Un hombre puede –y debe– ser feminista

Sí. Un hombre puede –y debe– ser feminista. Por supuesto, debemos serlo en el marco que entiende al feminismo como una lucha por la igualdad para mujeres y hombres, erradicando la opresión, la explotación y el sexismo que ellas llevan sufriendo histórica, social y culturalmente a lo largo de los siglos. Pero debemos hacerlo desde la posición que nos corresponde: un papel secundario en una lucha que jamás debemos liderar ni pretender comprender del todo –porque no hemos vivido en nuestras carnes lo que significa ser mujer–, en la que debemos trabajar de forma activa no para ser vistos ni aplaudidos por nuestra descubierta sensibilidad, sino para reconstruirnos a nosotros mismos desde el feminismo, entendiendo que es un proceso que jamás estará completo, porque estaremos constantemente aprendiendo.

De ahí que el hecho de ser feministas no nos convierte ni de cerca en líderes de opinión ni en cabecillas del feminismo. Sería lo mismo que una persona heterosexual pretendiese liderar las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ… ¡Imposible! Primero, porque a pesar de su magnífica sensibilidad y empatía, jamás sabrá lo que es sentir miedo de decir “te quiero” o “me gusta esa persona”, o de ir de la mano por la calle con la persona que quiere sin preocuparse por el sitio, la hora o si hay más gente o no; segundo, porque jamás ha sentido ni vivido dentro de su cuerpo las sensaciones, pensamientos o emociones de una persona del colectivo, que no es que sean distintas, pero muchas se viven de forma diferente; tercero, porque no ha sentido la presión de ocultarse o de esconder sus sentimientos… Y podría seguir, pero creo que queda claro el concepto: podemos ser feministas, pero como aliados de la causa; con la idea certera y convencida de que somos apoyo en una lucha que, si bien nos interesa y nos beneficia como personas y como sociedad, no es nuestra y nunca lo será. Al menos no en exclusiva.

Los hombres tenemos algunas ventajas adquiridas simplemente por el hecho de ser leídos socialmente como hombres, por mucho trabajo de equidad que se esté haciendo desde distintos ámbitos de la sociedad. Todavía recuerdo el impacto que me provocó el testimonio de un hombre trans que, desde que comenzó a hormonarse con testosterona, ya no sentía miedo al ir por la calle de noche, porque el temor a una violación se desvanecía simplemente por el hecho de ser hombre. Eso nos demuestra la inmensa labor que tenemos por delante.

Esos privilegios de los que hablábamos podemos constatarlos en muchas experiencias: más libertades para chicos que para chicas, que ellas deben cuidarse más y ser más delicadas, no porque necesariamente lo sean, sino porque es lo que se supone que deben ser; más peligros para ellas en un sistema que permite sin pudor la cosificación de las mujeres, su explotación sexual, donde la prostitución está instaurada como una institución y que, además, es incapaz de erradicar la mutilación, la violencia, el asesinato sistemático, el acoso sexual, entre otras. Pero también se ve en el entorno laboral, en el universitario, en las salidas profesionales, en las carreras escogidas, en el cine, la televisión, los museos, la literatura… Y también lo palpamos en la sociedad y en esos arraigados estereotipos que persisten pese a todos los esfuerzos.

Sobre todo quedan en evidencia en la negación del machismo vigente, en la simulada ignorancia de quien dice no comprender la importancia del lenguaje, de los comportamientos sociales, de la publicidad y de los medios de comunicación en todo esto. Y más visibles son esos privilegios cuando hay personas que hablan de feminazismo como una corriente real, o de la imposición de la ideología –o últimamente también llamada dictadura– de género, una idea aberrante que no hay cómo cogerla, difundida con la única intención de minar, despreciar y desdibujar el motivo por el que estamos aquí: el fin de la opresión machista y del heteropatriarcado.

¿Suena apocalíptico? Seguro que más de alguien ha sentido correr un sudor frío por la espalda. Pero, si quitamos el populismo barato y la visión terrorífica de este motivo que nos ocupa, nos quedamos con algo que realmente no debería tener ningún tipo de contestación: la igualdad y el respeto a los demás sin importar su origen, su expresión, su ser. Es decir, una sociedad en la que los seres humanos tengamos las mismas oportunidades y derechos. Es así de sencillo.

El primer paso para ser un hombre feminista, entonces, es aprender que la lucha no es nuestra y apoyarla. Después, vendría el largo y eterno proceso de desaprender los estereotipos, deshacerse de los privilegios y de enfrentarse a todo lo que se supone y se espera de nosotros por el simple hecho de ser hombres. Y el camino para conseguirlo está precisamente al lado de las mujeres, aprendiendo de ellas y, a través del cuestionamiento interno y compartido, replantearnos todo el sistema vigente para construir uno más equilibrado e igualitario.

 

http://tomasee.blogspot.com

 

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Miércoles, 25 Julio 2018 07:01

No es un chiste

No es un chiste

A partir de la afirmación de que el lenguaje es un lugar más de construcción y disputa de sentidos, Roberto Samar señala que detrás de la supuesta corrección lingüística también se esconden espacios de poder que hegemonizan los varones.

Conscientes o no, cuando transitamos nuestra vida lo hacemos atravesadxs de significaciones. Nombramos fenómenos y cosas, y al hacerlo los cargamos con determinados sentidos. Estas producciones incidirán en cómo pensamos nuestros problemas.


El lenguaje es uno de los escenarios de disputa. Como nos enseñaron las compañeras feministas: no es lo mismo hablar de “crimen pasional”, donde subyace la idea de un asesinato producto de un desborde de pasión, que definirlo como “femicidio”, lo que da cuenta de una sociedad desigual, en la cual se asesina a mujeres por su condición de mujer.


Sin embargo, el poder busca normalizarnos e invisibilizar esas disputadas ideológicas: la Real Academia Española se creó en Madrid en 1713. Desde allá, a 10,969 km, nos quieren decir qué está bien y qué está mal, qué es lo correcto y lo incorrecto. Esa corrección muchas veces responderá a una matriz cultural sexista y euro céntrica.


En ese sentido, oportunamente la RAE señaló en relación a hablar de “los ciudadanos y las ciudadanas” que “este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico”. Asimismo, sentenció “el uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”.
Ahora bien, esta norma ¿no responde a una mirada ideológica? ¿no fortalece determinada forma de ver el mundo?


El filósofo griego, Cornelius Castoriadis, afirmaba que “en el marco del pensamiento heredado, la creación es imposible”. Por lo tanto, si queremos crear algo nuevo debemos cuestionar las categorías y conceptos del pensamiento dominante. Una sociedad más equitativa y más justa requerirá nuevas formas de describirnos y de pensarnos. Para Castoriadis estamos atravesados por fuerzas instituyentes que buscan transformar las supuestas “verdades” de la sociedad y por fuerzas instituidas que buscan mantener lo establecido. En ese sentido, cuestionar el lenguaje sexista genera tensión.


Hablar sólo en masculino es producir un espacio más donde se invisibiliza a las mujeres, como lo son la mayoría de los manuales, libros de historia, los nombres de las calles o los monumentos. El lenguaje es un lugar más de construcción y disputa de sentidos.


El escritor Juan Cruz Balián sostiene que el lenguaje sexista “es nombrar ciertos roles y trabajos sólo en masculino; referirse a la persona genérica como ‘el hombre’ o identificar lo ‘masculino’ con la humanidad; usar las formas masculinas para referirse a ellos pero también para referirse a todes, dejando las formas femeninas sólo para ellas; nombrar a las mujeres (cuando se las nombra) siempre en segundo lugar”. Asimismo, según Bailán, “las indeseables consecuencias de esta desigualdad lingüística se traducen en lo que el sociólogo Pierre Bourdieu define como ‘violencia simbólica’, y esto nos sirve para comprender uno de los mecanismos que perpetúan la relación de dominación masculina.”


