“Las redes sociales son una amenaza para la democracia”

El filósofo británico A. C Grayling reflexiona sobre los fallos de las sociedades contemporáneas

No hay desafío intelectual que acobarde a A.C. Grayling. Porte y habla elegantes, mirada curiosa y discurso que mezcla teorías, alguna broma y ejemplos epatantes, el filósofo británico se sumerge en cada charco que se le pone delante durante la mañana que comparte con EL PAÍS en Segovia, donde es uno de los intelectuales invitados al Hay Festival. Primero por los pasillos del Convento de Santa Cruz la Real, luego en una conferencia ante varias decenas de adolescentes que solo rompen su silencio para reír y finalmente durante la entrevista, Grayling ataca y defiende las redes sociales y el mundo digital, busca soluciones a las fallas de la democracia y levanta la voz contra el Brexit.

“Todo lo relacionado con las redes sociales tiene dos caras, como el dios Jano, la buena y la mala. El problema es que la mala está empezando a ganar por paliza”, asegura este activo usuario de Twitter con más de 51.000 seguidores. “Existen noticias falsas y gente sexista, racista, fascista que ahora tiene una voz amplificada. Las redes son una amenaza para la democracia porque son tan fáciles de manipular, tan fáciles de usar para desinformar, para difundir propaganda y mentiras… Lo hemos visto en la elección de Trump y más todavía en el referéndum sobre el Brexit. Ha ido todo a peor desde los griegos. Ahora los sofistas tienen un enorme altavoz para sus mentiras y sus trucos retóricos”, añade.


Cuando Grayling (Zambia, 1949) ataca no le importa caer en contradicciones aparentes. Fundador de la Nueva Universidad de Humanidades en Londres, el autor de Democracy and Its Crisis viaja de Tito Livio a la actualidad para buscar respuestas: “Sí, la democracia fue hecha para fracasar en múltiples vías, pero ha funcionado. ¿Por qué? No porque sea un buen sistema sino porque lo era la gente que trabajaba en él. Las instituciones están sustentadas en ideas sólidas pero creo que han sido atacadas desde dentro y desde fuera. La política ha dejado de ser lo que era en los viejos tiempos, ya no es un gran debate ideológico entre la izquierda y la derecha. Ahora se trata de ver quién puede conducir mejor el coche”, explica, siempre pendiente de captar al interlocutor.


Ahora bien, si mezclamos el avance de las tecnologías –”la existencia de algoritmos que lo saben todo sobre nosotros porque así lo hemos querido”– con la crisis hay gente que se ha quedado en la cuneta del progreso y se echa en brazos del Brexit, Viktor Orbán (primer ministro húngaro), Trump o quien sea menester, reflexiona el autor. ¿Qué puede hacer la democracia? “Frenar la desigualdad exacerbada y poner fin a la austeridad que está castigando a tanta gente. Invertir en los ciudadanos y ser conscientes de las oportunidades que existen. Y, también, necesitamos una conversación de más nivel, aunque ya sé que esto es muy optimista”.


“Todo puede volver a ir mal, muy mal”, reflexiona después de un rato de conversación sobre las teorías de Steve Pinker –"amigo mío y profesor en mi universidad”– que aseguran que estamos viviendo el momento más pacífico de la historia de la humanidad. Aquí no hay dos caras, Grayling apuesta por esa idea pero se pregunta por qué la gente no lo percibe así. “Lo que Pinker asegura está muy fundamentado. Ahora, ¿por qué nos preocupamos tanto por la violencia? Porque, como ya sabemos, las buenas noticias no son noticias y nos pasamos el día recibiendo información negativa desde los medios”.

Ateo confeso, Grayling es un azote impenitente de lo religioso. “Estamos viviendo el final de la influencia de la religión, no de la religión en sí misma. Pasa en todas las sociedades avanzadas: el secularismo domina, con independencia de que la mayor parte de la gente tenga creencias religiosas. Ahora bien, cuando la bestia está amenazada, lanza sus zarpazos y eso es lo que estamos viendo, especialmente en el mundo islámico”, cuenta sin ceder un centímetro. “Sí que ha habido algo positivo: el gran arte y la gran música que generó la Iglesia porque era la que tenía el dinero. Ahí tienes a Stalin usando las mismas técnicas que empleó el inquisidor Tomás de Torquemada, que trabajó bajo estos muros”, asegura, como quien pone un ejemplo casual, presto a meterse en el siguiente lío dialéctico. Le da igual que sea en un pasillo de un convento convertido en universidad, o en un periódico, o en un aula. Qué más da. “Esto es lo que me gusta hacer. Es mi vida y es una gran vida”.

