Miércoles, 21 Agosto 2019 05:53

Terrorismo y masculinidad

Terrorismo y masculinidad

M. sale de casa, todo está listo, la adrenalina bulle, no hay marcha atrás. Las armas cargadas, el plan bien meditado: llegó el momento. 

M. está frente a la pantalla del ordenador, navega por el foro donde ha pasado tantas horas en los últimos tiempos. En este espacio ha leído y visto muchas cosas. Cosas en las que reconocerse, cosas para exaltarse, cosas que reafirman lo injusto e inmenso de la afrenta cometida contra su persona y el nosotros al que pertenece, cosas que calman su dolor, avalan su rabia y le señalan un camino.

No es la primera vez que M. escribe un mensaje en este foro, pero esta es la definitiva, la que dejará huella. Porque lo de M. ya no es un mensaje, inane palabrería sin consecuencias, es un manifiesto, un comunicado, cosas que no escribe cualquiera, sólo la gente grande, esa que está dispuesta a hacer lo que se tiene que hacer, cuyas acciones trascenderán.

M.. sale de casa, todo está listo, la adrenalina bulle, no hay marcha atrás. Las armas cargadas, el plan bien meditado: llegó el momento. M. no es cobarde, tiene las agallas para pasar a la acción y va a demostrarlo. “¡Se van a cagar esos hijos de puta!” —se dice apretando la mandíbula.

Llega a su objetivo, se siente fuerte, trascendente, empieza a disparar. Ha fantaseado muchas veces con este momento. No le faltan referentes en el cine o en los videojuegos. Su mente se llena fácilmente de imágenes de violencia y muerte. Pero hoy es diferente, todo es real y M. es quien lo hace posible. Tiene el poder, ya han caído varios cuerpos. Los llantos y gritos de terror alimentan su adrenalina y su pulsión de destrucción. En unas horas, los medios de comunicación difundirán la gesta de M. las manchas de sangre en el suelo, las caras aterradas de sus víctimas.

¿Quién será M.? ¿Un islamista que quiere vengar la humillación del los musulmanes del mundo sembrando el terror contra civiles occidentales para que tiemblen esas grandes potencias infieles y enemigas? ¿será M. simpatizante del supremacismo blanco, habrá salido a la palestra para defender a su pueblo de esos bárbaros islámicos, de la invasión latina? ¿De qué hablará su manifiesto? ¿De la yihad? ¿De Soros y el gran reemplazo? ¿serán sus víctimas turistas europeos, musulmanes en una mezquita o un mercado, personas LGTBIQ en una discoteca, latinos que hacían la compra, jóvenes socialistas en un campamento? Todas estas opciones son posibles.

Y M., a quien hasta ahora no hemos asignado un género, ¿será un hombre o una mujer?

El terrorismo ocupa un lugar central en la agenda global, genera una parte importante de los titulares que aparecen en los diarios, es uno de los principales fantasmas que acechan el futuro y el presente, habita los programas y arengas partidarias. Se recurre a los miedos que espolea para hacer políticas represoras y liberticidas. A veces se emplea para descalificar luchas justas contra la opresión. Otras se enarbola para descalificar al oponente político acusándole de inacción e incapacidad o directa complicidad.

En la historia reciente, los denominados grupos terroristas se alterizaron en gran medida. Desactivadas las brigadas Rojas y el IRA , ETA o la alemana Baader-Meinhof, los terroristas comenzaron a encarnar cada vez más un otro amenazador, un fundamentalista dispuesto a desplegar todo su exótico fanatismo en forma de muerte y destrucción.

Ahora discutimos por qué los actos criminales si son cometidos por alguien que se ajuste a este patrón alterizado, son identificados como atentados, mientras que, cuando la masacre es perpetrada por una persona blanca es definida como un tiroteo o ataque. ¿Por qué en lo que unos es fanatismo religioso, en los otros es desorden mental e innadaptación? Esta perspectiva es necesaria y urgente en términos antirracistas y antifascistas. Pero de lo que mucha menos gente habla es de por qué, sea supremacista, fundamentalista árabe o cerril antisemita, lo más probable es que M. sea un maromo.

La estudiosa de las masculinidades R.W. Connell ha desarrollado la idea de masculinidad hegemónica como una forma de organización social (relacional, dinámica y en disputa) que no solo tiene que ver con la dominación patriarcal sobre las mujeres sino que establece jerarquías entre los hombres. En grandes rasgos en lo más alto de las relaciones de poder entre géneros están los hombres blancos heterosexuales y un repertorio de cualidades que tienen que ver con la valentía, el poder, la autoridad, la fuerza, la ausencia de debilidad o características asociadas a lo femenino.

En esta situación relacional, Connell apunta que dado que sólo hay una pequeña cantidad de hombres que ocupan esa posición hegemónica el sistema debe por fuerza sostenerse sobre un grupo mucho más amplio, hombres que sin estar arriba apoyan esta estructura y aspiran a ascender en ella: se trata de la masculinidad cómplice. También habla la autora de la masculinidad marginal, aquellos a quienes les es negada la posibilidad de ejercer esta masculinidad por razones de clase, de raza, de orientación sexual o una mezcla de todos ellas.

La violencia puede llegar a ser una forma de exigir o afirmar la masculinidad en luchas de grupo, dice Connell. U operar, añade, como una afirmación de la masculinidad marginada frente a otros hombres. Así, en lo que se ha llamado crisis de la masculinidad —Connell prefiere definirla como una crisis en el orden de género— la masculinidad cómplice se siente frágil y atacada, el recurso a la violencia es una forma de canalizar este malestar.

El terrorismo Incel, la violencia de aquellos hombres que prácticamente admiten que es su exclusión de la masculinidad hegemónica e incapacidad de obtener sus privilegios en forma de sexo y relaciones con las mujeres la que les impulsa a matar, es sólo el ejemplo más evidente de esto. Si usamos el concepto de violencia expresiva del que habla Rita Segato en referencia a la guerra contra las mujeres, es decir, la violencia no con una función instrumental sino con un fin comunicativo —un decir algo a los otros hombres, una afirmación de masculinidad hacia quienes al día siguiente con M. muerto o prisionero, comentarán la gesta entre sí o en los foros y fantasearán con emularle— podemos ver bajo otra luz estos actos de terrorismo.

Nadie afirma aquí que todos los hombres sean violentos, o que no haya una parte importante de estos que —consciente o inconscientemente— desafíen esa masculinidad hegemónica, y por supuesto, nadie apunta a una disposición latente en cada hombre hacia el terrorismo. Obviamente, hay muchos más hombres víctimas de atentados y ataques que victimarios. Pero todo esto no está reñido con el hecho de que la gran mayoría de terroristas son varones.

No hay lucha entonces contra la violencia en general, y por ello, tampoco la hay contra el terrorismo que no pase por poner la masculinidad bajo el foco, abrirla en canal y pensar ya de qué modos vamos a desactivar los mecanismos de esa bomba sensible a la frustración, la sensación de humillación e impotencia, que hace que M. pase su vida vertiendo su odio en foros, y siembre la muerte tras armarse hasta los dientes convencido de estar haciendo lo justo y lo necesario. Un terrorismo líquido y narcisista cuyos objetivos no parecen ir mucho más allá de saciar su propia pulsión de destrucción y reivindicarse a uno mismo como hombre.

 

Por Sarah Babiker


publicado

2019-08-20 15:13

Publicado enCultura
Sábado, 20 Julio 2019 06:06

Puerto Rico: El otro huracán

Puerto Rico: El otro huracán

Protestas, quinto día. Quiso el azar que viviera este episodio histórico. Todavía siguen sumando participantes, en lo que se estima la marcha más grande en la historia de Puerto Rico, con unas 500 000 personas, indica la prensa local. Varias veces más que la cifra de la legendaria protesta contra la presencia de la Marina de Guerra de los EUA, del año 2000, a favor de la paz de la pequeña isla de Vieques.

Mientras el pueblo exige la renuncia del Gobernador Ricardo Rosselló, el Centro de Periodismo Investigativo (CPI), revela el entramado de la red multimillonaria de corrupción, a niveles insospechados, entre el mandatario y su círculo íntimo de allegados.

