Un golpe dentro del golpe. Proscribieron a Evo Morales en Bolivia

El Tribunal Supremo Electoral confirmó que no será habilitada la candidatura a senador del ex presidente. Los insólitos motivos esgrimidos. Evo recurrirá a la CIDH.

El que mejor lo definió fue el propio Evo Morales quien, minutos después de que el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia confirmase que rechazaba su candidatura a senador, aseguró que "la decisión es un golpe contra la democracia. Los miembros del Tribunal saben que cumplo todos los requisitos para ser candidato. El objetivo final es la proscripción del MAS".

El rumor sobre la previsible resolución del Tribunal había tomado cuerpo hace días, pero los propios jueces fueron dando largas a comunicarla. Finalmente lo hicieron en conferencia de prensa el jueves por la noche y en ella el presidente del cuerpo, Salvador Romero, aseguró que el fallo, además, era "inapelable".

El equipo de abogados que acompaña a Evo Morales desde el golpe militar que lo desplazó de la presidencia no piensa lo mismo. El jurista argentino Raúl Pereyra ya había anticipado que si el gobierno de facto tomaba ese camino recurrirían a dos respuestas en paralelo. "En primer lugar apelaremos ante el Tribunal Constitucional de Bolivia" --aseguró--. Pero al mismo tiempo nos vamos a presentar directamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos", que seguramente va a tener que expedirse de manera urgente sobre el tema.

La defensa del ex presidente, compuesta también por Eugenio Zaffaroni y el español Baltasar Garzón, ya había destacado a través de un comunicado que el ex presidente de Bolivia "reúne todos los requisitos jurídicos para ser candidato a senador" en los comicios del tres de mayo.

En el texto, los letrados aseguraron que la candidatura de Morales, quien actualmente ejerce su rol como jefe de campaña del MAS desde Argentina, constituye "un valor indisputable, superior a cualquier otro" que emana "de la Constitución y del Derecho Internacinal de los derechos humanos".

"Cualquier proscripción de Evo Morales en sus aspiraciones al cargo de senador será interpretada como un eslabón más de las autoridades dictatoriales que detentan el poder en el 'Estado de no Derecho'", agrega el comunicado firmado en conjunto por los tres abogados.

El insólito argumento utilizado para proscribir la candidatura de Evo Morales es el requisito de residir en el país desde hace dos años en el caso de diputados y senadores. Romero explicó que para tomar la decisión se tuvo en cuenta aspectos como la residencia que figura en el padrón electoral del aspirante a candidato, dónde desarrolla su vida y cuál es la residencia efectiva.

Morales presentó su candidatura a senador por la región boliviana de Cochabamba, donde comenzó su carrera política como diputado en 1997 y donde votó en las sucesivas elecciones hasta los comicios del pasado octubre.

El curioso razonamiento oficial parece ser que, como fue obligado a emigrar por el golpe militar-policial, no vive desde entonces en Bolivia. Aún si Evo Morales hubiese estado dispuesto a arriesgar su vida volviendo a su país, el aparato judicial del golpismo se encargó de presentar una serie de denuncias penales en su contra que garantizan que sería encarcelado apenas ponga un pie en el aeropuerto de El Alto.

A raíz del nuevo golpe dentro del golpe, Evo Morales realizará este viernes una conferencia de prensa en Buenos Aires, en compañía de sus abogados Raúl Zaffaroni y Raúl Ferreyra. El Grupo de Puebla, formado entre otros por las principales figuras de los gobiernos de Argentina y México, ya hizo pública su preocupación por este nuevo uso de "lawfare preventivo, que persigue a los líderes y lideresas progresistas en toda Latinoamérica para evitar que estos y estas lleguen a posiciones de poder".

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Un grupo de alumnos prueba un sistema para controlar la concentración en clase. BrainCo

El científico Rafael Yuste, impulsor de la mayor iniciativa para conocer el cerebro, reclama a los gobiernos la creación de nuevas leyes frente a los riesgos de la neurotecnología

“Tenemos una responsabilidad histórica. Estamos en un momento en que podemos decidir qué tipo de humanidad queremos”. Son palabras mayúsculas, tanto como el reto que se plantea Rafael Yuste. A este neurocientífico español, catedrático de la Universidad de Columbia (EE UU), le susurran en la conciencia los fantasmas de otros grandes científicos de la historia que abrieron la caja de Pandora. Él, que ha impulsado la iniciativa BRAIN, la mayor apuesta por descubrir los secretos del cerebro, no elude su responsabilidad: “Lo llevo como un deber”. Yuste sabe bien lo que su campo, la neurotecnología, ya es capaz de ver y hacer en nuestras mentes. Y teme que se nos vaya de las manos si no se regula. Por eso reclama a los gobiernos de todo el mundo que creen y protejan unos derechos de nuevo cuño: los neuroderechos. Chile quiere ser el primer país que los recoja en su carta magna y ya se está negociando para que este espíritu se incluya en la estrategia del gobierno español para la inteligencia artificial.

El año pasado, Yuste consiguió manipular el comportamiento de unos ratones. Y lo hizo interviniendo en los pequeños cerebros de estos roedores, amaestrados para sorber zumo cuando ven unas rayas verticales en una pantalla. Yuste y su equipo habían apuntado las neuronas concretas que se disparaban en ese momento y las estimularon directamente cuando en la pantalla no se veían las barras. Pero los ratones sorbieron zumo como si las hubieran visto. “Aquí en Columbia un colega mío ha desarrollado una prótesis visual inalámbrica para invidentes con un millón de electrodos, que permite conectar a una persona a la red. Pero también se puede usar para crear soldados con supercapacidades”, advierte Yuste. Ese aparato, financiado por DARPA (la agencia de investigación del Ejército de EE UU), podría estimular hasta 100.000 neuronas, aportando destrezas sobrehumanas.

Cuando Yuste comenzó hace dos años a trabajar en la iniciativa de los neuroderechos era casi un planteamiento abstracto, de ciencia ficción. "Pero ha aumentado la urgencia de la situación, hay problemas bastante serios que se nos vienen de frente; las compañías tecnológicas se están metiendo en esto de cabeza porque piensan, de manera acertada, que el nuevo iPhone va a ser una interfaz cerebro-computadora no invasiva", advierte Yuste. El hombre que impulsó un proyecto en EE UU de 6.000 millones de dólares para investigar el cerebro enumera con preocupación los movimientos de los últimos meses. Facebook ha invertido mil millones de dólares en una compañía que comunica el cerebro con los ordenadores. Y Microsoft otros mil millones en la iniciativa de inteligencia artificial de Elon Musk, que invierte 100 millones en Neuralink, una compañía que implantará finísimos hilos en el cerebro de sus usuarios para aumentar sus competencias. Y a Yuste le consta que Google está haciendo esfuerzos parecidos que no son públicos. Ha llegado la era del neurocapitalismo.

“Estas grandes tecnológicas se están poniendo nerviosas para no quedarse atrás con el nuevo iPhone cerebral. Tenemos que acudir directamente a la sociedad y a quienes hacen las leyes, para evitar abusos", afirma. La tecnología impulsada por Musk pretende ayudar a pacientes con parálisis o extremidades amputadas a controlar su expresión y movimiento o a ver y oír solo con el cerebro. Pero no oculta que el objetivo final es el de conectarnos directamente con las máquinas para mejorarnos con inteligencia artificial. La iniciativa de Facebook es similar: una empresa con el historial de respeto por la privacidad como la de Zuckerberg, accediendo a los pensamientos de sus usuarios. 

Estas pretensiones parecen de ciencia-ficción, pero un simple repaso por algunos logros de la neurociencia en los últimos tiempos ponen estas aspiraciones al alcance de la mano. En 2014, científicos españoles consiguieron transmitir "hola" directamente desde el cerebro de un sujeto al de otro, situado a 7.700 kilómetros de distancia, por medio de impulsos eléctricos. En varios laboratorios se ha conseguido recrear una imagen más o menos nítida de lo que un sujeto está viendo solo analizando las ondas cerebrales que produce. Gracias a la electroencefalografía se ha conseguido leer del cerebro palabras como "cuchara" o "teléfono" cuando alguien pensaba en ellas. También se ha usado para identificar estados de ánimo. En la Universidad de Berkeley fueron capaces de identificar la escena que estaban viendo los sujetos gracias a la nube de palabras que suscitaba su cerebro con el visionado: perro, cielo, mujer, hablar... Una tecnología que podría servir para descubrir sentimientos, dependiendo de las palabras que surjan al ver una imagen: por ejemplo, podría leer “odio” al visionar la imagen de un dictador.