 

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Lunes, 10 Septiembre 2018 07:35

Michael Moore planta cara a Trump

Michael Moore planta cara a Trump

El cineasta estrena en el festival de Toronto ‘Fahrenheit 11/9’, su análisis de cómo EE UU puso a “un bufón y un mentiroso” en la Casa Blanca


 Michael Moore ama Canadá. Y los canadienses aman a Michael Moore. El festival de Toronto fue donde estrenó su primer documental, Roger & Me, en 1989. Y, desde entonces, siempre intenta empezar el tour de sus películas por este certamen. Lo ha hecho de nuevo este año con Fahrenheit 11/9. La noche del estreno, en la inauguración, el público canadiense le recibió en pie al grito de “Michael for President”. Él les dio las gracias por existir y por su primer ministro. El país vecino de EE UU sería su refugio si las cosas se pusieran tan feas como en la serie basada en la novela de Margaret Atwood, El cuento de la criada. "Por suerte aún no", bromeó.

Del miedo al apocalipsis a un futuro esperanzador. Por ahí va su Fahrenheit 11/9, un título que juega con el de que hasta hoy es su documental más taquillero, Fahrenheit 9/11, el que dedicó a Bush y a su guerra del terror. Si aquel usaba la fecha del 11 de septiembre como inicio, este parte del 9 de noviembre, el día en que Donald Trump ganó las elecciones. ¿Cómo y por qué llegaron a ese punto?


“Si la gente espera una película sobre Trump, no lo es”, dice. Su objetivo, en cambio, es responder a una pregunta. “¿Cómo coño ha sucedido esto?”. ¿Cómo llegó “el bufón de Trump” a la Casa Blanca? En su habitual tono cómico, Moore señala primero a una persona, no es ni Steve Bannon, ni Putin… “Es Gwen Stefani”, la cantante de No Doubt. Cuando Trump se enteró de que ella cobraba más como jurado de La voz que él en su reality show, The Celebrity Apprentice, decidió presentarse a las elecciones como prueba de su popularidad a la NBC. Ya había amenazado otras veces, “desde 1988”, dice el director, pero esta vez se creció ante el apoyo y el ruido mediático.


Los medios de comunicación fueron algunos de los culpables de su éxito, sostiene Moore. Las audiencias se disparaban cada vez que le sacaban en pantalla hablando del muro que iba a construir en la frontera con México. “Donald J. Trump no cayó del cielo”, escribió el director de Bowling For Columbine justo antes del estreno en Toronto. “Era el resultado lógico de una larga espiral cuesta abajo que culminó con uno de nuestros más odiados ciudadanos conquistando nuestra oficina más poderosa”.


Fahrenheit 11/9 es la película “con mayor sentimiento de urgencia” que ha dirigido Moore. La ideó tras las elecciones, y en menos de dos años la ha acabado para estrenarla en EE UU, justo a tiempo de las elecciones legislativas al Congreso del próximo noviembre. “Creo que el estreno de la película será el principio del fin de Trump" –dice– "y quizá, más importante, el posible final del sistema podrido y corrupto que nos dio a Trump”.


Ya sin bromas, Moore culpa en el documental al establishment del Partido Demócrata, por cómo trampeó los resultados de la elección de Hillary Clintonfrente a Bernie Sanders. Culpa a Obama y su “falsa esperanza”. Culpa a los medios por hacer como hicieron con Hitler, no viendo el peligro que amenazaba –presenta montajes en el filme con imágenes del líder nazi y la voz de Trump–. Y habla de una corriente de permisividad corrupta como la que permitió la crisis del agua contaminada de Flint (Michigan), la ciudad del cineasta. O la defensa incondicional de las armas como derecho que ha llevado a nuevas masacres, como las de Parkland.


“Trump es nuestro Frankenstein y nosotros somos su doctor Frankenstein”, dice. Aunque por muy fatídico que se ponga –fue de los pocos que, públicamente, vio claro y anunció la victoria de Trump meses antes–, Moore sigue viendo esperanza. Más ahora. Al final, en Fahrenheit 11/9 aparece acompañando a los nuevos candidatos al Congreso, como la aspirante latina por el Bronx, Alexandria-Ocasio Cortez, o junto la primera musulmana en presentarse: Rashida Tlaib por Detroit.


Moore le da voz a la mujer que filtró los engaños de Flint, April Hawkins, y al grupo de estudiantes que comenzó el movimiento March for Our Lives, después de la masacre en su instituto en Parkland. También sigue la histórica huelga de los profesores de West Virginia, que después se ha propagado a otros estados.


A algunos representantes de estos grupos los trajo con él a Toronto, al estreno mundial, y prefirió que hablaran ellos después de la proyección. Moore también llenó la sala de pañuelos rojos, el símbolo del red neck estadounidense, la clase trabajadora, “no porque se les quemara el cuello con el sol, sino por su afiliación sindical”, aclaró. Otro golpe de efecto para su objetivo de acabar con Trump.
Moore está confiado: Fahrenheit 11/9 se estrenará el 21 de septiembre en más salas que ninguno de sus títulos anteriores (1.500 en todo EE UU). Y tras el tibio éxito de su anterior filme, ¿Qué invadimos ahora?, este documental ya lo ha vendido a muchos territorios. El cineasta no solo tiene un mensaje para sus conciudadanos, sino para todo el mundo, como aseguró antes de entrar en la proyección en Toronto: “Por favor, confiad en que hay millones de americanos trabajando lo mejor que saben para deshacer el daño que Trump está infligiendo al mundo”.

