aparatos. Las tecnologías llegan a partir de las sensibilidades. Las llevan puestas. Silvia Bacher fue la primera que se dio cuenta que la tecnología no son aparatos, son cambios en las sensibilidades, cambios con los papás, con la lectura, con la memoria. Es por todas estas cuestiones que el cambio en la educación no se puede entender solamente desde la educación. La gente joven habita en un mundo nuevo. El mundo digital no es mera tecnología. Volvemos a la oralidad, al caos. El futuro no está delante solamente, está en el pasado también. Se acabó la visión lineal del que todo era para bien, de la idea de progreso. El saber hoy es un interface, es un saber colectivo. El mundo digital no es una tecnología invasiva, es colaborativa, y exige colaboración. Hay un nuevo modo de estar juntos. Como el saber de las brujas que era un saber colectivo. La metáfora actual es la de la interface: entre el saber legitimado y el saber de la experiencia social. Conocer es inventar, no es la repetición disfrazada.


Por Belém Igarzábal, directora del Área Comunicación y Cultura de FLACSO Argentina.


(Tomado de El Monitor, Argentina)

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En Bogotá no para el asesinato de jóvenes

La acción criminal contra los jóvenes no encuentra límite en Bogotá. Durante el año 2014 los sicarios asesinaron 215, de ellos 72 en la localidad de Ciudad Bolívar.

Los informes de la Policía y otras instituciones de control reportan estos crímenes, entre otros factores, como venganza o control del territorio –dominio de 'ollas'. La sensación que generan los mismos hechos entre amplios sectores juveniles, en el conjunto urbano como en la localidad en cuestión, es de zozobra y temor a ocupar las calles.

En efecto, un informe de estos organismos describe así esta realidad: "A lo largo del 2014 se presentaron 215 asesinatos por sicariato que tuvieron relación directa con el posicionamiento del microtráfico en barrios de 6 localidades: Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Bosa, Usme, Engativá y Suba respectivamente cuya causa principal fue la venganza1", y continúa "[...] los conflictos [...] se presentan entre los poderes mafiosos por testaferrato y disputa minera de territorios luego de la muerte de Víctor Carranza".

Asesinatos y violencia que desune. No es extraño, por tanto, la desconfianza reinante entre jóvenes en distintos barrios populares de Bogotá. No es casual el temor. Y éste, además de la desunión y la demanda de más presencia policial, cámaras de control, alarmas, cuadrantes de seguridad, etcétera, hace parte de las pretensiones y de los logros de quienes temen la protesta juvenil, sectores del poder colombiano que desde siempre han estimulado el consumo de alcohol o de sustancias psicoactivas por parte de los potenciales rebeldes. Aunque suene extraño esto es así. Lo fue en Estados Unidos donde con ello controlaron la rebeldía negra en los años 70 del siglo veinte, y lo es entre nosotros donde este tipo de consumo desune, individualiza, confronta, impide que miles de jóvenes centren su rabia en contra de quien les niega un presente de realizaciones.

Estos sectores, como es público, muestran a diario su eficiencia, a través de los reportes de los grandes medios de comunicación, con informes de capturas de jíbaros, el eslabón más frágil y menos importante de la cadena.
Silencio cómplice y acción policial ineficaz. Es conocido en cada barrio el lugar donde está ubicada la olla, pero también es público que en muchas partes sus controladores pasan "la mordida" para que no los persigan. Y todo sigue igual: drogadicción y mercado; juventud y criminalización; acciones delictivas menores e informes constantes de los medios oficiosos de comunicación que recrean la inseguridad ciudadana, ambientando la necesidad de mayor presencia policial y mayor control social.

Duda. El diagnóstico de los asesinatos sucedidos durante el 2014 en Bogotá difiere de un informe privado firmado por Carlos Mario Perea2, construido a partir de un seguimiento de los homicidios cometidos en la ciudad durante 6 años, que indica lo siguiente:

Número de homicidios según tipo de circunstancias. 2005-2011

Fuente: Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Cálculos nuestros.