Algunos de estos hitos tienen diez años de antigüedad y desde entonces se han invertido miles de millones en monumentales proyectos privados y gubernamentales, desde Facebook a DARPA, pasando por la Academia de Ciencias de China. "Piensa que el proyecto chino es tres veces más grande que el estadounidense, y va directamente al grano, al fusionar las dos vertientes: inteligencia artificial y neurotecnología", advierte Yuste, que asegura ser optimista sobre las bondades de la neurotecnología y por eso quiere regularla.

“A corto plazo, el peligro más inminente es la pérdida de privacidad mental”, advierte Yuste, que lanzó su iniciativa por los neuroderechos tras debatirlo en Columbia con un equipo de veinticinco especialistas en neurociencia, derecho y ética denominado el Grupo Morningside. Numerosas compañías ya tienen desarrollados dispositivos, generalmente en forma de diadema, para registrar la actividad cerebral de los usuarios que quieran controlar mentalmente drones y coches, o medir el nivel de concentración o el estrés de los trabajadores, como sucede con conductores públicos en China. También allí se están usando con escolares: la diadema lee sus ondas cerebrales y una lucecita muestra al profesor su nivel de concentración. El problema es que la compañía que los vende, BrainCo, aspira a conseguir así la mayor base de datos de este tipo de actividad cerebral. Cuanto más datos tenga, mejores y más valiosas serán sus lecturas, lógicamente. Cuando la industria tecnológica lleva una década extrayendo todos los datos que puedan obtener del uso de aplicaciones y dispositivos, la posibilidad de exprimir cada neurona es un filón irresistible.

Diademas que espían neuronas

La regulación que plantea el grupo de Yuste tiene dos enfoques. Uno de autorregulación, con un juramento tecnocrático que obligue deontológicamente a ingenieros, informáticos y otros especialistas dedicados a la neurotecnología. En este sentido, se está negociando con España para llevar el espíritu de este juramento a la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial que prepara el Gobierno. Por otro lado, Yuste aspira a que los neuroderechos se recojan en la Declaración de Derechos Humanos y a que los gobiernos establezcan un marco legal que evite los abusos. El pionero será Chile, con cuyo Gobierno tiene casi cerrada una legislación específica y su inclusión en la Constitución.

"Lo que me preocupa con más urgencia es el desciframiento de los neurodatos: la privacidad máxima de una persona es lo que piensa, pero ahora ya empieza a ser posible descifrarlo", avisa Yuste. "Lo estamos haciendo a diario en los laboratorios con ratones, en cuanto las compañías privadas tengan acceso a esta información, ríete tú de los problemas de privacidad que hemos tenido hasta ahora con los móviles. Por eso necesitamos neuroderechos, porque es un problema de derechos humanos", resume. El neurocientífico quiere alertar a la población porque "no hay nada de regulación y afecta a los derechos humanos básicos".

La neurobióloga Mara Dierssen, que no está implicada en la iniciativa de Yuste, destaca los problemas bioéticos derivados de las posibilidades de mejora del ser humano mediante neurotecnología. Aunque asegura que hay mucho sensacionalismo y arrogancia en torno a empresas como la de Musk, Dierssen resalta que "a largo plazo se pretende que los implantes puedan entrar en el campo de la cirugía electiva para quienes quieran 'potenciar su cerebro con el poder de un ordenador". "¿Qué consecuencias puede tener la neuromejora en un mundo globalizado, biotecnificado y socioeconómicamente desigual? Inevitablemente surge la gran pregunta de en qué medida esas técnicas serían accesibles a todos", plantea Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica y expresidenta de la Sociedad Española de Neurociencia.

Para la neurocientífica Susana Martínez-Conde es una iniciativa "no solo positiva sino necesaria". "Nos estamos dando cuenta como sociedad de que los avances tecnológicos van mucho más allá de lo que estamos preparados filosófica y legalmente. Nos enfrentamos a situaciones sin experiencia previa en la historia", asegura Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Integrada de la Universidad del Estado de Nueva York. "Es necesario que tomemos nota porque la neurotecnología tiene repercusiones directas sobre lo que significa ser humano. Existe un potencial para el desastre si dejamos que se nos siga yendo de las manos porque hay una total falta de regulación. Es momento de actuar antes de un desastre a escala global", avisa.

Este desastre tiene resonancias históricas. Mientras conversa desde su despacho de Columbia, Yuste observa el edificio en el que se lanzó el proyecto Manhattan, que desembocó con el lanzamiento de sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. "Esos mismos científicos fueron luego los primeros en la línea de batalla para que se regulara la energía nuclear. La misma gente que hizo la bomba atómica. Nosotros estamos al lado, impulsando una revolución neurocientífica, pero también somos los primeros que tenemos que alertar a la sociedad", asegura.

Nuevos 'neuroderechos'

El grupo impulsado por Rafael Yuste desarrolla sus preocupaciones en torno a cinco neuroderechos:

1.- Derecho a la identidad personal. Estos especialistas temen que al conectar los cerebros a computadoras se diluya la identidad de las personas. Cuando los algoritmos ayuden a tomar decisiones, el yo de los individuos puede difuminarse.

2.- Derecho al libre albedrío. Este neuroderecho está muy conectado con el de la identidad personal. Cuando contemos con herramientas externas que interfieran en nuestras decisiones, la capacidad humana para decidir su futuro puede verse en entredicho.

3.- Derecho a la privacidad mental. Las herramientas de neurotecnología que interactúen con los cerebros tendrán capacidad para recopilar todo tipo de información sobre los sujetos en el ámbito más privado que podamos imaginar: sus pensamientos. Los expertos consideran esencial preservar la inviolabilidad de los 'neurodatos' que generan los cerebros humanos.

4.- Derecho al acceso equitativo a las tecnologías de aumentación. Yuste cree que las neurotecnologías traerán innumerables beneficios para los humanos, pero teme que se multipliquen las desigualdades y privilegios de unos pocos, que accedan a estas nuevas capacidades humanas.

5.- Derecho a protección contra sesgos y discriminación. En los últimos años hemos conocido numerosos casos en los que los programas y algoritmos multiplican los prejuicios y sesgos. Este derecho pretende que esos fallos se busquen antes de ponerse en marcha.

Por Javier Salas

12 FEB 2020 - 17:12 COT

Iglesias evangélicas, franquicias de fe neoliberal

Llegadas desde los EE UU en los años 70 del siglo pasado, el avance de las iglesias neopentecostales —también llamadas evangélicas— en América Latina en las últimas décadas parece imparable.

El actual presidente de El Salvador, Nayib Bukele, político oriundo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), acaba de protagonizar un autogolpe cívico-militar y lo ha hecho con la fe del converso. Después de ingresar en el parlamento rodeado de policías y militares, se sentó en la silla presidencial y ordenó el inicio de la sesión “amparado por un derecho divino”, según propias palabras. A renglón seguido se entregó a una oración, después de lo cual abandonó la sala para salir al encuentro de cientos de seguidores que lo vitoreaban en el exterior del recinto. El mandatario ha venido contando con el apoyo explícito de las iglesias evangélicas salvadoreñas.

Asimismo, en las recientes elecciones presidenciales peruanas el Frente Popular Agrícola del Perú (FREPAP), brazo político de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (AEMINPU) saltó al plano institucional consagrándose como la segunda sigla más votada. Poco antes, durante el golpe militar en Bolivia, la presidenta de facto —Jeanine Añez— asumió el cargo biblia en mano con una explícita declaración de fe: “Dios ha permitido que la Biblia vuelva a entrar a Palacio. Que Él nos bendiga”, proclamó. Mientras, un coronel del ejército boliviano —entre vítores— afirmaba en un vídeo “reivindico y consagro a las fuerzas armadas de Bolivia para Jesucristo”. El hecho de que, desde su Constitución de 2009, Bolivia se asuma como un estado laico, amplifica la gravedad del gesto destituyente de ambos.

La concatenación de estos episodios señala –en la esfera religiosa- una creciente influencia de las iglesias neopentecostales y el paralelo eclipse del catolicismo y, en el plano político y cultural, la cada vez más firme implantación de aquellas. Lo analiza detalladamente el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) en su informe “Iglesias evangélicas y el poder conservador en Latinoamérica”. Estas expresiones hacen gala de un discurso conservador y ultraderechista, de corte autoritario. Y se posicionan como alternativa antagónica a los movimientos populares en favor de la (re)conquista de derechos sociales y políticos perdidos y otros por conseguir en favor de sectores de reciente visibilidad, como el feminismo, el movimiento LGTBI, minorías racializadas, y excluidos en general.

