Las masacres con armas de fuego y su relación con la violencia doméstica

La masacre ocurrida la semana pasada en la iglesia bautista de la comunidad de Sutherland Spring, en Texas, fue un crimen terrible y, también, terriblemente predecible. Como otras masacres similares, el hecho es representativo del problema sistémico que existe en Estados Unidos con las armas y la violencia. El responsable de asesinar a 26 personas y herir a otras 20 antes de suicidarse fue, presumiblemente, Devin Patrick Kelley, un hombre blanco que había sido miembro activo de la Fuerza Aérea estadounidense. Este tiroteo en masa es otro ejemplo letal del vínculo entre violencia doméstica y masacres con armas de fuego.

 

Cuando integraba la Fuerza Aérea, Kelley fue hallado culpable de agredir a su esposa y de fracturarle el cráneo a su hijastro, que no llegaba a tener dos años de edad. La Fuerza Aérea lo sometió a una corte marcial y lo mantuvo confinado durante un año, pero no informó su sentencia al Sistema Nacional Instantáneo de Verificación de Antecedentes Penales del FBI . Esta no fue la única señal de alarma: también había cometido abuso violento contra animales y emitido amenazas de muerte hacia sus superiores de la Fuerza Aérea. Según se informó, le había estado enviando mensajes de texto amenazadores a su suegra, que concurría frecuentemente a la iglesia donde Kelley cometió el asesinato en masa.


Sarah Tofte, directora de investigación del movimiento a favor del control de armas “Everytown for Gun Safety”, declaró en una entrevista para Democracy Now!: “La mayoría de las masacres con armas de fuego están relacionadas de alguna manera con la violencia doméstica o familiar”. El equipo de Tofte acaba de publicar un nuevo informe, que indica que en el período 2009-2016, en más de la mitad de las masacres con armas de fuego, los agresores mataron a sus parejas u otros miembros de sus familias. La violencia doméstica es más que una señal de alarma; es un crimen en sí mismo. Entre otras cosas, el informe señala:
“La presencia de un arma de fuego en una situación de violencia doméstica hace que sea cinco veces más probable que una mujer resulte asesinada”.


“Las mujeres en Estados Unidos tienen una probabilidad 16 veces mayor de ser asesinadas con un arma de fuego que las de otros países de altos ingresos, lo que hace que este país sea el más peligroso en el mundo desarrollado en cuanto a violencia con armas de fuego hacia las mujeres. Todos los años, las mujeres estadounidenses sufren 5,3 millones de incidentes de violencia por parte de sus parejas”.


“Cincuenta mujeres estadounidenses son asesinadas cada mes por disparos efectuados por sus parejas, y muchas más resultan heridas. Cerca de un millón de mujeres que hoy se encuentran vivas son sobrevivientes de ataques con arma de fuego por parte de sus parejas”.


Soraya Chemaly, directora del Proyecto de Discurso del Centro de Medios de Mujeres ( WMC , por sus siglas en inglés), afirmó en una entrevista para Democracy Now!. “No hay absolutamente ninguna duda de que la práctica de la violencia dentro de un hogar, en un ambiente íntimo, hacia personas que, en teoría, el agresor ama, abre camino a la violencia pública”.
Soraya prosiguió: “El tema de fondo es cómo abordamos la violencia privada, cómo abordamos la violencia sexual, qué pensamos en torno a la violencia de género. La división público-privada con la que estamos trabajando no está resultando para nada, porque tendemos a presentar esta violencia terrorista privada de un modo que parece irrelevante para el ámbito público. Si pensamos en el hecho de que en Estados Unidos hay tres mujeres al día asesinadas por su pareja, si eso ocurriera en un solo incidente y estuviéramos hablando de entre 20 y 25 mujeres muertas a la semana en un solo incidente, quizás las personas comenzarían a reaccionar y a prestar atención”.


Mariame Kaba, activista y educadora que trabaja en programas contra la violencia doméstica, nos dijo: “Nos quedamos enfrascados en el intento de etiquetar a la violencia masiva como ‘terrorismo’. Pero lo que tenemos que hacer —y no estamos pudiendo— es poner fin a la violencia contra las mujeres, contra las personas sin género declarado y contra los niños y niñas, que es lo que está en la raíz de estas formas de violencia armada y tiroteos en masa. Sería mejor que nos enfoquemos en tratar de poner fin a estas otras formas de violencia, que son en sí mismas violencia en masa”.


El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, viajó a Sutherland Springs para reunirse con familiares de las víctimas de la masacre. Pence es un miembro de larga data de la Asociación Nacional del Rifle ( NRA , por sus siglas en inglés) con calificación “A”. Como congresista, votó para impedir que una persona pueda demandar a los fabricantes de armas y para suavizar las leyes que rigen las compras interestatales de armas. Esta semana, Pence atribuyó la culpa de la masacre en Texas a “fallas burocráticas” y a la enfermedad mental del atacante. A principios de este año, el presidente Donald Trump revirtió una normativa de la era Obama y facilitó que las personas con problemas de salud mental pudieran adquirir armas.


Trump se encontraba en Japón en el momento de la masacre de Texas, en el marco de una gira en la que intentaba vender miles de millones de dólares en armamento a los aliados regionales al tiempo que insistía con su retórica beligerante contra Corea del Norte. El presidente debería aprender de los países que visita. En Japón, un país de 127 millones de habitantes, hay menos de diez muertes causadas por armas de fuego en un año típico,

principalmente debido al estricto control de armas. Esa cifra es un gran contraste con las más de 33.000 muertes anuales causadas por armas de fuego en Estados Unidos.


En medio de las negociaciones para la venta de armamento, cuando se le preguntó sobre el control de armas a la luz del horror ocurrido en Texas, Trump sostuvo que era demasiado pronto para hablar de cambios en la política de armas. ¿Cuántas masacres más tendrán que ocurrir?


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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Explosivo sexo-escándalo del cineasta H. Weinstein en Hollywood: en la picota los Clinton y los Obama

No es un asunto menor. Hollywood, uno de los principales feudos del poder estadunidense, y sus subterráneas costumbres eróticas sufrieron el demoledor asalto simultáneo de The New York Times (https://goo.gl/Y4bqH3) y de The New Yorker (https://goo.gl/4neq9X) que expone la sexo-sicopatía del israelí-estadunidense Harvey Weinstein y coloca en la picota sus crapulosas conexiones políticas y financieras.

El explosivo escrito de The New Yorker –rechazado por la censura selectiva de NBC (https://goo.gl/9YHCqq)– fue hecho por Ronan, el hijo de la actriz Mia Farrow.

Noah Oppenheim, director de NBC, es íntimo correligionario de Harvey Weinstein (https://goo.gl/oWyCPU).

Sin rodeos literarios, el superlativo sexo-escándalo del legendario cineasta Harvey Weinstein en Hollywood, con 64 (sic) mujeres violadas y/o acosadas durante medio siglo (sic), beneficia a Trump –quien estuvo a punto de perder la candidatura del pudibundo Partido Republicano por su descontrol manual con mujeres– y perjudica al Partido Demócrata (https://goo.gl/4qHq7V) en uno de sus principales feudos hieráticos (su "Bosque Sagrado": Hollywood) y enloda a los Clinton (Bill, Hillary y su hija Chelsea) y a la pareja Obama (Barack y Michelle).

No se salvan de la hoguera, el líder de la minoría en el Senado, el israelí-estadunidense Chuck Schumer y la supuestamente impoluta senadora Elizabeth Warren.

Weinstein fue uno de los magnos recaudadores de donativos de Obama (https://goo.gl/5kYnHt).