El patrón inmoral de los gobiernos de Puerto Rico, desató la repulsa popular, por haberse manifestado tras el devastador huracán María de septiembre de 2017. Demasiado reciente la muerte por abandono de 4 645 personas, el total desahucio de los habitantes de la isla y la emigración compulsada por el desastre, de unas 200 mil personas por falta de los servicios básicos, trabajo y vivienda, no recuperados hoy en su totalidad.

Dolor e impotencia para quienes aún lloran a sus muertos. Una afrenta para la gran mayoría al leer -la semana pasada- fragmentos revelados sobre un chat de Telegram entre el mandatario y sus acólitos. Un chat que forma parte de una vendeta entre ellos, contentivo de expresiones misóginas, sexistas, homofóbicas, machistas, contra personas en específico y situaciones que vive el pueblo. Incluyendo a “los muertos de María”, para quienes tenían dispuestos a sus cuervos, dicho con esas palabras.

Al publicar en su totalidad, las 889 páginas del chat, detonó el descontento. Otro huracán, otro velo descorrido como el de María. Queda así al descubierto, el verdadero carácter de quienes dirigen la isla desde La Fortaleza y el Capitolio de Puerto Rico y es, quizá, sólo la punta del iceberg. Ahora comienzan las investigaciones acerca de la venta de influencias, contrataciones y obtención de beneficios en el Gobierno, en medio de la peor crisis fiscal de su historia con una Junta de Control impuesta. Son los acreedores cobrándole al pueblo por la corrupción gubernamental. Las operaciones comunes -en el marco de una manera ilícita de gobernar- implican “plantar personal interno y contratistas externos en puestos clave de asesoría y comunicaciones en las agencias públicas, para controlar la información. Compartir datos privilegiados sobre contrataciones de gobierno para beneficiar a clientes privados a cambio de comisiones y pagos”, indica el CPI.

La marcha más grande del quinto día de protestas, convocada por los artistas para pedirle la renuncia al gobernador Ricardo Rosselló, terminó con encontronazos entre la Policía y los manifestantes. Criminalizados a través de la historia, “los cuatro gatos” de todas las marchas, se convirtieron en miles. Fue necesario plantar agitadores, denuncian participantes en la marcha, desde sus cuentas en las redes sociales. Los “encubiertos” que están en medio de la expresión de rabia incontenida e inmadura, de algunos manifestantes, pudieron provocar la revuelta que ha sido disipada por la policía con gases lacrimógenos, disparos de balas de goma y arrestos. Mientras tanto un equipo élite de SWAT (en inglés: Special Weapons And Tactics, Armas y Tácticas Especiales) salvaguarda al Gobernador, para cualquier disposición sobre su persona.

Mientras aún sucedían los enfrentamientos, alrededor de la una de la mañana, unos cuatro mil motociclistas entraron en caravana hasta La Fortaleza. Convocados por el ambientalista «Rey Charlie» y animados por la canción “Preciosa”, llegaron, tras pasar por varios residenciales públicos de la capital, donde la gente salió a vitorearlos. A este grupo se sumó el artista urbano René Pérez, Residente. «Si él se cree que esto se va a quedar aquí cuando yo me vaya o cuando cualquier otro artista se vaya, nosotros vamos hablar. Lo que hizo a Ricky Roselló, de burlarse de su familia, de burlarse de todo. Lo corrupto que es, todo el equipo de trabajo que estaban robando y lavando dinero, lo que pasó con el huracán María y la insensibilidad. No es solo por el chat, es el trato y el ejemplo que nosotros como puertorriqueños no podemos dar, de que cualquier gobierno venga a deshacer, el pueblo no quiere que esté y ellos se quedan».

La televisión informó, que los participantes de la caravana de motociclistas, lograron negociar para que apartaran los autos de la policía que en estricto control, impedía su paso, ante el reclamo popular. René Pérez, junto a Ricky Martin, Bad Bunny, Tommy Torres, Karla Monroig y Benicio del Toro, entre otros artistas, hablaron a los manifestantes en horas de la tarde y la noche frente al Capitolio, incitándolos a marchar y a exigir la renuncia de Rosselló.

Ricky Martin: “No saben que somos semillas. Los cadáveres de los que se mofaron, y de nosotros de toda la isla. Por eso estamos aquí hoy. Esos supuestos líderes no nos representan. Somos un pueblo grande, nos levantamos todos los días. Los líderes son tan mierdas que no podemos caer en eso. Más de cuatro mil muertos están con nosotros. Gracias por estar aquí, Puerto Rico”.

Rene Pérez, Residente: “Esas banderas arriba para que todos los vean, hoy estamos acá unidos por una bandera. Somos todo un pueblo unido contra la corrupción y Ricky Roselló. Tenemos que mantenernos luchando todos los días. Tenemos que darles el ejemplo que los sacamos pal carajo. Es una falta de respeto a todas las comunidades, a la gente de Puerto Rico, a quienes fallecieron durante el huracán María. Tenemos que defendernos. Que nos respeten como país, estamos haciendo historia. Puerto Rico siempre ha estado de pie. No podemos dejar de manifestarnos”.

Desde varias partes del mundo, Puerto Rico ha sido objeto de apoyo solidario de sus emigrados. En Estados Unidos, España, Ecuador, Holanda, Eslovenia, Sudamérica y otros países europeos, se unieron a la petición de renuncia al gobernador. Algo inédito fue la petición de un grupo de soldados boricuas, desde las filas de Ejército Norteamericano, quienes se exponen a suspensión por usar sus uniformes en la manifestación.

El mandatario norteamericano, “Donald Trump barre el piso con gobierno de Puerto Rico – comenta así Jay Fonseca, un afamado periodista puertorriqueño de la televisión-, vean esto, critica los fondos dados a Puerto Rico y que el Congreso no nos debió dar todos esos fondos. Eso sí es violencia, quedarse en la gobernación sabiendo que cada minuto que sigue allí afecta los fondos que llegan a la Isla tras los arrestos en ASES- Administración de Seguros de Salud- y Educación que afectan a los más vulnerables directamente”.

Unido a este desgobierno, se suma la insuficiente respuesta de la administración de los Estados Unidos. Causa ¿subyacente? de la condición colonial de Puerto Rico.

Puerto Rico no es soberana, ni se integra plenamente en los Estados Unidos. Desde 1898 ha permanecido como un «territorio no-incorporado», “parte de, pero no pertenece a”. Son ciudadanos norteamericanos elegibles para el reclutamiento desde 1917, pero no gozan de los mismos derechos políticos que los estadounidenses.

El índice de pobreza en Puerto Rico duplica al de Mississippi, el estado más pobre de los Estados Unidos. Expuestos a la opinión pública tras los fuertes vientos del Huracán María, mostraron al mundo al 56 por ciento de sus niños, que viven en las islas por debajo de la línea de miseria, comparado con el nivel federal. También por eso, la protesta es su Extremaunción y se puede administrar más de una vez, siempre que el enfermo se encuentre grave. Se avecinan días intensos, dicen todos por aquí.

19 julio 2019

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"No me puedo creer que una película sobre la menstruación haya ganado un Oscar"

Rayka Zehtabchi y Melissa Berton ganan el Oscar a Mejor Corto documental con una película contra el estigma de la menstruación en una comunidad de mujeres de la India

"No lloro por la regla, ¿eh?. ¡Es que no me creo que una película sobre la menstruación acaba de llevarse un Oscar!", ha exclamado la realizadora Rayka Zehtabchi tras recoger el premio a Mejor Cortometraje Documental en la 91 Edición de los Premios Oscars.


"Gracias a Netflix por darnos una plataforma en la que poder exhibir este corto. Gracias a mi madre y a mi hermana: estáis empoderando a mujeres de todo el mundo para que luchen por la igualdad", ha defendido la realizadora en uno de los discursos más comprometidos de la gala.


"Gracias a todas las mujeres que quisieron marcar la diferencia, sin ellas no estaríamos aquí", ha dicho la productora del film, Melissa Berton. "El período debería ser un punto importante, pero no un punto final en la educación de ninguna mujer".