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Lunes, 03 Septiembre 2018 08:14

Ficciones oficiales

 Los ex presidentes de Estados Unidos Barack Obama y George W. Bush, así como el ex vicepresidente Al Gore (al centro), en el funeral del senador John McCain, en la Catedral de Washington, el pasado sábado. Algunos medios describieron la ceremonia como la reunión más grande de la resistencia contra Donald Trump

Las cosas están tan mal aquí que una reunión de algunos de los principales responsables de guerras ilegales, crímenes de lesa humanidad, tortura, golpes de Estado, desaparecidos, vigilancia masiva de ciudadanos, crisis económicas que destruyeron las vidas de millones, y de la impunidad por todo esto, fue elogiada como un llamado a la recuperación de la decencia, la integridad y la verdad, ante el enfant terrible en la Casa Blanca.

En las ceremonias funerarias del senador John McCain se presentó casi toda la cúpula política estadunidense (incluidos los altos mandos militares). Los ex presidentes Barack Obama y George W. Bush fueron las estrellas, junto con líderes legislativos de ambos partidos, diplomáticos, asesores y periodistas de esos que admiran a y se hacen amigos de (y a veces se incorporan a) esa cúpula. Y, de pilón, entre los oradores estaba nadie menos que Henry Kissinger.


Se volvió –y así se cubrió– como un festejo de la real “grandeza” de este país; algunos medios liberales lo describieron como la reunión más grande de la “resistencia” contra Trump. Con ello fue proyectado como una manifestación muy bien vestida y portada contra el actual régimen. El “presidente non grato”, como lo nombró el Washington Post, expresamente desinvitado de todas las ceremonias, se fue a jugar golf.
Lo que se mostró, afirmaban muchos, era esa America pretrumpiana tan respetada y respetable. Richard Haass, presidente del venerable Council on Foreign Relations, comentó que la ceremonia fue “una importante declaración de política exterior al mundo, de que la America que habían conocido y admirado tanto, aún existe”.


McCain era un gran militarista. Para él, señala Matt Taibbi, en Rolling Stone, dondequiera que “Estados Unidos tenía un problema de política exterior, la solución siempre era bombardearlos hasta la chingada”. Fue bautizado como “héroe” por su servicio militar en la guerra de Vietnam, donde su avión fue derribado mientras estaba bombardeando a civiles (como en toda guerra moderna). Aunque asumió algunas posiciones loables (contra la tortura extrema y por una reforma migratoria integral), uno de sus últimos actos en el Senado fue votar en contra de poner fin al papel estadunidense en la guerra en Yemen (donde recientemente una bomba fabricada y proporcionada por Estados Unidos mató a 40 niños en camiones escolares) y a lo largo de décadas fue opositor de medidas de derechos civiles. También puede decirse que al seleccionar a la patética ultraconservadora Sarah Palin como compañera de fórmula en su campaña presidencial, en 2008, abrió algunas de las puertas que llevaron a Trump al poder.


Bush y su gente son responsables de guerras ilegales libradas con justificaciones fabricadas, el uso de la tortura, el campo de concentración extralegal de Guantánamo y, para acabar, la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Obama es responsable de continuar esas guerras y de dejar impunes a los que habían violado las leyes nacionales e internacionales de derechos humanos; de rescatar y dejar impunes también a los responsables de la crisis económica provocada por el fraude más grande de la historia –dejando un saldo de más de 8 millones de desempleados, la pérdida de vivienda de millones más– e implementar políticas que aceleraron la desigualdad económica beneficiando al 1 por ciento más rico de este país (no es tan misterioso entender por qué muchos trabajadores blancos que sufrieron las consecuencias y votaron por Obama se sintieron defraudados otra vez, y votaron por Trump en la pasada elección). Y de Kissinger, ni hablar, su currículum antivitae se cuenta por volúmenes.


Aun más, en esta era trumpiana, la disputa entre la cúpula por la versión oficial de Estados Unidos no necesariamente es lo mismo que la lucha por la verdad.


“El resultado de una total sustitución de la verdad basada en hechos con mentiras no es uno donde la mentira ahora será aceptada como verdad y la verdad será difamada como mentira, sino que el sentido por el cual nos ubicamos en el mundo real se está destruyendo”. Hannah Arendt.

 

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Viernes, 24 Agosto 2018 07:20

La simple lógica de la inequidad

La simple lógica de la inequidad

Existe una relación directa, ampliamente estudiada (Derek Epp, Enrico Borghetto, etc.) entre el aumento las desigualdades sociales y la disminución del debate social sobre el aumento las desigualdades sociales.
Esta distracción se logra, principalmente, desviando la atención a temas menos importantes pero mucho más apasionantes, casi ancestrales, razón por la cual, cada vez que aumenta la inequidad social, también aumentan las apasionadas discusiones sobre la inmigración, la invasión de otras razas y otras culturas, el patriotismo, la bandera, el himno nacional (un futbolista es silbado por arrodillarse en protesta, un político pone la mano en el corazón, y todas esas masturbaciones colectivas), la fe contra la razón, el crimen callejero en lugar del crimen legal, la inseguridad y la necesidad de un poder concentrado que ponga orden (que en realidad significa “confirmación del status quo”), como un padre justo pone orden entre sus niños desobedientes, aunque para ello haya que ceder aún más poder, más recursos y más riqueza.


