Gobiernos de AL incluyen productos nocivos en las canastas alimentarias

Las empresas del sector siguen reacias a colaborar en el tema del sobrepeso: Cepal


A pesar de que las empresas de alimentos siguen reacias a colaborar en los temas para erradicar el sobrepeso y la obesidad, hoy están más conscientes y tienen un mayor compromiso para atender ese problema, manifestó ayer la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena Ibarra.

Sin embargo, advirtió, en países de la región los gobiernos están incluyendo en sus listas de canastas básicas de alimentos productos con sustancias que perjudican la salud, como la fructosa.

"En la parte del sector privado hay cierta resistencia a colaborar en temas de etiquetado e impuestos, como ocurrió en Chile, pero es parte de la concientización de la sociedad". Hay que avanzar en la eliminación de la obesidad y el sobrepeso, asuntos que en países como México y Chile alcanzan tasas superiores a 70 por ciento de la población, aseguró Bárcena Ibarra.

Señaló que las grandes empresas "están más conscientes y con mayor compromiso para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. Hay mayor concientización". No obstante, apuntó que falta información al consumidor, lo cual sólo se logrará mediante un etiquetado "visible y desagregado" en los productos procesados.

La Cepal presentó el estudio El costo de la doble carga de la malnutrición, aplicado en Ecuador, Chile y México. La base de ese análisis será repetido en los demás países de América Latina y el Caribe.

El estudio de la Cepal indica que los gobiernos pueden ayudar a eliminar la doble carga de la malnutrición, es decir, la suma de los costos económicos de la desnutrición más la obesidad y el sobrepeso. Con base en cifras a 2014, el análisis no refleja los resultados de las políticas públicas emprendidas por países como México relacionadas con el aumento al impuesto a las bebidas azucaradas ni las vinculadas con el etiquetado en los productos procesados.

En el caso de México, la repercusión económica de la carga doble de la malnutrición alcanzó en 2014 el equivalente a 2.3 por ciento del producto interno bruto, poco más de 28 mil 800 millones de dólares. La proyección de la Cepal es que hacia 2078 el costo anual será de 13 mil millones de dólares.

La comisión afirma en el reporte que los gobiernos pueden ayudar mediante políticas claras e incentivos para garantizar un etiquetado fiable, programas de actividad física y planes comunitarios de educación nutricional. Pero existe la preocupación, dijo Bárcena Ibarra, de que "se han agregado a las canastas básicas de la región muchos alimentos, como jarabe de fructosa, que es un ingrediente muy perjudicial para la salud".

La Cepal apuntó que la industria alimentaria desempeña un papel importante en el sobrepeso. "Tiene la oportunidad de garantizar la producción, disponibilidad y accesibilidad a productos más sanos".

Agregó que el sector privado puede "sensibilizar a los clientes" sobre las opciones de alimentos saludables, mediante la entrega de información nutricional "clara y confiable", para que se puedan tomar decisiones de consumo responsables en la dieta.

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Científicos de todo el mundo reivindican la importancia de los hechos frente a la posverdad

Cientos de ciudades, entre ellas varias españolas, se unen a la gran Marcha por la Ciencia que se celebrará en Washington el próximo sábado


"Estamos sustituyendo el conocimiento por interpretaciones alternativas de la realidad y se está generando una especie de exaltación de la ignorancia", explica la investigadora Mara Dierssen



"Nos unimos por una ciencia que defienda el bien común y para que los líderes y los responsables políticos promulguen políticas basadas en la evidencia y en el interés público". Con estas palabras se anunciaba hace unas semanas la Marcha por la Ciencia, un evento que tendrá lugar el próximo sábado en la ciudad estadounidense de Washington y que ha surgido como una reacción ante los exabruptos anticientíficos del nuevo Gobierno de Donald Trump.


A través de esta marcha, los organizadores quieren reivindicar la importancia de una ciencia independiente como motor de la democracia y llaman a los científicos a movilizarse. "Frente a la alarmante tendencia hacia el descrédito del consenso científico, debemos preguntarnos: ¿podemos permitirnos mantenernos al margen del debate?", se dice en un comunicado.


Pero a pesar de ser un movimiento marcado por la irrupción de Trump, la sensación de los científicos de muchos países de que es necesario reivindicar la importancia de la ciencia a nivel global ha hecho que se hayan convocado movilizaciones similares en más de 500 ciudades de todo el mundo.


En España, las ciudades de Madrid y Sevilla organizarán sendas manifestaciones el próximo día 22 de abril, coincidiendo con el Día de la Tierra. Otras ciudades como Granada, Barcelona y Girona también realizarán varias actividades ese mismo día, como debates y talleres y una concentración en el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona.


Hablamos con investigadores españoles que trabajan en distintas ciudades para entender mejor por qué consideran necesaria la movilización y qué les ha impulsado a salir a la calle.


Javier Jiménez, portavoz de la Marcha por la Ciencia de Madrid


"La idea inicial era hacer una marcha satélite, en muestra de apoyo a la que se hacía en EEUU, pero en seguida quedó patente que las tendencias que han aflorado allí, también se pueden ver aquí, a lo que se le añaden los problemas específicos de la ciencia española", explica Jiménez.


Según este periodista especializado en ciencia, la marcha es un evento en el que "celebrar la pasión por la ciencia", pero en el que también se va a "reivindicar su papel y el del conocimiento humanístico en las decisiones democráticas". Jiménez aclara que no abogan por la "tecnocracia", pero insiste en que "las decisiones democráticas deben basarse en el mejor conocimiento que dispongamos".


Sobre las posibilidades de éxito de la marcha, Jiménez asegura que "cada día que pasa estamos recibiendo más apoyos y poco a poco nos vamos animando", pero asegura que "no hay que ver la marcha como un objetivo en sí mismo, sino como el comienzo de una serie de movilizaciones y reflexiones que debemos hacer sobre el papel de la ciencia en nuestra sociedad".


Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica (Barcelona)


Para Mara Dierssen, jefa del grupo de Neurobiología Celular y de Sistemas del CRG, uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos es el de valorar adecuadamente las pruebas y los hechos, dado que "a menudo se ignora la evidencia científica e incluso en ocasiones se inventan los hechos". Según esta investigadora, "estamos sustituyendo el conocimiento por interpretaciones alternativas de la realidad y se está generando una especie de exaltación de la ignorancia".


Dierssen, que participa en uno de los eventos que se organizará este sábado en Barcelona, insiste en que "es necesario que la ciencia se integre en la toma de decisiones políticas y que esas decisiones estén basadas en hechos" e incide en que "es importante trabajar por una ciencia independiente y que sea de todos y para todos".


Por último, esta investigadora también recalca la importancia de la educación científica de la sociedad. "Debemos entender que el conocimiento es libertad y una sociedad ignorante, ya sea en términos científicos o en cualquier otro aspecto, es una sociedad más manejable".


Carlos Sierra, investigador de la Universidad de Columbia (EEUU)


"Me resultaría muy difícil entender que cualquier científico o asociación de científicos no secunde los objetivos que se persiguen con esta marcha", explica Carlos Sierra. Según este investigador, las instituciones deben continuar dando su apoyo para "luchar contra los efectos del cambio climático, encontrar nuevas terapias contra las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer, reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares, buscar nuevas formas de energía...".


Sierra hace especial hincapié en los problemas que atraviesa la comunidad científica ahora en EEUU y destaca "las trabas para los investigadores extranjeros a la hora de conseguir visados", "el nombramiento del negacionista del calentamiento global Scott Pruitt como responsable de la agencia medioambiental de EEUU, o la propuesta de obligar a la Agencia de Medicamentos (FDA) a hacer menos estrictos los controles clínicos para sacar fármacos al mercado".


Sierra, que participará en la marcha de Washington, considera que este tipo de eventos "son necesarios y útiles" y asegura que aunque no se consiga el gobierno de Trump de marcha atrás a sus "políticas lesivas", siempre "habrá más posibilidades de que esto suceda que si nos quedamos todos en casa y protestando en privado".


Eva Hevia, profesora de la Universidad de Strathclyde (Escocia)


"Este tipo de marcha sirve para que los científicos nos unamos y salgamos a la calle para reivindicar no solo la importancia de la ciencia en la sociedad y vida diaria de todas las personas, sino también que en Ciencia no existen barreras en cuanto a edad, género o nacionalidad", explica Hevia, que acudirá a la marcha que se celebrará en Edimburgo.


Esta investigadora señala varios factores que ella cree que han servido de motivación a los científicos, tanto en Escocia y España, como a nivel global, debido especialmente al "actual momento en que vivimos, con el Brexit a la vuelta de la esquina, Trump negando la evidencia científica del cambio climático o la alarmante y la continua falta de inversión del gobierno español en I+D".

Campaña del miedo en Francia: la derecha usa a Venezuela para frenar a Mélenchon

Tras haber subido de un 10% al 18,5% en los sondeos, la dinámica del líder izquierdista preocupa a los sectores conservadores a apenas una semana de la primera vuelta de las presidenciales.


“Hoy hablan de los tipos de interés, mañana dirán que llueven ranas, después será el invierno nuclear, luego la llegada de los tanques del ejército soviético y, entre estos dos, dirán que los venezolanos nos han invadido”. El izquierdista Jean-Luc Mélenchon (republicano y ecologista) respondió con humor a las críticas feroces de la derecha y la extrema derecha francesas del último mitin en Lille.


Maximilien (Robespierre), Ilitch (Lenin), Hugo Chávez, Fidel Castro... Los conservadores franceses han rescatado a todos sus fantasmas de la historia para atacar al candidato de la "Francia Insumisa". Tras haber experimentado una espectacular remontada en los sondeos, Mélenchon se ha erigido en el centro de las críticas de sus principales rivales en la cursa al Elíseo: Marine Le Pen (ultranacionalista), Emmanuel Macron (centrista y business friendly) y François Fillon (derecha republicana).


Según los últimos estudios de opinión, Mélenchon obtendría un 18,5% de los votos (hace menos de un mes se situaba en torno al 10%). De esta forma, estaría casi empatado con Fillon (20%) y cerca de alcanzar a Le Pen (22,5%) y Macron (23,5%).


Un tercio del electorado asegura no saber a quién votará. Ante este escenario tan incierto, la dinámica creciente de Mélenchon inquieta. “Mélenchon: el delirante proyecto del Chávez francés”. “Mélenchon, el nuevo riesgo francés”. Así titularon este miércoles el diario conservador Le Figaro y el rotativo económico Les Echos respectivamente. Después de haber elogiado su talento como orador y su coherencia ideológica, la prensa francesa ha cambiado el tono ante su incipiente remontada.


“A Mélenchon no le falta labia ni talento, pero es penoso ver como un hombre con un programa tan demagógico puede despertar tanta simpatía”, aseguró Le Figaro en un editorial completamente caricatural.


Los otros candidatos también critican ahora a Mélenchon, después de haberlo ignorado durante buena parte de la campaña. La ultranacionalista Le Pen le acusa de ser un “inmigracionista absoluto”, por haber defendido una acogida digna de los refugiados.