Es decir, la problemática que padece la juventud no está reducida al consumo y mercadeo de psicoactivos sino que es más amplia y compleja. Al asesinato que los afecta, está determinado por circunstancias de distinto orden, que evidencia que este fenómeno es un mecanismo de control social y que detrás del mismo está la disputa por la misma ciudad. Es decir que con el asesinato, la violencia urbana, se instala una dinámica de control con la cual intimidan, desunen, criminalizan. Y en ese proceder los barrios populares son algunos de los lugares predilectos para operar. El desplazamiento interurbano, como efecto de las rivalidades desprendidas de esta realidad, es otro efecto y manifestación de esta disputa territorial y de este control social.

¿Por qué los barrios populares? Porque en ellos habitan infinidad de desempleados, de inconformes, de rebeldes sin causa, de jóvenes a los cuales el sistema les niega un presente digno. Jóvenes sin futuro, "carne de cañón" de un sistema social inhumano; jóvenes a los cuales hay que impedirles que lleguen a encontrar causa para esa rabia acumulada producto de negaciones y más negaciones. Estamos ante el asesinato como mecanismo de control social, el cual puede tener un primer asidero en la disputa por el comercio de narcóticos pero cuya explicación supera esta realidad.

Para jóvenes pobres: reclutamiento forzoso

Tal realidad también cubre al reclutamiento de jóvenes como fuerza bruta para el Ejército Nacional (ver recuadro), factor ilegal pero que continúan realizando dentro de los sectores populares. Jóvenes humildes, muchos de ellos soporte económico para los adultos de sus hogares, los mismos que por décadas han surtido de "materia prima" a los defensores armados del régimen, así como surtido de "clientela" a las cárceles, otro de los mecanismos de control, colmadas, como lo reconoce cualquier desprevenido, por jóvenes de los sectores populares. Cárceles que, como lo puede reconocer cualquier penalista o estudioso del factor humano, no revitaliza al infractor de las normas vigentes sino que lo destruye, lo convierte en una pieza más del engranaje del crimen, el mismo que como rueda sin fin sirve para hacer más efectivo el control social. Hay que reproducir el miedo, el deseo de protección, pero también hay que reproducir a los potenciales criminales.

Como es vivido, conocido y padecido, lo único que realizan las fuerzas del orden -que más parecen las fuerzas protectoras de los ricos- ante el creciente número de denuncias, son consejos de "seguridad" donde quieren que la misma población ejerza de policía. Buscar la fiebre en las sábanas, esta parece ser la lógica dominante pues las circunstancias estructurales que le dan piso a esta realidad ni siquiera son considerada: una sociedad que le niega el presente y el futuro a sus nuevas generaciones; una sociedad donde los negados de siempre no importan y por tanto son tratados como desechos, como excusa para el control social que garantiza la seguridad de los potentados de siempre.

1 Comunicado de prensa secretaría de gobierno.
2 Resituar la Ciudad: conflicto violento y paz. Instituto de estudios políticos y relaciones internacionales enero - abril de 2013.

Recuadro

Continúan las batidas ilegales en Bogotá

Caso Nº 1
Lugar: Arborizadora Alta Sector Sena (a media cuadra del Centro de Desarrollo Comunitario de la Secretaria Distrital de Integración Social Ciudad Bolívar).
Fecha: Noviembre 23 de 2014
Hora: Entre las 8 y 9 p.m.
Oficial: Ejército Nacional (vestidos de civil).
Procedimiento Ilegal: Durante el desarrollo de los hechos fueron reclutados 30 jóvenes por parte de militares vestidos de civil, quienes con ultrajes los subieron a un camión, el cual toma rumbo hacia el batallón de mantenimiento José María Rosillo, Calle 19 sur Nª 6 40, barrio 20 de julio. A pesar de que varios de los enrolados manifestaron ser estudiantes, la respuesta por parte de sus captores fue el silencio. El 24 de noviembre algunos de estos jóvenes fueron trasladados al batallón de la Avenida Jiménez, y uno de ellos, Santiago Quintero Pulido, estudiante de bachillerato, fue enviado a Saravena –Arauca– lugar en el que ha recibido maltrato físico (tablazos) y permanente maltrato verbal.