Es decir, detrás de la supuesta corrección lingüística se esconden y mantienen los espacios de poder que hegemonizamos los varones. A modo de ejemplo, hablar de “presidenta” generó discusiones y tensiones en nuestro país. Muchos, y lamentablemente muchas, afirmaban que debíamos usar el término “presidente”. Sin embargo, como señaló la escritora Claudia Piñeiro a un señor opositor del uso de “presidenta” en una cena: “¿Y ‘sirvienta’ tampoco decís? ¿O ‘presidenta’ no pero ‘sirvienta’ sí”? Curiosamente, hablar de sirvienta no nos molesta.


Hace unos años atrás el docente de la Universidad Nacional del Comahue, Fabian Bergero, me comentó una anécdota: frente a una cursada donde la mayoría eran mujeres, él comenzó su clase hablando en femenino. Los tres varones presentes se rieron. A la segunda clase se acercaron al docente y le dijeron, “cortémosla, ya pasó el chiste de hablar en femenino”. El profesor Bergero les dijo, “no es un chiste, así es la realidad que viven las mujeres cotidianamente”.


El desafío actual es enfrentar el pensamiento de clausura que acepta y se resigna a las injusticias establecidas. Como sostiene Castoriadis, podemos ser una sociedad autónoma, “que se da a sí misma su ley”, tomando conciencia que las reglas de nuestra sociedad son producto de nuestra construcción y, por lo tanto, podemos modificarlas.


* Licenciado en Comunicación Social UNLZ. Docente de “Comunicación social y seguridad ciudadana” en la UNRN

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 La filóloga y profesora opina sobre el último debate en la RAE sobre el lenguaje inclusivo a raíz de la reforma de la Constitución encargada por el Gobierno

"La RAE solo se rasga las vestiduras si las propuestas le llegan a través de fuerzas progresistas en general y feministas en particular"

"Lo que hay en la Academia es cuota masculina agobiante y tiene que ver con los esquemas del corporativismo masculino para enraizarse y que no cambien las cosas"

Fue un encargo del Gobierno que la RAE no tuvo más remedio que acatar, pero ya ha confesado su director que "no hay mimbres para este cesto". El cesto al que se refiere Darío Villanueva es una reforma que adapte el texto de la Constitución a un lenguaje inclusivo, y que pidió expresamente la vicepresidenta y ministra de Igualdad hace un par de días. Sin embargo, para el responsable último de nuestra norma, hay "cosas mucho más importantes que la lengua".

A través de un informe confiado a la RAE, Carmen Calvo ponía contra las cuerdas a nuestro templo de la lengua, conocido por su apatía en materia de género, mientras que mostraba en público "su respeto". Pero la política fue clara, si no responde como se espera, hay "muchos hombres y mujeres expertas que nos podrían ayudar".

Los argumentos de la institución son los mismos: la economía del lenguaje y lanzar una norma que se use en altas instancias y se ignore en la calle. Pero para Eulàlia Lledó (Barcelona, 1952) es solo una explicación oportunista. Esta doctora el Filología románica se especializó durante décadas en la investigación de los sesgos sexistas y androcéntricos de la literatura y de la lengua y, si bien aplaude la propuesta política, no entiende que el Gobierno haya inmiscuido a la RAE.

Sobre todo porque, aunque han prometido que el informe será "objetivo y apolítico", estará firmado por un académico que ya reconoció en su estudio Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer que, con el lenguaje inclusivo, "no se podría hablar".

La RAE le ha encargado el informe de la reforma de la Constitución a Ignacio Bosque, académico que ya desaprobó en 2012 las guías públicas que apuestan por un lenguaje más inclusivo. ¿Qué podemos inferir de su elección?

El de 2012, conocido como informe Bosque, era un documento destinado a criticar y desprestigiar las guías, era bastante específico. Y en él, además, confundía gramática con uso. Era un escrito que tomaba las guías como si fueran la palabra de dios, y casi nunca hablan de norma o gramática, sino de uso. En este sentido, Bosque erró el tiro y confundió las dos cosas.

Como detalle, uno de los puntos que más se tocaba en aquel informe era una crítica muy radical a las dobles formas, y en el texto las utiliza tres veces. En su día escribí un artículo y di una conferencia sobre esto, sobre criticar una cosa en la que luego se incurre. Era bastante curioso.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ya ha insinuado que se lo dijo a la RAE por deferencia, pero que si no se muestra colaborativa se lo encargará a otros expertos.

Es que directamente no comprendo cómo encargaron el informe a la Real Academia. Cuando, lo primero, la postura de la RAE al respecto es una y es clara, y lo segundo, estamos hablando de una cuestión política no lingüística. Si fuese favorable, todavía. Pero no entiendo que se traspase esta responsabilidad y este poder a la Academia, más del que ya cree que tiene sobre la lengua. Y que además se le dé potestad sobre decisiones políticas que no son propias de esta institución.

Que una propuesta del Ministerio de Igualdad, que es ya política dura y que en todo caso debería recabar el sentir la ciudadanía, se deje en manos de la Academia, me resulta extraño.

Hay algunos han mostrado su disconformidad sobre este informe, como Pérez Reverte. ¿Por qué la vieja guardia (masculina) de la RAE se siente amenazada por estas medidas?

La RAE tiene la idea curiosa de que manda sobre la lengua. Lo cual es demoledor. El inglés, por ejemplo, no tiene academia. La lengua hace como todas las demás, que es evolucionar a partir de muy distintos factores. Las que tienen instituciones, como la nuestra o la francesa, se molestan mucho cuando los hablantes se saltan sus preceptos.

Por ejemplo, en un momento decidieron que no se podía decir Primera Ministra. Ahora, visto con el tiempo, es un poco ridículo, ¿no? Por eso es gente especialmente reaccionaria a que alguien, al margen de la RAE, proponga modificaciones, análisis de los diccionarios, etc. Hay una cosa que se llama la misoginia ilustrada que es de lo peor que hay. De todos modos, están empezando a alzarse voces que disienten.

Recuerdo que hubo un académico que se opuso cuando la RAE dijo que a Angela Merkel se le debía llamar "la canciller" no "la cancillera". Es un despropósito porque es un femenino regular, por lo tanto es cancillera seguro. O Soledad Puértolas, que hace unas semanas se mostró partidaria de incluir "machirulo" en el diccionario. Pero, en general, la RAE es una academia con una inercia y una carga reaccionaria muy grande.

Esta inercia tiene que ver con que solo haya ocho mujeres de los 46 académicos. Sin embargo, hace meses entrevistamos a tres de ellas y se mostraron en contra de las cuotas.

Aquí hay una confusión que nos hace mucho daño. Lo que hay en la Academia es cuota masculina, que es una cuota extendida de forma agobiante. Tiene que ver con los esquemas del corporativismo masculino para enraizarse y que no cambien las cosas. Yo no sé cómo, con la desproporción que hay tan flagrante, alguien se puede atrever a hablar de cuota femenina. Pero normalmente entramos en este trato.

Hablando ahora del desdoblamiento del lenguaje. ¿Es cierto, como dijo Bosque, que está pensado para usarse delante de micrófonos o en textos oficiales y que es difícil que sea más usado en la calle que el masculino genérico?

A mí me gustaría desdramatizar esta cuestión. Se habla de las dobles formas como si fueran un invento artificioso que no tienen nada que ver con las lenguas. Cuidado. Es un recurso más de la lengua. Ha estado siempre aquí. Los romanceros utilizan dobles formas, El cantar del Mio Cid también. Y estamos hablando de poesía, que sí es un lenguaje delicado. El Antiguo Testamento está lleno de dobles formas. De verdad que no entiendo los aspavientos.

Es muy difícil no utilizar una doble forma cuando se habla de la posibilidad, por ejemplo, de que en el PP haya una nueva presidenta o presidente. Antes no cabía la posibilidad de que hubiera una mujer al frente y entonces el masculino servía, pero no porque fuera genérico, sino porque ni se contemplaba a las mujeres. Como ahora ocupamos los rangos que nos corresponden, las dobles formas se usan cada vez más.

De hecho, la RAE dictaminó que lo correcto era decir Consejo de Ministros, aunque la mayoría sean mujeres e incluso los hombres jurasen el cargo con el doblete.

Ese es un ejemplo muy bueno. Pero es mucho exigir que las ministras juren el cargo como ministros. ¡Es que no lo son! Ya no se puede obviar la presencia femenina en este Consejo, y la lengua lo refleja. Lo raro es que se hubiera reflejado en el primer gobierno de Felipe González, donde no había ni una mujer. Simplemente se adecua a la realidad, como hace siempre la lengua.