El derechista Fillon dedicó una parte de su discurso en Marsella en atacar “el programa comunista” del candidato de la "Francia Insumisa". El miedo a la izquierda parece ser el último recurso que le queda al candidato de la derecha republicana para movilizar a un electorado consternado por el Penelope Gate, el escándalo de los supuestos empleos ficticios como asistentes parlamentarios de la mujer y los hijos de Fillon.


El último candidato en incorporarse a la campaña del miedo en contra de Mélenchon ha sido Macron. “El revolucionario comunista era senador socialista cuando yo aún estaba en el instituto”, le ha reprochado, criticando así la larga trayectoria política de Mélenchon, que fue elegido senador en 1986. El líder de En Marche! (¡En Marcha!) ve cómo el republicano le disputa el voto de los tradicionales votantes del Partido Socialista, decepcionados por el quinquenio de François Hollande y la decadente trayectoria del candidato de su formación Benoît Hamon (9%).


Hollande rompe su silencio ante la “moda Mélenchon”


Hollande rompió, de hecho, esta semana su silencio sobre la campaña para expresar su inquietud sobre la “moda Mélenchon”, que puede dar lugar a una segunda vuelta entre Mélenchon y Le Pen. “Hay un gran peligro ante las simplificaciones, las falsificaciones, que hacen que miremos más el espectáculo de un tribuno que el contenido de su texto”, declaró.


¿Qué efectos tendrá la campaña del miedo en contra de Mélenchon? Difícil saberlo, pero no resultaría sorprendente si esta sirve para favorecer las perspectivas electorales del líder de la izquierda radical.


Tras las decepcionantes presidencias de Sarkozy y Hollande y diez años de letargia económica e incremento de la precariedad, reina en Francia un malestar evidente respecto a sus élites políticas y mediáticas. Seis de cada diez franceses desconfían de los medios escritos y televisivos. Hollande, Sarkozy, Juppé, Valls... Todos ellos han sido enviados a la papelera de la historia durante esta campaña presidencial en la que nada sucede como se preveía.


Con los gritos de “dégagez, dégagez (echadlos, echadlos)”, los simpatizantes de Mélenchon ovacionaron la respuesta que este dio a las críticas de sus rivales. “Si elegís a estos tres (Macron, Fillon o Le Pen), terminaréis escupiendo sangre”, proclamó el candidato de la "Francia Insumisa" ante las 12.000 personas que llenaron el Gran Palacio (varios centenares se quedaron fuera del pabellón) en Lille, el norte de Francia, una de las regiones más deprimidas económicamente del país.


Mélenchon consagró buena parte de su discurso a defender el restablecimiento del orden social republicano ante las políticas de austeridad neoliberales reivindicadas por Fillon y Macron. Una muestra más de su estrategia populista de izquierdas que parece estar calando en la sociedad francesa.


El político preferido de los franceses


Mélenchon no se presenta como el candidato de ninguna fuerza política tradicional, sino del movimiento de la "Francia Insumisa", creado a principios del año pasado.


Inspirado por la experiencia de Podemos y Bernie Sanders, este impulsa su candidatura a través de un uso virtuoso de las redes sociales. El canal de Youtube de Mélenchon cuenta con más de 280.000 abonados. Este gran seguimiento en las redes se ve reflejado con el apoyo masivo en los mítines, por ejemplo, las 120.000 personas que reunió (según los organizadores) en la marcha por la Sexta República del 18 de marzo en París, o las 70.000 que asistieron a su mitin del domingo pasado en Marsella.


No obstante, el inicio de la remontada de Mélenchon empezó con el primer debate televisivo del 20 de marzo, cuando numerosos analistas calificaron su intervención como la más brillante.


“No estaba interesada por las presidenciales, pero tuve una revelación cuando lo vi durante el primer debate televisivo” reconoce Virginie V., de 28 años. Esta antigua votante socialista o de los verdes franceses asistió al mitin de Lille para hacerse una mejor idea de su candidato predilecto. “Quizás sus ideas se encuentran más a la izquierda que las mías, pero el personaje me inspira confianza”, afirma esta monitora en talleres de educación popular.


Según un reciente sondeo de Ifop, el 68% de los franceses tienen una opinión positiva de Mélenchon. Tras una subida de 22 puntos en este índice durante el último mes, el candidato de la "Francia Insumisa" se ha convertido en el político preferido de los franceses.


El 29% de los ciudadanos entre 18 y 24 años afirman querer votar por el líder de la izquierda radical, lo que le convierte en el candidato preferido de los jóvenes por delante de Macron y Le Pen.
El carisma, la coherencia ideológica y el estilo pedagógico de Mélenchon parecen estar convenciendo a la desencantada sociedad francesa. Y esto inquieta a los sectores más conservadores.

 

enric bonet
@EnricQuart

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En Haití, red de abusos sexuales de Cascos Azules

Puerto Príncipe.

Entre las ruinas de un paraíso tropical donde alguna vez personalidades del jet set disfrutaron copas de ron bajo el sol caribeño, muchos niños y niñas abandonados buscaban sobrevivir.

Los menores mendigaban alimentos y buscaban comida entre desperdicios, pero nunca reunían lo suficiente para calmar su hambre hasta que un contingente de cascos azules de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se instaló a poca distancia.

Esos hombres venían de tierras lejanas, hablaban una lengua extraña y ofrecían a los niños haitianos galletas y otras golosinas.

En ocasiones les daban algunos dólares, pero el precio era alto: los casos azules de Sri Lanka querían tener sexo con niñas y niños de apenas 12 años de edad.

"Ni siquiera tenía senos aún", dijo una menor, conocida como V01 (víctima número uno). Ella declaró ante investigadores de la ONU que en los siguientes tres años, de los 12 a los 15, tuvo sexo con casi 50 cascos azules, entre ellos un "comandante" que le dio 75 centavos.

Afirmó que a veces dormía en camiones de la ONU, en la base próxima a lo que fue un centro turístico, ahora en total deterioro.

La justicia para las víctimas como V01, sin embargo, es inusual.

En una investigación sobre las misiones de la ONU en los 12 años recientes, The Associated Press (Ap) encontró casi 2 mil denuncias contra cascos azules y otro personal del organismo por abuso y explotación sexual, en lo que parece el indicio de una crisis más grave de lo que se conocía.

En más de 300 denuncias las víctimas eran menores, pero sólo una fracción de los perpetradores fue a prisión, encontró la Ap.

Jurídicamente, la ONU está limitada para actuar. No tiene jurisdicción sobre los cascos azules y la sanción de los responsables corresponde a los países que aportan los efectivos militares.

Ap entrevistó a presuntas víctimas e investigadores, así como a funcionarios y ex funcionarios de la ONU, y solicitó a gobiernos de 23 países información sobre el número de cascos azules que enfrentan denuncias de ese tipo y las acciones emprendidas, si es que las hubo, para investigarlas.

Salvo raras excepciones, pocos países atendieron las solicitudes de información, y en el caso de quienes fueron encontrados culpables sus nombres permanecen bajo reserva, lo cual hace imposible determinar si hubo rendición de cuentas.

Una solución se vuelve inalcanzable por falta de acuerdo entre los estados miembros de la ONU para concretar una reforma amplia.

En Haití, al menos 134 cascos azules de Sri Lanka estuvieron involucrados en una red que utilizó sexualmente a nueve menores de 2004 a 2007, de acuerdo con un informe interno de la ONU obtenido por la Ap.

Después de la difusión del documento, 114 cascos azules fueron enviados a sus países de origen y ninguno terminó en la cárcel.

No se tolerarán ilícitos: ONU

En marzo pasado, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, anunció nuevas medidas para enfrentar el abuso y la explotación sexual de cascos azules y demás personal de la ONU.

"No toleraremos que nadie cometa o consienta la explotación ni el abuso sexual. No permitiremos que nadie tape estos delitos con la bandera de la ONU", expresó Guterres.

Sin embargo, esa proclama sonó penosamente familiar: hace más de una década Naciones Unidas encargó un informe que prometía prácticamente lo mismo, pero la mayoría de las reformas jamás se concretó. Dos años después de aquellos compromisos, los soldados continuaron abusando de menores en Haití. Y en años posteriores pesan sobre cascos azules acusaciones similares en todo el mundo.

En uno de los peores casos en Haití, un adolescente dijo que cascos azules uruguayos lo violaron tumultuariamente en 2011 y grabaron la agresión sexual con un celular.

Decenas de mujeres haitianas también afirman que las violaron, y muchas más aseguran que recurrieron al llamado "sexo de sobrevivencia", en un país donde la mayoría de los habitantes vive con menos de 2.50 dólares por día, según determinó la Ap.

El abogado haitiano Mario Joseph intenta conseguir una indemnización para las víctimas de una cepa mortal de cólera vinculada a la llegada de cascos azules nepaleses. Según algunos cálculos, 10 mil personas murieron debido a esa enfermedad.

Hoy, Joseph intenta conseguir manutención infantil para más de 10 haitianas a las que cascos azules dejaron embarazadas.

"Imagine que Naciones Unidas va a Estados Unidos, viola a menores y lleva cólera", declaró Joseph en Puerto Príncipe. "Los derechos humanos no son sólo para la gente blanca y rica".

El senador federal estadunidense Bob Corker coincide con el abogado. El republicano de Tennessee, que preside la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, exige reformas en la ONU.

Corker bien podría impulsarlas durante la presidencia de Donald Trump, cuyo gobierno ha propuesto una reducción de 31 por ciento al presupuesto relacionado con la diplomacia y la asistencia exterior.

Corker y la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, quieren una revisión de todas las misiones del organismo mundial.

El senador recordó su disgusto durante una audiencia sobre los casos de abuso sexual de personal de la ONU en la República Centroafricana que salieron a la luz el año pasado.

"Si yo escuchara que una misión de paz de la ONU va a llegar cerca de mi casa en Chattanooga, tomaría el primer avión para regresarme y proteger a mi familia", dijo el legislador a la Ap.

El centro turístico Habitation Leclerc era muy famoso en Puerto Príncipe, un exuberante lugar en medio de las tétricas callejuelas de la capital. En su época de gloria, en la década de 1980, celebridades como Mick Jagger y Jackie Onassis solían descansar cerca de la piscina o recorrer las instalaciones, que incluían un templo vudú.

Para 2004, el complejo estaba convertido en un conjunto de inmuebles deteriorados y varios niños, huérfanos o abandonados por sus padres, vivían en las ruinas.

Fue ahí donde V01 conoció a otras víctimas, dos adolescentes señaladas en el informe de la ONU como V02 y V03, y un chico, V08. El muchacho las ayudaba y les traía de manera ocasional comida de casa de una tía, pero casi siempre tenían hambre.

Los cascos azules llegaron ese año como parte de una misión para contribuir a la estabilización de Haití tras la destitución del presidente Jean-Bertrand Aristide.