Caso Nº 2
Lugar: Corabastos
Fecha: Noviembre 4 de 2014
Hora: 8 a.m.
Oficial: Ejército Nacional
Procedimiento Ilegal: En la primera semana del mes de noviembre es detenido Kevin Alexander Chavarro Martínez citándolo para comparecencia de reclutamiento en el Distrito Militar Número 3 de Kennedy, lugar en el cual le realizaron una serie de preguntas y demanda bajo presión de los militares para firmar diversidad de documentos. A pesar de que en todo momento manifestó ser estudiante (colegio humanista Johann Kepler) y sostener económicamente a su familia, fue reclutado ilegalmente y enviado a Larandia, Caquetá.

Caso Nº 3

Descripción: El 28 de noviembre de 2014, hacia las 7 pm, el joven Jefferson Andrés Alemán Cortéz se encontraba en el sector de San Francisco, localidad Ciudad Bolívar, cuando fue abordado por militares y subido a un camión, en el cual fue llevado al Batallón del 20 de Julio. Al día siguiente José Alemán, su padre, fue a esa unidad militar para entregar documentos que soportan que su hijo es bachiller, los militares no prestaron ninguna consideración y les importó poco el alegato del progenitor. El sábado 29 de noviembre el joven fue enviado al batallón Ayacucho, allí estuvo hasta el 2 de diciembre de 2014 (5 a.m.) cuando lo enviaron a Saravena–Arauca, donde actualmente se encuentra en muy mal estado de salud: ha sufrido desmayos y maltratos permanentes por parte de los militares de dicho batallón. Jefferson Andrés no desea continuar allí y por lo tanto solicita su caso sea denunciado.

Publicado enEdición 209
Seis de cada diez desempleados en el mundo son jóvenes

La Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió que en el planeta el 60 por ciento de los jóvenes ni estudia ni trabaja, dato que refleja una de las tendencias más alarmantes del mercado laboral durante 2014.


Si desde la crisis económica de 2008 los índices de desempleo se dispararon en diferentes regiones del planeta, han sido los menores de 25 años los más afectados por esa situación, como demuestran las cifras expresadas en el informe Estado de la población mundial 2014.


De acuerdo con el reporte del Fondo de Población de la ONU, en todo el planeta hay 73,4 millones de jóvenes desocupados, cifra que representa casi un 40 por ciento del total de personas sin trabajo.


Tal situación se ve aún más agravada por la cantidad de menores de 25 años que se encuentran en puestos de baja calidad y mal remunerados, con contratos discontinuos e inseguros.


El leve repunte de la economía global parece insuficiente para retomar los niveles de empleo previos a la crisis, pues solo en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 16,3 millones de personas ha estado sin trabajo por más de 12 meses, el doble que en 2007.


Dentro de los 34 miembros de la OCDE, muchos de ellos países ricos, casi 45 millones de habitantes están en paro actualmente, 12,1 millones más que antes de la crisis económica.


El propio Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyas recetas son criticadas frecuentemente por la imposición de políticas neoliberales que están terminando con los derechos de los trabajadores, reconoció recientemente la existencia de una crisis laboral que tiene a 200 millones de personas sin laborar.


Nos encontramos ante una desgarradora crisis del empleo en todo el planeta con 200 millones de personas que buscan trabajo. Sepan que si todos los desempleados juntos formaran un Estado, serían el quinto país más poblado del orbe, señaló en octubre pasado la directora gerente del organismo internacional, Christine Lagarde.


Ante esa situación, corremos el peligro de quedarnos estancados en una nueva mediocridad de escaso crecimiento e insignificante creación de puestos, expresó la funcionaria tras llamar la atención, en particular, sobre el tema del paro juvenil.


En ciertas regiones, como el sur de Europa y el norte de África, ese fenómeno se ha transformado en un problema social crónico, apuntó.


La afirmación de Lagarde es evidente en varias naciones del llamado viejo continente, entre ellas España y Grecia, donde respectivamente el 53,8 y el 53,1 por ciento de los menores de 25 años se encuentra desocupado.


En el conjunto de la zona euro, el desempleo juvenil afecta al 23,2 por ciento de ese grupo generacional, datos muy superiores a los de toda la población, que en el bloque de la moneda común se ubica en 11,5 por ciento.