El sádico sexual Harvey Weinstein, de 65 años, asaltó durante medio siglo (sic) a varias de las estrellas fulgurantes del "Bosque Sagrado": desde Jane Fonda pasando por Angelina Jolie hasta Gwyneth Paltrow quienes guardaron un extraño silencio "corporativo" hasta que la actriz Rose McGowan se atrevió a denunciar el Sodoma y Gomorra hollywoodense patrocinado por Weinstein.

McGowan –quien también señaló al director de Amazon y "filántropo (sic)" Jeff Bezos (el hombre más rico del mundo, con casi 90 mil millones de dólares) y propietario de The Washington Post (https://goo.gl/75o11S), de promover la pedofilia –fue censurada en su cuenta de Twitter (https://goo.gl/Wp4DGH).

¿Estará implicado el poderoso GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter) en la protección de la red sexo-criminal de Hollywood?

También la nada edificante conducta pendular de las icónicas estrellas deja mucho que desear, como la otrora admirable Meryl Streep quien había entronizado al degenerado Harvey Weinstein de “Dios (¡súper-sic!) y, ahora en forma oportunista, se le fue a la yugular (https://goo.gl/1cbJM5).

Resalta el blindaje legal de la omnipotente circularidad viciosa del trinomio financiero/entretenimiento/mediático que se dio el lujo de ocultar los extravíos sicalípticos de Harvey Weinstein durante casi medio siglo, según NYT (https://goo.gl/cUuxoc).

Cualquiera se puede equivocar: Harvey Weinstein recibió en forma insólita hace sólo dos años la presea humanitaria (sic) del Wiesenthal Center, “grupo internacional de derechos humanos judíos (https://goo.gl/u5uQgP)”.

Harvey Weinstein, galardonado con un Oscar en 1999 por Shakespeare In Love y uno de los magos recaudadores del Partido Demócrata, brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton (Bill y Hillary) y de Barack Obama.

En un abordaje más politizado, las grandes figuras del Partido Demócrata, con la excepción de la mefítica Fundación Clinton, han declarado devolver los donativos envenados de Harvey Weinstein para ser redireccionados a instituciones caritativas (sic).

Daily Mail, vinculado al servicio de espionaje británico MI6, se ha refocilado como nunca con el sexo-escándalo de Harvey Weinstein y filtra "en exclusiva" que Chelsea Clinton –cuya proyección política quizá haya sido dañada– se negó ante los reporteros a responder si la putrefacta Fundación Clinton estaba dispuesta a devolver los mancillados donativos de Weinstein (un cuarto millón de dólares), mientras su padre Bill la protegió con un equipo de seguridad para alejar a los multimedia (https://goo.gl/9DfWf5).

Por lo visto, las hijas de los ex presidentes demócratas han sido seducidas, financieramente hablando: Malia, hija de Obama, funge ahora como "becaria" del sádico sexual Weinstein.

David Walsh, del WSWS (boicoteado por Google), expone que en 2012, la "televisión y la industria del cine y la música contribuyó con 81 por ciento (¡súper-sic!) a los demócratas", mientras que en 2016, la "misma industria contribuyó con 23.6 millones de dólares a Hillary, comparado a 1.2 millones de dólares para Bernie Sanders y solamente 388 mil dólares a Trump" (https://goo.gl/YiDs6a).

¿Algún parecido con Televisa en el "México neoliberal itamita"?

Los medios antisionistas (https://goo.gl/Nf2p38) han explotado la ostentación publica de Harvey Weinstein como "sionista" y "amante de Israel" (https://goo.gl/MfKkUp).Se ha desatado una polémica al respecto.Incluso, un portal "judío" ha criticado en forma acerba la conducta "sectaria" de Harvey Weinstein (https://goo.gl/xQHrjJ).

Pareciera una venganza de Trump contra su némesis hollywoodense.

Independientemente que beneficie a Trump –basta observar la difusión frenética del portal Breitbart de Steve Bannon (https://goo.gl/XgQU8k), más trumpiano que el mismo Trump–, pero no cuadra que la erótica perversidad serial del cineasta Harvey Weinstein haya sido publicada por The New York Times, casi-publicista adscrito al Partido Demócrata, donde la cábala de George Soros goza de enorme influencia. ¿Fuego amigo?

¿Ajuste de cuentas entre grupos israelí-estadunidenses cuando colisionan por doquier los intereses de la dupla Netanyahu/Adelson, supremos aliados del supremacismo trumpiano, contra los de Soros, el más anti-trumpiano confeso del planeta y uno de cuyos presuntos súbditos en México exigió el asesinato público de Trump? (https://goo.gl/XRz3d6).

¿Ajuste hemorrágico de cuentas en el seno del "liberalismo" israelí-estadunidense, donde hasta Bob, hermano y "socio" de Harvey Weinstein, exige su decapitación caníbal?

¿Ruptura sanguinaria dentro del grupo Soros? Pronto se sabrá.

Nada nuevo con la depravación sexual de Hollywood expuesta hace más de medio siglo y vinculada con las mafias del poder y que ahora practica su outsourcing (maquila) mediante la circularidad viciosa del trinomio finanzas (inversiones cinematográficas) /entretenimiento/noticias con la política.

Ya en 1959, el cineasta "maldito" y controvertido escritor estadunidense Kenneth Anger publicó un libro Hollywood Babylon, que exhibe la degeneración subterránea del "Bosque Sagrado" y sus sórdidos secretos, que fue prohibido en EU, como flagelo a la primera enmienda, por lo que fue maquilado en Francia (https://goo.gl/cSRPVe).

Un cuarto de siglo más tarde, el escritor y cineasta Kenneth Anger publicó Hollywood Babylon II que cubría las depravaciones de las estrellas (sic) de la década de los veinte hasta los setenta del siglo pasado.

Luego Kenneth Anger intentó publicar Hollywood Babylon III, donde pretendió exponer un extenso capítulo sobre las degradaciones de Tom Cruise y la Cienciología. Quizá Anger se retuvo por temor a ser asesinado.

Sodoma y Gomorra, de la narrativa paleo-bíblica, parece un cuento de hadas comparado a las Hades (el inframundo griego) hediondas de Hollywood donde el explosivo sexo-escándalo de Harvey Weinstein es sólo su moderna punta de iceberg.

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Condena a 30 años a una adolescente de El Salvador acusada de abortar


Evelyn Hernández, una estudiante de 19 años, quedó embarazada producto de una violación. Su defensa alega que dio a luz y que el bebé nació muerto

La condena de una joven salvadoreña a 30 años de cárcel, acusada de homicidio por aborto tras quedar embarazada por una violación, fue calificada este viernes de injusta por un colectivo feminista que apelará el fallo.


"La condena es injusta y la vamos a apelar. Este caso pone en evidencia el prejuicio que existe y con el que actúa el sistema judicial", declaró a la AFP Morena Herrera, de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético, y Eugenésico (ACDATEE), haciendo referencia al fallo emitido el miércoles.


Evelyn Hernández, una estudiante que ahora tiene 19 años, quedó embarazada producto de una violación que no denunció porque fue amenazada con que matarían a su madre.


La joven fue condenada el miércoles "sin ninguna prueba directa" y sin que el tribunal tomara en cuenta el informe de los peritos de la Fiscalía, según Herrera.


"La han condenado solo con indicios y esto significa que no han aplicado el debido proceso. Un proceso justo hace que donde hay duda razonable, esa duda debe estar a favor de la persona imputada, pero la jueza dijo que se trataba de un crimen familiar", deploró la dirigente de ACDATEE.


El Tribunal de Sentencia de la localidad de Cojutepeque condenó a Hernández por el supuesto homicidio de su hijo recién nacido, ocurrido el 6 de abril de 2016 en una comunidad rural del municipio de El Carmen, en el departamento central de Cuscatlán.