Los ceilaneses, unos 900 efectivos, llegaron a un país históricamente inestable, afectado por la violencia y los secuestros, durante un gobierno deficiente y mal preparado para confrontar el caos.

Algunos cascos azules del contingente de Sri Lanka se instalaron cerca del otrora centro turístico.

En agosto de 2007, la ONU recibió quejas de "interacciones sospechosas" entre soldados ceilaneses y menores haitianos de ambos sexos. Los investigadores de la ONU entrevistaron entonces a nueve víctimas, así como a testigos, pero la red sexual continuó activa.

V02, quien tenía 16 años cuando la entrevistó un grupo de la ONU, dijo a ese equipo que tuvo sexo con un comandante ceilandés al menos en tres ocasiones. Lo describió como un tipo pasado de peso que usaba bigote y llevaba un anillo de oro en el dedo medio.

Afirmó que ese comandante a menudo le mostraba una fotografía de su esposa. Los cascos azules también le enseñaron algo de su idioma para que pudiera entender las insinuaciones sexuales. Los menores incluso conversaban en ceilanés entre ellos cuando los entrevistaron los investigadores de la ONU.

V03 identificó a 11 efectivos de Sri Lanka mediante fotografías, uno de los cuales, afirmó la víctima, era un cabo que tenía una cicatriz de bala "distintiva" entre la axila y la cintura.

V04, entonces de 14 años, sostuvo que tenía sexo a diario con los soldados a cambio de dinero, galletas o jugo.

Otra víctima joven, V07, recibió una llamada telefónica de un casco azul de Sri Lanka cuando la entrevistaban los investigadores. Explicó que los soldados pasaban a los miembros del nuevo contingente el teléfono de ella para que la llamaran y tuvieran sexo.

El chico, V08, dijo que tuvo sexo con más de 20 ceilaneses. La mayoría se quitaba su identificación antes de llevárselo a unos camiones militares de la ONU, donde él les hacía sexo oral o era sodomizado.

Otro chico, V09, tenía 15 años cuando comenzaron sus encuentros con cascos azules. Dijo que durante tres años tuvo sexo con más de cien ceilaneses, y a veces eran de cuatro por día, según los investigadores.

Demasiados casos, dice las ONU

De acuerdo con la ley haitiana, tener sexo con un menor de 18 años es considerado estupro. El código de conducta de la ONU prohíbe la explotación.

"Los actos sexuales descritos por nueve víctimas son demasiados para ser presentados exhaustivamente en este informe, en virtud de que cada una afirma haber tenido múltiples acompañantes sexuales en diversos lugares donde los contingentes de Sri Lanka estuvieron instalados durante años en diversas partes de Haití", se dijo en el informe.

Los investigadores mostraron a las víctimas más de mil fotografías que incluían retratos de efectivos de Sri Lanka y los lugares donde los menores tuvieron sexo con los soldados.

"La evidencia muestra que de finales de 2004 a mediados de octubre de 2007, al menos 134 miembros de los contingentes ceilaneses, actuales y anteriores, explotaron y abusaron de al menos nueve menores haitianos", según el informe.

Después de la presentación del informe, 114 cascos azules de Sri Lanka fueron regresados a su país, y hasta ahí llegó la red sexual. Sin embargo, prosiguió la depredación sexual de haitianos.

Janila Jean dijo que tenía 16 años y era virgen cuando un casco azul brasileño la llevó a una instalación de la ONU hace tres años con el anzuelo de darle mantequilla de maní con pan. El militar la violó a punta de pistola y la embarazó.

Ahora, ella llora constantemente. "A veces me imagino estrangulando a mi hija", dijo Jean en entrevista bajo la sombra de un árbol cerca de la ex base Jacmel.

Con ella estaban otras tres mujeres que también dijeron haber sido violadas por cascos azules. Una estaba sentada en cuclillas mientras retiraba la pulpa a un coco y la echaba a un caldero con agua y maíz, uno de los principales alimentos para las mujeres y sus pequeños.

El almirante Ademir Sobrinho, de las fuerzas armadas de Brasil, dijo en conferencia de prensa en Londres que entre sus efectivos jamás hubo casos de violación, abuso o explotación sexual.

Al igual que otras víctimas, Jean no denunció la violación. Unas 12 mujeres entrevistadas por Ap dijeron que tenían mucho miedo de denunciar los delitos por temor a que las responsabilizaran de lo ocurrido o peor, ver de nuevo las caras de sus victimarios.

Ap encontró que unas 150 denuncias de abuso y explotación sexual por cascos azules y demás personal de la ONU fueron presentadas en Haití de 2004 a 2014, de un total de casi 2 mil a escala mundial. Aparte de la red sexual de los efectivos de Sri Lanka, algunos perpetradores fueron encarcelados por otros casos.

Los militares implicados en las denuncias procedían de Bangladesh, Brasil, Jordania, Nigeria, Pakistán, Uruguay y Sri Lanka, según información de la ONU y las entrevistas. Más países podrían estar implicados, pero Naciones Unidas comenzó a revelar las nacionalidades de los presuntos perpetradores después de 2015.

"Broma fuera de control"

En julio de 2011, cuatro cascos azules uruguayos y su comandante presuntamente violaron en forma tumultuaria a un adolescente haitiano. Los efectivos grabaron la agresión con celulares y difundieron las imágenes por Internet. Nunca fueron enjuiciados en Haití.

Cuatro de los cinco fueron condenados en Uruguay por "violencia privada", un cargo menor. Las autoridades dijeron que se trató de "una broma que se salió de control" y que nunca hubo violación.

El año siguiente, tres paquistaníes integrados en las unidades de policía de la ONU en Haití fueron acusados de violar a un discapacitado mental de 13 años en la ciudad de Gonaives.

Investigadores de la ONU viajaron a Haití para hacer las pesquisas, pero los paquistaníes secuestraron al chico para impedir que declarara sobre los abusos, que continuaron durante más de un año, según uno de los investigadores del caso que solicitó el anonimato por temor a represalias del organismo mundial.

Los hombres fueron enjuiciados en Haití por un tribunal militar paquistaní y fueron regresados a su país. En teoría, el juez podría haber permitido el acceso a testigos, pero se desconoce si se llamó a alguno. Las autoridades paquistaníes también se rehusaron a permitir a la ONU observar los procesos. Al final, un elemento fue enviado un año a prisión, según Ariane Quentier, portavoz de la misión para Haití.

Las fuerzas militares de Pakistán han rechazado hacer declaraciones sobre el caso.

La información revisada por Ap correspondiente a un periodo de 12 años está incompleta y varía en su nivel de detalle, en particular en los casos previos a 2010. Centenares de casos más fueron cerrados con poca o ninguna explicación. Ap analizó la información de los informes anuales así como la proveniente de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna.

Después de la investigación sobre la red sexual infantil, un equipo ceilanés pasó dos semanas en Haití en octubre de 2007. Entrevistó a 25 militares de más de 900 y concluyó que sólo dos cabos y un soldado raso tuvieron sexo con dos víctimas "jóvenes".

Tres soldados negaron haber tenido encuentros sexuales pero los invetigadores sospechan que mintieron.

Durante seis meses, el ejército y el gobierno de Sri Lanka declinaron responder a las preguntas de Ap sobre el caso de 2007.

El mes pasado, el gobierno de Sri Lanka reconoció que sus fuerzas militares habían investigado a 18 soldados implicados y que "el secretariado de la ONU reconoció por escrito que el gobierno había adoptado medidas y consideró el asunto cerrado desde el 29 de septiembre de 2014".

Algunos cascos azules implicados en la red continuaban el año pasado en las fuerzas militares de Sri Lanka, dijeron funcionarios castrenses del país.

La ONU, por su parte, mantuvo el envío de cascos azules ceilaneses a Haití y otros países a pesar de haber corroborado los abusos sexuales infantiles.

El secretario de Defensa de Sri Lanka, Karunasena Hettiarachchi, en apoyo de sus efectivos, afirmó que “la gente está muy contenta y cómoda con los cascos azules”.

Un embarazo por 45 mil dólares

Marie-Ange Haitis dijo que conoció a un comandante ceilanés en diciembre de 2006 y él pronto comenzó a hacerle visitas nocturnas en su casa en Leogane.

"Para enero ya habíamos tenido sexo", afirmó la mujer. "No fue violación, pero tampoco una situación consensual. Sentí como si yo no tuviera otra opción", agregó.

Haitis dijo que cuando se dio cuenta de que estaba embarazada, el traductor haitiano asignado a los ceilaneses le indicó que abortara. Después, funcionarios de la ONU la acusaron de mentir.

Cuando la entrevistaron en agosto, Haitis dijo que tenía casi una década esperando a que la ONU considerara un reclamo de paternidad para la manutención de la niña.

Finalmente, a principios de este año, autoridades de Sri Lanka y de Naciones Unidas dijeron a la Ap que se hizo un pago único de 45 mil 243 dólares para la hija de Haitis. La ONU explicó que Sri Lanka aceptó el reclamo de paternidad sin ninguna prueba de ADN y el comandante fue dado de baja.

Funcionarios de la ONU dijeron que no pudieron encontrar a ningún miembro de la misión en Haití que hubiera respondido por las víctimas en el caso de la red sexual infantil y dijeron desconocer la suerte de los menores.

Una organización italiana no gubernamental, AVSI, señaló que ayudó a los menores buscándoles casa, además de que les brindó asesoría y los ayudó a reintegrarse en escuelas, pero les perdió la pista después del devastador sismo de 2010 que sacudió al país.

Atul Khare, jefe de apoyo de campo de la ONU que supervisa la conducta y disciplina de los efectivos de las fuerzas de paz, reconoció la magnitud del problema y señaló que el organismo debe hacer más para ayudar a las víctimas, como reunir información precisa y dar seguimiento con los países que aportan efectivos.

Una revisión que Ap hizo de los informes sobre la conducta de las misiones de campo de la ONU mostró irregularidades en la conservación de expedientes. Un documento de 2008, por ejemplo, indica que fueron presentadas 19 denuncias en Haití, pero la ONU registró sólo dos a escala mundial que implicaban a menores, lo que pareció contradecir el propio informe de la investigación del organismo mundial de finales de 2007, en el que detalló la red sexual infantil con al menos nueve víctimas menores de edad.Daños y perjuicios

Algunos haitianos se preguntan si la ONU ha hecho más daño que bien a un país que ha resistido diversas tragedias desde que se convirtió en la primera república negra en 1804.

El personal de la ONU afirma que durante años ha contribuido a la estabilidad de la nación caribeña, salvado vidas después del terremoto de 2010 e impedido hechos de violencia durante periodos de agitación.

La misión, que tiene en la actualidad 5 mil personas y cuyo número se espera sea disminuido en octubre, también ha adiestrado a contingentes policiales, proveído seguridad durante elecciones y apoyado al sistema judicial.

"No me atrevería a decir que hemos logrado todo lo que nos propusimos, pero estamos comprometidos en un proceso de mejora continua tal que cualquier perjuicio a las poblaciones podría ser minimizado, si no es que completamente erradicado", afirmó Khare.