Según ha manifestado la canciller alemana, Angela Merkel, la región no es ahora mismo una tierra de futuro para los jóvenes, que sufren tasas de paro del 30 por ciento o el 40 por ciento, y tienen escasa confianza en encontrar un puesto de trabajo.


Para diversos especialistas, las causas de esa problemática, que no es exclusiva de Europa, se encuentran en la crisis iniciada en 2008, la cual llevó al retroceso de la actividad económica, la disminución del consumo interno y la interrupción de la inversión empresarial.


Las políticas de austeridad implementadas para revertir ese fenómeno, fundamentalmente bajo la presión de entidades como el propio FMI y el Banco Central Europeo, no han permitido reducir hasta ahora el déficit y la deuda pública, sino que, por el contrario, han llevado al aumento del desempleo, la precariedad y la pobreza.


Pero, según la OCDE, la crisis no ofrece todas las razones para explicar la baja recuperación que ha tenido el mercado laboral, pues tendencias a largo plazo como el envejecimiento poblacional y el aumento en las habilidades de los trabajadores también ha influido.


Así, el organismo destaca que la sobredependencia de los empleos temporales está dañando a las personas y a la economía, y advierte que el crecimiento de los salarios reales se ha desacelerado significativamente.
En su informe Perspectivas del Empleo 2014, la entidad señala que la recuperación sigue incompleta, y por ello advierte que el alto desempleo a largo plazo, al transformarse en un problema estructural, no será revertido automáticamente por un repunte del crecimiento económico.


Para que la creciente población del planeta tenga acceso al mercado laboral, deben crearse globalmente 600 millones de puestos antes del año 2030, advirtió un informe del Banco Mundial presentado ante los ministros de Trabajo y Empleo del grupo de las 20 principales economías del orbe (G-20).


De acuerdo con el estudio, los mercados en vías de desarrollo han tenido un mejor papel en la creación de nuevos puestos que los países desarrollados del G-20, pero en general la situación no inspira optimismo.


Si bien durante el año que concluye la región de América Latina y el Caribe mostró desaceleración económica con respecto a los años precedentes, eso no impidió que las tasas de desempleo continuaran bajando en los países del área.


De acuerdo con el Panorama Laboral de esta zona geográfica, presentado por la OIT, al término del tercer trimestre del año el nivel de paro era del 6,2 por ciento y debe cerrar 2014 en 6,1 por ciento, por debajo del 6,2 por ciento de 2013.


Estamos hablando de casi 15 millones de personas sin trabajo, precisó Elizabeth Tinoco, directora del organismo para América Latina y el Caribe.


Al mismo tiempo, el reporte de la OIT advirtió que la tasa de desocupación juvenil urbana bajó de 14,5 a 14 por ciento, pero sigue siendo entre dos y cuatro veces la de los adultos, al tiempo que el 40 por ciento de quienes no laboran en el área son jóvenes.


Pese a que durante 2014 el desempleo siguió el descenso registrado en años anteriores, la OIT llamó la atención sobre el hecho de que se están creando menos oportunidades laborales, lo cual podría reflejarse en los datos de 2015.


Según la entidad, durante los próximos 12 meses el índice de paro urbano se incrementará hasta dos décimas y podría llegar a 6,3 por ciento, lo que equivaldrá a la existencia de 500 mil desocupados más.
La región necesita casi 50 millones de empleos nuevos en los próximos 10 años para compensar el crecimiento demográfico, manifestó Tinoco, quien llamó a impulsar el crecimiento y la transformación productiva apoyando la inclusión económica y social a través del mercado de trabajo.
(Tomado de Prensa Latina)

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Dormir de noche es un privilegio de clase, no hacerlo un dolor de cabeza

Se dividen en dos grupos. Los que en sus días libres no pueden dormirse hasta ver despuntar el alba y los que se van a dormir a las 10 de la noche para despertar aunque sea dos veces a la semana a las 8, con la ilusión de seguir siendo normales. Son las y los estudiantes trabajadores de hoy. De sexo indistinto y de edad fija: entre 18 y 24 años. Obligatoriamente "bonitos", rasgos indígenas deslavados, cuando mucho un poco de ojos rasgados, seguramente no gordos, la gordura desagrada en un mundo de modelos anoréxicas. No tienen derechos laborales, en particular no saben que la jornada de 8 horas fue ganada hace cien años tras intensas luchas sindicales y que hasta la desregulation reaganiana en la década de 1980 nadie (nadie, nadie, nadie) podía siquiera imaginar que sería tan fácilmente revocada en la práctica por las patronales más diversas, desde las burocráticas, públicas y privadas, hasta los emprendedores más pujantes.