Period. End of Sentence. nos traslada a un pueblo rural de Delhi -India-, en el que las mujeres han comenzado una revolución pacífica. Luchan contra el estigma de la menstruación. Durante generaciones, las mujeres no han tenido acceso a productos sanitarios de primera necesidad, viéndose obligadas en muchos casos a abandonar sus funciones o incluso los colegios en los que estaban estudiando. Sin embargo, un día una compañía instala en el pueblo una máquina dispensadora de compresas que les permite crear sus propios productos.

 

eldiarioes cultura
25/02/2019 - 04:05h

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Ortega acusa de golpistas a los impulsores de una marcha contra el machismo

El Gobierno nicaragüense despliega un fuerte dispositivo de seguridad en Managua para evitar la manifestación contra la violencia de género 

 

La Policía Nacional de Nicaragua prohibió la organización de una manifestación prevista para el domingo, en conmemoración del Día Internacional de la Violencia Contra las Mujeres, porque sus organizadores “están siendo investigados” por supuestamente organizar un “fallido intento de golpe de Estado” contra el presidente Daniel Ortega, en referencia a las protestas que desde abril exigen el fin del mandato del sandinista, que ha gobernado durante más de once años este país centroamericano.


La manifestación fue convocada por organizaciones de mujeres que forman la llamada Articulación Feminista y estaba apoyada por la Unidad Nacional Azul y Blanco, agrupación que reúne a más de 40 organismos opositores al régimen, entre ellas la Alianza Cívica, encargada de negociar una salida a la crisis política. Un grupo de personas se había presentado el jueves en la sede de la Policía Nacional para exigir el permiso a la manifestación, pero ningún funcionario de la institución quiso firmar el documento.


Las mujeres dijeron que con o sin permiso marcharían el domingo, pero desde la tarde del jueves el Gobierno ordenó desplegar un fuerte dispositivo de seguridad en toda la capital, con retenes policiales en las principales arterias, que detenían y revisaban automóviles, mientras que caravanas de antidisturbios patrullaban las zonas neurálgicas de una Managua convertida prácticamente en una ciudad sitiada. “A las 9 p.m. Managua es una ciudad fantasma y andar en la calle te dispara la adrenalina: retenes policiales en Carretera a Masaya, primera entrada de Las Colinas (barrio residencial) y rotonda Jean Paul Genie. Gracias a Dios llegué bien a mi casa”, escribía Katy, una capitalina, en Twitter, en un mensaje que demuestra la tensión en la que viven los habitantes de esta ciudad.


Los oficiales antidisturbios también fueron desplegados en el punto donde estaba previsto el inicio de la marcha y a lo largo de la céntrica Carretera a Masaya, que ha sido el escenario donde durante siete meses han marchado decenas de miles de nicaragüenses que exigen el fin del régimen. También fueron movilizados a la sede del Canal 100% Noticias, uno de los medios más críticos con el Gobierno y que ha sido sacado en varias ocasiones de la televisión abierta por informar de forma ininterrumpida de los ataques a las marchas opositoras por huestes leales al Ejecutivo de Ortega.


“No es la Policía la que debe decir si marchamos o no. Al solicitar el permiso cumplimos con un trámite, por las arbitrariedades que ha venido planteando la Policía”, dijo a EL PAÍS Ana Quirós, integrante de la Articulación Feminista. “La Constitución es muy clara y establece que tenemos derecho a manifestarnos, nos da plena libertad para hacerlo. La Constitución está por encima de cualquier ley, de cualquier normativa”, agregó la líder feminista.


El Gobierno de Ortega informó a finales de septiembre a través de un comunicado emitido por la Policía Nacional sobre la prohibición de las protestas en Nicaragua. Y amenazaba con enjuiciar a quienes organizaran nuevas manifestaciones. Para las autoridades las protestas son “ilegales” y una amenaza a la paz y la seguridad. En los últimos meses, la violencia se ha cobrado la vida de 326 personas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA. La mayoría de ellos eran civiles que murieron por la represión desatada desde el Estado. El Ejecutivo sandinista, sin embargo, solo reconoce 198 muertos y hace especial hincapié a través de los medios ligados al Gobierno de que 22 de esas víctimas eran policías.


En su comunicado del viernes para prohibir la marcha de las mujeres la Policía afirma que “no autoriza ni autorizará” movilizaciones públicas “a personas, asociaciones o movimientos que participaron y están siendo investigados por sus acciones en el fallido intento de golpe de Estado” contra el Gobierno de Ortega. Ana María Tello, jefa de misión de CIDH en Managua, dijo a los medios que algunas de las personas que habían solicitado el permiso para la marcha fueron “visitadas” luego por agentes de la Policía, mientras que otras sufrieron “hostigamiento e intimidación” en sus domicilios. Tello dijo que también había fuerte despliegue policial en el norte y centro de Nicaragua. “Lo vemos con mucha preocupación. Esto violenta los derechos humanos, es un impedimento a la manifestación pública, a la protesta pacífica”, afirmó.


Las agrupaciones feministas dijeron que insistirán en obtener el permiso para la manifestación, denominada “Por una Nicaragua libre de violencia”, con la que pretenden recordar a las 54 mujeres asesinadas en el país hasta noviembre por la violencia machista, pero también a los muertos en el contexto de la crisis que cumplió siete meses sin que haya voluntad política del Gobierno para encontrar una salida negociada. La feminista Quirós pidió a los nicaragüenses que se vistan el domingo de negro y que usen pañuelos color violeta como símbolo de resistencia y protesta.

Por Carlos Salinas
Managua 23 NOV 2018 - 16:46 COT

 

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Un hombre puede –y debe– ser feminista

Sí. Un hombre puede –y debe– ser feminista. Por supuesto, debemos serlo en el marco que entiende al feminismo como una lucha por la igualdad para mujeres y hombres, erradicando la opresión, la explotación y el sexismo que ellas llevan sufriendo histórica, social y culturalmente a lo largo de los siglos. Pero debemos hacerlo desde la posición que nos corresponde: un papel secundario en una lucha que jamás debemos liderar ni pretender comprender del todo –porque no hemos vivido en nuestras carnes lo que significa ser mujer–, en la que debemos trabajar de forma activa no para ser vistos ni aplaudidos por nuestra descubierta sensibilidad, sino para reconstruirnos a nosotros mismos desde el feminismo, entendiendo que es un proceso que jamás estará completo, porque estaremos constantemente aprendiendo.

De ahí que el hecho de ser feministas no nos convierte ni de cerca en líderes de opinión ni en cabecillas del feminismo. Sería lo mismo que una persona heterosexual pretendiese liderar las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ… ¡Imposible! Primero, porque a pesar de su magnífica sensibilidad y empatía, jamás sabrá lo que es sentir miedo de decir “te quiero” o “me gusta esa persona”, o de ir de la mano por la calle con la persona que quiere sin preocuparse por el sitio, la hora o si hay más gente o no; segundo, porque jamás ha sentido ni vivido dentro de su cuerpo las sensaciones, pensamientos o emociones de una persona del colectivo, que no es que sean distintas, pero muchas se viven de forma diferente; tercero, porque no ha sentido la presión de ocultarse o de esconder sus sentimientos… Y podría seguir, pero creo que queda claro el concepto: podemos ser feministas, pero como aliados de la causa; con la idea certera y convencida de que somos apoyo en una lucha que, si bien nos interesa y nos beneficia como personas y como sociedad, no es nuestra y nunca lo será. Al menos no en exclusiva.

Los hombres tenemos algunas ventajas adquiridas simplemente por el hecho de ser leídos socialmente como hombres, por mucho trabajo de equidad que se esté haciendo desde distintos ámbitos de la sociedad. Todavía recuerdo el impacto que me provocó el testimonio de un hombre trans que, desde que comenzó a hormonarse con testosterona, ya no sentía miedo al ir por la calle de noche, porque el temor a una violación se desvanecía simplemente por el hecho de ser hombre. Eso nos demuestra la inmensa labor que tenemos por delante.