Este evangelismo oficia de soporte de gobiernos neoliberales como los de Sebastián Piñera (Chile), Jair Bolsonaro (Brasil), Lenin Moreno (Ecuador), Iván Duque (Colombia), Mauricio Macri (Argentina) y al actual golpismo boliviano. Y su influencia crece de forma sostenida en República Dominicana, Costa Rica, México, Guatemala y Perú. Sus mensajes se transmiten por radio, televisión y redes sociales, a través de un aparato mediático que se financia con aportes de los feligreses y, en algunos casos, de grupos empresariales.

Para analizar las causas y alcances del fenómeno, El Salto ha consultado a Marcelo Mendes Facundes, doctor en Psicología y profesor de Psicología, Procesos Psicosociales Básicos y Psicología de la Salud en el centro universitario María Cristina de El Escorial, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Este académico hizo su tesis doctoral y ha publicado y dado conferencias sobre el tema.

 

EL EVANGELISMO NEOPENTECOSTAL Y EL NEGOCIO DE LA FE

Mendes explica que en su implantación originaria en América Latina —inicios de los 70 del siglo pasado—, el neopentecostalismo ofició de dique de contención al avance de la Teología de la Liberación. Esta rama del catolicismo —en sintonía con los procesos revolucionarios del continente— defendía el legítimo derecho de los pobres a gozar de una existencia digna, pese a su condición de tales. En la calzada opuesta, el obispo Edir Macedo, fundador de la brasileña Iglesia Universal del Reino de Dios y promotor de la Teología de la Prosperidad (sic), sostiene: “nosotros queremos que ese hombre sea rico, que ascienda en la escala social, no queremos un pobre que acepte su pobreza”.

El entrevistado da una clave de conexión de sentido entre los valores claves del neoliberalismo y la fe evangélica: “así como hemos aprendido con Weber que el protestantismo tiene un encaje con el capitalismo, el neopentecostalismo va a tenerlo con el neoliberalismo, porque genera un ‘sujeto hecho a sí mismo’, donde el Estado no interviene”. Explica que este evangelismo se acopla de tal modo incluso a la prédica neoliberal en favor del emprendedor que admite el derecho de los fieles a abrir su propia iglesia y se autodenominen ‘pastor por revelación’ —el elemento teológico que justifica ese paso— y se conviertan en pastores evangélicos, “esto se inscribe en la lógica del capital y el consumo; cada uno puede crear su propio business neopentecostal”, aclara.

Y, en esa expansión, explica Mendes, hace gala de la misma labilidad que el neoliberalismo: “Continuamente están surgiendo nuevas iglesias evangélicas, el movimiento ha trascendido sus orígenes en la Iglesia Universal del Reino del Dios, de Edir Macedo y no se subordina jerárquicamente a ella, que tiene su propio sistema de franquiciado, un dispositivo muy parecido a las franquicias comerciales”.

 

LA MARGINACIÓN SOCIAL, CLAVE PARA LA CAPTACIÓN DE ADEPTOS

La ausencia de derechos y la marginación social unidos a la carencia de asistencia pública son datos clave para la implantación del pentecostalismo. Este opera sobre colectivos abandonados, que no tienen un espacio de existencia, y les construye ese lugar, “crea redes de apoyo mutuo entre los fieles que, al final, funcionan y hacen que, objetivamente, mejoren. Y así va tomando el espacio que debería ocupar la gestión pública”. Y agrega: “a veces operan como hospitales espirituales. Gente muy deprimida que no funcionó en los sistemas de salud y va a uno de estos sitios y se siente bien. Deja los antidepresivos y encima no está sola, tiene teatro, cine, la ficción que necesita para lidiar con la realidad, lo tiene todo ahí”.

Sin embargo, aunque actúan en “lo social”, lo hacen con una lógica antagónica a cualquier promoción de protagonismo del oprimido, todo se juega en el ámbito individual, “en el pentecostalismo hay una división cosmológica: por una parte, está ‘el mundo’, que pertenece al diablo, y por lo tanto las derivadas sociales que en él se expresan no interpelan a la iglesia, esta solo se va a ocupar del ámbito individual, donde ‘no existe’ lo social”, ilustra Marcelo Mendes. “Su formato (...) se ha mercantilizado de un modo tan potente, que es difícil discernir dónde termina lo sagrado y empieza lo profano”.

Pero, es claro que ese sujeto masacrado reacciona, sea bajo la forma de alcoholismo y drogodependencia, o de matriz delictiva, o como culpa, miedo y padecimiento. Este último estamento es candidato por excelencia a entrar en el reino de dios. Para ellos hay un repertorio expresivo con antecedentes escénicos —entre otros— en el espiritismo, a través de la práctica de rituales colectivos, donde los fieles son “poseídos” por fuerzas que no controlan, “es algo de corte medieval que traducen como posesión demoníaca —un fenómeno del cuerpo— del que ellos se hacen cargo, lo contienen y le otorgan un sentido, que en otros espacios religiosos no le dan. Ahora se les escucha y se les da un reconocimiento social. Y eso es muy potente y es la base para entender este movimiento”, agrega.

Pero el evangelismo no se limita a estas prácticas, también utiliza otros vehículos de subjetivación, algunos de matriz artística. “Siempre ha habido un prejuicio de que el pobre no necesita arte y sin embargo, estas iglesias revelan una demanda de arte, son auténticas performances con canto, ballet, música. Y es en las periferias más duras. El catolicismo clásico lo tiene muy difícil para competir con esto”, observa Marcelo.

Su formato, consustancial y mimético con el neoliberalismo, “se ha mercantilizado de un modo tan potente, que es difícil discernir dónde termina lo sagrado y empieza lo profano. El credo, después de haberse separado de las lógicas del Estado, ahora vuelve a unirse y sin que nadie se dé cuenta. De repente, casi sin percibirlo, estás consumiendo música religiosa en la calle, en la TV, es un avance muy silencioso”, describe. Y explica que el propio catolicismo, en su preocupación por no perder definitivamente la batalla, intenta aggiornarse a través de la Renovación Carismática Católica, que no es sino la neopentecostalización de la iglesia. Reacciona por la vía de generar toda una generación de nuevos curas, cantantes, presentadores de TV, que cumplen todos los criterios de este movimiento evangélico.

 

LOS ORÍGENES ANGLOSAJONES DEL FENÓMENO. EL CASO DE ARETHA FRANKLiN

El pentecostalismo forma parte de la vieja historia del cristianismo, pero en torno a 1920 aparece en Los Ángeles (EE UU) un movimiento que introduce un cambio profundo. Nace en la iglesia metodista un fenómeno que da protagonismo a gente que no tenía visibilidad social, “en la época era muy raro que una mujer, un negro o un latino ocupasen lugares de poder social, aún en el espacio de las organizaciones religiosas”, señala Marcelo Mendes. Y, en simultáneo, el espacio religioso se convirtió en una especie de hospital social, donde se curaba de enfermedades que el sistema público o privado de salud no atendía, “aunque numéricamente no fue tan importante, sí fue significativo desde el punto de vista de los fundamentos, hizo tambalear los cimientos de la iglesia metodista, la llevó a reconfigurarse y se formó un nuevo grupo”, puntualiza.

“El de Aretha Franklin fue un caso paradigmático”, recuerda Mendes. En una época en los EEUU donde era imposible que una mujer tuviera un lugar de protagonismo, “gana primero un lugar de destaque dentro de su iglesia y cuando consigue mostrar que es una cantante excepcional, la Universal compra el producto y lo lanza, pero ella ya tenía su público”, explica.

 

CHILE Y BRASIL, PUERTAS DE ENTRADA PRIVILEGIADAS DEL PENTACOSTALISMO

Este movimiento se revigorizó en los EE UU en los años 70, en simultaneidad con dictaduras latinoamericanas, como la de Pinochet en Chile y de los militares en Brasil. Desde el punto de vista sociopolítico, a estos regímenes les interesó su implantación porque, a diferencia del catolicismo y el protestantismo, no cuestiona el orden social. Pinochet autorizó su registro oficial como confesión religiosa y, según investigaciones que Mendes referencia, en Chile activó la recuperación de valores tradicionales perdidos. Al actualizar relaciones cuasi feudales existentes en el campo, “estas iglesias conseguían reproducir en la periferia de las ciudades chilenas las relaciones existentes en las haciendas. De cierta forma, estos vínculos de dominación y sumisión estaban ya dados, formaban parte del repertorio subjetivo de esos sujetos. Era algo ‘familiar’, conocido”, comenta.