No importa que el incremento de todos esos problemas también tenga su raíz en las mismas desigualdades sociales, astronómicas a esta altura, en la misma cultura que crea (de forma creciente, neurótica e ilimitada) necesidades que son imposibles de satisfacer por la amplia mayoría de cualquier sociedad y del planeta mismo. Desde un punto de vista psicológico, estas diferencias relativas, sin importar los ingresos absolutos de los individuos en una sociedad determinada, disparan los índices de ansiedad, de alcoholismo, de depresión, de adicciones, de suicidio, como también lo muestran diversos estudios referidos a los países ricos.


Esta distracción es una consecuencia de un proceso lógico: quienes aumentan cada día su poder económico, político y social, controlan una parte crítica de la narrativa social que se escribe no sólo en los grandes medios de comunicación que les son funcionales, sino por una clase política que es, a un tiempo, causa y consecuencia de esas narrativas.


Por esto, no es casualidad que las micro minorías que concentran una macro proporción de los recursos del mundo no sean consideradas beneficiarias del sistema que los produce y protege, sino benefactoras del resto (son ellos, los ricos inversores, quienes crean trabajo, quienes inventaron el cero, los algoritmos, la penicilina, la computación, los derechos humanos, nuestra modernidad, todo nuestro progreso, y otros absurdos tan comunes en nuestra civilización adicta a la pornografía política y religiosa).


No es casualidad que, al mismo tiempo que aumentan los desequilibrios sociales, aumentan las ideologías que los sustentan, como el fascismo y otras variaciones de la extrema derecha.
Claro que toda esa lógica es insostenible y siempre llega un momento de quiebre que, al final, termina por golpear a todos, los de arriba y los de abajo, los de derecha y los de izquierda, en diferente grado, según el momento histórico.


Claro que el nuestro es un problema aún mayor. No se trata de que la Humanidad esté preparando su próxima gran crisis. Se trata de saber cómo sobreviviremos como especie en las próximas generaciones.
Claro que los ancianos más egoístas del planeta, generalmente aquellos que se encuentran en el poder político de la mayoría de los países más poderosos del mundo, tienen poco que perder y, a juzgar por sus acciones, poco les importa más allá de la breve borrachera de sus millonarias y miserables existencias.


* Escritor uruguayo-estadounidense.

 

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Al menos 43 marcas de cereal contienen pesticida cancerígeno

El Grupo de Trabajo Ambiental (EGW, por sus siglas en inglés) analizó 45 productos de marcas reconocidas de cereal y determinó que en 43 hay rastros de glisofato, un herbicida que puede provocar cáncer en animales y “probablemente” en humanos.


Algunos productos identificados con el pesticida son Granola con miel de Nature’s Path Organic, Avena Quaker con granola, miel, pasas y almendras, Avena instantánea original de Great Value, Cereal de avena Cracklin ‘Oat Bran de Kellogg’s, todas las avenas convencionales de Bulk Bin y la Avena clásica Bob’s Red Mill.


Las únicas dos marcas en las que no se encontraron restos de glisofato fueron la Avena instantánea orgánica de Simple Truth y la Avena orgánica de 365 Organic Old-Fashioned.


Los productos analizados, en su mayoría hechos con avena, tenían niveles de glisofato por encima de lo que los científicos de EWG consideran seguros para los menores, que es de 0.01 miligramos por día, de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.


El 10 de agosto pasado, Monsanto, dedicado a la producción de transgénicos y pesticidas, fue condenado por un jurado de California a indemnizar con 289 millones de dólares a un hombre que aseguró que su cáncer terminal se debe a su exposición a un producto con glifosato.


Sin embargo, la corporación asegura que el herbicida es seguro y que no representa ningún riesgo para el ser humano.

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Edición genómica: riesgos inminentes e innecesarios

La biotecnología de nueva generación se ha orientado hacia la edición genómica de organismos o a la elaboración de productos basados en una herramienta de la biología molecular conocida como CRISPR-Cas9 que a grandes rasgos permite en el laboratorio eliminar, sustituir o añadir nucleótidos (bloques de los que está hecho el ADN de los seres vivos) a una o varias secuencias de información genética determinada (genes, ADN) haciendo cortes en la secuencia genética y uniéndola luego con alto grado de precisión para generar alguna modificación en el organismo intervenido (por ejemplo, inducir la infertilidad en individuos de una especie animal, modificar las características de un cultivo o, teóricamente, curar o prevenir alguna enfermedad humana con componente genético).