Evelyn parió en el baño artesanal de su vivienda un bebe de ocho meses y fue trasladada al hospital de Cojutepeque, donde los médicos se dieron cuenta que había tenido un parto y dieron aviso a las autoridades.


La policía, según el parte judicial, se presentó a la vivienda y localizaron el cuerpo, a quien se le practicó una autopsia que determinó que tenía 32 semanas de gestación y que murió por "neumonía espirativa".


La defensa de Evelyn manifestó que ella había tenido un embarazo asintomático y que el bebé nació muerto.


La abogada defensora, Bertha Deleón, cuestionó el proceso alegando que se contaminó la escena cuando la policía retiró el cuerpo del bebé.


El Salvador figura como una de las pocas naciones en el mundo que castiga hasta con 40 años de cárcel a mujeres que aborten, incluso cuando lo hacen por complicaciones en sus embarazos.


El caso de Evelyn se suma al de otras 17 mujeres que están encarceladas en El Salvador purgando penas de hasta 30 años de cárcel por abortos que en muchos casos fueron espontáneos pero que fueron tipificados como homicidio agravado.


La severidad de la legislación salvadoreña trascendió al mundo en 2013 con el caso de Beatriz, una joven de 22 años que padecía de lupus y a la que se le impidió abortar un feto que se desarrolló sin cerebro y sin posibilidad de sobrevivir al nacer.


El 3 de junio de 2013, tras la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado de El Salvador autorizó que a Beatriz se le practicara una cesárea temprana y el recién nacido murió horas después.


Desde octubre de 2016 el Congreso de El Salvador estudia una propuesta para despenalizar el aborto, pero el debate se ha estancado por la oposición de los partidos de derecha.

 

San Salvador 8 JUL 2017 - 00:32 COT

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8M: La huelga mundial de mujeres y el creciente movimiento contra Donald Trump

 

El martes, la Estatua de la Libertad quedó casi completamente a oscuras, un día después de que el presidente Donald Trump firmara su nueva orden ejecutiva contra el ingreso a Estados Unidos de refugiados y ciudadanos de seis países de mayoría musulmana, un decreto conocido como “Prohibición contra musulmanes 2.0”. El apagón pareció también un presagio de lo que ocurriría al día siguiente, el Día Internacional de la Mujer, que este año contó con la organización de la huelga “Un día sin mujeres”. La dama de la Libertad, que durante más de 130 años ha proclamado al mundo “Dadme vuestros seres pobres y cansados / Dadme esas masas ansiosas de ser libres”, desapareció, al menos por unas horas, del horizonte de la ciudad de Nueva York.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo desde hace más de un siglo, pero el día de acción mundial de este año tuvo un valor agregado de urgencia. Un hombre que fue filmado mientras alardeaba de cometer acoso sexual terminó siendo el actual presidente de Estados Unidos.

En una grabación del programa “Access Hollywood” de 2005 que se hizo pública el pasado mes de octubre, Trump le dice a Billy Bush, ex presentador de la cadena NBC: “Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerlo... Puedes hacer cualquier cosa. Agarrarlas por el chocho.” Billy Bush perdió su trabajo a causa del escándalo, pero Trump fue electo presidente pocas semanas después.

Al otro día de la asunción de mando de Trump, más de cuatro millones de personas participaron en manifestaciones en todo Estados Unidos, en lo que quizá sea la mayor protesta política en la historia estadounidense. La Marcha de las Mujeres en Washington, por ejemplo, congregó una cantidad de gente tres veces mayor que la multitud que asistió a la ceremonia de asunción de Trump el día anterior, lo que claramente enfureció al presidente.

Dos días después, Trump firmó una orden ejecutiva que impuso una “ley mordaza mundial” que prohíbe a Estados Unidos financiar a cualquier organización de salud que realice abortos o que incluso lo mencione como opción. Trump también está presionando a los legisladores para que aprueben el proyecto de ley republicano que tiene como objetivo derogar la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare. La ley dejaría sin fondos a la organización Planned Parenthood, que brinda anualmente una amplia gama de servicios de salud a más de dos millones y medio de mujeres estadounidenses. Solo el 3% de sus servicios están vinculados al aborto, y los fondos federales no financian los abortos.

Con manifestaciones en más de 50 países, la huelga de mujeres de este año es la más importante en la historia reciente. El sitio web de la organización señala: “El 8 de marzo será el comienzo de un nuevo movimiento feminista internacional que organice la resistencia no solamente contra Trump y sus políticas misóginas, sino contra las condiciones que dieron lugar a Trump; concretamente, décadas de desigualdad económica, violencia racial y sexual, y guerras imperiales en el exterior”.

Esta misma semana, un documento filtrado reveló que el Departamento de Seguridad Nacional está considerando una propuesta para separar a las madres refugiadas de sus hijos en caso de que sean capturados al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

En un video realizado para dar difusión a la acción mundial del 8M, distintas personas declaran sus motivos para participar:

“Voy a hacer huelga el 8 de marzo porque creo que las mujeres deben tener libertad para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos... Voy a hacer huelga el 8 de marzo... por la igualdad salarial y de oportunidades... porque el trabajo de las mujeres hace posible el resto de los trabajos... y porque ya es hora que comencemos a valorar el trabajo de la mujer. Voy a hacer huelga el 8 de marzo... porque quiero sentirme libre cuando salgo, no valiente... porque las mujeres importan”.

Al despuntar el alba en Washington DC, en el Día Internacional de la Mujer, Donald Trump tuiteó: “Tengo un enorme respeto hacia las mujeres y los numerosos papeles que desempeñan, que son vitales para la estructura de nuestra sociedad y nuestra economía”. Esto proviene de un hombre que ha sido acusado de asalto y acoso sexual por al menos 15 mujeres, la mitad de ellas durante su reciente campaña electoral.

Las mujeres del mundo, junto con los hombres que apoyan su lucha, juzgan a Trump por sus acciones, no por sus palabras. Están comprometidas, están enfurecidas y se están organizando para abordar cada tema. Entre los carteles de las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer había uno que decía: “Nada de mordaza, nada de prohibición, nada de muro”. Otro decía: “El lugar de la mujer es la revolución”. Todos los días, Trump afecta los pilares de los logros progresistas por los que tantas personas han luchado, han sido encarceladas e incluso han muerto a lo largo de más de un siglo. Pero la resistencia está creciendo y brinda esperanzas en esta era de oscuridad.

 

© 2017 Amy Goodman

 

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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Sábado, 11 Marzo 2017 07:41

La revolución será feminista

Varias manifestantes en la marcha del 8M de Madrid. / Olmo Calvo.

 

El feminismo es el proceso de subjetivación más expansivo y sólido que se está dando en nuestras sociedades; sin líderes, sin centralizar, sin programa, ni dirección, sin fronteras, puro rizoma.

 

El feminismo no es un movimiento social, es mucho más, es una sociedad que está moviéndose hacia el feminismo. En ese proceso, las fuerzas y lecturas que rechazan una sociedad igualitaria lanzan exabruptos y conatos propios del Medioevo; pero lejos de ser una muestra del retroceso de la sociedad hacia posturas aparentemente superadas, representan la reacción de los valores de una sociedad que se muere, pero que en su agonía, cual perro rabioso, se parapeta en la esquina lanzando mordiscos a la espera de ser derribado.