Esos privilegios de los que hablábamos podemos constatarlos en muchas experiencias: más libertades para chicos que para chicas, que ellas deben cuidarse más y ser más delicadas, no porque necesariamente lo sean, sino porque es lo que se supone que deben ser; más peligros para ellas en un sistema que permite sin pudor la cosificación de las mujeres, su explotación sexual, donde la prostitución está instaurada como una institución y que, además, es incapaz de erradicar la mutilación, la violencia, el asesinato sistemático, el acoso sexual, entre otras. Pero también se ve en el entorno laboral, en el universitario, en las salidas profesionales, en las carreras escogidas, en el cine, la televisión, los museos, la literatura… Y también lo palpamos en la sociedad y en esos arraigados estereotipos que persisten pese a todos los esfuerzos.

Sobre todo quedan en evidencia en la negación del machismo vigente, en la simulada ignorancia de quien dice no comprender la importancia del lenguaje, de los comportamientos sociales, de la publicidad y de los medios de comunicación en todo esto. Y más visibles son esos privilegios cuando hay personas que hablan de feminazismo como una corriente real, o de la imposición de la ideología –o últimamente también llamada dictadura– de género, una idea aberrante que no hay cómo cogerla, difundida con la única intención de minar, despreciar y desdibujar el motivo por el que estamos aquí: el fin de la opresión machista y del heteropatriarcado.

¿Suena apocalíptico? Seguro que más de alguien ha sentido correr un sudor frío por la espalda. Pero, si quitamos el populismo barato y la visión terrorífica de este motivo que nos ocupa, nos quedamos con algo que realmente no debería tener ningún tipo de contestación: la igualdad y el respeto a los demás sin importar su origen, su expresión, su ser. Es decir, una sociedad en la que los seres humanos tengamos las mismas oportunidades y derechos. Es así de sencillo.

El primer paso para ser un hombre feminista, entonces, es aprender que la lucha no es nuestra y apoyarla. Después, vendría el largo y eterno proceso de desaprender los estereotipos, deshacerse de los privilegios y de enfrentarse a todo lo que se supone y se espera de nosotros por el simple hecho de ser hombres. Y el camino para conseguirlo está precisamente al lado de las mujeres, aprendiendo de ellas y, a través del cuestionamiento interno y compartido, replantearnos todo el sistema vigente para construir uno más equilibrado e igualitario.

 

http://tomasee.blogspot.com

 

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Miércoles, 25 Julio 2018 07:01

No es un chiste

No es un chiste

A partir de la afirmación de que el lenguaje es un lugar más de construcción y disputa de sentidos, Roberto Samar señala que detrás de la supuesta corrección lingüística también se esconden espacios de poder que hegemonizan los varones.

Conscientes o no, cuando transitamos nuestra vida lo hacemos atravesadxs de significaciones. Nombramos fenómenos y cosas, y al hacerlo los cargamos con determinados sentidos. Estas producciones incidirán en cómo pensamos nuestros problemas.


El lenguaje es uno de los escenarios de disputa. Como nos enseñaron las compañeras feministas: no es lo mismo hablar de “crimen pasional”, donde subyace la idea de un asesinato producto de un desborde de pasión, que definirlo como “femicidio”, lo que da cuenta de una sociedad desigual, en la cual se asesina a mujeres por su condición de mujer.


Sin embargo, el poder busca normalizarnos e invisibilizar esas disputadas ideológicas: la Real Academia Española se creó en Madrid en 1713. Desde allá, a 10,969 km, nos quieren decir qué está bien y qué está mal, qué es lo correcto y lo incorrecto. Esa corrección muchas veces responderá a una matriz cultural sexista y euro céntrica.


En ese sentido, oportunamente la RAE señaló en relación a hablar de “los ciudadanos y las ciudadanas” que “este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico”. Asimismo, sentenció “el uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”.
Ahora bien, esta norma ¿no responde a una mirada ideológica? ¿no fortalece determinada forma de ver el mundo?


El filósofo griego, Cornelius Castoriadis, afirmaba que “en el marco del pensamiento heredado, la creación es imposible”. Por lo tanto, si queremos crear algo nuevo debemos cuestionar las categorías y conceptos del pensamiento dominante. Una sociedad más equitativa y más justa requerirá nuevas formas de describirnos y de pensarnos. Para Castoriadis estamos atravesados por fuerzas instituyentes que buscan transformar las supuestas “verdades” de la sociedad y por fuerzas instituidas que buscan mantener lo establecido. En ese sentido, cuestionar el lenguaje sexista genera tensión.


Hablar sólo en masculino es producir un espacio más donde se invisibiliza a las mujeres, como lo son la mayoría de los manuales, libros de historia, los nombres de las calles o los monumentos. El lenguaje es un lugar más de construcción y disputa de sentidos.


El escritor Juan Cruz Balián sostiene que el lenguaje sexista “es nombrar ciertos roles y trabajos sólo en masculino; referirse a la persona genérica como ‘el hombre’ o identificar lo ‘masculino’ con la humanidad; usar las formas masculinas para referirse a ellos pero también para referirse a todes, dejando las formas femeninas sólo para ellas; nombrar a las mujeres (cuando se las nombra) siempre en segundo lugar”. Asimismo, según Bailán, “las indeseables consecuencias de esta desigualdad lingüística se traducen en lo que el sociólogo Pierre Bourdieu define como ‘violencia simbólica’, y esto nos sirve para comprender uno de los mecanismos que perpetúan la relación de dominación masculina.”


Es decir, detrás de la supuesta corrección lingüística se esconden y mantienen los espacios de poder que hegemonizamos los varones. A modo de ejemplo, hablar de “presidenta” generó discusiones y tensiones en nuestro país. Muchos, y lamentablemente muchas, afirmaban que debíamos usar el término “presidente”. Sin embargo, como señaló la escritora Claudia Piñeiro a un señor opositor del uso de “presidenta” en una cena: “¿Y ‘sirvienta’ tampoco decís? ¿O ‘presidenta’ no pero ‘sirvienta’ sí”? Curiosamente, hablar de sirvienta no nos molesta.


Hace unos años atrás el docente de la Universidad Nacional del Comahue, Fabian Bergero, me comentó una anécdota: frente a una cursada donde la mayoría eran mujeres, él comenzó su clase hablando en femenino. Los tres varones presentes se rieron. A la segunda clase se acercaron al docente y le dijeron, “cortémosla, ya pasó el chiste de hablar en femenino”. El profesor Bergero les dijo, “no es un chiste, así es la realidad que viven las mujeres cotidianamente”.


El desafío actual es enfrentar el pensamiento de clausura que acepta y se resigna a las injusticias establecidas. Como sostiene Castoriadis, podemos ser una sociedad autónoma, “que se da a sí misma su ley”, tomando conciencia que las reglas de nuestra sociedad son producto de nuestra construcción y, por lo tanto, podemos modificarlas.


* Licenciado en Comunicación Social UNLZ. Docente de “Comunicación social y seguridad ciudadana” en la UNRN

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 La filóloga y profesora opina sobre el último debate en la RAE sobre el lenguaje inclusivo a raíz de la reforma de la Constitución encargada por el Gobierno

"La RAE solo se rasga las vestiduras si las propuestas le llegan a través de fuerzas progresistas en general y feministas en particular"

"Lo que hay en la Academia es cuota masculina agobiante y tiene que ver con los esquemas del corporativismo masculino para enraizarse y que no cambien las cosas"

Fue un encargo del Gobierno que la RAE no tuvo más remedio que acatar, pero ya ha confesado su director que "no hay mimbres para este cesto". El cesto al que se refiere Darío Villanueva es una reforma que adapte el texto de la Constitución a un lenguaje inclusivo, y que pidió expresamente la vicepresidenta y ministra de Igualdad hace un par de días. Sin embargo, para el responsable último de nuestra norma, hay "cosas mucho más importantes que la lengua".

A través de un informe confiado a la RAE, Carmen Calvo ponía contra las cuerdas a nuestro templo de la lengua, conocido por su apatía en materia de género, mientras que mostraba en público "su respeto". Pero la política fue clara, si no responde como se espera, hay "muchos hombres y mujeres expertas que nos podrían ayudar".

Los argumentos de la institución son los mismos: la economía del lenguaje y lanzar una norma que se use en altas instancias y se ignore en la calle. Pero para Eulàlia Lledó (Barcelona, 1952) es solo una explicación oportunista. Esta doctora el Filología románica se especializó durante décadas en la investigación de los sesgos sexistas y androcéntricos de la literatura y de la lengua y, si bien aplaude la propuesta política, no entiende que el Gobierno haya inmiscuido a la RAE.