La edición genómica difiere de las técnicas clásicas de ingeniería genética en diversos aspectos: capacidad de modificar genes específicos in vivo; teóricamente aumentar la eficiencia y especificidad en la introducción de la modificación genética deseada; incrementar el tipo o número de especies en los cuales se pueden aplicar los dos aspectos citados. Esta técnica ha generado gran expectativa en las áreas de la biotecnología y la biomedicina, acompañada de un capital financiero especulativo de enormes dimensiones. Aunque ya existen en el mercado productos de la tecnología CRISPR-Cas9 y se realizan experimentos en líneas celulares humanas en China y Europa desde 2017, a escala internacional se discute si los organismos modificados mediante esta tecnología son transgénicos y si deben ser liberados al ambiente.


Recién han aparecido evidencias científicas que fortalecen las posturas críticas sobre los riesgos no previstos por la utilización de la edición genómica. Un estudio publicado en la revista Nature Medicine mostró que la edición del genoma en algunos tipos de células humanas podría derivar en la aparición de cáncer. Muchas células humanas poseen un mecanismo natural de reparación del ADN, mediado por la proteína p53, que actúa como alarma celular ante el ADN cortado o roto (¡lo que precisamente hace la herramienta CRISPR-Cas9!)


La ausencia de la proteína p53 aumenta la probabilidad de que las células se tornen cancerosas debido a que el daño al ADN no puede ser reparado o por la aparición de mutaciones potencialmente generadoras de tumores. Cerca de la mitad de los tipos de cáncer conocidos carecen de tal proceso de reparación o está alterado. La interpretación de esta investigación va en el sentido de que el uso de la edición genómica mediante CRISPR-Cas9 en humanos seleccionaría células en los cuales la vía p53 esté alterada o inhibida, provocando la aparición de mutaciones en el ADN que posiblemente derivarían en cáncer. A mediano plazo, la edición genómica en humanos podría probablemente causar más daños que beneficios.


Otra investigación que buscó sin éxito generar plantas de yuca (mandioca) resistentes a virus que atacan a este cultivo mediante edición genómica con CRISP-Cas9, mostró que la edición genómica de las plantas, orientada a controlar la infección por el virus, generó cepas virales estables resistentes a la edición genómica, o sea que los virus no pueden ser controlados por la planta modificada genómicamente. La teoría básica de virología molecular indica que ante una presión de selección (aquí la edición genómica de las plantas modificadas), los virus evolucionarán por medio de la introducción de mutaciones que les permitan sobrevivir a dicha presión y eventualmente se dispersará y prevalecerá el rasgo adquirido, lo cual tiene implicaciones importantes para la bioseguridad de los organismos genéticamente modificados en la contención y eventual dispersión de virus resistentes, reduciendo las estrategias de control. Además de la yuca, se está buscando generar plantas modificadas mediante edición genómica, como el caso del cacao.


Otra aplicación directa de la edición genómica está relacionada con la tecnología llamada impulsores genéticos ( gene drives): construcciones genéticas que pueden ser insertadas en algunos organismos con el fin controlar o eliminar especies no deseadas, luego de reorientar las leyes de la herencia en la reproducción sexual. Esta aplicación está siendo criticada por científicos y conservacionistas debido al potencial invasivo de los organismos genómicamente editados en el ambiente.


Los ejemplos prueban que las nuevas herramientas moleculares no han contemplado escenarios de riesgo potencial (a veces básico) para la salud humana y la naturaleza, y de que las entidades encargadas de la bioseguridad y comités éticos en biomedicina a nivel nacional e internacional se han dejado embelesar por promesas poco sustentadas de los avances tecnológicos de las nuevas tecno-ciencias y las ganancias económicas proyectadas. El principio de precaución debe marcar la pauta en cualquier rama de la investigación científica.

 

Por EMMANUEL GONZÁLEZ-ORTEGA, Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad

Un jurado de EEUU ordena a Johnson & Johnson a pagar 4.690 millones por presencia de amianto en los polvos de talco desde los años 70

La justicia ha condenado a la compañía a indemnizar a 22 mujeres que responsabilizan a los productos de haberles causado cáncer de ovarios
Las demandantes acusan a la empresa de que sus polvos de talco tienen amianto desde los años 70
Johnson & Johnson tiene cerca de 9.000 casos similares abiertos

Un jurado en Estados Unidos ha ordenado este viernes a Johnson & Johnson indemnizar con 4.690 millones de dólares a 22 mujeres y sus familias que culpan a los productos de talco de la compañía de haberles causado cáncer de ovarios.


La indemnización, dictada por un jurado en San Luis (Misuri), se divide en 550 millones de dólares en daños compensatorios y otros 4.140 en daños punitivos.


Se trata de la mayor indemnización que afronta hasta la fecha Johnson & Johnson, que tiene cerca de 9.000 casos similares abiertos.


Las demandantes, seis de las cuales ya fallecieron, acusaron al fabricante de productos de cuidado personal y para bebés de haber contribuido al desarrollo de su cáncer de ovarios con sus polvos de talco con amianto desde los años 1970.


Johnson & Johnson, que ya anunció que recurrirá al veredicto, defiende que sus productos de talco ni contienen amianto ni son causantes de cáncer.