En la misma época el pentecostalismo llegó a Brasil y estableció el primer contacto con la Iglesia Asamblea de Dios, en Belén, capital del estado de Pará. Pero en ese país, había dos fuerzas religiosas preexistentes, la católica que se ejercía a través de la Teología de la Liberación y las de raíz afrobrasileña. Este hecho, dificultó su implantación inicial y lo obligó a operar una renovación que cuajó en el neopentecostalismo. Después de reciclarse bajo esta nueva versión, consigue fuerte implantación local e, incluso, exporta el credo a otros países donde el flujo inmigratorio le ha servido de correa de transmisión.

Quizá Brasil sea el país donde el neopentecostalismo ha alcanzado mayor implantación y capacidad de influencia política. Se calcula que controla un 16% de la población, es decir, unos 30 millones de personas y con dinámica al alza. Marcelo Mendes describe: “tiene un canal de TV propio, la TV Record, así como en los EE UU posee la CBS. Y Bolsonaro fue elegido gracias al maquiavelismo de la bancada evangélica”. Curiosamente, como todo tiene su contrapunto, dentro del movimiento —aunque poco numerosa— también hay presencia de izquierdas, como es el caso de la diputada Benedita Da Silva, una pentecostal clásica y de Mônica Francisco del PSOL, entre otras.

 

PRESENCIA DEL PENTECOSTALISMO EN MADRID

“Lo que sucede más allá de la M-30 poco importa a los poderes y a los partidos, pero la presencia del fenómeno en la periferia madrileña es enorme. En cada boca de metro de todos los barrios hay de dos a tres iglesias evangélicas. Algunas proceden de Brasil, otras de Perú u otros sitios, dependiendo del grupo al que se dirijan”, señala Marcelo. Y ya empiezan a aparecer dentro del anillo de la M-30. La Iglesia Universal del Reino de Dios adquirió el espacio que ocupaba un cine en Atocha y abrió una sede que fue adoptando diferentes nombres hasta llegar al actual, Familia Unida, “porque ven la fuerza del concepto de familia en España, intentan capitalizar la reacción ante las políticas a favor del casamiento homosexual y las políticas LGTBI y aparecer como una iglesia que defiende a la familia tradicional española”. Mendes acrecienta, “empiezan a venir para dentro de la M-30, en la Estación Chamartín hay una para ricos, se llama Iglesia Alagoinha y es una franquicia. También hay otra en un hotel boutique que se abrió en la calle Velázquez”. 

Explica Mendes que esta iglesia se asienta en la población inmigrante y también en la gitana, aunque esta tiene su propia iglesia pentecostal —la de Filadelfia— dominada por otras lógicas internas al incorporar la cultura gitana, “aunque es la misma matriz de sujeción al sistema”. Y concluye: “Si analizamos lo que surgió en Los Ángeles en los años 20, en Chile y Brasil en los 70 y ahora aquí, encontramos parecidos: gente sin lugar ni espacio social, desamparados, sin posibilidad de construcción de una identidad propia. El evangelismo llega y se expande creando redes de apoyo donde consiguen trabajo, incluso los sin papeles, mejoran su autoestima, consiguen sobrellevar los tres años que necesitan para obtener el documento por arraigo social. Además, ofrece una asistencia mucho más potente que Cáritas. No solo da comida y abrigo, trabaja a nivel psicológico, como un coach en plan ‘tú eres hijo de dios, te ha elegido y estás aquí para crecer’. Crea un microempresario, un emprendedor y ya no se trata de un simple albañil desempleado. Son todos ‘hermanos’ que se van ayudando. Y funciona porque la gente acaba consiguiendo asistencia y decodificando las lógicas de una sociedad europea, que son muy diferentes a las de una latina”, describe.

En cuanto a su incidencia en la población española, Marcelo observa que “por el momento, su incidencia es poca. Aunque cuidado porque en Brasil, al ser de culto popular, al principio sucedía lo mismo, hasta que en los 90 se crearon las iglesias neopentecostales burguesas. Aún no sabemos si irá a funcionar, a largo plazo puede que sí, por aquello de tener un espacio para que el sujeto pueda plantearse cosas de orden psicológico da manera rápida, práctica y sin grandes compromisos”.

 

Por Alberto Azcárate

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Boris Hagelin, hacia 1970 con un aparato para encriptar mensajes. Tony Evans/Timelapse Library Ltd Getty Images

Una investigación de ‘The Washington Post’ y las cadenas ZDF y SRF destapa el espionaje de EE UU y Alemania a otros Gobiernos durante décadas

Es uno de los mayores casos de espionaje, material de novela de John Le Carré o de un guion cinematográfico. Durante más de cinco décadas, la CIA y los servicios de espionaje de la entonces Alemania Occidental (BND, en sus siglas germanas) controlaron en secreto una empresa suiza que fabricaba y vendía dispositivos de encriptación y líneas de comunicación seguras a más de 120 países. Pero el caso es que ni las líneas ni los mensajes encriptados eran seguros, ya que la CIA y los alemanes tenían acceso a la información a través de los dispositivos, según desveló este martes una investigación periodística de The Washington Post, junto a las cadenas de televisión ZDF(Alemania) y SRF (Suiza).

Fue El golpe de inteligencia del siglo, titulaba este martes el periódico estadounidense. Fueron clientes de la empresa Crypto AG y sus máquinas trucadas países como Irán, juntas militares de América Latina, naciones rivales como India y Pakistán, Estados miembros de la OTAN como España, la ONU e incluso el Vaticano, según la extensa investigación, que asegura que “estas agencias de espionaje manipularon los dispositivos de la compañía para poder romper fácilmente los códigos que los países usaban para enviar mensajes cifrados”. Hasta ahora, ese peculiar partenariado era uno de los secretos mejor guardados de la Guerra Fría.

Todo empezó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la firma Crypto fue creada por Boris Hagelin, un empresario e inventor nacido en Rusia pero que huyó a Suecia cuando los bolcheviques tomaron el poder. Cuando los nazis ocupaban la vecina Noruega en 1940, Hagelin decidió emigrar de nuevo, en esta ocasión a Estados Unidos.

El inventor llevaba consigo la famosa máquina encriptadora, bautizada como M-209. Según la historia interna de la CIA, citada en la investigación del Post, se hacía necesario controlar a Hagelin para que limitara la venta del codificador solo a países aprobados por Washington. En definitiva, Crypto no debía caer en manos de los soviéticos, los chinos o los norcoreanos. Esos países, sin embargo, nunca fueron clientes de la compañía, por lo que, en teoría, quedaron fuera de los límites directos del espionaje montado por EE UU y Alemania.

No obstante, los agentes de la CIA obtuvieron mucha información valiosa de Pekín y Moscú a través de las interacciones de estos países con servicios secretos o diplomáticos de naciones que sí tenían los aparatos de encriptado. La conocida como Operación Thesaurus se firmó en un elitista club de Washington, el Cosmos, cuando Hagelin selló en 1951 con un apretón de manos durante una cena el primer acuerdo secreto con la inteligencia estadounidense, que trajo consigo a William Friedman, el padre de la criptología americana.

El acuerdo consistía en que Hagelin trasladaba la compañía a Suiza y restringía las ventas de sus modelos más sofisticados a países aprobados por Langley (donde tiene la sede la CIA). Las naciones que no estaban en esa lista obtenían de Crypto AG sistemas anticuados y sin apenas efectividad. A Hagelin se le compensaba económicamente por la pérdida de ventas.

El siglo XX avanzaba y prácticamente nadie en Crypto, excepto Hagelin, sabía de la implicación de la CIA en la compañía. Los beneficios eran abundantes. Cada año, según los registros de la inteligencia alemana, el BND entregaba su parte de las ganancias en efectivo a la CIA en un oscuro garaje de Washington.

En la década de los ochenta, la operación pasó a denominarse Rubicón. Para entonces, ya existían algunas tensiones entre Washington y Bonn a cuenta de los objetivos y del reparto de la información conseguida. Ambas partes, según la investigación, también usaron para su espionaje a otras empresas, a Siemens en Alemania y Motorola en EE UU.

Crypto, además, daba buenos beneficios. Según la CIA, en 1975 la compañía ganó más de 51 millones de francos suizos (unos 47,8 millones de euros). Mientras, Rubicón permitió décadas de acceso sin precedentes a las comunicaciones de otros Gobiernos. Por ejemplo, en 1978, cuando los líderes de Egipto, Israel y EE UU se reunían en Camp David para negociar un acuerdo de paz, la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, en sus siglas en inglés) escuchaba de forma secreta las comunicaciones del presidente egipcio Anwar el-Sadat con El Cairo.