Sobre todo porque, aunque han prometido que el informe será "objetivo y apolítico", estará firmado por un académico que ya reconoció en su estudio Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer que, con el lenguaje inclusivo, "no se podría hablar".

La RAE le ha encargado el informe de la reforma de la Constitución a Ignacio Bosque, académico que ya desaprobó en 2012 las guías públicas que apuestan por un lenguaje más inclusivo. ¿Qué podemos inferir de su elección?

El de 2012, conocido como informe Bosque, era un documento destinado a criticar y desprestigiar las guías, era bastante específico. Y en él, además, confundía gramática con uso. Era un escrito que tomaba las guías como si fueran la palabra de dios, y casi nunca hablan de norma o gramática, sino de uso. En este sentido, Bosque erró el tiro y confundió las dos cosas.

Como detalle, uno de los puntos que más se tocaba en aquel informe era una crítica muy radical a las dobles formas, y en el texto las utiliza tres veces. En su día escribí un artículo y di una conferencia sobre esto, sobre criticar una cosa en la que luego se incurre. Era bastante curioso.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ya ha insinuado que se lo dijo a la RAE por deferencia, pero que si no se muestra colaborativa se lo encargará a otros expertos.

Es que directamente no comprendo cómo encargaron el informe a la Real Academia. Cuando, lo primero, la postura de la RAE al respecto es una y es clara, y lo segundo, estamos hablando de una cuestión política no lingüística. Si fuese favorable, todavía. Pero no entiendo que se traspase esta responsabilidad y este poder a la Academia, más del que ya cree que tiene sobre la lengua. Y que además se le dé potestad sobre decisiones políticas que no son propias de esta institución.

Que una propuesta del Ministerio de Igualdad, que es ya política dura y que en todo caso debería recabar el sentir la ciudadanía, se deje en manos de la Academia, me resulta extraño.

Hay algunos han mostrado su disconformidad sobre este informe, como Pérez Reverte. ¿Por qué la vieja guardia (masculina) de la RAE se siente amenazada por estas medidas?

La RAE tiene la idea curiosa de que manda sobre la lengua. Lo cual es demoledor. El inglés, por ejemplo, no tiene academia. La lengua hace como todas las demás, que es evolucionar a partir de muy distintos factores. Las que tienen instituciones, como la nuestra o la francesa, se molestan mucho cuando los hablantes se saltan sus preceptos.

Por ejemplo, en un momento decidieron que no se podía decir Primera Ministra. Ahora, visto con el tiempo, es un poco ridículo, ¿no? Por eso es gente especialmente reaccionaria a que alguien, al margen de la RAE, proponga modificaciones, análisis de los diccionarios, etc. Hay una cosa que se llama la misoginia ilustrada que es de lo peor que hay. De todos modos, están empezando a alzarse voces que disienten.

Recuerdo que hubo un académico que se opuso cuando la RAE dijo que a Angela Merkel se le debía llamar "la canciller" no "la cancillera". Es un despropósito porque es un femenino regular, por lo tanto es cancillera seguro. O Soledad Puértolas, que hace unas semanas se mostró partidaria de incluir "machirulo" en el diccionario. Pero, en general, la RAE es una academia con una inercia y una carga reaccionaria muy grande.

Esta inercia tiene que ver con que solo haya ocho mujeres de los 46 académicos. Sin embargo, hace meses entrevistamos a tres de ellas y se mostraron en contra de las cuotas.

Aquí hay una confusión que nos hace mucho daño. Lo que hay en la Academia es cuota masculina, que es una cuota extendida de forma agobiante. Tiene que ver con los esquemas del corporativismo masculino para enraizarse y que no cambien las cosas. Yo no sé cómo, con la desproporción que hay tan flagrante, alguien se puede atrever a hablar de cuota femenina. Pero normalmente entramos en este trato.

Hablando ahora del desdoblamiento del lenguaje. ¿Es cierto, como dijo Bosque, que está pensado para usarse delante de micrófonos o en textos oficiales y que es difícil que sea más usado en la calle que el masculino genérico?

A mí me gustaría desdramatizar esta cuestión. Se habla de las dobles formas como si fueran un invento artificioso que no tienen nada que ver con las lenguas. Cuidado. Es un recurso más de la lengua. Ha estado siempre aquí. Los romanceros utilizan dobles formas, El cantar del Mio Cid también. Y estamos hablando de poesía, que sí es un lenguaje delicado. El Antiguo Testamento está lleno de dobles formas. De verdad que no entiendo los aspavientos.

Es muy difícil no utilizar una doble forma cuando se habla de la posibilidad, por ejemplo, de que en el PP haya una nueva presidenta o presidente. Antes no cabía la posibilidad de que hubiera una mujer al frente y entonces el masculino servía, pero no porque fuera genérico, sino porque ni se contemplaba a las mujeres. Como ahora ocupamos los rangos que nos corresponden, las dobles formas se usan cada vez más.

De hecho, la RAE dictaminó que lo correcto era decir Consejo de Ministros, aunque la mayoría sean mujeres e incluso los hombres jurasen el cargo con el doblete.

Ese es un ejemplo muy bueno. Pero es mucho exigir que las ministras juren el cargo como ministros. ¡Es que no lo son! Ya no se puede obviar la presencia femenina en este Consejo, y la lengua lo refleja. Lo raro es que se hubiera reflejado en el primer gobierno de Felipe González, donde no había ni una mujer. Simplemente se adecua a la realidad, como hace siempre la lengua.

Los académicos siempre aluden a la economía del lenguaje como el principio fundamental de nuestro idioma. Si esto es verdad, como indica Elena Álvarez Mellado, ¿no estaríamos abocados a expresarnos con gruñidos mínimos?

Exacto. El principio de economía solo es la base del lenguaje cuando les interesa. La lengua por definición es redundante, marcamos las cosas las veces que hace falta. Si yo digo "una periodista alta y espabilada" estoy marcando el femenino tres veces. Si el principio de economía fuera el que rige nuestra lengua, usted me diría: "¿le puedo hacer una entrevista?" y yo le diría, "sí", nada más.

O cuando negamos una cosa, podemos decir "no", y la Academia diría que con un "no" ya basta. No, no, en absoluto, de ninguna manera, ni hablar del peluquín. ¿Ve? La lengua es así. O la cantidad de veces que usamos el diminutivo, que siempre son más largos que la palabra. En Andalucía te tomas un cafelito, y yo una vez fui a que me pusieran un panecillo, y la señora me dijo que eso era un mollete de Antequera. ¿Donde está la economía de la lengua ahí? Ese principio se utiliza una vez cubiertas las necesidades comunicativas.

¿Y qué opina de las alternativas al desdoblamiento, como el uso de la "e" en "ciudadanes" o el de la "x"? Villanueva las llamó ridículas e inoperativas.

No diría nunca que una propuesta es ridícula. Pero sí que creo que la lengua tiene suficientes mecanismos y recursos para facilitar la presencia de quien sea. Y esta es una intervención quirúrgica sobre la que veo poco futuro. Y me puedo equivocar, eh. La diferencia es que la doble forma ya existe, no es lo mismo.

Respecto al principio de economía, además, hay derroches que no molestan en absoluto. Entre la clase política se ha puesto de moda hablar de la "ventana de oportunidad", que es un anglicismo, cuando con oportunidad vamos que chutamos. En cambio, a este respecto la RAE no parece concernida.

Dijo que en su día el uso de "diputada" o "abogada" fue objeto de mofa y ahora está normalizado. ¿Cree que ocurrirá lo mismo con "portavozas" y "miembras" y por el que también han sido ridiculizadas algunas políticas?

A mí entender, portavoza es innecesario, porque el género de quien habla ya lo indica el artículo: el o la portavoz. Hace una semana, también en la radio se referían a Corinna Wittgenstein como "la testaferra". ¿Qué quiere decir esto? No es necesario, pero indica la gran tendencia que tiene el castellano de marcar el femenino con "a". En muchos casos es innecesario, pero al mismo tiempo es imparable. Hacer mofa con esto es ridículo. Me recuerda al escándalo con las primeras diputadas, la hemeroteca hoy haría enrojecer a mucha gente.