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Sondeo: Estadounidenses la tienen difícil para distinguir hechos y opiniones en las noticias

En medio de la preocupación y el creciente debate sobre las llamadas fake news o noticias faltas, el Centro de Investigaciones Pew publicó esta semana los resultados de una encuesta según la cual solo una cuarta parte de los adultos estadounidenses distinguen separadamente información objetiva y opiniones en espacios noticiosos.


Como parte del sondeo, Pew entrevistó a 5 035 mayores de 18 años entre febrero y marzo últimos. Los encuestados pudieron apreciar cinco declaraciones factuales u objetivas, entre ellas la de que “el gasto en seguridad social, Medicare y Medicaid constituye la mayor parte del presupuesto federal de Estados Unidos”.
A la vez, recibieron cinco declaraciones de opinión o subjetivas, como la de que “el gobierno es siempre derrochador e ineficiente” o “el aborto debería ser legal en la mayoría de los casos”.


Tras analizar las imágenes que contenían las cinco declaraciones factuales y las cinco de opinión, los sujetos del estudio debieron identificar cuáles eran hechos y cuáles opiniones.


Solo el 26% fue capaz de identificar sin fallos las cinco declaraciones factuales u objetivas. En el caso de las subjetivas o de opinión, fueron señaladas correctamente por el 35% de los encuestados. Del total de personas, el 25% erró en la mayoría o en todo al intentar diferenciar hechos y opiniones.


Al analizar los resultados, Pew concluyó que aquellos estadounidenses con mayor conocimiento político, comprensión del mundo digital y confianza en los medios de comunicación son más capaces de identificar con exactitud declaraciones de opinión y factuales en las noticias.


Igualmente, tanto republicanos como demócratas son más inclinados a clasificar una afirmación aparecida en las noticias como factual u objetiva cuando favorece a su lado político.


Pew también concluyó que cuando los estadounidenses consideran una declaración “objetiva”, también creen en su mayoría que se trata de un hecho real y preciso. En cambio, tienden a estar en desacuerdo con las declaraciones fácticas que incorrectamente clasifican como opiniones.


A inicios de mes, Pew publicó los resultados de otro estudio según el cual casi siete de cada diez estadounidenses (el 68%) se sienten “exhaustos” por la cantidad diaria de noticias.


Aunque la mayoría de republicanos y demócratas sienten esa “fatiga noticiosa”, el sentimiento es más extendido entre los primeros (77%), mientras que en los segundos alcanza al 61% del total.

24 junio 2018
(Con información de agencias y Pew Research Center)

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La farsa del “arroz dorado” transgénico

La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) de Estados Unidos, acaba de declarar que el “arroz dorado” transgénico, del cual sus promotores alegan que solucionaría la falta de vitamina A de los más pobres, “no presenta cualidades nutricionales que se puedan etiquetar como beneficios a la salud”.

Los defensores de los transgénicos, como Bolívar Zapata y otros científicos amigos de las trasnacionales, enarbolan el llamado arroz dorado como el arquetipo del transgénico bueno. Esto pese a que este arroz manipulado para contener provitamina A, después de dos décadas, varias versiones y cientos de millones de dólares en investigación no existe en la realidad agrícola: sólo hay versiones de laboratorio que no logran llegar a un nivel mínimo de aporte de provitamina A, además de varias otras dificultades, como bajo rendimiento y que produce plantas atrofiadas. (https://tinyurl.com/y7rzxgvg)

En un reciente artículo, Allison Wilson y Jonathan Latham, de Independent Science News, explican que la idea central del arroz dorado es que aporte betacaroteno (precursor de la vitamina A), por tanto la afirmación de la FDA es una grave fractura en este proyecto que todo el tiempo revela nuevas fallas. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)

La afirmación de la FDA se dio en respuesta a una solicitud del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Filipinas, que considerara el evento GR2E para su importación a Estados Unidos. IRRI trabaja actualmente en la investigación de la segunda generación de arroz dorado (GR2), evento que comenzó Syngenta y que ahora es financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.

IRRI aclaró que no tiene intención de sembrar este arroz en Estados Unidos, pero como en años anteriores han habido varios casos de ingresos de eventos transgénicos no aprobados en Estados Unidos que entraron con arroz importado contaminado, querían asegurarse que estuviera aprobado. En 2006-2008 este tipo de contaminación de arroz transgénico no autorizado causó enormes costos para retirarlo del mercado.

La FDA publicó su respuesta sobre el evento de arroz dorado GR2E, el 24 de mayo de 2018. Aprueba de hecho la importación –aunque no con fines de consumo animal ni humano–, pero en la misma nota destaca que el contenido de betacaroteno del GR2E es muy bajo para presentarlo como si tuviera este beneficio para la salud.

El GR2E es el único evento de arroz dorado que se ha sometido a algún tipo de análisis regulatorio, y ha sido aprobado recientemente para importación (en condiciones similares a las de FDA) por Australia, Nueva Zelanda y Canadá.