Los niños de la noche no son poetas, las niñas no son musas. Son meseras, cajeras, stuarts, hostess, sacaborrachos, cadeneros, gerentes, jefe de gerentes, bar tenders, DJ's, gerentes de música, jefes de cajeros, jefes de barra, lavalozas, chefs, secretarias de chefs, jefes de cocina, cocineros de fríos y cocineros de calientes: castas de jodidos desprovistos de tiempos naturales, trabajadores de bares, restaurantes y salones de baile. No hay más trabajo para los jóvenes.

Su tiempo personal es exageradamente reducido, cuando mucho 4 horas, si no es que viven muy lejos y el transporte les quema los segundos. Doce horas de trabajo, 8 de sueño y el resto para estudiar, amar, dialogar, conocer la vida, ir al cine o al teatro (jajaja, bueno para mí la normalidad incluye el cine y el teatro, se me olvidaba que hoy es normal trabajar de las 6 de la tarde a las 6 de la mañana), cuidar la mascota, llamar a mamá por teléfono, pasar un chequeo médico, regar las plantas, respirar. Como durante el Feudalismo la lucha de clase hoy se perfila como una lucha contra las horas de corvée más que a favor de los incrementos salariales. Y la patronal los llamará herejes del neoliberalismo, así como en la Edad Media llamó herejes a todos los campesinos y campesinas rebeldes. Herejes y brujas.

Los más raros, los tendencialmente revolucionarios son los bar tenders abstemios y las chefs veganas. Un sacaborrachos pacifista también es un tipo de cuidado. Ni hablar de una cajera feminista. Si sus preferencias son evidentes, las y los demás trabajadores de la noche podrían convertirlos en ejemplos. Grandes revueltas de la noche serían factibles de estallar con esos guías. Todas las noches un fuego.

Las y los maestros de sus universidades y escuelas no los entienden. Los regañan desde su atraso con respecto al conocimiento de la realidad laboral juvenil o desde su clasismo no cuestionado: "No puede ser que no hayan leído esos dos capítulos si no tenían nada más que hacer". Muchos desertan la escuela antes que el trabajo. Y como su trabajo no está registrado en ningún lado, el gobierno los llama NiNis.

Qué material maravilloso son para el arte los jóvenes: desvelados como zombies, maquetas del performance del futuro, neocategorías para la sociología facilona de las academias clasistas. Los más son carne para el mercado. Hay meseros de bar que se vengan de su imposibilidad de existir comprándose 11 pares de tenis de colores diversos. No duermen, no viven, pero ganan 350 pesos al día más las propinas. Unos pocos son verdaderos nihilistas: la noche devora su existencia que no sirve para nada más que para ser devorada. Y como las mejores narradoras y unos cuantos escritores de hoy, se cuestionan la función de la ficción en el arte (ponen en entredicho el valor de los géneros literarios como formas capaces de enfrentar la creciente falta de significado del mundo y pretenden con ponderaciones excesivas sobre los más nimios aspectos de su vida acercarse al núcleo vivo de la realidad).

Los estudiantes trabajadores que dejan antes la escuela que el trabajo, que tienen crisis acerca del significado de mañana (¿cuándo empieza el mañana si te acuestas cada día a la 8 de la mañana hora en que la gente más vieja entra a trabajar?), que piensan que un artista es el que llega a beber a su barra y menciona su última exposición, que de la diferencia de clases sólo entienden que hay unos gamberros de su misma edad que se pasan la noche en vela sin tener que hacerlo; esos y esas estudiantes trabajadoras son parte de una noche triste, sin encanto, despojada de alternativas tan simples como el sueño. Sin luna ni estrellas. Sin perros que aúllan.
Se dice que en una sola colonia, la Condesa, alias la Fondesa (pero el chiste ya no hace reír a nadie), hay más de 360 bares. Puede ser que muchos más. ¿O cuál es la diferencia entre un bar y un restaurante que cierra a las 2 pero mantiene dentro de sus muros a una cantidad de gente que sigue consumiendo, sobre todo alcohólicos? Los estudiantes meseros no pueden irse; deben seguir atendiéndolos. La jornada de 8 horas ya no existe. El patrón despide a quien a las 4 de la mañana se harta de sonreírle a borrachos que le tiran migas de pan en el escote.