Las manifestaciones del 8 de marzo han sido masivas alrededor del mundo. En Madrid, ahí donde hace unos años se juntaban unas pocas miles de personas en una puesta en escena donde se identificaban con facilidad los bloques de partidos y colectivos políticos, en esta ocasión se han diluido entre un torbellino de iniciativas, pancartas caseras, cánticos cruzados y las calles aledañas a la manifestación tomadas por grupos de mujeres que vuelven a casa contentas y exhibiendo símbolos: la calle es suya. Sucede siempre lo mismo con aquello que es grande, que desaparece todo rastro de vanguardia y se le responde al poder con la frase que canta el Evaristo, "¿quieres identificarnos? Tienes un problema".

En el caso de Turquía, inmersa en una grave espiral represiva, las feministas han desafiado al terror de Erdogan y al de ISIS. El gobierno que ha suspendido el derecho de manifestación –desde que en 2015 las bombas de DAESH asesinaran a decenas de manifestantes en diferentes ciudades– no ha podido evitar que decenas de miles de mujeres desfilaran por las calles de Estambul, Ankara y Diyarbakir.

En Grecia, el 8 de marzo de 2016 no hubo movilizaciones, con excepción de la pequeña manifestación protagonizada por mujeres kurdas en Atenas. Las feministas griegas decidieron no convocar porque estaban completamente sobrepasadas trabajando en la llamada crisis de los refugiados. Esto les valió algunas críticas de colectivos de otros países.

En 2017, sin embargo, Grecia no sólo ha recuperado la tradicional manifestación feminista sino que las mujeres refugiadas y migrantes han ocupado un espacio central en la misma, tanto en el número de participantes como en el discurso. Tres lecciones se pueden extraer de esto. El primero, que cada contexto debe tener su proceso, sus ritmos, sus prioridades y su discurso. La uniformidad a veces no suma sino que resta. El segundo, que los feminismos son el proceso de confluencia más exitoso en casi todas las partes del mundo. El tercero, que cuando hablamos de feminismos no nos referimos sólo a la lucha de las mujeres blancas con papeles.

El feminismo es el proceso de subjetivación más expansivo y sólido que se está dando en nuestras sociedades; sin líderes, sin centralizar, sin programa, ni dirección, sin fronteras, puro rizoma. El feminismo muestra que la verdadera política es algo más ambicioso: modificar las estructuras y las formas de comprender el orden de la sociedad. El movimiento subjetivo inventa nuevos universos de referencia y modos de concebir las relaciones sociales; es la sociedad reinventándose a sí misma en su propia defensa. "La revolución será feminista o no será" rezaba la pancarta colgada en la puerta del Sol en mayo de 2011. Había quien no lo entendía, incluso la pancarta fue arrancada, pero ahora nos vamos enterando: no estaban pidiendo permiso, tampoco exigiendo tolerancia por parte del hombre que debe "tolerar" la lucha de las mujeres; estaban constatando un hecho.

Este es el siglo de las mujeres. Lo vimos en Austria donde las mujeres salvaron a su país de la extrema derecha, lo vimos en Polonia con las mujeres valientes defendiendo su derecho a decidir, lo vimos en EEUU con las mujeres defendiéndose del ataque de Trump, en Islandia haciendo huelgas contra la brecha salarial, y lo vimos en España, donde el feminismo ha sido el único movimiento capaz de derribar a un ministro.

Esto quiere decir que las posibilidades para repensar la democracia y las bases de la convivencia, no es que deban tener en cuenta la perspectiva de las mujeres, sino que el conjunto de nuestra convivencia y relación ecológica viene dada por una hegemonía feminista. No solo cambian su papel y rol en sociedad, no solo visibilizan el trabajo socio reproductivo, base y a la vez molestia de la acumulación capitalista, con ello también alteran profundamente lo que significa y representa ser hombre.

Los hombres tenemos dos opciones: defender con uñas y dientes nuestros privilegios o aceptar que es el momento de dar un paso atrás. Asumir que no vamos a ser los protagonistas es difícil para quienes estamos acostumbrados a que nuestra opinión cuente. Reconocer que somos parte del problema es duro para quienes prefieren creer que el machismo es un conjunto de comportamientos individuales de determinados hombres, en vez de una cuestión estructural. Cuanto antes lo hagamos, menos sufrimiento provocaremos. Este proceso no se da de una vez para todas, no tiene una fecha fijada en el calendario, no es solo un acontecimiento, es una sedimentación cotidiana que va drenando y mutando en nuevas prácticas, gestos tácitos y mapas mentales.

Comentaba hace unos meses el presidente de la CEOE, Juan Rosell, que la mujer es "un problema" para lograr el pleno empleo. En 2014, la que en su momento era la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, llegó a afirmar que prefería contratar a mujeres menores de 25 años o mayores de 45 años porque es menos probable que se queden embarazadas; quedarse embarazada es según sus propias palabras "un problema".

Pero, ¿cuál es el verdadero problema? Asumir un funcionamiento laboral que choca frontalmente con el funcionamiento de la vida. El problema es la manera en que se comprende qué define a la riqueza, a la utilidad, a lo que es o no actividad, a las prioridades, y hacer totalmente dependiente del trabajo remunerado el acceso a la condición de ciudadanía. El problema es poner por delante obtener beneficios privados a los beneficios comunes. La lucha de las mujeres representa el potencial de una contradicción fundamental del capitalismo, que no es la de trabajo proletario vs trabajo capitalista (un oxímoron), sino entre concebir la riqueza basada en el valor vs la riqueza no basada, no medida ni mediada por el gasto inmediato de tiempo de trabajo humano. Contradicción entre la centralidad de la autovalorización capitalista o la centralidad en el desarrollo de la vida, por eso el feminismo es ante todo un movimiento de vida.

La hegemonía de la política de movimiento lo impregna todo y obliga a que todos los actores tengan que moverse y posicionarse. El grado de fortalecimiento del movimiento mantiene una tensión dialéctica entre su capacidad de transformar la sociedad y la de ser transformado. El capitalismo funciona también como un cierre semiótico, esto es, busca adaptarse a los nuevos códigos y significados de tal forma que incorpora parte de sus demandas al tiempo que trata de evitar la politización de la economía. Es lo que Nancy Fraser ha calificado de "neoliberalismo progresista"; una especie de alianza entre algunas corrientes de los nuevos movimientos sociales, incluido el feminismo, y sectores de Wall Street, Silicon Valley y Hollywood. Una alianza entre la financiarización de la economía y la lectura licuada de la diversidad social y el reconocimiento a los distintos "estilos de vida".

La conocida marca de moda Christian Dior ha presentado para esta temporada de primavera 2017 una camiseta que lleva por mensaje el título del libro de la escritora Ngozi Adichie, We should all be feminists (Todos deberíamos ser feministas). Si Dior lo hace es gracias al efecto generado por el terremoto feminista, lo que ciertamente es síntoma de fortaleza, pero al mismo tiempo entraña sus riesgos; ¿Dior se come al feminismo, o el feminismo a Dior? La tensión de la lucha de clases en una camiseta. El momento es ahora. La revolución está siendo feminista.

 

 

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El cineasta Víctor Gaviria dirige una secuencia de 'La mujer del animal'.

 

El cineasta colombiano estrena ‘La mujer del animal”, una película sobre el maltrato machista

 

La mujer del animal es una historia de maltrato descarnado. Y es también un retrato social: el de la indiferencia de los que han perdido la capacidad de quejarse, aunque convivan con el mal. El cineasta colombiano Víctor Gaviria ha tardado más de una década en volver a construir una película sobre la exclusión, la pobreza extrema. O en sus palabras: “Sobre los que viven del otro lado y hacen de la necesidad su día a día”. En ese otro lado de Colombia los hombres creen que pueden robar, violar y maltratar mujeres, como si fuera uno de sus derechos naturales. Y ellas no solo sobreviven a sus verdugos, los animales, también luchan para que alguien crea que, además de raptarlas físicamente, se llevaron su voluntad y su dignidad por el camino.