Los académicos siempre aluden a la economía del lenguaje como el principio fundamental de nuestro idioma. Si esto es verdad, como indica Elena Álvarez Mellado, ¿no estaríamos abocados a expresarnos con gruñidos mínimos?

Exacto. El principio de economía solo es la base del lenguaje cuando les interesa. La lengua por definición es redundante, marcamos las cosas las veces que hace falta. Si yo digo "una periodista alta y espabilada" estoy marcando el femenino tres veces. Si el principio de economía fuera el que rige nuestra lengua, usted me diría: "¿le puedo hacer una entrevista?" y yo le diría, "sí", nada más.

O cuando negamos una cosa, podemos decir "no", y la Academia diría que con un "no" ya basta. No, no, en absoluto, de ninguna manera, ni hablar del peluquín. ¿Ve? La lengua es así. O la cantidad de veces que usamos el diminutivo, que siempre son más largos que la palabra. En Andalucía te tomas un cafelito, y yo una vez fui a que me pusieran un panecillo, y la señora me dijo que eso era un mollete de Antequera. ¿Donde está la economía de la lengua ahí? Ese principio se utiliza una vez cubiertas las necesidades comunicativas.

¿Y qué opina de las alternativas al desdoblamiento, como el uso de la "e" en "ciudadanes" o el de la "x"? Villanueva las llamó ridículas e inoperativas.

No diría nunca que una propuesta es ridícula. Pero sí que creo que la lengua tiene suficientes mecanismos y recursos para facilitar la presencia de quien sea. Y esta es una intervención quirúrgica sobre la que veo poco futuro. Y me puedo equivocar, eh. La diferencia es que la doble forma ya existe, no es lo mismo.

Respecto al principio de economía, además, hay derroches que no molestan en absoluto. Entre la clase política se ha puesto de moda hablar de la "ventana de oportunidad", que es un anglicismo, cuando con oportunidad vamos que chutamos. En cambio, a este respecto la RAE no parece concernida.

Dijo que en su día el uso de "diputada" o "abogada" fue objeto de mofa y ahora está normalizado. ¿Cree que ocurrirá lo mismo con "portavozas" y "miembras" y por el que también han sido ridiculizadas algunas políticas?

A mí entender, portavoza es innecesario, porque el género de quien habla ya lo indica el artículo: el o la portavoz. Hace una semana, también en la radio se referían a Corinna Wittgenstein como "la testaferra". ¿Qué quiere decir esto? No es necesario, pero indica la gran tendencia que tiene el castellano de marcar el femenino con "a". En muchos casos es innecesario, pero al mismo tiempo es imparable. Hacer mofa con esto es ridículo. Me recuerda al escándalo con las primeras diputadas, la hemeroteca hoy haría enrojecer a mucha gente.

Con miembras, en cambio, es posible que ocurra lo que pasó entonces con diputadas o abogadas. Además, en la palabra "miembro" hay un plus masculino, y a muchas les molesta ser reconocidas así. Esto es interesante porque muestra la complejidad de todo lo que influye sobre la lengua. Pero la RAE solo se rasga las vestiduras cuando las propuestas vienen de fuerzas progresistas en general y feministas en particular.

En el informe anterior, Bosque reconocía que había usos misóginos del lenguaje pero en casos como “los dirigentes acudieron con sus mujeres”, porque se da por hecho que los que dirigen son solo hombres. ¿Qué peligro hay en confundir la elección sexista del lenguaje con su herencia misógina?

Aquí tendríamos que distinguir entre contenido y forma. Si dices: "la población blanca tiene mayor cociente intelectual que la población negra", la lengua no tiene nada que ver, lo único que indica es que la persona que dice esto es racista. Nadie diría que la lengua es racista. En la frase, "los dirigentes fueron con sus mujeres", la lengua no tiene ninguna culpa porque podrías decir la frase que quieras.

Esta confusión está muy extendida: confunden el pensamiento sexista de alguien con la lengua sexista.

Por último, ¿cree que está usando el Gobierno de Pedro Sánchez esta reforma con fines políticos o por un verdadero compromiso con el lenguaje inclusivo?

No lo sé, supongo que habrá de todo en este intento. Está teniendo ciertos gestos muy buenos que se tendrían que haber realizado hace mucho, como la exhumación de los restos del dictador, intentar darle un nuevo sentido al Valle de los Caídos (aunque creo que es muy difícil) o volver a atender a los muertos de las cunetas de este país.

Este puede ser un gesto más, pero no tengo por qué suponer que es solo de cara a la galería. El hecho de que hayan recuperado el Ministerio de igualdad,sin ir más lejos, es más que un gesto.

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Viernes, 27 Abril 2018 19:26

Sin orgasmos no hay revolución

Sin orgasmos no hay revolución

La discusión sobre lo corporal nos lleva a pensar, desde esa relación armónica generada entre células diversas para construir un ser vivo, hasta las distintas teorizaciones y experiencias existentes y vividas sobre este particular. Como humanos ampliamos la complejidad de dicho concepto a partir de las distintas maneras en que experienciamos la vida, y es a partir de este nutrirse de visiones que reconocemos la implicación de los diversos sistemas de opresión en la configuración de los cuerpos, unos capaces de amar y ser amados (abstractos e idealizados) y otros sentenciados a la muerte, tortura, discriminación, burla y humillación por no hacer parte de ese estereotipo blanco, europeo, adinerado, heterosexual.

 

Reconocemos que esta transmisión de opresiones nos ha relegado a ser opresores-oprimidas como única manera de existir o ser con otros; un ejemplo de esto es que pareciera que no pudiéramos concebir otras maneras de ver la sexualidad más allá de lo establecido, alejados de los dictámenes de la industria pornográfica y sus esquemas narrativos.

 

Nos hemos enfrentado a ser hipersexualizados por el sistema heteropatriarcal con el fin de dominarnos, de interiorizarnos y negarnos un espectro amplio de posibilidades, condenados a ser eternamente jóvenes, delgados, sin cualquier tipo de discapacidad física, adinerados, etcétera, o de lo contrario arriesgarnos a no ser amados o respetados en general.

 

Una historia de violencias que marca nuestros cuerpos y sexualidades

El machismo, como le llamamos coloquialmente, ha encarcelado los cuerpos en un modelo de identidades binarias en las que todas las personas debemos encajar; las mujeres deben asumir unas sexualidades sumisas, calladas, entregadas y serviciales disponiendo su cuerpo para la mirada y el disfrute masculino. De esta manera la sexualidad femenina activa es sancionada socialmente, a diferencia de la sexualidad masculina que tiene un lugar de depredación e insaciabilidad para justificar las rupturas a sus acuerdos de fidelidad y compromiso establecidas en su contrato heterosexual.

Es así como la heterosexualidad, como modelo, determina a los hombres como sujetos activos y penetradores y a las mujeres pasivas y penetradas, delimitando la experiencia sexual a prácticas meramente genitales penetrativas, encaminadas a la reproducción o limitadas al orgasmo masculino.

Por otra parte, y como clara expresión del poder realmente existente y la cultura dominante, las personas que no se ajustan a esos parámetros de sexualidad sufren múltiples violencias: personas trans, no binarias, marikas y lesbianas que viven fuera de ese modelo hegemónico no pueden acceder fácilmente a educación, trabajo, salud, reconocimiento y validez social, lo que termina confiándonos a sufrir diversos tipos de opresión y exclusión, así como de violencia sexual. Por esta vía, y como manifestación de uno de los tipos de opresión padecidos, la colonialidad y el racismo nos somete a estereotipos de belleza blancos y eurocentrados que alimentan percepciones destructivas hacia nuestros propios cuerpos.

 

¿Cómo cambiar esta situación?

 

Al igual que sucede con las células, reconocemos que solo uniéndonos, trabajando organizadamente en el encuentro más diverso de grupos, lograremos concretar un mundo sin opresores ni oprimidas, resistiendo de esta manera a la muerte y a la negación sistemática de las vidas; desde el respeto, la horizontalidad, la autonomía y el afecto revolucionario.