Se dice que hay otros 800 bares de cocteles, tabledances, salas, locales, antros, pubs y discotecas en la Ciudad de México. Un ejército de muchachitos vela en ellos. Sus relaciones amorosas las construyen en su propio lugar de trabajo porque no tienen tiempo de conocer a nadie fuera de ahí. A las mujeres los gerentes (apenas mayores que ellas, aproximadamente treintañeros) las llaman perritas, las obligan a beber para reírse de sus desfiguros o las denuncian si son demasiado austeras porque ahorran para pagarse escuelas de teatro o de música demasiado caras.

"Yo no sufro por no poder hacer cosas fuera de aquí, porque aquí se ha vuelto mi casa", le dice a su compañera de trajín un muchacho de 20 años que ha dejado la Unam donde entró dos años antes pasando con facilidad un examen que retuvo al 90% de las y los otros postulantes. Perdido para el estudio, perdido para la inteligencia, pero no era tonto. Otro, no mayor que él, se ríe con un cliente sobre la posibilidad de que éste le pague para conseguirle putas. Usa este término: putas. Es decir, muchachitas que como él llegaron al trabajo sexual pensando que le ayudaría a pagarse sus estudios, su vida, su renta, la posibilidad de salir de su clase social.
La noche no es divertida para quien quiere hacer la prepa abierta, pero se duerme sobre los libros porque el sueño de día no descansa. Para quien sufre de migrañas si no descansa y teme que la aspirina le cause un hoyo en la panza. Para quien sabe que el gerente lo tratará mal tan sólo porque pertenece a la categoría de persona que existen para ser tratadas mal. "Cuando entras a trabajar dejas tu vida afuera", le dice a un muchacho que es tratado como objeto por un cliente (y quizá haya perdido a la novia, a la madre, al perro o tenga una muela infectada y ganas de tirarse de espalda en la hierba), el jefe que recibe de un jefe más rico enseñanzas acerca de cómo explotar a los trabajadores porque así ganará más.

"Eres joven, cuando seas más viejo vas a dormir. Ahora tienes energías para todo". Frases vacías. La noche que no se duerme tiene consecuencias. La mayoría de las y los trabajadores de bares y restaurantes tienen trastornos por el ruido constante, las luces y la falta de sueño. Los ciclos menstruales enloquecen, los dolores de cabeza se multiplican, el malhumor se generaliza. Una mesera que se salió de un bar espeta enojada: "No sabía qué hacía ahí. En realidad un bar encarna todo aquello que una no quisiera que exista, todo aquello contra lo cual lucho hoy: el egoísmo, la vanidad".

Vuelvo a casa deprimida por mi noche de ronda. Escuché todo lo que pude, miré el autoritarismo reciclarse en las preferencias de los cadeneros, el racismo de las personas que no quieren ser identificadas con lo jodido que están en un trabajo sin fin ni fines. Vi llorar de agotamiento a una meserita chiquita chiquita. Esperé que la niña bien con chofer que la devolverá a casa sin tener que ser retenida por el alcoholímetro diga la consabida estupidez de "qué groseros, nos encendieron las luces" con voz gangosa y un tanto nasal, cuando a las cinco y media de la mañana los meseros le pidieron que se retirara para poder cerrar las cuentas de la noche. No me quedé al recuento de cuántas botellas, cuántas cajas de cerveza, cuánto de propina. No esperé para saber si las cuentas concuerdan con lo que hay en caja.

No me quedé. Me fui por las calles. Paso frente a un Oxxo. ¿Una cerveza en la acera? A final de cuenta ¡qué si me arrestan por faltarle a la moral una noche!