Víctor Gaviria conoció a Margarita en 2006 en una de esas visitas constantes que hace a los barrios más pobres de su ciudad, Medellín. La joven, residente en una comuna de las laderas de la capital de Antioquia, construidas con chapa y ladrillo, le contó cómo durante siete años sufrió las vejaciones de Aníbal, al que todos conocían en el barrio como el Animal. Y cómo nadie nunca le ayudó. Como con en La vendedora de rosas (1998) y en Sumas y restas (2004), la realidad le entregó una nueva película.

“El Animal era un tipo grande, siempre bien vestido, elegante, al que todos tenían miedo”, explica el director. Durante un tiempo, con esta imagen en la cabeza, se empeñó en construir un guion que tratara de explicar quién era este hombre tan malo. Por qué se comportaba así. Una obsesión que sus amigos contribuyeron a reforzar. “Me encontré con el rechazo de todos ellos, me decían que cómo iba a hacer una película de una estúpida que nunca se rebela”. Tras un año de dudas y problemas con el primer coproductor de la película, Gaviria encontró el apoyo que necesitaba en una amiga psicóloga. “Me dijo una frase que me ayudó a seguir adelante con el proyecto: ‘El mal que hay detrás del maltrato de género es radical”. No solo empezó a entender que tenía que escribir la historia de esa niña, sino que se convenció, en contra de todos, de que su protagonista se opuso al mal: “Es la idea de la virgen que pisotea a la serpiente”.

Con nueva financiación en el bolsillo, el cineasta comenzó lo que denomina “la odisea”: el proceso de casting. Gaviria solo trabaja con actores naturales, es decir, con los habitantes de esos barrios de donde surgen sus películas. Natalia Polo, auxiliar de enfermería, fue a la primera audición en 2009 para optar al papel de Amparo, la actriz principal. “Luego me desentendí”, dice la joven. Cuatro años después, la intuición del director hizo el resto. “Vi una sensibilidad en ella que muchas mujeres que han vivido la historia de mi protagonista ya no tienen”, dice. Tito Gómez, conductor de autobuses, se enteró de que buscaban un Animal a través de unos amigos raperos. En su mirada está el reflejo de alguien que, como él mismo dice, “se la rebusca para vivir”. Gaviria vio en sus ojos a esos colombianos que no distinguen del todo el bien del mal porque en su lado del mundo hay que aceptar otro tipo de moral.

Al director solo le faltaba un personaje: el barrio. “En un segundo encuentro con Margarita descubrí que había otro problema en la historia, el de los testigos, la comunidad que no protesta”, explica. Son los que callan y justifican el maltrato, y los que solo levantan la voz para celebrar el final de la pesadilla. “Muchos espectadores me dicen que salen con cierto malestar por darse cuenta de que ellos tampoco dicen nada. La película señala al colombiano como tal”. No solo el público que, a partir del 9 de marzo podrá ir a las salas, se siente perturbado, los propios actores se pusieron delante de un espejo sin saberlo. “El día que la vimos por primera vez todos juntos, empezaron riéndose porque nunca se habían visto en la pantalla”, relata el director. “Pero en el momento en que él se la roba y comienza el maltrato, se quedaron callados”. Cuando terminó la proyección solo dijeron una frase: 'Esta película es muy seria”.

La mujer del animal pone en un primer plano esas historias que Gaviria se había encontrado siempre de fondo. “Tenía que coger este fracaso, esta pesadilla y visibilizar la realidad de estas mujeres olvidadas porque son humildes. Ellas son muy valiosas, muy dignas”.

 

 

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Hombres blancos enfadados: el sociólogo que estudió a los votantes de Trump antes de Trump

Durante la presidencia de Obama, algunos comentaristas no dudaron en proclamar que los hombres blancos habían dejado de ser un grupo demográfico políticamente relevante. Y entonces llegó Trump, encumbrado por una multitud de hombres blancos enfadados.


El sociólogo Michael Kimmel es uno de los principales expertos mundiales en este fenómeno. Es el director del Centro para el estudio de los hombres y las masculinidades de la Universidad de Stony Brook, y lidera una línea de investigación emergente de estudios en torno a la masculinidad.


Entre sus investigaciones más recientes destaca un estudio sobre asesinos itinerantes o relámpago (que son en su gran mayoría hombres blancos) y la relación entre la masculinidad y el extremismo político. Acaba de terminar un libro que investiga por qué los hombres se unen a grupos que incitan al odio y cómo salen de ellos.


Su libro Angry White Men: American Masculinity at the End of an Era (Hombres blancos enfadados. La masculinidad de Estados Unidos en el fin de una era) volverá a ser publicado en abril. ¿Es cierto?


Sí. Dado que lo ha leído, se habrá percatado de que Trump no aparece ni una sola vez. Mi editor pensó que sería una buena idea volver a publicarlo con una introducción en la que hable de él. Escribí un libro sobre sus votantes, solo que todavía no tenían un líder.


¿Cuándo se va a publicar?


En 2018. Gira en torno a entrevistas que hice a cuatro grupos de distintos países. Uno de los grupos es una organización en Suecia que ayuda a jóvenes neonazis y cabezas rapadas a salir de estos movimientos. Otro de los grupos es Exit (salida), en Alemania, que hace lo mismo con neonazis y supremacistas blancos alemanes. El tercer grupo es Life after Hate (vida después del odio) un grupo de Estados Unidos creado por exintegrantes de movimientos de extrema derecha. Y el cuarto grupo se llama Quilliam, una fundación con sede en Londres que ayuda a exyihadistas que quieren alejarse de ese movimiento.


Es un libro sobre la masculinidad y explica cómo estos hombres entran en estos movimientos y también cómo consiguen salir de ellos. La masculinidad es un factor clave. Hablamos de hombres que se sienten insignificantes y tienen la sensación de haber sido marginados. El hecho de integrarse en un movimiento reafirma su masculinidad.


Evidentemente, existen diferencias entre los grupos. Los neonazis que participan en el programa de la organización sueca suelen tener unos 16 o 17 años. En cambio, los alemanes son mucho mayores y han tenido una trayectoria muy diferente. Se radicalizan en la cárcel. Eran ladrones y delincuentes de poca monta y se radicalizaron cuando conocieron a otros presos. También he investigado el importante papel que desempeña la música. El rap neonazi es muy popular en Suecia, Alemania y Estados Unidos, así como la música hardcore que incita al odio.


Los legisladores y los investigadores no suelen tener en cuenta el factor de la masculinidad cuando intentan comprender los motivos que llevan a estos hombres a alistarse a estos movimientos. En mi opinión, si ignoran la masculinidad no serán capaces de ayudarlos a salir de estos movimientos.


En 2009, Daryl Johnson, analista de los servicios de inteligencia, publicó un informe que alertaba del auge de los movimientos de extrema derecha. El informe dio paso a una batalla política campal. Los republicanos se enfurecieron porque consideraron que el informe era alarmista, tenía motivaciones políticas y comparaba a grupos conservadores y libertarios no violentos con grupos terroristas.


Lo que más indignó a los detractores conservadores de este informe fue que Johnson afirmó que los veteranos de guerra que habían luchado en Irak y en Afganistán se convertirían en los principales objetivos de la extrema derecha, que los intentaría captar. ¿Alguna de sus investigaciones han ido en esta dirección?


En mi opinión, es uno de esos problemas de lógica que podríamos llamar “falacia de composición”. Que los movimientos de supremacistas blancos recluten a muchos veteranos de guerra no significa que todos los veteranos de guerra vayan a ser reclutados.