A través de un sistema de Crypto se supo también que el hermano del presidente de EE UU Jimmy Carter estaba supuestamente en nómina del líder libio Muamar el Gadafi. La tecnología también propició que la Administración de Ronald Reagan pasase información a Londres sobre la breve guerra del Reino Unido con Argentina por las Malvinas. En 1989, el uso del Vaticano de un aparato de Crypto fue determinante en la captura el general panameño Manuel Antonio Noriega cuando el dictador buscó refugio en la Nunciatura de Panamá.

Los alemanes abandonaron el programa hacia finales de los noventa; la CIA continuó. Pero Crypto se fue disolviendo y dejó de existir en 2017. Ahora existen Crypto International y CyOne; la primera asegura que nunca supo nada de la trama de Crypto, y la segunda se acoge al socorrido “sin comentarios”.

Por Yolanda Monge

Washington 12 FEB 2020 - 04:26 COT

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Lunes, 10 Febrero 2020 06:29

Peligro

Peligro

Dos frases autobiográficas resumen el peligro político que enfrenta Estados Unidos y el mundo en este año electoral. "Podría pararme en medio de la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ningún votante. Es increíble", declaró en Iowa el entonces candidato presidencial Trump hace casi exactamente cuatro años. En julio del año pasado declaró que, de acuerdo con la Constitución, "tengo el derecho de hacer lo que quiera como presidente".

Ambas frases indican que el jefe del régimen estadunidense tiene una idea profundamente cínica, pero a la vez precisa, hasta ahora, de sus seguidores; y, segundo, que considera que él es el Estado, algo que comparte con todos los tiranos de la historia.

Veamos: después de meses de investigaciones y un juicio político que comprobó que el presidente repetidamente violó la Constitución y, según sus acusadores, traicionó al país y después encubrió todo eso, no sólo fue exonerado, sino que su nivel de aprobación popular llegó a su punto más alto desde que llegó a la Casa Blanca hace tres años. No sólo no perdió ningún votante, parece que después de "disparar" contra la Constitución, ahora tiene más.

Y sus bases están de acuerdo en que tiene todo el derecho de hacer lo que quiera. Recuerda la frase célebre de Nixon en la era Watergate, cuando afirmó: "cuando el presidente hace algo, no es ilegal". Pero Nixon fue obligado a renunciar. Trump está en camino a su relección.

Noam Chomsky comentó que se puede argumentar que Trump "es el criminal más peligroso en la historia de la humanidad". Señala que Hitler era el principal candidato para ese "honor", pero que ese "no estaba dedicado con fervor a destruir las posibilidades de la vida humana organizada en la Tierra en un futuro no tan distante... Trump sí. Y aquellos que piensan que él no sabe lo que está haciendo, no se han fijado muy de cerca", afirmó en entrevista con Truthout.

¿Cómo se ha llegado a este punto? Una de las razones principales –entre varias– es que el bufón peligroso y su equipo están logrando, por ahora, anular la verdad.

El uso de redes sociales por el equipo de Trump ilustra cómo el manejo del universo digital por cualquiera en el poder representa uno de los grandes peligros para una sociedad democrática. Apenas al comenzar el ciclo electoral, su campaña de relección ya ha gastado casi el doble que el total combinado de todo el elenco de los nueve principales aspirantes demócratas en Facebook y Google; un nivel sin precedente, reporta Axios.

Un reportaje en The Atlantic sobre lo que llama "la campaña de desinformación de mil millones de dólares" para la relección de Trump, describe una estrategia parecida a la desplegada por líderes derechistas en el mundo, quienes usan las redes sociales para confundir el debate, y en lugar de silenciar a los disidentes los suprimen a través de volumen, o sea, "censura mediante ruido". Junto a ello continúa la ofensiva contra los medios de comunicación con el objetivo de debilitarlos, tal como se ha hecho desde el inicio de esta presidencia que los ha calificado de "enemigos del pueblo" (https://www.theatlantic.com/ magazine/archive/2020/03/ the-2020-disinformation-war/605530/).

El objetivo final, al parecer, es desorientar con mentira y engaño perfectamente diseñados para que toda verdad se vuelva dudosa. O sea, como Hannah Arendt lo resumió en 1953 analizando el surgimiento del fascismo europeo, donde “el sujeto ideal de un Estado totalitario… son gente para la cual la distinción entre hecho y ficción (eso es, la realidad de experiencia) y la distinción entre la verdadero y lo falso (eso es, las normas de pensamiento) ya no existen”.

Frente a esto, todo depende de la intolerancia necesaria –tanto dentro como fuera del país– a este peligro, y del creciente movimiento de resistencia estadunidense para rescatar el futuro inmediato, el cual necesita más que nunca (y aunque no se le ocurra solicitarlo) la solidaridad internacional.

https://open.spotify.com/track/ 2K8xtU4cnUgZS9apymp5tk?si= FFv9htGgTbS0JUF5mgHg-A; https://youtu.be/FKCmyiljKo0

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«Greenwashing», las empresas nos hacen creer que son ecológicas

El “greenwashing” es el lavado de cerebro que nos quieren hacer las grandes empresas para aliviar nuestra conciencia ecológica mientras ellas mantienen su situación de poder, sus ganancias y siguen con el deterioro del medio ambiente.

“Me decían que puedo salvar al mundo, a los orangutanes, los delfines, los océanos, las selvas, incluso a los hombres, y todo lo que tenía que hacer era comprar productos sostenibles”.

Así empieza el documental La mentira verde (2018), del director Werner Boote, una crítica del fenómeno “greenwashing” que, por desgracia, nos resulta familiar, y aún más después del bochorno de la cumbre climática COP25 y del Foro Económico Mundial.

Protagonizado por el propio Werner Boote y Kathrin Hartmann, experta en “greenwashing”, el documental juega a enfrentar la posición de un posible consumidor con cierta preocupación ecológica, pero que no se cuestiona lo que las grandes empresas le dicen y la realidad de las supuestas prácticas verdes de las grandes industrias.

Con este esquema y ciertos toques de humor, plantean al espectador la realidad de algunos sectores que se venden como responsables y ecológicamente sostenibles, pero que distan mucho de serlo, para llegar a la conclusión del porqué de estas prácticas y los peligros que entrañan para el planeta y la supervivencia.

Laura Agea, política italiana y miembro del Parlamento Europeo de Italia, ejemplifica que a través de la Mesa redonda del aceite de palma sostenible “nos hace creer que su producción es sostenible mientras siguen ardiendo miles de hectáreas, muriendo miles de animales y violando derechos de los campesinos”.

Menciona además a compañías petroleras, cuyos logos y palabras son cada vez más verdes mientras siguen contaminando y buscando nuevos mercados y prácticas para mantenerse ante el cambio que ven acercarse; compañías automovilísticas que presentan el coche eléctrico como la solución a todos los problemas, ocultando la inviabilidad energética y de recursos, entre otros factores.

También hay compañías energéticas que dicen ser ecológicas mientras siguen extrayendo carbón, gas, etc.; compañías de alimentación, que roban tierras, queman selvas y matan a indígenas en Suramérica para que el “primer mundo” tenga alimentos baratos.

Con intervenciones en el documental de Raj Patel, Sonia Guajajara y Noam Chomsky, entre otros, la realidad es clara: el “greenwashing” es la herramienta para evitar que nos planteemos que el problema es el propio sistema y que es el que tiene que cambiar.

El “greenwashing”, dice, es la resistencia del sistema; “las empresas manipulan, confunden y desinforman con supuestos cambios sostenibles para que los consumidores sigamos comprando y el sistema siga funcionando. Esconden y alejan los daños medioambientales para que sea más difícil ser conscientes de ellos”.

El “greenwashing” se basa en hacernos creer que las empresas se han vuelto sostenibles y que los responsables somos los consumidores, y no es casual: en una sociedad desorganizada, donde cada individuo solo se preocupa por él, es mucho más difícil que se genere una resistencia, una respuesta contra el sistema.

“Según ellos, nuestra obligación como consumidores preocupados ha de ser comprar sus productos verdes”.

Pero no es así. “Cualquier empresa que nos quiera hacer creer que podremos vivir como hasta ahora y solucionar la crisis climática, nos está engañando: no podremos movernos, ni tendremos la energía ni podremos comer como hasta ahora”.

Agea considera que “todo el sistema tiene que cambiar” y que no lo hará solo. “Tenemos que hacer lo que más teme el sistema: organizarnos, trabajar en colectivo para pedir cambios estructurales y legislativos para evitar que las empresas nos engañen con prácticas sostenibles falsas, mientras el planeta se muere”.