Entro al resplandor del neón. La noche agoniza entre las ramas de las jacarandas pelonas del camellón. Los jóvenes son menos bonitos, hay unos hombres y unas mujeres mayores de cincuenta años, de esos que no encuentran trabajo en ningún otro lado por viejos. En su cara reconozco el mismo desvelo sin sentido. Pienso que a éstos ni siquiera le darán propinas al final de la noche.

Publicado enEdición 208
Domingo, 23 Noviembre 2014 05:54

El caso Ayotzinapa, una desgracia: Calle 13

El caso Ayotzinapa, una desgracia: Calle 13

Todas las causas sociales son importantes, pero el caso de Ayotzinapa me parece que va más allá de la política: trasciende al plano de los derechos humanos. Va más allá de México; es algo más grande, porque es algo muy fuerte, es una desgracia, dijo René Pérez, conocido como Residente, de la agrupación Calle 13, previo a su concierto de anoche en el Palacio de los Deportes.


Residente ofreció una conferencia junto con Eduardo Cabra, Visitante, la otra parte de la agrupación puertorriqueña. También los acompañó el guitarrista Tom Morello.

En la charla, Residente comentó que habló con uno de los padres de los desaparecidos. Es muy conmovedor lo que me contó, porque yo acabo de tener un hijo, y sé que es muy fuerte, yo apoyo estas causas porque no puedo dejar de hacerlo, es mi deber. Para mí sería imposible treparme en una tarima y que esto pase en Latinoamérica y no mencionarlo. No obstante, no entiendo porqué gente en México lo ha maliterpretado y se han ofendido.


Se le preguntó al músico qué le comentaría al presidente Enrique Peña Nieto sobre el caso. A lo que dijo: No es mi presidente. El mensaje se lo tienen que dar ustedes, manifestándose pacíficamente para que haya más unidad.
Sin oportunismo


Sobre su activismo y manifestación habitual en los lugares en los que se presenta con su grupo, aseguró que él sólo usa el micrófono para algo positivo, expresarse.


"Lo hacemos genuinamente, no ganamos nada. ¿El oportunismo? ¿De qué?, yo sólo gano la oportunidad a que me peguen un tiro. Tampoco pierdo la oportunidad de sonar menos en la radio, de no vender un disco o de no participar en los Grammys. Sólo somos artistas y hablamos, y expresamos lo que sentimos con toda honestidad. No tenemos porqué no hacerlo. No me interesa ser un líder, lo dije, tengo un micrófono y lo uso. Agregó: Podría no meterme en nada y cantar música pop y vivir tranquilo, y así olvidarme de tener seguridad y una esposa con miedo. No. Yo voy a defender lo que ocurre en otros países también.

No obstante, aceptó que los artistas no están obligados a decir cosas si no la sienten. A mi como me criaron mis padres bajo mi instancia, desde pequeño tengo esos valores y cuando ocurre una injusticia como la de Ayotzinapa, sólo hice lo que tenía que hacer, en referencia a su discurso en la ceremonia de los Grammys pasados.

Comentó que en dicha gala la mexicana que sí habló fue Lila Downs antes de la premiación, pero no lo televisaron.
Por su parte, Tom Morello, músico reconocido de la banda Rage Against the Machine, dijo que en Estados Unidos mucha gente está a la expectativa de este caso de Guerrero y que él siempre se unirá a este tipo de causas.

Respecto al decreto de Barack Obama sobre la regularización de miles de migrantes, el músico aseveró que no es suficiente. La justicia no debe tener fronteras.


A su vez, Eduardo Cabra, comentó estar únicamente orgulloso de su hermano (René) sobre manifestarse. Hay que tener cojones para hacer lo que él hace.

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Nada más sentarse junto a un grupo de corresponsales extranjeros en São Paulo, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil durante ocho años, mira a la reportera de la CNN y la sonríe: "Qué, ¿ya fue a ver los nuevos estadios? ¿Son bonitos eh?". Después coge el carrete y no lo suelta en dos horas, en las que hablará del Mundial, de la organización del Mundial, de política, de economía y, entre otras muchas cosas, de los secretos de la delantera argentina y del estado anímico de la selección brasileña. Pero empieza con un reproche a la prensa crítica, nacional y no nacional que, a su juicio, exageró los reproches y los miedos antes de que empezara el campeonato. "Estoy convencido de que sin esa prensa hubiéramos tenido muchos más turistas".