Con miembras, en cambio, es posible que ocurra lo que pasó entonces con diputadas o abogadas. Además, en la palabra "miembro" hay un plus masculino, y a muchas les molesta ser reconocidas así. Esto es interesante porque muestra la complejidad de todo lo que influye sobre la lengua. Pero la RAE solo se rasga las vestiduras cuando las propuestas vienen de fuerzas progresistas en general y feministas en particular.

En el informe anterior, Bosque reconocía que había usos misóginos del lenguaje pero en casos como “los dirigentes acudieron con sus mujeres”, porque se da por hecho que los que dirigen son solo hombres. ¿Qué peligro hay en confundir la elección sexista del lenguaje con su herencia misógina?

Aquí tendríamos que distinguir entre contenido y forma. Si dices: "la población blanca tiene mayor cociente intelectual que la población negra", la lengua no tiene nada que ver, lo único que indica es que la persona que dice esto es racista. Nadie diría que la lengua es racista. En la frase, "los dirigentes fueron con sus mujeres", la lengua no tiene ninguna culpa porque podrías decir la frase que quieras.

Esta confusión está muy extendida: confunden el pensamiento sexista de alguien con la lengua sexista.

Por último, ¿cree que está usando el Gobierno de Pedro Sánchez esta reforma con fines políticos o por un verdadero compromiso con el lenguaje inclusivo?

No lo sé, supongo que habrá de todo en este intento. Está teniendo ciertos gestos muy buenos que se tendrían que haber realizado hace mucho, como la exhumación de los restos del dictador, intentar darle un nuevo sentido al Valle de los Caídos (aunque creo que es muy difícil) o volver a atender a los muertos de las cunetas de este país.

Este puede ser un gesto más, pero no tengo por qué suponer que es solo de cara a la galería. El hecho de que hayan recuperado el Ministerio de igualdad,sin ir más lejos, es más que un gesto.

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Viernes, 27 Abril 2018 19:26

Sin orgasmos no hay revolución

Sin orgasmos no hay revolución

La discusión sobre lo corporal nos lleva a pensar, desde esa relación armónica generada entre células diversas para construir un ser vivo, hasta las distintas teorizaciones y experiencias existentes y vividas sobre este particular. Como humanos ampliamos la complejidad de dicho concepto a partir de las distintas maneras en que experienciamos la vida, y es a partir de este nutrirse de visiones que reconocemos la implicación de los diversos sistemas de opresión en la configuración de los cuerpos, unos capaces de amar y ser amados (abstractos e idealizados) y otros sentenciados a la muerte, tortura, discriminación, burla y humillación por no hacer parte de ese estereotipo blanco, europeo, adinerado, heterosexual.

 

Reconocemos que esta transmisión de opresiones nos ha relegado a ser opresores-oprimidas como única manera de existir o ser con otros; un ejemplo de esto es que pareciera que no pudiéramos concebir otras maneras de ver la sexualidad más allá de lo establecido, alejados de los dictámenes de la industria pornográfica y sus esquemas narrativos.

 

Nos hemos enfrentado a ser hipersexualizados por el sistema heteropatriarcal con el fin de dominarnos, de interiorizarnos y negarnos un espectro amplio de posibilidades, condenados a ser eternamente jóvenes, delgados, sin cualquier tipo de discapacidad física, adinerados, etcétera, o de lo contrario arriesgarnos a no ser amados o respetados en general.

 

Una historia de violencias que marca nuestros cuerpos y sexualidades

El machismo, como le llamamos coloquialmente, ha encarcelado los cuerpos en un modelo de identidades binarias en las que todas las personas debemos encajar; las mujeres deben asumir unas sexualidades sumisas, calladas, entregadas y serviciales disponiendo su cuerpo para la mirada y el disfrute masculino. De esta manera la sexualidad femenina activa es sancionada socialmente, a diferencia de la sexualidad masculina que tiene un lugar de depredación e insaciabilidad para justificar las rupturas a sus acuerdos de fidelidad y compromiso establecidas en su contrato heterosexual.

Es así como la heterosexualidad, como modelo, determina a los hombres como sujetos activos y penetradores y a las mujeres pasivas y penetradas, delimitando la experiencia sexual a prácticas meramente genitales penetrativas, encaminadas a la reproducción o limitadas al orgasmo masculino.

Por otra parte, y como clara expresión del poder realmente existente y la cultura dominante, las personas que no se ajustan a esos parámetros de sexualidad sufren múltiples violencias: personas trans, no binarias, marikas y lesbianas que viven fuera de ese modelo hegemónico no pueden acceder fácilmente a educación, trabajo, salud, reconocimiento y validez social, lo que termina confiándonos a sufrir diversos tipos de opresión y exclusión, así como de violencia sexual. Por esta vía, y como manifestación de uno de los tipos de opresión padecidos, la colonialidad y el racismo nos somete a estereotipos de belleza blancos y eurocentrados que alimentan percepciones destructivas hacia nuestros propios cuerpos.

 

¿Cómo cambiar esta situación?

 

Al igual que sucede con las células, reconocemos que solo uniéndonos, trabajando organizadamente en el encuentro más diverso de grupos, lograremos concretar un mundo sin opresores ni oprimidas, resistiendo de esta manera a la muerte y a la negación sistemática de las vidas; desde el respeto, la horizontalidad, la autonomía y el afecto revolucionario.

 

De esta manera, alineándonos con aportes de los movimientos feministas, reconocemos la importancia de destruir la visión machista que marca a las personas como objetos sexuales y que, por lo tanto, nos obliga a someternos a sexualidades egoístas y penetrativas, lo que limita y/o reduce nuestras múltiples maneras de vivir las prácticas sexuales y los placeres del cuerpo reduciéndolos al servicio y limitantes del machismo.

 

En el marco del capitalismo nuestros cuerpos han sido reducidos a simples mercancías para vender, comprar, usar y desechar; contrario a lo cual consideramos que es posible embarcarnos en prácticas en las que nos demos cariño, cuidado y placer.

 

No existen muchas posibilidades de libre acceso para conocer otras maneras de experimentación corporal y sexual; las industrias de la pornografía industrial, heteropatriarcal y hegemónica han delimitado nuestros orgasmos y los han secuestrado de nuestra creatividad y nuestras relaciones vitales configurando nuestros deseos y placeres. Iniciativas como el posporno, por ejemplo, son una propuesta por deconstruir el deseo y plantear rutas concretas desde nuestros cuerpos, modos de querer y sentir para ejercer resistencia a la construcción masculina, patriarcal y capitalista que reduce el contacto con otros a un acto de consumo, violento, penetrativo y distante.

 

Por eso creemos necesario permitirnos conocer esas otras posturas, esas otras posibilidades para la vida. Una opción en esta perspectiva es la “Muestra audiovisual Arrecheras heterodisidentes”, por presentarse éste 28 de abril a las 7pm en Video Roma en Chapinero, Bogotá (para más info. buscar en Facebook), para visibilizar un poco más las producciones audiovisuales que están reflexionando sobre el posporno, las sexualidades, géneros y cuerpos en América Latina.

 

Proponemos además, en esta búsqueda-resistencia alternativa, la autogestión: explorarnos nosotros mismos, así como la posibilidad de explorarnos con la ayuda de otros en prácticas que avancen en la construcción de sexualidades más colectivas, más placenteras y menos dominadas por la violencia heteropatriarcal, el miedo al cuerpo, el castigo a la sexualidad y la desnudez mediante la expansión sensorial, desde el reconocer nuestros cuerpos, olores, texturas, temperaturas, sonidos y un sin fin de ejercicios colectivo-individuales que implican no solo pensar en nuestro placer egoístamente, sino en pensarnos lo que implica el consenso y la importancia de la comunicación, diversas maneras de consentirnos, amarnos entre todas y a nosotras mismas.

 

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"Cierto feminismo y cierta izquierda han comprado la idea de que el sexo es lo peor"

La escritora y ensayista francesa, autora del libro referencia para feministas 'Teoría King Kong', reflexiona sobre la burguesía literaria de su país, el orgullo de clase y la posibilidad de crear un espacio de disidencia que enfrente el poder establecido

 

"Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, esas a las que los hombres no les hacen regalos, esas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa..."