Muchas personas en Haití no están convencidas del todo.

"Me gustaría ver a mi agresor cara a cara y decirle cómo destruyó mi vida", dijo Melida Joseph, de 21 años. La joven afirmó que fue violada por un casco azul y apenas logró escapar a una violación tumultuaria en Cite-Soleil, un barrio pobre a la orilla del mar. Al igual que otras víctimas, ella jamás denunció el delito.

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Invasión y privatización del espacio público

En un artículo publicado por The Intercept Ava Kofman denuncia los peligros inherentes al empleo de cámaras corporales por parte de agentes policiales de los Estados Unidos. A través de estos dispositivos las tecnologías de reconocimiento facial en tiempo real permitirían la transferencia de datos concernientes a las personas captadas por sus lentes. Toda la ciudadanía se transforma en objeto de vigilancia y fuente de informaciones que son manipuladas y editadas por las fuerzas de seguridad, y ordenadas y conservadas por servidores privados.

Las cámaras corporales se introdujeron con el objeto declamado de controlar las acciones policiales y restringir ejercicios de autoridad desproporcionados o abusivos. Sin embargo, los agentes que portan estas cámaras no siempre las activan oportunamente, de hecho suelen estar apagadas cuando se producen eventos comprometedores , en particular cuando civiles son heridos de muerte por disparos policiales.

Para peor, las legislaturas de estados como Carolina del Norte, Illinois, Carolina del Sur y Texas, entre otros, han aprobado leyes que restringen el acceso a las imágenes obtenidas y conservadas por las cámaras. Las restricciones se justifican en la necesidad de salvaguardar las existencias privadas captadas, lo que de alguna manera informa la incoherencia de apelar a un instrumento invasivo hacia humanidades distintas a la del portador, toda vez que el control ciudadano no puede ejercerse, vaciando la finalidad pública por la cual se invirtieron decenas de millones de dólares. De hecho, la capacidad de editar los contenidos, habilitan la construcción de narrativas funcionales al interés corporativo.

Resulta emblemática la muerte a balazos de una joven de 19 años, por un miembro de la policía de Albuquerque en abril del 2014. Ni una sola de las cámaras corporales de los 6 agentes involucrados en el hecho, incluso del que hizo fuego, aportó grabaciones relevantes para el esclarecimiento definitivo del hecho. Reynaldo Chávez, responsable de la custodia de las grabaciones, declaró que era normal la alteración, supresión o retención de imágenes por parte del departamento de policía. El sistema diseñado y vendido por la empresa Taser pemite estas manipulaciones. Esta empresa, líder en la comercialización de cámaras corporales, avanza en el desarrollo de aplicaciones susceptibles de realizar análisis en tiempo real de las imágenes obtenidas, para proporcionar informaciones relativas a toda persona que se desplace en las proximidades de sus usuarios.

Las informaciones y datos recolectados por las cámaras tienen como destino final los servidores pertenecientes a una entidad afiliada de Taser: evidence.com . Registremos que lo que se vendió como tecnología de restricción de violencias institucionales, mutó rápidamente a una privatización del sistema de vigilancia, del espacio público y de la intimidad de decenas de miles de ciudadanos que desconocen la penetración, absorción y almacenamiento de sus historias, registros y acciones privadas. ¿Qué usos darán a este contenido sujetos motivados por intereses lucrativos? ¿Cómo funciona la ingeniería algorítmica que nutre las aplicaciones que están diseñando? ¿Son auditables los usos de la información y los algoritmos aludidos?

La preocupación por el empleo de las cámaras corporales llevó al Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara Baja norteamericana a celebrar una audiencia el 22 de marzo último, para evaluar las implicancias de este tipo de tecnologías. En el encuentro se reveló que la mitad de las fotografías de los ciudadanos americanos adultos son almacenadas en una base de datos del FBI, sin su conocimiento y sin mediar intervención judicial, que la tecnología de reconocimiento facial utilizada por esta agencia carece de supervisión, y que no es evaluada para detectar errores en las identificaciones o sesgos raciales en el diseño del sistema. Sucede que los algoritmos utilizados para detectar coincidencias son inexactos el 15% de las veces, con mayor propensión al error cuando se trata de ciudadanos afroamericanos .

El congresista Elijah Cummings agudamente observó: “Si eres negro es más probable que seas sometido a esta tecnología, y es más probable que esta tecnología esté equivocada”. Por su parte, el presidente del comité legislativo, Jason Chaffetz, alertó sobre un empleo de las cámaras que atente contra la libertad de expresión y de libre asociación, cuando son empleadas en el marco de reuniones políticas y protestas, grabando las respectivas asistencias, para su posterior -o inmediata- identificación.

A riesgo de incurrir en un lugar común, esta nota cierra con las palabras del profesor de historia Melvin Kranzberg: “La tecnología no es buena ni mala, pero tampoco neutra”.

Una versión de este artículo fue publicada por Mi club Tecnológico. Ciencia y tecnología en la vida de los Argentinos.

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AbueliCIA, ¿para qué esos ojos y esas orejas tan grandes?

Fiel a su filosofía, recordada en comunicación dirigida el 6 de marzo a la Red de intelectuales, artistas y movimientos sociales por la humanidad reunida en Caracas, Julian Assange, cabeza visible de Wikileaks, defendía que las filtraciones que logra este proyecto de conocimiento libre es para que “[...] la sociedad de todo el mundo abra los ojos, y con datos irrefutables en la mano, confronte a los poderosos”. Su última revelación, “la mayor filtración de datos de inteligencia de la historia”, así lo confirma.

 

Espías espiados, y filtrados. Wikileaks inició el pasado 7 de marzo la publicación de miles de documentos –“la mayor filtración de datos de inteligencia de la historia”–, que evidencian las múltiples y avanzadas técnicas de espionaje desarrolladas por la CIA, bajo el gobierno de Obama, alguna de ellas en asocio con las agencias de inteligencia de países aliados. Técnicas de escucha, seguimiento y muerte de todo aquel o aquello que sea valorado como un objetivo prioritario, las que evidencian una vez más que el derecho humano a la privacidad es cosa del pasado y que los poderosos de cualquier rincón del mundo pueden actuar cuando quieran contra toda aquella persona o grupo social que identifiquen como enemigo.

 

La información difundida da cuenta de un programa encubierto de ‘hacking’ (ataque cibernético) de la CIA. Esta primera entrega, denominada “Year Zero” (Año Cero), está integrado por 8.761 documentos y 943 adjuntos entregados por “una red aislada y de alta seguridad situada en el Centro de Cibernética de la CIA en Langley, Virginia” y es parte de siete entregas que realizará el importante portal de filtraciones, denominado ‘Bóveda 7’. Los diversos documentos dados a conocer tienen fechas que van entre 2013-2016.

 

La información filtrada por Wikileaks da cuenta de un conjunto de instructivos, escritos en clave informática, con programas de virus, malware, troyanos, software malicioso, sistemas de control remoto, para pinchar con la última tecnología todo tipo de teléfonos, computadoras, televisores inteligentes, incluso comunicaciones justo antes y después de ser encriptadas en smarthones de iPhone (de Apple) y Android (de Google, bajo cuyo sistema funciona el 85% de los teléfonos inteligentes del mundo) por personas que creían que sus comunicaciones estaban a salvo por el hecho mismo de estar encriptadas, lo mismo que los usuarios de Whatsapp y Signal. También están bajo su control Telegram, Weibo, Confide, y Microsoft, Samsung/HTC/Sony. Aquí, como en el cuento, los ojos y oídos de la abueliCIA tienen claros propósitos.
Los programas de espionaje fueron gestados por el Engineering Development Group (Grupo de Desarrollo de Ingeniería) de la Central de Inteligencia estadounidense, una sección de la CIA integrada por 5.000 piratas informáticos, toda una NSA a su interior.

 

Según Wikileaks, “las armas cibernéticas, una vez desarrolladas, son muy difíciles de controlar” pues “las mismas personas que las desarrollan y las utilizan tienen las habilidades para hacer copias sin dejar huellas”. Un comercio ilegal de estos productos, valorados en miles de millones de dólares circula por todo el mundo. Estamos ante una nuevo cuerpo de las fuerzas armadas ­­–muy seguramente adscrito a la sección de inteligencia–, el cual se suma a la infantería, artillería, aviación y la naval.

 

Potencial disciplinador. Los asesinatos que comete esta, como otras agencias de inteligencia de los Estados Unidos por todo el mundo –así como diversidad de Estados en su afán por evitar el ascenso de sectores sociales alternativos–, son facilitados por procesos de chequeo, seguimiento y control a través de teléfonos infectados que envían a quien espía la geolocalización del usuario, sus comunicaciones de audio y textos, y también activan cámara y el micrófono del aparato. Incluso estando apagados este tipo de dispositivos recogen las conversaciones, las cuales retransmiten a un servidor de la agencia de espionaje. La única manera de evitar que esto ocurra es extrayendo la pila del teléfono, o dejándolo lejos de donde se mantiene el diálogo. Lo mismo con TVs de última generación, los cuales están bajo control de una herramienta de ciberespionaje conocida como Weeping Angel (Ángel llorón), programa desarrollado en cooperación con la inteligencia británica.

 

Manos limpias. Para borrar las huellas de sus operativos, la CIA utiliza mal-ware para ayudar a los investigadores en las escenas de un crimen y, así, eliminar cualquier huella digital de la Agencia, del gobierno de los Estados Unidos, de sus empresas afiliadas y/o de los gobiernos aliados.

 

En sistemas operativos, entre otros, están infectados Windows, MacOS, Linux y Solaris. En este caso, los malwares pueden estar en dispositivos USB, CD, DVD, dispuestos en áreas cubiertas en los discos o en sistemas para ocultar datos de imágenes. Además realizan ataques contra las redes de Internet y sus servidores a través de la Newtwork Devices Branch (Red del Sistema de Dispositivos) de la CIA. Los distintos antivirus comerciales también están bajo su control.

 

Todo este conjunto de acciones las puede desplegar la CIA, y otras agencias de inteligencia porque identificaron todas las vulnerabilidades que tienen los distintos software con que operan las máquinas y artefactos aquí relacionados, realidad desconocida por los usuarios, los cuales en su mayoría no son expertos en informática.

 

La filtración de esta información por parte de Wikileaks le facilita a las multinacionales de la comunicación y el software la identificación de las vulnerabilidades que tienen sus productos, con lo cual deberían proceder a remediarlos y así evitar que los procesos de espionaje y control social prosiga sin dificultad alguna.

 

La información dada a conocer devela, de igual manera y en su real dimensión, los niveles de control a los cuales están expuestos todos los grupos sociales, en especial los disidentes o críticos, control que facilita el ascenso de todo tipo de autoritarismo y fortalecimiento de aparatos militares enemigos de los procesos sociales alternativos, así como de chequeo de las empresas que le puedan competir a las multinacionales gringas –caso Odebrecht–, o de los distintos sectores de poder que para el caso de América Latina, África e incluso Europa les abren carpetas, recopilan información de todos y cada uno de los líderes y cuando requieren chantajearlo, removerlo o eliminarlo proceden sin dificultad mayor. Proceso siempre presente en las coyunturas electorales, o recientemente en casos como Brasil y otros similares.