Wilson y Latham detallan que en un anexo de la FDA a la carta, el contenido de betacaroteno del del arroz dorado GR2E es de apenas 0.50 a 2.35 µg/g (microgramos por gramo). Es muy bajo y además variable. Por comparación, los niveles medidos en 2017 por varios autores en alimentos no transgénicos son enormemente mayores, por ejemplo en zanahoria 13.8 – 49.3 µg/g , en vegetales verdes asiáticos 19.74 – 66.04 µg/g y en espinaca 111 µg/g. (https://tinyurl.com/yd55yyo2)

La FDA agrega que el valor promedio de betacaroteno en el arroz GR2E, es de 1.26 µg/g. Esto es aún menor que la primer versión del arroz dorado (GR1), que según sus desarrolladores era de 1.60 µg/g, por lo que tuvieron que considerarlo inviable. En ese entonces, Greenpeace calculó que a niveles tan bajos, una persona necesitaría comer 3.75 kilos de arroz por día para recibir una cantidad adecuada de betacaroteno y en consecuencia de vitamina A. (https://tinyurl.com/y7yssll9)

En el mismo anexo, la FDA afirma que según información del IRRI, el contenido de betacaroteno disminuye con el tiempo y en almacenamiento. Un artículo científico publicado en 2017 por Patrick Shchaub et. al., mostró que el contenido de betacaroteno en el arroz dorado al momento de la cosecha es de corta vida. El estudio encontró que después de 3 semanas sólo tenía 60 por ciento del valor inicial y después de 10 semanas apenas 13 por ciento.

La inestabilidad se debe a la degradación al entrar en contacto con oxígeno. En las condiciones reales de campesinos pobres en Asia, esta degradación sería mayor y más rápida, dejando un contenido casi nulo de la provitamina.

Parece evidente que la idea de solicitar permiso de importación de arroz dorado en algunos países (donde las autoridades son protransgénicas) es una movida solamente propagandística, porque el arroz dorado está muy lejos de ser viable, ni en campo ni en alimentación. Es destacable que en el mismo acto de pedir el permiso, acepten que necesariamente habrá contaminación, algo que afectará muy negativamente a variedades buenas y probadas de arroz en Asia, su centro de origen. Hay muchas alternativas sanas, sin riesgo y accesibles para aportar vitamina A en la alimentación de los más pobres. Si tuvieran algo de honestidad, quienes defienden este adefesio transgénico deberían reconocer que definitivamente el arroz dorado no es una de ellas.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

Lunes, 11 Junio 2018 07:57

Periodismo honesto

Periodismo honesto

La campaña mediática contra el candidato de la Colombia Humana saca a la luz lo peor del rancio y godo periodismo colombiano

 

El periodismo debe ser, al menos, honestamente subjetivo, pero nunca torticeramente tendencioso. La posición declarada del grupo editorial El Tiempo es una muestra de que cada vez es más raro el periodismo honesto y que muchas y muchos profesionales se venden por un plato de sopa. Que si hay hambre es comprensible, pero si no es difícilmente justificable.


El medio históricamente liberal de la prensa colombiana ha girado su rumbo para pegarse sectariamente a las filas de uno de los candidatos para las elecciones presidenciales del próximo domingo. Solamente hay que echarle un vistazo a la portada, el editorial y las columnas de opinión de la edición del domingo 10 de junio de este medio impreso, uno de los periódicos de mayor difusión y mayor poder en la información nacional colombiana.


Este medio no tomó tan claramente partido por la paz, cuando el plebiscito de octubre de 2016, como ahora lo hace, y de manera descarada, por el candidato del Centro Democrático, un rótulo eufemístico alejado de la verdadera posición ideológica del partido y sus miembros. El CD es una agrupación política a imagen y semejanza de su principal ideólogo, que es quien realmente lo gobierna. Los de la mano firme y el corazón grande tienen la mano grande para dar hostias a todo lo que no case con sus pretensiones y el corazón duro para no dejar entrar a lo que no sea blanco, capitalista, heterosexual y cristiano, todo ello a su manera.


Dice el editorial que apoya a la marioneta “uriduque” porque su “programa de gobierno es serio y quien representa una esperanza de moderación y cambio generacional, deseable en la coyuntura”. Añadiendo que “Solo alguien con poco equipaje será capaz de tender puentes y enterrar odios que entorpecen la marcha hacia un futuro mejor”. ¿Ceguera?, ¿hipocresía?, ¿ignorancia? En cualquier caso, desinformación. Parece que tenía razón Kapuscinski cuando decía que los periodistas modernos, el periodismo, parece no tener problemas éticos ni profesionales y ya no se hacen preguntas.


El periódico de Bogotá ha perdido el Sur, ese que alguna vez tuvo. Como cuando libraba batallas editoriales a favor del liberalismo de Olaya Herrera, o contra la censura que le llevo a ser clausurado por el Gobierno de Rojas Pinilla, o cuando conformó aquel “Frente Unido” para denunciar la violencia contra el periodismo en los años 80 del siglo pasado.
Un medio que hoy está en poder de la fortuna más grande de Colombia, el señor Sarmiento Ángulo, y cuyos intereses, sobre todo económicos, han incidido sobremanera en su línea editorial. El Tiempo es el diario de información general más leído de Colombia y fue, durante siete años, los que duró la crisis de El Espectador, el único de circulación nacional. Pueden hacerse una idea de su poder de construir imaginarios sociales a semejanza de sus utilidades espurias.