Lo que sí está confirmado es que, como consecuencia de las operaciones militares en Irak y en Afganistán, los veteranos regresaron con trastorno de estrés postraumático. Cada vez que se subían en un coche podía ser el último día de sus vidas; este es el tipo de terror que sintieron. Es una experiencia que te sacude. A esto se le une un sentimiento racista hacia el enemigo, ya que una de las formas que tienes de autoconvencerte de que es legítimo matar a tu enemigo es odiarlo. Piensa en lo que decíamos de los vietnamitas o lo que la generación de mi padre opinaba sobre los japoneses. Es una combinación que explica por qué algunas personas son más propensas a sentir afinidad con la ideología de extrema derecha.


También es cierto que cada vez hay más hombres que se alistan en el Ejército porque quieren luchar. Timothy McVeigh ingresó en el Ejército de Estados Unidos durante la primera guerra del Golfo y cuando regresó quería unirse a las fuerzas especiales. Le dijeron que no estaba preparado psicológicamente. Se indignó y fue entonces cuando empezó a interesarse por los movimientos extremistas.


Así que nunca me atrevería a afirmar que los veteranos son más susceptibles de sentirse atraídos por la ideología de extrema derecha, pero sí puedo decir que la experiencia que han vivido en el campo de batalla ha afectado profundamente a un gran número de ellos.


No les hacemos ningún favor si ignoramos esta realidad y tampoco hacemos ningún favor a los ciudadanos de Estados Unidos si les decimos que tienen más probabilidades de ser atacados por alguien de otro país que por un compatriota. Lo cierto es que seremos atacados antes por alguien como Wade Michael Page [autor de un tiroteo en un templo sij en Wisconsin] que por un yihadista.


Una de las principales afirmaciones que hace en su libro es que la noción de masculinidad que empuja a los hombres a unirse a grupos de extrema derecha o a disparar contra una multitud está profundamente enraizada en un sentimiento de humillación.


En The Looming Tower (La torre elevada), Lawrence Wright habla de cómo un sentimiento de humillación parecido impregnó en el mundo árabe la línea de pensamiento que más tarde dio lugar a Al Qaeda (y al Estado Islámico). Así que me pregunto si en vez de hablar de “hombres blancos enfadados” deberíamos hablar simplemente de “hombres enfadados”.


Uno de los analistas de la violencia más clarividentes que he leído, James Gilligan, escribió el libro Violence (Violencia). En su libro afirma que los sentimientos de vergüenza y de humillación son los cimientos de todas las acciones violentas: “Me siento insignificante y haré que tú te sientas más insignificante que yo”. En mis entrevistas con extremistas, tanto los que aún lo son como los que dejaron de serlo, he constatado en repetidas ocasiones que se habían sentido avergonzados y humillados.


En su famoso discurso, Osama bin Laden habla de cómo Occidente ha humillado al mundo árabe, de cómo los musulmanes tradicionales se han sentido humillados por una sociedad ultramoderna y el proceso cosmopolita de McDonalización del mundo. Quieren recuperar el califato que tuvieron en el siglo VII porque es la forma de recuperar la masculinidad tradicional.


A este sentimiento lo llamo “agravio por el hecho de creerse con el derecho”. Creerte con un derecho y no conseguir lo que querías te produce un sentimiento de humillación. Al menos este es el caso de los hombres alemanes, suecos y estadounidenses que entrevisté.


En muchas ocasiones no tiene nada que ver con la política. Muchos de ellos, y en especial los estadounidenses, sufrieron abusos sexuales y agresiones de niños. Algunos tienen un perfil parecido al de las víctimas de curas pederastas católicos. Durante su infancia y juventud se sintieron profundamente avergonzados. No les iba bien en la escuela, no tenían amigos, sentían una profunda tristeza e infelicidad y optaron por aislarse. Esto los hizo muy vulnerables y la extrema derecha consiguió captarlos sin problema.


El ambiente de camaradería que se respira en estos movimientos reafirma su masculinidad y, todavía más importante que esto, les da una misión sagrada. Para estos jóvenes, tener una misión es un elemento muy potente.


Los hombres blancos enfadados hablan extensamente de la “homoesfera” de internet y del auge del movimiento de los derechos del hombre. Los defensores de los derechos del hombre alegan que las políticas públicas penalizan a los hombres, por ejemplo, en lo referente a los convenios de divorcio y pensiones alimenticias, o por el hecho de que existen ayudas públicas para la madre soltera pero no para los padres solteros. ¿Cree que durante la presidencia de Trump podrían reformarse estas leyes y cambiar algunas de las políticas públicas mencionadas?


Un grupo que tiene un argumento válido es el colectivo de padres divorciados. Algunos de los grupos que defienden los derechos de los padres echan la culpa a las mujeres y al feminismo. No siento ninguna simpatía por ellos. Sí creo que los juzgados no han sabido adaptarse a los cambios de la sociedad. Los padres han cambiado. Ahora muchos padres se involucran en el cuidado y educación de los hijos. Sin embargo, tenemos leyes que fueron aprobadas durante los tiempos de Don Draper [protagonista de la serie de televisión Mad Men, ambientada en los años cincuenta], cuando los hombres eran figuras ausentes en el hogar. Y muchos de los hombres que se divorcian no consiguen unas condiciones justas.


Por otro lado, es importante atender a la realidad de los hechos: un estudio realizado en California constató que el 80% de las parejas divorciadas obtuvieron el convenio de custodia que ambos querían. Así que solo estamos hablando del 20% de los casos y de este 20%, solo una parte se encuentra en la situación descrita por los defensores de los derechos de los hombres: “Él quiere custodia compartida y ella quiere custodia exclusiva”. En la mayoría de los casos la mujer no quiere custodia compartida porque quiere mudarse a otro Estado porque allí le espera un trabajo o su actual pareja. Esta es la realidad que debemos tener en cuenta. En estos casos, los hombres tienen un derecho legítimo, no lo pongo en duda, pero esto no quiere decir que todo el sistema judicial esté en contra de los hombres.


¿Qué piensa del caso de Milo Yiannopoulos? Es gay, ha tenido relaciones con hombres negros. ¿Alguien con su perfil complica su discurso en torno a la masculinidad y a la derecha más conservadora?


¿Se acuerda de Phyllis Schlafly, una activista que hizo carrera aconsejando a las mujeres que no hicieran carrera? Milo Yiannopoulos es un provocador. Quiere suscitar una reacción para poderse hacer la víctima: “Dios mío, no me dejan hablar, todos estos estudiantes universitarios no paran de lamentarse”. Al mismo tiempo, él no para de lamentarse. Se parece mucho a Trump: “Todo el mundo me odia, soy la víctima de medios de comunicación nocivos, obtuve más votos que ella”.


Yiannopoulos es gay pero también es un tipo blanco de clase alta. No pertenece precisamente a un colectivo desfavorecido. Quiere que lo censuren para poder decir que la izquierda censura tanto como la derecha. Sin embargo, en Estados Unidos esto no es así. A lo largo de la historia del país se ha censurado la libertad de expresión y siempre ha sido la derecha la que lo ha hecho. La noción de que la izquierda también está enfadada y censura... no tiene en cuenta un pequeño detalle técnico: la izquierda no tiene el poder y, por tanto, no puede censurar.


¿Qué piensa del viejo debate en torno a que los hombres son violentos por naturaleza? ¿La violencia es social, un producto de nuestra cultura, o también juegan factores biológicos? ¿Es biología, cultura o una mezcla de ambos?