Finalmente advierte que no será fácil ni rápido, pero las soluciones pasan por consumir menos y mejor (proximidad, ecológico, de calidad, de segunda mano, etc); por huir de las grandes empresas, por desenmascarar sus mentiras y por cuestionarlo todo.

28 enero 2020

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Caetano Veloso, en 2012. Getty Images

Bolsonaro logra revertir su caída de popularidad gracias a la mejora de la economía y el descenso de los asesinatos pese a los indicios de deterioro democrático

El músico Caetano Veloso ha alzado su voz este fin de semana para alertar de que “el fascismo está mostrando sus garras” en Brasil. 51 años después de ser encarcelado por la dictadura militar, el cantante explica en un vídeo en inglés difundido en redes sociales este fin de semana que “el Gobierno brasileño no solo ha emprendido una guerra contra las artes y los creadores, sino contra la Amazonia y los derechos humanos en general”. Los artistas, los indígenas, otras minorías y la prensa se han convertido en el último año en blanco de la furia y el desprecio del presidente Bolsonaro y sus seguidores. Los representantes de 45 grupos indígenas reunidos en una reciente cumbre lo acusaron de haber “puesto en marcha un proyecto político de genocidio, etnocidio y ecocidio”. Sin embargo, la economía mejora, los asesinatos caen y la popularidad de Bolsonaro ha empezado a subir en un cambio de tendencia.

La democracia brasileña, cuya erosión comenzó en el proceso de impeachment a la expresidenta de izquierdas, Dilma Rouseff, en 2016, se deteriora más rápido desde que Bolsonaro, de extrema derecha, ganó las elecciones. Cualquier crítica es considerada casi una traición. Y los indicios alarmantes se suceden. Pero esto no impide que, a lomos de la mejora de la economía y el descenso de los asesinatos, la popularidad del presidente haya dejado de empeorar.

El porcentaje de brasileños que considera que el Gobierno lo está haciendo bien o muy bien ha aumentado cinco puntos, hasta el 34%, desde agosto. Los que lo califican de malo o muy malo han caído ocho puntos, según una encuesta difundida la semana pasada antes de que se conociera que durante el primer año de Bolsonaro en la presidencia se han creado 644.000 empleos formales, la mayor cifra desde 2013, en vísperas de la recesión.

La denuncia de la Fiscalía contra el periodista Glenn Greenwald, contra el criterio de la policía, por supuesta implicación en el pirateo de teléfonos de autoridades que sirvieron de base a las revelaciones sobre el entonces juez Sergio Moro han sido duramente criticadas por diversas asociaciones defensoras de la libertad de prensa y otras libertades de Brasil y el extranjero. El aluvión de críticas a las autoridades judiciales brasileñas ha sido tal que este lunes la Fiscalía General del Estadosse ha desvinculado de la decisión, que el fiscal del caso tomó en ejercicio de su autonomía, según explica la oficina del fiscal general una nota. La ciudad de São Paulo celebra hasta fin de mes un festival que reúne casi medio centenar de obras artísticas censuradas en el año que Bolsonaro lleva en el poder.

Ese es el ambiente sobre el que alerta el músico, que en el corto vídeo confiesa: “Nunca creí que vería semejante retroceso mientras estuviera vivo”. En su mensaje también menciona su lucha contra la dictadura y la censura. Veloso y Gilberto Gil, entonces representantes el movimiento musical Tropicalia, fueron encarcelados durante un mes en 1968 acusados de ofender a la bandera y el himno nacional. Ambos tuvieron que exiliarse al ser excarcelados.

El músico usa el escaso minuto de su declaración para recomendar el documental La democracia en peligro, de su compatriota Petra Costa, nominada a los Oscars. La cinta es una retrospectiva desde la mirada personal de su directora sobre los vertiginosos últimos años, desde el proceso que llevó a la destitución de Rousseff hasta la elección de Bolsonaro.

Por Naiara Galarraga Gortázar

São Paulo 27 ENE 2020 - 13:20 COT

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Iglesias brasileñas adquieren tecnología de reconocimiento facial para controlar la asistencia y emociones de sus fieles

- Varias empresas tecnológicas ofrecen programas de reconocimiento facial especializados para iglesias

- Además de para conocer la frecuencia de los fieles y sus emociones, las iglesias pueden usar esta tecnología para controlar los diezmos y las ofrendas

- "Conseguimos definir en nuestras métricas hasta incluso si alguien necesita una visita pastoral", señala el CEO de una de las empresas tecnológicas


Entre los días 17 y 20 de octubre de 2019, São Paulo alojó la decimoquinta ExpoCristiana, el mayor evento dirigido al público cristiano de América Latina. Entre shows de música góspel, simulaciones virtuales de episodios bíblicos y puestos de editoriales evangélicas, dos empresas destacaron con productos tecnológicos.

Con el eslogan "cambie la manera de gestionar su iglesia", Kuzzma, empresa extranjera de inteligencia artificial, lanzó su servicio de reconocimiento facial dirigido a las iglesias de Brasil, que imita al de la empresa Face-Six, con sede en Israel y  EEUU, que en 2015 creó un software especializado para las iglesias: ChurchIX, implementado en más de 200 iglesias de todo el mundo. En un stand lujoso, distribuidores asociados a Kuzzma presentaron la tecnología para los pastores interesados. El CEO de la empresa, Marcelo Scharan, incluso realizó una conferencia titulada Personalización, datos e iglesias durante el primer día del evento.

La compañía brasileña Igreja Mobile también estaba vendiendo el servicio de reconocimiento facial en la feria. "¿Hoy en día quién no desea tener control de su entorno?  ¿Quién no quiere saber quienes entran y salen? Constatamos que las iglesias querían tenerlo y por eso trajimos esta tecnología", explica Luís Henrique Sabatine, director de desarrollo de la empresa, que ofrece incluso el servicio de transmisión en vivo de cultos y eventos religiosos.

Vigilancia en nombre de Dios

Según la web de Kuzzma, el reconocimiento facial funciona a partir de una cámara panorámica de alta resolución instalada en las iglesias que identifica tanto datos personales como la asiduidad de los fieles al culto. A partir de eso, se generan informes para cada persona, que incluyen estadísticas sobre su comportamiento e incluso avisan en casos de actividad considerada anormal.

"Datos como sexo, edad, frecuencia, horario de llegada, motivos probables de retraso y muchos otros son analizados y presentados en informes. Conseguimos definir en nuestras métricas hasta incluso si alguien necesita una visita pastoral", afirmó el CEO de la empresa en una entrevista en la ExpoCristiana.

Representantes de la compañía, sin embargo, no quisieron dar entrevistas a Agência Pública a fin de esclarecer las dudas sobre el servicio, "por tratarse de un tema delicado", según afirmaron por correo electrónico. La empresa comenzó a ofrecer el reconocimiento facial en Brasil en octubre y no ha dado información de sus clientes o alianzas. Según la web en inglés, el precio del servicio varía conforme el número de eventos en los que será utilizado y el número de cámaras, comenzando con una mensualidad de 200 dólares para un evento por semana con una cámara instalada.

En Brasil, la empresa está dirigida por Marcelo Scharan Augusto. No es posible encontrar la dirección extranjera de Kuzzma, y su web no está registrada en el dominio de ningún país. La dirección https://54.85.50.60 lleva al usuario a la página de la empresa, sin informaciones de contacto.

De manera parecida, su competidor directo ofrece el servicio de reconocimiento facial dirigido a eventos cristianos desde hace cerca de un año. Igreja Mobile utiliza software de TecVoz, empresa de seguridad electrónica, pero con especificidades dirigidas a las necesidades de las iglesias.

Una cámara común captura las imágenes y las envía a un ordenador capaz de reconocer rostros y más datos de esas personas. "Conseguimos determinar para el cliente el recuento de personas, la frecuencia del usuario, humor del usuario, si está feliz, si está triste, si está angustiado, con miedo. Conseguimos determinar todo eso", explica el director de desarrollo, Luís Henrique Sabatine.

Igreja Mobile ofrece informes de la cantidad de personas presentes, género, media de edad de los fieles, frecuencia y análisis de sentimientos, según difunde en su propia web. Los precios de los paquetes varían y no son publicitados por la empresa.

Según Sabatine, cerca de 40% de los clientes de Igreja Mobile –160 iglesias– utilizan el servicio de reconocimiento facial. El resto utiliza solo el servicio de transmisión en vivo de los cultos ofrecido por la empresa, que no ha querido dar nombres de los clientes. La compañía fue fundada a finales de 2018 con el servicio de transmisión en vivo para iglesias. Al inicio de 2019 comenzaron a ofrecer el de reconocimiento facial. Según el director de desarrollo de la empresa, "el punto diferencial realmente es el nicho cristiano".