 

A su vez, las filtraciones recuerdan el papel de la información y de los periodistas: develar los despropósitos del poder, poner al tanto a las sociedades sobre todo tipo de maniobras espurias sucedidas al interior de los gobiernos que las dirigen, motivar la acción colectiva en pro de sociedades desarrolladas en justicia e igualdad. Todo lo cual queda en entredicho cuando la información hoy en ejercicio, que es en tiempo real, toma forma a través de los aparatos pinchados por la CIA y otras agencias de inteligencia. Luchar contra este espionaje y control social es, a su vez, luchar por el derecho al acceso a una información veraz, en la cual los periodistas no estés expuestos a las maniobras del poder para silenciarlos.

 

Estas revelaciones ponen de presente, asimismo, que las mismas sociedades espiadas están en el deber de abrir un debate sobre ciencia y tecnología, sobre la sin razón de que el software sea privativo y la urgencia de que el mismo vuelva a ser abierto, como lo fue en su origen. Un debate público que debe extenderse al derecho y la forma como realmente podemos garantizar la privacidad y la libertad; debate que debe extenderse a la misma necesidad de que en todos los centros de educación se enseñe, desde el primer año escolar, todo lo concerniente a los bienes comunes y, en este caso, a comprender qué es y cómo funciona el software, aprendiendo a desarrollarlo. Hay que quitarle este poder a las multinacionales –transformarlas en bien común de la humanidad– para evitar que los aparatos de inteligencia de cualquier parte del mundo haga de las suyas. Es tiempo de una verdadera democracia, y aquí estamos ante un reto para la de nuevo tipo, la radical y refrendataria,

 

En esta línea, un paso necesario por dar en nuestra sociedad, si de verdad hay compromiso oficial con la libertad individual, el desarrollo de la ciencia y la creación colectiva, es romper todo tipo de contrato con las multinacionales que desarrollan software privativo, ingresando en la era del software libre. Hoy por hoy todo lo concerniente a la cibernética es otro campo de la soberanía nacional y actuar en contra de tal evidencia es renunciar, claramente a tan importante valor.

 

Precisamente la filtración de Wikileaks termina retomando lo dicho una y otra vez por Richard Stallman –tal vez el más reconocido defensor del GNU o sistema de software libre–, cuando dice que con el software existen solamente dos posibilidades: o bien los usuarios controlan el programa o el programa controla a los usuarios. Si el programa controla a los usuarios y el desarrollador controla el programa, entonces el programa es un instrumento de inicuo poder.

Publicado enEdición Nº233
Mentira y desinformación: los medios y la política

En los tiempos que corren es cada vez más difícil distinguir la verdad de la mentira, la realidad de la apariencia. El sistema capitalista ha perdido el norte, y cualquier opción puede ser tomada como el norte mismo. Todo un reto para quienes tienen entre sus sueños sociedades fundadas más allá de la democracia realmente existente.

 

Vivimos tiempos sorprendentes. La tecnología, y la interconexión global y al instante, junto con la concentración y el abuso del poder, además de la crisis en sus diferentes matices que sobrelleva el Sistema Mundo Capitalista, facilitan hoy el surgimiento y desarrollo de fenómenos sociales y políticos como Trump y su ascenso a la cabeza del gobierno de la máxima potencia mundial.

 

Vivimos tiempos de crisis estructural, pero también de cambio. Es así como el actual gobernante estadounidense es el resultado del ascenso soportado sobre un manejo mediático sorprendente centrado no en los grandes y tradicionales medios de comunicación sino en la utilización de grandes bases de datos, de las redes sociales. Y en este proceso las palabras no parecen importar, pues entran en un juego de sentimientos y manipulaciones donde lo que prima es la audiencia a la cual van dirigidas, audiencia valorada, el resto de la sociedad –quienes se oponen al discurso dominante– simplemente es desconocida, excluida o reprimida. Todo ello cuidadosa y estratégicamente manipulado.

 

Trasformaciones que nos obligan a mirar y detallar otras épocas, que le depararon a la humanidad lecciones que no podemos denegar. Es bien conocido que el triunfo del nacionalsocialismo –el régimen de Hitler– no hubiera sido posible sin dos tecnologías de comunicación: la radio y los megáfonos. La radio le permitía al dictador ser ubicuo en todas las ciudades y pueblos de Alemania, y el megáfono le permitía amplificar las masivas concentraciones y marchas que promovió el nazismo entre 1933-1945. Del otro lado del río, por así decirlo, la BBC se erigía como la emisora de liberación de los aliados, la que mantendría una elevada reputación durante mucho tiempo. Entre tanto, hasta la fecha, los grandes medios de comunicación se convirtieron, literalmente en el cuarto poder. Con una salvedad: su inmensa mayoría (TV, radio, prensa escrita) son privados, y están ligados al poder realmente dominante en todas las sociedades.

 

Con una diferencia notable: en los años 30 del siglo pasado aquello funcionaba sobre un dispositivo de grandes concentraciones, que hoy no son necesarias; antes era más importante la escenografía y la impresión del poder; hoy no parece ser así y lo que sí entra en juego es el mensaje enviado a través de unos dispositivos que les permite inundar y ganar conciencias. La gran diferencia ulteriormente está en el manejo político logrado con las grandes bases de datos, unificando información y datos, segmentando en porciones finas y sutiles a los grupos sociales, en fin, operando con sus temores, ilusiones, biografías –todas las cuales ya han sido plenamente identificadas y trabajadas.

 

El fenómeno en curso, con un Donald Trump encarnando un actor en permanente escena y vocalizando un discurso desparpajado, llevan a decir que el showman y su campaña no mienten: solo presentan “hechos alternativos”, que es la ambigüedad para designar justamente mentiras y engaño. Todo un eufemismo.

 

Pero, cómo se llega a una situación de estas? ¿Ha tenido paralelo en la historia de la sociedad? ¿Cuáles son sus particularidades?

 

Los medios y la desinformación

 

Donald Trump simplemente ejemplifica una tendencia cada vez más generalizada. Cuando se presentan “hechos alternativos”, la realidad es remplazada por palabras. Y entonces, por ejemplo, dejan de existir los paramilitares porque se convierten en bandas criminales (Bacrim), como en el caso colombiano. O bien, en el caso de Siria, los aliados en contra del gobierno de Bashar Al-Assad se llaman demócratas cuando en realidad no pocos de ellos integran el estado islamista, que decapita a sus opositores y a quienes no estén claramente con ellos; por ejemplo.

 

Asistimos a una nueva realidad de los medios de comunicación, a saber: la desinformación (a propósito de lo que están diciendo sobre la mentira). Cabe, naturalmente una pregunta: ¿son los medios mismos los que mienten y desorientan a la opinión pública, o bien sirven como medios al servicio de otros poderes y fuerzas que son quienes organizan y orquestan las sartas de mentiras?

 

Claramente, la información ahora es un peligro para quienes detentan el poder, pues cada vez puede ser menos controlada y aislada de la base de la sociedad. El exceso de conocimiento no parece ser nunca muy bueno para quienes detentan el poder. Precisamente por ello, a los engaños y mentiras los acompañan la banalización del mundo y la imposición de la realidad como espectáculo. Digámoslo sin ambages: si hay un rasgo manifiestamente destacado de los Estados Unidos en el panorama de la historia de las culturas y la civilización es el show business. El espectáculo. Ninguna otra nación en la historia de la humanidad se había destacado en este plano, hasta el punto de que la industria de la cultura y el entretenimiento constituyeran la más importante, en todos los sentidos, de la economía de los E.U.

 

Y en el espectáculo, lo que cuenta es el rating: la verdad queda desplazada a un segundo plano (recuérdese en la primera guerra de Irak –1990-91–, a las cámaras de CNN, estratégicamente situadas, transmitiendo como un show los bombardeos. No se veían cadáveres, solo los juegos de luces sobre Irak, al mejor estilo de Hollywood).

 

Vivimos, han dicho, la época posterior a la verdad, análogamente cabría hablar de la postmodernidad, o el poscolonialismo. Pues bien, la postverdad nos enfrenta al relativismo: las verdades acerca del mundo son inconsistentes e inciertas, todo en el sentido psicológico o emocional de la palabra.

 

Estas características forman parte de la médula misma de la civilización occidental.

 

En verdad, en el núcleo mitocondrial de Occidente, inaugurado ya por Platón, está el problema de la distinción entre el ser y la apariencia: to on/to peudós. El problema, originariamente no planteaba alternativas.

 

Para quienes ostentan tal poder, la gente es un objeto de manipulación: se les entrega “lo que quieren escuchar y lo que quieren saber”. El fundamento de la democracia, en el sentido tradicional de la palabra, es la opinión, y ésta es fácilmente manipulable. Precisamente, ya desde la Grecia antigua, Sócrates se debatía con los sofistas: éstos eran los agenciadores y manipuladores de la opinión (pública). Sócrates buscaba transformar radicalmente la opinión en episteme; esto es, conocimiento fundado, crítico y libre. Los retóricos son y han sido siempre los sofistas de cada época y lugar.

 

La dificultad es que el mundo occidental actual ha perdido por completo la memoria de sus orígenes en la Grecia antigua y, peor aún, no cabe ya volver atrás. La imposibilidad de echar marcha atrás a la historia ha conducido a lo mejor del mundo actual a este error: hechos alternativos, juegos borrosos (ni siquiera difusos) entre verdad y apariencia, el relativismo en el sentido psicológico y emocional de la palabra, en fin: a la confusión y al nihilismo –y no en última instancia la sociedad y la vida como espectáculos. Nietzsche sostenía que el nihilismo no es la ausencia de valores. Todo lo contrario: se trata de la proliferación de valores de tal manera que, al cabo, da lo mismo elegir por uno o por otro, o elegir por uno a costa de otro(s).

 

Este lenguaje tiene una expresión bien exacta: el libre mercado. El capitalismo.

 

Como consecuencia, terminamos haciendo cosas con palabras, algo que, por lo demás, siempre ha sucedido en la historia de Occidente. Eso se llama simple y llanamente etiquetar, categorizar. Pero, peor aún, las cosas mismas terminan siendo desplazadas por palabras, y los problemas reales, resueltos en términos de palabras. Buenos ejemplos son: “terrorista”, “enemigos del estado”, “enemigo”, “democracia”, y muchos más.

 

Con todo ello, en realidad, lo que se busca es desinformar. Algo que, en la historia reciente, comienza a raíz de la primera guerra de Irak, cuando se monta toda una maquinaria con la finalidad de eliminar del poder a Sadam Hussein y, literalmente, destruir a este país. O bien, en otro plano, es el hecho mismo de que dados los innumerables conflictos y guerras en curso, las bajas propias ya no se informan.