Creo que es un debate falso. La naturaleza y la educación están íntimamente relacionadas. Sabemos que la hormona de la testosterona nos hace ser agresivos y también nos hace reaccionar ante la agresividad. Es una hormona muy maleable. Creo que no se pueden entender las condiciones naturales biológicas de la violencia sin ponerlas en relación con las condiciones sociales y viceversa.


Le pondré dos ejemplos. Un hombre se enfada y agrede a alguien más débil o a su mujer. Sin embargo, se enfada y no agrede a su jefe. En muchas ocasiones, los jefes tienen una mayor capacidad de sacarnos de nuestras casillas que nuestras esposas. ¿Verdad? ¿Por qué no los atacamos? Para atacar a alguien, primero tienes que creer que estás autorizado a hacerlo. Tienes que creer que es un blanco de ataque legítimo.


El segundo ejemplo sería el famoso experimento de un primatólogo de la Universidad de Stanford. Analiza los niveles de testosterona de cinco monos. Los pone en una jaula. Los monos no tardan en establecer una jerarquía de violencia. El número uno golpea al número dos, el número dos golpea al número tres, el número tres golpea al número cuatro y el número cuatro golpea al número cinco. Obviamente, el número uno tiene el nivel de testosterona más alto y así sucesivamente.


Y este es el experimento: el científico saca de la jaula al mono número tres y le inyecta una alta dosis de testosterona y lo vuelve a meter dentro de la jaula. ¿Qué crees que hace? Cuando se lo pregunto a mis estudiantes siempre piensan que el mono pasa a ser el número uno. No es así. Cuando regresa a la jaula, evita a los monos número uno y dos pero golpea sin parar a los monos cuatro y cinco.


Así que cualquier investigador experto en biología llegaría a la conclusión de que la testosterona no provoca la agresión pero la hace posible. El blanco de ataque ya debe ser visto como legítimo. Tienes un factor biológico y otro sociológico. Así que la respuesta a su pregunta es que ambos factores son importantes y nunca es posible el uno sin el otro.


Traducido por Emma Reverter

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Fallece la mujer que fue violada y empalada en Colombia

Dora Lilia Gálvez llevaba hospitalizada desde primeros de mes, cuando fue hallada moribunda

 

Dora Lilia Gálvez, la mujer de 44 años que fue violada, empalada y quemada en la localidad de Buga, Valle (Colombia), falleció este miércoles. Desde el 6 de noviembre se encontraba hospitalizada después de ser hallada moribunda por su hijo. La policía aún busca al autor o autores del crimen y ofrecen 30 millones de pesos de recompensa por alguna información.


Los hechos a principios de este mes. El 6de noviembre, uno de los hijos de Gálvez, no encontraba a su madre, que el día anterior, según informaron varios medios colombianos, había ido a casa de su madrina para hacer trabajos de pintura en el interior del domicilio, un trabajo con el que pretendía tener un dinero extra. El hijo se encontró a su madre en el suelo, moribunda. Las heridas eran tan evidentes que fue trasladada de inmediato a un hospital. Después de someterla a seis cirugías se le practicó un coma inducido.


Hace una semana, los signos vitales de Gálvez se estabilizaron, según el hospital, por lo que salió de la unidad de cuidados intensivos. Sin embargo, a las 5:30 a.m. de este miércoles falleció "como consecuencia del trauma craneoencefálico severo y la hemorragia intraparenquimatosa del tejido cerebral", afirmó el hospital.


La agresión contra esta mujer se suma a una cruenta lista de ataques durante lo que va de año en el Valle, donde han muerto 124 mujeres. Muchos de esos crímenes han sido calificados de feminicidios. Más allá, según datos de la Fiscalía de Colombia, en los últimos 10 años se han abierto 34.571 procesos jurídicos por asesinatos de mujeres motivados por su género, de los cuales solo ha habido condena en 3.658 casos.


Entre enero y septiembre de este año, según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se habían registrado 38.107 casos de violencia de pareja. La edad de las mujeres que más son agredidas oscila entre los 25 y los 29 años, con más de 8.000 casos. En la franja de edad de Gálvez, entre 40 y 45, se han registrado casi 3.000 hechos. El Valle del Cauca es uno de los departamentos donde más ha crecido la violencia contra las mujeres en el último año, con más de un 9%

Bogotá 30 NOV 2016 - 20:37 COT

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Conmoción en Colombia: una mujer empalada y violada

Un ama de casa de 44 años, hallada moribunda por su hijo tras la brutal agresión

 

Dora Lilia Gálvez, de 44 años, una ama de casa del municipio de Buga, Valle, es la más reciente víctima de la violencia contra las mujeres que se agudiza en Colombia en el último año. Gálvez sufrió una brutal paliza, fue violada, empalada y hallada moribunda por uno de sus hijos en un domicilio de la localidad. Las autoridades investigan el crimen para dar con el paradero de los responsables.


Los hechos, que han trascendido ahora, ocurrieron a principios de este mes. El 7 de noviembre, uno de los hijos de Gálvez, no encontraba a su madre, que el día anterior, según informan varios medios colombianos, había ido a casa de su madrina para hacer trabajos de pintura en el interior del domicilio, un trabajo con el que pretendía tener un dinero extra. El hijo se encontró a su madre en el suelo, moribunda. Las heridas eran tan evidentes que fue trasladada de inmediato a un hospital. Después de someterla a seis cirugías se le practicó un coma inducido.


La agresión contra esta mujer se suma a una cruenta lista de ataques durante lo que va de año en el Valle, donde han muerto 124 mujeres. Muchos de esos crímenes han sido calificados de feminicidios. Más allá, según datos de la Fiscalía de Colombia, en los últimos 10 años se han abierto 34.571 procesos jurídicos por asesinatos de mujeres motivados por su género, de los cuales solo ha habido condena en 3.658 casos.


Entre enero y septiembre de este año, según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se habían registrado 38.107 casos de violencia de pareja. La edad de las mujeres que más son agredidas oscila entre los 25 y los 29 años, con más de 8.000 casos. En la franja de edad de Gálvez, entre 40 y 45, se han registrado casi 3.000 hechos. El Valle del Cauca es uno de los departamentos donde más ha crecido la violencia contra las mujeres en el último año, con más de un 9%

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Feminicidio, diálogo entre género y psicoanálisis

La expresión más extrema de la violencia machista pone en evidencia que los dispositivos patriarcales requieren respuestas complejas, desde múltiples disciplinas hasta recursos materiales y simbólicos para la apremiante transformación social y subjetiva.


El concepto de feminicidio nos convoca y nos interpela a quienes venimos del campo del psicoanálisis, porque sigue siendo necesario que también desde nuestra disciplina como psicoanalistas demos respuesta a esta lacra humana que se cobra cientos de vidas de mujeres al año en nuestro país. He de proponer una articulación entre las teorías de los Estudios de Género y algunas hipótesis psicoanalíticas, en el intento de iluminar facetas que aporten al análisis de este problema.


Tratamos de entrecruzar los conocimientos que provienen del campo psicoanalítico con los estudios de las llamadas ciencias sociales (una y otra vez invocamos conocimientos proporcionados por la sociología, la antropología, la historia, la psicología social, etc.), lo cual hace difícil la delimitación o el “control de las fronteras”. Con ello, consideramos que no sólo enriquecemos la perspectiva, sino que, además, colocamos el campo de estudios del psicoanálisis en un punto de encrucijada, expresada hoy en día en el quehacer científico con el término de interdisciplinariedad. Sin embargo, estos criterios han sido a menudo denunciados como si se trataran de “cuestiones extraterritoriales”, especialmente desde aquellas modalidades psicoanalíticas que proclaman una estricta preservación de sus fronteras, con el riesgo consecuente de auto-fagocitarse si es que no se nutren de conocimientos provenientes de otras disciplinas.