Iglesias vigilantes

La Iglesia Evangélica Proyecto Recomenzar, en Río de Janeiro, es uno de los clientes de Igreja Mobile. El pastor responsable, Cláudio Duarte, hizo un vídeo promoviendo la empresa en las redes sociales. "Igreja Mobile es un producto que permitirá a su mensaje llegar a lugares que usted nunca imaginaría", decía.

Según Sabatine, fue el propio pastor quien sugirió el uso de la tecnología de reconocimiento facial. "En las conversaciones e intercambios de ideas, el pastor Cláudio Duarte tocó ese asunto y a nosotros nos gustó bastante y lo implementamos", cuenta.

El Proyecto Recomenzar utiliza la tecnología desde el inicio de 2019, siendo uno de los primeros clientes, y evalúa el servicio positivamente. "Nosotros utilizamos el reconocimiento facial para dar una mayor asistencia a los miembros que no están viniendo a los cultos", cuenta Caio Duarte, responsable del área de TIC de la iglesia.

En São Paulo, la Iglesia de la Restauración comenzó recientemente a utilizar tecnología para el control del público. "Sabemos el promedio de cuántas personas vienen a cada misa semanal. Es muy importante que la gente regrese", relata Sabrina Marciano, del área de comunicación de la iglesia.

Otros clientes de Igreja Mobile dicen no utilizar el reconocimiento facial, pero tienen interés en implementarlo en breve. Es el caso de la comunidad evangélica Estrella de la Mañana, que por ahora solo realiza las transmisiones en directo.

"La tecnología que nos presentaron ayuda bastante porque tenemos que saber cuántos miembros hay en el culto, cuántas veces vienen a la iglesia, cuántas no vienen. Eso, para el mensaje de la iglesia, ayuda mucho. Y también la posibilidad de conseguir que la persona dé ofrendas, que la persona dé diezmo", cuenta Lilian Letto, representante de Estrella de la Mañana.

Recolecta sin consentimiento

Según el director de desarrollo de la Igreja Mobile, la tecnología de reconocimiento facial ofrecida necesita ser alimentada con datos de fieles, como nombre y foto, para poder generar los informes individuales para cada uno. En ese momento de registro, los fieles firman un contrato que consiente el uso de sus datos por parte de la iglesia. "Nosotros llevamos a los miembros, ellos registran el rostro en nuestro software y firman el contrato diciendo que la iglesia utilizará su imagen para el reconocimiento facial, porque Igreja Mobile no se queda con el banco de datos. Con eso se queda el cliente", aclara.

Sin embargo, ni la Iglesia de la Restauración ni el Proyecto Recomenzar han firmado contratos de consentimiento de datos con los fieles. "Nosotros lo anunciábamos en las misas, pero nada de firma", admite Sabrina Marciano, justificando que la iglesia se encuentra en reformas y que posteriormente será implementado.

Agência Pública ha solicitado acceso al contacto citado, pero Igreja Mobile no ha querido compartirlo. Para el responsable de TIC del Proyecto Recomenzar, el consentimiento de los fieles queda expreso en el momento en que el que hacen el registro con foto en el software de Igreja Mobile. "Creo que eso ya es señal de que aceptan", dice.

La especialista en uso de datos personales, Joana Varon, directora de la organización Coding Rights, explica que ese tipo de consentimiento no es suficiente. Para ella, el fiel que ya frecuenta la iglesia puede ser coaccionado a aceptar los términos en caso de que desee seguir frecuentando el culto. "¿Las personas van a dejar de ir a misa? ¿Tienen esa opción si ya son parte de la iglesia? Es necesario estar en una posición en la que dar el consentimiento o no darlo no limite su acceso", defiende.

Más allá de eso, Joana recuerda que las informaciones biométricas, como el reconocimiento facial, son consideradas "sensibles" por la ley brasileña de protección de datos. La ley determina que datos personales sensibles solo podrán ser utilizados "cuando el titular o su responsable legal lo consienta, de forma específica y destacada, para finalidades específicas", o en hipótesis extremas como el cumplimiento de obligaciones legales.

Por tanto, el consentimiento no formal, como el de los casos citados por las iglesias, no es suficiente. "Las personas tienen que saber claramente para qué fines se recolectan todos esos datos", explica Joana.

 

Por Agência Pública   - Ethel Rudnitzki

25/01/2020 - 20:37h

Traducido por Diajanida Hernández 

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Viernes, 24 Enero 2020 06:38

Israel y la represión en Chile

Israel y la represión en Chile

Para Sebastián Piñera los videos de la represión son “ fake news” y "montajes filmados en el extranjero". Una campaña de desinformación "originada en Rusia y otros países de la Europa oriental" (sic) para "crear sensación de desorden y crisis total" (bit.ly/2Ft9GhS). Igual que en Bolivia dónde protestas tras el golpe eran fruto de "una conspiración narco-venezolana" (reut.rs/2QFN2YC), también en Chile, según Piñera, "está la mano de Maduro" (bit.ly/37bmndq). No importa que los que trajeron "desorden" hayan sido las propias "fuerzas del orden": a tres meses del estallido en demanda de mejores bienes sociales ya hay tres mil heridos (bit.ly/2RgQSc9). No importa que lo que llevó a "una crisis total" han sido 30 años del modelo chileno neoliberal que creó un puñado de millonarios (¡Piñera!) y millones de pobres. Y sí hay un factor foráneo que resalta sobre todo a la luz de la desenfrenada violencia estatal –más allá de la fantasía del eje "eslavo-madurista"− es, como han subrayado varios observadores (bit.ly/2tYavg8), el apoyo táctico y material de Israel. En 2018 los dos países firmaron acuerdo de "cooperación militar en educación, entrenamiento y adoctrinamiento" y ya se ve que la táctica israelí de mutilación como método de "control público" –la Gran Marcha del Retorno en Gaza donde los francotiradores israelíes apuntan a las piernas viene en mente− fue llevada al otro nivel por el régimen de Piñera que rompió el récord mundial en heridas deliberadas en los ojos (bit.ly/2R3vNBM): ya hay 400 personas que han perdido un ojo o la vista.

El estado de emergencia, el ejército en las calles, allanamientos, detenciones ilegales, tortura y abuso sexual por parte de agentes del Estado no sólo evocaron los oscuros tiempos de Pinochet. Recordaron también que igual en aquel entonces el principal sostén de la dictadura ha sido Israel que entrenó a los agentes de la DINA que asesinaron y "desparecieron" a miles de opositores (bit.ly/2FTbQr2) y le vendió –a pesar de su histórica "huella alemana" ("prusianización") y su latente pro-nazismo− armas al ejército chileno (bit.ly/38dXGgt) y equipo para el control de masas: "guanacos", etcétera. (bit.ly/39CHFSI).

Si bien tras el 9/11 y el auge del "securocratismo" Israel se posicionó como el "experto en la lucha contra el terror" −y atractivo proveedor de tecnologías militares a gobiernos represivos ( bit.ly/2RJU53b ) que usan esta excusa para luchar con la disidencia como hoy los golpistas bolivianos ( bit.ly/2Ga5bcb )−, él mismo es el mejor ejemplo del "terrorismo de Estado" en acción –los territorios ocupados, Gaza, etcétera−, armó los escuadrones de la muerte en El Salvador y los contras en Nicaragua −tal cual organizaciones terroristas (bit.ly/369XIVg)−, e incluso orquestó sus propias campañas de terror (bit.ly/2Rc6NbS). Así la cooperación militar con Piñera que defiende el neoliberalismo pinochetista del mismo modo que fue instaurado –con terror y violencia− es un simple "intercambio de terrorismos del Estado". No extraña que Chile –con su propia Ley Antiterrorista heredada de la dictadura y usada sobre todo para criminalizar a su población indígena−, trata hoy a los manifestantes, igual que Israel a los palestinos que avientan piedras a las fuerzas de ocupación, como "peligrosos y violentos terroristas" y "enemigos internos" –una reactualización de la Doctrina de Seguridad Nacional− con quienes el Estado "está en guerra" (bit.ly/3azvbvx).