El expresidente brasileño añade que no es a él al que le correspondería hacer balance del Mundial, sino a la presidenta,Dilma Rousseff, de su mismo partido, el PT, pero que se ha visto impelido a ello por una razón: "Porque estoy orgulloso de que todo esté pasando como tenía que pasar". Lula se refiere al desarrollo pacífico y festivo del Campeonato del Mundo, sin graves problemas de infraestructuras, con los estadios (aunque inacabados algunos) llenos y acogedores. "Las cosas no están saliendo tan mal como pronosticaban muchos", dice, repentinamente serio.


Furibundo hincha de la selección brasileña, amante del fútbol desde siempre, Lula aseguró que nunca lo pasó tan mal viendo un partido como el disputado entre Brasil y Chile en octavos de final, y que se terminó llevando la anfitriona en la tanda de penaltis: "Llega a durar un poco más y me tienen que llevar a urgencias con un ataque al corazón". El dirigente brasileño, antiguo líder sindical y carismático líder de la izquierda en Brasil, recordó que en los tiempos duros de la dictadura algunos compañeros de la clandestinidad, en ciertas reuniones que se celebraban a la hora de partidos de la selección, se colocaban de espaldas a la televisión. "Era su manera de protestar contra algo que consideraban perjudicial para el pueblo. Yo no estaba de acuerdo, y me enfadaba, yo apoyaba a Brasil, y eso no quería decir apoyar a la dictadura".


Lula considera que el resultado final del campeonato ("con permiso de los otros, yo espero que gane Brasil") no influirá en las elecciones de octubre. "Eso es fútbol. Otras veces no ha influido. No tiene por qué ser ahora. El pueblo es sabio. Los únicos que sacarán provecho si gana Brasil será Felipão (seleccionador) y los jugadores".


El expresidente aseguró que las protestas se han diluido por una razón evidente: "El pueblo brasileño quiere el Campeonato del Mundo. Yo no soy nada refractario a las protestas. Tengo bursistis en los dos hombros de los golpes que me han dado en las protestas en las que he participado. Pero hay un tiempo para las protestas y otro para el fútbol. Y no era justo que el país se quedara sin Mundial por las protestas. Después, yo estaré encantado de tener un país que siga organizándose y siga protestando". Y añadió: "Lo que me preocupa más es la desafección de los jóvenes, porque no sé quién dijo eso de que la desgracia del que no le gusta la política es ser gobernado por el que sí le gusta". Con todo, Lula adelantó que Dilma Rousseff quiere impulsar una reforma política de cara "a ganar participación y transparencia". Después añadió que no sólo hay que reformar Brasil, sino otras muchas partes del mundo: "Hay muchas cosas podridas en la política actual. Vea cómo ha terminado la Primavera Árabe, o lo que significa que en la ONU ni India ni los países latinoamericanos estén representados al más alto nivel".


Lula insistió en que mirar a Brasil o a Latinoamérica con ojos europeos exclusivamente acarrea errores de perspectiva: "Mis compañeros sindicalistas europeos me tachaban de radical hace décadas. Y yo les replicaba: 'Mira, yo lucho por lo que vosotros luchabais a principios del siglo XX'. Aquí estamos solucionando un atraso histórico, de muchos siglos. Un ejemplo: en los últimos diez años hemos creado tantas plazas universitarias como en los 100 años anteriores". Y agregó: "Entiendo que se quejen de los atascos, que haya turistas que clamen contra los atascos. Pero esto significa que muchas personas que antes no podían se han comprado un coche. Y hay otros brasileños que hasta ahora no podían que ya viajan en avión, o que van a restaurantes, o a los cines. Y eso no gusta a los brasileños de clase más alta que antes lo encontraban todo para ellos solos".


Por último, futbolero al fin, no pudo evitar decir cuál sería su final favorita en el Maracaná: "Costa Rica es estupenda, una suerte de David luchando contra muchos Goliat. Pero, ¡ay! una final Brasil contra Argentina..."

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