 

De esta manera, alineándonos con aportes de los movimientos feministas, reconocemos la importancia de destruir la visión machista que marca a las personas como objetos sexuales y que, por lo tanto, nos obliga a someternos a sexualidades egoístas y penetrativas, lo que limita y/o reduce nuestras múltiples maneras de vivir las prácticas sexuales y los placeres del cuerpo reduciéndolos al servicio y limitantes del machismo.

 

En el marco del capitalismo nuestros cuerpos han sido reducidos a simples mercancías para vender, comprar, usar y desechar; contrario a lo cual consideramos que es posible embarcarnos en prácticas en las que nos demos cariño, cuidado y placer.

 

No existen muchas posibilidades de libre acceso para conocer otras maneras de experimentación corporal y sexual; las industrias de la pornografía industrial, heteropatriarcal y hegemónica han delimitado nuestros orgasmos y los han secuestrado de nuestra creatividad y nuestras relaciones vitales configurando nuestros deseos y placeres. Iniciativas como el posporno, por ejemplo, son una propuesta por deconstruir el deseo y plantear rutas concretas desde nuestros cuerpos, modos de querer y sentir para ejercer resistencia a la construcción masculina, patriarcal y capitalista que reduce el contacto con otros a un acto de consumo, violento, penetrativo y distante.

 

Por eso creemos necesario permitirnos conocer esas otras posturas, esas otras posibilidades para la vida. Una opción en esta perspectiva es la “Muestra audiovisual Arrecheras heterodisidentes”, por presentarse éste 28 de abril a las 7pm en Video Roma en Chapinero, Bogotá (para más info. buscar en Facebook), para visibilizar un poco más las producciones audiovisuales que están reflexionando sobre el posporno, las sexualidades, géneros y cuerpos en América Latina.

 

Proponemos además, en esta búsqueda-resistencia alternativa, la autogestión: explorarnos nosotros mismos, así como la posibilidad de explorarnos con la ayuda de otros en prácticas que avancen en la construcción de sexualidades más colectivas, más placenteras y menos dominadas por la violencia heteropatriarcal, el miedo al cuerpo, el castigo a la sexualidad y la desnudez mediante la expansión sensorial, desde el reconocer nuestros cuerpos, olores, texturas, temperaturas, sonidos y un sin fin de ejercicios colectivo-individuales que implican no solo pensar en nuestro placer egoístamente, sino en pensarnos lo que implica el consenso y la importancia de la comunicación, diversas maneras de consentirnos, amarnos entre todas y a nosotras mismas.

 

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"Cierto feminismo y cierta izquierda han comprado la idea de que el sexo es lo peor"

La escritora y ensayista francesa, autora del libro referencia para feministas 'Teoría King Kong', reflexiona sobre la burguesía literaria de su país, el orgullo de clase y la posibilidad de crear un espacio de disidencia que enfrente el poder establecido

 

"Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, esas a las que los hombres no les hacen regalos, esas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa..."


Sirvan estas líneas a modo de aperitivo de lo que el lector puede encontrar en Teoría King Kong (Literatura Random House), un ensayo a cargo de la novelista francesa Virginie Despentes publicado originariamente en 2006 y que ha servido de avanzadilla para muchas de las cuestiones con las que el feminismo se da de bruces hoy día. Un panfleto incómodo para algunos, que se ha convertido en el Santo Grial del empoderamiento para una generación de jóvenes que no quiere saber nada de sumisiones a un orden que ya no les corresponde.


¿Para quién escribió este ensayo?


Cuando lo escribí, hace poco más de 10 años, tenía la sensación de que nadie hablaba a las generaciones más jóvenes sobre estos asuntos. La cultura mainstream, de la que se nutrían fundamentalmente, les bombardeaba de feminidad, pero en cuanto a feminismo las carencias eran notables. Nadie les dijo que puede ser una herramienta útil a la hora de ver el mundo y entender —incluso si no te conviertes en feminista— por qué determinadas puertas se te han cerrado por el simple hecho de ser mujer.


Le suelen preguntar por género y sexo, pero el caso es que en su discurso tiene mucho peso también la cuestión de clase...


Es esencial. El primer acercamiento que hice al feminismo fue a través de un libro que leí con apenas 18 años y me dejó muy impresionada; Mujeres, raza y clase, de Angela Davis. Este es un texto que me ha construido como mujer y que tiene mucho peso en mi forma de entender el feminismo, de tal forma que para mí la clase social está en el centro mismo del análisis.


Si lees, por ejemplo, la carta de Catherine Deneuve contra el "puritanismo" del #metoo, te das cuenta de que es un texto en el que mujeres de la alta sociedad expresan la rabia de los ricos. Más que feminismo, ese texto ejemplifica hasta qué punto los ricos parecen estar molestos por el simple hecho de que las víctimas se quejen. Se podrá leer en claves diversas, pero para mí lo que refleja ese supuesto manifiesto no es más que un puñado de ricos que no soportan que ciertas personas traten de poner límites al ejercicio, según ellos legítimo, de poder que desempeñan sobre otras personas. Parece que el problema es nuestro como víctimas por no sabernos comportar como es debido y agachar la cabeza de forma obediente. Dicho de otro modo; no creo que una cajera de Alcampo suscriba ese mismo texto.


¿Usted viene de ahí, de la clase baja, cómo se desenvuelve Despentes entre los oropeles literarios parisinos?


Tengo 48 años y llevo 25 inmersa en la industria editorial. Supongo que me he ido acostumbrando, pero lo cierto es que me costó mucho. Al principio se notaba que a buena parte de esa burguesía literaria parisina le causaba mucho reparo incluso tocarme para saludar, no querían tener nada que ver conmigo. Por otra parte, es curioso que todavía hoy, el 90% de las novelas que se publican y llegan a algo, vienen en su mayoría de un 2% de la población muy definido y que pertenece a la clase alta.


¿Se sigue sintiendo de prestado entre esa élite?


Siento que formo parte de la gente que publica libros, comparto determinadas problemáticas inherentes al hecho de ser escritor. Pero al mismo tiempo tengo muy presente de dónde vengo y me sigue sorprendiendo lo alejados que están muchos de estos escritores de realidades sociales como, por ejemplo, sacar adelante a dos hijos cobrando 1.500 euros al mes. Lo que percibo en estos salones y ambientes literarios es gente que está muy alejada de lo cotidiano.


Reivindica la rareza, el hecho de no avergonzarse por no encajar. ¿Cree posible la literatura desde otro sitio que no sea la alienación?


Busco ejemplos pero no los encuentro... Supongo que no, supongo que siempre es mejor si tienes algo propio que ofrecer. Me explico; si tu vida es maravillosa y vives entregado al frenesí, es obvio que no te vas a meter en tu cuarto a escribir. En cambio, si tienes el reflejo de encerrarte en tu mundo y sientes que no encajas bien, es más probable que termines escribiendo. Casi todos los libros que me gustan están escritos por gente que se siente un bicho raro.


Usted fue víctima de una violación. 'Teoría King Kong' surgió de un intento por abordar un trauma que quiso olvidar. ¿Hasta qué punto le marcó este hecho?


No puedo hacerme una idea. No puedo imaginarme sin esta vivencia, por eso no puedo saber si sería la misma persona o tendría menos problemas. A menudo me lo pregunto, ¿hasta qué punto me habrá cambiado lo que viví?, ¿me libré del trauma o sigo sufriendo? Lo que sí sé es que, como muchas mujeres en los 80, traté de hacer como si no hubiera ocurrido.


¿Fue terapéutico escribir sobre ello?


No creo que sea bueno escribir para hacer terapia, con el ejercicio de la escritura emergen también problemas... No sólo escribir, sino publicar y pensar que algo tan íntimo lo va a leer cualquiera. Desde luego, no se lo aconsejaría a nadie como terapia. En mi caso quizá me haya ayudado un poco para poner orden y mirar lo que me sucedió de frente.


¿Cómo lidia con la sobrexposición mediática? He leído que le resulta más dura que su pasado en la prostitución.