Incluso antes de la revuelta actual, el equipo israelí −"testeado" en contra de los palestinos− estaba siendo usado para reprimir a los mapuches y militarizar a su territorio (bit.ly/2ugocqH). Dada la "experiencia" de Israel en colonización, despojo y usurpación de tierras autóctonas, el gobierno chileno −que pretende suprimir la resistencia de los comuneros mapuches y su proceso de recuperación territorial "abriendo" la Araucanía a las forestales y otras trasnacionales−, no podía escoger mejor (bit.ly/2QJ3E1F).

Después de ayudarle a Pinochet, Israel apoyó también a la sangrienta junta militar en Argentina y su terrorismo del Estado que "desapareció" a unas 30 mil personas. Le vendió armas y tecnologías para espiar, reprimir y asesinar a sus "enemigos internos" (guerrilleros, activistas de izquierda, sindicalistas) sin que las simpatías fascistas, antisemitas y ataques a miembros de la comunidad judía por parte de los generales argentinos –junto con el hecho que el país era un histórico refugio de los criminales nazis− le causaran un problema (bit.ly/2QkTPYQ). La conflación de Israel con el régimen post-pinochetista de Piñera es sólo el siguiente capítulo de la histórica conflación del sionismo con las extremas derechas que hoy por su parte lo ven −entre otros− como modelo de dominación y control poblacional, sean manifestantes, indígenas, migrantes o refugiados (bit.ly/2Tyll7e). Si bien Chile −que tiene la mayor población palestina fuera del Medio Oriente− a diferencia de otros gobiernos derechistas de la región se abstiene a reconocer a Jerusalén (Al Quds) como la capital de Israel (bit.ly/30flvlj) –el precio que este últimamente cobra por sostener estos regímenes−, la cooperación militar entre los dos países avanza sin importar, nuevamente, por ejemplo que los Carabineros, la policía militarizada detrás de la brutal represión con una clara matriz israelí, fuesen en su tiempo, tal cual, el núcleo de simpatías a Hitler en Chile y formados con instructores y según las doctrinas nazis (bit.ly/2u2Whur).

Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

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¿Qué es la educación y esa cosa llamada ciencia?

Dentro de las aulas donde se imparte el método científico, el análisis crítico es bienvenido, siempre y cuando no supere los límites establecidos por los departamentos de investigación, la financiación privada y los intereses del mercado.

Un día una persona reflexionó sobre el papel de la enseñanza en la sociedad moderna. Llegó a esta conclusión: “La adultez no es un estado natural de los seres humanos. No nacemos adultas y adultos, aprendemos a representar ese papel a fuerza de imitar de mejor o peor grado a los adultos que nos rodean”. Desde los primeros pasos, los más pequeños son insertados en aulas, donde van aprendiendo cómo obedecer y memorizar, hasta que dan el primer empujón a las puertas mercantilizadas de la universidad, en ese camino sufrimos el deterioro hacia “la adultez”. Este proceso destructivo es implementado en gran medida por el sistema educativo, y es el mecanismo más potente que ha desarrollado nuestra cultura para reproducir seres humanos que encarnen los modelos impuestos sin apenas rechistar.

En las aulas la enseñanza dista mucho de ser un terreno neutral. Los sistemas educativos no son entes aislados y autónomos, sino que ejercen un rol en la sociedad: el transmitir una serie de conocimientos, los cuales producen en nosotros (y reproducen mediante nosotros) los valores y esquemas de esta sociedad. Esto se percibe desde la arquitectura de los colegios y universidades a los contenidos de las materias y las herramientas pedagógicas para asegurar el conocimiento. Así cada primavera la escuela fabrica adultos para reemplazar en las universidades a las generaciones anteriores pasando por una serie de cribas. Cribas que empiezan ya con las condiciones domésticas, familiares, etc de cada uno (condiciones que son personales, pero a la vez sociales).

En la idealizada universidad se repite este mismo patrón; somos de nuevo víctimas de una educación alienante donde las expectativas de desarrollo personal se transforman en una amarga frustración… ¡sorpresa! La universidad es en gran medida un reflejo de la sociedad, y cada vez menos un microcosmos de educación colectiva y crítica como muchas esperábamos. Descubrimos que también ha sido absorbida y se encuentra inserta en los intereses y necesidades de una sociedad al servicio de las élites políticas y económicas. Así el alumnado es sometido día tras día a un sistema (educativo) de control y adoctrinamiento, algo que conoce y reproduce muy bien la todopoderosa Ciencia.

En la universidad, los aprendices de científicos son víctimas de una falsa impresión de libertad y pensamiento crítico. Pronto interiorizan que la ciencia es un cuerpo de conocimiento sistemático que da cuenta de problemas que pueden ser resueltos por el ejercicio de la razón, sin subjetividades de por medio, suprimiendo así la poca capacidad de auto-crítica que permanecía latente en nosotras mismas. Dentro de las aulas donde se imparte el método científico, el análisis crítico es bienvenido, siempre y cuando no supere los límites establecidos por los departamentos de investigación, la financiación privada y los intereses del mercado. Nos penalizan cuando pensamos por nosotras mismas, y acabamos convirtiéndonos en “sujetos vacíos” que se suman a la campana de cristal.

Una vez con el título bajo el brazo y con la sensación de no haber aprendido más que a ejercitar la memoria, tenemos la obligación de adaptar el currículum a las necesidades productivas, nuestras aspiraciones se ajustan paulatinamente a las de tipo empresarial, se prioriza lo tecnócrata y la llamada “eficiencia y calidad” sobre la democracia y la deliberación colectiva. En cuanto a las salidas profesionales, la gran mayoría de estudiantes nos vemos precarizados, sin oportunidades laborales y una minoría consigue becas y se ve empujada a competir, y pasa a ser esclava de un mundo donde eres alguien a partir de aspectos hegemónicos. Aspectos tales como el prestigio de la revista donde publicas, la capacidad de conseguir financiación para proyectos de investigación, la posibilidad de adquirir equipos, las carreras profesionales, la autoridad y el reconocimiento científico, la capacidad de influir en decisiones de política a nivel científico, etc.

En mis propias carnes he vivido todo este aparato burocrático lleno de intereses a los que se somete el mundo científico. Me gradué en Ciencias del Mar y, no satisfecha con la decepción, me volví a tropezar con una piedra todavía más grande al especializarme en el maravilloso campo de la Oceanografía, que de nuevo hundió mis expectativas en el campo de la investigación preestablecida. Ahora, inmersa en un doctorado con unas condiciones precarias, donde mi capacidad de actuación de nuevo debe ser revisada por los peces gordos, a los que pago con mi matrícula la cuantía de trescientos euros anuales por el mero hecho de “dirigirme” en un desierto en el que nadie escucha mis interrogantes. Y esto si tienes la suerte de tener un buen director/a (en la mayoría de los casos la figura del director/a es un ente fantasmagórico).

Cada mañana repito la misma operación: Me siento frente a la lupa a observar y estudiar el interior del océano, leo artículos científicos, escribo, analizo…todo bajo unas directrices ya marcadas. Y así hasta que nos permitimos descansar a la hora del almuerzo. Cuando llego a casa tengo que hacer sobreesfuerzos para no seguir modelizando como sacar adelante el trabajo, cómo publicar de manera constante –quiera o no quiera- para poder sobrevivir y optar a unas ridículas becas. Todo esto desencadena una constante competitividad entre compañeras, entre grupos de investigación y, finalmente, desemboca en un colapso personal del que cuesta sobreponerse. No obstante, nos hacen creer que todo esto es justificable, que todo merece la pena, porque nuestro trabajo es vocacional, porque nos apasiona lo que hacemos…aunque tengas que vivir del aire. Porque parece que los investigadores sufren lobotomías con cada sexenio y olvidan rápidamente sus orígenes. En otro paralelismo, se bajaron de las ramas para echar andar y no supieron volver a ellas.

En definitiva, parece que estamos dispuestas a seguir aceptando y apoyando estas prácticas, que generalmente consideramos necesarias. Sin embargo, alguien podría preguntarse por qué a unas criaturas supuestamente inteligentes y sensibles, unas monedas, una explotación humana y medioambiental en nombre de la vocación, les pueden empujar a esta forma de pensamiento auto-destructivo. ¿Cuánto estamos dispuestas a sacrificar en nombre de una educación/domesticación? y de una ciencia degradante, monótona y destructiva con la vida y el medio ambiente? La educación debe enseñar a sus pasajeros a no obviar la naturaleza de la investigación científica; los conceptos de complejidad, incertidumbre, caos y entropía, efectos a varios niveles... así como la intervención de la subjetividad, las representaciones, los imaginarios o la afectividad en ese proceso que llamamos “producción de conocimiento”.

Termino con una propuesta: preguntémonos.

Por El Sacapuntas


publicado

2020-01-22 04:29

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