Si bucean en sus intríngulis verán que la organización empresarial de Sarmiento Ángulo controla el ciento por ciento del periódico a través de sus variadas empresas: Inversiones Vistahermosa, Inversegovia, Seguros de Vida Alfa, Liinus Van Pelti e Inverprogreso. Entre sus propiedades, las ediciones de ADN de las principales ciudades colombianas, las revistas Portafolio y Aló, el canal televisivo City TV.


No voy a discutir que la libertad de expresión, recogida por la Constitución Política colombiana de 1991 en su artículo 20, les permite decir lo que quiera sin censura previa, pero apuesta tan terciada y desvergonzada por el candidato de la guerra, el que no aprueba los acuerdos de paz de La Habana; el que no defiende la diversidad, de ningún tipo, en un país tan diverso; el que sigue llamando públicamente presidente a quien ya no lo es, dejando claro que él es un títere en manos del otro; el que recibe sin reparos el respaldo de asesinos paramilitares; al que solamente le cabe un tipo de familia; el que se mueve con un elenco de corruptos y sindicados; el que mantendría el extractivismo que está acabando con los recursos naturales del país y que cada vez más están en manos de multinacionales extranjeras; el que quiere acabar con la judicatura y concentrar todos los poderes en sus manos, esa apuesta es una jugada contra la paz y una vuelta a la “seguridad democrática” que trajo los falsos positivos y otro montón de injusticias y delitos. Es jugarle sucio a la democracia.


El periodismo honesto le debe apostar a la paz


Señoras y señores de El Tiempo, ustedes podrán ser lo que quieran, pero con ediciones como la que han publicado nunca podrán llamarse un medio de información serio y decente. Y sus profesionales, opinadores sin escrúpulos, nunca podrán tildarse de periodistas. También era el fallecido periodista polaco quien afirmaba que el verdadero periodismo es una manera de y una razón para vivir, una identidad que ustedes parecen haber perdido.


Señores y señoras de El Tiempo, periodistas fueron y son Antonio Nariño, García Márquez, Alfredo Molano, Castro Caycedo, Guillermo Cano, María Jimena Duzán, María Teresa Herrán, Javier Darío Restrepo, Patricia Lara, Antonio Caballero, Gloria Pachón de Galán, Jineth Bedoya, Daniel Samper, María Teresa Ronderos, Gloria Castrillón o Juanita León, entre otras y otros muchos en un país de cronistas alimentados por el realismo mágico para narrar.


Gente de El Tiempo, por supuesto que éste es tan solo mi punto de vista. Habrá quienes estén de acuerdo con su propaganda. Pero intenten construir país, dar cabida a todas las tendencias y presentar todas las propuestas aunque se casen con alguna.


Casa Editorial El Tiempo, voten por quien quieran, es su derecho, pero intenten informar y formar decentemente, es un derecho que tiene la ciudadanía colombiana. Es un deber del periodismo honesto.


Esperemos que sus portadas, editoriales y columnas de opinión no provoquen más violencia y extremismos. Siempre será mejor que nos pase como a García Márquez cuando se dio cuenta y escribió que con los Beatles había cambiado todo. En mi opinión, con el delfín todo seguirá igual o peor. El día 17 de junio no será uno más en la vida, será un día en el que deberemos intentar hacer algo para que esto funcione (“we can work it out”).


Como García Márquez con el cambio que supusieron los Beatles, demos una opción a esa posibilidad de transformar el país, esperando que sus mujeres y hombres,mayoritariamente, le den una oportunidad a la paz (“give peace a chance”); que imaginen (“imagine”) otra Colombia posible; que le entreguen el poder a la gente (“power to the people”); porque es el momento de abrir las alas y volar para empezar de nuevo (“starting over”); porque es tiempo de poder envejecer juntos (“grow old with me”) y reconciliados; porque podremos, como ese “beautiful boy” (chico bonito), cerrar los ojos, sin tener miedo y pensar que el monstruo de la guerra se ha ido; pensar que los verdaderos héroes sean las y los colombianos, todas y todos, incluidos los de la clase obrera (“working class hero”), el campesinado y las poblaciones afro e indígenas, y que se puedan soñar con que las próximas navidades sean felices (“happy Christmas!”), en paz, con esperanza y sin miedo, para los débiles y los fuertes, para los ricos y los pobres, al negro y al blanco, al amarillo y a los rojos, y que termine de una vez el conflicto armado.


Con el cambio tendrán sentido e importancia de verdad palabras como paz, mujer, imaginación, madre, amor, dios…


La verdadera maquinaria es la gente, así que voten por el cambio, para no decepcionar (“don´t let me down”) a la población ni al país.

 

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