Tengo la impresión de que mucha gente se ha hecho una fantasía sobre lo que es el trabajo sexual. Por supuesto que es un trabajo duro, exigente y muy particular, pero cuando yo empecé a publicar y a hablar de mi historia me pareció todo mucho más violento. Cuando te conviertes en una persona pública, dejas de elegir a quién te diriges, te han visto por la calle y por la mañana coges el metro con la misma cara que tenías la noche anterior en su televisor. Las prostitutas que tienen sus papeles en regla y que eligen prostituirse no creo que tengan mucho que envidiar a todas esas mujeres públicas que por estar expuestas han perdido su intimidad. El problema aquí es que la burguesía ha determinado que ser mediáticamente conocida es el bien, pero que ejercer la prostitución es el mal y yo, que he hecho ambas cosas, puedo decir que ha costado mucho más acostumbrarme a ser insultada públicamente.


En España, buena parte de las voces beligerantes para con la prostitución no sólo vienen de la derecha católica, sino también de la izquierda


Me consta y en Francia no deja de ser muy diferente. Hay algo que nos hemos tragado después de dos mil años de cristianismo y es que el sexo, al parecer, es malo. Hubo un realizador francés que solía comparar la pornografía con Auschwitz. Y lo cierto es que, sinceramente, prefiero hacer una mamada antes que entrar en una cámara de gas. Nos hemos creído todo eso de que el sexo daña la dignidad y la integridad de la mujer.


Por otro lado, cierto feminismo y cierta izquierda han comprado la idea de que el sexo es lo peor. Parece que para algunos sectores de la izquierda trabajar 60 horas en un almacén de Amazon o trabajar en una mina de carbón y estar machacado con apenas 40 años es algo muy digno, pero en cambio es la prostitución lo que hemos de perseguir porque esclaviza a la mujer. No tienen en cuenta, por ejemplo, que es posible que esa prostituta gane mucho dinero haciendo su trabajo, mucho más que dichos trabajadores.


La situación se polariza. Parece que o te conviertes en una mujer sumisa que acata el orden establecido o en una pirómana que quiere arrasar con todo


El problema es que no termino de ver de qué forma nos podemos convertir en terroristas simbólicos. Más bien al contrario, aquellos que intentan subvertir ese orden al que te refieres son castigados y silenciados más que antes. De tal forma que el resto intentamos evitarnos problemas y nos autocensuramos. Cuando te presentan una voz disidente que tiene mucha presencia en la opinión pública es porque dicha voz no es un peligro para el poder. Las voces disidentes de verdad están cada vez más silenciadas y lo que se impone, en cambio, es una especie de blues, como si intentáramos decir ciertas cosas dentro de una sumisión permanente.


Pertenecemos enteramente al mercado, por primera vez en la historia esto es algo que queda patente. Es necesario abrir un cierto espacio de disidencia porque incluso desde la radicalidad, caemos muchas veces en un diálogo con el poder en el que nos definimos en contra de nuestro interlocutor, de modo que es el jodido poder el que nos termina configurando de alguna manera. Tenemos que acabar con esta sensación, estoy convencida de que las cosas no van a durar mucho tiempo tal y como las conocemos. Creo que esta situación está a punto de estallar.

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Viernes, 01 Diciembre 2017 06:45

Sonríe, te están violando

Sonríe, te están violando

Antonio Manuel Guerrero es alto, vigoroso y fue, hasta hace un par de años, guardia civil. Utilizaba, por tanto, uniforme. De color verde, para ser más exactos. Y llevaba, por consiguiente, un arma. Una Bereta 92, posiblemente. Cuando era niño, como todo buen infante, tuvo amigos inseparables. “Los lobitos”, les llamaban en el pueblo de Sevilla donde correteaban detrás de una pelota. Luego se hicieron grandes. Y violadores. Sí, de esos que encierran a una chica en la entrada de un edificio, la ponen a cuatro patas y la convierten en un simple cacho de carne. En una víctima de los lobos.

Todo esto que usted acaba de leer es real. Repugnantemente real. Ocurrió hace dos veranos en Pamplona. Sí, donde se celebran los famosos sanfermines. Ellos, los lobitos convertidos en depredadores sexuales, viajaron desde el sur hasta el norte para celebrar que eran machos, que estaban juntos y que no existía piba que se les resistiese. Corrección: si por algún casual se les resistía, ya sabían ellos cómo hacer para ablandarla. O para violarla. Los lobos, al fin y al cabo, son animales feroces y temidos. Nunca te encuentres con ellos de noche en una calle oscura. Nunca.


Hacía calor y era de madrugada. Ella, que era joven (18 años, para ser más exactos) y seguramente había bebido, tuvo la mala idea de cruzar su mirada con “La manada”. Ella, que venía de Madrid y quería disfrutar de una noche de fiesta, habló con ellos. Nada más. O mejor dicho, ella, que tenía la vida y la noche por delante, no quiso ir ni un centímetro más allá. Punto. Ojala los lobos también lo hubiesen entendido. Ojalá.


96 segundos. Cuando el reloj marcaba las tres de la mañana la violaron. Todos y cada uno. No contentos, la grabaron con el celular. Cosas que ofrece la tecnología a los violadores del siglo XXI: antes, los agresores sexuales no dejaban más rastro que la vida destrozada de su víctima. Hoy pueden perpetuar el horror con un archivo formato Mpg que se sube a Whatsapp en apenas unos segundos, luego le das al botoncito ese de enviar... y ¡zas! Tus amigos, los lobos que esta maldita noche no pudieron venir contigo a violar jóvenes a Pamplona, sienten al menos durante 96 segundos ese mismo placer que sólo una mente enferma puede disfrutar. Como la tuya, Antonio Manuel.


¿Saben cómo se llamaba el grupo de Whatsapp en el que este grupo expresaba su alegría y envidia ante una violación? Aquí va: “La manada”. Por aquello de que el lobo nunca ataca solo. Como aquella puta noche de San Fermín. Cualquiera diría que este relato, hasta aquí, ya tiene bastante carga de terror. Pero hay más. Siempre hay más.


Durante las últimas dos semanas se celebró el juicio contra “La manada”. Mientras en Uruguay sonaban voces que relativizaban el peso del género ante crímenes brutales, en España retumbaban las de aquellos que sembraban dudas sobre una violación. O mejor dicho, sobre hasta qué punto te han violado si luego apareces en una foto en las redes sociales, o si –caramba– has tenido la mala idea de intentar seguir viviendo, a pesar de esa maldita pesadilla que cada día y cada noche recorre tu cabeza.


A este lado del Atlántico hubo medios que banalizaron lo ocurrido. Que reconstruyeron sus pasos antes y después de la violación. Incluso bastante después, cuando buscó volver a una mínima normalidad en su Madrid natal. “La vida ‘normal’ de la chica violada en San Fermín: universidad, viajes y amigas”, tituló recientemente El Español, un diario digital cuyo nombre seguramente no provocará honor ni orgullo en un importante sector de la población.


También están aquellos colegas de profesión (por llamarlos de alguna manera) que intentaron hacerse con una copia del video en el que aparece sometida por los cinco salvajes. O los que alegremente describieron la escena como si de una película porno se tratase. Serán colegas, pero dan asco. Mucho asco.


Show televisivo. Esto último, lo de la “película porno”, incluso fue utilizado como argumento por el abogado más mediático de los acusados. El letrado en cuestión se llama Agustín Martínez Becerra y ha demostrado una capacidad infinita a la hora de montar estrategias, aunque para ello tenga que denigrar a la víctima. No se puede decir lo mismo de Carmen Sala, una de las primeras abogadas que tuvo la difícil e ingrata tarea de defender a “La manada”. Tan difícil y tan ingrata que Sala renunció pocas semanas después de asumir la defensa de algunos de los acusados. Cuando anunció su retirada argumentó que no estaba dispuesta a compartir estrategia con los otros abogados contratados por el resto de los imputados. Tenía la impresión de que la cosa no iba por buen camino. Estaba en lo cierto.