Sirvan estas líneas a modo de aperitivo de lo que el lector puede encontrar en Teoría King Kong (Literatura Random House), un ensayo a cargo de la novelista francesa Virginie Despentes publicado originariamente en 2006 y que ha servido de avanzadilla para muchas de las cuestiones con las que el feminismo se da de bruces hoy día. Un panfleto incómodo para algunos, que se ha convertido en el Santo Grial del empoderamiento para una generación de jóvenes que no quiere saber nada de sumisiones a un orden que ya no les corresponde.


¿Para quién escribió este ensayo?


Cuando lo escribí, hace poco más de 10 años, tenía la sensación de que nadie hablaba a las generaciones más jóvenes sobre estos asuntos. La cultura mainstream, de la que se nutrían fundamentalmente, les bombardeaba de feminidad, pero en cuanto a feminismo las carencias eran notables. Nadie les dijo que puede ser una herramienta útil a la hora de ver el mundo y entender —incluso si no te conviertes en feminista— por qué determinadas puertas se te han cerrado por el simple hecho de ser mujer.


Le suelen preguntar por género y sexo, pero el caso es que en su discurso tiene mucho peso también la cuestión de clase...


Es esencial. El primer acercamiento que hice al feminismo fue a través de un libro que leí con apenas 18 años y me dejó muy impresionada; Mujeres, raza y clase, de Angela Davis. Este es un texto que me ha construido como mujer y que tiene mucho peso en mi forma de entender el feminismo, de tal forma que para mí la clase social está en el centro mismo del análisis.


Si lees, por ejemplo, la carta de Catherine Deneuve contra el "puritanismo" del #metoo, te das cuenta de que es un texto en el que mujeres de la alta sociedad expresan la rabia de los ricos. Más que feminismo, ese texto ejemplifica hasta qué punto los ricos parecen estar molestos por el simple hecho de que las víctimas se quejen. Se podrá leer en claves diversas, pero para mí lo que refleja ese supuesto manifiesto no es más que un puñado de ricos que no soportan que ciertas personas traten de poner límites al ejercicio, según ellos legítimo, de poder que desempeñan sobre otras personas. Parece que el problema es nuestro como víctimas por no sabernos comportar como es debido y agachar la cabeza de forma obediente. Dicho de otro modo; no creo que una cajera de Alcampo suscriba ese mismo texto.


¿Usted viene de ahí, de la clase baja, cómo se desenvuelve Despentes entre los oropeles literarios parisinos?


Tengo 48 años y llevo 25 inmersa en la industria editorial. Supongo que me he ido acostumbrando, pero lo cierto es que me costó mucho. Al principio se notaba que a buena parte de esa burguesía literaria parisina le causaba mucho reparo incluso tocarme para saludar, no querían tener nada que ver conmigo. Por otra parte, es curioso que todavía hoy, el 90% de las novelas que se publican y llegan a algo, vienen en su mayoría de un 2% de la población muy definido y que pertenece a la clase alta.


¿Se sigue sintiendo de prestado entre esa élite?


Siento que formo parte de la gente que publica libros, comparto determinadas problemáticas inherentes al hecho de ser escritor. Pero al mismo tiempo tengo muy presente de dónde vengo y me sigue sorprendiendo lo alejados que están muchos de estos escritores de realidades sociales como, por ejemplo, sacar adelante a dos hijos cobrando 1.500 euros al mes. Lo que percibo en estos salones y ambientes literarios es gente que está muy alejada de lo cotidiano.


Reivindica la rareza, el hecho de no avergonzarse por no encajar. ¿Cree posible la literatura desde otro sitio que no sea la alienación?


Busco ejemplos pero no los encuentro... Supongo que no, supongo que siempre es mejor si tienes algo propio que ofrecer. Me explico; si tu vida es maravillosa y vives entregado al frenesí, es obvio que no te vas a meter en tu cuarto a escribir. En cambio, si tienes el reflejo de encerrarte en tu mundo y sientes que no encajas bien, es más probable que termines escribiendo. Casi todos los libros que me gustan están escritos por gente que se siente un bicho raro.


Usted fue víctima de una violación. 'Teoría King Kong' surgió de un intento por abordar un trauma que quiso olvidar. ¿Hasta qué punto le marcó este hecho?


No puedo hacerme una idea. No puedo imaginarme sin esta vivencia, por eso no puedo saber si sería la misma persona o tendría menos problemas. A menudo me lo pregunto, ¿hasta qué punto me habrá cambiado lo que viví?, ¿me libré del trauma o sigo sufriendo? Lo que sí sé es que, como muchas mujeres en los 80, traté de hacer como si no hubiera ocurrido.


¿Fue terapéutico escribir sobre ello?


No creo que sea bueno escribir para hacer terapia, con el ejercicio de la escritura emergen también problemas... No sólo escribir, sino publicar y pensar que algo tan íntimo lo va a leer cualquiera. Desde luego, no se lo aconsejaría a nadie como terapia. En mi caso quizá me haya ayudado un poco para poner orden y mirar lo que me sucedió de frente.


¿Cómo lidia con la sobrexposición mediática? He leído que le resulta más dura que su pasado en la prostitución.


Tengo la impresión de que mucha gente se ha hecho una fantasía sobre lo que es el trabajo sexual. Por supuesto que es un trabajo duro, exigente y muy particular, pero cuando yo empecé a publicar y a hablar de mi historia me pareció todo mucho más violento. Cuando te conviertes en una persona pública, dejas de elegir a quién te diriges, te han visto por la calle y por la mañana coges el metro con la misma cara que tenías la noche anterior en su televisor. Las prostitutas que tienen sus papeles en regla y que eligen prostituirse no creo que tengan mucho que envidiar a todas esas mujeres públicas que por estar expuestas han perdido su intimidad. El problema aquí es que la burguesía ha determinado que ser mediáticamente conocida es el bien, pero que ejercer la prostitución es el mal y yo, que he hecho ambas cosas, puedo decir que ha costado mucho más acostumbrarme a ser insultada públicamente.


En España, buena parte de las voces beligerantes para con la prostitución no sólo vienen de la derecha católica, sino también de la izquierda


Me consta y en Francia no deja de ser muy diferente. Hay algo que nos hemos tragado después de dos mil años de cristianismo y es que el sexo, al parecer, es malo. Hubo un realizador francés que solía comparar la pornografía con Auschwitz. Y lo cierto es que, sinceramente, prefiero hacer una mamada antes que entrar en una cámara de gas. Nos hemos creído todo eso de que el sexo daña la dignidad y la integridad de la mujer.


Por otro lado, cierto feminismo y cierta izquierda han comprado la idea de que el sexo es lo peor. Parece que para algunos sectores de la izquierda trabajar 60 horas en un almacén de Amazon o trabajar en una mina de carbón y estar machacado con apenas 40 años es algo muy digno, pero en cambio es la prostitución lo que hemos de perseguir porque esclaviza a la mujer. No tienen en cuenta, por ejemplo, que es posible que esa prostituta gane mucho dinero haciendo su trabajo, mucho más que dichos trabajadores.


La situación se polariza. Parece que o te conviertes en una mujer sumisa que acata el orden establecido o en una pirómana que quiere arrasar con todo


El problema es que no termino de ver de qué forma nos podemos convertir en terroristas simbólicos. Más bien al contrario, aquellos que intentan subvertir ese orden al que te refieres son castigados y silenciados más que antes. De tal forma que el resto intentamos evitarnos problemas y nos autocensuramos. Cuando te presentan una voz disidente que tiene mucha presencia en la opinión pública es porque dicha voz no es un peligro para el poder. Las voces disidentes de verdad están cada vez más silenciadas y lo que se impone, en cambio, es una especie de blues, como si intentáramos decir ciertas cosas dentro de una sumisión permanente.