 

En síntesis, según todo parece, es cada vez más difícil distinguir la verdad de la mentira, la realidad de la apariencia. El sistema capitalista ha perdido el norte, y cualquier opción puede ser tomada como el norte mismo. La clave para el manejo de la realidad y su presentación ante las grandes audiencias depende de la fuerza que se haga ante la opinión pública, la publicidad y la propaganda.

 

* Profesor Titular Universidad del Rosario.
** Un estudio acerca de su importancia y complementariedad debe quedar para otra oportunidad, pues sus ideas dominan hoy ampliamente en el panorama de las democracias occidentales, a pesar de la derrota militar el nacionalsocialismo.

 


 

Recuadro 1

 

Reconsideración: Publicidad, propaganda y Goebbels

 

El nazismo fue posible en su manejo discursivo y de opinión pública a partir de dos personajes centrales, no tan conocidos como sí lo fueron algunas figuras militares: el Ministro de Propaganda, J. Goebbels, y el Ministro de Ciencia, Educación y Cultura Nacional, B. Rust.

 

El primero de estos desarrolló una serie de principios publicitarios, a los cuales es necesario volver, una y otra vez, cuando de la manipulación se trata, así como de la mentira y la verdad. Tales principios son:

 

Principio de simplificación y del enemigo único.
Basta con presentar e insistir en una idea única y básica. En el caso de Trump, se trata de: “America first”. Y el enemigo puede ser individualizado y anatematizado (islamistas, chicanos, ilegales, chinos....).

 

  • Principio del método de contagio.
Distintos adversarios pueden ser reunidos en una sola categoría: los enemigos del estado; los enemigos de la democracia; los enemigos de la libertad.
  • Principio de la transposición.
La mejor defensa es un ataque, y si no es posible negar las noticias adversas, se inventan otras para distraer a la opinión pública.
  • Principio de la exageración y desfiguración.
Exagerar y calumniar. En Colombia G. Alzate Avendaño bien lo sabía: “¡Calumnia, que algo quedará!”.
  • Principio de la vulgarización.
El nazismo como el populismo le habla a la clase media, al gran público. No a los intelectuales ni a los científicos y tampoco a la comunidad internacional. Lenguaje simple y llano, y si se puede, enredo con grandes cifras rápidas.
  • Principio de orquestación.
La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente. Una mentira repetida muchas veces termina convirtiéndose en una verdad.
  • Principio de renovación.
Tomar siempre la iniciativa en materia de información y publicidad, de modo que los rivales estén siempre a la defensiva.
  • Principio de la verosimilitud.
Lo importante no es la verdad sino convencer a la sociedad con informaciones parciales, variadas y difíciles de contrastar permanentemente.
  • Principio de la silenciación.
Acallar toda información que tiene que ver con los adversarios, a menos que sea siempre para disminuirlos.
  • Principio de la transfusión.
Avivar mitos, leyendas, decires y lugares comunes. Y trabajar definitivamente con las emociones y sentimientos de las gentes.
  • Principio de la unanimidad.
Hablar de mayorías, pensar en unanimidad, en fin, hacer creer y sentir que se representa a las mayorías, sin más.

 

Estos principios de la propaganda y la publicidad también expresan, perfectamente, el reconocimiento expreso de que los populismos, al igual que las dictaduras à la Hitler o Mussolini, son siempre formas de Estado con amplio arraigo de masas. Y nada distinto sucede con la democracia realmente existente, por lo demás. Le Pen, Macri, Uribe, Trump, Rajoy o Aznar, y muchos otros, aquí y allá.

 

Resumiendo: una mentira repetida mil veces termina convirtiéndose en una verdad.

 


 

Recuadro 2


Medios alternativos, nueva democracia

 

El pensamiento político clásico –Montesquieu– distinguió y creó los tres poderes tradicionales: el ejecutivo, el judicial y el legislativo. El cuarto poder es el resultado del impacto social de los grandes medios de comunicación sobre la generación de opinión en el mundo y, por tanto, de estilos y hábitos de vida. Pues bien, Internet en general, y en consecuencia las llamadas redes sociales y la web semántica vienen a configurar lo que adecuadamente ha dado en llamarse el quinto poder. Un poder alternativo y emancipatorio (Primavera árabe, movimiento de Indignados, Occupy Wall Street, el movimiento de estudiantes chilenos, y los nuevos-nuevos movimientos sociales, por ejemplo).

 

Nuevas formas de comunicación implican nuevas formas de organización social. Y por tanto nuevas formas de acción colectiva. La verdad es que estamos apenas en los albores de este fenómeno y las mejores oportunidades para los medios de comunicación independiente están aún por venir, hacia futuro.

 

En este proceso la gente puede organizar la información mottu propio, y puede decidir qué información es válida y necesaria y cuál no lo es. Facebook, twitter, snapchat, instagram, whatsapp, y varias más constituyen mecanismos novedosos de expresión y de acción social con impactos que pueden rastrearse sin dificultad alrededor del mundo. Es lo que sucede en las redes a propósito de la reacción de los latinos (“ilegales”) con respecto a las políticas de Trump. O el boicot a las transnacionales de alimentos en Alemania, o a transnacionales con políticas nocivas para el medioambiente.

 

Tres ejemplos y tres casos de “hechos alternativos”, mentiras y desinformación pueden aportarse sin dificultad:

 

A propósito de la presidencia de Donald Trump, los medios de comunicación presentan un falso dilema A. De acuerdo con la versión normal, Trump representa la cara opuesta del liberalismo y el neoliberalismo, el fin de la globalización, y su propuesta, análogamente a la de toda la derecha y la extrema derecha europea es el proteccionismo. Trump aquí, M. Le Pen, allá, por ejemplo.

 

Al mismo tiempo, hace unos meses conocimos cómo una campaña perfectamente organizada desde el exterior se implementó en Brasil con la ayuda fundamental del más prestigioso medio de comunicación brasilero, conducente a tumbar a Dilma Rousseff. Una serie de mentiras, repeticiones, calumnias y desviaciones de información lograron finalmente su cometido. Todo ello sobre la base de que muchos dirigentes del PT (Partido de los Trabajadores) se dejaron empantanar por las lógicas del poder.

 

Mientras que las llamadas redes sociales muestran torpezas y equivocaciones lingüísticas y otras semejantes de Nicolás Maduro, prácticamente nada semejante con respecto a Mariano Rajoy, el presidente de España, quien tiene exactamente los mismos niveles de inteligencia/error que Maduro.

 

Que Internet no puede ser controlada totalmente significa que los grandes poderes no pueden controlar enteramente las dinámicas y estructuras de la web 2.0, 3.0 y los desarrollos en curso. Las comunidades y las sociedades han aprendido a leer y seguir espacios que anteriormente eran inimaginables: Wikileaks, Hispantv, China Today, Russia Today, Le Monde diplomatique, emisoras universitarias, radios comunitarias, y los diversos modos nacionales de prensa independiente, por ejemplo. Prensa independiente: cuando lo que las empresas y las grandes corporaciones, las instituciones y los Estados piden es afiliación, pertenencia, lealtad y fidelidad. Por ejemplo, ese concepto propio del marketing: “la fidelización del cliente”.

 

Las ventanas de oportunidades se han abierto de modo magnifico, y la sociedad como un todo ha ganado enormemente en grados de libertad. Como consecuencia, la gente puede desarrollar criterio propio, autonomía, independencia, en fin: libertad.

 

El tema de base es el de cómo implantar ideas en la gente. Pero también, cómo liberar a las personas de falsas creencias, falsa información, y cómo motivarla para que rompa su apatía política, disponiéndose a desplegar participación y liderazgo en pro de una sociedad diferente. Pues bien, en este dilema va el reconocimiento explícito de que otra democracia es posible y sí: otro mundo es posible.

 

La lucha, dicho en el lenguaje clásico de la literatura, es entre oscuridad y medias luces de un lado, y transparencia, conocimiento e información veraz de otro. Vivimos una auténtica revolución en curso que habrá de dirimirse en función de la capacidad de que la gente produzca, conozca y comparta sus propias informaciones y no aquellas orquestadas en otros lugares.

 

No sin razón ya lo sostenía M. McLuhan: el medio es el masaje. Contra esto exactamente es que la prensa independiente, en toda la acepción de la palabra, apunta en la dirección al valor mismo de la vida: pues más y mejor información se traduce siempre en más y mejores condiciones de dignidad y de calidad de vida.

 


 

Recuadro 3


“Hechos alternativos, postverdad y mentira”

 

Gracias a Wilikeaks se ha sabido que la CIA (Central de Inteligencia Americana), ha emprendido desde hace años una campaña sistemática de espionaje a gran escala, y que, al mismo tiempo, ha perdido el control de los mecanismos y procesos del espionaje. El hecho revela que no es simplemente una política de gobierno; mucho mejor, es una política de Estado, que por tanto trasciende a las administraciones de Obama o de Trump.

 

Es evidente que, alrededor del mundo existe una intensa disputa por el control de internet, en la cual están inmersas agencias como la CIA, compañías como Google o Facebook, y en la cual cada día se refinan los instrumentos y procesos. Pero es igualmente cierto que existe, de otra parte, un esfuerzo por parte de gobiernos, estados, Ongs, grupos de ciudadanos* en sentido contrario, buscando defender a la sociedad de políticas de control y espionaje. Es todo el movimiento de hacktivistas. Nos encontramos, literalmente, en medio de una guerra. Una guerra velada y encubierta, en la que la primera víctima es la verdad.

 

En efecto, la sistemática introducción de “hechos alternativos”, juegos de palabras, nominalismos y semantización del lenguaje han dado lugar a ese eufemismo horrible que es la post-verdad. Como si viviéramos hoy en la era posterior a la verdad, en donde la apariencia y la realidad no pueden distinguirse. Los poderes de facto han descubierto que tienen pánico a la información, la transparencia, la verdad. Por eso las persecuciones contra Wikileaks, o Anonymous, por ejemplo, en la cual la democracia queda reducida a la nada. Si así es, debemos preguntarnos por la posibilidad de una democracia superior a la realmente existente, la cual debemos ir dibujando en algunas de sus precondiciones. Apuntemos ahora al menos una:

 

Una nueva democracia es posible, a saber: una democracia que se defina de cara a la transparencia, y más y mejor información y conocimiento. La democracia clásica y aún imperante tiende a desaparecer, aunque tiene aún muchos poderes e instrumentos. Nos encontramos en medio de procesos en los que el mundo antiguo se desmorona y en el que un nuevo mundo emerge, gracias al reconocimiento de que la vida y el conocimiento son una sola y misma cosa. Análogamente a como el conocimiento no pertenece hoy a nadie, asimismo, la información libre, abierta, compartida y crítica, permite nuevas formas de acción y de vida.