A lo largo de los últimos meses, Martínez Becerra se convirtió en un protagonista habitual de distintos programas de televisión. Siempre lo hacía en su calidad de defensor de algunos de los lobos en prisión, pero en realidad actuaba como portavoz de esa parte de España que sigue dudando de las mujeres que denuncian ser violadas “pero” llevaban pollera corta, “pero” habían bebido, “pero” tenían la alocada idea de hablar con un hombre sin prever que éste llamaría a sus amigos, la introduciría a la fuerza en un edificio y la violaría hasta sentirse satisfecho. Extrañamente satisfecho. “Ella disfrutó más que yo”, llegó a afirmar el guardia civil de día y violador de noche ante el juez.


¿Qué explicación encuentra a todo esto su abogado? Agárrense que vienen curvas: “A Pamplona, la gente joven va a los toros a beber alcohol, a ligar y mantener relaciones. Y por la noche muchísimo más”, justificó Martínez Becerra ante las cámaras de uno de los programas más vistos de España. Dicho de otra manera, su frase habrá sido recibida por un número indeterminado de personas jóvenes que seguramente ahora pensarán que, efectivamente, la gente va a los sanfermines a “mantener relaciones”.


Aunque resulte patético, también es cierto que varios medios –y hasta algunas agencias de viajes– llevan ya varios años dibujando una imagen de los sanfermines que va en esa misma dirección. Chicas bañadas en vino que se levantan la camiseta para que la marabunta le toque las tetas, jovencitas dispuestas a ser tratadas como vacas en una feria de ganado... Todo eso es mentira o, como mínimo, una burda exageración. Pero da igual. Para “La manada” esa construcción de los sanfermines alocados fue suficiente para buscar una víctima y violarla. Misión cumplida.


Callar no es consentir. Ahora viene lo mejor. Resulta que el abogado defensor y ciertos medios de prensa se han encargado de advertir que en el dantesco video que “La manada” grabó con el teléfono no se observa que ella grite, se queje u oponga resistencia. Vamos, que la estaban violando y ella tan contenta. Parece increíble, pero tuvieron que salir algunas y algunos expertos en este tipo de delitos para recordar que existe una cosa que se llama estado de shock, y que las mujeres que son violadas no siempre reaccionan de la misma manera, y que si estás rodeada de cinco tipos bastante grandes y tú estás sola, seguramente te quedarás esperando que el tiempo pase rápido. Muy rápido.


Y ahora llega lo espectacular. Mientras la opinión pública presenciaba este intercambio de valoraciones, ocurrió otro hecho difícil de catalogar. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y militante de izquierda (apunten este último detalle), relató que había sufrido dos intentos de violación a lo largo de su vida. Lo contó durante un acto oficial por el 25 de noviembre, Día Internacional Contra la Violencia Machista. Pocas horas después, el secretario general del PP en Morón de la Frontera (Sevilla), Francisco José Coronado, se burló públicamente de Colau. “Menos mal que tiene esa cara, que el violador correría como si no hubiera un mañana”, escribió el dirigente conservador en su cuenta de Twitter. Por cierto, el PP no tomó ninguna medida contra él.

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Las masacres con armas de fuego y su relación con la violencia doméstica

La masacre ocurrida la semana pasada en la iglesia bautista de la comunidad de Sutherland Spring, en Texas, fue un crimen terrible y, también, terriblemente predecible. Como otras masacres similares, el hecho es representativo del problema sistémico que existe en Estados Unidos con las armas y la violencia. El responsable de asesinar a 26 personas y herir a otras 20 antes de suicidarse fue, presumiblemente, Devin Patrick Kelley, un hombre blanco que había sido miembro activo de la Fuerza Aérea estadounidense. Este tiroteo en masa es otro ejemplo letal del vínculo entre violencia doméstica y masacres con armas de fuego.

 

Cuando integraba la Fuerza Aérea, Kelley fue hallado culpable de agredir a su esposa y de fracturarle el cráneo a su hijastro, que no llegaba a tener dos años de edad. La Fuerza Aérea lo sometió a una corte marcial y lo mantuvo confinado durante un año, pero no informó su sentencia al Sistema Nacional Instantáneo de Verificación de Antecedentes Penales del FBI . Esta no fue la única señal de alarma: también había cometido abuso violento contra animales y emitido amenazas de muerte hacia sus superiores de la Fuerza Aérea. Según se informó, le había estado enviando mensajes de texto amenazadores a su suegra, que concurría frecuentemente a la iglesia donde Kelley cometió el asesinato en masa.


Sarah Tofte, directora de investigación del movimiento a favor del control de armas “Everytown for Gun Safety”, declaró en una entrevista para Democracy Now!: “La mayoría de las masacres con armas de fuego están relacionadas de alguna manera con la violencia doméstica o familiar”. El equipo de Tofte acaba de publicar un nuevo informe, que indica que en el período 2009-2016, en más de la mitad de las masacres con armas de fuego, los agresores mataron a sus parejas u otros miembros de sus familias. La violencia doméstica es más que una señal de alarma; es un crimen en sí mismo. Entre otras cosas, el informe señala:
“La presencia de un arma de fuego en una situación de violencia doméstica hace que sea cinco veces más probable que una mujer resulte asesinada”.


“Las mujeres en Estados Unidos tienen una probabilidad 16 veces mayor de ser asesinadas con un arma de fuego que las de otros países de altos ingresos, lo que hace que este país sea el más peligroso en el mundo desarrollado en cuanto a violencia con armas de fuego hacia las mujeres. Todos los años, las mujeres estadounidenses sufren 5,3 millones de incidentes de violencia por parte de sus parejas”.


“Cincuenta mujeres estadounidenses son asesinadas cada mes por disparos efectuados por sus parejas, y muchas más resultan heridas. Cerca de un millón de mujeres que hoy se encuentran vivas son sobrevivientes de ataques con arma de fuego por parte de sus parejas”.


Soraya Chemaly, directora del Proyecto de Discurso del Centro de Medios de Mujeres ( WMC , por sus siglas en inglés), afirmó en una entrevista para Democracy Now!. “No hay absolutamente ninguna duda de que la práctica de la violencia dentro de un hogar, en un ambiente íntimo, hacia personas que, en teoría, el agresor ama, abre camino a la violencia pública”.
Soraya prosiguió: “El tema de fondo es cómo abordamos la violencia privada, cómo abordamos la violencia sexual, qué pensamos en torno a la violencia de género. La división público-privada con la que estamos trabajando no está resultando para nada, porque tendemos a presentar esta violencia terrorista privada de un modo que parece irrelevante para el ámbito público. Si pensamos en el hecho de que en Estados Unidos hay tres mujeres al día asesinadas por su pareja, si eso ocurriera en un solo incidente y estuviéramos hablando de entre 20 y 25 mujeres muertas a la semana en un solo incidente, quizás las personas comenzarían a reaccionar y a prestar atención”.


Mariame Kaba, activista y educadora que trabaja en programas contra la violencia doméstica, nos dijo: “Nos quedamos enfrascados en el intento de etiquetar a la violencia masiva como ‘terrorismo’. Pero lo que tenemos que hacer —y no estamos pudiendo— es poner fin a la violencia contra las mujeres, contra las personas sin género declarado y contra los niños y niñas, que es lo que está en la raíz de estas formas de violencia armada y tiroteos en masa. Sería mejor que nos enfoquemos en tratar de poner fin a estas otras formas de violencia, que son en sí mismas violencia en masa”.


El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, viajó a Sutherland Springs para reunirse con familiares de las víctimas de la masacre. Pence es un miembro de larga data de la Asociación Nacional del Rifle ( NRA , por sus siglas en inglés) con calificación “A”. Como congresista, votó para impedir que una persona pueda demandar a los fabricantes de armas y para suavizar las leyes que rigen las compras interestatales de armas. Esta semana, Pence atribuyó la culpa de la masacre en Texas a “fallas burocráticas” y a la enfermedad mental del atacante. A principios de este año, el presidente Donald Trump revirtió una normativa de la era Obama y facilitó que las personas con problemas de salud mental pudieran adquirir armas.


Trump se encontraba en Japón en el momento de la masacre de Texas, en el marco de una gira en la que intentaba vender miles de millones de dólares en armamento a los aliados regionales al tiempo que insistía con su retórica beligerante contra Corea del Norte. El presidente debería aprender de los países que visita. En Japón, un país de 127 millones de habitantes, hay menos de diez muertes causadas por armas de fuego en un año típico,

principalmente debido al estricto control de armas. Esa cifra es un gran contraste con las más de 33.000 muertes anuales causadas por armas de fuego en Estados Unidos.