Los nuevos criterios para reformular los modelos psicoanalíticos clásicos incluyen, en primer lugar la noción de complejidad: flexibilidad para utilizar pensamientos complejos, tolerantes de las contradicciones, capaces de mantener la tensión entre aspectos antagónicos de lo que observamos, y de abordar, también con recursos complejos, a veces conflictivos entre sí, los problemas que resultan de ese modo de pensar.


Este planteo ofrece una modalidad de intercambio entre los Estudios de Género y los conocimientos psicoanalíticos al estilo de un diálogo, como una conversación entre disciplinas, tal como lo propone la psicoanalista Jane Flax, con la aspiración del enriquecimiento mutuo y sin la pretensión de arribar a conclusiones cerradas ni definitivas.


Los Estudios de Género nos han suministrado conocimientos acerca del modo en que la cultura patriarcal ha impactado en la construcción de la subjetividad de los varones, proporcionando determinados estereotipos de género masculinos transmitidos desde los primeros tiempos de su formación como sujeto. La incorporación de ideales masculinos para “ser todo un hombre” sobre la base de poseer determinados atributos, tales como la fuerza, la valentía, y otros, han sido descriptos por el filósofo Victor Seidler como rasgos propios de la masculinidad en occidente a partir de la Revolución Industrial. Junto con la división sexual del trabajo, se produjo la separación de dos áreas de poder para varones y mujeres: para ellos el poder racional y el poder económico –adquiridos en el ámbito público– y para ellas el poder de los afectos, desplegados especialmente en el ámbito familiar y doméstico. Estos ideales sociales siguen operando con singular eficacia en la construcción de las subjetividades, de modo que cuando los sujetos fracasan en lograrlos, se produce un colapso narcisístico difícil de sobrellevar. El sociólogo Pierre Bourdieu interpreta al ejercicio del poder masculino en nuestra cultura patriarcal bajo el formato de lo que ha denominado “la dominación masculina”. Los modos de ejercicio de poder masculino son variados y se pueden expresar en distintas versiones, pero cuando analizamos el feminicidio entendemos que la finalidad última es mantener su posición de dominio y autoridad en relación con una mujer –pueden ser varias mujeres, tales como ocurrió en el caso del odontólogo Barreda quien mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas– ante el sentimiento de humillación y/o desconocimiento de sus atributos de dominio y autoridad por parte de la mujer a la que mata. La/las mujeres son objetalizadas, condenadas a la nada por parte de quien trata de mantener una posición de sujeto dominante, una posición que se ve amenazada por el agravio de quien no lo reconoce como tal.


Sin embargo, el feminicidio no siempre se da dentro de un vínculo de intimidad, como parte de un tipo de relación donde existiría un pacto o alianza inconciente previa de reconocimiento mutuo, sino que a menudo se da cuando una mujer es considerada como objeto sexual, y su asesinato se produce en el contexto de una violación o de alguna otra forma de abuso. En estos casos de lo que se trata es de eliminar lo humano de la otra, desubjetivizándola y simultáneamente desubjetivizándose, esto es, siendo él mismo un objeto para su desborde pulsional. Una paciente relata en su sesión: “(...) Cuando mi yerno perdió su trabajo estuvo cada vez peor, se deprimió y no había tratamiento que lo sacara adelante, tomaba mucho alcohol (...), con lo que ganaba mi hija no alcanzaba, discutían todo el tiempo, él le exigía que ganara más ya que él no podía, y ella no quería porque también quería estar con los chicos, que eran chiquitos todavía (...) esa noche mi yerno mató a mi hija con un revólver que tenía en casa y después se mató él (...) los chicos eran chiquitos, se quedaron muy mal, la nena volvió a mojar la cama, tenía pesadillas y se despertaba a la noche gritando, el nene no quería ir al jardín de infantes y estuvo un tiempo mudo, sin hablar nada (...) yo estaba destrozada, pero tuve que hacerme cargo de ellos. Todos quedamos destrozados (...) Ya pasaron diez años y yo sigo con insomnio desde ese momento (...)”. Este es un modo de expresión de la crueldad patriarcal: impotencia-prepotencia, muerte, destrozamiento subjetivo, marcas traumáticas desgarradoras sobre quienes padecen los resultados del feminicidio.


En este punto quiero recordar un movimiento pulsional-deseante, planteado por la teoría freudiana, en particular referido a la pulsión de dominio en sus tres versiones posibles: dominar-dominarse-ser dominado, o sea, en sus versiones activa, reflexiva y pasiva. Cuando se trata del desborde de la pulsión de dominio, consideramos la versión activa de esta pulsión, la de dominar, y el fracaso concomitante de sus otras versiones: dominarse y ser dominado. El agravio supuesto al ideal de masculinidad sólo tiene una respuesta posible: la expresión irrestricta de la acción de dominar a quien promovería el agravio, sin que se produzca la así llamada renuncia pulsional, tal como lo planteó S. Freud en El malestar en la cultura cuando propuso que para formar parte de una comunidad es necesaria la aceptación de algunas restricciones, entre las cuales se encuentran ciertas renuncias pulsionales. La víctima de quien queda desubjetivizado, a merced de su impulsividad pulsional, deja de ser una semejante, pasa a ser otra radical, irrepresentable en su otredad.


Aquí podríamos hacer algunos comentarios acerca de algunos modelos psicoanalíticos que enfatizaron más el valor de la diferencia que el de la semejanza, tal como lo plantea J. Benjamin al analizar los criterios del desarrollo infantil edípico y pre-edípico. Cuando se pone el acento en las hipótesis psicoanalíticas sobre la significación otorgada a la diferenciación en el curso del desarrollo humano como si fuera más significativa que la comprensión de la igualdad, nos encontramos con el problema de cómo tender un puente entre los aparentes opuestos, asimilar la diferencia sin repudiar la semejanza. Tanto esta autora como la psicoanalista Nancy Chodorow señalan la insistencia de los hombres en sobrevalorar la diferenciación debido al esfuerzo que éstos tienen que hacer para separarse-desidentificarse de la madre en pos de la resolución del conflicto edípico. Esta lógica binaria “o/o” impone una división entre los géneros a la hora de construir identidades genéricas diferenciadas y opuestas, en lugar de proponer una relación de tensión y de conflicto. Las teorías de construcción de los géneros han revisado esta propuesta psicoanalítica clásica, basada en un modelo masculino patriarcal de suponer el desarrollo del infante humano. Los Estudios de Género, desde una perspectiva feminista, prefieren una noción de diferencias múltiples e identificaciones inestables para construir la así llamada identidad de género, incluyendo lo que J. Benjamin denomina “identificación con la diferencia”.


El flagelo del feminicidio pone en evidencia que estos dispositivos patriarcales –incluyendo su abordaje desde las teorías y las prácticas psicoanalíticas– requieren respuestas complejas, desde múltiples disciplinas, así como contar con recursos materiales y simbólicos para la transformación social y subjetiva urgentes, apremiantes, impostergables. Quienes operamos en el campo del psicoanálisis podemos contribuir con nuestras teorías y nuestras prácticas para diseñar nuevos recursos simbólicos, disponiendo una escucha –tal como expresaría la psicoanalista francesa Luce Irigaray “¿cuál es la redondez de nuestra oreja para escuchar lo distinto?”– para la variabilidad y multiplicidad en la construcción subjetiva de quienes recurren a nosotros, poniendo en suspenso los estereotipos de género tradicionales y dando lugar a nuevos recursos de interpretación.

 

Por Mabel Burin, doctora en psicología, directora del Programa de Género y Subjetividad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Buenos Aires

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