 

* Cfr. Maldonado, C. E., “La lucha por la libertad frente a los controles políticos de la información. Nuevos movimientos sociales, tecnología y acción informativa”, en: Desde Abajo, Febrero, Nº XYX, pp. XYZ

Publicado enEdición Nº233
La economía ficticia: escondiendo como funciona realmente la economía. Entrevista a Michael Hudson

Michael Hudson, autor del recientemente publicado J is for Junk Economics, afirma que los medios de comunicación y la academia utilizan eufemismos bien elaborados para ocultar como funciona realmente la economía

 

SHARMINI PERIES: Michael Hudson es un distinguido profesor e investigador de Economía en la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas. Es autor de numerosos libros, incluidos, “The Bubble and Beyond” y “Finance Capitalism and Its Discontents”, “Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy”, y más recientemente, por supuesto, “J is for Junk Economics”.

Michael, tu libro me recuerda unas palabras clave de Raymond Williams. Aquella fue una contribución increíble a la crítica cultural, una crítica de los estudios sociales y culturales como disciplina. Y pienso que tu libro va a realizar una contribución fenomenal al campo de la economía. Sería una referencia para la gente para volver atrás, especialmente para que los estudiantes regresen, y miren hacia tu versión de la definición de esos términos y observen la economía desde un prisma crítico. Así que mi primera pregunta para ti es realmente sobre este libro. ¿Por qué lo escribiste?

MICHAEL HUDSON: Originalmente lo escribí como apéndice a un libro que se habría llamado, “The Fictitious Economy”. El borrador fue escrito antes de la crisis de 2008. Mi tesis era que la forma en la que la economía es descrita en la prensa y en los cursos de la Universidad tiene muy poco que ver con cómo funciona realmente la economía. La prensa y las informaciones periodísticas utilizan una terminología hecha de eufemismos bien elaborados para confundir el entendimiento de cómo funciona la economía.


Además de ofrecer palabras clave para explicar qué es positivo y cómo entender la economía, discuto el vocabulario engañoso, el doblepensar orwelliano utilizado por los medios, lobistas financieros y empresariales para persuadir a la gente de que la austeridad y toparse con la deuda es la clave del crecimiento, no su antítesis. El motivo es hacerles actuar contra sus propios intereses, dibujando una imagen ficticia de la economía como si fuese un universo paralelo.


Si puedes hacer que la gente use un vocabulario y conceptos que hacen parecer que cuando el 1% se hace más rico, el conjunto de la economía se está enriqueciendo –o que cuando el PIB sube, todo el mundo está mejorando– entonces a la gente, al 95% que no mejoró su posición desde 2008 a 2016, se le puede hacer sufrir de alguna manera de síndrome de Estocolmo. Pensarán, “Mierda, debe ser culpa mía. Si el conjunto de la economía está creciendo, ¿por qué yo soy más pobre? Con solo dar más dinero al 5% o al 1% más ricos, algo nos caerá. Tenemos que recortar impuestos y ayudarles para que así me puedan dar un trabajo porque como Trump y otros dicen, bueno, nunca conocí a un pobre que me diera un trabajo.”


He conocido a un montón de gente rica, y en lugar de dar trabajo a la gente cuando compran una empresa, habitualmente hacen dinero para ellos despidiéndola, empequeñeciendo y externalizando el trabajo. Así que no vas a conseguir hacer que los ricos necesariamente te den trabajo. Pero si la gente puede de alguna manera pensar que hay una asociación entre la riqueza en la cima y más empleo, y que tienes que recortar los impuestos a los ricos porque acabará filtrándose hacia abajo, entonces tienen una visión del revés de cómo funciona la economía.
Yo había escrito un apéndice al libro y aquello tomó vida propia.


Si tienes un vocabulario que describe cómo funcionan realmente el mundo y la economía, entonces una palabra llevará a otra y pronto habrás levantado una imagen más realista de la economía. Así que, no solo discuto sobre las palabras y el vocabulario, discuto con algunos de los individuos y economistas clave que han hecho contribuciones que no aparecen en el currículum académico neoliberal.


Hay una razón por la que la historia del pensamiento económico ya no se enseña más en las universidades. Si la gente leyera realmente lo que escribió Adam Smith, lo que escribió John Stuart Mill, verían que Smith criticaba a los terratenientes. Decía que tenías que gravar sus rentas, porque nada es gratis en este mundo. Mill definía la renta como aquello que los terratenientes hacen mientras duermen, sin trabajar. Adam Smith decía que siempre que los hombres de negocios se reúnen, van a conspirar sobre cómo sacar dinero del público en su conjunto –como hacer un acuerdo y engañar a la gente de que todo es por el bien de la sociedad–.


Este no es el tipo de libre empresa que gente que habla sobre Adam Smith explica cuando le describen como si fuese un recortador de impuestos, un economista austriaco o un neoliberal. No quieren escuchar lo que realmente escribió. Así que mi libro es realmente sobre economía de la realidad. Encontré que para discutir economía real, tenemos que tomar de nuevo el control del lenguaje o la metodología económica, no usar la lógica que ellos usan.


Los economistas convencionales hablan como si cualquier status quo estuviese en equilibrio. El truco subliminal aquí es que si piensas en la economía como algo que está siempre en equilibrio, eso implica que si tú eres pobre o no puedes pagar tus deudas, o tienes problemas para mandar a tus hijos al colegio, eso es solo parte de lo natural. Como si no hubiese una alternativa. Es lo que Margaret Thatcher decía: “No hay alternativa.” Mi libro es sobre cómo por supuesto que hay una alternativa. Pero para hacer una alternativa, necesitas una forma alternativa de mirar el mundo. Y para hacer eso, como dijo George Orwell, necesitas un vocabulario diferente.


SHARMINI PERIES: Hablar de vocabulario y conceptos económicos eufemísticos, es lo que es tan único en este libro. No son solo las palabras, como en el de Raymond Williams, sino también la teoría y los conceptos lo que estamos abordando. También hablabas sobre los hombres de negocios y como usan esas terminologías para confundirnos. Pues aquí tenemos a un hombre de negocios en el cargo, como Presidente de los Estados Unidos, quien está proponiendo todo tipo de reformas económicas supuestamente en nuestro favor, en términos de trabajadores. Y como sabes, los grandes proyectos de infraestructuras que está proponiendo supuestamente para sacar a la gente de la pobreza y darles empleos y todo eso. ¿Cuál es la mitología ahí?


MICHAEL HUDSON: Bueno, tú solo usaste la palabra “reforma.” Cuando yo crecí, y durante el siglo pasado, “reforma” significaba sindicalizar el trabajo, proteger a los consumidores, regular la economía para que hubiese menos fraude contra los consumidores. Pero la palabra “reforma” hoy, tal y como es usada por el Fondo Monetario Internacional en Grecia cuando insiste sobre las reformas griegas, significa justo lo contrario: se supone que hay que bajar los salarios en un 10% o un 20%. Recortar las pensiones sobre un 50%. Idealmente, dejas de pagar pensiones para pagar al FMI y a otros acreedores extranjeros. Detienes el gasto social. Así que, lo que tienes una inversión del vocabulario tradicional. Reforma ahora significa lo contrario de lo que significaba a comienzos del Siglo XX. Ya no es socialdemócrata. Es “reforma” de derechas, antisindical, pro-financiera, para recortar el gasto social y dejar todo en una forma privatizada para los ricos y el sector de las corporaciones.


Así que reforma es la primera palabra que usaría para ilustrar como el significado ha cambiado y es usado por la prensa convencional. Básicamente, lo que ha hecho la derecha en este país es secuestrar el vocabulario que fue desarrollado por el movimiento obrero y los economistas socialistas durante un siglo. Se lo han apropiado y le han dado la vuelta para que signifique lo contrario.


Hay 400 palabras con las que me enfrento. Muchas de estas palabras muestran como el significado ha sido puesto del revés, para conseguir que la gente tenga una visión al revés de cómo funciona la economía.

Publicado enEconomía
Viernes, 03 Marzo 2017 06:22

La posverdad en política e Internet

La posverdad en política e Internet

La posverdad como media verdad, emoción adornada o pura mentira es tan vieja como el mundo. Y nos apunta que la verdad o los datos interesan menos que las creencias, los sentimientos, los líderes o los trending topics.


Ciertamente la verdad o la realidad son tan inalcanzables que, a lo más, nos acercamos a ella con construcciones de representación más o menos fidedignas en descripción, coherencia y sentido. Las ciencias nos ayudan a ello.


No debemos asombrarnos por la pregunta sobre la verdad. El tema está en el fundamento mismo de la filosofía. ¿Es posible conocer la realidad?. Platón (con la metáfora de las sombras) chocaba con la sistemática aristotélica; Nietzsche con sus neuras se enfrentó a la Ilustración racionalista; el romanticismo añadió una dimensión vital al pensamiento racionalista moderno. Ya hemos aceptado que la inteligencia emocional es parte constitutiva de nuestra percepción, de nuestra comunicación, de los mensajes y de los relatos pero también de las manipulaciones y mentiras.


Las preguntas son ¿donde empiezan unas y acaban otras?.¿La posverdad está hoy más presente? Al parecer sí porque vivimos una época de incertidumbres e inseguridades ya instaladas por la crisis de valores, instituciones, formas de vida y pilares sociales. Una época propicia a dos reacciones opuestas: a nuevos discursos racionales de cambio regenerativo o revolucionario y a discursos insolventes de líderes destructivos.


Escenarios post


El concepto de posverdad encaja con los escenarios “post” que vivimos. Lo “post” nos dice lo que ya no es; y no lo que es o hacia dónde vamos. Y, desde luego, no vamos necesariamente a mejor (la idea de progreso está en crisis) ni tampoco descartamos la pesadilla o la barbarie, aunque también dependan de nuestro esfuerzo colectivo por gestionar el presente.
Es un vocablo que se corresponde bien con el capitalismo posindustrial (tercera fase del capitalismo con predominio financiero y en su versión de sociedad de conocimiento desigual); con la sociedad del posbienestar convertida en sociedad de medioestar o directamente de malestar; y con la posmodernidad, caracterizada por un pensamiento fluido, impresionable, subjetivizado y narcisista que, sin embargo, descubre esferas ocultas.


La posverdad, de todos modos, no era inevitable porque el predominio de la subjetividad en su confección tiene que ver al menos con tres fenómenos que la acompañan: con la decepcionante y tensa realidad social que ha frustrado, indignado o despistado a centenares de millones de personas en el mundo; con el fracaso de la política y de las instituciones para ofrecer resultados reconfortantes mientras recurre a mensajes desacreditados; y con Internet que permite un inmenso ruido en todas direcciones con miles de nuevos agentes (desde blogueros, tuiteros y youtubers a comunidades o anunciantes) en la fabricación de la agenda que antes era casi monopolio de los medios de comunicación.


El campo de la posverdad abarca así múltiples ámbitos pero aquí solo se apuntan dos: la política y la comunicación.


La posverdad en política


Mientras en el campo doctrinal se teoriza el salto de la democracia representativa a la democracia participativa (hay ejercicios puntuales de ello), surgen líderes que explotan prejuicios, creencias y soluciones fáciles a costa de principios y derechos humano; y ganan elecciones. El superhéroe ungido da una patada al tablero y desde SU verdad, miente en datos, amenaza, tapa y señala al enemigo interior y exterior. No tiene reglas, no rinde cuentas y no dialoga. Trump, hoy, incluso es un ensayo y banco de pruebas de una hipotética post-democracia, o sea de la barbarie (que esperemos la desmonte alguna reacción social).