En medio de las negociaciones para la venta de armamento, cuando se le preguntó sobre el control de armas a la luz del horror ocurrido en Texas, Trump sostuvo que era demasiado pronto para hablar de cambios en la política de armas. ¿Cuántas masacres más tendrán que ocurrir?


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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Explosivo sexo-escándalo del cineasta H. Weinstein en Hollywood: en la picota los Clinton y los Obama

No es un asunto menor. Hollywood, uno de los principales feudos del poder estadunidense, y sus subterráneas costumbres eróticas sufrieron el demoledor asalto simultáneo de The New York Times (https://goo.gl/Y4bqH3) y de The New Yorker (https://goo.gl/4neq9X) que expone la sexo-sicopatía del israelí-estadunidense Harvey Weinstein y coloca en la picota sus crapulosas conexiones políticas y financieras.

El explosivo escrito de The New Yorker –rechazado por la censura selectiva de NBC (https://goo.gl/9YHCqq)– fue hecho por Ronan, el hijo de la actriz Mia Farrow.

Noah Oppenheim, director de NBC, es íntimo correligionario de Harvey Weinstein (https://goo.gl/oWyCPU).

Sin rodeos literarios, el superlativo sexo-escándalo del legendario cineasta Harvey Weinstein en Hollywood, con 64 (sic) mujeres violadas y/o acosadas durante medio siglo (sic), beneficia a Trump –quien estuvo a punto de perder la candidatura del pudibundo Partido Republicano por su descontrol manual con mujeres– y perjudica al Partido Demócrata (https://goo.gl/4qHq7V) en uno de sus principales feudos hieráticos (su "Bosque Sagrado": Hollywood) y enloda a los Clinton (Bill, Hillary y su hija Chelsea) y a la pareja Obama (Barack y Michelle).

No se salvan de la hoguera, el líder de la minoría en el Senado, el israelí-estadunidense Chuck Schumer y la supuestamente impoluta senadora Elizabeth Warren.

Weinstein fue uno de los magnos recaudadores de donativos de Obama (https://goo.gl/5kYnHt).

El sádico sexual Harvey Weinstein, de 65 años, asaltó durante medio siglo (sic) a varias de las estrellas fulgurantes del "Bosque Sagrado": desde Jane Fonda pasando por Angelina Jolie hasta Gwyneth Paltrow quienes guardaron un extraño silencio "corporativo" hasta que la actriz Rose McGowan se atrevió a denunciar el Sodoma y Gomorra hollywoodense patrocinado por Weinstein.

McGowan –quien también señaló al director de Amazon y "filántropo (sic)" Jeff Bezos (el hombre más rico del mundo, con casi 90 mil millones de dólares) y propietario de The Washington Post (https://goo.gl/75o11S), de promover la pedofilia –fue censurada en su cuenta de Twitter (https://goo.gl/Wp4DGH).

¿Estará implicado el poderoso GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter) en la protección de la red sexo-criminal de Hollywood?

También la nada edificante conducta pendular de las icónicas estrellas deja mucho que desear, como la otrora admirable Meryl Streep quien había entronizado al degenerado Harvey Weinstein de “Dios (¡súper-sic!) y, ahora en forma oportunista, se le fue a la yugular (https://goo.gl/1cbJM5).

Resalta el blindaje legal de la omnipotente circularidad viciosa del trinomio financiero/entretenimiento/mediático que se dio el lujo de ocultar los extravíos sicalípticos de Harvey Weinstein durante casi medio siglo, según NYT (https://goo.gl/cUuxoc).

Cualquiera se puede equivocar: Harvey Weinstein recibió en forma insólita hace sólo dos años la presea humanitaria (sic) del Wiesenthal Center, “grupo internacional de derechos humanos judíos (https://goo.gl/u5uQgP)”.

Harvey Weinstein, galardonado con un Oscar en 1999 por Shakespeare In Love y uno de los magos recaudadores del Partido Demócrata, brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton (Bill y Hillary) y de Barack Obama.

En un abordaje más politizado, las grandes figuras del Partido Demócrata, con la excepción de la mefítica Fundación Clinton, han declarado devolver los donativos envenados de Harvey Weinstein para ser redireccionados a instituciones caritativas (sic).

Daily Mail, vinculado al servicio de espionaje británico MI6, se ha refocilado como nunca con el sexo-escándalo de Harvey Weinstein y filtra "en exclusiva" que Chelsea Clinton –cuya proyección política quizá haya sido dañada– se negó ante los reporteros a responder si la putrefacta Fundación Clinton estaba dispuesta a devolver los mancillados donativos de Weinstein (un cuarto millón de dólares), mientras su padre Bill la protegió con un equipo de seguridad para alejar a los multimedia (https://goo.gl/9DfWf5).

Por lo visto, las hijas de los ex presidentes demócratas han sido seducidas, financieramente hablando: Malia, hija de Obama, funge ahora como "becaria" del sádico sexual Weinstein.

David Walsh, del WSWS (boicoteado por Google), expone que en 2012, la "televisión y la industria del cine y la música contribuyó con 81 por ciento (¡súper-sic!) a los demócratas", mientras que en 2016, la "misma industria contribuyó con 23.6 millones de dólares a Hillary, comparado a 1.2 millones de dólares para Bernie Sanders y solamente 388 mil dólares a Trump" (https://goo.gl/YiDs6a).

¿Algún parecido con Televisa en el "México neoliberal itamita"?

Los medios antisionistas (https://goo.gl/Nf2p38) han explotado la ostentación publica de Harvey Weinstein como "sionista" y "amante de Israel" (https://goo.gl/MfKkUp).Se ha desatado una polémica al respecto.Incluso, un portal "judío" ha criticado en forma acerba la conducta "sectaria" de Harvey Weinstein (https://goo.gl/xQHrjJ).

Pareciera una venganza de Trump contra su némesis hollywoodense.

Independientemente que beneficie a Trump –basta observar la difusión frenética del portal Breitbart de Steve Bannon (https://goo.gl/XgQU8k), más trumpiano que el mismo Trump–, pero no cuadra que la erótica perversidad serial del cineasta Harvey Weinstein haya sido publicada por The New York Times, casi-publicista adscrito al Partido Demócrata, donde la cábala de George Soros goza de enorme influencia. ¿Fuego amigo?

¿Ajuste de cuentas entre grupos israelí-estadunidenses cuando colisionan por doquier los intereses de la dupla Netanyahu/Adelson, supremos aliados del supremacismo trumpiano, contra los de Soros, el más anti-trumpiano confeso del planeta y uno de cuyos presuntos súbditos en México exigió el asesinato público de Trump? (https://goo.gl/XRz3d6).

¿Ajuste hemorrágico de cuentas en el seno del "liberalismo" israelí-estadunidense, donde hasta Bob, hermano y "socio" de Harvey Weinstein, exige su decapitación caníbal?

¿Ruptura sanguinaria dentro del grupo Soros? Pronto se sabrá.

Nada nuevo con la depravación sexual de Hollywood expuesta hace más de medio siglo y vinculada con las mafias del poder y que ahora practica su outsourcing (maquila) mediante la circularidad viciosa del trinomio finanzas (inversiones cinematográficas) /entretenimiento/noticias con la política.

Ya en 1959, el cineasta "maldito" y controvertido escritor estadunidense Kenneth Anger publicó un libro Hollywood Babylon, que exhibe la degeneración subterránea del "Bosque Sagrado" y sus sórdidos secretos, que fue prohibido en EU, como flagelo a la primera enmienda, por lo que fue maquilado en Francia (https://goo.gl/cSRPVe).

Un cuarto de siglo más tarde, el escritor y cineasta Kenneth Anger publicó Hollywood Babylon II que cubría las depravaciones de las estrellas (sic) de la década de los veinte hasta los setenta del siglo pasado.

Luego Kenneth Anger intentó publicar Hollywood Babylon III, donde pretendió exponer un extenso capítulo sobre las degradaciones de Tom Cruise y la Cienciología. Quizá Anger se retuvo por temor a ser asesinado.