Pertenecemos enteramente al mercado, por primera vez en la historia esto es algo que queda patente. Es necesario abrir un cierto espacio de disidencia porque incluso desde la radicalidad, caemos muchas veces en un diálogo con el poder en el que nos definimos en contra de nuestro interlocutor, de modo que es el jodido poder el que nos termina configurando de alguna manera. Tenemos que acabar con esta sensación, estoy convencida de que las cosas no van a durar mucho tiempo tal y como las conocemos. Creo que esta situación está a punto de estallar.

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Viernes, 01 Diciembre 2017 06:45

Sonríe, te están violando

Sonríe, te están violando

Antonio Manuel Guerrero es alto, vigoroso y fue, hasta hace un par de años, guardia civil. Utilizaba, por tanto, uniforme. De color verde, para ser más exactos. Y llevaba, por consiguiente, un arma. Una Bereta 92, posiblemente. Cuando era niño, como todo buen infante, tuvo amigos inseparables. “Los lobitos”, les llamaban en el pueblo de Sevilla donde correteaban detrás de una pelota. Luego se hicieron grandes. Y violadores. Sí, de esos que encierran a una chica en la entrada de un edificio, la ponen a cuatro patas y la convierten en un simple cacho de carne. En una víctima de los lobos.

Todo esto que usted acaba de leer es real. Repugnantemente real. Ocurrió hace dos veranos en Pamplona. Sí, donde se celebran los famosos sanfermines. Ellos, los lobitos convertidos en depredadores sexuales, viajaron desde el sur hasta el norte para celebrar que eran machos, que estaban juntos y que no existía piba que se les resistiese. Corrección: si por algún casual se les resistía, ya sabían ellos cómo hacer para ablandarla. O para violarla. Los lobos, al fin y al cabo, son animales feroces y temidos. Nunca te encuentres con ellos de noche en una calle oscura. Nunca.


Hacía calor y era de madrugada. Ella, que era joven (18 años, para ser más exactos) y seguramente había bebido, tuvo la mala idea de cruzar su mirada con “La manada”. Ella, que venía de Madrid y quería disfrutar de una noche de fiesta, habló con ellos. Nada más. O mejor dicho, ella, que tenía la vida y la noche por delante, no quiso ir ni un centímetro más allá. Punto. Ojala los lobos también lo hubiesen entendido. Ojalá.


96 segundos. Cuando el reloj marcaba las tres de la mañana la violaron. Todos y cada uno. No contentos, la grabaron con el celular. Cosas que ofrece la tecnología a los violadores del siglo XXI: antes, los agresores sexuales no dejaban más rastro que la vida destrozada de su víctima. Hoy pueden perpetuar el horror con un archivo formato Mpg que se sube a Whatsapp en apenas unos segundos, luego le das al botoncito ese de enviar... y ¡zas! Tus amigos, los lobos que esta maldita noche no pudieron venir contigo a violar jóvenes a Pamplona, sienten al menos durante 96 segundos ese mismo placer que sólo una mente enferma puede disfrutar. Como la tuya, Antonio Manuel.


¿Saben cómo se llamaba el grupo de Whatsapp en el que este grupo expresaba su alegría y envidia ante una violación? Aquí va: “La manada”. Por aquello de que el lobo nunca ataca solo. Como aquella puta noche de San Fermín. Cualquiera diría que este relato, hasta aquí, ya tiene bastante carga de terror. Pero hay más. Siempre hay más.


Durante las últimas dos semanas se celebró el juicio contra “La manada”. Mientras en Uruguay sonaban voces que relativizaban el peso del género ante crímenes brutales, en España retumbaban las de aquellos que sembraban dudas sobre una violación. O mejor dicho, sobre hasta qué punto te han violado si luego apareces en una foto en las redes sociales, o si –caramba– has tenido la mala idea de intentar seguir viviendo, a pesar de esa maldita pesadilla que cada día y cada noche recorre tu cabeza.


A este lado del Atlántico hubo medios que banalizaron lo ocurrido. Que reconstruyeron sus pasos antes y después de la violación. Incluso bastante después, cuando buscó volver a una mínima normalidad en su Madrid natal. “La vida ‘normal’ de la chica violada en San Fermín: universidad, viajes y amigas”, tituló recientemente El Español, un diario digital cuyo nombre seguramente no provocará honor ni orgullo en un importante sector de la población.


También están aquellos colegas de profesión (por llamarlos de alguna manera) que intentaron hacerse con una copia del video en el que aparece sometida por los cinco salvajes. O los que alegremente describieron la escena como si de una película porno se tratase. Serán colegas, pero dan asco. Mucho asco.


Show televisivo. Esto último, lo de la “película porno”, incluso fue utilizado como argumento por el abogado más mediático de los acusados. El letrado en cuestión se llama Agustín Martínez Becerra y ha demostrado una capacidad infinita a la hora de montar estrategias, aunque para ello tenga que denigrar a la víctima. No se puede decir lo mismo de Carmen Sala, una de las primeras abogadas que tuvo la difícil e ingrata tarea de defender a “La manada”. Tan difícil y tan ingrata que Sala renunció pocas semanas después de asumir la defensa de algunos de los acusados. Cuando anunció su retirada argumentó que no estaba dispuesta a compartir estrategia con los otros abogados contratados por el resto de los imputados. Tenía la impresión de que la cosa no iba por buen camino. Estaba en lo cierto.


A lo largo de los últimos meses, Martínez Becerra se convirtió en un protagonista habitual de distintos programas de televisión. Siempre lo hacía en su calidad de defensor de algunos de los lobos en prisión, pero en realidad actuaba como portavoz de esa parte de España que sigue dudando de las mujeres que denuncian ser violadas “pero” llevaban pollera corta, “pero” habían bebido, “pero” tenían la alocada idea de hablar con un hombre sin prever que éste llamaría a sus amigos, la introduciría a la fuerza en un edificio y la violaría hasta sentirse satisfecho. Extrañamente satisfecho. “Ella disfrutó más que yo”, llegó a afirmar el guardia civil de día y violador de noche ante el juez.


¿Qué explicación encuentra a todo esto su abogado? Agárrense que vienen curvas: “A Pamplona, la gente joven va a los toros a beber alcohol, a ligar y mantener relaciones. Y por la noche muchísimo más”, justificó Martínez Becerra ante las cámaras de uno de los programas más vistos de España. Dicho de otra manera, su frase habrá sido recibida por un número indeterminado de personas jóvenes que seguramente ahora pensarán que, efectivamente, la gente va a los sanfermines a “mantener relaciones”.


Aunque resulte patético, también es cierto que varios medios –y hasta algunas agencias de viajes– llevan ya varios años dibujando una imagen de los sanfermines que va en esa misma dirección. Chicas bañadas en vino que se levantan la camiseta para que la marabunta le toque las tetas, jovencitas dispuestas a ser tratadas como vacas en una feria de ganado... Todo eso es mentira o, como mínimo, una burda exageración. Pero da igual. Para “La manada” esa construcción de los sanfermines alocados fue suficiente para buscar una víctima y violarla. Misión cumplida.


Callar no es consentir. Ahora viene lo mejor. Resulta que el abogado defensor y ciertos medios de prensa se han encargado de advertir que en el dantesco video que “La manada” grabó con el teléfono no se observa que ella grite, se queje u oponga resistencia. Vamos, que la estaban violando y ella tan contenta. Parece increíble, pero tuvieron que salir algunas y algunos expertos en este tipo de delitos para recordar que existe una cosa que se llama estado de shock, y que las mujeres que son violadas no siempre reaccionan de la misma manera, y que si estás rodeada de cinco tipos bastante grandes y tú estás sola, seguramente te quedarás esperando que el tiempo pase rápido. Muy rápido.


Y ahora llega lo espectacular. Mientras la opinión pública presenciaba este intercambio de valoraciones, ocurrió otro hecho difícil de catalogar. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y militante de izquierda (apunten este último detalle), relató que había sufrido dos intentos de violación a lo largo de su vida. Lo contó durante un acto oficial por el 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia Machista. Pocas horas después, el secretario general del PP en Morón de la Frontera (Sevilla), Francisco José Coronado, se burló públicamente de Colau. “Menos mal que tiene esa cara, que el violador correría como si no hubiera un mañana”, escribió el dirigente conservador en su cuenta de Twitter. Por cierto, el PP no tomó ninguna medida contra él.

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