Es chocante. Teóricamente las funciones de transparencia y rendición de cuentas pueden dar un salto cualitativo con Internet, si hubiera voluntad política, pero no se ve por qué puede haberla para la red si no la hay en el funcionamiento institucional normal.


La red -con una potente información on line, off line y de calidad- puede ayudar cualitativamente a la autoorganización social, a reforzar la legitimidad de la democracia mediante su mejora cualitativa con listas abiertas, consultas, fiscalización de electo, ampliación de espacios codecisionales e iniciativas populares legislativas. Y ello a pesar de que no cabe que la teledemocracia pueda sustituir a la democracia ciudadana y formalmente constituida.


Y sin embargo, ante las amenazas, estamos volviendo a discutir los fundamentos de la democracia misma porque se han puesto en cuestión en hechos y discursos.


La posverdad y la comunicación


Más para bien que para mal, Internet reventó el monopolio del pensamiento distribuido y organizado alrededor de un sistema más o menos plural de medios profesionales de comunicación con sede en propietarios de la elite dominante o en el servicio público. Ese sistema ha sido funcional y previsible, con una relación de simbiosis y/o contrapeso con el sistema político pero, en general, de pleitesía con el sistema económico.


Internet tiene de bueno que -con hashtags y mensajes concentrados que interrogan, apelan, remezclan o convocan- crea lenguajes y narrativas con discursos distintos a los formalizados. Quizás es en el discurso donde se advierten más cambios y donde la frescura, la provocación, la chanza o la sal gruesa tienen efectos destructivos sobre los discursos edulcorados llenos de ocultaciones de intereses e ideologías, fruto de décadas de comunicación institucionalizada y esclerotizada.


Los social media, la comunicación a pares, los commons, la “cultura libre”, el video amateur (Youtube), las redes sociales, las comunidades virtuales y los grandes buscadores disputan a los media el tiempo social de atención y horizontalizan la generación y circulación de información. Emerge la información ciudadana y activista, muy interesante porque no tapa nada pero, al carecer de filtros y contrastes, también coadyuvan a las posverdades.


Paralelamente, surgen medios on line, baratos y eficaces, que ganan terreno y de paso espolean a los grandes media a un periodismo más profesional y comprometido del que estamos huérfanos.


El resultado no es la resolución de los problemas del modelo mediático sino una fragmentación, con globalización hiperconcentrada en pocas plataformas, con acceso a nuestra privacidad con la que comercian y, paradójicamente, con una horizontalización social que también pasa por parámetros de vigilancia.


Tiene también de malo que, a falta de reglas, en la selva hay de todo y no favorece la visibilidad del pensamiento fino –sea radical o moderado- sino del burdo y sin matices, valorativo y prescriptivo frente al descriptivo y analítico. Con el tiempo quizás se generen capas de credibilidad. Ya ocurre con una parte de la prensa digital pero, por el momento, la posverdad campa a sus anchas. La utilizan los poderes y sus gabinetes o los gestores de comunicación, logrando una volátil y cambiante opinión pública conducida desde distintas atalayas, a veces en conflicto, y sobre la base de banalidades repetidas.


La red tiene así sus grandes cruces: la agenda oculta de información; la otra Internet (Internet profundo) y los sistemas privados no abiertos; la hegemonía transnacional de las grandes empresas de las redes; la prioridad estratégica de corporaciones y gobiernos en la gestión de la información; la vigilancia planetaria con la vulnerabilidad social consiguiente; la información no contrastada de la red; las relaciones públicas generalizadas, la publicidad y propaganda en el ámbito social; la gestión de lobbies; la comercialización oculta de listas; el manejo de emociones desde una inmediatez poco reflexiva; las ideas simplistas homogeneizantes. Todo ello hace estragos en la comunicación social objetivable.


Como corolario cabe apuntar que achicar el campo de la posverdad requiere, por un lado, ensanchar el campo del saber, de la educación y de la maduración de la opinión pública; y, por otro, poner el sistema de comunicación y su calidad en el corazón de la gestión de las sociedades posindustriales.


1/3/2017
Ramón Zallo Elguezabal. Catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea
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Publicado enSociedad
Lunes, 20 Febrero 2017 06:05

Enemigo del pueblo

A un mes de haber asumido la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump provocó ya varias crisis diplomáticas con aliados, despidió a la procuradora general en funciones, estuvo al borde de una crisis constitucional al insultar y desacreditar al Poder Judicial, fue obligado a despedir a su asesor de Seguridad Nacional y vio caer a uno de sus nominados al gabinete, entre otros reveses, no obstante, el mandatario afirma que su gobierno ha logrado más que cualquier otro en la historia en el mismo lapso. Mientras, en el país continúan las manifestaciones contra sus políticas; la imagen, ayer en Chicago.

 

Donald Trump nos ha declarado –a todos los periodistas y medios de noticias– enemigos del pueblo.

Son palabras con antecedentes tenebrosos, desde Hitler hasta Stalin, de la boca de diversos dictadores y autócratas y demagogos en este y otros países.

Todo presidente y político se queja de los medios, es parte de la relación normal. De hecho, es preocupante cuando esa queja no está presente.

Trump, desde el arranque de su campaña, etiquetó a los medios como parte de una élite corrupta, y gozaba señalando a los periodistas, por órdenes de él casi siempre encerrados en una zona en sus actos, y provocar que sus admiradores se voltearan para denunciar a los medios. Esto llegó a tal extremo que algunos medios nacionales contrataron seguridad privada para proteger a sus corresponsales y enviados que cubrían la campaña del multimillonario.

Al llegar a la Casa Blanca no abandonó su estrategia de atacar a los principales medios, con excepción de Fox News y el sitio ultraderechista Breitbart (dirigido hasta recientemente por su asesor íntimo Steve Bannon), entre otros fieles a la causa Trump.

Pero el jueves pasado, después de su primer mes en la presidencia –en el cual provocó varias crisis diplomáticas con aliados, entre ellos México y Australia, despidió a la procuradora general en funciones, estuvo al borde de una crisis constitucional al insultar y desacreditar al Poder Judicial sobre su orden ejecutiva antimusulmana, fue obligado a despedir a su asesor de Seguridad Nacional y vio caer a uno de sus nominados al gabinete, entre otros reveses, además de acusar a sus propias agencias de inteligencia y más–, Trump llegó a decir que su gobierno funciona como una máquina bien afinada y que había logrado más que cualquier otro presidente en la historia en su primer mes. Subrayó que toda crítica o versión diferente de la que él aseguraba era fake news (noticia fabricada) promovida por los medios.

Fue poco después, el viernes por la noche, cuando envió uno de sus en promedio seis tuits por día de su cuenta personal, en el que proclamó que los medios de noticias son el enemigo del pueblo estadunidense.

Casi todo medio y algunos políticos respondieron con diversos índices de alarma, casi todos con referencias a regímenes represivos. Hasta figuras dentro del partido del presidente comentaron con el senador John McCain que así empiezan los dictadores.

La estrategia, y se ha dicho mucho aquí, es librar un ataque sin tregua no sólo contra la credibilidad de los medios, sino contra la credibilidad en sí. Es crear una realidad alternativa con hechos alternativos.

Por cierto, durante un mitin estilo campaña en Florida el sábado, Trump sorprendió a todos cuando hablaba de países que han permitido el ingreso de refugiados y después sufrido ataques terroristas, y declaró: uno mira lo que está ocurriendo en Alemania, uno ve lo que sucedió anoche en Suecia. Suecia, ¿quien los creería?, antes de seguir con la lista. Pues en Suecia nadie le creyó porque no sabían de qué estaba hablando. ¿Suecia?¿Atentado terrorista? ¿Qué ha estado fumando?, comentó Carl Bildt, ex primer ministro de ese país, por medio de un tuit. Trump explicó después que fue por un reportaje que vio en su canal favorito: Fox News.

Pero no es nada más la mentira repetida, sino que la segunda parte de la estrategia es acusar de enemigo a todo aquel que dispute esa mentira oficial, ya que es la del presidente y sus voceros. La estrategia no es nueva y se ha empleado de varias maneras; vale recordar lo de George W. Bush después del 11-S, cuando declaró que si uno no estaba con nosotros, estaba con el enemigo.

Tal vez el ejemplo más apropiado es el del senador Joseph McCarthy en los años 50, cuando declaró esencialmente que él encabezaba una guerra sagrada contra un enemigo que deseaba destruir al país (en ese entonces era el comunismo), y quien lo cuestionara o se oponía era sospechoso de ser el enemigo. Con eso logró imponer un régimen de temor en el país, destruyendo incontables vidas.

Y resulta que el ejemplo incluye relaciones directas. El operador de la cacería de brujas de McCarthy era la figura siniestra del abogado Roy Cohn, quien años después fue nada menos que un mentor del joven Trump en los 70.

Fue un reportero el que ayudó, con un abogado del ejército, a poner fin a McCarthy.

El presentador Edward J. Murrow, de CBS News, hizo primero un programa en el que reveló las ficciones de McCarthy el 9 de marzo de 1954, e invitó al senador a ofrecer una respuesta (www.youtube.com/watch?v=-YOIueFbG4g ). Después de la respuesta, Murrow comentó esto en su programa del 13 de abril: Él comprobó de nuevo que cualquiera que lo revele o que no comparta su repudio histérico de la decencia y la dignidad humanas y los derechos otorgados por la Constitución, debe ser un comunista o un simpatizante. (www.youtube.com/watch?v=8wMiPkaofjw ).

El abogado Joseph Welch fue el que emitió las palabras que finalmente marcaron el fin de McCarthy durante una de sus famosas audiencias, cuando, harto de sus acusaciones, respondió: hasta este momento, senador, no creo que hubiera medido verdaderamente su crueldad o imprudencia... Usted ha hecho suficiente. ¿No tiene algún sentido de decencia? Casi de inmediato, el poderoso senador fue anulado y murió solo y abandonado tres años después.

Vale señalar que por ahora, ante este ataque de Trump, los medios masivos, casi a la fuerza, han regresado a su misión real de reportar, cuestionar y enfrentar a la cúpula con hechos y revelar los engaños y las mentiras oficiales. El golpe más fuerte contra Trump hasta ahora, que hizo temblar a la Casa Blanca, fue producto de periodismo a la antigüita –eso que muchos han descartado en la era moderna como algo caduco por su lentitud y cuidado– de un equipo de reporteros y editores profesionales, en este caso los del Washington Post y el New York Times, investigando lo que los ocupantes del poder deseaban ocultar (relaciones con oficiales rusos) e informando a los ciudadanos de lo que estaba en lo oscurito.

A veces, los periodistas son lo que deben ser: enemigos de los enemigos reales de un pueblo.

 

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