Sodoma y Gomorra, de la narrativa paleo-bíblica, parece un cuento de hadas comparado a las Hades (el inframundo griego) hediondas de Hollywood donde el explosivo sexo-escándalo de Harvey Weinstein es sólo su moderna punta de iceberg.

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Condena a 30 años a una adolescente de El Salvador acusada de abortar


Evelyn Hernández, una estudiante de 19 años, quedó embarazada producto de una violación. Su defensa alega que dio a luz y que el bebé nació muerto

La condena de una joven salvadoreña a 30 años de cárcel, acusada de homicidio por aborto tras quedar embarazada por una violación, fue calificada este viernes de injusta por un colectivo feminista que apelará el fallo.


"La condena es injusta y la vamos a apelar. Este caso pone en evidencia el prejuicio que existe y con el que actúa el sistema judicial", declaró a la AFP Morena Herrera, de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético, y Eugenésico (ACDATEE), haciendo referencia al fallo emitido el miércoles.


Evelyn Hernández, una estudiante que ahora tiene 19 años, quedó embarazada producto de una violación que no denunció porque fue amenazada con que matarían a su madre.


La joven fue condenada el miércoles "sin ninguna prueba directa" y sin que el tribunal tomara en cuenta el informe de los peritos de la Fiscalía, según Herrera.


"La han condenado solo con indicios y esto significa que no han aplicado el debido proceso. Un proceso justo hace que donde hay duda razonable, esa duda debe estar a favor de la persona imputada, pero la jueza dijo que se trataba de un crimen familiar", deploró la dirigente de ACDATEE.


El Tribunal de Sentencia de la localidad de Cojutepeque condenó a Hernández por el supuesto homicidio de su hijo recién nacido, ocurrido el 6 de abril de 2016 en una comunidad rural del municipio de El Carmen, en el departamento central de Cuscatlán.


Evelyn parió en el baño artesanal de su vivienda un bebe de ocho meses y fue trasladada al hospital de Cojutepeque, donde los médicos se dieron cuenta que había tenido un parto y dieron aviso a las autoridades.


La policía, según el parte judicial, se presentó a la vivienda y localizaron el cuerpo, a quien se le practicó una autopsia que determinó que tenía 32 semanas de gestación y que murió por "neumonía espirativa".


La defensa de Evelyn manifestó que ella había tenido un embarazo asintomático y que el bebé nació muerto.


La abogada defensora, Bertha Deleón, cuestionó el proceso alegando que se contaminó la escena cuando la policía retiró el cuerpo del bebé.


El Salvador figura como una de las pocas naciones en el mundo que castiga hasta con 40 años de cárcel a mujeres que aborten, incluso cuando lo hacen por complicaciones en sus embarazos.


El caso de Evelyn se suma al de otras 17 mujeres que están encarceladas en El Salvador purgando penas de hasta 30 años de cárcel por abortos que en muchos casos fueron espontáneos pero que fueron tipificados como homicidio agravado.


La severidad de la legislación salvadoreña trascendió al mundo en 2013 con el caso de Beatriz, una joven de 22 años que padecía de lupus y a la que se le impidió abortar un feto que se desarrolló sin cerebro y sin posibilidad de sobrevivir al nacer.


El 3 de junio de 2013, tras la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado de El Salvador autorizó que a Beatriz se le practicara una cesárea temprana y el recién nacido murió horas después.


Desde octubre de 2016 el Congreso de El Salvador estudia una propuesta para despenalizar el aborto, pero el debate se ha estancado por la oposición de los partidos de derecha.

 

San Salvador 8 JUL 2017 - 00:32 COT

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8M: La huelga mundial de mujeres y el creciente movimiento contra Donald Trump

 

El martes, la Estatua de la Libertad quedó casi completamente a oscuras, un día después de que el presidente Donald Trump firmara su nueva orden ejecutiva contra el ingreso a Estados Unidos de refugiados y ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, un decreto conocido como “Prohibición contra musulmanes 2.0”. El apagón pareció también un presagio de lo que ocurriría al día siguiente, el Día Internacional de la Mujer, que este año contó con la organización de la huelga “Un día sin mujeres”. La dama de la Libertad, que durante más de 130 años ha proclamado al mundo “Dadme vuestros seres pobres y cansados / Dadme esas masas ansiosas de ser libres”, desapareció, al menos por unas horas, del horizonte de la ciudad de Nueva York.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo desde hace más de un siglo, pero el día de acción mundial de este año tuvo un valor agregado de urgencia. Un hombre que fue filmado mientras alardeaba de cometer acoso sexual terminó siendo el actual presidente de Estados Unidos.

En una grabación del programa “Access Hollywood” de 2005 que se hizo pública el pasado mes de octubre, Trump le dice a Billy Bush, ex presentador de la cadena NBC: “Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerlo... Puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el chocho.” Billy Bush perdió su trabajo a causa del escándalo, pero Trump fue electo presidente pocas semanas después.

Al otro día de la asunción de mando de Trump, más de cuatro millones de personas participaron en manifestaciones en todo Estados Unidos, en lo que quizá sea la mayor protesta política en la historia estadounidense. La Marcha de las Mujeres en Washington, por ejemplo, congregó una cantidad de gente tres veces mayor que la multitud que asistió a la ceremonia de asunción de Trump el día anterior, lo que claramente enfureció al presidente.

Dos días después, Trump firmó una orden ejecutiva que impuso una “ley mordaza mundial” que prohíbe a Estados Unidos financiar a cualquier organización de salud que realice abortos o que incluso lo mencione como opción. Trump también está presionando a los legisladores para que aprueben el proyecto de ley republicano que tiene como objetivo derogar la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare. La ley dejaría sin fondos a la organización Planned Parenthood, que brinda anualmente una amplia gama de servicios de salud a más de dos millones y medio de mujeres estadounidenses. Solo el 3% de sus servicios están vinculados al aborto, y los fondos federales no financian los abortos.

Con manifestaciones en más de 50 países, la huelga de mujeres de este año es la más importante en la historia reciente. El sitio web de la organización señala: “El 8 de marzo será el comienzo de un nuevo movimiento feminista internacional que organice la resistencia no solamente contra Trump y sus políticas misóginas, sino contra las condiciones que dieron lugar a Trump; concretamente, décadas de desigualdad económica, violencia racial y sexual, y guerras imperiales en el exterior”.

Esta misma semana, un documento filtrado reveló que el Departamento de Seguridad Nacional está considerando una propuesta para separar a las madres refugiadas de sus hijos en caso de que sean capturados al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

En un video realizado para dar difusión a la acción mundial del 8M, distintas personas declaran sus motivos para participar:

“Voy a hacer huelga el 8 de marzo porque creo que las mujeres deben tener libertad para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos... Voy a hacer huelga el 8 de marzo... por la igualdad salarial y de oportunidades... porque el trabajo de las mujeres hace posible el resto de los trabajos... y porque ya es hora que comencemos a valorar el trabajo de la mujer. Voy a hacer huelga el 8 de marzo... porque quiero sentirme libre cuando salgo, no valiente... porque las mujeres importan”.

Al despuntar el alba en Washington DC, en el Día Internacional de la Mujer, Donald Trump tuiteó: “Tengo un enorme respeto hacia las mujeres y los numerosos papeles que desempeñan, que son vitales para la estructura de nuestra sociedad y nuestra economía”. Esto proviene de un hombre que ha sido acusado de asalto y acoso sexual por al menos 15 mujeres, la mitad de ellas durante su reciente campaña electoral.

Las mujeres del mundo, junto con los hombres que apoyan su lucha, juzgan a Trump por sus acciones, no por sus palabras. Están comprometidas, están enfurecidas y se están organizando para abordar cada tema. Entre los carteles de las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer había uno que decía: “Nada de mordaza, nada de prohibición, nada de muro”. Otro decía: “El lugar de la mujer es la revolución”. Todos los días, Trump afecta los pilares de los logros progresistas por los que tantas personas han luchado, han sido encarceladas e incluso han muerto a lo largo de más de un siglo. Pero la resistencia está creciendo y brinda esperanzas en esta era de oscuridad.

 

© 2017 Amy Goodman

 

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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